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V i a j e s

Picacho lodge, un destino que sorprende

Vivir una Patagonia

34 Mayo/junio 2010

www.trofeopesca.com


diferente

NO DESCUBRIMOS NADA SI DECIMOS QUE LA PATAGONIA CHILENA ES

UNO DE LOS MEJORES DESTINOS MUNDIALES PARA LA TRUCHA Y EL

SALMÓN. PERO SI A ESTO LE AÑADIMOS UN PLUS, QUE SE TRADUCE EN

UNA UBICACIÓN SORPRENDENTE DEL LODGE Y UNOS RECURSOS DE

PESCA INEXPLORADOS PRÁCTICAMENTE, EL RESULTADO NO PUEDE SER

MEJOR. TODO ESTO ES LO QUE SE PUEDE VIVIR EN EL PICACHO LODGE,

UNA ELECCIÓN DIFERENTE PARA VIVIR DE VERDAD LA PESCA.

Pescando a mosca

en un afluente del

río Picacho.

A la derecha,

imitación de

saltamontes.

Texto y fotos: Enrique AGUADO

Si uno desea encontrarse con un lodge a escasos

minutos del aeropuerto y pescar en aguas

cercanas a la ciudad de Coyhaique, capital de

la pesca de la Patagonia chilena, éste no es su

lugar. Si en cambio busca experimentar sensaciones

distintas y el aislamiento real del resto del

mundo, bien puede escoger esta opción, donde además

de disponer de las mejores posibilidades para pescar

trucha y salmón se encuentra el aliciente de contar con

un valle, prácticamente, para uno solo, con cientos de

ríos, lagos y lagunas donde explorar el potencial de esta

zona de la XI Región. Conviene dejar claro que en este

viaje el principal modo de transporte es la embarcación,

por lo que no se trata de un lodge al uso, sino de una

combinación de aventura y pesca absolutamente asequible

para cualquier persona con la que Salvelinus, el operador

de este viaje en España, quiere desmarcarse de los

destinos tradicionales.

Sin duda la primera novedad respecto a cualquier

otro tipo de viaje es la ubicación. Una vez llegados al

aeropuerto de Balmaceda tras unas 15 horas de vuelo

desde España, hay que recorrer 110 kilómetros en dirección

norte a través de la Ruta Austral, experimentando

así un primer contacto con la naturaleza y riqueza paisajística

de la región. Poco a poco vamos pasando de

carreteras asfaltadas a caminos de ripio y finalmente

senderos de tierra, por donde el todoterreno de los guías

se mueve sin problema. Después de un par de horas nos

espera ese plus al que hacíamos referencia: llegamos a la

orilla del río Picacho donde nos esperan las embarcaciones

que han de llevarnos río abajo hasta el lodge, construido

a base de esfuerzo y meses de trabajo en un rincón

de este río sin más acceso que el propio cauce. Son

unos 45 minutos de trayecto en catarafts (embarcaciones

neumáticas con estructura de madera preparadas

para la pesca) hasta llegar a una de las curvas que describe

el río donde se encuentra el lodge, rematado con

todo lujo de detalles, grandes dosis de calidad y confort

y, sobre todo, muchas posibilidades de pesca. En total

dispone de unas 3.500 hectáreas de área privada donde

evidentemente existen muchas más ofertas de ocio en la

naturaleza añadidas.

UN RÍO LLENO DE TRUCHA Y SALMÓN. El río Picacho se encuentra

en la cuenca del Cisnes, uno de los principales cursos

de la Patagonia, y cerca de lagos como el Roosevelt

o el Copa. Por su cercanía al mar (unas decenas de kilómetros),

no sólo existe una extensa población de trucha

común y bastante numerosa de arcoiris, sino que destaca

por la ingente cantidad de salmones king o chinook

que hay en el río y en sus afluentes. Este pez bien merece

un viaje en exclusiva para todos aquellos forofos de

su pesca, si bien, dada la abundancia de una y otra especie,

lo mejor es combinar ambas, es decir, haber traído

desde España equipos para salmón y trucha que podemos

llevar en todo momento con nosotros en las embarcaciones

para intercalar el objetivo de nuestros lances.

