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EL POLICÍA LOCAL EN LOS OJOS<br />
DEL CIUDADANO A TRAVÉS DE<br />
LA PSICOLOGÍA SOCIAL<br />
FERNANDO HERNÁNDEZ GONZÁLEZ<br />
OFICIAL DE POLICÍA LOCAL DEL AYUNTAMIENTO DE<br />
O BARCO DE VALDEORRAS
1- INTRODUCCIÓN.-<br />
En este trabajo se intentará aportar una opinión más sobre la visión<br />
que ofrece el Policía Local al resto de la sociedad e incrementar la<br />
capacidad de mejora en esta importante faceta de los miembros de los<br />
Cuerpos de Seguridad locales. También la visión recíproca, es decir, la que<br />
ofrece el ciudadano al Policía que le observa, estará representada en él. A<br />
través de las exposiciones objeto de desarrollo se pretende mostrar la<br />
importancia que tiene esta imagen, que no solo afecta a la calificación que la<br />
gente pueda realizar del aspecto de un funcionario policial, sino como<br />
también esta visión facilita la labor de la policía o por el contrario la<br />
dificulta enormemente. Variando la conducta de los ciudadanos tanto en<br />
intervenciones policiales, como en actividades diarias con repercusión en la<br />
convivencia, el tráfico, el orden o la seguridad.<br />
Sería de una enorme arrogancia comparar el estudio que nos ocupa<br />
con cualquier teoría o tratado socio-psicológico, si bien, para llegar a su<br />
elaboración es imprescindible documentarse con elementos derivados de<br />
este ámbito. Y aunque se intenta enfocar el tema desde un punto de vista<br />
estrictamente profesional y con datos ofrecidos por reputados sociólogos y<br />
psicólogos en obras de gran interés, es completamente normal la<br />
discrepancia de los lectores en algunos puntos que se desarrollan, ya que, las<br />
opiniones y motivaciones personales de este autor también pueden dirigir el<br />
trabajo hacia direcciones que no todo el mundo comparte.<br />
Dentro del libro se desarrollarán diversos aspectos que, aunque en<br />
ocasiones puedan parecer poco importantes, son sumandos de un resultado<br />
que puede variar en función de estas pequeñas circunstancias. Junto a ellos<br />
encontraremos factores dependen tanto del policía como del ciudadano.<br />
Como pueden ser cultura, lugar donde discurre la acción o edad. Y valores<br />
todavía más personales como recuerdos, actitudes, estereotipos,<br />
intercambios sociales, expectativas, etc.<br />
A pesar de todo lo que se pueda expresar en este trabajo y de las<br />
conclusiones finales de cada uno de los lectores, quiero dejar patente que al<br />
hablar de sucesos en los que actúan estímulos, emociones y sensaciones es<br />
imposible unificar criterios, ya que dos personas que perciben el mismo<br />
objeto pueden asignarlo a categorías muy diferentes. Aunque el objetivo<br />
final del que escribe es que con este texto se facilite la labor de los<br />
compañeros de los Cuerpos de Policía Local, enfocando la visión general<br />
de los ciudadanos hacia una visión particular (perspectiva sociológica). Es<br />
imposible llegar a una unificación de criterios y valoraciones hacia nuestro<br />
trabajo, ya que, las personas lo que hacen y piensan viene en gran parte<br />
determinado por la sociedad en que viven.
En el siguiente capítulo a esta introducción se recogen aspectos<br />
históricos de la Policía Local: época, año de fundación, etc. La segunda<br />
parte del capítulo se adentra brevemente en la actualidad de la Policía Local<br />
gallega, determinando algunas características legales, además se incluyen<br />
alusiones al censo policial de nuestra Comunidad Autónoma.<br />
El tercer capítulo hace referencia a la importancia cultural en el tema<br />
que nos ocupa, desgranando los cinco componentes socio-culturales que<br />
afectan al intercambio social: Símbolos, objetos materiales, lenguaje,<br />
valores y normas.<br />
Dentro del apartado de los símbolos, se hace especial mención al<br />
lenguaje corporal, ahondando dentro de éste con conceptos determinados<br />
por la expresión facial.<br />
Después de abordar ideas que pertenecen al apartado de objetos<br />
materiales, continúa el capítulo con el desarrollo de nociones relativas al<br />
lenguaje.<br />
Este capítulo termina con el desarrollo de los dos últimos elementos<br />
socio-culturales: los valores, como factores que sirven de guía para una vida<br />
en sociedad y las normas denominando así a ciertas reglas necesarias para<br />
las relaciones sociales.<br />
En el cuarto capítulo se desarrollan varios factores que intervienen<br />
en la formación de impresiones como pueden ser los estereotipos. También<br />
se hace referencia a la formación de impresiones complejas. Acabando el<br />
desarrollo de la formación de impresiones comentando distintos factores que<br />
influyen en la atracción interpersonal –proximidad, atractivo físico,<br />
semejanza e intercambio-.<br />
El quinto capítulo se ocupa del estudio de las actitudes,<br />
definiéndolas, mostrando la estrecha relación entre actitud y conducta, y<br />
desarrollando sus tipos y estructura. Continúa diferenciando las actitudes de<br />
hechos y opiniones.<br />
Los prejuicios, estereotipos y discriminación también son abordados<br />
como parte de las actitudes.<br />
La segunda mitad del capítulo se dedica al cambio de actitud, es<br />
decir, la persuasión. Su explicación se realiza a través del desarrollo de los<br />
experimentos concretados por el grupo de investigación de la Universidad<br />
de Yale, por medio de la teoría de la respuesta cognitiva, explicando el<br />
modelo heurístico y el modelo de la probabilidad de la elaboración. Se
concluye el capítulo visionando las principales variables que afectan a la<br />
persuasión. La fuente, el mensaje y el receptor.<br />
La motivación es desarrollada brevemente en el sexto capítulo<br />
estudiando los modelos explicativos de la conducta y acabando con una<br />
breve referencia a Maslow y su jerarquía de motivos.<br />
En el séptimo capítulo se estudian las emociones, clasificación,<br />
características de las principales emociones y algunos conceptos<br />
relacionados con el tema desarrollado, como son, afecto, estado de ánimo,<br />
sentimientos y temperamento. El último punto está dedicado a las variables<br />
cognitivas y su relación con las emociones.<br />
El capítulo octavo está dedicado a la memoria y aprendizaje. En la<br />
parte destinada al estudio de la memoria, se ofrece una visión de sus fases,<br />
sus tipos –sensorial, de corto plazo y de largo plazo-. Rematando esta parte<br />
del capítulo haciendo referencia al olvido y a la evocación de la<br />
información.<br />
En la segunda parte, dedicada al aprendizaje, se desarrollan<br />
conceptos relacionados con el condicionamiento, tanto clásico, como<br />
operante; el aprendizaje cognoscitivo y sus tres tipos: mapas cognitivos,<br />
aprendizaje latente y aprendizaje por insight. Acabando el capítulo con una<br />
explicación del aprendizaje por observación.
2- POLICIA LOCAL: HISTORIA Y ACTUALIDAD.-<br />
ANTECEDENTES HISTÓRICOS.-<br />
Remontándonos a la Baja Edad Media, encontramos unos<br />
funcionarios ejecutivos que tenían nuestros antepasados visigodos<br />
denominados "Sayones", antecedentes remotos de los agentes de Autoridad.<br />
En tiempos de ocupación árabe nos encontramos con que Córdoba<br />
(única ciudad europea con más de un millón de habitantes) contaba con una<br />
policía que se le denominaba "Shurta", encargada del mantenimiento del<br />
orden público entre las gentes del pueblo bajo y la persecución de los<br />
malhechores y ociosos. A sus órdenes estaban los "Derrab", que era una<br />
especie de policía armada que tenía funciones de escolta de los<br />
Gobernadores de las provincias, y prevención y auxilio de la población.<br />
A través del historiador de Madrid, D. José Amador de los Rios, en<br />
su historia de la Villa y Corte, encontramos ciertos elementos en el reinado<br />
de Fernando III (siglo XII) que semejan cierto parecido con la Policía<br />
Municipal. Señala que "obedecían y ejecutaban órdenes y mandamientos de<br />
los Alcaldes, los ANDADORES DEL CONCEJO, los FIADORES o<br />
FIELES y los PORTEROS. En la referida época los ejecutores de las<br />
órdenes emanadas de los Alcaldes eran: FIADORES o FIELES,<br />
PESQUISIDORES, ANDADORES DEL CONCEJO, PORTEROS DE<br />
MAZA, PORTEROS DE VARA, y SAYONES.<br />
Sayones: Los Sayones disponían del Fuero de Sayonía por el cual<br />
como ejecutores de la justicia tenían derecho a entrada y registro en los<br />
domicilios para tomar prendas judiciales o extrajudiciales, hacer efectivos<br />
los tributos y ejecutar la captura de delincuentes.<br />
Porteros de Vara: Disponían de una vara de regulares dimensiones y buena<br />
calidad, seguramente de fresno. Era manejada con gran destreza y en las<br />
antiguas artes marciales era muy eficaz. Los Porteros de Vara llegaron hasta<br />
el año 1857, fecha en que ya no se conceden más credenciales para ese<br />
cargo.<br />
Mas adelante, el Rey Felipe III, mantuvo los Porteros de vara y<br />
añadió los Alguaciles, que en la organización administrativa eran una<br />
especie de agentes de los Ayuntamientos y de los Alcaldes encargados de<br />
ejecutar los acuerdos de éstos y de practicar las correspondientes citaciones.<br />
Su nombramiento y separación dependía de la Corporación Municipal. Fue<br />
este Rey, Felipe III, con su Real Cédula de 1609, quien les dio un auténtico<br />
Reglamento que les organiza, ordena los mandos y les da forma para<br />
cumplir los servicios.<br />
Durante el reinado del Rey Alcalde, Carlos III, la Policía Municipal<br />
y la organización administrativa de la Villa, sufren una reforma que provoca<br />
una modernización de las estructuras.
En fecha de 28 de Mayo de 1761, firma desde Aranjuez, la<br />
importante Real Cédula, con el Reglamento de la Milicia Urbana. En este<br />
reglamento se dispone que se forme con un total de 450 hombres. Con esta<br />
misma fecha creó otro cuerpo estatal de 1.500 hombres, que cuidan del<br />
orden público y les dio el nombre de "Salvaguardas del Pueblo". Se<br />
dedicaban a la vigilancia tanto diurna como nocturna, siendo la nocturna<br />
más numerosa, ya que salían en grupos de 20 ó 25 hombres, con sus<br />
mandos, armas y faroles, inspeccionando las posadas, garitos, mancebías y<br />
casas de juego.<br />
El año 1850 el Ayuntamiento de Madrid aprueba un Reglamento que<br />
organiza la Guardia Municipal, dotándola de un nuevo uniforme. El arma de<br />
dotación consistía en un sable de empuñadura de color dorado y<br />
guardapolvo de color rojo.<br />
En Barcelona la policía del municipio, como tal, se instaura en 1843.<br />
Aparecen como continuación y desarrollo de los cuerpos de "serenos" ya<br />
preexistentes en otras ciudades como Madrid.<br />
En Valencia encontramos un Cuerpo de Vigilancia creado en el<br />
segundo decenio del siglo XIX, inmediatamente después de la guerra de la<br />
Independencia, y que subsistió hasta el año 1870. El Ayuntamiento decide,<br />
ese mismo año, organizar el servicio de una manera más acorde con las<br />
necesidades de una ciudad que, por aquel entonces, contaba con doscientos<br />
mil habitantes. De esta forma se organiza el llamado Cuerpo de la Guardia<br />
Municipal.<br />
.<br />
En 1844 nace la Guardia Municipal de Bilbao, en 1857 se crea en<br />
Burgos, Murcia tiene el año de creación del servicio municipal de Policía en<br />
1854. Este mismo año en Albacete se crea este servicio, después de contar<br />
con vigilantes desde 1808. En 1850 se crea el Cuerpo de Guardia Municipal<br />
de Zaragoza con 1 Brigadier de Jefe, 2 Cabos y 10 Guardias "de a pie", más<br />
3 plazas de Guardias Montados a caballo, para la vigilancia de las afueras.<br />
1895 es el primer año en el que Castellón cuenta con el Cuerpo de Guardia<br />
Municipal.
Uno de los Cuerpos<br />
de los que se tiene<br />
documentación más antigua,<br />
es del Ronda. Joaquín de<br />
Uriarte y Landa es enviado<br />
por el rey Bonaparte como<br />
Comisionado para la<br />
organización administrativa<br />
de los pueblos de la serranía<br />
de Ronda. El 4 de junio de<br />
1810 firma un reglamento<br />
de Justicia y Orden<br />
compuesto de 37 artículos y<br />
entre ellos destacan varios<br />
específicos destinados a la<br />
Comisaría de Policía.<br />
En referencia a Cuerpos policiales de carácter municipal de Galicia,<br />
la primera<br />
promoción de la<br />
Guardia Municipal<br />
de Lugo se crea en<br />
la sesión ordinaria<br />
del día 12 de Marzo<br />
de 1862 con un Jefe,<br />
un Cabo y 15<br />
Guardias. La Policía<br />
Municipal de Vigo<br />
fue fundada en 1881<br />
con funciones de<br />
serenos y celadores. Pontevedra cuenta con servicio de Policía dependiente<br />
del Ayuntamiento desde 1852. El 23 de mayo de 1844 se nombraron en La<br />
Coruña cuatro agentes de Policía Urbana, pasando a formar parte del<br />
servicio de Porteros y Agentes de la Policía Municipal. Prestaban solamente<br />
servicio diurno, ya que, por la noche continuaban patrullando los<br />
componentes del servicio de Serenos. En 1845 el Alcalde coruñés unifica<br />
ambos Cuerpos, originándose la Ronda Municipal con 32 miembros. El 28<br />
de noviembre de 1878 se inicia la andadura de la Guardia Municipal de<br />
Orense con el nombramiento de un cabo-jefe y 8 guardias que son<br />
auxiliados por varios serenos. Un documento que data de 24 de abril de<br />
1930 muestra la plantilla orensana compuesta por un jefe, un cabo, otro cabo<br />
interino y 35 guardias, cambiando su denominación por el de Policía<br />
Municipal en los años sesenta, finalizando con el nombre de Policía Local<br />
en 1984.
Las ciudades con importante masa poblacional y capitales de<br />
provincia contaron con plantillas de Policía mucho antes que Municipios<br />
más pequeños en los que se puede observar una cascada de Cuerpos creados<br />
en todo el siglo XX que llega hasta la actualidad como el Concello de<br />
Muxía que cuenta con un Cuerpo de Policía Local desde el año 1.933. La<br />
primera plaza creada en Valdoviño en 1965. En Maceda se crea en 1995.<br />
Llegando a la actualidad donde se intentan crear Cuerpos policiales como en<br />
el Ayuntamiento de Oia que solicita la creación de uno propio tras la<br />
jubilación de un alguacil.<br />
ACTUALIDAD DE LA POLICÍA LOCAL.-<br />
En estos momentos Galicia cuenta con algo más de 2500 policías<br />
locales de los cuales algo más de 2000 se reparten por las provincias de<br />
Pontevedra y La Coruña, contando las provincias de Lugo y Orense con un<br />
número cercano a 250 efectivos cada una, correspondiendo todos ellos al<br />
reparto entre 134 Ayuntamientos.<br />
Si los efectivos policiales locales los repartimos entre los habitantes<br />
registrados en la comunidad, nos tocaría, de media, un policía para cada<br />
1.099 ciudadanos, una cifra que pone en evidencia la insuficiencia de los<br />
efectivos policiales locales en Galicia.<br />
Las policías locales aparecen con los ayuntamientos constitucionales<br />
en los siglos XIX como complemento o sustitución de los vigilantes,<br />
serenos y alguaciles. El reconocimiento de estos cuerpos no se empieza a<br />
producir hasta los años cincuenta del siglo XX como auxiliar de las FF y CC<br />
de seguridad (Mediante Decreto de 30 de mayo de 1952 se sustituye el<br />
término Guardia Municipal por Policía Municipal). Es la Ley Orgánica de<br />
Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de 1986 la que le reconoce el carácter de<br />
cuerpo de seguridad. En la legislación de Régimen Local se prevé que<br />
existan en los municipios de más de 5000 habitantes obligatoriamente. Su<br />
naturaleza jurídica es la misma que para el resto de policías.<br />
La configuración, despliegue, funciones<br />
y operatividad de las diferentes Policías<br />
Locales existentes en Galicia, al igual que el<br />
resto de España, es de lo más heterogéneo,<br />
convirtiéndose muchas disposiciones de la<br />
L.O. 2/86, de 13 de marzo de Fuerzas y<br />
Cuerpos de Seguridad, en simple papel<br />
mojado. Podemos encontrar Municipios en los<br />
que sus funciones se reducen prácticamente a<br />
la regulación del tráfico urbano y a la<br />
vigilancia del cumplimiento de Ordenanzas y<br />
otros reglamentos. Podemos ver otros en los<br />
que, sin embargo, la Policía Local, bien por<br />
una potenciación sin cortapisas por parte de sus<br />
responsables políticos, bien por la falta de
medios personales y materiales de las Fuerzas de Seguridad del Estado y<br />
Autonómicas o por ambos factores, ha tomado claro protagonismo, llegando<br />
al cuasi-monopolio en materia de Seguridad Ciudadana. Y los hay que se<br />
encuentran a medio camino, en una situación intermedia, co-participando,<br />
podríamos decir al 50% en la materia con las Fuerzas y Cuerpos de<br />
Seguridad estatales y autonómicas.<br />
Esta heterodoxia estructural se puede observar también en la<br />
diferente cantidad de efectivos repartidos entre los Ayuntamientos que<br />
cuentan con Policía Local. Esta divergencia es injusta y puede crear una<br />
confusión entre los ciudadanos que puede perjudicar seriamente la labor<br />
policial. La norma autonómica que regula todo lo relacionado con las<br />
plantillas de Policía Local de Galicia es la Ley de Coordinación de Policía<br />
Local de 2007 y autoriza la creación de Cuerpos formados por dos policías y<br />
un oficial. Este número, a cualquier persona que conozca mínimamente la<br />
labor a realizar por estos funcionarios policiales, le parecerá insuficiente e<br />
incluso ridículo.<br />
Hablamos de situación injusta, ya que, esa plantilla de tres<br />
funcionarios, lleva el mismo nombre y uniforme que otras de más de cien o<br />
trescientos funcionarios. Como es lógico, aunque sus miembros tengan el<br />
mayor interés y empeño, su labor está completamente sesgada debido a su<br />
número. También citamos confusión, con ello me refiero a la diferencia que<br />
una persona puede observar en intervenciones similares y en las que es<br />
protagonista con cuerpos policiales locales que asumen funciones distintas y<br />
por tanto el resultado puede variar notablemente.<br />
En la provincia de la Coruña existen 60 municipios que disponen de<br />
cuerpo local de policía. Seis de ellos cuentan con un solo agente y otros<br />
tantos con dos en sus plantillas.<br />
Sólo 16 ayuntamientos de Lugo tienen policía local. De ellos dos<br />
disponen de un sólo agente y otros dos de un par de funcionarios.<br />
En Orense son 15 los Ayuntamientos con estructura policial. Dos<br />
con uno solo y tres con una pareja de agentes.<br />
Pontevedra cuenta con un total de 39 los municipios con policía<br />
local. Tres de ellos disponen de solamente un efectivo y otros cinco cuentan<br />
con un par de miembros.
3. IMPORTANCIA CULTURAL.-<br />
Un factor que afecta de forma directa en la labor del policía local es<br />
la cultura, entendiendo como tal, el conjunto de valores, creencias, actitudes<br />
y objetos materiales que constituyen el modo de vida de una sociedad. La<br />
cultura, dentro de la definición dada, además de influir en nuestras acciones,<br />
ayuda a formar nuestra personalidad, pero también al resto de los elementos<br />
de nuestra sociedad. Las normas culturales de una sociedad canalizan las<br />
formas de expresión de las emociones de sus individuos, definiendo la<br />
intensidad con que se pueden expresar, lugar donde realizarlo, diferencias<br />
de expresión entre personas, etc. En este capítulo buscaremos una<br />
aproximación a los componentes socioculturales que influyen en nuestro<br />
intercambio social: los símbolos, los objetos materiales, el lenguaje, los<br />
valores y las normas.<br />
3.1. SÍMBOLOS.-<br />
Nuestro mundo lo creamos transformando elementos de la vida<br />
social (gestos, miradas, etc.) en símbolos, que es aquello que para quienes<br />
comparten una cultura tiene un significado determinado o específico. Esta<br />
interpretación de los símbolos que ofrecemos en nuestras intervenciones, o<br />
simplemente en nuestra indisoluble posición de objetivos visuales del resto<br />
de personas, es parte fundamental de la visión que tienen del policía. Dentro<br />
de una misma hipotética sociedad en la que solo se encontrase una<br />
definición cultural, un mismo símbolo podría interpretarse de manera muy<br />
distinta. Por ello, además de la corrección, educación, legalidad y rapidez<br />
que deben protagonizar las intervenciones, deberán sopesarse las distintas<br />
variables: ambiente diurno o nocturno; con adultos, con menores o con<br />
niños de corta edad; objetivo corrector, auxiliador, etc., si queremos marcar<br />
distancias o tener más proximidad al interlocutor, etc. Para ello habrá que<br />
realizar una rápida estrategia previa de intervención.<br />
Actualmente el auge de la inmigración<br />
también es observable en Galicia y esto ofrece una<br />
visión multicultural de nuestra comunidad, donde,<br />
sin perder nuestros elementos culturales propios, se<br />
mezclan estilos de vida muy desiguales. Esta<br />
circunstancia favorece un posible choque cultural<br />
entre los recién llegados y nosotros. Este choque no<br />
es más que una incapacidad de interpretación del<br />
significado de los símbolos que empleamos. La<br />
diferencia cultural entre el policía y su interlocutor<br />
debe tenerse en cuenta en la intervención, obviando<br />
ciertos símbolos ofrecidos por las personas foráneas,<br />
que en otras personas tendrían un significado<br />
completamente distinto al que resulta en este caso.<br />
Estas consideraciones nunca deben menoscabar el<br />
protocolo de actuación que se llevaría a cabo con
una persona originaria de nuestra zona, evitando en la intervención el<br />
perjuicio que puede causar una visión etnocentrista. (1)<br />
Los símbolos permiten a las personas entender la sociedad y dar la<br />
imagen que quieren dar de sí mismas. Empleando correctamente los<br />
símbolos las personas podemos interactuar de forma eficiente en la<br />
sociedad. Tanto el uso incorrecto de los símbolos, como el rechazo a<br />
símbolos ajenos, pueden dar lugar a malas interpretaciones y situaciones<br />
desagradables, causando sensación de marginalidad, autoritarismo, falta de<br />
interés, interés personal, etc.<br />
3.1.1. Lenguaje corporal.<br />
Una parte de los símbolos que estudiaremos son los derivados del<br />
lenguaje corporal. Según el sociólogo Erving Goffman (1922-82), la<br />
comunicación no verbal supone una especie de representación teatral en la<br />
interacción social. En el lenguaje corporal, y de manera general deberemos<br />
observar las siguientes<br />
actitudes para mejorar nuestra<br />
interacción:<br />
• Debemos mantener<br />
contacto visual tanto<br />
tiempo como sea posible,<br />
aunque sin exagerar la<br />
mirada para evitar que el<br />
“otro” adopte una<br />
posición de guardia.<br />
• Tranquilidad y suavidad en los gestos, evitando el jugueteo con<br />
algún objeto que tengamos entre las manos, ya que, denota nerviosismo.<br />
• Cabeza erguida con hombros rectos y espalda derecha, evitando<br />
bajar la mirada al suelo.<br />
• Expresión facial neutral y tranquila, evitando fruncir el ceño.<br />
• Debe evitarse un parpadeo excesivo.<br />
• Suavidad y reducción de velocidad de los movimientos, salvo en<br />
intervención que requieran firmeza y rapidez.<br />
• Bajar un poco los párpados cuando se quiera decir algo importante.<br />
• Gesticulación con movimientos amplios de los brazos cuando se<br />
hable.<br />
• Evitar morderse los labios en la conversación.<br />
• No poner manos en los bolsillos.<br />
• Para imprimir carácter, juega con las cejas, levantando una o ambas,<br />
además de la frente cuando hables.<br />
(1) Etnocentrismo: hábito de juzgar a otra cultura según los parámetros de la propia.
