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DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER - Desco

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DÍA INTERNACIONAL

DE LA MUJER

Análisis, vivencias y apuestas sobre la mujer

Boletín elaborado por

DÍA INTERNACIONAL

DE LA MUJER

Boletín elaborado por

Equipo de Género de ALOP

Molvina Zeballos

Directora de políticas de género

(molvina@desco.org.pe)

Esperanza González

Responsable de Género

Región Andina

(egonzalez@foro.org.co)

Mirna Benavides

Responsable de Género

Región Centro América, México

y el Caribe

(Mirna.benavides@gmail.com)

Elsa Zaldívar

Responsable de Género

Región Cono Sur y Brasil

(basedir@basecta.org.py)

Con la colaboración de

Laura Becerra, Directora Región

Centro América, México y el Caribe

(laurabecerra@equipopueblo.org.mx)

Daniela Jaschek

Directora Región Cono Sur y Brasil

(djaschek@gmail.com)

Marzo, 2012

El día internacional de la mujer es para ALOP la ocasión para reafirmar nuestro

compromiso con ellas y recordarnos la necesidad imperiosa de difundir planteamientos

y reflexiones sobre los nuevos retos que nos plantea la situación de la

región en materia de igualdad de oportunidades y derechos de las mujeres. Son

tres los temas que hemos priorizado a partir de nuestro quehacer institucional

y el de las asociadas, relacionados a la participación política de las mujeres, la

situación de la mujer rural y la lucha por erradicar la violencia contra las mujeres.

Este número nos entrega cinco artículos de reflexión alrededor de estos temas,

así como información valiosa que ha circulado recientemente a través de declaraciones

públicas, libros y sitios web que difunden planteamientos. Inician estas

reflexiones dos artículos de corte regional, que nos ofrecen un panorama de la

región en relación a la participación política de las mujeres y la situación de violencia

de la que somos objeto. Dos artículos, uno referido a México y otro a El

Salvador problematizan sobre la identidad de las mujeres rurales. Compartimos

también los resultados de la audiencia sobre mujeres y justicia climática realizada

en Argentina -en octubre pasado- que puso de relieve las soluciones locales

y una manera de llevar las voces de los más afectados a influir en las negociaciones

y planes de acción sobre el cambio climático a nivel nacional e internacional.

Estas contribuciones nos exigen seguir reflexionando por ejemplo sobre los nuevos

retos que nos plantea la participación política de las mujeres. La experiencia

ha enseñado que el sentido del poder no puede reducirse al aspecto de las cuotas:

el sistema patriarcal puede –y de hecho lo hace– masculinizar su comportamiento

y los resultados pueden ser frustrantes. Más allá de lo que declaran los

convenios internacionales, legislaciones y normas, seguramente tenemos panoramas

desoladores en cuanto a resultados. ¿Están las instituciones públicas adecuadas

para arribar a las metas que se establecen en sus propios documentos

En es ta línea , por ejemplo, nos queda pendiente seguir reflexionando sobre el

verdadero sentido laico de nuestros estados y cómo el mismo sino retrógrado

que implica su sometimiento a cuestiones religiosas aparece en gobiernos de

distintos signos ideológicos.

De otro lado, también es importante detenernos en la multiplicidad de formas

que ha adquirido la violencia contra las mujeres y cuánto de ello obedece a la

racionalidad del modelo que nuestros estados promueven, especialmente en la

generalización de una imagen degradada. Asimismo, sería bueno preguntarnos

cómo está cumpliéndose la igualdad de oportunidades en los ámbitos oficiales.

En suma, las demandas de las mujeres están directamente relacionadas con la

construcción democrática en cada uno de nuestros países. En otras palabras,

cuánta sensibilidad se ha generado respecto a ellas.

1


La participación política de las mujeres

en la Región latinoamericana

Laura Becerra Pozos

Directora de Equipo Pueblo, AC.

Directora Regional Camexca de ALOP

Una de los signos del avance

democrático es, sin duda, la disminución

de las brechas de desigualdad,

entre ellas la que históricamente

ha existido entre hombres

y mujeres, en torno a las oportunidades

de desarrollo y el ejercicio

de derechos. En la mayor parte de

los países de la región latinoamericana

esa desigualdad y escasas

oportunidades de desarrollo y

participación para las mujeres aún

son significativas. Persiste la sobre

representación de los hombres en

los cargos y espacios de decisión

que son clave para el impulso de

medidas y políticas públicas que

respondan de manera más efectiva

a las necesidades estratégicas y

básicas de las mujeres.

La participación de las mujeres en

los asuntos públicos y la igualdad

en el acceso a cargos públicos o de

representación, han sido reconocidas

como derechos fundamentales,

tanto en el Sistema Interamericano

de Derechos Humanos,

como en el sistema universal de

protección de estos derechos. En el

ámbito internacional ha sido reconocido

y establecido este derecho,

por ejemplo, en la Carta Democrática

Interamericana, la Convención

para la Eliminación de Todas las

Formas de Discriminación contra

la Mujer (CEDAW); la Convención

sobre los Derechos Políticos de la

Mujer, y otros instrumentos como

los ODM, la “Conferencia de Beijing”

y la “Conferencia de El Cairo”.

2

Reflexiones

La participación política de las

mujeres es, por tanto, estratégica

y expresión de la democracia no

solo representativa sino también

participativa. No basta con el ejercicio

de su derecho a votar, que

costó muchos años y luchas históricas,

sino de participar e influir

de manera efectiva, con opción de

incidir en las decisiones. La participación

política de las mujeres

en puestos de decisión política

–afirma un estudio de la Comisión

Interamericana de Derechos

Humanos (CIDH)– puede tener un

efecto multiplicador para lograr la

igualdad de derechos en todos los

ámbitos relevantes a la igualdad

de género, no solo en la política.

Es decir, se cubren dos aristas: la

incorporación plena de las mujeres

en los cargos públicos y la oportunidad

de que las prioridades de las

mujeres se vean representadas en

la agenda pública.

Sin embargo, el avance en nuestros

países y en el mundo ha sido lento,

particularmente en el importante

ámbito de la participación. En el

Índice de Equidad de Género 2012

de Social Watch, se refiere que en

todo el mundo las mujeres tienen

escaso acceso a la economía y a

la toma decisiones. “Los avances

hacia la equidad en la educación

de las mujeres de todo el mundo

todavía están lejos de asegurarles

la parte que les corresponde de

la economía o el poder político.”

El IEG 2012 ha calculado un valor

mundial de 71 o BAJO, según las

categorías del Índice, para la Educación;

de 42, o sea MUY BAJO,

para la participación económica; y

tan solo de 17, o sea CRÍTICO, para

el empoderamiento político. 1

1 El Índice de Equidad de Género 2012,

Social Watch.


El texto llama la atención en que

mediante el procedimiento que

aplica el IEG se demuestra que la

falta de equidad no puede justificarse

por la falta de recursos. Un

mapa del IEG y de cada uno de sus

componentes, indica que todos los

países pueden reducir la disparidad

de género si aplican políticas adecuadas.

Por ejemplo, países como

Mongolia (81), Rwanda (77), las

Filipinas (76) y Nicaragua (74) han

logrado un alto grado de equidad

de género, aunque muchos hombres

y mujeres viven en pobreza.

Hay países con altos ingresos y con

índices muy bajos. 2

El análisis por regiones del mencionado

Índice encuentra que Europa

y América del Norte encabezan la

lista con un promedio de 73, BAJO.

Asia Oriental y Pacífico con 69,

América Latina y el Caribe con 68,

ubicándose tmbién en la categoría

BAJA. 3

A nivel de los Estados nación hay

un reconocimiento de la obligación

de las medidas, acciones y

políticas que se deben implementar

para asegurar esa participación

de calidad en los diversos campos

de la política y en los distintos órdenes

de gobierno. Así como para eliminar

la discriminación contra las

mujeres en la vida pública y garantizar

el pleno ejercicio de sus derechos

políticos. Está reconocido

que la violencia, la discriminación

secular y la falta de oportunidades

de desarrollo, son causantes de la

escasa o nula participación de las

mujeres.

En otro nivel de la reflexión se destaca

que la participación política

de las mujeres abarca una amplia

gama de acciones y estrategias.

2 Idem.

3 Misma fuente. Los 5 niveles del Índice

son: CRÍTICO, MUY BAJO, BAJO, MEDIO Y

ACEPTABLE.

4 Las mujeres y la participación política,

Carolina Rodríguez Bello, México, 2004.

5 CEPAL, Anuario estadístico de América

Latina y el Caribe, 2011.

Incluye el voto y la educación de

las votantes, la candidatura en elecciones

nacionales y locales, apoyo

a candidatas/os que impulsan una

agenda sensible al género, campañas

contra quienes tienen políticas

que se oponen a los derechos de

las mujeres, así como promoción

y defensa de la integración de una

agenda de derechos de las mujeres

en las plataformas de candidatas/

os y partidos. 4 Mecanismos que

están en el marco o en la lógica de

las acciones afirmativas y/o leyes

de cuotas que en nuestros países

de América Latina, se han formalizado

e implementado, en mayor o

menor medida.

La CIDH reconoce como un paso

positivo el aumento en la representación

femenina durante las

últimas décadas en los cargos

públicos y las instancias de toma

de decisión, sobre todo en los

ámbitos legislativo y ejecutivo.

