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CÁNTICOC/{zGCEL MAS SUBíIMBoCÁNTICO DE CÁNTAOSDE SALOMÓN.EXPLICADOsegún el sentir de los Santos Padres - Expositorescatólicos para instrucción y consuelode todos los fieles.Por el P. M. F. Plácido Vicente , Difinidorde la 'Religión de San Benito , y Abad quei>a sido de los Monasterios de San Martin deMadrid, de San Pedro de Exlonza , y deSan Vicente de Oviedo,TOMOPRIMERO.MADRID:F.u la Imprenta de Don Ramón Ruíz : Año dem^^^^^u^^.••>) • -• „• : l 61042311?? Wliliftoo.,
A L. M, I. SEÑORADOWJL MAMZJL JbErUSTIJSTJLOSORIO PEMOSCOSO,ALVAREZ DE TOLEDO, HIJA DEL EXCELENTÍSIMO SEÑOR DON VICENTE JOAQUÍNOSORIO DE MOSCOSO , Y DE LA EXCELENTÍSIMA SEÑORA DOÑA MARÍA IGNACIAALVAREZ DE TOLEDO , MARQUESES DEASTORGA, CONDES DE ALTAMIRA , DUQUESDE SESA, &c. &c.Por mano de su ExcelentísimoPadre,SEÑORA.La tierna memoria de una Madre arrebatadaá la eternidad en la flor de sus años,timbre inmortal de las casas de Villafranca, y Solferino , gloria de esta Parroquia,
consuelo, y delicias de su mas caro Espeso, alegríade sus hijos, veneración de sus domésticos, admiración y pasmo de quantos conocieronsus raras prendas y virtudes en la brevecarrera de sus rápidos dias , ha sidoel móvil principal de mis deseos en aspiraral honor de poner por mano de su 'Excelentísimopadre en las de V. S. este divino Voema,para eternizar por este medio la fama de sunombre , y heroísmo, y demonstrar de algúnmodo mi respetuosa gratitud á unos excelsosprogenitores, con quienes tuve la dicha dereengendrar áV.S.en Jesu Christo. (*) Esteparentesco espiritual con el apreciable distintivode tener esta obra al mismo Dios porAutor 5 el ser este el primer libro sagrado quesale á luz pública por este estilo en nuestroidioma} estar ademas dedicado desde los primerossiglos de la Iglesia por San GregorioNyseno á la celebre dama de ConstantínoplaSanta Olimpiada, y en nuestra España porSan Leandro Arzobispo de Sevilla á su her-{*) Nació en 21 de Febrero do 1787, y h bautizóel Autor , siendo Abad de San Martia en 22 del mismomes.
mana Santa Florentina , son también justos ygloriosos motivos de mi emulación para coronarmis trabajos, estampando á su frente losbrillantes nombres de los Excelentísimos y piadosísimosCondes de Altamira , Marqueses deAstorga con el de una'hija saya, fruto preciosode tan esclarecida rama, tierno pimpollo de sufecundidad, y vivo retrato de ¿a modestia, ydemás virtudes, que como herencia de tangloriosos ascendientes ha vinculado el cieloen el corazón de V. S. por los quatro costadosde su casa. La piedad, la beneficencia yreligión , con que sus dos carísimas Abuelasbrillan en ¿a Corte, como des luminosos astrosde las casas de Oñate y Villafranca , me ponená cubierto de toda lisonja en esta parte,y son prueba nada equivoca de la verdad deestos testimonios.No es mi ánimo molestar d V. S. texiendoaquí laureles y palmas que en el di a coronansus sienes , y adornan su cuna comorenuevos de olivo al rededor de la mesa delos timbres y blasones de su casa} pero casisin libertad ha formado mi pluma estos lige-
os rasgos de la gloria y virt udes de sus mayores, para que sirvan á V. S. de espejo yde modelo en los primeros pasos de su infancia.El religioso esmero con que el padre deV. S. atiende á su christiana educación , uni~do á los ardientes votos que en el cielo ofrecesu virtuosa madre para el logro de tanfeliz empresa, debe servir á V. S. de poderosoestímulo para delinear en su corazón elhermoso quadro de la verdadera gloria y sólidagrandeza , que en su heredada piedadpresentan á su vista tan esclarecidos héroes,y distinguidas heroínas* ~ v.Por lo que á mí toca, no puedo ofrecerá V. S. un don mas precioso y agradable, queel de este divino Poema,. Su lectura y estudio,sobre ser mas dulce que la miel, darán á V. S.un claro conocimiento de Jesu Christo y de sureligión santa, que es la cosa única y necesariaen toda clase de estados y personas,para conservar la santidad y la gracia en estavida, y merecer en la otra ser asociadosá su tálamo , y á su trono en las bodas éter'ñas de la gloria»
Nuestro Señor guarde á V. S. en la grandezay prosperidad que pide al cielo en esteMonasterio de San Martin de Madrid, y Junio15 de 1800Su mas atento servidor y Capellán.Fr. PlácidoFícente.
»No nos deleyten {a) ni admiren los ||j » estupendos sucesos de las fábulas poé- »H » ticas y espectáculos teatrales $ demonos j|I «prisa á gustar y ver la Sabiduría infi- HH »nita de Dios en las Escrituras Santas, &|¡ «mas admirable sin duda, y mas dulce en ft•» »todas sus obras , que quantos prodigios &|j » han fingido los mas ingen iosos Poetas. &H «Pues nada hay en todo lo criado , ca- ||if » paz de llenar y satisfacer el corazón de] ^»hombre , sino Dios amor , que es el iH «único mayor que él. (7>) *(a) Aug. de ver. Relig. c. 51.(¿>) Bern. in. Cant. Serm. iS. 11. 6.SE
ADVERTENCIA.IÜLd cuerpo de doctrina, que la exposiciónde este magnífico Poema presenta y ofreceen nuestra lengua á toda clase de personas,es el precioso y sazonado fruto del sudory trabajo de Jos mas célebres Padres y Doctoresdel Catolicismo. O rígenes , San GregorioNyseno, San Ambrosio , Teodoreto , SanGregorio el grande, San Bruno Obispo, ySan Bernardo son las fuentes, en que hemosbebido el fondo de escogidos pensamientos,y sólidas reflexiones , que hallará el Lectoren el discurso de la Obra. Este misteriosoLibro, cuya lectura e staba prohibida á losJudíos hasta los treinta años de su edad porlos riesgos , que la letra que mata, podia ocasionará los incautos 5 presentado ahora almundo Chrisdano con el lleno de luces delos Padres y Expositores Católicos , será sinduda todo él un espíritu vivificante y animadopara los verdaderos fieles. Solo el resplandorde celestiales Doctrinas , que San Бегтом,i.a
IIADVERTENCIA.nardo derrama en sus Sermones sobre los dosprimeros Capítulos de este divino <strong>Cántico</strong> , essuficiente para ilustrar á los mas rudos é ignorantesen materia de Religión , y para servirde pasto, y hacer en todos los estadoslas castas delicias de las almas santas. HiSermones quasi casta; qucedam piorum hominumdelicia; censenda? sunt (a), dice el célebreMabillon. Todos los sabios convienen, que entrelos apreciables escritos de este gran Santoocupan el primer lugar los expresados discursos, por haber cifrado este Santo Doctoren ellos el compendio "He todas sus Obras relativasá la formación de la piedad, y arreglode las buenas costufnbres, la extirpaciónde los vicios, la adquisición de las virtudes,lo mas sublime, lo mas perfecto y elevadode la vida espiritual y contemplativa, lo masaugusto y sólido, en una palabra, de quantola Religión enseña á los grandes y pequeños, á los poco instruidos, y á los masadelantados en la virtud.II. Considerad pues, aqui vosotros Príncipes(n)Prefac. in Cantic.
ADVERTENCIA. H Iy Poderosos: considerad atentamente está magnificay pasmosa Obra descubierta entre losresplandores eternos de la brillante caridad deun artífice Omnipotente, cimentada sobre lapiedra firme y angular de un Dios humanado,dibuxada y gravada para instrucción yrecreo de los que juzgan la tierra por el burily manos del mas sabio Monarca del mundo.Recibid, Pastores y Ministros del Santuario, la abundante copia de luces y doctrinas, con que el divino Espíritu os convida parael mas cabal desempeño de vuestros respectivoscargos, y para que con su direccióny auxilios podáis gloriaros algún dia con elApóstol, (a) habel: conducido con un zelo santolas personas confiadas á vuestro cuidado, has^ta verlas desposadas en el Cielo como Vírgenescastas con su único Esposo Jesu Christo.Acerqúense también aqui las almas devotasconsagradas á una sólida piedad , y conellas todos los fieles, á beber con gozo las saludablesaguas, que el melifluo Bernardo , y demasPadres y Expositores Católicos han ex-(a) 2. ad Corlnth. c. n. 2.
TVADVERTENCIA.traído de las Fuentes del Salvador para su espiritualsustento y regalo. Apliquen por últimoaqui sus castos é interiores oidos, quantosemprendan la amena lectura , y deliciososconocimientos de los enigmas , parábolas,y espectáculos sagrados, de que el Vei boEsposo de nuestras almas hace el principalpapel, y es casi su único fin y objeto ^ observandoescrupulosamente en la investigaciónde tan profundos arcanos los importantes avisos,que se expresan en el siguiente Prefacio,y que son absolutamente necesarios para quesus lectores no sean oprimidos de la gloriade tanta Magestad , y saguen de este fértilísimocampo los tesoros escondidos de todaespecie de gracias y bendiciones.
VDE LOS DESIGNIOS DE DIOSENESTE SUBLIME CÁNTICO.Quál sea su fin y objeto. Reglas indispensablespara sacar de su lectura loscopiosos frutos, y escondidos tesoros enlas entrañas de la corteza y velode su letra.ISl hombre, la obra por excelencia del CreaciónOmnipotente , fué formado á imagen y seme- ¿fjándejanza de su mismo Gviador; de él como de su ^«ion?"'*principio y modelo recibió una perfecta inteligencia, y una voluntad reffta ypura , que esen lo que consiste la verdadera justicia, gravandoen lo íntimo de su ser la idea del ser infinitoy perfecto, como medida de todos susconocimientos y deseos,y como regla únicade todos sus movimientos y acciones. Asi que lanaturaleza humana es de una capacidadinfinita, y sin límites, respecto de la bondad deDios: es según la expresión de un Padre , co- , Cn ,c>ad infinitaDIO un receptáculo de todas sus perfecciones v f«Pf c » de1* J 1.1 bondadatributos; exceptorium bonitatis De¿. Y como t i c n i o s "
VIPREFACIO.Dios es por sí mismola plenitud y origen detoda bondad; así la aptitud ó capacidad de laimagen de Dios en el hombre no puede llenarse,ni satisfacerse de otro modo , que por unaperfecta unión con su original, y por ia enteraposesión de este divino ser.su umon 2 j?[ artífice Omnipotente empezó en elcon la di- r 1raleza " rá^P á unir consigo su imagen por la gracian3tU 0de la inocencia, en que crió al primerhombre,á fin de consumar después con él esta divinaunión por toda la eternidad. Pero su pecado ydesobediencia rompieron este precioso enlacede su alma con su Criador. Elevado á la cumbrede la gloria y del honor, reusó conoce r lasu caida mano benéfica y liberal que tanto le ensalzaba,y p;cado.y olvidando tan poderosos motivos degratitudy hornenage á la Magestad suprema, se revelócontra ella con escandaloso orgullo é indeciblesoberbia. Por este solo pecado perdió la justiciay santidad que habia recibido, cayó en un a-bismo de males y miserias con todos sus descendientes,y apartado de Dios, abandonó de unavez su ley, su culto y su amor. Pecado sin dudagrande , inefable , é incomprehensible á unEteos ter» mismo tiempo á la razón humana. Pecado queprime» p*- n o °l° s ^e P de Dios, sino de sus mismoss e a r ocade.
PREFACIO.iemejantss, causando desde esta épocaVIIdiscordias, divisiones , zelos y enemistades entre a-queilos mismos, que debian estaríntimamenteunidos entre sí, estándolo con Dios centrovínicode su unidad. Pecado en fin, que hastaen su mismo seno y corazón introduxo unaguerra intestina y cruel, haciéndole desgraciadoy enemigo de sí mismo , por haberse hechoél enemigo de su Dios.iEi hombre pues , iba a caer precipitadoen los abismos con una caida irreparable , siDios le hubiera abandonado. Pero esta fuente R e ¡ 1 1inagotable de piedad y misericordia no ha ce- Je.sado de correr y derramarse copiosamente sobreía miseria del hombre pecador. Dios, cuyofondo de piedad es insondable, continuó amándole, y llamándole á sí después de su caida,para volverle á unir consigo, comunicándoleal mismo tiempo el deseo yla inclinación debuscar el reposo y felicidad , que solopodíahallar en la unión con su Criador ; infundiendoen él una esperanza de tanta duración comosu misma vida y aliento. Eí hombre, en efecto, no ha sido engañadoen tan lisongera esperanza, y Dios que es la plenitud del ser, yquien por su omnipotencia sacó de la nada to-
VIIIPREFACIO.das las criaturas , empleó para reformar alhombre, y sacarle de la nada de la gracia , áque le habia reducido la culpa , la misma virtud,y el mismo poder de que se habiavalidopara criarle y extraerle de la nada de la naturaleza.Excesos A j? s ( : e e s ej m a s estupendo é irrefragabledel amor de ' *• Ohombre? e l testimonio del excesivo amor, que Dios ha tenidosiempre al mundo , y de su indisoluble yperpetua caridad para con el hombre pecador.Porque de tal suerte nos ha amado Dios, (o) dicepor el ¿on ^' J u a n » 1 u e m dudó darnos á su Único Hijo,da su Hijo. ¿ j¡n ¿e ni„gUtt0 ¿e ¡Q5 qUg c r s a n e n ¿1 pe_rezca , antes bien logre por su mediación la vidaeterna , que nos es dada por este Hijo único, reconciliando y volviendo á unir con Diosá todos aquellos, que se habían apartado de élpor el pecado. Para salvarnos pues, y volvernosla vida, y para obrar esta reunión y reconciliaciónnos dio el Padre Eterno á su únicoHijo en nuestra misma carne. El Padre comoprincipio de este Hijo le comunica desde laeternidad su misma naturaleza, y vida divina;y en el tiempo comunica á Jesu Christo hom-(a) Joann. 3. 16.
PREFACIO.Lre la misma vida divina de un modo inefable,IXdando á su Hijo un nuevo ser , y unanuevasubstancia en la naturaleza humana, con laque está tan íntima y perfectamente unido,que el hombre en Jesu Christo subsistiendo solopor el Verbo y en la persona del Hijo, eshijo por naturaleza del Padre Eterno.5 Por esta unión incomprehensible del Ver Comunicaal bombocon nuestra carne comunica el Hijo á la vidab r ehumanidad la vida que recibe del Padre, y estarecibe en sí la plenitud de esta divina vida conaptitud de comunicarse á todos los hombres, yJde Dios,hacerles participantes de ella. Esta es lainefableunión por la que llegan los hombres á serpor adopción, ío que es JesuChristo por naturaleza: esto es, hijos de Dios; de tal suerte,que participando el Christiano desde esta vidapor esta adopción de ladivina naturaleza , yviviendode la vida misma de Dios, recibe elpoder y el derecho de participar en la otra dela soberanía y eternidad de su reyno en virtudde esta unión, que el Padre nos ha hecho contraercon su Hijo para reunimos con él por launción y vínculo del Espíritu Santo, que á estefin noscomunica.ó Y ved ahí la admirable alianza de Dios t aza divina,том. i. b
XPREFACIO.«icnctadei con la naturaleza humana , y el principal ob-Aliúimo. ,jeto de este sagrado libro. 1 odo él es un <strong>Cántico</strong>ó Epitalamio de las bodas espirituales , que elRey inmortal de los siglos quiso celebrar porla unión de su Hijo con la Esposa , que él mismole destinó. Esta es, repito , la obra por excelenciadel Omnipotente; á la quaí se refierentodas las demás obras desu diestra. EstaHasta en la la obra, que en pocas palabras nos descifraeternidad secekhia. quanto Dios ha hecho y hará durante la seriei-»•Apocal. 1 'de los siglos, y que hasta en la eternidad ha decontinuar celebrándose con Himnos yCancionessagradas.Adverten- y En ia úescrtpciotí que el Espíritu Santocía p.ir,i le- .ereítaobu. hace de estas bodas espirituales, debemos alexarde nosotros las ideas terrenas y carnales de losdesposorios humanos, y con esta indispensableadvertencia nos servirán de escala para comprehenderla purísima y santísima unión, que esteEspíritu soberano desea tener con las almas porJesu Christo. El Hijo único del Padre Eternounido substancialmente á la naturaleza huma-Ei verbo na, y subsistiendo en ella por la naturaleza dinada'hallaen nuestra vina, nada recibe de su humanidad, sino nuescarnesinonuestrasmi- tra mortalidad y nuestras miserias; pero él laserias.comunica su misma divinidad , su misma gran-
PREFACIO.XIdeza , su misma santidad , y su mismopoder. Poc este medio se hace mediadorde los hombres , y adquiere el derechode reunirles con su Padre , uniéndose conellos.8 Aunque este divino Esposo en la alianzasagrada de las almas, que hace esposassuyas,nada halle sino ía corrupción , el pecado, y losdemás males y miserias que este las ocasionó,borrando en ellas los preciosos rasgos de laimagen de Dios, y dexándolas feas y horriblesá sus purísimos ojos; pero su íntima unión conestas almas corrompidas, las purifica , estam- fíJ- a tapandode nuevo en ellas su divina imagen , co- va, dándola*• ° ' un nuevomunicándolas los dones de su gracia , y después ¿'oi\Jsb¡"'los de su gloria, y dándolas un nuevo ser por ". n d e s ula efusiónde su bondad , de su sabiduría , desu justicia y felicidad que derrama sobre ellas.Convida ademas á'todos los mortales hastalaconsumación de los siglos, á entrar en esta envidiablealianza para comunicarles su gracia enesta vida, y en el siglo futuro su gloria coii todaslas riquezas de su Padre. El mundo á la TodaslaobrasdeDiosverdad , solo existe para cumplimiento de esta F t i e n e norobjeto «tagrande obra , y todas las miras del Omnipo- -¡ n e t a b l e aw rlianza.tente se reducen á la execuciou del plan y de-
XIIPRFFACI0.signio de unir nuestras almas con su Hijo únicopara colmarlas de sus dones, y después de santificarlaspor medio de ellos, presentarlas purasy sin mancha en la eternidad á sus divinosojos: Omnia propter electos, Quanto pues, ha sucedidohasta ahora , y quanto pueda suceder enlos siglos futuros , tiene únicamente por objetoesta unión inefable. Así que nada hay tan grande, ni tan digno de nuestra admiración y respeto,como lo que el Espíritu Santo nos representaen este sagrado <strong>Cántico</strong>.Tanextre 9 ¿Q '^ efecto podrá comprehenderu n e n"cede'" e^ misterio y secretos de este divino amor?Ta»"* P° l unión que Dios ha querido har ( u e S 1 l acer de su Hijo único con lanaturaleza humanaen el misterio de la Encarnación parasalvarnos, es un prodigio que excede lacomprehension de toda criatura ; no es ciertamentemenos incomprehensible la que élmismo ha querido hacer del hombrepecadorcon el Verbo Encarnado, para volverle á unirconsigo, sacándoledel abismo en que le habíaprecipitado el pecado. Para llenar este„ designio no se contentó Dios con humillar suVerbo hasta verle revestido de nuestra propiacarne : Humilló á su Unigénito Hijo , á
PREFACIO.su Hijo muy amado hasta la muerte yXIHmuertede cruz : Proprio Filio non pepercit Deus; Rom.s.ji.sed pro nobis ómnibus tradidit illurri. Por tantodonde mas particularmente nos ha dado Diosá conocer los excesos de su caridad paracon el hombre , es en habernosdado la vidade su propio Hijo : la hoc cognoscimus. i.joan.j.charitatem Dei, quoniam Ule animam suarripro nobis posuit.10 Nosotros podemos conocer en partela grandeza de este amor de Jesu Christopor la oblación que ha hecho de su vida,y debemoscreerlo así; pero estamos muy lejosde poderla comprehender. Para esto erapreciso, que pudiésemos discernir el precioinfinito de esta vida que ha sido sacrificada infinita distanciaenpornosotros, y la infinita indignidad de los DÍOS yr J° el hombrepecadores por quienes ha querido ofrecerla. v^0'-La distancia infinita de estos dos términoshacen á este amor y á esta ofrenda verdaderamenteincomprehensibles. Dios aborreceel pecado con un odio infinito, y por esole castiga por toda la eternidad. ¿Cómo espues , que ha dado la vida de este Hijo porlospecadores? Este es el gran misterio, quenosotros no podemos rastrear sino de lexos,
XIVPREFACIO.y por el espejo de la Fe. Por esta sabemosciertamente que el amor que ha obligado áJesu Christo á dar su vida por los pecadoresinfinitamente distantes de su santidad,es quien les une con él para acercarles áDios , y volverles á unir con sU:Padre. Poreste amores , por el qüe: Jesu Christo se hahecho Esposo,de su Iglesia, y por el que laha lavado y purificado en su sangre , parahacerla Esposa suya. Por este amor 4 en fin,se uiie con las almas santas , que escogepafca Esposas suyas. •• •.» i ...xt. • -ijsitoi- ii ¿Pero qué deberá hacer el alma dele"" Christiano para corresponder á tan incomuu a'prehensible caridad ? ¿Qué condiciones exigede ella Jesu Christo para que puedaser Esposasuya ? i Cómo esta Esposa podrá unirsecon un Esposo que la da pruebas de unamortan encendido? ¿Qué menos podrá exigir deella, que el temor y respeto debido á la grandezade su magestad , yel amor que merecenlos excesos decaridad con que la ha amado, solo con el fin de que caminandosobresus huellas, se vea como estrechada y competidaá servir á su Señor yDios, y á amarlecon todo su corazón y con toda su al-
PREFACIO.XVraa ? Et nunc Israel, quid Dominus petit a te, C e u j onisi. ut timeas Deum tuum, et ambules inviis ejus, et diligas eum , ac servias Deo tuoin toto cor de tuo et in tota anima fuá?12 Dios, en efecto, nos dio á su Hi- s A i r u s.jo, dice San Agustín , para obligar al hom- ""tequiz. 118bre á conocer quanto le habia amado; ' " 'r u d c 4y para que conociendo los excesos de amorde un Dios que le habia amado primero, aunquandoactualmente era pecador , se abrasasey ardiese en una caridad recíproca, dequien aun asi le amaba. Si hasta aquí pues,prosigue el Santo , nos avergonzábamos deamarle; no nos avergonzemos siquiera ahorade volverle amor por amor: Si amare pi- Ani¿tredegebat, saltem nunc redamare non pigeat. Ex- u t°sposa!Ptraña dureza de corazón será no corresponderá tan fino amante. Asi que el incomprehensibleDon de este Esposo de sangreentregandopor sus Esposas su. preciosa vida,es es"inSnicZ.Jo que principalmente debe obligar á estas á ST^Tuamarle infinitamente. Este es el blanco en que de^luTdotermina, yá que se refiere quanto su Es- " eS 'poso ha obrado en favor suyo. Baxó de loalto del cielo en que habitaba con la magestady grandeza de Dios, y se anonadó
XVIPREFACIO.hasta tomar la forma de esclavo, para poderde este modo dar por nosotros la mismavida humanaque había recibido. No esperópara darlaal tiempo de su muerte : ladio desde el primer momento de su entradatieb.to. 5. en el mundo: Ingrediens in mundum , dixoSan Pablo. La dio en sus trabajos , en supredicación , en sus milagros , en sus ayunosy oraciones, ofreciéndose á Dios por nosotrosenEs nuestro ciones. Pero no se contentó con habersetodos estos estados; y haciendo á esteDon un don inseparable de todas sus ac-consa'IÁUEROEN. tituido de esta forma mediador de los homyosckip"bres en la tierra, y en: lar croa, y pacifidreynuei- .¡jos delitos, cador perpetuo entre las iras y rayos de suPadre, y nuestros delitos; continuó hasta elcielo á la diestra de su Padre estas mismasfunciones y ministerios;ofreciéndole allí , comoSacerdote eterno por los siglos de los siglos, la misma hostia, la misma víctimade su vida, que le habia inmolado primerocfelo* ettá 1 cenáculo, y después en el calvarioe n &dosTpotno-P nuestra salud y remedio : Uf vultui DeiorHíb.7.15. appareat : semper vivens ai interpellandum pr*nobis. En este altar de la gloria nos aseguraSan Juan haber visto de pie al Verbo de
PREFACIO.XVIIDios, al Hijo muy amado del Padre comouna víctima , ó Cordero inocentísimo , quedespués de su inmolación en la tierra ha queridoconservar en el cielo los trofeos É insigniasde su gloriosa pasión, y victoriosamuerte. Vidi agnum stantem tamquam occi Apocal.j.ium.i з "No hay cosa mas propia de Dios, di м»»ce admirablemente nuestro Fr. Luis de León, P">iogp.i>que el amor á sus criaturas, del qual hace ai)larde en todas sus obras, y queriendo maní°e hl d«festar por todos caminos, que ama infinita,j^ m^*¿«mente á todos los hombres, y que desea que £^ я и 0 4»estos, según su posibilidad, le correspondan,»>y se íe muestren agradecidos; parahacerlo»»ver, se acomoda en este <strong>Cántico</strong>, especie de«Égloga Pastoril, á nuestros estilos y lenguage,«remedando é imitando en sí proporcionada»mente toda la variedad de nuestro ingenio y«condiciones; haciendo del alegre y del triste, DF á""*.«mostrándose airado y pesaroso ; amenazando "° /y 8 "^, , л ' з j ti _ presentaál««a veces, y a veces dexandose vencer de blan J l m a s ¡us., . . . , „ . tas de va»»duras y caricias, sin que haya ficción, ш r¡ a s m a i le«quaKdad tan propia á nosotros , y tan extra"v.calmet,«ña á él,en que no se trasforme. Así es que en«este Epitalamio le vemos en unas ocasionesтом. i. с
XVIIIPREFACIO.«como Pastor, en otras como Rey , á veces«como labrador; ya solo, ya acompañado, ya«huyendo , ya buscando con ansia á su quedadaEsposa. Esta igualmente se nos presenta«en este mismo <strong>Cántico</strong> unas veces como Pas-«tora, otras como Reyna, yacomo jardinera«y labradora, ya en fin de otras varias manearas;y todo con el objeto de que considcran-«do baxo de estas ideas y comparaciones los«excesos de la caridad de Diospara con los«pecadores, la grandeza y sublimidad de losP e e s t e «sacramentos ocultos en la Encarnación delmodo nos tf i i ^ i i t noMigaacer- "Verbo, y el entrañable amor con que el ra-«dre Jiterno, quiso entregar por nosotros a su«Hijo muy amado, no huyésemos de él, ni nos«extrañásemos de su gracia , de su trato y fa-«miliaridad; antes bien vencidos por afición y«correspondencia, ó á lo menos por vergüenza,«á tamaños favores, hiciésemos lo que nos man-«daba , imitando en todo al nuevo Hoinbre-«Dios, como nuestro modelo y exemplar, y»>como causa única de nuestra salud , y restau-, idea de es- j a Debemos considerar, dice el célebrete divinocántico, o- Tirino, este Sagrado Poema como un coloquioficiosdeje- > 6 1ni entino e spi ritualentre Jesu Christo verdadero Dios, yy de la Es-Lposa.
PREFACIO.XIXverdadero hombre , y entre su Iglesia , y toda'alma christiana , que es miembro de ella, y esposasuya. Jesu Christo representa aquí dos Tirin.Prcf.personas , dos ministerios ú oficios: el uno deMaestro sapientísimo enseñando á su discípulalo mas elevado de la fé , y la mas sana doctrina, en quanto á las costumbres ymisteriosconducentes á nuestra santificación ; el otro deEsposo amabilísimo, ensalzando las prerrogativasde su cara Esposa con indecibleselogios,adornándola al mismo tiempo, enriqueciéndola, y colmándola de gracias y dones inefables.La Iglesia igualmente y toda alma justa representaaquí también dos, mejor diré, tres personas.La primera de Discípula, la segundadeEsposa , y la tercera de Maestra ó compañerade las demás almas, á quienes suele dar elnombre de doncellas ó hijas de Jerusalen. LaDignidadmateria de este coloquio divino, y santa con-
XXPREFACIO.tidad de costumbres, sobre LA contemplacióny dones sobrenaturales, sobre la perfeccióndeLA vida activa y contemplativa, todo, todo estácontenidoy cifrado en este precioso <strong>Cántico</strong>,escrito por Salomón, y. dictado por el EspírituSanto para instrucción y santificación delosfieles.15 El estilo de este divino <strong>Cántico</strong> es amacamtlay torio, y las metáforas figuras y comparacionesnecesariapa- están tomadas casi todas de las costumbres dellasu leccu- i i i i i tita. País , y de las bodas y desposorios de la Palestina; pero los que se dedicaren á leer esta divinaObra, deben alexar infinitamente su corazón(como llevamos dicho) de todo amor carnaly profano, fixando su consideración no enlas sombras y corteza de la letra que mata, sinoen LA intención é ideas del EspírituSanto,que vivifica y tiene aquí por único objeto lainefable unión del Verbo con la naturaleza humana, con su Esposa la Iglesia , y contodaEl Espíri- a l m a christiana. Este Espíritu soberano es eltu Sanco vinta^ra'id"vínculo y nudo sagrado, que une y sella esteujíjon. precioso enlace de las Esposas con su Esposopor medio de la caridad, que derrama en suscorazones. Por esta se unen tan íntimamenteentre sí todos los fieles, que solo forman una
PREFACIO.XXIúnica Esposa , una sola alma, y un solo corazónen el centro de la unidad divina. Esta caridades la que les obliga á todos ellos áamarsemutuamente en Dios. Esta caridad en fin, es ^d'noTái', t, i , TT- • maDioscondmismo amor con que el Padre , y el Hijo se eirmsmoa-, . mor conqueaman en el Espíritu Santo con un amor eterno, s e aman elSobreeste modelo de unión tan inefable y di- Hijo en el1 1 _, . . , EspírituSatirvina de las tres Divinas Personas, pide y ruega to.Jesu Christo á su Eterno Padre, que los christianosmiembrosde su cuerpo, y sus Esposasestén unidos con él, y por él con Dios , yquetengan al mismo tiempo unos con otros una taníntima comunicación y enlace , que sean todosuna misma cosa con élcon su Padre y con elEspíritu Santo en el Cielo. Pero ni aun así quedasatisfecho ; pretende mas : "Quiero, dice , P ( f K J M !«Padre mió, que los que me habéis dado por mmnoTro"«miembros mios,estén conmigo en la eternidad; hace V "a° S. . . misma coia.«que tengan mi misino asiento, y que gocen con us t> sj i ' i i i- . i i • i i i i • divinasPet.«vinidad «del torrente á la de delicias, naturaleza de humana." claridad y Ut de omnes gloria sonas. I?'«que habéis comunicado por medio de mi Di14,jo.-unum sint, sicut tu Fat er in me, et ego in te, eiipsi in nobis unum sint:: Pater , quos dedisti mihi, volo , ut ubi sum ego , et Uli sint mecum: utvideant claritatem meam , quam dedisti mihi.
XXIIPREFACIO.M=diosde 16 Para el logro de tan inefable transforlograrestafelicidad macion) y de tan soberanos arcanos y misteporla lectu-ra de esta r¡os, y para que la exposición de este Sagradoensugenuj- <strong>Cántico</strong> pueda ser mas útil V provechosa al conosentido, *• J *•mun de los fieles, he creído deberme atenerprincipalmente al sentido moral ó tropológlco,aplicando al alma piadosa y devota casi todoJquantoen él se contiene , ya porque como bellamenteadvierte el célebre Tirino, por esteTii. Prefacio,medio se nos hace mas interesante y fructuosasu lectura , ya también porque este es ciertamenteuno de los principales sentidos , que elEspíritu Santo ha querido enseñarnos en estaobra. No poreso perderé de vista en el discursode ella lo que pueda ser conducente ánuestra mayor instrucción y santificación enp.ídres "ex*- 1° demás sentidos. Sobre todo hago una protMicoTde.texta solemne de seguir fielmente en todos ellossIra ^uiTea á los Santos Doctores y Comentadores massu inceligen ^ .da. celebres del Catolicismo > que han escrito conmas nota sobre tan sagrado asunto. Estosseránsiempre mi guia , mi única luz y norteentan arduaempresa.17 Ojalá que por este medio , y con estasfuentes de tan christalinas aguas pueda yoapagar la sed, y saciar el gusto de las al-
PREFACIO.XXIIIrna%atnbrientas del pan de la divina palabra,y desterrar de nuestra España la pueril, laVana , estéril y ponzoñosa afición á lecturas Censurasela criminalprofanas de Romances , Comedias , Historias y común a-aficion dey Novelas, á que ciegamente se entregan in- l a s en , te INnumerablesjóvenes, v doncellas por una tole- < '«> ycome iiJ' j f romances. -rancia insufrible de sus mismos padres , y talvez de sus Confesores , y por el trato y familiaridadcon muchos, semisabios, libertinos yFilósofos por mal nombre? de que tanto abundanuestro siglo. Porque valga la verdad, ¿qué<strong>Cántico</strong>s, exclama San Bernardo , qué Poemas,ni qué lecturas pueden presentarse, ni mas Serm. i.n, J. 6.agradables , m que mas instruyan y deleyten,que los misterios escondidos baxo la cortezade este precioso Epitalamio , que empieza porla señal de la paz, y beso santo del verda-- ventajasdero Salomón á su Esposa la Iglesia , y á to- tico sob:elas canciooaslas almas justas ? No dudemos, no , pro- nes y poesíasproíasigueel citado Padre , que este divino Poema ñas y sobretodos ios deexcede por la grandeza de su objeto, y por la Escomía,su singular unción y suavidad , no solo á todoslos Poemas profanos , sino también á todos los<strong>Cántico</strong>s de las Sagradas letras. Publiquenloasi los que por experiencia lo saben , y los queno han gustado aun de sus inefables delicias,
XXIVPREFACIO,dense prisa leyéndole, no tanto á comprejienderlas, quanto á experimentarlas. Sui ùngas.Bern.ib.lari dignitate , et suavitate cunctis meritoantecellit; quia c&terorum omnium est fructus.Ex~perti recognoscant, inexperti inardescant desiderionon tam cognoscendi,quam experiendi.S. Aug. De . ,Vera Rei. 18 "Renunciemos pues, de una vez, dicec. JI.«el grande Agustino, ydemos de mano á las«Fábulas poéticas, á las Comedias yreprésenlataciones teatrales. Alimentemos nuestroespiliritu con los saludables pastos délas DivinasiiEscrituras. Y si hasta aquí hemos anhelado en«vano apagar los ardores de nuestra sed, y«saciar el hambre de nuestra vana curiosidad«con los bocados pintados y falaces«de las venenosas Novelas y estérilesdeleytesRoman-«ces de los teatros profanos, demonos prisa«desdeahora á considerar y rumiar las ine-«fables delicias y portentosos arcanos que á«los ojos del mundo y del Cielo ofrece et„maravil!oso espectáculo de la Sabiduría infinitade un Dios humanado , que vestidocon nuestra misma carne y naturaleza, sepresenta por último en esta forma, descendiendode las alturas de la Gloria , corriendocomo un gigante su carrera , bañado en
PREFACIO.XXVsu propia sangre, como sangrienta víctimay holocausto único para lavar todas nuestrasmanchas y pecados , y coronar con la inmolaciónde su preciosa vida en un madero, lamas tierna y sensible escena , que los excesosde su incomprehensible amor le hicieron inventarpara nuestra perfecta reparación yfelicidad. Escudriñemos con ansia , y con elrespeto y veneración debida los Sacramentos:escondidos de toda la eternidad en las divinasEscrituras, sobre la vida y hechos del VerboEncarnado fin y blanco de todas ellas , objetode todas las complacencias del Altísimo,Ara , Hostia, Pontífice y Abogado siemprevivo para interceder por el hombre en el altary trono, que á costa suya ha erigido enel cielo, Medianero eterno entre las iras yrayos de su Padre y nuestros delitos. Subamosallá con nuestro espíritu , y fixemos todasnuestras miras en tan estupendoEspectáculo, pues solo los sucesos de este HombreDios, solo este Dios de amor, en una palabra, es capaz de saciar con su inefable caridady de satisfacer con la plenitud de sus amablesdelicias , y asombrosas invenciones la ambiciónsanta j é insondable del corazón humano,том. i.á
XXVIPREFACIOPlenitudo lez'is et coráis est chantas, ET NIHIZBerna: i.aíerni. 18. g s t ¡n re\3US q m¿ possit repleré creaturam factam111 Cantío 1 í i6' ad imagimm Dei, nisi CHAR.ITAS Deus, qui solusmajar est illa.19 Yo conjuro por fin , y exhorto á todoslos Christianos , y muy particularmente álas verdaderas Esposas del Crucificado á unodio eternoá toda especie de Novelas , y lecturasprofanas por los rios de lágrimas conSanta Te- que regó los claustros y nuestra patria la Serávidae " x. fica Doctora Santa Teresa de Jesús ; remitien-Tarhs °par- dome á la pintura , que esta Santa hace repetss,tidas veces en sus Obras de los incalculablesdaños, que la causaron semejantes libros, ycuya aversión altamente predica como muynecesaria á la sólida piedad. Ojalá que elpande la divina palabra , que presentamos aquípartido y sazonado para todos los fieles, acopiadode las mieses y troxes de la Escritura Santa, y de los Padres y Doctores, alimente y sacieen los graneros eternos del gran PadredeFamilias á quantos coman de él en estemiserablevalle, ysea causa de igual dicha y arturapara el que abrasado de estos deseos ofrecey consagra á mayor gloria del S^eñor y felicidadde sus lectores este pequeño trabajo. Amen.
BECÁNTICODE LOS CÁNTICOSSALOMÓN,CAPITULOPRIMERO.JEmpieza la Esposa su conversación con el Esposo; pidiéndole encarecidamente basta el vers. 6.el cúmulo y primicias de todos los dones sobrenaturalesconcernientes á su santificación y perfección, y los medios para arribar hasta la cumbrey elevación de una santidad consumada.Contextael Esposo desde el vers. 7 á sus justos deseos,instruyéndola en las virtudes que debe practicarpara el logro de la perfección , porque tantoanhela. Válese para ello de algunos símiles dcomparaciones oportunas al estado de la Esposahasta el vers. 11. T concluyen los dos este primerCapítulo, fomentando en sí con mutuos coloquios,y recíprocas alabanzas el ardentísimo ycastísimo amor que se profesan.LAI. Osculetur me ósculooris sui: quia meliorasunt ubera tuavino,a. Fragamia unguentisoptimis. Oleum effusumnomen tuum : ideóadolescentulcs dilexeruntte.ESPOSA.1. Béseme con el beso santode su boca;porquemejores son tus pechos,( ó tus amores) que elvino,2. Que exálan la fraganciade los mas preciosos ungüentos.Tu nombre escomo un oleo derramado: poreso las doncellasteamaron.
CANTICO3.2Trahe me post te: 3. Llévame en pos de fí:curremus in odorem correremos al olor deunguentorum tuorum. tus ungüentos. MetiómeIntroduxit me Rex el Rey en sus retretes:in celiarla sua : Exultabimus, et Icetabì-alegrarnos hemos, acorregocijarnos hemos, ymur in te, memores dándonos, que tus pechos(ó tus amores) sonuberum tuorum supervinum : recti diligunt mejores que el vino.Loste.rectos de corazón te4. Nigra sum , sedformosa , fili ce Jerusalem,sicut tabernaculaCedar, sicut pel-Ics Salomonis.5. N olite me considerarequod fusca sim,quia decoloravit mesol : filli matris mecepugnaverunt contrame , posuerunt mecustodem in vineis :vineam meam non custodivi.6. Indica mihì , quemdiligit anima mea,ubi pascas , ubi cubesin meridie : nevagari incipiam postgreges sodalium tuorum.aman.Morena soy , pero hermosa, hijas de Jerusalén, como las tiendasdeCedár,como las cortinas(ó pavellones)Salomón.de5. No reparéis en mí, quesoy morena , porque hasido el Sol, quien me hahecho mudar de color:los hijos de mi madrelidiaron contra mí: pusiéronmepor guarda deviñas; y no guardé miviña.6. Muéstrame , amado demi alma, donde apacientas,donde sesteas al mediodia con tu rebaño,para que no ande vagueandodescarriadatras los hatos de tuscompañeros.
DE LOS CÁNTICOS.EL ESPOSO.7. Si ignoras te , o pul- 7. Si no te conoces, óubérrima inter mulleres,egredere , et abi mugeres , sal , y ve sihermosísima entre laspost vestigia gregum, guiendo las pisadas deet pasee hados tuos los rebaños , y apacientatus cabritos junjuxta tabernaculapastorum.to á las cabanas de los8. Equitatui meo in curribusPbaraonis assimilavite,amie a mea.9. Pulchra sunt genatua sicut turturts :Collum tttum sicut moniHa.10. Murenulas áureasfaciemus tibi , vermiculatasargento.pastores.8. Asemejado te hé , amigamia , á la gentilezade mis caballos encarrozas de Faraón,laso. Tus mexillas tienen lahermosura de la tórtola;y tu cuello es como losmaspreciosos collares..10. Zarzillos (ó cadenas)de oro te haremos claveteadoscon plata.LAix.Dum esset Rex in accubitusuo,nardusmeadedit odorem suum.12. Fasciculus myrrhadìlectus meus mihi,inter ubera mea commorabitur.13. Botrus cypri dìlectusmeus mihi, in vinei s Engaddi.E SPOSA.11. Quando estaba el Reyen sureclinatorio , minardo dio su olor.12. Hacecito de mirrha esmi amado para mí,entre mis pechos morara.13. Mi amado es para mícomo un racimo de cyprode las vinas de Engadí.ELESPOSO.14. Ecce tu pulchra es, 14. O qué hermosa eres
4 CÁNTICO e>E LOS CÁNTICOS.árnica mea, ecce tu tú, amiga m¡a! O quépulchra es\ oculi tui hermosa eres tú ! Tuscolumbarum.LAESPOSA.ojos son como los ojosde las palomas.15. Ecce tu pulcher es, 15. O qué hermoso eresdilecti mi, et deco- tú, amado mió! Quérus! Lectulus noster peregrino y graciosofioridus:Nuestro tálamo está cubiertodeflores.16. Tigna domorum nos- 16. Las vigas de nuestrastrarum cedrina , la- casas son de cedro,quearia nostra cypre- sus techos (ó artesonasiua.dos) de cypres.V E R S OPRIMERO.§. LÉa Encarnación del Verbo , anunciada por losPatriarcas y Profetas, y ardientemente deseadade todos los justos. En la EucaristíareHbe el alma fiel el beso sagrado del Esposo.Su nacimiento es señal de paz para loshumildes; y sus pechos son symbolo de los dosTestamentos , y de su excesiva caridad paracon la Iglesia, y todos sus hijos.LA ESPOSA.3^. 1. Osculetur me ósculo Béseme con el beso deworis su'f-, qu'ia meliora »>su boca; porque mejoressunt ubera tua vino. uson tus pechos, (ó tus«amores ) que el vino."Venga,(fl)en fin,dice laEsposa,venga miEsposo tansolemnemente prometido , y tanto tiempo ha ardiente)Carrières.
CAP. I. VERS. I. §. I. 5temente deseado , y déme un beso con su boca. ElVerbo Eterno nos dio, según San Ambrosio, (a) unbeso divino con su boca quando se unió de un modoinefable á nuestra naturaleza con el fin de santificarla, y quando se desposó con ella para restituirlaá su primera inocencia , y lavarla de la infamiade su enorme adulterio cometido por el primerpecado. Este beso nos le dá aun todos los dias,siempre que por el ardor y luces del Espíritu Santonos hace gustar los frutos de su Encarnación soberana, uniéndonos á sí de una manera divina , yhaciéndonos un mismo espíritu con él, como él se hahecho con nosotros una misma carne. Christo Ecclesla,et spiritui caro nubit::: Hanc sibi Christus junxit, ut hnmaculatam redderet : hanc sociavit, ut au~ferret adulterium.2. Pero no es solo de la Iglesia en general , (¿) sinoque de cada miembro de ella , y de cada almaen particular se puede decir , que clama y suspirapor Jos besos del divino Esposo. El alma Christiana, dice el citado San Ambrosio (c) , elevándose sobretodo lo terreno , y habiendo renunciado á los deleitescarnales , y á todas las vanidades del siglo , deseapor largo tiempo la presencia de su Dios, y lainfusión copiosa de su gracia saludable ::: pero sehumilla y se aflige , porque aquel á quien ama , difieretanto venir á ella. Así que sintiéndose comoherida de su amor , se vuelve repentinamente conuna impaciencia santa acia el mismo Dios, y leconjura, que le envíe su Verbo adorable , clamando: Béseme con el beso de su boca. "El Hebreo«pone besos en plural, para denotar tal vez, según el(a) Ambros. Apolog. David, post. cap. 10.\p) Teodor, in hunc locum.(í) Arab. iib. de Isaac cap. 3.
6 CANTICO BE LOS CÁNTICOS.«mismo Santo, la extensión y el ardor de sus deseos;«porque la que ama mucho, como la célebremuger«del Evangelio, desea, que el Verbo Esposo suyo la«dé muchos besos con su boca, para que estando bien«llena de las luces de su divino conocimiento , y reci-«biendo de él las arras ydotes celestiales de su cari-«dad , pueda decirle colmada de gozo con el Profeta:nAbrí mi boca,y atraxe (a) á mí su divino Espíritu. Es«pues, por este beso todo espiritual, por el que el aí-«ma SE une al Verbo , y por el que se hace dentro de«ella como una transfusión del Espíritu divino, de«quien ella recibe este beso; así como los que rnútua-»mente se dan el ósculo de paz , no solo unen labios«con labios, sino que derraman recíprocamente ( por«decirlo así) el corazón del uno en el del otro , y una«alma en la otra."3. De este modo exhorta San Ambrosio (h), en o-tro lugar , á las almas santas que se acerquen al altarsagrado de su Esposo. El Señor Jesús os llamaaquí,les dice: Y después que vuestros pecados han sido lavados, juzgándoos dignas de participar de sus augustosSacramentos, os convida á su banquetecelestialpor estas palabras: Béseme la Esposa con el beso de suboca. Pero confesando al momento vosotras mismaspor un humildereconocimiento de su gracia , que éles quien os ha purificado de vuestraslos besos santos de vuestra boca ; llenadme de losdones de vuestro divino Espíritu, para que en míhaya jamas sino palabras de sabiduría , otro amorque para la justicia , ni otro gusto , que el de lacastidadypureza!(a) Psalm. 118. r. 131.nomanchas, y hechodignas de que os acerquéis á su santo cuerpo , decidleadmiradas de las maravillas que encierra tan divinoSacramento::: O Esposo mió Jesús, dignaos darme([•>} Id. de Sacram. 1. j. cap. j.
CAP. r. VERS. I. §. i.y4 San Bernardo haciendo un paralelo de los ardientesdeseos de los Patriarcas por la encarnación delHijo de Dios con nuestra indiferencia y tibieza por suvenida á nuestros corazones, asegura que se sentía llenode compunción y de confusión (a). "Apenas , dice,«puedo contener las lágrimas por el dolor y vergüen-»za que me causa la funesta insensibilidad de los hom-«bres de estos últimos tiempos. ¿Porque á quien de«nosotrqs causa ahora tanto gozo el cumplimiento de«esta gracia , y presencia del Salvador , como solo su«promesa causaba alegría á nuestros antiguos Padres?::«Entonces todo varón perfecto clamaba: ¿hasta quando«ha de ser preciso que las bocas de los Profetas nos le«anuncien? Béseme ya con un beso santo de su propia«boca é! mismo que excede en hermosura á todos los«hijos de los hombres::: No me hable ya en ellos, y«por ellos; hableme él mismo en persona, y déme un«beso con aquella boca sagrada, de cuyos labios sa-«len para la salud del mundo ríos de la mas admira-«bíe doctrina.5 i) Yo no (b) me contento ya con oir á Moyses,«porque su (enguage es balbuciente para mí; los lawbiosde Isaías son inmundos; Jeremías no sabe hablar«por ser aun muy niño , y los demás Profetas son co-»mo mudos para mí, respecto del que el Padre un-«gió con el oleo de su divino Espíritu sobre todos los«mortales. No me hable pues, en ellos, ni por ellos;sshableme el mismo que hablaba en ellos, y de quien«ellos hablaban , porque las palabras de este.eficaces«y vivas, corno palabras del mismo Dios , sbn otrossjtantos besos de paz para mí, no precisamente por«la unión de sus labios con los mios, en lo que á vec^s«suele haber una paz falsa del corazón; sino porque«con elias comunica al alma una infusión de go?os(a) Bern. ¡n Cant. Serm, 2. n. 1. y 2. [b) Ib. n. 2.TOM. i.e
8 CÁNTICO DE LCS CÁNTICOS.«soberanos, una revelación y conocimiento de los mas«divinos secretos , y una admirable y específica mez-«cla de luces sobrenaturales , y de ilustraciones inter-«nas. Porque el que se une con Dios,se hace un misamoespíritu con él,según el Apóstol (a). Y esta es la«razón porque no me agradan ya las visiones , ni los«sueños ; las figuras y enigmas no son de mi gusto,«hasta las mismas representaciones angélicas me fas-«tidian , porque la presencia de mi Esposo excede in-«finitamente en gracia y hermosura á todas estas nia-«nifestaciones.lSIopido pues, no, el beso de algún An-«gel, no el de criatura alguna, sino el dei mismo Vcibo«de Dios hecho hombre , en el que habitan corporal-«mente tedos los tesoros escondidos de ladivinidad.«Por (¿) este medio recibo con seguridad al Hijo de«Dios, como medianero mió, alexándose de mí con«este beso santo todo temor y sospecha , porque he—«cho ya hermano mió, y mi mismacarne, no es re-«guiar desprecie los huesos de sus huesos, y la carne«de su carne, (c)6 O vara de Jesé, patente ya , y manifiesta á to-«do el mundo; ] quantos Reyes (d) y Profetas de-«searon verte , y no te vieron! ¡Dichoso porcierto,«sobre todos los nacidos el viejo de Simeón (e), que en«el fin de sus días tuvo la dicha de recibir este ósculo«de paz, estrechando con sus débiles brazos, y besan-«do muchas veces con su boca á su mismo Señor y«Dios ! ¡ Dichosos los Pastores, que en la vela de ia«noche de su nacimiento al mundo lograron igual fe-«licidad yfavor! Esta es la época en que empezó el«Esposo á esconderse y retirarse de los sabios y pru-«dentes del siglo, y á manifestarseúnicamente á los{a) i. Cor. 6. (¿) Ib. a 6.(c) ls. I I . 1 2 . (d) Ibid. n. 8.{e) Luc. 2. 25.
CAP. I. VERS. I. §. r. 9>pequeñuelos y humildes. Así pues, aunque Herodesi quiso verle , no le vio en efecto , porque su voluntadmo era sincera , y sin embargo de que su nacimiento>era señal y símbolo de la paz del mundo, lo era so->lo para los hombres de buena voluntad; y por esoiá Herodes y á sus semejantes en buscarle siniestraemente,jamas se les dará otra señal de su hallazgoJque la de Jonás Profeta. A vosotros, Pastores,dice'»el Ángel, á vosotros humildes, á vosotros obedientes,i»á vosotros, que no os ensalzáis con pensamientos ele-»>vados, á vosotros que veíais y meditáis noche y día»en la ley santa del Señor; á vosotros es á quienes de»verdadenvia el cielo esta gran nueva, y señal de"gozo. Pero ¿que señal es esta , Ángel santo? Esta sesma!, responde, es la que han anunciado en todos ios«siglos las Gerarquias celestiales, por la que han«suspirado todas las gentes, y la que han vaticinado"todos ios Profetas; este es el Sacramentoescondido»en ¡a eternidad , y manifestado ahora á vosotros sollos;este el misterio por quien Jos incrédulos han de"recibir la fé, los pusilánimes la esperanza, y los perfectosla seguridad. Las señales ciertas para la posesióny hallazgo de este gran tesoro son las siguientes:"Hallareis un (a) niño envuelto en unos pobres pandes, y"reclinado en un pesebre. Pero mirad, que este niño es»'te medio reconciliar con su Padre al mundo."vuestro mismo Señor y Dios, que ha querido por es-Mori-"r.í por vuestros pecados, y resucitará para vuestra"justificación, á fin de que justificados por la fé en él,"hagamos las paces con Dios. En otro tiempo propa-"nia un Profeta al impio Achaz, que pidiese al Stñor"esta seña! de paz en lo mas alto del cielo, ó en lo35mas profundo del abismo; pero este infeliz reusó ha-»»cer esta suplica, porque no creía que por esta señal(a) Luc. 2. 12.
IOCANTICO TS LOS CÁNTICOS.«de paz y de unión en !o mas alto del cielo , y pro-»jfundo del abismo se habían de hermanar algún dia«las cosas mas altas con las mas humildes y baxas,jj¡ or quanto baxando este Señor á los iníiernos recibi-«rian allí el beso de paz y libertad todos sus presos y«cautivos; y subiendo de aquí á la gloria , participa-«rian igualmente de esta misma señal de paz los espí-«ritus celestiales con vina suavidad eterna.7 «Pero es muy de notar , prosigue el citado Pa-«dre (a), que el alma cargada de pecados, y sujeta«aun á las pasiones de la carne , no debe elevarse te-«merariamente á la boca de un Esposo tan puro; de-«be por el contrario arrojarse d-'sde luego á los pies«de Jesu Chri^to , y temblando toda , á imitación del«Publicano , fixar allí sus ojos en la tierra , sin atre-«verse siquiera á mirar al cielo: debe, prosigue el«mismo Padre, no desdeñarse de estar en un lugar,«en que la santa pecadora se descargó del peso de sus«culpas,y se revistió de la pureza; antes bien, á exem-«plo de esta bienaventurada penitente, postrada a ios«pies del Salvador, cuidar solo de abrazarles , besar-«les y rociarles cen sus lágrimas, no para lavarles,«sino para merecer ella misma ser lavada , y oir de«su boca estas palabras de tanto consuelo: (b) Tu¡ pecanaosestán perdonados. Levántate , levántate ya , cau-«tiva hija de Sion (c). Porque tanto como el pecador«desagrada á Dios por su orgullo y soberbia , otro«tanto le agrada el alma penitente, quando se llega á«él llena de una confusión sincera y saludable. Es (ri)«muy grande la distancia que hay desde los pies á la«boca del Esposo, para poder pasar de repente de un«extremo á otro. ¿ Pues que estando aun llenes de(a) Ib. serm. 3. n. 2.(b) Li¡c. 7. 47. (r) Is. 32. 2. Ib. n. 4.(d) Longus wltus, ct arduus est de pede ad os. S. Bevnard.serm. 3. Cant. 1. n. 4.
CAP. I. Vers. I. §. r. 11«manchas , y cubiertos de podredumbre tendréis valor»parallegaros hasta la boca sagrada de vuestro Se-»ñor? j Habiendo salido ayer del lodo, os atreveréis«hoy á presentaros, y tocar con vuestro rostro el del«mismo Rey de la gloria? ISo por cierto, no. Pasad anotespor el beso de su mano. Lavaos primero, besando«esta , levantaos antes por el candor de la pureza , ys>por los frutos dignos de penitencia, que son todas las«obras de piedadfiguradas en el beso de su mano; y resscibiendoestos dones de su gracia , besad su mano;3;dadle, quiero decir , á él y á su santo nombre toda«la gloria, sin atribuiros nada de ellos á vosotros misarnos.Dadle una y mil veces la gloria , y gracias que»!e son debidas tanto por los pecados perdonados, co-55mo por los dones y virtudes con que os ha colmajido, y de este modo podréis prometeros salir del lodo»en que estabais presas, y aspirar á cosas mas altas«y sublimes.8 «Porque quando llega un alma al alto grado de5»pureza, que merece por ser Esposa de JesuChristo;wquando sin rodeos repentinamente exclama en la a-»bundancia de su corazón: Bésememi Esposo con unyib¿so santo de su boca , no es , dice San Bernardo (a),«como si claramente dixera : ¿que hay ya para mí en»e/ cielo , ni qm puedo ¿Lesear yo sobre la tierra, siwnoá Vos, Dios mió ? Y ciertamente que esta al.na le«ama ya castamente, porque solo anela por el que«ama, sin cuidar de cosa alguna suya. Le ama san tapíñente,porque el principio de su amor nace en ella»de la pureza del divino Espíritu, y no de la concupiscenciade la carne. Le ama atdientemenle , por-5jque embriagada de su amor, se olvida de la granp>magostad»la tierra (b),de aquel, que solo con su vista hace temblary se atreve á pedirle un beso santo de{a) S. Bem. serm. 7. in Cant. n. 3. (¿>) Ps. 103. 32.
11 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.«su boca::: ; O y que grande es la fuerza del amor l«¡Quanta confianza y libertad da al alma poseida de«él! ¿Que prueba mas clara y demonstrativa, de qut»la perfecta caridad arroja fuera de sí el temor ? (a)«En este estado de lo que únicamente cuida, es unir-«se mas y mas con el Esposo de las Vírgenes hu-« mudes , deseando por el divino beso que le pide, que« la llene del Espíritu. Santo, para que por el soplo de«este divino Espíritu la ilumine con sus luces, y la a-«brase y encienda á un mismo tiempo en las llamas de«su caridad , dándola á gustar las delicias de su celestialsabiduría , y el sabroso condimento de la divina« gracia; porque uno y otro don encierra en sí el fa-» vor del beso sagrado , la luz del conocimiento, y lo«mas substancial de una solida devoción. Pefif osoculum,id est Spiritum Sanctum (b) , per quem acocipiatsimul et scientias gustum , et gratiee condimen~»tum::: Utrumque enim munus simul fert osculi gratiaf» et cognitionis lucem , et devotionis pinguedinem.9 «Explicando el Nyseno este mismo verso (c), d¡-uce, que la Esposa ó el alma virgen anela por elubeso de su Esposo, para acercarse al origen de lau vida del Espíritu , porque la boca de su Esposo celestiales la fuente de donde salen las palabras de vi->da eterna , que sacian á las almas santas , que tienen)cuidado de gustarlas dentro de sí mismas. Y así co->mo es necesario, que el que desea beber de una fuen->te , aplique su boca al agua que corre de ella ; así Ja• Esposa llena de deseos de beber en la fuente de agua>viva de su Esposo Jesús, exclama : Béseme con el beso«santo de su boca. Porque este beso de la boca del Es->poso tiene la virtud de lavar todas nuestras manchas>é impurezas. Por esta razón creo , añade el mismo(a) i. Joan. 4. 18. {b) Id. Serm. 8. n. 6.(í) Greg. Nyssen. in hunc locum.
CAP. I. VERS. I. §. I.J ^«Santo , que nuestro Señor reprehendió seriamente á«Simón el leproso , diciéndole (a): Tu no me has dado»el beso : osculum mihi non dedi
14 CÁNTICO ve los CÁNTICOS.vuestra antigua y nueva ley, ó vuestros testamentosson las dos fuentesaguas, que resaltan é introducen á quantosbeben de ellas hasta la vida eterna; y su gusto essin comparación mas saboroso y agradable, que todoquanto puede apetecer el hombre, y que todos los de-,perennes de donde corren las saludablesleytes de la tierra. Óptima pr&cepta testamentorum taorum,super ommm appetentiain carnis, et sueculi vo~luptatem.11 "Los pechos del Esposo , que en sentir de los«Padres simbolizan los dos testamentos, son, dice San«Bernardo (a), pruebas bien claras de la paciencia in-»finita del Esposo, en esperar á la penitencia á los que«yacen sepultados en la culpa, y de la admirable cíe-«mencia y bondad de que está lleno siempre el pecho«de Jesu Christo para perdonar al pecador , y alen-«tarledespués de su conversión á pedirle el beso de»su boca. cc Asi vemos en el Evangelio (ti) al padre delhijo pródigo todo conmovido á compasión , y lleno debondad , arrojarse sobre el cuello de su'hijo penitente,besarle, vestirle, y regalarle, como si nunca le hubieraofendido. Y al Apóstol San Pablo (f) , compararse élmismo á una madre con los dolores del parto,hastaver forirudo á Jesu Quisto en el corazón de los queconsideraba como hijos suyos;sustentando á los queconsideraba como párvulos y pequeños en la virtudcon la leche de la divinapalabra , y á los mas adelantadosy perfectos con alimentos mas sólidos. Ni hayque extrañar que la Escritura hable así en diferentesocasiones, ni que atribuya aquí pechos al Esposo,quando Jesu Christo se compara asi mismo en el Evangelioá una (á) gallina solicita en recoger los poüuelos5 y abrigarlos baxo de sus mismas alas. Porque(a) S Bern. serm. 9. n. 5. 6. (b) Saetilla.\c) 1. Cor. 3. 2. \d) Matth. 23. 37.
CAP. I. Vers. I. §. I. IGciertamente , el fin de todas estas comparaciones es soloexpresar de un modo sensible y tierno el infinitoamor de Jesu Christo á su Iglesia y á todos los miembrosde ella, como muy claramente lo demuestra elsiguiente verso.VERSOII.§. II.El conocimiento del nombre y de los excesos deamor de Jesu Christo exhala un exquisito olor yfragancia por toda la tierra. Excelencias y virtudesde este admirable nombre. Diferencia delamor perfecto é imperfecto para con Jesu Chris~to."(Tus amores ó pechos,)»(a) Exhalan la fragran-"$1. i. Fragantia unguentis «cia de los mas preciooptimis: oleum ejfusum »sos ungüentos, (b) Tanomen tuum: ideoadoles- «nombre es como uncentulcs dilexsrunt te. «oleo derramado : por«eso las doncellas te a-«marón, (c) f eti JLa letra de estas palabras alude al uso comúndel Oriente , en el que con mucha freqüencia ungíany lavaban los cuerpos con aguas olorosas. Pero elEspíritu Santo denota en ellas , que el amor de JesuChristo (d) debia ser como un perfume delicioso,que se derramaría por todas partes , según que expresamentenos lo asegura San Pablo , (e) diciendo:To doy gracias á Dios , porque por él triunfamos siempreen Jesu Christo y derramamos en todos los luga-(a) Calm. (b) Tirin. (c) Et alii.(d) Theodor. hic. (e) 2. Cor. 2. 14. if.TOM. I.f
CANTICO DE LCS CÁNTICOS.res el olor del conocimiento de su santa nombre pormedio de nuestra predicación. Por tan augusto nombresomos en todo el mundo el buen olor de Jesu Christo,tanto para los predestinados, como para los reprobos, (a)Continúa después el divino Espíritu declarando ennombre de la Esposa las propriedades , la eficacia yvirtudes del amor del Esposo soberano, diciendo:derramado es tu nombre: que es como si dixera : fb)Tu nombre , Esposo mió , es un ungüento aromático,no guardado , ni escondido en algunas vasijas, ó botellas,donde no se pueda percibir su suavidad , sinoesparcido , y derramado por todo el mundo , y portodas partes ; y es taj^ y transciende tanto su fragancia, que podemos justamente llamarle no soíooloroso, sino el mismo olor esparcido; por tanto lasdoncellas que tanto gustan de buenos olores , se vantodas en pos de tí atrahjdas de tan admirable fragancia, y embriagadas en tu santo amor,13 Las almas puras , dice Calmet , esto es , lasvírgenes ( según el significado Hebreo ) figuradas enla palabra Doncellas , renunciando á la corrupcióndel siglo , y á la concupiscencia de la carne son atrahidasá amar ardientemente al Esposo por el buenolor de los dones de la gracia y del Espíritu Santo,con que el Padre le ungió, y derrama sobre ellas.El nombre de Christo, ó de Mesías, que quiere decirungido, se derramó en efecto, y difundió por todoel mundo por la predicación del Evangelio ; ymuchos millares de almas atrahidas de Ja suavidad detan dulce nombre , abrazaron la Jé , renunciaron álas abominaciones de los ídolos , á Jos deleytes dela carne , y á las máximas de error y de tinieblas enque estaban sumergidas, (c) La moral mas celestial y0¡eo(a) Christi bonus odor sitmus Deo , in liis qtti salvifiunt, et in tis qui pereunt. (/>) M. León, (r) Calmet. hic,
CAP. I. VÍÍRS. n. §. ir.pura, sucedió por la predicación de tan augusto nombrea los crímenes y torpezas de la gentilidad, y esceadmirable nombre, esparció un olor tan divinopor las quatro partes del orbe, que toda la tierramudó de semblante con la fragancia y olor de suspreciosos aromas.14 La efusión del nombre adorable del Esposo,(a) dice Origenes, se verificó principalmente , y contoda propriedad en la venida del Espíritu Santo. Entoncesfué quando la virtud omnipotente de este nombre, que es sobre todo nombre^ se hizo sentir en todoel mundo. Entonces quando la caridad de Dioscomenzó á derramarse en nuestros corazones por elEspíritu Santo que nos fué dado , según el Apóstol, (b) después de glorificado Jesu Christo. Entoncesquando repentinamente llenos los Apóstoles delsuave olor y fragancia de tan augusto nombre se esparciócon la mayor velocidad con admiración y pasmode toda la tierra, por medio de su predicación,como un oleo santo derramado en todos los hombrescon toda la plenitud de gracia , y con una comoprofusión de todo género de bienes celestiales. Alabapues, alma Christiana , dice hablando á este asuntoel V. Granada : (c) Alaba , abraza, y besa este santísimonombre mas dulce que la miel, mas suave que eloleo, mas medicinable que el bálsamo, y mas poderosoque todos los poderes del mundo* Este es el nombreque deseaban los Patriarcas, por quien suspiraban JosProfetas , á quien repetian y cantaban Hymnos yPsalmos todas las generaciones. Este el nombre , queadoran los Angeles , que temen los demonios , y dequien huyen todos los poderes contrarios, y con cuyainvocación se salvan las pecadores. Este el nom-(a) Origen. inCant. (b) Rom. 5. 5.(c) Granada de vita Chiisti in Circ.
idCÁNTICO DE los CÁNTICOS.bre en que está cifrada y pendiente la vida , la saludy felicidad de todo el género humano, (¡i)18 nOleo derramado es tu nombre. Por cierto der-«raniado , (6) dice San Bernardo , pues no sclo roció«el cielo y la tierra , mas también llegó hasta los«infiernos , para que en todos los lugares sea ado-«rado, y toda lengua confiese y diga: Oleo d-.rranmadoes, Señor,tu bendito nombre::: Este es el glorio-«so nombre , prosigue , que alumbra las almas, quan-«do se predica , apacienta los corazones quando se«piensa, é invocado cura todos nuestros males. Por«ventura ¿no sientes esforzarse tu corazón , quando«te acuerdas de este nombre? ¿Que cosa hay , que mas«repare los sentidos , esfuerze las virtudes , confir-«me las buenas costumbres , sustente los santos de—«seos , y fomente los castos pensamientos, que este«dulcísimo nombre? (c) Si escribo algo , no tomo«gusto en elio sino leo allí á Jesús. Si disputo ó«platico, no gusto de estas conversaciones , no so-«liando allí el nombre de Jesús, (d) Jesús es miel en«la boca, melodía en el oido , y alegría en el co-«razón. Es ademas este admirable nombre medici-«na de las almas : si alguno está triste , entre Jesús«en su corazón , y de alií salga á la boca , y á la«salida de esta luz desaparecerán los nublados, y«volverá la serenidad. Cae alguno en pecado , por«enorme que sea , está ya para precipitarse , y ser«cogido en las- garras de la muerte por la desespe-«ración , invoque y llame á este nombre de vida, y«al punto sentirá en su corazón los saludables efec-«tos de su virtud. Llámame , dice él mismo , en eliidia de la tribulación, (e) y oirte hé, y hour arme(a) Act. 3. (b) S. Bernard. Serm. 15. n.4.5.(c) Ibid. n. 6. 7.\d) V id. S. Aug. Canf. lib. 3 . cap. 4. (e) Ps. 4 9 . 15
CAP. I. VERS. IJ. §. H.ip»lús. No hay cosa que asi refrene el ímpetu de la ¡ra -»que asi deshaga la inchazon de la soberbia, que asi«sane las llagas de la envidia,que asi apague el ardor» y llamas de la luxuria, que asi temple ia sed de la avaricia,y que tanto auyente y alexe del Christiano toda«especie de impureza, corno la devota invocación , y5!tierna memoria de este dulcísimo nombre. Porque»nombrando yo á Jesús, se me representa un hombre«manso , humilde, benigno, templado, casto, miseri-«cordioso , adornado de todo género de santidad y de«virtud en el mas alto grado ; y á un mismo tiempo«considero en él á todo un Dios Omnipotente , que«por una parte me alienta con su exemplo , y por«otra me esfuerza con su virtud , y protección ; ha-«ciendo de estas dos cosas una confección tan sa-«ludable para curar mis llagas , qual ningún Mé-«dico del mundo me puede ofrecer , y á que ningu-»na peste, ni mal es capaz de resistir." Por tanmaravillosos efectos y prodigiosos frutos , como lafragancia y virtud de tu nombre derramado , haproducido , ó buen jesús , en todo el mundo ; poreso las jovencitas doncellas te amaron, (n) San Bernardoen la explicación de estas palabras asegura,"que las jóvenes doncellas representan aquí á las«almas poco adelantadas en la virtud , y que sien-«do aun pequeñas en Jesu Christo , tienen necesidad«de ser sustentadas con leche y con aceyte ; esto es,«con la tierna memoria de ia Pasión y muerte de su«Esposo, que es loque en este estado mas las obh-«ga á amarle. Párvula quipos in Christo sunt , lactite , et oleo nutriendo.iq «Pero es de advertir , nos previene , (b) que«el amor de estas compañeras de la Esposa , débilí-s«aun , y principiantes en la virtud , es ea cierto(•:) Bcrn. Scrra. 19. n.i. et 7. (¿7 Serm.20. n.6. cí 8.
2oCANTICO DE LOS CÁNTICOS.«modo carnal , como que principalmente«objeto la carne de Jesutiene porChristo , y quanto este Se-«ñor hizo y enseñó en esta vida tocante á nuestra«redención. Llenas de este amor , facilísimaraente«se compungen siempre que oyen hablar de esta» materia. Ninguna cosa escuchan con mas gusto : ninugunaleen con mas afición .* ninguna repasan con masnfreqüencia : ninguna meditan en que experimentenmas suavidad y dulzura. De -aquí es , que en»pe vituli saginali impinguát. (a) Asi que quando oranndelante de alguna imagen sagrada de este Dios, bien sea recienu predicando, ya«sus oraciones sienten una unción toda divina, figuradaen las víctimas y holocaustos de la anti-»gua ley: Inde holocausta orationtitn tamquam ex adi-Hombre-nacido , bien mamando , yamuriendo en la cruz, ya subiendo»á los cielos , ya "en algunos otros pasos de su vida,»su corazón se siente lleno de amor á las virtudes,»y de odio á los vicios , lejos de los deleytes de la«carne, y en una perfecta calma de todas sus perversasinclinaciones. Y yo estoy persuadido , que«la principal razón que ha obligado á este Dios in-«visible á hacerse visible en nuestra naturaleza, y á«conversar como hombre entre los hombres , ha si-«do para atraher desde luego alamor santo, y saludablede su divina carne el corazón de los hom-«bres carnales , y que solo podían amarle de un«modo carnal ; elevándoles por este medio poco á«poco , y como por grados á un amor»ritual, ypuro.mas espi-20 5) Descansen pues, aqui (b) á la sombra de es-«te buen Dios en quanto hombre las Esposas novicias«en la virtud , que no se sienten aun con fuerzas«bastantes pararesistir los rayos del sol; susténtenla)Bern. Serm. 20. n. 6. (b) Ib. n. 7.
CAP. I. Vtiis. n. §. n, 215>se de la dulzura de la carne de Jesu Christo, mien-»tras no puedan arribar al conocimiento y gusto de«las cosas que pertenecen propiamente al Espíritu de«Dios; consuélense entretanto con esta devoción seníjsiblede su Esposo, hasta que el EspírituSanto, y«vivificante las visite , las posea y eleve al alto gra-»do de amor de los que pueden decir con el Pro-?! feta : (a) Spiritus ante faejem nostram Christus Do~nminus: ó gloriarse con el Apóstol diciendo: aunque«en otro tiempo hemos amado á Jesu Christo con«un amor sensible y humano; mas ahora ya solo»!e amamos con un amor espiritual. Etsi cognovimusnChristum secundu/n caxnem, sed nunc jam nonnovi-»mus. (¿V2t 15 Pero aunque esta devoción con la carne«de Christo sea un don , y un don mui (c) grande del«Espíritu Santo, yo creo , poderdecir, continúa el«mismo Padre, que este amor es aun carnal , en«comparación de aquel , en que el alma piadosa«gusta no tanto del Verbo como encarnado,quan-«to de este mismo Verbo como Sabiduría , como«Verdad , como la misma Justicia y Santidad de«Dios, con los demás atributos propios de su d¡-«vina Esencia, pues todo esto es Jesu Christo para«nosotros : habiéndonosle dado Dios , según San Pa-«blo , (d) para que sea nuestra sabiduría, nuestra jus-«ticía , nuestra santificación y redención. Et factus estnnobis sapientia á Deo, et jussitia, et sanctificatio, et rendemptio.Y á la verdad , ¿quien dirá, que.es igual el«amor del que ama , y se compadece tiernamente de«Jesu Christo crucificado, y que con facilidad se enter-«nece y sustenta con la suave memoria de. su Pasión,«en todo lo que es saludable , piadoso y honesto;«con el amor de aquel que está siempre abrasado[a) Trer.4.20, (/;) 2. Cor. 5. 16, (c) Bern. Serna,20. n. 8. (d) 1. Cor. 1. 30.
22 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.udíl zelo de la justicia ; que siempre está vivamen-«fe animado para defender la verdad; que pone to-«do su conato en el conocimiento , y conservación«de la sabiduría; que ama la pureza y ía santidad;«que aborrece el orgullo , detesta la murmuración y«la envidia; que no solo huye, sino que mira con«desprecio toda especie de vanagloria, que abomina»y tiene un extremado horror á toda suerte de ansípureza de alma y de cuerpo; que desecha en fin«casi naturalmente todo lo malo con el mismo aradory vehemencia que abraza y practica todo lo«bueno? Cotexando pues, los afectos de un amor«con otro, ¿no conocerá manifiestamente qualquiera,« jue este amor espiritual es mas elevado y perfec-«to , que, este otro á quien hemos dado el nombre"de amor carnal , ó como carnal? Y ved ai , («) se-«gun San Bernardo, la diferencia del amor , en que«sentía abrasarse la Esposa , del de las doncellas«compañeras suyas principiantes en la virtud.22 «¡Mas que dichosas son , no obstante esto , fas«almas que aman á su Esposo con esta especie de«amor ! Porque aun quando no sea tan perfecto«como el de la Esposa, es sin embargo, (b) dice«el mismo Padre, un amor mui bueno, y de sombradaeficacia para triunfar de la concupiscencia55de la carne , hollar el mundo , y vencerle, (c)«Brmí» tamer, amor iste carnalis , per quemvitacar-'•v>r¡alis excluditur, contemnitur et vincitur mandas. Es«un amor á Jesu Chcisto sensible y humano ; pero al«que ninguno puede arribar sin la unción y gracia del«Espíritu divino. No tiene la perfección y plenitud del«primero; pero acrece en lo sucesivo por medio«de una fé viva, racional y constante en todos los«misterios de este Hombre-Dios ; y llega á ser es-«piritual , y aun á toda su plenitud , quando los(a) Id. 8. (¿) Ib. 9. (c) Ib.n.S. et 9.
CAP. I. VERS. II. §. u. 23¡ipoderosos auxilios del Espíritu Santo son tan ac-«tivos y fervientes en ellas, que ni los mayores tra-» bajos, ni los mas exquisitos tormentos, ni aun la«misma muerte es capaz de apartarlas de las sendas«de la justicia , ni del amor y caridad de su Essiposo.23 «Una de las cosas que mas me mueven , (a)«añade el citado Padre: que mas me estrechan y mas«me encienden, ó buen Jesús, es tu santo amor;«es el cáliz de tu Pasión , que bebiste por redimir-«me. Este cáliz es el que aun á los menos perfectos«les impele con indecible suavidad á la mas sensible«devoción ; les atrae con vehemencia, les une y enla-«za con Vos con los indisolubles lazos de una ine—«fable caridad. Este cáliz es el que casi sin libertad«roba y arrebata todo nuestro amor en pos de tí.«Super omnia, inquam , reddit amabilem te mihi , Je-»ÍU bone , caítx qtiem bibiíti opus nostrce redempiitionis.¿Quien en efecto por poco adelantado que se«halle en la virtud, podrá dexar de amar á este«divino Salvador, considerando, que la obra de uues-«tra reparación le costó infinitamente mas , que la«creación de todo el universo ? En la primera solo«con hablar , todas las cosas fueron hechas ; en«la segunda aun después que habló , tuvo que sufrir«en sus palabras la contradicción de los hombres,«en sus obras la envidia de sus enemigos, en sus«tormentos y en su muerte las mayores mofas y«escarnios de sus mismos hermanos. Asi cie'rtamen-«te quiso ser probado pa^a hacernos deudores de su«infinito amor, (£>) para obligarnos á amarle mucho,«y curarnos tana costa de su mismo honor, y de su«misma vida de los efugios y pretextos del detex-«table vicio de la ingratitud. Pudo sin duda redimí) Scrm. 20. n. 2. (¿) Serm. 11. n. 7.TOM. I. £
24 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.»minios , sin costarle nada ; pero quiso que la gran«dificultad de esta empresa fuese en nosotros un«motivo poderoso para avivar mas nuestro amor ,«nuestra gratitud y reconocimiento. Cerró, ( prosi-«gue el Santo) cerró por este medio la boca de«los que buscan escusas en sus pecados, y de los«que murmuran y maldicen de las obras y maravi-«llas de su mismo Criador. Obstructum est os loquenatiuminiqua. Porque es mas claro, que la luz del«medio dia, quanto se anonadó y deshonró por tí,«ó hombre pecador, el que de Señor y Soberano«se reduxo al humilde estado de siervo, de rico á«pobre , de Verbo de Dios , y de Hijo unigénito del«Padre , á tomar nuestra naturaleza , y hacerse hi-«jo del hombre. Quantum modo pro te , ó homo, dis—npe'ndium fecit, de Domino servus , de divite pauper,«fíiro de Verbo , et de Dei filio , hominis filius fieri nonndespexitl ::: O quantum laboravit sustinensl No ol-«vides pues jamás , ó hombre , que aunque has sido«criado de la nada, y sin costarle nada, mas no has«sido asi redimido. En seis dias crió todas las cosas,«y á tí entre todas las cosas. Pero para obrar tu sa-«lud en medio de la tierra , trabajó mas de treinta«años, añadiendo á sus infinitas fatigas, y á las con-«tínuas asechanzas de sus enemigos, los horrores y tor-«mentos de la muerte con las ignominias de la Cruz.«Asi, Dios mió, asi habéis salvado á los hombres y á«los jumentos; tales y tantos son los excesos de vues-«tro amor y misericordia para con nosotros, (a) Me-«ditad , Christianos , y ocupaos de continuo en tan«augustos misterios é interesantes verdades. Fomen-«tad y fortaleced vuestros corazones llagados con las«inveteradas úlceras y pestíferos olores de vuestras«culpas. Fomentadles , digo , con los aromas oloro-(a) Ib. n. 8.
CAP. I. VERS. ri. §. ir. 2$«sos de su pasión y muerte , y estaréis siempre abun-«dantemente provistos de los saludables ungüentos,«porque tanto anhelaba la Esposa; como veréis en»>el siguiente verso.VERSOIII.§. III.En qué sentido es llevada la Esposa en seguimientode Christo. De quatro especies de ungüentos conque remedia nuestros males, y nos hace correren pos de él y de las moradas diferentes de losjustos , á proporción de sus méritos , y quiénesson los rectos de corazón.5{ . 3. Trahe r me post te:eurremus in odorem unguentorumtuorum. Introduxitme Rex in cellariasua : exultabimuset Itstabimur in te, memoresuberum tuorumsuper v'mum: recti diliguntte."Llévame (que tus pechos (óa-»mores) son mejores«que el vino. Los recatosde corazón te a-»>man. cc* Xia Esposa, aunque desfallecida, y sin fuerzas,4desea estar tan estrechamente unida con el Esposo,que queriendo este llevarla consigo , asegura que lo seguirácorriendo. Yo, le dice, por la enfermedad demi naturaleza , y por la herida que hizo en mi alma(a)M. Fr. Luis de Leon.
