Estudios ecologicos basicos para el manejo sustentable del coipo ...
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ESTUDIOS ECOLOGICOS BASICOS PARA EL MANEJO SUSTENTABLEDEL COIPO (Myocastor coypus) EN LOS GRANDES SISTEMAS DEHUMEDALES DE ARGENTINAR.F. Bó 1 , G.Porini 2 , S.M.Arias 1 y M.J. Corriale 11. Laboratorio de Ecología Regional, Dto. de Ecología, Genética y Evolución, Facultad deCs. Exactas y Naturales, Universidad de Buenos Aires. Ciudad Universitaria, Pab. II, 4to.Piso (1428) Buenos Aires, Argentina. rober@bg.fcen.uba.ar. 2. Dirección de Fauna Silvestre,Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación. San Martín 459, 2do. Piso(1004) Buenos Aires, Argentina. gporini@medioambiente.gov.ar.RESUMENEl <strong>coipo</strong> o falsa nutria (Myocastor coypus) es una especie particularmente representativa denuestros grandes sistemas de humedales y <strong>el</strong> principal recurso de fauna silvestre deArgentina. Sin embargo, históricamente, las decisiones tendientes a su <strong>manejo</strong> han tenidobases endebles. Nuestro objetivo es generar información ecológica básica, proponiendo yprobando metodologías adecuadas <strong>para</strong> evaluar la situación de sus poblaciones y de suhábitat. Con <strong>el</strong>las, se pretende diseñar un plan de acción que permita un <strong>manejo</strong> realmente“<strong>sustentable</strong>” de la especie y su entorno, contribuyendo a mejorar efectivamente la calidadde vida de las comunidades humanas locales. Con la participación de pobladores yrepresentantes de organismos técnicos de siete provincias, se desarrollaron metodologíasque permitieron evaluar, a distintas escalas de análisis, la oferta de recursos <strong>para</strong> <strong>el</strong> <strong>coipo</strong>en diferentes tipos de humedales, los efectos de la presión de caza y su r<strong>el</strong>ación con ladensidad y estabilidad poblacional, integrándolas en un mod<strong>el</strong>o. En este trabajo sedescriben los principales resultados obtenidos durante los tres primeros años d<strong>el</strong> proyecto yse discuten sus perspectivas en r<strong>el</strong>ación con los factores “clave” necesarios <strong>para</strong> laimplementación exitosa d<strong>el</strong> mencionado plan de <strong>manejo</strong>, considerando la particular situaciónambiental y socioeconómica de nuestro país.SUMMARYThe coypu or false nutria (Myocastor coypus) is a representative species of our largewetland systems and the main wildlife resource of Argentina. However, the decisions aimedfor its management have had historically flimsy bases. The aim of this work is to generatebasic ecological information, proposing and proving appropriate methodologies to evaluatethe state of its populations and of its habitat. With them, it is sought to design an action planthat really allows a ‘sustainable’ management of the species and its environment,contributing to improve the life quality of the local human communities indeed. With theparticipation of residents and agents of technical organisms of seven provinces, wedev<strong>el</strong>oped methodologies that allowed to evaluate, at different scales of analysis, the supplyof resources of different wetland types for the coypu, the effects of the hunting pressure andtheir r<strong>el</strong>ationship with the density and population stability, integrating them in a mod<strong>el</strong>. Themain results obtained during the first three years of the project are described in this work andtheir perspectives are discussed in connection with the ‘key factors’ that are needed to asuccessful implementation of the mentioned management plan, considering the particularenvironmental and socioeconomic situation of our country.Palabras clave: <strong>coipo</strong>, Myocastor coypus, humedales, estado poblacional, evaluación dehábitat, <strong>manejo</strong> <strong>sustentable</strong>.
Key words: coypu, Myocastor coypus, wetlands, population state, habitat evaluation,sustainable management.1. INTRODUCCIONEl <strong>coipo</strong>, quiyá o falsa nutria (Myocastor coypus), es un roedor histricomorfo,r<strong>el</strong>ativamente grande, de hábitos semiacuáticos y herbívoros, nativo d<strong>el</strong> SE de América d<strong>el</strong>Sur (Parera, 2002) (Fig.1). Estas características, sumadas a otras tales como sur<strong>el</strong>ativamente alta tasa reproductiva, su tolerancia a diferentes condiciones climáticas ehidrológicas y su <strong>el</strong>evada capacidad de dispersión y colonización hacen que <strong>el</strong> <strong>coipo</strong> sea,sin duda, uno de las especies más representativas de los grandes sistemas de humedalesde nuestro país, particularmente de nuestra región Litoral. Por otro lado, y debidofundamentalmente al valor comercial de su pi<strong>el</strong> y, en menor medida, al aprovechamiento desu carne, constituye, una tradicional y muy importante fuente de recursos <strong>para</strong> lascomunidades humanas que habitan dichos ecosistemas (Bó, 1999).Figura 1. Crías de <strong>coipo</strong>, quiyá o falsa nutria (Myocastor coypus), especie representativa denuestros grandes sistemas de humedales y principal recurso de fauna silvestre deArgentina. (Foto: R. Banchs)En la Figura 2.a. se presenta la distribución aproximada de la especie en Argentina,destacándose las dos zonas (sur de Entre Ríos y centro-este bonaerense) más importantespor las poblaciones que sustentan y por la actividad “nutriera” que en <strong>el</strong>las tiene lugar.