En efecto, la elección de mujeres

como presidentas o primeras

ministras en varios países de

la región en los últimos 25 años,

arroja un saldo interesante: Violeta

Chamarro (Nicaragua); Mireya

Elisa Moscoso (Panamá); Michelle

Bachelet (Chile); Cristina Kirchner

(Argentina); Laura Chinchilla (Costa

Rica); Kim Cambell (Canadá); Janet

Jagan (Guyana); Portia Simpson

Miller (Jamaica); Kamla Persad-Bissessar

(Trinidad y Tobago), y Dilma

Rousseff (Brasil).

No obstante que hay avances promovidos

por las medidas adoptadas,

estamos lejos de alcanzar la

meta prevista en torno a la participación:

“Promover la igualdad

entre los sexos y el empoderamiento

de la mujer.” (ODM, número

3). Los porcentajes de participación

en los parlamentos nacionales

de nuestros países muestran progresos

entre el año 2000 al 2012,

pero igual revelan lo que aún

falta

para alcanzar lo previsto.

En el cuadro que aparece en esta

nota Proporción de puestos ocupados

por mujeres en el parlamento

nacional, concentrado con

base en el integrado por la CEPAL, 5

vemos que la mayor parte de los

países de la región latinoamericana

están muy por abajo del 50%.

En tal sentido, entre los más altos

destacan Cuba con un 43%, Argentina

con 39% y Costa Rica con 39%.

Entre los más bajos sobresalen Haití

(4%), Panamá (9%) y Brasil (9%), el

último paradójicamente gobernado

hoy por una mujer. En conjunto

la región pasó de un 13% de

participación en el 2000 a un 22%

en el 2011, lo que no significa que

todos los países incrementaron su

porcentaje en esos años, algunos

–los menos– bajaron como Perú

que tenía una participación del

29% en el año 2006 y bajó a 22%

en el 2011. Lo que constata la afirmación

de la CIDH de que los progresos

en la representación femenina

son difíciles de mantener el

tiempo.

3


4

Proporción de puestos ocupados por mujeres

en el parlamento nacional (porcentajes) 6

País 2000 2006 2011 7

Antigua y Barbuda 5 11 11

Argentina 27 35 39 8

Bahamas 15 20 12

Barbados 11 13 10

Belice 7 7 …

Bolivia (Estado Plurinacional de) 12 17 25

Brasil 6 9 9

Chile 11 15 14

Colombia 12 8 13

Costa Rica 19 39 39

Cuba 28 36 43

Dominica … 13 13

Ecuador 15 25 32

El Salvador 10 17 19

Granada 27 27 13

Guatemala 9 8 12 9

Guyana 19 29 30

Haití … 2 4

Honduras 9 23 18

Jamaica 13 12 13

México 16 23 26

Nicaragua 10 15 21

Panamá 10 17 9

Paraguay 3 10 13

Perú … 29 22

Republica Dominicana 16 20 21

Saint Kitts y Nevis 13 … 7

San Vicente y las Granadinas 5 18 17

Santa Lucía 11 … 11

Suriname … 26 10

Trinidad y Tobago … 19 29

Uruguay 12 11 15

Venezuela (Republica Bolivariana de) … 18 17

América Latina y el Caribe 10 13 20 22

6 Cifras actualizadas a diciembre de cada año.

7 Cifras actualizadas a octubre de 2011.

8 Cifras actualizadas a julio de 2011.

9 Cifras actualizadas a julio de 2011.

10 Incluye 33 países.

Esta brecha de participación entre mujeres

y hombres, como ya lo decíamos arriba, se

explica en buena medida por lo que la propia

CIDH identifica como obstáculos estructurales:

las desventajas socio-económicas, como

el acceso limitado de las mujeres al financiamiento

para las campañas y candidaturas en

los partidos políticos y en la contienda a cargos

públicos; el mayor desconocimiento de

las mujeres de sus derechos políticos, especialmente

en áreas rurales y marginadas; y

las distintas formas de violencia que impiden

y anulan el ejercicio de todos los derechos

de las mujeres incluyendo su derecho

a participar en la vida política. Dificultades

que se tornan más severas en los casos de

las mujeres indígenas y afrodescendientes.

Al final volvemos al punto de que las resistencias

son aún significativas y expresión

de una cultura política que sigue viendo

a las mujeres en sus roles tradicionales

del cuidado de la familia y cuando mucho

actuando en lo comunitario, pero en ciertas

tareas o áreas, que no implican decisión o

incidencia en los asuntos de interés público

y de alta responsabilidad. Los partidos políticos

–aun siendo considerados progresistas

o de izquierda – aprueban medidas que después

no cumplen o respetan. Además de un

porcentaje importante de mujeres que llegan

a los cargos públicos, pero no con una

perspectiva de equidad, sin conocimiento

y/o convicción para promover la agenda de

las mujeres. Se ha dicho mucho, no basta ser

mujer para actuar en contra de la discriminación

y a favor de la igualdad entre mujeres

y hombres.

En efecto hacen falta mujeres en los espacios

decisivos, no solo para alcanzar la cuota

del 50%, sino sobre todo para promover

medidas y políticas públicas necesarias para

mejorar las oportunidades de desarrollo, de

bienestar y al final para el ejercicio pleno de

sus derechos. El derecho de las mujeres a la

participación política, se tiene que traducir

en crear las condiciones favorables para

los otros derechos. Sigue siendo parte de la

agenda, exigir a los estados que cumplan

con su responsabilidad y compromisos asumidos

incluso en los instrumentos internacionales,

de aprobar la legislación y crear las

instituciones que hagan ruta hacia la paridad

en los espacios públicos y privados.


La violencia contra la mujer

en América Latina hoy 1

Equipo de Políticas de Género, ALOP

En relación con la reciente celebración

del Día Internacional de la

No Violencia contra la Mujer hacemos

un balance sobre la evolución

del problema en nuestra región,

donde persiste la inequidad, el

maltrato y la violación de los derechos

humanos de las mujeres.

Las Naciones Unidas definen la

violencia contra la mujer como:

“Todo acto de violencia basado en

el género que tiene como resultado

posible o real un daño físico, sexual o

psicológico, incluidas las amenazas,

la coerción o la privación arbitraria

de la libertad, ya sea que ocurra en

la vida pública o en la privada”.

La violencia de género, hace referencia

a la desigualdad, la falta de

autonomía, la injusticia, la mala

distribución del poder y de los

ingresos así como a la falta de reconocimiento

de los derechos de las

mujeres por parte de la sociedad o

por facciones de ella como las élites

políticas y económicas 2 .

No obstante el reconocimiento

del problema en el mundo, la erradicación

de la violencia contra la

mujer ha tenido que transitar por

un largo y complejo camino, que

ha incluido el tener que enfrentar

los resabios culturales y la resistencia

de quienes toman decisiones.

La violencia o coerción hacia

las mujeres constituye incluso un

problema de salud pública. Estudios

realizados por la Organización

Mundial de la Salud (OMS) arrojan

cifras alarmantes de diversos países,

por ejemplo, “…entre un 15% y

un 71% de las mujeres han referido

haber sufrido en algún momento

1 Versión editada de la original difundida

por ALOP en noviembre 2011.

violencia física o sexual por parte de

su pareja originando sucesivamente

problemas de salud física, mental,

sexual, reproductiva e incluso incremento

de la vulnerabilidad de infección

por el VIH”. 3

Además de los factores culturales

detrás de la violencia, existen otros

como la dependencia económica y

la falta de oportunidades educativas

de las mujeres, lo que las obliga

a someterse a las decisiones paternas

y a permanecer en relación con

un hombre, soportando violencia

física, psicológica o sexual, por no

tener modo de mantenerse a sí

misma y a sus hijas e hijos. 4

El reconocimiento del problema en

los espacios formales –desde hace

al menos tres décadas– ha conseguido

que los gobiernos nacionales

firmen convenios e instrumentos

internacionales que tienen por

objeto promover políticas públicas

para acabar con él. Sin embargo,

persiste la falta de cifras exactas

para conocer y evaluar su dimensión.

Según la CEPAL, no existen

registros oficiales sobre la cantidad

de mujeres muertas en la mayoría

de los países del mundo; tampoco

registros administrativos adecuados

sobre otras formas de violencia

ejercida, ni integración de los distintos

sistemas de información en

salud, policial y legal. La poca información

disponible en los países se

basa en lo publicado en los medios

de comunicación.

Algunos países de América Latina

y el Caribe están iniciando una

recolección de datos más rigurosa

desde el Estado en forma sistemática.

Hasta la fecha, el mayor

esfuerzo de recolección ha sido

5


liderado por el Ministerio Público

del Perú, aunque también hay

avances en el registro de la muerte

de mujeres, desde distintas instancias

del Estado, en El Salvador,

Paraguay, República Dominicana,

San Vicente, las Granadinas, Trinidad

y Tobago y Uruguay. 5

6

Ante las otras manifestaciones de

violencia contra la mujer la gran

mayoría de países recolectan de

alguna forma datos administrativos

en los servicios que reciben

las denuncias de las víctimas, pero

pocos las dan a conocer y menos

aún organizan registros que permitan

el seguimiento de los casos

y del curso legal de las denuncias.

El gobierno de Belice, que impulsa

un formulario unificado de registro

y el gobierno de Colombia, que

publica anualmente los datos oficiales

de delitos sexuales y de violencia

intrafamiliar, son dos afortunadas

excepciones.

