Estudios ecologicos basicos para el manejo sustentable del coipo ...

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Estudios ecologicos basicos para el manejo sustentable del coipo ...

ESTUDIOS ECOLOGICOS BASICOS PARA EL MANEJO SUSTENTABLEDEL COIPO (Myocastor coypus) EN LOS GRANDES SISTEMAS DEHUMEDALES DE ARGENTINAR.F. Bó 1 , G.Porini 2 , S.M.Arias 1 y M.J. Corriale 11. Laboratorio de Ecología Regional, Dto. de Ecología, Genética y Evolución, Facultad deCs. Exactas y Naturales, Universidad de Buenos Aires. Ciudad Universitaria, Pab. II, 4to.Piso (1428) Buenos Aires, Argentina. rober@bg.fcen.uba.ar. 2. Dirección de Fauna Silvestre,Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación. San Martín 459, 2do. Piso(1004) Buenos Aires, Argentina. gporini@medioambiente.gov.ar.RESUMENEl coipo o falsa nutria (Myocastor coypus) es una especie particularmente representativa denuestros grandes sistemas de humedales y el principal recurso de fauna silvestre deArgentina. Sin embargo, históricamente, las decisiones tendientes a su manejo han tenidobases endebles. Nuestro objetivo es generar información ecológica básica, proponiendo yprobando metodologías adecuadas para evaluar la situación de sus poblaciones y de suhábitat. Con ellas, se pretende diseñar un plan de acción que permita un manejo realmente“sustentable” de la especie y su entorno, contribuyendo a mejorar efectivamente la calidadde vida de las comunidades humanas locales. Con la participación de pobladores yrepresentantes de organismos técnicos de siete provincias, se desarrollaron metodologíasque permitieron evaluar, a distintas escalas de análisis, la oferta de recursos para el coipoen diferentes tipos de humedales, los efectos de la presión de caza y su relación con ladensidad y estabilidad poblacional, integrándolas en un modelo. En este trabajo sedescriben los principales resultados obtenidos durante los tres primeros años del proyecto yse discuten sus perspectivas en relación con los factores “clave” necesarios para laimplementación exitosa del mencionado plan de manejo, considerando la particular situaciónambiental y socioeconómica de nuestro país.SUMMARYThe coypu or false nutria (Myocastor coypus) is a representative species of our largewetland systems and the main wildlife resource of Argentina. However, the decisions aimedfor its management have had historically flimsy bases. The aim of this work is to generatebasic ecological information, proposing and proving appropriate methodologies to evaluatethe state of its populations and of its habitat. With them, it is sought to design an action planthat really allows a ‘sustainable’ management of the species and its environment,contributing to improve the life quality of the local human communities indeed. With theparticipation of residents and agents of technical organisms of seven provinces, wedeveloped methodologies that allowed to evaluate, at different scales of analysis, the supplyof resources of different wetland types for the coypu, the effects of the hunting pressure andtheir relationship with the density and population stability, integrating them in a model. Themain results obtained during the first three years of the project are described in this work andtheir perspectives are discussed in connection with the ‘key factors’ that are needed to asuccessful implementation of the mentioned management plan, considering the particularenvironmental and socioeconomic situation of our country.Palabras clave: coipo, Myocastor coypus, humedales, estado poblacional, evaluación dehábitat, manejo sustentable.


Key words: coypu, Myocastor coypus, wetlands, population state, habitat evaluation,sustainable management.1. INTRODUCCIONEl coipo, quiyá o falsa nutria (Myocastor coypus), es un roedor histricomorfo,relativamente grande, de hábitos semiacuáticos y herbívoros, nativo del SE de América delSur (Parera, 2002) (Fig.1). Estas características, sumadas a otras tales como surelativamente alta tasa reproductiva, su tolerancia a diferentes condiciones climáticas ehidrológicas y su elevada capacidad de dispersión y colonización hacen que el coipo sea,sin duda, uno de las especies más representativas de los grandes sistemas de humedalesde nuestro país, particularmente de nuestra región Litoral. Por otro lado, y debidofundamentalmente al valor comercial de su piel y, en menor medida, al aprovechamiento desu carne, constituye, una tradicional y muy importante fuente de recursos para lascomunidades humanas que habitan dichos ecosistemas (Bó, 1999).Figura 1. Crías de coipo, quiyá o falsa nutria (Myocastor coypus), especie representativa denuestros grandes sistemas de humedales y principal recurso de fauna silvestre deArgentina. (Foto: R. Banchs)En la Figura 2.a. se presenta la distribución aproximada de la especie en Argentina,destacándose las dos zonas (sur de Entre Ríos y centro-este bonaerense) más importantespor las poblaciones que sustentan y por la actividad “nutriera” que en ellas tiene lugar.


