Identidad y conflicto en la formación de la regionalidad 1900-1930 (1)

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Identidad y conflicto en la formación de la regionalidad 1900-1930 (1)

NOTAS PARA UNA HISTORIA DE LA COSTA ATLANTICAIdentidad y conflicto en la formaciónde la regionalidad 1900-1930 (1)EDUARDO POSADA CARBÓ1. Introducción.Este ensayo quiere ser una invitación a enfrentaresta actividad casi que romántica que es la historiaregional. Específicamente, la historia del Caribecolombiano, una de las regiones menos estudiadasdel país. Obsérvese que hablo de actividadromántica, como bien la calificara un historiadormejicano, no para referirme a la escuela literaria dePombo, sino para reconocer el profundosentimiento que sirve de antesala a la recuperaciónde lo propio; al través del descubrimiento dearchivos inconsultos, de periódicos asesinados porel tiempo y la economía, de esa tradición oral quese repite de abuelos a padres, a hijos y a nietos.La idea nace también de la convicción de vivir enun país de regiones, donde el proceso de lanacionalidad se ve antecedido por la formación delas identidades regionales. Ello nos sugiere, aprimera vista, darle un vuelco a la historia, con el finde comprender ese ser tan complejo y heterogéneoque han querido llamar “nación colombiana”. Y paraello, partimos de una hipótesis no muy aventurada:dentro de ese conglomerado de regiones queforman el mapa colombiano, la Costa Atlánticamanifiesta unas características que permitenidentificarla como una de tales (2).El propósito de estas líneas es señalar la existenciade un principio de conciencia regional a principiosdel presente siglo. Sin que ello signifiquedesconocer las contradicciones inherentes alproceso de formación de la regionalidad costeña.Metodológicamente, puede achacársele al ensayoel haber incurrido en una inversión de los términos.Convengo -y que esto quede bien claro- en quetoda manifestación política es una resultante de unafuerza social. Es decir, la identidad regional –y en elcaso que nos atañe, la costeñidad- es unaconsecuencia, no una causa. En otras palabras, laCosta existe como región por su aislamientogeográfico, por la creación de un mercado regional,de una economía regional, porque la gente de laregión se viste, habla y tiene sentido del humorsemejantes, porque comen lo mismo, porqueparticipan de las mismas raíces musicales, deidénticos mitos. Y porque las ideas con respecto ala familia, a la religión, el sexo, los negocios, lamuerte, la elegancia y la vulgaridad son lasmismas. Sin embargo, deliberadamente, se haprocedido a la inversa. Inicialmente, se plantea laexistencia de la identidad regional y, paso seguido,se formulan hipótesis sobre las causas de dichocomportamiento y que no son objeto de estetrabajo.Un último punto preliminar acerca del períodoescogido. ¿Por qué 1900 -1930? Reconozco que elarbitrio jugó un papel en la decisión. Sin embargo,existen argumentos que sirven para racionalizaresa decisión en principio arbitraria. Se trata de unperíodo de relativa estabilidad, entre dos extremosde agitación social: la Guerra de los Mil Días y lossucesos de las bananeras. El país todavía no habíaentrado en la onda de la sustitución deimportaciones, y el modelo abierto, basado en unaeconomía de exportación, favorecía el desarrollo dela Costa Atlántica. Esta es la época del auge dellitoral caribe colombiano, protagonizado por suspuertos y sus campos; pero es también el principiode su decadencia, de la cual no se recupera,aunque hoy se abren nuevas esperanzas. Sin duda,es un período de transición, en el cual podríanencontrarse las raíces de muchos de losfenómenos actuales.2. Regionalismo, regiones y nación.El 12 de diciembre de 1910, un costeño residenteen Bogotá escribía al director de “El Porvenir”, deCartagena, una carta sobre lo que él considerabadebería ser el “regionalismo”, y en la cual sedestaca:“ ... en cuanto a lo que se refiere a la elección derepresentantes y senadores, el sentimientoregionalista debe colocarse en una esfera más alta.4Huellas Vol. 3 No. 7 Uninorte. Barranquillapp. 4 - 12 Septiembre 1982. ISSN 0120-2537


Los Congresos tienen su asiento en la capital de larepública y aquí, al hablar de regionalismo, se ata aesta palabra una gran amplitud. Aquí, por ejemplo,no hacemos distingos entre cartageneros,barranquilleros, samarios, sincelejanos, etc., aquítodos nos distinguimos bajo el simpático nombre de“costeños”. Poner pues en alto este nombre debeser nuestra única aspiración. Mandemos alCongreso hombres dignos, sin preocupaciones siellos nacieron al arrullo del Caribe, en el gloriosorecinto de la Heroica o si viven en las hermosassabanas de Bolívar al amparo del trabajofecundo...”(3).