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LIBRO COMPLETO - Matrix666

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EL POLICÍA LOCAL EN LOS OJOS<br />

DEL CIUDADANO A TRAVÉS DE<br />

LA PSICOLOGÍA SOCIAL<br />

FERNANDO HERNÁNDEZ GONZÁLEZ<br />

OFICIAL DE POLICÍA LOCAL DEL AYUNTAMIENTO DE<br />

O BARCO DE VALDEORRAS


1- INTRODUCCIÓN.-<br />

En este trabajo se intentará aportar una opinión más sobre la visión<br />

que ofrece el Policía Local al resto de la sociedad e incrementar la<br />

capacidad de mejora en esta importante faceta de los miembros de los<br />

Cuerpos de Seguridad locales. También la visión recíproca, es decir, la que<br />

ofrece el ciudadano al Policía que le observa, estará representada en él. A<br />

través de las exposiciones objeto de desarrollo se pretende mostrar la<br />

importancia que tiene esta imagen, que no solo afecta a la calificación que la<br />

gente pueda realizar del aspecto de un funcionario policial, sino como<br />

también esta visión facilita la labor de la policía o por el contrario la<br />

dificulta enormemente. Variando la conducta de los ciudadanos tanto en<br />

intervenciones policiales, como en actividades diarias con repercusión en la<br />

convivencia, el tráfico, el orden o la seguridad.<br />

Sería de una enorme arrogancia comparar el estudio que nos ocupa<br />

con cualquier teoría o tratado socio-psicológico, si bien, para llegar a su<br />

elaboración es imprescindible documentarse con elementos derivados de<br />

este ámbito. Y aunque se intenta enfocar el tema desde un punto de vista<br />

estrictamente profesional y con datos ofrecidos por reputados sociólogos y<br />

psicólogos en obras de gran interés, es completamente normal la<br />

discrepancia de los lectores en algunos puntos que se desarrollan, ya que, las<br />

opiniones y motivaciones personales de este autor también pueden dirigir el<br />

trabajo hacia direcciones que no todo el mundo comparte.<br />

Dentro del libro se desarrollarán diversos aspectos que, aunque en<br />

ocasiones puedan parecer poco importantes, son sumandos de un resultado<br />

que puede variar en función de estas pequeñas circunstancias. Junto a ellos<br />

encontraremos factores dependen tanto del policía como del ciudadano.<br />

Como pueden ser cultura, lugar donde discurre la acción o edad. Y valores<br />

todavía más personales como recuerdos, actitudes, estereotipos,<br />

intercambios sociales, expectativas, etc.<br />

A pesar de todo lo que se pueda expresar en este trabajo y de las<br />

conclusiones finales de cada uno de los lectores, quiero dejar patente que al<br />

hablar de sucesos en los que actúan estímulos, emociones y sensaciones es<br />

imposible unificar criterios, ya que dos personas que perciben el mismo<br />

objeto pueden asignarlo a categorías muy diferentes. Aunque el objetivo<br />

final del que escribe es que con este texto se facilite la labor de los<br />

compañeros de los Cuerpos de Policía Local, enfocando la visión general<br />

de los ciudadanos hacia una visión particular (perspectiva sociológica). Es<br />

imposible llegar a una unificación de criterios y valoraciones hacia nuestro<br />

trabajo, ya que, las personas lo que hacen y piensan viene en gran parte<br />

determinado por la sociedad en que viven.


En el siguiente capítulo a esta introducción se recogen aspectos<br />

históricos de la Policía Local: época, año de fundación, etc. La segunda<br />

parte del capítulo se adentra brevemente en la actualidad de la Policía Local<br />

gallega, determinando algunas características legales, además se incluyen<br />

alusiones al censo policial de nuestra Comunidad Autónoma.<br />

El tercer capítulo hace referencia a la importancia cultural en el tema<br />

que nos ocupa, desgranando los cinco componentes socio-culturales que<br />

afectan al intercambio social: Símbolos, objetos materiales, lenguaje,<br />

valores y normas.<br />

Dentro del apartado de los símbolos, se hace especial mención al<br />

lenguaje corporal, ahondando dentro de éste con conceptos determinados<br />

por la expresión facial.<br />

Después de abordar ideas que pertenecen al apartado de objetos<br />

materiales, continúa el capítulo con el desarrollo de nociones relativas al<br />

lenguaje.<br />

Este capítulo termina con el desarrollo de los dos últimos elementos<br />

socio-culturales: los valores, como factores que sirven de guía para una vida<br />

en sociedad y las normas denominando así a ciertas reglas necesarias para<br />

las relaciones sociales.<br />

En el cuarto capítulo se desarrollan varios factores que intervienen<br />

en la formación de impresiones como pueden ser los estereotipos. También<br />

se hace referencia a la formación de impresiones complejas. Acabando el<br />

desarrollo de la formación de impresiones comentando distintos factores que<br />

influyen en la atracción interpersonal –proximidad, atractivo físico,<br />

semejanza e intercambio-.<br />

El quinto capítulo se ocupa del estudio de las actitudes,<br />

definiéndolas, mostrando la estrecha relación entre actitud y conducta, y<br />

desarrollando sus tipos y estructura. Continúa diferenciando las actitudes de<br />

hechos y opiniones.<br />

Los prejuicios, estereotipos y discriminación también son abordados<br />

como parte de las actitudes.<br />

La segunda mitad del capítulo se dedica al cambio de actitud, es<br />

decir, la persuasión. Su explicación se realiza a través del desarrollo de los<br />

experimentos concretados por el grupo de investigación de la Universidad<br />

de Yale, por medio de la teoría de la respuesta cognitiva, explicando el<br />

modelo heurístico y el modelo de la probabilidad de la elaboración. Se


concluye el capítulo visionando las principales variables que afectan a la<br />

persuasión. La fuente, el mensaje y el receptor.<br />

La motivación es desarrollada brevemente en el sexto capítulo<br />

estudiando los modelos explicativos de la conducta y acabando con una<br />

breve referencia a Maslow y su jerarquía de motivos.<br />

En el séptimo capítulo se estudian las emociones, clasificación,<br />

características de las principales emociones y algunos conceptos<br />

relacionados con el tema desarrollado, como son, afecto, estado de ánimo,<br />

sentimientos y temperamento. El último punto está dedicado a las variables<br />

cognitivas y su relación con las emociones.<br />

El capítulo octavo está dedicado a la memoria y aprendizaje. En la<br />

parte destinada al estudio de la memoria, se ofrece una visión de sus fases,<br />

sus tipos –sensorial, de corto plazo y de largo plazo-. Rematando esta parte<br />

del capítulo haciendo referencia al olvido y a la evocación de la<br />

información.<br />

En la segunda parte, dedicada al aprendizaje, se desarrollan<br />

conceptos relacionados con el condicionamiento, tanto clásico, como<br />

operante; el aprendizaje cognoscitivo y sus tres tipos: mapas cognitivos,<br />

aprendizaje latente y aprendizaje por insight. Acabando el capítulo con una<br />

explicación del aprendizaje por observación.


2- POLICIA LOCAL: HISTORIA Y ACTUALIDAD.-<br />

ANTECEDENTES HISTÓRICOS.-<br />

Remontándonos a la Baja Edad Media, encontramos unos<br />

funcionarios ejecutivos que tenían nuestros antepasados visigodos<br />

denominados "Sayones", antecedentes remotos de los agentes de Autoridad.<br />

En tiempos de ocupación árabe nos encontramos con que Córdoba<br />

(única ciudad europea con más de un millón de habitantes) contaba con una<br />

policía que se le denominaba "Shurta", encargada del mantenimiento del<br />

orden público entre las gentes del pueblo bajo y la persecución de los<br />

malhechores y ociosos. A sus órdenes estaban los "Derrab", que era una<br />

especie de policía armada que tenía funciones de escolta de los<br />

Gobernadores de las provincias, y prevención y auxilio de la población.<br />

A través del historiador de Madrid, D. José Amador de los Rios, en<br />

su historia de la Villa y Corte, encontramos ciertos elementos en el reinado<br />

de Fernando III (siglo XII) que semejan cierto parecido con la Policía<br />

Municipal. Señala que "obedecían y ejecutaban órdenes y mandamientos de<br />

los Alcaldes, los ANDADORES DEL CONCEJO, los FIADORES o<br />

FIELES y los PORTEROS. En la referida época los ejecutores de las<br />

órdenes emanadas de los Alcaldes eran: FIADORES o FIELES,<br />

PESQUISIDORES, ANDADORES DEL CONCEJO, PORTEROS DE<br />

MAZA, PORTEROS DE VARA, y SAYONES.<br />

Sayones: Los Sayones disponían del Fuero de Sayonía por el cual<br />

como ejecutores de la justicia tenían derecho a entrada y registro en los<br />

domicilios para tomar prendas judiciales o extrajudiciales, hacer efectivos<br />

los tributos y ejecutar la captura de delincuentes.<br />

Porteros de Vara: Disponían de una vara de regulares dimensiones y buena<br />

calidad, seguramente de fresno. Era manejada con gran destreza y en las<br />

antiguas artes marciales era muy eficaz. Los Porteros de Vara llegaron hasta<br />

el año 1857, fecha en que ya no se conceden más credenciales para ese<br />

cargo.<br />

Mas adelante, el Rey Felipe III, mantuvo los Porteros de vara y<br />

añadió los Alguaciles, que en la organización administrativa eran una<br />

especie de agentes de los Ayuntamientos y de los Alcaldes encargados de<br />

ejecutar los acuerdos de éstos y de practicar las correspondientes citaciones.<br />

Su nombramiento y separación dependía de la Corporación Municipal. Fue<br />

este Rey, Felipe III, con su Real Cédula de 1609, quien les dio un auténtico<br />

Reglamento que les organiza, ordena los mandos y les da forma para<br />

cumplir los servicios.<br />

Durante el reinado del Rey Alcalde, Carlos III, la Policía Municipal<br />

y la organización administrativa de la Villa, sufren una reforma que provoca<br />

una modernización de las estructuras.


En fecha de 28 de Mayo de 1761, firma desde Aranjuez, la<br />

importante Real Cédula, con el Reglamento de la Milicia Urbana. En este<br />

reglamento se dispone que se forme con un total de 450 hombres. Con esta<br />

misma fecha creó otro cuerpo estatal de 1.500 hombres, que cuidan del<br />

orden público y les dio el nombre de "Salvaguardas del Pueblo". Se<br />

dedicaban a la vigilancia tanto diurna como nocturna, siendo la nocturna<br />

más numerosa, ya que salían en grupos de 20 ó 25 hombres, con sus<br />

mandos, armas y faroles, inspeccionando las posadas, garitos, mancebías y<br />

casas de juego.<br />

El año 1850 el Ayuntamiento de Madrid aprueba un Reglamento que<br />

organiza la Guardia Municipal, dotándola de un nuevo uniforme. El arma de<br />

dotación consistía en un sable de empuñadura de color dorado y<br />

guardapolvo de color rojo.<br />

En Barcelona la policía del municipio, como tal, se instaura en 1843.<br />

Aparecen como continuación y desarrollo de los cuerpos de "serenos" ya<br />

preexistentes en otras ciudades como Madrid.<br />

En Valencia encontramos un Cuerpo de Vigilancia creado en el<br />

segundo decenio del siglo XIX, inmediatamente después de la guerra de la<br />

Independencia, y que subsistió hasta el año 1870. El Ayuntamiento decide,<br />

ese mismo año, organizar el servicio de una manera más acorde con las<br />

necesidades de una ciudad que, por aquel entonces, contaba con doscientos<br />

mil habitantes. De esta forma se organiza el llamado Cuerpo de la Guardia<br />

Municipal.<br />

.<br />

En 1844 nace la Guardia Municipal de Bilbao, en 1857 se crea en<br />

Burgos, Murcia tiene el año de creación del servicio municipal de Policía en<br />

1854. Este mismo año en Albacete se crea este servicio, después de contar<br />

con vigilantes desde 1808. En 1850 se crea el Cuerpo de Guardia Municipal<br />

de Zaragoza con 1 Brigadier de Jefe, 2 Cabos y 10 Guardias "de a pie", más<br />

3 plazas de Guardias Montados a caballo, para la vigilancia de las afueras.<br />

1895 es el primer año en el que Castellón cuenta con el Cuerpo de Guardia<br />

Municipal.


Uno de los Cuerpos<br />

de los que se tiene<br />

documentación más antigua,<br />

es del Ronda. Joaquín de<br />

Uriarte y Landa es enviado<br />

por el rey Bonaparte como<br />

Comisionado para la<br />

organización administrativa<br />

de los pueblos de la serranía<br />

de Ronda. El 4 de junio de<br />

1810 firma un reglamento<br />

de Justicia y Orden<br />

compuesto de 37 artículos y<br />

entre ellos destacan varios<br />

específicos destinados a la<br />

Comisaría de Policía.<br />

En referencia a Cuerpos policiales de carácter municipal de Galicia,<br />

la primera<br />

promoción de la<br />

Guardia Municipal<br />

de Lugo se crea en<br />

la sesión ordinaria<br />

del día 12 de Marzo<br />

de 1862 con un Jefe,<br />

un Cabo y 15<br />

Guardias. La Policía<br />

Municipal de Vigo<br />

fue fundada en 1881<br />

con funciones de<br />

serenos y celadores. Pontevedra cuenta con servicio de Policía dependiente<br />

del Ayuntamiento desde 1852. El 23 de mayo de 1844 se nombraron en La<br />

Coruña cuatro agentes de Policía Urbana, pasando a formar parte del<br />

servicio de Porteros y Agentes de la Policía Municipal. Prestaban solamente<br />

servicio diurno, ya que, por la noche continuaban patrullando los<br />

componentes del servicio de Serenos. En 1845 el Alcalde coruñés unifica<br />

ambos Cuerpos, originándose la Ronda Municipal con 32 miembros. El 28<br />

de noviembre de 1878 se inicia la andadura de la Guardia Municipal de<br />

Orense con el nombramiento de un cabo-jefe y 8 guardias que son<br />

auxiliados por varios serenos. Un documento que data de 24 de abril de<br />

1930 muestra la plantilla orensana compuesta por un jefe, un cabo, otro cabo<br />

interino y 35 guardias, cambiando su denominación por el de Policía<br />

Municipal en los años sesenta, finalizando con el nombre de Policía Local<br />

en 1984.


Las ciudades con importante masa poblacional y capitales de<br />

provincia contaron con plantillas de Policía mucho antes que Municipios<br />

más pequeños en los que se puede observar una cascada de Cuerpos creados<br />

en todo el siglo XX que llega hasta la actualidad como el Concello de<br />

Muxía que cuenta con un Cuerpo de Policía Local desde el año 1.933. La<br />

primera plaza creada en Valdoviño en 1965. En Maceda se crea en 1995.<br />

Llegando a la actualidad donde se intentan crear Cuerpos policiales como en<br />

el Ayuntamiento de Oia que solicita la creación de uno propio tras la<br />

jubilación de un alguacil.<br />

ACTUALIDAD DE LA POLICÍA LOCAL.-<br />

En estos momentos Galicia cuenta con algo más de 2500 policías<br />

locales de los cuales algo más de 2000 se reparten por las provincias de<br />

Pontevedra y La Coruña, contando las provincias de Lugo y Orense con un<br />

número cercano a 250 efectivos cada una, correspondiendo todos ellos al<br />

reparto entre 134 Ayuntamientos.<br />

Si los efectivos policiales locales los repartimos entre los habitantes<br />

registrados en la comunidad, nos tocaría, de media, un policía para cada<br />

1.099 ciudadanos, una cifra que pone en evidencia la insuficiencia de los<br />

efectivos policiales locales en Galicia.<br />

Las policías locales aparecen con los ayuntamientos constitucionales<br />

en los siglos XIX como complemento o sustitución de los vigilantes,<br />

serenos y alguaciles. El reconocimiento de estos cuerpos no se empieza a<br />

producir hasta los años cincuenta del siglo XX como auxiliar de las FF y CC<br />

de seguridad (Mediante Decreto de 30 de mayo de 1952 se sustituye el<br />

término Guardia Municipal por Policía Municipal). Es la Ley Orgánica de<br />

Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de 1986 la que le reconoce el carácter de<br />

cuerpo de seguridad. En la legislación de Régimen Local se prevé que<br />

existan en los municipios de más de 5000 habitantes obligatoriamente. Su<br />

naturaleza jurídica es la misma que para el resto de policías.<br />

La configuración, despliegue, funciones<br />

y operatividad de las diferentes Policías<br />

Locales existentes en Galicia, al igual que el<br />

resto de España, es de lo más heterogéneo,<br />

convirtiéndose muchas disposiciones de la<br />

L.O. 2/86, de 13 de marzo de Fuerzas y<br />

Cuerpos de Seguridad, en simple papel<br />

mojado. Podemos encontrar Municipios en los<br />

que sus funciones se reducen prácticamente a<br />

la regulación del tráfico urbano y a la<br />

vigilancia del cumplimiento de Ordenanzas y<br />

otros reglamentos. Podemos ver otros en los<br />

que, sin embargo, la Policía Local, bien por<br />

una potenciación sin cortapisas por parte de sus<br />

responsables políticos, bien por la falta de


medios personales y materiales de las Fuerzas de Seguridad del Estado y<br />

Autonómicas o por ambos factores, ha tomado claro protagonismo, llegando<br />

al cuasi-monopolio en materia de Seguridad Ciudadana. Y los hay que se<br />

encuentran a medio camino, en una situación intermedia, co-participando,<br />

podríamos decir al 50% en la materia con las Fuerzas y Cuerpos de<br />

Seguridad estatales y autonómicas.<br />

Esta heterodoxia estructural se puede observar también en la<br />

diferente cantidad de efectivos repartidos entre los Ayuntamientos que<br />

cuentan con Policía Local. Esta divergencia es injusta y puede crear una<br />

confusión entre los ciudadanos que puede perjudicar seriamente la labor<br />

policial. La norma autonómica que regula todo lo relacionado con las<br />

plantillas de Policía Local de Galicia es la Ley de Coordinación de Policía<br />

Local de 2007 y autoriza la creación de Cuerpos formados por dos policías y<br />

un oficial. Este número, a cualquier persona que conozca mínimamente la<br />

labor a realizar por estos funcionarios policiales, le parecerá insuficiente e<br />

incluso ridículo.<br />

Hablamos de situación injusta, ya que, esa plantilla de tres<br />

funcionarios, lleva el mismo nombre y uniforme que otras de más de cien o<br />

trescientos funcionarios. Como es lógico, aunque sus miembros tengan el<br />

mayor interés y empeño, su labor está completamente sesgada debido a su<br />

número. También citamos confusión, con ello me refiero a la diferencia que<br />

una persona puede observar en intervenciones similares y en las que es<br />

protagonista con cuerpos policiales locales que asumen funciones distintas y<br />

por tanto el resultado puede variar notablemente.<br />

En la provincia de la Coruña existen 60 municipios que disponen de<br />

cuerpo local de policía. Seis de ellos cuentan con un solo agente y otros<br />

tantos con dos en sus plantillas.<br />

Sólo 16 ayuntamientos de Lugo tienen policía local. De ellos dos<br />

disponen de un sólo agente y otros dos de un par de funcionarios.<br />

En Orense son 15 los Ayuntamientos con estructura policial. Dos<br />

con uno solo y tres con una pareja de agentes.<br />

Pontevedra cuenta con un total de 39 los municipios con policía<br />

local. Tres de ellos disponen de solamente un efectivo y otros cinco cuentan<br />

con un par de miembros.


3. IMPORTANCIA CULTURAL.-<br />

Un factor que afecta de forma directa en la labor del policía local es<br />

la cultura, entendiendo como tal, el conjunto de valores, creencias, actitudes<br />

y objetos materiales que constituyen el modo de vida de una sociedad. La<br />

cultura, dentro de la definición dada, además de influir en nuestras acciones,<br />

ayuda a formar nuestra personalidad, pero también al resto de los elementos<br />

de nuestra sociedad. Las normas culturales de una sociedad canalizan las<br />

formas de expresión de las emociones de sus individuos, definiendo la<br />

intensidad con que se pueden expresar, lugar donde realizarlo, diferencias<br />

de expresión entre personas, etc. En este capítulo buscaremos una<br />

aproximación a los componentes socioculturales que influyen en nuestro<br />

intercambio social: los símbolos, los objetos materiales, el lenguaje, los<br />

valores y las normas.<br />

3.1. SÍMBOLOS.-<br />

Nuestro mundo lo creamos transformando elementos de la vida<br />

social (gestos, miradas, etc.) en símbolos, que es aquello que para quienes<br />

comparten una cultura tiene un significado determinado o específico. Esta<br />

interpretación de los símbolos que ofrecemos en nuestras intervenciones, o<br />

simplemente en nuestra indisoluble posición de objetivos visuales del resto<br />

de personas, es parte fundamental de la visión que tienen del policía. Dentro<br />

de una misma hipotética sociedad en la que solo se encontrase una<br />

definición cultural, un mismo símbolo podría interpretarse de manera muy<br />

distinta. Por ello, además de la corrección, educación, legalidad y rapidez<br />

que deben protagonizar las intervenciones, deberán sopesarse las distintas<br />

variables: ambiente diurno o nocturno; con adultos, con menores o con<br />

niños de corta edad; objetivo corrector, auxiliador, etc., si queremos marcar<br />

distancias o tener más proximidad al interlocutor, etc. Para ello habrá que<br />

realizar una rápida estrategia previa de intervención.<br />

Actualmente el auge de la inmigración<br />

también es observable en Galicia y esto ofrece una<br />

visión multicultural de nuestra comunidad, donde,<br />

sin perder nuestros elementos culturales propios, se<br />

mezclan estilos de vida muy desiguales. Esta<br />

circunstancia favorece un posible choque cultural<br />

entre los recién llegados y nosotros. Este choque no<br />

es más que una incapacidad de interpretación del<br />

significado de los símbolos que empleamos. La<br />

diferencia cultural entre el policía y su interlocutor<br />

debe tenerse en cuenta en la intervención, obviando<br />

ciertos símbolos ofrecidos por las personas foráneas,<br />

que en otras personas tendrían un significado<br />

completamente distinto al que resulta en este caso.<br />

Estas consideraciones nunca deben menoscabar el<br />

protocolo de actuación que se llevaría a cabo con


una persona originaria de nuestra zona, evitando en la intervención el<br />

perjuicio que puede causar una visión etnocentrista. (1)<br />

Los símbolos permiten a las personas entender la sociedad y dar la<br />

imagen que quieren dar de sí mismas. Empleando correctamente los<br />

símbolos las personas podemos interactuar de forma eficiente en la<br />

sociedad. Tanto el uso incorrecto de los símbolos, como el rechazo a<br />

símbolos ajenos, pueden dar lugar a malas interpretaciones y situaciones<br />

desagradables, causando sensación de marginalidad, autoritarismo, falta de<br />

interés, interés personal, etc.<br />

3.1.1. Lenguaje corporal.<br />

Una parte de los símbolos que estudiaremos son los derivados del<br />

lenguaje corporal. Según el sociólogo Erving Goffman (1922-82), la<br />

comunicación no verbal supone una especie de representación teatral en la<br />

interacción social. En el lenguaje corporal, y de manera general deberemos<br />

observar las siguientes<br />

actitudes para mejorar nuestra<br />

interacción:<br />

• Debemos mantener<br />

contacto visual tanto<br />

tiempo como sea posible,<br />

aunque sin exagerar la<br />

mirada para evitar que el<br />

“otro” adopte una<br />

posición de guardia.<br />

• Tranquilidad y suavidad en los gestos, evitando el jugueteo con<br />

algún objeto que tengamos entre las manos, ya que, denota nerviosismo.<br />

• Cabeza erguida con hombros rectos y espalda derecha, evitando<br />

bajar la mirada al suelo.<br />

• Expresión facial neutral y tranquila, evitando fruncir el ceño.<br />

• Debe evitarse un parpadeo excesivo.<br />

• Suavidad y reducción de velocidad de los movimientos, salvo en<br />

intervención que requieran firmeza y rapidez.<br />

• Bajar un poco los párpados cuando se quiera decir algo importante.<br />

• Gesticulación con movimientos amplios de los brazos cuando se<br />

hable.<br />

• Evitar morderse los labios en la conversación.<br />

• No poner manos en los bolsillos.<br />

• Para imprimir carácter, juega con las cejas, levantando una o ambas,<br />

además de la frente cuando hables.<br />

(1) Etnocentrismo: hábito de juzgar a otra cultura según los parámetros de la propia.