2.a 2.bFigura 2. a. Distribución geográfica de la especie en Argentina. Se destacan las dos zonasmás importantes por las poblaciones que sustentan y por la actividad de caza que en ellastiene lugar. b. Distribución de las 23 áreas piloto (modales) donde, actualmente, se estárealizando el Proyecto Nutria.Para tener una idea cabal de la magnitud de esta actividad resulta necesario señalarque, hasta 1998, nuestro país exportaba oficialmente cerca de 5.000.000 de pieles o“cueros” de “nutria” por año (Bó y Porini, 2001). Este hecho, sumado a la relativamenteelevada cantidad de personas involucradas en ella (cazadores, acopiadores, curtidores,confeccionistas y exportadores) determina que el Myocastor coypus constituya, desde elpunto de vista socioeconómico, el principal recurso de fauna silvestre de nuestro país (Grussy Waller, 1988; Bertonatti y Corcuera, 2000).Sin embargo, y pese a todos los aspectos anteriormente señalados, hasta no hacemucho tiempo atrás, las investigaciones científicas sobre la ecología de esta especie en sumedio ambiente natural y original eran relativamente pocas y dispersas. Además, la nutriase podía cazar prácticamente sin ningún tipo de limitación en cuanto al número de individuosy durante una temporada oficial fijada, fundamentalmente, por cuestiones económicas y sinbases ecológicas. Esto es desde mediados de otoño a mediados de primavera, la épocarelativamente más fría del año y, en consecuencia, el momento en que la felpa de la piel deestos animales es más espesa y tiene, por lo tanto, mayor valor comercial (Porini, 1996;Porini et al., 2002.a ).Teniendo en cuenta todos los aspectos anteriormente expuestos, en el año 2001hemos iniciado el denominado “Proyecto Nutria. Estudios ecológicos básicos para el manejosustentable de Myocastor coypus en Argentina”. El mismo, viene llevándose a cabo, conmucho esfuerzo, por la Dirección de Fauna Silvestre de la Nación, conjuntamente con el


e. Integración de la información obtenida en un modelo de relaciones y desarrollo deuna metodología de evaluación asociadaEn la Figura 2.b., se muestra la distribución de las 23 áreas piloto (modales) donde,actualmente, estamos llevando a cabo dichos estudios. Las mismas, se ubican,principalmente, a lo largo del eje fluvial Paraguay-Paraná-Plata.Las diferentes experiencias, que a continuación se detallan, se realizan, en sumayoría, tres veces al año. Al menos una vez fuera de la temporada de caza oficial, períodoque, en general, coincide con la primavera-verano y, desde el punto de vista hidrológico, conla época de “aguas altas”. Además, se realizan dos veces “en temporada”, al comienzo y alfinal de la misma (esto es durante los meses de otoño-invierno, los que coincidenaproximadamente con la época de “aguas bajas”) (Bó y Porini, 2001).La información obtenida está siendo integrada a través de un modelo y unametodología de evaluación asociada que pretende determinar la relación existente entre laaptitud relativa del hábitat y la abundancia y estabilidad de las poblaciones de esta especieincorporando al factor caza. Su finalidad última, como veremos a continuación, es que losmismos contribuyan a la toma de decisiones de manejo con sustento científico.3. MATERIALES Y METODOS3.1. Análisis y evaluación de la aptitud de hábitat a distintas escalasEn relación con el primero de los aspectos mencionados precedentemente (punto a.),diremos que se caracterizó el hábitat de Myocastor coypus en áreas nutrierasrepresentativas (constituidas íntegramente por humedales) en diferentes estacionesclimático-hidrológicas y se analizó el patrón de uso o selección de recursos por parte dedicha especie a distintas escalas espaciales.Se trabajó, fundamentalmente, a escala de paisaje, es decir, a nivel del tipo, cantidady disposición espacial relativa de los elementos o “tipos de ambiente” que lo constituyen.Complementariamente, también se realizaron estudios a escalas de mayor detalleconsiderando variables tales como el tipo y porcentaje de cobertura de las especiesvegetales dominantes y la permanencia y profundidad del agua en los mencionadosambientes de humedal.Asumiendo la existencia de una relación directa entre el nivel de uso de losdiferentes tipos de humedales (y/o de alguno/s de sus componentes) y su grado de aptitud(Johnson, 1980), realizamos estudios de “selección de hábitat” o de “uso vs. disponibilidadde recursos” (Manly et al., 1993), utilizando signos o indicios de actividad de la especie.Debido a su detectabilidad diferencial sólo se consideraron los nidos, comederos (o áreas dealimentación) y las sendas (o caminos) que los animales realizan para desplazarse a travésde la vegetación acuática. Los mismos permitieron evaluar no sólo la intensidad de uso delos diferentes ambientes y/o recursos presentes en ellos sino también determinar cómoestos animales cubren sus requerimientos de refugio-reprodución, alimentación yposibilidades de desplazamiento, respectivamente.3.2. Estimaciones de densidad y otros parámetros poblacionales básicosSe realizaron estimaciones de densidad de Myocastor coypus mediante dosmetodologías: una indirecta y otra directa. La metodología indirecta, fue desarrolladaespecialmente para proyectos de este tipo y su practicidad y precisión fue probada a campo.


