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La Aguja, de William Golding: - Luz Aurora Pimentel - Universidad ...

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<strong>La</strong> <strong>Aguja</strong>, <strong>de</strong> <strong>William</strong> <strong>Golding</strong>:Visión y perversión 1Striving to better, oft we mar what’s wellShakespeareBetween the conceptionAnd the creationBetween the emotionAnd the responseFalls the Shadow…T.S. EliotPublicada en 1964, <strong>La</strong> aguja (The Spire) narra la historia <strong>de</strong> una visión mística y <strong>de</strong> suproyección material en la edificación, a una altura <strong>de</strong> 400 pies, <strong>de</strong>l capitel y la aguja quehan <strong>de</strong> coronar la torre trunca <strong>de</strong> una catedral gótica <strong>de</strong> provincia. Contra viento y marea,contra toda opinión eclesiástica y secular, con un altísimo costo monetario, social, religiosoy hasta <strong>de</strong> vidas humanas, el padre Jocelin, <strong>de</strong>án <strong>de</strong> la catedral, lleva a cabo esta portentosaconstrucción.Ambientado en la Edad Media, el relato nos aprisiona en el interior <strong>de</strong> una menteque acusa un <strong>de</strong>sequilibrio progresivo; una conciencia a través <strong>de</strong> la cual se filtra larealidad material exterior, con un grado <strong>de</strong> distorsión cada vez mayor; una mente en la quevemos cómo la realidad espiritual se va contaminando paulatinamente. Es interesante hacer1Publicado en El espacio en la ficción/ficciones espaciales: la representación <strong>de</strong>l espacio en los textosnarrativos. Siglo XXI / UNAM, México, agosto 2001. 250 pp1


notar que la ubicación temporal <strong>de</strong> este relato es sólo producto <strong>de</strong> una labor <strong>de</strong> inferencia através <strong>de</strong> la lectura y no <strong>de</strong> un acto <strong>de</strong> narración; pues Jocelin, como personaje focal, alestar limitado en el tiempo y en el espacio <strong>de</strong> su experiencia vital, y en el <strong>de</strong> su crecientelocura, no tiene naturalmente conciencia <strong>de</strong> que vive en la Edad Media, ni <strong>de</strong> que sucatedral es gótica —nombre que este estilo arquitectónico no recibirá, por otra parte, sinohasta el Renacimiento. Es por ello que todas estas etiquetas organizadoras <strong>de</strong> lasignificación narrativa operan en el plano <strong>de</strong> una lectura en el siglo XX y no en el tiemporepresentado en la ficción. Esta es una <strong>de</strong> las primeras indicaciones <strong>de</strong> la doble perspectivai<strong>de</strong>ológica que organiza la narración. El narrador, por haber elegido plegarse a lasrestricciones espaciotemporales y cognitivas <strong>de</strong> Jocelin, su personaje focal, en ningúnmomento nos ofrece lo que tradicionalmente se conocería como una “recreación” <strong>de</strong> laépoca. Semejante trabajo <strong>de</strong> reconstrucción implica, necesariamente, una perspectivahistórica, una mirada sobre una época <strong>de</strong>s<strong>de</strong> otro tiempo; es <strong>de</strong>cir, una perspectivaabiertamente narratorial, una voz que se conciba como otra que el objeto <strong>de</strong> su narración.Esto no ocurre en <strong>La</strong> aguja; no hay un narrador que nos sitúe, <strong>de</strong> manera explícita, en esaépoca. No obstante, por la abundancia <strong>de</strong> <strong>de</strong>talles <strong>de</strong>scriptivos y técnicos <strong>de</strong>l proceso <strong>de</strong>construcción, por el tipo <strong>de</strong> relaciones eclesiásticas, sociales y laborales que se establecenentre los diversos personajes, y, finalmente, <strong>de</strong>bido a la visión <strong>de</strong> mundo que se filtra através <strong>de</strong> la conciencia focal, el lector va construyendo un mundo vagamente medieval(pues no habría manera <strong>de</strong> ubicarlo con precisión <strong>de</strong>ntro <strong>de</strong>l periodo); construye también,gradualmente, la imagen <strong>de</strong> una catedral gótica monstruosamente <strong>de</strong>formada por la “visiónmística” <strong>de</strong> un hombre enajenado. Así, <strong>La</strong> aguja no es sólo un texto que <strong>Golding</strong> construyepaso a paso sobre la historia <strong>de</strong> una construcción, sino un texto que el lector construye poco2


