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EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

HÉCTOR J. CRUZ


JUGANDO DE DÍA<br />

GUAYUBÍN OLIVO.<br />

BÉISBOL LOS FINES DE SEMANA<br />

EL PRECEDENTE. Ser un beisbolista profesional del siglo XX en Santo<br />

Domingo no implicaba, necesariamente, ejercer esta actividad como profesión<br />

para ganar dinero y sustentar los costos de la familia.<br />

En el período entre 1910-1950, los peloteros dominicanos que se dedicaron<br />

únicamente al deporte, disfrutaron más de la admiración y el afecto de la<br />

sociedad que del dinero que produjeron.<br />

Pensar tan solo que, por jugar casi a tiempo completo béisbol, en los años<br />

50 a los jugadores nativos se les pagaba 60 pesos dominicanos al mes para<br />

cubrir los costos de su familia. Los extranjeros podían ganar hasta 300 pesos<br />

mensuales en una economía que tenía al peso dominicano en paridad con el<br />

dólar norteamericano. Era, desde luego, una suma superior al salario mínimo<br />

del país para ese entonces (unos 25 pesos mensuales).<br />

En el béisbol que se jugó en el estadio La Normal, en Santiago y San Pedro<br />

de Macorís, (período 1951-54), el fanático pagaba sumas muy llamativas para<br />

presenciar un juego de béisbol: la boleta más cara podía costar 1 peso con .50<br />

centavos, y la más barata 50 centavos.<br />

De esta manera, y con la escasa publicidad imperante en la época, con un<br />

PEPE LUCAS.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

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mercado de consumidores reducido es fácil determinar que no existían condiciones<br />

para pagar grandes sumas de dinero a los protagonistas. Para ese entonces,<br />

República Dominicana contaba con 2 millones 200 mil habitantes.<br />

Sin embargo, es válido afirmar que los peloteros, los más o los menos famosos,<br />

eran igualmente ídolos de la sociedad. Muchos de ellos vestían frecuentemente<br />

de traje y corbata, y algunos, los menos, se daban el lujo de poseer un<br />

automóvil. Nombres como el norteamericano Alonzo Perry, el cubano Pedro<br />

Formental, el boricua Luis Rodríguez Olmo y los dominicanos Guayubín Olivo,<br />

Olmedo Suárez, Gallego Muñoz, entre otros, eran seguidos por la fanaticada<br />

con igual idolatría que a los ídolos de hoy. Sólo que, acogiéndose a las costumbres<br />

de la época, ellos compartían su cotidianidad con los ciudadanos, estaban cerca<br />

de la gente, que tenía acceso para hablarles y verle todos los días.<br />

El campeonato de béisbol que se jugó durante 4 años en el verano fue el<br />

resultado de una necesidad deportiva y social. Amén de ser un evento beisbolístico<br />

en sí, se constituyó en un gran atractivo social, sobre el cual se<br />

conjugaron factores sociales, económicos y políticos. Por eso, incluso, desde<br />

un principio (años 20) el Licey fue de color Azul y el Escogido de color Rojo,<br />

siguiendo la oposición de la época entre los partidos políticos que compartían<br />

dichos colores.<br />

La ausencia de estadios con alumbrado eléctrico, desde luego, limitó la<br />

contienda deportiva a los fines de semana, sábado y domingo. No era posible<br />

jugar de lunes a viernes porque ello chocaba con el desenvolvimiento del trabajo.<br />

Aunque era normal en el béisbol de las Grandes Ligas de Estados Unidos<br />

juegos a la una de la tarde, la sociedad dominicana tenía otras características.<br />

Por ese motivo, se jugó durante esos 4 años solamente sábado por la tarde y<br />

doble jornada los domingos, un juego por la mañana y otro por la tarde.<br />

¿Qué hacían, pues, los peloteros, de lunes a viernes, a la espera de la actividad<br />

de sábado y domingo Practicar el juego de béisbol, y se entretenían con<br />

actividades recreativas. Algunos de ellos, especialmente los dominicanos,<br />

realizaban una que otra labor privada, un trabajo, pero los ejemplos eran pocos.<br />

Rafael Valdez, quien jugó con las Águilas en sus primeros años, se ganaba<br />

la vida como electromecánico. Guillermo Estrella, de Moca, tenía un oficio<br />

manual en su pueblo. Fiquito Suárez era vendedor de productos farmacéuticos,<br />

y también trabajaban otros jugadores como Olmedo Suárez, Ford Aracena y<br />

Gallego Muñoz. Todos realizaban trabajos sencillos. La mayoría de ellos, sin<br />

embargo, no se comprometía en otra actividad que no fuese el béisbol. Desde<br />

luego que los extranjeros, en calidad de refuerzos, no hacían otra cosa que<br />

jugar béisbol. Ellos se hospedaban en pensiones o en hoteles, y todos los días<br />

asistían a las prácticas de sus equipos.<br />

Los extranjeros que jugaban en Santo Domingo por lo regular eran hospedados<br />

en el hotel Comercial de la calle El Conde, y el viejo Hotel Jaragua.<br />

Los de Santiago en el Hotel Mercedes y en pensiones, y los de San Pedro de<br />

Macorís en pensiones y hoteles pequeños.<br />

LA INICIATIVA. ¿Cuándo y por qué motivos empezó a organizarse el<br />

campeonato de béisbol profesional en el Verano<br />

Los motivos venían forjándose en los últimos años y tuvieron raíces diversas,<br />

aunque básicamente dos.<br />

De un lado, durante los años 40, República Dominicana se incorporó a<br />

participar en los campeonatos mundiales de béisbol amateur, que reunía a lo<br />

mejor del Continente. En dichos torneos actuaban los países más poderosos, y<br />

eso incluía a Estados Unidos, Cuba, México, Puerto Rico, Venezuela, Nicaragua<br />

y Panamá, entre otros.<br />

Los dominicanos se aglutinaron alrededor de los organismos del Estado<br />

para organizar, cada año, un equipo de primera. De esta manera, pudieron<br />

reunir lo mejor de nuestro béisbol. El país participó en el mundial de 1948,<br />

celebrado en Colombia, proclamándose campeón. Ese campeonato ocurrió<br />

entre noviembre y diciembre de 1948, y Enrique Lantigua fue el manager de<br />

los dominicanos. La fecha fue del 20 de noviembre al 12 de diciembre y<br />

actuaron representantes de Colombia, El Salvador, Guatemala, México,<br />

Nicaragua, Panamá, Puerto Rico y República Dominicana.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

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En la escuadra dominicana estuvieron Manuel Cáceres, Gallego Muñoz,<br />

Bell Arias, Andrés Frías, Miguel –Ford– Aracena, Guillermo Estrella, Olmedo<br />

Suárez y Tiant Tineo, entre otros. Los dominicanos terminaron la vuelta<br />

regular empatados con Puerto Rico, ambos en 6-1, y en la serie final RD ganó<br />

2 sin derrotas para obtener el título.<br />

Ese título tuvo particular emoción no solo por la conquista en sí. Ese mismo<br />

año, el 11 de enero, había ocurrido lo que se conoce como la Tragedia de<br />

Río Verde. Un avión que regresaba de Barahona con el equipo de béisbol de<br />

Santiago se estrelló en Yamasá, en el Noroeste de Santo Domingo, y sus 32<br />

ocupantes murieron.<br />

De los 32, 18 eran jugadores del equipo de Santiago, muertes que llevaron<br />

luto a la población en general. El conjunto de Santiago (amateur) había<br />

celebrado dos partidos en Barahona, y a su regreso a dicha ciudad no pudo<br />

aterrizar por mal tiempo, decidiendo trasladarse a Santo Domingo. Lantigua,<br />

receptor titular, había decidido regresar al día siguiente. Según su historia<br />

posterior, había asumido cierto temor de regresar en avión precisamente por<br />

el mal tiempo imperante ese día.<br />

Ese mismo año de 1948, en la primavera, se produjo la primera visita de un<br />

equipo de Grandes Ligas a República Dominicana, los Dodgers de Brooklyn,<br />

dirigidos por el legendario Leo Durocher. Brooklyn, el mismo club que 2 años<br />

antes había firmado al primer jugador negro, Jackie Robinson, se hizo<br />

acompañar de su equipo triple A, Reales de Montreal.<br />

Después llegó el XI campeonato mundial que sirvió de motivador esencial<br />

para el nacimiento del béisbol profesional a partir de 1951. Ese campeonato<br />

mundial fue celebrado en 1950 en Managua, Nicaragua.<br />

La justa fue efectuada del 18 de noviembre al 14 de diciembre y actuaron<br />

representantes de Colombia, Costa Rica, Cuba, El Salvador, Guatemala, Honduras,<br />

México, Nicaragua, Panamá, Puerto Rico, Dominicana y Venezuela.<br />

¿Qué sucedió allí<br />

Los dominicanos se proclamaron campeones nuevamente, corona que sería<br />

anulada 10 meses después en un torneo que no dejó de tener sus incidentes.<br />

Las cosas sucedieron de la forma siguiente:<br />

Cuando terminó la vuelta regular hubo un triple empate en primer lugar.<br />

Cuba, Dominicana y Venezuela terminaron todos con 9-2, y celebraron una<br />

serie final, llamada «Serie Extra».En la misma, Dominicana superó a Cuba 7-<br />

3 y a Venezuela 10-4, obteniendo la corona. En el otro partido, Cuba y<br />

Venezuela empataron a 6 carreras.<br />

Los dominicanos celebraron en grande, pero estaba en curso una protesta<br />

de los cubanos contra el equipo de Puerto Rico, que fue acusado de colocar<br />

jugadores profesionales en su róster.<br />

Dicha protesta fue conocida en octubre de 1951 en México, por la Federación<br />

Internacional de Béisbol Amateur (FIBA). La FIBA decidió dar como<br />

buena y válida la protesta, desconociendo la celebración de la Serie Extra y<br />

proclamando campeones a los cubanos.<br />

En la serie regular, Cuba había vencido a Dominicana 13 por 2, Puerto<br />

Rico a Cuba 13 por 11 y Dominicana había ganado 6 por 4 a los boricuas. Es<br />

FRANCISCO MARTÍNEZ ALBA,<br />

CUÑADO DEL DICTADOR<br />

TRUJILLO, PRESIDENTE<br />

DEL ESCOGIDO EN<br />

MUCHAS DIRECTIVAS.


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182<br />

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183<br />

ENRIQUE LANTIGUA.<br />

decir que el triunfo de los boricuas sobre los cubanos fue decisivo porque dicho<br />

juego le fue adjudicado a Cuba, que finalizaría con 10-1, y Dominicana con 9-<br />

2 pues había sufrido otra derrota frente a Colombia 5-4.<br />

La efervescencia beisbolística creada en ese entonces encendió la chispa<br />

para que naciera un movimiento con miras a un torneo nacional profesional.<br />

El 17 de febrero de 1950 fue formada la Federación Nacional de Peloteros<br />

Profesionales. Su primer presidente fue Rafael –Falcón– Hereaux, acompañado<br />

de los demás directivos Enrique Lantigua, Rafael Martorell, Horacio Martínez<br />

y Rafael Martínez. Lantigua fue su primer secretario y el directivo más<br />

entusiasta.<br />

Los directivos de la Federación de Peloteros unieron sus esfuerzos con los<br />

dos organismos del Estado relacionados con el deporte y el béisbol. Uno, la<br />

Dirección de Deportes, cuyo director era Humberto Gómez Olivier, y Dos, la<br />

Comisión Nacional de Béisbol, presidida por Rodolfo Bonetti Burgos. También<br />

tuvo gran influencia la Asociación de Cronistas Deportivos de Santo<br />

Domingo, cuyos miembros se integraron de lleno a la organización.<br />

De manera muy acertada, se concluyó en la necesidad de organizar un<br />

campeonato con todos los riesgos que implicaba el deporte profesional. Sobre<br />

todo, porque incluía la contratación de refuerzos extranjeros, procedentes de<br />

Cuba, Venezuela y Puerto Rico, principalmente.Tomada la decisión, los tres<br />

organismos se apresuraron a realizar un «torneo» de ensayo.<br />

La Federación de Peloteros organizó y celebró una corta serie entre dos<br />

equipos, con los colores Rojos y Azules. Uno se llamó Los Rojos de La Dominicana,<br />

y el otro Los Azules Diplomáticos. Dicha serie tuvo sus efectos positivos<br />

entre la fanaticada y los promotores de los equipos.<br />

Fue necesario, desde luego, darle carácter institucional a los clubes de Santo<br />

Domingo ya constituidos, Leones del Escogido y Tigres del Licey, así como<br />

las Estrellas Orientales, de San Pedro de Macorís, y las Águilas Cibaeñas, de<br />

Santiago.<br />

Licey había sido la club pionero. Fundado por un grupo de deportistas en<br />

1907, había sido la pieza fundamental del desarrollo del béisbol durante los<br />

decenios siguientes. Cuando llegó el momento de jugar un campeonato de<br />

calendario, los azules estaban preparados y su directiva la presidía el señor<br />

José Fernández.<br />

El Escogido, con vida institucional desde 1921, tenía ya otras características.<br />

Era una sólida maquinaria ligada, de alguna forma, a funcionarios del<br />

régimen trujillista. De hecho, su presidente de entonces era el señor Francisco<br />

Martínez Alba (Paquito), quien había estado relacionado al club desde el<br />

campeonato de 1937 a través del equipo «Dragones de Ciudad Trujillo». Ese<br />

club se formó por una fusión de Licey y Escogido para el campeonato de ese<br />

año. Martínez Alba era, hermano de la esposa del dictador Rafael L. Trujillo,<br />

María Martínez.<br />

Las Águilas Cibaeñas fueron el resultado final de los distintos equipos que<br />

aparecieron en Santiago desde los años 20. Nacieron, como institución formal,<br />

en 1937, previo al campeonato de ese año.<br />

Para 1951 no fue difícil conformar el club, que jugaba en un estadio infor-


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185<br />

GIMNASIO ESCOLAR, 2DO.<br />

ESPACIO HABILITADO PARA JUGAR<br />

BÉISBOL EN SUS INICIOS.<br />

mal en el mismo terreno donde posteriormente se construyó el estadio Cibao.<br />

Su primera directiva de 1951 la presidió Jorge Gobaira.<br />

El abogado Federico Nina hijo fue el presidente de las Estrellas Orientales.<br />

Un grupo de deportistas de dicha ciudad había estado al frente del equipo<br />

desde 1936, cuando ganaron el campeonato nacional de ese entonces.<br />

En San Pedro de Macorís se jugaba béisbol desde 1911. Distintos equipos<br />

habían actuado ante Santiago y los clubes de la capital, hasta que en 1922 fue<br />

adoptado, oficialmente, el nombre de «Estrellas Orientales». Antes, el equipo<br />

se identificaba como Estrellas del Este o Estrellas de Macorís.<br />

INICIA LA ACCIÓN. Sentadas las bases organizativas, el 5 de mayo de 1951<br />

se inauguró oficialmente el primer campeonato de verano de béisbol<br />

profesional de República Dominicana. Estrellas Orientales, Águilas Cibaeñas,<br />

Leones del Escogido y Tigres del Licey se enfrascaron en una competencia<br />

deportiva que marcaría el futuro del deporte y el béisbol en el país.<br />

Todas las clases sociales se involucraron en el seguimiento del torneo, que<br />

se jugó solamente los fines de semana, sábado por la tarde y 2 juegos el domingo.<br />

¿Qué tipo de campeonato se organizó para entonces, en el plano<br />

competitivo Sin dudas, fue un torneo muy representativo. El calendario fue<br />

confeccionado en base a 2 vueltas de 27 juegos por equipo en cada una de<br />

ellas, totalizando 54 juegos. Eso permitió a bateadores y lanzadores agotar una<br />

larga jornada y reunir números representativos.<br />

En 1953, a modo de ejemplo, Olmedo Suárez, segunda base del Licey, agotó<br />

215 turnos, que es mucho más de lo que consume cualquier jugador del<br />

campeonato dominicano cincuenta años después.<br />

El lanzador Santiago Ulrich, ese mismo año, trabajó 131 entradas para el<br />

mismo equipo Licey, lo cual es impensable para un pitcher de estos tiempos.<br />

Y, como se jugaba solamente en fines de semana, fue necesario que el campeonato<br />

transcurriera a lo largo de 5 meses. Así sucedería durante 4 años, en<br />

el período 1951-54.<br />

El Estadio La Normal, construido por el gobierno en 1946, sirvió de anfitrión<br />

a la apertura del 5 de mayo.<br />

¿Cómo fueron conformados los cuatro equipos Con personal dominicano<br />

de buen calibre, pues eran muchos los jugadores criollos que militaban en las<br />

ligas del Caribe y en las ligas negras de Estados Unidos. A los criollos se unieron<br />

gran parte de lo mejor que existía en Puerto Rico, Venezuela y Cuba,<br />

especialmente.<br />

Juan Esteban Vargas –Tetelo– era un sobresaliente jugador de las ligas<br />

negras, pero también refuerzo en Puerto Rico, país que había asumido como<br />

segunda patria pues se había casado allí dos veces y allí residía. Era jugador<br />

destacado en Venezuela y Cuba, además de Estados Unidos, donde había jugado<br />

durante los años 30 y 40.<br />

Tetelo ha sido, tal vez, el más longevo pelotero dominicano de todos los tiempos.<br />

Cuando empezó el campeonato nacional de 1951 Vargas, primero short stop y<br />

luego jardinero central, tenía 45 años de edad, pero se mantenía muy activo.<br />

Tan brillante fue su historia que dos años después, en 1953, se coronó campeón<br />

de bateo con alto promedio de .355. Contaba entonces con 47 años de edad.


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EL CUBANO MARTÍN DIHIGO,<br />

MANAGER DE LAS ÁGUILAS<br />

CIBAEÑAS EN 1951.<br />

Otros nombres ilustres fueron Olmedo Suárez, José Saint’Claire (Pepe Lucas),<br />

Luis –Gallego– Muñóz, Alcibíades Colón, Rafael Valdez, Bell Arias y<br />

naturalmente Guayubín Olivo, el más brillante lanzador de esos tiempos. Su<br />

hermano Chichí no se quedaba atrás.<br />

Para darles forma a esos clubes, los equipos contrataron jugadores, de Cuba,<br />

Puerto Rico, Venezuela, Panamá y México.<br />

No existía acuerdo alguno con el béisbol de los Estados Unidos, de forma<br />

que no había posibilidad de que las organizaciones de Grandes Ligas enviaran<br />

su personal joven a República Dominicana. Eso sucedería cinco años más<br />

tarde. Además de los vecinos latinos, los clubes contrataron jugadores de<br />

importancia procedente de las ligas negras.<br />

Martín Dihigo, el cubano que con el tiempo se convirtió en leyenda por<br />

sus excepcionales condiciones, fue designado manager y jugador de las Águilas<br />

Cibaeñas. No estuvo a tiempo para el inicio del torneo, pero se incorporó<br />

más adelante.<br />

Alonzo Perry, procedente de las ligas negras, hizo su primera presentación<br />

con el Licey. El fornido bateador también sería un jugador historia para el<br />

béisbol dominicano, mostrando sus cualidades durante siete campeonatos.<br />

El boricua Félix –Fellé– Delgado fue el primer manager del Licey, posteriormente<br />

asumió el propio Perry, además de sus funciones en la primera base,<br />

y finalizó Manuel Henríquez.<br />

El dominicano Rafael Valdez, segunda y tercera base de las Águilas, fue<br />

encomendado a dirigir el equipo hasta tanto llegara Dihigo. Manuel García<br />

fue el dirigente de las Estrellas y Pepe Lucas dirigió a los Leones del Escogido.<br />

El campeonato se desarrolló sin tropiezos. Las reglas indicaban que habría<br />

un ganador en cada una de las dos vueltas. Los ganadores de ambas vueltas se<br />

medirían en una serie final para definir el campeón.<br />

El Escogido ganó la primera ronda y el Licey la segunda. En la final, los<br />

azules ganaron en 5 partidos, proclamándose los primeros campeones del béisbol<br />

profesional dominicano del verano.<br />

Perry había sido contratado como refuerzo integrándose a los azules en el<br />

último juego de la primera vuelta y fue factor decisivo en la ofensiva del club.<br />

LOS GANADORES. Un total de cuatro campeonatos se celebraron durante<br />

el verano, siempre los fines de semana. Todos los planes de recreación de la<br />

sociedad de Santo Domingo, San Pedro y Santiago giraban en torno al béisbol<br />

los fines de semana.<br />

El público llenaba los parques en cada ocasión. En La Normal la capacidad<br />

estimada del estadio era de 4 mil fanáticos, y dados los bajos precios de los<br />

tickets se constituía en un atractivo especial para adultos y jóvenes.<br />

En Santiago, el estadio tenía sus graderías, con capacidad aproximada para<br />

5 mil personas y otro tanto sucedía en San Pedro de Macorís. Las facilidades<br />

de asientos, desde luego, no eran las de un estadio formal en Santiago ni en<br />

San Pedro de Macorís.<br />

De los cuatro torneos celebrados, Licey ganó dos, (1951 y 1953), las Águilas<br />

ganaron en 1952 y las Estrellas en 1954.<br />

Irónicamente, el equipo Escogido, a quien se indicaba como «el protegi-


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

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EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

189<br />

do» del régimen de Trujillo, o de parte de la familia Trujillo, no obtuvo ninguna<br />

corona en esos cuatro años. Sus éxitos en grande vendrían posteriormente,<br />

en estadios con luces.<br />

Desde el comienzo de estos eventos se determinó, por circunstancia obligada,<br />

honrar al régimen. De esta forma, cada campeonato recibió un nombre<br />

ligado a la familia gobernante de el torneo 1951 se llamó «Era de Trujillo».<br />

Los equipos se formaron en base a jugadores nativos, venezolanos, boricuas,<br />

cubanos y una buena parte de lo mejor de las ligas negras norteamericanas.<br />

El Licey compartió su dirigencia entre Fellé Delgado (boricua), algo del<br />

propio Alonzo Perry y de Manuel Henríquez, el más calificado manager<br />

dominicano de esos días. Su rival, el Escogido, fue dirigido por Pepe Lucas<br />

desde un principio.<br />

Licey ganó la serie final en 5 juegos y Perry fue decisivo por haber disparado<br />

3 jonrones en apenas 5 juegos.<br />

Guayubín Olivo, ganador de 10 partidos en la vuelta regular (con 5 derrotas),<br />

fue puntal del pitcheo, pero más que todo el norteamericano Marion<br />

–Sugar– Caine, otra importación de las ligas negras. La serie estuvo pactada<br />

a un 7-4 y Licey ganó 4-1.<br />

Perry se había integrado al Licey a principios de julio, fallando en su<br />

primer juego, el último de la primera vuelta. Sin embargo, Licey y Escogido<br />

finalizaron empatados y celebraron una serie de tres partidos para definir el<br />

ganador. Perry bateó de hit en los tres, y también en los 24 de la segunda<br />

vuelta, totalizando 27 partidos seguidos de hit, récord que permaneció intacto<br />

por espacio de 46 años.<br />

Los Leones tenían, como bateador principal, a Willard Brown, un potente<br />

moreno que era refuerzo en las ligas del Caribe, especialmente en Puerto Rico.<br />

Brown, incluso, es dueño del record de más jonrones en Borinquen con 27.<br />

Gallego Muñoz, Vicente Escarpate y el propio Pepe Lucas eran parte de los<br />

héroes nativos del Escogido. El torneo de 1952 se celebró del 25 de abril al 26<br />

de septiembre y se llamó «Pro Elección del General Héctor B. Trujillo Molina».<br />

En la dirigencia nacional se habían producido algunos cambios. El periodista<br />

Pedro Julio Santana era el nuevo director de la Comisión Nacional de<br />

Béisbol, Tancredo Aybar Castellanos asumió la presidencia del Licey, y José<br />

Augusto Vega Espaillat nuevo presidente de las Águilas.<br />

Las Águilas contrataron al cubano Rodolfo Fernández, antiguo lanzador,<br />

como su nuevo manager. Licey le dio la responsabilidad a Alonzo Perry quien,<br />

gracias a su tórrido bateo de la campaña anterior, se había convertido en el<br />

ídolo de los azules. Había iniciado José –Dumbo– Fernández, pero luego Perry<br />

tomó su lugar.<br />

El Escogido tuvo tres dirigentes: Martín Dihigo, Felix Seay y finalmente<br />

Fellé Delgado, mientras las Estrellas estuvieron bajo el comando de Manuel<br />

García y Julio Rojo.<br />

En la primera vuelta, Águilas y Leones quedaron empatados, pero la decisión<br />

de definir un ganador no se tomó en ese instante. Licey ganó la segunda<br />

vuelta, y entonces Águilas y Leones celebraron una corta serie de 3 para decidir<br />

el rival del equipo azul.<br />

Las Águilas ganaron, correspondiendo ambas victorias al importado Terry<br />

McDuffie, quien había tenido sobresaliente actuación en la serie regular con<br />

marca de 12-3. Las dos victorias se les sumaron para totalizar 14, un record<br />

que ha permanecido por siempre en la liga dominicana.<br />

La serie fue pactada al mejor de 7. Las Águilas tenían dos lanzadores estelares<br />

pues aparte de McDuffie, contaban con el cubano Emilio Cueche, una<br />

estrella para esos tiempos. Licey, de su parte, tenía de nuevo a Guayubín Olivo,<br />

quien había repetido sus 10 victorias del primer torneo, y también al boricua<br />

Rubén Gómez, a quien apodaban El Divino Loco. En base a esos cuatro<br />

lanzadores se desarrolló la final, ganada finalmente por las Águilas en el máximo<br />

de 7 partidos para su primera corona.<br />

El puertorriqueño Luis Rodríguez Olmo, ex grandes ligas, reforzó al Licey<br />

en el torneo y fue líder de bateo con .344. Perry fue líder de jonrones con 11<br />

y de carreras empujadas con 38.


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191<br />

Un incidente ocurrió el sábado 13 de septiembre cuando se celebraba el<br />

cuarto partido, en el estadio La Normal. Cuando llegaron al décimo inning la<br />

pizarra estaba igualada a 5, pero hubo que suspenderlo debido a la oscuridad.<br />

El campeonato de 1953 se denominó «Leonidas Radhamés», en honor al<br />

pequeño hijo del dictador Trujillo. Se celebró del 25 de abril al 6 de septiembre.<br />

También se produjeron algunos cambios en los organismos dirigenciales. El<br />

Lic. Benigno del Castillo pasó a presidir la Comisión Ad-Hoc de béisbol<br />

profesional, ingresó a la liga como presidente de las Estrellas Orientales el<br />

señor Rafael Antún, quien sería figura preponderante en el equipo y la liga<br />

por los siguientes 40 años.<br />

Igualmente, el Ing. Ignacio Guerra fue electo nuevo presidente de los Tigres<br />

del Licey, y el señor Restituyo González presidente de las Águilas.<br />

Rodolfo Fernández repitió como manager de las Águilas, el Licey contrató<br />

al cubano Oscar Rodríguez, el Escogido al boricua Ramón Concepción y las<br />

Estrellas fueron un nido de inestabilidad pues 4 hombres pasaron por la dirigencia:<br />

Fermín Guerra, Wilfredo Calviño, Gilberto Torres y Dalmiro Finol.<br />

Licey ganó la primera vuelta fácilmente, y las Águilas la segunda, y ambos<br />

equipos asistieron a la final.<br />

Los azules presentaron ese año uno de los equipos más famosos que había<br />

tenido la liga hasta entonces, y así ha perdurado por siempre. Repetían Alonzo<br />

Perry y Luis Rodríguez Olmo, pero a ellos se unieron Bert Hass, antesalista,<br />

Alcibíades Colón, Olmedo Suárez, el receptor Valmy Thomas, nativo de las<br />

Bahamas, y los lanzadores Guayubín y Chichí Olivo, más Santiago Ulrich,<br />

que fue líder de efectividad con 1.98.<br />

Emilio Cueche ganó 13 juegos para las Águilas, que tenían de nuevo a<br />

Terry McDuffie, ganador de 8 juegos en la regular, pero quien no pudo actuar<br />

en la final por lesiones.<br />

El narrador Félix Acosta Núñez había bautizado al trabuco del Licey como<br />

«Los Tanques», y la frase «ahí vienen los Tanques» se hizo famosa y ha perdurado<br />

en el tiempo.<br />

Licey ganó la final 4-1, su segundo título en apenas 3 años. Cabe destacar<br />

que Tetelo Vargas fue el líder de bateo con .355, habiendo cumplido 47 años<br />

de edad en una soberbia demostración de sus habilidades.<br />

Tetelo no había tenido la oportunidad de descollar por el bajo rendimiento<br />

del equipo, que en los tres primeros torneos al no ganar ninguna de las vueltas<br />

no había llegado a las finales.<br />

Eso cambiaría en 1954 cuando los Orientales se proclamaron campeones<br />

por vez primera. Juan I .Vicioso era el nuevo Director General de Deportes, y<br />

Juan Vicente Felipe de la Comisión Nacional de Béisbol.<br />

El Ing. Ignacio Guerra regresó a la presidencia del Licey, y Luis Mercado a<br />

la presidencia de las Águilas Cibaeñas. Francisco Martínez Alba se mantuvo<br />

por cuarto año seguido como presidente del Escogido, y Rafael Antún repetía<br />

con las Estrellas.<br />

El Escogido, que tampoco encontraba la forma de ganar, designó al cubano<br />

Antonio Rodríguez como manager, el Licey repitió a Oscar Rodríguez, las<br />

Águilas empezaron con William Cash, pero finalizaron dándole el mando a<br />

ESTADIO LA NORMAL.


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Luis Rodríguez Olmo, mientras las Estrellas confiaron en el cubano Ramón<br />

Bragaña para la dirección.<br />

El campeonato fue llamado «El Benefactor», y se desarrolló del 15 de mayo<br />

al 5 de agosto. La primera vuelta fue ganada por Licey, pero en la segunda<br />

hubo incidentes mayores y mucha desorganización. En la parte final de la<br />

segunda mitad, Escogido y Águilas decidieron retirarse del torneo, sin que se<br />

cumpliera cabalmente el calendario.<br />

Al momento del retiro, el Escogido había jugado 47 juegos y las Águilas<br />

48, de un calendario que contemplaba 54 partidos para cada club. Licey jugó<br />

51 y las Estrellas 50.<br />

Restablecido cierto orden, Licey y Estrellas asistieron a la final. Manolete<br />

Cáceres, dado de baja por Licey, era regular con las Estrellas, que dependían<br />

básicamente de dos lanzadores venezolanos, Carrao Bracho y Valentín Arévalo,<br />

y del cubano Wenceslao González.<br />

Chico Conton, Papito Mateo y Bell Arias eran los nombres nativos más<br />

sobresalientes en el equipo verde. Ahí estaba, también, Tetelo Vargas, con 48<br />

años de edad.<br />

Las Estrellas explotaron dos veces al estelar de los azules, Guayubín Olivo,<br />

y por ahí mismo se fueron las esperanzas del Licey. Los de San Pedro de Macorís<br />

ganaron 4-1 la serie pactada al mejor de 7. De ese período, solamente el<br />

Escogido no pudo ganar.<br />

Terry McDuffie y Emilio Cueche, más el manager Rodolfo Fernández, se<br />

constituyeron en las principales figuras de las Águilas.<br />

En 1951, otro cubano, el jardinero Pedro Formental, había disparado 13<br />

jonrones, en una actuación fenomenal, cifra que permaneció como record de<br />

la liga por varios años.<br />

Perry, Rodríguez Olmo, Olmedo Suárez, los hermanos Olivo, el propio<br />

Manolete Cáceres llevaron la voz cantante para forjarse como los primeros<br />

ídolos de la fanaticada azul.<br />

Tetelo Vargas, de su lado, en la postrimería de su legendaria carrera, fue un<br />

ícono para las Estrellas, y los extranjeros Bracho y González incidieron notablemente<br />

en la conquista de la corona. Rafael Valdez, antiguo jugador de las Águilas,<br />

estaba con los verdes al momento de su corona jugando en la antesala.<br />

Pepe Lucas fue un jugador y manager relevante para los Leones, que no<br />

pudieron sobresalir en ese período. Sus mejores años empezarían en 1955<br />

cuando la pelota dominicana se abría nuevos horizontes, en el marco de estadios<br />

con luces, y un cambio radical en el formato y relaciones con el béisbol<br />

organizado de los Estados Unidos.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

194<br />

ESTADIO CON LUCES Y APERTURA CON USA<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

195<br />

ESTADIO QUISQUEYA.<br />

Los cuatro campeonatos celebrados durante el verano entre 1951-54 habían<br />

hecho crecer el fervor por el béisbol entre los dominicanos. También, se<br />

había expandido la presencia dominicana en todo el Caribe, extendiendo sus<br />

raíces hacia las ligas negras de Estados Unidos.<br />

Pero los tiempos estaban cambiando y era necesario integrarse a la nueva<br />

situación. Sobre todo en los Estados Unidos los cambios eran profundos.<br />

La firma del jugador negro Jackie Robinson, por parte de los Dodgers de<br />

Brooklyn en 1946 estaba provocando una revolución en las Grandes Ligas de<br />

béisbol. Más peloteros negros fueron firmados en los años siguientes, y pronto<br />

se abrían paso para convertirse en las nuevas estrellas del juego. Incluso en el<br />

país la influencia era notable.<br />

Los propios Dodgers habían visitado Santo Domingo en marzo de 1948 en<br />

una gira con fines de realizar sus entrenamientos de primavera, para lo cual<br />

trajeron también a jugadores de su sucursal triple A, los Reales de Montreal.<br />

En los primeros años de los 50, las ligas negras, en consecuencia, empezaron<br />

a perder fuerza pues la atención de sus jugadores se fue desviando hacia<br />

las Grandes Ligas de blancos.<br />

El impacto había sido mayor cuando el propio Robinson tuvo una sobresa-<br />

TERRY MCDUFFIE.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

196<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

197<br />

liente actuación en su primer año con los Dodgers, ganando el premio de<br />

Novato del Año.<br />

¿Cómo se proyectó esa transformación hacia el Caribe y demás países latinos<br />

que jugaban béisbol Resultó muy claro el beneficio en dos sentidos.<br />

Primero, los jugadores nativos del Caribe estaban viendo, una apertura de<br />

puertas para ingresar al béisbol organizado y, eventualmente, a las Grandes<br />

Ligas. Ya el racismo no sería un obstáculo. Hasta entonces, tan solo los peloteros<br />

de color blanco habían tenido oportunidad de jugar en las mayores. Por ese<br />

motivo, jugadores de Puerto Rico y Cuba, para citar dos ejemplos, habían<br />

llevado la delantera a las demás naciones. En segundo lugar, un necesario<br />

acercamiento con los Estados Unidos implicaría un cambio radical en los<br />

torneos locales.<br />

¿Qué sucedió, en ese marco de cosas Que las ligas del Caribe empezaron a<br />

firmar acuerdos de trabajo con los Estados Unidos y sus organizaciones<br />

beisboleras. Fue así como nació, a partir de 1955, el béisbol invernal dominicano<br />

pues no se podía jugar durante el verano para evitar la coincidencia con las<br />

Grandes Ligas y con las ligas menores norteamericanas.<br />

Se produjo, entonces, el cambio total. Se firmó un acuerdo mediante el<br />

cual el béisbol dominicano quedaba en libertad de establecer relaciones con<br />

los equipos de liga mayor para, entre otros beneficios, conseguir el envío al<br />

país de su personal más calificado.<br />

En la pelota del verano, los principales refuerzos del béisbol dominicano<br />

habían provenido de Venezuela, Cuba y Puerto Rico, y varios de los mejores<br />

jugadores de las ligas negras de Estados Unidos. Por ese motivo, era frecuente<br />

observar jugadores del Caribe en nuestro béisbol.<br />

El jardinero Pedro Formental, fue un formidable refuerzo de Cuba para las<br />

Águilas Cibaeñas de 1951. Formental disparó 13 cuadrangulares, estableciendo<br />

rápidamente una marca que perduró por 7 años.<br />

El pitcher cubano Santiago Ulrich, ganó 13 juegos para los Tigres del Licey<br />

de 1953 y los ayudó a ganar la corona de ese año.<br />

Terry McDuffie, lanzador sepia, fue la estrella de las Águilas en 1952 ganando<br />

en total 14 partidos con solo 3 derrotas. McDuffie obtuvo 12 victorias<br />

en la temporada regular, y en una serie de desempate ante el Escogido, para<br />

definir el ganador de la primera vuelta, obtuvo otros dos triunfos para sumar<br />

14, marca que ha permanecido en la liga dominicana por más de 50 años. Las<br />

Águilas, con el sostén de McDuffie, fueron campeones en el año 1952.<br />

Luis Rodríguez Olmo, –El Jíbaro– de Puerto Rico, fue parte del gran equipo<br />

presentado por Licey en 1953 que se proclamó campeón. Ese club tuvo a<br />

Alonzo Perry y al norteamericano Bert Hass, entre otros.<br />

Perry, desde luego, fue la mayor manifestación del mejor jugador importado<br />

de esa primera etapa de nuestro béisbol. Jugó seguidamente para Licey<br />

durante 7 años, hasta el torneo 1957-58, reuniendo siempre números<br />

extraordinarios.<br />

Perry era un primera base, bateador zurdo, que tiraba a la derecha. Para<br />

esos tiempos era un veterano de las ligas negras, nativo de Birmingham, estado<br />

de Alabama. En el país se hizo grande, y recibió el mote de «El Señor<br />

ESTADIO QUISQUEYA.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

198<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

199<br />

Refuerzo». En 1953 fue líder de jonrones con 11, y estableció la marca de 53<br />

vueltas empujadas, que todavía perdura.<br />

El Escogido no tuvo tanta suerte como los demás. Pero, sus importaciones<br />

siempre estuvieron a la orden del día, aunque con resultados negativos. En<br />

1953, los Leones tuvieron un manager boricua, Ramón Concepción, y al año<br />

siguiente trajeron un venezolano, Antonio Rodríguez. Los dos fracasaron.<br />

Las Estrellas tuvieron mejor suerte con su personal extranjero. En 1954,<br />

cuando ganaron el título, su dirigente lo fue el antiguo lanzador cubano Ramón<br />

Bragaña, quien había actuado en el país con los Dragones de Ciudad<br />

Trujillo en 1937. Las Estrellas de ese año descansaron en lanzadores importados,<br />

como los venezolanos Carrao Bracho y Valentín Arévalo, más el cubano<br />

Wenceslao González.<br />

El legendario Martín Dihigo jugó brevemente para las Águilas en 1951 y<br />

por un período fue también su manager.<br />

Las ligas negras también hicieron sus aportes pues para los norteamericanos<br />

sepias era un gran honor venir al Caribe a jugar béisbol. Se ganaban un<br />

buen dinero y se divertían en grande. Todo eso cambió a partir de 1955.<br />

LUCES Y NUEVO ESTADIO<br />

¿Dónde se jugó béisbol profesional durante esos cuatro años del verano En<br />

Santo Domingo, la sede de cada jornada fue el estadio La Normal, en el liceo<br />

del mismo nombre, ubicado en la parte Noreste de la ciudad capital.<br />

Ese estadio había sido construido en 1946 y era lo más adecuado para el<br />

béisbol de esos tiempos. Podía acoger más de 4 mil personas pagando y tenía<br />

una amplia zona a su alrededor. Los vehículos para esos tiempos eran pocos,<br />

de forma que no había problema de parqueo.<br />

En Santiago, el estadio Municipal estaba localizado en los mismos terrenos<br />

donde posteriormente se levantaría, en 1958, el que luego se llamaría estadio<br />

Leonidas Radhamés y, posteriormente, Cibao. Este primer estadio tenía<br />

graderías para más de 4 mil personas. Y en San Pedro de Macorís, las Estrellas<br />

celebraban sus partidos en un estadio ubicado en el Hipódromo del sector<br />

Restauración. En principio, dicho estadio recibió el nombre de Ramfis Trujillo.<br />

Ese parque sería inaugurado en 1959.<br />

En la capital dominicana la construcción del Estadio Trujillo fue acelerada<br />

desde 1954. El dictador Trujillo fue convencido de la conveniencia de construir<br />

un estadio con luces pues el béisbol profesional había crecido mucho y tomado<br />

un buen espacio en la sociedad dominicana.<br />

Se decidió construir un estadio moderno, determinándose hacer una especie<br />

de réplica del estadio de béisbol Bobby Maduro, de la ciudad de Miami. El<br />

ingeniero Bienvenido Martínez Brea, un constructor ligado a la familia Trujillo<br />

y a la familia del futuro presidente Joaquín Balaguer, fue el encargado de la<br />

obra, juntamente con una firma norteamericana.<br />

Para su apertura, se escogió una fecha muy propicia para esos tiempos: el<br />

23 de octubre de 1955, víspera del onomástico del dictador.<br />

Fue un partido entre Licey y Estrellas Orientales y naturalmente el parque<br />

estuvo a casa llena. Como dato histórico relevante, las Estrellas batearon de<br />

primero y nadie de sus hombres disparó de hit.<br />

El Licey, en el cierre, tuvo la dicha de que su primer bateador, el jardinero<br />

dominicano Alcibíades Colón, disparó de hit, el primero en el Estadio Trujillo.<br />

Lo conectó ante el lanzador Don Elston, en cuenta de 2 bolas sin strike, y fue<br />

un rodado que pasó casi por encima de la segunda almohadilla hacia el jardín<br />

central. Otro dato relevante es que el primer jonrón de dicho estadio no fue<br />

conectado en ese primer juego. El primer cuadrangular fue producido al día<br />

siguiente, 24 de octubre, por parte de Emil Panko, importado de las Águilas,<br />

ante el derecho Chichí Olivo, del Licey. Las Águilas ganaron el juego 8 por 7.<br />

El Estadio Trujillo, desde luego, provocaría el nacimiento de otros parques<br />

con luces en Santiago y en San Pedro. El de Santiago llegó primero. Fue<br />

inaugurado en octubre de 1958, llenando de algarabía a toda la zona cibaeña.<br />

En principio se llamó Estadio Leonidas Radhamés, y posteriormente, una vez<br />

caída la tiranía de Trujillo, cambió a su actual denominación.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

200<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

201<br />

El de San Pedro de Macorís fue inaugurado el 25 de octubre de 1959, llamándose<br />

Estadio Oriental. Después cambiaría al nombre de Tetelo Vargas.<br />

Aparte de esos estadios, también la estructura legal y jurídica del béisbol<br />

dominicano había cambiado. Fue dejado atrás el anterior organismo estatal<br />

del béisbol dominicano, es decir la Comisión Nacional de Béisbol Profesional,<br />

llamada también Comisión Ad-Hoc. En su lugar, en 1955 fue fundada la Liga<br />

Dominicana de Béisbol Profesional, reconocida por la tiranía mediante el<br />

decreto 1110 de fecha 7 de agosto de 1955 que dispuso su incorporación. El<br />

abogado Hipólito Herrera Billini fue electo como su primer presidente. Para<br />

esos días, Herrera Billini era también presidente de la Suprema Corte de<br />

Justicia, lo cual le daba mucho más realce a la entidad beisbolera. Herrera<br />

Billini presidió la Suprema Corte en el período 1949-61.<br />

Completaban la primera directiva de la liga el Lic. Jaime Vidal Velásquez<br />

como vicepresidente, Dr. Arístides Álvarez Sánchez, secretario, Dr. Roger<br />

Mejía Sánchez tesorero.<br />

En la dirección de los equipos estuvieron ese año el ingeniero Ignacio Guerra<br />

al frente del Licey, Francisco Martínez Alba continuaba como presidente del<br />

Escogido, José Hazim Azar presidente de las Estrellas y el ingeniero Juan B.<br />

Sánchez Correa en las Águilas.<br />

Las Estrellas repitieron al manager campeón del 1954, el cubano Ramón<br />

Bragaña, pero en los demás clubes hubo cambios.<br />

Como ya se podían traer norteamericanos, los equipos se apresuraron a<br />

aprovechar sus nuevos socios y sus nuevas relaciones.<br />

El Escogido había firmado un pacto de colaboración mutua con los Gigantes<br />

de Nueva York y los Dodgers de Brooklyn. Su manager fue Frank Genovese,<br />

procedente de los Gigantes.<br />

El Licey había hecho otro tanto con los Cardenales de San Luis, y su manager<br />

fue Red Davis. Las Águilas, de su parte, iniciaron un largo período de<br />

relaciones con los Piratas de Pittsburgh, que enviaron a Larry Sheppard de<br />

manager.<br />

ESTADIO QUISQUEYA.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

202<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

203<br />

También empezaron a cambiar los nombres de los líderes en el terreno de<br />

juego. Robert Wilson, del Licey, fue líder bate con promedio de 333 y en hits<br />

con 69, Allen Ritcher, del Escogido, fue primero en carreras anotadas con 40,<br />

Willie Kirkland, del Escogido, fue líder en empujadas con 37.<br />

Otro jugador de los Leones, Charles Neal, impuso una marca de 11 triples,<br />

que ha sido imposible de superar luego de casi 50 años de béisbol. Donald<br />

Hoak (Escogido) fue líder en robos con 8.<br />

Es fácil notar que el Escogido había comenzado una nueva etapa, pues sus<br />

jugadores dominaron frecuentemente la parte ofensiva, e igualmente en el<br />

pitcheo. Ese año, el Escogido iniciaría la conquista de 3 campeonatos en forma<br />

corrida, un dominio que sería muy diferente a la participación del club en los<br />

cuatro primeros campeonatos del verano.<br />

ESTADIO TETELO VARGAS.<br />

CAMBIOS<br />

El nuevo parque y las nuevas relaciones con el béisbol norteamericano<br />

dieron un cambio total al béisbol dominicano.<br />

Básicamente, se dejó de lado, como elemento principal, la contratación de<br />

personal veterano procedente de Puerto Rico, Venezuela y Cuba. Esos países,<br />

además, también tenían su torneo invernal en desarrollo. Como segundo<br />

beneficio directo, la contratación de personal joven norteamericano le dio<br />

otro matiz al campeonato dominicano, pues elevó su calidad. Las organizaciones<br />

empezaron a utilizar el béisbol local como puente de desarrollo de sus<br />

mejores talentos.<br />

Y tercero, la nueva situación abrió las puertas a los peloteros dominicanos<br />

que empezaron a ser firmados por las Grandes Ligas. Los frutos se verían en<br />

los años siguientes.<br />

¿Prestaron o no las organizaciones de liga mayor su mejor material en esos<br />

primeros años Es evidente que sí, y está confirmado por los nombres que<br />

vinieron en los decenios 50, 60 y 70, y también parte de los 80.<br />

El Escogido, por ejemplo, recibió en esos años el talento de Frank Howard,<br />

el grandote que reforzó en la campaña de 1959-60, siendo líder de jonrones<br />

del circuíto con 11. Howard luego triunfaría en las Grandes Ligas.<br />

Willie McCovey, de los Gigantes, fue primera base de los Leones en dos<br />

campeonatos seguidos, 1957-58 y1958-1959. McCovey estaba destinado a<br />

disparar 521 cuadrangulares en las mayores. Gaylord Perry, ganador de más de<br />

300 juegos en las mayores e inmortal de Cooperstown, también reforzó al<br />

Escogido en 1963-64 teniendo record de 8-8 en ganados y perdidos. El propio<br />

Willie Kirkland fue un fornido bateador de liga mayor, que se incorporó a los<br />

Leones por más de una campaña en los años 50.<br />

En los años siguientes, el Escogido tendría nombres que luego triunfarían<br />

en la gran carpa: los cubanos Tito Fuentes y Miguel de la Hoz, Cecil Cooper,<br />

Gary Matthews, Gary Maddox, John Mayberry, Tim Raines, Tim Wallach,<br />

Doyle Alexander, Tom Hume y Mickey Mahler.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

204<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

205<br />

El Licey, el equipo más ganador de la liga dominicana hasta el 2004, ha sido<br />

notablemente beneficiado de sus relaciones con el béisbol de Estados Unidos.<br />

En particular, los azules iniciaron un largo matrimonio con los Dodgers de<br />

Los Ángeles en 1972 y de ahí surgió la gran familia azul. Tom LaSorda, quien<br />

los dirigió por 4 años seguidos ganando 2 campeonatos, es un buen ejemplo.<br />

El inmortal Bob Gibson fue un refuerzo sonoro para los Tigres en la campaña<br />

1958-59, aunque no pudo tener buenos resultados. Gibson ganó 2 y perdió<br />

6 con efectividad de 5.00.<br />

Pero Licey sacaría enorme ventaja de su personal importado en los decenios<br />

60, 70 y 80. Fue así como con su uniforme desfilaron Jim Beauchamp,<br />

Billy Buckner, Steve Garvey, Howard Johnon, Von Joshua, Kenny Landreaux,<br />

Tom Paciorek, Mark McGwire, quien saltaría a la fama en Grandes Ligas, en<br />

1998, con sus 70 jonrones y 583 de por vida.<br />

También, Mike Scioscia, Orel Hershiser, Darren Holmes, Charlie Hough,<br />

Mike Norris, Dave Stewart y Mike Torrez.<br />

Bobby Valentine fue short stop del equipo campeón en 1973-74, y John<br />

Roseboro su manager en 1990-91.<br />

Bill Mazeroski fue enviado por los Piratas de Pittsburgh cuando se inauguró<br />

el béisbol con luces, y fue refuerzo de las Águilas Cibaeñas los dos primeros<br />

campeonatos. Mazeroski se convertiría posteriormente en una celebridad como<br />

segunda base con Pittsburgh, y en 1960 mucho más. Ese año, disparó un jonrón<br />

en el noveno inning de un séptimo juego en la serie mundial ante los Yanquis<br />

de Nueva York. Willie Stargell, miembro de Cooperstown, también fue un<br />

importado de calibre de las Águilas facilitado por los Piratas. Stargell jugó<br />

aquí en 1963-64 siendo líder de carreras empujadas con 40.<br />

Bob Veale, lanzador zurdo de recta endemoniada, ayudó a los cibaeños por<br />

esos tiempos, y Dick Stuart fue el primero en disparar 14 jonrones con las<br />

Aguilas de 1957-58. Ese record, igualado por el criollo Freddy García en 1998-<br />

99, todavía permanece en la liga.<br />

Otros nombres de las Águilas, enviados por los Piratas, fueron Bill Madlock,<br />

quien ganaría 4 títulos de bateo en las mayores; Dave Parker, líder de<br />

bateo en 1973-74 con promedio de .345, y los lanzadores Steve Blass y Kent<br />

Tekulve. Los panameños Renie Stennet, Mannie Sanguillén y Omar Moreno<br />

fueron importados de calibre para las Águilas durante varios torneos. Todos<br />

fueron enviados por los Piratas.<br />

Las Estrellas han presentado nombres que luego han triunfado en las mayores.<br />

Los verdes de San Pedro de Macorís hicieron relaciones con los Bravos<br />

de Milwaukee, y las mismas continuaron a partir de 1966, cuando ese club se<br />

movió a la ciudad de Atlanta. Ejemplo de ello son los hermanos Niekro, Joe<br />

y Phil. Phil, especialista en nudillos, los reforzó en el torneo 1966-67 presentando<br />

marca de 8 ganados y 6 perdidos. Joe vendría para el torneo 1975-76.<br />

Posteriormente vendría Ralph Garr, uno de los más calificados bateadores<br />

que han reforzado la liga. Garr vino en el campeonato 1969-70 por vez primera<br />

bateando para promedio de .387, al año siguiente lo hizo para .457 con 105<br />

hits, y luego para .388. Garr, jardinero y bateador zurdo, triunfó en grandes<br />

ligas y logró una corona de bateo de la Nacional en 1974 con .353, al final de<br />

su carrera regresó para las Estrellas en 1980-81 bateando .419. En sus 4 años,<br />

tuvo promedio general de .412 y mantiene los records para más hits y más alto<br />

promedio de bateo en una campaña.<br />

En los años 60, las Estrellas también tuvieron relaciones con los Astros de<br />

Houston, quienes les permitieron usar parte de su mejor talento.<br />

De los Astros vinieron los pitchers Larry Dierker, Mike Cuellar, y James<br />

Rodney Richard.<br />

Otros nombres ilustres que han vestido el uniforme verde son George Foster,<br />

quien disparó 52 jonrones para los Rojos de Cincinnati (1977), Ray Knight,<br />

Gerard Perry, Gorman Thomas, Dale Murphy, quien fue receptor de las Estrellas<br />

en los inicios de su carrera. Igualmente los lanzadores Steve Bedrosian y<br />

Chuk Finley.<br />

Los Azucareros del Este y los desaparecidos Caimanes del Sur, nacidos en<br />

la expansión de 1983 del béisbol dominicano, iniciaron relaciones diversas


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

206<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

207<br />

desde su origen, e igualmente los Gigantes del Cibao, que se incorporaron a la<br />

liga en 1996. Todos esos nombres, y otros tantos, han dado lustre y brillo al<br />

béisbol dominicano, contribuyendo sobremanera a su desarrollo y<br />

fortalecimiento.<br />

Y todo empezó a mejorar en 1955 con la construcción de estadios con<br />

luces y el nacimiento de relaciones con el béisbol norteamericano. Los frutos<br />

positivos provocados por esos dos acontecimientos nunca han cesado.<br />

LOS PRIMEROS ÍDOLOS<br />

AÑO 2004. Sammy Sosa, camino de los 600 jonrones, reside en un<br />

apartamento de lujo en una torre del centro de Chicago.Tiene una residencia<br />

que no usa en la exclusiva Av. Anacaona de Santo Domingo. Durante la época<br />

del invierno, comparte su tiempo en dos casas residenciales. Una en Miami,<br />

Florida, y una villa en Casa de Campo, La Romana. No asiste a los estadios de<br />

su país durante el béisbol invernal, y casi nunca frecuenta lugares públicos.<br />

De hecho, resulta inaccesible para el ciudadano común pensar tan solo<br />

que se encontrará con Sammy por ahí para saludarlo, estrechar su mano, felicitarle<br />

y manifestarle su admiración. Tan solo el sector de la prensa que puede<br />

trasladarse a los estadios de Grandes Ligas puede tener dicho contacto.<br />

Lo mismo sucede con otros jugadores dominicanos de estos tiempos. Son<br />

iguales de inaccesibles.<br />

¿Fue así en el nacimiento del béisbol profesional dominicano, o nuestros<br />

primeros ídolos tuvieron otro tipo de escenario<br />

Dice un axioma que cada época es distinta, impregnada de características<br />

diferentes. Así sucedió con nuestros primeros ídolos, aquellos que nacieron y<br />

se forjaron en los años 50.<br />

Los jugadores importados más sobresalientes, por ejemplo, en Santo Domingo,<br />

Santiago y San Pedro de Macorís vivían en hoteles modestos o en<br />

pensiones, lo cual era muy común.<br />

Los salarios mensuales rondaban entre 100, 200 y 300 dólares. Su posibilidad<br />

de darse vida de lujos, en consecuencia, era muy escasa. Y eso incluía<br />

residencia, vehículos y el mismo modo de vida.<br />

Hasta su cuenta bancaria e inversiones eran inexistentes.<br />

Para completar el cuadro, cuando empezó la pelota del verano era común<br />

que los peloteros dominicanos ganaran 60 pesos por mes, una suma extremadamente<br />

pequeña para la gente del espectáculo.<br />

¿Quiénes y cómo fueron nuestros primeros ídolos Los nombres han estado<br />

en boca de fanáticos y periodistas por toda la eternidad.<br />

ALONZO PERRY. Se podría afirmar que fue el primer gran ídolo de la<br />

fanaticada local, incluso por encima de los dominicanos.<br />

Este jugador norteamericano, primera base y bateador zurdo, procedía de<br />

las ligas negras norteamericanas y asumió el uniforme azul con mucho sentimentalismo<br />

y entrega.<br />

Perry se incorporó a los azules en el último juego de la primera vuelta del<br />

primer campeonato de verano, en 1951, fallando 4 veces.<br />

En 25 juegos agotó 90 turnos, tuvo 9 jonrones y remolcó 32 carreras bateando<br />

para promedio de .400 puntos en una soberbia actuación. Además,<br />

sumó 10 bases robadas, y era tan eficiente con el bate que sólo se ponchó 2<br />

veces mientras recibía 21 bases por bolas. En la serie final de ese año fue el<br />

bateador principal de los azules disparando 3 jonrones, y el Licey ganó su<br />

primer título.<br />

Un punto especial del debut de Perry fue haber tenido una cadena de 27<br />

juegos seguidos disparando de hit, record que estuvo vivo durante 45 años.<br />

Perry había fallado en su primer juego, pero disparó de hit en los 24 partidos<br />

siguientes de la segunda vuelta. Además, a mitad de campaña Licey y Escogido<br />

finalizaron empatados y realizaron un play off de 3 juegos para decidir el<br />

ganador. Perry disparó de hit en los tres partidos celebrados, los cuales, sumados<br />

a los 24 de la segunda mitad, le otorgaron su gran marca. (Domingo Cedeño<br />

la rompería más adelante, cuando tuvo una cadena de hits en 30 partidos en<br />

la campaña 1995-96).


