Cerámicas hispanorromanas. Un estado de la cuestión - Ex officina ...

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Cerámicas hispanorromanas.Un estado de la cuestiónD. Bernal Casasola y A. Ribera i Lacomba (eds. científicos)Editado con motivo del XXVI Congreso Internacionalde la Asociación Rei Cretariae Romanae FautoresEditaColabora


La cerámica “Tipo Kuass” ......................................................................................................................................... 245Ana Mª Niveau de Villedary y MariñasLa cerámica de barniz negro .................................................................................................................................... 263José Pérez BallesterProducciones cerámicas militares en Hispania....................................................................................................... 275Ángel MorilloBLOQUE III. NUEVOS TIEMPOS, NUEVOS GUSTOS (AUGUSTO-SIGLO II D. C.)Las cerámicas “Tipo Peñaflor” .................................................................................................................................. 297Macarena Bustamante Álvarez y Esperanza Huguet EnguitaProducciones de Terra Sigillata Hispánica.............................................................................................................. 307Mª Isabel Fernández García y Mercedes Roca RoumensTerra sigillata hispánica brillante (TSHB) ............................................................................................................... 333Carmen Fernández Ochoa y Mar Zarzalejos PrietoLas cerámicas de paredes finas en la fachada mediterránea de la Península Ibérica y las Islas Baleares ................. 343Alberto López MullorParedes finas de Lusitania y del cuadrante noroccidental ...................................................................................... 385Esperanza Martín Hernández y Germán Rodríguez MartínLucernas hispanorromanas ...................................................................................................................................... 407Ángel Morillo y Germán Rodríguez MartínLas cerámicas “Tipo Clunia” y otras producciones pintadas hispanorromanas....................................................... 429Juan Manuel AbascalLas “cerámicas bracarenses”..................................................................................................................................... 445Rui MoraisEl mundo de las cerámicas comunes altoimperiales de Hispania........................................................................... 471Encarnación Serrano RamosLa producción de cerámica vidriada ........................................................................................................................ 489Juan Ángel Paz PeraltaBLOQUE IV. CERÁMICAS HISPANORROMANAS EN LA ANTIGÜEDAD TARDÍA (SIGLOS III-VII D. C.)Las producciones de terra sigillata hispánica intermedia y tardía.......................................................................... 497Juan Ángel Paz PeraltaLa vajilla Terra Sigillata Hispánica Tardía Meridional .............................................................................................. 541Margarita Orfila PonsLas imitaciones de cerámica africana en Hispania.................................................................................................. 553Xavier AquiluéLa cerámica ebusitana en la Antigüedad Tardía ........................................................................................................ 563Joan Ramon TorresLas producciones de transición al Mundo Islámico: el problema de la cerámica paleoandalusí (siglos VIII y IX)........... 585Miguel Alba Calzado y Sonia Gutiérrez Lloret


