Nº 090 - Cosas que me gustan

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Nº 090 - Cosas que me gustan


DE NOVIEMBRE

ANTICIPA EL VERANO

1$ 3


. II ESTAR SOCIAL

MINISTERIO DEL PUEBLO

DHIERE FERVOROSAMENTE·

AL JUBILO POPULAR

LA COMERCIALlZACION DEL PETROLEO

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:~",_' :" .'·:~;,~,.'~_~'··L;'~· '.,.:';." . '}....

¡,

AHORA ESTA EN MANOS ARGENTINAS .

ISABEL CUMPLE CON PERON

y CON EL PUEBLO!


Al preparar los índices del material publicado en TODO ES HISTORIA

desde su primer número hasta ahora, hemos revivido, en una sintética evocación,

casi ocho años de esfuerzos. Nombres de colaboradores, tltulos de

notas han desfilado ante nosotros en las páginas de estos nomencladores.

y con ellos también han desfilado las dificultades, las frostraciones, los éxitos

y realizaciones que constituyen, en suma, la sustancia de esta revista

a través de las noventa entregas qu,(~ lleva hasta ahora.

No nos corresponde formular la evaluación de los aportes que la

revista ha hecho a la historiografla argentina y a la conciencia histórica del

público de nuestro pals. Pero séanos permitido, a esta altura de nuestra

labor, rendir un homenaje a los autores que hicieron posible este esfuerzo.

Ellos llegaron desde las más diversas franjas del espectro ideológico, desde

las más diferentes regionel> del pals y de las maneras más distintas, y arrimaron

su esfuerzo al nuestro poniendo su buena voluntad y su aptitud técnica.

Supieron adaptar S'US modalidades a las que exlgla en el terreno

periodlstlco una pUblicación como ésta y convirtieron un proyecto aventurado

en una concreta realidad.

Cuando la idea de esta revista estaba apenas en elaboración, una de

las dudas que nos asaltó fue la que se referla a la posibilidad de contar con

un número suficIente de colaboradores. Se trataba de una experiencIa nueva

y no habla precedentes para probar a quienes tendrlan a su cargo las

columnas de la nueva publicación. Incluso habla quienes, con fundadas

razones, dudaban que pudieran existir escritores que supieran historia,

supIeran contarla tel como nosotros querlamos, y supieran repujar el estilo

que la revista aspiraba a asumir.

No obstante estas dudas, los coiaboradores potenciales existlan. Ahl

están sus nombres, en el Indice correspondiente. Examlnese la lista: se

verán algunos nombres ilustres que honraron nuestras páginas con sus

aportes, pero también muchos que eran totalmente desconocidos hasta

que encontraron un cauce para su vocación. Algunos persisten. Otros se

han alejado, en busca de horizontes que los satisfacen más. Y no dudamos

que hay otros colaboradores que en el futuro se acercarán a TODO ES HIS­

TORIA con sus nombres inéditos. Para todos ellos, los que estuvieron,

los que están y los que estarán, al revisar la obra cumplida con ocasión de

este catálogo que hoy ofrecemos, no tenemos más que palabras de gratitud.

Porque son los verdaderos creadores de TODO ES HISTORIA.

FELlX LUNA

Pág. 5


Numerolol vlenantes recordan le obra del

futuro dique San Roque, admirando la In~

gente labor que demandaba. Paro pocos

."os después, un movimiento da opinión

Impulsado por motivaciones muy dlver ••• ,

cuestionó la calidad dol dlquo o Impuló

Irregularidades a 1"1 creador ...

"Historia, émula del tiempo, depósito de

las acciones, testigo de lo pasado, elem~

plo y aviso de Jo presente, advertencia- de

lo por· venir . .. H

(CERVANTES, QulJolo, 1, IX)

Prohibida la reproducción total o parcial

del material contenido en esta -revista, en

castellano u otro idioma.

AIiIO VIII - N9 90 - NOVIEMBRE DE 1974

EDITORIAL: TOR'S S.C.A. Redacción:

México 4256

DIRECTOR: Félix Luna. T. E. 99-2323

SECRETARIA DE REDACCION:

María Ester Merino.

EDITORES RESPONSABLES:

Alberto y Ricardo Honegger.

TODO ES HISTORIA N9 90


PROCESO AL DIQUE SAN ROQUE. - La erección de la gran

obra de ingenieria que marcó el comienzo de la Córdoba

moderna, significó un largo calvario para quienes la llevaron

a cabo. Pero detrás del proceso que se le siguió se escondia

un menguado interés para desestimar no solo la iniciativa

nacional, sino también los productos que podian competir

con las importaciones extranjeras. AsI lo denuncia Luis Rodolfo

Frias. ........................................... pág. 8

LOS NIETOS DE HERODOTO. - Los historiadores son, aunque a

veces se lo olvide, personas de carne y hueso con todas las

grandezas y las miserias de cualquier ser humano. E. M. S.

Danero hace un fresco relato de sus propios recuerdos sobre

algunos de los cultivadores de la historiografía argentina que

él conoció '" . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. pág. 38

LA NACIONALIZACION DEL PETROLEO, UNA ASPIRACION YRI­

GOYENISTA. - Ahora que el petróleo el; la palabra que marca

una crisis que ha conmovido las bases de la vida contemporánea

en todo el mundo, es bueno recordar, como lo hace

Luis C. Alén Lascano, la persistente lucha que libró Hipólito

Yrigoyen para obtener del Congreso la nacionalización de los

hidrocarburos existentes en el territorio argentino ......... pág. 50

LAS PLAZAS DE BUENOS AIRES. - Cada plaza porteña tiene una

historia y algunas de ellas son apasionantes por los hechos

y los personajes que se vinculan a su existencia. Julio A. Luqui

Lagleyze recuerda los origenes de algunos de estos lugares,

por los cuales pasan hoy los habitantes de la ciudad en

busca de unos "buenos aires" casi olvidados .... . . . . . . . .. pág. 64

y TAMBIEN

EL DESVAN DEL CLIO. - Curiosidades V rarezas en el desván de

la Historia. Las dice León Benarós ...................... pág. 32

TERCER CONGRESO DE HISTORIA ARGENTINA Y REGIONAL.

(Santa Fe-Paraná, 10-12 de julio de 1975) ................ pág. 63

LECTORES AMIGOS ................................... pág. 93

SUPLEMENTO ESPECIAL. - Indices generales de la revista "TODO ES

HISTORIA" del NO 1 al 90.

pág. 7


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por Luis RoáolloFríasi

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! El 8 de octubre de 1892 Córdoba despertó sobresaltada por una nueva

,Insólita. En la víspera, en medio de las sombras de la noche, habían sido cons­

'tituidos en prisión en doctor Juán Bialet Massé y el ingeniero .Carlos A. Casa­

:ffousth, constructor y representante del gobierno, respectivamente, en las obras

'llamadas de "Irrigación de los Altos", cuya base era el dique Sa·n Roque. La

medida fue dispuesta por ,el juez doctor Doroteo Olmos, en mérito de encontrar

concurrentes los extremos legales que exigian "semi plena prueba de haberse

cometido delito de defraudación", en perjuic .. io del erario público.

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Dactor Juan Bia/el Massé: médico, aboga~

cA" agrimensor, estanciero, industrial. Todo lo

fue. Córdoba le debe algo más que el dique San

Roque. Gracias a su genio y a su perseverancia

se pudo conocer que las cales y ('amentos de la

provincia eran de los mejores del mundo.

El propio gobernador don .Manuel Demetrio

Pizarra ordenó el proceso, según comunicación

oficial de su ministro doctor Nicolás M.. Berrotarán

de fecha 12 de setiembre, "El señor Agente

Fiscal --se expresaba-- no necesita de conocimientos

técnicos ni de análisis químicos del mortero

empleado en las obras del dique, para dejar

establecido con la claridad de la luz meridiana y

con la evidencia de los hechos que se ven y que

se palpan, la responsabilidad civil y criminal

de los culpables", Base de la acusación eran los

informes del "ingeniero nacional" -como se lo

denominaba- F'ederico Stavelius, llegada especialmente

desde Buenos Aires para prodUCirlo y

del jefe de la Oficina de Riego, agrimensor Santiago

EChenique, "Más de sesenta personas ~decía

el documento - han acompañado al gobierno

en la última visita oficial al dique San Roque

y ellas ha-n podido comprobar de visu y tacto las

TODO ES HISTORIA NQ 90

gravísimas faltas de construcción que se detallan

en el informe técnico del ingeniero Sta velius

y del jefe de la Oficina de Riego, fallas y

defectos que sólo en pueblos bárbaros dejan de

constituir delito contra la hacienda pública y

contra la seguridad y la vida de sus habitantes",

Pero e~ doctor Pizarra pretendía algo más,

Defendia la politica de su gobierno, Continuaba

el doctor Berrotarán: "Pero si tal es la política

del gobierno actual, él no puede tolerar que la

imprudencia de los anmistiados del patriotismo

levanten bandera contra ella para hacer pesar

sus propiOS desaciertos sobre los que son llamados

precisamente a repararlos en lo posible.· El

actual gobierno no ha podidO mirar con indiferencia

este cambio de roles y la actitud de protesta

que en consecuencia se ha podidO adoptar

por los comprometidos en las dispendiosas obras

de esta ciudad para despertar la opinión pública,

involucrar sus juicios, confundir la responsabilidad

indiscutible de los unos 00n la pretendida

de los otros y nivelar así todos los actos y procedimientos

de hombres y ad·ministraciones antípodas

cubriendo la propia responsabilidad en eSte

desgraciado asunto, A prevenir esta mistificación

y fijar con toda verdad y precisión la

responsabilidad de los autores y cómplices de tales

hechos se dirige este proceso que mira más al

respeto debido al gobierno actual, a la moral

administrativa de sus actos que al interés mismo

de la justicia civil y criminal por la imposición

de la pena a los procesados y satisfacción de

los daños causados a la sociedad y al erario público".

¿Cuál era ese "cambio de roles", esa "actitud

de protesta" imputada como avlesa conducta a

los procesados ¿Oposición política en las cámaras

legislativas, en la prensa, en las pujas

electorales ¿Acaso alguna conspiración armada

en marcha Caído el "juarismo" dos años atrás

¿se reconstituía para combatir al brioso mandatario

Ya se verá,

EN LA PRISION

El 16 de septiembre, el fiscal doctor Juan de

Dios Moscoso elevó su requisitoria, ·Una inusitada

violencia campeaba en esta pieza procesal.

Concluía con este arrebatado sarcasmo: "Desde

luego y en consecuencia, se hace necesario que

V. S. dicte a su tiempo la correspondiente orden

de prisión contra toda persona que resulte complicada

en este grave y delicado asunto, para de

este modo desagraviar un tanto a la sociedad y

a la eiencia resentida por la aparición repentina

de tanto sabio improvisado, para que a la sombra

de los calabozos y bajo el silencio que los

mismos proporcionan puedan con más tranquilidad

perfeccionar sus conocimientos técnicos". 1

En su violencia, el doctor Moscoso daba por acreditados

los presuntos delitos a investigar, Y muy

lejos estaba de sospechar, en su temeridad, quienes

eran, en verdad, esos "sabios ilmprovisados",

Bialet Massé y Casaffousth, que no pudieron

dejar de conocer los hechos que se avecinaban,


Doctor Miguel Juárez Celman: como mjn;s~

tro (1877-1880), como gobernador (1880-1883),

como senador nacional (1883-1886), como presidente

de la República (1886-1890), siguió paso a

paso la magna obra. Sin !iU visión de estadista

y la energía de su carácter no se hubiera levantado

el embalse más grande del mundo.

esperaron serenos, sin pretender huir o ocultarse.

Desde su prisión, el primero se dirigió en estos

términos al doctor Miguel Juárez Celman:

"Le escribo desde el Departamento de Policía,

donde estoy preso por el crimen de haber construido

el dique. Con la frente alta y dispuesto a

sufrir las consecuencias de haber emprendido y

llevado a cabo esa obra, le garantizo por mi honor

que el dique es bueno y está bien a pesar

de algunos desperfectos causados por el abandono,

la incuria y la imprudencia con que se

han tratado esas obras. Lo que conmigo se ha

hecho es brutal y ha sido sólo porque hay el

propósito deliberado de derribar el dique, para

que no quede nada que venga de Juárez Celman.

¡Bárbaros! No saben que la ingratitud es la peor

de las manchas. Esa obra sobrevivirá a los años

y ese laurel no podrán arrancarlo de su frente

y de la mía, en lo poco que me toca. Me sacaron

a las diez y media de la noche de mi casa, como

a un bandido, pero al dia sIguiente la sociedad

ccrdobesa m'e dio una muestra de aprecio que

agradeceré siempre. Se repite que el dique no

sirve y que no hay otro remedio que deshacerlo.

Eso me mataría. He de protestar y defenderlo a

gritos, con las uñas, como se pueda; pues sería

un crimen de lesa civilizacién. Será una infamia

que me maten, pero será peor que se derrumbe

esa obra. Le ruego que no pida y no haga

nada por mí, pero le pido haga todo lo que esté

s, su alcance para que se conserve el dique".:!

A la exaltada pasión de sus detractores, Bialet

Massé opuso la suya, originada más· que en el

agravio, en el deseo de defender la obra. Nada

le importaba Su prisión, la vergüen~a, la calumnia,

el odio hacia su persona, Tampoco su ruina

económica. Pocos meses atrás habíase presentado

ante la justicia pidiendo convocatoria de

acreedores y haciendo cesión de todos sus bienes.

La causa de ese quebranto no era otra -como

se verá más adelante- que las deudas contraídas

en la erección del dique. En medio de tanto

oprobio, sólo pensaba en aquel murallón salido

de sus manos. Nacido en la ciudad catalana de

Mataró el 19 de diciembre de 1846, vino a nuestro

país muy joven trayendo sólo su título de

médico. Radicado en San Juan, estudió allí agrimensura

y formó S11 hogar con Zulema Laprida,

nieta del presidente del congreso que proclamara

la Independencia en 1816. Instalado luego en

Córdoba, obtuvo su diploma de abogado en la

vieja universidad de San Carlos. Inteligente, emprendedor,

trabajador infatigable, fue también

estanciero y empresario industrial. La construcción

del dique San Roque marcó una de las horas

más grávidas de una existencia afanosa y fecunda

como pocas R. Pero en verdad ¿el proceso

reconocía como causa el propósito de que Córdoba

nada debiera a Juárez Celman, caído a:hora

como él, después de una fUlgurante vida pública

LA VISION DE TEJEDA

El valle de Punilla se extiende al noroeste de

la ciudad universitaria, precisamente desde la

cuesta de San Roque -a cuyo pie florece hoy la

villa de Carlos Paz- hasta abrirse sobre la planicie

septentrional que se prolonga en las salinas

extendidas hasta los llanos de La Rioja y

tierras catamarqueñas. Las sierras Chicas y

Grandes lo flanquean por el naciente y el poniente.

A uno y otro lado los picos de Uritorco y

Achala señalan, respectivamente. ,las cimas más

altas.

Apenas descendía de aquella cuesta, el viajero

de antaño se encontraba con el valle de San

Roque, casi un cuenco humilde y acurrucado.

Pero en su reducido recinto se unian los arroyos

de San Roque y de Cosquin, formando el río

Primero, que nutrió a Córdoba desde su nacimiento.

Junta de ríos, pues, y por ello Quisquisacate

en el lenguaje de los indígenas, como lo

conocieron los conquistadores. Lugar húmedo y

fresco, idílico, que en mala hora se ufanaría de

tan señalado destino.

(l) Arcllivo Histórico de Córdobn: Crimino.l de la Ciudad

-2'! Nominnei6n- 1895 Legajos 10. 11 Y 12: "Juiciu c!>ntr:J.

los Beñores .Juan Bialet Massé y Carlos A. Ca.¡¡affouBth por ,;u·

pucsta defraudllci6n en las Obrfl.H del Dique Snn Roque". J.R

docwnentos transcripws, como así también los otros ru,.,.

fuente no se indir)\l('. lJCrteue¡ocn al pn;ceHO mencionado.

(2) AgU8tin Rivero Astenp:o: ",Tuáre-..: Cclmnn" Bueno:; Aire;,

1944.

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El río Primero, apenas formado, se internaba

en una estrecha garganta para seguir dificultosamente

serpenteando por la quebrada que terminaba

veinte kilómetros más abajo en la Calera.

Indistintamente, aquella g,arganta fue llamada

"boquete" o "portezuelo". Si el valle era riente y

poblado, más acá se enseñoreaban la soledad y

el misterio para dar seguro refugio a los fugitivos

de la justicia y de la ley, Ninguno tan famoso

como el negro Bamba, de quien asegura

la tradición Que raptó una niña de familia prln-.

cipal, para esconderla allí. Si esto puede ser leyenda

cantada por los poetas, lo cierto es que

Bamba existió. Asi lo muestra un documento del

pleito que en 1845 sostuvieron los Allende con

los Oabanillas por derechos y posesión de tierras.

El testigo Justo Ferreyra asevera "que tiene noticias

que un negro llamado Bamba vivió por

muchos años prófugo y estableció una huerta de

uvas ...... y el probo historiador monseñor Pablo

Cabrera afirma haber tenido en sus manos un

papel emanado de los Allende en el cual consta

las depredaciones que el negro hacía en sus ha"':"

ciendas .1.

Esta región, ese valle X Su garganta tuvo su

primer geógrafO en fray José Luis de 'l"e]eda. En

su poema "El Peregrino de Babilonia" -él era

el peregrino y Córdoba la Babilonia de los pecados·-

·canta con verbo inspirada y preciso:

"Así corriendo salen de el poniente

doce leguas continuas al oriente

hasta llegar sus apacibles aguas

tres leguas solas de ella, a donde iguales

dos cerros se le oponen poderosos

y su libre corriente a sus ópalos

éstos tan pronto suben) tan estrechos,

desde sus pies hasta la extrema cumbre

que el mi8mo Sol de penetrante lumbre

cuando a la otra parte se traspasa

hasta parece de oropel que pasa,

Esta canal y próvida compuerta

no más desde el uno cerro hasta el otro abterta

para el remedio de infinitos males .. . " :")

Tejeda, como se ve, reparó en la existencia de

esa


Don Jerónimo, hombre de quehacer múltIple,

de vida azarosa, envuelto en deudas, vendió su

estancia de San Roque, el 20 de enero de 1826,

al doctor José María Fragueiro!J. Y tocó al doctor

Fragueiro escuchar muy de cerca, aquel 22

de abril de 1829, los clarínes del combate librado

en el valle de San Roque, cuando el general

José María Paz sorprendió, en inesperada maniobra,

al primer gobernador constitucional de

Córdopa, el brigadier general Juan Bautista Bustos,

Narra Paz en sus difundidas "Memorias":

liLa hacienda de San Roque pertenece a los sefiores

Fragueiro y el edificio está situado en la

margen izquierda del río, que es el mismo de

Córdoba: mira al camino de la ciudad y de consiguiente

al oriente, Tiene delante una frondosa

y espaciosa huerta, cuyo cercado exterior cae

sobre la barranca que forma el cauce y que sólo

deja del lado sud un callejón de algunas varas

de anoho que sirve de entrada hasta el patio,

Al norte de la misma, se prolonga una serIe de

chacras por muchas cuadras sIn interrupción,

cuyos cercados exterIores bordean igualmente la

barranca, El espacio que ocupa la huerta y chacras,

se halla ceñido por una parte ,por el río

y por la otra por una sierra baja pero muy

aspera, que corre a espaldas de la casa y paralelamente

al río, dejando solamente entre ella y el

cercado de las casas, opuesto al río, un camino

muy desigual y pedregoso",

Bustos nació muy cerca de allí, un 29 de agosto

de 1799, en tierras de la estancia El Rosario. Fue

bautizado en la capllla de San José, que todavía

se levapta, con su alero acogedor y su graciosa

esp",dana. Fue ¡su tatarabuelo el comisario de

Caballería de las Lanzas Españolas don 'Pedro

de Bustos y Albornoz, "alto y honorífico grado"

según nos informa don Arturo O. de Lazcano

. Caladre ro 10. y cuántas veces, en los años di­

'chosos de la infancia galoparía, ágil, y despreocupado

por estas serranías, bañándose con delicia.

en los arroyos innúmeros. Y atisbaría la

veloz abeja de los "camoa-tís" y "colgados", para

saborear su dulcisLma miel, para internarse luego

por la ¡¡cana1 y próvlda compuerta", en búsqueda

del nido del colibrí o del rey del bosque. ¡Qué

lejos estaba, entonces, de imaginar que su brillante

vida pública se clausul'aría muy cerca de

allí, entre la amargura y el dolor, frustrando su

proyecto de una organización federativa, con

centro en Córdoba!

De manos del doctor Fragueiro, la estancia de

San Roque pasó a las del teniente coronel Juan

Martín de Pueyrredón y de las de éste, el 16 de

octubre de 1852, a las del doctor Simón Ernsthal,

médico alemán, quien, por fin, la enajenó, el 16

de noviembre de 1855, al doctor Lucrecio Vázquez,

en cuyo poder se encontraba cuando parte

de ella fue expropiada para la construcción del

dique ". Hombre de destacada actuación pública,

ministro de don Mariano Fraguelro, el 25 de

febrero de 1860 el doctor Vázquez descansaba en

ella, cuando tuvo noticia de que una partida

montonera vigilaba des,de lo alto de la cuesta de

(4) A. H. C.: Escrlbanln 4 -1845- Legajo !:I2 _ Expediente

22. "Bibliotecn del Tt'rcel' Centenario de la Universidad No_

clollnl de Córdoba _ Coronas Llrlcas • Prosll y verso por Lui~

José de Te.íeda. • Precedido de una noticia histórica y critica

lJur Enrique Mnrtfnez Paz y nnotndo por Pnblo Cabrern Prov.

Córdoba, República Argentina, 1917, lHí~B. 801./S0.'t

(5) La fuente citada en 8/~J.(undo término en In nota anterior.

(6) A, H, C.: Eacrlbanfa 2 -1662- Legajo 1, Expediente

25 y Escribanfa 1 -1573- Lej1njo 10 • Expediente 11.

(7) Lic. Alejandro Moyana Aliaga: "Hijos y nletoll de

fundadores de Córdoba", Córdoba, 1973, pá~. 57,

(8) Luis G. Martíne1- Villndn: "Log Cabrera", Córdoba,

1938, IHi.g. 84/36.

(9) A. H. C.: Regilltro a -1826- folio 875 v,

(lO) Arturo G. de Lazcano Colodrero: "Linajes de Córdoba

del Tucumó'n. Los de Córdoba", Córdoba, 1!l68, pil~. 81 en

ndelante.

W

(ll) A. H. C.: Reldatro 1 -1851/55- Collo 167 v. - RegIHtro

2 -188!l- folio 18.

El valle de San Roque: a la izquierda, la capilla levantada en el siglo XVII por los Salguero de

Cabrera, Allí duerme su sueño definitívo don Pedro Lucas Cabanillas, bajo una inmensa lápida

líquida. El fue el último p"tro no laico del pequeño templo.

Pág. 13


1

Otra vista del valle de San Ro~

que. Al londo, la "canal y pró ..

vida compuerta", donde se levantaría

el murallón. La pre~

monición de fray José Luis de

Tejeda tuvo cabal cumplimiento

dos s;g105 más tarde.

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a radicarse en el valle los Cabanillas, cuya ascendencia

se remontaba a don Bartolomé de Jaimes

uno de los miembros de la expedición fun~

dadora de Córdoba ¡". Corriendo los años, don

Nicolás renunció sus dereohos en favor de su

hermano Felipe. Y cuando éste hubo de ausen~

tarse, hizo lo propio en su sobrino don Pedro Lucas

Cabanillas, hijo de Tomás. Era el 5 de octubre

de 1838 ¡¡i.

Don Pedro Lucas, jefe de una familia numerosa,

obtenida de su esposa doña Joaquina Capdevlla,

fue figura patriarcal. Nació, vivIó y murIó

en el valle. Juez pedáneo prácticamente vItalicio,

durante largos años su firma aparece en los

documentos onciales. El reemplazó a los Salguero

de Cabrera en aquel señorío rural, con su pesada

carga de exigencias públicas y de humanos

compromisos con los vecino.s de su jurisdicción.

Quizás por ello, su patrimonio se fue empobreciendo,

pero no por eso dejÓ de atender a las

necesidades de la capilla erigida allí por la pie~

dad ·de 10s Salguero. El 28 de octubre de 1867,

cargado de años, se vIo en la necesidad de redimir

sus bierras del peso de la pía fundación impuesta

por don Andrés de Matos Pínelo 17. Y' libre

ya de disponer de sus tierras, vendIó parte de

Santa Leocadia, a don Julio Mam;el, quien a su

vez, el 25 de abril de 1868 hizo lo propio con la

razón social Otero y Cía. Por fin, el 6 de julio del

año sIguiente, ésta la vende a don RudecIndo

Paz y a don Gabriel Cuello, hasta que el 4 de

junio de 1870, Cuello transfiere sus derechos a

don Rudecindo, cuya paternidad se adjudicaba

al general Paz. Uno de sus hijos se llamará Carlos

Paz 17.

En 1876 fallecía don Pedro Lucas Cabanillas.

Conforme a sus deseos, su cuerpo fue sepultado,

el 23 de febrero de ese año, en la vieja cap1lla.

De su matrimonio con doña Joaquina Capdevila

dejaba numerosa descendencia: Justlno, Delicia,

que contrajo nupcias con don Mar,iano Salgue~

ro; Joaquina, mujer de don Benjamín Galíndez;

Jerónima, que formó su hogar ,con don Rufino

Ocampo; Delfina, esposa de don Pedro Carranza;

Genoveva, que dIo su mano a don Facundo

Bustos, de la familia del general Bustos;

Federico, que desposó a Efigenia Cabanillas; Adelalda

y Mercedes, que conocieron la paz de los

claustros 1 ti.

. Con Salguero y Cabrera, el valle conociÓ el regocíjo

del albor patrio. Con Bustos y Paz, se

conmovió en el fragor de las luchas civiles. Con

Vázquez, vio pasar la última montonera, cuando

el país evolucionaba hacia el régimen institucional.

Con don Pedro Lucas, un patriarcado de corazón

solícito y bolsa exangüe. Y en más de una

ocasión, los bronces de su capllla saludaron las

glorias de las armas nacionales. He aquí la comunicación

que el 17 de junio de 1814 cursaba

el pedáneo don Roque Rolón al gobernador intendente

don Francisco Antonio Ortiz de Orampo:

"Recibí el oficio de V. S. en el que me transcribe

el parte del Superior Director que dice la

Patria triunfó y la plaza de Montevideo está

ya sujeta al gobierno de las Provincias Unidas

del Rio de la Plata. Tan plausib¡'e noticia, llenó

mi alma de alegria que al instante traté de

a.cuerdo con el párroco, el maestro don Julián

Sueldo, que se celebrase una misa de gracias,

cantándose el Tedeum, repIques de campanas,

cohetes y salvas de camaretes, en alabanza del

Señor de ~os Ejércitos por las maravillas con

que siempre distingue las armas de la Patria en

sus trliunfos y ta.mbién al punto mandé citar a

todos los vecinos de mi mando para que asistf.e~

sen y les publiqué dicho parte y al oírlo se llenaron

de júbilo y procuraron ayudar·me con un

dona tivo generoso para solemnizar más dicha

Excavación en la ladera de la montaña para el

encastram;ento del muro. Tenia un espesor de

29,50 en la base y una altura de 32 metros. El

gobernador, doctor José Echenique mandó elevarlo

en dnco metros más, aumentando así el

volumen del lago, casi en el doble. Obsérves~,

ma~ada con una cruz, la figura de un hombre.

función que se celebró el diez del corriente" 111.

Alma i1óble de aquellos pobres paisanos, que todo

lo daban. Después, cua'ndo el empobrecimiento

paulatino del Interior les trajo la ruIna y la miseria,

levantarían su protesta en montoneras que

Buenos Aires bajo la inspiración de -intereses

extranjeros q'ue s610 a ella beneficiaban, exterminaría

a sangre y fuego.

(12) A. H. C.: "Relación (inconclusa) del doctor Lucrecio

Vñzque:r:. hecha a solicitud del ministro de Gobierno Dr. don Lub

Cacere:¡ sobre la revohl(~i6n del 24 de febreru de 1860", en

Gobierno _ tomo 248 -A- 1360.

(13) A. H. C.: E3cribllnis 1 -1671- Legajo la6 _ Ex_

(,,>diente 4.

(14) A. H. C.: Registro 1 -1668- follo 220 v.

(15) A. H. C.: Escrlbani!'. oi -1867- Legajo 122 - K",_

pediente 12.

([6) Id., id.

(17) Dirp.cci6n General de Catn'ltro: Archivo de Men¡¡UrIH;

_ "De).\I'Il'tnmento TO!logrúJieu de Córdobu _ Punilhl - Mensura

c/a N'J 11".

(18) A. H. C.: E'IcribnnÍn 2 -1876--- Legajo In - Expediente

10.

(19) A. H. C.: Gobierno _ tomo :I!l-B --1814- folio 50·1.

Pág. 15


11

I

Después, el valle volvía a adormecerse en su

paz virgiliana. Sauces y álamos bordeando sus

numerosas acequias, acompañaban el agua que

benefician las huertas y las sementeras y que

movían las pesadas piedras de los molinos. Con

sus pájaros cantores·, con el aviso argentino del

cencerro de sus ganados, con el replique domin·

guero de sus campanas, todo el valle era una

caja de ·música. Caja y música celestiales, como

que era Dios mismo quien la había creado. Pero

los tiempos entrevistos por Tejeda habian llegado.

Hombres audaces y voluntariosos no tafp

darían en cerrar la "canal y próvida compuerta".

y el valle iba a morir.

CONSTRUCCION DEL DIQUE

SAN ROQUE

El 17 de mayo de 1880, el doctor Miguel Juárez

Celman asume el gobierno de Córdoba. En su

mensaje a la Legislatura del año siguiente, expresa:

"Me ocupo en estos momentos de un proyecto

cuya ejecución operaría el cambio más

radical y más favorable en nuestra Provincia, que

ha preocupado y preocupa aún a cuantas personas

discurren sobre el porvenir y riqueza de la

Frovincia, pero que hasta la fecha no habíamos

conseguido dar una forma práctica, que aproximara

siquiera su realización. Me refiero al riego

de esta gran zona de tierras sin cultivo y sin

vegetación alguna que rodea a la ciudad y que

llamamos los altos del Sud y Norte y cuyos terrenos

una vez en circunstancias de recibir la

agricultura, cambiarían no sólo las condiciones

higiénicas y meteorológicas de este pueblo, sino

que se convertirían en una verdadera riqueza

para nuestra Provincia, colocándola en actitud

de enwar a todos los mercados de la República

sus valiosos y abundantes productos". En su rendición

de cuentas a la saJa de 17 de mayo de

1882, hizo saber que habia designado al ingeniero

don Esteban Dumesnil para que pra.cticase

los estudios previos. Dumesnll trabaja en esos

momentos en la dirección de otras importantes

obras públicas, como la construcción del puente

tendido entre la ciudad y los altos del Norte, hoy

Alta Córdoba y la instalación del agua corriente

y de la iluminación a gas. Y al concluir su fecundo

mandato, dijo con frases veladas por la

emoción: "No me ha cabido la suerte de iniciar

Siquiera la ejecución de este pensamiento destinado

a cambiar la faz de la Provincia; pero reclamo

la gloria de haberlo concebido y formulado

en leyes y documentos oficiales, dejándolo en

estado de que se realicen". Uno de esos documentos

-justicia es recordarlo- era la ley de

irrigación votada el 13 de julio de 1877, bajo

los auspicios del gobernador doctor Antonio del

Viso. Juárez Celman desempeñaba la cartera de

Gobierno.

El anuncio no tardó en cumplirse. El nuevo

mandatario, don Gregorio r. GaVlÍer, pariente y

compadre de Juárez Oelman, se distingue por su

carácter enérgico y_ por su espíritu liberal y pro ...

gresista. El 2 de julio de 1883, la Legislatura sancionó

la ley aprobando el contrato presentado

por los ingenieros Esteban Dumesnil y Carlos A.

Casaffousth para realizar los estudios 20. El 29

de septiembre se votaba la que' autorizaba al Poder

Ejecutivo la contratación de un empréstito

por 3.000.000 de pesos para las obras de riego,

ei ferrocarril a Calera, los telégrafOS y otras

En la ribera del arroyo de San Roque, una mujer lavando ropa. Todo era agreste y buc~lico~ en aquel

~umilde valle. En mala hora se ufanarEa de ser el Qu;squisocate de 105 indlgenas, es dec,r umón de ese

arroyo con el río de Cosquin, donde nacía el REo JI a cuya vera fue fundada Córdoba,

TODO ES HISTORIA N9 90


-'

Vista del campamento de Son Roque. la40ma sobre la cual se ve una casa, forma hoy una pequeña isla.

obras públicas 21. Gavíer se apresuró a enviarle

su texto a Juárez Celman. a la sazón en Buenos

Aires .en desempeño de su mandato de senador

nacional. Quedaba asi ya expedIto el primer tramo

del camino. Y vencido el escepticismo de Casaftousth,

quien el 11 de agosto escribió a Juárez

Cebnan en estos términos: "Respecto a la irrigación

de los altos no sé por qué comienzo a

dudar de que se haga efectJIva si Ud. no nos da

un empujón para adelante. Le aseguro que Ud

nos hace mucha falta por aqui, el tal empréstito

se hace esperar demasiado y entre tanto

el tiempo pasa -como ha pasado hasta ahora

año y medio en confección de proyectos, pero

nada entre los .platos. Temo que se haya querido

abarcar demasiado para lograr apretar algo.

Ud. sabe bien que gracias a su empeño se llevaron

a cabo los estudios de irrigación y ahora

si Ud. no sigue p'atrocinando ese proyecto se

va a perder y caerá hasta en el olvido, como

hubiera caído el proyecto de gas yaguas carrientes

si no hubiera usted impuesto que en Córdobtt

se había de beber agua limpia como la gente".

Pero el recio temple del gobernador Gavier superó

toda oposición, como lo demuestra la extensa

correspondencia cambiada entonces con el

mIsmo Juárez Celman. La verdad era que el riego

se volvía una exigencia cada vez más apremiante.

El 23 de agosto, el doctor de la Perrlere, médico'

personal de Juárez Celman. le escribía:

UOjalá se realice pronto su gran proyecto. Si

sigue un ,mes habrá que tomar medidas serias

para salvar la campa. Los habitantes no saben

ya qué comer. No es extraño cuando aquí notamos

la escasez de todo elemento de vida y lo

que aún se halla es a precios exorbitantes".

El 7 de ese mismo mes, los ingenieros Dumesnil

y Casaffousth comunicaban al gobierno que el día

2 habían dado ,comienzo a su tarea, El 9, casaffousth

se dirIgió a Juárez Celman: "Esta tarde

salgo definitivamente para San Roque para hacer

los estudios definitivos, pues con Dumesnil

hemos hecho ya varIas excursiones". No puede

pasarse por alto la repeticIón de la palabra "defInitivo".

Muestra bIen a las claras la obsesión

por llevar adelante la ejecucIón del magno proyecto.

Es que los profesionales encontraron toda

clase de obstáculos. Veamos lo que ellos mismos

dejaron consignado: "Deciase también que el

Rio Primero pasaba por desfiladeros tan estrechos

que podlBn franquearse de un salto. Cltábanse

profundas cavernas donde el río se inter-.

naba para reaparecer más tarde y abismos insondables

en cuyo fondo corría sin que pudiera

llegarse hasta su cauce. ,En una palabra era tal

la exageración con qué se describían los malos

trechos que cruza el rjo, que no fue sino a duras

penas que pudimos encontrar en San Roque los

peones necesarios para hacer el estudio de esta

parte del río" 2:!.

El 19 de mayo de 1884, los Ingenieros Dumesnil

y Casaffousth elevaron los estudios defInitivos,

contenidos en una "Memoria" acompafíado de 14

(catorce) planos, un estudio gráfico sobre las condIciones

de estab1l1dad de las obras y el presupuesto

de las mismas. Todo este precioso material

ha desaparecido, hace muchos años, de modo

mIsterioso de los archivos de Córdoba sin que

haya podido ser encontrado, pese a la minuciosa

búsqueda efectuada. El gobernador Gavler lo

aprobó por decreto de 27 de Junio de 1884 '"o El

(20) A. H. C.: Re;(iKtro orlelnJ • tomo 22 -188211881;-­

folio 84 a 3G.

(21) A, H. e,: R~¡gtro Oficial. tomo 22 ~l!l62/l88G.

(22) La8 cartaK dírh:ddall ni doct.or Miltuel Ju(ire>: Celmnn

qu(' i'le trao!'!crihcn, c\UJ.ndo no ~,! cite otra fuente, pertenecen

a su epistolario privado existente en el Archivo G


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13 de octubre del mismo año, el gobierno fue autorIzado

para expropiar por causa de utilldad pública

todos los terrenos necesarios. Aparte del

dique de San Roque, el proyecto contemplaba la

construcción de un dique nivelador a levantarse

en el lugar denominado Mal Paso y de una extensa

red de canales maestros y secundarios, cuya

extensión total alcanzaba a 195 kilómetros, regando

aproximadamente 40.000 hectáreas. Si se

daba al muro del dique de San Roque una altura

de 32,50 metros. se embalsarían 71.340.134 metros

cúbIcos de agua y sI se, 10 llevaba a 38 metros,

ese caudal se duplicaba casi: 142.750.000 metros

cúbicos. Era, en verdad, una empresa gigantesca,

sin precedentes en el país.

Durante el mandato de Gavier, se concluyó el

dique de Mal Paso. En cuanto al de San Roque,

informaba su sucesor, don Ambrosio Olmos el

17 de mayo de 1886: "El dique de San Roque, la

,.('cción más importante de las obras, se haya

muy adelantado en su ejecución, a pesar de las

demoras forzosas ocasionadas por las crecientes

del río que paralizan con frecuencia los trabajos,

borrando unas veces las profundas excavaciones

y causando desperfectos, otras, en la mampostería

recientemente ejecutada". Ese mismo año, el

doctor Jose Echenique, vice gobernador en ejercicio

del poder, tomó una medida trascendental;

dispuso la elevación del muro en cinco metros

más, acrecentando así notablemente el caudal a

embalsar. Como sea, los trabajos marchaban lentamente.

Uno de los obstáculos más graves que

hubo de salvarse, fue la excavación de los cimientos

hasta los quince metros. Recién allí se encontró

la roca apta para la segura cimentación.

El proyecto preveía una profundidad tres veces

menor. Se decidió entonces llamar a licitación

para entregar la obra a una empresa privada. Tres

firmas se presentaron: Raúl Aranda, Luis Revol

y Juan Bialet Massé en sociedad con don Félix

Funes. Aceptada esta última, el contrato se firmó

el 21 de octubre de 1886 "'.

La obra tomó entonces un ritmo sostenido. Imposible

resulta relatar en sus pormenores aquella

acción febril. Baste consignar que para ordenar

aquel enjambre de capataces, operarios especializados,

albañíles y peones, en el cual se

mezclaban voces de distintos idiomas, Bialet Massé

redactó un reglamento que contenía 124 artículos

que reglaba minuciosamente todos los varuados

aspectos del trabajo. Oigamos algo de lo

que ha dejado escrito: "Se buscaron los mejores

albañiles que había en el pais para inspectores

de albañilería, entre los que se contaron personas

que habían sido empresa.rios de obras públicas,

entre ellos el constructor del dique de

Witburgo, el mejor albañil que ha pisado América

hasta hoy, don Donato Magnini. En cada cuadrilla

había un inspector armado de un bastón con

un martillo en un extremo y un regatón en el

otro, para verificar sI las piedras estaban bien

asentadas y bien acuñadas: reclamo el privilegio

de la invención, que me fue acordado por los

ingenieros Firmat y Caraffa, celebrando la idea.

Jamás, en ninguna parte ni en ninguna obrJ.,

antes y después, se ha hecho una inspección tan

técnica y tan cuidadosa" :,!". El pOderoso muro se

elevaba poco a poco, arrojando dentro del vacío

que quedaba entre dos paralelas de ladrillo, la

argamasa y la piedra extraída de los cerros vecinos.

Esta clase de mampostería fue conocida

desde anUguo como "opus íncertum", por contraposición

al "opus concertum" o sea al obtenido

disponiendo el material en hiladas. De ese

modo se obtenía un verdadero monolito, más firme

que la misma roca.

Por fin, el 8 de septiembre de 1891, el dique

fue inaugurado oficialmente. AsIsten conspicuas

TODO ES HISTORIA N9 90

personalidades, acompañando al gobernador don

Eleázar Garzón, uno de los defensores de las

obras. Representan al gobierno central los generales

Federico Müre, Julio de Vedía y José M. Bustillo;

al Senado Nacional, su integrante por la

provincia de Santa Fe, doctor Manuel D. Pizarra;

:l la Cámara de Diputados, sus miembros

Donaciano del Campillo, Pablo G. Rueda y doctor

José Echenique. Está presente también el

Obispo local, fray Reginaldo Toro y bendice la

presa el arZObispo de Buenos Alres, monseñor Federico

Aneiros. Todos contemplan admirados el

imponente lago. Abajo han quedado sumergidas

totalmente, la capilla, las casas, las quintas, arboledas

y sementeras. Siete largos años de una

expectativa prevenida y desconfiada, en gran

parte consecuencia de la mentalidad de la ciudad

doctoresca, tan reacia a las novedades. Un

año antes, el doctor Juarez Celman, quien siguió

paso a paso las viscisitudes de la ciclópe3. empresa,

había sido desalojado de la vida pública,

encerrándose en mutismo lleno de dignidad, Invitado

a asistir a la fiesta, se niega, pero destaca

al ministro don Trlstán A. Malbrán. Su

bronce br1lla en lo alto del paredón, pero no tardará

en conocer los balazos y los gOlpes del odio.

Vale la pena recordar aquí este emocionado recuerdo

del eminente doctor Enrique Martínez

Paz: "Los hechos y los hombres que actuaron

antes de la revolución del 90, queden para el

juiCio de la historia. Todos soportaron con en~

tereza los dolores de la adversidad, más allá de

lo que la justicia hubiera exigido por su inexperienc.ia

y SUs errores. Uno de ellos expió en snen~

cío heroico los pecados de todos, el doctor MIguel

Juarez Celman, ahna ingenua y fuerte, cuya

sinceridad, lindera con la inocencia, como dijo

José Ingenieros, hubiera bastado para redimirlo

de toda falta" '".

¿,Pero cuál fue la razón que impulsó a Bialet

Massé, médico, abogado, agrimensor, estanciero,

a emprender la gigantesca abra ¿Acaso porque

él contemplara con sus ojos el dique entrevisto

por Tejeda Veamos su relato: 'jAñado yo, que

lo sé por personas que lo han visto como don

Federico y Justlno Cabanllla, hijos de don Pedro

Lucas y el anciano don Raymundo Cabanillas,

que en 1827 hubo las lluvias más extraordinarias

que se recuerdan hasta 1885; grandes piedras se

atravesaron en el lugar y el lago estuvo formado

hasta 1831 en que don Pedro Lucas hizo volar

a pólvora dichas piedras, porque las aguas le

habían destruido los alfalfares. El 28 de febrero

de 1883 yo vi formado el lago hasta la casa que

entonces era de don Silenio Córdoba ... " 27. No

(24) A. H. c.: R(-¡¡;ifltru Oficie.l - tomo 22 -1882/1880.

(25) ··Miérc


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Ranchos y carpas en la falda de la sierra. Allí, al abrigo de crecientes, tenían su morada los obreros.

Pág. 19


fue por cierto esta circunstancia transitoria lo

que movió a Bialet Massé. Otra hay. de verdadera

trascendencia y a la cual se vincula estrechamente

su propio calvario y su propia gloria,

que se confu.nde con las del dique mismo.

"LA PRIMERA ARGENTINA"

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Hacia 1884 --año de iniciación de las obras­

Bialet Massé era propietario de la estancia denominada

primitivamente HSanta María" y que

él bautizó con el nombre de una de sus hijas:

Relima. No era sino un retazo de la Vieja y vasta

heredad de los Palacios, "San José" y en la cual

se leva,ntaba la capilla donde recibió los óleos

cristianos el brigadier general Bustos. Limitaba

por el naciente con el fío Cosquín y estaba situada

pocos kilómetros al noroeste del valle de San

Roque 2". Allí cultivaba viña, alfalfa, maiz y ver~

dura diversa. Bia'let Massé no temia las sequías

porque sobre el río ha construido un dique de

mamposteria, dando vida a una acequia ca udalosa

que luego se multiplicaba en regueras numerosas.

y es precisamente aquí, donde nace nuestra

historia. Dlgámosle a él mismo: "Los diques en

Espafia parecen hechos con cal milenaria, un

poco yesosa, parecida a la empleada en las pirámides

de Egipto y están rejuntados con una

argamasa que debió ser hidraulizada con arcilla

tostada o cosa semejante. En esta parte de Amé~

rica varias obras muy antiguas, como el dique

de Huaco, la ruina de los riegos del Saladlllo, el

murallón de Alta Gracia y otras, demuestran

que ya los indígenas conocían la cal de agua y

que los jesuitas la emplearon en sus obras. Estas

cales hidráullcas de Córdoba y La Rloja, son

de una constitución especial; sedimentos mezclados

con arcilla, se forman de capas de compOSición

muy diversa, pero todas, desde la punta

de la Sierra de Malnzán hasta Las AChiras, presentan

un término medio de una admirable uniformidad

y todas contienen granos cementosos

que van desde el románico puzolánlco hasta el

portland naturaL Quemadas por el sl~tema ordinario,

en algunos lugares, en pequenas hornallas,

hasta con estiércol de vaca, dan un producto

veteado que revela la variedad de su composición

química, desde el blanco brillante de la

cal ordinaria, hasta el gris oscuro de los cementos

portland". Leamos ahora más atentamente:

"Los paisanos la apagan por el sistema ordinario,

lo que ya les quita muchos elementos hidraulizantes,

que no pasan por la coladera y son

los mejores; los pequeños se apagan muy lentamente

y cuando llegan al apagamiento los elementos

débilmente hidráulicos, ya han verificado

las combinaciones y pierden muoho de su fuerza.

Esto fue lo que hizo decir a Dumesnil y Casaffousth

que no había en Córdoba, a lo menos

conocidos, depósitos de cal hldráullca ni había

la experiencia suficiente para ser empleada con

seguridad". Y ahora llegamos al meollo de la

cuestión. Prosigue: "No es del caso, porque sería

largo relatar, como con ocasión de construir lo

que fue mi Casa quinta en Santa Maríay la toma

y canal, que desde hace veinte y dos anos riegan

la quinta, me hizo ocupar de esas cales. Puesto a

un estudio serlo de ellas, llegué a poder comprobar

que su término medio daba una cal como

la de Teil y un exceso de cemento natural del

tipo portland, semejante al de la misma fábrica,

aunque un poco más oscuro" 29.

Esto decía Bialet Massé en 1906. Veintidós años

atrás nos sitúan en 1884. No hay dudas. Entonces

fue cuando Blalet Massé realizó el sensacional

descub~·imiento. Pese a opiniones tan autp-

Bia/et Massé impulsó las obras con mod,ernas maquinarias. Aqul una grúa para la extracción de piedra.

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TODO ES HISTORIA NQ 90

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El milagro de B;a/et Massé: su fóbr;c:a de cales y cementos liLa Primera Argentina", cuyas ruinas

aún pueden observarse hoy, a ambos costados del camino desde Carlos Paz a Cosquln. Sus productos

desalojaron a lo. de Inglaterra. Y por ese delito, Biolel Mossé conoció la córcel y la pobreza.

rizadas como la de Dumesnil y la de Casaffousth,

las cales de Córdoba -tan abundanteseran

hidráulicas. Es decir que, en vez de endurecerse

al contacto con el aire, lo hacían al contacto

con el agua. Ya lo probaban las construcciones

jesuíticas de Alta O'racia, Santa Catal1na

y San Isidro. Pero Bialet Massé avanzó más allá

de ellos p:>rque construyó con esas cales obras

que resistían no sólo al ser sumergidas, sino al

embate mismo de corrientes embravecidas. Trémulo,

seguramente, por su hallazgo, llevó sus piedras

al doctor Osear Doering -une de los sabios

que trajo Sarmlento- para que las anal1-

zara y éste le respondiÓ: "que no era material

lo que faltaba, sino fábrica". Esas piedras se encontraban

en una vasta cantera de 33 hectáreas

en la "Helima". Y para cerciorarse aún más,

el 2 de jullo de 1884 escribe extensamente al

doctor Juárez Celman, detallándole con toda minuciosIdad

las propiedades de cada una de I.s

muestras que le envía por intermedio del ministro

del gobernador Gavier, doctor Francisco J.

Figueroa.

El en::usin.smo de Bialet M'assé es contagioso

y hasta el incrédulo Durnesnil acepta emplear

esas cales en la construcción de la toma que ha

de dar agua corriente a Córdoba. y u el resultado

sorprendió a Casaffousth" :W, Con el dinero que

le pagan, Bialet Massé compra las primeras máquInas

para lanzarse de lleno a la Industrlallzación.

