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EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
HÉCTOR J. CRUZ
JUGANDO DE DÍA<br />
GUAYUBÍN OLIVO.<br />
BÉISBOL LOS FINES DE SEMANA<br />
EL PRECEDENTE. Ser un beisbolista profesional del siglo XX en Santo<br />
Domingo no implicaba, necesariamente, ejercer esta actividad como profesión<br />
para ganar dinero y sustentar los costos de la familia.<br />
En el período entre 1910-1950, los peloteros dominicanos que se dedicaron<br />
únicamente al deporte, disfrutaron más de la admiración y el afecto de la<br />
sociedad que del dinero que produjeron.<br />
Pensar tan solo que, por jugar casi a tiempo completo béisbol, en los años<br />
50 a los jugadores nativos se les pagaba 60 pesos dominicanos al mes para<br />
cubrir los costos de su familia. Los extranjeros podían ganar hasta 300 pesos<br />
mensuales en una economía que tenía al peso dominicano en paridad con el<br />
dólar norteamericano. Era, desde luego, una suma superior al salario mínimo<br />
del país para ese entonces (unos 25 pesos mensuales).<br />
En el béisbol que se jugó en el estadio La Normal, en Santiago y San Pedro<br />
de Macorís, (período 1951-54), el fanático pagaba sumas muy llamativas para<br />
presenciar un juego de béisbol: la boleta más cara podía costar 1 peso con .50<br />
centavos, y la más barata 50 centavos.<br />
De esta manera, y con la escasa publicidad imperante en la época, con un<br />
PEPE LUCAS.
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mercado de consumidores reducido es fácil determinar que no existían condiciones<br />
para pagar grandes sumas de dinero a los protagonistas. Para ese entonces,<br />
República Dominicana contaba con 2 millones 200 mil habitantes.<br />
Sin embargo, es válido afirmar que los peloteros, los más o los menos famosos,<br />
eran igualmente ídolos de la sociedad. Muchos de ellos vestían frecuentemente<br />
de traje y corbata, y algunos, los menos, se daban el lujo de poseer un<br />
automóvil. Nombres como el norteamericano Alonzo Perry, el cubano Pedro<br />
Formental, el boricua Luis Rodríguez Olmo y los dominicanos Guayubín Olivo,<br />
Olmedo Suárez, Gallego Muñoz, entre otros, eran seguidos por la fanaticada<br />
con igual idolatría que a los ídolos de hoy. Sólo que, acogiéndose a las costumbres<br />
de la época, ellos compartían su cotidianidad con los ciudadanos, estaban cerca<br />
de la gente, que tenía acceso para hablarles y verle todos los días.<br />
El campeonato de béisbol que se jugó durante 4 años en el verano fue el<br />
resultado de una necesidad deportiva y social. Amén de ser un evento beisbolístico<br />
en sí, se constituyó en un gran atractivo social, sobre el cual se<br />
conjugaron factores sociales, económicos y políticos. Por eso, incluso, desde<br />
un principio (años 20) el Licey fue de color Azul y el Escogido de color Rojo,<br />
siguiendo la oposición de la época entre los partidos políticos que compartían<br />
dichos colores.<br />
La ausencia de estadios con alumbrado eléctrico, desde luego, limitó la<br />
contienda deportiva a los fines de semana, sábado y domingo. No era posible<br />
jugar de lunes a viernes porque ello chocaba con el desenvolvimiento del trabajo.<br />
Aunque era normal en el béisbol de las Grandes Ligas de Estados Unidos<br />
juegos a la una de la tarde, la sociedad dominicana tenía otras características.<br />
Por ese motivo, se jugó durante esos 4 años solamente sábado por la tarde y<br />
doble jornada los domingos, un juego por la mañana y otro por la tarde.<br />
¿Qué hacían, pues, los peloteros, de lunes a viernes, a la espera de la actividad<br />
de sábado y domingo Practicar el juego de béisbol, y se entretenían con<br />
actividades recreativas. Algunos de ellos, especialmente los dominicanos,<br />
realizaban una que otra labor privada, un trabajo, pero los ejemplos eran pocos.<br />
Rafael Valdez, quien jugó con las Águilas en sus primeros años, se ganaba<br />
la vida como electromecánico. Guillermo Estrella, de Moca, tenía un oficio<br />
manual en su pueblo. Fiquito Suárez era vendedor de productos farmacéuticos,<br />
y también trabajaban otros jugadores como Olmedo Suárez, Ford Aracena y<br />
Gallego Muñoz. Todos realizaban trabajos sencillos. La mayoría de ellos, sin<br />
embargo, no se comprometía en otra actividad que no fuese el béisbol. Desde<br />
luego que los extranjeros, en calidad de refuerzos, no hacían otra cosa que<br />
jugar béisbol. Ellos se hospedaban en pensiones o en hoteles, y todos los días<br />
asistían a las prácticas de sus equipos.<br />
Los extranjeros que jugaban en Santo Domingo por lo regular eran hospedados<br />
en el hotel Comercial de la calle El Conde, y el viejo Hotel Jaragua.<br />
Los de Santiago en el Hotel Mercedes y en pensiones, y los de San Pedro de<br />
Macorís en pensiones y hoteles pequeños.<br />
LA INICIATIVA. ¿Cuándo y por qué motivos empezó a organizarse el<br />
campeonato de béisbol profesional en el Verano<br />
Los motivos venían forjándose en los últimos años y tuvieron raíces diversas,<br />
aunque básicamente dos.<br />
De un lado, durante los años 40, República Dominicana se incorporó a<br />
participar en los campeonatos mundiales de béisbol amateur, que reunía a lo<br />
mejor del Continente. En dichos torneos actuaban los países más poderosos, y<br />
eso incluía a Estados Unidos, Cuba, México, Puerto Rico, Venezuela, Nicaragua<br />
y Panamá, entre otros.<br />
Los dominicanos se aglutinaron alrededor de los organismos del Estado<br />
para organizar, cada año, un equipo de primera. De esta manera, pudieron<br />
reunir lo mejor de nuestro béisbol. El país participó en el mundial de 1948,<br />
celebrado en Colombia, proclamándose campeón. Ese campeonato ocurrió<br />
entre noviembre y diciembre de 1948, y Enrique Lantigua fue el manager de<br />
los dominicanos. La fecha fue del 20 de noviembre al 12 de diciembre y<br />
actuaron representantes de Colombia, El Salvador, Guatemala, México,<br />
Nicaragua, Panamá, Puerto Rico y República Dominicana.
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En la escuadra dominicana estuvieron Manuel Cáceres, Gallego Muñoz,<br />
Bell Arias, Andrés Frías, Miguel –Ford– Aracena, Guillermo Estrella, Olmedo<br />
Suárez y Tiant Tineo, entre otros. Los dominicanos terminaron la vuelta<br />
regular empatados con Puerto Rico, ambos en 6-1, y en la serie final RD ganó<br />
2 sin derrotas para obtener el título.<br />
Ese título tuvo particular emoción no solo por la conquista en sí. Ese mismo<br />
año, el 11 de enero, había ocurrido lo que se conoce como la Tragedia de<br />
Río Verde. Un avión que regresaba de Barahona con el equipo de béisbol de<br />
Santiago se estrelló en Yamasá, en el Noroeste de Santo Domingo, y sus 32<br />
ocupantes murieron.<br />
De los 32, 18 eran jugadores del equipo de Santiago, muertes que llevaron<br />
luto a la población en general. El conjunto de Santiago (amateur) había<br />
celebrado dos partidos en Barahona, y a su regreso a dicha ciudad no pudo<br />
aterrizar por mal tiempo, decidiendo trasladarse a Santo Domingo. Lantigua,<br />
receptor titular, había decidido regresar al día siguiente. Según su historia<br />
posterior, había asumido cierto temor de regresar en avión precisamente por<br />
el mal tiempo imperante ese día.<br />
Ese mismo año de 1948, en la primavera, se produjo la primera visita de un<br />
equipo de Grandes Ligas a República Dominicana, los Dodgers de Brooklyn,<br />
dirigidos por el legendario Leo Durocher. Brooklyn, el mismo club que 2 años<br />
antes había firmado al primer jugador negro, Jackie Robinson, se hizo<br />
acompañar de su equipo triple A, Reales de Montreal.<br />
Después llegó el XI campeonato mundial que sirvió de motivador esencial<br />
para el nacimiento del béisbol profesional a partir de 1951. Ese campeonato<br />
mundial fue celebrado en 1950 en Managua, Nicaragua.<br />
La justa fue efectuada del 18 de noviembre al 14 de diciembre y actuaron<br />
representantes de Colombia, Costa Rica, Cuba, El Salvador, Guatemala, Honduras,<br />
México, Nicaragua, Panamá, Puerto Rico, Dominicana y Venezuela.<br />
¿Qué sucedió allí<br />
Los dominicanos se proclamaron campeones nuevamente, corona que sería<br />
anulada 10 meses después en un torneo que no dejó de tener sus incidentes.<br />
Las cosas sucedieron de la forma siguiente:<br />
Cuando terminó la vuelta regular hubo un triple empate en primer lugar.<br />
Cuba, Dominicana y Venezuela terminaron todos con 9-2, y celebraron una<br />
serie final, llamada «Serie Extra».En la misma, Dominicana superó a Cuba 7-<br />
3 y a Venezuela 10-4, obteniendo la corona. En el otro partido, Cuba y<br />
Venezuela empataron a 6 carreras.<br />
Los dominicanos celebraron en grande, pero estaba en curso una protesta<br />
de los cubanos contra el equipo de Puerto Rico, que fue acusado de colocar<br />
jugadores profesionales en su róster.<br />
Dicha protesta fue conocida en octubre de 1951 en México, por la Federación<br />
Internacional de Béisbol Amateur (FIBA). La FIBA decidió dar como<br />
buena y válida la protesta, desconociendo la celebración de la Serie Extra y<br />
proclamando campeones a los cubanos.<br />
En la serie regular, Cuba había vencido a Dominicana 13 por 2, Puerto<br />
Rico a Cuba 13 por 11 y Dominicana había ganado 6 por 4 a los boricuas. Es<br />
FRANCISCO MARTÍNEZ ALBA,<br />
CUÑADO DEL DICTADOR<br />
TRUJILLO, PRESIDENTE<br />
DEL ESCOGIDO EN<br />
MUCHAS DIRECTIVAS.
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ENRIQUE LANTIGUA.<br />
decir que el triunfo de los boricuas sobre los cubanos fue decisivo porque dicho<br />
juego le fue adjudicado a Cuba, que finalizaría con 10-1, y Dominicana con 9-<br />
2 pues había sufrido otra derrota frente a Colombia 5-4.<br />
La efervescencia beisbolística creada en ese entonces encendió la chispa<br />
para que naciera un movimiento con miras a un torneo nacional profesional.<br />
El 17 de febrero de 1950 fue formada la Federación Nacional de Peloteros<br />
Profesionales. Su primer presidente fue Rafael –Falcón– Hereaux, acompañado<br />
de los demás directivos Enrique Lantigua, Rafael Martorell, Horacio Martínez<br />
y Rafael Martínez. Lantigua fue su primer secretario y el directivo más<br />
entusiasta.<br />
Los directivos de la Federación de Peloteros unieron sus esfuerzos con los<br />
dos organismos del Estado relacionados con el deporte y el béisbol. Uno, la<br />
Dirección de Deportes, cuyo director era Humberto Gómez Olivier, y Dos, la<br />
Comisión Nacional de Béisbol, presidida por Rodolfo Bonetti Burgos. También<br />
tuvo gran influencia la Asociación de Cronistas Deportivos de Santo<br />
Domingo, cuyos miembros se integraron de lleno a la organización.<br />
De manera muy acertada, se concluyó en la necesidad de organizar un<br />
campeonato con todos los riesgos que implicaba el deporte profesional. Sobre<br />
todo, porque incluía la contratación de refuerzos extranjeros, procedentes de<br />
Cuba, Venezuela y Puerto Rico, principalmente.Tomada la decisión, los tres<br />
organismos se apresuraron a realizar un «torneo» de ensayo.<br />
La Federación de Peloteros organizó y celebró una corta serie entre dos<br />
equipos, con los colores Rojos y Azules. Uno se llamó Los Rojos de La Dominicana,<br />
y el otro Los Azules Diplomáticos. Dicha serie tuvo sus efectos positivos<br />
entre la fanaticada y los promotores de los equipos.<br />
Fue necesario, desde luego, darle carácter institucional a los clubes de Santo<br />
Domingo ya constituidos, Leones del Escogido y Tigres del Licey, así como<br />
las Estrellas Orientales, de San Pedro de Macorís, y las Águilas Cibaeñas, de<br />
Santiago.<br />
Licey había sido la club pionero. Fundado por un grupo de deportistas en<br />
1907, había sido la pieza fundamental del desarrollo del béisbol durante los<br />
decenios siguientes. Cuando llegó el momento de jugar un campeonato de<br />
calendario, los azules estaban preparados y su directiva la presidía el señor<br />
José Fernández.<br />
El Escogido, con vida institucional desde 1921, tenía ya otras características.<br />
Era una sólida maquinaria ligada, de alguna forma, a funcionarios del<br />
régimen trujillista. De hecho, su presidente de entonces era el señor Francisco<br />
Martínez Alba (Paquito), quien había estado relacionado al club desde el<br />
campeonato de 1937 a través del equipo «Dragones de Ciudad Trujillo». Ese<br />
club se formó por una fusión de Licey y Escogido para el campeonato de ese<br />
año. Martínez Alba era, hermano de la esposa del dictador Rafael L. Trujillo,<br />
María Martínez.<br />
Las Águilas Cibaeñas fueron el resultado final de los distintos equipos que<br />
aparecieron en Santiago desde los años 20. Nacieron, como institución formal,<br />
en 1937, previo al campeonato de ese año.<br />
Para 1951 no fue difícil conformar el club, que jugaba en un estadio infor-
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GIMNASIO ESCOLAR, 2DO.<br />
ESPACIO HABILITADO PARA JUGAR<br />
BÉISBOL EN SUS INICIOS.<br />
mal en el mismo terreno donde posteriormente se construyó el estadio Cibao.<br />
Su primera directiva de 1951 la presidió Jorge Gobaira.<br />
El abogado Federico Nina hijo fue el presidente de las Estrellas Orientales.<br />
Un grupo de deportistas de dicha ciudad había estado al frente del equipo<br />
desde 1936, cuando ganaron el campeonato nacional de ese entonces.<br />
En San Pedro de Macorís se jugaba béisbol desde 1911. Distintos equipos<br />
habían actuado ante Santiago y los clubes de la capital, hasta que en 1922 fue<br />
adoptado, oficialmente, el nombre de «Estrellas Orientales». Antes, el equipo<br />
se identificaba como Estrellas del Este o Estrellas de Macorís.<br />
INICIA LA ACCIÓN. Sentadas las bases organizativas, el 5 de mayo de 1951<br />
se inauguró oficialmente el primer campeonato de verano de béisbol<br />
profesional de República Dominicana. Estrellas Orientales, Águilas Cibaeñas,<br />
Leones del Escogido y Tigres del Licey se enfrascaron en una competencia<br />
deportiva que marcaría el futuro del deporte y el béisbol en el país.<br />
Todas las clases sociales se involucraron en el seguimiento del torneo, que<br />
se jugó solamente los fines de semana, sábado por la tarde y 2 juegos el domingo.<br />
¿Qué tipo de campeonato se organizó para entonces, en el plano<br />
competitivo Sin dudas, fue un torneo muy representativo. El calendario fue<br />
confeccionado en base a 2 vueltas de 27 juegos por equipo en cada una de<br />
ellas, totalizando 54 juegos. Eso permitió a bateadores y lanzadores agotar una<br />
larga jornada y reunir números representativos.<br />
En 1953, a modo de ejemplo, Olmedo Suárez, segunda base del Licey, agotó<br />
215 turnos, que es mucho más de lo que consume cualquier jugador del<br />
campeonato dominicano cincuenta años después.<br />
El lanzador Santiago Ulrich, ese mismo año, trabajó 131 entradas para el<br />
mismo equipo Licey, lo cual es impensable para un pitcher de estos tiempos.<br />
Y, como se jugaba solamente en fines de semana, fue necesario que el campeonato<br />
transcurriera a lo largo de 5 meses. Así sucedería durante 4 años, en<br />
el período 1951-54.<br />
El Estadio La Normal, construido por el gobierno en 1946, sirvió de anfitrión<br />
a la apertura del 5 de mayo.<br />
¿Cómo fueron conformados los cuatro equipos Con personal dominicano<br />
de buen calibre, pues eran muchos los jugadores criollos que militaban en las<br />
ligas del Caribe y en las ligas negras de Estados Unidos. A los criollos se unieron<br />
gran parte de lo mejor que existía en Puerto Rico, Venezuela y Cuba,<br />
especialmente.<br />
Juan Esteban Vargas –Tetelo– era un sobresaliente jugador de las ligas<br />
negras, pero también refuerzo en Puerto Rico, país que había asumido como<br />
segunda patria pues se había casado allí dos veces y allí residía. Era jugador<br />
destacado en Venezuela y Cuba, además de Estados Unidos, donde había jugado<br />
durante los años 30 y 40.<br />
Tetelo ha sido, tal vez, el más longevo pelotero dominicano de todos los tiempos.<br />
Cuando empezó el campeonato nacional de 1951 Vargas, primero short stop y<br />
luego jardinero central, tenía 45 años de edad, pero se mantenía muy activo.<br />
Tan brillante fue su historia que dos años después, en 1953, se coronó campeón<br />
de bateo con alto promedio de .355. Contaba entonces con 47 años de edad.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
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EL CUBANO MARTÍN DIHIGO,<br />
MANAGER DE LAS ÁGUILAS<br />
CIBAEÑAS EN 1951.<br />
Otros nombres ilustres fueron Olmedo Suárez, José Saint’Claire (Pepe Lucas),<br />
Luis –Gallego– Muñóz, Alcibíades Colón, Rafael Valdez, Bell Arias y<br />
naturalmente Guayubín Olivo, el más brillante lanzador de esos tiempos. Su<br />
hermano Chichí no se quedaba atrás.<br />
Para darles forma a esos clubes, los equipos contrataron jugadores, de Cuba,<br />
Puerto Rico, Venezuela, Panamá y México.<br />
No existía acuerdo alguno con el béisbol de los Estados Unidos, de forma<br />
que no había posibilidad de que las organizaciones de Grandes Ligas enviaran<br />
su personal joven a República Dominicana. Eso sucedería cinco años más<br />
tarde. Además de los vecinos latinos, los clubes contrataron jugadores de<br />
importancia procedente de las ligas negras.<br />
Martín Dihigo, el cubano que con el tiempo se convirtió en leyenda por<br />
sus excepcionales condiciones, fue designado manager y jugador de las Águilas<br />
Cibaeñas. No estuvo a tiempo para el inicio del torneo, pero se incorporó<br />
más adelante.<br />
Alonzo Perry, procedente de las ligas negras, hizo su primera presentación<br />
con el Licey. El fornido bateador también sería un jugador historia para el<br />
béisbol dominicano, mostrando sus cualidades durante siete campeonatos.<br />
El boricua Félix –Fellé– Delgado fue el primer manager del Licey, posteriormente<br />
asumió el propio Perry, además de sus funciones en la primera base,<br />
y finalizó Manuel Henríquez.<br />
El dominicano Rafael Valdez, segunda y tercera base de las Águilas, fue<br />
encomendado a dirigir el equipo hasta tanto llegara Dihigo. Manuel García<br />
fue el dirigente de las Estrellas y Pepe Lucas dirigió a los Leones del Escogido.<br />
El campeonato se desarrolló sin tropiezos. Las reglas indicaban que habría<br />
un ganador en cada una de las dos vueltas. Los ganadores de ambas vueltas se<br />
medirían en una serie final para definir el campeón.<br />
El Escogido ganó la primera ronda y el Licey la segunda. En la final, los<br />
azules ganaron en 5 partidos, proclamándose los primeros campeones del béisbol<br />
profesional dominicano del verano.<br />
Perry había sido contratado como refuerzo integrándose a los azules en el<br />
último juego de la primera vuelta y fue factor decisivo en la ofensiva del club.<br />
LOS GANADORES. Un total de cuatro campeonatos se celebraron durante<br />
el verano, siempre los fines de semana. Todos los planes de recreación de la<br />
sociedad de Santo Domingo, San Pedro y Santiago giraban en torno al béisbol<br />
los fines de semana.<br />
El público llenaba los parques en cada ocasión. En La Normal la capacidad<br />
estimada del estadio era de 4 mil fanáticos, y dados los bajos precios de los<br />
tickets se constituía en un atractivo especial para adultos y jóvenes.<br />
En Santiago, el estadio tenía sus graderías, con capacidad aproximada para<br />
5 mil personas y otro tanto sucedía en San Pedro de Macorís. Las facilidades<br />
de asientos, desde luego, no eran las de un estadio formal en Santiago ni en<br />
San Pedro de Macorís.<br />
De los cuatro torneos celebrados, Licey ganó dos, (1951 y 1953), las Águilas<br />
ganaron en 1952 y las Estrellas en 1954.<br />
Irónicamente, el equipo Escogido, a quien se indicaba como «el protegi-
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189<br />
do» del régimen de Trujillo, o de parte de la familia Trujillo, no obtuvo ninguna<br />
corona en esos cuatro años. Sus éxitos en grande vendrían posteriormente,<br />
en estadios con luces.<br />
Desde el comienzo de estos eventos se determinó, por circunstancia obligada,<br />
honrar al régimen. De esta forma, cada campeonato recibió un nombre<br />
ligado a la familia gobernante de el torneo 1951 se llamó «Era de Trujillo».<br />
Los equipos se formaron en base a jugadores nativos, venezolanos, boricuas,<br />
cubanos y una buena parte de lo mejor de las ligas negras norteamericanas.<br />
El Licey compartió su dirigencia entre Fellé Delgado (boricua), algo del<br />
propio Alonzo Perry y de Manuel Henríquez, el más calificado manager<br />
dominicano de esos días. Su rival, el Escogido, fue dirigido por Pepe Lucas<br />
desde un principio.<br />
Licey ganó la serie final en 5 juegos y Perry fue decisivo por haber disparado<br />
3 jonrones en apenas 5 juegos.<br />
Guayubín Olivo, ganador de 10 partidos en la vuelta regular (con 5 derrotas),<br />
fue puntal del pitcheo, pero más que todo el norteamericano Marion<br />
–Sugar– Caine, otra importación de las ligas negras. La serie estuvo pactada<br />
a un 7-4 y Licey ganó 4-1.<br />
Perry se había integrado al Licey a principios de julio, fallando en su<br />
primer juego, el último de la primera vuelta. Sin embargo, Licey y Escogido<br />
finalizaron empatados y celebraron una serie de tres partidos para definir el<br />
ganador. Perry bateó de hit en los tres, y también en los 24 de la segunda<br />
vuelta, totalizando 27 partidos seguidos de hit, récord que permaneció intacto<br />
por espacio de 46 años.<br />
Los Leones tenían, como bateador principal, a Willard Brown, un potente<br />
moreno que era refuerzo en las ligas del Caribe, especialmente en Puerto Rico.<br />
Brown, incluso, es dueño del record de más jonrones en Borinquen con 27.<br />
Gallego Muñoz, Vicente Escarpate y el propio Pepe Lucas eran parte de los<br />
héroes nativos del Escogido. El torneo de 1952 se celebró del 25 de abril al 26<br />
de septiembre y se llamó «Pro Elección del General Héctor B. Trujillo Molina».<br />
En la dirigencia nacional se habían producido algunos cambios. El periodista<br />
Pedro Julio Santana era el nuevo director de la Comisión Nacional de<br />
Béisbol, Tancredo Aybar Castellanos asumió la presidencia del Licey, y José<br />
Augusto Vega Espaillat nuevo presidente de las Águilas.<br />
Las Águilas contrataron al cubano Rodolfo Fernández, antiguo lanzador,<br />
como su nuevo manager. Licey le dio la responsabilidad a Alonzo Perry quien,<br />
gracias a su tórrido bateo de la campaña anterior, se había convertido en el<br />
ídolo de los azules. Había iniciado José –Dumbo– Fernández, pero luego Perry<br />
tomó su lugar.<br />
El Escogido tuvo tres dirigentes: Martín Dihigo, Felix Seay y finalmente<br />
Fellé Delgado, mientras las Estrellas estuvieron bajo el comando de Manuel<br />
García y Julio Rojo.<br />
En la primera vuelta, Águilas y Leones quedaron empatados, pero la decisión<br />
de definir un ganador no se tomó en ese instante. Licey ganó la segunda<br />
vuelta, y entonces Águilas y Leones celebraron una corta serie de 3 para decidir<br />
el rival del equipo azul.<br />
Las Águilas ganaron, correspondiendo ambas victorias al importado Terry<br />
McDuffie, quien había tenido sobresaliente actuación en la serie regular con<br />
marca de 12-3. Las dos victorias se les sumaron para totalizar 14, un record<br />
que ha permanecido por siempre en la liga dominicana.<br />
La serie fue pactada al mejor de 7. Las Águilas tenían dos lanzadores estelares<br />
pues aparte de McDuffie, contaban con el cubano Emilio Cueche, una<br />
estrella para esos tiempos. Licey, de su parte, tenía de nuevo a Guayubín Olivo,<br />
quien había repetido sus 10 victorias del primer torneo, y también al boricua<br />
Rubén Gómez, a quien apodaban El Divino Loco. En base a esos cuatro<br />
lanzadores se desarrolló la final, ganada finalmente por las Águilas en el máximo<br />
de 7 partidos para su primera corona.<br />
El puertorriqueño Luis Rodríguez Olmo, ex grandes ligas, reforzó al Licey<br />
en el torneo y fue líder de bateo con .344. Perry fue líder de jonrones con 11<br />
y de carreras empujadas con 38.
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Un incidente ocurrió el sábado 13 de septiembre cuando se celebraba el<br />
cuarto partido, en el estadio La Normal. Cuando llegaron al décimo inning la<br />
pizarra estaba igualada a 5, pero hubo que suspenderlo debido a la oscuridad.<br />
El campeonato de 1953 se denominó «Leonidas Radhamés», en honor al<br />
pequeño hijo del dictador Trujillo. Se celebró del 25 de abril al 6 de septiembre.<br />
También se produjeron algunos cambios en los organismos dirigenciales. El<br />
Lic. Benigno del Castillo pasó a presidir la Comisión Ad-Hoc de béisbol<br />
profesional, ingresó a la liga como presidente de las Estrellas Orientales el<br />
señor Rafael Antún, quien sería figura preponderante en el equipo y la liga<br />
por los siguientes 40 años.<br />
Igualmente, el Ing. Ignacio Guerra fue electo nuevo presidente de los Tigres<br />
del Licey, y el señor Restituyo González presidente de las Águilas.<br />
Rodolfo Fernández repitió como manager de las Águilas, el Licey contrató<br />
al cubano Oscar Rodríguez, el Escogido al boricua Ramón Concepción y las<br />
Estrellas fueron un nido de inestabilidad pues 4 hombres pasaron por la dirigencia:<br />
Fermín Guerra, Wilfredo Calviño, Gilberto Torres y Dalmiro Finol.<br />
Licey ganó la primera vuelta fácilmente, y las Águilas la segunda, y ambos<br />
equipos asistieron a la final.<br />
Los azules presentaron ese año uno de los equipos más famosos que había<br />
tenido la liga hasta entonces, y así ha perdurado por siempre. Repetían Alonzo<br />
Perry y Luis Rodríguez Olmo, pero a ellos se unieron Bert Hass, antesalista,<br />
Alcibíades Colón, Olmedo Suárez, el receptor Valmy Thomas, nativo de las<br />
Bahamas, y los lanzadores Guayubín y Chichí Olivo, más Santiago Ulrich,<br />
que fue líder de efectividad con 1.98.<br />
Emilio Cueche ganó 13 juegos para las Águilas, que tenían de nuevo a<br />
Terry McDuffie, ganador de 8 juegos en la regular, pero quien no pudo actuar<br />
en la final por lesiones.<br />
El narrador Félix Acosta Núñez había bautizado al trabuco del Licey como<br />
«Los Tanques», y la frase «ahí vienen los Tanques» se hizo famosa y ha perdurado<br />
en el tiempo.<br />
Licey ganó la final 4-1, su segundo título en apenas 3 años. Cabe destacar<br />
que Tetelo Vargas fue el líder de bateo con .355, habiendo cumplido 47 años<br />
de edad en una soberbia demostración de sus habilidades.<br />
Tetelo no había tenido la oportunidad de descollar por el bajo rendimiento<br />
del equipo, que en los tres primeros torneos al no ganar ninguna de las vueltas<br />
no había llegado a las finales.<br />
Eso cambiaría en 1954 cuando los Orientales se proclamaron campeones<br />
por vez primera. Juan I .Vicioso era el nuevo Director General de Deportes, y<br />
Juan Vicente Felipe de la Comisión Nacional de Béisbol.<br />
El Ing. Ignacio Guerra regresó a la presidencia del Licey, y Luis Mercado a<br />
la presidencia de las Águilas Cibaeñas. Francisco Martínez Alba se mantuvo<br />
por cuarto año seguido como presidente del Escogido, y Rafael Antún repetía<br />
con las Estrellas.<br />
El Escogido, que tampoco encontraba la forma de ganar, designó al cubano<br />
Antonio Rodríguez como manager, el Licey repitió a Oscar Rodríguez, las<br />
Águilas empezaron con William Cash, pero finalizaron dándole el mando a<br />
ESTADIO LA NORMAL.
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Luis Rodríguez Olmo, mientras las Estrellas confiaron en el cubano Ramón<br />
Bragaña para la dirección.<br />
El campeonato fue llamado «El Benefactor», y se desarrolló del 15 de mayo<br />
al 5 de agosto. La primera vuelta fue ganada por Licey, pero en la segunda<br />
hubo incidentes mayores y mucha desorganización. En la parte final de la<br />
segunda mitad, Escogido y Águilas decidieron retirarse del torneo, sin que se<br />
cumpliera cabalmente el calendario.<br />
Al momento del retiro, el Escogido había jugado 47 juegos y las Águilas<br />
48, de un calendario que contemplaba 54 partidos para cada club. Licey jugó<br />
51 y las Estrellas 50.<br />
Restablecido cierto orden, Licey y Estrellas asistieron a la final. Manolete<br />
Cáceres, dado de baja por Licey, era regular con las Estrellas, que dependían<br />
básicamente de dos lanzadores venezolanos, Carrao Bracho y Valentín Arévalo,<br />
y del cubano Wenceslao González.<br />
Chico Conton, Papito Mateo y Bell Arias eran los nombres nativos más<br />
sobresalientes en el equipo verde. Ahí estaba, también, Tetelo Vargas, con 48<br />
años de edad.<br />
Las Estrellas explotaron dos veces al estelar de los azules, Guayubín Olivo,<br />
y por ahí mismo se fueron las esperanzas del Licey. Los de San Pedro de Macorís<br />
ganaron 4-1 la serie pactada al mejor de 7. De ese período, solamente el<br />
Escogido no pudo ganar.<br />
Terry McDuffie y Emilio Cueche, más el manager Rodolfo Fernández, se<br />
constituyeron en las principales figuras de las Águilas.<br />
En 1951, otro cubano, el jardinero Pedro Formental, había disparado 13<br />
jonrones, en una actuación fenomenal, cifra que permaneció como record de<br />
la liga por varios años.<br />
Perry, Rodríguez Olmo, Olmedo Suárez, los hermanos Olivo, el propio<br />
Manolete Cáceres llevaron la voz cantante para forjarse como los primeros<br />
ídolos de la fanaticada azul.<br />
Tetelo Vargas, de su lado, en la postrimería de su legendaria carrera, fue un<br />
ícono para las Estrellas, y los extranjeros Bracho y González incidieron notablemente<br />
en la conquista de la corona. Rafael Valdez, antiguo jugador de las Águilas,<br />
estaba con los verdes al momento de su corona jugando en la antesala.<br />
Pepe Lucas fue un jugador y manager relevante para los Leones, que no<br />
pudieron sobresalir en ese período. Sus mejores años empezarían en 1955<br />
cuando la pelota dominicana se abría nuevos horizontes, en el marco de estadios<br />
con luces, y un cambio radical en el formato y relaciones con el béisbol<br />
organizado de los Estados Unidos.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
194<br />
ESTADIO CON LUCES Y APERTURA CON USA<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
195<br />
ESTADIO QUISQUEYA.<br />
Los cuatro campeonatos celebrados durante el verano entre 1951-54 habían<br />
hecho crecer el fervor por el béisbol entre los dominicanos. También, se<br />
había expandido la presencia dominicana en todo el Caribe, extendiendo sus<br />
raíces hacia las ligas negras de Estados Unidos.<br />
Pero los tiempos estaban cambiando y era necesario integrarse a la nueva<br />
situación. Sobre todo en los Estados Unidos los cambios eran profundos.<br />
La firma del jugador negro Jackie Robinson, por parte de los Dodgers de<br />
Brooklyn en 1946 estaba provocando una revolución en las Grandes Ligas de<br />
béisbol. Más peloteros negros fueron firmados en los años siguientes, y pronto<br />
se abrían paso para convertirse en las nuevas estrellas del juego. Incluso en el<br />
país la influencia era notable.<br />
Los propios Dodgers habían visitado Santo Domingo en marzo de 1948 en<br />
una gira con fines de realizar sus entrenamientos de primavera, para lo cual<br />
trajeron también a jugadores de su sucursal triple A, los Reales de Montreal.<br />
En los primeros años de los 50, las ligas negras, en consecuencia, empezaron<br />
a perder fuerza pues la atención de sus jugadores se fue desviando hacia<br />
las Grandes Ligas de blancos.<br />
El impacto había sido mayor cuando el propio Robinson tuvo una sobresa-<br />
TERRY MCDUFFIE.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
196<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
197<br />
liente actuación en su primer año con los Dodgers, ganando el premio de<br />
Novato del Año.<br />
¿Cómo se proyectó esa transformación hacia el Caribe y demás países latinos<br />
que jugaban béisbol Resultó muy claro el beneficio en dos sentidos.<br />
Primero, los jugadores nativos del Caribe estaban viendo, una apertura de<br />
puertas para ingresar al béisbol organizado y, eventualmente, a las Grandes<br />
Ligas. Ya el racismo no sería un obstáculo. Hasta entonces, tan solo los peloteros<br />
de color blanco habían tenido oportunidad de jugar en las mayores. Por ese<br />
motivo, jugadores de Puerto Rico y Cuba, para citar dos ejemplos, habían<br />
llevado la delantera a las demás naciones. En segundo lugar, un necesario<br />
acercamiento con los Estados Unidos implicaría un cambio radical en los<br />
torneos locales.<br />
¿Qué sucedió, en ese marco de cosas Que las ligas del Caribe empezaron a<br />
firmar acuerdos de trabajo con los Estados Unidos y sus organizaciones<br />
beisboleras. Fue así como nació, a partir de 1955, el béisbol invernal dominicano<br />
pues no se podía jugar durante el verano para evitar la coincidencia con las<br />
Grandes Ligas y con las ligas menores norteamericanas.<br />
Se produjo, entonces, el cambio total. Se firmó un acuerdo mediante el<br />
cual el béisbol dominicano quedaba en libertad de establecer relaciones con<br />
los equipos de liga mayor para, entre otros beneficios, conseguir el envío al<br />
país de su personal más calificado.<br />
En la pelota del verano, los principales refuerzos del béisbol dominicano<br />
habían provenido de Venezuela, Cuba y Puerto Rico, y varios de los mejores<br />
jugadores de las ligas negras de Estados Unidos. Por ese motivo, era frecuente<br />
observar jugadores del Caribe en nuestro béisbol.<br />
El jardinero Pedro Formental, fue un formidable refuerzo de Cuba para las<br />
Águilas Cibaeñas de 1951. Formental disparó 13 cuadrangulares, estableciendo<br />
rápidamente una marca que perduró por 7 años.<br />
El pitcher cubano Santiago Ulrich, ganó 13 juegos para los Tigres del Licey<br />
de 1953 y los ayudó a ganar la corona de ese año.<br />
Terry McDuffie, lanzador sepia, fue la estrella de las Águilas en 1952 ganando<br />
en total 14 partidos con solo 3 derrotas. McDuffie obtuvo 12 victorias<br />
en la temporada regular, y en una serie de desempate ante el Escogido, para<br />
definir el ganador de la primera vuelta, obtuvo otros dos triunfos para sumar<br />
14, marca que ha permanecido en la liga dominicana por más de 50 años. Las<br />
Águilas, con el sostén de McDuffie, fueron campeones en el año 1952.<br />
Luis Rodríguez Olmo, –El Jíbaro– de Puerto Rico, fue parte del gran equipo<br />
presentado por Licey en 1953 que se proclamó campeón. Ese club tuvo a<br />
Alonzo Perry y al norteamericano Bert Hass, entre otros.<br />
Perry, desde luego, fue la mayor manifestación del mejor jugador importado<br />
de esa primera etapa de nuestro béisbol. Jugó seguidamente para Licey<br />
durante 7 años, hasta el torneo 1957-58, reuniendo siempre números<br />
extraordinarios.<br />
Perry era un primera base, bateador zurdo, que tiraba a la derecha. Para<br />
esos tiempos era un veterano de las ligas negras, nativo de Birmingham, estado<br />
de Alabama. En el país se hizo grande, y recibió el mote de «El Señor<br />
ESTADIO QUISQUEYA.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
198<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
199<br />
Refuerzo». En 1953 fue líder de jonrones con 11, y estableció la marca de 53<br />
vueltas empujadas, que todavía perdura.<br />
El Escogido no tuvo tanta suerte como los demás. Pero, sus importaciones<br />
siempre estuvieron a la orden del día, aunque con resultados negativos. En<br />
1953, los Leones tuvieron un manager boricua, Ramón Concepción, y al año<br />
siguiente trajeron un venezolano, Antonio Rodríguez. Los dos fracasaron.<br />
Las Estrellas tuvieron mejor suerte con su personal extranjero. En 1954,<br />
cuando ganaron el título, su dirigente lo fue el antiguo lanzador cubano Ramón<br />
Bragaña, quien había actuado en el país con los Dragones de Ciudad<br />
Trujillo en 1937. Las Estrellas de ese año descansaron en lanzadores importados,<br />
como los venezolanos Carrao Bracho y Valentín Arévalo, más el cubano<br />
Wenceslao González.<br />
El legendario Martín Dihigo jugó brevemente para las Águilas en 1951 y<br />
por un período fue también su manager.<br />
Las ligas negras también hicieron sus aportes pues para los norteamericanos<br />
sepias era un gran honor venir al Caribe a jugar béisbol. Se ganaban un<br />
buen dinero y se divertían en grande. Todo eso cambió a partir de 1955.<br />
LUCES Y NUEVO ESTADIO<br />
¿Dónde se jugó béisbol profesional durante esos cuatro años del verano En<br />
Santo Domingo, la sede de cada jornada fue el estadio La Normal, en el liceo<br />
del mismo nombre, ubicado en la parte Noreste de la ciudad capital.<br />
Ese estadio había sido construido en 1946 y era lo más adecuado para el<br />
béisbol de esos tiempos. Podía acoger más de 4 mil personas pagando y tenía<br />
una amplia zona a su alrededor. Los vehículos para esos tiempos eran pocos,<br />
de forma que no había problema de parqueo.<br />
En Santiago, el estadio Municipal estaba localizado en los mismos terrenos<br />
donde posteriormente se levantaría, en 1958, el que luego se llamaría estadio<br />
Leonidas Radhamés y, posteriormente, Cibao. Este primer estadio tenía<br />
graderías para más de 4 mil personas. Y en San Pedro de Macorís, las Estrellas<br />
celebraban sus partidos en un estadio ubicado en el Hipódromo del sector<br />
Restauración. En principio, dicho estadio recibió el nombre de Ramfis Trujillo.<br />
Ese parque sería inaugurado en 1959.<br />
En la capital dominicana la construcción del Estadio Trujillo fue acelerada<br />
desde 1954. El dictador Trujillo fue convencido de la conveniencia de construir<br />
un estadio con luces pues el béisbol profesional había crecido mucho y tomado<br />
un buen espacio en la sociedad dominicana.<br />
Se decidió construir un estadio moderno, determinándose hacer una especie<br />
de réplica del estadio de béisbol Bobby Maduro, de la ciudad de Miami. El<br />
ingeniero Bienvenido Martínez Brea, un constructor ligado a la familia Trujillo<br />
y a la familia del futuro presidente Joaquín Balaguer, fue el encargado de la<br />
obra, juntamente con una firma norteamericana.<br />
Para su apertura, se escogió una fecha muy propicia para esos tiempos: el<br />
23 de octubre de 1955, víspera del onomástico del dictador.<br />
Fue un partido entre Licey y Estrellas Orientales y naturalmente el parque<br />
estuvo a casa llena. Como dato histórico relevante, las Estrellas batearon de<br />
primero y nadie de sus hombres disparó de hit.<br />
El Licey, en el cierre, tuvo la dicha de que su primer bateador, el jardinero<br />
dominicano Alcibíades Colón, disparó de hit, el primero en el Estadio Trujillo.<br />
Lo conectó ante el lanzador Don Elston, en cuenta de 2 bolas sin strike, y fue<br />
un rodado que pasó casi por encima de la segunda almohadilla hacia el jardín<br />
central. Otro dato relevante es que el primer jonrón de dicho estadio no fue<br />
conectado en ese primer juego. El primer cuadrangular fue producido al día<br />
siguiente, 24 de octubre, por parte de Emil Panko, importado de las Águilas,<br />
ante el derecho Chichí Olivo, del Licey. Las Águilas ganaron el juego 8 por 7.<br />
El Estadio Trujillo, desde luego, provocaría el nacimiento de otros parques<br />
con luces en Santiago y en San Pedro. El de Santiago llegó primero. Fue<br />
inaugurado en octubre de 1958, llenando de algarabía a toda la zona cibaeña.<br />
En principio se llamó Estadio Leonidas Radhamés, y posteriormente, una vez<br />
caída la tiranía de Trujillo, cambió a su actual denominación.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
200<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
201<br />
El de San Pedro de Macorís fue inaugurado el 25 de octubre de 1959, llamándose<br />
Estadio Oriental. Después cambiaría al nombre de Tetelo Vargas.<br />
Aparte de esos estadios, también la estructura legal y jurídica del béisbol<br />
dominicano había cambiado. Fue dejado atrás el anterior organismo estatal<br />
del béisbol dominicano, es decir la Comisión Nacional de Béisbol Profesional,<br />
llamada también Comisión Ad-Hoc. En su lugar, en 1955 fue fundada la Liga<br />
Dominicana de Béisbol Profesional, reconocida por la tiranía mediante el<br />
decreto 1110 de fecha 7 de agosto de 1955 que dispuso su incorporación. El<br />
abogado Hipólito Herrera Billini fue electo como su primer presidente. Para<br />
esos días, Herrera Billini era también presidente de la Suprema Corte de<br />
Justicia, lo cual le daba mucho más realce a la entidad beisbolera. Herrera<br />
Billini presidió la Suprema Corte en el período 1949-61.<br />
Completaban la primera directiva de la liga el Lic. Jaime Vidal Velásquez<br />
como vicepresidente, Dr. Arístides Álvarez Sánchez, secretario, Dr. Roger<br />
Mejía Sánchez tesorero.<br />
En la dirección de los equipos estuvieron ese año el ingeniero Ignacio Guerra<br />
al frente del Licey, Francisco Martínez Alba continuaba como presidente del<br />
Escogido, José Hazim Azar presidente de las Estrellas y el ingeniero Juan B.<br />
Sánchez Correa en las Águilas.<br />
Las Estrellas repitieron al manager campeón del 1954, el cubano Ramón<br />
Bragaña, pero en los demás clubes hubo cambios.<br />
Como ya se podían traer norteamericanos, los equipos se apresuraron a<br />
aprovechar sus nuevos socios y sus nuevas relaciones.<br />
El Escogido había firmado un pacto de colaboración mutua con los Gigantes<br />
de Nueva York y los Dodgers de Brooklyn. Su manager fue Frank Genovese,<br />
procedente de los Gigantes.<br />
El Licey había hecho otro tanto con los Cardenales de San Luis, y su manager<br />
fue Red Davis. Las Águilas, de su parte, iniciaron un largo período de<br />
relaciones con los Piratas de Pittsburgh, que enviaron a Larry Sheppard de<br />
manager.<br />
ESTADIO QUISQUEYA.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
202<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
203<br />
También empezaron a cambiar los nombres de los líderes en el terreno de<br />
juego. Robert Wilson, del Licey, fue líder bate con promedio de 333 y en hits<br />
con 69, Allen Ritcher, del Escogido, fue primero en carreras anotadas con 40,<br />
Willie Kirkland, del Escogido, fue líder en empujadas con 37.<br />
Otro jugador de los Leones, Charles Neal, impuso una marca de 11 triples,<br />
que ha sido imposible de superar luego de casi 50 años de béisbol. Donald<br />
Hoak (Escogido) fue líder en robos con 8.<br />
Es fácil notar que el Escogido había comenzado una nueva etapa, pues sus<br />
jugadores dominaron frecuentemente la parte ofensiva, e igualmente en el<br />
pitcheo. Ese año, el Escogido iniciaría la conquista de 3 campeonatos en forma<br />
corrida, un dominio que sería muy diferente a la participación del club en los<br />
cuatro primeros campeonatos del verano.<br />
ESTADIO TETELO VARGAS.<br />
CAMBIOS<br />
El nuevo parque y las nuevas relaciones con el béisbol norteamericano<br />
dieron un cambio total al béisbol dominicano.<br />
Básicamente, se dejó de lado, como elemento principal, la contratación de<br />
personal veterano procedente de Puerto Rico, Venezuela y Cuba. Esos países,<br />
además, también tenían su torneo invernal en desarrollo. Como segundo<br />
beneficio directo, la contratación de personal joven norteamericano le dio<br />
otro matiz al campeonato dominicano, pues elevó su calidad. Las organizaciones<br />
empezaron a utilizar el béisbol local como puente de desarrollo de sus<br />
mejores talentos.<br />
Y tercero, la nueva situación abrió las puertas a los peloteros dominicanos<br />
que empezaron a ser firmados por las Grandes Ligas. Los frutos se verían en<br />
los años siguientes.<br />
¿Prestaron o no las organizaciones de liga mayor su mejor material en esos<br />
primeros años Es evidente que sí, y está confirmado por los nombres que<br />
vinieron en los decenios 50, 60 y 70, y también parte de los 80.<br />
El Escogido, por ejemplo, recibió en esos años el talento de Frank Howard,<br />
el grandote que reforzó en la campaña de 1959-60, siendo líder de jonrones<br />
del circuíto con 11. Howard luego triunfaría en las Grandes Ligas.<br />
Willie McCovey, de los Gigantes, fue primera base de los Leones en dos<br />
campeonatos seguidos, 1957-58 y1958-1959. McCovey estaba destinado a<br />
disparar 521 cuadrangulares en las mayores. Gaylord Perry, ganador de más de<br />
300 juegos en las mayores e inmortal de Cooperstown, también reforzó al<br />
Escogido en 1963-64 teniendo record de 8-8 en ganados y perdidos. El propio<br />
Willie Kirkland fue un fornido bateador de liga mayor, que se incorporó a los<br />
Leones por más de una campaña en los años 50.<br />
En los años siguientes, el Escogido tendría nombres que luego triunfarían<br />
en la gran carpa: los cubanos Tito Fuentes y Miguel de la Hoz, Cecil Cooper,<br />
Gary Matthews, Gary Maddox, John Mayberry, Tim Raines, Tim Wallach,<br />
Doyle Alexander, Tom Hume y Mickey Mahler.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
204<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
205<br />
El Licey, el equipo más ganador de la liga dominicana hasta el 2004, ha sido<br />
notablemente beneficiado de sus relaciones con el béisbol de Estados Unidos.<br />
En particular, los azules iniciaron un largo matrimonio con los Dodgers de<br />
Los Ángeles en 1972 y de ahí surgió la gran familia azul. Tom LaSorda, quien<br />
los dirigió por 4 años seguidos ganando 2 campeonatos, es un buen ejemplo.<br />
El inmortal Bob Gibson fue un refuerzo sonoro para los Tigres en la campaña<br />
1958-59, aunque no pudo tener buenos resultados. Gibson ganó 2 y perdió<br />
6 con efectividad de 5.00.<br />
Pero Licey sacaría enorme ventaja de su personal importado en los decenios<br />
60, 70 y 80. Fue así como con su uniforme desfilaron Jim Beauchamp,<br />
Billy Buckner, Steve Garvey, Howard Johnon, Von Joshua, Kenny Landreaux,<br />
Tom Paciorek, Mark McGwire, quien saltaría a la fama en Grandes Ligas, en<br />
1998, con sus 70 jonrones y 583 de por vida.<br />
También, Mike Scioscia, Orel Hershiser, Darren Holmes, Charlie Hough,<br />
Mike Norris, Dave Stewart y Mike Torrez.<br />
Bobby Valentine fue short stop del equipo campeón en 1973-74, y John<br />
Roseboro su manager en 1990-91.<br />
Bill Mazeroski fue enviado por los Piratas de Pittsburgh cuando se inauguró<br />
el béisbol con luces, y fue refuerzo de las Águilas Cibaeñas los dos primeros<br />
campeonatos. Mazeroski se convertiría posteriormente en una celebridad como<br />
segunda base con Pittsburgh, y en 1960 mucho más. Ese año, disparó un jonrón<br />
en el noveno inning de un séptimo juego en la serie mundial ante los Yanquis<br />
de Nueva York. Willie Stargell, miembro de Cooperstown, también fue un<br />
importado de calibre de las Águilas facilitado por los Piratas. Stargell jugó<br />
aquí en 1963-64 siendo líder de carreras empujadas con 40.<br />
Bob Veale, lanzador zurdo de recta endemoniada, ayudó a los cibaeños por<br />
esos tiempos, y Dick Stuart fue el primero en disparar 14 jonrones con las<br />
Aguilas de 1957-58. Ese record, igualado por el criollo Freddy García en 1998-<br />
99, todavía permanece en la liga.<br />
Otros nombres de las Águilas, enviados por los Piratas, fueron Bill Madlock,<br />
quien ganaría 4 títulos de bateo en las mayores; Dave Parker, líder de<br />
bateo en 1973-74 con promedio de .345, y los lanzadores Steve Blass y Kent<br />
Tekulve. Los panameños Renie Stennet, Mannie Sanguillén y Omar Moreno<br />
fueron importados de calibre para las Águilas durante varios torneos. Todos<br />
fueron enviados por los Piratas.<br />
Las Estrellas han presentado nombres que luego han triunfado en las mayores.<br />
Los verdes de San Pedro de Macorís hicieron relaciones con los Bravos<br />
de Milwaukee, y las mismas continuaron a partir de 1966, cuando ese club se<br />
movió a la ciudad de Atlanta. Ejemplo de ello son los hermanos Niekro, Joe<br />
y Phil. Phil, especialista en nudillos, los reforzó en el torneo 1966-67 presentando<br />
marca de 8 ganados y 6 perdidos. Joe vendría para el torneo 1975-76.<br />
Posteriormente vendría Ralph Garr, uno de los más calificados bateadores<br />
que han reforzado la liga. Garr vino en el campeonato 1969-70 por vez primera<br />
bateando para promedio de .387, al año siguiente lo hizo para .457 con 105<br />
hits, y luego para .388. Garr, jardinero y bateador zurdo, triunfó en grandes<br />
ligas y logró una corona de bateo de la Nacional en 1974 con .353, al final de<br />
su carrera regresó para las Estrellas en 1980-81 bateando .419. En sus 4 años,<br />
tuvo promedio general de .412 y mantiene los records para más hits y más alto<br />
promedio de bateo en una campaña.<br />
En los años 60, las Estrellas también tuvieron relaciones con los Astros de<br />
Houston, quienes les permitieron usar parte de su mejor talento.<br />
De los Astros vinieron los pitchers Larry Dierker, Mike Cuellar, y James<br />
Rodney Richard.<br />
Otros nombres ilustres que han vestido el uniforme verde son George Foster,<br />
quien disparó 52 jonrones para los Rojos de Cincinnati (1977), Ray Knight,<br />
Gerard Perry, Gorman Thomas, Dale Murphy, quien fue receptor de las Estrellas<br />
en los inicios de su carrera. Igualmente los lanzadores Steve Bedrosian y<br />
Chuk Finley.<br />
Los Azucareros del Este y los desaparecidos Caimanes del Sur, nacidos en<br />
la expansión de 1983 del béisbol dominicano, iniciaron relaciones diversas
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
206<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
207<br />
desde su origen, e igualmente los Gigantes del Cibao, que se incorporaron a la<br />
liga en 1996. Todos esos nombres, y otros tantos, han dado lustre y brillo al<br />
béisbol dominicano, contribuyendo sobremanera a su desarrollo y<br />
fortalecimiento.<br />
Y todo empezó a mejorar en 1955 con la construcción de estadios con<br />
luces y el nacimiento de relaciones con el béisbol norteamericano. Los frutos<br />
positivos provocados por esos dos acontecimientos nunca han cesado.<br />
LOS PRIMEROS ÍDOLOS<br />
AÑO 2004. Sammy Sosa, camino de los 600 jonrones, reside en un<br />
apartamento de lujo en una torre del centro de Chicago.Tiene una residencia<br />
que no usa en la exclusiva Av. Anacaona de Santo Domingo. Durante la época<br />
del invierno, comparte su tiempo en dos casas residenciales. Una en Miami,<br />
Florida, y una villa en Casa de Campo, La Romana. No asiste a los estadios de<br />
su país durante el béisbol invernal, y casi nunca frecuenta lugares públicos.<br />
De hecho, resulta inaccesible para el ciudadano común pensar tan solo<br />
que se encontrará con Sammy por ahí para saludarlo, estrechar su mano, felicitarle<br />
y manifestarle su admiración. Tan solo el sector de la prensa que puede<br />
trasladarse a los estadios de Grandes Ligas puede tener dicho contacto.<br />
Lo mismo sucede con otros jugadores dominicanos de estos tiempos. Son<br />
iguales de inaccesibles.<br />
¿Fue así en el nacimiento del béisbol profesional dominicano, o nuestros<br />
primeros ídolos tuvieron otro tipo de escenario<br />
Dice un axioma que cada época es distinta, impregnada de características<br />
diferentes. Así sucedió con nuestros primeros ídolos, aquellos que nacieron y<br />
se forjaron en los años 50.<br />
Los jugadores importados más sobresalientes, por ejemplo, en Santo Domingo,<br />
Santiago y San Pedro de Macorís vivían en hoteles modestos o en<br />
pensiones, lo cual era muy común.<br />
Los salarios mensuales rondaban entre 100, 200 y 300 dólares. Su posibilidad<br />
de darse vida de lujos, en consecuencia, era muy escasa. Y eso incluía<br />
residencia, vehículos y el mismo modo de vida.<br />
Hasta su cuenta bancaria e inversiones eran inexistentes.<br />
Para completar el cuadro, cuando empezó la pelota del verano era común<br />
que los peloteros dominicanos ganaran 60 pesos por mes, una suma extremadamente<br />
pequeña para la gente del espectáculo.<br />
¿Quiénes y cómo fueron nuestros primeros ídolos Los nombres han estado<br />
en boca de fanáticos y periodistas por toda la eternidad.<br />
ALONZO PERRY. Se podría afirmar que fue el primer gran ídolo de la<br />
fanaticada local, incluso por encima de los dominicanos.<br />
Este jugador norteamericano, primera base y bateador zurdo, procedía de<br />
las ligas negras norteamericanas y asumió el uniforme azul con mucho sentimentalismo<br />
y entrega.<br />
Perry se incorporó a los azules en el último juego de la primera vuelta del<br />
primer campeonato de verano, en 1951, fallando 4 veces.<br />
En 25 juegos agotó 90 turnos, tuvo 9 jonrones y remolcó 32 carreras bateando<br />
para promedio de .400 puntos en una soberbia actuación. Además,<br />
sumó 10 bases robadas, y era tan eficiente con el bate que sólo se ponchó 2<br />
veces mientras recibía 21 bases por bolas. En la serie final de ese año fue el<br />
bateador principal de los azules disparando 3 jonrones, y el Licey ganó su<br />
primer título.<br />
Un punto especial del debut de Perry fue haber tenido una cadena de 27<br />
juegos seguidos disparando de hit, record que estuvo vivo durante 45 años.<br />
Perry había fallado en su primer juego, pero disparó de hit en los 24 partidos<br />
siguientes de la segunda vuelta. Además, a mitad de campaña Licey y Escogido<br />
finalizaron empatados y realizaron un play off de 3 juegos para decidir el<br />
ganador. Perry disparó de hit en los tres partidos celebrados, los cuales, sumados<br />
a los 24 de la segunda mitad, le otorgaron su gran marca. (Domingo Cedeño<br />
la rompería más adelante, cuando tuvo una cadena de hits en 30 partidos en<br />
la campaña 1995-96).