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

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EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

209<br />

ALONZO PERRY Y<br />

GUAYUBÍN OLIVO.<br />

Perry repitió en 1952 jugando desde el principio en 45 partidos, un total de<br />

162 turnos. Su promedio fue de 327, fue líder en cuadrangulares con 11 y en<br />

vueltas remolcadas con 38, además de otros renglones más técnicos del béisbol,<br />

como total de bases con 97 y slugging con .599.<br />

Al año siguiente, 1953, el estelar jugador, que tiraba a la derecha, estuvo<br />

con el Licey a tiempo completo actuando en 56 juegos y agotando 229 turnos,<br />

líder de ese departamento. Otra vez fue el mejor en jonrones con 11 y en<br />

impulsadas con 53, imponiendo un record que nadie ha podido romper, entrando<br />

al 2005. En su juego versátil también se estafó 16 bases y el Licey<br />

consiguió su segundo título de campeón.<br />

Perry repitió en 1954 haciendo de su llegada al país una costumbre. En 42<br />

juegos y 146 turnos bateó para .336, logrando su primera corona de bateo. En<br />

jonrones bajó a 8 y en impulsadas a 29, pero su labor de nuevo resultó<br />

sobresaliente. Cuando empezó el béisbol con luces, Alonzo Perry retornó por<br />

tres años consecutivos con los felinos. En los siguientes 3 torneos sus promedios<br />

fueron de .325, .252 y .332, consiguiendo en este último campeonato su segundo<br />

título de bateo. Sus cuadrangulares bajaron, pues con la adición de pitchers<br />

norteamericanos de liga menor, en especial muchos jóvenes talentos, se elevó<br />

la calidad de ese renglón.<br />

El matrimonio de Perry con Licey finalizó luego de 1957-58, pero aún así<br />

regresó, esta vez con las Estrellas Orientales en 1958-59. En 60 juegos su<br />

promedio fue de .270, 4 jonrones y 27 empujadas.<br />

En 7 campañas con los azules y una con los verdes, Perry tuvo 1,430 turnos,<br />

443 hits y promedio general de bateo en .310, uno de los mejores de<br />

siempre. Sus 49 jonrones han permanecido entre los 5 primeros de por vida, y<br />

se le recuerda como uno de los grandes refuerzos que ha tenido nuestro béisbol,<br />

posiblemente el número uno. Se le llamó apropiadamente El Gigante Azul,<br />

El Sultán Azul y El Señor Refuerzo.<br />

En reconocimiento a sus grandes actuaciones aquí, fue exaltado al Pabellón<br />

de la Fama del Deporte Dominicano en el ceremonial de 1995.<br />

GUAYUBÍN OLIVO. Entre los dominicanos de esa pelota del verano, el<br />

lanzador Guayubín Olivo, tenía un lugar privilegiado.<br />

Olivo había nacido el 22 de enero de 1919 en el municipio de Guayubín,<br />

provincia Montecristi. Es decir que cuando se inauguró el campeonato de<br />

1951 ya tenía 32 años de edad.<br />

Era un veterano lanzador de los torneos y series locales de los años 40, y<br />

había actuado en calidad de refuerzo en Puerto Rico, México y Colombia.<br />

En 1947 jugó brevemente con el Escogido, y en una serie ante los Tigres<br />

del Licey tiró un juego sin hit ni carreras a los azules. Eso sucedió el 28 de<br />

septiembre de 1947.<br />

Sin embargo, para el 51 ya Guayubín pertenecía al Licey en forma oficial.<br />

Allí empezó a mostrar toda su calidad de un pitcher de excepcionales condiciones<br />

y gran madurez. El zurdo, de 6 pies 1 pulgada, jugaba con un peso de<br />

195 libras. Tan brillante fue su carrera, que cuando se acercaba a finales de esa<br />

década, ya establecida la apertura con el béisbol organizado, firmó un contrato<br />

con los Piratas de Pittsburgh, casi a los 40 años de edad.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

210<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

211<br />

A los 41 años debutaría en las mayores con los propios Piratas, y lanzaría<br />

después de los años 40 por tres temporadas con Piratas y Cardenales.<br />

Incluso, en el torneo dominicano de 1960-61, realizado con peloteros nativos<br />

solamente, ponchó 160 bateadores en 142 entradas, mostrando la fortaleza<br />

de su brazo.<br />

A partir de 1951, Guayubín fue el lanzador dominicano más estable por el<br />

cúmulo de sus victorias año por año.<br />

En el equipo Licey, hubo otros con buenas actuaciones en distintas temporadas.<br />

Incluso su hermano Chichí, 7 años menor, ganó 10 juegos en 1953, y el<br />

cubano Santiago Ulrich sumó 11 victorias ese mismo año para formar un<br />

gran trío. Guayubín obtuvo 6 triunfos, era el más cotizado de todos.<br />

En 1951 y 1952, tuvo 10-5 en cada oportunidad. En ambas ocasiones fue<br />

líder de efectividad, con 1.90 y 1.33, respectivamente. En el 51 quedó primero<br />

en ponches con 65. Además, por lo regular en cada campeonato lanzaba<br />

más de 100 innings, obteniendo varios lideratos.<br />

En 1954, el 29 de mayo, Guayubín Olivo se cubrió de gloria tirando un<br />

juego sin hit ni carreras contra el Escogido, en una victoria 3 por 0. Olivo dio<br />

dos bases por bolas y ponchó 5. Lo más llamativo del caso es que 2 semanas<br />

antes de ese hecho, a Olivo le había correspondido romper un juego sin hit<br />

que estaba tirando JohnnyWright, de las Águilas Cibaeñas, al Licey. Olivo<br />

fue llamado a batear de emergente, corredor en segunda base (Alcibíades<br />

Colón), y el marcador igualado a 0. Guayubín disparó un hit que decidió el<br />

encuentro 1 por 0 a favor de los felinos.<br />

En 1956-57 obtuvo 10 victorias y 4 derrotas con 1.84, y repitió con otros<br />

10 triunfos en 1960-61, con efectividad de 1.58 y 160 ponchados. En seis<br />

ocasiones finalizó con efectividad por debajo de 2.00.<br />

Olivo lanzó por última vez en 1963-64, contando para ese entonces 45<br />

años de edad. Vale citar que, en 1960, con los Piratas, no tuvo decisión en 4<br />

presentaciones. Regresó en 1962 y tuvo 5-1 y 2.77 de efectividad, y al año<br />

siguiente, con San Luis, tuvo 0-5 5.40.<br />

Lo más curioso fue cuando los Cardenales lo bajaron de liga. Guayubín<br />

regresó a triple A, con el equipo de Atlanta, sucursal de San Luis. Con ese<br />

club, tiró otro partido sin hit ante Toronto, sucursal de los Bravos de<br />

Milwaukee, en fecha 22 de julio de 1963.<br />

Al resumir su carrera en el béisbol dominicano, tuvo 86 juegos ganados, 46<br />

perdidos y promedio de .652. Sus 86 triunfos contribuyen la mayor cantidad<br />

para cualquier lanzador, récord que permanece vigente. Su efectividad de por<br />

vida fue de 2.11, segundo lugar de todos los tiempos, detrás de Juan Marichal,<br />

con 1.87. Fue, sin lugar a dudas, el ídolo azul por excelencia entre los lanzadores<br />

y durante los años 50 compartió tal, honor con Alonzo Perry.<br />

Otros jugadores relevantes del Licey en esos 10 primeros años fueron el<br />

boricua Luis Rodríguez Olmo, quien lo reforzó por dos años y fue parte del<br />

equipo campeón de 1953; el intermedista Olmedo Suárez; y de gran defensa,<br />

el propio Chichí Olivo, quien luego lanzaría para las Estrellas Orientales.<br />

El Licey no ganaría más campeonatos hasta finales del decenio y no tuvo<br />

otros ídolos hasta la llegada de Manuel Mota en los años 60. Mota, de hecho,<br />

heredó la idolatría azul de Guayubín Olivo.<br />

TETELO VARGAS. Fue toda una leyenda del béisbol amateur y profesional<br />

por más de 3 décadas. Es normal que la vida útil de un jugador de béisbol dure<br />

casi 20 años, y son pocos quienes cruzan esa barrera. En el caso de Tetelo<br />

Vargas no hubo parámetros ni límites. Cuando se celebró el primer campeonato<br />

de verano, en 1951, Tetelo había paseado su calidad por las ligas negras<br />

norteamericanas, Puerto Rico, Cuba y Dominicana.<br />

En ese entonces tenía 45 años, edad a la cual generalmente todos los peloteros<br />

ya se han retirado del terreno de juego. Para Tetelo no había final.<br />

Juan Esteban Vargas Marcano, su nombre completo, había nacido en 1906<br />

en la calle 19 de marzo de Santo Domingo. Cuando se hizo en adolescente<br />

tuvo gran inclinación por el béisbol y fue atraído por la efervescencia de esos<br />

días, con el equipo Licey enfrentando a distintos clubes.<br />

Fue primero mascota del Licey, pero cuando el Escogido fue fundado, en


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

212<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

213<br />

1921, ya como short stop, se acercó a ese equipo jugando varias series y<br />

campeonatos. Su progreso, fue rápido pues en 1923 fue recomendado para jugar<br />

en el béisbol de Puerto Rico. Jugó en Humacao con apenas 17 años de edad.<br />

Después, ya adulto, estuvo jugando en otros clubes, y cuando llegó el campeonato<br />

de 1936, dejó las filas del Escogido y se fue para las Estrellas Orientales,<br />

de San Pedro de Macorís. Le dijo a sus amigos que no soportaba la presión<br />

de los liceístas de la capital.<br />

Tetelo fue clave en la conquista del campeonato del 36 por parte de los<br />

verdes, y estuvo con ellos en el siguiente torneo, 1937, enfrentando a los<br />

Dragones de Ciudad Trujillo. Había dejado el short stop y pasó al jardín central,<br />

convirtiéndose en una leyenda como defensor de esa posición. Su velocidad le<br />

proporcionaba un gran desplazamiento.<br />

Ya su nombre se había hecho famoso en el mundo beisbolístico del Continente.<br />

Durante esos años, se había incorporado a las ligas negras de Estados<br />

Unidos jugando durante 7 años con 5 equipos distintos, entre ellos Brooklyn<br />

Eagles, Habana Red Sox, Cuban House of David y Cuban Stars.<br />

En el béisbol cubano jugó 5 temporadas con los Claveless Rojos del Habana,<br />

entre otros. Una anécdota interesante resalta la personalidad y la calidad<br />

de atleta que era Tetelo Vargas.<br />

Dicen que luego de las olimpíadas de 1936, en Berlín, el famoso velocista<br />

norteamericano Jesse Owens visitó la ciudad de Cincinnati y allí realizó<br />

una exhibición de velocidad ante varios jugadores del equipo local en las<br />

ligas negras. Owens corría con su vestimenta de velocista, y los peloteros en<br />

su ropa de jugar. Owens dio una ventaja de 5 metros a cada uno de ellos.Tetelo<br />

fue invitado a participar, y resultó ser el ganador de la carrera. Por eso le<br />

decían El Gamo.<br />

Tetelo se había casado por vez primera con Celia Amaro, en 1927, pero esta<br />

falleció. Posteriormente en 1957, se instaló en Puerto Rico, casándose con la<br />

señora Violeta Incháustegui, con quien procreó una hija. En Puerto Rico se<br />

quedaría a vivir para siempre, hasta su muerte en 1971 por cáncer de próstata. El<br />

inmortal Roberto Clemente estuvo presente en los funerales. En la pelota del<br />

Verano, jugó sus cuatro campeonatos, más el primero en estadios con luces,<br />

1955-56. Su promedio de .355 en 1953 le valió el título de bateo, con 66 hits<br />

en 186 turnos al bate. En esos 5 campeonatos solo disparó 2 jonrones, pues ya<br />

los reflejos se le habían escapado. En términos generales, sin embargo, su promedio<br />

de bateo fue un excelente .322.<br />

A la hora de su retiro, en 1956, tenía 50 años de edad, algo sencillamente<br />

excepcional. No tuvo la oportunidad, desde luego, de incursionar en el béisbol<br />

de grandes ligas por la barrera racial. Nadie duda, sin embargo, que hubiese<br />

triunfado. Tanto es así, que por mucho tiempo expertos del béisbol lo<br />

consideraron el mejor pelotero dominicano de todos los tiempos.<br />

En 1963, el congreso dominicano aprobó una ley declarando el estadio<br />

Oriental, de San Pedro de Macorís, con el nombre de Tetelo Vargas. Además,<br />

una calle de Santo Domingo, en el sector Naco, lleva su nombre.<br />

Tetelo es inmortal del deporte en Puerto Rico y República Dominicana.<br />

Los boricuas lo hicieron su hijo adoptivo, pues jugó habiendo jugado en su<br />

TETELO VARGAS.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

214<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

215<br />

liga desde 1938 hasta 1955 con Arecibo, Guayama, Santurce, Mayaguez y<br />

Caguas. A pesar de su edad, fue uno de los grandes ídolos de la fanaticada del<br />

béisbol del Verano en Dominicana, el número uno de San Pedro de Macorís.<br />

BOB THURMAN, WILLIAM BROWN, STAN WILLIAMS Y FELIPE ALOU.<br />

Cuando llegó el béisbol del verano, el inicialista Pepe Lucas ya era un veterano.<br />

Había sido un gran jugador en la década anterior, incluso fue en febrero<br />

de 1951 cuando su nombre se hizo grande con una espectacular hazaña en la<br />

liga boricua. Ese año, en las finales, Lucas había conectado un jonrón para darle<br />

un triunfo espectacular al equipo Santurce, que le significó el campeonato. Su<br />

batazo fue bautizado como El Repelucazo, y así pasó a la historia.<br />

Con el Escogido fue manager los dos primeros campeonatos, aparte de su<br />

posición en la primera base. Lucas ya estaba en los finales de su carrera, pero<br />

dejó sentir su bate. Fue líder de empujadas el primer año con 38, disparando 6<br />

jonrones, y estuvo jugando hasta 1956-57. En total, su promedio fue de .266,<br />

con 17 cuadrangulares.<br />

Conservaba, desde luego, una idolatría particular en la fanaticada roja. El<br />

Escogido fue el único equipo de los cuatro en no ganar coronas en el verano,<br />

lo cual limitó el surgimiento de ídolos. Sin embargo, resaltaron algunos<br />

jugadores de gran calibre.<br />

Bob Thurman fue un jardinero norteamericano, de las ligas negras, que<br />

reforzó a los rojos en 1953 y 1954.<br />

Thurman se convirtió en ídolo rojo por su potente bateo. En su primer año<br />

disparó 9 jonrones y el segundo 11, obteniendo el liderato de este último<br />

torneo. En 1954 bateó para promedio de .300, fue líder en anotadas con 29 y<br />

en remolcadas con 34 carreras.<br />

Willard Brown era otro jardinero de gran potencia, y jugó para el Escogido<br />

los dos primeros torneos, 1951 y “52. Brown venía precedido de una gran<br />

fama pues había establecido un record de 27 jonrones en la liga de Puerto<br />

Rico durante el invierno del campeonato 1947-48. Los lanzadores le temían,<br />

y tuvo promedios de 252 y 301 en sus dos actuaciones.<br />

Luis –Tite– Arroyo, lanzador boricua, ganó 8 y perdió 2 en 1952 convirtiéndose<br />

en ídolo rojo. Sus duelos ante Guayubín Olivo, del Licey, se hicieron<br />

parte de la atracción principal del campeonato.<br />

El Escogido también tuvo un pitcher sepia relevante, Johnny Wright, quien<br />

tenía un gran historial.<br />

Wright había sido el segundo negro firmado por los Dodgers de Brooklyn,<br />

y había sido compañero de Jackie Robinson en triple A, con el equipo Reales<br />

de Montreal, en 1946. Sin embargo, no había soportado la presión racial y<br />

abandonó el proyecto, regresando a las ligas negras.<br />

Tuvo un éxito notable con el Escogido de 1952 ganando 10 y perdiendo 5.<br />

En los finales de la década, los Leones tuvieron un gran contingente de<br />

importados que fueron verdaderos ídolos. Ejemplo de ellos son los nombres de<br />

Frank Howard, Willie Kirkland, y los lanzadores Stan Williams y Ed Roebuck.<br />

Kirkland fue el hombre clave ofensivamente en el primer título de los rojos,<br />

1955-56. Fue líder de empujadas con 37 y de cuadrangulares con 9. Kirkland,<br />

que repetiría más adelante con el Escogido, era un recio bateador que luego se<br />

abriría paso en las Grandes Ligas con los Gigantes de Nueva York (luego de<br />

San Francisco) y los Indios de Cleveland, produciendo más de 20 jonrones en<br />

4 campañas. Estuvo en liga mayor por 9 temporadas.<br />

Frank Howard, enorme de estatura y peso, se hizo famoso en Santo Domingo<br />

por su bate y su apetito. Estaba hospedado en el hotel Jaragua, y cuentan que<br />

comía tanto, que en su desayuno por lo regular solicitaba 12 huevos.<br />

Ofensivamente, en su actuación en el campeonato 1959-60, fue el líder de<br />

jonrones con 9 y de vueltas impulsadas con 46. Howard sería, posteriormente,<br />

un potente bateador en grandes ligas debutando con su organización original,<br />

los Dodgers de Los Angeles. En 16 años disparó 382 jonrones para los<br />

Dodgers y los Senadores de Washington.<br />

Stan Williams, lanzador derecho, fue refuerzo del Escogido durante 3 años,<br />

incluyendo dos coronas de campeones, 1956-57 y siguiente. Su mejor temporada<br />

fue 1959-60 cuando ganó 12 y perdió 6, pero también se le recuerda


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

216<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

217<br />

porque produjo juego sin hit ni carrera ante las Aguilas Cibaeñas, el segundo<br />

en la pelota dominicana.<br />

Fue el 20 de noviembre de 1959, en Santiago, cuando Williams dio 3 bases<br />

por bolas y ponchó 7, ganando el Escogido 5 por 0.<br />

El Escogido de ese año también tuvo un lanzador sensacional, Ed Roebuck,<br />

que ganó 9 sin derrotas para ser el líder en ganados y perdidos.<br />

Cabe señalar que antes de que se despidiera ese decenio, habían debutado<br />

y presentado excelentes credenciales los nuevos ídolos rojos, Felipe Alou,<br />

Jun Marichal, Mateo Alou y Danilo Rivas. Ya Felipe había tenido una temporada<br />

excepcional en 1958-59, pero le esperaban días grandiosos.<br />

Ese campeonato, Felipe fue líder de bateo con .351, en hits con 85, en<br />

empujadas con 43, en anotadas con 45, en dobles con 17, en total de bases<br />

133, slugging 550 y en robos de bases con 14.<br />

Incluso, se ha calificado esa actuación como la mejor y más completa que<br />

haya tenido pelotero alguno en nuestros torneos.<br />

Además, fue Felipe clave para que los Leones finalizaran la década ganando<br />

su cuarto campeonato en cinco años.<br />

PERUCHO, MCDUFFIE Y STUART. Los diez primeros campeonatos<br />

del béisbol dominicano no fueron tan agradables para las Águilas Cibaeñas.<br />

Ganaron un solo título, en 1952, pero tuvieron la grata noticia de la construcción<br />

e inauguración del estadio Cibao, hecho acontecido en 1958.<br />

Pedro Formental era un veterano jardinero cubano contratado como refuerzo<br />

para el primer torneo, en 1951.<br />

Participó con las Águilas en 32 juegos solamente, pero era tal su fuerza que<br />

en apenas 108 turnos produjo 13 jonrones, siendo el primer gran jonronero<br />

de nuestro béisbol. (Tuvo una proporción de 1 cuadrangular por cada 8.3<br />

turnos, algo impresionante en cualquier béisbol). Era bateador zurdo.<br />

Perucho, sin embargo, no regresó para las Águilas. En los dos siguientes<br />

campeonatos fue refuerzo de las Estrellas Orientales, donde su producción<br />

jonronera no fue ni sombra de lo que era.<br />

En 1952, en 165 turnos apenas disparó 2 jonrones y repitió la misma cantidad<br />

al año siguiente, en 109 visitas al plato.<br />

El primer título de los cibaeños llegó en1952 y un lanzador, Terry McDuffie,<br />

fue el héroe indiscutible.<br />

McDuffie, sepia, procedía también de las ligas negras y ganó12 juegos en<br />

temporada regular. Sin embargo, sucedió que Escogido y Águilas habían finalizado<br />

empatados en la primera vuelta, y fue necesaria una serie (3-2) para<br />

definir el ganador que enfrentaría al Licey en la serie final. Los azules habían<br />

ganado la segunda vuelta.<br />

Las Águilas ganaron y ambas victorias fueron a manos de McDuffie, que<br />

totalizó 14 con 3 derrotas en su gran campaña.<br />

El lanzador regresó los dos años siguientes teniendo marcas de 8-4 y 1-2, en<br />

una breve actuación en 1954.<br />

Emilio Cueche, lanzador cubano, fue compañero de McDuffie en esos años,<br />

jugando para las Águilas en 1952 y siguiente. Primero tuvo record de 9-9 y<br />

luego de 13-9, siendo líder de la liga.<br />

DICK STUART.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

218<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

219<br />

TERRY MCDUFFIE, PITCHER<br />

DE LAS ÁGUILAS CIBAEÑAS<br />

(1952-1953).<br />

En esos comienzos, las Águilas tuvieron de manager a uno de los grandes<br />

peloteros latinos de todos los tiempos, el cubano Martin Dihigo, quien ya se<br />

había retirado. Dihigo, sin embargo, no pudo encajar bien con los cibaeños. Se<br />

presentó a su trabajo luego de iniciar el torneo, y se retiró tempranamente.<br />

Los fanáticos de las Águilas tuvieron que esperar un buen tiempo, hasta la<br />

temporada 1957-58, para que otro jugador de sus filas se convirtiera en estelar<br />

y produjera hechos impactantes.<br />

Su nombre fue Dick Stuart, quien produjo 14 cuadrangulares, record de la<br />

liga que permaneció inalterable por espacio de 40 años. (Freddy García lo<br />

empataría en la temporada 1998-99 jugando para el Escogido).<br />

Sin embargo, la fanaticada de Santiago no podría disfrutar con sus propios<br />

ojos esa gran actuación.<br />

En Santiago se construía un nuevo estadio, y las Águilas tuvieron que agotar<br />

casi todo su calendario en Santo Domingo y en San Pedro de Macorís. Incluso<br />

sus juegos home club ante las Estrellas los efectuaban en el Estadio Trujillo,<br />

de Santo Domingo.<br />

Como resultado, Stuart disparó 13 jonrones en Santo Domingo y uno en<br />

San Pedro de Macorís. También fue líder en carreras empujadas con 33 y su<br />

promedio de bateo fue .277.<br />

Stuart volveria al año siguiente a la liga dominicana. Luego triunfaría en<br />

las Grandes Ligas con Pittsburgh, Boston, Filadelfia y California. En 1963<br />

disparó 42 jonrones para Boston, y en total, en diez años, pegó 228.<br />

Infortunadamente, en el gran año de Stuart las Águilas tuvieron record de<br />

20-31 terminando en el sótano.<br />

Las noticias buenas de los cibaeños para finales del decenio fueron, aparte<br />

de la construcción de su estadio, el debut de Roberto Peña y Julián Javier,<br />

quienes serían su combinación de short y segunda por muchos años.<br />

…y parte de los ídolos de la siguiente generación.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

220<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

EN EL CORAZÓN DE LOS FANÁTICOS<br />

221<br />

(LOS AÑOS 60)<br />

FELIPE ALOU.<br />

Luego del cambio originado por el béisbol dominicano a partir de 1955,<br />

hubo una enorme profusión de nuevos ídolos, tanto dominicanos como<br />

norteamericanos. En el caso de los criollos, ello fue posible porque la relación<br />

con el béisbol organizado de Estados Unidos propició la firma de cientos de<br />

jugadores de todos los rincones del país. Lo mejor de nuestro béisbol amateur<br />

dio el salto al profesionalismo y eso abrió las puertas para el surgimiento de<br />

nuevas estrellas.<br />

Respecto de los norteamericanos, el sólo hecho de que las organizaciones<br />

de Grandes Ligas relacionadas con los equipos locales enviaran, cada invierno,<br />

su mejor talento con miras al futuro inmediato, garantizaba una elevación en<br />

la calidad del juego y del propio personal.<br />

Sólo así pudo darse el hecho, muy afortunado, de que por nuestros diamantes<br />

pasaran prospectos auténticos que llegarían tan lejos como ser electos,<br />

luego de sus retiros, al Salón de la Fama de Cooperstown.<br />

Los ejemplos son variados y ahí están los nombres de los lanzadores Gaylord<br />

Perry, Bob Gibson, Phil Niekro, y los bateadores Willie Stargell, Willie<br />

McCovey, Mark McGwire, entre otros.<br />

Hay que citar, además, que el factor económico tenía mucha incidencia.<br />

WILLIE STARGELL.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

222<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

223<br />

Para los años 60, 70 y 80 no sólo venían al país buenos prospectos por un<br />

motivo de desarrollarse más en el juego. También lo hacían para ganarse un<br />

buen dinero. A partir de los años 90, los mejores talentos de Estados Unidos<br />

recibieron grandes sumas de dineros al momento de ser firmados (en el draft),<br />

es decir, millones de dólares, factor que les cambió por completo su panorama.<br />

Igualmente, son muchos los jugadores veteranos que antes venían al país a<br />

sumar unos miles de dólares, y que ya no lo hacen porque la necesidad del<br />

dinero adicional ha desaparecido. Durante el verano, en Grandes Ligas, ganan<br />

enormes sumas.<br />

En los años 60, la fanaticada disfrutó de grandes ídolos, dominicanos y<br />

norteamericanos. Muchos de ellos, como Felipe Alou, Manuel Mota y Juan<br />

Marichal, se proyectaron más allá de una simple década ó 15 años, que es el<br />

promedio general de tiempo que duran las estrellas.<br />

Marichal perennizó su idolatría con su elección al Salón de la Fama en<br />

1983. Felipe hizo otro tanto por su permanencia como manager, y Mota igual<br />

porque ha estado al lado del béisbol por más de 40 años en forma ininterrumpida,<br />

como jugador, manager o coach.<br />

Felipe precisamente fue el principal hombre ofensivo del decenio de los 60<br />

y parte de los 70. Había empezado su carrera en los finales de los 50, y, como<br />

hemos referido en otra parte de este libro, en 1958-59 desarrolló una de las<br />

temporadas más excepcionales que pelotero alguno haya logrado en la liga<br />

dominicana. Tuvo 351 de promedio, líder, 7 cuadrangulares, líder en anotadas<br />

con 45, en empujadas con 43, en dobles con 17, en triples con 5, en total de<br />

bases con 133, en slugging con 550, y en bases robadas con 14.<br />

Felipe desarrolló su brillante carrera desde 1956-57 hasta 1971-72, finalizando<br />

con promedio general de .310 y 31 cuadrangulares. Disparó 581 hits en<br />

1875 turnos. Como manager, siempre del Escogido, ocupó la posición en 9<br />

oportunidades, a veces a tiempo completo, otras en lugar de alguien. Fue<br />

dirigente campeón en 1980-81, 1981-82, 1989-90 y 1991-92. También había<br />

desempeñado esas funciones en 1973 en lugar de Jim Williams, en 1974-75,<br />

1982-83, 1983-84 en lugar de Hal Lanier y su hermano Mateo, y con 1984-<br />

85. En el ínterin, había sido manager en Puerto Rico y Venezuela, incluso<br />

dirigió a los Leones del Caracas en la Serie del Caribe de 1980 celebrada en<br />

Santo Domingo.<br />

Cuando asumió la dirigencia de los Expos de Montreal en 1992, su liderazgo<br />

había vencido todas las barreras. Duró 10 años al frente de ese equipo,<br />

hasta lograr un nuevo trabajo como manager de los Gigantes de San Francisco<br />

en el 2003.<br />

El Escogido de los 60 tuvo en Mateo y Jesús Alou otros ídolos relevantes.<br />

Ellos formaron la famosa trilogía de los Alou patrullando los bosques rojos en<br />

innúmeras ocasiones.<br />

Mateo era el bateador más fino de los 3, con altos promedios. Fue líder de<br />

bateo en 1966-67 con 363, precisamente en el invierno siguiente al año en<br />

que había sido líder de la Liga Nacional jugando para los Piratas de Pittsburgh<br />

con 342. En 1968-69, Mateo terminó con .390, nuevamente líder en ese departamento<br />

en la pelota dominicana. Su promedio general de por vida fue de .326, el<br />

MATEO ALOU Y<br />

MOISÉS ALOU.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

224<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

225<br />

segundo mejor de todos los tiempos, detrás de Mota. Al igual que su hermano<br />

Felipe, Mateo sólo jugó con el Escogido, Jesús, el hermano menor, fue un bateador<br />

de swing libre. Iba al pentágono a hacer swing y así obtuvo resultados satisfactorios.<br />

Su carrera la repartió entre Escogido y Licey, pues jugó con los azules durante 8<br />

años (1972-80). Su promedio general de bateo fue .302.<br />

Marichal, de su lado, era un caso excepcional. Debutó con los Leones en<br />

1957-58 y durante los siguientes años tenía la costumbre de trabajar más de<br />

100 entradas, incluso en 1960, luego de su debut con los Gigantes de San<br />

Francisco. En 1963 tuvo marca de 25-8 y 2.41, 18 juegos completos y 321<br />

entradas en liga mayor. Sin embargo, en lugar de tomarse el invierno para<br />

descansar, laboró con el Escogido en 13 partidos y 92.2 innings con 7 victorias,<br />

4 derrotas y efectividad de 1.36, líder. En 8 oportunidades jugó con los rojos y<br />

su record de por vida fue de 36-22 y 1.87, la mejor de siempre en la liga<br />

dominicana. Su participación aquí fue sensacional pues durante esos años de<br />

los 60, Juan ganó más de 20 juegos en 6 ocasiones en liga mayor.<br />

Terminó su carrera con 243 victorias, 142 derrotas, efectividad de 2.80 y<br />

244 juegos completos, dejando ver claramente su categoría de inmortal.<br />

Otros dos talentos nativos, ídolos de los Leones en ese decenio, fueron el<br />

receptor Federico Velásquez y el antesalista Ricardo Joseph. Velásquez tenía<br />

gran defensa y bateo oportuno. Jugó de 1957 a 1979, un total de 19 torneos, 5<br />

de los cuales los dedicó al Licey (1972-77). Su promedio de bateo de por vida<br />

fue .248 con 24 jonrones.<br />

Joseph era un antesalista estrella que incluso jugó en liga mayor con los Filis de<br />

Filadelfia y los Atléticos de Kansas City. Con los Leones era una especie de muralla<br />

defensiva. Desarrolló su carera entre 1958 y 1973, promedio de .267 y 37 jonrones.<br />

También actuó brevemente para el Licey y las Águilas.<br />

Las Estrellas Orientales tuvieron algunos peloteros estrellas que se mantuvieron<br />

en el favor del público en esos años. Más que todos, Rafael Batista y<br />

Ricardo Carty, y el lanzador Silvano Quezada.<br />

Batista fue su primera base durante el largo período de 1964-85, acumulan-<br />

FELIPE ALOU.<br />

ABAJO: MANUEL MOTA,<br />

RICARDO CARTY<br />

Y JESÚS ALOU.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

226<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

227<br />

RICARDO CARTY.<br />

do grandes números en muchos departamentos. Su promedio ofensivo fue de<br />

.257 con 45 cuadrangulares y 395 empujadas. Hasta el 2004, Batista era el<br />

líder de por vida en dobles con 157, bases por bolas recibidas con 379, tercero<br />

en hits con 822. Tan solo jugó para los Orientales y se ha mantenido con ellos<br />

en calidad de coach por largo tiempo.<br />

Carty, de su lado, es de San Pedro de Macorís y fue la principal figura de las<br />

Estrellas Orientales durante los años 60 con su potente bateo. Jugó para ellos<br />

desde su debut en 1959 hasta 1970, aunque no todos los años. A partir de<br />

1971 fue transferido al Escogido, y el resto de su carrera también jugó para<br />

Licey y Águilas. Hasta el invierno del 2004, se había mantenido como líder<br />

de jonrones de todos los tiempos con 59 y su promedio general fue de .301.<br />

Carty fue un bateador estelar de Grandes Ligas y en 1970 fue líder de bateo<br />

de la Liga Nacional con .370 con los Bravos de Atlanta.<br />

Los héroes verdes del campeonato logrado en 1967-68 también tuvieron<br />

resonancia, especialmente el receptor Hal King, y los lanzadores Danny Coombs,<br />

Mike Cuellar y Larry Dierker.<br />

Roger Maris, un jardinero novato perteneciente a los Indios de Cleveland,<br />

fue refuerzo de las Estrellas en 1956-57 y bateó 286 en 56 turnos con 2 jonrones.<br />

Cuatro años más tarde, Maris rompería el record de Babe Ruth con 61<br />

cuadrangulares vistiendo el uniforme de los Yanquis.<br />

Phil Niekro, ganador de 300 juegos en grandes ligas y miembro del Salón<br />

de la Fama, vistió la franela verde en 1966-67, ganó 1, perdió 6, a pesar de la<br />

excelente efectividad de 2.42. (Su hermano Joe lanzaría para las Estrellas en<br />

1975-76).<br />

Silvano Quezada fue toda una leyenda en el béisbol dominicano. Al inicio<br />

de su carera (1957-58) estuvo los dos primeros años con Licey, luego pasó a<br />

las Estrellas actuando en todos los torneos hasta su retiro en 1982-83. Abarcó<br />

23 campeonatos y 26 años mostrando una longevidad poco usual. Tuvo marca<br />

de 64-59 y 2.86 de efectividad.<br />

Winston Llenas y Julián Javier constituyeron la espinal dorsal de la idolatría<br />

pública de las Águilas en los 60. Llenas fue jugador desde 1963 cuando<br />

debutó hasta 1982, tiempos en los cuales ya estaba enrolado como manager –<br />

jugador. Era tercera e inicialista, y su poder al bate siempre estuvo presente<br />

cosechando 50 jonrones de por vida, tercero mejor de todos los tiempos. Jugó<br />

siempre para las Águilas, y luego de su retiro fue su manager campeón en dos<br />

ocasiones, 1985-86 y siguiente.<br />

Javier, estelar segunda base, brilló en Grandes Ligas con San Luis y cada<br />

año también se ponía el uniforme de las Águilas. Jugó desde 1955-56 hasta<br />

1974, sólo con las Águilas. Su bateo era oportuno, y su defensa brillante.<br />

Tuvo promedio general de .253 con 16 jonrones. Fue parte importante en el<br />

equipo campeón 1964-65. Roberto Peña y Víctor Ramírez también recibieron<br />

la idolatría pública en los 60. Peña fue short stop de las Águilas durante todo<br />

ese período, (1959-1973) con promedio general de bateo de .270. Ramírez<br />

era un jardinero de buen bateo.<br />

Entre los jugadores importados se distinguieron Willie Stargell, quien vino<br />

en el campeonato 1963-64 actuando casi a tiempo completo en 56 juegos,


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

228<br />

JULIÁN JAVIER Y<br />

RAFAEL BATISTA.<br />

agotó 204 turnos y fue líder de empujadas con 40. Su promedio fue de 314 con<br />

8 jonrones, y luego triunfaría con los Piratas para desarrollar una bonita carrera<br />

que lo llevaría a Cooperstown.<br />

Bob Robertson, primera base, fue un bateador de poder que le jugó 3 años<br />

al equipo cibaeño, en 1966-67 y siguiente, y en 1969-70. En los dos primeros<br />

fue líder jonronero, con 10 y 9, y al siguiente produjo 8, totalizando 27 en tal<br />

sólo 3 participaciones.<br />

Steve Blas fue un lanzador de cartel que jugó para las Águilas el mismo año<br />

que Stargell finalizando con 9 y 2, líder en ese departamento, excelente efectividad<br />

de 1.47. Blas también triunfó en liga mayor.<br />

El equipo Licey fue campeón de la liga dos veces en esos años. Sus grandes<br />

ídolos de los años 50 fueron Alonzo Perry y Guayubín Olivo. Este último,<br />

Olivo, se retiró luego del torneo 1963, y el público se concentró entonces en<br />

aplaudir a Manuel Mota, un maestro del fino bateo. Mota es el jugador historia<br />

del Licey. Su largo servicio con los azules empezó en 1960 luego de ser cedido<br />

por el Escogido, con quien había debutado tres años antes. Fue líder de bateo<br />

PEDRO GONZÁLEZ.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

230<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

231<br />

en el campeonato de nativos de ese año (1960-61) con 344, también en 1963-<br />

64 con 379 y al torneo siguiente con 364, su tercera corona en línea. En<br />

1966-67 bateó un elevado promedio de .360, pero Mateo Alou lo había<br />

superado con .390. En su carrera de 21 años en la liga dominicana, Mota finalizó<br />

con 800 hits en 2,400 turnos para promedio de 333, y ha permanecido como el<br />

número uno. Como manager, se proclamó campeón en el torneo 1969-70 y<br />

1970-71, incluso en la Serie del Caribe. Fue también dirigente campeón con<br />

Licey en 1982-83 y siguiente, acumulando 4 títulos. Su historia es de las más<br />

excelsas en la pelota dominicana.<br />

Otros jugadores nativos de importancia para el Licey de los 60 fueron Elvio<br />

Jiménez, jardinero, Pedro González, segunda base, y Milcíades Olivo, pitcher,<br />

sobrino de Guayubín y Federico. También el importado Byron Browne.<br />

Jiménez fue un liceísta auténtico. Jugó siempre en el left, y aunque sus<br />

estadísticas no fueron excepcionales, fue un bateador muy oportuno con promedio<br />

general de .270, 16 jonrones, 77 dobles y 207 empujadas. Jugó en el<br />

período 1958-71. González, a quien apodaban El Gran Capitán, fue segunda<br />

base titular entre 1957-70, terminó con promedio de .272, 22 cuadrangulares<br />

y 213 remolcadas. Los tres últimos años de su carrera laboró para las Estrellas<br />

y brevemente para el Escogido. Olivo, lanzador derecho, también fue miembro<br />

prominente del Licey entre 1963-76. Ese período por lo regular fue pitcher<br />

abridor, aunque sus records no fueron positivos. Ganó 27 y perdió 35 con<br />

efectividad de 3.29. Browne reforzó a los azules tres años, 1966-67 y siguiente,<br />

y 1969-70. En dos ocasiones disparó 9 jonrones, y fue líder de cuadrangulares<br />

y empujadas (33) en la campaña 69-70.<br />

ÍDOLOS AZUL-MAMEY<br />

(LOS 70)<br />

Cuando llegamos a los años 70, ya han incursionado nuevos astros en nuestro<br />

béisbol. Ralph Garr fue un norteamericano que se hizo dueño de la liga durante<br />

3 años corridos jugando para las Estrellas Orientales. Surgió la figura de César<br />

Cedeño con ese mismo club, de César Gerónimo y Pedro Borbón con el Licey,<br />

Tom LaSorda impactó en el circuito dirigiendo un año al Escogido y 4 al<br />

Licey, y las Águilas presentaron al más excitante jugador que ha tenido nuestro<br />

béisbol en más de 50 años: Miguel Diloné «La Saeta Cibaeña».<br />

Además, el decenio de los 70 tuvo una particularidad: los l0 títulos disputados<br />

en ese período cayeron en manos de dos equipos solamente, el azul del<br />

Licey y el mamey-amarillo-negro de las Águilas.<br />

Diloné, jardinero, Franklyn Taveras, short stop, y los lanzadores Juan Jiménez<br />

y William Castro, nativos, y Kent Tekulve, norteamericano, fueron parte de las<br />

estrellas que adornaron como figuras nuevas los éxitos aguiluchos en los setenta.<br />

Igualmente, el jardinero Omar Moreno, y el intermedista Rennie Stennet, ambos<br />

panameños pertenecientes a los Piratas, como Fekulve.<br />

Diloné fue la estrella entre todos. Su carrera tuvo lugar a partir de 1972 y hasta<br />

1989, cuando se retiraría, aparentemente. No jugó en los tres años siguientes,<br />

incluso siendo manager, pero se activó en el torneo 1991-92 y los dos siguientes<br />

con fines de afirmar y ampliar su record de más hits de por vida en la pelota<br />

dominicana. Diloné terminó con 875 hits, desplazando a Jesús Alou, quien quedó<br />

en el segundo lugar, con 865. Su promedio de por vida fue de 299, en 6 ocasiones<br />

finalizó por encima de los 300, y conquistó la corona de bateo de 1983-84 con<br />

.343. Pero donde Miguel se presentó como un jugador sensacional fue en el<br />

robo de bases. Electrizaba cada estadio, y cuando llegaba a primera base todos<br />

sabían que se iba para la segunda y que no lo podrían sacar. El pitcher, el<br />

catcher, el short, la segunda, los fanáticos y hasta los árbitros. Diloné se robaba<br />

la intermedia, y ocasionalmente la tercera. Cuando robó 28 bases en su<br />

tercera temporada, 1974-75, había roto la marca de la liga en poder de Ralph<br />

Garr, 23 tres años atrás. Pero después de las 28 vinieron 40 al año siguiente y<br />

luego 44, cifra que se mantiene como record de la liga.<br />

En total, estafó 395 bases, y para octubre del 2004, ningún otro jugador de<br />

la liga había llegado a 150 de por vida.<br />

El panameño Moreno fue un ídolo de grandes quilates pues reforzó a las


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

232<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

233<br />

Águilas en 6 ocasiones, y vino en forma corrida a 5 campeonatos, a partir de<br />

1975. También, Moreno fue partícipe de 3 de las 5 coronas aguiluchas en esos<br />

años. Fue líder de bateo en 1977-78 con 345, y su promedio general fue de<br />

.315, incluyendo una breve participación con Licey en 1985-86.<br />

Moreno era tremendo jardinero central y fino bateador zurdo. No era jonronero,<br />

siendo su máxima cantidad de 4 en una campaña.<br />

Su compatriota Stennet fue refuerzo mamey en tres torneos, 1974-75, 1976-<br />

77 y 1978-79. En dos de ellos tuvo promedio por encima de los 300 puntos y<br />

en general bateó para 336, agotando más de 400 turnos.<br />

Uno de los más finos jardineros centrales en la historia de la pelota dominicana<br />

fue Tomás Silverio, quien mostró sus grandes condiciones con las<br />

Águilas en ese período. Silverio había empezando en 1963-64, pero fue en<br />

los años 70, cuando las Águilas ganaron sus 5 títulos, que se mostró como un<br />

maestro del fildeo. Jugó para las Águilas hasta 1975-76, luego fue desplazado<br />

por la presencia de Moreno y fue transferido al Licey, con el que jugó por tres<br />

campeonatos. Regresó a su club original en1978 y allí estuvo hasta su retiro,<br />

en 1983. En total bateó para .286 con 11 jonrones y 569 hits de por vida. Tres<br />

veces tuvo promedios en los 300 puntos.<br />

Licey, que ganó igualmente 5 títulos, tuvo una mezcla muy interesante de<br />

buenos jugadores nativos e importados. Sucedió así porque a partir de 1972<br />

firmaró un pacto con los Dodgers de Los Angeles, que empezaró a enviar parte<br />

de su mejor personal futurista.<br />

Tom LaSorda fue el capitán de ese movimiento. LaSorda había sido manager<br />

del Escogido en 1970-71, incluso había llegado a la final cuando perdió<br />

frente a un Licey que tenía al propio Mota de manager. LaSorda se haría<br />

cargo de los azules a partir de 1972 y lo haría por cuatro torneos seguidos.<br />

Ganó los dos primeros campeonatos, el primero a las Estrellas y el segundo a<br />

las Águilas. En su último año, 1975-76, perdió la final ante las Águilas y no<br />

regresó. Ya estaba preparado el escenario para nombrarlo manager de los<br />

Dodgers en lugar de Walter Alston. En los años de LaSorda y siguientes vinieron<br />

muchos jugadores que serían estelares de los Dodgers en el siguiente decenio.<br />

Los pitchers Rick Rhoden, Charlie Hough, Rick Sutcliffe, Jerry Hannahs, y<br />

MIGUEL DILONÉ.<br />

WINSTON LLENAS Y<br />

CÉSAR GERÓNIMO.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

234<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

235<br />

jugadores de posición como Steve Garvey, Bobby Valentine, Steve Yeager,<br />

Billy Buckner, Von Joshua. Más adelante vendrían Mickey Hatcher y Mike<br />

Scioscia, pero ya LaSorda venía al país en calidad de visitante.<br />

Su carisma fue increíble y su personalidad quedó impregnada en el terreno<br />

de cada estadio dominicano. Los siguientes episodios sucedieron en la ciudad<br />

de Santiago de los Caballeros en esos años.<br />

En la temporada 1970-71, LaSorda era manager del Escogido y jugaba contra<br />

las Aguilas, en Santiago. En medio de una airada protesta ante el árbitro<br />

fue expulsado del juego, pero hizo un gran show, llegando al extremo de quitarse<br />

la camisa en pleno terreno de juego. La policía lo hizo preso «por faltar<br />

a la moral», y lo llevaron a la cárcel de La Vega, a solicitud del comandante<br />

de allí. Esa misma noche, por diligencias de directivos de los equipos, LaSorda<br />

quedó libre y retornó a Santo Domingo. Luego, en 1973, dirigiendo al Licey,<br />

ocurrió lo siguiente en un partido en Santiago. Juan Jiménez, lanzador de las<br />

Águilas, era acusado de usar saliva para mojar la pelota y así conseguir mejores<br />

curvas. En un partido, LaSorda protestó duramente y en un momento tomó<br />

una cubeta de agua, la llevó al montículo, siendo expulsado en forma<br />

automática.<br />

El nudillista Hough fue un hombre de leyenda. Jugó con Escogido en 1970-<br />

71, y a partir del 72 reforzó 5 torneos seguidos al Licey, en calidad de abridor<br />

o de relevista. En total tuvo 21 victorias, 32 derrotas y 47 salvados. Con el<br />

Escogido tuvo11 salvamentos, pero cristalizó 14 para el Licey en 1973-74.<br />

A fines de esa década, Licey tuvo un short stop que se hizo famoso por su<br />

gran defensa. Fue Jerry Dybzisnki, que lo reforzó dos años. En 1979-80 bateó<br />

solo .220, pero lo que hizo con el guante le robó el corazón a su fanaticada.<br />

Licey fue campeón ese torneo con Del Crandall de manager.<br />

Jerry Hannahs, un zurdo de los Dodgers, también fue parte del Licey en 3<br />

torneos a partir de 1978. El primero tuvo 6-2, luego un impresionante 9-0 y<br />

finalmente 5-5 para totalizar 20-7 con 2.43 de efectividad.<br />

Otro refuerzo a ser destacado es Jim Beauchamp, poderoso bateador derecho<br />

que jugaba la primera base. Jugó 3 años para los felinos, pero su mejor año<br />

fue1970-71 cuando pegó 6 jonrones.<br />

PEDRO BORBÓN Y<br />

MARIO GUERRERO.<br />

OMAR MORENO Y<br />

TOM LASORDA CON SU<br />

UNIFORME DEL ESCOGIDO.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

236<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

237<br />

Entre los nativos de los años 70 se distinguieron Cesar Gerónimo, Teodoro<br />

Martínez y Pedro Borbón, este último lanzador.<br />

Martínez jugaba segunda y tercera, a veces el short, y fue un ‘utility’ de<br />

mucho valor. Jugó para Licey entre 1966-86 con promedio general de 2.66.<br />

Borbón fue pitcher relevista y abridor. En la Liga Nacional, con Cincinnati,<br />

fue parte importante del relevo, y en su país por lo general comenzaba juego<br />

para los azules.<br />

Borbón empezó en 1964 y estuvo en acción hasta 1984, aunque en algunos<br />

torneos estuvo ausente. En su último año jugó para los Caimanes del Sur y su<br />

record de por vida fue de 56-58 con 13 salvados.<br />

Gerónimo fue una estrella en los jardines. Ganó 4 Guantes de Oro en la<br />

Liga Nacional con Cincinnati, y mostró sus excepcionales condiciones en el<br />

jardín central del Licey. Su carrera, como novato, se inició en 1966 y se extendió<br />

para 1985, siempre con Licey. En 1982-83 fue líder de bateo con 341 y<br />

su promedio general fue de .282. Fue un maestro del fildeo y tenía un potente<br />

disparo. Otros dos lanzadores importantes para Licey fueron el derecho Víctor<br />

Cruz, relevista, y el zurdo Ángel Torres, zurdo, ganador de 10 juegos con 1<br />

derrota en 1976-77.<br />

El Escogido, desde luego, a pesar de no ganar títulos en ese decenio, tuvo<br />

sus jugadores importantes. Cecil Copper, quien fue una figura de liga mayor,<br />

lo reforzó por tres torneos desde 1973-74 y bateó para 294 con 11 jonrones en<br />

total. A finales de la década del 70 debutaron los hermanos Mahler, Mickey<br />

y Rick, lanzadores. Ambos se presentaron con las Estrellas Orientales por vez<br />

primera en 1977, y jugaron con ese club dicho campeonato. Pero a partir del<br />

torneo siguiente fueron refuerzos del Escogido. Rick Mahler, derecho, reforzó<br />

a los Leones en dos eventos, pero el zurdo Mickey se convirtió en un hombre<br />

fijo de los rojos asistiendo durante 8 campeonatos corridos desde 1980. Fue<br />

un gran ganador liderando en promedio de ganados y perdidos dos veces, y<br />

finalizando con 40 victorias y 17 derrotas, efectividad de 2.99.<br />

Elías Sosa fue otro jugador importante para los Leones en los años 70, y<br />

también lanzó para las Estrellas y los Azucareros. Sosa tuvo 25 salvamentos y<br />

21-.28 de por vida.<br />

TOM LASORDA CON<br />

UNIFORME DEL LICEY.<br />

RAFAEL LANDESTOY Y<br />

OMAR MORENO.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

238<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

239<br />

RALPH GARR.<br />

Ralph Garr fue todo un espectáculo del bateo. Debutó con las Estrellas en<br />

el campeonato 1969-70. Capturó el primero de tres lideratos de bateo con<br />

.387, con 79 hits en 204 turnos. Al año siguiente hizo historia al batear para<br />

.457, el más alto en la liga, con 105 hits, también record de todos los tiempos,<br />

en un total de 230 turnos. En ambas ocasiones fue primero en bases robadas<br />

con 23 imponiendo nueva marca. La anterior pertenecía a Mateo Alou con<br />

19 en 1960-61. Retornó en 1971-72 obteniendo su tercer liderato de bateo<br />

con 388, pegando 88 hits en 227 visitas al plato. Años después, en 1980-81,<br />

volvió con los verdes apareciendo en 26 juegos y bateando 419, como para no<br />

perder la costumbre.<br />

En total, su promedio fue de .412 en sus cuatro años, con 303 hits en 735<br />

veces al bate, algo impresionante.<br />

Garr triunfaría en Grandes Ligas con los Bravos de Atlanta, y ganó el liderato<br />

de bateo de la Nacional en 1974 con .353.<br />

Otro jardinero de grandes condiciones que jugó para los Orientales esos<br />

años fue el dominicano César Cedeño, quien se inició en 1968-69. Cedeño<br />

era jardinero central de gran fildeo, ganando 5 guantes de oro en la Liga<br />

Nacional con los Astros de Houston. Bateaba para promedio y con poder. En<br />

su actuación local fue líder de jonrones con 8 en 1970-71, y en seis torneos<br />

jugados en su país tuvo promedio general de .295. No pudo regresar al béisbol<br />

local a jugar por que se vio involucrado en la muerte de una joven en un motel<br />

de Santo Domingo. Fue llevado a la justicia y hallado culpable de homicidio<br />

involuntario. Fue multado con 100 pesos.<br />

Sin embargo, Cedeño desarrolló una buena carrera de liga mayor con Houston,<br />

San Luis y Cincinnati, pegando 199 jonrones.<br />

RETORNO DE LOS LEONES<br />

(LOS 80)<br />

Los años 80 significaron el retorno del Escogido a la conquista de títulos.<br />

Ellos habían ganado por última vez en 1968-69, de manera que cuando ganaron<br />

el trofeo en 1980-81, ya habían pasado 12 años. El Escogido ganó ese<br />

torneo y el siguiente, más tres corridos a partir de 1987, para sumar 5 en ese<br />

período de 10 años. ¿Quiénes fueron sus héroes Los nativos Pedro Guerrero y<br />

Mario Soto, más los importados Tim Raines, Steve Ratzer y TimWallach, fueron<br />

los jugadores principales del equipo que en principios de la década fue dirigido<br />

las dos veces por Felipe Alou.<br />

Guerrero ya se había hecho de un espacio en liga mayor con los Dodgers,<br />

debutando en la liga dominicana en 1974 con las Estrellas Orientales, pero<br />

jugando muy poco. Con los Leones fue factor decisivo en esas dos coronas, en<br />

especial con su bate y sus promedios de bateo fueron .333 y .383, este último<br />

nominal. El jugó 11 años en la pelota dominicana y su promedio general fue<br />

de .290 con 13 jonrones.<br />

Soto, de su lado, también era un recio lanzador con los Rojos de Cincinnati<br />

en la Liga Nacional. Incluso tuvo 274 ponches en 1982. Jugó con los Leones<br />

desde 1975 hasta 1988, y sus dos mejores actuaciones fueron precisamente en<br />

1980-81 y siguiente cuando tuvo registros de 7-2 y 6-1 en ganados y perdidos.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

240<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

241<br />

Las dos veces fue líder de ponchados con 54. En total, en la liga tuvo 28<br />

victorias y 17 derrotas, efectividad excelente de 2.48.<br />

Steve Ratzer fue el relevista de lujo del equipo en los dos primeros títulos,<br />

salvando 14 y 6 juegos, respectivamente. Tim Raines, un jugador de calibre<br />

de liga mayor, estuvo todo el tiempo con los rojos en la segunda base durante<br />

1980-81 y bateó .264 en 220 turnos, siendo líder de anotadas con 46. Y Wallach<br />

significó una tercera base de categoría superior, viniendo los dos campeonatos.<br />

En el primero bateó 272 con 4 jonrones y 28 empujadas, y en el segundo<br />

288, 7 cuadrangulares y 31 remolcadas. En total tuvo promedio de .280 con<br />

11 jonrones y 59 remolcadas, más 25 dobles.<br />

José –Makey– Moreno fue un ídolo de la fanaticada roja en esos tiempos<br />

por su velocidad y su buen bateo. En 1981-82 se robó 30 bases rompiendo la<br />

hegemonía de Miguel Diloné en la liga.<br />

A finales de la década, los Leones se apoyaron en otros jugadores para<br />

lograr tres coronas. De otros clubes habían llegado el lanzador José Núñez, el<br />

infielder Junior Noboa y el jardinero Rufino Linares, el antesalista Luis de los<br />

Santos y el segunda base Nelson Liriano. Otros fueron el relevista Melquíades<br />

Rojas, el lanzador José de León, y el jardinero importado Ralph Bryant,<br />

quien ya había actuado con los Caimanes, más Jerónimo Berroa.<br />

Noboa ejercía el liderazgo del equipo, y así fue por un buen tiempo, además<br />

de su oportuno bateo. Llegó al Escogido precisamente en 1987-88 procedente<br />

de los Caimanes, y estuvo allí hasta el final de su carrera, a mediados de los<br />

90. Su promedio de .286 dice poco de lo mucho que rendía.<br />

Bryant fue un jugador relevante disparando 13 jonrones en 1986-87, y estuvo<br />

con los rojos al año siguiente, cuando ganaron su primera corona.<br />

El más impactante de todos esos bateadores era Rufino Linares. Fue líder<br />

de empujadas de la liga con los Caimanes del Sur en 1983-84, con 41, y cuando<br />

llegó al Escogido en 1985, continuó su tórrido bateo. Repitió sus 41 impulsadas<br />

en 1987-88, también líder del circuito. Empujó 305 carreras de por vida,<br />

el 5to. mejor de todos los tiempos.<br />

Un jugador a ser nombrado aparte es Sammy Sosa. Debutó en 1987-88,<br />

siendo sustituto, pero los dos siguientes torneos jugó a tiempo completo pegando<br />

5 jonrones en esos tres años. Sosa también estuvo en el equipo campeón<br />

de 1991-92 con 4 jonrones, líder del campeonato, y 17 empujadas.<br />

Sin embargo, había mucha distancia entre el pelotero de esos días y el<br />

jugador que sería posteriormente en liga mayor, en especial a partir de 1993<br />

cuando hizo su primer 30-30 (30 jonrones, 30 robos). Ya el Sammy de 1998<br />

en adelante es otra historia.<br />

El Escogido de esos años ganó tres coronas corridas por segunda vez en la corta<br />

historia de la pelota nacional. Ya lo habían hecho en el período 1955-58.<br />

Los tres campeonatos entre 1983-84 y siguientes quedarían en manos del<br />

Licey, que igualaría, de esa forma, la hazaña hecha por los Leones a fines de<br />

los 50. En los dos primeros los azules fueron dirigidos por Manuel Mota y en el<br />

tercero por Terry Collins. Los héroes de cada torneo se repartieron.<br />

Entre ellos, George Bell, el nicaragüense David Green, los receptores Ramón<br />

Lora, Gilberto Reyes y Luis Pujosl, el inicialista Glenn Davis, los jardi-<br />

PEDRO GUERRERO Y<br />

CÉSAR CEDEÑO.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

242<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

243<br />

neros R.J.Reynolds, y Domingo Mitchel, los infilders José Uribe González,<br />

jugó poco. Sin embargo, ayudó en la conquista de dos coronas. Su promedio<br />

Mariano Duncan, Rafael Landestoy, Tony Fernández y Damaso García, y los<br />

general en la liga fue de 266.<br />

pitchers Juan Guzmán, Alejandro Peña y José Rijo.<br />

George Bell, poderoso bateador, había disparado 10 jonrones con los Azu-<br />

También el relevista Ken Howell, quien impuso nuevo record de la liga<br />

careros en 1983-84, el primer año de la franquicia, pero ese mismo verano fue<br />

con 16 salvamentos en 1984-85. Más temprano, al comienzo de la década,<br />

cambiado al Licey en un negocio de 3 por 10 jugadores. Con los azules, Bell<br />

habían jugado para Licey Greg Brock, quien disparó 5 jonrones en dos juegos<br />

tuvo 5 jonrones y 27 remolcadas, siendo clave para ganar el título de 1984-<br />

corridos, y Orel Hershiser, quien tuvo un impresionante record de 8-2 y 1.51,<br />

85. No volvió a jugar hasta 1991-92 cuando regresó a los Toros del Este.<br />

cuando Licey ganó su primera corona del decenio, 1983-84.<br />

A fines de la década, 1988-89, Domingo Mitchel se convirtió en el único<br />

Ídolos destacados fueron Fernández, García, Landestoy y Duncan. Ellos<br />

bateador en ganar la triple corona en el béisbol local con promedio de bateo<br />

llevaron la bandera del Licey durante toda la década y parte de la siguiente.<br />

en 310, 9 jonrones y 36 impulsadas. Nadie más ha podido emularlo. Para esos<br />

Fernández fue el short del equipo en dos títulos, 1982-83 y 1984-85, y tuvo<br />

días también haría su primera presentación el jardinero Silvestre Campusano<br />

promedios de 249 y .245. Bateó 364 en 1985-86, y su defensa y la calidad de<br />

y el infielder José Offerman, quienes serían protagonistas de los Tigres el de-<br />

JUNIOR NOBOA Y<br />

RUFINO LINARES.<br />

su juego siempre impresionaron.<br />

Además, se hizo de un buen lugar en liga mayor con Toronto. En el principio<br />

cenio siguiente.<br />

Rafael Landestoy fue uno de los jugadores de más rendimiento de los Ti-<br />

MARIANO DUNCÁN Y<br />

DÁMASO GARCÍA.<br />

de cada campeonato siempre jugó mucho Uribe González, con buena defensa<br />

gres desde su año de debut, en 1973. Jugó hasta el torneo 1984-85, lo que<br />

y buen bateo. Damasito debutó en 1977, y en los primeros años de la década<br />

significa que participó en la conquista de 6 campeonatos. Su promedio gene-


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

244<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

245<br />

ral de bateo fue .270, y jugaba en segunda, short, tercera y los jardines. Ramón<br />

Martínez, lanzador derecho, actuó para Licey desde 1986 y tuvo un buen año<br />

en el campeonato 88-89. Ganó 7 y perdió 1 con 1.63 de efectividad en una<br />

gran jornada. Luego, en 1990, ganaría 20 para los Dodgers.<br />

Las Águilas lograron las 2 coronas del medio de la década, 1985-86 y<br />

siguiente, en ambas ocasiones dirigidas por Winston Llenas.<br />

El equipo aguilucho de esos días tenía en sus filas ya el carácter regionalista,<br />

que llevaría orgullo y éxitos a su club.<br />

Habían llegado Tony Peña, Luis Polonia, Félix Fermín, Denio González y<br />

Stanley Javier, Nino Espinosa y el relevista Ramón Arturo Peña. Ángel González<br />

había bateado para 434 en 1989-90, convirtiéndose en el tercer bateador<br />

de la liga en cristalizar la hazaña.<br />

Stanley, hijo de Julián Javier, ya había triunfado en liga mayor y mostraba<br />

siempre mucho interés en jugar para las Águilas. Fue bateador muy fino y<br />

buen jardinero central. Fue campeón de bateo dos años seguidos, 1986-87<br />

con 374 y al torneo siguiente con 363. En general, su promedio en la liga fue<br />

de .325. Luego de su retiro, en tiempos recientes, estuvo por tres temporadas<br />

como propietario de los Gigantes del Cibao.<br />

Félix Fermín fue short regular de las Águilas por algo más de 10 años, desde<br />

