II / dominical LA OPINION-EL CORREO / Domingo, 24 <strong>de</strong> abril <strong>de</strong> 2011Un grupo <strong>de</strong> voluntarios <strong>de</strong>l Teléfono <strong>de</strong> la Esperanza.(●) Foto IcalEsperanzaen tiempos oscurosCientos <strong>de</strong> voluntarios atien<strong>de</strong>n en León, Valladolid, Salamanca yBurgos el Teléfono <strong>de</strong> la Esperanza, una ONG <strong>de</strong> escucha activaque busca «<strong>de</strong>sangustiar» a miles <strong>de</strong> personas cada año. Pronto<strong>Zamora</strong> se sumará a la iniciativa✒ J. G. Trevin«Hola, mi nombre es lo <strong>de</strong> menos, acabo<strong>de</strong> tomarme un bote <strong>de</strong> pastillas. Minovia me ha <strong>de</strong>jado y no le encuentrosentido a la vida, prefiero morir». Recibiruna llamada y escuchar tal confesiónal otro lado <strong>de</strong>l auricular supone, sin duda,la peor situación a la que alguienpue<strong>de</strong> enfrentarse si <strong>de</strong>dica su tiempo aayudar a otros <strong>de</strong>s<strong>de</strong> el Teléfono <strong>de</strong> laEsperanza. Lo advierte José RamónCampos, uno <strong>de</strong> sus fundadores en Salamanca.Se supone que, quienes escuchan,han <strong>de</strong> estar preparados para situacionesasí «pero un intento <strong>de</strong> suicidio no<strong>de</strong>ja <strong>de</strong> ser el momento más temido paraun voluntario».Aquella historia terminó con final feliz.El joven, que poco a poco iba perdiendola consciencia, no llegó a soltar elteléfono en ningún momento. <strong>La</strong> perseverancia<strong>de</strong>l voluntario por aferrarle a lavida dio sus frutos. Los servicios <strong>de</strong>emergencia llegaron a tiempo. <strong>La</strong> mayoría<strong>de</strong> llamadas no son tan dramáticas peroconviene estar preparado.<strong>La</strong> crisis ha agudizado las dificulta<strong>de</strong>s.«Si no tienes trabajo, el resto <strong>de</strong> problemasse agravan», aclara José Ramónconsciente <strong>de</strong> la angustia por la que pasanmuchas personas. Sólo algunos, yaal límite, intentan charlar con alguien para<strong>de</strong>sahogarse. En los dos primeros meses<strong>de</strong> 2011, el Teléfono <strong>de</strong> la Esperanza<strong>de</strong> Salamanca sonó en casi 500 ocasiones,una cifra algo por <strong>de</strong>bajo <strong>de</strong> la mediaya que en 2010, fueron atendidasmás <strong>de</strong> 8.000 llamadas a lo largo <strong>de</strong> las8.560 horas <strong>de</strong>l año. Porque esta línea <strong>de</strong>ayuda jamás comunica y nunca <strong>de</strong>scansa.El protocolo es sencillo. Si una personallama cuando se está atendiendo a otra,la llamada salta automáticamente a los teléfonos<strong>de</strong> otras provincias que estén disponiblesy en los que se ofrece el mismoservicio que en Salamanca. Pronto, <strong>Zamora</strong>contará con su propia se<strong>de</strong> y empezaráa ofrecer similar atención telefónicaque la <strong>de</strong> la capital <strong>de</strong>l Tormes, León, Valladolido Burgos.Cada comunicación <strong>de</strong>ber durar, comomáximo, 45 minutos «porque se entien<strong>de</strong>que a partir <strong>de</strong> ese instante, ni quien llamaaporta nada nuevo ni tú le pue<strong>de</strong>s ayudarmás». Lo habitual, sin embargo, esque no superen los 15 ó 20 minutos aunquehay excepciones como los intentos <strong>de</strong>quitarse la vida. Pero se dan todo tipo <strong>de</strong>casos. <strong>La</strong> nota común, tanto en Salamanca,como en el resto <strong>de</strong> provincias en lasque se ofrece el servicio, es la prevalenciafemenina.Entre el 70 y el 80 por ciento <strong>de</strong> las llamadastienen a una mujer al otro lado y,en la mayoría <strong>de</strong> los casos, realizan