Dios nos pide que seamos felices y que hagamos felices a los demás
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ENTREVISTA<br />
Juan Manuel Pérez Charlín, Misionero de África en Burkina Faso<br />
“<strong>Dios</strong> <strong>nos</strong> <strong>pide</strong> <strong>que</strong> <strong>seamos</strong> <strong>felices</strong><br />
y <strong>que</strong> <strong>hagamos</strong> <strong>felices</strong> a <strong>los</strong> demás”<br />
Se llama Juan Manuel<br />
Pérez Charlín,<br />
es misionero de<br />
África (Padre Blanco)<br />
y, aun<strong>que</strong> nació<br />
en Madrid, en el<br />
año 1945, se siente<br />
gallego, ya <strong>que</strong> toda<br />
su familia es de la<br />
tierra del apóstol<br />
Santiago. "Después<br />
de la Guerra Civil<br />
–señala–, mi padre<br />
encontró trabajo en<br />
Madrid; a eso se<br />
debe el <strong>que</strong> yo naciera<br />
en <strong>los</strong> madriles".<br />
Pero, a nada<br />
<strong>que</strong> se ahonde en<br />
su vida misionera,<br />
enseguida se descubre<br />
<strong>que</strong> esta es<br />
de y para África,<br />
"un lugar en el <strong>que</strong><br />
<strong>Dios</strong> me pedía <strong>que</strong><br />
viviera mi fe".<br />
¿Qué hacías antes de entrar en<br />
<strong>los</strong> Padres Blancos<br />
Yo era un estudiante universitario<br />
comprometido con mi parroquia,<br />
en un movimiento apostólico.<br />
Descubrí mi vocación misionera<br />
en u<strong>nos</strong> ejercicios espirituales<br />
<strong>que</strong> <strong>los</strong> jesuitas <strong>nos</strong> invitaron a<br />
hacer en Segovia. Dejé <strong>los</strong> estudios<br />
y durante un año me puse a trabajar.<br />
Quería tener un empleo por<strong>que</strong><br />
consideraba <strong>que</strong>, para ser misionero,<br />
era importante saber relacionarse<br />
con personas desconocidas.<br />
Por eso, trabajé en una tienda<br />
de deportes de la calle Preciados,<br />
de Madrid. Durante ese año frecuenté<br />
a <strong>los</strong> Misioneros de África<br />
<strong>que</strong> vivían en la calle Menorca, 3.<br />
Por fin, en septiembre de 1963, ingresé<br />
en el seminario Africanum<br />
de Logroño, donde realicé mis estudios<br />
de Fi<strong>los</strong>ofía.<br />
¿Por qué te hiciste misionero<br />
de África<br />
Primero, por<strong>que</strong> África estaba<br />
de actualidad; eran <strong>los</strong> años de las<br />
independencias, y el continente<br />
me parecía un lugar donde <strong>Dios</strong><br />
me pedía <strong>que</strong> viviera mi fe. En segundo<br />
lugar, lo <strong>que</strong> me atrajo de<br />
<strong>los</strong> Padres Blancos era <strong>que</strong> vivían<br />
en equipos de tres personas de diferente<br />
nacionalidad dedicadas exclusivamente<br />
a África.<br />
¿Qué es lo mejor <strong>que</strong> has vivido<br />
en tus años africa<strong>nos</strong><br />
Hice mi juramento misionero en<br />
1970, pero, por razones familiares,<br />
no pude ir a África hasta 1975. Llegado<br />
el momento, mis superiores<br />
me destinaron a Burkina Faso, don-<br />
36 misioneros NÚM. 132, FEBRERO DE 2013
“ L “ Los africa<strong>nos</strong> me han enseñado a comprender, respetar y<br />
vivir con el diferente, de forma positiva y enri<strong>que</strong>cedora”.<br />
de he trabajado en país senufo, en<br />
la parroquia de Sindu-Konadugú,<br />
hasta 1993. Después regresé a España,<br />
para dedicarme a la formación<br />
de <strong>los</strong> candidatos a misioneros.<br />
Cuando en el capítulo general<br />
de 1998 el P. Benito Undurraga fue<br />
elegido asistente general, yo fui<br />
nombrado provincial de España<br />
hasta 2005, año en <strong>que</strong> vine para<br />
Uagadugú, capital de Burkina Faso,<br />
como formador y profesor en nuestro<br />