• Se debe evitar señalar con el dedo índice, haciéndolo con toda la<br />
palma de la mano.<br />
• Se desecharán tics como frotarse la nariz o frotarse el cabello.<br />
• Evite mirar el reloj mientras habla, ya que denota prisa,<br />
intranquilidad.<br />
3.1.1.1. Expresión facial.-<br />
Dentro del lenguaje corporal, la expresión facial es, junto con la mirada,<br />
el medio más rico e importante para expresar emociones y estados de ánimo.<br />
A través del conocimiento y de la observación de las expresiones faciales<br />
podemos conseguir una mejor comprensión de lo que nos comunican los<br />
demás.<br />
Además de expresar las emociones, y en consonancia con el tema que se<br />
aborda en el libro, la expresión facial también es un expositor de la<br />
personalidad, de las actitudes hacia los demás, el deseo de comunicarse o de<br />
iniciar una interacción y el grado de expresividad durante la comunicación.<br />
Estudios transculturales muestran como los sujetos de diferentes culturas<br />
con escaso contacto entre sí manifiestan las mismas expresiones faciales<br />
para el conjunto de emociones básicas, en situaciones evocadoras similares<br />
(Fridlund, 1994). Este carácter universal apunta hacia su origen innato, no<br />
obstante, es evidente que además de las predisposiciones innatas existen<br />
influencias culturales en la expresión y el reconocimiento emocional que se<br />
ponen de manifiesto desde edades tempranas y que se mantienen a lo largo<br />
de toda la vida (Eibl-Eibesfeldt, 1989). Cabe señalar también que las<br />
alteraciones en las capacidades de expresión y reconocimiento emocional<br />
constituyen en muchas ocasiones características de cuadros psicopatológicos<br />
(por ejemplo, la esquizofrenia, los trastornos del estado de ánimo o el<br />
trastorno obsesivo compulsivo) y son un componente importante de<br />
trastornos tales como la epilepsia y la demencia. Se ha desarrollado un<br />
código para cada una de las que se consideran las seis emociones básicas:<br />
sorpresa, miedo, cólera, disgusto, felicidad y tristeza, que a continuación se<br />
expone:<br />
DE SORPRESA:<br />
• Piel estirada debajo de las cejas.<br />
• Arrugas horizontales en la frente.<br />
• Párpados abiertos, párpado superior<br />
levantado, y párpado inferior bajado;<br />
el blanco del ojo suele verse por<br />
encima del iris.<br />
• La mandíbula cae abierta, de modo<br />
que los labios y los dientes quedan<br />
separados, pero no hay tensión ni<br />
estiramiento de la boca.<br />
• Cejas levantadas, colocándose curvas<br />
y elevadas.
DE MIEDO:<br />
• Cejas levantadas y contraídas al mismo<br />
tiempo.<br />
• Las arrugas de la frente se sitúan en el<br />
centro y no extendidas por toda la frente.<br />
• Párpado superior levantado, mostrando<br />
la esclerótica, con el párpado inferior en<br />
tensión y alzado.<br />
• Boca abierta y labios o bien tensos y<br />
ligeramente contraídos hacia atrás, o<br />
bien estrechados y contraídos hacia<br />
atrás.<br />
DE DISGUSTO:<br />
• Labio superior levantado.<br />
• Labio inferior también levantado, y<br />
empujando hacia arriba el labio<br />
superior, o bien tirado hacia abajo y<br />
ligeramente hacia adelante.<br />
• Nariz arrugada.<br />
• Mejillas levantadas.<br />
• Aparecen líneas debajo del párpado<br />
inferior.<br />
• Cejas bajas, empujando hacia abajo<br />
al párpado superior<br />
DE CÓLERA:<br />
• Cejas bajas y contraídas al mismo tiempo.<br />
• Líneas verticales entre las cejas.<br />
• Párpado inferior tenso; puede estar levantado o no.<br />
• Párpado superior tenso, puede estar bajo o no por la acción de las<br />
cejas.<br />
• Mirada dura en los ojos, que pueden parecer prominentes.
• Labios en una de estas dos posiciones: continuamente apretados, con<br />
las comisuras rectas o bajas, o abiertos, tensos y en forma<br />
cuadrangular, como si gritaran.<br />
• Las pupilas pueden estar dilatadas.<br />
DE FELICIDAD:<br />
• Comisuras de los labios hacia atrás y<br />
arriba.<br />
• La boca puede estar abierta o no, con o<br />
sin exposición de los dientes.<br />
• El pliegue naso-labial, baja desde la<br />
nariz hasta el borde exterior por fuera de<br />
la comisura de los labios.<br />
• Mejillas levantadas.<br />
• Aparecen arrugas debajo del párpado<br />
inferior.<br />
DE TRISTEZA:<br />
• Los ángulos interiores de los ojos<br />
hacia arriba.<br />
• La piel de las cejas forma un triángulo.<br />
• El ángulo interior del párpado superior<br />
aparece levantado.<br />
• Las comisuras de los labios se inclinan<br />
hacia abajo, o los labios tiemblan.<br />
3.2. OBJETOS MATERIALES.-<br />
Relacionando cosas materiales con los símbolos que tienen<br />
significado en la interacción de un policía, encontramos de forma<br />
preponderante el uniforme y los medios técnicos con los que cuentan los<br />
cuerpos policiales.<br />
Siguiendo con postulados de Erving Goffman, y enfocando la<br />
interacción entre el policía y el resto de la sociedad como una<br />
representación dramatúrgica, la vistosidad y diferenciación sobre el resto<br />
que provoca el porte de un uniforme, hace al funcionario policial objeto de
todas la miradas, siendo<br />
escrutado por un<br />
elevado número de<br />
observadores que no<br />
perderán detalle de<br />
cuanto sea posible,<br />
asociando apariencia<br />
externa con status -<br />
posición final que ocupa<br />
un individuo y que los<br />
demás reconocen- en el<br />
que se ubica al portador<br />
del uniforme.<br />
El uniforme<br />
consta con diversos<br />
elementos que ofrecen<br />
un mensaje dirigido a<br />
todos los que se<br />
encuentran con un<br />
policía. Además de elementos llamativos y claramente definitorios como<br />
son la pistola, la defensa, spray, guantes anti-corte, etc., existen otros que<br />
pueden parecernos irrelevantes, pero que sin embargo tienen un fuerte<br />
impacto en el subconsciente del que observa. Hombreras llamativas y los<br />
escudos con los que cuentan las prendas son avisadores del status adquirido<br />
por el funcionario, así como, el rol (2) que se espera que adopte. ¿Qué<br />
mensaje quiere transmitir Obviamente un policía debe infundir respeto,<br />
pero no respeto a la persona que lleva el uniforme, sino a lo que representa.<br />
La consideración de Agente de la Autoridad es una importante calificación<br />
que tiene muchas consecuencias para la persona que la ostenta. Un policía<br />
es el canal a través del que se orienta el mandato de la Autoridad que<br />
corresponde a ese lugar y momento determinados: Autoridad judicial,<br />
Alcalde, Fiscal.<br />
Los funcionarios policiales no contarían con la autoridad que les<br />
confiere su cargo en el ejercicio de las funciones que les son propias, sin<br />
credibilidad. Esta propiedad no la crea el uniforme, principalmente es<br />
originada por la importante labor diaria realizada por la práctica totalidad de<br />
los miembros de todos los Cuerpos policiales, aunque el aspecto de un<br />
agente policial es crucial en la credibilidad que puede ofrecer al ciudadano.<br />
El respeto, consideración y credibilidad quedarán proporcionalmente<br />
afectados por la deficiencia e incorrección del vestuario policial. Esta<br />
incorrección puede acarrear problemas, no sólo en la valoración estética que<br />
(2) Rol: expectativas sobre la conducta que cabe esperar una persona según el estatus<br />
que ocupa
haga la persona que está interviniendo con el policía, sino en el propio<br />
discurso de la intervención. Una persona que está siendo reprendida por un<br />
funcionario incorrectamente uniformado puede no apreciar la legitimidad de<br />
la acción policial, ni la autoridad que le ha sido proporcionada por Ley.<br />
La confianza es parte importante en la relación policía-ciudadano. La<br />
mayoría del grupo social confía en los agentes de la Autoridad, como se dijo<br />
anteriormente, por ser la parte visible de una entidad superior con poder<br />
sobre los que se encuentra bajo su jurisdicción o área de influencia. La<br />
confianza tiene connotaciones muy similares a la credibilidad y también<br />
viene derivada de la importante labor diaria realizada por los agentes. La<br />
confianza se transforma en sentimiento de protección que las personas<br />
necesitan poseer en todo momento y lugar, y que consiguen al ver la imagen<br />
del funcionario policial. La merma de la confianza es obvia cuando los<br />
agentes se dejan ver con uniformes inadecuados, defectuosos, mal<br />
conservados, etc. La imagen que el ciudadano retiene en su mente no es la<br />
de un policía, por tanto, la actuación del agente no repercutirá en la<br />
conclusión de la intervención de la misma forma, y, por supuesto, el<br />
ciudadano no se sentirá realmente protegido si la visión del agente no es lo<br />
que se espera.<br />
Por último, el uniforme, según el Diccionario de la Lengua Española,<br />
es un traje peculiar y distintivo que por establecimiento o concesión usan los<br />
militares y otros empleados o los individuos que pertenecen a un mismo<br />
cuerpo o colegio. Aunque en España nos podemos encontrar con vestuarios<br />
completamente distintos, en cuanto a color, diseño o accesorios, de<br />
diferentes Cuerpos policiales -incluso dentro del mismo, pero en lugares<br />
distintos-; los ciudadanos no distinguen estos detalles estéticos y, la<br />
confianza, protección y respeto la buscan en cada uno de los funcionarios<br />
policiales de las distintas Fuerzas de Seguridad. Es por ello que, la visión<br />
que puede ofrecer un solo agente, repercute en la consideración que pesa<br />
sobre los miembros de ese Cuerpo. Incluso esa repercusión se hace<br />
extensiva a todos los agentes policiales.<br />
3.3. LENGUAJE.-<br />
Continuando con el desarrollo de componentes culturales, una de las<br />
múltiples definiciones del lenguaje puede ser: sistema de símbolos que<br />
permite a los miembros de una sociedad comunicarse entre sí, constituyendo<br />
el mecanismo más importante de reproducción cultural. Es considerado<br />
como uno de los rasgos definitorios y diferenciadores del hombre, debido<br />
principalmente a su unión con la propia naturaleza humana.<br />
La actividad lingüística está constituida por procesos que generan<br />
información lingüística, proceso de producción y por otros que procesan la<br />
información generada, proceso de comprensión. Esta sencillez solo es<br />
aparente, ya que, estos procesos de producción y de comprensión son
conjuntos de de subprocesos lingüísticos. Pero, además de estos procesos<br />
específicamente lingüísticos, existen otros sistemas cognitivos: procesos de<br />
elaboración de la información (procesamiento de imágenes), procesos de<br />
almacenamiento (utilizando memoria a largo y a corto plazo), procesos de<br />
codificación. Por último, en el lenguaje se implican otros procesos no<br />
cognitivos, como los procesos sensoriales y motores, o procesos afectivos.<br />
La comunicación no verbal humana comprende la denominada<br />
actividad paralingüística, que acompaña al lenguaje durante la<br />
comunicación aportando información o modificando la información<br />
lingüística. La prosodia: entonación, ritmo, intensidad de la voz. La<br />
cinésica: posturas y gestos y otros factores secundarios como la<br />
indumentaria, presencia personal, etc.<br />
La actividad lingüística ha de analizarse con respecto a los contextos<br />
en que se da. El tipo de situación comunicativa, contexto comunicativo,<br />
cómo, dónde, con quién se habla; o el sistema de conocimiento en el que se<br />
sitúa la actividad, contexto cognitivo, de qué se habla.<br />
En consecuencia, un policía deberá planificar la forma de expresarse<br />
según distintas variables, lugar de intervención, interlocutor, objetivo de lo<br />
que expresa, factor tiempo (de día o de noche), etc. No es lo mismo<br />
reprender de forma pseudo-paternal a un menor, que dirigirse a un<br />
delincuente habitual tras una infracción penal; ni dar una charla en un<br />
colegio o explicaciones a implicados en un accidente de tráfico. Aunque de<br />
manera casi perenne, el mensaje deberá ser los más exacto posible y en el<br />
orden que se ha planificado.<br />
Aunque el habla parezca ser un grupo de palabras que tienen un<br />
significado propio y, el significado del discurso, parezca ser la suma de los<br />
significados de las palabras empleadas. El uso de palabras polisémicas,<br />
ambiguas, inestables o imprecisas, hace que el significado dependa en gran<br />
parte de su uso y contexto. Como ejemplo se puede observar el juego de la<br />
“Torre de Babel” de R. Hardin, donde a través de la sinonimia se puede<br />
llegar a la antonimia en tan sólo siete pasos y convertir lo verdadero en<br />
falso:<br />
Verdadero-convincente-verosímil-plausible-probable-incierto-falso<br />
Atendiendo a postulados de Grice (1975), el intercambio<br />
conversacional es similar a cualquier transacción contractual en la que los<br />
participantes tienen un objetivo en común, sus actuaciones son mutuamente<br />
interdependientes y existe un acuerdo tácito para que la transacción continúe<br />
hasta que ambas partes decidan terminarla de común acuerdo. Esta<br />
concepción le llevará a formular el principio de cooperación, como principio<br />
regulador de todo acto comunicativo, que no es más que contribuir a la<br />
conversación de forma adecuada, en el momento que se produce, con objeto<br />
de llegar al fin aceptado en el intercambio conversacional. Completando<br />
este principio con cuatro máximas:
1. Cantidad:<br />
1.1. Haz que tu contribución sea tan informativa como lo exijan los<br />
propósitos del intercambio.<br />
1.2. No hagas tu contribución más informativa de lo que se exija.<br />
2. Calidad: Trata de que tu contribución sea verdadera.<br />
2.1. No digas lo que crees que es falso.<br />
2.2. No digas aquello para lo que careces de evidencia adecuada.<br />
3. Relación: Sé pertinente.<br />
4. Modo: Sé claro.<br />
4.1. Evita la oscuridad en la expresión.<br />
4.2. Evita la ambigüedad.<br />
4.3. Sé breve.<br />
4.4. Sé ordenado.<br />
3.4 VALORES.-<br />
Los miembros de una sociedad tienen modelos culturalmente<br />
definidos, con los que evalúan lo deseable o indeseable, lo bueno o lo malo,<br />
lo bello o lo feo, etc. Estos modelos son valores que sirven de guía para la<br />
vida en sociedad.<br />
Desde los inicios del siglo XX se han elaborado numerosas teorías<br />
sociológicas que cuentan con otras tantas clasificaciones de los valores, por<br />
ejemplo. Según Stern se distinguen en intrínsecos o propios (los tiene cada<br />
persona por el mero hecho de serlo), extrínsecos o instrumentales y los<br />
irradiados, referenciales o simbólicos (religión, salud,…).<br />
Para Talcott Parsons se clasifican en, los que sirven para dar rienda<br />
suelta a los sentimientos y apetitos o controlarlos; los que utilizan criterios<br />
generales o normas específicas; los que derivan en juicios a los demás por lo<br />
que hacen o lo que son; aquellos que conciben a las personas íntegramente o<br />
reducidas a un aspecto; y por último los que se basan en la dualidad<br />
egocentrismo-colectividad.<br />
Según Ethel Albert, los valores son asociaciones de sistemas que<br />
sirven como criterios para evaluar las conductas y guiarlas mediante juicios<br />
de conveniencia o prohibición.<br />
Los aportaciones de Belshaw se encaminan hacia tres tipos de<br />
valores: los ideales, imperativos sociales y las preferencias individuales.<br />
La ciencia psicológica también estudió este tema y Spranger en 1928<br />
realizó una clasificación del tipo de personas utilizando los valores para<br />
estudiar la conducta.<br />
Siguieron magníficos trabajos de distintos científicos (Barton, Barry<br />
Mc Laughlin, Begtson, etc.), pero el más influyente en el campo psicológico
fue Milton Rokeach. Para este científico, los valores no existen forma<br />
aislada y rara vez una actitud o comportamiento son funciones de un solo<br />
valor. Partiendo de la base en donde el número de valores era relativamente<br />
pequeño, sugirió que éstos deberían estar asociados a necesidades básicas<br />
biológicas y sociales. Aunque son compartidos con otras personas, no se<br />
poseen en la misma medida, organizándose en sistemas que sirven de base<br />
para la formación de la personalidad y generando actitudes y conductas.<br />
Rokeach elaboró dos listas de valores, 18 terminales y 18 instrumentales, a<br />
través de las cuales evaluaba los valores de una persona:<br />
Valores terminales de Rokeach<br />
1. Felicidad (satisfacción)<br />
2. Auto-respeto (autoestima)<br />
3. Tiempo libre (una vida agradable y pausada)<br />
4. Salvación (sentirse salvado en la vida eterna)<br />
5. Seguridad familiar (cuidado a los seres queridos)<br />
6. Satisfacción con la tarea realizada (sentimiento de que mi tarea es útil)<br />
7. Una vida confortable (una vida próspera)<br />
8. Amistad verdadera (relaciones comunicativas)<br />
9. Armonía interna (libre de conflictos internos)<br />
10. Madurez (una comprensión madura de la vida)<br />
11. Un mundo en paz (libre de guerras y conflictos)<br />
12. Igualdad (hermandad, igualdad de oportunidades)<br />
13. Reconocimiento social (respecto, admiración)<br />
14. Amor maduro (intimidad sexual y emocional)<br />
15. Seguridad nacional (protección de los ataques)<br />
16. Un mundo de belleza (belleza natural y artística)<br />
17. Libertad (independencia. libre elección)<br />
18. Una vida excitante (una vida activa, estimulante)<br />
Valores instrumentales de Rokeach
1. Valiente (defender las propias ideas)<br />
2. Educado (correcto, de buenas maneras)<br />
3. Intelectual (inteligente, reflexivo)<br />
4. Honrado (sincero, verdadero)<br />
5. Obediente (deferente, respetuoso)<br />
6. Lógico (consciente, racional)<br />
7. Imaginativo (atrevido, creativo)<br />
8. Capaz (competente, afectivo)<br />
9. Alegre (de corazón abierto, gozoso)<br />
10. Autocontrolado (discreto, autodisciplinado)<br />
11. Capaz de perdonar (dispuesto a perdonar a otros)<br />
12. Capaz de amar (afectivo, tierno)<br />
13. Responsable (fiable, digno de confianza)<br />
14. Independiente (confianza en sí mismo, autosuficiente)<br />
15. Limpio (aseado, ordenado)<br />
16. Ambicioso (buen trabajador, con aspiraciones)<br />
17. Liberal (abierto de mente)<br />
18. Servicial (trabaja por el bienestar ajeno)<br />
La estabilidad que define a nuestros valores, no impide que éstos se<br />
encuentren en continuo proceso formativo desde la infancia gracias a la<br />
interacción social. Los valores nos motivan, crean una carta de presentación<br />
e intenciones ante los demás, generan autoestima, sirven para valorar<br />
situaciones, objetos sociales, etc., y posicionarnos antes hechos, o cualquier<br />
tipo de situación o información que recibamos. Continuando con postulados<br />
de Rokeach, los valores son creencias personales de carácter prescriptivo o<br />
normativo que están mediatizadas por el contexto social.<br />
Los valores con los que cuenta cada persona y su diferente forma de<br />
interrelación, con sus conflictos, insatisfacciones…; marcan la visión que<br />
tiene de un funcionario de Policía, aunque esta parte no es la que más debe<br />
preocuparnos de la afectación de los valores en la labor policial. Sin duda,<br />
los aspectos más influyentes en la actividad de los agentes son la entidad<br />
embrionaria de actitudes y conductas, que tienen los valores –tal y como se<br />
explica en el capítulo dedicado a ambas-, tanto por parte de los funcionarios,<br />
como del resto de personas hacia ellos. Y, por supuesto, su repercusión en la<br />
propia autoestima. Es por ello que, como ya se expuso, aunque los valores<br />
tienen una forma estable, podemos modelarlos con el paso del tiempo y el<br />
efecto de una secuencia de circunstancias sociales –positivas y negativasque<br />
experimentamos en este espacio temporal, pero también podemos<br />
adecuarlos a nuestras necesidades como servidores públicos a través de la<br />
reflexión y el estudio. Los valores se mantienen en la medida en que<br />
favorecen un auto concepto positivo y congruente con las demandas sociales<br />
de competencia y moralidad que percibimos asociadas a nuestros roles<br />
(Rokeach, 1979).
3.5 NORMAS.-<br />
En los entramados sociales existen una serie de reglas y expectativas<br />
a partir de las cuales se regula conducta de los miembros. Estas normas<br />
tienen, o bien, carácter proscriptivo prohibiendo conductas, o bien, carácter<br />
prescriptivo, indicando lo que hay que hacer. Cuando las normas sociales<br />
dejan de ser útiles para la convivencia dentro de una sociedad determinada,<br />
e incluso se convierten en una traba para la misma, suelen ser sustituidas por<br />
otras nuevas que sean más apropiadas a los cambios sociales<br />
experimentados; no obstante, algunas permanecen como parte integrante de<br />
la cultura de un pueblo o grupo social.<br />
No debemos confundir las normas sociales con las normas formales<br />
escritas (jurídicas, penales). En este capítulo se comentarán únicamente<br />
aspectos relacionados con las primeras. Su carácter social se observa al ser<br />
compartidas por un grupo de personas y estar sostenidas por la aprobación y<br />
desaprobación.<br />
Su existencia se conforma de manera implícita, estableciendo las<br />
reglas de comportamiento que sirven de gobierno y control que se ejerce<br />
sobre un grupo social. Se presumen imprescindibles para el mantenimiento<br />
del orden social, siendo éste un elemento similar al desenvolvimiento<br />
humano en su propio orden natural, ya que establecen la regulación del<br />
comportamiento de los elementos de una sociedad.<br />
No todas las sociedades tienen las mismas normas, y en la nuestra<br />
podemos encontrarlas de tipo convencional, siendo determinantes para la<br />
convivencia social (forma de vestir, de saludar, educación infantil…). Otras<br />
normas tienen un carácter moral como la justicia, el respeto por la integridad<br />
del otro, respeto a derechos humanos, etc.<br />
Nuestras conductas deben adecuarse a las normas sociales que rigen<br />
nuestro entorno social. Contrariamente a lo que hacen los animales las<br />
personas no actuamos motivados por nuestros instintos, por ello se necesita<br />
la creación de normas que eviten el caos social, que llevaría a un clima de<br />
enfrentamiento continuo de todos contra todos. Esta reflexión, quizás lleva a<br />
algún lector a la opinión de Hobbes “El hombre es malo, por lo que hay que<br />
limitar su libertad individual y la mejor manera para limitar su libertad es a<br />
través de una sociedad con normas”.<br />
El incumplimiento de las normas no conlleva sanciones como las<br />
derivadas de la infracción de normas jurídicas, pero si causa desaprobación<br />
por el resto del grupo social que cumple las normas, originando reacciones<br />
negativas que afectan al individuo no cumplidor.<br />
La cultura a través de sus normas afecta enormemente en las<br />
acciones humanas y la vida misma a través de su influencia en las actitudes<br />
y comportamientos.