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
208<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
209<br />
ALONZO PERRY Y<br />
GUAYUBÍN OLIVO.<br />
Perry repitió en 1952 jugando desde el principio en 45 partidos, un total de<br />
162 turnos. Su promedio fue de 327, fue líder en cuadrangulares con 11 y en<br />
vueltas remolcadas con 38, además de otros renglones más técnicos del béisbol,<br />
como total de bases con 97 y slugging con .599.<br />
Al año siguiente, 1953, el estelar jugador, que tiraba a la derecha, estuvo<br />
con el Licey a tiempo completo actuando en 56 juegos y agotando 229 turnos,<br />
líder de ese departamento. Otra vez fue el mejor en jonrones con 11 y en<br />
impulsadas con 53, imponiendo un record que nadie ha podido romper, entrando<br />
al 2005. En su juego versátil también se estafó 16 bases y el Licey<br />
consiguió su segundo título de campeón.<br />
Perry repitió en 1954 haciendo de su llegada al país una costumbre. En 42<br />
juegos y 146 turnos bateó para .336, logrando su primera corona de bateo. En<br />
jonrones bajó a 8 y en impulsadas a 29, pero su labor de nuevo resultó<br />
sobresaliente. Cuando empezó el béisbol con luces, Alonzo Perry retornó por<br />
tres años consecutivos con los felinos. En los siguientes 3 torneos sus promedios<br />
fueron de .325, .252 y .332, consiguiendo en este último campeonato su segundo<br />
título de bateo. Sus cuadrangulares bajaron, pues con la adición de pitchers<br />
norteamericanos de liga menor, en especial muchos jóvenes talentos, se elevó<br />
la calidad de ese renglón.<br />
El matrimonio de Perry con Licey finalizó luego de 1957-58, pero aún así<br />
regresó, esta vez con las Estrellas Orientales en 1958-59. En 60 juegos su<br />
promedio fue de .270, 4 jonrones y 27 empujadas.<br />
En 7 campañas con los azules y una con los verdes, Perry tuvo 1,430 turnos,<br />
443 hits y promedio general de bateo en .310, uno de los mejores de<br />
siempre. Sus 49 jonrones han permanecido entre los 5 primeros de por vida, y<br />
se le recuerda como uno de los grandes refuerzos que ha tenido nuestro béisbol,<br />
posiblemente el número uno. Se le llamó apropiadamente El Gigante Azul,<br />
El Sultán Azul y El Señor Refuerzo.<br />
En reconocimiento a sus grandes actuaciones aquí, fue exaltado al Pabellón<br />
de la Fama del Deporte Dominicano en el ceremonial de 1995.<br />
GUAYUBÍN OLIVO. Entre los dominicanos de esa pelota del verano, el<br />
lanzador Guayubín Olivo, tenía un lugar privilegiado.<br />
Olivo había nacido el 22 de enero de 1919 en el municipio de Guayubín,<br />
provincia Montecristi. Es decir que cuando se inauguró el campeonato de<br />
1951 ya tenía 32 años de edad.<br />
Era un veterano lanzador de los torneos y series locales de los años 40, y<br />
había actuado en calidad de refuerzo en Puerto Rico, México y Colombia.<br />
En 1947 jugó brevemente con el Escogido, y en una serie ante los Tigres<br />
del Licey tiró un juego sin hit ni carreras a los azules. Eso sucedió el 28 de<br />
septiembre de 1947.<br />
Sin embargo, para el 51 ya Guayubín pertenecía al Licey en forma oficial.<br />
Allí empezó a mostrar toda su calidad de un pitcher de excepcionales condiciones<br />
y gran madurez. El zurdo, de 6 pies 1 pulgada, jugaba con un peso de<br />
195 libras. Tan brillante fue su carrera, que cuando se acercaba a finales de esa<br />
década, ya establecida la apertura con el béisbol organizado, firmó un contrato<br />
con los Piratas de Pittsburgh, casi a los 40 años de edad.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
210<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
211<br />
A los 41 años debutaría en las mayores con los propios Piratas, y lanzaría<br />
después de los años 40 por tres temporadas con Piratas y Cardenales.<br />
Incluso, en el torneo dominicano de 1960-61, realizado con peloteros nativos<br />
solamente, ponchó 160 bateadores en 142 entradas, mostrando la fortaleza<br />
de su brazo.<br />
A partir de 1951, Guayubín fue el lanzador dominicano más estable por el<br />
cúmulo de sus victorias año por año.<br />
En el equipo Licey, hubo otros con buenas actuaciones en distintas temporadas.<br />
Incluso su hermano Chichí, 7 años menor, ganó 10 juegos en 1953, y el<br />
cubano Santiago Ulrich sumó 11 victorias ese mismo año para formar un<br />
gran trío. Guayubín obtuvo 6 triunfos, era el más cotizado de todos.<br />
En 1951 y 1952, tuvo 10-5 en cada oportunidad. En ambas ocasiones fue<br />
líder de efectividad, con 1.90 y 1.33, respectivamente. En el 51 quedó primero<br />
en ponches con 65. Además, por lo regular en cada campeonato lanzaba<br />
más de 100 innings, obteniendo varios lideratos.<br />
En 1954, el 29 de mayo, Guayubín Olivo se cubrió de gloria tirando un<br />
juego sin hit ni carreras contra el Escogido, en una victoria 3 por 0. Olivo dio<br />
dos bases por bolas y ponchó 5. Lo más llamativo del caso es que 2 semanas<br />
antes de ese hecho, a Olivo le había correspondido romper un juego sin hit<br />
que estaba tirando JohnnyWright, de las Águilas Cibaeñas, al Licey. Olivo<br />
fue llamado a batear de emergente, corredor en segunda base (Alcibíades<br />
Colón), y el marcador igualado a 0. Guayubín disparó un hit que decidió el<br />
encuentro 1 por 0 a favor de los felinos.<br />
En 1956-57 obtuvo 10 victorias y 4 derrotas con 1.84, y repitió con otros<br />
10 triunfos en 1960-61, con efectividad de 1.58 y 160 ponchados. En seis<br />
ocasiones finalizó con efectividad por debajo de 2.00.<br />
Olivo lanzó por última vez en 1963-64, contando para ese entonces 45<br />
años de edad. Vale citar que, en 1960, con los Piratas, no tuvo decisión en 4<br />
presentaciones. Regresó en 1962 y tuvo 5-1 y 2.77 de efectividad, y al año<br />
siguiente, con San Luis, tuvo 0-5 5.40.<br />
Lo más curioso fue cuando los Cardenales lo bajaron de liga. Guayubín<br />
regresó a triple A, con el equipo de Atlanta, sucursal de San Luis. Con ese<br />
club, tiró otro partido sin hit ante Toronto, sucursal de los Bravos de<br />
Milwaukee, en fecha 22 de julio de 1963.<br />
Al resumir su carrera en el béisbol dominicano, tuvo 86 juegos ganados, 46<br />
perdidos y promedio de .652. Sus 86 triunfos contribuyen la mayor cantidad<br />
para cualquier lanzador, récord que permanece vigente. Su efectividad de por<br />
vida fue de 2.11, segundo lugar de todos los tiempos, detrás de Juan Marichal,<br />
con 1.87. Fue, sin lugar a dudas, el ídolo azul por excelencia entre los lanzadores<br />
y durante los años 50 compartió tal, honor con Alonzo Perry.<br />
Otros jugadores relevantes del Licey en esos 10 primeros años fueron el<br />
boricua Luis Rodríguez Olmo, quien lo reforzó por dos años y fue parte del<br />
equipo campeón de 1953; el intermedista Olmedo Suárez; y de gran defensa,<br />
el propio Chichí Olivo, quien luego lanzaría para las Estrellas Orientales.<br />
El Licey no ganaría más campeonatos hasta finales del decenio y no tuvo<br />
otros ídolos hasta la llegada de Manuel Mota en los años 60. Mota, de hecho,<br />
heredó la idolatría azul de Guayubín Olivo.<br />
TETELO VARGAS. Fue toda una leyenda del béisbol amateur y profesional<br />
por más de 3 décadas. Es normal que la vida útil de un jugador de béisbol dure<br />
casi 20 años, y son pocos quienes cruzan esa barrera. En el caso de Tetelo<br />
Vargas no hubo parámetros ni límites. Cuando se celebró el primer campeonato<br />
de verano, en 1951, Tetelo había paseado su calidad por las ligas negras<br />
norteamericanas, Puerto Rico, Cuba y Dominicana.<br />
En ese entonces tenía 45 años, edad a la cual generalmente todos los peloteros<br />
ya se han retirado del terreno de juego. Para Tetelo no había final.<br />
Juan Esteban Vargas Marcano, su nombre completo, había nacido en 1906<br />
en la calle 19 de marzo de Santo Domingo. Cuando se hizo en adolescente<br />
tuvo gran inclinación por el béisbol y fue atraído por la efervescencia de esos<br />
días, con el equipo Licey enfrentando a distintos clubes.<br />
Fue primero mascota del Licey, pero cuando el Escogido fue fundado, en
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
212<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
213<br />
1921, ya como short stop, se acercó a ese equipo jugando varias series y<br />
campeonatos. Su progreso, fue rápido pues en 1923 fue recomendado para jugar<br />
en el béisbol de Puerto Rico. Jugó en Humacao con apenas 17 años de edad.<br />
Después, ya adulto, estuvo jugando en otros clubes, y cuando llegó el campeonato<br />
de 1936, dejó las filas del Escogido y se fue para las Estrellas Orientales,<br />
de San Pedro de Macorís. Le dijo a sus amigos que no soportaba la presión<br />
de los liceístas de la capital.<br />
Tetelo fue clave en la conquista del campeonato del 36 por parte de los<br />
verdes, y estuvo con ellos en el siguiente torneo, 1937, enfrentando a los<br />
Dragones de Ciudad Trujillo. Había dejado el short stop y pasó al jardín central,<br />
convirtiéndose en una leyenda como defensor de esa posición. Su velocidad le<br />
proporcionaba un gran desplazamiento.<br />
Ya su nombre se había hecho famoso en el mundo beisbolístico del Continente.<br />
Durante esos años, se había incorporado a las ligas negras de Estados<br />
Unidos jugando durante 7 años con 5 equipos distintos, entre ellos Brooklyn<br />
Eagles, Habana Red Sox, Cuban House of David y Cuban Stars.<br />
En el béisbol cubano jugó 5 temporadas con los Claveless Rojos del Habana,<br />
entre otros. Una anécdota interesante resalta la personalidad y la calidad<br />
de atleta que era Tetelo Vargas.<br />
Dicen que luego de las olimpíadas de 1936, en Berlín, el famoso velocista<br />
norteamericano Jesse Owens visitó la ciudad de Cincinnati y allí realizó<br />
una exhibición de velocidad ante varios jugadores del equipo local en las<br />
ligas negras. Owens corría con su vestimenta de velocista, y los peloteros en<br />
su ropa de jugar. Owens dio una ventaja de 5 metros a cada uno de ellos.Tetelo<br />
fue invitado a participar, y resultó ser el ganador de la carrera. Por eso le<br />
decían El Gamo.<br />
Tetelo se había casado por vez primera con Celia Amaro, en 1927, pero esta<br />
falleció. Posteriormente en 1957, se instaló en Puerto Rico, casándose con la<br />
señora Violeta Incháustegui, con quien procreó una hija. En Puerto Rico se<br />
quedaría a vivir para siempre, hasta su muerte en 1971 por cáncer de próstata. El<br />
inmortal Roberto Clemente estuvo presente en los funerales. En la pelota del<br />
Verano, jugó sus cuatro campeonatos, más el primero en estadios con luces,<br />
1955-56. Su promedio de .355 en 1953 le valió el título de bateo, con 66 hits<br />
en 186 turnos al bate. En esos 5 campeonatos solo disparó 2 jonrones, pues ya<br />
los reflejos se le habían escapado. En términos generales, sin embargo, su promedio<br />
de bateo fue un excelente .322.<br />
A la hora de su retiro, en 1956, tenía 50 años de edad, algo sencillamente<br />
excepcional. No tuvo la oportunidad, desde luego, de incursionar en el béisbol<br />
de grandes ligas por la barrera racial. Nadie duda, sin embargo, que hubiese<br />
triunfado. Tanto es así, que por mucho tiempo expertos del béisbol lo<br />
consideraron el mejor pelotero dominicano de todos los tiempos.<br />
En 1963, el congreso dominicano aprobó una ley declarando el estadio<br />
Oriental, de San Pedro de Macorís, con el nombre de Tetelo Vargas. Además,<br />
una calle de Santo Domingo, en el sector Naco, lleva su nombre.<br />
Tetelo es inmortal del deporte en Puerto Rico y República Dominicana.<br />
Los boricuas lo hicieron su hijo adoptivo, pues jugó habiendo jugado en su<br />
TETELO VARGAS.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
214<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
215<br />
liga desde 1938 hasta 1955 con Arecibo, Guayama, Santurce, Mayaguez y<br />
Caguas. A pesar de su edad, fue uno de los grandes ídolos de la fanaticada del<br />
béisbol del Verano en Dominicana, el número uno de San Pedro de Macorís.<br />
BOB THURMAN, WILLIAM BROWN, STAN WILLIAMS Y FELIPE ALOU.<br />
Cuando llegó el béisbol del verano, el inicialista Pepe Lucas ya era un veterano.<br />
Había sido un gran jugador en la década anterior, incluso fue en febrero<br />
de 1951 cuando su nombre se hizo grande con una espectacular hazaña en la<br />
liga boricua. Ese año, en las finales, Lucas había conectado un jonrón para darle<br />
un triunfo espectacular al equipo Santurce, que le significó el campeonato. Su<br />
batazo fue bautizado como El Repelucazo, y así pasó a la historia.<br />
Con el Escogido fue manager los dos primeros campeonatos, aparte de su<br />
posición en la primera base. Lucas ya estaba en los finales de su carrera, pero<br />
dejó sentir su bate. Fue líder de empujadas el primer año con 38, disparando 6<br />
jonrones, y estuvo jugando hasta 1956-57. En total, su promedio fue de .266,<br />
con 17 cuadrangulares.<br />
Conservaba, desde luego, una idolatría particular en la fanaticada roja. El<br />
Escogido fue el único equipo de los cuatro en no ganar coronas en el verano,<br />
lo cual limitó el surgimiento de ídolos. Sin embargo, resaltaron algunos<br />
jugadores de gran calibre.<br />
Bob Thurman fue un jardinero norteamericano, de las ligas negras, que<br />
reforzó a los rojos en 1953 y 1954.<br />
Thurman se convirtió en ídolo rojo por su potente bateo. En su primer año<br />
disparó 9 jonrones y el segundo 11, obteniendo el liderato de este último<br />
torneo. En 1954 bateó para promedio de .300, fue líder en anotadas con 29 y<br />
en remolcadas con 34 carreras.<br />
Willard Brown era otro jardinero de gran potencia, y jugó para el Escogido<br />
los dos primeros torneos, 1951 y “52. Brown venía precedido de una gran<br />
fama pues había establecido un record de 27 jonrones en la liga de Puerto<br />
Rico durante el invierno del campeonato 1947-48. Los lanzadores le temían,<br />
y tuvo promedios de 252 y 301 en sus dos actuaciones.<br />
Luis –Tite– Arroyo, lanzador boricua, ganó 8 y perdió 2 en 1952 convirtiéndose<br />
en ídolo rojo. Sus duelos ante Guayubín Olivo, del Licey, se hicieron<br />
parte de la atracción principal del campeonato.<br />
El Escogido también tuvo un pitcher sepia relevante, Johnny Wright, quien<br />
tenía un gran historial.<br />
Wright había sido el segundo negro firmado por los Dodgers de Brooklyn,<br />
y había sido compañero de Jackie Robinson en triple A, con el equipo Reales<br />
de Montreal, en 1946. Sin embargo, no había soportado la presión racial y<br />
abandonó el proyecto, regresando a las ligas negras.<br />
Tuvo un éxito notable con el Escogido de 1952 ganando 10 y perdiendo 5.<br />
En los finales de la década, los Leones tuvieron un gran contingente de<br />
importados que fueron verdaderos ídolos. Ejemplo de ellos son los nombres de<br />
Frank Howard, Willie Kirkland, y los lanzadores Stan Williams y Ed Roebuck.<br />
Kirkland fue el hombre clave ofensivamente en el primer título de los rojos,<br />
1955-56. Fue líder de empujadas con 37 y de cuadrangulares con 9. Kirkland,<br />
que repetiría más adelante con el Escogido, era un recio bateador que luego se<br />
abriría paso en las Grandes Ligas con los Gigantes de Nueva York (luego de<br />
San Francisco) y los Indios de Cleveland, produciendo más de 20 jonrones en<br />
4 campañas. Estuvo en liga mayor por 9 temporadas.<br />
Frank Howard, enorme de estatura y peso, se hizo famoso en Santo Domingo<br />
por su bate y su apetito. Estaba hospedado en el hotel Jaragua, y cuentan que<br />
comía tanto, que en su desayuno por lo regular solicitaba 12 huevos.<br />
Ofensivamente, en su actuación en el campeonato 1959-60, fue el líder de<br />
jonrones con 9 y de vueltas impulsadas con 46. Howard sería, posteriormente,<br />
un potente bateador en grandes ligas debutando con su organización original,<br />
los Dodgers de Los Angeles. En 16 años disparó 382 jonrones para los<br />
Dodgers y los Senadores de Washington.<br />
Stan Williams, lanzador derecho, fue refuerzo del Escogido durante 3 años,<br />
incluyendo dos coronas de campeones, 1956-57 y siguiente. Su mejor temporada<br />
fue 1959-60 cuando ganó 12 y perdió 6, pero también se le recuerda
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
216<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
217<br />
porque produjo juego sin hit ni carrera ante las Aguilas Cibaeñas, el segundo<br />
en la pelota dominicana.<br />
Fue el 20 de noviembre de 1959, en Santiago, cuando Williams dio 3 bases<br />
por bolas y ponchó 7, ganando el Escogido 5 por 0.<br />
El Escogido de ese año también tuvo un lanzador sensacional, Ed Roebuck,<br />
que ganó 9 sin derrotas para ser el líder en ganados y perdidos.<br />
Cabe señalar que antes de que se despidiera ese decenio, habían debutado<br />
y presentado excelentes credenciales los nuevos ídolos rojos, Felipe Alou,<br />
Jun Marichal, Mateo Alou y Danilo Rivas. Ya Felipe había tenido una temporada<br />
excepcional en 1958-59, pero le esperaban días grandiosos.<br />
Ese campeonato, Felipe fue líder de bateo con .351, en hits con 85, en<br />
empujadas con 43, en anotadas con 45, en dobles con 17, en total de bases<br />
133, slugging 550 y en robos de bases con 14.<br />
Incluso, se ha calificado esa actuación como la mejor y más completa que<br />
haya tenido pelotero alguno en nuestros torneos.<br />
Además, fue Felipe clave para que los Leones finalizaran la década ganando<br />
su cuarto campeonato en cinco años.<br />
PERUCHO, MCDUFFIE Y STUART. Los diez primeros campeonatos<br />
del béisbol dominicano no fueron tan agradables para las Águilas Cibaeñas.<br />
Ganaron un solo título, en 1952, pero tuvieron la grata noticia de la construcción<br />
e inauguración del estadio Cibao, hecho acontecido en 1958.<br />
Pedro Formental era un veterano jardinero cubano contratado como refuerzo<br />
para el primer torneo, en 1951.<br />
Participó con las Águilas en 32 juegos solamente, pero era tal su fuerza que<br />
en apenas 108 turnos produjo 13 jonrones, siendo el primer gran jonronero<br />
de nuestro béisbol. (Tuvo una proporción de 1 cuadrangular por cada 8.3<br />
turnos, algo impresionante en cualquier béisbol). Era bateador zurdo.<br />
Perucho, sin embargo, no regresó para las Águilas. En los dos siguientes<br />
campeonatos fue refuerzo de las Estrellas Orientales, donde su producción<br />
jonronera no fue ni sombra de lo que era.<br />
En 1952, en 165 turnos apenas disparó 2 jonrones y repitió la misma cantidad<br />
al año siguiente, en 109 visitas al plato.<br />
El primer título de los cibaeños llegó en1952 y un lanzador, Terry McDuffie,<br />
fue el héroe indiscutible.<br />
McDuffie, sepia, procedía también de las ligas negras y ganó12 juegos en<br />
temporada regular. Sin embargo, sucedió que Escogido y Águilas habían finalizado<br />
empatados en la primera vuelta, y fue necesaria una serie (3-2) para<br />
definir el ganador que enfrentaría al Licey en la serie final. Los azules habían<br />
ganado la segunda vuelta.<br />
Las Águilas ganaron y ambas victorias fueron a manos de McDuffie, que<br />
totalizó 14 con 3 derrotas en su gran campaña.<br />
El lanzador regresó los dos años siguientes teniendo marcas de 8-4 y 1-2, en<br />
una breve actuación en 1954.<br />
Emilio Cueche, lanzador cubano, fue compañero de McDuffie en esos años,<br />
jugando para las Águilas en 1952 y siguiente. Primero tuvo record de 9-9 y<br />
luego de 13-9, siendo líder de la liga.<br />
DICK STUART.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
218<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
219<br />
TERRY MCDUFFIE, PITCHER<br />
DE LAS ÁGUILAS CIBAEÑAS<br />
(1952-1953).<br />
En esos comienzos, las Águilas tuvieron de manager a uno de los grandes<br />
peloteros latinos de todos los tiempos, el cubano Martin Dihigo, quien ya se<br />
había retirado. Dihigo, sin embargo, no pudo encajar bien con los cibaeños. Se<br />
presentó a su trabajo luego de iniciar el torneo, y se retiró tempranamente.<br />
Los fanáticos de las Águilas tuvieron que esperar un buen tiempo, hasta la<br />
temporada 1957-58, para que otro jugador de sus filas se convirtiera en estelar<br />
y produjera hechos impactantes.<br />
Su nombre fue Dick Stuart, quien produjo 14 cuadrangulares, record de la<br />
liga que permaneció inalterable por espacio de 40 años. (Freddy García lo<br />
empataría en la temporada 1998-99 jugando para el Escogido).<br />
Sin embargo, la fanaticada de Santiago no podría disfrutar con sus propios<br />
ojos esa gran actuación.<br />
En Santiago se construía un nuevo estadio, y las Águilas tuvieron que agotar<br />
casi todo su calendario en Santo Domingo y en San Pedro de Macorís. Incluso<br />
sus juegos home club ante las Estrellas los efectuaban en el Estadio Trujillo,<br />
de Santo Domingo.<br />
Como resultado, Stuart disparó 13 jonrones en Santo Domingo y uno en<br />
San Pedro de Macorís. También fue líder en carreras empujadas con 33 y su<br />
promedio de bateo fue .277.<br />
Stuart volveria al año siguiente a la liga dominicana. Luego triunfaría en<br />
las Grandes Ligas con Pittsburgh, Boston, Filadelfia y California. En 1963<br />
disparó 42 jonrones para Boston, y en total, en diez años, pegó 228.<br />
Infortunadamente, en el gran año de Stuart las Águilas tuvieron record de<br />
20-31 terminando en el sótano.<br />
Las noticias buenas de los cibaeños para finales del decenio fueron, aparte<br />
de la construcción de su estadio, el debut de Roberto Peña y Julián Javier,<br />
quienes serían su combinación de short y segunda por muchos años.<br />
…y parte de los ídolos de la siguiente generación.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
220<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
EN EL CORAZÓN DE LOS FANÁTICOS<br />
221<br />
(LOS AÑOS 60)<br />
FELIPE ALOU.<br />
Luego del cambio originado por el béisbol dominicano a partir de 1955,<br />
hubo una enorme profusión de nuevos ídolos, tanto dominicanos como<br />
norteamericanos. En el caso de los criollos, ello fue posible porque la relación<br />
con el béisbol organizado de Estados Unidos propició la firma de cientos de<br />
jugadores de todos los rincones del país. Lo mejor de nuestro béisbol amateur<br />
dio el salto al profesionalismo y eso abrió las puertas para el surgimiento de<br />
nuevas estrellas.<br />
Respecto de los norteamericanos, el sólo hecho de que las organizaciones<br />
de Grandes Ligas relacionadas con los equipos locales enviaran, cada invierno,<br />
su mejor talento con miras al futuro inmediato, garantizaba una elevación en<br />
la calidad del juego y del propio personal.<br />
Sólo así pudo darse el hecho, muy afortunado, de que por nuestros diamantes<br />
pasaran prospectos auténticos que llegarían tan lejos como ser electos,<br />
luego de sus retiros, al Salón de la Fama de Cooperstown.<br />
Los ejemplos son variados y ahí están los nombres de los lanzadores Gaylord<br />
Perry, Bob Gibson, Phil Niekro, y los bateadores Willie Stargell, Willie<br />
McCovey, Mark McGwire, entre otros.<br />
Hay que citar, además, que el factor económico tenía mucha incidencia.<br />
WILLIE STARGELL.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
222<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
223<br />
Para los años 60, 70 y 80 no sólo venían al país buenos prospectos por un<br />
motivo de desarrollarse más en el juego. También lo hacían para ganarse un<br />
buen dinero. A partir de los años 90, los mejores talentos de Estados Unidos<br />
recibieron grandes sumas de dineros al momento de ser firmados (en el draft),<br />
es decir, millones de dólares, factor que les cambió por completo su panorama.<br />
Igualmente, son muchos los jugadores veteranos que antes venían al país a<br />
sumar unos miles de dólares, y que ya no lo hacen porque la necesidad del<br />
dinero adicional ha desaparecido. Durante el verano, en Grandes Ligas, ganan<br />
enormes sumas.<br />
En los años 60, la fanaticada disfrutó de grandes ídolos, dominicanos y<br />
norteamericanos. Muchos de ellos, como Felipe Alou, Manuel Mota y Juan<br />
Marichal, se proyectaron más allá de una simple década ó 15 años, que es el<br />
promedio general de tiempo que duran las estrellas.<br />
Marichal perennizó su idolatría con su elección al Salón de la Fama en<br />
1983. Felipe hizo otro tanto por su permanencia como manager, y Mota igual<br />
porque ha estado al lado del béisbol por más de 40 años en forma ininterrumpida,<br />
como jugador, manager o coach.<br />
Felipe precisamente fue el principal hombre ofensivo del decenio de los 60<br />
y parte de los 70. Había empezado su carrera en los finales de los 50, y, como<br />
hemos referido en otra parte de este libro, en 1958-59 desarrolló una de las<br />
temporadas más excepcionales que pelotero alguno haya logrado en la liga<br />
dominicana. Tuvo 351 de promedio, líder, 7 cuadrangulares, líder en anotadas<br />
con 45, en empujadas con 43, en dobles con 17, en triples con 5, en total de<br />
bases con 133, en slugging con 550, y en bases robadas con 14.<br />
Felipe desarrolló su brillante carrera desde 1956-57 hasta 1971-72, finalizando<br />
con promedio general de .310 y 31 cuadrangulares. Disparó 581 hits en<br />
1875 turnos. Como manager, siempre del Escogido, ocupó la posición en 9<br />
oportunidades, a veces a tiempo completo, otras en lugar de alguien. Fue<br />
dirigente campeón en 1980-81, 1981-82, 1989-90 y 1991-92. También había<br />
desempeñado esas funciones en 1973 en lugar de Jim Williams, en 1974-75,<br />
1982-83, 1983-84 en lugar de Hal Lanier y su hermano Mateo, y con 1984-<br />
85. En el ínterin, había sido manager en Puerto Rico y Venezuela, incluso<br />
dirigió a los Leones del Caracas en la Serie del Caribe de 1980 celebrada en<br />
Santo Domingo.<br />
Cuando asumió la dirigencia de los Expos de Montreal en 1992, su liderazgo<br />
había vencido todas las barreras. Duró 10 años al frente de ese equipo,<br />
hasta lograr un nuevo trabajo como manager de los Gigantes de San Francisco<br />
en el 2003.<br />
El Escogido de los 60 tuvo en Mateo y Jesús Alou otros ídolos relevantes.<br />
Ellos formaron la famosa trilogía de los Alou patrullando los bosques rojos en<br />
innúmeras ocasiones.<br />
Mateo era el bateador más fino de los 3, con altos promedios. Fue líder de<br />
bateo en 1966-67 con 363, precisamente en el invierno siguiente al año en<br />
que había sido líder de la Liga Nacional jugando para los Piratas de Pittsburgh<br />
con 342. En 1968-69, Mateo terminó con .390, nuevamente líder en ese departamento<br />
en la pelota dominicana. Su promedio general de por vida fue de .326, el<br />
MATEO ALOU Y<br />
MOISÉS ALOU.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
224<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
225<br />
segundo mejor de todos los tiempos, detrás de Mota. Al igual que su hermano<br />
Felipe, Mateo sólo jugó con el Escogido, Jesús, el hermano menor, fue un bateador<br />
de swing libre. Iba al pentágono a hacer swing y así obtuvo resultados satisfactorios.<br />
Su carrera la repartió entre Escogido y Licey, pues jugó con los azules durante 8<br />
años (1972-80). Su promedio general de bateo fue .302.<br />
Marichal, de su lado, era un caso excepcional. Debutó con los Leones en<br />
1957-58 y durante los siguientes años tenía la costumbre de trabajar más de<br />
100 entradas, incluso en 1960, luego de su debut con los Gigantes de San<br />
Francisco. En 1963 tuvo marca de 25-8 y 2.41, 18 juegos completos y 321<br />
entradas en liga mayor. Sin embargo, en lugar de tomarse el invierno para<br />
descansar, laboró con el Escogido en 13 partidos y 92.2 innings con 7 victorias,<br />
4 derrotas y efectividad de 1.36, líder. En 8 oportunidades jugó con los rojos y<br />
su record de por vida fue de 36-22 y 1.87, la mejor de siempre en la liga<br />
dominicana. Su participación aquí fue sensacional pues durante esos años de<br />
los 60, Juan ganó más de 20 juegos en 6 ocasiones en liga mayor.<br />
Terminó su carrera con 243 victorias, 142 derrotas, efectividad de 2.80 y<br />
244 juegos completos, dejando ver claramente su categoría de inmortal.<br />
Otros dos talentos nativos, ídolos de los Leones en ese decenio, fueron el<br />
receptor Federico Velásquez y el antesalista Ricardo Joseph. Velásquez tenía<br />
gran defensa y bateo oportuno. Jugó de 1957 a 1979, un total de 19 torneos, 5<br />
de los cuales los dedicó al Licey (1972-77). Su promedio de bateo de por vida<br />
fue .248 con 24 jonrones.<br />
Joseph era un antesalista estrella que incluso jugó en liga mayor con los Filis de<br />
Filadelfia y los Atléticos de Kansas City. Con los Leones era una especie de muralla<br />
defensiva. Desarrolló su carera entre 1958 y 1973, promedio de .267 y 37 jonrones.<br />
También actuó brevemente para el Licey y las Águilas.<br />
Las Estrellas Orientales tuvieron algunos peloteros estrellas que se mantuvieron<br />
en el favor del público en esos años. Más que todos, Rafael Batista y<br />
Ricardo Carty, y el lanzador Silvano Quezada.<br />
Batista fue su primera base durante el largo período de 1964-85, acumulan-<br />
FELIPE ALOU.<br />
ABAJO: MANUEL MOTA,<br />
RICARDO CARTY<br />
Y JESÚS ALOU.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
226<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
227<br />
RICARDO CARTY.<br />
do grandes números en muchos departamentos. Su promedio ofensivo fue de<br />
.257 con 45 cuadrangulares y 395 empujadas. Hasta el 2004, Batista era el<br />
líder de por vida en dobles con 157, bases por bolas recibidas con 379, tercero<br />
en hits con 822. Tan solo jugó para los Orientales y se ha mantenido con ellos<br />
en calidad de coach por largo tiempo.<br />
Carty, de su lado, es de San Pedro de Macorís y fue la principal figura de las<br />
Estrellas Orientales durante los años 60 con su potente bateo. Jugó para ellos<br />
desde su debut en 1959 hasta 1970, aunque no todos los años. A partir de<br />
1971 fue transferido al Escogido, y el resto de su carrera también jugó para<br />
Licey y Águilas. Hasta el invierno del 2004, se había mantenido como líder<br />
de jonrones de todos los tiempos con 59 y su promedio general fue de .301.<br />
Carty fue un bateador estelar de Grandes Ligas y en 1970 fue líder de bateo<br />
de la Liga Nacional con .370 con los Bravos de Atlanta.<br />
Los héroes verdes del campeonato logrado en 1967-68 también tuvieron<br />
resonancia, especialmente el receptor Hal King, y los lanzadores Danny Coombs,<br />
Mike Cuellar y Larry Dierker.<br />
Roger Maris, un jardinero novato perteneciente a los Indios de Cleveland,<br />
fue refuerzo de las Estrellas en 1956-57 y bateó 286 en 56 turnos con 2 jonrones.<br />
Cuatro años más tarde, Maris rompería el record de Babe Ruth con 61<br />
cuadrangulares vistiendo el uniforme de los Yanquis.<br />
Phil Niekro, ganador de 300 juegos en grandes ligas y miembro del Salón<br />
de la Fama, vistió la franela verde en 1966-67, ganó 1, perdió 6, a pesar de la<br />
excelente efectividad de 2.42. (Su hermano Joe lanzaría para las Estrellas en<br />
1975-76).<br />
Silvano Quezada fue toda una leyenda en el béisbol dominicano. Al inicio<br />
de su carera (1957-58) estuvo los dos primeros años con Licey, luego pasó a<br />
las Estrellas actuando en todos los torneos hasta su retiro en 1982-83. Abarcó<br />
23 campeonatos y 26 años mostrando una longevidad poco usual. Tuvo marca<br />
de 64-59 y 2.86 de efectividad.<br />
Winston Llenas y Julián Javier constituyeron la espinal dorsal de la idolatría<br />
pública de las Águilas en los 60. Llenas fue jugador desde 1963 cuando<br />
debutó hasta 1982, tiempos en los cuales ya estaba enrolado como manager –<br />
jugador. Era tercera e inicialista, y su poder al bate siempre estuvo presente<br />
cosechando 50 jonrones de por vida, tercero mejor de todos los tiempos. Jugó<br />
siempre para las Águilas, y luego de su retiro fue su manager campeón en dos<br />
ocasiones, 1985-86 y siguiente.<br />
Javier, estelar segunda base, brilló en Grandes Ligas con San Luis y cada<br />
año también se ponía el uniforme de las Águilas. Jugó desde 1955-56 hasta<br />
1974, sólo con las Águilas. Su bateo era oportuno, y su defensa brillante.<br />
Tuvo promedio general de .253 con 16 jonrones. Fue parte importante en el<br />
equipo campeón 1964-65. Roberto Peña y Víctor Ramírez también recibieron<br />
la idolatría pública en los 60. Peña fue short stop de las Águilas durante todo<br />
ese período, (1959-1973) con promedio general de bateo de .270. Ramírez<br />
era un jardinero de buen bateo.<br />
Entre los jugadores importados se distinguieron Willie Stargell, quien vino<br />
en el campeonato 1963-64 actuando casi a tiempo completo en 56 juegos,
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
228<br />
JULIÁN JAVIER Y<br />
RAFAEL BATISTA.<br />
agotó 204 turnos y fue líder de empujadas con 40. Su promedio fue de 314 con<br />
8 jonrones, y luego triunfaría con los Piratas para desarrollar una bonita carrera<br />
que lo llevaría a Cooperstown.<br />
Bob Robertson, primera base, fue un bateador de poder que le jugó 3 años<br />
al equipo cibaeño, en 1966-67 y siguiente, y en 1969-70. En los dos primeros<br />
fue líder jonronero, con 10 y 9, y al siguiente produjo 8, totalizando 27 en tal<br />
sólo 3 participaciones.<br />
Steve Blas fue un lanzador de cartel que jugó para las Águilas el mismo año<br />
que Stargell finalizando con 9 y 2, líder en ese departamento, excelente efectividad<br />
de 1.47. Blas también triunfó en liga mayor.<br />
El equipo Licey fue campeón de la liga dos veces en esos años. Sus grandes<br />
ídolos de los años 50 fueron Alonzo Perry y Guayubín Olivo. Este último,<br />
Olivo, se retiró luego del torneo 1963, y el público se concentró entonces en<br />
aplaudir a Manuel Mota, un maestro del fino bateo. Mota es el jugador historia<br />
del Licey. Su largo servicio con los azules empezó en 1960 luego de ser cedido<br />
por el Escogido, con quien había debutado tres años antes. Fue líder de bateo<br />
PEDRO GONZÁLEZ.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
230<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
231<br />
en el campeonato de nativos de ese año (1960-61) con 344, también en 1963-<br />
64 con 379 y al torneo siguiente con 364, su tercera corona en línea. En<br />
1966-67 bateó un elevado promedio de .360, pero Mateo Alou lo había<br />
superado con .390. En su carrera de 21 años en la liga dominicana, Mota finalizó<br />
con 800 hits en 2,400 turnos para promedio de 333, y ha permanecido como el<br />
número uno. Como manager, se proclamó campeón en el torneo 1969-70 y<br />
1970-71, incluso en la Serie del Caribe. Fue también dirigente campeón con<br />
Licey en 1982-83 y siguiente, acumulando 4 títulos. Su historia es de las más<br />
excelsas en la pelota dominicana.<br />
Otros jugadores nativos de importancia para el Licey de los 60 fueron Elvio<br />
Jiménez, jardinero, Pedro González, segunda base, y Milcíades Olivo, pitcher,<br />
sobrino de Guayubín y Federico. También el importado Byron Browne.<br />
Jiménez fue un liceísta auténtico. Jugó siempre en el left, y aunque sus<br />
estadísticas no fueron excepcionales, fue un bateador muy oportuno con promedio<br />
general de .270, 16 jonrones, 77 dobles y 207 empujadas. Jugó en el<br />
período 1958-71. González, a quien apodaban El Gran Capitán, fue segunda<br />
base titular entre 1957-70, terminó con promedio de .272, 22 cuadrangulares<br />
y 213 remolcadas. Los tres últimos años de su carrera laboró para las Estrellas<br />
y brevemente para el Escogido. Olivo, lanzador derecho, también fue miembro<br />
prominente del Licey entre 1963-76. Ese período por lo regular fue pitcher<br />
abridor, aunque sus records no fueron positivos. Ganó 27 y perdió 35 con<br />
efectividad de 3.29. Browne reforzó a los azules tres años, 1966-67 y siguiente,<br />
y 1969-70. En dos ocasiones disparó 9 jonrones, y fue líder de cuadrangulares<br />
y empujadas (33) en la campaña 69-70.<br />
ÍDOLOS AZUL-MAMEY<br />
(LOS 70)<br />
Cuando llegamos a los años 70, ya han incursionado nuevos astros en nuestro<br />
béisbol. Ralph Garr fue un norteamericano que se hizo dueño de la liga durante<br />
3 años corridos jugando para las Estrellas Orientales. Surgió la figura de César<br />
Cedeño con ese mismo club, de César Gerónimo y Pedro Borbón con el Licey,<br />
Tom LaSorda impactó en el circuito dirigiendo un año al Escogido y 4 al<br />
Licey, y las Águilas presentaron al más excitante jugador que ha tenido nuestro<br />
béisbol en más de 50 años: Miguel Diloné «La Saeta Cibaeña».<br />
Además, el decenio de los 70 tuvo una particularidad: los l0 títulos disputados<br />
en ese período cayeron en manos de dos equipos solamente, el azul del<br />
Licey y el mamey-amarillo-negro de las Águilas.<br />
Diloné, jardinero, Franklyn Taveras, short stop, y los lanzadores Juan Jiménez<br />
y William Castro, nativos, y Kent Tekulve, norteamericano, fueron parte de las<br />
estrellas que adornaron como figuras nuevas los éxitos aguiluchos en los setenta.<br />
Igualmente, el jardinero Omar Moreno, y el intermedista Rennie Stennet, ambos<br />
panameños pertenecientes a los Piratas, como Fekulve.<br />
Diloné fue la estrella entre todos. Su carrera tuvo lugar a partir de 1972 y hasta<br />
1989, cuando se retiraría, aparentemente. No jugó en los tres años siguientes,<br />
incluso siendo manager, pero se activó en el torneo 1991-92 y los dos siguientes<br />
con fines de afirmar y ampliar su record de más hits de por vida en la pelota<br />
dominicana. Diloné terminó con 875 hits, desplazando a Jesús Alou, quien quedó<br />
en el segundo lugar, con 865. Su promedio de por vida fue de 299, en 6 ocasiones<br />
finalizó por encima de los 300, y conquistó la corona de bateo de 1983-84 con<br />
.343. Pero donde Miguel se presentó como un jugador sensacional fue en el<br />
robo de bases. Electrizaba cada estadio, y cuando llegaba a primera base todos<br />
sabían que se iba para la segunda y que no lo podrían sacar. El pitcher, el<br />
catcher, el short, la segunda, los fanáticos y hasta los árbitros. Diloné se robaba<br />
la intermedia, y ocasionalmente la tercera. Cuando robó 28 bases en su<br />
tercera temporada, 1974-75, había roto la marca de la liga en poder de Ralph<br />
Garr, 23 tres años atrás. Pero después de las 28 vinieron 40 al año siguiente y<br />
luego 44, cifra que se mantiene como record de la liga.<br />
En total, estafó 395 bases, y para octubre del 2004, ningún otro jugador de<br />
la liga había llegado a 150 de por vida.<br />
El panameño Moreno fue un ídolo de grandes quilates pues reforzó a las
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
232<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
233<br />
Águilas en 6 ocasiones, y vino en forma corrida a 5 campeonatos, a partir de<br />
1975. También, Moreno fue partícipe de 3 de las 5 coronas aguiluchas en esos<br />
años. Fue líder de bateo en 1977-78 con 345, y su promedio general fue de<br />
.315, incluyendo una breve participación con Licey en 1985-86.<br />
Moreno era tremendo jardinero central y fino bateador zurdo. No era jonronero,<br />
siendo su máxima cantidad de 4 en una campaña.<br />
Su compatriota Stennet fue refuerzo mamey en tres torneos, 1974-75, 1976-<br />
77 y 1978-79. En dos de ellos tuvo promedio por encima de los 300 puntos y<br />
en general bateó para 336, agotando más de 400 turnos.<br />
Uno de los más finos jardineros centrales en la historia de la pelota dominicana<br />
fue Tomás Silverio, quien mostró sus grandes condiciones con las<br />
Águilas en ese período. Silverio había empezando en 1963-64, pero fue en<br />
los años 70, cuando las Águilas ganaron sus 5 títulos, que se mostró como un<br />
maestro del fildeo. Jugó para las Águilas hasta 1975-76, luego fue desplazado<br />
por la presencia de Moreno y fue transferido al Licey, con el que jugó por tres<br />
campeonatos. Regresó a su club original en1978 y allí estuvo hasta su retiro,<br />
en 1983. En total bateó para .286 con 11 jonrones y 569 hits de por vida. Tres<br />
veces tuvo promedios en los 300 puntos.<br />
Licey, que ganó igualmente 5 títulos, tuvo una mezcla muy interesante de<br />
buenos jugadores nativos e importados. Sucedió así porque a partir de 1972<br />
firmaró un pacto con los Dodgers de Los Angeles, que empezaró a enviar parte<br />
de su mejor personal futurista.<br />
Tom LaSorda fue el capitán de ese movimiento. LaSorda había sido manager<br />
del Escogido en 1970-71, incluso había llegado a la final cuando perdió<br />
frente a un Licey que tenía al propio Mota de manager. LaSorda se haría<br />
cargo de los azules a partir de 1972 y lo haría por cuatro torneos seguidos.<br />
Ganó los dos primeros campeonatos, el primero a las Estrellas y el segundo a<br />
las Águilas. En su último año, 1975-76, perdió la final ante las Águilas y no<br />
regresó. Ya estaba preparado el escenario para nombrarlo manager de los<br />
Dodgers en lugar de Walter Alston. En los años de LaSorda y siguientes vinieron<br />
muchos jugadores que serían estelares de los Dodgers en el siguiente decenio.<br />
Los pitchers Rick Rhoden, Charlie Hough, Rick Sutcliffe, Jerry Hannahs, y<br />
MIGUEL DILONÉ.<br />
WINSTON LLENAS Y<br />
CÉSAR GERÓNIMO.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
234<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
235<br />
jugadores de posición como Steve Garvey, Bobby Valentine, Steve Yeager,<br />
Billy Buckner, Von Joshua. Más adelante vendrían Mickey Hatcher y Mike<br />
Scioscia, pero ya LaSorda venía al país en calidad de visitante.<br />
Su carisma fue increíble y su personalidad quedó impregnada en el terreno<br />
de cada estadio dominicano. Los siguientes episodios sucedieron en la ciudad<br />
de Santiago de los Caballeros en esos años.<br />
En la temporada 1970-71, LaSorda era manager del Escogido y jugaba contra<br />
las Aguilas, en Santiago. En medio de una airada protesta ante el árbitro<br />
fue expulsado del juego, pero hizo un gran show, llegando al extremo de quitarse<br />
la camisa en pleno terreno de juego. La policía lo hizo preso «por faltar<br />
a la moral», y lo llevaron a la cárcel de La Vega, a solicitud del comandante<br />
de allí. Esa misma noche, por diligencias de directivos de los equipos, LaSorda<br />
quedó libre y retornó a Santo Domingo. Luego, en 1973, dirigiendo al Licey,<br />
ocurrió lo siguiente en un partido en Santiago. Juan Jiménez, lanzador de las<br />
Águilas, era acusado de usar saliva para mojar la pelota y así conseguir mejores<br />
curvas. En un partido, LaSorda protestó duramente y en un momento tomó<br />
una cubeta de agua, la llevó al montículo, siendo expulsado en forma<br />
automática.<br />
El nudillista Hough fue un hombre de leyenda. Jugó con Escogido en 1970-<br />
71, y a partir del 72 reforzó 5 torneos seguidos al Licey, en calidad de abridor<br />
o de relevista. En total tuvo 21 victorias, 32 derrotas y 47 salvados. Con el<br />
Escogido tuvo11 salvamentos, pero cristalizó 14 para el Licey en 1973-74.<br />
A fines de esa década, Licey tuvo un short stop que se hizo famoso por su<br />
gran defensa. Fue Jerry Dybzisnki, que lo reforzó dos años. En 1979-80 bateó<br />
solo .220, pero lo que hizo con el guante le robó el corazón a su fanaticada.<br />
Licey fue campeón ese torneo con Del Crandall de manager.<br />
Jerry Hannahs, un zurdo de los Dodgers, también fue parte del Licey en 3<br />
torneos a partir de 1978. El primero tuvo 6-2, luego un impresionante 9-0 y<br />
finalmente 5-5 para totalizar 20-7 con 2.43 de efectividad.<br />
Otro refuerzo a ser destacado es Jim Beauchamp, poderoso bateador derecho<br />
que jugaba la primera base. Jugó 3 años para los felinos, pero su mejor año<br />
fue1970-71 cuando pegó 6 jonrones.<br />
PEDRO BORBÓN Y<br />
MARIO GUERRERO.<br />
OMAR MORENO Y<br />
TOM LASORDA CON SU<br />
UNIFORME DEL ESCOGIDO.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
236<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
237<br />
Entre los nativos de los años 70 se distinguieron Cesar Gerónimo, Teodoro<br />
Martínez y Pedro Borbón, este último lanzador.<br />
Martínez jugaba segunda y tercera, a veces el short, y fue un ‘utility’ de<br />
mucho valor. Jugó para Licey entre 1966-86 con promedio general de 2.66.<br />
Borbón fue pitcher relevista y abridor. En la Liga Nacional, con Cincinnati,<br />
fue parte importante del relevo, y en su país por lo general comenzaba juego<br />
para los azules.<br />
Borbón empezó en 1964 y estuvo en acción hasta 1984, aunque en algunos<br />
torneos estuvo ausente. En su último año jugó para los Caimanes del Sur y su<br />
record de por vida fue de 56-58 con 13 salvados.<br />
Gerónimo fue una estrella en los jardines. Ganó 4 Guantes de Oro en la<br />
Liga Nacional con Cincinnati, y mostró sus excepcionales condiciones en el<br />
jardín central del Licey. Su carrera, como novato, se inició en 1966 y se extendió<br />
para 1985, siempre con Licey. En 1982-83 fue líder de bateo con 341 y<br />
su promedio general fue de .282. Fue un maestro del fildeo y tenía un potente<br />
disparo. Otros dos lanzadores importantes para Licey fueron el derecho Víctor<br />
Cruz, relevista, y el zurdo Ángel Torres, zurdo, ganador de 10 juegos con 1<br />
derrota en 1976-77.<br />
El Escogido, desde luego, a pesar de no ganar títulos en ese decenio, tuvo<br />
sus jugadores importantes. Cecil Copper, quien fue una figura de liga mayor,<br />
lo reforzó por tres torneos desde 1973-74 y bateó para 294 con 11 jonrones en<br />
total. A finales de la década del 70 debutaron los hermanos Mahler, Mickey<br />
y Rick, lanzadores. Ambos se presentaron con las Estrellas Orientales por vez<br />
primera en 1977, y jugaron con ese club dicho campeonato. Pero a partir del<br />
torneo siguiente fueron refuerzos del Escogido. Rick Mahler, derecho, reforzó<br />
a los Leones en dos eventos, pero el zurdo Mickey se convirtió en un hombre<br />
fijo de los rojos asistiendo durante 8 campeonatos corridos desde 1980. Fue<br />
un gran ganador liderando en promedio de ganados y perdidos dos veces, y<br />
finalizando con 40 victorias y 17 derrotas, efectividad de 2.99.<br />
Elías Sosa fue otro jugador importante para los Leones en los años 70, y<br />
también lanzó para las Estrellas y los Azucareros. Sosa tuvo 25 salvamentos y<br />
21-.28 de por vida.<br />
TOM LASORDA CON<br />
UNIFORME DEL LICEY.<br />
RAFAEL LANDESTOY Y<br />
OMAR MORENO.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
238<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
239<br />
RALPH GARR.<br />
Ralph Garr fue todo un espectáculo del bateo. Debutó con las Estrellas en<br />
el campeonato 1969-70. Capturó el primero de tres lideratos de bateo con<br />
.387, con 79 hits en 204 turnos. Al año siguiente hizo historia al batear para<br />
.457, el más alto en la liga, con 105 hits, también record de todos los tiempos,<br />
en un total de 230 turnos. En ambas ocasiones fue primero en bases robadas<br />
con 23 imponiendo nueva marca. La anterior pertenecía a Mateo Alou con<br />
19 en 1960-61. Retornó en 1971-72 obteniendo su tercer liderato de bateo<br />
con 388, pegando 88 hits en 227 visitas al plato. Años después, en 1980-81,<br />
volvió con los verdes apareciendo en 26 juegos y bateando 419, como para no<br />
perder la costumbre.<br />
En total, su promedio fue de .412 en sus cuatro años, con 303 hits en 735<br />
veces al bate, algo impresionante.<br />
Garr triunfaría en Grandes Ligas con los Bravos de Atlanta, y ganó el liderato<br />
de bateo de la Nacional en 1974 con .353.<br />
Otro jardinero de grandes condiciones que jugó para los Orientales esos<br />
años fue el dominicano César Cedeño, quien se inició en 1968-69. Cedeño<br />
era jardinero central de gran fildeo, ganando 5 guantes de oro en la Liga<br />
Nacional con los Astros de Houston. Bateaba para promedio y con poder. En<br />
su actuación local fue líder de jonrones con 8 en 1970-71, y en seis torneos<br />
jugados en su país tuvo promedio general de .295. No pudo regresar al béisbol<br />
local a jugar por que se vio involucrado en la muerte de una joven en un motel<br />
de Santo Domingo. Fue llevado a la justicia y hallado culpable de homicidio<br />
involuntario. Fue multado con 100 pesos.<br />
Sin embargo, Cedeño desarrolló una buena carrera de liga mayor con Houston,<br />
San Luis y Cincinnati, pegando 199 jonrones.<br />
RETORNO DE LOS LEONES<br />
(LOS 80)<br />
Los años 80 significaron el retorno del Escogido a la conquista de títulos.<br />
Ellos habían ganado por última vez en 1968-69, de manera que cuando ganaron<br />
el trofeo en 1980-81, ya habían pasado 12 años. El Escogido ganó ese<br />
torneo y el siguiente, más tres corridos a partir de 1987, para sumar 5 en ese<br />
período de 10 años. ¿Quiénes fueron sus héroes Los nativos Pedro Guerrero y<br />
Mario Soto, más los importados Tim Raines, Steve Ratzer y TimWallach, fueron<br />
los jugadores principales del equipo que en principios de la década fue dirigido<br />
las dos veces por Felipe Alou.<br />
Guerrero ya se había hecho de un espacio en liga mayor con los Dodgers,<br />
debutando en la liga dominicana en 1974 con las Estrellas Orientales, pero<br />
jugando muy poco. Con los Leones fue factor decisivo en esas dos coronas, en<br />
especial con su bate y sus promedios de bateo fueron .333 y .383, este último<br />
nominal. El jugó 11 años en la pelota dominicana y su promedio general fue<br />
de .290 con 13 jonrones.<br />
Soto, de su lado, también era un recio lanzador con los Rojos de Cincinnati<br />
en la Liga Nacional. Incluso tuvo 274 ponches en 1982. Jugó con los Leones<br />
desde 1975 hasta 1988, y sus dos mejores actuaciones fueron precisamente en<br />
1980-81 y siguiente cuando tuvo registros de 7-2 y 6-1 en ganados y perdidos.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
240<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
241<br />
Las dos veces fue líder de ponchados con 54. En total, en la liga tuvo 28<br />
victorias y 17 derrotas, efectividad excelente de 2.48.<br />
Steve Ratzer fue el relevista de lujo del equipo en los dos primeros títulos,<br />
salvando 14 y 6 juegos, respectivamente. Tim Raines, un jugador de calibre<br />
de liga mayor, estuvo todo el tiempo con los rojos en la segunda base durante<br />
1980-81 y bateó .264 en 220 turnos, siendo líder de anotadas con 46. Y Wallach<br />
significó una tercera base de categoría superior, viniendo los dos campeonatos.<br />
En el primero bateó 272 con 4 jonrones y 28 empujadas, y en el segundo<br />
288, 7 cuadrangulares y 31 remolcadas. En total tuvo promedio de .280 con<br />
11 jonrones y 59 remolcadas, más 25 dobles.<br />
José –Makey– Moreno fue un ídolo de la fanaticada roja en esos tiempos<br />
por su velocidad y su buen bateo. En 1981-82 se robó 30 bases rompiendo la<br />
hegemonía de Miguel Diloné en la liga.<br />
A finales de la década, los Leones se apoyaron en otros jugadores para<br />
lograr tres coronas. De otros clubes habían llegado el lanzador José Núñez, el<br />
infielder Junior Noboa y el jardinero Rufino Linares, el antesalista Luis de los<br />
Santos y el segunda base Nelson Liriano. Otros fueron el relevista Melquíades<br />
Rojas, el lanzador José de León, y el jardinero importado Ralph Bryant,<br />
quien ya había actuado con los Caimanes, más Jerónimo Berroa.<br />
Noboa ejercía el liderazgo del equipo, y así fue por un buen tiempo, además<br />
de su oportuno bateo. Llegó al Escogido precisamente en 1987-88 procedente<br />
de los Caimanes, y estuvo allí hasta el final de su carrera, a mediados de los<br />
90. Su promedio de .286 dice poco de lo mucho que rendía.<br />
Bryant fue un jugador relevante disparando 13 jonrones en 1986-87, y estuvo<br />
con los rojos al año siguiente, cuando ganaron su primera corona.<br />
El más impactante de todos esos bateadores era Rufino Linares. Fue líder<br />
de empujadas de la liga con los Caimanes del Sur en 1983-84, con 41, y cuando<br />
llegó al Escogido en 1985, continuó su tórrido bateo. Repitió sus 41 impulsadas<br />
en 1987-88, también líder del circuito. Empujó 305 carreras de por vida,<br />
el 5to. mejor de todos los tiempos.<br />
Un jugador a ser nombrado aparte es Sammy Sosa. Debutó en 1987-88,<br />
siendo sustituto, pero los dos siguientes torneos jugó a tiempo completo pegando<br />
5 jonrones en esos tres años. Sosa también estuvo en el equipo campeón<br />
de 1991-92 con 4 jonrones, líder del campeonato, y 17 empujadas.<br />
Sin embargo, había mucha distancia entre el pelotero de esos días y el<br />
jugador que sería posteriormente en liga mayor, en especial a partir de 1993<br />
cuando hizo su primer 30-30 (30 jonrones, 30 robos). Ya el Sammy de 1998<br />
en adelante es otra historia.<br />
El Escogido de esos años ganó tres coronas corridas por segunda vez en la corta<br />
historia de la pelota nacional. Ya lo habían hecho en el período 1955-58.<br />
Los tres campeonatos entre 1983-84 y siguientes quedarían en manos del<br />
Licey, que igualaría, de esa forma, la hazaña hecha por los Leones a fines de<br />
los 50. En los dos primeros los azules fueron dirigidos por Manuel Mota y en el<br />
tercero por Terry Collins. Los héroes de cada torneo se repartieron.<br />
Entre ellos, George Bell, el nicaragüense David Green, los receptores Ramón<br />
Lora, Gilberto Reyes y Luis Pujosl, el inicialista Glenn Davis, los jardi-<br />
PEDRO GUERRERO Y<br />
CÉSAR CEDEÑO.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
242<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
243<br />
neros R.J.Reynolds, y Domingo Mitchel, los infilders José Uribe González,<br />
jugó poco. Sin embargo, ayudó en la conquista de dos coronas. Su promedio<br />
Mariano Duncan, Rafael Landestoy, Tony Fernández y Damaso García, y los<br />
general en la liga fue de 266.<br />
pitchers Juan Guzmán, Alejandro Peña y José Rijo.<br />
George Bell, poderoso bateador, había disparado 10 jonrones con los Azu-<br />
También el relevista Ken Howell, quien impuso nuevo record de la liga<br />
careros en 1983-84, el primer año de la franquicia, pero ese mismo verano fue<br />
con 16 salvamentos en 1984-85. Más temprano, al comienzo de la década,<br />
cambiado al Licey en un negocio de 3 por 10 jugadores. Con los azules, Bell<br />
habían jugado para Licey Greg Brock, quien disparó 5 jonrones en dos juegos<br />
tuvo 5 jonrones y 27 remolcadas, siendo clave para ganar el título de 1984-<br />
corridos, y Orel Hershiser, quien tuvo un impresionante record de 8-2 y 1.51,<br />
85. No volvió a jugar hasta 1991-92 cuando regresó a los Toros del Este.<br />
cuando Licey ganó su primera corona del decenio, 1983-84.<br />
A fines de la década, 1988-89, Domingo Mitchel se convirtió en el único<br />
Ídolos destacados fueron Fernández, García, Landestoy y Duncan. Ellos<br />
bateador en ganar la triple corona en el béisbol local con promedio de bateo<br />
llevaron la bandera del Licey durante toda la década y parte de la siguiente.<br />
en 310, 9 jonrones y 36 impulsadas. Nadie más ha podido emularlo. Para esos<br />
Fernández fue el short del equipo en dos títulos, 1982-83 y 1984-85, y tuvo<br />
días también haría su primera presentación el jardinero Silvestre Campusano<br />
promedios de 249 y .245. Bateó 364 en 1985-86, y su defensa y la calidad de<br />
y el infielder José Offerman, quienes serían protagonistas de los Tigres el de-<br />
JUNIOR NOBOA Y<br />
RUFINO LINARES.<br />
su juego siempre impresionaron.<br />
Además, se hizo de un buen lugar en liga mayor con Toronto. En el principio<br />
cenio siguiente.<br />
Rafael Landestoy fue uno de los jugadores de más rendimiento de los Ti-<br />
MARIANO DUNCÁN Y<br />
DÁMASO GARCÍA.<br />
de cada campeonato siempre jugó mucho Uribe González, con buena defensa<br />
gres desde su año de debut, en 1973. Jugó hasta el torneo 1984-85, lo que<br />
y buen bateo. Damasito debutó en 1977, y en los primeros años de la década<br />
significa que participó en la conquista de 6 campeonatos. Su promedio gene-
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
244<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
245<br />
ral de bateo fue .270, y jugaba en segunda, short, tercera y los jardines. Ramón<br />
Martínez, lanzador derecho, actuó para Licey desde 1986 y tuvo un buen año<br />
en el campeonato 88-89. Ganó 7 y perdió 1 con 1.63 de efectividad en una<br />
gran jornada. Luego, en 1990, ganaría 20 para los Dodgers.<br />
Las Águilas lograron las 2 coronas del medio de la década, 1985-86 y<br />
siguiente, en ambas ocasiones dirigidas por Winston Llenas.<br />
El equipo aguilucho de esos días tenía en sus filas ya el carácter regionalista,<br />
que llevaría orgullo y éxitos a su club.<br />
Habían llegado Tony Peña, Luis Polonia, Félix Fermín, Denio González y<br />
Stanley Javier, Nino Espinosa y el relevista Ramón Arturo Peña. Ángel González<br />
había bateado para 434 en 1989-90, convirtiéndose en el tercer bateador<br />
de la liga en cristalizar la hazaña.<br />
Stanley, hijo de Julián Javier, ya había triunfado en liga mayor y mostraba<br />
siempre mucho interés en jugar para las Águilas. Fue bateador muy fino y<br />
buen jardinero central. Fue campeón de bateo dos años seguidos, 1986-87<br />
con 374 y al torneo siguiente con 363. En general, su promedio en la liga fue<br />
de .325. Luego de su retiro, en tiempos recientes, estuvo por tres temporadas<br />
como propietario de los Gigantes del Cibao.<br />
Félix Fermín fue short regular de las Águilas por algo más de 10 años, desde<br />
1983-84, cuando presentó credenciales. Estuvo involucrado en esas dos coronas<br />
de los 80, y también cuando el equipo fue campeón en 1992-93. A su retiro,<br />
Fermín sería manager, y para octubre del 2004 se apresuraba a su 5ta. temporada<br />
seguida como dirigente aguilucho, un logro sin precedentes en la liga. Había<br />
sido campeón 2 veces localmente y en la Serie del Caribe.<br />
Luis Polonia forma parte de los jugadores que venció el tiempo. Su larga<br />
hoja de servicios para el béisbol inició en 1984-85 y se mantiene activo 20<br />
años después. Ha estado presente en 9 títulos nacionales de los cibaeños, más<br />
otros 4 en Series del Caribe. Es, de hecho, uno de los grandes ídolos de la<br />
pelota dominicana de siempre.<br />
Tony Peña, receptor y manager, comparte con Polonia, Fermín, Llenas, los<br />
Javier y Diloné, la idolatría de la fanaticada cibaeña a través de las décadas.<br />
Tony no sólo fue un buen jugador. También ha sido un líder, demostrándo-<br />
JOSÉ RIJO Y<br />
MANUEL MOTA.<br />
GEORGE BELL.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
246<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
247<br />
lo posterior a su retiro en calidad de manager. Fue manager campeón con las<br />
Águilas dos veces, 1997-98 y 1999-2000, y se convirtió en el tercer dominicano<br />
en ser designado manager de liga mayor con los Reales de Kansas, en el<br />
2003. Su carrera con las Águilas empezó en 1978-79, jugando brevemente.<br />
Al año siguiente bateó 371 y se quedó con el título de bateo y el premio de<br />
novato del año. Luego remolcaría 44 vueltas, y por tres campañas seguidas,<br />
llegó al mínimo de 40 empujadas, el único que lo ha hecho en el béisbol<br />
dominicano. Jugó hasta 1993-94 y su porcentaje general fue de .283.<br />
Ofreció, tal vez, el primer ejemplo para el equipo mamey de aquellos jugadores<br />
que, aún actuando a tiempo completo como estelares de grandes ligas, vienen<br />
cada invierno a darlo todo por su equipo en la liga dominicana. Tony lo hizo, más<br />
que por dinero, por amor a su equipo y su país, y otros han seguido sus pasos.<br />
Su hermano Ramón Arturo Peña fue un relevista de buen rendimiento<br />
con 16 salvados en 1988-89, igualando la marca de la liga hasta ese entonces<br />
en poder de Ken Howell (Mario Brito, del Escogido, impondría nuevo record<br />
de 19 en 1994-95).<br />
A finales del decenio haría su debut en la liga, con las Águilas, Moisés<br />
Alou, el hijo de Felipe, quien tendría una feliz carrera de liga mayor. Moisés<br />
sería parte de los campeones de 1992-93, pero luego se retiraría de la liga.<br />
Lanzadores de importancia para las Águilas fueron Pascual Pérez y Nino<br />
Espinosa. Pascual jugó para las Águilas entre 1977 y 1986, y luego actuaría<br />
para el Licey. En 1981-82 ganó 10 con 3 derrotas, y en general tuvo 44-43 con<br />
2.82 de efectividad. Espinosa, de su lado, jugó para las Águilas desde 1973<br />
hasta 1986. Fue pitcher abridor y finalizó con 48-39.<br />
Las Estrellas Orientales vieron transcurrir su segundo decenio corrido sin<br />
una corona, desde la segunda y última alcanzada en 1967-68. Sin embargo,<br />