¿Qué valor puede otorgársele a dichaexteriorización del sentimiento de identidadregional? ¿Era éste un mero regionalismoincipiente, producto de una nostalgia compartida enla lejana y fría capital? ¿O bien, por el contrario, laCosta Atlántica, ya en la primera década delpresente siglo, manifestaba una cohesión regionalque la caracterizara como tal frente a las demásregiones del país y que determinara sus actitudesen el panorama nacional?Al describir las comunicaciones del país en 1903,un diplomático chileno, tras notar el “gran númerode localidades y provincias, sin vínculos casi losunos con los otros, de tendencias y tradicionesdiversas, con intereses distintos, sin que ningunode ellos pueda ejercer sobre los otros una influenciadecisiva a través de los obstáculos naturales ydistancias”, concluía que “no ha existido, ni hapodido existir, una sociedad colombiana, sinodiferentes sociedades aisladas entre sí”(4). Estecuadro de total aislamiento, así pintado por eldiplomático chileno a principios de siglo, merecetener las modificaciones que el intrincado procesode la nacionalidad colombiana -todavía enformación- exige. En este sentido apuntan lasinvestigaciones del historiador inglés Malcom Deassobre “La presencia de la política nacional en lavida provinciana y pueblerina y rural de Colombiaen el primer siglo de la República”, que abrennuevas rutas para los historiadores regionales, aldescubrir la presencia del estado, los medios decomunicación, los acontecimientos y los héroes enlas ya no tan aisladas regiones colombianas delsiglo pasado.(5).Ello nos sugiere, de todas maneras, elreplanteamiento del enfoque de la historia nacional,a partir del estudio de la formación de lasregionalidades; sin que ello implique eldesconocimiento de la presencia de lo nacional endicho proceso.3. Algunos antecedentes.Ya en el siglo pasado pueden encontrarse algunasexteriorizaciones de la identidad regional en laCosta Atlántica.Bolívar se distancia de la frialdad de los del centro yse refiere despectivamente a los “lanudos” deBogotá. ¿Y el choque entre los militaresvenezolanos y los golillas del interior no reflejaría,en el fondo, una discrepancia de formación ycaracteres? Los deseos de autonomía de lasdistintas regiones podrían ser un buen ejemplo dela existencia de las identidades; mas aquí dichosentimiento parece mezclarse en ese enredo quefueron las continuas guerras civiles que seapoderaron del siglo XIX. Está también la figura delgeneral Nieto disputándole el control de la nación aotro caudillo regional, Tomás Cipriano deMosquera. La Costa se identifica en la defensa desus intereses económicos, como es el caso de ladisputa sobre el manejo de los derechos deaduanas.(6) Políticamente, también se identificacuando apoya a Núñez en las elecciones de 1875,al tiempo que, en el interior, los periodistasradicales organizaban una campaña paradesprestigiar su nombre, alertando a la capitalcontra la penetración “de los disolventes hábitoscosteños” y las “perniciosas costumbres” de loshabitantes del litoral atlántico. (7)“ La formación de la regionalidad está muyligada a la consolidación de Barranquilla,durante las primeras décadas del siglo,como el primer puerto del país”Sin embargo, es a partir de las primera décadas delpresente siglo cuando la formación de laregionalidad se manifiesta con mediana claridad.Habría que arrancar con la desmembración dePanamá, que parece haberse sentido con mayorfuerza en la Costa que es el interior del país.(8) Nohay que olvidar que Panamá había tenidoconsiderables vínculos económicos: sociales ypolíticos con Cartagena.(9) Es Cartagena la queaporta la mano de obra en coyunturas difíciles parael Istmo; Cartagena exporta ganados y cueros aPanamá; los matrimonios entre familiascartageneras y panameñas no dejan de serfrecuentes y es en el hospital de Panamá donde lasfamilias pudientes de la Costa Atlántica buscanalivio para su salud doliente. Haciendo de lado allitoral colombiano, Panamá carecía de relacionesmercantiles con los otros departamentos de laRepública (esporádicamente tenía relaciones con elCauca), y así lo había reconocido desde el Acta dePronunciamiento de Panamá en 1830, cuando5


esolvió separarse, por vez primera, del gobierno deBogotá; dice el Acta citada:“ ... Considerando:... que el Istmo carece de relaciones mercantilescon los Departamentos del Centro de la República... Resuelve lo siguiente, Art. 1º, Panamá se separadesde hoy del resto de la República yespecialmente del gobierno de Bogotá”.(10)Sin duda, la separación de Panamá de Colombiaprodujo en Cartagena sentimientos que Marroquínno podía entender, quien, mientras tanto, seencontraba ocupado leyendo una novela deBourqet.(11)La formación de la regionalidad está muy ligada a laconsolidación de Barranquilla, durante las primerasdécadas del siglo, como el primer puerto del país.El crecimiento demográfico de Barranquilla estádado, básicamente, por factores exógenos; lo quele otorga la característica de ser una síntesis de laregión. Barranquilla pasó de 15.000 habitantes en1878 a 40.115 en 1905, a 64.543 en 1918 y a139.974 en 1928. (12) Nuestra hipótesis aventuradaes que este crecimiento se debió a fenómenosmigratorios provenientes de tres direcciones, dosinternas y otra externa, a su vez, compuesta. Esdecir, allí se dieron cita oriundos de los antiguosdepartamentos de Bolívar y Magdalena, a quienesse sumaron las corrientes extranjeras que tantoinfluyeron en su auge comercial e industrial. (13)4. La economía y la identidad regional.La burguesía regional se identifica en proyectoseconómicos que defienden intereses comunes. Eltema del manejo de los derechos de las aduanassigue siendo una preocupación regional en lasprimeras décadas del siglo XX. Se identificatambién en la oposición al monopolio de la sal, y asílo exteriorizan los editoriales de “El Porvenir” deCartagena de junio y julio de 1910 que hablan deun clamor costeño contra dicha