1983-84, cuando presentó credenciales. Estuvo involucrado en esas dos coronas<br />

de los 80, y también cuando el equipo fue campeón en 1992-93. A su retiro,<br />

Fermín sería manager, y para octubre del 2004 se apresuraba a su 5ta. temporada<br />

seguida como dirigente aguilucho, un logro sin precedentes en la liga. Había<br />

sido campeón 2 veces localmente y en la Serie del Caribe.<br />

Luis Polonia forma parte de los jugadores que venció el tiempo. Su larga<br />

hoja de servicios para el béisbol inició en 1984-85 y se mantiene activo 20<br />

años después. Ha estado presente en 9 títulos nacionales de los cibaeños, más<br />

otros 4 en Series del Caribe. Es, de hecho, uno de los grandes ídolos de la<br />

pelota dominicana de siempre.<br />

Tony Peña, receptor y manager, comparte con Polonia, Fermín, Llenas, los<br />

Javier y Diloné, la idolatría de la fanaticada cibaeña a través de las décadas.<br />

Tony no sólo fue un buen jugador. También ha sido un líder, demostrándo-<br />

JOSÉ RIJO Y<br />

MANUEL MOTA.<br />

GEORGE BELL.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

246<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

247<br />

lo posterior a su retiro en calidad de manager. Fue manager campeón con las<br />

Águilas dos veces, 1997-98 y 1999-2000, y se convirtió en el tercer dominicano<br />

en ser designado manager de liga mayor con los Reales de Kansas, en el<br />

2003. Su carrera con las Águilas empezó en 1978-79, jugando brevemente.<br />

Al año siguiente bateó 371 y se quedó con el título de bateo y el premio de<br />

novato del año. Luego remolcaría 44 vueltas, y por tres campañas seguidas,<br />

llegó al mínimo de 40 empujadas, el único que lo ha hecho en el béisbol<br />

dominicano. Jugó hasta 1993-94 y su porcentaje general fue de .283.<br />

Ofreció, tal vez, el primer ejemplo para el equipo mamey de aquellos jugadores<br />

que, aún actuando a tiempo completo como estelares de grandes ligas, vienen<br />

cada invierno a darlo todo por su equipo en la liga dominicana. Tony lo hizo, más<br />

que por dinero, por amor a su equipo y su país, y otros han seguido sus pasos.<br />

Su hermano Ramón Arturo Peña fue un relevista de buen rendimiento<br />

con 16 salvados en 1988-89, igualando la marca de la liga hasta ese entonces<br />

en poder de Ken Howell (Mario Brito, del Escogido, impondría nuevo record<br />

de 19 en 1994-95).<br />

A finales del decenio haría su debut en la liga, con las Águilas, Moisés<br />

Alou, el hijo de Felipe, quien tendría una feliz carrera de liga mayor. Moisés<br />

sería parte de los campeones de 1992-93, pero luego se retiraría de la liga.<br />

Lanzadores de importancia para las Águilas fueron Pascual Pérez y Nino<br />

Espinosa. Pascual jugó para las Águilas entre 1977 y 1986, y luego actuaría<br />

para el Licey. En 1981-82 ganó 10 con 3 derrotas, y en general tuvo 44-43 con<br />

2.82 de efectividad. Espinosa, de su lado, jugó para las Águilas desde 1973<br />

hasta 1986. Fue pitcher abridor y finalizó con 48-39.<br />

Las Estrellas Orientales vieron transcurrir su segundo decenio corrido sin<br />

una corona, desde la segunda y última alcanzada en 1967-68. Sin embargo,<br />

ellos presentaron parte de sus nuevos ídolos, peloteros nacidos en su seno, o<br />

conseguidos en negocios con otros clubes.<br />

Uno de ellos fue Alfredo Griffin, quien había debutado en 1977 y había<br />

ganado, también, el premio de novato del año de la Liga Americana en 1979,<br />

el primer dominicano en alcanzar dicho galardón. (Lo compartió con John<br />

Castino, de Minnesota).<br />

A comienzo del decenio, 1981-82, Pedro Hernández, jardinero de las Estrellas,<br />

bateó para promedio de 408, el segundo en alcanzar dicha cifra, detrás<br />

de Ralph Garr.<br />

Otro jugador clave que se presentó esa década con los verdes fue Rafaelin<br />

Ramírez, quien podía jugar short y tercera, moviéndose a esta base cuando<br />

entraba Griffin. Ramírez jugó de 1978 a 1994 y sus números le valieron un<br />

lugar en el Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano. Su promedio fue de<br />

.269. Ya los Toros habían entrado a la liga, incursionando en la serie final de<br />

1984-85 cuando perdieron ante Licey. Pero el equipo de La Romana todavía<br />

no empezaba a producir grandes ídolos, lo cual sucedería un poco más adelante.<br />

Domingo Ramos fue su jugador insignia en los comienzos, y tuvo una carrera<br />

bastante decente. Jugó primero para Licey y Escogido, pero a partir de 1983<br />

estuvo con los Toros. Su promedio de por vida fue de .294, bateando por<br />

encima de 300 en 4 oportunidades.<br />

STANLEY JAVIER Y<br />

FÉLIX FERMÍN.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

248<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

249<br />

La década de los 80 tuvo un gran acontecimiento para República Dominicana<br />

y fue la elección de Juan Marichal para el Salón de la Fama de Grandes<br />

Ligas, siendo instalado el 31 de julio de 1983.<br />

ÍDOLOS…Y MILLONARIOS<br />

(LOS 90)<br />

El gran dinero llegó a las Grandes Ligas a partir de los 90 y, naturalmente,<br />

muchos fueron los dominicanos beneficiados.<br />

Desde que Alex Rodríguez firmó su primer contrato al ser elegido en el<br />

draft amateur de 1993, quedó plasmada la idea de que había llegado una época<br />

de mucho oro, es decir, muchos dólares. El propio Alex confirmaría la<br />

expectativa cuando 7 años después, en el 2000, firmó un pacto de 252 millones<br />

de dólares por 10 años, el más lucrativo en la historia de las mayores.<br />

¿Cómo incidiría este asunto del dinero en la pelota dominicana a partir de<br />

los 90 De variadas formas, pero básicamente alejando a muchos jugadores<br />

del béisbol local. Aquellos que ganarían millones anualmente en el Norte no<br />

se dejarían ver ni siquiera como fanáticos en los estadios, con muy ligeras<br />

excepciones. Esas excepciones favorecerían a Águilas y Licey sobre todos los<br />

demás clubes, porque sus dirigentes tuvieron la capacidad de mantener a sus<br />

estrellas con interés de jugar aquí.<br />

En los 90, el Escogido ganó otro título, 1991-92, otra vez bajo la dirección<br />

de Felipe Alou, pero no ganarían en el resto del decenio. Tampoco ganaron<br />

las Estrellas, y por vez primera, los Toros del Este se proclamaron campeones<br />

en 1994-95, bajo la dirección de Art Howe.<br />

También se produjeron otros hechos. Fue ingresada a la liga la nueva franquicia<br />

de San Francisco de Macorís, llamada Gigantes del Nordeste o del<br />

Cibao, y el huracán George de 1998 provocó grandes destrozos en los Estadios<br />

Micheli de La Romana y Tetelo Vargas, de Macorís. Eso motivó que los<br />

Toros cesaran por dos campeonatos, 1998-99 y siguiente, y las Estrellas por el<br />

primero de esos dos años.<br />

Las Águilas volverían a reinar pues en ese período se quedaron con 5 títulos;<br />

los 3 restantes quedaron en manos del Licey.<br />

De las nuevas caras del Escogido debemos mencionar a Junior Félix y a los<br />

jonroneros Domingo Martínez y Freddy García, aunque su título del 91-92<br />

fue logrado a base del mismo material de los años anteriores. En el curso del<br />

decenio surgiría Raúl Mondesí, ganador del novato del año de la Liga Nacional<br />

en 1994 con los Dodgers, y quien sería un ídolo de los rojos hasta su<br />

traspaso a las Águilas Cibaeñas.<br />

También nacieron José Vizcaíno, infielder de gran calidad, David Ortiz<br />

Arias, inicialista de poder, José Paniagua, Alberto Reyes, y otros lanzadores<br />

de importancia.<br />

Alex Rodríguez, que pertenece al Escogido en el béisbol local, jugó para el<br />

club en 1994-95 y tuvo promedio de 175 en 80 turnos agotados.<br />

Ya el Escogido de esos tiempos estaba en manos de Daniel Aquino, quien<br />

lo había comprado al español Julio Morales en los finales de los 80.<br />

Freddy García fue un jugador relevante para ellos cuando produjo 14 jon-<br />

ALEX RODRÍGUEZ.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

250<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

251<br />

PEDRO MARTÍNEZ.<br />

rones en la campaña 1998-99, igualando la marca de todos los tiempos en<br />

poder de Dick Stuart 41 años atrás.<br />

En 1994-95 debutó el infielder Neifi Pérez, quien ha sido un ídolo de los<br />

rojos desde entonces.<br />

Dicen que cuando un equipo no gana hay merma en todo sentido, y los<br />

Leones fueron afectados también en la producción de nuevos ídolos.<br />

Las 5 coronas de las Águilas se produjeron fueron en base a una continuación<br />

de sus jugadores del decenio anterior más algunos recién llegados. Estrellas de<br />

la magnitud de Tony Peña y Félix Fermín abandonaron el terreno de juego<br />

para quedarse en el dogout en calidad de managers, y ganaron.<br />

Otros dirigentes ganadores de esos años fueron Ferry Francona y Mike<br />

Quade. Francona sería luego manager de los Filis por 4 años, y también de los<br />

Medias Rojas de Boston, campeones del 2004 en Grandes Ligas.<br />

Los recién llegados de las Águilas en ese momento fueron los lanzadores<br />

Julián Tavarez, José Lima, Fernando Hernández, Bartolo Colón, Luis Vizcaíno,<br />

Jesús Peña, Alberto Castillo, receptor de gran defensa y conducción del<br />

SAMUEL SOSA.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

252<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

253<br />

pitcheo, Guillermo García, inicialista y catcher, Mendy López Jr., Miguel<br />

Tejada, short stop y Tony Batista, tercera base.<br />

García llegó al equipo en 1993-94, y se ha mantenido allí como un gran<br />

empujador de carreras. Mendy lo hizo en 1994-94 y ha sido uno de los más<br />

versátiles sustitutos en la historia del béisbol dominicano.<br />

Todos esos recién llegados se aglutinaron alrededor de Luis Polonia, de<br />

Tony Batista y Miguel Tejada. Polonia venia de los años 80, pero Batista y<br />

Tejada hicieron su debut en 1993-94 para convertirse en estelares bateadores<br />

del conjunto el resto del decenio. Ellos dos llevaron el equipo desde entonces,<br />

y siguieron el ejemplo de Tony Peña de jugar cada invierno, no importa lo<br />

duro que fuese la jornada de grandes ligas.<br />

Tejada dio un gran ejemplo de ello en el campeonato 2002-03. Fue ganador<br />

del premio Más Valioso de la Americana en el 2002, pero eso no impidió<br />

que ayudara a las Águilas a ganar un nuevo banderín, tanto nacional como en<br />

la Serie del Caribe. Los principales jugadores del Licey en los 90 eran más o<br />

menos los mismos de los 80, pero con algunas importaciones relevantes.<br />

Entre los nativos surgieron los bates de Bernardo –Pupo– Brito y Henry<br />

Rodríguez. El primero fue un jonronero que se dejó sentir y el segundo un fino<br />

bateador, inicialista, que también triunfó en grandes Ligas.<br />

A partir de 1990-91 se incorporó el lanzador Juan Guzmán, quien actuaba<br />

en el país ocasionalmente. Ese año, Juan tuvo marca de 7-1, pero luego se<br />

concentró en su carrera de grandes ligas con los Azulejos de Toronto.<br />

Pedro Martínez presentó credenciales en la liga debutando en 1989-90.<br />

Pedro era un jovencito que venía de la Liga de Verano de novatos, y se abría<br />

paso en el sistema de liga menor de los Dodgers. Lanzó varias veces con Licey,<br />

pero con actuaciones muy limitadas. En total ganó 2 y perdió 5, actuando por<br />

última vez en 1995-96.<br />

Pedro Julio Astacio, Manuel Aybar y Balbino Gálvez fueron parte de los<br />

principales pitchers del Licey. Los managers ganadores de esos años fueron<br />

John Roseboro, Casey Parsons y Dave Jauss.<br />

Monchín Pichardo dejaría la presidencia del club Licey en 1992, y a partir<br />

de ahí los cambios serían frecuentes. Tancredo Aybar Castellanos tomó su<br />

lugar, y luego le sucederían José Manuel Fernández, Miguel Hedded y Emigdio<br />

Garrido. Julián Yan fue una figura estelar para los Toros, campeones de 1995.<br />

También nacieron como ídolos, en esos años, los hermanos Cedeño,<br />

Andújar y Domingo. Andújar era un estelar short y tercera base, de mucho<br />

talento, que militó por algunos años en liga mayor. Falleció en un trágico<br />

accidente de tránsito en años recientes. Domingo, bateador de ambas manos,<br />

bateó para .419 en la campaña 1995-96, y quebró también la marca de Alonzo<br />

Perry de más juegos seguidos pegando de hit. Domingo cosechó una cadena<br />

de 30 juegos. Por las Estrellas Orientales no hubo mucho movimiento en esos<br />

años, pese a que estuvieron en play off en varias ocasiones. Julio Franco tuvo<br />

una tremenda temporada en 1997-98 con promedio de 436, conquistando el<br />

liderato de bateo. Pero las Estrellas tuvieron su tercera década en fila sin obtener<br />

un título, mermando su popularidad y también la de sus jugadores.<br />

El factor del gran dinero surgido en Grandes Ligas para los jugadores motivó,<br />

además, que muchos de ellos limitaran su presencia en los estadios dominicanos.<br />

Quienes no desaparecieron por completo, se mostraron muy poco<br />

tiempo. También se ha ido reduciendo la presencia de jugadores<br />

norteamericanos importantes en la liga.<br />

Los Gigantes del Cibao, nacidos en 1996-97, empezaron a mostrar sus primeros<br />

ídolos, pero los macros resultados obtenidos en principio no eran un<br />

buen escenario. El infielder Fausto Cruz y el pitcher Efraín Valdez fueron los<br />

jugadores más admirados en los primeros años.<br />

EL ÚLTIMO FRUTO<br />

En los cuatro primeros años del siglo 21, la situación de la liga en cuanto a<br />

dominio respecta sigue igual. Licey y Águilas se mantienen en la delantera,<br />

los azules han ganado 2 coronas y las Águilas las otras 2. En total, Licey suma<br />

18 títulos y las Águilas 17.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

255<br />

MANNY RAMÍREZ.<br />

Mientras tanto, Escogido (12) y Estrellas (2) duermen un largo sueño y no han<br />

vuelto a ganar. Lo mismo para los Toros, campeones solamente en 1994-95.<br />

El Licey ha procreado nuevos ídolos en Luis Castillo, Ronnie Belliard,<br />

Carlos Peña, Israel Alcántara, Dangelo Jiménez.<br />

Las Águilas también con los lanzadores Claudio Vargas, Arnaldo Muñoz,<br />

José Acevedo y José Vargas. Bernie Castro, segunda base, logró dos títulos de<br />

bateo corridos en 2001-02 y siguiente con .349 y 366.<br />

Las Estrellas han tenido en Félix José un ídolo de primera línea. En el 2002<br />

contaron con Vladimir Guerrero en una semifinal, pero no pudieron pasar de allí.<br />

José se convirtió en un jonronero de calibre en la liga, y para octubre del<br />

2004 tenía 53, colocándose a 6 del record de todos los tiempos en poder de<br />

Rico Carty, 59.<br />

Albert Pujols y Plácido Polanco fueron adquiridos, en draft, por los Gigantes<br />

del Cibao, pero ninguno ha actuado para ese conjunto.<br />

Los Gigantes, de paso, han tenido logros recientes. En el 2002-03, clasificaron<br />

a play off, y en el 2003-04 se metieron a la final, aunque perdieron<br />

MIGUEL TEJADA Y<br />

VLADIMIR GUERRERO.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

257<br />

contra Licey. Sin embargo, su progreso es notable y están forjando sus propios<br />

jugadores.<br />

Rafael Furcal, novato del año de la Liga Nacional en el 2001, es una nueva<br />

figura para el Escogido. Debutó con ellos en 1999-2000 y se ha convertido en<br />

un jugador estelar.<br />

El gran problema de ahora en lo adelante es que, fruto de los millones de<br />

grandes ligas, los mejores jugadores dominicanos verán poca acción aquí.<br />

Eso obligará a dividir la idolatría en dos tipos de peloteros: los que juegan<br />

siempre en la liga dominicana, y los super estrellas en liga mayor, pero que no<br />

muestran todo su talento en su país.<br />

MIGUEL TEJADA.<br />

ABAJO: FAUSTO CRUZ Y<br />

EFRAÍN VALDEZ.<br />

ÍDOLOS POR EQUIPOS<br />

Si fuese necesario escoger los ídolos de más trascendencia de cada club, en<br />

términos globales y en cuanto a tiempo respecta, no sería tarea tan difícil.<br />

Desde luego, siempre tomando como premisa sus actuaciones locales, no en<br />

Estados Unidos.<br />

En el caso del Licey, Manuel Mota tiene un primer lugar asegurado, resguardado<br />

por Guayubín Olivo y Alonzo Perry, entre otros. Rafael Landestoy<br />

también fue un liceísta de largo servicio. Los hermanos Alou –Felipe, Mateo<br />

y Jesús– junto a Juan Marichal conservan la supremacía en el equipo rojo.<br />

Para las Águilas el grupo pudiera ser más numeroso. Empezando con Miguel<br />

Diloné, Tony Peña, Winston Llenas, Luis Polonia, y terminando con<br />

Miguel Tejada.<br />

Las Estrellas tendrían a Ricardo Carty, Rafael Batista, Silvano Quezada, Tetelo<br />

Vargas, Ralph Garr, Alfredo Griffin y Félix José. Los Toros a los hermanos<br />

Cedeño, Domingo Ramos y Julián Yan. Y los Gigantes a Fausto Cruz, Efraín<br />

Valdez, y en estos tiempos a Pedro Feliz, entre otros.


LOS CAMPEONES<br />

DEL CRANDAL,<br />

MANAGER DEL LICEY<br />

1979-1980.<br />

LAS CORONAS HAN QUEDADO EN MANOS DE TRES<br />

Imagine que es octubre del año 2004. La Liga Dominicana de Béisbol<br />

Profesional de invierno se apresta a celebrar su torneo número 51.<br />

Es decir que se han celebrado, para dicha fecha, 50 campeonatos, 4 durante<br />

la época del verano y los restantes 46 en el invierno, por lo general desde<br />

octubre hasta finales de enero. ¿Cuáles equipos han obtenido esas 50 coronas<br />

y por cuáles motivos han sido los campeones<br />

La pregunta es de lugar en vista de que 47 de esos títulos han sido conquistados<br />

por solamente 3 de los 7 clubes que han accionado en el certamen.<br />

Águilas Cibaeñas, Leones del Escogido, Tigres del Licey y Estrellas Orientales<br />

son los clubes originales, los que iniciaron en 1951. En 1983-84, se<br />

adicionaron Azucareros del Este y Caimanes del Sur, y los Gigantes del Nordeste<br />

(o del Cibao) a partir de 1996-97. (Los Caimanes tuvieron una vida<br />

muy efímera de 6 años). Licey ha ganado 18 coronas, las Águilas 17, el Escogido<br />

12, las Estrellas 2 y los Azucareros 1.<br />

¿Porqué ha sucedido así ¿Mayor capacidad económica en los clubes de<br />

Santo Domingo y Santiago ¿Es, en la generalidad de los casos, decisivo el<br />

dinero en el deporte profesional<br />

CHICHÍ OLIVO.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

260<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

261<br />

¿Por qué, siendo San Pedro de Macorís la provincia gran productora de<br />

peloteros dominicanos para las Grandes Ligas, en especial durante los años<br />

70, 80 y 90, no ha ganado más cetros de nuestro béisbol invernal<br />

Lo curioso del caso es que los éxitos de Licey, Escogido y Águilas han llegado<br />

en distintos períodos. Algunas veces, como veremos más adelante, muchos<br />

de esos equipos han permanecido largo tiempo sin ganar, pero de repente<br />

se meten en rachas.<br />

El más estable de todos ha sido Licey, que ha sido ganador decenio tras<br />

decenio. La historia del béisbol dominicano enseña que la familia Trujillo no<br />

tuvo incidencia en el resultado ni en el desarrollo de los campeonatos efectuados<br />

a partir de 1951.<br />

No fue así antes de dicha fecha pues en las actividades de los años 30 y 40<br />

sí hubo influencias directas de los Trujillo.<br />

Primero, es bueno reiterar que el propio Dictador Trujillo no tenía inclinación<br />

ni fanatismo por el béisbol. En general el deporte no le importaba. Tenía<br />

simpatías por la hípica.<br />

Se registra, inclusive, una sola asistencia suya al Estadio Trujillo para<br />

presenciar un partido. Fue en la fecha posterior al incidente en que su hermano<br />

Petán Trujillo tiró una bofetada al jugador Andre Rodgers, de los Leones<br />

del Escogido, causando un problema de gran envergadura.<br />

Eso sucedió en el campeonato 1958-59, y a través de nuestra historia ese<br />

incidente se hizo famoso bajo el epígrafe de «La Galleta de Petán».<br />

José Arismendi Trujillo Molina era hermano del Dictador y fundador y<br />

propietario de la Radio Televisión Dominicana. Con frecuencia iba a la pelota<br />

pues era simpatizante del Licey. Corría el mes de febrero, y Licey enfrentaba<br />

al Escogido en la serie final por el título, que finalmente obtuvieron los azules.<br />

En el 8vo. partido, el 13 de febrero, se produjo el siguiente episodio.<br />

Felipe Alou, estrella del Escogido, le había conectado un jonrón al pitcher<br />

del Licey, Billy Smith, poniendo delante a los rojos 4 por 2. Eso sucedió en el<br />

5to. Inning.<br />

EQUIPO LICEY<br />

CAMPEÓN 1951.<br />

Al comienzo del 6to., Smith golpeó con un lanzamiento a Rodgers, un<br />

short stop nativo de Nassau, Las Bahamas. Rodgers reaccionó airado y le fue<br />

encima a Smith, hubo empujones e insultos, pero «la sangre no llegó al río»,<br />

y ninguno fue expulsado por el árbitro norteamericano Lloyd Harper.<br />

Testigos de esa época cuentan que en el estadio estaba Petán Trujillo, quien<br />

al presenciar el lío decidió bajar al terreno. En los palcos azules, al lado del<br />

dogout, había una puerta pequeña, y por ahí entró Petán apenas segundos<br />

después del pleito, seguido de varios militares que componían su séquito. Todos<br />

tenían armas largas.<br />

Primero se dirigió al montículo y dijo una reprimenda a Smith, y de ahí<br />

tomó para la primera base.<br />

Cuqui Córdova, en la historia de los Leones del Escogido, cuenta que Petán<br />

se confundió y creyó que Rodgers (de tez oscura) era dominicano, por lo


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

263<br />

EQUIPO LICEY<br />

CAMPEÓN 1953.<br />

ABAJO: PETÁN<br />

TRUJILLO.<br />

cual le insultó en español. En un momento dado, le tiró una bofetada, pero no<br />

hizo blanco en el rostro, tan sólo le rozó la barbilla.<br />

Hubo intención de respuesta por parte de Rodgers, pero el ambiente se<br />

puso airado con la presencia de los militares de armas largas que acompañaban<br />

a Petán en el terreno de juego. Al final, tanto Smith como Rodgers fueron<br />

expulsados, y el Escogido terminó ganando el juego 4 por 2.<br />

Tan especial era la época, que los periódicos locales del día siguiente no<br />

tuvieron ninguna reseña del incidente en ningún momento.<br />

El gran problema surgió al día siguiente.<br />

Los jugadores norteamericanos del Escogido se mostraron solidarios con<br />

Rodgers, y muy preocupados por los militares en el terreno, decidieron diligenciar<br />

su salida del país, y fueron a la embajada de Estados Unidos a buscar<br />

apoyo. Sin embargo, la acción llegó al despacho del Dictador Trujillo, quien<br />

hizo todo cuanto estuvo a su alcance para impedirlo. Incluso, ese día se celebró<br />

el último juego, que daría la victoria al Licey, y Trujillo estuvo en el palco<br />

Presidencial viendo el partido completo. Fue la primera y única vez que<br />

ANDRÉS RODGERS.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

264<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

265<br />

JUAN SÁNCHEZ CORREA.<br />

presenció un juego de béisbol profesional dominicano. Licey se proclamó<br />

campeón en el máximo de 9 juegos. Los dos hijos de Trujillo, Ramfis y Leonidas<br />

Radhamés, gustaban mucho del béisbol. y eran fanáticos del Escogido.<br />

Hubo una oportunidad, en el campeonato 1958-59, en que se ofrecen<br />

detalles de que personeros del régimen metieron su mano en la pelota.<br />

Águilas y Licey jugaban la semifinal, y Escogido, ganador de la vuelta regular,<br />

estaba a la espera. Las Águilas habían objetado dos jugadores del Licey,<br />

Reyes Figueroa y Joe Christopher, ambos pertenecientes a los Piratas de Pittsburgh.<br />

Las Águilas argumentaron que tenían derechos sobre dichos jugadores,<br />

y en la liga fue recibida una carta de los Piratas dando constancia de ello.<br />

Luego que la serie estaba igualada a uno, Licey dijo que no continuaría<br />

jugando si no le permitían usar a Reyes Figueoa y Christópher.<br />

Repentinamente, en el seno de las Águilas se produjo un movimiento de<br />

directivos, y Juan Sánchez Correa fue sustituido por Victor J. Sued, quien era<br />

amigo muy cercano de Ramfis Trujillo.<br />

Ese mismo día, las Águilas retiraron su objeción y Reyes Figueroa y Christo-<br />

pher pudieron jugar con Licey, que ganó la semifinal y enfrentó al Escogido<br />

en la final. El señor Francisco Martínez Alba, hermano de la esposa de Trujillo,<br />

Doña María Martínez de Trujillo, era un deportista desde su juventud.<br />

Estuvo en labores ejecutivas con los Dragones de Ciudad Trujillo, en 1937,<br />

y fue parte importante en el éxito de ese conjunto.<br />

Se mantuvo cerca del Escogido, y cuando se inició la pelota profesional<br />

en1951 fue su presidente hasta el torneo 1956-57. Al año siguiente fue sustituido<br />

por el señor Horacio Álvarez Saviñón.<br />

Es bien sabido que Martínez Alba tenía en sus manos herramientas de poder.<br />

Era hijo de dos españoles de familias humildes, Francisco Martínez y Sebastiana<br />

Alba, quienes se habían radicado en Santo Domingo en los años 20.<br />

El destino quiso que Trujillo, siendo Coronel (todavía no Presidente juramentado),<br />

es decir, a fines de los años 20, conociera a su hermana María en<br />

una actividad social y quedara prendado de ella.<br />

Los historiadores cuentan que para ese tiempo Trujillo ya estaba casado<br />

con su segunda esposa, Bienvenida Ricardo, pero como quiera presionó para<br />

RAMFIS Y RAFAEL<br />

LEONIDAS TRUJILLO.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

266<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

267<br />

RAFAEL LEONIDAS<br />

TRUJILLO.<br />

enredarse en amores con María Martínez Alba al extremo de convertirla en<br />

su «amante» oficial. Incluso, de esa relación nació, fuera de matrimonio, su<br />

primer hijo varón, Ramfis, pero no fue hasta 1936 cuando ambos se casaron<br />

de manera formal. Ya el divorcio con la señora Ricardo se había consumado.<br />

Martínez Alba, a quien apodaban Paquito pues su padre era conocido como<br />

Don Paco, fue beneficiado por esas circunstancias.<br />

Sin embargo, pese a la presencia de Martínez Alba en la presidencia, el<br />

Escogido no pudo ganar ninguno de los cuatro primeros torneos del verano y<br />

eso llama mucho la atención.<br />

No había, evidentemente, influencia de los Trujillo en el resultado de esos<br />

campeonatos.<br />

Martínez Alba tuvo, en compensación, dos coronas en los estadios con<br />

luces, antes de dejar la presidencia. Desde luego, rendirles loor a los Trujillo<br />

era una «responsabilidad» que se ejercía de manera «espontánea» en todos<br />

los ámbitos del país.<br />

Por ese motivo, lo primero que se definía, para el decenio de los 50, era el<br />

nombre del torneo y a quien se le dedicaría. La lista de las dedicatorias habla<br />

muy claramente de esos motivos:<br />

1951: «Campeonato Era de Trujillo».<br />

1952: «Campeonato Pro Elección del General Héctor B. Trujillo Molina».<br />

1953: «Campeonato Leonidas Radhamés».<br />

1954: «Campeonato Benefactor».<br />

1955-56: «Campeonato Padre de la Patria».<br />

1956-57: «Campeonato Reelección Presidente Trujillo».<br />

1957-58: «Campeonato Leonidas Radhamés».<br />

1959-60: «Campeonato 24 de Octubre».<br />

(Trujillo nació el 24 de octubre de 1894 en San Cristóbal).<br />

Sin embargo, fue determinante el aporte hecho por la dictadura al béisbol<br />

profesional y su crecimiento con la construcción de los estadios de Santo<br />

Domingo, Santiago y San Pedro de Macorís, todos con luces.<br />

De no haberse dado ese paso, hubiese sido bien difícil avanzar en el ritmo<br />

en que se avanzó durante los siguientes años.<br />

Trujillo fue ajusticiado el 30 de mayo de 1961, la sociedad dominicana<br />

entera desterró todos los nombres que los mencionaban en instituciones y<br />

monumentos públicos.<br />

El béisbol no fue una excepción y por eso, por leyes municipales o del<br />

Congreso, a partir de 1961 los tres estadios cambiaron de nombre. El de Santo<br />

Domingo se llamó Estadio Quisqueya (antes Estadio Trujillo), el de Santiago<br />

Cibao (antes Leonidas Radhames), y el de San Pedro de Macorís Tetelo<br />

Vargas (antes Ramfis Trujillo).<br />

¡¡¡EL GLORIOSO!!!<br />

El béisbol profesional dominicano ha girado, en gran manera, alrededor de<br />

los Tigres del Licey y ha sido así por distintos motivos.<br />

Fue el primer club en formarse el 7 de noviembre de 1907. Fue el único que<br />

se mantuvo activo, sin desmembrarse, en los siguientes 15 años. Algunos de


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

268<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

269<br />

los equipos que se formaron alrededor de 1910 y años siguientes tuvieron su<br />

razón de nacer en un solo objetivo: enfrentar al Licey. De esa forma nacieron<br />

los clubes Gimnasio Escolar y Nuevo Club (1911), el Club Unión (1910), el<br />

San Carlos, Delco Light, Los Muchachos, y otros de menor renombre.<br />

No solamente esos clubes se integraron para medirse al Licey. También barcos<br />

y bergantines que visitaban Santo Domingo hacían su equipo y jugaban contra<br />

Licey, como el Crucero Washington, en 1914. Incluso el equipo Ponce, de<br />

Puerto Rico, en una época tan lejana como 1916 estuvo de visita en Santo<br />

Domingo y enfrentó a distintos clubes, entre ellos a Licey.<br />

Finalmente, la razón del nacimiento del Escogido estuvo en el Licey, que<br />

para los años 20 era invencible.<br />

¿Cómo nació la idea Promotores del béisbol profesional decidieron que<br />

había que formar un equipo fuerte, y fusionaron, en uno solo, a lo mejor de los<br />

clubes San Carlos y los Muchachos, más algo del Delco Light. Carlos Manuel<br />

Bonetti (Pilindo) y Luis Alfau fueron los impulsores de la idea.<br />

Incluso, le otorgan el mérito del nombre «Escogido», al señor Geo Pou,<br />

quien para ese entonces era principal dirigente del Licey. Se partió de la premisa<br />

de que se trataba de un «Escogido» de los mejores peloteros de los otros<br />

conjuntos. Así nació el nombre «Escogido» y su fecha de fundación es el 17<br />

de febrero de 1921. Después, en la pelota profesional desde 1951, las principales<br />

rivalidades han girado en torno al Licey. Por un largo período el Escogido se<br />

opuso al Licey, y viceversa, en lo que se conoce como «los grandes rivales».<br />

En los últimos tiempos, los rojos han tenido un largo período de 12 años<br />

sin ganar un título, y las Águilas Cibaeñas han pasado a ocupar su posición<br />

como rival tradicional del Licey.<br />

Así fue creado el lema «los nuevos rivales», respecto de Águilas-Licey.<br />

El Licey, además, ha sido el más ganador de los campeonatos nacionales<br />

con 18 coronas, pero también ha sido el más exitoso representante de los<br />

equipos dominicanos en la Serie del Caribe, cuya segunda etapa fue iniciada<br />

en 1970.<br />

Sólo Licey ganó periódicamente coronas de la Serie del Caribe, hasta que<br />

Escogido ganó dos (1988 y 1990), mientras las Águilas fracasaban una y otra<br />

vez. Al final, las Águilas obtuvieron su primer título en 1996 luego de 9 fracasos.<br />

Cuando el Escogido ganó por vez primera en 1988 en Santo Domingo,<br />

Licey ya tenía 5 coronas. En total, Licey ha obtenido 9 títulos en Series del<br />

Caribe, internacionalizando su nombre y sus éxitos.<br />

Su hoja de logros ha sido estable a través de los 5 decenios y medio de<br />

nuestro béisbol profesional.<br />

Lograron 3 coronas en los años 50, 2 en los 60, 5 en los 70, 3 en los 80, otras<br />

3 en los 90 y 2 de los cuatro primeros campeonatos celebrados en el nuevo<br />

siglo. Eso les otorga un total de 18 coronas, 1 por encima de las Águilas; el<br />

Escogido ha obtenido 12, las Estrellas 2 y los Azucareros del Este 1.<br />

¿Cuáles jugadores han incidido para que Licey haya sido, en sus distintas<br />

épocas, un equipo ganador<br />

En los dos primeros campeonatos ganados por los azules, 1951 y 1953, los<br />

principales protagonistas fueron los refuerzos.<br />

CARLOS MANUEL<br />

BONETTI Y LUIS ALFAU.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

270<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

271<br />

Los nombres de Alonzo Perry, Luis Rodríguez Olmo y Bert Hass, llevaron<br />

la voz cantante en el aspecto de la ofensiva. Licey tuvo el gran juego de<br />

Olmedo Suárez en la segunda base, pero sus hombres de primera línea entre<br />

los dominicanos fueron sus lanzadores.<br />

Los hermanos Guayubín y Chichí Olivo encabezaron el cuerpo monticular<br />

de esos años. Incluso, los dirigentes de esos 3 primeros títulos fueron mayormente<br />

extranjeros.<br />

En 1951 Alonzo Perry estuvo dirigiendo un buen tiempo, a la vez que era<br />

jugador, aunque Manuel Henriquez, dominicano, finalizó de manager. El cubano<br />

Oscar Rodríguez fue el dirigente de 1953, en la segunda corona, y el<br />

norteamericano Joe Schultz fue su capataz cuando ganaron en 1958-59.<br />

Los ídolos liceístas dominicanos nacerían, en la parte ofensiva, a la entrada<br />

de los años 60 con Manuel Mota, uno de los mejores bateadores del béisbol<br />

dominicano. Mota pertenecía originalmente al Escogido, y había llegado<br />

a sus filas provenientes del equipo de la Aviación Dominicana.<br />

Incluso debutó con los Leones en el torneo 1957-58, agotando tres temporadas<br />

con el uniforme rojo.<br />

Cuando llegó el torneo de nativos, en 1960, Mota fue prestado al Licey<br />

pues el Escogido tenía un exceso de jugadores criollos y tuvo que ceder a los<br />

demás clubes para buscar un equilibrio.<br />

Posteriormente, se hizo oficial la cesión de Mota al Licey y de José Vidal<br />

Nicolás a las Águilas… Los cibaeños enviaron al pitcher Arcadio Tejada a<br />

los Leones, pero el Licey no cedió nada por Mota, que se quedaría azul por el<br />

resto de su carrera.<br />

Con Mota como buque insignia, Licey ganó el torneo 1963-64 con Vernon<br />

Benson de manager, y repitió a final de la década, 1969-70, terminando el<br />

propio Mota de dirigente campeón. Le habían precedido Billy Muffett y Fred<br />

Harfield. Los cubanos Tony Oliva y Miguel de la Hoz fueron factores decisivos<br />

para Licey a principios de los años 60, en particular en la serie final de 1963-<br />

64. También Pedro González, su estelar segunda base.<br />

Extrañamente, los años 70 correspondieron sólo a Licey y Águilas, pues<br />

entre los dos se dividieron las diez coronas.<br />

Licey ganó en 1971, 1973, 1974, 1977, y 1980, es decir, cinco corona. Ya<br />

habían nacido nuevas estrellas para el Licey, como el jardinero Cesarín<br />

Gerónimo, Teodoro Martínez, infielder, y el lanzador Pedro Borbón.<br />

Un dato relevante de ese período fue la presencia del legendario Tom La-<br />

Sorda como manager de los Tigres.<br />

LaSorda había sido manager del Escogido en el torneo 1970-71. Pero, a<br />

partir de 1972, Licey inició relaciones de intercambio y apoyo con los Dodgers<br />

de Los Ángeles, y LaSorda fue su manager por 4 campañas seguidas, desde el<br />

72 hasta el torneo 1975-76. Fue campeón los dos primeros, perdiendo los dos<br />

siguientes.<br />

Fruto de ese acuerdo, y de la presencia de LaSorda, el Licey recibió los<br />

mejores talentos de los Dodgers, aquellos que formarían su club en los siguientes<br />

15 años. En los años 80, los felinos fueron campeones en 1983-84 y<br />

85, es decir tres años corridos. Ya Mota era dirigente a tiempo completo siendo<br />

campeón en 1982 y 83.<br />

Licey tenía en el escenario nuevo talento, como George Bell, Tony Fernández,<br />

Dámaso García, Rafael Landestoy, entre otros. El siguiente<br />

campeonato les llegó un poco más tarde, 1990-91, con John Roseboro de<br />

manager.<br />

También ganaron en 1993-94 con el manager Casey Parsons, 1998-99 bajo<br />

la dirección de Dave Jauss, Bob Geren los llevó al título en 2001-02 y el<br />

dominicano Manny Acta en 2003-04.<br />

¿Qué cosas importantes transcurrieron durante esos años de tanta gloria<br />

Domingo Ernesto Pichardo –Monchín– era un viejo roble ligado al club<br />

desde finales de los años 50.<br />

Había sido presidente en los años 60, y asumió una larga presidencia en<br />

1973 hasta 1991-92, cuando fue suspendido por la liga por un serio problema<br />

en el terreno de juego. (Había retirado al equipo por una suspensión de su


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

272<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

273<br />

MONCHÍN PICHARDO.<br />

manager Leo Posada). Su carisma le dio un status público de grandeza al Licey.<br />

Paseó su gloria en el país, en México, Venezuela y Puerto Rico.<br />

Como nota curiosa, cabe el dato de que el Licey del campeonato 1986-87<br />

tuvo en su roster a un jugador historia, Mark McGwire, quien agotó 47 turnos,<br />

disparó 8 hits y su promedio fue de .170, sin cuadrangulares. McGwire, cedido<br />

por los Atléticos de Oakland, iniciaría ese mismo año su gran actuación<br />

en liga mayor disparando 49 jonrones y siendo el Novato del Año de la Liga<br />

Americana .En su carrera produjo 583 jonrones.<br />

Cabe señalar, con toda propiedad, que otros peloteros han hecho suyo el<br />

compromiso de la herencia para mantener vivos los éxitos de los ídolos del<br />

Licey en sus 4 primeras décadas.<br />

Lo que hicieron Guayubín y Chichí Olivo, Milcíades Olivo (sobrino),<br />

Manuel Mota, Pedro González –El Gran Capitán–, Teodoro Martínez, César<br />

Gerónimo, Rafael Landestoy, Damaso García, Pedro Borbón y Tony Fernández,<br />

fue grandioso.<br />

Una gran camada de estelares de Grandes Ligas (Pedro y Ramón Martínez,<br />

Juan Guzmán, Pedro Astacio, Aramis Ramírez, etc.) ha prestado un servicio<br />

limitado a la causa azul por las propias características de la época que les<br />

ha tocado vivir. El gran dinero que ganan en las mayores los limita en la<br />

pelota dominicana.<br />

Pero otros han asumido esa herencia casi a tiempo completo. Ahora, los<br />

héroes han sido Ronnie Belliard, Israel Alcántara, D’Angelo Jiménez, Luis<br />

Castillo, Carlos Peña, es decir, jugadores que también han conseguido su espacio<br />

en las Grandes Ligas u otras latitudes.<br />

El Licey exhibe, con justeza y orgullo, todos sus éxitos y los conjuga en dos<br />

palabras: El Glorioso.<br />

RUGE EL LEÓN<br />

Los Leones del Escogido representan el tercer equipo más exitoso de la<br />

pelota dominicana.<br />

Oficialmente, fue segundo club debidamente formado, siendo constituido<br />

el 17 de febrero del 1921.<br />

Luis Alfau y Pilindo Bonetti fueron sus promotores, escogiendo los mejores<br />

jugadores de otros tres clubes.<br />

¿Cómo ha evolucionado el Escogido a través de su historia Sus doce coronas<br />

las ha repartido por períodos, enfrentado la dificultad de tener épocas muy<br />

largas sin cosechar éxitos.<br />

No ganaron en los cuatro primeros torneos del verano. Luego, fueron<br />

favorecidos por tres títulos corridos cuando se inauguró el béisbol con luces<br />

en 1955-56, y terminaron triunfando en 4 de los últimos 5 campeonatos de la<br />

primera década.<br />

Los rojos ganaron el campeonato de nativos, 1960-61, y también en 1968-69.<br />

Entonces, fueron víctimas de una larga temporada sin saborear las mieles<br />

de la victoria. Debieron transcurrir 12 años antes de su próxima conquista,<br />

ganando los torneos 1980-81 y siguiente.<br />

El decenio de los 80 perteneció a los Leones, que fueron campeones otra


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

274<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

275<br />

vez tres años en línea, por segunda ocasión en la historia de la liga. Ganaron<br />

en 1987-88 y los dos certámenes siguientes.<br />

Además, triunfaron en el campeonato 1991-92 para conseguir su título<br />

número 12.<br />

Parecía que todo iba viento en popa, pero sólo era apariencia.<br />

El Escogido entraría en un prolongado letargo y la corona de campeón se le<br />

negaría por los siguientes 12 campeonatos.<br />

Extraño caso, porque los Leones han disfrutado de largos períodos de permanencia<br />

de sus propietarios.<br />

Ha sido uno de los clubes que han funcionado como empresa particular de<br />

sus dueños o presidentes. Su vecino de estadio y de ciudad, Licey, siempre ha<br />

sido un club con características de sociedad no comercial, en el cual nadie es<br />

dueño. Simplemente, los azules han tenido una directiva que administra.<br />

En el caso del Escogido ha sido distinto.<br />

Desde su primer presidente, Paquito Martínez Alba, pasando por su sucesor<br />

Horacio Álvarez Saviñón, a partir del torneo 1957-58. Luego entrarían<br />

Ramón Imbert –Moncho– Félix Mario Aguiar, Julio Morales (de nacionalidad<br />

española), y finalmente Daniel Aquino Méndez.<br />

En el verano del 2004, Aquino Méndez cedería el control del equipo al<br />

periodista y empresario Julio Hazim hizo un contrato de arrendamiento a largo<br />

plazo (10 años).<br />

El Escogido disfrutó en grande la inauguración del nuevo Estadio Trujillo,<br />

con luces. El parque capitalino les cayó muy bien pues ganaron los tres primeros<br />

campeonatos bajo el nuevo formato. Cambiaron los estadios, se cambió el<br />

período de juego para el invierno, y también se introdujeron cambios en el<br />

calendario y el tipo de refuerzos.<br />

En lugar de dos vueltas, a partir de 1955-56 quedaría fuera el equipo en<br />

último lugar, luego una semifinal entre los ocupantes de los puestos 2do. y<br />

3ro., y el ganador disputará el título al campeón de la serie regular.<br />

También, los clubes dejaron de contratar a los veteranos de las naciones<br />

EQUIPO ESCOGIDO<br />

CAMPEÓN DE 1955-56.<br />

ABAJO: JESÚS ALOU.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

276<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

277<br />

del Caribe. Dieron paso a los jóvenes norteamericanos que representaban el<br />

futuro de las grandes ligas. Frank Genovese fue el manager de los Leones cuando<br />

ganaron su primera corona venciendo a las Águilas Cibaeñas 4 contra 3 en la<br />

final. Los rojos ganaron la vuelta regular y la final.<br />

Debutó Osvaldo Virgil, quien había sido firmado precisamente por los<br />

Gigantes de New York y quien estaba en las ligas menores. Willie Kirkland<br />

fue campeón de jonrones con 9 y de empujadas con 37. Charles Neal fue líder<br />

de triples con 11, un record de todos los tiempos; y Garabato Sackie fue un<br />

buen lanzador con marca de 8-3.<br />

Presentó credenciales, en la parte final, Willie McCovey, futuro primera<br />

base de los Gigantes y futuro inmortal. Al año siguiente, 1956-57, el Escogido<br />

venció al Licey en una final 5 victorias contra 2 derrotas con el norteamericano<br />

John Davis de manager. Virgil fue campeón de bateo con .312, y ya había<br />

hecho su debut en Grandes Ligas en el mes de septiembre, pasando a la historia<br />

como el primer dominicano en jugar en el llamado «big show».<br />

Felipe Alou se dejó ver por vez primera en la liga. Ese año había jugado en<br />

clase de novatos siendo líder de bateo con promedio de .380. También pertenecía<br />

a los Gigantes. Sparky Anderson fue segunda base titular de los Rojos, y<br />

dejaría su nombre allí. Anderson sería, a partir de los años 70, un gran manager<br />

de Cincinnati y Detroit.<br />

El lanzador Pete Burnsine ganó 11 juegos y fue el pitcher más relevante del<br />

Escogido, que tuvo también, por vez primera, al joven Stan Williams. Willie<br />

Kirkland regresó, pero no pudo terminar por ausentarse para hacer el servicio<br />

militar obligatorio de Estados Unidos.<br />

Salty Parker, de manager, sería el responsable del tercer título corrido para<br />

el Escogido, que venció a las Estrellas 5 por 1 en la final en 1957-58.<br />

Kirkland volvió por tercer año seguido, e igualmente Stan Williams. Fred<br />

Kipp, lanzador zurdo, tuvo 11-3 y 1.58 de efectividad. También estuvo de<br />

regreso McCovey, y el receptor fue Joe Pignatano.<br />

El joven lanzador Rudy Hernández, que se convertiría luego en el primer<br />

pitcher criollo en debutar en grandes ligas, era parte del roster del equipo<br />

como relevo. Tuvo record de 5-1 y 0.77 de efectividad.<br />

WILLIE KIRKLAND Y<br />

WILLIE MCCOVEY.<br />

FEDERICO VELÁSQUEZ.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

278<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

279<br />

La noticia más refrescante para los Leones de ese año, aparte de su corona,<br />

Los problemas políticos de la época, y el bloqueo decretado por la OEA al<br />

fue el debut del nuevo personal del equipo para los siguientes años.<br />

régimen de Trujillo, determinaron que la liga hiciera el torneo 1960-61 solo<br />

El receptor Federico Velásquez, Mateo Alou, Danilo Rivas y Juan Marichal.<br />

a base de jugadores nativos.<br />

También debutaría en ese campeonato Manuel Mota, pero éste sería cedido<br />

El Escogido ganó ese evento derrotando a las Águilas 5 -2. Pepe Lucas,<br />

al Licey en 1960.<br />

antiguo inicialista y manager rojo, fue su dirigente.<br />

Licey rompió la cadena de los rojos al año siguiente, pero el Escogido re-<br />

Tanto Osvaldo Virgil como Rudy Hernández decidieron quedarse jugando<br />

gresó en 1959-60 para vencer a las Estrellas nuevamente en la serie final.<br />

en Puerto Rico pues allí residían. Mota pasó al Licey, y José Vidal Nicolás fue<br />

Felipe fue líder de bateo con .359, nueva marca para entonces, y Mateo que-<br />

cambiado a las Águilas.<br />

dó en segundo con .335. Frank Howard reforzó a los Leones siendo líder de<br />

Debutó el tercer miembro de la familia Alou, Jesús, quien había sido fir-<br />

jonrones con 9, de empujadas con 46 y tuvo promedio de bateo en .307.<br />

mado como lanzador, pero cambiado hacia los jardines ese mismo verano en<br />

Howard triunfaría después en liga mayor .<br />

el sistema de liga menor de los Gigantes.<br />

Fred Kipp reforzó por tercera campaña y fue líder de efectividad con 1.31,<br />

Danilo Rivas ganó 13 juegos para los Leones, y Marichal fue líder de<br />

EL LANZADOR DERECHO<br />

STAN WILLIAMS, DEL<br />

ESCOGIDO.<br />

Ed Roebuck fue líder de los pitchers con 9-0 y también volvió Stan Williams.<br />

Ese año Williams produjo su juego sin hit ni carreras cuando el 20 de no-<br />

efectividad con 1.41.<br />

Llegó un período de 2 años sin campeonato de béisbol profesional, y tam-<br />

DANILO RIVAS Y<br />

TITO FUENTES.<br />

viembre de 1959 superó a las Águilas Cibaeñas 5 por 0. Fue el segundo no hit<br />

bién otro en 1965 por motivos de la Revolución de Abril.<br />

de la liga.<br />

El Escogido volvió a conquistar una corona, su 6ta., en 1968-69 bajo la


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

280<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

281<br />

dirección de Andy Gilbert, venciendo nuevamente a los Orientales 5 victorias<br />

ante 2 derrotas. El lanzador Jay Ritchie fue un puntal con 9 ganados y 1<br />

perdido, y Tito Fuentes, cubano, hizo combinación con el sensacional Rafael<br />

Robles, dominicano, en segunda y short. Mateo Alou finalizó con promedio<br />

de .390, líder de los bateadores y nueva marca para la liga.<br />

Se presentó entonces el período más largo para los Leones sin poder ganar,<br />

es decir un largo trayecto de 12 años. En los años 70, tan sólo asistieron a dos<br />

series finales, perdiendo en ambas oportunidades.<br />

La primera fue en 1970-71 bajo la dirección de LaSorda y todos los refuerzos<br />

provenientes de los Dodgers. El acuerdo con los Dodgers se rompería posteriormente,<br />

y LaSorda se integraría a la familia del Licey, a quienes dirigió<br />

por 4 años corridos.<br />

El Escogido volvió a la final ante las Águilas en 1978-79, pero perdió en<br />

apenas 5 juegos sin ninguna victoria. La serie estuvo pactada al mejor de 9.<br />

Jim Beauchamp, ex toletero del Licey, había sido su manager en ese torneo.<br />

Nuevos aires se respiraron a partir de 1980-81. Felipe Alou había estado<br />

dirigiendo en Venezuela y en las ligas menores, y había acumulado mucha<br />

experiencia. Felipe fue el manager campeón en dos campeonatos seguidos.<br />

En el primero, 80-81, venció a las Águilas en la final 5 contra 4. Tim<br />

Raines y Tim Wallach estuvieron entre los importados de más renombre, y<br />

Pedro Guerrero y Mario Soto entre los nativos. También presentaron credenciales<br />

Julio Franco y George Bell.<br />

El 9no. y último partido de esa serie final, en el estadio Quisqueya, está<br />

consagrado en la historia como uno de los más impactantes.<br />

En el noveno acto el marcador estaba igualado a 1 carrera,y el partido se<br />

fue a extra innings. En la entrada número 13, Escogido colocó corredores en<br />

1ra.y 3ra., y el manager de las Aguilas, Winston Llenas, decidió dar cuatro<br />

malas para Pedro Guerrero llenando las almohadillas habían 2 outs.<br />

La estrategia era salir de Guerrero y que el lanzador zurdo Jerry Augustine<br />

enfrentara a Harry Spilman, bateador zurdo. Con tan mala fortuna, que Augustine<br />

dio base por bolas a Spilman, finalizando el juego y proclamándose los<br />

rojos campeones.<br />

TIM RAINES Y<br />

MARIO SOTO.<br />

JOSÉ –MAKEY–<br />

MORENO.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

282<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

283<br />

En el torneo siguiente, 81-82, Felipe estuvo al frente desde un principio, y<br />

vencieron a las Estrellas Orientales en la serie final. José –Makey– Moreno se<br />

presentó como nueva figura de los rojos y fue líder de robos de bases con 30,<br />

desplazando la hegemonía de Miguel Disoné. Pedro Guerrero estuvo otra vez<br />

en el conjunto, y repitió TimWallach.<br />

Los rojos volvieron a dominar la liga en el último tercio del decenio ganando<br />

3 titulos corridos, igual que en los años 50.<br />

En la primera de esas coronas, 1987-88, el manager iniciador fue Manuel<br />

Mota, quien había dirigido al Escogido el torneo anterior. Mota estaba recibiendo<br />

una segunda oportunidad pues no le había bien la primera, pero las<br />

cosas iban mal y fue cancelado. Phil Regan, coach de pitcheo, tomó las riendas<br />

del club, lo recuperó y lo llevó a las finales. Vencieron a las Estrellas<br />

Orientales en un regreso espectacular. La serie estaba pactada al mejor de 7,<br />

los verdes se pusieron delante 3-1, para luego perder tres en línea.<br />

Dos buenos juegos lanzados por José Núñez y José de León prepararon el<br />

escenario para la victoria final de los rojos.<br />

Ya el Escogido tenía nuevos nombres en el terreno de juego. La ofensiva<br />

estaba en manos de Rufino Linares, Júnior Noboa, Gerónimo Berroa, Wilfredo<br />

Tejada, Luis de los Santos y Nelson Liriano, entre otros. Ese año, recibieron<br />

un buen aporte de Ralph Bryant, quien despachó 13 cuadrangulares.<br />

Al año siguiente repitieron a Regan de manager y vencieron al Licey en la<br />

final, en una espectacular barrida de 4-0.<br />

En 1989-90 volvió a la dirección Felipe Alou y vencieron a las Águilas en la<br />

parte final para lograr su título número 11 y tercero en línea. Marquis Grissom<br />

fue un puntal, siendo primer bate y jardinero central, Luis de los Santos mostró<br />

su gran bate, y Mel Rojas presentó credenciales de estelar en el pitcheo.<br />

En medio de esas tres coronas estuvo Samuel Sosa, quien había debutado<br />

en el torneo 1987. Sosa fue jugador regular en los dos siguientes torneos, pero<br />

su bate no era jonronero. Apenas disparó 4 cuadrangulares en los dos campeonatos.<br />

El próximo y último título de los Leones sucedió en 1991-92, otra vez con<br />

Felipe de manager. Le ganaron a las Estrellas Orientales 4-0, en un torneo<br />

incidentado en su parte semifinal. En un partido entre Licey y Azucareros el<br />

manager azul, Leo Posada, fue expulsado, y eso provocó un enfrentamiento<br />

tremendo entre el presidente de la liga, Leonardo Matos Berrido, y el presidente<br />

del Licey, Monchín Pichardo.<br />

Pichardo no reconoció la sanción de 5 juegos a Posada, y Licey fue perjudicado<br />

con 5 forfeits en su contra. Eso facilitó el paso de los verdes a la serie<br />

final. José Oliva, quien luego moriría en un accidente de tránsito, fue parte<br />

importante en ese triunfo con su bate y su defensa en la antesala.<br />

Para Felipe, además, era su 4ta. corona dirigiendo a los Rojos, un logro sin<br />

precedente en la liga dominicana.<br />

Después, los Leones transitarían un camino de fallas en alcanzar otra corona.<br />

En 4 oportunidades asistieron de nuevo a la final, pero en todas han fallado.<br />

Su slogan de guerra «Ruge el León», ha estado ausente por 12 campeonatos.<br />

La familia Alou, con Felipe a la cabeza, conserva en gran manera los mayo-<br />

JOSÉ NÚÑEZ Y<br />

LUIS DE LOS SANTOS.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

284<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

285<br />

res éxitos del Escogido en su historia del equipo profesional. La idolatría hacia<br />

Juan Marichal y los Alou se ha extendido a otros, pero solamente por períodos.<br />

En ese grupo de distinguidos escogidistas se destacan Mario Soto, Rufo Linares,<br />

Júnior Noboa, Nelson Liriano, Gerónimo Berroa, entre otros.<br />

«LAS ÁGUILAS SON LAS ÁGUILAS»<br />

Su slogan de guerra nació sin que nadie se percatara de cuándo ni dónde:<br />

«Las Águilas son las Águilas».<br />

Queriendo decir con ello, simplemente, que el «aguerrido» equipo del Cibao<br />

tiene su propia personalidad y que nunca se rinde. Así lo ha demostrado<br />

a través de su historia.<br />

Una historia que empezó antes de 1920 cuando en Santiago se formaron<br />

varios clubes que precedieron el equipo definitivo.<br />

Ya para 1915 el club Licey visitaba Santiago para enfrentarse a equipos de<br />

dicha ciudad. También lo hicieron las Estrellas de San Pedro de Macorís y<br />

posteriormente el Escogido.<br />

Los beisbolistas cibaeños se aglutinaron en un conjunto llamado Estrellas<br />

de Santiago.<br />

También, en los finales de los años 20, hubo un equipo denominado<br />

Sandino, y muchos lo relacionan con el nombre del general Sandino,<br />

revolucionario de Nicaragua ante las tropas norteamericanas que invadieron<br />

esa nación.<br />

Santiago participó en el torneo de 1936, ganado por las Estrellas Orientales,<br />

pero es en 1937, con motivo del campeonato nacional organizado por los<br />

Trujillo, que se da forma institucional al club cibaeño.<br />

En febrero de 1937, una comisión de deportistas de Santo Domingo viajó a<br />

Santiago para reunirse con los principales promotores y dirigentes del béisbol.<br />

La intención era fortalecer al equipo local para actuar en la justa nacional<br />

junto a las Estrellas y los Dragones de Ciudad Trujillo.<br />

A Santiago viajaron los principales ejecutivos del equipo de Santo Domingo,<br />

Hostos Fiallo, Luis Alfau, Pilindo Bonetti, Charles Dore, Manuel<br />

Henríquez, Burrulote Rodríguez, Julio C. Linval y Miguel Peguero.<br />

Se celebró un encuentro en el hotel Mercedes, al cual asistió un numeroso<br />

grupo de deportistas que dirigian el béisbol en Santiago. Se citan los nombres<br />

de Domingo Bermúdez, Luis Mercado, Marcos Cabral, José Castellanos,<br />

Augusto Vega Espaillat, Trifón Munné, Wally Heinsen, Juan Sánchez Correa<br />

y Luis Tomás Saillant.<br />

Se le acredita al señor Saillant la propuesta de que el equipo se llamara<br />

Águilas Cibaeñas, con la finalidad de que incluyera no solamente Santiago,<br />

sino a toda la zona. La proposición fue aceptada y ese día nacieron las Águilas:<br />

