8/Todo comenzó una mañana <strong>de</strong>l 25<strong>de</strong> diciembre, la mañana <strong>de</strong> Navidad.La calle estaba <strong>de</strong>sierta, ya que todoslos niños estaban disfrutando en suscasas <strong>de</strong> los regalos traídos por PapáNoel. A mí me habían regalado un jersey<strong>de</strong> lana <strong>de</strong> color malva y unos calcetines.La verdad es que no me hicieronmucha ilusión y los tiré en un rincón<strong>de</strong> mi armario en cuanto pu<strong>de</strong> (y esoque el jersey lo había elegido yo). Porello, salí <strong>de</strong> casa nada más <strong>de</strong>sayunarpara <strong>de</strong>spejarme las i<strong>de</strong>as. En aquelmomento lo que me preocupaba era mivida. No sabía si seguir estudiandobachillerato o acabar la secundaria. Yonunca he sido <strong>de</strong> las personas a las queles gusta estudiar, nunca ha sido uno <strong>de</strong>mis fuertes, pero aún así, lo he intentadoal máximo. Sin embargo, ahora queiba a terminar 4º <strong>de</strong> la ESO, se presentabaante mí la posibilidad <strong>de</strong> acabar conlos dolores <strong>de</strong> espalda, los quebra<strong>de</strong>ros<strong>de</strong> cabeza y los nervios. Con no volvera estudiar, mi pesadilla acabaría. Des<strong>de</strong>fuera parece muy fácil: haz lo que siemprehas querido. Pero no, porque yosiempre he querido ser escritora y paraello creo que es muy bueno hacer elbachillerato e incluso una carrera.Iba yo pen<strong>san</strong>do en mis problemascuando, <strong>de</strong> pronto, sentí una mano, unamano fría tirándome <strong>de</strong> los pantalones.No pu<strong>de</strong> <strong>de</strong>jar mi curiosidad a un lado ymiré hacia el suelo. Allí estaba sentadoun niño <strong>de</strong> unos cinco años, moreno ycon los ojos ver<strong>de</strong>s, un ver<strong>de</strong> tan intensoque pensé que su belleza era cual brillanteesmeralda, ¡qué digo!, sus ojos eranmucho más impactantes y bonitos. Teníaen la mejilla izquierda una mancha negra,posiblemente <strong>de</strong> aceite <strong>de</strong> motor, y su caraestaba, en general, sucia. Su nariz era respingonay estaba salpicada por unas lindaspecas pequeñitas. Iba vestido con unacamiseta que en su día fue roja y con unabufandita <strong>de</strong> lana azul. Su pantalón estaba<strong>de</strong>scosido por las costuras y tenía unazul clarito como color.Sus zapatos, pequeñitos, tan chiquitos,me dieron la impresión <strong>de</strong> que mecabrían en mi mano. El niño tenía unagorra vacía a sus pies; fue entoncescuando comprendí que estaba pidiendodinero. No hay cosa que me dé másrabia y pena, que un niño pequeñopidiendo dinero para subsistir. Así quesaqué dos euros <strong>de</strong> mi abrigo y se losiba a dar cuando pensé: -Ya que le voya dar <strong>de</strong> comer, ¿por qué no le preguntosu nombre?- Entonces me guardé lamoneda y le pregunté:-¿Cómo te llamas?- No dijo nada y,por lo tanto, se lo repetí varias veces.Ya me iba cuando en mí surgió unai<strong>de</strong>a: podía ser extranjero.-¿Hablas español?- Sí –me respondió– y me llamo Carlo.-Hola Carlo, gracias por contestarmey… ¿cuántos años tienes?-No lo sé, no sé contar.¡Qué rabia! Encima <strong>de</strong> tener quesobrevivir <strong>de</strong> las limosnas, Carlo nosabía contar. Seguro que no iba a laescuela, pero “ante la duda es mejor preguntar”,como me aconsejaba mi padreantes <strong>de</strong> los exámenes.Entonces dije:-Carlo, ¿vas a la escuela?