Ciencias - Universidad de San Buenaventura Cali

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Cienciashumanas, sociales y económicas


Mundos populares entreel desplazamiento y elpoblamiento *Memorias e interculturalidades en elDistrito de Aguablanca de CaliPopular worlds between the displacement and the settlementMemories and multiculturalism in District of Aguablanca in CaliJesús Darío González BolañosResumenEl presente artículo, que se desarrolla en elmarco de la investigación Memorias, identidades ypoblamiento en el Distrito de Aguablanca. Desplazadosy territorialidad en Cali, Colombia, se proponeproblematizar, desde las perspectivas de la memoria,el asunto de las políticas urbanas en Colombiaa instancias de los procesos de desplazamiento ruraly poblamiento popular en las ciudades, que seconstituyen en dos caras de la misma moneda: ladel conflicto social y armado en Colombia, y la dela construcción material y simbólica de las ciudadescolombianas por parte de los sectores populares.Este proceso se da en medio de circunstancias deviolencia y despojo generadas por elites minoritariasque no sólo excluyen materialmente a grandesfranjas de interculturalidad popular concentradasen las ciudades sino que movilizan una extendidacultura del olvido como factor para gobernar conbase en políticas de marginalización, victimizacióny denegación de la ciudadanía.Para desmadejar este ovillo de las memorias dela interculturalidad popular se procederá a: (1)presentar el asunto de la memoria social desdeun punto de vista conceptual; (2) situar el temade la memoria en el contexto de Santiago deCali y el Distrito de Aguablanca como tejidosinterculturales; (3) ubicar algunos puntos departida epistémico-prácticos que operan comofactores contenedores y distorsionadores de losmodos de vida y la interculturalidad popular; y(4) identificar algunas tentativas de la memoriarespecto del territorio urbano y sus implicacionesen las hipotéticas políticas públicas que abordaríanconflictos sociales y culturales presentes y futuros.Palabras clave: Cali, memoria social, desplazamientoforzado, poblamiento urbano, interculturalidadpopular, políticas urbanas.• Fecha de recepción del artículo: 01-08-2012 • Fecha de aceptación: 31-08-2012Jesús Darío González Bolaños. Trabajador social de la Universidad del Valle, especialista en Comunicación y Cultura, especialista enpensamiento político contemporáneo, magíster en Filosofía de la misma universidad. Miembro del grupo de investigacion InterinstitucionalPirka: Políticas, culturas y artes de hacer. Correo electrónico: jesusd23@hotmail.com.* Este artículo es un avance de investigación del proyecto: Memorias, identidades y poblamiento en el Distrito de Aguablanca.Desplazados y territorialidad en Cali, Colombia. El cual se viene desarrollando en la Universidad de San Buenaventura, Cali, enconvenio con la Fundación Paz y Bien y la cooperación internacional de la Federación Internacional de Universidades Católicasy su Centro Coordinador de la Investigación (CCI-FIUC).Revista Científica Guillermo de Ockham. Vol. 10, No. 2. Julio - diciembre de 2012 - ISSN: 1794-192X - pp. 13-28 ‣ 13


Jesús Darío González BolañosAbstractThis article is developed in the context of researchon “Memories, identities and population in the Districtof Aguablanca. Displaced and territoriality inCali, Colombia” intends to problematize, from theperspectives of memory, the issue of urban policiesin Colombia at the request of the processes of ruraldisplacement and popular settlement in cities thatconstitute two sides of the same coin: the social andarmed conflict in Colombia, and material and symbolicconstruction of Colombian cities by the popularsectors. This process occurs under circumstances ofviolence and dispossession generated by minority elitesnot only materially but exclude mobilize a widespreadculture of forgetting like factor to govern large swathsof popular intercultural concentrated in cities throughpolicies of marginalization, victimization and denialof citizenship.To unravel this horizon of reports of popular multiculturalismwill proceed to: (1)to raise the issue ofsocial memory from a conceptual point of view, (2) toplace the issue of memory in the context of Santiagode Cali and district of Aguablanca as interculturaltissues, (3) to locate some starting points epistemicand practical operating as containers and distortingfactors lifestyles and multiculturalism popular and (4)to identify some attempts of the memory about the urbanterritory and its implications in the hypotheticalpublic policies that would address social and culturalpresent and future conflicts.Keywords: Cali, social memory, forced displacement,urban settlement, popular multiculturalism,urban policies.PresentaciónYo te dije que volvería al campo santoa brindarte mi sentimiento y mi cariñoy el tesoro de la pureza de mi llantosobre la tierra donde mi amor vive contigo.Porque nosotros los que llevamos por banderapor estandarte la condición de la pobrezacuando queremos nuestra pasión es verdaderano hay quien nos gane, amares nuestra gran riqueza.Tite Curet AlonsoDos de los puntos recurrentes de las agendas deconversaciones entre el Gobierno y la insurgenciapara iniciar un camino de negociación política yreconciliación en Colombia –después de décadasde confrontación, desplazamientos forzados ygenocidios– se relacionan con las víctimas delconflicto y la reforma agraria. Sin duda, ambostemas están anclados en preocupaciones y anhelosde importantes sectores de la población, y, sinembargo, por momentos se siente que se siguebuscando los muertos río arriba pues no se ponesobre la mesa de una posible política pública depaz el tema de las víctimas del conflicto armado enlas ciudades; víctimas ya asentadas por décadas enla vida citadina, que no paran de llegar aún y queya se han reubicado en nuevos territorios urbanosconfigurando ahí un gran conglomerado de afectadospor el despojo, la persecución, la exclusión,la estigmatización y el abandono estatal.Sobre esa circunstancia que fácilmente podemosconstatar en los cinturones de miseria y en los semáforosde las ciudades colombianas es necesarioaproximarnos al tropos de la memoria para retomarpara la reconstrucción del país los contenidos dela memoria social de la migración de los camposa las ciudades, del desplazamiento forzado y laexpropiación; pero también de los procesos dedescomposición del campesinado en las culturasurbanas que se dan en el marco de los reasentamientospopulares y los nuevos poblamientosurbanos. Dinámicas que nos ponen de frente ala emergencia de un país principalmente urbanoen el cual surgen nuevas identidades, demandas ymovilizaciones colectivas, que son centrales en laconsideración de las estrategias de reconstruccióndel tejido social y que cualquier agenda nacionalestá en mora de privilegiar.Para reconocer estas emergencias que se evidenciancomo desplazamientos culturales profundoses fundamental promover un conversación reposadasobre la memoria social de los procesos dedesplazamiento-poblamiento con habitantes yorganizaciones sociales y comunitarias que han estadoasentadas sobre la implosión de las estructurasagrarias y la explosión de los escenarios popularesen las ciudades colombianas, en la perspectiva dereconocer en las voces de quienes han vivido ladialéctica de este trayecto de país puntos de vistasobre las enseñanzas que deja y sobre los horizontesque posibilita. Sobre todo pensando en que la14 × Universidad de San Buenaventura, Cali - Colombia