28 de enero de 1937.<br />

Después de ese torneo, ganado por los Dragones, en Santiago se vivieron<br />

años de crecimiento para el béisbol aficionado. Tanto creció, que para 1948<br />

el equipo local viajaba en avión hacia zonas tan apartadas como Barahona, y<br />

ahí surgió, infortunadamente, la tragedia de Río Verde.<br />

La selección amateur de Santiago tenía doble juego en Barahona, y hacia<br />

allá viajaron el domingo 11 de enero de 1948.<br />

Jugaron en la mañana y en la tarde, y al regreso, por la noche, había mal<br />

tiempo y el avión no pudo aterrizar en Santiago.<br />

Era un avión de Dominicana de Aviación y el piloto optó por trasladarse a<br />

Santo Domingo para aterrizar en el aeropuerto General Andrews. También el<br />

mal tiempo lo traicionó y pasando por la zona de Yamasa, al Noreste de Santo<br />

Domingo, se estrelló contra los árboles muriendo sus 32 viajeros. 18 de ellos<br />

eran peloteros.<br />

El béisbol, sin embargo, continuó en Santiago y estuvieron listos cuando<br />

llegó el escenario de 1951. Las Águilas empezaron su gran historia de éxitos<br />

en forma lenta.<br />

En el primer decenio tan sólo ganaron el campeonato de 1952 bajo la dirección<br />

del cubano Rodolfo Fernández, ex lanzador. Fernández lanzó para los<br />

Dragones de Ciudad Trujillo.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

286<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

287<br />

En los años 60 fueron campeones en 1964-65 y 1966-67, sacándole provecho<br />

a una estrecha relación con los Piratas de Pittsburgh.<br />

En los años 70 compartieron el liderato con el Licey, ganando 5 coronas.<br />

En los 80 fueron campeones en 1985-86 y siguiente, y ha sido el equipo más<br />

dominante desde los 90 hasta nuestros días.<br />

Han ganado la corona nacional en 1992-93, ganaron 3 títulos seguidos a<br />

partir de 1995-96, y volvieron a triunfar en el torneo 1999-2000.<br />

En el nuevo siglo, se han quedado con la mitad de los cuatro galardones,<br />

ganando en el 2000-01 y 2002-03.<br />

Su resumen de coronas es impresionante.<br />

En la pelota local, ocupan la segunda posición con 17 títulos, detrás del<br />

Licey, que posee 18.<br />

Conservan el privilegio, además, de ser el club con más participaciones en<br />

series finales con un total de 32; 27 corresponden al Licey, 24 al Escogido, 18<br />

a las Estrellas, 3 a los Azucareros y 1 a los Gigantes.<br />

En Series del Caribe también presentan varios records.<br />

Han ganado sólo 4 coronas, pero es el equipo dominicano y del Caribe con<br />

más asistencias, un total de 14. Las Águilas fracasaron en sus primeras 9<br />

presentaciones, pero han triunfado en 4 de sus últimas 5.<br />

¿Quiénes han sido sus héroes, década tras década<br />

Como podrá notarse, las Águilas también tuvieron una gran dependencia<br />

del material extranjero en los primeros años, en especial la pelota del verano.<br />

Por ese motivo, sus principales lanzadores fueron el cubano Emilio Cueche,<br />

quien encabezó su rotación por dos años seguidos (1952-53), y el sepia<br />

norteamericano Terry McDuffie.<br />

Otros nombres de la época fueron los boricuas Luis Villodas y Luis Rodríguez<br />

Olmo, éste último refuerzo en 1954 luego de actuar dos años con Licey.<br />

El lanzador zurdo dominicano Tomás Gómez Checo fue de gran ayuda.<br />

McDuffie, con sus 14 victorias de 1952, fue un héroe indiscutible de la<br />

primera corona. Antes de eso, su principal bate extranjero lo fue Pedro For-<br />

RODOLFO FERNÁNDEZ,<br />

MANAGER DE LAS<br />

ÁGUILAS CIBAEÑAS,<br />

CAMPEONES DE 1952.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

288<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

289<br />

mental, cubano, con sus 13 jonrones de 1951. Después de 1955, las Águilas<br />

Los primeros fueron Julián Javier y Roberto Peña haciendo combinación<br />

recibieron ayuda importante de los Piratas.<br />

de doble matanza en segunda y short, respectivamente. Víctor Ramírez, jardi-<br />

Bill Mazeroski quien luego sería una estrella de la segunda base, los reforzó<br />

nero, y Winston Llenas, tercera base, completaban parte de ese grupo.<br />

por dos años seguidos jugando el short, y también llegó el bate de Dick Stuart<br />

Llenas fue líder de jonrones, con 10, en el torneo 66-67, compartiéndolo<br />

y sus 14 jonrones de 1957-58.<br />

con su compañero Bob Robertson, inicialista.<br />

El grandote Octavio Acosta, lanzador nativo, fue líder de efectividad en<br />

Robertson sería líder también al año siguiente con 9.<br />

1958-59 con 1.62. En los dos títulos logrados en los años 60, las Águilas<br />

Orlando McFarlane, catcher, mostró el poderío de su bate al conquistar los<br />

tuvieron lo mejor de las fincas de los Piratas.<br />

lideratos de cuadrangulares en 1963-64 y siguiente con 10 y 8.<br />

Pasaron por sus filas los lanzadores Steve Blass (9-2 en 1963-64) y Dock<br />

Sin embargo, el mejor período de los cibaeños empezaría con la década de<br />

Ellis, quien ganó 9 con 3 derrotas en 1966-67. Bob Veale, un zurdo de bola<br />

1970 y sus 5 coronas.<br />

súper rápida, los reforzó a principios de la década.<br />

La calidad de los refuerzos era indiscutible. Tres panameños encabezaron el<br />

WILLIE STARGELL,<br />

CUANDO JUGABA CON<br />

LAS ÁGUILAS CIBAEÑAS<br />

Y ROBERTO PEÑA,<br />

EN SU PAPEL DE COACH<br />

DE LAS ÁGUILAS<br />

CIBAEÑAS.<br />

La estrella más relevante de esos tiempos fue Willie Stargell, en el torneo<br />

63-64, siendo líder de empujadas con 40. Stargell tendría después una brillante<br />

carrera de liga mayor camino al Salón de la Fama.<br />

Mientras tanto, ya habían nacido a la estelaridad el primer gran grupo de<br />

jugadores cibaeños que se ganó el favor de la fanaticada.<br />

contingente de esos tiempos. El receptor Manuel Sanguillén, el segunda base<br />

Rennie Stennet y el jardinero Omar Moreno.<br />

Ellos se unieron a Llenas, y a la naciente estrella Miguel Disoné, quien<br />

empezó su carrera en 1972-73 para ser, en corto plazo, el más excitante jugador<br />

que haya tenido el béisbol dominicano.<br />

TONY PEÑA.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

290<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

291<br />

Diloné terminó siendo líder en hits de todos los tiempos con 875 y en bases<br />

A partir de 1979-80. las cosas cambiarían. Ese año debutó en la liga Tony<br />

robadas con 395.<br />

Peña, el receptor más eficiente y carismático del béisbol dominicano de siempre.<br />

Franklyn Taveras, en el short stop, fue una de las nuevas figuras, al igual<br />

A Peña le siguieron después Félix Fermín. Stanley Javier, Luis Polonia y<br />

que Tomás Silverio en el jardín central.<br />

Pascual Pérez; alrededor de ellos se forjarían las Águilas de los siguientes 15<br />

Moreno, que desplazó a Silverio, fue una estrella en la liga. Prácticamente<br />

años. También nacería Ramón Arturo Peña, hermano de Tony y gran relevista.<br />

se «nacionalizó cibaeño», pues reforzó a ese equipo en 5 temporadas corridas<br />

Ya Winston Llenas se había retirado y tomaba las riendas del club en cali-<br />

(desde 1975), y regresó a una adicional en 1984.<br />

dad de manager. Diloné también tendría su oportunidad de dirigir al conjunto<br />

También jugó un año para el Licey, y tuvo promedio general de .315 en<br />

cibaeño. Así llegaron los años 90 con un equipo bien compacto, el estadio fue<br />

bateo en sus 7 participaciones.<br />

ampliado y convertido en el más bonito y cómodo de la liga, y las Águilas<br />

Charlie Sands, otro receptor cibaeño, impactó en la liga con su poder al<br />

recibieron nuevo personal: Arturo Peña, Manny Ramírez, Guillermo García,<br />

ganar el renglón de jonrones en el campeonato 1971-72 con 10.<br />

José Luis García, Bartolo Colón y Alberto Castillo.<br />

En esos años, las Águilas tuvieron otros líderes de cuadrangulares en Bobby<br />

Hasta Moisés Alou estuvo ocasionalmente en el equipo, aunque sus<br />

LUIS VILLODAS Y<br />

DICK STUART.<br />

Darwin, Gary Alexander, Bill Nahorodny, Andy Thorton y Dick Davis.<br />

Osvaldo Virgil fue el manager ganador de la primera corona en los años 70,<br />

presentaciones en la liga dominicana han sido esporádicas.<br />

La dinastía cibaeña se ha hecho sólida, dueña de una firme posición en el<br />

EQUIPO DE LAS ÁGUILAS<br />

CAMPEÓN DE 1952.<br />

pero luego vinieron otros de los Piratas: Al Widmar, Tim Murtaugh, y Johnny<br />

béisbol local y el Caribe. Y cada día cobra más fuerza su grito de guerra: «Las<br />

Lipon.<br />

Águilas son las Águilas».


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

292<br />

«EL AÑO VERDE»<br />

Fue a principios de los 80 que Tano Martino, conocido cronista simpatizante<br />

de las Estrellas Orientales, lanzó al aire la expresión: «Este es el año verde».<br />

Más de 20 años han transcurrido, y en cada oportunidad, antes de iniciarse<br />

cada evento, el «slogan» sale a relucir sin que nunca tome cuerpo. La meta no<br />

se cumple.<br />

Y es que 2 títulos solamente a lo largo de 53 años y 50 campeonatos es poca<br />

cosa. Hasta el invierno del 2004, las Estrellas han dormido un largo sueño de<br />

36 años sin obtener un galardón. La historia de San Pedro de Macorís es<br />

distinta a la de los demás clubes.<br />

Allí se formó un club apenas 4 años después de haber nacido el Licey. En<br />

1911 fue integrado el equipo de Macorís, el cual serviría de simiente para los<br />

conjuntos a formarse en los diez años siguientes.<br />

Antes de eso, San Pedro estaba en la historia, y está todavía a manera de<br />

controversia. Por muchos años, se había establecido que el béisbol comenzó a<br />

jugarse en Santo Domingo en 1891 por iniciativa de dos cubanos.<br />

Esa historia cuenta que los hermanos Ubaldo e Ignacio Alomá fueron los<br />

promotores del béisbol. Ellos habían emigrado a República Dominicana en<br />

1880 y se habían establecido a vivir en la capital huyendo de los horrores de<br />

la guerra en la Cuba que combatía a los españoles.<br />

Los hermanos Alomá trabajaban el hierro, y a principios de 1890 decidieron<br />

promover el béisbol formando dos equipos para una serie corta. Esos clubes<br />

se llamaron Cervecería y Cauto.<br />

Lo de Cervecería en honor a la casa que producía y vendía cerveza en esa<br />

época, y lo de Cauto en recordación de uno de los principales ríos cubanos.<br />

Sin embargo, en años recientes el libro «Un Siglo de Béisbol» de tres periodistas<br />

venezolanos (Juan Vené, Eleazar Díaz Rangel y Humberto Acosta),<br />

presenta una nueva versión y otros hechos.<br />

De acuerdo a la misma, donde primero se jugó béisbol en República Dominicana<br />

fue en San Pedro de Macorís, en 1886.<br />

EQUIPO DE LAS ESTRELLAS<br />

ORIENTALES 1954.<br />

ABAJO: RAFAEL ANTÚN<br />

EX-PRESIDENTE DE LAS<br />

ESTRELLAS ORIENTALES Y<br />

FEDERICO ANTÚN<br />

EX-PRESIDENTE DE LAS<br />

ESTRELLAS ORIENTALES.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

294<br />

Adjudican el hecho a la visita del barco mercante María Herrera, procedente<br />

de Cuba.<br />

Los tripulantes de dicho buque decidieron jugar el béisbol y para tales<br />

fines formaron dos equipos, llamados Angelina, en referencia al Ingenio Angelina,<br />

y el otro Santiago de Cuba, por esa ciudad cubana corría el mes de<br />

septiembre de 1886.<br />

¿Por qué Angelina Dos cubanos residentes en San Pedro de Macorís eran<br />

propietarios de ingenios de caña. Uno, Juan Fernández de Castro, poseía el<br />

Ingenio Colón, y el otro, Juan Amechazurra, el Ingenio Angelina.<br />

De acuerdo a los autores citados esos juegos de exhibición sirvieron para<br />

dos cosas: Uno, la construcción posterior de estadios, en los mismos ingenios.<br />

Y dos, para incentivar a los jóvenes a la práctica del béisbol, para lo cual los<br />

ocupantes del barco regalaron algunos útiles.<br />

En los archivos de San Pedro de Macorís, sin embargo, los registros existentes<br />

son mínimos o casi nulos.<br />

Lo cierto es que el béisbol prendió en la Sultana del Este. A partir de 1911,<br />

la organización de equipos se diversificó, y para 1923. ya estaba integrado ,<br />

formalmente, el club de San Pedro bajo el nombre de Estrellas Orientales. Su<br />

principal mentor fue Luis Pradas, en 1911, un ciudadano boricua residente en<br />

Macorís. Eso fue así hasta el campeonato de 1936 cuando el Lic. Federico<br />

Nina asume la presidencia y designa al manager Enrique Mejía.<br />

El equipo de 1923 tuvo un papel relevante en la pelota profesional en el<br />

futuro inmediato. Participó en el primer campeonato nacional de los 4 clubes,<br />

ese año, con Licey, Escogido, Estrellas de Santiago y Estrellas de Oriente.<br />

Ese torneo estuvo lleno de problemas y acusaciones a los árbitros y no pudo<br />

terminar.<br />

Pero, en 1936, San Pedro fue campeón del torneo nacional teniendo a<br />

Tetelo Vargas en sus filas.<br />

El campeonato fue dedicado al Mayor Trujillo y disputó la Copa Julia Molina,<br />

en honor a la madre de Trujillo.<br />

EL CUBANO RAMÓN<br />

BRAGAÑA, MANAGER<br />

DE LAS ESTRELLAS<br />

ORIENTALES DE 1954.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

297<br />

EQUIPO ESTRELLAS<br />

ORIENTALES CAMPEÓN<br />

1967-1968.<br />

ABAJO: EL MANAGER<br />

CUBANO TONY PACHECO,<br />

QUIEN LLEVÓ A LAS<br />

ESTRELLAS ORIENTALES A<br />

GANAR EL CAMPEONATO<br />

1967-1968.<br />

El triunfo de las Estrellas provocó, además, la ira de personajes del régimen<br />

Trujillista, dando lugar al torneo nacional de 1937 que fusionó a Licey-Escogido<br />

en los Dragones de Ciudad Trujillo.<br />

Los deportistas locales, encabezados por el abogado Federico Nina, mantuvieron<br />

el equipo a flote, y fue así hasta la llegada del campeonato del verano,<br />

en 1951.<br />

El Lic. Nina se mantuvo en la presidencia del equipo los dos primeros<br />

años, pero cedió a Rafael Antún a partir de 1953. Con el ingreso del señor<br />

Antún, empezaba la más larga unión de una familia con un equipo en la<br />

pelota dominicana. Esa unión permaneció por más de 50 años.<br />

En sus tres primeros campeonatos, a las Estrellas no les fue bien. Al no<br />

ganar ninguna de las dos vueltas, nunca pudieron colarse hacia una serie final.<br />

Eso sucedió por vez primera en 1954. El señor Antún era el presidente y el<br />

manager el cubano Ramón Bragaña, quien conocía el país pues había estado<br />

con las propias Estrellas como refuerzo en el campeonato de 1937. Era un<br />

lanzador estelar en sus días de pelotero.<br />

El 15 de mayo de 1954, día de apertura del campeonato, las Estrellas enfrentaron<br />

al Licey en el estadio La Normal. Ese día se cantó el Himno Nacional<br />

por vez primera en el béisbol dominicano.<br />

Licey ganó 8 por 3, pero los orientales sabían que les esperaban grandes<br />

momentos.<br />

Licey había ganado la primera vuelta, y en la segunda se produjeron distintos<br />

incidentes que provocaron un final no adecuado. A tal punto, que<br />

Águilas y Escogido decidieron retirarse antes del final de la contienda, dejando<br />

el pleito en manos de verdes y azules. El calendario era de 54 juegos, las<br />

Águilas habían celebrado 48 y Escogido 47. Las Estrellas pudieron ganar la<br />

2da. vuelta, y se pactó la serie de 7-4 para definir el campeón.<br />

¿Quienes formaban el equipo oriental Rafael Valdez era la tercera base,<br />

Harry Balys en segunda, Jeff Williams en el short, Earl Taborn fue su receptor<br />

con una ofensiva de 6 jonrones y 27 remolcadas en la vuelta regular. En los


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

298<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

299<br />

jardines tuvieron a Chico Conton en el central, Papito Mateo en el derecho<br />

campeón. Pacheco venía de dirigir clase A de los Astros de Houston, y debido<br />

y en el izquierdo Manolete Cáceres, que había sido dado de baja ese mismo<br />

a una estrecha relación de los Antún con esa organización, sacaron gran<br />

año por Licey y firmado por Macorís. Johnny Davis era la primera base y<br />

provecho. Los Astros enviaron lo mejor de sus fincas, incluso personal de liga<br />

cuando pasaba a los jardines entraba Bell Arias.<br />

mayor, como el cubano lanzador Mike Cuellar, que había ganado 16 juegos<br />

En la serie regular había jugado Tetelo Vargas, jardinero, quien tuvo<br />

esa temporada con Houston (16-11 y 3.03).<br />

promedio de 292 en menos de 100 turnos, pero ya estaba en sus finales, con<br />

Cuellar vino para las finales, y también el pitcher Larry Dierker, que era el<br />

46 años de edad. Tetelo había sido líder de bateo el torneo anterior con 355.<br />

principal prospecto.<br />

En la final no vió mucho juego, agotó 6 turnos y en todos falló.<br />

Junto a ellos estuvieron Jim Ray, ganador de 9 juegos en la regular, Chichi<br />

El pitcheo descansó en los venezolanos José –Carrao– Bracho, veterano, y<br />

Olivo, Silvano Quezada, que ganó 11, y el zurdo Danny Coombs, otro gran<br />

Valentín Arévalo, más el cubano Wenceslao González, zurdo.<br />

prospecto de Houston.<br />

Alonso Perry y Guayubín Olivo eran las principales figuras de los azules,<br />

Hal King, de clase A, era el receptor, Rafael Batista estuvo en primera base<br />

que salieron a la competencia final siendo favoritos. La historia se dio al re-<br />

y en el resto del cuadro lo conformaron Félix Santana, Ted Kúbiak y Rigoberto<br />

JOSÉ VIDAL NICOLÁS Y<br />

RICARDO CARTY.<br />

vés, y las Estrellas lograron su primer título.<br />

El segundo les llegó 14 años después, en febrero de 1968 en una serie de 9<br />

Mendoza (cubano).<br />

Otro cubano, Chico Ruiz, fue el comodín del equipo.<br />

MANUEL ANTÚN Y<br />

CARLOS JUAN MUSA.<br />

juegos frente al Escogido.<br />

(En una oportunidad, Ruiz dio una exhibición de versatilidad jugando las<br />

Tocó la circunstancia de que otro cubano, Tony Pacheco, fue el manager<br />

9 posiciones en el mismo juego).


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

300<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

301<br />

Ricardo Carty fue líder de bateo de ese año con .350, y en los jardines lo<br />

Desde entonces, han estado frecuentemente en series finales, pero nunca<br />

acompañaban José Vidal Nicolás y Ron Davis, un tremendo bateador.<br />

han podido concretizar otro triunfo.<br />

Hub Kittle –El Coyote– era el dirigente del Escogido, que tenía en sus filas<br />

En total, han participado en otras 12 finales sin poder añadir otro<br />

lo mejor de su material nativo. Estaban los 3 Alou, Juan Marichal, Danilo<br />

campeonato.<br />

Rivas y el joven David Hernández, pitcher derecho.<br />

La familia Antún se mantuvo al frente del equipo por mucho tiempo. En<br />

La serie presagiaba que sería bien dura, y así lo fue desde el primer día.<br />

ocasiones, Don Federico Antún, hermano de Rafael, asumió la presidencia<br />

El 6 de febrero comenzó en San Pedro de Macorís en forma extraña. Se<br />

del club (1966); ambos fallecieron a finales de los años 80.<br />

jugaron 15 innings, la pizarra estaba igualada a 1 y tuvo que suspenderse por<br />

A partir de ahí entraron los hijos, Eddy y Manuel (Tete), quienes se alter-<br />

llegar a la hora límite, de acuerdo a las leyes del país. No se podía empezar un<br />

naron en la presidencia y la gerencia general.<br />

inning luego de la 1 de la madrugada.<br />

Así sucedió hasta el campeonato 2000-01, cuando vendieron casi todas sus<br />

Al final, las Estrellas ganaron en 8 juegos, Coombs tuvo 2-0 y 1.11 de<br />

acciones a un nuevo grupo de deportistas, encabezados por el Dr. Carlos Juan<br />

FRANCISCO<br />

MICHELLI (HIJO).<br />

efectividad, y Dierker 2-0 y 1.24 apareciendo en 4 partidos con un total de 29<br />

entradas lanzadas.<br />

Marichal tuvo una sobresaliente jornada ganando 2 juegos sin permitir<br />

Musa y el Dr. José Hazim Frappier. El padre de éste último, Dr. José Hazim<br />

Azar, había sido presidente del club en 1955.<br />

El tiempo sigue su curso, y los parciales de las Estrellas siguen esperando su<br />

CUQUI ROJAS.<br />

carreras en 18 entradas. Ponchó 10.<br />

«Año Verde».<br />

Las Estrellas celebraron en grande su segundo título.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

302<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

303<br />

JULIÁN YAN Y<br />

ANDÚJAR CEDEÑO.<br />

¡CUIDADO CON LOS TOROS!<br />

Tan sólo una franquicia más, de las 7 que han conformado la liga dominicana<br />

de béisbol profesional, ha conquistado una diadema de campeón.<br />

Han sido los Azucareros –Toros– del Este, conjunto nacido por una ley de<br />

expansión emitida por el congreso nacional en 1982. Fruto de dicha ley, la<br />

número 447 del 7 de abril de 1982, también nacieron los Caimanes del Sur,<br />

con sede en San Cristóbal y con una vida muy efímera.<br />

El 5 de agosto de 1983 fue emitido el decreto 1,300, que reglamentó la<br />

expansión del béisbol profesional. La sede del conjunto del Este ha sido la<br />

ciudad de La Romana, con una particularidad muy diferente a todos los demás<br />

clubes. Los Azucareros han pertenecido siempre a un consorcio empresarial,<br />

el Central Romana, que para ese entonces (1982) pertenecía a la multinacional<br />

Gulf and Western. Años después, Gulf and Western vendería a empresarios<br />

cubanos y dominicanos, y pasaría a llamarse Central Romana.<br />

Fruto también de problemas políticos, la Gulf and Western construyó un<br />

estadio nuevo a la entrada de la ciudad, de la Romana.<br />

Era la presidencia del finado Antonio Guzmán, en 1978, y se originó una<br />

disputa sobre impuestos dejados de pagar al Estado por parte de Gulf and<br />

Western. La solución fue que el dinero en deuda lo invirtieran en distintas<br />

obras para la sociedad de La Romana, y de ahí nació el estadio. Su primer<br />

nombre fue Estadio Romana y luego se llamaría Francisco Micheli.<br />

Fue inaugurado el 18 de noviembre de 1979 con un partido del torneo de<br />

béisbol profesional entre las Estrellas y el Licey.<br />

El primer presidente del club fue el Dr. Otto Goyco, abogado, pero el equipo<br />

se aglutinó alrededor de otros deportistas de la ciudad y de la propia compañía,<br />

como Felipe La Hoz, Arturo Gil, Miguel Flaquer, Homero Saviñón,<br />

Frank Micheli hijo, y otros.<br />

El parque, curiosamente, quedó en manos de la multinacional que lo ha<br />

administrado y manejado todo el tiempo.<br />

Además de la molienda de caña, el Central Romana siempre ha tenido<br />

mucho ganado, una característica de la región del Este. De ahí que la mascota<br />

elegida para los Azucareros no fue una caña. Fue un Toro, símbolo de fiereza.<br />

Debido a esa mascota, a mediados de los 90 surgió en la cadena de transmisión<br />

del equipo el slogan que los ha acompañado durante mucho tiempo:<br />

¡Cuidado con los Toros!, expresión atribuida al narrador Roosevelt Comarazamy,<br />

quien laboró por muchos años para el equipo.<br />

Ese slogan fue su grito de batalla cuando ganaron su primer y único<br />

campeonato, en la temporada 1994-95.<br />

Lo más curioso del caso es que los Azucareros-Toros del Este empezaron su<br />

vida beisbolística con muchos bríos.<br />

En su primera aparición, campeonato 1983-84, los Toros quedaron en el último<br />

lugar con record de 27-43, pese a una buena actuación de George Bell, quien<br />

produjo 10 cuadrangulares. Pedro González, antiguo intermedista, fue su primer<br />

dirigente, pero no terminó y en su lugar fue designado Horacio –Mickey –Nazario.<br />

Para el siguiente torneo, sin embargo, el equipote Romana dio una gran<br />

demostración y gracias a una buena marca de 31-29 llegó en tercer lugar de la


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

304<br />

serie regular. Sucedió que los Caimanes del Sur, el otro conjunto expansionista,<br />

había llegado en segundo con 33-27, y ambos se enfrentaron en una<br />

semifinal. Licey había sido primero con 40-20.<br />

Apenas en su segundo año, La Romana disputó el título de campeón nada<br />

más y nada menos que a los más ganadores de la liga, el Licey.<br />

Ese equipo estaba dirigido por Cuqui Rojas, cubano, y tenía nombres muy<br />

sonoros en el béisbol dominicano. Domingo Ramos como capitán, Arturo de<br />

Freites en la inicial, Juan Espino de catcher, Andrés Pérez Thomas en el short,<br />

Bob Hamelin y Eugenio Cotes en los jardines.<br />

Licey no tuvo mucha dificultad en ganar en apenas 5 juegos la serie final<br />

de 7 partidos.<br />

En los años siguientes, los Toros estuvieron fuera de la clasificación con<br />

alguna frecuencia, pese a traer buenos importados.<br />

Un buen año para ellos fue el torneo 1992-93 bajo la dirección del antiguo<br />

infielder Rafael Santana.<br />

Estaban los hermanos Domingo y Andújar Cedeño, el receptor Henry Mercedes,<br />

los jardineros Lou Frazier, Bob Hamelin, Hensley Meulens, un dominico-curazoleño<br />

con poder, Domingo Mitchel, y Julián Yan. Hipólito Pichardo,<br />

Darío Pérez y Wilson Heredia eran parte de sus principales lanzadores.<br />

Los Toros tuvieron pobre record de 19-29, pero aún así clasificaron para el<br />

round robin. Para esos tiempos tan sólo jugaban 5 equipos pues los Caimanes<br />

habían desaparecido 3 años antes.<br />

El Escogido quedó en quinto puesto con apenas 18 victorias y 30 derrotas.<br />

En el round robin, los Toros tuvieron marca de 10-9 para el segundo lugar,<br />

disputando la corona a las Águilas Cibaeñas.<br />

Los cibaeños ganaron en 6 juegos (4-2), escapándose a la Romana por<br />

segunda ocasión la posibilidad de ser campeones.<br />

El siguiente chance llegó 3 años más tarde, en el campeonato 1994-95.<br />

Había un nuevo ambiente. El manager era Art Howe, con experiencia en<br />

grandes ligas pues había dirigido a los Astros de Houston por varios años.<br />

EQUIPO LOS TOROS<br />

CAMPEÓN 1994-1995.<br />

ABAJO: DOMINGO<br />

CEDEÑO.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

306<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

307<br />

Rafael Ávila era el gerente general, llevando para Romana todo el personal<br />

valioso de los Dodgers de Los Ángeles.<br />

Jorge Brito era el receptor, en primera estaba el veterano Yan, en el infield<br />

tenían a Esteban Beltré, Domingo Cedeño y Jerry Brooks, y en los jardines al<br />

propio Brooks (también jugaba en tercera), Todd Hollandsworth, y Jovino<br />

Carvajal. Los pitchers, Jody Treadwell, Jim Bruske, Antonio Alfonseca, Jason<br />

Brosnan. El conjunto de ese año tenía buena química. Ganó la regular con<br />

29-19, y en la semifinal fue segundo con 9-9.<br />

Las Águilas eran nuevamente sus rivales de la final, igual que en 1992,<br />

pero las cosas cambiarían.<br />

Los Toros ganaron en 6 partidos, obteniendo su primera corona en su duodécimo<br />

año de existencia. Obtuvieron, de paso, boleto para la Serie del Caribe,<br />

efectuada ese año en Puerto Rico. Esa fue la oportunidad en que los boricuas<br />

formaron su dream team, y el equipo dominicano tuvo que conformarse<br />

con un segundo lugar.Tres años más adelante, los Azucareros se vieron<br />

impedidos de participar en el premio invernal. En 1998, el huracán George<br />

destrozó el Estadio Francisco Micheli, y eso los obligó a una ausencia de dos<br />

años. El regreso ocurrió en el 2000-01, el equipo ha estado en play off en<br />

varias ocasiones, pero no ha retornado a una serie final.<br />

Es válido resaltar que en 1995-96, Domingo Cedeño tuvo una extraordinaria<br />

campaña con promedio de .419 y una racha de 30 juegos pegando de<br />

hit, rompiendo la vieja marca de Alonzo Perry de 27, establecida en 1951.<br />

Durante los años 80, los azucareros tuvieron refuerzos que luego triunfarían<br />

en las Grandes Ligas, como el jardinero Lenny Dykstra y el lanzador Jimmy<br />

Key. En la oficina central, Arturo Gil ejerció una presidencia de largos años,<br />

hasta que en la temporada 2002-03 se tomó un descanso y Frank Micheli pasó<br />

al principal puesto ejecutivo. A su padre, Francisco Micheli, se atribuye haber<br />

introducido el softbol en República Dominicana, y fue un gran propulsor de<br />

los deportes en La Romana.<br />

El estadio honra su memoria con su nombre.<br />

Los fanáticos de La Romana siguen cerca de su equipo, en espera de poder<br />

darle vigencia otra vez a su expresión de combate: ¡Cuidado con los Toros!.<br />

TIERRA DE GIGANTES<br />

Cinco provincias, con una nutrida población, forman la región Nordeste<br />

del país: San Francisco de Macorís, María Trinidad Sánchez (Nagua), Juan<br />

Sánchez Ramírez (Cotuí), Samaná y Salcedo.<br />

Todos esos pueblos tienen una gran pasión por el béisbol.<br />

Estando el Nordeste más cerca del Cibao que de cualquier otra región, es<br />

lógico suponer que la mayor cantidad de fanáticos históricamente esté del<br />

lado de las Águilas, el equipo cibaeño.<br />

Así ha sido, y pudo comprobarse cuando en 1996 se dio nacimiento a la<br />

primera franquicia del béisbol profesional de invierno.<br />

Antes, en los años 70 y algo de los 80, San Francisco tuvo un equipo llamado<br />

Arroceros del Nordeste en la liga de verano que funcionó durante un<br />

buen tiempo.<br />

DOMINGO RAMOS.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

308<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

309<br />

Pero nunca le habían dado la oportunidad de ingresar a «las grandes ligas<br />

dominicanas», es decir el béisbol invernal.<br />

Julián Javier, desde luego, es la máxima figura del béisbol de San Francisco<br />

de Macorís. Javier fue una estrella de la segunda base en los años 60 con los<br />

Cardenales de San Luis. Cuando el gobierno del Dr. Joaquín Balaguer construyó<br />

en San Francisco un estadio de béisbol a fines de los años 70, se le puso el<br />

nombre de Julián Javier.<br />

¿Cómo nacieron los Gigantes del Nordeste El fracaso de los Caimanes del<br />

Sur, de San Cristóbal, que desaparecienron luego del campeonato 1989, había<br />

dejado la liga invernal coja. Sólo 5 equipos conformaban el circuito, y ello<br />

daba dificultades para la confección de un calendario uniforme.<br />

Ante esa situación, por varios años se hicieron estudios de factibilidad en<br />

distintas regiones buscando el 6to. club. Se abrió la posibilidad de un segundo<br />

equipo en Santiago, y fue aprobado, inclusive, un conjunto en Puerto Plata.<br />

Tan avanzado estuvo el proyecto de Puerto Plata, con el empresario Ramón<br />

Gilbert a la cabeza, que hasta nombre recibió el equipo –Los Delfines de Puerto<br />

Plata–, designando incluso un manager y un genrente para mediados de los<br />

años 90. Pero todo eso fracasó. La opción aceptada fue la de San Francisco de<br />

Macorís, y la liga así lo decidió. El Dr. Leonardo Matos Berrido, presidente<br />

del organismo, lo hizo oficial en una correspondencia del 15 de abril de 1996,<br />

dirigida al Lic. Siquió NG de la Rosa, quien sería su primer presidente.<br />

La aprobación fue ratificada públicamente en un acto celebrado por el Dr.<br />

Matos Berrido y los directivos en el propio pueblo de San Francisco 8 días<br />

después, el 23 de abril.<br />

Un grupo de deportistas del Nordeste se habían aglutinado para solicitar la<br />

franquicia y fueron los socios fundadores. Siguió NG estuvo al frente, y también<br />

José Aníbal García, Julián Javier, Carlos Eliseo Negrín, Celso Isidro Ventura,<br />

Rafael Almánzar, Isócrates Peña Reyes, José Adolfo Herrera, Bienvenido Herrera,<br />

Abraham Abukarma y Juan Cristian Maluf, delegado en Santo Domingo.<br />

Este equipo tuvo la característica de que nació en una especie de hermandad<br />

entre sus accionistas principales, que fueron 8. Incluso, en los años siguientes<br />

a su fundación se alternaron en la presidencia, asumiendo el Dr.<br />

García y el Ing. Miguel Ángel Almánzar en dos períodos distintos.<br />

Julián Javier fue designado como primer manager, y Luis Silverio su primer<br />

gerente general. Fue integrado el equipo para la temporada de ese invierno, que<br />

como siempre empezaría en el mes de octubre. Muchos peloteros fueron adquiridos<br />

en un draft preparado por la liga, y otros obtenidos en compra o préstamo.<br />

El debut oficial se produjo el 25 de octubre, en Santiago, en un partido<br />

ante las Águilas, sus futuros rivales de la región. Irónicamente, los Gigantes<br />

vencieron 5 por 1 detrás del pitcheo de Efraín Valdez. Al día siguiente fue la<br />

ceremonia de apertura en el Julián Javier y los Gigantes perdieron 8-3 ante el<br />

Licey. En el equipo inicial estuvieron Ramón Caraballo en la segunda base,<br />

Fausto Cruz en el short, Alan Zinter de receptor, Aldo Pecorilli en el left,<br />

Francisco Cabrera designado, Steve Pegues en el central, Lorenzo de la Cruz<br />

en el bosque derecho, Rubén Santana en primera y Valdez de pitcher.<br />

En su primera campaña, el record fue de 20-28, 5to. lugar, pero tuvieron el<br />

mérito de haber quedado delante de las Estrellas Orientales.<br />

En todos los demás torneos siempre ocuparon posiciones últimas.<br />

Incluso en 1998-99, cuando el campeonato fue de 4 equipos solamente<br />

pues no actuaron Estrellas ni Azucareros por tener los estadios en malas<br />

condiciones fruto del huracán George.<br />

En esa ocasión la desventaja de los Gigantes frente a Licey, Águilas y Escogido<br />

era grande, y tuvieron el peor record de equipo alguno en la liga con 9-<br />

51. Los directivos no tenían buen ambiente y decidieron vender la mayoría<br />

de acciones al Dr. Julio Hazim, quien les cambio el nombre por el de Pollos<br />

del Cibao. El experimento no duró mucho, y Hazim vendió dos años más<br />

tarde, asumiendo la presidencia Stanley Javier, antigua estrella del béisbol<br />

dominicano, hijo de Julián.<br />

Con Stanley de presidente, los Gigantes tuvieron su primera buena actuación<br />

en el campeonato 2002-03, y sorprendieron clasificando en tercer pues-


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

310<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

311<br />

to con record de 27-23. En la semifinal finalizaron con 5-12, quedándose<br />

rezagados. Al año siguiente, 2003-04, repitieron su buena actuación con marca<br />

de 26-24 en la regular, para un cuarto puesto, y 12-6 en la semifinal, quedando<br />

segundos. Perdieron la final del Licey 1-4. Estaban escribiendo su propia<br />

historia, llegando hasta una final en su 8vo. torneo.<br />

El manager Miguel Diloné recibió honores y reconocimiento por su proeza.<br />

Recientemente, en el verano del 2004, Stanley traspasó la casi totalidad<br />

de sus acciones en venta al empresario Alberto Genao, iniciando los Gigantes<br />

un nuevo período en cuanto a sus propietarios respecta.<br />

Todavía tienen un largo camino por recorrer.<br />

LOS CAIMANES<br />

Apenas en 5 campeonatos participaron los Caimanes del Sur, compañeros<br />

de nacimiento de los Azucareros del Este mediante la ley de expansión de<br />

1982. Los Caimanes también debutaron en el torneo 1983-84, y se ubicaron<br />

en la ciudad de San Cristóbal, en el sur del país, distante 40 minutos de la<br />

ciudad capital. Sus principales promotores fueron Servio Tulio Mancebo,<br />

empresario, y el abogado Mignolio Pujols. Mancebo fue su presidente y principal<br />

ejecutivo durante los primeros 6 años. Los problemas financieros ahogaron al<br />

conjunto desde el comienzo. En el terreno de juego, el club dio una gran sorpresa<br />

clasificando en sus tres primeras participaciones.<br />

Su primer manager, debutando, fue Gene Lamont, un hombre del escenario<br />

de las Grandes Ligas. Lamont dirigiría después a los Piratas de Pittsburgh<br />

y los Medias Blancas de Chicago. Incluso, ganó el premio Manager del Año<br />

de la Liga Americana en 1993.<br />

Ramón Peña fue su primer gerente general, y se llevó para los Caimanes a<br />

mucha de la gente que había firmado en calidad de scout.<br />

En el club del primer año estuvieron Júnior Noboa, Pedro Borbón, Rufino<br />

Linares y el importado Mike Laga. A partir de 1984-85 el boricua Carlos<br />

Pieve entró como gerente general y mejoró mucho la franquicia en el plano<br />

competitivo. Manuel Mota fue su segundo manager, pero fue licenciado y el<br />

cubano Fred Ferreiras tomó su lugar.<br />

Ya estaban por allí los lanzadores José Núñez, Mélido Pérez, y en la ofensiva<br />

Rafael Landestoy, Ralph Bryant, Nelson Norman y Manny Lee.<br />

Ferreiras repitió en 1985-86, no finalizó, y tomó su lugar el propio Landestoy.<br />

Mike Brewer, jardinero, disparó 18 dobles, igualando una marca nacional<br />

que comparte con otros 3. Los problemas económicos obligaron al club a<br />

pedir un receso en el torneo 1986-87, y el señor Mancebo cedió la<br />

administración a Máximo Lovatón. En 1987 empezó dirigiendo Rafael<br />

Landestoy y le siguió Eduardo Denis. Ese año jugaron el receptor Pat Borders,<br />

Francisco Cabrera, Julián Yan y Fred McGriff. Al año siguiente Julián Javier<br />

fue dirigente del club todo el torneo. Jerome Walton fue uno de sus jugadores<br />

principales, igual que Tito Landrum y Bernardo Brito. Al término de ese año,<br />

los Caimanes se retiraron de los siguientes campeonatos y no han regresado.<br />

En tres oportunidades estuvieron en play off, pero lamentablemente desaparecieron<br />

dejando huellas negativas.<br />

RAFAEL LANDESTOY.


TIEMPOS DE EXPANDIRSE<br />

MOISÉS ALOU.<br />

LAS GRANDES LIGAS VISITAN REPÚBLICA DOMINICANA<br />

Muchas son las figuras y equipos famosos del béisbol de Grandes Ligas que<br />

han visitado territorio dominicano a través de la historia.<br />

La mayoría lo han hecho para celebrar partidos de exhibición, antes o<br />

después de finalizadas las campañas de liga mayor. Otros, como los Dodgers<br />

de Brooklyn en 1948, lo hicieron con fines de realizar aquí sus entrenamientos<br />

previos a la temporada de ese año.<br />

Ha habido, ocasionalmente, visitas de equipos de estrellas que han realizado<br />

intercambio con seleccionados dominicanos.<br />

Tales son los casos de Las Estrellas de Willie Mays, que visitaron Santo<br />

Domingo en octubre de 1957 en una gira promocional. Ese club tuvo varios<br />

juegos en el estadio Trujillo y el famoso jugador era su principal figura.<br />

También en 1956 visitó el país un equipo llamado Las Estrellas de Puerto<br />

Rico, que incluyó al inmortal lanzador Sandy Koufax, quien actuaba en calidad<br />

de refuerzo en la vecina isla.<br />

Los fanáticos dominicanos han podido ver, de esta manera, a figuras que<br />

han sido luego miembros del Salón de la Fama.<br />

En 1936 visitó Santo Domingo una escuadra parcial de los Rojos de<br />

BOBBY VALENTINE.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

314<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

315<br />

Cincinnati. Ese club estaba entrenando en Puerto Rico y allí se pasaron todo<br />

el mes de marzo, luego de arribar desde Tampa, vía marítima.<br />

Ellos decidieron venir a Santo Domingo a celebrar dos partidos, uno contra<br />

Licey y otro contra Escogido. Ambos tuvieron lugar los días 3 y 4 de marzo en<br />

el estadio del Gimnasio Escolar.<br />

Crónicas de los diarios de la época señalan que muchos jugadores tenían<br />

temor de venir por los inconvenientes de la dictadura, pero fueron convencidos<br />

de que no corrían peligro.<br />

Cincinnati tenía en sus filas a renombrados jugadores como el receptor<br />

Ernie Lombardi, el inicialista Les Scarsella, Lew Riggs en tercera, Len Kahnny<br />

en el short, Kiki Cuyler, jardinero futuro inmortal, y otros.<br />

El público apoyó los dos partidos. Se cobraron entradas cuyo valor osciló<br />

desde 2 pesos, la más cara, hasta 25 centavos, la más barata.<br />

Dicen que los Trujillo diligenciaron la venida de Cincinnati al país con<br />

fines de promocionar el campeonato de ese año.<br />

La siguiente visita de las Grandes Ligas se produjo en 1948 cuando los<br />

Dodgers de Brooklyn decidieron realizar sus entrenamientos en Santo<br />

Domingo. Tuvieron una larga estadía en la capital dominicana, desde el 29 de<br />

febrero hasta el 30 de marzo.<br />

Desarrollaron sus entrenamientos en el estadio La Normal, que había sido<br />

inaugurado dos años antes.<br />

En la ocasión, el popular conjunto con sede en Nueva York se hizo<br />

acompañar de su sucursal triple A, los Reales de Montreal.<br />

En este último conjunto estaba el receptor Roy Campanella, quien también<br />

había sido firmado.<br />

Los Dodgers trajeron a sus estelares jugadores, entre ellos Jackie Robinson,<br />

quien ya había ganado el premio de novato del año de 1947 habiendo<br />

revolucionado el béisbol al romper la barrera racial.<br />

También Duke Snider, Billy Cox, Joe Hatton, el short Carl Furillo, Gil<br />

Hodges, y el manager lo fue Leo Durocher.<br />

Durante su larga estadía en el país, los Dodgers también celebraron<br />

intercambios con Licey, Escogido y el equipo de estrellas de Santiago.<br />

En 1967 vinieron los Piratas de Pittsburgh. Fue una visita con mucha<br />

connotación política pues el país todavía estaba en la efervescencia de la<br />

Revolución de Abril y de las elecciones de 1966.<br />

Por eso, cuando los Piratas se presentaron en el estadio Quisqueya, el<br />

miércoles 18 de octubre, en el Palco de Honor estaban el presidente Joaquín<br />

Balaguer y el embajador norteamericano John Crimmmins.<br />

El boricua Roberto Clemente encabezaba el pelotón de los Piratas, que esa<br />

noche se enfrentó a Las Estrellas Dominicanas. Clemente fue líder de bateo<br />

de la Liga Nacional ese año con .357 puntos.<br />

En las Estrellas Dominicanas intervino Julián Javier, en ese instante el<br />

mejor segunda base de la Liga Nacional, y por los Piratas, Bill Mazeroski,<br />

quien disputaba ese título al dominicano.<br />

Los Piratas tenían también a los jardineros dominicanos Manuel Emilio<br />

Jiménez, Manuel Mota y Mateo Alou. Mateo fue líder de bateo de la Nacional<br />

YOGI BERRA, JUAN MARICHAL,<br />

LUIS RAMÓN CORDERO Y<br />

CUQUI CÓRDOBA.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

316<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

317<br />

en 1966 con .342. Igualmente jugó con ellos Maury Wills, que ese año actuaba<br />

en la tercera base, y Gene Alley era el short. Manuel Sanguillén era el receptor,<br />

y entre los pitchers estuvieron Bob Veale y Juan –Terín– Pizarro, boricua.<br />

Transcurrieron 10 años antes de la próxima visita cuando en 1977 aparecieron<br />

en el escenario nacional Dodgers de Los Ángeles y Mets de New York. (Los<br />

Dodgers se habían mudado a Los Ángeles en 1958).<br />

Lo equipos celebraron dos juegos, el sábado 19 de marzo en Santiago y el<br />

domingo 20 en Santo Domingo. Los Dodgers ganaron ambos, 5 por 3 el primero<br />

y 4 por 0 el segundo.<br />

Entre los jugadores de los Mets se destacaba el lanzador Tom Seaver, el<br />

fornido bateador Dave Kingman, el pitcher dominicano Nino Espinosa, y<br />

Jerry Koosman, lanzador zurdo.<br />

Por los Dodgers, Manuel Mota, Davey Lopes, Bill Russell, Steve Garvey,<br />

Lee Lacey, Rick Monday, Ron Cey, Reggie Smith, Rafael Landestoy, Pedro<br />

Guerrero, Teodoro Martínez, Charlie Hough, Doug Rau, el lanzador Rick<br />

Rhoden, es decir, muchos de los peloteros que habían sido refuerzos del Licey<br />

en los años 70. Además, ya Tom LaSorda era su manager. En el partido de<br />

Santo Domingo Juan Marichal hizo el lance de la primera bola.<br />

El momento culminante de la serie ocurrió cuando en el quinto inning<br />

Mota fue llamado a batear de emergente contra Tom Seaver, disparando jonrón<br />

larguísimo entre left y center. Mota no era jonronero, pero le ofreció a los<br />

presentes un regalo de grandes dimensiones.<br />

Los Cardenales de San Luis y los Filis de Filadelfia vinieron al país al año<br />

siguiente, 1978.<br />

Mike Schmidt, futuro miembro del Salón de la Fama, encabezaba a los<br />

Filis en esa oportunidad. Le acompañaban Larry Bowa en el short, Greg<br />

Luzinski en el left, Richie Hebner en primera, Garry Maddox en el jardín<br />

central, Tug McGraw lanzador relevo, y estaban también Tim McCarver y el<br />

dominicano José –Makey– Moreno.<br />

San Luis trajo algunas de sus estrellas, entre ellas Lou Brock, Gary<br />

Templeton,el receptor Ted Simmons, el inicialista Keith Hernández, el<br />

jardinero Dave Iorg, John Tamargo, Mike Ramsey, y el dominicano Manuel<br />

–Bonny– Castillo. La actividad comenzó en el estadio Cibao el 17 de marzo,<br />

y Julián Javier fue invitado a hacer el lance de la primera bola. Schmidt disparó<br />

largo jonrón por los Filis, pero San Luis venció 4 por 2.<br />

El día 18 jugaron un partido en San Francisco de Macorís y el 19 terminaron<br />

en el Quisqueya, de Santo Domingo.<br />

El más tradicional y ganador equipo de Grandes Ligas, los Yanquis de Nueva<br />

York, vino a Santo Domingo en 1984 a celebrar una serie de exhibición ante<br />

los Astros de Houston.<br />

Muchas estrellas formaban filas con los Yanquis de ese año. El panameño<br />

Omar Moreno, antiguo refuerzo de las Águilas, era uno de sus jardineros,<br />

Willie Randolph en segunda base, Don Mattingly en primera, Don Baylor en<br />

el left, Dave Winfield en el right, Graig Nettles en tercera, Butch Wynnegar<br />

de receptor, Tim Foli short, Bobby Meachan, Rex Hudler, Lou Piniella, y los<br />

dominicanos Stanley Javier y Juan Espino. Por Houston, Harry Spilman, el<br />

antesalisa Enos Cabell, los jardineros Tim Tolman, Ferry Puhl y Terry<br />

Mumphrey, Bill Doran en la segunda con Dicki Thon en el short, y el boricua<br />

José –Cheo– Cruz, de designado.<br />

Nolan Ryan era la principal figura de su pitcheo, que tenía al criollo Julio<br />

Solano entre sus relevistas.<br />

Ray Knight empezaba a destacarse con los Astros y también Phil Garner y<br />

el receptor Alan Ashby.<br />

El primer partido fue celebrado en el parque Quisqueya el 29 de marzo y<br />

Houston ganó 6 por 3. Juan Espino ayudó con sencillo productor de 1 carrera.<br />

El segundo partido fue celebrado el 30 de marzo en La Romana venciendo<br />

los Yanquis 4 por 2 con jonrón de Roy Smalley a Ryan. El evento fue<br />

patrocinado por la multinacional Gulf and Western. Pasó un período de 3<br />

años antes de la próxima visita de dos equipos a Santo Domingo. Sucedió en<br />

1999 cuando vinieron nuevamente los Mets de Nueva York, dirigidos por


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

318<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

319<br />

Bobby Valentine, y los Expos de Montreal, bajo el mando de Felipe Alou.<br />

Valentine había jugado con Licey a mediados de los años 70.<br />

Vladimir Guerrero ya emergía como estrella de los Expos, pero en los dos<br />

juegos celebrados falló en 7 turnos.<br />

Montreal tenía en sus filas a Wilton Guerrero, hermano mayor de Vladimir.<br />

Geoff Blum, el panameño Fernando Seguignol, al boricua José Vidro, Shane<br />

Andrews, el boricua Javier Vásquez, Pete Bergerón, y todo el personal joven<br />

que por lo regular adornaba ese conjunto. También estaban los dominicanos<br />

Tomás de la Rosa y José Mayonabex Fernández.<br />

Los Mets presentaron al cubano Rey Ordóñez, al venezolano Edgar Alfonzo,<br />

Robin Ventura, Bobby Bonilla, al criollo Mariano Duncan, Jerry Brooks y<br />

Josías Manzanillo, lanzador criollo.<br />

Los Metros ganaron el primer juego 6 por 3, pero Montreal ganó el segundo<br />

4 por 3 en 11 entradas con largo cuadrangular de Seguignol.<br />

Pedro Martínez fue la gran atracción de la visita de Boston a Santo Domingo<br />

los días 11 y 12 de marzo del año 2000. Boston enfrentaría a Houston en una<br />

serie de dos partidos, ambos en el Quisqueya.<br />

Martínez viajaría junto a su hermano Ramón, que ese año actuaba con los<br />

Medias Rojas. El viaje lo hicieron, también, Jeff Fassero, Tom Gordon, Derek<br />

Lowe, Brett Saberhagen, Tim Wakefield, Brian Daubach, David Eckstein,<br />

Nomar Garcíaparra, José Offerman, Mike Stanley, Carl Everrett, Trot Nixon,<br />

y los criollos Israel Alcántara y Wilton Veras. El manager era Jimy Williams.<br />

Por Houston vinieron sus estrellas Jef Bagwell, Moisés Alou, Craig Biggio,<br />

Ken Caminiti, Lance Berkman, Roger Cedeño, Richard Hidalgo, y los lanzadores<br />

José Cabrera, Octavio Dotel, José Lima, Shane Reynolds y Billy Wagner.<br />

También estaban Julio Lugo y Omar Ramírez.<br />

Pedro abrió el primer juego, pero se retiró luego de una entrada sin permitir<br />

anotaciones, aceptando un hit y un boleto gratis. Hubo protestas de los fanáticos<br />

por su breve actuación. Dos jonrones de Jeff Bagwell le dieron la victoria a<br />

Houston 4 por 3. Al día siguiente, los Astros volvieron a vencer 3 por2 para<br />

ganar la serie. Unos 8 mil fanáticos presenciaron el primer juego, y un poco<br />

menos el segundo. Esa fue la última presentación de equipos de Grandes Ligas<br />

en el país.<br />

Gracias a las mismas, los dominicanos han podido presenciar a figuras ya<br />

consumadas, de gran calidad, muchas de ellas futuros miembros del Salón de<br />

la Fama.<br />

VISITAS DE GRANDES LIGAS A REPÚBLICA DOMINICANA<br />

AÑO EQUIPOS<br />

1936 Rojos de Cincinnati<br />

1948 Dodgers de Brooklyn<br />

1967 Piratas de Pittsburgh<br />

1977 Dodgers de Los Ángeles–Mets de Nueva York.<br />

1978 Filis de Filadelfia–Cardenales de San Luis.<br />

1984 Yanquis de New York–Astros de Houston.<br />

1999 Expos de Montreal–Mets de New York.<br />

2000 Medias Rojas de Boston–Astros de Houston.<br />

JUAN MARICHAL HACE<br />

LANCE DE PRIMERA BOLA.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

320<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

321<br />

LAS ACADEMIAS<br />

PARA FORMAR LOS PELOTEROS DEL MAÑANA<br />

Santiago Ramírez es un espigado jovenzuelo de 6 pies y 7 pulgadas.<br />

Es más hueso de que piel. Pesa 152 libras.<br />

Pero tiene algo bueno en su ficha personal: acaba de cumplir 16 años, y eso<br />

significa que tiene todo el tiempo posible para desarrollarse.<br />

Cuando llega al campo de los Diamonbacks de Arizona, en Andrés, Boca<br />

Chica, lo recibe el director general.<br />

Santiago ha sido llevado allí por Ramón Prieto, un «buscón» que lo vio<br />

lanzando en Jimaní, pequeño poblado cercano a la frontera con Haití.<br />

El director de la academia de Arizona le toma los datos personales y los<br />

coloca en su ficha.<br />

El joven es parte de una familia de 9 hermanos. Su padre trabajaba la<br />

agricultura, la abandonó y ahora hace cualquier cosa de «chiripeo».<br />

Santiago iba a la escuela, pero la dejo; se dio cuenta de que podía triunfar<br />

en el béisbol.<br />

Por años, había visto en los periódicos y la televisión los nombres de los<br />

famosos. Sammy Sosa, Manny Ramírez, Juan Marichal, Pedro Martínez, Pedro<br />

Astacio. Mucha fama y mucho dinero. ¿Estudios, para qué, pensó.<br />

Al término de la reunión burocrática, Santiago fue informado de una cita<br />

con el médico general y luego con el psicólogo para una evaluación de su<br />

personalidad. Y antes que ellos dos, con el dentista.<br />

Sí, el dentista sería el primer escalón a subir. Porque cuando le pidieron<br />

abrir la boca vieron que sus dientes presentaban un deterioro progresivo. De<br />

manera que por ahí había que empezar...para hacerse un buen pelotero.<br />

Primero arreglar los dientes. Segundo chequear los parásitos en el estómago.<br />

Balancear la alimentación. Tercero chequear la mente, no vaya a ser que no<br />

pueda soportar la disciplina del campo...o que cause problemas mayores.<br />

Luego vendrían los complementos. Las clases de inglés, para que cuando<br />

vaya a Estados Unidos sepa pedir comida, hablar con los demás, con sus jefes,<br />

COMPLEJO CAMPO<br />

LAS PALMAS.<br />

ABAJO: COMPLEJO<br />

DE ARIZONA.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

322<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

323<br />

GRUPO DE JUGADORES<br />

EN DOGOUT.<br />

con su manager, con sus compañeros. Las clases de historia, la dominicana y<br />

la de Estados Unidos. Porque debe saber algo más, aparte de la pelota.<br />

Instrucciones de cómo sentarse a una mesa, es decir, etiqueta y protocolo.<br />

Porque cuando llegó aquí, Santiago no sabía de eso. En fin, muchas cosas<br />

tendrá que aprender, además de la pelota.<br />

Al final de todo, va al campo de juego. A la preparación física, al gimnasio<br />

para fortalecer los hombros, los brazos, la espalda.<br />

Y a correr mucho, para fortalecer las piernas y conseguir consistencia. Hay<br />

que agotar los 9 innings, y si no tiene buenas piernas, se cansará en el 6to.<br />

Lanzar la pelota, tomar rodados o elevados, muchas prácticas de bateo, y<br />

finalmente, el juego en serio.<br />

El pobre Santiago está sorprendido. Le habían dicho que iría a Arizona a<br />

jugar pelota, que tenía condiciones y que llegaría a las grandes ligas. Que<br />

sería millonario, como esos nombres famosos que ve todos los días en la prensa<br />

y la TV.<br />

Pero no le habían dicho que había tantas cosas antes de eso. Que jugar<br />

pelota sería lo último. Se dio cuenta, entonces, que la cosa no sería fácil. Pero<br />

estaba dispuesto a echar el pleito. El quería triunfar, no importaban los<br />

sacrificios a enfrentar.<br />

Así que al otro día, a las 7:30 de la mañana, ya estaba en el consultorio del<br />

dentista.<br />

Su futura vida de pelotero empezaría por allí, es decir, por la boca, para<br />

arreglarle los dientes. No llegaba a entender bien, y se preguntaba qué tenía<br />

que ver la pelota con los dientes. Pero guardó silencio y siguió adelante. Lo<br />

suyo era llegar a Grandes Ligas.<br />

GRAN INVERSIÓN<br />

En mayo del 2004, 4 dueños de equipos de las Grandes Ligas se reunieron<br />

en la academia Baseball City localizada en la comunidad Boca Chica, hacia<br />

el Este a media hora de Santo Domingo.<br />

Allí estaban los presidentes de Minnesota Twins, Cachorros de Chicago,<br />

Cincinnati Reds y Medias Rojas de Boston. También un vicepresidente de<br />

Arizona Diamonbacks.<br />

Compartían junto al gerente general de Baseball City, Júnior Noboa, antiguo<br />

pelotero de liga mayor ahora en labores de empresario. Y también estaba el<br />

presidente de la República Dominicana, Hipólito Mejía.<br />

Estaban inaugurando Baseball City, el más ambicioso complejo para el<br />

desarrollo de jugadores de béisbol construido en América Latina.<br />

En Dominicana habían muchos campos de juego, desde que los Dodgers de<br />

Los Ángeles construyeron el suyo en 1987 a iniciativas de Rafael Ávila y el<br />

apoyo de Peter O’Malley. Decenas de otras organizaciones siguieron los pasos<br />

de los Dodgers.<br />

Pero Noboa y sus socios habían conjugado distintas experiencias y<br />

decidieron que construir un complejo que sirviera a muchas organizaciones a<br />

la vez.<br />

De esa manera construyeron 4 estadios principales, cada uno con dos medios


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

324<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

325<br />

estadios (para pitchers y para infielders), y a cada grupo de estadios le colocaron<br />

Los Dodgers construyeron su campo en el municipio de Guerra, próximo a<br />

un edificio de viviendas, con 48 camas individuales, baños, gimnasio, atención<br />