seminario de Fi<strong>los</strong>ofía.<br />
En mis años de pastoral parroquial,<br />
lo mejor fue la vida comunitaria<br />
y <strong>los</strong> encuentros con la gente,<br />
<strong>que</strong> en su mayoría era musulmana<br />
o de religión tradicional. Vivir en<br />
ese medio no cristiano era nuevo<br />
para mí y muy sugerente. El<strong>los</strong> me<br />
han enseñado a comprender, respetar<br />
y vivir con el diferente de una<br />
manera positiva y enri<strong>que</strong>cedora.<br />
En este medio experimenté <strong>que</strong> la<br />
amistad con personas de otra religión<br />
es tan rica y positiva como lo<br />
era con las cristianas.<br />
En mi etapa como formador, lo<br />
mejor ha sido poder caminar con<br />
jóvenes, por<strong>que</strong> te ayudan a no<br />
instalarte, a estar atento a lo <strong>que</strong><br />
pasa, a ponerte al día, a escuchar<br />
y compartir con el<strong>los</strong> sus sueños y<br />
deseos. Poder acompañarles en la<br />
evolución <strong>que</strong> van haciendo en<br />
esos primeros años de formación<br />
es algo maravil<strong>los</strong>o e inolvidable.<br />
¿Cómo es una jornada en la Maison<br />
Lavigerie, vuestro seminario<br />
En este seminario vivimos cuatro<br />
formadores: un burkinés, un<br />
francés, un polaco y yo; más 35 jóvenes<br />
procedentes de <strong>los</strong> países<br />
veci<strong>nos</strong>: Malí, Costa de Marfil y Togo,<br />
además de Burkina. El seminario<br />
lo dirigimos <strong>los</strong> Padres Blancos,<br />
pero cada día se añaden 90 jóvenes<br />
de otras congregaciones reli-<br />
NÚM. 132, FEBRERO DE 2013 misioneros 37
ENTREVISTA<br />
uestros seminaristas deben conectar con el Jesús <strong>que</strong><br />
“N“lucha contra la injusticia de la miseria y la opresión”.<br />
giosas para seguir <strong>los</strong> cursos, cuyo<br />
ciclo dura tres años; al final<br />
del mismo pueden conseguir una<br />
licenciatura en Fi<strong>los</strong>ofía, reconocida<br />
por el CAMES, organismo africano<br />
<strong>que</strong> avala <strong>los</strong> estudios superiores<br />
en 30 países del continente.<br />
Desde septiembre de 2011, el Estado<br />
burkinés <strong>nos</strong> reconoce como<br />
Instituto Superior de Fi<strong>los</strong>ofía.<br />
Cada mañana <strong>nos</strong> levantamos a<br />
las 5.30, a las 6.00 rezamos, luego<br />
hacemos la meditación individual,<br />
y terminamos con la eucaristía. A<br />
las 8.15 comienzan las clases, hasta<br />
las 12.00: Fi<strong>los</strong>ofía, Biblia y<br />
Ciencias Humanas. Después de comer<br />
y de echarse la siesta, hay un<br />
tiempo de estudio personal, seguido<br />
de deporte o de trabajo manual.<br />
Al final de la tarde, <strong>nos</strong> reunimos<br />
para rezar, cenamos y pasamos<br />
un rato de recreo comunitario.<br />
La jornada termina con un<br />
tiempo de estudio, hasta las 11 de<br />
la noche. Además de las clases <strong>que</strong><br />
doy, me ocupo, como <strong>los</strong> otros formadores,<br />
del acompañamiento de<br />
<strong>los</strong> jóvenes; participo en dos reuniones<br />
por semana con el equipo<br />
de estudiantes en el <strong>que</strong> estoy incluido<br />
y en la reunión del equipo<br />
de formadores.<br />
Además de estas actividades,<br />
doy retiros y cursil<strong>los</strong> de formación<br />
sobre gestión de conflictos y seminarios<br />
sobre diálogo interreligioso<br />
a diferentes comunidades religiosas.<br />
También imparto estas dos formaciones<br />
a <strong>los</strong> seminaristas.<br />
¿De dónde vienen todos esos<br />
jóvenes<br />
En general, son muchachos<br />
<strong>que</strong> vienen del mundo rural, pero<br />
aumentan <strong>los</strong> <strong>que</strong> han nacido en<br />
las grandes ciudades, como Abiyán,<br />