-Día sí y día no.Me moría <strong>de</strong> pena, no puedo conestas <strong>de</strong>sgracias. Cuando en los informativoshablan <strong>de</strong> estos asuntos (y escasi siempre), una lágrima se me caepor la mejilla y me tengo que levantarcorriendo porque no me gusta que mevean llorar, sea quien sea. Y ahora quelo estaba oyendo <strong>de</strong>cir por una <strong>de</strong> esaspersonas que tanta pena me dan… Es<strong>de</strong> imaginar que mi corazón se estabaencogiendo y vi que las punteras <strong>de</strong> miszapatillas se comenzaban a levantar, quees lo que me pasa cuando me entristezcomucho (como no puedo encoger elLa mirada<strong>de</strong> uncorazón, encojo los pies). Pero no mepodía <strong>de</strong>jar afectar, Carlo era másimportante. Saqué fuerzas <strong>de</strong> don<strong>de</strong>pu<strong>de</strong>, y la voz <strong>de</strong>l aire, y con uno <strong>de</strong>esos nudos tan molestos que se te ponenen la garganta, cuando parece que te vasa morir <strong>de</strong> lo que sea (pena, tristeza, vergüenza…),le dije muy temblorosamente:-Carlo, ¿vienes a pasear un rato conmigo?Te prometo que no te haré nada,sólo quiero charlar y te compraré lo quequieras.-Vale –respondió Carlo.Le cogí su gorra, le ayudé a levantarse<strong>de</strong>l suelo y le puse mi chaqueta,que aunque no era muy larga, le hacía<strong>de</strong> abrigo. Nos pusimos a andar.Fuimos en dirección al parque, don<strong>de</strong>esperaba que me contara algo <strong>de</strong> suvida para po<strong>de</strong>r ayudarle. Pensaba queese era el lugar indicado, ya que podíajugar mientras le atosigaba a preguntas.Hacía mucho frío, así que cambié misplanes. Pensé que no habría <strong>de</strong>sayunadoy que podía “matar dos pájaros <strong>de</strong>un tiro” llevándolo a <strong>de</strong>sayunar un chocolatecaliente y así no pasaríamos frío.-¿Tienes hambre?-Sí.-Vamos a ir a tomar un chocolatecaliente a un sitio en el que lo dan muy,muy rico. ¿Te gusta el chocolate?-Sí.-Cuéntame Carlo, ¿lo prefieres conchurros, con un bollo o solo?-No sé.-Yo me lo voy a tomar con churros.Veía que Carlo pasaba <strong>de</strong> todo, enmi opinión era porque estaba <strong>de</strong>slumbradopor lo que le estaba contando: loschurros, el chocolate, tomar algo caliente…Estaba pen<strong>san</strong>do en sus respuestas,en sus gestos, es <strong>de</strong>cir, en él, cuando medijo:-¿Falta mucho?-No, estamos a la vuelta <strong>de</strong> la esquina.¿Por qué? ¿Tienes frío?-Sí.-No te preocupes, en seguida llegamos.Creo que esa pregunta había sido lomás largo que me había dicho en todala mañana y, seguramente, le había costadomucho <strong>de</strong>cirla, por lo que la valorémucho.Acabábamos <strong>de</strong> llegar, cuando Carlome comentó que olía muy bien.-A chocolate y churros recientes, yate dije que era un buen sitio.-Me gusta.Con esa simple respuesta me dicuenta que sacarlo <strong>de</strong> la calle no habíasido un error, no se sentía solo ni <strong>de</strong>sconcertado,al contrario, estaba encantado.niño<strong>ZA</strong> <strong>49</strong>MAYO DE 2008POR PILAR GON<strong>ZA</strong>LEZDE LA HIGUERA 1º ESOIES “RIO DUERO”. <strong>ZA</strong>MORANos sentamos en la mesa que quedabamás cerca <strong>de</strong> la chocolatera, paraque Carlo disfrutara <strong>de</strong>l <strong>de</strong>licioso olorque <strong>de</strong> allí salía.Yo me pedí, como ya he dicho, chocolatecon churros y él, lo mismo.La cafetería era bastante amplia, conunas cristaleras muy limpias, pero queestaban impregnadas <strong>de</strong>l maravillosoolor <strong>de</strong>l chocolate caliente. Las pare<strong>de</strong>sestaban pintadas en un ver<strong>de</strong> chillón quecontrastaba a la perfección con elmarrón intenso <strong>de</strong>l chocolate. El suelo,<strong>de</strong> piedra, estaba ligeramente sucio, perono se podía pedir más. Esa cafeteríaestaba llena a todas horas, todos los días.Era <strong>de</strong> compren<strong>de</strong>r que no se limpiaracada vez que un cliente entraba por elarco curvo. Era una cafetería maravillosa,mi preferida.En ese momento la cafetería estabavacía pero aproveché lo que tardaron enservirnos para comenzar a hablar (queera mi intención <strong>de</strong>s<strong>de</strong> el primermomento) <strong>de</strong> su vida; su dura vida.