• Se debe evitar señalar con el dedo índice, haciéndolo con toda la<br />

palma de la mano.<br />

• Se desecharán tics como frotarse la nariz o frotarse el cabello.<br />

• Evite mirar el reloj mientras habla, ya que denota prisa,<br />

intranquilidad.<br />

3.1.1.1. Expresión facial.-<br />

Dentro del lenguaje corporal, la expresión facial es, junto con la mirada,<br />

el medio más rico e importante para expresar emociones y estados de ánimo.<br />

A través del conocimiento y de la observación de las expresiones faciales<br />

podemos conseguir una mejor comprensión de lo que nos comunican los<br />

demás.<br />

Además de expresar las emociones, y en consonancia con el tema que se<br />

aborda en el libro, la expresión facial también es un expositor de la<br />

personalidad, de las actitudes hacia los demás, el deseo de comunicarse o de<br />

iniciar una interacción y el grado de expresividad durante la comunicación.<br />

Estudios transculturales muestran como los sujetos de diferentes culturas<br />

con escaso contacto entre sí manifiestan las mismas expresiones faciales<br />

para el conjunto de emociones básicas, en situaciones evocadoras similares<br />

(Fridlund, 1994). Este carácter universal apunta hacia su origen innato, no<br />

obstante, es evidente que además de las predisposiciones innatas existen<br />

influencias culturales en la expresión y el reconocimiento emocional que se<br />

ponen de manifiesto desde edades tempranas y que se mantienen a lo largo<br />

de toda la vida (Eibl-Eibesfeldt, 1989). Cabe señalar también que las<br />

alteraciones en las capacidades de expresión y reconocimiento emocional<br />

constituyen en muchas ocasiones características de cuadros psicopatológicos<br />

(por ejemplo, la esquizofrenia, los trastornos del estado de ánimo o el<br />

trastorno obsesivo compulsivo) y son un componente importante de<br />

trastornos tales como la epilepsia y la demencia. Se ha desarrollado un<br />

código para cada una de las que se consideran las seis emociones básicas:<br />

sorpresa, miedo, cólera, disgusto, felicidad y tristeza, que a continuación se<br />

expone:<br />

DE SORPRESA:<br />

• Piel estirada debajo de las cejas.<br />

• Arrugas horizontales en la frente.<br />

• Párpados abiertos, párpado superior<br />

levantado, y párpado inferior bajado;<br />

el blanco del ojo suele verse por<br />

encima del iris.<br />

• La mandíbula cae abierta, de modo<br />

que los labios y los dientes quedan<br />

separados, pero no hay tensión ni<br />

estiramiento de la boca.<br />

• Cejas levantadas, colocándose curvas<br />

y elevadas.


DE MIEDO:<br />

• Cejas levantadas y contraídas al mismo<br />

tiempo.<br />

• Las arrugas de la frente se sitúan en el<br />

centro y no extendidas por toda la frente.<br />

• Párpado superior levantado, mostrando<br />

la esclerótica, con el párpado inferior en<br />

tensión y alzado.<br />

• Boca abierta y labios o bien tensos y<br />

ligeramente contraídos hacia atrás, o<br />

bien estrechados y contraídos hacia<br />

atrás.<br />

DE DISGUSTO:<br />

• Labio superior levantado.<br />

• Labio inferior también levantado, y<br />

empujando hacia arriba el labio<br />

superior, o bien tirado hacia abajo y<br />

ligeramente hacia adelante.<br />

• Nariz arrugada.<br />

• Mejillas levantadas.<br />

• Aparecen líneas debajo del párpado<br />

inferior.<br />

• Cejas bajas, empujando hacia abajo<br />

al párpado superior<br />

DE CÓLERA:<br />

• Cejas bajas y contraídas al mismo tiempo.<br />

• Líneas verticales entre las cejas.<br />

• Párpado inferior tenso; puede estar levantado o no.<br />

• Párpado superior tenso, puede estar bajo o no por la acción de las<br />

cejas.<br />

• Mirada dura en los ojos, que pueden parecer prominentes.


• Labios en una de estas dos posiciones: continuamente apretados, con<br />

las comisuras rectas o bajas, o abiertos, tensos y en forma<br />

cuadrangular, como si gritaran.<br />

• Las pupilas pueden estar dilatadas.<br />

DE FELICIDAD:<br />

• Comisuras de los labios hacia atrás y<br />

arriba.<br />

• La boca puede estar abierta o no, con o<br />

sin exposición de los dientes.<br />

• El pliegue naso-labial, baja desde la<br />

nariz hasta el borde exterior por fuera de<br />

la comisura de los labios.<br />

• Mejillas levantadas.<br />

• Aparecen arrugas debajo del párpado<br />

inferior.<br />

DE TRISTEZA:<br />

• Los ángulos interiores de los ojos<br />

hacia arriba.<br />

• La piel de las cejas forma un triángulo.<br />

• El ángulo interior del párpado superior<br />

aparece levantado.<br />

• Las comisuras de los labios se inclinan<br />

hacia abajo, o los labios tiemblan.<br />

3.2. OBJETOS MATERIALES.-<br />

Relacionando cosas materiales con los símbolos que tienen<br />

significado en la interacción de un policía, encontramos de forma<br />

preponderante el uniforme y los medios técnicos con los que cuentan los<br />

cuerpos policiales.<br />

Siguiendo con postulados de Erving Goffman, y enfocando la<br />

interacción entre el policía y el resto de la sociedad como una<br />

representación dramatúrgica, la vistosidad y diferenciación sobre el resto<br />

que provoca el porte de un uniforme, hace al funcionario policial objeto de


todas la miradas, siendo<br />

escrutado por un<br />

elevado número de<br />

observadores que no<br />

perderán detalle de<br />

cuanto sea posible,<br />

asociando apariencia<br />

externa con status -<br />

posición final que ocupa<br />

un individuo y que los<br />

demás reconocen- en el<br />

que se ubica al portador<br />

del uniforme.<br />

El uniforme<br />

consta con diversos<br />

elementos que ofrecen<br />

un mensaje dirigido a<br />

todos los que se<br />

encuentran con un<br />

policía. Además de elementos llamativos y claramente definitorios como<br />

son la pistola, la defensa, spray, guantes anti-corte, etc., existen otros que<br />

pueden parecernos irrelevantes, pero que sin embargo tienen un fuerte<br />

impacto en el subconsciente del que observa. Hombreras llamativas y los<br />

escudos con los que cuentan las prendas son avisadores del status adquirido<br />

por el funcionario, así como, el rol (2) que se espera que adopte. ¿Qué<br />

mensaje quiere transmitir Obviamente un policía debe infundir respeto,<br />

pero no respeto a la persona que lleva el uniforme, sino a lo que representa.<br />

La consideración de Agente de la Autoridad es una importante calificación<br />

que tiene muchas consecuencias para la persona que la ostenta. Un policía<br />

es el canal a través del que se orienta el mandato de la Autoridad que<br />

corresponde a ese lugar y momento determinados: Autoridad judicial,<br />

Alcalde, Fiscal.<br />

Los funcionarios policiales no contarían con la autoridad que les<br />

confiere su cargo en el ejercicio de las funciones que les son propias, sin<br />

credibilidad. Esta propiedad no la crea el uniforme, principalmente es<br />

originada por la importante labor diaria realizada por la práctica totalidad de<br />

los miembros de todos los Cuerpos policiales, aunque el aspecto de un<br />

agente policial es crucial en la credibilidad que puede ofrecer al ciudadano.<br />

El respeto, consideración y credibilidad quedarán proporcionalmente<br />

afectados por la deficiencia e incorrección del vestuario policial. Esta<br />

incorrección puede acarrear problemas, no sólo en la valoración estética que<br />

(2) Rol: expectativas sobre la conducta que cabe esperar una persona según el estatus<br />

que ocupa


haga la persona que está interviniendo con el policía, sino en el propio<br />

discurso de la intervención. Una persona que está siendo reprendida por un<br />

funcionario incorrectamente uniformado puede no apreciar la legitimidad de<br />

la acción policial, ni la autoridad que le ha sido proporcionada por Ley.<br />

La confianza es parte importante en la relación policía-ciudadano. La<br />

mayoría del grupo social confía en los agentes de la Autoridad, como se dijo<br />

anteriormente, por ser la parte visible de una entidad superior con poder<br />

sobre los que se encuentra bajo su jurisdicción o área de influencia. La<br />

confianza tiene connotaciones muy similares a la credibilidad y también<br />

viene derivada de la importante labor diaria realizada por los agentes. La<br />

confianza se transforma en sentimiento de protección que las personas<br />

necesitan poseer en todo momento y lugar, y que consiguen al ver la imagen<br />

del funcionario policial. La merma de la confianza es obvia cuando los<br />

agentes se dejan ver con uniformes inadecuados, defectuosos, mal<br />

conservados, etc. La imagen que el ciudadano retiene en su mente no es la<br />

de un policía, por tanto, la actuación del agente no repercutirá en la<br />

conclusión de la intervención de la misma forma, y, por supuesto, el<br />

ciudadano no se sentirá realmente protegido si la visión del agente no es lo<br />

que se espera.<br />

Por último, el uniforme, según el Diccionario de la Lengua Española,<br />

es un traje peculiar y distintivo que por establecimiento o concesión usan los<br />

militares y otros empleados o los individuos que pertenecen a un mismo<br />

cuerpo o colegio. Aunque en España nos podemos encontrar con vestuarios<br />

completamente distintos, en cuanto a color, diseño o accesorios, de<br />

diferentes Cuerpos policiales -incluso dentro del mismo, pero en lugares<br />

distintos-; los ciudadanos no distinguen estos detalles estéticos y, la<br />

confianza, protección y respeto la buscan en cada uno de los funcionarios<br />

policiales de las distintas Fuerzas de Seguridad. Es por ello que, la visión<br />

que puede ofrecer un solo agente, repercute en la consideración que pesa<br />

sobre los miembros de ese Cuerpo. Incluso esa repercusión se hace<br />

extensiva a todos los agentes policiales.<br />

3.3. LENGUAJE.-<br />

Continuando con el desarrollo de componentes culturales, una de las<br />

múltiples definiciones del lenguaje puede ser: sistema de símbolos que<br />

permite a los miembros de una sociedad comunicarse entre sí, constituyendo<br />

el mecanismo más importante de reproducción cultural. Es considerado<br />

como uno de los rasgos definitorios y diferenciadores del hombre, debido<br />

principalmente a su unión con la propia naturaleza humana.<br />

La actividad lingüística está constituida por procesos que generan<br />

información lingüística, proceso de producción y por otros que procesan la<br />

información generada, proceso de comprensión. Esta sencillez solo es<br />

aparente, ya que, estos procesos de producción y de comprensión son


conjuntos de de subprocesos lingüísticos. Pero, además de estos procesos<br />

específicamente lingüísticos, existen otros sistemas cognitivos: procesos de<br />

elaboración de la información (procesamiento de imágenes), procesos de<br />

almacenamiento (utilizando memoria a largo y a corto plazo), procesos de<br />

codificación. Por último, en el lenguaje se implican otros procesos no<br />

cognitivos, como los procesos sensoriales y motores, o procesos afectivos.<br />

La comunicación no verbal humana comprende la denominada<br />

actividad paralingüística, que acompaña al lenguaje durante la<br />

comunicación aportando información o modificando la información<br />

lingüística. La prosodia: entonación, ritmo, intensidad de la voz. La<br />

cinésica: posturas y gestos y otros factores secundarios como la<br />

indumentaria, presencia personal, etc.<br />

La actividad lingüística ha de analizarse con respecto a los contextos<br />

en que se da. El tipo de situación comunicativa, contexto comunicativo,<br />

cómo, dónde, con quién se habla; o el sistema de conocimiento en el que se<br />

sitúa la actividad, contexto cognitivo, de qué se habla.<br />

En consecuencia, un policía deberá planificar la forma de expresarse<br />

según distintas variables, lugar de intervención, interlocutor, objetivo de lo<br />

que expresa, factor tiempo (de día o de noche), etc. No es lo mismo<br />

reprender de forma pseudo-paternal a un menor, que dirigirse a un<br />

delincuente habitual tras una infracción penal; ni dar una charla en un<br />

colegio o explicaciones a implicados en un accidente de tráfico. Aunque de<br />

manera casi perenne, el mensaje deberá ser los más exacto posible y en el<br />

orden que se ha planificado.<br />

Aunque el habla parezca ser un grupo de palabras que tienen un<br />

significado propio y, el significado del discurso, parezca ser la suma de los<br />

significados de las palabras empleadas. El uso de palabras polisémicas,<br />

ambiguas, inestables o imprecisas, hace que el significado dependa en gran<br />

parte de su uso y contexto. Como ejemplo se puede observar el juego de la<br />

“Torre de Babel” de R. Hardin, donde a través de la sinonimia se puede<br />

llegar a la antonimia en tan sólo siete pasos y convertir lo verdadero en<br />

falso:<br />

Verdadero-convincente-verosímil-plausible-probable-incierto-falso<br />

Atendiendo a postulados de Grice (1975), el intercambio<br />

conversacional es similar a cualquier transacción contractual en la que los<br />

participantes tienen un objetivo en común, sus actuaciones son mutuamente<br />

interdependientes y existe un acuerdo tácito para que la transacción continúe<br />

hasta que ambas partes decidan terminarla de común acuerdo. Esta<br />

concepción le llevará a formular el principio de cooperación, como principio<br />

regulador de todo acto comunicativo, que no es más que contribuir a la<br />

conversación de forma adecuada, en el momento que se produce, con objeto<br />

de llegar al fin aceptado en el intercambio conversacional. Completando<br />

este principio con cuatro máximas:


1. Cantidad:<br />

1.1. Haz que tu contribución sea tan informativa como lo exijan los<br />

propósitos del intercambio.<br />

1.2. No hagas tu contribución más informativa de lo que se exija.<br />

2. Calidad: Trata de que tu contribución sea verdadera.<br />

2.1. No digas lo que crees que es falso.<br />

2.2. No digas aquello para lo que careces de evidencia adecuada.<br />

3. Relación: Sé pertinente.<br />

4. Modo: Sé claro.<br />

4.1. Evita la oscuridad en la expresión.<br />

4.2. Evita la ambigüedad.<br />

4.3. Sé breve.<br />

4.4. Sé ordenado.<br />

3.4 VALORES.-<br />

Los miembros de una sociedad tienen modelos culturalmente<br />

definidos, con los que evalúan lo deseable o indeseable, lo bueno o lo malo,<br />

lo bello o lo feo, etc. Estos modelos son valores que sirven de guía para la<br />

vida en sociedad.<br />

Desde los inicios del siglo XX se han elaborado numerosas teorías<br />

sociológicas que cuentan con otras tantas clasificaciones de los valores, por<br />

ejemplo. Según Stern se distinguen en intrínsecos o propios (los tiene cada<br />

persona por el mero hecho de serlo), extrínsecos o instrumentales y los<br />

irradiados, referenciales o simbólicos (religión, salud,…).<br />

Para Talcott Parsons se clasifican en, los que sirven para dar rienda<br />

suelta a los sentimientos y apetitos o controlarlos; los que utilizan criterios<br />

generales o normas específicas; los que derivan en juicios a los demás por lo<br />

que hacen o lo que son; aquellos que conciben a las personas íntegramente o<br />

reducidas a un aspecto; y por último los que se basan en la dualidad<br />

egocentrismo-colectividad.<br />

Según Ethel Albert, los valores son asociaciones de sistemas que<br />

sirven como criterios para evaluar las conductas y guiarlas mediante juicios<br />

de conveniencia o prohibición.<br />

Los aportaciones de Belshaw se encaminan hacia tres tipos de<br />

valores: los ideales, imperativos sociales y las preferencias individuales.<br />

La ciencia psicológica también estudió este tema y Spranger en 1928<br />

realizó una clasificación del tipo de personas utilizando los valores para<br />

estudiar la conducta.<br />

Siguieron magníficos trabajos de distintos científicos (Barton, Barry<br />

Mc Laughlin, Begtson, etc.), pero el más influyente en el campo psicológico


fue Milton Rokeach. Para este científico, los valores no existen forma<br />

aislada y rara vez una actitud o comportamiento son funciones de un solo<br />

valor. Partiendo de la base en donde el número de valores era relativamente<br />

pequeño, sugirió que éstos deberían estar asociados a necesidades básicas<br />

biológicas y sociales. Aunque son compartidos con otras personas, no se<br />

poseen en la misma medida, organizándose en sistemas que sirven de base<br />

para la formación de la personalidad y generando actitudes y conductas.<br />

Rokeach elaboró dos listas de valores, 18 terminales y 18 instrumentales, a<br />

través de las cuales evaluaba los valores de una persona:<br />

Valores terminales de Rokeach<br />

1. Felicidad (satisfacción)<br />

2. Auto-respeto (autoestima)<br />

3. Tiempo libre (una vida agradable y pausada)<br />

4. Salvación (sentirse salvado en la vida eterna)<br />

5. Seguridad familiar (cuidado a los seres queridos)<br />

6. Satisfacción con la tarea realizada (sentimiento de que mi tarea es útil)<br />

7. Una vida confortable (una vida próspera)<br />

8. Amistad verdadera (relaciones comunicativas)<br />

9. Armonía interna (libre de conflictos internos)<br />

10. Madurez (una comprensión madura de la vida)<br />

11. Un mundo en paz (libre de guerras y conflictos)<br />

12. Igualdad (hermandad, igualdad de oportunidades)<br />

13. Reconocimiento social (respecto, admiración)<br />

14. Amor maduro (intimidad sexual y emocional)<br />

15. Seguridad nacional (protección de los ataques)<br />

16. Un mundo de belleza (belleza natural y artística)<br />

17. Libertad (independencia. libre elección)<br />

18. Una vida excitante (una vida activa, estimulante)<br />

Valores instrumentales de Rokeach


1. Valiente (defender las propias ideas)<br />

2. Educado (correcto, de buenas maneras)<br />

3. Intelectual (inteligente, reflexivo)<br />

4. Honrado (sincero, verdadero)<br />

5. Obediente (deferente, respetuoso)<br />

6. Lógico (consciente, racional)<br />

7. Imaginativo (atrevido, creativo)<br />

8. Capaz (competente, afectivo)<br />

9. Alegre (de corazón abierto, gozoso)<br />

10. Autocontrolado (discreto, autodisciplinado)<br />

11. Capaz de perdonar (dispuesto a perdonar a otros)<br />

12. Capaz de amar (afectivo, tierno)<br />

13. Responsable (fiable, digno de confianza)<br />

14. Independiente (confianza en sí mismo, autosuficiente)<br />

15. Limpio (aseado, ordenado)<br />

16. Ambicioso (buen trabajador, con aspiraciones)<br />

17. Liberal (abierto de mente)<br />

18. Servicial (trabaja por el bienestar ajeno)<br />

La estabilidad que define a nuestros valores, no impide que éstos se<br />

encuentren en continuo proceso formativo desde la infancia gracias a la<br />

interacción social. Los valores nos motivan, crean una carta de presentación<br />

e intenciones ante los demás, generan autoestima, sirven para valorar<br />

situaciones, objetos sociales, etc., y posicionarnos antes hechos, o cualquier<br />

tipo de situación o información que recibamos. Continuando con postulados<br />

de Rokeach, los valores son creencias personales de carácter prescriptivo o<br />

normativo que están mediatizadas por el contexto social.<br />

Los valores con los que cuenta cada persona y su diferente forma de<br />

interrelación, con sus conflictos, insatisfacciones…; marcan la visión que<br />

tiene de un funcionario de Policía, aunque esta parte no es la que más debe<br />

preocuparnos de la afectación de los valores en la labor policial. Sin duda,<br />

los aspectos más influyentes en la actividad de los agentes son la entidad<br />

embrionaria de actitudes y conductas, que tienen los valores –tal y como se<br />

explica en el capítulo dedicado a ambas-, tanto por parte de los funcionarios,<br />

como del resto de personas hacia ellos. Y, por supuesto, su repercusión en la<br />

propia autoestima. Es por ello que, como ya se expuso, aunque los valores<br />

tienen una forma estable, podemos modelarlos con el paso del tiempo y el<br />

efecto de una secuencia de circunstancias sociales –positivas y negativasque<br />

experimentamos en este espacio temporal, pero también podemos<br />

adecuarlos a nuestras necesidades como servidores públicos a través de la<br />

reflexión y el estudio. Los valores se mantienen en la medida en que<br />

favorecen un auto concepto positivo y congruente con las demandas sociales<br />

de competencia y moralidad que percibimos asociadas a nuestros roles<br />

(Rokeach, 1979).


3.5 NORMAS.-<br />

En los entramados sociales existen una serie de reglas y expectativas<br />

a partir de las cuales se regula conducta de los miembros. Estas normas<br />

tienen, o bien, carácter proscriptivo prohibiendo conductas, o bien, carácter<br />

prescriptivo, indicando lo que hay que hacer. Cuando las normas sociales<br />

dejan de ser útiles para la convivencia dentro de una sociedad determinada,<br />

e incluso se convierten en una traba para la misma, suelen ser sustituidas por<br />

otras nuevas que sean más apropiadas a los cambios sociales<br />

experimentados; no obstante, algunas permanecen como parte integrante de<br />

la cultura de un pueblo o grupo social.<br />

No debemos confundir las normas sociales con las normas formales<br />

escritas (jurídicas, penales). En este capítulo se comentarán únicamente<br />

aspectos relacionados con las primeras. Su carácter social se observa al ser<br />

compartidas por un grupo de personas y estar sostenidas por la aprobación y<br />

desaprobación.<br />

Su existencia se conforma de manera implícita, estableciendo las<br />

reglas de comportamiento que sirven de gobierno y control que se ejerce<br />

sobre un grupo social. Se presumen imprescindibles para el mantenimiento<br />

del orden social, siendo éste un elemento similar al desenvolvimiento<br />

humano en su propio orden natural, ya que establecen la regulación del<br />

comportamiento de los elementos de una sociedad.<br />

No todas las sociedades tienen las mismas normas, y en la nuestra<br />

podemos encontrarlas de tipo convencional, siendo determinantes para la<br />

convivencia social (forma de vestir, de saludar, educación infantil…). Otras<br />

normas tienen un carácter moral como la justicia, el respeto por la integridad<br />

del otro, respeto a derechos humanos, etc.<br />

Nuestras conductas deben adecuarse a las normas sociales que rigen<br />

nuestro entorno social. Contrariamente a lo que hacen los animales las<br />

personas no actuamos motivados por nuestros instintos, por ello se necesita<br />

la creación de normas que eviten el caos social, que llevaría a un clima de<br />

enfrentamiento continuo de todos contra todos. Esta reflexión, quizás lleva a<br />

algún lector a la opinión de Hobbes “El hombre es malo, por lo que hay que<br />

limitar su libertad individual y la mejor manera para limitar su libertad es a<br />

través de una sociedad con normas”.<br />

El incumplimiento de las normas no conlleva sanciones como las<br />

derivadas de la infracción de normas jurídicas, pero si causa desaprobación<br />

por el resto del grupo social que cumple las normas, originando reacciones<br />

negativas que afectan al individuo no cumplidor.<br />

La cultura a través de sus normas afecta enormemente en las<br />

acciones humanas y la vida misma a través de su influencia en las actitudes<br />

y comportamientos.