Mundos populares entre el desplazamiento y el poblamiento.Memorias e interculturalidades en el Distrito... - pp. 13-28experiencia, a simple vista catalogada como una calamidad,puede dejar también importantes aportesal país respecto de las formas de constitución socialcolectiva de las ciudades a partir del referente delas culturas regionales, locales y populares; asuntoque será de gran importancia en el diseño de unasociedad viable que acude a las reservas morales dela autocrítica y a la capacidad de recrear sus formasde integración y organización cultural, política yeconómica.Para avanzar en este propósito, el proyectoMemorias, identidades y poblamiento en el Distritode Aguablanca. Desplazados y territorialidad enCali, Colombia, ha iniciado un proceso de conversacióny reflexión con pobladores del Distritode Aguablanca, situado al oriente de la ciudad deSantiago de Cali, enclave popular formado en losúltimos cuarenta años que porta una fuerte presenciaafrodescendiente, pero que integra múltiplesexpresiones culturales del sur del país que ponen depresente el mundo andino rural, las culturas de río,las culturas de enclave selvático, entre otras, quepotencian la diversidad y la mezcla cultural. En esediálogo vamos caminando en la comprensión delas transformaciones culturales que se van dandoen un importante territorio urbano del país a partirdel aluvión migratorio causado por las múltiplesviolencias y sus respectivas oleadas de desplazados.El presente texto da cuenta de los referentes deinicio de esa conversación etnográfica, y para ellose procederá a presentar el asunto de la memoriasocial desde un punto de vista conceptual; a situaren el eje de la memoria, en el contexto de Santiagode Cali y el Distrito de Aguablanca, los tejidosinterculturales; a ubicar algunos puntos de partidaepistémico-prácticos que operan como factorescontenedores y distorsionadores de los modos devida y la interculturalidad popular; y a identificarlas tentativas de la memoria respecto del territoriourbano y sus implicaciones en las hipotéticas políticaspúblicas que abordarían conflictos socialesy culturales presentes y futuros.Convenciones contra la memoria.Debates más allá de la historiay la culturaJajajá. Sí yo les cogí la camiseta y la gorra, pero yono me quise meter en esa conversa, porque eso deque lo pongan a uno a hablar del pasado como siuno fuera lora, pues a mí no me gusta mucho. A losviejos nos quieren poner a hablar de cómo eran lascosas antes, pero no quieren que discutamos lo deahora; tanta pilatuna que pasa. Entonces yo mejorvengo y escucho, pero no digo mucho […] yo dejomis recuerdos pa’ mí, pa’ mi gente, eso lo guardamoses aquí debajo del sobaco. Si nos quieren dar que nosden, pero yo más bien me hago el ronco, el mudomejor dicho, jejejé […]A propósito de esta reconstrucción del parlamentode un adulto mayor en condición dedesplazamiento al salir de una reunión en la queestuvo silencioso mientras lo invitaban a hablarcomo un sabiondo de la memoria del horror,pensemos un poco algunas expresiones cotidianassobre la memoria en nuestro medio, incluso ennuestro medio académico:1. “Haga memoria, recuerde”. La memoria comouna acción que trae contenidos de lo inconscientea lo consciente, la herencia de una lógicabinaria que cierra la experiencia, como si deesta se pudiera hablar sin emoción, como sirecordar fuera una acto mecánico en el cualsólo operan los hechos y sus representaciones,como si el recordar no fuera también un gestointersubjetivo armado de redes sentimentalesen el que vale tanto lo que se recuerda comolo que se olvida, tanto lo que se dice como loque se calla.2. “Eso queda en la memoria”. El lugar de la memoriacomo un sitio en el cuerpo, quizás en el cerebro.Hegemonía de la razón que controla laspasiones y disciplina los cuerpos, y en el campode la vida colectiva, como si la memoria socialfuera un texto terminado y estructurado quesólo resta leer, como si la memoria no fueranlas memorias y más específicamente las luchassimbólicas y rituales por establecer un régimende olvido y recuerdo desde el cual se proyectanhorizontes de territorialización, historización ysubjetivación que son tres abordajes diferentesde nombrar el gesto desde el cual se proyectala vida.3. “Recuperemos la memoria”. Ir en búsqueda deun lugar perdido, la pieza que no está, que estáafuera y que hay que expedicionar, la linealidaddel metro temporal, el cartesianismo delpasado, el presente y el futuro; ir al vestigio, aRevista Científica Guillermo de Ockham. Vol 10, No. 2. Julio - diciembre de 2012 - ISSN: 1794-192X ‣ 15


Jesús Darío González Bolañosla mortaja que simboliza que algo pasó, a vecespara esconder que sigue pasando; invitación aque se hable de algo que ya pasó y que tieneque ser un referente de reflexión aleccionadora“para que no vuelva a pasar”, sin abrir claramentela discusión sobre lo que está pasandoy sobre lo que se podría construir como deseorespecto de los sucesos venideros; recuperarla memoria como un fetiche del “documentohistórico” que es prueba construida según lasreglas objetivantes, pero que no logra develarcríticamente la experiencia que se dibuja en latrastienda de los acontecimientos.4. “No se me sale de la memoria”. La memoriacomo un adentro que lucha por no salir, adentrarseen el plano de lo intangible, lo oscuro.Como los hechos están desarticulados, algunametafísica, alguna ontología tiene que haberque le dé base a las interpretaciones porque sino ¿cómo tendrían sentido? Un adentro quese vive como soledad a cielo abierto; soledadentre la multitud, que aquellos que han vividola experiencia del horror prefieren asumir envoces roncas, con gestos mudos, que operancomo forma de resistencia, pero que tambiénson la base de un vacío existencial, que es doloren el cuerpo social, que es malestar operandoprácticamente en la cotidianidad colectivaque arma ritmos y desarmonías relacionales,anomias si se piensan desde el punto de vistadisciplinar.5. “Esta es una sociedad sin memoria”. Comosi la memoria fuera un cuerpo o un órganofuncional del cuerpo social; la sociedad pensadacomo un cuerpo funcional coherente,armonioso, que se auto-organiza y regula apartir de la agenda racionalizada de sus instituciones;la memoria como un dispositivo deracionalización que problematiza la vida encomún cuando no aparece como texto legible.El problema formulado como ausencia de memoria–las políticas del olvido– olvida lo quehacen las memorias oficiales que es trabajar conel olvido, o sea manipular las posibilidades deque emerjan diversos lenguajes y sensibilidadeshaciendo memoria; memorias inscritas en unarelación de conflicto y cooperación práctica yque estructuran agenciamientos en disputa poranclar sentidos compartidos de vida.En síntesis, la memoria entre homeostasis yentropía, entre sistemas y estructuras generadorasde múltiples experiencias intersubjetivas está endisputa constante. Todos estos abordajes movilizadosdesde el lugar común de la búsqueda de unaontología –una metafísica de la memoria con lacual se quisiera hacer un solo sentido de lo que sonmuchas significaciones y expresiones– ocultan laposibilidad del acontecimiento plural y por la tantoextraen la experiencia intersubjetiva de su devenirconstitutivo y conflictivo en el cual se sedimenta yse moviliza. ¿Cómo abordar las memorias socialesdesde una perspectiva que no se quede atrapadaen la búsqueda ontológica de arraigo funcionalistae historicista?Podría asumirse esta tarea como una prácticacultural y política de sujetos individuales y colectivosque abordan un debate ético y políticocon su sentido del tiempo y del acontecimientohistórico. La reconstrucción social de la memoriaimplica establecer una nueva relación creativa conla experiencia individual y colectiva del tiempo,relativizando la matriz lineal de la historia y valorandolas posibilidades de un relato vital renovadoa partir del reconocimiento de la dialéctica entrerecuerdo y olvido. Un escenario de lucha por elsentido de la existencia simbólica; por definiciónestratégico para el debate sobre la existencia culturaly sobre los procesos de integración y justiciaen las sociedades contemporáneas. En ese sentido,la idea de memoria se diferencia del objeto de lahistoria convencional pues la indagación en el campode la memoria se orienta más a una perspectivade reconstrucción vital de la temporalidad, que auna disposición a reconstruir el tiempo vacío dela historiografía.La idea de reconstrucción social de la memoriahistórica cultural rompe con la cuadrícula cartesianadel tiempo lineal que es deudo de la sagadel pasado para situarse, desde el punto de vistade Paul Ricouer (2000), en una dialéctica culturalque opera en una lucha en espiral, implicadatambién en una discusión existencial y colectivapor los términos de referencia del presente vividoy por el horizonte del destino deseable y posible.Esta primera referencia al marco de la recuperaciónde la memoria nos lleva más allá de laacción de interpretar el tiempo como un hechopositivo y medible, a un horizonte de recuperarlo memorable de la vida que implica reconocer16 × Universidad de San Buenaventura, Cali - Colombia