2.a 2.bFigura 2. a. Distribución geográfica de la especie en Argentina. Se destacan las dos zonasmás importantes por las poblaciones que sustentan y por la actividad de caza que en <strong>el</strong>lastiene lugar. b. Distribución de las 23 áreas piloto (modales) donde, actualmente, se estárealizando <strong>el</strong> Proyecto Nutria.Para tener una idea cabal de la magnitud de esta actividad resulta necesario señalarque, hasta 1998, nuestro país exportaba oficialmente cerca de 5.000.000 de pi<strong>el</strong>es o“cueros” de “nutria” por año (Bó y Porini, 2001). Este hecho, sumado a la r<strong>el</strong>ativamente<strong>el</strong>evada cantidad de personas involucradas en <strong>el</strong>la (cazadores, acopiadores, curtidores,confeccionistas y exportadores) determina que <strong>el</strong> Myocastor coypus constituya, desde <strong>el</strong>punto de vista socioeconómico, <strong>el</strong> principal recurso de fauna silvestre de nuestro país (Grussy Waller, 1988; Bertonatti y Corcuera, 2000).Sin embargo, y pese a todos los aspectos anteriormente señalados, hasta no hacemucho tiempo atrás, las investigaciones científicas sobre la ecología de esta especie en sumedio ambiente natural y original eran r<strong>el</strong>ativamente pocas y dispersas. Además, la nutriase podía cazar prácticamente sin ningún tipo de limitación en cuanto al número de individuosy durante una temporada oficial fijada, fundamentalmente, por cuestiones económicas y sinbases ecológicas. Esto es desde mediados de otoño a mediados de primavera, la épocar<strong>el</strong>ativamente más fría d<strong>el</strong> año y, en consecuencia, <strong>el</strong> momento en que la f<strong>el</strong>pa de la pi<strong>el</strong> deestos animales es más espesa y tiene, por lo tanto, mayor valor comercial (Porini, 1996;Porini et al., 2002.a ).Teniendo en cuenta todos los aspectos anteriormente expuestos, en <strong>el</strong> año 2001hemos iniciado <strong>el</strong> denominado “Proyecto Nutria. <strong>Estudios</strong> ecológicos básicos <strong>para</strong> <strong>el</strong> <strong>manejo</strong><strong>sustentable</strong> de Myocastor coypus en Argentina”. El mismo, viene llevándose a cabo, conmucho esfuerzo, por la Dirección de Fauna Silvestre de la Nación, conjuntamente con <strong>el</strong>
e. Integración de la información obtenida en un mod<strong>el</strong>o de r<strong>el</strong>aciones y desarrollo deuna metodología de evaluación asociadaEn la Figura 2.b., se muestra la distribución de las 23 áreas piloto (modales) donde,actualmente, estamos llevando a cabo dichos estudios. Las mismas, se ubican,principalmente, a lo largo d<strong>el</strong> eje fluvial Paraguay-Paraná-Plata.Las diferentes experiencias, que a continuación se detallan, se realizan, en sumayoría, tres veces al año. Al menos una vez fuera de la temporada de caza oficial, períodoque, en general, coincide con la primavera-verano y, desde <strong>el</strong> punto de vista hidrológico, conla época de “aguas altas”. Además, se realizan dos veces “en temporada”, al comienzo y alfinal de la misma (esto es durante los meses de otoño-invierno, los que coincidenaproximadamente con la época de “aguas bajas”) (Bó y Porini, 2001).La información obtenida está siendo integrada a través de un mod<strong>el</strong>o y unametodología de evaluación asociada que pretende determinar la r<strong>el</strong>ación existente entre laaptitud r<strong>el</strong>ativa d<strong>el</strong> hábitat y la abundancia y estabilidad de las poblaciones de esta especieincorporando al factor caza. Su finalidad última, como veremos a continuación, es que losmismos contribuyan a la toma de decisiones de <strong>manejo</strong> con sustento científico.3. MATERIALES Y METODOS3.1. Análisis y evaluación de la aptitud de hábitat a distintas escalasEn r<strong>el</strong>ación con <strong>el</strong> primero de los aspectos mencionados precedentemente (punto a.),diremos que se caracterizó <strong>el</strong> hábitat de Myocastor coypus en áreas nutrierasrepresentativas (constituidas íntegramente por humedales) en diferentes estacionesclimático-hidrológicas y se analizó <strong>el</strong> patrón de uso o s<strong>el</strong>ección de recursos por parte dedicha especie a distintas escalas espaciales.Se trabajó, fundamentalmente, a escala de paisaje, es decir, a niv<strong>el</strong> d<strong>el</strong> tipo, cantidady disposición espacial r<strong>el</strong>ativa de los <strong>el</strong>ementos o “tipos de ambiente” que lo constituyen.Complementariamente, también se realizaron estudios a escalas de mayor detalleconsiderando variables tales como <strong>el</strong> tipo y porcentaje de cobertura de las especiesvegetales dominantes y la permanencia y profundidad d<strong>el</strong> agua en los mencionadosambientes de humedal.Asumiendo la existencia de una r<strong>el</strong>ación directa entre <strong>el</strong> niv<strong>el</strong> de uso de losdiferentes tipos de humedales (y/o de alguno/s de sus componentes) y su grado de aptitud(Johnson, 1980), realizamos estudios de “s<strong>el</strong>ección de hábitat” o de “uso vs. disponibilidadde recursos” (Manly et al., 1993), utilizando signos o indicios de actividad de la especie.Debido a su detectabilidad diferencial sólo se consideraron los nidos, comederos (o áreas dealimentación) y las sendas (o caminos) que los animales realizan <strong>para</strong> desplazarse a travésde la vegetación acuática. Los mismos permitieron evaluar no sólo la intensidad de uso d<strong>el</strong>os diferentes ambientes y/o recursos presentes en <strong>el</strong>los sino también determinar cómoestos animales cubren sus requerimientos de refugio-reprodución, alimentación yposibilidades de desplazamiento, respectivamente.3.2. Estimaciones de densidad y otros parámetros poblacionales básicosSe realizaron estimaciones de densidad de Myocastor coypus mediante dosmetodologías: una indirecta y otra directa. La metodología indirecta, fue desarrolladaespecialmente <strong>para</strong> proyectos de este tipo y su practicidad y precisión fue probada a campo.
