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nataia

Historias de vida

Mujeres Sin Fronteras:

Protagonistas de su propia historia,

forjadoras del cambio

Una mirada a la experiencia de las productoras en las

organizaciones de Cooperativas Sin Fronteras Internacional

Auspician:

Hivos, ONG Internacional

Cooperativas Sin Fronteras Internacional


Saludos

Al igual que las compañeras que me preceden en esta publicación, quiero

presentarme, mi nombre es Juanita Baltodano , soy productora, y vivo en Talamanca,

tierra del cacao y banano. Soy de las que cree que todas las personas deberíamos

tener contacto con la tierra, el aire, la naturaleza. Gozar de lo bello que es poner la

semilla en la tierra, y días después ver la planta brotar, sin mi esfuerzo, solo con el

poder de la naturaleza. Y más bonito aún, cultivar lo que sembraste.

Toda profesión es buena pero son los productores que cultivan los que nos dan de

comer. Y por eso me siento orgullosa de ser una mujer productora. Esta publicación

está dedicada a las mujeres que trabajamos en la agricultura, es cierto que es un

trabajo duro el campo, y que para la mujer es más duro, porque ella es la que

primero se levanta y la última que se acuesta. Pero es gratificante saber que de tu

cultivo comen muchos, y que estás preservando vidas. En especial pretendemos

visibilizar el trabajo de nuestras productoras sin fronteras, compañeras a las que

animo a seguir cultivando la tierra, y a que se sientan gozosas de su trabajo, que

va más allá de producir alimentos sanos, pues también estamos preservando los

suelos, la biodiversidad, cuidando los recursos naturales, manteniendo el paisaje, e

inculcando con el ejemplo este respeto y amor por la naturaleza a las generaciones

venideras, a nuestros hijos.

Les voy a compartir una anécdota como productora y madre. Enseñé a mis hijos a

cultivar desde pequeños para que se dieran cuenta que de la tierra comemos. Asi

aprendieron a cultivar antes de ir al colegio, y cuando uno de ellos se graduó se

fue a la ciudad. En la capital un día los colegas lo bacilaron porque conocía detalles

del cultivo del plátano, los compañeros se echaron a reír de oirlo y no le creyeron

que un citadino supiera de siembras. Pero a él no le molestó, me dijo que se sintió

orgulloso de que en su adolescencia yo le enseñara a cultivar. Esto es agradable,

saber que no perdí mi tiempo, que sembrar en un jovencito es cultivar, porque

aunque hoy él no trabaja la tierra algún día lo hará. Por eso animo a las mujeres

que luchan en el campo a que sigan y tomen el liderazgo que les corresponde.

No se trata de excluir al hombre, sino de trabajar hombro a hombro, así como

podemos estar unidos en el campo, lo podemos hacer desde otras esferas de la

organización, ejerciendo liderazgos, y participando en la toma de decisiones por

el bien de las familias campesinas y para hacer de este planeta un mejor lugar,

con iguales oportunidades para todos y donde todos ganemos, productores,

comercializadores y usuarios.

Juanita Baltodano Vilchez

Presidente

* Es también Vicepresidente de la Asociación de Pequeños Productores de Talamanca, APPTA, y miembro de la

Coordinadora Nacional de Organizaciones de Pequeños Productores Costa Rica-Panamá (CNCJ-CR-P), de la CLAC.


Presentación

Somos una cooperativa internacional integrada

por 34 cooperativas o asociaciones de

productores orgánicos y de comercio justo,

de ocho países del Centro y Sur de América

y el sur de Europa. Desde 2007 trabajamos en

el fortalecimiento de nuestras organizaciones

y su mejor posicionamiento en la cadena de

valor del mercado de alimentos, gestionando

nuevos canales de comercialización y buscando

estimular la oferta en el mercado con productos

de alta calidad.

foto: natalia lópez

Regidas bajo los principios democráticos

del cooperativismo y la

Agroecología nuestras asociadas

comercializan productos de la agricultura

campesina como cacao,

café, azúcar, frutas tropicales y miel

de abejas, en mercados de Europa,

Japón, Estados Unidos y Canadá, en

alianza con empresas comerciales

y/o cooperativas de consumidores.

Así, hemos acortado la distancia entre

productores y usuarios, promovido

espacios para el intercambio

técnico entre las asociadas y logrado

nexos para el establecimiento

de relaciones comerciales justas y

directas entre comercializadoras y

productores.

Nuestras asociadas en Argentina,

Perú, Brasil, Panamá, Costa Rica, Nicaragua,

Guatemala e Italia, utilizan

sistemas de producción agrícolas

limpios y sostenibles y promueven

la participación democrática de sus

miembros, siendo la mujer, un elemento

clave en el desarrollo, sostenibilidad

y fortalecimiento de sus

estructuras organizacionales y aparatos

de producción.

Esta publicación es un reconocimiento

a las mujeres de las Cooperativas

Sin Fronteras que con coraje,

visión y liderazgo contribuyen al

crecimiento de sus organizaciones y

comunidades, y a la transformación

de una sociedad más justa e inclusiva.

Mujeres que con su ejemplo

vienen arando el camino en espacios

de participación con una persistente

presencia masculina, como

son la mayoría de cooperativas y

organizaciones agrícolas en América

Latina. A todas ellas está dirigida

esta publicación, y a las miles de

mujeres sin fronteras en el mundo

que cada día siembran consciencia

verde, mueven la economía solidaria,

y promueven la biodiversidad y

la seguridad y soberanía alimentaria

de sus pueblos.

El dato estadístico sobre nuestras

mujeres Sin Fronteras será por ahora

una deuda pendiente, sin embargo

nos hemos dado a la tarea de reunir

algunas historias de vida de mujeres

que de manera simbólica ilustran lo

que ellas vienen construyendo desde

sus espacios de participación en

favor de la agroecología y la producción

de alimentos limpios y nutritivos

para los mercados justos y orgánicos

del mundo.

