CRISTALES DE NIEVE EN LOS CRISTALES

arcadiabarcense

Cristales de nieve que dibujan laberintos familiares, como estados ya vividos. No hay destino ni tampoco camino. La meta es andar.

Periódico del IES "Aravalle"

Número 15:: IINVIIERNO de 2015..

Cristales de nieve en los cristales.

Ex iignorantiia ad sapiientiiam; ex lluce ad tenebras.

Depósito legal: AV 80­2013.

ISSN: 2341­3662.

Ediciones digital e impresa de libre difusión.

VENTANA

Sagrariio Rollllán

Estallllara lla niieve

en llos pullsos rotos de lla espera

que alliimenta mii cansanciio.

Hostiill bllancura de tu ausenciia

estallllara vertiicall

en ígneos mares

haciia ell llllanto tan ceñiido

que aún arreciia llas iinfanciias.

Y lla lluz dell deseo,

concebiida en tu memoriia iinviiollada,

estallllara muda

haciia ell verdor dell tacto.

En tii, en tu pecho,

rediimiido ell fuego arborescente

de miis senos sellllando Priimaveras.

Por sii lla muerte

nunca nos abrasa.

Criistalles de niieve en llos criistalles

Págiina 11


CASI INVIERNO

Estamos esperando que caiga la nieve,

blancura intacta, o el perdón,

la infancia redimida.

Estamos esperando que se espeje

la blanca luz que nada desea,

paciencia infinita,

fortaleza en la sangre

que eternice las horas

y nos despoje del ruido.

Sagrario Rollán

AJUAR DE INVIERNO

Entre sus deberes cotidianos

ella había ahijado un perro blanco,

la sombra de una ausencia,

el rastro inverosímil de la nieve.

Entre sus deberes cotidianos

se filtraban nubes, tan sólo nubes

y lluvia cansada de ser lluvia

desde mayo irrevocable.

Un horizonte subrayado de nostalgias

bajo el mapa mudo de las ojeras.

Hoy asoma el dolor tendido a la terraza,

entre sus deberes cotidianos,

ajuar de invierno

por ver si ha oreado el espino.

Sagrario Rollán, cristales de nieve

en retículas de pensamiento

Charo Alonso

Poeta, pintora, profesora de

Filosofía, traductora,

conferenciante, doctora en

Psicología, Sagrario Rollán nace

en Salamanca, sin embargo sus

orígenes están en la tierra de

Ávila y de ahí surge su amor por la

montaña y su conocimiento de la

mística, tema de su tesis doctoral

en la Universidad de Lovaina.

Feroz defensora de su materia de

Filosofía, capaz de manejar el

pensamiento con el acerado

estilete de la inteligencia, la

profesora Rollán no sólo despierta

en sus alumnos del IES

salmantino Mateo Hernández la

capacidad crítica y el amor por el

pensamiento, sino que transmite, a

través de sus artículos

quincenales en el periódico

Salamancartv al día y de sus

conferencias, una forma de ver el

mundo basada en la sensibilidad

artística, el ansia de conocimiento

y una concepción del mundo

heredera de María Zambrano y

Hannah Arendt. Poeta de verso

breve y contundente, pintora de

colores vivos y palpitantes,

Sagrario Rollán es un privilegio

para Arcadia Barcense, una

luminosa pincelada de cielos

azules y cumbres de cristal helado

donde pensar con claridad, la

misma de las aguas, las piedras y

los versos de esta autora que

pertenece a nuestro paisaje de

Gredos, a nuestra página en

blanco de frío ardiente.

Págiina 2


ADIVINANZA DE INVIERNO

Alba Miñán Granado

3º de Educación Primaria.

Tres meses son, tres meses,

completitos y enteros,

aunque no lo desees.

Hay copos de nieve,

y también tiene

nubes grises que el cielo sostiene.

La escarcha todo lo cubre,

a veces también hay hielo,

y el tímido sol no alumbra el cielo.

¿Qué estación es?

Una pista te daré,

pues yo ya lo sé.

Empieza por i, termina por o.

¿Ya lo sabes?

¡Es el invierno!

LOS ÁNGELES DEL HIELO

Noelliia Gonzállez Gutiiérrez

2º de ESO

Los ángelles vuellan,

vuellan allrededor,

jjugando con copos de niieve,

riiendo y baiillando.

Copos grandes y bllancos,

boniitos y de criistall.

Por eso llos llllaman

“Los ángelles dell hiiello”.

Página 3


TERESA DE CEPEDA Y AHUMADA, LA MUJER. SANTA TERESA DE JESÚS, ESCRITORA, MÍSTICA Y

DOCTORA DE LA IGLESIA.

Por María del Carmen Formoso San Segundo

En Miércoles, veinte e ocho días del mes de marzo de quinientos e quince años, nasció Teresa, mi fija, a las cinco

horas de la mañana, media hora más o menos, que fue el dicho Miércoles casi amanecido.

D. Alonso de Cepeda, padre de Teresa.

Qué difícil tarea la de hablar de un ser tan

excepcional, de una figura cultural y religiosa de la

magnitud de Santa Teresa de Jesús, de una mujer que

marcó historia en el misticismo y en la literatura

española en pleno siglo XVI, siglo vetado para las

mujeres. Pero, a la vez, qué fácil me resulta explicar

cómo era Teresa, niña vivaz e inquieta, amante de las

historias de santos y de caballeros, que la llevaron a

los siete años a convencer a su hermano Rodrigo para

que se fugase con ella de casa y se fueran “… a tierra

de moros, buscando el martirio…”.

La religiosidad que vivió marca su infancia y

adolescencia, logrando en ella un carácter enérgico

con voluntad fuerte. La pérdida de su madre, a los

trece años, también contribuyó a que Teresa forjara

una personalidad fuerte y luchadora, y, a la vez, para

que su sentimiento de amor a la Virgen se fuera

fortaleciendo al adoptarla como “…su madre…”. Una

Teresa llena de vida, amor y contradicciones que no

tenía reparos en saltarse aquellas normas de cuya

validez dudaba. En un mundo dominado por los

hombres, defendió el derecho de las mujeres a

desarrollar su propia personalidad. Por ser una mujer

fuerte, fue una mujer libre; libertad que la llevó a

emprender una de las reformas más importantes y

transgresoras de esa Edad Media languideciente que

le tocó vivir.