a poco, sobre el <strong>de</strong>tritus <strong>de</strong> una historia <strong>de</strong> alienación, sobre el <strong>de</strong>sor<strong>de</strong>n <strong>de</strong> albañiles ymateriales minuciosa y reiteradamente <strong>de</strong>scritos; construcción <strong>de</strong> lectura realizada a partir<strong>de</strong> un alud <strong>de</strong> indicaciones y <strong>de</strong>talles <strong>de</strong>scriptivos que el lector <strong>de</strong>be organizar en torno ai<strong>de</strong>as rectoras que le <strong>de</strong>n significación a este extraño relato.<strong>La</strong> doble perspectiva opera en todas las formas <strong>de</strong> significación simbólica que vaadquiriendo el relato, mas esto no es evi<strong>de</strong>nte en un principio; el lector se va ubicandogradualmente, mientras que la serie <strong>de</strong> transformaciones y distorsiones que sufre la visiónen el proceso <strong>de</strong> realización va poniendo al <strong>de</strong>scubierto esta doble perspectiva que leconfiere al mundo representado toda una dimensión irónica <strong>de</strong> significado. Ya en lasprimeras páginas aparece la metáfora maestra, catedral = cuerpo, que será punto <strong>de</strong> partida<strong>de</strong> importantes <strong>de</strong>sarrollos temáticos, y que luego ha <strong>de</strong> someterse a las más brutalestransformaciones:El mo<strong>de</strong>lo era como un hombre acostado boca arriba. <strong>La</strong> nave era sus piernasjuntas, los transeptos en cada costado, sus brazos extendidos. El coro era su cuerpo,y la cabeza era la Capilla <strong>de</strong> Nuestra Señora don<strong>de</strong> ahora se llevarían a cabo losservicios. Y ahora también, surgiendo, proyectándose, irrumpiendo y haciendoerupción <strong>de</strong>l corazón <strong>de</strong>l edificio estaba aquello que habría <strong>de</strong> coronarlo y darlemajestuosidad, la nueva aguja. 2<strong>La</strong> catedral queda así figurada como el cuerpo <strong>de</strong> un hombre, mientras que el capitely la aguja, en tanto que proyección material <strong>de</strong> una visión, constituyen un símbolo <strong>de</strong>elevación, la realidad espiritual <strong>de</strong> ese cuerpo yacente. Al proyectarse en piedra, “las líneasgeométricas brotarían en una imagen <strong>de</strong>l infinito” (p. 69). Pero si la maqueta es el mo<strong>de</strong>lo2<strong>William</strong> <strong>Golding</strong>, The Spire. London, Faber & Faber, 1964. p. 8. En citas subsecuentes la referencia sedará entre paréntesis. <strong>La</strong> traducción es mía.3


<strong>de</strong> lo que será la catedral coronada por el capitel y la aguja, Jocelin concibe su realizaciónmisma como el símbolo <strong>de</strong> una ascensión espiritual:El edificio es un diagrama <strong>de</strong> la oración, y nuestra aguja será el diagrama <strong>de</strong> laoración más elevada. Dios me lo reveló en una visión, a mi su improductivoservidor. Él me eligió a mí. El te elige a ti [Roger Mason] para que llenes eldiagrama con vidrio, hierro y piedra… (p. 120)Des<strong>de</strong> la perspectiva <strong>de</strong> Jocelin, que es, insistamos, aquella a la que ostensiblementese ciñe el relato, estos mo<strong>de</strong>los tienen la frescura, la originalidad <strong>de</strong> una i<strong>de</strong>a recién<strong>de</strong>scubierta, y provocan un gozo centuplicado al proce<strong>de</strong>r <strong>de</strong> una revelación divina. Para el<strong>de</strong>án, quien en la primera línea irrumpe con una risa que se traduce en la luz y color queirradian los vitrales, el principio <strong>de</strong> la novela es el principio <strong>de</strong> la materialización <strong>de</strong> suvisión. Para nosotros, lectores, en cambio, todas estas metáforas tienen algo <strong>de</strong> lo déjà vu.En efecto, en nuestra época, cualquier manual <strong>de</strong> arquitectura gótica incluye obligadamentetodos estos lugares comunes: que el arte gótico es simbólico, pues las líneas ascen<strong>de</strong>ntes <strong>de</strong>sus edificios son símbolo <strong>de</strong>l pensamiento cristiano, <strong>de</strong>l impulso <strong>de</strong> elevación <strong>de</strong>l almahacia el cielo; que los planos <strong>de</strong> una catedral gótica están diseñados para representar aCristo crucificado, etc. Así, el carácter <strong>de</strong> clisé que tienen la metáfora <strong>de</strong> la catedral comoun cuerpo yacente y la aguja como el alma en ascensión está sólo en la perspectiva <strong>de</strong> unlector en el siglo XX, no en la <strong>de</strong> Jocelin; <strong>de</strong> ahí la ironía que corroe la visión <strong>de</strong>s<strong>de</strong> unprincipio: lo que para el ingenuo sacerdote es revelación para nosotros no es más que unlugar común.Lo mismo ocurre con el ángel que Jocelin siente en sus espaldas, como unaconfirmación <strong>de</strong> la verdad <strong>de</strong> su visión. En el tratamiento <strong>de</strong> esta aparición supuestamentesobrenatural se observa el mismo entrecruzamiento <strong>de</strong> perspectivas y la misma evolución4


