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Dominical - La Opinión de Zamora

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Domingo, 24 <strong>de</strong> abril <strong>de</strong> 2011 / LA OPINION-EL CORREOLeonorísima,la octava cabritaElena Poniatowska y el retrato fallido <strong>de</strong> la pintoraLeonora Carrington✒ Eduardo San JoséNo es por contrariar a Jaime Gil<strong>de</strong> Biedma, quien creía que había<strong>de</strong>jado <strong>de</strong> ser poeta para convertirseen un poema, todo unidad y coherencia,pero ninguna vida es elocuenteen toda su extensión. Sus azares,pausas y recovecos la conviertena la larga en una calma chicha sinotra moraleja que pasar, con más omenos sobresaltos. Pero basta conresaltar un trecho <strong>de</strong>l camino o ponerlainclusoalabreveluz<strong>de</strong>unlancepara que esa vida <strong>de</strong>stile todo elsentido. Por eso, la mexicana ElenaPoniatowska (París, 1932) ha malbaratadoen esta novela al personaje<strong>de</strong> «Leonora Carrington» (<strong>La</strong>ncashire,1917), en su afán <strong>de</strong> enseñarnosa la persona. Ha <strong>de</strong>sperdiciadoel retrato, el emblema, bajo losaliños documentales <strong>de</strong> la biografía.Al margen <strong>de</strong> otros valores literarios,Leonora, el último Premio BibliotecaBreve <strong>de</strong> Seix Barral, no sobrepasala categoría <strong>de</strong> «biopic» <strong>de</strong>la pintora y escritora vanguardista,inglesa arraigada en México en losaños cuarenta, tras un periplo vitalpor el cogollo <strong>de</strong>l surrealismo parisino,la Europa en guerra, el internamientoen un manicomio en Santan<strong>de</strong>ry el asilo <strong>de</strong> la sociedad artísticaneoyorkina. Poniatowska hareutilizado el mol<strong>de</strong> <strong>de</strong> Tinísima(1992), la novela <strong>de</strong> la vida <strong>de</strong> TinaModotti, la fotógrafa, espía y conspiradora italianaque bulló, antes que la propia Leonora,en los irrepetibles círculos culturales nacidos<strong>de</strong> la Revolución Mexicana. Se repiteaquí lo que ya sucedía entonces, cuandoel lector no era capaz <strong>de</strong> asegurarqué era lo que, resumidas las cuentas,nos <strong>de</strong>cía la novela, salvo una apasionanteexistencia y la aclaración<strong>de</strong> algunos enigmas para iniciados.Cómo no aprovechar entoncesa Modotti no sólo paravolver a pasear el <strong>de</strong>sfile <strong>de</strong>los Rivera, Siqueiros, Orozco,Frida, sino para revisarlas utopías <strong>de</strong>l siglo al través<strong>de</strong> la cuestión Trotsky,<strong>de</strong>spojada<strong>de</strong> su qué documental.Ésa es la asignatura pendiente<strong>de</strong> Leonora, que resulta unanovela con asunto (la vida <strong>de</strong> laprotagonista) pero sin tema.Lo cierto es que una vida comoésta daría para tantos temasque resulta casi inasequible:los <strong>de</strong>bates centrales <strong>de</strong>l artecontemporáneo, entre impresión y expresión; lalocura, como institución represiva creada por lasociedad, más en una mujer como ella, internadabajo la medieval suposición <strong>de</strong> histerismo yque supo regresar <strong>de</strong> sus simas; las hipocresías<strong>de</strong>l multiculturalismo mexicano, que <strong>de</strong>scubrimosal trasluz <strong>de</strong> exiliados o simples güeros quese sienten <strong>de</strong>splazados y hechos <strong>de</strong> menos en elpaís que les sirvió <strong>de</strong> refugio; o, sobre todo, el<strong>de</strong>bate feminista, la lucha <strong>de</strong> una mujer, <strong>de</strong> todamujer, por emerger <strong>de</strong> su condición <strong>de</strong> musa yobjeto, como apunta la insidia <strong>de</strong> André Bretonen la novela: «siempre fuiste la musa <strong>de</strong> hombressuperiores» (p. 376), artistas como Paul Éluard,Max Ernst, Renato Leduc o Chiki Weisz, omecenas como Edward James, aunque tambiénmujeres como Peggy Guggenheim o Remedios«Leonora»ElenaPoniatowska,(Premio BibliotecaBreve), Seix Barral,508 páginas.Varo. Sin embargo, Poniatowska<strong>de</strong>grada estos temas <strong>de</strong> categoría aanécdota, sin resistir la tentación <strong>de</strong>salpicarlos <strong>de</strong> multitud <strong>de</strong> chismessabrosos y excéntricos, recolectadosa menudo <strong>de</strong>l privilegiado testimoniopersonal <strong>de</strong> Carrington, perosin más función real que dar notas<strong>de</strong> color o surtir información.Por qué no aprovechar a fondo eltema <strong>de</strong> género como eje <strong>de</strong> sustentación,y convertir así a Leonoraen la «octava cabrita», continuandoel tono <strong>de</strong> los retratos mexicanosque la autora ensayó, queno biografió, en «<strong>La</strong>s siete cabritas»(2001).<strong>La</strong> observación es muy discutible,y quizá sea un logro buscadono convertir el texto <strong>de</strong> una vida realen pretexto para temas universales.Por eso no hay más título queun nombre propio. En tal caso, lacrítica no estorbaría la valoración<strong>de</strong> una novela que asume otros retosmayúsculos, como sorpren<strong>de</strong>rel trance mismo <strong>de</strong> la creación artísticao narrar el <strong>de</strong>lirio vesánico,forzando para ello los límites y resistencias<strong>de</strong>l estilo. Pero tal vez elhecho <strong>de</strong> que Leonora Carringtonsiga viva haya pesado en el ejercicio<strong>de</strong> pormenorizada biografía que<strong>de</strong>scubrimos, por no <strong>de</strong>cir en la hagiografíaque a veces creemos estarleyendo.Discospor Solanadominical / XVJENNIFER HUDSONI remember meEl cielo pop norteamericano está lleno <strong>de</strong> historias <strong>de</strong> ascensos meteóricos que<strong>de</strong>spués quedan en poco más que ruido mediático. Es el caso, por ahora, <strong>de</strong> JenniferHudson, que en apenas tres años pasó <strong>de</strong> los coros gospel en Chicago y musicalesDisney en gira por cruceros a llegar a finalista <strong>de</strong> «American idol». De ahí, directamenteal estrellato: «Oscar» como actriz secundaria por «Dreamgirls» (2006) y unprimer álbum homónimo meritorio que quedó difuminado por la tragedia personal –los asesinatos <strong>de</strong> sumadre, su hermano y su sobrino–. «I remember me» es su regreso, flanqueada por la primera división <strong>de</strong>lnegocio –Alicia Keys, Ne-Yo o Stargate–, facturando r&b, pop rico en baladas y medios tiempos bailables tan<strong>de</strong>l gusto <strong>de</strong> las radiofórmulas como <strong>de</strong> los programadores <strong>de</strong>l sonido ambiental en los hipermercados, ricoen acrobacias vocales y coros melosos como masajes. Pop bienintencionado.ROSARIORaskatriskiEl tiempo pasa a velocidad <strong>de</strong> vértigo, casi sin advertirlo la pequeña <strong>de</strong> los Floreslleva un cuarto <strong>de</strong> siglo pateando escenarios y platós cinematográficos en los quese ha hecho un hueco artístico con sello personal –más allá <strong>de</strong>l cante-baile-recitado<strong>de</strong> su madre, la inimitable Lola, <strong>de</strong>l pop <strong>de</strong> su hermano Antonio o <strong>de</strong> la «canciónligera» <strong>de</strong> su hermana Lolita–, que juega un papel innovador arrimando el flamenco a otros géneros –rock,jazz, bossa– <strong>de</strong>s<strong>de</strong> el eclecticismo. «Raskatriski» mete en danza, a<strong>de</strong>más, el funky a la catalana y los sonescaribeños, y los pasa por la batidora familiar y el recuerdo <strong>de</strong>l gracejo pachanguero <strong>de</strong> su padre, el reservadoPescaílla, en un revoltijo estilístico que le tiene cogido el punto al gusto popular, que ya es marca <strong>de</strong> lacasa, y <strong>de</strong>l que es autora en letra y música. Cumpliendo álbumes y creciendo.THE STROKESAnglesUn <strong>de</strong>but tan brutal como magnífico, «Is this it» (2001), les valió la proclamación <strong>de</strong>«salvadores <strong>de</strong>l rock» por todos los tabloi<strong>de</strong>s. Des<strong>de</strong> entonces un pasable «Room onfire» (2003) y una caída en picado, «First impresions on Earth» (2006), que les trajotodo tipo <strong>de</strong> críticas e hizo que cada uno fuese por su lado; Julian Casablancas, asus ensimismamientos lo-fi, y Hammond Jr., a sus melodías guitarreras. «Angles», cinco años <strong>de</strong>spués, suponejuntar <strong>de</strong> nuevo a los gallos en el corral y salvar la papeleta con media hora larga <strong>de</strong> sonido sólido y enérgico,un single reciclado –«Un<strong>de</strong>r cover of darkness»– con trazas <strong>de</strong> hit, el tira y afloja clásico entre sintetizadoresochenteros y guitarras crudas en un claro intento <strong>de</strong> regreso a lo básico, a los comienzos que tan bienfuncionaron. Lo logran a medias: material correcto y previsible cuando se les exige la excelencia.J. J. CALEThe Silvertone yearsEl vértigo <strong>de</strong>l mercado, el ritmo <strong>de</strong>predador <strong>de</strong> las discográficas están en las antípodas<strong>de</strong> la parsimonia creativa <strong>de</strong> J. J. Cale, que no suele emplear últimamentemenos <strong>de</strong> un lustro en alumbrar nuevo material <strong>de</strong> ese ya célebre «sonido Tulsa»que mezcla el boogie lento con el country más meloso y el perezoso blues <strong>de</strong> Louisianacon el folk más crudo y el <strong>de</strong>sparpajo <strong>de</strong>l jazz pionero; todo tras una guitarraprecisa y una voz que susurra más que canta. Un imaginario sonoro que <strong>de</strong>jó huella en figuras carismáticas,<strong>de</strong> Mark Knopfler a Eric Clapton. <strong>La</strong> discográfica Silvertone rescata los dos álbumes que editó con ella,«Travel-log» (1990) y «Number 10», en 1992, una treintena <strong>de</strong> piezas en las que vibra el característico sonido<strong>de</strong>l artista <strong>de</strong> «Cocaine» y «After midnight», recio, pegado a las raíces y melódicamente un bucle monocor<strong>de</strong>.Recuperando viejos discos <strong>de</strong> un artista <strong>de</strong> culto.JEFF BECKRock ‘n’ roll party (honoring Les Paul)Jeff Beck rindió homenaje el verano pasado al legendario pionero <strong>de</strong> la guitarra LesPaul recreando un repertorio <strong>de</strong>liciosamente ecléctico a base <strong>de</strong> clásicos <strong>de</strong>lrockabilly, trepidantes instrumentales y éxitos pop <strong>de</strong> comienzos <strong>de</strong> los sesenta, enel mismo club <strong>de</strong>l Times Square neoyorquino don<strong>de</strong> Les Paul tocó, cada lunesdurante catorce años, hasta su muerte a los 95 años, en 2009. Beck, pue<strong>de</strong> que el mejor guitarra <strong>de</strong>l rock,maestro en todos los géneros e innovador impertérrito, brilla en este tributo con una frescura y un <strong>de</strong>sparpajoque redime el ensimismamiento virtuoso <strong>de</strong> «guitar hero» a base <strong>de</strong> jazz-rock