ellos presentaron parte de sus nuevos ídolos, peloteros nacidos en su seno, o<br />
conseguidos en negocios con otros clubes.<br />
Uno de ellos fue Alfredo Griffin, quien había debutado en 1977 y había<br />
ganado, también, el premio de novato del año de la Liga Americana en 1979,<br />
el primer dominicano en alcanzar dicho galardón. (Lo compartió con John<br />
Castino, de Minnesota).<br />
A comienzo del decenio, 1981-82, Pedro Hernández, jardinero de las Estrellas,<br />
bateó para promedio de 408, el segundo en alcanzar dicha cifra, detrás<br />
de Ralph Garr.<br />
Otro jugador clave que se presentó esa década con los verdes fue Rafaelin<br />
Ramírez, quien podía jugar short y tercera, moviéndose a esta base cuando<br />
entraba Griffin. Ramírez jugó de 1978 a 1994 y sus números le valieron un<br />
lugar en el Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano. Su promedio fue de<br />
.269. Ya los Toros habían entrado a la liga, incursionando en la serie final de<br />
1984-85 cuando perdieron ante Licey. Pero el equipo de La Romana todavía<br />
no empezaba a producir grandes ídolos, lo cual sucedería un poco más adelante.<br />
Domingo Ramos fue su jugador insignia en los comienzos, y tuvo una carrera<br />
bastante decente. Jugó primero para Licey y Escogido, pero a partir de 1983<br />
estuvo con los Toros. Su promedio de por vida fue de .294, bateando por<br />
encima de 300 en 4 oportunidades.<br />
STANLEY JAVIER Y<br />
FÉLIX FERMÍN.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
248<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
249<br />
La década de los 80 tuvo un gran acontecimiento para República Dominicana<br />
y fue la elección de Juan Marichal para el Salón de la Fama de Grandes<br />
Ligas, siendo instalado el 31 de julio de 1983.<br />
ÍDOLOS…Y MILLONARIOS<br />
(LOS 90)<br />
El gran dinero llegó a las Grandes Ligas a partir de los 90 y, naturalmente,<br />
muchos fueron los dominicanos beneficiados.<br />
Desde que Alex Rodríguez firmó su primer contrato al ser elegido en el<br />
draft amateur de 1993, quedó plasmada la idea de que había llegado una época<br />
de mucho oro, es decir, muchos dólares. El propio Alex confirmaría la<br />
expectativa cuando 7 años después, en el 2000, firmó un pacto de 252 millones<br />
de dólares por 10 años, el más lucrativo en la historia de las mayores.<br />
¿Cómo incidiría este asunto del dinero en la pelota dominicana a partir de<br />
los 90 De variadas formas, pero básicamente alejando a muchos jugadores<br />
del béisbol local. Aquellos que ganarían millones anualmente en el Norte no<br />
se dejarían ver ni siquiera como fanáticos en los estadios, con muy ligeras<br />
excepciones. Esas excepciones favorecerían a Águilas y Licey sobre todos los<br />
demás clubes, porque sus dirigentes tuvieron la capacidad de mantener a sus<br />
estrellas con interés de jugar aquí.<br />
En los 90, el Escogido ganó otro título, 1991-92, otra vez bajo la dirección<br />
de Felipe Alou, pero no ganarían en el resto del decenio. Tampoco ganaron<br />
las Estrellas, y por vez primera, los Toros del Este se proclamaron campeones<br />
en 1994-95, bajo la dirección de Art Howe.<br />
También se produjeron otros hechos. Fue ingresada a la liga la nueva franquicia<br />
de San Francisco de Macorís, llamada Gigantes del Nordeste o del<br />
Cibao, y el huracán George de 1998 provocó grandes destrozos en los Estadios<br />
Micheli de La Romana y Tetelo Vargas, de Macorís. Eso motivó que los<br />
Toros cesaran por dos campeonatos, 1998-99 y siguiente, y las Estrellas por el<br />
primero de esos dos años.<br />
Las Águilas volverían a reinar pues en ese período se quedaron con 5 títulos;<br />
los 3 restantes quedaron en manos del Licey.<br />
De las nuevas caras del Escogido debemos mencionar a Junior Félix y a los<br />
jonroneros Domingo Martínez y Freddy García, aunque su título del 91-92<br />
fue logrado a base del mismo material de los años anteriores. En el curso del<br />
decenio surgiría Raúl Mondesí, ganador del novato del año de la Liga Nacional<br />
en 1994 con los Dodgers, y quien sería un ídolo de los rojos hasta su<br />
traspaso a las Águilas Cibaeñas.<br />
También nacieron José Vizcaíno, infielder de gran calidad, David Ortiz<br />
Arias, inicialista de poder, José Paniagua, Alberto Reyes, y otros lanzadores<br />
de importancia.<br />
Alex Rodríguez, que pertenece al Escogido en el béisbol local, jugó para el<br />
club en 1994-95 y tuvo promedio de 175 en 80 turnos agotados.<br />
Ya el Escogido de esos tiempos estaba en manos de Daniel Aquino, quien<br />
lo había comprado al español Julio Morales en los finales de los 80.<br />
Freddy García fue un jugador relevante para ellos cuando produjo 14 jon-<br />
ALEX RODRÍGUEZ.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
250<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
251<br />
PEDRO MARTÍNEZ.<br />
rones en la campaña 1998-99, igualando la marca de todos los tiempos en<br />
poder de Dick Stuart 41 años atrás.<br />
En 1994-95 debutó el infielder Neifi Pérez, quien ha sido un ídolo de los<br />
rojos desde entonces.<br />
Dicen que cuando un equipo no gana hay merma en todo sentido, y los<br />
Leones fueron afectados también en la producción de nuevos ídolos.<br />
Las 5 coronas de las Águilas se produjeron fueron en base a una continuación<br />
de sus jugadores del decenio anterior más algunos recién llegados. Estrellas de<br />
la magnitud de Tony Peña y Félix Fermín abandonaron el terreno de juego<br />
para quedarse en el dogout en calidad de managers, y ganaron.<br />
Otros dirigentes ganadores de esos años fueron Ferry Francona y Mike<br />
Quade. Francona sería luego manager de los Filis por 4 años, y también de los<br />
Medias Rojas de Boston, campeones del 2004 en Grandes Ligas.<br />
Los recién llegados de las Águilas en ese momento fueron los lanzadores<br />
Julián Tavarez, José Lima, Fernando Hernández, Bartolo Colón, Luis Vizcaíno,<br />
Jesús Peña, Alberto Castillo, receptor de gran defensa y conducción del<br />
SAMUEL SOSA.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
252<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
253<br />
pitcheo, Guillermo García, inicialista y catcher, Mendy López Jr., Miguel<br />
Tejada, short stop y Tony Batista, tercera base.<br />
García llegó al equipo en 1993-94, y se ha mantenido allí como un gran<br />
empujador de carreras. Mendy lo hizo en 1994-94 y ha sido uno de los más<br />
versátiles sustitutos en la historia del béisbol dominicano.<br />
Todos esos recién llegados se aglutinaron alrededor de Luis Polonia, de<br />
Tony Batista y Miguel Tejada. Polonia venia de los años 80, pero Batista y<br />
Tejada hicieron su debut en 1993-94 para convertirse en estelares bateadores<br />
del conjunto el resto del decenio. Ellos dos llevaron el equipo desde entonces,<br />
y siguieron el ejemplo de Tony Peña de jugar cada invierno, no importa lo<br />
duro que fuese la jornada de grandes ligas.<br />
Tejada dio un gran ejemplo de ello en el campeonato 2002-03. Fue ganador<br />
del premio Más Valioso de la Americana en el 2002, pero eso no impidió<br />
que ayudara a las Águilas a ganar un nuevo banderín, tanto nacional como en<br />
la Serie del Caribe. Los principales jugadores del Licey en los 90 eran más o<br />
menos los mismos de los 80, pero con algunas importaciones relevantes.<br />
Entre los nativos surgieron los bates de Bernardo –Pupo– Brito y Henry<br />
Rodríguez. El primero fue un jonronero que se dejó sentir y el segundo un fino<br />
bateador, inicialista, que también triunfó en grandes Ligas.<br />
A partir de 1990-91 se incorporó el lanzador Juan Guzmán, quien actuaba<br />
en el país ocasionalmente. Ese año, Juan tuvo marca de 7-1, pero luego se<br />
concentró en su carrera de grandes ligas con los Azulejos de Toronto.<br />
Pedro Martínez presentó credenciales en la liga debutando en 1989-90.<br />
Pedro era un jovencito que venía de la Liga de Verano de novatos, y se abría<br />
paso en el sistema de liga menor de los Dodgers. Lanzó varias veces con Licey,<br />
pero con actuaciones muy limitadas. En total ganó 2 y perdió 5, actuando por<br />
última vez en 1995-96.<br />
Pedro Julio Astacio, Manuel Aybar y Balbino Gálvez fueron parte de los<br />
principales pitchers del Licey. Los managers ganadores de esos años fueron<br />
John Roseboro, Casey Parsons y Dave Jauss.<br />
Monchín Pichardo dejaría la presidencia del club Licey en 1992, y a partir<br />
de ahí los cambios serían frecuentes. Tancredo Aybar Castellanos tomó su<br />
lugar, y luego le sucederían José Manuel Fernández, Miguel Hedded y Emigdio<br />
Garrido. Julián Yan fue una figura estelar para los Toros, campeones de 1995.<br />
También nacieron como ídolos, en esos años, los hermanos Cedeño,<br />
Andújar y Domingo. Andújar era un estelar short y tercera base, de mucho<br />
talento, que militó por algunos años en liga mayor. Falleció en un trágico<br />
accidente de tránsito en años recientes. Domingo, bateador de ambas manos,<br />
bateó para .419 en la campaña 1995-96, y quebró también la marca de Alonzo<br />
Perry de más juegos seguidos pegando de hit. Domingo cosechó una cadena<br />
de 30 juegos. Por las Estrellas Orientales no hubo mucho movimiento en esos<br />
años, pese a que estuvieron en play off en varias ocasiones. Julio Franco tuvo<br />
una tremenda temporada en 1997-98 con promedio de 436, conquistando el<br />
liderato de bateo. Pero las Estrellas tuvieron su tercera década en fila sin obtener<br />
un título, mermando su popularidad y también la de sus jugadores.<br />
El factor del gran dinero surgido en Grandes Ligas para los jugadores motivó,<br />
además, que muchos de ellos limitaran su presencia en los estadios dominicanos.<br />
Quienes no desaparecieron por completo, se mostraron muy poco<br />
tiempo. También se ha ido reduciendo la presencia de jugadores<br />
norteamericanos importantes en la liga.<br />
Los Gigantes del Cibao, nacidos en 1996-97, empezaron a mostrar sus primeros<br />
ídolos, pero los macros resultados obtenidos en principio no eran un<br />
buen escenario. El infielder Fausto Cruz y el pitcher Efraín Valdez fueron los<br />
jugadores más admirados en los primeros años.<br />
EL ÚLTIMO FRUTO<br />
En los cuatro primeros años del siglo 21, la situación de la liga en cuanto a<br />
dominio respecta sigue igual. Licey y Águilas se mantienen en la delantera,<br />
los azules han ganado 2 coronas y las Águilas las otras 2. En total, Licey suma<br />
18 títulos y las Águilas 17.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
255<br />
MANNY RAMÍREZ.<br />
Mientras tanto, Escogido (12) y Estrellas (2) duermen un largo sueño y no han<br />
vuelto a ganar. Lo mismo para los Toros, campeones solamente en 1994-95.<br />
El Licey ha procreado nuevos ídolos en Luis Castillo, Ronnie Belliard,<br />
Carlos Peña, Israel Alcántara, Dangelo Jiménez.<br />
Las Águilas también con los lanzadores Claudio Vargas, Arnaldo Muñoz,<br />
José Acevedo y José Vargas. Bernie Castro, segunda base, logró dos títulos de<br />
bateo corridos en 2001-02 y siguiente con .349 y 366.<br />
Las Estrellas han tenido en Félix José un ídolo de primera línea. En el 2002<br />
contaron con Vladimir Guerrero en una semifinal, pero no pudieron pasar de allí.<br />
José se convirtió en un jonronero de calibre en la liga, y para octubre del<br />
2004 tenía 53, colocándose a 6 del record de todos los tiempos en poder de<br />
Rico Carty, 59.<br />
Albert Pujols y Plácido Polanco fueron adquiridos, en draft, por los Gigantes<br />
del Cibao, pero ninguno ha actuado para ese conjunto.<br />
Los Gigantes, de paso, han tenido logros recientes. En el 2002-03, clasificaron<br />
a play off, y en el 2003-04 se metieron a la final, aunque perdieron<br />
MIGUEL TEJADA Y<br />
VLADIMIR GUERRERO.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
257<br />
contra Licey. Sin embargo, su progreso es notable y están forjando sus propios<br />
jugadores.<br />
Rafael Furcal, novato del año de la Liga Nacional en el 2001, es una nueva<br />
figura para el Escogido. Debutó con ellos en 1999-2000 y se ha convertido en<br />
un jugador estelar.<br />
El gran problema de ahora en lo adelante es que, fruto de los millones de<br />
grandes ligas, los mejores jugadores dominicanos verán poca acción aquí.<br />
Eso obligará a dividir la idolatría en dos tipos de peloteros: los que juegan<br />
siempre en la liga dominicana, y los super estrellas en liga mayor, pero que no<br />
muestran todo su talento en su país.<br />
MIGUEL TEJADA.<br />
ABAJO: FAUSTO CRUZ Y<br />
EFRAÍN VALDEZ.<br />
ÍDOLOS POR EQUIPOS<br />
Si fuese necesario escoger los ídolos de más trascendencia de cada club, en<br />
términos globales y en cuanto a tiempo respecta, no sería tarea tan difícil.<br />
Desde luego, siempre tomando como premisa sus actuaciones locales, no en<br />
Estados Unidos.<br />
En el caso del Licey, Manuel Mota tiene un primer lugar asegurado, resguardado<br />
por Guayubín Olivo y Alonzo Perry, entre otros. Rafael Landestoy<br />
también fue un liceísta de largo servicio. Los hermanos Alou –Felipe, Mateo<br />
y Jesús– junto a Juan Marichal conservan la supremacía en el equipo rojo.<br />
Para las Águilas el grupo pudiera ser más numeroso. Empezando con Miguel<br />
Diloné, Tony Peña, Winston Llenas, Luis Polonia, y terminando con<br />
Miguel Tejada.<br />
Las Estrellas tendrían a Ricardo Carty, Rafael Batista, Silvano Quezada, Tetelo<br />
Vargas, Ralph Garr, Alfredo Griffin y Félix José. Los Toros a los hermanos<br />
Cedeño, Domingo Ramos y Julián Yan. Y los Gigantes a Fausto Cruz, Efraín<br />
Valdez, y en estos tiempos a Pedro Feliz, entre otros.
LOS CAMPEONES<br />
DEL CRANDAL,<br />
MANAGER DEL LICEY<br />
1979-1980.<br />
LAS CORONAS HAN QUEDADO EN MANOS DE TRES<br />
Imagine que es octubre del año 2004. La Liga Dominicana de Béisbol<br />
Profesional de invierno se apresta a celebrar su torneo número 51.<br />
Es decir que se han celebrado, para dicha fecha, 50 campeonatos, 4 durante<br />
la época del verano y los restantes 46 en el invierno, por lo general desde<br />
octubre hasta finales de enero. ¿Cuáles equipos han obtenido esas 50 coronas<br />
y por cuáles motivos han sido los campeones<br />
La pregunta es de lugar en vista de que 47 de esos títulos han sido conquistados<br />
por solamente 3 de los 7 clubes que han accionado en el certamen.<br />
Águilas Cibaeñas, Leones del Escogido, Tigres del Licey y Estrellas Orientales<br />
son los clubes originales, los que iniciaron en 1951. En 1983-84, se<br />
adicionaron Azucareros del Este y Caimanes del Sur, y los Gigantes del Nordeste<br />
(o del Cibao) a partir de 1996-97. (Los Caimanes tuvieron una vida<br />
muy efímera de 6 años). Licey ha ganado 18 coronas, las Águilas 17, el Escogido<br />
12, las Estrellas 2 y los Azucareros 1.<br />
¿Porqué ha sucedido así ¿Mayor capacidad económica en los clubes de<br />
Santo Domingo y Santiago ¿Es, en la generalidad de los casos, decisivo el<br />
dinero en el deporte profesional<br />
CHICHÍ OLIVO.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
260<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
261<br />
¿Por qué, siendo San Pedro de Macorís la provincia gran productora de<br />
peloteros dominicanos para las Grandes Ligas, en especial durante los años<br />
70, 80 y 90, no ha ganado más cetros de nuestro béisbol invernal<br />
Lo curioso del caso es que los éxitos de Licey, Escogido y Águilas han llegado<br />
en distintos períodos. Algunas veces, como veremos más adelante, muchos<br />
de esos equipos han permanecido largo tiempo sin ganar, pero de repente<br />
se meten en rachas.<br />
El más estable de todos ha sido Licey, que ha sido ganador decenio tras<br />
decenio. La historia del béisbol dominicano enseña que la familia Trujillo no<br />
tuvo incidencia en el resultado ni en el desarrollo de los campeonatos efectuados<br />
a partir de 1951.<br />
No fue así antes de dicha fecha pues en las actividades de los años 30 y 40<br />
sí hubo influencias directas de los Trujillo.<br />
Primero, es bueno reiterar que el propio Dictador Trujillo no tenía inclinación<br />
ni fanatismo por el béisbol. En general el deporte no le importaba. Tenía<br />
simpatías por la hípica.<br />
Se registra, inclusive, una sola asistencia suya al Estadio Trujillo para<br />
presenciar un partido. Fue en la fecha posterior al incidente en que su hermano<br />
Petán Trujillo tiró una bofetada al jugador Andre Rodgers, de los Leones<br />
del Escogido, causando un problema de gran envergadura.<br />
Eso sucedió en el campeonato 1958-59, y a través de nuestra historia ese<br />
incidente se hizo famoso bajo el epígrafe de «La Galleta de Petán».<br />
José Arismendi Trujillo Molina era hermano del Dictador y fundador y<br />
propietario de la Radio Televisión Dominicana. Con frecuencia iba a la pelota<br />
pues era simpatizante del Licey. Corría el mes de febrero, y Licey enfrentaba<br />
al Escogido en la serie final por el título, que finalmente obtuvieron los azules.<br />
En el 8vo. partido, el 13 de febrero, se produjo el siguiente episodio.<br />
Felipe Alou, estrella del Escogido, le había conectado un jonrón al pitcher<br />
del Licey, Billy Smith, poniendo delante a los rojos 4 por 2. Eso sucedió en el<br />
5to. Inning.<br />
EQUIPO LICEY<br />
CAMPEÓN 1951.<br />
Al comienzo del 6to., Smith golpeó con un lanzamiento a Rodgers, un<br />
short stop nativo de Nassau, Las Bahamas. Rodgers reaccionó airado y le fue<br />
encima a Smith, hubo empujones e insultos, pero «la sangre no llegó al río»,<br />
y ninguno fue expulsado por el árbitro norteamericano Lloyd Harper.<br />
Testigos de esa época cuentan que en el estadio estaba Petán Trujillo, quien<br />
al presenciar el lío decidió bajar al terreno. En los palcos azules, al lado del<br />
dogout, había una puerta pequeña, y por ahí entró Petán apenas segundos<br />
después del pleito, seguido de varios militares que componían su séquito. Todos<br />
tenían armas largas.<br />
Primero se dirigió al montículo y dijo una reprimenda a Smith, y de ahí<br />
tomó para la primera base.<br />
Cuqui Córdova, en la historia de los Leones del Escogido, cuenta que Petán<br />
se confundió y creyó que Rodgers (de tez oscura) era dominicano, por lo
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
263<br />
EQUIPO LICEY<br />
CAMPEÓN 1953.<br />
ABAJO: PETÁN<br />
TRUJILLO.<br />
cual le insultó en español. En un momento dado, le tiró una bofetada, pero no<br />
hizo blanco en el rostro, tan sólo le rozó la barbilla.<br />
Hubo intención de respuesta por parte de Rodgers, pero el ambiente se<br />
puso airado con la presencia de los militares de armas largas que acompañaban<br />
a Petán en el terreno de juego. Al final, tanto Smith como Rodgers fueron<br />
expulsados, y el Escogido terminó ganando el juego 4 por 2.<br />
Tan especial era la época, que los periódicos locales del día siguiente no<br />
tuvieron ninguna reseña del incidente en ningún momento.<br />
El gran problema surgió al día siguiente.<br />
Los jugadores norteamericanos del Escogido se mostraron solidarios con<br />
Rodgers, y muy preocupados por los militares en el terreno, decidieron diligenciar<br />
su salida del país, y fueron a la embajada de Estados Unidos a buscar<br />
apoyo. Sin embargo, la acción llegó al despacho del Dictador Trujillo, quien<br />
hizo todo cuanto estuvo a su alcance para impedirlo. Incluso, ese día se celebró<br />
el último juego, que daría la victoria al Licey, y Trujillo estuvo en el palco<br />
Presidencial viendo el partido completo. Fue la primera y única vez que<br />
ANDRÉS RODGERS.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
264<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
265<br />
JUAN SÁNCHEZ CORREA.<br />
presenció un juego de béisbol profesional dominicano. Licey se proclamó<br />
campeón en el máximo de 9 juegos. Los dos hijos de Trujillo, Ramfis y Leonidas<br />
Radhamés, gustaban mucho del béisbol. y eran fanáticos del Escogido.<br />
Hubo una oportunidad, en el campeonato 1958-59, en que se ofrecen<br />
detalles de que personeros del régimen metieron su mano en la pelota.<br />
Águilas y Licey jugaban la semifinal, y Escogido, ganador de la vuelta regular,<br />
estaba a la espera. Las Águilas habían objetado dos jugadores del Licey,<br />
Reyes Figueroa y Joe Christopher, ambos pertenecientes a los Piratas de Pittsburgh.<br />
Las Águilas argumentaron que tenían derechos sobre dichos jugadores,<br />
y en la liga fue recibida una carta de los Piratas dando constancia de ello.<br />
Luego que la serie estaba igualada a uno, Licey dijo que no continuaría<br />
jugando si no le permitían usar a Reyes Figueoa y Christópher.<br />
Repentinamente, en el seno de las Águilas se produjo un movimiento de<br />
directivos, y Juan Sánchez Correa fue sustituido por Victor J. Sued, quien era<br />
amigo muy cercano de Ramfis Trujillo.<br />
Ese mismo día, las Águilas retiraron su objeción y Reyes Figueroa y Christo-<br />
pher pudieron jugar con Licey, que ganó la semifinal y enfrentó al Escogido<br />
en la final. El señor Francisco Martínez Alba, hermano de la esposa de Trujillo,<br />
Doña María Martínez de Trujillo, era un deportista desde su juventud.<br />
Estuvo en labores ejecutivas con los Dragones de Ciudad Trujillo, en 1937,<br />
y fue parte importante en el éxito de ese conjunto.<br />
Se mantuvo cerca del Escogido, y cuando se inició la pelota profesional<br />
en1951 fue su presidente hasta el torneo 1956-57. Al año siguiente fue sustituido<br />
por el señor Horacio Álvarez Saviñón.<br />
Es bien sabido que Martínez Alba tenía en sus manos herramientas de poder.<br />
Era hijo de dos españoles de familias humildes, Francisco Martínez y Sebastiana<br />
Alba, quienes se habían radicado en Santo Domingo en los años 20.<br />
El destino quiso que Trujillo, siendo Coronel (todavía no Presidente juramentado),<br />
es decir, a fines de los años 20, conociera a su hermana María en<br />
una actividad social y quedara prendado de ella.<br />
Los historiadores cuentan que para ese tiempo Trujillo ya estaba casado<br />
con su segunda esposa, Bienvenida Ricardo, pero como quiera presionó para<br />
RAMFIS Y RAFAEL<br />
LEONIDAS TRUJILLO.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
266<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
267<br />
RAFAEL LEONIDAS<br />
TRUJILLO.<br />
enredarse en amores con María Martínez Alba al extremo de convertirla en<br />
su «amante» oficial. Incluso, de esa relación nació, fuera de matrimonio, su<br />
primer hijo varón, Ramfis, pero no fue hasta 1936 cuando ambos se casaron<br />
de manera formal. Ya el divorcio con la señora Ricardo se había consumado.<br />
Martínez Alba, a quien apodaban Paquito pues su padre era conocido como<br />
Don Paco, fue beneficiado por esas circunstancias.<br />
Sin embargo, pese a la presencia de Martínez Alba en la presidencia, el<br />
Escogido no pudo ganar ninguno de los cuatro primeros torneos del verano y<br />
eso llama mucho la atención.<br />
No había, evidentemente, influencia de los Trujillo en el resultado de esos<br />
campeonatos.<br />
Martínez Alba tuvo, en compensación, dos coronas en los estadios con<br />
luces, antes de dejar la presidencia. Desde luego, rendirles loor a los Trujillo<br />
era una «responsabilidad» que se ejercía de manera «espontánea» en todos<br />
los ámbitos del país.<br />
Por ese motivo, lo primero que se definía, para el decenio de los 50, era el<br />
nombre del torneo y a quien se le dedicaría. La lista de las dedicatorias habla<br />
muy claramente de esos motivos:<br />
1951: «Campeonato Era de Trujillo».<br />
1952: «Campeonato Pro Elección del General Héctor B. Trujillo Molina».<br />
1953: «Campeonato Leonidas Radhamés».<br />
1954: «Campeonato Benefactor».<br />
1955-56: «Campeonato Padre de la Patria».<br />
1956-57: «Campeonato Reelección Presidente Trujillo».<br />
1957-58: «Campeonato Leonidas Radhamés».<br />
1959-60: «Campeonato 24 de Octubre».<br />
(Trujillo nació el 24 de octubre de 1894 en San Cristóbal).<br />
Sin embargo, fue determinante el aporte hecho por la dictadura al béisbol<br />
profesional y su crecimiento con la construcción de los estadios de Santo<br />
Domingo, Santiago y San Pedro de Macorís, todos con luces.<br />
De no haberse dado ese paso, hubiese sido bien difícil avanzar en el ritmo<br />
en que se avanzó durante los siguientes años.<br />
Trujillo fue ajusticiado el 30 de mayo de 1961, la sociedad dominicana<br />
entera desterró todos los nombres que los mencionaban en instituciones y<br />
monumentos públicos.<br />
El béisbol no fue una excepción y por eso, por leyes municipales o del<br />
Congreso, a partir de 1961 los tres estadios cambiaron de nombre. El de Santo<br />
Domingo se llamó Estadio Quisqueya (antes Estadio Trujillo), el de Santiago<br />
Cibao (antes Leonidas Radhames), y el de San Pedro de Macorís Tetelo<br />
Vargas (antes Ramfis Trujillo).<br />
¡¡¡EL GLORIOSO!!!<br />
El béisbol profesional dominicano ha girado, en gran manera, alrededor de<br />
los Tigres del Licey y ha sido así por distintos motivos.<br />
Fue el primer club en formarse el 7 de noviembre de 1907. Fue el único que<br />
se mantuvo activo, sin desmembrarse, en los siguientes 15 años. Algunos de
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
268<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
269<br />
los equipos que se formaron alrededor de 1910 y años siguientes tuvieron su<br />
razón de nacer en un solo objetivo: enfrentar al Licey. De esa forma nacieron<br />
los clubes Gimnasio Escolar y Nuevo Club (1911), el Club Unión (1910), el<br />
San Carlos, Delco Light, Los Muchachos, y otros de menor renombre.<br />
No solamente esos clubes se integraron para medirse al Licey. También barcos<br />
y bergantines que visitaban Santo Domingo hacían su equipo y jugaban contra<br />
Licey, como el Crucero Washington, en 1914. Incluso el equipo Ponce, de<br />
Puerto Rico, en una época tan lejana como 1916 estuvo de visita en Santo<br />
Domingo y enfrentó a distintos clubes, entre ellos a Licey.<br />
Finalmente, la razón del nacimiento del Escogido estuvo en el Licey, que<br />
para los años 20 era invencible.<br />
¿Cómo nació la idea Promotores del béisbol profesional decidieron que<br />
había que formar un equipo fuerte, y fusionaron, en uno solo, a lo mejor de los<br />
clubes San Carlos y los Muchachos, más algo del Delco Light. Carlos Manuel<br />
Bonetti (Pilindo) y Luis Alfau fueron los impulsores de la idea.<br />
Incluso, le otorgan el mérito del nombre «Escogido», al señor Geo Pou,<br />
quien para ese entonces era principal dirigente del Licey. Se partió de la premisa<br />
de que se trataba de un «Escogido» de los mejores peloteros de los otros<br />
conjuntos. Así nació el nombre «Escogido» y su fecha de fundación es el 17<br />
de febrero de 1921. Después, en la pelota profesional desde 1951, las principales<br />
rivalidades han girado en torno al Licey. Por un largo período el Escogido se<br />
opuso al Licey, y viceversa, en lo que se conoce como «los grandes rivales».<br />
En los últimos tiempos, los rojos han tenido un largo período de 12 años<br />
sin ganar un título, y las Águilas Cibaeñas han pasado a ocupar su posición<br />
como rival tradicional del Licey.<br />
Así fue creado el lema «los nuevos rivales», respecto de Águilas-Licey.<br />
El Licey, además, ha sido el más ganador de los campeonatos nacionales<br />
con 18 coronas, pero también ha sido el más exitoso representante de los<br />
equipos dominicanos en la Serie del Caribe, cuya segunda etapa fue iniciada<br />
en 1970.<br />
Sólo Licey ganó periódicamente coronas de la Serie del Caribe, hasta que<br />
Escogido ganó dos (1988 y 1990), mientras las Águilas fracasaban una y otra<br />
vez. Al final, las Águilas obtuvieron su primer título en 1996 luego de 9 fracasos.<br />
Cuando el Escogido ganó por vez primera en 1988 en Santo Domingo,<br />
Licey ya tenía 5 coronas. En total, Licey ha obtenido 9 títulos en Series del<br />
Caribe, internacionalizando su nombre y sus éxitos.<br />
Su hoja de logros ha sido estable a través de los 5 decenios y medio de<br />
nuestro béisbol profesional.<br />
Lograron 3 coronas en los años 50, 2 en los 60, 5 en los 70, 3 en los 80, otras<br />
3 en los 90 y 2 de los cuatro primeros campeonatos celebrados en el nuevo<br />
siglo. Eso les otorga un total de 18 coronas, 1 por encima de las Águilas; el<br />
Escogido ha obtenido 12, las Estrellas 2 y los Azucareros del Este 1.<br />
¿Cuáles jugadores han incidido para que Licey haya sido, en sus distintas<br />
épocas, un equipo ganador<br />
En los dos primeros campeonatos ganados por los azules, 1951 y 1953, los<br />
principales protagonistas fueron los refuerzos.<br />
CARLOS MANUEL<br />
BONETTI Y LUIS ALFAU.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
270<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
271<br />
Los nombres de Alonzo Perry, Luis Rodríguez Olmo y Bert Hass, llevaron<br />
la voz cantante en el aspecto de la ofensiva. Licey tuvo el gran juego de<br />
Olmedo Suárez en la segunda base, pero sus hombres de primera línea entre<br />
los dominicanos fueron sus lanzadores.<br />
Los hermanos Guayubín y Chichí Olivo encabezaron el cuerpo monticular<br />
de esos años. Incluso, los dirigentes de esos 3 primeros títulos fueron mayormente<br />
extranjeros.<br />
En 1951 Alonzo Perry estuvo dirigiendo un buen tiempo, a la vez que era<br />
jugador, aunque Manuel Henriquez, dominicano, finalizó de manager. El cubano<br />
Oscar Rodríguez fue el dirigente de 1953, en la segunda corona, y el<br />
norteamericano Joe Schultz fue su capataz cuando ganaron en 1958-59.<br />
Los ídolos liceístas dominicanos nacerían, en la parte ofensiva, a la entrada<br />
de los años 60 con Manuel Mota, uno de los mejores bateadores del béisbol<br />
dominicano. Mota pertenecía originalmente al Escogido, y había llegado<br />
a sus filas provenientes del equipo de la Aviación Dominicana.<br />
Incluso debutó con los Leones en el torneo 1957-58, agotando tres temporadas<br />
con el uniforme rojo.<br />
Cuando llegó el torneo de nativos, en 1960, Mota fue prestado al Licey<br />
pues el Escogido tenía un exceso de jugadores criollos y tuvo que ceder a los<br />
demás clubes para buscar un equilibrio.<br />
Posteriormente, se hizo oficial la cesión de Mota al Licey y de José Vidal<br />
Nicolás a las Águilas… Los cibaeños enviaron al pitcher Arcadio Tejada a<br />
los Leones, pero el Licey no cedió nada por Mota, que se quedaría azul por el<br />
resto de su carrera.<br />
Con Mota como buque insignia, Licey ganó el torneo 1963-64 con Vernon<br />
Benson de manager, y repitió a final de la década, 1969-70, terminando el<br />
propio Mota de dirigente campeón. Le habían precedido Billy Muffett y Fred<br />
Harfield. Los cubanos Tony Oliva y Miguel de la Hoz fueron factores decisivos<br />
para Licey a principios de los años 60, en particular en la serie final de 1963-<br />
64. También Pedro González, su estelar segunda base.<br />
Extrañamente, los años 70 correspondieron sólo a Licey y Águilas, pues<br />
entre los dos se dividieron las diez coronas.<br />
Licey ganó en 1971, 1973, 1974, 1977, y 1980, es decir, cinco corona. Ya<br />
habían nacido nuevas estrellas para el Licey, como el jardinero Cesarín<br />
Gerónimo, Teodoro Martínez, infielder, y el lanzador Pedro Borbón.<br />
Un dato relevante de ese período fue la presencia del legendario Tom La-<br />
Sorda como manager de los Tigres.<br />
LaSorda había sido manager del Escogido en el torneo 1970-71. Pero, a<br />
partir de 1972, Licey inició relaciones de intercambio y apoyo con los Dodgers<br />
de Los Ángeles, y LaSorda fue su manager por 4 campañas seguidas, desde el<br />
72 hasta el torneo 1975-76. Fue campeón los dos primeros, perdiendo los dos<br />
siguientes.<br />
Fruto de ese acuerdo, y de la presencia de LaSorda, el Licey recibió los<br />
mejores talentos de los Dodgers, aquellos que formarían su club en los siguientes<br />
15 años. En los años 80, los felinos fueron campeones en 1983-84 y<br />
85, es decir tres años corridos. Ya Mota era dirigente a tiempo completo siendo<br />
campeón en 1982 y 83.<br />
Licey tenía en el escenario nuevo talento, como George Bell, Tony Fernández,<br />
Dámaso García, Rafael Landestoy, entre otros. El siguiente<br />
campeonato les llegó un poco más tarde, 1990-91, con John Roseboro de<br />
manager.<br />
También ganaron en 1993-94 con el manager Casey Parsons, 1998-99 bajo<br />
la dirección de Dave Jauss, Bob Geren los llevó al título en 2001-02 y el<br />
dominicano Manny Acta en 2003-04.<br />
¿Qué cosas importantes transcurrieron durante esos años de tanta gloria<br />
Domingo Ernesto Pichardo –Monchín– era un viejo roble ligado al club<br />
desde finales de los años 50.<br />
Había sido presidente en los años 60, y asumió una larga presidencia en<br />
1973 hasta 1991-92, cuando fue suspendido por la liga por un serio problema<br />
en el terreno de juego. (Había retirado al equipo por una suspensión de su
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
272<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
273<br />
MONCHÍN PICHARDO.<br />
manager Leo Posada). Su carisma le dio un status público de grandeza al Licey.<br />
Paseó su gloria en el país, en México, Venezuela y Puerto Rico.<br />
Como nota curiosa, cabe el dato de que el Licey del campeonato 1986-87<br />
tuvo en su roster a un jugador historia, Mark McGwire, quien agotó 47 turnos,<br />
disparó 8 hits y su promedio fue de .170, sin cuadrangulares. McGwire, cedido<br />
por los Atléticos de Oakland, iniciaría ese mismo año su gran actuación<br />
en liga mayor disparando 49 jonrones y siendo el Novato del Año de la Liga<br />
Americana .En su carrera produjo 583 jonrones.<br />
Cabe señalar, con toda propiedad, que otros peloteros han hecho suyo el<br />
compromiso de la herencia para mantener vivos los éxitos de los ídolos del<br />
Licey en sus 4 primeras décadas.<br />
Lo que hicieron Guayubín y Chichí Olivo, Milcíades Olivo (sobrino),<br />
Manuel Mota, Pedro González –El Gran Capitán–, Teodoro Martínez, César<br />
Gerónimo, Rafael Landestoy, Damaso García, Pedro Borbón y Tony Fernández,<br />
fue grandioso.<br />
Una gran camada de estelares de Grandes Ligas (Pedro y Ramón Martínez,<br />
Juan Guzmán, Pedro Astacio, Aramis Ramírez, etc.) ha prestado un servicio<br />
limitado a la causa azul por las propias características de la época que les<br />
ha tocado vivir. El gran dinero que ganan en las mayores los limita en la<br />
pelota dominicana.<br />
Pero otros han asumido esa herencia casi a tiempo completo. Ahora, los<br />
héroes han sido Ronnie Belliard, Israel Alcántara, D’Angelo Jiménez, Luis<br />
Castillo, Carlos Peña, es decir, jugadores que también han conseguido su espacio<br />
en las Grandes Ligas u otras latitudes.<br />
El Licey exhibe, con justeza y orgullo, todos sus éxitos y los conjuga en dos<br />
palabras: El Glorioso.<br />
RUGE EL LEÓN<br />
Los Leones del Escogido representan el tercer equipo más exitoso de la<br />
pelota dominicana.<br />
Oficialmente, fue segundo club debidamente formado, siendo constituido<br />
el 17 de febrero del 1921.<br />
Luis Alfau y Pilindo Bonetti fueron sus promotores, escogiendo los mejores<br />
jugadores de otros tres clubes.<br />
¿Cómo ha evolucionado el Escogido a través de su historia Sus doce coronas<br />
las ha repartido por períodos, enfrentado la dificultad de tener épocas muy<br />
largas sin cosechar éxitos.<br />
No ganaron en los cuatro primeros torneos del verano. Luego, fueron<br />
favorecidos por tres títulos corridos cuando se inauguró el béisbol con luces<br />
en 1955-56, y terminaron triunfando en 4 de los últimos 5 campeonatos de la<br />
primera década.<br />
Los rojos ganaron el campeonato de nativos, 1960-61, y también en 1968-69.<br />
Entonces, fueron víctimas de una larga temporada sin saborear las mieles<br />
de la victoria. Debieron transcurrir 12 años antes de su próxima conquista,<br />
ganando los torneos 1980-81 y siguiente.<br />
El decenio de los 80 perteneció a los Leones, que fueron campeones otra
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
274<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
275<br />
vez tres años en línea, por segunda ocasión en la historia de la liga. Ganaron<br />
en 1987-88 y los dos certámenes siguientes.<br />
Además, triunfaron en el campeonato 1991-92 para conseguir su título<br />
número 12.<br />
Parecía que todo iba viento en popa, pero sólo era apariencia.<br />
El Escogido entraría en un prolongado letargo y la corona de campeón se le<br />
negaría por los siguientes 12 campeonatos.<br />
Extraño caso, porque los Leones han disfrutado de largos períodos de permanencia<br />
de sus propietarios.<br />
Ha sido uno de los clubes que han funcionado como empresa particular de<br />
sus dueños o presidentes. Su vecino de estadio y de ciudad, Licey, siempre ha<br />
sido un club con características de sociedad no comercial, en el cual nadie es<br />
dueño. Simplemente, los azules han tenido una directiva que administra.<br />
En el caso del Escogido ha sido distinto.<br />
Desde su primer presidente, Paquito Martínez Alba, pasando por su sucesor<br />
Horacio Álvarez Saviñón, a partir del torneo 1957-58. Luego entrarían<br />
Ramón Imbert –Moncho– Félix Mario Aguiar, Julio Morales (de nacionalidad<br />
española), y finalmente Daniel Aquino Méndez.<br />
En el verano del 2004, Aquino Méndez cedería el control del equipo al<br />
periodista y empresario Julio Hazim hizo un contrato de arrendamiento a largo<br />
plazo (10 años).<br />
El Escogido disfrutó en grande la inauguración del nuevo Estadio Trujillo,<br />
con luces. El parque capitalino les cayó muy bien pues ganaron los tres primeros<br />
campeonatos bajo el nuevo formato. Cambiaron los estadios, se cambió el<br />
período de juego para el invierno, y también se introdujeron cambios en el<br />
calendario y el tipo de refuerzos.<br />
En lugar de dos vueltas, a partir de 1955-56 quedaría fuera el equipo en<br />
último lugar, luego una semifinal entre los ocupantes de los puestos 2do. y<br />
3ro., y el ganador disputará el título al campeón de la serie regular.<br />
También, los clubes dejaron de contratar a los veteranos de las naciones<br />
EQUIPO ESCOGIDO<br />
CAMPEÓN DE 1955-56.<br />
ABAJO: JESÚS ALOU.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
276<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
277<br />
del Caribe. Dieron paso a los jóvenes norteamericanos que representaban el<br />
futuro de las grandes ligas. Frank Genovese fue el manager de los Leones cuando<br />
ganaron su primera corona venciendo a las Águilas Cibaeñas 4 contra 3 en la<br />
final. Los rojos ganaron la vuelta regular y la final.<br />
Debutó Osvaldo Virgil, quien había sido firmado precisamente por los<br />
Gigantes de New York y quien estaba en las ligas menores. Willie Kirkland<br />
fue campeón de jonrones con 9 y de empujadas con 37. Charles Neal fue líder<br />
de triples con 11, un record de todos los tiempos; y Garabato Sackie fue un<br />
buen lanzador con marca de 8-3.<br />
Presentó credenciales, en la parte final, Willie McCovey, futuro primera<br />
base de los Gigantes y futuro inmortal. Al año siguiente, 1956-57, el Escogido<br />
venció al Licey en una final 5 victorias contra 2 derrotas con el norteamericano<br />
John Davis de manager. Virgil fue campeón de bateo con .312, y ya había<br />
hecho su debut en Grandes Ligas en el mes de septiembre, pasando a la historia<br />
como el primer dominicano en jugar en el llamado «big show».<br />
Felipe Alou se dejó ver por vez primera en la liga. Ese año había jugado en<br />
clase de novatos siendo líder de bateo con promedio de .380. También pertenecía<br />
a los Gigantes. Sparky Anderson fue segunda base titular de los Rojos, y<br />
dejaría su nombre allí. Anderson sería, a partir de los años 70, un gran manager<br />
de Cincinnati y Detroit.<br />
El lanzador Pete Burnsine ganó 11 juegos y fue el pitcher más relevante del<br />
Escogido, que tuvo también, por vez primera, al joven Stan Williams. Willie<br />
Kirkland regresó, pero no pudo terminar por ausentarse para hacer el servicio<br />
militar obligatorio de Estados Unidos.<br />
Salty Parker, de manager, sería el responsable del tercer título corrido para<br />
el Escogido, que venció a las Estrellas 5 por 1 en la final en 1957-58.<br />
Kirkland volvió por tercer año seguido, e igualmente Stan Williams. Fred<br />
Kipp, lanzador zurdo, tuvo 11-3 y 1.58 de efectividad. También estuvo de<br />
regreso McCovey, y el receptor fue Joe Pignatano.<br />
El joven lanzador Rudy Hernández, que se convertiría luego en el primer<br />
pitcher criollo en debutar en grandes ligas, era parte del roster del equipo<br />
como relevo. Tuvo record de 5-1 y 0.77 de efectividad.<br />
WILLIE KIRKLAND Y<br />
WILLIE MCCOVEY.<br />
FEDERICO VELÁSQUEZ.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
278<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
279<br />
La noticia más refrescante para los Leones de ese año, aparte de su corona,<br />
Los problemas políticos de la época, y el bloqueo decretado por la OEA al<br />
fue el debut del nuevo personal del equipo para los siguientes años.<br />
régimen de Trujillo, determinaron que la liga hiciera el torneo 1960-61 solo<br />
El receptor Federico Velásquez, Mateo Alou, Danilo Rivas y Juan Marichal.<br />
a base de jugadores nativos.<br />
También debutaría en ese campeonato Manuel Mota, pero éste sería cedido<br />
El Escogido ganó ese evento derrotando a las Águilas 5 -2. Pepe Lucas,<br />
al Licey en 1960.<br />
antiguo inicialista y manager rojo, fue su dirigente.<br />
Licey rompió la cadena de los rojos al año siguiente, pero el Escogido re-<br />
Tanto Osvaldo Virgil como Rudy Hernández decidieron quedarse jugando<br />
gresó en 1959-60 para vencer a las Estrellas nuevamente en la serie final.<br />
en Puerto Rico pues allí residían. Mota pasó al Licey, y José Vidal Nicolás fue<br />
Felipe fue líder de bateo con .359, nueva marca para entonces, y Mateo que-<br />
cambiado a las Águilas.<br />
dó en segundo con .335. Frank Howard reforzó a los Leones siendo líder de<br />
Debutó el tercer miembro de la familia Alou, Jesús, quien había sido fir-<br />
jonrones con 9, de empujadas con 46 y tuvo promedio de bateo en .307.<br />
mado como lanzador, pero cambiado hacia los jardines ese mismo verano en<br />
Howard triunfaría después en liga mayor .<br />
el sistema de liga menor de los Gigantes.<br />
Fred Kipp reforzó por tercera campaña y fue líder de efectividad con 1.31,<br />
Danilo Rivas ganó 13 juegos para los Leones, y Marichal fue líder de<br />
EL LANZADOR DERECHO<br />
STAN WILLIAMS, DEL<br />
ESCOGIDO.<br />
Ed Roebuck fue líder de los pitchers con 9-0 y también volvió Stan Williams.<br />
Ese año Williams produjo su juego sin hit ni carreras cuando el 20 de no-<br />
efectividad con 1.41.<br />
Llegó un período de 2 años sin campeonato de béisbol profesional, y tam-<br />
DANILO RIVAS Y<br />
TITO FUENTES.<br />
viembre de 1959 superó a las Águilas Cibaeñas 5 por 0. Fue el segundo no hit<br />
bién otro en 1965 por motivos de la Revolución de Abril.<br />
de la liga.<br />
El Escogido volvió a conquistar una corona, su 6ta., en 1968-69 bajo la
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
280<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
281<br />
dirección de Andy Gilbert, venciendo nuevamente a los Orientales 5 victorias<br />
ante 2 derrotas. El lanzador Jay Ritchie fue un puntal con 9 ganados y 1<br />
perdido, y Tito Fuentes, cubano, hizo combinación con el sensacional Rafael<br />
Robles, dominicano, en segunda y short. Mateo Alou finalizó con promedio<br />
de .390, líder de los bateadores y nueva marca para la liga.<br />
Se presentó entonces el período más largo para los Leones sin poder ganar,<br />
es decir un largo trayecto de 12 años. En los años 70, tan sólo asistieron a dos<br />
series finales, perdiendo en ambas oportunidades.<br />
La primera fue en 1970-71 bajo la dirección de LaSorda y todos los refuerzos<br />
provenientes de los Dodgers. El acuerdo con los Dodgers se rompería posteriormente,<br />
y LaSorda se integraría a la familia del Licey, a quienes dirigió<br />
por 4 años corridos.<br />
El Escogido volvió a la final ante las Águilas en 1978-79, pero perdió en<br />
apenas 5 juegos sin ninguna victoria. La serie estuvo pactada al mejor de 9.<br />
Jim Beauchamp, ex toletero del Licey, había sido su manager en ese torneo.<br />
Nuevos aires se respiraron a partir de 1980-81. Felipe Alou había estado<br />
dirigiendo en Venezuela y en las ligas menores, y había acumulado mucha<br />
experiencia. Felipe fue el manager campeón en dos campeonatos seguidos.<br />
En el primero, 80-81, venció a las Águilas en la final 5 contra 4. Tim<br />
Raines y Tim Wallach estuvieron entre los importados de más renombre, y<br />
Pedro Guerrero y Mario Soto entre los nativos. También presentaron credenciales<br />
Julio Franco y George Bell.<br />
El 9no. y último partido de esa serie final, en el estadio Quisqueya, está<br />
consagrado en la historia como uno de los más impactantes.<br />
En el noveno acto el marcador estaba igualado a 1 carrera,y el partido se<br />
fue a extra innings. En la entrada número 13, Escogido colocó corredores en<br />
1ra.y 3ra., y el manager de las Aguilas, Winston Llenas, decidió dar cuatro<br />
malas para Pedro Guerrero llenando las almohadillas habían 2 outs.<br />
La estrategia era salir de Guerrero y que el lanzador zurdo Jerry Augustine<br />
enfrentara a Harry Spilman, bateador zurdo. Con tan mala fortuna, que Augustine<br />
dio base por bolas a Spilman, finalizando el juego y proclamándose los<br />
rojos campeones.<br />
TIM RAINES Y<br />
MARIO SOTO.<br />
JOSÉ –MAKEY–<br />
MORENO.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
282<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
283<br />
En el torneo siguiente, 81-82, Felipe estuvo al frente desde un principio, y<br />
vencieron a las Estrellas Orientales en la serie final. José –Makey– Moreno se<br />
presentó como nueva figura de los rojos y fue líder de robos de bases con 30,<br />
desplazando la hegemonía de Miguel Disoné. Pedro Guerrero estuvo otra vez<br />
en el conjunto, y repitió TimWallach.<br />
Los rojos volvieron a dominar la liga en el último tercio del decenio ganando<br />
3 titulos corridos, igual que en los años 50.<br />
En la primera de esas coronas, 1987-88, el manager iniciador fue Manuel<br />
Mota, quien había dirigido al Escogido el torneo anterior. Mota estaba recibiendo<br />
una segunda oportunidad pues no le había bien la primera, pero las<br />
cosas iban mal y fue cancelado. Phil Regan, coach de pitcheo, tomó las riendas<br />
del club, lo recuperó y lo llevó a las finales. Vencieron a las Estrellas<br />
Orientales en un regreso espectacular. La serie estaba pactada al mejor de 7,<br />
los verdes se pusieron delante 3-1, para luego perder tres en línea.<br />
Dos buenos juegos lanzados por José Núñez y José de León prepararon el<br />
escenario para la victoria final de los rojos.<br />
Ya el Escogido tenía nuevos nombres en el terreno de juego. La ofensiva<br />
estaba en manos de Rufino Linares, Júnior Noboa, Gerónimo Berroa, Wilfredo<br />
Tejada, Luis de los Santos y Nelson Liriano, entre otros. Ese año, recibieron<br />
un buen aporte de Ralph Bryant, quien despachó 13 cuadrangulares.<br />
Al año siguiente repitieron a Regan de manager y vencieron al Licey en la<br />
final, en una espectacular barrida de 4-0.<br />
En 1989-90 volvió a la dirección Felipe Alou y vencieron a las Águilas en la<br />
parte final para lograr su título número 11 y tercero en línea. Marquis Grissom<br />
fue un puntal, siendo primer bate y jardinero central, Luis de los Santos mostró<br />
su gran bate, y Mel Rojas presentó credenciales de estelar en el pitcheo.<br />
En medio de esas tres coronas estuvo Samuel Sosa, quien había debutado<br />
en el torneo 1987. Sosa fue jugador regular en los dos siguientes torneos, pero<br />
su bate no era jonronero. Apenas disparó 4 cuadrangulares en los dos campeonatos.<br />
El próximo y último título de los Leones sucedió en 1991-92, otra vez con<br />
Felipe de manager. Le ganaron a las Estrellas Orientales 4-0, en un torneo<br />
incidentado en su parte semifinal. En un partido entre Licey y Azucareros el<br />
manager azul, Leo Posada, fue expulsado, y eso provocó un enfrentamiento<br />
tremendo entre el presidente de la liga, Leonardo Matos Berrido, y el presidente<br />
del Licey, Monchín Pichardo.<br />
Pichardo no reconoció la sanción de 5 juegos a Posada, y Licey fue perjudicado<br />
con 5 forfeits en su contra. Eso facilitó el paso de los verdes a la serie<br />
final. José Oliva, quien luego moriría en un accidente de tránsito, fue parte<br />
importante en ese triunfo con su bate y su defensa en la antesala.<br />
Para Felipe, además, era su 4ta. corona dirigiendo a los Rojos, un logro sin<br />
precedente en la liga dominicana.<br />
Después, los Leones transitarían un camino de fallas en alcanzar otra corona.<br />
En 4 oportunidades asistieron de nuevo a la final, pero en todas han fallado.<br />
Su slogan de guerra «Ruge el León», ha estado ausente por 12 campeonatos.<br />
La familia Alou, con Felipe a la cabeza, conserva en gran manera los mayo-<br />
JOSÉ NÚÑEZ Y<br />
LUIS DE LOS SANTOS.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
284<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
285<br />
res éxitos del Escogido en su historia del equipo profesional. La idolatría hacia<br />
Juan Marichal y los Alou se ha extendido a otros, pero solamente por períodos.<br />
En ese grupo de distinguidos escogidistas se destacan Mario Soto, Rufo Linares,<br />
Júnior Noboa, Nelson Liriano, Gerónimo Berroa, entre otros.<br />
«LAS ÁGUILAS SON LAS ÁGUILAS»<br />
Su slogan de guerra nació sin que nadie se percatara de cuándo ni dónde:<br />
«Las Águilas son las Águilas».<br />
Queriendo decir con ello, simplemente, que el «aguerrido» equipo del Cibao<br />
tiene su propia personalidad y que nunca se rinde. Así lo ha demostrado<br />
a través de su historia.<br />
Una historia que empezó antes de 1920 cuando en Santiago se formaron<br />
varios clubes que precedieron el equipo definitivo.<br />
Ya para 1915 el club Licey visitaba Santiago para enfrentarse a equipos de<br />
dicha ciudad. También lo hicieron las Estrellas de San Pedro de Macorís y<br />
posteriormente el Escogido.<br />
Los beisbolistas cibaeños se aglutinaron en un conjunto llamado Estrellas<br />
de Santiago.<br />
También, en los finales de los años 20, hubo un equipo denominado<br />
Sandino, y muchos lo relacionan con el nombre del general Sandino,<br />
revolucionario de Nicaragua ante las tropas norteamericanas que invadieron<br />
esa nación.<br />
Santiago participó en el torneo de 1936, ganado por las Estrellas Orientales,<br />
pero es en 1937, con motivo del campeonato nacional organizado por los<br />
Trujillo, que se da forma institucional al club cibaeño.<br />
En febrero de 1937, una comisión de deportistas de Santo Domingo viajó a<br />
Santiago para reunirse con los principales promotores y dirigentes del béisbol.<br />
La intención era fortalecer al equipo local para actuar en la justa nacional<br />
junto a las Estrellas y los Dragones de Ciudad Trujillo.<br />
A Santiago viajaron los principales ejecutivos del equipo de Santo Domingo,<br />
Hostos Fiallo, Luis Alfau, Pilindo Bonetti, Charles Dore, Manuel<br />
Henríquez, Burrulote Rodríguez, Julio C. Linval y Miguel Peguero.<br />
Se celebró un encuentro en el hotel Mercedes, al cual asistió un numeroso<br />
grupo de deportistas que dirigian el béisbol en Santiago. Se citan los nombres<br />
de Domingo Bermúdez, Luis Mercado, Marcos Cabral, José Castellanos,<br />
Augusto Vega Espaillat, Trifón Munné, Wally Heinsen, Juan Sánchez Correa<br />
y Luis Tomás Saillant.<br />
Se le acredita al señor Saillant la propuesta de que el equipo se llamara<br />
Águilas Cibaeñas, con la finalidad de que incluyera no solamente Santiago,<br />
sino a toda la zona. La proposición fue aceptada y ese día nacieron las Águilas:<br />
28 de enero de 1937.<br />
Después de ese torneo, ganado por los Dragones, en Santiago se vivieron<br />
años de crecimiento para el béisbol aficionado. Tanto creció, que para 1948<br />
el equipo local viajaba en avión hacia zonas tan apartadas como Barahona, y<br />
ahí surgió, infortunadamente, la tragedia de Río Verde.<br />
La selección amateur de Santiago tenía doble juego en Barahona, y hacia<br />
allá viajaron el domingo 11 de enero de 1948.<br />
Jugaron en la mañana y en la tarde, y al regreso, por la noche, había mal<br />
tiempo y el avión no pudo aterrizar en Santiago.<br />
Era un avión de Dominicana de Aviación y el piloto optó por trasladarse a<br />
Santo Domingo para aterrizar en el aeropuerto General Andrews. También el<br />
mal tiempo lo traicionó y pasando por la zona de Yamasa, al Noreste de Santo<br />
Domingo, se estrelló contra los árboles muriendo sus 32 viajeros. 18 de ellos<br />
eran peloteros.<br />
El béisbol, sin embargo, continuó en Santiago y estuvieron listos cuando<br />
llegó el escenario de 1951. Las Águilas empezaron su gran historia de éxitos<br />
en forma lenta.<br />
En el primer decenio tan sólo ganaron el campeonato de 1952 bajo la dirección<br />
del cubano Rodolfo Fernández, ex lanzador. Fernández lanzó para los<br />
Dragones de Ciudad Trujillo.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
286<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
287<br />
En los años 60 fueron campeones en 1964-65 y 1966-67, sacándole provecho<br />
a una estrecha relación con los Piratas de Pittsburgh.<br />
En los años 70 compartieron el liderato con el Licey, ganando 5 coronas.<br />
En los 80 fueron campeones en 1985-86 y siguiente, y ha sido el equipo más<br />
dominante desde los 90 hasta nuestros días.<br />
Han ganado la corona nacional en 1992-93, ganaron 3 títulos seguidos a<br />
partir de 1995-96, y volvieron a triunfar en el torneo 1999-2000.<br />
En el nuevo siglo, se han quedado con la mitad de los cuatro galardones,<br />
ganando en el 2000-01 y 2002-03.<br />
Su resumen de coronas es impresionante.<br />
En la pelota local, ocupan la segunda posición con 17 títulos, detrás del<br />
Licey, que posee 18.<br />
Conservan el privilegio, además, de ser el club con más participaciones en<br />
series finales con un total de 32; 27 corresponden al Licey, 24 al Escogido, 18<br />
a las Estrellas, 3 a los Azucareros y 1 a los Gigantes.<br />
En Series del Caribe también presentan varios records.<br />
Han ganado sólo 4 coronas, pero es el equipo dominicano y del Caribe con<br />
más asistencias, un total de 14. Las Águilas fracasaron en sus primeras 9<br />
presentaciones, pero han triunfado en 4 de sus últimas 5.<br />
¿Quiénes han sido sus héroes, década tras década<br />
Como podrá notarse, las Águilas también tuvieron una gran dependencia<br />
del material extranjero en los primeros años, en especial la pelota del verano.<br />
Por ese motivo, sus principales lanzadores fueron el cubano Emilio Cueche,<br />
quien encabezó su rotación por dos años seguidos (1952-53), y el sepia<br />
norteamericano Terry McDuffie.<br />
Otros nombres de la época fueron los boricuas Luis Villodas y Luis Rodríguez<br />
Olmo, éste último refuerzo en 1954 luego de actuar dos años con Licey.<br />
El lanzador zurdo dominicano Tomás Gómez Checo fue de gran ayuda.<br />
McDuffie, con sus 14 victorias de 1952, fue un héroe indiscutible de la<br />
primera corona. Antes de eso, su principal bate extranjero lo fue Pedro For-<br />
RODOLFO FERNÁNDEZ,<br />
MANAGER DE LAS<br />
ÁGUILAS CIBAEÑAS,<br />
CAMPEONES DE 1952.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
288<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
289<br />
mental, cubano, con sus 13 jonrones de 1951. Después de 1955, las Águilas<br />
Los primeros fueron Julián Javier y Roberto Peña haciendo combinación<br />
recibieron ayuda importante de los Piratas.<br />
de doble matanza en segunda y short, respectivamente. Víctor Ramírez, jardi-<br />
Bill Mazeroski quien luego sería una estrella de la segunda base, los reforzó<br />
nero, y Winston Llenas, tercera base, completaban parte de ese grupo.<br />
por dos años seguidos jugando el short, y también llegó el bate de Dick Stuart<br />
Llenas fue líder de jonrones, con 10, en el torneo 66-67, compartiéndolo<br />
y sus 14 jonrones de 1957-58.<br />
con su compañero Bob Robertson, inicialista.<br />
El grandote Octavio Acosta, lanzador nativo, fue líder de efectividad en<br />
Robertson sería líder también al año siguiente con 9.<br />
1958-59 con 1.62. En los dos títulos logrados en los años 60, las Águilas<br />
Orlando McFarlane, catcher, mostró el poderío de su bate al conquistar los<br />
tuvieron lo mejor de las fincas de los Piratas.<br />
lideratos de cuadrangulares en 1963-64 y siguiente con 10 y 8.<br />
Pasaron por sus filas los lanzadores Steve Blass (9-2 en 1963-64) y Dock<br />
Sin embargo, el mejor período de los cibaeños empezaría con la década de<br />
Ellis, quien ganó 9 con 3 derrotas en 1966-67. Bob Veale, un zurdo de bola<br />
1970 y sus 5 coronas.<br />
súper rápida, los reforzó a principios de la década.<br />
La calidad de los refuerzos era indiscutible. Tres panameños encabezaron el<br />
WILLIE STARGELL,<br />
CUANDO JUGABA CON<br />
LAS ÁGUILAS CIBAEÑAS<br />
Y ROBERTO PEÑA,<br />
EN SU PAPEL DE COACH<br />
DE LAS ÁGUILAS<br />
CIBAEÑAS.<br />
La estrella más relevante de esos tiempos fue Willie Stargell, en el torneo<br />
63-64, siendo líder de empujadas con 40. Stargell tendría después una brillante<br />
carrera de liga mayor camino al Salón de la Fama.<br />
Mientras tanto, ya habían nacido a la estelaridad el primer gran grupo de<br />
jugadores cibaeños que se ganó el favor de la fanaticada.<br />
contingente de esos tiempos. El receptor Manuel Sanguillén, el segunda base<br />
Rennie Stennet y el jardinero Omar Moreno.<br />
Ellos se unieron a Llenas, y a la naciente estrella Miguel Disoné, quien<br />
empezó su carrera en 1972-73 para ser, en corto plazo, el más excitante jugador<br />
que haya tenido el béisbol dominicano.<br />
TONY PEÑA.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
290<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
291<br />
Diloné terminó siendo líder en hits de todos los tiempos con 875 y en bases<br />
A partir de 1979-80. las cosas cambiarían. Ese año debutó en la liga Tony<br />
robadas con 395.<br />
Peña, el receptor más eficiente y carismático del béisbol dominicano de siempre.<br />
Franklyn Taveras, en el short stop, fue una de las nuevas figuras, al igual<br />
A Peña le siguieron después Félix Fermín. Stanley Javier, Luis Polonia y<br />
que Tomás Silverio en el jardín central.<br />
Pascual Pérez; alrededor de ellos se forjarían las Águilas de los siguientes 15<br />
Moreno, que desplazó a Silverio, fue una estrella en la liga. Prácticamente<br />
años. También nacería Ramón Arturo Peña, hermano de Tony y gran relevista.<br />
se «nacionalizó cibaeño», pues reforzó a ese equipo en 5 temporadas corridas<br />
Ya Winston Llenas se había retirado y tomaba las riendas del club en cali-<br />
(desde 1975), y regresó a una adicional en 1984.<br />
dad de manager. Diloné también tendría su oportunidad de dirigir al conjunto<br />
También jugó un año para el Licey, y tuvo promedio general de .315 en<br />
cibaeño. Así llegaron los años 90 con un equipo bien compacto, el estadio fue<br />
bateo en sus 7 participaciones.<br />
ampliado y convertido en el más bonito y cómodo de la liga, y las Águilas<br />
Charlie Sands, otro receptor cibaeño, impactó en la liga con su poder al<br />
recibieron nuevo personal: Arturo Peña, Manny Ramírez, Guillermo García,<br />
ganar el renglón de jonrones en el campeonato 1971-72 con 10.<br />
José Luis García, Bartolo Colón y Alberto Castillo.<br />
En esos años, las Águilas tuvieron otros líderes de cuadrangulares en Bobby<br />
Hasta Moisés Alou estuvo ocasionalmente en el equipo, aunque sus<br />
LUIS VILLODAS Y<br />
DICK STUART.<br />
Darwin, Gary Alexander, Bill Nahorodny, Andy Thorton y Dick Davis.<br />
Osvaldo Virgil fue el manager ganador de la primera corona en los años 70,<br />
presentaciones en la liga dominicana han sido esporádicas.<br />
La dinastía cibaeña se ha hecho sólida, dueña de una firme posición en el<br />
EQUIPO DE LAS ÁGUILAS<br />
CAMPEÓN DE 1952.<br />
pero luego vinieron otros de los Piratas: Al Widmar, Tim Murtaugh, y Johnny<br />
béisbol local y el Caribe. Y cada día cobra más fuerza su grito de guerra: «Las<br />
Lipon.<br />
Águilas son las Águilas».
