La Cuerda Floja - Facultad de Ciencias Sociales - Universidad de ...

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La cuerda flojaRevista del riesgo del pensamientoLa Cuerda Floja es un espacio de reflexión propuesto desde Chile. Elnombre de esta Revista enuncia que la reflexión abierta implica un riesgo. Sepueden encontrar ciénagas conceptuales, callejones sin salida, paradojas,árboles de preguntas cuya fronda tape el bosque. Pero, con todo ello incluido,pensar es una actividad gozosa.Aparecen algunas tierras estables en ese ejercicio de equilibrio inestable, almenos hasta que nuevas reflexiones decidan lo contrario. Se puede llegar alotro lado muchas veces, con una buena pértiga.La Cuerda Floja se ofrece desde el escrito breve. Tratará de mantener dosáreas complementarias de reflexión sobre el arte y la ciencia. Ambas integranuna actitud seductora, se apoyan en la imaginación para vivir.La Cuerda Floja presentará, con una frecuencia que pretendemos seaquincenal, trabajos de escritores chilenos y de otros países.Bienvenidos a este espacio, estamos atentos a los puntos de vista quequieran hacernos conocer.Margarita SchultzEditora ResponsableOscar AguileraCo-EditorSiguiente


UNIVERSIDAD DE CHILEFACULTAD DE CIENCIAS SOCIALESLA CUERDA FLOJA No. 2, 16 de mayo de 1996Televisión y videoarte: Pensar contra relojMargarita SchultzTelevisión y Videoarte se transformaron casi desde un comienzo del segundo de estos medios enantagonistas. Los artistas de video, comenzaron a crear sus obras desde un punto de vista opositor a loscriterios televisivos. Puesto que la televisión avanzaba en la dirección del cambio y la velocidad, elvideoarte desarrolló una línea de trabajo importante que podríamos denominar "morosidad", es decirbuscó demorarse en las cosas, en los detalles, en un modo de restituir la vida con sus ritmos propios.La velocidad de la televisión se hace presente en al menos tres de sus esquemas de emisión: los noticieros,los programas en vivo de opinión o periodísticos, la publicidad. El problema es que si el minuto vale oropara una empresa que propone publicidad televisiva y es lógico querer optimizar ese minuto comunicandoallí la mayor cantidad de información -cuantitativa o cualitativamente- trasladar este esquema a los otrosdos mencionados puede resultar inadmisible. Los noticieros son conocidas secuencias de tragediashumanas recolectadas en el ámbito nacional e internacional, en las cuales el minuto es ya una eternidadpara quienes producen estos programas. Sobre esto se ha escrito mucho, sobre esa frivolidad de lo que semuestra y lo que se recibe sentado cómodamente en el sillón del living.No sólo la compasión y la afectividad son manipuladas por minuto en la televisión. También lo es elpensamiento. Un entrevistado debe pensar rápido y responder cuanto antes a riesgo de que el periodista deturno le agreda con nuevas preguntas antes de que haya logrado asumir seriamente la anterior, a riesgo deque el periodista encuentre agresivamente el modo de hacerle parecer intelectualmente lento,desinformado.Arlindo Machado, teórico de medios masivos como fotografía, cine, video, imagen informática, autor dediversos libros sobre el tema, escribe en EL ARTE DEL VIDEO, lo siguiente: "la producción de teve acabafuncionando como una camisa de fuerza para la plena vigencia de la transmisión directa. Como resultado,gran parte de las entrevistas que proliferan en la teve comercial parecen verdaderos bombardeos depreguntas y respuestas; en ellas, los entrevistados son prácticamente acosados y cuestionados a quemaropa,sin que les sea permitido rehacer las preguntas o responder ampliamente. Estamos ya habituados a ver enla televisión comercial, debates políticos en que cada participante no tiene más que un minuto paraexplicar todo el programa de su partido."Me detuve expresamente en esta cita para mostrar coincidencias con situaciones similares en nuestratelevisión. Machado describe casos de reacción contra esas maratones del pensamiento donde en verdad nose piensa, se juega al tenis de mesa conceptual. Una reacción contra la teve del mimuto se hizo en el Canal 3de la TV francesa en 1976, donde los entrevistados estaban liberados del cronómetro, algo semejante se