Mundos populares entre el desplazamiento y el poblamiento.Memorias e interculturalidades en el Distrito... - pp. 13-28el acontecimiento como una experiencia deinterpretación que constituye subjetividades ydetermina campos simbólico-relacionales (Bourdieu,2001, p. 87).En ese sentido, la investigación sobre la memoria,más allá de los ejercicios de nemotecniahistórica, requiere un compromiso intelectual conel hecho de un rememorar colectivo que implica unaexploración de la relación entre la memoria –comoconstatación de alteridad del tiempo vivido queinvolucra diversos relieves de la experiencia–, elacontecimiento colectivo y la acción simbólica,que deviene en inconsciente relacional y en entornocultural. Campo de arquetipos que implicanpolifonías y heteroglosias (Voloshinov, 1992); esdecir, lenguas en uso, contaminadas de luchaspor la existencia y sobre todo de disputas por lostérminos de referencia del existir y por las formasde hacer y habitar entrañablemente el mundocompartido (Benjamin, 2008).El horizonte conceptual y metodológico deesta exploración investigativa en clave de memoriahistórica nos impone romper el monolingüismo delotro (Derrida, 1996) para situarnos en una situaciónpragmática y discursiva del nosotros comoun campo relacional de múltiples enunciacionesque, sin embargo, nos cobija en una unidad de lomúltiple en la medida en que fenómenos comoel desplazamiento forzado, la perenne migraciónregional, la descomposición de nuestras matricescampesinas, el poblamiento des-planificado de lasciudades con todas sus manifestaciones de conflictoy sus hibridaciones y contingencias culturales,son un asunto del cual no nos podemos excluir.Son parte de los aires de familia (Monsivais, 2000)de nuestra vida en sociedad y, por lo tanto, sonparte de los acertijos y los dramas que tenemospor resolver, a veces como tensa deuda, a vecescomo amable exploración de reconocimiento enla corporalidad de los otros que se constituyen,además, en espejo de nuestros orígenes, trayectosy destinos.En ese contexto hacer memoria implicaríaasumir la conflictiva y contingente relación dedestino entre los supuestos del presente, el pasadoy el futuro, en una discusión con los tiempos enplural. Hacer memoria es construir un sentido delnosotros, de lo otro y los otros. Es hacer emergerlas diversas comunidades de pertenencia y de sentidoque se validan como comunidades históricas.Hacer memoria es enfrentar las memorias oficialesy obligadas que determinan representaciones enajenantesde la vida.En ese plano histórico y político, hacer memoriaimplicaría recuperar un para-sí-nosotros que permitaenfrentar la lógica para-estatal homogenizantedel Estado nacional, operador de una maquinariade historias oficiales y dispositivos del olvido cultural;la del mercado-centrismo de los agentes delcapital que promueven una sensibilidad existencialbanalizada en el consumo presentista de imágenesy productos desechables; y la lógica militar de los“señores de la guerra”, que cada día agreden másla vida en sociedad con sus infaustas estrategiasdel terror y violencia incontrolada. Se trataría derecuperar el sentido cotidiano de la vida a partirde las narrativas profanas que habitan el mundoordinario, reconocer desde esos lugares anónimosdiversas versiones de la construcción social a partirde la historia no contada.Por ejemplo, desde el punto de vista del fenómenodel desplazamiento forzado, hacer memoriaimplicaría armar-nos un mapa de la identidad propiaa partir del recuerdo y el olvido, para producirreflexión colectiva sobre las razones y sinrazonesque han animado el peregrinar, el desplazamientoforzado cíclico y los contingentes reasentamientosque nos mueven de un lado a otro, en un paísolvidado de sí y de sus regiones; para generaraprendizajes y des-aprendizajes colectivos sobrelos conflictos que nos acompañan como tejido desociedad; y para visualizar e inventar otras manerasde relacionarnos y otras narrativas de la vida encomún. Es fundamental encontrar un horizonte dediálogo que permita que aquellos portadores de lasmemorias del horror encuentren la confianza parasacar sus relatos de debajo del brazo y ponerlos enfamilia, en función de una tarea de movilizaciónsocial, cultural y política que ayude a visibilizar losoprobios históricos que se guardan en la intimidadde nuestros cuerpos populares victimizados, queencuentre caminos para que la sociedad haga valerla verdad, la justicia y la reparación; de lo contrario,a pesar de los sofismas institucionales basados encifras y dispositivos legales, no encontraremos víaspara la anhelada reconciliación.Revista Científica Guillermo de Ockham. Vol 10, No. 2. Julio - diciembre de 2012 - ISSN: 1794-192X ‣ 17


Jesús Darío González BolañosAguablanca: El desplazamientoforzado, la dispersión étnica-regionaly el poblamiento urbanoVea, hace cuarenta años esto era tierra amarilla,peladeros y pantanos era lo que había. Llegamosgentes de todo color y condición […]Y nosotros hicimos el trabajo sucio y montamos laobra negra como se dice,Y en eso nos echamos años, como dos décadas,Después pasamos por la obra gris, metiendo manopasamos de casas de un piso a dos y hasta a tres, casiterminadas pues […]En el último tiempo ya se comienza a ver obrablanca, hasta las calles están bien terminadas, dicenque las calles son mejores acá que allá,Pero ahora que ya todo está listo los que estamossaliendo somos nosotros; así le digo, joven, así hansido y van siendo las cosas […]Explorando accidentes de la memoria comoel que nos presenta el anterior fragmento –deun poblador dedicado a la construcción de lasbarriadas– iremos a la saga de la formación delDistrito de Aguablanca, desde mediados de losaños setenta del siglo pasado hasta lo que va corridode la segunda década del siglo XXI; es decir,se explorará aproximadamente un periodo decuarenta años que implica un memorable aluviónmigratorio del campo a la ciudad, con relación aldesplazamiento forzado, la descomposición de lasculturas campesinas y la dispersión de los enclavesétnicos regionales (negros, indígenas y mestizos).Un proceso de configuración de territorios urbanospopulares que producen una reconstitución de laciudad de Santiago de Cali, en conexión con losprofundos procesos de transformación y conflictode la sociedad colombiana, de predominantesrasgos urbanos, lo que implica la emergencia denuevos sujetos e identidades sociales ligados a losconflictos de la contemporaneidad.Aguablanca se encuentra ubicada en el orientecaleño. Ocupa el 18,6 % del territorio de la ciudad,correspondiente a 2.244,57 hectáreas, distribuidasen las comunas 13, 14 y 15, que aglutinan 39barrios reconocidos y consolidados 1 mediante losdiseños de la reforma administrativa de 1988, queconforman un conglomerado humano asentadodesde el año 1978 en haciendas de propiedad,sobre todo de extranjeros, que durante buenaparte del siglo XX se dedicaron a cultivar arroz,maíz, fríjol, soya y millo, entre otros productos.Sobresalieron en el territorio que conforman hoyel Distrito las haciendas El Muro, El Palo, ElTriángulo, La Casona (en la comuna catorce), LaCucaracha, Mojica y El Retiro (en las comunastrece y quince).A finales de los años sesenta del siglo XX, productode un primer proceso de migración internaen la ciudad, debido a la falta de alternativas devivienda para amplios sectores sociales que se concentrabanen inquilinatos del centro y los bordes dela ciudad –entonces demarcados por la calle 25 aloriente y el piedemonte de las laderas al occidente–se generó una significativa expansión de la fronteraurbana copada por barrios populares que fueronpaulatinamente potenciados por el fenómeno delas colonias arraigadas, a partir del desplazamientoforzado y la migración regional procedente en sumayoría de Pacífico y el suroccidente colombiano 2 .En los primeros años de la década del setentamuchas familias (principalmente caleñas) optaronpor invadir terrenos en los linderos orientales dela ciudad; otras tantas fueron víctimas de urbanizadorespiratas. Construyeron lo que se denominabacomúnmente cintas largas o invasionesen los bordes de los nuevos barrios periféricos,como Ulpiano Lloreda, Nueva Floresta, Doce deOctubre, Sindical, Julio Rincón, Antonio Nariño,Primavera, San Pedro, Unión de Vivienda Popular,Mariano Ramos y República de Israel. El deseode una casa y la falta de una oferta al alcance dela mano hicieron que cientos de familias ocuparanterrenos en los bordes de la Autopista Sur yla Autopista Simón Bolívar, poco aptos para lavivienda, lo cual generó una fuerte presión sobrepredios que estaban más al oriente de las nuevasavenidas y creó las condiciones para que se iniciaraun tímido reconocimiento oficial de familias ygrupos de destechados.1. En sentido estricto la denominación de Distrito de Aguablanca corresponde a las tres comunas originarias 13, 14 y 15, aunquepor las dinámicas poblacionales y urbanistas del oriente de la ciudad, en ocasiones otras comunas como la 21 y la 16 son incluidasen esta denominación o Aguablanca es subsumida en la denominación del oriente de Santiago de Cali.2. Valle, Cauca, Nariño, Chocó y Putumayo son los departamentos que en su orden han contribuido en mayor medida al aluviónmigratorio a la ciudad de Cali y en particular a la conformación del DAB.18 × Universidad de San Buenaventura, Cali - Colombia