Y nace así "La Primera Argentina". No es

n.ecesar~o explicar este nombre. Galpopes, depósItos,

tuneles, hornos -uno de los cuales puede

verse aún hoy a la vera del camino que conduce

de Carlos Paz a Cosquin, con una inscripción

equivocada~ van surgiendo, trayendo para Córdoba

la novedad de la industria moderna Dos

toneladas de cal diaria, salían de allí. Con cila se

construyó el dique de Mal Paso, llevada en larga

caravana de carros tiradas por mulas. Valía cada

una de ellas, cinco veces menos que la traida

desde Buenos Aires ... es decir desde el exterior.

Blalet Massé lo dIvulga por todas partes. I Qué

lejos estaba de imagInar cuán caro Iba a pagar

por su descubrimiento! Doering y otros expertos

llegan hasta "La PrImera ArgentIna", para presenciar

el milagro: la cal de Córdoba es tan

buena como las mejores del mundo.

y sus productos llegan también hasta Buenos

Aires. Por fin, cuando la algarabía que levantan

Jos Incrédulos de todos los tIempos se vuelve ensordecedora,

Bialet Massé parece salir de su embelesa:

I


nifico Bialet Ma.sse! No sabia que sus enemigos

no estaban, en verdad, en Córdoba, sino muy

lejos. en el otro lado del mar, nada menos que en

la ciudad que señoreaba el mundo entero y a

cuyo ancho estuario llegaban los barcos de todas

las latitudes!

¡Ingenuo y magnifico Bialet Masse! En su entusiasmo,

llama a su fábrica al ingeniero Saint

lvez, Inspector de Puentes y Calzadas de Francia.

Y Saint lvez presencia también el milagro.

y regresa a su patria llevando muestras de las

cales cordobesas. E informa a su gobierno: "Si

las obras de riego fracasaran, Córdoba encontraría

una amplia compensación con el descubrimiento

de sus cales hidráulicas" :1;;. ¿Qué más

pOdía pedirse La noticia cruza el Canal de la

Mancha. Allá lejos, en Córdoba, en Argentina,

en el confín de América, hombres audaces han

osado cerrar la montaña, con un muro construido

con cales que no son inglesas. Una honda

expectativa debió abrirse. Pero también una esperanza:

el dique puede derrumbarse y entonces

sabrán los argentinos que sólo las cales británicas

son las buenas. El dique fue resistiendo. Se

suceden 1@.S crecientes y el murallón no cede. Y

un día se bajaron del todo las compuertas y el

torrente formidable, como un monstruo herido

de muerte, quedÓ definitivamente vencido, Bla~

let Massé y el dique habían triunfado. Pero Londres

no se rindIó. Ya volveremos sobre ello.

Mientras tanto, alto es el precio que ha pagado

el vencedor. El 23 de marzo de 1892 -es decir,

pocos meses antes de la iniciación del proceso

crimlnal- se presenta ante la justicia y manifiesta:

"Es de pública notoriedad que fui constructor

de las obras de riego de los Altos en sociedad

con el señor don Félix Funes primeramente

y después solo. Es también de pública notoriedad

que el contrato se hizo cuando el oro

esta:ba a 110% y las obras se han acabado cuando

se cotizaba a 300 y más, elevando los costos

de los materiales hasta 150% y más y la rápida

subida de la mano de obra llegó a cambiar el

salario de los peones de 12 a 60 pesos mensuales

y más en los obreros especiales. De aqui que

cargaron sobre mi pérdidas enormes que por este

concepto se elevan a muchos centenares de miles

de pesos". PuntuaI1za luego: "Junto con las

obras de riego .nació la fábrica de las cales hidráulicas

que han servido para su construcción.

Tuve la visión clara de la importancia y utllldad

de esta industria y no me he equivocado en ello.

Es sin duda, el negocio de resultados más pingües

y seguro que hay en la República. En ella

vi la salvacIón de mi situación angustiosa y le

dediqué toda mi actividad y mis medios, hasta

el último. Comprendiendo que por razón de enemistades

poderosas, que son de todos conocidas,

de las hostilidades que se me hacían y de la situación

que se venía a la RepÚblica y a Córdoba

en particular, me fijé en el mercado de Buenos

Aires, hallé en la provincia del mismo nombre un

lugar en el partido de Brandzen, donde las toscas

ofrecían un campo de acción inmejorable,

compré el terreno y con ayuda del Banco de la

Provincia y vendiendo mis muebles y hasta mi

úitima alhaja, llegué a construir el edificio, surtido

de máquinas y está hoy casi concluido todo,

a punto de que con pequeño capital, podria ser

una fuente de producción valiosa e importante.

La crísis ha sido más poderosa que mis esfuerzos

y no he podido llegar. Las mll deudas que

quedaron de las obras, obligándome a hacer sacriflelos

continuos, me impidieron llegar al tin

propuesto, privándome cada vez más de los recursOS

necesarios, a lo que ha contribuido la caída

de los bancos nacionales y provinciales y la fal~

TODO ES HISTORIA N9 90

ta absoluta de crédito que ha sido su consecuencia"

:!-I. Viene a· pedIr concurso de acreedores y

a hacer cesión de todos sus bienes.

Del inventario realizado en las respectivas diligencias

judiciales, resulta que Blalet Massé tenía

un haber de S 281. 990, mientras que las deudas

ascendían a $ 710.442,74. El síndico del concurso

don Félix M. ROdríguez, consigna: "Investigado

el origen de las deudas del doctor Bialet se encuentra

que sólo $ 150.600 proceden de deudas par_

ticulares o de su fábrica y todo lo demás procede

de la empresa de las Obras de Riego, empresa

que puede considerarse como la única y verdadera

causa del desastre financiero que pone en

evidencia este concurso, en el que los acreedores

no privilegiados, por mucho precio que se sacare

de la venta de los bienes no afectados a prIvilegios

generales o particulares, no alcanzarán a

cubrir en uno por ciento de los créditos respectivos,

aún en el supuesto de que los acreedores

privilegiadas cubrieren los gastos del concurso.

Llamo especialmente la atención de V, S. sobre

este part1~ular, porque lo creo de importancia,

mucho mas cuando al hacer la tasación de los

bienes he tenido en cuenta la opinión de ingenieros

y otras personas peritas que si bien creen

que los bienes tasados valen más de lo que han

sido estimados, sería difícil obtener en un re~

mate público los preCios que se le ha~ puesto" a¡¡.

Entre los bienes figura, por cierto, "La Primera

Argentina". Ocupaba un terreno situado en

una fracción de la "Helima'\ de 60 hectáreas. En

el detalle de sus existencias figuran: "Un horno

de cocer portland con camisa de esteatita de 18

metros de altura total, con un túnel de 'acceso.

Cuatro hornos de cocer cal, sistema francés, excavados

en el terreno y revestidos de material

cocido y piedra refractaria con planchas en rampas".

Y prosigue el detalle: apagadores, molinos,

compartimentos, cernedores, rieles, vagonetas,

talleres de herrería y carpinteria, carros, herramientas

y mil y un. cosas más de aquel fruto del

genio, de la visión, de la perseverancia, del sacrificio.

.. Todo ese cementerio fabril -que no

hace mucho hemos visitado con retenida emoción-

fue tasado en $ 96.650. Y por cierto que,

llegado el remate, no hubo postor alguno. El

Banco de Córdoba lo recIbió en parte de 1. deuda.

¿Quién podia, en efecto, manejar aquel complejo,

sino su propiO autor Baste oir al sorprendido

sindico Rodríguez, cuando describe ese mundo

extraño: "Por el ejemplo -dlce- el horno

de cocer cemento, es un verdadero monumento

arquitectónico y según tengo noticias es el primero

del mundo en su género. Está forrado todo

él interiormente de material refractario y cubierto

por una cúpula de material con puertas

de híerro; tiene un túnel de servicio de más de

cien metros de largo, con vía de Decauv1lle. Ese

horno sacado a remate no vale sino para un

fabricante de cemento" :111. ¿A qué seguir Asi

murió, para siempre, "La Primera Argentina,",

Pero ,el dique nacido de sus entraftas estaba vivo.

y era necesario, ahora, arremeter en su contra.


¡.

I i'

· -',"

Reñidero de gallos, donde se mezclaron voces criollas y gringas. Pese a la severa disciplina impuesta

por Siolet Mas,é, la abundancia de operarios y la presencio de extranjeros originaron más de un

incidente. La polido debió estable~er nueves destacamentos y reforzar sus dotaciones.

EL INFORME STAVELIUS

Dejemos para luego la personalidad de su autor.

Por pedido del gobernador Pizarro, el ingeniero

F,ederico Stavelius vino a Córdoba a dictaminar

sobre el estado del dique San Roque y de

sus obras accesorias, enviado por el presidente

doctor Carlos PeUegrinl. Su informe fue elevado

el 6 de agosto de 1892, cuando ya el doctor Blalet

Massé se encontraba civilmente concursado,

por su propIa decisión. Iba dirigido al Director

General del Departamento de Obras Públicas de

la ~ación, ingeniero Juan Pirovano :17, Lo precedla

con breves palabras, entre las cuales se

destacan las siguientes: "Como Ud. podrá ver

por la lectura del Informe, he estudiado el asunto

con la seriedad y detención que su Importancia

reqUiere, pues el dique está lejos de encontrarse

en condiciones satisfactorias, pero, adoptando

las medIdas precauclonales que he Indicado,

creo que podrá él resistir, represando menos

agua, hasta que el gobierno de Córdoba pueda

proceder a ejecutar las obras de refuerzo que

reputo como necesarias, si es que se quiere utilizar

el dique en lo futuro", Este juicio adverso fue

contradicho con vehemencia por Bialet Massé desde

el primer momento. Antes de su prisión, apenas

iniciado el proceso, manifestó el 19 de setiembre,

con refer~ncla a este informe y al dado por

el jefe de la Oficina de Riego, don Santiago Echenlque:

"El dique está confiado a manos no ya de

adversarios sino de verdaderos enemigos de la

obra y de los constructores, como lo demuestran

las notas referidas, las que juro a Dios y sobre

las cabezas de mis hijos, que todos y cada uno

de los conceptos que encierran, son falsos". Y recuérdese

su patética carta a Juárez Celman, escrita

al día siguiente de ser privado de la libertad.

Casi todos aceptan como exactas las afirmaciones

de Stavellus: Blalet Massé las rechaza

rotundamente, sin la más mínima concesión.

Varios puntos toca el famoso informe. Hemos

de referirnos a los principales, dejando de lado

aspectos secundarios vinculados a los desarenadores,

los vertedores, las maquinarias, los canales

y otros. Sobre el murallón mismo, asevera:


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I

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II

.nrojadas a su sitio en vez de haber sido colocadas

a mano, siguiendo las reglas que son de prác~

tica". ¡Cuán poco feliz era el técnico en su iniciación!

Porque, precisamente, lo criticado por ma·

lo, era 10 cabalmente bueno, Adelantamos ya algo

sobre esto. Seamos más claros ahora. El muro fue

levantado según la regla de los romanos llamada

"opus íncertum" o sea -en traducción libre­

"obra desconcertada", El material -argamasa o

mortero y pledra- era colocado sin orden alguno,

para lograr una trabazón libre, espontánea,

de modo tal que formara un monolito, una construcción

pétrea de una sola pieza. Lo contrario

era el "opus concertum", ejecutado disponiendo

cada piedra o ladrillo, en Su caso, en hiladas regulares

y sucesivas, tal como se hacía en una

pared cualquiera. La pieza capital en el proceso

fue la pericia a cargo de los ingenieros Rafael

Aranda, Carlos Doynel y Emmo Girardet. Abundan

a este respecto en los puntos XV y XXXV.

Dieron esta tajante conclusión: "La mampostería

tiene la constitución y confección de una excelente

mampostería hidrául1ca".

Otro de los aspectos tocados por Stavelius, es

sobre el mortero, vale decir la argamasa o mezcla

de cal, arena yagua utilizada. Dice: "Muestras

del tamaño de un puño, después de estar sumergidas

en agua un cuarto de hora, se ablandaron

tanto que al comprimirlas con la mano

se deshacían, lo que prueba que la cal no había

hecho presa o que había exceso de cal mal cocida.

Por estas razones opino, 10 mismo que los

ingenieros que han presenciado estos ensayos,

que esta clase de cal es inservible para obras

hidráulicas y sobre todo para construcción de

diques de represa y que tratándose de una obra

de tal trascendencia ha sido por lo menos una

imprudencia emplear por primera vez un material

aún no debidamente conocido. Los ingenieros

aludidos son los que construyen el Puerto

de la Capítal". No deja de ser curioso este silencio

sobre los nombres de profesionales tan distinguidos,

como que prestaban sus servicios en

obra tan importante. Pero dejemos de lado esto.

La argamasa era tan mala que se disolvia en el

agua casi como un terrón de azúcar. Y así ocu~

rria -es de subrayarlo- no por una deficiente

o equivocada proporción entre cal y arena, sino

por la mala calidad de la primera. Los peritos

mencionados ya, analizan esta cuestión con escrupulosa

prolijidad. Sobre la arena: tiene un

8010 defecto, el exceso de mica pero ha sido lavada

con el mayor cuidado por lo cual -concluyen-

"la consideramos muy buena y el ingeniero

Saint Ivez la declara excelente". Sobre el

agua: "para quien conoce la naturaleza de las

aguas del Río Primero. resulta evidente que ni

aún queriéndolo, se ha podido emplear agua impura".

Sobre la cal: ya se verá en el capitulo final.

Sobre la mano de obra: las muestras extraídas en

diversas partes del mUfa revelan que los morteros

"son de una homogeneidad perfecta" y ello se

ha debido al empleo de mezcladores mecánicos

"no alcanzando nunca tanta uniformidad 'los

morteros heChos a mano. La declaramos, pues,

perfecta". Y, en definitiva, sobre la .argamasa

misma, expresan: "Hemos querido saber pars;

".-... ;, '-,.,. ",."~',;,.,,;,"

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1.

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I

Brigadier general don Juan Bautista Bustos.

Nació muy Corea de San Roque. Los jubiloso.

repiques de las campanas de .su capilla le hicieron

conocer las primeras glorias de la Patria.

AI/I fue sorprendido y vencido por el general

José Maria Paz el 22 de abril de 1829, concluyendo

su aduación pública, Fue el primer gobernador

constitucional de Córdoba.

TODO ES HISTORIA N9 90

I·:¡¡·II

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...,~''''''"~''''"-------------,~--.-_.-~,.

.


F

aclarar este punto, qué resistencia podían ofrecer

mezclas averiadas tomadas en las condiciones

más desfavorables. Estos morteros han Sld.o lava~

dos por las aguas cuando todavia no habla concluido

su fragüe, han perdido 3/4 partes de la

cal y ofrecen sin embargo un cuadro de resistencias

muy satisfactorio, en el que la meDor

es muy superior a la que nos han indicado los

cálculos como produciéndose en el Interior del

muro. Estos resultados nOS permiten asegurar que

las mezclas contenidas en el cuerpo del muro,

tiene resistencias más que suficientes". Algo más

definitivo, Imposible.

De las dos constataciones fundamentales de

stavelius -mala construcción de la mampostería

y mala calidad del mortero- se desprendia una

conclusión lógica que él expone cuidadosamente:

"El dique ha sido calculado para un esfuerzo

máximo en la mamposteria de 6 kilos por centímetro

cuadrado, que de ningún modo es exce ...

slvo, teórIcamente hablando, puesto que mamposteria

de buena clase puede resistIr bien hasta

lO kIlos y aún existen obras donde ella tIene que

resistir esfuerzos hasta de 14 kIlos, lo que sin

embargo es atrevido. Lo que así aparece muy

moderado en el cálculo, ha resultado ser excesivo

en la real1dad, porque la mamposteria tal

cual está ejecutada no puede soportar sin rIesgo

6 kilos, tanto por la descuidado de la mano

de obra, cuanto por la pobríslmacal1dad del mortero,

el que en los anál1sls químIcos y en los ensayos

prácticos, ha dado resultados tan poco satisfactorios,

que es deplorable haberse ejecutado

una obra de tal magnitud, con tan mal material".

Por lo tanto no podía almacenarse agua arriba

de los 22 metros, sIn grave pel1gro para la establl1dad

del muro. Da'ba a continuacIón el remedIo:

HHay dos cosas que se deben procurar: impermeab1Jldad

y aumento de resIstencia. La primera

cosa debe conseguirse medIante un muro de 75

a 90 centimetros de espesor, construido de ladrillos

recocidos y colocados en una mezcla de una

parte de cemento Portland y dos de arena limpia,

con un buen revoque hidráulico, cuyo muro, que

se construiría con esmero especial, deberla levantarse

hasta la altura de los vertedores y a los

costados empotrarse a.lgunos metros en la roca.

El espacio comprendido entre el muro y el actual

paramento del dique se llenarla con hormigón

hldrául1co". Recomendaba el honnlgón usado

por los norteamericanos en el dique San Mateo

de california. Calculaba el costo total de esta

obra adicional en S 800.000. Y terminaba: "No

tengo datos ni me Incumbe juzgar si merece hacer

un gasto tan grande, pues la mayor o menor

importancia de la irrigación debe entrar como

tactor principal para resolver la cuestión". Este

último razonamiento sobre el punto de vista económico

es inobjetable. Pero advlértanse dos cosas.

Nuevamente aparece aquí flotando la duda sobre

si debe o no rehabilitarse el dique. Por otra

parte, el refuerzo recomendado equivale, poco

menos, que a construir un nuevo paredón. Y en

él, como elemento prinCipal, entra el cemento de

Portland, proveniente de Inglaterra, tanto porque

va en la mezcla que unIrá los ladr1lJos del nuevo

muro, como en la confección del hormIgón que

servirá para el relleno. Y asi, el murallón levantado

por Blalet con sus cales, con cales de Córdoba,

sería reemplazado por otro cuyo componente,

en parte principal, seria el cemento de

Gran Bretaña.

y como para reafirmar su punto de vista, stavelius

deja entrever una circunstancIa nada

tranquilizadora. Expresaba: "A contlnua'clón doy

la altura de los principales diques de represa que

hasta la fecha se han construido en los diferentes

países y del volumen represado:

Lugar País Altura Volumen en Ma

Quaker Bridge EE. UU. 52 144.000.000

San Mateo

51,80 144.000.000

VllIar Espáña 51 19.800.000

Furens Franela 50 1.600.000

Fache 49,20 4.500.000

Ban

46,30 1.800.000

Gileppe Bélgica 45 2a.000.000

lUjar España 43 11.000.000

Vyrwy Inglaterra 41,40

Allcante España 41 4.300.000

Gorzente Egipto 37 2.835.000

San Roque ArgentIna. 35 260.000.000

PasduRlot Franela 34,50 1.300.000

Catatay

34,50 2.000.000

Habra Argólia 33,80 30.000.000

Fernay Francia 33 2.600.000

Remllly

32,50 3.360.000

Hamlz Arg~l1a 32 14.000.000

G. Cheurpas

32 16.000.000

Sweetwater EE.'OO. 29,80 26.500.000

Nejar España 27,50 24.800.000

Djldiona Argelia 25 5.000.000

Alfeld Alsacia 21,70 1.100.000

Caglari Cerdeña 21,50 4.000.000

Flelat Argelia 21 550.000

BoydCorner EE.UU. 18 12.200.000

Bouzey Francia 15 7.000.000

"Por estos datos -proseguía Stavelius- se verá

que el dIque de san Roque, tenlt;ndo el embalse

lleno, represa un volumen considerablemente

mayor que cualquiera otra represa del mundo y

puede con razón formularse la pregunta si es

necesario almacenar semejante caudal ya que él

constituye un peligro para Córdoba." y en refuerzo

de su prevención, destln .. ba todo un capitulo

a expl1car las causas de la hecatombe que

representó el derrumbe del dique de Habra en

Argella.

Stavellus viene a Informarnos que el dique de

Córdoba es el mayor del mundo -y casi por el

doble- en cuanto a su capacidad de embalse.

Lejos de encontrar en ello un motivo de admiración

o siquiera de encomio aunque más no ,fuera

por la concepción o el esfuerzo, se reduce a

mostrarlo como una amenaza para la ciudad.

No le detiene en esta consideración la gran consigna

de la hora: pOblar y colonizar un país de

inmensos desiertos fértlles. Cabe entonces preguntarse

cuál es su responsabilidad, su buena

te. Ha aconsejado, para dar estab1lldad al muro,

el levantamIento de otro, por él mismo considerado

como muy costoso. El dUerna es entonces

de hierro. O ese remedio no es seguro y debió

advertir sobre ello o. en caso contrario, siendo

Infallble, el único problema a resolver era el de

la ut!1ldad económIca, como lo puntualizó al

referIrse a la "Importancia de la irrigación". De

nuevo, como s1 fuera una idea dominante en él,

reaparece el tema de la justificación de obra

tan notable.

Los peritos Aranda, Doynel y Glrardet en el

punto xxxvn de su informe. abundaron sobre

ese presunto peligro de la cIudad arrasada. Imposible

aqui dar una sin tesis adecuada de sus

razonamientos. Bastf' recordar juicios antes em1-

tidos por otros y que ellos hacen suyos: "temor

muy quImérico", dIjo el ingeniero salnt Ivez en

1886; "temores Infundados", aseveraron los in ..

genieros Seurot y Barablno en 1891. Pero con el

celo extremado con que dictaminaron en todos

los puntos, se pusieron en un caso extraordinario:

el cllque derrumbado por causa de un terremoto

Y sostuvieron que la inundación sobrevlniente

a Córdoba apenas si excederia en una

altura de 1,80 metros a la producida por lluvias

también extraordinarias. Todo ello sin contar

que los fragmentos del muro desplomado, unIdos

Pág. 25


I!,'/'

l' ,

a piedras y rocas, iria.ll formando en el estrecho

cauce del Río 19 pequeños diques que al menos

aminorarían la fuerza y la cantidad del aluvión.

Ponen punto final a su largo a.nálisis con estas

palabras: "En cuanto es humanamente posible

prever consideramos imposiblE' la ruptura del

dique, pero el caso imprevisto de efe;::tuarse éste.

no corre la ciudad de Córdoba peligro sensiblemente

mayor que en las grandes crecientes ya

observadas." Lo de "que se viene el dique", fue

una pesadilla, una obsesión que bien puede decirse

duró más de medio siglo en Córdoba. Era

explicable. Pero lo incalificable es ya que este

pretendido técnico quisiera todavía, para mayor

escarnio, aparecer como un ange} tutelar que

venía a liberar a los habitantes de la ciudad maldita

de sus angustias y zozobras, cuando en verdad

lo que hacía era acrecerlas mas aún. Y hasta

tal punto, que el propio mandatario, en su nota

conocida se hacía eco de tal circunstancia cuando

se refería a los lluevos trabajos y reparaciones

a efectuar "para evitar en porvenir más o

menos cercano una catástrofe que siembre la

ruina, la desolacIón y la muerte donde se creyó

encontrar la prosperidad y la vida de una numerosa

población."

Abundó Stavel1us en el problema de la:s rajaduras

y de las filtraciones, las pretendidas fallas

más visibles y llamativas del murallón. Azorados.

todos las veían. Con todo ello, no hizo, una vez

más, dar nueva ocasión a los -peritos para la

condlgna refutación, a la par de endilgarle una

verdadera lección acerca de la necesaria porosidad

de obras tales, destinadas a desaparecer

con el andar del tiempo. Pero fue el mismo Bialet

Massé quien alcanzó la nota más alta en este

torneo de triunfales réplicas, con una aguda

observación: las innumerables filtraciones prolijamente

indicada.s por el técnico en un enOl'ffit:'

plano, no coincidían con las rajaduras. ¿Para qué

más

El peritaje se extendió a un total de 49 puntos,

recogiendo no sólo las acusaciones del fiscal,

sino los puntos propuestos por el defensor de

Casaffousth, doctor Gaspar Fe-rrer y por Bialet

Massé en su propio nombre. Esta pieza procesal

-la fundamental por cierto - salvo algunos

detalles sin valor, constituyó una victoria resonante

de los inculpados. He aquí sus conclusiones,

tomadas en sus aspectos más resaltan tes.

"Hemos llegado al término de nuestro largo y

la'borioso trabajo, ctes..uués de haber puesto a su

servicio todos nuestros conocimientos profesionales,

robustecidos por las sabias enseñanzas

de los más reputados ingenieros cuyos autorizados

criterios hemos transcriptos en muchas

partes de este infonne. De la recopilación de

todos los informes que sobre el dique de San

Roque se han expedido por Jng'enieros de reconocida

competencia, resulta que todos han coincidido

en reconocer las excelentes condiciones

de estas obras, juicios cuya exactitud hemos

comprobado durante los dos meses que hemos

dedicado exclusivamente a su examen. Los defectos

que hemos señalado son de escaso valor

y. pueden subsanarse con un gasto pequefto relatIvamente

a la importancia de los mismos. Se

han exagerado los juiCiOS pesimistas siendo de

notar que la acusación no ha contribuido en el

desem~eño de nuetro cometido, con ningún

dato nI hecho tangible de los que dan motivo a

$US conc.lusiones. Dimos aviso a este Juzgado

cada vez que hemos ido a visitar las obras con

cargo de comunicarlo a las partes, sin que la

acusación haya asIstido a ninguna de las operaciones

que hemos practicado." En definitiva.

afirman "que se ha hecho lo -humanamente

posible para que estas obras respondieran a su

TODO ES HISTORIA N9 90

destino. Se han seguido en la confección de los

proyectos los preceptos más adelantados de la

ciencia moderna, ciñéndose en la ejecución de

los trabajos a lo exigido en las especificaciones,

contratos y demás condiciones establecidas en

los mismos. Las Obras de Riego de los Altos de

Córdoba son las mas importantes en su género.

que se han llevado a término en la República;

son en su consecuencia, las obras mas benéfícas

y apropiadas para el desarrollo de la riqueza

pública en el Interior." A esta cabal muestra

de corummada responsabilidad, obtenida durante

seis intensos meses, asentada en Juicios técnicos

de profesionales de la mayor competencia,

el documento que motivó el proceso oponia apreciaciones

prevenidas y malicIosas, endeble fruto

de una escasa semana de labor, emanadas de

quien, titulándose ingeniero, no pasaba de ser

un experto en máquinas, según certificado expedido

por algún instituto o universidad europea.

Aquella pericia, unida a una profusa prueba

testimonial, informativa y documental, hizo plena

luz. Y con ella llegó la justicia. El 10 de noviembre

de 1893, un magistrado digno, el doctor

Antenor de la Vega absolvió de toda culpa y

cargo a los acusados, imponiendo las costas a

la Provincia, pronunciamiento que ratificó la

Cámara integrada por los doctores Pedro Vázquez

de Novoa, Tristán Bustos y Néstor Escalante,

el 20 de julio de 1895, salvo en 10 concerniente

a las costas, decidiendo que ellas fueran

por el orden causado. Bialet Massé y Cassafousth

estaban reivindicados para siempre.

LAS CAUSAS DEL PROCESO

En la carta de Bialet Massé a Juárez Celman

escrita al comunicarle su prisión, aquel había

afirmado: " ... hay el propósIto deliberado de derribar

el dique para que no quede nada que venga

de Juárez Celman". StaveUus sostenía que la capacidad

de embalse excedía las necesidades de

Córdoba. y aconsejaba la realización de trabajos

costosísimos para ponerlo en condiciones de servicio,

cuyo monto el propia constructor apreció

en la cifra ínfima de cinco mil pesos, concordando

en esto, prácticamente con los peritos. Insistamos:

el informe Stavelius parecía inspirado

en el propósito de enervar todo lo que Córdoba

podía lograr de tan grande conquista.

En verdad, ¿se quería que la ciudad universitaria

nada debiera al caido del 90 Pocos políticos

han sufrido y sufren, como él, una campaña

tan implacable y despiadada. Conservadores

·anacrónicos, católicos ultramontanos, porte~

ñistas convencidos de que la Nación es feudataria

de sus muelles y muchos que hubieran deseado

verlo a la altura de los deberes impuestos por

el ejercicio de la primera magistratura de la República,

tuvieron algo para decir en su contra.

Pero aún así, ¿puede todo ello explicar o justificar

una decisión que, al final, iba en perjuIcio

de los intereses de Córdoba

Es tiempo ya --ochenta años despues- que

mostremos la causa verdadera, a nuestro juicio.

del proceso ordenado por el gobernador Pizarra.


Gobernador dodor Antonio del Viso. Bajo su

mandato se voló, el J 3 de ¡unio de J 877, la

ley de irrigación, base y punto de partido del

dique San Roque y de uno político hidróulica

que influyó decisivamente en los destinos de

Córdoba.

Hubo una causa inmediata. No fue otra que la

protesta expresada ante escribano público por

Bialet Massé el 9 de setiembre de 1892. Ante el

notario más prestigioso de Córdoba, don Feliciano

Peralta, comparece ese día y manifiesta que, con

motivo del informe Stavelius, él habíase presentado

al despacho del doctor Pizarra a fin de

solicitarle "hasta como un servício particular se

sirviera ordenar al señor Fiscal que entablara la

demanda correspondiente para probar la falsedad

del informe del señor Stavelius y para que

si habia responsabilidad que llenar, ella recayese

sobre el qUe o los que fuesen culpables". Pero

fn-'nte a la nt'gativa del mandatario y sabiendo

que se habia entregado la reparación de desperfecto.."i

del dique, provenientes sólo del mal manejo,

a pesonas incompetente-s, al mismo tiempo

que el propio Stavt'lius aconsejaba refecciones

equivocadas, venía ahora "a prot.estar en la forma

que mejor proceda para más valer. de lo que

se hacía en el dique sin su int.ervención ni dársele

ninguna notIcia de ("110 y sin que el Excelentísimo

Gobierno procediera a entablar judicialmente

la acción Que corresponde, para castigar

al exponente si es culpable o declarar su

inocencia en caso contrario".

DístinguÍa al doctor Pizarra un carácter pronto

e intemperante. y tres días después de la protesta

contestó en la forma conocida. Asi se aclaran

las expresiones contenidas en la nota del ministro

Berrotarán. Así se explica aquello de la

"tmprudencia de los amnistiados del patriotismo",

alusión transparente a quienes sirvieron en las

administraciones nacidas del "juarismo". Asi se

explica también aquello del "cambio de roles y la

actitud de protesta que en consecuencia se ha

pOdido adoptar por los comprometidos en las

dispendiosas obras de esta ciudad", como otras

manifestaciones similares de su aIrada requisitoria.

Con ésta, el doctor Pizarra no hizo sino

recoger la voz pública. "Vox populi vox Dei", dice

el conocido adagio. Pero en esta ocasión, Dios

estaba equivocado.

Si Bialet Massé al solicitar que se pusieran en

movimiento los engranajes tribunalicios buscaba

para él y para su obra, obtuvo algo más: desatar

un resonante epiSOdio que ha llamado al investigador

de la historia a bucear en algo que de

otro modo, quizás, no hubiera despertado su curiosidad.

Si alguien en aquellos dias ~ no es

dificil. explicarlo- hubiese hablado de la dependencia

argentina del capitalismo industrial extranjero,

habríase quedada sin auditorio. Pues,

aquí esta el meollo del asunto. Aciaga condición

del hombre la de no tener conciencia del tiempo

que vive. Como el caminante perdido en el bosque,

sólo cuando sale de él y trepa a la montaña,

alcanza a comprender su extravío.

El 17 de mayo de 1886, asumió el gobierno de

Córdoba don Ambrosio Olmos. La candidatura

presidencial de Juárez Celman estaba ya prácticamente

triunfante en el seno de las fuerzas

políticas dominantes. En contrario de lo sostenido-

hasta hoy, Roca no la impuso. Por el contrario,

la resistió con su disimulo habitual. Quizas

no tanto para destruirla -aunque no se lo

pueda descontar- como para obtener concesiones

que le permitiesen mantener en sus manos

las riendas de la política nacional. Una de ellas

fue la que Juárez Celman hizo al aceptar el nombre

de Olmos -amigo de Roca y no suyo- para

el gobierno de Córdoba. Así quedó relegado al

segundo término de la fónnula a votar el doctor

José Echt>nique, verdadero candidato del caído

en el 90. Una de las primeras medidas del mandatario

electo fue solicitar a Roca. cuyo mandato

expiraba meses después. el envío de un entendido

para que inspeccionara e informara sdbre

las obras de riego. Así fue como vino a Córdoba

el 19 de juJlo de 1886, el ingeniero Armando Saint

Ivez, a quien ya hemos visto figurar. En una extensa

relación, éste aplaudió los trabajos, a punto

tal que en la secuela del proceso, Casaffousth

la ofreció como prueba.

Respecto de la.s cales, consignó textualmente:

"Cal y cemento. Procedentes de las caleras de

Cosquín, son muy buenos. Las mezclas hechas

con ellos adquieren una dureza perfecta. Hemos

tenido a la vista unas muestras labradas tres

semanas anles y expuestas al aIre habían ad­

QuiridO \1ll pndllrecimiento perfecto, hasta tal

punto qUf' nos fllP lmposiblr romperlas". Res-

Pág . .27


','

pecto a las que estaban bajo el agua, afirma que

"no presentaban es cierto, un ,grado de dureza

igual a las primeras, pero hablan adquirido un

endurecimiento muy suficiente que tenia que ir

aumentando todavía, y observación muy importante,

bajo la fricción prolongada de los dedos

dejaban escapar una nube cita blanca, lo que

prueba superabundantemente que la argamasa a

pesar de haber sido empleada en una corriente de

agua renovada sin cesar, había bien conservado

toda la cal. Nuestra convicción es que mejores resultados

no se hubieran conseguido con cal y cemento

de Europa y aún hubieran podido ser peor'es

por causa de las averías que con frecuencia

se producen durante las travesías. Este resultado

nos dejó maravillados, pues debemos confesarlo

nuestra esperanza habia sido prevenida

en est~ punto." ¿Quién previno al enviado de

Roca Prosigue: "Cuando se habla de la cal de

Córdoba, siempre se sobreentiende que es cal

gorda: lo mismo sucede con las de las caleras

de las orillas de los ríos Paraná y Paraguay. Pero

los yacimientos de Cosquín son de una naturaleza

completamente diferente. Esta cuestión es

de la más alta trascendencia y su solución puede

ejercer una influencia considerable sobre los trabajos

en la República Argentina".

Ya el lector estará adivinando. Peró repare especialmente

en cuanto sigue, dicho por un extranjero:

"Hace tiempo que fueron descubiertos

estos calcáreos y hemos sido tristemente impresIonados

al constatar que las pesquisas, en lugar

de ser alentadas, habían sido al contrario sistemáticamente

denigradas. Llegó el Director del

Departamento de Ingenieros Civiles de la Nación.

don Gulllermo White hasta decir que este descubrimiento

debía ser enérgicamente rechazado.

prohibiendo terminantemente a los agentes de

su dependencia o relacionado con él de un modo

más o menos directo, hacer el análisis y experimentos

de resistencia de estos productos, ¿A

qué atribuir esta falta de patriotismo La fabricac.ión

de las cales y cementos alcanza actualmente

a unas 25 toneladas dIarias; debe ser alentada

para poder desarrollarse. Cuando existan

algunos establecimientos elaborando cada uno

500 ó 600 toneladas diarias, la República Argentina

se eximirá del impuesto oneroso que paga

a Europa por la introducción de algunas toneladas

de cal francesa y de las enormes cantidades

del cemento inglés que no son todas de una

calidad uniforme".

Quien hace esta revelación sensacional no es

un insolente investigador de la corriente revisionista,

encargado de buscar en donde no debe para

destruir esas leyendas doradas de los "historiadores

serios". No es tampoco un político en exigidas

vísperas electorales, halagando demagógicamente

a un pueblo crédulo. Ni es un resentido

social presa de furia iconoclasta. Es nada

menos que el ingeniero Armando Saint Ivez, Inspector

de Puentes y Calzadas de Francia, una au­

..tol'idad científica reconocida, un prominente

funcionario de uno de los paises rectores del

mundo. El descubre la maniobra artera de quien

-ingiés o no y el apellido lo es- está instalado

en un puesto clave, desde h~e años, evitando

que se conozcan las cales de Cardaba, en defensa

de l~ industria del imperio que nos sOjuzga

económICamente. El ve 10 que los argentinos ignoran,

porque no está inmerso en el bosque de

que hablábamos antes, es decir, en el contorno

scial reducido y en el cual han reñido desde

SIempre por cuestione." intrascendentes las más

de las veces, azuzados precisa.mente por aquel

lemible enemigo opresor.

Agregaba Saint Ivez: "La tonelada de cemento

que vaie en Buenos Aires unos 50 peso" no

TODO ES HISTORIA NQ 90

costará sino 25 Ó 30 pesos y el dinero en lugar de

ser exportado quedará en el país". Tal resultado

no sería inmediato "pero la vía queda abierta y

, es de superior

calidad y puede substituir a la más reputada

de procedencia extranjera; 29 Que es apta

para todo género de construcciones hidráulicas y

aéreas, con grandes ventajas sobre aquéllas, en

cuanto a calidad y de economía donde el costo

de los fletes no neutralice la baratura del artículo

en las estaciones de Córdoba; 39 Que el

cemento elaborado en la misma fábrica es de

superior calidad, apto para todas las construccion.es,

pudiendo con ventaja substituir a los cementos

portland del extranjero; 49 Que dicha fábrica

ha planteado y resuelto el problema de una

industria importante, logrando iguales y aún superiores

productos del mismo género que se introducen

en el extranjero. tanto por la calidad

como por la perfección de los procedimientos empleados.

En consecuencia, esta Comisión cree que

debe accederse a lo sol1citado por el señor Bialet

Massé, es decir, autorizar el empleo de las cales

hidráulicas y cementos elaborados en su fábrica

de COsquin (Provincia de Córdoba) para la construcción

de obras públicas nacionales".

Las consideraciones de orden económico de este

dictamen son el mayor interés y concordantes

con las conclusiones de Saint Ivez, En base del

mismo, la Comisión redactó up reglamento para

la recepción de cales hidráulicas y cementos en

las obras públicas que se hacían en el pais, el

cual fue aprobado por el Consejo de Obras Públicas

de la Nación, presIdido por el ingeniero

Juan Pirovano el 16 de febrero de 1892. Y adviérta~e:

Stavelius llegó a Córdoba en julio de

ese ano, produciendo su falaz infonne el 6 de

agosto. Ninguna duda cabe. Las cales de Bialet

Massé se estaban ya utilizando con el mayor éxito

en construcciones hidráulicas de Mendoza, Catamarca,

Jujuy y otras partes, desalojando, especialmente,

al cemento inglés. Y fue precisamente

todo esto, unido R la feliz terminación dei

dique San Roqu~. lo Que determinó que hilos sn-


tiles se movieran para 10,_ que ya conoce el lector.

¿O hay suspicacia en pensarlo No lo hay,

como tamnocJ en afirmar categóricamente que

Stavelius trajo instrucciones muy precisas, cumpUdas

al pie de la letra.~No sólo debla constatar

mil desperfectos en el dique, para disimular el

¡designio de anjquilar -las cales de "La Primera

Argentina", sino también que menester era aconsejar

obras suplementarias para mantenerlo en

pie, todas las cuales importaba el uso del cemento

inglés, de modo tal que pudiera decirse

en adelante que el embalse podia prestar sus servicios

gracias a ese cemento y no a las cales

cordobesas. Todo queda perfectamente claro.

y prueba t.erminante acerca de la influencia

de dictamen de la Comisión especial precedentemente

relacionado es que, para quien quisiera

saberlo, esos productos no sólo eran excelentes

sino también aptos. Aparte de la opinión de Saint

Ivez dada en 1886, habíase hecho públiCO tal clrcunstancia

por el laudo arbitral publicado del

eminente ingeniero Luis A, Huergo, dictado con

motivo de una cuestión suscitada entre Bialet

Massé y el gobierno de Córdoba por el cobro de

unas certificaciones de obra. Huergo examina un

análisis efectuado por el ingeniero D. J. Duclout

de lOS cuales se deduce "que la cal hidráulica de

Cosquín es superior a la calidad de la de Teil,

conocida como la mejor de Francia y no inferior

a cualquiera otra conocida hasta hoy en

Europa". '"EI laudo es de fecha 3 de octubre de

1888, pero los intereses afectados se movieron

recien después que la más alta autoridad profe·

si anal de la Argentina, aceptara las cales de Bla­

Jet Massé en toda la RepÚblica.

Hay algo más en este turbio asunto. EllO de

octubre de 1883, desde Tucumán, don José Ignacio

Aráoz y Córdoba, pedía a Juárez Celman. ~a

la sazón senador nacional- que influyera ante

Roca para la designac.ión de un pariente suyo.

y deciale: "Estimaré acepte esta recom·endación

y mucho más la aceptará al saber, por la prensa

del año 1872, la derrota pública que yo hice al

señor Stavelius, con motivo d~l edificio del templo

de Nuestra Oeneralísima de la Patria, la Inmaculada

Virgen de la Merced que según él

debía caerSe y, sin embargo, está me'jor parada

que él, como le dije" . a.... Otro documento nada

' ... ,-,

Lo quebrado de Son Roque: allí tuvo su huerto el célebre negro Bomba. Allí buscaban refugio

ros prófugos de la justicia y de la policía, DumesniJ y Cosaffousth debieron vencer grandes d;ficu/~

tedes poro encontrar peones que 105 acomoañasen en los estudios preliminares,

Pág. 29


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desdeñable. Stavelius parecía tener p.redilecciól,

por profetizar catástrofes. O no entendla nada de

levantar paredes y muros y se podía obtener de

él, cuanto se quisiese. Y esto ocurrió con el dique

San Roque. Pero ¿cuál es la razón por la

que Aráoz y córdoba encarece su pedido con el

recuerdo de este episodio Seguramente porque

Juárez Celman no estimaba al. imp~ovisado agorero

de hecatombes. Ambos se conoelan, ,LO pru~ha

la misiva que éste envía al cordobes. precIsamente

desde Tucwnán, el 15 de abrll de. 1883.

un mes antes de la fecha en que conchnR su

gestión guber~ativa. Expre~ábale: "Por su me~saje

a la LegIslatura he VlSto con placer y aup

con sorpresa, el grande adelanto que h~ adqUlrido

la Provincia durante el corto penado que

Ud. la ha gobernado y que seguramen~e, para

Ud. le da grandes títulos para el porvemr, pue~,

durante 15 años que he permanecido en este pals

no he visto jamás que le haya cabido a un gobernador

dejar el mando bajo tan buenos a~spicios

y aplaudido por todos". Cabe una c~:mJe~

tura, no vedada al historiador dentro d~ cler~os

límites. Cuando Juárez Celman buscaba mgenle:

ros para la ejecución de sus proyectos, debla

ponerse en contacto con Stavelius, interesándolo

en ellos. Pero éste le daria un opinión adversa,

proclive como era de ver derrumbes, sobre la fac:

tibilidad del dique. Y ello molestó o desilusiono

al progresista mandatario. Así se explica esa "sorpresa"

que Stavelius experimenta cuando conoce

el "grande adelanto'· de Córdoba.

Una última palabra. Es sobre el doctor Manue~

D, Pizarra. El ordenó el proceso. El, como casI

todos fue sorprendido en su buena fe por Stavelius

Pero en momento alguno cabe dudar de

su finalidad. A lo largo de una intensa trayectoria

puso su talento, su ilustración, su amor

por Córdoba y la Nación, al servicio de todas

las causas por las cuales comba,t.ió con entereza

y sacrHicios. Su vida pÚblica y privada fue pura

v nunca discutida. Ningún móvil subalterno cabe

suponer en carácter tan enhiesto. Aplaudió sin

reservas el afan de Juárez Celman, como lo demuestra

esta carta de 19 de enero de 1882: "Es

magna su obra de irrigación de la ciudad y de

sus alrededores. Su proyecto le hará vivir en la

vida misma de millares de hombres. Su nombre.

repetido a cada instante por el rumor del bosque

haga nacer la linfa cristalina, por el susurro

de la rama o de la espiga, flotará permanentemente

en la atmósfera humedecida y perfumada

del jardín, del huerto, de la selva".

El recuerdo del doctor Pizarro no puede jamas

ser asociado a los manejos de los espúreos intereses

foráneos. Veamos, El gobierno de Santa Fe

autorizó en 1865 al Banco de Londres y Río de

la Plata para instalarse en esa provincia, con la

facultad de emitjr billetes. En 1875, Pizarro era

ministro y ante la negativa de la institución a

elevar sus estatutos, resolvió retirarle aquella

franquicia. Como el Banco amenazara con represalias,

Pizzarro resolvió por decreto del 19 de

mayo de 1876, su liquidación. ~scuchemos ahora:

",El imperialismo inglés se sintIÓ tocado por este

,~southl> americano, de 35 años, lo que le resul~

taba insólito y desacostumbrado. Pero lo verdaderamente

insólito ocurrió después, cuando el

encargado de negocios de Gran Bretaña, don F.

R. Sto John, acompañado por el doctor Manu~l

Quintana, abogado del Banco de Londres y RlO

de la Plata, visitó al ministro de Relaciones Exteriores,

que era nada menos que don Bernardo

de Irigoyen, siendo Presidente de la Nación el

doctor Nicolás Avellaneda, con el objeto de formular

sus reclamos. En el curso de la conversación,

Quintana expresó a nombre del representante

británico "qUt' una cañonera inglesa había

TODO ES HISTORIA N° 90

salido para el Rosario»". (Carlos R: Melo: Introducción

a Constituciones de Córdoba) y Carlos

Ernesto Deheza, citando como fuente la Memoria

del Ministerio de Relaciones Exteriores habla

de la "reclamación oficial del Gobierno Británico

con amago de un barco de guerra para poner

'a resguardo el tesoro de la sucursaL" (IAnales

de la Academia de Derecho y Ciencias Sociales

d,e Córdoba, año In, pág. 35.)

Agrega el doctor Melo: "Irigoyen, que sostenía

con Pizarro que el Banco era una sociedad anónima

y cuya personería jurídica se debia a la

ley que lo autorizaba, siendo como persona mo~

ral distinta de sus componentes y sin derecho a

protección diplomática, en resguardo de la soberanía

nacional, reaccionó de inmediato". "El inglés

dio explicaciones y pocos días después Quintana

viajaba a Londres. Este episodio memorable,

no es fácil encontrarlo en nuestros manuales

de historia. Y hay sobre el mismo, un gran silencio,

deliberado y cómplice. Por rara coincidencIa,

ni Pizarra ni don Bernardo de Irigoyen, fueron

Presidentes de la Nación. Quintana, sí".:l'l

El pro~eso al dique San Roque fue una gran

infamia. Una de las tantas que nevamos sufridas

para purgar el delito de ser beneficiarios

de las inmensas riquezas con que Dios dotara a

nuestro suelo. Como sea, aquellas han servido

para una toma de conciencia que hoy tiene la

sanción casi unánime del pueblo argentino. Esta

historia nos enseña muchas cosas. Entre ellas,

la que la consigna de la liberación es un imperativo

irrenunciable. Paso a paso, día a día, debemos

marchar sin pausa tras de ella. Y que no

hemos de conseguirla sino unidos todos. Los argentinos

estamos siempre muy prontos a lanzarnos

los unos contra los otros, al menor pretexto

o por la causa más Ínfima. Así, hemos posibilitado

la acción dañina de los intereses foráneos,

motivando o fomentando esas divisiones El caso

de quienes movieron el proceso al dique 'San Roque

es muy claro. Patético el de Pizarra. sirviendo,

sin saberlo, ni quererlo, a quienes él mismo

les hicíera conocer un día, toda la intensidad de

su patriotismo,

Bialet Massé nos indica un medio seguro para

alcanzar esa liberación tan anhelada: el del estudio,

el del trabajo, el del sacrificio. Nos muestra

que el hombre tiene, si quiere y sabe, los

modos de vencer a la naturaleza, de arrancarle

sus secretos y dominarla, para alzarse victorioso,

en su magnífica dimensión de rey de la creación,

alto título que le impone graves deberes y responsabilidades.

Nos enseña también, que la justicia

y la verdad no reconocen ningún enemigo.

por poderoso que sea, por espúreos sus procederes,

por inicuos sus secuaces. Esa justicia y esa

verdad que reclamara en una ocasión solemne,

sereno y firme, puestas sus manos limpias sobre

la cabeza de sus hijos."

(:19) Te(¡{)~i" F I'h_'úrn: "Mnrl1le! D. l-'izlll"W (A¡'ufI:¡¡.

mientol< I'Hl'n ij\) hilto,:l"nfíu_l, córolob!


desde ahora

igualdad

con los trabajadores activos:

PAGO DE

SUBSIDIOS

A JUBILADOS

Y PENSIONADOS

Todos los jubilados y pensionados .. sin excepción.

deben llenar el talón que irá como parte integrante del recibo.

al cobrar el próximo bimestre

RETAR lA DE ESTADO DE SEGURIDAD SOCIAL

~:0N,.t.1. PI Pflf~U:IOlt'.uv. IL nMOttALP1L UTADO y IIA'll.CIOl'VDUCOI

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Personajes,

hechos,

anécdotas,

curiosidades

de la

Historia,

HISTORIA DEL VIEJO TEATRO CO­

LON, FRENTE A LA PLAZA DE MAYO,

DONDE SE HALLABA EL "HUECO DE

LAS ANIMAS". UNA MISTERIOSA

GALERIA SUBTERRANEA.

