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DOM OPZ 10-04-11 : Dominical : 1 : Página 1 - La Opinión de Zamora

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IV / dominical LA OPINION-EL CORREO / Domingo, <strong>10</strong> <strong>de</strong> abril <strong>de</strong> 20<strong>11</strong><strong>La</strong>s tareas <strong>de</strong> rescate | TestimonioSantiago García CallesEx secretario <strong>de</strong>l gobernador civil«Durante años soñé querescataba a los pequeños»«Los familiares estaban <strong>de</strong>sesperados, solo querían recuperar a sus niñospara irse, algunos llegaron a pelearse por un cuerpo» ● «Aún no heconseguido olvidar algunos rostros <strong>de</strong>sfigurados por la acción <strong>de</strong>l agua»Santiago García Calles.(●) Foto Javier <strong>de</strong> la Fuente✒ J. M. S.Santiago García Calles tenía 26años cuando el autobús <strong>de</strong> Vigo seprecipitó en el Órbigo. Era secretario<strong>de</strong>l gobernador civil, JoaquínArgote. Lo que vio en Santa Cristina<strong>de</strong> la Polvorosa transformó suvida, <strong>de</strong>dicada durante más <strong>de</strong>treinta años a la dirección <strong>de</strong>Protección Civil en <strong>Zamora</strong>,cargo que le ha valido laMedalla al mérito <strong>de</strong>lcuerpo. Aquel <strong>10</strong> <strong>de</strong> abril<strong>de</strong> 1979, al cuarto <strong>de</strong>hora <strong>de</strong> recibir la llamada<strong>de</strong> la GuardiaCivil, Santiago Garcíay el gobernadorestán ya en la orilla<strong>de</strong>l río.—¿Qué panoramaseencuentranallí?—Una enorme<strong>de</strong>sorganización.En aquel momentotomé la <strong>de</strong>cisión<strong>de</strong> que, mientras yopudiera, aquello novolvería a ocurrir en laprovincia. Hay quetener en cuenta la fecha:un Martes Santo con lagente <strong>de</strong> vacaciones y alas cuatro <strong>de</strong> la tar<strong>de</strong>. Elgobernador ya se iba amarchar para Madrid yyo ni siquiera había ido acomer porque le estabapreparando material paravarias visitas.—Des<strong>de</strong> el principio,¿son conscientes <strong>de</strong> la tragedia?—Sí... Des<strong>de</strong> que aten<strong>de</strong>mosla llamada <strong>de</strong> la GuardiaCivil. Aquello es tremendo,sabemos que sólo se han salvadodiez niños y, cuandollegamos, lo primero quevemos es que hay que sacaral sargento <strong>de</strong> la Benemérita<strong>de</strong>l agua con principio <strong>de</strong>congelación en las piernas.—¿Cuál es el estado <strong>de</strong>ánimo <strong>de</strong> los familiares?—Los primeros momentosson caóticos. Los familiarespreguntan por los niños einclusosedaelcaso<strong>de</strong>queun padre me dice que viene arecoger a su niña porquehabía escuchado en laradio que estaba viva.Reviso la lista, perosu nombre no aparece...—¿Quién tiene que dar la cara? Ustedfue uno <strong>de</strong> ellos...—En la mayor parte <strong>de</strong> los casos soy yoquien tiene que dar la cara. El gobernador yase había ido a la zona <strong>de</strong>l río para comenzara organizar las tareas <strong>de</strong> salvamento.—¿Y qué hacen con los padres?—No paraban <strong>de</strong> llegar familiares y losagrupamos en distintos hoteles <strong>de</strong> Benavente.A uno <strong>de</strong> ellos —padre <strong>de</strong> uno <strong>de</strong> losniños y empleado <strong>de</strong> una entidad bancaria <strong>de</strong>Vigo— le pido que me haga una ficha condatos <strong>de</strong> los niños: color <strong>de</strong> pelo, pantalonesque vestían, camisa, jersey…y también algunafoto. Su trabajo durantetres o cuatro días sirviómuchísimo a la PolicíaJudicial y a los forenses,porque era muy complicadodistinguir si loschicos que se sacaban<strong>de</strong>l río eran niño o niña:salían con la cara dañaday la nariz <strong>de</strong>sprendidapor la erosión <strong>de</strong>lagua y las piedras.—Y por <strong>de</strong>lante latarea <strong>de</strong> i<strong>de</strong>ntificarlos...—Fueron momentosmuy duros, con padresque llegaban a lasmanos por un cuerpo,porque ambos <strong>de</strong>cíanque aquél era su hijo. Apartir <strong>de</strong> entonces,tomamos la <strong>de</strong>terminación<strong>de</strong> que no podíamoscometer el másmínimo error antes <strong>de</strong>entregar el cuerpo a los familiares.