Mundos populares entre el desplazamiento y el poblamiento.Memorias e interculturalidades en el Distrito... - pp. 13-28Hacia finales de los años setenta e inicios delos ochenta comenzó el proceso de pasar la cercahasta al antiguo distrito de riego, para lo cual sedesplegaron dos tipos de práctica de poblamiento:el primero asociado al loteo pirata que establecíauna organización de oferta y demanda, en la cual seagrupaban del lado de la demanda los destechados,ya fueran pobladores de la ciudad habitantes decasas de inquilinato, migrantes por necesidad socioeconómicao desplazados por la violencia; y dellado de la oferta los poseedores de tierras no aptaspara vivienda, liderado por propietarios, redessociales, microempresas políticas y funcionariospúblicos, sobre todo los relacionados con obrasy servicios públicos. El segundo tipo emergió delmovimiento de toma y recuperación de tierras quese movilizaba sobre la base de reivindicar el derechoa la tierra, el cual se encontraba liderado por lasredes de colonias, las organizaciones de viviendistas,los grupos religiosos de base e incluso losgrupos de insurgencia urbana, que se enfrentaroncon la fuerza pública, la policial e incluso con elEjército, además de los típicos enfrentamientos conlos dueños de las fincas rurales que conformabanel distrito de riego; estos últimos auspiciados porlos medios de comunicación, que iniciaron laconstrucción de un imaginario basado en mostrara los pobladores de Aguablanca como peligrosos.Estas dos maneras de agenciamiento de barriosy viviendas generaron un poblamiento vertiginosoy conflictivo, que en menos de veinte años alcanzóla cifra de cerca de medio millón de personas, unfenómeno social casi único en América Latina.Poblamiento que se generó en medio de condicionesdifíciles para la población: sin trazados viales,sin el diseño de zonas verdes ni comunitarias; sinespacio para la actividad productiva, con lotessin servicio que se pagaban caros y a plazos, casisin ninguna regulación y veeduría institucional;sin servicios públicos, sacando agua de aljibes ohaciendo largas filas para cargar agua en tarros deuna manguera que abastecía a cientos de familias;usando carretillas y camperos piratas para salir yentrar del sector; asumiendo la propia seguridadpues los “agentes del orden” siempre fueron másbien una amenaza de desalojo; con persecuciónde las instituciones como el Instituto de CréditoTerritorial, entidad que entones se encargaba de laoferta de vivienda, pero que se constituía más enun dispositivo político de bloqueo al poblamiento;sin escrituras, alumbrando con velas o cambiandovotos por redes piratas de energía y agua quetransaban los políticos y las mismas empresaspúblicas; y rellenando una y otra vez los terrenospara enfrentar las inundaciones.El rápido proceso de expansión ligado al loteopirata y a la recuperación de tierras en zonas noaptas para la vivienda condujo a finales de losaños ochenta y principios de los noventa a laconstrucción de urbanizaciones oficiales paraestratos populares mediante la denominación de“viviendas de interés social o prioritario”. Unamanera de generar mecanismos de contención delproceso informal de ocupación del territorio. Estacontención consistía en acompañar la entrega delotes para autoconstrucción con el establecimientode organizaciones comunitarias de la población,en torno a la construcción, al mejoramiento de lasviviendas, de los servicios públicos y las vías secundarias;así como a las redes de consumo (tiendasy supermercados y ferreterías) y a la instalaciónde agencias básicas del Estado local (puestos depolicía, algunos centros de atención comunitaria,el mejoramiento de escuelas, parroquias y sedescomunales, diseñadas y construidas por la mismapoblación en el periodo de ocupación y domesticacióndel terreno) 3 .Es posible afirmar que estos procesos de poblamientoinformal y des-planificados desde el puntode vista urbanístico fueron agenciados por múltiplesvectores: a) la presencia de una tercera y cuartaola migratoria ligada a factores socioeconómicos yde desplazamiento forzado desde diversos anclajesdel suroccidente colombiano; b) el crecimiento dela tasa poblacional de la ciudad que aumentó laformación de hogares sobre todo en sectores populares,que demandaba vivienda; c) el desmedidointerés de los especuladores de la tierra para vendertierras no aptas para la vivienda, en contuberniocon la clase política y funcionarios públicos municipales;d) la ampliación del conflicto armado enla ciudad, a partir de la irrupción de grupos insurgentesy contrainsurgentes, así como la presenciadel negocio ilegal del narcotráfico, que potencióla alta militarización de la vida cotidiana de los3. Es importante subrayar que en términos generales la población organizada diseñó y construyó el equipamiento urbano y las redesde servicios públicos y, posteriormente, llegó el Estado a rectificar o consolidar dichas estructuras.Revista Científica Guillermo de Ockham. Vol 10, No. 2. Julio - diciembre de 2012 - ISSN: 1794-192X ‣ 19


Jesús Darío González Bolañossectores populares; e) la importante organizaciónde movimientos sociales urbanos, organizacionesciudadanas y colonias ligadas a la lucha por susderechos económicos, sociales y culturales, que encontraronuna forma de concretar sus aspiracionesen redes y nichos que han tejido alternativas vitalespara su sobrevivencia y resistencia en la ciudad.Como se puede observar –a pesar del extendidomito de que Aguablanca se hizo exclusivamentepor la dinámica del desplazamiento–, lejos estamosde esa mirada unidimensional. Aguablanca sepobló por expresa voluntad de una gran cantidadde migrantes, provenientes de múltiples procesossociales, tanto internos como externos. En efecto,la ciudad no fue violentada en su desarrollo“normal”. Es claro que el poblamiento significóuna empresa popular vivida como gesta colectiva,organizativa y creativa, de hondas implicacionesculturales, en la cual también amplios sectores delas elites económicas y políticas de la región (condiversos intereses y orientaciones) jugaron un papelen su configuración, actuando con un sentidoinstrumental y lucrándose con la demanda devivienda y servicios para la vida urbana de ampliossectores populares.Inscritos en esas circunstancias, para el año2010 el Distrito de Aguablanca contaba con unapoblación de 686.229 personas, correspondienteal 31 % de la ciudad. En él se pueden reconocer39 barrios:1. Barrios de la Comuna 13: Ulpiano Lloreda,El Vergel, El Poblado I, El Poblado II, LosComuneros, Ricardo Balcázar, Omar Torrijos,El Diamante, Lleras Restrepo, Villa del Lago,Los Robles, Rodrigo Lara Bonilla, CharcoAzul, Villa Blanca, Calypso, Yira Castro, LlerasRestrepo II Etapa, Marroquín III, Los Lagos,Sector Laguna del Pondaje, El Pondaje, SectorAsprosocial-Diamante.2. Barrios de la Comuna 14: Alfonso BonillaAragón, Alirio Mora Beltrán, Manuela Beltrán,Las Orquídeas, José M. Marroquín IIEtapa, José M. Marroquín I Etapa, Puerta delSol, Los Naranjos I, Promociones PopularesB, Los Naranjos II.3. Barrios de la Comuna 15: El Retiro, Los ComunerosI Etapa, Laureano Gómez, Vallado,Ciudad Córdoba, Mojica y El Morichal.En este espacio de colonización urbana seencuentra una gran riqueza cultural, como lo evidenciala presencia de diferentes grupos étnicos: el25 % (2398) de los indígenas de la ciudad habitanen el Distrito de Aguablanca; el 50 % (271.3546personas) de los afrodescendientes del municipioson distritanos; de los 707 ciudadanos que se autoreconocieroncomo gitanos o pertenecientes a otrasminorías, 272 viven en el Distrito 4 . Por tanto, enel Distrito no solamente hay uno de los enclavesafrodescendientes urbanos más representativos deColombia y Suramérica; también se ha dado ahíuna mezcla cultural que hizo posible transformarunos terrenos inundables en espacios de vida paracientos de familias, que han inventado, en mediode la colonización material del espacio urbano,nuevos lenguajes cruzados de dialectos locales yancestrales, venidos de todas las rutas del país yque aquí se han constituido en formas cotidianasde actualizar las identidades de la ciudad y lasmaneras de expresión de la caleñidad.La magnitud de esta gesta popular resaltacuando se evidencia cómo en el inicio del procesode poblamiento el terreno era inundable, peroen cerca de medio siglo se ha transformado estarealidad en un hábitat urbano con estructurasbásicas de servicios. En la actualidad Aguablancacuenta con 20 puestos de salud, 9 centros de saludy 2 hospitales; 377 establecimientos educativos deprimera infancia, 387 para primaria y 286 para lasecundaria y media; además, cuenta con 21 bibliotecas,cerca de 15 centros de recreación y 55 sedescomunales y comunitarias, que han soportadoen las últimas dos décadas una nueva cohorte depoblación desplazada y migrante que sobrevivepresionando los servicios existentes, pero tambiénexplorando nuevas alternativas de vida en la ciudady, por lo tanto, evidenciado nuevas mutaciones yconflictos en redes y nichos de arraigo popular.En ese sentido es bueno recordar que a pesar dela transformación urbana tan importante acaecidaen el sector oriental de la ciudad se mantienensituaciones de exclusión marcadas: el 59.4 % delos lados de manzanas de estrato 1 de la ciudad4. Datos del censo de población 2005, procesados por Redatam.20 × Universidad de San Buenaventura, Cali - Colombia


