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www.noticiastransicion.mxcontacto@noticiastransicion.mxDirector: Carlos RamírezFebrero 2014, Número 19 $5.00México: hacia unnuevo consensoposrevolucionarioLázaro Cárdenas, el petróleo, laizquierda y la última muerte dela Revolución MexicanaPor Carlos Ramírez


2ArtículoMéxico: hacia un nuevoconsenso posrevolucionarioLázaro Cárdenas, el petróleo, laizquierda y la última muertede la Revolución MexicanaMtro. Carlos RamírezPresidente y Director Generalcarlosramirezh@hotmail.comLic. José Luis RojasCoordinador General Editorialjoselrojasr@hotmail.comDr. Rafael Abascal y MacíasCoordinador de Análisis PolíticoMtro. Carlos Loaeza ManzaneroCoordinador de Análisis EconómicoDr. Samuel SchmidtCoordinador de Investigación PolíticaPor Carlos RamírezFui el último presidente de la Revolución MexicanaJosé López Portillo, Proceso, 1992.2013 será recordado como el año en que se dio fina lo que quedaba del modelo del nacionalismo revolucionarioCarmen Aristegui, Reforma, 27 de diciembre, 2013.El parte de novedades que le podemos decir a ustedes largo, tan largo como desalentadorParte de novedades (al general Cárdenas)Lorenzo Meyer en La segunda muerte de laRevolución MexicanaUna utopía escrita no en los libros sino en el imaginario de unaépoca es también una aventura del espíritu,un principio-esperanza.Adolfo Gilly en El cardenismo, una utopía mexicanaAl dirigirse a los diputados, el presidente Cárdenas señalóque la exclusión de los particulares del régimen de concesionesno implica que la nación abandone la posibilidad de admitir lacolaboración de la iniciativa privada.Presidente Peña Nieto en su iniciativa de reforma energéticaLos cardenistas, esa Iglesia sin Papa.José Revueltas en México, una democracia bárbara1.- ¿Hubo alguna vez unaRevolución Mexicana?Después de acumularse evidencias de irregularidadesen las elecciones para gobernador de Chihuahua en juliode 1986, varios intelectuales —inclusive participantesen grupos culturales que habían chocado públicamenteen conflictos de ideas— firmaron un breve desplegadopara pedir la anulación de las votaciones y la realizaciónde nuevos comicios con vigilancias más estrictas. Losintelectuales fueron convocados por el entonces secretariode Gobernación, Manuel Bartlett Díaz, y ahí salióuna argumentación que el historiador Enrique Krauzeresumió en su libro sobre La presidencia imperial:—El fraude patriótico.El razonamiento del encargado de la realización delas elecciones federales, estatales y municipales, un políticosalido de la vieja guardia echeverrista pero incorporadoal grupo de tecnócratas del presidente Miguelde la Madrid Hurtado, tenía una lógica política tradicionalista:el gobierno federal, autodenominado comogobierno del régimen de las Revolución Mexicana, nopodía ceder con facilidad una plaza que formaba partesustancial de la lucha revolucionaria: Chihuahua. Portanto, se valían todas las malas artes electorales de lapolítica para mantener el dominio territorial-político-ideológicode la Revolución Mexicana.Chihuahua pudo haber sido, en la elección de 1986,la primera plaza a favor del Partido Acción Nacional,ÍNDICE1.- ¿Hubo alguna vez una Revolución Mexicana?, página 2.2.- Una serie de eventos (des)afortunados, página 6.3.- Las muchas muertes de la Revolución Mexicana, página 9.4.- La izquierda y la Revolución Mexicana: locura brujular, página 12.5.- La modernización 1979-2000. Y sin embargo se mueve, página 16.6.- La alternancia sin Revolución Mexicana, página 20.7.- Cuauhtémoc Cárdenas: cardenismo existencial, página 23.8.- Hacia un nuevo consenso nacional, página 27.9.- Bibliografía, página 30.Ópticas DistintasPor LuyWendy Coss y LeónCoordinadora de Relaciones PúblicasEmiliano LópezAnalistaemiliano_082002@yahoo.comMathieu Domínguez PérezFormaciónMonserrat MéndezRedacciónRaúl UrbinaAsistente de la dirección generalTransición es una publicación mensual editadapor el Grupo de Editores del Estado de México,S. A., y el Centro de Estudios Políticos y deSeguridad Nacional, S. C. Editor responsable:Carlos Javier Ramírez Hernández. Todos losartículos son de responsabilidad de sus autores.Oficinas: Durango 223, Col. Roma, DelegaciónCuauhtémoc, C. P. 06700, México D.F. Reserva04-2012-052910232300-30. Certificado deLicitud de Título y Contenido No. 15670.*Circulación certificada por La AsociaciónInteractiva Para el desarrollo Productivo, A. C.*Registro en el PNMI: 10/09/2013.Circulación: 20,000 ejemplareswww.noticiastransicion.mxTransición01.02.2014


Artículo3Campaña en apoyo a Lázaro Cárdenascuyo candidato a gobernador, Francisco Barrio Terrazas,ya había sido alcalde de Ciudad Juárez. En 1985 sehabía organizado ya una santa alianza, promovida porla embajada de los Estados Unidos en México y su responsableJohn Gavin, para articular intereses entre empresarios,jerarquía católica conservadora y PAN, luegode las elecciones municipales en el norte de la repúblicaque representaron una larga cadena de victorias panistas,como se reveló en el libro Operación Gavin. El gobiernoestadunidense del ex actor Ronald Reagan, aliado a laCIA, escribió Bob Woodward en Las guerras secretas dela CIA, había decidido “apretarle las tuercas a México”,según lo develó el entonces gobernador de Arizona, eldemócrata Bruce Babbit en una reunión de periodistashispanos. El temor estaba basado en una apreciación delacadémico y analista de la CIA; Constantine Menges,que México se perfilaba como “el próximo Irán” —elIrán colapsado por la revolución iraní del Ayatola Jomeini—en cuando a caos político, social y religioso.En un escenario de desgaste político por la crisiseconómica heredada y profundizada por el gobierno deDe la Madrid y que daría en el periodo 1983-1988 unPIB promedio anual de -0.3% —crecimiento cero enun sexenio—, con inflación promedio anual en ese cuatrienio1983-1986 de 77%, las tensiones sociales eranexplosivas en lo político y estaban acumulando descontentosocial en procesos electorales. Las eleccionesde gobernador en Chihuahua formaban parte de esazona de conflicto político por razones económicas: lafactura político-electoral de la crisis. Algunos analistascomenzaron a explorar, en aquel entonces, la teoría deldominó: un gobierno estatal perdido por el PRI podríaser el ejemplo en otras plazas.Lo más grave era el hecho de que el régimen de laRevolución Mexicana, que había mantenido el podera lo largo de tres cuartos de siglo, se estaba cuarteandopeligrosamente para el grupo político dirigente formadopor economistas tecnócratas; a diferencia de lasélites políticas pragmáticas hasta 1982, el nuevo grupotecnocrático de economistas educados en los EstadosUnidos que acompañaban a De la Madrid no sólo carecíade formación política dentro del gobierno sinoque tampoco dominaban el lenguaje de la retórica demagógicade la Revolución Mexicana.La argumentación de Bartlett Díaz —un políticodel viejo régimen priísta— quedó como un punto culminantede la justificación del ejercicio del poder: no lasrazones políticas, ni los saldos sociales, ni los compromisosdemocráticos aún demagógicos, sino la mera apropiaciónde los gobiernos por la vía del fraude electoralaunque en nombre del simbolismo histórico de la RevoluciónMexicana. Las paradojas de la historia políticadel país pusieron después a Bartlett en el otro extremo:en 1988, como secretario de Gobernación y precandidatoperdedor de la candidatura presidencial del PRI,operó las elecciones presidenciales que oficialmente ledieron la victoria a Carlos Salinas de Gortari como elcontinuador del proyecto neoliberal del gobierno deDe la Madrid, por encima de la candidatura de CuauhtémocCárdenas Solórzano, representando el proyectohistórico de la Revolución Mexicana de su padre, el generalLázaro Cárdenas del Río; la tarea de Salinas deGortari fue la de completar el proceso de consolidacióndel neoliberalismo, con reformas que aplastaron los artículosconstitucionales que llevaron el proyecto de la RevoluciónMexicana a un programa integral de gobierno.Así, Bartlett Díaz justificó un fraude electoral en1986 para mantener bajo el dominio del régimen de laRevolución Mexicana en el estado simbólico de Chihuahua,pero ayudaría después a entronizar al sexeniosalinista que instrumentaría las reformas estructuralesneoliberales que liquidaron prácticamente al proyectode la Revolución Mexicana y en el cual participaríael propio Bartlett Díaz como secretario de EducaciónPública y luego gobernador de Puebla; aunque mástarde rompería con el PRI por obstaculizarle la luchapor la candidatura presidencial en el 2000 y el 2006y se pasaría al Partido del Trabajo aliado al PRD deCárdenas y López Obrador.El fraude patriótico se convirtió, en la historia políticadel país, en el principio del fin de la legitimidaddel régimen de la Revolución Mexicana.En hechos que han marcado el imaginario colectivohay que comenzar por el final:1.- En 1988 el país entraba en un punto de quiebre:la ruptura al interior del PRI, un escenario del fin delpartido hegemónico que en 1985 había imaginado elpoeta, ingeniero y ensayista Gabriel Zaid. Nada menosque el hijo del legendario Lázaro Cárdenas, el presidenteque había pasado al altar de la historia oficial ypopular por haber expropiado las compañías petrolerasextranjeras en 1938, abrió a finales de 1986 un boqueteen el interior del PRI para exigir un proceso abierto deelección del candidato presidencial priísta que parecíaya arreglado a favor del joven tecnócrata Carlos Salinasde Gortari, hijo de un viejo político del sistema peroeducado en Harvard. Cuauhtémoc sacudió al PRI yfue obligado a salir del partido, pero lanzó su candidaturapresidencial en coalición con grupos y organizacionesde centro-izquierda y oficialmente contabilizó,en una elección polémica por irregularidades enlas votaciones, un tercio de los votos, algo sorpresivoque colocó al PRI con la mitad de los votos, cuandoen el pasado su dominio histórico promedio, desde laprimera elección del Partido Nacional Revolucionario,había sido de 85%.2.- En 1989 el viejo Partido Comunista Mexicano—transformado en 1981 en Partido Socialista Unificadode México y en 1987 en Partido Mexicano Socialista—decidió entregar la estafeta de la izquierda aCuauhtémoc Cárdenas, quien había construido la izquierdacardenista en el PRI como Corriente Democráticapero había sido derrotado por la generación detecnócratas encabezados por Salinas de Gortari. Así, elPRD fusionó tres corrientes históricas: el comunismodel PCM, la izquierda cardenista del PRI y la izquierdaacadémica prohijada por el discurso histórico de laRevolución Mexicana. El PRD debía ser, por conclusiónhistórica, la síntesis de la historia oficial revolucionariay la izquierda socialista y tendría que definirun proyecto popular y nacionalista de desarrollo paraganar el poder presidencial. A su favor corría la historiaoficial aprendida por los niños a través de los libros detexto gratuito, mientras los tecnócratas consolidabanla ideología de la eficiencia privada y el PAN seguíaextraviado en su pretérito religioso.3.- En marzo de 1992 el entonces presidente Salinasde Gortari, pronunció en el aniversario del PRIun discurso de quiebre histórico en la ideología oficialdel sistema priísta: anunció el fin histórico de la RevoluciónMexicana, la exclusión de ese concepto deldiscurso del partido en el poder que nació del seno dela Revolución y definió al “liberalismo social” de airesdecimonónicos como la nueva ideología de la élitegobernante. Ese pronunciamiento fue el punto culminantedel proceso de modernización nacional que habíamodificado la Santísima Trinidad del sistema-PRIque prohijó la Revolución Mexicana: el Estado, laConstitución y el PRI. La modernización salinista habíacomenzado oficialmente en mayo de 1980 cuandoa dio a conocer el Plan Global de Desarrollo 1980-1982 anunciando cambios en la definición del Estadoy el fin del ciclo histórico de la Revolución Mexicanay llegaría ese marzo de 1992 al punto culminante: nosólo terminar con la retórica de la Revolución Mexicana,sino inaugurar un nuevo proyecto de desarrolloglobalizador y liberal.4.- En 1995 el historiador Lorenzo Meyer, una delas inteligencias académicas más consolidada y conocidade la generación de El Colegio de México que sehabía forjado al amparo del legendario liberal DanielCosío Villegas, publicó un libro con un doble sentidocrítico; de un lado, el título que resumía intenciones:La segunda muerte de la Revolución Mexicana; de otro, eltexto del capítulo final, “Parte de novedades”, una cartadirigida al general Lázaro Cárdenas para lamentar latraición histórica a la herencia legada por el presidentede la república que radicalizó la Revolución Mexicanaen el corto periodo 1936-1938: exilio de Plutarco ElíasCalles, reparto de tierras, creación del ejido, expropiaciónpetrolera y sobre todo la reconstrucción del partidooficial transformándolo en Partido de la RevoluciónMexicana y creando el corporativismo que organizó alas masas en torno al Estado y sobre todo consolidandoel sistema presidencialista que fundó Juárez, fortalecióDíaz y ahora casi endiosó Cárdenas. En su texto, Meyerlamentaba que el modelo político del Estado de laRevolución Mexicana hubiera muerto dos veces, la primeracon el retroceso operado por el sucesor cardenistaManuel Ávila Camacho y la segunda con el proyectomodernizador de Salinas de Gortari.5.- En el mítico y simbólico año 2000, México registróuna alternancia pacífica en el poder: el PRI perdiólas elecciones presidenciales y el PAN, el adversarioideológico del PRI revolucionario, el partido que nació01.02.2014Transición


4Artículoen 1939 para oponer una fuerza social al proceso quellamó la radicalización cardenista de México, conquistóla presidencia de la república. ¿Por qué el PAN y noel PRD? En historia no hay hechos inexplicables sinoracionalidades sociales: el PRD organizó una estructurainterna en permanente descomposición, CuauhtémocCárdenas no logró construir una ideología sólida ni definióun nuevo proyecto que revalidara a la RevoluciónMexicana ya enterrada y su fuerza electoral pasó del31% en 1988 a 16.6% en el 2000, tampoco pudo consolidaruna oposición al proyecto modernizador salinistay menos aún supo explotar el subconciente colectivocardenista. El PAN pasó de 17% en 1988 a 42.5% enel 2000, arriba del precario 36.1% del candidato priístaFrancisco Labastida Ochoa, dejando al PRD de Cárdenasen el tercer sitio. La primera alternancia mexicanase dio a la derecha y no a la izquierda. Y el PAN tuvola presidencia sólo dos sexenios, sin grandes cambios enenfoques o tradiciones y acotado por el PRI como laprimera minoría en las dos cámaras legislativas federalesy más de la mitad de los gobiernos estatales. Enlos hechos, el PAN careció de un proyecto ideológicoalternativo y sólo aprovechó la inercia de la corrupciónpriísta y el hartazgo ciudadano. En su segundo sexenioen la presidencia, 2006-2012, el PAN no pudo capitalizarel simbolismo del Bicentenario de la Independenciay el Centenario de la Revolución, dos fechas clave en elcalendario político del viejo poder priísta.6.- En junio del 2006 el presidente Fox anunció elnombramiento de Cuauhtémoc Cárdenas como coordinadorgeneral de la Comisión Organizadora de loseventos del bicentenario de la Independencia y el centenariode la Revolución. Si el nombramiento revelabauna fase institucional del gobierno panista ante fechashistóricas, la presencia de Cárdenas parecía más unacotamiento personal que las posibilidades de proyectarel simbolismo de dos fechas históricas. El juego depoder del panismo en la presidencia se quitó momentáneamentede un peso de encima entregándole al hijodel legendario gobernante que radicalizó la Revoluciónel recordatorio de los dos movimientos que construyerona México como nación. De la misma manera inexplicablecomo llegó, en noviembre de ese mismo añode 2006 Cárdenas renunció a la comisión. En el 2006Felipe Calderón ganó las elecciones presidenciales pormedio punto porcentual y el PRD de López Obradorpasó al choque y a la confrontación. Calderón desactivóel potencial político e ideológico del mítico 2010y las ceremonias carecieron de significado histórico ypolítico, y recordaron más bien las fiestas fastuosas delcentenario que organizó Porfirio Díaz en 1910 ya lavíspera del estallamiento de la fase armada de la revolución.Lo malo que el PRD y Cárdenas carecieron dealguna celebración paralela.7.- En el 2013, en la cresta de la ola del debatesobre la iniciativa de reforma energética del presidentePeña Nieto, el gobierno federal anunció la suspensióndel desfile deportivo del 20 de noviembre que se realizabapara honrar la fecha y la memoria de los revolucionarios.El PRD se quedó pasmado pero de nuevacuenta sin alguna iniciativa paralela, ni siquiera algunareunión para exaltar la fecha histórica. A la hora de lafundación, el PRD utilizó el apellido paterno de revolucionariopara disputarle espacios al PRI en materiade orígenes revolucionarios y también para jugar conaquella decisión del general Cárdenas de 1938 —díasdespués de la expropiación petrolera— de transformarel Partido Nacional Revolucionario que fundó ElíasCalles en el Partido de la Revolución Mexicana yacardenizado. Disminuida su presencia en el discursooficial del PRI, la Revolución Mexicana quedó en eldesamparo total cuando el PRD no hizo intento algunopor rescatarla, a pesar de que López Obrador usó elsignificado del 20 de noviembre para ese día pero del2006 tomar posesión de la “presidencia legítima”, contodo y banda presidencial, silla gestatoria presidencial,gabinete presidencial y toda esa parafernalia priísta,pero sin proyectar al PRD como el partido herederode la Revolución Mexicana.En realidad, sí hubo una revolución pero fueronmuchas revoluciones. Como proceso histórico la revolucióninició en 1906 con el programa político del PartidoLiberal Mexicano de los hermanos Flores Magón,concluyó en 1992 cuando Salinas de Gortari sacó elconcepto de Revolución Mexicana de los documentosdel PRI y quedó liquidada en el 2000 con la alternanciapanista en la presidencia de la república. En medio, a lolargo de noventa y cuatro años, la Revolución Mexicanafue un discurso político con aplicaciones diversas, lomismo para el caudillismo de Álvaro Obregón y PlutarcoElías Calles, que para justificar el amparo agrariopara latifundistas por Miguel Alemán, así como paraaplicar severas represiones sociales en el periodo 1958-1968, y el inicio del neoliberalismo con De la Madrid.La periodización misma del proceso ofrece la diversidadde enfoques y posicionamientos.• 1906-1910: el programa político del PartidoLiberal fijó las posibilidades del cambio y la necesidadde liquidar el porfirismo. El Plan de San Luisde Francisco I. Madero de octubre de 1910 convocóa la revolución a partir del resultado electoralque volvió a mantener a Díaz en la presidencia. Alo largo de meses se consolidó la demanda antireeleccionistay se dio la organización alrededor deesos grupos. La fase original fue de reivindicacionessociales pero sólo democrático-electorales en elánimo de Madero.• 1910-1913: del inicio de la lucha armada algolpe de Estado de Victoriano Huerta en febrerode 1913. Madero sólo buscó un cambio en la presidencia,no logró consolidar la institucionalizaciónelectoral y no modificó la estructura del poder. Supusoque la sola salida de Díaz de la presidenciaayudaría a reencauzar al país. Pero la revoluciónhabía liberado nuevas fuerzas sociales, políticas,clasistas. Zapata irrumpió con el programa agrarioy debilitó a Madero; Villa se movió por la libre. Elasesinato de Madero profundizó la guerra civil.• 1913-1914: la revolución se salió de cauce yse metió en una de las etapas más intensas y menosestudiadas: la lucha por el poder político presidencial,la maldición mexicana de la silla presidencial.Carranza lanzó la fase constitucionalista que erauna forma de reordenar el programa revolucionario,pero las élites reventaron la unidad en Aguascalientescon la Convención que repartió la presidenciasin cohesión, dividió a los grupos revolucionariosenfrentando a unos contra otros. La Revolución semovió en la dialéctica revolución-restauración y ladisputa por el poder pasó a ser sangrienta.• 1914-1917: Carranza reordenó la lucha conel objetivo de crear un nuevo orden jurídico y conquistassociales; Díaz había soslayado la Constituciónde 1857 y había gobernado para sí mismo,creando el primer espacio de ejercicio del poder: unsistema político unipersonal con reparto del podery en función de la presidencia de la república comoinstitución central. Carranza propuso redactar unanueva Constitución aunque al final partió de la de1857 con todo y sus utopías. El congreso constituyenteayudó a poner orden en las demandas y abuscar conciliaciones entre propuestas diversas.• 1917-1920: la Constitución le dio marco jurídicoa la Revolución, prefiguró el primer paso al Estado-naciónque Juárez no pudo cohesionar y logrófijar el primer programa de reformas, pero la luchapor el poder se hizo más intensa: en 1919 asesinarona Zapata y en 1920 mataron a Carranza, y Villa caeríaen 1923 en el ajuste de cuentas entre las élites revolucionarias.La Revolución había mostrado ya queel movimiento político no podía administrarse contantas cabezas militantes y en esta fase se construyóel caudillismo unipersonal. El modelo del caudillopersonal de Díaz fue reproducido por los mismosque hicieron la revolución contra Díaz.• 1920-1929: creación del caudillismo políticopresidencial e institucionalización del proceso deelección del candidato presidencial vía un partidode los revolucionaros, aún con saldos sangrientos.Martín Luis Guzmán, en La sombra del caudillo,logró novelizar la realidad e identificó las primerasreglas del reparto del poder. La designacióndel candidato asumió las características jurídicasde una verdadera sucesión testamentaria en la queel presidente saliente designaba al entrante y ésteasumía todo el poder, aún contra su antecesor. Perola tentación de reelección volvió a incendiar la praderapolítica de hierbas secas: Obregón fue abatidocuando había ganado la reelección, luego de la reformaconstitucional de Elías Calles y de revivir elfantasma del reeleccionismo de Díaz contra el cualestalló la revolución.• 1929-1936: el país pasó del caudillismo violentoal caudillismo institucional, el hombre fuerteque había logrado estabilizar la crisis provocadapor el asesinato de Obregón. El tránsito fue de larelección en el poder a la relección tras del poder:Elías Calles gobernó desde la ex presidencia de larepública en función del control de los hilos delpoder, fundó el Partido Nacional Revolucionario,se convirtió en el administrador de los instrumentosdel poder para negociar con todos los sectorese impuso candidatos, los hizo ganar y les designóTransición01.02.2014


Artículo5Francisco Villa y Emiliano Zapata en el Palacio Nacionalgabinete, mandando justo frente a la residenciapresidencial del Castillo de Chapultepec. TambiénElías Calles nombró candidato a Pascual Ortiz Rubioen 1929, lo hizo ganar aplastando la campañade José Vasconcelos, lo cesó dos años después en1932, designó a Abelardo Rodríguez como interino,aprobó la candidatura presidencial de LázaroCárdenas y le puso gabinete. Sólo que Cárdenas nose dejó, chocaron dos poderes, ganó el institucionalde Cárdenas y echó del país a Elías Calles consolidandola tesis de que la presidencia es un poderúnico e indivisible.• 1936-1940: en medio de un desorden políticoen las élites, la Revolución Mexicana encontró enCárdenas el esperado y necesario proyecto revolucionarioarticulado, coherente, orientado al socialismosin dictadura del proletariado. Cárdenas ledio a la Revolución Mexicana lo que le hacía falta:ideología, objetivos sociales, fuerzas social proletariay campesina, decisiones expropiatorias y recuperacióndel aliento revolucionario, pero no pudodotarlo de horizonte histórico porque la radicalizaciónrevolucionaria encontró resistencias en sentidocontrario que pudieron haber terminado en unanueva guerra civil; por eso optó por una sucesiónconservadora que tranquilizara a los sectores revolucionariosy a las clases sociales, sólo que con elcosto conocido de una nueva desviación revolucionariahacia caminos más negociados. La revoluciónse fortaleció y se debilitó con Cárdenas.• 1940-1970: largo camino de institucionalizaciónde la Revolución Mexicana, con consensosbasados en tres principios: la corrupción, la obedienciapresidencialista y el reparto elitista de beneficios.La estabilidad macroeconómica permitióuna política social novedosa y una estrategia salarialcon prestaciones no salariales. El país consolidóla clase media, pero a costa de deprimir a loscampesinos y controlar a los obreros. El saldo macroeconómicofue positivo —6% de PIB promedioanual con tasas inflacionarias promedio anuales de2%—, pero con crecientes masas marginadas en elcampo y en el proletariado. El cuarto principio delpoder se consolidó como instrumento de gobierno:la represión, pero en una fase de crecimientodel descontento social y político. La represión enTlatelolco marcó el fin del proceso autoritario delsistema político priísta.• 1970-1982: la represión y la pobreza potenciaronla inestabilidad y el sistema hubo de regresara sus orígenes sociales para estabilizar la disidencia,en medio del nacimiento de la guerrilla comooposición política armada. Echeverría y LópezPortillo trataron de reavivar el discurso políticode la Revolución y su efectismo social, pero conuna política económica basada en el aumento delgasto con los mismos ingresos; el resultado fue lainestabilidad económica, el desequilibrio de clasesy la crisis financiera en 1976 y en 1982: el círculoperverso déficit presupuestal-inflación-devaluación.La bandera de Cárdenas y la justicia socialapareció como el detonador del despertar político,pero el sistema estaba ya enmohecido y cerrado porla corrupción. La crisis económica abrió las puertasa la estabilización macroeconómica pero ya en unescenario de reorganización del sistema económicointernacional.• 1982-2000: el populismo generó su antídoto;el neoliberalismo. El régimen de la RevoluciónMexicana nunca pudo encontrar la estrategia dedesarrollo que produjera simultáneamente estabilidadmacroeconómica y bienestar social; inclusive,en la etapa del llamado milagro mexicano, las posibilidadesde bienestar se reducían a la clase media,pero dejando un proletariado al amparo de políticassociales mediocres y controles de salarios. El afánsocial de Echeverría —una especie de cardenismoa posteriori— rompió la estabilidad macroeconómicay llevó al país a la devaluación, luego vino elneopopulismo de López Oportillo apoyado en elpetróleo pero nuevos tropiezos en los precios internacionalesgeneraron el colapso de 1982. Decididasu candidatura en función de la continuidad estabilizadora,De la Madrid abrió la puerta a la reformadel Estado social de la Revolución Mexicana, Salinasde Gortari la profundizó y Zedillo mantuvo elritmo. La severa crisis de 1993-2007 y las reformasa los instrumentos de control del sistema, sobretodo ciudadanizando el organismo electoral, llevóa la derrota presidencial del PRI en el 2000 y a laalternancia panista.• 2000-2012: la Revolución Mexicana pasó a lacondición, parafraseando a Pedro Aspe, secretariode Hacienda de Salinas, de “mito genial”. A pesarde haber nacido justamente para enfrentar el radicalismode la Revolución Mexicana en la fase delnacionalismo radical de Lázaro Cárdenas, el PANcon Fox decidió administrar el sexenio y profundizaralgunas de las reformas estructurales del modeloeconómico neoliberal que venían desde Salinasde Gortari. Calderón salió electo en el 2006 y tambiénmantuvo la fase neoliberal de los tres últimosgobiernos priístas 1982-2000 y le tocó encabezarlas ceremonias del Bicentenario de la Independenciay Centenario de la Revolución Mexicana, aunquesin demasiado énfasis en su significado políticoy casi de mero trámite histórico, dejando pasar laoportunidad de una revaloración desde el punto devista de la historia nacional y una relectura acordecon los enfoques panistas muy maderistas en cuantoa lucha democrática y no tan radicales con elcardenismo.• 2012: el presidente Peña Nieto presentó unpaquete de reformas estructurales también en lacontinuidad-consolidación de las reformas salinistasy dentro de ellas una fue la que detonó el debate:la reforma energética, permitiendo participaciónprivada en actividades de exploración, extracción ytransformación de petróleo, sin perder la propiedadde la nación de la riqueza del subsuelo. La oposicióncardenista fue encabezada por CuauhtémocCárdenas Solórzano, hijo del general Lázaro Cárdenasdel Río, aunque sin espacio ni posibilidadespara definir primero un proyecto cardenista y luegosin coherencia en el debate abierto sobre el tema.La reforma energética logró en diciembre del 2013la mayoría calificada en las dos cámaras federalesvía alianza PRI-PAN y en los congresos localesy fue promulgada el 20 de diciembre y publicadaal día siguiente en el Diario Oficial de la Federación.En el discurso de defensa del petróleo comopropiedad estatal, Cuauhtémoc no se apoyó en laRevolución Mexicana sino en la decisión nacionalistade su padre para dotar a la nación del recursofundamental para su modernización productiva, apesar de que el general Cárdenas justificó la nacionalizacióny expropiación de la industria petroleraextranjera en 1938 en el proyecto nacionalista de laRevolución Mexicana.Pues sí, sí hubo alguna vez una Revolución Mexicana.Fue un movimiento social-popular que derrocóal presidente Porfirio Díaz y definió como proyectoconcreto la Constitución de febrero de 1917. Sin embargo,la Revolución fue una hidra de mil cabezas,víctima de sí misma y de sus contradicciones, y con ellastre de una clase revolucionaria y política gobernantemarcada no por la idea revolucionaria sino por elpragmatismo del poder.La Revolución Mexicana, al final de cuentas, fue unproceso político vivo, latente, contradictorio, que siguiólas reglas establecidas por Leonardo Morlino en su estudiode los regímenes en cambio político: crisis, transición,instauración de nuevo régimen, consolidación ynuevamente crisis. La clase gobernante en las tres fasesdel régimen de la revolución —la revolucionaria 1906-2000, la panista 2000-2012 y la priísta en su segunda01.02.2014Transición