En Cooperativas Sin Fronteras Internacional

seguiremos trabajando en

la construcción de un modelo económico

diferente y más justo, en el

que las familias agricultoras, organizadas

en estructuras colectivas y

asociativas, asumen un rol protagónico

y son actores claves en la gestión

de un desarrollo verdadero, incluyente

y sostenible, para ellas, sus

comunidades y el resto de América

Latina y el mundo.

2 3


Bernarda Morales es indígena de origen Bribri, una

etnia asentada en el sur de Costa Rica, en la zona

denominada de Alta Talamanca. Ella vive en Yorkín, una

comunidad en las riberas del río del mismo nombre,

habitada por poco más de 200 personas dedicadas a

la siembra del cacao y banano como medio de vida.

Para llegar a Yorkín hay que navegar contra corriente

por espacio de una hora sobre el río homónimo que

separa Panamá, de Costa Rica.

Bernarda pertenece al clan bribri Surariwak, que en

español significa guardiana de la semilla.

Un título muy apropiado para quien en

la práctica es también guardiana de la

cultura y saberes bribris, y promotora

de un sistema de producción ancestral

limpio, sano y sostenible.

En la cultura Bribri, nuestros abuelos nos

enseñan que no hay que usar químicos

porque eso desgasta la tierra y hay que

saber cultivar, por eso cultivamos esta

parte este año, y el otro año cultivamos

en otro lugar, y en cinco años volvemos

otra vez al lote. También nos enseñan

a no sembrar un solo cultivo en la

finca, sino banano, cacao, frutales,

maderables. Todo lo tenemos ahí para

que la tierra siempre tenga material

orgánico. Porque las hojas, las ramas,

todo lo que viene ahí se va a podrir y

va a mantener la planta. Por eso cuando

usted escarba la capa de la tierra lo

Surariwak de la semilla,

guardiana de la vida

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foto: natalia lópez


primero que se ve es la capa orgánica

y eso no la deja desgastarse a la tierra.

Bernarda posee dos hectáreas de tierra

donde siembra cacao y banano para la

venta, además de otros productos para

el consumo familiar. Desde joven cultivó

y comercializó cacao junto a su padre

como una forma de ganarse la vida.

Pero cuando ingresó a la Asociación de

Pequeños Productores Orgánicos de

Talamanca, Appta, se dio cuenta que

aquel sistema de cultivo tradicional

tiene un valor en los mercados

mundiales.

Me di cuenta que verdaderamente lo

que se hablaba en Appta era cierto,

que la cultura nuestra es la que mejor

produce lo orgánico y no lo químico, por

eso me metí a apoyar a la organización,

como para que se proteja eso, y siempre

se mantenga orgánico.

Ahora nosotros estamos produciendo

orgánico y ganando dinero sin dañar a las

personas. Con nuestro trabajo usted va

a comer algo que no le va hacer ningún

daño. Por eso es que yo estoy en Appta

apoyando. Es cierto que queremos

dinero, pero queremos dinero sin poner

químicos. Si pudiéramos vender todo

orgánico, es mejor para la gente.

Hoy Bernarda lleva más de 15 años

en la organización y otros tantos en la

Junta Directiva de Appta, trayectoria

suficiente para reconocer el rol que ha

jugado la organización en el desarrollo

social, económico y cultural de las

comunidades indígenas de la zona.

Es muy importante porque la

organización lucha por proteger

las tierras, por vender un producto

orgánico, para tener un mercado y

para que esa práctica no se termine,

porque si Appta no estuviera, ya la

gente hubiera usado químicos, porque

el mercado de lo orgánico es difícil.

Cuando nosotros empezamos a vender

el banano, los compradores querían

banano que no tenga ningún rasguño,

así como las bananas de las bananeras,

pero nosotros dijimos, ¿qué banano

vamos a tener sin un rasguño, si es

orgánico?. Y si usamos químicos, los

pájaros y los insectos que llegan y dan

vida a la tierra se van a morir. Pero ahora

la gente no va a contaminarse con los

químicos en las bananeras, sino que

hacen su propio cultivo aquí, orgánico,

y trabaja, y tiene el mismo ingreso que

tendría en las bananeras. Es un cambio

total. Y por otro lado yo pienso que lo

que Appta está haciendo es un sueño,

de no dejar a los jóvenes sin tierra y eso

se va a lograr, si no usamos químicos.

También reconoce que la organización

ha sido un vehículo para el protagonismo

social de las mujeres, pero que el resto

lo hicieron ellas mismas con decisión

y coraje, pues pese a lo que se quiera

creer, la sociedad bribri matriarcal no

escapaba al machismo.

Ha sido un trabajo de años que empezó

en las comunidades, para ellos las

mujeres no podían decidir, no sabíamos

de organización, para ellos las mujeres

no pensábamos, así era como ellos nos

veían, pero nosotros dijimos no, vamos

a luchar por lo que creemos.

Ahora yo creo que ellos nos eligen por

la responsabilidad que tenemos las

mujeres, las mujeres participan más

en las reuniones que los hombres, y

la otra es que tenemos más paciencia

para dirigir las cosas que los hombres.

Nosotros somos mayoría de mujeres,

pero compartimos con ellos las cosas

que están bien y las que no, y no porque

somos mayoría les vamos a quitar razón

de lo que ellos están haciendo. A nivel

de Appta hemos logrado que las cosas

cambien, eso que solo decida una

persona, ya no, ahora decidimos todos

y escuchamos a todos.

Como productora de cacao y banano

para la exportación sabe de la

importancia de estar organizados y de

la necesidad de establecer alianzas

y relaciones comerciales justas que

aseguren la venta y colocación de los

productos en los mercados. Así como

de la contribución que hace el comercio

justo al desarrollo de las familias

agricultoras.