La misma se basa en el análisis de las características básicas y la disposición espacial delos signos anteriormente señalados, en transectas dispuestas al azar (Método de laDisposición relativa de Signos ó MDS). En ella, cada tipo de signo hallado fue posicionado eincluido en una categoría que le asigna cierto número de individuos (de acuerdo a laexperiencia adquirida de los pobladores-cazadores con quienes los autores vieneninteractuando desde hace varios años). En este método, se considera que la distancia a laque permanecen individuos del mismos grupo social (que, en su momento, pudo serestimada mediante técnicas de radiotracking) es de uso exclusivo, para evitar así asignaralgunos signos espacialmente agregados a individuos o grupos de individuos distintos (Bó,1996; Bó y Porini, 2001).Simultáneamente, los valores obtenidos por este método, fueron comparados conotros estimados mediante metodologías de muestreo por remoción basadas en laprobabilidad de captura o MPC (Zippin, 1958). Estos últimos, fueron obtenidos a partir de lascapturas que realizaron cazadores-colaboradores de nuestros grupos de trabajo en lasdiferentes áreas piloto.A partir de dichas capturas, se estimaron también otros parámetros poblacionalesbásicos tales como la estructura de edades, la proporción de sexos, el porcentaje dehembras preñadas, el tamaño medio de la camada, la productividad bruta y la tasa deincremento poblacional (Bó y Porini, 2003).Los animales capturados también fueron utilizados para :1. Desarrollar y probar nuevas metodologías que permitieran estimar con mayor precisión laedad de los individuos. Los resultados de las mismas, basadas en el análisis decaracteres morfocraneales, fueron comparados con los obtenidos por métodos más“elaborados” tales como el análisis del peso seco de los cristalinos y con otros más“simples” (en cuanto a sus posibilidades de aplicación a campo) tales como los basadosen el peso y/o largo de los individuos (Nazar Anchorena, 2004).2. Evaluar algunos aspectos de su estado sanitario a través del estudio de susendoparásitos (tales como Fasciola hepatica), y discutir sus implicancias.3.3. Evaluación de las modalidades e intensidad de la cazaEn relación con la actividad cinegética se estimaron y evaluaron: la época de caza, eltamaño de las áreas de caza, la permanencia, el número de trampas utilizado y la eficienciade captura de los cazadores, la dedicación de los mismos a la actividad y su intensidad.Esto se logró también a través de la fundamental colaboración de nuestros cazadores dereferencia y mediante la realización de entrevistas adecuadamente diseñadas a otros“informantes clave” (Bó y Porini, 2003).De la evaluación de la información obtenida y con los resultados de los parámetrospoblacionales básicos anteriormente señalados, se probaron y compararon distintosmodelos para evaluar la sostenibilidad de la caza. Los mismos se basaron en el análisis dela estructura de edades y la susceptibilidad de las diferentes poblaciones estudiadas (esteúltimo, considera aspectos tales como la longevidad, el tiempo de generación y la tasa deincremento poblacional de la especie). También fueron aplicados un modelo “de cosecha”(basado en la relación producción-cosecha) y otro “de reclutamiento del stock” (basado en larelación tasa de reclutamiento-tamaño poblacional) (Bodmer et al., 1997) .3.4. Investigaciones complementarias en humedales urbanos y periurbanos


Como un importante complemento de los estudios anteriormente mencionados,durante 2003 se realizaron investigaciones similares, con los correspondientes ajustes yadaptaciones, sobre la ecología del coipo en humedales urbanos y periurbanos (artificiales ono). Su objetivo básico fue analizar las eventuales diferencias observables en aspectos talescomo el patrón de uso del hábitat y el crecimiento poblacional del coipo en los mismos.El primer subproyecto incluido en este ítem tuvo lugar en la Reserva MAB “LagunaOca del Río Paraguay”, lindante con la ciudad de Formosa (Provincia de Formosa) y sufinalidad fue apoyar las funciones de conservación, logística y desarrollo que distingue aeste tipo de reservas (Bó et al. 2004). El segundo subproyecto, realizado en el Campo deGolf de la Ciudad de Buenos Aires y en la Estación de Cría de Animales Silvestres (ECAS)(La Plata, Pcia. de Buenos Aires), intenta evaluar el problema de la falta de regulaciónpoblacional del coipo en humedales urbanos (artificiales). En este último caso, además deprobar técnicas de captura viva y anestesiado particulares, se desarrollaron metodologíastendientes a evaluar el estado poblacional y la magnitud y el signo de los impactosprovocados por la actividad de estos animales. La finalidad de dichos estudios fue plantearaproximaciones diferentes a la problemática de manejo en estos casos (Corriale, 2004).3.5. Modelo de relaciones y metodología de evaluación asociadaPor último, si bien no detallaremos aquí los fundamentos técnicos de los mismos,resulta conveniente señalar que, a partir de la relación existente entre los distintos tipos deresultados obtenidos, se propuso un modelo descriptivo-predictivo y una metodología deevaluación asociada