-Bueno Carlo, pronto <strong>de</strong>sayunarás,¿te parece bien que charlemos un ratocomo te había dicho?-Vale.-¿Dón<strong>de</strong> vives?-En un sitio don<strong>de</strong> hay muchoscoches viejos apilados.-¿En un <strong>de</strong>sguace?-A lo mejor, no sé.-¿Tienes familia?-Sí, pero mamá no ha vuelto <strong>de</strong>lpaseo.Me dio la sensación <strong>de</strong> que su madreestaba muerta y, por <strong>de</strong>sgracia, estabasegura <strong>de</strong> que no me equivocaba.En ese momento en el que estaba<strong>de</strong>scubriendo la vida que Carlo llevaba,nos sirvieron. Carlo bebió un sorbo<strong>de</strong> la taza, esa taza tan gran<strong>de</strong> blancaque a mí, me maravillaba tanto cuandoera niña; cuando era como Carlo.-¿Te gusta? –le pregunté con laintención <strong>de</strong> que me respondiera queestaba muy rico. Pero no, no respondió,se limitó a beber <strong>de</strong>spacio, con una cara<strong>de</strong> satisfacción enorme. Estaba encantadoy yo, encantada.-¡Espera! ¡Se te olvidan los churros!-Pero era <strong>de</strong>masiado tar<strong>de</strong>, Carlo había<strong>de</strong>jado la taza limpia. Su cabeza se queríaescon<strong>de</strong>r en mi chaqueta, <strong>de</strong> vergüenzay <strong>de</strong> miedo, supongo. Por lo tantole dije:-Pue<strong>de</strong>s mojarlos en mi chocolate y,si quieres, te lo doy.-Vale.La verdad es que me apetecía muchoel chocolate, porque hacía mucho tiempoque no lo tomaba, pero yo ya había<strong>de</strong>sayunado y, por gula, no se <strong>de</strong>becomer.-¿Cómo es eso <strong>de</strong> ir a la escuela undía sí y otro no?-No sé. Un día voy al C.D.C.S. y otroa la escuela.-¿El C.D.C.S.?¿Qué es? –pregunté<strong>de</strong>sconcertada.-Un lugar don<strong>de</strong> hay chicas muybuenas.No tenía ni i<strong>de</strong>a <strong>de</strong> lo que eraC.D.C.S. pero me imaginé que eraalgún centro social o algo así.-¿Y por qué hoy no vas al C.D.C.S.?-Porque hoy es el día <strong>de</strong> ir a la escuela,pero no puedo, hay vacaciones.-¿Y qué comes?-Macarrones, sopa, puré...-¿De dón<strong>de</strong> lo sacas?-No sé, <strong>de</strong> la basura o <strong>de</strong>l C.D.C.S.En ese momento, Carlo ya habíaacabado con mi chocolate, el suyo y suschurros. Y como a mí sólo me quedabaun churro, nos marchamos. Me <strong>de</strong>bía<strong>de</strong> haber cogido cariño, porque al salir,me cogió <strong>de</strong> la mano. No puedo explicarlo,era, simplemente, maravilloso. Amí nunca nadie me había tenido cariño(a excepción <strong>de</strong> mi familia, claro).Siempre he tenido muchas amigas, perono he conectado con ninguna. Por lotanto, experimentar esa sensación <strong>de</strong>cariño por una persona ajena a mi entorno,era inolvidable, aunque viniera <strong>de</strong>un niño <strong>de</strong> cinco años, seguía haciéndomela chica más feliz <strong>de</strong> la Tierra.-Eh........- ¡Oh! dijo Carlo –lo siento– y fue asoltarme la mano, cuando se la agarréfuerte (pero sin hacerle daño) y le sonreí.Él lo <strong>de</strong>bió enten<strong>de</strong>r, porque tambiénme sonrió. Así <strong>de</strong> felices marchamoshacia ninguna parte.Decidí llevarlo al parque, para quejugara un poco. Mientras llegábamos,me fue contando qué hacía en la escuela,dón<strong>de</strong> dormía, quién era su mejoramigo.... En este rato estuvo mucho máshablador que antes, se ve que ya teníaconfianza conmigo.-Tengo frío –me dijo.-No te preocupes Carlo, ahora llegamos.