•¿óCÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.el pecado , no puedo dar ni un solo paso en tu amor;mas si tu , Esposo mío, me hicieres sentir los efectosde tu poderosa (íj) gracia , me arrastrarás á tí: me iréen pos de tí, y no ya paso á paso , sino corriendo, nitampoco sola, sino en compañía de todas aquellasalmas, á quienes igualmente comunicares tus preciososdones. Anhela , según San Ambrosio (¿>) , conextremado ardor llegar la Esposa adonde está su Esposo; pero quanto mas vehemente es su deseo , tantomas apretadamente le suplica, que la lleve él mismoen pos de sí , porque sin esto es de tsmer en ella algúnprecipicio. Festinat ad Verbum, et rogat ut atrahaturn¿ forte derelinquatur. Ninguno corre, dice SanGregorio (
CAP. I. VERS. ni. §. ni. 27i decimos de un reo que es llevado al suplicio muy contrasu gusto é inclinación. Y en una palabra, es>bien claro , que la Esposa anhela ser llevada , pues>que ella misma lo solicita ; y ciertamente que no lo«solicitaría , si pudiese á su arbitrio seguir á su amandopor sí misma.; Pero como es que no puede? ¿ Diéremospor ventura, que la Esposa está también dé-»bil y enferma ? Yo no me admiraría que dixera esto«alguna de las compañeras de la Esposa, confesando su propia flaqueza. ¿ Pero quien no se pasmará«oir decir á la Esposa, capaz al parecer por su fortaleza,y perfección de llevar por sí misma á otros,«que tiene necesidad de ser llevada por el Esposo«como flaca y enferma?26 »A esta objeción considerable , responde el Santo«de esta suerte («) : que por perfecta que sea una al-»ma, mientras gime baxo el peso de este cuerpo morjital,y está como presa en la cárcel de este mundo corsirompido, envuelta de consiguiente en mil peligros,«atormentada y agitada de movimientos criminales,«y con la representación de sus pecados , es preciso«que en la consideración y contemplación de las cosas«celestiales camine lentamente con moderado ardor,»>y sin toda aquella libertad , con que ella quisiera se-«guir á su Esposo á quantas partes va. De aquí aquel«gemido lamentable en el Apóstol (b): Infeliz de mil»¿ Quien me librará de este cuerpo de muerte ? (c) Es«decir , de esta concupiscencia apoderada de todos los»miembros de mi cuerpo, y que da, quando no se la«resiste, la muerte del pecado en este mundo, y en«el otro la muerte eterna, si se persevera en la culpa.nlnfelix homo y quis me líberabit de corpure mortis hunjus? De aquí aquella ferviente oración del ProfetaSÍ Rey : Librad, Señor, mi alma de esta prisión ó cár-(a) Ib. n. 1. (¿) Rom. 7. 24. (c) Vi.de Saci. c, 7. 14.
28 CANTICO DE LOS CÁNTICOS.»cel (a). Diga pues, la Esposa , y diga gimiendo : Lle-« vadme , Esposo mió , en pos de tí; porque el cuerpo«corruptible agrava el alma::: Tiene en efecto (6) la«da, y de serlo de aquel solo, que dixo : Sin mí nadaapodéishacer. Tiene absoluta necesidad de los auxilios«poderosos del Esposo para correr en pos de él, para«imitar sus virtudes, y tomarle por norma y modelo«de su vida: necesita sobre todo de su protección«Esposa absoluta necesidad en esta vida de ser lleva-pa-»ra negarse á sí misma , cargar con su Cruz , y seguir«de este modo al Crucificado.27 «Pero, ó buen Jesús , (c) j y que pocos hay que«quieran ir en seguimiento vuestro por estos caminos,«no habiendo alguno que no desee llegar adonde Vos»estáis! Como todos saben que vuestra diestra abunda»de inefables y eternas delicias (d), por eso todos anhe-«lan gozar de Vos , pero no imitaros ; todos quieren«tener parte con Vos en vuestro Rey no , pero no pa-«decer con Vos en este mundo. Omnes volunt te fruif«ai non ¡ta imitari; conregnare cupiunt, sed non com~npati. Del número de estos era aquel falso Profeta,«que decia (e) : Muera mi alma con la muerte de losnjustos , y sea mi último fin semejante al suyo. Deseanudomorir como los Santos , pero no vivir como ellos.I>Mas (f) no es este, no , el lenguage de vuestra muyI»amada Esposa; porque esta habiendo dexado por a-umor vuestro todas las cosas , solo apetece ir en segui-I)miento vuestro, no apartarse jamas de vuestras huellas,y caminar con Vos á quantas partes vayáis,) porque sabe muy bien quan amables y hermosos son«vuestros caminos , y quan pacíficas y seguras vues-> tras sendas; y que el que sigue á (g) Vos no anda en(a) Psalm. 141. 8. (b) Ib. n. 2. (c) Ib. n. 2.\d) Ps. 15. 10. (e) Num. 23. 80. (f) Ib. n. 3.(g) Joan. 6. 44.
CAP. I. VERS. ni. §. in. 29»tinieblas. Te ruega pues, y te pide encarecidamen-«te que la lleves en pos de tí, por estar penetrada de«que vuestra justicia es tan elevada como los mas encumnbradosmontes, y que le es imposible llegar allá con«solas sus fuerzas. Suplica que Vos mismo la conduzcáis,porque sabe, que ninguno viene áVos, sin quesivuestro Padre le haga venir (a). Los que trae el Padre,«ciertamente les traéis Vos; porque las obras que el«Padre hace , esas mismas hace el Hijo. Pero pide ser«llevada del Hijo porque ella trata con mas familíari-«dad á este como á Esposo suyo ; y como dado por el«Padre para su guia y modelo , y para que la ins-«truia como á sí mismo, y la enseñe los caminos de«ia prudencia , entregándola la ley de la vida y dis-«ciplina.28 Al olor de tus ungüentos correremos. A quatroespecies de aromas reduce San Bernardo los ungüentossuaves y olorosos del Esposo ; deduciendo delmisterio de nuestra redención en favor nuestro otrastantas gracias, (b) Isaías dice : O hombre, yacías se-«pultado en las tinieblas y sombras de la muerte con«una ignorancia total de la verdad. Estabas preso y«atado fuertemente con las cadenas de tus delitos, y«tu Esposo Jesús baxó hasta tí, para visitarte en«esta cárcel , y para consolarte y librarte del po-«der de estas tinieblas. Con este duplicado benefi-«ficio cumplió la promesa del Santo Rey David , en«que nos asegura : (c) Que el Señor da libertad á los•apresos , y que ilumina á los ciegos , y á los que andan«en tinieblas. A tan singulares gracias añadió la desivivir santamente entre Jos pecadores , para ofre-«ceries y presentarles con su penitente vida el mojídélo que debían copiar en la suya , para caminar{a) Joan. rí. 44 (¿) Bern. Serm. 22. n. 1. et 7.(c) Psaim. 145.7.
30 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.••rectamente y sin extraviarse de su patria la gloria.«Para colmo en fin de su piedad y beneficencia«para con el hombre, entregó su querida alma á«la muerte , y de su propio costado produxo el pre-JJCÍO infinito de nuestra satisfacción; con el que••aplacó por nosotros superabundantetnente á su Éter-«no Padre , verificando á la letra en su persona lo«que David tenia profetizado; á saber : Que el es«el Señor donde se halla la fuente y tesoro inago-«table de bondad; un Occeano de misericordia, que«dice el Chrysóstomo, (a) y una copiosa redención«por todas nuestras culpas, (b) Apud Dominum misetricordia; et copiosa apud eum redemptio. Copiosa»á la verdad , repite San Bernardo , (c) porque de«las cinco llagas de su cuerpo corrieron , no go—«tas, sino rios copiosos de sangre. Prorsus copiosa,nquia non gutta , sed unda sanguinis largiter per quinv>quepartes corporis emanavit. Y en hecho de ver-«dad, ¿qué debió hacer por nosotros, que no hi-«ciese í Iluminó los ciegos, redimió los cautivos,«dio libertad á los presos, encaminó á los extravia-«dos, y reconcilió á los criminales, $ Quien pues,«no correrá gustoso y alegre en seguimiento de un«bienhechor tan benéfico, que asi nos ilumina, y«con tanta paciencia perdona nuestros yerros; queuen vida nos presta sus merecimientos , y anhelancon su muerte proporcionarnos el premio de unasi-coronas eternas?29 ¿Que escusas pues , podrá , Señor, alegar el•que no corra al olor de estos ungüentos, á no ser al->guno á quien por su desgracia no haya tal vez llegado-este olor de vida? Porque escrito está , y es bien no-1 torio, que este olor de vida penetró toda la tierra,•que el mundo entero está lleno de vuestras miseri-(a) VideSací hic. {b) Psalm. 129.7. (r) Ib. num. 5-
CAP. I. VERS. nr. §. in.g t«cordias, y que vuestras piedades son las obras por••excelencia entre todas vuestras obras ? Por tanto5)quien no siente, ni huele esta fragancia vital derra-«mada por todas partes , y que por no percibirla noJIcorre , muerto está sin duda , ó lleno enteramente de«corrupción. Por lo que á nosotros toca , ó buen Je-«sus, no podemos menos de correr en seguimiento«vuestro á vista de vuestra admirable dulzura y man-«sedumbre • y por constarnos evidentemente que jas>mas abandonáis al pobre , ni desecháis al pecador.«Así es, que vuestra piedad ni desechó al buen Lajsdron, que publicó vuestra inocencia , confesando su«malicia, ni las lágrimas de la pecadora , ni los rue-«gos de la Cananea, ni la confesión sencilla de la adul-«tera , ni al recaudador de las alcabalas, ni al públi-«cano arrepentido , ni al discípulo perjuro, ni al per-«seguidor de vuestros discípulos , ni aun á vuestros«mismos verdugos. Nosotros pues, correremos todos«al suave olor y fragancia de vuestras tan notorias«piedades, aunque no todos corramos con igual ar-«dor, y vehemencia en pos de ellas; haciendo en«unos mas impresión el olor de vuestra sabiduría ; ena» otros la esperanza del perdón por la penitencia ; á«aquellos mueven mas á la práctica de las virtudes«vuestros poderosos exemplos-á estos enciende mas par-«ticularmente en vuestro amor la memoria de vuestra«pasión como su único refugio, y universal remedio (a)»Passio tua ultimum refugium singulare remedium."30 Pero es muy de notar , que habiendo habladohasta aquí la Esposa en singular á su Esposo , pidiéndoleque la lleve en seguimiento suyo, añada inmediatamenteahora en plural: Nosotros correremos al olor d¿tus suaves aromas. Que es decir, según San Gregorioel Grande y San Bernardo, que ia Esposa, como mode-(a) Ib. n. 8. et 9.
32 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.lo de las almas mas perfectas , pide ser llevada del Esposopara que con su exemplo atraiga ella á sí á susjóvenes compañeras, y corran todas juntas embriagadascon la fragancia divina de ais celestiales dones.(a)"LLvame en pos de ti, Esposo mió , le dice : Trahemenpost te. Carnada estoy , y casi sin aliento , porque«crei alcanzarte á tí, que corres con la velocidad de«un gigante , saltando por los montes, y salvandoMCOII tus brincos los mas altos collados. No me descampares.Fessa sum, inquit, defirió, noli me deserere.«Ruegote pues, encarecidamente, amado mió, que«hecho cargo de tu velocidad er; correr , y de mi iia-«queza é imposibilidad en seguirte con mis pocas fuer-«zas , que me lleves en pos de tí, aunque sea á pesar«mió; pues de lo contrario , es muy de temer me ex-«travie en busca de otros amadores , y dé en caminos«inciertos, y sendas desconocidas. Llévame pues , respiro, en pos de tí, mal que me pese, porque harto«mejor me estará, que me hagas para esto alguna vio-«lencia,(sea la que fuere) bien aterrándome con vues-«tras amenazas , ó bien probándome con vuestros azo-«tes, que el que uséis conmigo de indulgencia, de-«xándome en la floxedad y tibieza, y en una se-«guridad falsa Satius mihi est, ut me trahas, ut sci~¡>licet vim qualemcuwque mihi, aut terrendo minis, aut¡yexercendo jlagellis, inferas, quam parcens, in meo for—¡ypore mole securam dtretinquas. Llevadme aunque«sea en cierto modo con repugnancia mia, porque así«me haréis caminar después voluntariamente. Trahetsquodammodo invitam , ut facías voluntariam. Lie-« vadme aunque me veáis perezosa , porque con vues-«tra ayuda correré después sin dificultad. Trahe tor-»pentem , ut reddas currentem. Dia vendrá en que no«tendré necesidad de ser llevada de otro, y entonces(a) S. Gregor. Magn. bic. S. Bernard. Serm. 21.num. 9.
CAP. I. VÍÍRS. ra. §. ni. 32«correré gustosa, y con la mayor velocidad. Pero«aunque te he pedido , amado mió, el ser llevada yo«sola en pos de tí, no por eso correré yo sola : corre-«ran conmigo también las doncellas, compañeras«mías. Todas correremos á un mismo tiempo, y á un«mismo fin y término. Curremus pariter, curremus sinmul.Yo embriagada del suave olor de tus ungüentos;«ellas animadas de mis exhortaciones, y de mis exem-«plos; y de este modo se verificará, que todas correaremosal olor de tus perfumes, (a) Porque la Esposa,«añade el mismo Santo , tiene sus imitadores , así co-«mo ella es imitadora de Christo ; y por esta razón«no dixo en singular , yo correré, sino correremos.31 «Mas nos resta aun , prosigue el citado SanBernardo, otra dificultad no menos grave; y es elindagar ¿ por qué la Esposa habiendo rogado al Esposo, que la llevase en pos de sí, no añadió , que«llevase también consigo á sus compañeras , dicien-«dole , no llévame, sino llévanos ? O hermosa, ó fe-«liz , ó Esposa bienaventurada , explícanos tú mis-«ma esta diferencia! ¿Por que dices llévame, y no¡¡llévanos? ¿Tienes por ventura envidia, que partici-«pemos nosotras contigo de tan grande bien ? Qtta-«re me , et non nos? An hoc bonum invides nobis? Tan«lejos estoi, responde, de envidiar, que vosotras com-»pañeras mías seáis llevadas conmigo , que solo la«caridad es quien me ha dictado estas expresiones,«y quien me ha obligado á semejante solicitud , pa-«ra que por esto mismo aprendáis de mí ,. que en la«palestra espiritual necesitamos todos de dos auxi-«lios ó socorros sobrenaturales muí distintos el uno«del otro , el de la corrección y el de la con-«solacion. TDisce per hoc verbum á me in spiritualimxercitio dúplex auxilium desuper sperare, correptio-(a) Ib. n. 9.
34 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.«wem , et consolationem. El de la corrección para que«nos exercite y pruebe exteriormente, el de la consolación,para que interiormente nos anime. Aquellasi refrena el orgullo, esta alienta la esperanza. Illa revprimitinsolentiam, uta in fiduciam erigít. Los cas-«tigos son causa de la humillación, los consuelos nosa? alientan en el abatimiento : la corrección hace á las«almas cautas y prudentes , el consuelo las hace de-»votas. Illa cautos, ista devotos facit. La primera en-«seña el temor de Dios; la segunda templa este3»mismo temor con un gozo saludable, según que es-33 tá escrito : (a) Alégrese , Dios mió , mi corazón , parat>que de este modo tema vuestro santo nombre, y en«otra parte: (b) Servid al Señor con temor, y regoci->»jaos en él con temblor, (t?)32 «Somos pues, llevadas realmente por el Es-«poso , quando nos prueba con tentaciones y tra-«bajos: coiremos , quando favorecidos con interiores3)inspiraciones y consuelos , respiramos en los candónosde la virtud con la suavidad de sus celestiales«ungüentos. Asi que para mí, como fuerte , como«sana , y como perfecta , reservo lo que es al pare-«cer mas áspero y difícil, diciendole en singular:33Llévame , traeme.Y reservando para vosotras como3)débiles aun y enfermas, lo que es mas suave y dulce33 le digo : Correremos. Porque sé muí bien, prosigue la3jEsposa, que las doncellas compañeras mias son tier-«nas aun y delicadas para sufrir lo arduo de las ten->3faciones : y por eso quiero que corran conmigo, mas»no, que sean llevadas conmigo; quiero que sean comispañerasmias en los consuelos; pero no en los trabajos.Voló habere socias consolationis, non autem elüaboris. Como débiles aun , y enfermas , temo que3 desfallezcan , y sucumban al peso délas tribulacio-(a) Ib. n. 9. (b) Ps. 2. 12. le) Ib. n. II
CAP. I. VERS. ra. §. in. 35«lies. Castígame pues á mí sola , Esposo mío , pruejjbameá mí, tiéntame a mí, y llévame en pos»>de tí; porque yo estoy ya en disposición de He—»var quantos azotes quieras , y con bastantes fuerzas55para ser probada en el horno de la tribulación.JJ Me , inquit, ó Sponse, corripe , me exerce , me tenta,»mc trahe post te; quoniam ego in flagella paratasnsurn, et potens ad smtinendum.3 3 Metióme el Rey en sus retretes , ó aposentos secretos, es decir : (a) Apenas insinué á mi a-mado las ansias de que me diese un beso de su boca,quando no solo me concedió esta gracia repetidasveces , uniéndose intimamente con mi corazón, sinoque me llevó consigo , y me hizo entrar en sus masrecónditas habitaciones. Y para que vosotras , compañerasmias , consideréis mejor la grandeza de estefavor, debéis tener presente, que mi amado esel Rey de los Reyes de la tierra , el Rey inmortalde los siglos , cuyos eternos palacios están llenos deinfinitas riquezas , de tesoros , de inefables delicias , yde indecibles arcanos , y dulzuras. Ni me llevó solamenteá sus retretes para hacerme expectadora detodos estos dones y regalos, sino para sentarme á sumisma mesa, llenarme y saciarme con todo este cúmulode bienes y exquisitos bocados , á fin de quede esta misma plenitud pudiese yo haceros participantesá vosotras , amigas mias. Pero como diximosantes con San Bernardo, (fc) que el Esposo tiene diferentesespecies de aromas , y que según la diferenciade sus fragancias , y olores , asi son diversos losdones del Espíritu Santo en los Justos para caminarpor las sendas déla virtud, y practicas de la piedad,asi también dice ahora el mismo Padre ; que son mu-(,7) Vid. Tirili, hic.(/'} S.licrn. Sena. 22. n.7.et Serm. 23.n.9.
36 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.«chas , y varias las habitaciones , ó mansiones del«Esposo, en las que no todos gozan igualmente de«su divina, y agradable presencia , sino según el be-«neficio de su Padre celestial. Porque no somos nosotros,los que le habernos escogido , sino que él mismo«es quien nos escogió , y destinó él lugar que ha sido«de su agrado; para que allí estemos, donde él mís-«mo nos puso y colocó. Asi vemos en el Evangelio«que una muger arrepentida halló sü lugar á los«pies de nuestro Señor Jesu Christo , y que otra ( si«es que son tal vez mugeres distintas) recogió el fruto«de su devoción, derramando aguas olorosas sobre su«cabeza. Xhomás puso su dedo en la llaga del costadode su Esposo. Juan reclinó su cabeza sobre su«sagrado pecho..Pedro penetró el seno del Eterno«Padre. Pablo fué arrebatado hasta el tercer cielo.«Y todos estos lugares son ciertamente otros tantos»retretes , donde el Esposo hace la gr acia de llevar«consigo á los Justos, según la variedad de sus un-«güentos , y á proporción del mérito de cada uno«de ellos.34 «¿Pero quien de nosotros será capaz de dis-«cernir dignamente la diferencia de méritos , (a) ó«para decirlo mejor , de premios de cada uno de los«Santos? Mas porque no parezca , que omitimos del«todo una dificultad , que nosotros mismos hemos«movido , os diré, que la primera "muger dispuso su«mansión , y halló su morada en el escudo de la hu-»mildad, la segunda en el solio de la esperanza, Tho-«más en la áncora de la fe, Juan en el piélago dejla caridad , Pablo en los arcanos de la sabiduría,>Pedro en la luz inaccesible de la suprema verdad.5Es pues evidente, que el celestial Esposo tiene>á su disposición muchos y diversos lugares, donde(a) Ib. n. 10.
CAP. I. VKRS. ni. §. ni. 37«bien sean Reynas, bien concubinas , bien jóvenes«doncellas , re:ibe cada una el correspondiente desatinoá su respectivo mérito , hasta que por el don«de la contemplación puedan ir mas adelante y en-«trar en los gozos de su Señor , y escudriñar los dul-«ces y escondidos secretos del Esposo ; de que tra-»taremos con mas claridad en otra parte." El mismoJesu Christo nos asegura en eí Evangelio que enla casa de su Padre hai muchas y distintas moradas, (a)In domo Patris rnei, dice , mansiones multes sunt:Que es decir (h) según la explicación de un venerableObispo de la antigüedad , que hay en el cielomuchos grados de gloria para los Patriarcas , para losProfetas, para los Apóstoles , para los Mártires, paralas Vírgenes, para las Viudas , para los que han servidoá Dios en las riquezas por medio de una fiel economíade sus bienes , para los que han sufrido generosamentelos golpes y pruebas de la pobreza; para losque han seguido los caminos de la piedad en una vidaregular , y común , y para los que retirados del mundo,y sepultados en la soledad, en las montañas y desiertosse han aplicado únicamente á la vida contemplativa.Debiéndose advertir , que en cada especiede todas estas personas piadosas hay unas masperfectas, y mas fervorosas que otras; y de consiguienteque el Esposo las introduce , y coloca endiversos retretes , según ios diversos grados de su respectivasantidad.35 "Diximos ya, que los Padres por- la Espnsauhau entendido siempre las almas perfectas, y por las» jóvenes doncellas (c) compañeras suyas, las que aman«ai Esposo, y se esfuerzan por seguirle , pero que no«han llegado aun á la perfección de la Esposa. Así«que esta es de quien particularmente se ha dicho;{.:) Joan. i.;. 7. (/') Theod. hic.{
38 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.»que el Rey , que es su mismo Esposo la ha introducido«en sus mas retirados aposentos." Por eso los Apóstolescomo cabezas y miembros principales y los mas distinguidosde la Iglesia han sido los primeros á quienesJesu Christo su Esposo confió todos los secretos de sudivinidad , haciéndoles depositarios de la verdad deíEvangelio , y de los tesoros de sus Sacramentos. Deestos pues , debe decirse particularísimamente que fueronintroducidos en los retretes del Esposo, quando eíEspíritu Santo baxó del cielo á colmarles de sus donesy gracias, y á comunicarles la plenitud 4e verdadessobre que fundó y consolidó su Iglesia. "Pero aho-»ra bástanos saber, prosigue San Bernardo, (a) que«á ninguna de las doncellas,á ninguna de las concu-« binas, ni á ninguna de las Reynas está franca niw patente la entrada á los aposentos secretos del Es-«poso ; porque esta gracia está reservada únicamente á«aquella paloma hermosa , á aquella única en la per-«feccion, que goza las prerrogativas de Esposa suya.«Por lo que ni yo llevo á mal el no ser admitido ás>este oculto retrete; y mas quando considero que nij>la misma Esposa, que representa las almas mas per-«fectas , es introducida en esta vida en todas aquellas«secretas moradas, á que aspira, como diremos des-«pues en la explicación del verso sexto. cr36 Después que la Esposa ha dicho de sí sola,que el Rey la habia introducido en sus retretes , añadeinmediatamente: Nosotras nos alegraremos, y regocijaremosen tí, acordándonos que tus pechos son mejoresque el vino. Sobre cuyas palabras debe notarseque embriagada la Esposa con un amor purísimo delEsposo , y como fuera de sí, sin guardar orden algunoen sus palabras, unas veces habla de él en tercerapersona otras con él mismo, ya como presente(a) Ib. n. 10.
CAP. I. VJERS. in. §. m. 39á su vista, ya en fin como ausente de ella , según losmovimicutos interiores de su alma y de su corazón.Así que quando afirma que el Rey la ha introducidoen sus retretes, habla de esto como de una cosa yapasada, pero añadiendo inmediatamente: Nosotrasnos regocijaremos y alegraremos en tí , da bien á entender, que estas expresiones miran mas á lo venidero, que á lo presente ; y que ella no se apartará jamasde las doncellas compañeras suyas, que deben ser embriagadasalgún dia de este mismo purísimo amor,aunque estas no gocen en la actualidad de las preeminenciasy prerrogativas que ella posee como singularmentefavorecida del Esposo. Para lo qual convieneconsiderar con los Santos Padres el objeto y principiode este gozo, (a) Porque no son ciertamente las riquezas, ni los tesoros del oro y de la plata; no las dignidadesy empleos del mundo, no los placeres y regalosde la tierra , sino Dios solo , (b) en quien la Esposay sus compañeras deben regocijarse : Nos regocijaremos, dicen, en tí: Exultabimus, et lectabimur in te.Nada en efecto, es capaz de causar en ellas esta alegríay excesos de gozo de que hablan , sino su únicoEsposo , pues que todos los gustos de la tierra nopueden dar á los hombres mas que placeres superficialesy momentáneos. El alma santa Esposa de JesnCnristo hace de su Esposo, dice San Gregorio , susmas castas delicias , rebosa de alegría , quando lasposee , y en comparación de estas ningún aprecio lamerecen las satisfacciones mundanas. Sanctá animaSponsa Christi, in Sponsi sui deliciis exultat, eum demqusSponsum delicias sitas facit, in cujus respectu mundanaomnia non curat.37 Sigue la Esposa exponiendo las causales desu gozo extraordinario , diciendo : Que la memoria{a) Amb. lib. de Isaac cap. 4. (¿) Greg. Magn. hic.TOM. 1.i
4oCÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.de los pechos , es decir, del amor divino de su Esposo,causará en ellas estos excesos de alegría, (a) ¿Mas porque esto, pregunta San Gregorio? Sin duda , porque«parándose á considerar los excesos de caridad,»con que Jesu Christo las ha amado sufriendo por«ellas muerte de cruz , redimiéndolas con el precio de«su propia sangre, y alimentándolas ademas todos los«dias en el seno de su Iglesia , como con leche con«esta misma sangre, sienten crecer en sí mis y mas«el divino amor con el pasto de estas piadosas consii>deraciones." Por esta razón, añade la Escritura, quelos pechos del Eposo s m mejores que el vino; porquela preciosa sangre de Jesu Christo se ha convertidocomo en leche de una admirable dulzura paranuestro sustento; y es infinitamente mejor , dice elmismo Padre , que la letra durísima de la ley , baxocuyo pesado yugo antiguamente gemíamos. Quod lacbene super vinum dulce esse dicitur , quia per sangui~nem Christi misericorditer educamur , qui per legis lit~teram severe prius constringebamur.38 "Puede decirse también con San Ambrosio,«que los pechos del Esposo (b) figuran los santos Sa-«cramentos de la Iglesia, que están llenos y rebosan-«do siempre suavidad, leche y unción para la Esposa.i>iQu
Cap. i. Vers. m. § nr. 4tpura , como la llama San Pedro, (a) y que sale de lospechos del Esposo, ¿que harán en la eternidad, endondetodo su conato , y todo su gozo será un acordarsecontinuo de este amor incomprehensible, y de estaelección inefable de su Esposo, que las ha salvado, comodice San Pablo (b), y las ha llamado por una vocaciónsanta , no según sus obras, sino según la voluntad ygracia que les ha sido dada en Jesu Christo antes de todoslos tiempos, y de todos los siglos? Memores uberumtuorum super vinum. En efecto, el gozo de que seráncolmadas eternamente ¿stas almas justas á vista de lasmisericordias infinitas de su Salvador, será tal , queel Santo Profeta (c) no ha podido expresarlas de otramanera, sino comparándolas á un torrente de delicias,y á una especie de embriaguez. -Pero quienes son dignosde comprehender esta caridad inmensa de Dios,y de corresponderle debidamente con su amor ? Losque tienen recto el corazón, responde la Esposa. Rectidiligunt te. Que es decir, quando me ois, quael Rey me ha introducido en sus recónditos gavinetes-,y que allí nos regocijaremos en él, y saltaremos degozo por toda una eternidad • si vosotras os sentístambién animadas del deseo de tener parte en estegozo, acordaos que este es solo recompensa del amor:pero de un amor casto y sagrado , y únicamente dignode este nombre - y que quanto mas améis de estemodo á vuestro Esposo , mas dignas seréis de que osdiga : Entrad en posesión de el gozo de vuestro Diosy Señor; (d) pues solo aquellos que tienen el corazónrecto aman al Esposo divino de la iglesia.39 "Dios, dice San Bernardo, (e) formó recto«el cuerpo del hombre , con el fin tal vez de que esta«rectitud exterior y terrena , que se nota en él, hicie-(a) S. Pet. 2. 2. (b) 2. Tim. i. 9. (c) Ps. 35. 9.(d) Matt. 2j. 25. (e) S.Bern. Serm. 24. 7.
42 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.«se acordar al hombre interior, criado á su imagen«y semejanza, de la obligación de conservar su rectitudespiritual; y para que la belleza de un cuerpo«formado de barro, sirviese de motivo de confusión«á su alma, quando cayese esta en la fealdad y de-«formidad de la culpa. Porque ¿que cosa puede ha-«ber mas fea y disforme , que el llevar en un cuer-»po recto un ánimo encorvado acia la tierra? Es en«efecto una cosa horrible y criminal, que el vaso de«barro en que está encerrada el alma, tenga siempre fi-«xos sus ojos en lo alto, que fnire libremente al cie-«lo , y que ponga sus delicias en contemplar los as-«tros que brillan en él; y que por el contrario , una«criatura toda espiritual y celeste, tal como es nues-«tra alma, tenga sus ojos pegados á la tierra, esto«es, todos sus pensamientos é interiores afectos ó in-«clinaciones ; y que debiendo sustentarse y vivir , se-«gun la expresión de un Profeta, entre los regalos yssdelicias de la purpura , se rebuelque en el lodo, co-«mo un animal inmundo, alimentándose de estiércol y«basura. Qace debuit nutriri in croceis , haerere luto,vtamquam unam de suibus, amplexarique stercora. A-«vergüenzate , alma mia , de haber transformado la«imagen de Dios en la semejanza de las bestias. Erutybesce,anima mea, divinam pecorina commutasse si—«militudinem. Avergüénzate de verte envuelta y mentidaentre cieno inmundo, trayendo tu noble ori-»gen del cielo. Erubesce volutari in cano , quce de coe-¡5/0 est. Confúndete , clama tu mismo cuerpo , considerandoen tan abominable estado la hermosura dei? tu celestial espíritu. Erubesce anima , ait corpus, in¡mei consideratione. A quantas partes vayas, bien suchasá los cielos , bien baxes á los abismos, en todaschallarás imágenes de tu hermosura; en todas una>familiar y freqüente reprehensión del Maestro celesttial, divina sabiduría de tu dignidad y grandeza,
CAP. I. VÜRS. m. §. ni. 43«Conservando pues, yo la rectitud y excelencia respectivade mi formación ea obsequio tuyo , ¿colinotú , alma mia , no te sonrojas de haber per—idido tus mas distinguidas prerrogativas ? ¿Como es,•«que el Criador vé en tí borrada su divina imageni«y semejanza, siendo asi, que continuamente esta!«representando y conservando la tuya en mí para»tu provecho? Este es sin duda el motivo de ha->«ber tú misma vuelto y convertido en confusión«tuya los socorros y auxilios, que yo debia minis-«trarte : abusas , espíritu bestial , abusas de mis ser-« vicios, y obsequios , ocupando indignamente un lus«garen el cuerpo humano. Abutéris obsequio meo ,««indigne humanum cor pus inhabitas, brutus, et bestiajílis spiritus.40 «Así que las almas que de esta suerte están«inclinadas acia la tierra , y que caminan como ar-«rastrando por ella no son amigas del Esposo, por-«que lo son del mundo, y el que quiere ser amigo« del mundo , se hace enemigo de Dios , (a) según el«Apóstol Santiago. Anhelar pues , y gustar las COSÍ sas de la tierra , es lo mismo que tener el alma en-«corvada y pegada á ella , curvitas anim¿e est. Y al«contrario meditar y desear las cosas del cielo, es«tener el alma recta y elevada al cielo, (b) Recto llamo««yo aqui á todo aquel que es católico en su fé , y«justo en todas sus obras. Porque la fe , aunque rec-«>ta y pura , no hace al corazón del hombre recto,«si no obra por el principio de la caridad; asi co-«mo tampoco las obras por rectas y buenas que sean«en sí mismas pueden hacer recto el corazón, no«estando acompañadas de la fé , deque acabamos de«hablar. Digamos pues con la Esposa al divino»Esposo de nuestras almas (c): Los que tienen recto(a)Ib.n.4. (¿) Jac.4. 4. (c) Amb. Ps.n8.Oct. 3. v.2.
44 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.nel corazón os aman; que escomo si dijeera : Para«llegar á Vos , Esposo mió , es preciso huir de las«sendas torcidas , y caminos extraviados. Porque ei«camino único que guia á tí es la rectitud y la justi-«cia; y así el que ama la justicia , jamas se aparta da«Jesu Christo. Por la misma razón caminan , (a) se-«gun San Gregorio, por las sendas de la verdad«los que se exercitan en la práctica de las virtudes,«reconociendo y confesando sin cesar sus pecados«en la presencia del Señor." (b) Y este es justamente elmotivo porque el alma de la Esposa conociendo quantoobscurece su belleza y hermosura la íntima é indispensableunión con su carne corruptible dice asus compañeras admiradas, y acaso tal vez ofendídas,(c) según San Bernardo, de su exterior en la aparienciadefectuoso y feo, las siguientes palabras.(a) Greg. Mag. hic. (£) Amb. de Isaac c. 2.(c) fiera. Serm. 25. n. 1.2.
CAP. I. VERS. IV. §. iv. 45VERSOIV.§. IV.De la semejanza de la Esposa con las tiendas deCedár y pavellones de Salomón; de su negreguray belleza y de la de su Esposo Jesu Christo." Morena soy , pero her-¡¡^. ^..Nigra sum sed formo- «mosa . hijas de Jeruza,filicejerusalem, sicut «salen, como las ti-Tabeinacula Cedar , si— «endas de Cedár, comocut palles Salomonis. «las cortinas (ó pave-« Uones) de Salomón."41 JLías tiendas (a) de Cedar, ó de los Árabes sonnegras y texidas con pieles de cabra ; en lo exterioraparecen pobres, humildes é incómodas; peropor dentro son de tanta grandeza, y de tantasconveniencias, que hasta los mismos Príncipes habitabanen ellas , y las preferian á los mas cómodospalacios. Los pavellones de Salomón , y sin tienda: eranpor el contrario de una elevación , grandeza y magnificenciaaun en lo exterior admirable; y en lo interiorde una suntuosidad y hermosura dignas delmas opulento y mayor Rey del Oriente. La Esposapues , haciendo alusión á estas dos especies detiendas , dice de sí misma ; que es en efecto negracomo las tiendas de los Árabes; pero que no poreso es menos amable de su soberano y divino Esposo, quien ha tenido á bien escogerla para sí; yá cuyos ojos es tan vistosa y agradable , comolo eran para Salomón sus mas ricos y preciosospavellones. Con este motivo hace San Ambrosio(a)Calmet et alii.
áfiCÁNTICO CE LOS CÁNTICOS.esta excelente reflexión : La Esposa , dice , es negrapor la fragilidad de su condición humana ; peroes bella por la gracia con que la ha adornado suEsposo ; es negra , por haber sido sacada del pecado,y de enmedio de los pecadores; pero hermosa, porhaber sido purificada en el sacramento de la fe; negra, si se la considera según la flaqueza de la carne;pero hermosa con respeto á su virginidad. Antes desu bautismo estaba toda cubierta de la negregura ólepra de sus pecados; pero después que fué purificadaen él, se presentó á Jesu Christo su Esposo llenade candor y pureza ; obligando á decir ai mismoDios por boca de su Profeta : (a) Aun quandovuestros pecados sean como la escarlata, ó carmesí;yo los pondré blancos como la nieve : que es decir,según el expresado Padre: (b) Por mas negra,y ensangrentadaque os veáis , yo os dexeré pura y sinmancha: id est , si cruenta , si tetra , mundabo.42 Pero es muy de notar con el mismo Padre, (c)que las tiendas de que la Esposa habla , y á las queella se compara, estaban texidas con pieles de animalesmuertos ; denotando en esto, que ella estabamuerta al pecado , pero viva con la vida de Dios.Muramos pues, también nosotros como la Esposa ála culpa, para no vivir en adelante sino para soloDios. Por muchos lugares de la Sagradas Letras esfácil probar, que el cuerpo de nuestra mortalidadestá figurado en las tiendas de Cedár , y pavellonesde Salomón.. Baste para demonstracion de estotraer á la memoria , que Adán y Eva desde elmomento en que se vieron despojados por la culpade la imagen del hombre celestial, y con la delhombre pecador y terreno , cuidaron luego vestir-(a) Is. 1. 18. (b) Amb. de init. c. 7. t. 4.(c) Id. Octon. 11. v. 3. et lib. 2. de Sp. Sanct. c. ri.
CAI\ I. VERS. IV. §. iv. 47sa con túnicas echas de pieles. Por tanto quandola Esposa dice , que es morena como las tiendasde Cedár , puede muy bien entenderse , que asicomo estas pieles están curadas de los ayres, yabrasadas de los ardores del sol, asi ella también loestá por la gran firmeza de su paciencia , por la mortiücacionsanta de su carne , y por estar expuestaal fuego y furor de las mayores pruebas , y terriblestribulaciones , como lo han estado innumerables Mártiresy Santos , en términos de parecer insensibles;y porque asi como las pieles que cubren las tiendasson insensibles á los ardores del sol , asi tambiénla Esposa como muerta ya á la culpa , no sienteen sí, los ardores del pecado. Sicut enim ardorem¡olis non sentit pellis tabernaculi ; eó quod pellissit animalis mortui; ka htsc mortua peccato ardorern peccati sentiré non poterat.43 Un célebre Padre de la antigüedad (a) descubreen las expresadas palabras , dichas por la Esposaá las hijas de Jerusalen , una excelente figura. LosLibros Santos, dice, nos refieren, que Aaron y Maríamurmuraban de su hermano Moyses por haberse casadoeste con una muger Etiope. Pues ved aquí,dice , á otro Moyses tomando por esposa suya á unaEtiopisa. Murmure en hora buena de esto el Sacerdociode los Judíos figurado en Aaron; murmure saSynagoga representada en María : nuestro Moysesdeprecia estas murmuraciones, y no hace caso algunode semejantes quexas, porque ama á su Etiopisa.Esta Esposa Etiope es la Iglesia de los Gentilesllamada por Jesu Christo su Esposo despuésde ia infidelidad de los Judíos. Soy negra, dice,á las hijas de Jerusalen, porque como era infiely estaba abandonada á la impiedad del paganii-TOM. I,(a) Origen, hic. Num. 12.k
48 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.mo, no gozaba , como Jerusalen , de la dicha deset Pueblo de Dios. Pero ya- soy. hermosa , porquehabiendo abandonado Jerusalen á su celestialEsposo, me ha amado á mí en su lugar , y me haescogido para Esposa suya. Esta es ciertamente laRey na del medio dia , que habiendo venido de lasextremidades de la tierra -á oir la Sabiduría del verdaderoSalomón, condenó por este mismo heciio átodos los malos Christianos , ó Judíos carnales, querehusan oir las palabras de vida , de gracia quesalen de su boca. Regina austri venit á finibus terrcz,Ecclesia , eí condemnat homines generationis hujus; idest, Judíeos carni et sanguini deditos. Y esto es enla realidad , en lo que Dios ha hecho brillar mas (a)según el Apóstol , su gran caridad para con nosotros,pues que quando eramos aun pecadores , y estábamosnegros por las manchas de nuestros delitos, Je~su Christo murió por nosotros , á fin de que dondeabundaba el pecado , sobreabundase la gracia.44 Oigamos por último las dulces, é interesantesreflexiones , que sobre esta materia haceSan Bernardo : (b) »S¡ consideramos, dice , lo huj*mildes, lo abatidos, y despreciables , que se presentanen su exterior , y á nuestra vista los mayo-»res Santos acá en la tierra en el tiempo mismo,»qu.e interiormente se ven llenos de la claridad, del«gozo, de la gloria , del poder , y hermosura del«mismo Dios ; sin duda que cada una de estas alemaspodrá reconvenir á los mundanos , como la Es~«posa á sus compañeras , y decirles: ¿Por que ex-«trañais verme morena . Cierto es que soi negra ; pe-2»ro al mismo tiempo hermosa. Buena prueba tenéis»de esto en el Apóstol San Pablo, (c) quando des-(a) Rom. 5. 8. Nyjsen. hic. {b) Bern. Serm. 25. n. 5.\c) 2.Cor. 10.10. et 11. 23.
CAP. I. VERS. IV. §. ir.4^^preciado por su contentible presencia corporal de>los fieles de Corinto ; quando azotado freqüente->mente por ios Judíos, apedreado, cargado de incurias, sufriendo la hambre y la sed , y echo , se-»gun sus mistfias palabras , como la basura de essie mundo , y como los albañales mas hediondos,>podia realmente gloriarse y se gloriaba con efecto>en su interior, y á la faz de toda la Iglesia, no>solo de haber sido arrebatado al Paraíso , sino su->bido y volado por su singular pureza á las mas encumbradasalturas del Empyreo. Usque ad tertium¡cwlum. ¿Llamareis pues, hijas de Jerusalén , Chrisjtianosdel siglo, llamareis aun negra á semejante.>alma i Hanc vos dicitis nigram} ¿Despreciareis aun»la exterior y contentible presencia de un cuerpo,»cuyo espíritu habita en la gloria , cuya elevación»admiran los Angeles, y cuya claridad y candor es«una viva imagen de la divina naturaleza? Hancnvos dicitis nigram% Negra estoy al parecer, negra k»vuestros ojos , hijas de Jerusalén ; pero bella y hernmosaá los ojos de los Angeles , y del mismo Dios.>> Dichosa negregura por cierto, feliz diformidad ,i>que causa en mi alma (y en la de todos los Justos)uel candor del espíritu , la luz de la sabiduría , y la«pureza de la conciencia. Félix nigredo , quce mentís»candorem parit, lumen scientia, consciente puritatem.4S" «Pero los Santos, (a) prosigue el mismo Pai»dre,los Santos no solo deben gloriarse á mi paréiscer de su belleza interior , sino también dé su inuteriory aun exterior negregura , porque en estos1?nada hay por demás, nada que no les sea útil;«hasta sus propios pecados redundan en abono suyo.nNeqüid omnino in Sanctis depereat, omnia coopementurin bonum. Asi es que San Pablo rebosaba(a) Ib. n. 7.
goCÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.«alegría en las mayores tribulaciones, y se gloria-«ba en sus exteriores flaquezas ; asegurándonos , que«jamaste sentía tan fuerte, como quando estaba mas«cargado de tentaciones y trabajos, (a) Cura infirmar,ntunc potens sum; ni mas lieno de sólidos consuelos«y virtudes , que en el tiempo de sus mayores hu-» radiaciones y pruebas. Virtits in infirmitate perficitur,«Con razón pues , (b) se gloría la Esposa de lo mis—»mo, con que pretenden insultarla sus amigas, ha-«ciendo gala no solo de ser hermosa , sino también«de ser morena , porque no .se avergüenza de una«negregura , que sabe muy bien tomó antes por ella«su mismo Esposo, "Quien en efecto podrá explicar«quan glorioso es para ella .asemejarse en un todo«j su amado ? Nada hay realmente de mas honor«para ella , como llevar estampado sobre su pro-«pío cuerpo el oprobrio del Crucificado. De aquí aque-«11a voz de alegría y de salud en-su boca , y en su«corazón : (c) Dios me libre de gloriarme en otra coasa, que en la Cruz de mi Señor je su Christu, Por—«que la ignominia de la Cruz es siempre grata á to-«do aquel á quien es amable el Crucificado. Grata^ignominia Crucis ti , qui Crucifixo ingratus non est.«Verdad es , que la ignominia de la Cruz presenta«de suyo una especie de negregura ó fealdad , pe—«ro esta negregura es una viva imagen y semejanza«de la que vistió por mí mi mismo Señor y Esposo.46 «Id sino, amigas mías , id, y consultad con«el Profeta Isaias; (d) y este os dirá , como le vio«en espíritu muchos siglos antes de su Pasión , y«de su muerte.. Por que • que otro está estara-«pado mas al vivo en el quadro de su Ta'ion ,«que el delineado por este Profeta en el Va-la) x.Cor. 1.12. (Z) Ib. n.8. (c) Gal.3. 24.[d) Isai. 53. 2. 3. 4.
CAP. I. V-ERS. IV. §. iv.ginron de dolores, despreciado y reputado por el mas«vil de los hombres , y como quien por experiencia«supo lo que era padecer? ¿Qué otro vemos allí vilipendiadoy tenido por un gusano de la tierra , tosidodesfigurado y sin su natural belleza? ¿De que otro«sino dei mismo Jesu Christo nos asegura este Pro-»feta haberle visto como á un leproso, herido de Dios,«humillado , afrentado y como corrido de la ver-Mgüeuza y confusión, que á él mismo le causaba el«espectáculo de tantas injurias y baldones? ¿Que otro«que él ha sido llagado por nuestras culpas, y que-«bramado por nuestros pecados ?; Que otros carde—«nales por fin , ni que otros azotes, sino los descarga-¡•¡dos sobre su sagrado cuerpo han sido el preciosí-«simo , y eficacísimo bálsamo que ha curado todas«nuestras envejecidas llagas ? Pues ved ah í, hijas de«Jerusalen , ved ahí , de donde le viene al Esposo«estar tan moreno y denegrido. Écce unde niger. Con-«frontad ahora este mismo quadro con la delicada«pintura , que David nos hace de él, (a) asegurando-,«nos , que excede en belleza y hermosura á todos los«nacidos, y que sus labios destilan gracia y dulzura,«y hallareis en el Esposo quantas calidades y prerrogativasasegura tener la Esposa en las expresadas«palabras. £í habes toturn in Sponso , quod Sponsa de«je ?ioc in loco textata estl47 «¿Pero no os parece, (b) prosigue el citado«Padre en vista de todo lo dicho , que Jesu«Christo podia justamente responder á. sus ému~«los los Judíos? Negro soy; pero hermoso, hi-«jos de Jerusalen. Negro ciertamente , como quiennhabia perdido todo su color y hermosura; ne->-«gro, por parecer mas un vil gusano de la tier-*(¿7) Vide fere eadem Ser. 2$. n. 2. Ps. 44. 3.{!') Ser. 2 5. Ib. n. 9.
• g2CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.« ra , que verdadero hombre , oprobrio de los hotn~»bres , y desprecio de la plebe, (a) ¿Y que re-«husaremos aun llamar negro al que sin saber , qué«cosa era el pecado, se hizo á sí mismo víctima del«pecado i (b) Denique seipsum fecit peccatum , et ni-»grum dicere vereari Mirad con reflexión, compa-«ñeras mías , sus vestidos teñidos y manchados, sus«miembros acardenalados, su rostro afeado con salí-«vas, estampada la muerte en la palidez de su sem-«blante; y confesareis de piano su fealdad y negrura.nNigrum vel tuneprofecto fatebére. Preguntad también»á sus Apóstoles , qué tal le vieron en el monte de«las olivas ; ó que os digan sino los Angeles , quien«es aquel por cuya vista anhelan siempre sus ojos;«y quien el que ven , y -admiran ahora sin su na-«tural belleza? Mi Esposo pues, hijas de Jerusalen, miuEsposo es muy bello por su naturaleza; pero está»negro y moreno por vuestra causa, (c) Ergo formosusnin se, niger propter te. Mas , ¡o buen Jesús, y quenhermoso os contemplo yo en mi misma carne.' ¡Queugracioso y que bello , no solo por los portentos y»milagros con que habéis brillado en la tierra , sinoutambién por la verdad, justicia y mansedumbre,uque en los dias de vuestra peregrinación os habéisudignado manifestarnos! ¡Dichosa el alma , que aten->ta en observar vuestra conducta en el mundo , po->ne todo su conato y vigilancia en copiar al vivo>tan precioso modelo! Estas son las arras, y estos>los dones, que como primicias de su dote recibió'de Vos, Jesús mió, vuestra querida Esposa; este>todo el motivo de gloriarse , ser diligente y zeilosaimitadora de vuestro candor y hermosura,>y de no avergonzarse jamas de participar con Vo*(a) Ps. 21. 7. \b). 2. Cor. J. 21.(c) Serm. 28. n. 8.
CAP. I. VERI. IV. §. iv.«¡gM(Je vuestra negregura y anonadamiento, Hoc jam})beatitudi''is mtinus formosa tua primitias sute dotisnacccpit; nec quod formosum est tul imitan pigra;»nt:c quod nigrum sustinere confusa, (a) Cese pues,>i vuestra admiración al ver unidas en mí las humi-55Ilaciones y prerrogativas de mi amado, y no essstrañeisverme ya abatida y negra como las tiendas»de Cedár , ya hermosa como los pavellones de Sa->5 lomón. Prius nigra sicut vilissima tabernáculo Cedár,•sipostea formosa sicut pelles gloriosi Regis,48 55 ¡O humildad ! ¡ó grandeza de la Esposa, (b)55ser á un mismo tiempo tienda de Cedár y Santuariodel Altísimo : habitación terrena y palacio«del cielo: casa de barro, y gavinete real: cuer-51 po de muerte, y , templo de luz : vil y despreciableá los ojos de los soberbios , y Esposa muy a-5) mada á los de Christo. Morena es , hijas, de: Jeru-«salen, morena es la Esposa, pero bella al mis-55rno tiempo. Nigra, sed formosa-; porque aunque la«aflicción y penalidades de este destierro la abaten y«desfiguran , brilla no obstante en ella un candor y5)hermosura celestial, la ennoblecen y adornan lassi magnificas pieles de Salomón. Si pues os desdeñáis»5de su negregura , admiraos de. su. belleza; si os dá5»en rostro su humillación , fixad la. vista en su sublimidady grandeza. Admirable contraste lleno de«discreción , de prudencia y de sabiduría nos presen-«ta la Esposa, considerada por un lado en el ma-«yor abatimiento, y mirada, por otro en. la mayor«altura ; atemperando de este modo sus dones el«Esposo en ella según la. oportunidad de los tiemijpos, y diferencia de estados , de sus virtudes y«pruebas; á fin de que entre las variedades de es-35te mundo la elevación conforte y aliente á la hu—(¿J) Ib. n.4. eto. (¿) S.Bern. Serm. 27.11.14.
54 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.«milde, y la humillación refrene y contenga á la en-«salzada; para que ni en las tribulaciones se desani-«me , ni en las prosperidades se engría ! Ne deficiatnin adversis , ne evanescat in prosperis. Precioso enla-»ce por cierto, ver en la Esposa cooperar extremos«tan contrarios de común acuerdo á su mayor bien« y sólida felicidad." Pero oygamos qué es lo quedice á sus compañeras sobre este mismo asunto en laspalabras del siguiente verso.VERSO V,$. V,Causas del color moreno de la Esposa: quexas á suscompañeras porque extrañan en ella esta mudanza.Envidia de los Angeles malos , y zelo falsocon que muchos persiguen las
CAP. I. VBRS. V. §. V. 55su boca tas expresiones de una joven doncella, dice ásus amigas: No me insultéis, ni miréis con despreciopor verme morena, porque este color no es naturalen mí; (a) yo soy blanca por naturaleza; y hallarmede este modo, es por haber andado al Sol no degradoni por culpa mia, sino por fuerza y contrami voluntad; porque envidiando mis hermanos ycercanos parientes mi belleza , y queriendo que la perdiese, me pusieron á guardar sus viñas, quando pormi corta edad no estaba en estado ni aun de guardar miviña propria. Ved ahí el sentido literal, el mas obvioy genuino al parecer del presente verso. Pero es fácilechar de ver, como el Espíritu Santo , que nos representainefables misterios en este divino <strong>Cántico</strong>, ha o-cultado baxo la corteza de esta letra verdades muyimportantes relativas á su Iglesia y á todos los miembrosde ella. "La naturaleza humana considerada en«Adán antes del pecado , no era negra en efecto; por—»que no era justo , dice el Nyseno , (ti) que el hom-«bre criado á imagen y semejanza de su Dios , y«formado por las brillantes y purísimas manos del«Omnipotente saliese de ellas defectuoso y feo. Pero»ei Sol ( figura aquí de los Angeles malos y prevari-«cadores ) empezó á quitar al hombre su belleza , y»á mudar en él su natural y hermoso color , quando«envidiosos estos de su suerte, le derrivaron de tan« feliz estado , declarándose desde esta época sus irre—«conciliables enemigos en todos los asuntos relativost»á la piedad. Adquirido pues, por estos malignos«espíritus un imperio soberano sobre todos los hom-«bres desde el fatal momento de su ruina, les destina-«rojj á guardar sus viñas los mismos que no habianti querido guardar su viña propria. Crió Dios al hombre,o y le colocó en el Paraíso terrenal con el fin de que(*) Calmet. (b) Greg. Nyss. Lic.TOM. u /
56 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.«le guardase y cultivase sin fatiga ni molestia, como«claramente lo expresa la Escritura, (¿i) Este Paraíso«era su propia viña , y de la que se le habia confia-«do la custodia. Pero le era imposible guardarle coniformeal precepto de su Criador, sin conservar en«él su inocencia , y sin trabajar de continuo en agra-«dar á aquel de quien le constaba estar pendiente en«un todo su felicidad,"50 Habiendo pues, tenido la desgracia de noguardar su propria viña, de la que no podia prometersesino frutos copiosos y seguros de una admirable dulzura,le hicieron sus enemigos guarda de sus viñas."¿Pero de que viñas? Viñas (¿) de amargura, prosi-«gue. el citado Padre, viñas de Sodoma y de Gomor-«ra; viñas en que sus guardas cuidan solo de culti-«var en ellas los vicios figurados en plantas veneno-«sas; viñas, en fin, de las que en lugar de los racimos«que en apariencia prometen , únicamente se cogen«da ellas los abrojos y espinas que realmente proaducen.Al modo del hijo pródigo del Evangelio,«quien después de haberse ausentado de la casa de«su Padre , y gastado toda su herencia en fomentar«sus vergonzosas pasiones, se alistó al servicio de un«Amo, que le destinó á guardar puercos en el campo."Y ved ahí el estado obscuro y negro en que se hallabala Esposa quando su Esposo se dignó buscarla.jO y que sentimientos causa en un alma por insensibleque sea, exclama el Nyseno, la pérdida de tangrande felicidad, y la ruina en tan extremada miseriaI Y ¿ con que palabras mas expresivas podia declararla Esposa no haber guardado su viña, que conla pena y dolor, con que á imitación de los Profetassantos gime en su interior, y clama con ellos diciendo: (c) Como es, Señor, que habéis cubierto en vues-(«) Gen. 2. 25. (¿) Nyss. ib. (r) Tren. 2.
CAP. I. VERS, v. §. v. «¡7tra ira , y furor de densas tinieblas á la hija de Sion ?¿ Como es que el cielo ha arrojado de su seno , y echadaen tierra á la hermosa hija de Israel ?51 Aunque esta explicación sea bien natural yoportuna , explicaremos no obstante este mismo versode otro modo no menos agradable con San Bernardo,(a) "Consideremos, dice, la Iglesia naciente«en la persona de los primeros Discípulos, y á Pablo«como á perseguidor de esta Iglesia. ¿No podrá la Es-«posa en este lance decir con toda verdad : Los hijosnde mi madre lidiaron contra mí, y me han persegui-«do en términos de intentar sofocarme en mi misurnacuna? Filii matris mee pugnaverunt contra me.«¿Quantas veces los Judios hermanos mios se han re->• velado contra mí , haciéndose crueles perseguidores«de mi Esposo Jesús, y de sus amados Discípulos?«; Quantas han intentado arruinar el templo de la«nueva Jerusalen , que yo trabajaba en edificar sobre«las ruinas de la Sinagoga? ¿Quantas me han quitado«mi hermoso natural color , y me han puesto tostada«y fea con los ardores de las furiosas persecuciones,»que han descargado sobre mí? También, añade el«citado Padre, (i) pueden aplicarse con oportunidad«estas palabras de la Esposa á aquellas personas del«siglo , y del claustro , que por una falsa compasión«suelen burlarse y zaherir á las almas devotas y mís-«ticas , censurándolas de indiscretas en sus penitencias«y devociones; persuadiéndolas que están pálidas, en-«fermas y de mal color por sus rigores y austeridades.«A semejantes personas de que tanto abunda el mun-«do, y no faltan en el claustro,y aun en las religiones«mas austeras, no os parece deberá responder la Es-«posa : ¿Por que extrañáis en mí una palidez y falta«de color , que los rayos del sol (ó de mi Esposo) han(¿i) S. Bern. Serm. 19. n. 1.. (Z>) Ib. n. 9.
g8CÁNTICO TO?.LOS CÁNTICOS.«causado en mi rostro? Nolite me considerare , quoii«fusca sim, quia decoloravit me Sol. Considerad por el«contrario, como esta palidez y debilidad de mi cuer-«po alienta mi espíritu , y da vigor á mi alma para«la virtud, y que la lozanía de la carne es casi siern-«pre prueba en los Justos de la debilidad de su espí-«ritu en la piedad. Alégrese pues, la Iglesia , llénese«de gozo toda alma christiana , bendiga á Dios, y«gloriase de verse negra y descolorida por el nombre«y por el amor de su Esposo Jesús, cuidando de no«atribuirse á sí estas ventajas , sino á la gracia«y misericordia preveniente de su amado , y al«zelo de los siervos y Predicadores , que este Señor«las envia para que sostenidas con la sana doctrina«puedan lidiar con los hijos de.su misma madre. Ataquehoc ipsum adscribat non suts industria , sed gratice•¡•¡et misericordia prevanientis se , et mittentis ad se.5 2 Continua San Bernardo haciendo en sí mismocomo Abad y Prelado la aplicación moral de estas palabrasde la Esposa : (a) Pusiéronme para guardar viñasá mí, que no he guardado mi propria viña. "Yo,«dice , entendiendo aquí por viñas á las almas , suelo«reprehenderme á mí mismo, considerándome car-«gado del cuidado de otras almas, no siendo capaz«de cuidar ni aun de la mia propria. Y en hecho de«verdad, que los que me pusieron en este destino de«guardar viñas , debieron haber .tenido muy presen-«te , si habia guardado ó no mi viña propria. ;Pero«ah ! i Y quanto tiempo estuvo la viña de mi alma«inculta , abandonada , y sin cultivo ? Faltó en efec-«to del todo en ella el vino , porque las vides de las«virtudes que debían producirle se habian secado por«falta del jugo de la fe. La fe que recibió mi alma en53el bautismo estaba allí á la verdad- pero muerta ¿Pe-(a) Serm. 30. n. 6.
CAP, I. VERS. V. §. v.gr)»ro como no había de estar muerta sin obras ? Y ved?ahí mi tenor de vida en el mundo. Convertido al Sejñor,comenzó, yo lo confieso, á guardarla algún)tanto mejor, mas no como debia. ¿Por que quien se->rá el que guarde su viña como debe ? Hasta el Pro-5teta mas santo nos asegura: Que en vano vela el que>guarda la Ciudad, á no guardarla el Señor de ella, (a)i\0 y quantas veces, aun quando estaba mas vigilante, me acuerdo haber estado expuesto al blancoj de los tiros de aquel que asaetea en lo obscuro y á15 traición al ¡nocente ! ¿ Quantas, viña mia , te ha cosgidoeste con sus ocultos lazos en el tiempo mismo,5en que tú empezabas á velar en su guarda y custo-15 día con el mayor conato? ¿ Quantos y quan excedientesracimos de obras buenas esterilizó en mí la¡«ira , me hurtó la jactancia , obscureció y afeó la va-«nagloria? ¿ Quanto no he padecido y sufrido de los«alhagos de la gula, quanto del vicio de la pereza,«quanto de la pusilanimidad y tempestades del espiáistu ? De este modo vivia , este era el tenor de mi vida,i>y sin embargo de esto me destinaron á guardar vii5ñaslos que me constituyeron en este empleo; sin«hacerse cargo , ni de lo que había practicado en o-«tro tiempo con mi viña; ni de lo que debía executaras ahora con ella; y lo que es mas, sin atender siquiera«á lo que el Apóstol de las gentes tiene ordenado , á«saber : Que mal podrá cuidar de la Iglesia de Diost»quien no sabe gobernar su propia casa. (6)53 «Yo continúa el mismo Padre, (c) me lie—«no de pavor y espanto , considerando el arrojo y«temeridad de muchos , que sin recoger, mas quei5abrojos y espinas de sus viñas proprias, no recelan,«ni rehusan ingerirse y cargarse del cuidado y cusjstodiade las viñas del Señor. Todos estos son sin[a) Ps. 126. 2. (b) 1. Tim. 3. 5. {c) Ib. n. 7.
6oCÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.«disputa usurpadores del Santuario; ladrones son, y«no guardas, ni cultivadores zelosos de su viña, ¡Mas«hai de mí, y á quantos riesgos veo expuesta aun«ahora mi propria viña ! Ahora por cierto mas que«nunca, en que distrahido con el cuidado de otras«muchas, me veo en la precisión de ser menos diügen-«te y solícito sobre mi única viña ; sin facultades,»ni arbitrios para cercarla , ni para disponer en ella»el lagar en que exprimir sus frutos! ¡Infeliz de mí,»pues que echado por tierra su vallado , vendimiannsus frutos quantos caminantes pasan por ellaí (a)«Expuesta está á los ataques de la tristeza, á los«ímpetus de la ira , y sin resguardo alguno contra«los movimientos de la impaciencia. Asolada estáupor una especie de raposuelas (de mis continuas»necesidades quiero decir ) que sin cesar la insultan;»aislándola por todas partes anxiedades, temores , yusolicitudes; sin dexarla un solo momento de repoi>sola multitud de litigantes , y de negocios arduos13y graves, que la bruman. No hay remedio de verntnelibre de estos males , ni arbitrio alguno parauhuir el cuerpo á estas molestias; de consiguiente, por15necesidad me falta el tiempo hasta para orar. ¿Que'> fuentes pues de lágrimas bastarán para regar suuficientementeel campo estéril de mi alma? Quise> contar á mi viña estos trabajos ; pero hasta en lai»oración y salmodia sentia en mí por la costumbrejesta misma esterilidad. Ni tengáis por errónea esta5comparación ; porque por el nombre de viña, quiesroentendáis aquí á mi propia alma , y baxo deuesta semejanza y vocablo debe llorarse su aridez y>sequedad. ¿Conque lagrimas pues , vuelvo á decir,5 regaré el campo estéril de mi viña? Todos sus vasutagosse han secado por falta de jugo , y yacen(a) Ps. 79.13,
CAP. I. VERS. V. §. V. 61tendidos por el suelo lánguidos, y sin fruto pori falta de humor. ¡O buen Jesús ! Vos sabéis quan->tos azes de estos sarmientos abrasa y consume la¡llama de mi corazón penitente en el sacrificio que)todos los días os hago de mí mismo! Sea , os rue->go, agradable á vuestros ojos el sacrificio de mi esjpírituatribulado, y no desechéis, Señor, el coraronhumillado y contrito; (a) que según mi posibilidadhe procurado corregir , aplicando para su reísmedio las palabras de vuestra querida Esposa : Po-»íueruuf me custodem in vineis; vineam meam nonj) custodivi.54. «Pero todo varón perfecto podrá también de-«cir, (¿) prosigue el citado Padre, no haber guardado¡isu propria viña en el sentido en que afirmó el«Salvador en el Evangelio que el que perdiere su alvinapor Jesu Christo , la ganará. Y ciertamente que«solo aquel debe reputarse digno y exacto guarda«de otras viñas , á quien el cuidado de la suya pro-«pria no le sirve de impedimento para velar sobre«ias demás; no buscando jamas sus proprios y pri-«vativos intereses, sino el provecho de aquellas cu-«ya custodia le han confiado. Asi tomó San Pedro á«su cargo el guardar la viña de la Iglesia , sin que«el amor, ni el ínteres de su viña le impidiese es-«tar siempre dispuesto á ser encarcelado y muerto«por la conservación y custodia de aquella. Con?> igual desinterés y gloria desempeñó el oficio de«guarda de la basta é inculta viña de la Gentilidad«el Apóstol San Pablo. Nada temo , deciá , de quan-35tas males puedan venir sobre mí en este mundo,«con tal que llene las graves obligaciones de mi«carrera , y desempeñe fielmente el ministerio de«la divina palabra, esto es, de guarda y depositario(a) Ib. n. 9. (b) S. Bern. Serm. 30. n. 8. 9. Matth, 10.39.
62 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.«fiel del Apostolado, á (a) que he sido destinado por«mi señor Jesu Christo. Consagrado estoy tiempo ha«á tan arduas funciones, y por lo mismo, ni aun>>á mi vida , ni aun á mi misma alma reputo por«tan preciosa y estimable , como el sacrificio de im-«molar ambas por amor suyo, (b) y en defensa y cus-«todia de su Iglesia. Ved pues ahí, como anhelaba«San Pablo perder su alma para ganarla según el«precepto de Jesu Christo en el lugar citado.55 "Mas tu también qualquiera que seas, si«niegas tu propria voluntad, si renuncias del to-»do los apetitos de la carne , si crucificas esta con«sus vicios y concupiscencias , y si ademas de«esto mortificas todos tus #miembros , potencias»y sentidos, mostrarás sin duda ser imitador de«San Pablo, (c) y que ni tu vida , ni tu alma«es tan estimable y preciosa para tí como el sacrificaruna y otra en obsequio y amor de Jesu«Christo : demonstrarás ademas , perdiendo feliz-«mente de este modo tu vida , y tu alma , que«eres verdadero discípulo del Crucificado. Y cierta-»mente que nunca la ganarás mejor , ni mas prudentemente,que quando la pierdas por Jesu Chris-«to en este mundo, para asegurar tu eterna feli-«cidad en el cielo. ¿Mas que decis á esto , vo-«sotros escrupulosos censores de quantos bocados os«presentan , y mofadores perpetuos de las mas sanntas observancias ? (d) Quid hic vos dicitis observatoresvciborum , morumque neglectores ? Hippocrates y sus«alumnos enseñan á salvar las almas en este mundo:«Christo y sus Discípulos á perderlas. ¿A quien pues,i» de estos dos Maestros preferís vosotros en vuestra(a) Act. 2.13. (¿) Vid. Tirin. (c) Ib. n. 10.(d) Admirable invectiva contra los Religiosos y Religiosasdelicadas.
CAPITULO I. §. v. VERS. V. 63«elección ? Pero los qae obran por los principios de«aquellos, bien claramente demuestran , quien es su« verdadero Maestro. Esta cosa , dicen , es muy daño-»sa á mis ojos ; aquella es perjudicial á mi cabeza*«la otra me mata el pecho , y tal me destruye el es-«tómago, Cada uno de estos habla realmente según«el ienguage de su escuela, y el de sus respectivos«Maestros. ¿Pero vosotros habéis por ventura leido¡ialguna vez estas diferencias en el Evangelio , en los^Profetas , ó en los escritos de los Apóstoles? Lai>carne y la sangre os han revelado sin disputa esta15sabiduría , mas no el espíritu del Padre celestial;i»porque semejante sabiduría es manifiestamente unajsabidiiría carnal. Escucha ahora , qué sienten de ella•nuestros Médicos: L i t sabiduría de la carne , dicen,15 es muerte para el alma ; es decir, que el amor á las»cosas carnales, ó de los objetos , que satisfacen los«sentidos de los hombres sensuales causan en esta vi-»da la muerte temporal del alma , y en la otra lai)eterna : y en el mismo lugar : (a) La sabiduría, ói>el amor á objetos sensuales son enemigos declarados deyDios. ¿ Y que deberé yo proponeros ahora? El sen--tir de Hippocrates , el de Galeno, ó el de la Escue->la de Epicuro ? Discípulo soy de Jesu Christo yncon discípulos de Jesu Christo hablo ; luego pecaré,u'si os propongo tan corrompidos dogmas. Hippocra-15tes y Epicuro prefieren , uno el deleyte del cuer-?po , otro el regalo habitual de los sentidos; mas5 mi M a e s t r o Jesús abomina de semejantes máximas;>fcl primero anhela con el mayor conato por la5vida del cuerpo , proponiendo los medios para hablarla:el segundo enseña como complacerle poriquantos modos son imaginables con los deleytes de>la carne; Jesu Christo por el contrario nos exhor-TOM. 1.(a)Vide Saci hic.m
64 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.ta y manda , que perdamos la vida del cuerpo , si«queremos seriameure conseguir la vida del alma.56 «Y en hecho de verdad , ¿qué otra cosa en-«tendiste tu en la escuela del Salvador, quando po-«co há oiste de su boca : El que ama su alma la«perderá! (a) La perderá , dixo , bien sacrificando su«vida como mártir, bien castigando su cuerpo co-»mo penitente, (b) Porque es bien notorio y manifiesto,55 que el hacer morir y crucificar por el Espíritu«Santo , y con su divina gracia los movimientos desarregladosde la carne es una especie de martirio;«y que los golpes de este aunque no tan crueles á«la vista como los del yerro y del acero, son no«obstante mas dolorosos y sensibles por la larga du-«ración de toda la vida. ¿Acabarás con esto de con-«vencerte, como por boca de mi Maestro Jesús es-«tá condenado el amor á los deieyces de la carne ;«por el que , ó se dexa llevar el hombre de los«placeres sensuales, ó apetece con exceso , y mas allá«de lo justo la salud , y comodidades del cuerpo?«Es pues , innegable , que la verdadera sabiduría ni«se dcxa arrastrar de los placeres sensuales, ni se»puede hallar, según el sabio , en el pais de los que«viven entregados á la molicie , y al regalo, (c) ¿ Perrode que servirá á muchos MongCs y Religiosos (lo«mismo debe aplicarse á todos los Christianos) abs-«tenerse de los deleytes de los sentidos , gastando«por otra parte dias enteros, y toda su vida en a-«veriguar las diferencias y calidades de su comple-«xion , y en buscar con ansia toda variedad de man-«jares? Las legumbres, dicen, son flatulentas , el«queso pesado é indigesto para mi estomago , la«leche dañosa para mi cabeza, el agua perjudicial(a) Tb. n. 11.(¿) La mortificación del cuerpo es una especie demartirio. \c) Job. 28. 23.
CAP. I. VBRS. V. §. v. 65«á mi pecho, las hortalizas causan melancolia , los«puerros inflaman la cólera, los peces de estanque ó«de laguna repugnan en un todo á mi complexión.»¿ De que (ú) casta pues , es tu naturakza, que ni en« los rios , ni en los campos , ni en las huertas , ni en«las dispensas mas provistas apenas se puede hallar«lo que á tí se te antoja comer?57 «Considerante suplico, que eres Monge , y«no Médico ; y que te han de juzgar por tu profe-«sion , y no por tu complexión. (¿>) Ten lástima, por«Dios te lo pido, primeramente de tu propria inquietud, tetda también del trabajo que das á los que te«sirven; atiende á la molestia y gravamen que tu de-«ücadeza causa al Monasterio : (c) ten por último«compasión de la conciencia; de la conciencia, digo,«no tuya solamente , sino también de la de aquel, que«sentado cerca de tí , y comiendo en silencio«á tu mismo lado lo que le presentan , está interior-Mínente murmurando de tu raro medo de ayunar.«Así que tu extraña delicadeza , ó tu dureza é insen-«sibiüdad es motivo de escándalo á este hermano tu-«yo , quien tal vez echa la culpa de tus infundadas«quejas al que tiene á su cargo cuidar de tí. Se escan-«daüza , vuelvo á decir , este hermano tuyo de tu sin-«gularidad, teniéndote por un Monge supersticioso, y«que anda á caza de cosas superfluas é impertinentes,«(ó hablando con mas claridad) censurándome á mí de«inhumano , por no asistirte con lo necesario para tu«sustento. En vano se glorian algunos de que San Pa-«blo aconseja á Timoteo el uso del vino en corta can-«tidad á causa de su débil estómago , y freqüentes en-«fermedades. Porque estos tales deben considerar, lo(a) Qnexas de los sensuales sobre la comida.(b) Ib. n. 12. (c) La delicadeza en la comida es mujragena del verdadero Religioso.
66 CÁNTICO PE LOS CÁNTICOS.«primero, que el Apóstol en manera alguna usó de«esta indulgencia consigo mismo, y lo segundo, que-•Timoteo jamas solicitó para sí esta gracia. Fuera de«que allí no se trataba de la conservación de un Mon-«ge , sino de la salud y vida de un Obispo su mamen-«te importante á la tierna edad de la primitiva Iglesia,«Dadme vosotros otro Timoteo en la santidad y de-«mas circunstancias de su Apostolado, y yo le daré, si« queréis, oro molido por comida , y bálsamo ó ámbar«por bebida, Pero estamos en caso muy distinto; por-«que aquí eres tu mismo quien se toma la libertad de«esta dispensa; tú el que usas contigo de esta com-«pasión; y á decirte ingenuamente lo que siento , me«es muy sospechosa esta indulgencia, como tomada«de tu mano ; y porque rezelo, que es la prudencia«de la carne , quien te sugiere esta condescendencia«baxo la capa y sobrescrito de discreción y cordura,«Por último te advierto? que ya que tanto te acomo-«da la autoridad del Apóstol, en quanto á beber vino,«no eches en olvido la palabra poquito que con tan-r«ta cautela expresó San Pablo,58 Aunque en la explanación de este verso noshemos detenido demasiado , creo no desagradará allector oir de boca de Santa Teresa de Jesús casi losmismos pensamientos de San Bernardo, y con igualgracia, persuasión y fuerza, (a) Lo primero (dice , ha-«blando con sus Monjas sobre estos puntos capitales«de la piedad christiana ) que hemos de procurar, es«quitar de nosotras el amor del cuerpo , que somos«algunas tan regaladas de nuestro natural , que no«hay poco que hacer aquí, y tan amigas de nuestra«salud, que es cosa para alabará Dios, la guerra«que dan, á Monjas en especial, y hacen á las que«no lo son estas dos cosas. Algunas Monjas no paréis)S. Teresa Cam. de la perfec. c. 11. n. 4.
CAP. r. VEHS. V. §. v. 67осе que venimos á otra cosa al Monasterio, sino á«procurar no morirnos; cada una lo procura como«puede. Determinaos, hermanas, que venís á morir«por Chtisto, y no á regalaros por Christo; que es»ta pone el Demonio ser menester para llevar y guar«dar la Orden , y tanto en norabuena se quiere guar«dar la Orden con procurar la salud para guardarla,«y cons ervarla, que se muere sin cumplirla entera«mente u n mes, ni por ventura un día. Pues no sé yo«á que venimos ; no hayan miedo que nos falte en es«te caso discreción , que luego temen los. Confesores«que nos hemos, de. matar con penitencias; y es tan«aborrecida de nosotras esta falta de discreción , que«así lo cumpliésemos todo. A las que lo hicieren al«contrario, sé que no se las dará nada, que diga es»to, ni á mí de que digan, que juzgo por mí, que«dicen verdad: creo y séio cierto., que tengo mas«compañeras, que tendré injuriadas por hacer lo contrario: tengo para mí , que así quiere el Señor que«seamos mas enfermas : al menos á mí hizome el Se«ñor gran misericordia en serlo , porque como me«habia de regalar así como así, quiso que fuese coa«causa; pues es cosa donosa ias que andan con este«tormento que ellas mismas se dan. Algunas veces da»«les un frenesí de hacer penitencia sin camino ni con«cierto, que duran dos dias, á manera de decir; des«pues ponelas el Demonio en la imaginación, que les«hizo daño, y nunca mas penitencia , ni la que man«da la Orden, que ya probaron. No guardamos unas«cosas muy baxas de la Regla , como es el silencio,«que no nos ha de hacer mal , y no nos ha venido á«la imaginación , que под duele la cabera quando«dexamos de ir al coro, que tampoco nos mata. Un«dia porque nos dolió, y otro porque no nos ha do«lido; y otros tres porque no nos duela , y queremos«inventar penitencias de nuestra cabeza , para que no
68 CANTICO DE LOS CÁNTICOS.«podamos hacer ni lo uno, ai lo otro; y á las veces«es poco el mal, y nos parece que no estamos ob liga«das á hacer nada, que con pedir licencia cumplimos.«Diréis, (a) ¿por que la da la Priora? A saber lo inte«rior, por ventura no la daria , mas como le hacéis«información de necesidad, y no falta un Médico por«la misma que vos le hacéis, y una amiga ó parienta«que llore al lado; aunque la Priora alguna vez ve«que es demasiado , ¿ que ha de hacer i Queda con el«escrúpulo si falta á la caridad; y quiere mas que faltéisvos,'que ella, y no le parece justo juzgaros mal.«0 este qusxar, válame Dios , entre Monjas, él me«perdone, que temo es ya costumbre. Estas son corsas,que puede ser que pasen alguna vez, y porque«os guardéis de ellas, las pongo aquí; porque si el«Demonio nos comienza á amedrentar , con que nos«faltará la salud , nunca haremos nada.59 «Cosa imperfectísima me parece , hermanas«mias , (6) este quexarnos siempre con livianos males,«si podéis sufrirlo , no lo hagáis. Quando es grave«mal , él mismo se quexa , es otro quexido, y luego«se parece::: Mas unas flaquezas y malecillos de mu—«geres, olvidaos de quexarlas, que algunas veces po«ne el Demonio imaginación de estos dolores ; qui«fáiise y pónanse ; sino se pierde la costumbre de«decirlo, y quexaros del todo, sino fuere á Dios, nunca«acabareis, (c) Pongo tanto en esto , porque tengo рангаmí que importa, y que es una cosa que tiene re«laxados los Monasterios; y este cuerpo tiene una falta , que quanto mas le regalan, mas necesidades des«cubre. Es cosa extraña lo que quiere ser regalado, y«como tiene algún buen color por poca que sea la«necesidad, engaña á la pobre alma, para que no» medre. Acordaos, qué de pobres enfermos habrá, que(л) Ib. n. 6. (b) Cap. п. n. i. (c) Ib. n. 2.
CAP. I. VFRS. V. §. v.6g«no tengan á quien se quexar: pues pobres y regaladas»no lleva camino. Acordaos también de muchas casa-«das (yo sé que las hay ) y personas que con gravesJJ males por no dar enfado á sus maridos , no se osan«quexar y con grandes trabajos; pues pecadora de« mí ; sé que no venimos aquí á ser mas regaladas«que ellas. ¡ O que estáis libres de grandes trabajos?Jdel mundo! Sabed sufrir un poquito por amor de«Dios, sin que lo sepan todos. Pues una muger mal«casada , y porque no lo sepa su marido, no lo di-«ce,ni se que xa , pasa mucha mala ventura, sin«descansar con nadie; ¿y no pasaremos algo entre«Dios \ nosotras de los males , que nos dá por«nuestros pecados ? Quanto mas que es no nada lo«que se aplaca el mal»6o «En todo esto que he dicho , no trato "de«males recios,quando hay calentura, aunque pido, que«ha^a moderación y sufrimiento siempre; sino unos>> malecillos , que se pueden pasar en pie , sin que«matemos á todos con ellos ::: Acordaos de nuestros«Padres santos hermitaños pasados, cuya vida pre-«tendemos imitar ; ¿ Y qué pasarían de dolores , y«que á solas, y que de frios , y hambres , y sol,«y calor, sin tener á quien se quexar sino á Dios? ¿Pen-«sais que eran de yerro? Pues tan de carne eran«como nosotros. Y creed , hijas , que en comenzan-«do á vencer estos corpezuelos , no nos cansan tanto.«Si no nos determinamos á tragar de una vez la«muerte, y la falta de salud nunca haremos nada.«Procurad de no temerla, y dexaros todas en Dios,«venga lo que viniere. ¿Que va en que nos muráismosí (o) ¿De quantas veces nos ha burlado el cuer-«po , no burlaríamos alguna vez de él ? Y creed, que«esta determinación importa mas de lo que podéis)Ib. n. 3.