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
292<br />
«EL AÑO VERDE»<br />
Fue a principios de los 80 que Tano Martino, conocido cronista simpatizante<br />
de las Estrellas Orientales, lanzó al aire la expresión: «Este es el año verde».<br />
Más de 20 años han transcurrido, y en cada oportunidad, antes de iniciarse<br />
cada evento, el «slogan» sale a relucir sin que nunca tome cuerpo. La meta no<br />
se cumple.<br />
Y es que 2 títulos solamente a lo largo de 53 años y 50 campeonatos es poca<br />
cosa. Hasta el invierno del 2004, las Estrellas han dormido un largo sueño de<br />
36 años sin obtener un galardón. La historia de San Pedro de Macorís es<br />
distinta a la de los demás clubes.<br />
Allí se formó un club apenas 4 años después de haber nacido el Licey. En<br />
1911 fue integrado el equipo de Macorís, el cual serviría de simiente para los<br />
conjuntos a formarse en los diez años siguientes.<br />
Antes de eso, San Pedro estaba en la historia, y está todavía a manera de<br />
controversia. Por muchos años, se había establecido que el béisbol comenzó a<br />
jugarse en Santo Domingo en 1891 por iniciativa de dos cubanos.<br />
Esa historia cuenta que los hermanos Ubaldo e Ignacio Alomá fueron los<br />
promotores del béisbol. Ellos habían emigrado a República Dominicana en<br />
1880 y se habían establecido a vivir en la capital huyendo de los horrores de<br />
la guerra en la Cuba que combatía a los españoles.<br />
Los hermanos Alomá trabajaban el hierro, y a principios de 1890 decidieron<br />
promover el béisbol formando dos equipos para una serie corta. Esos clubes<br />
se llamaron Cervecería y Cauto.<br />
Lo de Cervecería en honor a la casa que producía y vendía cerveza en esa<br />
época, y lo de Cauto en recordación de uno de los principales ríos cubanos.<br />
Sin embargo, en años recientes el libro «Un Siglo de Béisbol» de tres periodistas<br />
venezolanos (Juan Vené, Eleazar Díaz Rangel y Humberto Acosta),<br />
presenta una nueva versión y otros hechos.<br />
De acuerdo a la misma, donde primero se jugó béisbol en República Dominicana<br />
fue en San Pedro de Macorís, en 1886.<br />
EQUIPO DE LAS ESTRELLAS<br />
ORIENTALES 1954.<br />
ABAJO: RAFAEL ANTÚN<br />
EX-PRESIDENTE DE LAS<br />
ESTRELLAS ORIENTALES Y<br />
FEDERICO ANTÚN<br />
EX-PRESIDENTE DE LAS<br />
ESTRELLAS ORIENTALES.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
294<br />
Adjudican el hecho a la visita del barco mercante María Herrera, procedente<br />
de Cuba.<br />
Los tripulantes de dicho buque decidieron jugar el béisbol y para tales<br />
fines formaron dos equipos, llamados Angelina, en referencia al Ingenio Angelina,<br />
y el otro Santiago de Cuba, por esa ciudad cubana corría el mes de<br />
septiembre de 1886.<br />
¿Por qué Angelina Dos cubanos residentes en San Pedro de Macorís eran<br />
propietarios de ingenios de caña. Uno, Juan Fernández de Castro, poseía el<br />
Ingenio Colón, y el otro, Juan Amechazurra, el Ingenio Angelina.<br />
De acuerdo a los autores citados esos juegos de exhibición sirvieron para<br />
dos cosas: Uno, la construcción posterior de estadios, en los mismos ingenios.<br />
Y dos, para incentivar a los jóvenes a la práctica del béisbol, para lo cual los<br />
ocupantes del barco regalaron algunos útiles.<br />
En los archivos de San Pedro de Macorís, sin embargo, los registros existentes<br />
son mínimos o casi nulos.<br />
Lo cierto es que el béisbol prendió en la Sultana del Este. A partir de 1911,<br />
la organización de equipos se diversificó, y para 1923. ya estaba integrado ,<br />
formalmente, el club de San Pedro bajo el nombre de Estrellas Orientales. Su<br />
principal mentor fue Luis Pradas, en 1911, un ciudadano boricua residente en<br />
Macorís. Eso fue así hasta el campeonato de 1936 cuando el Lic. Federico<br />
Nina asume la presidencia y designa al manager Enrique Mejía.<br />
El equipo de 1923 tuvo un papel relevante en la pelota profesional en el<br />
futuro inmediato. Participó en el primer campeonato nacional de los 4 clubes,<br />
ese año, con Licey, Escogido, Estrellas de Santiago y Estrellas de Oriente.<br />
Ese torneo estuvo lleno de problemas y acusaciones a los árbitros y no pudo<br />
terminar.<br />
Pero, en 1936, San Pedro fue campeón del torneo nacional teniendo a<br />
Tetelo Vargas en sus filas.<br />
El campeonato fue dedicado al Mayor Trujillo y disputó la Copa Julia Molina,<br />
en honor a la madre de Trujillo.<br />
EL CUBANO RAMÓN<br />
BRAGAÑA, MANAGER<br />
DE LAS ESTRELLAS<br />
ORIENTALES DE 1954.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
297<br />
EQUIPO ESTRELLAS<br />
ORIENTALES CAMPEÓN<br />
1967-1968.<br />
ABAJO: EL MANAGER<br />
CUBANO TONY PACHECO,<br />
QUIEN LLEVÓ A LAS<br />
ESTRELLAS ORIENTALES A<br />
GANAR EL CAMPEONATO<br />
1967-1968.<br />
El triunfo de las Estrellas provocó, además, la ira de personajes del régimen<br />
Trujillista, dando lugar al torneo nacional de 1937 que fusionó a Licey-Escogido<br />
en los Dragones de Ciudad Trujillo.<br />
Los deportistas locales, encabezados por el abogado Federico Nina, mantuvieron<br />
el equipo a flote, y fue así hasta la llegada del campeonato del verano,<br />
en 1951.<br />
El Lic. Nina se mantuvo en la presidencia del equipo los dos primeros<br />
años, pero cedió a Rafael Antún a partir de 1953. Con el ingreso del señor<br />
Antún, empezaba la más larga unión de una familia con un equipo en la<br />
pelota dominicana. Esa unión permaneció por más de 50 años.<br />
En sus tres primeros campeonatos, a las Estrellas no les fue bien. Al no<br />
ganar ninguna de las dos vueltas, nunca pudieron colarse hacia una serie final.<br />
Eso sucedió por vez primera en 1954. El señor Antún era el presidente y el<br />
manager el cubano Ramón Bragaña, quien conocía el país pues había estado<br />
con las propias Estrellas como refuerzo en el campeonato de 1937. Era un<br />
lanzador estelar en sus días de pelotero.<br />
El 15 de mayo de 1954, día de apertura del campeonato, las Estrellas enfrentaron<br />
al Licey en el estadio La Normal. Ese día se cantó el Himno Nacional<br />
por vez primera en el béisbol dominicano.<br />
Licey ganó 8 por 3, pero los orientales sabían que les esperaban grandes<br />
momentos.<br />
Licey había ganado la primera vuelta, y en la segunda se produjeron distintos<br />
incidentes que provocaron un final no adecuado. A tal punto, que<br />
Águilas y Escogido decidieron retirarse antes del final de la contienda, dejando<br />
el pleito en manos de verdes y azules. El calendario era de 54 juegos, las<br />
Águilas habían celebrado 48 y Escogido 47. Las Estrellas pudieron ganar la<br />
2da. vuelta, y se pactó la serie de 7-4 para definir el campeón.<br />
¿Quienes formaban el equipo oriental Rafael Valdez era la tercera base,<br />
Harry Balys en segunda, Jeff Williams en el short, Earl Taborn fue su receptor<br />
con una ofensiva de 6 jonrones y 27 remolcadas en la vuelta regular. En los
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
298<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
299<br />
jardines tuvieron a Chico Conton en el central, Papito Mateo en el derecho<br />
campeón. Pacheco venía de dirigir clase A de los Astros de Houston, y debido<br />
y en el izquierdo Manolete Cáceres, que había sido dado de baja ese mismo<br />
a una estrecha relación de los Antún con esa organización, sacaron gran<br />
año por Licey y firmado por Macorís. Johnny Davis era la primera base y<br />
provecho. Los Astros enviaron lo mejor de sus fincas, incluso personal de liga<br />
cuando pasaba a los jardines entraba Bell Arias.<br />
mayor, como el cubano lanzador Mike Cuellar, que había ganado 16 juegos<br />
En la serie regular había jugado Tetelo Vargas, jardinero, quien tuvo<br />
esa temporada con Houston (16-11 y 3.03).<br />
promedio de 292 en menos de 100 turnos, pero ya estaba en sus finales, con<br />
Cuellar vino para las finales, y también el pitcher Larry Dierker, que era el<br />
46 años de edad. Tetelo había sido líder de bateo el torneo anterior con 355.<br />
principal prospecto.<br />
En la final no vió mucho juego, agotó 6 turnos y en todos falló.<br />
Junto a ellos estuvieron Jim Ray, ganador de 9 juegos en la regular, Chichi<br />
El pitcheo descansó en los venezolanos José –Carrao– Bracho, veterano, y<br />
Olivo, Silvano Quezada, que ganó 11, y el zurdo Danny Coombs, otro gran<br />
Valentín Arévalo, más el cubano Wenceslao González, zurdo.<br />
prospecto de Houston.<br />
Alonso Perry y Guayubín Olivo eran las principales figuras de los azules,<br />
Hal King, de clase A, era el receptor, Rafael Batista estuvo en primera base<br />
que salieron a la competencia final siendo favoritos. La historia se dio al re-<br />
y en el resto del cuadro lo conformaron Félix Santana, Ted Kúbiak y Rigoberto<br />
JOSÉ VIDAL NICOLÁS Y<br />
RICARDO CARTY.<br />
vés, y las Estrellas lograron su primer título.<br />
El segundo les llegó 14 años después, en febrero de 1968 en una serie de 9<br />
Mendoza (cubano).<br />
Otro cubano, Chico Ruiz, fue el comodín del equipo.<br />
MANUEL ANTÚN Y<br />
CARLOS JUAN MUSA.<br />
juegos frente al Escogido.<br />
(En una oportunidad, Ruiz dio una exhibición de versatilidad jugando las<br />
Tocó la circunstancia de que otro cubano, Tony Pacheco, fue el manager<br />
9 posiciones en el mismo juego).
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
300<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
301<br />
Ricardo Carty fue líder de bateo de ese año con .350, y en los jardines lo<br />
Desde entonces, han estado frecuentemente en series finales, pero nunca<br />
acompañaban José Vidal Nicolás y Ron Davis, un tremendo bateador.<br />
han podido concretizar otro triunfo.<br />
Hub Kittle –El Coyote– era el dirigente del Escogido, que tenía en sus filas<br />
En total, han participado en otras 12 finales sin poder añadir otro<br />
lo mejor de su material nativo. Estaban los 3 Alou, Juan Marichal, Danilo<br />
campeonato.<br />
Rivas y el joven David Hernández, pitcher derecho.<br />
La familia Antún se mantuvo al frente del equipo por mucho tiempo. En<br />
La serie presagiaba que sería bien dura, y así lo fue desde el primer día.<br />
ocasiones, Don Federico Antún, hermano de Rafael, asumió la presidencia<br />
El 6 de febrero comenzó en San Pedro de Macorís en forma extraña. Se<br />
del club (1966); ambos fallecieron a finales de los años 80.<br />
jugaron 15 innings, la pizarra estaba igualada a 1 y tuvo que suspenderse por<br />
A partir de ahí entraron los hijos, Eddy y Manuel (Tete), quienes se alter-<br />
llegar a la hora límite, de acuerdo a las leyes del país. No se podía empezar un<br />
naron en la presidencia y la gerencia general.<br />
inning luego de la 1 de la madrugada.<br />
Así sucedió hasta el campeonato 2000-01, cuando vendieron casi todas sus<br />
Al final, las Estrellas ganaron en 8 juegos, Coombs tuvo 2-0 y 1.11 de<br />
acciones a un nuevo grupo de deportistas, encabezados por el Dr. Carlos Juan<br />
FRANCISCO<br />
MICHELLI (HIJO).<br />
efectividad, y Dierker 2-0 y 1.24 apareciendo en 4 partidos con un total de 29<br />
entradas lanzadas.<br />
Marichal tuvo una sobresaliente jornada ganando 2 juegos sin permitir<br />
Musa y el Dr. José Hazim Frappier. El padre de éste último, Dr. José Hazim<br />
Azar, había sido presidente del club en 1955.<br />
El tiempo sigue su curso, y los parciales de las Estrellas siguen esperando su<br />
CUQUI ROJAS.<br />
carreras en 18 entradas. Ponchó 10.<br />
«Año Verde».<br />
Las Estrellas celebraron en grande su segundo título.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
302<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
303<br />
JULIÁN YAN Y<br />
ANDÚJAR CEDEÑO.<br />
¡CUIDADO CON LOS TOROS!<br />
Tan sólo una franquicia más, de las 7 que han conformado la liga dominicana<br />
de béisbol profesional, ha conquistado una diadema de campeón.<br />
Han sido los Azucareros –Toros– del Este, conjunto nacido por una ley de<br />
expansión emitida por el congreso nacional en 1982. Fruto de dicha ley, la<br />
número 447 del 7 de abril de 1982, también nacieron los Caimanes del Sur,<br />
con sede en San Cristóbal y con una vida muy efímera.<br />
El 5 de agosto de 1983 fue emitido el decreto 1,300, que reglamentó la<br />
expansión del béisbol profesional. La sede del conjunto del Este ha sido la<br />
ciudad de La Romana, con una particularidad muy diferente a todos los demás<br />
clubes. Los Azucareros han pertenecido siempre a un consorcio empresarial,<br />
el Central Romana, que para ese entonces (1982) pertenecía a la multinacional<br />
Gulf and Western. Años después, Gulf and Western vendería a empresarios<br />
cubanos y dominicanos, y pasaría a llamarse Central Romana.<br />
Fruto también de problemas políticos, la Gulf and Western construyó un<br />
estadio nuevo a la entrada de la ciudad, de la Romana.<br />
Era la presidencia del finado Antonio Guzmán, en 1978, y se originó una<br />
disputa sobre impuestos dejados de pagar al Estado por parte de Gulf and<br />
Western. La solución fue que el dinero en deuda lo invirtieran en distintas<br />
obras para la sociedad de La Romana, y de ahí nació el estadio. Su primer<br />
nombre fue Estadio Romana y luego se llamaría Francisco Micheli.<br />
Fue inaugurado el 18 de noviembre de 1979 con un partido del torneo de<br />
béisbol profesional entre las Estrellas y el Licey.<br />
El primer presidente del club fue el Dr. Otto Goyco, abogado, pero el equipo<br />
se aglutinó alrededor de otros deportistas de la ciudad y de la propia compañía,<br />
como Felipe La Hoz, Arturo Gil, Miguel Flaquer, Homero Saviñón,<br />
Frank Micheli hijo, y otros.<br />
El parque, curiosamente, quedó en manos de la multinacional que lo ha<br />
administrado y manejado todo el tiempo.<br />
Además de la molienda de caña, el Central Romana siempre ha tenido<br />
mucho ganado, una característica de la región del Este. De ahí que la mascota<br />
elegida para los Azucareros no fue una caña. Fue un Toro, símbolo de fiereza.<br />
Debido a esa mascota, a mediados de los 90 surgió en la cadena de transmisión<br />
del equipo el slogan que los ha acompañado durante mucho tiempo:<br />
¡Cuidado con los Toros!, expresión atribuida al narrador Roosevelt Comarazamy,<br />
quien laboró por muchos años para el equipo.<br />
Ese slogan fue su grito de batalla cuando ganaron su primer y único<br />
campeonato, en la temporada 1994-95.<br />
Lo más curioso del caso es que los Azucareros-Toros del Este empezaron su<br />
vida beisbolística con muchos bríos.<br />
En su primera aparición, campeonato 1983-84, los Toros quedaron en el último<br />
lugar con record de 27-43, pese a una buena actuación de George Bell, quien<br />
produjo 10 cuadrangulares. Pedro González, antiguo intermedista, fue su primer<br />
dirigente, pero no terminó y en su lugar fue designado Horacio –Mickey –Nazario.<br />
Para el siguiente torneo, sin embargo, el equipote Romana dio una gran<br />
demostración y gracias a una buena marca de 31-29 llegó en tercer lugar de la
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
304<br />
serie regular. Sucedió que los Caimanes del Sur, el otro conjunto expansionista,<br />
había llegado en segundo con 33-27, y ambos se enfrentaron en una<br />
semifinal. Licey había sido primero con 40-20.<br />
Apenas en su segundo año, La Romana disputó el título de campeón nada<br />
más y nada menos que a los más ganadores de la liga, el Licey.<br />
Ese equipo estaba dirigido por Cuqui Rojas, cubano, y tenía nombres muy<br />
sonoros en el béisbol dominicano. Domingo Ramos como capitán, Arturo de<br />
Freites en la inicial, Juan Espino de catcher, Andrés Pérez Thomas en el short,<br />
Bob Hamelin y Eugenio Cotes en los jardines.<br />
Licey no tuvo mucha dificultad en ganar en apenas 5 juegos la serie final<br />
de 7 partidos.<br />
En los años siguientes, los Toros estuvieron fuera de la clasificación con<br />
alguna frecuencia, pese a traer buenos importados.<br />
Un buen año para ellos fue el torneo 1992-93 bajo la dirección del antiguo<br />
infielder Rafael Santana.<br />
Estaban los hermanos Domingo y Andújar Cedeño, el receptor Henry Mercedes,<br />
los jardineros Lou Frazier, Bob Hamelin, Hensley Meulens, un dominico-curazoleño<br />
con poder, Domingo Mitchel, y Julián Yan. Hipólito Pichardo,<br />
Darío Pérez y Wilson Heredia eran parte de sus principales lanzadores.<br />
Los Toros tuvieron pobre record de 19-29, pero aún así clasificaron para el<br />
round robin. Para esos tiempos tan sólo jugaban 5 equipos pues los Caimanes<br />
habían desaparecido 3 años antes.<br />
El Escogido quedó en quinto puesto con apenas 18 victorias y 30 derrotas.<br />
En el round robin, los Toros tuvieron marca de 10-9 para el segundo lugar,<br />
disputando la corona a las Águilas Cibaeñas.<br />
Los cibaeños ganaron en 6 juegos (4-2), escapándose a la Romana por<br />
segunda ocasión la posibilidad de ser campeones.<br />
El siguiente chance llegó 3 años más tarde, en el campeonato 1994-95.<br />
Había un nuevo ambiente. El manager era Art Howe, con experiencia en<br />
grandes ligas pues había dirigido a los Astros de Houston por varios años.<br />
EQUIPO LOS TOROS<br />
CAMPEÓN 1994-1995.<br />
ABAJO: DOMINGO<br />
CEDEÑO.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
306<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
307<br />
Rafael Ávila era el gerente general, llevando para Romana todo el personal<br />
valioso de los Dodgers de Los Ángeles.<br />
Jorge Brito era el receptor, en primera estaba el veterano Yan, en el infield<br />
tenían a Esteban Beltré, Domingo Cedeño y Jerry Brooks, y en los jardines al<br />
propio Brooks (también jugaba en tercera), Todd Hollandsworth, y Jovino<br />
Carvajal. Los pitchers, Jody Treadwell, Jim Bruske, Antonio Alfonseca, Jason<br />
Brosnan. El conjunto de ese año tenía buena química. Ganó la regular con<br />
29-19, y en la semifinal fue segundo con 9-9.<br />
Las Águilas eran nuevamente sus rivales de la final, igual que en 1992,<br />
pero las cosas cambiarían.<br />
Los Toros ganaron en 6 partidos, obteniendo su primera corona en su duodécimo<br />
año de existencia. Obtuvieron, de paso, boleto para la Serie del Caribe,<br />
efectuada ese año en Puerto Rico. Esa fue la oportunidad en que los boricuas<br />
formaron su dream team, y el equipo dominicano tuvo que conformarse<br />
con un segundo lugar.Tres años más adelante, los Azucareros se vieron<br />
impedidos de participar en el premio invernal. En 1998, el huracán George<br />
destrozó el Estadio Francisco Micheli, y eso los obligó a una ausencia de dos<br />
años. El regreso ocurrió en el 2000-01, el equipo ha estado en play off en<br />
varias ocasiones, pero no ha retornado a una serie final.<br />
Es válido resaltar que en 1995-96, Domingo Cedeño tuvo una extraordinaria<br />
campaña con promedio de .419 y una racha de 30 juegos pegando de<br />
hit, rompiendo la vieja marca de Alonzo Perry de 27, establecida en 1951.<br />
Durante los años 80, los azucareros tuvieron refuerzos que luego triunfarían<br />
en las Grandes Ligas, como el jardinero Lenny Dykstra y el lanzador Jimmy<br />
Key. En la oficina central, Arturo Gil ejerció una presidencia de largos años,<br />
hasta que en la temporada 2002-03 se tomó un descanso y Frank Micheli pasó<br />
al principal puesto ejecutivo. A su padre, Francisco Micheli, se atribuye haber<br />
introducido el softbol en República Dominicana, y fue un gran propulsor de<br />
los deportes en La Romana.<br />
El estadio honra su memoria con su nombre.<br />
Los fanáticos de La Romana siguen cerca de su equipo, en espera de poder<br />
darle vigencia otra vez a su expresión de combate: ¡Cuidado con los Toros!.<br />
TIERRA DE GIGANTES<br />
Cinco provincias, con una nutrida población, forman la región Nordeste<br />
del país: San Francisco de Macorís, María Trinidad Sánchez (Nagua), Juan<br />
Sánchez Ramírez (Cotuí), Samaná y Salcedo.<br />
Todos esos pueblos tienen una gran pasión por el béisbol.<br />
Estando el Nordeste más cerca del Cibao que de cualquier otra región, es<br />
lógico suponer que la mayor cantidad de fanáticos históricamente esté del<br />
lado de las Águilas, el equipo cibaeño.<br />
Así ha sido, y pudo comprobarse cuando en 1996 se dio nacimiento a la<br />
primera franquicia del béisbol profesional de invierno.<br />
Antes, en los años 70 y algo de los 80, San Francisco tuvo un equipo llamado<br />
Arroceros del Nordeste en la liga de verano que funcionó durante un<br />
buen tiempo.<br />
DOMINGO RAMOS.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
308<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
309<br />
Pero nunca le habían dado la oportunidad de ingresar a «las grandes ligas<br />
dominicanas», es decir el béisbol invernal.<br />
Julián Javier, desde luego, es la máxima figura del béisbol de San Francisco<br />
de Macorís. Javier fue una estrella de la segunda base en los años 60 con los<br />
Cardenales de San Luis. Cuando el gobierno del Dr. Joaquín Balaguer construyó<br />
en San Francisco un estadio de béisbol a fines de los años 70, se le puso el<br />
nombre de Julián Javier.<br />
¿Cómo nacieron los Gigantes del Nordeste El fracaso de los Caimanes del<br />
Sur, de San Cristóbal, que desaparecienron luego del campeonato 1989, había<br />
dejado la liga invernal coja. Sólo 5 equipos conformaban el circuito, y ello<br />
daba dificultades para la confección de un calendario uniforme.<br />
Ante esa situación, por varios años se hicieron estudios de factibilidad en<br />
distintas regiones buscando el 6to. club. Se abrió la posibilidad de un segundo<br />
equipo en Santiago, y fue aprobado, inclusive, un conjunto en Puerto Plata.<br />
Tan avanzado estuvo el proyecto de Puerto Plata, con el empresario Ramón<br />
Gilbert a la cabeza, que hasta nombre recibió el equipo –Los Delfines de Puerto<br />
Plata–, designando incluso un manager y un genrente para mediados de los<br />
años 90. Pero todo eso fracasó. La opción aceptada fue la de San Francisco de<br />
Macorís, y la liga así lo decidió. El Dr. Leonardo Matos Berrido, presidente<br />
del organismo, lo hizo oficial en una correspondencia del 15 de abril de 1996,<br />
dirigida al Lic. Siquió NG de la Rosa, quien sería su primer presidente.<br />
La aprobación fue ratificada públicamente en un acto celebrado por el Dr.<br />
Matos Berrido y los directivos en el propio pueblo de San Francisco 8 días<br />
después, el 23 de abril.<br />
Un grupo de deportistas del Nordeste se habían aglutinado para solicitar la<br />
franquicia y fueron los socios fundadores. Siguió NG estuvo al frente, y también<br />
José Aníbal García, Julián Javier, Carlos Eliseo Negrín, Celso Isidro Ventura,<br />
Rafael Almánzar, Isócrates Peña Reyes, José Adolfo Herrera, Bienvenido Herrera,<br />
Abraham Abukarma y Juan Cristian Maluf, delegado en Santo Domingo.<br />
Este equipo tuvo la característica de que nació en una especie de hermandad<br />
entre sus accionistas principales, que fueron 8. Incluso, en los años siguientes<br />
a su fundación se alternaron en la presidencia, asumiendo el Dr.<br />
García y el Ing. Miguel Ángel Almánzar en dos períodos distintos.<br />
Julián Javier fue designado como primer manager, y Luis Silverio su primer<br />
gerente general. Fue integrado el equipo para la temporada de ese invierno, que<br />
como siempre empezaría en el mes de octubre. Muchos peloteros fueron adquiridos<br />
en un draft preparado por la liga, y otros obtenidos en compra o préstamo.<br />
El debut oficial se produjo el 25 de octubre, en Santiago, en un partido<br />
ante las Águilas, sus futuros rivales de la región. Irónicamente, los Gigantes<br />
vencieron 5 por 1 detrás del pitcheo de Efraín Valdez. Al día siguiente fue la<br />
ceremonia de apertura en el Julián Javier y los Gigantes perdieron 8-3 ante el<br />
Licey. En el equipo inicial estuvieron Ramón Caraballo en la segunda base,<br />
Fausto Cruz en el short, Alan Zinter de receptor, Aldo Pecorilli en el left,<br />
Francisco Cabrera designado, Steve Pegues en el central, Lorenzo de la Cruz<br />
en el bosque derecho, Rubén Santana en primera y Valdez de pitcher.<br />
En su primera campaña, el record fue de 20-28, 5to. lugar, pero tuvieron el<br />
mérito de haber quedado delante de las Estrellas Orientales.<br />
En todos los demás torneos siempre ocuparon posiciones últimas.<br />
Incluso en 1998-99, cuando el campeonato fue de 4 equipos solamente<br />
pues no actuaron Estrellas ni Azucareros por tener los estadios en malas<br />
condiciones fruto del huracán George.<br />
En esa ocasión la desventaja de los Gigantes frente a Licey, Águilas y Escogido<br />
era grande, y tuvieron el peor record de equipo alguno en la liga con 9-<br />
51. Los directivos no tenían buen ambiente y decidieron vender la mayoría<br />
de acciones al Dr. Julio Hazim, quien les cambio el nombre por el de Pollos<br />
del Cibao. El experimento no duró mucho, y Hazim vendió dos años más<br />
tarde, asumiendo la presidencia Stanley Javier, antigua estrella del béisbol<br />
dominicano, hijo de Julián.<br />
Con Stanley de presidente, los Gigantes tuvieron su primera buena actuación<br />
en el campeonato 2002-03, y sorprendieron clasificando en tercer pues-
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
310<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
311<br />
to con record de 27-23. En la semifinal finalizaron con 5-12, quedándose<br />
rezagados. Al año siguiente, 2003-04, repitieron su buena actuación con marca<br />
de 26-24 en la regular, para un cuarto puesto, y 12-6 en la semifinal, quedando<br />
segundos. Perdieron la final del Licey 1-4. Estaban escribiendo su propia<br />
historia, llegando hasta una final en su 8vo. torneo.<br />
El manager Miguel Diloné recibió honores y reconocimiento por su proeza.<br />
Recientemente, en el verano del 2004, Stanley traspasó la casi totalidad<br />
de sus acciones en venta al empresario Alberto Genao, iniciando los Gigantes<br />
un nuevo período en cuanto a sus propietarios respecta.<br />
Todavía tienen un largo camino por recorrer.<br />
LOS CAIMANES<br />
Apenas en 5 campeonatos participaron los Caimanes del Sur, compañeros<br />
de nacimiento de los Azucareros del Este mediante la ley de expansión de<br />
1982. Los Caimanes también debutaron en el torneo 1983-84, y se ubicaron<br />
en la ciudad de San Cristóbal, en el sur del país, distante 40 minutos de la<br />
ciudad capital. Sus principales promotores fueron Servio Tulio Mancebo,<br />
empresario, y el abogado Mignolio Pujols. Mancebo fue su presidente y principal<br />
ejecutivo durante los primeros 6 años. Los problemas financieros ahogaron al<br />
conjunto desde el comienzo. En el terreno de juego, el club dio una gran sorpresa<br />
clasificando en sus tres primeras participaciones.<br />
Su primer manager, debutando, fue Gene Lamont, un hombre del escenario<br />
de las Grandes Ligas. Lamont dirigiría después a los Piratas de Pittsburgh<br />
y los Medias Blancas de Chicago. Incluso, ganó el premio Manager del Año<br />
de la Liga Americana en 1993.<br />
Ramón Peña fue su primer gerente general, y se llevó para los Caimanes a<br />
mucha de la gente que había firmado en calidad de scout.<br />
En el club del primer año estuvieron Júnior Noboa, Pedro Borbón, Rufino<br />
Linares y el importado Mike Laga. A partir de 1984-85 el boricua Carlos<br />
Pieve entró como gerente general y mejoró mucho la franquicia en el plano<br />
competitivo. Manuel Mota fue su segundo manager, pero fue licenciado y el<br />
cubano Fred Ferreiras tomó su lugar.<br />
Ya estaban por allí los lanzadores José Núñez, Mélido Pérez, y en la ofensiva<br />
Rafael Landestoy, Ralph Bryant, Nelson Norman y Manny Lee.<br />
Ferreiras repitió en 1985-86, no finalizó, y tomó su lugar el propio Landestoy.<br />
Mike Brewer, jardinero, disparó 18 dobles, igualando una marca nacional<br />
que comparte con otros 3. Los problemas económicos obligaron al club a<br />
pedir un receso en el torneo 1986-87, y el señor Mancebo cedió la<br />
administración a Máximo Lovatón. En 1987 empezó dirigiendo Rafael<br />
Landestoy y le siguió Eduardo Denis. Ese año jugaron el receptor Pat Borders,<br />
Francisco Cabrera, Julián Yan y Fred McGriff. Al año siguiente Julián Javier<br />
fue dirigente del club todo el torneo. Jerome Walton fue uno de sus jugadores<br />
principales, igual que Tito Landrum y Bernardo Brito. Al término de ese año,<br />
los Caimanes se retiraron de los siguientes campeonatos y no han regresado.<br />
En tres oportunidades estuvieron en play off, pero lamentablemente desaparecieron<br />
dejando huellas negativas.<br />
RAFAEL LANDESTOY.
TIEMPOS DE EXPANDIRSE<br />
MOISÉS ALOU.<br />
LAS GRANDES LIGAS VISITAN REPÚBLICA DOMINICANA<br />
Muchas son las figuras y equipos famosos del béisbol de Grandes Ligas que<br />
han visitado territorio dominicano a través de la historia.<br />
La mayoría lo han hecho para celebrar partidos de exhibición, antes o<br />
después de finalizadas las campañas de liga mayor. Otros, como los Dodgers<br />
de Brooklyn en 1948, lo hicieron con fines de realizar aquí sus entrenamientos<br />
previos a la temporada de ese año.<br />
Ha habido, ocasionalmente, visitas de equipos de estrellas que han realizado<br />
intercambio con seleccionados dominicanos.<br />
Tales son los casos de Las Estrellas de Willie Mays, que visitaron Santo<br />
Domingo en octubre de 1957 en una gira promocional. Ese club tuvo varios<br />
juegos en el estadio Trujillo y el famoso jugador era su principal figura.<br />
También en 1956 visitó el país un equipo llamado Las Estrellas de Puerto<br />
Rico, que incluyó al inmortal lanzador Sandy Koufax, quien actuaba en calidad<br />
de refuerzo en la vecina isla.<br />
Los fanáticos dominicanos han podido ver, de esta manera, a figuras que<br />
han sido luego miembros del Salón de la Fama.<br />
En 1936 visitó Santo Domingo una escuadra parcial de los Rojos de<br />
BOBBY VALENTINE.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
314<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
315<br />
Cincinnati. Ese club estaba entrenando en Puerto Rico y allí se pasaron todo<br />
el mes de marzo, luego de arribar desde Tampa, vía marítima.<br />
Ellos decidieron venir a Santo Domingo a celebrar dos partidos, uno contra<br />
Licey y otro contra Escogido. Ambos tuvieron lugar los días 3 y 4 de marzo en<br />
el estadio del Gimnasio Escolar.<br />
Crónicas de los diarios de la época señalan que muchos jugadores tenían<br />
temor de venir por los inconvenientes de la dictadura, pero fueron convencidos<br />
de que no corrían peligro.<br />
Cincinnati tenía en sus filas a renombrados jugadores como el receptor<br />
Ernie Lombardi, el inicialista Les Scarsella, Lew Riggs en tercera, Len Kahnny<br />
en el short, Kiki Cuyler, jardinero futuro inmortal, y otros.<br />
El público apoyó los dos partidos. Se cobraron entradas cuyo valor osciló<br />
desde 2 pesos, la más cara, hasta 25 centavos, la más barata.<br />
Dicen que los Trujillo diligenciaron la venida de Cincinnati al país con<br />
fines de promocionar el campeonato de ese año.<br />
La siguiente visita de las Grandes Ligas se produjo en 1948 cuando los<br />
Dodgers de Brooklyn decidieron realizar sus entrenamientos en Santo<br />
Domingo. Tuvieron una larga estadía en la capital dominicana, desde el 29 de<br />
febrero hasta el 30 de marzo.<br />
Desarrollaron sus entrenamientos en el estadio La Normal, que había sido<br />
inaugurado dos años antes.<br />
En la ocasión, el popular conjunto con sede en Nueva York se hizo<br />
acompañar de su sucursal triple A, los Reales de Montreal.<br />
En este último conjunto estaba el receptor Roy Campanella, quien también<br />
había sido firmado.<br />
Los Dodgers trajeron a sus estelares jugadores, entre ellos Jackie Robinson,<br />
quien ya había ganado el premio de novato del año de 1947 habiendo<br />
revolucionado el béisbol al romper la barrera racial.<br />
También Duke Snider, Billy Cox, Joe Hatton, el short Carl Furillo, Gil<br />
Hodges, y el manager lo fue Leo Durocher.<br />
Durante su larga estadía en el país, los Dodgers también celebraron<br />
intercambios con Licey, Escogido y el equipo de estrellas de Santiago.<br />
En 1967 vinieron los Piratas de Pittsburgh. Fue una visita con mucha<br />
connotación política pues el país todavía estaba en la efervescencia de la<br />
Revolución de Abril y de las elecciones de 1966.<br />
Por eso, cuando los Piratas se presentaron en el estadio Quisqueya, el<br />
miércoles 18 de octubre, en el Palco de Honor estaban el presidente Joaquín<br />
Balaguer y el embajador norteamericano John Crimmmins.<br />
El boricua Roberto Clemente encabezaba el pelotón de los Piratas, que esa<br />
noche se enfrentó a Las Estrellas Dominicanas. Clemente fue líder de bateo<br />
de la Liga Nacional ese año con .357 puntos.<br />
En las Estrellas Dominicanas intervino Julián Javier, en ese instante el<br />
mejor segunda base de la Liga Nacional, y por los Piratas, Bill Mazeroski,<br />
quien disputaba ese título al dominicano.<br />
Los Piratas tenían también a los jardineros dominicanos Manuel Emilio<br />
Jiménez, Manuel Mota y Mateo Alou. Mateo fue líder de bateo de la Nacional<br />
YOGI BERRA, JUAN MARICHAL,<br />
LUIS RAMÓN CORDERO Y<br />
CUQUI CÓRDOBA.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
316<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
317<br />
en 1966 con .342. Igualmente jugó con ellos Maury Wills, que ese año actuaba<br />
en la tercera base, y Gene Alley era el short. Manuel Sanguillén era el receptor,<br />
y entre los pitchers estuvieron Bob Veale y Juan –Terín– Pizarro, boricua.<br />
Transcurrieron 10 años antes de la próxima visita cuando en 1977 aparecieron<br />
en el escenario nacional Dodgers de Los Ángeles y Mets de New York. (Los<br />
Dodgers se habían mudado a Los Ángeles en 1958).<br />
Lo equipos celebraron dos juegos, el sábado 19 de marzo en Santiago y el<br />
domingo 20 en Santo Domingo. Los Dodgers ganaron ambos, 5 por 3 el primero<br />
y 4 por 0 el segundo.<br />
Entre los jugadores de los Mets se destacaba el lanzador Tom Seaver, el<br />
fornido bateador Dave Kingman, el pitcher dominicano Nino Espinosa, y<br />
Jerry Koosman, lanzador zurdo.<br />
Por los Dodgers, Manuel Mota, Davey Lopes, Bill Russell, Steve Garvey,<br />
Lee Lacey, Rick Monday, Ron Cey, Reggie Smith, Rafael Landestoy, Pedro<br />
Guerrero, Teodoro Martínez, Charlie Hough, Doug Rau, el lanzador Rick<br />
Rhoden, es decir, muchos de los peloteros que habían sido refuerzos del Licey<br />
en los años 70. Además, ya Tom LaSorda era su manager. En el partido de<br />
Santo Domingo Juan Marichal hizo el lance de la primera bola.<br />
El momento culminante de la serie ocurrió cuando en el quinto inning<br />
Mota fue llamado a batear de emergente contra Tom Seaver, disparando jonrón<br />
larguísimo entre left y center. Mota no era jonronero, pero le ofreció a los<br />
presentes un regalo de grandes dimensiones.<br />
Los Cardenales de San Luis y los Filis de Filadelfia vinieron al país al año<br />
siguiente, 1978.<br />
Mike Schmidt, futuro miembro del Salón de la Fama, encabezaba a los<br />
Filis en esa oportunidad. Le acompañaban Larry Bowa en el short, Greg<br />
Luzinski en el left, Richie Hebner en primera, Garry Maddox en el jardín<br />
central, Tug McGraw lanzador relevo, y estaban también Tim McCarver y el<br />
dominicano José –Makey– Moreno.<br />
San Luis trajo algunas de sus estrellas, entre ellas Lou Brock, Gary<br />
Templeton,el receptor Ted Simmons, el inicialista Keith Hernández, el<br />
jardinero Dave Iorg, John Tamargo, Mike Ramsey, y el dominicano Manuel<br />
–Bonny– Castillo. La actividad comenzó en el estadio Cibao el 17 de marzo,<br />
y Julián Javier fue invitado a hacer el lance de la primera bola. Schmidt disparó<br />
largo jonrón por los Filis, pero San Luis venció 4 por 2.<br />
El día 18 jugaron un partido en San Francisco de Macorís y el 19 terminaron<br />
en el Quisqueya, de Santo Domingo.<br />
El más tradicional y ganador equipo de Grandes Ligas, los Yanquis de Nueva<br />
York, vino a Santo Domingo en 1984 a celebrar una serie de exhibición ante<br />
los Astros de Houston.<br />
Muchas estrellas formaban filas con los Yanquis de ese año. El panameño<br />
Omar Moreno, antiguo refuerzo de las Águilas, era uno de sus jardineros,<br />
Willie Randolph en segunda base, Don Mattingly en primera, Don Baylor en<br />
el left, Dave Winfield en el right, Graig Nettles en tercera, Butch Wynnegar<br />
de receptor, Tim Foli short, Bobby Meachan, Rex Hudler, Lou Piniella, y los<br />
dominicanos Stanley Javier y Juan Espino. Por Houston, Harry Spilman, el<br />
antesalisa Enos Cabell, los jardineros Tim Tolman, Ferry Puhl y Terry<br />
Mumphrey, Bill Doran en la segunda con Dicki Thon en el short, y el boricua<br />
José –Cheo– Cruz, de designado.<br />
Nolan Ryan era la principal figura de su pitcheo, que tenía al criollo Julio<br />
Solano entre sus relevistas.<br />
Ray Knight empezaba a destacarse con los Astros y también Phil Garner y<br />
el receptor Alan Ashby.<br />
El primer partido fue celebrado en el parque Quisqueya el 29 de marzo y<br />
Houston ganó 6 por 3. Juan Espino ayudó con sencillo productor de 1 carrera.<br />
El segundo partido fue celebrado el 30 de marzo en La Romana venciendo<br />
los Yanquis 4 por 2 con jonrón de Roy Smalley a Ryan. El evento fue<br />
patrocinado por la multinacional Gulf and Western. Pasó un período de 3<br />
años antes de la próxima visita de dos equipos a Santo Domingo. Sucedió en<br />
1999 cuando vinieron nuevamente los Mets de Nueva York, dirigidos por
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
318<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
319<br />
Bobby Valentine, y los Expos de Montreal, bajo el mando de Felipe Alou.<br />
Valentine había jugado con Licey a mediados de los años 70.<br />
Vladimir Guerrero ya emergía como estrella de los Expos, pero en los dos<br />
juegos celebrados falló en 7 turnos.<br />
Montreal tenía en sus filas a Wilton Guerrero, hermano mayor de Vladimir.<br />
Geoff Blum, el panameño Fernando Seguignol, al boricua José Vidro, Shane<br />
Andrews, el boricua Javier Vásquez, Pete Bergerón, y todo el personal joven<br />
que por lo regular adornaba ese conjunto. También estaban los dominicanos<br />
Tomás de la Rosa y José Mayonabex Fernández.<br />
Los Mets presentaron al cubano Rey Ordóñez, al venezolano Edgar Alfonzo,<br />
Robin Ventura, Bobby Bonilla, al criollo Mariano Duncan, Jerry Brooks y<br />
Josías Manzanillo, lanzador criollo.<br />
Los Metros ganaron el primer juego 6 por 3, pero Montreal ganó el segundo<br />
4 por 3 en 11 entradas con largo cuadrangular de Seguignol.<br />
Pedro Martínez fue la gran atracción de la visita de Boston a Santo Domingo<br />
los días 11 y 12 de marzo del año 2000. Boston enfrentaría a Houston en una<br />
serie de dos partidos, ambos en el Quisqueya.<br />
Martínez viajaría junto a su hermano Ramón, que ese año actuaba con los<br />
Medias Rojas. El viaje lo hicieron, también, Jeff Fassero, Tom Gordon, Derek<br />
Lowe, Brett Saberhagen, Tim Wakefield, Brian Daubach, David Eckstein,<br />
Nomar Garcíaparra, José Offerman, Mike Stanley, Carl Everrett, Trot Nixon,<br />
y los criollos Israel Alcántara y Wilton Veras. El manager era Jimy Williams.<br />
Por Houston vinieron sus estrellas Jef Bagwell, Moisés Alou, Craig Biggio,<br />
Ken Caminiti, Lance Berkman, Roger Cedeño, Richard Hidalgo, y los lanzadores<br />
José Cabrera, Octavio Dotel, José Lima, Shane Reynolds y Billy Wagner.<br />
También estaban Julio Lugo y Omar Ramírez.<br />
Pedro abrió el primer juego, pero se retiró luego de una entrada sin permitir<br />
anotaciones, aceptando un hit y un boleto gratis. Hubo protestas de los fanáticos<br />
por su breve actuación. Dos jonrones de Jeff Bagwell le dieron la victoria a<br />
Houston 4 por 3. Al día siguiente, los Astros volvieron a vencer 3 por2 para<br />
ganar la serie. Unos 8 mil fanáticos presenciaron el primer juego, y un poco<br />
menos el segundo. Esa fue la última presentación de equipos de Grandes Ligas<br />
en el país.<br />
Gracias a las mismas, los dominicanos han podido presenciar a figuras ya<br />
consumadas, de gran calidad, muchas de ellas futuros miembros del Salón de<br />
la Fama.<br />
VISITAS DE GRANDES LIGAS A REPÚBLICA DOMINICANA<br />
AÑO EQUIPOS<br />
1936 Rojos de Cincinnati<br />
1948 Dodgers de Brooklyn<br />
1967 Piratas de Pittsburgh<br />
1977 Dodgers de Los Ángeles–Mets de Nueva York.<br />
1978 Filis de Filadelfia–Cardenales de San Luis.<br />
1984 Yanquis de New York–Astros de Houston.<br />
1999 Expos de Montreal–Mets de New York.<br />
2000 Medias Rojas de Boston–Astros de Houston.<br />
JUAN MARICHAL HACE<br />
LANCE DE PRIMERA BOLA.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
320<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
321<br />
LAS ACADEMIAS<br />
PARA FORMAR LOS PELOTEROS DEL MAÑANA<br />
Santiago Ramírez es un espigado jovenzuelo de 6 pies y 7 pulgadas.<br />
Es más hueso de que piel. Pesa 152 libras.<br />
Pero tiene algo bueno en su ficha personal: acaba de cumplir 16 años, y eso<br />
significa que tiene todo el tiempo posible para desarrollarse.<br />
Cuando llega al campo de los Diamonbacks de Arizona, en Andrés, Boca<br />
Chica, lo recibe el director general.<br />
Santiago ha sido llevado allí por Ramón Prieto, un «buscón» que lo vio<br />
lanzando en Jimaní, pequeño poblado cercano a la frontera con Haití.<br />
El director de la academia de Arizona le toma los datos personales y los<br />
coloca en su ficha.<br />
El joven es parte de una familia de 9 hermanos. Su padre trabajaba la<br />
agricultura, la abandonó y ahora hace cualquier cosa de «chiripeo».<br />
Santiago iba a la escuela, pero la dejo; se dio cuenta de que podía triunfar<br />
en el béisbol.<br />
Por años, había visto en los periódicos y la televisión los nombres de los<br />
famosos. Sammy Sosa, Manny Ramírez, Juan Marichal, Pedro Martínez, Pedro<br />
Astacio. Mucha fama y mucho dinero. ¿Estudios, para qué, pensó.<br />
Al término de la reunión burocrática, Santiago fue informado de una cita<br />
con el médico general y luego con el psicólogo para una evaluación de su<br />
personalidad. Y antes que ellos dos, con el dentista.<br />
Sí, el dentista sería el primer escalón a subir. Porque cuando le pidieron<br />
abrir la boca vieron que sus dientes presentaban un deterioro progresivo. De<br />
manera que por ahí había que empezar...para hacerse un buen pelotero.<br />
Primero arreglar los dientes. Segundo chequear los parásitos en el estómago.<br />
Balancear la alimentación. Tercero chequear la mente, no vaya a ser que no<br />
pueda soportar la disciplina del campo...o que cause problemas mayores.<br />
Luego vendrían los complementos. Las clases de inglés, para que cuando<br />
vaya a Estados Unidos sepa pedir comida, hablar con los demás, con sus jefes,<br />
COMPLEJO CAMPO<br />
LAS PALMAS.<br />
ABAJO: COMPLEJO<br />
DE ARIZONA.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
322<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
323<br />
GRUPO DE JUGADORES<br />
EN DOGOUT.<br />
con su manager, con sus compañeros. Las clases de historia, la dominicana y<br />
la de Estados Unidos. Porque debe saber algo más, aparte de la pelota.<br />
Instrucciones de cómo sentarse a una mesa, es decir, etiqueta y protocolo.<br />
Porque cuando llegó aquí, Santiago no sabía de eso. En fin, muchas cosas<br />
tendrá que aprender, además de la pelota.<br />
Al final de todo, va al campo de juego. A la preparación física, al gimnasio<br />
para fortalecer los hombros, los brazos, la espalda.<br />
Y a correr mucho, para fortalecer las piernas y conseguir consistencia. Hay<br />
que agotar los 9 innings, y si no tiene buenas piernas, se cansará en el 6to.<br />
Lanzar la pelota, tomar rodados o elevados, muchas prácticas de bateo, y<br />
finalmente, el juego en serio.<br />
El pobre Santiago está sorprendido. Le habían dicho que iría a Arizona a<br />
jugar pelota, que tenía condiciones y que llegaría a las grandes ligas. Que<br />
sería millonario, como esos nombres famosos que ve todos los días en la prensa<br />
y la TV.<br />
Pero no le habían dicho que había tantas cosas antes de eso. Que jugar<br />
pelota sería lo último. Se dio cuenta, entonces, que la cosa no sería fácil. Pero<br />
estaba dispuesto a echar el pleito. El quería triunfar, no importaban los<br />
sacrificios a enfrentar.<br />
Así que al otro día, a las 7:30 de la mañana, ya estaba en el consultorio del<br />
dentista.<br />
Su futura vida de pelotero empezaría por allí, es decir, por la boca, para<br />
arreglarle los dientes. No llegaba a entender bien, y se preguntaba qué tenía<br />
que ver la pelota con los dientes. Pero guardó silencio y siguió adelante. Lo<br />
suyo era llegar a Grandes Ligas.<br />
GRAN INVERSIÓN<br />
En mayo del 2004, 4 dueños de equipos de las Grandes Ligas se reunieron<br />
en la academia Baseball City localizada en la comunidad Boca Chica, hacia<br />
el Este a media hora de Santo Domingo.<br />
Allí estaban los presidentes de Minnesota Twins, Cachorros de Chicago,<br />
Cincinnati Reds y Medias Rojas de Boston. También un vicepresidente de<br />
Arizona Diamonbacks.<br />
Compartían junto al gerente general de Baseball City, Júnior Noboa, antiguo<br />
pelotero de liga mayor ahora en labores de empresario. Y también estaba el<br />
presidente de la República Dominicana, Hipólito Mejía.<br />
Estaban inaugurando Baseball City, el más ambicioso complejo para el<br />
desarrollo de jugadores de béisbol construido en América Latina.<br />
En Dominicana habían muchos campos de juego, desde que los Dodgers de<br />
Los Ángeles construyeron el suyo en 1987 a iniciativas de Rafael Ávila y el<br />
apoyo de Peter O’Malley. Decenas de otras organizaciones siguieron los pasos<br />
de los Dodgers.<br />
Pero Noboa y sus socios habían conjugado distintas experiencias y<br />
decidieron que construir un complejo que sirviera a muchas organizaciones a<br />
la vez.<br />
De esa manera construyeron 4 estadios principales, cada uno con dos medios
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
324<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
325<br />
estadios (para pitchers y para infielders), y a cada grupo de estadios le colocaron<br />
Los Dodgers construyeron su campo en el municipio de Guerra, próximo a<br />
un edificio de viviendas, con 48 camas individuales, baños, gimnasio, atención<br />
Santo Domingo. Otro tanto hizo Boston en la sección El Toro, Distrito<br />
médica particular, salones de recreo, cocina y comedor.<br />
Nacional.<br />
Todo apartado para cada quien.<br />
Los Metros de New York compraron un complejo en el sector Nigua, al sur,<br />
De esta manera, los jóvenes de los Cachorros de Chicago tenían su propia<br />
a media hora de Santo Domingo. El mismo había sido levantado por Mélido<br />
ciudad en la Ciudad del Béisbol. No había necesidad de juntarse ni compartir<br />
Pérez, antiguo pitcher de liga mayor, quien luego lo vendió.<br />
los estadios con los de Minnesota, Cincinnati o Arizona. Tampoco los baños,<br />
Los Reales de Kansas City construyeron su complejo en Salcedo, los Medias<br />
el comedor ni la televisión.<br />
Blancas de Chicago en Moca, ambas ciudades en la región del Cibao.<br />
Una auténtica ciudad, con proyecciones de crecimiento casi ilimitado.<br />
Y hasta los japoneses fueron pioneros en este tipo de inversión.<br />
La totalidad del terreno: 250 mil metros cuadrados y mucha tierra colindante<br />
El equipo Hiroshima Toyo Carp, de la liga japonesa, construyó un complejo<br />
para crecer.<br />
en San Pedro de Macorís a principios de los 90. Del mismo ha obtenido<br />
La tierra fue comprada al Consejo Estatal del Azúcar, el complejo azucarero<br />
múltiples frutos. Ahora existe otra modalidad.<br />
ENTRADA AL COMPLEJO<br />
BASEBALL CITY.<br />
dominicano más grande.<br />
La inversión inicial alcanzó unos 100 millones de pesos dominicanos, algo<br />
Inversionistas privados, incluso antiguos jugadores, construyen complejos<br />
para albergar a las organizaciones que no tienen. Las acogen en calidad de<br />
VISTAS DE LAS<br />
HABITACIONES<br />
DE CHICAGO EN<br />
BASEBALL CITY.<br />
más de 2 millones de dólares.<br />
arrendatarios.<br />
Es un nuevo estilo de academia en República Dominicana.<br />
Así sucedió con el mismo Mélido, con José Rijo en San Cristóbal, con
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
326<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
327<br />
RAFAEL ÁVILA Y<br />
FREDDY JANA.<br />
Stanley Javier, ex jardinero de liga mayor, que levanta un gran complejo en<br />
las afueras de Santo Domingo. Se trata de una inversión de negocio. Algunas<br />
de las organizaciones han establecido acuerdos de trabajo con estadios del<br />
Estado o complejos privados de pequeñas ligas.<br />
Por ejemplo, Anaheim Angels desarrolla su programa en San Pedro de<br />
Macorís, los Tigres de Detroit en el estadio de la Marina de Guerra Dominicana<br />
en Santo Domingo, Milwaukee en el complejo de Epifanio Guerrero en Villa<br />
Mella y los Marineros de Seatle.<br />
Oakland tiene su complejo en el sector La Victoria, Tampa Bay y San Diego<br />
funcionan en Haina y Nizao, los Yanquis en San Cristóbal, los Bravos de Atlanta<br />
en San Francisco de Macorís, y los Marlins de Florida en Santo Domingo.<br />
En los estadios de estas academias, además, se celebra la mayoría de los<br />
juegos de la Dominican Summer League, la entidad que presenta jugadores<br />
novatos previo a su viaje a Estados Unidos.<br />
En esta liga no sólo accionan jugadores dominicanos, sino también de<br />
Estados Unidos, México, Panamá, Venezuela y Puerto Rico.<br />
Ejemplos de los últimos 15 años son Mike Piazza, de los Dodgers, el mexicano<br />
Ismael Valdez, los venezolanos Roger Cedeño y Omar Daal. Todos ellos<br />
estuvieron en Campo Las Palmas cuando eran jovencitos y sacaron gran<br />
provecho. Lo mismo puede decirse de los dominicanos, que participan en<br />
dicha liga al momento de la firma a profesional.<br />
Pedro Martínez actuó allí sus dos primeros años de profesional, (1988-89),<br />
antes de hacer su primer viaje hacia Estados Unidos.<br />
Cuando pisó las ligas menores de Estados Unidos, Martínez ya era un<br />
pelotero «hecho y derecho«.<br />
Un reglamento elaborado por Major League Baseball en el 2004 define a<br />
las academias como «centros especializados para los jugadores recién firmados.<br />
Su objetivo es proveer un ambiente donde el jugador desarrolle sus talentos,<br />
aprenda a socializarse y reciba una alimentación adecuada».<br />
Y añade: «Las Academias proveen también programas educativos, talleres<br />
y charlas de crecimiento.»<br />
Muchas de estas academias aceptan a un jugador, como residente fijo, por<br />
espacio de un mes. Transcurrido dicho período deciden si le ofertan firma o<br />
no. Es un pacto previo que se hace en la generalidad de los casos.<br />
Aquellos que son firmados, deben esperar entonces un plazo de 45 días<br />
para que la oficina del Comisionado de Grandes Ligas los apruebe. Se verifican<br />
documentos como acta de nacimiento, cédula de identificación personal,<br />
familiares del jugador, etc.<br />
Otro aspecto relevante es que el ritmo de trabajo diario es distinto al que<br />
llevan la mayoría de los dominicanos. Se empieza a las 7 de la mañana con un<br />
desayuno ligero, y luego mucho trabajo, especialmente en el campo. A las 12<br />
un «lunch», también ligero, y la comida pesada se sirve cuando cae el día. En<br />
la noche vienen las clases, las charlas y conferencias.<br />
Una academia se asemeja mucho a un campo militar. Sólo que los fines son<br />
distintos. Una academia militar forma soldados. La academia de béisbol,<br />
peloteros para las Grandes Ligas.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
328<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
329<br />
LOS ACTUANTES. Alrededor de estos campos rondan muchos profesionales.<br />
No sólo antiguos peloteros, en calidad de coaches y administradores.<br />
También hay ingenieros, doctores, abogados, consejeros profesionales,<br />
sicólogos, dentistas.<br />
En el caso de los peloteros, son muchos los ex profesionales que brillaron<br />
en Grandes Ligas y que se mantienen ligados al béisbol enseñando y<br />
desarrollando a los peloteros del futuro.<br />
En el caso dominicano los ejemplos abundan. Miguel Diloné, ex de los<br />
Indios de Cleveland, labora para los Bravos de Atlanta. Winston Llenas, que<br />
fue jugador y coach con Anaheim y Toronto, trabaja a tiempo completo con<br />
los indios.<br />
Noboa es, además, el representante de Arizona en el país. Pablo Peguero,<br />
antiguo catcher de liga menor de los Dodgers, laboró en Campo Las Palmas<br />
desde el principio, y ahora trabaja para los Gigantes de San Francisco.<br />
Jesús Alou, miembro de la famosa trilogía Alou, trabajó mucho tiempo<br />
para Florida y ahora está con Boston. Dirige su academia en Santo Domingo.<br />
Nelson Norman, ex short stop de grandes ligas, labora para Minnesota, y<br />
Denio González, que jugó la antesala con los Piratas, lo hace para los Medias<br />
Blancas. Otros ejemplos similares son Julio Valdez, Arturo de Freites, Elvio<br />
Jiménez, Cesar Gerónimo, quien trabaja para Hiroshima desde el principio<br />
de dicha academia. Allí labora también Bernardo –Pupo– Brito, antiguo<br />
miembro del Licey y quien se dio algún paseo por las mayores.<br />
Otros tienen sus propios programas, como Mario Soto, antiguo lanzador de<br />
Cincinnati, José Rijo, quien brilló para ese mismo club y fue el más valioso de<br />
la Serie Mundial de 1990 ante Oakland, y Luis Polonia, quien sigue activo en<br />
el béisbol dominicano luego de brillar con varios clubes de liga mayor.<br />
Estas academias se unen a cientos de scouts y «buscones», y junto a la<br />
Dominicana Summer League, brindan a República Dominicana una estructura<br />
envidiable para el futuro del pelotero dominicano. Es una industria que nunca<br />
se detiene.<br />
EL RESULTADO. Cuando se presentó al campo de entrenamientos de<br />
Arizona, el joven Santiago Ramírez tenia muy claro que quería convertirse<br />
en profesional, pero que el trabajo sería bien duro.<br />
Lo comprendió así desde el instante en que llegó y nadie le habló de pelota.<br />
Tan solo de salud y educación.<br />
Pasaron las semanas y el muchacho convenció a sus patrocinadores.<br />
Cuando le dijeron que lo firmarían, a los 30 días, su rostro se iluminó de<br />
alegría. Pensaba en sus viejos y en sus hermanos, por allá por Jimaní, en la<br />
lejana frontera.<br />
«Al fin podré ayudar en casa», dijo a los presentes, y se dijo a sí mismo,<br />
sintiéndose feliz: «Finalmente podré comprarle un rancho a la vieja».<br />
Tonto él, que no sabía que al día siguiente era cuando, en realidad, empezaba<br />
la odisea.<br />
Tan sólo un 5 % de los peloteros que firman llegan a Grandes Ligas. Los<br />
demás se detienen en el camino, van a otras ligas menores y nunca hacen<br />
fortuna. Una gran mayoría abandona rápido.<br />
Un porcentaje de esos 100, aquellos que logran viajar a Estados Unidos,<br />
abandonan allá y se convierten en «inmigrantes ilegales». Van a dar a un taxi<br />
o a una bodega.<br />
Pero Santiago desconocía esos pormenores. No quería que le hablaran más<br />
de cosas malas. Ya su dentadura estaba bien, sus parásitos habían desaparecido<br />
del estómago, y estaba más fuerte y veloz.<br />
Iría en pos de las Grandes Ligas. Iría por el sueño de la gloria y el dinero. En<br />
lo adelante, todo quedaba en manos de él mismo y de la academia.<br />
El era, a fin de cuentas, una pieza más de laboratorio. Nadie sabría el fruto<br />
final. Pero eso no le impediría mantener vivo su sueño: las Grandes Ligas.
