NelsoN Freire aNdreas delFs - Blog del Auditorio Miguel Delibes

blog.auditoriomigueldelibes.com

NelsoN Freire aNdreas delFs - Blog del Auditorio Miguel Delibes

Andreas

Delfs

Director

Nelson

Freire

piano


Duración total aproximada: 115´

J. Brahms: Sinfonía nº 3 33´

J. Brahms: Concierto para piano nº 2 50´

La OSCyL y los intérpretes

Andreas Delfs es la primera vez que actúa junto a la OSCyL

Nelson Freire es la primera vez que actúa junto a la OSCyL

La OSCyL y las obras

J. Brahms: Sinfonía nº 3

Temporada 1992-93

Max Bragado, director

Temporada 1996-97

Max Bragado, director

Temporada 2003-04

Alejandro Posada, director

Temporada 2006-07

Josep Pons, director

J. Brahms: Concierto para piano nº 2

Temporada 1991-92

Joaquín Achúcarro, piano · Max Bragado, director

Temporada 2000-01

Joaquín Achúcarro, piano · Max Bragado, director

Temporada 2005-06

Alessio Bax, piano · Alejandro Posada, director

Temporada 2007-08

Arcadi Volodos, piano · Vasily Petrenko, director

Editado por

Junta de Castilla y León

Consejería de Cultura y Turismo

Orquesta Sinfónica de Castilla y León

Auditorio Miguel Delibes

Av. Monasterio Ntra. Sra. de Prado, 2

47015 Valladolid

T 983 385 604

info@auditoriomigueldelibes.com

La Orquesta Sinfónica de Castilla y León es miembro de la

Asociación Española de Orquestas Sinfónicas (AEOS)

La Orquesta Sinfónica de Castilla y León y el Auditorio Miguel Delibes

son miembros de la Red de Organizadores de Conciertos Educativos (ROCE)

Imprime: Gráficas Lafalpoo

Dep. Legal: Va-197/2012

Valladolid, España 2012


Orquesta sinfónica

de castilla y león

Andreas Delfs

Director


Nelson Freire

piano

Valladolid

Abono OSCYL 13


jueves 22 y viernes 23 de marzo de 2012 · 20.00 h

sala sinfónica. Auditorio Miguel Delibes


PROGRAMA

Parte I


Johannes Brahms

(1833-1897)

Sinfonía nº 3 en Fa mayor, op. 90

Allegro con brio-Un poco sostenuto-Tempo I

Andante

Poco allegro

Allegro


Parte II


Johannes Brahms

Concierto para piano y orquesta nº 2

en Si bemol mayor, op. 83

Allegro non troppo

Allegro appassionato

Andante-Più adagio-Tempo I

Allegretto grazioso-Un poco più presto


Johannes Brahms, “Libre pero Feliz” [“Frei aber Froh”]

En los territorios de la Alemania recientemente constituida

y ya floreciente, donde habían nacido y estaban triunfando

Richard Wagner –1813-1883– o Friedrich Nietzsche –1844-

1900–, también el compositor Johannes Brahms –Hamburgo,

7-v-1833; Viena 3-iv-1897– se había ido forjando poco a

poco su particular camino hacia el éxito. Al inicio de la década

de 1880, cuando vieron la luz las dos composiciones que hoy

escucharemos, era ya uno de los creadores más reconocidos y

programados, tanto en Alemania y Austria, como en el resto

de Europa. Fue un trayecto que recorrió con determinación y

casi en solitario, particularmente desde la muerte de su mentor,

Robert Schumann. Seguramente por todo ello enseguida se sintió

identificado con el lema que sobre él proclamaba su amigo Josep

Joachim, el prestigioso violinista: “Libre, pero solitario” [Frei

aber einsam]. Si bien Brahms, con los años y su habitual ironía,

prefirió transformarlo y apropiárselo como “Libre, pero feliz”

[Frei aber Froh]. Es éste un motto que caracteriza particularmente

el período que nos ocupa.

Uno de los rasgos que más le identifican como compositor es

su interés por ceñirse a las formas musicales heredadas: conciertos

y sinfonías particularmente. Esto provocó que los integrantes

de la escuela de la “Nueva Alemania”, cuyos miembros cerraban

banda en torno a Liszt y Wagner, le tacharan de reaccionario.