que, alimentada con la información señalada en los puntos anteriores(resultante de tres años de trabajo), permitiría evaluar la aptitud de hábitat para la nutria(mediante un índice especialmente construido para ese fin) con la abundancia- estabilidadde sus poblaciones. Los mismos incluyen el uso de herramientas tales como imágenessatelitarias y/o fotografías aéreas y un sistema de información georreferenciada (SIG) eintentan brindar resultados a escalas operativas en relación con la toma de decisiones demanejo. Si logramos contar con el apoyo necesario, se pretende implementar dicho modeloy probar y ajustar la metodología asociada a partir de 2004.4. RESULTADOS Y DISCUSIONTeniendo en cuenta la magnitud de este proyecto y la variedad de aspectos en élconsiderados, a continuación se detallan algunos de sus resultados más relevantes:4.1. Análisis y evaluación de la aptitud de hábitat a distintas escalasEn relación a los estudios de hábitat, resulta conveniente señalar que se pudodeterminar el patrón de paisaje más apto y, por lo tanto, comunmente seleccionado por loscoipos (asumiendo, como ya se dijo, una relación directa entre intensidad de uso y grado deaptitud). El mismo estaría constituido fundamentalmente por ambientes de “bajo” de tipo“laguna y/o estero” (siendo los cursos de agua de menor importancia), permanentementeinundadas, con 15 a 90 cm de agua y con “manchones” o “parches” de herbáceas altas(idealmente junco -Schoenoplectus californicus-), en una matriz de acuáticas arraigadas y/oflotantes de mediano y/o bajo porte (tales como Limnobium laevigatum, Sagittariamontevidensis y/o Luziola peruviana). Hemos observado que esta situación, con todo ungradiente de condiciones (aunque no muy marcado), prácticamente se repite en todas lasáreas piloto estudiadas pese a que las mismas fueron seleccionadas independientementepor nuestros colegas de las diferentes provincias, sólo por su importancia como áreasnutrieras (Bó y Porini, 2001).


De estos y otros resultados obtenidos surge, por un lado, que al evaluar la aptitud deun área para esta especie, no debemos concentrarnos en el requerimiento “alimento” ydescuidar, por ejemplo, la componente “refugio-reproducción”, ya que la misma sería, eneste caso, el aspecto más limitante. Por otro lado, además de su persistencia, importa nosólo el tipo, composición y cantidad de ambientes de humedal “adecuados” sino tambiéncómo se disponen en el espacio. Esto se relaciona con la significativa utilización por partedel coipo de las zonas de “interfase” que le permitirían cubrir en forma adecuada y eficientetodos sus requerimientos de hábitat (Merler et al., 1994).Surge en definitiva que pese a las características “generalistas” de esta especie, laaptitud de hábitat es variable, tanto en el espacio como en el tiempo y debe ser tenidaparticularmente en cuenta en la toma de decisiones de manejo, evitando considerar sólo lainformación poblacional (como tradicionalmente se ha hecho con esta y otras especies de lafauna silvestre).4.2. Estimaciones de densidad y otros parámetros poblacionales básicosEn relación con este aspecto surge, por ejemplo, que los métodos utilizados paraestimar la densidad resultaron ser bastante prácticos (sobre todo el MDRS, de particularutilidad para realizar estimaciones periódicas a priori y sin la necesidad de capturarindividuos) y precisos (teniendo en cuenta que las diferencias observadas entre losresultados obtenidos por el MDRS y el MPC fueron del orden de sólo 0.65 individuos/ha)(Bó y Porini, 2003)Se observó también que algunos de los métodos desarrollados y probados para laestimación de la edad y el estado general de los animales, además de prácticos, resultan desuma utilidad para evaluar si se está cazando “bien o mal”. Tal es el caso de los basados enla medición de variables relativamente simples, como el peso, y/o de algunos caracteresmorfocraneales de los ejemplares capturados. Este último método sería particularmenterelevante por sus posibilidades de aplicación en los “cementerios” de coipos, fáciles dehallar en los campamentos donde se instalan los nutrieros (sobre todo los no residentes)durante la temporada de caza (Nazar Anchorena, 2004).En relación con el estado sanitario, si bien todavía nuestro estudio se halla en etapasmuy preliminares, la prevalencia de Fasciola hepatica en el coipo sería relativamente baja yno así la de otros endoparásitos. Estos hechos señalarían la importancia del coipo comoposible indicador de condiciones ambientales que favorecerían, por ejemplo, potencialesriesgos agropecuarios y/o para la salud de los habitantes rurales.Por último, aspectos tales como la importante variación en las densidades estimadasen distintos ambientes y entre ambas temporadas (rango : 0,10-4,97 individuos/ha), elpredominio de individuos jóvenes y subadultos en las capturas (79% en promedio) y laelevada proporción de hembras preñadas (68% en promedio) durante la temporadaautorizada, señalarían la necesidad de replantear algunas de las modalidades de caza y delas medidas actuales de manejo por afectar negativamente al coipo (Porini et al., 2002.b).4.3. Evaluación de las modalidades e intensidad de la cazaEn relación con este punto y lo expuesto precedentemente, a partir de nuestrosestudios se sugiere, por ejemplo, evitar colocar los cepos en las áreas cercanas a los nidos,tratar siempre de hacerlo a no menos de 15 cm de profundidad y evitar la caza con perrospara que se capturen sólo los individuos relativamente más grandes. Además, se aconsejano disminuir el tamaño mínimo de “cuero” permitido (que hasta hace pocas décadas era de