La principal preocupación como

productora es que no tengamos la

venta del producto, digamos si vivimos

trabajando y trabajando y de pronto

nos dicen que no hay venta de banano

o que no hay venta de cacao, o que se

perdió la producción y ya no se pudo

llevar al mercado. Eso desanima mucho

a los productores porque si yo estoy

produciendo y llegan y dicen que se

perdió todo o que el comprador ya

no va a comprar, la gente se enoja de

una vez porque no hay seguridad en el

mercado.

El Comercio Justo para nosotros

es muy importante porque hace un

desarrollo para la comunidad. Cada

año discutimos que hacer con el

premio, lo dejamos para invertir en las

comunidades que integramos Appta,

lo hacemos rotativo, digamos, hace

7 años nos tocó a nosotros (Yorkín) y

compramos el terreno para el colegio.

Hace 6 años le tocó a Katzy, hace 4 años

le tocó a los de Mojoncito y así.

Bernarda Morales tiene 41 años, además

de Appta lidera otras organizaciones

como Actuar y Finca Educativa.

En 1985 fundó la primera

organización bribri de mujeres

con fines turísticos llamada

Stibrawpa.

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foto: natalia lópez


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Los Tubolwak, de raíz

y tradición orgánica

foto: cyril mischler

En el caribe costarricense, resguardada

por las caudalosas aguas del río Telire,

se encuentra la comunidad indígena

de Boca Urén, del distritito de Bratsi en

Talamanca. Allí habitan un promedio de

40 familias de origen bribri dedicadas

al cultivo y comercialización del cacao,

el banano y el plátano agroecológico.

Cándida Salazar y su familia es una de

ellas. Posee tres parcelas y en cada una

alberga un promedio de 60 cultivos,

una característica común en las familias

indígenas.

Cándida, pertenece al clan de los

Tubolwak, que en español significa

raíz de ñame, un tubérculo muy

popular en las regiones tropicales. Y es

precisamente de raíz o tradición que le

viene a nuestra protagonista el cultivar

la tierra sin químicos.

Mi relación con lo orgánico viene desde

mi nacimiento, en esos tiempos no se

conocía lo químico, todo era orgánico,

nadie utilizaba químico. Nunca vimos

necesidad, porque se daba muy bien la

cosecha, y si era caro o no un químico,

no le poníamos atención.

Pero eso no siempre fue así, con el

transcurrir de los años los intermediarios

llegaron al río con sus camiones

reclamando racimos de banano de

mayor tamaño y a castigar los productos

pagando dos y hasta tres racimos por el

precio de uno.

Ya cuando se hablaba que los racimos

tienen que ser grandes, ya comenzó la

gente a decir que si lo natural me va dar

un racimo no muy grande yo no quiero

que me vayan a castigar dos por uno, y

que cómo hago para que la planta me

vaya echar un racimo grande. Ahí fue

donde la gente de afuera ya comenzó

diciendo que aplique fumigando,

echando abono químico.

Fueron tiempos duros en que varias

familias de la zona se vieron tentadas a

usar químicos para evitar se castigara la

producción con precios bajos, pero por

fortuna, por ese entonces, Cándida se

enteró de una organización que pagaba

un precio diferenciado. Se trataba de

Appta.

En esos tiempos oía que Appta pagaba

una tarifa al socio y otra al no socio, y

eso fue lo que me llamó la atención, y

pensé, ¿por qué no ingresas a Appta

a vender directamente?. Y así formé

parte de Appta, entonces comencé al

principio vendiendo mi cacao, luego

convencí a mi esposo, porque él le

vendía a esta otra empresa, y él me

dijo está bien. De por si era igual,

porque lo que necesitábamos era

vender nuestro producto, y quizás con

más ventaja porque en Appta un socio

tiene más prioridad que uno que no es

socio. Desde ese momento empecé a

venderle todos mis productos.

Asociarse a Appta fue para Cándida y

su familia una seguridad y tranquilidad

económica de que su producto no se

fuera a perder, pero además, significó

el comienzo de una etapa nueva,

de aprendizajes, oportunidades y

desarrollo personal

Yo era socia, y en el momento de la

elección de la junta directiva tuve la

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oportunidad de que personas que me

conocían me dieran la confianza, vieran

que podía trabajar bien en función de

la organización y me propusieron y yo

acepté, pero para mí el primer año fue

una experiencia muy bonita que nunca

se me va a olvidar. Tuve capacitaciones,

conocí más de mi organización, conocí

del Comercio Justo, que sabemos que

es una seguridad para nosotros, porque

nuestro producto es pagado con buen

precio y aprendí un poco más de lo

que hay que hacer en la organización.

Ese primer año me ayudó también a

mí a, cómo le dijera, como a aprender

un poco más y a relacionarme con más

gente y eso para mí fue muy bueno y

que yo agradezco desde ese momento.

Mostré mis capacidades a la gente y a

los demás socios y por eso he tenido

las oportunidades de seguir quedando

dentro de la junta directiva, pasa un año

que tal vez me dejan un poco pero el

siguiente estoy ahí, y ahorita asumo el

papel de Fiscal.

Me cambió, claro que sí. En realidad la

manera de ser y de pensar ya no es la

que tenía antes, porque si uno tiene la

oportunidad de irse relacionando con

más personas, va cambiando la persona

que es, ya no es que si me da pena, o

que no lo voy a poder hacer, o que me

están viendo, y toda esas cosas. Hoy me

siento segura de lo que puedo hacer y

lo que puedo decir. Yo sé que de la que

era antes, ya no soy, soy totalmente otra.

Cándida lleva más de 18 años en Appta

y otros ocho como miembro de la Junta

Directiva. Y a decir de su experiencia la

comercialización sigue siendo la gran

preocupación de la organización y sus

productores

La venta del producto es lo que ha dado

mucho problema, por ejemplo llega un

momento que la empresa dice: no ya

no quiero más banano, no traiga más

y quizás uno tiene solo un comprador,

entonces, se paraliza porque no hay

como para ir a la vuelta y buscar otro

que nos compre. Entonces ese sería el

problema grande para todas las familias

porque su producto quedará en las

fincas y ¿a quién se lo vamos a vender?,

si no se puede vender en la comunidad

porque todos tienen bananos.