-Vale.Miré el reloj, eran casi las dos <strong>de</strong> latar<strong>de</strong>. Era el día <strong>de</strong> la comida <strong>de</strong> Navidad.No esperábamos a nadie en casa,pero mi madre es muy puntual en todoy, por lo tanto, <strong>de</strong>bía llegar a casa antes<strong>de</strong> las dos. Tomé la <strong>de</strong>cisión <strong>de</strong> <strong>de</strong>jar elparque para otro día y llevar a Carlodirectamente a su casa.-Voy a llevarte a tu casa, se me hacetar<strong>de</strong>. Dime, ¿dón<strong>de</strong> vives?-Enfrente <strong>de</strong> un sitio con un elefantever<strong>de</strong> –me respondió con la inocencia<strong>de</strong> un niño <strong>de</strong> cinco años.Yo sabía dón<strong>de</strong> estaba el elefante: enla gasolinera <strong>de</strong> la autovía. En ese barriovivían mis abuelos y me lo conocíacomo la palma <strong>de</strong> la mano. No se tardabamucho, unos quince minutos ypodíamos coger el autobús para llegarantes. Como recordé que era fiesta,supuse que la línea <strong>de</strong> autobuses no funcionaría.Así que me puse a andar conCarlo.Cuando estábamos prácticamenteallí, vi que Carlo se estaba poniendoblanco. Pensé que sería <strong>de</strong>l frío, pero lepregunté.-¿Estás bien Carlo?-Sí, solamente tengo frío.Yo no le creí porque su vocecitasonaba temblorosa, pero aún así, le restéimportancia y seguí andando. Encontréun local, <strong>de</strong> camino a su casa, en elque estaban escritas las siglas C.D.C.S.Más abajo se podían apreciar unas letrascasi borradas, pero yo pu<strong>de</strong> distinguir:“Centro <strong>de</strong> Caridad Social”. A eso eraa lo que se refería Carlo. Era lo que yome imaginaba, pero saberlo, me reconfortó.El porqué era muy sencillo: Carlocomía caliente, por lo menos, un díasí y un día no. Acababa <strong>de</strong> cruzar a laacera don<strong>de</strong> vivían mis abuelos, cuandose me cayó una lágrima. Estaba paradafrente a la casa don<strong>de</strong> había pasadomil y un días en mi infancia con un niñohelado <strong>de</strong> frío y una lágrima resbalandopor mi mejilla. Ver esas ventanas,ahora tapadas por tablas <strong>de</strong> ma<strong>de</strong>ra, metrajo muchos recuerdos. Pero fue cuandorecordé que tenía a Carlo con muchofrío y que estaba llorando en público.Todo esto pasó en muy poco tiempo,pero el suficiente para que Carlo mepreguntara:-¿Por qué lloras?-Por nada –y cambié muy rápidamente<strong>de</strong> tema–. ¿Sigues teniendo frío?-Sí.-Ya llegamos –era verdad, ya veía latrompa <strong>de</strong>l elefante.Según íbamos caminando, observéel <strong>de</strong>sguace don<strong>de</strong> vivía. “Como hacemucho tiempo que no vengo, no sabíaque esto existía”–pensé.Era una pena, <strong>de</strong> verdad. Justo cuandoiba a cruzar la calle y los recuerdos<strong>de</strong> mis abuelos no salían <strong>de</strong> mi cabeza,Carlo cayó al suelo. Lo cogí entre lágrimasy me puse a llamarlo.-¡Carlo, Carlo! –<strong>de</strong>cía, pero él no<strong>de</strong>spertaba.Vi que empezaba a ser algo muy grave,así que le puse mi abrigo y me pusea correr con él por el barrio. Quería llegaral hospital, que aunque no estabamuy lejos, nunca me había costado tantollegar. Entré por la puerta.-¡Necesito ayuda!Enseguida llegaron un médico y dosenfermeros. Les conté como pu<strong>de</strong> loocurrido y dón<strong>de</strong> vivía y que durantetoda la mañana me había dicho quetenía frío y, y, y...¡No podía más!Le hicieron muchas pruebas, yo mequedé en la sala <strong>de</strong> espera y mientrastanto, llamé a mi casa. Entró el médico.-Pue<strong>de</strong>s pasar, se ha <strong>de</strong>spertado.-Gracias –le dije muy asustada.Entré, allí estaba Carlo, sobre lacama. Ro<strong>de</strong>ado <strong>de</strong> muchos tubos y conuna manta blanca que le tapaba las orejas.-Hola –le dije con la voz más dulcey cariñosa que podía emitir–. ¿Cómo teencuentras?