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0077 - Viento Sur

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Consideremos los medios

Consideremos los medios de comunicación. Cuba era uno de los primeros países del hemisferio occidental en introducir la televisión a gran escala. Cuando oigo a Gil Scott Heron [cantante negro americano cuyas obras se inscribían plenamente en el movimiento de liberación de los negros en EE UU] cantar que “la revolución no será televisada”, pues bien, la Revolución Cubana fue televisada. Y no simplemente en lo que se refiere a las clases medias. Era televisada para una gran parte de la población, principalmente en las ciudades. Igual ocurre con la atención médica: los médicos y los medios sanitarios estaban muy concentrados en La Habana y en las otras grandes ciudades. Por tanto una buena parte de la revolución en los cuidados médicos consistía en la extensión de las infraestructuras médicas al campo, haciendo de Cuba una sociedad integrada, reduciendo el foso entre la ciudad y el campo, atacando a la vez a las desigualdades de clase en cuanto al acceso a estos servicios. Pero había verdaderamente un gran foso, y sigue habiéndolo, en Cuba. Evidentemente, la distribución de la población ha cambiado, puesto que hablamos ahora de una población urbana aún más importante, más del 70% de la población total. En cuanto a la comparación con otros países latinoamericanos, Carmelo Mesa- Lago, el principal economista cubano en el exilio, ha escrito un libro en el que compara Cuba, Costa Rica y Chile. Muestra que Chile y Costa Rica son muy parecidos a Cuba en términos de alfabetización, de acceso a los estudios superiores, de mortalidad infantil, de esperanza de vida, pero Cuba está mejor en términos de igualdad de rentas y de riquezas. Evidentemente, la cuestión es: ¿qué tipo de sociedades son Chile y Costa Rica? Por ejemplo, no tienen la composición racial que conoce Cuba. Por tanto la comparación no dice todo. Lo que choca en el caso de Cuba, es que la alfabetización se extendió al campo en un tiempo muy corto, fue una campaña política masiva. Lo mismo con la atención médica. Pero muchas de estas conquistas están sometidas a una gran presión desde los años 1990, a mucha presión. Y la atención médica en particular ha sufrido incluso más que la educación, porque exige inversiones en bienes de producción mucho más importantes. P.: Entre los partidarios(as) de la revolución hay quienes afirman que las mejoras en los terrenos de la salud y de la educación son indicadores de una dinámica hacia una sociedad más igualitaria, quizá una sociedad socialista. S.F.: Los cambios que acabo de describir deben claramente ser apoyados. Sería ridículo negarlo simplemente porque soy un opositor al partido y al gobierno actualmente en el poder en Cuba. Por otra parte, no hablamos de la revolución como de una abstracción, sino de un hombre en el poder desde hace más de 45 años. No llego a ver lo que hay de democrático, colectivista o socialista ahí. Porque hay otro camino más fácil. El régimen y sus defensores, principalmente en el extranjero, hablan de una revolución. Pero una revolución es una entidad abstracta en este caso. Estamos hablando de un pequeño grupo de personas que toman todas las decisiones 50 VIENTO SUR Número 77/Noviembre 2004

importantes en Cuba. Soy un opositor a esa gente, y no a la revolución como propuesta general y abstracta. Pero pienso que es importante ser objetivo y honesto, sobre todo cuando hay contorsiones y mentiras abiertas que tienen por objetivo justificar el bloqueo económico y otras políticas de EE UU que deben evidentemente ser combatidas. Y me parece que en otras sociedades, una crisis como la que conoce Cuba actualmente tendría efectos aún peores, simplemente debido a la existencia de una autoridad central burocrática que distribuye los recursos con un mínimo de resultados, incluso teniendo en cuenta el enorme derroche e ineficiencia que acompaña a la burocracia. Pero hay un gran problema cuando se compara la desigualdad en los países capitalistas con la que hay en el tipo de sociedades que los estados comunistas representan. Mientras se utilice un análisis de clase para estas sociedades, no me importa si se les llama capitalistas de estado o colectivistas burocráticas, es un debate de tercer orden para mí. En tanto que se comprende que la gente en el poder crea nuevas clases dominantes, el resto del argumento es de una importancia claramente menor. De hecho, en cuanto a la calidad predictiva de lo que ha ocurrido en la Unión Soviética o en Europa Oriental, pienso que ni la teoría del capitalismo de estado, ni la del colectivismo burocrático estaban medianamente cerca de lo que ha ocurrido, pero si piensas que Cuba es, en un cierto sentido, una sociedad progresista, y que no hay clase en el poder, entonces no estamos de acuerdo. Lo estaremos tanto menos si te diriges a los gobernantes cubanos de una forma apologética, acrítica, sea cual sea tu pensamiento respecto a la existencia de una clase dominante allí. Pero el problema de la comparación de la desigualdad en los países capitalistas y los estados comunistas está en que la desigualdad en este tipo de sociedad no se expresa solamente a través del montante de tu renta y de tu fortuna, sino a través del acceso, de tu derecho de acceso. La gran mayoría de la población no tiene acceso a bienes indispensables que son distribuidos de forma administrativa, política, extraeconómica. La posibilidad de viajar, por ejemplo, no es igual para la mayor parte de los cubanos. Y antes del desarrollo de la economía dolarizada en los años 1990, para obtener ciertos bienes, éste era el medio de acceso político a esos bienes. Ahora, la dolarización de la economía introduce una nueva dimensión a la desigualdad en Cuba, reduciendo a la vez el monopolio político del régimen sobre el acceso a muchos bienes. Por tanto es, de hecho, una situación con muchos contrastes. P.: ¿Hay tiendas especializadas para los responsables del partido, como las que había en Europa del Este y en Rusia? S.F.: Ciertamente, hay también clínicas especializadas para la élite política. Por otra parte, casi toda inversión extranjera en Cuba se hace bajo la forma de asociación. Y eso quiere decir que hay gente del lado cubano que son los socios de los inversores extranjeros. El más importante en este aspecto es el ejército, que está implicado en asociaciones importantes en el sector turístico. VIENTO SUR Número 77/Noviembre 2004 51

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