REYES DEL CARIBE<br />
MANUEL MOTA EN<br />
SUS AÑOS MOZOS, CON EL<br />
EQUIPO QUE ALCANZÓ GLORIA<br />
EN EL BÉISBOL PROFESIONAL<br />
DOMINICANO (LICEY).<br />
Febrero de 1971. Estadio Hiram Bithorn de San Juan, Puerto Rico. Licey,<br />
representante de República Dominicana, enfrenta al equipo Santurce. Es el<br />
juego más importante para ganar invicto la Serie del Caribe.<br />
El manager dominicano, Manuel Mota, llama a Federico –Chichí– Olivo.<br />
Es un súper veterano de 45 años de edad, pero es su mejor opción en ese<br />
momento. El problema es que Olivo tendrá de frente a jugadores de Grandes<br />
Ligas. El primero será Reggie Jackson, un auténtico jonronero de liga mayor.<br />
Y luego al cubano Tany Pérez, uno de los más recios remolcadores de carreras<br />
de la Liga Nacional.<br />
Licey gana el juego 6 por2, pero los boricuas atacan. ¿Qué sucedió Olivo<br />
mostró su coraje y calidad. Primero se fue Jackson por la vía del ponche, lo<br />
mismo le pasó a Pérez, y otro tanto al tercer hombre de la entrada, Buck<br />
Martínez.<br />
Era un milagro lo que había sucedido, y Licey –Dominicana– se proclamaban<br />
campeones invictos por vez primera en el clásico caribeño.<br />
Así se inició el dominio de los dominicanos en las Series del Caribe.<br />
El año anterior, cuando se reiniciaron estos eventos, el propio equipo Licey<br />
había representado al país en Venezuela, pero nada pudieron hacer.<br />
RICO CARTY.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
332<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
333<br />
Ahora en Puerto Rico el escenario estaba para los dominicanos. Manuel<br />
Mota no sólo fue el manager ganador. También fue campeón de bateo con<br />
alto promedio de .579, disparando 11 hits en 19 turnos y se llevó el premio de<br />
más valioso. Con ese primer triunfo se abrieron las puertas de un largo dominio<br />
de los equipos dominicanos.<br />
En febrero del 2004, el propio equipo Licey representó al país nuevamente,<br />
en Santo Domingo, venciendo a los representantes de Venezuela, México y<br />
Puerto Rico. Era la novena corona de los azules, siendo, en consecuencia, el<br />
equipo de mayor tradición ganadora en esta segunda etapa.<br />
La primera etapa de la Serie del Caribe había ocurrido entre 1948 y 1960,<br />
pero Dominicana estuvo ausente. Cuba, Panamá, Venezuela y Puerto Rico<br />
celebraron un total de 12 campeonatos, manifestándose un dominio casi<br />
absoluto de los cubanos, que ganaron 7 títulos.<br />
La Serie se vio tronchada con la llegada de Fidel Castro al poder en Cuba<br />
en 1959. Castro suprimió el deporte profesional, y lógicamente el béisbol<br />
profesional. Los cubanos desaparecieron del escenario profesional, y pasaron<br />
a ser los principales contendores del béisbol amateur mundial.<br />
Los otros tres países hicieron vanos esfuerzos por mantener la Serie a flote,<br />
pero fue imposible.<br />
LOS MEJORES. A partir de 1971 tendría lugar un hecho muy particular<br />
para la Serie del Caribe y los dominicanos. El equipo Licey compartió las<br />
participaciones con Águilas y Escogido, pero solamente ellos –los azules– sabían<br />
conquistar coronas. Así sucedió por un buen tiempo, y eso permitió a los<br />
Tigres erigirse en un conjunto de gran tradición. Licey ganó 5 títulos en las<br />
décadas de los 70 y 80 antes de que los Leones pudieran conseguir su primero,<br />
en 1988. El Escogido ya había participado en 3 campeonatos.<br />
Los Leones lograron otra corona en 1990, pero el caso de las Águilas fue<br />
frustratorio durante mucho tiempo. Las Águilas se proclamaron campeones<br />
nacionales una y otra vez, pero caían derrotadas en forma reiterada en la<br />
Serie del Caribe.<br />
Cuando lograron su primer título en 1997 ya habían fracasado en 9<br />
ocasiones. Para ese período, Licey había sido campeón 7 veces. Sin embargo,<br />
los cibaeños pudieron recuperarse posteriormente y se convirtieron, en los<br />
años siguientes, en los más ganadores.<br />
Han logrado 4 de sus últimas 5 asistencias, dominando el evento, aunque<br />
Licey ha continuado sumando coronas con un total de 9.<br />
El único otro club dominicano en participar, los Toros del Este, (1995)<br />
quedó en segunda posición en su única asistencia.<br />
Entre Licey, Águilas y Leones suman 15 títulos, 10 para Puerto Rico,<br />
Venezuela 5 y México 4.<br />
Es decir que el dominio dominicano ha sido consistente desde aquellos<br />
ponches de Chichi Olivo a los tres jugadores del equipo boricua.<br />
HAZAÑAS Y HÉROES. En Puerto Rico, 1971, Licey había ganado invicto con<br />
6-0 en una actuación sorprendente. La segunda asistencia del Licey al clásico<br />
fue en febrero de 1973 en Venezuela y bajo la dirección de Tom LaSorda. De<br />
nuevo estaba Manuel Mota en uno de los jardines, y fue puntal porque otra vez<br />
GERÓNIMO BERROA Y<br />
NEIFY PÉREZ.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
334<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
335<br />
DAVID ORTIZ Y<br />
PHIL REGAN.<br />
fue líder de los bateadores con promedio de 500, compartiendo el liderato con<br />
su compañero Jesús Alou. Ambos batearon de 22-11.<br />
Los dominicanos ganaron con marca de 5-1, y tuvieron varios jugadores<br />
en el equipo Todos Estrellas. Bobby Valentine en el short, Steve Garvey en<br />
primera, Steve Yeager de receptor, y Mota y Jesús entre los jardineros.<br />
Valentine, además, se llevó el premio de más valioso.<br />
Los liceístas retornaron a la Serie del Caribe de 1973 luego de haber sido<br />
campeones dominicanos repitiendo el manager Tom LaSorda. Esa vez, sin<br />
embargo, se quedaron cortos y ocuparon un tercer lugar con 3-3.<br />
Su siguiente corona, la tercera, ocurrió en 1977 en Caracas, Venezuela,<br />
donde Ricardo Carty escribiría historia. El manager era Bob Rodgers, y los<br />
azules terminaron invictos con 6-0. Carty impondría una marca de 5 jonrones<br />
en el clásico y fue electo más valioso. Cuatro del Licey formaron parte del<br />
equipo de estrellas: el antesalista Teodoro Martínez, Mario Guerrero en el short,<br />
Ed Halicki lanzador derecho y Stan Wall lanzador zurdo.<br />
El parque Quisqueya, de Santo Domingo, sirvió de anfitrión a la serie de<br />
1980, ganada también por el Licey con record de 4-2. El dirigente de entonces<br />
fue Del Crandall y varios de sus jugadores quedaron en el club estelar.<br />
Fueron ellos el inicialista León Durham, el segunda base Dámaso García,<br />
Jerry Dibzynski, short, Teodoro Martínez como tercera, el jardinero Rudy Law y<br />
el lanzador derecho Dennis Lewallyn. Era la cuarta corona de los Tigres.<br />
En la siguiente cita, 1983, el Licey volvió a bajar al tercer puesto con marca<br />
de 3-3. Y peor aún fue en 1984 cuando tuvieron pobre record de 1-4, el peor<br />
de su participación, finalizando en el último lugar.<br />
Terry Collins, de manager, los sacó de apuros en 1985 cuando Licey ganó<br />
su tercera corona seguida en la liga dominicana. Collins fue el capataz en la<br />
Serie del Caribe celebrada en México, y los felinos se proclamaron campeones<br />
con 5-1. El Licey colocó 4 en el equipo de estrellas. Jorge Bell y David Green<br />
en los jardines, Glenn Davis en primera y José Rijo relevista. El pitcheo de<br />
Rijo en la serie fue clave para el triunfo azul.<br />
El Escogido aportaría, un poco más adelante, la primera victoria para un<br />
equipo dominicano distinto a los Tigres. Eso sucedió en 1988 en Santo Domingo,<br />
bajo la dirección de Phil Regan. Los Leones ganaron con 4 victorias y 2 derrotas,<br />
y Rufino Linares fue electo más valioso.<br />
Estelares dominicanos fueron Stanley Javier en primera base, Nelson Liriano<br />
en segunda, Linares en el left y los pitchers José de León y Ramón de los<br />
Santos. En 1990 y 1991 el escenario fue cambiado para Miami pues los países<br />
del área fueron afectados por graves crisis económicas. No había quien pudiera<br />
presentar la serie con buenos resultados. Miami fue la ciudad sede, y allí ganó<br />
el Escogido su segunda corona, en 1990.<br />
Esta vez estaba al mando Felipe Alou, y el recio bateador Gerónimo Berroa<br />
fue el más valioso.<br />
Los Leones triunfaron con marca de 5-1. Nelson Liriano repitió como segunda<br />
base estelar, Moisés Alou en el jardín central, Linares de designado y Doug<br />
Linton pitcher derecho. Moisés actuaba de refuerzo (pertenecía a las Águilas),<br />
y jugó por primera y única vez bajo el mando de su padre en la liga dominicana.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
336<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
337<br />
Luego ambos estarían juntos en Montreal. Licey fue el representante dominicano<br />
en 1991 con un trabuco para ganar invicto con 5-0. El dirigente lo fue John<br />
Roseboro y el jugador más valioso Gerónimo Berroa por segunda vez corrida.<br />
Por el Licey se colocaron en el equipo de estrellas Henry Rodríguez como<br />
primera base, Juan Bell en el short, Andújar Cedeño en tercera, el propio<br />
Berroa en el left y el lanzador derecho Mélido Pérez.<br />
Puerto La Cruz, en Venezuela, vio al Licey obtener su 7ma. corona en 1994<br />
cuando fueron dirigidos por Casey Parsons. Su record fue de 5-1 y Jim Bowie,<br />
inicialista, resultó el más valioso. En el equipo estelar formaron Bowie, Alex<br />
Arias como tercera base, Julián Tavarez pitcher derecho y Jim Kelly cerrador.<br />
El título de 1995 correspondió a Puerto Rico, México ganó en 1996, y<br />
llegó el turno de 1997 para que las Águilas Cibaeñas pudieran estrenarse. El<br />
manager era Mike Quade, y la sede Hermosillo, en México. Las Águilas habían<br />
fracasado en 9 ocasiones.<br />
Las Águilas ganaron con 4-2, aunque el premio de mejor manager se lo<br />
dieron a Paquin Estrada, dirigente del equipo local. En el equipo de Estrellas,<br />
además, México colocó una gran cantidad de jugadores. Culiacán,<br />
representante mexicano, llevó 4, mientras los campeones dominicanos tan<br />
sólo tuvieron al receptor Guillermo García.<br />
Las Águilas también triunfarían en 1998 en forma invicta con 6-0, y la<br />
dirigencia de Tony Peña. En esta ocasión, Guillermo García repitió como<br />
receptor del Todos Estrellas, Alex Arias como primera base, Neifi Pérez en el<br />
short, Miguel Tejada en tercera, Julián Tavarez pitcher derecho y José Cabrera<br />
relevista. Neifi se quedó con el premio de más valioso.<br />
El carismático Dave Jauss, de manager, condujo al Licey a su 8vo. título en<br />
1999 en el clásico presentado de nuevo en Puerto Rico. Cuando finalizó el<br />
calendario, Mayagüez y Licey estaban empatados con 4-2, y fue necesario<br />
celebrar un partido extra ganado por los azules.<br />
Neifi Pérez recibió su segundo premio como más valioso y también formó<br />
parte del equipo de estrellas. Henry Mercedes quedó como receptor, Manny<br />
Martínez jardinero central, Luis Polonia designado, Miguel Batista lanzador<br />
derecho.<br />
El equipo del Cibao regresó en el 2001 con Félix Fermín de manager. Fermín<br />
llevó a su equipo a un triunfo de 4-2 y su tercera corona, despejando dudas de<br />
que el pasado había quedado atrás. Fue electo manager, integrando al equipo<br />
de estrellas a Miguel Tejada en el short y Polonia en el left.<br />
El estadio de Carolina acogió la serie del 2003 y las Águilas volvieron a<br />
representar al país. Fue una lucha titánica entre Mayagüez y los cibaeños, que<br />
terminaron la vuelta regular con 5-1 provocando un partido de desempate.<br />
Las Águilas ganaron con facilidad, su cuarto título en sus últimas 5<br />
apariciones. Félix Fermín fue el manager campeón, y en el todos estrellas<br />
estuvieron David Ortiz en primera base, Rafael Furcal en segunda, Tejada en<br />
el short, y Polonia como jardinero izquierdo. Ortiz fue electo más valioso.<br />
Licey, de su parte, refrendó su categoría del mejor club de siempre en Serie<br />
del Caribe ganando el clásico del 2004 celebrado en su patio, el estadio<br />
Quisqueya. Ese evento significó el debut de Manny Acta como campeón<br />
nacional y del clásico caribeño.<br />
Licey ganó el título con 5 victorias 1 derrota, perdiendo sólo de Venezuela.<br />
El pitcher relevista Francis Beltrán fue electo más valioso. Ese era el décimo<br />
quinto título de campeón para los equipos dominicanos en este gran encuentro<br />
de fraternidad deportiva en la región del Caribe. Una muestra del gran espacio<br />
que ocupa el béisbol en el país y en el exterior.<br />
TÍTULOS EN SERIES DEL CARIBE 1970-2004<br />
PAIS<br />
CORONAS<br />
República Dominicana 15<br />
Puerto Rico 10<br />
Venezuela 5<br />
México 4
JUAN MARICHAL<br />
JUAN MARICHAL.<br />
Sábado por la noche, un día cualquiera de la primavera de 1951. Un mozalbete<br />
de 15 años montaba un tractor y araba la tierra en una finca de Laguna<br />
Verde, pequeño poblado de 400 habitantes en la provincia Montecristi,<br />
República Dominicana.<br />
Había iniciado las labores a las 6 de la tarde, y estaría allí, bajo la luz de la<br />
luna, hasta las 6 de la mañana. Al menos ese era el pacto con uno de los<br />
manejadores del tractor.<br />
La tierra había que prepararla para la siembra de arroz. Al final de la jornada,<br />
tendría que lavar y engrasar el aparato, y finalmente llenarlo de combustible.<br />
Una vez hecho esto, el jovencito iría a su casa, se bañaría, tomaría ropa<br />
nueva y una pequeña bolsa con su uniforme de jugar pelota. Le esperaba más<br />
de media hora de camino hacia Montecristi, donde tenía un juego antes de<br />
media mañana.<br />
Su nombre era Juan Antonio Marichal y su pasión por el béisbol estaba por<br />
encima del deber de los estudios o la necesidad del trabajo. Su madre Natividad<br />
Sánchez ya lo sabía.<br />
Su joven hijo dedicaba más tiempo y amor al béisbol que a los otros asuntos.<br />
De alguna manera sería pelotero.<br />
MARICHAL MUESTRA<br />
LA PELOTA DE<br />
SU TRIUNFO 200.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
340<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
341<br />
Sin embargo, ella no tenía la más mínima idea de cuán lejos llegaría. No<br />
sabía, desde luego, que su futuro estaba en un diamante de béisbol.<br />
Que llegaría a las Grandes Ligas Norteamericanas; incluso que sería<br />
inmortal. Juan Antonio había sido el cuarto hijo de la familia. Sus hermanos<br />
Gonzálo, María Altagracia y Rafael ya habían llegado al mundo cuando él<br />
nació, el 20 de octubre de 1938.<br />
Su madre, Natividad Sánchez, era originaria de Gurabo, en la provincia<br />
Santiago. Su padre, Francisco Marichal, había nacido en la misma provincia<br />
Montecristi. Era hijo de una pareja de inmigrantes venidos desde Europa varias<br />
décadas atrás. El abuelo era Victoriano Marichal, de origen francés, y la abuela<br />
Celia Paula, española de nacimiento. Ellos llegaron a la región y se dedicaron<br />
a la agricultura, especialmente al cultivo del arroz.<br />
Natividad y Francisco se habían casado cerca de 1930 en Hato Viejo, comunidad<br />
a 3 kilómetros de Laguna Verde. En este pueblecito nacieron los 4<br />
hijos. ¿Qué sucedió con el padre Murió con poco más de 40 años cuando<br />
Juan tenía solamente 3 años de vida. Una enfermedad denominada hematuria<br />
(sangre en la orina) le quitó la vida tempranamente, y eso significó que la<br />
madre tuviera que hacerse cargo de la familia. Es una historia que se repite<br />
frecuentemente en muchas familias.<br />
Así que Juan tuvo a Natividad como madre y padre. Tuvo que crecer y<br />
hacerse adulto mucho antes de la edad requerida.<br />
Nunca conoció a su abuelo Victoriano. A su abuela, a quien decían Abuelita<br />
Paula, la recuerda con mucho afecto.<br />
¿Estudios En Laguna Verde hizo los primeros cuatro cursos de la primaria.<br />
Y llegó hasta el 8vo. posteriormente en la escuela de El Duro, localizada a 5<br />
kilómetros. Por lo general e l viaje lo hacía en carretas, pidiendo un aventón.<br />
El ambiente era rural. Cosecha da arroz, cría de chivos, cerdos, gallinas y<br />
vacas. En Laguna Verde no había luz eléctrica, ni parque de diversión, ni<br />
iglesia. Así que había un gran espacio para el béisbol, y a él dedicó Juan sus<br />
mejores sentimientos.<br />
Gonzalo era su mejor amigo. Vivía en Montecristi y tenía una posición<br />
económica cómoda pues se dedicaba al comercio.<br />
EL APRENDIZ<br />
Juan Antonio era short stop en sus años de niño, cuando jugaba béisbol en<br />
su pueblo. Decidió ser lanzador al observar a un gran pitcher dominicano de<br />
los años 40, Juan Ramón –Bombo– Ramos, lo cual sucedió un domingo cuando<br />
su hermano Gonzalo lo llevó a presenciar un juego entre una selección de<br />
Santiago y Montecristi.<br />
Ese día vio a Bombo Ramos lanzar y decidió cambiar de posición. (Después,<br />
Bombo Ramos falleció en la tragedia de Río Verde, en 1948, cuando el<br />
avión en que viajaba el equipo de Santiago se precipitó a tierra.<br />
Pero Marichal no sólo decidió ser pitcher. También imitó la forma de lanzar<br />
de Bombo Ramos, totalmente lateral, y girando su cuerpo hacia atrás de<br />
manera que el bateador primero veía la espalda del pitcher y luego la bola.<br />
De esa manera Marichal lanzaría durante sus años de pitcher amateur y<br />
gran parte de su estadía en las menores.<br />
Su otro cambio importante llegó en 1959, cuando lanzaba para el equipo<br />
Springfield, clase A de los Gigantes de San Francisco. Su manager de entonces,<br />
Andy Gilbert, le preguntó por cuál razón lanzaba únicamente de lado en lugar<br />
de tirar por encima del brazo. Marichal le confesó que siempre lo había hecho<br />
así con resultados muy buenos.<br />
Gilbert le explicó que debía tratar de hacerlo por encima del brazo porque<br />
así era más fácil enfrentar a los bateadores zurdos.<br />
A Juan le extrañó esa conversación porque en la organización de los Gigantes,<br />
que lo habían firmado en 1957, se había dado la orden de que lo<br />
dejaran desarrollarse solo.<br />
La orden había partido de Carl Hubbell, antigua estrella de los Gigantes y<br />
futuro inmortal de Cooperstown.<br />
Hubbell lo había visitado en su primer año de liga menor, en Michigan en
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
342<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
343<br />
1958, pues ya se había corrido la voz de la calidad del joven lanzador<br />
dominicano. «Que nadie le dé instrucciones. Déjenlo solo», habría dicho<br />
Hubbell, en una versión confirmada. Por eso Marichal no entendía porqué<br />
Gilbert le había dado esas instrucciones. Sin embargo, decidió hacerle caso y<br />
empezó a tirar por encima del brazo.<br />
Tan buen resultado tuvo, que cuando lo hizo se dio cuenta de que subía<br />
mucho el pie izquierdo. Lo subió más y más, hasta que se sintió perfectamente<br />
levantando el pie hasta alturas insospechadas.<br />
Esa gran alzada de pierna sería su marca de fábrica el resto de su carrera.<br />
Esa misma campaña, Marichal preguntó un día a Gilbert cómo se lanzaba<br />
el pitcheo de «screwball», o «tirabuzón», pues había escuchado hablar de él.<br />
Lo lanzaba Rubén Gómez, un boricua lanzador del equipo mayor cuando<br />
estaban en Nueva York, y se había hecho famoso.<br />
Gilbert le dio una explicación teórica acerca de la rotación contraria a la<br />
mano y la muñeca. Marichal practicó una y otra vez, empezó a usar el lanzamiento<br />
con frecuencia, y también fue una de sus principales armas.<br />
Antes de eso, Francisco –Viruta– Pichardo, su entrenador en la Aviación<br />
Militar Dominicana, le había enseñado dos cosas. Una, la disciplina en el<br />
trabajo y el respeto por el juego. Y dos, que el arte de lanzar consistía en tener<br />
control. Que no importaba lo duro que usted pudiera lanzar. Que bastaba con<br />
colocar la bola en la zona donde el bateador tuviera dificultad para conectarla.<br />
Control, control, control.<br />
Con esas herramientas fue más que suficiente. Juan Antonio, el joven,<br />
había triunfado. Su primera incursión en el béisbol de la provincia ocurrió<br />
cuando tenía 16 años.<br />
El equipo de la escuela Normal (bachillerato) lo quería en su roster, pero<br />
no podía porque era necesario ser estudiante del plantel y Juan no estaba en<br />
eso. Así que lo incluyeron en el equipo del barrio Las Flores.<br />
Fue el principal lanzador, y luego fue al torneo regional, es decir la provincia<br />
completa, donde comenzaría a decidirse su futuro.<br />
En el municipio de Manzanillo funcionaba la Grenada Company, dedicada<br />
a la cosecha y exportación de guineo. Esa compañía tenía mucha incidencia<br />
en el pueblo y realizaba actividades diversas. Una de esas actividades era<br />
el patrocinio de un equipo de béisbol amateur.<br />
Lanzando para Montecristi Marichal venció a la Grenada de Manzanillo,<br />
despertando el interés de los dueños de la compañía.<br />
Lo que siguió fue un ofrecimiento de trabajo, una paga semanal y que cambiara<br />
de equipo.<br />
Juan logró la aprobación de su madre y hermanos y se mudó para Manzanillo.<br />
Allí, encima de una pequeña máquina, mojaba y cortaba las flores del<br />
pueblo, y los fines de semana era pitcher para el equipo de la Grenada.<br />
Ese mismo año se produjo el torneo nacional, y naturalmente Juan fue<br />
incluido por la provincia. Los juegos se desarrollaron en Manzanillo.<br />
Juan mostró su calidad ante el equipo de la Aviación Militar Dominicana,<br />
uno de los más poderosos del país.<br />
El padrino de este conjunto, Ramfis Trujillo, hijo del dictador Rafael Tru-<br />
JUAN MARICHAL.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
344<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
345<br />
JUAN MARICHAL EN<br />
DISTINTAS POSES CON<br />
EL UNIFORME DE<br />
LOS GIGANTES.<br />
jillo, era jefe de la Aviación y tenía la costumbre de reclutar los mejores jugadores<br />
del país.<br />
Con Marichal no hubo excepción. Al día siguiente de haberle ganado a la<br />
Aviación, a su habitación de la Grenada llegó un telegrama mandatorio<br />
diciendo: «Favor reportarse de inmediato al equipo de Béisbol de la Aviación<br />
Militar Dominicana en Santo Domingo».<br />
Marichal se sintió confundido. Se fue para su casa, a hablar con su madre y<br />
hermanos nuevamente.<br />
Llegó un segundo telegrama preguntando porqué no se había reportado. En<br />
ambas ocasiones, el mensaje fue entregado por un militar.<br />
No había escapatoria.<br />
El jovencito, ya con 17 años, iría hacia la capital a jugar béisbol por paga.<br />
Le darían 52 pesos mensuales, alojamiento y comida, 27 pesos más que el<br />
salario normal de un militar raso.<br />
Se abrían las puertas de un futuro como pelotero, como jugador de béisbol.<br />
Algo que Doña Natividad no entendía muy bien.<br />
BUENAS CREDENCIALES<br />
Marichal paseó su calidad por todo el país. También en México, donde asistió<br />
en 1956 con el equipo dominicano al campeonato mundial juvenil.<br />
Luego jugaría con la Aviación en Curazao y Puerto Rico. En Curazao tuvo<br />
contacto con Carlos –Patato– Pascual, un antiguo lanzador de los Senadores<br />
de Washington y ya en labores de scout. Le ofreció firmarlo, pero se quedó<br />
solo en promesa.<br />
En Puerto Rico fue lo mismo con Pepe Ceda, quien le ofertó 5 mil dólares,<br />
pero nunca visitó Santo Domingo.<br />
La firma definitiva de Marichal se produjo vía Horacio Martínez y Alejandro<br />
Pompez, cubano que trabajaba para los Gigantes de Nueva York.<br />
Horacio ganó la puja por varias razones. Era amigo de Gonzalo Marichal, y<br />
ya había firmado a Manuel Mota, Felipe y Mateo Alou y Danilo Rivas.<br />
Además, tenía relaciones amistosas y de trabajo con Francisco Martínez<br />
Alba. Paquito, presidente del Escogido y hermano de la esposa del dictador<br />
Trujillo, Doña María Martínez.<br />
Ramfis Trujillo dio su aprobación para la firma. El 16 de septiembre de<br />
1957 un carro negro, Lincoln Continental, recogió a Juan en la Aviación. Lo<br />
llevaría a la residencia de Paquito Martínez Alba, dueño del carro, y quien fue<br />
figura importante en la firma.<br />
Le dieron un bono de 500 dólares, que alcanzó para muchas cosas. Una<br />
parte fue a manos de su madre, otra para Gonzalo, otra para comprar ropa, y<br />
también para guardar algo.<br />
Ya Marichal era pelotero profesional. Un mes después, el 16 de octubre, fue<br />
invitado al estadio Trujillo a presenciar un juego de exhibición entre un equipo<br />
dominicano y Las Estrellas de Willie Mays, que visitaban el país en una gira<br />
promocional por el Caribe. Mays jugó en ese partido, y Juan quedó impresionado.<br />
Ya sabía que eran de la misma organización, los Gigantes.<br />
Pero Juan no sabía que estaría junto a Mays por muchos años y vivirían<br />
grandes emociones.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
346<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
347<br />
Cuando partió al campo de liga menor de los Gigantes, en la primavera de<br />
1958, el corazón le palpitaba. Llevó consigo una colección de discos de cantantes<br />
dominicanos para hacerse compañía.<br />
Finalmente lo asignaron al equipo clase D, en Michigan, en el centro del<br />
país. Allí tuvo la suerte de contar con un receptor dominicano, René Marte,<br />
quien le hizo las cosas más fáciles.<br />
En un momento de la temporada lo atacó una gran nostalgia por su país.<br />
Tuvo que enfrentarla y empezó por romper todos sus discos.<br />
Ese año tuvo records impresionantes pues no le pudieron batear. Ganó 21,<br />
perdió 8, efectividad de 1.87, ponchó 246 en 245 innings, con sólo 50 bases<br />
por bolas y 24 juegos completos.<br />
El equipo se llamaba las Gorras Blancas de Michigan, Juan ganaba 250<br />
dólares por mes, más 2 pesos 50 centavos de dieta diaria. Se divirtió mucho<br />
comiendo pollos. Un restaurant de la ciudad otorgaba 1 pollo frito por cada<br />
victoria a los pitchers y 1 pollo por cada jonrón de los bateadores.<br />
En clase A, una liga más fuerte al año siguiente, le tocó la ciudad Springfield,<br />
cerca de Nueva York. Allí se juntó con Mota, y también con René<br />
Marte nuevamente. Ganaba 450 dólares y las cosas iban mejor.<br />
Tuvo record de 18-13 y 2.39 y perdió un juego de 17 innings 1-0 ante el<br />
Reading, de Cleveland. Su oponente, Julius Grant, también lanzó las 17 entradas.<br />
Tuvo 23 juegos completos, 8 blanqueadas, y actuó en 271 innings.<br />
El muchacho ya había presentado credenciales de buen lanzador, por demás<br />
muy consistente.<br />
En 1960 lo enviaron a Tacoma, triple A, tenía marca de 11-5, efectividad<br />
de 3.11, un total de 12 juegos completos y 121 ponches en 139 entradas.<br />
El 9 de julio fue llamado a las Grandes Ligas para la última parada de su<br />
increíble viaje por el béisbol.<br />
El jovencito aquel que amanecía sábado por la noche encima de un tractor,<br />
arando la tierra para ganarse los pesos del pasaje hacia Montecristi, finalmente<br />
había dado el gran salto. Llegaba a las Grandes Ligas.<br />
DOBLE COMPROMISO<br />
Tom Sheehan era el manager de los Gigantes para mediados de 1960. Había<br />
tomado el puesto en lugar de Bill Rigney, cesanteado.<br />
Pero Sheehan no tenía prisa alguna en utilizar al joven Marichal cuando éste<br />
llegó al equipo el 10 de julio. Pasaron 9 días antes de que le diera la bola, lo cual<br />
sucedió en un partido en Filadelfia. Los Gigantes estaban de gira por el Este.<br />
En el equipo encontró ambiente dominicano y latino. Estaba su amigo<br />
Felipe Alou y los boricuas Orlando Cepeda, primera base, y José Pagán, short<br />
stop. Las cosas no andaban tan mal.<br />
Su debut se produjo el 19 de julio en forma brillante. Llevó a los Filis sin<br />
hit hasta el 8vo. inning cuando el emergente Clay Darymple le disparó el<br />
primero del partido Fue el único hit, y todos quedaron maravillados del debutante<br />
lanzador. Pocos sospechaban que estaban presenciando a un futuro<br />
miembro del Salón de la Fama.<br />
El juego fue una victoria de 2 por 0 para los Gigantes, Juan ponchó 12 y<br />
realizó 115 lanzamientos.<br />
Gene Mauch, manager de Filadelfia, dijo: «Su cambio es lo mejor que he<br />
visto en mucho tiempo en la liga».<br />
Impresionó también por su alzada de la pierna izquierda. Por ahí andaba<br />
Carl Hubbell, quien comentó: «Cómo y dónde aprendió a lanzar así nadie lo<br />
sabe. Siempre uno imita a alguien. En el caso de Marichal, siempre ha sido<br />
Marichal».<br />
Ese fue el inicio de algo grande. Finalizó la temporada con marca de 6-2 y<br />
2.67, completando 6 juegos. Había cumplido la primera parte de su compromiso.<br />
La segunda parte estaba en Santo Domingo. Desde el año anterior había<br />
conocido a Alma Carvajal, una hermosa jovencita de 15 años de edad que<br />
residía en la calle San Francisco de Macorís, sector San Juan Bosco, de la capital<br />
Ciudad Trujillo.<br />
Alma era hija de un antiguo teniente del Ejército, pensionado, José Altagracia<br />
Carvajal y la señora Ana Polonia Morales.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
349<br />
JUAN MARICHAL<br />
CON EL UNIFORME DE<br />
LOS DODGERS<br />
Juan acostumbraba visitar el sector para hablar con amigos. Otro militar, el<br />
general José García Trujillo, vivía por allí y aprovechaba la visita de Juan para<br />
hablar con él sobre béisbol.<br />
En ese ambiente conoció Marichal a Alma, y desde el principio ambos se<br />
enamoraron, sin que los padres se dieran cuenta de ello.<br />
Marichal regresó a la campaña de 1961 teniendo record de 13-10, con 3.89<br />
de efectividad. El fatídico 2do. año no fue tan bueno como el primero, pero<br />
tampoco fue tan malo. Marichal estaba aprendiendo en forma acelerada.<br />
Pero las cosas en su país no estaban normales.<br />
El 30 de mayo de ese año, 1961, habían ajusticiado al tirano Trujillo en<br />
una emboscada en la avenida del Malecón. Las turbas se hicieron dueñas de<br />
las calles, destruyeron comercios y todo lo que oliera a la familia Trujillo. La<br />
inestabilidad social se apoderó del país.<br />
Por tales motivos, cuando Juan salió para los entrenamientos de primavera<br />
en marzo de 1962, se fue muy intranquilo. Estaba preocupado por Alma, quien<br />
ya se había convertido oficialmente en su novia.<br />
De repente, a fines de marzo habló con su manager Alvin Dark y le pidió<br />
permiso para visitar su país con fines de casarse. A Dark le pareció muy extraño<br />
el pedimento pues faltaban algo más de 2 semanas para el inicio de la<br />
temporada. Sin embargo, le concedieron el permiso.<br />
La boda se realizó el 28 de marzo del ‘62 en la iglesia Don Bosco. El Dr.<br />
Emil Kasse Acta, ligado a los Leones del Escogido y futuro presidente de ese<br />
equipo, fue el padrino. La madre de la novia hizo de madrina.<br />
Los esposos tuvieron 2 días de luna de miel en el hotel Embajador, y luego<br />
Juan regresó a los entrenamientos, acompañado por alma.<br />
Desde 1960, Marichal vivía en una pensión cerca del Clandestick Park,<br />
estadio de los Gigantes. Felipe lo había recomendado con la señora Blanche<br />
Laverne Johnson, quien lo acogió a las mil maravillas y cuidó de él durante<br />
un par de años. Ya casado, alquiló vivienda y se mudó con su reciente esposa.<br />
El segundo compromiso ya estaba cumplido.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
350<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
351<br />
La concentración en el juego era completa, y Juan tuvo el honor de abrir la<br />
temporada el 9 de abril para los Gigantes.<br />
Quiso agradecer el gesto del manager de dejarlo ir a Santo Domingo y le<br />
regaló una victoria de 6 por 0 ante los Bravos de Milwaukee permitiendo sólo<br />
3 hits. Hank Aaron se ponchó 3 veces.<br />
Marichal ganaba 14,500 dólares, 2 mil 500 más que el año anterior. Willie<br />
Mays, cuyo salario había subido a 90 mil ese año, aportó la primera carrera<br />
con cuadrangular ante Warren Spahn. Fue esa la primera vez que Juan enfrentó<br />
al legendario zurdo.<br />
EN SU PAÍS<br />
¿Qué actuación tuvo Marichal en su país Desde que lo firmaron en 1957<br />
fue asignado a los Leones del Escogido por varias razones. Ramfis era simpatizante<br />
de ese equipo, y los Gigantes tenían relaciones de trabajo con los Leones.<br />
De manera que cayó en el equipo rojo en forma automática. Su debut en la<br />
liga dominicana se produjo el 29 de diciembre de 1957, es decir meses después<br />
de haber firmado. Aún no había viajado a Estados Unidos.<br />
Era un juego entre Águilas y Leones, en el Quisqueya. Las Águilas ganaban<br />
6-0 en el noveno inning y el manager llamó a Marichal. Ponchó al primer<br />
bateador, Dick Stuart, quien era líder jonronero de la liga con 8 caminos<br />
de una campaña de 14 jonrones. Luego ponchó a Ray Sheareer, dio cuatro<br />
malas a Frank Verdi y finalmente ponchó a Howard Gross. Es decir, hizo los 3<br />
outs por la vía del ponche.<br />
En los tres campeonatos siguientes, lanzaría más de 100 innings en cada<br />
oportunidad. Incluso en 1963, luego de ganar 25 juegos y lanzar 321 entradas<br />
en Grandes Ligas, se puso el uniforme rojo en el invierno. Laboró en 92.1<br />
innings y tuvo record de 7-3 y 1.41 de efectividad.<br />
Lanzó en 8 torneos, incluso en 1973-74, y su record general fue de 36-22<br />
con efectividad de 1.87.<br />
HACIA COOPERSTOWN<br />
Lo que siguió después fueron grandes actuaciones. Tuvo record de 18-11 y<br />
3.35 en 1962, celebrando su nuevo status de hombre casado. Mostró su<br />
consistencia con 18 juegos completos. Por vez primera asistió al juego de estrellas<br />
y también estuvo en la Serie Mundial pues los Gigantes ganaron la Liga Nacional.<br />
Se enfrentaron a los Yanquis, pero hubo mala fortuna. La serie estaba 2-1 a<br />
favor de los Yanquis y jugaban en Nueva York. En la apertura del 5to. episodio,<br />
los Gigantes ganaban 2 por 0 y Marichal, en su segundo turno, encontró<br />
corredores en primera y segunda.<br />
Cuando tenía 2 strikes se sorprendió porque el manager Dark ordenó toque<br />
de sacrificio. El toque salió de foul, sólo que la pelota había dado en el<br />
dedo índice de su mano derecha, provocando gran dolor. Marichal no pudo<br />
regresar a la serie, ganada finalmente por los Yanquis.<br />
Y fue una lástima porque había permitido sólo 2 hits y tenía 5 ponches,<br />
incluso 2 a Mickey Mantle. Jamás tuvo otra oportunidad de serie mundial.<br />
Su primera gran campaña fue 1963 con 25-8 y 2.41, otra vez completó 18<br />
partidos y ponchó 248 en 321 episodios.<br />
Esa sería la primera de cuatro temporadas seguidas con más de 20 triunfos.<br />
En total, llegó a la privilegiada cifra de 20 ganados en 6 ocasiones.<br />
Su actuación de 1963, además, estuvo adornada de dos grandes proezas. El<br />
15 de junio había tirado un juego sin hit a los Colts’45 de Houston, franquicia<br />
que estaba en su segundo año de vida en la Liga Nacional. Lo relevante de ese<br />
partido fue que cuando los Gigantes fueron a batear su 8vo. turno, como local,<br />
la pizarra todavía estaba en cero. Dick Drott lanzaba por Houston.<br />
«Si usted está tirando juego sin hit y en el 8vo. nadie ha anotado, no hay<br />
forma de saber si usted será el pitcher ganador o el perdedor», declaró Marichal<br />
en ese entonces. En el cierre del 8vo. San Francisco hizo una carrera por<br />
dobles de Jim Davenport y de Chuck Hiller, con dos outs.<br />
En el noveno, Marichal retiró la oposición sin problemas, y el juego había<br />
terminado durando apenas 1 hora y 41 minutos.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
352<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
353<br />
Habían pasado 34 años del último no hit de un pitcher de los Gigantes,<br />
precisamente Carl Hubbell contra los Piratas de Pittsburgh. Hubbell estaba<br />
presente esa tarde del sábado 15 de junio presenciando la proeza del<br />
dominicano. Sólo dos hombres se habían embasado, ambos por transferencias,<br />
Al Spangler en el 5to. y Bob Aspromonte en el 7mo. Tuvo 5 ponches y sólo<br />
realizó 89 lanzamientos.<br />
El presidente de la República, Juan Bosch, le envió un telegrama de felicitación<br />
en nombre del pueblo dominicano. Había sido el primer presidente<br />
electo luego del derrocamiento de Trujillo, pero sería derrocado 3 meses después,<br />
el 25 de septiembre.<br />
Su otra gran hazaña de ese año sucedió el 2 de julio, es decir, 17 días después.<br />
Para ese entonces, Marichal tenía 25 años y enfrentaba a Milwaukee y<br />
nuevamente a Warren Spahn, con 42 años de edad.<br />
Fue un juego excepcional. Durante 16 innings, ambos lanzadores se mantuvieron<br />
en el montículo, siempre en cero. El manager de Juan, Alvin Dark, a<br />
partir del 9no. Inning intentó sacarlo varias veces, pero Marichal siempre le<br />
dijo que no. Que estaría en el box mientras lo estuviera el veterano de 42<br />
años. Por su juventud, le daba vergüenza salir.<br />
En el cierre del inning 16 llegó lo inevitable. Willie Mays se encargó de<br />
poner fin al histórico encuentro cuando despachó cuadrangular solitario, y<br />
todo terminó 1 por 0.<br />
Marichal hizo 227 lanzamientos y Spahn 201. El partido duró 4 horas y 10<br />
minutos. Ambos pitchers recibieron congratulaciones y también el árbitro<br />
Ken Burkhart, que había cantado bolas y strikes todo el tiempo.<br />
A fin de cuentas, Spahn y Marichal se encontraron media hora después en<br />
los túneles interiores del parque, compartiendo las incidencias del juego. Spahn<br />
también le aconsejó cómo tomar las cosas y le recomendó cómo prepararse<br />
para su siguiente salida. Juan no tenía fuerzas para celebraciones. Llegó a su<br />
casa y se tiró en la cama.<br />
Al año siguiente, 1964, tuvo 21-8, con 2.48 y 22 juegos completos, después<br />
22-13 con 2.14, esto es en 1965. Desde el comienzo de la campaña, la preocupación<br />
por su país le acompañó en cada salida pues ya había estallado la Revolución<br />
de Abril.<br />
Ese fue el año de su gran incidente con John Roseboro, receptor de los<br />
Dodgers de Los Ángeles, el equipo con quien los Gigantes sostenían una cruenta<br />
rivalidad deportiva, que a veces se salía del ámbito deportivo.<br />
El hecho ocurrió en un juego del día 22 de agosto de 1965 en San Francisco.<br />
Sandy Koufax lanzaba por los Dodgers y Marichal por los Gigantes. En un<br />
momento dado, Marichal protestó ante Roseboro porque sintió que una pelota<br />
devuelta al pitcher, por el catcher, le había pasado cerca de su rostro y<br />
rozado la oreja.<br />
Hubo intercambios de palabras, y de repente se fueron a pleitos. Marichal<br />
tenía el bate en sus manos y golpeó a Roseboro en la parte izquierda de su<br />
cabeza, derramando mucha sangre. No tenía puesta la careta.<br />
Juan fue sancionado con 8 juegos, multado con 1,750 dólares y también<br />
recibió una amenaza de demanda judicial. Roseboro no fue penalizado.<br />
Ese incidente se proyectaría en su carrera para siempre, y también tendría<br />
incidencia en su elección para el Salón de la Fama.<br />
En 1966 volvió a una temporada extraordinaria con 25-6, 2.23 de efectividad<br />
y 25 juegos completos mientras ponchaba 222.<br />
Tuvo una merma en 1967 con 14-10, pero regresó los dos años siguientes.<br />
En 1968 ganó 26 con 9 derrotas y 2.43, impresionando a las Grandes Ligas<br />
con 30 partidos completos. Había lanzado 326 innings.<br />
Su último año grande fue 1969 con 21-11 y 2.10, cubriendo la distancia<br />
en 27 ocasiones.<br />
El hecho que acortaría su carrera y le haría los siguientes años muy difíciles<br />
y dolorosos sucedió en la primavera de 1970.<br />
El equipo había decidido realizar sus entrenamientos en el Japón, y hacia<br />
allá fueron con una temperatura en cero grado Celsius.<br />
Cuando regresaron a Arizona, Juan tenía infecciones de oídos y garganta, y
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
355<br />
JUAN MARICHAL.<br />
fue a dar al hospital. El médico le puso una inyección de penicilina como<br />
remedio, pero cometió un gran error.<br />
Cuenta Juan que ciertamente le preguntó si era alérgico a la penicilina, y<br />
el lanzador le contestó que nunca se había puesto una. Sin embargo, el galeno<br />
no hizo ningún tipo de prueba, y se la puso.<br />
El malestar general que siguió fue extraordinario. A los pocos días, estando<br />
en el cuarto del masajista del estadio, el médico del equipo lo atendió y le<br />
puso otra inyección similar, empeorando la situación.<br />
No sólo se perdió el inicio de campaña. Estuvo varias semanas fuera y los<br />
dolores en la espalda aumentaron. Pudo arreglárselas y ese año tuvo 12-10<br />
con 4.11 de efectividad, la más alta de su carrera.<br />
Sin embargo, regresó al año siguiente ganando 18 y perdiendo 11, con<br />
2.94. Completó 18 juegos con sólo 159 ponches, y se daba cuenta que no era<br />
el mismo. Era evidente que su espalda estaba destrozada. No sabía el origen de<br />
los dolores, pero presentía que había una lesión seria.<br />
Dormía en el piso, ponía tablas de madera debajo del colchón y terminó<br />
durmiendo en colchones super duros, incluso después de su carrera.<br />
En 1972 tuvo la peor de sus actuaciones con 6-16 y 3.71. A fines de septiembre<br />
decidió operarse, y el doctor Manuel Meub, de origen alemán, lo<br />
operó de una hernia discal en la 4ta. vértebra. La cirugía tuvo lugar en el<br />
hospital Stanford, de Palo Alto, California.<br />
Marichal presentía que no sería más el pitcher de antes. Sus condiciones<br />
físicas no eran las mismas. Regresó para 1973 con 11-15 y 3.79, y ya su carrera<br />
con los Gigantes había finalizado.<br />
Estaba jugando en la liga dominicana con el Escogido, buscando ponerse<br />
en forma con miras a los entrenamientos de la siguiente primavera.<br />
El 7 de diciembre de 1973 estaba en Santiago con los Leones cuando lo<br />
llamó el dueño de los Gigantes, Horace Stoneham, para anunciarle que había<br />
pasado a los Medias Rojas de Boston. Lo habían vendido por 100 mil dólares.<br />
La noticia le chocó en principio, pero luego aceptó. Su salario normal había
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
356<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
357<br />
llegado, como máximo, a 175 mil dólares por temporada, y los Gigantes no<br />
estaban dispuestos a seguir gastando esa suma en un lanzador lesionado. Así<br />
de simple era el negocio.<br />
Se reportó a los entrenamientos de Boston para un pacto de 2 años, que no<br />
pudo cumplir. Apenas tuvo 11 salidas ese año con record de 5-1 y 4.89. Al<br />
final, le anunció al gerente general del equipo, Richard O’Connell, que se<br />
retiraba, que no regresaría para 1975. Así se acordó.<br />
Sin embargo, mientras disfrutaba del descanso en Santo Domingo, un grupo<br />
de amigos lo motivaron para que hiciera un retorno con los Dodgers de<br />
Los Ángeles, el rival de toda su vida, de él y de los Gigantes.<br />
Peter O’Malley, presidente de los Dodgers, y Monchín Pichardo, amigo de<br />
O’Malley en Santo Domingo, se unieron a Manuel Mota para convencerlo.<br />
Era importante el intento porque jugando para los Dodgers podría curar las<br />
viejas heridas de 1965, cuando le dio el batazo aquel al receptor Roseboro.<br />
(Su record de por vida ante los Dodgers fue de 37-18). Así que firmó un contrato,<br />
a condición de que se retiraría en el momento que sintiera que no podía seguir.<br />
El anuncio de la firma fue hecho junto a su nuevo manager, Walter Alston.<br />
Willie Crawford usaba el número 27 en el equipo, de manera que Juan tuvo<br />
que utilizar otro número, escogiendo el 46.<br />
Con los Dodges tuvo dos salidas solamente. En la primera, ante Houston,<br />
duró hasta el 4to. inning cuando fue retirado. En la segunda, ante Cincinnati,<br />
no pasó del tercer episodio.<br />
Al final del juego habló con el manager Alston y le dijo que se retiraba.<br />
Alston le recomendó pensarlo un poco y que hablaran al día siguiente.<br />
Era el 16 de abril de 1975. Fue a su casa, recogió a su esposa Alma y salieron<br />
a comprar un regalo para su hija Ivette, que cumplía años. Sentía un gran alivio.<br />
Estaba seguro de que había terminado una gran etapa de su vida.<br />
Al día siguiente le dijo a Alston que todo estaba consumado y que no<br />
regresaría. Juan terminaba su carrera con estadísticas impresionantes.<br />
Había estado en 9 juegos de estrellas y en 18 innings tan sólo le hicieron 1<br />
carrera para efectividad de 1.50. Es el lanzador del equipo de estrellas de todos<br />
los tiempos. Fue líder de efectividad de la Nacional en 1969 con 2.10. Fue<br />
primero en proporción de hits permitidos (6.68) por cada 9 innings en 1966.<br />
En cuatro ocasiones fue líder en proporción de bases por bolas por cada 9<br />
innings, compilando 1.82 de por vida.<br />
Fue líder de innings lanzados en 1963 con 321 y en 1968 con 326.<br />
Fue primero en juegos completos en 1964 con 22 y en 1968 con 30.<br />
Fue líder de blanqueadas en 1965 con 10 y en 1969 con 8.En total, tuvo 52<br />
blanqueadas de por vida, ocupando el puesto 18 de todos los tiempos.<br />
NUEVO INMORTAL<br />
La noche del 12 de enero de 1983 Juan Marichal y Pepe Copello estaban<br />
en la habitación 1504 del hotel Beverly, en Nueva York. Sonó el teléfono, y<br />
quien llamaba era Jack Lang, secretario de la Asociación de Escritores de<br />
Béisbol de Grandes Ligas. Dijo que quería ver a Juan a la mañana siguiente en<br />
su oficina del hotel Sheraton.<br />
Juan estaba en Nueva York, entre otros asuntos, para una entrevista en el<br />
programa «Today Show», de la NBC, que se transmitía esa mañana. También,<br />
porque estaba próximo el anuncio de los nuevos inmortales de Cooperstown.<br />
Marichal había entrado a las boletas de votaciones 5 años después de cumplirse<br />
su retiro, es decir, en 1981.<br />
En esa primera oportunidad apenas recibió 237 votos, quedando muy lejos<br />
de la posibilidad de ser electo. Tan solo Bob Gibson, con 337 votos, había sido<br />
escogido, dejando fuera a nombres como Don Drysdale, Gil Hodges y, sobre<br />
todo, a Harmon Killebrew, quien había disparado 573 jonrones de por vida.<br />
Hubo una gran protesta de la prensa norteamericana por haber quedado<br />
fuera Marichal y Killbrew.<br />
Gibson, inclusive, fue enfático en su comentario al decir que «no creo que<br />
yo haya sido superior 100 puntos a Marichal.<br />
Es cierto que yo tiraba más duro, pero él tenía un gran control y mucha
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
358<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
359<br />
calidad». La prensa y los deportistas dominicanos también protestaron en<br />
grande. La expectativa fue movida para enero de 1982, pero otra vez fracasaron.<br />
Como nuevos candidatos estaban dos grandes, Hank Aaron, con 755 jonrones,<br />
y Frank Robinson, con 586 cuadrangulares. Ambos fueron electos sin<br />
ninguna dificultad.<br />
Juan, sin embargo, ocupó la tercera posición con 305 votos, quedando solamente<br />
a 7 votos para alcanzar el requerido 75 por ciento.<br />
En compensación, ese mes de febrero del ‘82, el día 18, Juan fue instalado<br />
como inmortal en el Salón de la Fama de la Bahía de San Francisco.<br />
Antes de eso, el 8 de diciembre de 1981, había nacido Juan Antonio, el<br />
primer varón de la familia de 6 hijos que había procreado con Alma. Los<br />
cinco primeros habían sido hembras, incluyendo la última, Charlene, nacida<br />
también en Santo Domingo.<br />
En la Navidad de 1982, además, Marichal había propiciado un torneo de<br />
golf en la ciudad de Puerto Plata. Uno de sus invitados fue John Roseboro, el<br />
mismo que había recibido los batazos de Marichal en el cruento pleito de 1965.<br />
Roseboro ya había curado las heridas del resentimiento y trajo a su esposa<br />
Bárbara a darle un espaldarazo a Marichal para el Salón de la Fama.<br />
De manera que estamos en el escenario del 13 de enero de 1983. Marichal<br />
y Pepe Copello han salido del estudio de televisión y se dirigen al hotel Sheraton<br />
Centre, donde les espera el señor Lang.<br />
La noticia no podía ser más estremecedora. Marichal fue informado de su<br />
elección, junta a Brooks Robinson, antiguo antesalista de los Orioles de<br />
Baltimore. Robinson había obtenido 334 votos para un 91.1 por ciento,<br />
mientras Juan tuvo 313 votos para un 83.6 por ciento.<br />
Toda la campaña de protestas y exigencias para su inmortalidad habían<br />
dado resultado, finalmente. Se había hecho justicia. Juan iba directo al Salón<br />
de la Fama.<br />
Cuando regresó al país recibió los correspondientes homenajes de autoridades<br />
y pueblo.<br />
El 31 de julio del mismo año fue la gran reunión en una explanada al aire<br />
libre frente al Museo y la Biblioteca de Cooperstown. Habían varios miles de<br />
fanáticos, incluyendo un gran grupo de dominicanos llevados allí por Pepe y<br />
Margarita Copello.<br />
Junto a Juan estaba su esposa e hijos, más muchos amigos. Ramón y Johnny<br />
Naranjo, más Freddy Mondesí, transmitían en vivo para la televisión dominicana,<br />
vía Rahintel.<br />
Bowie Kuhn, el comisionado de béisbol de Grandes Ligas, presentó a Juan<br />
con mucho orgullo. «Sus números fueron grandes, su gran alzada de pierna<br />
nunca será olvidada, así como su amor por este deporte».<br />
Juan pidió permiso para hablar en español, primera vez que ocurría en<br />
Cooperstown. «Quiero dar la gracias en mi nombre y en nombre de mi país,<br />
República Dominicana. Es un orgullo estar aquí», dijo Juan, nervioso y contento.<br />
Pensaba en doña Natividad, en Gonzalo, en Viruta Pichardo, en tantos<br />
otros que le dieron una mano para hacerse de una brillante carrera como<br />
jugador de béisbol.<br />
«Premio Nóbel en Béisbol», escribió el periódico El Nacional. Cuatro meses<br />
antes, los días 21 y 22 de febrero, Juan se trasladó a Montecristi.<br />
Allí se reunieron muchos de los peloteros que jugaron con él cuando fue<br />
amateur en el equipo Bermúdez, de Papo Santos. Le recordaron su vida de<br />
muchacho, y hasta le entregaron el guante que usó con el club local.<br />
Las emociones desbordaban todos los espacios. Su vieja, Natividad, mientras<br />
tanto, seguía sin creer que su hijo era un héroe nacional. Un inmortal del béisbol<br />
de las Grandes Ligas. Y todo gracias al juego de béisbol, aquella actividad que se<br />
apoderó de su corazón mucho antes de los 10 años convirtiéndose en su pasión<br />
de cada día.<br />
El Manico, El Monstruo de Laguna Verde, El Dandy Dominicano, como le<br />
llamaron indistintamente a través de su carrera, había ingresado a la ilustre<br />
familia de Cooperstown. Ya habían quedado muy atrás el tractor, los chivos,<br />
las vacas y las gallinas. Había triunfado el béisbol.