a que nos tiene acostumbradosy levanta un vibrante concierto junto a Brian Setzer y Gary US Bond, Imelda May y TromboneShorty lleno <strong>de</strong> alegría, matices y standards. Celebración <strong>de</strong> la guitarra.GREEN DAYAwesome as fuck«American idiot» (2004) los <strong>de</strong>volvió a la primera división <strong>de</strong>l rock, la <strong>de</strong> los llenosen estadios y ventas millonarias, como únicos supervivientes <strong>de</strong> aquel punk californiano<strong>de</strong> segunda generación –junto a «Offspring» o «Sun 41»– que popeabacrepuscularmente con el <strong>de</strong>solador paisaje <strong>de</strong> la Administración Bush y la pesadilla<strong>de</strong>l 11-S como telón <strong>de</strong> fondo. Funcionó tan bien que se animaron a repetir el envite con «21st Centurybreakdown», otro álbum conceptual, otra ópera rock anfetamínica que seguía la historia <strong>de</strong> Gloria y Christianpor el <strong>de</strong>svanecimiento <strong>de</strong>l sueño americano. «Awesome as fuck» son muestras <strong>de</strong> su gira alre<strong>de</strong>dor<strong>de</strong>l mundo –Londres, Dublín, Dallas, Berlín, Brisbane…–, <strong>de</strong>l magnetismo <strong>de</strong> Billie Joe Amstrong y su popacelerado con querencia al himno ante multitu<strong>de</strong>s tan participativas como entregadas.ORQUESTA MONDRAGÓNEl maquinista <strong>de</strong> la General (edición especial)Ya lleva más <strong>de</strong> medio año rodando sin pena ni gloria por los anaqueles <strong>de</strong> las pocastiendas <strong>de</strong> discos que quedan cuando ahora se recupera este «Maquinista <strong>de</strong> laGeneral» en una nueva edición –que casi nada aña<strong>de</strong>, apenas tres temas y un par<strong>de</strong> vi<strong>de</strong>oclips– con vistas al espectáculo musical en que se está convirtiendo. Es elregreso <strong>de</strong> la «Orquesta Mondragón» tras una década sin publicar y tres años <strong>de</strong> presencia en los escenariosmexicanos.Vuelve Javier Gurruchaga y su personaje excesivo, histrión <strong>de</strong> voz impostada y gusto por el rock <strong>de</strong>tratos con el blues, aunque no se corta nada en encabezar su circo <strong>de</strong> monstruos con citas cinematográficase historias rocambolescas. Versiones con sabor clásico junto a mambos y boleros, cameos con «Molotov» ySara Montiel, pero, como siempre, sin perdonar un posible gag ni orillar la excentricidad. Genio y figura.HERB ALPERT AND LANI HALLI feel youJunto a su banda, «Tijuana Brass», facturó en los años sesenta tantos éxitos que, como laCoca-Cola, no había hogar americano sin un disco <strong>de</strong> Herb Alpert. Su estilo directo, imaginativoy fresco abordaba cualquier melodía sin complejos y la convertía en un hit.Tenía esesentido <strong>de</strong> lo popular que le llevó a cofundar A&M Records, con Cat Stevens, Joe Cocker,«The Carpenters» o «Supertramp» en su cuadro artístico, que mas allá <strong>de</strong> los géneros significabanel éxito. A los 75 años sigue en activo como pintor, escultor y también como músico junto a su mujer, <strong>La</strong>niHall, una buena cantante aunque algo rígida y <strong>de</strong> registro convencional que contrasta en este <strong>de</strong>but discográfico conjuntoen estudio, «I feel you», con la trompeta <strong>de</strong> Alpert, que con sus <strong>de</strong>vaneos jazzy aún mantiene el pulso <strong>de</strong>sinhibidoque lo hizo célebre. Versiones <strong>de</strong> «The Beatles», Van Morrison o Patsy Cline para el regreso <strong>de</strong> una leyenda.

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