TERRA SIGILLATA HISPÁNICA BRILLANTE (TSHB) 335cados. Algunos de ellos introducen apreciaciones estratigráficasque contribuyen a modificar el arco temporalde la producción o bien observaciones relacionadas conla función o las implicaciones sociales de estos pro ductos,por lo que nos referiremos a ellos con mayor de teni -miento en el apartado correspondiente. Sírva nos des -tacar en este breve repaso historiográfico su constantedocumentación en yacimientos madrileños como Velillade San Antonio (Zarzalejos, 1991, 155-158), Complutum(Polo, 1998, 169-170), el subsuelo de la propia capital(Guiral, 1997, 491-494), el yacimiento 10 de Tinto Juan dela Cruz –Pinto– (Barroso et alii, 2001, 153-154), Villamanta(Zarzalejos, 2002, 109-113) o el poblado de LaGavia (Urbina et alii, 2005, 185). También en la MesetaSur se ha enriquecido el conocimiento de esta familia cerámica,bien ampliándose la nómina de lugares donde seregistra, como sucedería con La Bienvenida-Sisapo (FernándezOchoa y Zarzalejos, 1992; Fernández Ochoa etalii, 1994, 111-112) o Villanueva de la Fuente-MentesaOretana (Zarzalejos, 2001, 147-148), o bien completandolos datos de registro en yacimientos ya conocidos, comoErcávica (Lorrio, 2001). De igual modo, en estos años seha asistido a un aumento de las informaciones sobre elcontexto de aparición de estos materiales en la MesetaNorte con datos tan interesantes como los relacionadoscon la ciudad de Uxama (García Merino, 1995, 80 y 156),o con noticias sobre su hallazgo en nuevos yacimientossegovianos (Blanco, 2003, 134-135). Habría que añadir porúltimo, los datos sobre su presencia en varios yacimientosalaveses (Filloy, 1997, 332) y la continuada y profusapresencia en las más recientes excavaciones de Segobriga2 .Tipología y cronologíaEl primer cuadro tipológico de la TSHB fue diseñado porCaballero y Juan sobre la premisa del contacto morfotípicoentre esta producción y las claras de tipo B y brillantey ocasionalmente con la TSH o la Africana A (Caballeroy Juan, 1983-84, 158 ss.). Esta relación formal condujo, enla práctica, a perfilar un vínculo cronológico amparadoen una presunta génesis de la serie hispana respecto de2 Agradecemos encarecidamente el dato a J. M. Abascal, quiennos manifiesta su convencimiento de que Segobriga debió contarcon un taller de fabricación de estas cerámicas.los prototipos citados, especialmente, de los galos. Laevidencia estratigráfica que sitúa el arranque de estosmateriales en época altoimperial condujo a otros autoresa recurrir a la tipología de la TSH siempre que ello resultaraposible, con el fin de no hacer uso de una nomenclaturatan inductivamente volcada hacia momentosmedio y tardoimperiales (Del Barrio y López Ambite,1991, 180). Aunque nos parece muy oportuna la rectificaciónque introducen estos últimos autores, pensamosque realizar una nueva propuesta tipológica requiere deun estudio pormenorizado que excede con mucho la capacidadde poder realizarlo aquí. Mantendremos, portanto, la tipología de Caballero y Juan –basada en la deLamboglia–, salvo en el caso de los nuevos perfiles quehan ido enriqueciendo con los años la tabla inicial deformas, para los que adoptaremos la nomenclatura de laproducción que le sirva de referente. En todo caso, opinamosque el problema del marco temporal de la producciónposee una relación muy estrecha con el estudiode las líneas de filiación de los prototipos formales de laTSHB, por lo que se impone una revisión profunda en laque se analice cada una de las formas dentro de su contextoarqueológico. Sólo de este modo será posible comprobarla evolución interna del repertorio formal dentrode esta producción y calibrar la conveniencia o no deestablecer relaciones nominales entre algunos perfilesde esta familia cerámica y los de otras producciones.Formas abiertas• Forma Caballero-Juan 1. Cuenco carenado de paredescasi verticales en la mitad superior y borde doblementeengrosado y con ranura. Revela contactos formales conla forma Lamboglia 1/3 de las sigillatas clara B y lucente(segunda mitad siglo III-IV) así como con la forma Hayes14-Lamboglia 3a-b de Africana A (mediados siglo II-mediadosdel siglo III). Se diferencia de la forma 44 por laausencia de baquetón y por la molduración menos marcadadel borde.• Forma Caballero-Juan 3. Cuenco carenado con un primertramo de la pared en disposición inclinada hacia elinterior, aunque algunas piezas presentan una trayectoriamás recta o incluso ligeramente cóncava. Caballero y Juanencuentran los referentes más cercanos en la producciónAfricana A de forma Hayes 15-Lamboglia 3b1 (mediadossiglo II-mediados del siglo III). Por nuestra parte, hacemos


TERRA SIGILLATA HISPÁNICA BRILLANTE (TSHB) 337Figura 1. Formas de la TSHB (I).