que en la “revelación”. En un principio la “aparición sobrenatural”, <strong>de</strong>bido una vez más alcódigo <strong>de</strong> focalización interna, es algo que el lector acepta (mediando, claro está, el famososuspension of disbelief) sin que nadie cuestione su autenticidad; incluso el escultor mudoparece darle credibilidad, pues sus gestos entusiasmados bien podrían interpretarse —y estoes lo que hace el <strong>de</strong>án— como una constatación <strong>de</strong> que en efecto un ángel los ha visitado.Des<strong>de</strong> la subjetividad <strong>de</strong> Jocelin se trata obviamente <strong>de</strong> un mensajero que Dios le haenviado como signo que ratifica la vali<strong>de</strong>z <strong>de</strong> su visión. Pero conforme avanza el relato, ellector comienza a interpretar estas “apariciones” como alguna enfermedad en la columnavertebral <strong>de</strong>l sacerdote. Hacia el final <strong>de</strong> la novela el “ángel” se ha convertido en un<strong>de</strong>monio; la presión suave, el calor agradable y la experiencia <strong>de</strong> felicidad enorme que supresencia le provocaba en la espalda, gradualmente se tornan en algo insoportable: lapresión se intensifica hasta el empellón, el calor agradable se convierte en un fuego que lequema la espalda. Empero Jocelin acaba interpretando estas apariciones como un “ángeloscuro” y finalmente como un “<strong>de</strong>monio”. Mas cuando la perspectiva se <strong>de</strong>splaza a la <strong>de</strong> lacomunidad medieval, el diagnóstico es otro: ni ángel ni <strong>de</strong>monio sino “consunción <strong>de</strong> laespina” (“consumption of the back and spine”). Por otra parte, la perspectiva temporalexterior, la que viene <strong>de</strong>s<strong>de</strong> el siglo XX, transforma la evolución <strong>de</strong>l relato <strong>de</strong> las“apariciones” reiteradas <strong>de</strong>l ángel en un “cuadro” que un médico hoy en día reconoceinmediatamente como el “Mal <strong>de</strong> Pott”, una tuberculosis <strong>de</strong> la espina. El relato <strong>de</strong> unaaparición sobrenatural queda así doblado por la evolución <strong>de</strong> una enfermedad, laexperiencia mística como el conjunto <strong>de</strong> síntomas que la <strong>de</strong>fine, y la historia <strong>de</strong> unarevelación pue<strong>de</strong> ser también leída como una historia clínica.5


De este modo, en el cruce <strong>de</strong> esta confrontación discordante <strong>de</strong> perspectivas se<strong>de</strong>fine la postura i<strong>de</strong>ológica <strong>de</strong> <strong>Golding</strong>, postura “<strong>de</strong>sconstruccionista”, por así llamarla,pues al tiempo que construye el relato <strong>de</strong> una revelación, insidiosamente lo <strong>de</strong>sconstruye<strong>de</strong>s<strong>de</strong> fuera, recurriendo no a la narración directa, in<strong>de</strong>pendiente <strong>de</strong> las limitacionesespaciales, temporales y cognitivas <strong>de</strong> sus personajes, sino a la dimensión histórica <strong>de</strong> lalectura que habrá <strong>de</strong> activar, inexorablemente, una significación irónica que <strong>de</strong>svaloriza lavisión <strong>de</strong>s<strong>de</strong> un principio, cuestionando su autenticidad, aun cuando el narrador mismo nolo haga jamás. Pero el corrosivo po<strong>de</strong>r <strong>de</strong> la transformación y la distorsión opera tambiénen el interior <strong>de</strong>l mundo representado. <strong>La</strong> perspectiva <strong>de</strong>l mismo Jocelin habrá <strong>de</strong>modificarse en el tiempo <strong>de</strong>l relato y en el espacio <strong>de</strong> la construcción: en y a través <strong>de</strong> laproyección material <strong>de</strong> su visión. Exploremos primeramente las complejastransformaciones a las que se somete la visión <strong>de</strong> la aguja.Conforme avanzan el relato y la construcción <strong>de</strong> la aguja, la materializacióncomienza a distorsionar el carácter supuestamente espiritual <strong>de</strong> la visión, contaminándola,complicándola; enmarañando su original sencillez diagramática. Por principio <strong>de</strong> cuentas,la metáfora maestra comienza a <strong>de</strong>sconstruirse, al operarse en ella <strong>de</strong>splazamientos,transformaciones y una sorpren<strong>de</strong>nte reversibilidad en las relaciones espaciales en ellapropuestas. En un principio la analogía catedral = cuerpo es precisa; cada parte <strong>de</strong>l objetometaforizado tiene su contraparte en el objeto metaforizante, <strong>de</strong> tal manera que,espacialmente, la aguja ha <strong>de</strong> erigirse en el centro mismo <strong>de</strong> la catedral, en lo que sería elcorazón —lo cual tiene su correlato en el plano espiritual <strong>de</strong> la visión. En la versión escrita<strong>de</strong> la revelación, misma que no hemos <strong>de</strong> conocer, significativamente, sino hacia el final <strong>de</strong>6