El Censo Municipal de la Ciudad de Buenos

Aires de 1887, publicado en 1889, da la siguiente

noticia sobre el viejo Teatro Colón, primitivo edificio

que se hallaba frente a la Plaza de Mayo,

en el sitio en que se encuentra ahora la sede central

del Banco de la Nación Argentina, formando

la esquina suroeste: "Tiene una larga, dramática

e interesante historia. El sitio en que se levantó,

ubicado en uno de los frentes de la hoy Plaza

de Mayo, se llamaba primitivamente Hueco de

las Animas, denominación que remonta a los primeros

afios de la conquista; de él salia una galería,

con capacidad para que caminara derecho

un hombre, que estaba en comunicación con el

antiguo Fuerte; a principios de este Siglo el Cabildo

dispuso que en él se levantase un Coliseum,

cuyas paredes sólo llegaron hasta la mitad de su

altura, porque las invasiones inglesas de 1806 y

1807 Y los acontecimientos de 1810 paralizaron

la obra; en 1822 Rivadavia ordenó que se concluyese

por cuenta del Estado el Collseum, destinándolo

a una escuela de declamación y de acción

dramática, idea que, como muchas otras del

ilustre estadista, no se realizó, porque la sociedad

no estaba preparada para recibirla; en 1828,

los señores Frías, Riglos, Alzaga, Miró, Senillosa,

Oyuela, Perdriel, Arzac y Munilla celebraron con

el Gobierno U:i1. contrato, mediante el cual contraían

la obligación de construir, en el local del

Coliseum, un teatro con capacidad como para

3,.000 personas, proyecto que tampoco se realizó

por la revolución de Lavalle y los sucesos que la

siguieron; un día el fuego destruyó las vigas de

madera de todo el edificio; en 1851 Rosas hizo

techar el Coliseum y dio un gran balle en él; por

fin, en 1855, el ingeniero Carlos E, Pellegrini contrató

con el Gobierno, mediante el pago de 13

onzas de oro mensuales, el arrendamiento del

sitio en que se levantaba el COliseum, para erigir

en su lugar el actual (1889) Teatro Colón, A este

efecto, formó una compañía de capitalistas, compuesta

de los señores José R. Hoyuela, Hilarlo

Ascasubi, Joaquín Lavalle. Martin Rlvadavla, José

Migoni, Fernando Oyuela, Alejandro Martinez,

Nicanor Albarellos, Esteban Rams y C. E. Pelle-

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por

León

Benarós

Plaza de Mendoza, según una litograf/o de La

Touonne, (1826)

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Teatro Col6n, Recova vieja y Plaza de la Victoria hasta J 882.

grini, Costó 5 millones y medio de la antigua

moneda, como 180,000 pesos de la actuai (1889),

En 1856, durante el carnaval de ese año, 4.000

personas inauguraron este teatro y comprobaron

su solidez; en 1857 se hizo en él la distribución

de premios de una ,fiesta patria; el 25 de abrll

del mismo se Inauguró, como teatro lírico, con

La Traviata, desempeñada por el célebre tenor

Tamberl1k y la primma donna Larin1, señora del

empresario" .

COSTUMBRES CUYANAS HACIA 1810. PRISIONEROS POR­

TUGUESES Y OFICIALES INGLESES DE LAS INVASIONES

CASADOS CON CUYANAS. LA FAMILIA. LA CASA. LAS

COMIDAS. El ATUENDO.

El historiador y abogado doctor Horacio Videia

-documentado estudioso sanjuanino- traza el

siguiente cuadro de las costumbres sociales en

Cuyo hacia 1810, el que forma parte de su libro

Historia de San Juan (tomo n. Epoca Patria.

Momento año X), publicación de la Academia del

Rio de la Plata, Universidad Católica de Cuyo: "Co-

. mo la sociedad, la famtlia permaneció en Cuyo,

en 1810, en sustancia colonial. Su fisonomía fue

indiana, es decir, española, con las modificaciones

introducidas por el medio americano y la

hete-rogénea composición del ingrediente humano,

Los cuadros de Azara, Quesada y Garretón sobre

la sociedad y familia coloniales, son apllcables

a la región.

El hombre alardeaba y sostenía convicciones,

caballerosidad y conducta, amabilidad en la vida

de relación y bcndad de sentimientos, El retrato

de Hudson (Damián) sobre don Domingo Torres,

español avecindado en Mendoza, corresponde cabalmente

al cuyano distinguido y medio de la

población,

La familia fue numerosa y unida, bajo la dirección

patriarcal del padre. El hogar constaba

de siete a diez hijos, almácigos de otras tantas

familias de donde salia siempre algún militar y

sacerdote, y más de una solterona, pañ9 de lágrima!:;

de parlentes y afHgidoK La madre ejerc.ló

por ascendiente natural un papel indisputado en

el gobierno de la casa y la educación de la prole,

La esposa se dirigía al marido por su apellido,

o le daba el tratamiento de don. No conoció la

competencia del concubinato; las infidelidades.

frecuentes en el varón adulto, fueron acoplamientos

de ocasión, con la mestiza o mujer agraciada

del pueblo, sin conmover la estabilidad hogareña .

Los hijos daban al padre el tratamiento de

señor, o bien su merced; no fumaban ni tercIaban

en la conversación de los mayores en ~a

mesa, hasta despunt.ado el bigote. El joven no

emancipado se recogía en el hogar, media hora

después del toque de queda, y el duelÍ.o de casa

se retiraba a sus aposentos, asegurada con propias

manos la tranca de la puerta de calle. y

echada la llave, Las hijas mujeres se emancipp.-_

ban al casarse, con venia de sus progenitoies.

Conciliando la sabiduria de los años con el dictado

del corazón de los jóvenes, desde fines del

siglo XVIII se buscó obtener el consentimiento

semlvoluntario de los contrayentes, aunque la regla

en las familias con muchas hijas mujeres fue

acordar al pretendiente la mano de la mayor, a

fin de no deja.r a ésta rezagada en su aspiración

matrimonial.

El onomá.stico del padre de familia era fiesta

general celebrada eon asado y refrescos.

La famlli.a no SE' concretó nI hogar, Como en

Pág, 33


-

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11

LA HISTORIA POR EL OJO DE LA CERRADURA

En 1895, en la República Argentina habla 21.701.526 cabezas de ganado vacuno;

4.930·228 de caballar; 74.379.562 de lanar; 652.766 de ganado porcino; 2.748.860 de

cabrio y 82.497 avestruces domésticos. En la Capital Federal se censaron 302 ñandúe8

y en la provincia de Buenos Aires, 59.476.

La estatua de Cánning fue donada al Estado por la familia de la Riestra, el 29 de

agosto de 1907·

El 4 de julio de 1907, después dill cuarenta afios que el suceso no ocurria. cayó

nieve en Buenos Aires.

El 4 de octubre de 1907 el llamado "Bon Marché". en la calle Florida, donde se

encuentra ahora la Galería p'acíflco. fue vendido al ex Ferrocarril de Buenos A.ires al

pacifico, en la suma de $ 3.000.000 moneda nBcional.

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el clan romano, los lazos del parentesco eran

muy extensos y muy estrechos, reuniendo a veces,

bajo un mismo techo hasta tres generaciones,

sin contar colaboradores y allegados.

Las ventajas e inconvenientes del sistema fueron

manifiestos. El grupo familiar bien cohesionado,

por una parte mantenía estrecha vigilancia

sobre las buenas costumbres y el cuidado del

nombre gentilicio; pOI' la otra, suministraba abundante

pasto a las ardientes querellas que separaban

individuos y familias por vida, con raíz en

algún remoto entredicho, o en alguna fútil cuestión

de susceptibilidad.

Las menudas rencillas condimentaban la existencia

de esa sociedad sencilla que, aparte la

preocup'ación por la salvación del alma y el más

allá, solo pensaba en el prestigio social y en un

discreto pasar. "Vivían entonces las gentes como

en el paraiso musulmán --anota Vicuña Mackenna-

sólo de baratos deleites, sin codicia de lo

ajeno ni aún del cielo. Mas. las ciudades sabían

a adobe yagua bendita, como los campos a vIoletas

y canelos ... Vivía el pueblo colonial la descansada

vida de la inercia, harto de los abundosos

bienes de la tierra. El tiempo era sólo para

la muchedumbre un cielo de la vegetación creciente

que empezaba al nacer, y concluia con las

palabras del sepulturero".

Según este cuadro. ampliado por Hudson, los

hombres perseguían como máxima ambición alguna

dignidad de alcalde de primero o segundo

voto, de alférez real o simplemente regidor, comprando

sus varas a costa de sacrificio económico;

y para sus hijos y nietos, muy pocos de los

cuales mandaba a la universidad, desearon otra

situación parecida en decoro y menguada como

la propia. Y concluye el cronista comarcano: "Levantarse

temprano, asistir a los trabajos de la

~eredad, comer a la mitad del di a, dormir una

siesta de tres horas, volver a la ocupación hasta

poners~ el sol, rezar, jugar un pa-r de horas a

los naIpes, cenar y acostarse para volver a levantarse

temprano al siguiente día, repetir lo

~ismo ,~eI anterior y así sucesivamente, toda la

VIda ...

La sociedad 'sa~ju~~i~a' d~' ia' época, senciÜa ·~o

obstante sus distinguidos blasones, fue sensible

al mérito, acogedora y cordial.

De su hospitalidad Se harían lenguas los viajeros

en lustros inmedia~os. Cornelio Saavedra, después

de haber presidido la Junta Patria, confin~do

en san Juan en 1811 y 1812, rindió testlmonIO

de, "aquel, n,ble y ~en;noso vecindario que

endulzo mIS dlas ; confIrmandolo, Juan Martín

de Pueyrredón al señalar en su correspondencia

TODO ES HISTORIA N9 90

otro aspecto peculiar, de notoria y perenne validez:

"Para un extranjero, la sociedad de San

Juan es encantadora y casi no hay ejemplo de

uno que visite esa provincia que no se case y

se quede en ella". El ma trimonio fue para el

extranjero o simple forastero \a puert~ de acc~so

a la sociedad; sólo se requerlan calIdad y dlsposición

de unir vidas "hasta que la muerte los

separe". . ,

Asi había pasado con los quinientos velntltres

portugueses que el virrey Ceballos rindió en la

isla Santa Catalina y envió a Cu(Yo en 1777, muchos

de ellos hombres ilustrados que se ligaron

a las prinoipales familias locales; así babia ocurrido

30 años después con buena parte de los

prisioneros ingleses tomados a ~el'esfor.d en 1~07

o confinados en el valle de Tulun, rublOS oflclalItos

y tropa que formaron hogar con las más

apuestas mozas de la sociedad y fijaron sus pupilas

de intenso azul en los ojos de los Young,

Bates, Dojorti CDaugherty) y Amarfil (Hammerfield);

y con incontables hombres de luces y ~l~tinción.

'. que llegaron a arraigarse en la VIeJa

ciudad de Jufré.

La sociedad mendocina resultaba cautivante.

evidentemente, no sólo por la belleza. del cuadro

natural. "Si hubiera de alcanzar la edad de los

pelícanos, no me olvidaría de la dulCE' Mendoza

-dice el inglés Samuel Haigh. de paso después

por esa ciudad-o No sé sI es el aire. los habitantes

o los alrededores, pero hay un encanto

indefinible adherido a cada sit.io, que guardaré

mientras conserve la memorIa"'. Y Sobremonte, en

viaje de inspección algunos años antes, escribi~:

M

"Los habitantes de Mendoza son comúnmente dO

cUes y de buen carácter".

Las casas fueron de adobe, techos de barro.

de una sola planta, y guardaban la dist.rlbución

del siglo XVIII. El diputado de Comercio de San

Juan, don José Godoy de Oro, elogió en el Consulado

el materia! crudo cuyano, diciendo de él

ser "fuerte y firme Que equivale al cocido, en

buena construcción".

Excepto algún templo o edificio público de IadrUlo

y de altos (en San Juan la Iglesia Matriz

y el Cabildo, reconstruido con altos y recovas;

en Mendoza, los templos de San Francisco, San

Agustín y la Merced; en San Luis, ninguno), la

edificación fue chata por temor a los temblores.

Lució patios amplios, largos corredores, revoques

de barro y pintura de cal, huerta y jardín.

Dando al exterior y al zaguán pegado a la

puerta de calle, una habitación c.en dos o tres

ventanas hacía de comedor, y otra pieza con puerta

fl la calle se arrendaba a algún caballero solo.


clérigo o forastero. En los aposentos del primer

patio estaban los dormitorios del dueño de casa

e hijas solteras; en los del segundo, los de los

hijos varones y 'parientes.

En el segundo zaguán, entre el primero y segundo

patio, otra amplia habitación como la que

daba a la calle con ventanas, servía de sala o

lugar de recepción. En 1810 la sala y el comedor

habían permutado su ubicación: la sala de recibo

se instaló en la pieza a la calle y el comedor en

el interior.

A continuación, las dependencias: la cocina de

fogón, el cuarto de sirvientes, el depósito de muebles

y mercaderias, los servicios de la casa, el

horno de adobe y el gallinero. El huerto incluia

vides (moscatel, ferral o cereza) y algún naranjo,

granado, membrillo o limonero.

La morada levantada en 1801 por Paula Albarracín

en San Juan (ahora calle Sarmiento y

A venida Libertador San Martín) y la casa paterna

del Obispo Oro (General Acha y San Luis),

ya desaparecida, fueron el arquetipo de la casona

cuyana de comienzos de la época patria,

El moblaje alcanzó categoría en las casas paquetas,

con el mueble ilnportado de Salta Córdoba,

Chile o el Perú. Excepcional fue en' Chile

el mueble portugués, traído del Brasil y difundido

ez: postrimerías del último siglo hispano en el

RlO de la Plata; el mueble de fabricación local

se consideraba rústico y pobre de factura.

Algunas casas en San Juan lucieron sofás y

sillones de jacarandá o caoba tapizados en crin

o vaqueta, mesas redonda y de arrimo, con- cubierta

-de piedra o madera, cómodas de incontables

cajones, 'arañas de cristal, faroles, candelas,

candelabros, braseros y sahumadores de cobre;

bandejas, Jarros y mates de plata. El Museo

Histórico de LUján muestra a la fecha candelabros,

jarras y cucharones, fuentes y palangan.as

de plata labrada de aquella San Juan colonIal.

La sala tuvo sus pisos enladrillados, recubiertos

de esteras y alfombras; las ventanas apagaban

su luz excesiva con cortinas y cenefas. No

Se conoció el piaoforte, el clavicordio ni el arpa;

pero fueron corrIentes el rabel la vihuela la guitarra

y el guitarrón. ' ,

Mendoza, afirma Raffo de la Reta, ostentó casas

puestas con lujO, que lucían "vajillas de plata

labrada, finas holandas, claves en cuyos teclados

las niñas ensayaban sus cánticos sencillos casi

siempre pasionales o alabanzas a la VirgÉm".

En el dormitorio del dueño de casa la cama

de matrimonio oscura, con dosel o ,corti{¡ado, ocupaba

lugar prominente, casi ,reverencial. En las

galerías interiores con parras y enredaderas, una

piedra de clase especial filtraba el agua para la

bebida, extraída fresca y pura de una botija con

una calabaza con mango; fue la destiladera, clásica

institución familiar cuyana. Nichos para venerar

imágenes, alacenas embutidas en los gruesos muros

de adObe, arcones de hierro o madera en

reemplazo del ropero, aparadores para guardar de

todo y una gran tina de madera para el baño de

los señores, completaban el ajuar de aquella morada

llena de comodidades.

La familia vivía rodeada de animales domésticos;

eran infaltables varios perros, algunos gatos

y pájaros. Por 10 menos, un caballo y una

vaca pacían en un corral de los ,fondos. El fiel

can, amigo del hombre, recibió por nombre el

motivo de la preocupación de su dueño: cacique,

indio, moro, sultán, capitán, pirata. La catita,

~l lechuzo y el jilguero, sin olvidar alguna

Urraca y chuña de las travesías, guanaco de la

montaña y garza o chofla de Huanacache, en

Una casa alegre donde habrá. lugar para todos,

completaron la nómina de la fauna doméstica.

El a.lm uerzo se servía a medio día; la comida

a la siete de la tarde en invierno y a las ocho

en verano.

Hallándose presente algún sacerdote, éste bendecía

la mesa. Previo a la colación de la noche,

y según recuerdos de Sarmiento en su niñez, se

rezaba €l rosario en común.

Como todo lo español en su versión vernácula

la comida se simplifiCÓ, por gusto o pereza; 'como

el vocabulario, la música, la arquitectura, la hen'ería

artística. El variado cocido, originario de

la península, fue el hervido o puchero con solo

tumba de carne y verdura, y el empanadón churriguerresco

y el guiso se redujeron a unos cuantos

platos regionales: la empanada, las humitas

en chala o en fuente, los locros de trigo y choclo

la mazamorra de maíz, el chaquicán y el asado:

Como postres se ofrecían, las frutas, la repostería

y los dulces. Entre las primeras, las uvas

brevas y melones; sandías, naranjas, duraznos:

cerezas, nísperos y tunas; entre los restantes el

bizcochuelo y los aHajores llamados tabletas; los

panales, merengues, alfeñiques y los dulces de

l'l!embrillo, limón suti, alcayata, durazno, sandla,

toronja y naranja.

Entre las bebidas contaron la chicha y los refrescos.

Nunca faltó en la mesa el blanquillo y

el aguardiente de San Juan o el vino tinto de

Mendoza. A las visitas se sirvieron infusiones: de

naranja, arrayán, chachacoma, según preferencias

o dolencias; el mate se cebaba en rueda general.

,El vestuario del cuyano morador de la ciudad

fue español, con el atraso de la moda europea

en llegar a una comarca alejada de los puertos.

Habiendo, empero, en Buenos Aires sastres y modist.as,

el gusto del buen vestir se simplicaba

para la gente acomodada.

El traje del hombre consistía en la casaca, ,con

chaleco bordado, pantalón largo, capa negra, poncho

o manta de vicuña o guanaco y zapatos o

botas de cuero negro. Un inventariador de bienes

de don Clemente Videla, en 1810 regidor del

Cabildo de San Juan, incluyó en su ajuar personal

capas de grana y paños de Utrech, trajes de terciopelo

y de seda liviana, y varias camisolas de

encajes y alhajas. Este sería naturalmente, el

atuendo de persona pudiente o de significación.

A comienzos del sigla XIX los faldones de la

casaca se alargaron hasta la rodilla, el cuello excedió

la barbilla y la camiseta blanca se endureció

con el almidón.

En el traje femenino persistían los colores oscuros

o los matices apagados de la época de los

Austria. La falda amplia sobre el viso y una o

dos enaguas, cubrían el tobillo; la saya o basquiña,

la chaqueta de paño, la capa d~ bayeta,

el velo la mantilla de encajes y el abamco, completaban

el atuendo de la mujer. La ropa intc:rior

se confeccionó con la bretaña, el bramante y el

cambray; para las de uso exterior se usaba la

bayeta y el anascote tejido en el hogar, los bor-­

dados y encajes de manos habilidosas y la seda

importada.

Las joyas en la mujer consist~eron en aro~ y

anillos de oro y plata, y los rosarlOs de cornalma

o venturina. La -moda de 1810. imponía al caballero

patillas y rasurarse la barba y el bigote; la

"mujer lució largo cabello, distribuido en trenzas

lucidas por encima de la mantilla, o bien en rizos

que se descolgaban sobre el cuello, sostenidos por

la peineta como único adorno.

La vivienda rural fue el típico rancho cuyano:

unos pocos adobes asentados con barro, o unas

quinChas de caiias y engrudO de tierra, con reducidas

aberturas a guisa de puertas y ventanas,

provistas de un género para detener el frío, y

raleados palOS sosteniendo el encañado del techo,

por donde la lluvia y el viento se colaban

Pág. 35


ASI ES, NOMAS ...

El 24 de diciembre de 1830 se dictó en Buenos Aires una disposición por la que se

fijaron prolijamente las funciones de los comisarios de policía Se or4Ü!n6 que cada uno

de estos funcionarios tendría a su cargo doce celadores de a caballo y dos de 8 pie, de

los cuales cuatrQ se denominarían "mayores" y ocho "subalternos", Los primeros usafían

sable y pistola y 109 segundos sable y tercerola. "El servicio de seguridad se hacia

enlonces en la siguiente forma: el comisario dlvidia los doce celadores de a caballo en

cuatro partidas de tres hombres cada una y un celador mayor como jefe· Estas partidas

hacían el servicio por turnos en las respectivAS secciones."

"005 recorrian la sección· desde las 7 de la mañana hasta las dos de la tarde, y las

otras las relevaban a esta hora y continuaban la ronda hasta las 11 de la noche, en que

se volvian a turnar las dos partidas de descanso hasta las 6 de la mañana del día

siguiente".

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con facilidad. Un reducido parral encatrado a

guisa de galería, o el árbol pegado a la acequia,

brindaron la sombra para aliviar el calor.

El vestuario campesino difirió del urbano; en

lugar de la casaca se usó la almilla corta de color,

colocada por encima de la camisa; en vez de

la capa o el gabán, el poncho. La ~bombacha amplia

y ajustada al tobillo reemplazó al pantalón,

y la ojota de cuero o el pie desnudo al zapato

en la ciudad. La ropa de la mujer del campo fue

HISTORIAS AL MENUDEO

La cIudad de Paraná (Entre Rlos) fue fundada

en 1730· Hacia 1890 tenia alrededor de 18.000

habitantes. Fue capital de la República desde

1852 hasta 1861. Desde fin de 81gl0 tenia ya

tranvías, teléfonos y funcionaba en ella la

Escuela Nonnol de Profesores. En 1887 se inau-.

guró el ferrocarril entrerriano, que partía, precisamente,

de la ciudad de Paraná.

• • •

Según mención del geógrafo Francisco Latzina,

el pueblo de San Antonio de Areco fue

fundado en 1725. Hacia 1890 tenia unos 3·400

habitantes.

· .

El primer libro del archivo de la Catedral de

Buenos Aires estaba encabezado con esta le~

yenda "Primer libro de bautismos de españoles

y negros y de casamientos y velaciones que

empieza en 16 de marzo de 1601, siendo cura

y vicario de esta ciudad de Buenos Aires don

Juan MarUnez de Macedo, 20 años antes de la

erección formal de esta Santa Iglesia Catedral".

• • •

En 1589, la ciudad de Buenos Alres tenra un

solo cura, o, cuando más, dos. Esta referencia

surge de las Actas Capitulares de 1589, de las

que resulta que el alcalde de primer voto, Gas~

par de Quevedo, solicitó la expulsión de fray

Francisco Romano, acusándolo de diversos escándalos·

Al discutirse en el Cabildo la expulsión

de fray Romano, el regidor Juan de Castro

dijo: "Ha venido a mi noticia que el padre fray

Francisco Romano ha causado muchos escándalos

en esta ciudad y en otras partes donde ha

estado j pero es mi parecer que no conviene que

el pueblo quede sin religioso; y por esta razón

requiero al señor general y a todo el Cabildo

que, en caso de que el guardián saliera, estorben

el viaje a otro padre que actualmente se

halla en esta ciudad".

TODO ES HISTORIA N9 90

modesta aún: la camisa, la pollera y el rebozo

o manto amplio y oscuro, constituyeron sus principales

y casi únicas prendas de vestir.

El mobiliario y los útiles del rancho se redujeron

al camastro, el mesón, la gran olla de

hierro, los estribos de madera, las espuelas y el

talero de hierro o plata".

PIZCAS DE HISTORIA

Manuelita Rosas -Manuela Ortiz de Rozas

y Ezcurra de Terrero- lue, como su padre,

Juan Manuel de Rosas, aficionada a la guitarra,

y luvo un magnífico instrumento, de

palo de rosa con incrustaciones de nácar,

mandado construir en Europa, especialmente

para ella.

Según el censo de 1895, la ciudad de Buenos

Aires tenía entonces 663.854 habitantes;

Rosario, 105.000; Córdoba, 47.609; La Plata,

45.410; Tucumán, 34.305; Mendoza, 28.000;

Santa Fe, 24.755; Salta, 16.672; San Juan,

10.410; San Luis, 9.829; Santiago del Estero,

9.517; Catamarca, 7.931; La Rioja 5.931 y

Jujuy, 4.633, En la provincia de Buenos Aires,

luego de La Plata, la ciudad con mayor número

de habitantes era Chivilcoy, con 14.632.

• • •

Según el mismo censo nacional de 1895,

la población extranjera estaba dividida en el

pais en las nacionalidades siguientes: italianos,

492.636 habitantes; españoles, 198.685;

franceses, 94.098; orientales, 4~.650; brasileños,

24.725; ingleses, 21.788; chilenos, 20.594;

alemanes 17,143; rusos, 15.047; suizos,

14.789; p~raguayos, 14.562; austriacos y húngaros,

12.803; bolivianos, 7.361; belgas, 5.446;

holandeses, 2.880; portugueses, 2.269; suecos

y noruegos 1.668; daneses, 1.417; norteamericanos

1.381; olras nacionaHddes, 6.581.

Ello hace un lotal de 1.004.527 extranjeros,

de los cuales 635.967 eran varones y 368.560,

mujeres. En el mismo año de 1895, los argentinos

sumaba!!, en lotal, 2.950.384.


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1,

JOSE LU.IS BUSANICHE

Una obra concreta, definida,

hasta si se quiere agresiva en

cuanto a la ubicación de las provincias

y la siempre presuntuosa

capital argentina, La buena

erudición y el verdadero espiritu

federal argentino inspiraron

sus libros. Era, más que

un historiador, un humanista.

Su debilidad, desde luego, eran

las letras francesas, las muy

buenas letras de Francia. Deleitábase

con los grandes maestrÓs

pero no desdeñaba nuestro

pasado y era hábil para desenvolverse

en los meandros de

nuestra encrespada y retorcida

historia interna, la del federalismo.

Coincidíamos en tantas

cosas que no pocas veces sus lecturas

habían sido las mías y

las mías las de él. En su retiro

de Olivos, con su voz entrecortada

y como agitada POi.'

una peculiar nerviosidad, abordábamos

todos los temas y juzgábamos

a todos los hombres

de nuestro conocimiento, fueran

ya del presente como del pasado.

Una brutal masacre de muchachos

encastillados por la

fuerza en un instituto militar,

a punto tal que las granadas

estallando en los interiores desintegraron

los cuerpos, por ser

ambos testigos obligados, me

hizo ver cuánta era su rebeldía

contra la fuerza bruta y la sinrazón

de los enfrentamientos

militares. Fue sólo aquella vez

que le vi virilmente desorbitado.

Pues, por lo regular, era

cauto, amable, cordial si tal virtud

convenía, y siempre atildado

caballero. No con aquel estiramiento

friamente didáctico

de su amigo Rafael Alberto

Arrieta, que era como su reverso,

y al cual mucho aprpdaba.

Gustaba Bw;aniclw de la

plática, del diá logo ". también,

de los silencios. A. v( ,,~. los dos,

en su bibliotc'("¡, ea, I:ual con

un libro, érani' '.'; C(, 1ectores

desconocidos. A \0 : ¡. era la

interrupción Sl¡,la I j"'~ leerme,

pausado, algúl; 't:::o ';d latín

que, en las p' ,;,;CrÍJi .') de su

activa existi'p¡' .a, \ le dado

por estudifll 'Pni '.! 10 leí n.

TODO Ef ':3T' N9 90

y me traducía con la alegria de

superar a los textos difundidos

en vulgares ediciones. Gustábale

viajar, recorrer caminos. En

cierta inolvidable oportunidad

empleamos dos días cabales en

un viaje desde Olivos hasta su

muy querida Santa Fe. Cada

rincón del camino era una evocación,

y confieso que en San

Nicolás, aquella noche, él por

un lado y yo' por el otro, gustamos

de gratas tertulias. Gracias

a Busaniche pude anclar en

Santa Fe y afrontar allí, en un

exilio corno los de mediados del

siglO pasado, 10 más recio y pro-:

longado de un temporal de mI

vida. Fue un exilio sin incurrir

en la corbardía de abandonar

totalmente el suelo patrio. En la

imprenta de Castellví gané un

pan que no tuvo el amargor ~el

ostracismo, logrando, ademas,

amistades perdurables.

Con dos libros que le habían

rechazado las editoriales argentirias,

unO de ellos, el Rosas pintado

por sus contemporáneos, y

Bolívar (que le prologó Mariano

Picón Salas, para la edición del

Fondo de Cultura Económica de

México en 1960) cobró ánimos

su laboriosidad, un poco decepcionado

siempre como se hallaba

ante el encumbramiento de

nulidades y la burocracia obsecuente

en que había caído nuestra

Academia. Algo más le sostenía,

y era su verdadero esahogo

mientras iba componIendo

su Historia. Por las tardes

me leía los capítulos en originales,

a veces salteados, casi al

caprichO de su dactilografía. Tenía

apremio' en darle término y

desgraciadamente no llegó !ll

final. Es un libro abierto, sm

concesiones. Insiste en su insobornable

sentido federaL No le

da alce a la oligarquía porteña

ya causante de tantos males y

que todavía los ocasionará bajo

otras designaciones más infamantes.

Por desdicha este libro

quedó inconcluso y resulta hasta

cierto punto inconexo debido

a que lo componía un sí es

no es fragmentariamente. Pero,

ahí está, gracias a la diligencia

de Gregario Weinberg, quien

también le proporcionó la satisfacción

de ver sus Estampas del

pasado argentino, que, complacido,

me las mostró al regreso

de su viaje a México, poco antes

de fallecer, muy pocos días

antes, en un atardecer en el cual

su declinante malestar no era

óbice para que mostrara un justificado

optimismo.

Curioso por lo anecdótico, en

su último viaje a Paris, por indicación

mía, en 1959, se alojó

en el hotel de Alsacia, en el 13

de la rue de las Bellas Artes,

donde había fallecido Osear

Wilde. Una carta suya me dice

"

Era más Que un historiador, UlJ"

humanista: José Luis Busaniche.

que, un poco remozado, era aún

bueno y barato. Sabedor de infinitas

cosas relacionadas con

el arte las letras y la historia,

no olvi'daba sus buenos tiempos

criollos. Gustaba de los caballos

y si algún reconcomio le guardo

a su esposa era haberlo privado

de este noble placer. Si

bien, a lo mejor, existieron razones

de salud. Como no sigo

a los muertos, no sé si reposa

en el cementerio de Olivos o en

su Santa Fe. Poco religioso ,como

soy, no obstante, cada vez que

voy allá, visito el convento de

San Francisco y su templo. Como

lo hizo él la primera vez que

estuve y me condujo al templó)

donde está la tumba de su progenitor.

M'e arrodillo sobre la

desgastada loza no sé por qué.

Por haber conocido a muchos

próceres "comprovincianos" y

contemporáneos suyos, Busanlche

mostrábase escéptico en

cuanto a la pequeña historia. Su

reverencia estaba reservada para

las figuras de gran magnitud,

aquellos en cuyas vidas había

profundizada, siguiendo la huella

de los verdaderos maestros

de la historia. Era, repito, uno

de los pocos humanistas de ley

que he ,conocido, ~ no de cuño

sudamericano. Aqm no se le supo

apreciar. posiblemente su timidez

lo hacía aparecer como

hosco o altanero. Des~e luego,

no era fácil para la amIstad con

el primero' que llegaba. Pero,

después, sí. Miraba muchas cosas

episodios Y hombres desde

una desdeñosa altura, aunque

se tratara de nuestros :'glgantes

padres" que, ,tal-to el como

yo, sabíamos Y se blen que son


Carlos Ibarguren sabía de

nuestra historia contemporánea

mucho más de lo que exteriorizaba.

Martiniano Leguizamón: mostrábase

severísimo con los seudogauchos,

quizás porque como

pocos conocía los detalles y

minucias del vivir rural.

paternidades de similor. La historia

y las letras tenían para

José Luis Busaniche la pureza

de los dogmas. Pero, aquellos

dogmas de antaño, los que nada

tenian que ver con el tercer

~~ndo o con esa tercera posi­

ClQn que es la de la ambigüedad,

la cobardía y la indecisIón.

Lo escaso de mis recursos no

me ha permitido pasar más que

una sola vez por paisajes que

hubiera anhelado que me fueran

familiares hasta las postrimerías

del vivir. Con la amistad

de algunos hombres acontece

lo mismo. La vida ha transcurrido

velozmente, pero la impronta,

por fortuna, ,ha sido indeleble.

Esto me ha sucedido con

Busaniche. Todavía me veo,

abandonando, en una linda madrugada,

los suburbios de San

Nicolás, en su modesto auto,

rumbo a su Santa Fe nativa,

atravesando el puente sobre el

Arroyo del Medio.

CARLOS IBARGUREN

"¿ Cómo anda el ánimo de don

Carlos" -le preguntaba yo al

ordenanza cuando, por menesteres

burocráticos, tenía que visitarle

y hacerle firmar algunos

papeles. Si estaba de buenas, si

su diabetes le daba un respiro,

era aquello una fiesta para mí.

Brotaban las anécdotas, los recuerdos,

las brillantes evocaciones

recogidas a lo largo de su

carrera. Era ocurrente y, a las

veces, severo. Enarcaba una ce­

Ja y lanzaba el dardo veloz y

justiciero. Guardo de él referencias

que no repetiré por lástima

a algunos figurones y cobardones

de nuestro pasado. Ponía

conmiseración. con otros. Les

perdonaba su arribismo, su rastacuerismo.

Empero, algunas

avilanteces su reciedumbre de

carácter bizcaitarra no las perdonaba.

El me dio muchos detalles

en cuanto a la vida de

los López, que utilicé en parte

en mi libro La clave de la Gran

Aldea. De la huida de un famoso

novelista ante un posible

duelo me dIo detalles jocosos

que prefiero olvidar. Esa gente

sin carácter, pUSilánime e incivil

convertíase para él en muertos

definitivos. Una carta amorosa

encontrada por mi curiosidad

entre las páginas de un

volumen adquirido en una librería

de lance, de evidentísimo

carácter gidiano, lo entristeció

en cuanto vio las iniciales.

"¿Qué va a hacer con ella 1",

me preguntó. Lo tranquilicé

prometiéndole que la destruiría,

lo que hice. Hasta los grandes

pecados tenílan para IbargureD

su comprensión humana y

bondadosa. Era un hombre de

mundo y en el mundo existe

de todo. CIerta tarde, en el edifIcio

del antiguo Cabildo, antes

de que lo convirtieran en

una reproducción de confitería,

cuando en él se alojaban algunas'

dependencias del ministerio

de Instrucción Pública, tuvo un

encontronazo con Levene, el

cual se le quejaba porque yo

había, ejecutado para la Comi­

.si¿'n de Cooperación Intelectual

unas mejoras de indudable sobriedad.

Levene, que compartía

el edi,ficio, estaba celoso a todas

vistas. Ibarguren se le encrespó,

encarándose le: "Señor...

Yo no pienso dejar aquí mis

huesos ¡SÓlo quiero decoro

para los que conmigo trabajan!

.. ". Abandonó el portal de

la recova y cruzó la Plaza de

Mayo, revoleando su bastón, con

rumbo al Banco de la Nación,

en diagonal, sin reparar en el

intenso tránsito de vehículos.

Yo, siguiéndole con dificultad,

retrotrayendo el episodio a los

días de la Gran Aldea, iba en

pos, Nunca la Plaza ni el Cabildo

me parecieron más histór~­

COSo Levene había quedada alelado,

mudo.

Ibarguren "dictaba" clase, si

nos atenemos a la romana definición.

Eran perfectas, magistrales.

Sin ser alumno ínscripto,

me aproximaba a su tarima y

toda vía seguiamos con los comentarios

pertinentes en aquellos

lúgubres corredores del caserón

de la calle Moreno. Tenia,

desde luego, sus debilidades y

sus complacencias. Algunas veces,

una simple palabra, la conmiseración

de tono que ponía

en el calificativo de "¡pobre!",

10 decía todo. Su autobiografía

presenta muchos casos que perfilan

su carácter, su comprensión.

Conocía de nuestra historia

contemporánea mucho, pero

mucho más de lo que exteriorizaba.

Empero, como digo, la

leve sonrisa en sus labios equivalía

a un juicio inapelable. Al

llegar a la última vuelta del

camino uno realiza el inventario

de los hombres que ha conocido

y que han dejado un reconfortante

recuerdo, hasta cuando

hubiera una discrepancia ideológica.

Mi caso con el doctor

Ibarguren es uno de ellos. Emanaba

de él una ejemplar varonía.

MARTINIANO LEGUIZAMON

Al finalizar la guerra de 1914,

todo el mundo quedó decepcionado.

La cultura europea nos

habia estafado. Tanto a los de

uno como a los del otro bando:

filósofos y sociólogos, escritores

e historiadores. Al despertar.se

la fiebre patriotera habíamos

descubierto la misma barbarie,

idéntica incomprensión, la misma

sordidez e igual mercanti~

lismo. La tan cacareada ca usa

del Derecho y de la Civil!zación

quedó a la altura de la ruda

Kultur. AlgunOs altos -y por

consiguientei'-'"!os perseguidos--­

se habían salvado y nos r€c}imían

de la defraudada espera';­

za en un mundo mejor y n

hombres mejores. Sólo cito 1

nombre: Romain Rolland. El -L

Argentina, lo mismo que e '1


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HIRoOoIo

resto de nuestra América, cansados

de mirar hacia afuera,

volvimos, nuestras miradas hada

el interior del país, al cual,

unos y otros, bárbaros militaristas

y voraces saladerlstas e iridustriales

sólo habían sabido

esquilmar, eonfundir nuestras

ideas y meternos en el baile con

el marbete de aliadófilos o germanófilos.

El único que vio claro

en todo esto, y por un fugaz

momento, fue Hipólito Yrigoyen.

Pero, lo rodearon, Lo ,fundamental

de su triunfo electoral

había 'estacto en el interior,

en las "provincias" menospreciadas

por los galeritas porteños.

Mas, una vez en la Casa

Rosada, se inició el desgaste, la

forzada y forzosa subordinación

a la diplomacia y al empresariado

internacional. De todas

maneras, la reacción inicial comenzó

a afirmarse, no sólo en

lo material sino en lo espiritual

e intelectual. Política a. un lado,

descubrimos y percibimos el

hasta entonces insólito hecho de

que muchos escritores -yen el

caso particular historiadoresaportaban

desde el interior algo

nuevo, provinciano, rústico,

con sa bol' al terruño y hasta si

se quiere con tono gauchesco.

Leopoldo Lugones le dio vigencia

a 'Martin Fierro, hasta entonces

confundido con Juan Mol'eira

y otros tantos gauchos matreros,

pendenc.ieros y hOlgazanes,

que ya no servían ni para

carne de partida caudillista. Las

palabras, el espíritu, las costumbres,

el lenguaje del gaucha

desplazó a los manidos refinamientos

de importación, y hasta

se dio el caso de un hijo puro

de estanciero convertido en prototipo

de una novelística que

hasta entonces ocupaba un mÍsero

rinconcito, gracias a Javier

de Viana y otros contados, en

las rev.istas populares como

Caras y Caretas y Mundo Argentino,

superiores, en muchos

aspectos, al hoy prócer Fogón.

Me refiero a GÜiraldes.

y hasta en el terreno académico

el cambio se dio de verdad,

transformándose en feliz

realidad en la misma Junta de

Historia y Numismática, fundada

por Mitre, que fue el prime-

TODO ES HISTORIA N9 90

En Ricardo Levene bullia una paslon: la de hacer historia, construir

nuestra historia a toda costa, sin andarse con __ muchos rodeos ...

ro en cantarle a Santos Vega.

y uno de los sillones reunidos

alrededor de la mesa del prócer

comedor de la calle San Martín

el ,de don Martiniano Le­

f1i~

g1l1zamon.

El solo hecho de pertenecer a

Caras y caretas, casa del "Mocho"

Alvarez, y m.l vinculación

con Javier de Viana fueron suficientes

elementos para que en

su ilustre ancianídad me acogiera

don Martiniano. Formado en

las selvas montieleras, ¿para

qué decir que era Urquiza su

dios Nacido en 1858, procedía

del famoso Colegia Nacional de

Concepción d~l Uruguay y de su

nunca más igualada Frate,rnidad.

Caracterizábase por su

abundan te y colorida facilidad

de palabra. Conocía como pocos

los detalles y minucias del

vivir rural. Mostrábase severísimo

con los seudogauchos -algunos

hispánicos~ que pululaban

en la Capital. "No puedo

ver a estos bárbaros prender el

lazo del lado de montar, ni a

los que ·enlazan a la res por la

barriga" -protestaba asqueado.

"Un día, DIe confiaba, decidí

escribir por culpa del Mocho,

que me dijo: «-Pero, decime.,.

¿qué esperás para escribir todo

eso .. ~", Mas, con los gauchos

•,


siempre, modesto en la induinentaria,

con sus chaquetas

blancas, camperas. Al final, me

veía obligado a dejarle. Recuerdo

que la última vez, al despedirme,

la hija, me dijo: "No deje

de venir cuando quiera ...

Papá se entretiene con su charla

... " (mi charla estaba condimentada

con las habituales

ahl.cranerías literarias).

El 26 de marzo de 1935, cuando

daba fin a la corrección de

las pruebas de Papeles de Rosas

y L-.t cuna del gaucho, que

vach su butaca alrededor de la

mesa de la Junta creada por Mitre

con hombres que justificaban

esa inmortalidad que, frecuentemente,

se asigna a algunos

de los que presumen de académicos.

Aquí como en cualquier

otra parte del mundo, desde

luego.

RICARDO LEVENE

·Más que fa historia, desdichadamente, a Diego Luis Molinar; le

interesaba la política. Pero lo que perdurará de él ha de ser aquélla

y no ésta.

de cuerpo entero aparedó la

erudición. Al popular Lázaro

Montiel, en las revlstas y perIódicos

lo alternaba con su nombre

verdadero. La historia rigurosa,

la investigación exhaustiva,.le

permitieron salvar del olvido

a Concolorcorvo.

Para mí, visitarle era una obligac.ión

y salia de su casa de la

calle Callao como rasqueteado

de las francesadas e inglesadas

que, en esos momentos de mi

curiosidad literaria, me llenaban

la mente como abrOjOS. Largas

charlas en las cuales la avidez

-del pasado me tornaba, a lo mejor,

pesado e importuno. El,

Condujo y aprovechó nuestra

historia con una actividad y una

mentalidad propias de empresario.

Hizo de ella y de las instituciones

que organizó lo que

quiso. Diríamos que la trustificó.

Y no se tome esto como un

reproche ni el que lo diga uno

con sentido peyorativo. Su actividad

extraordinaria y múltiple,

que no parecía permitirle

el reposo para la lectura, la

compulsa y la meditación' su

impaciencia incitadora par~ que

se ejecutaran sus proyectos y

"creaciones", como él los denominaba;

su persistente asedio a

gobernantes y a todos aquellos

que pudieran contribuir al mejor

resultado de sus empresas;

su desmedida ambición personal,

explicable y propia de su

c~rácter nervioso, locuaz y altIVO;

todo esto queda para otro

momento. Si es mucho lo que

habría que reprocharle no es

menar el saldo de lo que habría

que reconocerle. Algún inerme

y Uimodorrado historiógrafo con

un suspiro, dijo una vez" i Cuánto

mal le ha hecho a nuestra

historia! ". El lamento no es del

t~do justo. Era ambicioso y tema

como modelos a las grandes

figuras del pasado, comenzando

por Altamira (lo cual no era un

pecado) para terminar con un

Lavisse, un Rambaud o un Oncken,

como quien dice, generalísimos

de ejércitos de historiadores

congregados en colecciones

monumentales. Aquello

de la "Junta Reguladora de la

Historia" no fue un chiste después

de todo. Realizó, movió

hombres y prensas impresoras,

congresos, asambleas continentales.

Tenía actividad de dictador

y, de haber caido en lo bajuno

de la política, lo hubiera

sido. Pero, fue un hombre de

bien, democrático a su manera

y gracias a los maestros que tuvo.

En eso hay que reconocerle

un efectivo mérito. Si alguna

vez aduló, endulzó sus elogios,

fue para lograr sus empresas

pero sin comprometer su conciencia.

La suya fue una promoción

gigantesca que al cabo

de los años contados de su desaparición

valoramos sin regateos.

Pero, esto tampoco viene

al caso. Sólo quiero referirme a

mi trato con Levene, a lo que le

vi hacer cuando estuve próximo

a él, desde los días de estudiante,

cuando comenzaba.

Pág. 43


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Hasta la década del X los colegios

nacionales tenían una tónica

universitaria, heredada

posiblemente del primitivo Nacional

Central y unos programas

que no mejoró el fugaz ministro

Saavedra Lamas con su

frustrada Escue,la Intermedia.

Ese carácter casi universitario,

pre-universitario, se lo imponían

los profesores, un profesorado

selecto, constituido precisamente

por aquellos que tenían sus

cátedras en las diversas y no

abundantes facultades. No hay

más que ,mencionar unos cuantos

de los que actuaban indistintamente

en unas y en otros:

Ricardo Rojas, Ibarguren, Ravignani,

Matienzo, José León

Suárez, para no citar más. Entre

ellos figuraba el doctor Ricardo

Levene, descollante en el

Mariano Moreno, dirigido por el

doctor Derqui. Todavía no se había

llegado a aquella repartija

impúdica de cátedras que sobrevino

años más tarde, extraída

de los comités políticos y de las

"selectas amistades".

A Levene me tocó tenerlo co­

:no profesor en el cuarto y quinto

año. Ya lo conocía por sus

actitudes tribunicias en los días

del Centenario de Mayo, todavía

él universitario, encaramado

en las rejas de la Pirámid'e histórica,

y entregado a una fogosa

oración patriótica, contagiado y

contagiando con la fiebre patriotera

producida por más que

raros acicates. Pues fue aquél

un capítula que se le escapó a

Ramos Mexía para sus Multitudes

argentinas, especie de sarampión

con delirios morenianos

y un fondo de himnos patrióticos

y bosques de banderas que

recordarán muchos septuagenarios

de hoy y tras el cual comenzaban

a fermentar otras

ideas, toda vía foráneas pero ya

inquietantes para la confiada

burguesía y la hasta entonces

placidez saladeril que tenía sus

mejores reflejos en la ciudad

capital.

Ricardo Levene, airoso, tronítronante,

tribunicio, con un perfil

prócer, pra un excelente pro-

TODO ES HISTORIA N9 90

fesor de historia. El Renacimiento,

la Refor.roa, la pirtécnica

Revolución Francesa tenían

en él a un ardiente expositor.

Incitaba al trabajo, propiciaba

las lecturas, nos obligaba a polemizar

y discutir en clase. Un

día, no sé por qué impulso anárquico

sostuve ante él la barbaridad

-desdichadamente tangible-

de que las guerras habían

abierto el camino a la cultura

científica, agregando q.ue 103 sabios,

y en especial-los químiCOS

(debí decirlo por la inquina que

le tenía al excelente Rouquette),

eran los principales fautores.

Pero, también le debí a Levene

el conocimiento de Erasmo

y la frecuentación de Voltaire.

¿Qué más pedir Sus "horas" de

clase eran parlamentarias, académicas.

Acicateaba, acuciaba,

era un efectivo aguijón para la

muchachada. Lo ayudaba su espíritu

proselitista y los elogios

que sin ambages hacía defend~endo

a sus alumnos, presentandolos

a los mismos ministros

cual futuras promesas. Yo

le debi un apoyo de éstos, firme

y definitivo, cuando la mala

voluntad de un vicerrector luético

intentó arrancarme los cuarenta

pesitos que tenía asignados

como celador. Ante la premiosa

ofensiva del primero, interrogado

sobre mis actividades

disolventes, Levene le entregó

la libreta de clasHicaciones, declarando

que "era el mejor

alumno que tenía en cuantos

lugares dictaba clase". Elogio.

sin duda, inmerecido, pero que

me salvó por unos meses hasta

que me vi obligado a abandonar

la brega con aquel toro puntano.

Ni qué 'decir que, en 1915,

cuando abandoné las aulas para

hundirme por todos mis dias en

las aguas del periodismo, uno de

los que primero entrevisté para

el diariü La Patria, de Manuel

Ugarte, fue Levene. Me recibió

con afecto y reconvenciones por

mi deserción ,escolar en su despacho

de la entonces Escuela de

Comercio. El reportaje no me

salió tan mal. No dijo ,cosas fuera

de lugar. Al contrario. Sus palabras

finales fueron: "El bachillerato

murió. Hace mucho.

Hay que hacerlo revivir. Esperamos.