Santo Domingo. Otro tanto hizo Boston en la sección El Toro, Distrito<br />

médica particular, salones de recreo, cocina y comedor.<br />

Nacional.<br />

Todo apartado para cada quien.<br />

Los Metros de New York compraron un complejo en el sector Nigua, al sur,<br />

De esta manera, los jóvenes de los Cachorros de Chicago tenían su propia<br />

a media hora de Santo Domingo. El mismo había sido levantado por Mélido<br />

ciudad en la Ciudad del Béisbol. No había necesidad de juntarse ni compartir<br />

Pérez, antiguo pitcher de liga mayor, quien luego lo vendió.<br />

los estadios con los de Minnesota, Cincinnati o Arizona. Tampoco los baños,<br />

Los Reales de Kansas City construyeron su complejo en Salcedo, los Medias<br />

el comedor ni la televisión.<br />

Blancas de Chicago en Moca, ambas ciudades en la región del Cibao.<br />

Una auténtica ciudad, con proyecciones de crecimiento casi ilimitado.<br />

Y hasta los japoneses fueron pioneros en este tipo de inversión.<br />

La totalidad del terreno: 250 mil metros cuadrados y mucha tierra colindante<br />

El equipo Hiroshima Toyo Carp, de la liga japonesa, construyó un complejo<br />

para crecer.<br />

en San Pedro de Macorís a principios de los 90. Del mismo ha obtenido<br />

La tierra fue comprada al Consejo Estatal del Azúcar, el complejo azucarero<br />

múltiples frutos. Ahora existe otra modalidad.<br />

ENTRADA AL COMPLEJO<br />

BASEBALL CITY.<br />

dominicano más grande.<br />

La inversión inicial alcanzó unos 100 millones de pesos dominicanos, algo<br />

Inversionistas privados, incluso antiguos jugadores, construyen complejos<br />

para albergar a las organizaciones que no tienen. Las acogen en calidad de<br />

VISTAS DE LAS<br />

HABITACIONES<br />

DE CHICAGO EN<br />

BASEBALL CITY.<br />

más de 2 millones de dólares.<br />

arrendatarios.<br />

Es un nuevo estilo de academia en República Dominicana.<br />

Así sucedió con el mismo Mélido, con José Rijo en San Cristóbal, con


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

326<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

327<br />

RAFAEL ÁVILA Y<br />

FREDDY JANA.<br />

Stanley Javier, ex jardinero de liga mayor, que levanta un gran complejo en<br />

las afueras de Santo Domingo. Se trata de una inversión de negocio. Algunas<br />

de las organizaciones han establecido acuerdos de trabajo con estadios del<br />

Estado o complejos privados de pequeñas ligas.<br />

Por ejemplo, Anaheim Angels desarrolla su programa en San Pedro de<br />

Macorís, los Tigres de Detroit en el estadio de la Marina de Guerra Dominicana<br />

en Santo Domingo, Milwaukee en el complejo de Epifanio Guerrero en Villa<br />

Mella y los Marineros de Seatle.<br />

Oakland tiene su complejo en el sector La Victoria, Tampa Bay y San Diego<br />

funcionan en Haina y Nizao, los Yanquis en San Cristóbal, los Bravos de Atlanta<br />

en San Francisco de Macorís, y los Marlins de Florida en Santo Domingo.<br />

En los estadios de estas academias, además, se celebra la mayoría de los<br />

juegos de la Dominican Summer League, la entidad que presenta jugadores<br />

novatos previo a su viaje a Estados Unidos.<br />

En esta liga no sólo accionan jugadores dominicanos, sino también de<br />

Estados Unidos, México, Panamá, Venezuela y Puerto Rico.<br />

Ejemplos de los últimos 15 años son Mike Piazza, de los Dodgers, el mexicano<br />

Ismael Valdez, los venezolanos Roger Cedeño y Omar Daal. Todos ellos<br />

estuvieron en Campo Las Palmas cuando eran jovencitos y sacaron gran<br />

provecho. Lo mismo puede decirse de los dominicanos, que participan en<br />

dicha liga al momento de la firma a profesional.<br />

Pedro Martínez actuó allí sus dos primeros años de profesional, (1988-89),<br />

antes de hacer su primer viaje hacia Estados Unidos.<br />

Cuando pisó las ligas menores de Estados Unidos, Martínez ya era un<br />

pelotero «hecho y derecho«.<br />

Un reglamento elaborado por Major League Baseball en el 2004 define a<br />

las academias como «centros especializados para los jugadores recién firmados.<br />

Su objetivo es proveer un ambiente donde el jugador desarrolle sus talentos,<br />

aprenda a socializarse y reciba una alimentación adecuada».<br />

Y añade: «Las Academias proveen también programas educativos, talleres<br />

y charlas de crecimiento.»<br />

Muchas de estas academias aceptan a un jugador, como residente fijo, por<br />

espacio de un mes. Transcurrido dicho período deciden si le ofertan firma o<br />

no. Es un pacto previo que se hace en la generalidad de los casos.<br />

Aquellos que son firmados, deben esperar entonces un plazo de 45 días<br />

para que la oficina del Comisionado de Grandes Ligas los apruebe. Se verifican<br />

documentos como acta de nacimiento, cédula de identificación personal,<br />

familiares del jugador, etc.<br />

Otro aspecto relevante es que el ritmo de trabajo diario es distinto al que<br />

llevan la mayoría de los dominicanos. Se empieza a las 7 de la mañana con un<br />

desayuno ligero, y luego mucho trabajo, especialmente en el campo. A las 12<br />

un «lunch», también ligero, y la comida pesada se sirve cuando cae el día. En<br />

la noche vienen las clases, las charlas y conferencias.<br />

Una academia se asemeja mucho a un campo militar. Sólo que los fines son<br />

distintos. Una academia militar forma soldados. La academia de béisbol,<br />

peloteros para las Grandes Ligas.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

328<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

329<br />

LOS ACTUANTES. Alrededor de estos campos rondan muchos profesionales.<br />

No sólo antiguos peloteros, en calidad de coaches y administradores.<br />

También hay ingenieros, doctores, abogados, consejeros profesionales,<br />

sicólogos, dentistas.<br />

En el caso de los peloteros, son muchos los ex profesionales que brillaron<br />

en Grandes Ligas y que se mantienen ligados al béisbol enseñando y<br />

desarrollando a los peloteros del futuro.<br />

En el caso dominicano los ejemplos abundan. Miguel Diloné, ex de los<br />

Indios de Cleveland, labora para los Bravos de Atlanta. Winston Llenas, que<br />

fue jugador y coach con Anaheim y Toronto, trabaja a tiempo completo con<br />

los indios.<br />

Noboa es, además, el representante de Arizona en el país. Pablo Peguero,<br />

antiguo catcher de liga menor de los Dodgers, laboró en Campo Las Palmas<br />

desde el principio, y ahora trabaja para los Gigantes de San Francisco.<br />

Jesús Alou, miembro de la famosa trilogía Alou, trabajó mucho tiempo<br />

para Florida y ahora está con Boston. Dirige su academia en Santo Domingo.<br />

Nelson Norman, ex short stop de grandes ligas, labora para Minnesota, y<br />

Denio González, que jugó la antesala con los Piratas, lo hace para los Medias<br />

Blancas. Otros ejemplos similares son Julio Valdez, Arturo de Freites, Elvio<br />

Jiménez, Cesar Gerónimo, quien trabaja para Hiroshima desde el principio<br />

de dicha academia. Allí labora también Bernardo –Pupo– Brito, antiguo<br />

miembro del Licey y quien se dio algún paseo por las mayores.<br />

Otros tienen sus propios programas, como Mario Soto, antiguo lanzador de<br />

Cincinnati, José Rijo, quien brilló para ese mismo club y fue el más valioso de<br />

la Serie Mundial de 1990 ante Oakland, y Luis Polonia, quien sigue activo en<br />

el béisbol dominicano luego de brillar con varios clubes de liga mayor.<br />

Estas academias se unen a cientos de scouts y «buscones», y junto a la<br />

Dominicana Summer League, brindan a República Dominicana una estructura<br />

envidiable para el futuro del pelotero dominicano. Es una industria que nunca<br />

se detiene.<br />

EL RESULTADO. Cuando se presentó al campo de entrenamientos de<br />

Arizona, el joven Santiago Ramírez tenia muy claro que quería convertirse<br />

en profesional, pero que el trabajo sería bien duro.<br />

Lo comprendió así desde el instante en que llegó y nadie le habló de pelota.<br />

Tan solo de salud y educación.<br />

Pasaron las semanas y el muchacho convenció a sus patrocinadores.<br />

Cuando le dijeron que lo firmarían, a los 30 días, su rostro se iluminó de<br />

alegría. Pensaba en sus viejos y en sus hermanos, por allá por Jimaní, en la<br />

lejana frontera.<br />

«Al fin podré ayudar en casa», dijo a los presentes, y se dijo a sí mismo,<br />

sintiéndose feliz: «Finalmente podré comprarle un rancho a la vieja».<br />

Tonto él, que no sabía que al día siguiente era cuando, en realidad, empezaba<br />

la odisea.<br />

Tan sólo un 5 % de los peloteros que firman llegan a Grandes Ligas. Los<br />

demás se detienen en el camino, van a otras ligas menores y nunca hacen<br />

fortuna. Una gran mayoría abandona rápido.<br />

Un porcentaje de esos 100, aquellos que logran viajar a Estados Unidos,<br />

abandonan allá y se convierten en «inmigrantes ilegales». Van a dar a un taxi<br />

o a una bodega.<br />

Pero Santiago desconocía esos pormenores. No quería que le hablaran más<br />

de cosas malas. Ya su dentadura estaba bien, sus parásitos habían desaparecido<br />

del estómago, y estaba más fuerte y veloz.<br />

Iría en pos de las Grandes Ligas. Iría por el sueño de la gloria y el dinero. En<br />

lo adelante, todo quedaba en manos de él mismo y de la academia.<br />

El era, a fin de cuentas, una pieza más de laboratorio. Nadie sabría el fruto<br />

final. Pero eso no le impediría mantener vivo su sueño: las Grandes Ligas.


REYES DEL CARIBE<br />

MANUEL MOTA EN<br />

SUS AÑOS MOZOS, CON EL<br />

EQUIPO QUE ALCANZÓ GLORIA<br />

EN EL BÉISBOL PROFESIONAL<br />

DOMINICANO (LICEY).<br />

Febrero de 1971. Estadio Hiram Bithorn de San Juan, Puerto Rico. Licey,<br />

representante de República Dominicana, enfrenta al equipo Santurce. Es el<br />

juego más importante para ganar invicto la Serie del Caribe.<br />

El manager dominicano, Manuel Mota, llama a Federico –Chichí– Olivo.<br />

Es un súper veterano de 45 años de edad, pero es su mejor opción en ese<br />

momento. El problema es que Olivo tendrá de frente a jugadores de Grandes<br />

Ligas. El primero será Reggie Jackson, un auténtico jonronero de liga mayor.<br />

Y luego al cubano Tany Pérez, uno de los más recios remolcadores de carreras<br />

de la Liga Nacional.<br />

Licey gana el juego 6 por2, pero los boricuas atacan. ¿Qué sucedió Olivo<br />

mostró su coraje y calidad. Primero se fue Jackson por la vía del ponche, lo<br />

mismo le pasó a Pérez, y otro tanto al tercer hombre de la entrada, Buck<br />

Martínez.<br />

Era un milagro lo que había sucedido, y Licey –Dominicana– se proclamaban<br />

campeones invictos por vez primera en el clásico caribeño.<br />

Así se inició el dominio de los dominicanos en las Series del Caribe.<br />

El año anterior, cuando se reiniciaron estos eventos, el propio equipo Licey<br />

había representado al país en Venezuela, pero nada pudieron hacer.<br />

RICO CARTY.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

332<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

333<br />

Ahora en Puerto Rico el escenario estaba para los dominicanos. Manuel<br />

Mota no sólo fue el manager ganador. También fue campeón de bateo con<br />

alto promedio de .579, disparando 11 hits en 19 turnos y se llevó el premio de<br />

más valioso. Con ese primer triunfo se abrieron las puertas de un largo dominio<br />

de los equipos dominicanos.<br />

En febrero del 2004, el propio equipo Licey representó al país nuevamente,<br />

en Santo Domingo, venciendo a los representantes de Venezuela, México y<br />

Puerto Rico. Era la novena corona de los azules, siendo, en consecuencia, el<br />

equipo de mayor tradición ganadora en esta segunda etapa.<br />

La primera etapa de la Serie del Caribe había ocurrido entre 1948 y 1960,<br />

pero Dominicana estuvo ausente. Cuba, Panamá, Venezuela y Puerto Rico<br />

celebraron un total de 12 campeonatos, manifestándose un dominio casi<br />

absoluto de los cubanos, que ganaron 7 títulos.<br />

La Serie se vio tronchada con la llegada de Fidel Castro al poder en Cuba<br />

en 1959. Castro suprimió el deporte profesional, y lógicamente el béisbol<br />

profesional. Los cubanos desaparecieron del escenario profesional, y pasaron<br />

a ser los principales contendores del béisbol amateur mundial.<br />

Los otros tres países hicieron vanos esfuerzos por mantener la Serie a flote,<br />

pero fue imposible.<br />

LOS MEJORES. A partir de 1971 tendría lugar un hecho muy particular<br />

para la Serie del Caribe y los dominicanos. El equipo Licey compartió las<br />

participaciones con Águilas y Escogido, pero solamente ellos –los azules– sabían<br />

conquistar coronas. Así sucedió por un buen tiempo, y eso permitió a los<br />

Tigres erigirse en un conjunto de gran tradición. Licey ganó 5 títulos en las<br />

décadas de los 70 y 80 antes de que los Leones pudieran conseguir su primero,<br />

en 1988. El Escogido ya había participado en 3 campeonatos.<br />

Los Leones lograron otra corona en 1990, pero el caso de las Águilas fue<br />

frustratorio durante mucho tiempo. Las Águilas se proclamaron campeones<br />

nacionales una y otra vez, pero caían derrotadas en forma reiterada en la<br />

Serie del Caribe.<br />

Cuando lograron su primer título en 1997 ya habían fracasado en 9<br />

ocasiones. Para ese período, Licey había sido campeón 7 veces. Sin embargo,<br />

los cibaeños pudieron recuperarse posteriormente y se convirtieron, en los<br />

años siguientes, en los más ganadores.<br />

Han logrado 4 de sus últimas 5 asistencias, dominando el evento, aunque<br />

Licey ha continuado sumando coronas con un total de 9.<br />

El único otro club dominicano en participar, los Toros del Este, (1995)<br />

quedó en segunda posición en su única asistencia.<br />

Entre Licey, Águilas y Leones suman 15 títulos, 10 para Puerto Rico,<br />

Venezuela 5 y México 4.<br />

Es decir que el dominio dominicano ha sido consistente desde aquellos<br />

ponches de Chichi Olivo a los tres jugadores del equipo boricua.<br />

HAZAÑAS Y HÉROES. En Puerto Rico, 1971, Licey había ganado invicto con<br />

6-0 en una actuación sorprendente. La segunda asistencia del Licey al clásico<br />

fue en febrero de 1973 en Venezuela y bajo la dirección de Tom LaSorda. De<br />

nuevo estaba Manuel Mota en uno de los jardines, y fue puntal porque otra vez<br />

GERÓNIMO BERROA Y<br />

NEIFY PÉREZ.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

334<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

335<br />

DAVID ORTIZ Y<br />

PHIL REGAN.<br />

fue líder de los bateadores con promedio de 500, compartiendo el liderato con<br />

su compañero Jesús Alou. Ambos batearon de 22-11.<br />

Los dominicanos ganaron con marca de 5-1, y tuvieron varios jugadores<br />

en el equipo Todos Estrellas. Bobby Valentine en el short, Steve Garvey en<br />

primera, Steve Yeager de receptor, y Mota y Jesús entre los jardineros.<br />

Valentine, además, se llevó el premio de más valioso.<br />

Los liceístas retornaron a la Serie del Caribe de 1973 luego de haber sido<br />

campeones dominicanos repitiendo el manager Tom LaSorda. Esa vez, sin<br />

embargo, se quedaron cortos y ocuparon un tercer lugar con 3-3.<br />

Su siguiente corona, la tercera, ocurrió en 1977 en Caracas, Venezuela,<br />

donde Ricardo Carty escribiría historia. El manager era Bob Rodgers, y los<br />

azules terminaron invictos con 6-0. Carty impondría una marca de 5 jonrones<br />

en el clásico y fue electo más valioso. Cuatro del Licey formaron parte del<br />

equipo de estrellas: el antesalista Teodoro Martínez, Mario Guerrero en el short,<br />

Ed Halicki lanzador derecho y Stan Wall lanzador zurdo.<br />

El parque Quisqueya, de Santo Domingo, sirvió de anfitrión a la serie de<br />

1980, ganada también por el Licey con record de 4-2. El dirigente de entonces<br />

fue Del Crandall y varios de sus jugadores quedaron en el club estelar.<br />

Fueron ellos el inicialista León Durham, el segunda base Dámaso García,<br />

Jerry Dibzynski, short, Teodoro Martínez como tercera, el jardinero Rudy Law y<br />

el lanzador derecho Dennis Lewallyn. Era la cuarta corona de los Tigres.<br />

En la siguiente cita, 1983, el Licey volvió a bajar al tercer puesto con marca<br />

de 3-3. Y peor aún fue en 1984 cuando tuvieron pobre record de 1-4, el peor<br />

de su participación, finalizando en el último lugar.<br />

Terry Collins, de manager, los sacó de apuros en 1985 cuando Licey ganó<br />

su tercera corona seguida en la liga dominicana. Collins fue el capataz en la<br />

Serie del Caribe celebrada en México, y los felinos se proclamaron campeones<br />

con 5-1. El Licey colocó 4 en el equipo de estrellas. Jorge Bell y David Green<br />

en los jardines, Glenn Davis en primera y José Rijo relevista. El pitcheo de<br />

Rijo en la serie fue clave para el triunfo azul.<br />

El Escogido aportaría, un poco más adelante, la primera victoria para un<br />

equipo dominicano distinto a los Tigres. Eso sucedió en 1988 en Santo Domingo,<br />

bajo la dirección de Phil Regan. Los Leones ganaron con 4 victorias y 2 derrotas,<br />

y Rufino Linares fue electo más valioso.<br />

Estelares dominicanos fueron Stanley Javier en primera base, Nelson Liriano<br />

en segunda, Linares en el left y los pitchers José de León y Ramón de los<br />

Santos. En 1990 y 1991 el escenario fue cambiado para Miami pues los países<br />

del área fueron afectados por graves crisis económicas. No había quien pudiera<br />

presentar la serie con buenos resultados. Miami fue la ciudad sede, y allí ganó<br />

el Escogido su segunda corona, en 1990.<br />

Esta vez estaba al mando Felipe Alou, y el recio bateador Gerónimo Berroa<br />

fue el más valioso.<br />

Los Leones triunfaron con marca de 5-1. Nelson Liriano repitió como segunda<br />

base estelar, Moisés Alou en el jardín central, Linares de designado y Doug<br />

Linton pitcher derecho. Moisés actuaba de refuerzo (pertenecía a las Águilas),<br />

y jugó por primera y única vez bajo el mando de su padre en la liga dominicana.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

336<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

337<br />

Luego ambos estarían juntos en Montreal. Licey fue el representante dominicano<br />

en 1991 con un trabuco para ganar invicto con 5-0. El dirigente lo fue John<br />

Roseboro y el jugador más valioso Gerónimo Berroa por segunda vez corrida.<br />

Por el Licey se colocaron en el equipo de estrellas Henry Rodríguez como<br />

primera base, Juan Bell en el short, Andújar Cedeño en tercera, el propio<br />

Berroa en el left y el lanzador derecho Mélido Pérez.<br />

Puerto La Cruz, en Venezuela, vio al Licey obtener su 7ma. corona en 1994<br />

cuando fueron dirigidos por Casey Parsons. Su record fue de 5-1 y Jim Bowie,<br />

inicialista, resultó el más valioso. En el equipo estelar formaron Bowie, Alex<br />

Arias como tercera base, Julián Tavarez pitcher derecho y Jim Kelly cerrador.<br />

El título de 1995 correspondió a Puerto Rico, México ganó en 1996, y<br />

llegó el turno de 1997 para que las Águilas Cibaeñas pudieran estrenarse. El<br />

manager era Mike Quade, y la sede Hermosillo, en México. Las Águilas habían<br />

fracasado en 9 ocasiones.<br />

Las Águilas ganaron con 4-2, aunque el premio de mejor manager se lo<br />

dieron a Paquin Estrada, dirigente del equipo local. En el equipo de Estrellas,<br />

además, México colocó una gran cantidad de jugadores. Culiacán,<br />

representante mexicano, llevó 4, mientras los campeones dominicanos tan<br />

sólo tuvieron al receptor Guillermo García.<br />

Las Águilas también triunfarían en 1998 en forma invicta con 6-0, y la<br />

dirigencia de Tony Peña. En esta ocasión, Guillermo García repitió como<br />

receptor del Todos Estrellas, Alex Arias como primera base, Neifi Pérez en el<br />

short, Miguel Tejada en tercera, Julián Tavarez pitcher derecho y José Cabrera<br />

relevista. Neifi se quedó con el premio de más valioso.<br />

El carismático Dave Jauss, de manager, condujo al Licey a su 8vo. título en<br />

1999 en el clásico presentado de nuevo en Puerto Rico. Cuando finalizó el<br />

calendario, Mayagüez y Licey estaban empatados con 4-2, y fue necesario<br />

celebrar un partido extra ganado por los azules.<br />

Neifi Pérez recibió su segundo premio como más valioso y también formó<br />

parte del equipo de estrellas. Henry Mercedes quedó como receptor, Manny<br />

Martínez jardinero central, Luis Polonia designado, Miguel Batista lanzador<br />

derecho.<br />

El equipo del Cibao regresó en el 2001 con Félix Fermín de manager. Fermín<br />

llevó a su equipo a un triunfo de 4-2 y su tercera corona, despejando dudas de<br />

que el pasado había quedado atrás. Fue electo manager, integrando al equipo<br />

de estrellas a Miguel Tejada en el short y Polonia en el left.<br />

El estadio de Carolina acogió la serie del 2003 y las Águilas volvieron a<br />

representar al país. Fue una lucha titánica entre Mayagüez y los cibaeños, que<br />

terminaron la vuelta regular con 5-1 provocando un partido de desempate.<br />

Las Águilas ganaron con facilidad, su cuarto título en sus últimas 5<br />

apariciones. Félix Fermín fue el manager campeón, y en el todos estrellas<br />

estuvieron David Ortiz en primera base, Rafael Furcal en segunda, Tejada en<br />

el short, y Polonia como jardinero izquierdo. Ortiz fue electo más valioso.<br />

Licey, de su parte, refrendó su categoría del mejor club de siempre en Serie<br />

del Caribe ganando el clásico del 2004 celebrado en su patio, el estadio<br />

Quisqueya. Ese evento significó el debut de Manny Acta como campeón<br />

nacional y del clásico caribeño.<br />

Licey ganó el título con 5 victorias 1 derrota, perdiendo sólo de Venezuela.<br />

El pitcher relevista Francis Beltrán fue electo más valioso. Ese era el décimo<br />

quinto título de campeón para los equipos dominicanos en este gran encuentro<br />

de fraternidad deportiva en la región del Caribe. Una muestra del gran espacio<br />

que ocupa el béisbol en el país y en el exterior.<br />

TÍTULOS EN SERIES DEL CARIBE 1970-2004<br />

PAIS<br />

CORONAS<br />

República Dominicana 15<br />

Puerto Rico 10<br />

Venezuela 5<br />

México 4


JUAN MARICHAL<br />

JUAN MARICHAL.<br />

Sábado por la noche, un día cualquiera de la primavera de 1951. Un mozalbete<br />

de 15 años montaba un tractor y araba la tierra en una finca de Laguna<br />

Verde, pequeño poblado de 400 habitantes en la provincia Montecristi,<br />

República Dominicana.<br />

Había iniciado las labores a las 6 de la tarde, y estaría allí, bajo la luz de la<br />

luna, hasta las 6 de la mañana. Al menos ese era el pacto con uno de los<br />

manejadores del tractor.<br />

La tierra había que prepararla para la siembra de arroz. Al final de la jornada,<br />

tendría que lavar y engrasar el aparato, y finalmente llenarlo de combustible.<br />

Una vez hecho esto, el jovencito iría a su casa, se bañaría, tomaría ropa<br />

nueva y una pequeña bolsa con su uniforme de jugar pelota. Le esperaba más<br />

de media hora de camino hacia Montecristi, donde tenía un juego antes de<br />

media mañana.<br />

Su nombre era Juan Antonio Marichal y su pasión por el béisbol estaba por<br />

encima del deber de los estudios o la necesidad del trabajo. Su madre Natividad<br />

Sánchez ya lo sabía.<br />

Su joven hijo dedicaba más tiempo y amor al béisbol que a los otros asuntos.<br />

De alguna manera sería pelotero.<br />

MARICHAL MUESTRA<br />

LA PELOTA DE<br />

SU TRIUNFO 200.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

340<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

341<br />

Sin embargo, ella no tenía la más mínima idea de cuán lejos llegaría. No<br />

sabía, desde luego, que su futuro estaba en un diamante de béisbol.<br />

Que llegaría a las Grandes Ligas Norteamericanas; incluso que sería<br />

inmortal. Juan Antonio había sido el cuarto hijo de la familia. Sus hermanos<br />

Gonzálo, María Altagracia y Rafael ya habían llegado al mundo cuando él<br />

nació, el 20 de octubre de 1938.<br />

Su madre, Natividad Sánchez, era originaria de Gurabo, en la provincia<br />

Santiago. Su padre, Francisco Marichal, había nacido en la misma provincia<br />

Montecristi. Era hijo de una pareja de inmigrantes venidos desde Europa varias<br />

décadas atrás. El abuelo era Victoriano Marichal, de origen francés, y la abuela<br />

Celia Paula, española de nacimiento. Ellos llegaron a la región y se dedicaron<br />

a la agricultura, especialmente al cultivo del arroz.<br />

Natividad y Francisco se habían casado cerca de 1930 en Hato Viejo, comunidad<br />

a 3 kilómetros de Laguna Verde. En este pueblecito nacieron los 4<br />

hijos. ¿Qué sucedió con el padre Murió con poco más de 40 años cuando<br />

Juan tenía solamente 3 años de vida. Una enfermedad denominada hematuria<br />

(sangre en la orina) le quitó la vida tempranamente, y eso significó que la<br />

madre tuviera que hacerse cargo de la familia. Es una historia que se repite<br />

frecuentemente en muchas familias.<br />

Así que Juan tuvo a Natividad como madre y padre. Tuvo que crecer y<br />

hacerse adulto mucho antes de la edad requerida.<br />

Nunca conoció a su abuelo Victoriano. A su abuela, a quien decían Abuelita<br />

Paula, la recuerda con mucho afecto.<br />

¿Estudios En Laguna Verde hizo los primeros cuatro cursos de la primaria.<br />

Y llegó hasta el 8vo. posteriormente en la escuela de El Duro, localizada a 5<br />

kilómetros. Por lo general e l viaje lo hacía en carretas, pidiendo un aventón.<br />

El ambiente era rural. Cosecha da arroz, cría de chivos, cerdos, gallinas y<br />

vacas. En Laguna Verde no había luz eléctrica, ni parque de diversión, ni<br />

iglesia. Así que había un gran espacio para el béisbol, y a él dedicó Juan sus<br />

mejores sentimientos.<br />

Gonzalo era su mejor amigo. Vivía en Montecristi y tenía una posición<br />

económica cómoda pues se dedicaba al comercio.<br />

EL APRENDIZ<br />

Juan Antonio era short stop en sus años de niño, cuando jugaba béisbol en<br />

su pueblo. Decidió ser lanzador al observar a un gran pitcher dominicano de<br />

los años 40, Juan Ramón –Bombo– Ramos, lo cual sucedió un domingo cuando<br />

su hermano Gonzalo lo llevó a presenciar un juego entre una selección de<br />

Santiago y Montecristi.<br />

Ese día vio a Bombo Ramos lanzar y decidió cambiar de posición. (Después,<br />

Bombo Ramos falleció en la tragedia de Río Verde, en 1948, cuando el<br />

avión en que viajaba el equipo de Santiago se precipitó a tierra.<br />

Pero Marichal no sólo decidió ser pitcher. También imitó la forma de lanzar<br />

de Bombo Ramos, totalmente lateral, y girando su cuerpo hacia atrás de<br />

manera que el bateador primero veía la espalda del pitcher y luego la bola.<br />

De esa manera Marichal lanzaría durante sus años de pitcher amateur y<br />

gran parte de su estadía en las menores.<br />

Su otro cambio importante llegó en 1959, cuando lanzaba para el equipo<br />

Springfield, clase A de los Gigantes de San Francisco. Su manager de entonces,<br />

Andy Gilbert, le preguntó por cuál razón lanzaba únicamente de lado en lugar<br />

de tirar por encima del brazo. Marichal le confesó que siempre lo había hecho<br />

así con resultados muy buenos.<br />

Gilbert le explicó que debía tratar de hacerlo por encima del brazo porque<br />

así era más fácil enfrentar a los bateadores zurdos.<br />

A Juan le extrañó esa conversación porque en la organización de los Gigantes,<br />

que lo habían firmado en 1957, se había dado la orden de que lo<br />

dejaran desarrollarse solo.<br />

La orden había partido de Carl Hubbell, antigua estrella de los Gigantes y<br />

futuro inmortal de Cooperstown.<br />

Hubbell lo había visitado en su primer año de liga menor, en Michigan en


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

342<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

343<br />

1958, pues ya se había corrido la voz de la calidad del joven lanzador<br />

dominicano. «Que nadie le dé instrucciones. Déjenlo solo», habría dicho<br />

Hubbell, en una versión confirmada. Por eso Marichal no entendía porqué<br />

Gilbert le había dado esas instrucciones. Sin embargo, decidió hacerle caso y<br />

empezó a tirar por encima del brazo.<br />

Tan buen resultado tuvo, que cuando lo hizo se dio cuenta de que subía<br />

mucho el pie izquierdo. Lo subió más y más, hasta que se sintió perfectamente<br />

levantando el pie hasta alturas insospechadas.<br />

Esa gran alzada de pierna sería su marca de fábrica el resto de su carrera.<br />

Esa misma campaña, Marichal preguntó un día a Gilbert cómo se lanzaba<br />

el pitcheo de «screwball», o «tirabuzón», pues había escuchado hablar de él.<br />

Lo lanzaba Rubén Gómez, un boricua lanzador del equipo mayor cuando<br />

estaban en Nueva York, y se había hecho famoso.<br />

Gilbert le dio una explicación teórica acerca de la rotación contraria a la<br />

mano y la muñeca. Marichal practicó una y otra vez, empezó a usar el lanzamiento<br />

con frecuencia, y también fue una de sus principales armas.<br />

Antes de eso, Francisco –Viruta– Pichardo, su entrenador en la Aviación<br />

Militar Dominicana, le había enseñado dos cosas. Una, la disciplina en el<br />

trabajo y el respeto por el juego. Y dos, que el arte de lanzar consistía en tener<br />

control. Que no importaba lo duro que usted pudiera lanzar. Que bastaba con<br />

colocar la bola en la zona donde el bateador tuviera dificultad para conectarla.<br />

Control, control, control.<br />

Con esas herramientas fue más que suficiente. Juan Antonio, el joven,<br />

había triunfado. Su primera incursión en el béisbol de la provincia ocurrió<br />

cuando tenía 16 años.<br />

El equipo de la escuela Normal (bachillerato) lo quería en su roster, pero<br />

no podía porque era necesario ser estudiante del plantel y Juan no estaba en<br />

eso. Así que lo incluyeron en el equipo del barrio Las Flores.<br />

Fue el principal lanzador, y luego fue al torneo regional, es decir la provincia<br />

completa, donde comenzaría a decidirse su futuro.<br />

En el municipio de Manzanillo funcionaba la Grenada Company, dedicada<br />

a la cosecha y exportación de guineo. Esa compañía tenía mucha incidencia<br />

en el pueblo y realizaba actividades diversas. Una de esas actividades era<br />

el patrocinio de un equipo de béisbol amateur.<br />

Lanzando para Montecristi Marichal venció a la Grenada de Manzanillo,<br />

despertando el interés de los dueños de la compañía.<br />

Lo que siguió fue un ofrecimiento de trabajo, una paga semanal y que cambiara<br />

de equipo.<br />

Juan logró la aprobación de su madre y hermanos y se mudó para Manzanillo.<br />

Allí, encima de una pequeña máquina, mojaba y cortaba las flores del<br />

pueblo, y los fines de semana era pitcher para el equipo de la Grenada.<br />

Ese mismo año se produjo el torneo nacional, y naturalmente Juan fue<br />

incluido por la provincia. Los juegos se desarrollaron en Manzanillo.<br />

Juan mostró su calidad ante el equipo de la Aviación Militar Dominicana,<br />

uno de los más poderosos del país.<br />

El padrino de este conjunto, Ramfis Trujillo, hijo del dictador Rafael Tru-<br />

JUAN MARICHAL.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

344<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

345<br />

JUAN MARICHAL EN<br />

DISTINTAS POSES CON<br />

EL UNIFORME DE<br />

LOS GIGANTES.<br />

jillo, era jefe de la Aviación y tenía la costumbre de reclutar los mejores jugadores<br />

del país.<br />

Con Marichal no hubo excepción. Al día siguiente de haberle ganado a la<br />

Aviación, a su habitación de la Grenada llegó un telegrama mandatorio<br />

diciendo: «Favor reportarse de inmediato al equipo de Béisbol de la Aviación<br />

Militar Dominicana en Santo Domingo».<br />

Marichal se sintió confundido. Se fue para su casa, a hablar con su madre y<br />

hermanos nuevamente.<br />

Llegó un segundo telegrama preguntando porqué no se había reportado. En<br />

ambas ocasiones, el mensaje fue entregado por un militar.<br />

No había escapatoria.<br />

El jovencito, ya con 17 años, iría hacia la capital a jugar béisbol por paga.<br />

Le darían 52 pesos mensuales, alojamiento y comida, 27 pesos más que el<br />

salario normal de un militar raso.<br />

Se abrían las puertas de un futuro como pelotero, como jugador de béisbol.<br />

Algo que Doña Natividad no entendía muy bien.<br />

BUENAS CREDENCIALES<br />

Marichal paseó su calidad por todo el país. También en México, donde asistió<br />

en 1956 con el equipo dominicano al campeonato mundial juvenil.<br />

Luego jugaría con la Aviación en Curazao y Puerto Rico. En Curazao tuvo<br />

contacto con Carlos –Patato– Pascual, un antiguo lanzador de los Senadores<br />

de Washington y ya en labores de scout. Le ofreció firmarlo, pero se quedó<br />

solo en promesa.<br />

En Puerto Rico fue lo mismo con Pepe Ceda, quien le ofertó 5 mil dólares,<br />

pero nunca visitó Santo Domingo.<br />

La firma definitiva de Marichal se produjo vía Horacio Martínez y Alejandro<br />

Pompez, cubano que trabajaba para los Gigantes de Nueva York.<br />

Horacio ganó la puja por varias razones. Era amigo de Gonzalo Marichal, y<br />

ya había firmado a Manuel Mota, Felipe y Mateo Alou y Danilo Rivas.<br />

Además, tenía relaciones amistosas y de trabajo con Francisco Martínez<br />

Alba. Paquito, presidente del Escogido y hermano de la esposa del dictador<br />

Trujillo, Doña María Martínez.<br />

Ramfis Trujillo dio su aprobación para la firma. El 16 de septiembre de<br />

1957 un carro negro, Lincoln Continental, recogió a Juan en la Aviación. Lo<br />

llevaría a la residencia de Paquito Martínez Alba, dueño del carro, y quien fue<br />

figura importante en la firma.<br />

Le dieron un bono de 500 dólares, que alcanzó para muchas cosas. Una<br />

parte fue a manos de su madre, otra para Gonzalo, otra para comprar ropa, y<br />

también para guardar algo.<br />

Ya Marichal era pelotero profesional. Un mes después, el 16 de octubre, fue<br />

invitado al estadio Trujillo a presenciar un juego de exhibición entre un equipo<br />

dominicano y Las Estrellas de Willie Mays, que visitaban el país en una gira<br />

promocional por el Caribe. Mays jugó en ese partido, y Juan quedó impresionado.<br />

Ya sabía que eran de la misma organización, los Gigantes.<br />

Pero Juan no sabía que estaría junto a Mays por muchos años y vivirían<br />

grandes emociones.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

346<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

347<br />

Cuando partió al campo de liga menor de los Gigantes, en la primavera de<br />

1958, el corazón le palpitaba. Llevó consigo una colección de discos de cantantes<br />

dominicanos para hacerse compañía.<br />

Finalmente lo asignaron al equipo clase D, en Michigan, en el centro del<br />

país. Allí tuvo la suerte de contar con un receptor dominicano, René Marte,<br />

quien le hizo las cosas más fáciles.<br />

En un momento de la temporada lo atacó una gran nostalgia por su país.<br />

Tuvo que enfrentarla y empezó por romper todos sus discos.<br />

Ese año tuvo records impresionantes pues no le pudieron batear. Ganó 21,<br />

perdió 8, efectividad de 1.87, ponchó 246 en 245 innings, con sólo 50 bases<br />

por bolas y 24 juegos completos.<br />

El equipo se llamaba las Gorras Blancas de Michigan, Juan ganaba 250<br />

dólares por mes, más 2 pesos 50 centavos de dieta diaria. Se divirtió mucho<br />

comiendo pollos. Un restaurant de la ciudad otorgaba 1 pollo frito por cada<br />

victoria a los pitchers y 1 pollo por cada jonrón de los bateadores.<br />

En clase A, una liga más fuerte al año siguiente, le tocó la ciudad Springfield,<br />

cerca de Nueva York. Allí se juntó con Mota, y también con René<br />

Marte nuevamente. Ganaba 450 dólares y las cosas iban mejor.<br />

Tuvo record de 18-13 y 2.39 y perdió un juego de 17 innings 1-0 ante el<br />

Reading, de Cleveland. Su oponente, Julius Grant, también lanzó las 17 entradas.<br />

Tuvo 23 juegos completos, 8 blanqueadas, y actuó en 271 innings.<br />

El muchacho ya había presentado credenciales de buen lanzador, por demás<br />

muy consistente.<br />

En 1960 lo enviaron a Tacoma, triple A, tenía marca de 11-5, efectividad<br />

de 3.11, un total de 12 juegos completos y 121 ponches en 139 entradas.<br />

El 9 de julio fue llamado a las Grandes Ligas para la última parada de su<br />

increíble viaje por el béisbol.<br />

El jovencito aquel que amanecía sábado por la noche encima de un tractor,<br />

arando la tierra para ganarse los pesos del pasaje hacia Montecristi, finalmente<br />

había dado el gran salto. Llegaba a las Grandes Ligas.<br />

DOBLE COMPROMISO<br />

Tom Sheehan era el manager de los Gigantes para mediados de 1960. Había<br />

tomado el puesto en lugar de Bill Rigney, cesanteado.<br />

Pero Sheehan no tenía prisa alguna en utilizar al joven Marichal cuando éste<br />

llegó al equipo el 10 de julio. Pasaron 9 días antes de que le diera la bola, lo cual<br />

sucedió en un partido en Filadelfia. Los Gigantes estaban de gira por el Este.<br />

En el equipo encontró ambiente dominicano y latino. Estaba su amigo<br />

Felipe Alou y los boricuas Orlando Cepeda, primera base, y José Pagán, short<br />

stop. Las cosas no andaban tan mal.<br />

Su debut se produjo el 19 de julio en forma brillante. Llevó a los Filis sin<br />

hit hasta el 8vo. inning cuando el emergente Clay Darymple le disparó el<br />

primero del partido Fue el único hit, y todos quedaron maravillados del debutante<br />

lanzador. Pocos sospechaban que estaban presenciando a un futuro<br />

miembro del Salón de la Fama.<br />

El juego fue una victoria de 2 por 0 para los Gigantes, Juan ponchó 12 y<br />

realizó 115 lanzamientos.<br />

Gene Mauch, manager de Filadelfia, dijo: «Su cambio es lo mejor que he<br />

visto en mucho tiempo en la liga».<br />

Impresionó también por su alzada de la pierna izquierda. Por ahí andaba<br />

Carl Hubbell, quien comentó: «Cómo y dónde aprendió a lanzar así nadie lo<br />

sabe. Siempre uno imita a alguien. En el caso de Marichal, siempre ha sido<br />

Marichal».<br />

Ese fue el inicio de algo grande. Finalizó la temporada con marca de 6-2 y<br />

2.67, completando 6 juegos. Había cumplido la primera parte de su compromiso.<br />

La segunda parte estaba en Santo Domingo. Desde el año anterior había<br />

conocido a Alma Carvajal, una hermosa jovencita de 15 años de edad que<br />

residía en la calle San Francisco de Macorís, sector San Juan Bosco, de la capital<br />

Ciudad Trujillo.<br />

Alma era hija de un antiguo teniente del Ejército, pensionado, José Altagracia<br />

Carvajal y la señora Ana Polonia Morales.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

349<br />

JUAN MARICHAL<br />

CON EL UNIFORME DE<br />

LOS DODGERS<br />

Juan acostumbraba visitar el sector para hablar con amigos. Otro militar, el<br />

general José García Trujillo, vivía por allí y aprovechaba la visita de Juan para<br />

hablar con él sobre béisbol.<br />

En ese ambiente conoció Marichal a Alma, y desde el principio ambos se<br />

enamoraron, sin que los padres se dieran cuenta de ello.<br />

Marichal regresó a la campaña de 1961 teniendo record de 13-10, con 3.89<br />

de efectividad. El fatídico 2do. año no fue tan bueno como el primero, pero<br />

tampoco fue tan malo. Marichal estaba aprendiendo en forma acelerada.<br />

Pero las cosas en su país no estaban normales.<br />

El 30 de mayo de ese año, 1961, habían ajusticiado al tirano Trujillo en<br />

una emboscada en la avenida del Malecón. Las turbas se hicieron dueñas de<br />

las calles, destruyeron comercios y todo lo que oliera a la familia Trujillo. La<br />

inestabilidad social se apoderó del país.<br />

Por tales motivos, cuando Juan salió para los entrenamientos de primavera<br />

en marzo de 1962, se fue muy intranquilo. Estaba preocupado por Alma, quien<br />

ya se había convertido oficialmente en su novia.<br />

De repente, a fines de marzo habló con su manager Alvin Dark y le pidió<br />

permiso para visitar su país con fines de casarse. A Dark le pareció muy extraño<br />

el pedimento pues faltaban algo más de 2 semanas para el inicio de la<br />

temporada. Sin embargo, le concedieron el permiso.<br />

La boda se realizó el 28 de marzo del ‘62 en la iglesia Don Bosco. El Dr.<br />

Emil Kasse Acta, ligado a los Leones del Escogido y futuro presidente de ese<br />

equipo, fue el padrino. La madre de la novia hizo de madrina.<br />

Los esposos tuvieron 2 días de luna de miel en el hotel Embajador, y luego<br />

Juan regresó a los entrenamientos, acompañado por alma.<br />

Desde 1960, Marichal vivía en una pensión cerca del Clandestick Park,<br />

estadio de los Gigantes. Felipe lo había recomendado con la señora Blanche<br />

Laverne Johnson, quien lo acogió a las mil maravillas y cuidó de él durante<br />

un par de años. Ya casado, alquiló vivienda y se mudó con su reciente esposa.<br />

El segundo compromiso ya estaba cumplido.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

350<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

351<br />

La concentración en el juego era completa, y Juan tuvo el honor de abrir la<br />

temporada el 9 de abril para los Gigantes.<br />

Quiso agradecer el gesto del manager de dejarlo ir a Santo Domingo y le<br />

regaló una victoria de 6 por 0 ante los Bravos de Milwaukee permitiendo sólo<br />

3 hits. Hank Aaron se ponchó 3 veces.<br />

Marichal ganaba 14,500 dólares, 2 mil 500 más que el año anterior. Willie<br />

Mays, cuyo salario había subido a 90 mil ese año, aportó la primera carrera<br />

con cuadrangular ante Warren Spahn. Fue esa la primera vez que Juan enfrentó<br />

al legendario zurdo.<br />

EN SU PAÍS<br />

¿Qué actuación tuvo Marichal en su país Desde que lo firmaron en 1957<br />

fue asignado a los Leones del Escogido por varias razones. Ramfis era simpatizante<br />

de ese equipo, y los Gigantes tenían relaciones de trabajo con los Leones.<br />

De manera que cayó en el equipo rojo en forma automática. Su debut en la<br />

liga dominicana se produjo el 29 de diciembre de 1957, es decir meses después<br />

de haber firmado. Aún no había viajado a Estados Unidos.<br />

Era un juego entre Águilas y Leones, en el Quisqueya. Las Águilas ganaban<br />

6-0 en el noveno inning y el manager llamó a Marichal. Ponchó al primer<br />

bateador, Dick Stuart, quien era líder jonronero de la liga con 8 caminos<br />

de una campaña de 14 jonrones. Luego ponchó a Ray Sheareer, dio cuatro<br />

malas a Frank Verdi y finalmente ponchó a Howard Gross. Es decir, hizo los 3<br />

outs por la vía del ponche.<br />

En los tres campeonatos siguientes, lanzaría más de 100 innings en cada<br />

oportunidad. Incluso en 1963, luego de ganar 25 juegos y lanzar 321 entradas<br />

en Grandes Ligas, se puso el uniforme rojo en el invierno. Laboró en 92.1<br />

innings y tuvo record de 7-3 y 1.41 de efectividad.<br />

Lanzó en 8 torneos, incluso en 1973-74, y su record general fue de 36-22<br />

con efectividad de 1.87.<br />

HACIA COOPERSTOWN<br />

Lo que siguió después fueron grandes actuaciones. Tuvo record de 18-11 y<br />

3.35 en 1962, celebrando su nuevo status de hombre casado. Mostró su<br />

consistencia con 18 juegos completos. Por vez primera asistió al juego de estrellas<br />

y también estuvo en la Serie Mundial pues los Gigantes ganaron la Liga Nacional.<br />

Se enfrentaron a los Yanquis, pero hubo mala fortuna. La serie estaba 2-1 a<br />

favor de los Yanquis y jugaban en Nueva York. En la apertura del 5to. episodio,<br />

los Gigantes ganaban 2 por 0 y Marichal, en su segundo turno, encontró<br />

corredores en primera y segunda.<br />

Cuando tenía 2 strikes se sorprendió porque el manager Dark ordenó toque<br />

de sacrificio. El toque salió de foul, sólo que la pelota había dado en el<br />

dedo índice de su mano derecha, provocando gran dolor. Marichal no pudo<br />

regresar a la serie, ganada finalmente por los Yanquis.<br />

Y fue una lástima porque había permitido sólo 2 hits y tenía 5 ponches,<br />

incluso 2 a Mickey Mantle. Jamás tuvo otra oportunidad de serie mundial.<br />

Su primera gran campaña fue 1963 con 25-8 y 2.41, otra vez completó 18<br />

partidos y ponchó 248 en 321 episodios.<br />

Esa sería la primera de cuatro temporadas seguidas con más de 20 triunfos.<br />

En total, llegó a la privilegiada cifra de 20 ganados en 6 ocasiones.<br />

Su actuación de 1963, además, estuvo adornada de dos grandes proezas. El<br />

15 de junio había tirado un juego sin hit a los Colts’45 de Houston, franquicia<br />

que estaba en su segundo año de vida en la Liga Nacional. Lo relevante de ese<br />

partido fue que cuando los Gigantes fueron a batear su 8vo. turno, como local,<br />

la pizarra todavía estaba en cero. Dick Drott lanzaba por Houston.<br />

«Si usted está tirando juego sin hit y en el 8vo. nadie ha anotado, no hay<br />

forma de saber si usted será el pitcher ganador o el perdedor», declaró Marichal<br />

en ese entonces. En el cierre del 8vo. San Francisco hizo una carrera por<br />

dobles de Jim Davenport y de Chuck Hiller, con dos outs.<br />

En el noveno, Marichal retiró la oposición sin problemas, y el juego había<br />

terminado durando apenas 1 hora y 41 minutos.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

352<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

353<br />

Habían pasado 34 años del último no hit de un pitcher de los Gigantes,<br />

precisamente Carl Hubbell contra los Piratas de Pittsburgh. Hubbell estaba<br />

presente esa tarde del sábado 15 de junio presenciando la proeza del<br />

dominicano. Sólo dos hombres se habían embasado, ambos por transferencias,<br />

Al Spangler en el 5to. y Bob Aspromonte en el 7mo. Tuvo 5 ponches y sólo<br />

realizó 89 lanzamientos.<br />

El presidente de la República, Juan Bosch, le envió un telegrama de felicitación<br />

en nombre del pueblo dominicano. Había sido el primer presidente<br />

electo luego del derrocamiento de Trujillo, pero sería derrocado 3 meses después,<br />

el 25 de septiembre.<br />

Su otra gran hazaña de ese año sucedió el 2 de julio, es decir, 17 días después.<br />

Para ese entonces, Marichal tenía 25 años y enfrentaba a Milwaukee y<br />

nuevamente a Warren Spahn, con 42 años de edad.<br />

Fue un juego excepcional. Durante 16 innings, ambos lanzadores se mantuvieron<br />

en el montículo, siempre en cero. El manager de Juan, Alvin Dark, a<br />

partir del 9no. Inning intentó sacarlo varias veces, pero Marichal siempre le<br />

dijo que no. Que estaría en el box mientras lo estuviera el veterano de 42<br />

años. Por su juventud, le daba vergüenza salir.<br />

En el cierre del inning 16 llegó lo inevitable. Willie Mays se encargó de<br />

poner fin al histórico encuentro cuando despachó cuadrangular solitario, y<br />

todo terminó 1 por 0.<br />

Marichal hizo 227 lanzamientos y Spahn 201. El partido duró 4 horas y 10<br />

minutos. Ambos pitchers recibieron congratulaciones y también el árbitro<br />

Ken Burkhart, que había cantado bolas y strikes todo el tiempo.<br />

A fin de cuentas, Spahn y Marichal se encontraron media hora después en<br />

los túneles interiores del parque, compartiendo las incidencias del juego. Spahn<br />

también le aconsejó cómo tomar las cosas y le recomendó cómo prepararse<br />

para su siguiente salida. Juan no tenía fuerzas para celebraciones. Llegó a su<br />

casa y se tiró en la cama.<br />

Al año siguiente, 1964, tuvo 21-8, con 2.48 y 22 juegos completos, después<br />

22-13 con 2.14, esto es en 1965. Desde el comienzo de la campaña, la preocupación<br />

por su país le acompañó en cada salida pues ya había estallado la Revolución<br />

de Abril.<br />

Ese fue el año de su gran incidente con John Roseboro, receptor de los<br />

Dodgers de Los Ángeles, el equipo con quien los Gigantes sostenían una cruenta<br />

rivalidad deportiva, que a veces se salía del ámbito deportivo.<br />

El hecho ocurrió en un juego del día 22 de agosto de 1965 en San Francisco.<br />

Sandy Koufax lanzaba por los Dodgers y Marichal por los Gigantes. En un<br />

momento dado, Marichal protestó ante Roseboro porque sintió que una pelota<br />

devuelta al pitcher, por el catcher, le había pasado cerca de su rostro y<br />

rozado la oreja.<br />

Hubo intercambios de palabras, y de repente se fueron a pleitos. Marichal<br />

tenía el bate en sus manos y golpeó a Roseboro en la parte izquierda de su<br />

cabeza, derramando mucha sangre. No tenía puesta la careta.<br />

Juan fue sancionado con 8 juegos, multado con 1,750 dólares y también<br />

recibió una amenaza de demanda judicial. Roseboro no fue penalizado.<br />

Ese incidente se proyectaría en su carrera para siempre, y también tendría<br />

incidencia en su elección para el Salón de la Fama.<br />

En 1966 volvió a una temporada extraordinaria con 25-6, 2.23 de efectividad<br />

y 25 juegos completos mientras ponchaba 222.<br />

Tuvo una merma en 1967 con 14-10, pero regresó los dos años siguientes.<br />

En 1968 ganó 26 con 9 derrotas y 2.43, impresionando a las Grandes Ligas<br />

con 30 partidos completos. Había lanzado 326 innings.<br />

Su último año grande fue 1969 con 21-11 y 2.10, cubriendo la distancia<br />

en 27 ocasiones.<br />

El hecho que acortaría su carrera y le haría los siguientes años muy difíciles<br />

y dolorosos sucedió en la primavera de 1970.<br />

El equipo había decidido realizar sus entrenamientos en el Japón, y hacia<br />

allá fueron con una temperatura en cero grado Celsius.<br />

Cuando regresaron a Arizona, Juan tenía infecciones de oídos y garganta, y


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

355<br />

JUAN MARICHAL.<br />

fue a dar al hospital. El médico le puso una inyección de penicilina como<br />

remedio, pero cometió un gran error.<br />

Cuenta Juan que ciertamente le preguntó si era alérgico a la penicilina, y<br />

el lanzador le contestó que nunca se había puesto una. Sin embargo, el galeno<br />

no hizo ningún tipo de prueba, y se la puso.<br />

El malestar general que siguió fue extraordinario. A los pocos días, estando<br />

en el cuarto del masajista del estadio, el médico del equipo lo atendió y le<br />

puso otra inyección similar, empeorando la situación.<br />

No sólo se perdió el inicio de campaña. Estuvo varias semanas fuera y los<br />

dolores en la espalda aumentaron. Pudo arreglárselas y ese año tuvo 12-10<br />

con 4.11 de efectividad, la más alta de su carrera.<br />

Sin embargo, regresó al año siguiente ganando 18 y perdiendo 11, con<br />

2.94. Completó 18 juegos con sólo 159 ponches, y se daba cuenta que no era<br />

el mismo. Era evidente que su espalda estaba destrozada. No sabía el origen de<br />

los dolores, pero presentía que había una lesión seria.<br />

Dormía en el piso, ponía tablas de madera debajo del colchón y terminó<br />

durmiendo en colchones super duros, incluso después de su carrera.<br />

En 1972 tuvo la peor de sus actuaciones con 6-16 y 3.71. A fines de septiembre<br />

decidió operarse, y el doctor Manuel Meub, de origen alemán, lo<br />

operó de una hernia discal en la 4ta. vértebra. La cirugía tuvo lugar en el<br />

hospital Stanford, de Palo Alto, California.<br />

Marichal presentía que no sería más el pitcher de antes. Sus condiciones<br />

físicas no eran las mismas. Regresó para 1973 con 11-15 y 3.79, y ya su carrera<br />

con los Gigantes había finalizado.<br />

Estaba jugando en la liga dominicana con el Escogido, buscando ponerse<br />

en forma con miras a los entrenamientos de la siguiente primavera.<br />

El 7 de diciembre de 1973 estaba en Santiago con los Leones cuando lo<br />

llamó el dueño de los Gigantes, Horace Stoneham, para anunciarle que había<br />

pasado a los Medias Rojas de Boston. Lo habían vendido por 100 mil dólares.<br />

La noticia le chocó en principio, pero luego aceptó. Su salario normal había


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

356<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

357<br />

llegado, como máximo, a 175 mil dólares por temporada, y los Gigantes no<br />

estaban dispuestos a seguir gastando esa suma en un lanzador lesionado. Así<br />

de simple era el negocio.<br />

Se reportó a los entrenamientos de Boston para un pacto de 2 años, que no<br />

pudo cumplir. Apenas tuvo 11 salidas ese año con record de 5-1 y 4.89. Al<br />

final, le anunció al gerente general del equipo, Richard O’Connell, que se<br />

retiraba, que no regresaría para 1975. Así se acordó.<br />

Sin embargo, mientras disfrutaba del descanso en Santo Domingo, un grupo<br />

de amigos lo motivaron para que hiciera un retorno con los Dodgers de<br />

Los Ángeles, el rival de toda su vida, de él y de los Gigantes.<br />

Peter O’Malley, presidente de los Dodgers, y Monchín Pichardo, amigo de<br />

O’Malley en Santo Domingo, se unieron a Manuel Mota para convencerlo.<br />

Era importante el intento porque jugando para los Dodgers podría curar las<br />

viejas heridas de 1965, cuando le dio el batazo aquel al receptor Roseboro.<br />

(Su record de por vida ante los Dodgers fue de 37-18). Así que firmó un contrato,<br />

a condición de que se retiraría en el momento que sintiera que no podía seguir.<br />

El anuncio de la firma fue hecho junto a su nuevo manager, Walter Alston.<br />

Willie Crawford usaba el número 27 en el equipo, de manera que Juan tuvo<br />

que utilizar otro número, escogiendo el 46.<br />

Con los Dodges tuvo dos salidas solamente. En la primera, ante Houston,<br />

duró hasta el 4to. inning cuando fue retirado. En la segunda, ante Cincinnati,<br />

no pasó del tercer episodio.<br />

Al final del juego habló con el manager Alston y le dijo que se retiraba.<br />

Alston le recomendó pensarlo un poco y que hablaran al día siguiente.<br />

Era el 16 de abril de 1975. Fue a su casa, recogió a su esposa Alma y salieron<br />

a comprar un regalo para su hija Ivette, que cumplía años. Sentía un gran alivio.<br />

Estaba seguro de que había terminado una gran etapa de su vida.<br />

Al día siguiente le dijo a Alston que todo estaba consumado y que no<br />

regresaría. Juan terminaba su carrera con estadísticas impresionantes.<br />

Había estado en 9 juegos de estrellas y en 18 innings tan sólo le hicieron 1<br />

carrera para efectividad de 1.50. Es el lanzador del equipo de estrellas de todos<br />

los tiempos. Fue líder de efectividad de la Nacional en 1969 con 2.10. Fue<br />

primero en proporción de hits permitidos (6.68) por cada 9 innings en 1966.<br />

En cuatro ocasiones fue líder en proporción de bases por bolas por cada 9<br />

innings, compilando 1.82 de por vida.<br />

Fue líder de innings lanzados en 1963 con 321 y en 1968 con 326.<br />

Fue primero en juegos completos en 1964 con 22 y en 1968 con 30.<br />

Fue líder de blanqueadas en 1965 con 10 y en 1969 con 8.En total, tuvo 52<br />

blanqueadas de por vida, ocupando el puesto 18 de todos los tiempos.<br />

NUEVO INMORTAL<br />

La noche del 12 de enero de 1983 Juan Marichal y Pepe Copello estaban<br />

en la habitación 1504 del hotel Beverly, en Nueva York. Sonó el teléfono, y<br />

quien llamaba era Jack Lang, secretario de la Asociación de Escritores de<br />

Béisbol de Grandes Ligas. Dijo que quería ver a Juan a la mañana siguiente en<br />

su oficina del hotel Sheraton.<br />

Juan estaba en Nueva York, entre otros asuntos, para una entrevista en el<br />

programa «Today Show», de la NBC, que se transmitía esa mañana. También,<br />

porque estaba próximo el anuncio de los nuevos inmortales de Cooperstown.<br />

Marichal había entrado a las boletas de votaciones 5 años después de cumplirse<br />

su retiro, es decir, en 1981.<br />

En esa primera oportunidad apenas recibió 237 votos, quedando muy lejos<br />

de la posibilidad de ser electo. Tan solo Bob Gibson, con 337 votos, había sido<br />

escogido, dejando fuera a nombres como Don Drysdale, Gil Hodges y, sobre<br />

todo, a Harmon Killebrew, quien había disparado 573 jonrones de por vida.<br />

Hubo una gran protesta de la prensa norteamericana por haber quedado<br />

fuera Marichal y Killbrew.<br />

Gibson, inclusive, fue enfático en su comentario al decir que «no creo que<br />

yo haya sido superior 100 puntos a Marichal.<br />

Es cierto que yo tiraba más duro, pero él tenía un gran control y mucha


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

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EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

359<br />

calidad». La prensa y los deportistas dominicanos también protestaron en<br />

grande. La expectativa fue movida para enero de 1982, pero otra vez fracasaron.<br />

Como nuevos candidatos estaban dos grandes, Hank Aaron, con 755 jonrones,<br />

y Frank Robinson, con 586 cuadrangulares. Ambos fueron electos sin<br />

ninguna dificultad.<br />

Juan, sin embargo, ocupó la tercera posición con 305 votos, quedando solamente<br />

a 7 votos para alcanzar el requerido 75 por ciento.<br />

En compensación, ese mes de febrero del ‘82, el día 18, Juan fue instalado<br />

como inmortal en el Salón de la Fama de la Bahía de San Francisco.<br />

Antes de eso, el 8 de diciembre de 1981, había nacido Juan Antonio, el<br />

primer varón de la familia de 6 hijos que había procreado con Alma. Los<br />

cinco primeros habían sido hembras, incluyendo la última, Charlene, nacida<br />

también en Santo Domingo.<br />

En la Navidad de 1982, además, Marichal había propiciado un torneo de<br />

golf en la ciudad de Puerto Plata. Uno de sus invitados fue John Roseboro, el<br />

mismo que había recibido los batazos de Marichal en el cruento pleito de 1965.<br />

Roseboro ya había curado las heridas del resentimiento y trajo a su esposa<br />

Bárbara a darle un espaldarazo a Marichal para el Salón de la Fama.<br />

De manera que estamos en el escenario del 13 de enero de 1983. Marichal<br />

y Pepe Copello han salido del estudio de televisión y se dirigen al hotel Sheraton<br />

Centre, donde les espera el señor Lang.<br />

La noticia no podía ser más estremecedora. Marichal fue informado de su<br />

elección, junta a Brooks Robinson, antiguo antesalista de los Orioles de<br />

Baltimore. Robinson había obtenido 334 votos para un 91.1 por ciento,<br />

mientras Juan tuvo 313 votos para un 83.6 por ciento.<br />

Toda la campaña de protestas y exigencias para su inmortalidad habían<br />

dado resultado, finalmente. Se había hecho justicia. Juan iba directo al Salón<br />

de la Fama.<br />

Cuando regresó al país recibió los correspondientes homenajes de autoridades<br />

y pueblo.<br />

El 31 de julio del mismo año fue la gran reunión en una explanada al aire<br />

libre frente al Museo y la Biblioteca de Cooperstown. Habían varios miles de<br />

fanáticos, incluyendo un gran grupo de dominicanos llevados allí por Pepe y<br />

Margarita Copello.<br />

Junto a Juan estaba su esposa e hijos, más muchos amigos. Ramón y Johnny<br />

Naranjo, más Freddy Mondesí, transmitían en vivo para la televisión dominicana,<br />

vía Rahintel.<br />

Bowie Kuhn, el comisionado de béisbol de Grandes Ligas, presentó a Juan<br />

con mucho orgullo. «Sus números fueron grandes, su gran alzada de pierna<br />

nunca será olvidada, así como su amor por este deporte».<br />

Juan pidió permiso para hablar en español, primera vez que ocurría en<br />

Cooperstown. «Quiero dar la gracias en mi nombre y en nombre de mi país,<br />

República Dominicana. Es un orgullo estar aquí», dijo Juan, nervioso y contento.<br />

Pensaba en doña Natividad, en Gonzalo, en Viruta Pichardo, en tantos<br />

otros que le dieron una mano para hacerse de una brillante carrera como<br />

jugador de béisbol.<br />

«Premio Nóbel en Béisbol», escribió el periódico El Nacional. Cuatro meses<br />

antes, los días 21 y 22 de febrero, Juan se trasladó a Montecristi.<br />

Allí se reunieron muchos de los peloteros que jugaron con él cuando fue<br />

amateur en el equipo Bermúdez, de Papo Santos. Le recordaron su vida de<br />

muchacho, y hasta le entregaron el guante que usó con el club local.<br />

Las emociones desbordaban todos los espacios. Su vieja, Natividad, mientras<br />

tanto, seguía sin creer que su hijo era un héroe nacional. Un inmortal del béisbol<br />

de las Grandes Ligas. Y todo gracias al juego de béisbol, aquella actividad que se<br />

apoderó de su corazón mucho antes de los 10 años convirtiéndose en su pasión<br />

de cada día.<br />

El Manico, El Monstruo de Laguna Verde, El Dandy Dominicano, como le<br />

llamaron indistintamente a través de su carrera, había ingresado a la ilustre<br />

familia de Cooperstown. Ya habían quedado muy atrás el tractor, los chivos,<br />

las vacas y las gallinas. Había triunfado el béisbol.