3.5.1. La influencia social.-<br />
La influencia social que ejerce la asimilación de normas culturales<br />
puede realizarse desde varias perspectivas:<br />
3.5.1.1. Conformidad.-<br />
Desde esta perspectiva los individuos dejan voluntariamente de lado<br />
sus propias expectativas o creencias para acatar las normas de un grupo.<br />
En la década de los años 50 Solomon Asch realizó el primer estudio<br />
sistemático de la conformidad, demostrando aspectos sorprendentes al<br />
respecto. En estos estudios, Asch observó como las personas se conforman<br />
por las presiones del grupo, incluso negando la evidencia.<br />
En la posible respuesta de conformidad influyen dos conjuntos de<br />
valores: características de la situación y características del individuo.<br />
El tamaño del grupo es una variable situacional notable. La<br />
conformidad aumenta con grupos de hasta cuatro cómplices. A partir de este<br />
número la probabilidad de conformidad no se ve afectada.<br />
La cohesión del grupo también tiene vital importancia. La presión<br />
por la unanimidad del conjunto es mayor que la de un grupo donde existen<br />
opiniones discordantes. Un solo individuo que ofrezca una visión contraria a<br />
la del grupo, disminuye la presión para conformarse hasta en un 25 %.<br />
La naturaleza de la tarea es otra variable situacional que afecta a la<br />
conformidad. Tareas difíciles o mal definidas aumentan la probabilidad de<br />
conformidad, ya que, los individuos están menos seguros de sus opiniones y<br />
más dispuestos a conformarse con la opinión de la mayoría.<br />
Respecto a las características personales influyentes en la<br />
conformidad de los individuos, encontramos la atracción por el grupo y el<br />
objetivo de interacción con sus miembros en un futuro, factores que<br />
aumentan la predisposición a la conformidad. La posición de status de los<br />
individuos también afecta a su conformidad, siendo ésta mayor cuanto más<br />
baja es su posición de status dentro del grupo.<br />
3.5.1.2. Aceptación.-<br />
Otra forma de influencia social es la aceptación. En ella existe un<br />
esfuerzo mediante peticiones directas de uno más individuos para cambiar el<br />
comportamiento de otro/os. Cuando pedimos algo es propio de la petición el<br />
lograr o no lograr aquello que pedimos. Para ello se han definido e<br />
identificado algunas técnicas sistematizadas por el psicólogo social Robert<br />
Cialdini en sus "seis armas de influencia":
Amistad/agrado: En general, estamos más dispuestos a aceptar las<br />
peticiones de nuestros amigos que de quienes no lo son.<br />
Compromiso/coherencia: Este principio se origina porque generalmente<br />
buscamos actuar en coherencia con lo que pensamos, sentimos, creemos,<br />
con lo que son nuestras actitudes..<br />
Escasez: A menudo tendemos a creer que lo escaso es mejor y digno de ser<br />
aprovechado cuanto antes, este principio da origen a la táctica de la escasez.<br />
Reciprocidad: Habitualmente cuando recibimos un favor o concesión<br />
tendemos a intentar compensarle, a tener una actitud de reciprocidad, una<br />
"devuelta de mano" como comúnmente se dice, éste principio presente en<br />
nuestra vida cotidiana da origen a la técnica de la reciprocidad.<br />
Validación social: Queremos ser correctos, es decir, tendemos a actuar en<br />
armonía con lo que creemos que esperan de nosotros nuestros grupos de<br />
referencia o personas que nos interesan, esto da origen a la influencia basada<br />
en la validación social.<br />
Autoridad: Estamos más dispuestos a obedecer a alguien que es, o<br />
simplemente parece, una autoridad legítima.<br />
3.5.1.3. Obediencia.-<br />
Como forma de influencia social, la obediencia consiste en la<br />
exigencia de una figura de autoridad constituida como tal hacia uno o más<br />
individuos que "eligen" someterse a esa exigencia. Ahora, el ámbito de esa<br />
elección es muy cerrado (por eso va entre comillas) puesto que una<br />
característica de la obediencia es generar la creencia de que "no existe otra<br />
alternativa" más que la de someterse a la exigencia, creencia que no es del<br />
todo correcta puesto que siempre existe la posibilidad, como individuos, de<br />
elegir no seguir las órdenes que nos imponen, por muy difícil que se haga la<br />
elección y, sobre todo, si atenta contra nuestras actitudes y creencias<br />
previas.<br />
Lo determinante de la obediencia es que se verifica cuando existe<br />
una figura de autoridad, esta figura de autoridad es trascendental para que<br />
exista obediencia. Pero para que se constituya como una figura de autoridad<br />
existen varios procesos y, en definitiva, esta figura puede tener<br />
efectivamente el poder y las características que lo alzan como una autoridad<br />
o bien los demás individuos tan sólo creer que la tiene al aceptar<br />
ciegamente sus características que lo validan como tal. Ese es el juego del<br />
cual resulta el alzamiento de una figura de autoridad.<br />
Hay casos en los que lo permitido por las normas sociales no lo está<br />
por las jurídicas y viceversa. Por ello, el policía debe adecuar su conducta a<br />
lo fijado en las normas sociales de su grupo, aunque, evidentemente,<br />
cumpliendo escrupulosamente el dictado de las normas jurídicas. Para<br />
ilustrar esta reflexión con un ejemplo, imaginemos una pareja expresando su<br />
amor mutuo (besándose y acariciándose) de forma un poco “exagerada” en<br />
una vía pública. Socialmente no estaría aceptado, precisamente por esa<br />
brusquedad y exageración en las formas, aunque su conducta posiblemente<br />
no tenga consideración necesaria para un reproche penal o administrativo.
El comportamiento de los ciudadanos hacia los funcionarios policiales, en<br />
relación con las normas establecidas en nuestro modelo social es completamente<br />
diferente en cada uno los individuos y se encuentra influenciado por la presencia o<br />
ausencia de ciertos rasgos de personalidad. Las personas que desprecian las normas<br />
sociales son, a veces, progresistas en sus planteamientos, firmes partidarios de los<br />
cambios sociales rápidos, despreocupados por la imagen que ofrecen a los demás, o<br />
a veces despreocupados de las personas que los rodean. En otras ocasiones se trata<br />
de un modo de rebelarse contra la sociedad, entendida ésta como algo global, o<br />
contra personas partidarias de guardar este tipo de convencionalismos. Este tipo de<br />
situaciones son especialmente frecuentes durante la adolescencia. Esta parte del<br />
grupo social es habitual que valore la imagen del policía como símbolo de normas<br />
que disminuyan su libertad personal. Frente a esta situación, el funcionario debe<br />
evaluar en su justa medida el comportamiento y la valoración que puedan hacer de<br />
él este tipo de personas, y en todo caso, tener en cuenta este factor en el momento<br />
de iniciar una intervención.<br />
En otros casos sucede lo contrario. Algunas personas están demasiado<br />
influidas por estas normas y tienen un exagerado temor a no saber actuar de<br />
acuerdo con ellas y temen hacer el ridículo. También puede ocurrir que quieran<br />
llevar de manera demasiado rigurosa el cumplimiento de las normas sociales o<br />
todavía se encuentran bajo la influencia de normas que han sido renovadas por el<br />
discurrir del tiempo en el grupo<br />
social. Estas personas suelen tener<br />
posturas excesivamente rígidas a<br />
nivel de personalidad, y una cierta<br />
dificultad o temor hacia lo que<br />
pueden deparar los cambios<br />
sociales. Se teme el progreso y todo<br />
cambio en general porque se tiene<br />
la idea preconcebida de que será<br />
perjudicial o peligroso. Esto sucede<br />
con especial frecuencia en personas<br />
con poca confianza en sí mismas,<br />
pesimistas y desconfiadas. También<br />
puede ser objeto de intervención<br />
alguna de estas situaciones<br />
descritas.<br />
El policía debe demostrar cierta independencia de las normas sociales,<br />
demostrando una cierta flexibilidad y tolerancia que presupone no juzgar con<br />
rigidez a los que no las cumplen en un momento determinado. Paralelamente, hay<br />
que comprender la necesidad de cumplirlas en determinados momentos, ya que de<br />
no hacerlo podríamos ofender a ciertas personas, por lo que, siguiéndolas, no se
somete a nadie a las normas en sí mismas, sino que se demuestra una cierta<br />
amabilidad hacia el deseo, más o menos explícito, de los otros.<br />
4. FORMACION DE IMPRESIONES.-<br />
Aunque los seres humanos tenemos los mismos órganos sensoriales,<br />
contamos con un conjunto de individualidades que influyen en lo que<br />
percibimos. Nuestros deseos y necesidades moldean las motivaciones<br />
personales que influyen en nuestra percepción de algo o alguien. De la<br />
misma forma las motivaciones de otros influyen su percepción sobre<br />
nosotros. No solo la motivación es un factor de peso en la percepción social.<br />
Los valores que posee cada persona, las expectativas e ideas preconcebidas,<br />
experiencia y cultura o la personalidad individual afecta a la percepción.<br />
La ropa, los gestos, forma de hablar, tono de voz, etc., son señales<br />
que sirven para que el observador formule una primera impresión y asigne a<br />
la persona percibida a una categoría, asociándola de esta forma a un<br />
esquema (3). En nuestro caso, una persona que lleva un uniforme de Policía<br />
Local, será categorizado como tal. A partir del esquema que asocie cada<br />
observador, podrá concluir que es una persona seria, confiable, conocedor<br />
de leyes y capa de resolver algunos problemas que le pueden surgir. O bien,<br />
otorgar otro esquema totalmente diferente.<br />
Los esquemas cumplen una serie de funciones importantes. Nos<br />
permiten hacer inferencias –realizar conclusiones- de otras personas, y otras<br />
que se verán en el capítulo dedicado a la memoria.<br />
(3) Esquema: Conjunto de creencias o expectativas acerca de algo basadas en<br />
experiencia previa y que se aplican a todos los miembros de esa categoría (Fiske y Taylor,<br />
1991)<br />
*Esquemas de personas. Se refiere a bloques de conocimiento sobre rasgos de<br />
conocimiento, motivos y atributos relativos a determinados tipos de persona. Sólo<br />
encontramos diferencia acerca de cómo se guarda la información relacionada con uno<br />
mismo. Esta es un conocimiento menos estereotipado, más cargado afectuosamente, es más<br />
complejo. Se guarda en formato verbal y visual.<br />
*Esquemas de roles (normas y expectativas de roles). Se refiere a estructuras cognitivas<br />
que organizan el conocimiento sobre conjunto de normas y conductas asociadas a la<br />
posición de rol.<br />
*Esquemas de grupos o categorías sociales representan estereotipos grupales.<br />
*Esquemas de sucesos (escenarios, guiones). Son estructuras cognitivas integradas por<br />
conocimientos asociados a sucesos. Están muy mediatizados a la variable cultura. El<br />
contenido de estos esquemas es muy variable respecto a la cultura.<br />
*Esquemas de resolución de problemas. Basan el conocimiento sobre estructuras útiles<br />
para resolver problemas. Están muy mediatizados por el factor educación.
Las primeras impresiones son sensaciones cognitivas, conjunto de<br />
conocimientos que un individuo tiene sobre una persona desconocida,<br />
produciendo una inferencia acerca de esa persona, por lo que supone una<br />
deducción a partir de un indicio o signo, deducción que puede ser errónea,<br />
aunque resulta muy difícil su cambio. Los indicios sobre los que se basan<br />
las impresiones son de tres tipos:<br />
a) Apariencia física: la observación visual nos proporciona los<br />
primeros indicios sobre otra persona. La belleza genera una<br />
impresión positiva, lo que favorece la inferencia sobre una persona<br />
desconocida. Hay que tener en cuenta las características físicas a<br />
las que se les atribuye una determinada personalidad, por ejemplo<br />
la forma de vestir. Una persona es encasillada habitualmente por su<br />
vestimenta: pijo, hippie, gótico, heavy, anticuado, punk, etc.<br />
b) Comunicación no verbal: las expresiones faciales, los movimientos<br />
corporales crean indicios que influyen en la inferencia. Las<br />
personas que orientan su cuerpo hacia nosotros o que nos miran al<br />
hablar generan una impresión positiva.<br />
c) Conducta: a través de la conducta inferimos rasgos de personalidad,<br />
para ello el individuo debe realizar la conducta voluntariamente, la<br />
conducta debe tener pocos efectos diferentes que otras conductas<br />
alternativas y la conducta debe ser inesperada ( no debe ser típica o<br />
habitual en ese contexto)<br />
Las primeras impresiones influyen de una forma tan determinante<br />
que, aunque posteriormente la interacción con la persona percibida<br />
introduzca nuevas informaciones sobre ella, éstas son menos influyentes que<br />
la primera información recibida. Esto se conoce como el efecto de primacía.<br />
Las personas en lugar de desarrollar cada detalle nuevo que se<br />
conoce de otro individuo, tendemos a, si se me permite la licencia, ejercer la<br />
ley del mínimo esfuerzo. Seguimos manteniendo la impresión formada<br />
sobre esa persona aunque ésta fuese formada por conclusiones precipitadas<br />
o estereotipos. Si el nuevo conocido ha caído en gracia y le agrada su<br />
presencia, es posible que defectos o vicios conocidos posteriormente sean<br />
perdonados. Por el contrario, si alguien causó mala impresión, el<br />
conocimiento posterior de algunas características positivas tampoco se tenga<br />
en cuenta en su justa medida.<br />
Otro peligroso componente de las primeras impresiones es el proceso<br />
en que la expectativa que tiene una persona acerca de otra, crea en la<br />
segunda una conducta que confirma la expectativa, dando lugar a una<br />
profecía autorrealizada. Este proceso se consiguió demostrar en varias<br />
investigaciones realizadas en los años setenta. En una de ellas se<br />
emparejaron personas desconocidas y a un miembro de cada pareja se le<br />
dijo que su compañero era hostil o amistoso. Los que fueron tratados como<br />
hostiles empezaron a mostrar hostilidad. Esta hostilidad producida, también<br />
fue mostrada por las personas cuando fueron emparejadas con otras.
4.1. ESTEREOTIPOS.-<br />
Un estereotipo es un conjunto de características que se creen son<br />
compartidas con todos los miembros de una categoría social. Es un tipo<br />
especial de esquema que puede basarse en cualquier indicio distinguible,<br />
pero que se aplica más a menudo al sexo, la raza, ocupación, apariencia<br />
física, lugar de residencia y pertenencia a un grupo u organización. Están<br />
formados por prejuicios (4) acerca de toda una categoría de personas que<br />
terminan convirtiéndose en imágenes distorsionadas de las personas,<br />
difíciles de cambiar aún cuando los hechos contradigan esas imágenes.<br />
Cuando nuestras primeras impresiones de la gente son regidas por un<br />
estereotipo tendemos a inferir cosas acerca de ella únicamente sobre la base<br />
de su categoría social y a ignorar los rasgos indidividuales que son<br />
contrarios al estereotipo. Por este motivo, se puede realizar un recuerdo<br />
selectivo e inexacto, reforzando nuestro estereotipo inicial. Tanto los<br />
estereotipos como los prejuicios serán desarrollados de manera más<br />
exhaustiva en el capítulo dedicado a las actitudes. Los estereotipos y<br />
prejuicios serán más ampliamente desarrollados en el capítulo dedicado a<br />
las actitudes.<br />
(4) Prejuicio: opinión intolerante, desfavorable y rígida de un grupo de personas –se<br />
desarrollarán más exhaustivamente en el capítulo dedicado a las actitudes-
Estudios científicos recientes (Macrae y Bodenhausen, 2000)<br />
muestran que la clasificación de la gente en categorías no es automática, ni<br />
tampoco inevitable. Se producirán de forma más probable esquemas<br />
estereotipados en un encuentro casual que en una situación estructurada o<br />
planificada que persigue una meta.<br />
Todos los puntos que se han visto dan una idea de la importancia de<br />
las primeras impresiones y el grave riesgo de distorsión de la verdad que<br />
llevan aparejadas. Para evitar el efecto primacía o debilitar su influencia se<br />
debe interpretar la información sobre los otros de manera más lenta y<br />
cuidadosa, evitando en todo momento la influencia de argumentos<br />
estereotipados.<br />
4.2 IMPRESIONES COMPLEJAS.-<br />
Para generar impresiones más complejas se suelen emplear dos<br />
procesos: la atribución causal o de causalidad y la integración de la<br />
información compleja.<br />
4.2.1. Atribución.-<br />
En la interacción social existen procesos a través de los cuales<br />
buscamos identificar las causas de la conducta de los demás y así conocer<br />
sus disposiciones y tendencias. Estos procesos forman la base de la teoría de<br />
atribución causal. Es una inferencia sobre las causas de por qué una persona<br />
hace algo, atribuyendo una causa a un determinado comportamiento por<br />
medio de varios factores:<br />
- Hay causas mas asociadas a determinados comportamientos.<br />
- Hay causas más accesibles que otras, esta accesibilidad se observa<br />
porque es más fácil que se utilice para explicar un comportamiento<br />
que otra menos accesible.<br />
- Hay causas que se atribuyen influenciadas por la cultura a través de<br />
la socialización.<br />
- Cuanto más destacable es una causa y llama más nuestra atención,<br />
es más probable que se utilice para explicar un comportamiento.<br />
Uno de los primeros teóricos de la atribución, Fritz Heider (1958)<br />
argumentaba que una explicación simple de la conducta de otra persona se<br />
atribuye a causas internas o externas, pero no a ambas. Para ilustrar esta<br />
reflexión con un ejemplo pensemos en un compañero de trabajo que llega
tarde a su jornada laboral, podemos conjeturar que la impuntualidad es<br />
causada por su pereza, considerado como un factor personal, es decir, una<br />
atribución interna (5) o es fruto de problema de tráfico como una retención o<br />
un accidente (una atribución externa (6), un factor situacional). Estas<br />
conjeturas que realizamos acerca de las causas de una acción particular son<br />
vulnerables a varios sesgos. Igual que en el ejemplo anterior, si en una fiesta<br />
a la que acudimos, una persona se cae derramando la comida y bebida que<br />
porta, lo más habitual es que se atribuya esta situación a la torpeza de esta<br />
persona, si bien, él atribuya el accidente a un factor externo (un exceso de<br />
carga por ejemplo). Esta explicación refleja el error fundamental de<br />
atribución, que no es otra que la tendencia a atribuir la conducta de los<br />
demás a factores internos y la tendencia a atribuir la conducta propia a<br />
fuerzas externas<br />
Un sesgo relacionado con la atribución lo encontramos cuando<br />
estamos motivados a dar una buena imagen, ya sea para impresionar a los<br />
demás o para sentirnos bien acerca de nosotros mismos (atribución<br />
defensiva). Un tipo de atribución defensiva es el sesgo hacia el interés<br />
personal atribuyendo el fracaso personal a factores externos y el éxito<br />
personal a factores internos. Por ejemplo, si terminamos una intervención<br />
policial con un resultado positivo lo relacionamos con nuestra habilidad y<br />
pericia, pero si por el contrario el resultado final no es todo lo positivo que<br />
se espera, lo achacaremos a factores externos como pueden ser: otros<br />
intervinientes, a falta de material, a uso de material inadecuado, etc.<br />
Otro ejemplo lo encontramos cuando nos preguntamos si gustamos a<br />
otras personas. Si la respuesta es afirmativa, lo más probable, es que lo<br />
relacionemos con algún tipo de atribución interna. Siendo considerado una<br />
derivación de factores externos en caso de una respuesta negativa.<br />
(5) Atribución interna: La causalidad se asigna a un factor, a un agente<br />
o a una fuerza interior. Los factores interiores caen dentro de su propio control. Usted<br />
puede elegir comportarse de una manera particular o no. Su comportamiento no es<br />
influenciado, limitado o totalmente determinado por influencias fuera de su control. Por lo<br />
tanto, usted se siente responsable. Un ejemplo típico es su propia inteligencia. También se<br />
le conoce como: Atribución disposicional.<br />
(6) Atribución externa: La causalidad se asigna a un factor, a un agente o a una<br />
fuerza exterior. Los factores externos se salen fuera de control. Usted percibe que no tiene<br />
ninguna opción. Entonces su comportamiento está influenciado, limitado o aún totalmente<br />
determinado por influencias fuera de su control. Por lo tanto, usted se siente como no<br />
responsable por su comportamiento. Un ejemplo genérico es el tiempo. También se le<br />
conoce como: Atribución circunstancial.
Un segundo tipo de atribución defensiva se encuentra en la idea de<br />
que la gente recibe lo que se merece. La mala gente recibe el castigo que<br />
merece y la buena gente es premiada como le corresponde (hipótesis del<br />
mundo justo). Este tipo de reflexión permite una autotranquilización a través<br />
de la idea de que algo así a nosotros no puede pasarnos.<br />
Kelley profundizó sobre la teoría de Heider agregando hipótesis<br />
sobre los factores que afectan la formación de las atribuciones:<br />
*Consistencia de la información. El grado en el cual el agente adopta<br />
el mismo -comportamiento ante un evento en diferentes<br />
oportunidades.<br />
*Distinción de la información. El grado en el cual el agente adopta<br />
diversos comportamientos ante diversos eventos.<br />
*Información consensuada. El grado en el cual otros agentes adoptan<br />
el mismo comportamiento ante el mismo evento.<br />
4.2.2. Integración de la información compleja.-<br />
Cuando recibimos mucha información sobre una persona, captamos<br />
múltiples indicios. Esto nos lleva a generalizar información compleja,<br />
formando una imagen más completa de una persona a raíz de los indicios<br />
recibidos. Existen varias teorías a cerca de la creación de una impresión<br />
global y su posterior integración:<br />
- -Teoría implícita de la personalidad: cada persona tiene su propia<br />
teoría de la personalidad de las personas y de los grupos de rasgos<br />
que suelen ir asociados entre sí. Las personas tenemos ideas<br />
preformadas de las características que van unidas. Estas ideas están<br />
formadas a lo largo de la vida por las distintas experiencias y,<br />
aunque pudiera parecer que estas teorías no cuentan con especial<br />
importancia a la hora de la formación de impresiones, las creencias<br />
acerca de las asociaciones entre rasgos están estructuradas,<br />
presentando cierto grado de consistencia interna.<br />
Para Solomon Asch no existen asociaciones fijas entre rasgos, ya<br />
que, para los rasgos estímulo se produce una impresión y posterior<br />
inferencia como respuesta. Esta relación complica la predicción de<br />
los rasgos respuesta al desconocer cuál será la impresión que el<br />
individuo se formará.<br />
- . Inferir un rasgo permite tener una visión más compleja de la<br />
persona. La norma general es la creencia de que los rasgos positivos<br />
están asociados entre si y, por el contrario, nosotros mismos<br />
asociamos los rasgos negativos. Los modelos básicos de esta teoría<br />
son compartidos por la mayoría de los miembros de una cultura.