3.5.1. La influencia social.-<br />

La influencia social que ejerce la asimilación de normas culturales<br />

puede realizarse desde varias perspectivas:<br />

3.5.1.1. Conformidad.-<br />

Desde esta perspectiva los individuos dejan voluntariamente de lado<br />

sus propias expectativas o creencias para acatar las normas de un grupo.<br />

En la década de los años 50 Solomon Asch realizó el primer estudio<br />

sistemático de la conformidad, demostrando aspectos sorprendentes al<br />

respecto. En estos estudios, Asch observó como las personas se conforman<br />

por las presiones del grupo, incluso negando la evidencia.<br />

En la posible respuesta de conformidad influyen dos conjuntos de<br />

valores: características de la situación y características del individuo.<br />

El tamaño del grupo es una variable situacional notable. La<br />

conformidad aumenta con grupos de hasta cuatro cómplices. A partir de este<br />

número la probabilidad de conformidad no se ve afectada.<br />

La cohesión del grupo también tiene vital importancia. La presión<br />

por la unanimidad del conjunto es mayor que la de un grupo donde existen<br />

opiniones discordantes. Un solo individuo que ofrezca una visión contraria a<br />

la del grupo, disminuye la presión para conformarse hasta en un 25 %.<br />

La naturaleza de la tarea es otra variable situacional que afecta a la<br />

conformidad. Tareas difíciles o mal definidas aumentan la probabilidad de<br />

conformidad, ya que, los individuos están menos seguros de sus opiniones y<br />

más dispuestos a conformarse con la opinión de la mayoría.<br />

Respecto a las características personales influyentes en la<br />

conformidad de los individuos, encontramos la atracción por el grupo y el<br />

objetivo de interacción con sus miembros en un futuro, factores que<br />

aumentan la predisposición a la conformidad. La posición de status de los<br />

individuos también afecta a su conformidad, siendo ésta mayor cuanto más<br />

baja es su posición de status dentro del grupo.<br />

3.5.1.2. Aceptación.-<br />

Otra forma de influencia social es la aceptación. En ella existe un<br />

esfuerzo mediante peticiones directas de uno más individuos para cambiar el<br />

comportamiento de otro/os. Cuando pedimos algo es propio de la petición el<br />

lograr o no lograr aquello que pedimos. Para ello se han definido e<br />

identificado algunas técnicas sistematizadas por el psicólogo social Robert<br />

Cialdini en sus "seis armas de influencia":


Amistad/agrado: En general, estamos más dispuestos a aceptar las<br />

peticiones de nuestros amigos que de quienes no lo son.<br />

Compromiso/coherencia: Este principio se origina porque generalmente<br />

buscamos actuar en coherencia con lo que pensamos, sentimos, creemos,<br />

con lo que son nuestras actitudes..<br />

Escasez: A menudo tendemos a creer que lo escaso es mejor y digno de ser<br />

aprovechado cuanto antes, este principio da origen a la táctica de la escasez.<br />

Reciprocidad: Habitualmente cuando recibimos un favor o concesión<br />

tendemos a intentar compensarle, a tener una actitud de reciprocidad, una<br />

"devuelta de mano" como comúnmente se dice, éste principio presente en<br />

nuestra vida cotidiana da origen a la técnica de la reciprocidad.<br />

Validación social: Queremos ser correctos, es decir, tendemos a actuar en<br />

armonía con lo que creemos que esperan de nosotros nuestros grupos de<br />

referencia o personas que nos interesan, esto da origen a la influencia basada<br />

en la validación social.<br />

Autoridad: Estamos más dispuestos a obedecer a alguien que es, o<br />

simplemente parece, una autoridad legítima.<br />

3.5.1.3. Obediencia.-<br />

Como forma de influencia social, la obediencia consiste en la<br />

exigencia de una figura de autoridad constituida como tal hacia uno o más<br />

individuos que "eligen" someterse a esa exigencia. Ahora, el ámbito de esa<br />

elección es muy cerrado (por eso va entre comillas) puesto que una<br />

característica de la obediencia es generar la creencia de que "no existe otra<br />

alternativa" más que la de someterse a la exigencia, creencia que no es del<br />

todo correcta puesto que siempre existe la posibilidad, como individuos, de<br />

elegir no seguir las órdenes que nos imponen, por muy difícil que se haga la<br />

elección y, sobre todo, si atenta contra nuestras actitudes y creencias<br />

previas.<br />

Lo determinante de la obediencia es que se verifica cuando existe<br />

una figura de autoridad, esta figura de autoridad es trascendental para que<br />

exista obediencia. Pero para que se constituya como una figura de autoridad<br />

existen varios procesos y, en definitiva, esta figura puede tener<br />

efectivamente el poder y las características que lo alzan como una autoridad<br />

o bien los demás individuos tan sólo creer que la tiene al aceptar<br />

ciegamente sus características que lo validan como tal. Ese es el juego del<br />

cual resulta el alzamiento de una figura de autoridad.<br />

Hay casos en los que lo permitido por las normas sociales no lo está<br />

por las jurídicas y viceversa. Por ello, el policía debe adecuar su conducta a<br />

lo fijado en las normas sociales de su grupo, aunque, evidentemente,<br />

cumpliendo escrupulosamente el dictado de las normas jurídicas. Para<br />

ilustrar esta reflexión con un ejemplo, imaginemos una pareja expresando su<br />

amor mutuo (besándose y acariciándose) de forma un poco “exagerada” en<br />

una vía pública. Socialmente no estaría aceptado, precisamente por esa<br />

brusquedad y exageración en las formas, aunque su conducta posiblemente<br />

no tenga consideración necesaria para un reproche penal o administrativo.


El comportamiento de los ciudadanos hacia los funcionarios policiales, en<br />

relación con las normas establecidas en nuestro modelo social es completamente<br />

diferente en cada uno los individuos y se encuentra influenciado por la presencia o<br />

ausencia de ciertos rasgos de personalidad. Las personas que desprecian las normas<br />

sociales son, a veces, progresistas en sus planteamientos, firmes partidarios de los<br />

cambios sociales rápidos, despreocupados por la imagen que ofrecen a los demás, o<br />

a veces despreocupados de las personas que los rodean. En otras ocasiones se trata<br />

de un modo de rebelarse contra la sociedad, entendida ésta como algo global, o<br />

contra personas partidarias de guardar este tipo de convencionalismos. Este tipo de<br />

situaciones son especialmente frecuentes durante la adolescencia. Esta parte del<br />

grupo social es habitual que valore la imagen del policía como símbolo de normas<br />

que disminuyan su libertad personal. Frente a esta situación, el funcionario debe<br />

evaluar en su justa medida el comportamiento y la valoración que puedan hacer de<br />

él este tipo de personas, y en todo caso, tener en cuenta este factor en el momento<br />

de iniciar una intervención.<br />

En otros casos sucede lo contrario. Algunas personas están demasiado<br />

influidas por estas normas y tienen un exagerado temor a no saber actuar de<br />

acuerdo con ellas y temen hacer el ridículo. También puede ocurrir que quieran<br />

llevar de manera demasiado rigurosa el cumplimiento de las normas sociales o<br />

todavía se encuentran bajo la influencia de normas que han sido renovadas por el<br />

discurrir del tiempo en el grupo<br />

social. Estas personas suelen tener<br />

posturas excesivamente rígidas a<br />

nivel de personalidad, y una cierta<br />

dificultad o temor hacia lo que<br />

pueden deparar los cambios<br />

sociales. Se teme el progreso y todo<br />

cambio en general porque se tiene<br />

la idea preconcebida de que será<br />

perjudicial o peligroso. Esto sucede<br />

con especial frecuencia en personas<br />

con poca confianza en sí mismas,<br />

pesimistas y desconfiadas. También<br />

puede ser objeto de intervención<br />

alguna de estas situaciones<br />

descritas.<br />

El policía debe demostrar cierta independencia de las normas sociales,<br />

demostrando una cierta flexibilidad y tolerancia que presupone no juzgar con<br />

rigidez a los que no las cumplen en un momento determinado. Paralelamente, hay<br />

que comprender la necesidad de cumplirlas en determinados momentos, ya que de<br />

no hacerlo podríamos ofender a ciertas personas, por lo que, siguiéndolas, no se


somete a nadie a las normas en sí mismas, sino que se demuestra una cierta<br />

amabilidad hacia el deseo, más o menos explícito, de los otros.<br />

4. FORMACION DE IMPRESIONES.-<br />

Aunque los seres humanos tenemos los mismos órganos sensoriales,<br />

contamos con un conjunto de individualidades que influyen en lo que<br />

percibimos. Nuestros deseos y necesidades moldean las motivaciones<br />

personales que influyen en nuestra percepción de algo o alguien. De la<br />

misma forma las motivaciones de otros influyen su percepción sobre<br />

nosotros. No solo la motivación es un factor de peso en la percepción social.<br />

Los valores que posee cada persona, las expectativas e ideas preconcebidas,<br />

experiencia y cultura o la personalidad individual afecta a la percepción.<br />

La ropa, los gestos, forma de hablar, tono de voz, etc., son señales<br />

que sirven para que el observador formule una primera impresión y asigne a<br />

la persona percibida a una categoría, asociándola de esta forma a un<br />

esquema (3). En nuestro caso, una persona que lleva un uniforme de Policía<br />

Local, será categorizado como tal. A partir del esquema que asocie cada<br />

observador, podrá concluir que es una persona seria, confiable, conocedor<br />

de leyes y capa de resolver algunos problemas que le pueden surgir. O bien,<br />

otorgar otro esquema totalmente diferente.<br />

Los esquemas cumplen una serie de funciones importantes. Nos<br />

permiten hacer inferencias –realizar conclusiones- de otras personas, y otras<br />

que se verán en el capítulo dedicado a la memoria.<br />

(3) Esquema: Conjunto de creencias o expectativas acerca de algo basadas en<br />

experiencia previa y que se aplican a todos los miembros de esa categoría (Fiske y Taylor,<br />

1991)<br />

*Esquemas de personas. Se refiere a bloques de conocimiento sobre rasgos de<br />

conocimiento, motivos y atributos relativos a determinados tipos de persona. Sólo<br />

encontramos diferencia acerca de cómo se guarda la información relacionada con uno<br />

mismo. Esta es un conocimiento menos estereotipado, más cargado afectuosamente, es más<br />

complejo. Se guarda en formato verbal y visual.<br />

*Esquemas de roles (normas y expectativas de roles). Se refiere a estructuras cognitivas<br />

que organizan el conocimiento sobre conjunto de normas y conductas asociadas a la<br />

posición de rol.<br />

*Esquemas de grupos o categorías sociales representan estereotipos grupales.<br />

*Esquemas de sucesos (escenarios, guiones). Son estructuras cognitivas integradas por<br />

conocimientos asociados a sucesos. Están muy mediatizados a la variable cultura. El<br />

contenido de estos esquemas es muy variable respecto a la cultura.<br />

*Esquemas de resolución de problemas. Basan el conocimiento sobre estructuras útiles<br />

para resolver problemas. Están muy mediatizados por el factor educación.


Las primeras impresiones son sensaciones cognitivas, conjunto de<br />

conocimientos que un individuo tiene sobre una persona desconocida,<br />

produciendo una inferencia acerca de esa persona, por lo que supone una<br />

deducción a partir de un indicio o signo, deducción que puede ser errónea,<br />

aunque resulta muy difícil su cambio. Los indicios sobre los que se basan<br />

las impresiones son de tres tipos:<br />

a) Apariencia física: la observación visual nos proporciona los<br />

primeros indicios sobre otra persona. La belleza genera una<br />

impresión positiva, lo que favorece la inferencia sobre una persona<br />

desconocida. Hay que tener en cuenta las características físicas a<br />

las que se les atribuye una determinada personalidad, por ejemplo<br />

la forma de vestir. Una persona es encasillada habitualmente por su<br />

vestimenta: pijo, hippie, gótico, heavy, anticuado, punk, etc.<br />

b) Comunicación no verbal: las expresiones faciales, los movimientos<br />

corporales crean indicios que influyen en la inferencia. Las<br />

personas que orientan su cuerpo hacia nosotros o que nos miran al<br />

hablar generan una impresión positiva.<br />

c) Conducta: a través de la conducta inferimos rasgos de personalidad,<br />

para ello el individuo debe realizar la conducta voluntariamente, la<br />

conducta debe tener pocos efectos diferentes que otras conductas<br />

alternativas y la conducta debe ser inesperada ( no debe ser típica o<br />

habitual en ese contexto)<br />

Las primeras impresiones influyen de una forma tan determinante<br />

que, aunque posteriormente la interacción con la persona percibida<br />

introduzca nuevas informaciones sobre ella, éstas son menos influyentes que<br />

la primera información recibida. Esto se conoce como el efecto de primacía.<br />

Las personas en lugar de desarrollar cada detalle nuevo que se<br />

conoce de otro individuo, tendemos a, si se me permite la licencia, ejercer la<br />

ley del mínimo esfuerzo. Seguimos manteniendo la impresión formada<br />

sobre esa persona aunque ésta fuese formada por conclusiones precipitadas<br />

o estereotipos. Si el nuevo conocido ha caído en gracia y le agrada su<br />

presencia, es posible que defectos o vicios conocidos posteriormente sean<br />

perdonados. Por el contrario, si alguien causó mala impresión, el<br />

conocimiento posterior de algunas características positivas tampoco se tenga<br />

en cuenta en su justa medida.<br />

Otro peligroso componente de las primeras impresiones es el proceso<br />

en que la expectativa que tiene una persona acerca de otra, crea en la<br />

segunda una conducta que confirma la expectativa, dando lugar a una<br />

profecía autorrealizada. Este proceso se consiguió demostrar en varias<br />

investigaciones realizadas en los años setenta. En una de ellas se<br />

emparejaron personas desconocidas y a un miembro de cada pareja se le<br />

dijo que su compañero era hostil o amistoso. Los que fueron tratados como<br />

hostiles empezaron a mostrar hostilidad. Esta hostilidad producida, también<br />

fue mostrada por las personas cuando fueron emparejadas con otras.


4.1. ESTEREOTIPOS.-<br />

Un estereotipo es un conjunto de características que se creen son<br />

compartidas con todos los miembros de una categoría social. Es un tipo<br />

especial de esquema que puede basarse en cualquier indicio distinguible,<br />

pero que se aplica más a menudo al sexo, la raza, ocupación, apariencia<br />

física, lugar de residencia y pertenencia a un grupo u organización. Están<br />

formados por prejuicios (4) acerca de toda una categoría de personas que<br />

terminan convirtiéndose en imágenes distorsionadas de las personas,<br />

difíciles de cambiar aún cuando los hechos contradigan esas imágenes.<br />

Cuando nuestras primeras impresiones de la gente son regidas por un<br />

estereotipo tendemos a inferir cosas acerca de ella únicamente sobre la base<br />

de su categoría social y a ignorar los rasgos indidividuales que son<br />

contrarios al estereotipo. Por este motivo, se puede realizar un recuerdo<br />

selectivo e inexacto, reforzando nuestro estereotipo inicial. Tanto los<br />

estereotipos como los prejuicios serán desarrollados de manera más<br />

exhaustiva en el capítulo dedicado a las actitudes. Los estereotipos y<br />

prejuicios serán más ampliamente desarrollados en el capítulo dedicado a<br />

las actitudes.<br />

(4) Prejuicio: opinión intolerante, desfavorable y rígida de un grupo de personas –se<br />

desarrollarán más exhaustivamente en el capítulo dedicado a las actitudes-


Estudios científicos recientes (Macrae y Bodenhausen, 2000)<br />

muestran que la clasificación de la gente en categorías no es automática, ni<br />

tampoco inevitable. Se producirán de forma más probable esquemas<br />

estereotipados en un encuentro casual que en una situación estructurada o<br />

planificada que persigue una meta.<br />

Todos los puntos que se han visto dan una idea de la importancia de<br />

las primeras impresiones y el grave riesgo de distorsión de la verdad que<br />

llevan aparejadas. Para evitar el efecto primacía o debilitar su influencia se<br />

debe interpretar la información sobre los otros de manera más lenta y<br />

cuidadosa, evitando en todo momento la influencia de argumentos<br />

estereotipados.<br />

4.2 IMPRESIONES COMPLEJAS.-<br />

Para generar impresiones más complejas se suelen emplear dos<br />

procesos: la atribución causal o de causalidad y la integración de la<br />

información compleja.<br />

4.2.1. Atribución.-<br />

En la interacción social existen procesos a través de los cuales<br />

buscamos identificar las causas de la conducta de los demás y así conocer<br />

sus disposiciones y tendencias. Estos procesos forman la base de la teoría de<br />

atribución causal. Es una inferencia sobre las causas de por qué una persona<br />

hace algo, atribuyendo una causa a un determinado comportamiento por<br />

medio de varios factores:<br />

- Hay causas mas asociadas a determinados comportamientos.<br />

- Hay causas más accesibles que otras, esta accesibilidad se observa<br />

porque es más fácil que se utilice para explicar un comportamiento<br />

que otra menos accesible.<br />

- Hay causas que se atribuyen influenciadas por la cultura a través de<br />

la socialización.<br />

- Cuanto más destacable es una causa y llama más nuestra atención,<br />

es más probable que se utilice para explicar un comportamiento.<br />

Uno de los primeros teóricos de la atribución, Fritz Heider (1958)<br />

argumentaba que una explicación simple de la conducta de otra persona se<br />

atribuye a causas internas o externas, pero no a ambas. Para ilustrar esta<br />

reflexión con un ejemplo pensemos en un compañero de trabajo que llega


tarde a su jornada laboral, podemos conjeturar que la impuntualidad es<br />

causada por su pereza, considerado como un factor personal, es decir, una<br />

atribución interna (5) o es fruto de problema de tráfico como una retención o<br />

un accidente (una atribución externa (6), un factor situacional). Estas<br />

conjeturas que realizamos acerca de las causas de una acción particular son<br />

vulnerables a varios sesgos. Igual que en el ejemplo anterior, si en una fiesta<br />

a la que acudimos, una persona se cae derramando la comida y bebida que<br />

porta, lo más habitual es que se atribuya esta situación a la torpeza de esta<br />

persona, si bien, él atribuya el accidente a un factor externo (un exceso de<br />

carga por ejemplo). Esta explicación refleja el error fundamental de<br />

atribución, que no es otra que la tendencia a atribuir la conducta de los<br />

demás a factores internos y la tendencia a atribuir la conducta propia a<br />

fuerzas externas<br />

Un sesgo relacionado con la atribución lo encontramos cuando<br />

estamos motivados a dar una buena imagen, ya sea para impresionar a los<br />

demás o para sentirnos bien acerca de nosotros mismos (atribución<br />

defensiva). Un tipo de atribución defensiva es el sesgo hacia el interés<br />

personal atribuyendo el fracaso personal a factores externos y el éxito<br />

personal a factores internos. Por ejemplo, si terminamos una intervención<br />

policial con un resultado positivo lo relacionamos con nuestra habilidad y<br />

pericia, pero si por el contrario el resultado final no es todo lo positivo que<br />

se espera, lo achacaremos a factores externos como pueden ser: otros<br />

intervinientes, a falta de material, a uso de material inadecuado, etc.<br />

Otro ejemplo lo encontramos cuando nos preguntamos si gustamos a<br />

otras personas. Si la respuesta es afirmativa, lo más probable, es que lo<br />

relacionemos con algún tipo de atribución interna. Siendo considerado una<br />

derivación de factores externos en caso de una respuesta negativa.<br />

(5) Atribución interna: La causalidad se asigna a un factor, a un agente<br />

o a una fuerza interior. Los factores interiores caen dentro de su propio control. Usted<br />

puede elegir comportarse de una manera particular o no. Su comportamiento no es<br />

influenciado, limitado o totalmente determinado por influencias fuera de su control. Por lo<br />

tanto, usted se siente responsable. Un ejemplo típico es su propia inteligencia. También se<br />

le conoce como: Atribución disposicional.<br />

(6) Atribución externa: La causalidad se asigna a un factor, a un agente o a una<br />

fuerza exterior. Los factores externos se salen fuera de control. Usted percibe que no tiene<br />

ninguna opción. Entonces su comportamiento está influenciado, limitado o aún totalmente<br />

determinado por influencias fuera de su control. Por lo tanto, usted se siente como no<br />

responsable por su comportamiento. Un ejemplo genérico es el tiempo. También se le<br />

conoce como: Atribución circunstancial.


Un segundo tipo de atribución defensiva se encuentra en la idea de<br />

que la gente recibe lo que se merece. La mala gente recibe el castigo que<br />

merece y la buena gente es premiada como le corresponde (hipótesis del<br />

mundo justo). Este tipo de reflexión permite una autotranquilización a través<br />

de la idea de que algo así a nosotros no puede pasarnos.<br />

Kelley profundizó sobre la teoría de Heider agregando hipótesis<br />

sobre los factores que afectan la formación de las atribuciones:<br />

*Consistencia de la información. El grado en el cual el agente adopta<br />

el mismo -comportamiento ante un evento en diferentes<br />

oportunidades.<br />

*Distinción de la información. El grado en el cual el agente adopta<br />

diversos comportamientos ante diversos eventos.<br />

*Información consensuada. El grado en el cual otros agentes adoptan<br />

el mismo comportamiento ante el mismo evento.<br />

4.2.2. Integración de la información compleja.-<br />

Cuando recibimos mucha información sobre una persona, captamos<br />

múltiples indicios. Esto nos lleva a generalizar información compleja,<br />

formando una imagen más completa de una persona a raíz de los indicios<br />

recibidos. Existen varias teorías a cerca de la creación de una impresión<br />

global y su posterior integración:<br />

- -Teoría implícita de la personalidad: cada persona tiene su propia<br />

teoría de la personalidad de las personas y de los grupos de rasgos<br />

que suelen ir asociados entre sí. Las personas tenemos ideas<br />

preformadas de las características que van unidas. Estas ideas están<br />

formadas a lo largo de la vida por las distintas experiencias y,<br />

aunque pudiera parecer que estas teorías no cuentan con especial<br />

importancia a la hora de la formación de impresiones, las creencias<br />

acerca de las asociaciones entre rasgos están estructuradas,<br />

presentando cierto grado de consistencia interna.<br />

Para Solomon Asch no existen asociaciones fijas entre rasgos, ya<br />

que, para los rasgos estímulo se produce una impresión y posterior<br />

inferencia como respuesta. Esta relación complica la predicción de<br />

los rasgos respuesta al desconocer cuál será la impresión que el<br />

individuo se formará.<br />

- . Inferir un rasgo permite tener una visión más compleja de la<br />

persona. La norma general es la creencia de que los rasgos positivos<br />

están asociados entre si y, por el contrario, nosotros mismos<br />

asociamos los rasgos negativos. Los modelos básicos de esta teoría<br />

son compartidos por la mayoría de los miembros de una cultura.