Cándida es catequista de la iglesia

Católica, presidente del Consejo de

Vecinos de Boca Urén y miembro de

la Asociación de Desarrollo de su

comunidad, actividades que desarrolla

con demostrado liderazgo, un liderazgo

que según dice le viene de nacimiento,

pero cuyo desarrollo tuvo que ver con

las oportunidades que se encontró en

el camino y con el compañero de vida

que le tocó. Reconoce el impulso hacia

el protagonismo social de las mujeres

que ofrecen las organizaciones de

productores, así como los espacios que

allí se recrean en donde productores y

productoras rompen viejos estereotipos

y se reconocen entre si como sujetos

con capacidades

Hoy se puede ver que a través de

capacitaciones a las personas, más

que todo a las mujeres, vemos que ya

están viendo que nosotras las mujeres

también tenemos el derecho igual que

los varones, entonces hoy en día se ve

un poquito más la participación de las

mujeres dentro de las organizaciones

pero anteriormente no, eran solo los

varones. Pensaban que tal vez nosotras

las mujeres no podíamos y ahora se

están dando cuenta que sí. Ahora ya

se acostumbraron los compañeros, y

ya al menos nos respetan y saben que

cuando se toma una decisión se es firme

Cándida Salazar produce al año

entre 700 y 800 kilos de cacao y 1,000

racimos de banano orgánico, que se

comercializan en mercados de Europa

y EE.UU.

COSTA RICA

Asociación de Pequeños

Productores de Talamanca,

APPTA

1,200 familias indígenas

38% mujeres y 62 % hombres

Comercializa puré de banano

y cacao en mercados de EE.UU

y Europa

Producción anual promedio

de cacao 200 t

foto: natalia lópez

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La rentabilidad del

cacao en las mujeres

Ngäbe

foto: natalia lópez

Rosita Guerra Castillo tiene 45 años, es productora de cacao,

esposa y madre de cuatro adolescentes. Ella posee dos

hectáreas de terreno en la zona de Barrio Lindo, comunidad

de Valle Rico, en Bocas del Toro, Panamá. Una comarca

habitada por indígenas de la etnia Ngäbe Buglé.

Desde muy pequeña estuvo vinculada al cultivo del cacao,

pues su padre dio educación primaria a ella y sus once

hermanos a costa del cultivo. Pero pese a ser hija de uno de

los socios productores más antiguos de la Cooperativa de

Cacao Bocatoreña, COCABO R.L, para ella el manejo del

cultivo y sobre todo su comercialización eran competencia de

su marido.

Por largos años deshierbó las matas de cacao, cortó chupones,

y acompañó en las labores de cosecha a su compañero quien

luego se encargaría de comercializar el producto como

socio de la cooperativa. Si bien era un trabajo compartido,

las ganancias no lo eran tanto, pues de los ingresos Rosita

recibía en el mejor de los casos los víveres para la comida y

el vestido.

Pero hace dos años todo eso cambió, y cambió para mejor

según nos cuenta, cuando decidió asociarse a COCABO R.L.

Desde entonces ha tenido solo ganancias en todos los campos

de su vida. Ella pasó del anonimato social, a tener actividades

de carácter y responsabilidad pública, convirtiéndose

en generadora y administradora de sus propios recursos

económicos.

Antes yo recibía cuando mi marido vendía cacao, yo no ponía

cuidado de plata que él agarraba, él compraba comida, él

compraba vestido para mi, o para la familia, él lo tenía. Yo no

ponía cuidado de plata, porque no sabía de plata, no vendía

de producto propio, pero ahora como socia yo agarro de mi

propio, ya yo sé qué es tener plata.

Pero el protagonismo económico y social no fue lo único que

alcanzó al asociarse, también la posibilidad de tomar distancia

de la violencia doméstica en la que se ven envueltas muchas

mujeres rurales.

Entonces me doy cuenta que así es mejor, vivir de su propio,

porque de su propio tú vas a sacar lo tuyo, tú vas comprar, y el

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hombre no te va a decir nada. Pero si es

un hombre grosero, malo, que no quiere

que le toque, y por necesidad tú sacaste

un dólar, dos dólares, ya te va a regañar.

Entonces con lo que tú quieres gastar,

tú vas a gastar, nadie te va a decir nada,

entonces es mejor tener su propio. La

mujer es válido igual como el hombre.

A la independencia económica, devenida

por su inscripción a la cooperativa, Rosita

suma el conocimiento técnico adquirido

foto: natalia lópez

para mejorar la calidad

de su producción

Mi cacao es primera

calidad, COCABO

nos exige cortar puro

cacao maduro, porque

el que no está maduro

daña el cacao. Luego

a experimentar en un

cajón, durante ocho

días va batiendo hasta

que el cacao queda

chocolate adentro y

de ahí tiramos al sol.

Pero antes nosotros no

sabíamos eso, nosotros

lo cortábamos,

poníamos en saco y no

experimentábamos y

el cacao no salía bien.

Entonces COCABO

nos exigía que tiene

que hacer esto, esto

así, para que ese cacao

quede chocolate y lo

tanteamos y verdad que

está saliendo bueno.

COCABO nos enseñó a

producir un cacao más

bueno, puro calidad.

Ser orgánico es más

plata y más beneficio

para mi. Lo orgánico hay que

trabajarlo bien para que le paguen

bien a uno. Químico no usamos,

con puro machete trabajamos,

aquí ninguno usa químico. Acá en

nuestra comunidad no usamos nada

químico, dentro de los cultivos de

cacao producimos diferente clase

de banano, plátano, ñame, aguacate

limón, naranja y arazá.

El valor de Mariela y el

orgullo cooperativista

En la comunidad de Valle Ricó, también vive Mariela Palacio. Ella tiene 32 años, y es

madre de dos niñas y tres varones. Posee una finca de 18 hectáreas donde siembra

cacao para la exportación y otros granos y frutos para el sustento familiar como

arroz, maíz y banano.