- Teoría de integración de características múltiples: a medida que<br />
observamos la conducta de los demás e inferimos sus características,<br />
tratamos de armonizar esa inferencia y de buscar relaciones causales que<br />
expliquen esas conductas. Por ejemplo “si alguien se muerde las uñas es que<br />
es nervioso, es por lo que se mueve tanto, habla tanto…”<br />
4.3. ATRACCION INTERPERSONAL.-<br />
En capítulos anteriores hemos visto y analizado la formación de<br />
impresiones y su importancia a la hora de juzgar conductas propias y ajenas.<br />
Pero cuando, en mayor o menor medida, las personas ya se conocen, ¿Qué<br />
factores influyen en la aceptación entre ellas Dejando a un lado las<br />
explicaciones populares que comprenden aportaciones astrológicas y<br />
consecuencias del destino, llevadas por fuerzas irresistibles, lo cierto es que<br />
psicólogos sociales con una visión más realista y científica, han demostrado<br />
que la atracción interpersonal está íntimamente relacionada con factores<br />
como la proximidad, el atractivo físico, la semejanza o el intercambio.<br />
4.3.1. Proximidad:<br />
En algunos estudios se conforma como el factor más determinante en<br />
la atracción (Berscheid y Reis, 1998; Brehm, 2002). La mayor cercanía<br />
acentúa la probabilidad de interacción personal y por tanto aumenta la<br />
posibilidad de que las personas simpaticen. Por el contrario, la distancia<br />
geográfica disminuye la posibilidad de atracción mutua al no existir relación<br />
física. El efecto de la proximidad es consecuencia de la seguridad y<br />
comodidad que sentimos con las personas o cosas que apreciamos como<br />
cercanas y las concebimos predecibles y confiables.<br />
4.3.2. Atractivo físico:<br />
Aunque nuestra cultura contiene un buen número de exhortos sobre<br />
la insignificancia de la belleza en el juicio de otras personas, y prueba de<br />
ello es el significado de varios refranes “nunca juzgues un libro por su<br />
portada” o “la belleza tiene la profundidad de la piel”. Lo cierto es que el<br />
atractivo físico es un factor altamente influyente en el juicio que se realiza a<br />
la persona con la que se quiere interrelacionar.<br />
Generalizando sobre el tema, a las personas atractivas se les supone<br />
una mayor inteligencia, sensibilidad, amabilidad o éxito.<br />
Algunas investigaciones han aportado datos curiosos al respecto, así<br />
las madres de niños atractivos tienden a jugar más y a mostrarles más afecto<br />
(Casey y Sawin, 1995). Las personas atractivas son juzgadas como más<br />
productivas por sus empleadores (Hosoda, Stone y Coats, 2003). Como se<br />
puede deducir, a la gente bien parecida se le ofrece más fácilmente el<br />
beneficio de la duda, se le da una segunda oportunidad o se busca otra<br />
oportunidad de interacción. Las ventajas obtenidas por personas atractivas,
motivadas por estas reacciones pueden convertirse en una profecía<br />
autorrealizada.<br />
4.3.3. Semejanza:<br />
Las actitudes, intereses, valores, antecedentes y creencias parecidas<br />
ocupan una gran parte de la base de la atracción interpersonal. Si dos<br />
personas comparten intereses tienden a atraerse en mayor medida y, cuanta<br />
mayor sea la proporción de actitudes que generan estos intereses, más fuerte<br />
será la atracción entre ambos. La semejanza está muy valorada en la<br />
interacción social porque a la hora de comparar nuestras opiniones, el<br />
hallazgo de personas con creencia y consideraciones parecidas fortalece<br />
nuestras convicciones y estimula nuestra autoestima.<br />
La creencia popular de que personas con personalidades, intereses o<br />
actitudes enfrentadas se relacionan de forma más positiva “polos opuestos<br />
se atraen”, no se ha conseguido confirmar con una investigación rigurosa.<br />
Un caso distinto es la presencia de rasgos no opuestos pero si desiguales y a<br />
la vez complementarios. Por ejemplo, un policía al que le gusta atender a las<br />
personas con un mimo excepcional será más compatible con personas a las<br />
que les gusta recibir ese trato.<br />
Las personas que comparten estos rasgos complementarios, casi<br />
siempre, coinciden en metas y valores. Es poco probable una interacción<br />
larga y positiva entre verdaderos opuestos.<br />
4.3.4. Intercambio:<br />
Este factor participante en la atracción interpersonal se sustenta en la<br />
consideración de las recompensas y los costos de todo lo que hacemos, aún<br />
cuando no seamos conscientes de su observación en nuestras relaciones.<br />
Las recompensas y los costos pueden ser de diversa naturaleza, los<br />
primeros nos agradan y nos hacen sentir apreciados, mientras que los<br />
segundos son los aspectos desagradables de una relación. Automáticamente<br />
ponemos en una balanza las dos partes. Si la recompensa es mayor que el<br />
costo, la relación resulta provechosa, pero si los dos factores están<br />
inversamente situados, el resultado ofrecerá una insatisfacción.<br />
La teoría ganancia-pérdida de la atracción de Aronson (1994),<br />
muestra que los cambios bruscos de conducta tienen una mayor influencia<br />
en la atracción, que uniformidad y constancia en la conducta, bien en<br />
sentido gratificante, bien en sentido insatisfactorio.<br />
Según la teoría de la equidad las personas mostrarán una mayor<br />
comodidad en aquellas relaciones en las que hay una distribución equitativa<br />
de recompensas y costos, buscando la equidad cambiando lo que se da o lo<br />
que se obtiene, si fuese necesario.
5. ACTITUDES.-<br />
Entre el sinfín de definiciones que podemos encontrar en los textos<br />
dedicados a la psicología social, destacamos los siguientes:<br />
“Forma de respuesta, a alguien o a algo, aprendida y relativamente<br />
permanente”.<br />
“Reacción afectiva positiva o negativa hacia un objeto o proposición<br />
abstracto o concreto denotado”.<br />
“Evaluación favorable o desfavorable que se hace sobre un hecho,<br />
persona u objeto; en general, sobre cualquier aspecto del mundo social”.<br />
“Organización relativamente estable de creencias evaluativas,<br />
sentimientos y tendencias de conducta hacia el objeto”.<br />
A partir de las definiciones de los distintos investigadores que<br />
estudiaron las actitudes se puede entender que son éstas son aprendidas y<br />
originan una conducta nacida a partir de una evaluación que se aplica sobre<br />
el objeto actitudinal, pudiendo ser esta evaluación favorable o desfavorable.<br />
En la última de las definiciones ofrecidas anteriormente se observan<br />
tres elementos integrados en las actitudes: Creencias evaluativas, que<br />
incluyen hechos, opiniones y nuestro conocimiento general acerca del<br />
objeto. Esta fase comprende el componente cognoscitivo de la actitud.<br />
Sentimientos, que abarcan amor, odio, agrado, desagrado y otros<br />
sentimientos similares. Esta otra fase muestra el componente emocional.<br />
Tendencias de conducta que muestran las preferencias e inclinaciones a<br />
manifestar los pensamientos y emociones. Encontrándonos de esta forma<br />
con el componente conductual. Un ejemplo de composición de actitud con<br />
los tres elementos sería en una intervención de tráfico con una persona de<br />
origen extranjero. Nuestra actitud incluiría nuestras creencias acerca de los<br />
valores, capacidades y principios de las personas con este origen. También<br />
observamos sentimientos como agrado, desagrado, confianza o<br />
desconfianza. Y en función de los dos componentes anteriores,<br />
predisponemos nuestra conducta como resultante final.<br />
Las actitudes constituyen una guía conductual, sintetizada, que<br />
resume la manera de comportarnos en una situación determinada. Si hay<br />
algo aferrado a nuestro ser son nuestras actitudes, conocerlas resulta<br />
esencial en todo camino de mejora personal y profesional. Si facilitan la<br />
manera que la persona tiene de afrontar su realidad en cada momento de su<br />
vida, resultarán positivas. Si por el contrario, obstruyen este afrontamiento<br />
de la realidad, resultarán negativas. Así una actitud positiva al enfrentarnos<br />
a una nueva tarea en el trabajo y de dificultad mayor, sería por ejemplo el<br />
considerarla una oportunidad de desarrollo profesional, de ser más<br />
especialista en lo que hace, de demostrar que aprende en poco tiempo y lo<br />
hace bien, un reto a las propias capacidades etc. Mientras una actitud
negativa al enfrentarnos a la misma nueva tarea, en otra persona puede<br />
quedar reflejada en la auto- reflexión "¿¡más trabajo! Esto no me gusta", o<br />
"se están aprovechando de mi buena voluntad". De modo que las actitudes<br />
son la disposición con que afrontamos la realidad en todo momento.<br />
Entonces, aquí quiero decir que desde la perspectiva de las actitudes, estas<br />
importan más que la situación en particular, debido a que van a determinar<br />
de manera significativa los resultados que vamos a tener en esa situación.<br />
Por supuesto que los buenos resultados no se logran sólo con buenas<br />
actitudes, hay allí conocimientos, habilidades, experiencia acumulada, entre<br />
otros factores. Pero si no está la actitud adecuada, y más bien esta tiene<br />
características adversas, es muy difícil que las personas logren trabajar<br />
juntas hacia mejores soluciones, y menos poder disfrutar los éxitos<br />
alcanzados. ¿Por qué Porque las actitudes marcan pautas de<br />
comportamiento tanto individual, como grupal.<br />
Las diferencias de personalidad son muy importantes para<br />
determinar el tipo de actitud formada. Algunos individuos se inclinan hacia<br />
el radicalismo, otros hacia el otro extremo de la escala, el conservadurismo.<br />
Y otros, de forma más ecléctica, evitan los extremos. Estas tendencias<br />
parecen ser tan generales que, en ocasiones, se han considerado como<br />
diferencias de personalidad. Igualmente las diferencias en decisión,<br />
confianza y emotividad, pueden influir sobre las actitudes en ciertas<br />
materias. Otros factores como el sexo y la inteligencia, también tienen<br />
efectos específicos.<br />
La relación entre actitud y conducta hace que las actitudes pueden<br />
deducirse de las acciones conductuales, por este motivo no son directamente<br />
observables, aunque si lo son sus efectos y por lo tanto medidos. McDavid<br />
(1974). En muchas ocasiones esta relación es muy compleja, debido a la<br />
conglomeración de diversas variables, una de ellas son los rasgos de<br />
personalidad, que su versatilidad personal hace que algunas personas<br />
acomoden sus acciones a sus actitudes de forma consistente. Otros, sin<br />
embargo, tienen la tendencia a invalidar sus actitudes para comportarse<br />
adecuadamente en una situación determinada. En este sentido, nos referimos<br />
a la autosupervisión.<br />
5.1. LA AUTOSUPERVISIÓN.-<br />
Como tal, entendemos el acto de ajustar la conducta propia a las<br />
condiciones de la situación y a las expectativas de los demás. Motivada por<br />
la autosupervisión, la persona controla la presentación verbal y gestual con<br />
la única finalidad de responder a las expectativas creadas en otros<br />
individuos.<br />
Los sujetos con una autosupervisión elevada son extrovertidos,<br />
buenos actores y están dispuestos a cambiar su conducta para ajustarse a los<br />
demás. Se preocupan por lo apropiado de su conducta y les interesa<br />
adaptarse a la situación captando los deseos y expectativas de los demás.<br />
Tienen una autoestima elevada al creerse capaces de impresionar a los<br />
demás.
Por el contrario, las personas con baja autosupervisión se<br />
caracterizan por la congruencia y constancia de su conducta en diversas<br />
situaciones. Los valores y principios parecen más importantes para éstos que<br />
para aquellos de supervisión alta, motivo por el que los recuerdan más<br />
rápidamente.<br />
Una diferencia importante al procesar la información social entre los<br />
de baja y alta supervisión, es que estos últimos recuerdan mayor<br />
información de los demás y realizan inferencias más seguras y de más alto<br />
grado (Berscheid, Graziano, Manson y Dermer; 1976). Las personas con<br />
autosupervisión elevada tienen una mayor precisión a la hora de recordar<br />
acciones de los demás y por tanto una mayor exactitud como testigos<br />
oculares debido a su habilidad identificativa. (Hosch y Platz; 1984).<br />
5.2. TIPOS DE ACTITUD.-<br />
- ACTITUD EMOTIVA.- Cuando dos personas se tratan con afecto,<br />
se toca el estrato emocional de ambas. Esta se basa en el<br />
conocimiento interno de la otra persona. El cariño, el enamoramiento<br />
y el amor son emociones de mayor intimidad, que van unidas a una<br />
actitud de benevolencia.<br />
- ACTITUD DESINTERESADA.- Esta no se preocupa, ni exclusiva<br />
ni primordialmente, por el propio beneficio, sino que tiene su centro<br />
de enfoque en la otra persona y que no la considera como un medio o<br />
instrumento, sino como un fin. Esta compuesta por 4 cualidades:<br />
Apertura, Disponibilidad, Solicitud y Aceptación.<br />
- ACTITUD MANIPULADORA.- Solo ve al otro como un medio,<br />
de manera que la atención que se le otorga Tiene como meta la<br />
búsqueda de un beneficio propio.<br />
- ACTITUD INTERESADA.- Puede considerarse como la<br />
consecuencia natural de una situación de Indigencia del sujeto:<br />
cuando una persona experimenta necesidades Ineludibles, busca<br />
todos los medios posibles para satisfacerlas; por ello, Ve también en<br />
las demás personas un recurso para lograrlo.<br />
- ACTITUD INTEGRADORA.- La comunicación de sujeto a sujeto,<br />
además de comprender el mundo interior<br />
5.3. ESTRUCTURA DE LAS ACTITUDES.-<br />
Una persona no aísla su actitud sobre un objeto, generalmente, ésta<br />
es encajada en una estructura cognoscitiva ligada a otra serie de actitudes.<br />
Esta disposición de las actitudes dispone una gran dificultad de cambio en<br />
las personas. Las actitudes tienen una estructura vertical y horizontal:
- La estructura vertical: significa que una creencia primaria efectuará<br />
una creencia de menor importancia bajo ella. Una tentativa de cambiar una<br />
creencia de menor importancia no efectuará el cambio de actitud en la<br />
estructura principal. La fuente de la actitud debe ser examinada. Una<br />
creencia puede causar actitudes sobre una amplia gama de objetos.<br />
- La estructura horizontal: es cuando una actitud se liga a dos o más<br />
y diversas justificaciones. Una actitud con dos o más acoplamientos o<br />
justificaciones horizontales es más difícil de cambiar que una basada en una<br />
sola creencia primitiva. Cambiar una creencia a partir de una sola<br />
justificación no cambiará la actitud total porque habrá una segunda creencia<br />
que mantiene también la actitud. Cada justificación debe ser examinada y<br />
desafiar el proceso del pensamiento relacionado con cada una de esas<br />
justificaciones.<br />
5.4. ACTITUDES, HECHOS Y OPINIONES.-<br />
Cuando se tratan las actitudes como marco de referencia, han de<br />
considerarse como condiciones generales fundamentales. Constituyen el<br />
conjunto o el punto de vista desde el que una persona observa a alguien o a<br />
algo, de forma favorable o desfavorable.<br />
Las opiniones en cambio, son específicas, ya que se refieren a una<br />
interpretación de algún acontecimiento específico, conducta u objeto. Estas<br />
opiniones son interpretaciones de lo que una persona ve, esto significa que<br />
la opinión está influida en parte por lo que ha ocurrido (los hechos) y en<br />
parte por la actitud del observador.<br />
Una opinión está precedida e influida por hechos, actitudes, o por<br />
ambos, y aunque una actitud sea como una generalización, no debe<br />
confundirse con una conclusión generalizada. Según lo expuesto, las<br />
opiniones no nos llevan a las actitudes, pero si reflejan las actitudes y se<br />
puede conocer la naturaleza de las actitudes por las opiniones expresadas.<br />
Una opinión representa una interpretación de los hechos, pero la<br />
naturaleza de esta interpretación depende de la actitud del individuo. Sin<br />
embargo, cuando se le pregunta a una persona porque tiene una particular<br />
opinión, en muchas ocasiones, su respuesta viene aparejada con una<br />
justificación. Por lo tanto, la opinión motiva la justificación, pero la<br />
justificación no describe el origen de la opinión.<br />
Las opiniones basadas totalmente en hechos nos son origen de<br />
problemas, ya que, estas opiniones cambian fácilmente cuando se alteran los<br />
hechos que las motivaron. El problema surge cuando las opiniones están<br />
basadas en actitudes. En este caso, las actitudes desfavorables pueden<br />
continuar incluso después de una corrección de los hechos.
También existen actitudes que dan lugar a opiniones que conciernen<br />
alternativamente a grupos. Las personas que pertenecen a grupos distintos al<br />
del observador son juzgadas de forma distinta. Los de un grupo “extraño”<br />
son tratados con una actitud desfavorable, aunque más desfavorable es la<br />
actitud hacia un grupo denominado “inferior”. En capítulos posteriores se<br />
estudiará la influencia de prejuicios y discriminaciones.<br />
La interpretación de los hechos depende de más factores que los<br />
simples hechos mismos, ya que, la interpretación los interrelaciona u<br />
organiza. Las interpretaciones o agrupaciones de hechos tienden a mantener<br />
la actitud existente antes que se haga la interpretación específica. Todo esto<br />
nos lleva a la conclusión de que no se debe confiar únicamente en la<br />
evidencia de los hechos, y se deben separar los elementos interpretativos de<br />
los hechos. Para buscar la imparcialidad se deben agrupar los hechos en una<br />
diversidad de formas y determinar que interpretación se ajusta mas a la<br />
realidad.<br />
5.5. PREJUICIOS, ESTEREOTIPOS Y DISCRIMINACIÓN.-<br />
En el capítulo relativo a la formación de impresiones se definieron<br />
los estereotipos y los prejuicios, concluyendo que los primeros son un<br />
conjunto de características que se creen son compartidas con todos los<br />
miembros de una categoría social. Mientras que los segundos son opiniones<br />
intolerantes, desfavorables y rígidas de un grupo de personas. Las personas<br />
tenemos prejuicios cuando asumimos que todos los miembros de un grupo<br />
comparten ciertas cualidades. La discriminación es una conducta a través de<br />
la cual se niegan oportunidades y estima social a todo un grupo de personas<br />
o a miembros individuales de ese grupo. En este comportamiento se observa<br />
menosprecio, rechazo, indiferencia, segregación, exclusión o preferencia por<br />
persona o grupo en detrimento de otra. Al discriminar se trata a una clase<br />
entera de personas como si no fueran iguales.<br />
La secuencia lógica entre estereotipos, prejuicios y discriminación<br />
sería la siguiente: con el estereotipo generamos expectativas o suposiciones<br />
sobre una persona basadas en la pertenencia a un grupo o categoría. Esto<br />
crea un efecto negativo (prejuicio) que se asocia a individuos pertenecientes<br />
a ese grupo. Todo ello concluye en una conducta (discriminación) que<br />
diferencia a personas en el trato creando exclusión, menosprecio, etc.<br />
Estableciendo los prejuicios como actitudes, se componen de tres<br />
componentes: creencias, sentimientos y tendencia de conducta. El primero<br />
de los tres se corresponde con los estereotipos negativos.<br />
Junto con las creencias estereotipadas, el prejuicio suele asociarse<br />
con emociones fuertes como el disgusto, el temor, el odio o la aversión.<br />
Como hemos visto, el estereotipo forma parte del prejuicio, es por<br />
ello que van asociados, pero no es el caso entre prejuicio y discriminación.<br />
Hay ocasiones que ambos no concurren a la vez. Por ejemplo, un policía con
prejuicios de raza en una intervención, no trata de manera discriminatoria a<br />
una persona de raza negra para evitar reproches de personas que están<br />
observándole.<br />
5.6. FUENTES DEL PREJUICIO.-<br />
Entre las muchas teorías que intentan clasificar las causas y fuentes<br />
del prejuicio, encontramos la teoría de la frustración-agresión. Se basa en<br />
la idea de que existe un componente personal en el prejuicio. Plantea que el<br />
prejuicio es el resultado de frustraciones que el grupo ha vivido, volcando<br />
temores e inseguridades del propio grupo hacia otros. Existen algunos<br />
estudios interesantes que plantean que, en épocas de crisis económica,<br />
algunos grupos excluidos desahogan su ira a través de actitudes prejuiciadas<br />
y conductas discriminatorias hacia aquellos que se encuentran en una<br />
"escala social" menor o en situación de mayor vulnerabilidad.<br />
Según la teoría de la personalidad autoritaria o intolerante, los<br />
prejuicios son una expresión de la perspectiva desconfiada y rígida que<br />
tienen algunas personas de la vida, siendo estrictos seguidores de las reglas<br />
sociales y las jerarquías de la época, ven la naturaleza humana de forma<br />
cínica, sospechando y rechazando a todos los grupos distintos al que<br />
pertenecen.<br />
Socialmente, el prejuicio también está ligado con un conflicto de<br />
intereses (real o potencial). De alguna manera, el prejuicio también permite<br />
una preferencia en el acceso a oportunidades, dando prioridad al grupo<br />
interno antes que a los otros. En estos casos, la discriminación puede<br />
beneficiar al grupo que discrimina. Este tipo de sentimiento puede servir<br />
como justificación de la discriminación de los extranjeros, en el sentido en<br />
que su presencia en el país disminuye las oportunidades laborales de sus<br />
pobladores.<br />
Según teorías explicativas más modernas, el prejuicio tiene entre sus<br />
orígenes sociales más básicos la necesidad de diferenciarse del otro. Desde<br />
el momento en que surge la conciencia de que existen personas distintas a<br />
uno y grupos distintos al propio, se inicia el proceso de diferenciación.<br />
Mann asocia un sentimiento de amenaza sobre el estatus social<br />
propio y la inseguridad de habilidades y conocimientos personales, a una<br />
fuente constante de prejuicios.<br />
El prejuicio tiende a aumentar a medida que el grupo percibe que los<br />
demás pueden amenazar la integridad, estabilidad o unión del grupo; o bien,<br />
cuando existe una amenaza contra cualquier aspecto importante relativo al<br />
grupo, como características políticas, religiosas, económicas, lingüísticas.<br />
Existen algunos otros elementos importantes para explicar los<br />
orígenes de los prejuicios, los cuales tienen una base más cognitiva que
social. Aunque no sea sencillo separar unos de otros, se presentan a<br />
continuación algunos aspectos más cognitivos del prejuicio.<br />
Algunos autores vinculan el prejuicio con el pensamiento<br />
categórico, es decir, la capacidad para ordenar la realidad en base a<br />
categorías. Esta es una característica básica del pensamiento y del<br />
funcionamiento normal de los seres humanos.<br />
La simplificación excesiva es un componente importante en la explicación<br />
del origen de los prejuicios. Cognitivamente, las personas tenemos la<br />
capacidad de completar información inexistente y simplificar información,<br />
de manera que sea más sencilla de entender. Existe una tendencia general<br />
hacia la simplificación de visiones y generalización de situaciones que<br />
parecen similares. Asimismo, llenamos los vacíos de información con<br />
estereotipos.<br />
Todo ello está vinculado con inflexibilidad cognitiva, es decir, la<br />
incapacidad para cambiar los pensamientos o creencias que tiene la persona,<br />
de manera que se devalúa la información que es inconsistente con el<br />
estereotipo previo (Light, Keller y Calhoun, 1991). Esto ocurre<br />
especialmente con estereotipos o conocimientos que han sido adquiridos<br />
durante la infancia y aprendidos con tanta fuerza, que es difícil que la<br />
persona cambie de opinión; generalmente los preceptos más difíciles de<br />
cambiar tiene además una base en las tradiciones culturales y costumbre<br />
familiares y/o sociales.<br />
Para algunos psicólogos sociales, los prejuicios evidentes e incluso<br />
la discriminación, pueden estar relacionados con una necesidad de<br />
conformidad social; es decir, tener una actitud de conformidad ante lo que<br />
el grupo plantea y ser permisible a lo que los demás piensan.<br />
5.7 CAMBIO DE ACTITUDES.-<br />
En el mundo actual a través de la comunicación se intenta persuadir<br />
nuestras opiniones y conductas. En los cambios de actitud se observan<br />
numerosas variables que se refieren a su proceso de formación y las<br />
relaciones establecidas entre actitud y conducta.<br />
El policía está inmerso en un mar de mensajes de todo tipo, órdenes,<br />
súplicas, recomendaciones, etc. Estos mensajes proceden de diversas<br />
fuentes, desde personas de nuestra esfera privada hasta nuestros jefes,<br />
compañeros, políticos, ciudadanos, etc. Estos mensajes en muchas ocasiones<br />
lo que buscan es persuadirnos y cambiar nuestra conducta sobre algún<br />
objeto. En otras ocasiones nosotros somos los emisores y a través de los<br />
mensajes persuasivos buscamos variar la conducta de otros.<br />
La fuerza de la persuasión puede llegar a ser de una gran magnitud, a<br />
esta aseveración se puede llegar observando las consecuencias que el<br />
mensaje persuasivo tiene en los seguidores de algunas sectas destructivas,<br />
donde su líder los lleva a cambiar sus conductas hasta el extremo del<br />
suicidio. También se puede observar en algunos grupos radicales donde un
líder persuade a sus acólitos para beneficio propio, con consecuencias muy<br />
negativas para ellos o para otros.<br />
En los siguientes capítulos se presentará una breve explicación de las<br />
distintas aproximaciones a la persuasión de mayor vigencia en Psicología<br />
social:<br />
5.7.1. El grupo de investigación de la universidad de Yale<br />
El primer abordaje sistemático sobre el tema se les atribuye a Carl<br />
Hovland, Irving Janis y Harold Kelley. Su foco se centraba en el cambio de<br />
actitud en función de la persuasión, bajo una óptica más cercana a los<br />
procesos cognitivos del aprendizaje.<br />
Según su enfoque, para que un mensaje persuasivo cambie la actitud<br />
y la conducta, tiene que cambiar previamente las creencias del receptor del<br />
mensaje. Este cambio en las creencias se produciría siempre que el receptor<br />
recibiera creencias distintas a las suyas y además que estas fueran<br />
acompañadas de incentivos. Será entonces el proceso de persuasión dividido<br />
en etapas con diferentes niveles de análisis, cada una con elementos claves,<br />
como son:<br />
1. La fuente (quien emite el mensaje: su experiencia, sinceridad,<br />
atractivo, semejanza con el receptor, poder, etc.).<br />
2. El contenido del mensaje (calidad de los argumentos, incentivos<br />
prometidos, organización, claridad, si pone énfasis en los aspectos<br />
racionales o emocionales, etc.).<br />
3. El canal comunicativo (visual- auditivo; directo-indirecto)<br />
4. El contexto (relajado, serio, agradable o desagradable,<br />
distracciones,<br />
etc.).<br />
Los efectos de estos cuatro elementos estarán modulados por ciertas<br />
características de los receptores como la susceptibilidad ante la persuasión,<br />
edad, nivel educativo, creencias previas, autoestima, etc. Por lo tanto<br />
esperamos que un mensaje con argumentos muy complicados y técnicos<br />
tenga ciertos efectos positivos en un público con abundantes conocimientos<br />
sobre el tema y con gran interés en saber o en el tema, esperando lo<br />
contrario con un público que carezca del interés y/o el conocimiento<br />
necesario.<br />
Los efectos psicológicos que los mensajes pueden producir en el<br />
receptor son cuatro: atención, comprensión, aceptación y retención,<br />
siendo todos ellos necesarios para que el mensaje persuasivo sea efectivo.<br />
La primera etapa, la atención, reconoce el hecho de que no todos los<br />
mensajes que se emiten con intención de persuadir son captados por los<br />
receptores, por lo que un mensaje, aunque sea sintáctica y semánticamente<br />
muy bueno, si no es captado es más bien ignorado o desechado frente a las<br />
creencias que la persona ya posee.