75 cm y hoy ya es de 65 cm), ni permitir que, en las transacciones comercialescorrespondientes, se acepte hasta un 15% de cueros con medidas inferiores al mínimo.Se propone también, acortar la temporada de caza, concentrándola sólo en los tresmeses de invierno (situación que, afortunadamente, ya ha tenido una acogida favorable enlas provincias de Buenos Aires, Entre Ríos y Santa Fe). Esto se debe a que si se empiezaantes o se continúa mucho después de su finalización, se estarían “desperdiciando” losmomentos del año en los que se producen los picos de parición de la especie (sobre todo elde otoño).En íntima relación con lo anterior, surge que los cuatro modelos de sustentabilidadde caza aplicados nos estarían mostrando un panorama variable. Hemos observado que, almenos en los últimos años, habría sobrecaza en aproximadamente el 40% de los sitiosmodales estudiados y/o que el índice de condición de los animales sería relativamente bajo(Bó y Porini, 2003). Sin embargo, en algunos de ellos, existirían importantes recuperaciones(incluso, de un año a otro) que asociamos con el particular régimen hidrológico de lossistemas de humedal en los que se encuentran. El mismo, favorecería el repoblamiento delas áreas sobreexplotadas a través de movimientos dispersivos y/o migratorios de estosanimales (Bó y Malvárez, 1999).4.4. Investigaciones complementarias en humedales urbanos y periurbanosDe las evaluaciones de la aptitud de hábitat y del estado poblacional que realizamos,con la participación de la comunidad local, en ambientes periurbanos como en el caso de laReserva MAB “Laguna Oca” (Formosa), surge que pese a las relativamente favorablescondiciones de hábitat existentes, la especie se hallaría, en la actualidad, prácticamenteausente. Este hecho se atribuye:a. por un lado, a la importante presencia de predadores naturales tales como el yacarénegro (Caiman yacare) (situación prácticamente excepcional en comparación con otrasáreas nutrieras del país) y, probablemente también, a características relativamentediferenciales desde el punto de vista climático-hidrológico que históricamente habríanmantenido sus números relativamente bajos.b. No obstante, creemos que esto también se debe, fundamentalmente, a la históricasobreexplotación que habría sufrido este recurso en el área de la reserva, debido a suubicación lindante con la ciudad de Formosa, las economías marginales de gran parte desus pobladores y los controles inadecuados (Bó et al., 2004).Actualmente, estamos discutiendo, en el marco del programa MAB, no sólo lasprobabilidades de recuperación del coipo en este sistema sino también, la posibilidad de quesu caza “artesanal” brinde, en un futuro no muy lejano, una alternativa productiva quepromueva el desarrollo socioeconómico, garantizando su conservación y la de loshumedales allí presentes.En el caso de los hábitats constituidos por humedales urbanos y periurbanos talescomo los presentes en el ECAS (La Plata, Pcia. de Bs.As).y, sobre todo, en los ambientesartificiales del Campo de Golf de la Ciudad de Buenos Aires, hemos observado patronesmarcadamente diferenciales en cuanto al uso de los recursos y el crecimiento poblacionalpor parte de esta especie, con respecto a lo que ocurre en las mayor parte de las áreasnutrieras de nuestro país. Este hecho, nos ha permitido adquirir una nueva perspectivasobre el papel desempeñado por el coipo en este tipo de ambientes y sobre la necesidad demantener sus números relativamente bajos a fin de evitar efectos potencialmente negativos


sobre ellos (los que, en última instancia, terminarían repercutiendo sobre sus propiaspoblaciones).Resulta conveniente señalar que, en estos casos, hemos necesitado desarrollar yajustar metodologías relativamente diferentes para abordar el estudio de esta problemática,tales como el análisis de la distribución espacial de otros tipos de signos (cuevas y fecas)como indicadores de la intensidad de uso de los “nuevos” ambientes y la aplicación detécnicas que involucran la captura viva, anestesiado y manipulación de los animales, parauna adecuada evaluación del estado general de los mismos y de sus poblaciones.Consideramos que los resultados obtenidos de su aplicación serían lo suficientementesatisfactorios como para aconsejar su empleo ante situaciones similares en otras áreas,aunque la discusión sobre una adecuada solución al problema subyacente, resulta pordemás compleja. Nuestro desafío es proponer, en un futuro relativamente cercano, medidasde manejo realmente efectivas para que estos tipos de humedales cumplan adecuadamentecon la función para la que fueron creados, en forma compatible con una presencia“armónica” del coipo en ellos (Corriale, 2004).4.5. Modelo de relaciones