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foto: natalia lópez


Desde muy joven Mariela aprendió a

ganarse la vida con el cultivo del cacao.

Yo vivía con mi abuelita y mi abuelita me

enseñó que sembrar cacao es bueno,

porque eso da recurso a uno para

mandar su hijo a clase, para comida,

para su ropa, por eso yo me dedico al

cacao desde niña.

Desde entonces el cacao fue su principal

fuente de ingresos, pero no fue hasta

que oyó hablar de la cooperativa y

de los beneficios económicos de ser

asociada que su economía dio un salto

y pasó de recibir cinco dólares por la

venta de cacao a 118 dólares

Convencional yo vendía antes, a veces

diez libras nada más y me daban cinco

dólares y eso no era nada. Pero ahora

yo vendí un quintal, tres quintales, me

da más. Estos días yo vendí, 130 libras y

yo cobré $118, ahí yo tuve la ganancia,

por eso yo me siento orgullosa de estar

ahorita mismo socia.

Pero la independencia económica y

la mejora de sus ingresos no fue lo

único que alcanzó, luego vendría el

acceso a conocimiento, el intercambio

de experiencia entre organizaciones

y el empoderamiento social que

la catapultaron hasta ocupar la

vicepresidencia de la Junta de Vigilancia

de la cooperativa.

Antes yo no tenía valor porque me

daba miedo, ahora me entró valor

porque yo he ido a Costa Rica a ver

otros productores que tienen cacao

sembrado, ahí yo tuve valor porque

yo quiero aprender más a cómo ser

productora. En Costa Rica yo fui a

Appta, allí hay un cacao bien bonito.

Yo entré a ese grupo porque yo quiero

más conocimiento, aprender más sobre

cacao.

Al igual que ella Mariela espera que

otras mujeres productoras descubran

su potencial integrándose en las

organizaciones de productores de sus

comunidades.

Ellas tienen miedo, pero como a mi me

entró valor, así mismo yo quiero que

otra compañera tenga valor y sea una

directiva. Yo animo a mis compañeras,

las mujeres podemos organizarnos y

podemos ser líderes de la cooperativa.

Mire en Costa Rica son puro mujeres,

yo quiero que la gente en cooperativa

sea así, que no es que puro hombre

no, hay mujeres que trabajan en la finca

también, por eso me entró valor y yo

entré como asociada para llevar más

conocimiento, porque hace la diferencia

el aporte de una mujer. Yo les explico a

ellas que ser asociado es más bueno.

Porque te compran primera calidad, te

sobra balance y te llevan tu producto

hacia otro país.

La producción de cacao de Mariela es

especial, pues cada fin de semana su

finca se convierte en un espacio para

el intercambio familiar, pero sobre todo

para educar en conocimiento, valores y

principios.

A mis hijos yo les digo vamos a la finca a

trabajar, porque ahí obtenemos recurso

para sobrevivir. Si nosotros no hacemos

nada, aquí no hay nada, así que yo

los llevo a la finca cada fin de semana

que están libres y limpiamos cacao,

rodajeamos cacao, tiramos chupones,

de todo hacemos en la finca. Los

pequeños hacen rodajas*, rodajea ahí

donde está un palito de cacao sembrado

y alrededor de la cabeza, saca todo la

hoja seca que está ahí, para que ahí no

entre enfermedad. Los grandes tiran

chupones abajo, chupón es una rama

que va entrecruzada. Y el despunte ya

es trabajo de mi esposo y mi trabajo es

tirar cacao con monilia, todo eso yo lo

tiro abajo. Ese es el trabajo de nosotros

en la finca.

Todos colaboran conmigo de alguna

forma porque ven que hay plata, mi

hijo primero tiene 15 años, la niña tiene

13, el otro tiene 10, la otra 9 y el otro

tiene 8 años. Este trabajo es puro con

mi familia, con mis hijos, ahí ellos van

viendo, aprendiendo como trabajar en

la finca; si ellos un día van a sembrar

para ellos, ya ellos están viendo como

yo estoy trabajando con ellos, así mismo

ellos van a hacer para ellos a futuro.

Como Mariela y Rosita hay muchas

otras mujeres en COCABO R.L., y todas

han encontrado en la asociatividad o

cooperativismo una manera de crecer y

transformar su entorno.

Según registros de la organización en

cinco años las asociadas pasaron a ser

casi un tercio del total de asociados.

El incremento en el número de socias

podría responder al Comercio Justo y a

los estándares sociales que éste exige a

las organizaciones de productores. Pero

además, a las características propias del

género de compartir y contar, lo que

hace que entre ellas se corran la voz de

los beneficios y ventajas de ser asociada.

Sea el Comercio Justo o sea un tema

de género, lo cierto es que el papel

de las mujeres indígenas campesinas,

tantas veces invisibilizado, empieza a

hacerse público a través de su acceso

a las cooperativas y asociaciones de

productores.

* Hacer surcos pequeños alrededor de una

planta.

PANAMÁ

Cooperativa de Cacao Bocatoreño, COCABO R.L.

1,199 familias indígenas Gnäbe y afroantillanas.

419 mujeres y 780 hombres

Comercializa cacao orgánico en mercados de

Centro América, EE.UU, Europa

Producción anual promedio de cacao 408 t

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foto: natalia lópez


Nos empiezan a valorar

más en el agro

Bonifacia Calle Zapata, tiene 60 años. Es productora

de café y caña de azúcar orgánicos y presidente de

la APPAGROP 1 de Chonta, organización de base de

la cooperativa peruana Norandino de la región Piura.

Bonifacia, comercializa su producción en mercados de

Francia y de Italia a través de Etiquable y la empresa

comercial de alimentos biológicos Alce Nero, ambas

socias de Cooperativas Sin Fronteras.

Para nosotros es un orgullo vender fuera, la gente

viene nos visita y nos felicita porque tenemos un

producto bueno. Eso significa que nuestro trabajo es

positivo y que están viviendo de lo que producimos,

señala satisfecha.