Nuestra primera salida fue precisamente en ese río, el

Picacho. Es quizás la opción más cómoda de todas las

que ofrece este destino, ya que sólo hay que montarse

en la barca y comenzar el flote (sistema de pesca que

consiste en dejarse llevar río abajo con la pericia del

guía). El Picacho es un río de tamaño medio para estas

latitudes, con unos 15-20 metros de anchura media

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pero, sobre todo, una claridad de aguas excepcional. Es

posible ver el fondo hasta en los pozos más profundos.

Pero a diferencia de otros ríos australes con esa misma

característica (caso del famoso Cochrane), aquí esta

cualidad no hace difícil la pesca. En general se puede

decir que tanto por la casi nula presión como por la

abundancia, se trata de una pesca fácil, cómoda y muy

variada, encontrando en el Picacho tallas de trucha de

todos los tamaños, hasta ejemplares de 2-3 kilos como

los que obtuvimos en esta jornada. Casi todas ellas son

trucha fario, con algunas capturas esporádicas de trucha

arcoiris.

La pesca a flote tiene el aliciente de poder hacer infinidad

de lances, pero también de la necesidad de hacerlos

con cierta rapidez ya que la embarcación se mueve.

Pescar a mosca así es productivo, pero más aún si escogemos

la caña de spinning, modalidad en la que se consigue

mayor cantidad de peces por una cuestión estadística:

lanzamos más, y por tanto los señuelos están

más tiempo en el agua. En esa jornada y con cucharillas

de un anzuelo sin muerte (obligatoria esta cuestión),

pudimos sacar cerca de 40 truchas en la parte central

del día, dejando el resto para tentar a los salmones en un

par de pozos en los que divisamos unas decenas de

ejemplares.

Pese a no emplear demasiado tiempo en ellos, tuvimos

la suerte de clavar uno y sacar otro, de pequeño

porte (unos 8 kg) en un espectacular recodo del río

donde el desagüe del lago Roosevelt produce un enorme

balsón con cientos de kings en su interior.

LAGO ROOSEVELT: CON CIEN METROS BASTA. Esta es otra de las

posibilidades del Picacho. Dada la cercanía de algunos

lagos como el Roosevelt, se puede dedicar una jornada

Sobre estas líneas,

trucha común del lago

Roosevelt. Arriba, una

marrón “casi negra” del

río Picacho.

completa a este lugar, después de un breve trayecto en

barca y unos 45 minutos de camino a través de la montaña.

Allí espera un pequeño campamento estable con

un lugar donde guarecerse y otro par de embarcaciones

a remo con las que moverse por el lago, aunque lo normal

es no recorrer demasiado espacio dada la riqueza

de sus aguas. Este es terreno para la pesca a mosca y

para sacar de la caja algunos de las imitaciones imprescindibles

del viaje: chernobils, matapiojos (saltamontes),

grandes tricópteros, atractoras, libélulas y, en

general, cualquier mosca o estrímer de dimensiones

grandes y con aspecto llamativo.

En el Roosevelt se pueden pescar las orillas propiamente

dichas del lago, como es obvio, pero los guías

ofrecen la posibilidad de experimentar picadas y cebas

más espectaculares apostándose en el comienzo del

desagüe, donde se forman varios canales con truchas de

gran porte esperando a que la corriente les transporte

comida. Es así como en poco más de 3 horas conseguimos

clavar unas cuantas truchas comunes (aquí son

raras las arcoris) de tamaños comprendidos entre 1 y 2

kilos, todas ellas entrando francas a los señuelos de

superficie, especialmente a los chernobils. Sorprende

comprobar hasta qué tamaño de imitaciones son capaces

de devorar estas truchas. Si bien con modelos de

esta mosca como los que llevábamos desde España,

obra del montador Francisco Redondo, las picadas eran

continuas, las dimensiones de éstas determinaban en

parte el tamaño de las truchas.