consultasrelacionadas con la soledad o la incomunicación,«lo cual no quiere <strong>de</strong>cirque estas personas vivan solas», explicaElvira Blasco, al pie <strong>de</strong>l cañón en Valladolid,don<strong>de</strong> lleva 20 años escuchando<strong>de</strong>s<strong>de</strong> el anonimato. «Saber que está garantizadoda mucha tranquilidad a la personaque llama», revela. A<strong>de</strong>más, y aunquelos orígenes <strong>de</strong>l servicio remiten a laor<strong>de</strong>n <strong>de</strong> San Juan <strong>de</strong> Dios a la que pertenecíaSerafín Madrid, el impulsor <strong>de</strong> lai<strong>de</strong>a, hoy en día el Teléfono <strong>de</strong> la Esperanzaes apolítico y aconfesional. Quizápor eso, más <strong>de</strong> 4.500 personas se animarona comunicarse con la ONG en Valladolida lo largo <strong>de</strong> 2010.El corazón encogidoTras varios años <strong>de</strong> experiencia, los voluntarios,una media <strong>de</strong> entre 40 y 50 tantoen León como en Valladolid y Salamanca,son conscientes <strong>de</strong> que el mundoafectivo «trae muchos problemas». Y escucharlosprácticamente cada día no <strong>de</strong>beresultar fácil. Para po<strong>de</strong>r afrontarlo sinvolver a casa con el corazón en un puño,realizan un largo periplo formativo <strong>de</strong>lque, al final, surgen los más capacitados
Domingo, 24 <strong>de</strong> abril <strong>de</strong> 2011 / LA OPINION-EL CORREOdominical / IIIpara enfrentarse, «con la distancia necesaria»,a la realidad latente que <strong>de</strong>stapacada día el servicio.José Ramón reconoce que hay casosque impactan. Aún recuerda la llamada <strong>de</strong>una mujer a la que acababan <strong>de</strong> violara<strong>de</strong>más <strong>de</strong> guardar es su memoria la minuciosa<strong>de</strong>scripción que hacen algunaspersonas <strong>de</strong> lo que sienten y están pa<strong>de</strong>ciendo.Ante eso no queda otro remedioque aplicar las técnicas aprendidas «aunquela gratitud final <strong>de</strong> quien llama porhaberle escuchado reconforta bastante».Y es que el Teléfono <strong>de</strong> la Esperanza, aseguraJosé Ramón, «<strong>de</strong>sangustia» a la genteque llama para <strong>de</strong>sahogarse y escucharsugerencias sobre cómo se podría replantearel problema que pa<strong>de</strong>cen aunque, esosí, los voluntarios jamás aconsejan «porquela <strong>de</strong>cisión última es <strong>de</strong> la persona».«Sugerimos, pero no solucionamos la vida<strong>de</strong> nadie», precisa José Ramón quienen sus años como voluntarios, al igualque Elvira, también ha tenido que enfrentarsea casos <strong>de</strong> violencia domésticao a problemas <strong>de</strong> adicciones al alcohol olas drogas. Cuando se percibe que la llamadaes <strong>de</strong> una persona «enganchada»reclamando ayuda, se le <strong>de</strong>riva hacia unespecialista. Esa es la gran revolución <strong>de</strong>lúltimo cuarto <strong>de</strong> siglo, reconoce Elviradado que, cuando el Teléfono <strong>de</strong> la Esperanzainició su andadura en la Comunidad,«había muchas menos líneas <strong>de</strong> ayuda».Por entonces, los voluntarios, a<strong>de</strong>más<strong>de</strong> parar el primer golpe, también<strong>de</strong>bían tener alma <strong>de</strong> especialista.En Valladolid, cuenta, ha notado uncambio en los últimos años <strong>de</strong>rivado <strong>de</strong> lainmigración. Cada vez son más los nacidosfuera <strong>de</strong> España y que viven entre nosotros,los que buscan ayuda marcando elnúmero ante los problemas <strong>de</strong> una vidanada fácil en un país extranjero y más enun contexto <strong>de</strong> crisis, que ha <strong>de</strong>sempolvadoproblemas que hacía tiempo que nose