6ArtículoLuis Echeverríafase 2012-2018— ha dejado a la Revolución Mexicana,como establecería Jesús Silva Herzog en 1943, en “unhecho histórico”, pero ya sin su impulso creador en larectoría de los intereses nacionales, y siempre con posibilidadesde justificar rumbos y bandazos en nombrede ella misma, lo mismo a la izquierda que a la derecha,hacia arriba y hacia abajo, hacia adelante o hacia atrás.2.- Una serie de eventos (des)afortunadosSi la historia no tiene héroes predeterminados, alfinal cuentan las intenciones porque convierten a losseres humanos comunes en excepcionales. La RevoluciónMexicana fue impulsada por dos necios idealistassin horizonte, un espiritista, un caballerango, un delincuentey un porfirista. Luego fue consolidada porrecios militares forjados en el combate y más tardeahogados en sus propias contradicciones humanas, sobretodo el poder y la corrupción. La historia oficial noha tenido más remedio que seguir el camino de ThomasCarlyle (1795-1881): la idealización individualistaaunque matizada por su papel histórico. Los hombres,al final, también son humanos y su sangre, como dicela canción, también tiñe de rojo. La intención ha sidode todos conocida: tierra de héroes, los mexicanos nopueden vivir sin héroes. Se trata del síndrome del LlaneroSolitario.La historia oficial de la Revolución Mexicana hasido el estudio de los hechos históricos con los héroescomo hilos conductores. Se ha estudiado a la Revolucióndesde casi todos los enfoques teóricos de la historia;aquí voy a ensayar un enfoque poco analizado, quizáporque la historia del sistema político ha enfatizado lasuma de individualidades: la historia desde la teoría delas élites; el instrumental teórico es el de Wilfredo Paretoy su propuesta de la circulación de las élites comodinámica del desarrollo político, de Robert Michels ysu preocupación por la tendencia a la oligarquizaciónde las élites y su papel dominante de verticalismo, deGaetano Mosca y su indagación sobre la organizaciónde las élites en trabajos conjuntos para conformar unaclase política, de Carlyle y su teoría de los héroes comofactor de dominación de las sociedades, y de Max Webery los liderazgos sociales y políticos.El perfil de Porfirio Díaz no ha encontrado en loshistoriadores mexicanos un esfuerzo de distancia históricay humana, al grado de que es la hora, cien añosdespués, que nadie se atreve a discutir el regreso de losrestos de Díaz, que se encuentran en el cementerio deMontparnasse, a su natal Oaxaca. Díaz sigue siendoel dictador cruel y sanguinario, a pesar de haber sidotambién el héroe de batallas contra el invasor francés yuno de los brazos militares más importantes de Juárez.¿Fue Díaz tan malvado como lo cuenta la historiade los ganadores, la historia oficial? ¿O fue un personajeal cual aplicarle el modelo de Hannah Arendt dela banalidad del mal —cuyo modelo fue Adolf Eichmann,el sanguinario operador de la masacre de judíospara Hitler—; es decir: el mal por el mal y no el malabsoluto? Díaz fue un hombre forjado en la culturaindígena, cincelado en la disciplina militar improvisadaen el campo de batalla de la invasión francesa,curtido en la ambición del poder derivado de su posicióndominante como jefe militar victorioso. En lomilitar, Díaz fue el verdadero artífice de la RepúblicaRestaurada al comandar las victorias en las batallas deMiahuatlán, La Carbonera y la toma de Puebla, permitiendola consolidación de Juárez; y Juárez era el jefede la república itinerante que se restauró en el discursoen la ciudad de México el 15 de julio de 1867. La luchaposterior de Díaz contra Benito Juárez en dos competenciaspresidenciales fue entre titanes que representabanambos el deseo de personalizar el poder. MuertoJuárez en 1872, Díaz se hizo totalmente del poder de1876 hasta su renuncia en 1911. ¿Qué condujo a unhéroe militar contra la invasión francesa a construir unimperio autoritario sobre la represión? Esta parte de lapersonalidad política de Díaz ha sido soslayada por loshistoriadores.Juárez duró en la presidencia “sólo doce años” porquelo sorprendió la muerte, gobernó a base de facultadesextraordinarias que el Congreso le otorgó y queluego se rehusó a regresarlas, hizo trampas legales en laconvocatoria a elecciones de agosto de 1867 como introducirde cachirul una encuesta sobre reformas constitucionalesen las elecciones presidenciales de 1862,aplastó de malas maneras a Miguel González Ortegahasta hacerlo perder la razón y de hecho Juárez construyóel presidencialismo centralista y autoritario —aunque legalista— que después afinó Díaz, consolidóCárdenas y el PRI elevó a la altura del arte. A Díaz nolo alcanzó la Revolución por enfermedad sino que quedóatrapado en una severísima crisis en la circulaciónde las élites políticas.Conocedor de los sentimientos humanos, Díaz parecióentender que el futuro de México era el del desarrollocomo forma de superar las contradicciones de lalucha por el poder y de la pobreza; de hecho, a pesar desu ambición de poder, fue un modernizador. Con habilidadde relojero suizo, Díaz creó el sistema políticoque Juárez apenas dejó esbozado, que luego los revolucionariosimpusieron con lenguaje de compromisossociales y que el PRI se encargó de hacer funcional porencima de las instituciones. De ahí una tesis novedosaderivada de la psicología política del poder: Díaz sesabía humano y por eso en realidad no se engolosinócon el poder sino que desde 1892 comenzó a construirun mecanismo de sucesión presidencial que no le dioresultado; así, en los hechos históricos, Díaz fue interinoa finales de 1876 y ganó sus primeras eleccionesen 1877, luego de haber perdido en dos ocasiones anteJuárez. Al terminar su periodo a finales de 1880, Díazimpuso a su compadre muy querido Manuel Gonzálezcomo su sucesor para el periodo 1880-1884; luegoDíaz regresaría a la presidencia en 1884 y se reelegiríaseis veces hasta su renuncia en mayo de 1911 y su salidadel país a bordo del buque llamado Ypiranga.El enfoque de la teoría de las élites permite ejercerun novedoso estudio del reeleccionismo de PorfirioDíaz. En 1892, al terminar su tercer periodo formal decuatro años cada uno en la presidencia, Díaz pensó enabandonar paulatinamente la presidencia. Tres hechosse dieron en el contexto de la intención de Díaz de modernizara México: las bases del sistema capitalista quehabía sentado Juárez aun aplastando a los indígenas yusando al ejército para poner orden institucional, la inversiónextranjera vio a México con un futuro insospechadoy el surgimiento de una nueva élite con educaciónsuperior conocida como los Científicos. En 1892 Díazacumulaba ya sesenta y dos años de edad y muchas batallasganadas y perdidas, había gobernado tres cuatrieniosy estaba comprometido con impulsar el desarrollo.En 1892 también ocurrieron dos hechos políticosy de reacomodo en las élites: arribó a la Secretaría deHacienda —primero como oficial mayor y luego comotitular en 1893 a la muerte de Manuel González—el abogado José Yves Limantour y se dio a conocerel Partido Unidad Liberal del propio Limantour. En1881 diputados porfiristas, con Justo Sierra a la cabeza,consolidaron el gran impulso a la educación comobase del desarrollo al aprobar la educación primariaobligatoria. Así, el cuadro de configuración de un proyectode nación estaba en las prioridades de decisióndel poder de Porfirio Díaz. Indígena recio, hombre dearmas, político intuitivo, Díaz pareció haber llegado ala conclusión de que un caudillo no podía llevar al paísa nuevos niveles de desarrollo. En sus primeros años enla presidencia, Díaz centralizó el poder, terminó conlos pronunciamientos militares y de hecho pacificó a larepública por la vía de la represión y el control de losgobernadores, sometió a la prensa, acotó a la iglesia ymantuvo bajo dominio a los militares. En ese contextose ubicó el pronunciamiento del Partido Unión Liberala favor de la ciencia como el eje del desarrollo: “elvalor de esa gran fuerza mental que se transforma eninconmensurable fuerza física y que se llama Ciencia”.De 1892 a 1896, al terminar su tercera presidencia,Díaz comenzó a preparar a su sucesor y no en funciónde intereses de grupo sino de modelo de desarrollo, ydesde siempre se negó a considerar al general BernardoReyes como sucesor. Por eso Díaz decidió preparar a Limantourcomo sucesor para las elecciones presidencialesde 1900, al concluir su cuarto periodo presidencial, consetenta años en las espaldas. El periodista Carlos DíazDufoo y el propio Limantour en sus memorias cuentanesa parte fascinante de la política en su vertiente de ladisputa en las élites por el poder. Incluso, Díaz mandóredactar un Manifiesto a la Nación firmado por el centroporfirista para consolidar a Limantour como candidato.Sin embargo, las cosas no le salieron a Díaz por lasencilla razón de que a Limantour no le interesaba elpoder ni la política y se negó a ser considerado comocandidato a la presidencia. Dufoo cuenta cómo Díaz sequejó de Limantour; pero éste, en realidad, desdeñabala política porque, escribe en sus memorias, la políticamarcha “siempre en zigzag o por curvas” para alcanzarsus objetivos, y se mueve con “disfraces”. La administración,en cambio, era el reino de la eficacia. A partirde Limantour el periódico The Mexican Herald acuñóuna frase acreditada al porfirismo: “el señor Limantourha realizado en su esfera el lema del ilustre presidente:mucha administración y poca política”.Díaz se reeligió, a regañadientes, en 1900 pero mantuvosu objetivo de dejar como sucesor a Limantour en1904. Para ello, Díaz hizo caso a una sugerencia de Limantoury creó la vicepresidencia de la república, por laTransición01.02.2014


Artículo7preocupación en el extranjero, decía Limantour en 1893,por la posible ausencia o enfermedad del presidente dela república, toda vez que los mecanismos de sucesión encaso de falta de titular beneficiaban a instancias legislativaso judiciales ajenas al proyecto porfirista. Díaz hablócon Limantour, le propuso la vicepresidencia e inclusive,cuentan el propio Limantour y Dufoo, Díaz pensaba enausentarse del país una larga temporada, un año o más,y Limantour se encargaría de la presidencia desde la vicepresidencia.Luego Díaz no aceptaría más reeleccionesen 1904 y Limantour quedaría ya instalado como sucesor,justo en los años de mayor fuerza política del caudillo.Pero de nueva cuenta, en 1904, Limantour se negóa jugar ese juego, esta vez no sólo por su repudio a laforma de hacer política en el gobierno sino por enfermedadde su esposa. Por lo demás, desde 1902 sehabía desarrollado una guerra en las élites entre seguidoresdel general Bernardo Reyes —aspirante asuceder a Díaz— y Limantour, las dos caras del Janoporfirista: la fuerza y la inteligencia. Díaz se percatóde ello y mandó al exilio a Reyes por ataques obvioscontra Limantour en periódicos, estimuló al partidoporfirista —también una idea de Limantour— pero lodisolvió al comenzar 1910 por poco útil ante su fuerzade caudillo. A propuesta de Limantour, Díaz designóa Ramón Corral como su vicepresidente en 1904. En1910, decepcionado de Limantour, Díaz optó por susexta reelección.Así, la revolución estalló por cuando menos tresrazones: 1) crisis en la organización de las élites porfiristasy agotamiento de la sucesión sólo en la figura deLimantour, 2) la ausencia de una estructura partidistaporfirista frente a organizaciones liberales, anarquistasy sobre todo antirreeleccionistas y 3) acumulación deprotestas sociales bajo liderazgos radicales en el sectorobrero y en el campo. Del lado de la política sólo aparecióPorfirio Díaz personalizando al poder. A pesarde su astucia como general combatiente, a Díaz le faltóestructurar un mando político y un estado mayor depoder, utilizó a su favor los conflictos en las élites peroa costa de agudizar los conflictos y ejerció el poder unipersonaly sin estructura real de poder político o partidista.Asimismo, Díaz no entendió los mensajes sociales:los efectos de las represiones campesinas y obreras,el descontento popular, la pobreza y una sociedad algarete, y supuso que su sola figura como garantía deestabilidad sería suficiente. Y si bien el Partido Liberalde los hermanos Flores Magón exaltaba el anarquismoy propuestas sociales con poca penetración en las masasy Madero luchaba sólo contra la reelección de Díazy era partidario de una transmisión institucional delpoder a través de la vicepresidencia y de las elecciones,Díaz ya no pudo operar con decisiones hacia adelante.En abril de 1911, ya con el país incendiado por levantamientosestatales y con Emiliano Zapata incorporadoa la revolución para luchar por la tierra, Díazacudió al Congreso a inaugurar la apertura de sesionesy aprovechó la oportunidad y la tribuna para presentaruna propuesta de reforma del Estado o de reformapolítica como manera de responder a la inestabilidadrevolucionaria; sus propuestas giraron en torno a cincopuntos: reforma política, limitación a las reelecciones,reforma electoral, reforma agraria y reforma de justicia.Pero ya era demasiado tarde, como le dijo el diputadoFernando Duret en su discurso como presidente delCongreso: “es innegable que un inmenso malestar y unaamarga duda en los destinos futuros del país conturbanhoy todos los ánimos”. Inclusive, el propio Díaz habíatomado posesión de la presidencia para el periodo 1910-1916, a los ochenta años de edad y por el primer periodopresidencial de seis años, en medio de informacionessobre levantamientos en toda la República, incluyendojefes del ejército federal que se pasaron al lado de losrevolucionarios. El 21 de mayo de 1911 se firmaron losTratados de Ciudad Juárez anunciando la “resolución(de Díaz) de renunciar a la presidencia de la república,antes de que termine el mes en curso”, aunque llegó el 25de mayo con palabras amargas, reclamando los serviciosprestados a la nación y señalando que la revolución eracontra su presencia en la presidencia:La Revolución Mexicana fue una lucha en dosniveles: el social como protesta de sectores popularesmarginados, empobrecidos y ajenos al poder, y elpolítico entre las élites que se repartían el poder. Y alo largo de casi treinta años, la Revolución se asumiócomo un discurso de las élites pero cuidando no repetirel error de Porfirio Díaz de ignorar a las masa populares,cuando menos en la justificación de acciones. Enla línea de tiempo histórico, la Revolución encontróun camino cierto en la ofensiva constitucionalista deVenustiano Carranza, un gobernador porfirista que selevantó en armas para combatir al golpista VictorianoHuerta y no antes; Carranza lograría imponerse comouno de los ejes rectores de la Revolución y convertira la propuesta revolucionaria dispersa y caótica en unproyecto constitucional político, social, económico y dedesarrollo del movimiento revolucionario, tratando deajustar y hacer coincidir todas las propuestas. Así, enpalabras del constitucionalista Emilio Rabasa Gamboa,la Constitución de 1917 fue la de los derechossociales, contrastando la de 1824 como fundadora delfederalismo y la de 1857 como la creadora del sistema01.02.2014Transición


8ArtículoEl fondo del fracaso de la Revolución Mexicana como proyecto estuvoen la ausencia de un modelo de Estado pivote del desarrollo. (...)se pudo ver a la Revolución Mexicana sólo como un acto histórico,circunscrito al derrocamiento de Porfirio Díaz y a la definición de unaConstitución de derechos sociales, pero sin una ideología concreta.unicameral. Pero la fuerza destructora de las olas revolucionariasarrasaron como tsunami a casi todos susprotagonistas: Carranza fue asesinado por instruccionesde Álvaro Obregón en 1919.De 1910 a 1929, la Revolución Mexicana fue poder,élites dominantes y búsqueda de un programa dedesarrollo derivado de la Constitución. El orden se impusopor la vía del modelo Juárez-Díaz del caudillismopersonal: Obregón sometió a los jefes revolucionarioshasta su asesinato en 1928 por sus intentos reeleccionistasy la repetición del error de Díaz; inclusive, en1981 el poeta José Emilio Pacheco ejercitó en Procesoun texto de ficción sobre el escenario de que Obregónno fue asesinado sino que se reeligió hasta que murióde muerte natural en 1968, jugando con la posibilidadde reelecciones sin fin del sonorense. Pero asesinadoObregón por sus afanes reeleccionistas, Elías Callesexploraría una variante del caudillismo anunciando elfin del caudillismo con la muerte del caudillo pero élmismo autodenominándose como el jefe máximo de larevolución. La sombra de Díaz seguiría paseándose porlos pasillos del poder revolucionario, lo mismo a travésde hombres fuertes que instituciones corporativas ysistémicas, con diferentes nombres pero con el mismosentido: el poder unipersonal.Luego de la Constitución como propuesta programáticade los objetivos de democracia, desarrollo yjusticia social de la Revolución —no siempre alcanzadospero cuando menos establecidos como discursopolítico al estilo Habermas en cuanto a acción políticavía acción comunicativa—, el movimiento revolucionarioalcanzó otro cenit con la expropiación petroleraen 1938 como un acto de ejercicio del poder del Estadoante hegemonías extranjeras, una decisión capaz de recuperaruno de los instrumentos decisivos de financiamientodel desarrollo y un factor de cohesión nacionalcomo revalidación del nacionalismo como instrumentode independencia y soberanía. Pero como ocurriócon la Constitución, la expropiación petrolera no logróconsolidar una nueva hegemonía política y popular,al grado de que la radicalización explícita en el actoexpropiatorio hubo de equilibrarse en 1940 con unaJosé López Portillosucesión hacia el movimiento conservador encabezadopor el general Manuel Ávila Camacho. Así, la recuperacióndel dominio sobre el petróleo fue simbólica —sólo una hazaña— porque el país careció de un modelode desarrollo de grandes ambiciones. Luego vendríanacciones menores: el populismo de Echeverría, el augepetrolero con López Portillo y sobre la crisis financierase dio la expropiación de la banca privada en 1982, sinduda otro de los instrumentos clave del financiamientodel desarrollo. Pero a diferencia de 1938, la expropiaciónbancaria duró poco, careció de un proyecto de desarrollo,el sucesor de López Portillo privatizó el 34%de la banca y luego el sucesor de Miguel de la Madridprivatizó totalmente la banca.El fondo del fracaso de la Revolución Mexicanacomo proyecto estuvo en la ausencia de un modelo deEstado pivote del desarrollo. En esta línea del tiempohistórico se pudo ver a la Revolución Mexicana sólocomo un acto histórico, circunscrito al derrocamientode Porfirio Díaz y a la definición de una Constituciónde derechos sociales, pero sin una ideología concreta.Las élites directoras del Estado llevaron a la estabilidaden el periodo 1954-1970, a la recuperación de banderassociales pero con inestabilidad financiera de 1970 a1982, al despilfarro del petróleo por la ausencia de unverdadero modelo de desarrollo en 1979-1981 y a lahegemonía del mercado pero sin un Estado reguladorde los equilibrios sociales y sólo como pivote de la acumulaciónprivada de capital de 1982 al 2000.Las tres condiciones de definición de un proyectorevolucionario no fueron alcanzadas por la RevoluciónMexicana: ideología, dominio del Estado y movimientode masas. Paradójicamente Lázaro Cárdenas creóel corporativismo social como estructura de poder delsistema pero —señala Arnaldo Córdova— asumió alas masas como organización corporativa y no comoclase; así, el socialismo cardenista quedó en mera retóricaporque en los hechos buscó la conciliación de lasclases y no su lucha como motor del cambio político.En febrero de 1936 Cárdenas se metió en el conflictoentre trabajadores y el Centro Patronal de Monterrey, ylas cámaras de comercio por el tema de las huelgas y lasreivindicaciones sociales, y el 11 de febrero el presidentede la república definió su relación con los empresariosen famoso discurso de los catorce puntos, entre loscuales destacaron cuando menos cinco: 1) cooperaciónentre gobierno y factores de la producción, 2) creaciónde la central única de los trabajadores, 3) “el gobiernoes el árbitro y el regulador de la vida social”, 4) la inestabilidadno se acreditaba a grupos comunistas sino alas desigualdad social, y 5) si los empresarios se sientenfatigados por la lucha social “pueden entregar sus industriasa los obreros o al gobierno”.La definición que le dio Cárdenas a su gobiernofue de fondo, pero retórica porque se dedicó más a administrarel conflicto y la lucha de clases que a consolidarun régimen socialista tradicional. El punto 4de la declaración de principios y programa del Partidode la Revolución Mexicana, del 30 de marzo de 1938,días más tarde de la expropiación petrolera y necesitadoel gobierno cardenista de un frente de masas parala defensa de la soberanía ante las reacciones de lasempresas petroleras, fue claro en sus consideraciones:“uno de sus objetivos fundamentales (es) la preparacióndel pueblo para la implantación de una democraciade trabajadores y para llegar al régimen socialista”.Ese mismo partido con contenido socialista lanzaría,por decisión de Cárdenas, la candidatura presidencialdel conservador Ávila Camacho, provocando un nuevoquiebre ideológico y político en el régimen de la Revolución:el radicalismo de los líderes revolucionarios,el constitucionalismo de Carranza, el caudillismo deObregón y Elías Calles y el socialismo de Cárdenas.Más tarde vendrían expresiones más retóricas dela Revolución Mexicana: el conservadurismo de ÁvilaCamacho, Miguel Alemán Valdés y Adolfo Ruiz Cortines—incluyendo, por ejemplo, el amparo agrario deAlemán que revirtió el agrarismo de Cárdenas—, elantiobrerismo de López Mateos y Díaz Ordaz y lafase represiva de movimientos sociales, el populismode Echeverría y López Portillo y el neoliberalismo deDe la Madrid y Salinas de Gortari, hasta culminar enmarzo de 1992 con el discurso de Salinas de Gortariliquidando el concepto de Revolución Mexicana deldiscurso político gubernamental, todos esos posicionamientosavalados por el PRI como el Partido del régimende la Revolución y por sus sectores fundados pararesguardar la herencia ideológica de la Revolución.El eje central del proyecto ideológico, político ysistémico de la Revolución Mexicana fue el Estadocomo garante de los objetivos de los grupos socialesque estallaron la revolución en el periodo 1906-1913.El modelo caudillista de Juárez y Díaz había desgastadoel ejercicio personal del poder; la Revolución establecióclaramente el principio de soberanía popular através del sistema representativo y la Constitución de1917 resolvió el problema originario de la propiedad:la nación, es decir, la estructura de poder, es decir, sindecirlo entonces, el Estado, se convertiría con el actoexpropiatorio del petróleo en la estructura física delconcepto retórico de nación, dándole forma política einstitucional al aparato de poder público.De 1938 a 1992, el Estado quedó en el centro de lasdisputas ideológicas, lo mismo como aparato coercitivotipo Weber para el ejercicio del poder como factor dedominación, que la justificación política del populismopara retomar las metas de igualdad social de la RevoluciónMexicana y más tarde como el objetivo del neoliberalismoen dos fases: la desvinculación del Estadode la estructura de poder político de la Revolución conlas reformas constitucionales de Miguel de la MadridTransición01.02.2014