la novela, Jocelin afirma que la visión <strong>de</strong> la aguja surge <strong>de</strong> un movimiento <strong>de</strong> su propiocorazón:… mi corazón se movió; digamos que un sentimiento brotó <strong>de</strong> mi corazón. Se hizomás fuerte, se elevó hasta que <strong>de</strong> la punta más lejana estalló en un fuego viviente…Vi el pináculo más cercano; era la imagen exacta <strong>de</strong> mi oración en piedra. Luego eltorrente, la ornamentación <strong>de</strong> pensamientos secundarios con muchos otros, <strong>de</strong>spuésel surtidor <strong>de</strong>l corazón, elevándose, estrechándose, horadando —y en la cúspi<strong>de</strong>,también tallado en piedra, aquello que sentí como una llama <strong>de</strong> fuego… Un nuevomovimiento <strong>de</strong> mi corazón parecía estar construyendo la iglesia <strong>de</strong>ntro <strong>de</strong> mí,muros, pináculos, techos en <strong>de</strong>clive… (p. 191, 193)Pero ese centro material, en el cruce <strong>de</strong> los transeptos, cuyo homólogo corporal es elcorazón, se va <strong>de</strong>splazando imperceptiblemente. Al excavar ahí un foso profundo paraexaminar los cimientos originales <strong>de</strong> la edificación, la imaginación modifica los términos<strong>de</strong> la homología: para Jocelin, la excavación equivale a una operación quirúrgica en unestómago, drogado con amapolas: “Y su mente jugó por un momento con la fantasía <strong>de</strong> ladroga, pensando que el débil sonido <strong>de</strong> los maitines era la respiración penosa <strong>de</strong>l cuerpodrogado que yacía boca arriba” (p. 13). Más tar<strong>de</strong>, tras el conato <strong>de</strong> insurrección <strong>de</strong> losalbañiles, uno <strong>de</strong> ellos arranca la aguja <strong>de</strong> la maqueta y juega con ella como si fuera un falo(p. 90). El cambio brutal <strong>de</strong>l centro <strong>de</strong> “erección” —y léase esta apertura a la polisemiatanto en términos arquitectónicos como eróticos— <strong>de</strong>l corazón, al estómago, a losgenitales, prepara el terreno para transformaciones subsecuentes. Por lo pronto habría quenotar que el correlato <strong>de</strong> lo espiritual en el sexo se traza, <strong>de</strong> manera muy irónica, justamente<strong>de</strong>spués <strong>de</strong>l triunfo <strong>de</strong> la voluntad <strong>de</strong> Jocelin.Entre el <strong>de</strong>án y el maestro <strong>de</strong> obras se ha ido gestando una sorda lucha por el po<strong>de</strong>r<strong>de</strong> la autoridad: Roger confronta al padre Jocelin con hechos materiales “la tierra sólidaestá en contra nuestra” (p. 85); Jocelin lo neutraliza con reclamos <strong>de</strong> fe, y es esta voluntad<strong>de</strong> fe lo que finalmente parece triunfar. No obstante, lo que se trasluce en esta lucha por el7