—¿Recuerda a algún familiar en particular?—Recuerdo al matrimonio que recibí yque venía a buscar a su hija. Cuando les digoque no estaba viva, el padre intenta agredirmeante la protección <strong>de</strong> un policía municipal.A la semana, me llamó para pedirmedisculpas, pero ese momento ya se me habíaquedado grabado.—¿Qué teoría sobre el acci<strong>de</strong>nte hafabricado en su interior?—Se habló <strong>de</strong> exceso <strong>de</strong> velocidad, <strong>de</strong>distracción... Lo que sí es cierto es que cuandollegué al lugar, vi un vendaval impresionante.Si entras lanzado en el puente, con laaltura que tiene el autobús, el vehículo se teva <strong>de</strong> las manos. Los restos <strong>de</strong> pintura en lacalzada muestran los bandazos que dio elautocar hasta el punto <strong>de</strong> subirse en el bordilloy tener que dar un volantazo en el sentidocontrario que al final le lleva a precipitarsehacia el río...—¿Qué fotografía mental tiene grabada<strong>de</strong>l rescate <strong>de</strong>l autobús?—Lo primero que me viene a la mente esque había mucha gente en la zona. De ahí quedijera a los buceadores que envolvieran elautobús en una red para que no se <strong>de</strong>sprendieraningún cadáver <strong>de</strong> los que estaban en elinterior <strong>de</strong>l vehículo. Me daba igual el tiempoque tardaran, porque lo que me preocupabaes que la gente no tuviera acceso y quepudiéramos llevar los cuerpos al hospital.Finalmente todos, incluso el presi<strong>de</strong>nte <strong>de</strong> laDiputación, Ricardo Gómez Sandoval, seimplicaron en el rescate <strong>de</strong> los niños.—¿Cómo reaccionan los padres?—No querían moverse <strong>de</strong> la orilla hastaque no aparecieran los cuerpos. El nerviosismo<strong>de</strong> los primeros días va pasando y losfamiliares colaboran con nosotros porque loque <strong>de</strong>sean es tener a sus hijos para po<strong>de</strong>rvolver a su tierra. Nunca se me olvidará laactitud <strong>de</strong> una madre que venía a verme todoslos días, me agra<strong>de</strong>cía el esfuerzo y me dabaun beso. Curiosamente, su hijo fue el últimoen aparecer.—¿Cuál es la actitud <strong>de</strong>l dispositivo <strong>de</strong>salvamento? ¿Alguien llega a <strong>de</strong>rrumbarse?—Para todos fue muy duro. Quien te hablase echa a llorar <strong>de</strong>spués <strong>de</strong> ver a un padre.Los buceadores, los bomberos <strong>de</strong> Barcelona...Todos son gente valiente, que iniciaba eldía con la máxima voluntad <strong>de</strong> encontrar losniños que quedaban en el río. Por la tar<strong>de</strong>, terminadala jornada, se venían abajo y aparecíanlas lágrimas.—¿Ha vuelto al Órbigo <strong>de</strong>s<strong>de</strong> aquello?—Me ha tocado regresar muchas veces,pero no por gusto, porque cuando el Órbigose hincha, siempre ocasiona daños.El cuadro <strong>de</strong> mandos, al completoInstantánea <strong>de</strong>l cuadro <strong>de</strong> mandos <strong>de</strong>l dispositivo <strong>de</strong> salvamento,conformado por policías, guardia civiles, buceadores o bomberos.Santiago García Calles, el primero por la izquierda, aparecejunto a la caravana <strong>de</strong>l gobernador civil.—Han pasado 32 años, pero ¿le pareceque fue ayer?—En parte sí, pero la memoria te dice queno fue ayer.—En esa memoria, ¿tiene aún algunapuerta sin cerrar, algo pendiente?—Siempre quedan cosas y seguirán quedando.Guardo todavía la sensación <strong>de</strong> vacíofue aquellos comienzos. Hoy no pasaría lomismo. Hay un teléfono, el <strong>11</strong>2, al que llamasy te ayudan. También está la GuardiaCivil, la Policía, Protección Civil, CruzRoja... Entonces teníamos un <strong>de</strong>sconocimientototal <strong>de</strong> todo, ni siquiera sabíamoscuál era la presa más cercana. Llegas a oír <strong>de</strong>todo, como quien propuso hacer una presaante el río para <strong>de</strong>jar aquello seco y sacar loscadáveres...—¿El tiempo lo cura todo?—Cura bastante, pero todo no. He estadomuchos años soñando que ayudaba a losbuceadores a sacar a los niños, aunque nuncallegué a hacer esa tarea en el río. Tengo grabadastodas esas caras y todavía hoy tengomuy presentes las más <strong>de</strong>sfiguradas. No hepodido olvidarlas.

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