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Escenas Laborales - AELE

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ANÁLISIStante menor en

ANÁLISIStante menor en Lima y más alta en lasierra y sobre todo, en la selva. Estosignifica, ahora, unos 620 mil nacimientosal año y 22.5 nacidos vivos porcada mil personas en el país. Teniendoen cuenta que los gobiernos solamentepueden ser favorables al descenso dela mortalidad, y que no apoyarían laemigración, las políticas para controlarel crecimiento poblacional, se centranen la fecundidad femenina.La mortalidad, por su parte, es el“control” indeseable de la población, ytoda política poblacional trata de disminuirla.Su rápido descenso en la segundamitad del siglo pasado, respectoal ritmo de nacimientos, ha producidoel fenómeno de la explosión demográficaque hemos enfrentado. Sin embargo,aún tenemos mortalidad elevada,si nos comparamos con los paísesde mayor desarrollo y con la mayorparte de países de nuestra región. Actualmente,según las proyecciones demográficas,fallecen al año alrededorde 170 mil personas en nuestro país.La distribución de las muertes en las diferentesedades, da origen a un indicadorde la edad más probable a ser alcanzadapor los nacidos en determinadoaño –la esperanza de vida al nacer–que viene aumentando y ha llegadoya a los 70 años, aunque puedenhaber variaciones de hasta 20 años entrelas esperanzas de vida al nacimientode las provincias más metropolitanas(Lima y el Callao) y las más ruralizadas,en la sierra o selva.La otra variable, que ha cobrado inusitadaimportancia en el Perú, es lamigración. Hasta hace un par de décadas,cuando la migración neta al exteriorera de apenas 20 ó 30 mil personas,podía ser posible que se trabajaranlas proyecciones demográficas bajoel supuesto de "población cerrada",como si el saldo migratorio fuera cero.Actualmente el saldo migratorio, siempresegún el INEI, puede estar en losúltimos años entre los 200 ó 300 milhabitantes menos, que indicarían así eltriple de pérdidas de habitantes que loesperado por las proyecciones que erasolamente de alrededor de -70 mil paraestos años.Para completar, debemos recordarque también hay migración interna, entrelos centros poblados del interior delpaís, y resulta evidente la utilidad de conocerla distribución espacial de lapoblación en nuestro propio territorio,así como cuáles son las áreas,regiones y pueblos que crecen, permanecenestacionarios o tienen másemigrantes que inmigrantes.¿CUÁNTOS SOMOS?Tal vez ahora se entienda mejorla importancia del conocimiento delvolumen, estructura, distribución y dinámicade la población en el Perú. Ya la vez, se pueda entender la preocupaciónpara conocer cuántos somos.El asunto es que la cantidad de poblaciónse ha convertido en tema polémico,a pesar de un censo reciente.Veamos.Las proyecciones de población,revisadas por el INEI con la asistenciade CELADE (Centro Latinoamericanode Demografía) nos decíanque tendríamos a fines de julio unos28 millones de personas residiendoen el ámbito nacional, que no es lomismo que peruanos, pues se esperaque haya dos millones de peruanosen el extranjero, aunque no sabemosni sabremos por ahora (elcenso no preguntaba dónde hannacido las personas) cuantos extranjeroshay en nuestro territorio. Losdatos previos del censo, extraoficialmenteconocidos, indican en cambio,que este reciente recuento noalcanza ni a los 26 millones, tal vezsolamente 25.En defensa del censo recientepuede decirse que las proyeccionesestán erradas, pues en los últimosaños, del 93 al 2005 no habría unsaldo negativo de la migración de750 mil personas, sino tal vez deldoble, con lo cual las diferenciasentre el censo y las proyecciones corregidas,se reducirían a un millóno un millón y medio de personas,siempre y cuando las estimacionesde defunciones y nacimientos fueranlas correctas.En el extremo opuesto, no se esperamuy buena cobertura en el censoreciente, realizado a través deterceras personas, en plazos ampliosque incluyeron las fiestas patrias,y con una laxitud inusual. Cincopor ciento de omisión –viviendasocupadas que aparecen sin habitantes, informaciónincompleta de vecinos y empleadasdel hogar declarantes, omisiones deancianos, recién nacidos o enfermos crónicosy mentales– es considerada una estimaciónmuy bondadosa, teniendo en cuentaque las encuestas por muestreo rigurosaspueden perder hasta 8-10 por cientode la población esperada, que se conocereside en la vivienda que se entrevista. Perosolamente cinco por ciento de la poblaciónsería casi un millón y medio de habitantes.