Si bien las tasas de mortalidad

materna para los países de América

Latina y el Caribe no son las

más altas comparadas con el resto

del mundo en desarrollo, no dejan

por ello de ser motivo de preocupación

para gobiernos, organismos

internacionales, sociedad civil

y movimiento de mujeres. Además,

su reducción es un desafío y un

compromiso internacional, de cara

al Objetivo del Milenio número

cinco que se propone mejorar la

salud materna y reducir en tres

cuartas partes la razón de mortalidad

materna entre 1990 y 2015. 6

Las cifras agregadas permiten afirmar

que un 40% de las mujeres en

América Latina siguen sufriendo

diversos tipos de violencia física,

psicológica, económica o sexual.

Estas formas se encuentran interconectadas

de manera compleja

y diversa, y afectan a las mujeres

desde antes de su nacimiento

hasta que llegan al final de su vida,

siendo en muchos casos la propia

violencia quien decide el día de su

muerte. 7

Los indicadores de la CEPAL, citados

en el documento ’Ni una más‘

muestran que un 32.6% de las

mujeres de 15 años o mayores que

viven en zonas urbanas y un 34%

de las mujeres que viven en zonas

rurales no cuentan con ingresos

propios ni estudian y que sus actividades

se centran principalmente

en la labor doméstica, sin retribución.

Cuando el rango de edad

sube a los 25 años o más, este porcentaje

también sube dramáticamente,

llegando a superar el 70%.

Otro problema es el embarazo

entre adolescentes y la mortalidad

materna. La evidencia señala

que las mujeres jóvenes no están

recibiendo la información relativa

a los métodos de planificación

familiar. Aun cuando la tasa global

de fecundidad bajó de 5.9 hijos en

el periodo 1950-1955 a 2.7 en el

presente quinquenio, el aporte de

la fecundidad de las adolescentes

ha pasado de un 8.5% en el mismo

quinquenio a 14.3% en el periodo

2000-2005, según datos de la

CEPAL-CELADE.

Sabiendo que muchas causas de

la mortalidad materna son evitables,

a pesar de los avances médicos,

en América Latina y el Caribe

la tasa sólo se ha reducido en 50

puntos desde 1990). Mientras que

en Canadá el 100% de los partos es

atendido por personal capacitado;

en Guatemala esta cifra sólo llega al

31% y en Perú, un tercio de los partos

no son atendidos en absoluto.

En Centroamérica mueren 118.9

madres por cada 100,000 niños

nacidos vivos. En este indicador

los mayores avances se encuentran

en Bolivia, que se destaca como el

país con el más bajo índice de mortalidad

de las madres. 8

De otro lado, padecemos un fenómeno

de alcance mundial que

somete a miles de mujeres y niñas

a esclavitud sexual. Si las mujeres

denuncian o intentan salir de las

2 CEPAL, Observatorio de igualdad de

género, datos procesados por la CEPAL

en base a información proporcionada

por fuentes oficiales nacionales. (Naciones

Unidas, 1995; CEPAL, 2010).

3 Violencia contra la mujer: Violencia de

pareja y violencia sexual contra la mujer.

En: http://www.who.int/mediacentre/

factsheets/fs239/es/index.html,1-11-

2011

4 Portal da Violencia Contra a Mulher.

5 Idem.

6 Idem.

7 Violencia contra la mujer, el dolor

latente. En: http://www.americalatina.

homohominisacrares.net/Violencia-contra-mujer/Dolor-Latente.php

8 Portal de Violencia Contra a Mulher.


elaciones violentas, son victimizadas

se enfrentan a la incredulidad,

al cuestionamiento, a la estigmatización

social, y finalmente a la

ineficacia e indiferencia de las instituciones

supuestamente encargadas

de impartir justicia. 9

Teresa Ulloa, directora de la Coalición

Regional contra el Tráfico

de Mujeres y Niñas para América

Latina y el Caribe (CATWLAC, por

sus siglas en inglés), señala que en

México, alrededor de medio millón

de niñas, niños, jóvenes y mujeres

son víctimas de ‘trata’ (como

se conoce comúnmente al tráfico

de personas) y que los principales

rubros en los que son explotados

y explotadas son la prostitución y

otras formas de explotación sexual,

el trabajo doméstico, la mendicidad,

las prácticas serviles y en el

tráfico de órganos. Lamentablemente,

México se ha convertido en

origen, tránsito y destino de una

gran cantidad de víctimas.

La Organización de las Naciones

Unidas informa que en todo el

mundo, el 80% de las víctimas

de este fenómeno son mujeres y

niñas. Además se calcula que el

70% de las víctimas de esas redes

trasnacionales provienen de Latinoamérica.

10

Sin duda la pobreza es una de las

principales causas por las cuales

las mujeres y niñas son ’enganchadas‘

por estas redes criminales, que

pueden utilizar desde la seducción

mediante promesas de trabajo,

hasta la amenaza y el secuestro.

El fenómeno de la trata se ha

feminizado por las condiciones

estructurales de desigualdad; las

condiciones materiales han hecho

que se busque la migración como

9 Idem.

10 Portal da Violencia Contra a Mulher

11 Silvia Donoso López en su artículo “Feminicidio

en Guatemala: las víctimas de

la impunidad”, 11-11-2011, . En: http://

www.icev.cat/feminicidio%20guatemala.pdf

12 Idem.

13 Idem.

escapatoria a la pobreza y a la falta

de empleo y cada vez un mayor

número de mujeres emprenden las

travesías y en ellas son víctimas de

los ‘enganchadores’.

Otro grave problema en América

Latina es la aparición –en las

últimas décadas– del fenómeno

del feminicidio, entendido éste,

de acuerdo con Marcela Lagarde

como: “el genocidio contra las mujeres

que sucede cuando las condiciones

históricas generan prácticas

sociales que permiten atentados

contra la integridad, el desarrollo, la

salud, las libertades y la vida de las

mujeres. El feminicidio se conforma

por el ambiente ideológico y social

de machismo y misoginia, de violencia

normalizada contra las mujeres,

por ausencias legales y de políticas

de gobierno, lo que genera una convivencia

insegura para las mujeres,

pone en riesgo la vida y favorece el

conjunto de crímenes que exigimos

esclarecer y eliminar”. 11

La directora ejecutiva del Centro

Feminista de Información y Acción,

Ana Carcedo, señala que entre

2003 y 2009, el número de feminicidios

en Centroamérica y República

Dominicana casi se duplicaron,

pasando de 1.006 asesinatos

a 2.000 en sólo tres países). Asimismo,

señaló a Guatemala como

el país donde el índice de asesinatos

de mujeres es mayor, llegando

a contabilizarse 5.027 entre los

años 2000 y 2009. 12

Las mujeres en Guatemala enfrentan

múltiples formas de discriminación.

Fueron y siguen siendo un

sector vulnerable antes, durante y

después de la guerra. La violencia

extrema que hoy se presenta como

feminicidio tiene su antecedente

en el conflicto armado. De acuerdo

con la Comisión de Esclarecimiento

Histórico (CEH), la violencia

contra la mujer «cobró carácter de

política de Estado en el marco de

la Doctrina de Seguridad Nacional

y la Contrainsurgencia durante

el conflicto armado, en el cual se

desarrollaron formas de violencia

específicas contra las mujeres». 13

Otro caso dramático es el de Ciudad

Juárez, México. En las últimas

dos décadas se han incrementado

los asesinatos violentos de mujeres

jóvenes y de origen humilde, trabajadoras

de las industrias maquiladoras,

base de la economía de la

zona. Los cuerpos de estas mujeres

muestran señales de una brutal

violencia sexual y otros tipos de

tortura, antes de ser abandonados.

Se suceden las desapariciones,

que extienden el martirio hacia los

familiares de las víctimas, pues los

obligan a vivir en constante zozobra,

sin saber el paradero de su

familiar.

El problema se explica desde el

orden jerárquico, producto de procesos

culturales que se encuentran

arraigados en las sociedades. El

precepto de superioridad del hombre

frente a la mujer, la subvalorización

—asimilada, en general, por

los hombres e incluso por un gran

número de mujeres— es lo que

ideológicamente justifica la discriminación,

exclusión y violencia

sistemática, tanto privada como

pública.

Ante esa problemática diversas

organizaciones de la sociedad civil

de la región vienen trabajando en

los espacios locales y con estrategias

claras para influir en las decisiones

de política pública de sus

gobiernos, para la erradicación de

esas múltiples expresiones de violencia

y a favor del respeto pleno

de sus derechos humanos. Desde

hace décadas han llevado a cabo

una tenaz resistencia en todos

los rincones del continente. Los

avances que se han logrado en la

legislación de muchos países son

producto del esfuerzo de esas

organizaciones, de los organismos

de derechos humanos y de otros

que, formadas tanto por hombres

como por mujeres, se han sumado

a la lucha en contra de la violencia

de género.

7


Audiencia Mujeres y Justicia Climática

2011

Chaco, Argentina, 11 de octubre de 2011

Ramón Esteban

INDES

En el marco de las audiencias sobre mujeres y justicia climática que

el Llamado Mundial de Acción contra la Pobreza (GCAP) y el Grupo

de Trabajo Feminista llevaron a cabo en quince países de África,

Asia y América Latina, se realizó en Resistencia, Chaco (Argentina)

la Audiencia “Mujeres y Justicia Climática 2011-Argentina: Fortaleciendo

voces, buscando soluciones”.

Alrededor de 150 personas entre representantes de reconocidas

organizaciones sociales rurales, urbanas y de pueblos originarios

de todo el país escucharon los testimonios de 20 mujeres quienes

expusieron de qué manera el cambio climático afecta sus vidas y

presentaron propuestas de acción dirigidas al Estado, el empresariado

y la sociedad civil.