Teresa ingresó en el Monasterio de La

Encarnación, en Ávila, de la Orden del Carmelo, a los

19 años; pero tuvo que salir de él aquejada de una

grave enfermedad. Volvió a entrar a los 21 años, y

desde ese momento sintió que algo tenía que cambiar,

que algo tenía que hacer ella para cambiar. En aquel

lugar y en aquellos años se gestaría el proyecto de la

reforma del Carmelo. Comprendía ella que en su

convento, aunque no era de los más abiertos, había

mucho que reformar. No se guardaba clausura,

convivían doncellas y criadas con monjas, se daba

excesivo trato con seglares, en detrimento del silencio;

se cocinaba en las celdas, y existían clases sociales de

nobleza y apellido. En definitiva, Teresa buscaba un

modo nuevo de vida religiosa. Quería devolver a la

Orden carmelitana su brillo y esplendor por medio de

su austeridad. No era tarea sencilla, sino dificilísima, y

para la que se requerían unas dotes excepcionales de

virtud e inteligencia. Había que imprimir un nuevo

espíritu, y los estados de ánimo no se imponen. Tuvo

que vencer insuperables obstáculos, en los que se vio

claramente la mano de Dios. Para estas reformas no

valían palabras ni recomendaciones. Valía únicamente,

“… fiarlo todo en Dios…”, andar mucho por esos

campos de España y luchar con un encendido tesón

de iluminada, soportando la burla, la envidia, la

calumnia, la mentira.

Desde su primera fundación, el Convento de

San José (Ávila, 1562), Teresa eligió diecisiete

ciudades por toda España para dejar su huella, su

poesía y su amor. La espiritualidad y la reforma que

emprendió Santa Teresa en el siglo XVI constituyeron si

duda algunos de los principales alicientes para la

evangelización de la sociedad de aquel entonces.

Pero no podemos olvidar a la Teresa escritora, a

la poeta, a la narradora de historias. La obra literaria de

Santa Teresa es extensa, más teniendo en cuenta las

circunstancias en las que escribe. Se trata de una mujer

sin estudios especiales, con carencias y dificultades

–vivió en una sociedad en la que el hombre era el

centro­; pero todo ello se compensaba con una pasión

desmedida por la lectura desde su infancia y

adolescencia. Pocas mujeres de su tiempo han dejado

un legado literario tan cuantioso como el suyo. Su obra

posee y defiende valores universales, y por eso ha sido

y sigue siendo leída por creyentes y no creyentes, por

cristianos y ateos, por filósofos y teólogos, por

psicólogos y artistas de la más diversa índole. Porque

todo en su obra es original, es experiencia vital y mística,

es nuevo, como surgiendo de un inmenso manantial.

Porque su lenguaje no es académico pero tampoco

vulgar; da la impresión de que ella inventa y recrea su

propio lenguaje. Su literatura es, en pocas palabras,

única. La obra de Santa Teresa de Jesús refleja,

simultánea o consecutivamente, las vivencias de un

misticismo ardiente, como el que recorre el ”Castillo

interior” o las “Moradas”, y la dura actividad cotidiana

que muestra el “Libro de la vida”; los éxtasis o

arrobamientos del “Camino de perfección” o

los “Conceptos del amor de Dios”, y la concreción de los

asuntos mundanos del “Libro de las constituciones”, que

también se trasluce en el cerrado organigrama de los

nuevos conventos, recogido en el “Libro de las

fundaciones”.

No quisiera terminar estas consideraciones sin

invitaros a todos a vivir el espíritu y el legado de Santa

Teresa en un año tan importante como éste, en el que

celebramos el V Centenario de su nacimiento. Para que

cada quien descubra a una Teresa dentro de la figura de

Santa Teresa, que cada quien descubra a la mujer, a la

escritora, a la mística religiosa, a la que mejor se adapte

a sus creencias y objetivos personales. Para que, en

definitiva, cada quien utilice su vida, su obra y su mística

para encontrar eso que ella intentó transmitir durante

toda su vida, el amor.

Si en medio de las adversidades

persevera el corazón

con serenidad,

con gozo y con paz,

esto es amor.

Págiina 4


SHACKETLON, UN HEROE EN LA ANTÁRTIDA

Por Rosariio­Teresa Bllázquez Gómez

Me preguntto muchas veces sii llos maesttros y

proffesores no esttamos demasiiado ajjenos a llos acaeceres

humanos,, que pueden resullttar sumamentte provechosos –a

veces más que muchos contteniidos prescriittos por ell curríícullo–

para esttiimullar ell conociimiientto,, lla mottiivaciión haciia ell

aprendiizajje y iintteriioriizaciión de vallores que den senttiido a lla

viida de llos allumnos.. Ocurre que cuando voy a susttiittuiir en

allguna cllase –iinclluso llos allumnos de lla míía–,, me

pregunttan......”proffesora,, ¿nos conttarás hoy una hiisttoriia?”.. Los

allumnos esttán áviidos de que se lles cuentte,, de que se lles

esttiimulle lla iimagiinaciión con sucesos pasados,, con epopeyas,,

con lleyendas,, con miittos,, hastta con nottiiciias de lla más rabiiosa

acttualliidad.. Y ese momentto en que llas “hiisttoriias” van salliiendo

no es perder ell ttiiempo;; es ganarllo.. Esa conexiión a ttravés dell

verbo fforma una siimbiiosiis affecttiiva enttre ell que cuentta y llos

que escuchan attenttamentte,, llos que beben de ttus pallabras..

Creo siinceramentte –y me iinclluyo– que por diiversos mottiivos

por ttodos conociidos descuiidamos ell poder poéttiico y mágiico

de lla pallabra.