Mundos populares entre el desplazamiento y el poblamiento.Memorias e interculturalidades en el Distrito... - pp. 13-28están asentadas en el Distrito, equivalentes a 5102;el 46.3 % de los lados de manzana del estrato 2se encuentran en el Distrito, correspondientesa 5851; y tan solo el 5.8 % del estrato 3 está enAguablanca. De los 158.651 hogares que habitanen el Distrito, 27.527 (17.35 %) requieren de unavivienda propia y 11.776 tienen vivienda perorequieren realizarle algún cambio. En el censo del2005 se hizo una pregunta que intentaba indagarpor las condiciones de privación de alimentos, alrespecto se encontró que de cada 1000 habitantesdel Distrito 68 habían padecido hambre, esto es,43.216 personas no habían podido comer porfalta de dinero.También se concentra en el Distrito unagran presencia de población en situación dedesplazamiento forzado, ligada al último aluviónmigratorio. Aunque en la ciudad hace falta unacaracterización que permita conocer las dinámicasde este grupo de ciudadanos vulnerados, se sabeque más del 80 % de los desplazados habitan enAguablanca: el 46.6 % están asentados en la Comuna14; el 19 %, en la Comuna 15; y el 15 %en la Comuna 21 (Alcaldía de Cali, 2011, p. 32).Es de fundamental relevancia el hecho deque la demanda de educación básica y media seconcentra en este sector del oriente de la ciudaddebido a la gran magnitud poblacional infantil,adolescente y juvenil, y que a su vez el mayor déficitde infraestructura pública de educación se sitúa enel Distrito de Aguablanca (DAB), por lo cual sedebe recurrir al sistema de matrícula subsidiadacon terceros, que en un gran porcentaje no brindaunos mínimos de calidad, situación que se expresaen los resultados de las recientes Pruebas Saber,hechas a las instituciones públicas del sector y quelas sitúan en niveles medio bajo y bajo. Se desprende,además, de ese cuadro crítico la ausencia delineamientos y procesos de etno-educación en lasprácticas formativas y la débil oferta de educaciónespecial de extraedad, educación de adultos, técnica,tecnológica y superior. Todos estos aspectosgeneran una gran problemática de expulsión dela escuela de niños, niñas, adolescentes y jóvenesque pasan a formar cuadros que atentan contra laconvivencia, en pandillas juveniles y también, enocasiones, llegan a formar parte de agentes ilegalesy grupos de violencia urbana altamente letales.Visto así, Aguablanca es un espacio urbano en elcual la mezcla intercultural ha permitido una grancreatividad en el desarrollo de su poblamiento y haimplicado una gran capacidad de gestión social,económica, política y cultural para transformarun territorio inhóspito en un escenario de vidade múltiples familias. A pesar de esto, pervivensituaciones de exclusión y estigmatización en tantose generan permanentemente nuevos factores paramantener y ampliar las brechas, principalmente apartir de su identificación como un escenario quebrinda un lugar para la población en situación dedesplazamiento, pero que a su vez no encuentraque la acción institucional y estatal aporte en lasolución de los nuevos y viejos problemas que lapoblación asume con dignidad y con paciencia,quizás excesiva.Estas intuiciones se pueden constatar conla simple observación desprevenida de las cotidianidadesde las barriadas de Aguablanca: loscuerpos afrodescendientes y mestizos evidencianen su caminar y desplazamiento una festividad dedimensiones trascendentes; la arquitectura propiade este territorio enuncia una espacialidad y unahabitabilidad que se vive como comunitariedad acielo abierto, donde todo lugar es usufructuadopara el encuentro gregario, en medio de las disputasterritoriales. Los sonidos y ritmos urbanos seescuchan en una musicalidad étnica que apropia yredefine las tradiciones orales del Pacífico colombiano.La religiosidad se vive de múltiples manerasa través de rituales cruzados que trascienden lasconfiguraciones eclesiales para situarse en una espiritualidaddoméstica, que va de las convencioneslaico-religiosas a las magias venidas de las tradicionesrurales. La economía en su informalidad, configuray diversifica conflictivamente sus hábitos deproducir, distribuir y consumir bienes, enunciandootras lógicas y formas de comprender el trabajoy el intercambio de productos; las dinámicas deorganización ligadas a la gestión de los asuntoscolectivos expresan una suerte de anfibología, enla cual se observan formas de participación formalcontractual, tal como lo exige y demanda la ciudadoficial y su lógica institucional, pero se mezclan yluchan con formas tradicionales de comunitariedadligadas a la lógica de la minga, el convite, elpadrinazgo y el establecimiento de colonias porlugares de origen, lo que genera la emergencia deRevista Científica Guillermo de Ockham. Vol 10, No. 2. Julio - diciembre de 2012 - ISSN: 1794-192X ‣ 21


Jesús Darío González Bolañosnuevos relacionamientos familiares, domésticos yde sociabilidad vecinal.Tenemos, entonces, una ciudad en construcción,en obra cultural, negra, indígena y mestiza.Una ciudad joven que entre sus desplazamientos yreasentamientos vive dramáticamente sus accidentesgeneracionales; una ciudad con nuevos roles degénero y con nuevas formas de familia, religiosidady comunitariedad que guarda interrogantes, dramasy conflictos poco escuchados desde el punto devista reflexivo y, más bien, bastante estereotipados,estigmatizados e incomprendidos.Inquieta en la formación de este nuevo hábitaturbano la reconstrucción de las travesías y trayectosde sus pobladores: ¿Cómo llegamos aquí?¿Cómo armamos simbólica y funcionalmente losnuevos territorios urbanos? ¿Qué nuevas formasde ser y estar hemos ido construyendo con loselementos culturales que traíamos ya puestosen estos escenarios marginales de la ciudad? Enmedio de la pluralidad de identidades, ¿cuáles sonlas expresiones de identidad que van surgiendocomo predominantes? Inquieta en particular cómoesas travesías y trayectos que han devenido en lasdialécticas del desplazamiento y reasentamiento, oen la descomposición y recomposición de núcleosétnicos, o en la clave de la des-espacializacióny la reterritorialización campo-ciudad, han idoconfigurando ethos que tensionan las formas deconvivencia, productividad, solidaridad, espiritualidady gobernabilidad en la vida de nuestrosentornos urbanos.Interesa reconocer las transformaciones y resignificacionesétnicas, religiosas, generacionalesy de género que se han dado en el proceso depoblamiento urbano en el Distrito de Aguablanca,Cali, que no cesa de movilizarse, que tiene cuarentaaños apenas y que es por lo tanto dinámico, cambiante,incluso violento, en el sentido de portar unaagresividad histórica que viene de atrás, de matricesmás profundas y que aún no queremos reconocerentre la obra negra, gris y blanca, de la que hablanuestro poblador en el epígrafe que inaugura esteacápite. Este interés, en medio de la lucha por loscolores del poblamiento y su significado vital parala vida de país, implica identificar y llamar la atenciónsobre los aportes de la población popular decondición migrante y desplazada 5 a la construcciónmaterial y espiritual de una ciudad como Cali, quees por excelencia un tejido intercultural histórico,debido a su lugar dinámico durante más de unsiglo de centro político, económico y cultural delsuroccidente y del Pacífico colombiano.La interculturalidad urbanay la contención hegemónicade los conflictosA mí me gusta ir a esos trabajos, salir de la casa queen medio de todo pues ya está hecha, el rancho estáy la papa llega; uno va a ver qué sale, esa gente ayudamucho y no […] mi problema es que así comoayudan, desayudan, porque nos tienen ahí y nosorganizan para cositas, pero no dejan que nosotrosnos organicemos para lo que es […] mejor dichodan, pero nos quitan nuestra propia forma de presentarnosporque nos representan, y eso sí que le sirveal Estado, y ahí nos tienen dormidos en el veneno.Ubicados en ese contexto se ha elegido estaaproximación al asunto del desplazamiento campo-ciudady a sus implicaciones en la dramáticatransformación del país en un tejido inminentementeurbano, en el entendido de que una aproximacióna un escenario concreto permite superarlas miradas abstractas y generalizables a este tipode fenómenos –interesa inferir lo que nos puedeenseñar un sector popular construido en décadasrecientes como producto de luchas de poblacióndesplazada y migrante–. Sin duda, la magnitud deAguablanca como fenómeno de poblamiento reciente,y de Cali como principal centro urbano delsuroccidente del país, permite reconocer procesos ytensiones que sin ser generalizables per se, sí tienenobvia resonancia y sentido para el conjunto de lasociedad contemporánea que habitamos.En ese sentido, la búsqueda opera en dos registrosde recuperación social de la memoria históricacultural del desplazamiento, reasentamiento y5. Se consideran aquí dos tipos de fenómeno que coinciden en el proceso de inflamación e hinchamiento de las ciudades colombianasy producen una espacialidad segregada, excluida y estigmatizada en sus márgenes: por un lado, la migración por razonessocioeconómicas y desastres naturales, que atiende al proceso de pauperización del campo y a la descomposición socioculturaldel campesinado; y, por otro lado, el fenómeno del desplazamiento forzado por razones del conflicto político armado que generadesarraigo entre las comunidades campesinas y su relocalización en nichos urbanos, marcados por la marginalidad y la falta deoportunidades, que incluso implica varios ciclos de desplazamiento interno en las ciudades.22 × Universidad de San Buenaventura, Cali - Colombia