La misma se basa en <strong>el</strong> análisis de las características básicas y la disposición espacial d<strong>el</strong>os signos anteriormente señalados, en transectas dispuestas al azar (Método de laDisposición r<strong>el</strong>ativa de Signos ó MDS). En <strong>el</strong>la, cada tipo de signo hallado fue posicionado eincluido en una categoría que le asigna cierto número de individuos (de acuerdo a laexperiencia adquirida de los pobladores-cazadores con quienes los autores vieneninteractuando desde hace varios años). En este método, se considera que la distancia a laque permanecen individuos d<strong>el</strong> mismos grupo social (que, en su momento, pudo serestimada mediante técnicas de radiotracking) es de uso exclusivo, <strong>para</strong> evitar así asignaralgunos signos espacialmente agregados a individuos o grupos de individuos distintos (Bó,1996; Bó y Porini, 2001).Simultáneamente, los valores obtenidos por este método, fueron com<strong>para</strong>dos conotros estimados mediante metodologías de muestreo por remoción basadas en laprobabilidad de captura o MPC (Zippin, 1958). Estos últimos, fueron obtenidos a partir de lascapturas que realizaron cazadores-colaboradores de nuestros grupos de trabajo en lasdiferentes áreas piloto.A partir de dichas capturas, se estimaron también otros parámetros poblacionalesbásicos tales como la estructura de edades, la proporción de sexos, <strong>el</strong> porcentaje dehembras preñadas, <strong>el</strong> tamaño medio de la camada, la productividad bruta y la tasa deincremento poblacional (Bó y Porini, 2003).Los animales capturados también fueron utilizados <strong>para</strong> :1. Desarrollar y probar nuevas metodologías que permitieran estimar con mayor precisión laedad de los individuos. Los resultados de las mismas, basadas en <strong>el</strong> análisis decaracteres morfocraneales, fueron com<strong>para</strong>dos con los obtenidos por métodos más“<strong>el</strong>aborados” tales como <strong>el</strong> análisis d<strong>el</strong> peso seco de los cristalinos y con otros más“simples” (en cuanto a sus posibilidades de aplicación a campo) tales como los basadosen <strong>el</strong> peso y/o largo de los individuos (Nazar Anchorena, 2004).2. Evaluar algunos aspectos de su estado sanitario a través d<strong>el</strong> estudio de susendoparásitos (tales como Fasciola hepatica), y discutir sus implicancias.3.3. Evaluación de las modalidades e intensidad de la cazaEn r<strong>el</strong>ación con la actividad cinegética se estimaron y evaluaron: la época de caza, <strong>el</strong>tamaño de las áreas de caza, la permanencia, <strong>el</strong> número de trampas utilizado y la eficienciade captura de los cazadores, la dedicación de los mismos a la actividad y su intensidad.Esto se logró también a través de la fundamental colaboración de nuestros cazadores dereferencia y mediante la realización de entrevistas adecuadamente diseñadas a otros“informantes clave” (Bó y Porini, 2003).De la evaluación de la información obtenida y con los resultados de los parámetrospoblacionales básicos anteriormente señalados, se probaron y com<strong>para</strong>ron distintosmod<strong>el</strong>os <strong>para</strong> evaluar la sostenibilidad de la caza. Los mismos se basaron en <strong>el</strong> análisis d<strong>el</strong>a estructura de edades y la susceptibilidad de las diferentes poblaciones estudiadas (esteúltimo, considera aspectos tales como la longevidad, <strong>el</strong> tiempo de generación y la tasa deincremento poblacional de la especie). También fueron aplicados un mod<strong>el</strong>o “de cosecha”(basado en la r<strong>el</strong>ación producción-cosecha) y otro “de reclutamiento d<strong>el</strong> stock” (basado en lar<strong>el</strong>ación tasa de reclutamiento-tamaño poblacional) (Bodmer et al., 1997) .3.4. Investigaciones complementarias en humedales urbanos y periurbanos
Como un importante complemento de los estudios anteriormente mencionados,durante 2003 se realizaron investigaciones similares, con los correspondientes ajustes yadaptaciones, sobre la ecología d<strong>el</strong> <strong>coipo</strong> en humedales urbanos y periurbanos (artificiales ono). Su objetivo básico fue analizar las eventuales diferencias observables en aspectos talescomo <strong>el</strong> patrón de uso d<strong>el</strong> hábitat y <strong>el</strong> crecimiento poblacional d<strong>el</strong> <strong>coipo</strong> en los mismos.El primer subproyecto incluido en este ítem tuvo lugar en la Reserva MAB “LagunaOca d<strong>el</strong> Río Paraguay”, lindante con la ciudad de Formosa (Provincia de Formosa) y sufinalidad fue apoyar las funciones de conservación, logística y desarrollo que distingue aeste tipo de reservas (Bó et al. 2004). El segundo subproyecto, realizado en <strong>el</strong> Campo deGolf de la Ciudad de Buenos Aires y en la Estación de Cría de Animales Silvestres (ECAS)(La Plata, Pcia. de Buenos Aires), intenta evaluar <strong>el</strong> problema de la falta de regulaciónpoblacional d<strong>el</strong> <strong>coipo</strong> en humedales urbanos (artificiales). En este último caso, además deprobar técnicas de captura viva y anestesiado particulares, se desarrollaron metodologíastendientes a evaluar <strong>el</strong> estado poblacional y la magnitud y <strong>el</strong> signo de los impactosprovocados por la actividad de estos animales. La finalidad de dichos estudios fue plantearaproximaciones diferentes a la problemática de <strong>manejo</strong> en estos casos (Corriale, 2004).3.5. Mod<strong>el</strong>o de r<strong>el</strong>aciones y metodología de evaluación asociadaPor último, si bien no detallaremos aquí los fundamentos técnicos de los mismos,resulta conveniente señalar que, a partir de la r<strong>el</strong>ación existente entre los distintos tipos deresultados obtenidos, se propuso un mod<strong>el</strong>o descriptivo-predictivo