Es sabido que Wagner caracterizaba al drama musical como la

esencia del arte y, consecuentemente, a la ópera como el ideal de

su expresión. Al virtuosista Liszt, por otra parte, le interesaba la

“música de programa” en la que la forma musical se subordinaba

al contenido poético. Ambos maestros se movieron bajo los lemas

“lejos del pasado” y “reforma”, muy distantes de los intereses de

Brahms. En efecto, la teatralidad era ajena a su temperamento,


intensamente espiritual, y el virtuosismo, aun tratándose de un

consumado pianista, sólo lo contemplará como medio y no como

un objetivo en sí mismo.

Como saben un rasgo destacable, en tanto será el que de

fundamento a su creación artística, radica en que Brahms tratará a

la música como un arte que para conformarse debería servirse de

sus propias reglas y lenguajes. Cuando además compone dentro

de los límites formales, su imaginación se eleva en mayor medida

dando fruto a sus obras más excelsas, en las que se encuentran

perfectamente equilibrados el corazón y la cabeza, la inspiración

y la elaboración, la libertad y el autocontrol. Esas dos facetas,

aparentemente contrapuestas y presentes en su personalidad, dan

muestras del alma del genio y de las convenciones del pequeño

burgués que en él convivían.

Esta noche podremos disfrutar de todo ello a través de la

Sinfonía nº 3 en Fa mayor, op. 90 y el Concierto para piano y

orquesta nº 2 en Si bemol mayor. Estamos, sin duda, ante dos

obras maestras.

Sinfonía nº 3 en Fa mayor, op. 90

Composición: 1883. Estrenada en Wiesbaden

La obra fue creada cuando el compositor contaba 50 años,

dos después del Concierto para piano y orquesta nº 2

que acabamos de ecuchar. Eduard Hanslick, un reputado

y temido crítico alemán, se refería a ella en los siguientes

términos: “Muchos melómanos prefieren la fuerza titánica

de su Primera Sinfonía, mientras que otros, el encanto sin

complicaciones de la Segunda, pero en mi opinión la Tercera

roza las cumbres de la perfección”. Estamos sin duda ante una

obra con una construcción impecable, que goza incluso de

una profunda atención a los detalles. Además, en ella la


transformación motívica con fines

dramáticos característica del estilo

compositivo de Brahms se ve acentuada

quizás como homenaje a Wagner, a

quien respetaba y reconocía, y que había

fallecido recientemente en el mes de

febrero de 1883.

El compositor de Hamburgo creará

esta sinfonía durante el verano de ese

mismo año en Wiesbaden, coincidiendo

con un tiempo que para él era

particularmente feliz. Allí se encontró

con la joven cantante Hermine Spies,

quien acababa de terminar su formación

bajo la dirección de Stockhausen, y a la

que ya los expertos auguraban grandes

éxitos. Ella se había interesado muy

especialmente por la música de Brahms

y también al compositor le gustaba

disfrutar de su compañía, si bien nunca

llegaron a comprometerse. Quienes

conocían bien el carácter de Brahms

comentaron que tal posibilidad habría

resultado inverosímil para el maestro.

Sin embargo está claro que se hallaba en

un momento expansivo y de felicidad

que le llevó a impregnar la sinfonía con

el citado lema brahmsiano “Libre, pero

feliz” [Frei aber Froh], convertido a

sonidos musicales mediante la elección de

sus iniciales F-A-F –en nuestra notación:

Fa-La bemol-Fa– presente de forma más

evidente o disfrazada, a lo largo de toda la

sinfonía.

El célebre inicio a cargo de los

vientos del “Allegro con brío”, su primer

movimiento, contiene una explosión

triunfal de gran potencia dramática,

basada en el lema de las tres notas.

Resuena primero en las maderas agudas

y pasa después a registros más oscuros

para alcanzar finalmente a los violines.

Da paso al segundo tema, a cargo del

clarinete –tonalidad de La Mayor–, un

motivo vibrante, lleno de ternura que

conduce al tercero de los temas. Éste

se asigna al oboe, dulce, breve pero

complejo, que proviene de la célula de

aquellas tres notas. Después asistiremos

a un amplio desarrollo, ardiente y vivo,

también inspirado en el motivo temático

dominante, que seguirá recorriendo las

páginas de este movimiento.

El “Andante” constituye un punto

de reposo dentro de una trama hasta

ese momento dramática –así lo define,

por ejemplo, Amadeo Poggi–. Es un

movimiento muy brahmsiano por su

afectuosa sencillez, por un lirismo

que recuerda las melodías populares

de sus Lieder, pero también por su

delicadeza. Cappalletto alude a la

“pudorosa conversación que mantienen

los instrumentos de la orquesta”.