-Bien.Estuvimos hablando un rato cuandose empezó a poner peor. Llamé los másrápido que pu<strong>de</strong> a una enfermera. Lehabía subido mucho la fiebre. Le inyectaronun antibiótico muy potente, cuandouna voz me dice:-¿Cómo te llamas? –me dijo.-¿Eh? –pensé que era objeto <strong>de</strong> sufiebre, pero me di cuenta <strong>de</strong> que en todala mañana habíamos hablado, sólo, <strong>de</strong>él y había estado tan impactada por suhistoria, que no recordé <strong>de</strong>cirle cómome llamaba.-Marta, me llamo Marta –respondí.En ese momento, la enfermera sefue.-Me lo he pasado muy bien, gracias–apuntó con un hilo <strong>de</strong> voz. –Te quiero–dijo Carlo, con los ojos más resplan<strong>de</strong>cientesque había visto. Nuncasus ojitos reflejaron tanta luz ni belleza,a<strong>de</strong>más, ahora, estaban rebo<strong>san</strong>tes<strong>de</strong> emociones: cariño, alegría, ternuray agra<strong>de</strong>cimiento.Esa fue su última frase porque en eseinstante, sus ojos tan lindos, no volveríana mirar.Lloré durante horas enteras, durantesemanas, porque aquel niño me habíaabierto los ojos. Yo he creído <strong>de</strong>s<strong>de</strong>hace bastantes años, que la Navidad sebasa en los regalos. Des<strong>de</strong> que misabuelos murieron, mis padres estánenfrentados con mis tíos y tías y primosy primas, por eso la Navidad paramí, no eran sentimientos, ni ganas <strong>de</strong>estar con la familia, era, simplemente,una época <strong>de</strong> vacaciones con muchosregalos. Pero Carlo cambió mi i<strong>de</strong>a, mehizo ver, que lo más importante <strong>de</strong> laNavidad era tener alguien con quiencelebrarla, a quien querer.
MAYO DE 2008 <strong>ZA</strong> <strong>49</strong>/9El maltrato en las aulasEl maltrato entreigualesEl maltrato entre iguales se <strong>de</strong>finecomo: toda conducta negativa e intencionada<strong>de</strong> persecución física o psicológicaque realiza un/a alumno/a contra otro/a,al que escoge como víctima <strong>de</strong> repetidosataques. En estas situaciones se produceun <strong>de</strong>sequilibrio <strong>de</strong> po<strong>de</strong>r que sitúa la víctimaen una posición <strong>de</strong> in<strong>de</strong>fensión <strong>de</strong> laque no pue<strong>de</strong> salir por ella misma.Estas conductas negativas pue<strong>de</strong>n seragresiones físicas, verbales u conductas<strong>de</strong> exclusión. Todas ellas tienen formasdirectas (pegar, dar empujones, insultar,llamar con motes, no <strong>de</strong>jar participar,excluir <strong>de</strong>l grupo, etc.) y formas indirectas(robar o romper las pertenencias<strong>de</strong> uno, hablar mal <strong>de</strong> uno o difundir falsosrumores, ignorar su presencia ohacer como si uno fuera transparente,etc). A veces son conductas abiertas yvisibles, pero muchas veces también sedan <strong>de</strong> forma encubierta, especialmentelas formas indirectas, lo que las hacedifíciles <strong>de</strong> <strong>de</strong>tectar, <strong>de</strong> diagnosticar y <strong>de</strong>intervenir.Un tema extremadamente importante, casitanto como la inmigración, el terrorismo y laviolencia. Hay cada vez más casos y la violenciapue<strong>de</strong> ser <strong>de</strong> muchas clases: racista, clasista,<strong>de</strong> carácter religioso,... pero hay una que meparece especialmente indignante: la que ocurre“porque sí”. Diariamente, un grupo <strong>de</strong> chavalesle arruinan la vida a otro. Pero ¿por qué?.La violencia NUNCA tiene justificación, pero<strong>de</strong> este tipo... Ha habido casos en los que la cosaha acabado pero que muy mal. El agredido seacaba suicidando. Y los culpables normalmentecumplen servicios comunitarios. Y ellos hanLuis Escobar Rodríguez2º ESO. IES “Claudio Moyano”Violencia en las aulasmatado a una persona. Sólo en algunos casosse imponen con<strong>de</strong>nas dignas a los cargos. Luegolas