y una metodología deevaluación asociada que, alimentada con la información señalada en los puntos anteriores(resultante de tres años de trabajo), permitiría evaluar la aptitud de hábitat <strong>para</strong> la nutria(mediante un índice especialmente construido <strong>para</strong> ese fin) con la abundancia- estabilidadde sus poblaciones. Los mismos incluyen <strong>el</strong> uso de herramientas tales como imágenessat<strong>el</strong>itarias y/o fotografías aéreas y un sistema de información georreferenciada (SIG) eintentan brindar resultados a escalas operativas en r<strong>el</strong>ación con la toma de decisiones de<strong>manejo</strong>. Si logramos contar con <strong>el</strong> apoyo necesario, se pretende implementar dicho mod<strong>el</strong>oy probar y ajustar la metodología asociada a partir de 2004.4. RESULTADOS Y DISCUSIONTeniendo en cuenta la magnitud de este proyecto y la variedad de aspectos en élconsiderados, a continuación se detallan algunos de sus resultados más r<strong>el</strong>evantes:4.1. Análisis y evaluación de la aptitud de hábitat a distintas escalasEn r<strong>el</strong>ación a los estudios de hábitat, resulta conveniente señalar que se pudodeterminar <strong>el</strong> patrón de paisaje más apto y, por lo tanto, comunmente s<strong>el</strong>eccionado por los<strong>coipo</strong>s (asumiendo, como ya se dijo, una r<strong>el</strong>ación directa entre intensidad de uso y grado deaptitud). El mismo estaría constituido fundamentalmente por ambientes de “bajo” de tipo“laguna y/o estero” (siendo los cursos de agua de menor importancia), permanentementeinundadas, con 15 a 90 cm de agua y con “manchones” o “parches” de herbáceas altas(idealmente junco -Schoenoplectus californicus-), en una matriz de acuáticas arraigadas y/oflotantes de mediano y/o bajo porte (tales como Limnobium laevigatum, Sagittariamontevidensis y/o Luziola peruviana). Hemos observado que esta situación, con todo ungradiente de condiciones (aunque no muy marcado), prácticamente se repite en todas lasáreas piloto estudiadas pese a que las mismas fueron s<strong>el</strong>eccionadas independientementepor nuestros colegas de las diferentes provincias, sólo por su importancia como áreasnutrieras (Bó y Porini, 2001).
De estos y otros resultados obtenidos surge, por un lado, que al evaluar la aptitud deun área <strong>para</strong> esta especie, no debemos concentrarnos en <strong>el</strong> requerimiento “alimento” ydescuidar, por ejemplo, la componente “refugio-reproducción”, ya que la misma sería, eneste caso, <strong>el</strong> aspecto más limitante. Por otro lado, además de su persistencia, importa nosólo <strong>el</strong> tipo, composición y cantidad de ambientes de humedal “adecuados” sino tambiéncómo se disponen en <strong>el</strong> espacio. Esto se r<strong>el</strong>aciona con la significativa utilización por parted<strong>el</strong> <strong>coipo</strong> de las zonas de “interfase” que le permitirían cubrir en forma adecuada y eficientetodos sus requerimientos de hábitat (Merler et al., 1994).Surge en definitiva que pese a las características “generalistas” de esta especie, laaptitud de hábitat es variable, tanto en <strong>el</strong> espacio como en <strong>el</strong> tiempo y debe ser tenidaparticularmente en cuenta en la toma de decisiones de <strong>manejo</strong>, evitando considerar sólo lainformación poblacional (como tradicionalmente se ha hecho con esta y otras especies de lafauna silvestre).4.2. Estimaciones de densidad y otros parámetros poblacionales básicosEn r<strong>el</strong>ación con este aspecto surge, por ejemplo, que los métodos utilizados <strong>para</strong>estimar la densidad resultaron ser bastante prácticos (sobre todo <strong>el</strong> MDRS, de particularutilidad <strong>para</strong> realizar estimaciones periódicas a priori y sin la necesidad de capturarindividuos) y precisos (teniendo en cuenta que las diferencias observadas entre losresultados obtenidos por <strong>el</strong> MDRS y <strong>el</strong> MPC fueron d<strong>el</strong> orden de sólo 0.65 individuos/ha)(Bó y Porini, 2003)Se observó también que algunos de los métodos desarrollados y probados <strong>para</strong> laestimación de la edad y <strong>el</strong> estado general de los animales, además de prácticos, resultan desuma utilidad <strong>para</strong> evaluar si se está cazando “bien o mal”. Tal es <strong>el</strong> caso de los basados enla medición de variables r<strong>el</strong>ativamente simples, como <strong>el</strong> peso, y/o de algunos caracteresmorfocraneales de los ejemplares capturados. Este último método sería particularmenter<strong>el</strong>evante por sus posibilidades de aplicación en los “cementerios” de <strong>coipo</strong>s, fáciles dehallar en los campamentos donde se instalan los nutrieros (sobre todo los no residentes)durante la temporada de caza (Nazar Anchorena, 2004).En r<strong>el</strong>ación con <strong>el</strong> estado sanitario, si bien todavía nuestro estudio se halla en etapasmuy pr<strong>el</strong>iminares, la prevalencia de Fasciola hepatica en <strong>el</strong> <strong>coipo</strong> sería r<strong>el</strong>ativamente baja yno así la de otros endoparásitos. Estos hechos señalarían la importancia d<strong>el</strong> <strong>coipo</strong> comoposible indicador de condiciones ambientales que favorecerían, por ejemplo, potencialesriesgos agropecuarios y/o <strong>para</strong> la salud de los habitantes rurales.Por último, aspectos tales como la importante variación en las densidades estimadasen distintos ambientes y entre ambas temporadas (rango : 0,10-4,97 individuos/ha), <strong>el</strong>predominio de individuos jóvenes y subadultos en las capturas (79% en promedio) y la<strong>el</strong>evada proporción de hembras preñadas (68% en promedio) durante la temporadaautorizada, señalarían la necesidad de replantear algunas de las modalidades de caza y d<strong>el</strong>as medidas actuales de <strong>manejo</strong> por afectar negativamente al <strong>coipo</strong> (Porini et al., 2002.b).4.3. Evaluación de las modalidades e intensidad de la cazaEn r<strong>el</strong>ación con este punto y lo expuesto precedentemente, a partir de nuestrosestudios se sugiere, por ejemplo, evitar colocar los cepos en las áreas cercanas a los nidos,tratar siempre de hacerlo a no menos de 15 cm de profundidad y evitar la caza con perros<strong>para</strong> que se capturen sólo los individuos r<strong>el</strong>ativamente más grandes. Además, se aconsejano disminuir <strong>el</strong> tamaño mínimo de “cuero” permitido (que hasta hace pocas décadas era de