Tras él nos adentramos en el “Poco

Allegro”, sin duda el fragmento más

merecidamente conocido de todo el

sinfonismo de Brahms. Constituye

una de las páginas más extrovertidas

y afables del compositor, además de

ser muy original en su planteamiento

en tanto en vez de presentar la forma

típica del tercer movimiento de sinfonía

en scherzo rápido, Brahms creará un

tipo único con tiempo moderado e

intensamente lírico en su carácter.


Esto quedará evidenciado en su primer

tema, presentado por los violonchelos y

sostenido por las

cuerdas.

El “Allegro” final en el que confluyen

los resultados constructivos de los otros

movimientos, es emblemático por su

equilibrio entre la libre inspiración y

la técnica. Todo es de proporciones

grandiosas y a la vez humanas. Contra

la tradición beethoveniana del final

triunfalista, Brahms construye una caída

y su redención. Después de la exposición

con tres temas principales apasionados y

dramáticos, y del grandioso desarrollo,

se une la coda. Pero su conclusión, con

un acorde en “pianissimo” en Fa Mayor,

realza la calma alcanzada, transparente,

solemne.

A comienzos del otoño de 1883

corría la voz de que Brahms había

terminado una nueva sinfonía, así que

apenas regresó a Viena, donde entonces

residía, recibió un sinfín de ofertas para

encargarse de su estreno. Esto raramente

había ocurrido con una composición,

y menos con una de las de Brahms. La

premier corrió a cargo de la Filarmónica

de Viena en diciembre del mismo año, en

un concierto dirigido por Hans Richter,

conocido sobre todo por la difusión

que realizó de la obra Wagneriana.

Claro que tanta “publicidad” tuvo como

contrapartida que los partidarios de

Wagner y de Bruckner aprovecharan la

ocasión para organizarse con el ánimo

de expulsar y aminorar la creciente fama

del Brahms. No obstante, a pesar de los

esfuerzos desplegados, no consiguieron

hacer fracasar esta su Tercera Sinfonía.

De hecho, en enero se ejecutó en Berlín,

y luego en Hamburgo, Leipzig, Holanda,

Suiza, Rusia, Inglaterra, incluso en

América. La interpretación acontecida

en Meiningen, bajo la dirección del

violinista Hans von Bülow, es sin lugar a

dudas memorable: en la primera parte

del programa se interpretó esta Tercera

Sinfonía y en la segunda parte… ¡una

nueva ejecución de la Tercera Sinfonía!,

para que la nueva creación pudiera

apreciarse con todo detenimiento.


Concierto para piano y orquesta nº 2 en Si bemol mayor, op. 83

Composición 1878-1881. Estreno: Budapest, 9-xi-1881

A Brahms la música italiana del momento le parecía

“espantosa”, pero amaba profundamente a este país, sus

bellezas artísticas, su paisaje y su clima. Tal era el placer

que le proporcionaba que llegó a viajar ocho veces a Italia,

arreglando todo para pasar allí el día de su cumpleaños

siempre que le era posible. Su primera estancia aconteció

en 1878 y durante esos “días mágicos” aparecieron en su

mente los primeros esbozos del Concierto para piano y

orquesta nº 2 en Si bemol mayor que hoy nos ocupa. La

obra fue retomada tres años después y terminada enseguida,

concretamente a inicios de julio de 1881, ahora en el retiro

cercano a Viena de Pressbaum. Conocemos la fecha exacta

porque como venía siendo costumbre en Brahms, anunciaba

su finalización a los amigos más cercanos. En este caso dejó

escrito en una misiva a Elisabet von Herzogenberg: “Estoy

terminando un ‘pequeño’ concierto para piano con un

‘pequeño’ scherzo muy gracioso. Está en Si bemol, una

tonalidad óptima que, sin embargo temo haber utilizado

con demasiada frecuencia”

Además envió la partitura al cirujano Theodor Billroth

con una anotación en su habitual tono irónico: echa “un

vistazo a esta ‘pequeña’ pieza para piano”. La composición,

por el contrario, es una de las más imponentes,

estructuradas y desarrolladas creaciones del autor, además

de constituir una de las obras maestras de la literatura

pianística. El propio Liszt, enterado de la existencia de la

partitura, pidió al maestro que le enviase un ejemplar. En

su carta de agradecimiento, comenta lo siguiente:


“Ilustre maestro: Le ruego excuse

mi tardanza en agradecerle el

amable envío de su nuevo concierto.