Estta reffllexiión viiene all caso cuando hace un par de

meses,, dellantte dell pllaniisfferiio,, con miis allumnos y allumnas de

3º de Priimariia,, esttudiiábamos llos conttiinenttes y nos

centtrábamos en lla Anttárttiida,, remotta,, miistteriiosa y hellada.. Me

acordé enttonces de una epopeya magnííffiica que acaeciió a

priinciipiios dell siigllo XX,, en pllena Edad heroiica de lla

explloraciión de lla Anttárttiida.. Y asíí es;; cuando habllamos de

héroes no podemos negar ese rasgo en aquellllos personajjes

iinttrépiidos que surcaban llos mares y océanos aún

iinexpllorados sollo por ell hecho de llllegar más allllá,, más llejjos,,

por ell siimplle y humano affán de conocer.. Estta hiisttoriia de llas

explloraciiones anttárttiicas lla menciioné de pasada a miis

allumnos...... La diichosa ffalltta de ttiiempo,, ell agobiio por iir

avanzando en ell ttemariio,, lla presiión de un curríícullo all que dar

respuestta...... Pero iinttuyo que a ellllos –como a míí,, en su díía–

lles hubiiera apasiionado lla magniiffiicenciia de lla aventtura de

Shacklletton,, uno de llos explloradores más valliienttes,, más

apasiionados,, más románttiicos,, con una iinnatta capaciidad de

lliiderazgo y autor de bellllísiimas pallabras...

“Habíamos viisto a Diios en sus espllendores, oído ell texto que

lla Naturalleza hace. Habíamos llllegado all allma desnuda dell

hombre”

Fotos de Patriick Perrot

Siir Ernestt Shacklletton ffue un hombre,, en verdad,,

magnííffiico.. Naciió en IIrllanda en 1874.. Como buen anglloiirllandés

llllevaba ell mar,, lla mar que diiríía nuesttro poetta Allberttii,,

en llas pupiillas y en ell corazón.. Es un veneno que tte lllleva

hastta ell ffiinall,, no hay un llíímiitte,, o ttodo o nada.. Shacklletton opttó

por ell ttodo,, ell ttodo con mayúscullas hastta ell deffiiniittiivo suspiiro

en su úllttiimo barco,, ell Questt.. Su experiienciia viittall en ell espaciio

de llas regiiones pollares comenzó all llado de ottro héroe,, quiizás

más conociido,, Robertt Fallcon Scotttt,, en lla expediiciión

Diiscovery.. Tras esa priimera ttoma de conttactto,, y ya conttagiiado

por lla ffiiebre bllanca,, ffasciinado por llos espaciios vacííos dell

conttiinentte bllanco,, regresó una segunda vez como llííder de lla

expediiciión Niimrod En esa expediiciión,, éll miismo y ttres de sus

hombres llllegaron all puntto más all sur jjamás piisado por ell

hombre en lla Antártiida, a unos 180 Km. dell Pollo.

Cuándo ffiinallmentte ell noruego Amundsen conquiistta ell

Pollo Sur –sii es que allgo asíí se puede consiiderar “conquiistta”–,,

nuesttro hombre,, una vez más,, deciidiió regresar a llo que éll

consiideraba partte de sii miismo,, su amada Anttárttiida.. Estta vez

se propuso cruzar ell conttiinentte hellado de puntta a puntta,,

pasando a ttravés dell Pollo.. Y esa expediiciión comiienza con un

anunciio en ell The Tiimes llondiinense:

«Se buscan hombres para viiajje pelliigroso. Suelldo escaso.

Frío extremo. Largos meses de complleta oscuriidad. Pelliigro

constante. No se asegura ell regreso. Honor y reconociimiiento

en caso de éxiito».

All anunciio respondiieron más de 5 000 aspiirantes.

(Siigue en lla págiina 8)

Págiina 5


EL BRUJO QUE ODIABA LA PRIMAVERA

Allberto Gonzállez Jiiménez. 3º de Educaciión Priimariia.

Fotos de Javiier Apariiciio

Había una vez un viiejjo brujjo que odiiaba lla diiversiión y

lla priimavera. Viivía en un castiillllo con un preciioso jjardín, y

nadiie podía entrar. Era muy ambiiciioso y egoísta.

Un día deciidiió echar de su jjardín a todas llas

estaciiones excepto all iinviierno. Y, poco a poco, ell iinviierno

llllegó.

Sóllo había niieve, hiiello y frío. Todo estaba lllleno de

escarcha hellada. Ell soll, mediio asustado, se escondiió tras llas

montañas. Reiinaba lla desollaciión: llos niiños, llos aniimalles y llas

pocas pllantas que quedaban estaban triistes, y ell úniico

contento era ell brujjo.

Pero, miientras en casii todo ell jjardín nevaba, en una

esquiina, una fllor crecía.

Pasaron llos días fríos, griises y hellados, y lla fllor

seguía creciiendo y dando semiillllas. Con llas semiillllas naciieron

más fllores.

Ell brujjo, all ver llas fllores, montó en cóllera, y conviirtiió

a una de ellllas en sapo, a otra en rata, y a otra en cullebra.

Pero a una cuarta fllor, lla más pequeñiita, no lla viio.

Ell Diios dell Hiiello, muy enfadado, para castiigar all

brujjo, conviirtiió todo su jjardín en un blloque de hiiello. Ell brujjo,

asustado all ver ell estropiiciio, piidiió all diios que lle perdonara. Y

ell diios lle diijjo: “Esta vez te perdono, brujjo, pero con una

condiiciión: que piidas, por favor, a lla priimavera y a llas otras

estaciiones que regresen, y que no hagas más malldades”.

Ell brujjo aceptó.

Cuando salliió all jjardín viio lla úniica fllor que no había

siido destruiida y lla cogiió para que decorara su pllato de

allubiias, que se zampó en un santiiamén. Después, se acostó.