7/o CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.••mos entender. Porque de muchas veces que poco á po-»co lo vamos haciendo con el favor del Señor , que-»daremos señoras de él. Pues vencer un tal enemigo«es gran negocio, para pasar en la batalla de t:sta•>vida. Hágalo el Señor, como puede. Bien creo quev no entiende la ganancia , sino quien ya goza de la?> victoria • que és tan grande á lo que creo , que na-«die sentirá pasar trabajo, pof quedar en este so-»siego y señorío. "Hasta áqui Santa Teresa, cuyasmáximas dictadas pof el mismo Espíritu que ilustróá San Bernardo son de imponderable provecho, paracerrar la boca á los Religiosos y Religiosas , queolvidados de su profesión y Regla , pretenden en losclaustros unas asistencias y regalos poco conformesá su estado , y diainetralmente opuestos al espíritudel Monacato , del Evangelio , y aun del Christianismo.¡ O quantos , y quantas son causa de que seabrasen Conventos enteros aun de los mas reformadoscon el detextable vicio de la murmuración , sino seles suministran regalos , de que tal vez carecen (porprincipios de penitencia ) muchas personas poderosasdel siglo! ¡Quantos y quantas, que debiendo ganar enel mundo su preciso sustento con el sudor de su rostro, vienen á la Religión á ser piedra de escándalopor su desenfrenada sensualidad é insufrible orgullo .'¡ Quantos, y quantashabiendo redimido en el Claustrolas incomodidades del hambre, y de la miseria,se hacen servir en él de sus hermanos y hermanascomo si fueran sus criados, confundiendo con estaespecie de señorío , y vida regalada á los que renunciarongrandes riquezas y bienes en obsequio del Crucificado.' Pero volvamos en seguimiento de la Esposa,para aprender de ella las sendas y caminos , que debemostrillar para no extraviarnos en busca del Esposo.
CAP. I. VERS. VI. §. vi. £iVERSO§. VI.VI.De la excelencia de la visión divina; y de comoel gusto de la presencia de Dios varía enlas almas santas según sus diferentes deseos.De varios modos de ver á Dios, y de las señalesde su venida. Oraciones , asistencia y oficiosde los Angeles para con los hombres. ElVerbo Esposo habla á los Justos sin palabrasni voces , y de las diferentes maneras con quese les presenta y aparece.n Muéstrame , amado«mi alma , donde apa-6. Indica mihi, quem «tientas", donde sesteasdiligit anima mea : ubi »> al medio día con tuspascas,ubi cubes in meri- «ovejas; para que nodie; ne vagari incipiam «ande vagueando desper?greges sodalium «carnada tras los rebatuorum*«ños de tus compañe-« ros.de61 ara hacerse entender la Esposa Santa (o) deun modo sensible, y proporcionado á todos los hombres,se compara aqui á una Pastora , que desea conansiaver á el que ha de ser su Esposo ; pero que noíe conoce aun. Quiere pues, para no engañarse, quela dé éste las señales ciertas de su persona , y quela enseñe y diga con toda claridad el sitio y lugarque ha escogido para descansar con su rebaño á lahora del medio dia, que es el tiempo en que losrayos del sol están en su mayor fuerza, y el masoportuno para sestear á la sombra con el ganado. EsTOM. I.[a)Saci. M. León.n
72 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.muy común en la Escritura compararse á sí el mismoDios á un buen Pastor. El Señor , (a) dice Isaías,llevara a pastar su rebaño , como un Pastor, que apacientasus ovejas; tomará en sus brazos los tiernoscorderitos, y les conducirá en su mismo seno hasta entregarlosy ponerlos á mamar - délas ovejas mas abundantesen leche, (b) El mismo Jesu Christo usa freqíientementede este mismo lenguage; llamándose buen Pastor;que conoce perfectamente sus ovejas, que va delantede ellas, y las introduce en los parages de losmas saludables pastos. Ved pues , aqui al Esposo, comoá un Pastor , que es buscado con ansia de su Esposa.Esta teme con fundamento descaminarse enbusca suya. Pero el Esposo tiene gran cuidado deprevenirla en, el ¡Evangelio la cautela que debe usarpara no ser engañada* (c) Vendrán tiempos, la dice, enque aparecerán falsos Christos , falsos Apóstoles , yPastores : si alguno os dixere en estos calamitosos dias,aqui está Christo, ó por allí anda, guardaos bien decreerle con ligereza. - •;.. 62 No es pues extraño, que la Esposa.tome aquisus precauciones para no engañarse en busca del Esposo.Llámale, dice el Nysseno, (d) el amado de su corazón, no pudiendo darle otro nombre con que le demuestremejor su bondad , ni que mas enérgicamentele declare , que el amor que la Esposa le profesaes un efecto, del que el Esposo la ha manifestadoprimero , quando siendo aun negra, derramó supreciosa sangre para hermosearla, y redimirla. Ycomo no es posible imaginarse mayor caridad , queja que obligó* á su Esposo á morir por salvarla ; asítambién ella cree , no poder expresar mas al vivosu perfecto reconocimiento á tan grandes excesos(a) Isaías 40. 11. (¿) Joan. 10. 11. 12. 15. 16.(c) Mat. 24. 23. Marc. 23. 21. (d) Nyss. hic
CAP. I. VJÍRS. VI. §. vi. 73de amor , de otro modo, que llamándole. Queridode su alma. Muéstrame pues, le dice, Esposomió muy amado , donde, paitas tus ovejas , ydonde sesteas con ellas , que yo iré volando en buscatuya al medio dia , y sin que me detenga el temorde exponerme á los rayos del Sol en su mayorfuerza. Dime , (a) ¿ que lugares sombríos buscaspara sestear con tu ganado ? ¿Que abrebaderos paraapacentarle junto á estos? Porque si yo lo supiera, ó tu me lo hubieras dicho , ya hubieracorrido allá ; pero ignorante de tu morada , ylugares donde pastas , no he querido exponermeá andar vagueando de cabana en cabana, de valleen valle , y de un monte á otro preguntandopor tí á los demás Pastores. Asi que es muy justoque me lo digas, para que no ande ya descaminada, y perdida como si fuera una muger sin honor,y de mala vida. El alma fiel , que busca á su verdaderoy buen Pastor , jamas oye la voz de otro;á él solo pide que le muestre el lugar de su descanso; á el solo que le diga donde sestea , y apecientasu rebaño; porque de otra manera está muyen peligro la verdadera Esposa de extraviarse , y andardescaminada en seguimiento de otros ganados,y Pastores diferentes. (¿>)63 El alma justa, (c) dice San Bernardo, no«pudiendo contentarse con lo que ve acá baxo as-«pira sin cesar al gozo de su Esposo en el lugar«en que éste habita con toda la plenitud dé sus ine-«fables resplandores, que es según el mismo Sannto-,el verdadero medio dia, baxo cuyas sombras«se apacientan y descansan á un mismo tiempo con«toda seguridad las verdaderas Esposas del Señor:[a) M. León, (b) Joan. 12. 3. 4. 6.\c) Senn. 33. n. 1.
74 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.»ln quo qui pascit, cubat simul; quod est magna»securitatis indkium. Este es el verdadero medio«dia porque han suspirado siempre los Santos de«todos los siglos , diciendo con el Apóstol : Mis vice»vos deseos son verme desatado de los lazos del cuery>po, y e:tár gozando de la compañía de Jesu Chris-»to en el cielo. Cupio dissulvi, et esse cum Chris-}¡to. (a) ¿Y quién será el que no desee con ansia«verse y descansar en un lugar, cuya habitación pa-«cificaesel Paraíso, cuyo dulce pasto es el mismo«Verbo deDios,ycuya opulencia, é inmensas riquezasdeben poseerse por toda la eternidad? (b) Peroes-•-ta visión , esta paz , este gozo , y estas delicias y do-«nes no son proprios de los viadores y peregrinos«de este mundo • están reservados únicamente á aquejaUos que pueden decir ; (c) Sabemos que quando setinos manifieste en la gloria , seremos semejantes á él}>-porque le veremos como es en ií.Verdad es que el Ver-»bo Esposo aun ahora se aparece, y manifiesta con••freqüencia á las almas que le buscan con fervor y» fidelidad baxo de diferentes formas , pero nunca coornoes en sí. Ningún Sabio , ningún Santo , ningún»Profeta puede , ni pudo verle como es en sí en esta»carne mortal, pero en la immortal tendrá esta••dicha el que sea juzgado digno de ella. Por tan->to acá se le vé como á él le agrada ser visto,> mas no como es en sí. Así como al Sol ninguno es•capaz de verle como es en sí (por mas que le m¡-> re de hito en hito) sino como alumbra en el ayre,> en los montes , en las paredes , y demás partes,•de la tierra, (c) En esta vida pues debemos, acercar-J nos á él mas no entrometernos , ni ingerirnos, don-> de no somos llamados; porque el escrudiñador atrefe)Serm. 33. n. 2. (¿) Serm. 31.11. 2,(c) Serm. 31. a. 3.
CAP. I. VERS. VI. §. vi. 75»vido de la magestad será bramado del peso de su glo-»ria. (a) Ni hay que pensar acercarnos á él con«pasos corporales, sino con claridades é ilustracio-«nes no terrenas, sino espirituales formadas por la«virtud , é iluminación del Espíritu Santo. Tamquam;>d Domini Spiritu : Del Espíritu Santo digo , y no«del nuestro, aunque sea en nuestra alma donde se«percibe esta divina claridad ; y asi aquel está mas«cerca de Dios , que participa mas de esta ilumina-« cion ó claridad inefable.64 Debe tenerse muy presente , según el mismo«Padre , (b) que las almas justas tienen aun en esta«vida varias especies de visiones , ó conocimientos«de la divinidad , por medio de los quales se a-«parecia, y manifestaba con freqüencia el Señor á los«Patriarcas y Profetas de la antigua ley con ima-« genes, y representaciones exteriores, que ya hablan-»do con sus Angeles, ya con otros signos sensibles«les aseguraban de la envidiable presencia de su«Dios , y de la certeza de sus divinos precep-«tos. (c) Pero hay otra especie de visión divina«en los Santos y Justos aun en este mundo, tan-«to mas diferente de esta , quanto, es mas interior«y espiritual; á saber , la de aquellas almas á quienes«se digna el Señor visitar por sí mismo movido de la«solicitud, ardientes deseos y encendido amor con«que se han consagrado á su servicio y seguimiento.«La señal cierta de su venida á semejantes almas,«según nos lo enseña uno muy experimentado en«tales visitas , es , (d) que el fuego vaya delante de el,«y abrase á quantos enemigos halle al rededor de(a) Ps. 25. 27. (b) Ib. n. 4.\c) Vision propria y privativa de las almas fervorosas.V. esta misma doctrina en Santa Teresa c. 27. de su Vida,(d) Ps.96.3.
y6CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.nsí. Porque es absolutamente necesario , que el aradorde los santos deseos precedan y prevengan«su presencia en todos aquellos en quienes debe hos-«pedarse tan excelso Señor y huésped , consumiendo«estos todo el orin de los vicios, y preparando por«estos medios una digna morada al divino Esposo, (a)«Entonces pues, conocerá y percibirá la Esposa, que«su amado Señor está cerca de ella, quando se sienta y»vea abrasada de este celestial fuego, y pueda decir-«le con el Profeta : (b) De lo alto envió fuego sobreamis huesos, y me instruyó: (c)y mi corazón se enardecióadentro de mí mismo; y en mi oración ardía en él, jale abrasaba una especie de fuego.64 «Las almas que así suspiran con freqüencia,«ó para decirlo mejor, que así oran sin cesar , y que«así se afligen, y arden en deseos; (d) quando el deseado«de su corazón, buscado de este modo , se les presenciay aparece compasivo, creo podrán decirle ya co-«mo experimentados lo de el Profeta Jeremías: (e) Bueano sois, Señor, para quantos ponen en vos su confianza,ay para aquellas almas, que con sinceridad os buscan.«También me persuado que el Ángel (/) de su guarda,«como uno de los compañeros del Esposo , y como«destinado por él para su defensa, Ministro cierta-Mínente suyo , y sabedor de esta secreta y mutua salutacióndel Esposo y la Esposa; este Ángel , digo,«salta en cierto modo de gozo , se alegra y complace»>en gran manera, y convirtiéndose á su Señor, le di-»ce así: Gracias os doy, Señor de la Magesrad , por«que á esta alma la habéis concedido los deseos de sua corazón, y no la habéis frustrado de las peticiones de sus(a) Señales de la venida del Señor d nuestras almas.\l>) Tren. 1. 13. {é) Ps. 38.4. (d) Ib. n. í.[e) Tren. 3. 26. (/} Asistencia^ oraciones de los Angelesen favor de los justos.
CAP. I. VÉRS. VI. §. vi. 77wlabios. Este mismo Ángel es en todas partes, y en«todos los lugares el compañero inseparable de esta«alma, y el que no cesa de instarla y persuadirla:« que se dekyte en el Señor , y que él la concederá seguíaramente quanto le pida : (a) Que espere al Señor , yaguarde sus mandamientos : Que le espere por mas que"la parezca que tarda en visitarla; porque viniendo,^vendrá, y su venida nunca será tardía. (/?) Y volvién-«do á hablar después por ella á su Señor, le dice:¡¡Corno (c) el ciervo sediento desea las fuentes de las a-¡¡guas, así, Dios mió, desea esta alma acercarse á Vos.«Toda la noche suspiró por Vos, Dios mió; y con«la asistencia interior de vuestro divino Espíritu se«conservó vigilante su corazón para recurrir (cf) á Vos«desde el romper del alba. El resto del dia estendió«sus manos , y las levantó sin intermisión al cielo;«bendecidla , Señor , y despachadla en paz para que censede clamar en seguimiento vuestro; convertios un«tanto acia ella , y no desechéis , ni os hagáis sordos«á su justa solicitud, (e) Dimite illam , quia clamat¡>post te. Convertere aliquantulum , et deprecabais estonsuper eam. Miradla de lo alto del cielo , considerad«y atended á esta Esposa vuestra , visitadla y conso-«ladla en su desamparo. Réspice de cuelo , et vlde , ettivisita desolatam. (f) Admirable y fidelísimo Padrino,«que como sabedor del amor mutuo entre el Esposo«y la Esposa , anhela sin envidia los favores y gra-«cias del Señor , no para sí , sino para las almas con-»fiadas á su cuidado y custodia, hace de mediador«entre estos dos castos amantes, ofreciendo por la«Esposa sus votos y deseos, y haciéndole presente sus[a) Ps. 36. 4. 36.\b) Abac. 2. 3.(c) Ps. 41. t. (d) Ps. 87.10.(e) Matt. 15. 23.
i 78 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.»? dones y merecimientos. Despierta y anima á esta;«aplaca y templa al Esposo. A veces también (aunque>• no con mucha freqüencia) toma á su cargo y de su«cuenta ; ya arrebatar la Esposa y llevarla consí-«go hasta el lugar del Esposo , ya obligar á este core«sus ruegos que se digne visitarla. Presentat eos pariter»sibi, sive hanc rapiens, sive illum adducens. Ni hay«que admirar nada de esto, porque es comensal, y muy«conocido en el Real Palacio; ve á todas horas la«cara de Dios , y no teme la repulsa de sus oracio-« nes. Domesticus est, et notus in Palacio , nec veretur«repulsan*. Et quotidie videt faciem Patris.65 «Pero la prerrogativa mas señalada, y favor«mas distinguido porque mas suspira, y anhela en«la tierra la verdadera Eposa , es la manifestación«de su Esposo, y la venida ó descenso de este de«lo alto del cielo á lo mas íntimo y recóndito de sus«entrañas; (a) y por la pronta y abreviada posesión«del deseado de su alma, no ya en figuras, ó ima-«genes ,sino en realidad , no en representaciones, siunoen afectos, (b) Pues no hay duda alguna, que esta«visita y descenso del Verbo al alma, es tanto mas«agradable y satisfactoria, quanto es mas íntima y es-«piritual. Porque el Verbo divino no es voceador, si-»no penetrante , no es parlador, sino eficaz, no atrue-«na los oídos quando viene, antes bien les deleita y«llena de placer y de gozo con sus blandas caricias.«Es una (c) especie ó figura, no formada á nuestro«arbitrio , sino dada por el mismo Dios ; y aun así«no violenta la vista, no aprieta ni cierra los ojos del«cuerpo, antes bien alegra y ensancha los ojos del al-M ma; es en una palabra sumamente grata y deleita-Es(*) Ib. n. 6.(b) Admirables efectos de la venida y visitas delposo.
CAP. I. VERS. VI. §. vi. 79»bls , por las dadivas de su amor, no por su colorsi6 figura. Grata amoris muñere non colore.66 55NÍ por eso me atreveré á decir, que mani-55festándose Dios de este modo, (a) se manifiesta y apa-55rece como es, aunque realmente nada manifieste si-55no lo que él es. Tampoco diré que esta visión ó35modo de hacerse presente sea continuada y familiar«aun en almas muy devotas , ni uniforme, ó de una«misma manera en todas ellas. Porque es absoluta-Hiriente necesario que el gusto de la divina presenciasise diferencie en los Justos según los diferentes dénseosde su corrzon; y que el sabor infuso de la dul-«zura sobrenatural deleyte el paladar del alma de«varias maneras según sus diversos apetitos. En«este mismo <strong>Cántico</strong> amatorio habréis notado ya co-«mo el Esposo ha variado muchas veces en el modo«de presentarse , y de aparecer á la Esposa en la a-«bundancia de su dulzura , pidiendo en unas ocasio-«nes los abrazos inefables del alma santa, y deleytán-«dose en sus castos ósculos como un casto y modestoS5Esposo, y en otras, como pretendiendo aplicar parasi su remedio una pequeña parte del divino aceyte, y o-55 tros celestiales aromas , por considerar que las alemastiernas, débiles y delicadas necesitan aun de esta«especie de fomentos y medicinas; por cuya razón«llama á estas- con el delicado nombre de jovencitas)5doncellas. Y si alguno le replica, oirá luego de su55 propia boca que el Médico no es necesario para losásanos , sino para los enfermos, (fc) Otras veces se junj!ta como un caminante ó peregrino con la Esposa yj)sus jóvenes compañeras , y traba con ellas una tan«dulcey suavísima conversación, que absolutamente se«¡as olvida todo el trabajo del camino; y apenas des-»«aparece quando mutuamente se dicen : No notasteisTOM. 1,[a) Ib. n. 7. (/') Matt. 9 . 12.O
8oCÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.»como ardía, y se abrasaba nuestro corazón en Jesús,ñauando iba hablando con nosotros por el camino! (a)«Gallardo companero que con la suave fragancia de«sus palabras, y de sus obras atrae en pos de sí á«todas las almas santas, obligándolas á decir: al»olor de tus ungüentos correremos en seguimiento tuyo«Otras finalmente, las sale al encuentro, como un ri-«quísimo Padre de familias, cuya casa está llena de«panes; ó para decirlo mejor, como un magnífico y«poderoso Rey , que viene al parecer á alentar la pu-«silanimidad de su pobrecita Esposa , y á acrecentar«en ella sus deseos, manifestándola todos los tesoros«de su gloria, toda la abundancia de sus lagares y«despensas, toda la cosecha de sus huertos y cam-«piñas , llevándola é introduciéndola por último en«los mas sagrados retretes de su celestial morada. La«razón de tamaños beneficios es porque el corazón del«Esposo tiene ya. tan grande, y entera confianza de la«Esposa, que no rezela, ni reserva cosa alguna á la que«redimió como pobre , probó como fiel, y abrazó co-«mo digna Esposa de su amor. Bien pues, de este«modo, ó bien de la manera anterior que hemos re~«ferido no cesa de aparecer , y presentarse con fre-«qüencia el Esposo á los que fielmente le buscan en es-«te mundo en cumplimiento de la promesa solemne«del Evangelio, en que nos asegura que acompañara y«estará siempre hasta la consumación de los siglos«con todos los que guarden fielmente sus divinos pre-«ceptos, (6)67 «No hay pues, que dudar de la poderosa pro-«teccion de este amabilí^nio Esposo, mientras que ca-« minando por la fé, vivimos baxo de su sombra, y so~«mos sustentados de su misma carne , para conservar«nuestra propia vida , porque su carne es verdadera(a) Luc. 24. 32. {b) Matt. 23. 10.
CAP. I. VERS. VI. §. VI.8I»comida. Y advierte por último, que el fin de apare-«cerse aquí á la Esposa en trage pastoril, y de ha-«blarle esta en calidad de tal,preguntándole donde pasiftay sestea al medio dia, no ha sido tal vez otro , que«enseñarla ademas de las expresadas verdades; que«él es el buen Pastor, que sacrifica su alma por la salud«de sus ovejas; su alma por ellas y su carne para ellas:«aquella en precio, esta en comida : Animam pro Mis;•» carnem Mis : Mam in pretium ; istam in cibum.'•Maravilloso portento! Ser él mismo nuestro Pastor,«nuestro pasto y nuestra redención. Res m ir al lpse Pas-•> tor pascua est, et redemptio.68 «Mas aunque habernos explicado estas visiones,«representaciones, ó semejanzas con palabras que indican«cosas materiales y corpóreas; pero lo que en ellas se«nos da, todas son cosas espirituales. Así es ne-«cesario por lo mismo inquirir y buscar su causa y«origen con solo el espíritu. ¿Pero quien será capaz«de investigar, ni comprehender los innumerables a-« fectos, ó indecibles utilidades que Ja presencia divi-«na del Esposo produce en las almas santas con la in-« finita variedad de sus gracias y dones ¡í Sin embargo«entrando en nuestros interiores, y dignándose el Es-«uíritu Santo declararnos lo que con sus invisibles ope-«raciones tiene á bien obrar de continuo dentro de«nosotros mismos , creo que podremos entender al-«guna parte de sus admirables efectos. Porque yo es-«toy confiado que nosotros no hemos recibido el es—«pírítu de este mundo, sino el Espíritu que es de«Dios para conocer por él los dones que el mismo« Dios nos ha dado.69 (/.') «Luego si para alguno de nosotros es bueno«estar unidos con Dios como el Profeta Rey , ó ha-«biando sin enigmas, si hay entre nosotros algún va-(a) Serm. 32. n. 1. (b) Ib. n. 2.
82 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.« ron de tan ardientes deseos, que anhele verse des-'«atado de los lazos del cuerpo , y estar con Christo;55pero que lo desee con vehemencia , y lo busque con«una sed insaciable, meditando y considerando sin«cesar en el logro de tan dichosa unión para ser sa-«ciado en esta fuente de agua viva: semejante perso-»na recibirá ciertamente al Verbo divino (siempre«que se digne visitarle) en figura de Esposo; quiero«decir, que en aquella hora y momentos en que se«sienta estrechado interiormente como por una espe-«cie de brazos de la divina sabiduría, y llenarse su«alma de una infusión y suavidad de un amor santo;«este tal, repito , sin duda es visitado del Señor en ca-«lídad de Esposo de su alma , porque aunque pere-«gríno en el cuerpo , se le concede ya en parte , y«por algún tiempo, aunque brevísimo y limitado , el«lleno de los deseos de su corazón. Pero aunque bus-«cado con mucha vigilancia y ardientes oraciones,«con gran fatiga y abundancia de lágrimas se les a-«parezea, y visite, quando es llamado por ellos«de este modo; repentinamente escapa y se les va sin«sentir , en el tiempo mismo , que creen tenerle aun«en su compañía, pero segunda vez vuelve á apare-«cerse á los que llorando le siguen , y van á los al-«canees. Dexándose pillar, por decirlo así , mas no«ser detenido; porque con la velocidad de un relam-«pago , así este Señor vuelve á partir , y como esca->«parseles de entre las manos. Mas si el alma devota«insiste en sus llantos y súplicas, volverá de nuevo á«ella , y no quedará frustrada su petición; pero luc-«go volverá á ausentársele , y no le verá mas , ínterin«no le busque otra vez con toda su alma. De este«modo es como puede tenerse un gozo mucha* veces«repetido de la presencia de! Esposo aun en esta car-«ne mortal , pero no completo , ni permanente , por«lo qual aunque sus visitas alegran, molestan sus
CAP. I. VKRS. VI. §. vi. 83«vicisitudes. Y esta alternativa es indispensable en la«Esposa amada, hasta que desatada por fin de»la carga y peso de este cuerpo mortal , vuele por«sí misma en las alas de sus deseos, caminando liebrepor los dilatados campos de la contemplación,«y siguiendo con el espíritu , y sin impedimento alagunoá su amado á quantas partes fuere, (a) No obs-«tante no gozarán de estas visitas aunque transito-«rías todas las almas justas , sino únicamente aquejólas,en quienes brille una gran devoción, un ar-JJdiente deseo , y una afección dulcísima con los de-»>mas dotes que las hagan dignas de la gracia de«ser visitadas , adornadas y vestidas de la belleza y«hermosura del Verbo, tomando este al acercarse á«ellas la figura y carácter de Esposo.70 «Pero el que carece aun de estos sentimientos«afectuosos, y en lugar de ellos siente en sí una«gran compunción por la memoria de sus pecados,»y hablando á Dios en la amargura de su alma , lejjdice : (/?) No me condenéis, Señor : O si tal vez es«tentado aun peligrosamente y como llevado y viojjlentadode su propia concupiscencia ; este tal no»busca al Espeso como Esposo, sino como Medico;«y por lo mismo no recibirá de él besos , ni abra-*«zos, sino únicamente aquellos remedios conducen-«tes para sus llagas, quales son el aceyte y demás^ungüentos expresados, (c) ¿Porque no es ciertamenteesto, lo que nosotros sentimos y experimentamos,,en nuestras oraciones; nosotros, digo, que todos«los dias somos tentados aun de nuestros excesos ac-«tuales, afligidos y llenos de remordimientos por las«culpas pasadas? jO buen Jesús, y quantas veces«viniendo á mí me habéis librado de grandísimas«amarguras ! ¿Quantas después de muchos llantos ,[a) Ib. n. 3. (¿) Job. 10. 2. (c) Vide vets. z
84 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.«después de innumerables gemidos, y sollozos, ha-«beis ungido mi llagada conciencia con la unción«de vuestra divina misericordia , derramando abun-«dantemente sobre ella el aceyte de una inefable a-«legria? ¿En quantas ocasiones empezó mi oración«casi desesperado, y salí de ella lleno de gozo , y«confiado del perdón ? Los que experimentan en sí«estos afectos , son á la verdad los que realmen-«te saben, que el Señor Jesús es en efecto el Mé-«dico, que sana á los contritos de corazón ; el que cu-»ra y liga sus contusiones y heridas (a). Pero los que«no tienen aun experiencia de estas medicinas del Es-«poso, crean sin embargo, lo que por Isaías dice«de sí á este asunto el mismo Jesu Chiisto: (b) El« Espíritu del Señor me ungió, y me ha enviado á evanvgelizará los mansos , y á curar y sanar á los verndaderamentécontritos y humillados. Mas sí dudan»aun de sus palabras , acerqúense á él para ex-« perimentarlo ; y sin duda aprehenderán en sí mis-«mos: (c) Que el Señor prefiere la misericordia á losn sacrificios.71 (d) «Algunas personas virtuosas hai , que fatí-«gadas en sus deseos espirituales se rinden á la ti-«bieza, y en esta especie de desmayo de alma , an-«dan tristes por los caminos del Señor , cumplien-«do lo que se les manda con un corazón árido ,«seco , y disgustado , quexándose á cada instante , y«murmurando de la duración de sus dias y no-«ches en la aflicción y penalidad; diciendo entre«sí como Job : Si mi duermo , diré: iQuando llega-«rá la hora de levantarme? T en levantándome , vol-« veré á decir: ¿Qaando ven irá la noche ? (e) Quando os«sucedan pues , aigunas de estas tribulaciones ; si com-(a) Ps. 146. 9. (b) Isai. 61. 1. (c) Mat.9. 13.(d) Bern. ib. n. 4. (/) Job. 7. 4.
CAP. I. VERS. VI. §. vi.«padecido el Señor , se junta con nosotros para acom» panamos en estos caminos y trabajos, y empieza á«hablarnos cosas celestiales el que es del cielo , y>?á cantarnos a'gunas cosas deleytables de los <strong>Cántico</strong>sde Sion , y hacernos descripción de la Ciu«dad de Dios , de la paz de esta Ciudad , de la eter«nidad de esta paz, y de sus delicias eternas: En«verdad os digo , que esta alegre narración de tal«suerte servirá, d; apoyo y de espuela á esta alma«adormecida y perezosa , que alexará , solo con oir—«le, de su espíritu todo el fastidio que la ocupaba,«y de su cuerpo toda la anxia y penalidad que sentía.»4Porque que otra cosa te parece á tí, que padecía y«pedía aquel que dixo: (a) M¿ alma, Dios mfo, se ador»meció por el demasiado tedio, que la oprimía? For~»taLced!a, Señor, con vuestras palabras : Pero аре«ñas ha logrado, que el Señor la oiga, quaudo al« momento exclama: (b) Quan amable, Dios mió, es рангаmí vuestra divina ley ! Todo el dia es único obje~«ft> de mi meditación. Y en hecho de verdad , que»nuestras meditaciones, sobre los atributos divinos ,«sobre su gloria, sobre su hermosura, magestad y«poder , no son otra cosa , que una especie de pa«labras, que el Verbo Esposo nos sugiere para que«pensemos en él. Mas no solo quando nos habla de«esta suerte debemos tener por cierto, que está prénsente, y que nos ha visitado; sino también siempre«que meditemos dia y noche en su divina ley, y es«crudinemos con ansia y verdadera hambre los tes«timonios y juicios de su divina boca , debemos creer«firmemente que él mismo es el que nos habla en«todas estas ocasiones; á fin de que animados con«sus dulces palabras, ni nos rindamos á los trabados, ni cedamos á las tribulaciones, Ut non fati.8g(a) Ps. 118.28.97. (/•) Ps. 118.
86 CÁNTICO VE LOS CÁNTICOS,ijgemur laboribus, sermonibus delectati.72 «Dichosa pues, el alma que tiene al Verbo»divino por compañero inseparable, (a) y que eno todas partes se le presenta festivo y risueño , y que«arrebatada de continuo de la suavidad de su hermosura, se ve libre á todas horas de las molestias yi) pasiones de la carne; redimiendo de este modo el«tiempo de sus dias de pecado. Esta tal no sentiráo cansancio , ni fatiga, nada la molestará; porque>corao dice la Escritura : (¿) Ninguna cosa contristará» al verdaderamente Justo.73 (c) «Pero yo creo también que el Verbo Divi-•no aparece á veces en la figura y persona de un-gran padre de familias, ó con la pompa y Majestadde Rey á aquellos que entrando en lo mas•profundo de su corazón, y que haciéndose masanimosos por la mayor libertad de su espíritu, y> mayor pureza de su conciencia , se atreven ya•como por costumbre á las cosas mas grandes; y•llenos de una curiosidad santa é intrépida , logran> penetrar los mas sagrados arcanos, tomar pose-•sion de las cosas mas sublimes, y esforzarse á lo>mas perfecto no solo de los seutidos , sino también>de las mismas virtudes. Porque estos tales por la>grandeza de su fé merecen llegar á toda la ple->nitud de la santidad: tal fué Moysés quando tu-•vo valor , para decir al Señor : (d) Si hé hallado gra-»cia en vuestros ojos , ó he sido acepto á vuestra»Magestad , manijestadme vuestra divinidad y preusenda. Tal San Felipe quando pedia á Jesu Christo>?que le manifestase á él y á sus condiscípulos á su«Eterno Padre, (e) Tal también Santo Tomas , quan-13 do afirmaba , que no creería su resurrección has-(a) Serm. 32. n. 7. ín tín (b) Prov. 12. 21.(c) Ib. a. 8. [d) Ex.33. 19. [e) Joan. 14.8. et 20. ij.
СЛР. i. VERS. VI. §. vi. 87»>fa tocar y meter sus mismas manos en fa herida«de su costado, y en las demás llagas de su cuer«po. Pequeña fé por cierto , pero maravillosa por«tener su origen en la grandeza de su corazón. Tal«finalmente David, quando decía al Señor : (a) Con«mi corazón he clamado á Vos: mis ojos espirituales han11 buscado vuestra divina presencia, y mi único anhelo jaurnassera otro que el verte. Estos tales aspiran á cosas»mayores , porque son ya héroes en la virtud ; alcau«zando quanto pretenden ó intentan; según la pro>»mesa que el mismo Dios tiene hecha á semejantes sier«vos: (/>) Oualquiera lugar , dice á estos , en que ponngaisvuestros pies, será vuestro. Y asi la grandewzade la fe es la medida de las obras grandes; y«quanto mayor sea la confianza que tengamos deи los bienes y dones de Dios , tanto mayores les poseeremos.74. (c) Habla finalmente Dios caraá cara á Moyses,«y merece verle порог figuras, ni enigmas, sino«á rostro descubierto , asegurándonos él mismo que a«los demás Profetas solo se les manifestaría en figu«ras, y les hablaría en sueños. También logró San«Felipe la manifestación del Padre en el Hijo se«gun el deseo de su corazón, oyendo al momento de«su divina boca: (d) Felipe, el que me vé á mí, vev>á mí Padre. Porque yo estoy en mi Padre , y mi Padreestá en mí. Hasta al mismo Tomás (e) le presenciósus llagas y costado para que le palpase se«gim el deseo de su corazón , y no frustrarle de la«petición de sus labios. ¿Y qué diremos de David?«¿Por ventura no nos expresa bien claramente que«no será vano su voto, quando jura que no ha de«permitir , que sus ojos duerman , ni que sus parpados(a) Ps. 26. 83. (/') Deut. 1. 36. (c) Num. 9.{d) Joan. 14. 9. (
83 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.«dormiten , (a) hasta hallar el lugar destinado para«el Señor? A semejantes almas aparecerá sin«duda grande el Esposo, y se complacerá en en-«salzarlas , derramando sobre ellas su luz , y su«verdad , llevándolas de un lugar á otro , y con-«duciendolas hasta su Santo Monte, y Tabernáculo,«de modo que exclame el que sienta en sí estos fa-«vcres. (b) El omnipotente es, quien hizo en mí estas«maravillas : (c) Mis ojos verán al Rey en toda su«hermosura; le verán ir delante de sí á lo mas«frondoso del desierto , á las flores de las rosas,«y á los lirios de los valles, á lo mas ameno de los«huertos, á lo mas regado de las fuentes, á las«delicias de las despensas , y á la fragancia de los?-aromas , á lo mas recóndito, en una palabra, y maswsecreto de su morada.75 «Estos son los tesoros de la Sabiduría y de«la ciencia escondidos en el Esposo: (to incapaces de alcanzar por sí mismas estas gran-«dezas, quanto que como ovejas temen salir á pas-«tar sin guia, ó sin Pastor. La misma Esposa insi-«nua con prudencia esto mismo , pidiendo al Esposaso , que la enseñe donde pace , y descansa al me-(a) Ps. 131. 5. Luc. 1. 49. (c) Isai. 33. 17.Id) Num. 10.
CAP. I. VERS. VI. §. vi. 8 9uílo dia , dispuesta sin duda (como se colige de su«petición) á ser alimentada , y á pastar con él y«baxo de su dirección en qualquiera parte que él se«halle. Porque no cree, que el rebano esté seguro,»quando el Pastor está lejos de él, á causa de las«acometidas de los lobos ; especialmente de aquellos«que vienen á nosotros con piel de ovejas; y por«eso todo su cuidado es pastar con él en sus mis-»«mos pastos , y descansar baxo de su misma sombra;«temiendo con razón , sino lo hace asi, el extraviar-}> se , ó perderse en seguimiento de los rebaños de susncompañeros.7 ó Nos hemos detenido mas de lo regular en elpresente verso por los delicados puntos que con suacostumbrada dulzura y claridad trata San Bernardoen una materia tan peregrina como interesante tantoá los Directores de almas santas , como á las quetengan la dicha de experimentar en sí estas graciasy dones sobrenaturales. Oigamos ya qué es loque responde el Esposo á las preguntas y deseos desu querida Esposa en el siguiente verso.
GO<strong>Cántico</strong> de los <strong>Cántico</strong>s.VERSO VII.-A§. VII.*De la necesidad del propio conocimiento. Terriblereprehensión del Esposo a la Esposa para obligarlaá conocerse á sí misma. Bella pintura deSan Bernardo sobre la elevación y grandezadel hombre inocente , y de su caiday mudanzaespantosa por la culpa.ELESPOSO.3^. 7. Si ignoras te , 0 pulcherrimainter mulieres, egreàere , et ahipost vestigia gregum ,et pasce hœdos tuos juxtatabernacula pastorum."Si no te conoces , ó her-»mosísima entre las«mugeres , sal, y ve«siguiendo las pisadas»de los rebaños , y a-»pacienta rus cabritos«junto á las cabanas»de los Pastores."77 JLlitstas palabras en sentir de San Agustín yde otros Padres están mezcladas de aspereza y de dulzura,(d) Por ellas intenta el Esposo hacer entenderal alma fiel la necesidad que tiene de conocerse á símisma, y que nada es capaz de alexarla mas de suEsposo , que la falta de su propio conocimiento. Es,dice San Gerónimo, como si la dixera: (b) "Aun quan-»do seas la mas hermosa de todas las criaturas, aun-«que por tu singular belleza seas la mas amada de mí»como Esposo tuyo; sino te conoces á tí misma , y(a)(b)Vid. á Calm.S. Hieren. Ep. 22. ad Eustoch.
CAP. I. VERS. VH. §. vn. 9t«sino velas sobre tus potencias, y sentidos con la mas«exacta vigilancia, sino huyes de las vistas, y trato«de personas jóvenes , te arrojaré de mi compañía, y«te verás en la dura necesidad de ser destinada á guarnídar los cabritos , símbolo de los reprobos y falsos« pastores, y de todas aquellas almas que buscan en«el extravio de su corazón los infelices consuelos desilos mundanos'. Sis licet pulchra, et ínter omnes mulleresspecies tua diligatur d me Sponso tuo, nísi tecognoveris , et omni custodia servaberis cor tuum, nisioculos juvenum fugeris, egredieris de thalamo meo, et•pasees hados , qui staturi sunt á sinistris.78 «Dura y terrible reprehensión por cierto de-«cir á la Esposa, márchate, (a) Porque justamente es-«te es, dice San Bernardo, el lenguage con que los«amos airados suelen tratar á sus siervos , y las amas«á sus criadas, quando están gravemente ofendidas«de ellas. Vayase usttd de ahí, les dicen, apárrese«usted de mi presencia , y jamas tenga valor para po-«nerseme delante , ni volver a mi casa. Con estas palabraspues, tan ásperas, y tan ama-gas, y con un«modo á la verdad , demasiado de duro reprehende«aquí el Esposo á su querida Esposa , pero condicio-«nalmente, esto es, si es que no se conoce aun á sí«misma. Y ciertamente que ninguna cosa podía de-«cirla mas áspera y fuerte para aterrarla, que ame-«nazarla con la despedida de su casa y presencia. Lo«que qualquiera puede fácilmente echar de ver , considerandode donde la manda salir , y adonde la«manda caminar. ;Por que de donde piensas que la«manda saiir, y adonde caminar, sino del espíritu 3«¡a carne , de ios bienes del alma á los deseos mu ilúdanos, y de la paz y sosiego interior del ánimo al«ruidoso estrépito del siglo, y á la inquietud y cuida-(a) S. Bern. serm. 35. n. 1.
C2CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.«do de las cosas exteriores ? En todas las quales nada«se halla sino dolor, trabajo, y aflicción de espíritu.«Por que el alma que gustó una vez de Dios , que a-»»prendió y recibió de él la gracia de entrar dentro»»de sí misma, de suspirar con fervor é ititeriormenwtepor su divina presencia, de anhelar y buscar sin«intermisión su divino rostro; semejante alma, repinto, quisiera mas padecer por aigañ tiempo toadoslos horrores y penas del infierno, que después«de haber gustado estas suaves delicias, volver de nue-«vo á los deleytes, mejor les Uamaria molestias de la«•carne , y á la insaciable curiosidad de los sentidos,«asegurándonos el Eclesiastes: (o) Que el ojo humano jaamasse harta de ver, ni de oir el oido. St alguno pues,«intentase apartar de este bien y felicidad al alma«santa, estoy para roí que seria para ella lo mismo,«que quererla privar del paraíso , y de la entrada en«los eternos gozos de la gloria. Y en hecho de veredados aseguro , que nada hay que mas tema el que«recibió una vez este don ó beneficio , como el que««abandonado de la divina gracia , vuelva á hallarse«en la dura necesidad de tener que gustar de nuevo««los consuelos, mejor diré , las desolaciones y luchas«carnales de todos sus sentidos.79 Terrible por tanto, y espantosa amenaza , de-«cirá la Esposa: (b) Marcha y vete á apacentar tus canbritos:que es decirla : Reconoce y confiesa que ya«no eres digna de aquel trato familiar y suave que«antes gustabas en la contemplación de las cosas ce-«lestiales y divinas. Aléxate pues, de mi santuario, sal«de ese tu corazón , en el que acostumbrabas beber«los ocultos y sagrados arcanos de la verdad y sabi-«duría; y en lugar de tan celestiales pastos, vuelve á«gustar y recrearte coa las almas secular-es y muí»{a) Ecles. i. 2J. (b) Ib. n. 2.
CAr. i. VERS. VII. S» vir. 93n dañas en todo lo que sea agradable á tu sensualidad.••Porque por cabritos (que se simbolizan los pecadores y••los condenados, según el Evangelio) entiende aquí el«Esposo los varios y descomedidos deleytes de la car-« ne y de los sentidos , por los que, como por otras«tantas ventanas, entró el pecado en el alma , y la«muerte en el hombre. Los cabritos pues (que son«los sentidos del cuerpo) no anhelan por las cosas«celestiales , antes bien procuran pastar, y alimen-«tarse cerca de las cabanas de Jos Pastores, esto es,«de las cosas terrenas, y de todos los bienes sen-«sibles de este mundo (que es la región propia de«¡os cuerpos ) tomando de estos quanto se les anto—«ja ; con lo que no tanto logran saciar sus deseos«y apetitos , quanto irritarles mas.8o «¡O y que trueque tan desgraciado! ¡Que«trastorno tan torpe de afectos en un alma! (o) La«que poco antes ponía todo su conato en apacentar-«se como peregrina , y desterrada con meditaciones«santas , y en sustentarse de ellas , como en unas«praderas celestiales, en inquirir , é indagar el beneplácito,y misterios de la voluntad divina, en su-«birse con su devoción hasta los cielos; en recor-«rer con su mente las celestiales moradas, en salu-«dar á los Padres , á los Apóstoles y coros de los«Profetas , en admirar las victorias y triunfos de los«Mártires, en estar pasmada y atónita con la vista»y conocimiento de las brillantes gerarquias de los«Angeles; despreciando ahora tanto cúmulo de bie-«nes, se ve entregada y torpemente vendida á la es-«clavitud del cuerpo , para obedecerá la carne , pa-«ra satisfacer al vientre y á la gula, para mendigar->por todo el mundo , y para saciar de algún modo«su hambre canina en las sombras y figuras que se(a) Ib. n. 3.
94 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.« representan en él como un sueño! ¡Corran de mis«ojos fuentes de lágrimas para poder llorar digna-«mente las desdichas de un alma , que alimentada«hasta aquí con tan sobrenaturales dones, y boca-«dos ha abrazado y escogido el estiércol para supas-«to y sustento ! Pero es muí de notar que el Es-«poso no dixo á la] Esposa únicamente: Vete: si-»no marcha y camina en seguimiento de los rebaños de«tus compañeros, y apacienta alli tus cabritos. En lo«que (según yo pienso) se nos dá á entender una co-«sa sumamente importante. ¿Qual será esta? ¡Mas ay«de mí! Esta noble y hermosa criatura incorpora-« da de muy antiguo con sus rebaños , habiendo caí-«do ahora por su desgracia de tan dichoso estado,«no se la permite , ni aun siquiera quedarse entre los«atos de sus compañeros; sino que se le manda ca-«minar detras de ellos. POÍÍ ab iré jubttur. ¿Por que«esto me dirás? Porque asi como , dice la Escritura (a)« El hombre elevado á la cumbre del ho>ior no conoció su«elevación y grandeza , y fué puesto á nivel con los»brütos insensatos, haciéndose semejante á ellos: asi«ni mas ni menos la mas noble y distinguida cria-«tura se ha envilecido hasta asociarse á los rebaños«de estos. Estoy para mí que si los jumentos pudie-«ran hablarla insultarían diciendo: (b) Mira, mirancomo Adán se ha hecho como uno de nosotros. Ha-«liábase, dicen, en ¡a cumbre del honor. ¿Quieres sa-«ber, á qué se reducía su felicidad y gloria? Habi-«taba en el Paraíso , su conversación y morada era«en un lugar de delicias. Ninguna cosa le molestaba,«ninguna le afligía y de nada necesitaba ; aislado ds«olorosos manzanos , vestido y adornado de flores,«coronado de honor y de gloria , y ensalzado so-«bre todas las obras de su Criador; pero aun bri-[a) Ps. 48. 73. (b) Gen. 3.22.
CAP. I. VERS. VJÍ. §. VIT. 95«liaba sobre todo esto con mas especialidad por elt> insigne distintivo de su semejanza con la divina na-«turaleza; y por haberle cabido la feliz y dichosa«suerte de ser compañero, y de la grei , ó rebaño de«los Angeles, y de toda la milicia de los exércitos«celestiales.81 Pero mudó el infeliz esta gloria de Dios ennía semejanza de un becerro , que come la paja , y«el heno, (a) De aqui es, que el pan de los Ange—«les se ha hecho y convertido en heno , y ha sido«presentado en un pesebre para servirnos de comi-«da, como á verdaderos jumentos. Porque el Verbo de«Dios se hizo carne , y toda carne es heno según el«Profeta. Este es el heno que se secó , y del que«nunca cayó la flor , porque descansó sobre él el Es-«píritu del Señor::: El motivo pues , del fin de toda«la carne , y de todos los vivientes, fué sin duda,«por haberles abandonado el Espíritu del Señor. Y«por eso dice : No estará ya mas mi espíritu en el homabre,porque es carne. Por esta palabra carne se en-«tiende en este lugar el vicio , no la naturaleza:«Por el vicio pues, ó por el pecado, toda carne esnheno , y toda su gloria como la flor del heno. Secóse,«dice t el heno , y cayóse la flor. Mas no cayó la flor«nacida de la vara y tronco de Jesé , ni se secó el«heno, en que el Verbo se hizo hombre ; porque cois1110 dice el Profeta, el Verbo de Dios dura eternamnente.Por tanto , si el heno es el Verbo, y elnVerbo dura eternamente , forzoso es también que et»he 110 tenga Ja misma duración eterna. Porque de«otra suerte , ¿como dará Ja vida eterna sin ser e-«terno? Y el mismo asegura: Que el que coma de es-•site pan vivirá eternamente. Y que entienda él por«este pan , inmediatamente lo declara añadiendo :ffOM. 1,(a) Ib. n. 4,9
$6 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.El pan que yo daré es mi propria carne por ¡a saludndel mundo. ¿Como pues , dexará de ser eterno a-«quello con que, y por que eternamente se vive?82 "(a) Pero la comida del hombre se mudó en»pasto de las bestias, por haberse este convertido en«bestia. ¡Ay que mudanza esta tan desastrada y la-«mentable! El hombre morador del Paraíso, dueño«del universo, ciudadano del cielo, domestico del Dios«de Sabaoth , hermano de los Espíritus bienaventu-«rados, y coheredero con Jas Virtudes celestiales;«por esta repentina, y desastrada conversión se ha-«11a ahora tendido y enfermo en un establo , aece-»sitando del heno como las bestias por su seinejan-«za con ellas, y de estar atado á un pesebre por su«indómita fiereza , según que lo expresó un Profertadiciendo: (b) Domad, Señor, con el bocado y con»el freno las pasiones indómitas de los que se alenxande Vos. Reconoce pues , ó buey , á tu dueño;«y tú asno , el pesebre de tu Señor , para que se«cumplan en tí estas maravillas de Dios, anuncia-«das para tu bien por sus Profetas. Reconoce , ju-JJmentó , al que no conociste hombre; adora en el«establo á aquel de quien huías en el Paraíso. Ve-«nera en el pesebre á aquel Señor cuyo imperio has«despreciado; come heno, ya que hiciste ascos delwpan , y del pan mismo de los Angeles. Cognoscevpecus quem non cognovisti homo; adora in stabulo,nquem fugiebas in Varadiso ; honóra prcesepium , cujus»contempsisti imperium; comede fenum, quem panem,«ef panem Angelicum fastidisti. (c) ¿Pero de donde«dirás, vino al hombre tan extraño y vil abatimienjjto? Sin duda porque ensalzado sobre todas las obras»de su Criador, no quiso entender ni considerar su«grandeza. Qué fué lo que no quiso entender, no(a) Ib. a.5, (¿) Ps. 31.12. [c) ísum. 6. ibid.
CAP. I. VERS. vir. §. vii.9 ^j>to dice el Profeta. Digámoslo nosotros. Ensalzado á«tanto honor, no consideró, que siendo rierra se»>habia deleytado en su misma elevación y altura,a y al momento experimentó en sí, lo que mucho«después notó sabiamente , y expresó con verdad un«hombre compañero suyo en el cautiverio ; á saber:«que ti que piersa de sí ser algo , siendo realmente na~nda , en gran manera se engaña, (a) ¡O hombre des-«dichado, por no haber tenido entonces quien le dinxese:j Por que te engríes polvo y ceniza i Y ved ahí ya«porque esta noble criatura fué agregada al rebaño«de las bestias , y la semejanza de Dios convertida«en semejanza de los brutos , y de compañera de los«Angeles pasó á la compañía y trato de los anima-Mies. Considerad ahora, quan temible es, y quan«digna de ser aborrecida de nosotros tan perniciosa«ignorancia , por cuya causa han venido al mundo«tantos millares ele males y desgracias. Huyamos ,«hermanos, de esta ignorancia por quantos medios«nos sea posible; no sea que continuando en ella,«vengan sobre nosotros ademas de los azotes y ex-«presadas desdichas, otras mayores , y mas sensibles«calamidades; dando lugar á que el Señor con razón«desespere de nuestro remedio, y nos diga: Curadonhé á Babilonia , mas ella no quiso recibir la salud.«(b) Tratemos seriamente de conocernos y apreciar«los dones de Dios; huyamos y abominemos el or-«gulio y presunción , que es en lo que al parecer«faltó la Esposa, v el motivo de haber sido tan agria-« mente reprehendida de su Esposo, no como airado,«sino como Muestro, y con el fin de purificarla con«estas amenazas, y hacerla entrar en el eonoclmien-«to de sí misma, que es el medio seguro para hanllarel verdadero medio dia, la visión y gozo de(c) Gal. ó. 3. {b) Serm.38. n.3. y 34. j.
9$ CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.«la claridad y gloria, porque tanto anhela, (a) Penrodexe la Esposa, añade el citado Padre, ( Ínterin»5vive acá en la tierra) de investigar con demasia-»da curiosidad las cosas del cielo, no sea que por es-«cudriñar la Magestad , sea oprimida del peso de su«gloria. Dexe , vuelvo á decir, ínterin viva entre«las mugeres , de preguntar por lo que está reser-«vado á aquellas sublimes potestades, á estas solas«patente , y á estas únicamente permitido::: O Es-«posa mia , esta visión y conocimiento que pides que«te muestre, es demasiado admirable por ahora pa-«ra tí , y es imposible que viviendo en el cuerpo«puedas ver de hito en hito la inefable y meridiana«claridad con que brillo en el cielo. Porque lo que«tú me pediste , era : Que te mostrase donde paitaba,«y donde descansaba al medio dia. Pero ay , amiga,«que el ser arrebatada entre las nubes, penetrar el« colmo y plenitud de este resplandor, abismarse en-«tre los rayos de tanta claridad, y tener su mansión«entre esta inaccesible luz , ni es para esta vida, ni es«propio de los que están ligados aun con los lazos del«cuerpo. Esta dicha está reservada para tí después«de la muerte; quando te presentes á mi vista glo-«riosa, sin mancha , sin arruga , ni defecto alguno.«¿Ignoras por ventura , que mientras que vives en«esta carne mortal , estás muy lejos de poder go-«zar de tanta claridad? ¿Como pues, no siendo»aun hermosa del todo , te crees digna de poseer«la plenitud de mi hermosura? ¿Como finalmente«intentas verme en mi misma claridad , quando aun«no te conoces á tí misma ? Porque ciertamente que«si te conocieses perfectamente, no ignorarías , que«el cuerpo corruptible impide al alma, y la po-«ne como trabas para no dexarla levantar sus ojos,(a) Serm. 38. n. 3.
CAP. U VERS. VII. §. vu,«y fixar su vista en aquella hermosura, y resplan-«dor , en que desean mirar los Angeles. Esta felici-« dad te vendrá quando me descubra y manifieste á tí.venia gloria , porque entonces serás toda hermosa,«como yo soi hermoso todo- en este estado como«muy semejante á mí , me verás como soi en mi,«Entonces oyrás : (r¡) Amiga mia, toda eres hermo~»sa , y no hay en tí mancha alguna. Pero ahora,«aunque en parte eres semejante á mí, en parte«no; conténtate pues, con conocerme de algún mo-«do. Considérate á tí misma, y no busques cosas«mas altas que tu, ni escudriñes arcanos sobre tus«fuerzas. .De lo contrario, ó hermosa entre las muyygéres• si no te conoces: Marcha, apártate de mí,,wfcrc. (b){a) Cant. 4. 7. (¿) Ecies. 3. 22.
looCANTICO DE LOS CÁNTICOS.VERSOVIH.§. VIII.Las carrozas de Faraón, ó del diablo , y losPríncipes de su exército son los vicios capitales.El transito de Moyses y de los Israelitaspor el mar Bermejo íes figura de nuestrobautismo ; y sus victorias de los triunfosde' las almas justas contra el demonioescoltadas por el Señor y por los esquadronesde los Angeles, y Virtudes sobrenaturales.•»> Asemejado te hé, ami-8. Equitatui meo in «ga mia , á la gencurribusPharaonis as- «tileza de mis caballossimilavi te, árnica mea. «en las carrozas de Fa-•»> raon,82 •*-J n sentir de los Padres y Expositores esf(a) como si dixera: Ten buen animo, amiga mia,y no temas ; porque yo te he dotado de un valory fuerza semejante al de nii caballería , esto es, alde la parte mas noble y sobresaliente de mi exércitocelestial, quando peleaba y sumergía en elmar Roxo el exército y carrozas de Faraón. (¿) "En?>la salida de Israel de Egypto, y en el duplicado«prodigio y obsequio del mar Bermejo, ya dañadopaso libre al pueblo de Diosa pie enjuto, ya«envolviendo en sus ondas vengadoras á todos sus«enemigos: evidentemente está significada, según«San Bernardo , la gracia del bautismo , salvando á{a) Vid. Tirin. hic. (b) S. Bern. Serm. 39. n. 1.
CAP, I. VERS. VIII. §. viii. ( 101i todos los hombres, y sumergiendo en ellas todosi nuestros pecados. Todos, dice el Apóstol, (a) han es->tado defendidos de los ardores del sol al abrigo deda nube , y todos han sido bautizados baxo la conyductade Moyses en la nube (figura del Espíritu>Santo) y en la mar. Pero conviene para mayor•claridad unir el hilo de estas palabras con las del•verso anterior , para que en quanto sea posible,•saquemos alguna cosa agradable y dulce , y que'•sea provechosa para el arreglo de nuestra vida»y costumbres. Luego pues , que la presunción de« la Esposa fué corregida con la dura , y áspera reprehensión,que habéis notado , para sacarla déla«tristeza, en que pudiera tal vez caer, la trae á«la memoria parte de aquellos favores con que«yá la tenia dotada , prometiéndola al mismo«tiempo otros , que aun no habia recibido. La 11a-»ma segunda vez hermosa y amiga suya. No creas,«la dice, amiga mia, ni sospeches , que el haber-«te hablado con aspereza ha, sido efecto en mí de»aiguu odio, ó rencor. Porque las pruebas nada equívocasde mi amor para contigo, son los mismos«dones con que antes de ahora te he enriquecido y«honrado. Ni mi ánimo ha sido jamas privarte de«ellos, antes pienso por el contrario colmarte de«otros mayores. De otra manera sino \ no lleves á«mal , amiga mia , no conseguir por ahora lo que« me pides , habiendo recibido de mí antes de aho-«ra muchos y señalados beneficios. Y no dudes que«los recibirás aun harto mas grandes , con tal que«guardes mis preceptos, y perseveres constante en«amarme. Y baste lo dicho para la ilación y con-«sequencia del texto.5>3 «Veamos ahora, prosigue San Bernardo,(.-7) 1. Cor. 10, 2«
iosCÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.»(«) qué dones son los que cuenta haberla dado,j>El primero ciertamente es haber asemejado á la Es-«posa con sus caballos peleando contra las carrozas«de Faraón; esto es, librándola del yugo del pe-«cado , mortificando en ella todas las obras de la«carne; al modo que el pueblo de Israel fué li-«bertado de la esclavitud de Egypto , trastornan-«do y sumergiendo en las aguas todas las carro-«zas de Faraón. Pasmosa misericordia por cierto;»y en la que si yo quisiere gloriarme, como participantede ella , no será fuera de proposito ; por-«que en esto nada mas haré , que publicar la ver-»ídad de un beneficio, que sin merecerlo ha que-«rido hacerme. Confieso, y confesare eternamente:nQue á no haberme asistido el Señor (b) con su gracia,« habria parado mi alma en los infiernos. No soy in-«grato, no, ni me he olvidado de tamaño bene-«ficio ; (c) eternamente cantaré , y publicaré las mi-«sericordias del Señor. Porque hasta aqui estoy yo igualementefavorecido con la Esposa. Pero en lo sucesi-»vo es llamada y escogida esta después de la li-«bertad de su esclavitud, y por un efecto de su«singular dignación para amiga del Esposo, y es«además coronada y vestida de magestad y de glo-«ria como Esposa del Señar, bien que por ahora«solo es dotada de estas galas ea las mexülas y en«el cuello. Mas para complemento de tan magni-IJ fieos dones, añade, que las cadenas d.: oro coi que«piensa regalarla han de estar para mayor henno-.vsura con matices de plata. ¿Quien pues , no se He—«nará de gozo considerando este orden admirable de«los dones de Dios en el alma Santa? Eti primer«lugar es redimida de su cautividad por una grawtuitamisericordia; después es dignamente amada;(a) Ib. n. 2. (I/) Ps.39.17. (o) Ps. 83. 1.
CAP. I. VERS. VHI. §. vní. 103i;ea tercer lugar, es purificada, y lavada por su* benignidad , y últimamente recibe de él el exquiusito adorno y vestido , que acabamos de ver.84 No me queda la menor duda, que algunos«de vosotros por experiencia saben y reconocen en>sí todos estos dones , (a) y que alentados con tapíñanosfavores volareis apresurados hasta entenderi>y penetrar tan misteriosos arcanos. Y ciertamenteuque acordándome yo de este verso: (b) La mani-»]estación , Dios mió , de vuestras palabras ilustranías almas, y da inteligencia á los párvulos: creou deber detenerme algún tanto mas en la explicaciónde estos misterios, (c) Porque el espíritu»de la Sabiduría es misericordioso , y halla toda su»complacencia en encontrar un Doctor benigno y dioligente, que de tal suerte procure satisfacer á los»estudiosos y aplicados á estas materias , que no se« niegue por eso á la instrucción de los que tienen mas»cortos talentos, (d) Por tanto la divina Sabiduríaj>nos asegura, que tendrán por premio la vida eterna,IJ los que se empleen en dar luz á su celestial doctri-»na; de cuyo galardón , á la verdad, no quisiera«yo quedar privado; aunque por otra parte hay misateriostan ocultos aun en las cosas que parecen mas«claras, que si atentamente se consideran, y sutil-« mente se declaran, no será inútil hablar de ellass>aun á los mas instruidos , y de superior talento.85 «Tratemos pues, de investigar ya la seme-«janza de Faraón y de su exército con el exército«y caballería del Señor, (e) La semejanza , ó com-«paracion no está entre estos dos exércitos, sino«de ellos mismos entre sí. Porque ¿que conexión«puede haber entre las tinieblas , y la luz , entre los{a) Ib. n. 5. (b) Ps. 108.30. (c) Sap. 1.6.(d) Ecli. 24. 31. (?) Ib. n. 4.TOM. 1.r
io4CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.«fieles, y los infieles? Y asi no admite duda , que«la semejanza debe tomarse aquí, y hacerse entre«el alma santa, y entre los esquadrones de caba-«lleria del Señor-; entre Faraón y el demonio , y es-«tos dos exércitos. Ni hay que extrañar , que una«alma sola se asemeje y compare á una multitud de«esquadrones de caballería , si atentamente se refle-«xiona, que otros tantos esquadrones de virtudes«están unidos en una sola alma verdaderamente san-«ta , quaníos órdenes de afectos hay en ella , quan-«ta es Ja armonía desús buenas costumbres, el vi-«gor y fuerza de sus oraciones, el tesón y constan-«cía en sus empresas , el terror que infunde su ani-«mosidad y zelo; debiéndose contar el número de«sus victorias y de sus triunfos por el de sus con-«tínuos combates, y freqüentes batallas con sus ene-«migos. Por tanto se lee de ella en los capítulos si-«guientes: (a) Ser terrible como un esquadron ordenandoen campo de batalla : Y en otro lugar dice : (6)»}Que notáis ó que veis en la Sunamitis, sino una muí—ntitud, ó coros de música en campos de batalla ? Peserosi esta exposición no os agrada , tened por cier-«to, que semejante alma jamás está sin una guar-«dia de Angeles, que velan por ella, y con ella«con un zelo de Dios, cuidando con la mayor so-«licitud de su seguridad, y de presentarla y ofre-«cerla á todas horas como una virgen casta á Jesu«Christo su Esposo, Y cuidado que no digas allá en«tu interior: ¿En donde están estos? ¿Quien jamás«(e) les vio? Porque sabes muy bien haberles visto el«Profeta Elíseo; y que además de verles él, logró con«sus oraciones igual dicha para su criado Giezi. Tú,«cierto es, que nos les ves, porque ni eres Profeta , ni«criado del Profeta, También les vio el Patriarca Ja-{a) Cant. 6.3. (¿) Cant.7.1. (c) 4. Reg. 6. 17,
CAP. I. VERS. vnr. §. vnr. 105cob , quando á su vista exclamó : («) ExJrcitos sonadel Señor todos estos. Violes igualmente el Apóstol« San Pablo , quien nos asegura ; que todos los Anágeles(b) son Espíritus destinados á servir y ministrar»socorros en favor de los que deben ser herederos de la»salud,86 (c) «Sostenida pues , la Esposa por el ministe-«rio de los Angeles, y caminando escoltada de celes-«tiales esquadrones es semejante al exército del Señor;«á aquel exército digo, que triunfó en otro tiem-«po con el favor divino, y por el mas portentoso••milagro de las carrozas y caballos de Faraón.«Porque si atentamente lo reflexionas ; quantos pro-«digios adviertas obrados alli por la magnificencia«del Señor , otros tantos y no menos admirables ha-«liarás aqui. (d) Con solo esta diferencia, que los triun-«fos de la Esposa son tanto mas gloriosos y mag-«cúficos quanto aquellos primeros tuviecon su cum-«plimiento en los cuerpos, y los de la Esposa en«los espíritus. En efecto, ¿no te parece acción mu-« cho mas heroica , é infinitamente mas gloriosa der-«rotar al diablo, que á Faraón; y vencer las Po-«testades infernales , que echar por tierra las car-«rozas de este Príncipe con todo su exército ? Alli la«pelea fué contra la carne y la sangre; acá la lu-«cha contra los Príncipes y Potestades, contra los«Gobernadores de este mundo tenebroso , contra los«espíritus malignos esparcidos por el aire. Pero se-«guid conmigo el cotexo y proporción de las de-«mas partes. Allí fué sacado el Pueblo de la escla-«vitud de Egypto , acá es libertado el hombre del«cautiverio del mundo; allí es derrotado Faraón,«aqui lo es el demonio ; allá fueron sepultados en(d) Gen. 32. 2. (¿) Heb. 1. 14.(c) Ib. n. j. [d) Ecli. 14. 18.
io6CÁNTICO M LOS CÁNTICOS.«las aguas los esquadrones , carrozas y caballos de«Faraón, acá lo son los deseos carnales y munda-»nos, que pelean contra nuestras almas; aquellos«quedaron sumergidos entre las olas de la mar,«estos quedan sepultados entre las aguas del bau-«tismo, y llantos del pecador; aquellos en lámar,«estos en la amargura, (a) Estoy para mí , que aun«ahora mismo claman y dicen los demonios á se-«mejantes almas: (b) Huyamos de Israel; porquinpelea el Señor en favor suyo. Concluye el Santodescribiendo en los números siguientes los vicioscapitales figurados en las carrozas , en las armas , enlos Príncipes y demás oficiales subalternos del numerosoexército de Faraón, "con cuya-fuerza y auxilio«Satanás y sus Angeles, que es el Faraón invisible,«y verdadero Príncipe de las tinieblas, corre furio-»so por todas partes , para asediar y batir la fami-«lia y exérqitos del Señor ; y hasta en nuestros mis-«mos dias no cesa de perseguir, de quantas maneras«puede , por estos mismos medios á todo ísrae-«lita, que intenta salir de Egypto. Pero este sin el«escudo de sus armas , sin el auxilio de sus carrozas,«y sin temor de sus orguilosas falanges , confiado«únicamente en la diestra del Todo Poderoso cuen-«ta siempre por segura la victoria, diciendo con«Moyses : (d) Cantemus Domino glorióse enim magnnificatusest; equum et ascensorem projecit in mare.(a) Ex. 14. 23. ib. n. 6. (b) Ex. 14. 24. ib. n. 6. 7. 8.\c) Ib. n. 9. (d) Exod. IJ. 1.
CAP. I. VERS. IX. f. ix. 107VERSOIX.§. IX.La tórtola es símbolo de la pureza, y del retiro-,y soledad en que debe vivir la Esposa. Susmexillas expresan la rectitud de la sana intencióny la hermosura del alma.~r¡ 11 . "TUS MEXILLAS TIENEN LAY. O. Pulchrte sunt senes , , ,. . * , «hermosura de la toritosicut turturts: coi- , ,,. . . «tola; y tu cuello eslum tuum sicut moni- ,j. «como los mas precio-«sos collares."87 £Lís decirla: (a) El color encendido , Esposamía , que tanto agracia tus mexillas, descubre la purezade tu corazón, semejante en esto á la de la tórtola; y tu blanco cuello, hermoso por sí mismo , nonecesita de extrañas, ni postizos adornos, porque excedeen gentileza y beldad á los mas ricos joyeles , conque suelen adornarse las demás mugeres : tu bellezanatural en una palabra , y la hermosura de tu cuellosin las perlas y aljofares, que hermosean y adornaná las demás mugeres, excede sin comparación á todabelleza, bien sea natural, bien sea procurada con artificioy adornos exteriores. La tórtola , dicen los Padresy Expositores, es símbolo de la Iglesia y del almafie!. Su fidelidad, sus gemidos y su pureza son laspropiedades que se echan de ver en la adesion firmey constante de la Iglesia de Jesu Christo y de las almasfieles á su divino Esposo. Esta ave solitaria gi-[a) S. Bern. serm. 40. n. 1. Calmet. M. Leon. Scio yTirino.
io3CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.miendo la ausencia de su consorte , sin poder hallarle,es figura, dice,San Grogorio el Grande, de la almasanta , que en la ausencia de su Esposo no cesa deamarle; suspira y gime sin intermisión en fuerza de losvivos deseos que tiene de poseerle. Mas no hallando acáabáxo al que tan ardientemente ama, desterrando porotra parte de su corazón todo otro amor que el de suEsposo, se asemeja á la tórtola que llora en la soledadla falta de su amado compañero , pero sin admitir jamas,muerto este, la compañía ó unión con otro alguno.88 C f Tú pues, oyendo estas cosas, dice aquí o-» portunamente San Bernardo , para que no oigas«en vano lo que de intento se escribió para tí, y aun«ahora mismo se predica y declara para tu propia«utilidad; tú, vuelvo á decir, si por inspiración é im-«pulso del Espíritu Santo te sientes enardecido é in-«flamado de tratar seriamente como hacer á tu alma«Esposa de Dios, procura conservar tus dos mexi-«llas con la hermosura y candor simbolizadas en la«castísima tortolilla , esto es, busca la verdad , y bus-«ca á Dios no con fines siniestros, no por vanagloria«ni por interés propio , sino por la misma verdad , y«por el mismo Dios; (a) pues de lo contrario las me-«xillas de tu intención que representan la cara del al-«ma , ni tendrán la pureza y hermosura de esta cas-«tisima ave , ni estarás solq y sentado con él en el«desierto, según la expresión del Profeta, y según lo«exige el yugo que sobre tus fuerzas y esperanzas has«cargado sobre tí. Porque en hecho de verdad, es so-«bre tus fuerzas y esperanzas, desposarte con el Señor«de los Angeles. ¿Y que no será ciertamente sobre tus«esperanzas y deseos haberte unido Dios á su misma«divinidad, y haberte hecho un mismo espíritu con«el suyo? Siéntate pues, solitario con él en el desierta) Ibid. n. 1. 2. 3.
CAP. I. VERS. IX. §. RX. i 0Gito como la tórtola, (a) Nada tienes que hacer en15el mundo, nada te importa el trato de las gentes:volvida tu pueblo , (¿) y hasta la casa de tu padre; ya envidiará el Rey tu gentileza y hermosura. ¡O almajsanta ! Persevera en la soledad, para ser única del:qüe has escogido entre todos por tu única herencia:uhuye de los paseos públicos, y hasta de tus mismoso domésticos : alexate de tus amigos, y de las personas¡de tu mayor confianza , y hasta de tus mismosseriados. ; Ignoras por ventura, que tu Esposo es tan•>recatado y modesto, que en manera alguna querrá5honrarte con su presencia, á no hallarte sola, y; retirada del trato y comunicación con toda clase de»gentes? Alexate pues, y huye quando no puedas con>el cuerpo , á lo menos con el alma , con la intenicion, con la devoción, con el espíritu , porque tu)Señor y Rey , como espíritu que anima y vivifica tu»alma busca la soledad del espíritu , no la del cuerpo;si aunque á veces también te será útil si tienes arbitrio,«alexarre con el cuerpo á un lugar retirado , sobre fondopara Ja oración. En tu mismo Esposo tienes el» mandato y el exemplo de esta sana doctrina. Quani)do hubieres de orar , te dice , entra en tu aposento , y•¡ora á puerta cerrada. Sobre este precepto tienes adefinassu misma práctica, por la que sabemos que oranbasolo noches enteras, apartándose del tumulto de»las gentes, y hasta de sus mismos discípulos y doumésticos.Verdad es , que estando para morir llevó»consigo á sus tres mas íntimos confidentes; pero auni>en este conflicto y agonía se alexó de ellos algún* tanto para orar á su Padre. No dexes pues , de imintarleen todas tus oraciones.89 Así que la soledad ó retiro, que sin reserva sei)manda á cada uno de nosotros es la soledad del Es-(a) Tren. 3. 28. [b) Psalm. 44. 11.
NOCÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.jpíritu y del alma, porque todo aquel que no piensa>con los demás está realmente solo , como también lo>está el que no se pega á las cosas presentes , el>que desprecia lo que ama la multitud, y al que le?da en rostro lo que los demás desean ; solo estás, si>huyes de pleytos, y sino te acuerdas de las injurias>recibidas ; y al contrario nunca estarás verdaderaimentesolo, por mas que lo estes corporalmente , noíestándolo para quanto sea opuesto á la virtud. ¿Enciendesahora como puedes estar solo en medio de la•i multitud, y como aun estando solo puedes estar de-»masiadamente acompañado? Solo estás en efecto,uaun quando te rodeen infinitas gentes; con tal que>tú no te metas á curioso explorador de lo que ha-»blan , ni á juez temerario de lo que digan. Y si por»acaso alguna vez llegas á ententender alguna cosauníala , no juzgues por eso á tu próximo ; antes bienuhaz quanto puedas por disculparlo. Disculpa por loi» menos en él la intención , quando no puedas discul-•>par la falta ; y atribuye su yerro á ignorancia , áopreocupacion , á casualidad. Pero si el hecho de lai>cosa es tan notorio , que no admita excusa alguna,»persuádete siquiera, y di en tu interior: terrible, sin«duda, hubo de ser esta tentación : ¡infeliz de mí, sinyo me hubiera hallado en lance igual! Advierte, queuesta doctrina é instrucción es únicamente para la»Esposa, y no para el amigo del Esposo , ni para los«Pastores ó Prelados , quienes por su mismo oficio de-»ben zelar con diligencia la conducta , procederes de»sus subditos, y examinar é inquerir en que pueden»pecar , y como deben ser corregidos en lo que hubierenfaltado. De cuyo cargo está ciertamente libre»Ia Esposa, porque esta solo vive para sí, y para¡jjesu Christo su Esposo y Señor. Pero pasemos ya ái»ver lo que el mismo Santo nos enseña en el siguiente»verso.
CAP. I. VERS. X. §. x.X I IVERSO X.§. X.Las cadenas de oro con esmaltes de plata son símbolode los dones del Espíritu Santo , y de lasgracias, y especies con que los Angeles adornan, y hacen entender las cosas celestiales álas almas justas.Sí. 10. Murenulas áureas " Zarcillos (ó cadenas defaciemus tibi, vermicu- »oro) te haremos cíalatasargento.«veteados de plata."90 nombre murenula significa lacadena ó collarde oro esmaltado, del que usaban en aquel tiempolas mugeres para adorno del cuello según algunosPadres, y de sus orejas , según otros (c¡). Se le da estenombre por su semejanza con la lamprea, ó morena, pescados en cuya piel y superficie resaltan unascomo pintas blancas, que las agracian mucho. Todosestos ornamentos son símbolos en la Esposa de las graciasy dones del Espíritu Santo , con que adorna yhermosea el Esposo a la Iglesia, y á las almas justas.Por el oro, según algunos Expositores, (b) se simbolizay representa la caridad, y por la plata el candorde las buenas.costumbres , y la inocencia de la vida.91 "Pero debemos notar, dice San Bernardo, qué«especie de tadenas son las que ofrecen á la Esposa.nLadenas, Ja dicen, (c) ó pendientes de oro te haremosr>con matices de plata. El oro es símbolo de la divini-«dad, y también lo es de Ja sabiduría sobrenatural.(a) Tirino. Calmet.Serm. 41. n. 3 .TOM. 1.(b) S.ici. (í) S. Bernard.s
i\iCÁNTICO BE LOS CÁNTICOS.«Con este oro prometen adornar á la Esposa los Es-»»píritus angélicos , destinados á este ministerio , co-«municando , y como colgando de sus orejas interio-«res estos pendientes celestiales, estampando é impri-«miendo en su alma estos rasgos de la verdad divi-«na, y ciertos distintivos ó señales resplandecientes de«la divinidad, figuradas en este precioso metal. Lo«que á mi modo de entender no es otra cosa, que«el maravilloso texido, que forman los Angeles de se-«mejanzas ó comparaciones espirituales, las que pre-« sentadas por ellos á la vista del alma justa, la ha-«cen ver y contemplar los purísimos arcanos de la«divina sabiduría , para que de este modo vea siquie-»-ra como en un espejo ó enigma lo que no la es per-«mitido ver ni contemplar en manera alguna á rostros» descubierto hasta después de su muerte. Pero de que«suerte ó de que modo obre en nosotros algunas veces«la contemplación de la purísima verdad en este cuer-«po mortal, y peregrinando aun sobre la tierra, por«la claridad divina (ó lumbre de gloiia) que puedan«los que han recibido de lo alto este excelentísimo«don , decir con el Apóstol: Conozco ahora á mi Diost«aunque imperfectamente : y en el mismo lugar: Co-« nacemos en parte, y en parte profetizamos, son cosas«á la verdad, absolutamente divinas, inefables é ¡n-«cógnitas del todo para los que no tengan alguna ex-«perkneia de ellas. Porque quando arrebatada el alma«en algún éxtasis brilla en ella con la* rapidez y ve-«locidad de un rayo baxado del cielo alguna cosa dí-«vína; bien sea esto para templar en eífa el excesivo«resplandor con que se ve ilustrada , ó para que por«medio de esta resplandeciente luz pueda instruir á«otros; al punto se presentan (no sé de donde) cier-«tas semejanzas ó comparaciones de las cosas inferio-«res en la imaginación, acomodadas oportuna y so~«brenaturaltnente á las mismas cosas reveladas, con
CAP, I. VERS. X. §. x. 113¡Í tas que templado de algún modo el purísimo y lu-« ruinosísimo rayo de la verdad, se hace mas tolerable• »> al alma , y esta queda mas expedita y capaz para$> hacer participantes de esta luz á quienes quisiere. Siau embargo de esto creo que dichas especies se forman»en nosotros por el ministerio é impresión de los An»«geles buenos , como son sin duda formadas en noesotrospor los Angeles malos todas las sugestiones11 p ecaminosas y contrarias á la piedad. Misit in eost»5dice David, immisiones per Angelas malos. (ÍI)9 2 «Este espejo y enigma de que hablé ya; (6)«acaso es el mismo con que veía el Apóstol los arícanoscelestiales, formado en él (por decirlo así)«por mano de los Angeles de estas puras y lur-«mosísimas representaciones; para que de este mondoconozcamos y atribuyamos á Dios tedo lo que«es puro , y se presenta al alma sin especie alguna de«imáguies corpóreas; y al ministerio y cuidado de«los Angeles la figura ó representación con que es-«tos celestiales Espíritus nos le hacen ver vestid©«de hermosura. Lo que clarísimamente indica la ver«sion de los setenta en dichas palabras , diciendot>Fabricaremos para tí cosas semejantes al oro , conz*i sus porciones de plata. En cuyas palabras entiendo«yo, que los Angeles no solo nos presentan y su-«gieren interiormente estas comparaciones , sino que«aun exteriormente nos asisten y cuidan, dándonos«y comunicándonos ellos mismos la elegancia y ex-«plendor en nuestras palabras , para que de este«modo sean comprehendidas con mas facilidad de los«que las oigan , y sean oidas con mas gusto. ¿Si me«preguntares , que conexión tienen las palabras coa«la plata ? Diré con el Profeta : (f) Las palabras dela Señor son palabras castas y puras : son como la plataPs. 77. 49. (¿) Ib. n. 4. (c) PÍ. 11. 7.
ii4CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.^purificada en el fwgo; de una virtud infinita, y de«una fuerza omnipotente de que es buena prueba el«duplicado portento de la creación del hombre ino- i«cente, y de su reparación después de su caida con«solo una palabra del Señor. ISo hay pues, que du-«dar, de que los Angeles y Espíritus celestiales fa-«brican para la Esposa , mientras peregrina en la«tierra los pendientes y cadenas de oro, matizados en«plata en la forma que llevamos referido, (a){a)V. N. j. 6. ib.
CAP. r. VERS. XI. §, xi. > N¡JVERSOXI.§. XI.El nardo y perfumes de la Esposa representanlos votos y oraciones de los Santos. Elreclinatorio del Esposo los diferentes estadosde Jesu Chisto y la humildad Christiana. De- que manera debemos recibir la corrección de losPrelados. Sentimientos de éstos quando ven quesu doctrina no aprovecha.LA ESPOSA.3^. ii. Dum esset Rex in «Quando estaba el Reyaccubitu sito, nardus «en su reclinatorio, raímea dedit odorem suum. «nardo dio su olor.93 Ji-^stas palabras aluden á los convites de los antiguos,en que comian recostados, y puestos á la redonda;y también al uso muy freqüente entra los Orientalesde esparcir sobre los convidados , siendo personasdistinguidas , (a) olores y ungüentos aromáticos, entre los qnales se apreciaba sobre todos el dela espiga del nardo. De esta con especialidad, y deotras especies aromáticas solían hacer una suave yagradable confección, con la que se rociaban los antiguossu cabeza , y lavaban sus manos. En el Evangeliode San Juan se dice , (6) que la Magdalenaderramó sobre la cara y cabeza de Jesu Christo unbote ó redoma de nardo preciosísimo, es decir, degran precio y estima , y de singular suavidad y fragancia,como claramente se infiere del capítulo séptimode San Lucas, (c) "donde defendiendo el Salivadorá la muger pecadora, que estando á sus pies«les lavó con sus lágrimas, y les roció con este(a) M. León. Calmet. (l>) Joan. 12. 3. (c) Lúe. 4 4 . 4 5 .