FELIPE ALOU<br />

EL PIONERO, EL TRUINFADOR<br />

FELIPE ALOU<br />

MANAGER DE<br />

MONTREAL<br />

POR DIEZ AÑOS.<br />

POR ENRIQUE ROJAS.<br />

Osvaldo Virgil fue el primer dominicano que jugó en las Grandes Ligas del<br />

béisbol de los Estados Unidos. El histórico acontecimiento ocurrió el 23 de<br />

septiembre de 1956, cuando Virgil apareció en la alineación de los Gigantes<br />

de New York.<br />

Pero Virgil, quien se formó como pelotero en el sistema escolar norteamericano,<br />

no fue un producto neto del béisbol quisqueyano, aunque esto en<br />

nada afecta la importancia histórica que tuvo su debut para sus compatriotas.<br />

Felipe Rojas Alou fue el primer pelotero criado, formado y firmado en República<br />

Dominicana que llegó a las Grandes Ligas. Alou, quien tenía las condiciones<br />

atléticas para jugar cualquier deporte, fue firmado por Horacio Martínez,<br />

el primer scout dominicano para los Gigantes en 1956, exactamente el<br />

año en que Virgil abría las puertas para sus compatriotas.<br />

Al momento de fichar para el profesionalismo, Alou tenía muchas cosas<br />

en contra para alcanzar las Grandes Ligas: La barrera racial había sido derribada,<br />

pero se mantenía como muro invisible franqueando el paso a los jugadores<br />

no-blancos; ser extranjero suponía un escollo más que no tenía en contra<br />

los negros norteamericanos y tercero, y más importante, la falta de con-<br />

FELIPE ALOU


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

362<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

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fianza de los latinos en su propia capacidad. «Cuando me firmaron, un sargento<br />

de mi pueblo dijo que yo no pasaría de jugar en clase A. En 1956, un<br />

sargento era una figura extraordinaria, principalmente en un pequeño pueblo<br />

como Haina», recuerda Alou. «Esa era la clase de apoyo que recibí antes de<br />

viajar por primera vez fuera de mi país. Nadie creía que podía lograrlo», agregó<br />

Alou. «Si el sargento tenía dudas de mis condiciones o temía que no pudiera<br />

vencer la presión, al menos debió aconsejarme, pero nunca darme como<br />

perdedor antes de comenzar la batalla», dijo Alou.<br />

Posiblemente el sargento de Haina tenía muchas cualidades, pero proyectar<br />

el talento de un pelotero o valorar la capacidad mental de un hombre<br />

como Felipe Alou no eran sus puntos fuertes. Dos años después de firmar su<br />

primer contrato, Alou alcanzó las Grandes Ligas y se mantuvo allí por 17<br />

años como jugador. Desde 1958 a la fecha, Alou ha estado ligado al mejor<br />

béisbol del mundo y es una de las figuras más respetada de la industria. El<br />

jardinero bateó .286 con 206 cuadrangulares y 852 carreras remolcadas en<br />

2,082 partidos con San Francisco, Milwaukee, Atlanta, Yanquis, Montreal y<br />

Oakland. Felipe fue el primer estelar dominicano en las Grandes Ligas. Alou<br />

no fue un jugador cualquiera. En tres ocasiones fue seleccionado al Juego de<br />

Estrellas (1962, 66 y 68) y dos veces quedó entre los primeros 10 en las votaciones<br />

para el Jugador Más Valioso de la Liga Nacional (quinto en 1966 y<br />

décimo en 1968).<br />

Alou conquistó dos lideratos de hits (con 218 en 1966 y 210 en 1968),<br />

estuvo entre los mejores siete bateadores de la liga en tres diferentes ocasiones<br />

y fue el mejor bateador abridor del béisbol en 1966, cuando bateó .327<br />

con 31 cuadrangulares, seis triples, 32 dobles, 122 carreras anotadas y 74 impulsadas<br />

con los Bravos de Atlanta.<br />

Actualmente, después de 30 años de retirado como jugador y de que casi<br />

otros 400 dominicanos hayan alcanzado jugar en las Grandes Ligas, Alou se<br />

mantiene entre los primeros de su país en los principales departamentos ofensivos<br />

de todos los tiempos. Alou es cuarto en juegos jugados (2,082), turnos al<br />

bate (7,339), hits (2,101) y dobles (359); séptimo en total de temporadas<br />

(17) y noveno en cuadrangulares (206) y carreras remolcadas (852).<br />

FAMILIA DE BEISBOL<br />

A Felipe se unieron Mateo y Jesús para formar una de las más famosas trilogías<br />

de hermanos en las Grandes Ligas. Mateo debutó con los Gigantes en 1960,<br />

aunque no fue hasta ser transferido a los Piratas de Pittsburgh que se convirtió<br />

en un estelar. Jesús, el menor de los tres Alou, utilizó la puerta de los Gigantes<br />

para entrar a la Gran Carpa en 1963. Los hermanos Alou hicieron historia el 10<br />

de septiembre de 1963 en el estadio Polo Grounds de New York, cuando batearon<br />

consecutivamente en la octava entrada del partido contra los Mets.<br />

Perdiendo los Gigantes 3-0, el manager Alvin Dark llamó a Jesús para<br />

batear de emergente por el torpedero José Pagán. En su primer turno en las<br />

Grandes Ligas, Jesús bateó un rodado inofensivo al campocorto. Entonces<br />

Dark llamó a Mateo de emergente por el lanzador Bob Garibaldi. Mateo,<br />

quien posteriormente se convertiría en uno de los bateadores más finos del<br />

HERMANOS ALOU.


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EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

365<br />

juego, se ponchó. Felipe, quien comenzó el partido como el bateador abridor<br />

en la alineación de los Gigantes, bateó un rodado inofensivo. Ninguno de los<br />

hermanos Alou pudo sacar la bola del cuadro interior en el histórico<br />

acontecimiento. Al menos 17 familias han enviado tres o más hermanos a las<br />

Grandes Ligas: Cinco Delahanty, cuatro O’Neill y 15 otros tríos. Pero<br />

solamente una vez, tres hermanos batearon consecutivamente en la misma<br />

entrada y en orden ascendente de edad. Al momento del acontecimiento,<br />

Jesús tenía 21 años, Mateo 25 y Felipe 28.<br />

El 23 de septiembre, nuevamente frente a los Mets, pero en el Candlestick<br />

Park de San Francisco, los hermanos Alou escribieron otra página para la<br />

historia del béisbol al aparecer al mismo tiempo en los jardines de los Gigantes.<br />

Fue en la séptima entrada. Mateo estaba en el jardín izquierdo, Felipe<br />

pasó al centro en lugar de Willie Mays y Jesús entró al jardín derecho por<br />

Felipe. Nuevamente los tres batearon y fueron dominados en la octava entrada,<br />

pero esta vez los Gigantes ganaron el juego 13-4 con tres jonrones de<br />

Willie McCovey.<br />

Con .307, Mateo concluyó su carrera con el mejor promedio de bateo de la<br />

familia Alou. El fue el campeón de bateo de la Liga Nacional con promedio<br />

de .342 en 1966 y en 1969 lideró la liga en hits con 231. El único zurdo de la<br />

familia, Mateo bateó siete veces sobre los .300 puntos. Jesús, un bateador sin<br />

el poder de Felipe o el contacto de Mateo, bateó .280 en 1,380 partidos en las<br />

Grandes Ligas. Pero es Moisés, el hijo de Felipe, quien se encamina a terminar<br />

con los mejores números de la familia Alou en las Ligas Mayores.<br />

«Mucha gente no percibe el gran valor personal y como jugador que tiene<br />

Moisés. Mi hijo es un caballo de batalla que ha tenido que superar muchas<br />

lesiones y obstáculos para poder mantenerse jugando en el mejor nivel», dijo<br />

Felipe. «Admiro a mi hijo más que a cualquier jugador», agregó Felipe. En su<br />

decimotercera temporada y a la edad de 37 años, Moisés disfrutó de un gran<br />

momento con los Cachorros de Chicago en la primera mitad de la temporada<br />

del 2004. Haciendo las veces de líder del conjunto ante la ausencia por más<br />

de un mes de su compatriota Sammy Sosa, Moisés mantuvo a los Cachorros<br />

cerca del primer lugar de la División Central de la Liga Nacional. El jardinero<br />

izquierdo bateó .288 con 18 cuadrangulares y 47 carreras remolcadas en los<br />

primeros 70 juegos de los Cachorros. En 12 temporadas y media con Pittsburgh,<br />

Montreal, Houston y Chicago, Moisés batea .300 con 257 jonrones y<br />

1,033 carreras remolcadas. Moisés ha bateado .300 o mejor en cuatro ocasiones<br />

y buscaba su octava temporada de 20 o más cuadrangulares y su quinta de<br />

100 o más carreras empujadas.<br />

El lanzador Mel Rojas, sobrino de Felipe, Mateo y Jesús, ha sido el otro<br />

descendiente de los Alou que alcanzó las Grandes Ligas. Entre 1990 y 1999,<br />

Rojas tuvo marca de 34-31 con 126 juegos salvados y efectividad de 3.82 con<br />

los Expos de Montreal, Cachorros de Chicago, Mets de New York y Tigres de<br />

Detroit. Entre 1994 y 1997, cuando rescató 97 partidos, Rojas estuvo considerado<br />

entre los mejores cerradores del béisbol.<br />

UN GUERRERO INDOMABLE<br />

Miedo, temor, presión y tensión son palabras comunes entre deportistas.<br />

Más sin embargo, ninguna figura en el vocabulario de Felipe Alou. «Mis padres<br />

me enseñaron de todo, principalmente a no tener miedo. El temor no es<br />

algo que conozca realmente», dijo Alou en mayo del 2004.<br />

En ese momento, San Francisco, equipo que dirige el dominicano desde el<br />

2003, estaba en Puerto Rico jugando una serie de tres partidos con los Expos<br />

de Montreal y tratando de salir de los últimos lugares de la división Oeste de<br />

la Liga Nacional. Los Gigantes, que ganaron 100 partidos en el 2003 y que el<br />

año anterior estuvieron a ley de cinco outs para ganar su primera Serie Mundial<br />

desde que se mudaron a San Francisco, tuvieron un desastroso inicio en<br />

la campaña del 2004. Después de dos meses de incertidumbres, lesiones y<br />

lento arranque de la mayoría de sus jugadores, los Gigantes marchaban en el<br />

tercer lugar de la división, por debajo de los Padres de San Diego y sus acérrimos<br />

rivales, Dodgers de Los Angeles.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

366<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

367<br />

La prensa de San Francisco comenzó a conjeturar si Alou no estaba demasiado<br />

viejo para guiar un equipo al campeonato. Eso le quitaría el sueño a<br />

cualquiera, pero no a Felipe Alou. «Nunca, nunca, ni cuando fui jugador o<br />

coach o cuando dirigí a los Expos de Montreal por 10 años, me levanté un día<br />

pensando que perdería mi trabajo. Nunca he tenido miedo de que algo así<br />

pueda pasar», dijo Alou. «Este es un trabajo que se mide a largo plazo y no día<br />

a día», agregó Alou, quien está cerca de cumplir 50 años en el béisbol profesional.<br />

San Francisco terminó el mes de abril con marca de 10-14, a cinco<br />

juegos del primer lugar que ocupaban los Dodgers. El 30 de mayo mejoraron a<br />

25-24, a dos juegos y medio de los Dodgers, y para el 27 de junio tenían 42-33<br />

y una ventaja de tres juegos en el primer lugar de su sector.<br />

Con su marca de 142-94 en temporada y media con los Gigantes, Alou<br />

consiguió llevar su récord global a 833-811 en 11 temporadas y media como<br />

manager de ligas mayores. «La temporada de Grandes Ligas es muy larga y<br />

ofrece la oportunidad de recuperarse. Siempre ha sido así», dijo Alou, quien<br />

fue ratificado por la directiva de los Gigantes como el dirigente de la temporada<br />

del 2005 en reconocimiento a su excelente desempeño. A finales de<br />

noviembre del 2002, los Gigantes firmaron a Alou como el decimoquinto<br />

manager del club desde que se mudaron a San Francisco en 1958. Para Alou<br />

fue como volver a sus orígenes.<br />

«Dirigir en Grandes Ligas es un privilegio reservado para 30 hombres. Poder<br />

dirigir el equipo que te abrió las puertas es algo que hace el trabajo más<br />

especial», dijo Alou. Pero aceptar el trabajo con los Gigantes también significaba<br />

una enorme carga de presión.<br />

Los Gigantes del 2002 habían llegado hasta la Serie Mundial bajo la tutela<br />

de uno de los personajes preferidos en San Francisco, Dusty Baker, y para el<br />

colmo, varios estelares se marcharon de la ciudad tras la derrota ante Anaheim<br />

en el clásico de otoño.<br />

Sin el intermedista Jeff Kent como apoyo del estelar Barry Bonds en la<br />

alineación y sin el cerrador Robb Nen en el bullpen, el quisqueyano condujo<br />

a los Gigantes a 100 victorias y el banderín de la División Oeste, antes de que<br />

fueran eliminados por los Marlins de Florida en la primera ronda de playoffs.<br />

«Mucha gente dudó que pudiera hacer el trabajo. Algunos dijeron que estaba<br />

muy viejo, otros que no podía sustituir a Baker y algunos hasta sugirieron que<br />

no me llevaría bien con Bonds», dijo Alou, de 70 años. «Creo que se equivocaron<br />

todos. En mi carrera ha sido una constante recibir falta de apoyo antes<br />

de comenzar cada empresa. Primero fue el sargento del pueblo cuando me<br />

firmaron y luego muchos otros a través del tiempo».<br />

50 AÑOS TRIUNFANDO<br />

Desde antes de salir de Haina, un pequeño poblado en el sur de Santo<br />

Domingo, Felipe Alou ha sido un triunfador.<br />

El primero de los seis hijos de José Altagracia Rojas y Virginia Alou Reynoso<br />

fue miembro de la selección dominicana de béisbol que ganó la medalla<br />

de oro en los Juegos Panamericanos de 1955. El triunfo del béisbol se mantuvo<br />

como la única presea dorada en deportes por equipo que ganó Dominicana<br />

FELIPE ALOU.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

368<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

369<br />

hasta el triunfo del vóleibol femenino en el 2003, cuando los Juegos Panamericanos<br />

fueron celebrados en Santo Domingo.<br />

Alou también fue una estrella en el atletismo y llegó a ser miembro de la<br />

selección nacional en carreras de velocidad y en el lanzamiento de la jabalina,<br />

donde también participó en los Panamericanos de 1955, que fueron celebrados<br />

en Ciudad México. Con 20 años de edad y ningún conocimiento del mundo<br />

más allá de Haina, Alou marchó al campo de entrenamientos de los Gigantes<br />

en 1956. Debido a la lentitud del proceso para conseguir la visa de Estados<br />

Unidos, llegó un poco tarde a las prácticas del club. En su primera temporada<br />

en el béisbol organizado, Alou bateó .380 con 21 jonrones, 99 carreras<br />

remolcadas, 48 bases robadas y 111 carreras anotadas en 119 juegos en Cocoa<br />

(clase A). Dos años después se convirtió en el segundo dominicano que<br />

debutaba en las Grandes Ligas y el primero que salía directamente de la isla.<br />

Osvaldo Virgil, quien debutó con los Gigantes en 1956, estudió y vivió en<br />

Estados Unidos antes de jugar en las ligas mayores. El quisqueyano dirigió por<br />

12 años en las ligas menores antes de ser nombrado como manager de los<br />

Expos de Montreal en 1992. Desde entonces se ganó la reputación como uno<br />

de los mejores conocedores del juego y figura emblemática del béisbol.<br />

Alou, el octavo dirigente activo más ganador de las Grandes, fue el Manager<br />

del Año de la Liga Nacional en 1994. Ese año, Montreal era el mejor<br />

equipo del béisbol y se dirigía por primera vez a la postemporada cuando una<br />

huelga de peloteros detuvo la competición y amenazó con erradicar el juego<br />

como el «pasatiempo nacional» de los Estados Unidos.<br />

No hubo carreras alocadas por los banderines en septiembre, tampoco postemporada<br />

ni Serie Mundial. Sin embargo, la Asociación de Escritores de<br />

Béisbol de América otorgó los premios individuales a jugadores y coaches<br />

destacados, resultando Alou como el primer dominicano Manager del Año.<br />

Son muchas personas, entre periodistas, ex-jugadores y ejecutivos de Grandes<br />

Ligas, que consideran que Felipe Alou llegará al Salón de la Fama de<br />

Cooperstown algún día debido a su extraordinaria carrera como pelotero, coach<br />

y manager. «Recuerdo todos los obstáculos que tuve que vencer para poder<br />

triunfar y me parece que tengo un siglo en el béisbol», dijo Alou. «El primer<br />

obstáculo fue convencer a mis compatriotas de que un dominicano podía llegar<br />

a las Grandes Ligas y hacerlo bien. El tiempo y los resultados me han dado la<br />

razón», agregó.<br />

FELIPE EL MANAGER<br />

Ningún dirigente dominicano de cualquier época puede presumir de un<br />

resumé parecido al que ha tenido Felipe Alou en el béisbol profesional, tanto<br />

en las Grandes Ligas como en las ligas menores y la pelota invernal del Caribe.<br />

Tres años después de su retiro como jugador activo, Alou debutó como<br />

manager en 1977 y condujo al equipo West Palm Beach, sucursal de los Expos<br />

de Montreal, al primer lugar de la Liga Estatal de Florida.<br />

West Palm Beach, que tuvo marca de 77-65 en la vuelta regular, fue derrotado<br />

en el playoff por el campeonato, pero Alou dejó impresa su marca particular<br />

de hombre exitoso, ahora en una nueva faceta. Entre 1978 y 1985, Alou fue<br />

colocado al frente de los principales conjuntos de los Expos entre las ligas clase<br />

A fuerte y Doble A, para sorpresivamente ser regresado a West Palm Beach en<br />

1986. West Palm Beach, pequeña ciudad ubicada a 60 millas al norte de Miami,<br />

alojaba equipos del béisbol profesional desde 1928, sin embargo fue en 1990,<br />

bajo la tutela de Alou, cuando consiguió su mayor gloria. La sucursal de los<br />

Expos lideró la Liga de Florida con marca de 92-40, 14.5 juegos por encima de<br />

los Dodgers de Vero Beach, que terminaron en segundo lugar.<br />

West Palm Beach derrotó a los Tigres de Lakeland 2-1 en la semifinal y 2-<br />

1 a Vero Beach en la final para conseguir el campeonato estatal de manos de<br />

un manager de 51 años de edad. Alou se mantuvo como el manager histórico<br />

del club de pioneros de los Expos en Florida hasta ser llamado para sustituir a<br />

Tom Runnells al frente del equipo grande en mayo de 1992. Paralelamente a<br />

su éxito en las ligas menores, Alou se convirtió en uno de los managers más<br />

triunfadores del béisbol invernal caribeño. Felipe fue el manager de los Leo-


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

370<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

371<br />

nes del Escogido cuando ganaron las coronas de 1980-81, 81-82, 89-90 y 91-<br />

92. El campeonato de febrero de 1980 fue muy significativo porque quebró<br />

una sequía de 12 años que tenía el Escogido sin saborear el dulce de la victoria.<br />

Alou condujo a los Leones al primer lugar de la temporada regular con<br />

marca de 40-21 y enfrentaron a las Aguilas Cibaeñas en la serie final. El<br />

Escogido ganó el primer juego, perdieron los tres siguientes y la serie llegó a<br />

empatarse 4-4 luego de los primeros ocho cotejos del playoff pactado al mejor<br />

en nueve encuentros. Con más de 25 mil aficionados en el estadio Quisqueya,<br />

Aguilas y Leones llegaron empatados a la decimotercera entrada, cuando el<br />

zurdo norteamericano Jerry Agustine concedió base por bolas con las bases<br />

llenas a Harry Spilman para que el Escogido dejara a los aguiluchos en el<br />

terreno. Alou también fue campeón con los Leones de Caracas en la liga<br />

invernal de Venezuela, en la temporada 1979-80. En total, Alou dirigió por<br />

12 temporadas en las ligas menores (al mismo tiempo en Caribe) antes de<br />

realizar la primera alineación de los Expos en las ligas mayores. Cuando Alou<br />

fue nombrado manager, los Expos tenían marca de 17-20 y marchaban en los<br />

últimos puestos de la División Este de la Liga Nacional.<br />

Alou se las arregló para enderezar la carga en el camino ayudando a que los<br />

Expos tuvieran récord de 70-55 el resto de la temporada para concluir en el<br />

segundo lugar, a nueve juegos de los Bravos de Atlanta. Alou también quedaría<br />

en el segundo lugar en 1993 y su equipo poseía la mejor marca de la Liga<br />

Nacional, con marca de 74-40, cuando una huelga de jugadores finalizó a<br />

destiempo (el 11 de agosto específicamente) la temporada de 1994.<br />

Por su actuación de ese año, Alou fue nombrado el Manager del Año de la<br />

Liga Nacional. Al mismo tiempo, el mundo del béisbol reconoció al dominicano<br />

como el mejor dirigente de las ligas mayores, no solamente por su habilidad<br />

para ganar juegos, sino principalmente por su extraordinaria capacidad<br />

para desarrollar jugadores jóvenes y convertirlos en estrellas en poco tiempo.<br />

Tal es el caso de los jardineros Larry Walker, Marquis Grissom y Moisés Alou;<br />

el intermedista Delino Deshields y los lanzadores Pedro Martínez y John<br />

Wetteland. La práctica de desarrollar jugadores y venderlos al mejor postor<br />

afectó duramente a los Expos, que no terminaron más arriba del cuarto lugar<br />

por cuatro años consecutivos hasta el despido de Alou en mayo del 2001.<br />

Pero antes de caer en desgracia, producto de las limitaciones económicas<br />

de Montreal y la política de austeridad extrema de la directiva de los Expos,<br />

Felipe Alou realizó un gesto de lealtad y sacrificio en pro de la franquicia<br />

canadiense. En el invierno de 1998, los Dodgers de Los Ángeles nombraron a<br />

Kevin Malone como el gerente general y le encargaron buscar un manager<br />

adecuado para regresar el club a los primeros puestos. La megaempresa News<br />

Corp., del millonario australiano Rupert Murdoch, había adquirido a los Dodgers<br />

para usarlos como atractivo de programación deportiva en su cadena Fox<br />

Sports. A Malone, quien trabajó con Alou en Montreal, le dieron una abultada<br />

cartera de dólares para conseguir a Felipe. Los Expos otorgaron el permiso<br />

necesario para que los Dodgers entrevistaran al dominicano.<br />

Malone se trasladó desde Los Angeles a Haina para entrevistar a Alou y<br />

aparentemente el negocio estaba cerrado. Alou recibió una oferta de cuatro<br />

millones de dólares por tres temporadas, uno de los contratos más fabulosos<br />

de todos los tiempos para un dirigente de Grandes Ligas. Sin embargo, Alou<br />

amarró su decisión a una conversación con el dueño de los Expos, Jeffrey<br />

Loria, quien en esos momentos peleaba con la ciudad de Montreal para que<br />

aprobaran la construcción de un nuevo estadio.<br />

Para Loria era muy importante que Alou siguiera al frente de los Expos, ya<br />

que esto podía ser definitivo para conseguir el apoyo de los contribuyentes de<br />

Montreal en aprobar la construcción del parque. Alou rechazó la oferta de los<br />

Dodgers, renegoció un nuevo contrato con los Expos y pasó a liderar la cruzada<br />

de la franquicia para conseguir una nueva casa. El estadio no fue aprobado,<br />

Loria despidió a Felipe y luego vendió a los Expos, que actualmente andan<br />

errantes por el mundo del béisbol.<br />

Actualmente, Alou disfruta de una estadía placentera en San Francisco,<br />

una ciudad amante del béisbol, donde comenzó su carrera hace casi 50 años.


SAMMY SOSA<br />

CAÑA Y BÉISBOL<br />

SAMMY SOSA<br />

EXPLOTÓ CON 66<br />

JONRONES EN 1998.<br />

En diciembre de 1998, el presidente de Estados Unidos Bill Clinton leía su<br />

Discurso ante la Nación, rindiendo cuentas de lo acontecido en el reciente<br />

año. Entre los invitados de la ocasión estaba Sammy Sosa.<br />

Ese mismo mes, la señora Hillary Clinton había invitado a Sammy a encender<br />

el Arbolito de la Navidad. Un honor muy especial para un jugador de<br />

pelota de República Dominicana.<br />

En octubre del mismo año, 2 meses antes, Sosa había estado en la ciudad<br />

de Nueva York. Había asistido a la catedral de San Patricio donde el cardenal<br />

O’Connor le había rendido honores, y junto a la viuda de la antigua estrella<br />

del béisbol, Jackie Robinson, le había entregado un premio especial que<br />

honraba la memoria del primer jugador negro en Grandes Ligas.<br />

También, el alcalde de Nueva York, Rudolph Guilliani, le había entregado<br />

las Llaves de la Ciudad. Llaves que Sammy había devuelto a la comunidad al<br />

decir que ellos, los inmigrantes, eran los auténticos merecedores.<br />

En noviembre de ese año, un equipo de estrellas de las Grandes Ligas viajó<br />

al Japón a juegos de exhibición. Sammy estuvo en el grupo, y en Japón recibió<br />

grandes honores, incluso del emperador Hirohito.<br />

En octubre, Sosa hizo el lanzamiento de la primera bola en la apertura de la<br />

SAMMY SOSA.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

374<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

375<br />

Serie Mundial en Yankee Stadium cuando los Yanquis recibían a los Padres<br />

de San Diego para una eventual barrida de 4 juegos.<br />

Allí, en Yankee Stadium, había dado el primer hit de su carrera el 16 de<br />

junio de 1989 ante el derecho Andy Hawkins. Cinco días después, en Boston,<br />

disparó su primer Hr. ante un futuro inmortal, Roger Clemens.<br />

Todo eso le acontecía al hombre que una vez fue niño en las polvorientas<br />

calles del Ingenio Consuelo de San Pedro Macorís…y era algo sencillamente<br />

increíble.<br />

Durante mucho tiempo, luego de su nacimiento en manos de una partera<br />

una tarde del 12 de noviembre de 1968, la miseria fue su fiel compañera, de<br />

él, de su madre y de sus hermanos.<br />

Una familia grande porque en principio eran 5 los hermanos (3 varones y<br />

2 hembras), que luego subieron a 10 y todo se complicó.<br />

Mireya Sosa, su madre, tenía 5 hijos cuando su esposo Juan Bautista Montero<br />

(alias Inesito), la abandonó en 1975. Inesito, que cultivaba la caña en<br />

Consuelo, moriría meses después en Azua, y la familia se quedó sin jefe paterno.<br />

Pero Inesito dejó 5 hijos, que sumados a los 5 de Mireya sumaban 10. Había<br />

que darle comida a ese gran grupo.<br />

Para Mireya no era hora de sentarse a llorar. Su primera iniciativa fue el<br />

negocio de lotería casera (rifas), después siguió con un bingo en su propia<br />

casa, cocinaba para los otros y hacían otros tantos oficios.<br />

Cuando los hijos que dejó Inesito decidieron marcharse, uno a uno, ella se<br />

quedó con su grupo de 5, incluyendo al Maiky, que así llamaban a Samuel.<br />

Esa familia creció cuando Mireya decidió, más adelante, aceptar nuevo<br />

compañero. Su nuevo hombre era Carlos Peralta, chofer de camión. Carlos<br />

llevó otros 3 hijos que sumaron ocho. Con la llegada de Carlos se tomó la<br />

decisión de dejar Consuelo, el viejo ingenio de San Pedro de Macorís que no<br />

salía de la miseria.<br />

El primer destino fue Bayaguana, luego estuvieron un tiempo en San Luis,<br />

otro ingenio en las afueras de dicha ciudad, y finalmente cayeron en Santo<br />

Domingo, en el sector Villa Francisca, prácticamente en el centro de la capital<br />

dominicana.<br />

La vida en Villa Francisca también era miserable. Maiky se dedicaba a<br />

recolectar algún dinero limpiando zapatos en el parque Enriquillo. Corrían<br />

los finales de los 70. Decidieron entonces retornar a su pueblo de origen,<br />

Macorís. Pero no a Consuelo.<br />

Lograron ubicarse en un barrio de gente muy pobre, Barrio Méjico, cerca del<br />

estadio Tetelo Vargas. Ya la familia estaba en el centro de la ciudad, y ahí empezaría<br />

una nueva vida para todos. Samuel le sacó provecho, de alguna manera.<br />

Su centro de actividades fue el parque Duarte. Allí continuó limpiando<br />

zapatos, pero también se dedicó a cuidar y lavar carros.<br />

En frente del parque había varios negocios de bebidas y comidas. Era<br />

frecuente que allí llegaran peloteros dominicanos que se abrían paso en<br />

Grandes Ligas, y que ya andaban en lujosos carros.<br />

Sin que se diera cuenta, Maiky empezó a dar servicio a jugadores como<br />

Pedro Guerrero, George Bell, Joaquin Andújar, Alfredo Griffin, Nelson Norman,<br />

Jesús Frías.<br />

Algunos de ellos, como Norman y Frías, habían salido del estadio de béisbol<br />

de Barrio Nuevo, en Consuelo.<br />

Un hermano de Samuel, Luis, había intentado abrirse camino como pelotero,<br />

pero sus condiciones eran limitadas. Fue el propio Luis quien puso el ojo<br />

en la figura del pequeño limpiabotas, y a principios de los 80 empezaron a<br />

trabajarlo.<br />

Ya para esos tiempos, Luis había conseguido un pequeño trabajo en la zona<br />

franca de San Pedro de Macorís. Samuel, de su lado, había recibido el afecto<br />

de un norteamericano que tenía intereses comerciales en la zona Franca, el<br />

señor Bill Chase.<br />

Chase había conocido a Samuel como parte del grupo de limpia zapatos en<br />

la zona de la playa, en el malecón de San Pedro. Le tomó cariño y cuando fue<br />

creciendo le regaló un guante.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

377<br />

Para mediados de los 80, se consideró que Samuel ya estaba listo para ser<br />

firmado. Varios intentos y promesas se produjeron.<br />

Amado Dinzey, antiguo jugador que laboraba para los Vigilantes de Texas,<br />

lo vio y recomendó a su jefe más cercano, Omar Minaya.<br />

La oportunidad llegó cuando Minaya visitó un resort de Puerto Plata, invitó<br />

a Dinzey y a Luis a llevarle a Samuel hasta allá…y así sucedió. Minaya<br />

gustó del jugador y la firma se materializó el 30 de julio de 1985.<br />

Maiky recibió 3,500 dólares, dinero que tuvo distintos destinos, entre ellos<br />

su madre y amigos. Para él, se compró una bicicleta.<br />

¿Cómo había llegado el pequeño de Mireya a convertirse en pelotero profesional<br />

¿Cómo, si en Consuelo tenía que ir detrás de los camiones de caña para<br />

tomar unas cuantas y alimentarse con ellos<br />

SAMMY SOSA ES EL<br />

ÚNICO CON TRES<br />

CAMPAÑAS DE MÁS DE<br />

60 JONRONES EN<br />

GRANDES LIGAS.<br />

En realidad, el béisbol se había convertido en una obsesión familiar como<br />

vía de salir de la pobreza.<br />

La inspiración llegó, tal vez, cuando un musculoso miembro de la comunidad<br />

de Consuelo, Ricardo Carty, firmó en una fecha tan lejana como 1959 y<br />

triunfaría después en Grandes Ligas. Cada invierno, Carty llegaba al ingenio<br />

en un enorme carro Chevrolet, regalando cosas por aquí y por allá.<br />

O tal vez fue el triunfo de las Estrellas Orientales de 1968, en aquel mes de<br />

febrero que San Pedro de Macorís y todos sus ingenios disfrutaron en grande<br />

pues en el equipo oriental habían tres hijos de Consuelo; Carty, Jaime Davis<br />

y Rafael –El Gallo– Batista.<br />

(Fue el Gallo Batista quien anotó la carrera del título en el juego final ante<br />

el Escogido aquel 14 de febrero, día de los enamorados).<br />

Ya para los años 80, otros nombres de San Pedro de Macorís habían triunfado<br />

en liga mayor.<br />

Todo eso llamaba la atención de Luis, de su amigo Héctor Sterling, y también<br />

del pequeño Maiky, que ya no era tan pequeño pues a los 17 años, cuando<br />

se produjo su firma, llegaba casi a los 6 pies y las 150 libras.<br />

El primer paso ya estaba dado. Por eso, cuando al año siguiente Samuel jugó<br />

en liga menor de Texas, en Sarasota, con los primeros dineros que ganó le<br />

construyó una nueva casita a Mireya, en el mismo Barrio Méjico. Los primeros<br />

dólares no daban para más. No era la gran cosa, pero era un buen comienzo.<br />

El cambio estaba en camino. La miseria sería vencida.<br />

OTRO HOMBRE<br />

El 12 de septiembre de 1998, en Wrigley Field de Chicago, ya habían desaparecido<br />

los nombres de Maiky y Samuel. Ahora en el turno al bate estaba<br />

Sammy Sosa, y tenía de frente a su compatriota Valerio de los Santos, pitcher<br />

zurdo. Sammy sacó la pelota del parque, su cuadrangular número 60, y la<br />

euforia y algarabía se apoderaron de todos los fanáticos norteamericanos. No<br />

solamente los presentes en el estadio. Porque ese jonrón era la continuación


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

378<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

379<br />

de la tremenda batalla que durante semanas y meses venían sosteniendo<br />

Sammy y Mark McGwire.<br />

Batalla que envolvió a todos los ciudadanos, los seguidores y no seguidores<br />

del béisbol.<br />

Los de Estados Unidos, Venezuela, México, Puerto Rico, y naturalmente,<br />

República Dominicana.<br />

Para esa fecha, McGwire había cristalizado la proeza de derrocar el record<br />

de 61 jonrones para una temporada que estaba en poder de Roger Maris desde<br />

1961. Habían transcurrido 37 años de vida de dicha marca, y nadie se había<br />

acercado tanto.<br />

Pero McGwire había ido más lejos. Su jonrón 60 sucedió el día 5 de septiembre<br />

ante el mexicano Dennis Reyes, de Cincinnati. El 7 disparó el número<br />

61 ante Mike Morgan, de los Cachorros, es decir que Sammy estaba en ese<br />

juego, y también sería testigo del número 62.<br />

El escenario fue en San Luis y los hechos que sucedieron fueron grandiosos..<br />

Cuando McGwire botó la pelota por el left field, Sammy, que estaba en su<br />

posición de right field, corrió apresuradamente hasta la zona de primera base,<br />

y cuando McGwire terminó de dar su vuelta al cuadro ambos se abrazaron<br />

efusivamente.<br />

La imagen de McGwire levantando a Sammy por la cintura quedó grabada<br />

en la mente de todos. McGwire había empatado el record, y Sosa,<br />

coincidencialmente, estaba allí para felicitarle.<br />

El ambiente tuvo especial significado debido a que Sammy había decidido,<br />

dos meses antes, no disputar con McGwire la posibilidad de romper la marca.<br />

Desde que empezó «la batalla», Sammy siempre dijo que McGwire «es el<br />

hombre, el que tiene mas chance. Yo me contentaré con ayudar a mi equipo<br />

a clasificar», declaró una y otra vez. Eso lo mostró como un atleta fuera de<br />

serie, generoso y de buenos sentimientos.<br />

Le ganó, también, los corazones de los americanos y de todo el Continente.<br />

McGwire finalmente disparó el Hr. 62 al día siguiente ante Steve Trachsell y<br />

delante de Sammy. Estaban en San Luis, hogar de los Cardenales y de McGwire.<br />

La ceremonia se repitió, sin problemas.<br />

De su lado, el toletero de los Cachorros cumpliría sus metas al día siguiente<br />

del Hr. 60, es decir el 13 de septiembre.<br />

En esa fecha, Sammy disparó dos cuadrangulares, los números 61 y 62,<br />

rompiendo también la marca de Maris.<br />

El mundo deportivo, y no deportivo, llegó a la locura.<br />

Todavía faltaba mucho más, pues el mes apenas estaba en su día 13.<br />

Después de ahí, McGwire continuó en ruta hacia el record de 70 jonrones.<br />

Produjo uno en cada juego de los días 15, 18, 20, y 25, disparó 2 el día 26<br />

ante Montreal y 2 el día 27 , también frente a Montreal. Los últimos 5 los<br />

produjo en una serie de 3 juegos ante los Expos.<br />

Por ironía del destino, el manager de Montreal era el dominicano Felipe<br />

Alou, quien había declarado que sus pitchers lanzarían en forma normal a<br />

McGwire. Felipe dejó bien claro, aunque no lo dijo con esas palabras, que no<br />

entorpecería el espectáculo.<br />

SAMMY SOSA.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

380<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

381<br />

¿Qué pasó con Sammy Luego de sus 2 jonrones del día 13, produjo su número<br />

63 el día 16 en San Diego. Pero hubo un largo trecho y el 64 y 65 llegaron el día<br />

23 en Milwaukee, frente a otro criollo, Rafael Roque y Ron Henderson.<br />

El número 66, su último de la campaña, salió de su bate el 25 de septiembre<br />

ante José Lima, de Houston, y ahí sucedió algo jocoso.<br />

Para esa fecha, McGwire tenía 65, es decir que estaban empatados. Cuando<br />

Sammy dio el número 66 se colocó de líder, pero eso duró solamente 45<br />

minutos. Transcurrido ese período, McGwire disparó su 66 en el partido ante<br />

los Expos.<br />

En la última serie de los Cachorros, el dominicano se fue en blanco, mientras<br />

McGwire avanzó hacia los 70 jonrones.<br />

Chicago clasificó, McGwire ganó la competencia, y Sammy el corazón de<br />

todos. Tanto así, que posteriormente a Sammy le dieron el premio de Jugador<br />

Más Valioso de la Liga Nacional.<br />

(Otro latino, el boricua Juan Igor González, lo ganó en la Americana).<br />

Sammy Sosa, el niño que apodaban Maiky, se había transformado en un<br />

ídolo casi mundial.<br />

Ya el dinero no era problema, doña Mireya no tenía que ser rifera ni lavar<br />

ni cocinar para otros. La meta estaba cumplida.<br />

OTROS LOGROS<br />

Mirando hacia atrás, Sosa y su familia no podían creer que había llegado<br />

tan lejos. Cuando firmó con Texas en 1985 empezó a viajar a las menores y<br />

enfrentar el duro trabajo.<br />

Jugó un año clase A, otro en doble A, y estando en este circuito fue subido<br />

al equipo mayor en 1989. Allí se encontró con Julio César Franco, otro producto<br />

de los suelos cañeros y polvorientos de Consuelo.<br />

La presencia de Franco y sus consejos lo ayudarían mucho.<br />

Pero Sammy regresó a las menores al año siguiente, y desde allí lo cambiaron<br />

a los Medias Blancas de Chicago.<br />

Visitó al equipo Vancouver, en Canadá, triple A de los Medias Blancas,<br />

hasta que consiguió un puesto en el equipo mayor.<br />

Su futuro, desde luego, no estaba en ese lado de la ciudad. No en el Comiskey<br />

Park.<br />

Estaba del otro lado, en Wrigley Field, y hacia allá lo enviaron los Medias<br />

Blancas en marzo de 1992 en un intercambio por su compatriota y compueblano<br />

George Bell.<br />

Bell tenía especial significado para Sammy pues había sido el primer dominicano<br />

en obtener el premio de más valioso en liga mayor en 1987 con los<br />

Azulejos de Toronto. Bell tuvo 47 jonrones y 134 remolcadas.<br />

Así que se ambientó con los Cubs y su penosa historia de no ganar una<br />

serie mundial desde 1908.<br />

Su real producción inició en 1993 cuando pudo combinar el 30-30 en cuadrangulares<br />

y en robo de bases. Eso lo repetiría dos años más tarde, antes de<br />

ingresar a su gran campaña de 1998.<br />

El propio Sosa cuenta la gran influencia que ejerció el entrenador Jeff Pentland,<br />

un especialista en varios deportes que le cambió totalmente su técnica<br />

de bateo. Pentland lo motivaría para el estudio de la técnica y la práctica<br />

incesante, la disciplina en el trabajo.<br />

En el ínterin, Sosa siempre visitaba San Pedro en la época de invierno.<br />

Obsequiaba útiles y dinero a sus antiguos compañeros del parque Duarte, incluso<br />

a aquellos que ya eran hombres y que fueron limpiabotas.<br />

En lo personal, en 1991 se había casado con su esposa Sonia, una bella<br />

mujer que laboraba como animadora de la televisión dominicana. Kenia fue<br />

su primera hija, y luego nacerían otros tres niños en los años siguientes.<br />

Compró nueva casa en Santo Domingo, apartamentos en Miami y Chicago,<br />

y hasta una villa en Casa de Campo, La Romana.<br />

En el campo de juego, la batalla ante McGwire tuvo una segunda edición<br />

en1999 cuando también asombraron al mundo deportivo.<br />

Se mantuvieron en una lucha todo el año. Sammy finalizó segundo otra


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

382<br />

vez con 63, mientras McGwire repetía sus grandes números volando la cerca<br />

en 65 ocasiones.<br />

En el 2000, sin embargo, hubo un cambio radical. McGwire de repente se<br />

vio afectado de lesiones en una rodilla, y la visión se le escapó. No veía bien<br />

los lanzamientos, hecho que fue atribuido al consumo de sustancias suplementarias<br />

prohibidas (androlona), que el propio jugador había confesado previamente.<br />

Ese año, McGwire disparó 32 jonrones pues apenas participó en 89 partidos.<br />

Sammy dio 50, conquistando, irónicamente, el liderato de la liga, su primero.<br />

En el 2001, los problemas de salud de McGwire se mantuvieron, y actuó en 97<br />

juegos. Tuvo 29 jonrones para totalizar 583 de por vida. No regresó para el 2002.<br />

Ese año, a Sammy le fue muy bien. Retornó a la mágica cifra de los 60<br />

pegando 64, convirtiéndose en el primer y único jugador con tres campañas<br />

de al menos 60 cuadrangulares.<br />

Sin embargo, Sammy fue tan solo parte del show ese año. Barry Bonds se<br />

presentó rejuvenecido con una temporada de 73 jonrones, y todos se quedaron<br />

con la boca abierta.<br />

Bonds bajaría a 46 en el 2002 fruto de haber recibido 198 bases por bolas,<br />

rompiendo su propio record del año anterior cuando recibió 177.<br />

Sosa disparó 49 cuadrangulares y fue premiado con su segundo liderato.<br />

El 2003 fue especial para el dominicano. Un problema de salud con la uña<br />

del dedo grande del pie derecho se combinó con un bate roto al cual le<br />

descubrieron corcho, y Sammy perdió más de un mes de la temporada.<br />

El bate encorchado causó gran revuelo, Sammy admitió que era un bate que<br />

utilizaba en las prácticas y en algunas ocasiones, y que había sido un error usarlo<br />

en esa oportunidad, la noche del 3 de junio. Pidió excusas, lo sancionaron con<br />

7 juegos y estuvo fuera de junio 11 a junio 17. El árbitro principal, que decretó<br />

la falla, fue Tim McClelland.<br />

Empero, la oficina del comisionado sometió a rayos x unos 25 bates que él<br />

había utilizado anteriormente y que descansaban en el museo de Coopers-<br />

EN EL 2004<br />

SAMMY SOSA INGRESÓ<br />

AL SÉPTIMO LUGAR EN<br />

JONRONES DE TODOS<br />

LOS TIEMPOS.<br />

town y en el propio Wrigley Field, como recuerdos de sus hazañas. En ningún<br />

otro bate se encontró irregularidad.<br />

Sammy finalizó con 40 jonrones, pero ya había ingresado al club de los 500.<br />

Empezó esa temporada con 499, y su número 500 lo disparó el 4 de abril en<br />

Cincinnati, ante el derecho Scott Sullivan. Bonds finalizó con 45, y Jim Thome<br />

fue el líder de jonrones de la liga con 47.<br />

El resto es asunto de seguir avanzando en la lista de los mejores jonroneros<br />

de todos los tiempos.<br />

Para agosto del 2004, Sosa había pasado a Reggie Jackson, en el 8vo. puesto<br />

de por vida con más de 563 cuadrangulares. Había dejado atrás nombres tan<br />

famosos como Ted Williams, Willie McCovey, Mickey Mantle, Mike Schmidt.<br />

Su gran producción jonronera en el período de 5 años (1998-2002) le había<br />

facilitado establecer algunos records.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

384<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

385<br />

Sus 292 jonrones en dicho período representaron la cifra más alta para<br />

cualquier jugador en la historia, aparte de ser el único con 3 temporadas con<br />

más de 60.<br />

En el 2003 se apoderó del record de más cuadrangulares para el equipo de<br />

los Cachorros, que estaba en poder de Ernie Banks (512).<br />

- Sus 4 temporadas con más de 50 jonrones lo ubican junto a Mark McGwire<br />

y Babe Ruth, ambos con 4 también, en un grupo especial.<br />

- Posee la marca de ambas ligas para más jonrones en un período de 5 años<br />

(292), para 6 años (328), para 7 años (368) para 8 años (404), y para 9 años<br />

(429).<br />

- Suma 8 temporadas seguidas con más de 100 empujadas, formando parte<br />

de un grupo exclusivo junto a los inmortales Mel Ott y Willie Mays.<br />

-En 1998 impuso nuevo record de más jonrones para un mes con 20, en junio.<br />

-Es el único miembro de los Cachorros en combinar el 30-30 (jonrones y robos<br />

de bases, es decir velocidad y poder), lo cual materializó dos veces, 1993 y 1995.<br />

- Junto a McGwire, fue electo El Hombre del Año de 1998 por Sports<br />

Illustrated y The Sporting News.<br />

-En 1998 recibió el Premio Roberto Clemente como Hombre del Año<br />

elegido por Major League Baseball.<br />

- Fue electo el Más Valioso del tour de las Grandes Ligas que visitó Japón<br />

en 1998 bateando de 24-12, para .500, con 3 jonrones y 9 impulsadas.<br />

- En 1999 fue electo en el Equipo del Siglo de los Cachorros.<br />

- En junio 8 del 2003 consiguió el hit 2000 de su carrera, un sencillo ante<br />

el mexicano Juan Acevedo, de los Yanquis.<br />

El dinero ha abundado en forma que ellos nunca sospecharon.<br />

Cuando firmó con Texas, el equipo mayor en 1989, ganó 68 mil dólares.<br />

El peso dominicano para ese entonces estaba al 9 por 1.<br />

Los Cachorros le pagaron 2.9 millones en 1994, 5.5 millones en 1997, 9<br />

millones en 1999, 12 millones en el 2001, y 16 millones en el 2004.<br />

Ya la miseria es parte de la historia de la familia. Como lo fue el alimentarse<br />

con la caña cuando no aparecía ninguna otra cosa.<br />

Maiky es otro hombre, tiene una inmensa fortuna, mansiones, carros, propiedades,<br />

fama y gloria.<br />

¡Ay! si lo viera ahora la partera que lo trajo al mundo la tarde del 12 de<br />

noviembre de 1968 en una pobre casita en los cañaverales del Ingeniero Consuelo,<br />

de San Pedro de Macorís.<br />

Seguro lloraría de alegría.<br />

BÉISBOL IGUAL A DINERO<br />

Es probable que uno de cada mil jugadores que ingresan al béisbol tenga<br />

tantos logros como Sammy Sosa. O uno en un millón.<br />

Mireya Sosa y toda su familia se alegran de que haya sido su hijo uno de los<br />

escogidos.


PEDRO MARTÍNEZ<br />

PEDRO MARTÍNEZ<br />

GANADOR DE TRES<br />

PREMIOS CY YOUNG.<br />

Cuando Alex Rodríguez firmó su histórico contrato de 252 millones de<br />

dólares por 10 años con los Vigilantes de Texas en el invierno del año 2001,<br />

los norteamericanos se sintieron maravillados.<br />

Algunos de ellos, aplastados. No concebían tanto dinero para un solo atleta.<br />

Los dominicanos también se maravillaron.<br />

Sentían orgullo de que un pelotero descendiente de su país, como Alex,<br />

fuese el afortunado. Pero, justo es decirlo, ya la fanaticada dominicana había<br />

atravesado por ese tipo de sentimiento años atrás.<br />

Fue en noviembre de 1998 cuando otro criollo, Pedro Martínez, se convirtió<br />

en el jugador mejor pagado de las Grandes Ligas. El contrato de ese entonces fue<br />

de 75 millones por 6 años, y Boston lo anunció con bombos y platillos. Había,<br />

incluso, una opción para un 7mo. año por 17.5 millones (2004), la cual fue ejercida<br />

por el club.<br />

Boston tenía razones de sobra para la algarabía pues había conseguido a<br />

quien sería el mejor lanzador del negocio en los siguientes años.<br />

Tan bueno, diríamos, que en un período de 5 años logró 3 premios Cy<br />

Young, que galardona al mejor lanzador de cada temporada. Pedro consiguió<br />

el primero antes de llegar a Boston, en 1997 con los Expos de Montreal.<br />

PEDRO MARTÍNEZ


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

388<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

389<br />

Con los Medias Rojas ganó su segundo en 1999 e inmediatamente en el<br />

2000 un tercero. Es decir, en 4 años se había quedado con 3 premios Cy Young,<br />

y esas eran palabras mayores.<br />

Además, en los siguientes años sentaría cátedras del buen lanzar. En cinco<br />

ocasiones sería el líder de efectividad de la liga, y ha mantenido, desde entonces,<br />

un promedio de ganados y perdidos por encima de los 700, el número uno<br />

en la historia del juego.<br />

¿Quién era este joven lanzador, de apenas 175 libras y 5 pies 11 pulgadas<br />

Cabe decir que en principio Pedro era identificado como el hermano menor<br />

de Ramón (Martínez), quien estaba abriéndose pasos firmes con los Dodgers<br />

de Los Ángeles.<br />

En los años siguientes, Ramón sería un pitcher de sobrada calidad. Ganó<br />

20 juegos en 1990, tiró un juego sin hit ni carrera a Florida en 1995 y ponchó<br />

18 bateadores a Atlanta en un partido de 9 innings.<br />

Frente a esas credenciales, no era difícil presentarse en sociedad como el<br />

hermanito menor. Pero no se trataba de eso. Pedro avanzaría con sus propios<br />

recursos, y se elevaría tan alto como para dejar atrás a su propio hermano. Los<br />

hechos sucederían de otra forma.<br />

Pedro fue firmado en 1988, y jugó sus dos primeros campeonatos en la liga<br />

de verano de República Dominicana. Luego, por méritos propios, dio el salto<br />

a las ligas menores norteamericanas.<br />

Venía de un ambiente familiar roto y pobre. Su madre, Leopoldina Martínez,<br />

era nativa de Hato Mayor y había venido a Santo Domingo a hacer labores<br />

domésticas. Eso incluía los trabajos de lavado y planchado de ropa para<br />

conseguir un dinerito.<br />

Su padre, Paulino Jaime, era un personaje especial. Se ganaba la vida en<br />

calidad de vigilante, primero en el gobierno y luego en casas privadas. En uno<br />

de esos trabajos conoció a la que sería su esposa.<br />

Vivían en la parte alta de la ciudad (Ensanche Capotillo), y allí nacieron<br />

los dos primeros hijos, Ramón y Luz María. Pero luego se mudaron a Manoguayabo,<br />

un sector pobre en las afueras de Santo Domingo, donde vendrían<br />

otros hijos, uno de ellos Pedro.<br />

Paulino Jaime era un gran aficionado al béisbol, era pitcher y según confiesan<br />

quienes lo vieron lanzar en el propio Manoguayabo, tenía mucha calidad.<br />

Algunos familiares atribuyen a Paulino la calidad heredada tanto de Ramón<br />

como de Pedro. (Un tercer hermano, Jesús, fue firmado en los años 90,<br />

pero no pudo triunfar. Es zurdo).<br />

Después, sucedería lo que ocurre en muchos hogares. El matrimonio se<br />

desbarató, y cada quien tomó su rumbo, pero eso no alejó a Pedro de su padre.<br />

Ni mucho menos a Ramón, pues ambos se mantuvieron atendiendo sus<br />

problemas de salud en la vista. Tanto Leopoldina como Paulino formarían<br />

nuevo hogar, cada quien por su lado.<br />

De ese ambiente salió Pedro hacia el estrellato.<br />

Cuando los Dodgers lo firmaron en 1988 varias personas lo tomaron bajo<br />

su padrinazgo. Primero, el jefe de scouts de los Dodgers, Rafael Ávila, con<br />

quien Pedro no mantendría una relación muy amistosa en los siguientes años.<br />

PEDRO MARTÍNEZ LLEGÓ A<br />

BOSTON EN 1998.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

390<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

391<br />

Pedro era de temperamento fuerte y rebelde. Ávila quería disciplina.<br />

Y después, con Eleodoro Arias, antiguo pitcher amateur, y Elvio Jiménez,<br />

ex jardinero de béisbol profesional y coach del Licey. Con ellos dos procreó y<br />

mantuvo una estrecha relación, incluso luego de haber triunfado.<br />

Estuvo un par de años más en las menores, antes de ser subido a las Grandes<br />

Ligas en 1992. Su relación con el capataz de los Dodgers, Tom LaSorda, y<br />

con el gerente general Fred Claire, resultó también infortunada.<br />

Con los Dodgers fue relevista intermedio, ganando 10 con 5 derrotas en<br />

1993 y efectividad de 2.61. Pedro tenía mucho en la bola, en cualquier liga<br />

que lanzaba ponchaba más que innings lanzados. Ese año ponchó 119 en 107<br />

innings, pero los Dodgers parecían no darse cuenta del diamante que tenían<br />

en sus manos. Al final de esa temporada se quedaron sin segunda base, y fueron<br />

al mercado a buscar. Encontraron en Montreal a Delino Deshields, realizando<br />

el cambio uno por uno en noviembre 19 de ese mismo año.<br />

Para esos días, ya estaba en marcha un enfrentamiento verbal entre Pedro,<br />

La Sorda, y los demás jerarcas de los Dodgers.<br />

La decisión de cambiarlo se produjo porque la organización no confiaba en<br />

Pedro como pitcher abridor. Decían que con su baja estatura y sus pocas libras<br />

no tendría futuro como pitcher abridor.<br />

La denuncia la haría el propio jugador. Y él mismo se encargaría, en los<br />

siguientes años, de desmentirla por completo.<br />

En Montreal se encontró un nuevo amigo, que sería como un padre por la<br />

gran confianza que le dio. Su nombre, Felipe Alou, manager de los Expos<br />

desde el año anterior.<br />

A partir del 94, Pedro fue pitcher abridor para los Expos. Fue aprendiendo<br />

y superándose hasta toparse con su primera gran campaña, 1997, con record<br />

de 17-8, y 1.90 de efectividad, líder de la liga.<br />

Pero lo que le dio forma a su gran actuación fueron 305 ponches en 241.1<br />

entradas. En promedio, tuvo 11.4 ponchados por cada 9 innings. Impactó al<br />

mundo del béisbol ganando el premio Cy Young de la Nacional.<br />

Impactó al mundo dominicano pues era el primer pitcher criollo en tener<br />

ese reconocimiento. Había detrás mucha frustración con Juan Marichal, a<br />

quien nunca le dieron el premio a pesar de su brillante carrera en la cual ganó<br />

más de 20 juegos en 6 ocasiones.<br />

Cuando vino al país le hicieron un recibimiento de héroe y no encontró<br />

espacio para los cientos de homenajes que le rindieron.<br />

Como siempre ocurría en esos tiempos, Montreal no tenía dinero para pagarle<br />

y debía cambiarlo antes de que llegara la agencia libre. El podía estar<br />

otro año con los Expos, pero era preferible, para esa franquicia, conseguir<br />

personal joven y dejar ir a su estelar lanzador.<br />

De esa manera se fue para Boston con su gran contrato. El negocio fue<br />

pactado en noviembre 18 de 1997, y los Expos recibieron 2 lanzadores jóvenes,<br />

Carl Pavano y Tony Armas Jr., venezolano.<br />

Pedro llegó a un club con una gran presión. La última vez que había ganado<br />

una serie mundial fue 1918, mientras sus vecinos, los Yanquis, eran frecuentes<br />

campeones.<br />

Dos años después de ser campeones, en 1920, Boston vendería a Babe Ruth<br />

a los Yanquis de New York, cambiándole el rostro al béisbol y a la franquicia.<br />

Después de ese cambio, Ruth transformó el béisbol con sus jonrones –«Ruth<br />

inventó el jonrón», es la frase–. Y los Yanquis ganarían 26 coronas mundiales<br />

desde entonces. Boston no volvió a ganar hasta el 2004.<br />

Es decir que nació, también, la manida frase de que los Medias Rojas estaban<br />

marcados con «La Maldición del Bambino».<br />

En Boston, Pedro estaría involucrado en esa leyenda, a veces para mal, a<br />

veces para bien.<br />

Sus batallas contra los Yanquis se convirtieron en enfrentamientos épicos.<br />

A veces los vencía, como aquella vez de septiembre 10 de 1999 cuando les<br />

lanzó juego de 1 hit con 17 ponches.<br />

A veces caía, y los Yanquis han sido el equipo más difícil para Pedro desde<br />

su llegada a la Liga Americana.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

392<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

393<br />

PEDRO MARTÍNEZ<br />

HA GANADO EN<br />

DOS OCASIONES MÁS<br />

DE 20 JUEGOS.<br />

En una oportunidad, en medio de la efervescencia de ambos clubes, Pedro<br />

se refirió al Bambino diciendo que podían incluírlo en la alineación, que<br />

para él no habría problema.<br />

Lo dijo en tono despectivo, y eso cayó muy mal en Nueva York encendiendo<br />

más la mecha. Pero no se trataba de hablar.<br />

Pedro se hizo gigante con Boston. En su primer año tuvo marca de 19-7 y<br />

2.89, y en los dos años siguientes estuvo superbo.<br />

En 1999 ganó la triple corona del pitcheo con 23-4 y fue líder de efectividad<br />

con 2.07, ponchando 313 en 231.1 innings, cifras extraordinarias.<br />

Su porcentaje de ponches subió a 13.2 por cada 9 innings. Obtuvo su<br />

segundo Cy Young.<br />

Y repitió con un tercer premio en el 2000 cuando finalizó con 18-6, y<br />

bajísima efectividad de 1.74, también el primero de la liga.<br />

La temporada del 2001 fue una espina en su carrera pues molestias físicas en<br />

el hombro derecho le impidieron actuar de manera normal y apenas tuvo 7-3,<br />

sometiéndose a una intensa preparación física. Quería evitar una operación.<br />

Regresó en el 2002 con 20-4 en una demostración de que su calidad estaba<br />

bien viva. Ese año se generó una gran disputa pues perdió cerradamente el Cy<br />

Young a manos de Barry Zito, de Oakland.<br />

Cuando comenzó la campaña del 2004, su record de 166 victorias, 67<br />

derrotas, le otorgaba un promedio de 712, el número uno de por vida para<br />

lanzadores con más de 200 decisiones.<br />

Tenía 2,426 ponchados en 2,079 innings, y ya le había pasado a Juan Marichal<br />

entre los dominicanos. (Juan finalizó con 2,303).<br />

También, fue 5 veces líder de efectividad y 3 veces líder de ponches.<br />

Una carrera excelsa, una lucha permanente contra aquellos que nunca<br />

creyeron en sus oportunidades de triunfo por su contextura física.<br />

En lo personal, ha preferido mantener su vida a discreción y secreto absolutos.<br />

Nunca ha dicho públicamente si alguna vez se ha casado ni cuantos<br />

hijos tiene, pidiendo en reiteradas ocasiones que le respeten esa parte.<br />

Pedro El Grande le pusieron hace mucho al muchacho de Manoguayabo, y<br />

lo ha demostrado con creces en el terreno de juego. Ha sido uno de los mejores<br />

de todos los tiempos.


