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45008 SOC. ESP. PSIQ. Cuad. 29 - Sepypna

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22del niño o del

22del niño o del adolescente y poder en caso de fracaso proponeruna modificación o una adaptación de las medidas asistenciales,se ven suprimidas.Estos dos ejemplos muestran bien los riesgos insidiososque amenazan los fundamentos mismos de nuestras prácticasclínicas y sobre todo la naturaleza misma de los cuidados prodigadosy reconocidos por la sociedad. Vemos también quenosotros, los profesionales, absorbidos por la actividad clínica,no estamos suficientemente atentos y no nos organizamos demanera suficientemente eficaz para identificar claramenteestas amenazas y para hacerlas fracasar.A mi parecer debemos, para esto, disponer de referenciasconceptuales que sean operantes para situarnos dentro delcampo médico y social. Esto es lo que intentaré esbozar en lasdos últimas partes de la exposición.PROPOSICIONES PARA LA SITUACIÓN DELPSICOANÁLISIS RESPECTO AL CAMPO MÉDICOY AL CAMPO SOCIAL.Durante el 11º congreso de la Sociedad Europea de Psiquiatríadel niño y del adolescente (ESCAP) celebrado en Hamburgoen septiembre de 1999, una conferencia en sesión plenariadel profesor Donald Cohen, presidente de la AsociaciónInternacional de Psiquiatría del niño, del adolescente y de losprofesionales asociados (IACAPAP) se titulaba: “ Social neuroscience:autism and pervasive developmental disorders”.Este título por sí solo resume mi propósito, y el riesgo de desapariciónde la clínica paido-psiquiátrica entre las ciencias deldesarrollo (“developmental sciences”) enumeradas por Cohen(“social cognition, genetics, neuro-imaging, neuropsychology”),y las “habilidades sociales”, concebidas como la coincidenciaentre las capacidades de adaptación de los individuos a la vidasocial, y los arreglos que una sociedad prevé para integrar aaquellos de estos miembros que presenten minusvalías.

23Es evidente que la puesta en evidencia por Freud, al iniciodel siglo veinte, de un funcionamiento mental inconsciente queinfluye enormemente - y a veces determina - aunque no losepamos, todas las actividades humanas, constituye, respectoa la tentación omnipotente que es, como hemos visto, consubstanciala la medicina experimental, una revolución conceptual,comparable a la revolución que habían impuesto a lamedicina hipocrática los trabajos de Claude Bernard.Podemos plantearnos la cuestión de saber porqué la revoluciónpsicoanalítica, lejos de haber podido, por lo menos hastael momento, introducir en el ejercicio de la medicina una teoríageneral de la relación terapéutica, le cuesta tanto hacer reconocerla pertinencia de sus modelos en el campo médico, comolo hizo, menos de un siglo antes, la medicina experimental.Se puede buscar la respuesta del lado de la importanciaque siempre tuvo para Freud, el ligar los conceptos psicoanalíticosa los conceptos científicos de su época, o a sus prolongacionesposibles. J-M. Gauthier, siguiendo a de P-L. Assoun,revela que “ la referencia a la ciencia de su época es constantepara Freud...” y que se trata aquí de “uno de los aspectoslos más originales de la obra freudiana: partiendo de las concepcionesenergéticas de la física de su tiempo y permaneciendofiel al pensamiento anatómico que fue la base de su formación,Freud aisló un dominio de investigaciones originales, yal mismo tiempo muy atípicas con respecto a sus referenciascasi obligadas”. Gauthier subraya la permanencia de este procedimientoen Freud, quien en 1931 escribía “como no podemosrechazar atribuir la excitación sexual a la influencia de ciertassustancias nocivas, nos vemos obligados a esperar a que labioquímica nos ofrezca un día una sustancia cuya presenciahaga nacer la excitación sexual masculina y otra que haga lomismo para la excitación femenina”. Luego podríamos decirbajo este punto de vista que la VIAGRA es muy freudiana. Oincluso que Freud no puede impedir compartir el cientificismoomnipotente de Claude Bernard.

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