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EN BREVE

Cambios en

la pirámide

andaluza

En 2009, la población

andaluza de más de 60

años alcanzaba los 1.629.349

habitantes, según datos del

Instituto Andaluz de Estadística.

Según el Instituto Andaluz

de Estadística la situación

actual anuncia un creciente

envejecimiento poblacional.

En 2035, y siempre en el escenario

medio, la proporción de

mayores de 65 años llegaría a

ser de un 24% y la de mayores

de 80 años de un 6,8% (frente

al 14,6% y 3,7% actuales,

respectivamente). Es decir, la

relación entre jubilados y población

potencialmente activa

se alterará considerablemente,

pasando de 4,6 adultos

por cada persona de 65 o más

años en 2009 a 2,5 en 2035.

A este envejecimiento poblacional

contribuye el descenso

en el número de nacimientos

que la proyección prevé para

los próximos años y que hace

que la población menor de 16

años pase de 1,4 millones en

2009 (17,5% del total) a 1,3

millones en 2035 (14,9%).

lo largo de la vida. Cuando estos

animales envejecidos sufren daño

de esta zona cerebral se pone

de manifiesto la diferencia entre

el envejecimiento normal y patológico,

ya que se potencian otros

tipos de aprendizaje. A esta conclusión

han llegado tras introducir

a ratas de diferentes edades

en el laberinto acuático, también

conocido como piscina de Morris,

y medir el tiempo que necesitaba

cada una para encontrar la plataforma

que le permitiría salir

de ella. “Las ratas más viejas necesitaban

más tiempo para salir

de la piscina que las jóvenes”. Al

mismo tiempo, someten a las ratas

a los efectos de ambientes en-

las personas mayores sean más

reacias y sensibles a nuevas experiencias,

porque “sus necesidades

de aprender han cambiado y también

la finalidad para la que ha ido

adquiriendo esos conocimientos.

El caso más común lo representan

las personas de edad avanzada

para quienes los acontecimientos

nuevos no despiertan gran interés.

No se trata de un fallo sino un cambio

de adaptación de su sistema de

aprendizaje”, matiza Gallo. Pero el

aprendizaje no es el único proceso

que sufre modificaciones. La memoria

también va cambiando con

el paso del tiempo. Según la responsable

de este estudio “a medida

que cumplimos años, es frecuente

que falle la capacidad de almacenamiento

de nuevo material cognitivo,

mientras que resultan intactos

e incluso mejorados otros tipos

de recuerdos bien consolidados.

Esto tiene un sentido adaptativo

en casos de envejecimiento normal:

gran parte del saber ya se ha

aprendido”.

Para profundizar en ello, los investigadores

de la UGR se centran

en el estudio del hipocampo, pues

es la zona del cerebro implicada

en la memoria reciente, consciente

y declarativa.

En este sentido, recurren a la

memoria espacial para realizar

experimentos in vivo con modelos

animales, concretamente en

ratas y demostrar cómo este tipo

de memoria va disminuyendo a

Ramona Rubio,

de la UGR. /

A. INNOVA

riquecidos. Se trata de que vivan

en jaulas compartidas con otras

ratas, que tengan nuevos objetos

con los que jugar, como las típicas

ruedas, e incluso “las sacan de

paseo”. El objetivo de este experimento

es probar si la interacción

social influye en el envejecimiento

y de qué forma. “De momento,

sabemos que cuando hay contacto

con otros sujetos, el envejecimiento

se retarda”, apostilla.

Reforzar el sistema inmune

El grupo de investigación de

Inmunosenescencia del Instituto

Maimónides de Investigación

Biomédica de Córdoba (IMIBIC)

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