Volverá a la vida, pero

para s.:>r 10 que debe: sólida base

para los estudios superiores".

Detrás de esto, ,una obra que

conmovió a los estudiosos (1920)

Y que fue sólida aunque luego

vapuleada base para su fama:

L.a Revolución de, Mayo y MarIano

Moreno, que conservo

acribillada como consecuencia

de las lecturas comentadas que

le dediqué. Pero, como está dicho,

era ambicioso, abarcador,

ególatra. Poseía una excesiva

noción de sus valores. Enlre tantas

antiguallas -en su mayoría

cultores de la crónica familiar

o de la biografía de algún

general de pacotilla-, Levene

resultaba todo un historiador.

Eso sí: no tuvo más próceres

para exaltar que Mariano Moreno

y Sarmiento. Ya era' suficiente.

Sus orígenes le eximían

del culto de los militares de asonada

y los gobernantes desprendidos

de las familias de abolengo

o de las abigarradas filas

gauchas nutridoras del caudillismo.

No hago aquí su elogio.

Me limito a ubicarlo. 'Era un

extraño, con próxima ascendencia

extranjera, un advenedizo

casi entre tanto abolengo tenido

por prócer. No fue "dueño"

de ningún prócer y por eso mismo

no prOfesó mayor adhesión

al culto de la historia heroica.

Sin embargo, dominaba la "estrategia

de la escalera", como

con humor fino, y olvidando la

suya, hubiera dicho Enrique

Loncán. En la arcaica y venerable

Junta de Historia y Numismática,

otrora activa y vigorosa.,

como presidente venerable

y venerado se hallaba el

doctor Ramón Cárcano. Sus casi

ochenta años eran lo único

vibrante entre aquellos arquetipos

de académicos. Tenia, eso

sí, un secretario joven, ambicioso,

laborioso hasta el punto de

ln~!Urrir en la gra,fomanía, oscilante

aún entre la historia y

la novela y al que creo haben

conocido cuando recién salía de

la conscripción. Sagaz, agresivo

y laborioso, le había caído ·en

gracia a don Ramón que sabía

sondear en 10 íntimo de los hombres,

como buen político que

había sido, y ,fue así como se.

congratuló la simpatía del presidente

de la institución, logrando

que se le convirtiera en secretario

perpetuo. Levene, como

un discípulo de Clausewicz, percatóse

del flanco débil y descubierto.

Arremetió, diría, con toda

su caballeria historiográfica

y muy pronto fue dueño del campo.

Conquistó, dominó y transformó

a la Junta. La Academia

Nacional de la Historia fue desde

aquel punto otra cosa, sin

abandonar la sólida plaza que

constituia la casona-museo del

General Mitre. Desaparecido

Cárcano con todos los honores

a que era acreedor, pronto fue

Levene el caudillo inapelable.

Sus decisiones, sus desIgnaciones,

sus nombramientos era,.n

otros tantos úkases. Aunque se

las daba de puro demócrata fue

el "führer" por antonomasia. Estaba

en todo, dispensaba favores,

promovía monumentales

ediciones, ruidosos congresos in-


-,

1,

.. ~--"'"

Vigoroso y sanguíneo, Emilio Ravignani, mostraba la realidad de lo

otra historia argentina que ya despuntaba en el horizonte, despojada

del fanatismo y el encono partidista.

ternacionales. ,A su vez, realizaba

obras ~-¿qué dictador no

apeló a la espectaculosidad de

las grandes obras para sustentarse

en el poder-. Jamás se

llevaron a cabo tantas publicaciones

históricas, buenas, malas,

útiles e inútHes, como en aquella

época de oro. Y no sólo aquí

sino en La Plata donde, con el

culto justificado de Joaquín V.

González, instaló como quien

dice una colonia. Así como otros

con la dinamita, Levene llevaba

su guerra con el papel impreso.

En buena hora. Además dio vigencia

al sustantivo: la "creación".

Las suyas eran siempre

creaciones, repito.

Más de un presidente de la

República fue su instrumento

dócil, al cual, "sacaba", como a

los ministros, todo cuanto le

apetecía. Y sus apetencias, si

bien egolátricas y resonantes

eran desde luego honestas, honestíslmas.

En esto del volumlnoso

manipuleo de dineros fue

ejemplarmente acrisolado. Virtud

rara en una época de fáciles

peculados, despilfarros sIn tasa

ni control. Precisamente, en

aquella década infame, como se

la ha denominado. Vivía de sus

sueldos cuando por su experiencia

pudo ganar millones 'con un

bufete de abogado.

Es que en Levene bullía una

pasión: la de hacer historia,

construir nuestra historia a toda

costa, sin andarse con muchos

rodeos, y cuando 10 imperioso

era darle a esa hi3toriu,

mejor dicho, restituirle la sólida

base. Por más que, en 10 intimo,

en sus comienzos, decía que

"eran constantes los insospechados

hallazgos documentales °

probatorios que caracterizan la

relatividad de la "erdad histótórica

..."

Ayudaba a la gente joven y

ensalzándola sabía que se enaltecía

a sí mismo. Su verba grandilocuente

agregada a 10 onomatopéyiCO

le condujo más de

una vez a un fiasco. A lo mejor,

se equivocaba y le daba calce

a un patán adulón, acomodaticio

y hru;ta cleptómano. Hizo,

materialmente hablando, a algunos

académicos. No siempre

le pagaron con una reciprocidad

adecuada. Entonces, como en lo

íntimo era bondadoso, consolábase

exclamando: "¡ Vea lo que

FUlano me ha hecho!" (Claro

que él no se fijaba en el mal

que ocasionaba a los verdaderos

estudiosos y a los meritorios

que quedaban postergados

... J.

IPerón fue intoxicado por los

muchos rivales y enemigos que

tenía Levene, (¡Y, cuidado que

los historiógrafos son perversos!).

El flamante presidente de

la República, con un tajante decreto,

10 desposeyó de la Comisión

de Monumentos Históricos,

que era otra de sus "creaciones"

famosas. Levene se derrumbó

físicamente. En esta

emergencia me tocó actuar personalmente,

De orden suya dispuso

que se invitara a todos los

escritores a una reunión en el

Salón Blanco de la Presidencia.

Como secretario que yo era de

la Comisión Nacional de Cultura,

receló que no aceptaría, recordando

que era de los que

más próximos habían estado al

embajador Braden en aquel

memorable banquete del Plaza

Hotel. Se inició la reunión, previas

las consabidas palabras del

primer magistrado pidiendo

disculpas a los presentes por la

molestia que 'les ocasionaba.

Luego, paseando su aguda mirada

por el salón atestado de

representantes de todas las instituciones,

descubriéndolo a Le-

Pág. 45


:'!I

1,

I

vene, dijo, textual "... Veo aquÍ

a mi querido maestro, el doctor

Levene ... ". En efecto allí

estaba. Ha:bia sldo profesor de

Perón en la Escuela de Guerra.

Levene, de desinflado exultante

s~ hinchó, recuperando sus

perdIdas formas. Y, al finallzar

el acto, lo vi al no hacía

mucho expulsado presidente de

la Comisión de Museos materialmente

aferrado a la' diestra

de Perón, mientras ·conmovido

le decía: "¡Mi Capitán! ... ¡Mi

Capitán! ¡Porque usted, señor

Presidente, será para mí «Mi

Capitán!:.". Fue un bill de indemnidad.

Levene en su juventud había

efectuado algunas incursiones

por el teatro, Entiendo que colaboró

con Iglesias Paz. De esas

frecuentaciones debió quedar}e

algo de la ampulosidad, de lo

ostentoso, de lo onomatopéyico,

como he dicho.

Cerraremos esta silueta con

una anécdota que pinta la llgereza

de no pocos de nuestros

historiadores. En el Museo Histórico

Sarmiento figuraba un

retrato al óleo de la madre del

autor de Facundo. Faltaba el

del padre para que le hiciera

juego. Del andariego progenitor

no quedaba má.s que una minia

tura borrosa. El director del

museo, Bucich EScobar, le encomendó

al pintor-restaurador

Rafael del Villar, hijo del que

habia ejecutado cientos de copias

del oficializado retrato denominado

"de la bandera", para

que lograra una pasable ampliación.

La imagen de don Clemente

pronto estuvo a la vera de la

de doña Paula. No era una cosa

perfecta, pero... pasaba. Llega

una tarde Levene en compañia

de su amigo el min"istro Coll

para visitar el mUSeo. Se planta

ante el retrato de don Clemente

al cual el pintor con recurso

de holgazán o de 'inexperto,

habíale ocultado la diestra

entre la botonadura de la levita.

Plantados los funcionarios

ante la tela, e ignorante Levene

de la modernidad del cuadro

le dijo a Coll con voz campanu~

da:, "¡Ha visto doctor! ... Aqui

esta explicado el carácter de

Sarmiento. Evidentemente debió

TODO ES HISTORIA N9 90

heredar alguna afección hepática

de su padre. Esa mano

allí, como para aplacar un do~

lar c~nico, nos lo está diciendo

...

De Ricardo Levene perduran

muchas de sus "creaciones", así

como su labor tenaz, sus muchas

ediciones oficiales o no, y

su humano afán proselitista. El

resultado de todo es que era un

hom bre bueno, un sí es o no es

bullicioso y amigo de la gente

joven. Esto obliga a que se le

perdonen muchas cosas y que

uno pase por alto acjuel'lo que,

por ser rigurosamente de índole

personal, no viene al caso

traer aquÍ.

DIEGO LUIS MOLINARI

Tenia cara aniñada, figura de

grandullón, con pelambre revuelta,

aunque desempeñara

funciones diplomáticas. Inteligente,

locuaz y de palabra siempre

con un fondo de resentimiento.

Má.s que la historia, desdichadamente,

interesábale la política.

Y la primera era, en realidad,

lo suyo y 10 que perdurará.

Yrigoyen se apoyó en su inteligencia

y locuacidad tanto como

en las mismas aptitudes de

su alter ego Horacio Oyhanarte.

Luego de los todavia no del

.todo elucidados epísodios del

1930, MOllnari, que babia sufrído

prisión y luego se exiló en

tierra trasandina, tranquilizado

un tanto el ambiente, regresó.

Recuerdo unas reunlOnes semicarbonarías

realizadas en una

casa de la calle Callao, cerca de

Santa Fe, donde nos reunia y

adiestraba para la constitución

de un partido radical republicano

cuyo emblema era un rojo·

gorro frigio. Molinar! hablaba y

hablaba, convencía con sus argumentos

y su voz juvenil un

tanto enronquecida, mientras

desmenuza'ba los trozos de papel

que tenia al alcance de su

mano. Escucharle, asistir a sus

cursos y conferencias constituía

un deleite intelectual Todo

claridad, ordenamiento y concatenamiento

lógiCO de los aconteci1mientos

históricos. Recuerdo

de él una conf,erencia sobre los

hermanos Carrera realmente

notable. Cuando uno le requería

mayores datos, presentaba siempre

la misma respuesta·: "Sí...

Lo tengo escrito... Ese libro

pronto aparecerá ..." Y, una

parte del llbro, aguardando la

continuación, me cansé de verla,

arrinconadas las ya amazacotadas

páginas tipográficas ~n la

memorable imprenta de' Coni.

Sin duda, era un abúlico, un holgazán

para la pluma, más orador

que otra cosa, mer.ecedor de

los beneficios actuales de la cin~

ta magnetofónica. Se entreg·aba

con ardor a la acción, a las lides

de la política, o a las complacencias

de la oratoria, que es

una de las perniciosas formas de

la egolatria. La verdad es que la

mayor parte de su obra, lo más

alquitara do de su saber, que

en el aire, en palabras, en lecciones

que se perdieron en los

rincones de las aulas, para satisfacción

de otros menos dotados,

gra16manos incansables y

repetidores de ideas ajenas, Sus

investigaciones sobre el caudillismo

hubieron de ser definitívas.

No creo que el papel las

recogiera. Perón, con su inconsecuencia

proverbial para con

todos aquellos que estuvleron a

su lado en la primera hora (y

no lo olvidemos a Scalabrini Ortiz)

pudo otorgarle a Molinari

el lugar que le correspondía. La

actividad y la .fuerte personalidad

de MolInari lleváronle a recelar

sabe Dios qué complicaciones

o qué desplazamientos. Se

produjo un intringulls parlamentario

provocado por una de

las tantas humoradas de Ernesto

Palacio que, con celos de Mollnarl,

representaba al Parlamento

en la Comisión Nacional

de Cultura. Habia rivalidad entre

ambos. Molinar! exhibió en

el Senado la portada chocarrera

de un libro de poemas de Ndcolás

Olivari, en el fondo más inocentones

que ,buenos, al cual

pretendíasele dar el premio nacional

de literatura, Creo que

esto desencadenó la crisis. Sa.ltó

Palacios de la Comisión y a Mol!­

nari le encomendó Perón una

permanente gira por el extranjero,

una mirífica misión diplomática

con atisbos publicitarios.

CUando Molinari regresó, lo encontré

en su despacho de la dirección

del Instituto de Investigaciones

Históricas de la Facultad

de Filosofía y Letras. Entre

carteras y valijas desbordando

papeles y libros estaba: hecho

una furia no ya contra cierto

coronel al que tenía por causante

de todos sus males, sino contra

el mismo Perón. En vano le

recomendé que se atemperara,

que se volcara en lo que era verdaderamente

suyo y de lo cual

nadie le despojaría. No hubo caso.

Dominado por su temperamento,

su salud declinó. !Murió

joven. Nos dejó a muchos el reconcomio

de no alcanzar en plenitud

10 mucho Que nos pudo

aclarar sobre estf tremebunda

historia del caudillismo.

EMILIO RAVIGNANI

Puedo seguir toda la trayec·

taria de su laboriosa Y ejemplar

existencia desde el año 1911,

cuando 10 tuve de profesor de

Historia Argentina en el Colegio

Internacional de Olivos, hasta


-.

Ricardo Roias complaciase en evidenciar un misticismo mistagógico.

Lo sobrecogían e·1 misterio, lo sobrenatural, las extrañas y no aela ..

radas fuerzas telúricas.

un atardecer en que, a la salida

de una conferencia, conducido

del brazo por una de sus discí··

pulas adictas, avejentado,. casi

vencido por las malandanzas de

la política., a duras penas tuvo

una sonrisa para retribuir mi

saludo. Pero, no así. .. Véole en

su cátedra, vigoroso, sanguíneo,

chispeante la mirada y aquel caract'erístico

movimiento de sus

labios siempre como apretados,

mostrándonos la realidad de la

otra historia a.rgentina que ya

despuntaba en el horizonte, despojadas

las nubes del fanatismo

y el encono partidista, mostrándonos

lo que significaban las

provincias y los caudillos en la

constitución de esta. aún no del

todo constituida nacionalidad.

Vuelvo a verlo en las salas del

Instituto de Inv.estigaciones Históricas

de la Facultad de Fílosofía

y Letras, en la primitiva casa

de San Martín entre Lavalle y

Tucumán, sorteando las mesas

abarrotadas de documentos, cubierto

por un delantal de brin

a'marillento y arrugado, ordenando,

explicando, acicateando,

orientando no ya a los que eran

sus alumnos regulares, sino a los

que acudíamos hasta él siempre

para aclarar una duda. Trabajador

incansable, tesonero,

malgrado su ascendencia itáEca,

trabajaba en frío, como ~n

un laboratorio. Fue de los que

hicieron historia sin literatura·

En aquella casa, lo mismo que

más tarde en 'la de la esquina

de Florida y Tucumán, Creo que

perteneCiente a 1a familla de doña

Victoria Ocampo, con Diaz.

que se entendía en 10 administrativo

del Instituto. el inquieto

y movedizo Juan Cánter atrincherado

siempre tras los libros

que se hacía l'levar desde la biblioteca

de la Facultad y del

Museo Mitre, con Torre Revello

que más tarde se trasladaría a

España para dejar exhaustos

(en copias, se entiende ... ) a los

archivos peninsulares con otros

más que no recuer'do ahora,

agregábanse las secretarias que

ponían en claro tantas páginas

brumosas del pasado y sabian

sonreír y acoger cordialmente ~

los amigos de la casa. Lo encontré

en la Municipalidad de la

Capital y hasta creo que le enrostre,

a mi ver con justicia,

una felonía que se perpetró en

la COmuna con un hombre de

la calldad de Alfredo Bianchi;

asistí a los embates del trágico

Concejal Rayen los días inmediatamente

anteriores a un crimen

todavía no .aclarado. Comprobé

su lealtad y consecuencia

con cuantos habíamos estado

agrupados en Nosotros, la revista

inolvidable. Después, Montevideo,

donde se le echó un pial,

dándole trabajo y escuchando

sus lecciones en momentos de

ostracismo, tan luego a él cuyos

valores se apreciaban en forma

tal que, en otros momentos, aun

siendo enemigo político del general

Justo, recibió de éste una

efectiva ayuda y apoyo para su

labor de historiador de verdad,

que iba levantando nuestra historia

con documentos a la vista,

desvirtuando leyendas y

aventando mentiras. Mensualmente

apareCÍa en los almuerzos

de Nosotros, codeándose con

Blanchi y con Giusti, riéndosele

bajo las barbazas al gran "chivo"

Chelía, codeándose con la

gente joven, comprensivo y humano

a punto tal que tendía

su mano a algunos que habían

caído por eso que, aunque parezca

que no, es tan de los humanos:

la debilidad.

RICARDO ROJAS

Habituado a la soberana sencillez

del francés clá.sico, Paul

Groussac que, por otra parte, según

su enemigo el doctor Norberto

Piñero, era bastante "parrafudo"

(aquella memorable

polémica sobre los escritos de

Moreno ... ), había hecho el hallazgo

del "floripondio", práctica

que adjudicaba desconsideradamente

a Ri-cardo Rojas. entre

otros de su muy antojadiza

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y particular antipatia literaria.

Cierto es que Ricardo Rojas, por

lo regular, desde su Blasón de

Plata hasta su Santo de la Espada,

incurre en altisOnancias

que en el caso de la biografía

del Libertador supeditan el rigOr

de la historia a la estrepitosidad

estilística. Mas, tales son

características de su labor que

no vienen a mi Caso que es el

de evocar su figura peculiar y

hasta si Se quiere única. Personalmente

acogedor y suave, cálido,

con voz querendona, siempre

en tono frumiliar era curioso

por todo cuantó atañ'e a

las actividades literarias particularmente

las de la gente joven.

Dándoles brillo a sus dulces

ojos abroquelados tras los

gruesísimos cristales de miope,

me recibía y prolongaba sus pláticas

hasta el extremo de poner

en aprietos la hora de su salida

para la facultad. Cuando llegué

hasta él por vez primera, vivía

en la calle Rivadavia, en las cercanías

del Once, en un caserón

de estilo medioeval. Mucho 'más

tarde las visitas eran en su colonial

residencia de la calle

Charcas, planeada para él por

el arquitecto Guido, con recatados

jardines interiores y amplias

vidrieras en el estudio. Frente

a su portada se hallaba la de

la comisaría seccional y él, 'cada

vez que salia, en aquella época

de persecuciones políticas, haciale

un reverencioso saludo al

imaginaria apostado en ella. La

revolución del XXX lo llevó nada

menos que hasta Ushuaia.

De esa cruel relegación surgió

su ArChipiélago, que debieran

frecuentar nuestros adormecidos

jóvenes para valorar con cuánta

severidad juzgó a los que saquearon

y aprovecharon nuestro

patrimonio austral. En la bihlioteca

de la lejana población yo

descubrí una vigorosa página suya

que aún tiene vigencia. Su

clara caligrafía no se anda con

rodeos ni escatima. calificativos

para los dictadores. Se hallaba

allá exiliado, por no decir, prisionero,

cuando la Dirección de

Caras y caretas me encomendó

una visita a su esposa, ofrendándole

ayuda, la que no fue

aceptada pues, a decir de ella,

TODO ES HISTORIA N9 90

jamás le habían a:bonado los

sueldosl con más regularidad.

Cuando regresó, d,e inmediato,

como tantos otros que le queríamos,

acudí a visitarlo. Había

regresado renovado, optimista,

como curtido saludablemente

por el clima austral. Indirectamente,

los rigores dictatoriales

habían redundado en inesperada

recuperación física. Y, para

qué decir espiritual ...

Ricardo Rojas complacíase en

evidenciar un misticismo mistagógico.

El misterio, lo sobrenatural,

las extrañas y no aclaradas

fuerzas telúricas hacían mella

en él. Por otra parte, como historiador

nos mostró a un San

Martín desde un aspecto rayano

en la santídad. Como tantísimos

otros historiadores nos

dejó sin dilucidar la cabal forma

humana. Nadie lo ha intentado

aún.

Recuergo que un sábado en

una reunión de la Junta de His­

~ria y Numismática ('creo que

aun no era Academia) nos anticipó

algunos caPÍtul~s de su

Santo relacionados con la deficiente

salud del Libertador. Luego

de ella, habiendo reconstruido

con mi camarada Herrero

Almada, la que era sensacional

conferencia, casi por espíritu de­

. portivo, si en el ejercicio del periodlsmo

cabe, se me ocurrió proponerla

a la dirección de El Hogar,

parangonándola 'con declaraciones

que sobre la salud de

San Martín podiallllos obtener

aquella misma mañana. Así lo

hicImos. Domingo luminoso. Levene,

que no habia concurrido a

la conferencia de Rojas nos recibió

en su acogedora 'sala. De

inmediato, exultante, vivaz, con

su habitual grandilocuencia, rechazó

de plano: "¿San Martín

enfermo .. ¡Jamás! No era admlsible.

Nunca se había comprobado

semejante dislate. ¡Tenia

v1a salud, la fuerza física,' la

integridad del genio! Su vejez

prolongada lo corrobora. ¡Callllmnías

de Camba, de Torrente,

de Pruvoneda!". Mi camarada y

yo no perdíamos palabra de todo

aquel aluvión de argumentaciones.

Periodísticamente habíamos

logrado una buena nota con

el paralelo aquél. Mientras almorzábamos,

una hora más tarde,

fui m o s consignándolas,

apuntándolas para la redacción

final. Sin embargo .. ' Rojas había

tenido razón y la hubiera

podido fundamentar más si a

los elementos documentales no

agrega su habitual .fárrago estilístico.

otra imagen no se ha borrado

de mi memoria, correspondiente

también a la época de nuestras

visitas. Me veo salir en su compañía,

a escape, en un -atardecer

de viento y llovizna. Se habia

r~trasado con mi charla. Me

ofreel para acudir en busca de

un taxi. Más práctico, él, me

instó a rumbear para la próxima

calle Santa Fe a fin de tomar

un tranvía "301" que nos

dejaba en la esquina de Filosofía

y Letras. lbamos, él, con su

chambergolaludo, abroquelado

en un amplio gabán; yo siguiéndole,

aguantando el ,chubasco

hasta el úitimo momento.

El autor de El Radicalismo de

mañana tuvo sus acendradas

am,biciones políticas. No vaciló

en creer que se hubiera dejado

postular para una presidencia

de la República. Era ésta una

ambición juvenil Siempre radical,

debo retrotraer mis recuerdos

hacia los amargos días de

1919, cuando aquellal Semana

Trágica en la cual s,e confundieron

muchas cosas y se mezclaron

muchos hombres con

ideologías diferentes y mal digeridas.

Fueron los días en que

sucumbió para siempre la nave

popular de Yrlgoyen, .embestido

su anti-imperialismo por la burguesía

de una parte de su partido

y la pujanza del capitalismo

extranjero, británico antes

que nada. Reunidos todos

para contrarrestar la acción de

una fuerza que aún se desconocía,

congregados todos contra el

bolcheviquismo fantasma al cual

se achacaban los sucesos sangrientos

provocados en la masa

obrera por la explotación salarial

y una miseria cada vez mayor.

Rdcardo Rojas estuvo en el

escenario del teatro San Martin

en una asamblea de jóvenes

exacerbados contra la "marea

roja". De alli, entre himnos y

vivas, mezclados conservadores y

radicales, estudiantes y burgueses,

en bulliciosa mani,festaclón,

salieron a recorrer las calles de

la CapitaL Los vi pasar por la

esquina de Tucumán y Carlos

Pellegrini, todos del brazo, sudorosos

y enronquecidos. Al frente,

los dirigentes, amalgamados

en la que creían lucha común.

Entre ellos iba el aludo chambergo

de Ricardo Rojas. "¡Mirálo!",

me dijo Carlos Muzio Sáenz

Peña, con el cual, debido al bullicio,

habiamos abandonado la

imprenta donde' estábamos, es

verdad, imprimiendo un esbozo

de 'constitución de los Soviets

pergeñada por Ingenieros. Allí

iban todos, vivando al gobierno

que se habia entregado atado de

pies y manos a una naciente oligarquía

industrial solventada

por los Vasena.

Aquella tarde na.ció, luego de

un alto en un palacete del barrio

Norte, la Liga Patriótica, a

la que siguiÓ la famosa y asalariada

Asociación del Trabajo.