Mundos populares entre el desplazamiento y el poblamiento.Memorias e interculturalidades en el Distrito... - pp. 13-28poblamiento urbano: se va en búsqueda de lostrayectos largos de la memoria que dicen del peregrinardesde los campos, del pernoctar en la ciudadextraña y del habitar colonizando colectivamentenuevos lugares para la vida en una ciudad propia,labrada en mingas y en medio de conflictos porrecursos materiales y por reconocimiento social;además, se desea explorar en la memoria corta quéindican las formas cotidianas, presentes a veces demanera inconsciente, como estructuras de sentir ycomo pensamientos vividos y caminados, que vanenunciando sin proponérselo nuevas emergenciasidentitarias. Es decir, se espera recrear nuevos territorios,nuevas formas de habitar, nuevas formasde subjetividad ligadas a la pluralización de lasformas de vida que radicalizan la interculturalidaden la ciudad; otras maneras de organizar la vidasocial, de producir, de comunicar y expresar. Enesos aspectos estará concentrada la expediciónetnográfica que se inicia.Los alcances de este interés involucran unaproblematización desde el presente de las formasde configuración de los espacios y las subjetividadesurbanas en Colombia. Tendrá que acudir al asuntode la memoria como manera de examinar en lostrayectos de la ciudad actual las voces y los gestosinterculturales del poblamiento urbano que van yvienen de las formaciones urbanas coloniales y nacionalesa las lógicas de las metrópolis globales, delas ciudades indianas y republicanas a las masivasy desbordadas del siglo XXI. Se trata de reconoceren los territorios urbanos concretos la dinámicade construcción de identidades, entendidas en elsentido de Pierre Bourdieu (2007), como sistemasde posición y relación social que determinan laestructuración de actores y campos de sentido,significación y poder.Ir en esa dirección requiere explorar la interculturalidadpopular 6 del Distrito de Aguablancacomo entramado vital de mezclas, descomposicionesy recomposiciones socioculturales quese expresan materialmente en un territorio y unlenguaje que en cuarenta años han colonizadoterrenos inundables y los han trocado en una redde barrios en proceso de consolidación, contra laciudad planeada y formal, y configurados comoel mayor enclave popular urbano del Pacíficolatinoamericano, que van al ritmo de los desplazamientosy las migraciones de antes y los deahora. Esta especificidad es a la vez un elementoparadigmático para la comprensión de las ciudadesen relación con conflictos trascendentes en laformación histórica del país.Y aquí vale la pena remarcar, repetir la preguntay explorar otras respuestas: ¿Por qué es importanteinteresarse en esta interculturalidad popular queproduce nuevas formas de identidad social urbana?Porque posibilita comprender la emergenciade nuevas maneras de vivir en la ciudad, entenderotros modos de asumir la experiencia urbana; esdecir, de observar la re-significación de los lenguajes,de las formas de goce y de fiesta, de las manerasde expresar la fe, de las formas de economía y deaproximarse a la mixtura de las identidades y lascostumbres venidas de allá y de acá, que se rozany ya no se sabe qué permanece como tradición,qué se reforma y se mezcla y sobre todo, qué setransforma a la manera de nuevos arquetipos deconstrucción subjetiva e intersubjetiva.Ahora bien, ese mundo popular urbano quehemos caracterizado como intercultural perviveen medio de dispositivos de segregación, discriminacióny exclusión. Quizás una de las razonesprincipales de esas circunstancias que generancondiciones de vida críticas para la poblacióny que se constituyen en retos para las políticaspúblicas y para los agentes de la gestión colectivay social en la ciudad, radica principalmente en losdesconocimientos y en los vacíos existentes en lacomprensión de las formas culturales que se hanconfigurado en años de poblamiento popular yen la incomprensión de las diversas formas deestablecer las relaciones sociales que resultan en laformación de sujetos individuales y colectivos eneste territorio.En particular, el exceso de miradas estadísticas,administrativas y epidemiológicas sobre la cons-6. Entenderemos la noción de interculturalidad popular como ese entramado de procesos, relaciones, practicas, objetos y valoresarraigados, reformados y transformados en el marco de los modos de vida constituidos en las fronteras del encuentro entre diferentesculturas locales, enclasamientos, formas étnicas, de género, generación y región; que configuran y definen otros espaciotiempo, donde emergen desigualmente constituidos, en lugares de la diferencia, sujetos sociales que agencian su vida en mediode luchas simbólicas por la identidad colectiva, desplegada en el plexo de las culturas nacionales y globales que hegemonizan lacontemporaneidad social.Revista Científica Guillermo de Ockham. Vol 10, No. 2. Julio - diciembre de 2012 - ISSN: 1794-192X ‣ 23