Lomé o Bamako. Todos deben<br />
tener el bachillerato para acceder<br />
a la Universidad y, cada vez más,<br />
estos jóvenes vienen con títu<strong>los</strong><br />
universitarios. Este año, por ejemplo,<br />
de <strong>los</strong> 50 <strong>que</strong> han entrado en<br />
el instituto, 22 tenían ya una licenciatura<br />
en Fi<strong>los</strong>ofía, Sociología,<br />
Medio Ambiente e, incluso, uno<br />
era licenciado en Criminología. Esta<br />
juventud pertenece a la nueva<br />
África, <strong>que</strong> es tan poco conocida<br />
en Occidente.<br />
¿Cuáles crees <strong>que</strong> son <strong>los</strong> retos<br />
a <strong>los</strong> <strong>que</strong> estos jóvenes se van a<br />
enfrentar en el África del mañana<br />
Para mí, estos jóvenes tendrán<br />
<strong>que</strong> hacer frente a dos grandes retos:<br />
las relaciones interreligiosas y<br />
el testimonio de pobreza evangélica.<br />
Me explico. El África del mañana<br />
será plurirreligiosa, en particular,<br />
musulmana y cristiana. En ese<br />
contexto, <strong>los</strong> cristia<strong>nos</strong> debemos<br />
ser testigos del Jesús evangélico,<br />
<strong>que</strong> iba al encuentro de <strong>los</strong> diferentes<br />
sin prejuicios y con un corazón<br />
abierto y disponible para<br />
compartir su fe, y para acoger y<br />
admirar la fe del otro, como en sus<br />
encuentros con la samaritana, el<br />
centurión o la mujer sirofenicia.<br />
En segundo lugar, estoy convencido<br />
de <strong>que</strong> África irá saliendo<br />
de su miseria y, poco a poco, encontrará<br />
su lugar en el concierto de<br />
las naciones. El nivel de vida de <strong>los</strong><br />
africa<strong>nos</strong> aumentará, y muchos de<br />
38 misioneros NÚM. 132, FEBRERO DE 2013
el<strong>los</strong> olvidarán el valor de la solidaridad<br />
con sus semejantes, lo <strong>que</strong><br />
creará tensiones y disturbios sociales<br />
de todo tipo. Si la Iglesia no tiene<br />
cuidado, corre el riesgo de <strong>que</strong>darse<br />
al margen de dicha evolución<br />
o, peor aún, de inclinarse del lado<br />
de <strong>los</strong> pudientes y bien instalados,<br />
olvidando a <strong>los</strong> <strong>que</strong> serán victimas<br />
y marginados. Nuestros seminaristas<br />
tienen <strong>que</strong> conectar con el Jesús<br />
del Evangelio, <strong>que</strong> lucha contra la<br />
injusticia de la miseria y de la opresión,<br />
pero <strong>que</strong> invita a ser pobres.<br />
Intuyo <strong>que</strong> a <strong>los</strong> africa<strong>nos</strong> la pobreza<br />
les parece algo negativo; sin embargo,<br />
tanto el evangelio de Mateo<br />
como el de Lucas insisten en esa<br />
cualidad: “bienaventurados <strong>los</strong> pobres<br />
de espíritu” (Mt 5,3), “dichosos<br />
<strong>los</strong> pobres” (Lc 6,20).<br />
Y ¿qué pueden hacer vuestros<br />
seminaristas ante estos desafíos<br />
<strong>que</strong> van a vivir<br />
Me parece <strong>que</strong> nuestros estudiantes<br />
deben personalizar el encuentro<br />
con la palabra de Jesús,<br />
para <strong>que</strong> de verdad sea Él quien<br />
guíe sus cami<strong>nos</strong>. Si no, es muy fácil<br />
dejarse seducir por <strong>los</strong> nuevos<br />
horizontes <strong>que</strong> la sociedad africana<br />
va descubriendo y <strong>que</strong> no son<br />
auténticamente evangélicos.<br />
Las tentaciones <strong>que</strong> van a sufrir<br />
estos jóvenes son muchas y<br />
variadas, pero la más peligrosa<br />
pienso <strong>que</strong> será la <strong>que</strong> <strong>nos</strong> presenta<br />
el Evangelio y a la <strong>que</strong> el<br />
mismo Jesús tuvo <strong>que</strong> hacer frente:<br />
la tentación de la ri<strong>que</strong>za y del<br />