- Teoría de integración de características múltiples: a medida que<br />

observamos la conducta de los demás e inferimos sus características,<br />

tratamos de armonizar esa inferencia y de buscar relaciones causales que<br />

expliquen esas conductas. Por ejemplo “si alguien se muerde las uñas es que<br />

es nervioso, es por lo que se mueve tanto, habla tanto…”<br />

4.3. ATRACCION INTERPERSONAL.-<br />

En capítulos anteriores hemos visto y analizado la formación de<br />

impresiones y su importancia a la hora de juzgar conductas propias y ajenas.<br />

Pero cuando, en mayor o menor medida, las personas ya se conocen, ¿Qué<br />

factores influyen en la aceptación entre ellas Dejando a un lado las<br />

explicaciones populares que comprenden aportaciones astrológicas y<br />

consecuencias del destino, llevadas por fuerzas irresistibles, lo cierto es que<br />

psicólogos sociales con una visión más realista y científica, han demostrado<br />

que la atracción interpersonal está íntimamente relacionada con factores<br />

como la proximidad, el atractivo físico, la semejanza o el intercambio.<br />

4.3.1. Proximidad:<br />

En algunos estudios se conforma como el factor más determinante en<br />

la atracción (Berscheid y Reis, 1998; Brehm, 2002). La mayor cercanía<br />

acentúa la probabilidad de interacción personal y por tanto aumenta la<br />

posibilidad de que las personas simpaticen. Por el contrario, la distancia<br />

geográfica disminuye la posibilidad de atracción mutua al no existir relación<br />

física. El efecto de la proximidad es consecuencia de la seguridad y<br />

comodidad que sentimos con las personas o cosas que apreciamos como<br />

cercanas y las concebimos predecibles y confiables.<br />

4.3.2. Atractivo físico:<br />

Aunque nuestra cultura contiene un buen número de exhortos sobre<br />

la insignificancia de la belleza en el juicio de otras personas, y prueba de<br />

ello es el significado de varios refranes “nunca juzgues un libro por su<br />

portada” o “la belleza tiene la profundidad de la piel”. Lo cierto es que el<br />

atractivo físico es un factor altamente influyente en el juicio que se realiza a<br />

la persona con la que se quiere interrelacionar.<br />

Generalizando sobre el tema, a las personas atractivas se les supone<br />

una mayor inteligencia, sensibilidad, amabilidad o éxito.<br />

Algunas investigaciones han aportado datos curiosos al respecto, así<br />

las madres de niños atractivos tienden a jugar más y a mostrarles más afecto<br />

(Casey y Sawin, 1995). Las personas atractivas son juzgadas como más<br />

productivas por sus empleadores (Hosoda, Stone y Coats, 2003). Como se<br />

puede deducir, a la gente bien parecida se le ofrece más fácilmente el<br />

beneficio de la duda, se le da una segunda oportunidad o se busca otra<br />

oportunidad de interacción. Las ventajas obtenidas por personas atractivas,


motivadas por estas reacciones pueden convertirse en una profecía<br />

autorrealizada.<br />

4.3.3. Semejanza:<br />

Las actitudes, intereses, valores, antecedentes y creencias parecidas<br />

ocupan una gran parte de la base de la atracción interpersonal. Si dos<br />

personas comparten intereses tienden a atraerse en mayor medida y, cuanta<br />

mayor sea la proporción de actitudes que generan estos intereses, más fuerte<br />

será la atracción entre ambos. La semejanza está muy valorada en la<br />

interacción social porque a la hora de comparar nuestras opiniones, el<br />

hallazgo de personas con creencia y consideraciones parecidas fortalece<br />

nuestras convicciones y estimula nuestra autoestima.<br />

La creencia popular de que personas con personalidades, intereses o<br />

actitudes enfrentadas se relacionan de forma más positiva “polos opuestos<br />

se atraen”, no se ha conseguido confirmar con una investigación rigurosa.<br />

Un caso distinto es la presencia de rasgos no opuestos pero si desiguales y a<br />

la vez complementarios. Por ejemplo, un policía al que le gusta atender a las<br />

personas con un mimo excepcional será más compatible con personas a las<br />

que les gusta recibir ese trato.<br />

Las personas que comparten estos rasgos complementarios, casi<br />

siempre, coinciden en metas y valores. Es poco probable una interacción<br />

larga y positiva entre verdaderos opuestos.<br />

4.3.4. Intercambio:<br />

Este factor participante en la atracción interpersonal se sustenta en la<br />

consideración de las recompensas y los costos de todo lo que hacemos, aún<br />

cuando no seamos conscientes de su observación en nuestras relaciones.<br />

Las recompensas y los costos pueden ser de diversa naturaleza, los<br />

primeros nos agradan y nos hacen sentir apreciados, mientras que los<br />

segundos son los aspectos desagradables de una relación. Automáticamente<br />

ponemos en una balanza las dos partes. Si la recompensa es mayor que el<br />

costo, la relación resulta provechosa, pero si los dos factores están<br />

inversamente situados, el resultado ofrecerá una insatisfacción.<br />

La teoría ganancia-pérdida de la atracción de Aronson (1994),<br />

muestra que los cambios bruscos de conducta tienen una mayor influencia<br />

en la atracción, que uniformidad y constancia en la conducta, bien en<br />

sentido gratificante, bien en sentido insatisfactorio.<br />

Según la teoría de la equidad las personas mostrarán una mayor<br />

comodidad en aquellas relaciones en las que hay una distribución equitativa<br />

de recompensas y costos, buscando la equidad cambiando lo que se da o lo<br />

que se obtiene, si fuese necesario.


5. ACTITUDES.-<br />

Entre el sinfín de definiciones que podemos encontrar en los textos<br />

dedicados a la psicología social, destacamos los siguientes:<br />

“Forma de respuesta, a alguien o a algo, aprendida y relativamente<br />

permanente”.<br />

“Reacción afectiva positiva o negativa hacia un objeto o proposición<br />

abstracto o concreto denotado”.<br />

“Evaluación favorable o desfavorable que se hace sobre un hecho,<br />

persona u objeto; en general, sobre cualquier aspecto del mundo social”.<br />

“Organización relativamente estable de creencias evaluativas,<br />

sentimientos y tendencias de conducta hacia el objeto”.<br />

A partir de las definiciones de los distintos investigadores que<br />

estudiaron las actitudes se puede entender que son éstas son aprendidas y<br />

originan una conducta nacida a partir de una evaluación que se aplica sobre<br />

el objeto actitudinal, pudiendo ser esta evaluación favorable o desfavorable.<br />

En la última de las definiciones ofrecidas anteriormente se observan<br />

tres elementos integrados en las actitudes: Creencias evaluativas, que<br />

incluyen hechos, opiniones y nuestro conocimiento general acerca del<br />

objeto. Esta fase comprende el componente cognoscitivo de la actitud.<br />

Sentimientos, que abarcan amor, odio, agrado, desagrado y otros<br />

sentimientos similares. Esta otra fase muestra el componente emocional.<br />

Tendencias de conducta que muestran las preferencias e inclinaciones a<br />

manifestar los pensamientos y emociones. Encontrándonos de esta forma<br />

con el componente conductual. Un ejemplo de composición de actitud con<br />

los tres elementos sería en una intervención de tráfico con una persona de<br />

origen extranjero. Nuestra actitud incluiría nuestras creencias acerca de los<br />

valores, capacidades y principios de las personas con este origen. También<br />

observamos sentimientos como agrado, desagrado, confianza o<br />

desconfianza. Y en función de los dos componentes anteriores,<br />

predisponemos nuestra conducta como resultante final.<br />

Las actitudes constituyen una guía conductual, sintetizada, que<br />

resume la manera de comportarnos en una situación determinada. Si hay<br />

algo aferrado a nuestro ser son nuestras actitudes, conocerlas resulta<br />

esencial en todo camino de mejora personal y profesional. Si facilitan la<br />

manera que la persona tiene de afrontar su realidad en cada momento de su<br />

vida, resultarán positivas. Si por el contrario, obstruyen este afrontamiento<br />

de la realidad, resultarán negativas. Así una actitud positiva al enfrentarnos<br />

a una nueva tarea en el trabajo y de dificultad mayor, sería por ejemplo el<br />

considerarla una oportunidad de desarrollo profesional, de ser más<br />

especialista en lo que hace, de demostrar que aprende en poco tiempo y lo<br />

hace bien, un reto a las propias capacidades etc. Mientras una actitud


negativa al enfrentarnos a la misma nueva tarea, en otra persona puede<br />

quedar reflejada en la auto- reflexión "¿¡más trabajo! Esto no me gusta", o<br />

"se están aprovechando de mi buena voluntad". De modo que las actitudes<br />

son la disposición con que afrontamos la realidad en todo momento.<br />

Entonces, aquí quiero decir que desde la perspectiva de las actitudes, estas<br />

importan más que la situación en particular, debido a que van a determinar<br />

de manera significativa los resultados que vamos a tener en esa situación.<br />

Por supuesto que los buenos resultados no se logran sólo con buenas<br />

actitudes, hay allí conocimientos, habilidades, experiencia acumulada, entre<br />

otros factores. Pero si no está la actitud adecuada, y más bien esta tiene<br />

características adversas, es muy difícil que las personas logren trabajar<br />

juntas hacia mejores soluciones, y menos poder disfrutar los éxitos<br />

alcanzados. ¿Por qué Porque las actitudes marcan pautas de<br />

comportamiento tanto individual, como grupal.<br />

Las diferencias de personalidad son muy importantes para<br />

determinar el tipo de actitud formada. Algunos individuos se inclinan hacia<br />

el radicalismo, otros hacia el otro extremo de la escala, el conservadurismo.<br />

Y otros, de forma más ecléctica, evitan los extremos. Estas tendencias<br />

parecen ser tan generales que, en ocasiones, se han considerado como<br />

diferencias de personalidad. Igualmente las diferencias en decisión,<br />

confianza y emotividad, pueden influir sobre las actitudes en ciertas<br />

materias. Otros factores como el sexo y la inteligencia, también tienen<br />

efectos específicos.<br />

La relación entre actitud y conducta hace que las actitudes pueden<br />

deducirse de las acciones conductuales, por este motivo no son directamente<br />

observables, aunque si lo son sus efectos y por lo tanto medidos. McDavid<br />

(1974). En muchas ocasiones esta relación es muy compleja, debido a la<br />

conglomeración de diversas variables, una de ellas son los rasgos de<br />

personalidad, que su versatilidad personal hace que algunas personas<br />

acomoden sus acciones a sus actitudes de forma consistente. Otros, sin<br />

embargo, tienen la tendencia a invalidar sus actitudes para comportarse<br />

adecuadamente en una situación determinada. En este sentido, nos referimos<br />

a la autosupervisión.<br />

5.1. LA AUTOSUPERVISIÓN.-<br />

Como tal, entendemos el acto de ajustar la conducta propia a las<br />

condiciones de la situación y a las expectativas de los demás. Motivada por<br />

la autosupervisión, la persona controla la presentación verbal y gestual con<br />

la única finalidad de responder a las expectativas creadas en otros<br />

individuos.<br />

Los sujetos con una autosupervisión elevada son extrovertidos,<br />

buenos actores y están dispuestos a cambiar su conducta para ajustarse a los<br />

demás. Se preocupan por lo apropiado de su conducta y les interesa<br />

adaptarse a la situación captando los deseos y expectativas de los demás.<br />

Tienen una autoestima elevada al creerse capaces de impresionar a los<br />

demás.


Por el contrario, las personas con baja autosupervisión se<br />

caracterizan por la congruencia y constancia de su conducta en diversas<br />

situaciones. Los valores y principios parecen más importantes para éstos que<br />

para aquellos de supervisión alta, motivo por el que los recuerdan más<br />

rápidamente.<br />

Una diferencia importante al procesar la información social entre los<br />

de baja y alta supervisión, es que estos últimos recuerdan mayor<br />

información de los demás y realizan inferencias más seguras y de más alto<br />

grado (Berscheid, Graziano, Manson y Dermer; 1976). Las personas con<br />

autosupervisión elevada tienen una mayor precisión a la hora de recordar<br />

acciones de los demás y por tanto una mayor exactitud como testigos<br />

oculares debido a su habilidad identificativa. (Hosch y Platz; 1984).<br />

5.2. TIPOS DE ACTITUD.-<br />

- ACTITUD EMOTIVA.- Cuando dos personas se tratan con afecto,<br />

se toca el estrato emocional de ambas. Esta se basa en el<br />

conocimiento interno de la otra persona. El cariño, el enamoramiento<br />

y el amor son emociones de mayor intimidad, que van unidas a una<br />

actitud de benevolencia.<br />

- ACTITUD DESINTERESADA.- Esta no se preocupa, ni exclusiva<br />

ni primordialmente, por el propio beneficio, sino que tiene su centro<br />

de enfoque en la otra persona y que no la considera como un medio o<br />

instrumento, sino como un fin. Esta compuesta por 4 cualidades:<br />

Apertura, Disponibilidad, Solicitud y Aceptación.<br />

- ACTITUD MANIPULADORA.- Solo ve al otro como un medio,<br />

de manera que la atención que se le otorga Tiene como meta la<br />

búsqueda de un beneficio propio.<br />

- ACTITUD INTERESADA.- Puede considerarse como la<br />

consecuencia natural de una situación de Indigencia del sujeto:<br />

cuando una persona experimenta necesidades Ineludibles, busca<br />

todos los medios posibles para satisfacerlas; por ello, Ve también en<br />

las demás personas un recurso para lograrlo.<br />

- ACTITUD INTEGRADORA.- La comunicación de sujeto a sujeto,<br />

además de comprender el mundo interior<br />

5.3. ESTRUCTURA DE LAS ACTITUDES.-<br />

Una persona no aísla su actitud sobre un objeto, generalmente, ésta<br />

es encajada en una estructura cognoscitiva ligada a otra serie de actitudes.<br />

Esta disposición de las actitudes dispone una gran dificultad de cambio en<br />

las personas. Las actitudes tienen una estructura vertical y horizontal:


- La estructura vertical: significa que una creencia primaria efectuará<br />

una creencia de menor importancia bajo ella. Una tentativa de cambiar una<br />

creencia de menor importancia no efectuará el cambio de actitud en la<br />

estructura principal. La fuente de la actitud debe ser examinada. Una<br />

creencia puede causar actitudes sobre una amplia gama de objetos.<br />

- La estructura horizontal: es cuando una actitud se liga a dos o más<br />

y diversas justificaciones. Una actitud con dos o más acoplamientos o<br />

justificaciones horizontales es más difícil de cambiar que una basada en una<br />

sola creencia primitiva. Cambiar una creencia a partir de una sola<br />

justificación no cambiará la actitud total porque habrá una segunda creencia<br />

que mantiene también la actitud. Cada justificación debe ser examinada y<br />

desafiar el proceso del pensamiento relacionado con cada una de esas<br />

justificaciones.<br />

5.4. ACTITUDES, HECHOS Y OPINIONES.-<br />

Cuando se tratan las actitudes como marco de referencia, han de<br />

considerarse como condiciones generales fundamentales. Constituyen el<br />

conjunto o el punto de vista desde el que una persona observa a alguien o a<br />

algo, de forma favorable o desfavorable.<br />

Las opiniones en cambio, son específicas, ya que se refieren a una<br />

interpretación de algún acontecimiento específico, conducta u objeto. Estas<br />

opiniones son interpretaciones de lo que una persona ve, esto significa que<br />

la opinión está influida en parte por lo que ha ocurrido (los hechos) y en<br />

parte por la actitud del observador.<br />

Una opinión está precedida e influida por hechos, actitudes, o por<br />

ambos, y aunque una actitud sea como una generalización, no debe<br />

confundirse con una conclusión generalizada. Según lo expuesto, las<br />

opiniones no nos llevan a las actitudes, pero si reflejan las actitudes y se<br />

puede conocer la naturaleza de las actitudes por las opiniones expresadas.<br />

Una opinión representa una interpretación de los hechos, pero la<br />

naturaleza de esta interpretación depende de la actitud del individuo. Sin<br />

embargo, cuando se le pregunta a una persona porque tiene una particular<br />

opinión, en muchas ocasiones, su respuesta viene aparejada con una<br />

justificación. Por lo tanto, la opinión motiva la justificación, pero la<br />

justificación no describe el origen de la opinión.<br />

Las opiniones basadas totalmente en hechos nos son origen de<br />

problemas, ya que, estas opiniones cambian fácilmente cuando se alteran los<br />

hechos que las motivaron. El problema surge cuando las opiniones están<br />

basadas en actitudes. En este caso, las actitudes desfavorables pueden<br />

continuar incluso después de una corrección de los hechos.


También existen actitudes que dan lugar a opiniones que conciernen<br />

alternativamente a grupos. Las personas que pertenecen a grupos distintos al<br />

del observador son juzgadas de forma distinta. Los de un grupo “extraño”<br />

son tratados con una actitud desfavorable, aunque más desfavorable es la<br />

actitud hacia un grupo denominado “inferior”. En capítulos posteriores se<br />

estudiará la influencia de prejuicios y discriminaciones.<br />

La interpretación de los hechos depende de más factores que los<br />

simples hechos mismos, ya que, la interpretación los interrelaciona u<br />

organiza. Las interpretaciones o agrupaciones de hechos tienden a mantener<br />

la actitud existente antes que se haga la interpretación específica. Todo esto<br />

nos lleva a la conclusión de que no se debe confiar únicamente en la<br />

evidencia de los hechos, y se deben separar los elementos interpretativos de<br />

los hechos. Para buscar la imparcialidad se deben agrupar los hechos en una<br />

diversidad de formas y determinar que interpretación se ajusta mas a la<br />

realidad.<br />

5.5. PREJUICIOS, ESTEREOTIPOS Y DISCRIMINACIÓN.-<br />

En el capítulo relativo a la formación de impresiones se definieron<br />

los estereotipos y los prejuicios, concluyendo que los primeros son un<br />

conjunto de características que se creen son compartidas con todos los<br />

miembros de una categoría social. Mientras que los segundos son opiniones<br />

intolerantes, desfavorables y rígidas de un grupo de personas. Las personas<br />

tenemos prejuicios cuando asumimos que todos los miembros de un grupo<br />

comparten ciertas cualidades. La discriminación es una conducta a través de<br />

la cual se niegan oportunidades y estima social a todo un grupo de personas<br />

o a miembros individuales de ese grupo. En este comportamiento se observa<br />

menosprecio, rechazo, indiferencia, segregación, exclusión o preferencia por<br />

persona o grupo en detrimento de otra. Al discriminar se trata a una clase<br />

entera de personas como si no fueran iguales.<br />

La secuencia lógica entre estereotipos, prejuicios y discriminación<br />

sería la siguiente: con el estereotipo generamos expectativas o suposiciones<br />

sobre una persona basadas en la pertenencia a un grupo o categoría. Esto<br />

crea un efecto negativo (prejuicio) que se asocia a individuos pertenecientes<br />

a ese grupo. Todo ello concluye en una conducta (discriminación) que<br />

diferencia a personas en el trato creando exclusión, menosprecio, etc.<br />

Estableciendo los prejuicios como actitudes, se componen de tres<br />

componentes: creencias, sentimientos y tendencia de conducta. El primero<br />

de los tres se corresponde con los estereotipos negativos.<br />

Junto con las creencias estereotipadas, el prejuicio suele asociarse<br />

con emociones fuertes como el disgusto, el temor, el odio o la aversión.<br />

Como hemos visto, el estereotipo forma parte del prejuicio, es por<br />

ello que van asociados, pero no es el caso entre prejuicio y discriminación.<br />

Hay ocasiones que ambos no concurren a la vez. Por ejemplo, un policía con


prejuicios de raza en una intervención, no trata de manera discriminatoria a<br />

una persona de raza negra para evitar reproches de personas que están<br />

observándole.<br />

5.6. FUENTES DEL PREJUICIO.-<br />

Entre las muchas teorías que intentan clasificar las causas y fuentes<br />

del prejuicio, encontramos la teoría de la frustración-agresión. Se basa en<br />

la idea de que existe un componente personal en el prejuicio. Plantea que el<br />

prejuicio es el resultado de frustraciones que el grupo ha vivido, volcando<br />

temores e inseguridades del propio grupo hacia otros. Existen algunos<br />

estudios interesantes que plantean que, en épocas de crisis económica,<br />

algunos grupos excluidos desahogan su ira a través de actitudes prejuiciadas<br />

y conductas discriminatorias hacia aquellos que se encuentran en una<br />

"escala social" menor o en situación de mayor vulnerabilidad.<br />

Según la teoría de la personalidad autoritaria o intolerante, los<br />

prejuicios son una expresión de la perspectiva desconfiada y rígida que<br />

tienen algunas personas de la vida, siendo estrictos seguidores de las reglas<br />

sociales y las jerarquías de la época, ven la naturaleza humana de forma<br />

cínica, sospechando y rechazando a todos los grupos distintos al que<br />

pertenecen.<br />

Socialmente, el prejuicio también está ligado con un conflicto de<br />

intereses (real o potencial). De alguna manera, el prejuicio también permite<br />

una preferencia en el acceso a oportunidades, dando prioridad al grupo<br />

interno antes que a los otros. En estos casos, la discriminación puede<br />

beneficiar al grupo que discrimina. Este tipo de sentimiento puede servir<br />

como justificación de la discriminación de los extranjeros, en el sentido en<br />

que su presencia en el país disminuye las oportunidades laborales de sus<br />

pobladores.<br />

Según teorías explicativas más modernas, el prejuicio tiene entre sus<br />

orígenes sociales más básicos la necesidad de diferenciarse del otro. Desde<br />

el momento en que surge la conciencia de que existen personas distintas a<br />

uno y grupos distintos al propio, se inicia el proceso de diferenciación.<br />

Mann asocia un sentimiento de amenaza sobre el estatus social<br />

propio y la inseguridad de habilidades y conocimientos personales, a una<br />

fuente constante de prejuicios.<br />

El prejuicio tiende a aumentar a medida que el grupo percibe que los<br />

demás pueden amenazar la integridad, estabilidad o unión del grupo; o bien,<br />

cuando existe una amenaza contra cualquier aspecto importante relativo al<br />

grupo, como características políticas, religiosas, económicas, lingüísticas.<br />