Pero no basta con recibir el mensaje para que éste llegue a buen fin.<br />
La comprensión es otro elemento imprescindible del proceso de<br />
persuasión. Los mensajes demasiado complejos o ambiguos se pueden<br />
perder sin efecto alguno o, peor aún, pueden ejercer el efecto en sentido<br />
contrario al deseado por el emisor. Un claro ejemplo de ello pueden ser el<br />
uso de vocabulario excesivamente técnico en una intervención en la que se<br />
busca persuadir a alguien.<br />
El tercer paso, la aceptación, se consigue cuando los receptores<br />
llegan a estar de acuerdo con el mensaje persuasivo. Se postula que el grado<br />
de aceptación de un mensaje depende fundamentalmente de los incentivos<br />
que ofrezca al receptor. Finalmente la retención es una etapa necesaria si se<br />
pretende que el mensaje tenga un efecto a largo plazo.<br />
W. McGuire es un investigador inicialmente integrado en el grupo<br />
de Hovland, en la Universidad de Yale que realizó importantes aportaciones<br />
en investigaciones desde 1969 hasta 1985, vinculando los planteamientos<br />
del grupo de Yale con los enfoques más actuales sobre persuasión,<br />
centrándose en los procesos que ocurren en el receptor en la comunicación<br />
persuasiva, postulando doce pasos del proceso de persuasión: exposición,<br />
atención, interés, comprensión, generalización de cogniciones<br />
relacionadas, adquisición de habilidades relevantes, aceptación,<br />
memorización, recuperación, toma de decisión, actuación y<br />
consolidación post acción.<br />
Este modelo ha sido reducido frecuentemente a dos factores que son<br />
recepción y aceptación para hacer un marco de referencia a la<br />
investigación en Psicología Social en el campo de la persuasión (Eagly y<br />
Chaiken, 1994).<br />
El modelo de McGuire implica dos aspectos a considerar. Primero es<br />
que los diversos pasos o etapas dependen unos de los otros; el receptor<br />
deberá pasar por cada uno de los pasos si se quiere que la comunicación<br />
tenga su impacto persuasivo, o sea no hay comprensión sin atención, así<br />
como no hay aceptación sin comprensión. Lo segundo es que el efecto de<br />
una comunicación sobre el cambio de actitud puede comprenderse mejor si<br />
se analiza su impacto en cada etapa. Es así posible que ciertas características<br />
del mensaje, del receptor o de la fuente tengan efectos positivos en unas<br />
etapas y negativos en otras. Un ejemplo de ello lo podemos ver en la<br />
observación del nivel intelectual del receptor, que aumentará probablemente<br />
la atención y la comprensión de un mensaje, pero no su aceptación.<br />
5.7.2. La teoría de la respuesta cognitiva<br />
La teoría de la respuesta cognitiva postula que siempre que un<br />
receptor recibe un mensaje persuasivo, compara lo que la fuente dice con<br />
sus sentimientos, conocimientos y actitudes previas respecto al tema en<br />
cuestión, generando respuestas cognitivas. Estos mensajes reinterpretados y<br />
autogenerados, y en especial su aspecto evaluativo y asociativo, son los que
determinan el resultado final del mensaje persuasivo. Si los pensamientos<br />
van en la dirección indicada por el mensaje, habrá persuasión, no así si van<br />
en contra, donde puede incluso producirse un efecto boomerang.<br />
Entenderemos entonces que los receptores ya no son persuadidos por la<br />
fuente o el mensaje, sino más bien por sus propias respuestas ante lo que la<br />
fuente y el mensaje dicen.<br />
Para esta teoría, lo fundamental es saber los factores y su influencia<br />
sobre los argumentos generados por el receptor, a favor o en contra, de la<br />
posición mantenida en el mensaje.<br />
Existen variables que influyen sobre la cantidad de argumentos<br />
generados, como la distracción, que disminuye el número de argumentos,<br />
así como la implicación personal del receptor en el tema (que aumenta la<br />
cantidad de los argumentos positivos o negativos de forma directamente<br />
proporcional a la implicación). La manera en que estos factores influyen<br />
sobre el resultado del mensaje es compleja, ya que no depende sólo de la<br />
cantidad de argumentos generados, sino del tipo de estos argumentos, o sea,<br />
a favor o en contra del mensaje. Así, y en el caso de la variable mencionada,<br />
si los argumentos autogenerados son favorables al mensaje, la distracción<br />
tiene un efecto negativo o reductor de la persuasión. De forma contraria, si<br />
los argumentos son contrarios al mensaje, la distracción, al hacer que el<br />
receptor construya menos argumentos, produce un mayor impacto en la<br />
dirección indicada por la fuente, logrando una mayor persuasión.<br />
5.7.3. El modelo heurístico (7)<br />
Los modelos anteriores presuponen que para que un mensaje sea<br />
eficaz, el receptor debe implicarse activamente en el procesamiento<br />
cognitivo del mensaje. Deberá atenderlo, entenderlo, ver sus consecuencias<br />
para derivarlo a una aceptación, relacionarlo con sus conocimientos previos,<br />
etc. Sin embargo, en muchas ocasiones, la persuasión se produce fruto de<br />
circunstancias diferentes a las expuestas hasta ahora, y sin haber escrutado<br />
el contenido del mensaje.<br />
En ocasiones somos persuadidos porque seguimos reglas heurísticas<br />
de decisión, por lo que la persuasión no es tanto resultado del análisis de<br />
validez del mensaje, sino de alguna señal o característica superficial del<br />
mensaje, como la longitud o el número de argumentos que se dan, o bien<br />
por la fuente que lo emite (observando su atractivo o experiencia), o de las<br />
reacciones de otras personas que reciben el mismo mensaje<br />
(7) Heurística es la capacidad de un sistema para realizar de forma inmediata<br />
innovaciones positivas para sus fines. La capacidad heurística es un rasgo característico de<br />
los humanos, desde cuyo punto de vista puede describirse como el arte y la ciencia del<br />
descubrimiento y de la invención o de resolver problemas mediante la creatividad y el<br />
pensamiento lateral o pensamiento divergente.
Algunos de los heurísticos más utilizados se basan en la experiencia<br />
de la fuente “se puede confiar en los expertos”. Otros se refieren a la<br />
semejanza “a la gente parecida nos gusta lo mismo”. También se pueden<br />
basar en el consenso “debe ser bueno cuando todo el mundo lo hace”.<br />
Además de éstos, tenemos los relacionados con el número y longitud de los<br />
argumentos “con tanto expuesto seguro que sabe lo que dice”. Aunque<br />
también existen otros muchos heurísticos aplicables en situaciones<br />
específicas, como: “las estadísticas no mienten”, “los ricos saben lo que es<br />
vivir”, etc.<br />
La probabilidad de uso de las reglas heurísticas es mayor cuando<br />
encontramos alguna de las siguientes situaciones:<br />
- Baja motivación.<br />
- Baja capacidad para comprender el mensaje. Por experticia,<br />
incapacidad intelectual, etc.<br />
- Alta prominencia de la regla heurística en la situación. Por ejemplo<br />
el uso del heurístico “los datos no mienten” en discusiones<br />
científicas o con connotaciones razonadas.<br />
- Cuando los elementos externos al propio mensaje son muy<br />
llamativos. Por ejemplo cuando una fuente sea muy atractiva para el<br />
receptor.<br />
5.7.4. El modelo de la probabilidad de la elaboración<br />
Este modelo elaborado por Petty y Cacioppo, permite integrar los<br />
enfoques comentados anteriormente, y a su vez realizar una crítica sobre<br />
una parte de ellos. De forma general, postula un análisis tanto racional como<br />
guiado –guiado por algún heurístico-, en la recepción del mensaje.<br />
La crítica al modelo de Yale se realiza al considerar secundarios en<br />
el cambio de actitud los factores: comunicador, mensaje y audiencia.<br />
Reduciendo su efecto a situaciones donde la persona no este realmente<br />
envuelta en la situación.<br />
Pretty y Cacioppo definen dos principales estrategias usadas por el<br />
receptor para decidir si aceptará o no el mensaje:<br />
1. La primera estrategia, denominada ruta central, se da cuando el<br />
receptor intenta realizar una evaluación crítica del mensaje, para lo cual<br />
analiza detenidamente los argumentos presentados, evalúa sus posibles<br />
consecuencias y los relaciona con sus conocimientos previos sobre el tema.<br />
Es, por lo tanto, una elaboración sistemática de pensamientos en serie sobre<br />
un mensaje, buscando conseguir una actitud razonada, bien articulada y<br />
basada en la información recibida.
2. La segunda estrategia, la ruta periférica, ocurre cuando el<br />
receptor carece de motivación o capacidad de realizar una evaluación<br />
detenida del mensaje. El procesamiento periférico describe el cambio de<br />
actitud que ocurre sin necesidad de mucho esfuerzo cognitivo en torno al<br />
contenido del mensaje y su emisor, canal, etc. En este caso las actitudes se<br />
ven más afectadas por elementos externos al propio mensaje, como el<br />
atractivo de la fuente o las recompensas por asumir cierta actitud. Este<br />
camino utiliza un procesamiento heurístico de lo percibido con respecto al<br />
mensaje y su trasfondo.<br />
El cambio de actitud producido a través de la ruta central será, según<br />
Petty y Cacioppo, más duradero, será un mejor pronosticador de la conducta<br />
y será más resistente a cualquier intento de persuasión contraria que el<br />
cambio de actitud producido a través de la ruta periférica.<br />
Ambas estrategias son extremos de un continuo; el continuo de la<br />
probabilidad de la elaboración. Por elaboración se entenderá básicamente<br />
que el receptor se implique en pensamientos relevantes al tema. Cuando la<br />
probabilidad de elaboración es muy elevada, el receptor estará usando la<br />
ruta central; cuando es muy baja estará ocupando la ruta periférica. En<br />
ambos casos podrá haber persuasión, y esta podrá darse en cualquier punto<br />
del continuo, ya que la naturaleza del proceso persuasivo es diferente en<br />
cada caso. Al tratarse de un continuo, conforme la probabilidad de<br />
elaboración aumenta, la importancia de las señales periféricas disminuye.<br />
En cambio, al bajar la probabilidad de la elaboración, las señales periféricas<br />
aumentan su injerencia.<br />
La probabilidad de elaboración depende de dos factores necesarios y<br />
simultáneos, como son la motivación (querer realizar el esfuerzo mental<br />
que supone pensar sobre el mensaje), ya que a mayor elaboración, mayor<br />
necesidad de tiempo y esfuerzo, y la capacidad (poseer las habilidades<br />
necesarias para realizar ese pensamiento). Entre las variables asociadas con<br />
la motivación más estudiadas está la relevancia personal del tema del<br />
mensaje e implicación del receptor. Otros factores que aumentan la<br />
motivación del receptor para elaborar es el hecho de que el mensaje<br />
provenga de múltiples fuentes con múltiples argumentos y la necesidad de<br />
cognición que cada receptor tenga. Esta última variable permite diferir en<br />
qué grado nos implicamos y disfrutamos pensando, y a mayor de necesidad<br />
de cognición personal, mayor será su tendencia a elaborar respuestas<br />
cognitivas. También influye en la capacidad del receptor para implicarse en<br />
la elaboración de respuestas cognitivas la distracción (a mayor distracción,<br />
menor probabilidad de elaboración) y el conocimiento previo, que mientras<br />
mayor sea, mayor capacidad de generar pensamientos relevantes sobre el<br />
tema.<br />
Según el modelo de probabilidad d elaboración, las variables<br />
consideradas en la persuasión pueden influir en los juicios de cuatro<br />
maneras:
1- Sirviendo como argumentos apropiados para dilucidar los méritos de<br />
un objeto.<br />
2- Sesgando el procesamiento de la información relevante para la<br />
actitud, especialmente cuando la información es ambigua.<br />
3- Sirviendo como una señal periférica.<br />
4- Influyendo en la motivación y capacidad para pensar<br />
cuidadosamente sobre la información relevante para la actitud.<br />
Los dos primeras formas de influencia se dan cuando tanto la capacidad<br />
como la motivación para procesar son altas. La tercera cuando la<br />
motivación o la capacidad son bajas y la cuarta cuando la probabilidad<br />
de elaboración no es ni excesivamente alta ni excesivamente baja.<br />
5.8. PRINCIPALES VARIABLES INFLUYENTES EN EL<br />
PROCESO PERSUASIVO.-<br />
En este capítulo agruparemos los distintos elementos relacionándolos<br />
con la fuente, el mensaje o el receptor. La variación de estas variables puede<br />
variar el resultado del mensaje persuasivo.<br />
5.8.1. La fuente.-<br />
Las personas diferimos en nuestra capacidad de influir sobre los<br />
demás. Dos son las principales características que se han encontrado<br />
asociadas a las fuentes con mayor poder persuasivo: credibilidad y atractivo.<br />
5.8.1.1. Credibilidad de la fuente.<br />
Hovland y sus colaboradores sugirieron que cuanto más creíble fuera<br />
una fuente, mayor sería su efecto en el cambio de actitud,<br />
independientemente de los argumentos ofrecidos. Los resultados de las<br />
investigaciones han mostrado que la credibilidad de una fuente depende<br />
básicamente de la competencia y sinceridad con que es percibida.<br />
5.8.1.1.1 La competencia.-<br />
La competencia se refiere a si el receptor considera que la fuente<br />
tiene conocimiento y capacidad para proporcionar información adecuada. La<br />
competencia con la que una fuente es percibida depende, a su vez, de otras<br />
variables. Algunas de las más seguidas han sido las siguientes:<br />
• ·Educación, ocupación y experiencia. Se supone una mayor<br />
competencia al médico que habla de problemas de salud o al policía<br />
que trata sobre tráfico o seguridad.