Su objetivo fue lograr un dictamen nacional que sea presentado

junto a las conclusiones continentales en la Cumbre Mundial del

Cambio Climático COP17, realizada en Durbán, Sudáfrica, y en la

Cumbre de las Naciones Unidas Río+20 que se llevará a cabo en

la ciudad de Río de Janeiro, Brasil en junio 2012. Participaron en

el evento unas 150 personas entre representantes de reconocidas

organizaciones sociales rurales, urbanas y de pueblos originarios de

todo el país.

8

El objetivo de las Audiencias fue poner de relieve las soluciones

locales que se están encontrando y llevar las voces de los más afectados

– las mujeres y los grupos tradicionalmente excluidos– a influir

en las negociaciones y planes de acción sobre el cambio climático

a nivel nacional e internacional. Durante la Audiencia de Argentina

pudieron escucharse testimonios auténticos, específicos y ejemplares

de mujeres que experimentan a diario graves problemas vinculados

a los efectos del cambio climático y la búsqueda de las soluciones

innovadoras e inspiradoras que han encontrado para mitigar

dichos efectos.

La Audiencia Argentina estuvo organizada por INDES, INCUPO y

GCV, con el apoyo del Encuentro de Entidades no Gubernamentales

para el Desarrollo (EENGD). La inauguración de la Audiencia

estuvo a cargo de la presidenta del Instituto de Cultura Prof. Silvia

Robles. El jurado lo integró el presidente del Instituto de Desarrollo

Social y Promoción Humana INDES, Ing eniero Agr. Luis Bartra, quien

estuvo acompañado por la presidenta de la Organización Nacional

de Pueblos Indígenas de la Argentina ONPIA, Basilia Barrientos de

Colonia, aborigen

Chaco, e Isabel Aquino, dirigente misionera de

pueblos originarios guaraníes.


Las voces de las mujeres se escuchan

en la tierra: propuestas de acciones frente

al cambio climático

Reflexiones sobre la Audiencia Mujeres y Cambio Climático

realizada en Chaco, Argentina

Elsa María Zaldívar Rolón

Responsable de Género Cono Sur y Brasil

ALOP

“La lucha tiene que ser codo a codo

para defender nuestra tierra, nuestro

aire, nuestra agua, nuestro hábitat.

Y defendiendo todas estas cosas

estamos defendiendo a nuestras

familias, estemos viviendo donde

estemos viviendo. La toma de conciencia

en la defensa del ambiente

es sumamente importante”. (Jorgelina

Córdoba, Pozo del Tigre, Prov.

de Formosa).

El encuentro “Mujeres y Justicia Climática-2011

Argentina” realizado

en Chaco- Argentina en octubre de

2011 nos permite reflexionar sobre

el tema y afirmar una vez más que

la situación que ellas describen es

una realidad que afecta a todo el

planeta. Este encuentro generó

propuestas dirigidas a instituciones

gubernamentales de Argentina,

que ampliaron su influencia al ser

presentadas en la XVII Conferencia

de las Partes de la Convención

Marco de Naciones Unidas sobre el

Cambio Climático en Durban, Sudáfrica

y que, a través de la difusión de

medios de comunicación masivos

y alternativos como éste, puedan

aportar al desarrollo de la conciencia

humana. Expresan la preocupación

de millones de seres del mundo que

probablemente aún no se han dado

cuenta de las consecuencias de sus

actos, adormecidos probablemente

por el confort, los efectos de tantos

venenos y químicos consumidos y

la imposibilidad de ver el universo a

través de las estrellas desde los lugares

que habitan.

Los síntomas y efectos del cambio

climático que sentimos cada vez

con mayor fuerza en todo el Planeta

movilizan a las mujeres rurales que

representan una parte importante

de la fuerza de trabajo agrícola y por

lo tanto están expuestas a la contaminación

causada por la liberación

en el ambiente de grandes volúmenes

de plaguicidas. Las mujeres

urbanas expuestas a la contaminación

generada por las industrias,

humos negros, basuras acumuladas

y tantos otros elementos son también

víctimas

más silenciosas.

Las acciones que se implementan

son insuficientes y lentas en relación

a la magnitud del problema.

Hay quienes dicen que es un

fenómeno natural y que no tenemos

posibilidad de incidir sobre

los acontecimientos que llegarán.

Ante esta posición me pregunto

¿en el desierto o en el bosque es

más agradable vivir y “esperar los

acontecimientos que llegarán” o

¿Si sabemos que tendremos catástrofes

naturales importantes, elegiríamos

sobrellevarla en zonas

donde hay centrales nucleares o

en zonas donde no hay ¿Dónde

tenemos mayores probabilidades

de sobrevivir Cuál es la responsabilidad

entonces del ser humano

en lo que nos está pasando en relación

al cambio climático

Las mujeres rurales dicen que son

ellas y la población más pobre las

que sufren los efectos de la destrucción

de la naturaleza ya que se quedan

sin leña, sin bosque, sin agua, las

mujeres generadoras de vida al igual

que la tierra, sienten la agresión,

sienten que “bajan las defensas de

los seres humanos y de la tierra”.

Cándida Fernández, otra de las mujeres

que participó en el encuentro,

manifestó “estando embarazadas,

9


10

ya se están enfermando los chicos

dentro de nosotras, dentro de nuestro

útero. Entonces lo que nosotras

las mujeres decimos es que, por

un lado, trae mucha plata para la

nación. Pero por otro lado, nos está

matando, ya está matando a nuestros

hijos dentro de nosotras (…) Los

doctores jamás nos pusieron “esto

es del agrotóxico”. Nunca, en ningún

hospital (…)

Otro aspecto abordado fue el del

cumplimiento de las leyes ambientales

y los derechos humanos

consagrados para todos y todas y

especialmente para los campesinos,

las campesinas, los indígenas a

quienes se les niega el derecho a la

tierra propia, a la vivienda, a la educación,

a la alimentación. ¿Hasta

cuándo un sector mayoritario de la

población del mundo debe esperar

a que le sean garantizados sus

derechos, cuando otro sector los

tiene suficientemente y en exceso

garantizados

Jorgelina manifestó que “si cuando

nacemos ya tenemos derecho a

tener un lugar, una casa, a tener

una educación, una alimentación,

entonces tenemos esa obligación

de hacer valer los derechos. Pero

siempre nos callamos, somos muy

pocos los que gritamos y la gran

mayoría se calla y nos mira pasar”

Hay millones de documentos

hablando de cambio climático,

ya habremos leído y si no seguro

habremos sentido sus efectos, por

ello es importante centrarse hoy

en las propuestas y que estas

pueden servir para adoptarlas y

adaptarlas a cada región y avanzar

en convertir los reclamos en

políticas públicas efectivamente

implementadas por gobiernos y

ciudadan ía.

Aportando a este

proceso las mujeres argentinas

proponen:

“La agroecología lleva como bandera

la soberanía alimentaria, que

es el derecho a una alimentación

sana que satisface las necesidades

de nuestro espíritu y de nuestro

cuerpo, que representan nuestros

recursos naturales y la biodiversidad

que valoriza nuestra manera

de producir reverenciando nuestra

forma de alimentarnos.”

“Que el Estado garantice que el control

de los recursos naturales siga en

manos de las comunidades campesinas

e indígenas, de forma de que

éstas puedan seguir viviendo en el

campo fortaleciendo los derechos

colectivos y comunitarios.”

“Que los gobiernos a nivel local, provincial

y nacional garanticen el abastecimiento

de calidad a los pobladores,

porque el agua es un derecho,

no una mercancía”. “Que se pongan

en práctica los principios rectores de

política hídrica, la protección de vertientes,

cuencas y microcuencas, promoviendo

el cuidado de acuíferos”.

“Que se genere mayor información

sobre el derecho al agua y que se

informen y difundan las leyes que

están en vigencia” y “Que las mujeres

seamos reconocidas en nuestra

capacidad de gestión respecto del

abastecimiento, distribución y protección

del agua.”

“Políticas públicas con enfoque de

género frente al cambio climático

concertadas entre los organismos

competentes y las organizaciones

de la sociedad civil que trabajan con

las comunidades y grupos de base.”

Y el “Fortalecimiento de las organizaciones

sociales de mujeres.”

“Agilizar la legalización de la tierra

que están ocupando los campesinos

y aborígenes, con normativas y

controles que hagan que este proceso

no dependa de la voluntad de

los funcionarios y políticos de turno.

Igualdad de oportunidades en el

acceso a la tierra, infraestructura y

servicios básicos.”

“Que todo el proceso productivo

agrario a futuro, se ajuste con la

mayor rigurosidad técnico-científica,

a los principios y fundamentos

de la agroecología, garantizando

a los pueblos el acceso y el control

efectivo de los recursos naturales

y productivos para el ejercicio real

de los derechos humanos aludidos

por nuestra Constitución Nacional.”

“El uso de los recursos naturales

debe estar primeramente al servicio

de la producción de alimentos

en el marco de la soberanía alimentaria.

Esto quiere decir que la sociedad

se beneficie en su conjunto

a través del acceso a alimentos

sanos, accesibles y culturalmente

apropiados” y “El cese definitivo en

el uso de agrotóxicos”.

“Incorporar en los programas educativos,

tanto del nivel primario

como secundario, y con mayor

énfasis en el universitario, a la

agroecología como materia de

enseñanza obligatoria.”