hay <strong>de</strong> muchos tipos. Racista, por ejemplo.Esa violencia también es muy común. Despreciara una persona por ser <strong>de</strong> otro lugar, puesvaya. La religiosa es otra, menos común, perosigue siendo violencia. Pegarle a alguien porser <strong>de</strong> otra religión. ¿Y qué? Será <strong>de</strong> otra religión,pero tiene los mismos <strong>de</strong>rechos. Cada unoque rinda culto <strong>de</strong> acuerdo a sus convicciones.Y otra, la menos común <strong>de</strong> las que citaré, perotambién existe: la clasista. Esa si que me resultaextraña. Abusar <strong>de</strong> alguien por tener unaObjetivo <strong>de</strong>l acosoescolarEl objetivo <strong>de</strong> la práctica <strong>de</strong>l acosoescolar es “intimidar, apocar, reducir,someter, amilanar, aplanar, amedrentar yconsumir emocional e intelectualmente ala víctima”, con vistas a obtener algúnresultado favorable para quienes aco<strong>san</strong>y/o satisfacer una necesidad imperiosa <strong>de</strong>dominar, someter, agredir y <strong>de</strong>struir a los<strong>de</strong>más que pue<strong>de</strong>n presentar los acosadorescomo un patrón predominante <strong>de</strong>relación social con los <strong>de</strong>más. En ocasiones,el niño que <strong>de</strong>sarrolla conductas<strong>de</strong> hostigamiento hacia otros, busca obtenerel reconocimiento y la atención <strong>de</strong> lasque carece. Con mucha frecuencia el niñoo niña que acosa a otro compañero sueleestar ro<strong>de</strong>ado muy rápidamente <strong>de</strong> un grupo<strong>de</strong> acosadores que se suman <strong>de</strong> maneraanónima y gregaria al comportamiento<strong>de</strong> hostigamiento contra la víctima. Laviolencia encuentra una forma <strong>de</strong> canalizarsesocialmente, materializándose enun mecanismo conocido <strong>de</strong> regulación <strong>de</strong>grupos en crisis: el mecanismo <strong>de</strong> chivoexpiatorio.situación económica distinta a la tuya. Eso esestúpido, pues ante todo es una persona y nopue<strong>de</strong>s hacerle eso.Pese a que haya citado “violencia” comopegar, es mucho más que eso. Es insultar, humillar,gastar bromas pesadas... Algo tal vez másmolesto incluso.Está claro que los niños siempre se han peleado,pero esto está llegando a un límite que nose <strong>de</strong>bería sobrepasar bajo ningún concepto.Pablo Pérez Martín1º ESO. IES “Claudio Moyano”ExplotacióninfantilSe han elaborado múltiplesteorías sobre las posiblessoluciones, pero ninguna es laa<strong>de</strong>cuada puesto que todas tienensus ventajas y sus <strong>de</strong>sventajasNo todo el trabajo infantil está consi<strong>de</strong>radoexplotación, la OIT establece que <strong>de</strong>pen<strong>de</strong><strong>de</strong> la edad <strong>de</strong>l menor y la dureza <strong>de</strong>l trabajo.Las causas <strong>de</strong> la explotación infantil sonvariadas: factores económicos, culturales,sociales, individuales, pero la más importantees la pobreza que junto a los otros factoresforman un obstáculo difícil <strong>de</strong> superar. Laexplotación infantil causa absentismo escolar,ya que las jornadas <strong>de</strong> trabajo coinci<strong>de</strong>n conel horario escolar, y <strong>de</strong>spués <strong>de</strong>l trabajo el niñono está en condiciones <strong>de</strong> asistir a las clases.También la explotación es causada por lasempresas que se aprovechan <strong>de</strong> la barata mano<strong>de</strong> obra y el alto nivel <strong>de</strong> <strong>de</strong>sempleo para ponerjornadas largas con un salario bajo. Los niñosson los elegidos para estos trabajos ya que sonmás baratos y manejables.Algunos tipos <strong>de</strong> trabajos <strong>de</strong> explotaciónson: el trabajo en la calle, algunos menores seven