Existen algunos otros elementos importantes para explicar los<br />

orígenes de los prejuicios, los cuales tienen una base más cognitiva que


social. Aunque no sea sencillo separar unos de otros, se presentan a<br />

continuación algunos aspectos más cognitivos del prejuicio.<br />

Algunos autores vinculan el prejuicio con el pensamiento<br />

categórico, es decir, la capacidad para ordenar la realidad en base a<br />

categorías. Esta es una característica básica del pensamiento y del<br />

funcionamiento normal de los seres humanos.<br />

La simplificación excesiva es un componente importante en la explicación<br />

del origen de los prejuicios. Cognitivamente, las personas tenemos la<br />

capacidad de completar información inexistente y simplificar información,<br />

de manera que sea más sencilla de entender. Existe una tendencia general<br />

hacia la simplificación de visiones y generalización de situaciones que<br />

parecen similares. Asimismo, llenamos los vacíos de información con<br />

estereotipos.<br />

Todo ello está vinculado con inflexibilidad cognitiva, es decir, la<br />

incapacidad para cambiar los pensamientos o creencias que tiene la persona,<br />

de manera que se devalúa la información que es inconsistente con el<br />

estereotipo previo (Light, Keller y Calhoun, 1991). Esto ocurre<br />

especialmente con estereotipos o conocimientos que han sido adquiridos<br />

durante la infancia y aprendidos con tanta fuerza, que es difícil que la<br />

persona cambie de opinión; generalmente los preceptos más difíciles de<br />

cambiar tiene además una base en las tradiciones culturales y costumbre<br />

familiares y/o sociales.<br />

Para algunos psicólogos sociales, los prejuicios evidentes e incluso<br />

la discriminación, pueden estar relacionados con una necesidad de<br />

conformidad social; es decir, tener una actitud de conformidad ante lo que<br />

el grupo plantea y ser permisible a lo que los demás piensan.<br />

5.7 CAMBIO DE ACTITUDES.-<br />

En el mundo actual a través de la comunicación se intenta persuadir<br />

nuestras opiniones y conductas. En los cambios de actitud se observan<br />

numerosas variables que se refieren a su proceso de formación y las<br />

relaciones establecidas entre actitud y conducta.<br />

El policía está inmerso en un mar de mensajes de todo tipo, órdenes,<br />

súplicas, recomendaciones, etc. Estos mensajes proceden de diversas<br />

fuentes, desde personas de nuestra esfera privada hasta nuestros jefes,<br />

compañeros, políticos, ciudadanos, etc. Estos mensajes en muchas ocasiones<br />

lo que buscan es persuadirnos y cambiar nuestra conducta sobre algún<br />

objeto. En otras ocasiones nosotros somos los emisores y a través de los<br />

mensajes persuasivos buscamos variar la conducta de otros.<br />

La fuerza de la persuasión puede llegar a ser de una gran magnitud, a<br />

esta aseveración se puede llegar observando las consecuencias que el<br />

mensaje persuasivo tiene en los seguidores de algunas sectas destructivas,<br />

donde su líder los lleva a cambiar sus conductas hasta el extremo del<br />

suicidio. También se puede observar en algunos grupos radicales donde un


líder persuade a sus acólitos para beneficio propio, con consecuencias muy<br />

negativas para ellos o para otros.<br />

En los siguientes capítulos se presentará una breve explicación de las<br />

distintas aproximaciones a la persuasión de mayor vigencia en Psicología<br />

social:<br />

5.7.1. El grupo de investigación de la universidad de Yale<br />

El primer abordaje sistemático sobre el tema se les atribuye a Carl<br />

Hovland, Irving Janis y Harold Kelley. Su foco se centraba en el cambio de<br />

actitud en función de la persuasión, bajo una óptica más cercana a los<br />

procesos cognitivos del aprendizaje.<br />

Según su enfoque, para que un mensaje persuasivo cambie la actitud<br />

y la conducta, tiene que cambiar previamente las creencias del receptor del<br />

mensaje. Este cambio en las creencias se produciría siempre que el receptor<br />

recibiera creencias distintas a las suyas y además que estas fueran<br />

acompañadas de incentivos. Será entonces el proceso de persuasión dividido<br />

en etapas con diferentes niveles de análisis, cada una con elementos claves,<br />

como son:<br />

1. La fuente (quien emite el mensaje: su experiencia, sinceridad,<br />

atractivo, semejanza con el receptor, poder, etc.).<br />

2. El contenido del mensaje (calidad de los argumentos, incentivos<br />

prometidos, organización, claridad, si pone énfasis en los aspectos<br />

racionales o emocionales, etc.).<br />

3. El canal comunicativo (visual- auditivo; directo-indirecto)<br />

4. El contexto (relajado, serio, agradable o desagradable,<br />

distracciones,<br />

etc.).<br />

Los efectos de estos cuatro elementos estarán modulados por ciertas<br />

características de los receptores como la susceptibilidad ante la persuasión,<br />

edad, nivel educativo, creencias previas, autoestima, etc. Por lo tanto<br />

esperamos que un mensaje con argumentos muy complicados y técnicos<br />

tenga ciertos efectos positivos en un público con abundantes conocimientos<br />

sobre el tema y con gran interés en saber o en el tema, esperando lo<br />

contrario con un público que carezca del interés y/o el conocimiento<br />

necesario.<br />

Los efectos psicológicos que los mensajes pueden producir en el<br />

receptor son cuatro: atención, comprensión, aceptación y retención,<br />

siendo todos ellos necesarios para que el mensaje persuasivo sea efectivo.<br />

La primera etapa, la atención, reconoce el hecho de que no todos los<br />

mensajes que se emiten con intención de persuadir son captados por los<br />

receptores, por lo que un mensaje, aunque sea sintáctica y semánticamente<br />

muy bueno, si no es captado es más bien ignorado o desechado frente a las<br />

creencias que la persona ya posee.


Pero no basta con recibir el mensaje para que éste llegue a buen fin.<br />

La comprensión es otro elemento imprescindible del proceso de<br />

persuasión. Los mensajes demasiado complejos o ambiguos se pueden<br />

perder sin efecto alguno o, peor aún, pueden ejercer el efecto en sentido<br />

contrario al deseado por el emisor. Un claro ejemplo de ello pueden ser el<br />

uso de vocabulario excesivamente técnico en una intervención en la que se<br />

busca persuadir a alguien.<br />

El tercer paso, la aceptación, se consigue cuando los receptores<br />

llegan a estar de acuerdo con el mensaje persuasivo. Se postula que el grado<br />

de aceptación de un mensaje depende fundamentalmente de los incentivos<br />

que ofrezca al receptor. Finalmente la retención es una etapa necesaria si se<br />

pretende que el mensaje tenga un efecto a largo plazo.<br />

W. McGuire es un investigador inicialmente integrado en el grupo<br />

de Hovland, en la Universidad de Yale que realizó importantes aportaciones<br />

en investigaciones desde 1969 hasta 1985, vinculando los planteamientos<br />

del grupo de Yale con los enfoques más actuales sobre persuasión,<br />

centrándose en los procesos que ocurren en el receptor en la comunicación<br />

persuasiva, postulando doce pasos del proceso de persuasión: exposición,<br />

atención, interés, comprensión, generalización de cogniciones<br />

relacionadas, adquisición de habilidades relevantes, aceptación,<br />

memorización, recuperación, toma de decisión, actuación y<br />

consolidación post acción.<br />

Este modelo ha sido reducido frecuentemente a dos factores que son<br />

recepción y aceptación para hacer un marco de referencia a la<br />

investigación en Psicología Social en el campo de la persuasión (Eagly y<br />

Chaiken, 1994).<br />

El modelo de McGuire implica dos aspectos a considerar. Primero es<br />

que los diversos pasos o etapas dependen unos de los otros; el receptor<br />

deberá pasar por cada uno de los pasos si se quiere que la comunicación<br />

tenga su impacto persuasivo, o sea no hay comprensión sin atención, así<br />

como no hay aceptación sin comprensión. Lo segundo es que el efecto de<br />

una comunicación sobre el cambio de actitud puede comprenderse mejor si<br />

se analiza su impacto en cada etapa. Es así posible que ciertas características<br />

del mensaje, del receptor o de la fuente tengan efectos positivos en unas<br />

etapas y negativos en otras. Un ejemplo de ello lo podemos ver en la<br />

observación del nivel intelectual del receptor, que aumentará probablemente<br />

la atención y la comprensión de un mensaje, pero no su aceptación.<br />

5.7.2. La teoría de la respuesta cognitiva<br />

La teoría de la respuesta cognitiva postula que siempre que un<br />

receptor recibe un mensaje persuasivo, compara lo que la fuente dice con<br />

sus sentimientos, conocimientos y actitudes previas respecto al tema en<br />

cuestión, generando respuestas cognitivas. Estos mensajes reinterpretados y<br />

autogenerados, y en especial su aspecto evaluativo y asociativo, son los que


determinan el resultado final del mensaje persuasivo. Si los pensamientos<br />

van en la dirección indicada por el mensaje, habrá persuasión, no así si van<br />

en contra, donde puede incluso producirse un efecto boomerang.<br />

Entenderemos entonces que los receptores ya no son persuadidos por la<br />

fuente o el mensaje, sino más bien por sus propias respuestas ante lo que la<br />

fuente y el mensaje dicen.<br />

Para esta teoría, lo fundamental es saber los factores y su influencia<br />

sobre los argumentos generados por el receptor, a favor o en contra, de la<br />

posición mantenida en el mensaje.<br />

Existen variables que influyen sobre la cantidad de argumentos<br />

generados, como la distracción, que disminuye el número de argumentos,<br />

así como la implicación personal del receptor en el tema (que aumenta la<br />

cantidad de los argumentos positivos o negativos de forma directamente<br />

proporcional a la implicación). La manera en que estos factores influyen<br />

sobre el resultado del mensaje es compleja, ya que no depende sólo de la<br />

cantidad de argumentos generados, sino del tipo de estos argumentos, o sea,<br />

a favor o en contra del mensaje. Así, y en el caso de la variable mencionada,<br />

si los argumentos autogenerados son favorables al mensaje, la distracción<br />

tiene un efecto negativo o reductor de la persuasión. De forma contraria, si<br />

los argumentos son contrarios al mensaje, la distracción, al hacer que el<br />

receptor construya menos argumentos, produce un mayor impacto en la<br />

dirección indicada por la fuente, logrando una mayor persuasión.<br />

5.7.3. El modelo heurístico (7)<br />

Los modelos anteriores presuponen que para que un mensaje sea<br />

eficaz, el receptor debe implicarse activamente en el procesamiento<br />

cognitivo del mensaje. Deberá atenderlo, entenderlo, ver sus consecuencias<br />

para derivarlo a una aceptación, relacionarlo con sus conocimientos previos,<br />

etc. Sin embargo, en muchas ocasiones, la persuasión se produce fruto de<br />

circunstancias diferentes a las expuestas hasta ahora, y sin haber escrutado<br />

el contenido del mensaje.<br />

En ocasiones somos persuadidos porque seguimos reglas heurísticas<br />

de decisión, por lo que la persuasión no es tanto resultado del análisis de<br />

validez del mensaje, sino de alguna señal o característica superficial del<br />

mensaje, como la longitud o el número de argumentos que se dan, o bien<br />

por la fuente que lo emite (observando su atractivo o experiencia), o de las<br />

reacciones de otras personas que reciben el mismo mensaje<br />

(7) Heurística es la capacidad de un sistema para realizar de forma inmediata<br />

innovaciones positivas para sus fines. La capacidad heurística es un rasgo característico de<br />

los humanos, desde cuyo punto de vista puede describirse como el arte y la ciencia del<br />

descubrimiento y de la invención o de resolver problemas mediante la creatividad y el<br />

pensamiento lateral o pensamiento divergente.


Algunos de los heurísticos más utilizados se basan en la experiencia<br />

de la fuente “se puede confiar en los expertos”. Otros se refieren a la<br />

semejanza “a la gente parecida nos gusta lo mismo”. También se pueden<br />

basar en el consenso “debe ser bueno cuando todo el mundo lo hace”.<br />

Además de éstos, tenemos los relacionados con el número y longitud de los<br />

argumentos “con tanto expuesto seguro que sabe lo que dice”. Aunque<br />

también existen otros muchos heurísticos aplicables en situaciones<br />

específicas, como: “las estadísticas no mienten”, “los ricos saben lo que es<br />

vivir”, etc.<br />

La probabilidad de uso de las reglas heurísticas es mayor cuando<br />

encontramos alguna de las siguientes situaciones:<br />

- Baja motivación.<br />

- Baja capacidad para comprender el mensaje. Por experticia,<br />

incapacidad intelectual, etc.<br />

- Alta prominencia de la regla heurística en la situación. Por ejemplo<br />

el uso del heurístico “los datos no mienten” en discusiones<br />

científicas o con connotaciones razonadas.<br />

- Cuando los elementos externos al propio mensaje son muy<br />

llamativos. Por ejemplo cuando una fuente sea muy atractiva para el<br />

receptor.<br />

5.7.4. El modelo de la probabilidad de la elaboración<br />

Este modelo elaborado por Petty y Cacioppo, permite integrar los<br />

enfoques comentados anteriormente, y a su vez realizar una crítica sobre<br />

una parte de ellos. De forma general, postula un análisis tanto racional como<br />

guiado –guiado por algún heurístico-, en la recepción del mensaje.<br />

La crítica al modelo de Yale se realiza al considerar secundarios en<br />

el cambio de actitud los factores: comunicador, mensaje y audiencia.<br />

Reduciendo su efecto a situaciones donde la persona no este realmente<br />

envuelta en la situación.<br />

Pretty y Cacioppo definen dos principales estrategias usadas por el<br />

receptor para decidir si aceptará o no el mensaje:<br />

1. La primera estrategia, denominada ruta central, se da cuando el<br />

receptor intenta realizar una evaluación crítica del mensaje, para lo cual<br />

analiza detenidamente los argumentos presentados, evalúa sus posibles<br />

consecuencias y los relaciona con sus conocimientos previos sobre el tema.<br />

Es, por lo tanto, una elaboración sistemática de pensamientos en serie sobre<br />

un mensaje, buscando conseguir una actitud razonada, bien articulada y<br />

basada en la información recibida.


2. La segunda estrategia, la ruta periférica, ocurre cuando el<br />

receptor carece de motivación o capacidad de realizar una evaluación<br />

detenida del mensaje. El procesamiento periférico describe el cambio de<br />

actitud que ocurre sin necesidad de mucho esfuerzo cognitivo en torno al<br />

contenido del mensaje y su emisor, canal, etc. En este caso las actitudes se<br />

ven más afectadas por elementos externos al propio mensaje, como el<br />

atractivo de la fuente o las recompensas por asumir cierta actitud. Este<br />

camino utiliza un procesamiento heurístico de lo percibido con respecto al<br />

mensaje y su trasfondo.<br />

El cambio de actitud producido a través de la ruta central será, según<br />

Petty y Cacioppo, más duradero, será un mejor pronosticador de la conducta<br />

y será más resistente a cualquier intento de persuasión contraria que el<br />

cambio de actitud producido a través de la ruta periférica.<br />

Ambas estrategias son extremos de un continuo; el continuo de la<br />

probabilidad de la elaboración. Por elaboración se entenderá básicamente<br />

que el receptor se implique en pensamientos relevantes al tema. Cuando la<br />

probabilidad de elaboración es muy elevada, el receptor estará usando la<br />

ruta central; cuando es muy baja estará ocupando la ruta periférica. En<br />

ambos casos podrá haber persuasión, y esta podrá darse en cualquier punto<br />

del continuo, ya que la naturaleza del proceso persuasivo es diferente en<br />

cada caso. Al tratarse de un continuo, conforme la probabilidad de<br />

elaboración aumenta, la importancia de las señales periféricas disminuye.<br />

En cambio, al bajar la probabilidad de la elaboración, las señales periféricas<br />

aumentan su injerencia.<br />

La probabilidad de elaboración depende de dos factores necesarios y<br />

simultáneos, como son la motivación (querer realizar el esfuerzo mental<br />

que supone pensar sobre el mensaje), ya que a mayor elaboración, mayor<br />

necesidad de tiempo y esfuerzo, y la capacidad (poseer las habilidades<br />

necesarias para realizar ese pensamiento). Entre las variables asociadas con<br />

la motivación más estudiadas está la relevancia personal del tema del<br />

mensaje e implicación del receptor. Otros factores que aumentan la<br />

motivación del receptor para elaborar es el hecho de que el mensaje<br />

provenga de múltiples fuentes con múltiples argumentos y la necesidad de<br />

cognición que cada receptor tenga. Esta última variable permite diferir en<br />

qué grado nos implicamos y disfrutamos pensando, y a mayor de necesidad<br />

de cognición personal, mayor será su tendencia a elaborar respuestas<br />

cognitivas. También influye en la capacidad del receptor para implicarse en<br />

la elaboración de respuestas cognitivas la distracción (a mayor distracción,<br />

menor probabilidad de elaboración) y el conocimiento previo, que mientras<br />

mayor sea, mayor capacidad de generar pensamientos relevantes sobre el<br />

tema.<br />

Según el modelo de probabilidad d elaboración, las variables<br />

consideradas en la persuasión pueden influir en los juicios de cuatro<br />

maneras:


1- Sirviendo como argumentos apropiados para dilucidar los méritos de<br />

un objeto.<br />

2- Sesgando el procesamiento de la información relevante para la<br />

actitud, especialmente cuando la información es ambigua.<br />

3- Sirviendo como una señal periférica.<br />

4- Influyendo en la motivación y capacidad para pensar<br />

cuidadosamente sobre la información relevante para la actitud.<br />

Los dos primeras formas de influencia se dan cuando tanto la capacidad<br />

como la motivación para procesar son altas. La tercera cuando la<br />

motivación o la capacidad son bajas y la cuarta cuando la probabilidad<br />

de elaboración no es ni excesivamente alta ni excesivamente baja.<br />

5.8. PRINCIPALES VARIABLES INFLUYENTES EN EL<br />

PROCESO PERSUASIVO.-<br />

En este capítulo agruparemos los distintos elementos relacionándolos<br />

con la fuente, el mensaje o el receptor. La variación de estas variables puede<br />

variar el resultado del mensaje persuasivo.<br />

5.8.1. La fuente.-<br />

Las personas diferimos en nuestra capacidad de influir sobre los<br />

demás. Dos son las principales características que se han encontrado<br />

asociadas a las fuentes con mayor poder persuasivo: credibilidad y atractivo.<br />

5.8.1.1. Credibilidad de la fuente.<br />

Hovland y sus colaboradores sugirieron que cuanto más creíble fuera<br />

una fuente, mayor sería su efecto en el cambio de actitud,<br />

independientemente de los argumentos ofrecidos. Los resultados de las<br />

investigaciones han mostrado que la credibilidad de una fuente depende<br />

básicamente de la competencia y sinceridad con que es percibida.<br />

5.8.1.1.1 La competencia.-<br />

La competencia se refiere a si el receptor considera que la fuente<br />

tiene conocimiento y capacidad para proporcionar información adecuada. La<br />

competencia con la que una fuente es percibida depende, a su vez, de otras<br />

variables. Algunas de las más seguidas han sido las siguientes:<br />

• ·Educación, ocupación y experiencia. Se supone una mayor<br />

competencia al médico que habla de problemas de salud o al policía<br />

que trata sobre tráfico o seguridad.


• Fluidez en la transmisión del mensaje. al tratarse de mensajes<br />

verbales, las repeticiones, pausas vocalizadas, dificultades de<br />

articulación y otros indicios de falta de fluidez, disminuye la<br />

competencia con que la fuente es percibida.<br />

• La cita de fuentes con cierta autoridad o prestigio incrementa la<br />

competencia con que se percibe el emisor, aunque este efecto no<br />

suele ser muy grande y a veces se limita a fuentes que tienen baja<br />

credibilidad inicialmente.<br />

• La posición defendida por el emisor: Cuando el mensaje de la fuente<br />

viola las expectativas del receptor (por ejemplo, cuando la fuente<br />

habla aparentemente contra su propio interés), entonces se<br />

incrementa la competencia con que el emisor es percibido y<br />

consecuentemente su credibilidad.<br />

5.8.1.1.2. La sinceridad.-<br />

La sinceridad de una fuente depende, entre otros factores, de que sea<br />

percibida como carente de afán de lucro, de su falta de intención persuasora,<br />

del atractivo que ejerza sobre el receptor, de que hable en contra de las<br />

preferencias de la audiencia y de que lo haga sin saber que está siendo<br />

observada. Pero, sobre todo, las fuentes son percibidas especialmente como<br />

sinceras cuando hablan en contra de su propio interés.<br />

El aumento de la credibilidad de una fuente no tiene porqué aumentar su<br />

capacidad de influencia. Hay que tener en cuenta que la credibilidad de una<br />

fuente no es siempre igual de importante, dependiendo de dos factores. En<br />

primer lugar del grado de implicación que el receptor tenga en el tema sobre<br />

el que trata el mensaje. A menor implicación, mayor es la importancia de la<br />

credibilidad. Esta aparente contradicción se puede explicar por el modelo de<br />

la probabilidad de elaboración: cuando el tema es de poca relevancia<br />

personal, el receptor opta más bien por la ruta periférica. Por ello, si el<br />

mensaje tiene una alta relevancia par el oyente, éste opta por la ruta central,<br />

diseccionando los argumentos contenidos en el mensaje, y la importancia de<br />

las señales periféricas es menor.<br />

En segundo lugar, la importancia de la credibilidad sobre la persuasión<br />

viene dependida del conocimiento del emisor y su grado de credibilidad.<br />

Puede haber persuasión en un primer momento y diluirse posteriormente<br />

cuando se conoce la fuente del mensaje.<br />

5.8.1.2 Atractivo de la fuente<br />

Como norma general y por diversas razones las fuentes más<br />

atractivas poseen un mayor poder persuasivo: Puede derivarse de una mayor<br />

atención prestada al mensaje de una persona atractiva, o bien de un deseo<br />

de semejanza con la fuente o incremento de credibilidad de la fuente. Sin<br />

embargo, esto no siempre es así y en ocasiones nos encontramos con ciertos


matices. Cuando recibimos elogios procedentes de extraños pueden ser más<br />

valorados que los procedentes de amigos valorando la objetividad. .<br />

Otro matiz importante es que los efectos del atractivo de la fuente<br />

parecen ser más débiles que los de la credibilidad, de manera que cuando<br />

ambos efectos están en conflicto, la credibilidad supera al atractivo<br />

(Wachtler y Counselman, 1981).<br />

Por último incidir en que el atractivo de la fuente es básicamente una<br />

señal periférica. Es por ello, que cuanta mayor sea la implicación personal<br />

mayor será la tendencia a prestarle atención al propio contenido del mensaje<br />

y no a señales perféricas.<br />

5.8.1.3. Otras características de la fuente<br />

No solo credibilidad y atractivo influyen en que una fuente tenga<br />

mayor o menor capacidad persuasiva. Existen otros factores que, aunque de<br />

menor importancia, deben ser observados.<br />

El poder de la fuente es una de estas características. Esta propiedad<br />

depende de tres factores: a) de que los receptores crean que la fuente tiene<br />

claramente control sobre las recompensas y castigos b) de que consideren<br />

que la fuente utilizará dicho poder c) de que prevean que la fuente se<br />

enterará de su conformidad o disconformidad. Deben darse los tres factores<br />

para que una fuente tenga un efecto poderoso.<br />

La semejanza entre la fuente y el receptor es otra importante<br />

característica. Así pues, como regla general, la pertenencia a un mismo<br />

grupo o categoría social tiene una fuerte influencia. Según Goethals y<br />

Nelson la semejanza entre fuente y receptor es importante cuando se trata de<br />

temas que no pueden ser contrastados objetivamente, como en el caso de<br />

gustos y opiniones, mientras que cuando se trata de cuestiones fáciles de<br />

comprobar de forma objetiva, el impacto persuasivo es mayor cuando la<br />

fuente es diferente al receptor.<br />

5.8.2. El mensaje.-<br />

Entre los numerosos aspectos del mensaje y de su contenido que se<br />

han investigado, a continuación se detallarán algunos de los más<br />

importantes.<br />

5.8.2.1. Mensajes racionales o emotivos<br />

En los primeros se presenta evidencia en apoyo de la veracidad de<br />

una proposición dada. En los segundos, solamente, se indican las<br />

consecuencias -deseables o no- que pueden derivarse del mensaje y de su<br />

aceptación. Las investigaciones más actuales sugieren que la eficacia de uno<br />

u otro tipo de mensaje depende de en qué se base la actitud que se quiere<br />

cambiar, si en aspectos cognitivos o afectivos. No obstante, no existe


acuerdo sobre la relación la base de la actitud y el tipo de mensaje. Así,<br />

algunos investigadores concluyen que para cambiar actitudes basadas en el<br />

afecto son más eficaces los mensajes emotivos y para cambiar las basadas<br />

en cogniciones son, en cambio, más eficaces los mensajes racionales. Sin<br />

embargo otros científicos, como Millar y Millar optan por teorías totalmente<br />

contrarias a éstas.<br />

5.8.2.2. Mensajes basados en el miedo y la amenaza.-<br />

Durante muchos años se creyó que los mensajes emotivos de mayor<br />

eficacia eran los de dimensión intermedia. Es decir, que provoque un temor<br />

en la audiencia de magnitud ponderada. McGuire propuso la existencia de<br />

una relación en forma de U invertida entre la intensidad emotiva del<br />

mensaje y el cambio de actitud, de manera que mensajes muy pocos<br />

intensos o demasiado intensos son los menos eficaces.<br />

Actualmente, la posición más admitida es que cuanto mayor sea el<br />

miedo suscitado en el receptor, mayor será la eficacia del mensaje<br />

persuasivo (Boster y Mongeau, 1984). Esta posición realmente no<br />

contradice a la anterior, ya que un mensaje demasiado intenso, es posible<br />

que no provoque un miedo agudo, por ejemplo, por evitación, por<br />

inverosimilitud, etc. También nos encontramos con una característica del<br />

receptor, la auto-eficacia, que es el grado en el que la persona cree que<br />

podrá adoptar de forma eficaz la acción recomendada. Por ejemplo, una<br />

persona que conduce bajo efectos de alcohol o drogas habitualmente y tiene<br />

miedo a las consecuencias que pueden sobrevenir (sanciones, accidentes,<br />

etc.) pero se considera incapaz de abandonar estos vicios, persiste en su<br />

conducta. Respecto a este tema, existe evidencia empírica que muestra que<br />

la audiencia que no cree que pueda afrontar de manera efectiva la amenaza,<br />

entonces su incremento tiende a producir un “efecto boomerang”.<br />

5.8.2.3. Mensajes unilaterales o bilaterales.-<br />

Los primeros consisten en expresar sólo las ventajes y aspectos<br />

positivos de la propia posición. En los segundos se incluyen además, los<br />

aspectos débiles o negativos de la posición defendida o los aspectos<br />

positivos de las posiciones alternativas. Según la mayoría de investigadores<br />

los mensajes bilaterales parecen ser más efectivos, aumentando esta eficacia<br />

cuando el receptor está familiarizado con el tema del mensaje. Solamente,<br />

existe alguna ventaja en favor de los mensajes unilaterales cuando se trata<br />

de receptores con poca instrucción en el mensaje o que están inicialmente a<br />

favor del contenido del mensaje.<br />

5.8.3. El receptor.-<br />

Para analizar el último elemento clave en todo proceso persuasivo, se<br />

expondrá a continuación doctrinas del modelo de McGuire. En segundo<br />

lugar, se analizará el grado de implicación del perceptor en el proceso de


persuasión. Finalmente, se estudiarán los efectos del grado de discrepancia<br />

existente entre el contenido del mensaje y la posición previa del perceptor.<br />