medida. (14) ycuando se discute en la Cámara de Representantesel proyecto de ley sobre administración de lasSalinas Marítimas, durante las sesiones de 1918, elsenador Manuel Dávila Florez, tomando la voceríade la Costa Atlántica, reclama para estosdepartamentos el derecho sobre dicho producto,vulnerado por el Estado central desde la guerra del85. (15) Es el mismo diario cartagenero ya citado,“El Porvenir”, el que, al reproducir un artículo de “LaVoz” de Santa Marta -que se refiere a unasalentadoras noticias sobre el incremento de lasexportaciones por ese puerto- adopta una visiónregional al concluir:“ ... Ojalá siga la Costa el camino de la agricultura yde las industrias que es el verdadero camino delprogreso, para que los hijos de estas regionesbusquen en el trabajo dignificador el logro de susmás nobles aspiraciones y no vean en la política,-esta política de odios, de groseras especulacionesy disociadora intransigencia-, sino un cáncer quedevora a la nación; sumiéndola en la ruina yempequeñeciendo el carácter de los colombianos.“ ... La Costa se salvará, -Dios mediante-, por elesfuerzo de sus hijos en el campo del trabajo”.(16)Esta identificación regional en la defensa de ciertosproyectos económicos puede evidenciarse en laactuación de la bancada costeña en la Cámara deRepresentantes que fue elegida para el período1917-19, específicamente, en aquellos relacionadoscon minería de petróleo y “packinghouse”. “Alguienpropuso la instalación de un “packinghouse” en laCosta Atlántica, a condición de que el gobiernoprohibiera la exportación de ganado en pie. Loscongresistas costeños se opusieron a estainiciativa, porque entrañaba un posible monopolioperjudicial al desarrollo de la ganadería en esasección”. Similar actitud tomaron al discutir la ley depetróleo, donde además reprochaban que cuandohabía la creencia de que sólo en la Costa Atlánticaexistía petróleo, todo gravamen sobre éste parecíamoderado; pero que apenas comenzaron lasexploraciones en el interior, ya no se pensó sino enrebajarlo y en hacerlo efectivo únicamente sobre laexportación”.(17)“Ojalá siga la Costa el camino de la-agriculturay de las industrias que es el verdadero caminodel progreso.”Pero hay más. En 1919 se reúnen dos AsambleasGenerales de la Liga Costeña, con el objetivoprincipal de recomendar al gobierno central larealización de unas medidas y obras quebeneficiarían al litoral Atlántico. El 8 de enero seinstaló la primera Asamblea de la Liga enBarranquilla, presidida por Manuel Dávila Florez, yEnrique L. Román presidió la segunda enCartagena el 25 de julio.(18) La creación de la LigaCosteña causó gran sorpresa y escándalo enBogotá, donde, en un principio, se mal interpretaronsus objetivos. El Presidente Suárez, quien hastaentonces no conocía el mar, emprendió una girapor la Costa y visitó sus tres capitalesdepartamentales; se reunió con los miembros de laLiga y aceptó la designación que se le hiciera dePresidente Honorario de la Liga Costeña. “EITiempo” de Bogotá dedicó siete de sus editorialesdel mes de Enero al evento, y aunque se6


escandalizaba con algunas de sus peticiones,terminaba por aplaudir la iniciativa. “ElConservador” de Bucaramanga la elogió y la diocomo ejemplo para crear la Liga santandereana.Entre otras, la primera y segunda asamblea de laLiga Costeña acordaron hacer a las CámarasLegislativas las siguientes peticiones:1) Expedición de una ley que cree una junta denavegación por el Río Magdalena, formada porsiete miembros, en la que tuviesen representaciónlos departamentos del Atlántico, Bolívar yMagdalena, el gobierno nacional, las compañías denavegación en el río y las Cámaras de Comercio.2) Ley que subvencionara el Ferrocarril Central deBolívar, en la misma forma adoptada para elFerrocarril al Golfo de Urabá.3) Acto Legislativo que, reforme la Constitución, enel sentido de dar a los Departamentos igualrepresentación en el senado. Las asambleas de laLiga consideraban que la Costa se perjudicaba porla escasa representación que tenían en la CámaraAlta.4) Reforma constitucional que devolviera a losdepartamentos de la Costa Atlántica las Salinasmarítimas que “por títulos traslaticios de dominiopertenecían a los correspondientes EstadosSoberanos, y que la Nación tomó en medio deltrastorno del Orden Público ocasionado por laguerra civil de 1885”.5) Canalización de los caños que comunican el RíoMagdalena con la Ciénaga Grande, y ésta con laciudad de San Juan de Córdoba (Ciénaga).6) Fomento eficaz y práctico de la Marina Mercante.7) Fomento de la inmigración.8) “Legislación sobre explotación de las fuentes depetróleo, teniendo en cuenta las conveniencias dela Nación y de los particulares, especialmente losesfuerzos que ya han hecho no pocos colombianospara descubrir la existencia de algunas de dichasfuentes y aun preparar su explotación”. (19) Sinduda, esta petición se refería a los esfuerzos detres costeños precursores en la industria delpetróleo: los generales Francisco Burgos Rubio yPrisciliano Cabrales y al doctor Diego MartínezCamargo.(20)El memorial dirigido a las Cámaras Legislativasdemuestra un gran interés por los problemasregionales, sin desconocer los intereses de lanación. En efecto, concluye así el citado memorial:“Puede parecer a algunos que en esto hay unsentimiento pequeño de regionalismo; pero acualquier espíritu desapasionado que lea estememorial será manifiesto que en la inmensamayoría de los casos, si no en su totalidad, sepiden cosas que atañen más a los intereses de laRepública que a exclusivos de estosdepartamentos”.