escuchaban. <strong>La</strong> elevada tasa <strong>de</strong> paroestá causando estragos.Los problemas religiosos y psiquiátricostambién ocupan gran parte <strong>de</strong> las llamadas.De hecho, en provincias comoLeón, las complicaciones <strong>de</strong>rivadas <strong>de</strong>una enfermedad mental supusieron en2010 el 45 por ciento <strong>de</strong> las 1.358 recibidasen 2010, el tercer año <strong>de</strong> actividad<strong>de</strong>s<strong>de</strong> que se pusieron enmarcha.LlamadorescrónicosHabitualmente, explicaJosé Ramón, la gente esconsciente <strong>de</strong>l lugar al quellama en busca <strong>de</strong> orientaciónpero también haypersonas que se dirigen alTeléfono <strong>de</strong> la Esperanza«con necesidad <strong>de</strong> hablar<strong>de</strong> banalida<strong>de</strong>s». Pensandoen quienes realmentenecesitan que la línea estélibre, en esos casos «se lesdice que no es el sitio».Sin embargo es no suce<strong>de</strong>con las llamadas que <strong>de</strong>latanperfiles obsesivos.Todos los voluntariossaben, cuando se sientan aesperar a que el teléfonosuene, que existe en cadaciudad un grupo integradopor aquellos a los que seconsi<strong>de</strong>ra «llamadorescrónicos». Son, revela JoséRamón, «enfermosmentales a los que hay queescuchar». En Salamanca,incluso, cuentan con unalista con los teléfonos habitualesy todos coinci<strong>de</strong>nen una cosa. «Se trata <strong>de</strong>personas con problemasque son muy directos ynunca ocultan nada». Tantatransparencia llama laatención.En la <strong>de</strong>streza <strong>de</strong> cadavoluntario resi<strong>de</strong> la habilidadpara encontrar rápidamenteel origen <strong>de</strong>l mal <strong>de</strong> quien recurreal Teléfono. «Somos como el torero quelleva al toro», <strong>de</strong>scribe Fe, voluntaria <strong>de</strong>lTeléfono salmantino, mientras que JoséRamón aclara que, en muchas ocasiones,los comunicantes «llaman por una cosa y,charlando, te das cuenta <strong>de</strong> que el problemaes otro».Él, como el resto <strong>de</strong> voluntarios, tambiénse ha topado en numerosas ocasionescon personas que «se ponen el escudo»para contar su problema. Hablan <strong>de</strong>su hermana o <strong>de</strong> un amigo intentando disfrazarun drama personal que, eso sí,«normalmente termina por no taparseporque las emociones entran por el oídoy el <strong>de</strong>l Teléfono <strong>de</strong> la Esperanza es un oídoanónimo capaz <strong>de</strong> generar un espacio<strong>de</strong> mucha confianza».Activida<strong>de</strong>s paralelasUna voluntaria atien<strong>de</strong> el teléfono.(●) Foto Ical❜❜Los problemas religiososy psiquiátricos formanparte <strong>de</strong> muchas <strong>de</strong> lasllamadasHay usuarios «crónicos»,enfermos mentales a losque hay que escuchar: enalgunos sitios se cuentacon un listado <strong>de</strong>números <strong>de</strong> llamadasfrecuentesEl lado más <strong>de</strong>senfado <strong>de</strong>l servicio esel <strong>de</strong> aquellos que, tras abrir su corazón alvoluntario que escucha al otro lado, terminanpor enfadarse con él al comprobarque no se les da consejo alguno ni se lesreplican sus conductas, en ocasiones claramentereprobables. En ese mismo ámbitorelajado también se pue<strong>de</strong>n encuadrarlas reuniones <strong>de</strong> autoayuda que, cada15 días, realizan en la se<strong>de</strong> <strong>de</strong> cadaTeléfono grupos <strong>de</strong> personas que, comolos que participan en la iniciativa <strong>de</strong>nominada«Entre Amigos», acaban forjandolazos que, en ocasiones, van más allá<strong>de</strong>l propio local <strong>de</strong> la ONG hasta el punto<strong>de</strong> que, incluso, han llegado a surgirparejas. Nadie mejor que ellos para enten<strong>de</strong>rlos