po<strong>de</strong>r, a través <strong>de</strong> la aparente fuerza <strong>de</strong> la fe, no es sólo la ignorancia y testaru<strong>de</strong>z <strong>de</strong>lsacerdote, sino las relaciones <strong>de</strong> po<strong>de</strong>r establecidas entre los distintos sectores sociales. Noes solamente la voluntad <strong>de</strong>l <strong>de</strong>án la que triunfa sobre el maestro <strong>de</strong> obras, ni su fe; es laconstitución misma <strong>de</strong> los gremios y las instituciones sociales lo que hacen <strong>de</strong>l contrato <strong>de</strong>construcción una virtual esclavitud para los albañiles. Esto es lo que finalmente somete aRoger. Pero el triunfo aparente <strong>de</strong>l <strong>de</strong>án es, en el fondo, su <strong>de</strong>rrota, pues a partir <strong>de</strong> estemomento su visión se contamina, al convertirse la aguja en un falo carnavalesco.El proceso <strong>de</strong> <strong>de</strong>generación <strong>de</strong> la visión es ya irreversible. Más aún, al excavar elfoso en el cruce <strong>de</strong> la nave y los transeptos —justamente en el lugar don<strong>de</strong> Jocelin tuvo laexperiencia mística—, allí se ha abierto un centro oscuro <strong>de</strong> aguas pestilentes que suben yamenazan con inundarlo todo. Ahora bien, sabemos, a través <strong>de</strong> la lectura <strong>de</strong> otras obras <strong>de</strong><strong>Golding</strong>, y <strong>de</strong> manera muy especial en Free Fall y Pincher Martin, que el inconsciente estáfigurado como un centro <strong>de</strong> oscuridad, <strong>de</strong>s<strong>de</strong> el que se percibe y se organiza la lectura <strong>de</strong>nuestro mundo. De este modo crece la significación <strong>de</strong>l foso más allá <strong>de</strong> los límites <strong>de</strong> estanovela, y, <strong>de</strong>s<strong>de</strong> luego, rebasando los límites <strong>de</strong> la conciencia <strong>de</strong> Jocelin. Pero el foso hasido abierto y, como diría Hamlet, “Foul things will rise”. Llega un momento en que laespantable ebullición en el fondo oscuro <strong>de</strong> esa sima les es a todos tan insoportable que, a<strong>de</strong>specho <strong>de</strong>l testimonio material <strong>de</strong> la insuficiencia en los cimientos, el maestro albañil dala or<strong>de</strong>n apresurada <strong>de</strong> rellenar el foso con lo que encuentren, cascajo, piedras, lo que sea,con tal <strong>de</strong> no enfrentarse a la oscuridad y pestilencia <strong>de</strong>l foso, a lo que significa estaausencia movediza <strong>de</strong> cimientos. Significativamente, lo que en ese momento está más a lamano son las cabezas <strong>de</strong> piedra talladas sobre el mo<strong>de</strong>lo <strong>de</strong> la cabeza viva <strong>de</strong> Jocelin; conellas rellenan el agujero. El valor simbólico-psicoanalítico <strong>de</strong> tal evento ficcional es8


evi<strong>de</strong>nte: es con la cabeza que el hombre tapona apresuradamente lo más oscuro <strong>de</strong> su vidapulsional, ese centro oscuro <strong>de</strong> conciencia/inconsciencia que vive, <strong>de</strong> manera ubica oambigua, en el corazón, las entrañas (¿plexo solar?) y en los genitales <strong>de</strong>l cuerpo human:ese centro <strong>de</strong> oscuridad inefable que informa y <strong>de</strong>forma toda acción humana planeada<strong>de</strong>s<strong>de</strong> la cabeza. Evi<strong>de</strong>nte, sí, pero sólo para el lector en este punto; Jocelin tendrá queincursionar en la locura para llegar a esto como una nueva visión. Empero, su comprensiónno será “psicoanalítica”, sino oscuramente poética; llegará, <strong>de</strong> manera incoativa, a unanueva visión, aunque mezclada con la creencia, <strong>de</strong>rivada <strong>de</strong> toda una visión <strong>de</strong> mundo, <strong>de</strong>que ha sido embrujado.<strong>La</strong> proyección sexual <strong>de</strong> la aguja, empero, se inicia mucho antes <strong>de</strong> la insurrección.El valor pasional, <strong>de</strong> origen claramente libidinal, se dibuja en la relación que Jocelin vaestableciendo con la aguja en la maqueta: primero la venera como si fuera una reliquia,luego la acaricia, la arrulla y la mira largamente, “como una madre examinaría a su bebé”.Más tar<strong>de</strong> sobreviene, en el arrullo, una excitación que Jocelin valora como exaltaciónreligiosa, pero que la disposición <strong>de</strong>l texto, el léxico elegido y la secuencia <strong>de</strong>l relato<strong>de</strong>nuncian como una falsedad, proponiéndola más bien como una excitación sexual.… <strong>de</strong> repente se excitó con la cosa [la aguja] que tenía en los brazos; y la excitación<strong>de</strong>l recuerdo <strong>de</strong> las líneas que se reunían en el aire por encima <strong>de</strong> la catedral le cerróla garganta. Sintió vida. Levantó el mentón, abrió los ojos y la boca y estuvo apunto <strong>de</strong> dar las gracias.Luego se quedó quieto, sin <strong>de</strong>cir nada.Goody Pangall acababa <strong>de</strong> salir <strong>de</strong>l reino <strong>de</strong> Pangall. (p. 56)En este pasaje es clara la asociación <strong>de</strong> la aguja <strong>de</strong> la maqueta con un impulso vital.Mas este impulso ha <strong>de</strong> pervertirse, <strong>de</strong>sviarse <strong>de</strong> su natural culminación. En la evolución <strong>de</strong>la corta vida <strong>de</strong> Goody Pangall y en las transformaciones que sufre la visión <strong>de</strong> la aguja9