(21)Como ya se anotó, las regulaciones sobre petróleodespertaron el interés regional, y así lo manifiesta eleditorial del periódico “La Nación” de Barranquillaen 1916, donde se proponía la necesidad de unaacción solidaria regional en la defensa de losproyectos petrolíferos:“ ... ¿Entonces? Pues entonces, la Costa Atlánticano tiene por qué pagar con su estancamiento, laestrechez de criterio de los economistasadocenados, que desconocen aquello mismo sobreque se ponen a legislar con una dulce y tranquilainconciencia. Y la acción solidaria de la Costa debeponerse en evidencia para pedir que se vuelva a loscaminos amplios, y se derruyan las barreras queimpiden desarrollar la industria de petróleo...”(22)5. La política y la identidad regional.En el terreno de la política, la concepción de laCosta Atlántica como unidad no es menos evidente.Aquí habría que hacer una doble diferenciación.Cómo la entienden desde el centro quienesdominan o pretenden dominar el aparato estatal, ycómo es entendida por sus mismos protagonistas.Desde el centro, la Costa es vista como unidadpara fines estratégicos. Así la concibió Marroquíncuando tramó el fraude contra la candidaturapresidencial del cartagenero Joaquín F. Vélez, enaquel famoso ardid que ha pasado a la historiacomo el “Registro de Padilla”. (23) Orquestando lamaniobra desde Bogotá, escribió Marroquín alGeneral Diego A. De Castro el 7 de febrero de1904:“Urge muchísimo los datos numéricos resultado delas elecciones del 2 actual. De la unanimidad de losvotos de la Costa Atlántica depende triunfo GeneralReyes. Aquí gran ansiedad conocer datos.Urge”.(24)El mensaje de Marroquín no podría demostrarmayor desesperación. Sin incluir los votos de losdepartamentos de la Costa Atlántica, la candidaturadel General Vélez triunfaba sobre la de Reyes porel amplio margen de 150 votos.(25) La estrategiaresultó y Reyes fue electo con sólo 24 votos desuperávit. La Costa le había dado el triunfo.7


Y desde la Costa, años más tarde, se prepararía lacaída de la dictadura. Carlos E. Restrepo mirahacia el litoral Atlántico para preparar la UniónRepublicana. AIIí encuentra el apoyo, entre otros,de los Generales Lácides Segovia y FranciscoBurgos Rubio. Ambos habían sufridoconfinamientos durante el mandato de Reyes. Eluno había sido destinado a Orocué por habersuscrito, en compañía de otros opositores -entreellos Ramón P. de Hoyos y Manuel Dávila Florez-,un documento en diciembre de 1904; documentoque incitaba a la rebelión, en consideración delgobierno. El otro fue enviado a Mocoa en 1906,acusado de estar preparando un movimientoseparatista en la Costa Atlántica.(26)Una vez triunfante la Unión Republicana, el GeneralLácides Segovia, oriundo de Cartagena, tomándosela vocería de la Costa, reafirma su apoyo a CarlosE. Restrepo e incita a sus amigos de la región aseguir similar actitud:“Bogotá, Julio 20 de 1910Rodríguez, Jaspes, Luna, Orozco, Gómez, Padilla,Ortiz, “Nueva Era”, Carrasquilla, Vélez, Serrano,Peña, Grau, Guerrero, etc. etc. y demás amigos.Cartagena.En virtud de que de muchos lugares de la Costa sehan dirigido a mí pidiéndome opinión sobre líneaconducta deba observarse, motivo elecciónpresidente, hago extensiva mi respuesta a otroslugares por si quisieran tener en cuenta mi manerade pensar: opino conservadores republicanosdeben apoyar con decisión nuevo magistrado...”(27)“La Costa Atlántica no tiene por qué pagar consu estancamiento la estrechez de criterio de loseconomistas adocenados que desconocenaquello sobre lo que ponen a legislar.”Hay otras manifestaciones que permiten seguirpensando en la existencia de una concepciónunitaria de la Costa Atlántica durante las tresprimeras décadas del presente siglo. Julio H.Palacio, quien dirigía el periódico “El Día”, se oponea la candidatura de Pedro Nel Ospina aduciendoclaras razones de carácter regionalista:“El Día” no es ospinista porque su directorconsidera que si el General Ospina llega a serPresidente de la República, los grandes interesesde la Costa Atlántica se verán gravementeamenazados”. (28)En esto de la política, habría que indagar, más afondo, la visión regional de los políticos costeños ylas identidades y discrepancias de sus actuacionesen las corporaciones públicas nacionales. Ya se hamostrado cómo, respecto de ciertos temaseconómicos, unieron sus criterios en las sesionesde la Cámara de Representantes durante el período1917-19. Baste, por lo pronto, señalar la posiciónde un grupo de senadores costeños que se opusoal restablecimiento de la pena de muerte, aldiscutirse el proyecto del año de 1925 y que sedestaca de la intervención de don Abel Carbonelldurante dichas sesiones. Decía don Abel Carbonell:“ ... Son muy abundantes los conservadoresenemigos de la pena de muerte, y muy prontoserán legiones, al menos en la Costa Atlántica.Aquí, de cuatro senadores costeños, tres somosadversos al proyecto, y en la mesa de la secretaríareposan muchos telegramas (provenientes de laCosta) en ese sentido ...”