• Fluidez en la transmisión del mensaje. al tratarse de mensajes<br />
verbales, las repeticiones, pausas vocalizadas, dificultades de<br />
articulación y otros indicios de falta de fluidez, disminuye la<br />
competencia con que la fuente es percibida.<br />
• La cita de fuentes con cierta autoridad o prestigio incrementa la<br />
competencia con que se percibe el emisor, aunque este efecto no<br />
suele ser muy grande y a veces se limita a fuentes que tienen baja<br />
credibilidad inicialmente.<br />
• La posición defendida por el emisor: Cuando el mensaje de la fuente<br />
viola las expectativas del receptor (por ejemplo, cuando la fuente<br />
habla aparentemente contra su propio interés), entonces se<br />
incrementa la competencia con que el emisor es percibido y<br />
consecuentemente su credibilidad.<br />
5.8.1.1.2. La sinceridad.-<br />
La sinceridad de una fuente depende, entre otros factores, de que sea<br />
percibida como carente de afán de lucro, de su falta de intención persuasora,<br />
del atractivo que ejerza sobre el receptor, de que hable en contra de las<br />
preferencias de la audiencia y de que lo haga sin saber que está siendo<br />
observada. Pero, sobre todo, las fuentes son percibidas especialmente como<br />
sinceras cuando hablan en contra de su propio interés.<br />
El aumento de la credibilidad de una fuente no tiene porqué aumentar su<br />
capacidad de influencia. Hay que tener en cuenta que la credibilidad de una<br />
fuente no es siempre igual de importante, dependiendo de dos factores. En<br />
primer lugar del grado de implicación que el receptor tenga en el tema sobre<br />
el que trata el mensaje. A menor implicación, mayor es la importancia de la<br />
credibilidad. Esta aparente contradicción se puede explicar por el modelo de<br />
la probabilidad de elaboración: cuando el tema es de poca relevancia<br />
personal, el receptor opta más bien por la ruta periférica. Por ello, si el<br />
mensaje tiene una alta relevancia par el oyente, éste opta por la ruta central,<br />
diseccionando los argumentos contenidos en el mensaje, y la importancia de<br />
las señales periféricas es menor.<br />
En segundo lugar, la importancia de la credibilidad sobre la persuasión<br />
viene dependida del conocimiento del emisor y su grado de credibilidad.<br />
Puede haber persuasión en un primer momento y diluirse posteriormente<br />
cuando se conoce la fuente del mensaje.<br />
5.8.1.2 Atractivo de la fuente<br />
Como norma general y por diversas razones las fuentes más<br />
atractivas poseen un mayor poder persuasivo: Puede derivarse de una mayor<br />
atención prestada al mensaje de una persona atractiva, o bien de un deseo<br />
de semejanza con la fuente o incremento de credibilidad de la fuente. Sin<br />
embargo, esto no siempre es así y en ocasiones nos encontramos con ciertos
matices. Cuando recibimos elogios procedentes de extraños pueden ser más<br />
valorados que los procedentes de amigos valorando la objetividad. .<br />
Otro matiz importante es que los efectos del atractivo de la fuente<br />
parecen ser más débiles que los de la credibilidad, de manera que cuando<br />
ambos efectos están en conflicto, la credibilidad supera al atractivo<br />
(Wachtler y Counselman, 1981).<br />
Por último incidir en que el atractivo de la fuente es básicamente una<br />
señal periférica. Es por ello, que cuanta mayor sea la implicación personal<br />
mayor será la tendencia a prestarle atención al propio contenido del mensaje<br />
y no a señales perféricas.<br />
5.8.1.3. Otras características de la fuente<br />
No solo credibilidad y atractivo influyen en que una fuente tenga<br />
mayor o menor capacidad persuasiva. Existen otros factores que, aunque de<br />
menor importancia, deben ser observados.<br />
El poder de la fuente es una de estas características. Esta propiedad<br />
depende de tres factores: a) de que los receptores crean que la fuente tiene<br />
claramente control sobre las recompensas y castigos b) de que consideren<br />
que la fuente utilizará dicho poder c) de que prevean que la fuente se<br />
enterará de su conformidad o disconformidad. Deben darse los tres factores<br />
para que una fuente tenga un efecto poderoso.<br />
La semejanza entre la fuente y el receptor es otra importante<br />
característica. Así pues, como regla general, la pertenencia a un mismo<br />
grupo o categoría social tiene una fuerte influencia. Según Goethals y<br />
Nelson la semejanza entre fuente y receptor es importante cuando se trata de<br />
temas que no pueden ser contrastados objetivamente, como en el caso de<br />
gustos y opiniones, mientras que cuando se trata de cuestiones fáciles de<br />
comprobar de forma objetiva, el impacto persuasivo es mayor cuando la<br />
fuente es diferente al receptor.<br />
5.8.2. El mensaje.-<br />
Entre los numerosos aspectos del mensaje y de su contenido que se<br />
han investigado, a continuación se detallarán algunos de los más<br />
importantes.<br />
5.8.2.1. Mensajes racionales o emotivos<br />
En los primeros se presenta evidencia en apoyo de la veracidad de<br />
una proposición dada. En los segundos, solamente, se indican las<br />
consecuencias -deseables o no- que pueden derivarse del mensaje y de su<br />
aceptación. Las investigaciones más actuales sugieren que la eficacia de uno<br />
u otro tipo de mensaje depende de en qué se base la actitud que se quiere<br />
cambiar, si en aspectos cognitivos o afectivos. No obstante, no existe
acuerdo sobre la relación la base de la actitud y el tipo de mensaje. Así,<br />
algunos investigadores concluyen que para cambiar actitudes basadas en el<br />
afecto son más eficaces los mensajes emotivos y para cambiar las basadas<br />
en cogniciones son, en cambio, más eficaces los mensajes racionales. Sin<br />
embargo otros científicos, como Millar y Millar optan por teorías totalmente<br />
contrarias a éstas.<br />
5.8.2.2. Mensajes basados en el miedo y la amenaza.-<br />
Durante muchos años se creyó que los mensajes emotivos de mayor<br />
eficacia eran los de dimensión intermedia. Es decir, que provoque un temor<br />
en la audiencia de magnitud ponderada. McGuire propuso la existencia de<br />
una relación en forma de U invertida entre la intensidad emotiva del<br />
mensaje y el cambio de actitud, de manera que mensajes muy pocos<br />
intensos o demasiado intensos son los menos eficaces.<br />
Actualmente, la posición más admitida es que cuanto mayor sea el<br />
miedo suscitado en el receptor, mayor será la eficacia del mensaje<br />
persuasivo (Boster y Mongeau, 1984). Esta posición realmente no<br />
contradice a la anterior, ya que un mensaje demasiado intenso, es posible<br />
que no provoque un miedo agudo, por ejemplo, por evitación, por<br />
inverosimilitud, etc. También nos encontramos con una característica del<br />
receptor, la auto-eficacia, que es el grado en el que la persona cree que<br />
podrá adoptar de forma eficaz la acción recomendada. Por ejemplo, una<br />
persona que conduce bajo efectos de alcohol o drogas habitualmente y tiene<br />
miedo a las consecuencias que pueden sobrevenir (sanciones, accidentes,<br />
etc.) pero se considera incapaz de abandonar estos vicios, persiste en su<br />
conducta. Respecto a este tema, existe evidencia empírica que muestra que<br />
la audiencia que no cree que pueda afrontar de manera efectiva la amenaza,<br />
entonces su incremento tiende a producir un “efecto boomerang”.<br />
5.8.2.3. Mensajes unilaterales o bilaterales.-<br />
Los primeros consisten en expresar sólo las ventajes y aspectos<br />
positivos de la propia posición. En los segundos se incluyen además, los<br />
aspectos débiles o negativos de la posición defendida o los aspectos<br />
positivos de las posiciones alternativas. Según la mayoría de investigadores<br />
los mensajes bilaterales parecen ser más efectivos, aumentando esta eficacia<br />
cuando el receptor está familiarizado con el tema del mensaje. Solamente,<br />
existe alguna ventaja en favor de los mensajes unilaterales cuando se trata<br />
de receptores con poca instrucción en el mensaje o que están inicialmente a<br />
favor del contenido del mensaje.<br />
5.8.3. El receptor.-<br />
Para analizar el último elemento clave en todo proceso persuasivo, se<br />
expondrá a continuación doctrinas del modelo de McGuire. En segundo<br />
lugar, se analizará el grado de implicación del perceptor en el proceso de
persuasión. Finalmente, se estudiarán los efectos del grado de discrepancia<br />
existente entre el contenido del mensaje y la posición previa del perceptor.<br />
5.8.3.1. El modelo de McGuire (1968).-<br />
Hay personas mas fáciles de persuadir que otras, aún contando con<br />
mensajes idénticos y emitidos por la misma fuente de la misma forma.<br />
Según McGuire, el cambio de actitud viene determinado fundamentalmente<br />
por dos procesos: 1) la recepción del mensaje (atención, comprensión y<br />
retención) y 2) la aceptación. Las características del receptor (inteligencia,<br />
autoestima, etc.) a veces tienen efectos contrarios sobre cada uno de estos<br />
dos componentes. Siguiendo esta teoría, Eagly y Warren (1976) llegaron a<br />
conclusiones en las que la inteligencia de los receptores influye en la<br />
aceptación de mensajes complejos, en los cuales la comprensión es más<br />
importante que la aceptación pero no lo hace en la aceptación de mensajes<br />
simples, donde lo importante es propiamente la aceptación. También es<br />
posible que en condiciones de baja probabilidad de elaboración, la<br />
inteligencia funcione como una seña periférica (Petty y Wegener, 1998)<br />
Los estudios llevados a cabo sobre la importancia de la autoestima<br />
en la persuasión han dado resultados poco claros. En uno de ellos Skolnick<br />
y Heslin (1971) concluyeron que la calidad de los argumentos influía más<br />
en las actitudes de quienes tenían alta autoestima que en las de quienes la<br />
tenían baja, dado que los primeros, al sentirse más seguros, se implican más<br />
en el análisis de los argumentos.<br />
5.8.3.2. Grado de implicación del receptor.-<br />
El modelo de la probabilidad de elaboración predice que los argumentos<br />
sólidos y de alta calidad afectarán más a los sujetos que están más<br />
implicados; en cambio, la credibilidad de una fuente –una señal periféricaproducirá<br />
un mayor cambio de actitud en quienes se sientan poco<br />
implicados.<br />
Cuanto mayor es el grado de implicación del receptor, menor es el índice de<br />
persuasión. Este resultado se refiere a una implicación basada en actitudes o<br />
creencias valoradas por el receptor, y no tanto a resultados tangibles. Petty y<br />
Cacioppo (1990) basan esta conclusión en que las creencias firmemente<br />
arraigadas, converjan en actitudes más extremas y un conocimiento más<br />
detallado de la actitud, y esto es lo que produce un procesamiento del<br />
mensaje sesgado, haciéndolo consistente con la actitud que se tiene.<br />
5.8.3.3. Discrepancia entre el contenido del mensaje y la posición<br />
previa del perceptor.<br />
Este elemento puede mediatizar el impacto del mensaje persuasivo<br />
en tres fases: en la que antecede a la exposición a un mensaje, en la de<br />
recepción o en cuando se produce el cambio final de actitud.
Las personas tendemos a examinar y recibir mensajes de manera<br />
selectiva, buscando concordancia con nuestras creencias y evitamos<br />
exponernos a mensajes que las contradigan. Aunque también prestamos<br />
atención a mensajes moderadamente discrepantes, especialmente cuando<br />
nos parecen novedosos o útiles.<br />
En la fase de recepción del mensaje el receptor puede distorsionarlo<br />
de alguna manera, prestando mayor atención a las concordancias y evitando<br />
las discrepancias en sus creencias previas. También es posible que en el<br />
momento de recepción de mensajes con argumentos a favor y en contra, se<br />
acepten los primeros sin cuestionarlos y se busquen divergencias hacia los<br />
segundos.<br />
En la fase final de actitud, se puede establecer una relación<br />
curvilínea entre discrepancia y cambio de actitud, donde los mensajes más<br />
eficaces son aquellos de moderada magnitud. En esta relación entran en<br />
juego otras dos variables, como son: 1) el prestigio del que goza la fuente,<br />
de tal forma que a mayor prestigio, mayor es nivel de contenido discrepante<br />
que se le admite (Bochner e Insko, 1966), y 2) el grado de implicación del<br />
receptor de manera que a mayor implicación, más baja la ubicación del pico<br />
de la curva (Sakaki, 1980).
6. MOTIVACION.-<br />
El motivo se puede ver como una necesidad o deseo específico que<br />
activa al organismo y dirige la conducta hacia una meta. Todos los motivos<br />
son desencadenados por algún tipo de estímulo: una condición corporal, una<br />
señal en el ambiente o un sentimiento. Una persona se considera motivada<br />
cuando un estímulo induce una conducta dirigida a una meta.<br />
La motivación determina el componente cuantitativo activador de la<br />
conducta, desencadenando una acción.<br />
Las variables intervinientes motivacionales (demandas de meta,<br />
expectativas medios-fin, etc.) son los determinantes inmediatos de la<br />
actuación, es decir, lo que el sujeto hace (Tolman 1932). A diferencia del<br />
efecto del aprendizaje, el de la motivación es inmediato, contemporáneo al<br />
momento en que se produce la acción. Tiene un efecto momentáneo,<br />
transitorio y, además, es reversible, mientras que el efecto del aprendizaje es<br />
duradero y estable.<br />
La motivación determina el componente cualitativo, direccional de la<br />
acción. En el organismo se producen deseos y aversiones, como dos clases<br />
fundamentales de variables motivacionales (Beck 1983). La preferencia está<br />
relacionada con la persistencia y con el vigor de la conducta. Cuanto más<br />
deseado es un resultado, mayor es la persistencia y el vigor para alcanzarlo.<br />
Asimismo, cuanto más aversivo es un resultado, mayor será la persistencia y<br />
el vigor para evitarlo. Si bien, la motivación no es el único elemento<br />
funcional de la acción, encontrando otros factores como son los estímulos<br />
de pulsión, la experiencia y el aprendizaje; o en el nivel de actividad<br />
cognitiva, diversos tipos de procesos (expectativa, anticipación de metas,<br />
etc.).<br />
La motivación puede adoptar tres formas, según el nivel de actividad<br />
que deba producirse en un momento determinado: 1) biológica o primaria,<br />
en caso de actividad física, suscitando conductas como pueden ser, ingesta<br />
de alimentos o bebidas, regulación de temperatura, etc. 2) en el nivel de<br />
actividad cognitiva se promueven procesos mentales que posibilitan el<br />
ajuste y la adaptación del sujeto. 3) la función de la motivación en el nivel<br />
de actividad social es producir conductas que posibiliten su adaptación y<br />
ajuste al medio social.<br />
6.1 MODELOS EXPLICATIVOS DE LA CONDUCTA.-<br />
Los principales desarrollos teóricos podemos agruparlos en teorías<br />
de la expectancia-valencia, teorías del ámbito de la atribución y teorías de la<br />
competencia y del control.<br />
Tanto los modelos de la expectancia-valencia como las teorías del<br />
ámbito de la atribución comparten la característica de que los desarrollos<br />
teóricos producidos son, al mismo tiempo, teorías de tipo cognitivo y social.
Las teorías de la competencia y del control destacan la percepción de la<br />
eficacia, en estrecha relación con la competencia. Competencia que es<br />
innata en organismos con poca capacidad de aprendizaje y que se desarrolla<br />
en humanos a través de la interacción con el ambiente, tras complejos<br />
procesos de aprendizaje.<br />
6.1.1. Modelos de expectancia-valencia.-<br />
El supuesto básico de este tipo de teorías es que la fuerza<br />
motivacional para decidir la conducta a llevar a cabo entre diversas<br />
alternativas es una función multiplicativa de la posibilidad subjetiva de que<br />
esa conducta permitirá lograr ciertos resultados, y del valor o importancia<br />
que el sujeto conceda a esos resultados. El sujeto relaciona las acciones con<br />
sus expectativas previas, con el atractivo o la aversión anticipados de las<br />
consecuencias esperadas, dado que la anticipación de metas es un poderoso<br />
determinante de la conducta.<br />
Atkinson en 1957, influenciado por conceptos de expectativas de<br />
metas (Tolman), de nivel de aspiración (Festinger y Escalona) y por el<br />
concepto de conflicto propuesto por Miller. Presentó una teoría donde<br />
considera a la conducta dirigida al logro, que implica una decisión con<br />
riesgo, como el resultado de una situación de conflicto emocional entre<br />
tendencias de aproximación y tendencias de evitación, entre la tendencia al<br />
éxito, que si se impone irá seguida de satisfacción, y la tendencia a evitar el<br />
fracaso, que si se impone irá seguida de vergüenza y humillación.<br />
6.1.2. El ámbito de la atribución.-<br />
Este tipo de teorías analizan los diversos principios utilizados por el<br />
sujeto, al organizar y comprender las situaciones e las que está involucrado<br />
diariamente y pretenden explicar las causas y determinados efectos de una<br />
acción. Este tipo de teorías (ya vistas en el apartado relacionado con la<br />
formación de impresiones) no son teorías motivacionales propiamente, sino<br />
teorías de percepción de causas de las acciones. Pero han de ser<br />
consideradas en un análisis del ámbito cognitivo de la motivación, dado que<br />
los procesos de percepción y de juicio pueden ejercer una poderosa<br />
influencia sobre las acciones, ejerciendo funciones motivacionales.<br />
Las teorías propuestas en este ámbito, parten de tres supuestos para<br />
explicar la conducta: 1) las personas indagamos sobre las causas de la<br />
conducta propia y ajena, por ello, la motivación nos lleva a la búsqueda de<br />
información para realizar atribuciones sobre causas y efectos. La motivación<br />
determina, por tanto, la atribución. 2) existen ciertas reglas o principios que<br />
afectan a la asignación de causas a la conducta. 3) la atribución de las<br />
causas, al adquirir funciones motivacionales, influirá en las conductas<br />
posteriores.<br />
fases:<br />
El proceso de atribución integra tres elementos que determinan tres
- Antecedentes: La inferencia de las causas de la conducta es realizada<br />
por medio de la información obtenida de diversas fuentes (creencias,<br />
motivación, circunstancias diversas).<br />
- Atribución: Percepción de causas y explicación de la conducta.<br />
- Consecuentes: La inferencia de las causas tiene repercusiones sobre<br />
las conductas manifiestas, sobre los afectos y las expectativas.<br />
Con la “teoría ingenua de la conducta” se puede considerar a Heider el<br />
pionero de la psicología de la atribución, según ésta, el sujeto puede atribuir<br />
la conducta a factores de influencia que se encuentran tanto en la persona<br />
como en su entorno. Los factores personales son la capacidad y el esfuerzo.<br />
El entorno comprende factores relativamente estables, como la dificultad de<br />
un problema o tares, y factores variables, como la suerte.<br />
Desde Heider, científicos como Rotter, De Charms o Weiner, han<br />
reformulado su teoría introduciendo diversos elementos que vienen a<br />
desarrollar conceptos. Este desarrollo lo culmina Weiner, aportando<br />
evidencias empíricas que confirman que las atribuciones tienen funciones<br />
motivacionales. La reformulación de la teoría de Atkinson por parte de<br />
Weiner, establece que la necesidad de logro estaría mediatizada por las<br />
percepciones de la causalidad que, a su vez, influyen en las reacciones<br />
afectivas ante el éxito y el fracaso, en la expectativa de éxito futuro y en la<br />
actuación posterior.<br />
Weiner y sus colaboradores analizando la relación entre atribución<br />
causal y motivación de logro, comprobaron que las personas tienden a<br />
atribuir los éxitos y los fracasos a causas diferentes, en las que se combinan<br />
cuatro determinantes fundamentales. Capacidad, esfuerzo, dificultad de la<br />
tarea y suerte. Las causas, a su vez, se agrupan en dimensiones o categorías,<br />
buscando factores comunes. En un primer momento, Weiner propone la<br />
internalidad-externalidad y la estabilidad-inestabilidad como factores<br />
causales. Posteriormente introduce la controlabilidad-incontrolabilidad<br />
como tercera dimensión.<br />
Las atribuciones causales influyen en las expectativas de éxito y de<br />
fracaso, en los sentimientos de orgullo y culpabilidad y en las emociones de<br />
ansiedad y satisfacción.<br />
6.1.3. Modelos de la competencia y la autodeterminación.-<br />
Por competencia se entiende la capacidad, la habilidad que posibilita una<br />
interacción eficaz con el ambiente. Relacionadas con la competencia están<br />
la auto-eficacia y la indefensión aprendida. Para Bandura, el concepto de<br />
auto-eficacia está en estrecha relación con una interacción exitosa con el<br />
medio, diferenciando entre la estimación subjetiva de que una conducta<br />
llevará a determinados resultados (expectativas de resultados) y la
convicción personal de que se puede ejecutar con éxito la conducta<br />
requerida para producir los resultados (expectativas de eficacia). Para<br />
definir la indefensión aprendida, Seligman la describe como un estado<br />
psicológico, caracterizado por déficit motivacional, cognitivo, de autoestima<br />
y alteraciones emocionales, producido cuando el sujeto percibe que<br />
su conducta no controla los acontecimientos.<br />
6.2. UNA JERARQUÍA DE MOTIVOS.-<br />
En 1954 Abraham Maslow, dispuso los motivos jerárquicamente, de<br />
manera que los motivos inferiores surgen de las necesidades corporales que<br />
reclaman satisfacción. Según avanzamos en la jerarquía de necesidades, los<br />
motivos tienen orígenes más sutiles: pueden girar hacia el deseo vivir<br />
cómodamente, el trato con otras personas o la búsqueda de una buena<br />
impresión en los demás.<br />
De acuerdo con la teoría de Maslow los motivos superiores sólo surgen<br />
después de que se han satisfecho los más básicos.<br />
Actualmente muchos psicólogos ven el modelo de Maslow de forma<br />
escéptica, ya que, está basado en la observación de un cierto tipo de<br />
modelos. Todos ellos pertenecientes a un cierto tipo de sociedad, en donde<br />
las necesidades no se corresponden con otros grupos de seres humanos.<br />
Pirámide que representa la jerarquía de las necesidades de Maslow.
7. EMOCIONES.-<br />
La emoción, como proceso psicológico básico, se ha caracterizado<br />
por haber suscitado una intensa tradición investigadora a lo largo de la<br />
historia de la psicología.<br />
Una justificación del interés que despierta actualmente el tema, tiene<br />
su base en el indudable papel que juega la emoción en la salud mental.<br />
Buena prueba de ello es su preponderante responsabilidad en la etiología de<br />
gran parte de los trastornos mentales recogidos en el manual de diagnóstico<br />
estadístico DSM-IV, especialmente los trastornos afectivos, de ansiedad y<br />
estrés.<br />
Para responder a la pregunta formulada por W. James en 1884 ¿Qué<br />
es la emoción, podemos aglutinar aportaciones de científicos como Oatley,<br />
Jenkins, Frijda, Lazarus o Lang, para definirla como básicamente<br />
comunicación, fruto de un estado mental o un proceso caracterizado por la<br />
actividad cognitiva referente al significado de la relación sujeto-entorno,<br />
frecuentemente originado por un suceso externo que produce experiencias<br />
subjetivas, normalmente acompañadas por correlatos fisiológicos,<br />
conductuales y cognitivos.<br />
Las emociones son un proceso desencadenado por la evaluación<br />
valorativa de una situación que produce una alteración en la activación<br />
fisiológica del organismo (Fernández-Abascal 1995).<br />
La evaluación valorativa del concepto implica que cada emoción<br />
positiva es producida por un beneficio evaluado como tal y cada emoción<br />
negativa por una clase particular de daño evaluado. La evaluación en uno u<br />
otro sentido depende, en parte, del conjunto de creencias y objetivos de la<br />
persona que valore la situación.<br />
Tras la evaluación valorativa se produce una activación emocional<br />
en tres sistemas: 1) el cognitivo-subjetivo, o experimental-subjetivo, que se<br />
refiere a los sentimientos o estados de ánimo. 2) El neurofisiológicobioquímico,<br />
siendo observable en los cambios que sufre el organismo a<br />
nivel fisiológico como reacción a una situación emocional. 3) El<br />
componente expresivo o motor-conductual, que es el que manifiesta<br />
externamente las emociones.<br />
7.1. CLASIFICACIÓN DE LAS EMOCIONES.-<br />
Poniendo de manifiesto el elevado volumen definitorio de la<br />
emoción. En 1981 Keinginga estructuró en las siguientes categorías una<br />
amalgama de más de cien definiciones: afectiva, cognitiva, estimulación<br />
exterior, fisiológica, emocional/expresiva, disruptiva, adaptativa,<br />
multifactorial, restrictiva, motivacional y escéptica.