Pero me pregunto si en esto tenía

'algo que ver Heródoto. •


~.


~~~~-~---------

I

lA

nA[IOnAlIZA[IOn

DEL PETROLEO .

una IIsp.rtlc.on

", .-

~rigo~enista

El gobierno de Alvear significó un cálido mediodia entre la

borrascosa reconstrucción nacional del primer período yrigoyeneano,

y el naufragio de nuestra economía primaria exportadora

desencadenante del golpe militar de 1930. Sin embargo

esas mismas características intermedias fueron propicias al esclarecimíento

de los grandes temas vinculados al destino nacional,

y sirvieron para ubicar en el tapete del debate público,

los diferentes proyectos con que políticos e ideólogos aspiraban

a realizar un determinado modelo de pa!s. Si la de Yrigoyen

había sido una hora revolucionaria aun dentro del formalismo

legal, la de Alvear era verdaderamente una hora de transición.

la apetencia de cambio alimentada por sectores representati-

1105 de la inteligencia argentina, afloró allí ala superficie polémica

y cobró forma en los mecanismos puestos en acción para

modernizar y transformar la república.

.....----------liIIIIIIIIiIIIlllllJlllllllilillli!!lll&li!!il8D----l1

,

TODO ES HISTORIA N9 90

I


, ,

Al alcanzar su entrega NQ 90, la Dirección de "TODO

ES HISTORIA" siente la necesidad de responder a la

solidaridad que le han demostrado sus lectores, publicando

los indlces generales del material editado ha¡ta

el presente. Con ello se hace eco de pedidos reiteradamente

formulados por el público, poniendo a su alcance

el ingenie cúmulo de materiales editado durante

nOVenta ediciones.

,En los números 13, 37 V 48 de la revista se confeccionaron

índices de lo publicado hasta ese momento.

El crecimiento de "TODO ES HISTORIA" hace imposible

'Un catálogo de nombres como lo~ que entonces se

redactaron. Los que se presentan ahora bastan, de todos

modos, para localizar todo aquello que Interese al

lector. Estos nomencladores consisten en tres índices:

1) de NUMEROS, con las notas aparecidas en cada

edición de la revista; 2) de NOTAS, ubicadas en diez

grandes rubros cronológicos y temát¡'cos y 3) de AUTO~

RES, con las notas publicadas por cada uno. (Ej.: "SE­

MANA SANTA EN E,- BUENOS AIRES DE ROSAS",

por Jimena Sáenz, 24·62, es decir, NC 24, pág. 62).


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MORENO

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N' 1 MAYO DE 1967

J-.S l'ril;:, ;,jll)c.ni:.S L'L 1


N9 5 SETIEMBRE DE 1967

LA SEMANA TkAGICA l:J U~,--_\)Mt:Nut.hC y LA

HECHICERA - PANCHO SII:..RRA EL CONSPIf-\A

DOR y LA PRINCESA. CALVUCURA y EL CURA

BREVE HISTORIA POLITICA DEL TEATRO COLON

JUAN MANUEL BERUTI, EL CONSTANTE CRO

NIST A ' MISION EN FRONTERA NORTE,

N9 6 - OCTUBRE DE 1967

CUANDO SE ENOJO SAHMiEN1C LOS LI:ALL

AL REY FIHPO-DEMPSEY, EL COMBATE DEL SI

GLO RUGGIERITO, UN TANGO CON EL DEDO

EN EL GATILLO . LA PERDIDA CIUDAD DE CON

CEPCION DEL BERMEJO· SOBRE MONTE, EL GRAN

CALUMNIADO . EL FIN DEL ULTIMO CORSARIO

TRAGEDIA Y SUPERVIVENCIA DEL GRAF SPEE

N9 7 - NOVIEMBRE DE 1967

FELiPE VARElA VIENE. kELAClONES AHGth

TINO,ITALIANAS, UN MAL COMIENZO PATAGC

NIA, DESCUBRIENDO EL MISTERIO· CUANDO EN

TRE RIOS VENDlO SUS TROPAS A BUENOS AIRES

LA MUERTE DE LAVALW ENIGMA PARA HIS

TORIADORES UNA CACERIA DE INDIOS· TRIF

TICO DE LA ARGENTINA DORADA· SAN MARTIN

Y RIVADAVIA, UNA CORDIAL ENEMISTAD.

N9 8 - DICIEMBRE DE 1967

FIEBRE AMARILLA EN BUENOS AIHES. i.JIAHh ..":

_ L

LA GRAN EPIDEMIA . EL RESCATE DE LOS EX

PEDICIONARIOS DEL "ANTARTIC" - ÑAREALAIKIN

INDIO ABlPON, PRIMER INTENDENTE DE RESIS

TENCIA . REYES FRANCESES PARA LA PATAGONIP,

. LA CIUDAD DE LOS CESARES, PERSISTENTE MITe

ARGENTINO. DOS CRONICAS PARA ANA MARIA

LA ROSADA SEDE DEL PODER.

N9 9 - ENERO DE 1968

ENTRE LA DUDA Y LA FE. LA MAUhl:. lviAHl;:.

LAS CLAVES SECRETAS DEL GENERAL PAZ l.

DERRUMBE DEL IMPERIO PAMPA· LOS CRIMlNE,

POLITICOS, MUERTE DE DOCTOR MANUEL VICEN

TE MAZA· LA PREHISTORIA TAMBlEN ES HISTORIP,

. NUESTRA COLONIZACION Y EL GRINGO . VIEJO

VICIO, LA RULETA· JUAN FACUNDO QUIROGA

INDUSTRIAL Y BANQUERO.

N9 10 - FEBRERO DE 1968


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N9 20 . DICIEMBRE DE 1968

ANTONIO RIVERO. EL GAUCH,._; Jt. LAS MALYINAS

EL MERCACHIFLE ESCRITOR ALTA TRAICION,

EL CASO MAC HANNAFORD . el CRIMEN DE SAN·

TA FELICITAS· LAS ANDANZAS DEL CURA BRO·

CHERO - Suplemento N9 10: BAIROLETTO, EL ULT!

MO BANDIDO ROMANTICO.

N9 21 . ENERO DE 1969

'~UANDO BUSTOS MANDAbA ;:;ANGHE EN SAN

JUAN. EL MAR DEL PLATA DE LOS HUMORISTAS

DE 1907 . LOS CAFES, UNA INSTJTUCION PORTEI'lA

Suplemento NO 11: EL JUICIO FINAL DE MIGUEL

ANGEL, ILUSTRE JEROGLlFlCO.

N9 22 . FEBRERO DE 1969

DI GJOVANNI, EL IDEALISTA ut: LA VIOLENCIA

VIEJOS CARNAVALES PORTEÑOS· EL BANCO IN·

GLES y LA CAÑONERA . ZABALlT A. EL ÑANDU

CRIOLLO· SARMIENTO EN ROSARIO DE LA FRON

TERA - Suplemento N9 12: LAS GUERRAS MUN

DIALES y EL NEUTRALISMO ARGENTINO.

N9 23 . MARZO DE 1969

'QUIERA El PUEBLO VOTAR.. LAS V ARIAS

MUERTES DE SANTOS GUAY AMA PEDRO DE

ANGELlS. PATRIARCA DE LOS HISTORIADORES An·

GENTINOS . DI GIOV ANNI. EL IDEALISTA DE LA

VIOLENCIA (Conclusión) Suplemento NQ 13: LAS

ANTILLAS. UNA MAGICA HISTORIA DE LIBERTA;).

N9 24 . ABRIL DE 1969

.. Y EN EL MEDIO DE MI PECHO CARLOS W .\~

HINGTON LENCINAS·' UNA RECORRIDA IMAGI

NARIA DE LA PLAZA DE MAYO· EL RIO DE LA

PLATA. RlO DE LA DISCORDIA. SEMANA SANTA

EN EL BUENOS AIRES DE ROSAS . SALTA Y JUJUY

EN GUERRA . LAS DOS CARAS DE LA COLONI·

ZAcrON GRINGA . Suplemento NI 14: LA VIDA

SECRETA DE SAN MARTlN. REFUT AClON AL AR·

TICULO DE ENRIQUE DE GANDIA APARECIDO EN

EL N9 16 DE "TODO ES HISTORIA",

N9 25 . MAYO DE 1969

VIDA, MUERTE Y RESURRECCION DEL CHACHO

DE PALERMO A LA CASA BLANCk EL VIAJE DE

GATO Y MANCHA . LAS BRUSCAS. CAMPO DE

CONCENTRACION CRIOLLO· LAS FIESTAS MAYAS

EN BUENOS AIRES . EL DIPUTADO BROMOSODlCO

FINAL DE UNA POLEMICA - Suplemento NQ 14

Ibl,l, DEL CHASQUI AL SATELITE, HISTORIA DE

LAS COMUNICACIONES ARGENTINAS.

N9 26 . JUNIO DE 1969

CEFERlNO NAMUNCURA. UN MISTERIO ARGEN

TINO SAN MARTIN Y EL ESr ANDARTE DE PI

ZARRO TOROS EN BUENOS AIRES . TRIPTlCO

DE CABALLEROS DEL DEPORTE LA PROCESION

DE CORPUS CHRlSTI EN BUENOS AIRES· EL LARGO

MALENTENDIDO, HISTORIA DE LAS RELACIONES

ARGENTINO-YANQUIS (1810-1880) Suplemento N9

15, LA ULlIMA GUERRA EN SUDAMERICA.

N9 27 . JULIO DE 1969

CARLOS GAHDEL, MAHTIH Oli¡LLERO _ FUEGUl

NOS EN lA CORTE SRITANICA UN POEMA PA

TRIOTICO DE ANGEL VIl.LOLDO A GUIDO SPANO

t;L LAHGv MALtN J't:NuliJU, U 'ilEMI-'U 01;. LA 01:.6

CONFIANZA EN LA NUEV A TROYA EL CENTE

NARIO DE LA INDEPENDENCIA SU¡.Jlemento N


Ir-- .

MIENUO ! Uli,-,US Hll-'UUlc, '(hlGUYEN [)OC

TOR . EL VIAJE UE f'ALLlERE JOAQUIN CAMA

ÑO y BAZAN. EL "FAMOSO ARGENTINO" DE

HUMBOLDT - Suplel1l~nto N< 24. LA SEMANA SAN·

T A EN BUENOS AIRES.

N9 36 - ABRIL DE 1970

JUAN FELIPE !BARRA ,-.:AUl.;lLl \.., y fUN0A!..J0h

A CABALLO HACIA LA HISTORiA PALERMO

UN CONFIN PORTEflo . LAS CAUTIVAS· EL PRI

MER CODIGO - SUplelll'-:lnto N9 25: SACCO y VAN

ZETTJ, DOS NOMBRES PARA LA PROTESTA

N" 37 - MAYO DE 1970

FORJA: LA LUCHA EN ~ A u!:.LA0A INFAM1:.

1800, DOS CORSARIOS FRANCESES Y SUS CR,

NICAS . "MARTIN FIERHO" ALMA ARGENTINA

ARGENTINA. CAPITAL PARANA MISTERIO Y

DRAMA DE LOS ABIPONES . LA PRIMERA DiO

CESIS ARGENTINA - Supl6TUento N9 26: INDICES

GENERALES DE LA REVISTA EN SUS DOS ULTl

MOS AÑOS.

N9 38 - JUNIO DE 1970

ACTUALIDAD DE BELuhAilJ0 LA l:.XHUMALivh

DE LOS RESTOS DE BELGRANU SILENCIOS y se

LEMNLDADES EN LA MUERTE DE BELGRANO

FORJA: LA LUCHA EN LA "DECADA INFAME"' (COI:

clu$ión) - SupJ€.lmento W' 27: LA CRIPTOGRAFIA EN

LA DIPLOMACIA Y EN EL EJERCITO ARGENTINO

DURANTE EL SIGLO XIX.

N" 39 - JULIO DE 1970

ALBERDl. VIDA DE UN ALJSI:.N i'I:. LA EXi-'J:.i..,¡

CION MAl ASPIN A LO:::; OUE HAcl:.N "TODO EL

HISTORIA" LAS DOS REVOLUCIONES DE IB92

EN SANTA FE PARA PASAR EL INVIERNO.

ANTES - Suplemento N9 28: rOSE BATLLE y ORD\....

ÑEZ, UNA REVOLUCION PACIFICA EN AMER!CA

N9 40 - AGOSTO DE 1970

IUJlN RAMON VIDAl El HUI:HCliA 0E ,.J,JRlilL,

lES A 101 ANOS DE LA FUNDACION DE USHUAJ.'.

LOS DOS VIAJES DE DON BERNARDO EL MOV;

MIENTO ESTUDIANTIL Y LA CALDA DE YRIGC

YEN· MANUEL JOS E GARCIA. UN PERFECTO CA

BALLERO BRITANICO . AMERICO VESPUCIO. DES

CUBRlDOR DEL RIO DE LA PLATA· Suplemento W

29, LA MUJER EN LAS CAMPANAS SANMARTl

NlANAS.

W ~I - SETIEMBRE DE 1970

kl:.VOLUCION LIBERTADORA l,lUINCc ANU~ !.JL:

PUES· EL INVENTO DE F ALUCHO AMORES SAN

TlAGUENOS PARA DOS GUERREROS INFORTUN A

DOS "EL NACIONAL", CATEDRAL (y EPITAFiC

DEL TANGO - SANTOS PEREZ, EL PAISANO LEAL

LOS GATOS TAMBIEN TIENEN SU HISTORIA

S'.lplell10ntG N'-' 30: LA MODA, ESA DULCE TIRANIA

N' ~2 - OCTUBRE DE 1970

:J!;:;1'OHlA Y J,r:YENLA DEl JNulu HJ:.HlL'.A 1';1..;,

lA OUl\1}JIA])A DE LA EUCARlSllA EL 'l'l:.HCG.

i JOMBRE EN SAN LOHENZO EL' eTRO NEVv"

I~ERY . PLAN DE OPERACIONES DE MAYO SupJ(o

'!lente N'} 31: ~.AZARO CARDEN AS, EL HOSTRO DI.

ivJEXieO MODERNO

N0 43 - NOVIEMBRE DE 1970

AhGENTlNA CHILE. 'EL ;:;ECULAh J1FE.liENul....' I.A~

MUERTES DE BUENOS AIRES . LA PRIMERA ¡NV A

SION INGLESA· BUENOS AIRES. CAPITAL BUENOS

AIRES - RIVADAVIA y EL ASESINATO DE DORRE

GO . Suplemento W' 32: PROLONGACION DE LA

ESCLAVITUD EN LA ARGENTINA.

N9 44 - DICIEMBRE DE 1970

HISTORIA Y LEYENDA DE LA VlkGLN UI: ~UjAh

SL FUERTE SAN JOSE EN LA PENINSUlA VAlDL..

. LOS NIÑOS CANTORES . UN MITO PORTEÑO, Le

DE HANSEN ARGENTINA·CHILE, EL SECULAR

DIFERENDO Suplemento N9 33: EL IDIOMA SE

CRETO DE CERVANTES.

NO ~5 - ENERO DE 1971

VELEZ y El CODIGO ClVll j~L.j ;.A MA:::;A,-'hL

DE JACINTO ARAUZ LA BELLE EPOQUE" EN

MAR DEL PLATA· ARGENTINA.CHILC, EL SECULAR

DIFERENDO (Conclusión) Suplemento N° 34: ¡SIL

TE ES MI CANAL!

N9 46 - FEBRERO DE 1971

hOMERO MANZI: POESIA y ¡"LiLilil.:A nlA,~'hlJI:

LO: LA BATALLA QUE crRkO A SOLANO LOPEi

LA RUTA AL OCEANO . OMAR V IÜOLE, EL I-IOM

BRE DE LA VACA· ATACAMA. ESE INMENSO DE

SIERTO CRONICON CORDOBES NUESTRA IN

QUISICrON . Suplemento N9 35: CRONOLOGIA Ah

GENTINA (ISO 1 -1943) (] ~1 parte).

N" 47 - MARZO DE 1971

LOS T.I'l.BOADA AFlSENE I::,AJjH.LI:. y LA j\,;A .•

ESTRELLA· GORI: UN ANARQUISTA EN BUEN':);:;

AIRES GARIBALDl Y SU AMOR AMERICANO

~OS LIBRES DEL SUR· Suplemento N° 36: CRONe;

LOGIA ARGENTINA (1501·1943) (29 pOI le).

N9 48 - ABRIL DE 1971

¡. HONDIZI y EL (..":ASO DE LAS (:Ahí'AS CUbAl'-'A.::'

AOJOS A LA CALLE FLORIDA ¿QUIEN FINAN

~IO LA CAMPAÑA AL DESIERTO POZO DL

VARGAS: LA VICTORIA DE UNA ZAMBA LAS

:vl!SIONES Y SUS PUEBLOS . Suplemento N9 3'/: IN

DICES GENERALES DE LA REVISTA DEL NY 37 AL

48 :NCLUSIVE y CRONOLOGIA ARGENTINA !lSOI·

1943) (Tercera y última parte).

N9 4~ - MAYO DE 1971

MANUEUTA. UNA ELECJRA FEliZ Ij UN klill

SIN POLEMICA . CARUSQ y bUENOS AIRES LOS

iNGLESES Y EL COMERCIO LIBRE· EL MOV1¡,llEN

ro OBRERO E:N ROSARIO· LAS MISIONES Y SUS

PUEBLOS Suplemento N° 38: BIBLIOGRAFIA GE

NERAL DE HISTORiA.

N° 50 - JUNIO DE 1971

ivliTRE EN PAVON: LOS UiA~ NHAS'IO:S vI:.

CONFEDERACION MITHE y LA ORGANIZACj()N

NACIONAL. "MISION" y "PERFIDIA" DE BUENOS

AIRES MJJRE ¿QUIEN FUE SupiemeD!o NC 39.

LA GUERRA AL PARAGUAY: MITRE Y LOPEl.

N° S 1 - JULIO DE 1~71

·'IERNANDARIAS: EN'lRL ;";CN'I i"\Ai:i.i\Ni.--"SJ /,2;

JUDlOS . RIO BRA VO EL FJLCOMA YO . ANT1Gll,.';;'

CUARTELES DE BUENOS AIRES LeVE STO¡.;Y


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I tHb i:.l \~'A6u 01:. '-- Al>'1li;'" ,"' uvhh'¡Ah LA",

MISI0NES y SUS PUlBLOS (e,_ I,--:lus¡ón) Su;. ~¡¡,e¡;

lO N9 40: LA VITIVINICULTURA ARGENTINA

N9 S2 - AGOSTO DE 1971

"';HADE: El ESCANDALO !.JI:.. ,:,lGL0 I-'Ui:.h h_ L,i;.

LA CONSOLACION - SARMIENTO CON SAN MAC

TIN _ MARMOL O EL ODIO FECUNDO RlO TERCE

RO UNA VIEJA HISTORIA DIEGO THOMSON

PEDAGOGO DE AMERICA - Suplemenl t.L'::;1

CUESTRO DE SANTlLLAN LA, BANDlhAS Di

OBLIGADO _ MONSTRUOS SAGRADOS EN EL CEN

TENARIO - JOAQUIN PENINA, EL PRIMER FU

SI LADO.

N" 69 . ENERO. DE 1973

HACE DIEZ ANOS; LA CAlDA DE fRONDIZl MAh

T1NEZ VILLERGAS. EL ENEMIGO DE SARMIENTO

. SAN CARLOS, LA ULTIMA BATALLA DE CALFU

,CUSA ARGENTINA, CAPITAL BELGRANO S,

plflmenlo N9 45: EL AGUA HECHA ENERGIA, HIS

TORIA DE UN CONNUBIO FELIZ.

N" 60 . ABRIL DE 1972

DON TORCUATO y EL BUENOS AIRES OCULTO

PERON: EL COMIENZO DEL EX1Uü CRIMEN EN

EL BARRIO NORTE - ARGENTINA y LA GRAN

GUERRA . BERNABE FERREYRAI EL MORTERO

DE RUFINO" - ARQUITECTURA. IDEOLOGIA y PO

LlTICA EN LA ARGENTINA.

N- 70 - FEBRERO DE 1973

EL DESCUBRIMIENTO DEL LAGO A HGENTING

EL MONOPOLIO DE LA CARNE, REGLAMENTOS l

1

1


íNTl.:.hI:::;::)l:.::) 1';) j b, U HAlJlLALI~MO AL l-'ODI:::H

EL REDESCUBRIMIENTO DE LAS RUINAS DE SAN

CARLOS EN MISIONES.

N 71 - MARZO DE 1973

LA LARGA MARCHA HACIA LA::) UHNAS MIl:."

DOS Y FESTEJOS EN EL CENTENARIO· LAS AN

DANZAS DEL CACIQUE CASIMIRO . MONOPOLIOS

Y CHACAREROS.

N 72 - ABRIL DE 1973

LOS ANDES ENTRE EL TUNEL y EL ChlST0

SUBMARINOS ALEMANES EN MAR DEL PLATA

BUENOS AIRES Y SUS CATEDRALES . LA PRIML

RA ACCION DE GUERRA AEREA EN SUDAMERICA

ARROYO, EL AcuflADOR DE LA MONEDA,

N9 73 - MAYO DE 1973

10 DE MAYO, AYER Y HOY· LOS AGRAVIO~ A

NUESTRA SOBERANIA CUANDO LOS GUARANl

BUSCABAN EL EDEN - 1822, UN IMAGINARIO CON

GRESO DE MATRONAS . LOS SUICIDAS ARGEN

TINOS.

N9 74 - JUNIO DE 1973

LA lTT EN LA ARGENTINA El GENIO MALEFh":L

DE ARTIGAS . PAGO LARGO TUCUMAN, VIDA

POLITICA Y COTIDIANA 0904·19131.

N9 75 - JULIO-AGOSTO DE 1973

CORDOBA, DE CABRERA AL CORDOBAZO LA

PRIMERA DESOBEDlENClk LA FUNDACION DE

SOBRE MONTE A BUSTOS, "EL INFERNAL ATEN

TADO DE BUENOS AYRES" . LA RESISTENCIA DE

CORDOBA A LA DOMINACION UNITARIA· EN LA

ORGANlZACION, ENTRE LA SUJECION Y LA AU

TONOMIA . CLERICALISMO Y LIBERALISMO, LAS

DOS CARAS DE LA MEDALLA CORDOBESA HA

CIA LA MODERNIZACION - DE LA REVOLUCION

LIBERTADORA AL "CORDOBAZO",

N9 76 - SETIEMBRE DE 1973

ARGENTINA-BRASIL, CUATRO SIGLOS DE RIVA

L1DAD - LA PRIMERA VICTORIA ELECTORAL SO

CIALlSTA - PETTORUTI EN 1924, REVOLUCION y

ESCANDALO· LA ESTAFA DEL SIGLO LOS LO

MUTO O EL TANGO AL PODER.

N9 77 - OCTUBRE DE 1973

EL PRIMER GOBIERNO RADICAL DE ENTRE Ri0;:¡

NUESTRA HERENCIA TECNOLOGICA . LA MAN

SION DE INVIERNO· ESTEBAN DE LUCA, EL POETA

Y LA POLVORA - ARGENTlNA.BRASIL, ENTRE DOS

GUERRAS.

N 78 - NOVIEMBRE DE 1973

EL PACTO Y LAS VACAS J 934, RADICALES Lh

'JSHUAIA'· BRAULlO COSTA Y SUS NEGOCIOS

ARGENTINA·BRASIL LA HEGEMONIA BRASILEÑA

N" 79 - DICIEMBRE DE 1973

LOS DIAS DE SARMIENTO EN P ARIS LA PRIMEli.i~,

BUENOS AIRES SE FUNDO EN PARQUE PATRICIOS

MARIANO MAZA, EL IMPLACABLE REPRESOR

UN BANCO CORDOBES ENTRE EL FERROCARRIL

Y LOS INDIOS - ARGENTINA·BRASIL EL EQUIL!

BRJO (Conclusión).

N9 80 . ENERO DE 1974

¡.AICA O LIbRE. LOS ALbL.d"iuju~ L:i!,_jL,¡hi~jl.r ...

DE 19t18 MUSTERS, EL ·'MARCe POLO DE :J"

PATAGONIA - ARTIGA::; HEROE. ARGENTINO

ENTRERRIANOS EN EL RIO DE LA PLATA L

PACTO Y LA MONEDA

N9 81 - FEBRERO DE 1974

ORIGEN DEL PARTiDO CU¡'.1i)Nlt)1 A AhGl:.l~ J d~,

A IDO AÑOS DEL PRIMER REGISTRO CIVJI. DE

PAIS . EL CASO DE MARTlTA STUTZ HACIA

CASEROS EL CAMPO R0518T A y HERNANDEZ

N9 82 - MARZO DE 1974

LOS CANTQN!: CLAN PUI-'ULlS'j A SANJUAN1NL'

EL "PARDEJON" RIVERA LA CASA DE EJERl,

CIOS DE LA BEATA ANTULA "LA PROTESTA

UNA LONGEVA VOZ LIBERTARIA

N9 83 - ABRIL DE 1974

CUANDO MONTEVIDEO AGUAkL!AbA Lu>:i I:j'f.h

CITOS DE ROSAS - EL COMPLEJO DE bARBARIE

YRlGOYEN, 1928, TOP SECRET . "LA PROTESTA

UNA LONGEVA VOZ LIBERTARIA (Conclusión).

N9 84 - MAYO DE 1974

LA CUENCA DEL PLA lA MAUA. LA PE:NE"J'kA

CION FINANCIERA EN LA CONFEOERACION AH

GENTINA - EL PACTO Y EL PETROLEO.

N9 85 - JUNIO DE 1974

LUGONES. LA HORA lJE LA ESPADA L'HIMENí:.::)

DESPUES DE CASEROS CAMPO NEUTRAL TU

CUMAN, 1887, COlERA y REVOLUCION.

N9 86 - JULIO DE 1974

FERNANDO F ADER ENTliE EL IMPERIAUSMO y t:L

ARTE· EL PADRE DE JUAN MOREIRA . UN EPIS

TOLARlO ALMAFUERTEANO - EL GRITO DE AL

CORTA EN CORDOBA.

N9 87 - AGOSTO DE 1974

UNA HISTORIA DEL BANUüNEüN bELGRAhC

y EL EJERCITO AUXILIAR DEL PERU EL CAMPe;

RQSISTA y HERNANDEZ (Conclusión) . LA ULTIMA

MONTONERA RADICAL.

N9 88 - SETIEMBRE DE 1974

LA REVOLUCION DEL 74: UNA E::;·IH.I::LLA QUl

SUBE . SANGRE DE REYES EN BUENOS AIRES

LA BANDERA ARGENTINA SOBRE CALIFORNIA

SARMIENTO ENTRE BOHEMIOS Y TAHURES . UN A

HISTORIA DEL BANDONEON (Conclusión).

N 89 - OCTUBRE DE 1974

HISTORIA POLlTICA DE LA fACULTAD DE lJEHL

CHO LUIS CASTRUCCIO, UN BORGIA MENOR

CORDOBA EN LOS TIEMPOS DEL MARTIN FIERRO

lA CALDA DE LUIS GAY.

N9 90 - NOVIEMBRE DE 1974

PROCESO AL DIQUE SAN ROQUE LOS N1UlC

DE HERODOTO . LA NACIONALlZACION DEL PE

TROLEO, UNA ASPIRACION YRlGOYENISTA . LAS

PLAZAS DE BUENOS AIRES . INDlCES GENERALES

DE LA REVISTA DEL NO 1 AL 90.


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remas

historiográficos,

crónicas, reportajes.

notas de interés

general

LOS DIAS y LA HISTORIA por

6egundo Tácito 11-301 (2-601 (3_

86).

LA HISTORIA ESTA JUNTO Al.

CAMINO: ENTRE CORRIENTES

Y EMPEDRADO, UN MANGRU­

LLO EVOCA EL PASADO AR­

GENTINO por Hilario Giméne7

(3-90) .

LA HISTORIA JUNTO AL CA­

MINO: EL ANTIGUO FUERTE

ESPAlIiOL DEL PANTANO, EN

LA RIOJA por Félix Luna 17-

76).

INCICE GENERAL COMPLETO

DE "TODO ES HISTORIA" del

NO 1 al 12 ISuplemento NO 3 l.

LA HISTORIA DESDE LOS

OCHENTA MIOS: GUTLLER\lO

FURLONG ILOS HISTORIADO­

RESI 128-62).

MIGUEL ANGEL CARCANO: LA

ACADEMIA ILOS HISTORIA­

DORES) 129-42).

JULIO IRAZUSTA: EL REVl­

SIONISevrO ILOS HISTORIADO·

RES) (30-521.

ARMANDO RAUL BAZAN: LA

HISTORIA EN LAS PROVIN­

CIAS ILOI3 HISTORIADORES)

(31-54).

ENRIQUE BARBA: LA HISTO­

RIA CON CORAJE ILOS HIS­

TORIADORES) 132-521.

JOSE MARIA ROSA: MAS DE

VEINTE LIBROS (LOS HISTO­

RIADORES) (33-60).

EDMUNDO CORREAS: TODO

CUyo ILOS HISTORIADORES)

( 34-40>'

JOSE LUIS MUlIiOZ AZPIRI:

SOMOS UN PAIS DE LOCOS

(LOS HISTORIADORES) 135-

46).

RAUL A. MOLINA: HISTORIA

y PERIODISMO ILOS HISTO­

RIADORES) 137-50).

INDICES GENERALES DE "TO­

DO ES HISTORIA" DEL NO 13

al 35 ISuplemento N9 26).

RODOLFO ORiTEGA PElIiA,

EDUARDO LUIS DUHALDE:

POR PARTIDA DOBLE ILOS

HISTORIADORES) 138-381.

l' REUNION DE PRESIDENTES

DE ,JUNTAS DE ESTUDIOS

I-rrSTORICOS PROVINCIALES

I Mendoza, 17 y 18 de abril de

1970) (38-94).

LOS QUE HACEN "TODO ES

HISTORIA" 139-48).

MUSEO HltSl vltle" I.

JUAN PABLO OLIVEH, HISTO­

RIA ECONOMICA ILOS HISTO­

RIADORES) 140-50).

MUSEO I:EL PASADO CUYANO

IMUSEOS ARGENTINOS I 141-

401.

ERNESTO J. FITTE: NI Ro,SIS­

TA NI ANTIRROSISTA (LOS

HISTORIADORES) (42-42).

SARMIENTO Y SU MUSEO

(MUSEOS ARGENTINOS I (44-

44) .

RAUL DE LABOUGLE: LA IM­

PORTANCIA DEL SER HUMA­

NO (LOS HISTORIADORES,

(45-56 l.

RICARDO CAILLET-BO.lS: LA

ACADEMIA ILOS HISTORIA­

DORES) 146-421.

CRONOLOGIA ARGENTINA

1501-1943 por Rosa Diner de

Babini (Suplementos NO 35, 36

Y 37).

INDICES GENERALES DE "TO­

DO ES HISTORIA" del NQ 37 al

48 (Suplemento NO 37 l.

BLBLIOGRAFIA GENERAL DE

HISTOHIA por Crlstina Bartolucci,

Graciela Bertolino, Alicia

Caffera y Florencio Hubeñak

(Suplemento NQ 38),


i~'

MARQUES DE SOBREMONTE:

SE DETUVO EL ALMANAQUE

(MUSEOS ARGENTINOS) (52-

541.

EL ANTIGUO CONGRESO NA­

CIONAL Y LA NUEVA ACADE­

MIA DE LA HISTORIA por Lucreela

Cueela Orrego 153-54).

RICARDO PICCIRILLI: LOS

DOCUMENTOS (LOS HISTO­

RIADORES) ( 54-70 ).

MUSEO DE MOTIVOS POPULA­

RES "MARTIN FIERRO" (MU­

SEOS ARGENTINOS) (56-76).

CARLOS S. A. SEGRETI: UN

CORDOBES QUE NACIO EN

BUENOS AIRES (LOS IiISTO­

RIADORES) (57-581.

ENRIQUE DIAZ ARAUJO: LA

HISTORIA ES INTERPRETA­

CION ILOS HISTORIADORES \

160-80).

LOS QUE ESCRIBIERON NUES­

TRA HISTORIA por Miguel Angel

Seenna 165-66) 166-64) 167-

621.

SEGUNDO CONGRESO DE HIS·

TORIA ARGENTINA y REGIO­

NAL 112-15 de enero de 1973\

170-95).

PRIMER CONGRESO DE HIS­

TORIA DE LA CONFEDERA­

CroN ARGENTINA (182·1-1852)

IBuenos AIres, 15, 16 Y 17 de

agosto de 1974) 188-66).

LOS NIETOS DE HERODOTO

por E. M. S. Danero 190-38).

TERCER CONGRESO DE HIS­

TORIA ARGENTINA Y RRGIO­

NAL (Santa Fe . Pal'aná lO· 1

de julio de 1975 1 I ~n fl~ \

Temas no

argentinos

LA MAS BELLA CAMPAl


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UN GOLPE MAESTRO: LA

EVASION DE BERESFORD EN

1807 por Roberto Juárez 01-

74).

EL TESTAMENTO DE MARIA

ANTONIA DE LA PAZ Y FIQUE­

ROA FUNDADORA DE LA CA­

SA DE EJERCICIOS (EL DES­

VAN DE CLIO) (12-35).

ZANJONES O "TERCEROS" EN

EL VIEJO BUENOS AIRES (EL

DESVAN DE CLIO) (12-36).

TROPAS DE CARRETAS EN­

TRE BUENOS AIRES Y SALTA

(EL DESVAN DE CLIO) (14-56J.

CURIOSOS TRABAJOS DE LOS

NEGROS: "LA NEGRITA DEL

COSCORRON" (EL DESVAN DE

CLIO) (15-48).

JACINTO DE LARIZ, EL GO­

BERNADOR LOCO por M!gue!

Angel Scenna (17-70).

LA RAZA NEGRA EN EL RIO

DE LA PLATA por Bernardo

Kordon (Suplemento NO 7).

CARNE BARATA EN BUENOS

AIRES: SI SE CAE UN CUAR­

TO DE RES AL SUELO NADIE

LO LEVANTA (1773) (EL DES­

VAN DE CLIO) (20-:,8).

MINAS DE POTOSI: MITAYOS

y MINGADOS (EL DESVAN

DE CLIO 1 (20-39).

PICAROS PANADEROS EN LA

ElPOCA COLONIAL (EL DES­

VAN DE CLIO) (21-38J.

LAS CALLES DE BiUENOS AI­

RES CAMBIAN DE NOMBRE

IEL DESVAN DE CLIOl 124-

47l.

MOTIN DE MONJAS EN EL

BUENOS AIRES COLONIAL: EL

CASO DE LA MONJA MULATA

[EL DESVAN DE CLIO) 125-

32).

"CAMELO" DEL MEDICO EN­

TRE LOS INDIOS PAYAGUAS

IEL DESVAN DE OLIO) (25-33).

TOROS EN BUENOS AIRES por

Gilda Guerrero (26-42).

LA PR0CESION DE CORPUS

CHRISTI EN BUENOS AIRES

por Jimena Sáenz 126-62).

UNA CARTA INEDITA DE MA­

RIANO MORENO (LOS DOCU­

MENTOS) (28-48l.

PRIMERA EXPLOTACION DE

TRIGO ARGENTINO EN 1597.

PROHIBICION EN 1635. IEL

DESVAN DE CLIO) 129-26).

EL PRIMER VIAJE DE JUAN

DE GARA Y EN LA PROVINCIA

GE BUENOS AIRES. RUMBO A

MAR DEL PLATA IEL DESVAN

DE CLIO) (29-27\.

COMO SE HACIA LA SIEMBRA

EN LA EPOCA COLONIAL LAS

"MINGAS" lE!. DESVAN DE

eLlO) 129-27 \

LA BATALLA MAR IMPORTAN­

TE por ~al':8'{"lr r,pnlinj Frl1g,l

f1 SR:

MIGUEL Y ESTEBAN DE LU­

CA: PADRE E HIJO LOS DOS

LITERATOS (EL DESVAN DE

CLIO) (30-33l.

LA SABANA SANTA por Eugenio

CarIe (30-36).

TIEMPO DE TIGRES por Guillermo

Abregú Mittelbach (31-

22).

BUENOS AIRES. 1753: PROVI­

SIONES. EL ANCHO RIO. CU­

RIOSO MODO DE PESCAR. HA­

CIENDA BARATA (EL DESVAN

DE CLIO) (31-32J.

SAN MARTIN DE TOURS. EL

PATRONO PERSEGUIDO por

Jimena Sienz (31-56).

EL APOSTOL DE LOS MOCO­

BIES por Juan M. VIgo (3·1-70l.

EL CASO DEL OBISPO ENVE­

NENADO por Miguel Angel

Scenna (32-8).

DONDE ESTUVO EL PARAISO

por Ubaldo Nicch! (33-32).

HA CAlDO UNA ESTRELLA por

Guillermo Abregú Mittelbach

(33-62).

BUENOS AIRES: TRAJINADA

HISTORIA DEL RELOJ DEL

OABILDO. VALOR: CIEN CUE­

ROS. IMPREVISTO CONTRA­

BANDO EN LA CAJA EN QUE

LLEGO (EL DESVAN DE CLIO I

(34-28).

CAUDILLOS EN LAS INVASIO­

NES INGLESAS por Héctor Iñigo

Oarrera (34-56).

NEGROS EN BUENOS AIRES:

VENTA Y FUPA. AVISOS CU­

RIOSOS. NEGROS POR FRU­

TOS DEL PArs (EL DESVAN

DE CLIO) (34-25).

SANTO DOMINGO Y LA SE¡;)O­

RA DE UN SOLO ARO (EL DES­

VAN DE CLIO) (35-30).

LA MUERTE DE JUAN DIAZ

DE SOLIS EN LA PLUMA m·;

UN ESCRITOR (EL DESVAN

DE CLIO) (35-34J.

PLATEROS EN EL BUENOS

AIRES COLONIAL, SENCILLA:;

FlUENTES Y LUJOSOS 'FARO­

LES DE PROCESION. SAN

ELOY, PATRONO DE LOS PLA­

TEROS IEL DESVAN DE CLIOI

'35-3'5).

SANTA FE, 1580: PRI'.1ER IN­

TENTO DE GOBIERNO CRIO­

LLO por Juan M. Vigo (35-36J.

JOAQUIN CAMA¡;)O Y BAZAN.

EL "FAMOSO ARGENTINO"

DE HU'MBOliDT por Gu\llermo

Furlong (35-88 J.

LOS INDIOS GUARANIES, ¿IN­

VENTARON EL FUTBOL (EL.

DESVAN DE CLIO) (37-35J.

1800: DOS CORSARIOS FRAN­

CESES Y SUS GRONICAS por

Jimena Sáenz (37-36).

MISTERIO Y DRAJMA DE LOS

ABIPONES por Ramón Ti~sera

137-70J.

LA PRIMERA DIOCESrS AR­

GENTINA por T.nis C. AJén Lascano

(37-801.

EL CASO DE JUAN BRUNO.

QlTF RF. r ARO CON UN.I\ Mt7

LATA. QUE SU MUJER NO SAL­

GA A LA CALLE CON MANTO

NI VESTUARIO DE SEDA. QUE

NO LLEVE CRrADAS POR DE­

TRAS (EL DESVAN DE CLIOI

139-34).

LA EXPEDIeION MALASPINA

por Clemente Dmnraul (39-36).

AMERICO VESPUCIO, DESCU­

BRIDOR DElL RIO DE LA PLA­

TA, por Guillermo Furlong (40-

86).

EL ANTIGUO "TEATRO AR­

GENTINO" (EL DESVAN DR

CLIO) (41,-26).

LAS RETRETAS EN EL ANTI­

GUO BUENOS AIRES (EL DFS­

VAN DE CLIO) (41-27).

CANCHAS DE BOCHAS EN EL

BUENOS AIRES COLONIAL

(42-27).

LA PRIMERA INVASION IN­

GLESA, por Enrique Barba (43-

48) .

HISTORIA Y LEYENDA DE LA

VIRGEN DE LUlJAN, por Juan

M. Vigo (44-8).

EL FUERTE SAN JOSE EN LA

PENINSULA VALDES, por Clemente

Dumrauf (44-18J.

TOROS Y TOREROS EN EL

BUENOS AIRES COLONIAL

(EL DESVAN DE CLIO) (45-361

NUESTRA INQUISrcION, po¡­

MAría del Carmen Tumeu (4ü

82) .

BAILES EN EL BUENOS AIREo

DE AYER (EL DESVAN DE

CLIO) (47-30).

LAS MISIONES Y SUS PUE­

BLOS, por Gulllermo Furlong

148-80) (49-80) (51-60).

HERNANDARIAS: ENTRE CON­

TRABANDISTAS Y JUDIOS, po,

Juan M. Vigo (51-8).

PUERTO DE LA CONSOLACION,

por Clemente Dumrauf (52-38).

NUESTRO AMADO SEJ¡;)OR

FERNANDO VII. por María

Sáenz Quesada (5~-8).

LOS DESCENDIENTES DE JUAN

DE GARAY. TRES HIJAS Y

CUATRO HIJOS. UN HIJO NA­

TURAL !EL DESVAN DE CLIOI

153-42).

LOCOS LINDOS EN EL ANTI­

GUO BUENOS AIRES (EL DES­

VAN DE CLIO) (54-33),

UN ANDALUZ EN BUSCA DE

UN INCARIO, por 'Amanda Cabrera

Padilla (54-60 l.

DON PEDRO DE MENDOZA

HACE RECONOCER LAS COS­

TAS CON "PERSONAS INTELI·

GENTES" (EL DESVAN DE

CLIO) (55-45).

AGRIAS Q U E J A S CONTRA

CHORROARIN IEL DESVAN DE

CLIO) (55-46).

IMPUESTO ÁL TRUCO Y

OTROS EN CONCEPCION DEL

URUGUAY (18061 IEL DESVAN

DE CLIO 1 155-471.

SAN TELMO Y F:L RELOJ De'

LOS INGLESES pnr n,,\1\prn"

FIl rlnng- i SS 4R'


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LA CAMINATA DE HILARlO

TAPARY, por Clemente Dum­

¡,auf (55-70).

EL VINO EN AMERICA, por Ramón

Tissera (56-56).

LANGOSTAS E N T R E LOS

ARAUCANOS: LOS OBISPOS

SON INOCENTES (EL DESVAN

DE CLIO) (58-44).

UNA NEGRA DE 175 AROS.!. ES­

CLAVA DEL OBISPO DE vOR­

DOBA y PARTE~A CON UNA

SOLA MANO (EL DESVAN DE

CLIO) (50-40).

AVENTURAS Y DESVENTURAS

DEL NEGRO LUIS ANTONIO.

EL, ESpmITU DE INDEPEN­

DENCIA DE LOS IMORENOS

LUEGO DE LAS INVASIONES

INGLESAS (EL DESVAN DE

CLIO) (60-40).

CHACO GUALAMBA, HISTO­

RIA DE U1I1 NOMBItE y UN

ENIGMA, por Ramón Tissera

( 60-461.

OUANDO LOS CHMRANIES JU­

GABAN AL GOLF (EL DESVAN

DE CLIO) (64-42).

EL PRIMER LUGAR DE ORA­

CION DE LA TRINIDAD (EL

DESVAN DE CLIO) (66-32).

LAS PRIMIDtAS IGLESIAS DE

LA CIUDAD DE LA TRINIDAD

Y PUERTO DE SANTA MARIA

DE LOS BUENOS AIRES (EL

DESVAN DE CLIO) , por Julio

A. Luqul Lagleyze (66-331.

LA CRUZ DEL MILAGRO DE

CORRIENfI'ES, por AntonIo Emilio

Caslello (67-50).

BUENOS AmES ANTIGUO: EL

RANCHO DE JUAN DE GARAY.

LA CASA DEL "HERMANO PE­

CADOR". EL SOLAR DE GARAY

CONVERTIDO EN "HUECO DE

LAS ANIMAS". LETRERO IN­

DICADO~ (EL DESVAN DE

cttO) (68-51).

EL REDESCUBR~MIENTO DE

LAS RUINAS DE SAN· CARLOS

EN MISIONES, por Jorge A. Pini

y Esteban Carugo (70-54 J.

MILAGROS DE FRAY LUIS BO­

LAtilOS. SU MUERTE. EL HA­

BITO EN PElDACITOS. CABE­

LLOS Y U/ilAS COMO RELI­

QUIAS. MUERTO. MANA SAN­

GRE DE UNA H~~RIDA


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LA YAPA, LA PAZ, LA YAPA,

LA PAZ, por J. M. V. (EL DES­

VAN DE CLIO) (7-32):

SE PROHIBEN LAS PULPERIAS

VOLANTES (EL DESVAN DE

CLIO) (7-33).

CUANDO ENTRE RIOS VENDIO

SUS TROPAS A BUENOS AI­

RES. por Hugo l. Nario (7-48l.

LA MUERTE DE LAVALLE:

ENIGMA PARA HISTORIADO­

RES. por Adolfo Casablanca 17-

52) .

SAN MARTIN Y RIV ADA VIA:

UNA CORDIAL ENEMISTAD.

por Francisco Hipólito Uzal (7-

82),

LA PIRAMIDE DE MAYO EN

PELIGRO IEL DESVAN DE

CLTO) 18-44).

FATAL ERROR: EL FRANCES

QUE QUISO MATAR AL SA.~

TIAGUE:!IO JUAN FELIPE IBA­

RRA IEL DESVAN DE CLIO)

18-46) .

LAS CLAVES SECRETAS DEL

GENERAL PAZ, por Víctor Barrionuevo

Imposti (9-20).

LOS CRIMENES POLITICOS:

MUERTE DEL DOCTOR MA­

NUEL VICENTE MAZA, por Roberto

Juárez 19-40).

JUAN FACUNDO QUIROGA,

INDUSTRIAL Y BANQUERO.

por Carmen Nidia Estévez (Q-

78) .

"CIELITO NUBLADO POR LA

MUERTE DE DORREGO ... " por

Rafael Federico 110-8).

BRINDIS POR EL REY EN TU­

CUMAN, EN 1825 (ASI CONTA­

RON LA HISTORIA) por Joseph

Andrews 110-70).

LA PIRAMIDE DE LA PATRIA

por Miguel Angel Scenna 110-

74) .

EL INCOMPRENSIBLE FUSILA­

MIENTO DE CHILAVERT, por

Francisco Hipólito Uzal (11-32 i.

GtlEMES EN EL BANQUILLO,

por César Perd1guero (12-8),

MONTEAGUDO, LA CARTA

MAGNA Y UN COCINERO

FRANCES (EL DESVAN DE

CLIO) 02-34),

CONCESION A LUIS VERNET

PRIMER GOBERNADOR AR­

GENTINO EN LAS MALVINAS

(EL DESVAN DE CLlO) 112-361.

EL BUEN HUMOR DE ROSAS.

por Alicia Villoldo 112-43>'

CARMEN DE PATAGONES, LA

INVENCIBLE, por Miguel Angr·)

Scenna (\:2-76).

LA RECITADORA DE LA RE­

VOLUCION, por José Luis Lanuza

112-90),

PROHIBIDO CORRER A VES­

TRUCES 'EL DESVAN DE CLIO)

113-59),

FRANCISCO RAMOS MEJIA. EL

PRIMER HEREJE ARGENTINO,

pOI' Miguel Angel Scenna (13-

781.

LA BANDERA BLANCA Y CE­

LESTE por MigllPl A ngpl

Ekpnn::t (14-70~

LOS., TRES RENUNCIOS DEL

GENERAL ALVEAR, por Felipe

lOárderlas (h) 115-22).

EL OFICIO DE ESPANTADOR

DE PERROS (EL DESVAN DE

CLlO) 05-49).

LA VIDA SECRETA DE SAN

MARTIN por Enrique de Gandia

(16-8).

LOS ESPIAS DE SAN MARTIN

por Jaime Cañás 116-20).

GRANDEZA MORAL DE SAN

MARTIN (EL DESVAN DE

CLIO) 06-28).

SAN MARTIN VISTO POR UN

COMPAt'lERO DE ARMAS (EL

DESVAN DE CLIO) (16-29).

MAL DE PUNA, DERRUMBA­

DEROS Y ALTURAS DE 4.000

METROS EN EL PASO DE LOS

ANDES (EL DESVAN DE CLIO)

116-2.0) .

SAN MARTIN Y SUS NIETECI­

TAS: ALEGRIAS DE UN ABUE­

LO (EL DESVAN DE CLIO) ¡¡6-

3Il.

MUERTE DE SAN MARTIN IFI

DESVAN DE CLIO) (16-3Il,

LOS HEREDEROS DEL ODIO A

SAN MARTIN, por Vicente D

Sierra 116-32).

SAN MARTIN Y SU MUJER, po"

Vicente Quesacla (16-36),

EL PASO DE LOS ANDES, por

Guillermo Furlong 116-46l.

LOS ENEMIGOS DE SAN MAR­

TIN. por Francisco Hip6~1~,O

Uzal (16-56).

CRONOLOGIA DEL GENERAL

SAN MARTIN. por Maria Elena

Manzoni 06-78),

EL PLAN DE SAN MARTIN, por

Carlos Centeno 06-90).

EL DESENCUENTRO DE GUA·

YAQUIL, por Miguel Angel Scenna

(Suplemento N9 6).

RIVADAVlA "EL SEt'lOR PRE­

SIDENTE" (EL DESVAN DE

CLlO) 117-30),

LAMADRID Y SUS HERIDAS:

TERAPEUTICA DEL OHUPON

(EL DESVAN DE CLIO) (18-34).

YESQUERO. AVIO, ALMOFREZ

Y PETACAS EN LAS TROPAS

DE CARRETAS DE SALTA AL

PERU (EL DESV AN DE CLIO,

118-36) .

EN TORNO A LA MUERTE DE

LAVALLE (LOS DOCUMENTOS'

118-60) .

LA BATALLA DE LA SOBERA·

NIA, por Francisco Hipólito Uza'l

( 19-8l.

¿MONTEAGlJlDO MONARQUI­

CO (EL DESVAN DE CLIO)

119-32>'

EL PADRE CASTAAEDA, EL DE

LA "SANTA FURIA" (EL DES·

VAN DE CLlO) 119-33l.

ARGENTINA SOBRE LOS DOS

MARES, por María Elena Manzoni

119-361.

LAS BANDERAS DE ROSAS. p'"

Juan Carlos de Lellis 09-80).

ANTONIO RIVERO, EL GAU­

CHO DE LAS MALVINAS. pn­

Jmm Lurio Almeina 120-fP

EL MERCACHIFLE ESCRITOR,

por Jimena Sáenz (20-42).

CUANDO BUSTOS MANDABA,

por Héctor José Iñigo Carrera

121-8) .

LOS JESUITAS ANTE ROSAS:

ABSTENCION (EL DESVAN DE

CLIO) (21-38),

DISCUTIDO DEAN FUNES (EL

DESVAN DE CLIO) (21-39),

EL "PARQUE ARGENTINO",

DONDE MURIO EL DEAN FU­

NES (EL DESVAN DE CLlO)

(21-40).

TRES CARTAS INEDITAS DE

MARTINIANO C HILA VER T

(LOS DOCUMENTOS) (21-66),

SAN MAR'I'IN EN 1843, VISTO

POR ALBERD!. LA CASA DE

GRAND BOURG (EL DESVAN

DE CLIO) (22-52).

MAAAS y AR'rIMA:!IAS DE LA

"GUERRA GAUCHA": PAVORC"

SO TROPEL DE YEGUAS SAL­

VAJES (1817) (EL DESVAN DE

CLIO) (22-53).

FUSILAMIEN'l'O DE LINIERS y

SUS COMPA:!IEROS DE CONJU­

RACION (EL DESV AN DE CLlO)

(22-55).

PENURIAS EN LA LUCHA CON­

TRA EL INDIO EN 1824: NE­

GROS MUERTOS DE FRIO. IN­

VALIDOS (EL DES VAN DE

CLlO) (22-56).

CARLOS MARIA DE ALVEAR:

PE1IULANCIA Y ENDIOSA­

MIENTO (EL DESVAN DE

CUO (22·5(1).

CARTA DE SALVADOR MARIA

DEL CARRIL (LOS DOCUMEN­

TOS) (22-80),

TEATRO EN SAN JUAN EN 1836.

SARMIENTO, ACTOR Y DEICO­

RADOR (EL DESVAN DE CLlO,

(23-33).

EL BLOQUEO DE LA ESCUA­

DRA FRANCESA EN LA EPOCA

DE ROSAS. VACILACIONES DE

LOS UNITARIOS PARA UNIR­

SE A LOS FRANCESES (EL

DESVAN DE CLIO) (23-35).

PEDRO DE ANGELlS, PA­

TRIARCA DE LOS HISTORIA­

DORES ARGENTINOS, por Miguel

Angel Scenna (23-46l.

LAVALLE QUIERE HACERSE

POPULAR ENTRIl EL GAUCHA­

JE: LIBERTAD Y MUS (EL

DESVAN DE CLIO) (24-45),

SEMANA SANIJ'A EN EL BUE­

NOS AIRES DE ROSAS, por Jimena

Saenz (24-62),

LA VIDA SECRETA DE SAN

MARTIN: REFUTACION AL AR·

TICULO DE ENRIQUE DE GAN­

DIA APARECIDO EN EL N° 16

DE "TODO ES HISTORIA", por

Leopoldo R Orns\eln 1 Suplemento

N~ 14),

UN VALIENTE: PEDRO JOSE

DIAZ (EL DESV AN DE eLlO)

(25-321,

DOilA FORTUNA SE COME LOS

PAPELES (EL DESVAN DE

rLTOl (25-34)


_,_o

.t'ElDRO REGALADO RODRI­

GUEZ: SECRETARIO DE RO­

SAS (EL DESVAN DE CLIOI

125-34) .

ALZAGA EN LA HORCA: LA

ALEGRIA DE UN FRANCES.

DESPARRAMO DE MONEDAS

DE PLATA (EL DESVAN DE

CLIO) 125-34l.

MUERTE DE D00A ENCARNA­

CION EZCURRA y ORIGEN

DEL CINTILLO FEDERAL (EL

DESV AN DE CLIO 1 (25-35).

LAS BRUSCAS, CAMPO DE

CONCENTRACION CRIOLLO.

por E. M, S. Danero 125-361.

LAS FIESTAS MAYAS EN BUE­

NOS AIRES, por ,Timena Sáen;;

125-54),

FINAL DE UNA POLEMICA I SI)­

bre el artículo aparecido en el

NO 16 de "Todo es Historia" y el

Suplemento N9 14), por Enr~Qo(>

de Gandla 125-841.

MARIQUITA THOMPSON: CUL­

TURA, DANZAS, CURIOSIDA­

DES Y UN FAMOSO SALON (EL

DESVAN DE CLIO) 126-24).

EL DEAN FUNES EN EL SUBE

Y BAJA (EL DES VAN DE CLIO'

(26-26),

SAN MARTIN Y EL ESTAN­

DARTE DE PIZARRO, por Juan

Lucio Almelda 126-281,

LA PROCESION DE CORPUS

CURISTI EN BUENOS AIRES,

por Jlmena Sáenz (26-621.

POR QUE RIVADAVIA NO IN­

TERVINO ACTIVAMENTE LUE­

GO DE LA REVOLUCION DE

MA YO, LO QUE PENSABA DE

RIVADAVIA MARIANO MORE­

NO (EL DESVAN DE CLIO) 127-

30),

LAMADRID, PANADERO EN

CHILE, A VENTURAS Y DES­

VENTURAS. SU NUMEROSA

FAMILIA (EL DESVAN DE

CLIO) 127-31),

BUENOS AIRES EN 1830, BE­

NEFICIOSOS RESULTADOS DE

LA MEZCLA DE RAZAS, EL AR­

TE DE NO HACER NADA, TES­

TIMONIO DE . UN VIAJERO

F'RANCES (EL DESVAN DE

CLIOI 127-331.

FUEGUINOS EN LA CORTE

BRITANICA, por Arnoldo Cancllnl

(27-341.

EN LA NUEVA TROYA, por Morla

Sáenz Quesada 127-74).

EL PAIS DE MARIQU'ITA, por

Maria Sáenz Quesada 128-81,

EL B U E N O E INOCENTE

BROWN, JUGUETE DE INTRI­

GANTES Y POLITICOS IEL

DESVAN DE CLIO) (2S-24I,

SAN MARTIN Y LA CUESTIOcl

SOCIAL 1 EL DESV AN DE CLIO'

(2S-25 ).

LA !lIRA DE GALLOS, SEDUC­

CION DE RICOS Y POBRES, por

Pedro OIgo Ocho" (28-2S1.

UNA NOTICIA SIN IMPORTAN­

CIA, LA MUERTE DE SAN MAR­

TIN, por Jlmena Sáenz 123-401.

LA CHACRA DE SAN MARTI"

El. DF,RVAN DE eLlO I ¡1~-:P"

ANTIGUOS CAMINOS DE BUE­

NOS AIRES A LA CAMPAJilA

(EL DESVAN DE CLIO) (29-28>'

RICHARD BLAKE NEWTON:

EL PRIMER ALAMBRADO EN

NUESTRO PAIS, ALAMBRES

DEL GROSOR DE UN DEDO

(EL DESVAN DE CLlO) (29-29),

BELLAS PORTE0AS EN EL

TEATRO, EN BUENOS AIRES,

1835. LA SEDUCCION DEL

ABANICO, PEINETONES DE UN

METRO Y LA YAPA (EL DES­

VAN DE CLIO) (29-31),

EL MARINO INGLES QUE MU­

RIO POR AMOR A NUESTROS

INDIOS, por Amoldo CancUnl

(29-34),

LOS CABALLOS DEL RESTAU­

RADOR, por Máximo Aguirre

(29-74).

ARTIGAS, EL PADRE DEL FE­

DERALISMO, por Félix Luna

1 Suplemento NO 18),

EL EXTRAJilO JABON DE BUE­

NOS AIRES EN 1830 (EL DES­

VAN DE CLIO) (30-33),

MIGUEL Y ESTEBAN DE LU­

CA: PADRE E HIJO, LOS DOS

LITERATOS IEL DESVAN DE

CLlOI 130-331.

EL CONDE PANGELLI: ESGRI­

MA, INDIOS, VACAS HOLAN­

DESAS Y QUESOS TANDIL (EL

DESVAN DE CLIO) (30-34>'

ROSAS EN lS17: GUAPOS, VA­

GOS Y MAL OCUPADOS EN LA

CAMPANA 'DEL MONTE (EL

DESV AN DE CLIO) (30-34),

EL PRIMER AGENTE RUSO:

ADAN GRAANER, por Jaime

Cañás 1 ZO-42),

CUANDO EL ANO CUARENTA

MORIA, por Jimena Sáenz (30-

8S),

FACUNDO EN BUENOS AIRES:

OULTURA, NAIPE y NEGO­

CIOS (EL DESVAN DE OLIO)

(31-30),

ORNAMENTACION AL INAU­

GURARSE LA PIRAMIDE DE

MAYO: MOJilOS PATRIOS,,- TO­

NADILLAS ITALIANAS Y 1


I

I

(

I

1, ,

"

l' .

, 1

JUAN FELIPE mARRA, CAUDI­

LLO Y FUNDADOR, por LuIs C.

Alén Laseano (36-8),

FIESTAS PATRIAS EN EL BUE­

NOS AIRES DE ANTMlO (EL

DESVAN DE CLIO) (36-29),

A CABALLO HACIA LA HISTO­

RIA, por Máximo Aguirre (3-6-

34J.

PALERlMO: UN CONFIN POR­

TEl'IO, par Miguel Angel Seenna

(36-50),

LAS CAUTrrVAS, por Jlmena

Sáenz (36-74),

ACTUALIDAD DE BELGRANO,

por Héctor José Iñlgo Carrera

138-8),

DOS PERFILES DE MANUEL

BELGRANO (EL DESV AN DE

CLIO) (38-2& J.

IDEARIO DE BELGRANO (EL

DESVAN DE CLIO) 138-27).

BELGRANO y SANTIAGO (EL

DESVAN DE CLIO) 138-29),

SILENCIOS Y SOLEMNIDADES

EN LA MUERTE DE BELGRA­

NO, par Guillermo Furlong 138-

40),

LA CRIPTOGRAFIA EN LA DI­

PLOMACIA Y EN EL EJERCI­

TO ARGENTINO DURANTE EL

SIGLO XIX, por Adolfo C, Udry

ISuplemento NO 27),

ALBERDI, VIDA DE UN AUSEN­

TE, por Alberto González Arzac

I 39-81.

DON EUSEBIO DE LA SANTA

FEDERACION (EL DESVAN DE

CLIO) (39-33),

GARIBALDI EN MONTEVIDEO

SEGUN UN DIPLOMATICO

FRANCES (EL DESVAN DE

CLIO) (40-25),

R O S A S DEMUESTRA SER

BUEN BOLEADOR MOMENTOS

ANTES DE LA BATALLA DE

CASEROS (EL DES VAN DE

CLIO) (40-26J.

MANUEL JOSE GARCIA, UN

PERFEcTO CMlALLERO BRI­

TANICO, por Luis C, Alén LascanO

(40-66),

LA MU',JER EN LAS CAMPA!lAS

SANMARTINIANAS, por Vlctor

Barrionuevo Imposti (Suplemento

NO 29),

LAS HERIDAS DE LA MADRID

IEL DESVAN DE CLIO) 141-28),

CIGARRERIAS DE ANTA/lO

(EL DESVAN DE CLIO) 141-30),

BAILES Y TERTULIAS IF,L

DESVAN DE CLIO) (41-30),

EL INVENTO DE FALUCHO, po,'

Pedro OIgo Ochoa 141-32 J.

AMORES SANTIAGUEl'IOS PA­

RA DOS GIUERREROS INFOR­

TUNADOS, por LuIs C, Alén

Lascano 141 C44),

SANTOS PEREZ, EL PAISANO

LEAL, por Máximo Aguirre ¡ 41-

76),

HISTORIA Y LEYENDA DEL

INDIO HEREDIA, par Héctor .José

lfligo carrera (42-8).

PERFILES TRAGICOS DE UNA

AMISTAD HISTORWA IEL

DFSVAN DE eLlO), rnr M~n'1r>1

1

" "-'q"fldp1l1 '4 '7

LOS SALADEROS DE ROSAS,

CHARQUE, TASAJO Y PESCA­

DO SECO EN BARRILES (EL

DESVAN DE CLIO) (42-29J.

ROSAS AMENAZA AL DOCTOa

GAMBOA CON PASEARLO EN

UN BURRO CELESTE (EL DES­

VAN DE CLIO) 142-31J.

EL TERCER HOMBRE EN SAN

LORENZO, par Juan LucIo Almeida

(42-44 l.

PLAN DE OPERACIONES DE;

MAYO, por Miguel Angel Scenna

142-72),

LAS MUERTES DE BUENOS

AIRES, par Jimena Sáenz 10-

341.

RIVADAVIA Y EL ASESINATO