(29)En algunas ocasiones, los nombramientosburocráticos también se entienden cómodesignaciones regionales. Y entonces, los diversossectores de la región se muestran satisfechos alverse representados nacionalmente en uno de susmiembros. Por eso, cuando el gobierno de CarlosE. Restrepo nombra al General Francisco BurgosRubio Comandante General de la 2a. División delEjército, más de un centenar de personalidades dela Costa Atlántica le envían el siguiente mensaje alPresidente de la República:“Cartagena, 2 de Septiembre de 1910Excelentísimo Sr. PresidenteFelicitamos a usted por acertado nombramientohecho en General Francisco Burgos Rubio, paraComandante General de la 2a. División.La Costa se siente satisfecha al ver la distinción deque es objeto uno de sus más esclarecidos hijos,soldado valeroso y leal, en cuyas manos el Ejércitode la República no se apartará de ser el guardiánde la paz y de la tranquilidad pública.Servidores ... "(suscriben el mensaje más de cien firmas.(30)6. El yugo del centralismo.No podrían dejarse de lado en este estudio losmovimientos separatistas del presente siglo -que noparecen ser escasos-, sobre todo cuando ellosrevisten caracteres de rebelión social que superanla simple conspiración de camarilla.8


Sería interesante, por ejemplo, indagar las causasreales del movimiento popular que se agitó enCartagena a finales de 1910, que tuvo su origenaparente en la venta de unos bienes de laarquidiócesis a unos particulares extranjeros, locual desembocó en una convocatoria alseparatismo.Monseñor Pedro Adán Brioschi había decididovender unos bienes de la arquidiócesis a unacompañía religiosa de los Estados Unidos. Altiempo que una hoja volante, bajo el título ASACUDIR EL YUGO DEL INTERIOR, circulaba porla ciudad, el pueblo saqueaba los almacenes de los“turcos”, en busca de machetes y cuchillos y seinvitaba a la formación de un partido de resistencia.El Gobernador De la Vega mantuvo informado alPresidente Carlos E. Restrepo de los incidentes dela Heroica, a través de constantes telegramas, unode los cuales -fechado en diciembre 12 de 1910-decía:“Estará usted impuesto por mis anteriorestelegramas de acontecimientos esta ciudad. AvísoleIlustrísimo señor Arzobispo contestó a la comisiónde que les hablé en mi último, que su resolución esirse el día diez y siete, a pesar de que contaba conlas garantías ofrecidas;Esta tarde salió una hoja volante con dos artículos;el uno excitando a SACUDIR EL YUGO DELINTERIOR, para poder desarrollar ampliamente, elprogreso de estas regiones; el otro ha hablado de laformación de un partido de RESISTENCIA, con elnombre de PARTIDO FEDERAL, que dice locompondrían todos los elementos de la Costa queno sean retrógrados.En “El Porvenir” esta ciudad habían salido ya dosartículos editoriales, en que se trata de la malavoluntad con que en interior país miran a loscosteños y lIégase a asegurar un Ministro actualAdministración Ejecutiva dijo nombramiento Dr.Arango para Administrador Aduana obedeciócreencia aquí no hay gente honrada, yproclamando, además, la federación como únicoremedio males actuales ...” (31)Varias observaciones podrían hacerse a partir dedichos acontecimientos, todas ellas a manera,nuevamente, de hipótesis aventuradas: Malestarcontra el centralismo del interior; sentimientoregional herido por nombramiento de un extraño encargo público perteneciente a la vecindad; espíritunacionalista todavía exacerbado por el recuerdo dela pérdida de Panamá; desacato a las autoridadeseclesiásticas.Estas observaciones invitan a investigar con mayordetenimiento el caso Brioshi, que adopta entidadregional en la medida en que parece traspasar loslímites de la parroquia. Al respecto, un residentecartagenero escribe, días más tarde de losacontecimientos, la siguiente carta a un amigo dePanamá, que es reproducida por “La Prensa” deesa capital:“Por ahora tenemos la idea de separarnos; no sólonosotros sino toda la Costa:SACUDIR EL YUGO DEL INTERIOR. Solamentepor el decir maquiavélico de ellos (los del interior)que la Costa desde Panamá hasta la Goajira no secompone más que de negros traidores y ladrones,han formado estas palabras una revolución deánimo tal, que ya nosotros no ambicionamos sinoLA SEPARACION; y creo que el golpe lo llevaránmuy pronto; en éstas estamos.“Muchas cosas tiene el doctorMendoza que contarles a su regresode Bogotá. Los ánimos estánsobresaltados; YA ESTAMOSCANSADOS DE TANTASOLDADESCA y de tanto abuso deestos gamonales negociantes delpaís. Nosotros, todos, somosseparatistas; no hay un solocosteño que en su corazón nosienta con lealtad esa idea ydeseamos que se verifique. Quizá siustedes no se hubieran adelantadotanto hoy el movimiento sería encomunidad y sería desde allí hastala Goajira, como lo manifiestoanteriormente” .(32)La carta reproducida en “El Porvenir” de Cartagena,fue inmediatamente controvertida por un editorialdel director del diario cartagenero. Pues una cosaera luchar por el bienestar de la región y otra, biendistinta, la aventura separatista, la cual no eracompartida por amplios sectores de la burguesíaregional. Muy por el contrario, esta mismaburguesía era permanente promotora de laintegración con el interior del país y trabajaba pormejorar y adecuar las vías de comunicación con elcentro. Después de todo, a esas empresas estabanvinculados sus principales proyectos económicos:7. Otras manifestaciones.Varias publicaciones de la época permiten inferirtambién la existencia de una visión regional de laCosta Atlántica. En 1925, Otero Guzmán publicasus costeños meritorios y, por la misma época9