Sabe bien que para integrarse a los mercados los

pequeños productores deben unirse y constituirse en

cooperativas o asociaciones con el fin de fortalecer su

capacidad negociadora.

Antes mi vida fue muy sacrificada porque no había

un mercado, no había un apoyo de nada, ni ningún

conocimiento. Los ingresos eran muy bajos, solo

en tiempos de campaña de café eran buenos, pero

nosotros ahí no dábamos el café en pergamino,

sino en coco, en bolilla y se vendía seco a mercado

local y lo pagaban a 100 soles 2 el quintal, hasta 89

soles cuando bajaba. Eso no era rentable, por toda

mi cosecha recibía 400 ó 500 soles para todo un año.

Luego cuando inició CEPICAFE 3 , ellos buscaban

mercado pero no querían convencional y nos dijeron

1

Asociación de Pequeños Productores Agropecuarios del

Perú, APPAGROP.

2

32.4254 USD, según tipo de cambio en el mes y año de

impresión de este documento (1 sol = 0.324254 USD).

3

Nombre con el que nació la Cooperativa Norandino.

18 19

foto: natalia lópez


PERÚ

Cooperativa Norandino

Más de 7,000 familias campesinas

Comercializa café, cacao, panela, mermeladas y jugos

en mercados del Norte América, Europa, Oceanía y Japón

Producción anual promedio de panela 900 t

foto:giovanni aloi

cómo cambiar y cambiamos a orgánico,

tratando de quitar todas las impurezas

que tenía. Con la organización fue

un cambio total porque tuvimos

conocimiento, asistencia técnica,

controles de calidad y capacitaciones

sobre siembra y producción para tener

mayores rendimientos. Así que mi vida

cambió cuando entré porque obtuvimos

un mejor beneficio, un mejor mercado y

prácticamente vendimos más.

El incorporarse a la organización mejoró

aspectos materiales y económicos de la

vida de Bonifacia, pero también sociales

y de estima personal.

Aprendí muchas cosas, tuve otros

conocimientos, tuvimos viajes, pasantías

donde intercambiamos ideas y eso fue

un cambio total. Me siento distinta,

ahora somos otras personas, con mejor

conocimiento sobre todo y con más

respeto.

Habían hombres que habían sido

presidentes en la organización, pero

quizá a mi me dieron la confianza de

ser presidenta porque veían que yo

iba ganando conocimiento, que era

emprendedora, que hacía pasantías,

que viajaba, que me gustaba, refiere

Bonifacia, argumentando las razones

por las cuales fue promovida al cargo de

presidente, en una organización donde

predominan los varones.

En mi organización somos solo tres

mujeres, yo soy socia directa pero ellas

son viudas de socios. Tenemos planes

de que otras mujeres se integren como

socias, pero ojalá para otro tiempo

seamos más. Ahora las mujeres tienen

más participación en el campo porque

tienen estudio y porque ya nos empiezan

a valorar más y a ver que sí podemos

participar y desempeñarnos bien en el

agro, y que podemos sacar adelante

nuestro trabajo y los conocimientos

aprendidos.

Una mayor participación y desempeño

en el campo que no la exime como

a muchas otras mujeres de los roles

reproductivos socialmente aprendidos y

que pone de manifiesto la versatilidad

del género.

Yo trabajo primero en la casa y cuando

voy a dejar el almuerzo a mi esposo

ya me dedico al vivero y a avanzar con

la carga de la caña. También trabajo

controlando o diciendo como deben de

hacerse las cosas en la chacra y cuando

muelo mi caña trabajo en el módulo en

la zona de limpieza y tamizado de la

caña. Pero cuando hay cosecha de café,

estamos viendo el despulpado y luego

el secado para enviarlo a Norandino.

Bonifacia Calle tiene dos hectáreas

de café y una de caña. Empezó con el

cultivo del grano, pero la vulnerabilidad

del cultivo a las plagas le llevaron a

considerar la siembra de caña para la

producción de panela como un cultivo

alternativo, y no se equivocó, pues

resultó ser más resistente que el café y

con mayor rentabilidad.

Al principio nos dedicábamos al

café, luego vimos que otros socios

cultivaban caña y obtenían buen

beneficio entonces empezamos con

media hectárea y comenzamos a moler

y vimos que hubo un buen beneficio

y así comenzamos mi esposo con dos

hectáreas, y luego yo con una hectárea

y ahora hemos triplicado la producción.

Con la panela fue un cambio grande

porque por jornada sacábamos 20 a

25 quintales 4 , y estábamos recibiendo

más de 2,000 5 soles y de ahí salía

para pagar al personal como 1,500 y

nos quedábamos con el resto para el

beneficio de la casa.

El pueblo de Chonta está ubicado

en Montero, el distrito peruano con

mayor producción de caña orgánica

del país en manos de pequeños

productores. La panela de Norandino

es 100% producción campesina y tiene

como principal destino Italia, con

exportaciones anuales de alrededor

de 900 t en el 2014. El cultivo de caña

para la producción de panela permite

producir todo el año, generando

ingresos permanentes a las familias

agricultoras.

4

2.5 toneladas (t).

5

648.508 USD, según tipo de cambio en el

mes y año de impresión de este documento

(1 sol = 0.324254 USD).

20 21


Crear condiciones para una

mayor participación

Lleva 20 años produciendo café y 16 en la cooperativa

de base Ramón Sevilla, del municipio de Dipilto,

tierra del café, el plátano y el maíz, en Nueva Segovia,

Nicaragua. Alexa Marín tiene 42 años, es madre de dos

adolescentes y además delegada de su cooperativa en

Prodecoop, la organización de segundo grado socia

de Coop Sin Fronteras que agrupa a 38 cooperativas

de base integradas por 2,300 pequeños productores,

donde el 30% son mujeres.