“Los Estados del mundo, como

representativos de la voluntad de

sus pueblos, tienen el derecho y

la obligación de definir soberanamente

y sin condicionamientos

externos sus propias políticas

alimentarias de modo que ellas

garanticen el derecho a la alimentación

y los demás derechos

económicos, sociales y culturales

necesarios.”

“Que desde las organizaciones

sociales, campesinas y urbanas,

vaya tomando consistencia de la

soberanía

alimentaria,

como eje

de discusión estratégico y fundamental

para construir alternativas

a la forma de producción, distribución

y desarrollo”.

“Fortalecer los sistemas de vida

rurales garantizando a todos los

argentinos un aprovechamiento

sustentable y equitativo de los recursos

naturales de nuestro territorio,

a través de un sistema económico

distinto que dinamice las economías

locales, generando arraigo en las

familias del campo y asegurando el

derecho a la alimentación”.


Mujer rural o mujer campesina

Blanca Mirna Benavides

Directora de Género CAMEXCA, ALOP

Directora General de FUNSALPRODESE

Existe un debate al interior de las

organizaciones de mujeres localizadas

en el área rural de El Salvador

acerca del sentido de seguir

llamándose mujeres rurales o

auto-identificarse como mujeres

campesinas, y con justa razón, ya

que el concepto de lo rural tiene su

antagónico en lo urbano, es decir

que al hacer referencia a lo rural

se hace siempre en oposición a lo

urbano. Esta contraposición aparece

con la modernización de los

grandes núcleos poblacionales

concentrados en áreas geográficas

específicas, usualmente generados

por poblaciones que tenían una

diversidad de actividades económicas

que vinculaban la producción

y la comercialización. Es así

que “rurales son aquellos sectores

de población que se extienden en

la región y se dedican a la producción

de los artículos primarios que

rinde la tierra; los sectores urbanos,

en cambio, incluyen a las grandes

masas concentradas que no se

interesan, al menos en forma inmediata,

por la obtención de materias

primas, alimenticias, textiles o de

confort en general, sino que están

vinculadas a los transportes, a las

industrias, al comercio, a la instrucción

de la población, a la administración

del Estado o simplemente a

vivir en la ciudad” 1 .

En mucha literatura, incluso, se

hace referencia a lo rural o al

campo como la barbarie, y a los

núcleos poblacionales como la

civilización. Esto significa que las

mujeres que viven en las áreas

rurales se enfrentan a una triple

marginación: de género, de lugar y

de clase. Además, se hace referencia

a ellas como “humildes”, como

una forma de esconder vergonzosamente

las condiciones materiales

en que viven la mayoría de

ellas, quienes enfrentan constantemente

la pobreza.

Desde esta lógica tiene sentido

la demanda de las mujeres de ser

llamadas “mujeres campesinas”, ya

que este término hace referencia a

su identidad y vinculación directa

con un recurso indispensable para

la producción y reproducción de la

vida: la tierra. Además, esto también

pasa por una re-conceptualización

y valorización de su trabajo

como productoras. El ser llamadas

mujeres rurales ha tenido el efecto

negativo de invisibilizar su trabajo

productivo, el cual es clasificado

como simple apoyo a las labores

productivas.

El hecho de no ser consideradas

productoras en el caso de El Salvador

ha tenido implicaciones en el

poco acceso de las mujeres a programas

gubernamentales, debido

a que en sus documentos de identidad

no se declaran como productoras

sino como amas de casa. Es

decir que no basta con vivir fuera

de la ciudad para ser mujer rural,

sino que el punto de identidad es

el ser mujer campesina, porque

tiene vinculación con los medios

de producción.

La construcción de la identidad de

las mujeres campesinas está vinculada

con la tierra, ya sea como

propietarias o como parte de familias

que poseen tierras (o, en su

defecto, que las tuvieron). Es así

1 Capel Horacio, La definición de lo urbano,

en www.ub.edu

11


que la formación de su identidad

se construye en relación con otras y

otros, que fundamentalmente son

su familia, ya que generalmente no

son propietarias sino que trabajan

en el contexto de su familia.

Originalmente, la mujer campesina

se dedicaba a las labores de

producción y reproducción de la

vida. Es decir que una mujer rural

no necesariamente se dedica a

la producción mientras que una

mujer campesina es agricultora o

productora primaria de bienes alimenticios.

Con la destrucción de la capacidad

productiva del sector agropecuario

por las políticas neoliberales

que se instalaron desde 1989 en

El Salvador, las mujeres campesinas

se vieron obligadas a establecer

estrategias de sobrevivencia

que pasaron por incrementar sus

actividades para la obtención de

sus ingresos y por tanto el tiempo

que dedican al ámbito productivo.

Ahora muchas de ellas ya no sólo

tienen crianza de aves y animales

de corral, pequeñas parcelas y producción

de medicinas naturales,

sino que se integran a la comercialización

de sus productos o de

otros, lo cual les puede permitir

obtener algún ingreso.

Estas estrategias de sobrevivencia

que van más allá de la producción

agropecuaria han significado

para las mujeres campesinas una

recarga de trabajo, ya que mantienen

siempre sus responsabilidades

en las actividades domésticas y

de cuidado. A esto se agrega que

muchas de ellas se convierten en

cabezas de familia, por la migración

de sus parejas hacia Estados

Unidos o simplemente por la irresponsabilidad

masculina.

Esta situación pareciera que desdibuja

el imaginario de ser una mujer

campesina, sin embargo muchas

de ellas mantienen su propia identidad

y se autodenominan campesinas

por sus orígenes vinculados

con la tierra y no por lo que hacen.

Esto es importante, ya que la clasificación

de mujer rural está vinculada

con lo que hacen y no con lo

que son.

En este sentido, las mujeres campesinas

reivindican el hecho de

reconstruir su identidad a partir

de sus orígenes, ser del campo,

trabajar la tierra y en aquellas

actividades vinculadas a ella, ya

que la comercialización es una

actividad obligada por las circunstancias

generadas por el sistema

capitalista, en el cual los alimentos

entran al mercado como cualquier

mercancía.

Cabe señalar que la capacidad productiva,

tanto en disponibilidad de

recursos materiales como de personas

que se dedican a las actividades

vinculadas con los recursos

naturales, se ha reducido sustantivamente,

tal como se muestra en el

siguiente cuadro:

ACTIVIDAD PRODUCTIVA MUJERES HOMBRES

Agricultura, ganadería y caza 23,496 251,960

Silvicultura y extracción de madera 74 1,208

Pesca, explotación de criaderos y granjas piscícolas 987 8,776

Fuente: Elaboración propia con base en VI Censo de Población y V de Vivienda 2007.

12


El cuadro anterior da una imagen

del reducido peso que tiene el

sector agropecuario, pesquero y

maderero en El Salvador. Agregado

a ello, para incrementar la

crítica situación del sector productivo

primario, solamente el

9.37% de las personas que realizan

actividades en este sector

son mujeres, según los datos del

censo. Sin embargo,

esta cifra

está subvalorada, debido a que

470,668 mujeres del área rural

declaran que se dedican a trabajos

del hogar (VI Censo de Población

y V de Vivienda, 2008:36), entre las

cuales se encuentran muchas que

realmente son productoras.

Esta afirmación se respalda en que,

según la FAO, “las mujeres producen

entre el 60 y 80% de los alimentos

en los países en desarrollo, y la

mitad de la producción mundial” 2 .

A pesar que las mujeres alimentan

al mundo, en términos de producción

de alimentos, su condición de

productoras no es visibilizada en

los censos de población.

Ahora, con la tremenda crisis alimentaria

que cada día se agrava

en El Salvador, Latinoamérica y el

mundo, cobra mayor vigencia la connotación

de mujeres campesinas,

ya que ellas se dedican a la “agricultura

de subsistencia, produciendo

maíz, arroz y maicillo que suponen

hasta el 90% de los alimentos que

se consumen en las zonas rurales

más desfavorecidas… Además

de la producción de cereales, el

cultivo de verduras, legumbres y

frutas en las economías de patio o

los huertos familiares, es una tarea

exclusiva de las mujeres” 3 .

Es decir que el sentido de ser campesina

está vinculado directamente

con un hecho identitario, el ser del

campo y dedicarse a las actividades

primarias de la producción; independientemente

de lo que tienen,

más bien alude a lo que son. Esto ha

Bibliografía

sido aprovechado por las sociedades

para cargar en los hombros de

las mujeres campesinas la responsabilidad

de resolver los problemas

de la alimentación de sus grupos

familiares, sin contar con los recursos

necesarios y sin remuneración.

Ya es momento que las actividades

relacionadas con la alimentación de

las familias sea una responsabilidad

de la sociedad en su conjunto y no

sólo de las mujeres. Para ello es clave

que el Estado establezca políticas

públicas relacionadas con la soberanía

alimentaria, que tenga un carácter

redistributivo, en el sentido de

redistribuir los recursos así como las

cargas productivas y reproductivas.

2 IMU, Red de Mujeres Protagonistas de Cambio y Friedrich Stiftung, 2011: i.

3 IMU, Red de Mujeres Protagonistas de Cambio y Friedrich Stiftung, 2011: 3.

Capel Horacio, La definición de lo urbano, en www.ub.edu

IMU, Red de Mujeres Protagonistas de Cambio y Friedrich Stiftung

(2011): Hacia una Política de Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional

con Enfoque de Género (Documento de trabajo).

Ministerio de Economía y Dirección General de Estadística y Censo,

de El Salvador (2008): VI Censo de Población y V de Vivienda.