está el proceso <strong>de</strong> simbolización sexual que reinterpreta, al transformarla, la visión místicaoriginal —aunque habremos <strong>de</strong> encontrar formas intermedias antes <strong>de</strong> llegar a la visiónfinal. Más tar<strong>de</strong> la gradual perversión <strong>de</strong> la vida quedará figurada por el creciente cúmulo<strong>de</strong> basura que se apila en todos los rincones <strong>de</strong> la catedral. Mas <strong>de</strong> la basura surge un díauna ramita germinada que horroriza a Jocelin, quien significativamente interpreta la morapodrida que pen<strong>de</strong> <strong>de</strong> ella como algo obsceno. Jocelin concibe así, simbólicamente, lageneración como una forma <strong>de</strong> <strong>de</strong>generación; es <strong>de</strong>s<strong>de</strong> esta concepción que se ha <strong>de</strong> torcerla raíz <strong>de</strong> su visión. <strong>La</strong> rama germinada inmediatamente <strong>de</strong>forma su visión <strong>de</strong> la aguja:“Tuvo una visión instantánea <strong>de</strong> la aguja combada, llena <strong>de</strong> ramas y germinando; el terrorque le produjo lo hizo ponerse <strong>de</strong> pie” (p. 95)Mas cuando aún no ha germinado en su imaginación la aguja, cuando todavía laarrulla en sus brazos como a un bebé, ya la contaminación se ha iniciado. En aquelmomento <strong>de</strong> exaltación que le provoca “la cosa” que tiene en los brazos, aparece GoodyPangall, una joven a la que Jocelin dice querer como a una hija, pero a quien la evolución<strong>de</strong>l relato irá revelando como el centro <strong>de</strong> la obsesión pasional <strong>de</strong>l sacerdote. El <strong>de</strong>án,abusando <strong>de</strong> su po<strong>de</strong>r, ha manipulado a Goody, so pretexto <strong>de</strong> quererla como a una hija. <strong>La</strong>ha casado con un hombre tullido e impotente para asegurar, <strong>de</strong> manera inconsciente, lainfertilidad <strong>de</strong> esa vida marital. Así, el impulso vital y <strong>de</strong> fertilidad que la contemplación <strong>de</strong>la aguja provocan en el <strong>de</strong>án queda pervertido por este acto <strong>de</strong> represión sexual. <strong>La</strong> solacontigüidad <strong>de</strong> Goody con la aguja <strong>de</strong> la maqueta comienza a contaminar el valorsupuestamente religioso <strong>de</strong> la visión. Cuando más tar<strong>de</strong> el trabajador se pone la aguja entrelas piernas, en un gesto carnavalesco, la contaminación se habrá materializado e iconizado(p. 90). En ese mismo momento, <strong>de</strong> la oscuridad <strong>de</strong> una caperuza que hasta ahora lo ha10


eprimido, surgirá el cabello rojo <strong>de</strong> Goody cuya significación sexual ya no podrá serocultada. Esta urdimbre <strong>de</strong> significaciones culminará en esa imagen simbólica <strong>de</strong> la agujacombada en germinación, llenándose <strong>de</strong> ramas, enmarañándose: una visión <strong>de</strong> la perversión<strong>de</strong> la vida.El motivo <strong>de</strong> la maraña <strong>de</strong> cabellos encendidos, en contigüidad con la significaciónpervertida <strong>de</strong> la aguja, se convierte en una obsesión para el sacerdote, quien en su locurahabrá <strong>de</strong> leer en esas re<strong>de</strong>s <strong>de</strong> fuego, no una obsesión sexual, sino un acto <strong>de</strong>embrujamiento proveniente <strong>de</strong> la muchacha muerta. Pero esos cabellos son también punto<strong>de</strong> partida para la transformación final <strong>de</strong> la visión: la aguja no es ya un diagrama <strong>de</strong> laoración, <strong>de</strong> la elevación <strong>de</strong>l alma, sino un símbolo <strong>de</strong>l falo erecto, germinado, que buscaunirse al fuego sexual oculto tras la red <strong>de</strong> cabellos que lo representa metonímicamente.Así, la visión “mística”, al transformarse, se fija en otro cuadro, con un fuerte valor icónicopor la relación intertextual e intersemiótica que la <strong>de</strong>scripción opera: “ahí estaba la maraña<strong>de</strong> cabellos ardiendo entre las estrellas, y el gran basto <strong>de</strong> su aguja levantado en esadirección” (p. 221). <strong>La</strong> aguja combada, torcida, llena <strong>de</strong> ramas en germinación hacristalizado en un as <strong>de</strong> bastos <strong>de</strong>l Tarot.Pasemos ahora a consi<strong>de</strong>rar las transformaciones que sufre la metáfora maestra:catedral = cuerpo. En un primer momento la metáfora se somete a una reversibilidad que lallena <strong>de</strong> significación; porque si la catedral ha sido <strong>de</strong>scrita como un cuerpo yacente, alpasar <strong>de</strong>l otro lado <strong>de</strong>l espejo, a la realidad onírica, la metáfora se invierte: es el cuerpo <strong>de</strong>lhombre el que se <strong>de</strong>scribe, en términos metafóricos, como una iglesia. En un sueño, queJocelin <strong>de</strong>scalifica como sin sentido, se mira dormido boca arriba en su cama, “y luegoyacía boca arriba en los pantanos, crucificado, y sus brazos eran los transeptos” (p. 64). En11