All día siiguiiente se notaba raro y como más amablle.

Estaba allegre y sonriiente. Comprendiió que ell Diios dell Hiiello

había queriido dejjar esa fllor para usarlla como antídoto con ell

viiejjo brujjo. Desde aquell día, se dediicó a hacer siiempre ell biien

y a cuiidar ell maraviilllloso jjardín que tenía, y que fue desde

entonces ell llugar adonde todos llos habiitantes dell puebllo

acudían siiempre que querían diisfrutar de lla naturalleza,

especiiallmente en priimavera.

Págiina 6


DA ESFORÇADA CAMPAGNA DO PROPHE ET IL SUYO DISCÍPULO

CARAOTA POR MOSTRAR EL DESATINO DE LA NEFANDA

TEMPORALIZACIÓN CONTEMPORÁNEA

Prophe:

Caraota:

Prophe:

Caraota:

Prophe:

Caraota:

Prophe:

Caraota:

Prophe:

Caraota:

Prophe:

Caraota:

Prophe:

Caraota:

Prophe:

Caraota:

Prophe:

No día de hoje, Caraota, como ves, nos apropriamos

Deste espaçio muy loado de juglares y de cantos,

Para clamar àqueste cielo por los vuelos dum palabro

Que rechina en las orelhas y confunde com espanto.

¿Qual es la tal entrada del nosso dictionario,

Prophe, que tanto horror produce y clama rei vindicatio?

No es entrada; es salida de los pies del tiesto'e barro

Con palabro mal armado y peor significado.

¿Recuerdas, grano prieto, tus deberes da outra vez?

¿La tarea?

¡Exactamente!

Lo siento, ya olvidé.

Calendario o algo asina tenías que fazer.

¡Ya me lembro, profe amado, eso mesmo es lo que fue!

Lo llamaste con palabro de general aceptaçión.

Oui, monsieur, así la llaman, la “temporalización”.

Caraota muy querida, temporal es que termina,

Con limites muy precisos, terrenal y no divina,

Cosa opuesta a lo eterno que de arriba nos conmina

A decir mejor las coisas sem desidia parlanchina.

Entonces, caro profe, ¿cómo pongo fecha al cuento?

¿Cómo digo que este día se dará real comienzo

Al cuidado proceder que nos lleva al outro extremo?

¿A quién o a qué damos la “ización” si no es al tiempo?

¡Para ya con “izaciones” que irritan las neuronas!

Que hay palabras que ya existen y nos miran muy burlonas

Desde los diccionarios y glosarios juguetonas.

Busca con esmero antes de optar por la inventona.

¡A cronos o calendas, debe el buen hablante acudir,

Cronogramas, calendarios, todos feitos p'ra servir

Aos desejos y a los planes de quem queira construir

Uns programas bien hablados y más fáciles de oír.

No lo tengo yo muy claro, profe amigo y muy loado.

Hazme caso, caraotica, no me sigas malhablado.

Es que en leyes y en libracos el palabro ya está usado.

Que vivimos tiempos duros eso ya te lo he contado.

Procurar que el idioma mantenga una cierta

estabilidad interna es sin duda un empeño

por el que vale la pena hacer algo.

Fernando Lázaro Carreter.

Fotos de Javiier Apariiciio

Págiina 7


SHACKETLON,, UN HEROE EN LA ANTÁRTIIDA

(Viiene de lla págiina 5)

Hoy lles habllaba a miis chiicos dell proyectto

que hay para llllegar a Martte y colloniizarllo.. Una

expediiciión siin regreso a nuesttro pllanetta.. Aquellllo

debiió de ser allgo pareciido dado ell cariiz dell anunciio

en cuesttiión.. Pero siiempre hay valliienttes o

desesperados para cuallquiier empresa humana,, y

nuesttro Shacklletton ttuvo que hacer una sellecciión

enttre ttodos llos aspiiranttes a iinmorttalles.. La expediiciión

tteníía un nombre pomposo “IImperiiall Trasanttárttiica”,, y

a elllla concurriieron ffiinallmentte,, a bordo dell iinollviidablle

barco Endurance,, encargado de llllevarlles hastta ell

miismíísiimo corazón bllanco,, 28 hombres,, enttre llos que

habíía mariineros,, un biióllogo,, un expertto en mottores,,

un metteoróllogo,, un ffottógraffo,, un bombero,, y hastta un

piinttor.. Toda lla ttriipullaciión,, all mando de su “Jeffe”,,

como llos mariineros llllamaban a Siir Ernestt,, por sus

dottes de lliiderazgo iincuesttiionablle.. Es curiioso reseñar

ttambiién cómo aparece lla ffiigura jjuveniill y románttiica de

un polliizón de diieciinueve años,, de nombre Percy,, ell

priimero,, por ciiertto,, en poner sus piies hellados en lla

IIslla Elleffantte en ell Océano Anttárttiico..

En lla expediiciión iiban ttambiién 69 perros en

perffectta siimbiiosiis con llos humanos..

¡Ay!!,, pero a veces llos diioses no son

propiiciios a llos héroes,, lles acosan y lles ttiienden miill

ttrampas para hacerlles ffracasar en sus empresas.. La

ttrampa esttaba en ell hiiello,, en ell tterriiblle hiiello de lla

banquiisa que lles rodeaba y que apriisiionó hastta

reventtar all barco Endurence,, un jjuguette en mediio de

llas ttiiniiebllas anttárttiicas.. Fiinallmentte,, ell barco se hundiió

ell 21 de noviiembre de 1914 –hace poco más de ciien

años– antte llos ojjos de lla atterrada ttriipullaciión.. No

pudiieron sallvar casii nada.. Prácttiicamentte se perdiió

ttodo ell equiipo que habíían llllevado,, y para sobreviiviir

ttuviieron que sacriiffiicar a llos perros para poder

alliimenttarse..