Artículo9en febrero de 1983 y el ascenso a un Estado con “autonomíarelativa” de las clases, es decir, sin compromisoshistóricos; y en 1992 con el fin histórico de la RevoluciónMexicana del discurso del PRI, del gobierno ydel propio Estado ahora subordinado al mercado vía laprivatización que revertiría la retórica económica sobreel principio de propiedad. Nacería una especie deEstado zombi.Hacia 1992, la Revolución Mexicana de los FloresMagón, Zapata, Villa, Carranza y otros había quedadosolamente en un hecho histórico, no en una razónhistórica.3.- Las muchas muertes de laRevolución Mexicana.El año de 1992 fue de definiciones: en marzo, elpresidente Salinas de Gortari anunció la nueva ideologíade su gobierno de reformas estructurales, aunquedifícil de justificar por el oxímoron de sus planteamientos:reformar la revolución, es decir, cambiarle derumbo pero reafirmando el destino. Su propuesta tuvodos momentos clave a lo largo de su discurso ante lasbases priístas:Hoy llevamos a cabo la reforma de la Revolución.Esta reforma es garantía de su permanenciay vitalidad. A diferencia de otras revoluciones, hoyabandonadas y desprestigiadas, la nuestra sigueestando en el pueblo, en el partido, en los actorespolíticos principales del país: su enorme fuerza vitalradica en asumir los principios que han sido eje detoda nuestra historia, proyectados a las nuevas realidadesy fortalecer a México.Y otro párrafo igualmente definitorio del giro estratégicoen el pensamiento político de la Revoluciónmexicana que con Cárdenas ascendió a socialismo ylucha de clases:Dos tesis se enfrentan entre sí: una que no terminade declinar y otra que poca vigencia tendrá alnacer. Es el choque entre el estatismo absorbente y elneoliberalismo posesivo. Ni uno ni otro responden alproyecto de reforma de la Revolución; ni los nuevosreaccionarios que promueven el estatismo ni tampocoel neoliberalismo enarbola nuestras luchas, nisintetiza nuestras ideas, ni guía nuestras decisiones.La filosofía de nuestras prácticas es el liberalismosocial, de hondas raíces en nuestra historia ycon plena vigencia para el presente y para el futuro.Establezcamos con claridad cómo fortalecer losprincipios de soberanía, justicia, libertad y democraciadel liberalismo social mexicano y su profundadiferencia con las otras dos propuestas ideológicas.Pero detrás de la retórica quedó la realidad: la propuestade Salinas de Gortari era eminentemente neoliberal,basada en el Estado con “autonomía relativa” delas clases. A finales de año, en la edición 826 de la revistaProceso del 9 de noviembre de 1992, consolidadoya el cambio ideológico del PRI por Salinas de Gortariy avanzadas las contrarreformas constitucionales a losartículos que le dieron sentido histórico y profundidadideológica a la lucha de la Revolución Mexicana, JoséLópez Portillo le declaró al reportero Elías Chávez:—Muy pocos, usted entre ellos, todavía hablande justicia social. ¿Podría haber sido usted el últimoPresidente de la Revolución?–Así lo considero. Fui el último Presidente dela Revolución, por lo menos en el esquema estatistaque buscaba la solución de los problemas con unaeconomía mixta. Hicimos el máximo esfuerzo paraCarlos Salinas de Gortarilograrlo con ese esquema y fracasamos. Y frente alfracaso no hay argumentos. Hay que reconocer quedebe haber nuevas oportunidades y hacerse uno a unlado con independencia de propósitos y calificativos.Para llegar a esos dos posicionamientos clave queestablecieron la muerte definitiva de la RevoluciónMexicana no tanto como hecho histórico sino comoun proyecto de nación definido por la Constituciónaprobada en febrero de 1917 y a la cual se le han hecho,a finales del 2013, casi 600 reformas en casi todossus artículos programáticos de derechos sociales pararevertir los avances políticos e ideológicos en las fasesradicales del movimiento social, el país transitó por undebate interno en torno a la vigencia-muerte de la RevoluciónMexicana en el periodo nada corto de 1931 a1996, sin que hasta la fecha haya investigaciones sobreel significado político de la alternancia partidista en lapresidencia de la república en el 2000. El largo caminode debate-crítica en el periodo 1931-1996 ofreció, enapretada síntesis, treinta estaciones de discusión:1. 1931: Luis Cabrera denunció las desviacionesrevolucionarias.2. 1943 y 1949: Jesús Silva Herzog reconoció elagotamiento de los compromisos revolucionarios.3. 1947: Daniel Cosío Villegas, en su ensayo Lacrisis de México, dijo que la Revolución Mexicanahabía carecido de metas.4. 1947: José Revueltas, en su ensayo Crisis ydestino de México como respuesta a Cosío Villegas,caracterizó las limitaciones políticas y de clase dela Revolución.5. 1947: Rodolfo Usigli, en su obra de teatro Elgesticulador, ironizó sobre las suplantaciones revolucionariosy narró como los nuevos revolucionariosasesinaban a los viejos revolucionarios.6. 1950: Narciso Bassols, en El problema políticode la Revolución Mexicana, reconoció el fin del valorhistórico de las metas revolucionarias.7. 1951: José Iturriaga,8. 1952: Heriberto Jara, entrevista.9. 1958: José Revueltas, en México: una democraciabárbara, hizo el más brillante análisis marxistade la Revolución Mexicana burocratizada.10. 1961, Enrique González Pedrero, en El granviraje, denunció que la Revolución Mexicana habíasido desviada.11. 1969, Enrique Padilla Aragón, en México:crecimiento con pobreza, probó con cifras que la RevoluciónMexicana no había creado justicia socialsino concentración de la riqueza en pocas manos.12. 1970: Octavio Paz, en Posdata, analizó elautoritarismo de Tlatelolco y denunció la burocratizaciónautoritaria de la Revolución.14. 1970: Manuel Moreno Sánchez, en Crisispolítica de México, hizo la primera denuncia del PRIcomo el aparato de poder del Estado.15. 1971: Carlos Fuentes, en Tiempo mexicano,ensayó una crítica a la Revolución histórica.16. 1971: Adolfo Gilly, en La revolución interrumpida,aportó el primer ensayo histórico de laRevolución desde el marxismo de Trotsky.17. 1972: Stanley R. Ross, en ¿Ha muerto laRevolución Mexicana?, enlistó una serie de textosde autores que hablaban del agotamiento de la revolución.18. 1973: Arnaldo Córdova, en La ideología dela Revolución Mexicana, afirmó que la Revoluciónhabía sido populista y no socialista.19. 1977: Manuel Camacho Solís: en Los nudoshistóricos del sistema político mexicano, mostróel agotamiento y los enredos de la clase dirigenterevolucionaria.20. 1981: Carlos Tello y Rolando Cordera, enLa disputa por la nación. Perspectivas y opciones deldesarrollo, resumieron el conflicto entre el proyectopopular y el proyecto empresarial neoliberal comofuturo de corto plazo de la Revolución.21. 1983: Enrique Krauze, en Por una democraciasin adjetivos, abrió el tema de la transición mexicanaa la democracia a través del respeto al voto yla alternancia.22. 1984: René Villarreal, en La contrarrevoluciónmonetarista. Teoría, política económica e ideologíadel neoliberalismo, desmenuzó el proyecto neoliberalque llegó a México por imposición de la condicionalidaddel Fondo Monetario Internacional.23. 1985: Carlos Salinas de Gortari, en conferenciasobre rectoría del Estado en La Constituciónmexicana, rectoría del Estado y economía mixta, definióel nuevo Estado mexicano al margen de compromisoscon las clases, sobre todo ya despegado delas clases populares.24. 1985: Octavio Paz: PRI: hora cumplida(1929-1985), y Gabriel Zaid: Escenarios sobre el findel PRI, reafirmaron el México de la alternancia y elfin histórico del partido de la Revolución.15. 1985: Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano,en una conferencia sobre la revolución Mexicana,fijó la urgencia de regresar al proyecto cardenistade nación.26. 1987: Cuauhtémoc Cárdenas: La corrientedemocratizadora, los primeros documentos formalesdel grupo que llevó al PRI a un debate sobre elproyecto de nación de la Revolución.27. 1992: Carlos Salinas de Gortari, en discursoen el LVIII aniversario de la fundación del PRI, señalóel fin de la Revolución Mexicana como ideologíaoficial y el nacimiento del liberalismo socialcomo vertiente ideológica del gobierno.28. 1992: José López Portillo, en una entrevistacon la revista Proceso, se definió como “el últimopresidente de la Revolución Mexicana”.29. 1992: Lorenzo Meyer, en La segunda muertede la Revolución Mexicana, señaló la tesis de que01.02.2014Transición


10Artículolos gobiernos del régimen de la Revolución habíantraicionado el proyecto nacional cardenista.30. 1994: Subcomandante Insurgente Marcos, enla Primera Declaración de la Selva Lacandona,anunciaron el fin del régimen de la Revolución yllamaron a una nueva revolución.31. 1996: Sergio Zermeño, en La sociedad derrotada.El desorden mexicano del fin de siglo, dibujael desorden social provocado por el neoliberalismocomo proyecto de la élite tecnocrática.El punto de partida del debate sobre la vigencia de laRevolución Mexicana podría ser una propuesta novedosa:el concepto aplicado por el escritor Norman Mailera John F. Kennedy como “héroe existencial” en el quela existencia precede a la esencia. A lo largo de su vidacontabilizada, del estallamiento revolucionario en 1910a su desaparición de los discursos del PRI al ser sustituidapor el “liberalismo social” de Salinas de Gortarien 1992, la nada despreciable acumulación de ochenta ydos años latentes, la Revolución Mexicana dejó de teneresencia para asumir la condición de existencia: bastabacon tenerla cuando menos en sus discursos; hacia comienzosde los setenta se daba por “extraviada”, comopublicó el suplemento La Cultura en México de la revistaSiempre!, en medio de la pasión del presidente Echeverríapor revivir la fe en el proceso social. Dos revolucioneshistóricas duraron menos: setenta y dos años la rusaque instauró el comunismo y cincuenta y cinco años lacubana, hasta su regreso al capitalismo.La Revolución Mexicana fue:• Hecho histórico.• Programa de gobierno.• Gobiernos sucesivos.• Partido político.• Estado.• Constitución.• Sistema político.• Y sobre todo consenso nacional mayoritario.Los tres puntos esenciales de la Revolución Mexicanalo constituyeron:• La propiedad originaria para la nación en laConstitución de 1917.• La expropiación petrolera es 1938.• La expropiación de la banca privada en 1982.Pero la Revolución Mexicana fue también coartada;avaló el asesinato de Carranza, Zapata y Villa,el caudillismo de Obregón y Elías Calles, el socialismode Cárdenas, la fe católica de Ávila Camacho, lacontrarreforma agraria de Alemán al constitucionalizarel amparo a latifundistas, la represión obrera deRuiz Cortines en 1958 contra el sindicalismo independiente,el apoyo diplomático de López Mateos a laRevolución Cubana, la fase represiva y macartista deDíaz Ordaz, el gasto público de Echeverría y la devaluación,la expropiación de la banca de López Portillo,el neoliberalismo de De la Madrid, la privatización deempresas propiedad de la nación y la reversión de loscompromisos revolucionarios del Estado con el ejido,y la iglesia de Salinas de Gortari y la reforma electoralque le quitó al gobierno el control de las elecciones yque facilitó la alternancia en el 2000.También la vigencia de la Revolución avaló giros tanespectaculares como el de la liquidación del principio históricode una de las líneas activas que estallaron el conflictoarmado: la lucha contra el reeleccionismo de Díaz; elartículo 83 de la Constitución de 1917 fue muy claro enrecoger el clamor nacional contra Díaz —que el propioDíaz hubo de reconocer el primero de abril de 1911 alabrir el periodo de sesiones del Congreso con una frasecontundente: “el presidente (…) nunca podrá ser reelecto”—.En la reforma constitucional del 22 de enero de1927, el presidente Elías Calles rehízo el artículo 83 paraestablecer el criterio de que un presidente no podría reelegirsepara el periodo inmediato pero sí, por sólo una vezmás, como eran los deseos de Obregón y que permitieronsu reelección en 1928, y a principios de 1928 volvió areformarlo para jugar el juego de poder de Obregón, paraampliar el periodo presidencial a seis años y quitar de unavez la restricción de la reelección sólo por un periodo más,dejando abiertas las puertas a Obregón para reelegirse lasveces que quisiera. Pero el asesinato del Caudillo luegode ganar las elecciones recordó a los revolucionarios queel principio de no reelección presidencial era factor deestabilidad social y política, y el interino Abelardo Rodríguez—que sustituyó a Pascual Ortiz Rubio, primerpresidente electo bajo el Partido Nacional Revolucionario—reformó el 83 el 20 de abril de 1933 para regresaral espíritu antireeleccionista de la Revolución Mexicanay establecer que “en ningún caso y por ningún motivo”estaba permitida la reelección presidencial.El problema no era que se modificara tan fácilmentela Constitución sino que se hiciera para rompercon los compromisos más sagrados de la RevoluciónMexicana que recordaban que había estallado contra lapermanencia de una misma persona en la presidenciade la república. La ambición de poder fue un tema quedesarrolló, en una ficción corta publicada en la revistaProceso 93 del 14 de agosto de 1978, el escritor JoséEmilio Pacheco para explorar qué hubiera pasado conla reelección de Obregón en 1928 y que hubiera ocurridoen el país con un nuevo caudillo eternizado en lapresidencia de la república:Una computadora, altamente sospechosa dedesviaciones ideológicas, ha elaborado este recuentode lo que hubiera sido de nosotros en caso defrustrarse el atentado reaccionario de (León) Toral.Con esta fantasía electrónica cerramos la recordacióndel cincuentenario.1928. El general Alvaro Obregón sube por segundavez a la presidencia.1929. Como en 1923-24, Obregón asume la comandanciaen jefe del ejército para aplastar la rebeliónde los generales callistas. Muere el general Amaro en elbombardeo de la Ciudadela. Obregón derrota al generalCárdenas en Mazatlán y avanza incontenible haciaGuaymas, último refugio de Calles. Morones, LombardoToledano y Fidel Velázquez asesinados en Puebla.1930. Completamente derrotado, Calles se refugiaen Norteamérica.1931. Calles asesinado en Santa Bárbara.1932. Segunda reelección de Obregón. El periodopresidencial se extiende a seis años.1933. Se funda el PRO (Partido RevolucionarioObregonista) que de hecho funciona como partidoúnico. México resiente gravemente las consecuenciasde la crisis económica.1935. Obregón, secretario general del PRO, JefeMáximo de la Revolución y Protector de la Patria.1938. Entrevista Obregón-Roosevelt en CiudadJuárez.1940. La ciudad de México se llamará en adelanteCiudad Obregón.1942. Se frustra un atentado contra Obregón en elPalacio Nacional.1943. México declara su neutralidad.1944. Fracasa el llamando "golpe de los coroneles",Obregón logra romper el cerco del castillo de Chapultepecy derrota a los infidentes en el Campo Militar NúmeroUno. A los 64 años el caudillo sigue siendo el únicogeneral mexicano que jamás ha perdido una batalla.1945. Obregón presidente vitalicio.1947. Se imprimen para repartirse en escuelas, fábricasy oficinas millones de ejemplares del libro Versosy pensamientos del general Obregón.1949. En una entrevista con Walter Lippmann,Obregón declara que México aún no está maduro parala democracia. Citando a Justo Sierra afirma que unpueblo como el nuestro, "obligado a la paz entra rápidamenteen los carriles de la prosperidad y, a la larga,en el último furgón del tren llega la libertad".1950. Se frustra la conspiración que la historia mexicanaconoce como el "complot de los licenciados". Seejecuta a José Vasconcelos y a sus seguidores de izquierda,entre ellos Miguel Alemán y Adolfo López Mateos.Protesta mundial por los bárbaros fusilamientos.1951. Jean-Paul Sartre afirma en París: "La dictaduraesclerótica de Obregón es ya intolerable".1960. Fiestas del cincuentenario de la Revolución.Obregón cumple ochenta años en perfecta salud.1968. Muere en el castillo de Chapultepec el generalObregón, cuarenta años después de su primerareelección. Termina la larga paz y México entra en unnuevo periodo turbulento de su historia.¿Realmente la Revolución Mexicana murió pronto,en 1931 como dijo Cabrera? ¿O en 1928 cuando sepermitió la reelección presidencial tomando en cuentaque la no reelección presidencial había lanzado a losmexicanos a la revuelta? ¿Qué significa una muerte: elregreso del viejo régimen, un nuevo régimen funcionandocomo el viejo aunque con lenguaje revolucionario?¿Murió la Revolución Mexicana cuando se reformaronlos artículos constitucionales que se instauraroncomo fase victoriosa de la Revolución: la no reelección,el ejido, la expropiación petrolera, la privatización de labanca, la venta de empresas del Estado-nación?¿Es posible establecer cuántas muertes ha tenidola Revolución? La primera habría sido en 1928 con lareforma para permitir de nuevo la reelección presidencial,como si Díaz no hubiera existido. La segunda, a lomejor en los periodos de Ávila Camacho y Alemán porsu reconciliación contra la iglesia que combatió con lasarmas a la Revolución y a la Constitución, y luego porel amparo agrario; la tercera fue establecida por el aca-Transición01.02.2014


Artículo11démico Lorenzo Meyer en 1992 y estuvo referida a lasreformas neoliberales de Salinas de Gortari en nombrede la Revolución; y la tercera ha sido acreditada a lareforma energética que abrió la inversión privada enel sector energético pero cuando la Revolución en realidadhabía sido enterrada por Salinas de Gortari en1992 cuando sustituyó a la Revolución Mexicana conel amorfo “liberalismo social”.¿Cuándo murió la Revolución Mexicana? ¿En1931, según Cabrera; en 1943, de acuerdo con SilvaHerzog, en 1947 como polemizaron Cosío Villegas yRevueltas? ¿Con el amparo agrario para latifundistasque constitucionalizó Alemán? ¿Con la represión asindicalistas en 1958? ¿En Tlatelolco en 1968? ¿Apabulladapor los aplausos a Díaz Ordaz al justificar larepresión del 68? ¿Con la privatización bancaria, la privatizacióndel ejido, el reconocimiento a la iglesia, el findel Estado con Salinas de Gortari? ¿O fue en marzo de1992 cuando Salinas cantó el réquiem a la RevoluciónMexicana y sacó de las cenizas decimonónicas a un “liberalismosocial” juarista como la justificación históricaa la privatización del proyecto nacional revolucionario?Sólo hay una certeza: a partir de 1992 la RevoluciónMexicana no fue ya siquiera un hecho histórico sinoque asumió la condición de mito genial.Si las revoluciones son procesos históricos y dialécticos,entonces los retrocesos conservadores han estadodeterminados por procesos inmediatamente posterioresa las radicalizaciones: el asesinato de Madero,la lucha contra Huerta, la Constitución de 1917 y elanticardenismo. En el periodo 1936-1938 —del exilioa Plutarco Elías Calles por oponerse a las huelgasobreras a la transformación del PNR en Partido de laRevolución Mexicana— Cárdenas consolidó un proyectobasado en tres puntos concretos:• La organización de las fuerzas productivas: trabajadores,campesinos, clases populares y militares.• La hegemonía del Estado con la ley de expropiaciones,el papel rector de la autoridad gubernamentaly la consolidación del presidencialismo.• La reorganización del partido oficial parapasarlo de espacio electoral de redistribución delpoder a aparato de poder del Estado, del presidentede la república y de un proyecto nacional constitucional.Si a toda acción corresponde una reacción con lamisma fuerza pero en sentido contrario, el cardenismoincubó su propio anticardenismo; es decir, razonóel político priísta Vicente Fuentes Díaz en Ascenso ydescenso revolucionarios bajo Cárdenas, la declinación revolucionariaocurrió al final del periodo cardenista. Elanálisis de Fuentes Díaz concluye con frialdad que losavances cardenistas se pervirtieron muy rápidamente.Los factores que debilitaron el cardenismo aún en lapresidencia de Cárdenas fueron determinantes en ladeclinación del movimiento revolucionario:• La crisis económica y el desbasto popular. ElPIB promedio anual sexenal fue de 4.5%, el peso sedevaluó 50%, la inflación promedio anual ascendióa 5.5% y el salario subió de 1.50 pesos diarios a 2.50pesos diarios.• La alianza de grupos de derecha: empresarios,prensa, iglesia católica, compañías petroleras, militaresreaccionarios, todos ellos bajo el PAN que nacióen 1939 y el sinarquismo como activismo católicoheredero de los cristeros, todos ellos al amparodel callismo conservador y resentido con Cárdenas.• Las organizaciones de masas nacieron con optimismopero se pervirtieron demasiado pronto: trabajadoresdisputándose el poder, campesinos a la esperade apoyos, maestros divididos, burócratas sin sentidosocial, intelectuales sin decisión revolucionaria.• Cárdenas tenía como sucesor revolucionarioal general Francisco J. Mújica, pero no pudo consolidarlo.Fuentes Díaz recordó la justificación quedio el propio Cárdenas en 1961 en una conferenciaen la Universidad Obrera: no impulsó a un elementorevolucionario por las presiones del escenariointernacional y porque confió en que los sectoresrevolucionarios acotarían a Ávila Camacho.A la distancia, la explicación puede ser más compleja:Cárdenas siempre soñó como un México socialista y utilizólos instrumentos dialécticos del marxismo pero en larealidad no impulsó un movimiento socialista en tantoque no buscó la propiedad de los medios de produccióny dejó los existentes en manos privadas. Por tanto, la organizaciónde las masas fue como contrapeso y factorde poder y no como clase. Así, Cárdenas pensó en unsocialismo romántico, utópico, capitalista, estatista.No fue defecto del modelo de Cárdenas sino de lapropia Revolución. El movimiento social no destruyóel viejo régimen sino que derrotó a las élites conservadorasporfiristas, creó el ejido pero mantuvo los latifundios,le dejó espacio a la derecha. Una revoluciónsocialista —como lo había mostrado Rusia en 1917—busca siempre la destrucción del viejo régimen, de susclases dominantes y de sus prácticas cotidianas. Poreso Arnaldo Córdova estableció que la ideología de laRevolución Mexicana no fue socialista sino populista,más en la lógica del modelo criticado por Karl Marxen El 18 brumario de Luis Bonaparte: una élite usa alas masas desclasadas para destruir parte del viejo régimen,pero sin capacidad para crear masas proletariaspara hacerse cargo de la conducción del proceso.La radicalización de Cárdenas no destruyó a laburguesía: la criticó, la acotó, pero la dejó organizarsey reorganizarse. En este escenario nació el PAN comoel factor aglutinador de todos los grupos descontentoscon el cardenismo, desde Elías Calles y los callistashasta los sinarquistas y conservadores afectados pordecisiones de Cárdenas. Esta alianza fue indagada porlos investigadores y Diego, en su libro:“El temor al cardenismo obligó a la coincidenciade callistas y católicos, de la derecha secular y lareligiosa, que confluyeron no sólo en oponerse a lapolítica de masas y a la modernización autoritariade un nacionalismo revolucionario que cada vez seaproximaba a la izquierda sino que desarrollaronacciones conjuntas para boicotear el régimen corporativistade la Revolución Mexicana. Dentro deestas gestiones opositoras puede inscribirse la creacióndel Partido Acción Nacional.”Y agrega:“Al final del cardenismo, la Iglesia católica y elcallismo se encuentran en posibilidad de desarrollarun pacto más avanzado que el modus vivendiutilizado para convivir al final de la guerra cristera.La nueva relación le permitió a la derecha secularquedarse con el partido oficial; aunque, ciertamente,Cárdenas no deja de influir. El régimen de larevolución se va a la derecha cuando Ávila Camachopermite el regreso del Jefe Máximo y deja lapresidencia a Miguel Alemán (de quien últimamentese conocen sus vínculos nazis y derechistas).La derecha religiosa se quedará en el PAN dondelos integralistas, los católicos sociales y liberalestratarán de desarrollar una institución política másdemocrática.Esta relación convergente entre la derecha religiosay la derecha secular (es) analizada (…) parainiciar la exploración de la hipótesis que planteaobservar al PAN como partido anticardenista y entenderel sistema político mexicano como un espacioque cohesionó a las múltiples derechas a travésde sociedades secretas-reservadas, instituciones deeducación privada, empresarios, partidos políticosy facciones de la Familia Revolucionaria. Esta derechase beneficia con el desarrollo estabilizador,reprime a las juventudes universitarias en los añossesenta —también bajo el argumento del judeocomunismo—,rompe con el régimen en el sexeniode López Portillo, regresa al poder con Salinas y,finalmente, logra la alternancia en el año 2000”.Así, al final de cuentas, el cardenismo fue un movimientoidealista, retórico, socialista funcional, comunis-01.02.2014Transición