aparece “Acción Costeña” o “Directorio de lasactividades de la Costa Atlántica”, editado porMiguel Goenaga. Ya en 1922, Adolfo Sundheinhabía publicado su “Vocabulario costeño olexicografía de la Región Septentrional de laRepública de Colombia”, obra que escomplementada, años más tarde, por el PresbíteroPedro María Revollo en sus “costeñismoscolombianos o apuntamientos sobre el lenguajecosteño de Colombia”; obras cuyos títulos alcanzana denotar, bien la apropiación de unos personajesque se consideran representativos delconglomerado regional, bien la existencia de unlenguaje particular con el cual se identifica alhabitante del caribe colombiano.(33)8. Algunas contradicciones.Hasta aquí se han querido destacar aquelloshechos de los cuales puede deducirse la existenciade una incipiente formación regional en la CostaAtlántica a principios del siglo XX; y más que eso, laexistencia de la regionalidad, entendida ésta comoel sentimiento de pertenencia al litoral; identificaciónde sectores de la burguesía en proyectoseconómicos comunes, actitudes políticas conjuntasen el parlamento, identificación externa de la regióncomo un todo, el uso de un lenguaje similar,movimientos sociales; todos ellos, simplesexteriorizaciones de la formación de la regionalidad.Sin embargo, no todo es identidad en el proceso,lleno de complejidades, conflictos ycontradicciones. El mismo General Joaquín F.Vélez es derrotado por la Costa Atlántica. Está lalucha por el liderazgo portuario entre Cartagena,Barranquilla y Santa Marta, descrita en la obra delnorteamericano Teodoro Nicholls.(34) Existenserios problemas limítrofes cuando surgen nuevassubdivisiones, como los que denuncia “La Época”de Cartagena en 1911.(35) Los pueblos del sur deBolívar alegan haber gozado de progreso efectivo,cuando se han gobernado por elementos propios,en la defensa de la creación de Departamento delSur.(36)Y en materia de comunicaciones, lejos estaba laCosta de pensar en redes y caminos quepermitieran su integración vial. Su meta era elinterior del país; tanto para intercambiar susproductos con el centro, como para servir de puertode salida para las relaciones mercantiles de lanación con el extranjero. Es en este sentido que laAsamblea Departamental de Bolívar expide laOrdenanza No. 26 de 1904, según la cual “seautoriza al Gobernador del Departamento para que,de acuerdo con el Gobierno del Departamento deAntioquia, proceda a construir un camino carreteroo de herradura que comunique los dosdepartamentos debiendo ser puntos extremos deese camino, Montería en el Departamento deBolívar y Cáceres en el Departamento de Antioquia... “: al tiempo que la Asamblea de Antioquiaordenaba similar disposición. Comunicar Bolívarcon Antioquia fue, precisamente, una de lasobsesiones del General Burgos Rubio, quien, hastael final de su vida, trabajó por la salida al mar paraAntioquia en el punto denominado Bahía deCispatá. Y el Departamento de Bolívar apoyó aOspina en la campaña presidencial de 1921,cuando éste prometió unir esta sección conAntioquia, por medio de un ferrocarril queatravesara las sabanas de Ayapel.Que lo que interesaba a la Costa era la integracióncon el interior del país, lo demostró la lucha porcomunicarse con el Río Magdalena. Primero fueronlos ferrocarriles, después es el Canal del Dique y,más tarde, Bocas de Ceniza; esfuerzos paracomunicar el centro con el exterior a través de losrespectivos puertos .9. ¿Un modo de Ser Costeño?¿Cuál es pues nuestra evidencia? ¿Cuál ha sidoentonces el propósito de estas líneas? Demostrar laexistencia de una incipiente formación de laregionalidad en la Costa Atlántica durante lasprimeras décadas del presente siglo. Este propósitose ha cumplido.Sin embargo, si ahí terminara el análisis, éste sequedaría limitado a una mera descripción de loexterno del proceso, de aquello que deja evidenciarla superficie. Faltan las relaciones causales,aquellos elementos que determinan lasespecificidades de la región y que producen,precisamente, los hechos y fenómenos aquídescritos.Aquí nuevamente, sólo quisiera plantear hipótesisde trabajo, algunas de ellas ya formuladasespeculativamente en los trabajos de Fals Bordasobre la Costa Atlántica.(38)Es decir, ¿esas formulaciones externas de laidentidad regional, que se han señalado conanterioridad, obedecen al azar y al arbitrio? 0, por elcontrario, ¿detrás de ellas existen elementos quepermiten la formación de un específico modo deser, llámese la costeñidad? Responder estapregunta requiere, previamente, elaborar el tema,de manera amplia, desde distintas perspectivas:antropológica, geográfica, económica, social,cultural y política. Todas ellas bajo las directrices dela historia.10