Tras miill periipeciias,, aventturas,, proezas

sobrehumanas,, ttomas de deciisiiones exttremas,, y una

ffe ciiega en ell capiittán Shacklletton,, éstte consiiguiió,,

después de dos años de priisiión hellada,, regresar

ffiinallmentte con ttodos sus hombres a IIngllatterra..

Quiizá llos más esttriicttos podríían consiiderar

que estta aventtura,, all ffiin,, ffue un ffracaso,, all no

conseguiir ell objjettiivo previistto.. Siin embargo,, me

gusttaríía pregunttar a miis chiicos,, a llos de llas

“hiisttoriias”,, sii ellllos consiideran a estta gestta un ffracaso..

Esttoy segura de que me diirán que no.. En ttodo caso,,

ell próxiimo díía que ttenga que conttar ottra hiisttoriia se llo

pregunttaré..

Aniimo viivamentte a esos chavalles a que

llean,, buceen,, se enttusiiasmen y beban en llas viidas de

hombres que,, como nuesttro capiittán,, se eriigen en

ejjempllo de esffuerzo,, corajje y humaniidad..

¡Dios mío, cómo pasa el tiempo!

Ya casi se está acabando el curso y

se me ha pasado rapidísimo. Esto

de vivir con los abuelos es un chollo;

te dan todo lo que quieres y nunca

te ponen mala cara. Eso sí, hay que

respetarlos, porque son ya mayores

y las personas que más te quieren

además de tus padres.

Durante este curso, mi abuelo ha

rejuvenecido. Nos vamos los dos

alguno que otro fin de semana al

fútbol, y disfruta una barbaridad. Yo

he aprendido a jugar al “mus” con

sus amiguetes, que son la caña;

tanto, que incluso algunos de mis

compañeros les han pedido que les

enseñen a jugar a ellos también.

Con mis compañeros en el

instituto no he tenido ningún

problema, salvo a principio de curso,

con Pedro, que se pasó, que como

era de fuera, yo tenía que ser un

cateto. Pero como el primer día le

puse las cosas claras, ha terminado

siendo mi mejor amigo. Incluso se

viene al fútbol con nosotros.

En el instituto he tenido de todo,

ratos mejores y peores. Los peores,

las épocas de exámenes, y los

buenos hay muchos. Teníais que

ver la cara de mi abuela cuando

aparecí para el festival de Navidad

con una cresta de colores, una

chupa y unas botas de cuero. Y

ahora explícale que era mi traje de

San José (un San José moderno).

Para que no me viese nadie así, se

montó conmigo en un taxi hasta el

instituto y encima entró preguntando

por la profesora de Religión, para

que le explicara cómo se había

modernizado tanto San José. De

esas me ha liado varias; pero es la

mejor del mundo.

Ahora que está terminando el

curso, estoy temiendo justo lo

contrario que al principio: todo el

verano con mi madre detrás de la

oreja y con mi hermanito colgado de

un brazo. Se me va a hacer eterno,

pero así es la vida, algo que va en

ciclos, y cuando uno termina, otro

empieza.

Marcos Chamorro, 2º de ESO.

Págiina 8


A partiir de lla llectura de Nunca seré tu héroe, de María Menéndez­Ponte, lla refllexiión, lla recreaciión, y un

poco de sumersiión en lla hiistoriia y su conteniido, desde 2º de ESO:

Cinco citas en las que Andrés da su opinión sobre distintos asuntos de la vida

Patriiciia Jiiménez Pallaciios, 2º de ESO.

­ Cómo ven llos profesores a llos allumnos: “Ya está biien de que nos traten como máquiinas de hacer

exámenes, que parece que es llo úniico que lles iimporta. All fiinall somos una nota, se ollviidan de que somos

seres humanos, tronco. Cuallquiier día pasan lliista así: Aprobado Cortés, Suspenso Hernández… No hay

derecho. Todos llos profesores se creen que su asiignatura es lla úniica y nos tiienen machacados…”

­ La diiversiión: “Todos bebían y yo tambiién. Sii no, te quedas fuera dell grupo. Esto forma parte de lla

diiversiión. Luego piierdes ell controll y ya no te enteras de más. Cada uno se llas arreglla como puede.”

­ La triisteza y lla angustiia all recordar a Sara: “Nunca me había parado a pensar en cómo era mii viida; por eso

no me preocupaba. En cambiio ahora… macho, es como tener un cuerpo prestado en ell que apenas me

reconozco. Como tampoco reconozco mii voz. Y enciima mii mente me recuerda que allllí está elllla…”

­ La sociiedad: “[…] una sociiedad que nos educa para ell consumo y nos llanza diirectamente all paro. Una

sociiedad donde siiempre triiunfan llas pellotas y llos que mejjor engañan…”

­ Ell triiunfo y lla fama: “[…] se te diispara lla adrenalliina hasta Marte, ell pullso se te pone a dosciientas

pullsaciiones por miinuto y lla olllla te da vuelltas a lla vellociidad dell soniido. Ya me veía fiirmando autógrafos a lla

entrada dell iinstiituto, con todas llas niiñas rendiidas a miis piies…”

Aprobados, ¿para qué?

Raúll Sollano, 2º de ESO.

Esta es lla hiistoriia de un chavall un poco bobo. Pero no sóllo era un bobo, tambiién era un tío llegall y muy

majjo.

Tenía unos padres que lle querían, pero úlltiimamente estaban diisgustados con éll porque lle habían quedado

tres, sí, has oído biien, ¡TRES! Ell chiico estaba mall porque sabía que llas tenía que recuperar y tambiién sabía

que sería un llargo y duro camiino hasta lla montaña de llos aprobados.

Lllegando ya a miitad de lla montaña se encontró un probllema: ell dragón de lla vaguería, que quería que se

dediicase a hacer ell vago y a jjugar. Pero éll contraatacó, con esquemas de Naturalles y llecturas de Sociialles;

después lle remató con Francés.