Hablando con franqueza, en una

primera lectura este trabajo me

pareció un poco gris; pero poco a

poco, me ha quedado clara una cosa.

Me parece que posee el carácter de

una relevante obra de arte, donde

pensamientos y sentimientos se

funden en noble equilibrio”.

Junto a lo dicho hay que destacar que

se trata de una de las obras más dificultosas

de interpretar. Sus masivos acordes, sus

amplios intervalos, sus pasajes en octavas,

terceras y sextas y sus complicados ritmos

demandan una gran habilidad. Aún

mayores son las exigencias que plantea a la

inteligencia y a la comprensión del pianista

pues, tal y como ha resaltado el investigador

K. Geiringer, “no sólo debe triunfar

imponiéndose al conjunto orquestal,

sino que, además, ha de participar con

los restantes instrumentos, como uno

más de ellos, o contentarse a veces incluso

con el papel de acompañante. La parte de

piano es poco gratificante… pero exige la

técnica de un virtuoso”. Y ciertamente en

este concierto encontraremos por un lado

la negación del concepto romántico de

virtuosismo, pero por otro la exigencia de

un gran y complejo virtuosismo. Trasluce en

el fondo la esencia de la música de Brahms:

las manos son para el discurso, no para

hacer juegos malabares.

En cierta medida esta dificultad que

resulta a veces casi insalvable se ve matizada

si comprendemos la encrucijada en la

que en esos momentos se encuentra el

instrumento solista de la creación: ¿un

fortepiano o un piano moderno? Los

pianos sobre los que Brahms trabajaba y

que prefirió durante gran parte de su vida

eran en realidad fortepianos, instrumentos

de mecánica vienesa, es decir sin doble

escape, en los que si se golpean las teclas con

excesiva energía, los macillos rebotan en las

cuerdas emborronando insoportablemente

el sonido. Poseen una anchura de tecla de

20 milímetros, frente a los estándar 24

milímetros del piano moderno, así que

la ejecución de octavas en el pianoforte

requería una abertura de mano mucho más

reducida que en la actualidad. Escucharemos

también como Brahms lucha por compensar

el escaso volumen sonoro del fortepiano

vienés con acordes múltiples, densos y

complejos, que se apoyan en los registros

más bajos del teclado para compensar la

limitada tensión de un bastidor de madera,

sobre todo porque el solista necesita poder

sonoro para enfrentarse a una orquesta. El

Concierto para piano y orquesta nº 2 sirvió

de experimento y transición entre ambos

instrumentos.

Brahms estrenó en Meiningen la obra

ante un grupo reducido de amigos, ejecutada

en una reducción para dos pianofortes, uno

de ellos a cargo de su ferviente discípulo

Ignaz Brüll y el otro a su propio cargo. Poco

después en Frankfurt, Brahms la interpretará

nuevamente en pianoforte junto a Clara

Schumann, gran amiga y extraordinaria

pianista a la que consultaba sobre temas

técnicos y estructurales. Y finalmente el


estreno oficial y público tuvo lugar en la

Redoutensaal de Budapest el 9 de noviembre

de 1881, nuevamente con Brahms al

pianoforte, un Bösendorfer, y Alexander

Erkel como director. En esta ejecución, y

sólo en este contexto, el tipo de instrumento

no le satisfizo, por su frágil sonido y sus poco

fiables prestaciones, tal y como dejó escrito

en una carta del mismo noviembre de 1881.

Asume la evidencia de que ha de ser práctico

a la hora de proyectar su concierto en grandes

salas con una orquesta evolucionando de

igual a igual, de forma que, por primera vez,

requiere un piano moderno. La sonoridad,

volumen y fiabilidad de los nuevos

instrumentos le convence para este papel. Su

predilección por los Bechstein y los Steinway

lo llevó incluso a hacerse cargo de los gastos de

alquiler, con tal de disponer del instrumento

deseado en sucesivos conciertos, porque el

Concierto para piano y orquesta nº 2 llegó

a Viena el 26 de diciembre y a Leipzig el 1

de enero de 1882. La gira por toda Europa:

Stuttgart, Meiningen, Zúrich, Colonia,

Ámsterdam, Dresde… recabando el aplauso

general, de forma que inmediatamente la

obra pasó a la categoría de obra de repertorio.