338 CERÁMICAS HISPANORROMANAS. UN ESTADO DE LA CUESTIÓNFormas cerradas• Forma 1. Jarra de borde exvasado. Aunque no se conoceningún ejemplar completo, esta conformación de la partesuperior del recipiente permite relacionarlo con las jarritasde forma Hisp.1, ya sea con la variedad de bordesencillo o con la de borde moldurado. Aparecen en laproducción de TSH a fines del siglo I o inicios del II y semantienen en el mercado hasta la siguiente centuria (Mezquíriz,1985, 143).• Forma Caballero-Juan 12. Jarra de cuerpo esférico, cuelloestrecho y al menos un asa. Resulta paralelizable conla forma Hisp.12, perfil de difícil encuadre cronológicoa causa de su documentación poco abundante, si bien parecenproducirse entre fines del siglo I y el III (Mezquíriz,1985, 147).• Forma Caballero-Juan 13. Cantimplora de forma ci líndri -ca y muy plana. La única pieza conocida presenta un ta -maño mayor que las lenticulares en TSH (Caballero y Juan,1983-84, 168). Este tipo de recipiente, sin ser abundan te,está presente en las producciones de TSG y Africa na A.En la producción hispánica la forma pare ce cen trarse enlos dos primeros siglos de la Era.• Forma Caballero-Juan 14. Jarra de borde exvasado y unasa que parte del labio. Caballero y Juan relacionan esteperfil con la forma Darton 14 de la sigillata clara B, aunquecompartimos las dudas de estos autores al no poderasegurar que no se trate mejor de la forma Lamboglia 26de la misma producción (Caballero y Juan, 1983-84, 169).• Forma Caballero-Juan 15. Jarrita de cuerpo globular conun asa y diversas variantes de borde. Aunque Caballeroy Juan (1983-84, 170) plantean su relación con la formaDarton 5 de la sigillata clara B, creemos que los ejemplaresconocidos pueden referenciarse con la forma 20de la TSH, tal y como plantean otros autores (Del Barrioy López Ambite, 1991, 183), cuyo margen de circulaciónse encuentra entre fines del siglo I y fines del II (Mezquíriz,1985, 150).DecoracionesAunque los materiales lisos predominan de manera claraen esta producción, se conocen ejemplos que acreditanel empleo del procedimiento de la ruedecilla y, excepcionalmente,del molde y la estampación. La primera seconsigue mediante el rodamiento de un cilindro decoradoen positivo que se hace rodar sobre la superficie del vasocuando éste aún está fresco. El modelo más repetido esel esquema de paso cuadrado. Caballero y Juan reconocenque se trata de una fórmula ajena a la TSH, por lo queestablecen el marco de referencia en algunas cerámicasgálicas tardías como las de Argonne, considerando queotros referentes más antiguos, como ciertas cerámicascomunes o las de paredes finas, resultan demasiado remotas.Sin embargo, el adelanto del momento de arranquede la producción dota de sentido a la búsqueda deanalogías en materiales altoimperiales como los vasosde paredes finas y, de manera más concreta, la formaMayet LXVII (Del Barrio y López Ambite, 1991, 184).Por lo que respecta a los márgenes que jalonan el desarrollotemporal de esta producción, L. Caballero y L.C. Juan los situaron entre fines del siglo II-inicios del IIIy el siglo V (Caballero y Juan, 1983-84, 177). Sin embargo,con anterioridad a la publicación de su trabajo, J. L. Argenteya había destacado la identificación de este materialen niveles datados entre la segunda mitad del siglo Id. C. y el primer cuarto o la segunda mitad del siglo II d.C. (Argente et alii, 1980, 183). Esta cronología se ha idoviendo reforzada por una serie continuada de hallazgosestratificados que hacen posible defender con total rotundidadel arranque de la producción de TSHB en épocaaltoimperial y, de manera más concreta, a partir de épocaflavia. Tal sería el caso del conjunto de la Stma. Trinidaden Segovia, donde este material aparece en estas fechasy se consolida durante el siglo II d. C. (Del Barrio y LópezAmbite, 1991, 185) o el de algunos fragmentos de Iruñahallados en niveles que no superan el siglo I d. C. (Basas,1988, 197). También en los trabajos realizados en diversospuntos de la ciudad de Complutum se ratifica su presenciaen la segunda mitad del siglo I. Así, en la Fuentedel Juncal se localiza en un vertedero, sin afeccionesconstructivas posteriores y asociada a materiales de épocaflavia, como cerámicas pintadas de tradición indígena–formas 16, 17, 18a y b– (Polo, 1998, 170). Asimismo, setestimonia la aparición de estos productos en la segundamitad del siglo I en la cimentación del Tambor de Uxama(García Merino, 1995, 156) y a fines de la misma centuriaen la Casa del Sectile (García Merino, 1995, 80). En uncontexto de fines del siglo I y primera mitad del II se documentaen un basurero romano excavado en el solardel Colegio Mayor Ntra. Sra. de África –Madrid– (Guiral,1997, 493) y ya en la primera mitad del siglo II se registraen el sondeo A-1 (ab) del yacimiento de La Bienvenida-Sisapo(Fernández Ochoa et alii, 1994, 111-112).


