ciencias de la vida

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ciencias de la vida

El calabacín no se sabe

si es originario de Asia

Meridional o de América

Central. Lo que si que

consta en los escritos,

es ya lo consumían los

egipcios, los griegos los

romanos y que fueron

los árabes los que lo

introdujeron en los países

del Mediterráneo, durante

la Edad Media.

tenocarpia de algunas variedades

está asociad con una disminución

de etileno en las flores femeninas, y

probablemente con un aumento de

los niveles internos de auxinas en

los frutos. Por ello, el etileno servirá

de guía para que los investigadores

almerienses, apoyados por un grupo

de la Universidad de Granada (coordinado

por la profesora Dolores Garrido),

puedan concretar el papel

de esta hormona en el inicio y crecimiento

de los frutos de esta hortaliza.

“Pretendemos sentar las bases

de un programa de mejora genética

de la partenocarpia en calabacín. Se

evaluará el nivel de partenocarpia y

la calidad de los frutos partenocárpicos

en distintas variedades comerciales

híbridas que actualmente se

utilizan en la provincia de Almería,

pero también de otras variedades

comerciales así como de variedades

locales españolas”, asegura el investigador

principal.

“El objetivo -añade- será identificar

una o varias fuentes de partenocarpia

útiles para la mejora genética

de calabacín en invernadero”.

Una vez que se identifiquen materiales

con un nivel de partenocarpia

y calidad de fruto adecuados bajo

Obtener frutos

sin que la planta

sea fecundada

Suena a término muy científico,

pero es un fenómeno más común

de lo que se cree. La partenocarpia

se podría definir como la capacidad

que tiene una planta de generar sus

propios frutos sin necesidad de que

sea fecundada, por ejemplo, por

un insecto a través de la polinización.

Las naranjas, clementinas o

algunos limones son los casos más

conocidos, aunque en Almería ‘se

descubrió’ (allá por los 60) que el

pepino holandés era susceptible de

desarrollar este proceso. Las consecuencias

económicas de aquel

hallazgo son de sobra conocidas...

nuestras condiciones de cultivo,

éstos se utilizarán para estudiar el

papel funcional de las auxinas y giberelinas

en el desarrollo partenocárpico

de los frutos de calabacín.

“Por último clonaremos y caracterizaremos

algunos de los genes implicados

en el cuajado y desarrollo

temprano del fruto en esta especie,

genes que nos permitan estudiar la

implicación de las auxinas en la partenocarpia

de calabacín, y que puedan

tener un uso potencial en la mejora

biotecnológica de este carácter

en calabacín y otras cucurbitáceas”,

concluye.

Este mismo grupo trabaja en otro

proyecto financiado por el Ministerio

de Ciencia e Innovación, con

el que pretenden conseguir que los

frutos de calabacín mantengan todas

sus cualidades en óptimo estado

hasta que llegue al consumidor europeo.

“No se trata de experimentar

con transgénicos, sino de realizar

un estudio que favorezca la mejora

genética de la vida útil de los frutos

en esta hortaliza”, aclara el Dr. Jamilena,

quien afirma que, una vez

que culmine dicha investigación,

se dará una salida comercial a estos

resultados: “Estamos buscando

los factores genéticos y moleculares

que mejoren la selección de las

variedades más partenocárpicas y

como mayor vida útil de sus frutos

Ya hay empresas de semillas que están

interesadas en nuestros estudios

y con las que mantenemos contratos

de investigación”.

Por ahora, están trabajando con

múltiples variedades procedentes de

España y México, tanto de muestras

comerciales como tradicionales. El

reto está en alargar la vida del fruto

hasta los 15 o 20 días (la media se

sitúa en una semana), lo que garantizaría

un mayor margen de tiempo

de cara a su comercialización en los

países más lejanos. La hipótesis de

partida se centra en probar si la conservación

del fruto depende o no del

etileno que desprende la hortaliza.

Esta hormona vegetal, liberada en

forma de gas, está relacionada con el

envejecimiento de la planta y con la

maduración de flores y frutos. Aún

no se ha demostrado esta correlación

en el caso de esta curcubitácea,

por ello se pretende determinar la

expresión de genes relacionados

con la producción, percepción y respuesta

a etileno durante la conservación

postcosecha de los frutos de

calabacín.

“De momento hemos identificado

una docena de genes de etileno en

esta especies hortícola. El conocimiento

de la regulación de estos genes

durante la postcosecha de calabacín

será esencial para prolongar la

vida comercial de sus frutos, simplifica

este experto, que reconoce que

las empresas de semillas trabajan en

estos caracteres, “pero lo hacen a ciegas.

Les hace falta herramientas fisiológicas

y moleculares que ayuden

a seleccionar los mejores genotipos”.

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