Alexa es una convencida de que no hay más mujeres

en las cooperativas no porque no quieran, o no

tengan liderazgos, sino porque no se terminan de

dar las condiciones para su mayor participación en las

organizaciones.

A veces me hago un examen y digo, si yo tengo una

capacitación a las ocho de la mañana, yo la pienso

porque me tengo que levantar oscuro a cocinar, alistar

a los chavalos, voy a llegar cansada allá, y luego tengo

que volver a seguir trabajando, entonces sale más fácil

no ir, pero no porque no quiera, sino porque no se

adecuan las capacitaciones al ritmo que llevamos.

La vida de las mujeres agricultoras es distinta, más

difícil quizá que la de los varones, y a la hora de

participar en la organización la diferencia salta a la

vista.

Pienso que todos aportamos, pero la mujer aporta

más, porque se levanta muy temprano para alimentar

a los que van a trabajar a la parcela, ver por el cuidado

de los niños, a parte de recolectar café, la mujer está

en el proceso de selección de calidad del grano,

luego secando café, o viendo si el café está de punto

foto: natalia lópez

22

23


para sacarlo, es un aporte grande y es la

última que se acuesta y la primera que

se levanta.

Asegura que una cosa es producir café

y otra muy distinta es participar en una

cooperativa: aprendiendo, externando

ideas y compartiendo habilidades que

no pensó tener.

Antes era más tímida, pensaba que el

mundo era más pequeño, en el sentido

de que para poder participar tenías que

saber mucho, y realmente no. Me di

cuenta que con tu organización puedes

llegar a muchos lados, conocer a mucha

gente, comprender muchas cosas y

trabajar con más ánimo por otros que a

lo mejor están en más desventaja que

vos.

Con los compañeros ha sido difícil,

no porque tenés que confrontar, sino

porque muchas veces te dicen que sí,

pero ese sí nunca lo ves materializado,

esa es la lucha más difícil: cuando les

decís – a los compañeros - mira vamos a

trabajar por esto, te dicen que sí y luego

ves que esos procesos nunca arrancan y

esas son las luchas que te frustran, pero

no los culpamos porque eso es parte

de una cultura patriarcal y machista

que venimos arrastrando y que no solo

es en Nicaragua. Sabemos que en las

cooperativas hay espacios de toma de

decisión que culturalmente se ha dicho

que es para los hombres.

Alexa es coordinadora de la Comisión

de Género Central de Prodecoop y

considera que se han dado avances

respecto de una mayor participación

de las mujeres en las cooperativas, pero

que aún hace falta mayor sensibilidad y

compromiso.

El trabajo con las mujeres requiere

aterrizarse más, porque a veces para

no entrar en pleito con la organización,

no tocás el tema; porque a veces un

proyecto de renovación de café es más

fácil, a que vengás y me digás mirá

necesito capacitar veinte mujeres en

autoestima, entonces y eso qué, qué

produce… es más fácil lo otro, porque

a veces esos procesos de cambio como

que no le vemos mucha importancia

unos y otros, pero realmente procesos

de cambio en las personas son los que

hacen producir más, porque de nada

sirve que tengás una parcela si la gente

está hundida en una baja autoestima.

Yo pienso que se ha tocado el tema en

las organizaciones, pero para mi es muy

poco. Dales la botas y las palas que le

van a servir, pero a la par capacítala,

empodérala, llénala de ánimo para que

trabaje, sino las botas y las palas no le

van a servir. Las cooperativas no son

plantas, las cooperativas son personas

y las personas necesitamos que se nos

anime.

Independientemente del esfuerzo

que libran las mujeres rurales en sus

procesos de inserción social y desarrollo,

Alexa sabe que hay batallas comunes

que productores y productoras vienen

enfrentando.

Uno de los grandes retos pienso como

cooperativa y como organización son

las grandes competencias – empresas

agroindustriales - que están entrando, y

las certificaciones mismas de Comercio

Justo que están beneficiando a empresas

y no les exigen como a las cooperativas

que nos exigen un montón, entonces ahí

vienen los retos, de cómo luchar para

que el Comercio Justo esté realmente

para lo que fue creado, para mejorar la

vida de los pequeños productores.

El camino es largo para los pequeños

productores hombres y mujeres, y los

esfuerzos son y serán constantes, pero

los beneficios de ser asociada lo valen.

El pequeño productor – solo - no tiene

acceso a mercado, no puede competir

por sus volúmenes, no podés tener

asistencia técnica con una parcela tan

pequeña, no podés competir en el

mercado, ni acceder a un crédito, por el

contrario, organizado tenés relaciones

duraderas y directas, porque el socio

conoce quienes son sus compradores

de café; pero cuando estás fuera de la

cooperativa y de ese mercado vos vas a

vender a un coyote y hasta ahí llega tu

NICARAGUA

PRODECOOP cooperativa de café 100% certificada

Agrupa a 38 cooperativas de base, 2300 asociados,

70% hombres y 30% mujeres

Comercializa café orgánico en mercados de Europa,

Estados Unidos y Japón

Producción anual promedio de café 30,000 sacos de café

café, y de ahí nada. Pero cuando estás

en la cooperativa tenés tu asistencia

técnica, tu mercado. Además de

proyectos sociales como las becas,

entrega de útiles escolares de primero

a sexto grado de primaria, y para los de

secundaria, el pago de los aranceles.

Con la prima de Comercio Justo

Prodecoop destina un dólar por quintal

para comprar tierras a mujeres. Este

fondo sirve como capital semilla para

beneficiar a las hijas de los productores

que no tienen tierra, y a aquellas que

teniéndola necesitan de asistencia

técnica, renovación o repoblación.