DE DORREGO, por Guillermo

Furlong (43-76),

PROLONGACION DE LA ES­

CLAVITUD EN LA ARGENTINA,

por Alberto González Arzac (Suplomen

to NO 32J.

UN GAUCHO COMO JINETE,

SEGUN UN GENERAL AMIGO

DE SAN MARTIN, COMO HA­

CEN RENDm A UN CABALLO

CRIOLLO, RANAS BAJO UNAS

MANTAS IEL DESVAN DE

CLIO) (44-33),

¿RIVADAVIA ANTICRISTO

(EL DESVAN DE CLlO) (46-281.

RIACHUELO: LA BATALLA

QUE CERRO A SOLANO LOPEZ

LA RUTA AL OCEANO, por Ramón

Tissera (4&-32),

ARSENE ISABELLE Y LA MA­

LA ESTRELLA, par Jimena

Sáenz (47-34 J.

GARIBALDI Y SU AMOR AME­

RICANO, por E, M, S, Danero

147-62),

LOS LIBRES DEL S·UR, por Ignacio

Manuel lriarte (47-78J.

BUENOS AmES EN 1921 (EL

DESVAN DE CLlO) 148-32J.

¿QUIEN FINANCIO LA CAMPA,

&~ AL DESIERTO, por Enrique

M, Barba (48-501.

MANUELITA, UNA ELECTRA

FELIZ O UN MITO SIN POLE­

MICA, por María Sáenz Quesada

(49-81.

FUS~ES,POLVORA, CAl'IONES

Y SABLES PARA LA PATRIA.

CORRIDA DE TOROS A BENE­

FICIO (EL DESVAN DE CLIO)

(49-31),

TRAGICA HISTORIA DEL CO­

RONEL RODRIGUEZ, DIPLO­

MATICO BOLIVIANO EN LA

EPOCA DE ROSAS IEL DESVAN

DE CLIO) (49-32),

"POR MANO DEL VERDUGO"

1 EL DESVAN DE CLIO) (49-331.

LOS INGLESES Y EL COMER­

CIO LIBRE, par Luis C, Alén

Lascano 149-46),

ANTIGUOS CUARTELES DE

BUENOS AIRES, por A tilia Bottin!

(51-62 J.

LOVE STORY, 1848: EL CASO

DE CAMlLA O'GORMAN, por

Jimena Sáenz (51-66 L

COMERCIO DEL INTERIOR

CON BUENOS AIRES EN 1849

¡R!, DF.RVAN DE CI,IOI r!i-,:n 1

SARMIENTO CON SAN MAR­

TIN, par E, M, S, Danera 152-

46),

MARMOL O EL ODIO FECUN­

DO, por Jimena Sáenz (52-58),

DIEGO THOMSON: PEDAGO­

GO DE AMERICA, por Amoldo

Canclini (52-86),

EL BUEN HUMOR EN EL AN­

TIGUO PERIODISMO CORDO­

BES, par Efraín U, Biseha!f (53-

44),

CARTA DE ESTANISLAO LO­

PEZ A FELIPE IBARRA SOBRE

LA MUERTE DE FACUNDO IEL

DESVAN DE CLIO) (54-30l,

ROSAS BUROCRATA (EL DES­

VAN DE CLIO) (54-301.

EL PRIMER 17 DE OCTUBRE,

par Salvador FerJa. (54-34),

ORIGEN DE OLIVOS, LA "CA­

SA SOLA" (1840)


HACIA 1825 (EL DESVAN DE

CLIO) (62-28).

MARIANO FRAOUEIRO, UN

SOCIALISTA EN TIEMPOS DE

LA CONFEDERACION, por Alfredo

Terzaga (63-8).

ECHEVERRIA CONFIESA LA

INEFICACIA DE LA PRENSA

CONTRA ROSAS: "CHARLA­

TANISMO INUTIL y AUN PER­

NICIOSO". ALABA SU OBRA

(EL DESVAN DE CLIO) (63-32).

ARGENTINOS EN EUROPA:

LOS FORJADORES DE LA NA­

CIONALIDAD, por Ji m e n a

Sáenz (63-54),

ROSAS CORRIGIENDO VER­

SOS (EL DESVAN DE CLIO)

164-4!),

EL VIEJO CIRCO: "EL HOM­

BRE INCOMBUSTIBLE". EL

PRIMER PAYASO. LOS PRUE­

BISTAS DEL "CIRCO OLIMPI­

CO". EL INVENTOR DE LOS

SALTOS MORTALES. EL CABA­

LLO "SELIM" (EL DESVAN DE

CLIO) ( 64-43).

DARWIN Y SU VIAJE POR TIE­

RRAS ARGENTINAS, por José

Luis Marcó (66-22>.

LADRONES A LA HORCA 1 EL

DESVAN DE CLIO) (66-37).

SORTEO DE MORENOS FAVO­

RECIDOS POR LA LIBERTAD

POR SU ACTUACION EN LAS

INVASIONES INGLESAS rEL

DESVAN DE CLIO) (68-531.

LAS BANDERAS DE OBLIGA­

DO, por Eros Nicola Slri I 68-54l.

UN SERMON DEL PADRE CAS­

TAIIlEDA, EN CELEBRACION

DEL 25 DE MAYO. LA FIDELI­

DAD A FERNANDO VII rEL

DESVAN DE CLIO) (69-23).

ROSAS EN LA CONQUISTA

DEL DESIERTO. V ALENTIA DE

TRES INDIOS Y COBARDIA D"

UN CACIQUE. PLAN DE MA­

TANZAS. EXTERMINIO De

MUJERES JOVENES. DOS CAU

TIVAS (EL DESVAN DE CLIO)

169-23),

EL FRAILE FRANCISCANO

PANTALEON GARCIA CELE­

BRA EN LA CATEDRAL DE

CORDOBA EL TRIUNFO DE

SAN MARTIN EN MAIPU (1818)

I EL DESVAN DE CLIO) (69-24\.

ODISEA DEL TENIENTE CO­

RONEL JOSE MARIA VILLA­

N!UEV A. PERSECUCION DE AL­

DAO. EL DEGOLLADO QUE

DESAPARECE. EN EL FONDO

DE UN CAJON DE VELAS.

SIETE MESES EN UN SOTANO

(EL DESVAN DE CLIO) (70-30).

EL MONOPOLIO DE LA CAR­

NE: REGLAMENTOS E INTE·

RESES, por Delia TrinIdad

Chlanelli (70.. 32).

MATANZA DE PERROS EN

BUENOS AIRES. EL pgRRO

QUE MORDIA AL CABALLO

DEL PRESIDENTE RIVADAVIA

CAl DAD g L PRESIDgNTE

PROYECTADO EXTERMINIO

Dg lA RAZA CANINI\ IPI Ppq

~'''N nF (~Trn\ ,71 4;J1

RIVADAVIA: pROMESAS A

LOS PROFESORES EXTRAN­

JEROS. AMARGOS DESENGA­

ROS. MODESTO ORIGEN DEL

MUSEO DE CIENCIAS NATU­

RALES (EL DESVAN DE CLIO)

(71-43) .

LECHERITOS PORTEROS EN

1815 (EL DESYAN DE CLIO)

171-47),

LA COALICION DEL NORTE:

AVELLANEDA, BRIZUELA Y

LAMADRID (gL DESYAN DE

CLIO) (71-47),

MlUERTE DE DOMINGO CU,

LLEN (EL DESV AN DE CLIO)

172-29).

BERESFORD EXPORTA LAS

DULCERAS DE PLATA (EL

DgSVAN DE CLIO) (72-29),

MAZORQUERO AGRADECIDO

(EL DESVAN DE CLIO) 172-30),

EL CACIQUE CUMBAI OFRECE

SU APOYO A MANUEL BEL­

GRANO (EL DESVAN DE CLIO)

172-31),

CUANDO LAMADRlD QUEDO

DE A PIE (EL DESVAN DE

CLIO) (72-31).

LAS REFORMAS RELIGIOSAS

DE RIVADAVIA. OPINION DE

UN VIAJERO INGLES, "¡VIVA

LA RELIGlON Y MUERAN LOS

HEREJES!" rEL bESVAN DE

CLIO) (72-32),

ARROYO, EL ACtmADOR DE

LA MONEDA, por ló:frain U, Blschol!

(72-76),

LOS FUNERALES DE DORA

ENCARNACION EZCURRA DE

ROSAS, LAS HONRAS FUNE­

BRES. POR TRES VECES, 21

CAIIlONAZOS. MAS DE 1.500

PERSONAS CON HACHiONES y

CIRIOS, CORO DE OCHENTA

O CIEN FRAILES (EL DESV AN

DE CLIO) (73-381.

METICULOSIDAD ADMINIS­

TRATIVA DE ROSAS, LAS VE­

LAS, SANTOS LUGARES: EL

GALLEGO CALLEJAS, EL HE­

RRERO LOBATON Y LA RECU­

PERACION DE ARMAS POR EL

ARMERO ASTURLllNOBONIFA­

CIO DOIST[J1A. PROLIJO CUI­

DADO DE LOS CABALLOS (EL

DESVAN DE CLIO) (73-40),

FUSILAN A UN HIJO DEL GE­

NERAL LAMADRID, DE DIE­

CIOCHO AÑOS, LLAMADO CI­

RIACO (1842), HERIDO, LO DE­

GUELLAN, Jl;L FIEL CANDIDO

(EL DESV AN DE CLIO) (73-41J.

1622: UN IMAGINARIO CON­

GRESO DE! MATRONAS, por

Guillermo Furlong (73-64),

¡;;L GENIO MALEFICO DE AR­

TIOAS, por Clemente Dumrauf

I 74-34J.

PAGO LARGO, por Antonio

Em!!io Castello (74-521.

CORDOBA: DE SOBRE MONTE

A BUSTOS, por Efrain U, BischoH

(75-20),

COSTUMBREH 'CORDOBESAS

HACIA 1850, LAS CASAS DE

HUESPEf>ES. CRIADAS DES­

(':'\T 7.AR .i\7.TTr'A'R HAST/\ f'l~'

LA SOPA, LAS EMPANADAS AL

ABRIGO, LA PISADORA DE

MAIZ Y SU CANTO (EL DES­

VAN DE CLIO) (75-36>'

EL TUERTO DIAZ, PROFESOR

DE LATIN EN EL COLEGIO DE

MONSERRAT, APRENDER

MIENTRAS SE ENSERA, MO­

RRIONES Y PALMETAZOS (EL

DESVAN DE CLIO) (75-37).

LA RESISTENCIA DE CORDO­

BA A LA DOMINACION UNITA­

RIA, por Jose Ferreira Soaje

(75-40 ),

TRES HOMBRES DE CORDOBA.

GENERAL JOSE MARIA PAZ,

EL ESTRATEGA IEL DESVAN

DE CLIO) (76-38),

LA ESTAFA DEL SIGLO, por

Andrés 1. Flores (76-66),

LAMADRID EN PELIGRO DE

MUERTE, POR CONFUNDIR

UNA BOTELLA DE MEDICINA

CON UNA DE VINO, LO SALVA

UNA FRIEGA DE AFRECHO Y

UN BA1'l'O, AMENAZA DE DE­

GUELLO (EL DESVAN DE

CLIO) (77-20>'

ESTEBAN DE LUCA, EL POE­

TA Y LA POLVORA, por Alberto

Blasi Bramb!lla (77-54>'

UN CURIOSO PROCEDIMIEN­

TO PENAL EN 1848 (EL DES­

VAN DE CLIO), por Néstor Luis

Montezantí (78-26),

JUAN MARTIN DE PUEYRRE­

DON VUELVE AL PAIS Y MUE­

RE EN SU QUINTA, OBLIGA­

CION DE LLEVARLO AL CE­

MENTERIO EN EL "CARRITO

COLORADO" (EL DESVAN DE

CLIO) (78-29),

EL SINDICO LEIV A, EL QUE

EN LA REVOLUCION DE MAYO

PREGUNTO: "¿DONDE ESTA

EL PUEBLO" (EL DESVAN DE

CLIO) (78-30),

BRAULIO COSTA y SUS NE­

GOCIOS, por Hugo Raúl Ga'­

marinl (78-50),

LOS DIAS DE SARMIENTO EN

PARIS, por E, M. S, Danero ('19-

B),

FELIPE IBARRA, GOBERNA­

DOR DE SANTIAGO DEL ES­

TERO, LA COMPETENCIA DE

SU HERMANO FRANCISCO,

TRETA PARA SER DECLARA­

DO GOBERNADOR VITALICIO

IEL DESVAN DE CLIO) (79-19>'

ASPECTOS CIENTIFICOS DE

LA CAMPANA DE ROSAS AL

SUR (EL DESVAN DE CLIO),

por Susana B, Maceira 179-21),

SASTRES FRANCESES PARA

JUAN MANUEL DE ROSAS,

UNA CHAQUETA QU"E LE QUE­

DO CHICA, UN CHALECO CON

PINTITAS Y MUCHO PA1'l'O

AZUL (EL DESVAN DE CLIO)

179-21 J.

CONDUCTA POPULAR AL

ACERCARSE A BUENOS AIRES

EL EJERCITO URQUTCISTA

BURLAS AL LLEGAR A LA

n1T A RnT/I nfi~ r TU A N P~TTl

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DIADA INDIFERENCIA (EL

DESVAN DE CLIO) (79-23).

MARIANO MAZA, EL IMPLA­

CABLE REPRESOR, por Fernando

A. de Baldrich (79-32).

AMAS Y NODRIZAS CUANDO

NACIA LA PATRIA IEL DES­

VAN DE CLIO), por Manuel

Gulllermo León (80-24).

LA VIUDA DE FACUNDO RE·

PROCHA AL "ZARCO" BRI­

ZUELA EL HABERSE PASADO

A LOS UNITARIOS EL FAMA··

TINA, "CERRO DEL GRAN RO­

SAS" (EL DESVAN DE CLIOl

(BOc271.

ARTIGAS: HEROE ARGENTI­

NO, por Luis C. Alén Lascano

(60-42).

GARIBALDI, TROPERO EN

MONTEVIDEO, PERITO MER­

CANTIL Y PROFESOR DE MA­

TEMATICAS. PERIPECIAS DE

UN ARREO IEL DESVAN DE

CLIO) (61-31).

HACIA CASEROS, por Rosa Venutolo

y Julio Horacio Rube (81-

60 l.

EL "PARDEJON" RIVERA. por

Antonio Emilio Castello (82-3-4).

CUANDO MONTEVIDEO

AGUARDABA LOS EJERCITOS

DE ROSAS, por Efrain Quesada

( 83-81.

CASTIGOS CORPORALES EN

LAS ESCUELAS DE ANTARO.

AZOTAN AL HIJO UNICO DE

MARIANO MORENO. LA MA­

DRE SE QUEJA Y LO RETIRA

DEL COLEGIO. EL EMPEDER­

NIDO DIEGO MENDOZA 1 EL

DESVAN DE CLIOl (63-32).

¿SON AUTENTICAS LAS FIR­

MAS DEL ACTA "ORIGINAL"

DE AYACUCHO QUE "ESTA"

EN COLOMBIA, por Eduardo

L. COlambres Mármol 183-94).

ENSERANZA DE LA GEOGRA­

FIA EN LA EPOCA DE ROSAS,

SEGUN UN DIPLOMATICO

FRANCES. DEFENSA DE LAS

MALVINAS (EL DESVAN DE

CLIO) (64-47l.

COMO AD~INISTRABA JUSTI­

CIA ROSAS 1 EL DESV AN DE

eLlO l, por Néstor Luis Montezanti

165-261.

"EL ACOMODO" 1 EL DESV AN

DE eLlO), por Guido F. Quintana

186-44 l.

CINCUENTENARIO DEL FA­

LLECIMIENTO DEL DOCTOR

PASTOR OBLIGADO. EL PRI­

MER BARCO A VAPOR rl825·

IEL DESVAN DE CLIOI 187-36l.

BELGRANO y EL EJERCITO

AUXILIAR DEL PERU, por V

Mario Quartaruoio ! 87-381.

SANGRE DE REYES EN BUE­

NOS AIRES, por Julio A. Luqui

Lagleyze 188-28 l.

LA BANDERA ARGENTINA SO

BRE CALIFORNIA PI)1" Victo.

José Llaver 188-461.

SARMIENTO ENTRE ROHE·

MIOS y TAHURFS n()r F \·T S

n'.~ !lpl'n r Rfl SR'

ROSAS REPARTE TRES MIL

LEGUAS ENTRE COMPADRES

Y PARTIDARIOS. PERO N8

ENTRE FAMILIARES. LUEGO

DE CASEROS, SE REFUGIA EN

LO DEL MINISTRO INGLES

SIN SABERLO ESTE. ORDENA

UN BARO TIBIO y SE ECHA

A DORMIR EN UN SOFA 'El.

DESVAN DE CLIO r 89-391

Entre Caseros

y la ley Sáenz Peña

(1852-1912}

LAS ACADEMIAS PORTERAS ...

BAILE Y ALGO MAS ... por

Luis Soler Cañas 1l-34 l.

LA PENA DE MUERTE POR

SORTEO EN CATAMARCA por

Armando Raúl Bazán (1-44).

"ABRAZARNOS COMO HERMA­

NOS ... " por Jorge V. Galíndez

11-58).

EL LADO FLACO DE FELIPE

VARELA por Felipe Cárdena,

(h) (1-64>.

EL CRIMEN DEL FRANCES SO·

LITARIO por Faninal (1-861.

MElMORIAS DE UN SOLDADCl

DE LAVALLE por José Luis Lanuza

12-16).

EL DOCTOR ADOLFO ALSINA

(EL DESVAN DE CLIO) 12-24>­

CONTROVERSIA (EL DESV AN

LE CLIO) 12-24).

LA TRAGEDIA DE LA "ROSA­

LES" por Osvaldo Bayer (2-28)

13-34).

GABINO EZEIZA, VERDAD Y

LEYENDA por Luis Soler Caña~

(2-64 ).

CUANDO LOPEZ JORDAN SE

CONVIRTIO EN MUJER po:

Fermin Chávez 12-78).

LA HISTORIA CHICA: LOS DE

GOLLADORES por Juan M. Vi·

go 13-50l.

¡HA Y QUE INCENDIAR EL SAL­

VADOR! por Pablo Ibarra 13·

76L

CORO Y ORGANOS DEL TEM­

PLO Y CONVENTO DE SAN

FRANCISCO (EL I:ESV AN DE

CLIOI 14-38).

LOS CRIMENES DE TATA

DIOS, EL MESIAS GAUCHO

por Juan cal'los Torre (4-40),

SIMON RADOWITZKY ¿MAR­

TIR O ASESINO por Osvaldo

Bayer 14-58 L

LA TRAICION SE LLAMABA

COE por Jorge Larroe. 14-86 L

"TATITA HA MUERTO" 'EL

DESVAN DE CLIOI 15-301.

EL FUNERAL DE ROSAS 'EL

DESVAN DE CLIOI 15-32l.

LOS MILLONES DE ANCHORE

NA ¡ F'T nFS'\.' f\ 1\' nv rT ,ro \ 1;;

1 f

PANCHO SIERRA por Ferm!n

Chávez 15-34).

CALVUCURA Y EL CURA por

Horaeio J. Guido (5-56).

CUANDO SE ENOJO SARMIEN·

TO por Fermin Chávez (6-81.

FELIPE VARELA VmNE ... por

Felipe Cárdenas (h) (7-6\.

RENUNCIA DE J'UAREZ CEL­

MAN (ASI CONTARON LA HIS­

TORIA) por Ramón Cárcano

(7-44).

UNA CACERIA DE INDIOS por

Juan M. Vigo (7-60).

FIEBRE AMARILLA EN BUE­

NOS AIRES: DIARIO DE LA

GRAN EPIDEMIA por Miguel

Angel Seenna (8-6).

EL RESCATE DE LOS EXPE­

DICIONARIOS DEL "ANTAR­

TIC" por Santiago Mauro Comerel

(8-28).

LOS CONSTITUYENTES DE

1853, EN SANTA FE (EL DES'

VAN DE CLIO) (8-46),

REYES FRANCESES PARA LA

PATAGONIA por Adolfo R. Gn'

latoire (8-46).

DOS CRONICAS PARA ANA

MARIA por "Ignotus" y Arturo

Jauretche (8-72).

USOS, COSTUMBRES Y MODAS

EN BUENOS AIRES, EN 1870

(EL DESVAN DE CLIO) (9-28l

ASI ERA DON LEANDRO rEL

DESVAN DE CLIO) IS-301.

EL DERRUMBE DEL IMPERIO

PAMPA por Hugo 1. Nario (9-

321.

EL TRABAJO EN TUCUMAN.

EN 1904 (ASI CONTARON LA

HISTORIA) por Juan Blalel

Massé (9-48).

NUESTRA COLONIZACION y

EL GRINGO por Juan M. Vigo

1 S-60).

TRES IMAGENES DE LA RE­

VOLUCION DEL 90 (EL DES­

VAN DE CLIO) llO-36l.

UN CURIOSO CENSO OFICIAL

por César Jensen 00-52L

ORKEKE EN BUENOS AIRES

por Juan Lucio Almeida 110-561.

TRIUNFO DE LOS INDIOS EN

SIERRA OHICA (MAYO DE

1855) (ASI CONTARON LA HIS­

'rORIA) por Bartolomé Mitre

(11-70).

LOS CABALLEROS DE LA NO­

CHE: DELINCUENTES SIN

CASTIGO por Jaime E. Cflñás

111-841.

DON PANCHO ORMEl'IO, EL

MEDICO DE LA CUCHILLA por

Teófilo Cf>1indo Mercado 112

20).

EL MENU DEL DESIERTO po:

Horacio J. Guido 112-86).

LUIS PIEDRA BUI>NA. EL BUE"

PATAGON p0r FP!ipe C~rctf>n:l"'·

rhl 113-:10 l.

RAUCH: UN TEUTON ENTRI'

LOS PAMPAS 'PI nF'~VAN )le'

C'T. ro I '1::t SR I


ULTIMOS AJ


LOS CONSTI~UYENTES DE

1853, (EL DESVAN DE CLIO)

por Agustín Zapata Gollán (37-

32),

UN CARRO DE DESEMBARCO

EN EL PUERTO DE BUENOS

AIRES (EL DESVAN DE CLIO)

por Francisco Grandmontagnp

(37-33),

UN ALMACEN DE RAMOS GE­

NERALES DE ANTMO: "LA

BABILONIA" (EL DES VAN DE

CLIO) por Francisco Grandmontagne

(37-34),

CAHRETAS HACIA 1880 EN LA

PLAZA DE MONSERRAT (EL

DESVAN DE CLIO) por Francisco

Grandmontagne (37-35>'

"MARTIN FIERRO"", ALMA

ARGENTINA por E, M, S. Danero

(37-44>'

ARGENTINA, C&PITAL PARA­

NA por Maria Sáenz Quesada

(37-54>. ,

LA EXHUMACION DE LOS

RESTOS DE BELGRANO por

Jlmena Sáenz (38-30),

ALBERDI VIDA DE UN AU­

SENTE por Alberto Gonzále7.

Arzac (39-80).

ROCA Y LA VIRGEN DE LU­

JAN (EL DESVAN DE CLIO)

(39-32),

EL 90, PELLEGRINI, JUAREZ

y LOS FAROLES (EL DESVAN

DE CLIO) (3~-33).

LAS DOS REVOLUCIONES DE

1803 EN SANTA FE por Juan

M, Vigo (39-70),

PARA PASAR EL INVIERNO .. ,

ANTES por Jlmena Sáenz (39-

881.

NEGROS EN BUENOS AIRES

(EL DESVAN DE CLIO) (40-

24).

CLIMA POLITICO DE LA RE­

PlJ!BLICA EN LOS TIEMPOS

PROXIMOS A LA REVOLUCION

DEL 90 (EL DESVAN DE CLIO)

( 40-27).

A 101 AlIIOS DE LA FUNDACION

DE USHUAIA por Amoldo CancUni

(40-28),

LOS DOS VIAJES DE DON

BERNARDO por María Elena

Manzoni y Adriana Vianell'"

(40-36 ),

MARIANO DE VEDIA: UN RE­

TRATO EN VERSO (EL DESVAN

DE CLIO) (41-31),

UNA VISITA A MITRE, ECHE­

VERRIA, BISOJO (EL DESVAN

DE CLIO) (42-30>'

EL "OTRO" NEWBERY por Hernán

Ceres (42-621.

CABALLOS PARA LA GUERRA

CONTRA EL INDIO. MAl'IAS DE

LOS PROVEEDORES. EL ES­

TADO PAGA POCO. (EL DES·

VAN DE CLIO) (43-301.

EL CACIQUE COLIQUEO EN

UNA VERSEADA PAYADORES·

CA (EL DESV A N DI' "U()­

.

LA "BELLE EPOQUE" EN MAR

DEL PLATA por Jimena Sáenz

(45-58 >.

HABITANTES DE UN CONVEN­

TILLO EN 1886 (EL DES VAN

DE OLIO) (46-29 >.

LA ZANJA DE ALSINA, SEGUN

EL INGENIERO FRANCES QUE

DIRreIO SU CONSTRUCCION

(EL DESVAN DE CLIO) (46-30>'

LOS TABOADA por Luis C, Alón

Lascano (47-8).

ITALIANOS EN LA FUNDA­

CION DE LA PLATA (EL DES­

VAN DE CLIO) (47-32),

DEL VIEJO MONSERRAT IEL

DESVAN DE CLIO) (47-331,

GORl: UN ANARQUISTA EN

BUENOS AIRES por Jorge Larroca

(47-44),

MAS SOBRE VIEJOS ALMACE­

NES POR'rElIiOS (EL DESV AN

DE CLIO) (48-33),

EL VIEJO BARRIO DE BEL­

GRANO IEL DESVAN DE CLIO)

( 48 .. 331.

LOS NEGOCIOS DE DOMIN­

GUITO SARMIENTO (EL DES­

VAN DE CLIO) (48-35).

"íVOTACIONES ERAN LAS DE

ANTES!" (EL DESVAN DE

CLIO) (48-36),

INTENDENTES DE BUENOS

AIRES mL DESVAN DE CLIO)

(48-36 l.

ADIOS A LA CALLE FLORIDA

por Jimena Sáenz (48-38l.

POZO DE VARGAS: LA VICTO­

RIA DE UNA ZAMBA por Luis

C. Alén Lascano (48-68 L

LA DEMOLICION DE L·A RE­

COVA VIEJA (EL DESVAN DE

CLIO) (49-301.

EL MOVrMIENTO OBRERO EN

ROSARIO por Pl{wido GreL:1

(49-54 ),

MITR-E EN PAVON' LOS DIAS

NEFASTOS DE LA CONFEDE­

RACION por Alfrr>nn T p r7.8.rr.n

( 50-8),

MITRE SEGUN SU HIJO BAR

TOLITO 'FT nF~~,' ,\ -..; PF f'T ,Tn

1.')0 R 1

COSAS DE MITRE (EL DESVAN

DE CLIO) (50-29),

MITRE: EL MEJOR RETRATO

(EL DESVAN DE CLIO) (50-3IL

EL CREDO HISTORIOGRAFICO

DE MITRE (EL DESVAN DE

CLIO (50-32>'

COMO ERA Y QUE SIGNIFICO

MITRE (EL DESVAN DE CLI01

(50-34) .

DOS ETAMPAS DE MITRE (EL

DESVAN DE CLIO) (50-35>'

MITRE EN MONTEVIDEO EN

1891: GESTO Y VOZ (EL DES­

VAN DE CLIO) (50-35>'

MITRE Y LA ORGANIZACION

NACIONAL. "MISION" y "PER­

FIDIA" DE BUENOS AIRES po"

Luis Rodolfo Frías (50-36),

MITRE ¿QUIEN FUE por María

Sáenz Quesada (50-72l.

LA GUERRA AL PARAGUAY:

MITRE y LOPEZ por Ernesto

Zapata Icart (Suplemento N.

LA REPUBLICA DE LA BOCA

!-IACIA 1875. PEDRADAS, ALAM­

BRAZOS, "V E N D E T T A",

"MAFFIA" Y "MANO NEGRA"

(EL DESVAN DE CLIO) (53-38!.

EL BUEN HUMOR EN EL AN­

TIGuo PERIODISMO CORDO­

BES por Efraín U. Bischoff (53-

44).

CALFUCURA SE QUEJA AL

PRESIDENTE MITRE: EL PRO­

VEEDOR GAL V AN Y OTROS

LO ESTAFAN Y LE INSULTAN

SUS ENVIADOS mL DESVAN

DE CLIO) (54-281,

LLEGADA A BUENOS AIRES

DE LAS TR()P&~ ARGENTTNAS

LUEGO DE LA GUERRA DEL

PARAnUAY 1FT DPS\",r..N nr­

('T,Tnl 1!i4 11'


CORDOBA: A 100 MOS DE LA

EXPOSICION y EL OBSERVA·

TORIO por Elrain U. Bischolf

( 54-44).

APROXIMACION A JUAREZ

CELMAN par Luis Rodolfo

Frias (55-8 lo

LA CONQUISTA DEL DESIER­

TO: DE AlBINA A ROCA (EL

DESVAN DE CLIO) (55-42).

EL PARTIDO "MODERNISTA"

Y LAS "ZORRERIAS" DE ROCA

SEGUN UN CONTEMPORANEO

(EL DESVAN DE CLlO) (56-40).

REPORTAJE A MANUEL NA­

MUNCURA. EN BUENOS AIRES.

92 MOS (EL DESVAN DE CLIO)

(56-41) .

EVARISTO CARRIEGO, EL

SUSTO Y EL COLERA (EL DES­

VAN DE CLIOI (57-36l.

CLEMENTE ONELLI: TERNURA

y PATRIOTISMO (EL DESVAN

DE CLIO) (57-37).

LOS TIEMPOS DE DON LUCAd

CORDOBA por Carlos Páez de

la Torre (h) (57-42l.

TERREMOTO EN LA RIOJA po,'

Florencia Gllberto Aceñolaza

(58-~21.

ESTADO DE LAS FRONTERAS

EN LA EPOCA DE "MARTIN

FIERRO". MISERIA DE UN

MIl. YORDOMO. SOLDADOS QUE

DABAN LASTIMA. LE QUITAN

EL PONCHO (EL DESVAN DE

CLIO) (58-44).

ENTIERROS BARATOS EN L.\

RECOLETA: DE CIEN A DIEZ

PESOS (1862) (EL DESVAN DE

CLIO) (58-461.

RELOJEROS, SASTRES. HE­

RREROS Y ALBAl'IILES ENTRE

LOS PRIMEROS COLONOS.

PRODUCTOS NUEVOS: MANI.

REMOLACHA.MIEL,MANTECA

'EL DESV AN DE CLIO) (58-

47).

1864: QUE PUEDE HACERSE Y

QUE NO PUEDE HiACERSE EN

LOS MATADEROS DE BUENOS

AIRES (EL DESVAN DE CLIO)

158-48).

CENSURA TEATRAL EN BUE­

NOS AIRES EN 1875 (EL DES­

VAN DE CLIO) (58-49).

LA REVOLUCION RADICAL DE

1905 EN CORDOBA por Roberto

A. Ferrero (58-78).

EL CARRO DE LA BASURA EN

EL BUENOS AIRES DE FIN DE

SIGLO. OBLIGACIONES DEL

CARRERO: HIGIENE, NO PA­

RARSE EN ALMACENES, FON­

DAS Y PULPERIAS. NO PONER

DISTINTIVOS EN LOS CARROS.

IR AL PASO NATURAL (EL

DESVAN DE CLIO) (59-34).

MARTINEZ VILLERGAS. EL

ENEMIGO DE SARMIENTO por

E. M. S. Danero (59-361.

ARGENTINA. CAPITAL BEL­

GRANO por Mal'Í:l Sápnz Qupsada

(59-701.

DON TORCUATO y EL BUFNOS

ArRES OCULTO pnr h¡'H1 f'~H

:Il, '.'''rirW,1 r,n 8'

PRECAUCIONES CONTRA EL

COLERA (ELDESVAN DE CLIO)

(60-37).

PROTECCION DE LOS ANIMA­

LES EN EL VIEJO BUENOS Al·

RES (EL DESVAN DE CLIO)

(60-38).

PROSTITUCION EN BUENOS

AIRES EN 1875. ASEGURARSE

ANTE TODO (EL DESV AN DE

CLIO) (60-39).

ALEM EN TUCUMAN por Elena

del Valle Perilli (60-70).

ROCA A LA SOMBRA DE URo

QUIZA por Alfredo Terzaga

(60-82).

LOS POSSE DE TUCUMAN por

Carlos Páez de la Torre (h )

(62-30 ).

PLACIDO MARTINEZ. EL LI­

BERAL CORRENTINO por Antonio

Emillo Castello (62-421.

ORDENANZAS DE TRAFICO EN

EL BUENOS AIRES DE CO­

MIENZO DE SIGLO.VELOCI·

DAD MAXIMA: 14 KM. (EL

DESVAN DE CLIO) (63-311.

JOAQUIN V. GONZALEZ. GO­

BERNADOR DE LA RIOJA por

Armando Raúl Bazán (63-34l.

HERNANDEZ. POETA DEL

GAUCHO TRISTE por Juan Carlos

Vedoya (64-8l.

EL MAL GENIO DEL DOCTOR

ALEM (EL DESVAN DE CLIO)

( 64-40).

HOSPITALES EN BUENOS AI­

RES EN 1879 (EL DESVAN DE

CLIO) (64-41J.

LA VIDA EN UN FORTIN (1876)

(EL DESVAN DE CLIO) (64-42l.

FRANK BROWN: PAYASO IN­

OLVIDABLE (EL DESVAN DE

CLIO) (64-43).

LOS ARGENTINOS EN EURO­

PA: LOS HOMBRES DEL 80 por

Jimena Sáenz (64-44L

EL GAUCHO DESPUES DE CA­

SEROS por Delia Trinidad Chianelli

(64-62).

BUENOS AIRES Y SUS BA­

RRIOS (EL DESVAN DE CLIO)

( 65-30).

ESCUELA "PETRONILA RO­

DRIGUEZ". HOY CONSEJO NA­

CIONAL DE EDUCACION (EL

DESVAN DE CLIO) (65-31J.

LA EDUCACION QUE NOS LE­

GARON por Juan Carlos Vedoya

(65-321.

BUENOS AIRES EN 1911:

G R A N D E S AGITACIONES

OBRERAS. LOS "ROJOS CRE­

PUSCULOS" DEL CAFE "LA

BRASILEl'IA" (EL DESVAN DE

CLIO) (66-36).

LA DOLOROSA DE TANTAR­

DINI EN LA TUMBA DE FA­

CUNDO QUIROGA. INTENTO

PARA DERRIBARLA. UN OB·

SEQUIO AL YERNO DE FA­

CUNDO (EL DES V AN DE CLIO'

(66-38 ).

RETRATOS DE LOS OBISPOS

DE BUENOS AIRBS, EN LA CA·

TEDHAL I El. nF8V ..\ N n.o

í'T, Hl \ ,. /lA 0 \

LOS VIAJES DEL GOBERNA·

DOR CERRI por Florencio Gil·

berta Aceñolaza (67-24),

BANDOLERISMO EN BUENOS

AIRES DURANTE LA REVOLU­

CION DEL 90. MATANZA DE

GALLEGOS Y DE "CHINOS"

VIGILANTES (EL DESVAN DE

CLIO) (67-34).

EL SECUESTRO DE SANTILLAN

por Roberto Castro (68-42 lo

ASTUCIA Y FELONIA DE "EL

INDIO BLANCO". MUERTE DEL

CAPITAN MORALES Y SUS

SOLDADOS (1872)


1


VAN DE CLIO 1 188-251.

EL COMBATE DE LA VUELTA

DE OBLIGADO EN UNA NOVI>;­

LA (1903) IEL DESVAN DE

CLIOI 189-361.

LUIS CASTRUCCIO, UN BOR­

GJA MENOR, por Andrés 1.

l"lores (89-42).

CORDOBA EN TIEMPOS DEL

MARTIN FIERRO, por Roberto

A. Ferrero 189-501.

PROCESO AL DIQUE SAN RO­

QUE, por Luis Rodollo Fria,;

(90-81,

HISTORIA DEL VIEJO TEA­

TRO COLON, FRENTE A LA

PLAZA DE MAYO, DONDE SE

HALLABA EL "HUECO DE LAS

ANIMAR". UNA MISTERIOSA

GALERIA SUBTERRANEA !EL

DESVAN DE CLIOI (90-32\.

Entre Da Dey

Sáenz Peifa 'JI la

calqja de Y,igayen

(1912-'8930)

MEMORIAS DE UN COMISARIO

pOI' Juan M. Vigo (1-491.

HIPOLITO YRIGOYEN, ESE

ENIGMATICO CONDUCTOR,

por Fellpe Cárdenas (h 1 (2-61.

SUEJS)OS DE GRANDEZA PARA

EL NORTE PATAGONICO, por

Juan Lucio Almeida (3-641.

LUIS AGOTE Y LA TRANSFU­

SION SANGUINEA, por Julio A.

Delamónica (4-50).

LA SEMANA TRAGICA, por

Nicolás Babini (5-81.

MEMORIAS SOBRE LA REVO­

LUCION DEL 6 DE SEPTIEM­

BRE DE 1930 (ASI CONTARON

LA HISTORIA 1, por José María

Sarobe (5-621.

MISION EN FRONTERA NOR­

TE, por Antonio M. Biedma R

( 5-841.

FlRiPO-DEMPSEY: EL COMBA­

TE DEL SIGLO, por José Speroni

(6-26).

TRIPTICO DE LA ARGENTINA

DORADA, por Jorge Koremblit

(7-68) ,

ENTRE LA DUDA Y LA FE: LA

MADRE MARIA, por Andrea

Mallricl (9-8L

EL FIN DEL "PRINCIPESSA

MAFALDA", por Migue! Angel

Se en na (11-56).

CORDOBA HACE CINCUENTA

A1'I0S: LA REFORMA Y UN

REFORMISTA, por Horaeio

Sanguinetti 112-381.

REVOLUCION SOCIAL EN LA

SELVA, por Hamón Tissera (12-

64) .

LOS VENGADORES DE LA PA­

TAGONIA TRAGTCA, por Osv81-

d(l Bayr-r (14-~~) '15-5(1\

EL PELIGROSO OFICIO DE

PRESIDENTE, por Adolfo Enrique

ROdriguez (18-8),

EL COLEGIO DE LA PATRIA

por Horaelo Sanguinetti (19-

50 ).

DICIEMBRE DE 1913 (PEQUE­

ÑO CALENDARIO CONTEMPO­

RANEO 1 (20-931.

BAIROLETTO, EL ULTIMO

BANDIDO ROMANTICO, por

Hugo Chumbita (Suplemento

NO 101,

SANGRE EN SAN JUAN, por

Roberto Juárez (21-441,

DI GIOVANNI, EL IDEALISTA

DE LA VIOLENCIA, por Osvaldo

Bayer (22-81 (23-661.

MARZO DE 1914 (PEQUEÑO

CALENDARIO CONTEMPORA­

NEOI (23-941.

LAS GUERRAS MUNDIALES Y

EL NEUTRALISMO ARGENTI­

NO, por Alfredo Policastl'o (Suplemento

NO 12>'

" ... Y EN EL MEDIO DE MI

PECHO, CARLOS WASHING­

TON LENCINAS", por Dardo

Olguin ( 24-8 1 .

DE PALERMO A LA CASA

BLANCA: EL VIAJE DE GATO

Y MANCHA, por Hernán Ceres

(25-22) .

EL DIPUTADO BROMOSODI­

CO, por Héetor José Iñigo Can'era

(25-621,

CARLOS GARDEL, MARTIR

ORILLERO, por Tabaré de Pauia

(27-81,

EL CENTENARIO DE LA INDE­

PENDENCIA, por Jimena Sáem

(27-861.

RAMON SILVEYRA. EL QUE

FUGO DOS VECES, por Fernando

Quesada (30-72 l.

"CRITICA" Y LOS AÑOS 20, por

Raúl González Tuñón (32-54>'

LOS ANARQUISTAS EXPRO­

PIADORES, por Osvaldo Bayer

«32,-81 (34-701.

HIPOLITO YRIGOYEN, DOC­

TOR, pOr Alberto González Arzae

(35-641.

JUAN RAMON VIDAL, EL "RU­

BICHA" DE CORRIENTES, por

Ernesto Córdova Alsina (40-81.

EL MOVIMIENTO ESTUDIAN­

TIL Y LA CAIDA DE YRIGO­

YEN, por Horacio Sanguinettl

( 40-54>'

1921: LA MASACRE DE JACIN­

TO ARA UZ, por Osvaldo Bayer

145-401.

LA "BELLE EPOQUE" EN MAR

DEL PLATA, por Jimena Sáenz

(45-58) ,

CARUSO y BUENOS AIRES, por

Horaeio Sanguinetti (49-341.

ASUERO: TRIGEMINO y PO­

LITICA, por Ernesto Goldar (53-

601.

EL GRITO DE ALCORTA: LA

REBELJON CAMPESINA DE

1912, por Placido Grela (54-72).

CUANDO EL F'OLKLORE LLE­

GO A BUENOS AIRES, por Lui,

C. Alén LA.scano (56-641

LA EXCURSION DEL "MONTE

CERVANTES", NAUFRAGIO EN

EL SUR, por Jimena Sáenz (57-

60) .

EL CLUB DEL PROGRESO: DE

CASEROS A LA "BELLE EPO­

QUE", por H, J. Iñigo CarIera

(57-681,

SAN CARLOS: LA ULTIMA

BATALLA DE CAFULCURA, por

Miguel Angel Scenna (59-501.

JUAN B. JUS'l'O Y LA CUES­

TION NACIONAL, por Em!lio J.

Corbiére (62-81,

EL NEGRO RAUL, BUFON DE

LA "MUCHACHADA BIEN" (EL

DESVAN DE CLIOI (62-281.

LA COMIDA ANUIAL DE LAS

FUERZAS ARMADAS, por Juan

V. Orona (63-47>'

WILLIAM MORRIS: EL APOS­

TOL DE LA NWEZ, por Hernán

Ceres (66-81.

CENSURA MUNICIPAL, ARTIS­

TICA y LITERARIA, EN BUE­

NOS AIRES 119191 (EL DESVAN

DE CLlO) (66-371,

HUAYTIQUINA: UN FERROCA­

RRIL PARA RECTIFICAR GEO­

GRAFIAS, por Maria del Carmen

Torneo (66-40).

JULITO ROCA y EL COMPLOT

DE 1922, por Roberto A. Ferrero

(67-38).

MOSCONI, EL PETROLEO Y

LOS TRUS'1'S, por Juan Carlos

Vedoya (68-81.

HUELGA EN LA PROVINCIA

DE BUENOS AIRES EN 1918.

PASO DE UN TREN BLINDA­

DO, ROMPEHUELGAS, ARMA­

DO CON FUSILES, IMPRECA­

CIONES Y PEDREA (EL DES­

VAN DE CLIQ) (69-221.

CRIMEN EN EL BARRIO NOR­

TE, por Jimena Sáenz (69-261.

ARGENTINA Y LA GRAN GUE­

RRA, por Luis C, Alén Laseano

(69-341.

UN BURDEL POBRE EN BUE­

NOS AIRES HACIA 1920. UNA

EVANGELISTA PREDICA EL

EVANGELIO (EL DESVAN DE

CLIO) (70-261.

1916: EL RADICALISMO AL

PODER, por Eduardo H. Martine

(70-441,

TAREAS EN UN FRIGORIFI­

CO, CARNE PARA CONSERVA,

"BUENA" O PARA EL "TACHO",

LA INSPECCION MUNICIPAL

(EL DESVAN DE CLIOI (74-331.

TRES HOMBRES DE CORDO­

BA: LEOPOLDO LUGONES, EL

POETA (EL DESVAN DE CLIOI

(76-401.

PETTTORUTI EN 1924: REVO­

LUCION y ESCANDALO, por

Rosa Guayeochea de Onolri (76-

52),

EL PRIMER GOBIERNO RADI­

CAL DE ENTRE RIOS, por Carlos

Ricardo Altinier (77-81.

LA W..ANSION DE INVIERNO

por Emilio Noya (77-43).

OlUGEN DEL PARTIDO COMU­

NIsTA ARGENTINO, por llm L

¡io .J, Corbiére (81-8)


I

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LOS CANTONI: CLAN POPU­

LISTA SANJUANINO. por Celso

ROdriguez (62-6 lo

YRIGOYEN, 1926: TOP SECRET

por Carlos Alberto Mayo y Fernando

Garcla Mollna (63-52),

"LA PROTESTA" LONGEVA

VOZ LIBERTARIA: por Fernando

Quesada (83-681.

LUGONES. LA HORA DE LA

ESPADA. por Alberttl Blasl

Bram billa (85-81.

FERNANDO FADER ENTRE EL

IMPERIALISMO Y EL ARTE.

por Enrique Díaz Arauja (86-8),

UNA CARTA DE ROCA A SU

CRIADO, DESDE LA ESTAN­

CIA: BUENA SALUD, ALGU­

NOS OLVIDOS Y RESIGNA­

CION A LOS 70 (EL DESVAN

DE CLlO) (86-41).

EL RETIRO DE LA FRAGATA

SARMIENTO (1918). EL CRU­

CERO - ACORAZADO "PUEY­

RREDON" (EL DESVAN DE

CLIO) (89-381.

LA NACIONALIZACION DEL

PETROLEO, UNA ASPIRACION

YRIGOYENISTA, por Luis e

Alén Lascano '90-501.

Entre la caída de

Yrlgoyen y la calda

de Perón (1930-1966)

PALOMAR: EL NEGOCIADO

QUE CONMOVIO AL REOIMEN

por Osvaldo Sayor (1-18>'

VIDA Y MUERTE DEL ULTIMO

SERVICIO SECRETO DE PE­

RON. por Rodolfo Walsh (4-6\

MIBION EN FRONTERA NOR­

TE, por Antonio M. Bieodma R

(5-84) ,

RUOOIERITO: UN TANGO

CON EL DEDO EN EL GATI·

LLO. por Tabaré de Paula '6·

2'8l,

EL FIN DEL ULTIMO CORSA­

RIO: TRAGElDIA Y SUPERVI­

VENCIA DEL GRAF BPEE. por

Osvaldo Bayer (6-74).

LA MUERTE DE GUJ!:VARA:

CORDOBA 1933. por Arami,

Funes 110-261.

VITO DUMAS: A UN CUARTO

DE SIGLO DEL VIAJE DEL

NAVEGANTE SOLITARIO. por

Pedro OIgo Ochoa (10-40).

PERON y SUS INTIMOS (ASI

CONTARON LA HISTORIA)

por Gulllermo A. Platter (12~

58)

DE LA TORRE CONTRA TO­

DOS. por Juan M. Vigo (13-8).

CONFINAMIENTO EN MARTIN

GARCIA DE LOS DIRIGENTES

RADICALES EN 1934 'ARI

CONTARON LA HISTORIA'

)11"1' M:'lrin M Gnirln i 1~-441

BAIGORRI. EL "MAGO DE LA

LLUVIA", por Hernán Cere:;:

03-70) .

PREHISTORIA DE EVA PERON

por José Capsltskl (14-81.

VIERNES SCARDULLA y EL

TESORO DE SOBREMONTE, por

Hernán Ceres (19-24).

NOVIEMBRE DE 1948 (PEQUE-

1'10 CALENDARIO CONTEMPO­

RANEO) 09-90).

ALTA TRAICION: EL CASO

MAC HANNAFORD. por Armando

Alonso Plñelro (20-50).

ENERO DE 1944 (PEQUE1'I0

CALENDARIO CONTEMPORA­

NEO) (21-91),

BAIROLETTO, EL' ULTIMO

BANDIDO ROMANTICO, por

Hugo Chumblta (Suplemento

NQ 10),

ZAVALITA. EL 1'lANDU CRIO­

LLO, por Hernán Ceres (22-70).

LAS GUERRAS MUNDIALES Y

EL NEUTRALISMO ARGENTI­

NO, por Alfredo Pollcastro (Suplemento

NO 12),

1935: FUSILAMIENTO EN SAN­

TIAGO DEL ESTERO, por Fernantlo

Quesada (28-52).

SABATTíN:f>; EL PRESIDENTE

QUE NO FUE, por Horacio J

Guido (29-8).

BRADEN Y PERON, por Miguel

Angel Seenna (30-8).

VIDA, PASION y MUERTE DEL

ARTICULO 40, por Alberto González

Arzac (31-361.

PRIMER TREN A BARILOCHE,

por Eugenio CarIe (34-641.

FORJA: LA LUCHA EN LA "DE­

CADA INFAME", por Miguel

Angel Scenna (37-8) (38-66),

JUAN RAMON VIDAL, EL "RU­

BICHA" DE CORRIENTES. por

Ernesto Córdova Alsina (40-81.

REVOLUCION LIBERTADORA:

QUINCE A1'lOS DESPUES, por

Hernán Ceres (41-8 J.

"EL NACIONAL": CATEDRAL

(y EPITAFIO) DEL TANGO. por

Arlel Magallanes (41-60),

1934: LA OLIMPIADA DE LA

EUCARISTIA por Jimena Sáen7,

(42-32) ,

LOS NffiOS CANTORES. por

Hernán Ceres (44-34 ) .

HOMERO MANZI: POESIA y

POLITICA, por Luis C. Alén Lascano

(46-8).

OMAR VffiOLE: EL HOMBRE

DE LA VACA, por Ernesto Goldar

(46-44),

CUATRO CANDELABROS PARA

HIPOLITO YRIGOYEN, por Ratnón

Tissera (51-50).

CRADE: EL ESCANDALO DEL

SIGLO, por Miguel Angel S"enna

(52-8 J.

LA CONSTJTUCI0N JURTICIA­

LISTA IW 194~ por Alber\{)

Gonznlf'7 /\n::t:r JRll)l)f'mf'n~n

Nr' 411

LUCIANO MOLINAS: EL GO­

BERNADOR QUE CUMPLIO,

por Juan M. Vigo (54-81.

GUILLERMO STABILE: EL

HOMBRE FUTBOL. por Manuel

Gu!llermo León (58-68),

LOS PRESOS DE BRAGADO,

UNA INJUSTICIA ARGENTINA

por Fernando Quesada (63-701.

EL GOLPE DE MENENDEZ, por

Diana Alicia Tussle y André,

Federman (67-81.

JOAQUIN PENINA, EL PRIMER

FUSILADO, por Fernando Quesada

(68-781.

BIDRNABE FERIREYRA, EL

MORTERO DE RUFINO, por

Hernán Ceres (69-54),

SUBMARINOS ALEMANES EN

MAR DEL PLATA, por Migue'

Angel Moyana 172-361.

CORDOBA: rIACIA LA MODER­

NIZACION, por Carlos Tagl o

Achával (75-1021.

LOS LOMUTO O EL TANGO AL

PODER, por Daniel y, Delia Costa

(76-741.

EL PACTO Y LAS VACAS, po,

Juan Carlos Vedoya (78-8),

1934: RADICALES EN USHUAIA

por Jlmena Sáenz (78-34).

EL PACTO Y LA MONEDA, por

Juan Carlos Vedoya (80-68),

EL CASO DE MARTITA STUTZ,

por Hernán Ceres (81-46),

EL PACTO Y EL PETROLEO,

por Juan Carlos Vedoya (84-66)

LA ULTIMA MONTONERA RA­

DICAL, por Diana Alicia Tus.,lp

y Andrés Federman '87-78\.

LA CAlDA DE LUIS GAY, pnr

Juan Carlos Torre (89-801

Enfre la calda de

PenSn y

,. actualidad

(195S-1974j

FEBRERO DE 1958 (PEQUEl'lO

CALENDARIO CONTEMPORA­

NEO) (22-92),

ABRIL DE 1959 (PEQUE1'IO CA­

LENDARIO CONTEMPORANEO '

(24-93),

JUNIO DE 1956 (PEQUE1'I0 CA­

LENDARIO CONTEMPORANEO I

(26-90) ,

FRONDIZI y EL CASO DE LAS

CARTAS CUBANAS, por Miguel

Angel Scenna (48-8 \.

HACE DIEZ A1'IOS: LA CA IDA

DE FRONDIZI, por Enrlq\le

Alonso (59-8).

HACE DIEZ A1'I0S: AZULES Y

COLORADOS, por Alberto Alv9'

rez y Enriqllf' Walker (6!; -8).

PF'R ON ET rn)'\¡1TFNZO n~T


EXILIO. por César A. Ross (69-

B) ,

CORDOBA: DE LA REVOLU­

CION LIBERTADORA AL "COR­

DOBAZO", por Horado Sanguinetti

175-124),

LAICA O LIBRE: LOS ALBO­

ROTOS ESTUDIANTILES DE

1958, por Horaclo Sanguinptti

'RO-8) ,

"fe mas argentinos

ubicados en

diversas épocas

LA HISTORIA ARGENTINA E)I

EL CINE ARGENTINO, por Jorge

MIguel Couselo 13-56),

HISTORIA DE LA MITAD MAS

UNO, por José Speroni 14-80)

BREVE HISTORIA POLITICA

DEL TEATRO COLON, por Horacio

Sangulnetti 15-67),

LA ROSADA SEDE DEL PODER

por Felipe Cárdenas Ih) (8-76',

VIEJO VICIO, LA RULETA, P"l'

Hernán Ceres 19-72),

EL TANGO: UNA AVENTURA

POLITlCA y SOCIAL 11910-,

1935), por Tabaré de Pau!a (11-

8) ,

HOMBRES EN EL BRONCE (EL

DESVAN DE CLIO) 111-43),

FRANCISCO CANARO, 700 TAN­

GOS EN EL SIGLO DE UN PAIS

por Justo Piernes 117-58),

EL TRANVIA PORTEl


,

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P.B\lEGU MIT1'ELllACH. GuUlotlno - PERRERIAS

(l3-501; TIEMPO DE TIGRES 131-22); HA

CAlDO UNA ESTRELLA 133-62); LOS GA

TOS T AMBlEN TIENEN SU HISTORIA

(41-82); EL FUSILAMIENTO DE BORGES

CUANDO BELGRANO NO PERDON0

156-44),

ACEtiíOLAZA, F'lorancio GUberto - ATACAMA.

ESE INMENSO DESIERTO 145-5fi); RIO

BRAVO EL PILCOMA YO 151-32); TERRE

MOTO EN LA RIOJA 158-32); LOS VIAJES

DEL GOBEliNADOR CERRI 167-241,

I\.CEVEDO. Rugo - EL ENAMORADO SIMON

BOLIVAR ISuplBmenlo N° l),

1\. GUlRRE. Máximo - LOS CABALLOS DEL RES

TAURADOR l]q74) A CABALLCJ HACIJl

LA HISTORIA (36:


_, __ o

ANTONIO RIVERO, EL GAUCHO DE LAS

MAL VINAS (20-8); SAN MARTIN Y EL

ESTANDARTE DE PIZARRO (26-28); BAR­

CO A VAPOR EN EL CHOCON (32-74);

EL TERCER HOMBRE EN SAN LORENZO

(42-44),

ALONSO. Enrique - HACE DIEZ ANOS: LA

CAIDA DE FRONDIZI (59-8),

ALONSO PI&EIRO. Armando - ALTA TRAI

CION: EL CASO MAC HANNAFORD

(20-50),

ALTlNlER. Carlos Ricardo - EL PRIMER GO­

BIERNO RADICAL DE ENTRE RIOS (77-

S); ENTRERRIANOS EN EL RIO DE LA

PLATA (SO-56); A lOO ANOS DEL PRIMER

REGISTRO CIVIL DEL PAIS (BI-34),

ALVAREZ. Alberto - HACE DIEZ AÑOS: AZU­

LES Y COLORADOS (65-S), en colaboración.

ARAOZ. Isabel - ¡SIETE ES MI CANAL! (Su

plemento N9 34), en colaboración,

BABIN!, Nicolás - LA SEMANA TRAGICA (5-8)

BALDRICH, Fernando A, de - MARIANO MA­

ZA, EL IMPLACABLE REPRESOR (79-32),

BARBA, Enrique M, - LA PRIMERA INVASION

INGLESA (43-4B); ¿QUIEN FINANCIO LA

CAMPANA AL DESIERTO (4B-50),

BARRIONUEVO IMPOSTI. Víclor - LAS CLAVES

SECRETAS DEL GENERAL PAZ (9-20); LA

REVOLUCION COMUNERA DE CORDO­

BA EN 1774 01-46); LA MUJER EN LAS

CAMPANAS SANMARTINIANAS (Suplemento

N9 29),

BARTOLUCCI, Cristina - BIBLIOGRAFIA GENE­

RAL DE HISTORIA (Suplemento N° 3B),

en colaboración,

BAYER. Osvaldo - PALOMAR: EL NEGOCIADO

QUE CONMOVIO UN REGIMEN 0-18);

LA TRAGEDIA DE LA "ROSALES" (2-

2B) (3-34); SIMON RADOWITSKY ¿MAR­

TIR O ASESINO (4-5S); EL FIN DEL UL­

TIMO CORSARIO: TRAGEDIA Y SUPER­

VIVENCIA DEL GRAF SPEE (6-74); LOS

VENGADORES DE LA PATAGONIA TRA­

GICA 04-22) OS-SO); DI GIOVANNI, EL

IDEALISTA DE LA VIOLENCIA (22-S) (23-

66); LOS ANARQUISTAS EXPROPIADO­

RES (33-B) (34-70); 1921: LA MASACRE DE

JACINTO ARAUZ (45-40),

BAZAN. Armando Raúl - LA PENA DE MUER­

TE POR SORTEO EN CATAMARCA 0-

44); JOAQUIN V, GONZALEZ, GOBERNA­

DOR DE LA RIOJA (63-34),

BENAROS, León - EL DESVAN DE CLlO (N° l

al 90),

BERTOLlNO. Graciela - BIBLlOGRAFIA GENE

RAL DE HISTORIA (Suplemento N9 3B),

en colaboración.

BIEDMA, Antonio M, - MISlON EN FRONTERA

NORTE (5-84),

BISCHOFF, Efraín U, - SOBRE MONTE, EL

GRAN CALUMNIADO (6--66); EL BUEN

HUMOR EN EL ANTIGUO PERIODISMO

CORDOBES (53-44) L:ORDOBA: A IUu

AÑOS DE LA EXPO:;ICION y EL OBSER­

VA TORIO (54-44); ARROYO, EL ACUNA

DOR DE LA MONEDA (72-76); CORDO

BA, DE SOBRE MONTE A BUSTOS: "EL

INFERNAL ATENTADO DE BUENOS AY­

RES" (75-20),

BLAS! BRAMBILLA. Alberto - ESTEBAN DE LU

CA, EL POETA Y LA POLVORA (77-54);

LUGONES, LA HORA DE LA ESPADA

(B5.8),

BONASTRE. Gaspar R, - UN EPISTOLARIO AL

MAFUERTEANO (86-6B),

BORSANO. Margarita - UNA RECORRIDA IMA

GINAR,IA DE LA PLAZA DE MAYO

(24-36),

BOTTIN!. AtUio - ANTIGUOS CUARTELES DE

BUENOS AIRES (51-62),

CABRERA PADILLA, Amancla - UN ANDALUZ

EN BUSCA DE UN INCARIO (54-60),

CAFFERA. Allcla - BIBLIOGRAFIA GENERAL

DE HISTORIA (Suplemento N9 38), en colaboración,

CANCLlN!, Amoldo - FUEGUINOS EN LA COR

TE BRITANICA (27-34); EL MARINO IN­

GLES QUE MURlO POR AMOR A NUES

TROS INDIOS (29-34); A 101 AÑOS DE

LA FUNDACION DE USHUAIA (40-28);

DIEGO THOMSON: PEDAGOGO DE

AMERICA (52-S6)'

CANAS. Jaime E, - LOS CABALLEROS DE LA

NOCHE: DELINCUENTES SIN CASTIGO

01-84); LOS ESPIAS DE SAN MARTIN

(16·20); EL PRIMER AGENTE RUSO: ADA N

GRAANER (30·42),

CAPSITSKI. José - PREHISTORIA DE EVA PE

RON 04-8),

CARDENAS, Felipe (h) - LAS MUJERES DE DON

JUAN MANUEL 0-6); EL LADO FLACO

DE FELIPE VARELA 0-64); HIPOLlTO YRI­

GOYEN, ESE ENIGMATICO CONDUCTOR

(2-6); PROCESO A LOS RESPONSABLES

DE BARRANCA Y ACO (3-6); JUAN MA­

NUEL BERUTI, EL CONSTANTE CRONIS

TA (5-7S); FELIPE VARELA VIENE... (7-8):

LA ROSADA SEDE DEL PODER (B-76)

LUIS PIEDRA BUENA, EL BUEN PATAGON

(J 3-30); LOS TRES RENUNCIOS DEL GE

NERAL ALVEAR (15·22); VIDA, MUERTE

Y RESURRECC!ON DEL CHACHO (25-8)

CARTE, Eugenio - SARMIENTO EN ROSARIO

DE LA FRONTERA (22-82); LAS V ARIAS

MUERTES DE SANTOS GUAYAMA (23-

36); LA SABANA SANTA (30-36); PRIMEE

TREN A BARILOCHE (34-64),

CARUGO. Esteban - EL REDESCUBRIMIENTO

DE LAS RUINAS DE SAN CARLOS EN

MISIONES (70-54), en colaboración,

CASABLANCA, Adolfo - LA MUERTE DE LA

VALLE: ENIGMA PARA HISTOHlADOHES

(7-52); LA TRAICION A LA REVOLUC!ON

DEL NOVENTA (] 7-8),

CASARTELLl. Manuel A, - RIO TERCERO, UNA


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11,

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VlEJA HlS'l'URlA (:'2-74)

CASTELLO. Antonio Emilio ' LA lSLA HlSTO

RICA (56-8); PLACIDO MARTINEZ, EL LI­

BERAL CORRENTINO (62-42); LA CRUZ

DEL MILAGRO DE CORRIENTES (67-50);

PAGO LARGO (74-52); EL "PARDEJON"

RIVERA (82-34).

CASTRO. Roberto - EL SECUESTRO DE SAN

TILLAN (68-42)

CENTENO. Carlos - EL PLAN DE SAN MARTIN

06-90).

CERES. Hern(Ín - VIEJO VICIO, LA RULETA

(9-72); BAIGORRI, "EL MAGO DE LA

LLUVIA" 03-70); VIEENES SCARDULLA

y EL TESORO DE SOBRE MONTE 09-24);

ZAVALITA, EL ÑANDU CRIOLLO (22-70);

DE PALERMO A LA CASA BLANCA: EL

VIAJE DE GATO Y MANCHA (25-22); RE·

VOLUCION LIBERTADORA: QUINCE

AÑOS DESPUES (41-8); EL "OTRO" NEW·