75 cm y hoy ya es de 65 cm), ni permitir que, en las transacciones comercialescorrespondientes, se acepte hasta un 15% de cueros con medidas inferiores al mínimo.Se propone también, acortar la temporada de caza, concentrándola sólo en los tresmeses de invierno (situación que, afortunadamente, ya ha tenido una acogida favorable enlas provincias de Buenos Aires, Entre Ríos y Santa Fe). Esto se debe a que si se empiezaantes o se continúa mucho después de su finalización, se estarían “desperdiciando” losmomentos d<strong>el</strong> año en los que se producen los picos de parición de la especie (sobre todo <strong>el</strong>de otoño).En íntima r<strong>el</strong>ación con lo anterior, surge que los cuatro mod<strong>el</strong>os de sustentabilidadde caza aplicados nos estarían mostrando un panorama variable. Hemos observado que, almenos en los últimos años, habría sobrecaza en aproximadamente <strong>el</strong> 40% de los sitiosmodales estudiados y/o que <strong>el</strong> índice de condición de los animales sería r<strong>el</strong>ativamente bajo(Bó y Porini, 2003). Sin embargo, en algunos de <strong>el</strong>los, existirían importantes recuperaciones(incluso, de un año a otro) que asociamos con <strong>el</strong> particular régimen hidrológico de lossistemas de humedal en los que se encuentran. El mismo, favorecería <strong>el</strong> repoblamiento d<strong>el</strong>as áreas sobreexplotadas a través de movimientos dispersivos y/o migratorios de estosanimales (Bó y Malvárez, 1999).4.4. Investigaciones complementarias en humedales urbanos y periurbanosDe las evaluaciones de la aptitud de hábitat y d<strong>el</strong> estado poblacional que realizamos,con la participación de la comunidad local, en ambientes periurbanos como en <strong>el</strong> caso de laReserva MAB “Laguna Oca” (Formosa), surge que pese a las r<strong>el</strong>ativamente favorablescondiciones de hábitat existentes, la especie se hallaría, en la actualidad, prácticamenteausente. Este hecho se atribuye:a. por un lado, a la importante presencia de predadores naturales tales como <strong>el</strong> yacarénegro (Caiman yacare) (situación prácticamente excepcional en com<strong>para</strong>ción con otrasáreas nutrieras d<strong>el</strong> país) y, probablemente también, a características r<strong>el</strong>ativamentediferenciales desde <strong>el</strong> punto de vista climático-hidrológico que históricamente habríanmantenido sus números r<strong>el</strong>ativamente bajos.b. No obstante, creemos que esto también se debe, fundamentalmente, a la históricasobreexplotación que habría sufrido este recurso en <strong>el</strong> área de la reserva, debido a suubicación lindante con la ciudad de Formosa, las economías marginales de gran parte desus pobladores y los controles inadecuados (Bó et al., 2004).Actualmente, estamos discutiendo, en <strong>el</strong> marco d<strong>el</strong> programa MAB, no sólo lasprobabilidades de recuperación d<strong>el</strong> <strong>coipo</strong> en este sistema sino también, la posibilidad de quesu caza “artesanal” brinde, en un futuro no muy lejano, una alternativa productiva quepromueva <strong>el</strong> desarrollo socioeconómico, garantizando su conservación y la de loshumedales allí presentes.En <strong>el</strong> caso de los hábitats constituidos por humedales urbanos y periurbanos talescomo los presentes en <strong>el</strong> ECAS (La Plata, Pcia. de Bs.As).y, sobre todo, en los ambientesartificiales d<strong>el</strong> Campo de Golf de la Ciudad de Buenos Aires, hemos observado patronesmarcadamente diferenciales en cuanto al uso de los recursos y <strong>el</strong> crecimiento poblacionalpor parte de esta especie, con respecto a lo que ocurre en las mayor parte de las áreasnutrieras de nuestro país. Este hecho, nos ha permitido adquirir una nueva perspectivasobre <strong>el</strong> pap<strong>el</strong> desempeñado por <strong>el</strong> <strong>coipo</strong> en este tipo de ambientes y sobre la necesidad demantener sus números r<strong>el</strong>ativamente bajos a fin de evitar efectos potencialmente negativos
sobre <strong>el</strong>los (los que, en última instancia, terminarían repercutiendo sobre sus propiaspoblaciones).Resulta conveniente señalar que, en estos casos, hemos necesitado desarrollar yajustar metodologías r<strong>el</strong>ativamente diferentes <strong>para</strong> abordar <strong>el</strong> estudio de esta problemática,tales como <strong>el</strong> análisis de la distribución espacial de otros tipos de signos (cuevas y fecas)como indicadores de la intensidad de uso de los “nuevos” ambientes y la aplicación detécnicas que involucran la captura viva, anestesiado y manipulación de los animales, <strong>para</strong>una adecuada evaluación d<strong>el</strong> estado general de los mismos y de sus poblaciones.Consideramos que los resultados obtenidos de su aplicación serían lo suficientementesatisfactorios como <strong>para</strong> aconsejar su empleo ante situaciones similares en otras áreas,aunque la discusión sobre una adecuada solución al problema subyacente, resulta pordemás compleja. Nuestro desafío es proponer, en un futuro r<strong>el</strong>ativamente cercano, medidasde <strong>manejo</strong> realmente efectivas <strong>para</strong> que estos tipos de humedales cumplan adecuadamentecon la función <strong>para</strong> la que fueron creados, en forma compatible con una presencia“armónica” d<strong>el</strong> <strong>coipo</strong> en <strong>el</strong>los (Corriale, 2004).4.5. Mod<strong>el</strong>o de r<strong>el</strong>aciones y metodología de evaluación asociadaPor último, en r<strong>el</strong>ación con la metodología de evaluación a escala de paisaje quer<strong>el</strong>aciona <strong>el</strong> grado de aptitud de hábitat y su variación estacional con la abundaciaestabilidadde las poblaciones de <strong>coipo</strong>, diremos que la misma ya fue aplicada en una de lasáreas piloto y que hemos obtenido una asociación positiva entre <strong>el</strong> índice de aptitud dehábitat (IAH) especialmente desarrollado. La misma ajustaría a un mod<strong>el</strong>o logístico concoeficientes de variación mayores a menores IAH, lo que nos permitiría proponer un mod<strong>el</strong>opredictivo <strong>para</strong> aplicar a escalas r<strong>el</strong>acionadas con las dimensiones de las áreas de caza, lasde los establecimientos rurales que las incluyen e, incluso, mayores (por ejemplo a niv<strong>el</strong> departidos o departamentos provinciales) tales como requerirían los organismos oficiales degestión.5. COMENTARIOS FINALESLa finalidad de este trabajo fue describir los principales resultados obtenidos durant<strong>el</strong>os tres primeros años d<strong>el</strong> proyecto “Nutria”. Esperamos haberlo logrado. No obstante, y amodo de balance, consideramos oportuno hacer algunas consideraciones y reflexionesfinales.En primer lugar, creemos haber logrado importantes avances en r<strong>el</strong>ación con laproblemática planteada. Somos conscientes, sin embargo, de la necesidad de seguiravanzando, realizando ajustes y profundizaciones en todos y cada uno de los aspectosanteriormente expuestos e incorporando otros, también muy importantes, como los queserán mencionados seguidamente. No obstante, creemos que nos hallamos en <strong>el</strong> “caminocorrecto”. Que ya estaríamos en condiciones, no sólo, de hablar con cierto “sustento” sobr<strong>el</strong>a ecología de esta especie en su medio ambiente natural y original, sino también, de utilizarherramientas prácticas, r<strong>el</strong>ativamente precisas y “realistas”, en cuanto a sus posibilidades deimplementación, <strong>para</strong> “traducirlas” en recomendaciones concretas de <strong>manejo</strong> mientras,como dijimos, seguimos “avanzando”.Pretendemos poder incorporar próximamente en nuestros estudios, aspectos talescomo la influencia de los movimientos migratorios o dispersivos y su r<strong>el</strong>ación con loscambios en la dinámica de inundaciones. En r<strong>el</strong>ación con esto último, postulamos que, asícomo la dinámica hidrológica normal, tendría un efecto “compensatorio” con respecto a lasobrecaza, los eventos extremos de inundación actuarían de modo sinérgico, provocando, al
menos en algunos sitios, cambios negativos e “irreversibles” en términos de aptitud dehábitat (por ejemplo, por cambios permanentes en <strong>el</strong> patrón de paisaje como ha venidoocurriendo en los alrededores de la ciudad de Victoria, Provincia de Entre Ríos) y/ofacilitando su caza desmedida (Bó y Malvárez, 1999). En r<strong>el</strong>ación con esto último, merecedestacarse <strong>el</strong> gran evento de inundación de 1998, año en <strong>el</strong> que, en combinación con unasituación de mercado favorable (en <strong>el</strong> que prácticamente no se respetaron ni tamañosmínimos, ni temporadas autorizadas), se cazaron “oficialmente” casi 8.000.000 de nutrias(Porini, com. pers.)El episodio anteriormente señalado provocó, sin embargo, una medidaadministrativa, a nuestro entender, correcta. A partir de ese año, la Dirección de FaunaSilvestre de la Nación, estableció un cupo de 2.500.000 de cueros (es decir, la mitad d<strong>el</strong>promedio histórico), distribuidos proporcionalmente entre las diferentes provincias, deacuerdo a la magnitud de la actividad nutriera en <strong>el</strong>las “y hasta tanto los resultados de losnecesarios estudios científicos” permitieran dar mayores precisiones al respecto.En r<strong>el</strong>ación con los interrogantes sobre qué nos falta y/o cuáles serían los necesariospasos a seguir, respondemos que, sin duda, necesitamos incorporar al proyecto, variosaspectos ligados a la componente socioeconómica. Por ejemplo, realizar un adecuado yactualizado estudio de valoración económica d<strong>el</strong> recurso, un análisis más profundo d<strong>el</strong>circuito comercial y, sobre todo, de la distribución de los ingresos entre los distintos actoresintervinientes, la cual, a nuestro entender, ha mostrado históricamente, un marcadodesequilibrio. A modo de ejemplo, resulta conveniente recordar que, en algunos años de ladécada pasada, un poblador-cazador recibía por cada pi<strong>el</strong> vendida, un valor doce vecesmenos al que ésta tenía en <strong>el</strong> producto terminado (tapado) considerando sólo <strong>el</strong> mercadointerno (Quintana et al., 1992). Debe tenerse en cuenta también, la significativa influencia d<strong>el</strong>as moda y otros factores en las oscilaciones de la demanda comercial ya que, esta última,muchas veces potencia <strong>el</strong> riesgo de disminución d<strong>el</strong> recurso a niv<strong>el</strong>es críticos (como ocurrióen 1998) y, otras veces, de alguna forma, lo “compensa” (situación que estaríamosexperimentando en los últimos años donde la demanda de pi<strong>el</strong>es fue inferior a los cupospermitidos).Todo esto se r<strong>el</strong>aciona íntimamente con la grave situación socioeconómica que havenido experimentando nuestro país en los últimos años y con <strong>el</strong> angustioso problema de lafalta de alternativas