Aquí se cumple en parte ese dicho de “señuelo

grande, pez grande”. Con nuestras moscas, en tamaños

del 5 al 10 de anzuelo, entraban ejemplares de hasta el

kilo, pero haciendo un “excursión” a la caja de los guías

y poniendo bajo el leader sus imitaciones (de tamaños

impensables para un pescador español) el promedio de

las truchas aumentaba. Primera regla por tanto a la

hora de seleccionar material: no hay que tener miedo

con el tamaño de los señuelos. Déjate llevar por la exageración.

LA QUIETUD DE LAS LAGUNAS ESCONDIDAS. Ni que decir tiene

que en Chile buena parte de las aguas son desconocidas

aún, de ahí que no tengan nombre o se les asigne,

según quien lo haga, el apelativo de río Escondido,

laguna Escondida, río Zeta, Río X... En otras ocasiones

son los propios operadores los que desea preservar el

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QUÉ LLEVAR

EN EL EQUIPO

anonimato de estas aguas bajo estos peculiares nombres.

En cualquier caso, poco importa una cuestión

meramente burocrática cuando de llegar hasta otra de

las perlas de este viaje se trata. En esta ocasión el destino

final son varias lagunas naturales, de grandes

dimensiones y separadas por vegetación entre sí, a las

cuales se llega después de una hora de trayecto río

abajo desde el lodge y después de remontar un pequeño

arroyo sólo localizable por los guías. Se encuentra

literalmente perdido.

En este escenario se practica otra pesca. Más pausada,

más silenciosa, pero igual de productiva. Sólo

con remos, nos desplazamos alrededor de las lagunas

con orillas especialmente interesantes por la diversidad

de estructuras que poseen. En general casi todas

ellas están vestidas de juncos, entre los cuales se coloca

la mosca a la espera de la repentina subida de la

trucha, aunque también hay zonas de troncos y playas

en las que también se puede emplear el estrímer.

Como en el resto de las jornadas, el éxito estuvo

garantizado con unas cuantas decenas de truchas,

aunque en esta ocasión una de las frecuentes tormentas

patagónicas hizo bajar su actividad al final del día

y sufrir a la vuelta un auténtico aguacero que tuvo su

recompensa. Entre las comodidades del lodge se

encuentra un hot tube para darse al relax al final de

cada día. No es otra cosa que una sauna natural y al

aire libre en una tina, construida en madera natural y

que es calentada con agua. Un extra, a disposición de

todos los huéspedes, que espera al regresar de cada

jornada y que desde luego es de agradecer.

Además de todos los equipamientos básicos para la

Patagonia (vadeadores, botas, ropa térmica, forro

polar, chubasquero de calidad, gorra, gafas

polarizadas, crema solar y antimosquitos) son

imprescindibles también los guantes para evitar el

frío en las embarcaciones.

Esta es una selección del equipo que mejor funciona

para la pesca a mosca. Además de esto, también se

puede practicar la pesca a spinning (con señuelos de

un anzuelo y sin muerte) con una gran variedad de

cucharillas o peces artificiales.

• Caña: Números 4 al 8. Hay posibilidad de pescar

pequeños arroyos como ríos medianos, con peces

de hasta 3-4 kg.

• Líneas: Flotantes y hundidas, para poder mover el

señuelo por el fondo en algunas partes profundas

del río y pozos.

• Moscas terrestres: Imprescindibles los chernobils,

Fat Albert, saltamontes y ratones en todos los

tamaños. En general se emplean los grandes.

• Estrímeres: Funcionan los clásicos wooly buggers

en colores oscuros y cremas, los muddler minnows y

los zonkers. Cualquier estrímer con resultados

contrastados puede funcionar igualmente.

• Ninfas: Aunque no es la técnica más empleada, se

recomiendan las caddis pupa, la pheasant tail, ninfas

de libélula, etc...

Diversas imitaciones de

chernobil, saltamontes

y terrestres que

funcionan en este

destino. Arriba, el río

Picacho.