BERY (42-62); LOS NIÑOS CANTORES (44

34); WILLIAM MORRIS: EL APOSTOL DE

LA NI:ÑEZ (65-8); BERNABE FERREYRA

EL MORTERO DE RUFINO (69-54); EL CA·

SO DE MARTITA STUTZ (81-46).

COLOMBRES MARMOL. Eduardo L. - LA EN

TREVISTA DE GUAYAQUIL: NUEVOS

APORTES (60-64); ¿SON AUTENTICAS

LAS FIRMAS DEL ACTA "ORIGINAL"

QUE "ESTA" EN COLOMBIA (83-94).

COMERCI. Santiago Mauro - EL RESCATE DE

LOS EXPEDICIONARIOS DEL "ANTAR­

TIC" (8-28); ARGENTINOS EN LA ANTAR­

TIDA 09-66).

CORBlERE. Emillo J. - JUAN B. JUSTO Y LA

CUESTION NACIONAL (62-S); ORIGENES

DEL PARTIDO COMUNISTA ARGENTINO

(SI-S).

CORDOVA ALSlNA. Ernesto - JUAN RAMON

VIDAL, EL "RUBICHA" DE CORRIENTES

(40-S).

COUSELO. Jo~ge Miquel - LA HISTORIA AR­

GENTINA EN EL CINE ARGENTINO (3-56);

LA HISTORIETA DEL ESPECTACULO (No

31 al 4S).

CUCClA ORREGO. Lucrecia - LOS HISTORIA

DORES. La Historia desde los ochento

años: Guillermo Furlong (28-62); Miguel

Angel Cárcano: la Academia (29-42); Julio

Irazusta: el revisionismo (30-52); Ar,

mando Raúl Bazán: la historia en las provincias

(31-54); Enrique Barba: la historia

con coraje (32-52); José María Rosa: más

de veinte libros (33-60); Edmundo Correas;

lodo Cuyo (34-40); José Luis Muñoz Azpiri;

somos un país de locos (35-46); Raúl A

Molino: historia y periodismo (37-50); RodaIfa

Ortega Peña, Eduardo Luis Duhal,

de: por partida doble (38-38); Juan Pablo

Oliver: historia económica (40-50); Ernesto

J. Filte: ni rosista ni antirresista (42-42)'

Raúl de Labougle: la importancia del se~

humano (45-56); Ricardo Caillet-Bois; la

Acod¡;;:lIllQ (4b-4:¿); Ricardo P1CClfilh: 10~

documentos (54-70); Carlos S A Sey¡ell:

un cordobés que nació en Buenos Aire::;

(57-5S); Enrique Díaz Arauja: la hIstoria

es interpretación (60-80); MUSEOS AR­

GENTINOS. Museo Histórico Nacional:

museo por antonomasia (39-64); Museo

del Pasado Cuyano (41-40); Sarmiento y

su museo (44-44); Marqués de Sobremonte

se detuvo el almanaque (52-54); Museo d"

Motivos Populares "Martín Fierro" (56,

76); EL ANTIGUO CONGRESO NACIO

NAL Y LA NUEVA ACADEMIA DE LA

HISTORIA (53-54); LA VITIVINICULTURA

EN LA ARGENTINA (Suplemento NQ 40)

CHAVEZ. Femún - CUANDO LOPEZ JORDAN

SE CONVIRTIO EN MUJER (2-78); PAN

CHO SIERRA (5-34); CUANDO SE ENOJO

SARMIENTO (6-8).

CHlANELLI. Della Trinidad - EL GAUCHO DES

PUES DE CASEROS (64-62); EL MONO

POLIO DE LA CARNE: REGLAMENTOS

E INTERESES 00-32); MAUA: LA PENE

TRACION FINANCIERA EN LA CONFE

DERACION ARGENTINA (S4-50).

CHUMBITA. Rugo - EL BOGOTAZO (Suplemen

to N9 4); BAIROLETTO, EL ULTIMO BAN

DIDO ROMANTICO (Suplemento NQ lO),

DANERO. E. M. S. - EL CRIMEN DE SANTA

FELICITAS (20-58); LAS BRUSCAS, CAM

PO DE CONCENTRACION CRIOLLO (25·

36); "MARTlN FIERRO" ... ALMA ARGEN

TINA (37-44); GARIBALDI Y SU AMOR

AMERICANO (47-62); SARMIENTO CON

SAN MARTIN (52-46); MARTINEZ VILLER

GAS. EL ENEMIGO DE SARMIENTO (59

36); LOS DIAS DE SARMIENTO EN PA

RIS 09-~l; SARMIENTO ENTRE BOHE

MIOS Y TAHURES (SS-5S); LOS NIETOS

DE HERODOTO (90-38).

DE BIASE. Juan - BOLIVIA, UNA REVOLUCION

INTERMINABLE (Suplemento N9 42),

DE DIEGO. J. A. - EL PADRE DE JUAN MO

REIRA (86-46).

DELAMONICA. Julio A. - LUIS AGOTE Y LA

TRANSFUSION SANGUlNEA (4-50),

DELLA COSTA, Daniel Y. - LOS LOMUTO O

EL TANGO AL PODER (76-74).

DE LELUS, Jllan Carlos - LAS BANDERAS DE

ROSAS 09-80).

DE PAULA. Tabaré - RUGGIERITO; EL TANGO

CON EL DEDO EN EL GATILLO (6·38),

EL TANGO: UNA AVENTURA POLlTICA

y SOCIAL (1910-1935) (!l-S); EL RIO DE

LA PLATA, RIO DE LA DISCORDIA (24·

48); CARLOS GARDEL, MARTIR ORILLE

RO (27-8).

DIAZ ARAUIO. Enrique - FERNANDO F ADEH

ENTRE EL IMPERIALISMO Y EL ARTE

(86-8),

DlNER DE BABlNI. Rosa - CRONOLOGIA AH

GENTINA 1501-1943 (Suplementos N9 35

36 y 37).


-,-,

DUMRAUF. Clemente ~ LA J::XPJ::lJllJUN MA

LASPINA (39-36); EL fUERTE SAN JOSE

EN LA PENINSULA VALDES 144-18};

PUERTO DE LA CONSOLACION (52-38);

LA CAMINATA DE HILARlO TAPARY

(55-70); LAS ANDANZAS DEL CACIQUE

CASIMIRO 172-58}; EL GENIO MALEFICO

DE ARTIGAS (74-34); MUSTERS, EL

"MARCO POLO" DE LA PATAGONIA

(SO-2S),

DREI. SUvia - LAS MUJERES DE SARMIENTO

1l7-34},

ESrEVEZ. Carmen Nidia - UN INGLES EN FA

MATINA, EN TIEMPOS DE RIVADAVIA

(3-20); JUAN FACUNDO QUIROGA, IN­

DUSTRIAL Y BANQUERO (9-7S),

ETCHEPAREBORDA. Roberto - EL CONSPIRA­

DOR Y LA PRINCESA (5-42); CAMPO

NEUTRAL. Cartas entre Roberlo Etchepareborda

y Miguel Angel Scenna sobre las

relaciones entre Argentina y Brasil (S5-50),

FANlNAL - EL CRIMEN DEL FRANCES SOLI­

TARIO (l-88).

FEDERICO. Rafael - RELACIONES ARGENTINO~

ITALIANAS: UN MAL COMIENZO (7-24);

"CIELITO NUBLADO POR LA MUERTE

DE DORREGO .. ," (lO-S),

FEDERMAN. Andrés - EL GOLPE DE MENEN

DEZ (67-S); LA LARGA MARCHA HACIA

LAS URNAS m-S}; LA ULTIMA MONTO~

NERA RADICAL (87-78), Todas en colabo~

ración.

FERLA. Salvador - EL PRIMER 17 DE OCTUBRE

(54-34); UNA "LIBERTADORA" PARA DO­

RREGO (5S-50); EL COMPLEJO DE BAR~

BARIE (83-36),

FERREIRA SOAJE. José - LA RESISTENCIA DE

CORDOBA A LA DOMINACION UNITA­

RIA 17 5-40},

FEBRERO. Roberlo A. - LA REVOLUCION RA

DICAL DE 1905 EN COH!)QBA (5S-78);

JULITO ROCA y EL COMPLOT DE 1922

(67-3S); EL GRITO DE ALCORTA EN COR~

DOBA (S6-7m; CORDOBA EN LOS TIEM~

POS DEL MARTIN FIERRO (S9-50),

FIITE. Ernesto J. - LOS AGRAVIOS A NUESTRA

SOBERANIA (73-44),

FLORES. Andrés 1. • LA ESTAFA DEL SIGLO

(76-66); LUIS CASTRUCCIO, UN BORGIA

MENOR (S9-42),

FONTANA. Esteban - LA ANEXION DE TEXAS

(Suplemento N9 17); JOSE BATLLE y OR­

DONEZ, UNA REVOLUCION PACIFICA

EN AMERICA (Suplemento N9 2S),

FUNES. Aramis - LA MUERTE DE GUEVARA

CORDOBA 1933 (10-29J.

roRLONG. Guillermo S. J. - EL ARTE DE 1M

PRIMIR EN AMERICA HISPANA (l534,

lSlO) (Suplemento N9 l); EL PASO DE LOS

ANDES (I6-46); jOAQUIN CAMANO y

BAZAN, EL "FAMOSO ARGENTINO" DE

HUMBOLDT (35-SS); SILENCIOS y SOLEM-

Njj)AUJ::S EN LA MUERTE DE BELGRANU

138-40}; AMERICO VESPUCIO, DESCUBRI,

DOR DEL RlO DE LA PLATA (40-86); RI,

VADAVIA y EL ASESINATO DE DORRE­

GO (43-76); LAS MISIONES y SUS PUE

BLOS (4S-So) (49-80) (51-SO); SAN TELMO y

EL RELOJ DE LOS INGLESES (SS-4S);

lS22: UN IMAGINARIO CONGRESO DE

MATRONAS (73-64); LA PRIMERA BUE­

NOS AIRES SE FUNDO EN PARQUE PA­

TRICIOS (79-24),

FRIAS. Luis RodoUo - MITRE Y LA ORGANI~

ZACION NACIONAL. "MISION" y "PER­

FIDIA" DE BUENOS AIRES (50-36); APRO~

XIMACION A JUAREZ CELMAN (55-S);

CORDOBA EN LA ORGANIZACION; EN­

TRE LA SUJECION y LA AUTONOMIA (75-

60); PROCESO AL DIQUE SAN ROQUE

(90-S).

GALMARINI. Hugo Raúl - BRAULIO COSTA

y SUS NEGOCIOS 17S-SO},

GALATOmE. Adolfo R. - REYES FRANCESES

PARA LA PATAGONJA (8-4SJ.

GALINDEZ. Jorqe V. - "ABRAZARNOS COMO

HERMANOS .. ," (I-5S).

GANDIA. Enrique De - LA VIDA SECRETA DE

SAN MARTIN (I6-8); FINAL DE UNA PO~

LEMICA (25-84),

GARCIA MOLINA. Fernando - YRIGOYEN,

1925: TOP SECRET (S3-52), en colaboración,

G1MENEZ. Hilarlo - LA HISTORIA ESTA JUNTO

AL CAMINO. ENTRE CORRIENTES Y EM,

PEDRADO, UN MJ.\.NGRULLO EVOCA EL

PASADO ARGENTINO (3-90),

GOLDAR. Ernesto - OMAR VlflOLE: EL HOM

BRE DE LA VACA (46-44); ASUEI\O: TRI

GEMINO y POLlTICA (53-60),

GONZALEZ ARZAC. Alberto - PEDRO Il ¿ABUE

LO DEL CODlGO CIVIL ARGENTINO

OS-26); EL BANCO INGLES Y LA CANO

NERA (22-60); VIDA, PASION y MUERTE

DEL ARTICULO 40 (31-36); HIPOLITO YRI­

GOYEN, DOCTOR (35-64); EL PRIMER

CODlGO (36-S6); ALBERD!, VIDA DE UN

AUSENTE (39-S); PROLONGACION DE LA

ESCLAVITUD EN LA ARGENTINA (Suplemento

ND 32); VELEZ y EL CODlGO

CIVIL (45·8); LA CONSTITUCION JUSTI­

CIALlSTA DE 1949 (Suplemento N9 4!);

70.000 ANOS DE HISTORIA ARGENTINA

(66-S4).

GONZALEZ rUÑON. Raíal - "CRITICA" Y LOS

ANOS 20 (32-54).

GUA YCOCHEA DE ONOFRI. Rosa - PETTO­

RUTI EN 1924, REVOLUCION y ESCAN­

DALO (76-52),

GUERRERO, aUda - TOROS EN BUENOS AIRES

(26-42),

GUIDO. Homelo ¡, . CALYUCUHA y EL CURA

(5-S6); EL MENU DEL DESIEHTO (] 2-S6);


"

'I!

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I

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i .

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SABATTINI, EL PRESIDENTE QUE NO

FUE (29-8),

GUTIERREZ. Ramón· ARQUITECTURA, IDEO­

LOGIA y POLlTICA EN LA REPUBLlCA

ARGENTINA (69-66),

GRELA. Plácido - EL MOVIMIENTO OBRERO

EN ROSARIO (49-541; EL GRITO DE AL

CORTA: LA REBELlON CAMPESINA DE

1912 (54-72),

HOGAN. Juan Luis - LAS ANDANZAS DEL CU·

RA BROCHERO (2072).

HUBEÑAK. Florencia - BIBLlOGRAFlA GENE

RAL DE HISTORIA (Suplemento N9 38),

en colaboración.

¡BARRA. Pablo - IHA Y QUE INCENDIAR EL

SALVADORI (3-76).

"IGNOTUS" - DOS CRONICAS PARA ANA

MARIA 18-721, en colaboración,

IÑIGO CARRERA. Héctor José - CUANDO BUS

TOS MANDABA (21-8); EL DIPUTADO

BROMOSODICO (25-62); JUAN BIALET

MASSE: UNA BATALLA POR EL DES·

ARROLLO Y LA jUSTIQA SOCIAL (Su

plemento N° 20); MORIR EN ALTO PERU

(33-48); CAUDILLOS EN LAS INVASIONES

INGLESAS (34-56); ACTUALIDAD DE

BELGRANO (38-8); HISTORIA Y LEYENDA

DEL INDIO HEREDIA (42-8); EL CLUB DEL

PROGRESO: DE CASEROS A LA "BELLE

EPOQUE" (57-68); HISTORIA DEL PODER

LEGISLATIVO (61-42),

¡RIARTE. Ignacio - LOS LIBRES DEL SUR (47

78),

jASCALEVICH. Eisa - LAS MUJERES ARGEN

TINAS (Suplemento N9 44).

JAURETCHE. Arturo - DOS CRONICAS PARA

ANA MARIA (8-72), en colaboración.

¡ENSEN. César - UN CURIOSO CENSO OFl

CIAL 00-52),

JUAREZ. Roberto - LOS LEALES AL REY 16-161

LOS CRIMENES POLITICOS: MUERTE

DEL DOCTOR MANUEL VICENTE MAZA

(9-40); UN GOLPE MAESTRO; LA EVA

SION DE BERESFORD EN 1807 01-74);

SANGRE EN SAN JUAN (21-44),

¡UTRONICH. Jerónimo - DEL CHASQUl AL SA

TELITE: HISTORIA DE LAS COMUNICA

QONES ARGENTINAS (Suplemento W

14); EL AGUA HECHA ENERGIA; HISTO

RlA DE UN CONNUBIO FELIZ (Suplemen

to N9 45).

KORDON. Bernardo - LA RAZA NEGRA EN El

RIO DE LA PLATA (Suplemento N9 71.

KOREMBLIT. Jorge .. TRlPTICO DE LA ARGEN

TINA DORADA (7-68),

LANUZA. José Luis - LA VUELTA AL MUNDG

DE LA "ARGENTINA" 0-80); MEMORIAS

DE UN SOLDADO DE LA VALLE (2-16),

LA RECITADORA DE LA REVOLUCION

02-90),

LARROCA. Jorgo - EL MISTERIO DE LOS TU

NELES COLONIALES DE BUENOS AIRES

(2-84); LA TRAICION SE LLAMABA COE

(4-88); UN POEMA PATRIOTlCO DE AN

GEL VILLOLDO A GUIDO SPANO (27

45); GORI: UN ANARQUISTA EN BUENOS

AIRES (47-44),

LENTINI FRAGA. Salvador - LA BATALLA MAS

IMPORTANTE (29-58).

LEON. Manuel GuUlormo - GUILLERMO STA·

BILE: EL HOMBRE - FUTBOL (58-681.

LEWIN. Bole"lao . TUPAC AMARU, UN LAR

GO GRITO DE L1BERAQON AMERlCA

NA (Suplemento N9 8).

LlTTER. Víctor A. - LA PREHISTORIA T AMBlEN

ES HISTORIA (9-52); ¿COMO SE POBLO

AMERICA (Suplemento N9 2),

LUNA. Féllx - LA HISTORIA JUNTO AL CAMI·

NO, EL ANTIGUO FUERTE ESPAÑOL DEL

PANTANO, EN LA RIOjA (7-76); ARTIGAS,

EL PADRE DEL FEDERALISMO (Suplemento

N9 181.

LUQUE COLOMBRES. Carlos - CORDOBA; LA

PRIMERA DESOBEDIENCIA, LA FUNDA

CION (75·8),

LUQUI LAGLEYZE. Julio A. - BUENOS AIRES

Y SUS CATEDRALES (72-48); LA CASA

DE EJERCICIOS DE LA BEATA ANTULA

(82-58); SANGRE DE REYES EN BUENOS

AIRES (88-28); LAS PLAZAS DE BUENOS

AIRES (90-64),

LLAVER. Víctor José· LA BANDERA ARGEN·

TINA SOBRE CALIFORNIA (88-46).

MABRAGAÑA. Mario A. - UN MITO PORTE

ÑO; LO DE HANSEN (44-50)

MAGALLANES. Ariel - "EL NACIONAL": CA

TEDRAL (y EPITAFIO) DEL TANGO (41

60).

MANZONI. María Elena - CRONOLOGIA DEL

GENERAL SAN MARTlN 06-78); ARGEN

TINA SOBRE LOS DOS MARES 09-36);

LOS DOS VIAJES DE DON BERNADO

(40·36), en colaboración.

MARCO. José Luis - DARWIN Y SU VIAJE A

TIERRAS ARGENTINAS (66-22),

MARCO DEL PONTo Raúl - LA DESTRUCCION

DE MENDOZA (17-24).

MARMOL. Mabel - LA PRIMERA PRIMERA

DAMA (4·26),

MARTINE. Eduardo H. - 1916: EL RADlCALlS

MO AL PODER (70-44).

MAURICI. Andrea - ENTRE LA DUDA Y LA

FE: LA MADRE MARIA (9-8).

MAYO, Carlos Alberto - YRIGOYEN, 1928: TOl-'

SECRET (83-52), en colaboración.

MC LOUGHLIN. Guillermo - JUAN MORElKA

DE LA ARENA A LA GLORIA 05-8)

MERCADO. TeólUo Celindo - DON PANCHO

ORMEÑO, EL MEDICO DE LA CUCHILLA

(12·20).

MOREYRA. Carlas Alberto - EL JUICIO fINAl

DE MIGUEL ANGEL. ILUSTRE jEROGLl

FICO (Suplemento NU Il); EL IDIOMA

SECRETO DE CERVANTES (Suplementú

N9 33),

MOYANO. Miguel Angel - SUBMARINOS ALE


MANES EN MAR DEL PLATA (72 3b)

MURGUI!I'AZU. Patricia - HISTORIA DE LA IN

DUSTRIA ARGENTINA (Sup18mento N9

19).

NABIO. HUllo l. - CUANDO ENTRE ~IOS VEN­

DIO SUS TROPAS A BUENOS AIRES

(7-48); EL DERRUMBE DEL IMPERIO PAM­

PA (9-32); IBASURIANDO AL CRISTlANOI

04-58).

NICCH!. Ubaldo - DONDE ESTUVO EL PARAI­

SO (33-32),

NIETO. JOBé del C. - LA CONQUISTA DEL

BERMEJO: UNA EPOPEYA DEL SIGLO

XIX (30-54).

NOYA. EmUlo - LA MANSION DE INVIERNO

(77-48).

OCHOA. pedro 01110 - VITO DUMAS: A UN

CUARTO DE SIGLO DEL VIAJE DEL NA­

VEGANTE SOLITARIO 00-40), MEDIO

SIGLO DE AUTOMOVILISMO EN EL

MUNDO (Suplemento N9 2); TRIPTlCO DE

CABALLEROS DEL DEPORTE (26-50); EL

AUTOMOVILISMO: UNA PASION AR­

GENTINA (Suplemento N9 16); LA RlÑ'A

DE GALLOS. SEDUCCION DE RICOS Y

POBRES (28-28); LA MUERTE ABSURDA

DE LUCIO V. LOPEZ (31-82); ARBOLES

HISTORICOS: HISTORIA VIVA (32-38);

COMIENDO TURCOS... (35-48); EL IN­

VENTO DE FALUCHO (41-32); UN MINIS­

TRO ARGENTINO DE HlnER (55-58).

ODOBIZ. SU"i", • ISIETE ES MI CANÁLI (Suplemento

N9 34), en colaboración.

OLGUIN. Dardo - " ... Y EN EL MEDIO DE MI

PECHO, CARLOS WASHINGTON LENCI­

NAS" (24-8).

ORONA, !'-lan V. - LA COMIDA ANUAL DE

LAS FUERZAS ARMADAS (63-47).

OREIA. Fermin Pablo - CEFERINO NAMUÑ­

CURA, UN MISTERIO ARGENTINO (26-8).

ORNSTEIN. Loopoldo R. - REFUTACION AL AR­

TICULO DE ENRIQUE DE GANDIA APA­

RECIDO EN EL N9 16 DE "TODO ES HIS­

TORlA" (Suplemento N9 14).

ORTEGA. E""quiel - LAS ELECCIONES DEL 74

(29-44).

OYHANARTE. Julio - HISTORIA DEL PODER

JUDICIAL (61-86)_

PAEZ DE LA TORRE. Carlos (h) - LOS TIEMPOS

DE DON LUCAS CORDOBA (57-42); LOS

POSSE DE TUCUMAN (62-30); TUCUMAN:

VIDA POLlTlCA y COTIDIANA (1904-

1913) (74-72); TUCUMAN, 1887: COLERA

y REVOLUCION (85-66).

PASSERO. Viclorio ¡ulié", - "QUIERA EL PUE

BLO VOTAR ... " (23-8).

PERDIGUERO. César - GüEMES EN EL BAN­

QUILLO 02-8).

PER.lLI.I. Elena del Valle - Al.EM EN TUCUMAN

(60-70). .

PlERNES. ¡'>3to - FRANCISCO CANAHO. 700

TANGOS EN EL SIGLO DE UN PAIS 07-

58).

PIGATTO. Edilio Ricardo - PEliF1LES DE UNA

FIGURA NOVELESCA: EL CORONEL

DON MANUEL BAIGORRIA 08-50l.

PILLET. L~a - SALTA Y JUJUY EN GUERRA

(24-66).

PINI. Jorqo A. - EL REDESCUBRIMIENTO DE

LAS RUINAS Oc SAN CARLOS EN MI­

SIONES (70-54),'en colahoración.

POLlCASTRO. Alfredo - LAS GUERRAS MUN­

DIALES Y EL NEUTRALISMO ARGENTINO

(Suplemento N9 12).

QUARTARUOLO. V. Mario - BELGRANOY EL

EJERCITO AUXILIAR DEL PERU (87-38).

QUESADA. Eilraín - EL URUGUAY DE APARI­

CIO SARA VIA (58-8); CUANDO MONTE­

VIDEO AGUARDABA LOS EJERCITOS

DE ROSAS (83-8).

QUESADA. Fernando - 1935: FUSILAMIENTO

EN SANTIAGO DEL ESTERO (28-52); RA­

MON SILVEYRA, EL QUE FUGO DOS

VECES (30-72); SACCO Y VANZETTI: DOS

NOMBRES PARA LA PROTESTA (Suplemento

N9 25); LOS PRESOS DE BRAGA­

DO: UNA INJUSTICIA ARGENTINA (63-

70); JOAQUIN PENINA, EL PRIMER FU­

SILADO (68-78); "LA PROTESTA", LON­

GEV A VOZ LIBERTARIA (82-8) (83-68).

QUESADA. Vicente - SAN MARTIN Y SU MU­

JER (16-36).

QUIROGA. Roberto A. - LA PRIMERA ACCION

DE GUERRA AEREA EN SUDAMERICA

(72-65).

RIOPEDRO. Manuel - EL ENCOMENDERO Y LA

HECHICERA (5-24).

RODMUN. Deo - FOTOGRAFIA, EL ESPEJO

CON MEMORIA (Suplemento NO 9).

RODRIGUEZ. Adolfo Enrique - EL PELIGROSO

OFICIO DE PRESIDENTE (18-8).

RODRIGUE!!:. CelBo - LOS CANTONI: CLAN

POPULISTA SANJUANINO (82-8).

ROSS. César A. - PERON: EL COMIENZO DEL

EXILIO (69-8).

ROSTENDE. lean Marie - LA MAS BELLA CAM­

PAÑ'A DE NAPOLEON (1-66).

RUBE. ¡ullo Moraclo - HACIA CASEROS (81-60l.

en colaboración.

RUIZ MORENO. Isidoro (h) - ULTIMOS AÑ'OS

DEL PRESIDENTE OLVIDADO (\3-62).

SAENZ. ¡lmena - EL MERCACHIFLE ESCRITOR

(20-42); SEMANA SANTA EN EL BUENOS

AIRES DE ROSAS (24-62); LAS FIESTAS

MAYAS EN BUENOS AIRES (25-54); LA

PROCESION DE CORPUS CHRISTI EN

BUENOS AIRES (26,62); EL CENTENARIO

DE LA INDfJ>ENDENCIA (27-86); UNA NO­

TICIA SIN IMPORTANCIA, LA MUERTE

DE SAN MARTIN (28-40); ASI LA ARGEN­

TINA DESPIDlO A SARMIENTO (29-82);

CUANDO EL AHO CUARENTA MORIA

(30-88), SAN MARTIN DE TOURS, EL PA

TRONO PERSEGUIDO (31-56); EL NAU

FRAGIO DEL "AMERICA" (32-86); VERA

NEOS EN BUENOS AIRES (34-30); EL V!A-

,1


l'

1E l.J1:: f'ALLlERJ:: ljJ/~) LAS CAUTIVAS

(36-74), 1800: DOS CORSARIOS FRAN

CESES Y SUS CRONICAS (37-36): LA EX

HUMACION DE LOS RESTOS DE BEL

GRANO (38-30): PARA PASAR EL INVIER

NO", ANTES (39-88): 1934: LA OLIM

PIADA DE LA EUCARISTIA (42-32): LAS

MUERTES DE BUENOS AIRES (43-34): LA

"BELLE EPOQUE" EN MAR DEL PLATA (45-

58): ARSENE ISABELLE y LA MALA ES

TRELLA (47-34), ADIOS A LA CALLE FLO·

RIDA (48-38); LOVE STORY, 1848: EL CA

SO DE CAMILA O'GORMAN (51-66): MAR

MOL O EL ODIO FECUNDO (52-58): EL

PEOR DE LOS ALZAGA (56-80): LA EX

CURSION DEL "MONTE CERVANTES"

NAUFRAGIO EN EL SUR (57-60), LOS AR

GENTINOS EN EUROPA: LOS FORJADO

RES DE LA NACIONALIDAD (63-54): LOS

ARGENTINOS EN EUROPA: LOS HOM

BRES DEL 80 (64-44): MONSTRUOS SA

GRADOS EN EL CENTENARIO (68-62)

CRIMEN EN EL BARRIO NORTE (69-26)

MIEDOS Y FESTEJOS EN EL CENTENA

RIO (71-48): LOS SUICIDAS ARGENTINOS

(73-76), 1934: RADICALES EN USHUAIA

(78-34),

SAENZ QlJESADA, María - LAS ANTILLAS

UNA MAGICA HISTORIA DE LIBERTAD

(Suplemento N9 13), EN LA NUEVA TRO­

YA (27-74), EL PAIS DE MARIQUITA (28

8), AL DIA SIGUIENTE DE CASEROS (31

8), ENCARNAClON EZCURRA Y LOS RES

TAURADORES (34-8), ARGENTINA, CA

PITAL PARANA (37-54): LAZARO CAR

DENAS, EL ROSTRO DE MEXICO MO

DERNO (Suplemento N9 31), BUENOS Al

RES, CAPITAL BUENOS AIRES (43·54)

MANUELITA, UNA ELECTRA FELIZ O UN

MITO SIN POLEMICA (49-8), MITRE

¿QUIEN FUE (50-72), NUESTRO AMADO

SEÑOR FERNANDO VII (53-8), ARGENTI

NA, CAPITAL BELGRANO (59-70): CRI

MENES DESPUES DE CASEROS (85-32),

SANCHEZ BONlF ATO, César - LA ULTIMA GÜE

RRA EN SUDAMERICA (Suplemento N"

15),

SANCHEZ RATT!, Julio César - ANDRES GUA

CURARI, EL INDIO GOBERNADOR (Su

plemento N9 22),

SANGUlNETTI, Horacio - BREVE HISTORIA Pu

LITICA DEL TEATRO COLON (5-67), COR

DOBA HACE CINCUENTA AÑOS: LA RE

FORMA Y UN REFORMISTA (12-38): EL

COLEGIO DE LA PATRIA (19-50); EL MO

VIMIENTO ESTUDIANTIL Y LA CAlDA

DE YRIGOYEN (40-54); CRONICON COR

DOBES (46-74); CARUSO y BUENOS Al

RES (49-34); CANTANTES ESPAÑOLES EN

BUENOS AIRES (64-78), CORDOBA: DE

LA REVOLUCION LIBERTADORA AL

"CORDOBAZO" (75-124), LAICA O LIBRE

LOS ALBOROTOS ESTUDIANTILES DE

j ~:'b l~U~); HISTURIA PUUTILA DI:. LA

FACULTAL DE DERECHO 189-8)

SANMARTINO, Beatriz . BENITO jUAREZ k1-

VOLUClON CIVIL EN AMERICA (Suple

mento N9 S),

SCENNA, Miguel Anllel - FIEBRE AMARILLA

EN BUENOS AIRES: DIARIO DE LA GRAN

EPIDEMIA (8-8); LA PIRAMIDE DE LA PA

TRIA 00-74), EL FIN DEL "PRINCIPESSA

MAFALDA" O 1-56); CARMEN DE PATA

GONES, LA INVENCIBLE (12-76); FRAN

CISCO RAMOS MEllA, EL PRIMER HERE

jE ARGENTINO 03-78), LA BANDERA

BLANCA Y CELESTE." (14-70); EL DESEN

CUENTRO DE GUA Y AQUIL (Suplemente

N9 6); JACINTO DE LARIZ, EL GOBERNA

DOR LOCO O 7-70), EL TRANVIA PORTE

ÑO 08-64); LOS CAFES: UNA INSTITU

CION PORTEÑA (21-68); PEDRO DE AN

GELIS: PATRIARCA DE LOS HISTORIA

DORES ARGENTINOS 123-46); EL LARGO

MALENTENDIDO: HISTORIA DE LAS RE

LAClONES ARGENTINO-YANQUIS (1810

1880) (26-68), EL LARGO MALENTENDI

DO: EL TIEMPO DE LA DESCONFIANZA

127-50); EL LARGO MALENTENDIDO: EL

TIEMPO DEL ENFRENTAMIENTO (28-64)

BRADEN Y PERON (30-8); EL CASO DEI

OBISPO ENVENENADO (32-8), MARIANO

MORENO ¿SI ¿NO (35-8); PALERMO

UN CONFIN PORTEÑO 136-50); FORJA: LA

LUCHA EN LA "DECADA INFAME" (37-8,

(38-66), PLAN DE OPERACIONES DE MA

YO (42-72), ARGENTINA-CHILE: EL SECU

LAR DIFERENDO (43-8) (44-72) (45-66)

FRONDIZI Y EL CASO DE LAS CARTAS

CUBANAS (48-8); CHADE; EL ESCANDA

LO DEL SIGLO 152-8), LOS ANTERIORES

A COLON (Suplemento N9 43), SAN CAR

LOS: LA ULTIMA BATALLA DE CALFU

CURA (59-50); HISTORIA DEL PODER EJE

CUTIVO (61-8); HISTORIA PORTEÑA DEI

BARRIO CONSTITUCION (62-72); LOS

QUE ESCRIBIERON NUESTRA HISTORIA

(65-66) (66-64) (67-62); EL DESCUBRIMIEN

TO DEL LAGO ARGENTINO (70-8); AR

GENTINA-BRASIL: CUATRO SIGLOS DE

RIVALIDAD (76-8); ARGENTINA-BRASIL

ENTRE DOS GUERRAS 177-66), ARGEN

TINA-BRASIL: LA HEGEMONIA BRASILE

ÑA (78-66); ARGENTINA-BRASIL: EL EQUI

LIBRIO (79-62), LA CUENCA DEL PLATA

(84-8); CAMPO NEUTRAL: Cartas entre

Roberto Etchepareborda y Miguel Angei

Scenna sobre las relaciones entre Argen

tina y Brasil (85-50); UNA HISTORIA DEI

BANDONEON (87-8) (88-68),

SIERRA, Vicente D. - LOS HEREDEROS DEI

ODIO A SAN MARTlN 116-32)

SIRI. Eros Nicola - LAS BANDERAS DE OBU

GADO (68-54)

SOLER CAÑAS, Luis - LAS ACADEMIAS POlo

TEÑAS, " BAILE Y ALGO MAS. ,. (1·34,


GAblNU !::LeiLA v t:kUAL, i '"U ENljA C¿

64); VIEJOS CARNAVALES PORTEÑOS

(22-40); VIEJAS NAVIDADES PORTEÑAS

(Suplemento N9 21); LA SEMANA SANTA

EN BUENOS AIRES (Suplemento N9 24).

~PERONI. José - HISTORIA DE LA MITAD

MAS UNO 14-80l; FIRPO-DEMPSEY: EL

COMBATE DEL SIGLO (6-26).

SYLVESTER. Mariso - LA CIUDAD DE LOS CE

SARES. PERSISTENTE MITO ARGENTINO

(8-62).

·'TACITO. Sequndo" LOS DIAS y LA HIS

TORlA 0-30) (2-601 (3-86).

TAGLE ACHAVAL. Carlos - CORDOBA HACIA

LA MODERNIZACION (75-1021.

TERZAGA. Alfredo - ¡USTINIANO POSSE: UNA

TRAGICA MUERTE y SU LECCION POL)

TlCA (]7-48); MITRE EN PAVON: LOS

DIAS NEFASTOS DE LA CONFEDERA

CION (50-8); ROCA A LA SOMBRA DE

URQUIZA (60-82); MARIANO FRAGUEIRO.

UN SOCIALISTA EN TIEMPOS DE LA

CONFEDERACION 163-8); CLERICALISMO

y LIBERALISMO: LAS DOS CARAS DE

LA MEDALLA CORDOBESA 175-85); UN

BANCO CORDOBES ENTRE EL FERRO

CARRIL Y LOS INDIOS 179-42); LA REVO

LUCION DEL 74: UNA ESTRELLA QUE

SUBE 188-8).

TlSSERA. Ramón - ÑARE-ALAIKIN. INDIO ABI

PON, PRIMER INTENDENTE DE RESIS

TENCIA 18-36); REVOLUCION SOCIAL EN

LA SELVA 02-64); LA CONDESA DE LA

SELVA (15-38); MISTERIO Y DRAMA DE

LOS ABIPONES (37-70); RIACHUELO: LA

BATALLA QUE CERRO A SOLANO LO­

PEZ LA RUTA AL OCEANO (46-32); CUA

TRO CANDELABROS PARA HIPOLITO

YRlGOYEN (51-SOl; EL VINO EN AMERICA

(56-56); CHACO GUALAMBA, HISTORIA

DE UN NOMBRE Y UN ENIGMA (60-46);

CUANDO LOS GUARA NI BUSCABAN EL

EDEN (73-52).

TOMEO. María ¿el Cannen . NUESTRA INQUI

SICION (46-82); SAN JOSE DE FLORES

DE LA CAMPAÑA AL RUIDO (53-82); LA

MODA, ESA DULCE TIRANIA (Suplemen

to N0 30); HUA YTIQUINA; UN FERRO

CARRIL PARA RECTIFICAR GEOGRA

FlAS (66-40l.

TORRE. Juan Carlos - LOS CRlMENES DE TATA

DIOS, EL MESIAS GAUCHO 14-40); LA

PRIMERA VICTORIA ELECTORAL SOCIA

LISTA (76-42); LA CAlDA DE LUIS GA Y

(89-80).

l'USSIE, Diana Alicia - EL GOLPE DE MENEN

DEZ (67-8); LA LARGA MARCHA HACIA

LAS URNAS (71-8); LA ULTIMA MONTO

NERA RADICAL (87-78) Todas en colaba

ración.

UDRY. Adolfo C, - LA CRIPTOGRAFIA EN LA

DIPLOMACIA Y EN EL EJERCITO ARGEN

TINO DURANTE EL SIGLO XIX (Suple

mento N° 271.

URONDO, fruncí.co - ATANASIO UUAi-nJ:.

AQUeL ARGEN11NO EBRIO O UORMlDO

(2-54)

UZAL. Francisco Hipólito - SAN MARTlN Y RI

V ADA VIA: UNA CORDIAL ENEMISTAD

(7·821; ANITA PERICHON, LA MATA HARI

COLONIAL (10-84); EL INCOMPRESIBLE

FUSILAMIENTO DE CHILA VERT (11-321;

LOS ENEMIGOS DE SAN MARTlN 116-56);

LA BATALLA DE LA SOBERANIA 119-81;

LA MUERTE DE VARELA 133-741.

VEDOYA, Juan Carlos - RIVADAVIA y EL EM

PRESTlTO BARlNG: UN MAL·COMIENZO

157-8); DON TORCUATO y EL BUENOS

AIRES OCULTO (60-8); HERNANDEZ, POE.

TA DEL GAUCHO TRISTE (64-8); LA EDU­

CACION QUE NOS LEGARON (65-321;

MOSCON!. EL PETROLEO Y LOS TRUSTS

(68-8); MONOPOLIOS Y CHACAREROS

(71-70); LOS ANDES ENTRE EL TUNEL y

EL CRISTO (72-8); lo DE MAYO, AYER Y

HOY (73-8); LA ITT EN LA ARGENTINA

(74-81; NUESTRA HERENCIA TECNOLOGI·

CA (77-26); EL PACTO Y LAS VACAS (78-

8); EL PACTO Y LA MONEDA (80-681; EL

CAMPO ROSISTA y HERNANDEZ (81-76)

(87-521; EL PACTO Y EL PETROLEO (84-66)

VENUTOLO. ROBa - HACIA CASEROS (81-60),

en colaboración.

VIANELLO. Adriana - LOS DOS VIAJES DE

DON BERNARDO 140-361, en colaboraCión

VIGO, Juan M. - MEMORIAS DE UN COMISA

RlO (1-49); ¿POR QUE DESAPARECIO LA

ANTIGUA SANTA FE (2-44); LA HISTO·

RIA Cl-lICA; LOS DEGOLLADORES (3-501;

LA PERDIDA CIUDAD DE CONCEPCION

DEL BERMEJO (6-52); UNA CAC'ERIA DE

INDIOS (7-601; NUESTRA COLONIZACION

y EL GRINGO (9-60); DE LA TORRE CON­

TRA TODOS 03-8); LAS DOS CARAS DE

LA COLONIZACION GRINGA (24-761; EL

APOSTOL DE LOS MOCOBIES (31-70);

SANTA FE, 1580: PRIMER INTENTO DE

GOBIERNO CRIOLLO (35-36); LAS DOS

REVOLUCIONES DE 1893 EN SANTA FE

(39-70); HISTORIA Y LEYENDA DE LA VIR

GEN DE LUJAN 144-81; HERNANDARIAS:

ENTRE CONTRABANDISTAS Y JUDIOS

(51-8); LUCIANO MOLINAS, EL GOBER­

NADOR QUE CUMPLIO (54-8).

V1LLOLDO. Alicia - EL BUEN HUMOR DE RO

SAS (J2-43).

WADEL. Leonardo - EL MAR DEL PLATA Die

LOS HUMORISTAS DE 1907 (21-621.

WALKER. Enrique - HACE DIEZ AÑOS: AZULES

y COLORADOS (65-81, en colaboración

WALSH. Rodolfo - VIDA Y MUERTE DEL ULTl

MO SERVICIO SECRETO DE PERON (4-61

ZAPATA ¡CART. Ernesto - LA GUERRA AL PA

RAGUA Y: MITRE Y LOPEZ ISuplement0

N° 391.

ZITO LEMA. Vicente - LA CONDENA JUDICIAL

DE ROSAS 134-42).


¡

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\1 ,!', ,'

" ,

" ,

¿yen caza cómo andamos ....

... nosotros andamos muy bien porque AGRO NUESTRO se especializa

en CAZA MAYOR de noticias, para que toda la Familia Agraria

Argentina se actualice con respecto a lo que ocurre en nuestro

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Y en casa también andamos muy bien porque AGRO NUESTRO

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por Luis C. Alén lascano'


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Un decreto de 12 de noviembre

de 1923 estableció el servicio

de la hora oficial argentina a

cargo del Observatorio Naval,

institución encargada de su fijación

y adecuación con todos los

medios técnicos para determinar

la hora. Esta iniciativa de

Alvear debió tranSfigurarse en el

pI a n o socioeconómico, en una

búsqueda de la hora real, ansiada

por el paíS a tono con los

cambios univ·ersales. Se estaba

en otra hora alumbrante, pocas

veces vislumbrada en las latitudes

oficiales, y era llegado el

caso de incorporarla también a

los nomencladores de un estado

nuevo para una Argentina renovada.

Veremos a lo largo de este

estudio. en qué medida ello fue

posible, y en qué medida fueron

absorbidas desde los estrados

del poder, esas apetencias

advertibles en la discusión de

los grandes temas nacionales.

El petróleo configuró desde la

primera guerra mundial, la piedra

de toque y elemento esencial

de todo proceso económico

emancipador e industrialista en

los esfados modernos. Se agregó

también, como materia prima

insustituible, a la ansiedad posesoria

de los grandes imperialismos

empeñados en servirse

de la produoción petrOlífera para

Su propio desarrollo, y esta

á vida rapiña trajo como consecuencia

la formación de poderosas

empresas multinacionales

lanzadas a la explotación y acaparamiento

del petróleo o sus

derivados. No en balde, Lenin

había vaticinado: HEl mundo se

ba tlrá por la posesión del petróleo".

Y Lord Curzon pudo declarar:

"Los aliados han sido llevados

a la victoria empujados

sobre olas de petróleo."

El mundo moderno par tia de

una premisa hasta ahora no rebatida:

"ejércitos, marina, dinero,

masas humanas para nada

sirven si el petróleo falta". La

aseveración contundente del estadista

inglés Elllot Alves, debia

alertar a la conciencia argentina,

porque la riqueza petrolífera

permanecía en gran parte inexplorada,

pero asimismo, se insinuaba

ya la lucha interimperialista

por la posesión de los gran-

des yacimientos del subsuelo territorial.

ANTECEDENTES DE

NUESTRA ORGANIZACION

PETROLlFERA

Nuestro petróleo habia sido

descubierto por un hecho casual:

la perforación en busca de agua

para la Patagonia. Era lógico que

así ocurriera pues sin ,estudios

geológicos y sin afloramientos,

no pOdía sospecharse su existencia.

Pero una vez localizado, tocó

al estado nacional la determinación

y aprovechamientos de

las cuencas, sobre las que hasta

ese momento no arriesgaron inversiones

las compañías extranjeras,

aparecidas recién cuando

se buba detectado fehacientemente

la importancia de los yacimientos

argentinos.

En 1910 creó la Dirección Ge·

nerai de Explotación del Petróleo

en Comodoro Rivada via el

preSidente Sáenz Pefia, dirigida

por el ingeniero Luis A. Huergo.

La falta de un régimen jurídico

especial hizo regir las primeras

actividades por el Código de Minería,

hasta el advenimiento de

Yrigoyen, quien puso esas actividades

bajo la autoridad directa

del ministro de Agricultura

Honorlo Pueyrredón, sucedido

Juego por el Ing. Alfredo Demarchi

y el Dr. Eudoro Vargas Gómezo

Yrlgoyen propuso sin éxito

al Congreso en diversos mensa­

Jes: a) la emisiÓn de títulos procurando

recursos para intensificar

la explotación petrolera

(JI-XII-916); b) un régimen legal

y formas de exploración y

explotación, q u e establecían:

"Las minas de petróleo Son bie·

nes privados de la Nación. El P.

E. podrá eJrplorarlas o explotarlas

directamente, o por intermedio,

sea de los Estados provinciales,

sea de los particulares interesados"

(23-IX-919); c) un

proyecto de organización administrativa

de los yacimientos petroli!eros

fiscales (26-IX-919); y

reiteró el tratamiento de estos

temas en una requisitoria de julio

20 de 1921.

Finalmente, ante la insensibilidad

del Congreso. constituyó

por decreto del 3 de junio de

1922 la Dirección General de

Y.P.F. En ese tiempo se presentó

a la Cámara de Diputados un

sustancioso proyecto de naci'onalización

de las minas de petróleo,

hierro y hulla, y expropiaCión

de las concedidas a particulares,

por los diputados Rodaifa

Moreno y Carlos F. Mela,

ellO de agosto de 1917. El diputado

Horaeto Oyhanarte previno

el mismo año contra las sociedades

mixtas y los peligros de

la Standard; pero todo resuitó

infructuoso.

Llegado Alvear al gobierno, se

encontró con Y.P.F. recién creada

y la vacante de director general.

Sin preferenCias por determinado

candidato, aceptó la

propuesta del ministro de Agricultura

Le Breten, en favor de

un recomendado militar: el coronel

Enrique Mosconl, ex-director

del arsenal "Esteban de Luca"

y en esos momentos, director

de Aeronáutica del Ejército.

Mosconi era también ingeniero

c!vil y militar, brillante discipulo

del general Luis Dellepia·

neo perfeccionado en E u ro p a,

fundador del grupo 1 de la aviación

mllitar en El Palomar.

Pudo pensarse con algún fundamento

que el destino propuesto

por Le Breton al presidente,

TODO ES HISTORIA N9 90


El ingeniero Luis A. Muergo fue el primer director para la

explotación del petróleo en '9 J O.

era la designación de Mosconi

como ministro de Obras Públicas,

siendo disuadido por el ministro

de Guerra coronel Justo,

también ingeniero y condiscípulo

de Mosconi. Debe recordarse que

Justo, ejercía notaría predominio

sobre las logias militares antiradlcales,

al igual que Uriburu,

y no veia con buenos ojos el

encumbramiento de camaradas

partidarioS-de la línea del general

!Dellepiane, enemigo mortal

de ambos. De cualquier forma

si la determinación que sustituía

a Mosconi del ministerio de

Obras Públicas por la dirección

de Y.P.F. fue obra indirecta de

Justo, o decisión personal de

Le Breton, la aceptó el presidente

Alvear y nombró a Mosconi el

i6 de octubre de 1922.

ACCION DE MOSCONI

EN Y_P_F_

La acción tesonera del coronel

\.:rosconi -ascendido a general

:le brigada en 1925-- se consustanció

desde entonces con Y.P.F.

e hizo de esta pequeña administración

petrolífera, una pujante

empresa estatal a tono con

las mejores del mundo. Impulsó

la exploración en el sur, el norte,

y Cuyo; llevó a niveles de alto

rendimiento la explotación y

comerciallzación del petróleo;

luchó contra los trusts extranjeros;

y creó una conciencia nacional

en favor de la nacionalización

y defensa del oro negro

argentino, cuyos frutos todavía

se recogen. Bajo su dirección.

Y.P.F. aumentó la producción

fiscal, en metros cúbicos

de 348.888 en 1922, a 553.921

en 1924, 743.825 en 1926, y

860.604 en 1928, último año de la

presidencia Alvear. Las utilidades

netas s u b i e ron de pesos

1.829.269.72 en 1922. a 5.371.866.98

en 1925, y 15.000.000.00 en 1928.

Las reservas de capital, amortizaciones

y previsión fueron de

51.969.912,72 en 1922, 83.030.477

con 06 en 1924, 110.200.562,65 en

1926, y 166.291.826,31 en 1928.

Los recursos presupuestarios dados

a Y.P.F. en esos años ascendieron.

de 21.599.954.46 en

1923, a 57.680.000,00 en 1925, y

74.366.502,50 en 1928.

Mosconi se ocupó de difundir

osa obra mediante el Boletin de

Informaciones Petrolíferas, aparecido

en 1924; libros como "El

Petróleo del Norte", con recopllación

de artículos periodisticos

dedicados al Dr. Adolfo Güemes;

o conferencias pronunciadas

en todo tipo de entidades,

hasta culminar en una vasta

campaña continental a partir

de sus visitas a México y Colombia.

Promovió la construcción

de la monumental Destilería

de La Plata, iniciada en 1923

e inaugurada por el presidente

Pág. 53


1 ..¡!

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DEL PETROLEO

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Alvear el 23 de diciembre de

1925; la electrificación de Comodoro

_Rivadavia; la creación

de una flota propia de buquestanque

para el transporte de la

producción desde los yacimientos

a la destilería fiscal; etc.

Aquellas modestas oficinas directivas

de la calle Balcarce al

200, dieron paso al edificio de

propiedad construido en Paseo

Colón 922, con un Fondo de Seguro

constituido especialmente

por Mosconi.

Eh menos d.e un lustro Y.P,F.

estaba convertido en un símbolo

nacional, en u n e j e ro p lo de

cuanto pueden hacer los argentinos

al frente de una empresa

estatal. "Es bueno vitorear a la

patria, pero es mejor ayudarla a

vi v.l r contribuyendo a su en-

5'randecimiento, progreso Y bienestar",

decía Mosconi al enunciar

sus propósitos. Para cumplirlos,

contó con la ayuda de

leales colaboradores a su lado,

del estímulo de su gran amigo

y condiscípulo el general-ingeniero

Alfonso Baldrlch, y del patriotismo

de dos honestos gobernadores

Ealteños, los doctores

Adolfo Güemes y Julio Cornejo.

La lucha por defender el petróleo

de Salta en manos de

concesiones dispendiosa ro e n t e

dadas por los gobiernos anteriores

a la Standard 011 Co. llegó a

su mayor efervescencia durante

el período del gobernador Güemes.

En setiembre de 1923, éste

había rechazado una propuesta

de los senadores Francisco Uriburu

y Robustiano Patrón Costas.

que concedía 90.000 hás. para

cateos y explotación petrolífera

en favor de la. Standard, El

rechazo era consecuencia de larg

a s correspondencias preliminares

de Güemes con Yrigoyen,

para "atraer la atención de los

poderes nacionales hacia la región

del norte, que paulatina y

tenazmente iba siendo acaparada

por los trusts extranjeros",

recordó después Mascani, El 12

de diciembre de 1924, y como la

Standard tramitara concesiones

por la Legislatura provincial,

Güemes decretó la suspensión

de todas las concesiones y declaró

zona de reserva al territorio

provinciano, por cuanto "el

poblerna apuntado afecta, tam-

TODO ES HISTORIA NQ 90

Horado Oyhanarte, siendo diputado, previno en J9J7 contra las

sociedades mixtas.

bién, directamente la economía

general y aún la seguridad de

la Nación".

E hizo más. Escribió al presidente

Alvear solicitando técnicos

de Y,P,'F. para colaborar con

el gobierno salteño. De allí vino

la misión a Salta y Jujuy encomendada

por el ministro Le Breton

a Mosconi, quien pudo descubrir

las normas operativas del

imperialismo: "1 a penetración

sonriente, la consolidación cuidadosa

y la impOSición insolen·

te". Lamentablemente la lucha

quedó interrumpida al suceder a

Güemes el gobernador Joaquín

Corbalán en 1925,

Hombre de la oligarquía lugareña,

el nuevo mandatario reinició

la política de concesiones;

entregó más de 30 a testaferros

de la Standard y llegó

a rechazar un convenio propu~sto

por Y.P.F. al aducir que nO

era persona jurídica y el Estado

PO podía explotar pertenencias

mir ~ras, segun el Código de Minas.

Se sacó a relucir el federalismo,

pues se acusaba al centralismo

porteño de querer apropiarse

del oro negro provinCiano,

mientras se otorgaban concesiones

a la Standard a cambio

de ínfimas regalías. El dominio

de la empresa norteamericana

era tan visible, que el diputado

nacional yrigoyenista Jorge Raúl

Rcdríguez llegó a denunciar en

la Cámara, los carteles pegados

en pueblOS del interior salteño

el año 1926 por la Standard Oil

que ofrecía $ 5.000 por cabeza'

viv'os o muertos, a quienes en~

tregaran los culpables del asesinato

de tres empleados de la

compañía, en un hecho crlIninal

común.

Esta situación lamentable so­

Jamente fue leparada con el advenimiento

al gobierno del doctor

Julio Cornejo en 1928. El 16

de julio de ese mismo año, a poco

de asumir, decretó la caducidad

de los permisos otorgados

a las compañías particulares y

derogó los anteriores. El 15 de

octubre de 1929 prorrogó la vi-


gencia de las' rese,rvas petrolíferas

fiscales; el 26 de abril de

1930 terminó con los abusos de

1 a s denuncias de minas ante

simples afloramientos, Todo ello

le valíó un sonado juicio ante la

Corte de la Nación, defendida la

provincia por el Dr, Silvia Bonardi,

y la Standard Oll por el

Dr, Rómulo S, Naón,

Regresemos de la cuestión salteña,

al gran debate nacional

sobre petróleo. Las ventas del

crudo, nafta y kerosene aumentaban

vertiginosamente al ritmo

del progreso automotor y

vial en el país. Los grupos opuestos

a Y.P ,F. estaban bien caracterizados

a través de las maniobras

reaUzadas en el norte para

constituir una unidad petrolera

con Bolivia, por la Standard

Oil Co. del trust norteamerIcano

fundado por John D.

Rockefeller, que comercializaba

la nafta Wico, con subsidiarias

como la West ludian 011 CI). y

otras menores. El grupo an¡{loholandés

de la Royal D u t· e h

Shell fundado por Sir a.-nry

Deterding, comerciall z a b a la