12ArtículoLa Revolución Mexicana fue (...) un proyecto transformador de lasrelaciones sociales con la Constitución de 1917 (...) el reflujo del proyectorevolucionario con Cárdenas (...) su verdadera muerte, en 1992 con ladecisión de Salinas de Gortari de (...) sustituirla por el liberalismo socialjuarista que sentó las bases del capitalismo a mediados del siglo XIX.ta de libro de texto, con lucha de clases pero sin dictaduradel proletariado, una utopía —coinciden ArnaldoCórdova, Adolfo Gilly y Héctor Aguilar Camín—, peroen el fondo una utopía de sí mismo. La decisión de Cárdenasde optar por un conservador y no por un revolucionarioimplicó, al margen de cualquier explicacióninternacional por el clima de preguerra y por el poderde las petroleras expropiadas, también una capacidad dedefinición de los alcances de su modelo revolucionario:no la profundización de la lucha de clases para aplastara la burguesía, sino el reagrupamiento de las masaspara resistir; la decisión a favor de Ávila Camacho fuetambién el reconocimiento del horizonte limitado de suproyecto y de las alianzas de clases populares.El propio Cárdenas contribuyó al desvanecimientode su movimiento revolucionario al optar por las reglasdel juego del sistema político institucional y retirarse ala vida privada, eludiendo cualquier involucramientoen acciones políticas a partid de 1940; peor aún, en1942 apareció junto al presidente Ávila Camacho y alex presidente Elías Calles para forjar la imagen de launidad nacional. Sin el liderazgo activo de Cárdenas,las organizaciones populares entraron en sus propiascontradicciones y dejaron el paso a dirigencias másinstitucionales: por ejemplo, la CTM agotó en 1941el liderazgo de Vicente Lombardo Toledano, un aliadomarxista de Cárdenas, y le dejó el control a FidelVelázquez, quien la controlaría, sólo con un periodointermedio, como Díaz, hasta su muerte en 1997. ElPRM, clave en el movimiento revolucionario cardenista,mantuvo al general Heriberto Jara, un ideólogocardenista, sólo hasta 1941.La Revolución Mexicana fue un movimiento socialy político en su origen, un proyecto transformadorde las relaciones sociales con la Constitución de 1917,un discurso político en la fase caudillista, el reflujo delproyecto revolucionario con Cárdenas y una coartadahistórica hasta su fin, su verdadera muerte, en 1992 conla decisión de Salinas de Gortari de cancelar su horizontehistórico y sustituirla por el liberalismo socialjuarista que sentó las bases del capitalismo a mediadosdel siglo XIX.Así, la Revolución Mexicana murió, en los hechos,con la finalización del sexenio cardenista, aunquequedó como un ideal de grupos progresistas enel espectro centro-izquierda pero ya sin potencialidadrevolucionaria y fuera del régimen de la Revolución:el Partido Comunista Mexicano operó sobre espaciosintelectuales y nunca pudo construir un proletariadorevolucionario, al grado de que en 1962 el ensayistaJosé Revueltas escribió un libro demoledor sobre esefracaso del PCM: Ensayo sobre un proletariado sin cabeza;al final, el proletariado estaba controlado por elPRI y el sindicalismo revolucionario nunca pudo fortalecerseni expandirse para luchar por la instauracióndel socialismo.Si la Revolución Mexicana murió con Salinas deGortari en 1992 con sus reformas estructurales, lareforma energética de diciembre de 2013 careció deun referente revolucionario. Cuauhtémoc, el PRD yLópez Obrador fueron incapaces primero de sostenerla tesis de que el petróleo era parte de algún proyectohistórico revolucionario, luego no pudieron fijar elcriterio de que existía un cardenismo revolucionarioy finalmente tampoco lograron ofrecer a debate unproyecto alternativo para considerar el petróleo en unnuevo modelo de desarrollo.Si la Revolución Mexicana tuvo muchas vidas,también registró muchas muertes: y pasó de sucesovivo a hecho histórico y de ahí a referente de Guinnesso a un “aunque usted no lo crea” de Ripley.La parte más sustantiva del debate sobre la RevoluciónMexicana radica en el hecho de que fue, hace muchotiempo, el gran referente de consenso nacional. En1964 el politólogo Gabriel Almond y su colega SidneyVerba hicieron una investigación sobre la cultura cívicaen cinco países, entre ellos México. Y el resultado aquífue sorprendente: los dos únicos referentes-valores másimportantes en el campo —como puntos de la culturacívica— fueron la Revolución Mexicana y el presidentede la república.La crisis destruyó esas posibilidades. La RevoluciónMexicana pasó de discurso a coartada y de ahí fuedesapareciendo hacia los ochenta de las acciones públicasy el presidente de la república dejó de ser factorde unidad nacional y la democratización lo condujo alpunto de ser elemento de disenso y causa de la disputapor espacios de poder.Como hecho real y hecho histórico, la RevoluciónMexicana tuvo una larga vida: del programa del PLMde los hermanos Flores Magón en 1906 a su sepelioen el discurso político del PRI en marzo de 1992 porel presidente Salinas de Gortari. Si la Revolución fuerevolución de 1910 a 1940, apenas duró medio siglodespués como punto equidistante de comportamientospolíticos. De ahí que formalmente la reforma energéticadel 2013 se haya dado ya sin un debate sobreel petróleo en el discurso de la Revolución Mexicana,sin más referentes en los opositores más que el actoindividual de Lázaro Cárdenas y sin un contexto político-ideológicopreciso. La reforma energética de 2013representó una tercera muerte simbólica de una RevoluciónMexicana inexistente.El problema del ciclo neoliberal de mercado del desarrolloeconómico mexicano ha radicado en el hechode que el ciclo anterior, el de la Revolución Mexicana,tuvo relativo éxito en tanto pudo lograr conformarse enun consenso nacional abrumadoramente mayoritario,lo que facilitó el entendimiento en los sectores de losVenustiano Carranza, la Constitución de 1917 y el Plan de Aguaprieta.programas, compromisos y decisiones. La modernizaciónimpulsada desde 1979 con el Plan Global de Desarrollo1980-1982 no logró convertirse en consensonacional mayoritario, peor aún: funcionó como disensoentre sectores partidarios de la Revolución Mexicana ysectores modernizadores; y al fundarse la modernizaciónen la destrucción de acuerdos sociales del pasadorevolucionario, el desarrollo se convirtió en un campode batalla ideológico que ha impedido mantener ritmosy avances.Pero la reforma energética del 2013 aclaró un pocoel escenario: los sectores opositores basados en el modelosocial de la Revolución Mexicana fueron menoresy sólo estimulados por liderazgos carismáticos, en tantoque los impulsores de los cambios constitucionalesformaron apenas una élite dirigente. La gran masanacional vio con escepticismo económico, político ehistórico el escenario de las decisiones y acaso dejaronver la expectativa no histórica sobre las razones de lapropiedad estatal de los energéticos sino en función elefecto de las reformas en el nivel de vida cotidiano porlos precios de servicios energéticos al consumidor.Así, al final del debate más intenso y mediático quede proyectos históricos, en la reforma energética de2013 nadie sacó a colación a la Revolución Mexicana,un poco la figura personal del general Cárdenas porsu valentía en encarar a las petroleras y los académicosse olvidaron del contexto histórico de 1938. En 2013,la Revolución Mexicana estaba muerta, bien muerta,como hecho político vigente.4.- Izquierda y Revolución Mexicana:locura brujular.La izquierda mexicana ha sido siempre un dolor decabeza… para la izquierda. El principal problema hasido la tendencia a la fragmentación. El escritor JoséRevueltas, de militancia comunista dentro del PartidoComunista y fuera de él, bromeaba:—En una reunión entre tres comunistas siemprehay cinco grupos.A lo largo de su historia, desde el primer rastro socialistaque encontró Gastón García Cantú en 1848 ensu investigación El socialismo en México. Siglo XIX, sepueden tener cuando menos siete formas de izquierda:• La ideológica vinculada al socialismo utópicoa partir de la interpretación histórica desde el materialismohistórico.• La partidista articulada al Partido LiberalMexicano, al Partido Comunista Mexicano y susdos variantes, y al Partido de la Revolución Democrática.Transición01.02.2014


Artículo13• La académica universitaria al amparo de lasuniversidades públicas.• La oficial en el Partido Nacional Revolucionario-Partidode la Revolución Mexicana-PartidoRevolucionario Institucional.• La fundamentada en la interpretación socialista-marxista-progresista-popularde la RevoluciónMexicana.• La sentimental, no partidista.• La coartada perfecta: declararlo y hasta pronto.El problema para identificar a la izquierda en Méxicoha sido su fundamento teórico y la disputa históricaentre la teoría del marxismo —y luego el leninismosoviético— y la revolución que estalló en Méxicoen 1910, surgida del fondo del laborismo anarquista,luego nutrida sólo de afanes democrático-electorales,acicateada por los campesinos y su lucha por la propiedadde la tierra. La ruptura del viejo orden porfiristafue revolucionaria, pero sin una ideología marxista, adiferencia de la Revolución Rusa que impulsó Lenindesde el marxismo para instaurar el comunismo en losterritorios inmensos del zar.A diferencia de otras revoluciones, la mexicana seimpuso como movimiento de masas sobre la ideología,sin duda por la ausencia de un liderazgo real elitistade marxistas: a la mexicana, por ejemplo, le faltó suLenin. Los liderazgos reales y dominantes de la RevoluciónMexicana fueron progresistas, democráticosy hasta populistas, pero no ideológicos: Madero comodemócrata, Carranza como constitucionalista, Obregóny Calles como caudillos, Alemán y López Mateoscomo políticos del poder, Echeverría como populista.En los ochenta y dos años de existencia de la RevoluciónMexicana como realidad y como discurso delpoder, de 1910 a 1992, sólo hubo un líder que asumióla definición socialista y caracterizó su proyectode gobierno como socialista, aunque más utópico quemarxista: Lázaro Cárdenas, pero duró poco tiempo:de 1936 en que destruyó a Plutarco Elías Calles parapriorizar la organización de los trabajadores a marzode 1938 en que reformó al PNR para instalarlo comopartido corporativo y al propio nuevo PRM como unpartido de los proletarios. Sólo que Cárdenas asumióla doctrina del socialismo y de la lucha de clases, peroen una especie de marxismo teórico sin leninismo: nohubo dictadura del proletariado ni destruyó a la claseburguesa, antes bien definió el Estado como el garantedel entendimiento entre las clases.En los hechos históricos, la Revolución Mexicanaayudó a abrir un espacio para la izquierda socialista quevenía del siglo XIX y del laborismo antiporfirista, y encontróel espacio de subsistencia en el limbo ideológicode “revolución social”, al tiempo que el núcleo central dela Revolución Mexicana se desperdigó en varias revoluciones,una para cada definición ideológica; al final, ladominante era la que estaba en el poder en función delperfil del caudillo o presidente en turno. En todo caso, laRevolución Mexicana encontró su altar en el PRI y desdeahí se garantizó su vigencia hasta para justificar el arribodel grupo de los economistas encabezados por CarlosSalinas de Gortari, quienes propusieron el cambio derumbo de la Revolución Mexicana en el Plan Global deDesarrollo 1980-1982 pero en nombre de la RevoluciónMexicana y lo mismo ocurrió con las reformas a los artículoscampesino, estatal y religioso de la Constitución.La izquierda socialista nunca hizo el esfuerzo históricopor darle una interpretación marxista a la RevoluciónMexicana, con la excepción de Adolfo Gillyen su La revolución interrumpida, una lectura trotskista,Lázaro Cárdenas en un discurso de Manuel Ávila Camacho, 1942.y una revisión histórico-proletaria poco difundida deHeberto Castillo. Pero fuera de ahí, el Partido ComunistaMexicano tardó en deslindarse de la Revolución,dejó pasar de lado el socialismo de Cárdenas y encontróen el PRI al destinatario de sus críticas a la traicióna la Revolución. En sus análisis sobre la izquierda yla realidad política de México, el ensayista marxista ynovelista José Revueltas fue el más duro crítico a las inconsistenciasideológicas y teóricas del PCM y partiódel papel de la Revolución Mexicana en los escenarioscomunistas; encontró, así, dos escenarios de clarificaciónde tendencias y grupos:En su texto “¿Nacionalismo burgués o nacionalismoproletario?”, publicado en Escritos Políticos III, Revueltascaracterizó las tres tendencias ideológicas quese movían en el socialismo mexicano y que ataban susposibilidades:• La del PCM con todo y sus contradicciones.• La del Frente Obrero de grupos disidentes ala CTM cardenista.• La de Vicente Lombardo Toledano, el partidoPopular y la alianza con la pequeña burguesíanacionalista.Y en Ensayo sobre un proletariado sin cabeza, Revueltasidentificó las tres tendencias que tenían controladoal proletariado y le impedían su funcionamientocomo clase en busca de hegemonía:• La corriente democrático-burguesa representadapor la “ideología de la Revolución Mexicana”,o el ala izquierda del PRI.• La corriente del “marxismo” democrático-burgués,ideología social-burguesa (cursivas deJR) representada por Vicente Lombardo Toledano.• La corriente sectario-oportunista representadapor el Partido Comunista Mexicano y por los restosno muy gloriosos del Partido Obrero-Campesino.El némesis de la izquierda socialista en México fuela Revolución Mexicana. De ahí el enfrentamiento históricoentre la izquierda socialista y la izquierda de laRevolución Mexicana en sus tres formas de partido, paradójicamentefundidas ambas cuando el PCM entregósu registro a los expriístas de la Corriente Democráticapara fundar el PRD. Si bien el socialismo marxista yleninista sí existió en México, el choque dialéctico entremarxistas y revolucionarios mantuvo siempre en tensiónideológica a la política mexicana. Sin negar la existenciadel socialismo en el siglo XIX, los ideólogos progresistasde la Revolución Mexicana siempre ataron la existenciade la izquierda al movimiento social de ruptura de 1910,subordinando las ideas marxistas y leninistas, y por tantosocialistas y comunistas al programa de gobierno delrégimen de la revolución 1910-1992.En 1959, en un texto sobre “La crisis de la izquierdamexicana” recogido en su libro El gran viraje, el politólogoEnrique González Pedrero afirmó, desde suposición de izquierda dentro del PRI y de la RevoluciónMexicana:La izquierda en México nació con la revoluciónde 1910. La Revolución Mexicana, su ideología,está perfectamente relacionada con la ideologíasde la “izquierda” mexicana y viceversa. Esto implicamuchas cuestiones: el hecho de que la crisisque actualmente existe en la izquierda en Méxicose refleje en la revolución y el hecho de que las izquierdasen México crean que mientras no cumplacon los postulados que ofreció al pueblo en 1910—a pesar de ser muchos de ellos de imposible realizacióndado el desarrollo efectivo de los acontecimientos—,la revolución no ha terminado su tarea.Así, la crisis de la revolución no se entiende sin lacrisis de la izquierda y la crisis de la izquierda no seentiende sin la de la revolución.El año de 1959 fue básico para la disputa por lasdefiniciones de la izquierda. Había pasado ya la euforiarevolucionaria cardenista, el reordenamiento institucionalpromovido por el PRI era más procedimental yde bienestar social que ideológico, la Revolución Mexicanaestaba en su nicho histórico, el endurecimientodel régimen hacia sindicatos patrocinados por el PCMhabía dejado aclarado el sentido del proletarismo mexicano—gobernar en nombre del proletariado, no parael proletariado, el bonapartismo puro—, la represiónobrera de 1958 fue una gran derrota para el PCM y en1959 había triunfado la revolución en Cuba y todos laveían ya rumbo al socialismo y la iglesia católica sufríaun reflujo ideológico ultraconservador —¡cristianismosí, comunismo no!—, dejando al PRI y al gobiernodentro de jaloneos y patadas, atrapado en la zona deturbulencia nacional e internacionalPero al final de cuentas, izquierda socialista y RevoluciónMexicana cabían en un jarrito sabiéndoloacomodar. El 2 de julio de 1960, presionado por laizquierda mexicana y los Estados Unidos al calor dela revolución socialista de Cuba, de la radicalizaciónideológicas de Castro con expropiaciones y de la alianzade La Habana con Moscú, y ante las primeras presionesde Washington para sacar a Cuba del sistemainteramericano, el presidente López Mateos adelantóuna jugada y declaró: en Guaymas:“Mi gobierno es, dentro de la Constitución, deextrema izquierda”.Aunque López Mateos logró sortear un flanco depresiones, de todos modos su declaración enrudecióla lucha ideológica y llevó a su gobierno a redefinir elrumbo institucional: apoyar a Cuba como política exterior,pero salirse de otros apoyos ideológicos y enfriarlas relaciones. El izquierdismo de López Mateos fuede posicionamiento porque primero como secretariodel Trabajo y luego como presidente de la república, ycon la mano dura antisindicaslista y anticampesina deGustavo Díaz Ordaz como secretario de Gobernación,había profundizado la represión política en México enel periodo 1958-1964. No hay que olvidar que el primermovimiento propiamente guerrillero rural —el de01.02.2014Transición


14ArtículoRubén Jaramillo, asesinado en mayo de 1962— nacióen el sexenio de López Mateos como posicionamientoradical para regresar a las metas sociales de la RevoluciónMexicana.El intento de rastrear la relación dialéctica entrela izquierda socialista y Revolución Mexicana, dentroinclusive de las diferentes definiciones políticas de algunosde los protagonistas, lleva a cierta sistematizaciónde posiciones. En este sentido, hay que establecerel criterio de la existencia de dos izquierdas en funciónde la Revolución Mexicana, cada una con variantes específicas,con vaivenes y traiciones:• La izquierda socialista-comunista del PCM ya sus alrededores ideológicos.• La izquierda progresista dentro de la RevoluciónMexicana y su partido.La Revolución Mexicana daba para todas las posicionesideológicas: era popular para los socialistas ydemocrática para los priístas, aunque en el desgloseaparecían siempre las diferencias, sobre todo entre laposibilidad del análisis amplio y abierto desde el socialismoy la justificación priísta. Entre las dos posicionesnunca hubo diálogo, no podía haberlo sobre todo porlos efectos desastrosos del ejercicio del poder y la dimensiónde la crítica destructiva de la izquierda socialista,pero al final hubo entendimiento y posibilidadesde coexistencia pacífica porque en su última instanciano eran enemigas sino acaso adversarias ideológicas.De su fundación en 1919 a 1956, el PCM enfrentópugnas internas respecto a la Revolución Mexicana:apoyó a Elías Calles en su candidatura presidencial y—¡oh sorpresa!— también apoyó y defendió a MiguelAlemán cuando menos hasta enero de 1947, semanasantes del corrimiento a la derecha del alemanismo conla aprobación en febrero de ese año de la reforma constitucionalpara introducir el amparo agrario y con ellodotar de mecanismos de defensa legal a los latifundistas,con lo que simbólicamente se puso fin a la reformaagraria cardenista basada en la expropiación de latifundiosy reparto de tierra a campesinos. En esos treintay siete años el PCM no supo cómo procesar el hechohistórico, la ideología y las definiciones políticas del régimende la Revolución Mexicana. En 1956 comenzóel destete de la izquierda socialista-comunista respectode la Revolución, aunque no duró mucho: treinta ytres años después, en 1989, el PCM en su vertiente dePartido Mexicano Socialista entregó el registro legalcomo partido de la izquierda socialista-comunista a laCorriente Democrática del PRI dominada por la ideologíade la Revolución Mexicana.Pero el esfuerzo de deslindamiento ideológico-históricofue importante. En el prólogo a su libroCrisis política y alternativa comunista, Arnoldo MartínezVerdugo, secretario general del PCM de 1963 a1981, estableció parte de la principal tarea ideológicadel partido:A partir de 1956 se inició un prolongado periodode lucha teórica y política interna que llevóal PCM a romper con la ideología de la RevoluciónMexicana, cuyo eje consiste en considerar almovimiento revolucionario de 1910-1917 comoinagotable y al Estado mexicano ajeno a las clasesy a sus contradicciones. Fue un esfuerzo por sacaral Partido Comunista del aislamiento, conquistarsu independencia política e ideológica y restituiren sus filas la democracia y el espíritu crítico delmarxismo-leninismo.El PCM como izquierda socialista-comunista entróen una larga crisis interna, de pugnas, desviacionesy corruptelas de 1929 a 1959, en 1924 se sumó oficialmentea la candidatura de Plutarco Elías calles a lapresidencia, en 1934 acuñó la frase de “ni con Callesni con Cárdenas”, aplicó una severa purga en 1938 portraiciones internas y para apoyar la expropiación petrolera,y en 1952 hizo candidato presidencial a VicenteLombardo Toledano, dirigente del Partido Popular(posteriormente Socialista, PPS), pero con un saldomagro de apenas 2% de los votos, contra 75% para eloficialista Adolfo Ruiz Cortines y casi 16% para MiguelHenríquez Guzmán, un disidente revolucionarioque tuvo el apoyo moral del general Lázaro Cárdenas.El problema central fue la falta de reflexión teóricade la izquierda marxista sobre la Revolución Mexicana.En la historia ideológica de la izquierda marxista puedenestablecerse algunos puntos de inflexión teórica:• La reunión de marxistas en enero de 1947para reflexionar sobre el papel del proletariado yque pasó por la revisión del marxismo y la RevoluciónMexicana.• La campaña presidencial de 1958 que provocóel primer enfrentamiento teórico entre Revueltasy Lombardo Toledano en torno a la alianzaproletarios-pequeña burguesía.• La publicación en 1962 de Ensayo sobre unproletariado sin cabeza en el que Revuelta demostróla inexistencia histórica del PCM como partido delproletariado.• La crisis teórica en el pensamiento políticoizquierda-Revolución mexicana que provocó elmovimiento estudiantil de 1968.• El registro legal en 1978 al PCM para operarcon las reglas del juego institucionales en el congreso.• La cesión del registro del PCM-PSUM-PMS, la izquierda socialista-comunista-marxista,al PRD copado desde entonces por ex priístas de laCorriente Democrática de Cuauhtémoc CárdenasSolórzano.El gran debate-disputa teórica izquierda marxista-izquierdade la Revolución Mexicana se dio entredos titanes de la reflexión política y filosófica: Revueltas(1914-1976) y Lombardo Toledano (1894-1968).Revueltas había sido un militante comunista desde losdieciséis años de edad, aunque fue expulsado en dosocasiones del PCM —1943 y en 1962— por críticasa la conducción del partido. Las polémicas internas deRevueltas fueron de fondo, sobre todo una que derivabadel estalinismo mexicano en cuando al culto a la personalidad:la publicación en 1949 de su novela Los díasterrenales que indagaba la personalidad oscura, existencialista,pesimista, de militantes comunistas y los ataquesde comunistas del partido en su contra en abril-junio de1950 que lo llevaron a retirar la novela de circulación porno ser optimista, un caso estalinista cultural en México.Revueltas andaba entonces arrepentido de su salida delPCM y en 1955 solicitó su reingreso al partido pero denueva cuenta fue expulsado en 1962 por una crítica alPCM. De todos modos, Revueltas fue uno de los intelectualesmarxistas —autodidacta, por cierto, porqueabandonó la escuela el primero de secundaria y se dedicóa leer en la biblioteca nacional— más analítico, filósofoy racional de la izquierda comunista.Lombardo, por su parte, se movió en escenarios oscilantes:se metió de lleno al marxismo, en 1934 quisointroducir el marxismo como pensamiento único enla UNAM, se relacionó con Cárdenas y su paso al espacioideológico socialista de la Revolución Mexicanafue completo, fundó la CTM para Cárdenas, en 1948fundó el Partido Popular y fue su candidato presidencialen 1952, y desde 1958 a su muerte en 1968 pugnópor una alianza nacionalista entre el proletariado y lapequeña burguesía. Al final de sus días se le identificócomo uno de los más importantes ideólogos del nacionalismorevolucionario del PRI.A pesar de que fueron aliados en los cuarenta,compañeros en el Partido Popular y militantes de laizquierda, Revueltas y Lombardo terminaron en conflicto;inclusive, el novelista encontró refugio en el periódicodel PP El Popular de Lombardo y escribió ahívarias de sus más brillantes crónicas periodísticas, notaspoliciacas y análisis políticos, pero los separó profundamenteel enfoque ideológico desde el marxismo. Esteenfrentamiento lo recogió, en la parte que correspondea los debates entre ambos sobre la vertiente leninistadel partido y los enfoques generales ideológicos, RogerBartra en un ensayo en nexos en 1982.Pero para efectos del tema la izquierda y la RevoluciónMexicana, el enfrentamiento Revueltas-Lombardo tambiénaportó elementos importantes sobre posicionamientosde cada uno de ellos frente a la revolución, sin dudatambién referentes obligados para asumir el análisis de laRevolución Mexicana desde las distintas izquierdas.El primero que abrió el debate en su trinchera fueLombardo con un texto en septiembre 1932, durante undebate con organizaciones obreras en el DF: “La bancarrotade la Revolución”, tituló a su participación y suénfasis no fue tanto a criticar a la Revolución sino alproceso de descomposición por las élites burocráticas;para Lombardo, la Revolución estaba naufragando sobretodo por la corrupción en el olvido de sus propuestas;era el 18 de septiembre y apenas dos semanas antes,el 2, el presidente Pascual Ortiz Rubio había presentadosu renuncia y en su lugar el ex presidente Elías Calles, elhombre fuerte de la Revolución, había operado la designaciónde Abelardo Rodríguez, un militar obregonista yTransición01.02.2014


Artículo15callista por el paisanaje sonorense, sin brillantez políticapero sí sumisión a los caudillos. Lombardo exigía radicalizarla Revolución con mayor presencia proletaria enel poder y mayor lucha de clases.Para Lombardo —y de ahí el punto central de laconfrontación de enfoques con Revueltas— la RevoluciónMexicana había sido, a partir de las causas quela motivaron, “una revolución democrática, antifeudal yantiimperialista”, según estableció en 1960 en una conferenciaen la Universidad Nicolaíta de Michoacán. Lacaracterística principal fue haber abatido el orden feudalo semifeudal del porfirismo. Por tanto, no fue unarevolución socialista; en todo caso, la capacidad de sobrevivenciade la Revolución radicó en su resistencia, víaalianzas con grupos populares, proletarios y trabajadoresde la tierra, contra las burguesías industrial y agropecuaria,el acoso imperialista de las naciones propietarias delas petroleras y desde luego los Estados Unidos.La propuesta de Lombardo estaba lejos de losprocedimientos de una revolución socialista. Para comenzar,Lombardo reconocía que el PRI era el partidopivote de la Revolución y no era un partido leninistani vanguardia del proletariado, sino una coalición degrupos impulsado por élites vanguardistas en la defensade la Revolución Mexicana. En ese escenario de interpretaciónteórica estableció Lombardo su propuestadesde 1952 hasta su muerte en 1968 de una alianzaentre el proletariado y la pequeña burguesía nacionalpara impulsar un programa de reformas progresistasbasada en el bienestar, la protección de los marginados,la democracia y la resistencia a las presiones estadunidenses,nada que ver con la tesis marxista de latoma del poder por el proletariado como clase paradestruir a la burguesía. La tesis central de Lombardoera un acuerdo entre las fuerzas patrióticas, entre lasque incluía a la pequeña y mediana industria y a losempresarios acosados por los grandes monopolios. Así,Lombardo impulsaba una propuesta sobre dos piezas:la industrialización y la democracia, una conclusiónmás de su análisis del proceso revolucionario ajeno aideas socialistas y proletarias. A pesar de su formaciónmarxista a profundidad, el objetivo de Lombardo noera el gobierno de la clase obrera sino la democracia, elbienestar y la justicia, una derivación del modelo políticodel cardenismo: socialismo con sector privado yEstado fuerte regulador de la lucha de clases. Al final,las élites serían las representantes de los intereses delproletariado en el gobierno y el Estado, una especie deintermediación no marxista.Revueltas, en cambio, hacía un análisis marxista dela Revolución: un movimiento de clases para derrocara la burguesía e instalar en el Estado a los proletariospara avanzar al socialismo. A partir de Lenin, Revueltasanalizaba la revolución como el traspaso del poderde una clase a otra clase, lejos de los intermediariosrevolucionarios, por ello su insistencia en entronizar alproletariado en la dirección del gobierno y del Estadode manera directa. Para el ensayista, la RevoluciónMexicana se resumía en los dos artículos que priorizabana dos clases sociales revolucionarias: los trabajadorescon el 123 y los campesinos con el 27 porque amboscambiaban las relaciones de clase.Revueltas, en cambio, hacía un análisis marxista de la Revolución:un movimiento de clases para derrocar a la burguesía e instalar enel Estado a los proletarios para avanzar al socialismo. A partir deLenin, Revueltas analizaba la revolución como el traspaso del poderde una clase a otra clase, lejos de los intermediarios revolucionarios.El texto de Revueltas que mejor resume el enfoquemarxista sobre la Revolución Mexicana es breve —sinduda los textos breves potencian la dialéctica del autor—:la introducción, fechada en marzo de 1975 —unaño antes de su muerte—, a la nueva edición de México:una democracia bárbara, publicado por primera vez enEditorial Posada en 1958 y más tarde en el tomo 16 desus Obras Completas en la editorial Era; por cierto, enla de Posada le anexa su ensayo Posibilidades y limitacionesdel mexicano, de 1950, y en la de Era incluye sietetextos sobre Lombardo “Acerca de Vicente LombardoToledano”, que enriquece más el ensayo central.En 1975 hay un Revueltas más maduro, más marxista—aunque Bartra dice que ya no tanto—, y suanálisis del sistema político mexicano, el Estado y laRevolución Mexicana resulta mucho más rico en posibilidadesde profundidad. El enfoque de Revueltasparte de la ideología de la Revolución Mexicana, perono en cuanto a contenido de ideas sino al conceptomismo de ideología como interpretación de una realidady como mecanismo de ejercicio del poder. El datoes fundamental porque Revueltas enfatiza el papel dela ideología en “el complejo del poder”. Y ahí dio en elclavo: la Revolución Mexicana en el poder ha sido sostenidapor una élite revolucionaria sin representacióndirecta de alguna clase social revolucionaria —militaresque ganaron batallas, políticos que construyeroninstituciones, burócratas que administración el Estadoy tecnócratas que delinearon el desarrollo— sino que lohicieron en representación de una ideología política. Yes en la ideología, estableció Revueltas, donde se “disimulala manipulación real (cursivas de JR) que constituyeuna de las bases primordiales en que se sustenta elsistema de dominio al cual se encuentra enajenada lasociedad mexicana en su conjunto”.Hacia 1975 Revueltas era ya muy crítico de la interpretaciónideológica de la Revolución Mexicana.Por ejemplo, decía que la bandera original de “sufragioefectivo, no reelección” fue el sustento político que derivóen el tapadismo o proceso de designación del candidatopresidencial hecho por el presidente saliente enla oscuridad de las redes del poder. Asimismo, concluyóque la ley del 6 de enero de 1915 y los artículos 27 y123 constitucionales estuvieron en la lógica de las élitesintermediarias del poder entre las clases revolucionariasy las instituciones sólo como instrumentos de mediatizaciónde los intereses de clase para alejarlos delejercicio directo del poder —tesis marxista-leninista—y sólo beneficiarios de algunas decisiones sociales delEstado. Esos artículos constitucionales, para Revueltas,han contribuido a cortar la independencia como clasea obreros y campesinos, trasladando su dependencia alpartido del Estado.A partir de este análisis de la Revolución Mexicana,Revueltas concluyó con una tesis importante de suteoría del Estado: vía la ideología como ejercicio delpoder, el Estado mexicano “es un Estado ideológico totaly totalizador”, no totalitario, utilizando la ideologíacomo un mecanismo de control de las clases sociales.De ahí que “el secreto de esta dominación total (delEstado) no se encuentra en otra parte que en la totalmanipulación por el Estado del total de las relacionessociales”. A este modelo le llamó Revueltas justamentedemocracia bárbara.Entre estos extremos se movió la RevoluciónMexicana en la izquierda: el modelo Lombardo de lajusticia social y la lucha contra el imperialismo y el modeloRevueltas de una ideología de control de las clasessociales haciendo perder independencia a las clasesproletarias para no acceder al poder. Al final parecióganar la tesis de Lombardo porque de Miguel Alemán(1946) a Ernesto Zedillo (2000), la Revolución Mexicanafue más bien una ideología como mecanismo dedominación señalado por Revueltas. El saldo quedó ala vista: el PCM perdió batallas ideológicas de 1940en adelante, se deslindó de la Revolución Mexicana en1956 pero no pudo imponer una ideología socialistaindependiente, se centró en la conquista de posicionesde poder en sindicatos, alentó alzamientos socialescomo los estudiantes en 1968 y no pudo construir undiscurso de denuncia sobre el perfil autoritario y represivode la ideología de la Revolución Mexicana; en1978 aceptó el registro legal como partido, en 1979arribó al congreso con 19 diputados de partido y llegóa 41 ya como PRD en 1991.Pero el dato mayor fue otro: la izquierda socialista-comunistadel PCM que conquistó independenciaideológica de la Revolución Mexicana en 1956 le entrególa estafeta de esa corriente PCM-PSUM-PMSa la Corriente Democrática del PRI de Cuauhtémoc01.02.2014Transición