obligados a la venta ambulante o a la mendicidadpara po<strong>de</strong>r subsistir; trabajo en condicionespeligrosas como el trabajo industrial,la minería, trabajo agrícola o la pesca submarina;niños soldados: en zonas en las que losconflictos armados son frecuentes no es <strong>de</strong>extrañar que algunos niños sean obligados aenrolarse o se alisten para protegerse <strong>de</strong> lainseguridad provocada por la guerra; la explotaciónsexual ya que los niños son especialmentevulnerables a los abusos.Se han elaborado múltiples teorías sobrelas posibles soluciones, pero ninguna es la a<strong>de</strong>cuadapuesto que todas tienen sus ventajas ysus <strong>de</strong>sventajas. Algunas <strong>de</strong> estas son: crearsueldos mínimos y horas <strong>de</strong> trabajo a<strong>de</strong>cuadas,el comercio justo o el comercio libre.José Miguel Hernán<strong>de</strong>z Barrio3º ESO “Corazón <strong>de</strong> María”El mundo<strong>de</strong> losrefranes“Si en marzo truena,cosecha buena. Truenosen marzo, aprieta lasnubes con un mazo”El campo en el refranero–Siembra temprano, poda tardío y tendrás pan y vino.–Lluvia por la Trinidad se cosecha la mitad.–El Enjambre <strong>de</strong> Abril para mí, el <strong>de</strong> mayo para mi hermano.–Tierra negra da buen trigo, tierra blanca poco y mezquino.–Si la espiga se mustió, en mayo sed pa<strong>de</strong>ció.–Cuando el grano está en la panera, lleva la bolsa entera.–Quien marzo no poda su viña, pier<strong>de</strong> la vendimia.–Cebada para marzo, leña para abril y trigo para mayo.–De marzo a la mitad, la golondrina viene y el tordo se va.–En marzo la pepita y el garbanzo.–A campo malo le viene su año.–Casa <strong>de</strong> padre, viña <strong>de</strong> abuelo y oliva <strong>de</strong> bisabuelo.–Casa en la que vivas, viña <strong>de</strong> la que bebas, y tierras cuantasveas.–El arado, rabudo, y el arador, barbudo.–Siembra temprano y cría carneros que para venirte uno malo,te vendrán cientos buenos.–La vida <strong>de</strong> la al<strong>de</strong>a, désela Dios a quien la <strong>de</strong>sea.–Pan y vino, un año tuyo, y otro <strong>de</strong> tu vecino.–Mas vale año tardío, que vacío.–La tierra negra buen pan lleva.–Labrador chuchero, nunca buen apero.–En año bueno el grano es heno; en año malo la paja es grano.–El caudal <strong>de</strong> la labranza, siempre rico en esperanza.–Cebada granada a ocho días segada.–Año <strong>de</strong> ovejas, año <strong>de</strong> abejas.–Toros y fiestas, malo para las bestias.–No hay tierra mala, si le viene su añada.–Al borrico viejo, la mayor carga y el peor aparejo.–Salida <strong>de</strong> marzo y entrada <strong>de</strong> abril, si el cuco no viene, alfin quiere venir.–Por marzo la cava, y por marzo la poda, y por marzo vuelvela tierra toda a la hoya.–Marzo se lleva la culpa y abril quita la fruta.–Ni que siembres en marzo, ni que me siembres en abril, hastamayo no he <strong>de</strong> salir.–A sembrar para San Francisco aunque esté como un risco.–Año <strong>de</strong> muchas espigas, anuncio <strong>de</strong> buenas migas.–Años pares, abrir los cristales, años nones, pocos montones.–Al que <strong>de</strong> camino hace campo, <strong>de</strong>l campo le harán camino.–Año bisiesto, ni viña, ni huerto, ni pan en el cesto.–A la sombra <strong>de</strong>l nogal, no te sientes a <strong>de</strong>scansar.–Los pies <strong>de</strong>l hortelano no echan a per<strong>de</strong>r la huerta.–Marzo con lluvia, buen año <strong>de</strong> alubias.–Labrador gentil, guarda pan para mayo y leña para abril.–Lloviendo en carnaval, Semana Santa hace igual.–Labrador trabaja y suda que Dios te ayuda.–Junio grana los trigales, si abril y mayo llovieron a gusto<strong>de</strong> los mayorales.Mª.G.R.J. CEIP “La Can<strong>de</strong>laria”