24 25

foto: sean hawkey


Calidad Sin Fronteras

En estos años Cooperativas Sin Fronteras acortó

la distancia entre organizaciones de productores

y usuarios, promovió espacios para el intercambio

técnico entre las asociadas, y logró nexos sólidos

para el establecimiento de relaciones comerciales

justas y directas entre compradores y productores,

permitiéndonos construir una identidad de

calidad en el mercado Europeo.

agricoltori di coop sin fronteras

Resultado de este trabajo las cooperativas

Prodecoop y Cooproca de

Nicaragua, Norandino del Perú, La

Alianza y APPTA de Costa Rica sostienen

una sólida alianza comercial

con la empresa italiana de alimentos

orgánicos Alce Nero. Ésta relación

comercial, basada en la calidad y

confianza mutua, nos ha valido para

forjarnos una identidad en el mercado

Europeo, con la línea de productos

agricoltori di coop sin fronteras.

Se trata de chocolates, panela, jugos

y café orgánicos que Alce Nero

adquiere, procesa y comercializa

respetando la identidad de las organizaciones,

el país de origen de los

productos y sobre todo generando

valor agregado en origen.

Esta sólida alianza comercial ha

traído como resultado un reconocimiento

de la calidad de los productos

por parte de otras empresas,

como la cadena de supermercados

COOP de Italia.

Tableta de chocolate

elaborada con cacao de

APPTA, Costa Rica.

cortesía: alce nero

Producido por La Alianza de Costa Rica,

PRODECOOP de Nicaragua y

Cooperativa Norandino de Perú

Panela producida por la cooperativa peruana

Norandino

26 27

cortesía: alce nero


La organización

Cooperativas Sin Fronteras Internacional,

es coordinada por

un Equipo Ejecutivo, con oficina

en San José de Costa Rica, y

dirigido por una Junta Directiva

que se reúne periódicamente

para dar seguimiento y ejecución

a las decisiones tomadas

en Asamblea.

Según la estructura de Cooperativas

Sin Fronteras, la autoridad

máxima es la Asamblea General

de Socios que se celebra cada

tres años.

La Junta Directiva para el actual

período 2012-2015 está presidida

por los siguientes miembros:

28

Presidente

Juanita Baltodano

APPTA - Costa Rica

Vicepresidente

Lucio Cavazzoni

Alce Nero - Italia

Tesorero

Alvaro Almengor

Copiasuro - Guatemala

Secretario

Pablo Granados

La Alianza - Costa Rica

Directora

Merling Preza

PRODECOOP - Nicaragua

Director

Santiago Paz

Cooperativa Norandino - Perú

foto: giovanni aloi

Director

Adriano Martins

Red Cooperativas Sin Fronteras - Brasil

Socios Productores

Argentina: Cosar (www.coopcosar.com) y Cooperativa Norte Grande

(apicolaeljardin@hotmail.com). Costa Rica: APPTA (www.appta.org),

Asoprodulce (gerenciaasoproodulce@hotmail.com), La Alianza

(www.facebook.com/cafeorganicomadretierra) y Coopecañera

(www.coopecañera.com). Guatemala: Copiasuro

(alvaro.almengor@hotmail.com), FECCEG (www.fecceg.com).

Italia: Cooperativa Placido Rizzotto (www.libera.it), Conapi

(www.conapi.it). Nicaragua: Prodecoop (www.prodecoop.com) y

COOPROCA RL. (cooproca_rl@yahoo.com). Panamá: Cocabo R.L.

(www.cocabo.org). Perú: Cooperativa Norandino (www.coopnorandino.

com.pe)

Brasil, Red Cooperativas Sin Fronteras:

Ecocitrus (www.ecocitrus.com.br), ABSUL (www.abdsul.org.br),

Instituto Morro da Cutia(www.morroddacutia.org), Cooperativa Grande

Sertao (www.cooperativagrandesertao.com.br), FEA, Coapampa,

Apomis, Casa Apis (www.casaapis.net), Copabase (www.copabase.org),

Cocaram (www.cocoram.com.br), Copercuc (www.coopercuc.com.br),

Agreco (www.agreco.com.br), Coapismel

(www.cerratinga.org.br/coapismel), Coopercaju (www.cerratinga.org.br/

coopercaju), Copeg (www.coopeg.com.br), Apismel - Cooperativa de

Produtores Rurais Organizados para Ajuda Mutuan

(www.coapismel.com.br)

Socios Comerciales

Italia: Alce Nero (www.alcenero.com). Francia: Ethiquable

(www.ethiquable.com). Canadá: La Siembra (www.lasiembra.com)

Otros Socios

Costa Rica: CEDECO (www.cedeco.or.cr). Brasil: Centro Ecológico

(www.centroecologico.org.br). Italia: Etimos(www.etimos.it)

foto: natalia lópez

29

31


foto: sean hawkey

Origen de los productos

COSTA RICA

Appta

Appta

La Alianza

ASOPRODULCE

Coopecañera

ARGENTINA

Cosar

Norte Grande

BRASIL

Red Cooperativas Sin Fronteras

Países

productores

GUATEMALA

FECCEG

PERÚ

ITALIA

FECCEG

Cooperativa Norandino

Copiasuro R.L

NICARAGUA

ITALIA

COOPROCA R.L.

Cooperativa Placido Rizzotto

Prodecoop

Prodecoop

PANAMÁ

COCABO R.L

Conapi

· 34 organizaciones

de productores.

· En 8 países de Centro y Sur de

América y en el sur de Europa.

· Más de 14 mil familias beneficiadas.

· Asociadas comerciales

en Italia (Alce Nero), Francia

(Ethiquable) y Canadá (La Siembra).

· Uso de sistemas agroforestal,

biodinámico y orgánico.

30

31


Ventas por categoría

de productos 2014

Cacao

34%

12%

Otros

Una publicación de:

Cooperativas Sin Fronteras Internacional

Diseño, artes e impresión: Lara Segura y Asociados

Redacción y edición: Natalia López Espinoza

Azúcar

45%

7%

2%

Miel

Café

Total de toneladas: est. 2,900

San Jose, Costa Rica

Marzo 2015

32


Tel + 506 22315929

www.cooperativasinfronteras.net

www.facebook.com/Cooperativas-Sin-Fronteras

https://twitter.com/Coops_Sf

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