Habría que desarrollar, por ejemplo, el elemento“población” e indagar la formación triétnica delhabitante costeño, identificada ya a mediados delsiglo pasado por Felipe Pérez en su Geografía deColombia, quien al referirse al Departamento deBolívar expresa: “Puras hai la blanca descendientede la española, la indígena i la africana, cuyosprojenitores fueron traídos de las Costas deGuinea; mas ninguna de éstas constituye la masaprincipal de la población boliviana, sino sus mezclascaprichosas y variadas”; (39) e igual conceptopresenta de los habitantes del Magdalena: “Estámuy diversificada (la raza) ésta por la mezcla delespañol primitivo, el indio i el negro venido de lascostas africanas, por lo que no presenta un tipouniforme. Hai empero blancos puros i muchosmestizos”.(40)Habría que investigar las formas de producción, enel campo muy particularmente, sin descuidar lossurgimientos industriales en las urbes de formación;la actitud de la Costa hacia el comercio, suactividad natural y, por consiguiente, la aceptacióngeneralizada del comercio iIícito.Esto nos lleva, necesariamente, al cuadro decostumbres, a la estructura familiar, alcomportamiento religioso.¿Podría llegarse a la conclusión de un particularModo de Ser Costeño? Fals Borda, entre otrascaracterísticas propias del habitante de esta región,destaca el antimilitarismo, el anticlericalismo y latolerancia.Hay un aviso, precisamente, en el diariobarranquillero “La Nación” de julio 16 de 1916:“AVISO A LOS CONSCRIPTOSEl suscrito conocedor de las disposiciones militaresy ex-comandante de servicio militar territorial, sepone al servicio de los varones que han de entraren el sorteo del segundo contingente de clasemilitar de este año. Para ser exonerado de dichoservicio garantiza conocimientos en lasdisposiciones, honradez y prontitud en el trabajo ...Víctor E. Moré”(41)Víctor E. Moré no es el único intermediarioprofesional que anuncia públicamente su actividad,dedicada a prestar sus buenos oficios a quienesestén interesados en burlar el servicio militar. En elmismo diario, fecha y página, Héctor Parias seofrece para adelantar “toda clase de reclamos antelas comisiones de reclutamiento, antes y despuésde los sorteos”. Además, su consulta es gratis.Y el mismo diario, en su edición del 31 de junio de1916, denuncia las frecuentes plazas vacantes enlas unidades militares del respectivo distrito.Queda entonces la idea. A principios de siglo sedan claras muestras de la existencia de unaidentidad regional en formación. ¿A qué respondendichas exteriorizaciones?La respuesta está en una historia regional de laCosta Atlántica, en el entendimiento de que “unahistoria regional o rural si es hermética no puedeser completa.”(42)Notas y reseñas bibliográficas(1) El presente ensayo forma parte de una investigaciónmás extensa sobre la Costa Atlántica que el autoradelanta en el programa de estudios latinoamericanos dela Universidad de Oxford, Parte del mismo fuepresentado en el II Foro de la Costa Atlántica que secelebró en Cartagena a partir del 4 de septiembre de1982. Quiero agradecer a los doctores Diego de la Peña,Ramiro de la Espriella, Jesús Ferro Bayona, AlfonsoJaquim, Gustavo Bell Lemus, Darío Jaramillo Agudelo yArturo Sarabia, quienes han enriquecido el trabajo consus valiosos comentarios.(2) Para una descripción geográfica de la región costeña,ver Guhl, Ernesto: Ambiente Geográfico-humano de laCosta del Atlántico; Revista Geográfica, Vol. 1, No. 1;Barranquilla, diciembre, 1952.(3) “El Porvenir”, Cartagena, diciembre 23 de 1910.(4) “El Nuevo Tiempo”, Bogotá, julio 28 de 1903, enVillegas, Jorge y Yunis, José: La Guerra de los Mil Días;Carlos Valencia Editores, Bogotá, 1979. Págs. 20-21.(5) Deas, Malcom. “La presencia de la política nacionalen la vida provinciana y pueblerina rural de Colombia enel primer siglo de la República”, presentado al Simposiosobre la vida rural colombiana en el siglo XIX, organizadopor FAES en Medellín, 1981. (Mimeo).(6) “¿Cuáles eran esos mecanismos de controlcentralizantes?” -se pregunta Fals Borda, y responde , “-aparte de los eleccionarios, eran los del fisco,especialmente el dominio de las aduanas que seguíansiendo fundamentales como fuente de recursos delpresupuesto nacional. Así como ocurrió en la guerra civilde 1840, ahora vuelve a aparecer la rapiña por lasaduanas costeñas de Cartagena, Barranquilla y SantaMarta. El gobierno de Ospina crea e impone el cargo deintendente nacional en los puertos con ese objeto y, másadelante, los de comisarios nacionales que puedanestablecerse en todos los distritos. Naturalmente, estosfuncionarios no eran sino agentes del gobierno generalcon miras a fiscalizar y controlar las autoridades locales yasegurarle entradas al fisco central, en perjuicio de lasrentas estatales y provinciales. Nada podrá irritar más alos grupos regionales que este tipo de medida que,además, era esencialmente inconstitucional”; Fals Borda,10


Orlando: “El Presidente Nieto”: Carlos Valencia editores,Bogotá, 1981. Pág. 137 A.(7) Liévano, Indalecio. Rafael Núñez, Bogotá. Pág. 152.(8) No conozco ningún estudio sobre los efectos de laseparación de Panamá en la Costa Atlántica y,particularmente, en Cartagena, Bien valdría la penainvestigar más a fondo las relaciones políticas,económicas y sociales entre estas dos regiones,Eduardo Lemaitre en su obra sobre Panamá, arrojaalgunas luces. Lemaitre Eduardo, “Panamá y suseparación de Colombia”; Biblioteca Banco Popular,Bogotá. 1971.(9) “... Fue Cartagena, y así lo reconocen los testimoniosde la época, la que dio entonces su primer gran aportepara la redención económica del Istmo Panameño”, diceLemaitre para referirse al aporte de la mano de obracartagenera a Panamá; Ibíd., Pág. 74.(10) Ibíd., Pág. 660.