FELIPE ALOU<br />
EL PIONERO, EL TRUINFADOR<br />
FELIPE ALOU<br />
MANAGER DE<br />
MONTREAL<br />
POR DIEZ AÑOS.<br />
POR ENRIQUE ROJAS.<br />
Osvaldo Virgil fue el primer dominicano que jugó en las Grandes Ligas del<br />
béisbol de los Estados Unidos. El histórico acontecimiento ocurrió el 23 de<br />
septiembre de 1956, cuando Virgil apareció en la alineación de los Gigantes<br />
de New York.<br />
Pero Virgil, quien se formó como pelotero en el sistema escolar norteamericano,<br />
no fue un producto neto del béisbol quisqueyano, aunque esto en<br />
nada afecta la importancia histórica que tuvo su debut para sus compatriotas.<br />
Felipe Rojas Alou fue el primer pelotero criado, formado y firmado en República<br />
Dominicana que llegó a las Grandes Ligas. Alou, quien tenía las condiciones<br />
atléticas para jugar cualquier deporte, fue firmado por Horacio Martínez,<br />
el primer scout dominicano para los Gigantes en 1956, exactamente el<br />
año en que Virgil abría las puertas para sus compatriotas.<br />
Al momento de fichar para el profesionalismo, Alou tenía muchas cosas<br />
en contra para alcanzar las Grandes Ligas: La barrera racial había sido derribada,<br />
pero se mantenía como muro invisible franqueando el paso a los jugadores<br />
no-blancos; ser extranjero suponía un escollo más que no tenía en contra<br />
los negros norteamericanos y tercero, y más importante, la falta de con-<br />
FELIPE ALOU
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
362<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
363<br />
fianza de los latinos en su propia capacidad. «Cuando me firmaron, un sargento<br />
de mi pueblo dijo que yo no pasaría de jugar en clase A. En 1956, un<br />
sargento era una figura extraordinaria, principalmente en un pequeño pueblo<br />
como Haina», recuerda Alou. «Esa era la clase de apoyo que recibí antes de<br />
viajar por primera vez fuera de mi país. Nadie creía que podía lograrlo», agregó<br />
Alou. «Si el sargento tenía dudas de mis condiciones o temía que no pudiera<br />
vencer la presión, al menos debió aconsejarme, pero nunca darme como<br />
perdedor antes de comenzar la batalla», dijo Alou.<br />
Posiblemente el sargento de Haina tenía muchas cualidades, pero proyectar<br />
el talento de un pelotero o valorar la capacidad mental de un hombre<br />
como Felipe Alou no eran sus puntos fuertes. Dos años después de firmar su<br />
primer contrato, Alou alcanzó las Grandes Ligas y se mantuvo allí por 17<br />
años como jugador. Desde 1958 a la fecha, Alou ha estado ligado al mejor<br />
béisbol del mundo y es una de las figuras más respetada de la industria. El<br />
jardinero bateó .286 con 206 cuadrangulares y 852 carreras remolcadas en<br />
2,082 partidos con San Francisco, Milwaukee, Atlanta, Yanquis, Montreal y<br />
Oakland. Felipe fue el primer estelar dominicano en las Grandes Ligas. Alou<br />
no fue un jugador cualquiera. En tres ocasiones fue seleccionado al Juego de<br />
Estrellas (1962, 66 y 68) y dos veces quedó entre los primeros 10 en las votaciones<br />
para el Jugador Más Valioso de la Liga Nacional (quinto en 1966 y<br />
décimo en 1968).<br />
Alou conquistó dos lideratos de hits (con 218 en 1966 y 210 en 1968),<br />
estuvo entre los mejores siete bateadores de la liga en tres diferentes ocasiones<br />
y fue el mejor bateador abridor del béisbol en 1966, cuando bateó .327<br />
con 31 cuadrangulares, seis triples, 32 dobles, 122 carreras anotadas y 74 impulsadas<br />
con los Bravos de Atlanta.<br />
Actualmente, después de 30 años de retirado como jugador y de que casi<br />
otros 400 dominicanos hayan alcanzado jugar en las Grandes Ligas, Alou se<br />
mantiene entre los primeros de su país en los principales departamentos ofensivos<br />
de todos los tiempos. Alou es cuarto en juegos jugados (2,082), turnos al<br />
bate (7,339), hits (2,101) y dobles (359); séptimo en total de temporadas<br />
(17) y noveno en cuadrangulares (206) y carreras remolcadas (852).<br />
FAMILIA DE BEISBOL<br />
A Felipe se unieron Mateo y Jesús para formar una de las más famosas trilogías<br />
de hermanos en las Grandes Ligas. Mateo debutó con los Gigantes en 1960,<br />
aunque no fue hasta ser transferido a los Piratas de Pittsburgh que se convirtió<br />
en un estelar. Jesús, el menor de los tres Alou, utilizó la puerta de los Gigantes<br />
para entrar a la Gran Carpa en 1963. Los hermanos Alou hicieron historia el 10<br />
de septiembre de 1963 en el estadio Polo Grounds de New York, cuando batearon<br />
consecutivamente en la octava entrada del partido contra los Mets.<br />
Perdiendo los Gigantes 3-0, el manager Alvin Dark llamó a Jesús para<br />
batear de emergente por el torpedero José Pagán. En su primer turno en las<br />
Grandes Ligas, Jesús bateó un rodado inofensivo al campocorto. Entonces<br />
Dark llamó a Mateo de emergente por el lanzador Bob Garibaldi. Mateo,<br />
quien posteriormente se convertiría en uno de los bateadores más finos del<br />
HERMANOS ALOU.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
364<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
365<br />
juego, se ponchó. Felipe, quien comenzó el partido como el bateador abridor<br />
en la alineación de los Gigantes, bateó un rodado inofensivo. Ninguno de los<br />
hermanos Alou pudo sacar la bola del cuadro interior en el histórico<br />
acontecimiento. Al menos 17 familias han enviado tres o más hermanos a las<br />
Grandes Ligas: Cinco Delahanty, cuatro O’Neill y 15 otros tríos. Pero<br />
solamente una vez, tres hermanos batearon consecutivamente en la misma<br />
entrada y en orden ascendente de edad. Al momento del acontecimiento,<br />
Jesús tenía 21 años, Mateo 25 y Felipe 28.<br />
El 23 de septiembre, nuevamente frente a los Mets, pero en el Candlestick<br />
Park de San Francisco, los hermanos Alou escribieron otra página para la<br />
historia del béisbol al aparecer al mismo tiempo en los jardines de los Gigantes.<br />
Fue en la séptima entrada. Mateo estaba en el jardín izquierdo, Felipe<br />
pasó al centro en lugar de Willie Mays y Jesús entró al jardín derecho por<br />
Felipe. Nuevamente los tres batearon y fueron dominados en la octava entrada,<br />
pero esta vez los Gigantes ganaron el juego 13-4 con tres jonrones de<br />
Willie McCovey.<br />
Con .307, Mateo concluyó su carrera con el mejor promedio de bateo de la<br />
familia Alou. El fue el campeón de bateo de la Liga Nacional con promedio<br />
de .342 en 1966 y en 1969 lideró la liga en hits con 231. El único zurdo de la<br />
familia, Mateo bateó siete veces sobre los .300 puntos. Jesús, un bateador sin<br />
el poder de Felipe o el contacto de Mateo, bateó .280 en 1,380 partidos en las<br />
Grandes Ligas. Pero es Moisés, el hijo de Felipe, quien se encamina a terminar<br />
con los mejores números de la familia Alou en las Ligas Mayores.<br />
«Mucha gente no percibe el gran valor personal y como jugador que tiene<br />
Moisés. Mi hijo es un caballo de batalla que ha tenido que superar muchas<br />
lesiones y obstáculos para poder mantenerse jugando en el mejor nivel», dijo<br />
Felipe. «Admiro a mi hijo más que a cualquier jugador», agregó Felipe. En su<br />
decimotercera temporada y a la edad de 37 años, Moisés disfrutó de un gran<br />
momento con los Cachorros de Chicago en la primera mitad de la temporada<br />
del 2004. Haciendo las veces de líder del conjunto ante la ausencia por más<br />
de un mes de su compatriota Sammy Sosa, Moisés mantuvo a los Cachorros<br />
cerca del primer lugar de la División Central de la Liga Nacional. El jardinero<br />
izquierdo bateó .288 con 18 cuadrangulares y 47 carreras remolcadas en los<br />
primeros 70 juegos de los Cachorros. En 12 temporadas y media con Pittsburgh,<br />
Montreal, Houston y Chicago, Moisés batea .300 con 257 jonrones y<br />
1,033 carreras remolcadas. Moisés ha bateado .300 o mejor en cuatro ocasiones<br />
y buscaba su octava temporada de 20 o más cuadrangulares y su quinta de<br />
100 o más carreras empujadas.<br />
El lanzador Mel Rojas, sobrino de Felipe, Mateo y Jesús, ha sido el otro<br />
descendiente de los Alou que alcanzó las Grandes Ligas. Entre 1990 y 1999,<br />
Rojas tuvo marca de 34-31 con 126 juegos salvados y efectividad de 3.82 con<br />
los Expos de Montreal, Cachorros de Chicago, Mets de New York y Tigres de<br />
Detroit. Entre 1994 y 1997, cuando rescató 97 partidos, Rojas estuvo considerado<br />
entre los mejores cerradores del béisbol.<br />
UN GUERRERO INDOMABLE<br />
Miedo, temor, presión y tensión son palabras comunes entre deportistas.<br />
Más sin embargo, ninguna figura en el vocabulario de Felipe Alou. «Mis padres<br />
me enseñaron de todo, principalmente a no tener miedo. El temor no es<br />
algo que conozca realmente», dijo Alou en mayo del 2004.<br />
En ese momento, San Francisco, equipo que dirige el dominicano desde el<br />
2003, estaba en Puerto Rico jugando una serie de tres partidos con los Expos<br />
de Montreal y tratando de salir de los últimos lugares de la división Oeste de<br />
la Liga Nacional. Los Gigantes, que ganaron 100 partidos en el 2003 y que el<br />
año anterior estuvieron a ley de cinco outs para ganar su primera Serie Mundial<br />
desde que se mudaron a San Francisco, tuvieron un desastroso inicio en<br />
la campaña del 2004. Después de dos meses de incertidumbres, lesiones y<br />
lento arranque de la mayoría de sus jugadores, los Gigantes marchaban en el<br />
tercer lugar de la división, por debajo de los Padres de San Diego y sus acérrimos<br />
rivales, Dodgers de Los Angeles.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
366<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
367<br />
La prensa de San Francisco comenzó a conjeturar si Alou no estaba demasiado<br />
viejo para guiar un equipo al campeonato. Eso le quitaría el sueño a<br />
cualquiera, pero no a Felipe Alou. «Nunca, nunca, ni cuando fui jugador o<br />
coach o cuando dirigí a los Expos de Montreal por 10 años, me levanté un día<br />
pensando que perdería mi trabajo. Nunca he tenido miedo de que algo así<br />
pueda pasar», dijo Alou. «Este es un trabajo que se mide a largo plazo y no día<br />
a día», agregó Alou, quien está cerca de cumplir 50 años en el béisbol profesional.<br />
San Francisco terminó el mes de abril con marca de 10-14, a cinco<br />
juegos del primer lugar que ocupaban los Dodgers. El 30 de mayo mejoraron a<br />
25-24, a dos juegos y medio de los Dodgers, y para el 27 de junio tenían 42-33<br />
y una ventaja de tres juegos en el primer lugar de su sector.<br />
Con su marca de 142-94 en temporada y media con los Gigantes, Alou<br />
consiguió llevar su récord global a 833-811 en 11 temporadas y media como<br />
manager de ligas mayores. «La temporada de Grandes Ligas es muy larga y<br />
ofrece la oportunidad de recuperarse. Siempre ha sido así», dijo Alou, quien<br />
fue ratificado por la directiva de los Gigantes como el dirigente de la temporada<br />
del 2005 en reconocimiento a su excelente desempeño. A finales de<br />
noviembre del 2002, los Gigantes firmaron a Alou como el decimoquinto<br />
manager del club desde que se mudaron a San Francisco en 1958. Para Alou<br />
fue como volver a sus orígenes.<br />
«Dirigir en Grandes Ligas es un privilegio reservado para 30 hombres. Poder<br />
dirigir el equipo que te abrió las puertas es algo que hace el trabajo más<br />
especial», dijo Alou. Pero aceptar el trabajo con los Gigantes también significaba<br />
una enorme carga de presión.<br />
Los Gigantes del 2002 habían llegado hasta la Serie Mundial bajo la tutela<br />
de uno de los personajes preferidos en San Francisco, Dusty Baker, y para el<br />
colmo, varios estelares se marcharon de la ciudad tras la derrota ante Anaheim<br />
en el clásico de otoño.<br />
Sin el intermedista Jeff Kent como apoyo del estelar Barry Bonds en la<br />
alineación y sin el cerrador Robb Nen en el bullpen, el quisqueyano condujo<br />
a los Gigantes a 100 victorias y el banderín de la División Oeste, antes de que<br />
fueran eliminados por los Marlins de Florida en la primera ronda de playoffs.<br />
«Mucha gente dudó que pudiera hacer el trabajo. Algunos dijeron que estaba<br />
muy viejo, otros que no podía sustituir a Baker y algunos hasta sugirieron que<br />
no me llevaría bien con Bonds», dijo Alou, de 70 años. «Creo que se equivocaron<br />
todos. En mi carrera ha sido una constante recibir falta de apoyo antes<br />
de comenzar cada empresa. Primero fue el sargento del pueblo cuando me<br />
firmaron y luego muchos otros a través del tiempo».<br />
50 AÑOS TRIUNFANDO<br />
Desde antes de salir de Haina, un pequeño poblado en el sur de Santo<br />
Domingo, Felipe Alou ha sido un triunfador.<br />
El primero de los seis hijos de José Altagracia Rojas y Virginia Alou Reynoso<br />
fue miembro de la selección dominicana de béisbol que ganó la medalla<br />
de oro en los Juegos Panamericanos de 1955. El triunfo del béisbol se mantuvo<br />
como la única presea dorada en deportes por equipo que ganó Dominicana<br />
FELIPE ALOU.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
368<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
369<br />
hasta el triunfo del vóleibol femenino en el 2003, cuando los Juegos Panamericanos<br />
fueron celebrados en Santo Domingo.<br />
Alou también fue una estrella en el atletismo y llegó a ser miembro de la<br />
selección nacional en carreras de velocidad y en el lanzamiento de la jabalina,<br />
donde también participó en los Panamericanos de 1955, que fueron celebrados<br />
en Ciudad México. Con 20 años de edad y ningún conocimiento del mundo<br />
más allá de Haina, Alou marchó al campo de entrenamientos de los Gigantes<br />
en 1956. Debido a la lentitud del proceso para conseguir la visa de Estados<br />
Unidos, llegó un poco tarde a las prácticas del club. En su primera temporada<br />
en el béisbol organizado, Alou bateó .380 con 21 jonrones, 99 carreras<br />
remolcadas, 48 bases robadas y 111 carreras anotadas en 119 juegos en Cocoa<br />
(clase A). Dos años después se convirtió en el segundo dominicano que<br />
debutaba en las Grandes Ligas y el primero que salía directamente de la isla.<br />
Osvaldo Virgil, quien debutó con los Gigantes en 1956, estudió y vivió en<br />
Estados Unidos antes de jugar en las ligas mayores. El quisqueyano dirigió por<br />
12 años en las ligas menores antes de ser nombrado como manager de los<br />
Expos de Montreal en 1992. Desde entonces se ganó la reputación como uno<br />
de los mejores conocedores del juego y figura emblemática del béisbol.<br />
Alou, el octavo dirigente activo más ganador de las Grandes, fue el Manager<br />
del Año de la Liga Nacional en 1994. Ese año, Montreal era el mejor<br />
equipo del béisbol y se dirigía por primera vez a la postemporada cuando una<br />
huelga de peloteros detuvo la competición y amenazó con erradicar el juego<br />
como el «pasatiempo nacional» de los Estados Unidos.<br />
No hubo carreras alocadas por los banderines en septiembre, tampoco postemporada<br />
ni Serie Mundial. Sin embargo, la Asociación de Escritores de<br />
Béisbol de América otorgó los premios individuales a jugadores y coaches<br />
destacados, resultando Alou como el primer dominicano Manager del Año.<br />
Son muchas personas, entre periodistas, ex-jugadores y ejecutivos de Grandes<br />
Ligas, que consideran que Felipe Alou llegará al Salón de la Fama de<br />
Cooperstown algún día debido a su extraordinaria carrera como pelotero, coach<br />
y manager. «Recuerdo todos los obstáculos que tuve que vencer para poder<br />
triunfar y me parece que tengo un siglo en el béisbol», dijo Alou. «El primer<br />
obstáculo fue convencer a mis compatriotas de que un dominicano podía llegar<br />
a las Grandes Ligas y hacerlo bien. El tiempo y los resultados me han dado la<br />
razón», agregó.<br />
FELIPE EL MANAGER<br />
Ningún dirigente dominicano de cualquier época puede presumir de un<br />
resumé parecido al que ha tenido Felipe Alou en el béisbol profesional, tanto<br />
en las Grandes Ligas como en las ligas menores y la pelota invernal del Caribe.<br />
Tres años después de su retiro como jugador activo, Alou debutó como<br />
manager en 1977 y condujo al equipo West Palm Beach, sucursal de los Expos<br />
de Montreal, al primer lugar de la Liga Estatal de Florida.<br />
West Palm Beach, que tuvo marca de 77-65 en la vuelta regular, fue derrotado<br />
en el playoff por el campeonato, pero Alou dejó impresa su marca particular<br />
de hombre exitoso, ahora en una nueva faceta. Entre 1978 y 1985, Alou fue<br />
colocado al frente de los principales conjuntos de los Expos entre las ligas clase<br />
A fuerte y Doble A, para sorpresivamente ser regresado a West Palm Beach en<br />
1986. West Palm Beach, pequeña ciudad ubicada a 60 millas al norte de Miami,<br />
alojaba equipos del béisbol profesional desde 1928, sin embargo fue en 1990,<br />
bajo la tutela de Alou, cuando consiguió su mayor gloria. La sucursal de los<br />
Expos lideró la Liga de Florida con marca de 92-40, 14.5 juegos por encima de<br />
los Dodgers de Vero Beach, que terminaron en segundo lugar.<br />
West Palm Beach derrotó a los Tigres de Lakeland 2-1 en la semifinal y 2-<br />
1 a Vero Beach en la final para conseguir el campeonato estatal de manos de<br />
un manager de 51 años de edad. Alou se mantuvo como el manager histórico<br />
del club de pioneros de los Expos en Florida hasta ser llamado para sustituir a<br />
Tom Runnells al frente del equipo grande en mayo de 1992. Paralelamente a<br />
su éxito en las ligas menores, Alou se convirtió en uno de los managers más<br />
triunfadores del béisbol invernal caribeño. Felipe fue el manager de los Leo-
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
370<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
371<br />
nes del Escogido cuando ganaron las coronas de 1980-81, 81-82, 89-90 y 91-<br />
92. El campeonato de febrero de 1980 fue muy significativo porque quebró<br />
una sequía de 12 años que tenía el Escogido sin saborear el dulce de la victoria.<br />
Alou condujo a los Leones al primer lugar de la temporada regular con<br />
marca de 40-21 y enfrentaron a las Aguilas Cibaeñas en la serie final. El<br />
Escogido ganó el primer juego, perdieron los tres siguientes y la serie llegó a<br />
empatarse 4-4 luego de los primeros ocho cotejos del playoff pactado al mejor<br />
en nueve encuentros. Con más de 25 mil aficionados en el estadio Quisqueya,<br />
Aguilas y Leones llegaron empatados a la decimotercera entrada, cuando el<br />
zurdo norteamericano Jerry Agustine concedió base por bolas con las bases<br />
llenas a Harry Spilman para que el Escogido dejara a los aguiluchos en el<br />
terreno. Alou también fue campeón con los Leones de Caracas en la liga<br />
invernal de Venezuela, en la temporada 1979-80. En total, Alou dirigió por<br />
12 temporadas en las ligas menores (al mismo tiempo en Caribe) antes de<br />
realizar la primera alineación de los Expos en las ligas mayores. Cuando Alou<br />
fue nombrado manager, los Expos tenían marca de 17-20 y marchaban en los<br />
últimos puestos de la División Este de la Liga Nacional.<br />
Alou se las arregló para enderezar la carga en el camino ayudando a que los<br />
Expos tuvieran récord de 70-55 el resto de la temporada para concluir en el<br />
segundo lugar, a nueve juegos de los Bravos de Atlanta. Alou también quedaría<br />
en el segundo lugar en 1993 y su equipo poseía la mejor marca de la Liga<br />
Nacional, con marca de 74-40, cuando una huelga de jugadores finalizó a<br />
destiempo (el 11 de agosto específicamente) la temporada de 1994.<br />
Por su actuación de ese año, Alou fue nombrado el Manager del Año de la<br />
Liga Nacional. Al mismo tiempo, el mundo del béisbol reconoció al dominicano<br />
como el mejor dirigente de las ligas mayores, no solamente por su habilidad<br />
para ganar juegos, sino principalmente por su extraordinaria capacidad<br />
para desarrollar jugadores jóvenes y convertirlos en estrellas en poco tiempo.<br />
Tal es el caso de los jardineros Larry Walker, Marquis Grissom y Moisés Alou;<br />
el intermedista Delino Deshields y los lanzadores Pedro Martínez y John<br />
Wetteland. La práctica de desarrollar jugadores y venderlos al mejor postor<br />
afectó duramente a los Expos, que no terminaron más arriba del cuarto lugar<br />
por cuatro años consecutivos hasta el despido de Alou en mayo del 2001.<br />
Pero antes de caer en desgracia, producto de las limitaciones económicas<br />
de Montreal y la política de austeridad extrema de la directiva de los Expos,<br />
Felipe Alou realizó un gesto de lealtad y sacrificio en pro de la franquicia<br />
canadiense. En el invierno de 1998, los Dodgers de Los Ángeles nombraron a<br />
Kevin Malone como el gerente general y le encargaron buscar un manager<br />
adecuado para regresar el club a los primeros puestos. La megaempresa News<br />
Corp., del millonario australiano Rupert Murdoch, había adquirido a los Dodgers<br />
para usarlos como atractivo de programación deportiva en su cadena Fox<br />
Sports. A Malone, quien trabajó con Alou en Montreal, le dieron una abultada<br />
cartera de dólares para conseguir a Felipe. Los Expos otorgaron el permiso<br />
necesario para que los Dodgers entrevistaran al dominicano.<br />
Malone se trasladó desde Los Angeles a Haina para entrevistar a Alou y<br />
aparentemente el negocio estaba cerrado. Alou recibió una oferta de cuatro<br />
millones de dólares por tres temporadas, uno de los contratos más fabulosos<br />
de todos los tiempos para un dirigente de Grandes Ligas. Sin embargo, Alou<br />
amarró su decisión a una conversación con el dueño de los Expos, Jeffrey<br />
Loria, quien en esos momentos peleaba con la ciudad de Montreal para que<br />
aprobaran la construcción de un nuevo estadio.<br />
Para Loria era muy importante que Alou siguiera al frente de los Expos, ya<br />
que esto podía ser definitivo para conseguir el apoyo de los contribuyentes de<br />
Montreal en aprobar la construcción del parque. Alou rechazó la oferta de los<br />
Dodgers, renegoció un nuevo contrato con los Expos y pasó a liderar la cruzada<br />
de la franquicia para conseguir una nueva casa. El estadio no fue aprobado,<br />
Loria despidió a Felipe y luego vendió a los Expos, que actualmente andan<br />
errantes por el mundo del béisbol.<br />
Actualmente, Alou disfruta de una estadía placentera en San Francisco,<br />
una ciudad amante del béisbol, donde comenzó su carrera hace casi 50 años.
SAMMY SOSA<br />
CAÑA Y BÉISBOL<br />
SAMMY SOSA<br />
EXPLOTÓ CON 66<br />
JONRONES EN 1998.<br />
En diciembre de 1998, el presidente de Estados Unidos Bill Clinton leía su<br />
Discurso ante la Nación, rindiendo cuentas de lo acontecido en el reciente<br />
año. Entre los invitados de la ocasión estaba Sammy Sosa.<br />
Ese mismo mes, la señora Hillary Clinton había invitado a Sammy a encender<br />
el Arbolito de la Navidad. Un honor muy especial para un jugador de<br />
pelota de República Dominicana.<br />
En octubre del mismo año, 2 meses antes, Sosa había estado en la ciudad<br />
de Nueva York. Había asistido a la catedral de San Patricio donde el cardenal<br />
O’Connor le había rendido honores, y junto a la viuda de la antigua estrella<br />
del béisbol, Jackie Robinson, le había entregado un premio especial que<br />
honraba la memoria del primer jugador negro en Grandes Ligas.<br />
También, el alcalde de Nueva York, Rudolph Guilliani, le había entregado<br />
las Llaves de la Ciudad. Llaves que Sammy había devuelto a la comunidad al<br />
decir que ellos, los inmigrantes, eran los auténticos merecedores.<br />
En noviembre de ese año, un equipo de estrellas de las Grandes Ligas viajó<br />
al Japón a juegos de exhibición. Sammy estuvo en el grupo, y en Japón recibió<br />
grandes honores, incluso del emperador Hirohito.<br />
En octubre, Sosa hizo el lanzamiento de la primera bola en la apertura de la<br />
SAMMY SOSA.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
374<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
375<br />
Serie Mundial en Yankee Stadium cuando los Yanquis recibían a los Padres<br />
de San Diego para una eventual barrida de 4 juegos.<br />
Allí, en Yankee Stadium, había dado el primer hit de su carrera el 16 de<br />
junio de 1989 ante el derecho Andy Hawkins. Cinco días después, en Boston,<br />
disparó su primer Hr. ante un futuro inmortal, Roger Clemens.<br />
Todo eso le acontecía al hombre que una vez fue niño en las polvorientas<br />
calles del Ingenio Consuelo de San Pedro Macorís…y era algo sencillamente<br />
increíble.<br />
Durante mucho tiempo, luego de su nacimiento en manos de una partera<br />
una tarde del 12 de noviembre de 1968, la miseria fue su fiel compañera, de<br />
él, de su madre y de sus hermanos.<br />
Una familia grande porque en principio eran 5 los hermanos (3 varones y<br />
2 hembras), que luego subieron a 10 y todo se complicó.<br />
Mireya Sosa, su madre, tenía 5 hijos cuando su esposo Juan Bautista Montero<br />
(alias Inesito), la abandonó en 1975. Inesito, que cultivaba la caña en<br />
Consuelo, moriría meses después en Azua, y la familia se quedó sin jefe paterno.<br />
Pero Inesito dejó 5 hijos, que sumados a los 5 de Mireya sumaban 10. Había<br />
que darle comida a ese gran grupo.<br />
Para Mireya no era hora de sentarse a llorar. Su primera iniciativa fue el<br />
negocio de lotería casera (rifas), después siguió con un bingo en su propia<br />
casa, cocinaba para los otros y hacían otros tantos oficios.<br />
Cuando los hijos que dejó Inesito decidieron marcharse, uno a uno, ella se<br />
quedó con su grupo de 5, incluyendo al Maiky, que así llamaban a Samuel.<br />
Esa familia creció cuando Mireya decidió, más adelante, aceptar nuevo<br />
compañero. Su nuevo hombre era Carlos Peralta, chofer de camión. Carlos<br />
llevó otros 3 hijos que sumaron ocho. Con la llegada de Carlos se tomó la<br />
decisión de dejar Consuelo, el viejo ingenio de San Pedro de Macorís que no<br />
salía de la miseria.<br />
El primer destino fue Bayaguana, luego estuvieron un tiempo en San Luis,<br />
otro ingenio en las afueras de dicha ciudad, y finalmente cayeron en Santo<br />
Domingo, en el sector Villa Francisca, prácticamente en el centro de la capital<br />
dominicana.<br />
La vida en Villa Francisca también era miserable. Maiky se dedicaba a<br />
recolectar algún dinero limpiando zapatos en el parque Enriquillo. Corrían<br />
los finales de los 70. Decidieron entonces retornar a su pueblo de origen,<br />
Macorís. Pero no a Consuelo.<br />
Lograron ubicarse en un barrio de gente muy pobre, Barrio Méjico, cerca del<br />
estadio Tetelo Vargas. Ya la familia estaba en el centro de la ciudad, y ahí empezaría<br />
una nueva vida para todos. Samuel le sacó provecho, de alguna manera.<br />
Su centro de actividades fue el parque Duarte. Allí continuó limpiando<br />
zapatos, pero también se dedicó a cuidar y lavar carros.<br />
En frente del parque había varios negocios de bebidas y comidas. Era<br />
frecuente que allí llegaran peloteros dominicanos que se abrían paso en<br />
Grandes Ligas, y que ya andaban en lujosos carros.<br />
Sin que se diera cuenta, Maiky empezó a dar servicio a jugadores como<br />
Pedro Guerrero, George Bell, Joaquin Andújar, Alfredo Griffin, Nelson Norman,<br />
Jesús Frías.<br />
Algunos de ellos, como Norman y Frías, habían salido del estadio de béisbol<br />
de Barrio Nuevo, en Consuelo.<br />
Un hermano de Samuel, Luis, había intentado abrirse camino como pelotero,<br />
pero sus condiciones eran limitadas. Fue el propio Luis quien puso el ojo<br />
en la figura del pequeño limpiabotas, y a principios de los 80 empezaron a<br />
trabajarlo.<br />
Ya para esos tiempos, Luis había conseguido un pequeño trabajo en la zona<br />
franca de San Pedro de Macorís. Samuel, de su lado, había recibido el afecto<br />
de un norteamericano que tenía intereses comerciales en la zona Franca, el<br />
señor Bill Chase.<br />
Chase había conocido a Samuel como parte del grupo de limpia zapatos en<br />
la zona de la playa, en el malecón de San Pedro. Le tomó cariño y cuando fue<br />
creciendo le regaló un guante.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
377<br />
Para mediados de los 80, se consideró que Samuel ya estaba listo para ser<br />
firmado. Varios intentos y promesas se produjeron.<br />
Amado Dinzey, antiguo jugador que laboraba para los Vigilantes de Texas,<br />
lo vio y recomendó a su jefe más cercano, Omar Minaya.<br />
La oportunidad llegó cuando Minaya visitó un resort de Puerto Plata, invitó<br />
a Dinzey y a Luis a llevarle a Samuel hasta allá…y así sucedió. Minaya<br />
gustó del jugador y la firma se materializó el 30 de julio de 1985.<br />
Maiky recibió 3,500 dólares, dinero que tuvo distintos destinos, entre ellos<br />
su madre y amigos. Para él, se compró una bicicleta.<br />
¿Cómo había llegado el pequeño de Mireya a convertirse en pelotero profesional<br />
¿Cómo, si en Consuelo tenía que ir detrás de los camiones de caña para<br />
tomar unas cuantas y alimentarse con ellos<br />
SAMMY SOSA ES EL<br />
ÚNICO CON TRES<br />
CAMPAÑAS DE MÁS DE<br />
60 JONRONES EN<br />
GRANDES LIGAS.<br />
En realidad, el béisbol se había convertido en una obsesión familiar como<br />
vía de salir de la pobreza.<br />
La inspiración llegó, tal vez, cuando un musculoso miembro de la comunidad<br />
de Consuelo, Ricardo Carty, firmó en una fecha tan lejana como 1959 y<br />
triunfaría después en Grandes Ligas. Cada invierno, Carty llegaba al ingenio<br />
en un enorme carro Chevrolet, regalando cosas por aquí y por allá.<br />
O tal vez fue el triunfo de las Estrellas Orientales de 1968, en aquel mes de<br />
febrero que San Pedro de Macorís y todos sus ingenios disfrutaron en grande<br />
pues en el equipo oriental habían tres hijos de Consuelo; Carty, Jaime Davis<br />
y Rafael –El Gallo– Batista.<br />
(Fue el Gallo Batista quien anotó la carrera del título en el juego final ante<br />
el Escogido aquel 14 de febrero, día de los enamorados).<br />
Ya para los años 80, otros nombres de San Pedro de Macorís habían triunfado<br />
en liga mayor.<br />
Todo eso llamaba la atención de Luis, de su amigo Héctor Sterling, y también<br />
del pequeño Maiky, que ya no era tan pequeño pues a los 17 años, cuando<br />
se produjo su firma, llegaba casi a los 6 pies y las 150 libras.<br />
El primer paso ya estaba dado. Por eso, cuando al año siguiente Samuel jugó<br />
en liga menor de Texas, en Sarasota, con los primeros dineros que ganó le<br />
construyó una nueva casita a Mireya, en el mismo Barrio Méjico. Los primeros<br />
dólares no daban para más. No era la gran cosa, pero era un buen comienzo.<br />
El cambio estaba en camino. La miseria sería vencida.<br />
OTRO HOMBRE<br />
El 12 de septiembre de 1998, en Wrigley Field de Chicago, ya habían desaparecido<br />
los nombres de Maiky y Samuel. Ahora en el turno al bate estaba<br />
Sammy Sosa, y tenía de frente a su compatriota Valerio de los Santos, pitcher<br />
zurdo. Sammy sacó la pelota del parque, su cuadrangular número 60, y la<br />
euforia y algarabía se apoderaron de todos los fanáticos norteamericanos. No<br />
solamente los presentes en el estadio. Porque ese jonrón era la continuación
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
378<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
379<br />
de la tremenda batalla que durante semanas y meses venían sosteniendo<br />
Sammy y Mark McGwire.<br />
Batalla que envolvió a todos los ciudadanos, los seguidores y no seguidores<br />
del béisbol.<br />
Los de Estados Unidos, Venezuela, México, Puerto Rico, y naturalmente,<br />
República Dominicana.<br />
Para esa fecha, McGwire había cristalizado la proeza de derrocar el record<br />
de 61 jonrones para una temporada que estaba en poder de Roger Maris desde<br />
1961. Habían transcurrido 37 años de vida de dicha marca, y nadie se había<br />
acercado tanto.<br />
Pero McGwire había ido más lejos. Su jonrón 60 sucedió el día 5 de septiembre<br />
ante el mexicano Dennis Reyes, de Cincinnati. El 7 disparó el número<br />
61 ante Mike Morgan, de los Cachorros, es decir que Sammy estaba en ese<br />
juego, y también sería testigo del número 62.<br />
El escenario fue en San Luis y los hechos que sucedieron fueron grandiosos..<br />
Cuando McGwire botó la pelota por el left field, Sammy, que estaba en su<br />
posición de right field, corrió apresuradamente hasta la zona de primera base,<br />
y cuando McGwire terminó de dar su vuelta al cuadro ambos se abrazaron<br />
efusivamente.<br />
La imagen de McGwire levantando a Sammy por la cintura quedó grabada<br />
en la mente de todos. McGwire había empatado el record, y Sosa,<br />
coincidencialmente, estaba allí para felicitarle.<br />
El ambiente tuvo especial significado debido a que Sammy había decidido,<br />
dos meses antes, no disputar con McGwire la posibilidad de romper la marca.<br />
Desde que empezó «la batalla», Sammy siempre dijo que McGwire «es el<br />
hombre, el que tiene mas chance. Yo me contentaré con ayudar a mi equipo<br />
a clasificar», declaró una y otra vez. Eso lo mostró como un atleta fuera de<br />
serie, generoso y de buenos sentimientos.<br />
Le ganó, también, los corazones de los americanos y de todo el Continente.<br />
McGwire finalmente disparó el Hr. 62 al día siguiente ante Steve Trachsell y<br />
delante de Sammy. Estaban en San Luis, hogar de los Cardenales y de McGwire.<br />
La ceremonia se repitió, sin problemas.<br />
De su lado, el toletero de los Cachorros cumpliría sus metas al día siguiente<br />
del Hr. 60, es decir el 13 de septiembre.<br />
En esa fecha, Sammy disparó dos cuadrangulares, los números 61 y 62,<br />
rompiendo también la marca de Maris.<br />
El mundo deportivo, y no deportivo, llegó a la locura.<br />
Todavía faltaba mucho más, pues el mes apenas estaba en su día 13.<br />
Después de ahí, McGwire continuó en ruta hacia el record de 70 jonrones.<br />
Produjo uno en cada juego de los días 15, 18, 20, y 25, disparó 2 el día 26<br />
ante Montreal y 2 el día 27 , también frente a Montreal. Los últimos 5 los<br />
produjo en una serie de 3 juegos ante los Expos.<br />
Por ironía del destino, el manager de Montreal era el dominicano Felipe<br />
Alou, quien había declarado que sus pitchers lanzarían en forma normal a<br />
McGwire. Felipe dejó bien claro, aunque no lo dijo con esas palabras, que no<br />
entorpecería el espectáculo.<br />
SAMMY SOSA.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
380<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
381<br />
¿Qué pasó con Sammy Luego de sus 2 jonrones del día 13, produjo su número<br />
63 el día 16 en San Diego. Pero hubo un largo trecho y el 64 y 65 llegaron el día<br />
23 en Milwaukee, frente a otro criollo, Rafael Roque y Ron Henderson.<br />
El número 66, su último de la campaña, salió de su bate el 25 de septiembre<br />
ante José Lima, de Houston, y ahí sucedió algo jocoso.<br />
Para esa fecha, McGwire tenía 65, es decir que estaban empatados. Cuando<br />
Sammy dio el número 66 se colocó de líder, pero eso duró solamente 45<br />
minutos. Transcurrido ese período, McGwire disparó su 66 en el partido ante<br />
los Expos.<br />
En la última serie de los Cachorros, el dominicano se fue en blanco, mientras<br />
McGwire avanzó hacia los 70 jonrones.<br />
Chicago clasificó, McGwire ganó la competencia, y Sammy el corazón de<br />
todos. Tanto así, que posteriormente a Sammy le dieron el premio de Jugador<br />
Más Valioso de la Liga Nacional.<br />
(Otro latino, el boricua Juan Igor González, lo ganó en la Americana).<br />
Sammy Sosa, el niño que apodaban Maiky, se había transformado en un<br />
ídolo casi mundial.<br />
Ya el dinero no era problema, doña Mireya no tenía que ser rifera ni lavar<br />
ni cocinar para otros. La meta estaba cumplida.<br />
OTROS LOGROS<br />
Mirando hacia atrás, Sosa y su familia no podían creer que había llegado<br />
tan lejos. Cuando firmó con Texas en 1985 empezó a viajar a las menores y<br />
enfrentar el duro trabajo.<br />
Jugó un año clase A, otro en doble A, y estando en este circuito fue subido<br />
al equipo mayor en 1989. Allí se encontró con Julio César Franco, otro producto<br />
de los suelos cañeros y polvorientos de Consuelo.<br />
La presencia de Franco y sus consejos lo ayudarían mucho.<br />
Pero Sammy regresó a las menores al año siguiente, y desde allí lo cambiaron<br />
a los Medias Blancas de Chicago.<br />
Visitó al equipo Vancouver, en Canadá, triple A de los Medias Blancas,<br />
hasta que consiguió un puesto en el equipo mayor.<br />
Su futuro, desde luego, no estaba en ese lado de la ciudad. No en el Comiskey<br />
Park.<br />
Estaba del otro lado, en Wrigley Field, y hacia allá lo enviaron los Medias<br />
Blancas en marzo de 1992 en un intercambio por su compatriota y compueblano<br />
George Bell.<br />
Bell tenía especial significado para Sammy pues había sido el primer dominicano<br />
en obtener el premio de más valioso en liga mayor en 1987 con los<br />
Azulejos de Toronto. Bell tuvo 47 jonrones y 134 remolcadas.<br />
Así que se ambientó con los Cubs y su penosa historia de no ganar una<br />
serie mundial desde 1908.<br />
Su real producción inició en 1993 cuando pudo combinar el 30-30 en cuadrangulares<br />
y en robo de bases. Eso lo repetiría dos años más tarde, antes de<br />
ingresar a su gran campaña de 1998.<br />
El propio Sosa cuenta la gran influencia que ejerció el entrenador Jeff Pentland,<br />
un especialista en varios deportes que le cambió totalmente su técnica<br />
de bateo. Pentland lo motivaría para el estudio de la técnica y la práctica<br />
incesante, la disciplina en el trabajo.<br />
En el ínterin, Sosa siempre visitaba San Pedro en la época de invierno.<br />
Obsequiaba útiles y dinero a sus antiguos compañeros del parque Duarte, incluso<br />
a aquellos que ya eran hombres y que fueron limpiabotas.<br />
En lo personal, en 1991 se había casado con su esposa Sonia, una bella<br />
mujer que laboraba como animadora de la televisión dominicana. Kenia fue<br />
su primera hija, y luego nacerían otros tres niños en los años siguientes.<br />
Compró nueva casa en Santo Domingo, apartamentos en Miami y Chicago,<br />
y hasta una villa en Casa de Campo, La Romana.<br />
En el campo de juego, la batalla ante McGwire tuvo una segunda edición<br />
en1999 cuando también asombraron al mundo deportivo.<br />
Se mantuvieron en una lucha todo el año. Sammy finalizó segundo otra
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
382<br />
vez con 63, mientras McGwire repetía sus grandes números volando la cerca<br />
en 65 ocasiones.<br />
En el 2000, sin embargo, hubo un cambio radical. McGwire de repente se<br />
vio afectado de lesiones en una rodilla, y la visión se le escapó. No veía bien<br />
los lanzamientos, hecho que fue atribuido al consumo de sustancias suplementarias<br />
prohibidas (androlona), que el propio jugador había confesado previamente.<br />
Ese año, McGwire disparó 32 jonrones pues apenas participó en 89 partidos.<br />
Sammy dio 50, conquistando, irónicamente, el liderato de la liga, su primero.<br />
En el 2001, los problemas de salud de McGwire se mantuvieron, y actuó en 97<br />
juegos. Tuvo 29 jonrones para totalizar 583 de por vida. No regresó para el 2002.<br />
Ese año, a Sammy le fue muy bien. Retornó a la mágica cifra de los 60<br />
pegando 64, convirtiéndose en el primer y único jugador con tres campañas<br />
de al menos 60 cuadrangulares.<br />
Sin embargo, Sammy fue tan solo parte del show ese año. Barry Bonds se<br />
presentó rejuvenecido con una temporada de 73 jonrones, y todos se quedaron<br />
con la boca abierta.<br />
Bonds bajaría a 46 en el 2002 fruto de haber recibido 198 bases por bolas,<br />
rompiendo su propio record del año anterior cuando recibió 177.<br />
Sosa disparó 49 cuadrangulares y fue premiado con su segundo liderato.<br />
El 2003 fue especial para el dominicano. Un problema de salud con la uña<br />
del dedo grande del pie derecho se combinó con un bate roto al cual le<br />
descubrieron corcho, y Sammy perdió más de un mes de la temporada.<br />
El bate encorchado causó gran revuelo, Sammy admitió que era un bate que<br />
utilizaba en las prácticas y en algunas ocasiones, y que había sido un error usarlo<br />
en esa oportunidad, la noche del 3 de junio. Pidió excusas, lo sancionaron con<br />
7 juegos y estuvo fuera de junio 11 a junio 17. El árbitro principal, que decretó<br />
la falla, fue Tim McClelland.<br />
Empero, la oficina del comisionado sometió a rayos x unos 25 bates que él<br />
había utilizado anteriormente y que descansaban en el museo de Coopers-<br />
EN EL 2004<br />
SAMMY SOSA INGRESÓ<br />
AL SÉPTIMO LUGAR EN<br />
JONRONES DE TODOS<br />
LOS TIEMPOS.<br />
town y en el propio Wrigley Field, como recuerdos de sus hazañas. En ningún<br />
otro bate se encontró irregularidad.<br />
Sammy finalizó con 40 jonrones, pero ya había ingresado al club de los 500.<br />
Empezó esa temporada con 499, y su número 500 lo disparó el 4 de abril en<br />
Cincinnati, ante el derecho Scott Sullivan. Bonds finalizó con 45, y Jim Thome<br />
fue el líder de jonrones de la liga con 47.<br />
El resto es asunto de seguir avanzando en la lista de los mejores jonroneros<br />
de todos los tiempos.<br />
Para agosto del 2004, Sosa había pasado a Reggie Jackson, en el 8vo. puesto<br />
de por vida con más de 563 cuadrangulares. Había dejado atrás nombres tan<br />
famosos como Ted Williams, Willie McCovey, Mickey Mantle, Mike Schmidt.<br />
Su gran producción jonronera en el período de 5 años (1998-2002) le había<br />
facilitado establecer algunos records.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
384<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
385<br />
Sus 292 jonrones en dicho período representaron la cifra más alta para<br />
cualquier jugador en la historia, aparte de ser el único con 3 temporadas con<br />
más de 60.<br />
En el 2003 se apoderó del record de más cuadrangulares para el equipo de<br />
los Cachorros, que estaba en poder de Ernie Banks (512).<br />
- Sus 4 temporadas con más de 50 jonrones lo ubican junto a Mark McGwire<br />
y Babe Ruth, ambos con 4 también, en un grupo especial.<br />
- Posee la marca de ambas ligas para más jonrones en un período de 5 años<br />
(292), para 6 años (328), para 7 años (368) para 8 años (404), y para 9 años<br />
(429).<br />
- Suma 8 temporadas seguidas con más de 100 empujadas, formando parte<br />
de un grupo exclusivo junto a los inmortales Mel Ott y Willie Mays.<br />
-En 1998 impuso nuevo record de más jonrones para un mes con 20, en junio.<br />
-Es el único miembro de los Cachorros en combinar el 30-30 (jonrones y robos<br />
de bases, es decir velocidad y poder), lo cual materializó dos veces, 1993 y 1995.<br />
- Junto a McGwire, fue electo El Hombre del Año de 1998 por Sports<br />
Illustrated y The Sporting News.<br />
-En 1998 recibió el Premio Roberto Clemente como Hombre del Año<br />
elegido por Major League Baseball.<br />
- Fue electo el Más Valioso del tour de las Grandes Ligas que visitó Japón<br />
en 1998 bateando de 24-12, para .500, con 3 jonrones y 9 impulsadas.<br />
- En 1999 fue electo en el Equipo del Siglo de los Cachorros.<br />
- En junio 8 del 2003 consiguió el hit 2000 de su carrera, un sencillo ante<br />
el mexicano Juan Acevedo, de los Yanquis.<br />
El dinero ha abundado en forma que ellos nunca sospecharon.<br />
Cuando firmó con Texas, el equipo mayor en 1989, ganó 68 mil dólares.<br />
El peso dominicano para ese entonces estaba al 9 por 1.<br />
Los Cachorros le pagaron 2.9 millones en 1994, 5.5 millones en 1997, 9<br />
millones en 1999, 12 millones en el 2001, y 16 millones en el 2004.<br />
Ya la miseria es parte de la historia de la familia. Como lo fue el alimentarse<br />
con la caña cuando no aparecía ninguna otra cosa.<br />
Maiky es otro hombre, tiene una inmensa fortuna, mansiones, carros, propiedades,<br />
fama y gloria.<br />
¡Ay! si lo viera ahora la partera que lo trajo al mundo la tarde del 12 de<br />
noviembre de 1968 en una pobre casita en los cañaverales del Ingeniero Consuelo,<br />
de San Pedro de Macorís.<br />
Seguro lloraría de alegría.<br />
BÉISBOL IGUAL A DINERO<br />
Es probable que uno de cada mil jugadores que ingresan al béisbol tenga<br />
tantos logros como Sammy Sosa. O uno en un millón.<br />
Mireya Sosa y toda su familia se alegran de que haya sido su hijo uno de los<br />
escogidos.
PEDRO MARTÍNEZ<br />
PEDRO MARTÍNEZ<br />
GANADOR DE TRES<br />
PREMIOS CY YOUNG.<br />
Cuando Alex Rodríguez firmó su histórico contrato de 252 millones de<br />
dólares por 10 años con los Vigilantes de Texas en el invierno del año 2001,<br />
los norteamericanos se sintieron maravillados.<br />
Algunos de ellos, aplastados. No concebían tanto dinero para un solo atleta.<br />
Los dominicanos también se maravillaron.<br />
Sentían orgullo de que un pelotero descendiente de su país, como Alex,<br />
fuese el afortunado. Pero, justo es decirlo, ya la fanaticada dominicana había<br />
atravesado por ese tipo de sentimiento años atrás.<br />
Fue en noviembre de 1998 cuando otro criollo, Pedro Martínez, se convirtió<br />
en el jugador mejor pagado de las Grandes Ligas. El contrato de ese entonces fue<br />
de 75 millones por 6 años, y Boston lo anunció con bombos y platillos. Había,<br />
incluso, una opción para un 7mo. año por 17.5 millones (2004), la cual fue ejercida<br />
por el club.<br />
Boston tenía razones de sobra para la algarabía pues había conseguido a<br />
quien sería el mejor lanzador del negocio en los siguientes años.<br />
Tan bueno, diríamos, que en un período de 5 años logró 3 premios Cy<br />
Young, que galardona al mejor lanzador de cada temporada. Pedro consiguió<br />
el primero antes de llegar a Boston, en 1997 con los Expos de Montreal.<br />
PEDRO MARTÍNEZ
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
388<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
389<br />
Con los Medias Rojas ganó su segundo en 1999 e inmediatamente en el<br />
2000 un tercero. Es decir, en 4 años se había quedado con 3 premios Cy Young,<br />
y esas eran palabras mayores.<br />
Además, en los siguientes años sentaría cátedras del buen lanzar. En cinco<br />
ocasiones sería el líder de efectividad de la liga, y ha mantenido, desde entonces,<br />
un promedio de ganados y perdidos por encima de los 700, el número uno<br />
en la historia del juego.<br />
¿Quién era este joven lanzador, de apenas 175 libras y 5 pies 11 pulgadas<br />
Cabe decir que en principio Pedro era identificado como el hermano menor<br />
de Ramón (Martínez), quien estaba abriéndose pasos firmes con los Dodgers<br />
de Los Ángeles.<br />
En los años siguientes, Ramón sería un pitcher de sobrada calidad. Ganó<br />
20 juegos en 1990, tiró un juego sin hit ni carrera a Florida en 1995 y ponchó<br />
18 bateadores a Atlanta en un partido de 9 innings.<br />
Frente a esas credenciales, no era difícil presentarse en sociedad como el<br />
hermanito menor. Pero no se trataba de eso. Pedro avanzaría con sus propios<br />
recursos, y se elevaría tan alto como para dejar atrás a su propio hermano. Los<br />
hechos sucederían de otra forma.<br />
Pedro fue firmado en 1988, y jugó sus dos primeros campeonatos en la liga<br />
de verano de República Dominicana. Luego, por méritos propios, dio el salto<br />
a las ligas menores norteamericanas.<br />
Venía de un ambiente familiar roto y pobre. Su madre, Leopoldina Martínez,<br />
era nativa de Hato Mayor y había venido a Santo Domingo a hacer labores<br />
domésticas. Eso incluía los trabajos de lavado y planchado de ropa para<br />
conseguir un dinerito.<br />
Su padre, Paulino Jaime, era un personaje especial. Se ganaba la vida en<br />
calidad de vigilante, primero en el gobierno y luego en casas privadas. En uno<br />
de esos trabajos conoció a la que sería su esposa.<br />
Vivían en la parte alta de la ciudad (Ensanche Capotillo), y allí nacieron<br />
los dos primeros hijos, Ramón y Luz María. Pero luego se mudaron a Manoguayabo,<br />
un sector pobre en las afueras de Santo Domingo, donde vendrían<br />
otros hijos, uno de ellos Pedro.<br />
Paulino Jaime era un gran aficionado al béisbol, era pitcher y según confiesan<br />
quienes lo vieron lanzar en el propio Manoguayabo, tenía mucha calidad.<br />
Algunos familiares atribuyen a Paulino la calidad heredada tanto de Ramón<br />
como de Pedro. (Un tercer hermano, Jesús, fue firmado en los años 90,<br />
pero no pudo triunfar. Es zurdo).<br />
Después, sucedería lo que ocurre en muchos hogares. El matrimonio se<br />
desbarató, y cada quien tomó su rumbo, pero eso no alejó a Pedro de su padre.<br />
Ni mucho menos a Ramón, pues ambos se mantuvieron atendiendo sus<br />
problemas de salud en la vista. Tanto Leopoldina como Paulino formarían<br />
nuevo hogar, cada quien por su lado.<br />
De ese ambiente salió Pedro hacia el estrellato.<br />
Cuando los Dodgers lo firmaron en 1988 varias personas lo tomaron bajo<br />
su padrinazgo. Primero, el jefe de scouts de los Dodgers, Rafael Ávila, con<br />
quien Pedro no mantendría una relación muy amistosa en los siguientes años.<br />
PEDRO MARTÍNEZ LLEGÓ A<br />
BOSTON EN 1998.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
390<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
391<br />
Pedro era de temperamento fuerte y rebelde. Ávila quería disciplina.<br />
Y después, con Eleodoro Arias, antiguo pitcher amateur, y Elvio Jiménez,<br />
ex jardinero de béisbol profesional y coach del Licey. Con ellos dos procreó y<br />
mantuvo una estrecha relación, incluso luego de haber triunfado.<br />
Estuvo un par de años más en las menores, antes de ser subido a las Grandes<br />
Ligas en 1992. Su relación con el capataz de los Dodgers, Tom LaSorda, y<br />
con el gerente general Fred Claire, resultó también infortunada.<br />
Con los Dodgers fue relevista intermedio, ganando 10 con 5 derrotas en<br />
1993 y efectividad de 2.61. Pedro tenía mucho en la bola, en cualquier liga<br />
que lanzaba ponchaba más que innings lanzados. Ese año ponchó 119 en 107<br />
innings, pero los Dodgers parecían no darse cuenta del diamante que tenían<br />
en sus manos. Al final de esa temporada se quedaron sin segunda base, y fueron<br />
al mercado a buscar. Encontraron en Montreal a Delino Deshields, realizando<br />
el cambio uno por uno en noviembre 19 de ese mismo año.<br />
Para esos días, ya estaba en marcha un enfrentamiento verbal entre Pedro,<br />
La Sorda, y los demás jerarcas de los Dodgers.<br />
La decisión de cambiarlo se produjo porque la organización no confiaba en<br />
Pedro como pitcher abridor. Decían que con su baja estatura y sus pocas libras<br />
no tendría futuro como pitcher abridor.<br />
La denuncia la haría el propio jugador. Y él mismo se encargaría, en los<br />
siguientes años, de desmentirla por completo.<br />
En Montreal se encontró un nuevo amigo, que sería como un padre por la<br />
gran confianza que le dio. Su nombre, Felipe Alou, manager de los Expos<br />
desde el año anterior.<br />
A partir del 94, Pedro fue pitcher abridor para los Expos. Fue aprendiendo<br />
y superándose hasta toparse con su primera gran campaña, 1997, con record<br />
de 17-8, y 1.90 de efectividad, líder de la liga.<br />
Pero lo que le dio forma a su gran actuación fueron 305 ponches en 241.1<br />
entradas. En promedio, tuvo 11.4 ponchados por cada 9 innings. Impactó al<br />
mundo del béisbol ganando el premio Cy Young de la Nacional.<br />
Impactó al mundo dominicano pues era el primer pitcher criollo en tener<br />
ese reconocimiento. Había detrás mucha frustración con Juan Marichal, a<br />
quien nunca le dieron el premio a pesar de su brillante carrera en la cual ganó<br />
más de 20 juegos en 6 ocasiones.<br />
Cuando vino al país le hicieron un recibimiento de héroe y no encontró<br />
espacio para los cientos de homenajes que le rindieron.<br />
Como siempre ocurría en esos tiempos, Montreal no tenía dinero para pagarle<br />
y debía cambiarlo antes de que llegara la agencia libre. El podía estar<br />
otro año con los Expos, pero era preferible, para esa franquicia, conseguir<br />
personal joven y dejar ir a su estelar lanzador.<br />
De esa manera se fue para Boston con su gran contrato. El negocio fue<br />
pactado en noviembre 18 de 1997, y los Expos recibieron 2 lanzadores jóvenes,<br />
Carl Pavano y Tony Armas Jr., venezolano.<br />
Pedro llegó a un club con una gran presión. La última vez que había ganado<br />
una serie mundial fue 1918, mientras sus vecinos, los Yanquis, eran frecuentes<br />
campeones.<br />
Dos años después de ser campeones, en 1920, Boston vendería a Babe Ruth<br />
a los Yanquis de New York, cambiándole el rostro al béisbol y a la franquicia.<br />
Después de ese cambio, Ruth transformó el béisbol con sus jonrones –«Ruth<br />
inventó el jonrón», es la frase–. Y los Yanquis ganarían 26 coronas mundiales<br />
desde entonces. Boston no volvió a ganar hasta el 2004.<br />
Es decir que nació, también, la manida frase de que los Medias Rojas estaban<br />
marcados con «La Maldición del Bambino».<br />
En Boston, Pedro estaría involucrado en esa leyenda, a veces para mal, a<br />
veces para bien.<br />
Sus batallas contra los Yanquis se convirtieron en enfrentamientos épicos.<br />
A veces los vencía, como aquella vez de septiembre 10 de 1999 cuando les<br />
lanzó juego de 1 hit con 17 ponches.<br />
A veces caía, y los Yanquis han sido el equipo más difícil para Pedro desde<br />
su llegada a la Liga Americana.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
392<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
393<br />
PEDRO MARTÍNEZ<br />
HA GANADO EN<br />
DOS OCASIONES MÁS<br />
DE 20 JUEGOS.<br />
En una oportunidad, en medio de la efervescencia de ambos clubes, Pedro<br />
se refirió al Bambino diciendo que podían incluírlo en la alineación, que<br />
para él no habría problema.<br />
Lo dijo en tono despectivo, y eso cayó muy mal en Nueva York encendiendo<br />
más la mecha. Pero no se trataba de hablar.<br />
Pedro se hizo gigante con Boston. En su primer año tuvo marca de 19-7 y<br />
2.89, y en los dos años siguientes estuvo superbo.<br />
En 1999 ganó la triple corona del pitcheo con 23-4 y fue líder de efectividad<br />
con 2.07, ponchando 313 en 231.1 innings, cifras extraordinarias.<br />
Su porcentaje de ponches subió a 13.2 por cada 9 innings. Obtuvo su<br />
segundo Cy Young.<br />
Y repitió con un tercer premio en el 2000 cuando finalizó con 18-6, y<br />
bajísima efectividad de 1.74, también el primero de la liga.<br />
La temporada del 2001 fue una espina en su carrera pues molestias físicas en<br />
el hombro derecho le impidieron actuar de manera normal y apenas tuvo 7-3,<br />
sometiéndose a una intensa preparación física. Quería evitar una operación.<br />
Regresó en el 2002 con 20-4 en una demostración de que su calidad estaba<br />
bien viva. Ese año se generó una gran disputa pues perdió cerradamente el Cy<br />
Young a manos de Barry Zito, de Oakland.<br />
Cuando comenzó la campaña del 2004, su record de 166 victorias, 67<br />
derrotas, le otorgaba un promedio de 712, el número uno de por vida para<br />
lanzadores con más de 200 decisiones.<br />
Tenía 2,426 ponchados en 2,079 innings, y ya le había pasado a Juan Marichal<br />
entre los dominicanos. (Juan finalizó con 2,303).<br />
También, fue 5 veces líder de efectividad y 3 veces líder de ponches.<br />
Una carrera excelsa, una lucha permanente contra aquellos que nunca<br />
creyeron en sus oportunidades de triunfo por su contextura física.<br />
En lo personal, ha preferido mantener su vida a discreción y secreto absolutos.<br />
Nunca ha dicho públicamente si alguna vez se ha casado ni cuantos<br />
hijos tiene, pidiendo en reiteradas ocasiones que le respeten esa parte.<br />
Pedro El Grande le pusieron hace mucho al muchacho de Manoguayabo, y<br />
lo ha demostrado con creces en el terreno de juego. Ha sido uno de los mejores<br />
de todos los tiempos.