orgullo. El diálogo interreligioso y<br />
la pobreza son las respuestas <strong>que</strong><br />
Jesús dio. Para mí, <strong>los</strong> futuros Misioneros<br />
de África deben aprender,<br />
practicar y desarrollar esa doble<br />
actitud de Jesús, si quieren ser testigos<br />
del <strong>que</strong> <strong>nos</strong> envía a anunciar<br />
su Buena Nueva.<br />
Hábla<strong>nos</strong> un poco de tu faceta<br />
como colaborador y articulista en<br />
diversas publicaciones.<br />
La verdad, lo <strong>que</strong> me gusta es<br />
hablar, explicar las cosas; quizás<br />
por eso estoy en esta casa dando<br />
cursos, me encanta. Uno de mis<br />
mejores recuerdos de mi vida parroquial<br />
eran las sesiones de formación<br />
humana y bíblica <strong>que</strong> daba<br />
en las comunidades de base.<br />
Cuando en 1994 me llamaron<br />
de Radio Exterior de España para<br />
dar testimonio sobre <strong>los</strong> acontecimientos<br />
de Argelia, en <strong>los</strong> <strong>que</strong> fueron<br />
asesinados varios compañeros,<br />
al final me pidieron si podía hacer<br />
un programa semanal sobre África.<br />
Les propuse un informativo, y<br />
aceptaron. Desde entonces el programa<br />
existe y continúa. Lo de escribir<br />
surgió cuando, en <strong>los</strong> años<br />
noventa, la revista Ecclesia pidió a<br />
la actual Fundación Sur (por esas<br />
fechas, CIDAF) crónicas sobre África.<br />
El entonces director del centro<br />
empezó, y, cuando ya no pudo seguir,<br />
me pidió <strong>que</strong> lo hiciera yo.<br />
Desde ese momento, escribo artícu<strong>los</strong><br />
<strong>que</strong> aparecen regularmente.<br />
Son muy amables conmigo, pues<br />
me <strong>los</strong> publican todos. Además, he<br />
escrito algu<strong>nos</strong> informes en Vida<br />
Nueva, así como en la revista Misiones<br />
Extranjeras del IEME. En 2001<br />
escribí un pe<strong>que</strong>ño libro de 106 páginas,<br />
titulado África en la encrucijada.<br />
Cami<strong>nos</strong> de solidaridad, editado<br />
por la Fundación Mounier.<br />
¿Quieres añadir alguna otra cosa<br />
para terminar<br />
Daros las gracias por haberme<br />
ayudado a recordar tantas buenas<br />
cosas de mi vida misionera. Yo les<br />
digo a <strong>los</strong> seminaristas de esta casa<br />
<strong>que</strong> <strong>Dios</strong> no <strong>nos</strong> <strong>pide</strong> <strong>que</strong> <strong>seamos</strong><br />
Misioneros de África o sacerdotes<br />
diocesa<strong>nos</strong> o personas casadas,<br />
sino <strong>que</strong> <strong>nos</strong> <strong>pide</strong> <strong>que</strong> <strong>seamos</strong><br />
<strong>felices</strong> y <strong>hagamos</strong> <strong>felices</strong> a <strong>los</strong> demás.<br />
A cada uno de <strong>nos</strong>otros toca<br />
ver en qué cuadro vamos a vivir esa<br />
realidad. Lo importante es el sentido<br />
<strong>que</strong> damos a nuestras vidas; <strong>los</strong><br />
medios son secundarios, pero es<br />
verdad <strong>que</strong> contribuyen mucho. A<br />
mí, <strong>los</strong> Misioneros de África me<br />
han ayudado enormemente a ser<br />
feliz y a hacer <strong>felices</strong> a las personas<br />
<strong>que</strong> he encontrado en mi caminar.<br />
En el fondo, no podemos<br />
olvidar lo <strong>que</strong> decía san Juan de la<br />
Cruz: al final de nuestra vida <strong>nos</strong><br />
examinarán del amor. Pues nada,<br />
<strong>que</strong> al final de mi vida el Señor me<br />
acoja y <strong>que</strong> pueda mostrarle humildemente<br />
mis pobres frutos de<br />
amor. Esa es mi oración por todos<br />
vosotros <strong>que</strong> me leéis.<br />
ANTONIO MOLINA<br />
Misionero de África<br />
NÚM. 132, FEBRERO DE 2013 misioneros 39