Brahms añadió a los acostumbrados

tres movimientos de los conciertos, un

cuarto movimiento en “scherzo” –él mismo

lo señaló en la citada carta a su amiga

Elisabet–. De esta forma reproducía los 4

movimientos de las sinfonías, a la vez que

se permitía introducir en cada uno de ellos

un experimento formal que desdibujaba

las normas clásicas, jugando a la confusión

entre lo esperado y lo encontrado. Prueba

de lo dicho es que el arranque inicial del

“Allegro non troppo” comienza de una de

las maneras más insólitas de toda la historia

de la música: la trompa tímidamente

esboza el primer tema e inmediatamente

el piano le auxilia, para recibir la respuesta

de las maderas. Se sucede una cadencia

del piano hasta que la orquesta, ya en tutti,

comienza la amplia exposición. Tampoco

encontraremos en este primer movimiento

dos sujetos en oposición –como suele ser

habitual–, sino que son tres los temas que

aparecen en la idea principal y constituyen el

material para todo el movimiento.

El “Allegro appassionato” es el

movimiento al que Brahms se refería

como scherzo. Pero ya desde sus primeros

compases las peculiares síncopas que lo

caracterizan diluyen la naturaleza tradicional

del scherzo ligero y rítmicamente regular.

Se trata por el contrario de una página

tumultuosa y agresiva. Cuando aparece el

segundo tema, su gran lirismo marcado

como “tranquilo y dulce” aleja aún más a

la partitura del clásico scherzo. Pero este

tratamiento no es novedoso en Brahms:

escucharemos un caso semejante de

transformación en el “Poco Allegretto” de

su Tercera Sinfonía y así sucederá de hecho

en todas las restantes.

El “Andante- Piu adagio” tiene forma

de lied y su canto inicial –una bella y lírica

melodía en Si bemol mayor– recae en el

violonchelo, instrumento que se reparte el

protagonismo con el piano. Esta canción

del violonchelo será reutilizada en 1886

para su lied Immer leiser wird mein Schlummer. La

sección central del movimiento comienza

en un tono más dramático con marcados


enfrentamientos entre el piano y la orquesta

hasta llegar a un etéreo “Più adagio” en

Fa sostenido mayor. Entonces el “canto

del alma” no es asignado al violonchelo,

sino que el tema lo retomará el piano con

espíritu de gran variación. Estas notas hacen

que para algunos críticos la pieza deba

entenderse mejor como un doble concierto

de piano y violonchelo.

El último movimiento, un “Allegretto

grazioso”, es un rondó con un ritornello alegre

y ligero que rememora el espíritu de los

conciertos clásicos, muy lejano al pathos de

los primeros movimientos. Su estructura

sigue la convención establecida por Haydn

para los últimos movimientos: forma

sonata-rondó, con siete secciones que se

suceden siguiendo el esquema ABACABA,

pero trazadas de forma muy libre. El primer

tema es expuesto por el piano, retomado

por los violines, y desde ellos traspasado a la

orquesta. El segundo tema está conformado

por tres motivos: una bella y lírica melodía

húngara y de personalidad danzable en la

orquesta, para dejar los dos temas restantes

a cargo del solista. Todo el movimiento

mantiene el tono festivo acentuado por las

pintorescas coloraciones orquestales. Es una

pieza excepcionalmente rica en material

temático así como inagotable la inventiva de

su tratamiento.

© Soterraña Aguirre Rincón

Profesora Titular de Musicología

Universidad de Valladolid


andreas

delfs

Director

Andreas Delfs goza de gran éxito tanto en el ámbito operístico

como en el sinfónico colaborando regularmente con los

principales teatros de ópera y orquestas de todo el mundo. En la

actualidad ocupa el cargo de Director Laureado de la Milwaukee

Symphony Orchestra, donde, durante doce temporadas como

director, jugó un papel decisivo en el reconocimiento nacional

de la orquesta a través de aclamados proyectos de grabación,

comisiones de obras nuevas, estrenos mundiales y programas

innovadores de educación musical.

Andras Delfs ha ocupado cargos de dirección artística en

varias prestigiosas instituciones tanto en Norte América como en

Europa. Dirigió la Saint Paul Chamber Orchestra como Director

Musical –2001-2004– y como Asesor Artístico –2004-2006–.

En Europa, fue Director General de Música en Hannover,

Alemania –1995-2000–, dirigiendo la Orquesta Sinfónica y

la Ópera. Anteriormente fue Director Musical de la Ópera de

Bern, Director Residente de la Pittsburgh Symphony –durante


el mandato de Lorin Maazel– y Director

Musical, a temprana edad, de la conocida

Orchestre Suisse des Jeunes.