16ArtículoEn 1979 el concepto de la Revolución Mexicana era romántico,ciertamente en declinación pero vivo; por tanto, De la Madrid ySalinas encontraron la forma de fijar los parámetros de un cambiode enfoques de política económica, aunque acreditándoselos a laRevolución Mexicana. Al final, el modelo neoliberal se impuso (...).Cárdenas para fundar el Partido de la Revolución Democrática,pero ya con la ideología populista —unavariante de la ideología priísta de dominación y representaciónque denunciaba Revueltas en 1958 y en1974— y pasando de la Revolución Mexicana al populismoasistencialista ajeno al movimiento de 1910.Se esperaba que Cárdenas en el PRD reconstruyera elproyecto socialista de Lázaro Cárdenas, pero al finalel partido no representó clases sociales, se olvidó delos proletariados, construyó un movimiento de masasdel lumpenproletariado, sustituyó el concepto leninistade revolución por el de representación caudillista yfinalmente no se convirtió en el partido de izquierdaque representara al proletariado sino que quedó en unpartido de grupos de interés ajenos a compromisos revolucionariosy socialistas.Al final del día, el PRD como heredero directo delPCM también se quedó con lo que Revueltas caracterizólos años de confusión ideológica del comunismomexicano: “la locura brujular” que definía en Dialécticade la conciencia como marxismo vulgar:Luego, el examen de las contradicciones permitiráesclarecer el hecho —oculto bajo toda suerte desupercherías demagógicas y frases izquierdistas—de que la práctica sin praxis no es sino una locurabrujular, una pérdida del polo magnético del conocer—que define, empero, en esencia, la actividadde grupúsculos “marxistas” y del marxismo vulgaren su conjunto—, de lo que se deriva fatalmenteuna deformación objetiva de los procesos revolucionarios,con la correlativa sucesión de las grandesderrotas históricas que ha sufrido la clase obrera enMéxico durante los últimos decenios.Así, la relación de la izquierda con la RevoluciónMexicana no fue crítica, la izquierda quedó atrapadaentre el cardenismo que no rompió estructurasde poder dominante de la burguesía —por eso sevio obligado a optar por Ávila Camacho y no porel general Mújica— y que no consolidó un proyectocardenista o comunista. Las reformas y contrarreformasfueron hijas de la debilidad de la izquierda, desu falta de independencia teórica de la RevoluciónMexicana y de su escasa representación del proletariadoen la lucha de clases.Miguel de la Madrid Hurtado5.- La modernización 1979-2000.Y sin embargo se mueve.El año de 1979 fue de quiebres y rupturas. La crisisde las variables macroeconómicas que habían provocadola devaluación de 1976 después de veintidós añosde paridad fija, libre y controlada, y que había obligadoal gobierno populista de Luis Echeverría a entregarseal Fondo Monetario Internacional para obtener créditosde apoyo al peso frente al dólar, tenía ante sí laposibilidad de convertir al petróleo en el detonador deldespegue económico sin restricciones financieras.El tiempo histórico previo a mediados de 1979 estuvomarcado por hechos políticos y económicos queexigían definiciones de fondo:• El agotamiento en 1970 del desarrollo estabilizador,una fórmula de control económico que permitiódurante dos sexenios, luego de la devaluaciónde 1954, resultados excelentes: tipo de cambio fijo en12.50 pesos por dólar, crecimiento económico promedioanual de 6% e inflación promedio anual de 2%.La fórmula era sencilla, según la explicó en 1969 elsecretario de Hacienda durante dos sexenios, AntonioOrtiz Mena: poner como objetivo final el tipo decambio fijo y controlar hacia atrás todas las variablesque afectaban la relación peso-dólar, sobre todo dos:inflación controlada vía salarios y déficit presupuestalbajo. La estabilidad internacional ayudó a esos objetivos.Sólo que el saldo social del desarrollo estabilizadorafectaba a millones de mexicanos marginados, sinbeneficios y al margen de la política social.• El desarrollo social estimulado por Echeverríatuvo la meta inobjetable de beneficiar a los marginados,sólo que el camino de la política económica fuedesestabilizador de las variables macroeconómicas:aumento el gasto público sin incrementar los ingresosfiscales, el déficit presupuestal se movió cercanoal 10% en 1976, el gobierno tapó los hoyos con emisiónde más dinero circulante pero sin aumentar laoferta y la inflación subió de 2% promedio anual a6%, la inestabilidad política rompió el acuerdo conlos empresarios y la fuga de capitales vacío las reservasy llevó a la devaluación. Lo peor fue que Echeverríano pudo revertir la marginación ni la pobreza.• El FMI obligó a Echeverría y al gobierno deLópez Portillo a programas de estabilización parabajar la inflación por el lado de la demanda, sobretodo controlando los salarios. En 1977 el gobiernode López Portillo encaró una disputa entre la corrientefondomonetarista del secretario de HaciendaJulio Rodolfo Moctezuma y la progresista delsecretario de Programación y Presupuesto CarlosTello Macías; la solución fue salomónica: los dossalieron del gabinete, aunque López Portillo aceptóla condicionalidad del FMI pero relajada por losingresos petroleros, llevando a desequilibrios quecolapsaron el tipo de cambio en 1982.• En 1977 López Portillo lanzó un programade explotación de los enormes yacimientos petrolerosy el país ingresó a la fase de ingresos de divisaspromedio de 10 mil millones de dólares anuales.El petróleo se veía como la salida. Pero para ello elpresidente necesitaba de enfoques económicos audacesy no tradicionalistas. El PIB promedio anualen el bienio 1978-1979 fue de 9.3%, con ofertassobradas de empleo.• Frente a la posibilidad de “administrar laabundancia”, como lo declaró el propio presidenteLópez Portillo, el país estaba falto de una nuevapolítica del desarrollo. Los viejos políticos carecíande pericia económica y conocimiento técnicoy sólo estaban acostumbrados a gastar. El mundose reorganizada con el reimpulso al Acuerdo Generalde Aranceles y Comercio (GATT, por sussilgas en inglés) y la apertura comercial aparecíacomo la salida de la crisis.• Políticamente, el presidente López Portillodefinió su modelo como de desarrollo compartido,basado en el petróleo. El secretario de Hacienda eraDavid Ibarra Muñoz, un economista forjado en laComisión Económica para América Latina (CE-PAL), pero en la SPP estaba un funcionario pococapaz para el desafío del nuevo desarrollo, RicardoGarcía Sainz. López Portillo parecía atrapado entreel tradicionalismo político mexicano y las nuevasnecesidades de desarrollo y de relaciones sociales.El 16 de mayo de 1979 López Portillo hizo unajugada de tres bandas; cesó al secretario de Gobernacióny arquitecto de la reforma política que legalizó alPartido Comunista y lo llevó a la lucha legal pero quedefendía las ideas tradicionalistas del PRI y de la RevoluciónMexicana, Jesús Reyes Heroles; al secretariode Relaciones Exteriores, Santiago Roel García, porsu incompetencia en la diplomacia; y a García Sainzporque no había podido redactar el plan de desarrolloque necesitaba el gobierno de López Portillo.De los tres relevos, el que llevaba jiribilla era el dela SPP. El abogado especializado en temas económicoMiguel de la Madrid Hurtado, entonces subsecretariode Ingresos de Hacienda, fue llevado a la SPP con lamisión de redactar a matacaballo el plan de desarrollo.De la Madrid arribó a la dependencia con el tiempocorto y encargó el plan a su economista de cabeceraCarlos Salinas de Gortari, quien había llegado a suoficina de Hacienda recomendado por Antonio OrtizMena y de la mano de la influencia de su padreRaúl Salinas Lozano, los dos de la vieja guardia lopezmateísta.Salinas de Gortari fue designado directorde Política Económica y Social de la SPP y tuvo latarea prioritaria de redactar el plan; el coordinador deese grupo redactor fue Rogelio Montemayor Seguy, ydos subcoordinadores se repartieron el trabajo: la parteeconómica quedó a cargo del francés naturalizadoTransición01.02.2014


Artículo17mexicano Joseph-Marie Córdova Montoya, y la partepolítica la tuvo el economista y politólogo de El Colegiode México Manuel Camacho Solís. Entre los tresintrodujeron la nueva filosofía política al desarrollo, lostres educados en los EU: Montemayor bajo el econometristaLawrence Klein en la Universidad de Pensilvania,Córdoba salido de la Universidad de Stanford enCalifornia y Camacho con estudios de posgrado en laUniversidad de Princeton en Nueva Jersey.El dato de la educación no era menor. Partía de laafirmación del secretario de Estado de los EU en 1925,Richard Lansing, quien había escrito en una carta losiguiente:“México es un país extraordinariamente fácilde dominar, porque basta con controlar a un solohombre: el Presidente de la República. Tenemosque abandonar la idea de poner en la Presidenciamexicana a un ciudadano americano, ya que esollevaría otra vez a la guerra.“La solución necesita de más tiempo: debemosabrirle a los jóvenes ambiciosos las puertas de nuestrasuniversidades y hacer el esfuerzo de educarlos enel modo de vida americano, según nuestros valoresy en el respeto del liderazgo de los Estados Unidos.“México necesitará administradores competentes.Con el tiempo, esos jóvenes llegarán a ocuparcargos importantes y eventualmente se adueñaránde la Presidencia. Sin necesidad de que EstadosUnidos gaste un centavo o dispare un tiro, harán loque nosotros queramos.”La importancia de la referencia radica en el hechode que el grupo salinista llegó con la idea central deenterrar el viejo modelo económico de la RevoluciónMexicana, abrir la economía al exterior y buscar acuerdoscon los EU por ser el principal socio comercial. Elconflicto entre la política económica condicionada porel FMI para entregar créditos de estabilización macroeconómicay la política económica comprometida conla Revolución Mexicana había deteriorado el equilibriomacroeconómico, pero más porque los populistassólo gastaron y no reorganizaron los ingresos.El equipo de Miguel de la Madrid redactó el PlanGlobal de Desarrollo 1980-1982 sin romper aún elparadigma de la Revolución Mexicana. El asunto erade profundidad: un paradigma —en términos de lametodología de Thomas Kuhn— requería de consensos,agotamiento reconocido del pasado y posibilidadesde desarrollo científico. En 1979 el concepto dela Revolución Mexicana era romántico, ciertamenteen declinación pero vivo; por tanto, De la Madrid ySalinas encontraron la forma de fijar los parámetrosde un cambio de enfoques de política económica,aunque acreditándoselos a la Revolución Mexicana.Al final, el modelo neoliberal se impuso aunque nocomo paradigma —nuevo consenso— sino como estrategiainevitable.En el fondo, la primera etapa de la neoliberalizacióndel pensamiento económico de los funcionarios operóvía la eficiencia y sobre todo el racionamiento del funcionamientodel Estado, no su desaparición. Salinas deGortari y Camacho Solís se habían educado en el pensamientoeconómico del Estado, pero lejos del estatismopopulista. Inclusive, en 1981 Salinas de Gortari publicótres artículos en Excelsior para contestarle al economistaliberal Luis Pazos y defender el Plan Global desde elpunto de vista del Estado. Más adelante, ya en la coyunturade las elecciones y el arranque de su sexenio,Salinas de Gortari se encontró con la caída de la UniónSoviética y el fin del paradigma del comunismo.De ahí la importancia de fijar el mayo de 1979como el del quiebre en el proyecto nacional de desarrollo:el fin del modelo de la Revolución Mexicana. Elescenario fue de cambio de rumbo:• Un nuevo grupo de políticos y funcionarios arribóal Estado, al mando de Carlos Salinas de Gortari, cuyainfluencia se extendió hasta los dos sexenios panistas.• La planificación del desarrollo se la sentó comoel mecanismo de definición de las políticas del Estadopara evitar decisiones al calor de las crisis políticas.• El nuevo grupo redefinió los tres instrumentosclave del proyecto de nación de la Revolución Mexicana:el Estado, la Constitución y el sistema político.• La principal característica del PGD 1980-1982 radicó en la definición de los límites del Estadoen materia económica, aunque el grupo delamadridistaen la presidencia electa no pudo evitar—porque fue marginado de la secrecía— la expropiaciónde la banca privada el primero de septiembrede 1982. Eso sí, el grupo delamadridista promulgóel 3 de febrero de 1983 la reforma del Estado parasacarlo de los viejos compromisos sociales.México entró ya al debate de la globalización en lafase del GATT; y aunque López Portillo decidió noingresar a México, comenzó una fase de disminuciónarancelaria que dinamizaría la producción y el consumo.Ahí comenzó el país la etapa de disminución del proteccionismodel comercio exterior que era la clave delmodelo de desarrollo de sustitución de importaciones.La redefinición del gasto público no tanto en suorientación sino en su ejercicio a partir de aumento en losingresos para evitar la perversión del déficit presupuestal.Y el comienzo del debate sobre las reformas estructuralesque venían en ese entonces como condicionalidadatada a créditos del Banco Mundial, mientras lacondicionalidad del FMI se ajustaba sólo a políticas decontrol de la inflación por el lado de la demanda.El PGD 1980-1982 fue el comienzo de la nuevapolítica del desarrollo mexicano y de las reformas estructurales.En ese documento se plasmó el principiodel quiebre del proyecto nacional de desarrollo de laRevolución Mexicana:• El Estado seguía siendo el rector de la economíapero ya no el factor determinante. El Plan estableció elnuevo modelo: “economía mixta de mercado”; con ello,el Estado administraba pero la carga del desarrollo caíaen el sector privado.• El Plan partía de un argumento repetido variasveces en sus páginas: en 1976 se había agotado la estrategiade desarrollo; se refería al desarrollo estabilizador—estabilidad macroeconómica como límite de laactividad productiva para poner la inflación y tipo decambio como factores determinantes— que reventó enel sexenio de Echeverría al aumentar gasto sin ingresos,provocar la inflación e impactar en la devaluación.Se establecería el criterio de un desarrollo estabilizadorneoliberal: control de la inflación —la enfermedad dela crisis— vía demanda a través de control de los salarios.• El Estado abandonaba el principio histórico delproyecto nacional de desarrollo de la RevoluciónMexicana del bienestar de la sociedad —es decir, unnivel de vida para todos, fortaleciendo la clase media—por una política sólo de “mínimos de bienestar” para lospobres, es decir, lo indispensable, pasando del conceptode justicia social al de atención sólo a los más favorecidos,un principio económico que proyectaría el ProgramaNacional de Solidaridad, es decir, el apoyo no elbienestar visto como un mecanismo de ascenso social.• Las empresas públicas fueron reorganizadas comoempresas privadas a partir de criterios de eficiencia yrentabilidad, lo que condujo a la decisión presupuestalde trasladar a precios y tarifas del sector público elcosto de su funcionamiento, abandonando el criteriode empresas públicas para promover el desarrollo, subsidiarla producción y beneficiar al consumidor. Así, lasparaestatales pasaron a tener un funcionamiento tipoempresa privada.• El Plan de De la Madrid-Salinas de Gortari introdujoel concepto de “cambio estructural” que formabaparte de la ideología económica del Banco Mundialcomo criterio de reorganización del proyecto nacionalde desarrollo de la Revolución Mexicana; el proyectohistórico respondía a un objetivo de justicia social; elnuevo modelo se basada en eficientar al Estado a costade su reducción y abandonar el principio tambiénhistórico del bienestar social por el de apoyo a las familiasmarginadas. Así, el Estado dejaba de ser el ejedel desarrollo y éste pasada a una “economía mixta demercado”.Y el principal cambio que introdujo no produjo eldebate esperado porque fue manejado sólo como unconcepto: del Estado como responsable del desarrolloy el bienestar, con capacidad de intervención directaen el proceso productivo, a una “rectoría del Estado”,es decir, el papel estatal sólo como administrador de losobjetivos nacionales. Del Estado hegemónico se pasóal Estado inductivo, rector.Junto con la redefinición instrumental y de objetivosdel Estado se dio también de la consolidaciónde una nueva generación de economistas educados enuniversidades norteamericanas en los principales cargospúblicos: De la Madrid entregó la presidencia aSalinas de Gortari, éste designó como sucesor a LuisDonaldo Colosio pero su asesinato no interrumpió lacontinuidad porque su sucesor fue Ernesto ZedilloPonce de León, una hechura salinista aunque con lealtadmás a Córdoba Montoya; y los gobiernos panistasno se salieron del guión salinista porque el secretariode Hacienda de Fox fue Francisco Gil Díaz, el jefe de01.02.2014Transición


18Artículolos Chicago Boys mexicanos que se consolidaron en elsalinismo y el de Calderón fue Agustín Carstens, salidodel Banco de México y traído nada menos que de lasubgerencia general del FMI.La clave de la modernización ocurrió en tres fases:• El Plan Global de Desarrollo 1980-1983 pararedefinir la estrategia de desarrollo, reorganizar elEstado y replantear sus objetivos, aprobada porLópez Portillo y redactado bajo la responsabilidadde De la Madrid como secretario de Programacióny Presupuesto, y Salinas de Gortari como directorgeneral de Política Económica y Social de la SPP.• La reforma del Estado emprendida por De laMadrid en febrero de 1983 para limitar con precisiónel papel y la función del Estado.• La reforma del Estado continuada por Salinasde Gortari en su sexenio 1988-1994 en cuatro etapas:las negociaciones del Tratado de Comercio Libre conlos Estados Unidos y Canadá,la venta de paraestatalesincluyendo la privatizaciónde la banca expropiada en1982, la reforma del PRIcon la exclusión de la RevoluciónMexicana y suscompromisos políticos eideológicos con la sociedady las reformas a los artículosconstitucionales que le dieronsentido a la RevoluciónMexicana.La modernización salinistacareció de contrapesos yavanzó como cuchillo calienteen mantequilla. Las organizacionessociales, la oposicióncomunista-socialista y lossectores progresistas del PRIcarecieron de capacidad de estructuraciónde un frente ya nodigamos de propuesta alternativa,sino siquiera de debate nacional, a pesar de quedesde 1979 tuvieron curules en el congreso federal. Ennoviembre de 1977 Carlos Tello Macías —un economistauniversitario progresista— renunció a la SPP deLópez Portillo al ser derrotado por el ortodoxo JulioRodolfo Moctezuma Cid en la definición del presupuestofederal para 1978; se trató el choque entre losenfoques progresista y neoliberal-fondomonterarista.López Portillo colocó en Hacienda al cepalino IbarraMuñoz, pero a él le estalló el colapso del segundo semestrede 1981 y sobre todo de 1982, y fue cesado enabril de ese año de 1982 y sustituido por el ortodoxoJesús Silva-Herzog Flores.El arribo de los salinistas al poder en 1979 fue productode esa batalla incruenta en la que los progresistasperdieron poder; inclusive, poco pudieron hacer a pesarde la alianza en el congreso con el arribo en 1979 de losprimeros diputados del Partido Comunista Mexicano:18 plurinominales en una cámara de 400 legisladores(apenas el 4.5%), pero con grandes expectativas en mediosde comunicación y un senador del PPS que rompióel dominio total que mantenía el PRI. El problemano era de número sino de nuevos enfoques y discursosen el parlamento para frenar la hegemonía priísta. Dehecho, los nuevos legisladores comunistas abrieronfrentes de debate parlamentario en materia económica,pero carecieron de un verdadero partido movilizadorde masas y ya para entonces alejados del proletariado.El gran tiempo político de debate sobre el futurodel país ocurrió justamente en el espacio político de1979-1982 y en la configuración del nuevo equilibrioen la cámara de diputados, aunque el PRI tuvo el 75%de las bancadas, 299 diputados, más de la mayoría calificadade 267 que necesitaba para modificar la Constituciónsin alianzas, pasando por el arribo del gruposalinista a la SPP para redactar el PGD, hasta llegar alaño de 1981 —antes del colapso petrolero— en queapareció el libro de Tello Macías y Rolando Corderatitulado México; la disputa por la nación, en la queanalizaban el conflicto entre dos proyectos de nación:el popular de las fuerzas nacionales aglutinadas en lasorganizaciones obreras del PRI y el neoliberal encabezadopor los grupos empresariales.En septiembre de 1981, sobre la cresta de estosseñalamientos, el presidente López Portillo decidió lacandidatura presidencial del periodo 1982-1988 entredos opciones, justamente en elcontexto del modelo de análisisde Tello y Cordera: el políticoJavier García Paniagua y elneoliberal Miguel de la MadridHurtado. La crisis económicahabía estallado apenas en juniode 1981 con la caída de los preciosinternacionales de petróleopor maniobras de los EU, Méxicoentendió mal el mensajede los compradores y decidiósubir los precios, los clientes sefueron tras el petróleo barato yMéxico se vio obligado a sustituirlos ingresos petroleros pordeuda externa de corto plazo;la deuda externa aumentó 25mil millones de dólares en elsegundo semestre del año. Lacrisis se agudizó en 1982 por ladevaluación, la fuga de capitalesy la desconfianza nacional.Agobiado por el desorden nacional, López Portilloexpropió la banca privada acusándola de azuzar la fugade capitales, pero tuvo que reconocer que el entoncespresidente electo Miguel de la Madrid Hurtado no erael sucesor para el golpe de timón en el rumbo del paísy las posibilidades de desarrollo con la banca comercialen manos del Estado; De la Madrid privatizó el 34% delos activos de la banca y Salinas de Gortari vendió losbancos a particulares en 1992. La derrota del proyectonacionalista de desarrollo estaría consumada porque yano hubo tiempo de reconsiderar la sucesión. Por cierto,López Portillo hizo todavía un esfuerzo de rescate dela política económica al designar a Carlos Tello Macías,el defensor del proyecto popular de desarrollo, comodirector del Banco de México posterior a la expropiaciónbancaria, pero duró ahí sólo noventa días hasta lallegada del nuevo gobierno delamadridista.La modernización del modelo de desarrollo de laRevolución Mexicana tuvo dos fases, las dos conducidaspor Salinas de Gortari, como secretario de Programacióny Presupuesto del gobierno de De la Madrid ydespués como presidente de la república:• En febrero de 1983 De la Madrid promulgósu reforma del Estado con un capítulo económicoen la Constitución basado en tres puntos: regresara la economía mixta, dotar al Estado de la tarea deser sólo el rector del desarrollo y ya no el dominantee instalar la planificación incorporando al sectorprivado a la toma de decisiones. Salinas de Gortariresumió en una frase el modelo: la autonomía relativadel Estado de las clases en pugna.• En su propio sexenio, Salinas de Gortari aplicóuna de las más profundas reformas del Estadoy colocó al mercado como el pivote del desarrollo.La fundamentación de su proyecto-modelo la hizoen diciembre en el mensaje político de su primerinforme de gobierno y luego la explicaría a fondoen un ensayo en la revista nexos.Los alcances de la reforma del proyecto nacionalfueron preparados con anticipación, inclusive adelantándosea la crisis de la Unión Soviética en 1989. En1986 México formó, con personalidades de EstadosUnidos, una Comisión sobre el futuro de las relacionesMéxico-Estados Unidos. El propósito era encontrarformas de atenuar el llamado conflicto histórico quehabía convertido a las dos naciones, como reportó elcorresponsal del The New York Times en México, AlanRiding, en “vecinos distantes”: la pérdida de la mitaddel territorio mexicano a mediados del siglo XIX. Laidea era proponer algunas decisiones oficiales paraallanar ese conflicto y buscar un acercamiento, aunquepara ese entonces aún no se había difundido el Consensode Washington; si acaso, las reformas al GATTpara aliviar los aranceles y el comercio habían tentadoa México en entrarle a la globalización, aunque losviejos sectores tradicionalistas habían llevado a LópezPortillo en marzo de 1980 a anunciar el no ingreso aese organismo y a pesar de que el Plan Global de Desarrollo1980-1982 ya lo había asumido como inevitable.Lo importante de esa Comisión bilateral fue el hechode que sirvió para sugerir, por ejemplo, cambiosen los libros de texto gratuito de México para evitar elrencor histórico. Esta argumentación fue la plataformaque se utilizó en febrero de 1990 para iniciar las negociacionessecretas de México con los Estados Unidospara la firma de un tratado de comercio libre basado enmecanismos arancelarios menos estrictos, de tal maneraque la globalización mexicana impulsara reformasen el sistema productivo. El reporte de la Comisión fueutilizado por Salinas de Gortari para intentar cambiarla percepción mexicana hacia el vecino, trasladando lacarga emocional de la historia al comercio. Por cierto,como miembros de la Comisión estuvieron el salinistaHéctor Aguilar Camín y el escritor Carlos Fuentes, losdos antes profundamente antigringos y ya para entoncesmenos radicales.Otro elemento que adelantó la reforma salinista fueel libro Después del milagro que publicó en octubre de1988 el ensayista y novelista Héctor Aguilar Camín,del grupo nexos ya entonces articulado al modelo modernizadorde Salinas de Gortari. Tanto el informe dela Comisión México-Estados Unidos como el libro deAguilar Camín fueron parte del debate cultural queabrió Salinas de Gortari respecto a la reformulacióndel proyecto nacional de desarrollo de la revoluciónMexicana. Aguilar Camín detectó cuatro tendenciassuperestructurales: disminución del peso del Estado,fin del convenio Estado-corporaciones, alejamientoestatal del campo y acotamiento del presidencialismo,y cuatro tendencias estructurales: de país rural aurbano, globalización de la economía, aumento de ladesigualdad y una nueva mayoría social no partidista.Este perfil de la nueva sociedad mexicana fue el establecidotambién por Salinas de Gortari para concluir loque ya había perfilado en el Plan Global 1980-1982: lareorganización social, de clases y productiva de México,la cual no podía ser administrada y menos controladaTransición01.02.2014