SALMONES EN UN ARROYO. El lodge opera habitualmente

una decena de ríos, más otros tantos arroyos y los lagos

comentados. Aun así, las posibilidades son tantas como

la curiosidad o ganas de experimentar del cliente den de

sí. Entre las experiencias más interesantes que vivimos

estuvo la de acudir a un pequeño tributario del Picacho

a probar suerte con los salmones, además de tener la

posibilidad, siempre notable, de las truchas. En un escenario

como éste, la pesca del salmón elimina así uno de

sus principales inconvenientes, que es el de practicarla

en ríos de tamaño inabarcable y donde apenas se ve

nada en el agua.

En este río, absolutamente vadeable y limpio, no

sólo se ven los salmones, sino que asombra en algunos

casos comprobar cómo son capaces de remontar el

cauce en zonas de tan poco caudal (apenas unos centímetros

de agua). Se trata posiblemente de uno de tantos

cursos donde desova, de ahí que su entrada sea algo

más tardía que en el resto de ríos, pero aun así el aspec-


■ V i a j e s

Ilustración: A. Fajardo

La Tapera

Puerto Cisnes

SUDAMÉRICA

Lago Roosevelt

Lago Yulton

PICACHO

LODGE

CHILE

Océano Atlántico

Mañihuales

Puerto Aisén

Ñireguao

to de estos peces era bello, conservando todavía buena

parte del plateado marino que poco a poco van perdiendo

al entrar en agua dulce. Para no desperdiciar ninguna

opción aquí empleamos todas nuestras armas disponibles:

equipos de spinning, de mosca y, en éstos, tanto

estrímeres como señuelos más agresivos como la popular

“moscarilla” del montador español José Manuel Ruiz,

“Cholo”, que en unos cuantos lances demostró que también

es capaz de pescar salmones en el río. En esta ocasión

de la mano de Iván Tarín, que gestiona y supervisa

todos los viajes de grupos españoles, y que se encontraba

con nosotros. Mientras tanto, el resto del grupo se

ocupó de hacer lo propio en otro escenario con ejemplares

de talla, esos que también atraen y que pueden

llegar a los 30 o 40 kilos de peso. Sacar un king de ese

tamaño, y a mosca, ya es otra cuestión. Más fácil con

cucharilla.

Terminaba sí un viaje con todos los alicientes para

un pescador: visitar la Patagonia menos visitada, pescar

varias especies de salmónidos,

recorrer escenarios de

distinto tipo, alojarse en un

lugar diferente sin perder

por ello confort y, ante todo,

sentir por unos días que uno

pesca donde nadie más lo

hace. Allí donde sólo el

esfuerzo por ubicar un lodge

peculiar ha posibilitado este

privilegio. ■

Arriba, dos salmones

de distinto porte

conseguidos en

diversos ríos donde

opera el Picacho lodge.

El descanso y el confort

tras la jornada de pesca

es algo compatible en

un lugar tan remoto

como éste.

Puerto Chacabuco

COYHAIQUE

DATOS PARA

EL PESCADOR

ARGENTINA

• Temporada de pesca: La pesca en la XI Región está

permitida entre octubre y abril, si bien es conveniente

coordinar con el operador las fechas concretas de

apertura del lodge.

• El lodge: Es un refugio construido con maderas

nativas de la zona que dispone de 4 habitaciones

simples, dos baños compartidos más una habitación

doble con baño interior. Además de esto hay un livingcomedor

donde cada noche se junta el grupo y cena los

platos preparados por la chef.

En el exterior hay un hot-tube (sauna) y un fogón donde

se preparan los platos típicos (cordero al palo y asado

patagónico).

• Navegación: El lodge se encuentra en un lugar

remoto, al que se accede únicamente por embarcación.

Todas las salidas de pesca, aun a zonas donde se

practica desde orilla, se realizan igualmente con la barca

como medio de transporte. Dispone de 4 jet boats

equipados con motores Yamaha de entre 20 y 40 HP,

además de otros catarafts repartidos por los lugares que

opera.

• Más información: www.picacholodge.com.

• Cómo contratar el viaje: El operador para España y

Europa es Salvelinus. www.salvelinus.com

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