¿Seremos 25, 26 ó 27 millones, y no 28en la realidad? Casi imposible saberlo. Elmagro censo del 2005, no permite estimarel ritmo de los nacimientos o de las defunciones,sino de manera muy aproximada,a través de las edades singulares, siendolo deseable haber inquirido sobre los nacidosvivos de las mujeres en edad fértil olas defunciones recientes y las edades demuerte de los padres, para auxiliar a lademografía. El propio supuesto de una altaemigración solamente es reciente y es muyaventurado extender sus resultados haciael mediano o largo plazo. Los registros nacionalesde nacimientos y defunciones –laspartidas de registro civil– tienen considerablesvacíos.¿Cuántos somos? Si se tratara de apostartal vez estemos en un espacio intermedioentre la población que pudo registrarel censo y lo que estiman los demógrafos,pero esta es simplemente una intuición, untanteo sin base científica. El censo, o el INEIaún no da la palabra final, y recién en noviembredirá cuántos habitantes han podidorecabar en su inédito experimento, talvez anecdótico. Los expertos en poblacióntienen tema de conversación para rato, ylas propuestas van desde volver a comenzarcon un censo como los normales, o entrara una especie de orfebrería demográfica,que si bien no resuelve totalmente eltema, al menos nos dejará respiro hastauna próxima oportunidad.–––(1) Algunos fondos como el FONCOMÚN municipal, olos pagos de canon y las regalías mineras, tienen unadistribución supuestamente dependiente de una asignaciónen la cual el tamaño de la población es al menosparte de la fórmula con la cual se asigna. Reconociendolas intenciones buenas, es lamentable el resultado,frecuentemente poblado de absurdos, por las ligerezasde la formulación: hay provincias y distritosen los que mantener la cuenta del Banco de la Naciónpara recibir algunos soles anuales resulta antieconómicoy otros, en los que los servicios deberían crecer.Sin embargo, insistimos, en que ya es un buen comienzo.10SETIEMBRE 2005

INFORMERiqueza y SostenibilidadDimensiones Sociales y Ambientales de la Minería en el Perú(Parte I)El Banco Mundial ha preparado un informe sobre la Riqueza y Sostenibilidad: DimensionesSociales y Ambientales de la Minería en el Perú.Por la importancia de este documento y para compulsar los conflictos que se han producido enlos últimos meses en la Minería en nuestro país, transcribimos las principales conclusiones quecontiene el indicado informe.CONCLUSIONES PRINCIPALES"1. Pasivos Ambientales MinerosEl impacto negativo y acumulativo de operaciones mineras y defundición (los pasivos ambientales mineros ó PAMs) –que se ubicana lo largo de todo el territorio peruano– constituyen un serio perjuiciopara la salud y es una importante causa de malestar social entrelas comunidades locales. La inadecuada disposición de relaves ydesmontes, así como los métodos inapropiados para la disposiciónde efluentes peligrosos y materiales contaminantes de las operacionesmineras, ya han causado casos graves de filtraciones, drenajeácido y contaminación de cuerpos acuíferos, así como otros efectosnegativos en la biodiversidad y los ecosistemas. Por ejemplo, algunasde las actividades mineras y metalúrgicas desarrolladas a lolargo del río Rímac, en conjunción con otras fuentes incluyendo lasde tipo agrícola, contaminan las fuentes de agua potable que abastecenla región de Lima Metropolitana donde habitan más de 7millones de personas, o bien, aproximadamente un tercio de la poblaciónperuana. Otras cuencas fluviales afectadas por la contaminaciónde PAMs incluyen las del Mantaro, Pisco, Madre de Dios,Llaucano y Santa.No son menos graves los peligros latentes de la inestabilidadfísica de los depósitos de residuos mineros, pues el Perú es un territoriosísmico proclive a los temblores y terremotos. Los efectos causadospor la pérdida o daño a las zonas agrícolas y la pérdida odegradación de recursos hídricos también han ocasionado que lapoblación tome una conciencia creciente de los efectos adversos delas operaciones mineras