5.8.3.1. El modelo de McGuire (1968).-<br />

Hay personas mas fáciles de persuadir que otras, aún contando con<br />

mensajes idénticos y emitidos por la misma fuente de la misma forma.<br />

Según McGuire, el cambio de actitud viene determinado fundamentalmente<br />

por dos procesos: 1) la recepción del mensaje (atención, comprensión y<br />

retención) y 2) la aceptación. Las características del receptor (inteligencia,<br />

autoestima, etc.) a veces tienen efectos contrarios sobre cada uno de estos<br />

dos componentes. Siguiendo esta teoría, Eagly y Warren (1976) llegaron a<br />

conclusiones en las que la inteligencia de los receptores influye en la<br />

aceptación de mensajes complejos, en los cuales la comprensión es más<br />

importante que la aceptación pero no lo hace en la aceptación de mensajes<br />

simples, donde lo importante es propiamente la aceptación. También es<br />

posible que en condiciones de baja probabilidad de elaboración, la<br />

inteligencia funcione como una seña periférica (Petty y Wegener, 1998)<br />

Los estudios llevados a cabo sobre la importancia de la autoestima<br />

en la persuasión han dado resultados poco claros. En uno de ellos Skolnick<br />

y Heslin (1971) concluyeron que la calidad de los argumentos influía más<br />

en las actitudes de quienes tenían alta autoestima que en las de quienes la<br />

tenían baja, dado que los primeros, al sentirse más seguros, se implican más<br />

en el análisis de los argumentos.<br />

5.8.3.2. Grado de implicación del receptor.-<br />

El modelo de la probabilidad de elaboración predice que los argumentos<br />

sólidos y de alta calidad afectarán más a los sujetos que están más<br />

implicados; en cambio, la credibilidad de una fuente –una señal periféricaproducirá<br />

un mayor cambio de actitud en quienes se sientan poco<br />

implicados.<br />

Cuanto mayor es el grado de implicación del receptor, menor es el índice de<br />

persuasión. Este resultado se refiere a una implicación basada en actitudes o<br />

creencias valoradas por el receptor, y no tanto a resultados tangibles. Petty y<br />

Cacioppo (1990) basan esta conclusión en que las creencias firmemente<br />

arraigadas, converjan en actitudes más extremas y un conocimiento más<br />

detallado de la actitud, y esto es lo que produce un procesamiento del<br />

mensaje sesgado, haciéndolo consistente con la actitud que se tiene.<br />

5.8.3.3. Discrepancia entre el contenido del mensaje y la posición<br />

previa del perceptor.<br />

Este elemento puede mediatizar el impacto del mensaje persuasivo<br />

en tres fases: en la que antecede a la exposición a un mensaje, en la de<br />

recepción o en cuando se produce el cambio final de actitud.


Las personas tendemos a examinar y recibir mensajes de manera<br />

selectiva, buscando concordancia con nuestras creencias y evitamos<br />

exponernos a mensajes que las contradigan. Aunque también prestamos<br />

atención a mensajes moderadamente discrepantes, especialmente cuando<br />

nos parecen novedosos o útiles.<br />

En la fase de recepción del mensaje el receptor puede distorsionarlo<br />

de alguna manera, prestando mayor atención a las concordancias y evitando<br />

las discrepancias en sus creencias previas. También es posible que en el<br />

momento de recepción de mensajes con argumentos a favor y en contra, se<br />

acepten los primeros sin cuestionarlos y se busquen divergencias hacia los<br />

segundos.<br />

En la fase final de actitud, se puede establecer una relación<br />

curvilínea entre discrepancia y cambio de actitud, donde los mensajes más<br />

eficaces son aquellos de moderada magnitud. En esta relación entran en<br />

juego otras dos variables, como son: 1) el prestigio del que goza la fuente,<br />

de tal forma que a mayor prestigio, mayor es nivel de contenido discrepante<br />

que se le admite (Bochner e Insko, 1966), y 2) el grado de implicación del<br />

receptor de manera que a mayor implicación, más baja la ubicación del pico<br />

de la curva (Sakaki, 1980).


6. MOTIVACION.-<br />

El motivo se puede ver como una necesidad o deseo específico que<br />

activa al organismo y dirige la conducta hacia una meta. Todos los motivos<br />

son desencadenados por algún tipo de estímulo: una condición corporal, una<br />

señal en el ambiente o un sentimiento. Una persona se considera motivada<br />

cuando un estímulo induce una conducta dirigida a una meta.<br />

La motivación determina el componente cuantitativo activador de la<br />

conducta, desencadenando una acción.<br />

Las variables intervinientes motivacionales (demandas de meta,<br />

expectativas medios-fin, etc.) son los determinantes inmediatos de la<br />

actuación, es decir, lo que el sujeto hace (Tolman 1932). A diferencia del<br />

efecto del aprendizaje, el de la motivación es inmediato, contemporáneo al<br />

momento en que se produce la acción. Tiene un efecto momentáneo,<br />

transitorio y, además, es reversible, mientras que el efecto del aprendizaje es<br />

duradero y estable.<br />

La motivación determina el componente cualitativo, direccional de la<br />

acción. En el organismo se producen deseos y aversiones, como dos clases<br />

fundamentales de variables motivacionales (Beck 1983). La preferencia está<br />

relacionada con la persistencia y con el vigor de la conducta. Cuanto más<br />

deseado es un resultado, mayor es la persistencia y el vigor para alcanzarlo.<br />

Asimismo, cuanto más aversivo es un resultado, mayor será la persistencia y<br />

el vigor para evitarlo. Si bien, la motivación no es el único elemento<br />

funcional de la acción, encontrando otros factores como son los estímulos<br />

de pulsión, la experiencia y el aprendizaje; o en el nivel de actividad<br />

cognitiva, diversos tipos de procesos (expectativa, anticipación de metas,<br />

etc.).<br />

La motivación puede adoptar tres formas, según el nivel de actividad<br />

que deba producirse en un momento determinado: 1) biológica o primaria,<br />

en caso de actividad física, suscitando conductas como pueden ser, ingesta<br />

de alimentos o bebidas, regulación de temperatura, etc. 2) en el nivel de<br />

actividad cognitiva se promueven procesos mentales que posibilitan el<br />

ajuste y la adaptación del sujeto. 3) la función de la motivación en el nivel<br />

de actividad social es producir conductas que posibiliten su adaptación y<br />

ajuste al medio social.<br />

6.1 MODELOS EXPLICATIVOS DE LA CONDUCTA.-<br />

Los principales desarrollos teóricos podemos agruparlos en teorías<br />

de la expectancia-valencia, teorías del ámbito de la atribución y teorías de la<br />

competencia y del control.<br />

Tanto los modelos de la expectancia-valencia como las teorías del<br />

ámbito de la atribución comparten la característica de que los desarrollos<br />

teóricos producidos son, al mismo tiempo, teorías de tipo cognitivo y social.


Las teorías de la competencia y del control destacan la percepción de la<br />

eficacia, en estrecha relación con la competencia. Competencia que es<br />

innata en organismos con poca capacidad de aprendizaje y que se desarrolla<br />

en humanos a través de la interacción con el ambiente, tras complejos<br />

procesos de aprendizaje.<br />

6.1.1. Modelos de expectancia-valencia.-<br />

El supuesto básico de este tipo de teorías es que la fuerza<br />

motivacional para decidir la conducta a llevar a cabo entre diversas<br />

alternativas es una función multiplicativa de la posibilidad subjetiva de que<br />

esa conducta permitirá lograr ciertos resultados, y del valor o importancia<br />

que el sujeto conceda a esos resultados. El sujeto relaciona las acciones con<br />

sus expectativas previas, con el atractivo o la aversión anticipados de las<br />

consecuencias esperadas, dado que la anticipación de metas es un poderoso<br />

determinante de la conducta.<br />

Atkinson en 1957, influenciado por conceptos de expectativas de<br />

metas (Tolman), de nivel de aspiración (Festinger y Escalona) y por el<br />

concepto de conflicto propuesto por Miller. Presentó una teoría donde<br />

considera a la conducta dirigida al logro, que implica una decisión con<br />

riesgo, como el resultado de una situación de conflicto emocional entre<br />

tendencias de aproximación y tendencias de evitación, entre la tendencia al<br />

éxito, que si se impone irá seguida de satisfacción, y la tendencia a evitar el<br />

fracaso, que si se impone irá seguida de vergüenza y humillación.<br />

6.1.2. El ámbito de la atribución.-<br />

Este tipo de teorías analizan los diversos principios utilizados por el<br />

sujeto, al organizar y comprender las situaciones e las que está involucrado<br />

diariamente y pretenden explicar las causas y determinados efectos de una<br />

acción. Este tipo de teorías (ya vistas en el apartado relacionado con la<br />

formación de impresiones) no son teorías motivacionales propiamente, sino<br />

teorías de percepción de causas de las acciones. Pero han de ser<br />

consideradas en un análisis del ámbito cognitivo de la motivación, dado que<br />

los procesos de percepción y de juicio pueden ejercer una poderosa<br />

influencia sobre las acciones, ejerciendo funciones motivacionales.<br />

Las teorías propuestas en este ámbito, parten de tres supuestos para<br />

explicar la conducta: 1) las personas indagamos sobre las causas de la<br />

conducta propia y ajena, por ello, la motivación nos lleva a la búsqueda de<br />

información para realizar atribuciones sobre causas y efectos. La motivación<br />

determina, por tanto, la atribución. 2) existen ciertas reglas o principios que<br />

afectan a la asignación de causas a la conducta. 3) la atribución de las<br />

causas, al adquirir funciones motivacionales, influirá en las conductas<br />

posteriores.<br />

fases:<br />

El proceso de atribución integra tres elementos que determinan tres


- Antecedentes: La inferencia de las causas de la conducta es realizada<br />

por medio de la información obtenida de diversas fuentes (creencias,<br />

motivación, circunstancias diversas).<br />

- Atribución: Percepción de causas y explicación de la conducta.<br />

- Consecuentes: La inferencia de las causas tiene repercusiones sobre<br />

las conductas manifiestas, sobre los afectos y las expectativas.<br />

Con la “teoría ingenua de la conducta” se puede considerar a Heider el<br />

pionero de la psicología de la atribución, según ésta, el sujeto puede atribuir<br />

la conducta a factores de influencia que se encuentran tanto en la persona<br />

como en su entorno. Los factores personales son la capacidad y el esfuerzo.<br />

El entorno comprende factores relativamente estables, como la dificultad de<br />

un problema o tares, y factores variables, como la suerte.<br />

Desde Heider, científicos como Rotter, De Charms o Weiner, han<br />

reformulado su teoría introduciendo diversos elementos que vienen a<br />

desarrollar conceptos. Este desarrollo lo culmina Weiner, aportando<br />

evidencias empíricas que confirman que las atribuciones tienen funciones<br />

motivacionales. La reformulación de la teoría de Atkinson por parte de<br />

Weiner, establece que la necesidad de logro estaría mediatizada por las<br />

percepciones de la causalidad que, a su vez, influyen en las reacciones<br />

afectivas ante el éxito y el fracaso, en la expectativa de éxito futuro y en la<br />

actuación posterior.<br />

Weiner y sus colaboradores analizando la relación entre atribución<br />

causal y motivación de logro, comprobaron que las personas tienden a<br />

atribuir los éxitos y los fracasos a causas diferentes, en las que se combinan<br />

cuatro determinantes fundamentales. Capacidad, esfuerzo, dificultad de la<br />

tarea y suerte. Las causas, a su vez, se agrupan en dimensiones o categorías,<br />

buscando factores comunes. En un primer momento, Weiner propone la<br />

internalidad-externalidad y la estabilidad-inestabilidad como factores<br />

causales. Posteriormente introduce la controlabilidad-incontrolabilidad<br />

como tercera dimensión.<br />

Las atribuciones causales influyen en las expectativas de éxito y de<br />

fracaso, en los sentimientos de orgullo y culpabilidad y en las emociones de<br />

ansiedad y satisfacción.<br />

6.1.3. Modelos de la competencia y la autodeterminación.-<br />

Por competencia se entiende la capacidad, la habilidad que posibilita una<br />

interacción eficaz con el ambiente. Relacionadas con la competencia están<br />

la auto-eficacia y la indefensión aprendida. Para Bandura, el concepto de<br />

auto-eficacia está en estrecha relación con una interacción exitosa con el<br />

medio, diferenciando entre la estimación subjetiva de que una conducta<br />

llevará a determinados resultados (expectativas de resultados) y la


convicción personal de que se puede ejecutar con éxito la conducta<br />

requerida para producir los resultados (expectativas de eficacia). Para<br />

definir la indefensión aprendida, Seligman la describe como un estado<br />

psicológico, caracterizado por déficit motivacional, cognitivo, de autoestima<br />

y alteraciones emocionales, producido cuando el sujeto percibe que<br />

su conducta no controla los acontecimientos.<br />

6.2. UNA JERARQUÍA DE MOTIVOS.-<br />

En 1954 Abraham Maslow, dispuso los motivos jerárquicamente, de<br />

manera que los motivos inferiores surgen de las necesidades corporales que<br />

reclaman satisfacción. Según avanzamos en la jerarquía de necesidades, los<br />

motivos tienen orígenes más sutiles: pueden girar hacia el deseo vivir<br />

cómodamente, el trato con otras personas o la búsqueda de una buena<br />

impresión en los demás.<br />

De acuerdo con la teoría de Maslow los motivos superiores sólo surgen<br />

después de que se han satisfecho los más básicos.<br />

Actualmente muchos psicólogos ven el modelo de Maslow de forma<br />

escéptica, ya que, está basado en la observación de un cierto tipo de<br />

modelos. Todos ellos pertenecientes a un cierto tipo de sociedad, en donde<br />

las necesidades no se corresponden con otros grupos de seres humanos.<br />

Pirámide que representa la jerarquía de las necesidades de Maslow.


7. EMOCIONES.-<br />

La emoción, como proceso psicológico básico, se ha caracterizado<br />

por haber suscitado una intensa tradición investigadora a lo largo de la<br />

historia de la psicología.<br />

Una justificación del interés que despierta actualmente el tema, tiene<br />

su base en el indudable papel que juega la emoción en la salud mental.<br />

Buena prueba de ello es su preponderante responsabilidad en la etiología de<br />

gran parte de los trastornos mentales recogidos en el manual de diagnóstico<br />

estadístico DSM-IV, especialmente los trastornos afectivos, de ansiedad y<br />

estrés.<br />

Para responder a la pregunta formulada por W. James en 1884 ¿Qué<br />

es la emoción, podemos aglutinar aportaciones de científicos como Oatley,<br />

Jenkins, Frijda, Lazarus o Lang, para definirla como básicamente<br />

comunicación, fruto de un estado mental o un proceso caracterizado por la<br />

actividad cognitiva referente al significado de la relación sujeto-entorno,<br />

frecuentemente originado por un suceso externo que produce experiencias<br />

subjetivas, normalmente acompañadas por correlatos fisiológicos,<br />

conductuales y cognitivos.<br />

Las emociones son un proceso desencadenado por la evaluación<br />

valorativa de una situación que produce una alteración en la activación<br />

fisiológica del organismo (Fernández-Abascal 1995).<br />

La evaluación valorativa del concepto implica que cada emoción<br />

positiva es producida por un beneficio evaluado como tal y cada emoción<br />

negativa por una clase particular de daño evaluado. La evaluación en uno u<br />

otro sentido depende, en parte, del conjunto de creencias y objetivos de la<br />

persona que valore la situación.<br />

Tras la evaluación valorativa se produce una activación emocional<br />

en tres sistemas: 1) el cognitivo-subjetivo, o experimental-subjetivo, que se<br />

refiere a los sentimientos o estados de ánimo. 2) El neurofisiológicobioquímico,<br />

siendo observable en los cambios que sufre el organismo a<br />

nivel fisiológico como reacción a una situación emocional. 3) El<br />

componente expresivo o motor-conductual, que es el que manifiesta<br />

externamente las emociones.<br />

7.1. CLASIFICACIÓN DE LAS EMOCIONES.-<br />

Poniendo de manifiesto el elevado volumen definitorio de la<br />

emoción. En 1981 Keinginga estructuró en las siguientes categorías una<br />

amalgama de más de cien definiciones: afectiva, cognitiva, estimulación<br />

exterior, fisiológica, emocional/expresiva, disruptiva, adaptativa,<br />

multifactorial, restrictiva, motivacional y escéptica.


-Afectiva: las definiciones colocadas en esta categoría son de las más<br />

utilizadas. Recalcan la importancia del sentimiento en el nivel de activación<br />

fisiológica y en el continuo placer-displacer. Tradicionalmente los<br />

sentimientos han sido considerados como la experiencia subjetiva de la<br />

emoción.<br />

-Cognitiva: en este tipo de definiciones el aspecto cognitivo no es el<br />

único, pero si el más importante. En ellas se muestra como procesos<br />

cognitivos (valoración de la situación, catalogación de la emoción, búsqueda<br />

en la memoria, etc.) se inician en el momento de la activación fisiológica.<br />

-Fisiológica: estas definiciones buscan el origen de la emoción en los<br />

cambios fisiológicos y la consiguiente interpretación subjetiva de los<br />

mismos.<br />

-Emocional/expresiva: estas definiciones subrayan la importancia de<br />

las respuestas emocionales (gestualización, cambios de voz, etc.) en las<br />

interacciones involucradas en el desarrollo de las relaciones interpersonales<br />

y sociales.<br />

-Adaptativa: definiciones basadas en teorías darvinistas que<br />

atribuyen a las emociones una fuerte contribución a la supervivencia de las<br />

especies.<br />

-Multifactorial: en esta categoría se pone de manifiesto la<br />

importancia y conexión de aspectos cognitivos, afectivos, fisiológicos y<br />

conductuales de la emoción.<br />

-Motivacional: en éstas la emoción se sitúa como el principal agente<br />

motivador, resultando fundamental en la activación y orientación de la<br />

acción.<br />

-Estimulación exterior: las definiciones plantean que las emociones<br />

están desencadenadas por estímulos exteriores.<br />

-Disruptiva: hacen hincapié en los aspectos desorganizadores y<br />

disfuncionales de la emoción.<br />

-Restrictiva: destacan la diferenciación entre la emoción y el resto de<br />

procesos psicológicos, de manera especial los motivacionales.<br />

-Escéptica: recoge las definiciones que cuestionan el valor del<br />

concepto de la emoción.<br />

7.2 CARACTERÍSTICAS DE LAS PRINCIPALES EMOCIONES<br />

A pesar de no existir un acuerdo general sobre la consideración de los<br />

estados emocionales básicos, prevalece una clasificación bastante aceptada<br />

que incluye ocho categorías discretas: sorpresa, interés, ira, miedo,


epulsión, angustia y/o tristeza y felicidad. A su vez estas emociones están<br />

categorizadas en positivas y negativas, atendiendo a las consecuencias.<br />

Si bien algunas de las principales discusiones teóricas actuales giran<br />

en torno a si existen emociones básicas y si el reconocimiento de las mismas<br />

es universal, lo cierto es que existen ciertos patrones de reacción afectiva<br />

distintivos, generalizados y que suelen mostrar una serie de características<br />

comunes en todos los seres humanos. Se trata de las emociones de alegría,<br />

tristeza, ira, sorpresa, miedo y asco. Podemos defender incluso que se<br />

caracterizan por una serie de reacciones fisiológicas o motoras propias, así<br />

como por la facilitación de determinadas conductas que pueden llegar a ser<br />

adaptativas. En este apartado vamos a repasar algunas de las características<br />

principales de dichas emociones, que son sobre las que existe un mayor<br />

consenso a la hora de considerarlas como distintivas.<br />

7.2.1. Felicidad.-<br />

La felicidad<br />

favorece la recepción e<br />

integración positiva de los<br />

diversos estímulos<br />

ambientales.<br />

Originando un<br />

aumento en la frecuencia<br />

cardiaca (aunque menor<br />

que en emociones como la<br />

ira o el miedo) y en la<br />

respiratoria, así como, un<br />

incremento de la actividad del hipotálamo, núcleo y septum amigdalino; se<br />

facilita la empatía, el rendimiento cognitivo, la solución de problemas y la<br />

creatividad, así como el aprendizaje y la memoria. A través de estos<br />

procesos cognitivos se incrementa la capacidad para el disfrute, se generan<br />

actitudes positivas tanto hacia uno mismo, como hacia los demás. A la vez<br />

que favorece las relaciones interpersonales.<br />

7.2.2. Ira.-<br />

Es el componente<br />

emocional del complejo<br />

(Agresividad Hostilidad-Ira). La<br />

hostilidad hace referencia al<br />

componente cognitivo y la<br />

agresividad al conductual.<br />

Ante una estimulación<br />

aversiva, tanto física o sensorial,<br />

como cognitiva o con motivo de<br />

unas condiciones que generan


frustración, interrupción de una conducta motivada, situaciones injustas, o<br />

atentados contra valores morales. Se produce una elevada actividad<br />

neuronal y muscular, además de elevación en los índices de frecuencia<br />

cardiaca, presión sistólica y diastólica. Estos condicionantes provocan una<br />

movilización de energía para las reacciones de autodefensa o de ataque, así<br />

como, para la eliminación de los obstáculos que impiden la consecución de<br />

los objetivos deseados y que generan frustración.<br />

Con esta emoción se experimenta una experiencia aversiva,<br />

desagradable e intensa, además de una sensación de energía e impulsividad,<br />

que crea una necesidad de actuar de forma intensa e inmediata (física o<br />

verbalmente) para solucionar de forma activa la situación problemática.<br />

7.2.3. Miedo.-<br />

Se trata de una de las<br />

emociones más intensas y<br />

desagradables, que genera<br />

aprensión, desasosiego y<br />

malestar. Además de<br />

preocupación, recelo por la<br />

propia seguridad o por la salud<br />

y sensación de pérdida de<br />

control.<br />

El componente<br />

patológico son los trastornos<br />

por ansiedad y, están<br />

relacionados con una reacción de miedo desmedida e inapropiada. Es una de<br />

las reacciones que produce mayor cantidad de trastornos mentales,<br />

conductuales, emocionales y psicosomáticos. La distinción entre ansiedad y<br />

miedo podría concretarse en que la reacción de miedo se produce ante un<br />

peligro real y la reacción es proporcionada a éste, mientras que la ansiedad<br />

es desproporcionadamente intensa con la supuesta peligrosidad del estímulo.<br />