la dimensión onírica <strong>de</strong> la realidad, los pantanos están afuera, pero contaminan con su lodoal cuerpo-iglesia <strong>de</strong> Jocelin; en la realidad material <strong>de</strong> la construcción, el lodo está <strong>de</strong>ntro<strong>de</strong> la iglesia, en el foso abierto en el centro mismo <strong>de</strong> la edificación, foso que, a su vez, ha<strong>de</strong> proyectarse en el interior <strong>de</strong> la conciencia <strong>de</strong> Jocelin.Ahora bien, la reversibilidad <strong>de</strong> la metáfora en el sueño <strong>de</strong> Jocelin también traeconsigo la primera transformación <strong>de</strong> la significación <strong>de</strong>l lugar común: no es ya la catedralque dibuja el cuerpo crucificado <strong>de</strong> Cristo, sino el cuerpo <strong>de</strong>l sacerdote el que dibuja unedificio; mas al estar crucificado, Jocelin ocupa el lugar <strong>de</strong> Cristo. Esta sacrílega —aunqueinconsciente— <strong>de</strong>ificación <strong>de</strong> su persona no será la última; en el curso <strong>de</strong> sus intentospersuasores, le asegura a Roger Mason que la aguja no es la “Locura <strong>de</strong> Jocelin” (Jocelin’sFolly) como el pueblo entero y los trabajadores la han bautizado, sino la “Locura <strong>de</strong> Dios”(p. 121). He ahí la semilla <strong>de</strong> la “hybris religiosa”, como ha llamado David Lodge a lahistoria que <strong>Golding</strong> narra en esta novela. Pero locura o arrogancia, en la conciencia <strong>de</strong>Jocelin todo es reversible: se borran las fronteras entre dios y el hombre, entre la catedral yel cuerpo <strong>de</strong>l <strong>de</strong>án, entre el espacio interior y el exterior. <strong>La</strong> reversibilidad en las relacionesespaciales es algo que <strong>Golding</strong> subraya <strong>de</strong> manera muy especial a lo largo <strong>de</strong> toda lanovela. Lo exterior y lo interior en relación reversible queda figurado <strong>de</strong>s<strong>de</strong> un principio enel agujero que horadan los albañiles en el techo para iniciar la construcción <strong>de</strong> la torre:Pues estaban haciendo lo impensable. He caminado por aquí durante años, pensó.Lo <strong>de</strong> afuera y lo <strong>de</strong> a<strong>de</strong>ntro, tan claramente dividido, tan eterna e inevitablementedividido, como el ayer <strong>de</strong>l hoy. <strong>La</strong> piedra lisa a<strong>de</strong>ntro… la materia áspera y llena <strong>de</strong>liquen afuera… Y sin embargo ahora el aire sopla a través <strong>de</strong> ellas. Esos costadosseparados se tocan ahora. (p. 13)12


Por otra parte la proyección material <strong>de</strong> la visión <strong>de</strong>viene una introyección,presentida <strong>de</strong>s<strong>de</strong> la misma revelación: “Un nuevo movimiento <strong>de</strong> mi corazón parecía estarconstruyendo la iglesia <strong>de</strong>ntro <strong>de</strong> mí, muros, pináculos, techos en <strong>de</strong>clive…” (p. 193)En efecto, conforme la construcción avanza, cada vez es mayor el peso <strong>de</strong> laconstrucción <strong>de</strong>ntro <strong>de</strong> la cabeza <strong>de</strong> Jocelin y sobre sus espaldas. Si la aguja es lamaterialización, exterior, <strong>de</strong> una visión interior, la edificación misma vuelve a construir undoble en el interior <strong>de</strong> la conciencia enajenada <strong>de</strong> Jocelin que lo oprime espiritualmente ylo doblega físicamente, como la gigantesca aguja dobla las columnas sin cimientos <strong>de</strong> lacatedral. El espacio que ocupa esta introyección acaba por expulsar todo lo que no sea esamaterialidad retorcida <strong>de</strong> la aguja: “Trató <strong>de</strong> pensar en otras cosas, pero se encontró conque la aguja estaba implantada tan firmemente en su cabeza que no <strong>de</strong>jaba pensar en nadamás”. (p. 172)Así, a través <strong>de</strong> su formulación revertida, el lugar común <strong>de</strong> la catedral gótica comoel cuerpo <strong>de</strong>l crucificado cobra una terrible realidad en el interior <strong>de</strong> la mente <strong>de</strong> Jocelin. <strong>La</strong>metáfora, aunada a la <strong>de</strong>l foso-corazón-estómago-genitales, se transforma en una visiónpoética <strong>de</strong>l hombre como una edificación sin cimientos, corroída por su propia oscuridad;una edificación <strong>de</strong>formada <strong>de</strong>s<strong>de</strong> el centro oscuro <strong>de</strong> un impulso vital que ha sidopervertido. Así, Jocelin llega finalmente a la conciencia poética <strong>de</strong> su i<strong>de</strong>ntidad: “Soy unedificio con un inmenso sótano don<strong>de</strong> viven las ratas” (p. 210) —formulación poética quetiene tras <strong>de</strong> sí todo el peso <strong>de</strong> la novela, todo el peso <strong>de</strong> una evolución hacia laenajenación, el peso espiritual insoportable <strong>de</strong> un acto fallido…“¡Peso, peso, peso!” <strong>La</strong> novela acaba solidificándose bajo el peso <strong>de</strong> la materialidad<strong>de</strong> la i<strong>de</strong>a realizada. Pero en el proceso <strong>de</strong> su realización, todas las <strong>de</strong>sviaciones, las13