nafta Energina, tenía entre sus

subsidiarias a la empresa 1>1aderna

Argentina, y operablS en

la zona patagónica. Un sedar

intermedio lo constituia la Cl'm-

Tomás Le Breton habría sugeri.

do a Alvear que designara mi ...

nistro de Obras Públicas a

Moscon;,

Agustín P. Justo habría disuadido a Alvear de la designación de

Moscon; como ministro eJe Obras Públicas.

pañía Astra cuyas acciones (:;.)ntrolaban

Bunge y Born Bt'mberg

y Cía., Dodero Herm'anoo.l, y

otros nombres ligados a la vida

social y política del país, aaemás

de tener nexos can la West

Indlan OH Co.

En el terreno Oficial, el presidente

Alvear y el ministro Le

Breton secundaron la acción de

Mosconi. Le dejaron hacer, no.

trabaron la marcha de Y.P.F.

aunque tampoco avanzaron en

la lucha contra la penetración

extranjera. Pero ya era bastante,

habida cuenta de su formación

económica libre-empresista

y de la creencia generalizada

del Estado mal administrador

r peor industrial, común a

dichos gobernantes. Con todas

sus limitaciones, el Poder Ejecutivo

propuso al Congreso, el 1.J

de setiembre de 1923, reformas

al Código de Minería y normas

Pág. 55


f,'

II

I

I

I

I

LR

nRElonRUZRElon

DEL PETROLEO

para las concesiones. Sostenía

la propiedad nacional, derogaba

las prohibiciones al Estado para

explotar minas, aseguraba el

control sobre la exploraclón~explotación,

y la facultad de hacer

caducar los permisos otorgados.

Se proyectó también una

gran refinería para Y.P.F. y recursos

especiales que n u n e a

fueron votados en las cámaras.

Entretanto hubo de manejarse

con decretos en 1924, para re-

El justo homena;e de Y.P.F. al general Mosconi.

TODO ES HISTORIA N9 90

glamentar los trámites m~neros

e impulsar la exploraiOn de

vastas regiones en e1 mterIor,

sospechadas de poseer yacimientos,

que se declaraban zona de

reserva oficial. En 1925 se decretaron

las reservas de los territorios

de Misiones, Chaco y Formasa

ampliándose pos ter 1 o [­

mente a nuevos territorios por

resoluciones de noviembre de

1926 y junio de 1927.

LA LUCHA POR EL

DOMINIO MUNDIAL

DEL PETROLEO

La unánime conciencia popular

en defensa del petróleo argentino,

se veía confirmada en

cautas advertencias llegadas al

gobierno. La circunstancia internacional

estaba caracterizada

por la agudización de la lucha

interimperialista para dominar

o repartirse las cuencas

petroleras mundiales. Esa lucha,

sintetizada en la acción de los

monopolios Inglés Shell y norteamericano

Esso, contaban con

el apoyo económico y politico

de sus gobiernos. La tradicional

a p ,r o p i a ción de yacimientos

orientale~ seguida por la Royal

Dutch Shell era una prolonga­

Ción del imperio, dondequiera

se practicaba. La Standard en

cambIo, de b I ó luchar primero

contra las propias leyes antitrust

de los Estados Unidos', hasta

conquistar influencia dentro

del Estado, obtener la concesión

de reservas en su territorio nacional,

y lanzarse a la conquista

de, otros países para abaste~

cer el gran consumo interno

norteamericano sin agotar sus

existencias de petróleo.

Esa nueva conjunción Estado­

Standard llegó a niveles unívocos

durante la presIdencia Coolldge,

al crearse el 19 de diciembre

de 1924 el Directorio Federal

para la Conservación del

Petróleo dirigido por el secretarjo

del interior Hubert Work e

integrado con' los secretarIos de

Guerra, Marina y Comercio. Se

estudia,ron ahí todos los problem

as de existencias, con troJ de

la producción interna, cálculos

futuros, etc. El 31 de diciembre

de 1925, el embajador argentino

HOnorío Pueyrredón advertia

desde Washington al gobierno

acerca del paulatino agotamien_

to de las fuentes mineras en explotación,

que obligarían a Estados

Unidos a recurrir al carburante

extranjero. Prevenía el

diplomático la necesidad de "llamar

la atención del peligro a

que está expuesto nuestro país.

si no se toman desde ya, medidas

que lo conjuren. Por el momento

ese peligro parece remo~

to porque no se explota en gran-


de es'caJa, ni se exporta petróleo

argentino. Pero, si esperamos

a tomar medidas cuando esos

hechos se produzcan, puede ser

tarde, y sobre, todo, podemos

entonces chocar contra derechos

adquiridos al amparo de las leyes

que los concedieron".

Las mismas requisitorias hicieron

oir en campañas callejeras

y periodísticas, entidades representativas

de la lucha antiimperialista

en el país. Tuvo

preeminencia la Unión Latinoamericana,

fundada el 21 de

marzo de 1925, por José Ingenieros,

Alfredo L. Palacios, Manuel

Ugarte, Gabriei del Mazo, Julio

V. González. y otras figuras. Más

de dos mil estudiantes latinoamericanos

convocados por la

Unión se reunieron poco después

en París y exteriorizaron

su repudio al imperialismo. En

aquella convocatoria a la unión

americana hablaron Miguel de

Unamuno. el mexicano José Vasconcellos,

el peruano Víctor Raúl

Haya de la Torre, el uruguayo

Carlos Quijano, el guatemalteco

Mjguel Angel Asturias, Ingenie,

ros y Ugarte. Obtuvo gran repercusión

esta campafia en los

medios culturales, políticos y est.udiantiles

argentinos.

La Unión peticionó al Congreso

la nacionalización del petróleo,

'4por considerar que es uno

de los medios más eficaces de

asegurar la independencia económica

de las jóvenes repúbllcas

latinoamericanas frente al capital

extranjero."

Con el objeto de propender a

la "unidad espiritual económica

y politica de América Latina",

se fundó igualmente en

mayo de 1927 la Alianza Continental

presidida por Arturo Orzábal

Quintana. En este nucleamiento

¡se hallaban Carlos

Sánchez Viamonte Julio Agulrre

Celiz, Homero' OugUelmini,

Arturo Orgaz, Federico F. de

Monjardin, Moisés Lebensohn

Carlos María Brian y muchos

más, apoyados por contribuciones

personales de los generales

Mosconi y Baldrich. La AUanza

tuvo corno flnalidad casi exclusiva,

crear clima favorable a la

nacionalización del petróleo me~

d.iante publicaciones y conferen­

CiaS, secundada muchas· veces

por la Federación Universitaria

de Buenos Aires.

En el orden político se creó

la Junta Nacional Pro Defensa

del Petróleo con Osear López

Serrot, Francisco Monteagudo

Osear Gil Navarro y el Comité

Universitario Radical, que integraron

en esos años, Arturo Jauretche,

Carlos G. Menica Germán

País, Homero Manzioni José

C. Barro, Alberto May Zuvlría,

Ricardo Guardo. jArtículos

en "La Epoca" y "La Calle",

charlas radiales, etc., dieron tono

polémico incisivo a tales

campañas, aprovechadas par a

exaltar la figura de Yrigoyen.

LANACIONALlZACION DEL

P.ETROLEO y EL

CONGRESO ARGENTINO

La inqUietud de la hora debió

llegar hasta las mismas puertas

del Congreso. El Senado

Nacional mantuvo casi sin variantes

su fisonomia hostil al

yrigoyenismo. Sólo alcanzó en

ese período a tener 4 senadores

el sector, sobre 12 antipersonalistas,

9 conservadores, y 2 socialistas.

En la Cámara de Diputados

la mayoría era yrigoyenista

en consideración numérica

individual de cada bloque.

Hasta allí se dirigieron, entonces,

las miradas de quienes bregaban

por una solución de fondo al

problema del petróleo.

Las ventas de nafta Y.P.F. en

miles de litros, de 3.026,1 e11

1923, pasaron a 5.941,5 en 1925, y

72.190,9 en 1927 cuando ya estuvo

consolidada la politlca de

Mosconl. El Indetenible impulso

automotor podía considerarse en

más de 300.000 automóviles yl

90.000 camiones existentes en el

país. Pero semejante parque automotor

no podía ser abastecido

totalmente por Y.P.F. y de ahí,

que la Importación de petróleo

llegara, en miles de toneladas, a

970 en 1923, 837 en 1925, y 1.368

en 1927. Las industrias ferroviarias,

eléctricas, fabriles, etc. necesitaban

también de la importación,

realizada por las empresas

extranjeras con beneficio

excl'3l'ivo para ellas. Además, el

precie de la nafta se fijaba según

órdenes recibidas del exterior

y de acuerdo a las oscilaciones

internacionales, no siendo

uniforme en todo el territorio

argentino. La venta por litro variaba

en tre 0,24 y 0,34 cts.; si

se hacía en la Capital Federal

o en prOVincias donde influían

los gastos de transporte.

En términos generales, la ArgentIna

conservaba su fisonomía

semicolonial, con una economía

accionada por las inversiones

extranjeras en el control del

comercio internacional, la producción

agraria, terrateniente, y

la mediana industria. Más de

7.000 millones de pesos en capitales

invertidos', se descomponían

en las siguientes procedencias

esenciales: 4.830 millones

de origen inglés, 1.380 norteamericano,

970 francés, y 860 alemanes.

La nacionalización del

petróleo, seguida de medidas

complementarias, era una exigencia

liberadora, capaz de promover

el pleno desarrollo nacional.

La Cámara de Diputados se

abocó al tratamiento del nuevo

régimen legal en prOlongados

debates, de julio a setiembre de

1927. Como el tema fuera traido

en forma de despachos referidos

a proyectos presentados en 1925

y 1926, los diputadOS yrigoyenistas

anticiparon su decisión de

encuadrarlo en dos aspectos definitorios:

considerar el petróleo

un bien privado de la Nación,

y conceder su explotación

en forma exclusiva al Estado na-"

ciona!. Poco a poco, a partir de

esos enunciados, fueron diseñándose

posiciones más amplias

u opuestas, hasta nO quedar sector

político sin participar del

tema.

Los diputados Diego Luis Molinari,

Eduardo Giuffra, Jorge

Raúl Rodriguez, Bias Goñi,

Amancio González Zimmerman,

Leopoldo Bard, Juan Garralda,

José Luis Alvarez, Carlos J. Rodriguez

y Guillermo Fonrouge,

presentaron el proyecto con las

proposiciones finales del yrigoyenismo,

en la ses1ón del 3 de

agosto. Establecía la nacionalización

de las minas; exploraCión,

explotación y medios anexos de

transporte marítimo, terrestre y

fluviaoJ a cargo exclusivo del Estado;

expropiación de concesiones

dadas a particulares por la

Nación o las provincias; prohibición

de la exportaCión de petróleo.

El debate fue uno de los más

lúcidos, brillante y conceptuoso

de los anales legislatiVOS argentinos.

"Contribuyamos a hacer

autónoma la República de estas

dos grandes organizaciones financieras:

la Standard Oill y la

Anglo Persian" propuso Molinari.

"Hay quienes quieren ver a

esta Nación reformada de arriba

abajo -agregó-o Hay quienes

quieren, contemplar a la luz

de los principios nuevos,. el régimen

jurídico, político y económico

del Estado argentino.

Hay una fuerza-popular, que es

la nuestra, incontrastable, todopoderosa,

que no cejará, que

bregará, que luchará de todos

modos para que la entra'fta de

la patria no se desgarre en manos

del mercader extranjero."

Jorge Raúl Rodríguez, representante

santafecino hábil en el

manejo de textos marxistas, demostró

los peligros del lmperla­

I1smo en contra del intento de

convértir la explotación petrolífera

en empresa mixta: "Asociarse

con el trust extranjero

para extraer nuestro petróleo es

contrario al interés nacional y

es mantener latente un grave

peligro, que puede herir además

de la economía argentina, su

propia soberanía y comprometer

su tranquilidad internacional".

Con poético acento Raúl Oyha-

Pág. 57


I

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nA[IOnAU1A[IOn

DEL PETROLEO

narte dijo: "Congreso del año

27 se le llamará a éste, como al

de Tucumán se le llamó del año

16. Alli se juró la, libertad política;

aquí habremos d,e defe~der

la soberanía que de alh nos VIene,

y además, habremos de afianzar

nuestra independencia económica,

la única que yo conozco",

Alcides Greca sumado al

debate manifestó: "El monopolio

que nosotros proponemos,

este· monopolio del nuevo estado

industrial nace en virtud de esa

tendencia' económjca, politica y

filosófica que lleva a poner en

manos del Estado las grandes

industrias y los grandes servicios

para atemperar. en cierta manera,

los efectos del capitalismo y

de la lucha de clases".

A lo largo de innumerables sesiones

durante el mes de agosto

y casi todo setiembre, el debate

ofreció una clarificadora diferenciación

de posiCiones que permitieron

dilucidar los avanza::los

alcances desarrollados en su

pensamiento económico - social

por los legisladores del radicallsmo

yrigoyenista. Ese bloque

compacto, homogéneo, formado

por hombres de profunda lucidez

in telectual demostraba ahora,

tener una gran vocación revolucionaria

al legislar el tema

del petróleo con abundante principismo

institucional frente a

quienes argumentaban el avance

del proyecto sobre las normas

constitucionales y el derecho

federal de las provincias; y también

un actualizado conocimiento

de la problemática internacional

ante el empuje del imperialismo

en su afán de conquistar

mercados y explotar las

riquezas naturales de los países

subdesarrollados.

En esos términos hablaron

también, el diputada Eduardo

Giuffra, para demostrar la constitucionalidad

del proyecto de

nacionalización y su justificación

en el derecho público, no

solamente como algo concordante

con el espiritu del CÓdigo

de Minería, síno con el r.égimen

federal argentino. El dIputado

santafecino Amancio González

Zimmerman enfrentó al criterio

apegado a menospreciar el papel

administrador y empresario del

Estado, con el ejemplo de los

ferrocarriles, correos, bancos, Y

otros servicios públicos que se

prestigian "con un sano y patriótico

propóSito de progreso

futuro y de nacionalismo auténtico

y sin cero." .

A fin de mantener la posibllidad

de salir adelante con el proyecto

de nacionalización, el bloque

radical obtuvo la consti~­

ción de la Cámara en seSIOn

permanente hasta terminar en

general y particular la aprobación

de los despachos presentados.

El debate demostró que compartía

el criterio estatizante del

yrigoyenismo, el bloque socialista

independiente, según lo apoyaron

en sus discursos el diputado

Antonio de Tomaso y el

diputado Augusto Bunge. Pero

se a trajo la oposición de conservadores,

an tlpersona1lstas y socialistas

tradicionales. En nombre

de los primeros lo combatió

el presidente de la Comisión de

Industria, representante mendocino

Jullo C. Raffo de la Reta,

y los diputadOS Calvento, Meabe

y Moreno. Uno de sus voceros, el

diputado Agustín Usandivaras

declaraba: "Abramos las puertas

al capital extranjero, que

venga pleno y vigoroso representando

diversas naciones del

m undo, que ellas contribuirán a

la defensa nacional; al cuidar

sus propios intereses han de

cuidar los nuestros, mancomunados

por la solidaridad de aspiraciones

idénticas".

El socialismo partió en cambio

de la premisa enunciada por el

diputado Enrique Dickman: "El

Estado es un mal propietario, el

Estado es un peor industrial, ei

Estado es Un pésimo comerciante".

Ella fue refrendada, según

la conocida tesis peyorativa del

maestro Juan B. Justo, por el

díputado Nicolás Repetto: "Este

monopolio a la criolla del petróleo

argentino, que pretende también

atribuirse el comercio de

petróleo y de los derivados, sería

una obra fantástica que po::lría

conducirnos a las peores consecuencias".

Otra posición diferenciada,

mantuvo el diputado Víctor A!­

corta, radical disidente, adherido

al principio de la explotación

mixta pero opuesto a la nacionalización.

al sostener que la

"Cámara no tiene facultad de

congreso constituyente para variar

el sistema constitucional

argentino, y si dictara esta ley

en la forma proyectada, hll,ría

la succión de los derechos provinciales,

excediéndose en poder",

No obstante el frágil argumento

de un federalismo susceptible

de realizar pact~ r¡utónomos

dentro de la NaclOn, con

empresas extranjeras, el diputado

Alcorta anticipó un real

avance social al proponer en

particular, la participación' de

representantes técnicos, administrativos

y obreros del personal

en la conducción de Y.P,F.

Luego de largos debates, el

proyecto tuvo sanción favorable

por 65 votos contra 55, el 28 de

setiembre de 1927. Pero fue una

victoria trunca: el tema cru::!ial

de la expropiaCión de con~~.siones

debió ser postergado hasta

el período parlamentario siguiente,

antes de correrse el

riesgo de perder todo el proyecto.

Oon todo, la ley aprobada salvaba

los principios esenciales

que habían impulsado al yrigoyenismo

en el debate, y sirvieran

de bandera a la amplia movilización

popular, política, estudiantil,

y periodística de la época.

Fue sintomático establecer

las diferencias habidas en las

sucesivas y largas votaciones

con que terminó la cuestión en

la Cámara de Diputados. El

enunciada general que expresaba:

"las minas de petróleo

son bienes privados de la Nación",

y con el cual coincidían

ligeramente los miembros mayoritarios

firmantes del despacho

de la comisión de Industria,

resultó aprobado en una votación

inicial por 88 a 17 votos,

TODO ES HISTORIA N9 90


La Unión Latinoamericana fue fundada el 2. de marzo de 1925 por José Ingenieros, Allredo Palacios,

Manuel Ugarte, Gabriel del Mazo y otras figuras.

Salvo algunos conservadores recalcitrantes,

los restantes bloques

coincidieron en ese aspecto:

yrigoyenJstas, antlpersonalistas

y ambos socialistas.

Pero la sanción del 28 de setiembre,

por el escaso margen

de 10 votos, era la realmente importante

al dejar establecido en

la propOSición final del diputado

Giuffra: "La exP'!oración y explotación

de tales bienes se hará

exclusivamente por el Estado

Nacional en todo . el territorio

de la República. Corresponde

igualmente al Estado Nacional

la explotación exclusiva de los

medios de transporte terrestre,

marítimo y fluvial destinados a

la explotación a~udida dentro

de la jurisdicción de la Repú'

blica. El petróleo y sus derivades,

provenientes de la explotación

efectuada en los yacimientos

naciona~es, no podrán ser

exportados. "

La votación nominal dejó el

testimonio de los siguientes nombres,

para la 'historia. Por la

afirmativa: 65. Adara, Aldazabal,

Alvarado (M. R.), Alvarez, Amadeo

y Videla, de Andreis, Antonio,

Artusl, Astesiano, Bard, Barbich,

Beguiristain. Belisle, Bergall!,

Bidegain, Bunge, CarbaIlo,

Corominas, Costa, Echegaray

Frías, Emparanza, Ferreyra,

Fonrouge, García Tuñón, Garralda,

Gatti, Giuffra, Oómez,

González, González lramain,

González Zimmerman, Goñi,

Grau, Greca, GUllIot, Hirlart,

Ingaramo, Lagomarsino, Llceaga,

Li'll1a, Miñones, Mohando,

MOlinari, Muzio, Núñez, O'Farrell,

Oyhanarte, Pérez, peyrotti,

POdestá, Poggi, Prat, Romedi, Ro_

vol, Rodriguez (C. J.J Rodríguez

(J. R.I, Sánchez, Santa Maria,

Sirl, Spinetto. Subiza, Tolosa, de

Tomaso, Vázquez y Zurueta.

Por la negativa: 55. Abalos,

Aguirre, Albarracin, Alcorta, Alvarado,

Bermúdez, Cafferata,

Calvento, Calle, Castellanos,

Castro, CebaBas, Centeno, Claros,

Coca, Chiossone, DávilJ.a De

Miguel, Diaz, Díaz de vivar

Dickman (Al, Dlclcman (El, Fe~

rri, Flgueroa, FlOri11o Gneco

G'!lerci, Gutiérrez, Herraiz, Itu~

rra,spe Cabot, auregulberry,

Juarez Celman, Lopez, Martíne:a

(F. V.I, Meabe, Mendieta, More·

no, Oddone, Padilla, Parodi, Pena,

Pérez Leirós, Pintos, Repetto,

Roca, ROdríguez (A), Romero,

Salcedo, Sánchez Loria, Salís,

Taboada, Torrent, Usandívaras,

Videla Rojas, y Viñas.

Resta consignar que una nueva

redacción deI proyecto estableció

asimismo que "el estudio,

la exploración y explotación de

los yacimientos petrolíferos del

Estado, así como el monopolio

del transporte, estarán a cargo

de u n a institución autónoma

que se denominará Dirección

General de lOS Yacimientos Petrolíferos

de la Nación". Ane)ffi.­

mente, la Ley del Petróleo establecía

la composición, funciones

y atribuciones de esa Dirección

General para regular ~a comercialización

interna, la fijación

del precio de venta del petróleo

y sus derivados, y la adqUisición

de todos los medios para su

transporte.

LA EXPROPIACION

DE LAS CONCESIONES

PETROLIFERAS PRIVADAS

La ley de 1927 habia despejado

el horizonte para quienes ansiaban

resguardar el petróleo en

manos exclusivamente argentinas.

Aventó el peligro de las sociedades

mixtas prohijadas por

la bancada antipersonalista de

acuerdo al pensamiento oficial

a1lvearista, y estableció además,

el monopolio de los medios de

transporte. Los enunciados puestos

de manifiesto a lo largo de

las discusiones, constituyeron el

Pág. 59


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LA

nA[IOnAlIIA[IOn

DEL PETROLEO

primer paso para llegar al monopolio

integral del Estado en el

proceso económico petrolífero,

La no expropiación de los yacimientos

concedidos a empresas

privadas fue consecuencia

de la magra mayoría yrlgoyenista

en la Cámara, y al retiro del

apoyo socialista independiente

a la tesis exproplatoria, sin lo

cual no pOdía a'lcanzarse la mayoría

definitiva dentro del cuerpo,

"No queriendo perturbll.r a la

H. Cámara con una discusión

que sería ardua y algo extensa,

después de todo lo que se ha dicho,

la representación radical

resuelve retirar una parte del

proyecto, teniendo en cuenta

que pudiera ser ésta una razón

para que el debate en particular

se prolongara más", dijo entonces

el diputado G1u{fra, en esa

retirada estratégica.

Ante la opelón de conseguir

la nacional1zación como principio,

o nada, el yrigoyenismo sacrificó

esa parte. No sin que lo

advirtiera en otro momento el

diputado Jorge Raúl Rodríguez

al predecir las maniobras represivas

de las empresas extranjeras:

"Si les conviene a los trusts

no producir, será el caso de que

el Congreso sancione nuestra

excelente proposición de expropiarlas,

que hemos retirado temporariamente,

pero que podrá

la Cámara retomar en cualquier

momento en defensa de los altos

intereses del país."

y bien. el momento llegó luego

de lo.s triunfos aplastantes de

abril de 1928 que consagraron

la reelección de Hlpól1to Yrlgoyen

en un plebiscito hasta entonces

no igualado en el país. A

consecuencia de la gran victoria

electoral, 'la representación parlamentaria

ascendía ahora a 91

diputados yrlgoyenlstas contra

36 conservadores, 15 antipersonallstas,

10 de ambos socialismos,

y 6 de partidos provinciales.

Era la hora de cumplir con la

solemne promesa hecha al pueblo

en las campañas electorales

que agitaron al petróleo como

bandera de la emancipación

económica prometida por Yrigo_

yen, con el convencimiento

que entonces se hizo madura

conceptuación prlncipista en su

movimiento civico, y con las

TODO ES HISTORIA N9 90

expresas instrucciones del caudilo'

el bloque legislativo se

apresuró a retomar el tema antes

que finalizaran el gobierno

de A'lvear y el periodo parlamentario.

En la sesión del 26 de julio

de 1928, se reprodujo la cláusula

expropiatoria en una propuesta

firmada por el Dr. Leopoldo

Bard presidente del sector, y los

diputados Carlos J. Rodrígu~z,

Amancio González Zirnmerman,

Juan Garralda, Enrique F. Mjhura,

Juan Carlos Vázquez, BIas

Goñl, Victor D. Etcheverry, Eudoro

Aráoz y Pedro Podestá. Establecía:

"Decláranse de utilidad

pública todos lo.s criaderos,

fuentes y depósitos naturales de

petróleo y los hidrocarburos gaseosos

que se encuentren en el

subsuelo o que se escapen de la

superficie de la tierra, como así

también los accesorios de dichas

minas, a que Se refiere el artícu·

lo 12 del Código de Minería, que

hubiesen sido concedidos a particulares

por el Estado Nacional

o los gobiernos de provinCias

antes de la sanción de esta ley;

procediendo el Poder Ejecutivo

a su expropiación de acuerdo

a las prescripciones lega'les en

vigor".

La natural continuidad del

proyecto con relación al del año

anterior, significaba una coherencia

imprescindible para hacer

realidad la nacionalización

del petróleo argentino. El diputado

Bard lo expresó en su

presentación, con un sutil reco·

noclmlento a 'los dictados impuestos

por Yrigoyen tal como

acostumbrábase mencionar su

influencia, sin nombrarle, y dijo:

"Con este proyecto se complementa

la gran obra Iniciada por

la representación de diputados

nacionales de la U.C.R., la que

realiza el concepto de la alta

dirección partidaria, que al encarar

este problema 10 hace en

forma que considera es la solución

de una fundamental cuestión

social para nuestro pais,

ya que marca nuevos rumbos al

progreso naciona'l, derivados de

una franca independencia económica".

El tema parecia estar agotado.

Los esfuerzos de los consorcios

extranjeros se estrellaban contra

la voluntad decididamente nacionalizadora

de las mayorías

electorales y legislativas. Toda

la argumentación jurídica, constitucional

y económica del viejo

régimen, resultó impotente para

contener esa avasallante posición

nacional. De ahí que el

debate parlamentario de 1928

fuese apenas un pálido reflejo

del de 1927, y que se repitieran

los argumentos de ambos lados,

aun cuando quedara señalada

una diversificación ideológica

patente al mostrar en la posición

expropia torta al bloque yrigoyenista

solo, contra las representaciones

conservadora, antipersonalista,

socialista y socialista

independiente, Era un eco

parlamentario del "contubernio"

que los mostrara unidos en los

R

recientes comicios presid-encia

les, alentando la fórmula Melo­

Gallo, del "frente único".

No obstante, en forma tangencial

los yrigoyenistas abordaron

tras el tema del petróleo algu­

¡laS otras definiciones revolucionarias

de su futuro accionar des_

de el nuevo gobierno. Y como el

diputado Muzio, socialista independiente,

quisiera oponer a la

consideración del tema un proyecto

reglamentario de la jornada

de 8 horas laborales el

diputado Victor Juan Gulllot le

replicaba: "Yrigoyen incorporó

a las actividades del Estado el

principio de la Intervención pa,

ra moderar las consecuencias y

las injusticias de la desigualdad

económica y para limitar las

pretensiones exces1vas del capital

frente a la situación indefensa

de los trabajadores", Pero

ahora la cuestión premiosa

era "reservar esa fuente de la

riqueza que asegura.rá el desarrollo

futuro de la economía nacional,

porque toda defensa contra

ese capitalismo Imperialista

Implica alejar las sombras· que

puedan cernirse sobre la tranqulidad

pública, y hasta sobre

la Integridad territorial del

país".

También el diputado Romeo

Da vid Saccone enunció los propósitos

finales del yrlgoyenlsmo

en frase reveladora durante el

debate: "Empecemos con el petróleo

que luego seguirán los

frlgoríflco.s y los ferrocarriles.

Hay que hacer política nacionalista,

no Internacionalista. Estamos

socializando un bien público.

Somo.s casi socialistas con el

régimen del petróleo ..."

El pretendido socialismo de los

socialistas prefirió en cambio

condolerse de la Inseguridad jurídica

a que se condenaban las

il!versiones extranjeras, sostenIendo

que "en ninguna parte

del mundo el Estado es Industrial

del petróleo", como había

dicho el diputado Enrique DlckroRn

al aconsejar en cambio:

"si quiere Iniciarse la política

del monopolio, que es una mala

política, habria que Iniciarla COn

co.sas más sencillas, como por

ejemplo el tabaco .. , ".

Si éste era el pensamiento de

los grupos izquierdistas tan alejado.s

de la realidad nacional y

del peligro Imperialista del capitalismo

anglonorteamericauo expansivo

lanzado sobre América

la tina, na podía esperarse otro

tipo de argumentación de las

" 1


yecto arrojó los siguientes resultados:

Por la afirmativa, 79

diputados, Aldazábal, Alvarez,

t\ntoni, Argüello Lenclnas, Aráoz,

Artusi, Asteslano, Barblch, Bard,

Beguiristain¡ Beltrán Neirot,

Bergalll, Bldegain, Binaghl, Borda,

Brizuela y Doria, cagnoni,

Corominas, Costa, Coulin, Echegaray

Frias, 'Emparanza, Etcheverry,

Gallardo, Garcia Tuñ6n,

Garralda, Giuffra, Gómez (J.

A.), González (E.), González

Zimmerman, Ooñi, Oortarl¡

Grau, Greca, GrJsolía, Ouillot,

Gutlérrez (J. M.), Guzzo,

Hiriart, Irlgoyen, Lagomarslno,

Liceaga, Lostau Bldaut, Maelel,

Martínez Guerrero, Martínez

(J. M.), Martinez (R. V.),

Maza, Mihura, Miñones, Mohando,

Moyano, Núñez, O'Farrell,

Ortega, Ortiz de Zárate, Pachano,

Pérez, Peyrotti, Piqué, Podesta,

Porta, Prat, Qulroga, Ramírez,

Rodríguez (e, J,), Rolando

Saccone, Sánchez (C. A.),

Santa Maria, Selen, Sirl, Sorla,

SUbiza, Talens, Tressens, Vázquez,

VUlarruel y Zavala.

Por la negativa, 17 diputados:

Ahumada, Bunge, BustUlo, Camaño,

Dickman, Giusti. González

Iramain, Hernández, Martínez

(H. J.), Muzlo, Pinedo, Repetto,

Spinetto, de Tomaso, Trianes,

Viñas y Zaccagnini.

De ese modo el yrigoyenismo

se hizo eco de la gran eXigencIa

nacional, y antes de terminar

el gobierno alvearista y el período

parlamentario 1923, cumplió

integramente el compromiso

con traído ante la el udadanía.

Si bien no se pudO prever entonces

otros aspectos del problema,

pues no se llegaba al monopolio

estatal de la Importación

del petróleo, y al de la venta

de nafta, de.ivados y subproductos,

la sanción de aquella

época marcó un rumbo emancipador

definitivo. La bandera de

la nacionalización del petróleo

se hizo carne en el pueblo, así

como la importancia de este mineral

para el desarrollo industrial

argentino quedó confirmado

en términos que la historia

y el mismo progreso moderno lo

han ratlllicado.

El gobierno de Alvear aunque

apoyó los empeños del general

Mosconi¡ como antes dijimos, se

mostró favorable a la explotación

mixta, Expuso la posición

del Poder Ejecutivo en el debate

parlamentario el ministro de

Agricultura Ing. Emilio Mlhura,

sucesor de Le Breton¡ quien SOstuvo:

"Las administraciones privadas

tienen más elasticidad

derechas tradicionales. Porque

i nadie podía igualar en sus efectos

para el desarrol'lo de un Estado

semicolonial, la implan taclón

del monopolio nacional del

tabaco con el petróleo!

Tantos Inconvenientes dilatorios

obligaron a forzar un orden

,preferencial votado por la

mayoría yrigoyenista al eXigir

la consideración del pertinente

despacho de la Comisión de Legislación

General, que a duras

penas pudo salir con las solas

firmas de sus representantes

Eduardo Gluffra, J. Antenor Gómez,

Daniel Talens y R. Argüe­

Uo Lencinas, pues ningún legislador

de otros bloques lo suscribió

ni a favor, ni en contra.

Pasó a consideración del cuerpo,

ya frustradas las maniobras

dilatorias, y fue aprobado en la

sesión del 17 de setiembre de

1923, A moción del diputado cordobés

Martinez, se agregó un segundo

articulo en su consideración

particular, autorizando al

P. E. lIa declarar la caducidad de

las -concesiones de cateo. El Estado

Nacional en la exploración

o explotación de tales bienes,

gozará de todos los derechos

acordados por el Código de Minería

a los titulares de concesiones".

La votaoión del histórico prouContribuyomo5

a hacer autó·

noma Jo República de esas organizaciones

financieras": Die ..

:l' L. Molinar; en el Congreso.

"Atemperar los efectos del capitalismo

y la lu,ha de ciases":

dijo Alcfdes Gre,o.

Leopoldo Ba,d fue presidenle

del bloque radical yrigoyenista

durante el histórico debate.


1,

lA

nA[IOnAlIIA[IOn

DEL PETROLEO

para resolver. El P, E. entiende

que las asociaciones m1xtas

constituyen la mejor garantía

y la mejor forma de explotación

del petróleo argentino",

La gran prensa en general,

compartía esas afirmaciones. Los

diarios importantes vaticinaban

la introm:lsión política en Y.P.F.

el despilfarro demagógico, las

exaltaciones del nacionalismo

sensacionalista. La Nación llegó

a sostener la inconstitucionalidad

de la ley, y otras voces protestaron

en nombre de los derechos.

provinciales vulnerados.

El Senado nunca se dignó considerar

la sa.nción llegada desde

la cámara joven. Y el país

perdió la ocasión de adelantar

la hora de su independencia

económica, en la vanguardia de

los pueblos libres del mundo.

Los acontecimientos posteriores

demostraron hasta dónde llegaba

la penetración imperialista

en las fuerzas politicas y militares

de esa época. Ya lo había

advertido con socarroneria uno

de los diputados del régimen, al

oponerse en el debate de 1921

a la nacionalización: "la ley lleva

plomo en las entrañas -dijo

tres años antes del 6 de setiembre-

y acaba de ser destinada a

la posteridad, al archivo, y a

la historia" ...•

BIBlIOGRAflA

Arén Lascano, Luis C.: La Ar~

gentlna Ilustrada (en pren~

sal. Cap. VIII. Colección

Memorial de la Patria. Ediciones

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Aires.

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YrigOyen, Hipólito: Pueblo y

Gobierno. 12 vIs· Ed. Raigal,

Buenos AIres.

Diarios: La Nación, La Epoca,

La Prensa, de Sesiones de

la Cámara de Diputados de

la Nación 1927/28.


,.

TERCER CONGRESO DE HISTORIA

ARGENTINA Y REGIONAL

SANTA FE-PARANA, 10-12 de julio de 1975

Hace cuatro años, la Academia Nacional de la Historia decidió salir al interior, procurando

que la Capital Federal no fuera, como hasta entonces habla sido, sede exclusiva

de' sus actividades. Con ese objeto se planearon congresos regionales -que se realizarían

en los'años impares en diversos puntos del pals y se dividió a la Argentina en tres regiones

geográficas, que son también unidades para el estudio de la Historia: Interior (Cuyo,

Centro y Noroeste); Patagonia (provincias patagónicas y tierras australes); Litoral y Nordeste

(Capital Federal, Buenos Aires, Santa Fe, Entre Rlos, Corrientes, Chaco, Formo.sa y

Misiones).

Hasta ahora se han efectuado dos congresos de historia argentina y regional, el de

San Miguel de Tucumán, en 1971 y el de Comodoro Rivadavia, en 1973. Ambos suscitaron·

gran interés entre los investigadores, los profesores de la materia y los institutos dependientes

de las Universidades. Numerosas colaboraciones fueron presentadas a las reuniones

y ya se han publicado los volúmenes que reúnen esos trabajoo --en estos días aparecerá

el tercer y último tomo correspondiente a la reunión Comodoro Rlvadavia-.

El próximo Congreso de Historia Argentina y Regional se realizará del 10 al 12 de

julio del año próximo y tendrá por sede las ciudades· de Santa Fe y Paraná, zona de

confluencia de los intereses del litoral. La Comisión Organizadora, integrada por el Dr.

Ernesto J. Fitte, presidente, Julio César González, secretario, Dr. Leoncio Gianello y Cap.

Nav. Laurio H. Destefani, vocales, ha cursado unas 170 invitaciones a estudiosos de todo

el pais, especializados en el temario del Congreso. Este incluye un doble aspecto, nacional

y regional: La Argentina durante la presidencia de Avellaneda. 1874-1880 y Poblamiento

y colonización del LItoral, desde sus orígenes hasta 1900.

Segun se ha establecido en las reuniones anteriores, habrá tres categorías de concurrentes.

Los Delegado.s, son aquellos- historiadores invitados por la Academia y que

presentan un trabajo inédito; los invitados que no envíen esta colaboración y los historiadores

que deseen intervenir en las reuniones y presenten trabajo, serán Adherentes. Fi·

nalmente, todos aquellos estudiosos, profesores y estudiantes que quieran presenciar el

Congreso, podrán 'integrarse en la categoria de Participantes. En esto!' dos últimos casos,

las solicitudes de admisión se harán por escrito a la Com~sión Organizadora.

Las colaboraciones deberán entregarse en la Secre~ar¡a de la Academia Nacional de

la Historia -Balcarce 139-, personalmente o por correo, antes del 10 de mayo de 1975.

Razones de espacio obligan a la Comisión a fijar un máximo de veinte páginas oficio, mecanografiadas

a doble espacio, para los trabajos. Es indispensable que éGtos se hallen

provistos de apara!o crItico y de un resumen de una o dos carillas que servirá como base

de discusión en las sesiones. Las monografías que no cumplan estrictamente tales requisito


LAS PLAZAS


DI BUINOS AlBIS

por Julio

A. luqui

lagleyze

I

I

I.c<

.- .,~~,~~~~';

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1I

" I ,

LAS PLAZAS DB BUBNOS AIRES

PLAZA MAYOR

Harem-Os de ella un resumen, pues es tanto ID

que puede escribirse de ella, que ocuparía un libro

entero. 1

Cuando Garay reparte los solares, asigna a la

Plaza Mayor el comprendido por Hipólito Yrigoyen,

Bolívar, Rivadavia y Defensa; quedando el

de H. Yrigoyen, Defensa, Rivadavia y Balcarce

para "el Adelantado y el Fuerte".

Al Fuerte, sin .embargo, se "lo alza más hacia

el este, donde se encuentra la actual Casa de

Gobierno, para que, sobresaliendo de la ciudad,

tenga sus flancos libres y su artillería pueda proteger

la costa desde la Punta 'Norte (Retiro) hasta

la Punta de doña Catalina (Parque Lezama).

Así cubre los "pozos" que sirven de fondeaderos,

el de Santa Cat!lJina, el de San Frandsco, y el de

¡'Invernada", mas amplia y conocido como "Puerto

del Riachuelo de los Navíos", el cual estaba

donde hoyes Paseo Colón y Humberto 19.

Quedó libre entonces el solar este de la Plaza.

En 1594, el gobernador Fernando Ortlz de Zárate

~quien eI'ligió el primer Fuerte propiamente

dicho- dona eSa manzana al Oabildo, pero

éste no se entera, ya que en 1607 la solicita para

edificar en ella, y el gobernador, Hernando Arias

d~ .Saavedra, vuelve a donársela. Pero, pese a las

solIdas razones que aducían al pedirla, cuando

la reciben har.en caso omiso y en julio ue 1608

donan la mitad norte de la misma' a los Padres

de la Compañía de Jesús que habían llegado a

Buenos Aires. .

Allí los padres del Valle y Manzanero, según

relata Furlong, rodearon la fracción con un cerco

de tunas y en su extremo norte construyeron

una capillita prüvisoria de adobe y techo de paja.

A la par se trabajaba iintensamente en la erección

de la iglesia y casa de la Compañía. La

igl~sia tenía frente sobre Rivadavia, en la- esquma

de Defensa; detrás la casa sobre Defe,nsa;

la ranchería, y, sobre Ba1carce y Rivadavia el Cementerio.

Esta iglesia o capilla inicial estaba bajo la advocación

de Nuestra Señora de Loreto, pero esta

advocación duró muy poco. El 27 de julio de 1609

Paulo V beatifica a San IgnaCio de Loyola, llegando

la noticia a La Trinidad en marzo de 1610.

La población rea