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0077 - Viento Sur

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Un acontecimiento muy

Un acontecimiento muy importante acaba justo de producirse, y, para mí, anuncia futuros desarrollos. El ministro cubano del turismo, que es un civil, acaba de ser reemplazado recientemente por un oficial del ejército que estaba a la cabeza de Gaviota, un hotel de lujo. Por tanto el hombre que estaba a la cabeza de los asuntos turísticos del ejército gestiona ahora todo el sector turístico de la economía. Lo mismo ha ocurrido hace algunos años en la industria azucarera, cuando un general fue nombrado para dirigir ese importantísimo sector de la economía. Hay otras empresas semiprivadas, semipúblicas que son gestionadas del lado cubano por managers que, en mi opinión, van a jugar un papel clave en toda la transición futura en Cuba. Se trata de Cubacel, Etecsa, Cubalse, y muchos otros. Hay todo un montón de acrónimos que son los nombres de las empresas asociadas. Uno de las mayores plantaciones de cítricos del mundo está situada en el centro de Cuba y pertenece a una asociación cubano-israelí, la misma compañía que posee el Miramar Trade Center de La Habana, el mayor complejo de oficinas de la isla. Es bastante paradójico, puesto que Israel no tiene relaciones diplomáticas con Cuba desde los años 1970 y es uno de los dos o tres países que continúan apoyando a EE UU en el voto anual de las Naciones Unidas que condena el bloqueo a Cuba. Pienso que Fidel Castro, para asegurar su supervivencia, ha abierto la caja de Pandora, puesto que los cuadros cubanos que supuestamente trabajan para el estado cubano están al mismo tiempo tejiendo lazos con el gran capital internacional. Y hay empresas americanas con muchas ganas de entrar en este proceso. Este tema lleva a otra cuestión sobre la exportación masiva de alimentos estos tres últimos años, bajo la forma de productos agrícolas o ya manufacturados, hacia Cuba. Se habla de cientos de millones de dólares de productos, principalmente del Medio Oeste de EE UU y embarcados en el puerto de Nueva Orleans. Ahí también, las asociaciones están creando ya un grupo de personas que serán actores de primera fila cuando Fidel Castro haya dejado el poder. Durante ese tiempo, Fidel Castro no permite a esa gente, ni a nadie, plantear abiertamente sus percepciones y perspectivas. En otros términos, las divergencias son apartadas, pero eso no quiere decir que sean eliminadas. No creo que Raúl Castro llegue a estar en condiciones de tener el poder, la influencia y el prestigio de su hermano mayor para impedir a los grupos de interés organizarse políticamente. Por otra parte, hay razones para creer que el propio Raúl Castro está fuertemente orientado hacia lo que podría ser denominado el modelo chino, es decir la represión política combinada con una mayor apertura a las empresas capitalistas. P.: ¿Qué puedes decir sobre los derechos políticos en Cuba? S.F.: Si planteas ideas independientes, vas a tener problemas en Cuba. Conozco personalmente personas que han sido enviadas a programas de intercambio al extranjero y que han tenido problemas cuando han vuelto a Cuba, a causa de que han dicho públicamente cosas que se apartaban de la línea del partido. Y no se trata de opositores al régimen, sino simplemente de personas independientes de 52 VIENTO SUR Número 77/Noviembre 2004

espíritu. Así pues, es un régimen políticamente opresor. Si tu no eres un político y bajas la cabeza sencillamente para sobrevivir el día a día, entonces es poco probable que tengas algún problema serio en Cuba. Pero un pensador políticamente consciente pero independiente, no estoy siquiera hablando de un opositor, tendrá antes o después problemas en Cuba, al menos, por supuesto, que acepte los límites impuestos por el régimen. P.: ¿Qué entiendes por “problemas”? S.F.: Me refiero a toda una serie de cosas, que van desde la prohibición de viajar al extranjero –una prohibición típica de cinco años impuesta por el partido, y no por las autoridades judiciales– hasta ser degradado y perder el empleo, o por lo menos no ser ascendido por causa de “malas” actitudes políticas, lo que comprendía hasta 1991 el compromiso con actividades religiosas. Hay que tener presentes las consecuencias muy serias que derivan de un despido por el estado, el principal empleador del país, y que era prácticamente el único hasta hace una decena de años. Si te conviertes en un opositor activo o en un disidente, entonces corres un cierto número de otros riesgos, incluido por supuesto el del encarcelamiento. Hace algunos años, el gobierno tenía la costumbre de organizar “actos de repudio” en los que alguna gente se reunían “espontáneamente” y lanzaban piedras a las casas de los disidentes. Escribí un artículo para Against the Current en 1983 en el que hacía la lista de algunos de los grupos que habían sido suprimidos a lo largo del tiempo. Iba desde gentes que apoyaban a los Black Power hasta comunistas prosoviéticos, pro Moscú. Los miembros del pequeño grupo de trotskistas cubanos (un grupo ideológicamente ligado en los años 1950-60 a la corriente trotskista argentina cuya figura más conocida era el militante sindicalista Posadas; esos militantes trotskistas tuvieron una actividad sindical fueron reprimidos luego liberados) estuvieron en prisión durante muchos años después de que sus publicaciones y su imprenta fueran requisadas por el gobierno. Fueron finalmente liberados, a condición de dejar toda actividad política independiente. Es un caso ejemplar. Se les dijo algo así como: “Sabemos que no sois contrarrevolucionarios, pero no se os puede autorizar a actuar de forma independiente. por tanto se os dejará salir si prometéis restringir vuestras actividades a las organizaciones oficiales existentes aprobadas por el estado”. No tenían otra opción que respetar su parte del acuerdo, y se les dejó tranquilos desde entonces. Pero no pueden organizarse de forma independiente. Esa es la cuestión, que es evidentemente bastante más importante cuando se trata de la capacidad de trabajadores(as), mujeres, negros, gays y otros de crear sus propias organizaciones. Lo que me molesta desde hace decenios es la gente progresista del extranjero que no toleraría jamás tales prohibiciones en su propia sociedad, pero que miran a otra parte, cuando no aplauden, si se trata de Cuba. Encuentro que esta actitud o es cínica, o es moral y políticamente cobarde e irresponsable. P.: ¿Cómo está la situación de los negros, mujeres y gays en Cuba? VIENTO SUR Número 77/Noviembre 2004 53

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