N 6CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.«ungüento , dixo al Fariseo que le había convidado*>á comer; Simón, esta muger ha hecho lo que tu«debías hacer en ley de buena razón y costumbres,«y no lo hiciste: convidasteme , dice , á comer, y«no rociaste mi cabeza con ungüento oloroso, y es-»>ta roció mis pies. Con esto, quedan claras las patólabrasde la Esposa , que hacen significación del«gran gozo y contento que tiene en sí, por el ser-»vicio que á su Esposo hizo. Quando ataba , dice,»el mi Rey. en su banquete, yo le rocié todo con mis«olores , y por eso asegura que el nardo DIO su olor,«suponiendo en esto mismo haberlo derramado y es-«parcido sobré su cabeza , para que mejor se per-«eibiese su fragancia.94 El nardo y perfumes de la Esposa representanlos votos, y oraciones de los Santos antesdel nacimiento del Salvador, (a) Estaba este divinoSalomón en el seno de su Padre , como en su tálamode descanso; los deseos de los Patriarcas , y susardientes votos subieron hasta el trono de su gloria,y habiéndoles oido por su dignación , se dignó baxarde él, y visitarlos de lo alto. Al presente tambiénescucha nuestras oraciones desde el Cielo, porquecomo dice San Juan , (¿) las oí aciones de losSantos (figuradas en las copas de oro ) llegan hastael trono del Cordero como unos perfumes de exquisitafragancia, (c) También es el nardo símbolo dela gracia y de las virtudes infusas , y demás donessobrenaturales; que entonces arrojan de sí mejorolor , y producen sus maravillosos efectos; quandose reducen aquellas á la practica y exercicios de lapiedad , y se emplean los dones y gracias del EspírituSanto en utilidad propria, y eu beneficio de la(a) Calmet. (£) Apoc. 3. 8.(c) Tirin.
CAP. I. VKRS. XX §. XI. 117Iglesia según lo practicaban San Pablo , los Apóstoles, y los primitivos fieles , de quienes nos asegurael primero en su carta á los de Corinto,(a)que era con todos estas el buen olor de Jesu Christoen toda la tierra , anunciando de parte de Dios , ápresencia de Dios , y en nombre de Christo las verdadesreveladas , y enseñando con la inocencia ybuen exemplo de sus costumbres arregladas el usofiel de las virtudes infusas y demás dones sobrenaturales.En este sentido la oración fervorosa despidetambién de sí el buen olor de ¡a fé , de la esperanza, de la caridad, y religión. La limosna espiritualó corporal derrama olor de amor de Dios,y del próximo , y asi igualmente las demás virtudes.95 (¿) Algunos Interpretes y Padres creen , quela Esposa llama nardo suyo al mismo Esposo poruna especie de afecto , y de ternura ; lo qual vienemuy bien con la versión de los setenta donde selee: Mi nardo dio el olor de sí mismo, que esdecir , empezó mi nardo á oler de tal manera conlas virtudes y dones que recibí de mi amado ámanos llenas , que mi corazón era como el aradonde atdia el mas exquisito Thymiama, y de dondesubían hasta el tálamo de mí Esposo los masagradables , y suaves aromas para su recreo. Eneste sentido el reclinatorio, ó tálamo del celestialEsposo, según el sentir de los Padres , es de muchasmaneras. El primero, es eterno en el senodel Padre celestial : el segundo temporal en el senoy vientre de la Virgen quando encarnó en suspurísimas entrañas; el tercero en el pesebre de Bethiehem;el quarto en la Cruz y en el sepulcro;el quinto en el Cielo á la diestra de su Padre:(a) 1. Cor. 15. 17. (¿) Tirin.
ndCÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.el sexto en la sagrada Eucaristía; el séptimo entoda alma fiel , y santa en la que aun en esta vidareposa y se recrea por la divina gracia , para sentarladespués á la mesa de sus eternas delicias enla gloria. En todos e*tos reclinatorios , y descansosderramó siempre, y derramará sin cesar un olorsuavísimo de todas las virtudes, de todos sus donesy gracias el divino Esposo en las almas santas.El Hijo de Dios , («) dice Theodoreto , recostado ydormido en la Cruz representa al Señor y Soberanode Ja casa de Jacob , de quien profetizó Balaam ,que quando se acostase , dormiría como un león,y leona con los ojos abiertos, y á quien nadie seatrevería á despertar; expresando en esto su perfectalibertad hasta en la misma muerte , (/;) y sufuerza y poder en la defensa de sus hijos. Entoncesse verificó según San Gregorio (c) haber entradorealmente nuestro Rey en su descanso y reclinatorio, quando nuestro Señor Jesu Christo subiócorporaimente á tomar posesión y sentarse á ladiestra de su Padre en lo mas alto del cielo.96 Pero coronemos por último la explicaciónde este verso con las bellas reflexiones que hace SanBernardo sobre este mismo asunto (d) " El nardo,«dice, según los curiosos naturalistas es una yerba« pequeña y calida, lo que me hace creer , que ess>teperfume de la Esposa, que tan lejos ha espar-«cido su fragancia puede significar aquí oportunaa»mente la humildad; pero una butnijdad , que exha-«le de sí al mismo tiempo los vapores de una cari -«dad ardiente; porque hay cierta especie de humil-«dad fundada únicamente en el conocimiento de la«verdad, pero destituida del calor de la caridad,(a) Tlieodoreto. (b) Num. 24.10. ..(r) Greg. Mag.(d) S. Bsrn, c. 42. n. 6.
CAP. I. VERS. XI. §. xi. 119usía producir por lo mismo una humillación sincera»de corazón, ni una humildad inflamada y arregla-11 da por el fuego del amor divino. Por tanto es gran-•>de la diferencia, que hay entre la humildad afectivanacida de la caridad, y entre la que nace del> simple conocimiento de nuestras faltas; porque po-> demos muy bien ser humildes á nuestros ojos en»fuerza de la luz, que claramente descubre nuestros} interiores defectos; y no sufrir que los demás foramenel justo concepto de nuestra fragilidad y mi-•> seria. En este caso seremos realmente humildes; pe-> ro nuestra humildad no está rociada aun , ni fosmentada con el ungüento de la caridad. Porque>es innegable que la humildad, que nace de la calidadnos estrecha y compele á desear que todos•> formen de nosotros la misma idea , que efectiva-> mente merecemos, (a) No es pues , lo mismo senticbaxamente de sí el hombre convencido de elloupor la luz de la verdad , que tener estos sentimientospor el don de la caridad; lo primero esi)efecto de la necesidad , lo segundo de la voluntad.El Verbo de Dios , Esposo de nuestrasjalmas se anonadó á sí mismo, dice el Apóstol>>tomando la forma de esclavo, y haciendo paítenteá todos en este mismo hecho el verda-«dero exemplar de la humildad : (b) se añonandoá sí mismo, se humilló á sí mismo, no poru convencimiento de faltas , que no podia tener,«sino por ios excesos de su caridad para con el»hombre ; prefiriendo voluntariamente ser teunidoy reputado por el mas vil y despre-«ciable de todas las criaturas , el que no polidía ignorar , que era el Señor y Dios de todo el«universo.TOM. I.(a) Ib. n. 7. (¿) Philip. 2. 7.t
120 CANTICO DE LOS CÁNTICOS.97 (a) Considera pues , ahora con quanta razan-•he dicho , que la humildad de Jesu Christo ha si->5do voluntaria, y nacida únicamente de los excesosJ de su grande amor , y para que aprehendiésemos de»él á ser mansos , y humildes de corazón. Y en he-Mcho de verdad , no deberé, predicar yo como noto->rios efectos de su amor, haber anonadado él mis->mo su magestad y grandeza hasta vestirse de laJ forma de siervo , haberse hecho por caridad infernor á los Angeles , haber estado por caridad suge-•>to en la tierra á sus padres , haberse por caridad»arrodillado y humillado delante del Bautista, haber•> por caridad sufrido las incomodidades y flaquezas•5 de nuestra débil naturaleza; y haberse entregado••por ú'timo por nuestro amor á la muerte, y muéreteignominiosa de la cruz? Examínate pues, ó homubre, á tí mismo, y si te consideras humilladoi? por necesidad , y por la luz de aquel , que escudriña, y sondea los mas secretos senos de tu albina, aplicare voluntariamente al exercicio y prácticade una humildad verdadera. Haz de la necesidadvirtud, pues que sin el consentimiento libreu de la voluntad , no puede haber virtud alguna verdadera.No aparentes lo que no eres; no mientas,'5 ni hagas traición á tu conciencia , y á la mismasverdad , qua interiormente está acusándote de tus> muchas faltas ; no quieras vendernos, ni gloriarte'5de virtudes , que no has recibido. Teme á Dios, y> no seas tan perverso , que pretendas ser exaltado5 voluntariamente conociéndote digno en realidad del5 mayor desprecio. Esto es resistir á cara descubierta>á la verdad, oponerse y pelear de intento contra el5 mismo Dios. Ya es tiempo de no resistir mas á tu5 Señor y Dios , y de que tu voluntad ceda á la ver-(a) Ib. n. 8.
CAP. I. VERS. XI. §. xr. 121>»dad, dicíendote á tí mismo coa el Profeta Rey>¿Por ventura rehusará aun mi alma estar obediente>y sugeta á mi Dios ?9 8 »(b) Pero no te basta estar sugeto á Dios no>estandolo al mismo tiempo á toda criatura huma->na por él : debes estarlo al Rey , y á sus Ministros,;a! Obispo, y á tu Abad , si eres Monge , como á tuI principal Prelado , y á los Superiores destinados por> él para el buen gobierno de los Monasterios. Prebendoaun mas: quiero que estés sugeto á tus ¡guaníes,y aun á los menores que tú , porque asi coni!viene con especialidad á los Monges y Religiosos,15 para que según su vocación practiquen toda especiede virtudes , y satisfagan á sus votos por la obsernvanciafiel de toda justicia. Procura pues, prevenir con>I tus obsequios y atención á los menores , (c) condesIL tiende con los inferiores,humíllate hasta con los pár-MVUIOS , si anhelas ser perfecto en la justicia y santi-53 dad de tu estado. Obrando de esta suerte podrás35aplicarte á tí mismo las palabras de la Esposa , y»5 decir al Esposo con ella: Mi nardo dio su olor. Pors>que olor tuyo es la devoción , olor tuyo la buena55 fama de tu conducta, que llega á noticia de los de-35mas, y por la que serás buen olor de Jesu Curisto35en todas partes, envidiable de todos , y amable de»todos; lo que no puede practicar aquel á quien solo31 la verdad obligó á ser humilde , y no la voluntad.5> La humildad de este no despide olor bueno de sí,35 porque carece de la devoción , y porque su hujsmildades forzada, y no libre. No asi la humil-3>dad de la Esposa , que siempre es voluntaria , siem-33pre constante y fructífera , y por lo mismo des-II pide siempre de sí dolor y fragancia del nardo,11 como encendida con el fuego de la caridad, sos-(a)(a) Ps. 3 5 . 3 . (/>) Ib. n. 9. (c) Reg. de S. Ben. c. 71. 72.
i22 CÁNTICO D E LOS CÁNTICOS.«tenida de una solida devoción , y llena de los olorososaromas, que esparce por todas partes la bue-»na fama de su nombre ; y de consiguiente ni se«disipa con las reprehensiones, ni se evapora , ni en-«grie con las alabanzas. Amore calens , dovotione vi~»gens, opinione redolens : voluntaria est: perpetuanest. Odor ejus nec reprehensione exterminatur , nec»laude. Acaba de oir de boca de su Esposo : Tus menxillastienen la hermosura de la tórtola , y la beldad, y«gentileza de tu cuello excede á los mas vistosos, y exnquisitoscollares. Habia ya recibido de él la promesa«de las cadenas de oro con matices de plata; y no obs-«tante quanto mas ensalzada se considera , tanto mas«se abate y humilla. No se gloría en sus méritos , ni«se olvida de su humildad en medio de tantos ho-«ñores, y alabanzas como recibe , de que es buena«prueba el nardo pequeño á que se compara.99 Dichoso («) aquel cuyas reprehensiones sonrecibidas de sus respectivos Prelados con la humildady resignación , de que la Esposa nos presentaun vivo exemplar en su conducta. Ojalá , que jamashubiese necesidad de reprender á ninguno ; porqueesto seria sin duda lo mejor. Pero como todoscometamos diariamente muchas faltas , no me es lícitocallar á mi, estrechándome mi ministerio, y muchomas mi caridad á la corrección de los delinqüentes..Mas si tal vez reprehendiendo á mis próximosy hermanos en desempeño de mi oficio , no producenmis exhortaciones el efecto deseado , antes sevuelven vacias contra mí , como una flecha disparada, que solo hiere al que la despidió; ¿ que sentimientospensáis se apoderarán de mi alma en estecaso ? ¿ Que de anxiedades , y de penas no inquietaránmi espíritu ? Quisiera en este conflicto imitaren algo el exemplo del Maestro, la prudencia y sa-(a) Ib. n. 2.
CAP. I. VERS. XI. §. xi. 133biduria del Apóstol , digo, que realmente á mi mefaita. (a) Apurado y reducido á dos extremos contrarios, no sé ciertamente que hacer; si complacermeen haberos reprehendido , porque con esto cumplícon lo que debia , ó arrepentirme de haberlo executado, por no ver en vosotros el fruto que demis correcciones esperaba. Mi animo era sin dudamatar á un enemigo , y salvará un hermano; perosucedióme todo muy al revés ; porque herí su alma, y agravé su pecado , añadiendo él á mis palabrasel notorio desprecio de mi predicación. No quierencirte á tí, dice el Señor , (b) porque resisten oírmeá mí. Considerad hermanos mios, quien es lamagestad despreciada en vuestras correcciones. Nocreáis acaso , que el despreciado en ellas he sido yoúnicamente. El Señor os habla por mi boca ; y loque anunció al Profeta , eso mismo dixo (c) á losApóstoles. Verdad es. que ni soy Profeta, ni soyApóstol; pero tengo no obstante (no extrañéis queasi os lo asegure) el honor y veces de Profeta , yde Apóstol ; y aunque disto mucho de sus méritos,tengo á mi cargo con ellos las mismas obligacionesy cuidados. Estoy cierto de servirme solo de unagran confusión, y extremado peligro, el ocupar enla actualidad la misma Cátedra de Moyses , de cuyavida y santidad disto tanto como de su gracia. Peroque ¿ rehusareis dar el debido honor de esta Cátedra, por considerarla ocupada por una persona indigna?Aun quando los Escribas , y Fariseos lleguená sentarse en ella: haced lo que os digan, y obedeceréisá Jesu Christo.100 Sucede también, (d) con demasiada freqüenciaá algunos, que al desprecio de la corree-(a) Phi!. 1.23. (b) Ezech. 3. 7. (c) Luc. 10. 16.\d) Ib. n. 3.
124 C ANTICO DE xos CÁNTICOS.eion añaden la impaciencia , y el furor , á manerade locos ó frenéticos que resisten la mano benéfica desus médicos. ¡ Extraña perversidad! Enfurecerse conel que les cura , y no, irritarse con el que les maltrata.Porque hay ciertamente un enemigo , que conmano oculta asaetea en lo obscuro á los rectos decorazón, y nos hiere de muerte siempre que obramosde esta manera , ¿ como pues no nos volvemoscontra él en semejantes casos ? ¿ Y por que razónte irritas contra mí, que únicamente deseo tusalud? ::: A vista de esto, prosigue el Santo (a) confiesoingenuamente quisiera mas en algunas ocasioneshaber callado, y disimulado vuestras faltas, quehaberos dado al parecer motivo á tan grandes malesy perjuicios con mis reprehensiones, (b) Me diréistal vez , que yo he obrado como debia en este lance,y que la justicia de mi conducta siempre quedajustificada; que mi alma está libre de culpa , y que nosoy responsable en manera alguna de la perdición yruina de un hermano , á quien he exhortado y predicadocon un zelo santo para apartarle de las sendastorcidas , y restituirle á los caminos de la vida,y de la salud. Pero por mas razones que añadáis úquanto llevo expuesto , yo siempre quedaré inconsolableal ver en cada uno de estos la muerte deun hijo mió. ¿ Por que pensáis acaso , que en la reprehensiónde estas faltas no he preferido yo la salvaciónde mis hermanos á la mia propia? ¿Quemadre , por exquisitas diligencias , que haya practicadoen la asistencia de su hijo enfermo; si porúltimo ve perecer á éste , y que todos sus trabajos sehan frustrado , podrá contener con esta consideraciónsus lágrimas, ni templar sus amarguras y penas ?Y si una madre se contrista y aflige de esta suerte) Ib. n. 4. ¡n fin. (¿) Ib. n. j.
CAP. I. VERS. XI. §. xi. 125Ce por la muerte temporal de un hijo ¿ quanto mayoresdeberán ser mis llantos y gemidos por la muer,te eterna de mis hijos, y hermanos , aun quandomi propia conciencia no me arguya de omiso enquanto á lo que por mi parte debia contribuir á suremedio ? ¡O hermanos míos , y de que males libraná sus Prelados, y á sí mismos, los que reprehendidospor estos responden con mansedumbre , se aquietancon modestia, obedecen con sumisión , y confiesansu culpa con humildad! A semejantes almassiempre me confesaré yo deudor suyo en todas lascosas; estos tales siempre hallarán en mí un servidorfiel y un humilde criado , como esposas dignas demi Señor , que pueden gloriarse en realidad , y decirle: Quando estaba el Rey recostado en su lecho,mi nardo esparció su buen olor.
v¿6 CANTICO DE LOS CÁNTICOS,VERSOXII.§. XII.En el ramillete de mirra está expresada tapasión , la muerte y sepultura de Je su Christo.Utilidades y frutos que alcanza el almachristiana por la freqüente meditación y continuamemoria de estos misterios.«Hacecito de mirra es¿ «mi amado para raí,Fmckulüs myrrfiíe di- «entre mis pechos raolectusmeus mihi , inter » rara : ó le pondré souberamea commor-abi~ «bre mi corazón, comotur. Miin precioso adorno,»>que jamás apartaré de«el. (b)101 ^-¿a 'as doncellas gustan mucho de buenos olores, y de recoger flores para formar de ellas algúnramillete , y ponerlo en sus pechos por adornoy gentileza , y para percibir mas de cerca sufragancia. La myrra es un árbol pequeño , que secria en la Arabia , en el Egypto y Judéa, rodeadode espinas y de corteza- roxa. Haciendo en estaalgunos cortes ó incisiones , destila unas lágrimas ógotas olorosas , que aunque de gusto amargo , sonmuy estimadas, y sirven para varios usos , y principalmentepara preservar de la corrupción; y poreso usaban de él los antiguos para embalsamar loscadáveres. De esta mirra es, de la que habla en{d) Ps. 112. f. (b) Carrieres. Fr. Luis de Leon.Caira.
CAPITULO r. VERS. xr. §. xr. 1*27«te lugar la Esposa. Por ella entienden los Padresestar significada la pasión , muerte y sepulturade Jesu Christo. En este sentido es en el que la Esposallena de amoroso ^ reconocimiento protexta ydice : Mi amado es para mí como un hacecito demirra , en el que contemplo unidos todos los oprobiosy dolores de su laboriosa vida, y afrentosa muerte;jamás le perderé de vista , morará siempre en mipecho para traerle siempre delante de mis ojos, sentadoy fixo en lo mas íntimo de mi corazón por lacontinua memoria de las amarguras y penas , quesufrió por mí , y de que por un efecto de su piedadse ha dignado hacerme participante , en términosque yo nada deseo sino gloriarme en la Cruz,y trabajos de mi Señor Jesu Christo, ni quiero conocerotro Esposo, que Jesu Christo, y éste crucificado.Esta es la mirra , que me purifica de todocontagio vicioso , esta la que me ha preservado dela corrupción del siglo; esta la que sin duda mehará esparcir una fragancia olorosa y suave delantede Dios y de los hombres ; y la que tomandoyo con ambas manos, como la cosa mas preciosapara mi salud eterna, depositaré en mi pecho, llevaréen mi alma , y jamás apartaré de mí, hastaque hecha semejante á él en los trabajos de ota vida, pueda aspirar á serlo de su misma claridad , áinmortalidad en la gloria.1 0 2 Todos estos sentidos místicos están indicadoscoa bastante claridad por los Padres y Expositorespara edificación y consuelo de Jas almas santas, (b)Oigamos por todos á San Bernardo , cuya suavidady dulzura en esta materia comprehende sin daá-xlo mas exquisito de la piedad y gusto que destilade sí la memona de un Dios crucificado. "Ba el ver»(.1) Tirin. (¿>) .N. Bern. Senn. 43. n, 1.TOM. I, V
i28CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.«so anterior , dice, acaba de llamar la Esposa«Rey á su divino Esposo, ahora le llama añado su~»yo. Allí le considera y mira descansando en su tá-«lamo real, ahora pretende ya traerle en medio de«su pecho. Grande sin duda la virtud de la humil-«dad,á la que cede gustoso la magestad divina. En«un momento vemos mudado el nombre respetable«de Rey en el familiar de amigo, y al que contení-«piaba aun muy lejos de sí , de repente le adora en«dio del Concilio , rebosando contento y alegría por ha~«medio de su pecho. Mi amado, dice , es para mí co~«mo un hacecito de mina. La mirra es una cosa muy«amarga, y simboliza por lo mismo lo arduo y duro«de las tribulaciones y pruebas de los justos. Con>¡~«derando pues, la Esposa que la amenazaban estas«tribulaciones y trabajos por causa de su amado, ex-«clama llena de gozo y confianza , que con su proteccióny auxilio sufrirá varonilmente quantos maulesy adversidades quiera enviarla su amado, (a) Preiysentáronse,dice , los discípidos de mi Esposo en me-»ber sido condenados á la infamia de los azotes por}>el amor y defensa de su nombre. Por esta razón pues,«llama á su amado Esposo , no haz , sino hacecito de«mirra; por ser para ella de corta ccnsideraclon«quantos trabajos y aflicciones quiera enviarla, el«que tan particularmente la ama. Bella expresión la«de hacecito , y conforme en un todo con el,dicho de«Isaias, en que nos asegura , (/>) que r.ació para no~esotros un niño. Bella palabra por cierto ¡a de hacecii>to, porque nada valen los trabajos de esta vida, se-«gun el Apóstol, en comparación de la gloria, que«se nos dará en recompensa; porque ciertamente a-«ñade, que estos momentáneos y ligeros males de la«vida presente, nos merecen un peso eterno é inmen-{d) Act. 5. 41. (b) Is. 9. 6.
CAP. I. VPRS. XII. §. xir.vi29«so de gloria en la otra. Asi que lo que ahora es»>solo un haz pequeñito de mirra para nosotros , en«la eternidad será un cúmulo inmenso de felicidad y«de gloria. ¿ Que, no será justamente llamado hace-«cito aquel , de quien el Evangelio nos asegura , (a)nque su yugo es suave , y su carga leve ? Mas no en-JJtiendas que su yugo por esto es ligero de suyo, por-«que ciertamente no es cosa de suyo muy leve la«crueldad de la pasión, ni la amargura de la muérete)sino que le da este nombre, porque al que a-»ma, todo se le hace llevadero y fácil. Por eso no dice«solamente : Mi amado es como un hacecito de mirara, sino que añade, que lo es para mí. Llámale«ademas amado suyo , demostrando en esto mismo,«que la fuerza del amor es mas poderosa que todas«las molestias y amarguras , y mas fuerte que«la muerte. Y para que entiendas, que la Esposa no« se gloria en sí, sino en Dios , y que su fortaleza no«la funda en su propia virtud , sino en el socorro de«Dios , añade , que su amado habitará en medio de«su corazón , y de su pecho , donde le dirá con se-«guridad y confianza: Aun quando (¿) me vea,«Esposo mío, entre los horrores y sombras de la^muerte, no temeré mal alguno , porque tú siempre estás« conmigo::103 «Tú pues, sino eres lerdo, (c) procurarás imi-«tar la prudencia de la Esposa, y no permitirás que«este amabilísimo hacecito de mirra se aparte ni un«minuto de la parte principal de tu corazón, con-«servando en tu memoria , y repasando en él por«medio de una meditación continua las indecibles a-«marguras y penas que tu Esposo padeció por tí,« de modo, que en verdad puedas decirle con la E>—(a) Matt. 11. 30. (¿) Ps. 22. 4. (c) Ib. n. 2.
130 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.«posa : Mi amado es para mí como un hacecito de mirara, y por lo mismo le tendré siempre en medio deami pecho , en lo mas íntimo de mi corazón.104 «Yo, hermanos mios, («) desde el principio«de mi conversión, en lugar de los merecimientos,«que sabia muy bien que me faltaban , hice un ma~«nojito de mirra , compuesto de todas las amarguras«y trabajos de mi Señor , el qual procuré traer siem-«pre dentro de mi corazón, y en medio de mi pei»cho: considerando primeramente las necesidades y«pobrezas de todos los pasos y misterios de su niñez,«y después pensando en los trabajos de su predicación,«en el cansancio y fatigas de sus viages y caminos,«en las vigilias de sus oraciones, en las molestias de«sus ayunos , en sus lágrimas y compasión por los«pecadores , (fe) en las asechanzas que armaban á«sus palabras sus enemigos, y finalmente , en los pe-«ligros que le sobrevinieron por sus falsos hermanos:«conviene á saber, en las acusaciones, en las perse-«cuciones, en las injurias, bofetadas, escarnios, des-«honras , azotes , espinas , clavos, y demás ¡gnomi-«nias , contumelias y dolores que largamen.e nos«cuentan de él los Santos Evangelios , entre cusas o-«lorosas mirras he creído no deber omitir la que le«hicieron beber clavado ya en el ara de la Cruz , ni«la otra con que por último le ungieron en la sepul-«tura. En la primera tomó para sí la amargura de«mis pecados; por la segunda consagró la minoría—«lidad é incorrupción futura de mi cuerpo. Mientras«viva pues , no haré otra cosa que despertar en mí,SJ> y publicar en todas partes la memoria de la exce-«siva abundancia d¿ estos suaves y olorosos aromas,(a) Ib. n. 3 . (b) Fer. 4. de la Seman. Sant. n. 11. ciSerm, 22. de diveriis. n, 5.
CAP. I. VERS. XII. § XH. 131?>y eternamente me acordaré de esras misericordias«del Señor, que me han restituido la vida.105 «Esras misericordias son por las que suspira-«ba (a) y lloraba en otro tiempo el Profeta Rey:"Vengan , Señor , (b) á mí, decia , vuestras misericor->"días, y viviré con ellas. Por estas mismas anhelaba«y gemia otro Santo , exclamando: infinitas son las«misericordias del Señor. ¡ O y quantos Reyes y Pro-«fetas suspiraron verlas, y no las vieron! Ellos«trabajaron , y yo entré á gozar de sus trabajos; yo«corté la mirra que ellos plantaron; para mí cierta-« mente se reservó este manojito de mirra saludable;«nadie pues, me lo quitará , le depositaré y tendré«siempre en medio de mi pecho en ¡o mas íntimo«de mi corazón. Pensar siempre en esto tuve por mi«sabiduría ; y aquí hallé la suma de todo lo que me«convenia saber. Aqui hallo ademas todo quanto ne—«cesito para mi justificación, la plenitud de la cien-»cia , las riquezas de la salud , y los abundantes te-«soros de todos sus merecimientos. Aquí me dan á«beber un precioso licor , que á veces es de saluda-«ble amargura , á veces de inefable consolación. Este«me anima en las adversidades , y me abate y hu-«milla en las prosperidades, y entre las tristezas y«alegrías de ia vida presente me guía por el camino«real y seguro, desechando y venciendo los peligros«que de la una y de la otra banda me quieren sal-«tear. Esto me reconcilia y hace amigo del Juez«del mundo , presentándome manso y humilde al«que me ha de juzgar , y poniendo á mi vista no«solo como aplacado , sino como modelo de mi vida,«al que es inaccesible á los Príncipes del cielo, y«terrible para con los Reyes de la tierra. Por tanto-,«hermanos mios, estos misterios traigo siempre ea(a) Ib. u. 4- (¿) Ps. 118. 77.
132 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.«mi boca, predicándolos con freqüencia, como voso -«tros mismos sabéis, y estos siempre en mi corazón,«como el mismo Dios me es testigo: de estos escribe«siempre mi pluma como todos ven: y esta es y«será siempre mi altísima y sublime filosofía, saber«á Jesús, y este crucificado. No pretendo saber co-»mo la Esposa, donde sestea al medio dia; me con-«tentó con abrazarle estrechamente entre mis pechos,«y en medio de mi corazón. Tampoco me afano por«saber donde pasta al mediodía sus ovejas, el que«estoy viendo como á Salvador mió en la Cruz. Lo«primero es demasiado sublime ; lo segundo es muy«suave y sabrosísimo: allí es pan para los fuertes,«acá es leche; con esta alimenta á los párvulos, y«llena al mismo tiempo los pechos de las madres;«y ved ahí porque yo me contento solo con que«more en mi pecho.106 Coged pues , hermanos mios muy amados,«coged (o) para vosotros este hacecito de mirra«tan apreciable , ingeridle en las membranas de vuestrocorazón ; fortaleced con él Jas puertas de vues-«tro pecho, para que descanse y more en lo íati-»mo de vuestra alma. Tenedle siempre delante de«vuestra vista, y nunca á la espalda ni tras de«vuestros hombros, no sea que cargados de su cruz,«y sin poder gustarla ni olería, sucumbáis á su pensópor falta de este cuidado. Acordaos, que Simeónnle tomó en sus brazos. María lo llevó en su vientre,«y le abrigó en su regazo; y la Esposa lo d^posi-«tó y fixó en medio de su pecho. Y para no dexac«que decir en la materia: La palabra de Dios se«manifestó en las manos de Zacarías Profeta, y de«otros muchos Santos. También me persuado que el«bendito San Josef Esposo de María le pondría so-(a) Ib. n. }.
CAP. r. VFRS. XII. §. xn. 133«bre sus rodillas en muchas ocasiones. Todos estos«le tuvieron siempre delante de sí, y ninguno deliras.Sírvaos pues , de exemplo á vosotros para«practicar con él esto mismo. Porque si tuviereis«siempre delante de vuestros ojos al que debéis llevar«en vuestro corazón ; sin duda alguna , que contem-«piando y viendo las angustias del Señor, sufriréis«las vuestras , y las soportareis como muy leves en«comparación de las suyas , contando para ello con«el favor y auxilio del Esposo de la Iglesia , y de«vuestras almas , que es el Dios bendito sobre to-«das las cosas, y de todos los siglos. Amen.
134 CANTICO D E LOS CÁNTICOS.VERSOXIII.§. XIII.El racimo de cypro es símbolo de Jesu Christoclavado en la Cruz , y del vino celestial desu preciosísima sangre.«Mi amado es para mí«como un racimo de№. Botrus cypri dilectas «cypro de las vinas demeus miht, in vmeis »Engadí: su sabor meEngaddi,«es sumamente deficio«so; y hallo en él una«soberana complacen«cia.107 ^¿a palabra cypro (a) significa una especie dejunco como de dos codos de alto , cuadrada ó triangular; tiene en la raiz unas hojas largas, y delgadas, y en lo alto forma una mazorca ó racimolleno de menuda flor muy aromática y de grandesutilidades. Plinio lib. iz. hace mención de este arbustobalsámico. Tiene alguna semejanza con el quellamamos en Español juncia de olor , ó avellanada,se cria en Palestina , en Engadí , en la campiña deJericó, cerca del lago de Aspnáttithes, ó mar muertoj sus ramas se asemejan á las vides , y los racimosde est.s son los que producen el bálsamo. Algunostrasladan la palabra Hebrea copher por el alcanphor, ó alneña. El sentido de este verso siguiendocoa el del antecedente á los Expositores y Padreses ; Mi amado es para nú como un ungüento(a)Calmet. Garrieres. Scio. Tirln.
CAP. r. VERS. xin. §. xm. 135
136 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.clavado en la Cruz. Dictus est Dumitms botrus ubx,quem ligno swpensum de térra promis:iotás , quipr&tnisi era ¡t á populo Israel , tamquam crucifixiónatiuLrunt. También nos asegura la Escritura en ctrolugar , que este misterioso racimo estrujado y pisadoen el lagar de la pasión destiló y manó el vinocelestial de la preciosa sangre del Salvador, (a) Lavabitin sanguine ubae pallium suam. Y de este modo se hizo,dice S. Ambrosio, (») una victima agradable á Dios, ycomo un bálsamo vivificante para salud y precio detodo el mundo. Accepta hostia , et qua i balsamum exarbore , sic virtus exibat é corpore. Sus heridas eranotras tantas fuentes de celestiales ungüentos Vulnusinflictum erat, et flutbat unguentum. ¡ ü y quedichosos son los que contemplando á Jesu Christocomo un racimo misterioso clavado en la Cruz , ypisado en el lagar de su pasión , le veneran en ellacomo á su único , y verdadero Esposo ! Pero valgala verdad, que hay muy pocos que amen comodeben á este varón de sangre , que le adoren sinceramentesobre la Cruz , ó que anhelen e>tar crucificadosen ella con él , que expresen á Jesu Christosu tierno afecto con un corazón varonil y maternal, y que no solo se glorien con la Esposa, deque su amado es para ellos como un ramillete de mirrapor la conformidad de su crucifixión con él, (c)sino que aspiren con la misma á que sea para elloscomo un generoso vino , cuyo suavísimo licor lessustente, alegre y embriague con la dulzura inefablede la contemplación y demás dones sobrenaturales, uniendo en sí por este medio la vidaactiva y laboriosa , y la contemplativa y dulce,que es el colmo de perfección en que admira el(a) Gen. 49. 11. {b) S. Ambros. in Ps. 118.Oct. 5,v. 1. (c) Tirin.
CAP, I, VFRS. xm. §. xin. 137«Esposo elevada ya á su querida Esposa, como cía-«rameare lo demuestran los excesivos elogios, que de»eda hace en las siguientes palabras.V E R S OXIV.§. XIV.Belleza de la Esposa por la semejanza de susojos con los de la paloma. Trato familiar deesta con su amado. Su singular humildad ; yde dos especies de hermosura del alma.ELESPOSO.$f. 14. Erce tu pulchra ex,árnica mea , ecce tu pulchraes\ oculi tui columbarum.«O qué hermosa eres tu«amiga mia ! O que«hermosa eres tú !«Tus ojos son como«los ojos de las palo-, «mas.109 MlJn el principio del Génesis, (a) dice laEscritura , que vio Dios todas las cosas que habia echoty que las halló perfectamente buenas. Estas palabrasson bastante análogas con las que el Esposo alabaaqui la belleza de la Esposa. Esta no habia sidosiempre hermosa ; y por lo mismo como degradadade su primitiva hermosura, fué necesario , diceel Nyseno, (b) que la divina mano del Artifice Omnipotentereformase en ella su fealdad y defectos.Asi qué luego que la hubo purificado con su gracia, después que la llenó de su luz, y que acercándolaá sí , la hubo comunicado una porción de(d)Gen. 1. 31. (b) S. Greg. Nyss.
138 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.su hermosura , después que por último la inspiróel amor á sus trabajos , y á su Cruz , considerando,y viendo ya en su Esposa estos maravillosos efectosde su gracia, exclama y dice : ¡ 0 que hermosa eres tu,amiga mia\ ¡O que hermosa eres! que es decirla:Hermosa eres , y muy hermosa, Esposa mía; pero entanto eres hermosa , en quanto eres muy amada mía;porque la caridad con que yo te he amado, ha sido lacausa y móvil de la gracia y belleza que en tí admiro.En ninguna cosa brilla tanto la caridad de Diospara con nosotros, dice San Juan, («) como en que silmérito alguuo de nuestra parte, y no solo no habiéndoleamado nosotros, sino habiéndole ofendido y provocadocon muchas y graves ofensas, (b) se ha dignado,no obstante esto , amarnos primero , prevenirnoscon su amor , y hacernos de pecadores santos , y deenemigos amigos suyos; con el fin de estrecharnoscon tan excesiva caridad al amor de un Dios , que seha hecho victima de propiciación por nuestros pecados,y único objeto de nuestra dilección. Ad hoc enim , diceSan Agustín , prior d\lexit nos , ut diliga,rus eum.Corona este magnífico elogio de su Esposa , diciendo -la : Tus ojos son , Esposa mia fe) muy amada , comolos ojos de las palomas; sin doblez, ni malicia , castos, sencillos, humildes, perspicaces, de un color ybelleza extraordinaria ; denotando en esto , que el entendimientode su Esposa estaba dotado de la luz deuna fé viva , de una sabiduría celestial , y de unaperfecta rectitud en todas sus obras. La sencillez delas palomas está canonizada por el mismo Jesu Christo, previniendo á sus discípulos que en el furor de laspersecuciones procuren unir en sí la astucia y prudenciade las serpientes con el candor y sencillez de las(a) 1. Joan. 4. 10. (¿) Tir'fno.(f) Tirino.
CAP. I. VERS. XIV. §. xiv. 139palomas, (я) que es , según San Agustín , exhortarlesá conservar la mansedumbre y dulzura con una caridadsincera, sin dolor ni malicia alguna. La rectitudde intención en todas nuestras obras igualmente estámandada en el Evangelio por el mismo Jesu Christo.(¿>) La lampara de tu cuerpo, dice, es el ojo espiritualde tu alma, ó intención; (c) si este es recto , y sencilloen tí, todo el cuerpo de tus acciones será luminosoy puro; pero si tu intención es torcida y mala, elcuerpo de tus acciones carecerá de la hermosura dela luz , y todas tus cbras serán tenebrosas , abominablesy lias á ¡os ojos de tu Esposo , que es la verdaderaluz que ilumina los ojos interiores del alma , yde todo viviente racional. Esta es en suma, la explicaciónpenuina , que los Padres y Expositores daná las expresadas palabras. Escuchemos ahora las delicadasleíkxíunes que sobre este mismo verso haceopcttuuí.unamente San Bernardo.10^ ¡0 que hermosa eres tú, amiga mia] ¡ Queheimoia eres tú l Tus ojos son como los ojos de las palomas."Admirable elegió, (d) y oportunamente dado:«porque del amor de la Esposa se originó en ella la«presunción, y de este amor la indignación del Es—«poso contra tila. Los efectos prueban lo que digo,«porque á Ja presunción siguió la corrección , á la«corrección la enmienda, á la enmienda la remuneración.Presentase el amado , retirase el que la«corregía como Maestro, el que se la aparecia como«Rey desaparece, despójase de su magestad real, y«á todo este aparato sucede una reverencia y respeto«familiar. Porque no tiene lugar el fausto , ni el ter«ror, donde prevalece el afecto. Y como Moysesмhablaba al Señor en otro tiempo como un amigo{a) Matt. то. 16. (b) Matt. 6. 22.(Í) Tirino. (a 1 ) Serm. 4 5 . n. .1.
140 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.«suele hablar con otro amigo; y el Señor le contexta-»ba con la misma franqueza ; así ahora en las palabrasde este verso y del siguiente se ve entablada«una íntima y familiar conversación entre el alma«y el Verbo como entre dos vecinos y amigos: ¡ Quenhermosa eres , la dice , que hermosa eres tú , queridavmial ¡ Que hermoso eres tú, (le corresponde) querit>domió ! ¡ Que bello y peregrino! Ni te admire este«lenguage, porque este mutuo amor y alabanzas re-«cíprocas tienen su origen de una misma fuente, que«es la caridad. De aquí corren de una á otra parte«palabras mas dulces que la miel; de aquí aquellas«recíprocas ojeadas del uno al otro, llenas de una«suavidad inefable , pruebas nada equívocas del cas-»to y santo amor que se tienen. Sancti Índices amo-«m. Por último el Esposo llama á la Esposa amigansuya , ensalza su hermosura , y repite segunda vez,«que su querida es hermosa y bella en extremo; correspondiendoella con iguales elogios á su amado.«Mas no creas, que esta repetición es superrlua , sien-«do como es una confirmación, y un testimonio de«su amor recíproco; y en que tal vez se nos quiere«dar á entender alguna otra cosa digna de nuestra in-«vestigacion,lio «Busquemos pues, una duplicada hermosu-»ra en el alma; porque esto es, lo que á mi parecer«quiere indicarnos en dichas palabras el Esposo, (a)«La hermosura del alma es la humildad. Este peusa-«miento no es mia; habiendo dicho antes que yo el«Profeta. Rociarasme , Señor , con el hisopo , (/>) y qn¿-ndaré limpio; expresando la humildad en esta hierba«humilde y oportuna para limpiar el pecho. Con es-«ta confia el Profeta Rey ser lavado, y recuperar«después de su grave caida una especie de candor y(a) Ib. H. 2. (/>) Psalm. 50. 9.
CAP. I. VERS. XIV. §. xiv. 141«blancura en su nueva ¡nocente vida , mayor que la«de la misma nieve. Pero en el que pecó gravemente,«aunque su humildad sea digna de ser amada , no lo«es de »er admirada. Mas si alguno conservando la«inocencia, añade ta.nbien la humildad, ¿no te pa-«rece á tí , que este tal posee en efecto una y otra«hermosura en el alma í María Santísima nuestra Sejjñorani perdió la inocencia, ni careció de la hu-«iihidad. Por eso apeteció e¡ Rey su hermosura y be-«lleza; por haber hermanado la inocencia con la hu-«mildad. Miró el S¡.ñur , nos dice ella misma, (a) á la^humildad de su siena. Dichosos pues , los que con-«servan limpios sus vestidos, á saber , la sencillez y la«inocencia , cun tal que añadan á esto la hermosura«de u nuií-iildad. El que posea estos dones oirá sin du-«da: ¡O que hermosa eres tú , amiga mial ¡Que hermosaneres! Uxala que tú, ó buen Jesús , digas siquiera una«sola vez á mi alma : ¡ Que hermosa eres tú ! Porque«yo guardé mal mi primer vestido. Siervo vuestro«soy. JS¡o me atrevo a gloriarme scr amigo vuestro,«por no merecer oir de vuestra boca el testimonio de«esta duplicada hermosura. Bástame pues, oírle una«sola vez. Pero ay de mí , si es que mi desgracia es«tanta, que ni aun de esto siquiera puedo tener al-«guna seguridad ! En tal caso ya sé el partido que«debo tomar : como siervo veneraré á la amiga del«Esposo, y como hombre pequeño, mal encarado« y feo admiraré en ella el cúmulo de su excesiva be-«líeza; me alegraré a la voz del Esposo, quando él«mismo ensalze en ella esta duplicada hermosura.«¿ Qu'n.n s.ibe si tal vez por este solo hecho hallaré«favor y acogida en la Esposa, de modo que con su«gracia y valimiento merezca yo ser contado en el«numero de sus amigos? Ello es constante, que el(.¡) Luc. 1. 48.
142 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.«amigo del Esposo está de observación, y se alegra«sobre manera , siempre que oye la voz del Esposo.» Amicus Sponsi stat, et gandió gaudet propter vocem>lSponsi. Cata pues ya aquí su voz en los oidos de«su querida. Oigámosle y alegrémonos de oirle. Los«dos están presentes , y mutuamente se hablan, Este-»monos quietos, y á pie firme para escuchar que«es lo que el uno al otro se dicen. No nos aparte«de tan interesantes y santos coloquios ningún cuida-»de del mundo , ningún alhago , ni condescendencia«con nuestra propia carne. Audiamus, et gaudeamus,nAdsunt sibi, loquuntur pariter ; stemus simul.III ¡O que hermosa eres tú, amiga mia , (a) la«dice! Que hermosa y que bella eres tul O, es palabra«de admiración, las que siguen son palabras de aiaebanza.Digna por cierto de ser admirada aquella«que después de perder la santidad , supo conservar«la humildad. Pero con razón es llamada dos veces^hermosa la que hermanó en sí estas dos hermosuras.vRara ave es en la tierra, prodigio singular-, no per-«der la inocencia, ó conservar la humildad con la«santidad. Con razón pues,es llamada bienaventurada,«la que supo conservar en sí una y otra hermosura.«Porque como claramente hemos visto ; la Esposa«sin advertir en sí falta alguna, fué agriamente re-«prehendida de su Esposo, y ella sin embargo de es-«to , no reusa la corrección. Nosotros por el contra-«rio , aun después de haber pecado gravemente, a-js penas sufrimos que nos reprehendan. Esta oye con«serenidad , sin haber cometido falta alguna, amar-«guísimas reprehensiones. Y valga la verdad, ¿que«pecado es en la Esposa pretender ver á su Es-«poso en su claridad y gloria ? ¿ Que cosa mas digna«de alabanza? No obstante reprehendida por el de{a) Ib. n. 3,
CAP. r. VfcRS. xiv. §. xiv. 143»:an santos deseos á su modo de entender , hace pe-?«nitencia , y le dice: Mi amado es para mí como un»hacecito de mirra, le depositaré , y traeré siempre«en lo íntimo de mí pecho, en medio de mi corazón.üFasciculus myrrha dilectus meus mihi , inter uberaiimea commorabitur. (a) Es decir : Esto solo es bastíantepara mí, yo ya nada quiero saber sino á«Jesu Christo y este crucificado. Prodigiosa humiljjdad!La que en efecto es ¡nocente , abraza con el«deseo la penitencia ; y ya que no tiene de que ar-«repentirse, toma este pretexto para executarla. Pe-«ro me dirás tú; ¿si la Esposa no obró mal en cosa«alguna , como es que fué tan agriamente reprehen-«dida? Pero advierte y considera en esto mismo la«liberalidad y prudencia del Esposo. Como en otro«tiempo la obediencia de Abpaham fué á la verdad«probada, asi lo es aquí la humildad de la Esposa:«y como aquel por haber justamente obedecido, me-Mrecio oir del Ángel: Ahora (b) si que conozco quan te-«moroso eres de Dios : del mismo modo ahora se la«dice á esta con palabras diferentes por su mismo«Esposo : Ahora si que conozco, querida mia , que«eres verdaderamente humilde; dicela pues; ¡O y que«hermosa eres tú amiga mia 1 Y repitiendo segunda«vez el mismo elogio , demuestra sin duda , que á la«gloria de la santidad ha añadido su Esposa la be-«lleza. y esmalte de la humildad. ¡O que hermosa eres«fu, amiga mia\ \ Que hermosa eres tu ! Ahora si«que he conocido que eres hermosa , no solo por tu«amor á mí, sino también por tu propia humildad.«Ya no solo te predico hermosa eatre las mugeres,«ni hermosa únicamente en tus mexillas y cuello,«sino hermosa absolutamente, y en tanto extremo,«que el total conjunto de tu hermosura exceda sinTOM. 1.(a) C. 1. v. 12. (¿) Gen. 22.11.y
144 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.«comparación á quantas se puedan imaginar.112 «(a) A tan magnifico elogio añade : tus ojosnson como los ojos de las palomas. En que manifiesta-» mente prosigue recomendando su humildad. Por lo«que reconociendo ella, que el motivo de su reprehen-«siojí habia sido lo alto desús elevados deseos , al«momento pone sus miras en cosas mas humildes«y baxas diciendole: Mi amado es para mi como untihacecito de mirra, (b) Y á la verdad que dista mu.«cho, y es infinita la diferencia que hai entre el ros-«tro glorioso que poco antes tanto anhelaba ver,«y ei hacecito de mirra, que escoge ahora; y asi«el gran distintivo de su humildad es desistir de«aquella intempestiva solicitud , y tomar ahora pa~«ra su descanso y recreo las humillaciones y prue-«bas simbolizadas en la amargura de la mirra. Tusaojos pues, son como los ojos de las palomas. Porque«ya , amada mia , no andas pensando en cosas gran-«des, y maravillosas sobre tí; antes á manera de«unaveeita simpudísima te contentas con cosas muy«baxas y humildes , poniendo tu nido en los agu-«geros de la piedra, haciendo tu mansión y mora-«daen mis llagas, y contemplando únicamente con«ojos de paloma, y llena de gozo los inefables misateriosde mi vida , de mi pasión, y de mi muerte.113 »(c) Pero acaso también por haberse aparecidoalgunas veces el Espíritu Santo en figura de«esta candida ave ha querido baxo el nonjbre y ojos«de paloma, darnos á entender mas principalmente«las ojeadas espirituales de la Esposa, que su sen-«cilléz y simplicidad. Si os acomoda esta explica-«cion, conviene no olvidar lo que diximos antes de«los pendientes, ó cadenillas de oro , que las amí-«gas de la Esposa (esto es los Angeles) prometie-(a) Ib. n. 4. (b) Ver». 12. (c) Ib. B. ¿.
CAP. r. VKRS. XIV. §. xiv. 145«ron hacerla , con el fin sin duda , como dixe allí,55de adornarla los interiores oidos del alma, y no«los sensibles y corporales. Pudo pues suceder, que« purificado mas y mas el corazón de la Esposa por«la fé , que entra por el oido , se hiciese mas aptaa con estas dádivas para verle mejor, y con el regalo«de las cadenillas , ó pendientes, y otras ventajas«que ganó con ellos , "agradase mas al Esposo ; y es-«te se dexase ver en espíritu de ella por este me-«dio ; que es lo mas regular en él , y lo que mas«le acomoda; y por tanto á los dones y dádivas de«los Angeles figurados en las cadenillas y pendien-)> tes de oro, añade este nuevo elogio: Tus ojos son,a Esposa mia, como los ojos de las palomas. Ya pue-«des mirarme, la dice, y verme en espíritu; (a)aporque el Christo ungido del Señor es quien anima,ailustra, y vivifica tu alma. Antes no tenias estos«ojos de paloma , estos ojos espirituales: ahora tusaojos son de paloma, antes no lo eran , y por eso no«podías verme espiritualmente; antes fué preciso re-«prehenderte, para contener tus importunos deseos:«toma ahora ese espejo para verme, esto es, esos«ojos espirituales, ó de paloma. Mas no creas que«con esta especie de visión te concedo la gracia de«que puedas verme al medio dia en la luz ¡nacesi-«ble de mi claridad y gloria , porque este favor«no es posible que le gozes Ínterin estés atada con«los lazos de esa carne mortal; pero por ahora es su-«ficiente para tí este genero de visión. Con esta carminarásde claridad en claridad. Mas por ah^ra«cuida solo de verme según tu actual posibilidad,«que quando estes mas adelantada , veras también»»y gozarás mas de mis inefables arcanos, y delicias.•>El nuevo y familiar lenguage con que la Esposa(a) Tren. 4. 2.
tJ\6CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.ensalza la gentileza y hermosura del Esposo en eíverso siguiente , es prueba bien, clara dice el mismoPadre (a) de las excelencias, y prerrogativas de laEsposa como frutos y efectos de esta vision admirable; oygamos sus mismas palabras, y despuésvolveremos con el citado San Bernardo á tratar tandelicado punto.VERSOXV.§. XV.LAESPOSA."Hermosura del Esposo en quanto Dios , y encuanto hombre. Explicación del tálamo sembradode flores. Familiaridad de la Esposacon su amado. Del modo de hablar el Verbocon el alma, y el alma con el Verbo ; y de lalengua del uno y del otro. Es importantísimaesta doctrina.«O que hermoso eres tú,Si, i
CAP. I. VERS. XV. §. xv. 1 4 7ciada. Toda la gracia pues, y toda la hermosura coaque al presente me veo enriquecida es efecto de tu gratuitoamor , y excesiva caridad para conmigo. Túsolo , amado mió , tú solo eres el hermoso , el peregrinoy bello por esencia; tú solo , por tu misma divinidad, el esplendor y luz eterna del Padre , la imagenmas expresiva , (a) y acabada de la substanciadivina : el occeano inmenso é insondable de todas lasperfecciones y hermosuras. Pero aun por tu humanidadsanta , y por tu unión hipostática con el Verboeres también el mas peregrino y bello de todos losmortales, el origen y fuente de todo el cúmulo debendiciones de gracia, de dulzura y de belleza en loscielos , en la tierra , en los Angeles y en los hombres.Ucee tu pulcher es, dilecte mi, et decorus. La hermosurapues , con los demás dotes, que tanto alabas en mí,querido mió , á tí solo deben referirse, pues de tí soloy por tí solo me han venido. Y si el lecho ó tálamode mi alma es ya para tí una morada deliciosa,y como un jardín amenísimo lleno de exquisitas yolorosas flores , es porque tú mismo has plantado ysembrado en él las celestiales semillas de las mismasvirtudes y dones sobrenaturales que en mí admiras.11 $ £1 lecho de Jesu Christo , dice un sabio Expositor, (6) es el seno virginal de María; el lechode Jesu Christo es la Cruz en que espiró y consumósus desposorios con la Iglesia; el iecho en fin, cubiertode flores, es también el alma justa en la que moray descansa este divino Esposo por la fé, por la caridad, y demás virtudes, como en un ameno y deliciosojardín. "Nuestro Padre San Bernardo afirma, (c)5» que el lecho y tálamo del Esposo es todo Conven-»>to y Monasterio en donde reyna la verdadera paz{a) Hebr. 1. 2. (Z>) Calmet.(c) S. Bern. Serm. 46. n. 2.
148 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.nde Dios por la abstracción y retiro del mundo,«porque estos lugares están en realidad llenos de ex-«quisitas y olorosas flores por los exemplos de las«almas justas que viven en ellos, por las instrucciones«de sus sabios Prelados, y por el buen olor que des->>piden los Religiosos que observan con fervor y zelo«los institutos y reglas de su respectiva profesión y«estado. Pero explicado ya el genuino y natura! sentidodel presente verso, volvamos con el citado Padreá considerar y ver la graduación y efectos dela admirable visión en que dexó á la Esposa en elsermón y verso anterior.* 116 «Yo, hermanos mios, dice , estoy persuadido«que esta especie de visión intelectual , de que«acabo de hablaros, (a) ni es común á todos los jus-«tos, ni de las menos sublimes con que estos suelen«ser favorecidos en esta vida; sin embargo de que«la considero muy inferior á aquella, con que le he-«mos de ver en la gloria. Reflexionad sino en prueba«de esto la respuesta de la Esposa al elogio que el«Esposo acaba de hacerla , ponderando su singular«belleza y hermosura. (¿) 0 que hermoso eres tu, queáridomió , le dice! ¡Que (c) hermoso y peregrino ere si«Advertid también en virtud de estas palabras la ele-«vacion de la Esposa , y á quanta sublimidad de es—«píritu se ha elevado su alma , quando con una ad-«mirable propiedad y confianza llega á llamar querindosuyo al dueño y Señor del universo. Porque de-«beis de notar, que no le llama simplemente querido,«sino querido suyo, como cosa muy peculiar y pro-«pia. Maravillosa visión por cierto , por la que augmentóen tal grado su poder y confianza, que ya«no acierta á dar el tratamiento de Señor al mismo«Señor de todos, sino únicamente de querido suyo.(a) S. Bern. Serm. 4}. n. 6. (b) V. 14. (c) V. if.
CAP. I. VERS. XV. §. xv. 149«Estoy pues, firmemente persuadido, que en esta«ocasión en manera alguna han sido presentadas á«la imaginación de la Esposa ideas ó representaciones«corporales de la humanidad, de la cruz , ni en fin«de las denas flaquezas y trabajos de su Esposo en«quanto hombre , porque en todos estos pasos no te-«nia, según nos dice e! Profeta, (a) ni la hermosu-«ra , ni la belleza que le era propia. Habiéndole pues«visto la Esposa del modo referido , y publicando«ahora que su amado es extremadamente hermoso y«peregrino, sin duda manifiesta en este mismo he-« c no , que esta especie de visión en que ahora le ve,«es mucho mas sublime y perfecta que las anterio-«res. Por esta razón habla el Esposo cara á cara con«la Esposa, como lo hizo con Moyses (b) en otro«tiempo , y ve á Dios claramente , y no por enigmas«ó figuras. Le da , en una palabra , el tratamiento«de hermoso y peregrino , que es según y como le«ha visto en su espíritu en esta visión sublime y de-«¡iciosa. Sus ojos vieron al Rey en todo su explcndor«y magestad; pero no le vieron como Rey, sino co-«mo querido suyo. Véale en norabuena sobre un tro-«no excelso y elevado cierto Profeta. Véale otro cara«á cara , según que él mismo nos asegura habérsele«aparecido: (c) mi dictamen es , que entre todas es-«tas visiones , es mucho mas eminente y perfecta con«la que acaba de ser distinguida la Esposa: allí lee-«mos que se apareció y dexó ver el Señor; acá cd«querido de su alma. Si á aquellos pues se. apareció«como Señor, causándoles eí terror que es insepa-«rabie de la magostad de tan terrible nombre; á mi«ciertamente si se me dkse á escoger, tanto con ma-«yor gusto y afecto escogería ¡a visión de la Esposa,«quanto la considero mueno 111a» noble y cariñosa,(a) Is. 53. 2. (b) Exod. 33. 11. (e) Gen. 32.30.
150 <strong>Cántico</strong> de los <strong>Cántico</strong>s.»y como nacida de la caridad que es el colmo de la«perfección. No hay pues duda alguna, que es«muy grande la diferencia que hay , entre parecer«terrible en sus consejos sobre los hijos de los hom-«bres , y la de manifestarse á la Esposa como el mas«hermoso y bello de todos los mortales, (a) ~¡0 que^hermoso eres tu , querido mió ! ¡ Que hermoso y perettgrino!117 «Pero de esta sublime doctrina nacen tal«vez en tu corazón diferentes pensamientos, y lleno«de dudas me preguntarás, (¿>) ¿ como es que las pa-»labra? del Verbo dichas al alma, y las del alma,«dichas al Verbo tienen entre sí tal relación , que la«Esposa oiga la voz del Esposo , quando este la ha-«bla , y la dice que es hermosísima , y que esta sin«dilación recíprocamente le corresponda con el mis-«mo elogio? ¿Como puede ser esto? Porque con la«palabra hablamos; pero la palabra no habla. Tam-«poco el alma es capaz de hablar, á no ser que la«boca del cuerpo forme las voces para pronunciar«las palabras. La pregunta es ciertamente muy o-«portuna. Pero es de advervir , y debes considerar,«que quien habla aquí es el Espíritu , y por lo mis-Mino es necesario que entiendas espiritualmente las co-«sas que decimos. Quantas veces pues oygas ó leas,«que el Verbo y el alma se hablan recíprocamente,«y que mutuamente se miran, no pienses ó te imagines«que hay palabras de una á otra parte, ni que en«estos mutuos coloquios se mezclan imágenes ó espe-«cies corporales. Antes bien atiende, que es lo que debes«considerar sobre la presente materia. El Verbo de«Dios es Espíritu, y el alma también es espiritual; de«consiguiente uno y otro tienen su lengua con que« hablarse mutuamente , y hacerse presente». La let»(a) Ps. ó>
CAP. I. VERS. XV. §. XV. -ig;t»g'-ia del Verbo es ciertamente el Favor de su digna-*-«cion ; y la lengua del altm el Favor de su devoción«en corresponder á este. El alma que no tiene esta«lengua es muda y párvula , y no puede en maneri«alguna conversar aun con el Verbo. Pero quandoí» el Verbo da movimiento á semejante lengua , infen-«tando hablar con el alma, es imposible absoluta-Mínente, que esta dexe de sentirlo y conocerlo; por-»que la palabra de Dios es sumamente viva y eficaz,«j mas penetrante y sutil, que una espada de dos filos:t>de consiguiente se (a) introduce y penetra hasta los mas^recónditos senos del espíritu, (b) Igualmente,quando el«alma mueve su lengua, queriendo hablar con el Ver-«bo, entonces es mucho mas imposible que al Verbo«se le oculten estos movimientos , no solo porque es-«tá presente en todas partes, sino principalmente«porque es imposible absolutamente que la lengua de«la devoción tenga movimiento alguno , á no ser que«sea el Verbo móvil único de esta habla espiritual.II8 «Decir pues con el Verbo al alnia , (c)^hermosa eres, y llamarla amiga suya , es infundir en«ella con que amarle, y al mismo tiempo la segu-«ridad de que es amada. Pero que la Esposa llame al«Verbo querido suyo, y que mutuamente predique su«hermosura , es atribuirle á él sin fraude, ni ficción el«que ella le ama; y ser amada de él , es admirar«su dignación , y pasmarse de tamaños favores y«gracias. Porque su hermosura es amor , y tanto ina-«yor, quanto es preveniente al de la Esposa. Pulchri-«rudo illius d'dectio ejus , et ideo major , quia prtzvenniens.Tanto pues mas , y con tanto mas ardor«exclama y grita con las entrañas de su corazón, y«coa las espirituales voces de sus interiores efectos-,(a) Heb. 4. 12. (b) Cotexcse esta doctrina con la d&Santa Teresa en su v'ida c. 25. y 27. (c) Ib. 11. 8.TOM. I.Z
1:52 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.«que el Verbo debe ser su único amado , quanto mas«claramente conoce , que este es antes primero amannte, que amado. Por tanto las hablas del Verbo son«infusión desús dones; y las respuestas del alma á«sus palabras , son la admiración acompañada de gra-«titud. ltaque locutioVerbi infusio doni; responsio ani-«i?7¿e cum gratiarum actione admiratio, Y en tanto ama«mas, en quanto confiesa que es vencida eu amurille, creciendo su admiración al paso que crece en«ella el conocimiento de haber sido prevenida por«el amor de su Esposo. De aquí es que no se conten-«ta con llamarle hermoso una sola vez , sino que se-«gunda vez repite , que es peregrino en gracia y her-«mosura , sellando con esta repetición lo mas sublime«y acabado de la belleza.119 «(¿1) Acaso también expresó con estas palabras«la hermosura digna de toda admiración de las dos«substancias de Christo; en la una la de su divina na-«turaleza ; en la otra la de su divina gracia. ¡O buen«Jesús", que hermoso eres á la vista da los Angeles en«tu divina naturaleza , en los dias de tu eternidad , en«tu generación antes de la luz, entre los resplandores«de los Santos, como explendor, imagen viva y expre-«sa de la substancia del Padre , candor perpetuo , y«astro siempre brillante de la vida eterna ! ¡ Que her-«moso eres, Señor mió, para mí, aun después de ha-«berte voluntariamente despojado de tu natural be-«lleza ! Porque en la anonadación y desnudez de los«resplandores y rayos de la eterna é inestinguible luz«de tu divinidad fué ciertamente donde resplandeció«mas tu misericordia, aquí donde brilló mas tu cari-«dad inefable, aquí finalmente, donde lucieron sobre«todo los luminosos frutos de tu soberana gracia, j O«estrella de Jacob, (b) que brillante naces para mí!(a) Ib. n. 9. (b) Num. 24. 17. Isa. 11. 1.
CAP. I. VERS. xv. §. xv. 153»¡Flor hermosa del tronco de Jesé, que suavemente ere->>ces ! ¡OrienteSol de lo alto del cielo , con que dulce» y agradable luz te has dignado visitar i los que yaüciansepultados en las tinieblas de la tierra! ¡Que estu-»pendo y maravilloso has aparecido, Jesús mió, auni»á las virtudes mas sublimes en tu concepción del Es-¡jpíritu Santo, (a) en tu nacimiento de la Virgen , enula inocencia de tu santísima vida, en los rios de tu¡«doctrina celestial, en los milagrosos rasgos de tu otn-•jnipotencia, en la revelación é institución de tus adoi>rabies Sacramentos ! ¡ Que glorioso en fin , y queabrillante apareciste después de tu muerte , ó Sol deajusticia, en tu resurrección de las entrañas de la¡Jtierra ! ¡ Que lleno de gracia y hermosura subes, ó>Rey de la gloria , á tomar asiento en lo mas encumi>bradode los cielos con la estola y distintivo de tus'»inauditos trofeos ! Como pues , en vista de tanto cú-•»mulo de maravillas y beneficios dexaran de clamar»y decir todos mis huesos : (6) ¿ Quien , Señor, seráasemejante á tí ?120 uPero reflexiona al mismo tiempo como la• Esposa advirtió y notó en su amado Esposo todos es->tos prodigios de gracia y de dulzura, quando tuvo la«dicha de decirle: \Que hermoso eres tu, querido mió .1j ¡ Que hermoso y peregrino! Ni es de creer, que la Esposanotase solo en su divino Esposo estas únicas» gracias y bellezas , sino otras muchas mas , é infinidamentesuperiores á nuestra comprehension y capacidad, y aun á toda experiencia humana. Es por>tanto innegable, que con la repetición de las expresadaspalabras nos indicó la Esposa la peregrinauhermosura de una y otra naturaleza de su divino Esoposo.Pero escuchemos aun como continua esta con-[a) Vid. eadem Serm. 12. de divers. n. 6.(b) Ps. 44. 10.
154 CÁNTICO DE .LOS CÁNTICOS.«textando á los elogios de su amado , y que gozosa ^«alegre describe en su misma presencia con cánticos«nupciales los excesos de su mutuo amor en el si-«guíente verso.VERSOXVI.§. XVI.De la estabilidad y hermosura de la Iglesia Católica,y. de como por la vida activa arreglada porla obediencia se llega á la contemplativa. Qualsea la singularidad viciosa; qualla laudable.jí/. 16. Tigna domorum "Las vigas de nuestrasnostrarum cedrina, la- «casas son de cedro ,qtiearia nostr» cypre- «sus techos (ó artesosina.«nados) de cypres."121 HSn la bella descripción , que hace aquí laEsposa de las magníficas casas ó palacios de Salomónse nos da á entender , según los Padres y Expositores, (a) la firmeza, la hermosura, la estabilidad ydemás propiedades de la Iglesia Católica , y tambiénlas de las demás Iglesias particulares de todo el mundochristíano, reunidas entre sí por una misma fé,por unas mismas leyes, por una misma comunión ydoctrina con la Cátedra de San Pedro, centro únicode la unidad y piedra fundamental , sobre cuyossólidos cimientos , y vistosos edificios estableció el supremoartífice la mansión y morada del verdadero Salomónhasta la consumación de los siglos, excluyendode ellos á los hereges y cismáticos. Los cipresesy cedros, dicen San Ambrosio y San Bernardo^sobre su solidez é incorruptibilidad jamas pierden(a) S. Bern. Serm. 46. n. 2. S. Greg. et Amb. Ps. 118.
CAP. I. VERS. XVI. §. xvi.iggel vistoso verdor de sus hojas, conservan su buen olory fragancia en todas las estaciones del año; ni lamudanza de temporal , ni los vientos , ni las lluvias¡es privan de su natural gentileza ; y sus flores , yfrutos están exentos de la vicisitud , y alteración delos demás arbustos. A semejanza de estos es en untodo la gracia y doctrina de la Iglesia Apostólica,que siempre es una misma , siempre invariable, siempreflorida , y olorosa en su venerable antigüedad.Sic Apostólica gratia nesrit defecturn ; sed vetustate mijloret. Las almas justas tienen también (o) según SanGregorio el Grande las mismas propiedades , y ventajasque los cipreses y cedros , porque negándoseal apego y vicisitud de las cosas terrenas se hacenen cierto modo eternas , é incorruptibles por la caridad,y dones sobrenaturales, que fixan su espírituen el amor de los bienes eternos. Dum témporalianullo modo sectantur, ceterni fiunt, eo quod mente,in ¿eterna figura figuntur.122 «(/>)Es mry de notar, añade San Bernardo , comnoen este solo verso están primorosamente compre-»hendidos los varios y diferentes estados de la Iglesia, á«saber , la autoridad de los Prelados , la hermosura«del Clero , el arreglo y disciplina de las buenas cos-«tumbres de los fieles , y la abstracción , y vidt con-«templativa de los Monges. Llenase á la verdad de«gozo esta piadosa madre , quando ve que todos ellos«viven en la justicia y santidad de su respectiva vo-«cacion ; y refiriendo á su divino Esposo , como au—«tor de todo bien , la gloria y bondad de quantas«gracias y dotes la hermosean y distinguen , les pre—«senta y ofiece á la vista de su amado para su satisfacción, y recreo, sin atribuirse á sí misma co-«sa alguna de toda esta belleza y hermosura. Ni se(a) S. Greg. (&•) Ib. n. 4.
156 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.»opone á esto la expresión de nuestro, y nuestras, de«que usa; porque semejantes palabras no son seña-»les de usurpación , sino da amor ; y efecto de la«demasiada confianza , en que los excesos de su ca-«ridad la hicieron prorrumpir, contando como inte-«reses propios los de aquel á quien con tanto exj>tremo ama. Porque no debe creer estar separada de«la casa , habitación , y compañía , de quien siem-»pre ha procurado buscar su mayor gloria y feiicí-«dad , descuidando de la suya propia. Y este es jus-«tamente el motivo de su atrevimiento, en apro-»> piarse á sí el mismo tálamo , y las mismas casas11 de su Esposo. Nuestro lecho , dixo , las vigas de nuestttrascasas , y nuestros artesonados. Lectulus noster , etntigna domorum nostrarum , et laquearía nostra ; glonriandoseen dichas palabras de ta mutua, segura,ny pacifica posesión de bienes con que el que intimaumente conoce estar unida por los vínculos del amor.«No asi el lenguage del que aun no se ha negadoná su propia voluntad; este yace solo en su estrado,»por sí solo habita; ó para decirlo mejor, ni ha-«bita , ni yace solo , sino en compañía de sus pasiounescarnales , viviendo esclavo de ellas, malgastan-»f do con ellas sus bienes, y la parte de herencia, que11 intempestivamente solicitó se le adjudicase.123 »(a) ¿Pero tu que oyes , ó lees estas palabras«del Espíritu Santo , piensas tal vez poder aplicarn para tí alguna porción de estas dichas, ó recono-»cer en tí mismo algunos dones de los que este di~«vino Espíritu expresa aquí estar dotada la Es-«posa, para evitar de este modo , que no se diga«de tí, que oyes su voz, pero que ignoras de don-"de viene, ni adonde va ? Advierte pues, que stwpor ventura anhelas por la quietud de la cotí-»(a) Ib. n. J.
CAP. I. VEHS. XVI. §. xvi. 157«templacion , tales deseos son santos y buenos , con«tal que no eches en olvido las flores con que viste«adornado y cubierto el lecho de la Esposa. Cuida«pues tú de sembrar el tuyo de buenas obras, y«con el exercicio y practica de las virtudes dispo-«nerte, como con otras tantas flores, al descanso y«quietud del ocio santo de la contemplación. Por-«que de lo contrario es pretender descansar y dor-«mir á la regalada antes de ser probado , y apre-«ciando en poco la fecundidad de Lia , recrearse úni-«camente con los abrazos de la hermosa Raquel. Es«también trastornar el buen orden de las cosas , es«solicitar el premio sin ganarlo , es querer comer sin«trabajar contra el precepto del Apóstol que expre-«sámente (o) priva de la comida al que no trabaja.iiQui non laborat , non manducet. (b) Apliquéme ,«Dios mió, dice el Profeta , á la inteligencia prac-«tica de tus soberanos preceptos ; dándonos á enten-«der en esto , que las delicias de la contemplación«son frutos debidos únicamente á la obediencia de«los divinos mandatos. Alexa pues de tí todo pen—«Sarniento de tu propia conveniencia , y descan-«so , como opuesto diametralmente á los frutos de«la obediencia santa , y á las tradiciones de tus ma-«yores ; de lo contrario no dormirá , ni descansará«contigo en un mismo lecho el divino Esposo, en«el lecho digo, que con tanta solicitud sembraste«de cicuta y de ortigas en lugar de olorosas flores.«Por lo mismo ni oirá tus oraciones, ni vendrá por«mas que le llames, pues no es justo, que conce-«da el dulce regalo de su presencia y compañía á«ios desobedientes, el que quiso antes morir, que«dexar de obedecer.124 w(c) Pero lo que sobre manera mas me pasiva)i.Tes. 3 . 10. (¿>) Ps. 118.10. (c) Ib. n. 6.
158 CÁNTICO DE EOS CÁNTICOS.urna, y admira , es la desvergüenza y desuello de«muchos Religiosos, que escandalizando á rodos sus«hermanos con sus singularidades , insultándoles con«su poca paciencia, despreciándoles con su contu-«macia y terquedad , tienen no obstante el atrevi-»miento de convidar con toda instancia en sus oracio-«nes con el lecho impuro, y asqueroso de su concien-«cia al autor de toda pureza y santidad. Pero de«estos tales dixo Isaías: (a) Apartaré mis ojos denvuestras oraciones, por mas que levantéis vuestras ma~tinos al Cielo : y me haré sordo á vuestras suplicas ,"por mas que porfiéis en ellas. ¿Y por que asi? Tu«lecho lejos de estar sembrado de flores está lie—9»no de podredumbre y corrupción , ¿y pretendes sin«embargo de esto traer á descansar en él al Rey de»>la gloria? ¿Intentas por este medio el descanso de«tu Esposo , ó lo haces solo para provocarle? el Cen-.«turian, cuya fé llenó de su buen olor á todo el«Pueblo de Israel, confiesa que no es digno de que«pise los umbrales de su casa, ¿y tú cubierto de«la inmundicia y putrefacción de tus grandes peca-«dos , quieres violentarle á descansar contigo en. tu«mismo lecho? El Príncipe de los Apóstoles excla-«ma lleno de admiración y de pasmo : (b) Apartaos,«Señor de mí, porque sol gran pecador ; ¿ y tu te atre-«ves á decirle : Venid, Señor, á mí, porque soy un«santo? (c) Perseverad unánimes , dice San Pedro, en«vuestras oraciones , amaos mutuamente los unos á«los otros: Y el vaso de elección añade : (d) Levantad"vuestras manos al cielo con intención pura, aie-«xando de vuestras oraciones la ira y la discordia.«Trata pues tú de levantar de esta suerte tus manos«á Dios todos los días, ya que todos los dias mortiti~(a) Isaia. i. 15. (b) Matt. 8. 8.(r) 1. Pet. 2. 17. (d) 1. Timot. 28.
CAP. I. VERS. XVI. §. xvi. 1 5 9«cas á tus hermanos con tus singularidades , fomen-«tando divisiones y discordias en tu Comunidad.1 25 Pero es muy del caso, y de la mayor importanciaadvertir aqui , que la singularidad de queSan Bernardo abomina en este lugar , y en otros varios, (íj) no debe entenderse en manera alguna conlos observadores fieles de la Regla santa de su profesióny estado. Estos , lejos de poder reputarse porsingulares deben , según San Benito (¿) ser amados,y preferidos de su Abad sobre todos sus hermanos,por serlo realmente del mismo Dios. Guárdate , diceSan Pedro Damiano (c) hablando con los Religiosos ,y Religiosas sobre este punto esencialísimo á la paz yconcordia de los Monasterios ; guárdate de incurriren la terrible y rigurosa cuenta , que deberán dar algúndia aquellos Monges y Monjas, que con un zelofalso , y llenos de una detestable envidia muerdeny censuran como singulares á quantos ven caminaren ellos por las sendas estrechas del Evangelio; á losque guardan con exactitud los votos de su consagración, y á quantos tratan de hacer mas cierta y segurasu vocación , y elección gratuita por estos medios, por la imitación fiel de Jesu Christo , de losApóstoles, y de los Santos. Porque hemos llegado álos infelices tiempos , en que son condenados de singularidadlos que guardan el silencio , que sus estatutosprescriben ; los que ayunan según su Regla,los que aman la oración , abominan el ocio ,.el trato, visitas y novedades del mundo ; los que frequentanlos Sacramentos , y tratan seriamente de seguirlas huellas de penitencia y abstracción que sus verdaderosPadres y mayores les han dexado estampadasen sus heroicos exemplos y virtudes. A los des-(a) Serni. 33. et 19. (b) S. Ben. c. 2.(c) Pet. Dam. Reg. brev.-1.38.TOM. 1.aa
160 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.graciados tiempos , que llorando describe el Apóstol;y en que hasta en los Claustros se resiste á lasañadoctrina , se censura de falsa devoción la massolidad piedad, se huye de las ocasiones que presentanlas Sagradas letras, entregándose á lecturasprofanas , y fábulas ridiculas , é impertinentes. A losdesgraciados tiempos , en que tal vez los mismos Prelados, y Preladas gradúan de diversiones inocentesel poco aprecio de la divina palabra , negándose porotra parte ellos á partir á sus hijos y hermanoseste pan de los cielos ; ó aprobando por lo menoscon su omisión y silencio la crueldad , é indiferenciade verles perecer de hambre , sin quererles remediar.A unos tiempos en que con capa de virtud se tratade obligar por estos homicidas , y no Padres , niMadres de sus hijos en Jesu Christo , que autorizen,y asistan á sus juntas y recreos mundanos los Religiosos, y Religiosas , que abominan de ellos por considerarlescontrarios á la santidad de su estado, yprofesión. A unos tiempos en fin , (a) en que son talvez alabadas todas estas personas religiosas, que promuevencon estos ardides, y diversiones la ruina dela Religión , la pérdida de sus almas y las de susmismos Superiores. A la seria consideración de estosdexo los funestos efectos , que causa en los Claustrosel que sean alabados en ellos los pecadores y relaxados, que viven como dice David (¿) según losdeseos de su corazón corrompido , y que los iniquosy transgresores de sus votos sean aplaudidospor las abominables singularidades, que introducenen el Santuario, y por la burla y mofa con quegradúan de singulares , y ridículos á quantos en cumplimientode su obligación reusan hacerse participantesde sus desvarios, y errores.(a) Vid. Mart. inReg. e. 7. p. 236. (¿) Ps. 10. 23.
CAP. I. VÍ.RS. XVI. §. xvi. \6i116 »¿Mas que quieres que haga, dirás tú , aña-»»de San Bernardo? (a) Lo primero, que ciertamente debespracticar, es limpiar tu conciencia de toda mancha,»de la ira, de las porfías y murmuraciones, y darte priesaá arrancar del seno de tu pecho quanto adviertasneu tí de contrariedad y oposición á la paz con tus«hermanos, y á la obediencia de tus superiores. A-»ñade también para adorno de tu lecho las flores de«toda especie de obras buenas con unos vivos deseos«de quanto sea laudable, y la fragancia y buen olor«de todas las virtudes; es decir , que en nada mas«pienses, y que todos tus exercicios sean anhelar ú-«nicamente por todo lo que sea recto, por todo lo«que sea justo , por todo lo que sea honesto , por ro-«do lo que sea amable , de edificación, de buen olor«y fama de tu profesión y estado. (/>) H
162 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.«elevarse , se incline y caiga por no estar bien elementadoy asegurado con las vigas fuertes de las«virtudes. Cuidad, repito , de asegurarle con vigas in-«corruptibles y estables; á saber : con el temor casto del«Señor, que dura eternamente , con aquella paciencia«de que está escrito , (a) que la paciencia de los pobres«nunca perecerá; con una longanimidad y sufrimiento«capaces de sostener inmoble é inflexible en medio del«mayor peso este edificio santo hasta los siglos eter-«nos de -la vida bienaventurada ; porque según la«sentencia del Salvador : Solo será salvo (b) el que peraseverarehasta el fin. Cuidad sobre todo de sostener-«le por medio de la caridad, que nunca perece,«porque el amor es fuerte como la muerte, y el zelovdel amor inflexible y duro como el (c) infierno. Tra-«tad también , en quanto os sea posible, de cimentar«y asugurar estas vigas con otras de igual valor y«hermosura para el adorno y consistencia del arteso-«nado, quiero decir, con los dones de ciencia y sa-«biduria,, con el don de profecía, y de curaciones«milagrosas , con la interpretación de las Escrituras,«y con las demás gracias sobrenaturales , que todos sachenser muy del caso para mayor belleza del edificio ;«pero no necesarias para la salvación. Sohre la adquisiciónde tan preciosos dones no tengo precepto alguno,«pero es,'laudable exórtaros al logro de ellos; por-#»que es demasiadamente claro, que semejantes vigas«se buscan con mucho trabajo, se hallan con suma«dificultad , y se trabaja en ellas con gran riesgo, y«en nuestros tiempos con especialidad son muy raras«las que produce nuestro pais de esta especie; por lo«mismo aconsejo y exórto , que no las busquéis«con extremada diligencia ; y que en su lugar«dispongamos y consolidemos nuestros techos ó(a) Ps. 9. 19. (¿) Matt. 10. 22. (f) Cant. 8. 6".