laborales y productivas, no sólo de los habitantes rurales sino tambiénde los que viven en las ciudades, sobre todo en sus suburbios, tal como señaláramos alcomentar las posibles causas de los resultados obtenidos en la Reserva MAB Laguna Oca,lindante con la ciudad de Formosa.Creemos que, sin duda alguna, los temas anteriormente expuestos (a los que lesagregaríamos también la necesidad de una mayor coordinación entre las legislacionesprovinciales, regionales y nacionales (Bucher, 2002)), resultan básicos. Los mismos, no sólonos permiten tener una visión r<strong>el</strong>ativamente “completa” de la problemática abordada sinoque, si faltan, determinan que <strong>el</strong> deseado <strong>manejo</strong> <strong>sustentable</strong> no “cierre” o no sea tal.Consideramos, sin embargo, que abordar la problemática d<strong>el</strong> <strong>manejo</strong> de un recurso defauna silvestre solamente desde esta última perspectiva también resulta inviable. Lasmedidas administrativas deben sustentarse en información científica (ecológica) sólida. Lasexcusas más comunes <strong>para</strong> justificar la inacción o, incluso, la realización de acciones quemuchos de nosotros calificaríamos como negativas, se basan en cuestiones tales como lafalta de estudios que demuestren “fehacientemente” <strong>el</strong> mencionado daño, la “falta detiempo” <strong>para</strong> esperar la realización de un estudio científico r<strong>el</strong>ativamente “completo” (desdeuna perspectiva académica “clásica”) o bien, que la escala de análisis de los pocos estudiosque se realizan “no sirve” por no ser compatible con la escala comunmente involucrada enla toma de decisiones.
En nuestro caso, somos conscientes de las enormes dificultades que tenemos, enpaíses como <strong>el</strong> nuestro, tanto en <strong>el</strong> ámbito de la investigación como en <strong>el</strong> de la gestión.Muchas veces sin motivos explícitos y razonables, debemos llevar a cabo nuestro trabajocon escasos apoyo y medios. Otras veces, <strong>el</strong> problema surge dentro de nuestros propiosámbitos, y, en algunos casos, nuestra escasa visión y/o amplitud de criterio, hacen que nopodamos responder en tiempo y forma, cuando las circunstancias así lo requieren. Pese a<strong>el</strong>lo, creemos humildemente que, en nuestro proyecto, estamos intentando trabajar como sedebe. Esto es, en primer lugar, en forma realmente integrada entre organismos deinvestigación y de gestión tanto nacionales como provinciales. Favoreciendo, además, laformación de investigadores en estas temáticas (en nuestro caso, tres integrantes denuestro grupo de trabajo, realizaron o están realizando sus respectivas tesis de licenciaturaen <strong>el</strong> marco d<strong>el</strong> Proyecto Nutria). Contamos, incluso, con representantes de lascomunidades humanas locales quienes, además de estar informados de nuestrasactividades, nos plantean sus puntos de vista e intereses y participan activamente,facilitándonos la obtención de información científica adecuada y brindándonos sus ampliosconocimientos de campo, (generalmente desaprovechados por muchos de nuestroscolegas).No obstante, en todas las interacciones anteriormente señaladas, en particular entr<strong>el</strong>as agencias de gobierno y los organismos de ciencia y técnica, debemos seguir mejorando.Necesitamos, sobre todo, ser más conscientes de la importancia de nuestro trabajo y de sufinalidad social, pensando que lo que estamos haciendo (o tratando de hacer), no sucede encualquier lugar d<strong>el</strong> mundo sino, en Argentina y Latinoamérica, con sus pro y sus contra perodonde, en definitiva, muchos de nosotros nos formamos, vivimos y pretendemos seguirviviendo.Consideramos, por último, que debemos favorecer la reinversión de los recursosgenerados por <strong>el</strong> uso de la fauna en la realización de trabajos como <strong>el</strong> aquí presentado, conmás personal y con más medios <strong>para</strong> que tanto los investigadores como los gestores,puedan formarse y trabajar adecuadamente y, sobre todo, <strong>para</strong> que <strong>el</strong> necesario monitoreo ycontrol legal posterior sea efectivo y suficiente. Pretendemos que así sea <strong>para</strong> contribuir,como dijimos al principio de este trabajo, a la conservación d<strong>el</strong> <strong>coipo</strong> (y de la fauna silvestreen general) y de los grandes humedales que habitan ya que, al hacerlo, estamoscontribuyendo también a la conservación de nuestra cultura y al mejoramiento de la calidadde vida de todos nosotros.AgradecimientosQueremos agradecer a las autoridades y personal de las siguientes instituciones:Dirección de Fauna Silvestre de la Nación; Laboratorio de Ecología Regional, Dto. deEcología, Genética y Evolución (EGE) , Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (FCEyN),Universidad de Buenos Aires (UBA); Direcciones de Fauna Silvestre de las provincias deBuenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe, Corrientes, Chaco, Formosa y Córdoba; Comité MABArgentino, Oficina Regional de Ciencia y Tecnología de la UNESCO <strong>para</strong> América Latina y<strong>el</strong> Caribe (ORCyT); Unidad Coordinadora de Administración de Proyectos (UCAP)(Formosa), Estación de Cría de Animales Silvestres (ECAS) (Buenos Aires), Laboratorios deVertebrados y de Ecología de Parásitos y Vectores, Dto. EGE, FCEyN, UBA, FederaciónArgentina <strong>para</strong> la Comercialización e Industrialización de la Fauna (FACIF) y Campo de Golfde la Ciudad de Buenos Aires. Agradecemos también la inestimable colaboración de lospobladores, personal y propietarios de establecimientos rurales de Chascomús, Gral. Lavalley Bragado (Buenos Aires); Islas d<strong>el</strong> Ibicuy, Gualeguay, Victoria y Diamante (Entre Ríos);Vera, Garay y San Justo (Santa Fe); Esquina y Mecedes (Corrientes); Formosa(Formosa); San Fernando (Chaco) y San Justo (Córdoba).