Facilita las respuestas de escape o evitación de la situación peligrosa.<br />

El miedo es la reacción emocional más relevante en los procedimientos de<br />

reforzamiento negativo. Al prestar una atención casi exclusiva al estímulo<br />

temido, facilita que el organismo reaccione rápidamente ante el mismo.<br />

Moviliza gran cantidad de energía, con ello, el organismo puede ejecutar<br />

respuestas de manera mucho más intensa que en condiciones normales,<br />

aunque si la reacción es excesiva, la eficacia disminuye.<br />

7.2.4. Tristeza.-<br />

Con este tipo de emoción, se experimenta de manera subjetiva,<br />

desánimo, melancolía y desaliento. Unido a una pérdida de energía.<br />

El detonante de la tristeza se puede encontrar en una separación<br />

física o psicológica, pérdida o fracaso o en una decepción, especialmente si


se han desvanecido esperanzas puestas en algo.<br />

También puede derivarse de situaciones de<br />

indefensión, ausencia de predicción y control, e<br />

incluso, de un dolor crónico. Todas estos<br />

condicionantes nos pueden originar una actividad<br />

neuronal elevada y sostenida, asociado con un<br />

ligero aumento en frecuencia cardiaca, presión<br />

sanguínea y resistencia eléctrica de la piel;<br />

provocando una valoración de pérdida o daño que<br />

no puede ser reparado. En ocasiones, llega a inducir a un proceso cognitivo<br />

característico de depresión.<br />

Pero la tristeza también tiene su función: Sirve de cohesión con otras<br />

personas, especialmente con aquéllos que se encuentran en la misma<br />

situación emocional. Disminuye el ritmo de actividad, provocando una<br />

valoración de otros aspectos de la vida que antes de la pérdida no eran<br />

atendidos. También puede servir de mensaje a los demás que no se<br />

encuentra bien y ello puede generar ayuda de otras personas, así como<br />

apaciguamiento de reacciones de agresión por parte de los demás (Savitsky<br />

y Sim, 1974), empatía, o comportamientos altruistas.<br />

7.2.5. Sorpresa.-<br />

Se trata de una reacción emocional neutra, que se produce de forma<br />

inmediata ante una situación novedosa o extraña y que se desvanece<br />

rápidamente, dejando paso a las emociones congruentes con dicha<br />

estimulación.<br />

Se produce ante estímulos novedosos<br />

débiles o moderadamente intensos,<br />

acontecimientos inesperados, aumento brusco de<br />

estimulación o una interrupción de la actividad que<br />

se está realizando en ese momento. Provocando<br />

atención y memoria de trabajo dedicadas a procesar<br />

la información novedosa. A su vez, se ocasiona un<br />

incremento en general de la actividad cognitiva.<br />

7.2.6. Repulsión o asco.-<br />

Es una de las reacciones emocionales en las que las sensaciones fisiológicas<br />

son más patentes. La mayoría de las reacciones de asco se generan por<br />

condicionamiento interoceptivo. Las personas que están influenciadas por<br />

esta emoción, experimentan una necesidad de evitación o alejamiento del<br />

estímulo. Si el estímulo es oloroso o gustativo aparecen sensaciones<br />

gastrointestinales desagradables, tales como náusea.<br />

Los estímulos desagradables, peligrosos o molestos, producen un<br />

aumento en reactividad gastrointestinal y tensión muscular, generando<br />

respuestas de escape o evitación de situaciones desagradables o<br />

potencialmente dañinas para la salud.


7.3. CONCEPTOS RELACIONADOS CON LAS EMOCIONES:<br />

AFECTO, ESTADOS DE ÁNIMO, TEMPERAMENTO Y<br />

SENTIMIENTO.-<br />

En este apartado se desarrollaran brevemente conceptos cuyos<br />

significados pueden entrañar confusión. Nos referimos al afecto, estado de<br />

ánimo, temperamento y sentimiento.<br />

Afecto: Con ello hacemos referencia a un estado emocional<br />

placentero y agradable, siendo su variable su intensidad. Está relacionado<br />

con el valor que tienen para una persona las diferentes situaciones a las que<br />

se enfrenta, siendo un concepto específico a una situación concreta.<br />

Los estados de ánimo: Al contrario de lo que sucedía con el afecto,<br />

los estados de ánimo no tienen especificidad, y si un carácter global. Esta<br />

falta de especificidad es un elemento que también diferencia a los estados de<br />

ánimo de las emociones. Éstas últimas se dirigen hacia algún hecho que las<br />

provoca. También las emociones suelen tener una duración menor y una<br />

mayor intensidad que los estados de ánimo.<br />

Temperamento: El término temperamento refiere al componente<br />

fisiológico y, en gran parte, estable y hereditario, de los rasgos afectivodinámicos.<br />

Es la manera en la que experimentan y expresan sus emociones<br />

las personas. En otras palabras, sería la tendencia a responder<br />

emocionalmente de una manera particular.<br />

Sentimiento: Emoción y sentimiento casi se utilizan como<br />

sinónimos en el lenguaje<br />

coloquial e incluso en el lenguaje<br />

científico diferentes autores<br />

utilizan diferentes atributos para<br />

diferenciarlos, de ahí su general<br />

confusión.<br />

En cuanto a la definición de<br />

sentimiento, uno de los<br />

investigadores más reconocidos<br />

sobre las emociones, Lazarus<br />

(1991), sugiere la teoría de incluir<br />

sentimiento en el marco de las emociones, ya que éstas se conciben en<br />

sentido muy amplio. Es decir, Lazarus considera sentimiento y emoción<br />

como conceptos interrelacionados, en el cual el concepto emoción<br />

englobaría al sentimiento.<br />

Por ello Lazarus define sentimiento como el componente subjetivo<br />

o cognitivo de las emociones, es decir la experiencia subjetiva de las<br />

emociones. En otras palabras, la etiqueta que la persona pone a la emoción.<br />

También se pueden considerar las bases para las emociones.


7.4. VARIABLES COGNITIVAS.-<br />

A lo largo de los años, los autores que defienden posiciones<br />

cognitivas han ido otorgando progresivamente un papel de mayor relevancia<br />

a los procesos cognitivos que el simple etiquetado de una reacción<br />

fisiológica, e incluso han destacado que lo verdaderamente necesario para<br />

que se produzca una emoción son los procesos cognoscitivos implicados. De<br />

entre todos ellos, los más destacables son los siguientes:<br />

Procesos de valoración cognitiva: Este modelo teórico que<br />

desarrolla Lazarus postula que, en un primer momento se evalúan las<br />

consecuencias positivas o negativas de una situación determinada<br />

(valoración primaria). Posteriormente se analizan los recursos que se<br />

poseen para hacer frente a dicha situación (valoración secundaria). La<br />

cualidad de la reacción emocional es consecuencia directa de los procesos<br />

de valoración cognitiva y cada evaluación conduce a un tipo de emoción,<br />

manifestada por una tendencia a acción y expresión características.<br />

Para Lazarus no es adecuado plantear si la emoción precede a la<br />

cognición o si es consecuencia de la misma. La relación es bidireccional y<br />

ambas están intrínsecamente unidas, ya que la cognición es una parte<br />

fundamental de la emoción, que le proporciona la evaluación del significado<br />

Atribución de causalidad: Según Weiner, la reacción emocional<br />

puede analizarse siguiendo la secuencia atribución-emoción-acción.<br />

Específicamente, después de la ejecución conductual acontece una<br />

valoración primaria ceñida a las consecuencias agradables o desagradables<br />

de la misma. Aquí surgiría una primera emoción preliminar. En un segundo<br />

momento, y esto es lo verdaderamente relevante para Weiner, se analizan<br />

las causas de dicho resultado. En función de dicha atribución de causalidad<br />

emerge la emoción más elaborada. Dicha emoción será la que ejerza<br />

ulteriormente un papel motivacional en la conducta posterior.<br />

Control de evaluación de los estímulos: Según Scherer, los<br />

estímulos internos o externos se evalúan jerárquica y organizadamente en<br />

una serie de pasos, o fases. Como consecuencia de dicho proceso de<br />

evaluación emergen las emociones correspondientes. Dado el valor<br />

adaptativo de las emociones y el papel que ejercen en la supervivencia, se<br />

entiende que dicho control se ejecute de forma jerárquica y ordenada. La<br />

secuencia es la siguiente: 1) novedad del estímulo (lo que supone una<br />

primera valoración de la peligrosidad del evento), 2) dimensión placenteradisplacentera,<br />

3) si propicia la consecución de una meta o una necesidad, 4)<br />

capacidad de enfrentarse a la situación y consecuencias sobre el organismo<br />

y 5) la compatibilidad con las normas sociales o personales. Cada una de las<br />

emociones puede analizarse en función de esta secuencia de evaluación. Las<br />

que han sido estudiadas con mayor profundidad de acuerdo con este<br />

esquema son: alegría, tristeza, vergüenza, ira, asco y miedo.


Imágenes mentales: Lang postula que las imágenes mentales<br />

pueden entenderse como una estructura proposicional que incluye<br />

componentes perceptivos y semánticos. Semejante estructura proposicional<br />

de la imagen es la que induce las reacciones fisiológicas que acompañan a<br />

las emociones, de forma que puede utilizarse el entrenamiento en<br />

imaginación para el control de diferentes procesos o alteraciones<br />

emocionales, dado que las respuestas fisiológicas inducidas están<br />

directamente relacionadas con el tipo de imagen entrenada.<br />

Proceso de información emocionalmente relevante: Los estados<br />

emocionales (tanto normales como patológicos) están relacionados con<br />

patrones característicos de procesamiento de la información<br />

emocionalmente relevante (Mathews y MacLeod, 1994). Así, por ejemplo,<br />

la excesiva atención a la información amenazante puede generar reacciones<br />

de ansiedad, de la misma forma que la incapacidad para eliminar los<br />

pensamientos intrusitos negativos auto-referentes genera episodios<br />

depresivos. Las diferencias individuales en el procesamiento de información<br />

emocionalmente relevante es el componente cognitivo de la vulnerabilidad<br />

diferencial a trastornos emocionales, de las cuales el fracaso de las técnicas<br />

que intentan eliminar la información amenazante bajo condiciones de estrés<br />

es una de las principales causas originarias de las alteraciones afectivas.


8. MEMORIA Y APRENDIZAJE.-<br />

8.1 MEMORIA.-<br />

Llamamos memoria a la capacidad para<br />

recordar las cosas que hemos<br />

experimentado, imaginado y aprendido.<br />

Para muchos psicólogos la memoria no es<br />

más que una serie de pasos en los cuales<br />

procesamos la información, a través de la<br />

codificación, almacenamiento y<br />

recuperación.<br />

Nuestra memoria es como un gran<br />

baúl en el que vamos recolectando y<br />

depositando momentos imágenes,<br />

palabras, olores, sentimientos. El cerebro<br />

lo hace de una forma organizada, aunque<br />

en parte caótica, podemos recordar momentos vividos años atrás o<br />

reconocer personas que vemos en fotografía antiguas, sin embargo, somos<br />

incapaces de recordar vivencias que hemos protagonizado hace escasos<br />

minutos.<br />

¿Por qué la memoria influye tanto en la visión que se tiene de la<br />

Policía, y recíprocamente en la forma en que un agente percibe a una<br />

persona En este capítulo se responderá a esta pregunta y se podrá observar<br />

como es un factor influyente más, igual que los desarrollados en apartados<br />

anteriores.<br />

8.1.2 Fases y procesos de la memoria.-<br />

Tradicionalmente se conocen tres fases en el proceso mnésico, que<br />

son: fijación, conservación y evocación, también denominadas,<br />

respectivamente, memorización, almacenamiento y rememoración.


El primer paso comprende los procesos de mantenimiento de la<br />

percepción y adquisición de la información, esenciales para la construcción<br />

inicial de trazos mnésicos. El proceso de adquisición, a su vez, comprende<br />

subprocesos de codificación y estructuración de la información, pasos<br />

preparatorios para el tercer subproceso de adquisición, la integración inicial<br />

de la nueva información en esquemas cognitivos pre-existentes y en el<br />

ámbito general en que se registra.<br />

La segunda fase es responsable de la conservación de los trazos<br />

mnésicos, e implica los procesos de consolidación del material adquirido y<br />

de reconstrucción de los esquemas cognitivos para adaptarse a la nueva<br />

información, o proceso de integración definitiva. En este último proceso se<br />

incluye la repetición interna de la información bajo diferentes aspectos y<br />

asociaciones, con lo que se refuerza el mecanismo inicial de registro.<br />

La última fase incluye los procesos de selección y recuerdo, que<br />

permiten la utilización de trazos mnésicos. La evocación en general se ve<br />

notablemente asistida por la presencia de claves o elementos que facilitan la<br />

selección de determinados recuerdos por búsqueda asociativa. Las claves<br />

pueden ser externas, como un objeto o entorno asociado al recuerdo, o<br />

internas, como cuando en determinado estado de ánimo recordamos<br />

acontecimientos que tuvieron lugar en otras ocasiones en las que nos<br />

encontrábamos en el mismo estado.<br />

8.1.3 Tipos de memoria.-<br />

8.1.3.1. Memoria sensorial.-<br />

Para explicar el procesamiento que sufre la memoria de forma muy<br />

básica y escueta, podemos comenzar diciendo que las personas recogemos<br />

continuamente una enorme cantidad de información visual, auditiva y de<br />

otros tipos sensoriales. Esta información se dirige a los registros sensoriales.<br />

Aunque estos registros tienen una capacidad prácticamente ilimitada, la<br />

información desparece de ellos con mucha rapidez. Además gran cantidad<br />

de información sensorial recién llegada reemplaza a la recibida con<br />

anterioridad. Este tipo de memoria es la denominada Memoria Sensorial.<br />

Continuando con el proceso, en la siguiente fase, por medio de la<br />

atención seleccionamos parte de la información recibida para su posterior<br />

procesamiento. Para Egeth y Lamy (2003), la atención es el proceso de<br />

mirar, escuchar, olfatear y gustar selectivamente. Simultáneamente le damos<br />

significado a la información recibida.<br />

Hasta ahora la información ya ha sufrido un filtro donde los<br />

estímulos sensoriales atendidos siguen su curso ingresando en la memoria a<br />

corto plazo (MCP).


8.1.3.2. Memoria de corto Plazo.-<br />

La MCP, también llamada memoria de trabajo, primaria –así la<br />

denominó James en 1890-, operativa ( Braddeley y Hitch 1970) o<br />

inmediata; almacena brevemente la información recibida de los registros<br />

sensoriales y trabaja en ella. La MCP tiene una capacidad limitada y la<br />

información codificada en este tipo de memoria tiene un recuerdo fugaz, los<br />

estudios realizados indican que cualquier elemento codificado durará menos<br />

de medio minuto en la MCP si no es repetido.<br />

En este tipo de memoria las personas pueden ver algo, pero<br />

reforzando eso que se ve por lo que se oye; es decir se combina la audición<br />

con la visión. Así ese recuerdo dura más que el de la memoria sensorial.<br />

Pero, siempre y cuando no sea interrumpido u obstaculizado por algo que se<br />

diga y tenga parecido; por ejemplo cuando llamas por teléfono, tú ves el<br />

número pero luego lo vas susurrando para que no lo olvides, hasta llegar al<br />

teléfono, pero si en el camino alguien te habla o interrumpe diciendo un<br />

número parecido, falla de inmediato la memoria, te olvidas del número<br />

requerido.<br />

Si la capacidad de memoria se encontrara limitada a la memoria<br />

sensorial, la capacidad para retener información acerca del mundo sería tan<br />

extremadamente limitada, como precaria. Sin embargo, de acuerdo con los<br />

modelos de memoria tales como el modelo de almacenamiento múltiple de<br />

Atkinson y Shiffrin, parte de la información de la memoria sensorial se pasa<br />

con éxito a la MCP, lo que permite que se almacene la información durante<br />

el tiempo suficiente como para poder utilizarla, y por esta rezón con<br />

frecuencia se le llama memoria funcional. Para protagonizar esta<br />

funcionalidad debemos recordar que puede mantenerse información de la<br />

MPC de 15 a 30 segundos pero puede extenderse mediante ensayo o<br />

repetición. Tiene una codificación acústica"<br />

La información útil, importante y significativa puede transferirse a<br />

un tercer sistema de memoria con una mayor capacidad, llamada memoria<br />

de largo plazo (MLP).<br />

8.1.3.3. Memoria de largo plazo.-<br />

La información útil, importante, o novedosa puede transferirse a un<br />

tercer sistema de memoria llamado memoria de largo plazo MLP.<br />

Puede compararse a un depósito secundario de información; aquí la<br />

información almacenada está siempre disponible. La capacidad de ésta es<br />

ilimitada. También tiene la característica de permanencia, puede durar días,<br />

semanas, meses o años y es donde se fija la información y de donde, a través<br />

del mecanismo de recuperación, sacamos los datos que nos hacen falta o que<br />

queremos en ese momento. Sin éste tipo de memoria no existirían ni los<br />

libros ni nada, no existiría el aprendizaje ni la comunicación.


Se puede considerar como un depósito de todas las cosas en la<br />

memoria que no se utilizan en el momento pero que potencialmente pueden<br />

recuperarse. Permite recuperar el pasado y utilizar esa información para lo<br />

que se necesite en el presente; en cierto sentido, la MLP permite vivir de<br />

manera simultánea en el pasado y en el presente. La información puede<br />

mantenerse desde unos cuantos minutos hasta varios años.<br />

Los recuerdos de largo plazo están organizados y se revisan y se<br />

actualizan repetidamente a medida que llega nueva información. Pueden<br />

estructurarse en términos de reglas, imágenes, categorías, significado,<br />

semejanza o simplemente de una manera puramente personal. La mayor<br />

parte de la información de la MLP está codificada en términos de<br />

significado. Por ello, si lo memorizado es profundamente familiar o está<br />

muy “aprendido” podemos recuperarlo completamente, sin embargo, en la<br />

mayoría de los casos trataremos de extraer los puntos principales o más<br />

llamativos del total de la información.<br />

8.1.3.3.1. Tipos de memoria de largo plazo.-<br />

8.1.3.3.1.1. Memoria explícita: se refiere a hechos, personas, lugares<br />

o cosas que se recuerdan mediante un esfuerzo consciente y deliberado.<br />

Dentro de ella se encuentran dos clases de memoria: episódica y semántica.<br />

Memoria episódica: es un sistema de memoria explícita y declarativa<br />

que se utiliza para recordar experiencias personales enmarcadas en nuestro<br />

propio contexto, como es un breve relato o lo que teníamos ayer para comer,<br />

por ejemplo los detalles de un paisaje a los que no hemos prestado especial<br />

atención, o anuncios sin mucho interés y que sin darnos cuenta luego somos<br />

capaces de recordar.<br />

Memoria semántica: se refiere a nuestro archivo general de<br />

conocimiento conceptual y fáctico, no relacionado con ninguna memoria en<br />

particular. Es un sistema eminentemente declarativo y explícito, pero<br />

claramente distinto del de la memoria episódica, porque de hecho se puede<br />

perder memoria de acontecimientos y mantener la memoria de conceptos.<br />

La memoria semántica muestra nuestro conocimiento del mundo, los<br />

nombres de las personas y de las cosas y su significado Por ejemplo guarda<br />

datos concretos, como la capital de Francia es París, 2x2 son 4, etc.<br />

8.1.3.3.1.2. Memoria implícita: se refiere a las sensaciones,<br />

capacidades y habilidades que se recuerdan de modo inconsciente. En este<br />

tipo encontramos la memoria procedimental y emocional.<br />

Memoria procedimental: nos permite realizar cosas después de<br />

haberlas aprendido, sin tener que mantener constantemente nuestra atención.<br />

Un buen ejemplo de esto es conducir un coche o ir en bicicleta, a patinar o a<br />

jugar al tenis. Una vez hemos aprendido e interiorizado la técnica, la<br />

realizamos sin casi pensar en todos nuestros movimientos. Hacemos estas


actividades de forma tan inconsciente que podemos estar pensando en otras<br />

cosas o conversar, pues ya no requieren nuestra atención permanente.<br />

Memoria Emocional: El sistema de la memoria emocional funciona<br />

en estrecha relación con los otros dos (memoria procedimental y memoria<br />

declarativa), particularmente con el de la memoria declarativa. Nos ayuda a<br />

fijar nuestros recuerdos etiquetándolos de acuerdo con nuestras emociones:<br />

cuando algo nos conmueve, nos hace reír o nos produce placer somos<br />

capaces de recordarlo más fácilmente, Por ejemplo: caras, voces olores,<br />

sabores que gustan o disgustan, etc.<br />

8.1.4. Olvido.-<br />

Siguiendo evidencias que apoyan la teoría del decaimiento, los<br />

recuerdos se deterioran por la acción del paso del tiempo.<br />

En el caso de accidentes, cirugía, deficiencias en la dieta o<br />

enfermedad, el daño sufrido en el hipocampo puede ser una causa de<br />

pérdida severa de memoria. Si las lesiones son sufridas en la cabeza, a<br />

menudo, se produce una amnesia retrógrada, originando una imposibilidad<br />

de recuerdo de lo sucedido poco antes del momento de origen de la lesión.<br />

En muchas ocasiones, el olvido se debe simplemente a un<br />

aprendizaje inadecuado derivado de una falta de atención.<br />

El aprendizaje por sí mismo puede causar olvido porque el<br />

aprendizaje de alguna cosa interfiere con el recuerdo de otra. El olvido en<br />

este caso se debe a la interferencia. Podemos encontrarnos con dos tipo de<br />

interferencia: retroactiva y proactiva.<br />

En el caso de interferencia retroactiva, el nuevo material interfiere<br />

con el recuerdo de la información que ya se encuentra en la memoria de<br />

largo plazo.