problemas <strong>de</strong> un semejante.Esas dificulta<strong>de</strong>s suelen hacerse másvisibles por las noches. José Ramón lascalifica <strong>de</strong> «difíciles» porque a partir <strong>de</strong>las once comienza la actividad y se prolonga,a veces <strong>de</strong> forma ininterrumpida,durante varias horas. Pese a todo, asegurasu compañera Fe, «el día en que haypocas llamadas se echa <strong>de</strong> menos porquenuestra vocación es la<strong>de</strong> ayudar y esto es unservicio a la sociedadque, a<strong>de</strong>más, enriquece».Para combatir las dificulta<strong>de</strong>se intentar prevenirlas,cada Teléfonorealiza sus propios seminariosy activida<strong>de</strong>sque, a la vez, sirven parair financiándose yofreciendo formaciónpermanente a los voluntarios.En León, porejemplo, prefieren evadirserealizando rutas <strong>de</strong>sen<strong>de</strong>rismo como la quehace unos días les llevóa Val<strong>de</strong>piélago. Pero enla ciudad leonesa van unpaso más allá. Un blog(telefono<strong>de</strong>laesperanzaenleonblogspot.com)les sirve <strong>de</strong> nexo <strong>de</strong>unión. <strong>La</strong>s nuevas tecnologíasayudan a estrecharlazos, algo quetambién saben en Burgos,cuyo servicio telefónicoes un tanto diferenteal<strong>de</strong>lresto<strong>de</strong>ciuda<strong>de</strong>sdon<strong>de</strong> yafunciona en la Comunidad.En servicio <strong>de</strong>s<strong>de</strong>1972, año <strong>de</strong>l fallecimiento<strong>de</strong> Serafín Madrid,no pertenece a lared general <strong>de</strong> Teléfonos<strong>de</strong> la Esperanza <strong>de</strong> España,<strong>La</strong>tinoamérica yGran Bretaña dado que,por su longevidad, lamayor <strong>de</strong> Castilla y León,dispone <strong>de</strong> fuentes <strong>de</strong> financiación diferentesa los <strong>de</strong>más. De ahí que el serviciotambién difiera tanto en lo relativo alas horas <strong>de</strong> atención (<strong>de</strong> 10 a 14 y <strong>de</strong> 17a 21 horas aunque dispone <strong>de</strong> un contestadorautomático para garantizar la atencióncontinua) como en la especificidad<strong>de</strong> algunos <strong>de</strong> los servicios que ofrece caso,por ejemplo, <strong>de</strong> la línea telefónica <strong>de</strong>stinadaa niños y jóvenes que en 2010 recibiómás <strong>de</strong> 2.600 llamadas. A ellas hayque sumar las más <strong>de</strong> 4.000 <strong>de</strong>l Teléfonogeneral. El mayor porcentaje, reconocen,relacionadas con problemas <strong>de</strong>rivados <strong>de</strong>la falta <strong>de</strong> trabajo.En su afán innovador, sendos perfilesen las re<strong>de</strong>s sociales Facebook y Tuentihan logrado <strong>de</strong>stapar numerosas dificulta<strong>de</strong>sque, <strong>de</strong> otra manera, posiblementeno hubiesen aflorado. Son, en su mayoría,personas jóvenes las que buscan consueloa través <strong>de</strong> esa vía; un Teléfono <strong>de</strong>la Esperanza 2.0 en el que po<strong>de</strong>r <strong>de</strong>scargarlas preocupaciones garantizando la invisibilidadpero asegurándose la ayuda <strong>de</strong>alguien que está al otro lado.Si el comunicante está dispuesto y suproblema al alcance <strong>de</strong> la organización,existe la posibilidad <strong>de</strong> acercarse hasta lase<strong>de</strong> para que un profesional, también voluntario<strong>de</strong>l servicio, pueda ayudar a sobrellevaresos obstáculos cotidianos que, díatras día, van minando la moral hasta complicarnosla existencia <strong>de</strong> un modo tal quepareciera que no hay vuelta atrás. Pero lahay. <strong>La</strong> realidad <strong>de</strong>l Teléfono <strong>de</strong> la Esperanzase ha encargado <strong>de</strong> <strong>de</strong>mostrarlo.