CAP. I. VERS. XVI. §. xvi. 163«artesonados con otras maderas , que aunque al pa-«recer no presenten tanta belleza y hermosura , no«por eso dexan de ser de mucha duración y consistencia,y por lo mismo son mas laches de hallar, y«mucho mas estable y segura su posesión.182 «(a) Ojalá que tuviese yo una provisión a-«bundante de las maderas de que está hecho un es-«peso bosque el huerto del Esposo la Iglesia , á sa-«ber , la paz , la bondad , la benignidad, el gozo del«Espíritu Santo, la compasión con alegría , la libe-«ralidad con sencille'z, Ja alegría con los que se ale-«gran , y el llanto y lágrimas con los que lloran.«(6) Y en hecho de verdad , ¿no deberás tener tam-«bien tú por casa abundantemente provista , y vis-«tosamente adornada ( hablo con respeto á los arteasonados)aquella, cuyos techos veas maravillosamen-«te texidos con estos dones? (c) To , Señor , extremadamenteamé la hermosura de vuestra casa. Dad-«me pues, os ruego , dadme siempre á mí estas vi-«gas , ó maderos con los que os pueda ofrecer ador-«nado siempre el lecho de la conciencia ; de la con-«cienciamia , digo, y también de la de mi próximo.«Con estas únicamente me contento. También habrá«otros muchos que se contenten conmigo con estas soplasgracias; pues me persuado, que hasta vos mismo« quedáis satisfecho, quando nos hacéis participantes de«semejantes dones. Los demás, Señor, buen provecho«hagan á los Santos Apóstoles, y á las personas desti-«nadas al ministerio del Apostolado. Y en quanto á«vosotros, hermanos mios muy amados , aunque no«poseáis estas apreciables gracias , no os desaniméis«por eso, con tal que poseáis las que acabo de pedir;«acercaos no obstante con toda confianza á la pie-«dra principal, angular, escogida, preciosa, sobre(a) Ib. n. 9. {b) Rom. 12. 15. (c) Ps. 25.8.
164 CáNTrco DE tos CÁNTICOS.>cuyos fundamentos cimentaron su edificio los Apóstolesy Profetas , y á que nosotros mismos hemos si-»do agregados con ellos , como piedras vivas, casas espirituales, y Sacerdotes santos para ofrecer hostias('espirituales aceptas á Dios por Jesu Christo , Espo-»so de la Iglesia , nuestro Señor , y Dios bendito soubretodas las cosas por los siglos de los siglos. Amen.
CANTICOCAPITULOSEGUNDO.>e la excelencia y ventajas del Esposo y dela Esposa sobre los demás hombres : del supremogrado de contemplación y de amor deDios, á que es elevada la Esposa: de muchasmaneras con que visita el Señor , y seaparece á los Justos, y de las señales quepreceden y acompañan á su venida: de la votacióndivina de estos á diferentes grados, yestados de virtud: de los perseguidores de laEsposa , ó de la Iglesia , y de los felices progresosde esta hasta la consumación de los siglos,(a)ELESPOSO.. Ego flos campi, etlilium convallium.. Sicut lilium inter spinas, sic arnica meainter filias.1. Yo soy flor del campo, y lirio de los valles.2. Como lirio entre lasespinas , asi mi amadaentre las hijas.LAESPOSA.. Sicut malus inter Ugnasilvarum, sic dilectusmens inter filias.Sub umbra illius,quern desideraberam,sedi: et fructus ejusdulcís gutturi meo.3. Como el manzano entrelos arboles silvestres,asi es mi amado entrelos hijos de los hombres.Sentéme á la sombra dequien tanto habia deseado,y su fruto es dulceá mi garganta.(*) Tirino.
166 D E LOS CÁNTICOS.4. Introduxit me in celiavivinariam ; or dinavit in me cbaritatem.5. Fulcite me fioribus,stipate me malis :quia amore langueo.6. Lava ejus sub capitemeo , et dexteraillius amplexabiturme.EL4. Metióme en la cámaraES POSO.del vino : ordenó en mila caridad.5. Fortalecedme con flores,cercadme de manzanas,porque desfallezcode amor.6. Su izquierda debaxo demi cabeza, y su derechaabrazarme há.y.Adjuro vos,filia Jerusalem,per capreas,cervosque camporum,ne suscitetis , nequeevigilare faciatis dilectam,quoad usqueipsa velit.7. Conjuróos, hijas de Jerusalen, por ías cabrasy ciervos del campo, nodespertéis, ni inquietéisá mi amada en su sueño, hasta que ella desuyo despierte.LAES POSA.8. Vox dilectì mei: ecceiste vetiit saliensin montibus, transilienscolles.9. Similis est dilectusmeus caprece , hinnulosquecervorum. Enipse stat post parietemnostrum : respiciensper fenestras,prospiciens per cancellos.8. Yo oigo la voz de miamado : Vedlo vienesaltando por los montes, atravesando porlos collados.9. Mi amado.essemejanteá la corza, y al cervato: Velo está trasnuestra pared, mirandopor las ventanas,azechando por las celosías.
CÁNTICO 167brotar sus higos 5 las vi-o. En dilectas meus lo- 1 o. He aquí mí amadoquitur mihi: surge properaamica mea, columbaque me habla y me dice:Levautate, date prisamea, formosa, amiga mia , palomea, et veni.i. Jam enim hiems transili, imber abiit, etrécessif.2. Flores appariieruntin terra nostra ; tempusputationis advertít: vox turturis auditaest in terra nostra.13. Ficus protulit grossossuos'.vinea?florentesdederunt odorcmsuum. Surge , amicamea , speciosa mea ,et veni.14. Columba mea in foraminibuspetra? , incaverna maceria;, ostendemihi faciemtuam , sonet vox tuain auribus meis : voxenim tua dulcis, et faciestua decora.15. Capite nobis vulpespárvulas , qua! demolhmturvineas: namTOM. I.ma mía, hermosa mia,y ven.11. Porque ya pasó el invierno, las lluvias sehan disipado , ycesadodeltodo.12. Las flores han empezadoá descubrirse ettnuestra tierra; el tiempode podar la viña havenido : la voz de latórtola ya se ha oido ennuestro campo.13. La higuera empezó áñas están en flor y sesiente la fragancia, quedespiden. Levántate ,amada mia, única hermosuramia, y ven.14. Paloma mia , que habitasen las hendidurasde la piedra, en los a-gugeros de la pared ,descúbremetu. rostro,suene tu voz en misoidos : porque tuvozes dulce, y tu rostroagradable.15. Cogednos las raposaspequeñas, que maltratanlas viñas, porquebb
i68vinea riostra floruit.16. Dilectas meus mihi,et ego illi, qui pasciturinter lilia.DE LOS CÁNTICOS.17. Donec aspiret die s,et inclinentur umbrce.Reverteré : similis esto, dilecte mi , câprecë, hinnuloque cervorumsuper montesBether.nuestra viña está enflor.16. Mi amado es paramí , y yo para él ; yse apacienta entre loslirios.17. Hasta que apunte eldia, y declinen las sombras.Vuélvete ,queridomió , y sé semejanteá la corza , y alcervatosobre Jos montesde Bether.
CAPITULO II.VERSO I.§ I.jfesu Christo es la verdadera flor del campo,y el lirio mas hermoso de los valles. De lavirginidad, martirio , y demás obras virtuosassimbolizadas en tres especies de flores , yde la devoción con que se deben celebrar enlas horas señaladas los divinos oficios.ELESPOSO.Üf. i. Egoflos campi , et »Yo soy flor del campo,lilium convallium. »y lirio de los valles.i X^espues de haber convidado la Esposa al Esposo, á que se recrease con la vista de las flores,que cubrían, y hermoseaban su tálamo, parece tomarel Esposo ocasión de estas mismas palabras paradecirla: To soi flor del campo , y lirio de los valles.Tú , amada mia , me convidas á descansar, yrecrearme en las flores del campo , pero lo que yodeseo , es que apartes tus ojos de todos estos .objetos, y que me contemples á mí como la mas hermosaflor de los campos , esto es , que no fixes tuatención en otro que en tu Esposo , y que este solosea para tí como las flores mas encantadoras porsu belleza, y como los aromas de la mas exquisitafragancia. La verdadera flor del campo , y el liriomas hermoso de los valles es en efecto el Hijo deDios encarnado según los Padres y (a) Expositores; éles ciertamente la flor del tronco y vara de Jessé,que brotó de una tierra virgen, y á la que no tocó(a) Sacci Calm. Tirin.
jjoCÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.ni el yerro, ni instrumento alguno humano parahaberse de abrir y florecer. («) En cuyas palabrasclaramente se nos manifiesta la concepción de JesuChristo de una Madre Virgen por obra y graciadel Espíritu Santo según la Profecía de Isaías. Tambiénfigura el Verbo divino en su Encarnación aiverdadero lirio de los valles, pues por ella baxóeste precioso lirio del altísimo trono de los cielosal profundísimo valle de este mundo ; por ellaapareció en nuestra naturaleza con el candor y gentilezade los lirios , todo de oro en su Divinidad ,lleno de exquisito olor y fragancia en su predicación, en toda su plenitud y lozanía por su caridadincomprehensible , y por los excesos de su humildadhasta su total anonadamiento. (6) Lirio á la verdad,de una virtud infinita; con cuyo resplandor desaparecenlas tinieblas , con cuyo contacto sanan los leprosos, y son curados los enfermos; Urjo, con cuyoolor y fragancia resucitan los muertos , las espinasclavadas salen sin violencia , y se engendran enel corazón humano todas las virtudes según San Gerónimo,(c) También dice aqui oportunamente nuestroCalmet, que la Iglesia de Christo puede gloriarseser con toda propiedad flor del campo , y liriode los valles por el candor y suave fragancia conque se distingue , y brilla entre todas las sectas yheregias por medio de las heroicas virtudes de Ios-Mártires , de la pureza de las Vírgenes , y demásobras de piedad con que se ve adornada en sus hijosSantos, é imitadores fieles de su Esposo Jesu Christoen el candor y fragancia, en Ja humildad y modestia, y demás propiedades de esta flor admirabledel campo , y precioso lirio de los valles.(a) Is. ii. i. (b) Tirin. (c) Hieron. in Joel. v. 18. etapolog. ad Pamach.
CAP. II. VERS. r. §. r. 1712 Pero veamos desenvueltos, y en toda su claridadtodas estas ideas de los Padres y Expositores enla explicación que hace de estas mismas palabras SanBernardo á sus Monges. (a) "Explicado, dice, el ge-«nuino sentido de la letra, pasemos ya á investigar«con los auxilios del mismo Señor, de quien habia-«mos, el sentido espiritual escondido en ella. Lo pri-«inero que debes notar ahora son tres especies de noeresdel campo , del huerto y del tálamo , para quewentendida esta diferencia veas después con mas cla-«ridad el motivo porque el Esposo prefirió llamarser>flor del campo. Y ciertamente que las flores nacen«en el campo y en los huertos, mas no en manera«alguna en los tálamos. En estos exálan de sí un«buen olor, y sirven de adorno en ellos; pero ni«procrean , ni prevalecen como las délos campos y«huertos; antes bien yacen esparramadas por todo«él , como llevadas allí, no como nacidas. Por esta«razón es indispensable renovarlas á menudo, y po-«iier de continuo otras nuevas para conservar de este«modo la hermosura y fragancia , que sin este arbi-«trio no podrían presentar. Porque, como diximos«en el sermón anterior , el lecho sembrado de flores«es símbolo de la conciencia llena de obras buenas,«en lo que claramente se nos da á entender una per-«fecta analogía entre estas esparcidas en el tálamo, y«sus efectos con las obras de piedad practicadas so-«lo alguna otra vez, y no renovadas con continua-«cion , añadiendo sin cesar nuevas virtudes á las ya«adquiridas, para que de este modo sembrando de«continuo obras de bendición , recojamos abundante«cosecha de estas en el dia de la siega. De lo contra-«rio las flores de la virtud se marchiran y caen, y«no reparándolas con actos nuevos y continuados de(a) S. Bern. Serm. 47. a. 2.
172 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.« piedad pierden todo su vigor y gentileza, (a) No asi«en el huerto , ni en el campo , donde habiendo una«vez prevalecido, de suyo van en aumento, y con-«servan por muchos dias su natural belleza, Pero con«la diferencia de que las flores de huerto necesitan«para llegar al colmo de su hermosura del arte y«trabajo del hombre ; mas no así las de campo , por-«que estas nacen de suyo naturalmente sin necesidad«alguna de auxilio ni diligencia humana.3 «¿Caes por ventura con esto en la cuenta de«que el campo de que aquí habíamos es el campo que«ni labró el arado, ni cabo la hazada , ni benefició«el estiércol, ni fué cultivado por hombre alguno , y«que sin embargo conservó siempre su natural belie-«za en aquella flor sobre quien asegura un Profeta«haber reposado el espíritu del Señor ? Mira, dice,«como la fragancia que exala mi querido hijo es co-»mo el buen olor de un amenísimo campo bendito del"Señor::: No debió pues, llamarse flor del tálamo,«quien de suyo es flor, que nunca se marchita; nis)tampoco de huerto, para evidenciar de este modo«que su generación no era efecto de criatura alguna.«Llamase en fin con toda propiedad flor del campo«el que nació sin la industria del hombre , y después«de haber nacido se conservó exento y libre de toda«corrupción hasta en su mismo ocaso , para verificar«el oráculo del Señor, que había prometido que su«Hijo Santo no probaria la corrupción.4 "(b) Pero puedes considerar aun, si gustas,«estas mismas palabras de otra manera, á mi modo«de entender, harto apreciable. Según la diferencia«de ñores, que ya hemos referido , flor es la virginU«dad , flor el martirio, flor toda obra buena. La viraginidades flor de huerto, el martirio del campo, las[a) Ib. n. 3. (£) Ib. n. 4.
CAP. ir. VERS. I. §. i. 173»obras buenas del tálamo; y ciertamente que la viraginidaddebe llamarse con toda propiedad ñor del«huerto, como á quien le es como inata y familiar«la modestia y rubor de los que huyen de la publi-«cidad, y de los que ponen sus delicias en el retiro,»y se exercitan en los trabajos y penalidades anexas«al arreglo y disciplina de las buenas costumbres. La«flor de huerto está por último cerrada, la del cam-«po expuesta al público, y la del tálamo esparcida« por todo él; por cuyo motivo se dixo de aquella:"Huerto cerrado, y fuente sellada , en que claramente se nos manifiesta el claustro del pudor en las vír-«genes, y la custodia y sello de su virginal santidad,«en las que son santas no solo de alma , sino tam-«bíen de cuerpo. Con la misma propiedad se dixo del«martitio ser flor del campo, porque expuestos los«mártires á la mofa y burla de todos, son en este«mismo hecho el espectáculo de los Angeles y de los«hombres según el testimonio de la voz lamentable«del Psalmista , que nos asegura haberse sido el o-«probrio de sus vecinos, y la burla y escarnio de«quantos vivían con ellos. Con igual oportunidad es«figura la flor del tálamo de toda acción justa, que«tranquiliza la conciencia, y la asegura de su recti-«tud en el bien; á cuya practica y exercicio se sigue«un descanso seguro en la contemplación , y la em-«presa de la inquisición y gozo de las cosas sobrenaturales, tanto con mas confianza , quanto es ma-«yor su seguridad de no haber faltado en el mas míni-«mo apiz á Jas obras de caridad por amor á su pro-«pio interés y conveniencia.5 «(¿?) De todas estas especies de flores participa«en cierto modo nuestro Señor Jesu Christo. Porque«él es sin duda flor del huerto, flor virgen, nacido{a) Ib. n. j.
174 CÁNTICO CE LOS CÁNTICOS.«de una vara virgen. También es flor del campo,«mártir , corona de los mártires , exemplar y modelo«del martirio. Por tanto fué sacado fuera de la Ciu-«dad, padeció fuera de los muros de ella, y fué puesto«y clavado sobre un leño para servir de espectáculo ¿«los hombres, y de mofa y escarnio á todas las cria—«turas. Fué ademas flor del tálamo, espejo y nor-«ma de toda especie de beneficencia, según su rais-«mo testimonio á los Judíos. No tienen número , les«dixo, las obras buenas que os he manifestado comot>privativas y propias de mi Padre. Y en otra parte nos«refieren de él los Evangelistas, (a) que por quantasapartes y lugares pasaba , iba dexando señales de su^beneficencia , (¿>) y dando la salud á todos los enferamos.\ Como es pues que conviniendo al Señor estas«tres cosas, ha preferido llamarse flor del campo? Pa-»ra animar sin duda á sus discípulos á la tolerancia« y sufrimiento, en que sabia muy bien habían de ser«probados; porque quantos deseen vivir en la pieedad, indispensablemente habrán de padecer persecu-«cion. Confiesa pues con muchísimo gusto convenirle«todo aquello con especialidad, en que desea tener imi-«tadores suyos, lo que tengo ya demostrado en otra«parte; (c) á saber, que la Esposa siempre anda bus-«cando el descanso , pero él siempre la está convi-«dando con trabajos; declarándola altamente, que no«es posible entrar en el reyno de los cielos , sin pa-«sar antes por gravísimas tribulaciones, (¿i) Así es,«que tratando de volver á su Padre, decia a su Igle-«sia recientemente desposada con él: Llegó la hora»en que todo el que os quite la vida , creerá hacer enaesto un grande obsequio á Dios: (
CAP. II. Vf.as. i. §. r. 17$oque hagan lo mismo con vosotros. Hasta el mas^ignorante de nosotros hallará en el Evangelio in1» numerables testimonios idénticos á estos , que prue•>ban evidentemente la necesidad de padecer to»dos los fieles á imitación de su cabeza Jesu Chris!> tO.6 n(a) En el tiempo pues en que la Esposa muestraá su Esposo su tálamo sembrado de flores, este>la llama al campo, y la desafia y provoca al exerjciciode las tribulaciones; creyendo firmemente que'•nada es capaz de animarla masa esta palestra, que> proponiéndose á sí mismo como modelo, ó como ga0 lardón. То soy flor del campo. Y en hecho de verdad,>que uno y otro está claramente indicado en las resferidaspalabras; á saber, el modelo de los que pe>lean , y el galardón y premio de los que vencen. Unoy y otro sois vos para mí, ó buen Jesús, exemplar de^paciencia , (b) y premio y galardón de los que padecen.«Uno y otro me alienta extraordinariamente, y me»abrasa y enciende en sumo grado en vuestro divino> amor. Tú , en efecto , adiestras mis manos para la> pelea con el exemplo de tus virtudes. Tú coronasMilis sienes después de la victoria con la asistencia>de tu magestad y persona; bien te considere pelean>do, bien te espere y contemple ya coronándome,«ya como á mi misma corona. En ambas cosas robasi;de un modo raro toda mi afición y cariño , y ambas>son para mí dos fuertísimas cadenas , de que con dificultadpuedo verme desembarazado. Llevadme, Sénior, en pos de tí; yo os sigo siempre con gran complacenciamia; pero es infinitamente mucho mayo*«complacencia para mf el poseeros y gozaros. OSeñor,* si tan bueno sois para los que os siguen, que tal seréis(л) Ib. n, 6. [У) Speculwn patiendi, et prcemium patientis.ceтом. i.
176 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.«para los que os alcancen? To soy flor del campo . Sa-«ga pues al campo el que me ama; no tema no, pea« lear conmigo , ni por causa mia, para que puéd-«decir: Mi certamen y pelea ha sido muy grande y«señalada. Magnum certamen certavi.7 Mas porque ni á los soberbios , ni á los«orgullosos , sino solo á los humildes, que baxamen-«te piensan de sí, reconoce por idóneos para la gran«palestra del martirio , por eso añade inmediataíimenteser también él lirio de los valles, es decir,«corona de los humildes, demostrando en la eminen-«cia y distinción de esta vistosísima flor la singular«glori? , y elevada nansion de estos en los cielos::: A«esto sin duda alude el oráculo del Profeta, que nos«asegura, (b) que los frutos del justo serán tan precio-»sos como los del lirio , y sus flores de una duración e-a terna en la presencia del Señor? ¿Y quién es real-Mínente este justo , sino el humilde ? Quis justus , nisinhumilis? Asombrado por fin el Bautista de ver á sus«pies la soberana magestad de Christo para recibir«de sus manos el bautismo : To, Señor, le dice, yo soyn quien realmente tengo necesidad de ser bautizado dettVos. Dexame , Juan , obrar , responde el Salvador,aporque así es preciso que cumplamos toda justicia ; atrii>huyendo sin duda el complemento y consumación»»de itodas las virtudes á la perfecta humildad. Así«que el verdadero justo es¿ el verdaderamente humil-«de. El verdadero Justo es el que se conserva humilladocomo los valles. Si nosotros pues logramos la«dicha de ser reconocidos por el Señor, como verdaderamentehumildes , nuestros frutos serán tan pre-«cíosos como los del lirio , y nuestras flores exálarán«de sí una fragancia eterna ante la magestad divina.(a) Ib. n. 7. (b) Is. 40.
CAP. II. VERS. r. §. r. 177ijNo hará en efecto patente á los ojos de todo el«mundo , mi Esposo Jesus , que él es el verdadero li—»rio de los valles , quando llegue el feliz momento de«reformar el cuerpo humilde de nuestra mortalidad á«semejanza de la claridad y gloria de su gloriosísimo«cuerpo? Pero es muy de notar , que no dixo nues-«tro cuerpo , sino el cuerpo de nuestra humildad.•> Corpus humilitatis mstrts , demostrando claramente»en esto, que solo los humildes tendrán la dicha de«ser iluminados con el admirable y eterno candor de«este divino lirio. Y lo dicho baste para que entenda-«mos el sentido en que se llama á sí mismo el Espo-.i»so flor del campo , y lirio de los valles. A conse-«qüencia de tan interesante doctrina deberíamos ex-«plicar aquí. las prerrogativas y dones , que él mismoi>expresa poseer en alto grado su amada Esposa, áuno impedirnos la hora del oficio divino esta gus-««tosa narración.8 ««Pero nada debe anteponerse á la obra de Dios,»según nuestra Regla santa, (a) En cuya palabra, sin»duda quiso Nuestro Padre San Benito expresar lo»mas sagrado de las divinas alabanzas , que diaria-)>mente tributamos á Dios en la Iglesia , para empernarnospor este medio mas apretadamente en la sinnguiar atención con que desea asistan sus hijos á los11 Divinos Oficios. Yo pues, hermanos muy amados , osi«exorto que asistáis siempre á estos con la mayor1« prontitud y pureza, (b) Con la prontitud posible,11 digo , para que de este modo os presentéis al Señor»con reverencia y alegría; alexando de vosotros la«pereza, el sueño y los vostezos ; cantando quanutodebáis cantar sin omitir cosa alguna , pronunciandocon perfección , y sin comer ni mascar(a) Reg. c. 43. (b) Ib. n. 8.
178 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.«muchas palabras, tal vez, omitiendo y tragando«clausulas enteras; no cpn voz afectada, floxa, mu-«geril,ni tartamuda, sino con un vigor y esfuerzo«varonil, que. exprese el respeto debido á la ma-«gestad de las palabras dictadas por el Espíritu Santo.«Debemos ademas de esto cantar con la mayor pu-«reza, esto es, no pensar en cosa alguna en las di-«vinas alabanzas , sino en solo aquello que estamos«haciendo allí. Así que no es bastante evitar en este«lugar santo los pensamientos vanos y ociosos; debe-«mos alexar en estas horas de él hasta aquellos pea-«samientos que casi sin libertad se fixan en nues-«tra imaginación por razón de nuestras ocupacio-«nes y destinos. Aun digo mas: que por lo que torcaá mí, no solo no apruebo la conducta de los«que tal vez se entregan á la consideración de los«puntos que poco antes oyeron leer de los sagrados«códices en el claustro; pero ni aun la-de aquellos«que se ocupan en meditar sobre los discursos que«de viva voz acaban de oirme en esta cátedra«del Espíritu Santo. Dichas reflexiones son sin dis-«puta de suyo santas y saludables; mas no lo son«durante la celebración del Oficio Divino. Porque«no es del agrado del Señor en aquella hora, que«despreciando nuestra obligación , le tributemos o-«tros cultos y obsequios, que los que debemos por«entonces tributarle ; poniendo siempre el mayor«cuidado en cautivar nuestra voluntad en obsequio«de la suya, para poder con sus auxilios dar en-«tero cumplimiento á la voluntad divina por la gracia«y misericordia del Esposo de la Iglesia nuestro Se-«ñor Jesu Christo. cc9 Consideren atentamente aqui los Sacerdotesdel Altísimo , y demás personas destinadas á pagará Dios el tributo de las divinas alabanzas : consi-
CAP. II. VERS. I. §. i. 179deren , digo , las serias é importantes máximas , queel Padre San Bernardo fixa para el cabal desempeñodeministerio tan santo. Nunca olviden los christianosla maldición terrible , que un Profeta fulminacontra todos los que hacen la obra de Dios condescuido y negligencia , como el que Jesu Christoarroja de sí con la violencia , y nauseas de un verdaderovómito á los que alistados baxo sus banderas, le sirven coa ñoxedad, y desempeñan con tibiezalos cargos de sus respectivas obligaciones. Haganpor último alto aqui los Religiosos y Religiosas quehan jurado guardar la Regla Santa del Patriarca delos Monges, examinándose por ella sobre este puntocapital de su consagración. La obra de Dios , lesdice , es lo primero , es lo mas grande , y mas esencialde la profesión Monástica ; ninguna ocupacióndebe preferirse á esta. Nihil 6peri Dei prxp&natüs. Jamasse permita al Monge , dice en otra parte , laalteración de las horas señaladas para los DivinosOficios; y hasta en sus mas forzosos viages , y legítimasocupaciones cuidarán de observar inviolablementelas horas señaladas para pagar al Señor el tributode las divinas alabanzas. Nullatenus pr&terean$eos hora constituios, ¡O y que estrecha , y rigurosaserá la cuenta de aquellos Abades , y Prelados, quelejos de velar en sus subditos esta exacta disciplinasobre las horas , y modo de celebrar la obra de Dios,son tal vtz los primeros que delinquen en esta parteprincipal de su ministerio] Yo á la verdad , me estremezcotodo considerando la precipitación , y atropeüamientocon que muchos Sacerdotes y Religiososcelebran los augustos misterios de la Santa Misa , ydemás Oficios Divinos á presencia muchas veces desus mismos Superiores ; porque no puedo creer queningún Sacerdote , Religioso, ni Christiano tengan
i8oCÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.en su corazón el debido respeto á Dios, en sus oraciones,tratándole, saludándole, y hablandole de un modo,que no fuera tolerable sise presentasen á hablar,y saludar de esta suerte , y con tanto descaro y tropelíaá personas de la mas baxa esfera. Pesad, Ministrosdel Señor, pesad allá en vuestros interiores losdesacatos , que recibe la Magestad Suprema de estaespecie de falsos adoradores; y vosotros , hermanos, y hermanas mías, gravad en lo íntimo de vuestraalma las saludables máximas y preceptos, que porboca del Espíritu Santo escribió y dictó vuestro Legisladory Maestro para hacer á sus hijos verdaderos adoradoresdel Padre celestial. Concluyo por último acordandoá mis hermanos , que siendo San Benito el queinstituyó la hora de las Completas para que sus Mongescoronasen las ocupaciones de todo el dia con losSalmos , Preces y Versos oportunamente adaptadosá tan santo fin, no olviden jamás las piadosas miras,que su Legislador , y Padre tuvo tanto en el aumentode esta Hora Canónica , como en el orden , devoción,y regularidad (o) de que todas las demás se dixesenaun por los particulares, en el tiempo señalado porla Iglesia , y por los Monasterios bien arreglados. Considerenseriamente los transgresores de estos puntosde disciplina el desagrado , que necesariamente causaráá la Magestad Suprema verse insultado con unassuplicas intempestivas, y con un trastorno voluntariodel tributo que deben pagarle en los momentospreciosos , que Dios y la Iglesia tienen destinados celebrandounos á sangre fría el Sacrificio incruento sintener rezados casi jamas los Maytines , como previenela Rubrica; rezando otros Vísperas y Completasdel dia siguiente á media mañana, y tal ver. al(a)Ben. Reg. c. 19. 20. 43. jo.
CAP, ii. VFRS. i. §. i. 181salir el Sol del día anterior ; otros por el contrario•andan siempre atrasados en el cumplimiento de estaimportantísima obligación , rezando de noche elOficio del dia, y exponiéndose , sin tener ocupaciónlegítima , á que les falte el tiempo de pagar áDios este sagrado tributo. Pero oigamos ya al Esposola continuación de los elogios y prerrogativasde su querida Esposa en el siguiente verso.
i82 CANTICO DE tos CÁNTICOS.V E R S OII.§. 11.Ventajas de la Esposa sobre sus compañeras^necesidad de ésta , y de toda alma, christianade velar con temor sobre su salvación ;j>de quan difícil es vivir entre las espinas delas pasiones, y no ser heridos de ellas.3Í^. 2. Sicut lilium ínter spi-«Como lirio entre las esnas, sic árnica mea opinas , asi mi amigainter filias.«entre las lujas.auto como se echa de ver y sobresale el lirioentre las espinas por su gentileza , por su blancura, por su lozania y fragancia , dice el Esposo , otratanta es la ventaja, y la diferencia que hay entre miamada , y las demás doncellas, (a) La flor que naceentre espinas es tanto mas estimada y apreciable, quanto son estas de aborrecibles ; siendo motivola fealdad de las unas, de que se descubra y sobresalgamas la hermosura de las otras. Asi, si otrasdoncellas pretenden compararse coa mi cara Esposa, se hallará , que ella sola es la azucena; y quelas demás parecerán espinas comparadas con ella. Estas,según varios Expositores, pueden significar tambiénen un sentido figurado los trabajos y peligrosá que naturalmente están expuestas las doncellas ensu tierna edad y poca solidez en las sendas de la virtud.Pero la Esposa como mui particularmente amadadel Esposo , y por haber recibido de él una edu-(a)M. León. Calm. Tirin. Saci.
CAP. ir. VERS. H. §. H. 183cacion santa, pura y correspondiente á su dignidady elevación , por eso brilla entre las demás doncellas>como el lino entre las espinas. L,a singular bellezay hermosura del lirio la vemos .canonizada en el E-vangelio p >r el misino Jesu Christo, asegurándonoseste , que Salomón (a) jumas pudo igualar con toda sugloria , explendor y magnificencia al natural vestido , yprodigioso adorno de los lirios del campo.11 San Agustín aplica las palabras de este versoá la Iglesia, que es como azucena entre espinas;pero no azucena cultivada, ni regada; porque no esobra de los hombres, sino flor que prevalece y tomasu incremento de solo las influencias del cielo.Está cercada de espinas por la multitud de diverjassectas de infidelidad , deheregías y creencias supersticiosasque están al rededor de ella, y que procuransofocarla; pero firme siempre y segura, segúnla promesa del Señor; quanto mayores son los esfuerzosy golpesde sus enemigos para derribarla , tantomas centellea y brilla con las luces y rayos de su verdady doctrina. Teodoreto entiende estas palabras delas Iglesias, (/>) ó sectas de los hereges, á quienes, dice, da aquí el Espíritu Santo el nombre de hijasporsu vocación al christianismo; mas no por su elección.San Ambrosio las adapta á los hereges , y aun á iosJudíos, enemigos los mas crueles de la Iglesia de JesuChristo su verdadera Esposa , en medio de los qualessubiste, y conserva su brillantez y hermosuracolijoel lino entrelas espina^. San Gregorio el Grandeampua mas este sentido, estendiéndole a los malos Catóicos. Hay, dice, en ia misma Iglesia muchos queconfiesan y honran á Jesu Curisto solo con sus labios,cuya vida está enteramente sofocadapor la demasiadasolicitud, y excesivoapego á las co^as teirenas^(a) Matt, ó. 28. (b) Ti'.eoJor. hic.TOM. 1.dd
io*4CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.pero solo aquellos pueden aspirar á la dignidad dela Esposa, y hermosura del lirio , con quien es comparadaesta, que elevándose como de su trono y raízacia el cielo, conser.van en su cuerpo y espíritu elcandor y blancura de una pureza celestial , y que derramanal mismo tiempo sobre sus próximos el exquisitoolor y suave fragancia de la piedad. Ta! es laverdadera Esposa, quien aislada de Judíos, de heregesy de malos católicos, conserva siempre su integridad,y resiste amimosa á todas las solicitudes delmundo, comparadas por Jesu Christo á las espinasque con efecto punzan y despedazan el alma y el corazónhumano, (a) ínter solicitudines hujus aeculi quazmentem hominis, animumque Cumpuiiguut.is "Pero ya que la Emosa es veidadero lirio«por confesión de su mismo Esposo , es preciso, du«San Bernardo, (b) que atentamente considere esta,«quan solicita y vigilante debe andar por la conser-«vacion de una hermosura cercada por todas partesSÍ de espinas, que hieren y punzan por quantos lados«se tocan. Y tanto mas , quanto esta delicadísima«flor apenas puede resistir la mas leve punzada de«qualesquiera de e'''as, porque por mas blandamente,«que la toquen, al punto queda augereada y sin pro-«vecho. j Conoces ya con quanta razón y necesidad«nos predica el Profeta, (c) que sirvamos á Dios con«temor, y después de este, el Apóstol, (íi) a que tra-» bajamos en asegurar nuestra salvación , obrando«siempre con temblor y cautela ? No hay duda que«estos sabían muy bien ,• como amigos del Esposo,«y por experiencia propia lá realidad de estos orá-«culos, y no dudaban en manera alguna, que de«ellos mismos se habia dicho : Como lirio entre las(a) S. Ambr. ubi supra. (/') S. Bern. Serm. 48. n. 1.(c) Psalm. 2. 11. (d) Philip. 2. 12.
CAP. II. VERS. II. §. n. 185»espinas, así mi amiga entre las hijas. En confirma-«cion de esta misma verdad, dixo también uno de«ellos: Convertimey Dios mío, por fin á Vos, (a)»viendome cercado de miserias , que como espinas menpunzuban por todas partes. Oportuna picadura por«cierto , cuyo dolor causó en él la conversión del co-«razón. También tú serás punzado con igual feíici-"ddd, si te compunges de veras; (porque hay múrenosá quienes las miserias y los azotes hacen inundarde vida) cada uno de estos puede realmente«decir: Convertido me he' al Señor, viéndome aislado"de miserias , que como espinas se han clavado por toadomi cuerpo. Espina es ciertamente el pecado , es-»pinas las aflicciones ,, espinas los falsos hermanos y«quantos males nos rodean. Como lirio pues entre es-"pinas, así mi amada entre las hijas.13 "(b) ] O hermosísima azucena, ó tierna y de-«licadtsima flor, advierte, y mira con el cuidado y«cautela que debes andar entre tantos infieles y pro-«fanadores de tu blancura y pureza ! Considera con«quanta diligencia debes vivir , para que puedas carminarcon seguridad en medio de tantas espinas! (c)«Todo el mundo está lleno de ellas; hay las en la tier-«ra, hay las en el ayre , y las hay también hasta en«tu propia carne. Andar en medio de ellas, sin que«de ningún modo puncen ó hieran , efecto es de la«divina gracia , no de alguna virtud tuya. Confiad en« mí, dice, ((i) porque yo soy el que he vencida al manado.Luego pues que por todas partes te embistan á ;na««ñera de molestísimos abrojos, los atii|ones de toda es-«pecie de males, no desmayes por eso, ni se turbe tu«corazón; antes bien esta seguro , que las tribuíacio-«nes son causa de la paciencia , la paciencia de la(a) Ps. 31. 4. (/;) Ib. n. 2(í) Vid. Hieron. ep. ad Üust. (¿/) Joan. 16.
i85CÁNTICO CE LOS CÁNTICOS.«prueba en los trabajos , la prueba en los trabajos de«la esperanza, pero de una esperanza, que jamas fa-«lla ni burla á los que la poseen. Reflexiona ademas«la gentileza y hermosura con que brillan entre ¡as«espinas los lirios del campo; y que si el Señor pone«tanto empeño en conservar una flor, que con tan-«ta facilidad y prontitud desaparece , quanto masoc«será el cuidado de su cara y amada Esposa? Quan-«do dice en efecto: Como lirio entre las espinas, así»mi amada entre las hijas; quiere decir, que la se-«ñal cierta de una virtud singular, y nada común es«ser virtuoso en medio de los pecadores, y conservar«el candor de la inocencia, y la dulzura y mansedum-«bre de una conducta christiana con los que solo tra-«tan de hacerle mal; pero loque pone sobre todo el«sello al heroísmo de la virtud, es el ser pacífico con«los que aborrecen la paz, y el amor hasta con sus«mismos enemigos. Y en hecho de verdad ¿no os«parece brillar con todo el candor y belleza del lirio,«el que de este modo cump'e con lo mas sublime y«perfecto del Evangelio , que nos manda rogar«por los que nos calumnian y persiguen , y hacer«bien á los que nos hacen mal? Portémonos pues de«esta manera, y nuestras almas serán amadas del Se-«ñor, y merecerán oir de su divina boca tos mismos«elogios que tributa á la Esposa, diciéudola : Como«brilla el lirio entre las espinas , así se aventaja , y exjocedeen, virtudes y gracias mi amada á Jas demás«criaturas. Sicut lilium ínter spiuas, sic árnica mea tnaterfilian Pero escuchemos la conrextacion de ésta á«Jas alabanzas de su querido Esposo en el siguien-»te verso.
CAP. II. VERS. HI. §. in, 187VERSOIII.§. III.El manzano es figura del árbol del Paraíso,y delque vio San Juan en el Apocalipsis cargadosiempre de frutos. Jesu Christo es único árbolde. vida ,y pan vivo baxado del cielo. Su carnefomenta , defiende y hace sombra á ¿os justos.LAESPOSA.y. 3. Shut mains interligna sV.varum , sic dilectasmeus inter filias.Sub umbra illius , quemdesideruveram , sedi; etfructus ejus dulcís gut—turi meo."Como el manzano enfre«los arboles silvestres,«así mi amado entre«los hijos, (ó así exce-«de mi amado al resurtode los hombres.)«Sentéme a la sombra«de quien tanto había«deseado, y su fruto«es dulce á mi gar-«ganta."s bien notoria la diferencia que hay entreel lirio y el manzano; (a) el piimero es únicamenteagradable á la vista y al olfato; el segundo sobre subuen olor y frondosidad , produce ademas frutos, cuyacomida es bien grata ; bien que por el nombre demanzano se pueden entender aquí los arboles frutalesroas excelentes en su especie. La Esposa pues agradecidaá los elogios del Esposo , lejos de engreírse porlas a-iabanzas que acababa de oirle de su boca , se hufa)Saci. Theodor. et Nyss. hic.
188 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.milla y abate en su presencia, y confesando la grandiferencia que hay entre los dos, le dice : Como excedey sobresale el manzano entre todos los arboles silvestres, así excedí y se aventaja mi amado á los demáshombres. Que es decirle : Yo solo soy como una ñor,pero tú, amado mió, eres como un manzano cargadode frutos , que da la vida á quantos comen deél. Este es ciertamente el árbol que vio San Juan enel Apocalipsis , (a) quando hablando de la celestialJerusalen, dice : Que en m:dio de su plaza, y de unay otra parte de un rio de a/rua viva y clara cono cristal, estaba el árbol de la vida , que da doce frutos alario , en cada mes el suyo , y que sus hojas son remediouniversal para sanar todas las gentes. De este mi>moárbol habla el Profeta Rey en sentir de los Padres,quando nos asegura , (fr) que el Justo es como un árbolplantado á orilla de la corriente de las aguas, queda en su tiempo sazonados frutos. Este también es elárbol, que mandó Dios no tocase Adán en el Paraíso; y que en el instante mismo en que comió deél contra el precepto de su Criador, le abrió los ojospara el discernimiento del bien y del mal de un modoel mas funeáto , sirviéndole únicamente este infelizconocimiento de echar de ver por una lamentableexperiencia los bienes y felicidades de que se habíaprivado , y las tenibles maldiciones y espantososcastigos, en que habia incurrido por su desobediencia.El fruto pues de este árbol fué para el primer hombretan venenoso y activo, que solo con gustarlo, lequitó la vida.15 Pero el árbol divino de que aquí hablamos,produce por el contrario tan excelentes frutos , quedan la vida á quantos comen de él. Porque JesuCuristo es , según San Ambrosio , real y verdadera-(a) Apocalyps. 22.2. (¿>) S. Hilar, et Aug. Ps. i. 3.
CAP. II. VERS. m. §. ni. i 89mente una comida sumamente acuciosa, (a) que sustentaá los AageLs y á los hombres, y que harta debienes á los hambrientos, desando vacíos á los poderosos.Extendido y clavado este Señor sobre la cruz,es, en sentir del mismo Padre, (b) como el frutopendiente de un árbol , que exáí-s de sí un olor capazde redimir al mundo; y que lavó en efecto , yquitó el hediondo fetor de la culpa por medio de laolorosa confección y ungüento vivificante, que esparcióy derramó por toda la tierra et árbol del calvario.Christu: affixus ad lignum , sicut malum pendensin arbore , bonum odorcm mundana fundebat redsmpthnif, qux peccati gravan detersit foetorem , et un—gmntum ootus vitalis effudit. El ciertamente es el árbolplantado en este mundo como en medio de unbosque , que se halló durante su vida , rodeado portodas partes de árboles estériles é infructuosos , deque es claro testimonio la pintura que él mismo noshace de esta casta de árboles por su propia boca , ypor la de su precursor el Bautista: Ta está , dicen unoy otro á los Judíos, el hacha á la raíz del árbol \ elárbol pues que no diere buenos frutos será cortado sinremedio , y arrojado al fuego.ió "¿Pero como es, reflexiona aquí el Padre San«Bernardo , (c) que después de haber sido elogiada«la Esposa del Esposo, quiero decir , después de ha—«berla hecho él mismo digna de ser alabada por so-»la su dignación y gracia , y deseando esta pagarle«en la misma moneda , ó para hablar cea mas opo«tunidad, reconocer y admirar en él su gloria sin-«gular , y la excelencia de sus prerrogativas , no le«compara al mas excelente de los árboles frutales,«como fué comparada ella de su Esposo á la mas a-(a) Amb. in Psalm. 8. Octo. 5.1. (b) Luc. 1.53.[c) S. Bern. Serm. 48. a. 3 .
looCÁNTICO DF LOS CÁNTICOS.»> preciable y bella de las flores ? Porque es innegable»que entre los árboles frutales hiy muchos de frutos« ma> exquisitos que los del manzano. Pero el mismo«Santo responde á esta dificultad , asegurándonos que«la Esposa en esta comparación soto pretende en-«salzar la hermosura y belleza del Esposo ©n su«humanidad, no el explendor y grandeza de 'a di vi—»>nida.d. No engrandece pues , ni poniera aquí la«magnificencia da la m:igestad divina , sino la humii-«dad de un Dios humanad»; y en este sentido opor—«tunamente prefiere y en>alza ; como el Apóstol, lo«que parece mas necio y flaco en Dios á toda la sa-«biduria y fuerza de los hijo: de los hombres. («) Sivcutmalus inter ligna silvarum , sic dilectus meus inaterfilios. Porque estos en verdad son todos árboles«silvestres é infructuosos, según el oráculo del Pro -»feta , que nos asegura su esterilidad y decadencia en«términos de no hallarse ni uno solo, que dé frutos«de virtud. Jesu Christo es el único árbol de vida«entre todos estos árboles silvestres, y el que única-«mente produce frutos saludables para la salud y«remedio del universo, (b) Considerado pues aquí«el Esposo de la Esposa en quanto hombre , quiere«mas admirar la elevación y grandeza, en que comnotal excede y brilla sobre los demás hambres,«que las ventajas infinitas, en que excede en cuanto«Dios á todos los -Angelas, (r) Así que por su Encar-«nación se sugetó é hizo inferior de un modo aiini-»trable á estos Espíritus celestiales, sobre los q¡e ert«quanto Dios conservó siempre una superioridad so-«berana. (ti) En verdad , dice el mismo Jesu Cnnsto,vque veréis subir y baxar los Angeles sobre el Hijo devüios, para demostrar con esto, que en solo ei üom-{a) i. Cor. i. 25. {b) Ib, n. 4.(c) Psalm. 8. 6. Joan, i. JI.
CAP. II. VERS. III. §. ni. 191»Sre Dios exercitarán los Angeles su ministerio , sosateniendosu flaqueza , y admirando al mismo tiemj»posu magestad y poder. Y siendo mas agradable«y dulce para la Erao.a contemplarle en este estandode anonadamiento; por esta razón engrandece,»»y pondera con mayor gusto esta prerogativa , pre-«fiere tan singular misericordia , y queda atónita y«pasmada en vista de tamaña dignación. Libentiusnattollit gratiam , pr&fert misericordiam, stupet dig~»nationem.17 (a) Admira en efecto y engrandece las prerrogativasde su Esposo hombre entre los hombres,»• y no de su Esposo Dios entre los Angeles ; asi cotírao el manzano excede sin duda á todos los arboles«de los bosques , pero no ciertamente á los de los» huertos cultivados con esmero. Ni por esto cree dis-»minu¡rse la gloria de su amado, siempre que la consideraciónde las flaquezas de su humanidad sea«motivo para ensalzar la bondad de su misericordia.»> Porque así como afirma el Apóstol , que lo que pa-»rece flaco, y necio en Dios es mas fuerte y sabio,»que todo el poder , y sabiduría humana, pero no»angélica ; y como el Profeta (£>) le predica el mas1» hermoso en belleza entre los hijos de los hombres••sin hacer esta comparación con los espíritus bienaventurados;asi la Esposa hablando ahora aquíiibaxo la figura del manzano y demás arboles silvestres, pretende iluminada por el Espíritu Santo engrandecery distinguir sobre todos los mortales la••belleza de este hombre Dios , sin entrar en cotejo»las prerogativas y excelencias de los Angeles. Bella-> mente pues dixo (c) entre los hijos ; porque siendo»el Hijo único del Padre , tuvo como tal en sí eln poder de hacernos á todos hijos suyos sin envidia(a) Ib. n. 4. (¿>) Ps. 44.3. (c) Ib. o. f.TOM. 1.ee
192 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.«ni menoscabo de su natural filiación, y la gloria de«llamarnos hermanos suyos, y de Primogénito de«todos sus hermanos. Por tanto el Hijo Unigénito del« Padre , justísimamente es preferido y ensalzado so-«bre todos los que solo son hijos de Dios por adopción,y participación. Sicut malus inter liqna silvarum,nsic dilectas meus inter filias. Como el manzano por«cierto ; porque á semejanza de este árbol fructífe-«ro , asi el Esposo amado nos da sombra y refrige-«rio , y de sus llores forma para nosotros sazonados«frutos. ¿No te parece en efecto árbol verdadera-»mente fructífero, el que de sus flores da copiosos«frutos de honor, y de honestidad? Coronemos por«último su elogio asegurando ; que es el árbol de«la vida para quantos tienen la dicha de encontrar-«le. No. se cotejen pues, ni comparen con él los«arboles de. los bosques; porque por grandes y her-«mosos que se presenten estos, y por mas que pue-«dan en la apariencia servirnos de socorro coa sus«oraciones , con sus ministerios , con sus exemplos.«y con su doctrina ; solo Jesu Christo, Sabiduría de«Dios, es el árbol de la vida. Solo éi es el pan vi-»vo que baxó del cielo , y da vida al mundo. Y esta«es la razón porque la Esposa añade : Sub umbra ilnliusquem desideraveram , sedi.18 (a) Sentóme , dice, á la sombra del amado de»mi corazón, y su fruto es dulce á mi paladar. Con«razón anhelaba por la sombra del que esperaba re-«cibir el refrigerio, y sustento de que tenían ne-«cesidad. Porque los arboles silvestres, aunque con-«suelan con su sombra ; pero no sirven para sus-«tentar la vida, ni tampoco dan frutos perpetuos«para la conservación de la salud. Asi que uno so-9> lo es el autor de la vida , como es uno y único el(a) Ib. n. 6.
CAP. II. VERS. ni. §. ni. 193«mediador de Dios y de los hombres Christo Jesús,»y el que dice á su Esposa ; («1) To soy tu salud: Noves Miysts , dice ea otra parte , (ó) el que os diáueste pan del cielo , sino que es solo mi Padre , el quenreparte desde el cielo este verdadero pan. Por eso«yo desee siempre coa mas especialidad la sombra de« Christo , por ser él solo el que sobre el refrigerio«que causa en mí en los ardores de los vicios , me«¡lena ademas del suave deleyte de las virtudes. SenntJmepues , á la sombra del que habia deseado. Som-«bra es para mí su carne , sombra es Ja fé. A Ma-«ría sirvió de sombra la carne de su propio Hijo ; á«mi la fé en el Señor, ¿y por que no podré yo«gloriarme también de que me sirve de sombra su«carne, siempre que como de ella en la Eucaristía?«Sin embargo de esto también experimentó en sí la«sombra de la fé aquella Virgen santa á quien ala-«bó Santa Isabel diciendo : (c) Dichosa tú , y bienalaventurada, porque has creído los misterios, que el Se-« ñor se ha dignado revelarte. Sentóme á la sombra dd»que tanto habia deseado.19 (d) El Profeta Jeremías , dice, Christo mi«Rey y Señor es mi vida y mi alma, y baxo de su«sombra y protección viviremos en este mundo: ba-«xo de su sombra entre las gentes, y con su resplan-«dor y luz entre los Angeles. Mientras caminamos por«la fé, y sin la claridad de la visión beatífica estamos«realmente á la sombra, (e) Asi es que el Justo que«está aun baxo de la sombra vive de la fé. (/) No«obstante no creo yo por esto , que todo aquel que«está baxo la sombra de la fé , vive baxo Ja sombra«de Christo; porque es constante, que no todos a pie-SJ líos que tienen lé viven de Ja fé; porque la fé sin(A r. Tim 2. $. (b) Joan. 6. 32. (c) Lucí.(d) ib. n. 6. (e) Tren. 4. 20. vid. Tirin. (/] Ib. n. 7.
194 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.«obras es una cosa muerta , y no es posible que esta«pueda dar á otros la vida que en sí no tiene. Por«este motivo , habiendo dicho el Profeta , que el tin^«gido del Señor era vida de nuestra alma. Spiritusnantefaciem nostram Christus Dominus, no se contenidocon continuar diciendo , estamos baxo su sombra,«sino viviremos baxo de su protección entre ¡as Na-«ciones. Sub umbra illius vivemus. Cuida pues tu de«vivir como el Profeta baxo de la sombra de Chris-»to para que de este modo puedas reynar con él«algún dia en su luz y claridad porque tiene en«efecto en sí sombra de luz á un mismo tiempo. En«su carne es sombra de la fé ; en su espíritu luz del«alma; carne es en la realidad, pero también es espí-«ritu; carne para los que peregrinan aun en este mun-»do; espíritu y vida de nuestra alma en el siglo fu-«turo::: Nosotros pues, como peregrinos aun , y que«no hemos merecido ser arrebatados al Cielo, como«el Apóstol , procuremos sustentarnos por ahora con«la carne de Christo , adoremos sus misterios, si-«gamos sus pisadas, conservemos la fé , y viviremos«con seguridad baxo de su sombra.20 (a) Sentéme á la sombra del amado de mi coranzon.La Esposa en estas palabras pretende tal vez«gloriarse de algunos favores mas grandes que los«que expresa el Profeta. Asi que no dice , que vi-«ve, como Jeremías , baxo de su sombra, (b) sino»haberse sentado á descansar baxo de ella. Y es bien«cierto, que sentarse , y descansar, es una misma«cosa; pero descansar y sentarse es algo mas que«vivir; asi como vivir á ¡asombra, es inas que es-«tar debaxo de ella. El Profeta , oues , atribuyendo-«se á sí una cosa común á muchos, dixo : viviremos«baxo de su sombra entre las gentes ; pero la Espo-(/j) Ib. b. 8. (b) Tren. 4. 20.
CAP. n. VERS. III. §. m. 195»
196 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.y según otro Evangelista pueden recogerse , y descansarbaxo de su sombra. La Esposa santa habia deseadocon vivas ansias en persona de los Santos Patriarcas,en la de ios Profetas y justos de la antigualey , poder descansar , según ella misma nos lo aseguraaqui, baxo la sombra de este árbol de su celestialEsposo. Y habiendo logrado esta dicha luego queel Verbo se dignó encubrir su Divinidad baxo lasombra de la naturaleza humana, se vieron igualmentefavorecidos con ella de su poderosa protección todoslos que oprimidos y cansados del peso enormede sus culpas corrieron á él, para someterse baxo sudulce yugo , y hallar baxo de su sombra el descansoy reposo , que él mismo promete á quantos quieranseguirle. («) Jamas podremos , dice el Nyseno , estará cubierto , ni libres del ardor y fuego de la concupiscenciade la carne , y demás tentaciones, sinobaxo la sombra de este árbol vivificante, ó baxo lagracia y protección omnipotente, del que es imagenverdadera de este árbol de la vida ; previniéndonosque solo por el deseo llegan las almas á la posesióny abrigo de esta sombra, como sucedió á la Esposa,quien con efecto no logró haber descansado baxo lasombra de su amado , sino después de haberlo deseadomucho, sub timbra illius, quem desideraveram, sedi.22 La sombra de Jesu Christo es la protección«del Espíritu Santo , dice San Gregorio el Gran-« de ; (b) porque este Divino Espíritu pone á cubier-«to y baxo de su sombra las almas que visita con«la plenitud de su gracia, templando en ellas todo el«ardor de sus tentaciones con el soberano soplo de«su aliento lleno de suavidad ; dándolas á este mis-«mo tiempo medios para recobrar sus fuerzas, y cor-«rer con mas velocidad á los cielos , en que su des-(a) Nyss. (b) Greg. Magn. hic.
CAP. IX. VERS. III. §. m. 197can.o y recompensa es la corona de uiia vida eterna.Dixímos antes que el precioso árbol , de pie hablaSan Juan en la Apocalypsb es una imagen viva delEsposo , y que da do:e frutos al año , en cadames el suyo. Igualmente notamos , que el fruto delárbol de la Esposa era agradable y dulce á su paladar.Este fruto dice San Ambrosio , (a) es el manáespiritual , ó el roció de la divina Sabiduría , que elHijo de Dios derrama en los que le buscan con ardor, rocío que fertiliza la esterilidad de las almas,inundándolas de una dulzura inefable. El que porexperiencia conoce , prosigue este Santo Doctor , elgusto y precio de esta diviua Sabiduría, jamas anhelapor otra vianda , palpando en sí mismo la verdadde las palabras de Jesu Christo en que nos asegura;que el hombre no vive únicamente del pan,sino de quamas palabras salen de la boca de Dios,El aima , concluye otro Padre que con el hambrey deseo que hemos expresado come de estas espiritualesdulzuras , con facilidad desprecia todos losdeleytes terrenos , porque es para ella infinitamentemas sabroso que todas las delicias del mando , pensaren las cosas celestiales, fixar sus miras en laseternas, y sustentarse en medio de sus lágrimas deeste pan de los Angeles , que otro tanto mas laseleva sobre ellas mismas , quanto mas vivamente sesienten tocadas del sincero dolor de sus culpas; gustandode tan inefables deleytes á proporción de lavehemencia y ardor de sus deseos.(a) S. Ambros. c. 16. Exod. tom. 1.
ÍO,3CÁNTICO DS LOS CÁNTICOS.VERSOIV.§. IV.La cámara ó bodega de vino en que es introducidala Esposa expresa el amor excesivo, ycomo una especie de embriaguez espiritual enlos Mar ty res y Santos. El zelo de los Preladosdebe estar siempre acompañado de la discrecióny de la ciencia.3^. 4. Introduxit me in »>Me introdujo en la cácellamvinariam, ordi- «mará del vino, ordenavitin me charitatem. »nó en mí ¡a caridad.23 ISl vino en la Escritura es símbolo del amor,y de la plenitud y actividad con que arrebata , y sacafuera de sí á las almas contemplativas y devotas,(a) Decir pues la Esposa : Metióme en la bodegadel vino , es locución metafórica , que vale tantocomo decir: Aposentóme, y llevóme hasta lomasíntimo de su corazón , y me enriqueció con todo elcúmulo de consuelos, deleites, y regalos de su masardiente , y entrañable amor; porque el que ama muchoes como el que ha bebido mucho vino, y se lepuede considerar como en una especie de embriaguez.Por eso añade irnrnediatamente ordenó en mí la caridad,para darnos á entender, que su amor es semejanteá un exército formado en tono de batalla, y que suEsposo dispuso en este orden y forma todas las fuerzasde su amor , para hacerse Señor y dueño de swalma. "La Esposa, (ti) dice San Bernardo, de rc-(¿) Calmet Tirin. Sac. M. Leo». (b) Berq, Serin. 49.a. 1.
CAP. II. VERS. IV. §. ir. 199«surtas del familiar y dulcísimo coloquio , que acabasiba de tener con el querido de su alma en los versos«anteriores, quedó tan encendida y llena de su a-«mor, que parecía estar fuera de sí; y apenas hecha«de ver su ausencia, quando volviéndose á sus amíngas doncellas, las habla en estos términos: No os«aturda ni pasmeesta novedad en mí; porque nada«tiene de extraño, ni maravilloso, que aparezca yo«á vuestra vista como una persona embriagada , ha-«biéndome entrado mi Esposo en su mismabodega.«Y ved ahí el genuino y natural sentido de la letra;« briaguez , no de vino, sino de amor, aunque el a-Minor es también, y se llama vino."24 En el texto Hebreo en vez de las palabras dela vulgata : Ordenó en mí su amor, se leen estas:Desplegóen mít* el espiritual confirma en la Esposa,esta misma em-el estandarte de su amor , ó según otros:T su vandera sobre mi amor. Digamos pues en primerlugar, que comoembriagado el Esposo de losexcesos de amor para con la Esposa, se vioobligadono solo á baxar de lo alto del cielo por su Encarnación, sino á morir en la Cruz por ella: (a) Tamquampotens crapulatus á vino. Y que con tamaños arrebatosde caridad , hizo , digámoslo así, participantesde esta misma embriaguez á los innumerablesMártires, que introducidos por él en la bodega de suamor, sacrificaron su vida, muriendo por su Esposocon un gozo indecible, y pasmosa alegría. Y .en hechode verdad , el que atentamente considere losadmirablestriunfos , y extraordinarias victorias, quelos fastos de los primeros siglos anuncian de un sin númerode Mártires , no creerá que todos estos estabanfuera de sí, y como borrachos de amor en Jesu Christo?,Díganlo después de los Apóstoles y primeros discípu-fOM. i.(a) Psalm. 77-65.ff
200 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.los del Señor , los Estébanes , Ignacios, Polícarpos,las Ineses , Águedas, Lucias, Eulalias y Marinas conotros infinitos Santos y Santas, cuya gloriosa muertees el mas auténtico testimonio de los estupendos prodigiosdel divino amor. ¿ Donde estaba , dice el GranPadre San Agustín , (a) donde estaba la célebre SantaPerpetua , quando combatiendo sola con su fé contratodo el furor de las mas feroces bestias, la admirabaun concurso innumerable llena de serenidad enla palestra , y como insensible é inmóvil á los cruelesgolpes de las fieras ? ¿ Donde estaba , repite , estamuger fuerte y generosa , durante el tiempo de tanglorioso combate , y pasmosa lucha ? ¿ Que amor, nique bebida pudieron enagenarla tan fuera de sí , ycomo embriagarla en la divinidad , estando aun intimamenteunida á los estrechos lazos de su carne, yagoviada con todo el peso de su cuerpo mortal ? Nohay pues para que dudar , que en todos estos lancesmetió el Esposo omnipotente á semejantes almas Esposassuyas , en la bodega de su vino, para hacerlascaer en una santa y espiritual embriaguez que sacándolasfuera de sí , las elevase sobre todos sus sentidos, é hiciese superiores á los mas crueles tormentos.La diestra en efecto, del todo poderoso desplegó elestandarte de su divino amor en todos estos casos , nosolo para combatir en ellas, y con ellas , y elevarlassobra todo amor y sentimiento carnal, sino tambiénpara hacer brillar públicamente en ellas la caridaddivina , que habia de servirlas en lo sucesivo comode bandera ó estandarte de su perpetua morada;y á fin de que por esta señal gloriosa, y celestial divisase viesen obligados sus. mismos enemigos á reconocerlasy venerarlas como Esposas alistadas baxoel servicio y milicia del crucificado. Esta es.la opor-[a) S. Aug. de divers. Serm. 103. c. 4.
CAP. II. VERS. IV. §. iv. 201tuna aplicación que de las palabras de este verso haceSan Agustín á los célebres Mártires del catolicismo.25 "Pero tú también qualquiera que seas, aña-«de San Bernardo, (a) podrás con verdad decir, que«el Esposo te ha introducido en la bodega del vi-»no de su amor , con tal que recogiendo con la de-«bida cautela tu espíritu, y desembarazándote de«cuidados importunos, entres solo en la casa de orawcion;y poniéndote allí en la presencia divina tonquescon la mano de tu santo deseo á las puertas15 de la gloria , presentándote delante de los coros ce-«lestiales con una devoción ferviente (pues que la o-«ración del Justo penetra los cielos) llorando á sn«vista las miserias y calamidades que te añigen, y«manifestándoles al mismo tiempo con continuos so-«llozos, é inefables gemidos tus necesidades para mo-»verles á compasión. Haciendo esto, vuelvo á asegu-«rarte , que tú también entrarás en la bodega del«divino amor, porque yo no puedo menos de creer»al que dixo: (¿) Pedid y recibiréis, y que el que«perseverare llamando, jamas saldrá vacio de su pre-«sencia. Antes bien, quando después de haber orado«así vuelvas al trato y compañía de tus hermanos He—«no de gracia y caridad , ni podrás contener el fer-«vor de tu abrasado corazón, ni disimular por mas«que hagas los dones recibidos, y comunicándoles sin«envidia tamañas gracias y favores, te harás no so-«lo amable á estos, sino digno de la admiración de«los demás. Teniendo igualmente derecho á gloriar-«te y protestar haber sido efectivamente introducido«como la Esposa en la cámara del divino amor. Sontauna cosa te prevengo, y es que tengas siempre«el mayor cuidado de no gloriarte jamas de tan pre-MCÍOSOS favores , como de cosa propia , sino como tu(a) Bern. Serm. 49. n. 3. {b) Matt. 7. 7.
202 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.»Dios y Esposo Jesu Christo."26 El vino de esta bodega , dice bellamente SanAmbrosio con alusión al mismo pensamiento , no esun vino que sustente, ni dé fomento á la sensualidadde la carne; antes bien es como aquel vino que lamadre de Salomón (a) mandaba distribuir por mediode este Príncipe hijo suyo , á los que se sentían llenosde amargura , y molestados de aflicciones, para quebebiendo de él , olvidasen su miseria y pobreza , yno se acordasen mas de las molestias y penalidades,que les afligían. Este vino es , de quien él mismo hablaquando dice: La Sabiduría (/A edificó para sí una casa, (que es la Iglesia) inmoló sus víctimas, preparó ymezcló su vino , dispuso la mesa, y dio voces á los insensatos, diciendo: Venid , y comed mi pan, y bebedel vino que os tengo preparado: Dexad de ser niños, yvivid caminando por las sendas de la prudencia. Que esdecir : Vuestra vida ha sido hasta ahora como la deJos niños incapaces por su corra edad de conocer elverdadero bien , y que por lo mismo están únicamenteentregados á bagatelas y puerilidades. Mas despuésque la eterna Sabiduría ha construido para sí unacasa , haciéndose hombre en el tiempo; después queha fundado su Iglesia, y os ofrece en ella su pan paracomer , y su vino para beber, (símbolos claros desu cuerpo y de su sangre ) debéis consideraros ya,•almas Christianas , como Esposas suyas , introducidaspor él en la bodega de su vino , y no vivir en Jo sucesivosino como unas personas embriagadas del todocon el vino de su soberano amor. Debéis ademasde esto despojaros, según el precepto del Apóstol,de todo lo que huele á infancia y niñería, caminandodesde esta época por los caminos de la prudencia,que la Sabiduría encarnada os dexó delineados en su(a) Prov. 31. 1. 6. 7. (£) Ib. 9. 2. 8.
CAP. II. VERS. IV. §. iv. 203vida pobre , en su vida humilde, laboriosa y penitente.Es preciso en fin , elevaros sobre todos vuestrossentidos, y aun sobre vosotros mismos, cuidando deno conocer ni gustar de otros deleytes y placeres quelos de las cosas divinas y celestiales.2 7 Para tan gloriosa empresa fué necesario quedesplegase el Esposo el estandarte y resortes de su excesivacaridad, haciendo por este medio la conquistade su Esposa, y de toda alma christiana; porqueDios ha sido , como dice San Juan, (o) quien nos amóprimero; y sin este exceso de amor preveniente, quandoestábamos aun muy lejos de amarle , jamas le habríamosamado. Sin embargo de estar apoyado estesentido por algunos Padres y Expositores, y por lafuerza del texto original , los mas de estos han preferidoel que hemos adaptado antes, según la vulgata,que manifiestamente expresa el orden y arreglo de lacaridad en la Esposa. Este orden, dice San Ambrosio,en todas (fc) partes debe ser fielmente observado, peroprincipalmente en la Tgiesia, donde ni las riquezas, ni los honores, ni la pobreza , ni si ser de unafamilia humilde deben tu; barie ni alterarle en maneraalguna. Por esta razón previene ia Esposa , y ieconoceen dichas palabras , que el Esposo ordenó yarregló su caridad en ella , para obligarla por estemedio á amar las cosas que debía amar, y de la maneraque debían ser amadas. Porque ei amor de loshombres regularmente es muy vicioso, poniendo por.lo común su afición en las cosas que deben aborrecer,y aborreciendo las que están obligados á amar, anteponiendocasi siempre las cosas de la tierra á las delcielo, y ias carnales á las espirituales. Caín, dice el Ni-,teño, (c) no se habría condenado, si hubiera obser-(a) Joan. 4. 10. (b) Amb. exam. I. 3. c. II. It. 1. 3,de Virg. c. 3. (c) Nyss. et Theod. hic.
204 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.vado el orden de la caridad en el sacrificio que ofrecióal Señor. Pero invertió este orden, y reservandopara sí los mas exquisitos frutos , dio al Señor los demenos valor y precio. Es pues necesario conocer yguardar el orden (a) de la caridad respecto de Dios, denosotros mismos y de nuestros próximos. La ley nosmanda amar á Dios con todo el corazón , con toda elalma, y con todas nuestras fuerzas, y á nuestros próximoscomo á nosotros mismos. Mas por desgraciavemos, dice el mismo Padre, en estos tiempos untrastorno general de este orden en la mayor parte de loshombres , corriendo los mas de ellos tras de las riquezasy honores de la tierra, con tal exceso de locura,que están al parecer dispuestos á sacrificar por estascosas su preciosa vida, estando muy lejos en efecto deamar á su Señor y Dios con un amor siquiera mediano; si es que de muchos de ellos se puede decir,que realmente le aman.28 "Así que es de la mayor importancia, pre-»viene aquí el Padre San Bernardo , (0) que el orden»>de la caridad sea arreglado por la virtud de la discreción.Porque el zelo sin ciencia es insoportable,»y quanto mas vehemente y activo sea este, tantoj>mas debe acompañarle la discreción, que es quien«arregla y fixa el orden de la caridad. El zelo sini> ciencia no solo es siempre defectuoso, y de casi ninwgunautilidad , sino las mas de las veces es muy perjudicialy nocivo. Al contrario el zelo acompañado«de la discreción y ciencia , pone en tono todasj>las virtudes, las fixa en sus límites, las da he'rmosu->> ra y aun perpetuidad y permanencia. De aquí es«que la discreción no tanto merece el nombre de vir-«tud, quanto de directora y gobernadora de todas(a) Vid. S. Thom. 2. 2. q. 26. art. f.(b) Bern. Scrm. 49. n. 5.
CAP. II. VERS. IV. §. iv. 205«las virtudes, de preceptora de nuestros afectos, y«de maestra y doctora de las buenas costumbres:: La«Esposa sin duda estaba dotada de esta gran vir-«tud , como lo demuestra claramente lo elevado de«su perfección y gracia, y el mismo hecho de asegurar-« nos ella, que fué su Esposo quien puso en orden su«caridad y amor, de lo que pocas almas, aun de las>ipiadosas, pueden gloriarse por falta de este orden.«Al oirme esta doctrina, (o) veo contristarse ya al-«gunos de vosotros, porque los profundos suspiros«que despiden , son señales nada equívocas de la tris-«teza de su alma, y del abatimiento de su conciencia.«Quiero deciros con esto, que comparándonos con«nosotros mismos , conocemos por la experiencia de»> nuestras imperfecciones , que son muy raros, aun«en el claustro, los que no están poseídos de la en-«vidia de la virtud de las demás, y que no solo no«se alegran; pero ni aun siquiera se complacen de su«piedad , quando ven que ctros les exceden en ella,«Los que nos portamos de este modo , hermanos«míos, tenemos aun pocas luces. Caminemos pues mas«adelante, mientras que la luz de la divina gracia«nos alumbra, no sea que nos quedemos del todo á«obscuras, parándonos aquí. Caminares aprovechar.«De este modo caminaba el Apsótol, quando decía:"Estoy persuadido (b) que no he llegado aun al términonde la perfección. Así que olvidando todo lo que de-«xo atrás, me avanzo acia lo que está adelante. Solo«una cosa , añade, me resta para mi remedio, para«mi esperanza y consuelo, ¿Q ' será esta? Olvidaru a«lo que queda atrás, y aprovechar lo que está adelan-«te. Porque el no andar, y estarse sentado, es po-«nerse á manifiesto peligro de ser pillado y cogido'«entre las tinieblas de la muerte. ¿Y quien realmente) Ib. n. 7. (b) Philip. 3.11.12. 13.
ÍO6CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.Mte es el que está sentado, sino aquel que no cuidat> de aprovechar ?29 »(a) ¿Pero como, dirás, podré aprovechar«yo, sintiendo aun en mí la envidia de ver adelan-«tados á mis hermanos en la virtud? Si únicamente«te da pena aquello que envidias, siu dar consenti-«miento por tu parte á esta vil pasión, debes "tratar«de curarla, y de este modo dicho sentimiento no«será culpable en tí. Sobre todo procura no sentarte«allí, maquinando en tu interior cosas pecaminosas,«discurriendo, digo, como fomentar esta enfeime-«dad, complacerte en esta peste , perseguir y mor-«der al inocente, calumniando, disminuyendo y tras-«tornando no solo las acciones de virtud , que se han«notado en él, sino impidiendo también los progre—«sos de su piedad y devoción en lo sucesivo. Porque«solo aquel es inocente en esta parte, que lejos de«hacer instrumentos de su maldad á sus mismos«miembros, valiéndose de su lengua para morder y« mormurar , y de las demás partes de su cuerpo pa-«ra zaherir y dañar de quantos modos puede á sus«hermanos, se confunde y avergüenza de padecer y«sentir en sí tan infames pasiones, confesando, gi-«miendo, orando y haciendo quantos esfuerzos son*> posibles, para vencer y desterrar lejos de su corazón«un vicio tan inveterado en su frágil naturaleza. De«esta suerte , aun quando no consigas una completa«victoria, lograrás por lo menos ser para con tus«hermanos mas manso, y para tí mas humilde. ¿Que>* hombre sabio en efecto condenará ya al que sabe»haber aprehendido de su mismo Dios á ser manso y»humilde de corazón ? No dexará no, de ser participantede la salud el imitador fiel de su Salvador,»y del Esposo de la Iglesia Jesu Christo nuestro Se-»ñor."(¿| Ib. a. 8.
CAP. II. VERS. V. §. v. 207VERSO V.§. V.Las flores con que la Esposa herida del divinaamor anhela ser confortada en su desmayo sonlas virtudes y exemplos de su Esposo , y losfrutos de piedad y de virtud de las almas santas, cuyos aumentos prefiere á sus propias utilidadesy ventajas espirituales.T* 1 ... n •> "Fortalecedme con flores,y. ) ¿ Quien me librará de este cuerpo de muerte? No pudíendo pues sufrir la Esposa la abundanciay excesos de favores y regalos del Esposo , cae en«desfallecimiento, y confiesa que la enfermedad quepadece *, es estar traspasada y herida de las saetas dela caridad. Vtdnerata charitate, que vierten los Setenta;ó , cegra sum amore, según el Hebreo. Para remediopues de este desfallecimiento, y para la cura de es-(d) Philip. 1. 2. 3. (¿>) Rom. 7. 24.TOM. I.gg
ao3CÁNTICO OE LOS CÁNTICOS.tas heridas , pide que la apliquen cosas olorosas conque fortalecida pueda volver en sí , y sanar de lasheridas del divino amor "Ni hay que extrañar, dice á«este asunto San Bernardo, (a) que favorecida la Es-« posa , no solo con la presencia , sino también con el«trato y familiar conversación del Esposo , é intro-«ducida en su misma cámara; esto es, en lo mas«íntimo de su corazón , caiga ahora en una especie«de desmayo, admirada de tamaños excesos , arreba-«tada y oprimida con vehementes deseos de verse li-«bre como el Apóstol , de los lazos del cuerpo , y en«pacífica posesión del que extremadamente ama. Y en«hecho de verdad , que después de haber estado sen-«tada baxo la sombra de su amado , comido á su«mesa , y bebido en su mismo cáliz, es bien natural«que viéndose ahora sola , y que se la ha ausentado«el Esposo, como lo suele hacer muchas veces, se«vuelva á sus compañeras para hacerlas entender, que«las dolencias y achaques que padece son efectos del«amor en que se abrasa , y de la caridad de que está« herida. JEgra amore sum. Con este conocimiento las«suplica que contribuyan á su alivio, confortándola«con flores , y cercándola de manzanas y otras frutas«aromáticas , hasta que de nuevo vuelva su amado,«porque su tardanza es para ella una enfermedad in-«sufrible. (b) Refrigerata umbra , cibata fructu potatarealice:: molestissime sustinet demoratem. JEgra amoare, vulnerata charitate. Las almas santas suelen en«efecto, no poder sufrir en muchas ocasiones la«actividad y fuego de las llamas del divino amor,«en que se abrasan; desmayándose á veces, y que—«dando privadas en todo , ó en parte de los sentidos«exteriores. En tan crítica situación suspiran , se afli-hic.(a) S. Bern. Serm. 51. n. i. (/>) Calrn.
CAP. n. VERS. v. §. v. 209»gen , y necesitan realmente ser confortadas con man-«zanas y llores , para volver de su debilidad y des-?>fallecimiento , esto es, con las palabras y exemplos«de su Esposo Jesús, en cuya vida , pasión y maer-«re hallan todas ellas la confección mas prodigiosa'j y oportuna, que es imaginable, para recobrar el«animo y esfuerzo de su herido y desmayado cora-«zon.3 1 (a) Pero es de advertir con San Ambrosio, queno todos los Christianos pueden gloriarse de estarrealmente heridos del amor divino. Los Apóstoles gozaronsin duda de este honor, y gloria singular, quandodespués de cruelmente azotados por la predicacióndel nombre de Jesús , aparecieron , y se presentarondelante de sus mismos Jueces y perseguidores,llenos de gozo, y alegría. También San Pabloestaba grandemente herido de este amor soberano,quando en medio de sus immensas fatigas , y trabajosapostólicos , en el hambre, y en la sed , en ladesnudez , y frió , en sus inmensos y continuos peligrosen la tierra , y en la mar , y hasta en los quesus mismos hermanos le armaban , solo anhelaba dartestimonio del Evangelio de la gracia de Dios , paraobligar á conocer , y adorar el nombre de su EsposoJesús á todos los mortales. Los Mártyres estabanverdaderamente heridos de las saetas de este divinoamor , quando entre la atrocidad de sus tormentos,demostraban tanto mas firmeza en estar unidos conJesu Christo, quanto mayores y mas crueles .eran lasinvenciones y pruebas de los tiranos para separarlosde él. De la Iglesia , y aun de qualquiera almachristiana puede decirse también estar heridas del divinoamor , desmayadas, y desfallecidas en el sentidoen que el Profeta Rey decia : (b) Mi alma ; Dios mió.(a) Amb.inPs. n8.0cton. 5.Y. 1. (b) Ps. 118. 81. 82.
2toCÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.desfalleció por la vehemencia de sus deseos , y con laesperanza firme en vuestros saludables socorros. Mis ojosse debilitaron á fuerza de esperar tanto tiempo vuestrasconsolaciones. "Caer en esta especie de desfallecimiento, añade el mismo Padre (a) es, pensar«únicamente en la cosa que se desea , unirse intimaementecon ella , derretirse, y como transformarse«en el objeto ainado. Pero quanto mas se debilita el«alma con la vehemencia y ardor de semejantes dénseos, tanto mas siente en sí los aumentos de la«caridad. Asi como quanto mas vehementemente de-«sea unirse el aima á su sólida y verdadera salud,«tanto mas fuertes y sensibles son en ella estos des-»fallecimientos; bien que por otra parte logra por«medio de ellos desterrar de sí la flaqueza humana,«y revestirse de una virtud y fuerza sobrenatural y«divina."32 Este es el estado á que se veia reducida laEsposa quando pedia que la fortaleciesen y fomentasencon flores , y manzanas. Y como el Esposo la habiaya asegurado , que él era flor del campo , y ellatambién claramente conocido, que su amado excedíaen belieza y gracia á los demás hombres , comoexcede y brilla entre los arboles silvestres un manzanocargado de copiosos y sazonados frutos ; por estasrazones anhela (6) ahora y solicita, que la fortalezcancon flores, y rodeen de manzanas, como símbolos propiosdel amado de su corazón , y de aquel por cuyacausa está enferma. íEgra amore sum. ¿Pero á quienos parece , se dirige con mas particularidad la Esposa, pidiendo que la fortalezcan con flores, y, rodeende manzanas, sino á sus amigas y compañeras?El mayor consuelo á la verdad , y el mas firme apoyoque puede recibir la Esposa y toda alma chris-(a) Amb. Ib. (¿) Thcod.
CAP, II. V'FRS. V. §. v. 211tiana en las heridas y desfallecimientos del divino a-mor , y en las ausencias y alejamientos del Esposo,es ver florecer , por decirlo asi, á sus mismas compañerasy amigas , y dar en virtud de la gracia deJcsn Christo frutos de vida , cuya fragancia se extiendapor* todas partes, y un olor vivificante, queson los efectos, que el conocimiemto , é invocaciónde su dulce, y adorable nombre comunica á quantosle invocan en la tierra.33 En confirmación de este bello pensamiento,oigamos lo que nos dice uno de los mayores amigosde la Esposa , herido como ella de las saetas del arnordivino. " (a) Yo, hermanos mios , dice ¿sus Monges»el Padre San Bernardo, nada pretendo deciros sombreesta materia, sino lo mismo que ha pasado por«mí. Quando alguna vez he llegado á conocer, que«algunos de vosotros habéis sacado ventajas de mis«consejos , y doctrina» , os confieso con ingenuidad,«que en semejantes ocasiones , me sirve de gran satisfaccióny consuelo, haber preferido las fatiga; de«mi predicación á mi propio descanso, y comodi-??dad. Quiero deciros, que quando de resultas de mis«Sermones se ha mudado alguno de vosotros de fu-«rioso en manso , de soberbio en humilde, de pusi-«ianime en animoso , de tibio en oir la palabra de«Dios, en ferviente y solícito, y asi de las demásjjfaltas : quando igualmente veo, que los que eran51 ya mansos, humildes , esforzados , devotos , y obe-5?dientes han crecido en todas estas virtudes, y se han«hecho mas perfectos que lo que hasta entonces eran;«en todos estos casos , vuelvo á deciros , que no es«posible se apodere tristeza alguna de mi alma, por«mas que la conciencia pretenda reconvenirme de«omiso en el exercicio de la mas dulce coutempla-(¿z) S. Bern. Serm. 51. n. 30.
2 1 2 CANTICO DE LOS CÁNTICOS.«don; considerándome aislado , cercado y coronandocon tamañas flores, y frutos de piedad. Diga-«mos mas: Ni aun siquiera me es molesto , ni me«da motivo á la mas leve impaciencia verme sepa-«rado de los brazos de la hermosa Raquel , con tal«que mi estancia con Lya sea causa de cjíie vosotros«hagáis mayores progresos en la perfección ; por-»que la caridad que nunca busca sus propios, y priva-»tivos intereses , me ha demostrado tiempo há, que«ninguna cosa debe ser tan apreciable para mí,co~«mo vuestra propia utilidad. Asi el leer , el«orar , el escribir , el contemplar, y todas las desamasventajas que me ofrece y presenta la vida eswpiritual, las he mirado siempre como una pérdida«para mí, quando me considero obligado á trabajar«de otra manera en vuestra santificación y provecho.