ALEX RODRÍGUEZ<br />
O EL CHICO PERFECTO<br />
ALEX RODRÍGUEZ<br />
FIRMÓ EN EL 2001<br />
EL CONTRATO<br />
MÁS RICO DE<br />
GRANDES LIGAS.<br />
El mundo del béisbol se estremeció de arriba abajo en el invierno del 2000<br />
cuando el equipo Vigilantes de Texas anunció la firma de un acuerdo con el<br />
jugador Alex Rodríguez.<br />
El período era por 10 años y la suma involucraba 252 millones de dólares,<br />
un contrato tan sólo soñado por una estrella de cine.<br />
Pero allí estaba Tom Hicks, el dueño de Texas, mostrando todo su orgullo al<br />
firmar a quien se señalaba como el jugador más completo de las grandes ligas de<br />
béisbol en ese instante. Era, además, el más codiciado agente libre que se había<br />
presentado en mucho tiempo.<br />
Alex había cumplido su estadía obligatoria de 6 años con los Marineros de<br />
Seattle, el club que lo seleccionó como el pick número uno en junio de 1993,<br />
cumpliendo su sueño de ser atleta profesional.<br />
Pero Seattle no tenía dinero para pagarle lo que valía. De hecho, ellos<br />
habían estado dejando ir lo mejor de la escuadra cuando cambiaron a su estelar<br />
pitcher Randy Johnson 2 años antes.<br />
También estaban en planes de salir de la otra estrella, el jardinero Ken<br />
Griffey jr, lo cual harían un poco más adelante.<br />
En Seattle la vida no había sido tan mala.<br />
ALEX RODRÍGUEZ.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
396<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
397<br />
En el terreno de juego, desde que Alex llegó esporádicamente en 1994, el<br />
equipo había estado en pos-temporada en 3 oportunidades.<br />
Cuando empezó a jugar a tiempo completo en 1996, había logrado un título<br />
de bateo y otros honores. La fanaticada lo trataba bien, y el dinero estaba<br />
subiendo.<br />
Cuando se cumplieron los 6 años quiso probar en la agencia libre. Las pujas<br />
por contratarlo fueron muchas, y Texas se quedó con el mejor jugador.<br />
Irónicamente, las cosas no fueron bien para Texas. En lo personal, en sus<br />
tres primeros años, Alex tuvo las mejores estadísticas de su vida de jugador.<br />
Fue líder jonronero de la liga por tres años seguidos, lo cual no era común<br />
y apenas el tercer bateador en lograrlo desde 1932. (Sólo Harmon Killebrew,<br />
de Minnesota, en1962-64, y Griffey Jr., con Seattle, 1997-99).<br />
Se convirtió en el short stop de más jonrones en una campaña, superando<br />
la vieja marca de Ernie Banks, con 47, establecida en 1950. Eso lo hizo en su<br />
primer año en Texas, cuando disparó 55.<br />
En la defensa finalmente rompió el mito de que era más bateador que<br />
defensivo y obtuvo 2 guantes de oro como el mejor short de la liga, el 2002 y<br />
el 2003. El venezolano Omar Vizquel había ganado el Guante de Oro de la<br />
Americana por 9 años corridos.<br />
Había, sin embargo, una espina que dolía mucho, y de la cual él no era<br />
culpable. Texas había quedado en el sótano de su división en sus tres años allí,<br />
y eso molestaba. Algo había que hacer, y no estaba en sus manos. Fue el propio<br />
dueño del club, el señor Hicks, quien tomó la iniciativa.<br />
En marzo del 2004 Rodríguez fue transferido a los Yanquis de Nueva York,<br />
el más costoso y completo equipo de las Grandes Ligas. Texas recibió al dominicano<br />
Alfonso Soriano, y seguiría pagando una parte considerable del salario<br />
de Alex. Por demás, los Yanquis era el club de más coronas en toda la historia,<br />
el de mayor tradición.<br />
Es decir, Alex finalmente llegó al equipo de su ciudad natal, Nueva York,<br />
pues allí había nacido en julio 27 de 1975. Hasta ese instante todo encajaba.<br />
Tenía logros personales óptimos, era el mejor pagado y estaba en el mejor<br />
equipo de la actualidad, el club de más tradición ganadora: los Yanquis.<br />
Había sorprendido a todos otra vez cuando aceptó moverse a la tercera<br />
base, dejando su antigua posición de short stop, en la cual se había ganado 2<br />
guantes de oro corridos.<br />
Derek Jeter, su amigo de los primeros años en Grandes Ligas, continuaría<br />
en la posición 6 de los Yanquis y Alex pasaría a la famosa «esquina caliente».<br />
Craig Nettles, un antiguo jugador estrella de la posición, fue llamado por<br />
los Yanquis para instruir a Alex durante los entrenamientos. Para que le enseñara<br />
los secretos de un buen tercera base.<br />
Los retos en los Yanquis eran variados y relevantes. No solo triunfar en su<br />
nueva posición. También estaba el asunto de ayudar al equipo a seguir siendo<br />
ganador de su grupo, lo cual había hecho por 6 años consecutivos. Ayudar a<br />
llevarlo de nuevo a pos-temporada, posiblemente a la serie mundial. Otro reto;<br />
en ese instante, Alex había tenido 3 campañas corridas en Texas con más de 40<br />
cuadrangulares (52, 57 y 47), y en cada una de ellas había sido líder de la liga.<br />
ALEX RODRÍGUEZ<br />
FIRMA SOUVENIRS.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
398<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
399<br />
En Nueva York, ningún bateador derecho había disparado 40 jonrones<br />
desde que Joe DiMaggio tuvo 46 en 1937. El Yankee Stadium es un parque<br />
hecho para zurdos, no precisamente para bateadores derechos.<br />
El desafío y los retos estaban presentes de nuevo en la vida del joven jugador<br />
de 29 años de edad.<br />
DOMINICANO POR EXCELENCIA<br />
Alex nació en Nueva York la noche del 27 de julio de 1975, específicamente<br />
en un hospital de Manhattan.<br />
Su padre, Víctor Rodríguez, y su madre Lourdes Navarro, habían emigrado<br />
allí cada cual por su lado buscando lo que todo inmigrante busca: mejorar su<br />
nivel de vida. Víctor era nativo de San Juan de la Maguana, y allí se había<br />
destacado como un buen receptor amateur. Incluso jugó un buen softbol.<br />
Víctor y Lourdes se conocieron en Santo Domingo, pero se casaron en<br />
Nueva York. Luego del matrimonio, Víctor trabajaba en una tienda de zapatos.<br />
Lourdes se levantaba cada día a las 4 de la mañana para tomar tren e irse a la<br />
General Motors. Trabajaba en una línea de ensamblaje.<br />
Cuando el niño Alex fue creciendo, su padre le regaló un bate plástico de<br />
jugar béisbol. Fue la primera herramienta de béisbol que conoció el pequeñín.<br />
Cuando sus padres reunieron algún dinero decidieron retornar a Dominicana<br />
y así lo hicieron. Se instalaron en un vecindario cercano al Malecón,<br />
por el kilómetro 7 de la Avenida Independencia. Alex tendría 4 años y sus<br />
padres se dedicaron al negocio de farmacia. Habían otros dos hermanos.<br />
En Santo Domingo, el niño Alex fue creciendo en un ambiente de juego y<br />
asistía a clases. A los 7 años, el negocio de la familia no estaba bien, ni tampoco<br />
las relaciones matrimoniales de sus padres. Decidieron retornar a Estados<br />
Unidos, pero esta vez cambiaron de rumbo. Miami fue el nuevo destino.<br />
Viviendo en la ciudad de Miami apareció una mancha en la vida de la<br />
familia. Su padre decidió mudarse solo a Nueva York, prometiendo a su hijo<br />
regresar pronto.<br />
Nunca volvió, y eso quedaría grabado en la mente del pequeño Alex, que<br />
para ese tiempo contaba 8 años de edad.<br />
«Nunca pude entender cómo un padre puede abandonar a su familia. Quizá<br />
algún día pueda verlo y él me lo pueda explicar», diría Alex en una autobiografía,<br />
ya adulto.<br />
Doña Lourdes fue padre y madre. Trabajaba de mesera en un restaurante<br />
para mantener a sus hijos. Narra Alex que una noche, su madre llegó contenta<br />
pues había recibido muchas propinas. Tiró dólares y monedas encima de la<br />
mesa para que Alex contara el dinero. Había 40 dólares, una suma considerable<br />
que asombró al pequeño.<br />
Después la vida se hizo rutinaria. Se acostumbraron a la ausencia del padre<br />
y todos se dedicaron al estudio y al trabajo. Doña Lourdes trabajó fuerte para<br />
levantar a los pequeños.<br />
Las puertas al béisbol se abrieron por gravedad. Había cerca una escuela<br />
que tenía un buen programa de béisbol para jóvenes, dirigido por Juan Diego<br />
Arteaga, de descendencia cubana. Alex cuenta que iba todos los días a ver las<br />
prácticas y los juegos.<br />
Un día faltó el catcher, el señor Arteaga le preguntó si quería jugar y si<br />
podía hacerlo de receptor, y aceptó gustoso. Ahí se entabló la relación que<br />
cambiaría su vida.<br />
Se hizo amigo íntimo del hijo de Arteaga, llamado J.D., quien también<br />
jugaba béisbol. Más adelante conocería a Eddy Rodríguez, quien también dirigía<br />
un programa de béisbol y quien sería su coach y consejero.<br />
Su amigo de toda la vida.<br />
Su carrera de beisbolista tomó forma en Westminster Christian HighSchool.<br />
Allí fue donde aprendió a jugar el short, a fortalecer su cuerpo y a<br />
batear. Poco a poco, se convirtió en una estrella que traspasó los límites locales.<br />
En esos años, recibió un duro golpe pues el señor Arteaga falleció de un<br />
infarto. Eso lo unió más a su hijo J.D.<br />
Se convirtió en una estrella. Fue líder de su equipo en los campeonatos
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
401<br />
nacionales de preparatoria, y ya los scouts de las distintas universidades le<br />
echaban el ojo. También los de Grandes Ligas.<br />
En 1992 formaba parte del equipo nacional júnior, un honor reservado<br />
para los mejores.<br />
Tan rápido había sido su desarrollo que ni siquiera lo dejaron entrar al<br />
College. Al finalizar la high school estaba inscrito en el draft amateur de<br />
Estados Unidos, siendo electo por los Marineros como el número uno. Estábamos<br />
en junio de 1993.<br />
Antes de eso, el señor Arteaga lo había hecho miembro de Boys and Girls<br />
Clubs of Miami, la organización juvenil que lo acogería por siempre.<br />
Fue miembro del equipo nacional júnior, y estaba en México de gira cuando<br />
lo sorprendió el huracán Andrews, que devastó la ciudad de Miami. Pasó<br />
tres días sin tener comunicación con su familia.<br />
ALEX RODRÍGUEZ<br />
EL DÍA DE SU<br />
PRESENTACIÓN EN EL<br />
YANKEE STADIUM.<br />
También, como parte del programa escolar, había jugado fútbol americano<br />
y baloncesto. Sobre todo este último deporte le sigue gustando y lo practica<br />
cuantas veces puede.<br />
EL MILLONARIO<br />
Justo es decirlo: Alex Rodríguez no tuvo el origen tradicional del pelotero<br />
dominicano, cargado de miserias.<br />
No fue favorecido por un ambiente de abundancia, pero el hecho de haber<br />
nacido en Nueva York y que sus padres tuvieron un nivel cultural adecuado<br />
le facilitó su niñez. Es probable que las mudanzas de viviendas, y la partida<br />
del padre cuando tenía 8 años, hayan sido sus principales obstáculos.<br />
De cualquier forma, fue muy agradable la noticia de que se convirtiera en<br />
millonario cuando fue escogido número uno el 3 de junio de 1993. El dinero<br />
grande llegaría de una vez.<br />
Fernando Arguelles, un scout de los Marineros, fue el responsable final de su<br />
recomendación y firma. De hecho, el contrato firmado por Alex implicaba los<br />
tres primeros años y el dinero fue repartido para ser pagado precisamente en<br />
tres años.<br />
En cada uno de esos 3 años recibiría la suma de 442,333 dólares, totalizando<br />
US$1,326,999 dólares.<br />
¿Qué significaba eso Antes que nada, que doña Lourdes podía dejar su<br />
trabajo en el restaurante. Que podía tomarse un respiro en el largo trajinar de<br />
su vida pues incluso venía aquello de «casa propia».<br />
¿El padre Don Víctor estaba ausente en ese instante y tomaría un buen<br />
tiempo, hasta que Rodríguez triunfara en Grandes Ligas, antes de que pudieran<br />
encontrarse de nuevo.<br />
Finalmente eso sucedió y la paz llegó, aunque no involucró a la madre.<br />
Más que todo, el hijo perdonó al padre, que siguió alejado de la familia. Cada<br />
quien por su lado y con nueva pareja.<br />
El contrato también tuvo cláusulas especiales que tenían mucho que ver<br />
con el talento de Alex.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
402<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
403<br />
Obligaba a Seattle a subirlo al equipo mayor en el mes de septiembre de<br />
cada año, incluso el primer año cuando lo enviaron a clase A.<br />
Por esa razón, en las estadísticas aparece que debutó en liga mayor en 1994,<br />
el primer año de su debut en el béisbol organizado.<br />
Su presentación se produjo el 8 de julio en un partido en la ciudad de<br />
Boston. Ese día Alex se fue de 3-0, pero disparó par de hits en el juego del día<br />
siguiente. «Empezó el show para ti», le dijo Griffey jr., la estrella del club.<br />
En ese su primer año sucedió algo bien gracioso. Alex empezó en clase A,<br />
luego lo subieron a doble A, a grandes ligas y antes de finalizar la temporada<br />
Seattle lo devolvió a las menores, pero a triple A. Es decir que visitó los cuatro<br />
niveles en un período de 6 meses.<br />
Cuando Seattle lo subió tenía 18 años de edad, y se convertiría en el más<br />
joven en debutar en los últimos 15 años. Participó en 17 partidos y tuvo<br />
promedio de .204, sin jonrón.<br />
Cuando finalizó la actividad en Estados Unidos, Alex aprovechó para jugar<br />
un poco en la pelota de invierno con los Leones del Escogido. Mostró su<br />
talento en los estadios dominicanos, pero no pudo conectar bien. En 80 turnos<br />
tuvo promedio de .175 y se marchó.<br />
Al año siguiente empezó en Jack Sonville, doble A, hasta que fue llamado<br />
de nuevo, bien entrada la temporada. En 1995 empezó en Calgary, triple A,<br />
pero luego se presentó al equipo mayor en 48 juegos, 5 jonrones y promedio<br />
de .232. Todavía estaba verde, pero solo en apariencia.<br />
Sin embargo, ya Seattle había decidido darle la posición a partir de 1996.<br />
Así se hizo y tuvo una temporada de ensueños, con 358 de promedio, 36<br />
jonrones, 12 remolcadas, 141 anotadas y 54 dobles.<br />
Alex ganó el título de bateo y se dijo, con mucha propiedad, que nunca<br />
jamás tendría otra campaña de estadísticas tan completas. Pero, no era enteramente<br />
así.<br />
El futuro le tenía muchas cosas reservadas. Como sus tres años de líder<br />
jonronero de la liga, todos con Texas.<br />
Su título de jugador más valioso de la Americana en el 2003 con números<br />
de 298 en bateo, 47 Hrs. y 118 remolcadas.<br />
Como sus dos guantes de oro siendo el mejor short stop de la liga 2 años<br />
seguidos. En el 2003, por ejemplo, fue líder en porcentaje de fildeo con 989<br />
cometiendo solo 8 errores.<br />
En el 2003 se ganó el premio Hank Aaron por tercer año seguido, como el<br />
jugador más ofensivo de su liga.<br />
El 2 de abril del 2003 disparó su cuadrangular número 300 ante Ramón<br />
Ortiz, de Anaheim, convirtiéndose en el jugador más joven en la historia de<br />
grandes ligas en llegar a esa cifra (27 años, 249 días). La marca anterior estaba<br />
en poder de Jimmie Fox.<br />
En el 2004 fue el jugador más joven en alcanzar los 350 cuadrangulares,<br />
proeza que estaba en poder de KenGrifey jr. Sus logros particulares en sus<br />
primeras 9 temporadas de liga mayor son excepcionales, acercándose a los 400<br />
jonrones en un período tan corto de 9 años.<br />
Desde su debut a tiempo completo en 1996 ha sido electo seguidamente al<br />
Juego de Estrellas, excepto en 1999. En el 2004, incluso fue escogido en su<br />
nueva posición de tercera base.<br />
Ha seguido el ejemplo de su principal ídolo, Cal Ripken, poniendo una<br />
dedicación extrema en su juego. Dos veces, en el 2001 y 2002, ha sido líder de<br />
partidos jugados llegando al máximo de 162. Fue líder de hits en 1998 con<br />
213, en total de bases en tres ocasiones, en dobles en el ‘98 con 54, en<br />
impulsadas en el 2002 con 142. Su gran producción a la ofensiva no se detiene,<br />
y en su defensa mejora cada día.<br />
TODO PERFECTO<br />
Una vez, cuando Alex empezó a jugar en Seattle en 1995-96, llegó mucho<br />
antes que todo el mundo al estadio…supuestamente.<br />
Encontró a dos compañeros en el cuarto de pesas haciendo preparación<br />
física.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
404<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
405<br />
Fue al terreno de juego y encontró a Edgar Martínez, el boricua, tomando<br />
prácticas de bateo.<br />
Al día siguiente, las prácticas finalizaron a las 4 de la tarde. Alex se quedó en<br />
el estadio y a las 6 salió de nuevo al terreno, y allí vio a Edgar Martínez practicando.<br />
¿Porqué tanto practicar Preguntó Alex a Edgar.<br />
«Es disciplina al trabajo. Sólo la práctica intensa te ofrece resultados buenos»,<br />
le dijo Martínez.<br />
De Cal Ripken aprendió igualmente cosas que marcarían su vida.<br />
«Tan solo tienes que tener disciplina de trabajo y respeto por el juego», le<br />
dijo Ripken un día cualquiera de marzo, previo a un juego de entrenamientos.<br />
Así le hablaban sus ídolos, y aprendió bastante.<br />
Su amigo Derek Jeter era la estrella de los Yanquis, y durante un buen<br />
tiempo se dio la circunstancia de que compartían plenamente. Cuando Alex<br />
iba a Nueva York se hospedaba en su casa. Lo mismo hacía Jeter cuando iba a<br />
Seattle.<br />
Finalmente, ambos se encontraron en el mismo equipo en el 2004.<br />
Alex ha ganado mucho dinero, en el béisbol y en publicidad.<br />
Su contrato de 10 años, firmado con Texas, le reporta en promedio 22<br />
millones por año.<br />
En octubre del 2002, quiso devolver algo de lo ganado haciendo una donación<br />
de 3.9 millones de dólares a la universidad de Miami.<br />
Cada invierno, es anfitrión de una cena anual que recauda fondos para la<br />
organización Boys and Girls Clubs of Miami, de la cual es uno de 3 voceros.<br />
Los otros son Colin Powell y el actor Denzel Washington.<br />
¿De su otro país, República Dominicana<br />
Aparte de su corta estadía cuando era niño, hemos narrado su actuación<br />
con el Escogido en el campeonato 1994-95.<br />
Regresa cada invierno, comparte con los periodistas y hace una que otra<br />
donación, sin muchos fines publicitarios. En Miami tiene la Fundación Alex<br />
Rodríguez.<br />
En el invierno del 2002, además, contrajo nupcias con la señorita Cinthia<br />
Scurtis, nacida en Estados Unidos, pero de padres de origen griego. A ella la<br />
conoció en un gimnasio y esperan su primer hijo para finales del 2004.<br />
Es posible que nunca lo haya imaginado, pero su carrera deportiva se ha<br />
desarrollado en un plano de perfección.<br />
Ha sido un atleta casi perfecto en el campo de juego y también un modelo<br />
para niños y jóvenes fuera del campo.<br />
Tan solo le ha faltado una meta por cumplir, y él lo confiesa en su pequeña<br />
biografía: «Algún día quiero ir al college y graduarme. No sé cómo lo haré,<br />
pero me hago la promesa yo mismo».<br />
Hasta ahora, finales del 2004, Alexander Emmanuel Rodríguez Navarro<br />
ha sido un caso excepcional.<br />
Lo más cerca al Chico Perfecto.
GRUPO ESPECIAL<br />
ALBERT PUJOLS.<br />
MANNY RAMÍREZ<br />
El curso de la temporada de Grandes Ligas 2004 conserva múltiples atractivos<br />
para la afición dominicana e internacional respecto a los jugadores nativos<br />
de Quisqueya.<br />
Ellos forman un grupo especial, y los nombres son muy sonoros. Manny<br />
Ramírez, Miguel Tejada, Vladimir Guerrero, Albert Pujols.<br />
En poco tiempo, algunos, han avanzado un camino de logros y éxitos, y se<br />
proyectan en forma brillante a largo plazo. Ramírez es uno de los más fuertes<br />
y eficaces bateadores que ha tenido el béisbol en los últimos 20 años.<br />
La rapidez de su swing y la fortaleza de su bateo hacia todos lados, lo confirman<br />
como uno de los más finos en el arte de batear.<br />
A los 31 años, Manny ha conseguido un liderato de bateo, un liderato de<br />
carreras empujadas y ha estado presente en 7 juegos de estrellas. Además, se acerca<br />
vertiginosamente a los 400 jonrones, cifra que deberá alcanzar en el 2005.<br />
Manny procede de un humilde barrio de la parte oriental de Santo Domingo.<br />
Se formó como pelotero en la ciudad de Nueva York, donde creció luego de<br />
haberse mudado su familia cuando él tenía algo más de 10 años.<br />
Su centro de desarrollo fue el béisbol de la escuela pública de Washington<br />
MANNY RAMÍREZ.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
408<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
409<br />
Heights. Fue un temible bateador jugando para George Washington High<br />
School, obteniendo galardones año tras año, especialmente en 1989, 90 y 91.<br />
Tantos logros tuvo allí que en 1999 fue introducido al Salón de la Fama de la<br />
Escuela Atlética de Nueva York junto a Bobby Thomson, el lanzador John<br />
Franco, el infielder Shawon Dunston y el baloncelista Nate –Tiny– Archibald.<br />
Fue drafteado por los Indios de Cleveland como selección número 1 en la<br />
ronda 13 de 1991. Luego de pasar por los circuitos menores entre 1991-92, hizo<br />
su debut en Grandes Ligas en la campaña de 1993 mostrando su explosivo bate.<br />
En 1994 tuvo su primera temporada completa, pero es a partir de 1995 que<br />
muestra todo su poder cuando produce 31 jonrones y 107 remolcadas. Después<br />
seguiría en forma estable su progreso.<br />
En 1998 dispara 45 cuadrangulares y 44 al año siguiente, cuando remolca<br />
165 carreras, imponiendo un record para jugadores latinos.<br />
Luego del 2000, Manny prueba la agencia libre y firma con Boston un<br />
extenso contrato de 8 años y 160 millones de dólares. El jovencito de Washington<br />
Heights había escalado alturas mayores.<br />
En el 2002, obtiene el liderato de bateo de la Americana con .349, y lo<br />
acompaña de 33 jonrones y 107 remolcadas.<br />
No sólo es un bateador de poder y un empujador natural. También batea<br />
para altos promedios, y lo prueba con sus .317 de por vida al comienzo del<br />
2004, uno de los mejores entre los jugadores activos. Manny nació en mayo<br />
30 de 1972.<br />
Especialistas lo proyectan con capacidad para hilvanar una carrera de 600<br />
jonrones por su juventud y la fuerza de su bate. El suyo es un talento<br />
excepcional.<br />
ALBERT PUJOLS<br />
Era el invierno del año 2002. Albert Pujols estaba de visita en Santo<br />
Domingo. Los barrios y amigos que visitó les eran familiares.<br />
Los Trinitarios, Villa Mella, Cristo Rey. En esos sectores populares había<br />
desarrollado su niñez y parte de su adolescencia. A mediados de los 90, cuando<br />
tenía 16 años y ya se veían sus condiciones de buen jugador de béisbol, su<br />
familia se movió al estado de Missouri, y el muchacho logró una beca de estudios<br />
en Maple Woods College, en Kansas City.<br />
En la liga escolar fue un destacado atleta, tanto que en poco tiempo, en<br />
1998, se graduó en Fort Osage High School, en la comunidad Independence,<br />
en el mismo estado. Dos veces ganó honores como el mejor beisbolista escolar<br />
en Missouri. La plataforma estaba montada y los Cardenales de San Luis<br />
lo escogieron y firmaron en la ronda 13 del draft de 1999.<br />
¿Qué pasó con Alberto Pujols en liga menor<br />
En el 2001 jugó clase A, doble A y un poco de triple A, especialmente en los<br />
play off. El sistema de las menores de los Cardenales lo movió por todos sus<br />
niveles. Sorpresivamente, cuando llegaron los entrenamientos de primavera del<br />
2001 Pujols fue invitado pues estaba en roster de 40. Tan solo había paseado un<br />
año por las menores, cuando la generalidad de los jugadores lo hacen por 3 y 4<br />
años, a veces más.<br />
Tan impresionante fue su actuación que decidieron dejarlo arriba pues el<br />
equipo no tenía un tercera base titular en esos momentos.<br />
La sorpresa fue mayúscula. Pujols se presentó con una temporada de 590<br />
turnos, promedio de .329, 37 cuadrangulares y 130 remolcadas, y naturalmente<br />
se ganó el premio de Novato del Año.<br />
El muchacho había impactado en la liga, no sólo en los Cardenales.<br />
Lo que siguió en los dos años siguientes fue igual o mejor.<br />
En el 2002 tuvo .314, con 34 jonrones y 127 impulsadas, y en el 2003 superó<br />
todo eso con .359, 43 jonrones y 124 impulsadas. Fue líder de bateo, en anotadas<br />
con 137, en hits con 212, en total de bases con 394, en dobles con 51, en extra<br />
bases con 95.<br />
Fue una campaña excepcional, y quedó segundo de Barry Bonds en la votación<br />
para el jugador más valioso de la Nacional.<br />
Con todo, recibió múltiples honores.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
410<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
411<br />
Los propios peloteros lo escogieron el jugador del año, en una votación<br />
llevada a cabo por Major League Baseball. También lo seleccionaron el Jugador<br />
Más Destacado.<br />
Fue declarado el Jugador del Año por The Sporting News, recibió el premio<br />
Hank Aaron, votado por los narradores y comentaristas, como el mejor<br />
bateador de la Liga. Igualmente, el premio «Silver Slugger» votado por managers<br />
y coaches.<br />
Se unió a Rogers Hornsby como los únicos jugadores en la historia de los<br />
Cardenales en reunir 40 jonrones y 200 hits en la misma campaña. Horsnby<br />
lo había hecho en 1922 con 42-250.<br />
En sus tres primeros años produjo 114 jonrones, empatando con Ralph<br />
Kiner en el record de las grandes Ligas para más cuadrangulares en las tres<br />
primeras campañas para cualquier jugador.<br />
Se unió a José Canseco y Mark McGwire como los únicos tres peloteros<br />
que han disparado al menos 30 jonrones en cada una de sus 3 primeras temporadas.<br />
Y para mostrar el gran valor de su juego ofensivo, en esos tres años<br />
tuvo 227 ponches solamente, mientras recibía 220 bases por bolas.<br />
En el 2002, fue electo Hombre del Año por el capítulo de periodistas de<br />
San Luis, y recibió igual distinción del Club Atlético de Missouri ese mismo<br />
año. El Salón de la Fama de las Ligas Negras le entregó el premio Larry Doby<br />
en el 2002.<br />
En la defensa, San Luis lo ha usado en principio en tercera, left field y<br />
primera. En el 2004 lo han fijado en la primera, que parece su mejor base.<br />
En lo personal, Albert hizo prontamente hogar en San Luis casándose con<br />
Deidre, con quien ha tenido dos hijos, Isabella y A. J. Alberto Jr.<br />
Nacido en enero 16 de 1980, su juventud y su talento indican que está<br />
forjándose una carrera para la historia. Una nota muy particular lo constituye<br />
el historial de sus contratos y la cantidad de dinero percibida en cada<br />
oportunidad. En el 2001 jugó bajo el régimen de salario mínimo (300 mil<br />
dólares), en el 2002 le pagaron 600 mil y en el 2003 le subieron a 900 mil.<br />
¿Qué pasó entonces En el invierno del 2003 firmó un gran contrato de 7<br />
años y 100 millones de dólares. La fortuna llegó a sus puertas a corto plazo,<br />
mucho antes que a la gran mayoría de sus compañeros.<br />
Con 6 pies, 3 pulgadas y 235 libras de peso, desde cualquier punto de vista,<br />
ya tiene en marcha una actuación excepcional.<br />
MIGUEL TEJADA<br />
Miguel Tejada es un producto neto del béisbol. Su premio de jugador más<br />
valioso de la Liga Americana en el 2002 no fue casualidad. Así como otros<br />
galardones en su país y en Estados Unidos.<br />
Siendo jovencito en su pueblo natal, Baní, atendía tanto los estudios, el<br />
trabajo y, sobre todo, su juego de béisbol. Entre 10 y 15 años ciertamente iba<br />
a la escuela, pero también trabajaba en labores de construcción.<br />
Pero Miguel era un jugador de béisbol.<br />
El lo sabía, como también su familia. De manera que cuando los Atléticos<br />
de Oakland lo firmaron en suelo dominicano en 1993, bajo la tutela de Juan<br />
MIGUEL TEJADA.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
412<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
413<br />
Marichal, estaban complacidos porque contrataron un auténtico beisbolista.<br />
Tejada ya se había hecho su propia historia en el béisbol amateur. Siempre<br />
estaba presente en los juegos de aficionados de la provincia, y en particular en<br />
partidos donde se regalaba algún dinero a los mejores.<br />
Ya adolescente, en los años previos a la firma, se ganó el mote de La Guagua<br />
porque era un remolcador natural de carreras. (La Guagua, o el autobús,<br />
lleva o remolca a una gran cantidad de personas).<br />
Tejada nació en Baní, en mayo 25 de 1976. Luego de triunfar, poca gente<br />
en su país sabía que era un hombre del Sur.<br />
Desde su ingreso al béisbol dominicano siempre jugó para las Aguilas Cibaeñas,<br />
y los fanáticos lo ubicaron, con cierta razón, en algún lugar del Cibao.<br />
Mas, no era así. Antes de subir a las mayores, tuvo que luchar duramente en el<br />
sistema de liga menor. Allí estuvo entre 1994-97, cuando finalmente Oakland<br />
lo subió al equipo mayor.<br />
Aún así, en 1998 retornó a doble A y triple A, hasta que hizo el equipo<br />
grande de manera definitiva este último año.<br />
Tejada se posicionó como short stop de los Atléticos, y su nombre tenía<br />
gran competencia.<br />
En el exterior de los Atléticos, la liga era dominada por tres grandes de la<br />
posición: Alex Rodríguez, Derek Jeter y Nomar Garciaparra.<br />
Tejada tuvo que batallar duro para escalar hasta allí.<br />
En el 2001, por ejemplo, tuvo promedio de 267, 31 Hrs. y 113 remolcadas,<br />
una campaña excelente. Pero, tenía de frente a esos otros que bateaban por lo<br />
general por encima de los 300 puntos.<br />
Su mejor chance llegó en el 2002 cuando pudo conectar para .308, además<br />
de 34 cuadrangulares y 131 impulsadas.<br />
No solamente puso alto los números ese año.<br />
También logró el premio de Más Valioso (MVP), galardón que ninguno de<br />
los otros tres había alcanzado hasta ese momento. (Alex lo lograría en el<br />
2003).<br />
Garcíaparra había sido campeón de bateo dos veces, Alex igualmente, y<br />
Jeter había sido más valioso en una serie mundial.<br />
Pero el MVP del 2002 colocó a Tejada definitivamente en el mapa de los<br />
mejores shorts de la liga, aquellos de buen guante y extraordinario bateo.<br />
En el 2003 repitió buenos números (278-27-106), y entonces se fue a la<br />
agencia libre para firmar un pacto de 5 años y 70 millones con los Orioles de<br />
Baltimore.<br />
«La Guagua» había llegado bien lejos. Ha sido uno de los más talentosos<br />
jugadores dominicanos de principios de siglo, y parece que estará en esos niveles<br />
por un buen tiempo.<br />
VLADIMIR GUERRERO<br />
A Vladimir Guerrero se le ha señalado como uno de los mejores jugadores<br />
de Grandes Ligas desde su debut en 1996.<br />
También, como uno de los más subestimados.<br />
Habla poco, y de hecho todavía, casi 10 años después de jugar en el gran<br />
VLADIMIR GUERRERO.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
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EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
415<br />
negocio, necesita de un traductor para entrevistas con la prensa norteamericana.<br />
Su historia dice que estudió muy poco, y que ha podido explotar su gran talento<br />
como jugador en forma natural.<br />
Casi todos los libros de béisbol dicen que nació en Nizao, municipio en la<br />
provincia Baní. Pero no es así, en realidad.<br />
Vladimir y sus hermanos Wilton y Julio, también peloteros profesionales,<br />
nacieron en Don Gregorio, de Nizao.<br />
Es una pequeña comunidad a 1 hora de Santo Domingo, en la cual sigue<br />
viviendo junto a sus hermanos y su padre.<br />
Es parte de una familia de 5 hermanos, 4 varones.<br />
Varios miles de personas son los habitantes de Don Gregorio. Vladimir,<br />
desde luego, es el centro de atención.<br />
Allí es parte vital de la ciudad, pues luego de hacer fortuna ha invertido<br />
parte de sus recursos en la generación de empleos.<br />
Ha instalado una firma de materiales de construcción, también ha invertido<br />
en la agricultura y la pesca.<br />
Durante el invierno, usted se presenta de improviso a Don Gregorio, sin<br />
cita previa, y encuentra a Vladimir en un campo de softbol jugando con sus<br />
amigos de siempre.<br />
O tal vez tomando una cerveza en cualquier bar.<br />
A mediados del 2004, Vladimir construyó una residencia bien grande pues sus<br />
planes son continuar viviendo en Don Gregorio, a pesar de haber ganado 28<br />
millones de dólares en un pacto de 5 años con Montreal, que finalizó en el 2003.<br />
Pese, también, a un nuevo contrato de 72 millones y 6 años con Anaheim,<br />
el 12 de enero del 2004.<br />
¿Tanto dinero y seguir viviendo en este pequeño pueblo, donde el nivel de<br />
vida es bien bajo Vladimir es así.<br />
En sus años en Montreal, donó tickets para 30 niños de escasos recursos<br />
cada domingo mientras el equipo jugaba en Olimpic Stadium. Los ticket eran<br />
VIP y también costeaba comida para ellos durante su visita.<br />
Esa costumbre la ha continuado en su nuevo equipo, Anaheim. El habla<br />
con su bate y con su guante. Ha exhibido uno de los más poderosos brazos del<br />
béisbol en estos tiempos desde su posición en el jardín derecho.<br />
En el 2002, ingresó a un selecto grupo de 5 jugadores en la historia de las<br />
mayores con average de 300, 30 jonrones, 100 remolcadas y 100 anotadas en<br />
cinco temporadas seguidas, lo cual hizo en el período 1998-2002.<br />
Los otros son nombres tan ilustres como Lou Gehrig (9 años, 1929-37),<br />
Babe Ruth (7 años, 1926-32), Jimmie Foxx (5 años, 1932-36) y Frank Thomas<br />
(5 años, 1993-97).<br />
Al entrar al 2004 , Vladimir ya es un bateador de .323 de por vida, entre los<br />
5 primeros para jugadores activos.<br />
Cuando disparó su jonrón 200 en el 2003, se convirtió en el segundo más<br />
joven en la historia en alcanzar dicha cifra, igualando a Ken Griffey Jr. (26<br />
años, 182 días, lo mismo que Griffey Jr.).<br />
Además, ese mismo año fue el 5to. jugador en cosechar dos campañas<br />
seguidas de 30-30 (robos y jonrones), uniéndose a Willie Mays (1956-57),<br />
Bobby Bonds (1977-78), Ron Gant (1990-91), y Barry Bonds (1995-97).<br />
Fue tan espectacular esa actuación que se quedó a 2 Hr. del 40-40 (38<br />
jonrones y 40 robos), algo que solo han hecho otros tres jugadores.<br />
Cuando dejó a los Expos de Montreal, se llevó el record de más cuadrangulares<br />
de por vida de la franquicia con 234, dejando atrás a Andrew Dawson,<br />
quien produjo 225.<br />
Vladimir nació en febrero 26 de 1976. Su madre, María Altagracia Alvino,<br />
hacía labores domésticas. Su padre, Damian Guerrero, trabajaba en un camión<br />
de su propiedad transportando materiales de construcción.<br />
Todos, sin embargo, vivían modestamente pues la producción de dinero no<br />
era mucha.<br />
En principio tuvieron escuela primaria, y luego de ser adultos, tanto Vladimir<br />
como Wilton, intentaron terminar el bachillerato.<br />
Al quedarse a vivir con su gente de origen y hacer inversiones, ahora le
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dicen «El Dios del Pueblo». En el terreno ha hecho mucho, afincándose como<br />
uno de los mejores. Estuvo en el bosque derecho de la Liga Americana en el<br />
2004, su 5ta. Asistencia a estos clásicos de estrellas.<br />
Muy pronto, tal vez en el 2005, deberá traspasar la barrera de los 300<br />
jonrones. Dicen que no tiene límites. Tan solo queda esperar.<br />
LOS BEISBOLISTAS INMORTALES<br />
Siendo República Dominicana un país eminentemente beisbolístico, es<br />
lógico suponer que sus principales atletas inmortales provengan del llamado<br />
Deporte Rey. En el plano internacional, son varios los peloteros dominicanos<br />
que han recibido la distinción.<br />
Se destaca, por encima de todos, el lanzador Juan Marichal, el primero y el<br />
único nativo de Quisqueya elegido por las Grandes Ligas y con raíces sentadas<br />
en el Salón de la Fama de Cooperstown, la pequeña ciudad del estado de New<br />
York. Marichal es, desde luego, miembro del Pabellón de la Fama del Deporte<br />
Dominicano. Son varios los dominicanos, además, que han sido declarados<br />
inmortales en pequeñas ciudades, o en grandes ciudades norteamericanas, en<br />
cuyos equipos jugaron en su paso por las ligas menores.<br />
Ejemplos de esto son Mario Melvin Soto, quien fue instalado como inmortal<br />
por los Rojos de Cincinnati, con quienes desarrolló una brillante carrera<br />
de liga mayor. El propio Marichal es también inmortal para la ciudad de San<br />
Francisco y su equipo los Gigantes.<br />
Julián Javier fue instalado como inmortal en la ciudad de Columbus, donde<br />
jugó sus años de liga menor cuando perteneció a los Piratas de Pittsburgh.<br />
Javier triunfaría en grandes ligas con los Cardenales de San Luis, pero la ciudad<br />
de Charleston lo recuerda con mucho cariño.<br />
El Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano es el organismo que reconoce<br />
cada año a lo mejor de nuestro deporte. Lo hace desde 1967 cuando<br />
tuvo lugar el primer ceremonial, y desde entonces ha celebrado 38 eventos en<br />
forma seguida.<br />
Hasta octubre del 2004, un total de 267 deportistas nacionales y extranjeros<br />
han sido exaltados como inmortales entre atletas y propulsores. De ellos,<br />
83 pertenecen al béisbol, lo que representa un 31 %.<br />
El grupo es amplio, y presenta figuras tan notables como el propio Marichal,<br />
los 3 hermanos Alou (Felipe, Mateo y Jesús), los hermanos Olivo (Guayubín<br />
y Chichí), Manuel Mota, el propio Javier, Winston Llenas, entre otros.<br />
Irónicamente, uno de los grandes ejecutivos del béisbol de todos los tiempos<br />
en República Dominicana, Domingo Ernesto –Monchín– Pichardo, es<br />
miembro prominente entre los inmortales dominicanos, pero fue reconocido<br />
por sus logros como atleta de tenis de mesa (ping pong) en los años 50.<br />
Pichardo es parte, también, de un grupo de dominicanos inmortales en el<br />
Salón de la Fama de las Series del Caribe, evento que se celebra cada año<br />
desde 1996. Allí están jugadores del calibre de Pedro Borbón, Ricardo Carty,<br />
Georbe Bell y Manuel Mota.<br />
En el grupo de 83 inmortales dominicanos en béisbol figuran algunos como<br />
propulsores, aquellos que dieron origen a nuestros equipos o que tuvieron una<br />
destacada actuación en el terreno de juego, sea como managers o en otras<br />
funciones.<br />
Veamos la lista completa y algunos detalles relacionados a los inmortales<br />
más sobresalientes de las distintas etapas de nuestro béisbol.<br />
LUIS ALFAU: Fue uno de los pioneros en la formación de equipos de béisbol<br />
en las primeras décadas del siglo 20. Fue fundador del equipo Nuevo Club,<br />
antes de los años 20, y posteriormente fue protagonista en la formación de los<br />
Leones del Escogido, hecho acontecido el 17 de febrero de 1921. También<br />
intervino en la integración del conjunto Dragones de Ciudad Trujillo, en<br />
1937, gracias a la fusión del Escogido y del Licey de esos tiempos. Fue instalado<br />
inmortal en el ceremonial de 1979.<br />
JOAQUÍN ANDÚJAR: Un destacado lanzador de los años 80 y 90, en dos<br />
ocasiones ganó el mínimo de 20 victorias en las Grandes Ligas. Andujar tuvo<br />
20 ganados y 14 perdidos en 1984 y al año siguiente 21–, siempre con los
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Cardenales de San Luis. En una carrera de 13 años, tuvo 127-118 jugando<br />
para Houston, San Luis y Oakland. En la liga dominicana, se distinguió con<br />
Escogido, Estrellas y Tigres del Licey, sumando un total de 50 victorias. Andujar<br />
también tuvo momentos de gloria cuando ganó 2 juegos en la Serie Mundial<br />
de 1982 en que San Luis venció a los–Cerveceros de Milwaukee.<br />
RAFAEL ÁVILA: De nacionalidad cubana, ha tenido una gran influencia<br />
positiva en el béisbol dominicano desde su llegada al país en 1972. Para ese<br />
entonces, Ávila laboraba para la organización de los Dodgers de Los Ángeles,<br />
y fue enviado al país para supervisar los acuerdos de trabajo con equipos dominicanos,<br />
especialmente el Licey. El cubano se instaló en el país al cual<br />
tomó como residencia y segunda patria. Gracias a su iniciativa, en 1987 fue<br />
inaugurado en el sector Guerra, en las afueras de la capital, el más ambicioso<br />
proyecto de academia de béisbol que se había instaurado en el país. Campo<br />
Las Palmas fue su creación, y a partir de ahí empezó el crecimiento de nuestros<br />
beisbolistas en las Grandes Ligas pues otros siguieron sus pasos. Ávila<br />
también se involucró con las selecciones nacionales de béisbol amateur, y fue<br />
gerente general de los Azucareros del Este cuando estos se proclamaron campeones<br />
en 1995. Fue inmortalizado en 1996.<br />
HEMANOS BÁEZ: Constituyen una de las dos trilogías de famosos peloteros<br />
dominicanos, solo que les toco la época en que los negros no tenían acceso a<br />
las grandes ligas. Los hermanos Báez fueron bautizados como «Grillo A»,<br />
«Grillo B» y «Grillo C»…Ellos se llamaron Pedro Antonio, Andrés Julio y<br />
Luis Arturo, en el mismo orden de A, B y C. El Grillo A, Pedro Antonio, jugó<br />
desde los años 20 siendo un destacado tercera base. Era el manager del equipo<br />
de Santiago cuyos integrantes perdieron la vida en la tragedia de Río Verde,<br />
en 1948. Sus dos hermanos siguieron en los decenios siguientes, y el menor de<br />
ellos, Grillo C, jugó con Licey cuando la pelota de verano de 1951.<br />
RAFAEL BATISTA: Un producto genuino de San Pedro de Macorís. Se formó<br />
como pelotero en el Ingenio Consuelo. Inicialista, uno de los más poderosos<br />
bateadores zurdos que ha tenido el béisbol invernal dominicano, y jugó para<br />
las Estrellas Orientales durante 20 años. Es el 5to.mejor jonronero de nuestro<br />
béisbol con 45, y encabeza varios departamentos ofensivos. A pesar de su<br />
gran actuación en su país, Batista no tuvo suerte en las Grandes Ligas. Fue<br />
inmortalizado en 1991.<br />
GEORGE BELL: Uno de los más recios jonroneros que ha producido el país,<br />
brilló en las mayores con los Azulejos de Toronto en los años 80. En 1987<br />
disparó 47 cuadrangulares, siendo el primer dominicano en obtener el premio<br />
de Jugador Más Valioso. En total, disparó 265 jonrones en su carrera y por<br />
varios años mantuvo el liderato entre los dominicanos. Fue llevado al Salón<br />
de la Fama en 1998. Es, también, miembro del Salón de la Fama de la Serie<br />
del Caribe.<br />
PEDRO BORBÓN: Fue el primer relevista dominicano auténtico en Grandes<br />
Ligas, sobresaliendo con la Gran Maquinaria Roja de los años 70. Con<br />
Cincinnati, lanzador derecho nativo de Mao, tuvo 80 salvamentos, con efectividad<br />
de 3.52. También brilló con los Tigres del Licey, siendo factor importante<br />
en las coronas azules en Series del Caribe en 1971 y 1973.
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RICARDO CARTY: Es otro hijo del béisbol del Ingenio Consuelo, de San<br />
Pedro de Macorís. Debutó en Grandes Ligas en 1964 con los Bravos de Milwaukee,<br />
y su promedio de .330 le valió para disputar el título de Novato del<br />
Año. Posteriormente, ganaría el título de bateo de 1970 con alto promedio de<br />
.366, apenas el segundo dominicano en lograr tal distinción. Había perdido el<br />
1968 completo afectado de tuberculosis, pero tuvo un gran regreso. Tuvo una<br />
brillante carrera en el país manteniéndose por un largo período (hasta el 2004)<br />
como el líder jonronero de todos los tiempos con 59. Fue elegido inmortal en<br />
1989, y estuvo en el primer grupo de inmortales de la Serie del Caribe, en<br />
1996.<br />
MIGUEL DILONÉ: Ha sido el más excitante jugador que ha producido el<br />
béisbol dominicano en toda su historia. Brilló con las Águilas Cibaeñas en los<br />
años 70 y 80, como jardinero y gran robador de bases. Fue el primer jugador<br />
criollo que llenaba los estadios pues su gran capacidad en el robo de bases lo<br />
hizo famoso. Mantiene los records para robos de bases con 395 y para más hits<br />
con 877. En Grandes Ligas jugó para varios clubes, destacándose con los Indios<br />
de Cleveland. Fue exaltado inmortal en el año 2000 y ha permanecido en el<br />
béisbol en calidad de manager.<br />
CÉSAR GERÓNIMO: Brillante jardinero central, uno de los mejores de todos<br />
los tiempos. Brilló con los Rojos de Cincinnati que dominaron la Liga Nacional<br />
en los años 70. –Se le calificó como un maestro de la defensa, llegando a<br />
obtener 4 guantes de oro, exhibiendo sus cualidades en dos series mundiales.<br />
Fue jugador importante para los Tigres del Licey.<br />
ALFREDO GRIFFIN: Fue un destacado short stop en Grandes Ligas y exhibió<br />
sus cualidades durante 13 años en la liga dominicana con las Estrellas<br />
Orientales. Fue el primer dominicano en obtener el premio Novato del Año,<br />
logro obtenido en 1979 con los Azulejos de Toronto, compartido con el<br />
norteamericano John Castino.<br />
JULIÁN JAVIER: Todavía, al paso del tiempo, se le mantiene la calificación<br />
del mejor segunda base defensiva producido por República Dominicana. Sus<br />
cualidades defensivas lo proyectaron como el mejor de la Liga Nacional durante<br />
muchos años, incluso disputando esos honores con figuras relevantes. Jugó<br />
JOAQUÍN ANDÚJAR.
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para los Cardenales de San Luis y para las Águilas Cibaeñas. Luego de su<br />
retiro, se ha mantenido ligado al béisbol profesional y ha sido manager de<br />
Escogido, Águilas, Caimanes y Gigantes del Cibao. El estadio de béisbol de su<br />
ciudad natal, San Francisco de Macorís, lo honra con su nombre.<br />
ENRIQUE LANTIGUA: Durante más de 4 décadas, fue una de las figuras más<br />
influyentes del béisbol profesional dominicano. Receptor de primera, se inició<br />
jugando en los años 20 con equipos de Santiago, su ciudad natal. Luego estuvo<br />
en el equipo Licey por un largo período, incluso en los años 50. Fue de los<br />
primeros gestores de la Federación Nacional de Peloteros Profesionales en<br />
1951, y desde allí colaboró al crecimiento de nuestro béisbol. Fue manager<br />
del equipo dominicano en los campeonatos mundiales de 1948 (campeón) y<br />
1950.<br />
WINSTON LLENAS: Ha brindado un largo servicio al béisbol profesional<br />
dominicano. Triunfó primero como atleta, en su posición original de tercera<br />
base, siendo miembro de las Águilas Cibaeñas por casi 20 años, en los decenios<br />
60 y 70. Cuando se retiró tomó las riendas de manager, luego ha sido gerente<br />
general y presidente, ofreciendo grandes triunfos al equipo cibaeño. Fue llevado<br />
al Salón de la Fama en 1990.<br />
JUAN MARICHAL: Ha sido lo más excelso que ha producido el país y América<br />
Latina entre los lanzadores. Ganó 243 y perdió 142, con 244 juegos completos<br />
en su carrera de 18 años en las Grandes Ligas. En la liga dominicana lanzó<br />
para el Escogido en los años 60, importando poco que hubiese ganado 20<br />
juegos o lanzado más de 200 innings en las mayores. Fue elegido al Salón de la<br />
Fama de Grandes Ligas en 1983, y en su país fue inmortalizado en 1980.<br />
MANUEL MOTA: Ha sido uno de los más extraordinarios jugadores dominicanos<br />
de siempre. Un brillante jardinero central, jugó 20 años en las Grandes<br />
Ligas, tuvo promedio de .304 de por vida, y durante un largo periodo fue<br />
dueño del record de más hits conectado en calidad de emergente, con 150, el<br />
cual fue roto recientemente por Lenny Harris. En su país, fue jugador del<br />
Licey y manager por varios campeonatos. Fue campeón de bateo por tres<br />
torneos seguidos, entre 1962-64, y su average de .333 es el más alto de todos<br />
los tiempos. Fue inmortalizado en su país en 1988.<br />
GUAYUBÍN OLIVO: Lanzador zurdo, fue una especie de leyenda para el<br />
béisbol dominicano. En los años 40 sobresalió en distintos escenarios, destacándose<br />
en la liga de Puerto Rico. En los años 50 firmó con los Piratas de<br />
Pittsburgh, y en 1961 hizo su debut en las mayores a la edad de 41 años.<br />
Estuvo durante 3 años en el Big Show, jugando brevemente también para los<br />
Cardenales de San Luis. En el béisbol dominicano fue una estrella con los<br />
Tigres del Licey, en 1960 estableció record de todos los tiempos con 160 ponchados,<br />
y sus 86 victorias es la máxima cantidad de la liga de por vida.<br />
FEDERICO –CHICHI– OLVIO: Hermano de Guayubín, es poseedor de una<br />
notable historia pues debutó en las Grandes Ligas a la edad de 35 años con los<br />
Bravos de Milwaukee. En su país, jugó para los Tigres del Licey, Estrellas<br />
Orientales y Aguilas Cibaeñas. Posee el record de más innings lanzados con<br />
1,335. Jugó también como refuerzo en Puerto Rico, Venezuela y México.<br />
ALONZO PERRY: Jugador norteamericano de extraordinarias cualidades.<br />
JUAN MARICHAL.
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MANUEL MOTA.<br />
Nacido en Birmingham, Alabama. Este formidable pelotero defendía la primera<br />
base, tiraba a la derecha, pero bateaba a la zurda. Fue refuerzo del Licey de<br />
1951 a 1958, y al año siguiente agotó una campaña con las Estrellas Orientales.<br />
En dos temporadas fue campeón de bateo (1954 y 1957-58), y su promedio de<br />
por vida en la liga fue de .310. Durante casi 40 años se mantuvo vivo su record<br />
de 27 juegos seguidos disparando de hit, y aún perdura su marca de 53 empujadas,<br />
logradas en el campeonato de 1953. Fue inmortalizado en 1995.<br />
HERMANOS ALOU: Felipe, Mateo y Jesús representan un grupo familiar de<br />
excepción en la historia del béisbol y del deporte dominicano. Provenientes<br />
de una humilde familia en la comunidad de Haina, Distrito Nacional, los<br />
Alou se hicieron atletas a base de determinación y talento. Felipe, el mayor,<br />
fue el primero en triunfar cuando debutó en Grandes Ligas en 1958 con los<br />
Gigantes de San Francisco. Felipe jugó por casi 20 años, y cuando se retiró<br />
fue nombrado manager de los Expos de Montreal (1992) dirigiendo ese club<br />
por espacio de 10 años. Luego fue nombrado también manager de los Gigantes<br />
de San Francisco. Mateo, jardinero, fue el único bateador zurdo y el primer<br />
dominicano en alcanzar un título de bateo, cuando terminó con .342 en<br />
1966 con los Piratas de Pittsburgh. Jesús fue el último en llegar, y desarrolló<br />
una buena carrera, tanto en liga mayor como en su país. Felipe cosechó lauros<br />
de manager en Venezuela, Puerto Rico y República Dominicana, aparte de<br />
una amplia foja en las ligas menores de Estados Unidos.<br />
PEPE LUCAS: José Saint-Claire era su nombre de pila. Fue uno de los mejores<br />
peloteros del país en los años 40 y 50. Fue refuerzo de primera línea en el<br />
béisbol de Puerto Rico, Venezuela, Colombia y Cuba. Era un destacado<br />
inicialista, siendo elegido el mejor primera base de todos los tiempos de la<br />
pelota dominicana. Fue manager del Escogido en varias ocasiones.<br />
MARIO SOTO: Un recio lanzador criollo, nativo de Baní, actuó para los<br />
Rojos de Cincinnati, de la Liga Nacional. Logró 100 victorias, y estableció un<br />
record de más ponches para pitchers latinos cuando abanicó 274 en la temporada<br />
1982. Lesiones en su brazo de lanzar lo obligaron a un temprano retiro<br />
cuando apenas tenía 32 años de edad. En su país, lanzó en forma magistral<br />
con los Leones del Escogido.<br />
TETELO VARGAS: Juan Esteban Vargas Marcano, nació en Santo Domingo<br />
a principios del siglo 20 (1906), y es dueño de una impresionante historia<br />
como beisbolista. Empezó a los 16 años jugando para el Escogido de los 20, y<br />
durante los siguientes 30 años se mantuvo activo en todas las ligas del Caribe:<br />
Puerto Rico, Cuba, Venezuela, las ligas negras. En 1936 jugó para las Estrellas<br />
Orientales, y allí se quedó para siempre entre los equipos dominicanos. En<br />
1953 fue líder bate del torneo de verano con promedio de .355, a la edad de<br />
47 años. Se le considera uno de los mejores peloteros dominicanos de todos<br />
los tiempos.