Es claro que cuando decimos "si ha de haber sociedad' no nos referimos a su fundación sino a su perduración.Pero, de todos modos, ¿cómo es posible esperar que los individuos humanos abdiquen de su condición soberanapara resignarse a ser súbditos, es decir, sujetos? Pues he aquí que aquella condición --le soberanía- conllevecargas indeseables, al punto que los individuos suelen estar dispuestos a perderla con tal de librarse de esos noqueridos gravámenes.En efecto, lo que hemos llamado soberanía no es sino la resultante de poseer cada individuo humano unasubjetividad capaz de abarcarlo todo, incluida, por cierto, la propia individualidad. Esta resulta, así, proyectadacontra un fondo infinito, con lo que revela una anonadante pequeñez. Es para desgravarse de ese abismo interiorque cada quien procura el concurso de sus semejantes; puesto que no les es dado contener la subjetividad que lesdesmedra la persona, casi todos buscan remedio a ese incontinencia de sí en el ser contenido por sus prójimos.Esta es la razón de que la mayor parte de la gente prefiere definirse no respecto de lo absoluto sino respecto delos demás.El contrato social, en fin, en la medida que el concepto tiene sentido, denota antes un hecho metafísico que unhecho político, porque la ecuación humano, a la que ese concepto apunte, tiene raíces trascendentes.Autoconciencia en primates no humanos:¿Yace la respuesta en una realidadvirtual?


UNIVERSIDAD DE CHILEFACULTAD DE CIENCIAS SOCIALESLA CUERDA FLOJA No. 2, 16 de mayo de 1996Autoconciencia en primates no humanos: ¿Yace larespuesta en una realidad virtual?Lucas Estrella Sch.Uno de los resultados de la evolución es el Homo sapiens, animal vertebrado particularmente inteligente,de amplia distribución geográfica y de marcadas tendencias gregarias. Como mamífero, presenta unatemperatura corporal relativamente constante y pelos en la superficie corporal. El embrión está provistode membranas que lo protegen durante su desarrollo, el que ocurre dentro del cuerpo materno. Luego delnacimiento y durante el primer tiempo de vida, las madres alimentan a las crías con la leche de susmamas. Sus cualidades de plantígrado, dotado de extremidades terminadas en cinco dedos (de los cuales elpulgar de los miembros torácicos es oponible a los demás) lo sitúan en el orden de los primates. Somospues, seres pertenecientes al reino animal, filum vertebrados, clase mamíferos, orden primates. Sinembargo, compartimos las características anteriormente mencionadas con todos los otros representantesde este último grupo. Pero ... ¿Hay algo que nos distinga de ellos? Si es así, ¿Qué es? ¿Dónde está la líneadivisoria entre animales humanos y no humanos?Muchos rostros se contraerán en una mueca de disgusto al leer interrogantes como ésas. Efectivamente, elcomún de la gente piensa que el hombre ha llegado tan lejos en su desarrollo que ya nada tiene que ver conlas otras especies habitantes de la Tierra. Se sostiene que poseemos cualidades particulares ("únicas",agregarán otros confiadamente). Nuevamente surge la pregunta: ¿Qué característica es aquella que nossepara drástica y definitivamente del resto de los animales? En términos más simples: ¿Qué tipo de cosaspodemos hacer los humanos que no pueden hacer otros animales?En un comienzo se pensaba que los animales no poseían inteligencia. Como fósiles vivientes, subsisten aúnrepresentantes de esta visión. Sin embargo, la evidencia experimental acumulada en contra de estahipótesis desautoriza hoy en día a cualquiera que pretenda afirmar algo semejante. Sin embargo,persistieron aquellos que buscaban resolver el problema de la relación entre humanos y no humanos. Perosu punto de partida no fue cuestionarse cuál es la frontera entre un grupo y otro. Más bien, el escepticismofue la base para preguntarse en primer lugar si acaso existía dicho límite.La autoconciencia (y por ende la capacidad de autoreconocimiento) fue entonces propuesta como rasgodistintivo de la especie humana. Es la capacidad del yo para abandonar por un momento su condición detestigo del exterior y volcarse sobre sí mismo, su interior, su existencia. Esto requiere, claro está, dejar deprestar atención a los estímulos externos y enfocar ahora la atención al contenido de nuestra alma.Muchos se regocijaron. La respuesta parecía al fin encontrada; nuestro título de reyes de la creación,