ALEX RODRÍGUEZ<br />

O EL CHICO PERFECTO<br />

ALEX RODRÍGUEZ<br />

FIRMÓ EN EL 2001<br />

EL CONTRATO<br />

MÁS RICO DE<br />

GRANDES LIGAS.<br />

El mundo del béisbol se estremeció de arriba abajo en el invierno del 2000<br />

cuando el equipo Vigilantes de Texas anunció la firma de un acuerdo con el<br />

jugador Alex Rodríguez.<br />

El período era por 10 años y la suma involucraba 252 millones de dólares,<br />

un contrato tan sólo soñado por una estrella de cine.<br />

Pero allí estaba Tom Hicks, el dueño de Texas, mostrando todo su orgullo al<br />

firmar a quien se señalaba como el jugador más completo de las grandes ligas de<br />

béisbol en ese instante. Era, además, el más codiciado agente libre que se había<br />

presentado en mucho tiempo.<br />

Alex había cumplido su estadía obligatoria de 6 años con los Marineros de<br />

Seattle, el club que lo seleccionó como el pick número uno en junio de 1993,<br />

cumpliendo su sueño de ser atleta profesional.<br />

Pero Seattle no tenía dinero para pagarle lo que valía. De hecho, ellos<br />

habían estado dejando ir lo mejor de la escuadra cuando cambiaron a su estelar<br />

pitcher Randy Johnson 2 años antes.<br />

También estaban en planes de salir de la otra estrella, el jardinero Ken<br />

Griffey jr, lo cual harían un poco más adelante.<br />

En Seattle la vida no había sido tan mala.<br />

ALEX RODRÍGUEZ.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

396<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

397<br />

En el terreno de juego, desde que Alex llegó esporádicamente en 1994, el<br />

equipo había estado en pos-temporada en 3 oportunidades.<br />

Cuando empezó a jugar a tiempo completo en 1996, había logrado un título<br />

de bateo y otros honores. La fanaticada lo trataba bien, y el dinero estaba<br />

subiendo.<br />

Cuando se cumplieron los 6 años quiso probar en la agencia libre. Las pujas<br />

por contratarlo fueron muchas, y Texas se quedó con el mejor jugador.<br />

Irónicamente, las cosas no fueron bien para Texas. En lo personal, en sus<br />

tres primeros años, Alex tuvo las mejores estadísticas de su vida de jugador.<br />

Fue líder jonronero de la liga por tres años seguidos, lo cual no era común<br />

y apenas el tercer bateador en lograrlo desde 1932. (Sólo Harmon Killebrew,<br />

de Minnesota, en1962-64, y Griffey Jr., con Seattle, 1997-99).<br />

Se convirtió en el short stop de más jonrones en una campaña, superando<br />

la vieja marca de Ernie Banks, con 47, establecida en 1950. Eso lo hizo en su<br />

primer año en Texas, cuando disparó 55.<br />

En la defensa finalmente rompió el mito de que era más bateador que<br />

defensivo y obtuvo 2 guantes de oro como el mejor short de la liga, el 2002 y<br />

el 2003. El venezolano Omar Vizquel había ganado el Guante de Oro de la<br />

Americana por 9 años corridos.<br />

Había, sin embargo, una espina que dolía mucho, y de la cual él no era<br />

culpable. Texas había quedado en el sótano de su división en sus tres años allí,<br />

y eso molestaba. Algo había que hacer, y no estaba en sus manos. Fue el propio<br />

dueño del club, el señor Hicks, quien tomó la iniciativa.<br />

En marzo del 2004 Rodríguez fue transferido a los Yanquis de Nueva York,<br />

el más costoso y completo equipo de las Grandes Ligas. Texas recibió al dominicano<br />

Alfonso Soriano, y seguiría pagando una parte considerable del salario<br />

de Alex. Por demás, los Yanquis era el club de más coronas en toda la historia,<br />

el de mayor tradición.<br />

Es decir, Alex finalmente llegó al equipo de su ciudad natal, Nueva York,<br />

pues allí había nacido en julio 27 de 1975. Hasta ese instante todo encajaba.<br />

Tenía logros personales óptimos, era el mejor pagado y estaba en el mejor<br />

equipo de la actualidad, el club de más tradición ganadora: los Yanquis.<br />

Había sorprendido a todos otra vez cuando aceptó moverse a la tercera<br />

base, dejando su antigua posición de short stop, en la cual se había ganado 2<br />

guantes de oro corridos.<br />

Derek Jeter, su amigo de los primeros años en Grandes Ligas, continuaría<br />

en la posición 6 de los Yanquis y Alex pasaría a la famosa «esquina caliente».<br />

Craig Nettles, un antiguo jugador estrella de la posición, fue llamado por<br />

los Yanquis para instruir a Alex durante los entrenamientos. Para que le enseñara<br />

los secretos de un buen tercera base.<br />

Los retos en los Yanquis eran variados y relevantes. No solo triunfar en su<br />

nueva posición. También estaba el asunto de ayudar al equipo a seguir siendo<br />

ganador de su grupo, lo cual había hecho por 6 años consecutivos. Ayudar a<br />

llevarlo de nuevo a pos-temporada, posiblemente a la serie mundial. Otro reto;<br />

en ese instante, Alex había tenido 3 campañas corridas en Texas con más de 40<br />

cuadrangulares (52, 57 y 47), y en cada una de ellas había sido líder de la liga.<br />

ALEX RODRÍGUEZ<br />

FIRMA SOUVENIRS.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

398<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

399<br />

En Nueva York, ningún bateador derecho había disparado 40 jonrones<br />

desde que Joe DiMaggio tuvo 46 en 1937. El Yankee Stadium es un parque<br />

hecho para zurdos, no precisamente para bateadores derechos.<br />

El desafío y los retos estaban presentes de nuevo en la vida del joven jugador<br />

de 29 años de edad.<br />

DOMINICANO POR EXCELENCIA<br />

Alex nació en Nueva York la noche del 27 de julio de 1975, específicamente<br />

en un hospital de Manhattan.<br />

Su padre, Víctor Rodríguez, y su madre Lourdes Navarro, habían emigrado<br />

allí cada cual por su lado buscando lo que todo inmigrante busca: mejorar su<br />

nivel de vida. Víctor era nativo de San Juan de la Maguana, y allí se había<br />

destacado como un buen receptor amateur. Incluso jugó un buen softbol.<br />

Víctor y Lourdes se conocieron en Santo Domingo, pero se casaron en<br />

Nueva York. Luego del matrimonio, Víctor trabajaba en una tienda de zapatos.<br />

Lourdes se levantaba cada día a las 4 de la mañana para tomar tren e irse a la<br />

General Motors. Trabajaba en una línea de ensamblaje.<br />

Cuando el niño Alex fue creciendo, su padre le regaló un bate plástico de<br />

jugar béisbol. Fue la primera herramienta de béisbol que conoció el pequeñín.<br />

Cuando sus padres reunieron algún dinero decidieron retornar a Dominicana<br />

y así lo hicieron. Se instalaron en un vecindario cercano al Malecón,<br />

por el kilómetro 7 de la Avenida Independencia. Alex tendría 4 años y sus<br />

padres se dedicaron al negocio de farmacia. Habían otros dos hermanos.<br />

En Santo Domingo, el niño Alex fue creciendo en un ambiente de juego y<br />

asistía a clases. A los 7 años, el negocio de la familia no estaba bien, ni tampoco<br />

las relaciones matrimoniales de sus padres. Decidieron retornar a Estados<br />

Unidos, pero esta vez cambiaron de rumbo. Miami fue el nuevo destino.<br />

Viviendo en la ciudad de Miami apareció una mancha en la vida de la<br />

familia. Su padre decidió mudarse solo a Nueva York, prometiendo a su hijo<br />

regresar pronto.<br />

Nunca volvió, y eso quedaría grabado en la mente del pequeño Alex, que<br />

para ese tiempo contaba 8 años de edad.<br />

«Nunca pude entender cómo un padre puede abandonar a su familia. Quizá<br />

algún día pueda verlo y él me lo pueda explicar», diría Alex en una autobiografía,<br />

ya adulto.<br />

Doña Lourdes fue padre y madre. Trabajaba de mesera en un restaurante<br />

para mantener a sus hijos. Narra Alex que una noche, su madre llegó contenta<br />

pues había recibido muchas propinas. Tiró dólares y monedas encima de la<br />

mesa para que Alex contara el dinero. Había 40 dólares, una suma considerable<br />

que asombró al pequeño.<br />

Después la vida se hizo rutinaria. Se acostumbraron a la ausencia del padre<br />

y todos se dedicaron al estudio y al trabajo. Doña Lourdes trabajó fuerte para<br />

levantar a los pequeños.<br />

Las puertas al béisbol se abrieron por gravedad. Había cerca una escuela<br />

que tenía un buen programa de béisbol para jóvenes, dirigido por Juan Diego<br />

Arteaga, de descendencia cubana. Alex cuenta que iba todos los días a ver las<br />

prácticas y los juegos.<br />

Un día faltó el catcher, el señor Arteaga le preguntó si quería jugar y si<br />

podía hacerlo de receptor, y aceptó gustoso. Ahí se entabló la relación que<br />

cambiaría su vida.<br />

Se hizo amigo íntimo del hijo de Arteaga, llamado J.D., quien también<br />

jugaba béisbol. Más adelante conocería a Eddy Rodríguez, quien también dirigía<br />

un programa de béisbol y quien sería su coach y consejero.<br />

Su amigo de toda la vida.<br />

Su carrera de beisbolista tomó forma en Westminster Christian HighSchool.<br />

Allí fue donde aprendió a jugar el short, a fortalecer su cuerpo y a<br />

batear. Poco a poco, se convirtió en una estrella que traspasó los límites locales.<br />

En esos años, recibió un duro golpe pues el señor Arteaga falleció de un<br />

infarto. Eso lo unió más a su hijo J.D.<br />

Se convirtió en una estrella. Fue líder de su equipo en los campeonatos


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

401<br />

nacionales de preparatoria, y ya los scouts de las distintas universidades le<br />

echaban el ojo. También los de Grandes Ligas.<br />

En 1992 formaba parte del equipo nacional júnior, un honor reservado<br />

para los mejores.<br />

Tan rápido había sido su desarrollo que ni siquiera lo dejaron entrar al<br />

College. Al finalizar la high school estaba inscrito en el draft amateur de<br />

Estados Unidos, siendo electo por los Marineros como el número uno. Estábamos<br />

en junio de 1993.<br />

Antes de eso, el señor Arteaga lo había hecho miembro de Boys and Girls<br />

Clubs of Miami, la organización juvenil que lo acogería por siempre.<br />

Fue miembro del equipo nacional júnior, y estaba en México de gira cuando<br />

lo sorprendió el huracán Andrews, que devastó la ciudad de Miami. Pasó<br />

tres días sin tener comunicación con su familia.<br />

ALEX RODRÍGUEZ<br />

EL DÍA DE SU<br />

PRESENTACIÓN EN EL<br />

YANKEE STADIUM.<br />

También, como parte del programa escolar, había jugado fútbol americano<br />

y baloncesto. Sobre todo este último deporte le sigue gustando y lo practica<br />

cuantas veces puede.<br />

EL MILLONARIO<br />

Justo es decirlo: Alex Rodríguez no tuvo el origen tradicional del pelotero<br />

dominicano, cargado de miserias.<br />

No fue favorecido por un ambiente de abundancia, pero el hecho de haber<br />

nacido en Nueva York y que sus padres tuvieron un nivel cultural adecuado<br />

le facilitó su niñez. Es probable que las mudanzas de viviendas, y la partida<br />

del padre cuando tenía 8 años, hayan sido sus principales obstáculos.<br />

De cualquier forma, fue muy agradable la noticia de que se convirtiera en<br />

millonario cuando fue escogido número uno el 3 de junio de 1993. El dinero<br />

grande llegaría de una vez.<br />

Fernando Arguelles, un scout de los Marineros, fue el responsable final de su<br />

recomendación y firma. De hecho, el contrato firmado por Alex implicaba los<br />

tres primeros años y el dinero fue repartido para ser pagado precisamente en<br />

tres años.<br />

En cada uno de esos 3 años recibiría la suma de 442,333 dólares, totalizando<br />

US$1,326,999 dólares.<br />

¿Qué significaba eso Antes que nada, que doña Lourdes podía dejar su<br />

trabajo en el restaurante. Que podía tomarse un respiro en el largo trajinar de<br />

su vida pues incluso venía aquello de «casa propia».<br />

¿El padre Don Víctor estaba ausente en ese instante y tomaría un buen<br />

tiempo, hasta que Rodríguez triunfara en Grandes Ligas, antes de que pudieran<br />

encontrarse de nuevo.<br />

Finalmente eso sucedió y la paz llegó, aunque no involucró a la madre.<br />

Más que todo, el hijo perdonó al padre, que siguió alejado de la familia. Cada<br />

quien por su lado y con nueva pareja.<br />

El contrato también tuvo cláusulas especiales que tenían mucho que ver<br />

con el talento de Alex.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

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403<br />

Obligaba a Seattle a subirlo al equipo mayor en el mes de septiembre de<br />

cada año, incluso el primer año cuando lo enviaron a clase A.<br />

Por esa razón, en las estadísticas aparece que debutó en liga mayor en 1994,<br />

el primer año de su debut en el béisbol organizado.<br />

Su presentación se produjo el 8 de julio en un partido en la ciudad de<br />

Boston. Ese día Alex se fue de 3-0, pero disparó par de hits en el juego del día<br />

siguiente. «Empezó el show para ti», le dijo Griffey jr., la estrella del club.<br />

En ese su primer año sucedió algo bien gracioso. Alex empezó en clase A,<br />

luego lo subieron a doble A, a grandes ligas y antes de finalizar la temporada<br />

Seattle lo devolvió a las menores, pero a triple A. Es decir que visitó los cuatro<br />

niveles en un período de 6 meses.<br />

Cuando Seattle lo subió tenía 18 años de edad, y se convertiría en el más<br />

joven en debutar en los últimos 15 años. Participó en 17 partidos y tuvo<br />

promedio de .204, sin jonrón.<br />

Cuando finalizó la actividad en Estados Unidos, Alex aprovechó para jugar<br />

un poco en la pelota de invierno con los Leones del Escogido. Mostró su<br />

talento en los estadios dominicanos, pero no pudo conectar bien. En 80 turnos<br />

tuvo promedio de .175 y se marchó.<br />

Al año siguiente empezó en Jack Sonville, doble A, hasta que fue llamado<br />

de nuevo, bien entrada la temporada. En 1995 empezó en Calgary, triple A,<br />

pero luego se presentó al equipo mayor en 48 juegos, 5 jonrones y promedio<br />

de .232. Todavía estaba verde, pero solo en apariencia.<br />

Sin embargo, ya Seattle había decidido darle la posición a partir de 1996.<br />

Así se hizo y tuvo una temporada de ensueños, con 358 de promedio, 36<br />

jonrones, 12 remolcadas, 141 anotadas y 54 dobles.<br />

Alex ganó el título de bateo y se dijo, con mucha propiedad, que nunca<br />

jamás tendría otra campaña de estadísticas tan completas. Pero, no era enteramente<br />

así.<br />

El futuro le tenía muchas cosas reservadas. Como sus tres años de líder<br />

jonronero de la liga, todos con Texas.<br />

Su título de jugador más valioso de la Americana en el 2003 con números<br />

de 298 en bateo, 47 Hrs. y 118 remolcadas.<br />

Como sus dos guantes de oro siendo el mejor short stop de la liga 2 años<br />

seguidos. En el 2003, por ejemplo, fue líder en porcentaje de fildeo con 989<br />

cometiendo solo 8 errores.<br />

En el 2003 se ganó el premio Hank Aaron por tercer año seguido, como el<br />

jugador más ofensivo de su liga.<br />

El 2 de abril del 2003 disparó su cuadrangular número 300 ante Ramón<br />

Ortiz, de Anaheim, convirtiéndose en el jugador más joven en la historia de<br />

grandes ligas en llegar a esa cifra (27 años, 249 días). La marca anterior estaba<br />

en poder de Jimmie Fox.<br />

En el 2004 fue el jugador más joven en alcanzar los 350 cuadrangulares,<br />

proeza que estaba en poder de KenGrifey jr. Sus logros particulares en sus<br />

primeras 9 temporadas de liga mayor son excepcionales, acercándose a los 400<br />

jonrones en un período tan corto de 9 años.<br />

Desde su debut a tiempo completo en 1996 ha sido electo seguidamente al<br />

Juego de Estrellas, excepto en 1999. En el 2004, incluso fue escogido en su<br />

nueva posición de tercera base.<br />

Ha seguido el ejemplo de su principal ídolo, Cal Ripken, poniendo una<br />

dedicación extrema en su juego. Dos veces, en el 2001 y 2002, ha sido líder de<br />

partidos jugados llegando al máximo de 162. Fue líder de hits en 1998 con<br />

213, en total de bases en tres ocasiones, en dobles en el ‘98 con 54, en<br />

impulsadas en el 2002 con 142. Su gran producción a la ofensiva no se detiene,<br />

y en su defensa mejora cada día.<br />

TODO PERFECTO<br />

Una vez, cuando Alex empezó a jugar en Seattle en 1995-96, llegó mucho<br />

antes que todo el mundo al estadio…supuestamente.<br />

Encontró a dos compañeros en el cuarto de pesas haciendo preparación<br />

física.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

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Fue al terreno de juego y encontró a Edgar Martínez, el boricua, tomando<br />

prácticas de bateo.<br />

Al día siguiente, las prácticas finalizaron a las 4 de la tarde. Alex se quedó en<br />

el estadio y a las 6 salió de nuevo al terreno, y allí vio a Edgar Martínez practicando.<br />

¿Porqué tanto practicar Preguntó Alex a Edgar.<br />

«Es disciplina al trabajo. Sólo la práctica intensa te ofrece resultados buenos»,<br />

le dijo Martínez.<br />

De Cal Ripken aprendió igualmente cosas que marcarían su vida.<br />

«Tan solo tienes que tener disciplina de trabajo y respeto por el juego», le<br />

dijo Ripken un día cualquiera de marzo, previo a un juego de entrenamientos.<br />

Así le hablaban sus ídolos, y aprendió bastante.<br />

Su amigo Derek Jeter era la estrella de los Yanquis, y durante un buen<br />

tiempo se dio la circunstancia de que compartían plenamente. Cuando Alex<br />

iba a Nueva York se hospedaba en su casa. Lo mismo hacía Jeter cuando iba a<br />

Seattle.<br />

Finalmente, ambos se encontraron en el mismo equipo en el 2004.<br />

Alex ha ganado mucho dinero, en el béisbol y en publicidad.<br />

Su contrato de 10 años, firmado con Texas, le reporta en promedio 22<br />

millones por año.<br />

En octubre del 2002, quiso devolver algo de lo ganado haciendo una donación<br />

de 3.9 millones de dólares a la universidad de Miami.<br />

Cada invierno, es anfitrión de una cena anual que recauda fondos para la<br />

organización Boys and Girls Clubs of Miami, de la cual es uno de 3 voceros.<br />

Los otros son Colin Powell y el actor Denzel Washington.<br />

¿De su otro país, República Dominicana<br />

Aparte de su corta estadía cuando era niño, hemos narrado su actuación<br />

con el Escogido en el campeonato 1994-95.<br />

Regresa cada invierno, comparte con los periodistas y hace una que otra<br />

donación, sin muchos fines publicitarios. En Miami tiene la Fundación Alex<br />

Rodríguez.<br />

En el invierno del 2002, además, contrajo nupcias con la señorita Cinthia<br />

Scurtis, nacida en Estados Unidos, pero de padres de origen griego. A ella la<br />

conoció en un gimnasio y esperan su primer hijo para finales del 2004.<br />

Es posible que nunca lo haya imaginado, pero su carrera deportiva se ha<br />

desarrollado en un plano de perfección.<br />

Ha sido un atleta casi perfecto en el campo de juego y también un modelo<br />

para niños y jóvenes fuera del campo.<br />

Tan solo le ha faltado una meta por cumplir, y él lo confiesa en su pequeña<br />

biografía: «Algún día quiero ir al college y graduarme. No sé cómo lo haré,<br />

pero me hago la promesa yo mismo».<br />

Hasta ahora, finales del 2004, Alexander Emmanuel Rodríguez Navarro<br />

ha sido un caso excepcional.<br />

Lo más cerca al Chico Perfecto.


GRUPO ESPECIAL<br />

ALBERT PUJOLS.<br />

MANNY RAMÍREZ<br />

El curso de la temporada de Grandes Ligas 2004 conserva múltiples atractivos<br />

para la afición dominicana e internacional respecto a los jugadores nativos<br />

de Quisqueya.<br />

Ellos forman un grupo especial, y los nombres son muy sonoros. Manny<br />

Ramírez, Miguel Tejada, Vladimir Guerrero, Albert Pujols.<br />

En poco tiempo, algunos, han avanzado un camino de logros y éxitos, y se<br />

proyectan en forma brillante a largo plazo. Ramírez es uno de los más fuertes<br />

y eficaces bateadores que ha tenido el béisbol en los últimos 20 años.<br />

La rapidez de su swing y la fortaleza de su bateo hacia todos lados, lo confirman<br />

como uno de los más finos en el arte de batear.<br />

A los 31 años, Manny ha conseguido un liderato de bateo, un liderato de<br />

carreras empujadas y ha estado presente en 7 juegos de estrellas. Además, se acerca<br />

vertiginosamente a los 400 jonrones, cifra que deberá alcanzar en el 2005.<br />

Manny procede de un humilde barrio de la parte oriental de Santo Domingo.<br />

Se formó como pelotero en la ciudad de Nueva York, donde creció luego de<br />

haberse mudado su familia cuando él tenía algo más de 10 años.<br />

Su centro de desarrollo fue el béisbol de la escuela pública de Washington<br />

MANNY RAMÍREZ.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

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Heights. Fue un temible bateador jugando para George Washington High<br />

School, obteniendo galardones año tras año, especialmente en 1989, 90 y 91.<br />

Tantos logros tuvo allí que en 1999 fue introducido al Salón de la Fama de la<br />

Escuela Atlética de Nueva York junto a Bobby Thomson, el lanzador John<br />

Franco, el infielder Shawon Dunston y el baloncelista Nate –Tiny– Archibald.<br />

Fue drafteado por los Indios de Cleveland como selección número 1 en la<br />

ronda 13 de 1991. Luego de pasar por los circuitos menores entre 1991-92, hizo<br />

su debut en Grandes Ligas en la campaña de 1993 mostrando su explosivo bate.<br />

En 1994 tuvo su primera temporada completa, pero es a partir de 1995 que<br />

muestra todo su poder cuando produce 31 jonrones y 107 remolcadas. Después<br />

seguiría en forma estable su progreso.<br />

En 1998 dispara 45 cuadrangulares y 44 al año siguiente, cuando remolca<br />

165 carreras, imponiendo un record para jugadores latinos.<br />

Luego del 2000, Manny prueba la agencia libre y firma con Boston un<br />

extenso contrato de 8 años y 160 millones de dólares. El jovencito de Washington<br />

Heights había escalado alturas mayores.<br />

En el 2002, obtiene el liderato de bateo de la Americana con .349, y lo<br />

acompaña de 33 jonrones y 107 remolcadas.<br />

No sólo es un bateador de poder y un empujador natural. También batea<br />

para altos promedios, y lo prueba con sus .317 de por vida al comienzo del<br />

2004, uno de los mejores entre los jugadores activos. Manny nació en mayo<br />

30 de 1972.<br />

Especialistas lo proyectan con capacidad para hilvanar una carrera de 600<br />

jonrones por su juventud y la fuerza de su bate. El suyo es un talento<br />

excepcional.<br />

ALBERT PUJOLS<br />

Era el invierno del año 2002. Albert Pujols estaba de visita en Santo<br />

Domingo. Los barrios y amigos que visitó les eran familiares.<br />

Los Trinitarios, Villa Mella, Cristo Rey. En esos sectores populares había<br />

desarrollado su niñez y parte de su adolescencia. A mediados de los 90, cuando<br />

tenía 16 años y ya se veían sus condiciones de buen jugador de béisbol, su<br />

familia se movió al estado de Missouri, y el muchacho logró una beca de estudios<br />

en Maple Woods College, en Kansas City.<br />

En la liga escolar fue un destacado atleta, tanto que en poco tiempo, en<br />

1998, se graduó en Fort Osage High School, en la comunidad Independence,<br />

en el mismo estado. Dos veces ganó honores como el mejor beisbolista escolar<br />

en Missouri. La plataforma estaba montada y los Cardenales de San Luis<br />

lo escogieron y firmaron en la ronda 13 del draft de 1999.<br />

¿Qué pasó con Alberto Pujols en liga menor<br />

En el 2001 jugó clase A, doble A y un poco de triple A, especialmente en los<br />

play off. El sistema de las menores de los Cardenales lo movió por todos sus<br />

niveles. Sorpresivamente, cuando llegaron los entrenamientos de primavera del<br />

2001 Pujols fue invitado pues estaba en roster de 40. Tan solo había paseado un<br />

año por las menores, cuando la generalidad de los jugadores lo hacen por 3 y 4<br />

años, a veces más.<br />

Tan impresionante fue su actuación que decidieron dejarlo arriba pues el<br />

equipo no tenía un tercera base titular en esos momentos.<br />

La sorpresa fue mayúscula. Pujols se presentó con una temporada de 590<br />

turnos, promedio de .329, 37 cuadrangulares y 130 remolcadas, y naturalmente<br />

se ganó el premio de Novato del Año.<br />

El muchacho había impactado en la liga, no sólo en los Cardenales.<br />

Lo que siguió en los dos años siguientes fue igual o mejor.<br />

En el 2002 tuvo .314, con 34 jonrones y 127 impulsadas, y en el 2003 superó<br />

todo eso con .359, 43 jonrones y 124 impulsadas. Fue líder de bateo, en anotadas<br />

con 137, en hits con 212, en total de bases con 394, en dobles con 51, en extra<br />

bases con 95.<br />

Fue una campaña excepcional, y quedó segundo de Barry Bonds en la votación<br />

para el jugador más valioso de la Nacional.<br />

Con todo, recibió múltiples honores.


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411<br />

Los propios peloteros lo escogieron el jugador del año, en una votación<br />

llevada a cabo por Major League Baseball. También lo seleccionaron el Jugador<br />

Más Destacado.<br />

Fue declarado el Jugador del Año por The Sporting News, recibió el premio<br />

Hank Aaron, votado por los narradores y comentaristas, como el mejor<br />

bateador de la Liga. Igualmente, el premio «Silver Slugger» votado por managers<br />

y coaches.<br />

Se unió a Rogers Hornsby como los únicos jugadores en la historia de los<br />

Cardenales en reunir 40 jonrones y 200 hits en la misma campaña. Horsnby<br />

lo había hecho en 1922 con 42-250.<br />

En sus tres primeros años produjo 114 jonrones, empatando con Ralph<br />

Kiner en el record de las grandes Ligas para más cuadrangulares en las tres<br />

primeras campañas para cualquier jugador.<br />

Se unió a José Canseco y Mark McGwire como los únicos tres peloteros<br />

que han disparado al menos 30 jonrones en cada una de sus 3 primeras temporadas.<br />

Y para mostrar el gran valor de su juego ofensivo, en esos tres años<br />

tuvo 227 ponches solamente, mientras recibía 220 bases por bolas.<br />

En el 2002, fue electo Hombre del Año por el capítulo de periodistas de<br />

San Luis, y recibió igual distinción del Club Atlético de Missouri ese mismo<br />

año. El Salón de la Fama de las Ligas Negras le entregó el premio Larry Doby<br />

en el 2002.<br />

En la defensa, San Luis lo ha usado en principio en tercera, left field y<br />

primera. En el 2004 lo han fijado en la primera, que parece su mejor base.<br />

En lo personal, Albert hizo prontamente hogar en San Luis casándose con<br />

Deidre, con quien ha tenido dos hijos, Isabella y A. J. Alberto Jr.<br />

Nacido en enero 16 de 1980, su juventud y su talento indican que está<br />

forjándose una carrera para la historia. Una nota muy particular lo constituye<br />

el historial de sus contratos y la cantidad de dinero percibida en cada<br />

oportunidad. En el 2001 jugó bajo el régimen de salario mínimo (300 mil<br />

dólares), en el 2002 le pagaron 600 mil y en el 2003 le subieron a 900 mil.<br />

¿Qué pasó entonces En el invierno del 2003 firmó un gran contrato de 7<br />

años y 100 millones de dólares. La fortuna llegó a sus puertas a corto plazo,<br />

mucho antes que a la gran mayoría de sus compañeros.<br />

Con 6 pies, 3 pulgadas y 235 libras de peso, desde cualquier punto de vista,<br />

ya tiene en marcha una actuación excepcional.<br />

MIGUEL TEJADA<br />

Miguel Tejada es un producto neto del béisbol. Su premio de jugador más<br />

valioso de la Liga Americana en el 2002 no fue casualidad. Así como otros<br />

galardones en su país y en Estados Unidos.<br />

Siendo jovencito en su pueblo natal, Baní, atendía tanto los estudios, el<br />

trabajo y, sobre todo, su juego de béisbol. Entre 10 y 15 años ciertamente iba<br />

a la escuela, pero también trabajaba en labores de construcción.<br />

Pero Miguel era un jugador de béisbol.<br />

El lo sabía, como también su familia. De manera que cuando los Atléticos<br />

de Oakland lo firmaron en suelo dominicano en 1993, bajo la tutela de Juan<br />

MIGUEL TEJADA.


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Marichal, estaban complacidos porque contrataron un auténtico beisbolista.<br />

Tejada ya se había hecho su propia historia en el béisbol amateur. Siempre<br />

estaba presente en los juegos de aficionados de la provincia, y en particular en<br />

partidos donde se regalaba algún dinero a los mejores.<br />

Ya adolescente, en los años previos a la firma, se ganó el mote de La Guagua<br />

porque era un remolcador natural de carreras. (La Guagua, o el autobús,<br />

lleva o remolca a una gran cantidad de personas).<br />

Tejada nació en Baní, en mayo 25 de 1976. Luego de triunfar, poca gente<br />

en su país sabía que era un hombre del Sur.<br />

Desde su ingreso al béisbol dominicano siempre jugó para las Aguilas Cibaeñas,<br />

y los fanáticos lo ubicaron, con cierta razón, en algún lugar del Cibao.<br />

Mas, no era así. Antes de subir a las mayores, tuvo que luchar duramente en el<br />

sistema de liga menor. Allí estuvo entre 1994-97, cuando finalmente Oakland<br />

lo subió al equipo mayor.<br />

Aún así, en 1998 retornó a doble A y triple A, hasta que hizo el equipo<br />

grande de manera definitiva este último año.<br />

Tejada se posicionó como short stop de los Atléticos, y su nombre tenía<br />

gran competencia.<br />

En el exterior de los Atléticos, la liga era dominada por tres grandes de la<br />

posición: Alex Rodríguez, Derek Jeter y Nomar Garciaparra.<br />

Tejada tuvo que batallar duro para escalar hasta allí.<br />

En el 2001, por ejemplo, tuvo promedio de 267, 31 Hrs. y 113 remolcadas,<br />

una campaña excelente. Pero, tenía de frente a esos otros que bateaban por lo<br />

general por encima de los 300 puntos.<br />

Su mejor chance llegó en el 2002 cuando pudo conectar para .308, además<br />

de 34 cuadrangulares y 131 impulsadas.<br />

No solamente puso alto los números ese año.<br />

También logró el premio de Más Valioso (MVP), galardón que ninguno de<br />

los otros tres había alcanzado hasta ese momento. (Alex lo lograría en el<br />

2003).<br />

Garcíaparra había sido campeón de bateo dos veces, Alex igualmente, y<br />

Jeter había sido más valioso en una serie mundial.<br />

Pero el MVP del 2002 colocó a Tejada definitivamente en el mapa de los<br />

mejores shorts de la liga, aquellos de buen guante y extraordinario bateo.<br />

En el 2003 repitió buenos números (278-27-106), y entonces se fue a la<br />

agencia libre para firmar un pacto de 5 años y 70 millones con los Orioles de<br />

Baltimore.<br />

«La Guagua» había llegado bien lejos. Ha sido uno de los más talentosos<br />

jugadores dominicanos de principios de siglo, y parece que estará en esos niveles<br />

por un buen tiempo.<br />

VLADIMIR GUERRERO<br />

A Vladimir Guerrero se le ha señalado como uno de los mejores jugadores<br />

de Grandes Ligas desde su debut en 1996.<br />

También, como uno de los más subestimados.<br />

Habla poco, y de hecho todavía, casi 10 años después de jugar en el gran<br />

VLADIMIR GUERRERO.


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negocio, necesita de un traductor para entrevistas con la prensa norteamericana.<br />

Su historia dice que estudió muy poco, y que ha podido explotar su gran talento<br />

como jugador en forma natural.<br />

Casi todos los libros de béisbol dicen que nació en Nizao, municipio en la<br />

provincia Baní. Pero no es así, en realidad.<br />

Vladimir y sus hermanos Wilton y Julio, también peloteros profesionales,<br />

nacieron en Don Gregorio, de Nizao.<br />

Es una pequeña comunidad a 1 hora de Santo Domingo, en la cual sigue<br />

viviendo junto a sus hermanos y su padre.<br />

Es parte de una familia de 5 hermanos, 4 varones.<br />

Varios miles de personas son los habitantes de Don Gregorio. Vladimir,<br />

desde luego, es el centro de atención.<br />

Allí es parte vital de la ciudad, pues luego de hacer fortuna ha invertido<br />

parte de sus recursos en la generación de empleos.<br />

Ha instalado una firma de materiales de construcción, también ha invertido<br />

en la agricultura y la pesca.<br />

Durante el invierno, usted se presenta de improviso a Don Gregorio, sin<br />

cita previa, y encuentra a Vladimir en un campo de softbol jugando con sus<br />

amigos de siempre.<br />

O tal vez tomando una cerveza en cualquier bar.<br />

A mediados del 2004, Vladimir construyó una residencia bien grande pues sus<br />

planes son continuar viviendo en Don Gregorio, a pesar de haber ganado 28<br />

millones de dólares en un pacto de 5 años con Montreal, que finalizó en el 2003.<br />

Pese, también, a un nuevo contrato de 72 millones y 6 años con Anaheim,<br />

el 12 de enero del 2004.<br />

¿Tanto dinero y seguir viviendo en este pequeño pueblo, donde el nivel de<br />

vida es bien bajo Vladimir es así.<br />

En sus años en Montreal, donó tickets para 30 niños de escasos recursos<br />

cada domingo mientras el equipo jugaba en Olimpic Stadium. Los ticket eran<br />

VIP y también costeaba comida para ellos durante su visita.<br />

Esa costumbre la ha continuado en su nuevo equipo, Anaheim. El habla<br />

con su bate y con su guante. Ha exhibido uno de los más poderosos brazos del<br />

béisbol en estos tiempos desde su posición en el jardín derecho.<br />

En el 2002, ingresó a un selecto grupo de 5 jugadores en la historia de las<br />

mayores con average de 300, 30 jonrones, 100 remolcadas y 100 anotadas en<br />

cinco temporadas seguidas, lo cual hizo en el período 1998-2002.<br />

Los otros son nombres tan ilustres como Lou Gehrig (9 años, 1929-37),<br />

Babe Ruth (7 años, 1926-32), Jimmie Foxx (5 años, 1932-36) y Frank Thomas<br />

(5 años, 1993-97).<br />

Al entrar al 2004 , Vladimir ya es un bateador de .323 de por vida, entre los<br />

5 primeros para jugadores activos.<br />

Cuando disparó su jonrón 200 en el 2003, se convirtió en el segundo más<br />

joven en la historia en alcanzar dicha cifra, igualando a Ken Griffey Jr. (26<br />

años, 182 días, lo mismo que Griffey Jr.).<br />

Además, ese mismo año fue el 5to. jugador en cosechar dos campañas<br />

seguidas de 30-30 (robos y jonrones), uniéndose a Willie Mays (1956-57),<br />

Bobby Bonds (1977-78), Ron Gant (1990-91), y Barry Bonds (1995-97).<br />

Fue tan espectacular esa actuación que se quedó a 2 Hr. del 40-40 (38<br />

jonrones y 40 robos), algo que solo han hecho otros tres jugadores.<br />

Cuando dejó a los Expos de Montreal, se llevó el record de más cuadrangulares<br />

de por vida de la franquicia con 234, dejando atrás a Andrew Dawson,<br />

quien produjo 225.<br />

Vladimir nació en febrero 26 de 1976. Su madre, María Altagracia Alvino,<br />

hacía labores domésticas. Su padre, Damian Guerrero, trabajaba en un camión<br />

de su propiedad transportando materiales de construcción.<br />

Todos, sin embargo, vivían modestamente pues la producción de dinero no<br />

era mucha.<br />

En principio tuvieron escuela primaria, y luego de ser adultos, tanto Vladimir<br />

como Wilton, intentaron terminar el bachillerato.<br />

Al quedarse a vivir con su gente de origen y hacer inversiones, ahora le


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dicen «El Dios del Pueblo». En el terreno ha hecho mucho, afincándose como<br />

uno de los mejores. Estuvo en el bosque derecho de la Liga Americana en el<br />

2004, su 5ta. Asistencia a estos clásicos de estrellas.<br />

Muy pronto, tal vez en el 2005, deberá traspasar la barrera de los 300<br />

jonrones. Dicen que no tiene límites. Tan solo queda esperar.<br />

LOS BEISBOLISTAS INMORTALES<br />

Siendo República Dominicana un país eminentemente beisbolístico, es<br />

lógico suponer que sus principales atletas inmortales provengan del llamado<br />

Deporte Rey. En el plano internacional, son varios los peloteros dominicanos<br />

que han recibido la distinción.<br />

Se destaca, por encima de todos, el lanzador Juan Marichal, el primero y el<br />

único nativo de Quisqueya elegido por las Grandes Ligas y con raíces sentadas<br />

en el Salón de la Fama de Cooperstown, la pequeña ciudad del estado de New<br />

York. Marichal es, desde luego, miembro del Pabellón de la Fama del Deporte<br />

Dominicano. Son varios los dominicanos, además, que han sido declarados<br />

inmortales en pequeñas ciudades, o en grandes ciudades norteamericanas, en<br />

cuyos equipos jugaron en su paso por las ligas menores.<br />

Ejemplos de esto son Mario Melvin Soto, quien fue instalado como inmortal<br />

por los Rojos de Cincinnati, con quienes desarrolló una brillante carrera<br />

de liga mayor. El propio Marichal es también inmortal para la ciudad de San<br />

Francisco y su equipo los Gigantes.<br />

Julián Javier fue instalado como inmortal en la ciudad de Columbus, donde<br />

jugó sus años de liga menor cuando perteneció a los Piratas de Pittsburgh.<br />

Javier triunfaría en grandes ligas con los Cardenales de San Luis, pero la ciudad<br />

de Charleston lo recuerda con mucho cariño.<br />

El Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano es el organismo que reconoce<br />

cada año a lo mejor de nuestro deporte. Lo hace desde 1967 cuando<br />

tuvo lugar el primer ceremonial, y desde entonces ha celebrado 38 eventos en<br />

forma seguida.<br />

Hasta octubre del 2004, un total de 267 deportistas nacionales y extranjeros<br />

han sido exaltados como inmortales entre atletas y propulsores. De ellos,<br />

83 pertenecen al béisbol, lo que representa un 31 %.<br />

El grupo es amplio, y presenta figuras tan notables como el propio Marichal,<br />

los 3 hermanos Alou (Felipe, Mateo y Jesús), los hermanos Olivo (Guayubín<br />

y Chichí), Manuel Mota, el propio Javier, Winston Llenas, entre otros.<br />

Irónicamente, uno de los grandes ejecutivos del béisbol de todos los tiempos<br />

en República Dominicana, Domingo Ernesto –Monchín– Pichardo, es<br />

miembro prominente entre los inmortales dominicanos, pero fue reconocido<br />

por sus logros como atleta de tenis de mesa (ping pong) en los años 50.<br />

Pichardo es parte, también, de un grupo de dominicanos inmortales en el<br />

Salón de la Fama de las Series del Caribe, evento que se celebra cada año<br />

desde 1996. Allí están jugadores del calibre de Pedro Borbón, Ricardo Carty,<br />

Georbe Bell y Manuel Mota.<br />

En el grupo de 83 inmortales dominicanos en béisbol figuran algunos como<br />

propulsores, aquellos que dieron origen a nuestros equipos o que tuvieron una<br />

destacada actuación en el terreno de juego, sea como managers o en otras<br />

funciones.<br />

Veamos la lista completa y algunos detalles relacionados a los inmortales<br />

más sobresalientes de las distintas etapas de nuestro béisbol.<br />

LUIS ALFAU: Fue uno de los pioneros en la formación de equipos de béisbol<br />

en las primeras décadas del siglo 20. Fue fundador del equipo Nuevo Club,<br />

antes de los años 20, y posteriormente fue protagonista en la formación de los<br />

Leones del Escogido, hecho acontecido el 17 de febrero de 1921. También<br />

intervino en la integración del conjunto Dragones de Ciudad Trujillo, en<br />

1937, gracias a la fusión del Escogido y del Licey de esos tiempos. Fue instalado<br />

inmortal en el ceremonial de 1979.<br />

JOAQUÍN ANDÚJAR: Un destacado lanzador de los años 80 y 90, en dos<br />

ocasiones ganó el mínimo de 20 victorias en las Grandes Ligas. Andujar tuvo<br />

20 ganados y 14 perdidos en 1984 y al año siguiente 21–, siempre con los


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Cardenales de San Luis. En una carrera de 13 años, tuvo 127-118 jugando<br />

para Houston, San Luis y Oakland. En la liga dominicana, se distinguió con<br />

Escogido, Estrellas y Tigres del Licey, sumando un total de 50 victorias. Andujar<br />

también tuvo momentos de gloria cuando ganó 2 juegos en la Serie Mundial<br />

de 1982 en que San Luis venció a los–Cerveceros de Milwaukee.<br />

RAFAEL ÁVILA: De nacionalidad cubana, ha tenido una gran influencia<br />

positiva en el béisbol dominicano desde su llegada al país en 1972. Para ese<br />

entonces, Ávila laboraba para la organización de los Dodgers de Los Ángeles,<br />

y fue enviado al país para supervisar los acuerdos de trabajo con equipos dominicanos,<br />

especialmente el Licey. El cubano se instaló en el país al cual<br />

tomó como residencia y segunda patria. Gracias a su iniciativa, en 1987 fue<br />

inaugurado en el sector Guerra, en las afueras de la capital, el más ambicioso<br />

proyecto de academia de béisbol que se había instaurado en el país. Campo<br />

Las Palmas fue su creación, y a partir de ahí empezó el crecimiento de nuestros<br />

beisbolistas en las Grandes Ligas pues otros siguieron sus pasos. Ávila<br />

también se involucró con las selecciones nacionales de béisbol amateur, y fue<br />

gerente general de los Azucareros del Este cuando estos se proclamaron campeones<br />

en 1995. Fue inmortalizado en 1996.<br />

HEMANOS BÁEZ: Constituyen una de las dos trilogías de famosos peloteros<br />

dominicanos, solo que les toco la época en que los negros no tenían acceso a<br />

las grandes ligas. Los hermanos Báez fueron bautizados como «Grillo A»,<br />

«Grillo B» y «Grillo C»…Ellos se llamaron Pedro Antonio, Andrés Julio y<br />

Luis Arturo, en el mismo orden de A, B y C. El Grillo A, Pedro Antonio, jugó<br />

desde los años 20 siendo un destacado tercera base. Era el manager del equipo<br />

de Santiago cuyos integrantes perdieron la vida en la tragedia de Río Verde,<br />

en 1948. Sus dos hermanos siguieron en los decenios siguientes, y el menor de<br />

ellos, Grillo C, jugó con Licey cuando la pelota de verano de 1951.<br />

RAFAEL BATISTA: Un producto genuino de San Pedro de Macorís. Se formó<br />

como pelotero en el Ingenio Consuelo. Inicialista, uno de los más poderosos<br />

bateadores zurdos que ha tenido el béisbol invernal dominicano, y jugó para<br />

las Estrellas Orientales durante 20 años. Es el 5to.mejor jonronero de nuestro<br />

béisbol con 45, y encabeza varios departamentos ofensivos. A pesar de su<br />

gran actuación en su país, Batista no tuvo suerte en las Grandes Ligas. Fue<br />

inmortalizado en 1991.<br />

GEORGE BELL: Uno de los más recios jonroneros que ha producido el país,<br />

brilló en las mayores con los Azulejos de Toronto en los años 80. En 1987<br />

disparó 47 cuadrangulares, siendo el primer dominicano en obtener el premio<br />

de Jugador Más Valioso. En total, disparó 265 jonrones en su carrera y por<br />

varios años mantuvo el liderato entre los dominicanos. Fue llevado al Salón<br />

de la Fama en 1998. Es, también, miembro del Salón de la Fama de la Serie<br />

del Caribe.<br />

PEDRO BORBÓN: Fue el primer relevista dominicano auténtico en Grandes<br />

Ligas, sobresaliendo con la Gran Maquinaria Roja de los años 70. Con<br />

Cincinnati, lanzador derecho nativo de Mao, tuvo 80 salvamentos, con efectividad<br />

de 3.52. También brilló con los Tigres del Licey, siendo factor importante<br />

en las coronas azules en Series del Caribe en 1971 y 1973.


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RICARDO CARTY: Es otro hijo del béisbol del Ingenio Consuelo, de San<br />

Pedro de Macorís. Debutó en Grandes Ligas en 1964 con los Bravos de Milwaukee,<br />

y su promedio de .330 le valió para disputar el título de Novato del<br />

Año. Posteriormente, ganaría el título de bateo de 1970 con alto promedio de<br />

.366, apenas el segundo dominicano en lograr tal distinción. Había perdido el<br />

1968 completo afectado de tuberculosis, pero tuvo un gran regreso. Tuvo una<br />

brillante carrera en el país manteniéndose por un largo período (hasta el 2004)<br />

como el líder jonronero de todos los tiempos con 59. Fue elegido inmortal en<br />

1989, y estuvo en el primer grupo de inmortales de la Serie del Caribe, en<br />

1996.<br />

MIGUEL DILONÉ: Ha sido el más excitante jugador que ha producido el<br />

béisbol dominicano en toda su historia. Brilló con las Águilas Cibaeñas en los<br />

años 70 y 80, como jardinero y gran robador de bases. Fue el primer jugador<br />

criollo que llenaba los estadios pues su gran capacidad en el robo de bases lo<br />

hizo famoso. Mantiene los records para robos de bases con 395 y para más hits<br />

con 877. En Grandes Ligas jugó para varios clubes, destacándose con los Indios<br />

de Cleveland. Fue exaltado inmortal en el año 2000 y ha permanecido en el<br />

béisbol en calidad de manager.<br />

CÉSAR GERÓNIMO: Brillante jardinero central, uno de los mejores de todos<br />

los tiempos. Brilló con los Rojos de Cincinnati que dominaron la Liga Nacional<br />

en los años 70. –Se le calificó como un maestro de la defensa, llegando a<br />

obtener 4 guantes de oro, exhibiendo sus cualidades en dos series mundiales.<br />

Fue jugador importante para los Tigres del Licey.<br />

ALFREDO GRIFFIN: Fue un destacado short stop en Grandes Ligas y exhibió<br />

sus cualidades durante 13 años en la liga dominicana con las Estrellas<br />

Orientales. Fue el primer dominicano en obtener el premio Novato del Año,<br />

logro obtenido en 1979 con los Azulejos de Toronto, compartido con el<br />

norteamericano John Castino.<br />

JULIÁN JAVIER: Todavía, al paso del tiempo, se le mantiene la calificación<br />

del mejor segunda base defensiva producido por República Dominicana. Sus<br />

cualidades defensivas lo proyectaron como el mejor de la Liga Nacional durante<br />

muchos años, incluso disputando esos honores con figuras relevantes. Jugó<br />

JOAQUÍN ANDÚJAR.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

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para los Cardenales de San Luis y para las Águilas Cibaeñas. Luego de su<br />

retiro, se ha mantenido ligado al béisbol profesional y ha sido manager de<br />

Escogido, Águilas, Caimanes y Gigantes del Cibao. El estadio de béisbol de su<br />

ciudad natal, San Francisco de Macorís, lo honra con su nombre.<br />

ENRIQUE LANTIGUA: Durante más de 4 décadas, fue una de las figuras más<br />

influyentes del béisbol profesional dominicano. Receptor de primera, se inició<br />

jugando en los años 20 con equipos de Santiago, su ciudad natal. Luego estuvo<br />

en el equipo Licey por un largo período, incluso en los años 50. Fue de los<br />

primeros gestores de la Federación Nacional de Peloteros Profesionales en<br />

1951, y desde allí colaboró al crecimiento de nuestro béisbol. Fue manager<br />

del equipo dominicano en los campeonatos mundiales de 1948 (campeón) y<br />

1950.<br />

WINSTON LLENAS: Ha brindado un largo servicio al béisbol profesional<br />

dominicano. Triunfó primero como atleta, en su posición original de tercera<br />

base, siendo miembro de las Águilas Cibaeñas por casi 20 años, en los decenios<br />

60 y 70. Cuando se retiró tomó las riendas de manager, luego ha sido gerente<br />

general y presidente, ofreciendo grandes triunfos al equipo cibaeño. Fue llevado<br />

al Salón de la Fama en 1990.<br />

JUAN MARICHAL: Ha sido lo más excelso que ha producido el país y América<br />

Latina entre los lanzadores. Ganó 243 y perdió 142, con 244 juegos completos<br />

en su carrera de 18 años en las Grandes Ligas. En la liga dominicana lanzó<br />

para el Escogido en los años 60, importando poco que hubiese ganado 20<br />

juegos o lanzado más de 200 innings en las mayores. Fue elegido al Salón de la<br />

Fama de Grandes Ligas en 1983, y en su país fue inmortalizado en 1980.<br />

MANUEL MOTA: Ha sido uno de los más extraordinarios jugadores dominicanos<br />

de siempre. Un brillante jardinero central, jugó 20 años en las Grandes<br />

Ligas, tuvo promedio de .304 de por vida, y durante un largo periodo fue<br />

dueño del record de más hits conectado en calidad de emergente, con 150, el<br />

cual fue roto recientemente por Lenny Harris. En su país, fue jugador del<br />

Licey y manager por varios campeonatos. Fue campeón de bateo por tres<br />

torneos seguidos, entre 1962-64, y su average de .333 es el más alto de todos<br />

los tiempos. Fue inmortalizado en su país en 1988.<br />

GUAYUBÍN OLIVO: Lanzador zurdo, fue una especie de leyenda para el<br />

béisbol dominicano. En los años 40 sobresalió en distintos escenarios, destacándose<br />

en la liga de Puerto Rico. En los años 50 firmó con los Piratas de<br />

Pittsburgh, y en 1961 hizo su debut en las mayores a la edad de 41 años.<br />

Estuvo durante 3 años en el Big Show, jugando brevemente también para los<br />

Cardenales de San Luis. En el béisbol dominicano fue una estrella con los<br />

Tigres del Licey, en 1960 estableció record de todos los tiempos con 160 ponchados,<br />

y sus 86 victorias es la máxima cantidad de la liga de por vida.<br />

FEDERICO –CHICHI– OLVIO: Hermano de Guayubín, es poseedor de una<br />

notable historia pues debutó en las Grandes Ligas a la edad de 35 años con los<br />

Bravos de Milwaukee. En su país, jugó para los Tigres del Licey, Estrellas<br />

Orientales y Aguilas Cibaeñas. Posee el record de más innings lanzados con<br />

1,335. Jugó también como refuerzo en Puerto Rico, Venezuela y México.<br />

ALONZO PERRY: Jugador norteamericano de extraordinarias cualidades.<br />

JUAN MARICHAL.


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MANUEL MOTA.<br />

Nacido en Birmingham, Alabama. Este formidable pelotero defendía la primera<br />

base, tiraba a la derecha, pero bateaba a la zurda. Fue refuerzo del Licey de<br />

1951 a 1958, y al año siguiente agotó una campaña con las Estrellas Orientales.<br />

En dos temporadas fue campeón de bateo (1954 y 1957-58), y su promedio de<br />

por vida en la liga fue de .310. Durante casi 40 años se mantuvo vivo su record<br />

de 27 juegos seguidos disparando de hit, y aún perdura su marca de 53 empujadas,<br />

logradas en el campeonato de 1953. Fue inmortalizado en 1995.<br />

HERMANOS ALOU: Felipe, Mateo y Jesús representan un grupo familiar de<br />

excepción en la historia del béisbol y del deporte dominicano. Provenientes<br />

de una humilde familia en la comunidad de Haina, Distrito Nacional, los<br />

Alou se hicieron atletas a base de determinación y talento. Felipe, el mayor,<br />

fue el primero en triunfar cuando debutó en Grandes Ligas en 1958 con los<br />

Gigantes de San Francisco. Felipe jugó por casi 20 años, y cuando se retiró<br />

fue nombrado manager de los Expos de Montreal (1992) dirigiendo ese club<br />

por espacio de 10 años. Luego fue nombrado también manager de los Gigantes<br />

de San Francisco. Mateo, jardinero, fue el único bateador zurdo y el primer<br />

dominicano en alcanzar un título de bateo, cuando terminó con .342 en<br />

1966 con los Piratas de Pittsburgh. Jesús fue el último en llegar, y desarrolló<br />

una buena carrera, tanto en liga mayor como en su país. Felipe cosechó lauros<br />

de manager en Venezuela, Puerto Rico y República Dominicana, aparte de<br />

una amplia foja en las ligas menores de Estados Unidos.<br />

PEPE LUCAS: José Saint-Claire era su nombre de pila. Fue uno de los mejores<br />

peloteros del país en los años 40 y 50. Fue refuerzo de primera línea en el<br />

béisbol de Puerto Rico, Venezuela, Colombia y Cuba. Era un destacado<br />

inicialista, siendo elegido el mejor primera base de todos los tiempos de la<br />

pelota dominicana. Fue manager del Escogido en varias ocasiones.<br />

MARIO SOTO: Un recio lanzador criollo, nativo de Baní, actuó para los<br />

Rojos de Cincinnati, de la Liga Nacional. Logró 100 victorias, y estableció un<br />

record de más ponches para pitchers latinos cuando abanicó 274 en la temporada<br />

1982. Lesiones en su brazo de lanzar lo obligaron a un temprano retiro<br />

cuando apenas tenía 32 años de edad. En su país, lanzó en forma magistral<br />

con los Leones del Escogido.<br />

TETELO VARGAS: Juan Esteban Vargas Marcano, nació en Santo Domingo<br />

a principios del siglo 20 (1906), y es dueño de una impresionante historia<br />

como beisbolista. Empezó a los 16 años jugando para el Escogido de los 20, y<br />

durante los siguientes 30 años se mantuvo activo en todas las ligas del Caribe:<br />

Puerto Rico, Cuba, Venezuela, las ligas negras. En 1936 jugó para las Estrellas<br />

Orientales, y allí se quedó para siempre entre los equipos dominicanos. En<br />

1953 fue líder bate del torneo de verano con promedio de .355, a la edad de<br />

47 años. Se le considera uno de los mejores peloteros dominicanos de todos<br />

los tiempos.