CAP. II. VERS. VI. §. vi. 013VERSOVI.§•VI.Las manos del Esposo son figura de la Sabiduría, y del corazón de Jesu Christo. Su derechaes símbolo de nuestra felicidad espiritual, y su izquierda de las prosperidades temporales.Doctrina notable sobre los funestosefectos de la ingratitud.3^. 6. Lava ejus sub capi- «Su izquierda debaxo dete meo , et dextera il- » mi cabeza , y su de—lias amplexabitur me. »recua me abrazará.3 4 Continuando la Esposa en su desmayo , ysolicitando de sus compañeras y amigas , que la fortalezcancon flores , con manzanas , y con quantotengan á mano en sus despensas, (a) logra por último, que su mismo Esposo venga volando á su socorro, y que poniendo baxo de su cabeza su manoizquierda, y abrazando con la derecha todo su cuerpo, la entre un dulcísimo sueño , con el que reparadade su debilidad y flaqueza, y descansando enel seno y brazos de su amado, consigue por últimoquantas delicias y regalos puede apetecer en estavida un alma grandemente herida de las saetas dela caridad.3 5 «(6) Por estas palabras : Su izquierda deba-«xo de mi cabeza , y su derecha me abrazará, cla-«ramente se nos dá á entender , que el Esposo vol-«vió de nuevo á estar con la Esposa, á fin, á loque«yo creo , dice San Bernardo , de levantar y forta-(a) Calmet. Tirin. (¿>) S. Bern. Serm. 51. n. 5.
ai4CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.«Iecer con su presencia á la que de resultas de su«ausencia había quedado desfallecida y desmayada.«¿Mas que mucho , añade el citado Padre , que re-«cobrase animo y esfuerzo con la presencia de su«amado, la que por solo su ausencia había caido«enferma , y desmayada? No sufre pues que su que-«rida sea molestada por largo tiempo, preséntasela«sin dilación , porque es imposible dexe de venir vo-«lando, y hacerse presente á la que con tan vivas«ansias y ardientes deseos le habia llamado. Ha-»liando por otra parte el Esposo en ella durante su«ausencia una gran fidelidad en las obras buenas, y«mucha solicitud en los progresos de la virtud , se-«gun lo demuestran las ñores y frutos , con que so«licita ser fortalecida y cercada de sus amigas; por«tanto la vuelta del Esposo en esta ocasión es para«ella muy favorable, y oportuna, para disfrutar y re-« coger de él mas señaladas gracias. Y asi es que con una«mano sostiene su debilitada cabeza , y la otra la cx-«tiende sobre el resto del cuerpo , para que pueda de«este modo descansar en su mismo regazo. Dichosa«el alma que tiene el honor de recostarse en el pe-«cho de Jesu Christo , y descansar entre los brazos«del divino Verbo.3 6 Su izquierda baxo de mi cabeza , y su derechame abrazará. No dice: Su derecha me abraza, sino:»me abrazará; para enseñarnos , como sin ser in-«grata á los primeros favores del Esposo, previno los«segundos (a) con acción de gracias , y con su re-«conocimiento. Aprendamos nosotros de la Esposa á«no ser lardos ni perezosos en corresponder á los«beneficios recibidos. Aprendamos de ella á dar gra-«cias en particular por quantos favores particulares«recibamos. Examinemos con la mayor diligencia las(a) Ib. n. 6.
CAP. II. VERS. VI. §. vi. 215«cosas que se nos presenten , y ofrezcan , según es-«tá escrito, á fin de que bien sean preciosas, bien«medianas y de corta consideración, tributemos por5? todas al dador de ellas el debido reconocimiento. Asi« es, que en el Evangelio se nos manda recoger los«pedazos sobrantes para que no se desperdicien por« falta de este cuidado; que es decirnos , que jamas olvidemosmanifestar y dar pruebas de nuestra grati-«tud aun por los mas pequeños dones. Y en hecho«de verdad , \ que cosa hay mas perdida que la que«se dá á un ingrato ? La ingratitud es enemiga del«alma, exterminadora de los merecimientos, auyentradorade las virtudes , perdición y ruina de los be-«neficios. La ingratitud es un viento desolador , que«seca las fuentes de la piedad , los rocíos de la mi-«sericordia , y los manantiales mas copiosos de la«divina gracia. Ingratitudo inimica est anime, exinnanitiomeritorum , virtutum dispersio , beneficiorumnperditio. Ingratitudo ventus urens , siccans sibi fonvtempietatis, rorem misericordia , fluenta gratiae. ctEstampemos en nuestros corazones estas máximas importantesdel Padre San Bernardo , para huir deldetestable vicio de la ingratitud, y aprender de laEsposa á ser fieles y agradecidos aun á los maspequeños dones del cielo.37 Es preciso previenen aqui , (y en los demáslugares semejantes á este) (a) los Santos Padresy Expositores , poner el mayor cuidado en no figurarnosen ¡as citadas palabras de la Esposa acciónalguna que no sea espiritual , y pura. Es verdad quees una acción bien natural sostener á una personadesmayada, poniendo la mano izquierda debaxo dela cabeza , extendiendo al mismo tiempo la derechasobre el resto del cuerpo. Y esto es en lo que seTOM. 1.(a)Theodor. et al ti.bh
1x6CANTICO DE LOS CÁNTICOS.halla la parábola , ó figura de lo que intenta enseñarnosaqui el Espíritu Santo. Pero jamás debemosolvidar que todas estas cosas se representan en estedivino <strong>Cántico</strong> de un modo espiritual y santo;y que es la Esposa ( figura del alma fiel ) quien hablandode Jesu Christo y con Jesu Christo usa deeste lenguage tan sensible á los hombres , para llevarlespor este medio al conocimiento de misteriosabsolutamente espirituales, y divinos. Asi pues la Escrituraatribuye aqui una mano izquierda , y otra derechaal Esposo celestial , como en otra parte atribuyeestas mismas dos manos á la eterna Sabiduría.En su diestra , dice , se encuentra una vidalongeva , y en su izquierda las riquezas y la gloria(a). Entendamos pues nosotros , prosigue el citadoPadre , en las palabras de la Esposa , la muyíntima é inefable unión , que se forma entre el Verbodivino y el alma santa , quando logra ésta tenerla gloria de hacerse Esposa de Jesu Christo; yque cayendo en una especie de desmayo á vista dela grandeza de tan soberana Magestad (como sucedióá la Reyna Esther viendo al Rey Asuero rodeadode toda la gloria y resplandor del 1 roño ) tienenecesidad en este estado de pasmo y deliquio, deser fortalecida cpn el poder y beneficencia de su Esposo, simbolizados en dichas dos manos , de las qualesla una sirve para abrazarla , y la otra para sostenerlay animarla.38 ¡ O y que dichosa es el alma, exclama Sant r«Ambrosio, (b) que tiene el honor de ser abrazada«de este modo por la divina Sabiduría ! ¡O y que«manos estas tan grandes! Manos á la verdad que(a) Proverb. 3. 16. (b) S. Amb. Psalm. 118. Octo.1 4 - v. 5.
CAP. II. VF.RS. VI. §. vi. 217«abrazan toda el alma , y que la cercan y fortifican«por todas partes, quando logra la dicha de estar«desposada-con el Verbo de Dios. Esta ciertamente«es el alma baxo de cuyo cuello y cabeza pone su ma-»no izquierda la eterna Sabiduría, estendiendo su de-«recha para abrazarla y sostenerla en todo el cuerpo«de sus obras y acciones de virtud. Una vida de la»mas larga duración , ( es decir ) la bienaventuranza«eterna está pendiente de su diestra; y de su izquierda«las riquezas y la gloria. Estas dos manos son las que«abrazan todos los tiempos , los presentes y los futu-«ros; con esta diferencia , que la izquierda está llena«de bienes y felicidades temporales; pero la derecha«abunda en bienes eternos é infinitamente mas apre-«dables que los caducos y perecederos." Pero es deadvertid, añade el mismo Santo , que es la mano izquierdade la Sabiduría ó del Esposo , la que pone éstebaxo de la cabeza de su querida Esposa, teniendo levantadasu derecha sobre todo el resto de su cuerpo,para abrazarla y estrecharse con ella por quantos modosy medios le sea posible (a) En todo lo qual, prosigue, se nos quiere dar á entender que las dádivasde la mano izquierda son símbolo únicamente de lasprosperidades de este mundo , las que el mismo hijode Dios reusó disfrutar durante su vida , asegurándonosél mismo, que ní siquiera tuvo donde reclinarsu cabeza; y que siendo Señor y dueño de todo eluniverso, y de quanto se contiene en él, quiso hacersevoluntariamente el nías pobre de todos los hombres.Pero en su mano derecha elevada, abrazando ysosteniendo por todas partes á su desfallecida Esposa,se. simbolizan y figuran (b) los grandes y preciososdones de la gloria, y de la eternidad; porque la Es-(a) Amb. ib. (b) S. Amb. et Calinet. hic.
218 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.posa desde el momento en que logra ser abrazada dela diestra del Esposo, no puede menos de recibir todoel cúmulo de bienes y de gracias, de que esta manoes la mas viva representación y figura en sentirde los Padres de la Iglesia.39 No obstante Teodpreto y San Bernardo ademasde la exposición que de dichas palabras anteriormentenos han hecho , (a) afirman ser cosa biencomún , entenderse por las dos manos en las sagradasletras , las prosperidades y adversidades tanto de laIglesia, como de qualquiera alma christiana. San Ber-»nardo dice, (b) que por la mano izquierda podemos«entender representarse aquí las amenazas de ios su-«plicios eternos, y por la derecha las promesas eternas«de la gloria. Porque sucede muchas veces , añade el«mismo Padre, que nuestra alma se ve servilmente«oprimida del temor de las penas eternas; y en este« caso no se puede con verdad decir , que la mano del«Esposo está baxo de su cabeza, sino que está muy«sobre ella. Mas si dicha aima , adelantando en lo su-«cesivo en la perfección , pasa de este estado de es-«clavitud al de una mas noble y generosa disposición«por medio de una obediencia voluntaria; quiero de-«cir, que si camina ya en seguimiento de la virtud,«movida mas por amor al premio y recompensa , que«por temor del castigo, ó para decirlo en una pala-«bra, si el amor del bien es en ella el móvil princi-«pal de todas sus obras, en tal caso bien puede glo-«riarse que la mano izquierda del Esposo está baxo«de su cabeza; porque vencido el temor servil por«mas nobles y glorioros fines , merecerá con el ardor«de sus deseos acercarse á la diestra del que dixo el(a) S. Bern. Serm. 51« n, 8. Calmet hic.(b) Ib. n. 8.
CAP. II, VERS. VI. §. vi. 219«Profeta : (a) Vuestra diestra , Señor, está ¡lena div inefables y eternas delicias. (6) Baxo la poderosa protecciónde la diestra del Altísimo descansa y duermela Esposa , y toda alma fiel y christiana con la seguridady confianza de que el mismo Dios vela , paraque ninguno la perturbe ni inquiete en tan envidiablereposo, como lo demuestran las singulares demostracionesdel Esposo en el siguiente verso.(a) Psalm. IJ. (b) Ib. n. 6.
22oCANTICO DE LOS CÁNTICOS.V E R S OVII.§. VII.Analogía de los deseos del. Esposo con las propiedadesde las corzas y ciervos. Del éxtasis ócontemplación en que prohibe inquieten á la Esposasus compañeras, ó las almas carnales éimperfectas. El sueño de la Esposa es una especiede muerte : admirables efectos de estamuerte dichosa , y oportuna reprehensión á losque inquietan y censuran á los contemplativos ydevotos.ELESPOSO.'^Conjuróos,"ft. 7. Adjuro vos , filice Jerusalem, per capreas ,cervosque cam^orwn, nesuscitetis , neque evigilarefaciatis dilectam,quoad usque ipsa velit.hijas de Je-»>ru>alen, por las cambrasy por los cier-»vos del campo , queuno despertéis ni in-»quietéis en su sueño»á la amada, hasta que«ella quiera."40 JLfe Jí-ievantándose muy de mañana el Esposopara ir. al campo ó á la caza , y dexando dormida yrecostada sobre el lecho á la que hasta entonces habiatenido descansando entre sus brazos, (a) encarga yconjura á las doncellas compañeras suyas por lo quemas amaban y apetecían , que era perseguir lasque no interrumpan el sueño de su queridafieras,Esposa,ni la inquieten en su reposo , hasta que de suyo des-(a)S. Bern. Calm. Tirin. M. Leon. Scio.
CAP. IT. VEKS. VII. §. vn. 221píerte. Es muy de notar que tratándose del sueño dela Esposa , usa siempre el E-poso de este juramento:Por ( r i ) las cabras y ciervos del campo, en lo que claramentese nos da á ententender , que las doncellasde Palestina , como las de Fenicia y Lacedemonia , seempleaban comunmente en obras duras y penosas delcampo , y con particular afición en el exercicio de lacaza. Las cabras monteses , ó las corzas y ciervos deque aquí se habla, son de un natural apacible , y desingular gentileza y heunosura, y por lo mismo eranmuy buscadas de ios cazadores. "Es comunísima costumbrede tocios los Países , y aun de todas las gen—»tes, dice el M. León, (b) orar la felicidad ó desgraciadel estudio , ó exercicio del otro, quando le quiebrenrogar algo , 6 le desean mal; que a uno que es->studia decimos: así os haga Dios un gran letrado; y»á uno que pretende dignidades, así os veáis un gran«Señor; aun marinero ó caminante, asios dé Dios«un buen viage. Decir pues ahora el Esposo : Rué—«goos y conjuróos, hijas de Jerusalen, por las cabras,«y ciervos del campo , es lo mismo que decirlas : a-?>si os vaya bien en la caza, asi gozeis de las cier—«vas y hermosas cabras monteses, que no despertéis»á mi amada , hasta que ella de suyo despierte. Y«ved ahí el sentido mas obvio y natural de la presente letra.41 Consideremos ya con los Padres y Expositoreslos ocultos é inefables arcanos contenidos en suespíritu. "Admirable dignación , y estupendo favor«por cierto del Esposo, dice San Bernardo, (c) hajicerque el alma contemplativa descanse en su mis—»mo seno; velando él mismo para que no ¡a inquieten,ni molesten por mas graves negocios y cuida-(,7) Cant. 3. 5. {b) M León.(í) S. Beni. Senn. 51. 11. ¡o. circ. ínsern.
212 CÁNTICO PE LOS CÁNTICOS.naos que ocurrati; encargando ademas con un solem-•»ne juramento , que ninguna de sus compañeras se«atreva á despertarla hasta que ella de suyo despier-«te::: Y á la verdad, ¿que cosa puedes haber«experimentado jamas , ó hombre , como la que se te«acaba de comunicar ahora del corazón del Altísi-«mo? (a) Yo no puedo contener mi gozo, solo en«considerar como una magestad tan soberana no se«desdeña baxar hasta nuestra frágil naturaleza, y toumaruna tan íntima y estrecha familiaridad con ella,«que llega hasta el extremo de desposarse en este des-«tíerro con el alma fiel, y cautivado de su ardentí-»simo amor no cesa de darla las mas evidentes y«continuadas pruebas de afecto de un verdadero Es-«poso. No dudo no , que la Esposa fiel se halla en el«cielo, según que leo en la tierra, que es allí su felicidad;«y que su alma experimentará sin duda alguna en la«gloria , lo que expresa aquí la letra ; solo que no es«posible, el que esta declare con individualidad todo«lo que allí recibirá, ni aun loque acá es capaz de«recibir ahora. Porque ¿ que idea formas de lo que«recibirá en el cielo , la que ha llegado en la tierra«á la íntima familiaridad de verse abrazada de los«brazos de su mismo Dios , abrigada en su seno, de-«fendida y guardada con el mayor cuidado para que«ninguno ¡a inquiete ni despierte hasta que ella de«suyo lo haga ?42 »(6) Pero dexemos esto, y veamos ya que es-«pecie de sueño es este , en que el Esposo quiere siga«la Esposa, sin permitir por motivo alguno que«se la despierte, hasta que ella de suyo lo haga; no«sea que leyendo alguno en el Apóstol: (c) Hora esvya de despertar de nuestro sueña; ó que el Profeta(a) S. Bern. Serm. 52. n. 1. 2,\b) Ib. n. 3. (c) Rom. 13. iz.
CAP. II. VERS. vn. §. VII. 323«Rey pide al Señor, que ilumine sus ojos para que la«continuación en su sueño no le ocasione la muerte,»se turbe y alucine con la analogía que tienen entre«siestas palabras; infiriendo de ellas, que el sueño«de la Esopsa nada ofrece de recomendable , ni que« merezca nuestra atención. Pues ciertamente , que ni«el sueño de que aquellos hablan , ni el de quien di-»xo el Señor en el Evangelio: Lázaro amigo nuestro«duerme, vamos y dispertémosle de su sueño; tiene co-«nexiou alguna, con el de la Esposa. Allí se había del»sueño de ios vicios, acá del de la muerte del cuer-«po, aunque los Apóstoles creyeron que el Salvador*> hablaba de un sueño real y verdadero. Pero el sue-«ño de la Esposa , ni es el que regularmente llama-M i n o s sueño del cuerpo, ni aquella especie de sopor«que suspende á tiempo suavemente los sentidos , ni«el sueño horrible que lleva consigo la privación to-«tal de la vida , ni en fin el de los que duermen ea«la muerte; esto es , de aquellos que habiendo caido«en pecado mortal , perseveran eternamente en él.«El sueño de la Esposa está tan lejos de tener ningu-«na de estas propiedades , que es siempre un sopor vi-«tal y vigilante , que ilumina las potencias interiores«del alma , y que desterrando de ella la muerte , la«da una vida sempiterna. Aunque dicho reposo es«sueño en la realidad , pero sueño que en lugar de«turbar los sentidos , les dexa mas bien ordenados.« También es muerte el sueño de la Esposa , (y en es-«to no cabe la menor duda) porque ensalzando el A-«póstol la virtud de algunos que aun vivian en esta carunemortal, hace de eilos el siguiente elogio: (a) Es-»tais muertos, les dice, y vuestra vida está escondidattcon Chisto en Dios.4 3 i>(b) Por esta razón creo también yo no ha-TOM. I.(a) Colos. 3. (/') Ib. n. 4.ii
224 CÁNTICO VE LOS CÁNTICOS.«ber inconveniente alguno en llamar muerte á este éx~«tasis, (ó sueño) de la Esposa ; no muerte, que priva«de la vida, sino muerte que libra de los lazos que se«arman contra ella; de modo que pueda decir : (u)») Nuestra alma se libertó, como un páxaro , del lazo de«los cazadores. Y ciertamente que en esta vida cami-«namos siempre rodeados de lazos; pero nunca son es-«tos en la realidad menos temibles, que quando el al-«ma es arrebatada fuera de sí misma por algún salíuto,y extraordinario impulso y pensamiento ; y quanjjdopor medio de él se eleva en espíritu,y vuela hasta«transcender sobre el uso común y regular de pen-»sar; (b) porque es trabajo perdido tender ¡as redes á«vista de las aves que van á cazarse. En efecto, ¿ que«temor puede tener á la luxuria, el que ni aun si-«quiera sabe si vive? Porque privada el alma,«aunque no de la vida , pero si ciertamente del senti-«do de ella , es preciso" que no sienta en sí tentación«alguna en tan elevado y dichoso estado ¡ O y quien«me diera á mí volar como paloma , y poder descan-«sar en tan feliz región! Ojalá que yo tenga la d¡-«cha de caer á menudo en esta muerte , y de verme«libre de los lazos de la otra, para no sentir en mí«las asechanzas mortíferas de una vida luxuriante , pa-«ra no asustarme ni espantarme de los estímulos del«deleyte, del ardor de la avaricia, de los asaltos de«la ira é impaciencia , del afán de millares de solici-«tudes, y de la molestia de un sin número de cuidados!»Sea mi muerte semejante á la de los Justos, para«que de este modo me vea libre de todo engaño, y e-«sento de todo deleyte pecaminoso. Dichosa muerte9) por cierto la que lejos de quitar la vida , la mejora,«Dichosa la muerte, en la que no cae el cuerpo, y«se eleva el alma; pero este género de muerte es ú-(a) Ps. 123. (¿) Prov. li
CAP. II. Veks. VII. §. VII. 11%únicamente privativo y propio de los hombres.4j. «Digamos mas : muera también mi alma>(si es licito hablar asi) con la muerte de los Ansgeles, y de tal manera se eleve con su memoria«sobre todas las cosas presentes , que no solo se»desnude de los afectos corporales y terrenos , sino>de todo lo que tenga relación y semejanza con ellos,i llegando por este medio á la conversación , trato>espiritual y puro de aquellos, con quienes tiene el5 honor de haberse asemejado por su pureza. Estauelevación, ó exceso se llama (á mi modo de en-»tender) contemplación por antonomasia, ó rapto«por lo menos. Porque estar libre , y exento de»la afición á las cosas de este mundo, viviendo"aun en él , es efecto de la virtud humana ; perouno dexarse arrastrar en la contemplación de espe-«cies y semejanzas corporales, es ya propiedad de«la pureza angélica; aunque uno y otro es un don«sobrenatural, uno y otro es desnudarse de sí mis-»mo , uno y otro es pasar mas allá de lo que na-«turalmente podemos; lo uno es demasiado de alto«y elevado , lo otro no tanto. Dichoso aquel que pue—,«de dicir : Alexado me hé huyendo , y fixudo mi«morada en la soledad, (a) No se contentó con huir«sino que quiso alexarse mucho , para poder ha-«llar de este modo su descanso. Venciste los deley-«tes de la carne , de tal suerte que ya no estás su-«gero en manera alguna á sus concupiscencias , ni«llevado de sus gustos; aprovechaste ; huíste en efec-»to pero no te alexaste aun lo bastante , s¡ con la pulíreza de tu espíritu no te elevas y haces superior«al tropel de fantasmas y representaciones corpoiirales,que por todas partes te cercan. Hasta llegar»á este estado , no creas haber hallado el descanso.(a) Ib. n. 5. (£) Psalm. 54. 8.
22*5 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.«Te engañas, si crees, encontrar mas abaxo el Jungardel reposo , el secreto de la soledad , lo sere-« no de la luz, la mansión de la paz. Pero dame«alguno que haya arribado aqui , y sin dificultad«te confesare , que este tal logró ya tan apetecible«descanso, y el derecho de poder decir con el Pro-«feta:(o) Entra alma miaen tu reposo; porque el Se~nñor te ha colmado de sus gracias, y libertado do toadosloi peligros.4$ "(b) Considera pues que la Esposa se retiró á«este desierto, y que con la amenidad de este lugar«se quedó allí suavemente dormida , disfrutando de«los abrazos del Esposo; es decir, que estaba en éx-«tasis, ó arrobada , quando á las doncellas se Jes«prohibió, que la dispertasen hasta que ella de su-«yo volviese de su sueño. ¿Pero en que términos te« parece se les hizo saber esta prohibición? No sim-«plemente, ni con ana leve insinuación como en otras«ocasiones; sino que ahora usa de un nuevo y ex-«traordinario lenguage, conjurándolas por las cabras,«y ciervos del campo. En cuya especie de animales«creo yo estar figuradas con bastante propiedad las«almas separadas de los cuerpos , como también los« Angeles, que están gozando de Dios ; ya por la pers-« picada de su vista, ya por la ligereza, y velocidad«de sus saltos; pues todos Sabemos , que una y otra« propiedad conviene perfectamente á estos dos espíri-«tus, y que con gran facilidad se elevan á las mayo-«res alturas, y se internan en los mas recónditos luga-*»res. Demuéstrase también con la mayor evidencia por»>la expresión de los ciervos la libertad , y expedito bue-»Io de los discursos de los contemplativos. ¿Que significa« pues , ó que es lo que se nos quiere dar á entender«por este conjuro de las cabras y ciervos de los campos*(a) Psalra. 114. 7. (¿) Ib. 11. 6.
CAP. II. VERS. vn. §. vn. 227«Sin duda e! que las imprudentes doncellas no tengan«la ligereza de intentar apartar sin un motivo muy«grave á su querida Esposa de esta tan santa compañía,«con quienes está ciertamente incorporada , siempre«que es arrebatada, y llevada fuera de sí por la con-«templacion. Con razón pues son oportunamente contaminadaspor la autoridad de aquellos de cuya corn-«pañia evidentemente intentan separarla con su im-«portunidad. Consideren pues, y reflexionen las don-« celias (imagen como repetidas veces hemos dicho de«las almas imperfectas ) á qué personages tan altos«ofenden, quando perturban, é inquietan á su ma-«dre ía Esposa; y guárdense de contar con la cari-«dad maternal de ésta , tomándose la libertad de en—«trometerse sin urgente necesidad en tan celestial con-«curso. Tengan también entendido que esta es pun-«tualmente la conducta de todos aquellos, que indis-«cretamente inquietan á los que se entregan á la dul-«zura de la contemplación : y que en el mismo he-«cho de conjurar á sus compañeras , que no la des-«pierten hasta q'ie ella quiera , se demuestra cla-« rameóte que queda á su arbitrio la duración y tiem-»po de este dulce descanso, y el que debe emplear55según que á ella la parezca en el cuidado de sus«hijas y compañeras. Sabe el Esposo (harto mejor«que todas estas aimas envidiosas de la virtud de«sus hermano>) quan abrasada está la Esposa de la«candad para con los próximos , y quanto la ¡m-«pele y estrecha ésta á alegrarse como madre de (os«aumentos de sus hijas , y que por ningún titulo,«ni causa es capaz de faltar, ni negarse á su jus-«to socorro según sus respectivas necesidades; y por«lo mismo con toda seguridad creyó , debia dexar á«su discreción el cabal desempeño de tan arduo en-«cargo , porque no es de la clase de aquellos Pastoeresreprehendidos por el Profeta; que solo toman
228 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.«para sí lo mas gordo, y lucido del rebano, desguindandode lo mas débil, y flaco::: ¡Ojalá que muchos«de los que me oyen , observaran con puntualidad esta«doctrina ! En este caso no olvidarían quan grande«es la reverencia que se debe á los Prelados , y que«inquietando temerariamente á estos , se hacen odio»«sos á los mismos ciudadanos del cielo ; de a,]ui re»j»sultana tal vez , el que me tratasen á mi con me-«nos rigor , que hasta ahora , y que ni me morde-« rían con tanto desprecio, ni se meterían con tanta«ligereza, en que yo me entregue mas ó menos tiem-«po al ocio de la contemplación.4 6 Pero veamos apoyados estos mismos pensa-«mientos , é interesantes reflexiones en favor de to-«das las personas virtuosas por San Gregorio el Gran-»de. (a) El alma santa h?cha Esposa de Jesu Christoy reposando ( por decirlo asi) en su seno , desea contal ardor, dice este Santo, no ser inquietada en tandichoso descanso por las turbulencias del siglo, nipor los deleytes del mundo , que hasta en los entretenimientosnecesarios , halla á veces disgusto , siendosu único anhelo conversar familiarmente con su Esposo.Pero quando duerme de esta suerte con un sueñotodo espiritual , y quando con gran satisfacciónsuya goza de la paz adquirida en virtud de esta santacontemplación, las personas carnales, é imperfectasintentan á veces turbarla intempestivamente , pretendiendoque tome parte con ellas en asuntos y diversionesmundanas, y censurando de inútil y de singularsu vida , porque procura alexar de sí semejantescuidados. Estas son justamente las personas á quienesconjura y prohibe el Esposo, que no despiertená la Esposa; esto es, que no la molesten ni importunenneciamente quando quiera consagrarse á Dios,(
CAP. II. VERS. vn. §. vn. 229y entregarse del todo á los exercicios de una piedadsólida , é interior. Ni se la prohibe por esto, añade elmismo Santo, el cuidado del próximo; sino que se dexaá su elección el despertar quando ella quiera ; porquees muy del caso dexar á las almas santas el discernimientode los diferentes tiempos en que debenaplicarse á la contemplación , ó los de trabajar enutilidad de sus hermanos.47 La seria reprehensión que Jesu Christo hace áMarta en el Evangelio (a) será en todos los siglos untestimonio el mas autentico y favorable de las personasconsagradas al ocio santo de la contemplación , y unacensura eterna, y vergonzosa de las que por envidia,ó por su turbación y demasiada solicitud en los negociosde la vida activa muerden á diestro y siniestro, y murmuran sin cesar de aquellas almas , que sinfaltar á sus obligaciones han tenido la dicha de escogercon María la mejor parte , y la gloriosa satisfacción, de que su querido Esposo tome á su cargo sujusta defensa , cerrando la boca á los murmuradores,y aprobando sus ocupaciones , y exercicios , no solocomo ios mas perfectos , sino como los mas conducentespara la posesión segura de los eternos gozos.En efecto , una sola cosa es necesaria , dice Jesu Christo.María escogió la mejor parte , y jamás será privadade ella. La voz de su amado que expresa la Esposahaber oido en el siguiente verso es buena prueba deestos importunos censores de las personas virtuosas,y de! respeto y veneración con que deben tratarlas parano incurrir en la indignación , y enojo del maszeloso amante de sus Santos.(a)Luc. 10. 41. Vid. Saci.
230 CANTICO DE LOS CÁNTICOS.VERSOVIII.§. VIII.Oye la Esposa en su éxtasis, ó sueño ¡a vozde su amado : velo venir saltando por los montes, y atravesando por los collados. Qualesson los misteriosos saltos del Esposo, o de JesuCbristo. Los montes son figura de los Angeles, y los collados de los demonios. De tresespecies de temor para corresponder á la graciarecibida» 'LAESPOSA,Sí. 8. Vox dilecti mei: ec- «Yo oigo la voz de míce iste venit saíiens in «amado : vedlo vienemontibus , transiliens «saltando por ios moncolles.«tes, atravesando por«loscoliados.58 d/onsiderando la Esposa (a) los efectos saludablesde la advertencia y reprehensión que acababade hacer el Esposo á sus compañeras , para que nola inquietasen ni turbasen en su sueño, y descanso,y que un reciente fervor, y temor respetuoso á lospreceptos de su amado las servia de freno paraque no la molestasen mas en ei ocio santo de la contemplación,confiesa que estas ventajas , y favoresson frutos del zelo y cuidado de tan solicito defensor,y llena de gozo por la enmienda de las que tan importuna,é indiscretamente censuraban su conducta,y por su entera libertad de entregarse en lo sucesi-(a) S. Bern. Serm.33. n. 1.
CAP. H. VERS. VIII. §. VIH. 231vo ai regalo, y dulzura de la vida contemplativa,avisa á estas y las dice : La voz de mi amado se oyeivedlo viene atravesando por los montes , y saltando parlos collados. La Esposa , en efecto, aunque dormida,refiere aqui , lo que en esta especie de arrobo sientesu corazón vigilante , y á gran distancia oye la vozde su amado , («) y le vé venir acia sí con la ligerezay velocidad de las corzas y ciervos. En las EscriturasSantas son bien comunes estas visiones , y sueños,en medio de los quales descendía de un modo inefableel Espíritu Santo sobre los Patriarcas, y Profetas,descubriéndoles y manifestándoles los mas grandesmisterios, que debían cumplirse en los siglos futuros.El sueño pues de la Esposa es según el sentirde los mas graves Expositores conforme en untodo á las visiones y revelaciones que Dios ha hechoen otros tiempos á nuestros antiguos Padres.59 «Mas que deberemos entender aquí dice«el tíyseno , (¿) diciendonos la Esposa que oye la«voz de su amado, y añadiendo inmediatamente:»Vedlo que viene saltando por los montes , y atra-%ivesando los collados. En esto responde , intenta tal«vez significarnos, que veia muchos siglos antes la«adorable economía del Verbo , anunciado primero«por los Profetas, y manifestado después por su En-« carnación y por la predicación del Evangelio. Por-«que la divina voz , que se hizo oir de aquellos , fué«confirmada por sus efectos , quando la publicación«del Evangelio selló la- verdad de las Profecías* según«estos oráculos de David : Nosotros habernos visto lasnmismas cosas que habíamos oído. Porque lo que ha-«bemos oído es la voz de nuestro amado, y lo que«habernos visto con nuestros propios ojos, claramennte lo demuestran las siguientes palabras: Vedlo queTOM. 1.(¿7) Saci. (¿) Nyss. hic.kk
232 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.» viene. Por tanto quando San Pablo afirma: que ha*« bló Dios antiguamente á nuestros padres de varios mo-« dos y maneras, esta es la voz que se ha oído ; pero«añadiendo, que en estos últimos tiempos nos ha ha-«blado por su propio Hijo , es manifiestamente hajjbernosdicho: Vedlo ahi ,.que viene atravesando por«les montes, y saltando por los collados.60 (a) Pero consideremos , dicen San Ambrosio, ySan Gregorio el Grande, que saltos son estos del divinoEsposo. Salta de lo alto del cielo al seno dela Virgen , de su bendito vientre al establo , del establoal Templo , del Templo al Jordán , del Jordánal Calvario , y á la Cruz, de la Cruz al sepulcro,y del sepulcro vuelve á subirse al cielo, Y cierta'mente que de él es de quien dixo el Profeta Rey:Que salió lleno de ardor para correr como un gigantesu carrera : que partió ; y voló del un extremo delcielo y llegó hasta la extremidad del otro. Saltó sobrelos montes , añade San Ambrosio , para llegar á suEsposa. Y aun en nuestros tiempos baxa todos losdias sobre sus Santos desde el seno, de su Padre.Ojalá que .yo miserable pecador esperan, ntase enmí su venida : ojalá que mi alma pueda decir converdad: vedlo que viene. Porque él viene á la verdad,no sobre los que tienen su afecto pegado á la tierra, sino sobre los montes , esto es , sobre aquellos,cuyo corazón desprendido del mundo , está elevadoacia «l cielo. El alma del Justo es la Esposa delVerbo ; quando pues esta se siente llena de santosdeseos, quando ora sin intermisión, quando anhelacon rodas sus fuerzas llegar hasta su Esposo , creeen cierto modo oír la voz del que aun no vé , y tieneen sí un sentimiento interior de la presencia de suDÍ0S..'- ' : /s, Í...... "}\tt •. ••- .{a) Amb. Ps. 118. Oct. v. 1. Greg.M. Hom. 29. inEv.
CAP. n. VERS. VIII. §. vm. 23361 «Saltó á la verdad sobre los montes el celestialEsposo , dice San Bernardo , (a) quando en-«viado de su Padre á Evangelizar á los pobres , no«se desdeñó tomar en favor nuestro el oficio de ios«Angeles, constituiendose Ángel del gran consejo el«mismo Señor de los Angeles. Baxó personalmente á la«tierra el que solia enviar otros á ella : (o) maniafestóel Señor por sí mismo la salud , y reveló áala faz de todas las gentes , su justicia. Siendo pues,«como dice San Pablo , (r) todos los Angeles ser—nvidores suyos destinados á velar en beneficio de losa que deben ser los herederos de la salud, se asoció á ellos,«y se hizo como uno de ellos al mismo fin, disimu-«lando la injuria y atesorando la gracia. No heavenido, nos dice en el Evangelio , á ser ser—ávido, sino á servir , y entregar mi alma por la readencionde muchos. En lo que ciertamente se distin-«guió sobre todos , saltando , y excediendo con sus>« devotos y fieles obsequios á quantos hemos visto has-«ta añora en este ministerio. Buen servidor por cier-«to, pues dio su Carne en comida, su Sangre en«bebida, y su alma en precio de nuestra salud.«Bueno á la verdad, pues que con un espíritu ale-«gre , abrasado en caridad , y rebosando piedad y«devoción , no solo salta los montes, sino que atra-«viesa los collados , es decir , aventaja y excede á«todas las gerarquías de espíritus celestiales en la«alegria de su ministerio, como ungido de Dios con«ei oleo de la alegria con mas abundancia que to-«dos ellos ; cu\os hechos demuestran su gloria sin-«gular en correr su carrera , como un gigante , que«salto de lo mas alto del cielo á lo mas humilde«de la tierra::;[a) S Bern. Serm. 45. n. t. (b) Ps. 97. 3.(c) llcbr.t. 14. (d) Ib. n. 2. i
«34 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.6a >»(c) Pero también podemos decir del Espo-«so, que saltaba por los montes, quando por medio»de los Angeles se aparecía en otros tiempos á los«Padres , hablaba á los Profetas , obraba en bs Jus-«tos , y se manifestaba en su figura y persona á los«hombres. Atravesaba igualmente los collados, quando«en ajuellos antiguos tiempos no solo se dignó apa-«recer y hablar por medio de sus Angeles á los mas«célebres y espirituales Santos, sino también á algunas«otras personas del pueblo , y á varias mugeres. Por«ventura llama también aquí collados á los Potesta-«des aereas , borradas ya del número de los mon-«tes por haber caido por su soberbia de lo alto de«•las virtudes , y por no poder arribar por la pe-«nitencia á lo humilde de los valles , ó á los valles«de los humildes. De estos collados , y montes creo»yo habla el Psalmista , quando dice : (a) Los monotesse derritieron, como la cera , por la presenciandel Señor. Pasó pues de largo (el que salta en los«montes ) estos orgullosos , y estériles collados, que«median entre los montes de los perfectos, y valles«de los penitentes , y dexandoles atrás , sin hacer«aprecio alguno de ellos , baxó á los valles (esto es«á los humildes) para que los valles abunden de tordogénero de granos. Porque aquellos están ya concadenadosá una eterna aridez, y esterilidad por la«imprecación del Profeta: (b) No caiga jamás sobre ellos,«dice, ni la lluvia, ni el roció. Y para que no du-«demos , que los Angeles prevaricadores están desig-« nados en la expresión de los montes de Gelboé , aña-«de , que estos montes son, donde qnedaroit heridosn¡numerables, f Ah y quantos cayeron del exército de«Israel desde el principio en estos- malditos montes,«y quantos están cayendo aun todos los días!(a) Ps, 06. }. (¿) a.Reg. i.2í.
CAP. II. VERS. VHI. §. vnr, 23562 »(a) Observemos, hermanos , estos discretos»y respetuosos saltos del Esposo , porque según San«Pablo, (ó) quanto está escrito en las Escrituras san-«tas, escrito está para nuestra corrección; observe-«mosles, repito, tanto en los Angeles como en noso-«tros mismos, y como salta y viene á los humildes,«pasando de largo á los soberbios, porque el sobera-)>no y excelso Señor atiende y visita á los humildes,«y mira muy lejos de sí á los que se ensalzan, (c) Con-«sidercmos , vuelvo á decir , estas verdades para po-«der merecer por medio de ellas disponernos á los«saludables saltos del Esposo; no sea que hallándo-»nos indignos de sus visitas, se pase de largo , como«lo hizo con los representados en los montes de Gel-«boé. ¿ Pero de que te engríes tu polvo y ceniza ? El«Señor atravesó por entre los Angeles, mirando con«horror su sobeibia. Sírvate pues á tí de cscarmien-«to la reprobación de estos Espíritus angélicos, por-«que para enmienda de los hombres se escribió su«condenación. Entre en provecho mió la ruina y per-«dicion del demonio, y lave mis manos en la san-«gre del pecador.63 »(d) Yo á la verdad leyendo estas cosas, cla-«vando sobre mí mis ojos , y examinándome diligen-«temente me hallo infestado de la misma peste , quejucausó tal horror al Señor en los Angele», que le o—«bligó á aiexarse de ellos en el tiempo mismo en que«se dignó visitar con su gracia á todos los montes,«que estaban en sus arrededores, tanto de los espí-«ritus celestiales, como de los hombres; y lleno de«espanto y pavor, me digo á mí misino : sí de tan«gran rigor se ha usado con el Ángel, ¿que harás e«conmigo polvo y ceniza? Aquel se ensoberbeció en{a) Ib. n. 7. (b) 1. Cor. 10. ic,f) Ps. 137. 6. (d) Ib. n. 8.
236 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.«el cielo, yo en el muladar. ¿Quien no tendrá por«mas tolerable la soberbia en un rico, que en un po-«bre? ¡ Ay de mí! Si tan severamente se procedió«contra aquel poderoso , por haberse elevado su co-«razón , sin vtlerle el ser como inato el orgullo en los«grandes, que se exigirá de mi soberbio y miserable?«Mas ya lo estoy pagando, ya están lloviendo sobre«mí cruelísimos azotes. No sin motivo se apoderó de«mí ayer ^ y antes de ayer un caimiento de ánimo,«un entorpecimiento da alma, y un extraordinario«desaliento del espíritu. Caminaba con seguridad , y«ved ahí que me salió al encuentro la piedra de es-«cándalo , tropezé en ella, y caí. Apoderóse de mí la«soberbia, y el Señor ayrado se alexó de su siervo.«De aquí esta esterilidad en mi alma , de aquí la fal-»»ta de devoción que actualmente padezco. ¿Como es«el haberse secado así mi corazón, coaguladose como«la leche , y convertido en una tierra sin agua? Ya«no me es posible lograr la compunción con lágri-«mas, tan grande y extremada es la dureza de mi«corazón. Ya no hallo gusto en los Salmos , ni me a-«grada la lectura , ni me deleyta la oración y mis«acostumbradas meditaciones han desaparecido. ; En«donde está pues aquella antigua embriaguez de mi«espíritu ? 1 Donde la serenidad del alma , la paz y«gozo en el Espíritu Santo ? Con este motivo me sien-«to perezoso para la labor de manos, sonnoliento« para las vigilias, inclinado á la ira , obstinado en el«odio , condescendiente con la lengua y con la gula,«tibio y sin las luces debidas para la predicación. í Ay«de mí.' ;E1 Señor visita los montes que están en mis«arrededores, mas á mí no me visita! ¿No soy yo«en efecto uno de los collados que el Esposo pasó«de largo? Porque yo realmente veo resplandecer á«este en una abstinencia singular , al otro en una ad—emirabie paciencia , á aquel en una humildad y man-
CAP. H. VERS. VIU. §. vin. 237«sedumbre extraordinaria , al otro en gran piedad y«misericordia; este excederse regularmente en la con-«fempiacion, á aquel llamar y penetrar los cielos con«la instancia de sus fervorosas oraciones, y á otros»varios distinguirse y aventajarse en las demás virtudes.A todos estos, repito, les considero fervorosos,«devotos, unánimes en Christo , abundantes y ricos«por Ja gracia en dones sobrenaturales , como montes«en realidad espirituales, que son visitados del Señor,«y que reciben con freqüencia al Esposo , que viene«saltando á ellos. Mas yo, que ninguna de estas cosas«veo en mí , ¿ de que otra manera podré considerar-«íne , sino como uno de los montes de Gelboé, que«en su indignación y en su ira pasó de largo el Vi-MSttador benéfico de los demás montes de la tierra?64 Este pensamiento, hijos mios , cura la«soberbia de los ojos , conciba la gracia , y dispone«el alma para los saltos y visitas del Esposo. Yo pues,«me he aplicado á mí todas estas cosas para utilidad«vuestra, y para que vosotros practiquéis esto mis-«mo. Sed imitadores mios. No digo por esto , que me«imitéis en el exercicio de las virtudes , en el arreglo«de las buenas costumbres, ó en la gloria de la sau-«tidad; (pues no soy tan temerario , que quiera atri-«buirme ninguna de estas cosas , como dignas de i-«nutación en mí) solo pretendo que no os disimuléis«cosa aiguna , y que os reprehendáis á vosotros missomos , como yo lo hago en semejantes casos, siem-«pre que por casualidad notéis que la gracia se res-«rría algún tanto, ó que la virtud se debilita. Esto«es indispensable á todo christiano solícito exámina-«dor de sí mismo, y escudriñador de sus caminos y«afectos ; siempre temiendo, no sea que el vicio de la«arrogancia le contamine. La verdad y la experien-(a) Ib. n. 9.
238 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.«cia me han ensenado, que nada hay tan eficaz para«merecer la gracia, para conservarla y volverla á re-1»cobrar, como hallarse en la presencia del Señor con«temor y con pensamientos humildes, (a) Dichoso el«hombre á quien acompaña siempre un temor santo.«Teme pues tu quando la gracia te asiste,teme quando«se ausenta, y teme , quando de nuevo vuelves á recojibrarla:porque este es el modo de estar dotado«siempre de tan feliz temor. Procura también«que estos tres temores reynen sucesivamente en«tí según que la gracia se digne favorecerte con«su presencia , retirarse airada , ó volver otra vez«á hacer las paces contigo. Quando la poseas, teme,«no sea que dexes de obrar por ella como debes se-«gun el precepto del Apóstol , en que se nos manísda , (¿) que no hagamos inútil el don de nuestra retíconciliación , volviendo á caer en nuestras antiguas«culpas , ó dexando de hacer obras dignas de la«gracia , que se nos ha conferido : asegurándonos«de sí mismo : (c) que la gracia del Stñor, jamas habia«estado ociosa en éL Sabia muy bien San Pablo, co-»mo consejero de Dios , que redundaba en desprecia«del dador no apreciar sus dones, y no emplearselos en ios fines para que se nos han dado; re,pu-«tando semejante modo de proceder por una insufri-«ble soberbia. Asi que procuraba coa suma diiigeu-»cia precaver primeramente en sí tan grande mal,«enseñando á los demás esta misma doctrina, Pero«advertid que aun hay aqui otra emboscada , que«no quiero que ignoréis , por la que el mismo es-«píritu de soberbia (tanto con mas peligro , quanto«con mas secreto) nos arma lazos para cogernos, áw manera de un León escondido en su cueba, y quau-{a) Prov, 18. 14. [b) 2. Cor. 6. 1.\c) 1. Cor. 15. 10.
CAP. II. VBRS. VIII. §. vni. 239»do no puede impedir la obra buena, intenta vi*«ciar la intención, sugiriendo, y aconsejando que»»te atribuyas á tí los efectos de la gracia. Esta esnpeciede soberbia es á la verdad infinitamente mast> intolerable, que la anterior de que hemos hablado,«Porque ¿que especie de arrogancia puede haber en»> efecto mas abominable , que la expresión da aque-« líos que dixeron: (a) La fuerza irresistible de na;s-»tro brazo, y no el Señor es quien hizo todas estast> cosas.ó-} » (b) Si pues debemos temer conservando«la gracia , ¿ que haremos, quando esta se ausente?«¿No deberemos por ventura temer mucho mas ea«semejante lance? Claro está que si; porque faltan-«donos la gracia , es infalible nuestra caída. Escu-«cha sino lo que el mismo dador de ella asegura:»»S/» mi, dice , nada podéis hacer. Teme pues subs-»traída la gracia, como quien al momento va á caer,«teme , y estremécete , viendo airado á tu Dios«contra tí, teme porque te ha desamparado el«que te guardaba. Ni dudes jamás que el origen«de tamaños males , es la soberbia , aun quando«ao lo conozcas , y aun quando por mas que«te examines nada adviertas en tí de esta pa-«sion. Porque lo que tú ignoras, lo sabe Dios,«y este es el que te ha de juzgar. Pues no que-«da justificado el que se recomienda á sí mismo,» sino el que Dios recomienda. Te recomienda por«ventura el Señor, quando te priva de la gracia?«¿O quitará acaso la gracia dada al humilde , el que«solo á los humildes la concede? Luego la priva-«cion de la gracia es argumento infalible de soberbia.»Verdad es que á veces substrae Dios la gracia , ó se«detiene en darla, no por la soberbia actual , y efec-(a) Deut. y¿. 27. (b) Ib» n. 10.TOM. r. //
34° CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.«tiva , sino por la que nos dominaría, á no subsrraer-«nosla. £1 testimonio mas autentico de esta doctrina ie«tenemos en San Pablo, quien contra su voluntad pa-« decía los estímulos de su carne , no para que se ensoberbeciese, antes bien para que se humillase. Peurobien sea , que esta pasión nos domine, bien sea«que no reyne aun en nosotros, siempre será cierj>to, que la soberbia es la causa de la gracia substraída.66 -«(a)Mas si usando Dios de misericordia, vol-« viere la gracia : en este caso debemos temer mucho«mas , no sea que caygamos en el estado de los re-«cidivos según aquello del Evangelio , Ve ahi que ya« estás sano , marcha , y no vuelvas á pecar mas, paraa que no te sobrevengan mayores males. Acabas de oír« que la recayda es mucho peor que la caída. Aumen-«tandose pues el peligro, cuida tu de aumentar«la cautela. Dichoso eres , con tal que llenes tu co-«razón de este triple temor , esto es: con tal que«temas por la gracia recibida, mucho mas por la per-«dida , é infinitamente mas por la recobrada. Haz es-«to , y serás vasija llena hasta lo sumo en el convire«de Christo , que contenga en si, no solo dos si»>no tres medidas , y merecerás la bendición del«Salvador, que convierte las aguas en vino de ale-«gria, y la caridad perfecta que arroja fuera de sí»el temor::: (b) Tu vasija es tu alma , las tres me-«didas simbolizan los tres temores; y asi para Henarníashasta arriba no basta uno , ni dos, sino que«son precisos todos tres temores. Teme pues á Dios en«todo tiempo , y con todo tu corazón , y de este«modo llenaste tu vasija hasta lo sumo. El Señor quíe-»re un don completo , un amor consumado , un sawcrificioperfecto. Cuida pues de presentarle tu vasi-(a) Ib. n. ii. (h) Ib. n. 12.
CAP. II. VERS. VIII. §. vin.24t»ja llena en las celestiales bodas, para que pueda decirsede tí: Que él Señor te ha llenado del Espíritu•5de su temor santo. El que teme de esta manera, nin->guna cosa desprecia. ¿Como pues tendrá lugar el descuido, ni la omisión , donde se vé una total plenitud?Porque es cosa bien clara que el vaso que admi-Ite aun mas cantidad , no está del todo lleno; y por»lo mismo es imposible temer del modo dicho, y estar>> dominado del orgullo. No es posible en efecto que> haya lugar alguno en ti para la soberbia , con tal• que estés lleno del temor del Señor. Lo mismo deicimosde los demás vicios , porque la plenitud del• temor de Dios les excluye todos. Entonces finalmente> dará sabor la caridad á tus aguas coa la bendición>del Señor , qüando poseas perfectamente , y en to-7 do su colmo este temor santo. Porque el temor sinila caridad aflige , y molesta; pero la caridad pere-> neníente destila vino que alegra el corazón huma-»no ; (a) y siendo perfecta alexa de sí el temor conitanta virtud y fuerza, que. las vasijas de agua lasii va convirtiendo en vino á honra y gloria de 1 Esposo»de la Iglesia Jesu Christo nuestro Señor. (6)(«) Ps. 103. 1$. (b) Joan. 1. 4. 8.
242 Cantico de los <strong>Cántico</strong>s,VERSOIX.§•IX.Semejanza del Esposo con la corza y cervato. Sumisericordia , y su justicia están designadasen las propiedades de éstos. Quan temible de-• be ser el examen y juicio final aun á los justos.La estancia , y miradas del Esposo trasla pared y por entre celosías expresan elmisterio de la Encarnación y sus prodigiososefectos de un modo admirable.«las ventanas,azechan-9. Similis est dilectus »Mi amado es semejante ameus capre
САР. п. VERS. rx. §. ix. $43velocidad de su carrera', y por ía virtud , que comunmenteSe le atribuye de pisar sobre las serpientes, sacarlas de sus mismas cuebas , y aun comerlassin experimentar por eso daño alguno. Aunque estarelación respecto á la virtud atribuida á los ciervos,no sea efectiva en ellos; pero muchos' autores antiguoslo han creido así; y esto mismo ha dado motivoá los Padres para un bello sentido < moral análogo álas victorias que Jesu Christo consiguió con efecto so
244 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.«netrante de su vista, paraadaptar al Esposo no so-»lo la propiedad de saltar con suma ligereza los moa-«tes, como los ciervos , sino la de discernir y ver colimolas cabras los collados que debe atravesar. Por->»que el Esposo, aunque como fino amante venga al«parecer, volando á los brazos de la Esposa, cuida sin«embargo de dirigir su carrera, (ó para decirlo me-»jor) sus saltos con la mayor prudencia, para preca-»»ver de este modo todo tropiezo en ella::: Túpues«que con ansia deseas la venida del Salvador , (a) te-»me su examen , y escrutinio como Juez, teme los»ojo.s de cabra > teme al que dice por el Profeta : Ennel dia del juicio yo mismo examinaré á jerusalen (fr)»>con toda la plenitud de luces de mi insondable cienciany sabiduría. ¡O y que ojo este tan sutil y penetran-»»te! Nada quedará oculto, nada escapará á su rigu-«roso examen y conocimiento, (c) Escudriñará los«mas ocultos senos de•nuestro corazón , yhasta los«pensamientos del hombre se le manifestarán de pla-«nia , quando Jerusalerl ha de ser con tanto rigor e-«xáminada ? Porque yo creo que el, Profeta«hende baso el nombre de Jerusalen á todos los«tienen en este,mundo una vida christiana y« no. i Qu0 seguridad pues podrá prometerse Babilo-compre-quereligiosa,« y que Con todas sus fuerzas procuran imitar en su conr>ducta honesta y arreglada las costumbres de los ciuda-• «danos de 1*!celestial Jerusalen; así como los habitan-«tes de Babilonia están claramente designados en los«que fabrican su ruina , ; entregándose en este«al desorden 'de los vicios,, y al tumulto y«demundoconfusióntodo,género de crímenes. Pero al ¡fin los> peca-«dos de estos son demasiado claros aun antes del dia«del juicio, y por lo mismo nonecesitan de escruti-(a) Ib. n. 2. (b) Sophon. i. 12.(c) Psalm. 7. 10. :' ...
CAP. n. VERS. IX. §. ix. 345«nío , sino de tormento. Mas los míos, Monge, y Je¡-» rosoHmita en el exterior, son pecados ciertamen-«te ocultos baxo la sombra y hábito de Monge; y«por lo mismo será preciso examinarles con la mas» delicada discusión, y que salgan de las tinieblas á la»>miñosas hachas. t.j « ^iLootno i- ^ ¿ ¡*
446" CÁNTICO DE tos CÁNTICOS..«nifiesto , aunque él misino no se manifieste.Llegará«tiempo quando conoceré, como soy ahora conocido,pues ahora conozco enparte, pero no soy en par-«te conocido, sino del todo. Temo por tanto la pre-, «sencia de aquel explorador que ésta encubierto tras«de la ¡pared. Y esto es lo que la Escritura quiere«darnos á entender, comparando la vista perspicaz«de'este coa la de la cabra.70 Pero consideremos ya los misterios contenidosen lo restante del verso., (a) Velo, dice, como él mismoestá: tras la pared , mirando por las ventanas,acechandopor las celosías. El Esposode la Iglesia , y elamado de nuestras almas » estaba respecto de nosotrosantes dé la Encarnación del Verbo, dicen losPadres,como tras de un velo. No le velamos sino entre lassombras y figuras del antiguo testamento. Oiamos suvoz ; escuchábamos sus Profetas, admirando en estosla pintura que de él nos hacían.Ardíamos en deseosJpor su venida , mas sin poder llenar estos , ni satisfacerlescompletamente. Pero después de su Encarnaciónnosotros le habernos oído, le habernos visto connuestros .propios ójoj , y le habernos tocado connuestras propias manos. Desde esta dichosa época nadamas desea v sino que le poseamos siempre, y quejamas le abandonemos. Sin embargo en esta vida esimposible gozar náed él en toda su plenitud. Porque¡mientras estemos vestidos de este cuerpo de muerte,y rodeados de nuestra natural miseria siempre pondránnuestrasculpas un muro de separación entre lascriaturas y el Criador. Iniquitatis vestra, nos dice porun Profeta, (b) diviserunt inter vosy tí Deum vestrum-7et peccata vestra absconderunt faciem ejus á vobit. Asíque aunque habernos visto á Jcsu Christo conversan-(3) Calmet. S. Amb. Greg. Mag. Cassiod. Beda. Bera.\byls. Í 9 - 2. i .-.1 • • .4
Caí», II. VEKS. IX. §. ix. 247do entre los hombres, y aunque le poseamos ya hastala consumación de los siglos en el Sacramento admirablede su amor; aunque se reproduce y nace a-quí cada dia infinitas veces para nuestro consuelo ysatisfacción; es preciso no obstante confesar que lassombras no están aun disipadas del todo, ni corridosaun los velos de tan inefable misterio. La santa humanidaddel Salvador es ciertamente por sí mismaun velo espeso , que nos impide la vista de su divinidad, y solo la clara y perfecta posesión de esta escapaz de satisfacer y llenar de un sólido y colmadogozo el corazón del hombre. Porque ínterin nuestrocuerpo mortal no se vista de la inmontalidad é incorrupción, Jesu Christo siempre estará para nosotrostras de la pared. En ipse stat post parietem nostrum.Ocultó, dice excelentemente San Gregorio el Grande, (a) su divinidad baxo el velo de nuestra carne yde su humanidad santa , pues sabia muy bien ser imposibleá nuestra flaqueza soportar en esta vida lavista clara de su inmensidad divina. Para templarpues , y proporcionar á nuestros débiles ojos tanto cúmulode resplandores, se presentó en nuestra mismacarne ; y quantos prodigios obró en la tierra, los hizoocultándose, por decirlo así, tras esta pared sagrada.Carnis obstaculum objecit, et quidquid magni ínterhomines operatus est, quasi post parietem latitans, fecit.El que mira por ventanas saeteras, ó por entrecelosías , añade el mismo Padre , en parte es visto,y en parte no. A este modo pues habiendo manifestadoel Salvador de una parte su omnipotencia en susinfinitos miiagrrs, y sufrido por otra indecibles oprobiosen la flaqueza de su carne , no ha mirado se--gun la Esposa , ó para hablar con mas propiedad,no ha sido visto ni conocido sino entre celosías, y deTOM. 1.(a)S. Greg. hic.mm
248 CÁNTICO D K LOS CÁNTICOS.una manera imperfecta, y proporcionada á la capacidadde los hombres.71 En las ventanas y celos'as por donde exprej>sala Esposa estarla mirando el Esposo , se pueden«entender también, según San Bernardo, (a) los sen-»tidos del cuerpo, y demás afectos humanos, en los«que experimentó voluntariamente todas nuestras ne-«cesidades; porque él ciertamente .cargó sobre sí-con»todas nuestras flaquezas, y sufrió los dolores, y penas«debidas á nuestras culpas. Sirvióse en efecto de ¡os«sentidos corporales, como de otras tantas ventanas y«celosías, para probar en sí mismo, hecho hombre,«todas las miserias humanas; y hacerse por este me-«dio misericordioso. No quiero decir por e.to, que el«Señor ignorase antes, que cosa era ser misericordio-«so. Lo sabia muy bien; pero de muy distinto modo.«Comprehendia sin duda antes de haber encarnado«la virtud de la obediencia el Señor de las virtudes.«Sin embargo el Apóstol nos asegura , que siendo hisijode Dios aprehendió la obediencia por las mismasacosas que tuvo que sufrir. De esta manera aprehen-« dio también á ser misericordioso, no obstante de ser«eterna en Dios la misericordia. Confirma esta doc-«trina San Pablo quando nos dice : (b) que ha sido el¡¡Pontífice eterno tentado en todo como nosotros , á exncepciondel pecado; á fin de que por un efecto de su«misericordia pudiese compadecerse de nuestra miseria.«Ved pues ahí como aprehendió lo que ya sabia , y«como buscó en nosotros ventanas y celosias donde«poder hacer una experiencia mas sensible de todas«nuestras flaquezas. Halló pues en nuestra pared rui-«nosa tantos agugeros y rendijas , quantas fueron las«diferentes experiencias que hizo en su cuerpo mor-«tal de nuestra miseria y corrupción." Jesu Christo,(a) S. Bern. Serm. 56. n. 1. (b) Heb. 4. 15.
CAP. ir. VERS. IX. §. ix. 249dice San Ambrosio , (a) habiendo practicado la miliciasanta de la piedad en nuestra misma carne, convirtióa todos sus miembros por la eficacia de su graciade instrumentos de pecado en armas de virtud yjusticia, estableciendo el reyno déla castidad, dondeia impureza tenia su origen y trono , y comunicandola luz y la vida á todas las puertas y ventanas denuestros sentidos, donde antes de su venida estabacomo en su centro el imperio de las tinieblas y de lamuerte. El siguiente verso aclara aun mucho mas lavirtud y magnificencia de estos grandes y preciososdones de su venida por las expresiones de carino conque habla y saluda á su querida Esposa (y en su personaá todas las almas santas) y por los repetidos e-íogios con que la ensalza.(a) S. Amb. Ps. 118. Oct. 6. v. 3.
25° CANTICO DE LOS CÁNTICOS.VERSO X.§. X.De las visitas del Señor, y de las señales e indiciospara discernirlas sin engaño. En qué sentidoes llamada la Esposa amiga suya , palomasuya , única hermosura suya. De las vicisitudesy penas que padecen las almas santas con lasausencias del Esposo , y de su remedio.-,r t? j-í * "He aquí mi amarlo, que*3T. 10. dtlectus meus . ., ,?nJloquitur mihi : buree,r,. . ., . c «me habla y me dice;1. * »Levántate, date pnproperaárnica mea, co-\ V r j?sa, amiga mía, palumbamea , iurmosa . D . , 1«loma mía , hermosamea , et vem.«mía, y ven.72 JLa Esposa en su éxtasis cree oir á su Esposo,y que la llama y dice, que á toda prisa se levante,y venga en seguimiento suyo, (a) Los magníficoselogios que la tributa , llamándola amada suya,paloma suya , única belleza suya , son dones efectivosy reales con que está ya adornada; pues no seria lamuy amadade su Esposo , á no haberla hecho antes estedigna de su amor ; ni paloma suya , á no haberlainspirado y dotado la casiidad y pureza de que esfigura esta ave, llenándola del Espíritu Santo, queha tenido á bien manifestarse muchas veces en especiade paloma; y para decirlo en una palabia, no puedeel Esposo hallar belleza alguna en su muy queridaEsposa, sin que primero la haya quitado y lavado suantigua diformidad con su preciosa sangre y por la(a)S. Amb. Trrin. Saci. Scio-
CAP. n. VERS. X. §. x. '"• agívirtud de su divina gracia. Decir pues aquí el Esposoá la Esposa : Levántate, date prisa y ven, es mandarladexar los placeres del mundo , y todas las cosasde la tierra , y que venga volando á gozar de su a-mable compañía, para ser descargada del peso y fatigade los deleytes mundanos. ¡ O fuerza admirablede los preceptos del Esposo, dice el Niseno ! (a) ¡O yquan cierto es , que la voz de Dios, es siempre unavoz omnipotente ! Manda á la que está descansando,que se levante, y al momento se levanta. Mándala venir, y viene; llámala amiga suya , paloma suya, tínicahermosura suya , comunicándola en este mismohecho /os dones de gracia y de belleza , que la hacendigna del celestial amor de su divino Esposo. Estasexpresiones , (ti) levántate, apresúrate y ven simbolizantambién, según un sabio Expositor, tres génerosde personas , á quienes llama Dios así con la eficaciade su gracia. Las primeras son aquellas, que comienzaná seguir al Esposo, las segundas son las que vanaprovechando en su santo servicio, y las últimas, laspersonas perfectas, y que son dignas de estar en lasala de las bodas, igualmente convienen á estas tresespecies de personas los tres gloriosos títulos con.queel Esposo apellida á su Esposa, que son: Amiga mia,paloma mia, (este no se (ee aquí en el Hebreo, sinoen el verso ) hermosa mia. El primero se adapta álos que han salido del estado miserable de la culpa; elsegundo á ios que le áian servido con fidelidad, en purezaé inocencia de costumbres ; y el tercero á los quetienen ya en sí todo gl adorno de las virtudes, y especialmenteel de la reyna de todas, que es la caridad.72 (c) Pero oigamos de boca del Padre San Bernardootras mas sublimes , é interesantes verdades(a) Nyss. hic. (b) Scio (f) S. Bern. Serm. 57. n. 1.
252- CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.contenidas en la letra del presente verso. "Considerad,«dice, los vatios caminos de la gracia , y advertid con«cuidado las diferentes especies de la dignación di-« vina. Atended á la devoción, y agudeza déla Es-«posa , y con que ojos tan sutiles observa la venida«del Esposo , y como registra después con la mayor«vigilancia todos sus arcanos. Viene el Esposo , cor-« re , se acerca, se le hace presente , la mira , la ha-«bla, y nada de esto se oculta á la vigilancia de la Es-«posa , ni la coge desprevenida. Viene por me-«dio de sus Angeles , se da prisa por los Patriarcas,«acercase mas por los Profetas, hacese presente en«carne humana , confirma su venida con milagros, y«la habla por los Apóstoles. Digamos esto de otra«manera: Viene á ella con el afecto y deseo de su«misericordia , corre y buela en alas de su zelo para«socorrerla, acercase á ella humillándose á sí mismo,«presentase á los que le salen al encuentro , y vé de«lejos á los que han de venir ; habla enseñando , y«persuadiendo el Reyno de Dios. Este es el modo de la«venida del Esposo. Las bendiciones y riquezas de la«salud le acompañan siempre, y todas sus operaciones« rebosan delicias , y causan una abundante plenitud«de inefables , y gustosos sacramentos. La Esposa que«le ama, vela y observa todo esto. Dichosa el alma,«á quien el Señor hallare' vigilante ; no pasará de«largo, no-la dexará atrás, estará con ella, y la ha-«.blará cosas amables: porque la hablará ciertamen-«te como querido suyo. Escucha Ib que dice : Miradncomo mi querido me habla. Con razón le llama que-«n'do suyo , pues no viene ya á reprehenderla ,- sino«á hablar con ella , y conferenciar asuntos de su muntúpy casto amor,7 3 «(a) Porque no es la Esposa del número de(a) Ib. n, 2.
CAP. II. VERS. X. §. x. 2 4 3«aquellos justamente reprehendidos por e! S;ñot, a,«causa de que entregados á la vana ciencia , y es-«peculacion de los Astros , no cuidaron en manera«alguna de notar y saber el tiempo de su venida.«Antes bien ésta siempre solícita , siempre pruden-«te , y sumamente vigilante advirtió,,y vio muy de«lejos que venia, y que venia saltando por la prisa con«que caminaba,brincando por sobre los soberbios, pajaraacercarse por la humildad á su humilde Esposa;«y como por fin le tuviese yá presente, y él se ocultaesetras de la pared (esto es en su humanidad) sin em -«bargo conoció muy bien que él era el que.se la«presentaba , y el mismo que veía que la estaba mi-«rando por entre ventanas , y celosías; mereciendo«ahora en premio de tan singular devoción, y pia-«dosa solicitud, oírle hablar como á querida suya:«Porque á la verdad si solamente la hubiese mirado,«sin hablarla en manera alguna, semejante mira-«da podría tenerse por sospechosa , y rezelarse tal«vez de que estas ojeadas fuesen, mas efecto de su«indignación , que de su amor para con ella. Así mierócieitainente á S.Pedro, pero no le habló pala-« bra alguna, y acaso su llanto nació principalmenteede que habiéndole mirado , no le hablase. Pero es-«ta habiendo merecido que la mírase , y que la haeblase, no solo no llora , sino que se gloria de ello,«y grita llena de gozo, diciendo : Mirad como mi«amado habla conmigo. Considerad pues, como sien-«do siempre en sí una misma cosa la vista del Se-«ñor, no tiene siempre la misma eficacia , ni los mis-«efectos; sino que se conforma con los méritos de«aquellos, aquienes mira, causando á unos terror, y«miedo, y dando á otros seguridad, y consuelo.«Mira á la tierra, y la hace temblar , dice el Proferta; y desde la misma región del Cielo mirando
254 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.«á María la llena de gracia : (a) Miró dice este Señorná la humildad de su sierva , y ved ahí, por que meallamaran bienaventurada todas las generaciones. Se-«mejantes palabras no son ciertamente palabras«de quien llora , ni de quien teme, sino de«quien se halla llena de gozo. De este modo mi -aró el Señor en este lugar á la Esposa , y por«eso ni temió , ni lloró como San Pedro , porque«no estaba pegada, ni gustaba como él de las cosas«terrenas; llenóla de consiguiente su corazón de alewgria, testificándola con sus palabras con quanto«cariño , y afecto la miraba.74 a(b) Escucha por fin las palabras que la dice,«pues no son , no de quien está enojado con ella , si-«no de quien tiernamente la ama (c) Levántate , pro-«sigue , levántate , date prisa querida mia , palomaamia, única mia en la belleza. ,0, y que dichona es«la conciencia, y la Esposa, que merece estos elo-«gios del Esposo! Quien pensáis habrá entre nosotros«tan vigilante, y atento en observar el tiempo de«su visitación , y que de tal modo averigüe en cada«momento la venida del Esposo , que en ei punto«que venga y llame á la puerta de su corazón, in-«mediatamente le abra? Porque debéis saber, que«de tal modo se aplican á la Iglesia estos enco-«mios, que también convienen á cada alma justa«y á cada uno de nosotros la participación de estas«bendiciones, como miembros que somos de la mis-«ma Iglesia. Por eso se atrevía á decir el Profeta:a'To hé adquirido los testimonios de vuestra ley paraa que me sirvan de herencia por toda ¡a eternidad , por»que estos son el único objeto de todo el gozo de mi«corazón. No creo hable aqui de otra herencia, que(a) Xuc.r2~.48. (¿) Ib, n. 3 - (c) Cantío. 2. ¡¡o.
CAP. II. V>.ns. x. §. x. 255«de aquella con que confesaba ser hijo de su Pa-«dre que está en los cielos ; y ciertamente , que sien-SI do hijo , forzosamente habia de ser heredero; y he-« redero de Dios , y coheredero de Christo. Gloriaser> pues de una gran cosa con esta herencia , á saber,«de los testimonios del Señor: Ojalá que mereciese«yo poseer siquiera un solo testimonio del Señor! Por«que el Profeta Rey no se gozaba de la posesión de«uno solo , sino de muchos testimonios : To dice ea«otra parte , (a) he tenido tanto gozo en la observantecia de vuestros preceptos, como tiene el avaro en lanposesion de todas las riquezas. Y á la verdad , ¿qua-«les son las riquezas de la salud , quales las verdaderasdelicias del corazón, qual la sólida , y pru-«dente seguridad del alma , sino estas atestaciones, ó«testimonios del Señor ? Porque como dice el Apóstol:« No es digno de alabanza el que se recomienda á sí« mismo , sino solo aquel de quien Dios da testimonio de"su virtud,75 (P) "¿Como pues nos defraudamos nosotros«aun al presente de estas recomendacicues , óates-«raciones divinas, privándonos por nuestra culpa de«esta paternal herencia? Porque ciertamente que co-«mo si en manera alguna no nos hubiera engendrandopor la palabra de la verdad; asi vivimos en un«total olvido de haber sido recomendades por el35 mismo Dios , y asi olvidárnosla adquisición de sus«testimonios, en que como herencia suya nos ha pose-«sionado. ¿ En donde está lo que de nosotros afirman(c) S. Pablo: que el mismo Espíritu divino da testimonioá nuestro Espíritu , de que somos hijos de Diosl«¿Como seremos hijos suyos , no participando de s««herencia? Nuestra misma pobreza es la prueba mas«cierta de nuestra incuria y abandono en esta parte.(a) Ps. 118. 14. (b) Ib. n. 4. [c) Rom. 8.16.TOM. 1.tm
2«;5 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.»(a) Porque qualquiera de nosotros , que según la«palabra del Sabio , consagre totalmente y sin re-»serva su corazón para velar desde la mañana al»Señor que le crió, orando en presencia de Altí-«simo, y anhelando con todos sus deseos prepa-»rar, como dice (6) Isaías, los caminos del Se-»ñor, y hacer rectas las sendas de su Dios ; de tal«suerte que pueda decir con el Profeta Rey : (c) Mis«ojos siempre están fixos en Dios, (d) y la presencia del«Señor jamas se aparta de mi vista ; por ventura»5 este tal , no recibirá la bendición del Señor , y ¡a»»misericordia de su Dios y Salvador} El que asi«se porte, sin duda alguna será visitado del Señor,«y muy amenudo; y jamas ignorará el tiempo de«su visitación, por mas que el que le visita en es-«píritu , venga clandestino, y oculto, como un«vergonzoso amante : Verale pues venir el alma«casta , y bien vigilante, aun quando esté muy«lejos de ella; y después de estas ojeadas, hallará«y verá en él todos aquellos tesoros , y saluda-«bles arcanos, y sacramentos, que en la venida«del Esposo diximos antes encontraría la Esposa'so-«licita y vigilante : porque él mismo asegura, (e)«que los que le buscaren con vigilancia desde la ma-»drugada , darán con él. Y asi es que , la Esposa que»le busque de esta manera , conocerá hasta los de-«seos del que víene corriendo á ella : echará de ver«repentinamente , quando se le acerca , y quando«yá le tiene presente : verá ademas con unos ojos«bienaventurados los ojos de su amado, que la es-«tán mirando , como un rayo del Sol quando enutrapor las ventanas , y rendijas de una pared;«oyendo por último de su divina boca las pala-Ja) Eccl. 39. 6. 0) Isai. 40. 3. (f) Ps. 24. 15.|wf) Ps. 15.8.9. 23.5. (e) Prov. 8.17.
CAP. II. VERS. X. §. x. 257«bras de gozo, y de amor conque es llamada ami-»ga suya, paloma suya, única hermosura suya.7 6 » (a) Quien será tan sabio , que entienda eslíascosas, de modo que pueda discernirlas con cla-»ridad, y expresar dignamente todos sus efectos»por menor, aclarándoles, de modo que su expli-«cacion sirva para que todos lo entiendan? Si esaperáisde mi esta gracia, en verdad os digo,«que yo quisiera mas oir estos arcanos de alguna»persona experimentada en ellos , y que esté acoswtumbrada, y exercitada en semejantes maravillas.«Pero como qualquiera de estos sea quien se sea,»> desee mas guardar en silencio, y con una santas> vergüenza ,. lo que en silencio percibe : y como reísner reservado su secreto para sí, sea para éstos lo«mas seguro , diré yo, que por mi oficio debo hassblar, y no me es lícito el callar , quanto alcance enisla materia, bien sea por experiencia propia, bien por»sla de otros; diré repito, lo que con facilidad puessdenexperimentar los mas, dexando desde luego»las cosas mas altas , y elevadas para los que tenssganmayores luces para explicarlas y comprehen-J> de rías. Si pues me sintiere avisado , ó exteriors>mentepor alguna persona , ó interiormente pornel Espíritu Santo acerca de' la observancia de la«justicia , y custodia de la equidad ; semejante aviso«saludable será sin duda para mi como un anuncio,>»ó vatidor de la próxima llegada del Esposo , y una«especie de preparación para recibir dignamente al«Visitador supremo; asegurándome esto el Profeta,«quando dice : (¿) Que la justicia irá delante de e/;«y en otra parte habla con Dios de este modo : (c)11 La justicia , y la equidad son el apoyo de tu trono.«La misma esperanza debe tener sin embargo el(a) Ib. n. j. (¿) Ps. 88. 14. [c) Ps. 84,15.
258 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.«alma justa , siempre que sienta en sí que se Ja«habla de la humildad, de la paciencia, de la«caridad fraterna, de la obediencia que se debe dar«á los Prelados; pero especialmente en las persua-«siones sobre la observancia de la santidad, y de la«paz , y-en la inquisición y anhelo por la pureza de«corazón , asegurándonos la Escritura : (a) Que la^santidad debe ser el ornamento de la casa del Señor:«y en otra parte : (b) Escogió el Señor la Ciudad denía paz. para habitación suya , y en otra : (c) Los lirn-"pios de corazón verán á Dios. Quanto pues, in-»teriormente sienta mi alma , que se la dice , y surgierede las expresadas virtudes , y de todas las destilas;será para mí, como llevo dicho , una signi-«ficacion, y anuncio cierto de que el Señor viene»á visitarla.77 «(J) Pero si el Justo me reprehende caritativa-5)mente , también pensaré esto mismo, constandome«que el zelo del Justo , y su benevolencia caminan«en derechura á aquel que sube sobre el Ocaso, quan-«>do por la corrección del Justo persevera el hom-«bre en la justicia, desaparece el vicio , y el Se-«ñor camina sobre él , hollando la culpa con sus«plantas, y oprimiéndola de modo que jamás vuel—-«va á levantar cabeza. No es pues digna de despre-«cio la reprehensión del Justo quando arruina el«pecado, dá la salud al corazón , y sirve al alma«como de camino para ir á Dios. Digamos mas:«ninguna plática ó exhortación , que anime á la«piedad, á las virtudes, y á la mejora de cos-«tumbres, debe mirarse con negligencia: porque«en esto también se demuestra el camino de la sa-«lud de Dios. Pero si á estas pláticas gratas, y seré-«ñas acompaña el oido con gusto , y un deseo(a) Ps.92.7. (b) Ps. 95.2. (c) Mat. 5.8. {d) Ib.n.6.
CAP. II. VKRS. x. §. x. 259«que arroge de sí todo fastidio- en tal caso no solo«se debe creer que el Esporo viene , sino que corre,«esto es , que viene en alas de sus deseos. Porque el«deseo del Esposo, es quien forma ó cria en tí tu de-«seo; y el que tú te des prisa á escuchar sus palabras,«nace de que él se da prisa á entrar en tí; porque noale amamos nosotros primero á él, dixo el Apóstol, (a)nsino que él previno nuestro amor , amándonos antes.«Pero si adviertes sus palabras de fuego ó encendidas,«y que por ellas se arde , y abrasa tu conciencia con«Sa memoria del pecado ; acuérdate entonces de quien«habla la Escritura , quando dice , íjue el fuego iráadelante de él; y no dudes en todo caso, que ya está«cerca de tí : por último: el Señor siempre está cerca«de los contritos de corazón.78 (£>) Mas , si con aquella plática ó conferencia, te«hallas no solo compungido , sino convenido del todo«al Señor , jurando y protestando guardar los juicios«de su justicia, está también cierto que él mismo es«el que se te presenta , especialmente si notas que«te ardes y abrasas en amor suyo, (c) Uno y otro se-«tá escrito de él , á saber, que á su venida precede elafuego; y que el misino Dios es un fuego devorante. Coa«esta diltrencia , que el primer fuego , ó que viene«delante de él, tiene en sí ardor; pero no amor : caalienta, pero no abrasa : mueve , pero no pasa ade-«lante. Es enviado únicamente para excitar y prepa-«rar, y al mismo tiempo á avisarte y prevenirte, que« es lo que eres de tuyo , ó de tu cosecha; para que gus-«tes después con mas dulzura , lo que serás luego por«Dios. Pero el fuego, que es el mismo Dios, consume»á la verdad, y purifica , mas no aflige, arde con suanvidad, echa por tierra , y destruye felizmente quan-«to se le pone delante. Porque es ciertamente un car-{a) 1. Joan. 4. 10. (i>) Ib. 11.7. (c) Deut. 4. 24.
a 6 o CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.»bon desolador; pero que de tal modo exerce la actividaddel fuego contra los vicios, que comunica al»mismo tiempo al alma una especie de unción inefa-«ble. Por las virtudes pues en que te ves mejorado,«y por el amor en que te sientes abrasado, reconoce«en tí la presencia del Señor, (a) Porque la diestra deíf> Señor hizo brillar' su poder. Pero esta mudanza déla«diestra del Omnipotente no se logra sino por un es-«píritu fervoroso, y por una sincera caridad ; de mo-«do que el que obra así puede decir: Mi corazón se«enardeció dentro de mí mismo, y en mis meditaciones«sentí , que se encendía fuego en el fondo de mi alma.7 9 «Y ciertamente que consumida con este fuega«toda mancha de pecado, y todo el orin de Jos vicios,«si á la conciencia purificada ya , y serena de este«modo sigue una repentina y extraordinaria dilatación«del alma, y una infusión de una luz celestial, que U.«lumina el etendimiento, ó para la inteligencia de las«Escrituras, (b) ó para la comprehension de los misaterios,de cuyos favores creo yo, que los unos se«nos dan para nuestra satisfacción y gozo , los otros«para edificación y utilidad de nuestros próximos; en«semejantes lances, el ojo del que mira , sin duda es«Dios, quien , como dice el Profeta: (c) hace brillarNtu justicia como una antorcha , y la equidad de tu«causa luce como el Sol en medio del dia , según a-«quello de Isaías: (d) Lucirá tu luz como un Sol entretilas tinieblas: y el Señor te conservará siempre en paz,nte guiará siempre, llenará tu alma desús resplando-11 res , te fortificará , y serás como un jardín fecundo , Y»como una fuente perenne. Pero mira que mientras esutesvestido de este cuerpo mortal, no se comunicantiestos celestiales rayos de inefable caridad en toda(a) Ps. 117. 16. {b) Ib. n.8.(c) Ps. 36. é. (4 Is. $8. 10. ir.