econquistado. Nadie parecía capaz de desafiar tamaño adversario.Nadie excepto Gordon Gallup jr, un genio del estudio de la conducta animal. Gallup será reconocido algúndía como una de las personas que mostró a la humanidad su correcto lugar en el Universo. Y sin torturaranimales en costosos estudios ni utilizar sofisticados aparatos. Sus materiales fueron un espejo, un pincel ytinta roja.Gallup introdujo en el ambiente cotidiano de un grupo de 4 chimpancés un espejo. Les permitió teneracceso permanente y directo a él durante 10 días. Sin excepción, las primeras conductas exhibidas por loschimpancés ante la imagen especular fueron las típicas realizadas ante un congénere. Al cabo de solo tresdías, sin embargo, la tendencia a tratar su imagen como a "un otro" fue gradualmente sustituida por lautilización del espejo para responder ante sus propios gestos. Los chimpancés comprendieronrápidamente la relación existente entre sus movimientos y los de su imagen. Curiosos, utilizaron el espejopara inspeccionar partes de su cuerpo a las cuales no habían tenido acceso, como el interior de la boca, porejemplo. También se los observó hacer muecas (tal vez de disgusto, como las de algunos humanos) ante elespejo. Gallup quiso ir más allá para probar su reciente descubrimiento acerca de la capacidad deautoreconocimiento en chimpancés. Luego del último día de exposición al espejo, cada mono fueanestesiado. Una vez dormidos, se les pintó la porción superior de la ceja y de la oreja opuesta con unapintura roja, inodora y no irritante. Los animales fueron regresados a su medio habitual y se les permitiódespertar en presencia del espejo.La importancia de esta prueba es crucial. Los chimpancés no tenían manera de saber que una manchahabía sido pintada en su cuerpo. Primero porque esto fue íntegramente realizado bajo anestesia. Segundoporque la tintura usada carecía de olor o de propiedades de estimulación táctil. Y por último porque lasmarcas fueron hechas en lugares a los cuales sólo se podía tener acceso visual con un espejo. Cualquierrespuesta positiva hacia las marcas se originaría necesariamente de información recolectada del espejo yprocesada como autoreconocimiento.¿Qué ocurrió cuando los chimpancés despertaron y se miraron al espejo? Trataron de tocar las marcas ensu propio cuerpo (no en el de la imagen). En ese dedo no humano dirigiéndose a la cabeza de su dueño otraespecie, la nuestra, dio un paso enorme en el proceso de descubrir su puesto en la naturaleza. Un gesto, tansimple en apariencia, tuvo un poderoso significado. La conducta fue clara, inequívoca: los chimpancéstenían plena conciencia de sí mismos y de su existencia como algo separado, independiente del medioexterno. Nuestra calidad de únicos en el mundo fue una vez más puesta en jaque.No contento aún con la robustez de su descubrimiento, Gallup decidió someterlo a prueba una vez más.Para ello, repitió el procedimiento anterior con monos que nunca se habían visto previamente en el espejo.Luego de despertar, ninguno de ellos hizo ademán de tocarse las manchas en la cabeza. Antes bien,trataron el reflejo como a otro chimpancé.Luego de publicada semejante experiencia (1) numerosos grupos decidieron ampliar el universo deespecies sometidas a la prueba de Gallup. Se estaba en posesión entonces de una buena herramienta pararastrear la presencia de autoconciencia en otros animales. Hasta el día de hoy, los únicos que la hanpasado son el hombre y los grandes simios (chimpancés, gorilas y orangutanes). Es curioso notar queejemplares de macacos han fracasado la experiencia incluso después de 7 años de disponer de un espejocomo parte de sus objetos cotidianos. ¿Porqué?


Gallup propone que esto se debe en última instancia a la ausencia del sentimiento de "yo". Aquellosincapaces de reconocer su imagen como propia carecerían de autoidentidad (o al menos la presentarían enforma incompleta). Sin embargo, estos mismos animales son capaces de reconocer a sus congéneres yconocen bien su vínculo a ese grupo determinado. La conciencia de ser hembra del harén del machodominante es una muestra de lo anterior. ¿Cómo es posible la sensación de pertenencia si no hay un "yo"que pertenece? ¿Qué entidad es propiedad del grupo sino un "yo"? ¿Quién siente esa propiedad? A pesarde su lógica, la respuesta entregada por Gallup no da cuenta en forma satisfactoria de este últimofenómeno.Por último, tomando en consideración lo expuesto, sugiero reformular la pregunta original, incluyendo ennuestro grupo de elite a chimpancés, gorilas y orangutanes (2): ¿Qué nos diferencia a los primatessuperiores del resto de nuestros parientes? La respuesta yace probablemente en una realidad virtual: esaextraña imagen que el espejo nos devuelve de nosotros mismos y que no está en él... sino más allá.Próximo númeroNOTAS(1) Gordon Gallup 1970 "Chimpanzees: self-recognition" Science 167:86-87(2) Existe un proyecto internacional llamado "The Great Ape Project". Su objetivo es incluir a los grandessimios no humanos dentro de la comunidad de iguales, garantizándoles la protección moral y legal que


sólo los humanos disfrutan actualmente. Mayores informaciones pueden obtenerse escribiendo a: JenniferStallion, The Great Ape Project, P.O.Box 87, Watertown, MAO2272-0087, USA. E-mail: enstall@delphi.com


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LA CUERDA FLOJA No. 2, 16 de mayo de 1996EN EL PRÓXIMO NÚMERO:●●●¿Qué es lo creíble en el cine?Otra vez el método ¿Pensarán las computadoras?Los Fangs

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