El presente proyecto forma parte de un Convenio de Cooperación entre la Secretaríade Ambiente y Desarrollo Sustentable de Argentina y la Facultad de Ciencias Exactas yNaturales de la Universidad de Buenos Aires y se finacia a través de la Dirección de FaunaSilvestre de la Nación.BIBLIOGRAFIABertonatti, C. y J. Corcuera, 2000. Situación Ambiental Argentina 2000. Fundación VidaSilvestre Argentina. 440 pp.Bó, R.F., 1996. “Análisis y evaluación de hábitat d<strong>el</strong> <strong>coipo</strong> (Myocastor coypus) en la regiónd<strong>el</strong> D<strong>el</strong>ta d<strong>el</strong> Paraná. R.F.Bó. En : Taller sobre metodología <strong>para</strong> <strong>el</strong> estudio de laspoblaciones de Myocastor coypus con <strong>el</strong> objeto de implementar un sistema de<strong>manejo</strong> <strong>sustentable</strong>. G. Porini (Ed.) Dirección de Fauna y Flora Silvestres. Secretaríade Recursos Naturales y Ambiente Humano, Argentina, pp: 1-9.Bó, R.F., 1999. Falsa nutria, auténtico recurso. Vida Silvestre Nro. 69, pp: 12- 15.Bó, R.F y A.I. Malvárez, 1999. Las inundaciones y la biodiversidad en humedales. Unanálisis d<strong>el</strong> efecto de eventos extremos sobre la fauna silvestre. En: Tópicos sobrehumedales subtropicales y templados de Sudamérica. A.I. Malvárez (Ed.) OficinaRegional de Ciencia y Tecnología de la UNESCO <strong>para</strong> América Latina y <strong>el</strong> Caribe,ORCYT, Montevideo, Uruguay, pp: 147 - 168.Bo, R.F y G. Porini, 2001. Caracterización d<strong>el</strong> hábitat, estudios de uso vs. disponibilidad derecursos y estimaciones indirectas de densidad de Myocastor coypus en áreasnutrieras de Argentina fuera de la temporada de caza autorizada. Informe final de laPrimera Etapa d<strong>el</strong> Proyecto “Nutria”. Dirección de Flora y Fauna Silvestres,Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de Argentina. 66 pp.Bó, R.F y G. Porini, 2003. Estimación de parámetros poblacionales básicos y evaluación d<strong>el</strong>a presión de caza de Myocastor coypus en áreas nutrieras de Argentina. Informefinal de la Segunda Etapa d<strong>el</strong> Proyecto “Nutria” Parte A. Dirección de Flora y FaunaSilvestres, Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de Argentina. 43 pp.Bó, R.F., G. Porini, S. M. Arias, F. d<strong>el</strong> Rosso y M.J. Corriale, 2004. Situación actual d<strong>el</strong> <strong>coipo</strong>(Myocastor coypus) en la Reserva de Biósfera “Laguna Oca d<strong>el</strong> Río Paraguay”(Formosa, Argentina). Informe final d<strong>el</strong> Proyecto MAB Ecología y <strong>manejo</strong> d<strong>el</strong> <strong>coipo</strong>(Myocastor coypus) en la Reserva de Biósfera “Laguna Oca d<strong>el</strong> Río Paraguay” (Pcia.de Formosa). Oficina Regional de Ciencia y Tecnología de la UNESCO <strong>para</strong> AméricaLatina y <strong>el</strong> Caribe, ORCYT, Montevideo, Uruguay, 68 pp.Bodmer, R., R. Aquino, P. Puertas, C. Reyes, T. Fang y N. Gottdenker, 1997. Manejo y uso<strong>sustentable</strong> de pecaríes en la Amazonía peruana. Comisión de supervivencia deespecies de la UICN. Capítulo 7: 64-83.Bucher, E.H., 2002. Aspectos críticos en <strong>el</strong> uso <strong>sustentable</strong> de especies silvestres. En :Blanco, D.E, J. B<strong>el</strong>trán y V. de la Balze (eds.). Primer Taller sobre la Caza de AvesAcuáticas. Hacia una estrategia <strong>para</strong> <strong>el</strong> uso <strong>sustentable</strong> de los recursos de loshumedales. Wetlands International, Buenos Aires, Argentina. Pp: 29-34.Corriale, M.J., 2004. Evaluación d<strong>el</strong> estado poblacional y patrón de uso de hábitat d<strong>el</strong> <strong>coipo</strong>(Myocastor coypus) en humedales urbanos. Tesis de Licenciatura en CienciasBiológicas. Departamento de Ecología, Genética y Evolución, Facultad de CienciasExactas y Naturales. Universidad de Buenos Aires. 78 pp.Gruss, J. y T. Waller, 1988. Diagnóstico y recomendaciones sobre la administración derecursos silvestres en la Argentina: La década reciente (un análisis sobre laadministración de la fauna terrestre). Traffic Sudamérica, 1era. Edición: 113 pp.Johnson, D.H., 1980. The comparison of use and availability measurements for evaluatingresource preference. Ecology : 61: 65-71.Manly, B., L. Mc Donald y D. Thomas, 1993. Resource s<strong>el</strong>ection by animals. Statisticaldesign and analysis for fi<strong>el</strong>d studies. Chapman y Hall, London. 177 pp.
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