y metodología de evaluación asociadaPor último, en relación con la metodología de evaluación a escala de paisaje querelaciona el grado de aptitud de hábitat y su variación estacional con la abundaciaestabilidadde las poblaciones de coipo, diremos que la misma ya fue aplicada en una de lasáreas piloto y que hemos obtenido una asociación positiva entre el índice de aptitud dehábitat (IAH) especialmente desarrollado. La misma ajustaría a un modelo logístico concoeficientes de variación mayores a menores IAH, lo que nos permitiría proponer un modelopredictivo para aplicar a escalas relacionadas con las dimensiones de las áreas de caza, lasde los establecimientos rurales que las incluyen e, incluso, mayores (por ejemplo a nivel departidos o departamentos provinciales) tales como requerirían los organismos oficiales degestión.5. COMENTARIOS FINALESLa finalidad de este trabajo fue describir los principales resultados obtenidos durantelos tres primeros años del proyecto “Nutria”. Esperamos haberlo logrado. No obstante, y amodo de balance, consideramos oportuno hacer algunas consideraciones y reflexionesfinales.En primer lugar, creemos haber logrado importantes avances en relación con laproblemática planteada. Somos conscientes, sin embargo, de la necesidad de seguiravanzando, realizando ajustes y profundizaciones en todos y cada uno de los aspectosanteriormente expuestos e incorporando otros, también muy importantes, como los queserán mencionados seguidamente. No obstante, creemos que nos hallamos en el “caminocorrecto”. Que ya estaríamos en condiciones, no sólo, de hablar con cierto “sustento” sobrela ecología de esta especie en su medio ambiente natural y original, sino también, de utilizarherramientas prácticas, relativamente precisas y “realistas”, en cuanto a sus posibilidades deimplementación, para “traducirlas” en recomendaciones concretas de manejo mientras,como dijimos, seguimos “avanzando”.Pretendemos poder incorporar próximamente en nuestros estudios, aspectos talescomo la influencia de los movimientos migratorios o dispersivos y su relación con loscambios en la dinámica de inundaciones. En relación con esto último, postulamos que, asícomo la dinámica hidrológica normal, tendría un efecto “compensatorio” con respecto a lasobrecaza, los eventos extremos de inundación actuarían de modo sinérgico, provocando, al


menos en algunos sitios, cambios negativos e “irreversibles” en términos de aptitud dehábitat (por ejemplo, por cambios permanentes en el patrón de paisaje como ha venidoocurriendo en los alrededores de la ciudad de Victoria, Provincia de Entre Ríos) y/ofacilitando su caza desmedida (Bó y Malvárez, 1999). En relación con esto último, merecedestacarse el gran evento de inundación de 1998, año en el que, en combinación con unasituación de mercado favorable (en el que prácticamente no se respetaron ni tamañosmínimos, ni temporadas autorizadas), se cazaron “oficialmente” casi 8.000.000 de nutrias(Porini, com. pers.)El episodio anteriormente señalado provocó, sin embargo, una medidaadministrativa, a nuestro entender, correcta. A partir de ese año, la Dirección de FaunaSilvestre de la Nación, estableció un cupo de 2.500.000 de cueros (es decir, la mitad delpromedio histórico), distribuidos proporcionalmente entre las diferentes provincias, deacuerdo a la magnitud de la actividad nutriera en ellas “y hasta tanto los resultados de losnecesarios estudios científicos” permitieran dar mayores precisiones al respecto.En relación con los interrogantes sobre qué nos falta y/o cuáles serían los necesariospasos a seguir, respondemos que, sin duda, necesitamos incorporar al proyecto, variosaspectos ligados a la componente socioeconómica. Por ejemplo, realizar un adecuado yactualizado estudio de valoración económica del recurso, un análisis más profundo delcircuito comercial y, sobre todo, de la distribución de los ingresos entre los distintos actoresintervinientes, la cual, a nuestro entender, ha mostrado históricamente, un marcadodesequilibrio. A modo de ejemplo, resulta conveniente recordar que, en algunos años de ladécada pasada, un poblador-cazador recibía por cada piel vendida, un valor doce vecesmenos al que ésta tenía en el producto terminado (tapado) considerando sólo el mercadointerno (Quintana et al., 1992). Debe tenerse en cuenta también, la significativa influencia delas moda y otros factores en las oscilaciones de la demanda comercial ya que, esta última,muchas veces potencia el riesgo de disminución del recurso a niveles críticos (como ocurrióen 1998) y, otras veces, de alguna forma, lo “compensa” (situación que estaríamosexperimentando en los últimos años donde la demanda de pieles fue inferior a los cupospermitidos).Todo esto se relaciona íntimamente con la grave situación socioeconómica que havenido experimentando nuestro país en los últimos años y con el angustioso problema de lafalta de alternativas laborales y productivas, no sólo de los habitantes rurales sino tambiénde los que viven en las ciudades, sobre todo en sus suburbios, tal como señaláramos alcomentar las posibles causas de los resultados obtenidos en la Reserva MAB Laguna Oca,lindante con