Jesús Darío González Bolañostrucción de los sectores populares urbanos –miradasque, por supuesto, se requieren pero que soninsuficientes–, y la existencia de empresas de conocimientosexcesivamente parciales animadas porla generalización de micro-estudios sociológicos yde diagnósticos institucionales para propósitos demediano alcance, ligadas a agencias del desarrollosocial que copian per se modelos tecnocráticos, hadevenido en una suerte de impase respecto a la posibilidadde abordar esta interculturalidad popularque es diferencia en la ciudad, desde el punto devista de una mirada de tiempos y alcances largos,hacia un horizonte de inclusión y de valoraciónintercultural en los agenciamientos públicos y decarácter organizativo, educativo y social que hoyse adelantan.Y es, paradójicamente, en esos escenarios dela gestión colectiva donde se proyecta la jerga delas políticas sociales de “inclusión” y de “fortalecimientociudadano” y donde más se ejerce la violenciasimbólica que victimiza en nuevos círculos deexclusión a la población. En el velo del discurso delos proyectos, los programas, los beneficiarios, losaplicativos de la innovación social y la democraciaincluyente se configura un espacio de hegemoníaque separa y contiene, que hegemoniza la subjetividadpopular al punto que lo que ha sido presenciade muchos, acciones a muchas manos, proyectos ysentimientos para miles de cuerpos, termina siendorepresentado por unas pocas figuras anidadas en eldiálogo con los poderosos.En ese horizonte es fundamental direccionaruna empresa de conocimiento, asumida desdeuna perspectiva integral y cualitativa de aproximaciónal territorio, entendido como escenariocultural, que se aborda desde el punto de vista deuna reflexión sobre el horizonte de la memoriahistórica 7 y de la construcción de identidadessocioculturales urbanas 8 en la perspectiva decontribuir a la re-significación de las prácticas deconstrucción colectiva en estos nuevos contextosde vida, entendiendo que más allá de las cartografíasy las topologías convencionales, el territoriohabitado que es la ciudad se configura a partir delmorar urbano que se hace histórico en la medidaen que es practicado cotidianamente (De Certeau,1996), trascendiendo el espacio, las fronteras ylas distancias que son percibidas a veces comoinfranqueables, para retomar el buen hábito dela travesía hacia el otro y lo otro, que implica unpoblar simbólico del espacio, algo que no se agotaen su ocupación y/o construcción material y quese anida vitalmente generando una complejidadde relaciones entre sujetos y grupos humanos quehacen sentido y re-significan la experiencia urbana.Sin duda, en la perspectiva de esa empresacolectiva la reconstrucción de la memoria implicaun esfuerzo por romper en el diálogo cotidianocon la tradición selectiva del pasado que instaurala memoria oficial y que busca prefigurar el pasadomediante el establecimiento de diques para generarempatías sociales asimétricas y externas a la vivenciade las sujetos y para bloquear las posibilidadesde lenguajes e identificaciones que signifiquencomunicación intersubjetiva; es decir, para ponerentre paréntesis la vida de comunidad en funciónde las lógicas abstractas e individualistas. Por elcontrario, se va en la búsqueda de una narrativaque no es retórica, que se genera en el hacer delencuentro entre agentes sociales diversos y que estáen la búsqueda de un diálogo sobre los conflictospropios de hacerse la vida en entornos popularesde la ciudad, que va tras la saga de los sentimientospensados, o dicho al revés, de los pensamientossentidos que son constitutivos de identidades negadasuna y otra vez por las lógicas burocráticas de laspolíticas públicas implementadas en el territorio.Memorias, identidades y conflictosEs que dígame, antes los señores de los graneros nosvenían a armar con fierros a nosotros que estábamos7. Asumimos la investigación en el marco de recuperación de la memoria histórica; valorando esta tarea de recuperación de la memoriacomo una práctica cultural y política de sujetos individuales y colectivos que abordan un debate ético y político con su sentidodel tiempo y del acontecimiento histórico; para establecer una nueva relación creativa con su memoria colectiva, relativizando lamatriz lineal de la historia y valorando las posibilidades de un relato vital renovado, a partir del reconocimiento de la dialéctica entrerecuerdo y olvido, como el escenario de lucha por el sentido de la existencia simbólica; escenario este por definición estratégicopara el debate sobre la existencia cultural y sobre los procesos de justicia en las sociedades contemporáneas. En ese sentido, la ideade memoria se diferencia del objeto de la historia pues el gesto de recuperar se orienta más a una perspectiva de reconstrucciónvital de la temporalidad que a una disposición a reconstruir el tiempo vacío de la historiografía.8. Se entiende en este texto la construcción de identidades socioculturales como aquel proceso de internalización, externalizacióny socialización de esquemas prácticos, reglas de comportamiento y relacionamiento que operan como generadores de formas deconfiguración humana subjetivas e intersubjetivas.24 × Universidad de San Buenaventura, Cali - Colombia


Mundos populares entre el desplazamiento y el poblamiento.Memorias e interculturalidades en el Distrito... - pp. 13-28jugando fútbol dizque pa’ que defendiéramos el barrioy ahora andan pagando por nosotros; en la feriao en las elecciones nos vienen a trastear pa’ mostrarque están ayudando a los pobres, pero cuando hayalgún problema nadie se aparece y nosotros somos lopeor; cuando llega aquí la gente desplazada la llevana reuniones a tomarles fotos y declaraciones, perodespués es uno como familiar que tiene que lidiarcon el que llega. Entonces así no se puede, muchafalsedad en la sociedad, parce. Así quién cree en algoa lo serio. Por eso yo mejor tiro risa […]Ahora bien, ¿cómo situar esta complejidadurbana como instancia del conflicto social, másallá de la lógica funcional espacial de ser receptoradel conflicto?La idea extendidamente occidental de lasciudades como espacialización de la modernidaden la cual convergen los procesos y funciones productivos,político-administrativos y socioculturalesse complejiza en la medida en que las ciudadesse hacen a partir de procesos de poblamientodinámicos y contradictorios que implican laslógicas de la praxis humana; asunto que rompe lacuadrícula cartesiana y la representación del mapay el atlas, para generar configuraciones espaciotemporalesen las cuales se redefinen y superponenconstantemente procesos, funciones e identidades,tantos como actores y subjetividades circulan en elespacio urbano y que lo hacen en relación con elmundo rural que en Colombia ha sido escenariode disputas seculares, como huella de la apropiaciónde recursos materiales y de afianzamiento depequeños poderes políticos.Emerge así la territorialización, entendida comoel habitar el espacio construyéndolo simbólicamente,y el poblamiento, considerado como aquellostrayectos colectivos que objetivan simbólicay materialmente modos de vida en dimensionesespacio-temporales, procesos estos que se hacenfundamentales en términos generales para comprenderel recurrente peregrinar de las gentes delcampo a las ciudades en una escena que se repitecíclicamente en el país como signo de una granincapacidad para construir una sociedad viable,y, en particular, para reconocer los síntomas delmalestar en la vida urbana y en la formacióncultural de las ciudades en las cuales los sujetospopulares sobreviven configurando, desde lasluchas por la sobrevivencia, nuevas espacialidadesy modos de vida.Es bueno recordar, a partir de concesionescontemporáneas del espacio como las de MiltonSantos (1994) y David Harvey (2001), cómo elpoblamiento de las ciudades y sus formas urbanassólo es posible comprenderlo en el marco de lasacciones colectivas situadas históricamente a partirde luchas que son simbólicas, es decir, que correspondena disputas por los términos de referenciade la experiencia; en ese sentido, los territoriosurbanos emergen como campos de construcciónsocial que se configuran en el entramado de luchaspor la existencia y la coexistencia.En ese orden de ideas, al aproximarnos a lacomprensión de los escenarios urbanos contemporáneosse entiende que en los devenires de la formaciónde ciudades los procesos de poblamiento yterritorialización son escenarios o campos prácticosen los cuales se construyen identidades, modos devida y configuraciones sociales que se estructuran ala manera de objetivaciones históricas, formacionessociales y expresiones de cultura urbana, siempreen lucha y en permanente ebullición.Esta hipótesis del conflicto como elementoconstitutivo de la vida social se puede situar,en el marco de la exploración sobre la memoriasocial y cultural que se adelanta en sectorespopulares urbanos, como eje de una reflexiónsobre el proyecto de reconciliación de país conbase en una política frente al conflicto urbano ya la desintegración social de las ciudades, lo cualimplica señalar como aspecto nodal la necesidadde plantear propuestas colectivas para enfrentar elconflicto social, económico, político y cultural quese configura en nuestros territorios urbanos en laapertura del siglo XXI. Avanzando un poco másespecíficamente en la hipótesis, supone entoncesque el proceso de poblamiento y la teritorializacióndel espacio urbano que nos ocupa, guardanuna profunda relación de tensiones, conflictos yluchas entre: a) las expresiones de un urbanismoglobal ligado a la productividad y la gubernabilidadcontemporáneas que expresa las dinámicasdel actual capitalismo metropolitano; b) las viejastensiones socioculturales y políticas de las ciudadesindianas, coloniales, republicanas y nacionalesque heredamos con sus respectivas convencionesposcoloniales, disciplinares y de sujeción social; yc) los dramas de la descomposición de las culturascampesinas, étnicas, regionales y locales que se hanproducido en la recomposición urbana y rural delRevista Científica Guillermo de Ockham. Vol 10, No. 2. Julio - diciembre de 2012 - ISSN: 1794-192X ‣ 25


