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0077 - Viento Sur

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sucias políticas

sucias políticas imperialistas contra Cuba. Incluso el “gran héroe liberal” Adlai Stevenson defendió la política cubana de EE UU como embajador de Kennedy en las Naciones Unidas. Tras el fracaso de la invasión de abril de 1961, tuvo lugar la crisis de los misiles de 1962. En la economía cubana, se dio la “ofensiva revolucionaria” de 1968, cuando incluso las más pequeñas empresas fueron nacionalizadas; estoy hablando de la nacionalización de pequeñas tiendas que hay junto a las paradas de autobús, lo que los cubanos, y el resto de los hispanos del Caribe y Nueva York, llaman “bodegas”. Así, a finales de los años 1960, se tenía una economía casi totalmente nacionalizada. En lo que se refiere a lo que se llama la institucionalización de la revolución, el primer congreso del Parido Comunista y la adopción de una constitución no tuvieron lugar más que a mediados del decenio de 1970. El Partido Comunista sólo se constituyó a mediados de los años 1960, después de que los cambios sociales y económicos fundamentales hubieran sido ya realizados. Los años 1970 fueron probablemente los de la mayor prosperidad durante el período revolucionario. No pienso que haya en ello una relación de causa a efecto. Fue justo una coincidencia que el precio del azúcar, debido a la situación entonces de la economía mundial, estuviera a su nivel más elevado. Subió hasta más de 60 céntimos por libra, cuando en el momento actual está a alrededor de 8 céntimos por libra. Así, el período de las vacas gordas, como se dice en Cuba, fue el de los años 1970. A partir de 1979, un mal año, comenzaron a emerger los problemas económicos. Es importante subrayar esto, puesto que aparecieron serios problemas económicos antes del hundimiento del bloque soviético a finales de los años 1980, comienzos de los años 1990. Así, por ejemplo, Cuba dejó de pagar su deuda externa en 1986, y tuvo que pedir prestado luego dinero a tasas de interés exorbitantes para financiar la plantación de azúcar y otras actividades. Los años 1970 y el comienzo de los años 1980 fueron el período en el que Cuba adoptó los métodos soviéticos de planificación económica, después de que los precedentes “incentivos morales” y métodos guevaristas, fuertemente centralizados, hubieran fracasado en sus grandiosas ambiciones y, en cualquier caso, fueron reprobados por los planificadores soviéticos. En 1996 el modelo soviético conoció también serios problemas y Fidel Castro se desembarazó de él e intentó poner en marcha su “campaña de rectificación” neoguevarista, pero eso no duró mucho, puesto que evidentemente, ocurrió la implosión del bloque soviético y de la URSS, y el comienzo de lo que el gobierno cubano llamó el “período especial en tiempos de paz”, que corresponde en realidad a los años 1990. Supongo que se sigue en el “período especial en tiempos de paz”. P.: Mucha gente que apoya la revolución subraya las conquistas en términos de educación y de cuidados médicos como razones para apoyar al gobierno cubano. Algunos críticos recuerdan el hecho de que, antes de la caída de Batista, Cuba 48 VIENTO SUR Número 77/Noviembre 2004

estaba ya por delante en estos terrenos sobre los demás países de América Latina. ¿Cómo describirías los progresos realizados en estos dos terrenos, en comparación con el resto de América Latina? S.F.: Voy a empezar diciendo que, desde los años 90, estos sistemas conocen una grave crisis. Es innegable que si esta crisis hubiera tenido lugar en otro país de América Latina, sería probablemente mucho más grave que en Cuba. El hecho es que se trata de un sistema centralizado y burocrático que ha conseguido asegurar un nivel mínimo de cobertura para todos(as) a pesar de la crisis. Yo estaba en Cuba en enero de 2000. Visité el instituto público que había frecuentado antes de la revolución; era espantoso. Cuando lo había visitado en diciembre de 1979, la escuela estaba en un estado claramente mejor, había sido incluso pintada recientemente. Pero en 2000, estaba en un estado de deterioro terrible. En los hospitales hay una penuria de medicamentos, y los pacientes deben llevar sus propias sábanas. No se trata de designar culpables, sino de ser objetivo. Si se quiere hablar de las responsabilidades, se podrían atribuir en parte al bloqueo criminal de EE UU y en parte al despilfarro y a la ineficacia inherentes a un sistema burocrático centralizado y dictatorial. Es verdad que el punto de partida de Cuba era mucho, mucho más elevado que el de otros países menos desarrollados. Tomemos la alfabetización, por ejemplo. En Cuba, alrededor del 70% de la población sabía leer y escribir antes de la revolución. Pero, y esto es importante, había una gran diferencia entre el campo y la ciudad. Es común a los países menos desarrollados, pero adoptó una forma particularmente clara en Cuba. Si se toma el último censo prerevolucionario de 1953, la ratio de población urbana a rural era de 57 a 43%. Por tanto no estamos hablando de la Rusia o de la China prerrevolucionarias, nada de eso. Es cierto que el criterio de “lo urbano” era un poco demasiado amplio: toda ciudad de más de 2.000 personas. Pero aún con eso, alrededor de una tercera parte de la población habitaba en La Habana o en otras grandes ciudades. Por tanto hablamos de una población en gran medida urbana, al contrario de China o incluso Rusia, con alrededor del 20% de ciudadanos en vísperas de la revolución de 1917. Por tanto, cuando se considera la tasa de alfabetización del 70%, oculta de hecho una analfabetismo de masas en el campo y un analfabetismo mucho más débil en las ciudades; cuando llegó la revolución, el analfabetismo era en gran parte un problema rural. Apenas se ha oído hablar de los voluntarios ciudadanos que iban a las chabolas de La Habana para enseñar a leer y a escribir; incluso no se habla de que también había analfabetos en las chabolas de las ciudades. La imagen de los primeros años de la revolución era la de personas que iban al campo para enseñar la lectura y la escritura a los campesinos, porque el analfabetismo era allí un problema básico. Hay por tanto ese fenómeno de desarrollo desigual, que León Trotsky desarrolló tan brillantemente en su Historia de la Revolución Rusa, y que estaba extremadamente agudizado en Cuba. VIENTO SUR Número 77/Noviembre 2004 49

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