CAP. n. VERS. X. §. x. 2 6 1»su plenitud , y eomo á puertas abiertas del todo, si-»QO como por unas estrechas rendijas. Si piensas.otra«cosa, estás muy engañado, aun quando estés ya en«el grado de mayor pureza y. santidad : asegurandoj>el mayor contemplativo : («) Que mientras vivimos«en esta carne mortal , solo vemos á Dios y sus arcanosncomo en un enigma y espejo ; y que el verle cara á cara«está reservado para la otra vida.8o »(b) A estas ojeadas de tanta dignación y, mise-«ricordia , sigue una voz que insinúa y explica blan-»da y suavemente la voluntad divina , la que no esnotra cosa , que el mismo amor , que no pudiendo esjjtarocioso , no cesa de instar y persuadir quanto«conduce á su mayor honor y gloria. Finalmente la«Esposa oye que la dice, que se levante y corra , no«á otra parte sin duda , que á la ganancia de las a!-«mas. Y á la verdad, que es muy propio de la verda-«dera y casta contemplación sentirse abrasada el alma«de un fuego divino con tal vehemencia , y con un«zelo á veces tan extraordinario, y con un deseo tan«colmado de buscar y hallar para Dios quienes le a-«men del mismo modo , que de buenísima gana dexa«entonces el ocio santo de la contemplación, para de-«dicarse al unció de la predicación : y satisfechos sus«deseos , vuelve otra vez de nuevo tanto con mas ar-«dor á si: antiguo oficio de María, quanto mas se«acuerda de los preciosos frutos que ha sacado en o-«tro tiempo de este ocio santo; y volviendo á tomar«el gusto d ia contemplación, repite con mas valencia, y con tu a^cstun.brado gozo nuevos esfuerzos«para ganar mas almas. Sin embargo de esto, el al-»tna justa huctua, vacila y teme muchas veces entre«estas vicisitudes y alteraciones , abrasándose, y que-«mandóse en extremo con la duda de que entregada,(¿) ». Cor. 12. 13. (b) Ib. 11. 9 .
262 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.«y dividida entre estos dos exercícios, se aplique tal«vez á alguno de ellos mas de lo que debiera; y de«consiguiente no se conforme con la voluntad divina«en alguna de estas dos cosas, aunque sea por poco«tiempo. Acaso al bienaventurado Job le sucedía al-«go de esto , quando exclamaba: Si me duermo , digtuluego , iquando me levantare ? y en levantándome susnpiropor la noche : Es decir: Quando sosiego, me re-«prehendo de ocioso; y estando ocupado me arguye«la perturbación de mis mismas ocupaciones. Ves ahí«como el varón santo se arde y se quema extrema-«damente entre los frutos de la acción y el ocio, 6«sueño de la contemplación; y aunque ocupado siem-«pre en cosas buenas, pero siempre haciendo peni-«tencia, como si no lo fueran , inquiriendo con so-«llozos, y gimiendo por el conocimiento de la voluntad«de Dios en todos los momentos de su vida. Porque«ciertamente el único remedio entre estas dudas y vi-«cisitudes , 6 el refugio único es la oración , y un ge-«mido continuado á Dios , para que se digne mandes -«tarnos , el que, el quando y el como de las cosas que«debemos hacer. Tienes, á lo que alcanzo, en la Espo-«sa estas tres cosas, á saber, la predicación, la ora-«do» y la contemplación recomendadas y designadas»en las tres siguientes palabras. Porque con razón es Ua-»mada amiga aquella que busca y anhela con esmero y»fidelidad por las ganancias del Esposo , predicando,«consultando y sirviéndole. Con igual justicia, es Hacinadapaloma, la que sin embargo de suplicar y geurniren la oración por sus propios pecados, no cesa-por eso de concillarse las divinas piedades. También#es justamente llamada su única hermosura , la que«ardiendo en deseos celestiales, se viste del resplandory belleza de la contemplación divina , pero sol©>en aquellas horas y momentos an que puede hacer->lo con utilidad y oportunidad.
CAP. n. VERS. X. §. x. 263gi «(¡7) Pero reflexiona aquí , si estos tres bienes«y clones de una sola alma se pueden aplicar á aquejólastres personas que moraban juntas en una solasjcasa , á aquellos amigos , digo , familiares íntimos«del Salvador. (/?) Hablo con Marta ministrante, con«María vacante ó contemplante , y con Lázaro co-55rao gimiendo , y sumergido baxo la losa , é implo-«raudo la gracia de la resurrección. Todo esto lo he«dicho en obsequio de la Esposa, quien se nos presen-«ta aquí tan solícita y vigilante en observar las sen-'«das del Esposo, que en manera alguna se'"la puede«ocultar , quando y con quanta prisa viene á ella:«conoce mas, y por repentina que sea su llegada,«como para sorprehenderla, no es posible, que ella«dexe de conocer quando está lejos, quando cerca , «yJI quando está presente ; como que ha merecido ya de«él, no solo que la mire misericordiosamente, sino«que la llene por su dignación de alegría con pala-«bras y voces de su amor, y con el gozo que causasjla posesión de su voz y de su trato.Hi Nosotros también , (c) aunque parezca atrevimiento, añadimos á lo dicho , que qualquíeraalma de ¡as nuestras , si vela de este modo, serásaludada igualmente como amiga , será consoladacomo paloma , y merecerá los abrazos del Esposocomo su única belleza. Pero solo aquellos serántenidos por perfectos, en cuya alma concurran á sudebido tiempo, y con oportunidad estas tres .cosas,1á saber ,. que sepan gemir por sí, alegrarse en'Dios,y socorrer en la necesidad á los próximos; agradandoá Dios, velando para sí, y haciéndose útiles á lossuyos. 1 Pero quien será capaz de todas estas cosas?Ojalá que entre todos nosotros, ya que no todos , poseamosestos dones juntos, logremos por lo menos(.7) Ib. ti. 10. (b) Luc. 19. 30. (c) Ib. n. 11.tom. 1.qo
S64CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.hasta la consumación de los siglos , que estos mismosdones les veamos como sucede hoy repartidos entrevarios particulares! Porque en el dia tenemos ciertamenteá Marta como amiga del Salvador en aquellosque cuidan fielmente de los negocios exteriores. Tenemosá Lázaro gimiendo en los Novicios, quemuertos poco ha á sus pecados , trabajan y gimen portemor del juicio en la cura de las llagas de sus culpasque-aun están recientes , y como los-que por susheridas yacen ya en los sepulcros, de quienes ningunose acuerda mas; así estos desean que todos les olvideny desprecien, hasta que á la voz de Christo, quitadoel peso del temor, como el de una losa quegrandemente les oprime , empiecen á respirar con laesperanza del perdón. Tenemos también á María enel oficio de la contemplación , en todos aquellos quecon el curso de muchos años han podido aprovechar,y adelantarse á cosas mejores aun , y mas dignas dealegría , cooperando en ellos la gracia de Dios; quienesconfiados ya de la remisión de sus culpas, no tantocuidan de traer delante de sí la imagen triste desus pecados , quanto meditar dia y noche , y deleytarseinsaciablemente en la ley divina; logrando á vecescontemplar á rostro descubierto y. con.un gozo inefablela gloria del Esposo , transformándose en su mismaimagen de claridad en claridad por la virtud delEspíritu del Señor. Pero sepamos ya porque en el siguienteverso continúa este exhortando á la Esposa quese levante, y se dé prisa á venir , quando poco anteszelaba su descanso, é impedia que se la interrumpieseen su sueño, hasta que ella despertase de suyo.
CAP. II. Vers. xr. Y XII. §. YI. Y xir. 265V E R S OXI. Y XII.§. XI. Y XII.so anterior , la dice: Levántate de donde estás recosta-La deliciosa pintura que hace el Espíritu Santoen ios siguientes versos de la primavera, aludeá la venida de Jesu Christo al mundo, y á losprimeros siglos de la Iglesia. Es preciso" podaren tiempo nuestras pasiones y vicios, para hacercrecer las flores de las virtudes. La voz ygemidos de la tórtola son viva imagen de las ansiasy suspiros de los Justos por la patria celestial.3^. 11. y 12. Jam enimhiems transiit , imberabiit, et recessit. Floresapparuerunt in terranostra; tempus putationisadvenit : vox turturisaudita est in terranostra.«vierno , las lluvias«han disipado , yse"Porque ya pasó el ín-ce-«sadó del todo. Las«flores han comenzajjdoá descubrirse en«nuestra tierra; el tiern-»po de podar la viña«ha venido: la voz de«la tórtola ya se ha oi-«do en nuestro campo.8 3 Ei Juitl Criador de los tiempos , dice el Nyseno, (a) nos hace.aquí una admirable pintura de losprimores y bellezas de la primavera. Y esta deliciosadescripción es la que pretende hacer sentir el Esposoen su interior á la Esposadurante el sueño ó éxtasisen que la habia dexado, hablándola pues al corazón,y siguiendo elhilo del discurso comenzado en el ver(a)Greg. Nyss. híc.
•266 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.da , y ven á. toda frisa ; que es. como si dixera , segúnFr. Luis de Leon : («) "No tengas temor á la salida,«amada mia, porque el tiempo está muy gracioso.«El invierno con sus vientos y sus trios , que te pu-«dieran fatigar, ya se fué: la primavera , como se .ve«por todas, sus señales, ya ha venido: los árboles se«visten de flores , las aves entonan sus músicas con«nueva y mas suave melodía , y la tortolilia , ave pertregrina , que no mora en invierno en nuestra tierra,«es venida á ella , y la hemos oido cantar : la higue-«•ra brota ya sus higos : las vides tienen pámpanos, y«huelen á su flor \, de manera que por todas se descu-«bre ya el verano ; la sazón es fresca , y el campo es-«tá hermoso; todas fas cosas favorecen á tu venida, y«ayudan á nuestro amor , y parece que la naturaleza«nos adereza y adorna el aposento; por eso levántate> amiga mia , hermosa mia, y vente. En todo loqual, continua el Nyseno, se nos da á entender porel Espíritu Santo la admirable mudanza que se debíahacer en el universo: Quando la plenitud de los tiemposhubo llegado ,• ó quando los dias de su venida estabanya cumplidos, envió Dios, dice el Apóstol, ásu único Hijo para mudar la faz de la tierra , y hacerpasar á los hombres del tiempo riguroso de la esclavituddel demonio {figurado aquí por el invierno)al delicioso y ameno tiempo de su libertad , simbolizado'-Sgüalmenteaquí por Ja primavera. No debemospues detenernos , añade el mismo. Padre , en la descripciónsimple y sencilla del tiempo delicioso quepresenta Ja letra en este verso , sino pasar con la consideración,al examen de los inefables misterios escandidos, como un precioso tesoro , baxo la corteza deella. Estaban los mortales en efecto , como en un rigurosoinvierno, y como helados por el extremado y{a)M. Leon. aqui.
CAP. II. VERS. XI. Y XII. §. xi. Y XII.qSjexcesivo frió, quando por su criminal mudanza sehabían convertido del culto del verdadero Dios alde las cosas inanimadas , haciéndose á sí mismos porla idolatría , como inanimados , é insensibles segúnel oráculo de David , en que dice : (a) Háganse,Señor , semejantes á los ídolos todos sus artífices , yquantos ponen, su confianza en ellos. Para remediode tantos males se presentó el Sol de justicia ennuestra carne mortal, disipando con su venida este.pernicioso invierno , y haciendo venir por mediode su encamación una hermosa, y amena primavera.Con el aliento, y soplo de su divino Espíritu, como con un viento del medio dia , derritió elhielo de nuestros corazones; y á los que el frió de laIdolatría habia endurecido , y como petrificado , calentadosdivinamente por los rayos de este soberanosot, se vieron convertidos en agua , y en una agua,cuya virtud y fuerza resalta hasta la vida eterna,é introduce en ella á quantos la beben,84 Estos son , en sentir de los Padres , los misteriosfigurados por el invierno , que el Esposo representaaqui profeticamente á la Esposa, como pasadoyá, y-por esta primavera, que describe, ypinta igualmente aqui, como yá venida-. Porque parala inteligencia de la verdad de la historia sagrada,es preciso tener presente que lo que ha d- sucederen 'Jos sigics venideros en ia iglesia, está en la presenciadivina , como si yá hubiera sucedido , puespara Dios no hay diferencia alguna de edades , ytodos ios tiempos le esUn presentes, (¿>) El Esposopues, dice Theoaoreto , ¡lama invierno á los siglosque han precedido á la . venida del Verbo, y primaveraá ios que han seguido á su Encarnación. EQesta gloriosa época fué quando se vieron brotar con(a) Ps. 134. 18. (¿) Tlieod. hic.
268 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.fuerza , y estenderse por todas partes las semillas dela Ley nueva y de gracia , (a) dice S. Ambrosio. Enesta, en la que se disiparon las lluvias, y cesó deltodo el invierno de la funesta inundación de la impureza, y concupiscencia. (6) Omitía caperunt novegratia feceundari germinibus , imber abiit luxu rice pro»fluentis. Las aguas frias impedían y atrasaban la producciónde las flores. Pero desde este feliz tiempo se ¡asha visto .aparecer por todas partes sobre nuestra tierra;y donde aiites solo habia espinas , han ocupado lasflores su terreno. Los Apostóles fueron las primiciasde estas olorosas flores , derramando por todo elmundo el admirable olor de su celestial doctrina,de sus singulares virtudes, y prodigios. El tiempopues de podar la viña habia llegado yá , y el decultivarla, á fin de que arrojase con mas fuerza,y diese mas copiosos frutos : es decir , que el cuchillode la penitencia debia desde esía era partiry sajar por lo mas vivo de nuestras pasiones , y ponerel hacha á la raíz del árbol para cortar de él loestéril , é infructuoso.85 «(c) Pero oigamos explicar de una manera«sumamente edificante estas mismas palabras al P.«S. Bernardo: La Esposa dice , habia sido convidada»á que se diese prisa en venir á trabajar á la obra»del Señor , quando el tiempo del riguroso frió«del reino de la concupiscencia habia yá pasado,«quando las flores (de que el mismo Tesu Christo«como flor de los campos, y lirio de los valles, era«la mas excelente figura) habian yá aparecido, y«quando el tiempo de podar la viña habia llegado:::.»(d) Yo quisiera, prosigue el Santo amonestar á«cada uno de mis hermanos- que se aplicasen asi-(a) S. Amb. Ps. 118. Oct. 6. v. 3. (b) Et lib. deIsaaa. c. 4. (c) S. Beru. Serm. 58. n. 8. {d) Ib. n. 10.
CAP. II. VERS. XI. Y XII. §. xi. Y XII. 269«mismos, quanto hemos dicho sobre la poda de«esta vina. Porque quién de nosotros hay que haya«podado con tal exactitud los bástagos superfluos«de su viña , que pueda persuadirse, que nada hay«ya en ella, que tenga necesidad de nueva poda?«Creedme , hermanos mios, lo podado una vez vuel-«ve á brotar de nuevo, Jas pasiones auyentadas respirensus asaltos , las apagadas vuelven á inflamar-«se , y las adormecidas á tomar nuevo aliento. Cre-» díte mihi, et putata repidhdani, et effugata reddeunt,«et reaccenduntur extincta , et sopita denuo excitan—ntur. No basta pues haber podado una sola vez,«es preciso podar muchas veces ; ó para decirlo«mejor, podar siempre en quanto nos sea posible;«porque si no queremos engañarnos , siempre halla-«remos que podar en nosotros mismos. Te engañas«en gran manera , por mas adelantando que estés en«la perfección, si mientras estás revestido de esta«carne mortal , te persuades, que tus vicios no solo«están apagados, sino también muertos. Mal que«te pese, quieras, ó no , el Jebuseo habitará siem-«pre dentro de tí : y este enemigo podrá ser re-«primido y sujetado, pero es imposible extermi-«narle del todo en esta vida. Entre tantos riesgos«pues , entre tantos enemigos y miserias como nos«rodean, solo nos resta un remedio único que es«el de velar con la mayor diligencia, y cortar con«una pronta severidad la cabeza de tamaños ene-«migos , antes que tomen cuerpo. Es imposible que«la virtud medre á una con los vicios. Luego pa-«ra que aquella crezca , es preciso que se dismi-«nuyan estos. Podemos las cosas superñuas y vere-«mos crecer las saludables. La diminución de la con-«cupiscencia es la medida de la virtud. Aphquemo-«nos pues á podar. Podemos la concupiscencia , pa-»ra fortalecernos en la piedad.
270 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.86 »(a) Nosotros hermanos mios, siempre estamos«en tiempo de podar; y siempre tenemos necesidad«de este excrcicio santo::: Si pues el invierno ha«pasado para nosotros, como yo creo, quiero deciros,«que si el tiempo del temor servil destituido de la«caridad , pasó ya para nosotros , nada mas nos« resta que entregarnos sin reserva á este trabajo tan«necesario y tan santo. Examinemos , y escudriñe-«mos con cuidado nuestros caminos , é inclinaciones,«como dice el Profeta , y juzgue cada uno de sus«progresos en ia virtud , no porque nada halle en«si, que reprehender, ni que podar, sino por haebercorregido y podado ya, quanto sea digno de«corrección y cultivo. Pero dexemos esto para es-« cuchar como continua el Esposo consolando é ins-«fruyendo á su querida Esposa en las ultimas pa-«labras del presente verso.87 «La voz de la tórtola la dice , se ha oyh ya«en nuestra tierra. Considerad , exclama (¿) el P. S.«Bernardo, quanta es la incomprehensible bondad«del Dios del Cielo , llegando hasta el extremo de«llamar tierra suya á. nuestro propio pais con tal be-«nevolencia y familiaridad como si fuera uno de«nosotros. Quando habla aqui , habla sin duda co-«mo Esposo, y no como Dios; pero eu esto mis-«1110 resplandece mas su amor y misericordia; por-«que siendo el soberano Señor del Cielo y tierra,«quiso tomar el nombre de Esposo para humillar-«se hasta nosotros , y haciéndose hombre ser como«uno de ellos. En calidad de tal llama tierra nuestra»á la de la Esposa , • no avergonzándose de asociarse«y hacerse compañero de la criatura racional el«Criador de todas las cosas. Jamás , me parece se«le habrá visto hablar asi desde el Cielo ni en(a) Ib, n. 1 1 . 12. (h) S. Bern. Serm. 59. n. 1.
CAP. II. VERS. XI. Y XII. §. xi. Y XII.« parre alguna de la tierra bailaras tampoco seme-»jante expre-í.m. Pero oid hijos de los hombres, y»terreno", (a) El Señor obró magníficos prodigios en utinlidadnuestra. Tomó el mayor interés en favorej-ceral mundo, y euriqueció grandemente á laque-•escogió para Esposa suya en nuestra tierra. Esta«voz no respira ciertamente soberanía , sino familia-« ndad , y alianza. Habla el amor , y se oivida de su«grandeza. Ama Dios , que es amor por esencia;« y amando hace amigos á los que ama y no sier-«vos. Hacese en fin de Maestro amigo; porque no«llamaria realmente amigos á sus discípulos, si de«verdad no lo fuesen.88 »(/>) Ved ahí como la magestad cede al amor.«A los verdaderos amantes les mira el amor coa«perfecta uniformidad hermanando en sí lo mas ex-«celso con lo- mas baxo y humilde , y haciendo no«solo iguales , sino una misma cosa con él á los que«ama. Tu tal voz piensas aun exceptuar á Dios de«estas reglas del amor ; pero el que se une á Dios,«dice el Aopstol , (c) es un mismo espíritu con él. ¿Y«que hay que admirar en esto? El mismo se hizo«como uno de nosotros. Dixe poco : se hizo , no co-»mo uno sino uno mismo con nosotros. Ni se conten-«ta con ser igual á los hombres, es efectivamente«hombre. De aqui , el llamar suvaá nuestra tierra,«pero como patria, y no como posesión, jMas que«mucho que la llame así? De aquí adquirió ti dere-«cho sobre la Esposa , de aquí el de tomar la subs—«tancia de nuestro cuerpo , de aqui hacerse él mis—«mo nuestro Esposo , de aqui la íntima é inefable«unión de dos substancias en una sola carne, j Si pues«la carne es una sola , como no es t'a'mbicn una sola«la patria? En lamas elevado del cielo dixo David,(a) Ps. 12-.4. (fy Ib. ta. a. (c) i.Cor.6.17,rom. 1.pp
272 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.»tiene el Señar su trono; pero la tierra ha sido dadaupara mansión de los hijos de los hombres durante«su vida. Por tanta como hijo del hombre hereda Ja«tierra, como Señor la sugeta , como Criador la ri-«ge , y eomo Esposo participa de ella.89 (a) «Pero consideremos ya que es lo que nos-«quiere decir, asegurándonos, que la voz de la tórntolase ha vydo en nuestra tierra. Porque esta ave, á«la verdad, mas gime que canta: recordándonos en«esto la memoria de nuestro destierro. Yo ciertamen-«te con mas gusto oygo al Predicador que no bus-«ca en sus sermones sus aplausos , sino mis gemidos.«Vosotros mismos seréis para mi verdadera tórtola,«siempre que procuréis excitar los gemidos de mi«corazón. Para que consigáis de mi esta victoria de-«beis persuadirme mas con santos gemidos, que con«declamaciones vanas. Daréis también á vuestra voz«una eficaz virtud , si procuráis estar primeramente«persuadidos de aquello mismo que predicáis. La prendicacioncon la obra es mas eficaz que Ja de solo la«palabra Validior operis, quamoris vox. Haz lo que pre-«dicas y no solo mejorarás con suma facilidad mi«vida , sino que te libraras de gran confusión á tí«mismo. De este modo no se podra decir de tí: (/))"Liste es de aquellos que cargan á sus próximos é impo-»nen sobre sus hombros cargas pesadísimas é in soportavbles, que ni con el dedo quieren ellos mover. Ni aque-«llo del Apóstol: (c) ¿Tu que enseñas á los demás no te» enseñas á tí mismo*90 «(d) La voz de la t'rtala se ha oydo en nuestra"tierra Mientras que los hombres aspi-raban en este« mundo solo por recompensas temporales en premio«de su culto á Dios , no se consideraban como pere-«grinos y extrangeros en él, ni gemían como palomas{a) Ib. n. 3. (¿>) Matt. 23.4. (c) Rom.2.21. (d) Ib. 11,4.
CAP. ir. VERS XI. Y XII. §. xi. Y xn. 273>tpor la posesión de su verdadera patria. Pero después¡>que les fué echa la promesa del Rey no de los Cielos«comenzaron á comprehender , que no tenían aquí«mansión permanente , ni ciudad fixa , y se dieronH prisa á buscar con todo su corazón aquella en que de-«bían habitar algún día. Entonces fué ,quando cláralomente se oyó en nuestra tierra la voz de la tórtola. EaMtonces quando toda alma christiana á manera de una«castísima y afligidísima paloma empezó á suspirar«por la presencia de su Esposo, á sentirse molestada,«y llevar á mal la tardanza de la posesión de su reyno«y á saludar de lejos con llantos , y suspiros su de-«seada patria. ¿Que mucho pues arranque de mis ojosH continuas lagrimas, y cotidianos gemidos la ausert-«cia de Jesu Christo? (a) Todo mi deseo, Dios mió, esi)ta patente á vuestros ojos, y mi gemido no se os ha oculntado:::Verdad es, que en tiempo de nuestros antiwguosPadres (ti) habia también quienes sinceramente»1 gemían, pero estos eran pocos, y sus gemidos eran«secretos, (c) Mi secreto para mi', decía uno de ellos,«mi secreto para mi. Pero después que el Apóstol ha«clamado á presencia de todo el mundo : (d) Buscad«las cosas que están en lo alto , subid hasta donde Jesu«Christo está sentado á la diestra de Dios , el gemido«de la paloma empezó á pertenecer á todos los hoin-«bres , y á ser común á todos ellos la causa de su«gemido , porque todos conocían yá al Señor segua«lo que se lee en Jeremías: Ttodos me conocerán desde«el máximo hasta el mínimo , dice el Señor. •91 «¿Pero (e) en que consistirá que siendo muchos»!os que gimen , se exprese únicamente en la Esculturala voz de una sola tórtola, y no de muchas?«El Apóstol , á lo que yo entiendo , resuelve esta di-(a) Ps. 37. 9.10. (b) Ib. n. f. (c) Isai. 24. 16.(d) Col. 3. 1. (V) Ib. n. 6.
274 CÁNTICO DE ros CÁNTICOS.»>ficulrad , diciendo : El mismo Espíritu Santo es quienaruega por los justos con inefables gemidos. Realmen-»te es así^ pues se dice de él con toda propiedad, que«gime siempre que hace gemir á los Santos. Por«tanto aunque oigas gemir á muchos es únicamente«la voz de uno la que se hace oír por boca de tordoseilos. , Mas que estraño es, se haga oír por la«boca de todos , el que es único autor, y móvil de«todas nuestras necesidades i Su voz hace conocer«con claridad á los que hablan por ella, é indica«siempre las señales ciertas de su presencia. Del mis-«mo Evangelio nos consta , que el Espíeitu Santo tie-«ne voz: El Espíritu Santo, dice, (a) inspira (ha-«bla , obra, y se comunica) donde quiere , y oyes su"Voz; mas no sabes de donde viene, ni á donde vá.Pero pasemos al siguiente verso para ver en los frutosde la higuera , y flotes de las viñas preciosasmoralidades no menos interesantes que las ya expresadasen la descripción de la primavera.(a) Joan. 3. 8.
CAP. II. VERS. XUI. §. xni.a^...VERSO XIII. *§. XIII.Las expresiones de amiga y de hermosa son pruebasmanifiestas del singular amor del Esposopara con la Esposa, y de su mucha solicitudpor el bien de las almas. Los primeros frutosde la higuera son símbolo de los hipócritas y delos Judíos, y los sazonados que suceden á estosde los Apóstoles y primeros discípulos delSeñor. Las viñas en flor son imagen de la Iglesiaen su nacimiento ; y su buen olor y frutos delas obras buenas, de los Mártires y personasfervorosas en los Monasterios»wLa higuera empezó áJ , v . ;v «brotar sus primerosy. i?, ticas protulit pros- , . , .¿J• J . «higos; las vinas estánsos suos: viñeta ñor entes ° n, , , «en ñor, y se percioeJaederunt odorem suum, e . Tnda, su fragancia. Lesurge, amica mea , spe« vantate, amiga mía,ctosu mea, et veni. . , .«unica hermosura b mia,«y ven."9 2 ¿Jigüe el Esposo ampliando en el presenteverso las señales ciertas de la venida de la primavera,para convencer con nuevas razones á su Esposa queridade la oportunidad del tiempo en ei trabajo ycultivo de las viñas , de que anteriormente la habíahablado. Las expresiones de amiga mía, única hermosuramía, que otra vez repite aquí, son pruebas nadaeepívocas del excesivo amor que la profesa, (a)(a) S. Beai. Serra. 6;. B. I.
276 CÁNTICO DE EOS CÁNTICOS.dice San Bernardo , y el repetido encargo con que laestrecha, para que venga sin dilación á la labor de lasviñas, denota , según el mismo Padre, su gran solicitudy vigilancia en promover el bien espiritual de lasalmas. Ya hemos dicho en diferentes ocasiones, quelas viñas en este sagrado <strong>Cántico</strong> simbolizan y expresannuestras almas; y que la viña del Sifior es (su I-glesía) la casa de Israel, y cada uno de los fieles , segúnlas Escrituras y los Padres. La higuera en susprimeros.frutos , y estas viñas podadas ya y cultivadas,en flor ó en cierne (como decimos en Español)anuncian (a) sin duda que la estancia de dar sazonadosfrutos está muy cerca. (¿) Esto en quanto á Ja letralo vemos confirmado por Jesu Christo repetidasveces en el Evangelio , (c) y la misma experiencianos lo demuestra con demasiada claridad todos losdias. En quanto al espíritu y sentido moral de estaspalabras , nos remitimos, por no ser molestos á lasreflexiones hechas sobre los dos precedentes versos;pues todas conspiran al mismo objeto , y son análogasá los fines allí expresados. Añadiremos no obstantecon la posible brevedad lo que los Padres y Expositoreshan notado mas particularmente sobre estaspalabras.9 3 Producen las higueras varias especies de higos.En los primeros que nacen antes de las hojas , ynunca llegan á verdadera sazón, están designados, segúnSan Bernardo, (d) los hipócritas, pues son comoel heno de los texados , que se seca antes que se arranque,(e) Según San Ambrosio , indican las prácticasy exercicios piadosos de los antiguos Judíos , quecomo nacidos de la Sinagoga estéril cayeron en tier-(d) Ib, Serm. 6o. n. 6 (b) Luc. 21. 19.(c) Joan. 1. 44. (d) S. Bern. Serm. 3 9 . n. 10. et 60. n. 1.(?) S. Amb. in Luc. cap, 1 ¡.
САР. П. VERS. ХШ. §. хш. 277ta sin ¡legar á verdadera sazón, para hacer lugar álos preciosos y colmados frutos que los christianoshabían de producir en los siguientes siglos, (o) Así esque á la producción de los primeros frutos da la higuera,suceden otros que se crian al mismo tiempo quelas hojas, y son de perfecta maduración , y excelentegusto. Estos, según los Padres, designan á los Apóstoles , á los discípulos del Señor , á los insignesMártires y Santos de la Iglesia de Jerusalen , á tosDoctores y Patriarcas de las Religiones. Convida puesaquí el Esposo, que considere y vea su querida Esposacon alegria y contento estos primeros frutos,porque 2Unque estériles , son anuncio cierto de los abundantes y sazonados que debian de nacer en el tiempode la ley de gracia. ¿ Que espectáculo á la verdadmas digno de un inefable gozo , que aquel en que lasviñas en flor , es decir , los Apóstoles y primeros creyentesdieron la mas suave y olorosa fragancia de todogénero de virtudes en la primera época de la Iglesia? (b) "Esta fué ciertamente la estación feliz en quej»Ia vara de Jesé (Jesu Christo resucitado primera y«especialísima flor de la vina de la Iglesia) aparecióлея nuestra tierra, acompañada de otras muchas b'ri«llantísimas flores, esto es, de muchos cuerpos san«tos resucitados , que se dexaron ver en la Ciudad«santa á presencia de un sin número de testigos.«Flores son también exquisitas y brillantes nacidas«en esta dichosa época las primeras víctimas del pue«blo, primicias de la santidad de la nueva Ley. Flo«res sus prodigios y milagros, como causa efectiva«de los preciosos frutos de la fé. Digámoslo en una«palabra : el Señor derramó su bendición en esta di•«chosa primavera , y nuestra tierra dio sus flores en«tanta abundancia , que en un solo dia creyeron tres{a) S. Gieg. M. Bcda. et alii. (b) S. Bern. Serm. 58. n. 8.
278 CÁNTICO DE ECS CÁNTICOS.«mil , convirtiéndose basta cinco mil en otro , no pundiendoel hielo de la malicia dañar las flores que u-nparecían entonces , ni impedir (como suele) los frustosde vida, que estas demostraban.94 Las viñas en flor son también , según otrosPadres y Expositores , (a) imagen de las Iglesias quese iban formando poco á poco en medio de la gentilidad.Jesu Christo se ha comparado á sí mismo á unaviña , asegurando que sus discípulos eran las ramasde ella. En este sentido es bien oportuna la apropiaciónde las viñas en cierne á las Iglesias de los gentilesen su nacimiento, porque entonces fué quando empezaronestas á brotar sus flores, y á derramar portodas partes el buen olor de sus virtudes. San -Bernardoexplica moralmeme , y desenvuelve de unamanera admirable estos mismos pensamientos. (/>) Si»> las viñas, dice , son las almas , si las obras buenas«son flores , si la fama es el buen olor , el fruto de«estas viñas qual será i El martirio sin duda. En efec-«to, el fruto de la vid , sangre es del mártir. F,ucatusvitis sanguis est martiris. La verdad figurada por«estos higos y por estas viñas, añade el mi-mo San-«to , (c) se halla íealmente por la misericordia de«Dios en nosotros mismos; porque aquellos que en«nuestros Monasterios se distinguen de los demás por«la dulzura y mansedumbre de sus costumbres , están«sin duda simbolizados en los higos; como io están en«las viñas los mas fervorosos en la piedad. Porque«todo aquel que vive en común con sus hermanos , y«huye no solo de murmuraciones y disputas , sino que«se hace manso, afable y cariñoso para quantos le«buscan , ¿ no deberá ser comparado con la mayor«propiedad á los mas exquisitos frutos de la higuera?(.7) S. Bern. Senn. 60. n. 6. et alti PP. Saci.híc. et Tir»(¿>) Ib. n. 7. (c) Ib. n. 9.
CAP. II. VERS. xm. §. xin. 279»Con igual oportunidad puede aplicarse esta compa-H ración de la higuera á todos aquellos que han procu-»rado descargarse de sus primeros frutos , desterran-«do de sí el temor servil, (incompatible con la perafectacaridad) y la amargura de sus pecados , que»necesariamente ceden á la confesión sincera, á la»infusión interior de la gracia , y á la abundancia de«copiosas y continuas lágrimas, como disposiciones«previas de la suavidad de otros mas sazonados y ex-«quisitoi higos; lo que cada uno de nosotros puede e-«char de ver, y considerar en sí mismo. Pero los de-«signados por las viñas nos manifiestan en su conducta , (a) antes rigor y severidad , que mansedumbre y«dulzura, porque llenos de zelo , y arrebatados de la«vehemencia de su fervoroso espíritu , no pueden dí-«simular transgresión alguna de la observancia regu-«lar, y reprehenden acérrimamente los vicios, usan-«do oportunísimamente en semejantes casos de estas«expresiones del Profeta Rey : (b) ¿Por ventura , Dios« mió, no detestaba yo de quantos os aborrecían , y ms«consumía de pesar en vista de vuestros enemigos"? (c)«Y en otra parte : El zelo , Señor, (d) de vuetra casa»me devoró. En los primeros resplandece y brilla, á«mi parecer, el amor del próximo; en los segundos«el amor de Dios. Pero demos ya fin al presente ver-»so , descansando al abrigo de esta vid y de esta hí-«guera , y defendidos por la sombra de este amor de«Dios y del próximo. Uno y otro poseo ya, Jesús«mió , siempre que os amo , porque como hombre«sois mi próximo , habiéndoos dignado usar de tan«gran misericordia conmigo; mas sobre esto sois tamubienpara mí mi Dios bendito sobre todas las cosas«por los siglos de los siglos. Amen.[» Ib. n. 10. (b) Ps. 138. 11.(c) Ps. 68. 10. (d) Ps. 68. 10.TOM . 1.qq
©28 CANTICO DE LOS CÁNTICOS.VERSOXIV,$. XIV.De como la Iglesia y el alma piadosa hallan los• tesoros de la divina misericordia en las llagasde Christo ; de la fortaleza de los Mártiresen su pasión; y de qué manera habita el almafiel én'los agugeros de la piedra,y escondrijosde la parvd. Que mas debemos escudriñar lavoluntad de Dios, que su Magestad, y de lapureza necesaria en los Predicadores.n i t. • "Paloma mia, que hablar.14. Lolumba mea m , V j 1r . ., . «tas en las hendidurasjorami ¡ibus pelra . tn , , . , ,r. «de la piedra en loscaverna macerice, osten- , ,j ' «agugeros de la pacítmhi faciem tuam, 1 . .«red , descúbreme tusonet vox tua in auri-, . «rostro, suene tu vozbus meis: vox emm tua . ..., , . . r . . . «en mis oíaos: porqueaulas, el jactes tua de- J 1* «tu voz es dulce , yC O R A- . . J U1«tu rostro agradable.o 5 JLías palomas del campo habitan comunmente, y hacen su nido en los agugeros de tas rocas, yea los escondrijos de las paredes, (a) Por estas palabrasllama el Esposo á la Esposa , y la dice, que vengaá vivir en su compañía , esto es, al retiro y soledad, en donde á semejanza de la paloma no conozca-otro amor que el suyo j dicela , que habite en los a-gugeros de la piedra , ó en la abertura del muro; a-segurándola que allí la podrá monstrar y descubrirsin rebozo su cara , porque su vista en este lugar se-(a)Calmet. Tirine. Saci. M. Leon.
CAP. n. VERS. XIV. §. xiv.a8irá para él muy agradable , y su voz muy sonora y.suave. La piedra de que aquí se habla es Jesu Chris-»to , las hendiduras ó agugeros de esta piedra son suspreciosas llagas , y la principal del costado se representaen la abertura de la pared. Exhorta pues y convidael Esposo con el mayor encarecimiento á su paloma(ó Esposa) que venga á reposar en sus llagas, yprincipalmente en la de su sagrado costado, dondehallará el remedio, la protección y asilo en quantospeligros la rodeen, y una plenitud de consuelos espiritualesen todas sus necesidades y aflicciones. Haciendoesto, la añade, me harás conocer tu fé y tu amor;me presentarás aquí tus gemidos , tus deseos , tu reconocimiento, tu ardiente caridad; y me complaceréaquí, considerando tu belleza, y escuchando la dulzurade tu voz. Esta es en suma , la exposición quecasi todos los Padres hacen unánimemente de las primeraspalabras de este verso. Pero recojamos los copiososfrutos del trabajo y sudor de San Bernardo,copiando á la letra los brillantes _y elevados pensamientos, que sobre esta materia dexó escritos paranuestra edificación.96 "(a) Los agugeros de la piedra, dice, son«verdadera imagen de las llagas de Jesu Christo. Di-« diosos agugeros , que atestiguan de un modo el mas«admirable la resurrección y divinidad de nuestra«Salvador; y que al poner sus manos en ellos, ex-«clamó y dixo el Apóstol incrédulo: (b) Dios mió y«Señor mió. En estos agugeros halló realmente el«páxaro su segura habitación , y la tórtola el nido«donde criar sus polluelos. Aquí es donde se oculta«y afianza la paloma , para observar con seguridad las«aves de rapiña , que vuelan en sus arrededores. Por«esta razón la dice: Paloma mia, que habitas en los(a) Bern. Serm. 61. n. 3 . (¿>) Joan. 2®. 28.
2.3a' CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.nagugeros de la piedra; (a) respondiéndole ella: Ensal-«zóme mi Esposo sobre la piedra-%{b) y afianzó mis pasos« sobre ella. El varón sabio edifica sobre la piedra su ca-«sa , para precaverla de la ruina , que la violencia de«los vientos, y las corrientes de las aguas pudieran«ocasionarla. ¿Que puede pues temer el que funda»su casa sobre esta piedra? Persevera tu consrante-»»mente ensalzado sobre ella , mantente seguro , per-«severa sin temor del enemigo , y sin rezelo de dar«en tierra contigo, mientras conserves tu puesto en«tan firme elevación. Teman en norabuena su ruina«y precipicio los que habitan en la tierra , y ponen«su confianza en las cosas caducas y perecederas. Sea«nuestra habitación y morada en los cielos, (esto es«en la piedra y llagas de la santa humanidad del Sal-«vador) y no tendremos que temer ni la inundación«de los rios , ni la ruina de nuestras casas. Porque«esta piedra inexpugnable es el único asilo para los henrizos(e) (es decir para segura victoria y triunfo de«todas nuestras pasiones y enemigos). ¿Donde á la«verdad pueden hallar los débiles y enfermos un des-«canso y seguridad inalterable, sino en las llagas de«su Salvador ? Por lo que á mí toca, os confieso in-«genuamente, que habito en ellas tanto con mas con-«fianza, quanto mas grande es su infinito poder para«salvarme. Brama y se enfurece el mundo al rededor«de mí, el peso y carga de mi propio cuerpo me in-« cómoda y molesta , arma y tiende contra mí sus la-«zos el demonio; mas yo no caigo, porque estoy«afianzado sobre la solidez de esta piedra. Caí tal vez,«por desgracia mía en algún pecado enorme ; mi«conciencia se turbará; pero yo no desesperaré , por-«que la memoria de las llagas de mi Señor y Dios me«tranquilizarán en este conflicto, porque estoy bienf») Ps. 83.3. (b) Ps. 26.6. (c) Ps. 103.1?.
CAP. II. Vf.RS. XIV. §. XIV. 283«cierto que él fué herido (a) para curar mis iniquida-»des. ¿Que cosa hay en efecto tan digna de muerte,«que no pueda ser pagada con la muerte de Chris-»to ? Quid tan ad mortem quod non Christi marte solnvaturiTeniendo, pues, presente en mi memoria«una tan eficaz y poderosa medicina , ningún mai, ni«enfermedad por maligna quesea será capaz de ater-7>rarme en lo sucesivo.97 «Asi que fué un manifiesto error de aquelinfeliz , que dixo: (6) La enormidad de mi pecado esvitan grande , que excede á toda esperanza de perdón.«Pero yo lejos de pensar de este modo tomo para«mí con /a mayor confianza de las entrañas del Se-«ñor, lo que me falta, porque sus entrañas rebosan«misericordia, y abundan de fuentes perennes SUS«soberanas piedades. Agugercaron sus pies y sus ma-»nos , y abrieron SU costado con la lanza ; y por«estos agugeros me es permitido á mí chupar la miel»de la piedra, y el aceyte de este durísimo peñasco;«es decir , gustar y ver quan suave es el Señor. Pensa-«ba pensamientos de paz, y no lo sabia. Porque ¿quien«conoció jamas los pensamientos del Señor, ó quien«fué consejero suyo? Pero el clavo que rasgó y pe-I»netró la carne de Jesu Christo fué para mí una 11a-«ve , que claramente me manifiesta la voluntad del«Señor. ¿Mas que mucho la vea en claro por este«agugero? Grita el clavo , y claman las heridas, que«Dios reconedió consigo al mundo por la pasión«y muerte de Jesu Chris'o. El hierro traspasó SU«alma , y llegó hasta SU corazón para que aprendie-«se á compadecerse de nuestras flaquezas. Patente esutalo mas recóndito de su corazón por medio de«la» heridas de su cuerpo; patente el gran sacra-))mentó de piedad , patentes las entrañas de misera)Is. 53. 5. (b) Ibid. n. 4. Gen. 4 . 13.
284 CÁNTICO BE LOS CÁNTICOS.«ricordia de nuestro Dios , con que se dignó visi-«tamos al nacer desde lo alto del cielo. ¿Pero que«hay que admirar, que por sus llagas se manifies-«ten y descubran sus infinitas piedades. ¿En donde«pudiste tu, ó buen Jesús, haber hecho brillar mas«tu benignidad, tu mansedumbre , y excesiva mise-«ricordia, que en tus sacratísimas llagas y cruentas«pasión ni caridad , que el que entrega su alma y su«propia vida por los sentenciados y condenados á«muerte.9¡> ¡O y quantos tesoros de la divina clemencia«están reservados para mí en estos sagrados«heridas? Ninguno realmente puede tener mayor com-aguge-»ros ! (a) ¡Quanta abundancia de deleytes, quanta ple-«nitud de gracia , quanta perfección de virtudes f*tQuanta in his multitudo dutcedinis, plenitudo grati¿etnperfectioque virtutumi (b) Acercareme pues á estas«despensas tan llenas , y provistas para mí, y á la vos«del Profeta me retiraré del bullicio de las Ciuda-«des para habitar entre las penas. Seré como la pa-«loma que pone su nido en los mas elevados agu-«geros de las rocas, y escondido como Moisés en el«hueco de la piedra , tendré por lo menos Ja dicha,«al pasar el Señor, de verle por la espalda (esto«es, su santa humanidad. ) (c) Porque su rostro, es de-«cir, su eterna é inconmutable claridad, ¿quien la«podrá ver, sino el que haya tenido la dicha de ser«introducido no solo en el lugar santo , sino en el«tuario de su Divinidad ? No tengas por esto enttSancta Sanctorum , ó en lo mas recóndito del san-polico, ni dexes de apreciar la vista de las espaldas del«Señor. Desprecíelo en hora buena Herodes; para mí«es tanto mas recomendable en esta forma , quan—uto mas vil y despreciable aparece á presencia de e¿-{a) Ibid. a. f. (¿r) Jar. 48. 28. ib. ti. 3. (c) Ex. 33. 23.
CAP. II. VERS. XIV. §. xiv. 283>»te ambicioso Monarca. Porque las espaldas del Seisñor y L vista de su inmunidad santa ofrecen también«y presentan, á los que de este modo le contemplan,« motivos de indecibles delicias. Llegará tiempo en«que nos descubrirá su rostro , y entonces nuestra«dicha será consumada; pero entre tanto es muy del«caso , que nos prevenga con las bendiciones de dul-«zura , que acostumbra á derramar siempre por quan-«tas partes va. Muéstrenos pues ahora su favor , y«benevolencia baxo el velo de nuestra carne , reser-«vando para el cielo la manifestación de su clari-«dad y gloria á cara descubierta. Alli como en su«propio reyno se presenta en toda su grandeza , y«sublimidad , acá en la cruz manso y humilde , pre-«véngame pues primero con esta visión santa, pa-«ra saciarme después con la plenitud de aquella. Vues-«tro rostro , Señor, (dixo David) (a) me llenará de«gozo. Una y otra visión es saludable ; una y otra«está llena de dulzura ; la de su divino rostro por«lo excelso de su grandeza, la de su espalda por lo«¡neomprehsnsible de su humildad ; aquella por«su resplandor y gloria , esta por su palidez y aba-«timiento. Sublimis in regno , suavis in cruce. Utranquevisio salutaris. Utraque suavis: sed illa in splen-«dore, h
286 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.«ocultando el resplandor de su divinidad, present.in-»idose á nuestra vista en forma y trage de esclavo.«Hasta á la misma Iglesia comunicó también este colornamarillo : No estrañeis, (a) dice esta piadosa madre«á todos sus hijos, verme morena, ó descolorida;«porque es el sol quien me ha puesto asi. Están pues«pálidas como el oro las espaldas de aquel , que no«se horrorizó del fuego devorante de su pasión , que«no se avergonzó de ¡a n;gra infamia de la cruz, ni«rehusó los cardenales y heridas sobre su? sagradas«espaldas. Digamos mas : Pone toda su complacen-«cia en todas estas ignominias, y humillaciones, y«desea, que el término de sus hijos sea semejante al«suyo. Por esta razón , á la paloma (símbolo de ia«Iglesia , y de las almas santas) se la dice aqui: Que«haga su mansión en los agugcros de la piedra , es«decir, que se exercite con la mayor devoción e*«las llagas de Christo, y que more en ellas por ma-«dio de una meditación continua. De aqui en los San-«tos su tolerancia en el martirio. De aqui su gran«confianza en el Altísimo. De aqui el valor en los«Mártires para levantar su rostro pálido y acardena-«lado acia aquel de cuyos cardenales recibieron la«salud, representándose de verdad en ellos por la«palidez del oro la mas gloriosa imagen y semejan-«za de la preciosa muerte de su divino Maestro. Porque«} que debe temer aquel á quien dice el mismo Dios:»Mu3strame t-:t rostro? j Que fin puede tener en es-«to* Dios (á lo que yo alcanzo) mas desea mani-«festarse, y ser visto, que ver. Porque ¿que cosa«hay, que este Señor no vea? El que todo lo re-«gistra, y á quien nada s; le oculta, que necest-« dad tiene , de que ninguno se le descubra y muni-«fieite ? Quiere pues este Señor ser visto , quiere este(a) Cant. i. j.
CAP. II. VERS. XIV. §. xiv.àZf»» misericordioso Capitán de sus devotos Soldados , que«levanten la cabeza, y fixen sus ojos en sus sacratísi-»«más llagas para esforzar [con esta vista su corazón,»y hacerles mas animosos con su exemplo en la tor-» tura, y pruebas del martirio.ioo Y realmente que el Mártir no sentirá«su* heridas , mientras contemple y mire las de su«Dios y Salvador. Presentase saltando de gozo , y«triunfante en la palestra, aun quando mira despeda-«zado todo su cuerpo , y por mas que el acero penejjtresus miembros , y hasta lo mas íntimo de sus en-«tranas , mira , y vé correr por todas partes , y sa-«lir de sus venas copiosos arroyos de sangre, no so-«lo con alegría , sino con la mayor constancia. ¿Et»«donde está , pues , entonces el alma del Mártir? E n«un sagrado asilo , esto es, en la piedra , en las en-«trañas de Jesu Christo , en sus sagradas llagas , que«son como otras tantas puertas abiertas para su re-«fugio. Si estuviese el Mártir en sus proprias entra-«ñas, al penetrarlas el acero, sentiría sin duda sus«golpes ; no podría sufrir los tormentos , sucumbi-«ria á ellos , y negaria al Salvador. Pero teniendo su«morada en la piedra , ¿ que extraño es , que su for-« taleza , y resistencia sean como la de una roca ? Ni«hay tampoco que admirar, que dibre y exento de«las pasiones del cuerpo persevere insensible á los dowlores de su propia carne. Mas no pienses , que es-«tos portentos son efectos del pasmo , sino del amor«No; el Mártir no pierde los sentidos, s'md que les«somete , y se hace superior á ellos. No dexa , no, de«ser sensible al dolor , pero le vence, y le desprecia.«Así es , que la fortaleza del Mártir tiene su origen«en la piedra , y por esta ciertamente se hace ponderosopara beber el cáliz del Señor. ¡ O y que pre-TOM. i,(a) Ib. n. 8.rr
288 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.mcíoso es este cáliz , cuya fuerza y virtud embriagan«dulcemente á los que le beben! (a) Estupendo y«precioso cáliz á la veidad, no solo para el Empe«rador y Rey inmortal, que presencia el combate,«sino también para el soldado , que bebiendo de él,«cotiMgue/la victoria. Parque la fortaleza del Mártir«y de quantos le confiesa nrfir ve también de gozo á su«Señor. ¿Pero que extraño es que el Señor se alegre«al oír la invicta confesión de sus siervos i Aun hace«mas: la busca y la solicita con anhelo, diciendo á«cada uno de ellos: (/;) Suene tu voz en mis oidos; y«en el momento mismo en que se ve tan gloriosamen«te confesado delante de los hombres, recompensa«y corona el ilustre testimonio de sus siervos, confesandodelante de su Padre en el cielo a los que con«tanta constancia han padecido por la gloria de su«nombre en el mundo (c).IQI «Pero no solo , prosigue el citado Padre , (d)«halla la paloma un seguro asilo en la piedra, Jo ha?>lla también en los agugeros de la pared. Y si pornpared entendemos no un montón de piedras , sino la«comunión de los Santos, examinemos , si tal vez Ha«ma aquí agugeros de la pared á los Angeles, que«habiendo caido por su soberbia, dexaron como va«cios en el cielo los lugares que ocupaban , y que He«naron los hombres, como ruinas que deben ser re«paradas por otras tantas piedras vivas:;: Vendrá«en efecto, tiempo de llenar estos vacios y ruinas,«quaudo la Iglesia militante llegue por medio de sus«miembros resucitados á habitar en las cabernas ce«lestiales; y entonces las moradas vacias que desam«pararon sus antiguos moradores resplandecerán con«la presencia misma de esta gloriosa multitud; sin(л) Ps. 22. 6. (b) Cant. 2. 14. (c) Matt. 10. 3,1.(d) S. Bern. Serm. 62. n. 1.
CAP. nPVfiási XIV. §. XIV. 28$«-temor de que etí lo sucesivo se descubra jamas agu^J»gero alguno en la celestial muralla, y con un gozo--completo al mismo tiempo de su consumada íute-»gridad y perfección. ! • ''102 -- (a) Y si este otro pensamiento te parece>-mejor, diremos que estos escondrijos no son pro-»píamente hallados, sino hechos por las mismas al-»mas vigilantes y devotas. • Como ?' Con su pensa-»miento, con su deseo. Porque la pared devota cedenk manera de una blanda muralla á los deseos delualma, cede, y como que se dexa agugerear de la»santa contemplación, y de una oración continua.nLa oración (b) del Justo penetra ciertamente los cielos.IINO quiero decir con esto, que penetre las espaciosas-regiones del ayre que nos circunda, ni que á mi-> ñera de una ave se abra con sus alas el camino pa->ra volar por entre ellas , ni que penetre y se intronduzcacomo un afilado acero basta la ims elevadai»y sólida cumbre del firmamento: lo que quiero dencires, que hay cielos santos vivos, y racionales que-publican la gloria de Dios; que por un efecto de su-gratuita bondad toman parte con gusto en nuesutrosvotos y súplicas, y nos introducen en su mis—urna morada, siempre que con una sincera intencióniillamamos á sus puertas con el reboleteo (ó vuelo)u de nuestros afectos , y con los golpes y aldabadas dennuestra devoción. Porque al que llame de esta marinera, sin duda alguna que se le abrirán Es permiitidopues á cada uno de nosotros voiando aun desideeste mundo á qualquiera parte de estas moraidas, abrir para sí agugeros en estas paredes celestiales:visitando unas veces á los Patriarcas, saluidandootras á los Profetas, ya incorporándonos co-riiel senado de los Apóstoles , ya asociándonos al coro(*) Ib. n. 2. (b) Ecli. 3 $ . 21.
a c , o CÁNTICO BE LOS CÁNTICOS.»>de los Mártires; ya finalmente andando al rededor,«y recorriendo con todo el gozo de nuestra alma se-*>gun nuestra respectiva devoción las moradas y sernosde las virtudes y espíritus bienaventurados , des-«de el mas mínimo Ángel , hasta los mas elevados«Chérubines y Serafines. En cuyas gloriosas visitas«sentiremos tanto mayores deleytes, quanto mas le«agrade al divino espíritu comunicarnos de sus ce-«lesüales dones, Y si perseveraremos allí llamando, al«punto se nos abrirá, y abierta por este medio una«como caverna ó concavidad en los montes santos, ó«para decirlo mejor , en los Espíritus celestiales, vere-«mos y palparemos que estos fomentan con gusto«nuestra piedad y devoción , y aun descansaremos en«su misma compañía algunos breves ratos. La cara«y, la voz de qualquiera alma, que así obra, stemuprefué del agrado del Señor. En su rostro por su«pureza , y en la voz por su confesión. Pues que la»confesion , y la pureza son dos cosas (í¡) siempre a-«gradables y patentes á su vista. Por e ta razón los«que poseen estas gracias merecen oir del Esposo :»Muéstrame tu rostro , suene tu voz en mis oidvs. Voz«es en todo contemplativo la admiración ; y voz es«también la acción de gracias. Y el Señor se deleyta«y complace sobre manera en esta especie de eaver-«nas ó agugeros, desde donde oye resonar y salir«voces de gratitud, voces de admiración y de ala-«banza.103 »(b) Dichosa el alma que procura cavar coa«freqiiencia para sí en esta pared ó muralla; pero«harto mas dichosa es la que cava en la piedra. Lí~«cito es ciertamente cavar en la piedra á toda aima«ebristiana , pero, para esto se necesita de una gran«pureza de rostro , de una intención sumamente ac-(a) Ps. 9 5 . 6. (¿) Ib. n. 3.
CAP. II. VERS. XIV. §.XIV. 291ntiva, y de eminentes méritos de santidad. ¿Quién«pues será capaz de unir en sí tan sobresalientes dounesi Sin duda alguna tuvo esta dicha el que dixo:»>(a) En el principio era el Verbo, el Verbo estaba cont> Dios, y Dios era el Verbo. También logró esta mis-« ma dicha, (6) el que hablaba con los penfectos de la»sabiduría escondida en el misterio de la Encarnación«de Jesu Christo incomprehensible al espíritu humano.«•No te parece haberse introducido el primero enMÍOS mas interiores arcanos del Verbo, y haber bebi-«do y sacado de ío íntimo de su pecho la substancia«y médula sagrada de esta profunda sabiduría i ¿Y»>que ditemos de aquel que penetrando, y como bar-»renando los dos primeros cielos con su sutil, y pia-«dosa curiosid.'d , llegó por fin al tercero para ex-5-traer con un respetuoso escrutinio lo mas sublime,« precioso y elevado de esta divina sabiduría ? Oyó«allí palabras inefables, que ninguno es capaz de re—«ferir. Pero no nos ocultó lo inefable de esta divina«sabiduría , antes bien anunció á los fieles los sacra-«mentos y misterios escondidos en ella con las pala—«bras que pudo; dexando solo de publicar los que«no le eran permitidos referir. Considera pues en es-«te mismo hecho, como hasta el mismo Dios parece«que cuida de consolar la solícita caridad que tenia«San Pablo de manifestar al mundo los misterios y«arcanos que habia visto y oido en et cielo. ¿Por que«te aflige , le dice, que el oido del hombre no sea ca-«paz de comprehender los secretos inefables que en»tu rapto á la gloria me he dignado revelarte? Suene»í« voz en mis oídos, es decir : aunque lo que has vis-»to , no te sea permitido revelarlo á los mortales;«consuélate sin embargó , de que tu voz es capaz de«deleytar las orejas divinas::: San Pablo pues repar-(a) Joan. 1. 1. {b) 1. Cor. 2. 6. 7.
292 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.«tia con apostólico zelo á los pueblos aquella parte«de sabiduría y doctrina que estos eran capaces deecomprehender;' y por los misterios y arcanos que ex-«cedían la comprehension de los fieles , ofrecía á Dios«sacrificios de alabanza , y de reconocimiento con in-«decíbie gozo. Y ved ahí como nada perece , ni se«malogra de los dones con que favorece Dios á ios«contemplativos , porque los que no son condu-«centes para edificación y utilidad de los pueblos, sir-«ven principalísimamente para tributar al Señor una«alabanza , que le es sumamente grata v gloriosa.104 «(a) Siendo esto así, no hay duda aiguna,«que son dos los géneros que hay de contemplación;«uno sobre el estado , sobre la felicidad y gloria de«la celestial Jerusalen , en que el sin número de sus«cuidadanos está continuamente ocupado , contem-«piando ó gozando de los torrentes de delicias que«hay en ella: otro de la magestad, eternidad y di-«vinidad de su mismo Rey. La ocupación de aque-«llos es en la pared ó muralla, la de estos en la pie-«dra. Pero en esta quanto mayor es la dificultad de«nuestro trabajo en cavarla, tanto mas dulce y sua-«ve es el gusto que se percibe y sale de ella. Ni te-«mas por esto incurrir en la amenaza que hace la«Escritura á los escrudiñadores de la magestad. (/?)«Preséntate allí con un ojo limpio y sencillo- y no teemasser oprimido de la gloria del Señor, antes bien«serás admitido á ella , con tal que busques su gloría,«y no la tuya. En este caso , exentos quiero decir,«de toda vana gloria y concupiscencia , que es la«que siempre nos oprime á todos , cavemos con segu-«ridad, y profundicemos en la piedra en que están«escondidos todos los tesoros de la ciencia y sabidu-«ría de Dios. Si dudas de esto atiende á lo que esta(a) Ib. n. 4. (b) Prov. 2j- 17.
CAP. II. VERS. XIV. §. xiv. 293«misma piedra te dice : (a) Los que trabajan en mí no«pecarán. (¿) ¿ Quien me dará á mí alas como paloma,«y volaré y descansaré? Allí pues donde el soberbio,«el mal intencionado y el ambicioso de gloria falsa«es oprimido, asimismo halla su mocada y des-»canso el manso y el humilde. La Iglesia es paloma,«y por eso descansa. Paloma en la inocencia, paio-« ma en sus gemidos. Paloma , repito , que recibe con«humildad la palabra revelada, y descansa en el«Verbo; esto es, en la piedra , porque piedra es el«Verbo. La Iglesia pues (y toda alma santa) trabaja«sin riesgo en los agugeros de la piedra. Y por ellos«mismos mira , y ve la gloria de su Esposo; y no es«oprimida de su grandeza, porque nada se atribuye«á sí de esta gloria , y porque sus deseos no son de«escrudiñar la magestad , sino de averiguar y cono—«cer su voluntad. Non scrutatrix majestatis , sed i>o-«luntutis.105 «Verdad es , que á veces se atreven también«las almas santas á contemplar á cara descubierta la«gloria del Señor , (c) pero este santo atrevimiento,«mases efecto en ellas de una admiración tespetuo-«sa , que de una investigación temeraria. Y si alguna«vez son arrebatadas en algún éxtasis á tan alta con-«templacion, es notoriamente el dedo de Dios, y«no su temeridad eP que eleva al Justo á escudriñar«los profundos secretos de la divinidad. Y ciertamen-«te que asegurándonos el Apóstol de sí mismo haber«sido arrebatado por Dios (d) hasta el tercer cielo,«con el fin de prevenirnos contra qualquiera espacie«de temeridad, de que se le pudiera acusar , ¿quien.de«nosotros presumirá merene de suyo en el tremendo«examen y escrutinio de la magestad suprema; ni(á) Ecli. 14. 30. (b) Ps. 54. 7.(c) Ib. n. 4, (d) 1. Cor. 12. 13.
294 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.«que contemplativo será tan necio que tenga voíor«para ingerirse por sí mismo en tan pavorosos arcarnos?No son pues bramados del peso de la gloria del"Señor los arrebatados por él á tan inefables conocí-«mientas , sino los que por su orgullo se entrometen»¡í curiosos investigadores de. su magestad y grandeza.106 >>(a) Así que siempre es temible la investi-«gacion curiosa de la magestad divina, pero la de su«voluntad siempre es tan segura y sin riesgo como«piadosa.. Ergo formidolosa scruta io m ijesta'is : att"Voluntatis, tam tata, quam pía. }Y que estrano es,«que con el mayor conato me aplique a indagar los«sacramentos de la gloria, y voluntad de aquel, á quien«me consta debo obedecer en todo? Dichosa y dul—«ce la gloria , que no tiene su origen sino en la con«templacion de la suavidad divina, y en la vLta y«conocimiento de las riquezas de su bondad, y mu-«cha misericordia! Vimos, dice San Juan, (ó) esta"gloria, gloria como del unigénito del Pudre: e-> decir,«la parte de gloria, que el Señor manifiesta á los«Justos es un cúmulo de gloria verdaderamente pa-«ternal. No me oprimirá esta gloria aunque fixe en«ella mi vista con el mayor conato; (r) me uniré»>por el contrario con ella , porque contemplándola á«cara descubierta somos trasformados en su misma i-«magen y semejanza de clandaa en claridad por la«iluminación del Espíritu Santo. Somos pues trans-«formados en Dios siempre , cjue nos conformamos«con él. Pero Dios me libre del que aspira mas á la«conformidad con su Salvador en la gloria de su ma-«gestad , que en la modestia de su voluntad. Mi uni-«ca gloria será siempre poder oir de su boca: hallé"un hombre según mi corazón. El corazón del E-.po-«so es el mismo corazón de su Padre. Queréis(a) Ib. n. f. (¿) Joan. i. 14. (r) 1. Cor. 3.18.
CAP. ir. VERS. XIV. §. xiv. 295«saber qua! es este? (
7()6 CANTICO DE LOS CÁNTICOS.«dra, caven en la pared , contentándose con ver en«espíritu ia gloria de los Santos. Pero si hubiere ai-«gunos á quienes ni aun esto les sea posible, les pro-« pone á Jesus , y éste crucificado : á fin de que sin«trabajo alguno de su parte habiten en los agugeros«de la piedra , en los que nada trabajaron. Los Ju-«díos sí que trabajaron en ellos ; y nosotros habernos«entrado en las obras de su infidelidad , para hacer-«nos fieles en ella. Ni hay que temer lleve repulsa«qualquiera que sea llamado para entrar en estas obras.»Entra , dice el Profeta , («) en la piedra, escóndete en>? la hoya de tierra , para ponerte á salvo del terror de la^presencia del Señor , y de la gloria de su magestad. Al«alma débil en efecto , (b) y sin fuerzas suficientes pa-«ra trabajar en obras de consideración (que según el«Evangelio de sí misma confiesa, que no puede ca-«var, y que la es bochornoso el pedir ) se la maniñes-«ta , y descubre una hoya en la tierra , donde pueda«ocultarse , hasta que convalezca , y vaya cobrando«ánimo, para poder abrir por sí misma para si los«agujeros en la piedra, por los que se franquee la en-«trada á los interiores arcanos del Verbo, los que solo«consiguen los esforzados en la virtud , y los limpios«de corazmi.IOS « (Í) Pero si por la profundidad de hoyo«abierto en la tierra entendemos á aquel que dixo«desi: (d) Augerearon mis pies , y mis manos; no«se puede dudar que el alma , que haga aqui su mo-«rada , recobrará prontamente su salud, y la total«sanidad de sus heridas. ¿ Por que que cosa hay tanaeficaz , y poderosa para curar ¡as heridas de núes-«tra conciencia , y purificar la vista interior de nues-«tra alma , como la meditación continua en las lia-«gas de un Dios crucificado i No obstante Ínterin no(a) Is. 2. 20. (¿) LUC. l 6 . J . (c) Ib. n.7. (,/) Ps. 7-1,. T2.
CAP. n. VERS. XIV. §. xiv. 297«este nuestra alma perfectamente limpia , y totaL-»mente sana , no comprehendo como pueda adap-«tarse á elia lo que aqui dice el Esposo: Muestra->t me fu rostro , suene tu voz en mis oidos. ¿ Por que«como tendrá atrevimiento para descubrir su cara,«ni hacer resonar su voz aquel á quien se le man-«da estar aun escondido ? (a) Ocúltate, dice, en las»entrañas de la tierra. Abscondere, inquit, in fossaahumo. ¿Y por que esto ? Porque su rostro no está«hermoso aun , ni merece ser visto. No será no dig-«na de ser vista la Esposa, ínterin'no esté ella en«disposición , y aptitud de ver. Quando, pues , por«su estancia en la tierra cavada hubiese adelantado«tanto en la cura de su ojo interior , que pueda«ya ella misma contemplar á cara descubierta la«gloria de Dios,entonces si que hablará con confian-«za las cosas que allí vea ; entonces se llevará las«atenciones del Esposo por la belleza de su rostro,«y por lo suave de su voz. Necesario es que agrade«á Dios la cara de aquella alma , que puede fixar su»vista en la claridad divina. Placeat necesse est faucies, qux in dei claritatem intendere potest. Mas na-«da de esto podría hacer , á no estar ya ella putera,y limpia, y transformada efectivamente en la«misma imagen de claridad , que su ojo interior tia-«ne por objeto. A no ser así, la misma desemejan-«za la obligaría á desistir de la empresa , deslumhrándolacon su extraordinario resplandor. Así que«quando por su pureza pueda mirar la verdad pujara, entonces el Esposo deseará ver su cara, y de«consiguiente oir también su voz.109 «(6) De quanto agrado sea para el Esposo«la predicación de la verdad con la pureza de con-Hciencia, lo demuestra en lo que inmediatamente(¿l Is. Í. 10. (b) Ibid. n. 8.
2 9 8 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.« infiere: («) Porque tu voz es suave. Pero que la voz«tío le agrada, desagraciándole el rostro, lo declara«igualmente añadiendo: T tu rostro es hermoso. La«hermosura de la cara interior ( esto es del alma) no«es otra cosa , que la pureza. Muchos con esta so-«la y sin la voz de la predicación han agradado á«Dios, mas la predicación sin la pureza jamas fué«de su agrado. La verdad no se descubre á los im-« puros , ni la sabiduría se fia á los que no están lim-«pios. ¿Quieres saber á quienes llamo yo impuros? A«los que apetecen aplausos mundanos , á los que no«anuncian sin interés el Evangelio, los que evange-«lizan por comer , los que aprecian la piedad por«su ganancia , y los que anhelan por dádivas , y no«por frutos. Todos éstos son realmente impuros; y«no teniendo luz para ver la verdad , tienen sin etn-«bargo valor para hablar de ella, (b) Luz es la pureza,«luz la caridad , que no busca sus propios intereses.«Al ojo soberbio no se le manifiesta la verdad.) al«sincero se le hace presente. ¿Por que anuncias mis jys-»ticias , y tomas en tu boca mi testamento , dice Dios«al pecador i (c) Muchos despreciando la pureza han«tenido el atrevimiento de hablar de lo que no ha-«bian visto , engañándose en gran manera , por no«saber de lo que hablaban, ni lo mismo que ates-«tiguaban; ó se envilecieron torpemente enseñando«á otros, sin haberse enseñado antes á sí mismos. De«cuyas mañas me libre Dios por vuestras oraciones,«y el Esposo de la Iglesia de Jesu Christo nuestro« Señor. Amen.{4) Vid. serm. 18. n. 3. (b) 1. Cof. 13.5. (c) Ps. 49.16,
CAP. II. VF.KS. XV. §. xv. 992V E R S OXV.. §• X V.Los Angeles, Prelados, y Directores tienen ásu cargo el cuidado de las viñas que son lasalmas. Los murmuradores y aduladores sonraposas de mala casta. Los novicios en la virtudson viñas en flor. Efectos espantosos dela tibieza. Varias especies de raposas figuradasen las tentaciones. Los kereges' son verdaderasraposas: debemos trabajar mas en cogerles, que en ayentarles. Doctrina notable deSan Agustín , y de San Bernardo , sobre si esconveniente, ó no castigar á los hereges conleyes penales.3^. 15. Co¡>ite nobis vulpesfarbulas, qux demoliunturvineas : nam vineanostra floruit.KPrendednos las raposas«pequeñas, que dañan«las viñas ; porque«nuestra viña está en«flor.n o ^w/ontinuando el Esposo la parábola de losanteriores versos, (d) usa de un apostrofe con sus compañeros, y amigos, y mientras él se entretiene endulces tratos y coloquios con la Esposa , (que aundebemos suponerla según los Expositores en el sueño, (ti) ó éxtasis de que latamente hemos hablado),encarga y exhorta á aquellos que busquen con todadiligencia las madrigueras de las raposas , y que le(a) Vid. v. IT. 12. 13. 14.{L) Synops. Crit. Saci. Scio. Tirin.
-sooCÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.ocojan las pequeñuelas , para evitar el daño , que dexándolascrecer , harían en lo sucesivo en su viña,que ya estaba en flor. El encargo de que los amigosdel Esposo afianzen desde luego estas pequeñas raposas, se dirige primeramente á los Angeles Custodios,en segundo lugar á los Apóstoles , y sus sucesores enel ministerio de la divina palabra , á los Prelado?,Maestros , y Directores , y últimamente á cada unode los fieles , pues que á todos incumbe el cuidadoy custodia de la viña de su alma , y velar sin intermisióncontra los asaltos de las raposas , que porsu astucia y sutileza representan aqui á los Ángelesmalos, á*los sabios del siglo, á los hipócritas, yaduladores, y á los incentivos , y alhagos de nuestrapropia carne y concupiscencia. Aunque todas estasespecies de raposas sean para los impíos , libertinos,y corrompidos christianos , como otros tantos leonas, lobos , dragones , y leopardos enfrase de la (a)Escritura , pero para los que temen y aman á Dios,no son sino unas pequeñas raposuelas., muy astutas, y sutiles á la verdad , para hacer la suya ; perodébiles y sin fuerza , respecto de los que acudenen tiempo á pillarlas. Por eso previene aquí elEsposo , y dice : Prendedme las raposas pequeñas destruidorasde las vinas. En cuyo mandato está cifradaUna de las reglas mas importantes de la perfecciónchristiana , á saber , el gran cuidado que debemosponer en evitar aun aquellas faltas y defectos, que parezcan mas leves, y pequeños , procurandoexterminarlos , y darlos por el píe en su mismacuna , y origen ; no sea que creciendo , y tomandocuerpo , vengan después poco á poco á sercausa total de nuestra inevitable ruina. Dichoso elhombre que tiem la felicidad de dominar sus pasiones(a)Tirina.
CAP. H. VERS. XV. §. xv. 301y tríalos pensamientos , antes que tomen cuerfü, y estrellarlesen la piedra, (a) Cogitatus malus , dice SanAmbrosio, in ipso principio , ne adolescant, statimperime: dum parvus esthoitis interfice. Ved hayfen suma , y como en bosquexo las verdades contenidasen la parábola de las raposas , y de las viñas, de que hace mención el presente verso. Peronuestro Padre San Bernardo hace tan agudas yoportunas reflexiones sobre este mismo asunto , queseria lastima privar á los lectores de los preciosos frutosde tan singular doctrina.III "(/>) La viña del varón sabio, dice, es su*»propia alma , y su misma conciencia. Este nada de-»xa en ella por labrar , nada valdio. No así el nef»cio,en quien ademas de un descuido universal en«todas sus cosas , las verás siempre tiradas por el sue-«lo, desaliñadas , é inmundas. El necio, pues, no«tiene vina; porque ¿que viña será la suya, quando«jamás se vé en ella platica , ni labor alguna ? La vida«del n ció echa un erial, y llena de abrojos* y de espi-« aa^. , como se la podrá dar el nombre de viña i Si«'o fué algún dia , yá ciertamente no lo es después«de t¿n general abandono. ¿Donde está en ella la« vid de la virtud ?; Donde el racimo de las buenas«obras ? ¿Donde el vino de la alegría espiritual? Parné, dice Salomón , por el campo, y por la viña del ne—«cío , y advertí, que las ortigas ocupaban todo su terre-« no , que las espinas se habían apoderado de ella , (c) y}>que su cerca d¿ piedra había caído en tierra. Cata aquí«como el varón sabio insulta al necio , por haber:•> desprecíalo los dones de la naturaleza , y los de la[a) Greg. Mi?. Ámh, Prísísm. li. 2. de Sp. Sanct. Hier.i 3. &J liust. (/') Ecrn. Serrn. 63. n. 2.'(..) Prov. 24. 30.
302 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.«gracia , con que fué gratuitamente dotado en el bau-«tismo; y por haber desolado, y reducido á la nada«con su abandono , la primera viña , que plantó Dios«en él por un efecto de su misericordia. No merece,« pues el nombre de viña , la que carece de toda vita-«lidad. Y por mas que viva el necio, su vida mas debe«tenerse por muerte, que por verdadera vida. ¿Como«sino concillaremos la vida con la esterilidad? ¿Quien«no reputa por muerto al árbol seco y estéril? Los«sarmientos secos , y estériles, muertos están de ver-«dad. Mató sus vinas, (a) dice el Profeta, con un fuerte"pedrisco ; para darnos á entender en esto la vida ra-»ra de aquellos sobre quienes ha caído la maldición de«la esterilidad. Así es, que el necio en el hecho mismo«de vivir inútilmente, está verdaderamente muerto.« Vivens mortuus est.H2 «(i) Al sabio, pues, conviene únicamente«tener viñas , ó ser él mismo viña vital. El solo es ár-«hol frutifero y viviente en la casa de Dios. La misma«sabiduría , por la que se merece el nombre y reali-«dad de sabio es árbol de vida para los que la po-«seen. ¿Mas que, mucho viva el que llega á al-« canzar esta ? Vive , pero por la fe. Todo justo es sá-«bio; (c) y el justo vive por la fe. Y si el alma del jus-»to es trono de la sabiduría , como realmente lo es,«sin duda es verdaderamente sabio , el que es verda-«derojusto. Llámese pues este sabio, ó llámese jus-«to , jamás vivirá sin viñas , porque jamás dexará de«vivir. Porque en él es una misma cosa la viña , y la«vida. Buena viña por cierto la del justo , ó para de-»»cirio mejor , buena viña el justo , cuya vid es la vir-«tud, cuyas ramas son las obras buenas ,cuyo vino es«eltestimonio de su conciencia, y cuya lengua es el la-»gar en que se exprime el jugo de sus preciosos frutos.[a) Ps. 77.47. (b) Ibid. n. 3. (c) Ilebr. 10.38.
CAP. TI. VERS. xv. §. xv. 303"Nuestra gloria , dice el Apóstol, (a) está cimentadansobre el testimonio de nuestra propia conciencia. Nada•cverás ocioso en el sabio. Palabras, pensamientos,«conversación, y quanto hay en él, todo conduce á la«cultura del campo del Señor , todo es de edificación,» y todo viña del Dios de Sabaoth. ¿ Como , pues , se«malogrará en ella fruto alguno , quando ni una sola«hoja se marchita?113 «(r;) Verdad es , que jamás faltarán traydo-«res, y dañadores , que atenten contra semejante vi-«ña. (c) Porque , como dice el Eclesiástico , donde"hay muchas riquezas , siempre hay muchos comedores«de ellas. Pero el sabio igualmente andará solícito en«guardarla , que en cultivarla , y de este modo impe-«dirá , que las raposas se la coman. Maldita raposa es«el murmurador oculto; pero no lo es menos el aduladorlisongero. El sabio se guardará muy bien de«uno y de otro. Trabajará incesantemente en pi-«llar , y prender en quanto esté de su parte á todos« estos , pero sin mas armas que con beneficios , y fa-« vores , con consejos saludables , y con oraciones fer-»vorosas al Señor por ellos. Acumulará sin cesar car-«boties de fuego sobre la cabeza del maldiciente, y del«adulador hasta tanto (si es posible ) que arranque«del corazón del uno la envidia , y del otro la simu-«lacion , cumpliendo de esta manera con el mandáisto del Esposo , en que le dice. Prendedme las raposas"pequeñas destruidoras de las viñas. ¿Y no te parece co-«gido realmente aquel, que sonrojado y'abochornáisdo por su propio pecado, confiesa en este mismo he-«cho su confusión, y arrepentimiento , bien sea por«haber odiado á alguna persona dignísima de serama-«da , bien por haber fingido amar al que experimen-«tó, aunque tarde , que verdaderamente y de todo(a) 2. Cor. 1. 12. (b) Ibid. n. 4. (c) Ecli. }. 10.TOM, I.tt
304 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.«corazón le amaba ? Cogido está en efecto , y cogido»para el Señor , según su expreso precepto. Cagedles,53 dice , para nosotros. Capite nobis. Ojala que yo pudie-»ra prender así á todos los que sin causa me moies-»»tan para ganarles , ó restituirles á Christo , y poder«tener la gloria , no solo de ser obediente al Esposo«en prender raposas , sino encogerlas para él. Pero«volvamos al asunto comenzado.114. >*(a) Diximos ya , que por estas viñas espi-«rituales no debían entenderse masque las personas«piadosas, cuyos interiores, como perfectamente cul-«tivados , producen y fructifican el espíritu de la sa-«lud; y así como del Rey no de Dios se dlxo , (/))que«estaba dentro de nosotros mismos; así también po-«demos decir de estas viñas del Dios de Sabaoth , que«están igualmente en nosotros. (A Por último nos ase-«gura el Evangelio que el Re y 110 de Dios se dará á«los que fructifiquen en él. Estos frutos son los que«numera San Pabio , diciendo : (d) Los frutos del EsnptrituSanto son ta caridad , el gozo, la paz, la paciéntela,la longanimidad, la bondad, la benignidad, ¡a^mansedumbre , la fé , la modestia , la continencia , yncaitidad. Todos estos frutos son progresos nuestros:*>Fructus isti , Profectus nostri. Estos progresos son«muy aceptos al Esposo , como á quien le está confia-«do el cuidado de nuestra salud. El hombre Dios no«ama á los árboles , sino á los hombres , y nuestros«progresos los reputa por frutos suyos. Con este mo-«tivo observa atentamente la venida de éstos , se com-«place quando se descubren, y cuida con Ja mayor«solicitud , después de manifestados , de su conserva-«don para provecho nuestro ; mejor diria , para uti-«lidad suya; porque su propia utilidad la reputa co~{a) Ibid. n. 5. (/•) Luc. 17. 21.{c) Mat. 21.43. (d) 1. Gal. 5.17.