y de las fundiciones, tanto del pasado comolas actuales, exacerbándose la oposición de la comunidad a lasoperaciones existentes y proyectadas, y creándose así posibles fuentesde conflicto.Los esfuerzos del gobierno para enfrentar los PAMs se iniciarona mediados de los años 90. Desde aquel momento, los principalesproblemas abordados han sido: (i) determinar la localización y laclasificación de los pasivos mineros no rehabilitados (ya sea que setrate de lugares abandonados o “huérfanos” o que cuentan con unconcesionario identificable); (ii) desarrollar los medios para remediarlos PAMs de manera segura y eficiente; (iii) identificar los responsablesactuales y/o pasados que deben llevar a cabo dicharemediación (incluyendo el Estado peruano); y (iv) evaluar posiblesfuentes de financiamiento de dicha remediación. Al enfrentar estostemas técnicos, legales y financieros, el gobierno simultáneamentesentó los cimientos para crear un marco normativo integral de leyes,reglamentos e incentivos que permitan regular los numerosos –y en algunos casos muy importantes– nuevos proyectos mineros quese están desarrollando en el Perú.Como ejemplo, entre el 2001 y junio del 2003, el Proyecto deEliminación de Pasivos Ambientales (EPA) trató de: (i) realizar unaevaluación y diagnóstico de los impactos ambientales de cada unode los PAMs; (ii) elaborar un inventario nacional detallado que identifiquecada PAM y su localización geográfica, los principales riesgosambientales involucrados, su condición legal, y sus característicasfísicas; (iii) identificar y desarrollar tecnologías para la rehabilitaciónambiental; (iv) llevar a cabo estudios y trabajos para remediary rehabilitar las áreas afectadas por los PAMs, (v) tomar medidaspreventivas para evitar la generación de drenaje ácido procedentede las operaciones mineras, limpiar y nivelar los depósitos derelaves abandonados; (vi) reducir el riesgo de grietas o filtracionesen los depósitos de relaves abandonados; y (vii) reducir, neutralizary/o eliminar los impactos negativos de los PAMs sobre la saludpública, la flora y la fauna, y las actividades económicas de lasáreas circundantes mediante la restauración y mejoramiento de lacalidad del agua, tierra y aire mediante una serie de acciones entrelas que se incluye la reforestación.(…)Cabe señalar que en la esfera legal se han dado avances significativosdurante los dos últimos años los cuales incluyen el dictadode la Ley de Cierre de Minas (Ley 28090) y la Ley de Pasivos Ambientalesde las Actividades Mineras (Ley 28271). Los objetivos deestas últimas leyes son integrales y buscan normar: (i) el proceso deidentificación de los pasivos ambientales legados por las actividadesmineras; (ii) la responsabilidad de la remediación y rehabilitaciónde las áreas afectadas por los pasivos ambientales; (iii) la creaciónde un mecanismo de financiamiento; (iv) la mitigación de losimpactos negativos de los PAMs sobre la salud de la población, elecosistema circundante y la propiedad. A pesar de sus intenciones,la Ley deja una serie de vacíos que podrían permitir a los titularesmineros eludir sus responsabilidades en la remediación de los PAMSsobre la salud de la población, el ecosistema circundante y la propiedad.A pesar de sus intenciones, la Ley deja una serie de vacíosque podrían permitir a los titulares mineros eludir sus responsabilidadesen la remediación de los PAMs y transferir dicha responsabilidadal Estado. La ley aparentemente no habría sido coordinadacon los objetivos y calendarios del Plan Minero Referencial 2000-2009. Algunas definiciones que se incluyen en la ley (por ejemplo,lo que constituye un sitio “abandonado” o “inactivo”) deben serajustadas para impedir interpretaciones erróneas y la evasión deresponsabilidades.(…)En cuanto al financiamiento de dicha remediación, el Artículo9º de la mencionada Ley asigna al Fondo Nacional del Ambiente(FONAM) la responsabilidad para obtener los fondos y el financiamientopara la remediación y rehabilitación de los PAMs. Según laLey, estos recursos deben provenir de acuerdos de cooperación financierainternacional, canjes de deuda y otras fuentes, sin recurrira fondos públicos ni afectar el presupuesto nacional. A pesar deSETIEMBRE 2005 11

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