20Artículopor el viejo régimen revolucionario y sus instituciones.De hecho, el endurecimiento del sistema priísta en lasfases más duras de la represión formaba parte de la nuevareorganización de las clases y sus relaciones de no-dependenciadel Estado priísta. Sin embargo, el enfoquesalinista enfatizaba sólo el cambio en las relaciones socialesy no la necesidad de abordar nuevas formas dedemocracia para administrarlas sin represión. Por ellola reforma salinista fue productiva, de desprendimientode funciones sociales del Estado y de objetivos socialesincumplibles, y no de nuevas relaciones de poder.Y el tercer escenario de redefinición del modelo dedesarrollo fue el Consenso de Washington, una propuestacirculada en noviembre de 1989 en la coyunturadel principio del desmoronamiento de la UniónSoviética con el derrumbamiento del Muro de Berlín.Los diez puntos del Consenso fueron producto de lacondicionalidad cruzada que aplicaban conjuntamenteel FMI y el Banco Mundial como compromiso de lospaíses a cambio de líneas de crédito. Esos diez puntosfijaron el quiebre histórico del modelo financiero deBretton Woods:1. Disciplina presupuestaria (los presupuestospúblicos no pueden tener déficit).2. Reordenamiento de las prioridades del gastopúblico de áreas como subsidios (especialmentesubsidios indiscriminados) hacia sectores que favorezcanel crecimiento, y servicios para los pobres,como educación, salud pública, investigación e infraestructuras.3. Reforma Impositiva (buscar bases imponiblesamplias y tipos marginales moderados).4. Liberalización financiera, especialmente delos tipos de interés.5. Un tipo de cambio de la moneda competitivo6. Liberalización del comercio internacional(trade liberalization) (disminución de barrerasaduaneras).7. Eliminación de las barreras a las inversionesextranjeras directas.8. Privatización (venta de las empresas públicasy de los monopolios estatales).9. Desregulación de los mercados.10. Protección de la propiedad privada.La reforma de modernización salinista, comenzadaen 1979 con el Plan Global de Desarrollo y extendidahasta atravesar los dos sexenios panistas y el regresodel PRI a la presidencia de la república en 2012, fueel modelo de desarrollo siguiente al de la RevoluciónMexicana, aunque pasando por la anulación de buenaparte de las reformas revolucionarias de 1917 a 1940.En el periodo de modernización 1989-1994 las fuerzasopositoras al proyecto salinista fueron menores, sincapacidad de influencia, sin resistencia sólida, y, peoraún, con la complicidad del PRI como el partido de laRevolución Mexicana —no necesariamente el cardenista—y de sus estructuras corporativas.Así, la modernización salinista del proyecto nacionalde desarrollo de la Revolución Mexicana fue integral:Estado, ejido, relaciones con la iglesia, apertura comercial,paraestatales, política social. El problema más seriowww.noticiastransicion.mxno fue el proyecto salinista sino la ausencia de un proyectoalternativo al de Salinas de Gortari y de modernizacióndel proyecto histórico, pues el proyecto popularseñalado por Tello y Cordera en La disputa por la naciónno era más que el mismo e ineficiente modelo de desarrollorevolucionario ya no en crisis sino en verdaderocolapso y con razones fundadas de su inviabilidad.El PRD, los sectores cardenistas, la oposición académica,los sectores nacionalistas y los medios progresistasapenas alcanzaron a denunciar el sentido delproyecto salinista pero no pudieron diseñar una terceravía. Cuando llegó al Congreso en 2012 la iniciativa dereforma energética del presidente Peña Nieto, la oposiciónfue retórica pero no propositiva: ni Cárdenas, ni elPRD, ni López Obrador, ni los académicos historicistasdel cardenismo lograron abrir un verdadero debatesobre la urgente modernización del sector petrolero,en el entendido de que mantener las cosas como estabanno era sino un camino a seguir profundizandola crisis del sector petrolero. La discusión se centró ensentimentalismos cardenistas pero no en modelos dedesarrollo, ni en el análisis de los cambios estructuralesdel mercado energético internacional.6.- Alternancia sin Revolución MexicanaLa historia política de la alternancia partidista en lapresidencia de la república en julio del 2000 se escribiómucho antes; más aún, fue producto del engarzamientode crisis sucesivas, transversales, horizontales y profundasdel sistema político priísta. Pero si se quiere encontraruna razón especial, habría que señalarla: el presidenteErnesto Zedillo Ponce de León había sido productodel asesinato de Luis Donaldo Colosio. Ninguna sucesiónpresidencial había roto la continuidad elitista nilas complicidades de grupo; inclusive, el general ÁlvaroObregón fue asesinado como presidente triunfador, díasdespués de las elecciones de julio de 1928; y el presidentesaliente Elías Calles había operado acuerdos políticoscon las élites del poder, sobre todo con el ejército, parafortalecerse como jefe máximo de la revolución, no reelegirsey abrir cargos a jefes revolucionarios.La derrota presidencial del 2000 fue la conjunciónde una serie de eventos inesperados y no pocos esperadosy hasta lógicos que encontraron acomodo en lapersonalidad y presidencia de Zedillo.• No fue el candidato original de Salinas.• Su candidatura surgió del asesinato de Colosio.• La relación con Salinas de Gortari era burocráticay no de complicidad.• La severa crisis económica de 1994-1995.• Los acuerdos políticos con la oposición paralograr la aprobación del plan anticrisis.• La ruptura de relaciones de dependencia Zedillo-PRI.• La carga política del asesinato de Colosio quellevó a la ruptura Zedillo-Salinas.• El descontrol en el PRI por el asesinato deColosio, el exilio de Salinas y el EZLN en Chiapas.• Los obstáculos del PRI a Zedillo para dificultarla sucesión presidencial del 2000.Ernesto Zedillo Ponce de León• El perfil político de Zedillo era especial:• Tecnócrata educado en los Estados Unidos.• Desvinculado de su alma mater mexicana: elInstituto Politécnico Nacional.• Carente de formación en la doctrina de la RevoluciónMexicana.• Formado en la élite del Banco de México, semillerode tecnócratas.• Forjado bajo la dirección política de Joseph-MarieCórdoba Montoya, todopoderoso jefede la oficina de la presidencia de Salinas de Gortari.• De carácter sumiso en términos burocráticos.• Amigo personal de Colosio y aliado en la luchacontra Manuel Camacho Solís.La presidencia de Zedillo se cinceló entre las presionesde la crisis del sistema político y su sobrevivenciapresidencial. El elemento no formal que delineó los espaciospolíticos fue el hecho de que Zedillo comulgabaa pie juntillas con el modelo económico neoliberalde Salinas de Gortari, pero no podía depender del expresidente por la sombra del asesinato de Colosio. Elargumento que más enfurecía a Zedillo era la tesis delbeneficiario del crimen, muy usada en investigacionescriminalísticas: el beneficiario del asesinato debía serel primer sospechoso. Por eso Zedillo rompió con Salinasa los noventa días de su presidencia con el arrestode Raúl Salinas de Gortari acusado de responsable delasesinato José Francisco Ruiz Massieu, en septiembrede 1994, secretario general del PRI, diputado electo yjefe electo de la bancada del PRI en la primera legislaturazedillista. Al encarcelar a Raúl, Zedillo mandabaun mensaje inequívoco: no tenía ninguna complicidadcon Carlos Salinas por el asesinato de Colosio.Si pudieran resumirse los factores que colorearonla derrota presidencial del PRI, algunos elementos sonindispensables de considerar:• La falta de relación de Zedillo con el PRIdesde su declaración en agosto de 1994 de quemantendría una “sana distancia” con el partido.• El fortalecimiento del sector de priístas históricos.• La XVII asamblea nacional de 1998 que pusocandados a la candidatura presidencial, dejando fueraa algunos precandidatos de Zedillo.• La ruptura de relaciones de dependenciaPRI-gobierno.• La severa crisis económica derivada de la devaluacióndel 20 de diciembre de 1994.• La secuela de la crisis política de los últimosdieciocho meses de Salinas en la presidencia, delasesinato del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampoen mayo de 1993 a la renuncia escandalosa delTransición01.02.2014


Artículo21Luis Donaldo Colosio, Carlos Salinas y Ernesto Zedillosubprocurador general Mario Ruiz Massieu en noviembrede 1994 acusando al PRI del asesinato desu hermano José Francisco.• La herencia de la guerrilla del EZLN enChiapas por falta de acuerdos reales.• La crisis económica 1994-1996.La presidencia de Zedillo estuvo marcada por lacrisis, su falta de lealtad del sistema político y la presiónpolítica democratizadora del gobierno de Bill Clinton.Sin el apoyo del ex presidente, sin la lealtad del PRI ycon una severa crisis sistémica, Zedillo tuvo que lidiarpor cuenta propia la sobrevivencia de su gobierno:• 1994: alzamiento zapatista, secuestro de empresarios,asesinato de Colosio, crisis del sistema electoral,asesinato de Ruiz Massieu, lucha al interior de laclase gobernante, devaluación contenida el 20 de noviembrepor la amenaza de renuncia de Pedro Aspea Hacienda, movilizaciones zapatistas sobre otrosmunicipios, impericia en el manejo del tipo de cambio,devaluación del peso pasando de 3 a 5.30 nuevospesos por dólar, fuga masiva de capitales.• 1995: renuncia el 5 de enero del secretario deHacienda, programa anticrisis basado en aumentode tasas de interés, alza del IVA y ajuste de preciosde bienes y servicios, daño considerable a las finanzaspopulares, apoyo regateado de la oposición alprograma, Acuerdo Político Nacional con concesionespara sacar la aprobación legislativa, tasas deinterés bancarias a más de 100%, colapso de deudorespor prestamos impagables, crédito de emergenciade Clinton a México por 50 mil millones dedólares, con la cartera petrolera de aval.• 1996: Reforma electoral pactada con la oposicióncediendo la autonomía total del IFE y su separaciónde Gobernación, sin duda una de las decisionesdemocratizadoras más importantes del siglo.XVII asamblea nacional del PRI en la que pusieronel candado de que el candidato presidencial debieratener un cargo previo de elección popular, lo quedejó fuera de la sucesión a los dos principales precandidatosde Zedillo: Guillermo Ortiz Martínezy José Angel Gurría Treviño.• 1997: Elecciones legislativas federales y eleccióndirecta de jefe de gobierno del DF; el PRI perdióla mayoría absoluta en la Cámara y la oposiciónse unió en el Grupo de los Cuatro para quitarle elmanejo legislativo al PRI; y Cuauhtémoc Cárdenasarrasó en la primera elección capitalina. Estos dosavances de la oposición fijaron la pérdida de hegemoníapolítica del PRI.• 1998: crisis de gobierno por la matanza de indígenasen Acteal, Chiapas, en diciembre de 1997por enfrentamientos entre grupos locales. Estallamientodel problema del Fobaproa: el alza en tasasde interés bancarias y la insolvencia de deudoresestuvo a punto de quebrar el sistema bancario; elFobaproa —que tuvo como antecedente el Ficorcadel Banco de México que diseño Zedillo cuandoera funcionario bancario— logró el rescate de labanca con la compra de deuda basura de los bancos,pero luego de una negociación muy dura con elPAN por la oposición del PRD; el acuerdo secretofue comprometer a Zedillo a no meter las manos enlas elecciones presidenciales del 2000.• 1999: proceso abierto de elección de candidatopresidencial entre los aspirantes FranciscoLabastida Ochoa, Manuel Bartlett Díaz, RobertoMadrazo Pintado y Humberto Roque Villanueva.Aunque todos se habían formado en el viejorégimen priísta, Labastida era secretario de Gobernaciónde Zedillo. Luego de votaciones abiertasy dos debates, Labastida se alzó con la candidaturapresidencial. En abril estalló la huelga enla UNAM para oponerse al alza de cuotas, perodesestabilizando la política y al estudiantado, yabriendo espacios al EZLN.• 2000: el 6 de febrero la policía federal entróa la UNAM para romper la huelga y arrestar a dirigentesdel Consejo de Huelga, tensando al PRI.La campaña priísta nunca encontró orden, espacioy fuerza, y Labastida se quedó a la espera del apoyoinstitucional del gobierno que nunca llegó. Laelección presidencial se movió en los espacios mediáticos,Cárdenas se desinfló e hizo una campañaa la antigüita, los debates dieron victoria a Fox yLabastida que quedó rezagado.En la elección del 2000 la Revolución Mexicanafue inexistente. Se trató de una elección por acumulaciónde votos: el PAN se alimentó el resentimientopor la crisis y aprovechó el acotamiento a Zedillo acambio de apoyo para programa anticrisis, en tanto queCárdenas nunca entendió la lógica política diferente ehizo una campaña como si fuera el general Cárdenasrecorriendo pueblos para escuchar a la gente que notenía siquiera credencial de elector. El PRI esperabaque la del 2000 fuera la última elección del métodoBartlett de “fraude patriótico” para impedir la victoriade la derecha panista, algo que había dado resultadosen dos ocasiones: en la estatal de Chihuahua en 1986 yen la presidencial de 1988.Los mensajes de las urnas habían sido muy claros: enlas elecciones legislativas de 1997 el PRI había alcanzadoapenas el 38.5% de los votos, contra 27% del PAN y26% del PRD. Y en las elecciones de jefe de gobierno delDF el PRI había quedado en segundo lugar con 25.6%de los votos, contra 48% de Cárdenas por el PRD y apenas15% para el PAN. En las federales el factor habíasido el voto de castigo contra el PRI y en las capitalinasprevaleció el voto por el candidato y no el partido.El dato más importante de la alternancia del 2000se resumió en una pregunta: ¿por qué el electorado consolidóla alternancia a la derecha y no a la izquierda? AZedillo le convenía la continuidad del modelo con elPAN, porque Cárdenas venía con la decisión de regresaral modelo histórico populista del PRI. Vicente Fox eraun candidato carismático, sin proyecto, se supo meteren el ánimo de la gente con el argumento de que iba asacar al PRI de Los Pinos a patadas. Además, el PANhabía colaborado con la estabilización macroeconómicaal apoyar la iniciativa del Fobaproa de Zedillo, con FelipeCalderón Hinojosa como jefe de la bancada panista.En los discursos de campaña por primera vez noapareció la bandera de la Revolución Mexicana: Labastidaera, por eliminación, el candidato de Zedillo,pero no había confianza en que fuera a darle continuidadal modelo neoliberal de desarrollo. Con el PANhabía la confianza en que no se regresaría al populismopriísta. Y Cárdenas desempolvó su modelo de la CorrienteDemocrática del PRI de 1986 con la reactivacióndel Estado como eje de la economía. La presiónestadunidense, aprovechando el crédito de emergenciade Clinton, presionó a las élites gobernantes mexicanasa facilitar una alternancia hacia la derecha panista.El elemento más importante que facilitó la victoriapanista fue la reforma electoral que le quitó al gobiernofederal el control de las elecciones, cuando aún estabafresca la crisis electoral de 1988 en la que el procesoestuvo controlado por la Secretaría de Gobernación yse dio el incidente de la caída del sistema de cómputoque acumulaba los votos. Salinas disolvió la ComisiónFederal Electoral y creó el Instituto Federal Electoralpero presidido aún por el secretario de Gobernacióny luego reformó el organismo para incluir consejerosciudadanos sin partido pero también bajo la égida deGobernación. En 1996 Gobernación salió del procesoelectoral y con ello se consolidó el primer principio revolucionariode 1910: el sufragio efectivo, casi un siglodespués de haber agitado una revolución.La existencia de un organismo electoral fuera delcontrol gubernamental devolvió la confianza a loselectores y puso en el centro del debate un elementodiferente al tradicional priísta de votar por programasde bienestar como continuidad de una clase y un grupoen el poder. Asimismo, el fortalecimiento de la oposiciónen elecciones no presidenciales había abierto lasposibilidades de alternancias y había consolidado elargumento de que el PAN y el PRD podían gobernarsin romper con la estabilidad institucional.A ello se agregó la acumulación de crisis que fuerondesarticulando el sistema político priísta. Hubo cuandomenos tres grupos de crisis:1.- Las siete crisis del proyecto nacional de la RevoluciónMexicana:• 1968: crisis política por la represión el Tlatelolco,que obligó al sistema político priísta a irseabriendo paulatinamente a la democracia.• 1976: crisis económica por la devaluación,rompiendo el modelo de desarrollo y convirtiendolas demandas sociales en gasto no productivo.• 1982: crisis de los acuerdos sociales de la economíamixta con la expropiación de la banca, lo queprovocó que el sector privado dominante y poderosooptara por poner fin a la representatividad delPRI y a buscar alianzas con el PAN para optar porla alternancia.El Mollete Literariomolleteliterario@noticiastransicion.mxwww.noticiastransicion.mx01.02.2014Transición


22ArtículoEl PRI llegó al 2000 sin fuerza política, sin dinamismo institucionaly sin instrumentos de control electoral y político. A ello se agregóel cambio sociológico con la nueva configuración de la sociedadpor su decreciente dependencia del gobierno y la multiplicación decontroles sociales para impedir el funcionamiento del Estado.• 1988: crisis de legitimidad en las eleccionespresidenciales. Por primera vez parte importante dela sociedad protestó por la oscuridad en los conteoselectorales y obligó al gobierno de Salinas y luegoal de Zedillo a consolidar la autonomía electoralquitándole al gobierno el instrumento de poder deorganizar las elecciones.• 1994: crisis de gobernabilidad por el alzamientoguerrillero, el asesinato del candidato presidencialpriísta y la ruptura del control presidencialsobre el PRI.• 1996: crisis del presidencialismo. La XVIIasamblea nacional del PRI impuso condiciones a lacandidatura presidencial y en los hechos le quitó alpresidente de la república la facultad metaconstitucionalde designar a su sucesor.• 1997: crisis de hegemonía. El PRI perdió lamayoría absoluta en la Cámara de Diputados, laoposición se unió para hacer mayoría y tomar elcontrol del legislativo para acotar al ejecutivo y elPRD ganó con mucho la elección de jefe de gobiernodel DF, las jefaturas delegacionales y la mayoríaen la Asamblea Legislativa.2.- La crisis del sistema político priísta:• El presidente de la república dejó de ser, enlos setenta, factor de consenso nacional y se convirtióen elemento de disenso.• El PRI perdió el control hegemónico de larepública, del Congreso y de las instituciones colegiadas.• PIB con bienestar: en su fase populista, elcrecimiento con distribución provocó la crisis pordéficit presupuestal; en su fase neoliberal, el PIBno alcanzó para todos. El sistema priísta mudó depolítica social a programas asistencialistas.• Pactos y entendimientos con sectores fueradel PRI fueron clave cuando se basaron en el reconocimientoa la intermediación priísta; pero lasnuevas alianzas de sectores no priístas con la oposiciónfortalecieron la fase de la alternancia, colapsandoel principio de la intermediación.• Crisis de la ideología como cultura políticade dominación. El discurso priísta perdió eficaciaante el avance de la alternancia. La educación,los medios y la historia se salió de la dominaciónpriísta y se convirtió en factor propulsor de laalternancia.3.- La crisis de los pilares del aparato de poder delsistema de dominación ideológica de la RevoluciónMexicana.• La Constitución fue perdiendo su perfil deproyecto nacional de la Revolución Mexicana parahacerse menos histórica y más procedimental. Lasreformas constitucionales buscaron incorporar alneoliberalismo y a algunas propuestas de la oposición,perdiendo su dominio revolucionario.• El Estado abandonó su rectoría para convertirseen gestor de la inversión privada, adelgazarsecon la privatización de paraestatales y disminuir suautoridad política con la creación de organismos colegiadossobre temas políticos, de administración yde gobierno con mayor representación ciudadana eimpulsados por la oposición.• El PRI ajustó su ideología al modelo de desarrolloneoliberal, abrió espacio a nuevas generacionesmás técnicas y menos populares o ideológicasy diluyó su discurso revolucionario parahacerlo compatible con el del gobierno en turno.Los sectores corporativos que representaban a lasclases proletarias del campo, la industria y los serviciosfueron desplazados por los profesionales dela política vía las plurinominales en las dos cámarasdel Congreso.El PRI llegó al 2000 sin fuerza política, sin dinamismoinstitucional y sin instrumentos de controlelectoral y político. A ello se agregó el cambio sociológicocon la nueva configuración de la sociedad porsu decreciente dependencia del gobierno y la multiplicaciónde controles sociales para impedir el funcionamientodel Estado como un mecanismo de dominiosocial. La pérdida de la mayoría absoluta en la Cámarade Diputados obligó al PRI a pactar con la oposiciónalgunas reformas, a veces con el PAN, en ocasiones conel PRD y con alianzas con el Partido Verde para conseguirvotos indirectos para el PRI.El proceso de despriízación del sistema y de la vidapolítica tuvo expresión en las tendencias electorales:Del 75% de votos presidenciales de 1952 a 1970 sedisparó a 99% en 1976 por la candidatura única delPRI ante la crisis en el PAN y la inexistencia de partidosde izquierda independientes, y de ahí cayó amenos de la mayoría absoluta con Salinas de Gortariy Zedillo y la pérdida de la presidencia en el 2000. Yprimero como concesión democratizadora pero luegopor imposibilidad electoral, el PRI cedió el umbralde la mayoría calificada con un sistema electoralque impedía que algún partido —sólo el PRI podríalograrlo— alcanzara más del 60% de las curules enla cámara baja, lo que ha obligado al PRI a buscaralianzas con la oposición para modificaciones constitucionalesque exigen dos terceras partes —67%— devotos legislativos. Más que limitar las reformas constitucionales,en realidad este mecanismo ha obligadoal PRI a darle mayor consenso a las propuestas dereforma de la carta magna.La nueva configuración de mayorías calificadas parareformas constitucionales de 1921 a 2013 en realidadha sido más procedimental porque el 70% de las reformasa artículos constitucionales (394) ocurrió cuandoel PRI no tenía la mayoría calificada en el Congreso enel periodo 1982-2013 y tuvo que buscar alianzas conla oposición, en tanto que el 30% de reformas (176) sedio en los tiempos de dominio absoluto legislativo delPRI. De todos modos, la construcción de mayorías calificadasayudó cuando menos a que el PRI ya no modificarala Constitución como partido sino que buscaraalianzas con la izquierda y con la derecha.¿Cómo llegó la oposición a la alternancia? En materiade votos, en 1997 se fijó la baja del PRI a menosde la mitad del electorado y el Grupo de los Cuatroen la Cámara consolidó las posibilidades de las coalicionesmayoritarias contra el PRI. Hacia 1997 la oposiciónvio la viabilidad de la alternancia partidista enla presidencia de la república, vis a vis el deterioro dela fuerza interna del PRI. Pero si se pudo lograr unacoalición operativa en la Cámara de Diputados queestuvo a punto de reventar el Fobaproa y que arrinconóal gobierno de Zedillo, a nivel de partido fracasócualquier acuerdo. Las candidaturas de Fox por el PANy de Cárdenas por el PRD fueron reveladoras de latendencia decreciente del PRI. A pesar de la campañade propaganda bajo el viejo criterio de “ya ganamos” enel que la nominación del candidato presidencial priístaera la elección presidencial como en los mejores tiemposdel dominio priísta, en el ánimo de importantessegmentos de electores había ya la posibilidad de laderrota del PRI.Frente al institucionalismo y carisma apagado deLabastida, a la desorientación del PRI y a la distanciade Zedillo, la oposición veía posibilidades pero sin saberexactamente cómo y aún sin tener certeza si Zedilloiba a reconocer la derrota del PRI. La candidatura deCárdenas era fuerte pero en declinación, ya sin la fuerzade 1988 cuando abrió las puertas de la democratización;el PRD, fundado por él y dirigido por el ex priístaPorfirio Muñoz Ledo que había operado la campañapresidencial de Echeverría y había dirigido la campañapresidencial de López Portillo, no alcanzaba aún aconsolidar una fuerza real. En las legislativas de 1997 elPRD había alcanzado el techo de 25%, contra 26% delPAN y 38% del PRI, rumbo a la división electoral detres tercios. A nivel de elecciones para jefe de gobiernodel DF, Cárdenas había aplastado al PAN y al PRD alcontabilizar 48.1% de los votos, contra 25% del PRI y16% del PAN, es decir, la suma de PRI-PAN era menora la lograda por el michoacano. Sin embargo, Cárdenasno logró convencer como candidato presidencial.Transición01.02.2014