-Afectiva: las definiciones colocadas en esta categoría son de las más<br />
utilizadas. Recalcan la importancia del sentimiento en el nivel de activación<br />
fisiológica y en el continuo placer-displacer. Tradicionalmente los<br />
sentimientos han sido considerados como la experiencia subjetiva de la<br />
emoción.<br />
-Cognitiva: en este tipo de definiciones el aspecto cognitivo no es el<br />
único, pero si el más importante. En ellas se muestra como procesos<br />
cognitivos (valoración de la situación, catalogación de la emoción, búsqueda<br />
en la memoria, etc.) se inician en el momento de la activación fisiológica.<br />
-Fisiológica: estas definiciones buscan el origen de la emoción en los<br />
cambios fisiológicos y la consiguiente interpretación subjetiva de los<br />
mismos.<br />
-Emocional/expresiva: estas definiciones subrayan la importancia de<br />
las respuestas emocionales (gestualización, cambios de voz, etc.) en las<br />
interacciones involucradas en el desarrollo de las relaciones interpersonales<br />
y sociales.<br />
-Adaptativa: definiciones basadas en teorías darvinistas que<br />
atribuyen a las emociones una fuerte contribución a la supervivencia de las<br />
especies.<br />
-Multifactorial: en esta categoría se pone de manifiesto la<br />
importancia y conexión de aspectos cognitivos, afectivos, fisiológicos y<br />
conductuales de la emoción.<br />
-Motivacional: en éstas la emoción se sitúa como el principal agente<br />
motivador, resultando fundamental en la activación y orientación de la<br />
acción.<br />
-Estimulación exterior: las definiciones plantean que las emociones<br />
están desencadenadas por estímulos exteriores.<br />
-Disruptiva: hacen hincapié en los aspectos desorganizadores y<br />
disfuncionales de la emoción.<br />
-Restrictiva: destacan la diferenciación entre la emoción y el resto de<br />
procesos psicológicos, de manera especial los motivacionales.<br />
-Escéptica: recoge las definiciones que cuestionan el valor del<br />
concepto de la emoción.<br />
7.2 CARACTERÍSTICAS DE LAS PRINCIPALES EMOCIONES<br />
A pesar de no existir un acuerdo general sobre la consideración de los<br />
estados emocionales básicos, prevalece una clasificación bastante aceptada<br />
que incluye ocho categorías discretas: sorpresa, interés, ira, miedo,
epulsión, angustia y/o tristeza y felicidad. A su vez estas emociones están<br />
categorizadas en positivas y negativas, atendiendo a las consecuencias.<br />
Si bien algunas de las principales discusiones teóricas actuales giran<br />
en torno a si existen emociones básicas y si el reconocimiento de las mismas<br />
es universal, lo cierto es que existen ciertos patrones de reacción afectiva<br />
distintivos, generalizados y que suelen mostrar una serie de características<br />
comunes en todos los seres humanos. Se trata de las emociones de alegría,<br />
tristeza, ira, sorpresa, miedo y asco. Podemos defender incluso que se<br />
caracterizan por una serie de reacciones fisiológicas o motoras propias, así<br />
como por la facilitación de determinadas conductas que pueden llegar a ser<br />
adaptativas. En este apartado vamos a repasar algunas de las características<br />
principales de dichas emociones, que son sobre las que existe un mayor<br />
consenso a la hora de considerarlas como distintivas.<br />
7.2.1. Felicidad.-<br />
La felicidad<br />
favorece la recepción e<br />
integración positiva de los<br />
diversos estímulos<br />
ambientales.<br />
Originando un<br />
aumento en la frecuencia<br />
cardiaca (aunque menor<br />
que en emociones como la<br />
ira o el miedo) y en la<br />
respiratoria, así como, un<br />
incremento de la actividad del hipotálamo, núcleo y septum amigdalino; se<br />
facilita la empatía, el rendimiento cognitivo, la solución de problemas y la<br />
creatividad, así como el aprendizaje y la memoria. A través de estos<br />
procesos cognitivos se incrementa la capacidad para el disfrute, se generan<br />
actitudes positivas tanto hacia uno mismo, como hacia los demás. A la vez<br />
que favorece las relaciones interpersonales.<br />
7.2.2. Ira.-<br />
Es el componente<br />
emocional del complejo<br />
(Agresividad Hostilidad-Ira). La<br />
hostilidad hace referencia al<br />
componente cognitivo y la<br />
agresividad al conductual.<br />
Ante una estimulación<br />
aversiva, tanto física o sensorial,<br />
como cognitiva o con motivo de<br />
unas condiciones que generan
frustración, interrupción de una conducta motivada, situaciones injustas, o<br />
atentados contra valores morales. Se produce una elevada actividad<br />
neuronal y muscular, además de elevación en los índices de frecuencia<br />
cardiaca, presión sistólica y diastólica. Estos condicionantes provocan una<br />
movilización de energía para las reacciones de autodefensa o de ataque, así<br />
como, para la eliminación de los obstáculos que impiden la consecución de<br />
los objetivos deseados y que generan frustración.<br />
Con esta emoción se experimenta una experiencia aversiva,<br />
desagradable e intensa, además de una sensación de energía e impulsividad,<br />
que crea una necesidad de actuar de forma intensa e inmediata (física o<br />
verbalmente) para solucionar de forma activa la situación problemática.<br />
7.2.3. Miedo.-<br />
Se trata de una de las<br />
emociones más intensas y<br />
desagradables, que genera<br />
aprensión, desasosiego y<br />
malestar. Además de<br />
preocupación, recelo por la<br />
propia seguridad o por la salud<br />
y sensación de pérdida de<br />
control.<br />
El componente<br />
patológico son los trastornos<br />
por ansiedad y, están<br />
relacionados con una reacción de miedo desmedida e inapropiada. Es una de<br />
las reacciones que produce mayor cantidad de trastornos mentales,<br />
conductuales, emocionales y psicosomáticos. La distinción entre ansiedad y<br />
miedo podría concretarse en que la reacción de miedo se produce ante un<br />
peligro real y la reacción es proporcionada a éste, mientras que la ansiedad<br />
es desproporcionadamente intensa con la supuesta peligrosidad del estímulo.<br />
Facilita las respuestas de escape o evitación de la situación peligrosa.<br />
El miedo es la reacción emocional más relevante en los procedimientos de<br />
reforzamiento negativo. Al prestar una atención casi exclusiva al estímulo<br />
temido, facilita que el organismo reaccione rápidamente ante el mismo.<br />
Moviliza gran cantidad de energía, con ello, el organismo puede ejecutar<br />
respuestas de manera mucho más intensa que en condiciones normales,<br />
aunque si la reacción es excesiva, la eficacia disminuye.<br />
7.2.4. Tristeza.-<br />
Con este tipo de emoción, se experimenta de manera subjetiva,<br />
desánimo, melancolía y desaliento. Unido a una pérdida de energía.<br />
El detonante de la tristeza se puede encontrar en una separación<br />
física o psicológica, pérdida o fracaso o en una decepción, especialmente si
se han desvanecido esperanzas puestas en algo.<br />
También puede derivarse de situaciones de<br />
indefensión, ausencia de predicción y control, e<br />
incluso, de un dolor crónico. Todas estos<br />
condicionantes nos pueden originar una actividad<br />
neuronal elevada y sostenida, asociado con un<br />
ligero aumento en frecuencia cardiaca, presión<br />
sanguínea y resistencia eléctrica de la piel;<br />
provocando una valoración de pérdida o daño que<br />
no puede ser reparado. En ocasiones, llega a inducir a un proceso cognitivo<br />
característico de depresión.<br />
Pero la tristeza también tiene su función: Sirve de cohesión con otras<br />
personas, especialmente con aquéllos que se encuentran en la misma<br />
situación emocional. Disminuye el ritmo de actividad, provocando una<br />
valoración de otros aspectos de la vida que antes de la pérdida no eran<br />
atendidos. También puede servir de mensaje a los demás que no se<br />
encuentra bien y ello puede generar ayuda de otras personas, así como<br />
apaciguamiento de reacciones de agresión por parte de los demás (Savitsky<br />
y Sim, 1974), empatía, o comportamientos altruistas.<br />
7.2.5. Sorpresa.-<br />
Se trata de una reacción emocional neutra, que se produce de forma<br />
inmediata ante una situación novedosa o extraña y que se desvanece<br />
rápidamente, dejando paso a las emociones congruentes con dicha<br />
estimulación.<br />
Se produce ante estímulos novedosos<br />
débiles o moderadamente intensos,<br />
acontecimientos inesperados, aumento brusco de<br />
estimulación o una interrupción de la actividad que<br />
se está realizando en ese momento. Provocando<br />
atención y memoria de trabajo dedicadas a procesar<br />
la información novedosa. A su vez, se ocasiona un<br />
incremento en general de la actividad cognitiva.<br />
7.2.6. Repulsión o asco.-<br />
Es una de las reacciones emocionales en las que las sensaciones fisiológicas<br />
son más patentes. La mayoría de las reacciones de asco se generan por<br />
condicionamiento interoceptivo. Las personas que están influenciadas por<br />
esta emoción, experimentan una necesidad de evitación o alejamiento del<br />
estímulo. Si el estímulo es oloroso o gustativo aparecen sensaciones<br />
gastrointestinales desagradables, tales como náusea.<br />
Los estímulos desagradables, peligrosos o molestos, producen un<br />
aumento en reactividad gastrointestinal y tensión muscular, generando<br />
respuestas de escape o evitación de situaciones desagradables o<br />
potencialmente dañinas para la salud.
7.3. CONCEPTOS RELACIONADOS CON LAS EMOCIONES:<br />
AFECTO, ESTADOS DE ÁNIMO, TEMPERAMENTO Y<br />
SENTIMIENTO.-<br />
En este apartado se desarrollaran brevemente conceptos cuyos<br />
significados pueden entrañar confusión. Nos referimos al afecto, estado de<br />
ánimo, temperamento y sentimiento.<br />
Afecto: Con ello hacemos referencia a un estado emocional<br />
placentero y agradable, siendo su variable su intensidad. Está relacionado<br />
con el valor que tienen para una persona las diferentes situaciones a las que<br />
se enfrenta, siendo un concepto específico a una situación concreta.<br />
Los estados de ánimo: Al contrario de lo que sucedía con el afecto,<br />
los estados de ánimo no tienen especificidad, y si un carácter global. Esta<br />
falta de especificidad es un elemento que también diferencia a los estados de<br />
ánimo de las emociones. Éstas últimas se dirigen hacia algún hecho que las<br />
provoca. También las emociones suelen tener una duración menor y una<br />
mayor intensidad que los estados de ánimo.<br />
Temperamento: El término temperamento refiere al componente<br />
fisiológico y, en gran parte, estable y hereditario, de los rasgos afectivodinámicos.<br />
Es la manera en la que experimentan y expresan sus emociones<br />
las personas. En otras palabras, sería la tendencia a responder<br />
emocionalmente de una manera particular.<br />
Sentimiento: Emoción y sentimiento casi se utilizan como<br />
sinónimos en el lenguaje<br />
coloquial e incluso en el lenguaje<br />
científico diferentes autores<br />
utilizan diferentes atributos para<br />
diferenciarlos, de ahí su general<br />
confusión.<br />
En cuanto a la definición de<br />
sentimiento, uno de los<br />
investigadores más reconocidos<br />
sobre las emociones, Lazarus<br />
(1991), sugiere la teoría de incluir<br />
sentimiento en el marco de las emociones, ya que éstas se conciben en<br />
sentido muy amplio. Es decir, Lazarus considera sentimiento y emoción<br />
como conceptos interrelacionados, en el cual el concepto emoción<br />
englobaría al sentimiento.<br />
Por ello Lazarus define sentimiento como el componente subjetivo<br />
o cognitivo de las emociones, es decir la experiencia subjetiva de las<br />
emociones. En otras palabras, la etiqueta que la persona pone a la emoción.<br />
También se pueden considerar las bases para las emociones.
7.4. VARIABLES COGNITIVAS.-<br />
A lo largo de los años, los autores que defienden posiciones<br />
cognitivas han ido otorgando progresivamente un papel de mayor relevancia<br />
a los procesos cognitivos que el simple etiquetado de una reacción<br />
fisiológica, e incluso han destacado que lo verdaderamente necesario para<br />
que se produzca una emoción son los procesos cognoscitivos implicados. De<br />
entre todos ellos, los más destacables son los siguientes:<br />
Procesos de valoración cognitiva: Este modelo teórico que<br />
desarrolla Lazarus postula que, en un primer momento se evalúan las<br />
consecuencias positivas o negativas de una situación determinada<br />
(valoración primaria). Posteriormente se analizan los recursos que se<br />
poseen para hacer frente a dicha situación (valoración secundaria). La<br />
cualidad de la reacción emocional es consecuencia directa de los procesos<br />
de valoración cognitiva y cada evaluación conduce a un tipo de emoción,<br />
manifestada por una tendencia a acción y expresión características.<br />
Para Lazarus no es adecuado plantear si la emoción precede a la<br />
cognición o si es consecuencia de la misma. La relación es bidireccional y<br />
ambas están intrínsecamente unidas, ya que la cognición es una parte<br />
fundamental de la emoción, que le proporciona la evaluación del significado<br />
Atribución de causalidad: Según Weiner, la reacción emocional<br />
puede analizarse siguiendo la secuencia atribución-emoción-acción.<br />
Específicamente, después de la ejecución conductual acontece una<br />
valoración primaria ceñida a las consecuencias agradables o desagradables<br />
de la misma. Aquí surgiría una primera emoción preliminar. En un segundo<br />
momento, y esto es lo verdaderamente relevante para Weiner, se analizan<br />
las causas de dicho resultado. En función de dicha atribución de causalidad<br />
emerge la emoción más elaborada. Dicha emoción será la que ejerza<br />
ulteriormente un papel motivacional en la conducta posterior.<br />
Control de evaluación de los estímulos: Según Scherer, los<br />
estímulos internos o externos se evalúan jerárquica y organizadamente en<br />
una serie de pasos, o fases. Como consecuencia de dicho proceso de<br />
evaluación emergen las emociones correspondientes. Dado el valor<br />
adaptativo de las emociones y el papel que ejercen en la supervivencia, se<br />
entiende que dicho control se ejecute de forma jerárquica y ordenada. La<br />
secuencia es la siguiente: 1) novedad del estímulo (lo que supone una<br />
primera valoración de la peligrosidad del evento), 2) dimensión placenteradisplacentera,<br />
3) si propicia la consecución de una meta o una necesidad, 4)<br />
capacidad de enfrentarse a la situación y consecuencias sobre el organismo<br />
y 5) la compatibilidad con las normas sociales o personales. Cada una de las<br />
emociones puede analizarse en función de esta secuencia de evaluación. Las<br />
que han sido estudiadas con mayor profundidad de acuerdo con este<br />
esquema son: alegría, tristeza, vergüenza, ira, asco y miedo.
Imágenes mentales: Lang postula que las imágenes mentales<br />
pueden entenderse como una estructura proposicional que incluye<br />
componentes perceptivos y semánticos. Semejante estructura proposicional<br />
de la imagen es la que induce las reacciones fisiológicas que acompañan a<br />
las emociones, de forma que puede utilizarse el entrenamiento en<br />
imaginación para el control de diferentes procesos o alteraciones<br />
emocionales, dado que las respuestas fisiológicas inducidas están<br />
directamente relacionadas con el tipo de imagen entrenada.<br />
Proceso de información emocionalmente relevante: Los estados<br />
emocionales (tanto normales como patológicos) están relacionados con<br />
patrones característicos de procesamiento de la información<br />
emocionalmente relevante (Mathews y MacLeod, 1994). Así, por ejemplo,<br />
la excesiva atención a la información amenazante puede generar reacciones<br />
de ansiedad, de la misma forma que la incapacidad para eliminar los<br />
pensamientos intrusitos negativos auto-referentes genera episodios<br />
depresivos. Las diferencias individuales en el procesamiento de información<br />
emocionalmente relevante es el componente cognitivo de la vulnerabilidad<br />
diferencial a trastornos emocionales, de las cuales el fracaso de las técnicas<br />
que intentan eliminar la información amenazante bajo condiciones de estrés<br />
es una de las principales causas originarias de las alteraciones afectivas.
8. MEMORIA Y APRENDIZAJE.-<br />
8.1 MEMORIA.-<br />
Llamamos memoria a la capacidad para<br />
recordar las cosas que hemos<br />
experimentado, imaginado y aprendido.<br />
Para muchos psicólogos la memoria no es<br />
más que una serie de pasos en los cuales<br />
procesamos la información, a través de la<br />
codificación, almacenamiento y<br />
recuperación.<br />
Nuestra memoria es como un gran<br />
baúl en el que vamos recolectando y<br />
depositando momentos imágenes,<br />
palabras, olores, sentimientos. El cerebro<br />
lo hace de una forma organizada, aunque<br />
en parte caótica, podemos recordar momentos vividos años atrás o<br />
reconocer personas que vemos en fotografía antiguas, sin embargo, somos<br />
incapaces de recordar vivencias que hemos protagonizado hace escasos<br />
minutos.<br />
¿Por qué la memoria influye tanto en la visión que se tiene de la<br />
Policía, y recíprocamente en la forma en que un agente percibe a una<br />
persona En este capítulo se responderá a esta pregunta y se podrá observar<br />
como es un factor influyente más, igual que los desarrollados en apartados<br />
anteriores.<br />
8.1.2 Fases y procesos de la memoria.-<br />
Tradicionalmente se conocen tres fases en el proceso mnésico, que<br />
son: fijación, conservación y evocación, también denominadas,<br />
respectivamente, memorización, almacenamiento y rememoración.
El primer paso comprende los procesos de mantenimiento de la<br />
percepción y adquisición de la información, esenciales para la construcción<br />
inicial de trazos mnésicos. El proceso de adquisición, a su vez, comprende<br />
subprocesos de codificación y estructuración de la información, pasos<br />
preparatorios para el tercer subproceso de adquisición, la integración inicial<br />
de la nueva información en esquemas cognitivos pre-existentes y en el<br />
ámbito general en que se registra.<br />
La segunda fase es responsable de la conservación de los trazos<br />
mnésicos, e implica los procesos de consolidación del material adquirido y<br />
de reconstrucción de los esquemas cognitivos para adaptarse a la nueva<br />
información, o proceso de integración definitiva. En este último proceso se<br />
incluye la repetición interna de la información bajo diferentes aspectos y<br />
asociaciones, con lo que se refuerza el mecanismo inicial de registro.<br />
La última fase incluye los procesos de selección y recuerdo, que<br />
permiten la utilización de trazos mnésicos. La evocación en general se ve<br />
notablemente asistida por la presencia de claves o elementos que facilitan la<br />
selección de determinados recuerdos por búsqueda asociativa. Las claves<br />
pueden ser externas, como un objeto o entorno asociado al recuerdo, o<br />
internas, como cuando en determinado estado de ánimo recordamos<br />
acontecimientos que tuvieron lugar en otras ocasiones en las que nos<br />
encontrábamos en el mismo estado.<br />
8.1.3 Tipos de memoria.-<br />
8.1.3.1. Memoria sensorial.-<br />
Para explicar el procesamiento que sufre la memoria de forma muy<br />
básica y escueta, podemos comenzar diciendo que las personas recogemos<br />
continuamente una enorme cantidad de información visual, auditiva y de<br />
otros tipos sensoriales. Esta información se dirige a los registros sensoriales.<br />
Aunque estos registros tienen una capacidad prácticamente ilimitada, la<br />
información desparece de ellos con mucha rapidez. Además gran cantidad<br />
de información sensorial recién llegada reemplaza a la recibida con<br />
anterioridad. Este tipo de memoria es la denominada Memoria Sensorial.<br />
Continuando con el proceso, en la siguiente fase, por medio de la<br />
atención seleccionamos parte de la información recibida para su posterior<br />
procesamiento. Para Egeth y Lamy (2003), la atención es el proceso de<br />
mirar, escuchar, olfatear y gustar selectivamente. Simultáneamente le damos<br />
significado a la información recibida.<br />
Hasta ahora la información ya ha sufrido un filtro donde los<br />
estímulos sensoriales atendidos siguen su curso ingresando en la memoria a<br />
corto plazo (MCP).
8.1.3.2. Memoria de corto Plazo.-<br />
La MCP, también llamada memoria de trabajo, primaria –así la<br />
denominó James en 1890-, operativa ( Braddeley y Hitch 1970) o<br />
inmediata; almacena brevemente la información recibida de los registros<br />
sensoriales y trabaja en ella. La MCP tiene una capacidad limitada y la<br />
información codificada en este tipo de memoria tiene un recuerdo fugaz, los<br />
estudios realizados indican que cualquier elemento codificado durará menos<br />
de medio minuto en la MCP si no es repetido.<br />
En este tipo de memoria las personas pueden ver algo, pero<br />
reforzando eso que se ve por lo que se oye; es decir se combina la audición<br />
con la visión. Así ese recuerdo dura más que el de la memoria sensorial.<br />
Pero, siempre y cuando no sea interrumpido u obstaculizado por algo que se<br />
diga y tenga parecido; por ejemplo cuando llamas por teléfono, tú ves el<br />
número pero luego lo vas susurrando para que no lo olvides, hasta llegar al<br />
teléfono, pero si en el camino alguien te habla o interrumpe diciendo un<br />
número parecido, falla de inmediato la memoria, te olvidas del número<br />
requerido.<br />
Si la capacidad de memoria se encontrara limitada a la memoria<br />
sensorial, la capacidad para retener información acerca del mundo sería tan<br />
extremadamente limitada, como precaria. Sin embargo, de acuerdo con los<br />
modelos de memoria tales como el modelo de almacenamiento múltiple de<br />
Atkinson y Shiffrin, parte de la información de la memoria sensorial se pasa<br />
con éxito a la MCP, lo que permite que se almacene la información durante<br />
el tiempo suficiente como para poder utilizarla, y por esta rezón con<br />
frecuencia se le llama memoria funcional. Para protagonizar esta<br />
funcionalidad debemos recordar que puede mantenerse información de la<br />
MPC de 15 a 30 segundos pero puede extenderse mediante ensayo o<br />
repetición. Tiene una codificación acústica"<br />
La información útil, importante y significativa puede transferirse a<br />
un tercer sistema de memoria con una mayor capacidad, llamada memoria<br />
de largo plazo (MLP).<br />
8.1.3.3. Memoria de largo plazo.-<br />
La información útil, importante, o novedosa puede transferirse a un<br />
tercer sistema de memoria llamado memoria de largo plazo MLP.<br />
Puede compararse a un depósito secundario de información; aquí la<br />
información almacenada está siempre disponible. La capacidad de ésta es<br />
ilimitada. También tiene la característica de permanencia, puede durar días,<br />
semanas, meses o años y es donde se fija la información y de donde, a través<br />
del mecanismo de recuperación, sacamos los datos que nos hacen falta o que<br />
queremos en ese momento. Sin éste tipo de memoria no existirían ni los<br />
libros ni nada, no existiría el aprendizaje ni la comunicación.
Se puede considerar como un depósito de todas las cosas en la<br />
memoria que no se utilizan en el momento pero que potencialmente pueden<br />
recuperarse. Permite recuperar el pasado y utilizar esa información para lo<br />
que se necesite en el presente; en cierto sentido, la MLP permite vivir de<br />
manera simultánea en el pasado y en el presente. La información puede<br />
mantenerse desde unos cuantos minutos hasta varios años.<br />
Los recuerdos de largo plazo están organizados y se revisan y se<br />
actualizan repetidamente a medida que llega nueva información. Pueden<br />
estructurarse en términos de reglas, imágenes, categorías, significado,<br />
semejanza o simplemente de una manera puramente personal. La mayor<br />
parte de la información de la MLP está codificada en términos de<br />
significado. Por ello, si lo memorizado es profundamente familiar o está<br />
muy “aprendido” podemos recuperarlo completamente, sin embargo, en la<br />
mayoría de los casos trataremos de extraer los puntos principales o más<br />
llamativos del total de la información.<br />
8.1.3.3.1. Tipos de memoria de largo plazo.-<br />
8.1.3.3.1.1. Memoria explícita: se refiere a hechos, personas, lugares<br />
o cosas que se recuerdan mediante un esfuerzo consciente y deliberado.<br />
Dentro de ella se encuentran dos clases de memoria: episódica y semántica.<br />
Memoria episódica: es un sistema de memoria explícita y declarativa<br />
que se utiliza para recordar experiencias personales enmarcadas en nuestro<br />
propio contexto, como es un breve relato o lo que teníamos ayer para comer,<br />
por ejemplo los detalles de un paisaje a los que no hemos prestado especial<br />
atención, o anuncios sin mucho interés y que sin darnos cuenta luego somos<br />
capaces de recordar.<br />
Memoria semántica: se refiere a nuestro archivo general de<br />
conocimiento conceptual y fáctico, no relacionado con ninguna memoria en<br />
particular. Es un sistema eminentemente declarativo y explícito, pero<br />
claramente distinto del de la memoria episódica, porque de hecho se puede<br />
perder memoria de acontecimientos y mantener la memoria de conceptos.<br />
La memoria semántica muestra nuestro conocimiento del mundo, los<br />
nombres de las personas y de las cosas y su significado Por ejemplo guarda<br />
datos concretos, como la capital de Francia es París, 2x2 son 4, etc.<br />
8.1.3.3.1.2. Memoria implícita: se refiere a las sensaciones,<br />
capacidades y habilidades que se recuerdan de modo inconsciente. En este<br />
tipo encontramos la memoria procedimental y emocional.<br />
Memoria procedimental: nos permite realizar cosas después de<br />
haberlas aprendido, sin tener que mantener constantemente nuestra atención.<br />
Un buen ejemplo de esto es conducir un coche o ir en bicicleta, a patinar o a<br />
jugar al tenis. Una vez hemos aprendido e interiorizado la técnica, la<br />
realizamos sin casi pensar en todos nuestros movimientos. Hacemos estas
actividades de forma tan inconsciente que podemos estar pensando en otras<br />
cosas o conversar, pues ya no requieren nuestra atención permanente.<br />
Memoria Emocional: El sistema de la memoria emocional funciona<br />
en estrecha relación con los otros dos (memoria procedimental y memoria<br />
declarativa), particularmente con el de la memoria declarativa. Nos ayuda a<br />
fijar nuestros recuerdos etiquetándolos de acuerdo con nuestras emociones:<br />
cuando algo nos conmueve, nos hace reír o nos produce placer somos<br />
capaces de recordarlo más fácilmente, Por ejemplo: caras, voces olores,<br />
sabores que gustan o disgustan, etc.<br />
8.1.4. Olvido.-<br />
Siguiendo evidencias que apoyan la teoría del decaimiento, los<br />
recuerdos se deterioran por la acción del paso del tiempo.<br />
En el caso de accidentes, cirugía, deficiencias en la dieta o<br />
enfermedad, el daño sufrido en el hipocampo puede ser una causa de<br />
pérdida severa de memoria. Si las lesiones son sufridas en la cabeza, a<br />
menudo, se produce una amnesia retrógrada, originando una imposibilidad<br />
de recuerdo de lo sucedido poco antes del momento de origen de la lesión.<br />
En muchas ocasiones, el olvido se debe simplemente a un<br />
aprendizaje inadecuado derivado de una falta de atención.<br />
El aprendizaje por sí mismo puede causar olvido porque el<br />
aprendizaje de alguna cosa interfiere con el recuerdo de otra. El olvido en<br />
este caso se debe a la interferencia. Podemos encontrarnos con dos tipo de<br />
interferencia: retroactiva y proactiva.<br />
En el caso de interferencia retroactiva, el nuevo material interfiere<br />
con el recuerdo de la información que ya se encuentra en la memoria de<br />
largo plazo.