la ciudad de Formosa.Creemos que, sin duda alguna, los temas anteriormente expuestos (a los que lesagregaríamos también la necesidad de una mayor coordinación entre las legislacionesprovinciales, regionales y nacionales (Bucher, 2002)), resultan básicos. Los mismos, no sólonos permiten tener una visión relativamente “completa” de la problemática abordada sinoque, si faltan, determinan que el deseado manejo sustentable no “cierre” o no sea tal.Consideramos, sin embargo, que abordar la problemática del manejo de un recurso defauna silvestre solamente desde esta última perspectiva también resulta inviable. Lasmedidas administrativas deben sustentarse en información científica (ecológica) sólida. Lasexcusas más comunes para justificar la inacción o, incluso, la realización de acciones quemuchos de nosotros calificaríamos como negativas, se basan en cuestiones tales como lafalta de estudios que demuestren “fehacientemente” el mencionado daño, la “falta detiempo” para esperar la realización de un estudio científico relativamente “completo” (desdeuna perspectiva académica “clásica”) o bien, que la escala de análisis de los pocos estudiosque se realizan “no sirve” por no ser compatible con la escala comunmente involucrada enla toma de decisiones.


En nuestro caso, somos conscientes de las enormes dificultades que tenemos, enpaíses como el nuestro, tanto en el ámbito de la investigación como en el de la gestión.Muchas veces sin motivos explícitos y razonables, debemos llevar a cabo nuestro trabajocon escasos apoyo y medios. Otras veces, el problema surge dentro de nuestros propiosámbitos, y, en algunos casos, nuestra escasa visión y/o amplitud de criterio, hacen que nopodamos responder en tiempo y forma, cuando las circunstancias así lo requieren. Pese aello, creemos humildemente que, en nuestro proyecto, estamos intentando trabajar como sedebe. Esto es, en primer lugar, en forma realmente integrada entre organismos deinvestigación y de gestión tanto nacionales como provinciales. Favoreciendo, además, laformación de investigadores en estas temáticas (en nuestro caso, tres integrantes denuestro grupo de trabajo, realizaron o están realizando sus respectivas tesis de licenciaturaen el marco del Proyecto Nutria). Contamos, incluso, con representantes de lascomunidades humanas locales quienes, además de estar informados de nuestrasactividades, nos plantean sus puntos de vista e intereses y participan activamente,facilitándonos la obtención de información científica adecuada y brindándonos sus ampliosconocimientos de campo, (generalmente desaprovechados por muchos de nuestroscolegas).No obstante, en todas las interacciones anteriormente señaladas, en particular entrelas agencias de gobierno y los organismos de ciencia y técnica, debemos seguir mejorando.Necesitamos, sobre todo, ser más conscientes de la importancia de nuestro trabajo y de sufinalidad social, pensando que lo que estamos haciendo (o tratando de hacer), no sucede encualquier lugar del mundo sino, en Argentina y Latinoamérica, con sus pro y sus contra perodonde, en definitiva, muchos de nosotros nos formamos, vivimos y pretendemos seguirviviendo.Consideramos, por último, que debemos favorecer la reinversión de los recursosgenerados por el uso de la fauna en la realización de trabajos como el aquí presentado, conmás personal y con más medios para que tanto los investigadores como los gestores,puedan formarse y trabajar adecuadamente y, sobre todo, para que el necesario monitoreo ycontrol legal posterior sea efectivo y suficiente. Pretendemos que así sea para contribuir,como dijimos al principio de este trabajo, a la conservación del coipo (y de la fauna silvestreen general) y de los grandes humedales que habitan ya que, al hacerlo, estamoscontribuyendo también a la conservación de nuestra cultura y al mejoramiento de la calidadde vida de todos nosotros.AgradecimientosQueremos agradecer a las autoridades y personal de las siguientes instituciones:Dirección de Fauna Silvestre de la Nación; Laboratorio de Ecología Regional, Dto. deEcología, Genética y Evolución (EGE) , Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (FCEyN),Universidad de Buenos Aires (UBA); Direcciones de Fauna Silvestre de las provincias deBuenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe, Corrientes, Chaco, Formosa y Córdoba; Comité MABArgentino, Oficina Regional de Ciencia y Tecnología de la UNESCO para América Latina yel Caribe (ORCyT); Unidad Coordinadora de Administración de Proyectos (UCAP)(Formosa), Estación de Cría de Animales Silvestres (ECAS) (Buenos Aires), Laboratorios deVertebrados y de Ecología de Parásitos y Vectores, Dto. EGE, FCEyN, UBA, FederaciónArgentina para la Comercialización e Industrialización de la Fauna (FACIF) y Campo de Golfde la Ciudad de Buenos Aires. Agradecemos también la inestimable colaboración de lospobladores, personal y propietarios de establecimientos rurales de Chascomús, Gral. Lavalley Bragado (Buenos Aires); Islas del Ibicuy, Gualeguay, Victoria y Diamante (Entre Ríos);Vera, Garay y San Justo (Santa Fe); Esquina y Mecedes (Corrientes); Formosa(Formosa); San Fernando (Chaco) y San Justo (Córdoba).