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BEISBOLISTAS INMORTALES DEL PABELLÓN DE LA FAMA<br />

DEL DEPORTE DOMINICANO<br />

(POR AÑO DE EXALTACIÓN)<br />

1967. Tetelo Vargas, Luis Ernesto Rodríguez –Burrulote–, Rafael Guerra<br />

–Fellito–, Pedro Alejandro San Mateo De La Rosa, Fernando Miranda –Pindu–<br />

1967. Enrique Hernández –Indio Bravo–, Francisco Rodríguez –Ninín–<br />

1968. Ventura Escalante –Loro–, Juan Bautista Perdomo –Pajarito–<br />

1969. Rafael Emilio Gómez –Sijo–, Horacio Martínez<br />

1970. Manuel Henríquez, Enrique Lantigua<br />

1971. Juan Delfino García –Bragañita–<br />

1972. Rafael Amable Alvarado –Sonlley–, Diómedes Antonio Olivo –Guayubín–<br />

1973. José Saint Claire –Pepe Lucas–, Luis Saint Claire –Guiguilucas–, Miguel<br />

Pinales –Turco Prieto–<br />

1974. Diógenes Lara, Tulio H. Pina<br />

1975. Rafael Vargas Marcano –Guagua–<br />

1976. René Velásquez, Luis Castro –Niño El Zurdo–, Pedro A. Báez –Grillo A–<br />

1977. Julian Javier<br />

1978. Gustavo Llubres, Juan Bautista Rodríguez –Gueba–<br />

1979. Juan Marichal, Miguel Ruiz<br />

1980. Federico Olivo –Chichí–<br />

1981. Felipe Alou, Pedro González, Joaquín Suncar<br />

1983. Andrés Julio Báez –Grillo B–, Mateo Rojas Alou<br />

1984. Osvaldo Virgil, Luis Arturo Báez –Grillo C–<br />

1984. Grupo de inmortales del Pabellón de la Fama en 2004.<br />

1985. Manuel Cáceres Mora –Manolete–, Baldomero Ureña –Mero–<br />

1986. Sijo Delmonte y Consuegra, Rafael Puesan –Mellizo–<br />

1987. Olmedo Suarez, Rafael A. Vargas –Papito–<br />

1988. Manuel Mota, Jesús Rojas Alou<br />

1989. Ricardo Carty, Aquiles Martinez<br />

1990. Winston Llenas –Chilote–, Juan Manuel Ortiz –Piñao–<br />

1991. Alcibiades Colón, Rafael Batista, Cesarín Gerónimo, Silvano Quezada<br />

1992. Pedro Borbón, Danilo Rivas<br />

1993. Luis María Muñoz –Gallego–, Federico Velásquez<br />

1994. Manuel Emilio Jiménez, Mario Soto<br />

1995. Alonzo Perry, Ramón Eligio Vargas –Tetelito–<br />

1996. Arnulfo Espinosa, Teodoro Martínez<br />

1997. Humberto Evangelista, Dámaso García<br />

1998. George Bell, Juan Ramón Ramos –Bombo–<br />

1999. Joaquín Andújar, Fidel Mejia<br />

2000. Elvio Jiménez, Miguel Diloné, Rufino Linares<br />

2001. Ramón De Los Santos –Pintacora–, Elías Sosa<br />

2002. Alfredo Griffin, Rafael Landestoy<br />

2003. Tony Peña, Rafael Ramírez –Rafaelín–<br />

2004. Bonny Castillo, Orlando Guerrero y Alejandro Peña.


BÉISBOL, UNA FUENTE DE RIQUEZA<br />

PLAZA 30-30 DE<br />

SAMMY SOSA EN SPM.<br />

POR ENRIQUE ROJAS<br />

Más que un deporte o un entretenimiento, el béisbol se ha constituido en<br />

la única vía de acumular riquezas para decenas de dominicanos, y en una de<br />

las principales fuentes de captación de recursos de República Dominicana<br />

como país. Al unísono del explosivo impacto que causan en el terreno de<br />

juego, los peloteros quisqueyanos también se han convertido en los que más<br />

dinero generan en las Grandes Ligas de los Estados Unidos.<br />

Mientras Juan Marichal, el único dominicano que ha sido electo al Salón<br />

de la Fama de Cooperstown, apenas amasó un millón de dólares en toda su<br />

carrera de 16 brillantes años, decenas de sus compatriotas aparecen a la cabeza<br />

de los listados de mejores pagados actualmente.<br />

Para la temporada del 2004, la lista de los mejores pagados era así: Manny<br />

Ramírez (22.5 millones), Alex Rodríguez (22 millones), Carlos Delgado (19.7<br />

millones), Derek Jeter (18.6 millones) y Barry Bonds (18 millones).<br />

Algunos dominicanos fueron los mejores pagados de sus respectivos clubes:<br />

Ramírez (22.5 millones/Boston), Rodríguez (22 millones/Yanquis),<br />

Sammy Sosa (16 millones/Cubs) y Vladimir Guerrero y Bartolo Colón (11<br />

millones/Anaheim).<br />

ALEX RODRÍGUEZ.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

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EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

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En diciembre del 2000 ocurrieron varios movimientos económicos que<br />

dejaron petrificados a los seguidores del béisbol.<br />

Los Rangers de Texas firmaron al torpedero dominicano Alex Rodríguez<br />

con el contrato más fabuloso de toda la historia de los deportes profesionales:<br />

10 años y 252 millones de dólares.<br />

Rodríguez se había convertido en agente libre tras finalizar su contrato con<br />

los Marineros de Seattle.<br />

El pacto de Rodríguez y los Rangers tenía exactamente el doble del alcance<br />

económico al contrato más grande anterior, que fue el que firmaron Kevin<br />

Garnett y los Timberwolves de Minnesota del baloncesto de la NBA, en 1997,<br />

por 126 millones de dólares y seis años.<br />

A los pocos días, Manny Ramírez, otro dominicano, firmó como agente<br />

libre con los Medias Rojas de Boston por ocho años y 160 millones de dólares.<br />

Mientras Rodríguez gana un salario promedio de 25 millones de dólares<br />

anuales, Ramírez devenga 20 millones por temporada.<br />

Mucho antes, en el invierno de 1997, los mismos Medias Rojas habían<br />

convertido al lanzador Pedro Martínez en el jugador más rico de todos los<br />

tiempos con un contrato de seis años y 75 millones de dólares. El trato incluía<br />

una séptima temporada por 17.5 millones, que elevó el costo del pitcher a<br />

92.5 millones por siete años.<br />

El jonronero Sammy Sosa firmó una extensión de cuatro años y 75 millones<br />

de dólares con los Cachorros de Chicago antes de la temporada del 2002,<br />

evitando la agencia libre al final de su contrato anterior, que fue de 43 millones<br />

de dólares por cuatro años.<br />

Solamente en el invierno del 2003, cuatro peloteros dominicanos lograron<br />

contratos garantizados que suman 294 millones de dólares por los próximos años.<br />

El inicialista Albert Pujols firmó una extensión de siete años y 100 millones<br />

con los Cardenales de San Luis. Pujols, el mejor bateador de las Grandes<br />

Ligas en sus primeras tres temporadas, no sería agente libre hasta después<br />

del 2006.<br />

El torpedero Miguel Tejada firmó por seis años y 72 millones con los Orioles<br />

de Baltimore después de quedar agente libre.<br />

El jardinero Vladimir Guerrero recibió 70 millones por cinco años y el<br />

lanzador Bartolo Colón 52 millones por cuatro años de parte de los Angelinos<br />

de Anaheim.<br />

El jardinero y antesalista Pedro Guerrero fue el primer dominicano millonario<br />

en las ligas mayores cuando devengó un salario de 1,270,000 dólares en<br />

1985 con los Dodgers de Los Angeles.<br />

Guerrero ganó 14,505,000 dólares en sus últimas ocho temporadas (entre<br />

1985 y 1992) con los Dodgers y los Cardenales de San Luis.<br />

Incluyendo el dinero comprometido en contratos a largo plazo, esta es la<br />

lista de los dominicanos más ricos de todos los tiempos en las Grandes Ligas.<br />

JUGADOR AÑOS CONTRATOS TOTAL<br />

Alex Rodríguez 1994-2010 264,026,000<br />

Manny Ramírez 1993-2008 175,020,000<br />

Sammy Sosa 1989-2005 124,443,000<br />

Albert Pujols 2001-2010 101,700,000<br />

Vladimir Guerrero 1997-2008 100,430,000<br />

Pedro Martínez 1993-2004 93,694,000<br />

Miguel Tejada 1997-2009 83,617,000<br />

Bartolo Colón 1997-2007 68,870,000<br />

Raúl Mondesí 1993-2004 65,470,000<br />

Moisés Alou 1990-2005 64,165,000<br />

CONTRATO DE A-ROD. El contrato original de Rodríguez, a quien apodan<br />

simplemente A-Rod en Estados Unidos, contenía cláusulas que lo hicieron<br />

único en su momento. Cuando el jugador fue traspasado por los Rangers a los<br />

Yanquis de New York en el invierno del 2003, el acuerdo tuvo que ser<br />

modificado en algunas de sus partes.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

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EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

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Uno de los puntos que recibió modificaciones fue el relativo a que Rodríguez<br />

podía convertirse en agente libre después del séptimo año del acuerdo.<br />

El pacto que originalmente firmó A-Rod con Tom Hicks, el dueño de los<br />

Rangers, estipulaba que el jugador ganaría 21 millones de dólares en los primeros<br />

cuatro años, 25 millones en el 2005 y 2006 y 27 millones en las últimas<br />

cuatro temporadas.<br />

El dominicano recibió un bono por firmar valorado en 10 millones de dólares<br />

y posee una garantía de que debe ser el jugador mejor pagado de las<br />

Grandes Ligas durante los últimos dos años de su contrato.<br />

Desde el 2001 hasta el 2010, Rodríguez está ganando 129,629 dólares por<br />

cada partido de su equipo.<br />

El Jugador Más Valioso de la Liga Americana en el 2003 y ganador de dos<br />

Guantes de Oro consecutivos en el campocorto aceptó cambiar a la tercera<br />

base y usar el número 13 en lugar de su tradicional #3 para pasar a los Yanquis.<br />

Rodríguez fue cambiado por el intermedista Alfonso Soriano, también dominicano,<br />

y un jugador a ser nombrado más tarde. En el cambio, los Rangers<br />

acordaron pagar 67 de los restantes 179 millones de dólares del contrato de<br />

A-Rod. La llegada de Rodríguez no solamente elevó la nómina de los Yanquis<br />

al total más elevado de todos los tiempos, 184.5 millones de dólares, sino<br />

también a la diferencia más grande entre el equipo más caro y el promedio de<br />

la industria, que fue de 69 millones en el 2004.<br />

Babe Ruth, cuyo número 3 está retirado en la franquicia de los Yanquis, fue el<br />

jugador mejor pagado del béisbol en los años finales de la década de los veinte y<br />

principio de los treinta, incluyendo 1927 (70 mil dólares) y 1930 (80 mil dólares).<br />

IMPACTO EN RD. El béisbol de Grandes Ligas inyecta a la economía de<br />

República Dominicana más de 76 millones de dólares anualmente, de acuerdo<br />

a un estudio realizado por la Oficina del Comisionado en julio del 2003.<br />

La inversión de los 30 equipos y la propia Oficina del Comisionado de<br />

Major League Baseball (MLB) supera por mucho cualquier otro renglón de la<br />

economía dominicana.<br />

De acuerdo al informe «Perfil del impacto económico de la industria de las<br />

Grandes Ligas en la República Dominicana», la inversión de las ligas mayores<br />

en Quisqueya alcanza los 76 millones de dólares anualmente (76,001,305, para<br />

ser exactos) con la creación de 1,200 empleos directos y otros 900 indirectos.<br />

El impacto de esa inversión se hace sentir en la generación de divisas, la<br />

creación de empleos y sus efectos multiplicadores en las comunidades pobres<br />

y el sector informal. El impacto económico de la MLB en Dominicana se<br />

divide en siete renglones básicos: Pagos de bonos a nuevos jugadores, operación<br />

de academias para desarrollar peloteros, salarios de jugadores de las Grandes<br />

Ligas, salarios de los jugadores de las ligas menores, Liga Dominicana de<br />

Verano, viajes de observación hacia la República Dominicana y donaciones y<br />

apoyo a organismos gubernamentales.<br />

«El estudio fue realizado con la intención de conocer exactamente cual es<br />

nuestra presencia real en el país. Una copia del informe fue entregado al gobierno<br />

dominicano», dijo Rafael Pérez, administrador de la Oficina del Comisionado<br />

de la MLB en Santo Domingo.<br />

ALEX RODRÍGUEZ.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

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PEDRO MARTÍNEZ.<br />

Según el estudio, los 79 jugadores dominicanos en los rosters oficiales de<br />

las Grandes Ligas el día inaugural de la temporada del 2003 devengaron un<br />

salario de 209,510,900 dólares. La cifra aumenta, según son ascendidos, desde<br />

las ligas menores, otros jugadores.<br />

Los analistas de la MBL consideran que al menos un 20 por ciento de los<br />

salarios de los dominicanos estelares entra a su país. Asimismo, 694 dominicanos<br />

que jugaron en las ligas menores de Estados Unidos en el mismo período<br />

ganaron 4,377,500 dólares. El estudio solamente contempla que al menos<br />

el 50 por ciento de ese dinero ingresa directamente a República Dominicana.<br />

Entre el 2000 y el 2003, el béisbol pagó un promedio de 13.8 millones<br />

de dólares en bonos a jóvenes jugadores dominicanos para pasar al profesionalismo.<br />

Por ejemplo, en el 2001 se firmaron 442 nuevos jugadores por un valor<br />

global de 16,390,750 dólares.<br />

La operación de 30 academias, auspiciadas por las organizaciones de la<br />

MLB, más la única sucursal de la Oficina del Comisionado en todo el mundo,<br />

representapara la industria del béisbol una inversión de 14.7 millones de dólares<br />

anualmente. La Liga de Verano (2.82 millones) y los viajes de observación<br />

(360 mil dólares) también suponen una importante inversión.<br />

«También vale la pena mencionar el valor agregado del sector informal,<br />

cuyas operaciones dependen exclusivamente de la presencia del béisbol de las<br />

Grandes Ligas. Aunque no colocamos una cifra sobre este valor, podemos<br />

testimoniar que son cientos de personas que desarrollan actividades para lograr<br />

la firma de prospectos», dijo el informe.<br />

El estudio agrega que posiblemente el renglón más grande y difícil de cuantificar<br />

es el «name reconigtion» o el haber proyectado el nombre de la República<br />

Dominicana a muchos países del mundo a través de sus jugadores estelares.<br />

«Es importante incentivar y proteger dicha inversión para que sea sostenible<br />

y permanente. La República Dominicana disfruta de este impacto positivo<br />

debido a su gran producción de peloteros de calidad y de dirigentes y<br />

ejecutivos», puntualiza en informe.<br />

«Sin embargo, esta inversión de los últimos años ha sido afectada negativamente<br />

por una serie de acontecimientos, tales como demandas legales exageradas<br />

a los equipos y la falsificación de documentos, resultando así en un<br />

aumento de los costos, sin dejar de mencionar la siempre presente competencia<br />

de otros países», agregó el estudio.


EL BÉISBOL DOMINICANO: 70 AÑOS DE HISTORIA 1891-1961<br />

436<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO: 70 AÑOS DE HISTORIA 1891-1961<br />

437<br />

CRIOLLOS CON MEJORES SALARIOS EN GL<br />

ALEX RODRÍGUEZ<br />

1994. Seattle Mariners. $442,333<br />

1995. Seattle Mariners. $442,333<br />

1996. Seattle Mariners. $442,334<br />

1997. Seattle Mariners. $1,062,500<br />

1998. Seattle Mariners. $2,162,500<br />

1999. Seattle Mariners. $3,112,500<br />

2000. Seattle Mariners. $4,362,500<br />

2001. Texas Rangers. $22,000,000<br />

2002. Texas Rangers. $22,000,000<br />

2003. Texas Rangers. $22,000,000<br />

2004. NY Yankees. $21,726,881<br />

11. MLB. $99,753,880<br />

MANNY RAMÍREZ<br />

1993. Cleveland Indians. $109,000<br />

1994. Cleveland Indians. $111,000<br />

1995. Cleveland Indians. $150,000<br />

1996. Cleveland Indians. $1,100,000<br />

1997. Cleveland Indians. $2,100,000<br />

1998. Cleveland Indians. $2,850,000<br />

1999. Cleveland Indians. $4,350,000<br />

2000. Cleveland Indians. $4,250,000<br />

2001. Boston Red Sox. $13,050,000<br />

2002. Boston Red Sox. $15,462,727<br />

2003. Boston Red Sox. $20,000,000<br />

2004. Boston Red Sox. $20,409,542<br />

12. MLB . $83,942,269<br />

PEDRO MARTÍNEZ<br />

1993. Los Angeles Dodgers. $119,000<br />

1994. Montreal Expos. $200,000<br />

1995. Montreal Expos. $270,000<br />

1996. Montreal Expos. $315,000<br />

1997. Montreal Expos. $3,615,000<br />

1998. Boston Red Sox. $7,575,000<br />

1999. Boston Red Sox. $11,100,000<br />

2000. Boston Red Sox. $11,500,000<br />

2001. Boston Red Sox. $13,000,000<br />

2002. Boston Red Sox. $14,000,000<br />

2003. Boston Red Sox. $15,500,000<br />

2004. Boston Red Sox. $17,500,000<br />

12. MLB. $93,694,000<br />

SAMMY SOSA<br />

1989. Texas Rangers. $68,000<br />

1990. Chicago White Sox. $100,000<br />

1991. Chicago White Sox. $150,000<br />

1992. Chicago Cubs. $180,000<br />

1993. Chicago Cubs. $745,000<br />

1994. Chicago Cubs. $2,950,000<br />

1995. Chicago Cubs. $4,300,000<br />

1996. Chicago Cubs. $4,750,000<br />

1997. Chicago Cubs. $5,500,000<br />

1998. Chicago Cubs. $8,325,000<br />

1999. Chicago Cubs. $9,000,000<br />

2000. Chicago Cubs. $11,000,000<br />

2001. Chicago Cubs. $12,500,000<br />

2002. Chicago Cubs. $15,000,000<br />

2003. Chicago Cubs. $16,000,000<br />

2004. Chicago Cubs. $16,875,000<br />

16. MLB . $107,443,000<br />

MOISÉS ALOU<br />

1990. Pittsburgh Pirates. $100,000<br />

1992. Montreal Expos. $110,500<br />

1993. Montreal Expos. $210,000<br />

1994. Montreal Expos. $1,415,000<br />

1995. Montreal Expos. $3,000,000<br />

1996. Montreal Expos. $3,050,000<br />

1997. Florida Marlins. $4,500,000<br />

1998. Houston Astros. $5,020,000<br />

1999. Houston Astros. $5,000,000<br />

2000. Houston Astros. $5,250,000<br />

2001. Houston Astros. $5,250,000<br />

2002. Chicago Cubs. $6,000,000<br />

2003. Chicago Cubs. $9,500,000<br />

2004. Chicago Cubs. $9,500,000<br />

13. MLB. $52,665,000<br />

RAÚL MONDESÍ<br />

1993. Los Angeles Dodgers. $109,000<br />

1994.Los Angeles Dodgers. $126,000<br />

1995. Los Angeles Dodgers. $435,000<br />

1996. Los Angeles Dodgers. $950,000<br />

1997 Los Angeles Dodgers. $2,700,000<br />

1998. Los Angeles Dodgers. $5,500,000<br />

1999. Los Angeles Dodgers. $9,000,000<br />

2000. Toronto Blue Jays. $10,000,000<br />

2001. Toronto Blue Jays. $11,500,000<br />

2002. Toronto Blue Jays. $11,000,000<br />

2003. New York Yankees. $13,000,000<br />

2004. Piratas/Angels. $1,150,000<br />

12. MLB. $65,470,000<br />

VLADIMIR GUERRERO<br />

1997. Montreal Expos. $150,000<br />

1998. Montreal Expos. $230,000<br />

1999. Montreal Expos. $1,050,000<br />

2000. Montreal Expos. $3,500,000<br />

2001. Montreal Expos. $6,000,000<br />

2002. Montreal Expos. $8,000,000<br />

2003. Montreal Expos. $11,500,000<br />

2004. Anaheim Angels. $11,000,000<br />

8. MLB. $41,430,000<br />

MIGUEL TEJADA<br />

1997. Oakland Athletics. $150,000<br />

1998. Oakland Athletics. $172,000<br />

1999. Oakland Athletics. $230,000<br />

2000. Oakland Athletics. $290,000<br />

2001. Oakland Athletics. $2,025,000<br />

2002. Oakland Athletics. $3,625,000<br />

2003. Oakland Athletics. $5,125,000<br />

2004. Baltimore Orioles. $4,788,958<br />

8. MLB. $16,405,958<br />

ALBERT PUJOLS<br />

2001. St. Louis Cardinals. $200,000<br />

2002. St. Louis Cardinals. $600,000<br />

2003. St. Louis Cardinals. $900,000<br />

2004. St. Louis Cardinals. $7,000,000<br />

4. MLB. $8,700,000<br />

BARTOLO COLÓN<br />

1997. Cleveland Indians. $150,000<br />

1998. Cleveland Indians. $180,000<br />

1999. Cleveland Indians. $625,000<br />

2000. Cleveland Indians. $1,125,000<br />

2001. Cleveland Indians. $2,625,000<br />

2002. Cleveland Indians. $4,925,000<br />

2003. Chicago White Sox. $8,250,000<br />

2004. Anaheim Angels. $11,000,000<br />

8. MLB. $27,870,000<br />

RAMÓN MARTÍNEZ<br />

1989. Los Angeles Dodgers. $85,000<br />

1990. Los Angeles Dodgers. $150,000<br />

1991. Los Angeles Dodgers. $485,000<br />

1992. Los Angeles Dodgers. $725,000<br />

1993. Los Angeles Dodgers. $1,775,000<br />

1994. Los Angeles Dodgers. $2,687,500<br />

1995. Los Angeles Dodgers. $3,925,000<br />

1996. Los Angeles Dodgers. $4,800,000<br />

1997. Los Angeles Dodgers. $4,800,000<br />

1998. Los Angeles Dodgers. $4,800,000<br />

1999. Boston Red Sox. $1,500,000<br />

2000. Boston Red Sox. $6,320,000<br />

12. MLB . $32,052,000<br />

JOSÉ OFFERMAN<br />

1990. Los Angeles Dodgers. $100,000<br />

1991. Los Angeles Dodgers. $115,000<br />

1992. Los Angeles Dodgers. $135,000<br />

1993. Los Angeles Dodgers. $300,000<br />

1994. Los Angeles Dodgers. $515,000<br />

1995. Los Angeles Dodgers. $1,600,000<br />

1996. Kansas City Royals. $1,100,000<br />

1997. Kansas City Royals. $1,600,000<br />

1998. Kansas City Royals. $2,000,000<br />

1999. Boston Red Sox. $4,950,000<br />

2000. Boston Red Sox. $5,750,000<br />

2001. Boston Red Sox. $6,750,000<br />

2002. Boston Red Sox. $6,750,000<br />

2004. Minnesota Twins. $500,000<br />

14. MLB. $32,165,000


PRODUCTO DE EXPORTACIÓN<br />

LOS EQUIPOS DE<br />

CINCINNATI Y MINNESOTA<br />

EN LA LIGA DE VERANO.<br />

Por un largo período de tiempo, República Dominicana fue un gran exportador<br />

de caña de azúcar como su principal producto. También de oro de Cotuí<br />

y de ferroníquel de Bonao.<br />

Después, en los tiempos más recientes, han llegado el turismo y las remesas<br />

de los dominicanos residentes en el exterior como los principales factores<br />

generadores de divisas. ¿Y el béisbol, y los peloteros dominicanos También<br />

hay que añadirlos a la pequeña lista. Porque el béisbol ha venido a ser, igualmente,<br />

un gran generador de divisas.<br />

Un informe de la Major League Baseball indica que en el 2003 el béisbol<br />

de las Grandes Ligas generó a República Dominicana la suma de 76 millones<br />

de dólares como impacto en la economía dominicana, es decir, más de 3 mil<br />

millones de pesos.<br />

O, lo que viene siendo igual, algo más del 3 por ciento del presupuesto de<br />

la Nación para el citado año.<br />

¿Cómo el béisbol puede producir tanto dinero Lo produce en salarios a los<br />

jugadores de liga mayor, de las ligas menores de Estados Unidos, de la<br />

Dominican Summer League, en operación y mantenimiento de las academias,<br />

en viajes de inspección, y en aportes a programas y entidades.<br />

MIGUEL TEJADA.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

440<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

441<br />

NIÑOS PRACTICANDO<br />

EN UN BATEY DE SAN<br />

PEDRO DE MACORÍS.<br />

El perfil económico remitido por el estudio indica que solamente en salarios,<br />

los jugadores dominicanos de Grandes Ligas percibieron, en el 2003, la<br />

suma de 209 millones, la cual se elevó a cerca de 230 millones para el 2004.<br />

De ese total, el estudio concluye que ingresan directamente al país alrededor<br />

de un 20 por ciento. El resto se queda en inversiones o depósitos en el<br />

extranjero.<br />

En las ligas menores (Estados Unidos y Dominican Summer League) actuaron<br />

694 jugadores dominicanos, recibiendo algo más de 4 millones de dólares.<br />

En bonos a jugadores firmados, unos 442 para el 2003, fueron pagados 13.8<br />

millones, una gran cifra cuyo total prácticamente se queda en territorio<br />

dominicano. Las academias o escuelas que funcionan en el país gastaron,<br />

además, 14.7 millones en operación, mantenimiento y empleados.<br />

En la liga de verano, que reúne casi 600 peloteros, la inversión fue de 2.8<br />

millones en salarios de atletas, coaches y personal de apoyo.<br />

Se calcula que las academias generan 1,200 empleos directos y 900 indirectos,<br />

funcionando los 12 meses del año.<br />

HACIA EL MUNDO<br />

La exportación de peloteros dominicanos hacia el exterior viene desde<br />

principios del siglo 20 cuando el béisbol empezó a relacionarse con las ligas<br />

del Caribe.<br />

En los años 20, por ejemplo, cuando Tetelo Vargas, siendo un jovencito,<br />

comenzó a mostrarse al béisbol de Puerto Rico y a extender su fama por toda<br />

la región. Lo que siguió en los años 30 y 40 fue una gran presencia de nuestros<br />

jugadores en Puerto Rico, Cuba, México y Venezuela, incluso en las ligas<br />

negras norteamericanas.<br />

Los nombres de Guigui Lucas, Pepe Lucas, Horacio Martínez, Tetelo Vargas<br />

se hicieron famosos como refuerzos de dichas ligas.<br />

De hecho, un grupo de ocho dominicanos actuó oficialmente en las ligas<br />

negras norteamericanas, cuya calidad era comparable a las «grandes ligas<br />

blancas».<br />

Fueron ellos Pedro Alejandro San, pitcher, quien actuó 3 años a partir de<br />

1926 con el equipo Cuban Stars. Sijo Gómez, lanzador, jugó en 1929 para el<br />

mismo club, y también Gustavo Lluberes, lanzador, en 1936.<br />

Ninín Rodríguez, primera base, actuó en 1931 para el Cuban House of<br />

David, Tetelo Vargas, jardinero central, jugó por 7 temporadas (desde 1931),<br />

con cinco equipos distintos: Cuban House of David, New York Cubans, Habana<br />

Red Sox, Cuban Stars y Brooklyn Eagles.<br />

Horacio Martínez, short stop, actuó en 1935 y 1947 para Cuban Stars y<br />

New York Cubans, el receptor Enrique Lantigua participó en 1935 con New<br />

York Cubans, y Andrés Julio Báez, Grillo B, lanzador, jugó en 1940 para New<br />

York Cubans.Todos ellos sentaron un precedente y se abrieron paso en base a<br />

la calidad. También fueron refuerzos frecuentes en Puerto Rico, Venezuela,<br />

Cuba, Colombia y Panamá.<br />

La expansión real inició en los años 50 cuando, rota la barrera racial en las<br />

Grandes Ligas, empezaron a firmar jugadores dominicanos.<br />

Osvaldo Virgil puso el sello cuando debutó con los Gigantes de Nueva


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

442<br />

EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

443<br />

York en septiembre de 1956, y luego siguieron Felipe Alou, Rudy Hernández<br />

y Juan Marichal.<br />

Para fines del 2004, ya habían pasado por las Grandes Ligas un total de 385<br />

dominicanos en un espacio de 5 décadas. Pero nuestra exportación de<br />

beisbolistas, desde luego, no se ha limitado a los países citados.<br />

En los años 70 los peloteros quisqueyanos empezaron a viajar al lejano<br />

Oriente y han sido refuerzos en la liga del Japón.<br />

En ese decenio viajaron Winston Llenas, Rafael Batista, Mateo Alou y<br />

Ramón de los Santos como las primeras exportaciones hacia el Japón.<br />

Después, también han participado Luis de los Santos, Julio César Franco,<br />

Timoniel Pérez, Alfonso Soriano, Héctor Almonte, Domingo Guzmán, Ramón<br />

Ramírez, Martín Vargas, Luis Ortiz, Tony Fernández, Balbino Gálvez, Edison<br />

Reynoso, Ramón Tatis, José Mayobanex Fernández, José Núñez y Félix José.<br />

A principios de los años 90, un equipo del Japón, Hiroshima Toyo Carp,<br />

instaló su propia academia en San Pedro de Macorís, que funciona desde entonces<br />

bajo la dirección de Césarín Gerónimo.<br />

Muchos dominicanos firmados en dicha academia van directamente al Japón,<br />

y de allí han salido estrellas como Alfonso Soriano. (Hiroshima vendió su<br />

contrato a los Yanquis pasando Soriano al béisbol de Estados Unidos en 1999).<br />

También Taiwan y Corea se han beneficiado de los dominicanos. Un<br />

numeroso grupo de jugadores criollos ha actuado en estos dos países, que tienen<br />

ligas profesionales.<br />

En esa lista de incluye algunos que han participado en el Japón, entre ellos<br />

Héctor Almonte, Luis de los Santos, Ángel González, Sandy Guerrero, Juan<br />

Castillo, Frank Laureano, Leo García, Silvestre Campusano, Robinson Pérez<br />

Checo, Freddy Tiburcio, Mike Guerrero, Andrés Santana, Luis Pérez, Charlie<br />

Peña, Bernie Tatis.<br />

Igualmente, Vladimir Pérez, Domingo Michel, Apolinar García, Manny<br />

Francois, Héctor Roa, José Rafael González, Efraín Valdez, Julián Martínez,<br />

Carlos Rivera, Denio González, Ravelo Manzanilo.<br />

NIÑOS PELOTEROS DEL<br />

INGENIO CONSUELO DE<br />

SAN PEDRO DE MACORÍS.<br />

En México la presencia ha sido increíblemente grande. Han sido cientos<br />

los jugadores que han actuado en las ligas mexicanas, tanto la del verano<br />

como la del Pacífico, que funciona en el invierno.<br />

Manny Alexander, José Báez, Sergio Beltré, Ricardo Carty, Alcibíades<br />

Colón, Juan Espino, Sergio Isambert, Walter James, Manuel Emilio Jiménez,<br />

Juan Luis Joa, Ricardo Joseph, Rufino Linares, Rafael Liranzo, Víctor Mata,<br />

Samuel Mejía, Leo Ortiz, Julio César Paula, Rubén Robles.<br />

Un poco más retirados, Olmedo Suárez, José Vidal Nicolás, Pepe Lucas,<br />

Guayubín Olivo, Secundino Almonte, Milcíades Olivo, Santiago Guzmán,<br />

Elías Sosa. En menor escala, se pueden encontrar peloteros dominicanos participando<br />

en ligas profesionales o semi-profesionales en Colombia, Ecuador,<br />

Costa Rica, Italia, España, Holanda, Australia, y otros países europeos que<br />

fomentan el béisbol.


EL BÉISBOL DOMINICANO<br />

445<br />

COACHES Y MANAGERS<br />

De otro lado, son decenas los coaches y entrenadores diseminados en países<br />

grandes y pequeños. Ellos dirigen y enseñan el béisbol.<br />

En las ligas menores de Estados Unidos existen, también, dominicanos que<br />

son coaches y managers. Tres quisqueyanos ya han sido managers de liga mayor,<br />

y dos de ellos se mantienen activos para la temporada del 2004. Felipe Alou<br />

agota su segundo año con los Gigantes de San Francisco luego de agotar 10<br />

temporadas con los Expos de Montreal.<br />

Tony Peña también enfrenta una segunda campaña con los Reales de Kansas<br />

City, luego de ganar el premio a Manager del Año de la Americana en el 2003.<br />

Luis Pujols fue el dirigente de los Tigres de Detroit en el 2002, cuando se<br />

convirtió en el segundo dominicano en ser designado para el puesto.<br />

Históricamente hemos tenido coaches de liga mayor en distintas épocas.<br />

EN UN CAMPO RÚSTICO, LOS<br />

NIÑOS DEL BATEY JUEGAN<br />

BÉISBOL BUSCANDO UN<br />

FUTURO MEJOR.<br />

Osvaldo Virgil desempeñó tales funciones desde 1975 con los Gigantes de<br />

San Francisco. Luego fue coach varios años con Montreal, San Diego y Seattle.<br />

Manny Acta es coach de los Expos de Montreal desde el 2002, Jesús Alou<br />

trabajó para Houston en 1979, Carlos J. Bernhardt para los Orioles de Baltimore<br />

en 1998, Leonel Carrión para Montreal en 1988, William Castro ha<br />

sido coach de pitcheo y del bulpen para Milwaukee por 12 años, desde 1992.<br />

Epifanio Guerrero fue coach de Toronto en 1981, Ramón Henderson labora<br />

como coach de bulpen en Filadelfia desde 1998, Rafael Landestoy fue coach<br />

de Montreal, Mets, y Detroit, Julio Linares en Houston en 1994 y 96, Winston<br />

Llenas en Toronto en 1988, Samuel Mejía en Seattle en el período 1993-<br />

99, y Manuel Mota está de coach de los Dodgers desde 1980 en distintas<br />

funciones.<br />

Nelson Norman trabajó para Boston en el 2001, Tony Peña para Houston<br />

en el 2002, el propio Luis Pujols para Montreal, Detroit y Gigantes, Juan<br />

Samuel para Detroit desde 1994, Luis Silverio para Kansas City desde el 2003,<br />

Rafael Santana para los Medias Blancas desde el 2003, y Nelson Silverio coach<br />

de bulpen para los Mets en el 2004.<br />

Peloteros, managers, coaches, instructores.<br />

Todos ellos, en conjunto, ganan muchos millones de dólares anualmente,<br />

y han convertido al béisbol en un producto más de exportación para la República<br />

Dominicana.


REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA<br />

FUENTES DE LAS FOTOGRAFÍAS<br />

446<br />

FUENTES DE LAS FOTOGRAFÍAS<br />

FUENTES DE LAS FOTOGRAFÍAS<br />

447<br />

Los Grandes Finales, por Tony Peña.<br />

Azucareros del Este, Revista 1986-1987.<br />

ORLANDO INOA<br />

De Virgil en Adelante, por Félix García Estrella<br />

Revistas Liga de Béisbol Profesional de la República<br />

Dominicana, Ediciones 2001, 2002 y 2003.<br />

La Pelota Nuestra, por Osvaldo Rodríguez Suncar,<br />

Ediciones 1995 y 1996.<br />

Revista Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano,<br />

Edición 2004<br />

Álbum del Recuerdo, por Cuqui Córdoba, Ediciones<br />

1979, 1980, 1981 y 1983.<br />

Dominicanos en Grandes Ligas, por Heriberto<br />

Morrison.<br />

Pedro A Exceso de Velocidad, Por Marcelino Ozuna.<br />

Guía de Prensa Escogido Baseball Club, Ediciones<br />

1955-1996 y 2001-2002.<br />

Guía de Prensa Triges del Licey, Ediciones 1986-<br />

1987 y 2001-2002.<br />

Guía de Prensa Águilas Cibaeñas, Edición 2003-<br />

2004.<br />

Sammy Sosa en 9 Innings, por Julio C. Malone.<br />

Memorias de los Campeonatos Mundiales de Béisbol<br />

Aficionado, Edición 1971.<br />

Los Gigantes por Dentro, por Nelson Abreu.<br />

Historia del Béisbol Dominicano:Telelo Vargas,<br />

Osvaldo Virgil, Por Cuqui Córdova.<br />

Revista Dodgers Campo Las Palmas, Edición 1997.<br />

Béisbol Dominicano, por Mario Álvarez Dugán,<br />

y Fernando A. Vicioso, Edición 1966.<br />

Un Poco de Mis Cosas, por Fidencio Garras.<br />

Todo Sobre Las Estrellas Orientales, por Alberto<br />

Medina.<br />

Historia de los Leones Rojos del Escogido, por Cuqui<br />

Córdova.<br />

Enciclopedia de Grandes Ligas, McMillan, Edición<br />

1979.<br />

Baseball Register, Ediciones 1973, 1986, 1999 y<br />

2004.<br />

Archivo General de la Nación.<br />

Periódicos: Hoy, El Caribe y Listín Diario.<br />

Página 14<br />

Licey 1907<br />

Archivo de Cuqui Córdova<br />

Página 15<br />

El picher del Licey<br />

Blanco y Negro, Núm. 174,<br />

21 de enero de 1912<br />

Página 17<br />

Samuel Mendoza<br />

Cuqui Córdoba,<br />

Álbum del recuerdo 1979, p. 61<br />

Página 18<br />

Equipo San Pedro<br />

Rafael V. Meyreles, Reglas<br />

oficiales de Baseball, p. 99<br />

Página 19<br />

Nuevo Club derrota<br />

La Cuna de América, Núm. 25,<br />

8 de enero de 1914, p. 379.<br />

Página 21<br />

Después del triunfo<br />

Blanco y Negro, Núm. 176,<br />

4 de febrero de 1912, p. 75<br />

Página 24<br />

Licey en 1913<br />

Archivo de Cuqui Córdoba<br />

Página 26<br />

El Indio blanco<br />

Archivo de Cuqui Córdova<br />

Página 28<br />

Campeonato Nacional<br />

La Cuna de América, año 1912<br />

Página 29<br />

Trofeo del campeonato<br />

Colección Carlos Juan Musa,<br />

San Pedro de Macorís<br />

Página 30<br />

Lulú Pérez<br />

Fuente: La Cuna de América,<br />

Núm. 47, 22 de junio de 1913,<br />

p. 650.<br />

Página 31<br />

Juego entre los teams Licey<br />

La Cuna de América, Núm. 17,<br />

9 de noviembre de 1913, p. 274<br />

Página 32<br />

Jugadores del Nuevo Club<br />

La Cuna de América, Núm. 26,<br />

12 de enero de 1913.<br />

Página 32<br />

Jugadores del Licey<br />

La Cuna de América, Núm. 26,<br />

12 de enero de 1913.<br />

Página 33<br />

Team San Carlos<br />

Fuente: La Cuna de América,<br />

Núm. 13-14, abril de 1915, p. 226.<br />

Página 35<br />

El Nuevo Club en 1911<br />

La Cuna de América, Núm. 30-31,<br />

22 de febrero de 1914, p. 458.<br />

Página 35<br />

El team Nuevo Club<br />

Fuente: Eduardo Matos Díaz,<br />

Santo Domingo de ayer, p. 178.<br />

Página 36<br />

Licey Park en 1913<br />

Fuente: La Cuna de América,<br />

Nos. 13-14, abril de 1915, p. 218.<br />

Página 37<br />

Paco Siraguasa<br />

Cuqui Córdoba,<br />

Álbum del recuerdo 1983, p. 85<br />

Página 37<br />

Federico Fiallo<br />

Fotografía a color de Pascual<br />

Núñez sobre una foto publicada<br />

por Cuqui Córdoba, Álbum del<br />

recuerdo 1979, p. 98<br />

Página 38<br />

Licey 1913<br />

La Cuna de América, Núm. 26,<br />

12 de enero de 1913.<br />

Página 39<br />

Nuevo Club 1913<br />

La Cuna de América, Núm. 26,<br />

12 de enero de 1913.


FUENTES DE LAS FOTOGRAFÍAS<br />

448<br />

FUENTES DE LAS FOTOGRAFÍAS<br />

449<br />

Página 40<br />

El presidente Jimenes<br />

La Cuna de América, Núms. 13-14,<br />

abril de 1915, p. 214<br />

Página 40<br />

El señor Mueses<br />

Blanco y Negro, Núm. 174,<br />

21 de enero de 1912<br />

Página 43<br />

Caricatura Mefistófeles, Núm. 219,<br />

24 de marzo de 1912<br />

Página 44<br />

Libro de reglas<br />

George Plimpton, et. al.,<br />

Baseball as America, p. 20<br />

Página 45<br />

Fellito Guerra Panfilia, Núm. 112,<br />

30 de diciembre de 1923<br />

Página 47<br />

Licey campeón 1924<br />

Cuchito Álvarez, “Club Licey<br />

Inc. cumple hoy 50 años de<br />

fundado”, El Caribe,<br />

7 de noviembre de 1957, p. 16<br />

Página 47<br />

Delco Light<br />

Renacimiento, Núm. 233,<br />

21 de agosto de 1920<br />

Página 49<br />

Pedro Alejandro San<br />

Archivo Cuqui Cordoba<br />

Página 50<br />

Pedro Miguel Caratini<br />

William F. McNeil, Baseball’s<br />

other all stars, p. 144<br />

Página 50<br />

Joaquín Surcar<br />

Cuqui Córdova, “Béisbol de<br />

ayer”, Suplemento Listín Diario,<br />

19 de septiembre de 1981, p. 6<br />

Página 51<br />

Francisco A. Rodríguez<br />

Santo Domingo Gráfico, Núm. 2,<br />

12 de noviembre de 1921, p. 19<br />

Página 51<br />

El presidente del Licey<br />

Santo Domingo Gráfico, Núm. 2,<br />

12 de noviembre de 1921, p. 19<br />

Página 52<br />

Equipo Licey<br />

Archivo privado de Antonio<br />

Lluberes, sj.<br />

Página 52<br />

La reina del Licey<br />

Enrique Santamaría,<br />

Remembranzas de Ayer, p. 23<br />

Página 56<br />

Equipo Escogido<br />

La Cuna de América,<br />

mayo de 1921<br />

Página 57<br />

Play Ground<br />

Archivo de Cuqui Córdova<br />

Página 61<br />

Gradas del estadio<br />

Archivo de Cuqui Córdova<br />

Página 64<br />

Lanzadores del team<br />

El Caribe, 30 de mayo de 1954<br />

Página 66<br />

Equipo San Carlos<br />

Manuel Salazar, Breve historia.<br />

Página 69<br />

Escogido en 1922<br />

Manuel Salazar, Breve historia.<br />

Página 71<br />

Equipo Estrellas<br />

Cuqui Córdova,<br />

“Béisbol de ayer: Recuerdo<br />

gráfico”, Suplemento Listín Diario,<br />

22 de febrero de 1986, p. 3<br />

Página 73<br />

Antiguo Estadio<br />

Fototeca, AGN<br />

Página 73<br />

Hipódromo de Santiago<br />

Octavio Acevedo, Viaje oficial<br />

por el interior de la República.<br />

Santo Domingo. D., Tip. El<br />

Progreso, 1919, p. 11<br />

Página 74<br />

Tetelo Vargas<br />

Enrique Santamaría,<br />

Remembranzas de ayer a hoy, p. 37<br />

Página 75<br />

Martín Dihigo<br />

Mark Rucker y Peter C.<br />

Bjarkman, Smoke. The romance<br />

and lore of Cuban beisbol, p. 76<br />

Página 76<br />

Mero y Nonito<br />

La Opinión, Vol. 11, Núm. 101,<br />

10 de enero de 1925<br />

Página 76<br />

Alejandro Oms<br />

Mark Rucker y Peter C.<br />

Bjarkman, Smoke. The romance<br />

and lore of Cuban beisbol, p. 85<br />

Página 77<br />

Ernesto y Burrulote<br />

La Opinión, Vol. 11, Núm. 101,<br />

10 de enero de 1925.<br />

Página 80<br />

Santo domingo 1925<br />

La Opinión Núm. 121, Vol. 14,<br />

30 de mayo de 1925<br />

Página 81<br />

Pedro Báez<br />

Enrique Santamaría,<br />

Remembranzas de ayer a hoy, p. 36<br />

Página 81<br />

Francisco (Pancho) Coimbre<br />

William F. McNeil,<br />

Beisbol’s other All-Stars, p. 147<br />

Página 83<br />

Martín Dihigo<br />

Enrique Santamaría,<br />

Remembranzas de ayer, p. 45<br />

Página 83<br />

Los hermanos Vargas<br />

Cuqui Córdova, Historia de los<br />

Leones Rojos del Escogido, p. 33<br />

Página 84<br />

Público en Santo Domingo<br />

Listín Diario, “Sección gráfica”,<br />

18 de noviembre de 1928<br />

Página 84<br />

Equipo Sandino<br />

El Caribe, 30 de marzo de 1954,<br />

p. 29<br />

Página 86<br />

Satchel Paige en<br />

Kyle McNary, Black Baseball. A<br />

history of African-Americans &<br />

the National Game London,<br />

PRC Publishing Ltd, 2003, p. 153<br />

Página 87<br />

Copa Julia Molina<br />

Colección Carlos Juan Musa,<br />

San Pedro de Macorís<br />

Página 89<br />

Equipo General Trujillo<br />

Archivo Cuqui Córdova<br />

Página 89<br />

Tetelo Vargas<br />

Bahoruco, año IV Núm. 199,<br />

16 de junio de 1934, p. 9<br />

Página 90<br />

Equipo Escogido<br />

Cuqui Córdova, Historia de los<br />

Leones Rojos del Escogido, p. 43<br />

Página 90<br />

El Escogido<br />

Cuqui Córdova, Historia de los<br />

Leones Rojos del Escogido, p. 39<br />

Página 92<br />

Estadio Tetelo Vargas<br />

Alberto Medina,<br />

Todo sobre Las Estrellas<br />

Orientales. Santo Domingo,<br />

Editora de Colores,<br />

2003, p. 26.<br />

Página 93<br />

Perucho Formental<br />

Mark Rucker y Peter C.<br />

Bjarkman, Smoke. The romance<br />

and lore of Cuban beisbol, p. 136<br />

Página 95<br />

Paige, Griffin, Rodolfo<br />

Cuqui Córdova,<br />

Álbum del recuerdo 1980, p. 50<br />

Página 95<br />

Sijo Gómez<br />

Cuqui Córdoba, Álbum del<br />

recuerdo 1980, p. 21<br />

Página 96<br />

Partido celebrado<br />

Fotografía del Archivo Histórico<br />

de Santiago<br />

Página 97<br />

Cocaína García<br />

Cuqui Córdova, “Béisbol de<br />

ayer”, Ahora, 17 de enero de 1971<br />

Página 98<br />

Equipo Santiago<br />

Archivo Cuqui Córdova<br />

Página 98<br />

Johnny Mize<br />

La Opinión, 13 de mayo de 1937,<br />

p. 6<br />

Página 98<br />

Pajarito Perdomo<br />

Rafael V. Meyreles, Reglas<br />

oficiales de Baseball, p. 29<br />

Página 101<br />

El Licey<br />

Archivo de Cuqui Córdova<br />

Página 102<br />

El equipo General<br />

Archivo de Cuqui Córdova<br />

Página 106<br />

El equipo Ponce<br />

Archivo Cuqui Córdova<br />

Página 107<br />

Josh Gibson<br />

John Holway, The Complete Book<br />

of Baseball’s Negro Leagues, p. 350<br />

Página 107<br />

Gustavo Lluberes<br />

La Opinión, 15 de abril de 1936<br />

Página 108<br />

Tetelo Vargas<br />

Mark Rucker y Peter C.<br />

Bjarkman, Smoke. The romance<br />

and lore of Cuban beisbol, p. 95<br />

Página 112<br />

Ciudad Trujillo<br />

Archivo de Cuqui Córdova<br />

Página 113<br />

Satchel Paige<br />

John B. Holway, Josh and Satch,<br />

p. 110<br />

Página 116<br />

Equipo Santiago<br />

Rafael V. Meyreles, Reglas oficiales<br />

de Béisbol, p. 45<br />

Página 121<br />

Campeonato de 1937<br />

Listín Diario, 22 de mayo de<br />

1937, p. 1<br />

Página 121<br />

Tarifas de los juegos<br />

La Opinión, 21 de abril de 1937,<br />

p. 2<br />

Página 121<br />

Promoción película<br />

Listín Diario, 6 de enero de 1937,<br />

p. 4<br />

Página 122<br />

Horacio Martínez<br />

AGN, Fototeca, Colección<br />

Conrado, negativo Núm. 4004<br />

Página 123<br />

Ventura Escalante<br />

Acción Núm. 8, 14 de mayo de<br />

1942, p. 62<br />

Página 125<br />

Jackie Robinson<br />

Corbis<br />

Página 125<br />

Luis Báez, Grillo C.<br />

La Nación, 5 de febrero de 1948,<br />

p. 9.<br />

Página 126<br />

Escogido en 1946<br />

Cuqui Córdova, Historia de los<br />

Leones Rojos del Escogido, p. 67<br />

Página 127<br />

Trujillo firma una bola<br />

La Nación, 11 de marzo de 1948,<br />

p. 1<br />

Página 128<br />

Molinuevo Park<br />

Fototeca AGN, Colección<br />

Conrado<br />

Página 128<br />

Santiago BBT<br />

Archivo Cuqui Córdova<br />

Página 130<br />

Equipo Licey 1940<br />

Archivo de Cuqui Córdova<br />

Página 132<br />

Pepe Lucas al bate<br />

Fototeca AGN, Colección<br />

Conrado<br />

Página 133<br />

Charles A. Dore<br />

Fototeca AGN, Colección<br />

Conrado<br />

Página 135<br />

Equipo San Rafael<br />

Fototeca AGN, Colección<br />

Conrado<br />

Página 136<br />

Bragaña García<br />

Fototeca AGN, Colección<br />

Conrado<br />

Página 136<br />

Carlos Mckinney<br />

Archivo privado Carlos<br />

Mckinney<br />

Página 138<br />

Cerveceros<br />

Fototeca AGN, Colección<br />

Conrado<br />

Página 139<br />

Selección Dominicana<br />

Cuqui Córdova, “Béisbol de<br />

ayer”, Listín Diario,<br />

5 de noviembre de 1983, p. 5<br />

Página 139<br />

Los hermanos Baez<br />

Fototeca AGN, Colección<br />

Conrado


FUENTES DE LAS FOTOGRAFÍAS<br />

450<br />

SOBRE LOS AUTORES<br />

FUENTES DE LAS FOTOGRAFÍAS<br />

451<br />

Página 140<br />

Enrique Lantigua<br />

El Nacional, 4 de diciembre de<br />

1985, p. 45<br />

Página 141<br />

Trofeo 1954<br />

Colección Juan Carlos Musa,<br />

San Pedro de Macorís<br />

Página 142<br />

El Generalísimo Trujillo<br />

El Caribe, 24 de octubre de 1955<br />

Página 143<br />

Estrellas campeón<br />

Archivo de Pedro Justiniano<br />

Polanco, reproducido por<br />

Bienvenido Rojas, “Recuento<br />

béisbol dominicano. 45 años de<br />

pasión y emoción”. El Siglo, 29 de<br />

septiembre de 1997, p. 6b.<br />

Página 145<br />

Jugada en el Estadio<br />

Dominican Republic, Vol. XII of<br />

Colection America<br />

Página 145<br />

Alonso Perry<br />

El Caribe, 11 de septiembre de<br />

1951, p. 7.<br />

Página 145<br />

Juan Marichal<br />

Héctor J. Cruz, Juan Marichal. La<br />

historia de su vida. Santo<br />

Domingo,<br />

Editora Alfa & Omega, 1983,<br />

p. 42.<br />

Página 146<br />

Estadio Trujillo<br />

Proyecciones de la Era, C. T.,<br />

Editora Montalvo, 1955<br />

Página 146<br />

El estadio La normal<br />

El Caribe, 3 de septiembre de 1951,<br />

p. 9<br />

Página 147<br />

Luis Rodríguez<br />

Bienvenido Rojas, “Recuento<br />

béisbol dominicano. 45 años de<br />

pasión y emoción”. El Siglo, 22 de<br />

septiembre de 1997, p. 5b.<br />

Página 147<br />

Pajarito Perdomo<br />

El Caribe, 30 de marzo de 1954<br />

Página 148<br />

Licey<br />

Archivo de Cuqui Córdova<br />

Página 148<br />

Leones 1952<br />

Cuqui Córdova, Historia de los<br />

Leones Rojos del Escogido, p. 96<br />

Página 150<br />

Primera Transmisión<br />

El Caribe, 14 de septiembre de<br />

1952, p. 9<br />

Página 151<br />

Martín Dihigo conversa<br />

El Caribe, 25 de mayo de 1951,<br />

p. 11<br />

Página 151<br />

Guayubín Olivo<br />

Cuqui Córdoba, Álbum del recuerdo<br />

1979, p. 32<br />

Página 151<br />

Vicente Scarpatte<br />

Béisbol de ayer, Suplemento Listín<br />

Diario, 24 de junio de 1978, p. 5<br />

Página 152<br />

Desfile de celebración<br />

El Caribe, 16 de febrero de 1959,<br />

p. 17<br />

Página 153<br />

Representación<br />

El Caribe, 1 de febrero de 1959,<br />

p. 18<br />

Página 154<br />

Mateo Rojas Alou<br />

Archivo de Segundo Vásquez<br />

Página 154<br />

Felipe Rojas Alou<br />

El Caribe, 15 de febrero de 1959,<br />

p. 23<br />

Página 155<br />

José Arismendi Trujillo<br />

El Caribe, 14 de febrero de 1959,<br />

p. 23<br />

Página 157<br />

El Banco de Crédito<br />

El Caribe, 25 de diciembre de<br />

1960, p. 7<br />

Página 157<br />

Cerveza Presidente<br />

El Caribe, 11 de enero de 1960,<br />

p. 5<br />

Página 158<br />

El presidente Joaquín Balaguer<br />

El Caribe, 23 de octubre de 1960,<br />

p. 1<br />

Página 159<br />

Juan Marichal<br />

Archivo de Segundo Vásquez<br />

Página 161<br />

Mateo Rojas Alou<br />

El Caribe, 13 de noviembre de<br />

1960, p. 15<br />

Página 161<br />

Los hermanos Alou<br />

El Caribe, 23 de noviembre de<br />

1960, p. 16<br />

ORLANDO INOA. Historiador. Estudió Sociología en la Universidad Autónoma<br />

de Santo Domingo, en donde ejerció como docente de 1975 a 1999. Realizó una<br />

maestría en historia latinoamericana en University of Florida, y fue profesor de historia<br />

dominicana en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, donde fue<br />

director de ese departamento. Por años se ha dedicado a la historia agraria y a la<br />

historia social. Ha publicado los libros Estado y campesinos durante la Era de Trujillo, y<br />

una bibliografía sobre el tema haitiano editada por la Universidad de Puerto Rico. Es<br />

autor de una investigación sobre Pedro Henríquez Ureña en Santo Domingo. La<br />

editorial norteamericana Markus Wiener publicó su libro The Dominican People. A<br />

documentary history en autoría compartida con Ernesto Sagás. Desde hace varios años<br />

dirige la Editora Cole y funge como editor de la revista Xinesquema.<br />

HÉCTOR J. CRUZ. Periodista deportivo. Tiene una trayectoria periodística que<br />

abarca más de treinta años.Ha sido editor de deportes de los diarios El Nacional,<br />

Ultima Hora y la revista Ahora. También laboró en las páginas deportivas del diario<br />

Hoy. Es columnista de béisbol del Listín Diario. Su bibliografía comprende los<br />

libros: Historia de República Dominicana en Juegos Centroamericanos, Panamericanos<br />

y Olímpicos, Historia de los Juegos Deportivos Nacionales y las biografías del boxeador<br />

Fausto –Ceja- Rodríguez y Juan Marichal. Cada año publica el Anuario del Béisbol<br />

Invernal Dominicano, el Anuario de República Dominicana en Series del Caribe y el<br />

Anuario de Dominicanos en Grandes Ligas. Trabaja en forma permanente en progra-<br />

Archivo personal de Cuqui<br />

Córdova.<br />

Archivo personal de Héctor<br />

J.Cruz.<br />

HÉCTRO J. CRUZ<br />

Libro Historia del Escogido,<br />

edición 1998.<br />

Revistas de la Liga Dominicana<br />

de Beisbol Profesional, ediciones<br />

2000, 2001 y 2002.<br />

Libro Historia de los Dodgers,<br />

edición 2004.<br />

Revista “Hall of Fame of<br />

Cooperstown”,edición 1995.<br />

mas de televisión.


COLECCIÓN CULTURAL VERIZON<br />

VOLUMEN I<br />

SANTO DOMINGO. ELOGIO Y MEMORIA DE LA CIUDAD<br />

José Chez Checo • Marcio Veloz Maggiolo • Andrés L. Mateo<br />

VOLUMEN II<br />

EL SIGLO XX DOMINICANO. ECONOMIA, POLÍTICA, PENSAMIENTO Y LITERATURA<br />

Frank Moya Pons • Mu-Kien Adriana Sang • Juan Daniel Balcácer • Soledad Álvarez<br />

VOLUMEN III<br />

LA TELEFONÍA. PRESENCIA Y DESARROLLO EN LA REPÚBLICA DOMINICANA<br />

José Chez Checo<br />

VOLUMEN IV<br />

1844-2000 ARTE DOMINICANO. PINTURA, DIBUJO, GRÁFICA Y MURAL<br />

Jeannette Miller • María Ugarte<br />

VOLUMEN V<br />

1844-2000 ARTE DOMINICANO. ESCULTURA, INSTALACIONES,<br />

MEDIOS NO TRADICIONALES Y ARTE VITRAL<br />

Jeannette Miller • María Ugarte<br />

VOLUMEN VI<br />

EL MERENGUE. MÚSICA Y BAILE DE LA REPÚBLICA DOMINICANA<br />

Catana Pérez de Cuello • Rafael Solano

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