13


14

Mujeres rurales: entre el desánimo

y la esperanza, una misma realidad

Eugenia Mata

Presidenta de Equipo Pueblo, AC

Directora de Iniciativas para el Desarrollo de la Mujer Oaxaqueña (IDEMO)

México, marzo, 2012

En muchas comunidades de nuestra

América Latina, no puede disociarse

lo rural de lo indígena; porque

en ellas habitan campesinos y

campesinas que provienen de los

pueblos originarios, donde el quehacer

del campo, la agricultura y el

cuidado de los recursos naturales,

es realizado precisamente por la

población indígena.

En muchos lugares en los que esa

población rural ha ido adquiriendo

características y prácticas más

urbanas, o incluso quienes han

emigrado a las ciudades, siguen

reproduciendo visiones, comportamientos

y hábitos ligados a sus

ancestros, así como los usos y costumbres

asumidos en sus pueblos.

En ese sentido, hablar de las mujeres

rurales en el caso de México, y

en específico de los estados ubicados

al sur del país, nos lleva a

pensar en las indígenas, que con

esfuerzos y esperanzas, luchan por

modificar las condiciones de vida

de sus familias y comunidades.

Hablamos de esperanza y esfuerzo,

porque las políticas públicas que

se siguen aplicando para supuestamente

atender al campo, han

sumido aún más a millones de

personas en la pobreza y la marginación.

En el caso de México, a

partir de la Reforma al Artículo 27

Constitucional, se acrecentó significativamente

el despojo de tierras

y se padece la ausencia brutal de

subsidios a los pequeños productores,

al abrir al mercado la venta

de tierras.

Ello ha obligado a miles de hombres

a buscar otras fuentes de

ingreso fuera de su comunidad e

incluso de su país, lo que ha dejado

a las mujeres con una mayor responsabilidad

para hacerse cargo

de la manutención de los hijos

e incluso de los abuelos; pero

también de hacer productiva la

pequeña parcela con la que cuentan,

o buscar otras tareas remuneradas,

como son el lavado de ropa,

la venta de alimentos o artesanías,

por mencionar algunos ejemplos.

Según el Observatorio de Igualdad

de Género de la CEPAL 1 , con datos

hasta 2009, “En América Latina y el

Caribe hay 58 millones de mujeres

que viven en zonas rurales. A pesar

de su contribución fundamental

a la producción de alimentos y al

desarrollo económico de la región,

los indicadores muestran que la desigualdad

es mayor en las mujeres

rurales”. Menciona que el 38% de

las mujeres rurales no tienen ingresos

propios, aunque trabajen más

de manera no remunerada. En el

caso de México por ejemplo, las

mujeres de 15 años y más, realizan

89 horas semanales de trabajo

doméstico no remunerado, frente

a las 31 horas que realizan los

hombres.

Las brechas de género se ahondan

más en el ámbito rural, donde sólo

el 22.4% de mujeres tienen derecho

1 Observatorio de Igualdad de Género de

América Latina y el Caribe. Notas para la

Igualdad # 3, CEPAL.


dice que bien sabe nunca ha tenido

nada y nunca lo tendrá.”

Este desolador panorama, se repite

desafortunadamente en muchos

pueblos y comunidades. Todavía

son muy pocas las mujeres que

han ido tomando conciencia sobre

sus derechos y que se han organizado

para salir de esa situación. No

es un problema de quién es más

inteligente o quién tiene mayor

capacidad para emprender nuevas

cosas; sino de cuáles son las condiciones

que han posibilitado a unas

organizarse y luchar conjuntamente

para revertir una situación

que, a 102 años de declarado el 8

de Marzo como Día Internacional

de la Mujer, todavía genera estas

grandes asimetrías.

a poseer la tierra, lo que muestra

–como lo menciona el Observatorio–,

“la enorme injusticia cuando

ellas aportan en la producción agrícola,

agropecuaria y alimentaria

principalmente”.

Las mujeres, como mucho se ha

afirmado, son triplemente marginadas

debido a su condición social,

étnica y de género: pobres, indígenas

y mujeres. Baste ver los indicadores

socioeconómicos y los índices

de desarrollo humano, para darse

cuenta de que la afirmación anterior

no es un discurso publicista.

En días pasados, en un periódico

nacional 2 , se publicó un reportaje

sobre la situación de los indígenas

de la etnia mazateca en el Estado

de Oaxaca y en particular, las mujeres

que incluso al no hablar español,

todavía quedan más incomunicadas:

“Aquí vive la anciana que

no sabe pronunciar su nombre. Lo

tiene bien guardado en una bolsita

de plástico. Con cierto alivio, saca

de entre varios papeles importantes

una credencial de elector que enseña

a los demás para que sepan cómo se

llama y cuántos años tiene. María

Florencio Juárez Basilio es el nombre

extraviado en su garganta. Monolingüe

en mazateco, analfabeta,

indígena y pobre. No sabe dónde

nació….. Allá en Puerto Buenavista,

la anciana mira cómo alumbran los

focos. Yo nunca he tenido luz en mi

vida y no sé si algún día voy a poder

disfrutarla, retumba su voz. Dice que

le da un poco de tristeza no hablar

español, que sus padres no la mandaron

a la escuela, que sólo fue pensando,

conforme su cuerpo se hacía

grande, en traer agua del pozo, echar

la tortilla, barrer la tierra, secar café;

A la par, están los miles de ejemplos

de mujeres que aun en un

contexto tan adverso, han podido

convencerse y convencer a muchas

otras, de que su situación no es

parte del «destino» o es «normal»

o «porque Dios así lo quiso», sino

que es producto de todo un sistema

socio cultural y político, que

ha generado la opresión de un

género sobre otro.

Martha Sánchez, indígena amuzga

del Estado de Guerrero, está

actualmente contendiendo para

ser candidata a diputada para las

elecciones del 1º de Julio, por el

partido de izquierda PRD, como

ciudadana externa. Detrás de esta

decisión, se encuentra la lucha que

ella ha impulsado con otras mujeres

de su región, su Estado y en el

país, por transformar para bien,

la vida de las mujeres indígenas

y de sus pueblos y como ella lo

2 “Comunidades de Oaxaca, viven un

drama sólo por hablar mazateco” Karina

Avilés, 28 de Febrero de 2012, Periódico

La Jornada.

15


sidenta municipal en Santa María

Tlahuitoltepec, Mixe, afirma que

son los partidos quienes eligen

a las personas y sí puede haber

diputados o diputadas indígenas,

pero son electas porque esas personas

de manera individual así lo

determinaron y no porque en realidad

representen a la población

indígena 4 , que en los casos femeninos,

ha habido mujeres de todas

las posiciones políticas. Hay mujeres

que están en el poder y siguen

siendo ciegas y sordas a la condición

de desigualdad social que

viven la mayoría de las mujeres.

16

menciona: “… en ese territorio

hemos hecho historia colectiva con

la inalienable relación con el campo,

la cultura, la lengua materna, el arte,

su gastronomía, sistema de producción,

formas de organización y

economía local, sus conocimientos

tradicionales, sus recursos naturales,

su biodiversidad, su espiritualidad,

entre otros aspectos que sustentan

la pertenencia a identidades colectivas

como pueblos indígenas”. 3

Esta mujer menciona que es así

como han ido tejiendo ciudadanía,

“elevamos las alas para seguir

3 Intervención de Martha Sánchez, del

Foro Internacional de Mujeres Indígenas

(FMI), Sesión Quincuagésima Sexta

de Comisión de La Condición Social y

Jurídica de La Mujer (CSW), del 27 de

Febrero al 09 de Marzo del 2012.

4 Mujeres y Política. Otro 8 de Marzo, Soledad

Jarquín, Suplemento Las Caracolas,

5 de marzo de 2012.

volando generacionalmente”; a la

par han ido construyendo agendas,

haciendo propuestas que se

puedan aterrizar y no solamente

ocupándose de documentar los

casos de las múltiples violaciones

de las cuales han sido objeto. No

porque la denuncia no tenga valor

e importancia en sí misma, sino

porque también está el escenario

de trascender y buscar transformar

la realidad.

Lo notable es que no se ha convertido

en un asunto individual,

sino en un proceso que recupera

las prácticas del bienestar comunitario,

«la comunalidad», como ha

sido denominada hace ya tiempo

por los propios indígenas en

Oaxaca. La lucha de estas mujeres

no es ni solas, ni sólo para sí. Otra

mujer indígena zapoteca, Sofía

Robles, quién es actualmente pre-

La diferencia que aportan las mujeres

indígenas rurales, es que rompen

la visión individualista y particular

como lo han hecho por años

hombres y mujeres en el quehacer

político. Por eso es tan importante

esta lucha que ellas dan, no solo

porque se reivindican sus derechos,

sino porque también construyen

otra forma de ejercer la política

y de fortalecer el tejido social.

Los liderazgos son reconocidos

no en una persona, sino en la conjunción

de muchas voluntades

para empoderar a las mujeres, a la

población y no a la «iluminada persona»,

que tiene todas las aptitudes

para modificar las condiciones

que por tantos años se han padecido.

Así como en el inicio de este artículo

se reflejó la situación tan

terrible que vive Doña Florencia,

tenemos testimonios esperanzadores

de otra indígena mazateca,

integrante de la Organización de

Mujeres Indígenas «Nachii», Chela

García: “Muchas veces las mujeres

tienen miedo de ocupar los cargos

porque dicen ¿cómo me voy a ver

ahí, entre los hombres Lo que debemos

contestarle es: Pues hermosa,

porque estás participando”.