Por el contrario, si el conocimiento antiguo interfiere con el nuevo<br />
material que se está aprendiendo, estamos hablando de interferencia<br />
proactiva.<br />
Los factores situacionales también contribuyen al olvido. Es algo<br />
habitual, ya que, cuando tratamos de memorizar algo, también recogemos,<br />
sin advertirlo, hechos acerca del contexto en el que tiene lugar el<br />
aprendizaje. Esos hechos se convierten en claves de recuperación útiles mas<br />
tarde, cuando tratamos de recuperar la información correspondiente de la<br />
MLP.<br />
Cuando las claves ambientales que estuvieron presentes durante el<br />
aprendizaje están ausentes en el recuerdo, el esfuerzo por recordar a menudo<br />
tiene menos éxito. Una técnica policial utiliza claves contextuales cuando<br />
lleva a los testigos a la escena de un delito con la esperanza de mejorar su<br />
recuerdo de los detalles cruciales.<br />
Nuestra capacidad de recordar con precisión la información también<br />
resulta afectada por señales internas. Este fenómeno se conoce como<br />
memoria dependiente del estado. Las personas que aprenden algo en un<br />
particular estado fisiológico, tienden a recordar mejor el material si regresan<br />
al mismo estado en que se encontraban durante el aprendizaje.<br />
Actualmente los psicólogos clínicos han introducido el concepto de<br />
represión en la lista de causas de pérdida de la memoria. La represión se<br />
considera un olvido motivado, en el cual los recuerdos dolorosos,<br />
amenazadores o vergonzosos se mantienen activamente fuera de la<br />
conciencia por acción de las fuerzas internas de la personalidad.<br />
En ocasiones, las experiencias personales no concuerdan con la<br />
visión que tenemos del mundo o de nosotros mismos e inconscientemente<br />
tratamos de ajustarla o borrarla de la memoria (Bremner y Marmar, 1998)<br />
8.1.5. Evocación de la información.-<br />
Recuerdo: Recordar significa evocar o reproducir hechos e<br />
información importantes sin necesidad de señales o estímulos explícitos.<br />
Reconocimiento: Si alguien pidiera la descripción de las personas<br />
involucradas en una intervención de hace años, se podría concluir que<br />
recuerda muy poco o nada. Pero si se muestran fotografías o anotaciones,<br />
quizá se lograrían recordar muchos datos. La memoria basada en el<br />
reconocimiento puede ser sorprendentemente precisa cuando se trata de<br />
dibujos, fotografías u otros materiales visuales.<br />
Reaprendizaje: El material aprendido con anterioridad y<br />
aparentemente olvidado, puede ser reaprendido con un esfuerzo mucho<br />
menor al necesario para dominar un material que no ha sido previamente<br />
aprendido.
Reintegración: En este caso se reconstruye una experiencia pasada<br />
completa a partir de un recuerdo mínimo. Casi siempre se refiere a<br />
experiencias personales más que aprendizajes formales. Los recuerdos<br />
pueden desencadenarse por estímulos visuales, pero también por otros de<br />
tipo completamente distinto, como puede ser un olor.<br />
8.2. APRENDIZAJE.-<br />
El aprendizaje es un proceso de adquisición de destreza o<br />
conocimiento, relativamente duradero, para cambiar la percepción o la<br />
conducta como resultado de una experiencia. A través de este proceso, la<br />
experiencia o la práctica van a producir un cambio relativamente<br />
permanente en nuestra conducta. Muchas de nuestras acciones y conductas<br />
como leer, escribir, bailar, conducir un vehículo y hasta estudiar para un<br />
examen, entre otras, las adquirimos a través de aprendizaje.<br />
El hombre, desde que se abre a la existencia en esta vida, procura<br />
establecer una relación armónica con su entorno, intenta adaptarse al medio.<br />
El aprendizaje le permite adaptarse, adquirir nuevos modos de<br />
comportamiento, según las circunstancias que le rodean. Éste es un proceso<br />
que ocurre en el interior del individuo y refleja un cambio relativamente<br />
permanente en su comportamiento, como resultado de la adquisición de<br />
conocimientos, hábitos o experiencias.<br />
Los psicólogos miden el aprendizaje observando los cambios en la<br />
conducta, el modo como se ejecuta una acción. Sin embargo, gran parte del<br />
aprendizaje ocurre sin que haya una conducta observable, esto quiere decir<br />
que el aprendizaje en vez de ser manifiesto y visible, es latente.<br />
Desde una perspectiva práctica el aprendizaje se puede clasificar en<br />
función de los aspectos que abarca, así nos podemos encontrar con:<br />
• Aspecto cognitivo (saber): implica conocimiento, manejo de<br />
información, costumbres y nociones.<br />
• Aspecto Psico-motor (saber hacer): implica habilidades, aptitudes<br />
destrezas, acciones y ejercitación.<br />
• Aspecto afectivo (querer hacer): formado por motivación, intereses,<br />
aspiraciones, sentimientos, expectativas.<br />
Para estudiar el aprendizaje empezaremos con la exploración de una<br />
forma básica de aprendizaje denominado condicionamiento, entendiendo<br />
como tal a la adquisición de patrones específicos de conducta ante la<br />
presencia de estímulos definidos. Una vez acabado el estudio del<br />
condicionamiento seguiremos con otras formas más complejas de<br />
aprendizaje agrupados bajo el nombre de aprendizaje cognoscitivo y que<br />
depende de procesos mentales que no son directamente observables, como<br />
el pensamiento o los procesos de razonamiento.
8.2.1. Condicionamiento.-<br />
El condicionamiento clásico y el operante o instrumental son<br />
aprendizajes asociativos, pues ambos generan nuevas asociaciones entre<br />
estímulos y respuestas y esa asociación además conlleva una asociación<br />
automática.<br />
8.2.1.1 Condicionamiento clásico.-<br />
Fue descubierto por Ivan Pavlov y su primera publicación es del<br />
1927. Es un tipo de aprendizaje en el que una respuesta provocada de<br />
manera natural por un estímulo llega a ser provocada por un estímulo<br />
diferente previamente neutral. Sus componentes son:<br />
1. El estímulo incondicionado (EI).<br />
2. La respuesta incondicionada (RI).<br />
3. El estímulo condicionado (EC).<br />
4. La respuesta condicionada (RC).<br />
El estímulo incondicionado va a provocar de manera invariable que<br />
nuestro organismo siempre reaccione igual. La respuesta incondicionada es<br />
la respuesta de nuestro organismo ante la presencia del EI.<br />
El EC es un estímulo que inicialmente es neutro, pero que al ir asociado<br />
al EI puede provocar una respuesta muy parecida al EI. La RC es una<br />
respuesta que nuestro organismo aprende en asociación al EC.<br />
Pavlov en primer lugar estudio lo explicado anteriormente con perros,<br />
estableciendo la relación con campanilla-comida, estudiando la respuesta<br />
del animal a través de la salivación.<br />
En el proceso de condicionamiento clásico hay una fase previa al<br />
condicionamiento en que se presenta al sujeto el EI y el sujeto emite una RI.<br />
La segunda fase es generar la asociación EC – EI, las cuales en<br />
asociación generan una RI, repitiéndose el proceso en varias ocasiones y<br />
siempre de la misma manera. Un factor a tener en cuenta, es que el tiempo a<br />
transcurrir entre EI y EC ha de ser muy breve.<br />
En la tercera fase tan sólo se produce el EC, a lo que el sujeto<br />
responde con un RC.<br />
En el ejemplo de Pavlov con los perros, la EI es la comida, la RI la<br />
saliva la EC la campanilla y la repuesta dada por el perro cuando ya no se<br />
enseña la comida es la RC.
ANTES DEL ENTRENAMIENTO<br />
Comida ---------------------------> Salivación<br />
Ruido ------------------------> No hay respuesta<br />
ENTRENAMIENTO<br />
Sonido de la campana + comida -------------------> Salivación<br />
DESPUÉS DEL ENTRENAMIENTO<br />
Sonido de la campana ------------------------> Salivación<br />
Los seres humanos también aprendemos conductas por medio del<br />
condicionamiento clásico. Por ejemplo, debemos pensar en los sentimientos<br />
positivos que asociamos con el olor de un pastel o algo que nos guste. Esta<br />
reacción es aprendida mediante condicionamiento clásico. Esto mismo<br />
sucede cuando vemos una película y nos atemorizamos con un tipo de<br />
música o sonido.<br />
8.2.1.2. Condicionamiento operante.-<br />
Hablamos de conducta operante en las personas cuando ésta es<br />
aprendida para operar en el ambiente a fin de obtener una recompensa o<br />
evitar un castigo. Este tipo de aprendizaje al que hacemos referencia, en el<br />
cual las conductas son emitidas para obtener recompensas o evitar castigos,<br />
es el denominado condicionamiento operante o instrumental.<br />
A principios del siglo XX Edward Lee Thorndike, un psicólogo y<br />
educador estadounidense, estudiaba este tipo de condicionamiento con un<br />
experimento en el que colocaba a un gato hambriento en dentro de una cajaproblema<br />
con comida en el exterior de la jaula donde el gato podía verla y<br />
olerla. Para obtener la comida, el gato tenía que averiguar cómo abrir el<br />
pestillo de la puerta de la jaula.<br />
En este experimento se ponen de manifiesto dos factores<br />
fundamentales. El primero es la respuesta operante, que se observa en el<br />
ambiente para producir consecuencias específicas. En el caso del<br />
experimento, al tocar el pestillo con la pata los gatos pudieron abrir la<br />
puerta.
El segundo elemento es la consecuencia que sigue a la conducta.<br />
Estas consecuencias denominadas reforzadores, incrementan la<br />
probabilidad de que la conducta operante se repita. En el experimento lo<br />
observamos cuando al abrir la puerta los gatos consiguen la libertad o un<br />
trozo de comida. Por el contrario, si a una conducta le sigue un estímulo que<br />
hace disminuir la posibilidad de que una conducta operante se repita, nos<br />
encontramos ante un estímulo aversivo. En el caso del experimento de<br />
Thorndike, si los gatos al escapar de la jaula fueran recibidos por un enorme<br />
perro agresivo, observaríamos un claro estímulo aversivo.<br />
De Thorndike surgió la teoría que lleva a la observación de la Ley<br />
del efecto, donde se afirma que la conducta que es satisfactoria y<br />
suficientemente recompensada tiene probabilidades de repetirse y fijarse en<br />
la persona como conducta aprendida. Sin embargo, aquella que produce un<br />
efecto negativo, probablemente será suprimida. Esta teoría también es<br />
conocida como principio de reforzamiento.<br />
El aprendizaje de nuevas conductas o el fortalecimiento de las ya<br />
existentes pueden ser resultado de dos tipos de reforzamiento: El positivo,<br />
cuando los reforzadores son gratificantes para la persona. Y el negativo<br />
cuando los reforzadores tienen un carácter nocivo o desagradable.<br />
Existen ciertos factores que influyen en la eficacia del reforzamiento:<br />
1. La oportunidad del momento: es importante que el reforzamiento<br />
se produzca de manera inmediata. En aquellas situaciones en que el<br />
reforzamiento inmediato es imposible, existen claves que señalan que el<br />
reforzamiento llegará más tarde.<br />
2. La magnitud y el atractivo: Un reforzador mayor y atractivo<br />
aumenta la probabilidad de aprender una respuesta. Es interesante señalar<br />
que lo que le afecta a la conducta no es la magnitud absoluta del reforzador<br />
sino su magnitud relativa en comparación con la experiencia previa. Esto se<br />
conoce como efectos de contraste. Cuando las personas están acostumbradas<br />
a recibir una pequeña recompensa por un determinado trabajo si se les sube<br />
a una recompensa mayor, trabajaran más y mejor que otro grupo de<br />
personas que siempre ha recibido esa recompensa alta. También el efecto de<br />
contraste se da a la inversa.<br />
3. La coherencia del reforzamiento afecta al ritmo con que se aprenden<br />
las nuevas conductas.<br />
No debemos confundir reforzadores negativos con castigo. En el<br />
primero la conducta es fortalecida al eliminar algo desagradable del<br />
ambiente. Sin embargo, el castigo agrega algo desagradable al ambiente, por<br />
lo que atiende a debilitar la conducta.<br />
Un ejemplo práctico lo encontraríamos en el caso de un conductor que<br />
tiene una conducta ejemplar al volante para que le sumen nuevos puntos en
su permiso de conducir (reforzador positivo). Si esta conducta ejemplar en<br />
su conducción viniese derivada del miedo a sufrir un accidente y sus graves<br />
consecuencias; encontraríamos un reforzador negativo, intentando evitar<br />
esta desagradable consecuencia. El castigo, sin embargo, vendría en el caso<br />
de la comisión de una infracción de tráfico y la denuncia formulada por un<br />
agente y su posterior sanción.<br />
La eficacia del castigo depende de:<br />
a) Oportunidad: debe darse en el momento o inmediatamente de<br />
realizar la respuesta.<br />
b) Consistencia: debe administrarse cada vez que se produzca la<br />
conducta indeseada.<br />
c) Intensidad: debe estar<br />
8.2.2. Aprendizaje cognoscitivo.-<br />
Desde la psicología cognitiva se defiende que aunque el<br />
condicionamiento clásico y el operante son vías importantes de aprendizaje,<br />
no son las únicas. Algunos psicólogos señalan la importancia de las<br />
actividades mentales como la atención, las expectativas, el pensamiento y el<br />
recuerdo como cruciales para los procesos de aprendizaje.<br />
Si bien, el principio fundamental es el ambiente, afectando al<br />
comportamiento a la hora de aprender, se considera que, es la persona la que<br />
va a desempeñar el papel más importante en su propio proceso de<br />
aprendizaje.<br />
Desde esta perspectiva se considera también que la asociación entre<br />
un estímulo inicialmente neutro y la respuesta que damos a él está<br />
mediatizada por las expectativas que nosotros generamos ante el hecho de<br />
que a ese estímulo le va a seguir un determinado refuerzo y no otro.<br />
Todas estas consideraciones han llevado a que la propia tradición<br />
conductiva (estímulo-respuesta) a partir de los años 60 inicie unas<br />
investigaciones en las que se descubren que hay otro tipo de aprendizaje en<br />
el cual el sujeto aprende a dar respuestas no de forma inmediata y también<br />
no va a ser reforzado inmediatamente.<br />
Este proceso de aprendizaje cognitivo no se puede reducir fácilmente<br />
al condicionamiento clásico e instrumental porque desde esta perspectiva<br />
cognitiva se considera que el sujeto no es pasivo ante un estímulo sino que<br />
es activo en el sentido de que el sujeto elabora significativamente los<br />
estímulos.
Esa elaboración significativa supone que el sujeto va a organizar su<br />
actividad o tarea de acuerdo con planes y estrategias que van a ser los que<br />
en definitiva van a guiar o controlar nuestra conducta<br />
Dentro de esta perspectiva cognitiva del aprendizaje existen 3 tipos.<br />
1.- Mapas cognitivos<br />
2.- Aprendizaje latente<br />
3.- Aprendizaje por Insight<br />
8.2.2.1 Mapas cognitivos.-<br />
Con ello nos referimos a imágenes mentales aprendidas de un<br />
ambiente espacial que puede utilizarse para resolver problemas cuando los<br />
estímulos del ambiente cambian.<br />
Edward Chace Tolman fue uno de los pioneros en el estudio del<br />
aprendizaje cognoscitivo. Tolman propuso el paradigma llamado<br />
conductismo propositivo. Él habla de un mapa cognitivo y plantea que<br />
existe en el ser humano un mapa mental que sirve de puente entre el<br />
estímulo externo y la respuesta que se emite.<br />
Parafraseando a Roger M. Downs, el mapa cognitivo “es un<br />
constructo que abarca aquellos procesos que posibilitan a la gente adquirir,<br />
codificar, almacenar, recordar y manipular la información sobre la<br />
naturaleza de su entorno. Esta información se refiere a los atributos y<br />
localizaciones relativas de la gente y los objetos del entorno, y es un<br />
componente esencial en los procesos adaptativos y de toma de decisiones<br />
espaciales."<br />
La gente no aprende el trazado de una ciudad memorizando un mapa<br />
o un callejero, sino a partir de la experiencia al desplazarse por ella. Se<br />
observan edificios, calles, plazas; se codifica esta información y se integra<br />
en una representación coherente. El conocimiento incluye, además del<br />
registro visual de los elementos, conceptos asociados, sentimientos y<br />
significado personal conferido a los distintos elementos observados.<br />
8.2.2.2. Aprendizaje latente.-<br />
Se produce cuando la conducta objeto del aprendizaje se adquiere, la<br />
conducta se aprende pero no se utiliza porque no hay “necesidad” o<br />
estímulo (motivación) para hacerlo.<br />
Quizás el aprendizaje latente es el tipo de aprendizaje que respalda<br />
mejor los procesos cognitivos para generar conocimiento. De acuerdo con<br />
Tolman, los aprendizajes latentes justifican un tipo de aprendizaje que no<br />
puede abarcar el aprendizaje por condicionamiento.<br />
8.2.2.3. Aprendizaje por insight.-
En este tipo de aprendizaje la solución a un problema aparece<br />
rápidamente, de forma súbita y como resultado de la compresión de todos<br />
los elementos que aglutinan el suceso.<br />
El insight es el resultado de una reestructuración súbita, es un darse<br />
cuenta, un tomar conciencia, también hace referencia a la comprensión de la<br />
propia conducta, de manera que tiene una enorme importancia psicológica,<br />
puesto que determina la capacidad de autocomprensión y de<br />
autoconocimiento y el nivel de habilidad para establecer conexiones entre<br />
nuestro mundo interior, nuestro cuerpo y las circunstancias del mundo<br />
externo.<br />
En este tipo de aprendizaje se crea un cambio cognitivo que genera a<br />
su vez el reconocimiento de relaciones o asociaciones que anteriormente no<br />
habían sido percibidas. Esto se produce cuando el sujeto relaciona una serie<br />
de instrumentos entre si para afrontar una nueva conducta.<br />
El estudio realizado por Köhler, primer científico que estudió este<br />
tipo de aprendizaje, nos sirve de ejemplo. En él, Köhler introducía en una<br />
jaula -en la que estaba colgada una piña de plátanos- monos hambrientos, de<br />
tal manera que no pudiesen llegar a ellos directamente. A su vez, dejaba dos<br />
palos en el interior de la jaula. Con uno sólo de los palos, los monos no<br />
podían alcanzar los plátanos, para llegar al premio tenían que unir los dos<br />
palos. En los primeros intentos sólo cogen una vara. Sin embargo, después<br />
de un tiempo de frustración por el fracaso, comienzan a intentar unir los dos<br />
palos hasta que da con el sistema para lograrlo. Es el llamado aprendizaje<br />
Insight.<br />
8.2.2.4. Aprendizaje por observación.-<br />
En este tipo de aprendizaje no solo influye la experiencia directa,<br />
explicado por el condicionamiento clásico y operante, sino también, al<br />
observar lo que sucede a otra gente o escuchar algo. La teoría del<br />
aprendizaje social nos lleva a una visión del aprendizaje que enfatiza la<br />
capacidad para aprender al observar a un modelo o recibir instrucciones, sin<br />
experiencia directa del aprendiz.<br />
El principal impulsor de la teoría del aprendizaje social es Albert<br />
Bandura, quien se refiere a su teoría del aprendizaje como una teoría<br />
cognoscitiva social.<br />
Los experimentos realizados por Bandura le permitieron establecer<br />
que existen ciertos pasos envueltos en el proceso de modelado:<br />
Atención. Si vas a aprender algo, necesitas estar prestando atención.<br />
De la misma manera, todo aquello que suponga un freno a la atención,<br />
resultará un detrimento del aprendizaje. Si por ejemplo, estás adormilado,
drogado, enfermo o nervioso, tendrás una mayor dificultad para aprender.<br />
Igualmente ocurre si estás distraído por un estímulo competitivo.<br />
Las propiedades del modelo influyen en la atención, de tal manera<br />
que, si el modelo es colorido y dramático, por ejemplo, prestamos más<br />
atención. Si el modelo es atractivo o prestigioso o parece ser<br />
particularmente competente, prestaremos más atención. Y si el modelo se<br />
parece más a nosotros, prestaremos más atención.<br />
Retención. Debemos ser capaces de retener (recordar) aquello a lo<br />
que le hemos prestado atención. Aquí es donde la imaginación y el lenguaje<br />
entran en juego: guardamos lo que hemos visto hacer al modelo en forma de<br />
imágenes mentales o descripciones verbales. Una vez “archivados”,<br />
podemos hacer resurgir la imagen o descripción de manera que podamos<br />
reproducirlas con nuestro propio comportamiento.<br />
Reproducción. En este punto, debemos transformar las imágenes o<br />
información retenida en una acción. Por tanto, lo primero de lo que<br />
debemos ser capaces es de reproducir el comportamiento. Por ejemplo,<br />
aunque una persona pase horas viendo una partida de ajedrez entre<br />
maestros, no podría reproducir nada de lo visto, si no sabe las reglas del<br />
juego.<br />
Motivación. Aún con todo esto, todavía no haremos nada a menos<br />
que estemos motivados para imitar al modelo; es decir, a menos que<br />
tengamos buenas razones para hacerlo. La existencia de incentivos que,<br />
aunque lo facilitan, no son imprescindibles para el aprendizaje, pero sí para<br />
la ejecución de nuevas conductas. Bandura menciona un número de<br />
motivos:<br />
- Refuerzo pasado, como el conductismo tradicional o clásico.<br />
- Refuerzos prometidos, (incentivos) que podamos imaginar.<br />
- Refuerzo vicario, la posibilidad de percibir y recuperar el modelo<br />
como reforzador. Reforzamiento experimentado por el modelo que afecta a<br />
la disposición de los que aprendieron con la observación de éste.<br />
Por supuesto que las motivaciones negativas también existen,<br />
dándonos motivos para no imitar:<br />
-Castigo pasado.<br />
-Castigo prometido (amenazas)<br />
-Castigo vicario. Castigo experimentado por el modelo que afecta a<br />
la disposición de los que aprendieron con la observación de el modelo.
Como la mayoría de los conductistas clásicos, Bandura dice que el<br />
castigo en sus diferentes formas no funciona tan bien como el refuerzo y, de<br />
hecho, tiene la tendencia a volverse contra nosotros.<br />
Tras la lectura del capítulo dedicado a la memoria y aprendizaje se<br />
puede concluir de forma breve y trasladado a la práctica policial, que la<br />
actuación policial debe ser lo más homogénea posible, ya que la actuación<br />
de un policía en un Ayuntamiento concreto y con un ciudadano cualquiera<br />
conllevará que esa persona crea que la actuación de otro policía de otro<br />
lugar en circunstancias similares debe ser igual o, cuando menos parecida,<br />
creando en caso contrario visiones negativas y distorsionadas del Cuerpo<br />
policial. También puede dar lugar a la formación de prejuicios y<br />
estereotipos que afectan a su visión del Policía, tal y como se expuso en el<br />
capítulo quinto dedicado a las actitudes.<br />
También podemos concluir que una actuación infractora o ilegal, si<br />
es reprendida con la magnitud y la oportunidad que requiere la ocasión por<br />
parte de un Agente, producirá una evitación de esa conducta en otro<br />
momento por parte del reprendido.<br />
Por último, la conducta de un Policía puede utilizarse como medio<br />
para lograr un aprendizaje por observación. De ello se deriva la importancia<br />
de una conducta perfecta por parte del funcionario policial, tanto en su vida<br />
profesional, como en su vida privada.
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