TERRA SIGILLATA HISPÁNICA BRILLANTE (TSHB) 339Figura 2. Formas de la TSHB (II) y decoraciones.


340 CERÁMICAS HISPANORROMANAS. UN ESTADO DE LA CUESTIÓNOtros hallazgos, aún inéditos, corroboran la vitalidad dela producción de TSHB en plena época altoimperial. Talse ría nuevamente el caso de la ciudad de Uxama, don -de los datos obtenidos en la terraza artificial porticadapermiten datarla a fines del siglo I, en fecha coincidentecon la obtenida en el nivel de destrucción del criptopórtico,en el que se encuentra asociada a materiales tansignificativos como TSH de época flavia, formas 1 y 3 dece rámi ca pintada de tradición indígena y mone das ju lioclaudias,de Vitelio y Vespasiano 3 . También en Carranque(Toledo) recientemente hemos documentado TSHB encontextos del siglo II, junto con vasos de TSH de forma37 con decoración de serie de círculos con rosetas inscritas(Habitación 14, UE 6002). Un último dato inédito es el procedentede las intervenciones que se están llevando acabo en la Vega Baja de Toledo, donde los resultadosobtenidos en un sondeo de tanteo realizado en la parcelaR-3 en 2006 también proporcionaron evidencias de TSHBen contextos de fines del siglo I e inicios del II 4 .Bastante más complicado resulta fijar el cese de la producciónesgrimiendo evidencias estratigráficas. En principio,hemos de indicar que no se albergan dudas sobresu pervivencia hasta mediados del siglo III. Durante la segundamitad de esa centuria parece que ya no se documentanen Uxama, donde llama la atención su ausenciaen el depósito cerrado de la habitación nº 7 de la Casa delos Plintos, fruto de la destrucción de la vivienda en la segundamitad del siglo III 5 . El hecho de que no superara esteumbral podría explicar su ausencia en yacimientos de cronologíatardía emplazados en plena zona de dispersiónde estos materiales, como la villa de la Torrecilla (Getafe)o la villa tardorromana de Tinto Juan de la Cruz, máximecuando sí está documentada en el contiguo yacimientoaltoimperial (Barroso et alii, 2001, 162 ss.).Sin embargo, en Complutum se testimonia en niveleshabitacionales de la Casa de los Estucos datados durantetodo el siglo III (Polo, 1998, 170) y en estratos delos siglos IV y V en Valdetorres de Jarama (Caballero yJuan, 1983-84, 177). Otro dato que abogaría por su perduraciónen tiempos tardíos es su hallazgo en la UE 974del yacimiento de Villamanta (Madrid), correspondiente3 Agradecemos a C. García Merino su generosidad al proporcionarnosdatos inéditos de sus intervenciones en Uxama.4 Agradecemos a Y. Peña Cervantes y J. Gómez Rojo su generosidadal proporcionarnos este dato inédito.5 Nuevamente agradecemos esta noticia inédita a C. García Merino.a un basurero tardorromano, muy homogéneo en sucomposición material centrada en la segunda mitad delsiglo IV d. C. (Zarzalejos, 2002, 109). También podemosadelantar el dato inédito de Sisapo, donde aparece enniveles tardíos, asociada con TSA D, TSHT y TSGT, generalmenteen el contexto de basureros o rellenos dezanjas de expolio de materiales constructivos de la domusde las Columnas Rojas. A favor de esta pervivencia