Por el contrario, si el conocimiento antiguo interfiere con el nuevo<br />

material que se está aprendiendo, estamos hablando de interferencia<br />

proactiva.<br />

Los factores situacionales también contribuyen al olvido. Es algo<br />

habitual, ya que, cuando tratamos de memorizar algo, también recogemos,<br />

sin advertirlo, hechos acerca del contexto en el que tiene lugar el<br />

aprendizaje. Esos hechos se convierten en claves de recuperación útiles mas<br />

tarde, cuando tratamos de recuperar la información correspondiente de la<br />

MLP.<br />

Cuando las claves ambientales que estuvieron presentes durante el<br />

aprendizaje están ausentes en el recuerdo, el esfuerzo por recordar a menudo<br />

tiene menos éxito. Una técnica policial utiliza claves contextuales cuando<br />

lleva a los testigos a la escena de un delito con la esperanza de mejorar su<br />

recuerdo de los detalles cruciales.<br />

Nuestra capacidad de recordar con precisión la información también<br />

resulta afectada por señales internas. Este fenómeno se conoce como<br />

memoria dependiente del estado. Las personas que aprenden algo en un<br />

particular estado fisiológico, tienden a recordar mejor el material si regresan<br />

al mismo estado en que se encontraban durante el aprendizaje.<br />

Actualmente los psicólogos clínicos han introducido el concepto de<br />

represión en la lista de causas de pérdida de la memoria. La represión se<br />

considera un olvido motivado, en el cual los recuerdos dolorosos,<br />

amenazadores o vergonzosos se mantienen activamente fuera de la<br />

conciencia por acción de las fuerzas internas de la personalidad.<br />

En ocasiones, las experiencias personales no concuerdan con la<br />

visión que tenemos del mundo o de nosotros mismos e inconscientemente<br />

tratamos de ajustarla o borrarla de la memoria (Bremner y Marmar, 1998)<br />

8.1.5. Evocación de la información.-<br />

Recuerdo: Recordar significa evocar o reproducir hechos e<br />

información importantes sin necesidad de señales o estímulos explícitos.<br />

Reconocimiento: Si alguien pidiera la descripción de las personas<br />

involucradas en una intervención de hace años, se podría concluir que<br />

recuerda muy poco o nada. Pero si se muestran fotografías o anotaciones,<br />

quizá se lograrían recordar muchos datos. La memoria basada en el<br />

reconocimiento puede ser sorprendentemente precisa cuando se trata de<br />

dibujos, fotografías u otros materiales visuales.<br />

Reaprendizaje: El material aprendido con anterioridad y<br />

aparentemente olvidado, puede ser reaprendido con un esfuerzo mucho<br />

menor al necesario para dominar un material que no ha sido previamente<br />

aprendido.


Reintegración: En este caso se reconstruye una experiencia pasada<br />

completa a partir de un recuerdo mínimo. Casi siempre se refiere a<br />

experiencias personales más que aprendizajes formales. Los recuerdos<br />

pueden desencadenarse por estímulos visuales, pero también por otros de<br />

tipo completamente distinto, como puede ser un olor.<br />

8.2. APRENDIZAJE.-<br />

El aprendizaje es un proceso de adquisición de destreza o<br />

conocimiento, relativamente duradero, para cambiar la percepción o la<br />

conducta como resultado de una experiencia. A través de este proceso, la<br />

experiencia o la práctica van a producir un cambio relativamente<br />

permanente en nuestra conducta. Muchas de nuestras acciones y conductas<br />

como leer, escribir, bailar, conducir un vehículo y hasta estudiar para un<br />

examen, entre otras, las adquirimos a través de aprendizaje.<br />

El hombre, desde que se abre a la existencia en esta vida, procura<br />

establecer una relación armónica con su entorno, intenta adaptarse al medio.<br />

El aprendizaje le permite adaptarse, adquirir nuevos modos de<br />

comportamiento, según las circunstancias que le rodean. Éste es un proceso<br />

que ocurre en el interior del individuo y refleja un cambio relativamente<br />

permanente en su comportamiento, como resultado de la adquisición de<br />

conocimientos, hábitos o experiencias.<br />

Los psicólogos miden el aprendizaje observando los cambios en la<br />

conducta, el modo como se ejecuta una acción. Sin embargo, gran parte del<br />

aprendizaje ocurre sin que haya una conducta observable, esto quiere decir<br />

que el aprendizaje en vez de ser manifiesto y visible, es latente.<br />

Desde una perspectiva práctica el aprendizaje se puede clasificar en<br />

función de los aspectos que abarca, así nos podemos encontrar con:<br />

• Aspecto cognitivo (saber): implica conocimiento, manejo de<br />

información, costumbres y nociones.<br />

• Aspecto Psico-motor (saber hacer): implica habilidades, aptitudes<br />

destrezas, acciones y ejercitación.<br />

• Aspecto afectivo (querer hacer): formado por motivación, intereses,<br />

aspiraciones, sentimientos, expectativas.<br />

Para estudiar el aprendizaje empezaremos con la exploración de una<br />

forma básica de aprendizaje denominado condicionamiento, entendiendo<br />

como tal a la adquisición de patrones específicos de conducta ante la<br />

presencia de estímulos definidos. Una vez acabado el estudio del<br />

condicionamiento seguiremos con otras formas más complejas de<br />

aprendizaje agrupados bajo el nombre de aprendizaje cognoscitivo y que<br />

depende de procesos mentales que no son directamente observables, como<br />

el pensamiento o los procesos de razonamiento.


8.2.1. Condicionamiento.-<br />

El condicionamiento clásico y el operante o instrumental son<br />

aprendizajes asociativos, pues ambos generan nuevas asociaciones entre<br />

estímulos y respuestas y esa asociación además conlleva una asociación<br />

automática.<br />

8.2.1.1 Condicionamiento clásico.-<br />

Fue descubierto por Ivan Pavlov y su primera publicación es del<br />

1927. Es un tipo de aprendizaje en el que una respuesta provocada de<br />

manera natural por un estímulo llega a ser provocada por un estímulo<br />

diferente previamente neutral. Sus componentes son:<br />

1. El estímulo incondicionado (EI).<br />

2. La respuesta incondicionada (RI).<br />

3. El estímulo condicionado (EC).<br />

4. La respuesta condicionada (RC).<br />

El estímulo incondicionado va a provocar de manera invariable que<br />

nuestro organismo siempre reaccione igual. La respuesta incondicionada es<br />

la respuesta de nuestro organismo ante la presencia del EI.<br />

El EC es un estímulo que inicialmente es neutro, pero que al ir asociado<br />

al EI puede provocar una respuesta muy parecida al EI. La RC es una<br />

respuesta que nuestro organismo aprende en asociación al EC.<br />

Pavlov en primer lugar estudio lo explicado anteriormente con perros,<br />

estableciendo la relación con campanilla-comida, estudiando la respuesta<br />

del animal a través de la salivación.<br />

En el proceso de condicionamiento clásico hay una fase previa al<br />

condicionamiento en que se presenta al sujeto el EI y el sujeto emite una RI.<br />

La segunda fase es generar la asociación EC – EI, las cuales en<br />

asociación generan una RI, repitiéndose el proceso en varias ocasiones y<br />

siempre de la misma manera. Un factor a tener en cuenta, es que el tiempo a<br />

transcurrir entre EI y EC ha de ser muy breve.<br />

En la tercera fase tan sólo se produce el EC, a lo que el sujeto<br />

responde con un RC.<br />

En el ejemplo de Pavlov con los perros, la EI es la comida, la RI la<br />

saliva la EC la campanilla y la repuesta dada por el perro cuando ya no se<br />

enseña la comida es la RC.


ANTES DEL ENTRENAMIENTO<br />

Comida ---------------------------> Salivación<br />

Ruido ------------------------> No hay respuesta<br />

ENTRENAMIENTO<br />

Sonido de la campana + comida -------------------> Salivación<br />

DESPUÉS DEL ENTRENAMIENTO<br />

Sonido de la campana ------------------------> Salivación<br />

Los seres humanos también aprendemos conductas por medio del<br />

condicionamiento clásico. Por ejemplo, debemos pensar en los sentimientos<br />

positivos que asociamos con el olor de un pastel o algo que nos guste. Esta<br />

reacción es aprendida mediante condicionamiento clásico. Esto mismo<br />

sucede cuando vemos una película y nos atemorizamos con un tipo de<br />

música o sonido.<br />

8.2.1.2. Condicionamiento operante.-<br />

Hablamos de conducta operante en las personas cuando ésta es<br />

aprendida para operar en el ambiente a fin de obtener una recompensa o<br />

evitar un castigo. Este tipo de aprendizaje al que hacemos referencia, en el<br />

cual las conductas son emitidas para obtener recompensas o evitar castigos,<br />

es el denominado condicionamiento operante o instrumental.<br />

A principios del siglo XX Edward Lee Thorndike, un psicólogo y<br />

educador estadounidense, estudiaba este tipo de condicionamiento con un<br />

experimento en el que colocaba a un gato hambriento en dentro de una cajaproblema<br />

con comida en el exterior de la jaula donde el gato podía verla y<br />

olerla. Para obtener la comida, el gato tenía que averiguar cómo abrir el<br />

pestillo de la puerta de la jaula.<br />

En este experimento se ponen de manifiesto dos factores<br />

fundamentales. El primero es la respuesta operante, que se observa en el<br />

ambiente para producir consecuencias específicas. En el caso del<br />

experimento, al tocar el pestillo con la pata los gatos pudieron abrir la<br />

puerta.


El segundo elemento es la consecuencia que sigue a la conducta.<br />

Estas consecuencias denominadas reforzadores, incrementan la<br />

probabilidad de que la conducta operante se repita. En el experimento lo<br />

observamos cuando al abrir la puerta los gatos consiguen la libertad o un<br />

trozo de comida. Por el contrario, si a una conducta le sigue un estímulo que<br />

hace disminuir la posibilidad de que una conducta operante se repita, nos<br />

encontramos ante un estímulo aversivo. En el caso del experimento de<br />

Thorndike, si los gatos al escapar de la jaula fueran recibidos por un enorme<br />

perro agresivo, observaríamos un claro estímulo aversivo.<br />

De Thorndike surgió la teoría que lleva a la observación de la Ley<br />

del efecto, donde se afirma que la conducta que es satisfactoria y<br />

suficientemente recompensada tiene probabilidades de repetirse y fijarse en<br />

la persona como conducta aprendida. Sin embargo, aquella que produce un<br />

efecto negativo, probablemente será suprimida. Esta teoría también es<br />

conocida como principio de reforzamiento.<br />

El aprendizaje de nuevas conductas o el fortalecimiento de las ya<br />

existentes pueden ser resultado de dos tipos de reforzamiento: El positivo,<br />

cuando los reforzadores son gratificantes para la persona. Y el negativo<br />

cuando los reforzadores tienen un carácter nocivo o desagradable.<br />

Existen ciertos factores que influyen en la eficacia del reforzamiento:<br />

1. La oportunidad del momento: es importante que el reforzamiento<br />

se produzca de manera inmediata. En aquellas situaciones en que el<br />

reforzamiento inmediato es imposible, existen claves que señalan que el<br />

reforzamiento llegará más tarde.<br />

2. La magnitud y el atractivo: Un reforzador mayor y atractivo<br />

aumenta la probabilidad de aprender una respuesta. Es interesante señalar<br />

que lo que le afecta a la conducta no es la magnitud absoluta del reforzador<br />

sino su magnitud relativa en comparación con la experiencia previa. Esto se<br />

conoce como efectos de contraste. Cuando las personas están acostumbradas<br />

a recibir una pequeña recompensa por un determinado trabajo si se les sube<br />

a una recompensa mayor, trabajaran más y mejor que otro grupo de<br />

personas que siempre ha recibido esa recompensa alta. También el efecto de<br />

contraste se da a la inversa.<br />

3. La coherencia del reforzamiento afecta al ritmo con que se aprenden<br />

las nuevas conductas.<br />

No debemos confundir reforzadores negativos con castigo. En el<br />

primero la conducta es fortalecida al eliminar algo desagradable del<br />

ambiente. Sin embargo, el castigo agrega algo desagradable al ambiente, por<br />

lo que atiende a debilitar la conducta.<br />

Un ejemplo práctico lo encontraríamos en el caso de un conductor que<br />

tiene una conducta ejemplar al volante para que le sumen nuevos puntos en


su permiso de conducir (reforzador positivo). Si esta conducta ejemplar en<br />

su conducción viniese derivada del miedo a sufrir un accidente y sus graves<br />

consecuencias; encontraríamos un reforzador negativo, intentando evitar<br />

esta desagradable consecuencia. El castigo, sin embargo, vendría en el caso<br />

de la comisión de una infracción de tráfico y la denuncia formulada por un<br />

agente y su posterior sanción.<br />

La eficacia del castigo depende de:<br />

a) Oportunidad: debe darse en el momento o inmediatamente de<br />

realizar la respuesta.<br />

b) Consistencia: debe administrarse cada vez que se produzca la<br />

conducta indeseada.<br />

c) Intensidad: debe estar<br />

8.2.2. Aprendizaje cognoscitivo.-<br />

Desde la psicología cognitiva se defiende que aunque el<br />

condicionamiento clásico y el operante son vías importantes de aprendizaje,<br />

no son las únicas. Algunos psicólogos señalan la importancia de las<br />

actividades mentales como la atención, las expectativas, el pensamiento y el<br />

recuerdo como cruciales para los procesos de aprendizaje.<br />

Si bien, el principio fundamental es el ambiente, afectando al<br />

comportamiento a la hora de aprender, se considera que, es la persona la que<br />

va a desempeñar el papel más importante en su propio proceso de<br />

aprendizaje.<br />

Desde esta perspectiva se considera también que la asociación entre<br />

un estímulo inicialmente neutro y la respuesta que damos a él está<br />

mediatizada por las expectativas que nosotros generamos ante el hecho de<br />

que a ese estímulo le va a seguir un determinado refuerzo y no otro.<br />

Todas estas consideraciones han llevado a que la propia tradición<br />

conductiva (estímulo-respuesta) a partir de los años 60 inicie unas<br />

investigaciones en las que se descubren que hay otro tipo de aprendizaje en<br />

el cual el sujeto aprende a dar respuestas no de forma inmediata y también<br />

no va a ser reforzado inmediatamente.<br />

Este proceso de aprendizaje cognitivo no se puede reducir fácilmente<br />

al condicionamiento clásico e instrumental porque desde esta perspectiva<br />

cognitiva se considera que el sujeto no es pasivo ante un estímulo sino que<br />

es activo en el sentido de que el sujeto elabora significativamente los<br />

estímulos.


Esa elaboración significativa supone que el sujeto va a organizar su<br />

actividad o tarea de acuerdo con planes y estrategias que van a ser los que<br />

en definitiva van a guiar o controlar nuestra conducta<br />

Dentro de esta perspectiva cognitiva del aprendizaje existen 3 tipos.<br />

1.- Mapas cognitivos<br />

2.- Aprendizaje latente<br />

3.- Aprendizaje por Insight<br />

8.2.2.1 Mapas cognitivos.-<br />

Con ello nos referimos a imágenes mentales aprendidas de un<br />

ambiente espacial que puede utilizarse para resolver problemas cuando los<br />

estímulos del ambiente cambian.<br />

Edward Chace Tolman fue uno de los pioneros en el estudio del<br />

aprendizaje cognoscitivo. Tolman propuso el paradigma llamado<br />

conductismo propositivo. Él habla de un mapa cognitivo y plantea que<br />

existe en el ser humano un mapa mental que sirve de puente entre el<br />

estímulo externo y la respuesta que se emite.<br />

Parafraseando a Roger M. Downs, el mapa cognitivo “es un<br />

constructo que abarca aquellos procesos que posibilitan a la gente adquirir,<br />

codificar, almacenar, recordar y manipular la información sobre la<br />

naturaleza de su entorno. Esta información se refiere a los atributos y<br />

localizaciones relativas de la gente y los objetos del entorno, y es un<br />

componente esencial en los procesos adaptativos y de toma de decisiones<br />

espaciales."<br />

La gente no aprende el trazado de una ciudad memorizando un mapa<br />

o un callejero, sino a partir de la experiencia al desplazarse por ella. Se<br />

observan edificios, calles, plazas; se codifica esta información y se integra<br />

en una representación coherente. El conocimiento incluye, además del<br />

registro visual de los elementos, conceptos asociados, sentimientos y<br />

significado personal conferido a los distintos elementos observados.<br />

8.2.2.2. Aprendizaje latente.-<br />

Se produce cuando la conducta objeto del aprendizaje se adquiere, la<br />

conducta se aprende pero no se utiliza porque no hay “necesidad” o<br />

estímulo (motivación) para hacerlo.<br />

Quizás el aprendizaje latente es el tipo de aprendizaje que respalda<br />

mejor los procesos cognitivos para generar conocimiento. De acuerdo con<br />

Tolman, los aprendizajes latentes justifican un tipo de aprendizaje que no<br />

puede abarcar el aprendizaje por condicionamiento.<br />

8.2.2.3. Aprendizaje por insight.-


En este tipo de aprendizaje la solución a un problema aparece<br />

rápidamente, de forma súbita y como resultado de la compresión de todos<br />

los elementos que aglutinan el suceso.<br />

El insight es el resultado de una reestructuración súbita, es un darse<br />

cuenta, un tomar conciencia, también hace referencia a la comprensión de la<br />

propia conducta, de manera que tiene una enorme importancia psicológica,<br />

puesto que determina la capacidad de autocomprensión y de<br />

autoconocimiento y el nivel de habilidad para establecer conexiones entre<br />

nuestro mundo interior, nuestro cuerpo y las circunstancias del mundo<br />

externo.<br />

En este tipo de aprendizaje se crea un cambio cognitivo que genera a<br />

su vez el reconocimiento de relaciones o asociaciones que anteriormente no<br />

habían sido percibidas. Esto se produce cuando el sujeto relaciona una serie<br />

de instrumentos entre si para afrontar una nueva conducta.<br />

El estudio realizado por Köhler, primer científico que estudió este<br />

tipo de aprendizaje, nos sirve de ejemplo. En él, Köhler introducía en una<br />

jaula -en la que estaba colgada una piña de plátanos- monos hambrientos, de<br />

tal manera que no pudiesen llegar a ellos directamente. A su vez, dejaba dos<br />

palos en el interior de la jaula. Con uno sólo de los palos, los monos no<br />

podían alcanzar los plátanos, para llegar al premio tenían que unir los dos<br />

palos. En los primeros intentos sólo cogen una vara. Sin embargo, después<br />

de un tiempo de frustración por el fracaso, comienzan a intentar unir los dos<br />

palos hasta que da con el sistema para lograrlo. Es el llamado aprendizaje<br />

Insight.<br />

8.2.2.4. Aprendizaje por observación.-<br />

En este tipo de aprendizaje no solo influye la experiencia directa,<br />

explicado por el condicionamiento clásico y operante, sino también, al<br />

observar lo que sucede a otra gente o escuchar algo. La teoría del<br />

aprendizaje social nos lleva a una visión del aprendizaje que enfatiza la<br />

capacidad para aprender al observar a un modelo o recibir instrucciones, sin<br />

experiencia directa del aprendiz.<br />

El principal impulsor de la teoría del aprendizaje social es Albert<br />

Bandura, quien se refiere a su teoría del aprendizaje como una teoría<br />

cognoscitiva social.<br />

Los experimentos realizados por Bandura le permitieron establecer<br />

que existen ciertos pasos envueltos en el proceso de modelado:<br />

Atención. Si vas a aprender algo, necesitas estar prestando atención.<br />

De la misma manera, todo aquello que suponga un freno a la atención,<br />

resultará un detrimento del aprendizaje. Si por ejemplo, estás adormilado,


drogado, enfermo o nervioso, tendrás una mayor dificultad para aprender.<br />

Igualmente ocurre si estás distraído por un estímulo competitivo.<br />

Las propiedades del modelo influyen en la atención, de tal manera<br />

que, si el modelo es colorido y dramático, por ejemplo, prestamos más<br />

atención. Si el modelo es atractivo o prestigioso o parece ser<br />

particularmente competente, prestaremos más atención. Y si el modelo se<br />

parece más a nosotros, prestaremos más atención.<br />

Retención. Debemos ser capaces de retener (recordar) aquello a lo<br />

que le hemos prestado atención. Aquí es donde la imaginación y el lenguaje<br />

entran en juego: guardamos lo que hemos visto hacer al modelo en forma de<br />

imágenes mentales o descripciones verbales. Una vez “archivados”,<br />

podemos hacer resurgir la imagen o descripción de manera que podamos<br />

reproducirlas con nuestro propio comportamiento.<br />

Reproducción. En este punto, debemos transformar las imágenes o<br />

información retenida en una acción. Por tanto, lo primero de lo que<br />

debemos ser capaces es de reproducir el comportamiento. Por ejemplo,<br />

aunque una persona pase horas viendo una partida de ajedrez entre<br />

maestros, no podría reproducir nada de lo visto, si no sabe las reglas del<br />

juego.<br />

Motivación. Aún con todo esto, todavía no haremos nada a menos<br />

que estemos motivados para imitar al modelo; es decir, a menos que<br />

tengamos buenas razones para hacerlo. La existencia de incentivos que,<br />

aunque lo facilitan, no son imprescindibles para el aprendizaje, pero sí para<br />

la ejecución de nuevas conductas. Bandura menciona un número de<br />

motivos:<br />

- Refuerzo pasado, como el conductismo tradicional o clásico.<br />

- Refuerzos prometidos, (incentivos) que podamos imaginar.<br />

- Refuerzo vicario, la posibilidad de percibir y recuperar el modelo<br />

como reforzador. Reforzamiento experimentado por el modelo que afecta a<br />

la disposición de los que aprendieron con la observación de éste.<br />

Por supuesto que las motivaciones negativas también existen,<br />

dándonos motivos para no imitar:<br />

-Castigo pasado.<br />

-Castigo prometido (amenazas)<br />

-Castigo vicario. Castigo experimentado por el modelo que afecta a<br />

la disposición de los que aprendieron con la observación de el modelo.


Como la mayoría de los conductistas clásicos, Bandura dice que el<br />

castigo en sus diferentes formas no funciona tan bien como el refuerzo y, de<br />

hecho, tiene la tendencia a volverse contra nosotros.<br />

Tras la lectura del capítulo dedicado a la memoria y aprendizaje se<br />

puede concluir de forma breve y trasladado a la práctica policial, que la<br />

actuación policial debe ser lo más homogénea posible, ya que la actuación<br />

de un policía en un Ayuntamiento concreto y con un ciudadano cualquiera<br />

conllevará que esa persona crea que la actuación de otro policía de otro<br />

lugar en circunstancias similares debe ser igual o, cuando menos parecida,<br />

creando en caso contrario visiones negativas y distorsionadas del Cuerpo<br />

policial. También puede dar lugar a la formación de prejuicios y<br />

estereotipos que afectan a su visión del Policía, tal y como se expuso en el<br />

capítulo quinto dedicado a las actitudes.<br />

También podemos concluir que una actuación infractora o ilegal, si<br />

es reprendida con la magnitud y la oportunidad que requiere la ocasión por<br />

parte de un Agente, producirá una evitación de esa conducta en otro<br />

momento por parte del reprendido.<br />

Por último, la conducta de un Policía puede utilizarse como medio<br />

para lograr un aprendizaje por observación. De ello se deriva la importancia<br />

de una conducta perfecta por parte del funcionario policial, tanto en su vida<br />

profesional, como en su vida privada.


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http://sid.usal.es/idocs/F8/8.11-5041/cap7.pdf

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