(11) Narra Lemaitre que, cuando el General Pedro NelOspina, “angustiado por las noticias que empezaban acircular sobre un movimiento separatista en eldepartamento de Panamá, penetró en la residencia delPresidente de la República con el propósito deinformarse en la propia fuente sobre la veracidad de talnoticia”. Y encontró a Marroquín leyendo una novela,éste, al notar la presencia de Ospina, exclamó: ¡Oh,Pedro Nel! ¡No hay mal que por bien no venga: se nosseparó Panamá, pero tengo el gusto de volverlo a ver enesta casa!”: Lemaitre, Eduardo. “Rafael Reyes, biografíade un gran colombiano”, ediciones Banco de laRepública, Bogotá, 1981. Pág. 210.(12) Los datos de 1878, 1905 y 1918 fueron tomados deNicholls, Teodoro: “Tres Puertos de Colombia”,Biblioteca Banco Popular, Bogotá, 1973, Págs. 181, 183y 262. La cifra de 1928 fue tomada de “Barraquilla,Boletín Municipal de Estadística”, No. 1, Barraquilla,noviembre 20 de 1930, Pág. 10.(13) Es poco lo que se ha escrito sobre migraciones enla Costa Atlántica. Tuve la oportunidad de conocer losborradores de un trabajo que prepara el CEDE” bajo ladirección de Manuel Rodríguez sobre la influencia de losextranjeros en el desarrollo de Barranquilla y Cartagenadurante el siglo XIX.No menos interesante resultaría investigar losfenómenos migratorios internos. Por ejemplo, a raíz delas invasiones del Río Magdalena en 1916, más de 500habitantes de Calamar y Zonas aledañas se vieronobligados a incorporarse al casco urbano deBarranquilla.Ver “La Nación”. Barranquilla, noviembre 17 y ss., de1916. Otras causas podrían encontrarse en lasenfermedades que azotaban a algunas regiones y a ladecadencia económica de ellas frente al auge deBarranquilla.(14) Ver “El Porvenir", Cartagena, junio 3 de 1910, Pág.2, junio 4 de 1910, Pág. 2, y junio 7 de 1910.(15) Para debate sobre salinas ver, “Heraldo de laCosta”, Barranquilla, enero 15 de 1919, Págs. 2 y 3, yenero 16 de 1919 Pág. 2; “El Universal”, Barranquilla; 18de enero de 1919, Pág. 1; Bolívar (Dpto.). GacetaDepartamental, febrero 11 de 1919 Págs. 9.774 - 9.778;“Colombia Anales del Senado , agosto 8 de 1917, Pág.21.(16) “El Porvenir”, Cartagena, junio 29 de 1919, Pág. 2.(17) Burgos Puche, Remberto. “El General Burgos”.Editorial ABC, Bogotá, 1965, Pág. 275.(18) Integraron la segunda Asamblea de la Liga Costeñalos siguientes delegados: por el Departamento deBolívar, Carlos Vélez D., Enrique L. Román, José J. dePombo, Ramón del Castillo José Ma. de la Vega, CarlosManuel Hernández; por el Atlántico, Ernesto Cortissoz,Pedro Juan Navarro, Marco Tulio Mendoza Amarís,Aurelio de Castro, Julio E. Gerlein, Alberto Pumarejo,Miguel Goenaga; por el Magdalena, José A. Ariza,Mauricio Correa, Pablo Carbonell, Pedro M. Dávila,Francisco E, Dávila, Rafael E. Infante, Antonio Díazgranados.(19) El memorial completo de las dos primerasasambleas de la Liga Costeña se encuentra en“Colombia: Archivo del Congreso, Cámara deRepresentantes, memoriales y solicitudes, 1919, tomo V,folios 338-342.(20) Burgos. ibidem, Págs. 285-286.(21) “Archivo del Congreso”, Cámara deRepresentantes, ibidem, folio 339.(22) “La Nación”, Barranquilla, noviembre 17 de 1916,Pág. 5.(23) De ninguna manera quiere decirse que el “Registrode Padilla” pueda interpretarse como un golpedeliberado del interior del país contra la Costa Atlántica.Considero sí que el “Registro de Padilla” tiene masimportancia de la que la historia nacional le ha otorgado,relegado como está a un capítulo de nuestro folclorpolítico, y un estudio más profundo del caso podríadescubrir elementos de interés para el entendimiento dela política en la Costa Atlántica del siglo XX y aspectoscomo el clientelismo y el caciquismo electoral. El fraudeque le dio el triunfo al General Reyes ha queridojustificarse históricamente con la supuesta popularidaddel gestor del “Quinquenio y el temor al carácter delgeneral Vélez ... Este, sin embargo, había dadomuestras de cordura política durante la campañaelectoral, como bien lo muestran sus declaracionespublicadas en “El Porvenir”, el 29 de enero de 1904.Mayor énfasis habría que poner en, la promesa quehiciera el General Vélez de iniciar juicio a losresponsables por la pérdida de Panamá y el carácterenfático con que Joaquín F. Vélez lo recriminara aMarroquín el que sus parientes entre ellos su hijo11


Lorenzo, se estuviesen aprovechando de su investidurapública. (Correspondencia Marroquín-Vélez., archivo deLeón Trujillo Vélez). Para mayor información sobre el“Registro de Padilla” ver: Bergquist, Charles: “Caféy conflicto en Colombia”, 1886-1910. Ediciones FAES,Medellín, 1981. Págs. 252-261; Aguilera, Miguel:“Lácides Segovia”, editorial ABC, Bogotá, 1959, Págs.86-105; Lemaitre, Reyes, Ibíd., Págs. 246-256; BurgosIbíd., Pág., 111-125; colección “El Porvenir”, enero-julio1904.(24) “El Porvenir”, Cartagena, Febrero 12 de 1904. Pág.2.(25) Hay que recordar el carácter indirecto de laselecciones en la época. La decisión final estaba enmanos del Gran Concejo Electoral que verificaba enBogotá los escrutinios de los votos emitidos por lasAsambleas Electorales elegidas en cada circunscripción.(26) Ver Segovia, Ibíd., Págs. 115 y ss.. Burgos, Ibíd.Pág. 166.(27) “El Porvenir”, Cartagena, julio 23 de 1919.(28) Reproducido por “El Debate”, Barranquilla, abril 14de, 1921. Pág. 1.(29) Carbonell, Abel. “Por la doctrina”, Bogotá, 1929,Pág. 188.(30) “El Porvenir”, Cartagena, septiembre de 1911.12

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