tardíaquizás deba manejarse también la identificación de unmotivo estampado que, con independencia de la produccióncon la que pueda paralelizarse (Caballero y Juan,1983-84, 172-173), es una técnica ausente de las produccionesaltoimperiales y frecuente en las tardías.DistribuciónLa dispersión de la TSHB se concentra de manera claraen ambas mesetas, con prolongaciones hacia el área alavesay cántabra por el norte y la Alta Andalucía por elsur. Como novedad, damos cuenta de su localización enalgunas villas del Bajo Guadiana, como Torre Águila (Badajoz)6 . A día de hoy, a pesar del aumento de yacimientosque proporcionan estos materiales, se mantienenzonas prácticamente vacías de hallazgos (el valle del Ebro–espacio que albergó el más importante área de producciónde TSH–, el Noroeste, Cataluña, Levante y buenaparte de Andalucía y Portugal), que ratifican las consideracionessobre su dispersión geográfica ya expresadaspor L. Caballero y L. C. Juan Tovar.Problemática y líneas de investigaciónLa TSHB constituye una de las producciones de sigillatahispánica que presenta hoy en día mayores interrogantes,por cuanto desconocemos todo lo relativo a su contextode producción. En consecuencia con el mapa dedispersión de hallazgos, podría pensarse que su zona defabricación se localizara en el centro peninsular –en lasactuales provincias de Madrid o Toledo–, pero ésta esuna hipótesis que sólo el hallazgo de talleres cerámicosdonde se elabore podría confirmar. A falta de este datoarqueológico imprescindible, se impone la necesidad de6 Agradecemos a G. Rodríguez Martín su generosidad habitualen la comunicación de datos inéditos de sus investigaciones.


TERRA SIGILLATA HISPÁNICA BRILLANTE (TSHB) 341realizar una caracterización arqueométrica de la producciónque permita conocer sus aspectos técnicos.Una vez que se ha modificado la cronología de iniciode la producción, como hemos demostrado a lo largo delas páginas precedentes, se debería proceder a su reestudio,contextualizando, esta vez, las formas dentro del registroarqueológico. Sólo así, podrá reelaborarse el cuadrotipológico, intentando evitar relaciones apriorísticas con determinadasproducciones y valorando los débitos formalescon los prototipos y su evolución dentro de la estructuraorganizativa de esta producción vascular. El análisis contextualizadoposibilitará, además, la construcción de hipótesissobre los productos que sirven de referentes a estegrupo, una vez invalidada la propuesta de L. Caballero yL. C. Juan Tovar que lo hacen derivar exclusivamente dela sigillata clara B, suponiendo un desarrollo sincrónico alde las brillantes galas (Caballero y Juan, 1983-84, 177).Por otra parte, la existencia misma de esta familia cerámicaen concurrencia con otras vajillas de mesa de grandifusión en una misma área de mercado plantea el problemade su significado desde el punto de vista productivo,económico y funcional. En otras palabras, debemospreguntarnos quiénes las producen, por qué y para quién.De este modo podremos entender el auténtico papel quedesempeñaron en el esquema general de las industriascerámicas hispanorromanas.