Andreas Delfs mantiene una intensa

actividad como director invitado. Destacan

en la temporada 2011/12 sus actuaciones con

la Tonkünster-Orchester Vienna, Calgary

Philharmonic, Copenhagen Philharmonic,

National Symphony Orchestra Washington

y Hong Kong Philharmonic Orchestra.

Dirigirá la Britten Sinfonia en la

representación de Elijah en el Barnican Hall

de Londres. Dirigirá también dos nuevas

producciones operísticas, Turandot en la

Opera Lyra Ottawa y Carmen en la Opera

North.

Es destacable en la carrera de Andreas

Delfs su continuo compromiso con la

música contemporánea. Ha establecido una

estrecha colaboración con compositores

vivos y cuenta con músicos como John

Corigliano, Philip Glass, Roberto Sierra y

Hans Werner Henze. De la misma manera,

Andreas Delfs está muy demandado como

director y frecuentemente actua junto a

algunos de los más renombreados solistas

como Emanuel Ax, Joshua Bell, Yo Yo Ma y

Renée Fleming.

Andreas Delfs continua realizando

grabaciones, algunas de las más recientes

la Missa Latina de Robert Sierra con la

Milwaukee Symphony Orchestra para el

sello Naxos y los Conciertos para piano

de Beethoven con la London Symphony

Orchestra y el pianista John O’Conor

para el sello Telarc. Otros proyectos

incluyen la grabación de una colección

de canciones sacras con Renée Fleming

y la Royal Philharmonic Orchestra para

Decca, una producción de Hansel and Gretel de

Humperdinck con la Milwaukee Symphony

Orchestra para Avie, así como la grabación

del Requiem de Mozart con el St. Olaf Choir y

la Saint Paul Chamber Orchestra.

Como director ya consolidado, Andreas

Delfs ha dirigido numerosas orquestas

a lo largo de los años como la Frankfurt

Radio Symphony Orchestra, London

Philharmonic, Leipzig Gewandhaus

Orchestra, Tonhalle Orchestra de Zurich,

Danish National Symphony Orchestra,

Netherlands Philharmonic, Philadelphia

Orchestra, San Francisco Symphony, Los

Angeles Philharmonic, Sydney Symphony y

la Taipei Symphony Orchestra.

Entre su logros operísticos más

destacables se encuentran la dirección

de la New York City Opera en Carmen y

una producción de la versión íntegra de

la monumental König Hirsch de Werner

Henze en el Württemberg State Theatre en

Stuttgart. Dirigió cuatro producciones en

el Aspen Music Festival y dirigió el estreno

en Suiza de Le Grand Macabre de György

Ligeti que recibió los elogios del propio

compositor.


nelson

freire

piano

© Hennek

Nacido en Brasil, Nelson Freire comenzó sus estudios de

piano a la edad de tres años con Nise Obino y Lucía Branco,

y con tan sólo cinco años ya dio su primer recital. En 1957,

tras ganar el Concurso Internacional de Piano Río de Janeiro

–interpretando el Concierto Emperador de Beethoven– le

fue concedida una beca que le permitió estudiar con Bruno

Seidlhofer en Viena. Siete años después, Nelson Freire ganó la

Medalla Dinu Lipatti en Londres, así como el Primer Premio en

el Concurso Internacional Vianna da Motta de Lisboa.

En 1959 comenzó su carrera internacional que le llevó a

Estados Unidos, Sudamérica, Japón e Israel. Ha colaborado

con los más destacados directores de orquesta, tales como

Pierre Boulez, Lionel Bringuier, Riccardo Chailly, Myung-

Whun Chung, Charles Dutoit, Rafael Frühbeck de Burgos,

Valery Gergiev, Eugene Jochum, Fabio Luisi, Lorin Maazel,

Kurt Masur, Rudolf Kempe –con el que realizó varias giras

junto a la Royal Philharmonic Orchestra por Estados Unidos y

Alemania–, John Nelson, Vaclav Neumann, Seiji Ozawa,


André Previn, Tugan Sokhiev, Yuri

Temirkanov e Ilan Vlkov, entre otros.