Observatorio de Igualdad de Género

de América Latina y el Caribe, CEPAL,

Notas para la igualdad Nº 3

Marie Le Baron

Socióloga, investigadora de desco

La injusta retribución económica

a las mujeres rurales

Según el Observatorio de Igualdad

de Género de América Latina y el

Caribe de CEPAL, la desigualdad

en la región sigue afectando principalmente

a las mujeres rurales

quienes no han logrado empoderarse

económicamente en estas

dos últimas décadas a pesar de su

innegable y fundamental contribución

a la producción agrícola,

agropecuaria y alimentaria. Injustamente,

las 58 millones de mujeres

rurales en la región, son las que

más trabajan y menos ganan.

Las cifras publicadas en la tercera

Nota para la igualdad del Observatorio

son alarmantes. En México, las

mujeres rurales trabajan 89 horas

semanales, es decir 31 horas más

que los hombres y en Brasil solo el

11% de las mujeres tienen la titularidad

de la tierra, porcentaje que

llega a 22,4% en México y a 27% en

Perú. En toda la región, 38% de las

mujeres en el campo carecen de

ingresos propios frente al 14% de

los hombres y al 29% de las mujeres

urbanas. Asimismo, la brecha

de ingreso sigue siendo mayor

entre los hombres y las mujeres

rurales que entre los hombres y las

mujeres urbanas, a pesar de que

las tasas de actividad de las mujeres

rurales han aumentado significativamente

(del 32,4% al 46,4%

entre 1990 y 2005).

Estos indicadores son el claro

reflejo de una triste realidad en la

cual la contribución de la mujer

rural al desarrollo económico de

nuestra región no es valorada ni

reconocida adecuadamente.

¿Cómo impulsar el empoderamiento

de las mujeres rurales en

América Latina y el Caribe Entre

la infinidad de respuestas posibles

optamos por algunas tomadas de

la CEPAL: la implementación de

políticas de cuidado para liberar el

tiempo de las mujeres e impulsar

su plena participación al mercado

laboral, el apoyo al desarrollo y

uso de tecnologías e infraestructura

que reduzcan las horas que

las mujeres dedican a las actividades

de trabajo no remunerado,

la mejora de las condiciones de

desplazamiento y transporte y

su acceso para las mujeres en el

ámbito rural, un acceso asegurado

para las mujeres a los activos

productivos, incluidos la tierra,

los recursos naturales y el crédito.

Formular este tipo de propuestas

y reflexionar sobre la manera de

implementarlas a nivel regional es

el reto del diálogo político para el

empoderamiento económico de

las mujeres que se está abriendo

hoy en día.

17


Declaración de la Marcha Mundial

de las Mujeres

18

Declaraciones

Día Internacional de las Mujeres

2012

Este 8 de marzo, nosotras, las

mujeres de la Marcha Mundial

de las Mujeres, seguimos marchando,

resistiendo, y construyendo

un mundo para nosotras,

los otros, los pueblos, los seres

vivientes y la naturaleza. Estas

acciones continúan enfrentándose

a los embates del paradigma

mortal del capitalismo

con sus falsas salidas a las crisis

y de una ideología fundamentalista

conservadora.

Vivenciamos una crisis del sistema

capitalista, racista y patriarcal que,

para sostenerse, impone brutales

“medidas de austeridad” que

obligan a nosotras, los pueblos, a

pagar por una crisis que no hemos

provocado: son recortes presupuestarios

de todos los servicios

sociales, disminución de salarios y

de pensiones, estímulo

a guerras

y avance de la mercantilización de

todas las esferas de la vida. Nosotras

las mujeres pagamos el precio

más alto: somos las primeras

que seremos despedidas y que,

además de las tareas domésticas

más habituales, somos obligadas a

asumir las funciones antes cubiertas

por los servicios sociales. Tales

medidas muestran el peso de la

ideología patriarcal, capitalista y

racista y son expresión de políticas

de incentivo para que volvamos a

la casa, que estimulan además el

avance de la prostitución y la venta

de las mujeres, el aumento de la

violencia contra nosotras, el trafico

y las migraciones.

Denunciamos la continua imposición

de acuerdos de libre comercio

que intentan transformar los bienes

comunes como la salud, la

educación y el agua en mercancías,

y generar un mercado de explotación

de la mano de obra barata en

los países del sur. Rechazamos la

cultura del consumo que va empobreciendo

más las comunidades,

generando dependencia y exterminando

las producciones locales.

Nos solidarizamos con las mujeres

en lucha en Europa, especialmente

en Grecia pero también

en Portugal, Galicia, Estado

Español, Italia y Macedonia, que

se están organizando para resistir

la ofensiva neoliberal y retrógrada

promovida por las instituciones

financieras y políticas, y

sus propios gobiernos, a servicio

de intereses de las corporaciones

transnacionales. Nos solidarizamos

también con todas las

mujeres del sur que enfrentan

hambruna, empobrecimiento,

esclavitud laboral y violencia

pero que siguen construyendo

su resistencia.

Denunciamos el avance de la militarización

en todo el mundo como

estrategia de control de nuestros

cuerpos, vidas, movimientos y

territorios y garantía para la neocolonización,

nuevo saqueo y apropiación

de los recursos naturales.

Denunciamos la manutención del

enriquecimiento de la industria

armamentista en frente a la crisis.

Constatamos con temor la amenaza

de retorno del militarismo y

del autoritarismo como valores en

la sociedad en distintas regiones y

países alrededor del mundo como

en Medio Oriente, en Túnez, Libia

y Egipto, donde las mujeres y los


pueblos luchan contra todo tipo

de dictadura fundamentalista y por

verdadera democracia; en Palestina

donde las mujeres luchan contra

el colonialismo y el sionismo; en

Senegal donde el gobierno utiliza

al ejercito por intereses electorales;

en Mali donde grupos armados

aterrorizan civiles en su lucha

por controlar la región norte; en

Honduras, México, Guatemala y

Colombia donde hay procesos de

re-militarización; y en diversos países

en Asia-Oceanía donde tropas

militares de Estados Unidos refuerzan

su presencia.

Nos solidarizamos con las mujeres

y los pueblos en resistencia

y lucha en todos los territorios

que están en guerra, bajo control

militar y en riesgo de serlo,

o viviendo los impactos nefastos

de una presencia militar extranjera.

Nosotras las mujeres continuaremos

defendiendo nuestro

territorio, cuerpo y tierra de

la explotación de los ejércitos

regulares e irregulares, estatales

y privados.

Denunciamos la estrategia concertada

de los medios de comunicación

globalizados que busca

revitalizar los dogmas y valores

conservadores y que ponen en

riesgo los logros o avances de las

mujeres en el mundo. Se cierran

espacios de participación, se criminaliza

la protesta, y se cercena

el derecho a decidir sobre nuestros

cuerpos. Nuestra autodeterminación

reproductiva está amenazada

donde la hemos conquistado. En

países de Europa, como Portugal

y España y en Norte América,

donde el aborto es legalizado, este

derecho es atacado en la práctica

por recortes de los presupuestos

públicos dirigidos a los hospitales

y los servicios de interrupción del

embarazo. En muchos países de

América Latina y de Asia-Oceanía,

las mujeres que abortan siguen

siendo criminalizadas, como ocurre

en Brasil, Japón y Vanuatu. En

México se legaliza el aborto en el

Distrito Federal, pero se criminaliza

en el resto del país. En Honduras, la

píldora contraceptiva de emergencia

ha sido prohibida. En Nicaragua,

a través de una Reforma Constitucional,

el aborto en situaciones

de riesgo de vida para la madre o

de violación se ha convertido en

delito. Rusia sigue su ejemplo con

la mujer del presidente al frente de

campañas para prohibir el aborto

en cualquier situación. Grupos auto

denominados “pro-vida” defienden

en realidad la muerte de las mujeres,

insultan a las profesionales de

salud en Norte América, presionan

al Parlamento

para revisar la ley en

Sudáfrica e impiden cualquier discusión

en Pakistán.

Nos solidarizamos con todas las

mujeres que continúan luchando

y enfrentando los embates de la

policía, los servidores públicos y

de la injusta justicia estatal, así

como a las que enfrentan la violencia

en su contra.

Frente a estas situaciones, estamos

en las calles, tenemos alternativas

y las estamos viviendo.

Reiteramos que seguiremos fortaleciéndonos

desde la resistencia

y defensa de nuestros cuerpos

y territorios, profundizando

los sueños de transformaciones

estructurales en nuestras vidas

y ¡marchando hasta que todas

seamos libres!

Llamamos a la articulación de

nuestros movimientos y a las

alianzas con los otros movimientos,

pues solo así construiremos

un mundo en libertad.

En el Mundo, 8 de marzo de 2012

19


20

XV Encuentro de la Red Internacional

de Mujeres de Negro contra la guerra

Ruta Pacífica de Mujeres de Colombia

Bogotá, Colombia, 15 al 20 de agosto de 2011

Hemos recorrido un largo camino

para llegar hasta aquí. Venimos

más de 300 mujeres de muchos

países; de África, Asia, Europa,

Norte y Latino-América y de diferentes

regiones de Colombia, para

reafirmar que LAS MUJERES DE

NEGRO del mundo no renunciamos

a nuestra aspiración a vivir en

un mundo libre de guerras, miedos

y violencias. Las fronteras no limitan

nuestros lazos, no hay océano

que ahogue nuestra indignación o

que borre nuestras esperanzas.