342 CERÁMICAS HISPANORROMANAS. UN ESTADO DE LA CUESTIÓNBibliografíaArgente, J. L. et alii (1980): “Tiermes I”, EAE 111, Madrid.Argente, J. L. et alii (1984): “Tiermes II”, EAE 128, Madrid.Barroso, R. et alii (2001): “Los yacimientos de Tinto Juande la Cruz- Pinto, Madrid- (ss. I al VI d. C.). 1ª parte”,Estudios de prehistoria y arqueología madrileñas,Museo de San Isidro, Madrid, pp.129-204.Basas Faure, C. (1988): “Sigillata Hispánica Brillante”, 25años de la Facultad Filosofía y Letras, II Estudios degeografía e historia, Universidad de Deusto, Bilbao,pp. 195-199.Beltrán Lloris, M. (1990): Guía de la cerámica romana,Zaragoza.Blanco García, J. F. (2003): Cerámica histórica en la provinciade Segovia I: Del neolítico a época visigoda(V milenio - 711 d. C.), Madrid.Caballero Zoreda, L. y Juan Tovar, L. C. (1983-84): “Terrasigillata hispánica brillante”, Empúries 45-46, pp. 154-193.Del Barrio, Y. y López Ambite, F. (1991): “La producciónde terra sigillata hispánica avellana (TSHA) procedentedel yacimiento de la Stma. Trinidad, Segovia”,Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología57, Valladolid, pp. 179-192.Fernández Ochoa, C. y Zarzalejos Prieto, M. (1992): “Terrasigillata hispánica brillante de Sisapo (La Bienvenida,Ciudad Real)”, Boletín de la Asociación Española deAmigos de la Arqueología, 32, Madrid, pp. 58-64.Fernández Ochoa, C.; Zarzalejos, M.; Hevia, P. y Esteban,G. (1994): Sisapo I. Excavaciones arqueológicasen La Bienvenida (Almodóvar del Campo (CiudadReal), Serie Patrimonio Histórico-Arqueológico Castilla-LaMancha, Toledo.Filloy, I. (1997): “Distribución de mercancías en épocaromana en Álava. El caso de los recipientes”, Isturitz,8, Vitoria, pp. 321-357.García Merino, C. (1967): “Tres yacimientos de época romana inéditos de la provincia de Soria”, Boletín delSemi nario de Estudios de Arte y Arqueología 33, Va -lladolid, pp. 167-210.García Merino, C. (1971): “La ciudad romana de Uxama(II)”, Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología37, Valladolid, pp. 85-124.García Merino, C. (1995): “Uxama I: (campañas de 1976y 1978). Casa de la Cantera, Casa del Sectile, ‘El Tambor’”,EAE 170, Madrid.Guiral Pelegrín, C. (1997): “Un basurero romano en Madrid”,Espacio, Tiempo y Forma, Serie I, Prehistoria yArqueología, pp. 479-525.Juan Tovar, L. C. (2000): “La terra sigillata de Quintanillade la Cueza”, M. A. García Guinea, dir., La villaromana de Quintanilla de la Cueza (Palencia). Memoriade las excavaciones 1970-1981, Palencia, pp.45-122.Lorrio, A. (2001): “Ercavica. La muralla y la topografía dela ciudad”, BAH 9, Madrid.Losada Gómez, H. y Donoso Guerrero, R. (1965): “Excavacionesen Segobriga”, EAE 43, Madrid.Mezquíriz, M. A. (1985): “Terra sigillata ispanica”, Atlantedelle forme ceramiche II. Enciclopedia dell´Arte AnticaClassica e Orientale, Roma, pp. 109-174.Polo López, J. (1998): “Producciones cerámicas de la Mesetaen época romana: TSH brillante y pintadas detradición indígena”, S. Rascón (ed.), Complvtvm. Romaen el interior de la Península Ibérica, Alcalá de Henares.Ricci, A. (1985): “Ceramica a pareti sottili”, Atlante delleforme ceramiche II. Enciclopedia dell´Arte AnticaClassica e Orientale, Roma, pp. 231-357.Urbina, D. et alii (2005): “Las actividades artesanales”, ElCerro de La Gavia. El Madrid que encontraron los romanos,Madrid, pp. 147-211.Zarzalejos Prieto, M. (1991): El yacimiento romano deVelilla de San Antonio (Madrid). La terra sigillata, Madrid.Zarzalejos Prieto, M. (2001): “La terra sigillata de MentesaOretana (Villanueva de la Fuente, Ciudad Real).Campañas de 1998 a 2000”, L. Benítez de Lugo, dir.,Mentesa Oretana 1998-2000, Ciudad Real.Zarzalejos Prieto, M. (2002): “El alfar romano de Villamanta(Madrid)”, Patrimonio Arqueológico de Madrid/5,Universidad Autónoma de Madrid, Madrid.

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