Ya jjusto en lla ciima, se encontró con dos pobllados, otra prueba más. Un pobllado era ell de llos estudiiantes,

en ell que había que poner toda lla carne en ell asador, estudiiar y jjugar, y ell otro pobllado, ell de llos vagos,

donde todo era jjugar. Este úlltiimo era tentador; pero ell chiico estaba deciidiido a cambiiar, y elliigiió ell priimero.

Resulltó una iillusiión; camiinó y se encontró con sus tres aprobados.

Cuando despertó de ese sueño, ya era día de iinstiituto. Éll no estaba preocupado porque sabía que iiba a

recuperar llas tres asiignaturas. Iba a ser ell chavall de antes, ell que aprobaba todas y atendía en cllase, ell que

lle daba tiiempo a estudiiar y a jjugar, ell de siiempre.

Libertad

Marcos Chamorro, 2º de ESO.

­ ¡Mamáaaa! ¡Mamáaaa! ¡Juan me quiiere pegar!

Ya está otra vez mii hermano metiiendo caña. Menos mall que no lle tengo que aguantar entre semana.

Me llllamo Juan, y desde lla próxiima semana viiviiré en Madriid con miis abuellos. Esto tiiene sus pros y sus

contras. Por un llado, no voy a tener a mii madre todo ell día enciima de mí: “Juan, ¿qué haces?, Juan, ¿qué

has comiido?, Juan, ¿de dónde viienes?, Juan, ¿con quiién has estado?” Y enciima, cuéntalle allgo, que se te

cae ell pello. Pero, por otro llado, tendré a mii abuelliita todo ell día detrás de mí, porque lla pobre, desde que se

llevanta, sóllo tiienen un pensamiiento en lla mente: COMIDA. Eso en priimer llugar, y en segundo llugar, que se

empeña en que todos llos días lla tengo que acompañar a miisa. ¡Madre mía! Menos mall que con lla excusa

dell estudiio, de esto úlltiimo me voy a poder escaquear.

Por otra parte, está mii abuello. ¡Qué tío más grande! Me apoya en todo; para éll nunca hago nada mallo.

En fiin, que entre semana mii viida será ell paraíso, porque ell fiin de semana me espera lla “iinquiisiiciión” de mii

madre, que ya lla estoy temiiendo, preguntas por todas partes hasta que se quede a gusto. Tambiién vendrán

llas charllas de mii padre, que sii pórtate biien, que sii cuiida de llos abuellos... Y para remate de todo esto, ell

“cansiino” de mii hermano, que lle voy a tener que aguantar durante dos días.

Estoy nerviioso porque empiiezo en un iinstiituto nuevo; aunque ya conozco a allgunos, porque iiré a cllase

con dos priimos míos, que, por ciierto, saben que cuando me pongo nerviioso, tartamudeo; pero ellllos me

ayudarán para que nadiie se dé cuenta.

Págiina 9


DIÁLOGO DE LOS HOMBRES RANA

Fatema Alonso, 6º de Educación Primaria.

­No podemos permitir que nos sigan viendo

–dijo Nangua.

­Esto no puede seguir así –añadió otro sabio,

Kapo.

­Pero no es justo –protestó uno de los jóvenes­

Por esa carretera apenas pasan coches, y

además me gusta mucho tirarme ahí, te hace

cosquillas en la barriga.

­Pues al final vas a tener un accidente como no

lo controles –contestó Kapo­ No podemos salir

del pantano, en las carreteras hay hombres, y

además, recuerda desde que te pillaron la pata

allí apenas te puedes mover.

­Pero yo… es que…

­No nos vengas con explicaciones –dijo otro de

los sabios­ Sabes de sobra que no debes ir por

allí, y esperemos que eso te quede bien claro.

­Pero, pero, es que… si hasta vosotros sabéis

lo divertido que es ¿Os acordáis de la primera

vez que vieron a Nangua? Esos policías

todavía tienen cara de atontados –dijo riendo.

­Que nada, que no puedes volver allí ¿Nos has

entendido? Es peligroso, pasan muchísimos

coches, y con tu cojera no puedes huir si te

ven. Te quedarás en el pantano ¿De acuerdo?

­Bueno, vale… ­dijo con una sonrisa que a los

sabios les pareció buena, pero que ocultaba su

gran deseo.

A la mañana siguiente, el travieso

hombre rana salió de su escondrijo y se

marchó al lugar que tanto le gustaba en mitad

de la carretera. Hacía tanto tiempo que no se

revolcaba en el asfalto que se le había olvidado

su olor a alquitrán, por eso estuvo rondando

por allí horas y horas. Lo que no se esperaba

es que un policía había decidido recorrer la

carretera con su coche patrulla, un agente que

no sabía que sus compañeros tuvieron un

“encuentro” por allí con uno de los hombres

rana.

Nuestro travieso hombre rana se había

cansado tanto de revolcarse por el asfalto, que

decidió dormir una siesta en la cuneta de la

carretera. De pronto, el coche patrulla se

detuvo y el policía, que había visto un bulto allí,

bajó del coche pensando que se trataba de un

perro atropellado, disponiéndose a apartarlo

para que no molestara a los otros conductores.

El policía se acercó confiado, pero de

inmediato vio que no se trataba de un perro

normal, ni siquiera de otro animal normal. El

cuerpo era el de un hombre, pero el final de

sus extremidades y su cabeza parecían más

propias de un lagarto o una rana que de un

mamífero, y sus ojos saltones y su pequeña

boca sin labios hacían que su aspecto fuera

espeluznante. El policía, se recobró del susto y

sacó su arma dispuesto a defenderse de esta

criatura extraña. Disparó, pero con los nervios

erró el tiro, lo cual hizo que nuestro hombre

rana se despertase de golpe, mirara a todos los

lados asustado y corriese, cojeando, hacia el

pantano. El policía, bastante valiente y

orgulloso, no se lo pensó dos veces, y le siguió

entre los árboles. Entonces el hombre rana

gritó ¡Corred, que viene un hombre, corred!

Ante el peligro de la presencia de un hombre,

los ancianos trazaron un rápido plan para

librarse rápidamente de él.