No renunciamos a develar los crímenes

come tidos contra nosotras

y nuestras niñas, en tiempos de

guerra y en tiempos de paz, en los

espacios públicos y privados. No

renunciaremos a denun ciar la utilización

de nuestros cuerpos como

bo tín de los guerreros.

Vivimos en un mundo regido por

el militarismo y la apología de la

guerra. Las mu jeres estamos padeciendo

cada vez más diversas formas

de violencia: en varios países

del mun do ejércitos regulares o

irregulares utilizan la violación de

mujeres como medio de castigo

de comunidades supuestamente

afines al enemigo; la esclavización

de mujeres con fines sexuales es

también una grave realidad y a ello

se agrega la complicidad de organismos

de seguridad en la trata o

comercio de mujeres y niñas. Adicionalmente,

asis timos a la privatización

de la seguridad.

Alrededor de la lógica mili tarista

se agrupan la industria militar,

las multinacionales y los grandes

medios de comunica ción, estos

últimos, cumplen el papel de justificar

la guerra, de acostumbrar a la

población a las armas y sus efectos

y de hacer propaganda a los regímenes

y líderes que defienden sus

intere ses. Así mismo hacen apología

del dinero fácil, el machismo,

la ostentación, el desprecio por la

vida humana.

El militarismo, con alcance global,

está pene trando las mentalidades

y todos los espacios de libertad,

de intimidad y de privacidad. La

milita rización de la vida cotidiana

es el fenómeno más peligroso

para la supervivencia de la especie

hu mana. La naturaleza está siendo

amenazada por la acción depredadora

de multinacionales, cuya

impunidad está garantizada por la

asociación con militares y regímenes

corruptos.

Por todas partes, se fortalecen las

mafias, aso ciadas al narcotráfico y

otras formas de delin cuencia que

representan poderes en la sombra.

Muchos militares, legales e ilegales,

se encuen tran asociados a las

grandes mafias del narcotrá fico. En

todo el mundo, se incrementa el

narco consumo. Adicionalmente, se

están legitimando nuevas formas

de violencias como la malnutri ción

o las hambrunas.

Denunciamos la implicación del

sector financiero y las transnacionales

en las guerras. Denunciamos

la vulnerabilidad creciente de las

defensoras de DDHH en todo el

mundo, especialmente en el sur.

Para las MUJERES DE NEGRO, hay

cercanía entre los fundamentalismos

religiosos, los militarismos y

los nacionalismos que se comportan

de manera similar frente a las

mujeres.


Las mujeres queremos de-construir

la seguridad militarizada, y

estamos construyendo propuestas

para proteger a las mujeres

en riesgo. Nuestros análisis indican

que la naturaleza de los Estados

puede contribuir al aumento

de la inseguridad más que a su

reducción. Para las MUJERES DE

NEGRO, en consecuencia, el eje

de las cuestiones de seguridad

deben ser las personas y no los

intereses de los Estados.

En este contexto mundial, las

MUJERES DE NEGRO estamos

haciendo resistencia al patriarcado,

cuya máxima expresión

es el militarismo. Tenemos el

reto de rebelarnos permanentemente

frente a los militarismos

globales y somos insumisas a los

totalitarismos, autoritarismos y

nacionalismos. Nos unimos para

rechazar la guerra y la militarización

global que afecta especialmente

a las mujeres y a las

personas excluidas. Respaldamos

soluciones políticas y negociadas

a los conflictos armados y

las guerras.

Aspiramos a una sociedad sin

militarismos, que garantice la

vida en pleno desarrollo de las

mujeres en libertad. Es innegable

que las guerras y los conflictos

exacerban las violencias, la

homofobia y la discriminación

contra nosotras. De ahí el imperativo

ético del por qué estamos

contra la guerra y por qué

nos organizamos y movilizamos

como las MUJERES DE NEGRO

contra la guerra.

Las MUJERES DE NEGRO exigimos

que no queden impunes

los crímenes contra las mujeres.

Nos pronunciamos contra

la guerra y la barbarie y nos movilizamos

para que el miedo y la

impotencia no nos paralicen.

Reafirmamos la resistencia civil

y la no-violencia como nuestras

herramientas y valoramos otras

formas de expresar esa resistencia

como las redes sociales,

el boicot, la literatura, el uso de

la contra-información, el autocuidado.

En todas partes a las MUJERES

DE NEGRO nos une el dolor del

corazón. En todas partes impulsamos

principios éticos y de

solidaridad feminista. En todas

partes, nos une la capacidad de

reaccionar: en vez de la desesperación,

impulsamos la acción

creativa, la desobediencia, la

empatía, la solidaridad, la resistencia

y las rebeldías. Tejemos

voces y silencios, compañía y

solidaridades con otras mujeres

diversas. Buscamos un nuevo

entendimiento desde la compasión,

desde la atención al sufrimiento.

Queremos que haya cada

vez más MUJERES DE NEGRO

involucradas en nuestra resistencia

pacífica. Queremos

desafiar a los poderes con la

verdad. Queremos encontrar

palabras para hablar a la conciencia

del mundo. Queremos

descolonizar nuestra mente e

imaginación lejos del patrón

patriarcal.

Seguiremos vestidas de negro

por todas las víctimas conocidas

y anónimas de todos los

conflictos, para manifestar

creativamente nuestra indignación,

para sanar nuestras

heridas físicas y emocionales

y para gritar: Queremos un

mundo sin guerra, miedos ni

violencia.

Mujeres de negro de Bélgica, Bosnia-Herzegovina,

Congo, Ecuador, España, Estados Unidos, Gran Bretaña,

Honduras, India, Israel, Italia, México, Palestina, Perú,

Serbia, Túnez, Uruguay y Colombia

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De lectura obligatoria

Feminismo, género e igualdad

Marcela Lagarde, Amelia Valcárcel

Pensamiento Iberoamericano, setiembre 2011

http://www.pensamientoiberoamericano.org/xnumeros/PensamientoIbero9.pdf

Este volumen dedicado al feminismo, al género y la igualdad, reúne 16

artículos de destacadas investigadoras, pensadoras y activistas de varias

generaciones y de ambos lados del Atlántico. Todas ellas, han tenido un

papel significativo en los movimientos civiles y políticos como defensoras

de los derechos humanos de las mujeres, de la igualdad entre hombres y

mujeres, y de un orden democrático basado en el respeto de la diversidad.

Las autoras nos presentan relatos históricos sobre la construcción de los

derechos humanos de las mujeres en la región iberoamericana. Exploran

las mentalidades misóginas y la confrontación cultural y religiosa, ideológica

y política que existe sobre la condición de las mujeres. Analizan la

prostitución asociada a la migración y a la trata de personas, así como la

prostitución tradicional. Exploran también los procesos de transformación

de las mujeres en sujeto social y, en ese sentido, sujeto sexual, político,

jurídico, social y cultural. Se compara el pasado con el presente; se dan las

cifras. Por medio de ellas se tratan los avances de las mujeres en el acceso

a la educación, el empleo y la producción, a la salud, la participación civil

y política.

Los trabajos recogidos en este volumen permiten una aproximación al

estado de la cuestión en el continente, al pensamiento y la política feminista

contemporánea que apuesta con claridad por una alternativa que

articule los cuidados con la construcción de los derechos y el bienestar.


Feminicidio en México.

Aproximación, tendencias y cambios.

1985-2009

ONU MUJERES / IN Mujeres Instituto Nacional de las Mujeres, México /

LXI Legislatura, Cámara de Diputados / CM El Colegio de México

http://www.unifemweb.org.mx/documents/actividades/feminicidios/libro.pdf

El propósito de este informe es contribuir a documentar la situación

que guardan los crímenes de violencia feminicida en México, atendiendo

a la necesidad de alentar la recopilación de estadísticas y el

análisis de las causas y efectos de la violencia en contra de las mujeres.

Realiza una sistematización de los registros de defunciones femeninas

con presunción de homicidio y contempla la información derivada

de certificados de defunción, que desde 1985 contienen una serie

de registros sobre el tipo y las causas de los decesos; esta fuente de

datos recoge información sobre características sociodemográficas de

las personas que fallecen en México. El presente estudio es un aporte

que se suma a otros esfuerzos realizados previamente.

Defensoras de Derechos Humanos en México

Diagnóstico 2010-2011 sobre las condiciones y riesgos que

enfrentan en su trabajo

Asociadas por lo justo JASS / Consorcio para el Diálogo Parlamentario

y la Equidad Oaxaca A.C. / Red Mesa de Mujeres

de Ciudad Juárez A.C.

Enero 2012

El presente diagnóstico busca contribuir al reconocimiento

de la violencia que enfrentan las defensoras de derechos

humanos en México a partir de sus propias experiencias y

saberes, con el fin de que los actores estratégicos para su

prevención, investigación, sanción y reparación, tengan

mejores elementos para desempeñar su labor. En los últimos

años el riesgo y los ataques contra las defensoras de derechos

humanos han aumentado, pero el déficit de información

por la escasa documentación de los casos de violencia

no permite brindar un panorama completo de la situación de

violencia que sufren los defensores y las defensoras pues los

informes tampoco asumen un enfoque de género que permita

visualizar las diferencias y contribuir a su tratamiento.

Este informe por tanto es un aporte para construir mejores

alternativas de protección para defensoras y defensores.

http://www.cimac.org.mx/cedoc/publicaciones_cimac/diagnosticodefensorasdh2012.pdf

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http://www.youtube.com/watchv=E6N23ATA78k

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