El presente proyecto forma parte de un Convenio de Cooperación entre la Secretaríade Ambiente y Desarrollo Sustentable de Argentina y la Facultad de Ciencias Exactas yNaturales de la Universidad de Buenos Aires y se finacia a través de la Dirección de FaunaSilvestre de la Nación.BIBLIOGRAFIABertonatti, C. y J. Corcuera, 2000. Situación Ambiental Argentina 2000. Fundación VidaSilvestre Argentina. 440 pp.Bó, R.F., 1996. “Análisis y evaluación de hábitat del coipo (Myocastor coypus) en la regióndel Delta del Paraná. R.F.Bó. En : Taller sobre metodología para el estudio de laspoblaciones de Myocastor coypus con el objeto de implementar un sistema demanejo sustentable. G. Porini (Ed.) Dirección de Fauna y Flora Silvestres. Secretaríade Recursos Naturales y Ambiente Humano, Argentina, pp: 1-9.Bó, R.F., 1999. Falsa nutria, auténtico recurso. Vida Silvestre Nro. 69, pp: 12- 15.Bó, R.F y A.I. Malvárez, 1999. Las inundaciones y la biodiversidad en humedales. Unanálisis del efecto de eventos extremos sobre la fauna silvestre. En: Tópicos sobrehumedales subtropicales y templados de Sudamérica. A.I. Malvárez (Ed.) OficinaRegional de Ciencia y Tecnología de la UNESCO para América Latina y el Caribe,ORCYT, Montevideo, Uruguay, pp: 147 - 168.Bo, R.F y G. Porini, 2001. Caracterización del hábitat, estudios de uso vs. disponibilidad derecursos y estimaciones indirectas de densidad de Myocastor coypus en áreasnutrieras de Argentina fuera de la temporada de caza autorizada. Informe final de laPrimera Etapa del Proyecto “Nutria”. Dirección de Flora y Fauna Silvestres,Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de Argentina. 66 pp.Bó, R.F y G. Porini, 2003. Estimación de parámetros poblacionales básicos y evaluación dela presión de caza de Myocastor coypus en áreas nutrieras de Argentina. Informefinal de la Segunda Etapa del Proyecto “Nutria” Parte A. Dirección de Flora y FaunaSilvestres, Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de Argentina. 43 pp.Bó, R.F., G. Porini, S. M. Arias, F. del Rosso y M.J. Corriale, 2004. Situación actual del coipo(Myocastor coypus) en la Reserva de Biósfera “Laguna Oca del Río Paraguay”(Formosa, Argentina). Informe final del Proyecto MAB Ecología y manejo del coipo(Myocastor coypus) en la Reserva de Biósfera “Laguna Oca del Río Paraguay” (Pcia.de Formosa). Oficina Regional de Ciencia y Tecnología de la UNESCO para AméricaLatina y el Caribe, ORCYT, Montevideo, Uruguay, 68 pp.Bodmer, R., R. Aquino, P. Puertas, C. Reyes, T. Fang y N. Gottdenker, 1997. Manejo y usosustentable de pecaríes en la Amazonía peruana. Comisión de supervivencia deespecies de la UICN. Capítulo 7: 64-83.Bucher, E.H., 2002. Aspectos críticos en el uso sustentable de especies silvestres. En :Blanco, D.E, J. Beltrán y V. de la Balze (eds.). Primer Taller sobre la Caza de AvesAcuáticas. Hacia una estrategia para el uso sustentable de los recursos de loshumedales. Wetlands International, Buenos Aires, Argentina. Pp: 29-34.Corriale, M.J., 2004. Evaluación del estado poblacional y patrón de uso de hábitat del coipo(Myocastor coypus) en humedales urbanos. Tesis de Licenciatura en CienciasBiológicas. Departamento de Ecología, Genética y Evolución, Facultad de CienciasExactas y Naturales. Universidad de Buenos Aires. 78 pp.Gruss, J. y T. Waller, 1988. Diagnóstico y recomendaciones sobre la administración derecursos silvestres en la Argentina: La década reciente (un análisis sobre laadministración de la fauna terrestre). Traffic Sudamérica, 1era. Edición: 113 pp.Johnson, D.H., 1980. The comparison of use and availability measurements for evaluatingresource preference. Ecology : 61: 65-71.Manly, B., L. Mc Donald y D. Thomas, 1993. Resource selection by animals. Statisticaldesign and analysis for field studies. Chapman y Hall, London. 177 pp.


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