Artículo23La candidatura de López Obrador a la jefatura degobierno en el 2000 no le ayudó a Cárdenas, sobre todopor los estilos personalistas del tabasqueño, su rechazoal grupo de Cárdenas que operaba la jefatura de gobiernoy sus acercamientos a Zedillo. Su candidaturaal GDF era la primera después de sufrir dos derrotasen la lucha por la gubernatura de Tabasco y de variasmarchas y plantones en la ciudad de México. En eleccionespartido a partido, el PRD ganó apenas por unpunto porcentual al PAN de Santiago Creel, quien sevio obligado a no hacer reclamaciones por la victoriapresidencial de Fox. En votos y con tres años de diferenciay un padrón mayor, López Obrador bajó casi400 mil votos de los logrados por Cárdenas en 1997.El PAN llegó a las elecciones del 2000 fortalecido:en las elecciones presidenciales del 1988 había ganado17% con 3.3 millones de votos y en las de 1994 se colocóen segundo sitio con 26% y 9 millones de votos, entanto que en las votaciones de jefe de gobierno del DFde 1997 quedó en tercer lugar con 15%. Los datos revelabandos cosas: el PAN ya era partido competitivo,hacia el 2000 tenía varias gubernaturas en su haber yhabía perdido su perfil de partido reaccionario, clericaly contrarrevolucionario. A ello se añadió la campañaadelantada que inició Fox en 1995 al ganar el gobiernode Guanajuato luego del fraude de 1991; Fox eraentonces un político carismático, mediático, rancheroy dicharachero, hacedor de frases burlonas contra elPRI, irónico, bromista y popular. De hecho le arrancóal PAN la nominación a los panistas e hizo una campañamás personal que partidista.A diferencia de 1994 cuando el colapso sistémicooscureció la estabilidad política y prohijó al Grupo SanÁngel como espacio de acuerdos plurales para evitarla ruptura institucional, en el 2000 estaba más fuerteel ambiente por la transición. Ganara quien ganara,el viejo régimen ya no aguantaba más y necesitaba deuna modernización institucional. Pero el PRI hizo unacampaña a la antigüita, el PRD parecía un viejo PRI, elPAN había sido rebasado por Fox y Fox ganaba votoscon sus gracejadas y sólo hacia el final de la campañafue el único que sacó a relucir la bandera de la transicióndemocrática.La transición era vista como un acuerdo plural parareformar el régimen político del PRI. Y como el candidatodel PRI carecía de enfoques políticos y necesitabalos votos de las viejas estructuras, para nada asumióalguna declaración de modernización. Cárdenas recibióalgunos datos sobre la posibilidad de consolidarsu campaña con la bandera de la transición, pero suestilo fue muy cardenista, a ras de piso, a terracería,escuchando a viejos campesinos y sin ninguna propuestamodernizadora. Fox nunca entendió el temade la transición pero usó la palabra y con ella logrólos votos finales útiles que le permitieron consolidarsu ventaja; inclusive, vía Jorge G. Castañeda y AdolfoAguilar Zinser, algunos grupos de izquierda firmaroncompromisos por Fox para darle votos a cambio de lademocratización: el voto útil.Hacia junio del 2000 Fox buscó una alianza conel PRD para derrotar al PRI y encontró algunas posibilidadespero al final se impusieron los personalismos:la lógica electoral de las encuestas colocaba aFox como el mejor posicionado en las tendencias, porlo que se ofrecía como el candidato y le entregaría alPRD la Secretaría de Desarrollo Social, la ProcuraduríaGeneral y Petróleos Mexicanos. Sin embargo,Cárdenas no confiaba en Fox y no tenía muchas ganasde aliarse con él en un gobierno de coalición, del cualninguna fuerza política tenía experiencia para administrar.Las suspicacias entre Fox y Cárdenas enfriaronlas negociaciones. Al final, Cárdenas esperó que elviejo voto priísta institucional lo beneficiara a boca deurna, mientras que Labastida se quedó esperando elvoto verde del campo que sorpresivamente —aunqueno tanto porque ya había ocurrido en Jalisco— beneficióal PAN porque el PRI tenía varios lustros dehaberse olvidado del campo. A ello contribuyó la privatizacióndel ejido hecha por Salinas y la reorganizaciónpolítica del campo, porque el voto verde era elde los ejidatarios que se beneficiaban de las políticasde subsidios a la producción.La alternancia de 2000 dio por terminada la transicióniniciada con la reforma política de 1978 y metióal país ante el desafío de la instauración democráticacomo nuevo régimen político. Pero el PAN no supocómo hacerla, duró dos sexenios de desgaste político enpresidencias sin propuestas reformadoras y se hundióen el ambiente negativo de la violencia criminal. Así,la transición se agotó en la alternancia. Los gobiernospanistas y el gobierno priísta del periodo 2000-2013se han centrado en reformas estructurales del sistemaproductivo pero sin adelantarse a la reorganización políticay de clases que trae consigo toda modernizacióneconómica y productiva, justamente el error que cometióSalinas de Gortari al impulsar la modernizaciónproductiva pero retrasar la modernización política.En este contexto, la alternancia del 2000, el agotamientopolítico del PAN y el regreso del PRI a la presidenciade la república probaron la eficacia del sistemaelectoral —a pesar de las protestas—, pasaron la pruebade los acuerdos para tomas de decisiones legislativaspero no han podido instaurar una nueva democracia niun nuevo régimen político.Presente en la vida pública, social y política delpaís a lo largo de noventa años, las elecciones de laalternancia se olvidaron de la Revolución Mexicanacomo discurso, como instituciones y como consensonacional. Ni Cárdenas usó el concepto en su campaña,menos el PRI. Pero a pesar de la alternancia del2000 y del regreso del PRI a la presidencia, el régimende la Revolución Mexicana es el vigente —aunquesin historia ni ideología— y sigue siendo un obstáculopara la modernización, como lo demostró el ciclode reformas de Salinas con oposición del viejo PRIy como se vio en la oposición ideológica, histórica ycardenista a la reforma energética del presidente PeñaNieto. Pese a su lavamiento en la realidad de México,la Revolución Mexicana seguirá siendo coartada,argumento, discurso bandera y propuesta de gruposcada vez más minoritarios.7.- Cuauhtémoc: cardenismo existencial.¿Hubo en realidad una propuesta cardenista comoproyecto de nación? ¿O se trató sólo de decisiones deun gobierno sexenal que no pudieron trascender másallá del límite político?El general Cárdenas gobernó del primero de diciembrede 1934 al 30 de noviembre de 1940, pero superiodo de reformas fue más corto: 1936-1938, delexilio de Elías Calles a la fundación del PRM, y enmedio las decisiones de reparto de tierras, la ley de expropiación,el apoyo a obreros en huelgas y la expropiaciónpetrolera. Hasta ahí se trató de un proyectode gobierno sexenal. La clave de la trascendencia delproyecto radicó en la designación del candidato presidencialdel partido; y ahí el dilema fue la radicalizaciónrevolucionaria con el general Francisco J. Mújica o lanecesidad de un conservador como el general ManuelÁvila Camacho que tranquilizara a la derecha, a losempresarios y a los EU. La decisión por Ávila Camacho,pues, fue la conclusión de Cárdenas de perfilar susreformas como de programa político de una élite y noun proyecto nacional.El propio Lázaro Cárdenas lo reconocería en marzode 1961 en una conferencia en la Universidad Obrera:ante la queja de que había escogido como sucesor a unconservador, el ex presidente se justificó: la decisión“fue porque había problemas de carácter internacionalque lo impedían (escoger al general Francisco J. Mújica)y también porque creí que los elementos intelectualesde México actuarían”.Como político sistémico, Cárdenas se sometiócomo ex presidente a las reglas del juego institucional:evitó las declaraciones como las de Elías Calles ensu gobierno, atemperó su apoyo a la Revolución Cubanaa petición expresa del presidente Adolfo LópezMateos en 1961 para evitar la decisión de Cárdenasde ir a La Habana a apoyar a los castristas durantela invasión apoyada por los Estados Unidos en Bahíade Cochinos, aceptó cargos institucionales, alentó elMovimiento de Liberación Nacional procubano perosin activismo y realizó algunas giras pero sin pronunciamientosradicales y sólo con algunas declaracionesenigmáticas pero en clave. Sólo en 1968 Cárdenas seacercó a la orilla de la ruptura pero sin cruzar la líneacuando protegió a algunos líderes del movimientoestudiantil del 68 y mandó mensajes al gobierno deDíaz Ordaz en el sentido de que la represión no era elcamino. En suma, Cárdenas se mantuvo activo, apenaslatente como figura histórica pero sin influir en el rumbopolítico nacional. Inclusive, en septiembre de 1942,al anunciar Ávila Camacho el ingreso de México en lasegunda guerra mundial al lado de los EU, Inglaterra yla URSS, Cárdenas apareció en Palacio Nacional juntoal presidente de la república y al lado de los ex presidentesAdolfo de la Huerta, Elías Calles, Pascual OrtizRubio, Abelardo Rodríguez y Emilio Portes Gil, parasignificar el institucionalismo de los ex mandatarios yel centralismo presidencialista.De ahí la tesis de que no existió en realidad un proyectocardenista sino un programa cardenista de aplicaciónsexenal que se fue desarticulando por gobiernosemanados del PRI paradójicamente siempre ennombre de la Revolución Mexicana. Fue diferente, porejemplo, al proyecto nacional salinista que se extendióa lo largo de varios sexenios. Un proyecto de naciónimplica su presencia en la línea del tiempo históricotransexenal. Cárdenas cumplió su sexenio y paso a unsemirretiro político.01.02.2014Transición


Artículo25La falta de un proyecto nacional de desarrollo político, económicoy social ha hundido al PRD en la coyuntura de la lucha porposiciones de poder. A lo largo de sus veinticuatro años de existencia1989-2013 el PRD nunca delineó el rescate del proyecto nacionalcardenista, a pesar del liderazgo de Cuauhtémoc Cárdenas.el PRI y la incorporación a los documentos priístas delconcepto del juarista “liberalismo social” pero nuncalogró cohesionarlo como ideología. Ese salto cualitativoen el PRI no causó estragos entre los priístas queya habían descontado el cambio de ideología y se ajustarona las nuevas reglas políticas para seguir teniendoespacios en cargos públicos. La ley del 6 de enero de1992 privatizó el ejido y el PRD se perdió en la ausenciade un discurso ideológico que pudiera movilizar alos campesinos que aún vivían en sus casas con imágenesdel general Cárdenas. A la distancia se percibe queCárdenas desaprovechó la crisis de la ideología revolucionariadel PRI de 1992. En las elecciones de 1994,aún inclusive con el temor al alzamiento del EZLN,Cárdenas y el PRD se desplomaron electoralmente altercer sitio: 16.6% de los votos, contra el 30% de 1988,en tanto que el PRI que había sido sacudido con unasevera crisis política y un alzamiento guerrillero ganólas elecciones con el 48.7% de los votos. La apreciaciónno sale sobrando: Cárdenas y el PRD no supieron capitalizarla reforma neoliberal de Salinas de Gortari.En el largo periodo de diez años, de 1989 a 1999, elPRD tuvo su dirección política en las tres figuras dominantesdel grupo priísta-cardenista que irrumpió en1988: Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo y Andrés ManuelLópez Obrador y en ese espacio de tiempo políticose consolidó la liquidación del proyecto políticosimbólico de la Revolución Mexicana, no sólo sin queel PRD significara alguna oposición real a esas reformassino —peor aún— sin que el PRD asumiera el liderazgopolítico para defender a la Revolución Mexicana.En el 2000 se coronó el proceso de reforma conla derrota presidencial del PRI y la alternancia partidistaen la presidencia de la república, pero a favordel PAN, el partido que nació en 1939 para oponersea la radicalización cardenista de la Revolución Mexicana.El candidato presidencial perredista Cárdenascontabilizó apenas el 16% de los votos y el 18% de losvotos para las dos cámaras. En cambio, el panismo queapoyó las reformas salinistas y zedillistas en el periodo1989-1999 ganó la presidencia, aunque quedó ensegundo sitio en las votaciones legislativas. Desde lasdos cámaras el PRI siguió gobernando para el proyectomodernizador.El PRD, a pesar de tener su origen básicamenteen los resabios del viejo Partido Comunista Mexicano,no supo analizar las prioridades políticas estratégicas.Los priístas de la Corriente Democrática de Cárdenasque tomaron el control del PRD establecieron sólo elobjetivo de la democratización, pero ignorando que elanálisis marxista establecía el hecho de que la correlaciónde fuerzas políticas es producto de la correlaciónde las fuerzas productivas, En 1958 se lo recordóJosé Revueltas al PCM en su ensayo México: unademocracia bárbara: la única fuerza que puede quitarleconcurrencia política al PRI es aquélla que le disputela concurrencia económica; es decir, que las fuerzasproductivas definían las relaciones políticas y por tantola democratización. Y a pesar de tener en su seno a lossobrevivientes de la lucha político-sindical del PCM,el PRD se olvidó de la fuerzas del proletariado, delineóuna meta político-elitista de cargos públicos sólo porla movilización del voto y ni siquiera rescató el modelocardenista de partido: los sectores productivos organizadoscomo masas y como corporaciones de votantes.Más grave aún: como partido de izquierda, el PRD fuemás priísta que marxista.Así, el PRD no pudo ser siquiera la sombra delPRM de Lázaro Cárdenas. La organización gremialfue sustituida por la conformación de corrientes deopinión en función de liderazgos que disputaron conmayor prioridad el control de espacios y cuotas de poderdentro del partido y no sobre la sociedad. En lugarde lucha de clases como el motor del desarrollo políticoy la lucha de posiciones, el PRD entró en una regresióntribal con tribus y no clases sociales. A ello se agregóuna ausencia evidente de una ideología de clase, seconformó con objetivos basados en la democratizaciónque no era más que la definición de una lucha por cargospúblicos. El marxismo fue excluido del PRD hastacomo método de análisis de la realidad.El PRD perdió el rumbo. En 1997 Cárdenas arrasóen la elección de jefe de gobierno capitalino pero sólogobernó dos años porque convirtió el cargo no en unaplataforma para transformar la política y el proyectosocial en el DF sino tan sólo como trampolín políticopara la candidatura presidencial. Las cifras electoraleshablan de un castigo del electorado: el PAN capitalizóla crisis económica del zedillismo y saltó de 9 millonesde votos -26% en las presidenciales de 1994 —el añodel colapso político— a 16 millones de votos -42.5%en el 2000, contra el estancamiento perredista de Cárdenas:de 5.8 millones de votos- 16.6% a 6.2 millonesde votos -16.6%; a nivel nacional nada significó la victoriade Cárdenas en el DF en 1997.La falta de un proyecto nacional de desarrollopolítico, económico y social ha hundido al PRD enla coyuntura de la lucha por posiciones de poder. Alo largo de sus veinticuatro años de existencia 1989-2013 el PRD nunca delineó el rescate del proyectonacional cardenista, a pesar del liderazgo de CuauhtémocCárdenas. Inclusive, López Obrador comopresidente impulsó una propuesta que rompió con elpensamiento sindical y proletario de Lázaro Cárdenas:la propiedad accionaria por parte de los trabajadoresde porcentajes de las empresas, en lugar, porejemplo, de los comités de fábrica o de administraciónque impulsó el Partido Comunista Italiano enlos setenta para repartir equitativamente los beneficiosde la riqueza social producida en el capitalismo.La pérdida de rumbo político e ideológico del PRDllevó a la disputa sin ética de las posiciones internas;sin comprometerse a fondo con un nuevo socialismoque habría que redefinir ni quedarse en el viejo PRI,el PRD no supo definir nuevos caminos políticos eideológicos. Cuauhtémoc Cárdenas no se comprometiócon la redefinición programática del PRD, aunqueabrió cuando menos dos caminos plurales con personalidadesfuera del PRD en la redefinición del Estado;fueron ejercicios intelectuales fallidos, sin romperdogmas, ahogándose en su pasado, sin un diagnósticode fondo del proyecto nacional de la Revolución Mexicana,de las causas que lo colapsaron, de las razonesque llevaron al país al neoliberalismo de mercado, deldesafío de la Corriente Democrática del PRI para posicionarseen un espacio ideológico y de los errores delPRD al abandonar a las clases y quedar atrapado en elapando de las tribus o corrientes de opinión.Por tanto, las ofertas de Cárdenas quedaron almargen de la realidad, sólo con el apoyo de una éliteprogresista que siempre ha ido a todas pero sin comprometersea fondo con alguna propuesta. Frente alas dos ofertas de Cárdenas —una como candidatopresidencial para 2000 y otra para la cohesión de unnuevo grupo de presión intelectual-político— se colocóel posicionamiento de liderazgo social de LópezObrador con su programa populista-asistencialista, suconfrontación con el poder y con el sistema aunqueadministrándolo durante los cinco años que duró comojefe de gobierno del DF y sin cambios éticos, en enfoquesestructurales o sistémicos.En ese pantano quedó atrapada la sociedad que depronto se vio sin el discurso político, sistémico, histórico,priísta y educativo de la Revolución Mexicana. Conun PRI dominado por el pragmatismo, el PRD y el perredismocometieron el mismo error de circunstanciasdel venero priísta; la sociedad que fue educada durantepoco más de dos generaciones sobre el dominio simbólicototalizador de la Revolución Mexicana quedóen el desamparo, aunque con una mayoría silenciosaconservadora que permitió la alternancia partidista enla presidencia de la república no a favor del candidatoperredista Cárdenas sino del mediático Vicente FoxQuezada. Ahí sonó electoralmente la alarma políticay social del país: la sociedad conservadora era mayoritaria,con una minoría asentada en el Distrito Federal.El PRD y Cárdenas no supieron leer la circunstanciahistórica del país. Al contrario, la derrota perredista del2000 en la presidencial y la victoria de López Obradoren la jefatura de gobierno del DF profundizaron el choquede liderazgos y el PRD se partió en dos mitades ycada una se fracturó en pequeños pedazos irreconciliablesporque el poder mezquino no conoce de consensos,acuerdos o enfoques estratégicos. Del 2000 en adelanteel PRD quedó al garete ideológico y se convirtió en unaplaza sólo para el control de la franquicia:La crisis en la elección de dirigentes mostró, entoda su dimensión, el fin del partido histórico de laizquierda y su transformación en una burocracia enbusca de posiciones de poder:• El interinato de Pablo Gómez Álvarez en1999 para tapar una elección interna llena de irregularidadesy fraudes entre perredistas.• La cuestionada gestión de Amalia García ylos beneficios sólo para su grupo, el Foro Sol.01.02.2014Transición


26Artículo• La polémica gestión de Rosario Robles yla lucha contra ella como una forma de echar delPRD al cardenismo.• El interinato de Leonel Godoy para terminarel periodo de Robles.• La gestión de Leonel Cota Montaño 2003-2005 como una de las más carentes de sentido políticoe ideológico.• Las nuevas dificultades para elegir líderes yel interinato en el 2008 de Graco Ramírez y RaymundoCárdenas mientras se lograban los pactossecretos entre las tribus para repartirse los espaciosde poder.• El interinato en el 2008 de Guadalupe AcostaNaranjo.• Y los dos periodos de Los Chuchos, Jesús OrtegaMartínez (2008-2011) y Jesús Zambrano(2011-2014) como los controladores absolutos delas posiciones dentro del partido y en el reparto decandidaturas a cargos de elección popular.En ese periodo posterior al 2000 se dio la otra granruptura en el PRD: López Obrador pidió el controlabsoluto del partido, Los Chuchos se lo negaron y eltabasqueño convocó a fundar su propio partido, contribuyendoa una de las fracturas más importantes delsector autodenominado de izquierda. En el segundodecenio del siglo XXI el PRD apareció dividido, conliderazgos irreconciliables y sin un proyecto ideológico.En la defensa de la industria petrolera nacional, porejemplo, Cárdenas, López Obrador, el PRD y Ebrardhan aparecido cada quien por su lado, sin una estrategiacoherente, divididos inclusive en las votaciones legislativas,aunque paradójicamente con el mismo objetivode revertir las reformas constitucionales promovidas yganadas por el PRI.Lo más grave ha sido la crisis ideológica en el amplioespectro de centro-ultraizquierda. La carencia deun liderazgo formal y real con capacidad de convocatoriaha contribuido a las subdivisiones operativas yprogramáticas. La vieja broma de José Revueltas hasido el lastre de la izquierda: en una reunión de trescomunistas habrá siempre cinco grupos. Si se buscarauna razón específica, sin duda que se localizaría en lasposiciones de poder: la vieja izquierda —en sus corrientessocialista, comunista y sindicalista— operabamás como factor de organización proletaria y presiónpolítica, que en busca de cargos públicos: Cárdenasfue tres ocasiones candidato a la presidencia y una aEn el fondo, el cardenismo ha quedado en una nostalgia. El PRD entrótardíamente en defensa de la memoria petrolera del general Cárdenasy lo hizo sin una propuesta real alternativa; la tarea de Cuauhtémoc,el PRD, López Obrador y un Ebrard buscando posicionarse en unespacio político mayor se ha centrado en lo imposible (...).la jefatura de gobierno del DF, López Obrador fuedos veces candidato a gobernador de Tabasco, candidatoal gobierno del DF y dos veces a la presidencia,Ebrard compitió dos veces por la jefatura de gobierno,ganó una que le delegó López Obrador y quisoser candidato a la presidencia en el 2012 pero nopudo con la sombra del caudillo de López Obrador.La candidatura presidencial del sector neopopulistapara el 2018 ya generó indicios: López Obrador creósu propio partido, Los Chuchos perredistas andan enbusca de candidato, Ebrard se quedó aislado y sinpartido, Cárdenas se niega a señalar a un heredero.El trasfondo de la lucha elitista en el amplio sectorcentro-ultraizquierda radica en cuando menos trespuntos negativos:• La ausencia de un liderazgo político.• La carencia de un partido dominante en esesector.• Y la inexistencia de un proyecto ideológicode izquierda.El cardenismo ha aparecido como estrella fugaz enlas luchas de la izquierda de 1958 a la fecha. El simbolismode Lázaro Cárdenas se ha reducido a la expropiaciónpetrolera y ahí el PRI modernizador asentó laderrota final a ese cardenismo que nunca se atrevió adecir su nombre.Ni Cuauhtémoc Cárdenas, ni el PRD, ni LópezObrador, ni Marcelo Ebrard, los cuatro espacios quequieren reivindicar la figura del general Lázaro Cárdenaspara revertir la reforma energética, hicieron algoestructurado a favor de del cardenismo. Peor aún, la reformaenergética venía en el paquete establecido en elPacto por México que firmó el PRD. Lo de menos essuponer que el perredismo y el neocardenismo no se esperabanlas modificaciones constitucionales, aunque esaingenuidad no es digna de políticos avezados que hanfracasado en detener reformas estructurales anteriores.El cardenismo en México en realidad no existiócomo movimiento político e ideológico, ni como espaciode defensa de la política petrolera, ni como organizaciónpolítica real dentro del PRD. CuauhtémocCárdenas saltó a la defensa de la memoria de su padrecuando el presidente Peña Nieto envió la iniciativa dereforma energética; los neocardenistas en realidad vieronen la oposición a esa iniciativa una forma de confrontaral gobierno priísta; la argumentación a favor dela expropiación cardenista careció de fondo político, deproyecto de desarrollo y de coherencia histórica, sobretodo por el agotamiento hace tiempo del impulso históricode la Revolución Mexicana.En el fondo, el cardenismo ha quedado en unanostalgia. El PRD entró tardíamente en defensade la memoria petrolera del general Cárdenas y lohizo sin una propuesta real alternativa; la tarea deCuauhtémoc, el PRD, López Obrador y un Ebrardbuscando posicionarse en un espacio político mayorse ha centrado en lo imposible: revertir la reforma yaaprobada por la mayoría calificada en el Congresofederal, por la mayorías de los congresos estatales ypromulgada legalmente por el presidente Peña Nietopublicándola en el Diario Oficial de la Federación. Laconsulta carece de estructura legal.Lo malo es que la apatía histórica del neocardenismo,el olvido del proyecto nacional cardenista, ladefensa del petróleo ante una decisión legal, la luchapor una consulta que será un callejón sin salida y elsentimentalismo por una decisión tomada hace setentay cinco años ofrecen la imagen de un cardenismodesarticulado, flojo, sin ideas coherentes e integradoras.El problema fue que la decisión expropiadora de1938 quedó en manos del PRI sin que existiera unmovimiento cardenista estructurado e ideológico nitampoco aterrizado en un proyecto nacional de desarrollo.Al final, Lázaro Cárdenas y el llamado cardenismoquedó como un punto de referencia históricoen el ámbito académico. El “Parte de novedades” queredactó el historiador Lorenzo Meyer —autor de librossobre el nacionalismo petrolero y la RevoluciónMexicana— pareció en 1990 más un réquiem por elgeneral Cárdenas, por su proyecto y por el llamadocardenismo que una convocatoria a rescatar el simbolismocardenista sobre el petróleo.¿Dónde estuvieron los cardenistas durante el periodoconservador 1940-1970? ¿Dónde estuvieron loscardenistas durante el auge petrolero 1978-1981? ¿Porqué no obligaron al presidente López Portillo a definirun proyecto político alrededor del petróleo en esa etapade lucha por la defensa de los precios internacionales delcrudo que se dio en el seno de los países árabes de la Organizaciónde Países Exportadores de Petróleo? ¿Dóndeestuvieron los cardenistas cuando el sistema político seengulló a Pemex y lo usó durante los años de dominaciónsindical de La Quina Hernández Galicia y luego lodesechó con un golpe brutal en 1989 sin que plantearanla reivindicación del petróleo? ¿Dónde estuvieronlos cardenistas en los años en que Pemex fue víctimadel saqueo por contratistas? ¿Dónde estuvieron algunoscardenistas que operaron como contratistas de Pemexen lugar de defender el acto político expropiatorio?En los hechos, los cardenistas se quedaron sólo conel simbolismo del acto expropiatorio, mientras el sistemapolítico utilizaba a su antojo el petróleo y a Pemex.Al final, Lázaro Cárdenas quedó como un general sintropas o como escribió Revueltas en 1958: “los cardenistas,esa Iglesia sin Papa”.Transición01.02.2014