Jesús Darío González Bolañospaís en épocas recientes a instancias de la actualizaciónde nuestros beneméritos conflictos armados.Es posible, entonces, desde estos campos detensión que emergen como factores que agencianla conflictividad y el malestar urbano, explorar laformulación de una política urbana para el paísque se muestre como esperanza de reconciliacióny rectificación.En ese sentido, la búsqueda se inscribe tambiénen la necesidad de encontrar un lugar de visibilidadde estas cuestiones en la agendas públicas que nose agota en los marcos del estrecho tratamiento deldesplazamiento y de las víctimas individualizadas,sino que requiere un más allá que se inscribe en laspolíticas públicas para las ciudades colombianasque aborden, entre muchos otros aspectos, estrategiasde des-marginalización e inclusión urbana, locual nos sitúa en un nuevo horizonte de demandascolectivas y de movilización social en Colombia,que pasa por la negociación del conflicto social yarmado pero que requiere muchas más instanciaspara llegar a una agenda de país posible, desde lamovilización social y el diálogo ciudadano.En ese horizonte se supone, entonces, la expediciónpor la memoria socio-cultural del Distrito deAguablanca con un ejercicio conversacional animadopor preguntas sinceras para generar reflexionesque movilicen sentidos colectivos, un encuentroentre los nuevos actores sociales y movilizaciónciudadana; es decir, el encuentro con otros, enespacios y tiempos otros, para conversar reposadamentesobre los mundos de vida que arropanla experiencia rural-urbana de desplazamiento yreasentamiento en el oriente de la ciudad. Para esopuede ser necesario relativizar el objeto de estudio,para encontrarnos como sujetos en condiciones dediferencia y en planos desigualmente constituidos,para compartir preguntas y respuestas siempreprovisionales ligadas a un esfuerzo político devisibilización, reconocimiento y empoderamiento;y en ese sentido, vale la pena situar algunaspreguntas que circundan en lo recorrido hastael momento: ¿Qué ha pasado con las múltiplesnegaciones, exclusiones, victimizaciones vividaspor los sectores populares en su peregrinar entredesplazamientos rurales y poblamientos urbanos?¿Qué lógica de reconciliación y rectificación socialcabe en las ciudades teniendo en cuenta la crecientedesigualdad que campea en nuestros implosionadosespacios urbanos? ¿Dónde están los balancesy las responsabilidades evaluadas respecto a las dinámicasde constitución de ciudades en las últimasdécadas en que el país se hizo fundamentalmenteurbano? ¿Qué gestos podrían desencadenar undiálogo, una conversación de sociedad respecto alos modos de vida urbana en el país?Para abordar asuntos como estos con base en elparadigma expuesto es fundamental una posiciónde escucha, aunque a veces nos sintamos desorientados,aunque a veces haya angustia; la escucha esun lugar para pararnos; seguramente la escuchaes un buen inicio para que emerjan las preguntas.No se trata de llegar disparando preguntas portodo lado porque inmediatamente nos devuelvenal cubículo con respuestas que no tocan ni por lascurvas el mundo de los otros. Se trata de que laspreguntas también nos encuentren en la conversacióncon los otros, que las preguntas sean untesoro hallado en la comunicación y no que seanuna convención para tocarnos y para escucharnospero a lo lejos… ¿Con quién es la conversación?¿Cómo nos instalamos en los tiempos y espaciosde conversación con otros? Aquí se juega muchodel enfrentamiento con la violencia simbólica quese ejerce en el campo intelectual con respecto a losmundos sociales de vida que habitamos.También, sin duda, se busca confrontar laintuición de que hay una memoria extensa másallá del paisaje local que viene viajando desde lasserranías, los litorales, los poblados olvidados, losríos, desplazamientos del campo a la ciudad, locual implica asumir lo que deja el siglo XX, laexperiencia de urbanización del mundo, los aluvionesmigratorios con sus memorias que formanuna contemporaneidad hecha cadena mundialde sinsentido en torno a las “ciudades globales”,considerando la memoria como posibilidad decrítica al presentismo, a la banalización y deshumanizaciónde los tiempos y espacios en las arcadiasdel capitalismo metropolitano.Abordar esta perspectiva crítica implica abordarel espejo de imágenes y los dialectos popularesque son lengua en uso, como un campo de construcciónde representaciones que va y viene en laconstitución polifónica, polisémica y heteroglósicadel mundo compartido (Bajtin, 2005), como unespacio dinámico de múltiples voces y sentidosque se anidan en la constitución de subjetividadesque nunca son un gesto solipsista, que guardan26 × Universidad de San Buenaventura, Cali - Colombia


Mundos populares entre el desplazamiento y el poblamiento.Memorias e interculturalidades en el Distrito... - pp. 13-28memoria y nos recuerda que somos con otros yque esos otros implican una relación con lo otroen la elipsis de lo urbano, como un fenómeno queestá más acá y más allá de los Estados nacionales,a propósito del desplazamiento hacia y desdelas ciudades: amerindias, indianas, coloniales yrepublicanas a las ciudades masivas y globales.Entablar sencillamente el diálogo con pueblos ensu peregrinar que territorializan y reterritorializan,que mutan identidad y agencian sobrevivenciasque son otros tiempos, otros espacios, otras formasde estar, sentir y conocer y que se enuncian comointerculturalidad popular.¿En qué otros horizontes se puede enunciaresta tarea?– Y a propósito de la interdisciplinariedad, esclave abordar tareas como esta con una disposicióna hacer balances que permitan situarnosinvestigativamente en lo disciplinar, pero tambiénmás acá, o sea antes, y más allá, despuésde lo disciplinar, en el reconocimiento de lapre-disciplina. Es decir, importa situaciones enla intuición de que antes que gafas disciplinarestenemos ojos. No hay un lugar, un lenguaje,una lógica de la memoria; estamos inscritos ya la vez gestionamos una relacionalidad que seconstituye en núcleo de sentido, tatuado en laexperiencia corporal que es siempre situacionaly relacional.– En la memoria como experiencia de subjetivaciónque implica una red corporal extensa, enuna conversación sobre la intersubjetividad enrelación, memoria en clave benjaminiana deacción de rememoración, en clave de diálogosobre la configuración/des-configuración/reconfiguración de las corporalidades sociales.En un hacer que no olvida las tumbas de genteshumildes, un hacer que recuerda que estamosparados sobre los hombros de los vencidos,que no olvida que somos cuerpos en relación,en lucha y colaboración.– En un hacer que recuerda la necesidad de noolvidar que esos que no dejan de vencer yano tienen hombros, tienen andamios y grúasinformáticas que alzándolos por encima delpiso, no los dejan ver un panorama más alládel hipertexto que los coloniza…Más queuna retórica sobre la memoria necesitamos unhacer colectivo a partir de la memoria. En esesentido va la apuesta de hacer de la memoriaun esfuerzo cultural y político agenciado porlas organizaciones y la investigación de basepopular.Bibliografía––Alcaldía de Santiago de Cali (2011). Estudio representativo de caracterización de la población desplazada.Colombia: Desepaz.––BAJTIN, Mijail (2005). La cultura popular en la Edad Media y en el Renacimiento. El contexto de FrancoisRabelais. Madrid: Alianza.––BOURDIEU, Pierre (2007). El sentido práctico. Argentina: Siglo Veintiuno.––CHATTERJEE, Partha (2008). La nación en tiempo heterogéneo y otros estudios subalternos. Argentina: SigloVeintiuno.––De CERTEAU, Michel (2000). La invención de lo cotidiano. 1 Artes de hacer. México: Universidad Iberoamericana.––________ (2006). La invención de lo cotidiano. 2 Habitar, cocinar. México: Universidad Iberoamericana.––________ (2004). La fábula mística. Siglos XVI-XVII. México: Universidad Iberoamericana.––DUREAU, Francoise y GOUËSET, Vincent (2007). “Introducción general”. En: Ciudades y sociedades enmutación, lecturas cruzadas sobre Colombia. Bogotá: Universidad Externado de Colombia.– – ESCOBAR, Arturo (1996). La invención del Tercer Mundo. Construcción y reconstrucción del desarrollo. Bogotá:Norma.Revista Científica Guillermo de Ockham. Vol 10, No. 2. Julio - diciembre de 2012 - ISSN: 1794-192X ‣ 27


Jesús Darío González Bolaños––________ (2005). Más allá del Tercer Mundo, globalización y diferencia. Colombia: Universidad del Cauca.––GONZÁLEZ, Jesús Darío (2011). Maestra Vida. Relatos de la parcería en la ciudad popular. Colombia: Grupode investigación PIRKA.––________ y SÁNCHEZ (2002). Alfayma. Ciudad, conflicto y generaciones. Colombia: Fundación CiudadAbierta.––MONSIVÁIS, Carlos (2000). Aires de familia: cultura y sociedad en América Latina. Barcelona: Anagrama.––NAVIA, Patricia y ZIMMERMAN, Marc (2004). Las ciudades latinoamericanas en el nuevo desorden mundial.Argentina: Siglo Veintiuno.––NIÑO R, Álvaro (2002). La gesta del signo, hacia un semanálisis urbano. Bogotá: Universidad Piloto de Colombia.––ROMERO, José Luis (1996). Latinoamérica: las ciudades y las ideas. Medellín: Universidad de Antioquia.––RICOEUR, Paul (2000). La memoria, la historia, el olvido. Argentina: Fondo de Cultura Económico deArgentina.––WILLIAMS, Raymond (2001). El campo y la ciudad. Argentina: Paidós.28 × Universidad de San Buenaventura, Cali - Colombia

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