Se sumergieron en el fango, de manera que no

pudieran ser vistos, y en cuanto pasó corriendo

el policía dando balazos a diestro y siniestro,

¡ZAS!, le arrancaron los pantalones y como por

allí había sanguijuelas, a las que el policía les

tenía pánico, este salío corriendo hacia su

coche como un loco, arrancándoselas de la piel

y olvidando perseguir al hombre rana. Muerto

de miedo, el “valiente” policía aceleró y se

perdió en la carretera.

EL CUENTO PARA JULIÁN, 2007

Fatema Alonso, 6º de Educación Primaria.

Esta es la historia de un extraterrestre

llamado Bip­Bip. En realidad no se llama así, así

es como le ha puesto Fatema, porque en la

lengua del pueblo de Bip­Bip los sonidos no

existen, sólo se piensan. Fatema piensa su

nombre y ya está, pero cuando tiene que

presentarlo a las otras personas dice Bip­Bip, y

todo el mundo le entiende, porque el extraterrestre

tiene una antenota en la cabeza con la que se

comunica con las cosas y dice Bip­Bip.

A Bip­Bip se lo encontró Fatema al otro

lado de su ventana. Al principio pensó que era la

cigüeña blanca y negra que viene a verla y que

hace con su pico rojo largo Clap­Clap muy rápido,

mucho, mucho… pero después de mirarlo bien se

dio cuenta de que este lindo ser no tenía pico

largo y rojo, ni ojitos de canica, ni andaba con

tacones como la señora cigüeña de largas alas,

que cuando se despliegan, casi casi tapan al

sol… No. Aquel ser que brilla no es un pájaro

porque no tiene alas ni da saltitos breves como los

gorriones, ni largas zancadas rojas como la

cigüeña patitacones. No. Es un bichito de b oca

triangular y orejas romboides que lo mira todo

muy atentamente moviendo su antena, Bip­Bip. Y

eso que el extraterrestre está muy, muy

confundido. Primero por este campo verde,

porque allá donde vive todo es piedra lunar de

color plata, y después porque este pueblecito

pequeño le hace mucha gracia, con tantas

cuestas y casitas pequeñas.

A Bip­Bip todo le gusta aquí, y cuando se

hace amigo de Fatema mucho más. Aprende

entonces que hay otros niños además de ella,

otros niños que también se levantan a las ocho de

la mañana, toman su desayuno viendo dibujos en

una cosa llamada tele, se lavan la cara a

regañadientes y se van a la escuela, un edificio

alto donde van muchas personitas, unas grandes

y otras chiquitas, y donde se sientan ella y sus

amigos con el maestro Julián, un señor que

siempre sonríe y que le enseña a Bip­Bip a

diferenciar grande y pequeño, arriba y abajo. Y

eso que Bip­Bip flota y no tiene mucho problema

para estar en un sitio o en otro. Pero en este

pueblito sí es importante eso de estar arriba o

abajo, porque si estás abajo estás en la iglesia o

en las piscinas, pero si subes arriba arriba te vas a

la escuela o al nido de las señoras cigueñas. Todo

eso lo aprende Bip­Bip cuando va al colegio con la

niña Fatema y juega en la arena con Lucía, con

Daniel, con Inma… con todos los niños del pasillo

más alegre del cole.

¡Pero se hace tarde y Bip­Bip debe

regresar a su planeta… Por eso le da un besito a

todos y le dice muchas veces muchas gracias al

maestro Julián, que le ha enseñado arriba y abajo.

Todos los niños están tristes y le dicen adiós,

adiós con la manita… Ay, y Fatema se queda un

poco triste, y desde entonces mira muchas veces

por la ventana esperando que vuelva otra vez de

su paisaje lunar con piedras de plata flotando y

haciendo Bip­Bip sin que nadie le oiga su nombre;

nadie más que ella.

Págiina 110


MONÓLOGO DE ANDRÉS ELOY BLANCO:

LA CUESTIÓN ALIRIANA, LOS JAZMINES Y CARMEN ANGELINA

Carolina Gallardo España

Escuchar durante la lectura:

Eartha Kitt: Angelitos Negros

https://www.youtube.com/watch?v=WRo­wv9BlYo

Quizá porque los jazmines de Cumaná tienen todo el aroma posible; tanto,

que puedes anticipar la existencia de uno en flor a varias cuadras, sobre todo de

noche ­claro que eso no lo sabían los cumaneses de mi tiempo; quizá ahora si lo

saben­, será por eso que los jazmines y Carmen Angelina sean acaso lo mismo para

mí, no lo sé. Ella apareció una noche de jazmines de esos que parecían más bien

cumaneses, una noche perfumada de algo que no era el mar, como pocas había en

Margarita, la isla de mi infancia. Simplemente ella apareció allí, en medio de ese olor

hermoso en la sala de la casa mis padres, casi muda del susto. Yo era un niño de

siete años y pensé que esa niña no era humana, por causa de sus ojos, que no

podían pertenecer a la raza humana; tampoco sus pestañas, tan largas, que de

seguro podía hacerse a la mar y pescar con ellas róbalos, pargos, lo que ella quisiera;

porque Carmen Angelina no era un angelito blanco ni era un angelito negro; un

angelito, quizá; pero, solo ahora lo comprendo, de una raza extraterrestre que se

había hibridado con la raza humana mucho antes de que los guaiqueríes llegaran a la

Isla. O tal vez era una recién llegada de un universo paralelo... Perdón, pero no puedo

evitar sonreír al pensar en esa frase: universo paralelo. ¿Será que los sabios

solitarios... los solitarios sabios, no se toman en serio a Edgar Allan Poe? ¿Acaso no

son los lugares olvidados de la mente universos asombrosamente autónomos?