Artículo278.- Hacia un nuevo consenso nacional.Referido al PRI se puede parafrasear lo dicho porFidel Velázquez: la Revolución Mexicana no es inmortalsino inmorible. Casi desde su estallamiento se ha decretadosu muerte, pero sigue muy campante. En 1943Jesús Silva Herzog, colaborador del general LázaroCárdenas y corredactor del decreto de expropiaciónpetrolera, quizá encontró el concepto definitivo parajustipreciar a la Revolución: es un “hecho histórico”:aquí está, luego de que Carlos Salinas de Gortari laenterrara en el patio trasero del PRI en marzo de 1992,medio la reviviera Luis Donaldo Colosio como candidatopresidencial en su mítico discurso del 6 de marzode 1994, trató de darle respiración artificial ya en laoposición y de plano en noviembre de 2013 se liquidóel desfile conmemorativo del 20 de noviembre.La Revolución Mexicana tuvo tres etapas:• 1906-1910: organización de la oposición ydefinición de planes políticos para convocar al alzamientocontra Díaz.• 1910-1992: centralidad en el discurso y decisionesdel Estado y de la clase política gobernante,a través del PRI.• 1992-2013: en tres fases: de la exclusión en elPRI en 1992 a la pérdida de la presidencia de la repúblicaen el 2000, los dos sexenios panistas 2000-2012 y el regreso del PRI a la presidencia en 2012.¿Qué ha sido la Revolución Mexicana en estosciento siete años de existencia? Todo y nada:• Historia.• Discurso dominante.• Coartada-justificación.• Cohesión interna.• Sistema político.• Proyecto nacional constitucional.Como clase dominante, la Revolución Mexicanafue la esencia del proyecto nacional mayoritario cristalizadoen tres pivotes fundamentales:• Modelo de desarrollo social.• Sistema político priísta.• Pacto constitucional consolidado en el Estado.¿En dónde cristalizó y se consolidó la RevoluciónMexicana? Hubo, entre traiciones y olvidos, dos fasesclaves y decisivas que mostraron que la Revolución podríaser un proyecto de nación coherente:• La Constitución de 1917.• El proyecto político de Lázaro Cárdenas.¿Qué ocurrió? Para su propia fortuna, la RevoluciónMexicana no fue un movimiento inflexible, único,impuesto, y por eso no corrió con las suertes dela Revolución Rusa, de la china de Mao, de la cubanade Fidel Castro, todas ellas desfondándose por elautoritarismo político y la exclusión democrática. LaRevolución Mexicana fue un discurso, un imaginariocolectivo y un hecho histórico que se centró en untema central: el bienestar social; y si bien la revoluciónse inició con las protestas por la falta de democraciaelectoral y las reelecciones de Porfirio Díaz, fue hasta1996 en que el último gobierno priísta de la primeraera decidió hacer la verdadera reforma electoral quele quitó al gobierno federal la organización y conteode las elecciones y cuatro años después, en el 2000, elPRI perdió la presidencia de la república en las primeraselecciones realmente libres desde las de Madero ennoviembre de 1911.¿Cuándo, dónde, por qué murió la RevoluciónMexicana? El debate sobre la existencia de la Revoluciónfue casi un deporte nacional y un pretexto paraconsolidar nuevos grupos políticos de interés. El casoes que el primer periodo de debate real sobre crisis ydestino de la Revolución Mexicana fue en el periodo1958-1968, de las represiones obreras, el efectoCuba, el endurecimiento presidencial conservador yla primera gran ruptura generacional posterior a laocurrida en el decenio del diez del siglo XX: jóvenesrebeldes pusieron en duda los modelos de controlideológico y se enfrentaron al poder político, en eldiez contra el porfirismo y en los sesenta contra elagotamiento del discurso político e ideológico de laRevolución. Las revistas El Espectador, Política y LaCultura en México abrieron un debate político-culturalsobre la Revolución y ayudaron más a deslavarlaque a fortalecerla, pese a los tibios intentos populistasde Luis Echeverría.La Revolución como movimiento social estabaya lobotomizada hacia los setenta. En 1982 el presidenteLópez Portillo tomó una decisión históricacuyo simbolismo recordaba la hazaña de Cárdenas alnacionalizar el petróleo: la expropiación del sistemabancario privado a favor del Estado para dotarlo delinstrumento potencial del desarrollo que era el crédito.Pero la decisión ocurrió a finales de sexenio, reproducidaparadójicamente la sucesión Cárdenas-ÁvilaCamacho en la dialéctica revolución-conservadurismo,ahora con un López Portillo expropiador de lacolumna vertebral del poder empresarial que era elsistema financiero, pero decidida su sucesión a favordel entonces ya presidente electo Miguel de la Madrid,quien entronizó el neoliberalismo en el Estado;en 1992 Salinas de Gortari, continuador del proyectodelamadridista, privatizó la banca y el sistema financieroregresó a los empresarios sin garantizar su funcionalidada favor del desarrollo.El debate sobre crisis y destino de la Revoluciónfue elitista: se dio en las élites revolucionarias entreElías Calles y Cárdenas, luego entre jefes militaresdisidentes que quisieron fundar sus dinastías comoHenríquez Guzmán y Almazán. Pero quizá la consistenciadel debate crítico sobre la Revolución Mexicanaocurrió en sectores específicos, aunque con efectossociales muy menores: la oposición del PAN y delPCM, los medios críticos, los académicos historicistasen El Colegio de México y críticos en la UNAM,las organizaciones de masas que quisieron radicalizaral gobierno con movilizaciones al final reprimidas, losintelectuales liberales (Octavio Paz), marxistas (Revueltas),progresistas (Monsiváis y Aguilar Camín),antisistémicos y algunos otros y entre la propia clasedirigente al formalizarse —en los gobiernos de Cárdenas,Echeverría y Salinas de Gortari— los bandosde progresistas y neoliberales.Como proyecto de nación, la Revolución Mexicanamurió en el periodo 1971-1982, cuando los gobiernosde Echeverría y López Portillo impulsaron el gasto socialpero no estabilizaron las finanzas y la crisis estallóen devaluaciones que provocaron, paradójicamente, elempobrecimiento social, cuando esos populismos buscabanlo contrario: el mejoramiento del nivel de vidade las mayorías. El gran debate se dio en tres puntosvitales para las definiciones-redefiniciones de proyectoshistóricos:• Enfoque histórico.• Modelo de desarrollo.• Modernización nacional.La disputa por la nación entre los proyectos nacionalistay neoliberal, que estalló en conflicto en 1977con la renuncia de Carlos Tello y Julio Rodolfo Moctezumay que luego se reavivaría con la expropiación dela banca privada, se resolvió a favor de una nueva generaciónde funcionarios, educados, ciertamente, en lastradiciones estatistas mexicanas, pero con enfoques dedesarrollo más abiertos al exterior. De la Madrid y suprincipal operador Salinas de Gortari cumplieron esasexpectativas: llevaron al país a la reforma más importantedel Estado, la que dotó al Estado, a decir del razonamientode Salinas de Gortari, de una “autonomíarelativa” de las clases, con lo que en 1983 se dio el saltocualitativo en la configuración del Estado: del Estadode la Revolución Mexicana como representante desdesu seno mismo de las clases sociales no empresarialesal Estado ajeno a esos compromisos y más enfocado ala eficacia. Este modelo se continuó con la designaciónde Salinas de Gortari como sucesor de De la Madrid,en lugar de Manuel Bartlett Díaz, político populistadel viejo régimen formado en el gobierno de Echeverría;y el asunto tuvo un tercer sexenio de continuidad:Salinas de Gortari impuso como sucesor real a ErnestoZedillo, un tecnócrata formado en el Banco de México,en lugar del político Manuel Camacho Solís, no demasiadopopulista pero sí cincelado en las doctrinas delviejo régimen priísta.Las soluciones conservadoras en las sucesiones presidencialesse facilitaron por las prioridades nacionales:01.02.2014Transición


28ArtículoLa derrota panista del 2012 mostró el agotamiento de la estructuratradicional del PAN, frente a los saldos mediáticos de la capacidadde resistencia del PRI en la oposición. Como en el 2000, losvotantes simplemente se hartaron, votaron por el relevo y se handedicado a esperar las soluciones.a pesar de que la Revolución Mexicana en su origenreal histórico fue un llamado a la instauración de unademocracia electoral —Madero y su bandera antirreeleccionista—y los principales conflictos a lo largo delos años de gestión gubernamental del régimen de lasRevolución Mexicana estallaron por problemas en lacirculación de las élites gobernantes, en la sociedadmexicana hubo siempre un distanciamiento enormehacia lo político y un acercamiento milimétrico albienestar. Las élites priístas lo entendieron y por esocrearon un sistema de gobierno basado en los resultadosdel bienestar y no en beneficios democráticos,una variante del principio porfirista de poca política ymucha administración. De ahí que la estabilidad políticadel régimen priísta, aún en fases de inestabilidadsindical, estudiantil y campesina radical, se basó en larelación PIB-salarios-política social; Echeverría buscóapertura política y mayor gasto social, pero la crisiseconómica derivó en inflación y devaluación con deteriorosalarial. Este modelo de interpretación políticaexplica cómo fue que De la Madrid, Salinas y Zedilloconsiguieron apatía o apoyo a la reforma del proyectode desarrollo no por democracia sino por bienestar socialvía Pronasol y mejores salarios.El modelo tradicional de la Revolución Mexicanaduró hasta finales de 1982, con algunos jaloneos radicalesy otros conservadores. Díaz Ordaz justificó larepresión en función del argumento de que tenía quesalvar al régimen de la Revolución Mexicana, Echeverríaacreditó la crisis de 1976 a la necesidad e aumentarel gasto social sin aumento en los ingresos para atendera los mexicanos marginados y López Portillo explicó laexpropiación de la banca como uno de los últimos jalonesradicales de la Revolución Mexicana. Con todo, eldiscurso ideológico de la Revolución Mexicana operóen los términos establecidos por Revueltas en la introducciónde México: una democracia bárbara: la ideologíacomo mecanismo de dominación social.Después del quiebre político de Cárdenas-ÁvilaCamacho, el de López Portillo-De la Madrid representóla segunda gran derrota de la RevoluciónMexicana; segunda y definitiva. El grupo salinista semantuvo en el poder hasta 2000, saltó la crisis que seavecinaba con el discurso político populista de Colosioy el regreso previsto de la Revolución Mexicana ypasó la prueba de la ruptura política de Zedillo conSalinas de Gortari pero no de proyecto de desarrolloni de ideología económica dominante. Zedillo se alejódel PRI desde su campaña, como lo dijo en el ForoNacional de la Democracia el 4 de agosto de 1994, unpar de semanas antes de las elecciones:Creo firmemente que la democracia exige unasana distancia entre mi partido y el gobierno. LaConstitución señala, con precisión, el espacio que acada uno corresponde y mi compromiso será mantenerdiáfanamente la distancia que debe separarlos. Lohe dicho y hoy lo reitero: los priístas no queremos unEstado que se apropie del partido, ni un partido quese apropie del Estado.El argumento de Zedillo, por cierto, era partede las definiciones políticas del PAN en cuanto a laconceptualización del papel del partido y su relacióncon el Estado.Sin presencia en las decisiones de poder desde 1992,la Revolución Mexicana pasó a ser, en la realidad, un hechohistórico. La campaña presidencial del 2000 mostróa un PRI sin estructura de poder pero también sin estructuraideológica, a pesar de que su candidato FranciscoLabastida Ochoa provenía del viejo régimen priístay tenía raíces familiares que lucharon al lado de Juárezcontra la invasión francesa. Labastida no fue el candidatode Zedillo porque sus validos Guillermo Ortiz Martínezo a José Angel Gurría resultaron inhabilitados conuna reforma estatutaria que exigía un cargo previo deelección popular para ser candidato presidencial, perode todos modos Zedillo lo prefirió en lugar de los otrosprecandidatos que compitieron abiertamente por la nominación:Humberto Roque Villanueva, Manuel BartlettDíaz y Roberto Madrazo Pintado.El resultado electoral del 2000 fue anticlimático:el panista Vicente Fox logró la victoria con el 42.5%de votos, contra 36% de Labastida-PRI y 16.6% deCárdenas. Lo paradójico fue que los abanderados delviejo régimen priísta de la Revolución Mexicana —uno en activo y el otro disidente— sumaban más del50% de los votos, pero fueron divididos para beneficiodel PAN. La transición mexicana fue triple: procedimental,electoral y política, un poco en la lógica de trestransiciones tipológicas ocurridas en el mismo espaciopolítico del tiempo mexicano: la revolución de losclaveles de Portugal en 1974, la transición pactada enEspaña en el periodo 1976-1978 y la transición desordenadaen la Unión Soviética en 1989-1991.Pero la transición mexicana necesitaba mucho más:no sólo el respeto a los resultados electorales, sino la reconfiguracióndel modelo de desarrollo y el rediseño delproyecto nacional para superar las cifras magras de crecimientoeconómico por obstáculos heredados del sistemacorporativo y de compromisos políticos, sociales eideológicos del régimen de la Revolución Mexicana. Eldesafío radicaba en el hecho de aprovechar el impulsode la alternancia partidista en la presidencia de la repúblicapara rehacer la estructura productiva sin rompercon las conquistas históricas en materia de independencia,soberanía y compromisos sociales. Lamentablementepara la transición, Fox y el PAN carecieron deun modelo de desarrollo alternativo, el PAN lo logró lamayoría legislativa, el PRI quedó como primera minoríaen el Congreso y por tanto se convirtió en un obstáculopara los cambios en la modernización nacional.La decisión estratégica de Fox, Calderón y el PANa lo largo de dos sexenios fue la eludir la urgenciade un nuevo proyecto nacional, administrar algunoscambios estructurales y aprovechar la estructura autoritariadel sistema presidencialista y del sistemapriísta para mantener el poder. Luego del fracaso delpopulismo y de las insuficiencias del neoliberalismo,el PAN tuvo la gran oportunidad histórica para rediseñarel México del futuro y apostarle a una modernizacióndel modelo de desarrollo; el resultadofue un saldo con insuficiente base político-social; laselecciones presidenciales del 2006 fueron apretadasy el populismo de López Obrador casi empató lascifras de Calderón, otro indicio de que el México dela Revolución Mexicana estaba vivo y que requería deun nuevo consenso nacional histórico.El PAN perdió las elecciones del 2012 por razonespolíticas: no supo ofrecer bienestar a los mexicanos,agotó la estabilidad nacional con las cifras de la violenciacriminal y no supo construir una ideología alternativa.Para evitar problemas, el PAN prefirió darle lavuelta a los debates de historia y proyectos, de pasado yfuturo. En los dos sexenios panistas hubo iniciativa dereformas estructurales, pero sin negociarlas con el PRI.El problema del PAN radicó en la ausencia de un discursopolítico, ideológico e histórico del presente y delfuturo, y en la ineficacia como partido para reorganizara las masas en función de nuevas relaciones sociales yde poder, dejándole al PRI el manejo de las relacionesde clase con el desarrollo.Nacido en 1939 para enfrentar el radicalismo delgobierno de Cárdenas, el PAN en el poder presidencialosciló entre el procedimentalismo y la búsqueda de laeficacia con reformas más correctivas que estructurales.Por un lado le faltó una revisión crítica de la historiaoficial y del régimen de la Revolución Mexicana y por elotro careció de estructura de partido para reorganizar alas bases priístas dispersas; luego de doce años, el PANvio con derrota que tampoco pudo crear bases socialespropias o modernizar a las propias. Falló en presentaruna propuesta democrática, no supo diseñar un modelode desarrollo y sobre todo careció de una reflexión teóricasobre el fin del PRI y las necesidades de reorganizar elfuturo. El pensamiento económico y el pensamiento políticodel PAN antes del 2000 no le alcanzaron al PANpara construir un sistema político diferente y edificar unacuerdo de clases y masas en función de metas y sobretodo para rediseñar el gobierno central para pasarlo delsistema presidencialista al modelo de sistema presidencialque tanto exigía el PAN al PRI.La derrota panista del 2012 mostró el agotamientode la estructura tradicional del PAN, frente a los saldosmediáticos de la capacidad de resistencia del PRI en laoposición. Como en el 2000, los votantes simplementese hartaron, votaron por el relevo y se han dedicado aesperar las soluciones.En su “Parte de novedades” al general Cárdenasde 1991, el académico Lorenzo Meyer, historiador delas Revolución Mexicana y del nacionalismo petrolero,Transición01.02.2014


Artículo29A lo largo del periodo 1992-2013 México no ha podidollenar el vacío nacional dejado por la Revolución Mexicana.Y su ausencia ha reforzado la tesis de que el país necesita deun nuevo consenso nacional.militante en el grupo político de López Obrador y participanteen el grupo que diseño el proyecto alternativode nación del tabasqueño como candidato presidencialde la coalición del 2012, hace una lista de los fracasosen resultados en las propuestas de la RevoluciónMexicana. Su reporte simbólico al general Cárdenassintetiza los puntos del proyecto cardenista y los saldoscuarenta años después. El saldo es “desalentador”.En síntesis, Meyer contrasta la lista de las grandespropuestas y avances sociales, políticos y de clase querealizó el cardenismo y resume los resultados desastrososcomo efecto de la gestión del PRI en el poder, ennombre de la Revolución Mexicana.Poco más de veinte años después de ese 1991, elmismo Meyer publicó en Reforma un artículo referentea “El gran vacío”, a ese hueco epistemológico que dejóel fin político, discursivo y retórico de la RevoluciónMexicana. Si en 1991 apelaba al regreso a los valores,objetivos y estilos del cardenismo, en el 2014 hablabade la Revolución Mexicana como “otro gran mito” quetonificó a la sociedad aunque le dio sentido político yhasta de trascendencia. Pero “a partir de los 1980 laclase gobernante abandonó el mito de la RevoluciónMexicana” y el país se quedó sin referentes integrales,aunque sigan prevaleciendo en el ánimo colectivo, afirmó,las figuras de Francisco Villa y Emiliano Zapatacomo figuras que ayudan a legitimar la rebeldía contra“las estructuras de poder corruptas e injustas”. Paradójicamente,Meyer coincide —o al menos en un crucede conceptos— con el economista Macario Schettinoy su libro Cien años de confusión. México en el siglo XX,en el que señala que la Revolución mexicana en realidadno existió, que fue un concepto y “no un hechohistórico”, resultó una “construcción cultural”.La referencia de Meyer al “gran vacío” que dejó enel imaginario colectivo el mito fenecido de la RevoluciónMexicana permite derivar a otra referencia delsignificado de la Revolución Mexicana en la vida políticanacional: aparte de todo lo que se ha dicho que esy que no es, la Revolución Mexicana se asumió comoun gran consenso nacional en torno a un conjunto denecesidades sociales insatisfechas o por satisfacer. Setrata de un asunto que podría tener relación con el conceptocreado por el escritor Norman Mailer en tornoal mito de John F. Kennedy, el presidente estadunidensemás venerado pero el que también metió a su paísen guerras absurdas y sangrientas: el héroe existencial,porque su existencia precede a su esencia, es decir, quebasta con que exista para convertirse el símbolo social,independientemente de si sus acciones y resultados calificaríanpara llevarlo al pedestal de héroe.Así ha ocurrido con la Revolución Mexicana: si lasevaluaciones siguen siendo parciales e insatisfactorias,el discurso político de las élites revolucionarias logrócolocarla como el eje de la construcción de una nacionalidad,de un modelo de desarrollo y sobre todo deun gran acuerdo institucional nacional. La derecha, laizquierda, el centro, la disidencia, todos los grupos tuvieronque cruzar por el arco de la dominación ideológicade la Revolución Mexicana que dominó la culturanacional durante un siglo, con más fuerza inclusive queJuárez en el siglo XIX. Si Meyer señaló al arrancar el2014 que el fin del mito de la Revolución Mexicanadejó un gran vacío nacional, entonces el asunto tieneque ver con la construcción de consensos nacionales.La Independencia de 1810, el liberalismo juarista y laRevolución Mexicana han sido tres mitos constructoresde una nacionalidad, de un acuerdo de pacificacióny de un proyecto nacional de desarrollo. La continuidadprogresiva entre ellos —uno se alimenta del anteriory a su vez alimenta al que viene— ha ayudado aedificar una ideología popular que el neoliberalismo enel periodo 1980-1992 no pudo llenar con su propuestade “liberalismo social”, una especie de recuperaciónparcial del pasado liberal del siglo XIX que combatióal conservadurismo y a las invasiones extranjeras y queconsolidó la nacionalidad y el espíritu republicano.A lo largo del periodo 1992-2013 México no hapodido llenar el vacío nacional dejado por la RevoluciónMexicana. Y su ausencia ha reforzado la tesis deque el país necesita de un nuevo consenso nacional.Lo malo de las lecciones históricas radica en el hechode que los tres grandes acuerdos han sido producto derupturas revolucionarias. Pero el grado de modernizaciónmexicana ha creado sus propios anticuerpos paraeludir esas soluciones rupturistas radicales: Cárdenasno quebró la estabilidad, Ávila Camacho y Alemán impusieronretrocesos sin rupturas, la represión en Tlatelolcono llevó a otra revolución, la crisis económica delpopulismo desoyó las consejas de golpe de Estado y elneoliberalismo superó en diez días el llamado a unanueva revolución que hizo la guerrilla del EZLN. Aello han contribuido algunos liderazgos políticos radicalesque han amenazado con la ruptura pero quehan preferido la estabilidad: los estudiantes en 1968,Cárdenas en 1988 y López Obrador en 2006.Los consensos se han derivado de rupturas socialeso de acuerdos políticos, en el entendido de que los consensosno son para siempre, aún los más fuertes comola revolución rusa que concluyó en 1989, las dictadurasque fueron derrocadas en Europa y África y las revolucionessocialistas que han regresado silenciosamente,derrotadas, al capitalismo. El problema radica en quelas sociedades son bastante proclives a forjar consensosen situaciones de ruptura, que en circunstancias democráticas.El consenso democrático de la transiciónespañola logró superar la posibilidad de guerra civil ala muerte de Franco y creó un acuerdo nacional quepermitió no sólo instaurar una de las democracias másmodernas en Europa sino que potenció al país al nivelde un desarrollo capitalista con equilibrios sociales; sóloque la estabilidad democrática, de nueva cuenta, liberólas fuerzas conservadoras y el acuerdo de la transiciónterminó con una nueva fase de lucha por el poder.Como cuerpo orgánico, las sociedades políticastambién se rigen por las reglas biológicas. Es, cuandomenos, el apunte que hace Leonardo Morlino ensu conceptualización de los procesos de la democracia:desarrollo, crisis, ruptura, transición, instauración,consolidación y nuevamente crisis, en una circularidadque debería, en teoría, evitar la repetición de los errores.Esto quiere decir que todas las transiciones y revolucionesllevan a un punto de desarrollo que sus propiascontradicciones fabrican las circunstancias para nuevasfases de crisis y revoluciones o transiciones.Las reformas estructurales del periodo 1982-2013,con altas y bajas, eficientes o insuficientes, han cambiadoel rumbo de México marcado por la Independencia,la Reforma y la Revolución, pero sería un grave errorestratégico apostarle al regreso al pasado. Cada etapaha aportado elementos de modernización y partes deretroceso, pero el país ha podido salir adelante cuandodecide analizar errores y aciertos en función de nuevascorrelaciones de fuerzas sociales. Reconstruir el modelode la Revolución Mexicana, por ejemplo, implicaríavolver a la hegemonía de la CTM, al campo subsidiadoy comunal, al presidencialismo autoritario, al sistemade partido hegemónico o dominante, cuando el desarrollode las fuerzas sociales ha hecho maduras a lasclases sociales. Pero también sería un error garrafal, congarantías de rupturas violentas, si se quiere regresar alviejo orden porfirista de explotación social.El nuevo consenso nacional mexicano debe partirde un acuerdo nacional entre las fuerzas sociales, políticasy productivas en torno a tres pivotes:• Un nuevo modelo de desarrollo• Un nuevo Estado.• Y un nuevo pacto constitucional.Ahora no habría héroes revolucionarios, aunquetodos hayan cumplido su función y ya no respondan algrado de desarrollo histórico de la sociedad porque seríatanto como los que han endiosado al Che Guevaracomo símbolo de la rebeldía pero con saldos de derrotasno sólo frente al enemigo de clase sino ante sus propiosaliados. Los nuevos consensos carecerán de héroesy las mediciones serán de resultados; por eso es que eltiempo de los caudillos está caduco, las mayorías nacionalesya no los aceptan y la hora de las institucionesse ha consolidado. Democracia, desarrollo, bienestar ysoberanía podrían ser los cuatro puntos cardinales delnuevo consenso nacional. Y no se tratará de un acuerdoabsoluto sino de mayorías porque al final de cuenta alas minorías les interesa un país con estabilidad paradisfrutar su propia riqueza.La fase histórica que viene podría ser el saltocualitativo de la Revolución Mexicana al consensopor el desarrollo con bienestar, sólo que esta vez setrata de un impulso modernizador no asociado aninguna revolución.01.02.2014Transición


30ArtículoCarlos Ramírez, periodista, escritor, Lic. en Periodismo, Maestro en Ciencias Políticaspor la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, director de Transición yEl Mollete Literario, presidente y director general del Centro de Estudios Políticosy de Seguridad Nacional, S.C., últimos libros Obama, La comuna de Oaxaca y Elregreso del PRI (y de Carlos Salinas de Gortari), autor desde 1990 de la columnaIndicador Político en El Financiero, ganador del Premio “Manuel Buendía” de periodismoy del Premio “José Pagés Llergo” de la revista Siempre!, profesor-investigadorde ciencias políticas.9.- Bibliografía.—Aguilar Camín, Héctor, y Meyer, Lorenzo (1989), A la sombra de la RevoluciónMexicana, Editorial Cal y Arena, México.—Aguilar Camín, Héctor (1984), Saldos de la Revolución, Editorial Océano, México.Aguilar Camín, Héctor, et. al. (1986), A la opinión pública. 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Instalan Comité para conmemorar elcentenario de la defensa del puertoMarinos y veracruzanos, unidos por México: Javier DuarteLos veracruzanos y los marinos estamos unidos por México, y el Centenariode la Gesta Heroica de Veracruz de 1914 es el momento idóneopara sellar nuestra alianza, afirmó el gobernador Javier Duarte de Ochoa.El pasado 24 de enero, el Gobernador rindió protesta ante el secretariode Marina, almirante Vidal Francisco Soberón Sanz, comopresidente del Comité Organizador de los eventos conmemorativosdel Centenario.Tras el protocolo, Javier Duarte anunció que Veracruz y la Secretaríade Marina realizarán una serie de eventos a 100 años deesta Heroica Defensa, porque el 21 de abril de 1914 es una fechaque registró el ejemplo de honor y entrega de los cadetes de laEscuela Naval Militar y del pueblo veracruzano.“Ahora nos corresponde honrar su memoria, haciendode esta conmemoración un punto de encuentro. Lasnuevas generaciones deben mantener en la memoria lalección aprendida de entonces: cuando los mexicanosactuamos unidos, no hay reto insalvable ni meta queno se cumpla”.Asimismo, reiteró que esta conmemoración es unagran lección de valor, lealtad y patriotismo, y dijoque el pueblo y gobierno veracruzanos están orgullososde vivir en una tierra donde se forjan conpatriotismo nuestros soldados del mar.De esta manera, el Gobernador recordó quelos marinos son aliados firmes en las tareas parasocorrer a la población en momentos difícilesy, por ello, los veracruzanos guardamos unafirme gratitud, “por el acompañamiento dela Marina-Armada de México para velarpor nuestra seguridad”.Javier Duarte junto al secretario de Marina, almirante Vidal Francisco Soberón Sanz.

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