excrecencias, la complejidad que la sencillez diagramática <strong>de</strong> la i<strong>de</strong>a es incapaz <strong>de</strong>concebir. Pues, <strong>de</strong>formando las palabras <strong>de</strong> T.S. Eliot, entre la i<strong>de</strong>a y su realización caetodo el peso oscuro <strong>de</strong>l proceso mismo <strong>de</strong> la realización. <strong>La</strong> aguja progresa en suedificación, sí, pero las líneas geométricas no se han traducido en una imagen <strong>de</strong>l infinito.Junto con la aguja, han brotado las excrecencias <strong>de</strong> todo el andamiaje necesario para suconstrucción, las complicaciones afectivas y sociales que germinan en aquellos sereshumanos que llevan a cabo el proyecto; las excrecencias urbanas y rurales que lamodificación <strong>de</strong>l paisaje necesariamente conlleva.Sin embargo, más allá <strong>de</strong> la locura, más allá <strong>de</strong> la excentricidad <strong>de</strong> esta menteabsolutamente individual, <strong>Golding</strong> explora algo más general: la oscura tragedia <strong>de</strong> larealización <strong>de</strong> toda i<strong>de</strong>a. Porque la i<strong>de</strong>a, al proyectarse en acción que la traduzca en unarealidad material, inicia toda una ca<strong>de</strong>na <strong>de</strong> reacciones, <strong>de</strong> consecuencias que es imposibleprever; una urdimbre apretada, compleja; una germinación que lleva a “un exceso <strong>de</strong>follaje, <strong>de</strong> frutos <strong>de</strong>masiado maduros que revientan. No había manera <strong>de</strong> rastrear suscomplicaciones hasta la raíz, ni era posible <strong>de</strong>senmarañar las caras angustiadas que gritaban<strong>de</strong>ntro” (p. 194). Frente a la obra concluida, la distancia es infinita: la sencillezdiagramática, la univocidad <strong>de</strong> su significación espiritual, no han encontrado unequivalente material; en algún punto se <strong>de</strong>sviaron, se perdieron en un “bosque <strong>de</strong> piedra”,entre toneladas <strong>de</strong> piedra, metal y ma<strong>de</strong>ra que ya sólo pue<strong>de</strong>n distorsionar la visión con supeso imposible. Jocelin “vio las burdas plataformas <strong>de</strong> la torre, los octágonos <strong>de</strong>sgarbados,astillados. Sintió el peso” (p. 220). Y en el peso el fracaso: la materialización <strong>de</strong> la visiónnada tiene que ver con su realidad espiritual, la aguja no es sino “una cosa <strong>de</strong>smañada, apunto <strong>de</strong> <strong>de</strong>smoronarse. En nada se parece, en nada” (p. 193). Afuera y a<strong>de</strong>ntro un mismo14


fracaso: “un edificio a punto <strong>de</strong> caer” (p. 222). Porque aun admitiendo que “lo espiritual esa lo material tres veces más real”, lo único cierto es que lo real es tres veces más pesado.Que el hombre está con<strong>de</strong>nado a la <strong>de</strong>formación <strong>de</strong> sus i<strong>de</strong>ales <strong>de</strong>s<strong>de</strong> la oscuridad interior y<strong>de</strong>s<strong>de</strong> la hostilidad <strong>de</strong>l mundo material exterior, pues entre la concepción y la creación seextien<strong>de</strong> todo un mundo <strong>de</strong> <strong>de</strong>nsa y sólida oscuridad.<strong>Luz</strong> <strong>Aurora</strong> <strong>Pimentel</strong><strong>Universidad</strong> Nacional Autónoma <strong>de</strong> México15

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