CAP. II, VERS. XV. §. xv. 305«rno nuestra. Por esta razón manda coger para sí en"tiempo oportuno las raposuelas dañadoras de las vi-«ñas, para que no roben después sus nuevos frutos.115 «Puede también aplicarse esta parábola de«las raposas y viñas al estado actual de todas las Or-«denes religiosas, y al de todos los fieles reciente-« mente convertidos. Veis , dice el mismo Padre ,«esos Novicios? Poco ha que vinieron, están recíen-»teniente convertidos. No podemos decir todavía de« ellos , que nuestra viña floreció ya , porque aun está«en flor. Lo que de presente vemos, son únicamente«flores, pero el tiempo de dar frutos aun no llegó pa-» ra ellos. Flor es su reciente conversión , flor el nue-»vo método de su vida mas arreglada. Yá al presen-«tarse en público se nota en ellos un semblante mor-«tincado , y una compostura religiosa en todo su«cuerpo. Su exterior, y quanto se advierte en ellos,«causa, yo os lo confieso, placer y edificación. Yá«el esmero en el cuidado de su cuerpo, y en el de«sus vestidos no es tan melindroso, ni afectado , ya su»locuacidad es menos freqüente , su semblante se11 muestra ya mas alegre , su vista mas modesta , y su>modo de andar mas grave. Pero por lo mismo que>son principiantes en estas buenas obras , debemos reiputarlascomo flores de su tierna conversión , y mas> como esperanza de frutos, que como frutos efectivos.116 „(b) En vosotros, hijuelos míos, no temo yo5 la rapiña de las roposas, porque estas evidentemen-? te hacen mas daño en los frutos, que en las flores.> Vuestro mayor peligro nace de otro enemigo mas>cruel. Temo á la verdad, no que os roben las flores,isino la helada de estas, y una helada nacida del frió»(ó tibieza) que las abrase del todo. El viento de Nor-> te con los fríos de la mañana son para mí los mas(a) Ib. n. 6. I» Ib. n. 6.
306 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.«temibles , porque estos abrasan comunmente las fio-» res tempranas , é inutilizan los frutos. Todo vuestro» .nal y daño viene de este viento Aquilón, (a) ¿ Quien"podrá resistir la actividad de tan extremado frioí Es-»>te si llega una vez á apoderarse del alma, (del alma«digo, quando se dexa dominar, como sucede á ve-»ees, de la desidia y tibieza) y si no hay (no lo per-»mita Dios) quien le resista y refrene , negará prontamenteá lo mas interior de ella, se introducirá en„ las telas del corazón , y en sus roas recónditos senos,„batirá en brecha nuestros afectos, cerrará y tomará„los caminos rectos que nos conducían , perturbará lasluces de la razón , y dará en tierra con nuestro escorzadoespíritu : después de todos estos males entra„en el alma (como sucede en los calenturientos) cier-„ta especie de rigidez y dureza, y el vigor y alientoparala virtud se disminuye, se exagera demasiado„ la debilidad de fuerzas, la austeridad nos horroriza , el temor de la pobreza nos incomoda, el áni-,,mo se encoge, la gracia se ausenta , la esperanza de„una vida mas dilatada se fomenta , la razón se en-„ torpece , el espíritu se apaga , el fervor novicio decrece,una desidia fastidiosa reyna en todas nuestras„acciones, la caridad fraterna se hiela, los deleytes„nos alhagan, una paz y falsa seguridad nos engaña, y,,la misma costumbre nos arrastra y precipita. ¿ Que„mas diré? Se atrepellan las leyes, se desprecian„ los Cánones , se proscriben las cosas justas, y se a-„bandona del todo el temor del Señor. Echamos por„último mano á la desvergüenza y al desuello r y to-„ dos estos temerarios , todos estos abominables , to-„dos estos inmundos cubiertos de ignominia y confu-„sio.n tienen la osadia de precipitarse de lo excelso desu estado á lo profundo del abismo, del piso lina—(a) Ps. 147. 16,
CAP. II. VERS. XV. §. xv.30^«pío da su casa á la inmundicia del muladar , del só-«lio á la letrina, del cielo al cieno, del claustro al singlo, del paraíso al infierno. El principio y origen de«esta peste , y de qué manera , y por qué medios se«cure lo diremos en otra parte.117 n(a) Volvamos á hablar, que ya es tiempo,«de los mas adelantados y perfectos; de la viña, digo,»qu-3 floreció ya, y que si bien no tiene porque temern los daños del frió en sus flores ; pero sus frutos no«están por esto seguros de las raposas. Diremos pues«quienes son , ó quienes se entienden por estas rapo-«sas espiritualmenre; porque se llaman pequeñas; por-« que se nos manda cogerlas, y no exterminarlas ó roaotarlas;también daremos noticia de diferentes especies«de estos animales para mayor instrucción y cautela«de los que me oigan,118 « Vedme aquí ya cumpliendo mi palabra, (h)» Prendedme , dice, las raposas pequeñas , que destruyenv>las viñas , porque nuestra viña ya floreció. Raposas son«las tentaciones. No hay remedio , y es preciso que«estas jamas falten, (r) ¿ Por que quien será coronado«sin pelear antes varonilmente ? (d) ¿O como pelea-«rán los que no tengan enemigos que combatir ? (e) Tu«pues entrando en el servicio del Señor , teme y dis-«pon tu alma para la tentación , no dudando jamas,«que quantos deseen vivir piadosamente en Chris-»to, padecerán persecución. Advierte pues que las ten-«taciones varian según la diversidad de tiempos. En«los principios de nuestra conversión , como flores«tiernas de nuevas plantas nos acomete á cara descubiertael rigor del frío , (es decir una tibieza crimi-«nal) de cuya peste hicimos antes una difusa narra-«cion, para obligar á los principiantes á andar solíci-(d) Ib. n. 7. (¿) S. Bern. Serm. 64. n. r.le) 2. Tim. 2. 5. (d) Ecl. 2. 1. (r) 2. Tim. 3 . T2.
308 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.MÍOS , y con la mayor cautela, y no ser sorprehenjididosde ella. Pero respecto de los mas adelantados»en la piedad ; en manera alguna se atreven á descu-«brir el cuerpo sus enemigos ; antes bien les arman o-« cultas asechanzas, á imitación de astutas y picaras«raposas. Sus embestidas siempre van cubiertas con«capa de virtud; pero sus tiros en la realidad no tie-«nen otro blanco, que el vicio. ¡Quantos he conocido«yo alistados en los reales de Ja vida christiana, adecentados,en la perfección , caminando y avanzando«sin temor por las sendas de la justicia, suplantados«(¡ que lástima 1) ignominiosamente por esta especie«de raposas ; y llorando , aunque tarde , los frutos de«virtud sofocados en su misma alma!129 »(a) Yo mismo he visto correr también gran-«demente á otros; y cata ahí que les vino al pensasemiento una ocurrencia sin duda de astuta raposuela.«El bien, dicen, de que aquí privativamente goza-«mos, ¿á quantos y quantos podría ser útil en nuestra«propia patria? Allí sin duda podríamos expenderlo«con notorias ventajas entre nuestros hermanos, pa-«rientes, amigos y conocidos. Todos ellos nos aman,«y oirán con gusto nuestros saludables consejos. ¿A«que fin pues esta perdición? Vamos allá á salvar á»>muchos, y con ellos á salvarnos también nosotros«mismos. No hay que temer , por la mudanza de lu-«gar. Porque obrando bien , ¿que importa sea aquí,«ó en otra parte? Lo que importa es vivir donde re-«cojamos mas abundantes frutos. ¿Qué mas ? Vanse«en efecto allá estos miserables, y perecen; no por«vivir, como desterrados de su verdadera patria ,«quanto por volver como el perro , al vómito de sus«pasiones. Perdiéronse estos infelices , sin ganar ni s¡-»quiera uno de los suyos. Ved ahí una raposa pequéis) Ib. n. 2.
CAP. ir. ViiRs xv. §. xv. 3 0 9«ña; la esperanza vana , quiero decir , con que se li-«songeaban de la ganancia de los suyos. Cada uno de«nosotros puede á poco trabajo descubrir y notar en«sí mismo otras muchas especies de estas raposuelas.1 20 "M ¿Queréis no obstante , que yo os descu-«bra algunas mas? Hasta otras quatro especies os«-descubriré , con tal que veléis para cogerlas, si es«que tal vez advertís que algunas de estas tienen su«morada en vuestra propia vina. Hay algunos que ha-«biendo hecho notables progresos en la virtud , y sin-«tiéndose dotados copiosamente de algunos dones de«la divina gracia, entran luego en ganas de predicar«no solo á los parientes y mas allegados suyos, sino«también á los estraños , y á todo género de personas,«persuadiéndose que en esto obran con mas pureza,«con mas fruto y energía::: Raposa es esta, y tanto«mas perniciosa que la primera, quanto mas oculta.«Pero mira como la cojo para tí. Moyses dice : (b)«No ararás con el primogénito del buey, lo que inter-«pretado por el Apóstol quiere decir; (c) Que no se»haga Obispo ni dispensador de la divina palabra alv recientemente convertido , no sea que inflado de sober-»bia caiga en las garras del demonio. Ninguno se ar—«rog-ue , dice en otra parte, el honor del Sacerdocio , sianoel que sea llamado de Dios como Aaron. (d) Y en«otro lugar : ¿Como predicarán los que no tengan míasion para ello ? (e) Y todos sabemos, que el destino delaM:mge m es enseñar , sino llorar (f). Con estas y o-«tras razones semejantes texo para mí una red, y co-«jo con ella la raposa para que no destruya la viña.«Porque es bien notorio y evidente por las causales«expresadas , que el predicar en público, ni conviene(a) Ib. n. 3. (Z>) Deut. 15. 20.(r) 1. Tim. 3. 6. (d) Heb. 5. 4.{e¡ Rom. 10. 15. (f) Stier. cont. vigil.
310 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.«al Monge (se entiende si la obediencia no le obliga á«ello) ni es, útil al recien convertido, ni lícito á«quien no tiene misión.121 «(a) Pero mirad ya otra raposuela. ¿ Quan-«tos hemos visto en los Monasterios llenos de fervor,«que anhelaron indiscretamente vivir solos en el de-«sierro; á quienes arrojó de sí la soledad por su tibie-«za, ó si tal vez perseveraron en ella, fué violando«las leyes de la vida solitaria, y no solo decayendo«de su antigua virtud, sino escandalizando al mundo«con su disolución? En lo que claramente se nos da á«entender , haber sido raposa pequeña la que hizo«tanto estrago en esta viña , es decir en el alma y«conciencia de semejantes personas. ¿Y que dire-«mos de aquellos, que con capa de piedad, y á tí-«tulo de diversión honesta introducen en los claus-«tros lecturas de novelas, y romances quixotescos,«representaciones, bayles, juegos y otras recreacionesdiametralmente opuestas al Evangelio , destinando talvez para esta profanación del Santuario las horas delcoro, de la oración, ó de riguroso silencio; obligandoademás á concurrir á autorizar estos desórdenes á laspersonas mas temerosas de Dios, como á actos losmas sagrados de la observancia regular ? ¡ Ah de estasraposas, tanto mas temibles en el campo del Señor,quanto mas traidoramente , y con apariencias d; zeloy de virtud demuelen y arruinan las viñas floridas yplantadas por su omnipotente diestra !122 Pero concluyamos la explicación de este versocon las oportunas reflexiones, que unánimementehacen sobre él los Padres , adaptando su principalsentido á los hereges, figurados en las raposas porsus propiedades y ardides. Así como estos animales,dice San Agustín , son sumamente astutos, é inge-(£) Ib.n.4.
CAP. II. VERS. XV. §. xv. 3 1 7níosos en ocultarse } para afianzar la presa con susengaños , y artificios , así también los hereges se escondeny ocultan en sus madrigueras baxo el disfraz , yapariencia de zelo y de piedad , para seducir á los incautoscon sus perniciosas máximas , é infestar la viñade la Iglesia con el mortífero olor de sus impiedades, y pestilente doctrina. («) Vulpes heréticos sigr.ificant, dolosos , fraudulentos, cavernosis anfractibus latentes,odore etiam tetro putentes. El modo de ccgerestas raposas , es , convencer á los hereges de la falsedadde sus dogmas. Capis eum, quem de falsitate convincis.El Esposo, (¿) dice San Bernardo con c r alusión»á este pensamiento , manda coger las raposas peque-«ñas , que destruyen las viñas, esto es, descubrir,«convencer, y hacer patente las intrigas , y artifi—«cios de los hereges ; porque esta casta maligna de«hombres tiene la particularidad , de que una vez que«sean conocidos ya no pueden dañar ; y en el he-»cho mismo de ser descubiertos, quedan extermina-«dos. Hoc malignitatis genus id proprium habet , utncognitum jam minime noceat, ita ut agnosci , sit illinexpu^nari.'123 »(c) La Iglesia, pues, continua el mismo«Padre , debe según el mandato del Esposo aplicarse«mas á coger los hereges , que á ahuyentarles; á co-«gerles , repito , no con el terror , y estrepito de las«armas , sino con la fuerza de la verdad , y con la«evidencia de los argumentos , que refuten sus herro-«res. Capiantur non armis , sed argunentis. Cuidando«al mismo tiempo, en quanto sea posible , de recon-»ciliar dichos hereges con la Iglesia Católica , y atrasarlosá ¡a verdadera fé , (Vi) porque esta es cierta-«mente la voluntad de aquel, que desea, que todos[a] Aug. in Ps. 3o. G'reg. Msg. hic.(/>) S. Bern. Serm. 64. n. 7. (c) Ib. n. 8. [d) i.Tim. z. 3.TOM. I.w
312 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.«los hombres se salven, y lleguen al conocimiento de la«verdad. Que esto sea así, lo demuestra el mandato«del Esposo que expresa , no que se cojan simplsmen-»te , sino que se cojan para él , y para su Esposa la«Iglesia Católica, ganándoles de este modo , y res-)> tituyéndoles á Jesu Cnristo."124 Este modo de conducirse (a) con los heregespara ganarlos por la caridad y sana doctrina es conformeen todo al pensamiento del grande Agustino en sucarta 127 á Donato; donde dice así: Corrigi eos (Donatistas)cupimus , non necari, nec disciplinam circa eosnegligi volumus , nec supliciis quibus digni sunt exerceri.Sic igitur eorum peccata compesce, ut sint, quos peccassepoeniteat En la carta 158, 15 9 y ióo aconseja á Marcelinoy á Apringio Prefectos , que castiguen á los hereges;pero que no les Impongan pena capital, teniendopresente la mansedumbre christiaua , que aborrece laefusión de sangre. Pero en la carta 48 á Vincenciodemuestra con muchas razones ser conveniente ysaludable obligar á los hereges á abrazar la fé católicapor el terror y rigor de las leyes. Confiesa el Santoque en otro tiempo habia sido de dictamen, quecon los hereges no se debia usar de la violencia ni deotras armas , que las de la predicación; pero queahora se veía obligado á mudar de parecer en estepunto por la autoridad y exemplos de muchos; yde consiguiente estaba persuadido , que justamente sepuede recurrir á las leyes y protección de ios Soberanoscontra los hereges , con tal que el fin de estosrecursos sea el de su enmienda y corrección. En confirmaciónde esta doctrina usa de un símil opommí-(a) Véase la nota del sabio M.ibilion, y del celebrelíos trio sobre este punto tan in'ere sanie á la disciplinade la Iglesia. Senn. 64. des. Bern. lu Cant. nura. 8. etSerm. 6*6. num.-i 2.
CAP, ii. VERS. xv. §. xv. 313.fimo , á saber el de un frenético que se empeña enprecipitarse ó quitarse la vida , y á quien en beneficiode su salud se le ata , y aprisiona por caridad.La Iglesia , añade , tiene ya en su seno por este medioá muchos hereges Circumceliones; los que jamashabrían llegado á ser católicos , á no haberles apremiadocomo á frenéticos con las cadenas y grillos queestas leyes , que tanto te desagradan á tí ( ó VincencioRogaciano ) Convencido con estos exemplares quemis Concolegas me hicieron ver, cedí á su modo depensar.Porque mi antigua sentencia en esta materia,era , que á ninguno se le debia violentar para reducirloá la unidad de Christo; y que solo se debia usarpara su convencimiento de la sana doctrina , de lasarmas de los argumentos , y de la fuerza de las razones; y que de lo contrario solo lograríamos tenercatólicos en apariencia , de los que abiertamente conocíamosantes como á hereges. Pero este mi modode pensar , hube de retratarlo no en virtud de argumentosque me hiciesen , sino en fuerza de exemplosdemonstrativos , y patentes , á que me fué forzoso ceder,Uno de los principales que me oponían era mimisma Ciudad , que siendo toda ella del partido delos Donat'istas , volvió á la unidad católica por el temorde las leyes impenales; teniendo en el día la gloriade admirarla tan enemiga declarada de vuestrosdetestables errores, como si nunca les hubiera profesado.En la misma carta insinúa el motivo porqueademas de ¡a persuasión se debe emplear contra ¡oshereges la fuerza y el terror. Porque sí se les predica,dice en Ja misma carta , y no se les aterra ; endurecidosen la tenacidad de sus antiguos errores , con di—ficultid entrarán en el camino de la salud sin esta espuela.Nam si docerentur , inquit, tí non terrerentur,vetw-tate censueludinis obdttrati, ad capessendam viamsalutis pigvius moverentur. Ved en suma mas claro que
314 CÁNTICO DE LCS CÁNTICOS.la luz del medio dia el sentir de San Agustín sobreun asunto de la mayor consideración para los sabios,y políticos de! dia.125 (a) San Bernardo discípulo fiel de este granPadre, tuvo sin duda los mismos sentimientos, y lasmismas dudas sobre esta materia, que tanto ha exercitado,y dividido en todos tiempos el celo acaloradode muchos católicos , y el odio y furor de los heregesy libertinos. Capiantur, dice aqui, non armis, sed argumentis. Contengase á éstos , y cójaselesno con la fuerza de Jas armas , sino de las razones.Pero en el Sermón 66. n. 12. para no dexarnosduda alguna de su modo de pensar sobre este puntotan esencial á 'la caridad de la Iglesia, y sana políriticade los Reynos christianos , añade : Fideí suadendaest , non imponenda, Quamquam procul dubio meliusgladio coercerentur , ( hcsretici) illius vtdelicet, qm nonsine causa gladium portat , quam in suun erroreminultos trajicere permittantur. Que es decir en suma lomismo que el gran Padre San Agustín, y conciliarla mansedumbre da la Iglesia con el zelo y discreción,que debe animar para la conservación de la purezade la fé á todos los Príncipes , y Magistrados del Catolicismo;tratando con la mayor moderación, y dulzura, y prefiriendo ia persuasión á la violencia , respectode aquellos hereges que dan esperanzas de suconversión , y cuyos, errores son en eiios no tantoefecto de su perversidad, quanto de su flaqueza , ignorancia, ó educación- y usando del rigor , y severidadde las leyes con los obstinados en sostener suserrores, y en pervertir á los demás con el veneno desu perfidia • cuyas máximas ademas de ser casi indispensablespara la paz y tranquilidad de los Reynos,son también muy conformes al espíritu del Evange-(a) Bern. Serni. 64. n. 8.
CAP. II. VERS. XV. § xv. 3 1 5lio, y del mismo Jesu Chrtsto siempre que el fia deestos rigores , y leyes penales sea la ganancia de estoshermanos nuestros , como hijos de un mismo Dios,y Padre de familias, que es justamente lo que el PadreSan Bernardo admira en la continuación , y contextode las palabras del Esposo , que motivaron estadelicada , y espinosa disputa.126 "Por que | que cosa hay , prosigue (a) mas«digna en la realidad de nuestra admiración, ni que«indique mas la singular bondad , con que este SobeeianoEsposo mira nuestra ganancia, como suya pro-«pia, que el asociarse á nosotros como compañero«nuestro el que por su naturaleza es único , man-«daüdo , se cojan estas raposas no para sí solo , sino«para él y para nosotros? Jubet capí vulpes, non sibi,nsed nobis secwn. ¿ No os parece , explicándose de es->ata manera , asemejarse á un Padre de familias , que«nada reserva para si , sino que todo le es común«con su moger , con sus hijos , y domésticos ' Sin eoi-«bargo , el que habla en estos términos , es todo unDios ; bien que ahora no habla como Dios , sino co-« mo Esposo. (/)) Podia no obstante haber dicho : Congedlafpara mí , pero complaciéndose de nuestra«compañía, incluyó cu este precepto nuestra utili-«dad con la su^a. ¡ O dulzura ! ¡ O dignación divi-»nu ! ; O fuerza singular del amor ! Es posible , que«el Soberano Señor de los hombres haya liegado á«hacerse como uno de ellos. ¿Y qual sera la causa de«tan extraordinario portento? Solo el .amor es sin«duda quien obligó al mismo Dios , como á olvidaresede su magestad , y grandeza: el amor es el dis-«pensador gratuito de estas riquezas, el omnipoten-«tc en liberalidades, y el único móvil capaz de proeducirtan eficaces afectos , y transformaciones. A-(a) Ib. n. 9. {b) Ib. a. to.
316 CÁNTICO BE LOS CÁNTICOS.amor dignitatis nescius, dignatione dives , «/ÉTC/Üntens , suasit efficax. ¿Que cosa hay en efecto tan«fuerte, como el amor ? Triunfa hasta del mismo«Dios, ¿Pero que cosa hay al mismo tiempo mas sua-«be y de mayor dulzura que el amor ? ¿Y que espe-«eie de violencia , pregunto , es esta tan impetuosa,«y activa para triunfar , y tan suave , y blanda para«dexarse vencer ? (o) La fuerza del amor le obligó á"anonadarse á si mismo por su Esposa la Iglesia, es de-»cir por los Judíos , por los gentiles , por los pecadoresde que se compone , para que no te quede du->>da haber sido efecto de su caridad la plenitud y coi-«mo de sus dones derramados, el anonadamiento de«su grandeza , y la asociación de nuestra carne á su«singular persona. Ut scias amoris fuisse , quod plenintudoejfusa est, quod ahitado adequata est , quod sin-"galuchas associata est. :¡0 E.poso digno de todaad-«miración , ¿con quien tratas contraer tan íntima , y«tan estrecha alianza? Ninguno de nosotros ignora«quien es esta Esposa , quien esta Iglesia ¿Pero quien«eres tú tan ambicioso , y apasionado amante de es-«ta Ethiopisa ? Tú ciertamente no eres Moyses , sino«otro muy distinto, é infinitamente mayor que el.«¿ Eres por ventura tú aquel , á quien llamó el Pro-"feta , (b) el mas hermoso de entre los hijos de los ho¡nvibres?Pero aun es corto este elogio : Tú eres la luz"brillante de la vida eterna , el explendor de la gloria,«y una imagen perfecta de la substancia del Padre, (c)"Dios, bendito , en una palabra , sobre todas las co-«sas , y por todos los siglos."0) Phil. 2. y. (¿) Ps. 44. 3. (c) Sap. 7. a6.Heb. 1. 3.
CAP. II. VERS. XVI. §. XVI. 317VERSOXVI.§. XVI.afectos maravillosos del divino amor. Voz de laspasiones. La Esposa a veces atiende solo á lossuspiros que forma , y no al orden y conciertode las palabras que dice. Amor recíproco deesta con su Esposo. Propiedades del amor depreferencia en los Justos. Lirios en que paceel Esposo. Jcsu Christo verdadero lirio , verdaderopasto, y Pastor de todos los fieles.^ t . . "Mi amado es todo mío,jí. 16. Dmctus meus mi- . *, . • ->y yo soy toda parani , et e?o ilh , qui pas- i, ,. J F• • •; 1 r »»el; y el se apacientacitur ínter luía. , ... 1«entre los unos.227 -H^-eposando aun la Esposa en su dichosoéxtasis ó sueño , (a) pero velando su corazón , y sintiéndosearrebatada , y como fuera de sí por lcs testimoniosque el divino Esposo la daba de su infinitoamor , agradecida á tan singulares favores, exclamay dice : Mf amado es para mí, y yo para él; que escomo si dixera : Mi amado es para mí todo lo que yopuedo desear , Esposo , Padre , Salvador , (o) amigo,maestro, protector , y todo mi bien; y yo soy paraél objeto único de su mas tierna y encendida caridad.Estrechada con ¡as cadenas dulces del que tan tiernamenteme ha amado , antes que yo le amase, me entregotoda entera a él sin reserva alguna; del mismomodo que él se me ha entregado en un todo á mí.Pero para demostrar , que el amor reciprocó entre(
3 r B CÁNTICO BE tes CÁNTICOS.ella y su Esposo era un amor todo puro y santo , 3-ñade itmiediatameiue : Que su amado se apacienta , yhalla todas sus delicias entre los lirios ó azuzenas , porser estos una viva imagen de la pureza y santidad delas almas justas, y del suave olor , y agradable fraganciaque despiden de sí con sus heroicas virtudes.Mi (a) Esposo pues derrama y despide de sí un olor tanagradable como si se hubiera sustentado con lirios ycomo quien ha pasado la noche entre las mas olorosasllores. El es todo mió, y yo soy toda de él. Estasexpresiones convienen perfectamente á la Iglesia engeneral, y á todos los justos en particular ; quienesestando en gracia pueden justamente gloriarse de estaíntima unión con Jesu Christo , imploran su proteccióny asistencia en esta vida , y suspiran con Jasmayores ansias por la unión y visión perfecta , que seha de consumar en ellos en ia gloria.12H Es muy digna de notarse aquí la razón queSan Gregorio el Grande (b) da de la íntima y estrechaalianza que la Esposa protesta querer conservarsiempre con su amado : Conservo, dice , constantementela amistad de mi querido Esposo, porque suamor y benevolencia es para conmigo invariable yeterna, (c) Dilecti mei amicitiam constanter teneo, quiaejus constantem benevolentiam erga me sentio. "Como«él me ha preferido á mí sobre todas las cosas, así»»yo le prefiero á él sobre todas las criaturas; y jamasvconsentiré hacer alianza con alguna de ellas; antes«bien tendré, como él, un perpetuo horror á todos«los que se asemejen en su malicia , y astucias á lasraposas destruidoras de sus viñas. Todo me parece , áimitación del Aposto! , (d) una pérdida verdadera en"comparación de mi Señor Jesu Christo por cuyo amor(.7) Calract. (£) Greg. Mag. hic.\c) Theod. hic. (d) Philp. 3. %
CAP. II. V£RS. xvi. §. xvi. 319»me he privado de todas las cosas, y las reputo comov> estiércol: vivo yo, añade , ó para decirlo mejor , yai» no vivo yo, sino que es Jesu Christo quien vive en mí. (a)T aunque sugeto aun á este cuerpo mortal, todas misvtobras y acciones están animadas , regladas y vivifica"•ndas por la fe en el hijo de Titos , que me ha amado, yase ha entregado por mí á la muerte.129 Pero veamos, dice San Bernardo, qué quie^re darnos á entender la Esposa (b) con estas palabras:Mi amado es todo mió, y yo soy toda de mi amado»Nosotros á la verdad, no sabemos qué es lo que habla,por que ignoramos lo que en sí siente. Dinos puestu , alma santa , ¿qué es este tu amado para tí , y que«res tú para él ? Dime te ruego ¿ á que se reduce esegalardón mutuo y recíproca retribución , que con tantabenevolencia y familiaridad te une y estrecha detal suerte con tu amado , que él sea todo tuyo , y tátoda de él ? Pero que ¿ serás por ventura tú para él,lo que él para tí, sin que haya en esto diferencia alguna.} Si os dignáis hablarnos , y si queréis que osentendamos , demostradnos con claridad vuestros sentimientos?Hasta quando tendréis nuestros discursos péndulosy bacilantes ? ; Acaso guardáis vuestro secreto,como el Profeta, para vos sola? Ciertamente que esasí: porque semejantes afectos no son partos del entendimiento, sino del arnor , y por eso no es fácil entenderos.¿A que fin pues las expresadas palabras?Por ninguno otro sin duda , sino porque sintiéndosellena de inefables delicias , y estraordinariamente conmovidacon la afectuosa conversación del Esposo, ú-nico objeto de sus deseos ; enmudeciendo éste , ni pudocallar del todo , ni expresar por otra parte la multitudde cosas maravillosas , que dentro de su interiorpasaban. Prorrumpiendo pues la Esposa en tan amo-(a) Gal. 2. 20. (¿>) Bern. Serm. 67. n. I.XOM. i.xx
320 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.rosas expresiones , no fué su intención explicarse de estasuerte, sino tínicamente dar algún desahogo á su lengua.De la abundancia del corazón habla la boca ; perono siempre habla esta á proporción de su plenitud.130 Las (a) pasiones y afectos tienen también susrespectivas voces , por lasque manifestamos muchasveces sin querer nuestros sentimientos. Las del temor(por exemplo) son tímidas, las de pena llorosas, las del amor alegres. Porque j quien dirá que esla costumbre la que causa , ni la razón la que mueve, ni una meditada reflexión quien produce los llantosde los afligidos, los gemidos y sollozos de los quegimen, ni los repentinos y desaforados gritos de losque se hallan heridos y extrañamente asustados , ni enfin , los eructos de los que han comido con exceso ?Es innegable que esta especie de voces no nacen deun ánimo reflexivo , sino de un movimiento violentoé indeliberado. El amor pues encendido y vehemente,el divino con especialidad, no pudiendo ser contenido,ni estrechado en los límites del corazón de la Esposa,no es posible que pueda atender con que orden , conque modo , con que ilación ni con que número de palabrasse derrama y expresa acia fuera, con tal que enesto no padezca diminución alguna de su gratitud yvigor. Mas es, que á veces ni se cuida de buscar palabras, ni poner atención alguna en las voces , contentándosesolo con suspiros. De aquí es que abrasándosela Esposa en el amor santo de un modo inefable éincreíble, no atiende á lo que dice, ni el modo conque lo dice, sino que únicamente arrebatada entonces,todo su cuidado es discurrir como encontrar algún alivioy desahogo á los ardores del fuego que la quema;por la que quanto la viene á la boca en estos lances violentadadel divino amor, mas deben llamarse eructos(a) Ib. a. 3.
CAP. n. VJERS. XVI. §. xv¿ 341que palabras. ¿Pero que estraño es que llena la Espoia,y como rebentando con tantas visitas y secretoscomo en esta ocasión se había dignado su Esposodispensarla, en términos que jamas había merecido,ni tantos ni tan envidiables favores, eructe y no hable, ó que en lugar de palabras exprese solo su corazónestos afectos?131 ¿ Que (o) cosa mas grata que el eructo conque San Juan arrebatado sobre todos ios coros celestiales, y como fuera de sí nos dio á oler la eternidad, la generación y divinidad del Verbo ? ¿Y quediremos de los de San Pablo en su rapto á los cielos?i que de su fragancia y suavidad esparcida en todo elmundo ? No hay lugar , dice él mismo, en toda latierra en que no seamos un grato olor de Jesu Christocon nuestra predicación. Bien que yo tampoco entiendoeste misterio , ni como es que quanto mas inefablesson estas cosas , tanto mas nos agradan y deleytan, y el que deseemos con mas ansia aquello mismoque ciertamente sabemos habérsenos negado. Peronotad en la Esposa el mismo modo de proceder queen el Apóstol en el presente capítulo : á saber, que n¡revela su secreto , ni dexa de expresarlo de algún modo; como para darnos á entender que aunque podamosrastrear por el olfato tan elevados misterios,pero que somos incapaces de saborearnos con ellospor nuestra indignidad , ó por nuestra insuficiencia.132 "Porque no hay duda , dice el mismo Paudre,(b) que en dichas palabras : Mi amado es para«mí, y yo para él, brilla, el mas encendido amor det> dos castos amantes; pero con esta diferencia , que»>la Esposa halla toda su felicidad en el mismo a-»mor soberano , en que el Esposo hace resplande-«• cer los excesos de su misericordia, (b) Sed in amore(a) Ib. n, 7. (b) Ib. n. 3.
3^2CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.t>sutnmo, uaius profecto felicitas, alterius mira digna.*«fio. Porque este santo comercio de caridad réeipro-«ca no es entre dos iguales , sino entre Dios y la I-«glesia , que es su Esposa , entre la criatura y el Cria-«dor.. Ñeque enim inter pares est consensio, sen comple—t>xio htsc. Y esta es la razón porque asegura , que su a-»mado es todo para ella , y ella toda de su amada en.«los términos que expresa el citado Padre, (a) El esamia, dice la Esposa, poF la bondad y misericordia»con que. se ha dignado prevenirme con su amor; y«yo soy suyo , porque no soy ingrata en corresponderé«con todo mi afecto : él me lia adornado con sus do -»nes por su gratuita LiberaUdí'.d, y yo 'e doy gra-«cias en reconocimiento de tan singulares beneficios.»EZ es para mí por el cuidado que tiene de mi salivación;y yo soy suya por el empeño que tomo en«procurar su mayor gloria : él es para mí, por el ze-«lo que le abrasa de mi felicidad > y yo soy suya por«mi exactitud y esmero en cumplir su voluntad; yo«soy suya , y no de otro alguno porque soy su única«paloma: y él es también para mí mi único amando; porque yo jamas oigo la voz de los extraños,«ni les doy crédito alguno por mas que me asegu-«ren y digan: Allí está tu amado; acullá está ei«Christo ungido del Señor,133 «(&) Quanto hemos dicho, continua el mis-Mino Padre, déla Iglesia en general , puede aplicarse«también en particular á las almas perfectas. Quienes«sean estas, Dios solo lo sabe ; pero escucha tú , co-«mo te conviene ser , para que puedas llegar á tan-«ta dicha , y felicidad. Dadme un justo , que no a-«me sino únicamente á Dios , y lo que debe ser ama-«do por él; que no solo viva ya en Jesu Christo, si-«no que de tiempos antiguos viva Jesu Christo en él;(a) S. Bern. Serm. 6 8 . n. 3 . circa fin- et 6 5 . B. I.
CAP. II. VERS. XVI. §. xvi. 323que en sus trabajos, y ocios santos solo anhele traer--siempre presente deiante de sus ojos al Señor , yJJcuya voluntad proceda en todas sus obras de un«modo irreprehensible, y uniforme con su voluntadsoberana. Dadme, repito, un justo semejante,«y yo os aseguro , que será acreedor á los cuidados«del Esposo , á las atenciones y respetos de esta Ma-« gestad , á los favores de este Soberano , y á la vi-«gilancia de este Director. Da , inquam , talem ani-«mam , et ego non negó- dignam sponsi cura , ma—ajestatis respecta , dominantis favare , soiicitudine gu—wernantis; y si quisiere gloriarse, no será necio en.«su gloria ; con tal que el que así se glorie , se glo-« ríe únicamente en el Señor."134. (A) Pero pasemos ya á investigar con elmismo Santo el verdadero, y espiritual sentido , enque la Esposa afirma , que su. amado se apacienta entrelos lirios. ( /J) Estas azucenas , ó lirios simbolizan ensentir de los Padres, y Expositores las Escrituras Sagradas, los Santos Sacramentos , todo género de virtudes, los atributos divinos, y los soberanos y a—dorables misterios , con que el Padre de las misericordiassustenta nuestras almas. ,, las fortifica , y deleyta en este miserable valle, (c) En otro tiempo,,t r«dice el citado Padre , ^anhelaba la Esposa , que la inridicasesu amado donde pastaba, y. descansaba al metídio dia , mas ahora á la verdad ( aunque aun no.«se lo había dicho ) no le suplica , que le enseñe el«lugar donde se apacienta, antes bien ella misma lo.«expresa , asegurando, que pasta entre los lirios. Co-«noció esto; pero su mansión al medio dia, no pu—«do llegar á comprehenderla ; porque no es posible,«que llegue á conocer con tanta facilidad las cosas(a) S. Bern. Serm. 70. n. 3. (b) Tir. hic. Nyss. inCant.hom. '. (c) S. Bern. ibid. n. 3. circ. fin. Cant. 1. 6.
324 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.«altas , y sublimes , que allí se ocultan , como fas» humildes , y terrenas que aqui se la manifiestan. Latf comprehension de aquellas es una empresa suma-11 mente ardua , y el lugar en que se manifiestan es« tan alto , y elevado , que no es posible llegue á él«viviente alguno en esta vida , ni aun la misma Es-«posa con toda su perfección , y gracia.13 5 " ( ) ^ justamente el motivo a s t e e s de ha-«berse anonadado el Esposo hasta hacerse el mismo«pasto nuestro, siendo el Pastor de todos; y de es-«te modo fué hallado por la Esposa entre los lirios,«visto por la Iglesia , amado como pobre de ios po-«bres, y hecho objeto de su amor por su semejan-«za con ellos. Ni se hizo únicamente amable en es-«to solo , sino que también se nos presentó amoro-»so por su verdad , por su mansedumbre, y por suñjustida. Por su verdad, cumpliendo las promesas,«que nos habia hecho; por su dulzura, y manse-«dumbre , perdonándonos nuestros pecados , y por«su justicia, juzgando á los demonios con su prín-«cipe Lucifer. Manifestóse , pues, de esta manera, pa-«ra ser amado como veraz en sí, como benigno en«los hombres, y como justo en favor de ellos. ¡ O«Esposo verdaderamente digno de ser amado , y a-«brazado con ios mas íntimos, y expresivos afectos»ide nuestro corazón ! ¿Como podrá recelar ya la«Iglesia (ni el alma justa Esposa suya ) entregarse del«todo con la mayor devoción y prontitud á un pa-«gador tan fiel, á un bienhechor tan piadoso, y á un«protector tan justo ? i Quid jam cunctetur Ecclesia fovitamse tota devotione commitere tam pió in^ultori,ntam justo propugnatori . Ya el Profeta nos habia vaiiticinado2en otro tiempo estas mismas verdades , di-2«ciendo: Vestios, Señor , enhorabuena de vuestra ma-»%estad, (b) y hérmosuta. ¿Pero de donde en él es-(4 Ib. a. 4. (b) Ps. 4 4 . c.
CAP. II. VERS. XVI. §. xvi. 325«ra magestad , y belleza? Sin duda alguna de los li-«rios. Porque así como ninguna cosa hay mas her-«mosa , que el lirio , así tampoco la hay mas bella,«que el Esposo. ¿ Quid lilio spetiosiusl Sic nihil for->>mosius Sponso. Pero quales son los lirios del Essiposo , que tanto hermosean su persona ? (a) Avanzad,«dice, y sed feliz en vuestros combates , y estableced»vuestro reyno por medio de la verdad , de la dulzu-»ra , y de la justicia. Lirios son todos estos prodigios«de su diestra ; lirios , repito , nacidos en la tierra,«brillantes en el mundo, sobresalientes á las demás«flores de la tierra , y de mayor fragancia, que toadoslos aromas del orbe. Lilia , inquam , orfa de»térra , nitentia super terram, eminentia ¡n floribus«térra, fragantia super odorem aromatum.1 3 6 «(&) Tiene aun el Esposo otros muchos lirios» ademas de los expresados por el Real Profeta , y que«no será difícil á quaiquiera alma piadosa hallarles«por sí misma en el delicioso huerto de su amado.«Abunda en efecto este , y rebosa por todas partes«infinita variedad de flores. ¿Mas quien será capaz de« contarlas todas ? ¿ Sus virtudes son ciertamente en él«otros tantos lirios, ó azucenas? ¿Pero ef sin nú-«mero de virtudes del Señor de las virtudes, en«que guarismo puede caber? Hallándose, pues, en«Christo la plenitud de todas las virtudes, forzoso es«hallarse en él la plenitud de todos los lirios. Y por«esto tal vez se llamó él á sí mismo lirio de los va-«lles, por andar siempre entre azucenas, y por ser«todas sus obras otros tantos hermosos lirios. Lirios«son su concepción , y nacimiento , sus obras , y sus«palabras, sus milagros , y su pasión , su muerte , y»su resurrección , y su admirable ascensión á los cíenlos.Porque ¿ que vemos en todos estos hermosos li-(a) Ib. v. 6. (b) Ibid. n. 7 .
326 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.«rios , que no nos presente un candor sumo, y una«suavísima fragancia? En su concepción fué tal, y«tanta la abundancia, y claridad de luces sobrenatu-»> rales , con que el Espíritu Santo descendió sobre la« santa Virgen , que ni ella misma hubiera podido re-»sisarlas , á no haberlas templado el todo Poderoso,«haciéndola sombra la virtud admirable del Altísi-»»mo. Su nacimiento brilló como el lirio por la vírgi-•midad perpetua de su Madre ; sus obras , y toda su«conducta por la inocencia de su vida ; sus palabras«por su verídico testimonio , sus milagros por la pu-»> reza de su corazón , sus sacramentos por los arcarnos, y tesoros de sus infinitas piedades, su pasión«por su ansia en padecer , su muerte por la libertad«que tenia de no morir , su resurrección por la constanciade los Mártires, y su ascensión por el cumwplimientode sus promesas. ¡ O y que precioso es el«olor déla fé en todos estos lirios, pues se derrama«y extiende hasta nuestros tiempos , y llena de su 0I0-'»rosa fragancia hasta los corazones de los que no he-«mos tenido la dicha de ver su candor y hermosura!?•> Pero dichosos los que no le vieron, (a) y creyeron en él.«Mi parte en estos es el olor de vida, que sale de»ellos. Este aplicado á mis narices, me sirve de esti-«mulo para avivar la fe , y ciertamente , que quanto«mayor es la copia de lirios, que me aplico, tanto«mas me conforta su olor en este destierro, y renueva«sin cesar y con mayor actividad en mis entrañas el«deseo de la verdadera patria.137 »(b) Examinemos por último con el mismo«Padre , en que sentido podemos decir del Esposo,«que nos apacienta , y que es apacentado de nosotros.«Ya diximos, que apacentarse entre lirios el Espo-«so, es complacerse , y deleytarse con la fragancia,{a) Joan. 10. 29. (£) S. Bern. in cant. Serra. 74. n. 3 .
CAP. ir. VRKS. XVI. §. xvi. 27»y hermosura de las virtudes, (a) De este modo pas->«taba á la verdad en otro tiempo corporalmente en«casa de Marta y de María sentándose y descansando en quanto hombre en medio, de estos lirios ( 11a-»mo lirios á las dos hermanas, porque realmente lo»*eran) y refocilando también su espíritu con la de-«vocion y virtudes de estas mugeres. Si en esta ho-»»ra ó convite hubiera entrado un Profeta , un An-«gel , ú otro qualquier varón espiritual, á quien«evidentemente constase la soberana Magestad , que«allí se hallaba ; atónito y pasmado al ver tanta»dignación y familiaridad con unas personas que«aunque santas y puras en alma y cuerpo, pero al«fin terrenas y de un sexo frágil; al presenciar, re-«pito , qualesquiera de estos tan dichosa visita, y«sagrado convite, ¿no exclamaría , haberle visto no«solo como un domestico de la misma casa , sino co-«mo á un convidado y conmensal entre los lirios de«ella? Hallóse, en efecto , en esta ocasión el Espo-«so pastando entre lirios de uno y otro modo , a-« pacentado , digo , en su carne , y alimentado tam-«bien en su espíritu. Mas yo creo que él también«apacentaba mutuamente á sus convidados á este missinotiempo ; aunque él solo les alimentaba con su«espíritu, (ó con los interiores dones de su gracia.)« Como esto? Confortando la pusilaminidad de las dos«•.hermanas , regocijándose de su humildad y engrasait-«do su devoción. Pero pues viste yá como el ser«apacentado es también en él apacentar , consi-*>dera aüora , si es tal vez por el contrario en él«una misma cosa pastar y ser pastado. (6) Vos sois«Señor, dixo el Patriarca Jacob, quien me apacenntcásde.de mi tierna edad. Generoso Padre de fa-(•*) Ib. Serm. 7 1 . 11. 4. (/'») Gc-u. ¿3. IJ.T-OM. I.j;y
328 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.«milias , que cuida de sus domésticos, y especial-»>mente en tiempos calamitosos , apagándoles eí«hambre , sustentándolos con el pan de vida y«de inteligencia y nutriéndoles de esta suerte para«la vida eterna. No obstante apacentándoles así,«creo , que él mismo se apacienta , porque nues-«tras propias utilidades y provechos son para él«sus mas exquisitos bocados. Escts quibus libenter?>vescitur profectibus nostris : porque nuestra fortaleza es>de un gozo singular para el Señor.138 Así , pues , como apacentándose el Es-«poso nos apacieuta, y como siendo apacentado • pas-«ta; así colmándonos de su gozo espiritual , se«alegra igualmente también de nuestro espiritual«provecho. Su comida es mi penitencia , su comi-«da es mi salud, su comida soy yo mismo. ¿No cp««me en efecto la ceniza, como si fuera pan ? Yo,«pues , como pecador que soy , soy ceniza para«ser comido por él. Soy comido de él quando me«reprehende, soy devorado quando me instruye,«soy cocido quando me renueva, soy digerido quan-«do soy transformado en otro , soy en fin intima-«mente unido con él, quando mi vida se confor-«ma con la suya. Mandor cum arguor , glutior cumninstituor, decoquor cum immutor , digeror cum transaformor,unior cum conformor. Ni estrañeis esta doc-«trina; porque en la realidad él nos come, y es«comido de nosotros, con el fin de estrecharnos«mas intimamente consigo. De lo contrario no«quedaríamos perfectamente unidos con él. Porque«si yo como , y no soy comido , él estará en«mí , mas yo no estaré en él ; y al contrario,«si soy comido, y no como , yo estaré en él,(a) Ib. n. j.
CAP. n. VERS. XVI. §. xvi. 329*»y él no estará en mí. Cómame, pues, etihora-»»buena para tenerme dentro de sí, y sea mutua-» mente comido de mí para tenerle jo también á»él dentro de mí mismo; y de este modo sea«completa y estable nuestra unión, y conformidad,M viviendo yo en él, y él viviendo en mí."
230 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.VERSOXVII,§, XVII.Cerno deben entenderse las palabras: hasta queapunte el dia , y declinen las sombras. De lomisteriosas , y ocultas que son las visitas delVerbo Esposo en el alma santa. Doctrina admirableen que manifiesta San Bernardo congran humildad y confusion suya los efectos deestas comunicaciones celestiales , y las señalestier tas para discernir la venida, y ausencia delVsrbo á las almas santas.$~. 17. Doñee aspiret dies*et inclinentur umbr
CAP, IJ. VERS. XVU. §. XVU. 33¿las sombras (a) £1 fin de ambos sentidos es uno mismo, y simboliza el dia claro , y eterno de la bienaventuranza, en el que todas las sombras , y tinieblasdel siglo presente serán disipadas, (b) Otros daná dichas palabras un sentido bastante obvio, y natural, aunque distinto en parte del expresado , á saber;que habiendo caido la Esposa por la suave violenciadel amor divino en el sueño extático y profetico , deque anteriormente hemos hablado ,. se la presenta elVerbo Esposo , durante este éxtasis , ó arrobo , comofeaxando del Cielo para enseñarla , é instruirla sobrelos inefables arcanos , y misSerios de su Encarnación;y después de la admirable y larga conversación , quele había dignado tener con ella , le suplica ésta, quese vuelva á donde habia venido, hasta que el dia comienceá descubrirse , y se hayan disipado las sombras,ó hasta que haya llegado el feliz y dichoso dia , enque la verdadera luz , que ilumina á todo hombre,que viene á este mundo , brille y resplandezca entrelas tinieblas, () Synops. Crit. hic.(t) Joan. i. (d) Tirin. Soío.
332 CÁNTICO DH LOS CÁNTICOS.sentarse , y como abandonar por algún tiempo á suEsposa la Iglesia , y á las almas santas, permitiendoque padezcan terribles borrascas , violentas persecuciones, y extraordinarios trabajos , para exercitar yprobar su te , para acrisolar su virtud , y caridad , ypara que recurriendo á él en estos dias de tribulaciónimploren su socorro y asisteucia con fervorososruegos , con continuas lágrimas , y con todo el esfuerzode su corazón. En tan crítica situación, y estadocomo de viudez, la Iglesia verdadera Esposa de JesuCht isto (a) dice San Bernardo ( y toda alma christiana) justamente anhela por la presencia , y proteccióndel Esposo, y ya que no puede obligarle ni reducirle, áque no se ausente , le estrecha , y apura , á que vuelvacon la prontitud , y agilidad de las corzas , y cervatosen sus saltos, y carrera. Reverteré , dilecte mi,similis esto caprete , himuloque cervorum : expresandoal vivo con estas comparaciones el excesivo dolor, ypena de su ausencia , y el ardor y vehemencia de susdeseos por su pronto regreso , y por el establecimientoeterno de su reyno en su corazón; de que esbuena prueba la oración continua de la Iglesia , y detodos los justos clamando cada día, y diciendole enel Padre nuestro : (b) Vénganos , Señor , vuestroreyno.140 (c) ) Mat. 6. 10.\c) S. Bern. Serm. 73. n. 1.
CAP. II. VERS. XVII. §. xvu. 393«zon ; pero ahora al parecer no está en todo su jui-«cio. Ni aun en su porte exterior resplandece en«manera alguna aquel decoro , y modestia, que es«como inseparable de su conducta. La excesiva vio-«lencia del amor ha causado sin duda en ella este«trastorno. Amor intemperans facit hoc. El amor es,»quien triunfando y cautivando en sí los sentimientos«de su natural pudor su moderación y comedimiento,si y hasta el donde consejo en sus deliberaciones,«produce a'hora esta especie de desaliño , y descom-« postura en su porte siempre recatado. Vuelve, le di-«ce , Esposo mió quando apenas empezaba á ausen-«tarsele. Ni se contenta con esto, sino que le ruega,«que se dé prisa, y venga corriendo: y corriendo na-«da menos que con la velocidad de los corzos y cier-«vos. Accelerare rogat ,et currere adinstar unius alicu-}>jus ferte silvarum velociter currentis, caprets, hinnulo-«que cervorum.141 »(fl) Es pues evidente, añade el mismo Padre,«y claramente se infiere de la solicitud , é instancias«con que la Esposa ahela por la vuelta de su amando, que este ya no estaba con ella, pero que poco«antes la habia acompañado , como lo demuestra el«hecho mismo de llamarle al parecer en el instante«en que se le acaba de ausentar. Tan intempestivo 11a-«mamiento es claro indicio en el uno de su excesivo«amor, y en el otro de su inefable amabilidad. ¿Quie-«nes son estos colonos sagrados de la caridad , y tan«incansables obreros en un asunto todo de amor , que«al uno siempre le acompaña este amor inquieto , y«al otro tan extraordinariamente le estrecha? A mí«á la verdad, me incumbe en cumplimiento de mí«palabra, aplicar este lugar al Verbo, y al alma; pero«para poder acertar siquiera en algo sobre una matéis) S. Bern. Serm. 7 4 . n. 1.
334 CÁNTICO PE LOS CÁNTICOS.«ria tan sagrada, necesito ciertamente del favor y luces«de¿ Verbo. Porque es constante que ua asunto tan ar-«duo debia ser explicado por una persona mas experi-« mentada, y de mayores conocimientos que los mios-•sobre ios arcanos del amor divino • pero también lo«es, que yo ai debo faltar á mi ministerio , ni frus-«¡rar del todo vuestra expectación. Conozco mi peli-«gro , y no le evito • vosotros me obligáis á esto. Me«obligáis , repito , á tratar y á hablaros de cosas«grandes, • maravillosas y excesivas del todo á mi penetración.¡ A y de mí! Y con quanta razón temo»oir: ¿Porque anuncias tú mis inefables de'icias , • y«pones tu boca en mi adorable Sacramento? Oid no«obstante á un hombre que justamente teme hablar,«pero que no le es lícito estar callado. El temor es-«eusará tal vez mi atrevimiento , y mucho mas vues-«tra edificación, si es que de mis palabras sacareis«algún provecho. Acaso también contribuirán á este« mismo fin las lágrimas que actualmente salen de mis«ojos. Vuelve, le dice. Marchaba, y es llamado se-«gunda vez. ¿Quien será capaz de aclararme á mí el«sacramento de esta mutabilidad del Verbo? ¿Quien«dignamente explicarme los misterios de este ir y vol-«ver del Verbo? Graduaremos por ventura de incos-«tante y ligero al divino Esposo ? ¿ De donde puess.»puede venir , adonde caminar , ó á qué lugar puede«volver de nuevo el que lo llena todo , y está prénsenteen todas partes ? ¿Que movimiento local puede«imag'narse en el que es por esencia Espíritu puro?«¿ó que otra especie de movimiento podemos atrí-«buir á Dios ? $ Quien no sabe que este Señor es ab-««olatamente inconmutable ?142 El que pueda comprehender estas cosas, com-»prebéndalas enhorabuena, (a) Nosotros acomodando-
САР. П. VERS. XVH. §. XVH. 335«nos en la exposición de la Escritura santa á las figuras«con que el mismo Dios quiere hablarnos á veces por«medio de comparaciones y semejanzas de cosas sensi« bles , diremos aquí con toda cautela , respeto y sen«cülez , que el Verbo de Dios Esposo del alma viene á«ella como quiere , y se ausenta de ella quando le a«grada; advirtiendo que nosotros jamas podemos co«nocer estas venidas y ausencias por movimiento del«Verbo , sino por la sensibilidad del alma. Por exem«pío, quando esta siente en sí la gracia, conoce su pre«senda; quando no la siente, se quexa de habérsele au«sentado; y vuelve otra vez á solicitar su presencia,«diciendo con el Profeta: (a) Mis ojos, Señor , os bus«carón; y únicamente anhelan el veros a vos Dios mió.«¿ Mas que mucho busque con toda solicitud la pre«sencia del Señor; quando viéndose privada de tan«amable Esposo no solo la causa tedio el deseo de«otro qualquiera objeto, sino que el pensar en otra«cosa la sirve de molestia ? El único arbitrio pues que»la resta , es buscarle con diligencia quando se la ha«ausentado , y obligarle á que vuelva , llamándole con«las mayores veras. Este es el modo de obligar al«Verbo á que vuelva , y de llamarle segunda vez con«el deseo del alma; pero hablo aquí de aquella alma«á quien en otras ocasiones ha concedido ya la gra«cia de su dulce presencia. ¿No es por ventura el de—«seo una verdadera voz? Voz es en efecto, y muy« poderosa. Oyó el Señor, dixo el Profeta , (b) el deseoyyde los pobres. Ausentándose pues el Verbo, queda«siempre en el Justo hasta que vuelva una voz conti»ниа del alma, un deseo continuo, y un como con«tinuo clamor por su regreso. Verbo igitur abeunte^auna interim et continua anima vox , continuum desi«derium ejus, tamquan unum , continuumque reverte>» re , doñee veniat.{a) Ps. 22. 13. (b) Ps. 9 . 17.ТОМ. I.ZZ
336 CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.143 »(a) Dadme pues vosotros ahora á mí una»alma, á quien el Verbo Esposo visite con freqüen-»»cía , á quien su trato familiar la aliente , á quien el«gusto de su presencia la excite el hambre , á quien«el ocio santo de la contemplación la haya hecho ar-«ribar al desprecio de todas las cosas; y á esta tal«sin dificultad alguna la concederá yo la prenrogati-»va de unir en sí á un mismo tiempo la voz, y el«nombre de Esposa , y quanto de ella refiere aquí elj¡ divino Espíritu. Porque toda alma que con la Espo-»sa anhela por la vuelta de su amado, demuestra cier-«tamente en este mismo anhelo haber merecido anotessu amable presencia , aun quando no haya teni-«do la dicha de verle. De lo contrario no le diria que«volviese , sino que se contentaría únicamente con«llamarle. Porro revocationis Verbum reverteré est. Y«el fin tal vez de haberse ausentado el Esposo no fué«otro, sino el de que le instase con mas ardor á que«volviese , y llegándole á poseer otra vez, se asiese á«él con mas firmeza. Avidius revocaretur , tenereturnfortius. Así es que en otro tiempo fingió ir mas lé-«jos , no porque realmente quisiese esto , sino porque«quería oir de boca de sus discípulos : (b) Quedaos,«Señor , con nosotros, porque ya es tarde. Y en otra«ocasión caminando á pie fitme sobre el mar, y pre-«senciando el riesgo inmineute del naufragio de sus«Apóstoles , como que queria también pasarse de lar-«go; pero no era este su ánimo; y solo intentaba«con estos ardides del amor probar su fé , y obligar-Mies por este medio á recurrir á él. El fingimiento«pues , y piadoso disimulo , ó para decirlo mejor , la«admirable dignación con que el Verbo encarnado. «apareció corporalmente en otras ocasiones; este mis-«mo aparenta y repite ahora sin cesar el Verbo es-{a) Ib. n. }. (¿) Luc. 12. 27,
CAP. II. VERS. XVII. §. xvn. 337>píritu de un modo espiritual con el alma devota. Pausandode largo, quiere ser detenido; y al marcnar-»se que se le vuelva á llamar. Vase, y vuelve quando«le agrada, como quien visita muy temprano á sus«escogidos , y con el fin de probarles de este molidocon su repentina ausencia.144 »(«) Es pues innegable que estas vicisitudes,«estas idas y vueltas del Verbo son indispensables«en las almas justas mientras vivan en este mundo,«pues que están autorizadas con el testimonio del mis-»rno Jesu Christo. (/?) Voyyne, dice , y vuelvo á voso-«tros. Y en otra parte, (c) Dentro de poco ya no me ve-«reís mas; pero poco después de esto me volvereis ánver otra vez. ¡ O poco y poco ! ¡ O poco mucho! Po-« co llamáis , ó piadoso Señor , el no veros mas! Sea«enhorabuena veraz la palabra de mi Dios : mas este«poco es para mí mucho sobre manera, y demasia-«damente largo. Uno y otro es en efecto cierto, po-«co cotejado con mis méritos , mucho medido con«mis deseos. Los dos extremos tienes verificados en«el Profeta: (d) Si tardaré en venir, te dice, espérale,-unte viniendo, vendrá , y su venida nunca será tardía.»¿ Mas como no tardará , deteniéndose en venir , sino« porque lo que es bastante para el mérito , no es su-«ficiente para el voto , ni para el deseo ? El alma a-«mante vuela á la verdad en alas de su anhelo, es«llevada de sus mismos deseos , disimula, ó como que«no ve sus merecimientos , cierra los ojos á la ma-«gestad de su amado , y les abre al gozo- de sus deli-«cias; pone en él la confianza de su salud, y obra«sin temor quanto la ocurre. Atrevida, y sin rebozo«vuelve á llamar al Verbo, y llena de confianza le«renueva la memoria de sus antiguas delicias, 11a-(a) Ib. n. 4. (b) Joan. 14. 28.(r) Joan. 16. 16. (d) Abac. 2. y
338 CÁNTICO BE LOS CÁNTICOS.ornándole con su acostumbrada libertad, no Señor, si-.>»no querido suyo. Reverteré, le dice, dilecte mi: Simi-«lis esto caprea, hinnuloque cervorum super montesnBether.145 «(«) Pero ya que he prometido, continuai»el mismo San Bernardo hablando con sus Monges,«explicaros como el divino Esposo obra en mí estas«visitas ; espero que él mismo disimule mi necedad;«me explicaré como pueda para aprovechar; y si«vosotros aprovechareis, me consolaré en mi ignoran-«cia; sino sucede así, confesaré mi rudeza. Confieso,«dice , que el Verbo divino ha venido á mi alma , y«que me ha visitado muchas veces, neciamente lo di-*»go. Pero aunque muchas veces ha venido á mí, al-«gunas ni siquiera he percibido como , ni quando«entró. Sentí en mí su presencia , me acuerdo que es-«tuvo en mí. En ocasiones pude como adivinar ó«presentir su entrada, sentirla nunca, como ni su«partida. Porque de donde haya venido á mi alma,«donde se haya marchado quando la dexa , ó se au-«senta, como, por donde entró, ó por donde salió,«aun ahora no lo sé decir, según aquello de San«Juan. Ninguno sabe donde viene, ni adonde va elMespíritu de Dios; y del Verbo está escrito, que sus»huellas ninguno las conocerá. Y ciertamente que por«losojos no entró, pues no tiene color , ni por los oi-«dos , porque lo hizo sin ruido , ni por las nances,«pues no se mezcla con el ayte exterior, sino con el«alma, ni por la garganta , porque no es cosa que se«coma , ni beba, ni por el tacto , porque es imper-«ceptible é impalpable. ¿ Por donde pues entró? A-«caso ó por ventura no entró, porque no vino de fue-»ra , ó porque no es cosa alguna exterior , ó palpa-»ble ? Pero ciertamente que dentro de mí no vino;(a) Num. 5.
CAP. II, VERS. XVII. §. xvn. 339«porque él es bueno, y dentro de mí nada bueno hay::146 »(a) Preguntarásme pues, como conocí que«estaba en mí, siendo absolutamente insondables é«incomprehensibles sus caminos ? Pero esta palabra de«Dios, este Verbo, y Esposo es sumamente vivo, e-«ficaz y penetrante; y luego que entró en mi alma«adormitada, la despertó , la movió , la ablandó ó«derritió , hirió mi corazón que estaba duro como«una piedra, y mal sano. Empezó también á arran-«car , á destruir , á edificar , á plantar, á regar lo a-«rido de mi corazón, á iluminar sus tinieblas, á abrir«sus secretos senos, á inflamar su frialdad, á ende-«rezar las sendas torcidas, y á allanar sus caminos«ásperos, de tal suerte , que mi alma bendecía al Se-«ñor, y todas mis entrañas su santo nombre. Entran-«do pues así dentro de mi corazón algunas veces el«Verbo Esposo; jamas me manifestó su entrada con«señal alguna , no con palabras , no con su represen-«tacion, rostro ó figura, no con sus pasos. De tal«modo, que yo nunca pude comprehender por sus"«movimientos , ni por mis sentidos , el quando ó morímentó , en que se deslizaba, dexaba caer, y venianá mis entrañas. j147 «Entendí pues únicamente (como llevo dí-»cho) por el movimiento del corazón su augusta«presencia; y tanto por la fuga de mis vicios , como«por la amortiguación de mis afectos carnales, cono-«cí el poder y fuerza de su virtud: ya también por-«que por el examen por menor, ó reprehensión se-«creta de mis mas ocultas faltas, he admirado la proísfundidad de su sabiduría; y porque de la tal qual» mejora de mis costumbres he palpado y experimen-«tado la de su mansedumbre , y de la renovación yw reforma de mi entendimiento y memoria (esto es,(a) Num. 6.
34° CÁNTICO DE LOS CÁNTICOS.«de mi hombre interior) llegué á percibir de algún«modo una especie ó idea de su hermosura ; quedando«yo con el cúmulo de todas estas cosas juntas, co-»mo pasmado , admirando la muchedumbre de su«grandeza.158 «(a) Y ciertamente que luego que el Verbo«se ausenta , inmediatamente empiezan á desmayar«todas las potencias y sentidos del alma , sintiendo«todas una especie de languidez, torpeza y frialdad;«al modo que sucede con una olla hirviendo quando»la apartan del fuego ; y ved aqui la señal segura pajaramí de su ausencia. Entonces sin libertad queda¡»mi alma llena de tristeza , hasta que otra vez vuel-«ve y recobra mi corazón dentro de mi el acostumbradocalor y fuego; y esta es la señal de su reversión^vuelta. Teniendo pues yo semejantes experienciasdel Verbo, ¿que hay que admirar en mí, que me«tómela libertad, y use de las voces de la Esposa , pa-«ra obligarle á que vuelva , quando se me ha ausentando?Porque aunque mi ardor y anhelo no igualen«con el de ella , pero soy arrebatado con un deseo.^semejante , y con un ardor en parte idéntico al de«la Esposa. Sí, si, mientras viva he de tener la cos-«tumbre de instar por el regreso ó vuelta del Verbo«con estas mismas palabras de la^ Esposa: (ti) Vuelve,.aquerido mió : Reverteré, dilecte mi. Y quantas veces«se me ausente, otras tantas las he de repetir; cla-«mando sin cesar , y como quien corre tras del que,«se le escapa, epu un ímpetu ardiente del corazón,.«hasta que vuelva, y me restituya la alegría de sui»salud; hasta quese.me dé á sí mismo. Os confieso,«hijps míos, que Ínterin no gozo ó poseo este por«quien tanto suspiro , todo me fastidia. Y lo que le•?»ruego es, que no venga á mí vacío , sino lleno de(a) Num. 7. (b) Cant. 2. 13.
CAP. II. VERS. XVII. §. xvn. 341"gracia y de verdad , como él acostumbra; y eomo lov> hizo conmigo ayer , y antes de ayer.156 Una y otra son necesarias::: ¿Por que«de que nos servirá saber lo que debemos obrar, sino«se nos da el querer , y el obrar?::: Las Vírgenes fá-«tuas oirán de Dios , que no las conoce. (5) Nescia»vos. Prueba clara de que la gracia lejos de aprove-«char , daña quando no está acompañada de un cotínocimiento recto , y de una intención sana y hu-«milde de la verdad, (c) Si pues llamare á mi puerta«con launa sin la otra mi Señor Jesu Christo (este«mismo es el Verbo de Dios , Esposo del alma) en-«trará ciertamente en ella, no como Esposo, sino«como Juez. No lo permita Dios, ni á mí jamas me«suceda esto. No entre , no , en juicio con su siervo.«Entre pacífico , entre alrgre y festivo , entre tam-«bien enhorabuena circumspecto y serio, para que«con esta especie de severidad , reprimiendo mi inso-«lencia, purifique mi alegría. Entre saltando como«el zerbatülo , magestuoso y veloz como la cabra,«para que disimule mis culpas con sus saltos ; y mi—«re con misericordia el cargo y responsabilidad de«mis deudas. Entre (como quien baxa de los amenos«montes de Betel) festivo y glorioso; como procede«del Padre, suave, benigno y sin desdeñarse de hacer-«se, y ser en efecto Esposo del alma que le busca.*Así sea. Amen.{a) Ib. num. 8. 9. 10. 11. (¿) Matt. 2$. ia.^/ Ib. num. 12.FIN DEL TOMO I.
34* INDICE.SUMARIOde la doctrina mas notable de Jos Santos Padresy Expositores, contenida en este primertomo.Creación del hombre á imagen de Dios; su perfeccióné infinita capacidad no puede consumarsesino por una perfecta unión con el divinoser. Prefacio n. i. pag. v.Primera unión del hombre con su Criador por lagracia en que fué criado. Su caida. Efectos espantososdel primer pecado Ib. n. 2. pag. vr.Reparación del hombre por los excesos de amordel Padre Eterno dándonos á su unigénito Hijo.Ib. n. 3. 4. pag. vil. viii"El Padre Eterno comunica al hombre la vidamisma de su Hijo, uniéndose este á nuestra naturaleza.Esta inefable unión es la obra por excelenciade la caridad de Dios , fin y blanco detodas sus obras,y hasta en la eternidad ha decontinuar celebrándose con Himnos y Cancionessagradas. Ib. n. 6. pag. ix.y x.advertencia necesaria para leer este divino <strong>Cántico</strong>.Ib. n. 7.El Verbo divino unido á la naturaleza humana,y subsistiendo en ella por la naturaleza divina,la comunica su misma divinidad , su mismagrandeza, santidad y poder. Ib. a. 7.Por esta inefable alianza se ha constituido nuestromedianero, y adquirid el derecho de reunimos consu Padre, uniéndose con nosotros. Ib. n. 7.Purifica, lava ,y da un nuevo ser á las almas porsu íntima unión con ellas ,y por la efusión de lataridady y demás gracias y dones del Espíritu
ÍNDICE, 343Santo con que las dota para hacerlas Esposassuyas.Ib. n. 8. pag. xi.Tan excelentísima caridad excede toda inteligenciacriada; porque es imposible comprebenderel precio infinito de la vida de un Dios encarnadoy hecho víctima de propiciación por el hombrepecador por quien voluntariamente se inmolósiendo enemigo suyo. Ib. п. д.y 10. pag. xu.y xui.Condiciones indispensables en todos los cbristianospara corresponder á tan excesivo amor, yarribar á la alta dignidad de hacer sus almasEsposas del Verbo divino. Ib. n. 1 i.p. xiv. y xv.Amabilidad infinita de este soberano Esposo ensus humillaciones, en su esclavitud por el hombre, y en la inmolación y sacrificio de la vidahumana que recibió, para ser en todos los estadosde ella, desde su parto virginal hasta suocaso y subida al cizlo , el medianero único entrelas iras y rayos de su Padre y nuestros delitos.Ib. n. 12. pag. xvi.y xvir.Dios hace alas de su amor con el hombre , se acomodaá nuestro lenguage, representando en estePoema varios papeles, y disponiendo que la Esposale imite en estos mismos pasos, a fin de queno huyamos, ni nos extrañemos .de quien tantanos ama. Ib. n. 13. pag. xvu.y xvui.Idea y plan de este divino <strong>Cántico</strong> \ oficios de JesuChristo y de la Esposa en él.. Grandeza de suobjeto. Excelencia de este Poema sobre todos losPoemas profanos y sagrados. Ib. n. 14. pag. xix.Cautela con que se debe leer. El Espíritu Santovínculo sagrado del precioso enlace de nuestrasalmas con el Verbo. Dios ama a los Justos conel mismo amor con que se aman las tres divinaspersonas; por este inefable amor nos une á sudivina naturaleza, y nos hace una пщтл cosaтом. i.aaa
344 ÍNDICE.con él; basta sentarnos en su mismo trono, ypartir con nosotros su misma gloria Jb. n. 15.(pag. xx. y xxi.Medios para lograr esta dicha por la lectura deeste misterioso libro. Abominable abuso de lajuventud Española en la lectura de romances,comedias y novelas profanas, y daños que causanlos Padres de las familias y confesores enla tolerancia de estas diversiones criminales.' Ib. n. 16. 17. pag. xxii. xxiiT. xxiv.Admirable doctrina del Gran Padre San Agustín.-• y de San Bernardo sobre Ja preferencia y deli-• cias que ofrece el Hijo de Dios en este Epitalamioá los que anhelen por lecturas de sucesosestupendos y maravillosos. Ib. n. 18. pag. xxv.Exhortación de la mayor Doctora de nuestra EspañaSantaTeresaá tan interesante fin. Ib.n.19.CAPITULO I. VERSO I.(pag. XXYI.La Encarnación del Verbo ,. anunciada por losPatriarcas y Profetas, y ardientemente deseadade todos los Justos. En la Eucaristía recibeel alma fiel el beso sagrado del Esposo. Sunacimiento es señal de paz para los humildes;y sus pechos son símbolo de los dos Testamen-?tos ,y de su, excesiva caridad para con la Igle-• ' sia ,y todos- sus hijos. pag. 4.CAPITULOI. VERSO II.•El conocimiento del nombre y de los excesos de a-' 1 mor -de Jésu Cbristo exhala un exquisito olor yfragancia por toda la tierra. Excelencias y virtudesde este admirable nombre. Diferencia delamor perfecto é imperfecto para con jfesu Cbristo.pag- 15
ÍNDICE,3+S-CAPITULO I, VERSO III, , , ,En qué sentido es llevada la Esposa en seguimientode Christo. De quatro especies de ungüentos conque remedia nuestros males, y nos hace correren pos de él; de las moradas diferentes- de losjustos ú proporción de sus méritos,, y quiénesson los rectos de corazón, pag. 25,CAPITULO I. VERSOIV.De la semejanza de la Esposa con las tiendasde Cedár¿jfr paveltones ,de Salomón', de su negreguray belleza ,y de la de su Esposo JesuChristo. pag. 45.CAPITULO I. VERSO V,Causas del color moreno de la Esposa: quexas á suscompañeras porque extrañan en ella esta mudanza.Envidia de los Angeles malos,y zelo falsocon que muchos persiguen las almas devotas. LosPrelados son guardas de la viña de la Iglesia.Doctrina muy notable de San Bernardo ,y SantaTe>esa contra las personas demasiadamentesolicitas de su comodidad y regalo. pag. 54.CAPITULO I. VERSOVI.De la excelencia de la visión divina ; y de comoel gusto de la presencia de Dios varia en lasalmas santas según sus diferentes deseos. De.garios modos de .ver a Dios, y de las señales,de su-venida. Oraciones , asistencia y oficios delos Angelespar a con los hombres. Ef ¿Serbo
346 INDINE.Esposo habla á los Justos sin palabras ni voces, y de las diferentes maneras con que se lespresenta y aparece., pug. 71.CAPITULO I. VERSO VII.De la necesidad del propio conocimiento. Terrible' reprehensión del Esposo á la Esposa para obligarlaá conocerse a sí misma. Bella pintura deSan Bernardo sobre la elevación y grandeza delhombre inocente , y de su cuida y mudanza espantosapor la culpa. pag. 91.' > CAPITULO I. VERSO VIII,Zas carrozas de Faraón , ó del diablo , y losPríncipes de su exército son los vicios capitales.El tránsito de Moyses y de los Israelitaspor el mar Bermejo es figura de nuestro bautismo; y sus victorias de los triunfos de lasalmas justas contra el demonio escoltadas porel Señor y por ¡os esquadrones de los Angeles,y Virtudes sobrenaturales. pag. 100,CAPITULO I. VERSOIX.La tórtola es símbolo de la pureza, y del retiro;soledad en que debe vivir la Esposa. Sus mexíllasexpresan la rectitud de la sana intencióny la hermosura del alma. pag. 107.CAPITULO I. VERSO X.Las cadenas de oro con esmaltes de plata son símbolode los dones del Espíritu Santo, ,y de lasgacias i' y especies con que Vos \ Angeles ador-
lümoH. 347nan, y hacen entender las cosas celestiales álas almas justas. P a g« l i r «CAPITULO I. VERSOXI.El nardo y perfumes de la Esposa representanios votos y oraciones de los Santos. El reclinatoriodel Esposo los diferentes estados de JeeuCbristo y la humildad Christiana. pag. 115.CAPITULO I. VERSO XII.En el ramillete de mirra esta expresada la pasión,la muerte y sepultura de Jesu Cbristo. U-tilidades y frutos que alcanza el alma christianapor la freqüente meditación y continua memoriade estos misterios. pag. 126*CAPITULO I. VERSO.XIII.El racimo de cipro es símbolo de Jesu Cbristoclavado en la Cruz, y del vino celestial de supreciosísima sangre. pag. 131.CAPITULO I. VERSOXIV.Belleza de la Esposa por la semejanza de sus ojoscon los de la paloma. Trato familiar de estacon su amado. Su singular humildad; y de dosespecies de hermosura del alma. pag. 137.CAPITULO I. VERSO XV.Hermosura del Esposo en- quanto Dios , y enquanto hombre. Explicación del tálamo sembradode flores. Familiaridad de la Esposa con
348 ÍNDICE.su amado. Del modo de hablar el Verbo con elalma , y el alma con el Vjrbo ; y de la lenguadel uno y del otro. Es impar tantísima esta doctrina,pag. 146.CAPITULO I. VERSOXVI.De la estabilidad y hermosura de la Iglesia Católica, y de como por la vida activa arregladapor la obediencia, se llega á la contemplativa,pag. 154.CAPITULO II. VERSO I.jfesu Christo es la verdadera flor del campo, y ellirio mas hermoso de los valles. De la virginidad, martirio , y demás obras virtuosas simbo-' lizadas en tres especies de flores,y de la devocióncon que se deben celebrar en las horas señaladaslas divinos oficios. pag. 169.CAPITULO II. VERSO II.Ventajas de la Esposa sobre sus compañeras; necesidadde ésta,y de toda alma christiana develar con temor sobre su salvación; y de quandifícil es vivir entre las espinas de las pasio-' nes ,y no ser heridos de ellas. pag. 182.CAPITULO II. VERSO III.El manzano es figura del árbol del Paraíso ,y delque vio San Juan en el Apocalipsis cargadasiempre de frutos. Jesu Christo es único árbolde vida, y pan vivo baxadó del cielo- Su carnefomenta , defiende y hace sombra á los justos,pag. 187.
INDICE.349CAPITULO II. VERSOIV.La cámara ó bodega de vino en que es introducidala Esposa expresa el amor excesivo, y comouna especie de embriaguez espiritual en losMártires y Santos. El zelo de los Prelados debeestar siempre acompañado de la discreción yde la ciencia.pag. ip8.CAPITULO II. VERSO V.Las flores con que la Esposa herida del divino a-mor anhela ser confortada en su desmayo senlas virtudes y excmplos de su Esposo, y losfrutos de piedad y de virtud de las almas santas, cuyos aumentos prefiere á sus propias utilidadesy ventajas espirituales. pag. 207.CAPITULO II. VERSO VI.Las manos del Esposo son figura de la Sabiduría,y del corazón de jfesu Christo. Su derecha essímbolo de nuestra felicidad espiritual, y suizquierda de las prosperidades temporales. Doctrinanotable sobre los funestos efectos de laingratitud. pag. 213.CAPITULO II. VERSO VILAnalogía de los deseos del Esposo con las propiedadesde las eorzas y ciervos- Del éxtasis dcontemplación en que prohibe inquieten á la Esposasus compañeras , ó las almas carnales éimperfectas. El sueño de la Esposa es una especiede muerte : admirables efectos de esta
35° ÍNDICE.muerte dichosa, y oportuna reprehension á losque inquietan y censuran á los contemplativasy devotos. pag. 220.CAPITULO II, VERSOVIII.Oye la Esposa en su éxtasis o sueño la voz. desu amado: velo venir saltando por los montes,y atravesando por los collados. Qjidles son losmisteriosos saltos del Esposo, o de Jesu Christo.Los montes son figura de los Angeles , ylos collados de los demonios. De tres especiesde temor para corresponder á la gracia recibida,pag. 230.CAPITULOII. VERSO IX.Semejanza del Esposo con la corza y cervato. Sumisericordia y su justicia están designadas enlas propiedades de éstos. Quan temible debe serel examen y juicio final aun á los Justos. Laestancia, y miradas del Esposo tras la paredy por entre celosías expresan el misterio de laEncarnación y sus prodigiosos efectos de un- modoadmirable. pag. 242,CAPITULO II. VERSO X.De las visitas del Señor, y de las señales é indiciospara discernirlas sin engaño. En qué sentidoes llamada la Esposa amiga suya, palomasuya, única her mes-ra suya. De las vicisítidsy penas que padecen las almas santas con lasausencias del Esposo „y de su remedio, pag. 250.
INDICE.CAPITULO II. VERSO XI. YXII.La deliciosa pintura que hace el Espíritu Sar.men los siguientes versos de la primavera , aludeá la venida de Je su Christo al mundo, y álos primeros siglos de la Iglesia. Es precisopodar en tiempo nuestras pasiones y vicios, parahacer crecer las flores de las virtudes. Lavoz y gemidos de la tórtola son viva imagen delas ansias y suspiros de ios Justos por la patriacelestial. pag. 265.CAPITULO II. VERSOXIII.Las expresiones de amiga y de hermosa son pruebasmanifiestas del singular amor del Esposopara con la Esposa,y de su mucha solicitud porel bien de las almas. I.,os primeros frutos dela higuera son símbolo de los hipócritas y delos Judíos ,y los sazonados que suceden á estosde los Apostóles y primeros discípulos del Señor.Las viñas en flor son imagen de la Iglesiaen su nacimiento; y su buen olor y frutos de lasobras buenas, de los Mártires y personas fervorosasen los Monasterios. pag. 275.CAPITULO II. VERSO XIV.Ve como la Iglesia y el alma piadosa hallan lostesoros dj la divina misericordia en las llagasde Christo; de la fortaleza de los Mártires ensu pasión ; y de qué muñera habita el alma fielen los agugeros de la piedra, y hendiduras de lapared. Que mas debemos escudriñar la voluntadde Dios , que s и Ma gestad, y de la pureza necesariaen los Predicador es. pag. 2 3 o.том. i.bbb
352 INDICI.CAPITULO II. VERSOXV.Los Angeles, Prelados, y Directores tienen ásu cargo el cuidado de las viñas que son lasalmas. Los murmuradores y aduladores sonraposas de mala casta. Los novicios en la virtudson viñas en flor. Efectos espantosos deia tibieza. Varias especies de raposas figuradasen las tentaciones. Los hereges son verdaderasraposas : debemos trabajar mas en cogerles,que en auyentarles. Doctrina notable deSan Agustín , y de San Bernardo , sobre si esconveniente, ó no castigar á los hereges conleyes penales. pag. 299.CAPITULO II. VERSOXVI.Afectos maravillosos del divino amor. Voz de las• pasiones. La Esposa á veces atiende solo á lossuspiros que forma , y no al orden y conciertode las palabras que dice. Amor recíproco deesta con su Esposo. Propiedades del amor depreferencia en los Justos. Lirios en que pace elLsposa. Jesu Christo verdadero lirio , verdaderopasto,y Pastor de todos los fieles, pag. 317.CAPITULO II. VERSO XVII.Como deben entenderse las palabras: hasta queapunte el día , y declinen las sombras. De lomisteriosas , y ocultas que son las visitas delVerbo Esposo en el alma santa. Doctrina admirableen que manifiesta San Bernardo congran humildad y confusion suya los efectos deestas comunicaciones celestiales , y ¿as señales
ÍNDICE. 353viertas para discernir la venida, y ausencia deVerbo á las almas santas. pag. 330.