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BEISBOLISTAS INMORTALES DEL PABELLÓN DE LA FAMA<br />
DEL DEPORTE DOMINICANO<br />
(POR AÑO DE EXALTACIÓN)<br />
1967. Tetelo Vargas, Luis Ernesto Rodríguez –Burrulote–, Rafael Guerra<br />
–Fellito–, Pedro Alejandro San Mateo De La Rosa, Fernando Miranda –Pindu–<br />
1967. Enrique Hernández –Indio Bravo–, Francisco Rodríguez –Ninín–<br />
1968. Ventura Escalante –Loro–, Juan Bautista Perdomo –Pajarito–<br />
1969. Rafael Emilio Gómez –Sijo–, Horacio Martínez<br />
1970. Manuel Henríquez, Enrique Lantigua<br />
1971. Juan Delfino García –Bragañita–<br />
1972. Rafael Amable Alvarado –Sonlley–, Diómedes Antonio Olivo –Guayubín–<br />
1973. José Saint Claire –Pepe Lucas–, Luis Saint Claire –Guiguilucas–, Miguel<br />
Pinales –Turco Prieto–<br />
1974. Diógenes Lara, Tulio H. Pina<br />
1975. Rafael Vargas Marcano –Guagua–<br />
1976. René Velásquez, Luis Castro –Niño El Zurdo–, Pedro A. Báez –Grillo A–<br />
1977. Julian Javier<br />
1978. Gustavo Llubres, Juan Bautista Rodríguez –Gueba–<br />
1979. Juan Marichal, Miguel Ruiz<br />
1980. Federico Olivo –Chichí–<br />
1981. Felipe Alou, Pedro González, Joaquín Suncar<br />
1983. Andrés Julio Báez –Grillo B–, Mateo Rojas Alou<br />
1984. Osvaldo Virgil, Luis Arturo Báez –Grillo C–<br />
1984. Grupo de inmortales del Pabellón de la Fama en 2004.<br />
1985. Manuel Cáceres Mora –Manolete–, Baldomero Ureña –Mero–<br />
1986. Sijo Delmonte y Consuegra, Rafael Puesan –Mellizo–<br />
1987. Olmedo Suarez, Rafael A. Vargas –Papito–<br />
1988. Manuel Mota, Jesús Rojas Alou<br />
1989. Ricardo Carty, Aquiles Martinez<br />
1990. Winston Llenas –Chilote–, Juan Manuel Ortiz –Piñao–<br />
1991. Alcibiades Colón, Rafael Batista, Cesarín Gerónimo, Silvano Quezada<br />
1992. Pedro Borbón, Danilo Rivas<br />
1993. Luis María Muñoz –Gallego–, Federico Velásquez<br />
1994. Manuel Emilio Jiménez, Mario Soto<br />
1995. Alonzo Perry, Ramón Eligio Vargas –Tetelito–<br />
1996. Arnulfo Espinosa, Teodoro Martínez<br />
1997. Humberto Evangelista, Dámaso García<br />
1998. George Bell, Juan Ramón Ramos –Bombo–<br />
1999. Joaquín Andújar, Fidel Mejia<br />
2000. Elvio Jiménez, Miguel Diloné, Rufino Linares<br />
2001. Ramón De Los Santos –Pintacora–, Elías Sosa<br />
2002. Alfredo Griffin, Rafael Landestoy<br />
2003. Tony Peña, Rafael Ramírez –Rafaelín–<br />
2004. Bonny Castillo, Orlando Guerrero y Alejandro Peña.
BÉISBOL, UNA FUENTE DE RIQUEZA<br />
PLAZA 30-30 DE<br />
SAMMY SOSA EN SPM.<br />
POR ENRIQUE ROJAS<br />
Más que un deporte o un entretenimiento, el béisbol se ha constituido en<br />
la única vía de acumular riquezas para decenas de dominicanos, y en una de<br />
las principales fuentes de captación de recursos de República Dominicana<br />
como país. Al unísono del explosivo impacto que causan en el terreno de<br />
juego, los peloteros quisqueyanos también se han convertido en los que más<br />
dinero generan en las Grandes Ligas de los Estados Unidos.<br />
Mientras Juan Marichal, el único dominicano que ha sido electo al Salón<br />
de la Fama de Cooperstown, apenas amasó un millón de dólares en toda su<br />
carrera de 16 brillantes años, decenas de sus compatriotas aparecen a la cabeza<br />
de los listados de mejores pagados actualmente.<br />
Para la temporada del 2004, la lista de los mejores pagados era así: Manny<br />
Ramírez (22.5 millones), Alex Rodríguez (22 millones), Carlos Delgado (19.7<br />
millones), Derek Jeter (18.6 millones) y Barry Bonds (18 millones).<br />
Algunos dominicanos fueron los mejores pagados de sus respectivos clubes:<br />
Ramírez (22.5 millones/Boston), Rodríguez (22 millones/Yanquis),<br />
Sammy Sosa (16 millones/Cubs) y Vladimir Guerrero y Bartolo Colón (11<br />
millones/Anaheim).<br />
ALEX RODRÍGUEZ.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
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EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
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En diciembre del 2000 ocurrieron varios movimientos económicos que<br />
dejaron petrificados a los seguidores del béisbol.<br />
Los Rangers de Texas firmaron al torpedero dominicano Alex Rodríguez<br />
con el contrato más fabuloso de toda la historia de los deportes profesionales:<br />
10 años y 252 millones de dólares.<br />
Rodríguez se había convertido en agente libre tras finalizar su contrato con<br />
los Marineros de Seattle.<br />
El pacto de Rodríguez y los Rangers tenía exactamente el doble del alcance<br />
económico al contrato más grande anterior, que fue el que firmaron Kevin<br />
Garnett y los Timberwolves de Minnesota del baloncesto de la NBA, en 1997,<br />
por 126 millones de dólares y seis años.<br />
A los pocos días, Manny Ramírez, otro dominicano, firmó como agente<br />
libre con los Medias Rojas de Boston por ocho años y 160 millones de dólares.<br />
Mientras Rodríguez gana un salario promedio de 25 millones de dólares<br />
anuales, Ramírez devenga 20 millones por temporada.<br />
Mucho antes, en el invierno de 1997, los mismos Medias Rojas habían<br />
convertido al lanzador Pedro Martínez en el jugador más rico de todos los<br />
tiempos con un contrato de seis años y 75 millones de dólares. El trato incluía<br />
una séptima temporada por 17.5 millones, que elevó el costo del pitcher a<br />
92.5 millones por siete años.<br />
El jonronero Sammy Sosa firmó una extensión de cuatro años y 75 millones<br />
de dólares con los Cachorros de Chicago antes de la temporada del 2002,<br />
evitando la agencia libre al final de su contrato anterior, que fue de 43 millones<br />
de dólares por cuatro años.<br />
Solamente en el invierno del 2003, cuatro peloteros dominicanos lograron<br />
contratos garantizados que suman 294 millones de dólares por los próximos años.<br />
El inicialista Albert Pujols firmó una extensión de siete años y 100 millones<br />
con los Cardenales de San Luis. Pujols, el mejor bateador de las Grandes<br />
Ligas en sus primeras tres temporadas, no sería agente libre hasta después<br />
del 2006.<br />
El torpedero Miguel Tejada firmó por seis años y 72 millones con los Orioles<br />
de Baltimore después de quedar agente libre.<br />
El jardinero Vladimir Guerrero recibió 70 millones por cinco años y el<br />
lanzador Bartolo Colón 52 millones por cuatro años de parte de los Angelinos<br />
de Anaheim.<br />
El jardinero y antesalista Pedro Guerrero fue el primer dominicano millonario<br />
en las ligas mayores cuando devengó un salario de 1,270,000 dólares en<br />
1985 con los Dodgers de Los Angeles.<br />
Guerrero ganó 14,505,000 dólares en sus últimas ocho temporadas (entre<br />
1985 y 1992) con los Dodgers y los Cardenales de San Luis.<br />
Incluyendo el dinero comprometido en contratos a largo plazo, esta es la<br />
lista de los dominicanos más ricos de todos los tiempos en las Grandes Ligas.<br />
JUGADOR AÑOS CONTRATOS TOTAL<br />
Alex Rodríguez 1994-2010 264,026,000<br />
Manny Ramírez 1993-2008 175,020,000<br />
Sammy Sosa 1989-2005 124,443,000<br />
Albert Pujols 2001-2010 101,700,000<br />
Vladimir Guerrero 1997-2008 100,430,000<br />
Pedro Martínez 1993-2004 93,694,000<br />
Miguel Tejada 1997-2009 83,617,000<br />
Bartolo Colón 1997-2007 68,870,000<br />
Raúl Mondesí 1993-2004 65,470,000<br />
Moisés Alou 1990-2005 64,165,000<br />
CONTRATO DE A-ROD. El contrato original de Rodríguez, a quien apodan<br />
simplemente A-Rod en Estados Unidos, contenía cláusulas que lo hicieron<br />
único en su momento. Cuando el jugador fue traspasado por los Rangers a los<br />
Yanquis de New York en el invierno del 2003, el acuerdo tuvo que ser<br />
modificado en algunas de sus partes.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
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Uno de los puntos que recibió modificaciones fue el relativo a que Rodríguez<br />
podía convertirse en agente libre después del séptimo año del acuerdo.<br />
El pacto que originalmente firmó A-Rod con Tom Hicks, el dueño de los<br />
Rangers, estipulaba que el jugador ganaría 21 millones de dólares en los primeros<br />
cuatro años, 25 millones en el 2005 y 2006 y 27 millones en las últimas<br />
cuatro temporadas.<br />
El dominicano recibió un bono por firmar valorado en 10 millones de dólares<br />
y posee una garantía de que debe ser el jugador mejor pagado de las<br />
Grandes Ligas durante los últimos dos años de su contrato.<br />
Desde el 2001 hasta el 2010, Rodríguez está ganando 129,629 dólares por<br />
cada partido de su equipo.<br />
El Jugador Más Valioso de la Liga Americana en el 2003 y ganador de dos<br />
Guantes de Oro consecutivos en el campocorto aceptó cambiar a la tercera<br />
base y usar el número 13 en lugar de su tradicional #3 para pasar a los Yanquis.<br />
Rodríguez fue cambiado por el intermedista Alfonso Soriano, también dominicano,<br />
y un jugador a ser nombrado más tarde. En el cambio, los Rangers<br />
acordaron pagar 67 de los restantes 179 millones de dólares del contrato de<br />
A-Rod. La llegada de Rodríguez no solamente elevó la nómina de los Yanquis<br />
al total más elevado de todos los tiempos, 184.5 millones de dólares, sino<br />
también a la diferencia más grande entre el equipo más caro y el promedio de<br />
la industria, que fue de 69 millones en el 2004.<br />
Babe Ruth, cuyo número 3 está retirado en la franquicia de los Yanquis, fue el<br />
jugador mejor pagado del béisbol en los años finales de la década de los veinte y<br />
principio de los treinta, incluyendo 1927 (70 mil dólares) y 1930 (80 mil dólares).<br />
IMPACTO EN RD. El béisbol de Grandes Ligas inyecta a la economía de<br />
República Dominicana más de 76 millones de dólares anualmente, de acuerdo<br />
a un estudio realizado por la Oficina del Comisionado en julio del 2003.<br />
La inversión de los 30 equipos y la propia Oficina del Comisionado de<br />
Major League Baseball (MLB) supera por mucho cualquier otro renglón de la<br />
economía dominicana.<br />
De acuerdo al informe «Perfil del impacto económico de la industria de las<br />
Grandes Ligas en la República Dominicana», la inversión de las ligas mayores<br />
en Quisqueya alcanza los 76 millones de dólares anualmente (76,001,305, para<br />
ser exactos) con la creación de 1,200 empleos directos y otros 900 indirectos.<br />
El impacto de esa inversión se hace sentir en la generación de divisas, la<br />
creación de empleos y sus efectos multiplicadores en las comunidades pobres<br />
y el sector informal. El impacto económico de la MLB en Dominicana se<br />
divide en siete renglones básicos: Pagos de bonos a nuevos jugadores, operación<br />
de academias para desarrollar peloteros, salarios de jugadores de las Grandes<br />
Ligas, salarios de los jugadores de las ligas menores, Liga Dominicana de<br />
Verano, viajes de observación hacia la República Dominicana y donaciones y<br />
apoyo a organismos gubernamentales.<br />
«El estudio fue realizado con la intención de conocer exactamente cual es<br />
nuestra presencia real en el país. Una copia del informe fue entregado al gobierno<br />
dominicano», dijo Rafael Pérez, administrador de la Oficina del Comisionado<br />
de la MLB en Santo Domingo.<br />
ALEX RODRÍGUEZ.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
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EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
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PEDRO MARTÍNEZ.<br />
Según el estudio, los 79 jugadores dominicanos en los rosters oficiales de<br />
las Grandes Ligas el día inaugural de la temporada del 2003 devengaron un<br />
salario de 209,510,900 dólares. La cifra aumenta, según son ascendidos, desde<br />
las ligas menores, otros jugadores.<br />
Los analistas de la MBL consideran que al menos un 20 por ciento de los<br />
salarios de los dominicanos estelares entra a su país. Asimismo, 694 dominicanos<br />
que jugaron en las ligas menores de Estados Unidos en el mismo período<br />
ganaron 4,377,500 dólares. El estudio solamente contempla que al menos<br />
el 50 por ciento de ese dinero ingresa directamente a República Dominicana.<br />
Entre el 2000 y el 2003, el béisbol pagó un promedio de 13.8 millones<br />
de dólares en bonos a jóvenes jugadores dominicanos para pasar al profesionalismo.<br />
Por ejemplo, en el 2001 se firmaron 442 nuevos jugadores por un valor<br />
global de 16,390,750 dólares.<br />
La operación de 30 academias, auspiciadas por las organizaciones de la<br />
MLB, más la única sucursal de la Oficina del Comisionado en todo el mundo,<br />
representapara la industria del béisbol una inversión de 14.7 millones de dólares<br />
anualmente. La Liga de Verano (2.82 millones) y los viajes de observación<br />
(360 mil dólares) también suponen una importante inversión.<br />
«También vale la pena mencionar el valor agregado del sector informal,<br />
cuyas operaciones dependen exclusivamente de la presencia del béisbol de las<br />
Grandes Ligas. Aunque no colocamos una cifra sobre este valor, podemos<br />
testimoniar que son cientos de personas que desarrollan actividades para lograr<br />
la firma de prospectos», dijo el informe.<br />
El estudio agrega que posiblemente el renglón más grande y difícil de cuantificar<br />
es el «name reconigtion» o el haber proyectado el nombre de la República<br />
Dominicana a muchos países del mundo a través de sus jugadores estelares.<br />
«Es importante incentivar y proteger dicha inversión para que sea sostenible<br />
y permanente. La República Dominicana disfruta de este impacto positivo<br />
debido a su gran producción de peloteros de calidad y de dirigentes y<br />
ejecutivos», puntualiza en informe.<br />
«Sin embargo, esta inversión de los últimos años ha sido afectada negativamente<br />
por una serie de acontecimientos, tales como demandas legales exageradas<br />
a los equipos y la falsificación de documentos, resultando así en un<br />
aumento de los costos, sin dejar de mencionar la siempre presente competencia<br />
de otros países», agregó el estudio.
EL BÉISBOL DOMINICANO: 70 AÑOS DE HISTORIA 1891-1961<br />
436<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO: 70 AÑOS DE HISTORIA 1891-1961<br />
437<br />
CRIOLLOS CON MEJORES SALARIOS EN GL<br />
ALEX RODRÍGUEZ<br />
1994. Seattle Mariners. $442,333<br />
1995. Seattle Mariners. $442,333<br />
1996. Seattle Mariners. $442,334<br />
1997. Seattle Mariners. $1,062,500<br />
1998. Seattle Mariners. $2,162,500<br />
1999. Seattle Mariners. $3,112,500<br />
2000. Seattle Mariners. $4,362,500<br />
2001. Texas Rangers. $22,000,000<br />
2002. Texas Rangers. $22,000,000<br />
2003. Texas Rangers. $22,000,000<br />
2004. NY Yankees. $21,726,881<br />
11. MLB. $99,753,880<br />
MANNY RAMÍREZ<br />
1993. Cleveland Indians. $109,000<br />
1994. Cleveland Indians. $111,000<br />
1995. Cleveland Indians. $150,000<br />
1996. Cleveland Indians. $1,100,000<br />
1997. Cleveland Indians. $2,100,000<br />
1998. Cleveland Indians. $2,850,000<br />
1999. Cleveland Indians. $4,350,000<br />
2000. Cleveland Indians. $4,250,000<br />
2001. Boston Red Sox. $13,050,000<br />
2002. Boston Red Sox. $15,462,727<br />
2003. Boston Red Sox. $20,000,000<br />
2004. Boston Red Sox. $20,409,542<br />
12. MLB . $83,942,269<br />
PEDRO MARTÍNEZ<br />
1993. Los Angeles Dodgers. $119,000<br />
1994. Montreal Expos. $200,000<br />
1995. Montreal Expos. $270,000<br />
1996. Montreal Expos. $315,000<br />
1997. Montreal Expos. $3,615,000<br />
1998. Boston Red Sox. $7,575,000<br />
1999. Boston Red Sox. $11,100,000<br />
2000. Boston Red Sox. $11,500,000<br />
2001. Boston Red Sox. $13,000,000<br />
2002. Boston Red Sox. $14,000,000<br />
2003. Boston Red Sox. $15,500,000<br />
2004. Boston Red Sox. $17,500,000<br />
12. MLB. $93,694,000<br />
SAMMY SOSA<br />
1989. Texas Rangers. $68,000<br />
1990. Chicago White Sox. $100,000<br />
1991. Chicago White Sox. $150,000<br />
1992. Chicago Cubs. $180,000<br />
1993. Chicago Cubs. $745,000<br />
1994. Chicago Cubs. $2,950,000<br />
1995. Chicago Cubs. $4,300,000<br />
1996. Chicago Cubs. $4,750,000<br />
1997. Chicago Cubs. $5,500,000<br />
1998. Chicago Cubs. $8,325,000<br />
1999. Chicago Cubs. $9,000,000<br />
2000. Chicago Cubs. $11,000,000<br />
2001. Chicago Cubs. $12,500,000<br />
2002. Chicago Cubs. $15,000,000<br />
2003. Chicago Cubs. $16,000,000<br />
2004. Chicago Cubs. $16,875,000<br />
16. MLB . $107,443,000<br />
MOISÉS ALOU<br />
1990. Pittsburgh Pirates. $100,000<br />
1992. Montreal Expos. $110,500<br />
1993. Montreal Expos. $210,000<br />
1994. Montreal Expos. $1,415,000<br />
1995. Montreal Expos. $3,000,000<br />
1996. Montreal Expos. $3,050,000<br />
1997. Florida Marlins. $4,500,000<br />
1998. Houston Astros. $5,020,000<br />
1999. Houston Astros. $5,000,000<br />
2000. Houston Astros. $5,250,000<br />
2001. Houston Astros. $5,250,000<br />
2002. Chicago Cubs. $6,000,000<br />
2003. Chicago Cubs. $9,500,000<br />
2004. Chicago Cubs. $9,500,000<br />
13. MLB. $52,665,000<br />
RAÚL MONDESÍ<br />
1993. Los Angeles Dodgers. $109,000<br />
1994.Los Angeles Dodgers. $126,000<br />
1995. Los Angeles Dodgers. $435,000<br />
1996. Los Angeles Dodgers. $950,000<br />
1997 Los Angeles Dodgers. $2,700,000<br />
1998. Los Angeles Dodgers. $5,500,000<br />
1999. Los Angeles Dodgers. $9,000,000<br />
2000. Toronto Blue Jays. $10,000,000<br />
2001. Toronto Blue Jays. $11,500,000<br />
2002. Toronto Blue Jays. $11,000,000<br />
2003. New York Yankees. $13,000,000<br />
2004. Piratas/Angels. $1,150,000<br />
12. MLB. $65,470,000<br />
VLADIMIR GUERRERO<br />
1997. Montreal Expos. $150,000<br />
1998. Montreal Expos. $230,000<br />
1999. Montreal Expos. $1,050,000<br />
2000. Montreal Expos. $3,500,000<br />
2001. Montreal Expos. $6,000,000<br />
2002. Montreal Expos. $8,000,000<br />
2003. Montreal Expos. $11,500,000<br />
2004. Anaheim Angels. $11,000,000<br />
8. MLB. $41,430,000<br />
MIGUEL TEJADA<br />
1997. Oakland Athletics. $150,000<br />
1998. Oakland Athletics. $172,000<br />
1999. Oakland Athletics. $230,000<br />
2000. Oakland Athletics. $290,000<br />
2001. Oakland Athletics. $2,025,000<br />
2002. Oakland Athletics. $3,625,000<br />
2003. Oakland Athletics. $5,125,000<br />
2004. Baltimore Orioles. $4,788,958<br />
8. MLB. $16,405,958<br />
ALBERT PUJOLS<br />
2001. St. Louis Cardinals. $200,000<br />
2002. St. Louis Cardinals. $600,000<br />
2003. St. Louis Cardinals. $900,000<br />
2004. St. Louis Cardinals. $7,000,000<br />
4. MLB. $8,700,000<br />
BARTOLO COLÓN<br />
1997. Cleveland Indians. $150,000<br />
1998. Cleveland Indians. $180,000<br />
1999. Cleveland Indians. $625,000<br />
2000. Cleveland Indians. $1,125,000<br />
2001. Cleveland Indians. $2,625,000<br />
2002. Cleveland Indians. $4,925,000<br />
2003. Chicago White Sox. $8,250,000<br />
2004. Anaheim Angels. $11,000,000<br />
8. MLB. $27,870,000<br />
RAMÓN MARTÍNEZ<br />
1989. Los Angeles Dodgers. $85,000<br />
1990. Los Angeles Dodgers. $150,000<br />
1991. Los Angeles Dodgers. $485,000<br />
1992. Los Angeles Dodgers. $725,000<br />
1993. Los Angeles Dodgers. $1,775,000<br />
1994. Los Angeles Dodgers. $2,687,500<br />
1995. Los Angeles Dodgers. $3,925,000<br />
1996. Los Angeles Dodgers. $4,800,000<br />
1997. Los Angeles Dodgers. $4,800,000<br />
1998. Los Angeles Dodgers. $4,800,000<br />
1999. Boston Red Sox. $1,500,000<br />
2000. Boston Red Sox. $6,320,000<br />
12. MLB . $32,052,000<br />
JOSÉ OFFERMAN<br />
1990. Los Angeles Dodgers. $100,000<br />
1991. Los Angeles Dodgers. $115,000<br />
1992. Los Angeles Dodgers. $135,000<br />
1993. Los Angeles Dodgers. $300,000<br />
1994. Los Angeles Dodgers. $515,000<br />
1995. Los Angeles Dodgers. $1,600,000<br />
1996. Kansas City Royals. $1,100,000<br />
1997. Kansas City Royals. $1,600,000<br />
1998. Kansas City Royals. $2,000,000<br />
1999. Boston Red Sox. $4,950,000<br />
2000. Boston Red Sox. $5,750,000<br />
2001. Boston Red Sox. $6,750,000<br />
2002. Boston Red Sox. $6,750,000<br />
2004. Minnesota Twins. $500,000<br />
14. MLB. $32,165,000
PRODUCTO DE EXPORTACIÓN<br />
LOS EQUIPOS DE<br />
CINCINNATI Y MINNESOTA<br />
EN LA LIGA DE VERANO.<br />
Por un largo período de tiempo, República Dominicana fue un gran exportador<br />
de caña de azúcar como su principal producto. También de oro de Cotuí<br />
y de ferroníquel de Bonao.<br />
Después, en los tiempos más recientes, han llegado el turismo y las remesas<br />
de los dominicanos residentes en el exterior como los principales factores<br />
generadores de divisas. ¿Y el béisbol, y los peloteros dominicanos También<br />
hay que añadirlos a la pequeña lista. Porque el béisbol ha venido a ser, igualmente,<br />
un gran generador de divisas.<br />
Un informe de la Major League Baseball indica que en el 2003 el béisbol<br />
de las Grandes Ligas generó a República Dominicana la suma de 76 millones<br />
de dólares como impacto en la economía dominicana, es decir, más de 3 mil<br />
millones de pesos.<br />
O, lo que viene siendo igual, algo más del 3 por ciento del presupuesto de<br />
la Nación para el citado año.<br />
¿Cómo el béisbol puede producir tanto dinero Lo produce en salarios a los<br />
jugadores de liga mayor, de las ligas menores de Estados Unidos, de la<br />
Dominican Summer League, en operación y mantenimiento de las academias,<br />
en viajes de inspección, y en aportes a programas y entidades.<br />
MIGUEL TEJADA.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
440<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
441<br />
NIÑOS PRACTICANDO<br />
EN UN BATEY DE SAN<br />
PEDRO DE MACORÍS.<br />
El perfil económico remitido por el estudio indica que solamente en salarios,<br />
los jugadores dominicanos de Grandes Ligas percibieron, en el 2003, la<br />
suma de 209 millones, la cual se elevó a cerca de 230 millones para el 2004.<br />
De ese total, el estudio concluye que ingresan directamente al país alrededor<br />
de un 20 por ciento. El resto se queda en inversiones o depósitos en el<br />
extranjero.<br />
En las ligas menores (Estados Unidos y Dominican Summer League) actuaron<br />
694 jugadores dominicanos, recibiendo algo más de 4 millones de dólares.<br />
En bonos a jugadores firmados, unos 442 para el 2003, fueron pagados 13.8<br />
millones, una gran cifra cuyo total prácticamente se queda en territorio<br />
dominicano. Las academias o escuelas que funcionan en el país gastaron,<br />
además, 14.7 millones en operación, mantenimiento y empleados.<br />
En la liga de verano, que reúne casi 600 peloteros, la inversión fue de 2.8<br />
millones en salarios de atletas, coaches y personal de apoyo.<br />
Se calcula que las academias generan 1,200 empleos directos y 900 indirectos,<br />
funcionando los 12 meses del año.<br />
HACIA EL MUNDO<br />
La exportación de peloteros dominicanos hacia el exterior viene desde<br />
principios del siglo 20 cuando el béisbol empezó a relacionarse con las ligas<br />
del Caribe.<br />
En los años 20, por ejemplo, cuando Tetelo Vargas, siendo un jovencito,<br />
comenzó a mostrarse al béisbol de Puerto Rico y a extender su fama por toda<br />
la región. Lo que siguió en los años 30 y 40 fue una gran presencia de nuestros<br />
jugadores en Puerto Rico, Cuba, México y Venezuela, incluso en las ligas<br />
negras norteamericanas.<br />
Los nombres de Guigui Lucas, Pepe Lucas, Horacio Martínez, Tetelo Vargas<br />
se hicieron famosos como refuerzos de dichas ligas.<br />
De hecho, un grupo de ocho dominicanos actuó oficialmente en las ligas<br />
negras norteamericanas, cuya calidad era comparable a las «grandes ligas<br />
blancas».<br />
Fueron ellos Pedro Alejandro San, pitcher, quien actuó 3 años a partir de<br />
1926 con el equipo Cuban Stars. Sijo Gómez, lanzador, jugó en 1929 para el<br />
mismo club, y también Gustavo Lluberes, lanzador, en 1936.<br />
Ninín Rodríguez, primera base, actuó en 1931 para el Cuban House of<br />
David, Tetelo Vargas, jardinero central, jugó por 7 temporadas (desde 1931),<br />
con cinco equipos distintos: Cuban House of David, New York Cubans, Habana<br />
Red Sox, Cuban Stars y Brooklyn Eagles.<br />
Horacio Martínez, short stop, actuó en 1935 y 1947 para Cuban Stars y<br />
New York Cubans, el receptor Enrique Lantigua participó en 1935 con New<br />
York Cubans, y Andrés Julio Báez, Grillo B, lanzador, jugó en 1940 para New<br />
York Cubans.Todos ellos sentaron un precedente y se abrieron paso en base a<br />
la calidad. También fueron refuerzos frecuentes en Puerto Rico, Venezuela,<br />
Cuba, Colombia y Panamá.<br />
La expansión real inició en los años 50 cuando, rota la barrera racial en las<br />
Grandes Ligas, empezaron a firmar jugadores dominicanos.<br />
Osvaldo Virgil puso el sello cuando debutó con los Gigantes de Nueva
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
442<br />
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
443<br />
York en septiembre de 1956, y luego siguieron Felipe Alou, Rudy Hernández<br />
y Juan Marichal.<br />
Para fines del 2004, ya habían pasado por las Grandes Ligas un total de 385<br />
dominicanos en un espacio de 5 décadas. Pero nuestra exportación de<br />
beisbolistas, desde luego, no se ha limitado a los países citados.<br />
En los años 70 los peloteros quisqueyanos empezaron a viajar al lejano<br />
Oriente y han sido refuerzos en la liga del Japón.<br />
En ese decenio viajaron Winston Llenas, Rafael Batista, Mateo Alou y<br />
Ramón de los Santos como las primeras exportaciones hacia el Japón.<br />
Después, también han participado Luis de los Santos, Julio César Franco,<br />
Timoniel Pérez, Alfonso Soriano, Héctor Almonte, Domingo Guzmán, Ramón<br />
Ramírez, Martín Vargas, Luis Ortiz, Tony Fernández, Balbino Gálvez, Edison<br />
Reynoso, Ramón Tatis, José Mayobanex Fernández, José Núñez y Félix José.<br />
A principios de los años 90, un equipo del Japón, Hiroshima Toyo Carp,<br />
instaló su propia academia en San Pedro de Macorís, que funciona desde entonces<br />
bajo la dirección de Césarín Gerónimo.<br />
Muchos dominicanos firmados en dicha academia van directamente al Japón,<br />
y de allí han salido estrellas como Alfonso Soriano. (Hiroshima vendió su<br />
contrato a los Yanquis pasando Soriano al béisbol de Estados Unidos en 1999).<br />
También Taiwan y Corea se han beneficiado de los dominicanos. Un<br />
numeroso grupo de jugadores criollos ha actuado en estos dos países, que tienen<br />
ligas profesionales.<br />
En esa lista de incluye algunos que han participado en el Japón, entre ellos<br />
Héctor Almonte, Luis de los Santos, Ángel González, Sandy Guerrero, Juan<br />
Castillo, Frank Laureano, Leo García, Silvestre Campusano, Robinson Pérez<br />
Checo, Freddy Tiburcio, Mike Guerrero, Andrés Santana, Luis Pérez, Charlie<br />
Peña, Bernie Tatis.<br />
Igualmente, Vladimir Pérez, Domingo Michel, Apolinar García, Manny<br />
Francois, Héctor Roa, José Rafael González, Efraín Valdez, Julián Martínez,<br />
Carlos Rivera, Denio González, Ravelo Manzanilo.<br />
NIÑOS PELOTEROS DEL<br />
INGENIO CONSUELO DE<br />
SAN PEDRO DE MACORÍS.<br />
En México la presencia ha sido increíblemente grande. Han sido cientos<br />
los jugadores que han actuado en las ligas mexicanas, tanto la del verano<br />
como la del Pacífico, que funciona en el invierno.<br />
Manny Alexander, José Báez, Sergio Beltré, Ricardo Carty, Alcibíades<br />
Colón, Juan Espino, Sergio Isambert, Walter James, Manuel Emilio Jiménez,<br />
Juan Luis Joa, Ricardo Joseph, Rufino Linares, Rafael Liranzo, Víctor Mata,<br />
Samuel Mejía, Leo Ortiz, Julio César Paula, Rubén Robles.<br />
Un poco más retirados, Olmedo Suárez, José Vidal Nicolás, Pepe Lucas,<br />
Guayubín Olivo, Secundino Almonte, Milcíades Olivo, Santiago Guzmán,<br />
Elías Sosa. En menor escala, se pueden encontrar peloteros dominicanos participando<br />
en ligas profesionales o semi-profesionales en Colombia, Ecuador,<br />
Costa Rica, Italia, España, Holanda, Australia, y otros países europeos que<br />
fomentan el béisbol.
EL BÉISBOL DOMINICANO<br />
445<br />
COACHES Y MANAGERS<br />
De otro lado, son decenas los coaches y entrenadores diseminados en países<br />
grandes y pequeños. Ellos dirigen y enseñan el béisbol.<br />
En las ligas menores de Estados Unidos existen, también, dominicanos que<br />
son coaches y managers. Tres quisqueyanos ya han sido managers de liga mayor,<br />
y dos de ellos se mantienen activos para la temporada del 2004. Felipe Alou<br />
agota su segundo año con los Gigantes de San Francisco luego de agotar 10<br />
temporadas con los Expos de Montreal.<br />
Tony Peña también enfrenta una segunda campaña con los Reales de Kansas<br />
City, luego de ganar el premio a Manager del Año de la Americana en el 2003.<br />
Luis Pujols fue el dirigente de los Tigres de Detroit en el 2002, cuando se<br />
convirtió en el segundo dominicano en ser designado para el puesto.<br />
Históricamente hemos tenido coaches de liga mayor en distintas épocas.<br />
EN UN CAMPO RÚSTICO, LOS<br />
NIÑOS DEL BATEY JUEGAN<br />
BÉISBOL BUSCANDO UN<br />
FUTURO MEJOR.<br />
Osvaldo Virgil desempeñó tales funciones desde 1975 con los Gigantes de<br />
San Francisco. Luego fue coach varios años con Montreal, San Diego y Seattle.<br />
Manny Acta es coach de los Expos de Montreal desde el 2002, Jesús Alou<br />
trabajó para Houston en 1979, Carlos J. Bernhardt para los Orioles de Baltimore<br />
en 1998, Leonel Carrión para Montreal en 1988, William Castro ha<br />
sido coach de pitcheo y del bulpen para Milwaukee por 12 años, desde 1992.<br />
Epifanio Guerrero fue coach de Toronto en 1981, Ramón Henderson labora<br />
como coach de bulpen en Filadelfia desde 1998, Rafael Landestoy fue coach<br />
de Montreal, Mets, y Detroit, Julio Linares en Houston en 1994 y 96, Winston<br />
Llenas en Toronto en 1988, Samuel Mejía en Seattle en el período 1993-<br />
99, y Manuel Mota está de coach de los Dodgers desde 1980 en distintas<br />
funciones.<br />
Nelson Norman trabajó para Boston en el 2001, Tony Peña para Houston<br />
en el 2002, el propio Luis Pujols para Montreal, Detroit y Gigantes, Juan<br />
Samuel para Detroit desde 1994, Luis Silverio para Kansas City desde el 2003,<br />
Rafael Santana para los Medias Blancas desde el 2003, y Nelson Silverio coach<br />
de bulpen para los Mets en el 2004.<br />
Peloteros, managers, coaches, instructores.<br />
Todos ellos, en conjunto, ganan muchos millones de dólares anualmente,<br />
y han convertido al béisbol en un producto más de exportación para la República<br />
Dominicana.
REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA<br />
FUENTES DE LAS FOTOGRAFÍAS<br />
446<br />
FUENTES DE LAS FOTOGRAFÍAS<br />
FUENTES DE LAS FOTOGRAFÍAS<br />
447<br />
Los Grandes Finales, por Tony Peña.<br />
Azucareros del Este, Revista 1986-1987.<br />
ORLANDO INOA<br />
De Virgil en Adelante, por Félix García Estrella<br />
Revistas Liga de Béisbol Profesional de la República<br />
Dominicana, Ediciones 2001, 2002 y 2003.<br />
La Pelota Nuestra, por Osvaldo Rodríguez Suncar,<br />
Ediciones 1995 y 1996.<br />
Revista Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano,<br />
Edición 2004<br />
Álbum del Recuerdo, por Cuqui Córdoba, Ediciones<br />
1979, 1980, 1981 y 1983.<br />
Dominicanos en Grandes Ligas, por Heriberto<br />
Morrison.<br />
Pedro A Exceso de Velocidad, Por Marcelino Ozuna.<br />
Guía de Prensa Escogido Baseball Club, Ediciones<br />
1955-1996 y 2001-2002.<br />
Guía de Prensa Triges del Licey, Ediciones 1986-<br />
1987 y 2001-2002.<br />
Guía de Prensa Águilas Cibaeñas, Edición 2003-<br />
2004.<br />
Sammy Sosa en 9 Innings, por Julio C. Malone.<br />
Memorias de los Campeonatos Mundiales de Béisbol<br />
Aficionado, Edición 1971.<br />
Los Gigantes por Dentro, por Nelson Abreu.<br />
Historia del Béisbol Dominicano:Telelo Vargas,<br />
Osvaldo Virgil, Por Cuqui Córdova.<br />
Revista Dodgers Campo Las Palmas, Edición 1997.<br />
Béisbol Dominicano, por Mario Álvarez Dugán,<br />
y Fernando A. Vicioso, Edición 1966.<br />
Un Poco de Mis Cosas, por Fidencio Garras.<br />
Todo Sobre Las Estrellas Orientales, por Alberto<br />
Medina.<br />
Historia de los Leones Rojos del Escogido, por Cuqui<br />
Córdova.<br />
Enciclopedia de Grandes Ligas, McMillan, Edición<br />
1979.<br />
Baseball Register, Ediciones 1973, 1986, 1999 y<br />
2004.<br />
Archivo General de la Nación.<br />
Periódicos: Hoy, El Caribe y Listín Diario.<br />
Página 14<br />
Licey 1907<br />
Archivo de Cuqui Córdova<br />
Página 15<br />
El picher del Licey<br />
Blanco y Negro, Núm. 174,<br />
21 de enero de 1912<br />
Página 17<br />
Samuel Mendoza<br />
Cuqui Córdoba,<br />
Álbum del recuerdo 1979, p. 61<br />
Página 18<br />
Equipo San Pedro<br />
Rafael V. Meyreles, Reglas<br />
oficiales de Baseball, p. 99<br />
Página 19<br />
Nuevo Club derrota<br />
La Cuna de América, Núm. 25,<br />
8 de enero de 1914, p. 379.<br />
Página 21<br />
Después del triunfo<br />
Blanco y Negro, Núm. 176,<br />
4 de febrero de 1912, p. 75<br />
Página 24<br />
Licey en 1913<br />
Archivo de Cuqui Córdoba<br />
Página 26<br />
El Indio blanco<br />
Archivo de Cuqui Córdova<br />
Página 28<br />
Campeonato Nacional<br />
La Cuna de América, año 1912<br />
Página 29<br />
Trofeo del campeonato<br />
Colección Carlos Juan Musa,<br />
San Pedro de Macorís<br />
Página 30<br />
Lulú Pérez<br />
Fuente: La Cuna de América,<br />
Núm. 47, 22 de junio de 1913,<br />
p. 650.<br />
Página 31<br />
Juego entre los teams Licey<br />
La Cuna de América, Núm. 17,<br />
9 de noviembre de 1913, p. 274<br />
Página 32<br />
Jugadores del Nuevo Club<br />
La Cuna de América, Núm. 26,<br />
12 de enero de 1913.<br />
Página 32<br />
Jugadores del Licey<br />
La Cuna de América, Núm. 26,<br />
12 de enero de 1913.<br />
Página 33<br />
Team San Carlos<br />
Fuente: La Cuna de América,<br />
Núm. 13-14, abril de 1915, p. 226.<br />
Página 35<br />
El Nuevo Club en 1911<br />
La Cuna de América, Núm. 30-31,<br />
22 de febrero de 1914, p. 458.<br />
Página 35<br />
El team Nuevo Club<br />
Fuente: Eduardo Matos Díaz,<br />
Santo Domingo de ayer, p. 178.<br />
Página 36<br />
Licey Park en 1913<br />
Fuente: La Cuna de América,<br />
Nos. 13-14, abril de 1915, p. 218.<br />
Página 37<br />
Paco Siraguasa<br />
Cuqui Córdoba,<br />
Álbum del recuerdo 1983, p. 85<br />
Página 37<br />
Federico Fiallo<br />
Fotografía a color de Pascual<br />
Núñez sobre una foto publicada<br />
por Cuqui Córdoba, Álbum del<br />
recuerdo 1979, p. 98<br />
Página 38<br />
Licey 1913<br />
La Cuna de América, Núm. 26,<br />
12 de enero de 1913.<br />
Página 39<br />
Nuevo Club 1913<br />
La Cuna de América, Núm. 26,<br />
12 de enero de 1913.
FUENTES DE LAS FOTOGRAFÍAS<br />
448<br />
FUENTES DE LAS FOTOGRAFÍAS<br />
449<br />
Página 40<br />
El presidente Jimenes<br />
La Cuna de América, Núms. 13-14,<br />
abril de 1915, p. 214<br />
Página 40<br />
El señor Mueses<br />
Blanco y Negro, Núm. 174,<br />
21 de enero de 1912<br />
Página 43<br />
Caricatura Mefistófeles, Núm. 219,<br />
24 de marzo de 1912<br />
Página 44<br />
Libro de reglas<br />
George Plimpton, et. al.,<br />
Baseball as America, p. 20<br />
Página 45<br />
Fellito Guerra Panfilia, Núm. 112,<br />
30 de diciembre de 1923<br />
Página 47<br />
Licey campeón 1924<br />
Cuchito Álvarez, “Club Licey<br />
Inc. cumple hoy 50 años de<br />
fundado”, El Caribe,<br />
7 de noviembre de 1957, p. 16<br />
Página 47<br />
Delco Light<br />
Renacimiento, Núm. 233,<br />
21 de agosto de 1920<br />
Página 49<br />
Pedro Alejandro San<br />
Archivo Cuqui Cordoba<br />
Página 50<br />
Pedro Miguel Caratini<br />
William F. McNeil, Baseball’s<br />
other all stars, p. 144<br />
Página 50<br />
Joaquín Surcar<br />
Cuqui Córdova, “Béisbol de<br />
ayer”, Suplemento Listín Diario,<br />
19 de septiembre de 1981, p. 6<br />
Página 51<br />
Francisco A. Rodríguez<br />
Santo Domingo Gráfico, Núm. 2,<br />
12 de noviembre de 1921, p. 19<br />
Página 51<br />
El presidente del Licey<br />
Santo Domingo Gráfico, Núm. 2,<br />
12 de noviembre de 1921, p. 19<br />
Página 52<br />
Equipo Licey<br />
Archivo privado de Antonio<br />
Lluberes, sj.<br />
Página 52<br />
La reina del Licey<br />
Enrique Santamaría,<br />
Remembranzas de Ayer, p. 23<br />
Página 56<br />
Equipo Escogido<br />
La Cuna de América,<br />
mayo de 1921<br />
Página 57<br />
Play Ground<br />
Archivo de Cuqui Córdova<br />
Página 61<br />
Gradas del estadio<br />
Archivo de Cuqui Córdova<br />
Página 64<br />
Lanzadores del team<br />
El Caribe, 30 de mayo de 1954<br />
Página 66<br />
Equipo San Carlos<br />
Manuel Salazar, Breve historia.<br />
Página 69<br />
Escogido en 1922<br />
Manuel Salazar, Breve historia.<br />
Página 71<br />
Equipo Estrellas<br />
Cuqui Córdova,<br />
“Béisbol de ayer: Recuerdo<br />
gráfico”, Suplemento Listín Diario,<br />
22 de febrero de 1986, p. 3<br />
Página 73<br />
Antiguo Estadio<br />
Fototeca, AGN<br />
Página 73<br />
Hipódromo de Santiago<br />
Octavio Acevedo, Viaje oficial<br />
por el interior de la República.<br />
Santo Domingo. D., Tip. El<br />
Progreso, 1919, p. 11<br />
Página 74<br />
Tetelo Vargas<br />
Enrique Santamaría,<br />
Remembranzas de ayer a hoy, p. 37<br />
Página 75<br />
Martín Dihigo<br />
Mark Rucker y Peter C.<br />
Bjarkman, Smoke. The romance<br />
and lore of Cuban beisbol, p. 76<br />
Página 76<br />
Mero y Nonito<br />
La Opinión, Vol. 11, Núm. 101,<br />
10 de enero de 1925<br />
Página 76<br />
Alejandro Oms<br />
Mark Rucker y Peter C.<br />
Bjarkman, Smoke. The romance<br />
and lore of Cuban beisbol, p. 85<br />
Página 77<br />
Ernesto y Burrulote<br />
La Opinión, Vol. 11, Núm. 101,<br />
10 de enero de 1925.<br />
Página 80<br />
Santo domingo 1925<br />
La Opinión Núm. 121, Vol. 14,<br />
30 de mayo de 1925<br />
Página 81<br />
Pedro Báez<br />
Enrique Santamaría,<br />
Remembranzas de ayer a hoy, p. 36<br />
Página 81<br />
Francisco (Pancho) Coimbre<br />
William F. McNeil,<br />
Beisbol’s other All-Stars, p. 147<br />
Página 83<br />
Martín Dihigo<br />
Enrique Santamaría,<br />
Remembranzas de ayer, p. 45<br />
Página 83<br />
Los hermanos Vargas<br />
Cuqui Córdova, Historia de los<br />
Leones Rojos del Escogido, p. 33<br />
Página 84<br />
Público en Santo Domingo<br />
Listín Diario, “Sección gráfica”,<br />
18 de noviembre de 1928<br />
Página 84<br />
Equipo Sandino<br />
El Caribe, 30 de marzo de 1954,<br />
p. 29<br />
Página 86<br />
Satchel Paige en<br />
Kyle McNary, Black Baseball. A<br />
history of African-Americans &<br />
the National Game London,<br />
PRC Publishing Ltd, 2003, p. 153<br />
Página 87<br />
Copa Julia Molina<br />
Colección Carlos Juan Musa,<br />
San Pedro de Macorís<br />
Página 89<br />
Equipo General Trujillo<br />
Archivo Cuqui Córdova<br />
Página 89<br />
Tetelo Vargas<br />
Bahoruco, año IV Núm. 199,<br />
16 de junio de 1934, p. 9<br />
Página 90<br />
Equipo Escogido<br />
Cuqui Córdova, Historia de los<br />
Leones Rojos del Escogido, p. 43<br />
Página 90<br />
El Escogido<br />
Cuqui Córdova, Historia de los<br />
Leones Rojos del Escogido, p. 39<br />
Página 92<br />
Estadio Tetelo Vargas<br />
Alberto Medina,<br />
Todo sobre Las Estrellas<br />
Orientales. Santo Domingo,<br />
Editora de Colores,<br />
2003, p. 26.<br />
Página 93<br />
Perucho Formental<br />
Mark Rucker y Peter C.<br />
Bjarkman, Smoke. The romance<br />
and lore of Cuban beisbol, p. 136<br />
Página 95<br />
Paige, Griffin, Rodolfo<br />
Cuqui Córdova,<br />
Álbum del recuerdo 1980, p. 50<br />
Página 95<br />
Sijo Gómez<br />
Cuqui Córdoba, Álbum del<br />
recuerdo 1980, p. 21<br />
Página 96<br />
Partido celebrado<br />
Fotografía del Archivo Histórico<br />
de Santiago<br />
Página 97<br />
Cocaína García<br />
Cuqui Córdova, “Béisbol de<br />
ayer”, Ahora, 17 de enero de 1971<br />
Página 98<br />
Equipo Santiago<br />
Archivo Cuqui Córdova<br />
Página 98<br />
Johnny Mize<br />
La Opinión, 13 de mayo de 1937,<br />
p. 6<br />
Página 98<br />
Pajarito Perdomo<br />
Rafael V. Meyreles, Reglas<br />
oficiales de Baseball, p. 29<br />
Página 101<br />
El Licey<br />
Archivo de Cuqui Córdova<br />
Página 102<br />
El equipo General<br />
Archivo de Cuqui Córdova<br />
Página 106<br />
El equipo Ponce<br />
Archivo Cuqui Córdova<br />
Página 107<br />
Josh Gibson<br />
John Holway, The Complete Book<br />
of Baseball’s Negro Leagues, p. 350<br />
Página 107<br />
Gustavo Lluberes<br />
La Opinión, 15 de abril de 1936<br />
Página 108<br />
Tetelo Vargas<br />
Mark Rucker y Peter C.<br />
Bjarkman, Smoke. The romance<br />
and lore of Cuban beisbol, p. 95<br />
Página 112<br />
Ciudad Trujillo<br />
Archivo de Cuqui Córdova<br />
Página 113<br />
Satchel Paige<br />
John B. Holway, Josh and Satch,<br />
p. 110<br />
Página 116<br />
Equipo Santiago<br />
Rafael V. Meyreles, Reglas oficiales<br />
de Béisbol, p. 45<br />
Página 121<br />
Campeonato de 1937<br />
Listín Diario, 22 de mayo de<br />
1937, p. 1<br />
Página 121<br />
Tarifas de los juegos<br />
La Opinión, 21 de abril de 1937,<br />
p. 2<br />
Página 121<br />
Promoción película<br />
Listín Diario, 6 de enero de 1937,<br />
p. 4<br />
Página 122<br />
Horacio Martínez<br />
AGN, Fototeca, Colección<br />
Conrado, negativo Núm. 4004<br />
Página 123<br />
Ventura Escalante<br />
Acción Núm. 8, 14 de mayo de<br />
1942, p. 62<br />
Página 125<br />
Jackie Robinson<br />
Corbis<br />
Página 125<br />
Luis Báez, Grillo C.<br />
La Nación, 5 de febrero de 1948,<br />
p. 9.<br />
Página 126<br />
Escogido en 1946<br />
Cuqui Córdova, Historia de los<br />
Leones Rojos del Escogido, p. 67<br />
Página 127<br />
Trujillo firma una bola<br />
La Nación, 11 de marzo de 1948,<br />
p. 1<br />
Página 128<br />
Molinuevo Park<br />
Fototeca AGN, Colección<br />
Conrado<br />
Página 128<br />
Santiago BBT<br />
Archivo Cuqui Córdova<br />
Página 130<br />
Equipo Licey 1940<br />
Archivo de Cuqui Córdova<br />
Página 132<br />
Pepe Lucas al bate<br />
Fototeca AGN, Colección<br />
Conrado<br />
Página 133<br />
Charles A. Dore<br />
Fototeca AGN, Colección<br />
Conrado<br />
Página 135<br />
Equipo San Rafael<br />
Fototeca AGN, Colección<br />
Conrado<br />
Página 136<br />
Bragaña García<br />
Fototeca AGN, Colección<br />
Conrado<br />
Página 136<br />
Carlos Mckinney<br />
Archivo privado Carlos<br />
Mckinney<br />
Página 138<br />
Cerveceros<br />
Fototeca AGN, Colección<br />
Conrado<br />
Página 139<br />
Selección Dominicana<br />
Cuqui Córdova, “Béisbol de<br />
ayer”, Listín Diario,<br />
5 de noviembre de 1983, p. 5<br />
Página 139<br />
Los hermanos Baez<br />
Fototeca AGN, Colección<br />
Conrado
FUENTES DE LAS FOTOGRAFÍAS<br />
450<br />
SOBRE LOS AUTORES<br />
FUENTES DE LAS FOTOGRAFÍAS<br />
451<br />
Página 140<br />
Enrique Lantigua<br />
El Nacional, 4 de diciembre de<br />
1985, p. 45<br />
Página 141<br />
Trofeo 1954<br />
Colección Juan Carlos Musa,<br />
San Pedro de Macorís<br />
Página 142<br />
El Generalísimo Trujillo<br />
El Caribe, 24 de octubre de 1955<br />
Página 143<br />
Estrellas campeón<br />
Archivo de Pedro Justiniano<br />
Polanco, reproducido por<br />
Bienvenido Rojas, “Recuento<br />
béisbol dominicano. 45 años de<br />
pasión y emoción”. El Siglo, 29 de<br />
septiembre de 1997, p. 6b.<br />
Página 145<br />
Jugada en el Estadio<br />
Dominican Republic, Vol. XII of<br />
Colection America<br />
Página 145<br />
Alonso Perry<br />
El Caribe, 11 de septiembre de<br />
1951, p. 7.<br />
Página 145<br />
Juan Marichal<br />
Héctor J. Cruz, Juan Marichal. La<br />
historia de su vida. Santo<br />
Domingo,<br />
Editora Alfa & Omega, 1983,<br />
p. 42.<br />
Página 146<br />
Estadio Trujillo<br />
Proyecciones de la Era, C. T.,<br />
Editora Montalvo, 1955<br />
Página 146<br />
El estadio La normal<br />
El Caribe, 3 de septiembre de 1951,<br />
p. 9<br />
Página 147<br />
Luis Rodríguez<br />
Bienvenido Rojas, “Recuento<br />
béisbol dominicano. 45 años de<br />
pasión y emoción”. El Siglo, 22 de<br />
septiembre de 1997, p. 5b.<br />
Página 147<br />
Pajarito Perdomo<br />
El Caribe, 30 de marzo de 1954<br />
Página 148<br />
Licey<br />
Archivo de Cuqui Córdova<br />
Página 148<br />
Leones 1952<br />
Cuqui Córdova, Historia de los<br />
Leones Rojos del Escogido, p. 96<br />
Página 150<br />
Primera Transmisión<br />
El Caribe, 14 de septiembre de<br />
1952, p. 9<br />
Página 151<br />
Martín Dihigo conversa<br />
El Caribe, 25 de mayo de 1951,<br />
p. 11<br />
Página 151<br />
Guayubín Olivo<br />
Cuqui Córdoba, Álbum del recuerdo<br />
1979, p. 32<br />
Página 151<br />
Vicente Scarpatte<br />
Béisbol de ayer, Suplemento Listín<br />
Diario, 24 de junio de 1978, p. 5<br />
Página 152<br />
Desfile de celebración<br />
El Caribe, 16 de febrero de 1959,<br />
p. 17<br />
Página 153<br />
Representación<br />
El Caribe, 1 de febrero de 1959,<br />
p. 18<br />
Página 154<br />
Mateo Rojas Alou<br />
Archivo de Segundo Vásquez<br />
Página 154<br />
Felipe Rojas Alou<br />
El Caribe, 15 de febrero de 1959,<br />
p. 23<br />
Página 155<br />
José Arismendi Trujillo<br />
El Caribe, 14 de febrero de 1959,<br />
p. 23<br />
Página 157<br />
El Banco de Crédito<br />
El Caribe, 25 de diciembre de<br />
1960, p. 7<br />
Página 157<br />
Cerveza Presidente<br />
El Caribe, 11 de enero de 1960,<br />
p. 5<br />
Página 158<br />
El presidente Joaquín Balaguer<br />
El Caribe, 23 de octubre de 1960,<br />
p. 1<br />
Página 159<br />
Juan Marichal<br />
Archivo de Segundo Vásquez<br />
Página 161<br />
Mateo Rojas Alou<br />
El Caribe, 13 de noviembre de<br />
1960, p. 15<br />
Página 161<br />
Los hermanos Alou<br />
El Caribe, 23 de noviembre de<br />
1960, p. 16<br />
ORLANDO INOA. Historiador. Estudió Sociología en la Universidad Autónoma<br />
de Santo Domingo, en donde ejerció como docente de 1975 a 1999. Realizó una<br />
maestría en historia latinoamericana en University of Florida, y fue profesor de historia<br />
dominicana en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, donde fue<br />
director de ese departamento. Por años se ha dedicado a la historia agraria y a la<br />
historia social. Ha publicado los libros Estado y campesinos durante la Era de Trujillo, y<br />
una bibliografía sobre el tema haitiano editada por la Universidad de Puerto Rico. Es<br />
autor de una investigación sobre Pedro Henríquez Ureña en Santo Domingo. La<br />
editorial norteamericana Markus Wiener publicó su libro The Dominican People. A<br />
documentary history en autoría compartida con Ernesto Sagás. Desde hace varios años<br />
dirige la Editora Cole y funge como editor de la revista Xinesquema.<br />
HÉCTOR J. CRUZ. Periodista deportivo. Tiene una trayectoria periodística que<br />
abarca más de treinta años.Ha sido editor de deportes de los diarios El Nacional,<br />
Ultima Hora y la revista Ahora. También laboró en las páginas deportivas del diario<br />
Hoy. Es columnista de béisbol del Listín Diario. Su bibliografía comprende los<br />
libros: Historia de República Dominicana en Juegos Centroamericanos, Panamericanos<br />
y Olímpicos, Historia de los Juegos Deportivos Nacionales y las biografías del boxeador<br />
Fausto –Ceja- Rodríguez y Juan Marichal. Cada año publica el Anuario del Béisbol<br />
Invernal Dominicano, el Anuario de República Dominicana en Series del Caribe y el<br />
Anuario de Dominicanos en Grandes Ligas. Trabaja en forma permanente en progra-<br />
Archivo personal de Cuqui<br />
Córdova.<br />
Archivo personal de Héctor<br />
J.Cruz.<br />
HÉCTRO J. CRUZ<br />
Libro Historia del Escogido,<br />
edición 1998.<br />
Revistas de la Liga Dominicana<br />
de Beisbol Profesional, ediciones<br />
2000, 2001 y 2002.<br />
Libro Historia de los Dodgers,<br />
edición 2004.<br />
Revista “Hall of Fame of<br />
Cooperstown”,edición 1995.<br />
mas de televisión.
COLECCIÓN CULTURAL VERIZON<br />
VOLUMEN I<br />
SANTO DOMINGO. ELOGIO Y MEMORIA DE LA CIUDAD<br />
José Chez Checo • Marcio Veloz Maggiolo • Andrés L. Mateo<br />
VOLUMEN II<br />
EL SIGLO XX DOMINICANO. ECONOMIA, POLÍTICA, PENSAMIENTO Y LITERATURA<br />
Frank Moya Pons • Mu-Kien Adriana Sang • Juan Daniel Balcácer • Soledad Álvarez<br />
VOLUMEN III<br />
LA TELEFONÍA. PRESENCIA Y DESARROLLO EN LA REPÚBLICA DOMINICANA<br />
José Chez Checo<br />
VOLUMEN IV<br />
1844-2000 ARTE DOMINICANO. PINTURA, DIBUJO, GRÁFICA Y MURAL<br />
Jeannette Miller • María Ugarte<br />
VOLUMEN V<br />
1844-2000 ARTE DOMINICANO. ESCULTURA, INSTALACIONES,<br />
MEDIOS NO TRADICIONALES Y ARTE VITRAL<br />
Jeannette Miller • María Ugarte<br />
VOLUMEN VI<br />
EL MERENGUE. MÚSICA Y BAILE DE LA REPÚBLICA DOMINICANA<br />
Catana Pérez de Cuello • Rafael Solano