Nelson Freire ha tocado junto a

las principales orquestas, entre las que

se incluyen la Filarmónica de Berlín,

Gewandhaus de Leipzig, Filarmónica

de Munich, Orquesta de la Radio de

Baviera, Concertgebouw de Amsterdam,

Filarmónica de Rotterdam, Tonhalle

de Zurich, Sinfónica de Viena, Royal

Philharmonic Orchestra, Sinfónica

de Londres, Filarmónica de Israel,

Filarmónica Checa, Orquesta Nacional de

Francia, Orquesta de París, Filarmónica

de la Radio Francesa, Orquesta de Monte

Carlo, Orquesta de la Suisse Romande así

como con las Orquestas Americanas de

Baltimore, Boston, Chicago, Cleveland,

Los Ángeles, Montreal, Nueva York y

Filadelfia. Con Marta Argerich ha realizado

giras en Japón –2003–, Brasil y Argentina

–2004– y Estados Unidos –2005–.

Nelson Freire ha grabado para Sony/

CBS, Teldec, Deutsche Grammophone e

IPAM. En 1999 el sello Philips editó un

disco con algunas de sus interpretaciones

en directo, dentro de su serie de Grandes

Pianistas del Siglo xx. Su grabación con

los 24 Preludios de Chopin para CBS

recibió el Premio Edison. En octubre del

2001 firmó un contrato en exclusiva con

el sello Decca. Sus grabaciones de obras

de Chopin han recibido en el año 2002

numerosos premios, entre los que destacan

el Diapason d’Or y el Choc du Monde de

la Musique. Los dos siguientes CDs con

obras de Schumann y Chopin han ganado

también los premios Choc y Diapasón

d’Or. Su grabación de los dos Conciertos

de Brahms con la Gewandhaus de Leipzig

y Ricardo Chailly ha recibido numerosos

premios: Diapason D’or del Año, Grand

Prix de l’Academie, Choc… asimismo, ha

sido nominado a los Grammy en 2007 y

ganó un Premio Grammophone 2007 en

la categoría de mejor Concierto con Solista.

Su grabación de Sonatas de Beethoven

recibió el Diapason d’Or. Sus últimos CD

para Decca son uno con Nocturnos de

Chopin y una grabación en vivo desde el

Festival de Salzburgo con Martha Argerich.

Su última grabación con los Nocturnos de

Chopin fue nominada para los Grammy

del 2010.

Nelson Freire fue nombrado ‘Solista

de 2002’ en los premios Victoires de la

Musique y en 2005 recibió un premio

especial por su trayectoria artística.

Desde marzo de 2007 es Caballero de

las Artes y las Letras de Francia.


Lionel Bringuier

director titular

ORquesta

sinfónica de

castilla y león

Alejandro Posada

principal director

invitado

Vasily Petrenko

principal director

invitado

La Orquesta Sinfónica de Castilla y León ha cumplido sus

primeros veinte años situándose como una de las mejores y

más dinámicas agrupaciones españolas gracias a su calidad, a la

amplitud de su heterogéneo repertorio y a la incesante actividad

desplegada en su sede estable del Auditorio Miguel Delibes de

Valladolid y por todo el territorio nacional.

Creada en 1991 por la Junta de Castilla y León, la OSCyL

tiene como su primer director titular a Max Bragado-Darman.

Tras este periodo inicial, Alejandro Posada asume la titularidad de

la dirección durante 7 años hasta la llegada de Lionel Bringuer,

quien permanecerá al frente de la formación orquestal hasta junio

de 2012. Así mismo la OSCyL ha contado con Salvador Mas,

Vasily Petrenko o Alejandro Posada como principales directores

invitados.

Durante estos 20 años de trayectoria, la OSCyL ha llevado

a cabo importantes estrenos y ha realizado diversas grabaciones

discográficas para Deustche Grammophon, Bis, Naxos, Tritó o

Verso entre otras, con obras de compositores como Joaquín


Rodrigo, Dmitri Shostakovich, Joaquín

Turina, Tomás Bretón, Osvaldo Golijov o

Alberto Ginastera. Además, la OSCyL ha

llevado a cabo una intensa actividad artística

en el extranjero, con giras por Europa y

America, que le han permitido actuar en

salas tan destacadas como el Carnegie Hall

de Nueva York.

A lo largo de estas dos décadas, la

OSCyL ha ofrecido centenares de conciertos

junto a una larga lista de directores y solistas,

entre los que destacan los maestros Semyon

Bychkov, Rafael Frühbeck de Burgos, Jesús

López Cobos, Marc Minkowski, Gianandrea

Noseda o Josep Pons, los cantantes Teresa

Berganza, Barbara Bonney, Juan Diego

Flórez, Magdalena Kozena o Angela

Gheorghiu, e instrumentistas como Daniel

Barenboim, Alicia de Larrocha, Joaquín

Achúcarro, Katia y Marielle Labèque,

Maria João Pires, Viktoria Mullova, Gidon

Kremer, Gil Shaham, Natalia Gutman o

Misha Maisky, entre muchos otros.