Carmen Angelina... Carmen Angelina; sus ojos no eran ámbar ni marrones, no

eran verdes ni mucho menos negros, pero eran todo eso junto de forma intermitente, y

a sus creo que catorce años no era mujer pero tampoco niña del todo, lo que

acentuaba su apariencia extraterrestre. ¿Era lacio su cabello? Nunca lo sabré; la

moda de la época imponía a las madres peinar a sus hijas con bucles rigurosos; así

que nadie sabía como era el cabello de las niñas; pero... si su madre estaba tan

enferma, ¿quién elaboraba tan perfectamente los bucles de ella?

Llegaba siempre por la noche muy asustada durante todas esas semanas a

buscar a mi madre; la de ella estaba enferma, grave, según..., y con el pasar de los

días o más bien de las noches, y a medida que el olor de los jazmines se volvía más y

más nítido, mi pasión por ella cobraba la misma nitidez. Le regalé un grillo que

cantaba entre las ramas de un semeruco, y lo alzó, lo beso, le habló en un idioma que

no entendí y luego lo puso sobre el pequeño muro del patio central; le cantó una

canción que no recuerdo ya, y el grillo, para mi asombró, bailó al compás de la

canción, hasta alzaba la pata delantera y daba la vuelta; jamás en mi vida había visto

a nadie hacer eso y por supuesto nunca más vi a nadie hacerlo. Esa fue para mi la

prueba irrefutable de la condición no tan humana de Carmen Angelina.

Yo quería besar sus rodillas, yo quería irme a vivir con ella, yo quería

consolarla por la enfermedad de su madre... yo quería... yo quería... yo quería, yo

quería ser el padre de muchos alienígenas.

Una noche, mermaba ya el olor de los jazmines y ella no llegó; vino otra mujer

y se llevó a mi madre con mucha prisa. No pudo ocurrírseme que ella no vendría más;

pero así fue; nunca más regresó. Luego de lo que para un niño fue un siglo de sufrir

en silencio su ausencia, pregunté a mis padres, y sólo dijeron que su madre había

fallecido y que su padre se la había llevado a Cumaná. Dos veces creí verla allá frente

al mar ­ahora, mucho más grande­; pero definitivamente no era ella; no eran sus ojos.

Luego, en 1908, nos fuimos a Caracas, donde conocí muchas muchachas

hermosas y de este mundo. Algunos años después, en unas vacaciones en la Isla,

apoyaba yo a una gran amiga dramaturga que estrenaba su primera obra. Cada

amigo tenía asignado un papel. Éramos tan jóvenes, la noche era sedosa y el cielo del

trópico estaba luminosamente negro y escarchado de millones de estrellas pintadas

por artistas venidos del futuro; un futuro donde todos los angelitos eran amados y

admirados por igual y retratados con igual interés y maestría, como en un bello sueño

de Langston Hughes cantado por Eartha Kitt, ceñida su verdadera e inolvidable piel,

su vestuario de Gatúbela. Esa noche los jazmines tenían de nuevo ese marcado

acento cumanés; para ser exacto, todo olía a jazmines; hasta los canapés que

sirvieron las hermanas del prometido de mi amiga sabían a jazmín. Y fue así como

esa noche inevitable regresó a mi lado Carmen Angelina, sentada en una nube de

jazmín y tan nítida como antaño, justo antes de quedarse huérfana.

La imaginé tan bella como casada; una bella señora casada de unos siete

años más que yo, y con niños de ojos de mil colores. Pensé ir a buscarla para contarle

de mi pasión infantil... de mi infantil pasión; quizá eso la conmoviera hasta hacer

cambiar de color sus ojos una y otra vez, y me revelara que ella ya lo sabía. Quizá el

relato de mi temprana pasión por ella me diera una oportunidad aunque fuera furtiva;

por eso decidí preguntar a los amigos y familia entre el público, y así me enteré de lo

peor.

Mi amor de la infancia era una monja. No pude evitar pensar que había un

convento con una monja alienígena dentro.

(Continuará...)

Págiina 1111


ANIMAL HERIDO, ANIMAL DORMIDO

Sagrariio Rollllán

Yo se que ell aniimall heriido

duerme ahora bajjo lla escarcha,

arropado de niieve y lluna fría,

en un sueño voraz y sagrado.

Mas temo ell despertar

fúllgiido y cruell de priimavera,

ell zarpazo iinviicto

de su dollor en mii costado,

lla heriida sangrante y sollar

que alliimenta ell árboll negro.

Me acongojja ell tembllor

de lluz iinfante o torrentera

feroz sobre piiell tan bllanca,

y en llos llabiios mudos,

abatiiendo lla raíz

que llo ha engendrado.

Ex

ignorantia

ad

Ex

luce

ad

sapientiam

tenebras

EN ESTE NÚMERO DE ARCADIA BARCENSE

COLABORAN:

TEXTOS.

Sagrario Rollán. Poeta invitada.

IES "Mateo Hernández".

Carolina Gallardo España.

Colaboradora. Venezuela.

Rosario Teresa Blázquez Gómez.

CEIP "Juan Arrabal".

Charo Alonso.

IES "Mateo Hernández".

María del Carmen Formoso San Segundo.

IES "Aravalle".

Alba Miñán Granado.

CEIP “Juan Arrabal”.

Alberto González Jiménez.

CEIP “Juan Arrabal”.

Fatema E. Alonso.

CEIP “Rufino Blanco”.

Raúl Solano. IES "Aravalle".

Patricia Jiménez Palacios. IES “Aravalle”.

Marcos Chamorro. IES "Aravalle".

Noelia González Gutiérrez. IES "Aravalle".

FOTOGRAFÍA

Javier Aparicio. IES "Aravalle".

Patrick Perrot. Fotógrafo y viajero. Francia.

Carlos Ferreira. EOE "General Gredos".

DIBUJOS:

Fatema Alonso. CEIP “Rufino Blanco”.

DISEÑO GRÁFICO:

Carlos Ferreira. EOE "General Gredos".

ANAGRAMA DE ARCADIA BARCENSE

Carlos González Díaz. IES "Hermenegildo

Martín Borro".

Depósito legal: AV 80­2013.

ISSN: 2341­3662

Págiina 112

More magazines by this user
Similar magazines