Algunos de los compromisos para la

presente temporada 2011/2012 incluyen

actuaciones con la soprano norteamericana

Renée Fleming o junto al cantante y pianista

Rufus Wainwright. Además ofrecerá el

estreno en España de 4 obras, entre las que

cabe destacar el concierto para violín de

James McMillan, interpretado por Vadim

Repin.

Uno de los principales objetivos de

la OSCyL es la difusión del repertorio

sinfónico en el sentido más amplio de la

palabra, así como la creación de nuevos

públicos. En este sentido es importante

reseñar la alta implicación de la orquesta en

las numerosas iniciativas sociales y educativas

que el Auditorio Miguel Delibes está

llevando a cabo.

Desde el año 2007, la OSCyL tiene su

sede estable en el Auditorio Miguel Delibes

de Valladolid, obra del arquitecto Ricardo

Bofill.

VIOLINES PRIMEROS

Sreten Krstic, concertino invitado

Teimuraz Janikashvili,

ayda. concertino

Elizabeth Moore, ayda. solista

Cristina Alecu

Irene Ferrer

Irina Filimon

Pawel Hutnik

Vladimir Ljubimov

Eduard Marashi

Renata Michalek

Daniela Moraru

Dorel Murgu

Monika Piszczelok

Piotr Witkowski

Carlos Parra *

VIOLINES SEGUNDOS

Jennifer Moreau, solista

Malgorzata Baczewska, ayda.

solista

Benjamin Payen, 1 er tutti

Mª Rosario Agüera

Csilla Biro

Anneleen van den Broeck

Iuliana Muresan

Blanca Sanchis

Joanna Zagrodzka

Tania Armesto *

Iván García *

Eva Meliskova *

Hye Won Kim *


VIOLAS

Néstor Pou, solista

Marc Charpentier, ayda. solista

Michal Ferens, 1 er tutti

Virginia Domínguez

Ciprian Filimon

Harold Hill

Doru Jijian

Julien Samuel

Paula Santos

Jokin Urtasun

Elena Boj *

ARPA

Marianne ten Voorde, solista

FLAUTAS

Vicente Cintero, solista **

Pablo Sagredo, ayda. solista

José Lanuza, 1 er tutti /solista piccolo

TROMPAS

José M. Asensi, solista

Carlos Balaguer, ayda. solista

Emilio Climent, 1 er tutti

José M. González, 1 er tutti

Martín Naveira, 1 er tutti

TROMPETAS

Roberto P. Bodí, solista

Emilio Ramada, ayda. solista

Miguel Oller, 1 er tutti

VIOLONCHELOS

Marius Diaz, solista

Jordi Creus, ayda. solista

Frederik Driessen, 1 er tutti

Montserrat Aldomá

Mary Helen Blossom

Pilar Cerveró

Marie Delbousquet

Carlos A. Navarro

Diego Alonso *

Ricardo Prieto *

CONTRABAJOS

Miroslaw Kasperek, solista

Joaquín Clemente, ayda. solista

Joan Perarnau, 1 er tutti

Nigel Benson

Juan Carlos Fernández

Emad Khan

Nebojsa Slavic

OBOES

Sebastián Gimeno, solista

Jorge Pinzón, ayda. solista

Juan M. Urbán, 1 er tutti /

solista corno inglés

CLARINETES

Salvador Salvador, solista *

Laura Tárrega, ayda. solista

Julio Perpiñá, 1 er tutti /

solista clarinete bajo

FAGOTES

Salvador Alberola, solista

Ignacio Soler, ayda. solista **

Fernando Arminio, 1 er tutti /

solista contrafagot

TROMBONES

Philippe Stefani, solista

Robert Blossom, ayda. solista

Sean P. Engel, trombón bajo solista

TUBA

Jose M. Redondo, solista

TIMBALES/PERCUSIÓN

Victor Segura, solista **

Tomás Martín, ayda. solista

Ricardo López, 1 er tutti solista

Ricardo Moreno, 1 er tutti

* Contratado por la OSCyL

** Contratado por la OSCyL para este programa

Los profesores tutti están clasificados por orden alfabético


www.auditoriomigueldelibes.com

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