La violencia de género: De cuestión privada a problema social ...

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Intervención Psicosocial, 2000, Vol. 9 N.° 1 - Págs. 7-19DOSSIERLa violencia de género: De cuestión privada aproblema socialGender violence: from a private issue to a socialproblemEsperanza BOSCH FIOLVictoria A. FERRER PÉREZDepartamento de Psicología. Universitat Illes BalearsRESUMENSe analiza el proceso de visibilización y de toma de conciencia social sobr e la violenciade género que estamos viviendo en nuestro entorno en estos últimos años. Para ello setoma como referencia el concepto de problema social y se revisan dos ejemplos de violenciade género, la violencia doméstica y el acoso sexual.Se concluye que el paso de considerar la violencia de género como problema privado aconsiderarla un problema social no sólo implica un mayor conocimiento del oblema pr ocambios en la legislación vigente, sino también un nuevo modo de analizar sus causas yde sugerir actuaciones para prevenirlo.PALABRAS CLAVEProblema social; violencia de género.ABSTRACTThis paper analyses the process of visibility and social awareness about the genderviolence that we are living in the last years around the world. The concept of social problemis taken as framework and two examples of gender violence are reviewed: domesticviolence and sexual harassment.Ctra. Valldemossa km 7,5. 07071 Palma de Mallorca. Balears. Tel. 971 17 34 40. Fax: 971 1731 90. E-mail: dpsebf0@clust.uib.esI N T E RVENCION PSICOSOCIAL 7


La violencia de género: De cuestión privada a problema socialIn conclusion, changing the consideration of gender violence from a private issue to asocial problem implies a better knowledge of the problem, legislative changes, but also anew way to analyse its causes and to suggest preventing actions.Social problem; gender violence.KEY WORDSINTRODUCCIÓNEs evidente que en los últimos tiemposse ha producido un cierto proceso de tomade conciencia social sobre la gravedad dela violencia contra las mujeres y el granobstáculo que ésta supone para la convivenciademocrática entre hombres y mujeres.Sin embargo, creemos que el pro b l e-ma aún dista mucho de estar re s u e l t o .De un tiempo a esta parte se ha propuestouna nueva denominación parahacer frente a esta grave realidad, el conceptode violencia de género. En este sentido,cabe señalar que la unidad de laComisión Europea encargada de la igualdadde oportunidades ha elaborado unglosario ("100 palabras para la igualdad.Glosario de términos relativos a la igualdadentre hombres y mujeres", 1999) quep retende, entre otras cosas, facilitar el trabajode los estados miembros en el fomentode la igualdad entre mujeres y hombre sa través de una comprensión común delos términos al respecto, y que, entre otr o smuchos términos, define la violencia deg é n e ro, sexista o sexual como "todo tipo deviolencia ejercida mediante el recurso o lasamenazas de recurrir a la fuerza física o alchantaje emocional; incluyendo la viola -ción, el maltrato de mujeres, el acososexual, el incesto y la pederastia".A pesar de la violencia de género no esen absoluto un fenómeno nuevo, su reconocimiento,su visibilización, y, portanto, el paso de ser considerada de unacuestión privada a un problema social, síes relativamente reciente. El propósito deeste artículo es proponer un reflexiónsobre este proceso de visibilización,tomando como base dos ejemplos particulares,la violencia doméstica y el acososexual. Para ello, en primer lugar, revisaremosel concepto de problema social.LA DEFINICIÓN DE PROBLEMASOCIAL.Como señala Liazos (1982), las definicionesde lo que es un problema socialpueden incluirse en dos grandes bloquessegún sea la perspectiva teórica que seadopte.Así, por una parte, estarían las definicionesque resaltan los aspectos objetivosperjudiciales de los problemas, aunqueéstos no sean identificables por sectoresamplios de población cono situacionessusceptibles de ser cambiadas. En estalínea se enmarcarían definiciones comola de Fuller y Myers (1941a, 1941b) quieneslo entienden como "una condición quese establece como tal por un número con -siderable de personas como una desvia -ción de las normas sociales habituales";como la de Merton (1971), que define elproblema social como "una situación queviola una o más normas generales com-8 I N T E RVENCION PSICOSOCIAL


La violencia de género: De cuestión privada a problema socialEl tercer elemento se refiere a los valoressociales puesto que éstos son imprescindiblespara determinar la razón por lacual se define un problema como social.Como señala Clemente (1997), los valoreshacen referencia a las preferencias personalesy a las prioridades de grupos socialesy estas prioridades son frecuentementedistintas para cada grupo social por loque, a menudo, se plantea un conflictode valores. La solución de este conflictodependede la adecuada priorización deestos valores.Y un último elemento importante serefiere al hecho de que los problemassociales son, por definición, cuestionespúblicas y no cuestiones personales oprivadas.Vemos, por tanto, que el reconocimientode una situación o circunstanciacomo problema social está ligado a sureconocimiento por parte de una comunidado de personas de influencia y prestigio.Esto supone que la manera en quealgo queda definido como problemasocial está estrechamente ligada a laintervención del poder, la representacióny también la manipulación.Tal como señalan Sullivan y cols.(1980), a la hora de enfocar los problemassociales el poder dependede cuestionescomo: La fuerza de los números yaque si un grupo tiene acceso a un mayornúmero de personas es más fácil queincremente su poder; la organizaciónentendida como habilidad para coordinarlas acciones hacia un fin, de modo que estotalmente posible que grupos pequeñospero bien organizados alcancen altascotas de poder; y el acceso a los recursosya que cuanto mayor sea éste, más poderalcanzará el grupo de pr esión.Muy relacionado con el tema del poderse halla el de la autoridad, entendidacomo poder institucionalizado. Siguiendoa estos mismos autores (Sullivan et al.,1980) podemos distinguir tres tipos generalesde autoridad: La autoridad tradicional,basada en la creencia de que lo quees costumbre y habitual está bien hechoy es lógico; la autoridad legal – racional,basada en la creencia de que se debeconfiar en las prácticas que consiguenlogros de la manera más eficaz posible; yla autoridad carismática, basada en lahabilidad personal de un líder .LAS FASES EN EL DESARROLLO DEUN PROBLEMA SOCIAL.Tras revisar estos aspectos que nospermiten entender qué es un problemasocial, cabe analizar cuáles son las fasesen su desarrollo, y para ello seguiremosla pr opuesta de Kitsuse y Spector (1973).En la primera fase, o fase de agitación,se detecta la presencia de un grupo depersonas descontentas cuya actividad sedirige fundamentalmente hacia dos finesque son convencer a otros grupos sociales,y comenzar a preparar accionesencaminadas a tratar las causas del problemaplanteado. Las personas que inicianestas acciones suelen ser las víctimasaunque no necesariamente es así.En esta fase suelen dedicarse unaparte importante de los esfuerzos areconvertir los problemas privados enpúblicos. Y es común que en ella secometan una serie de errores que hacenque no siempre esta primera etapa tengamucho éxito. Entre estos errores estarían,por ejemplo, la vaguedad de las reclamacionesdel grupo, la escasa significaciónpública del grupo y por tanto suescaso alcance social, o la adopción deestrategias equivocadas o no efectivas.En la segunda fase, llamada de legitimacióny co-actuación, la situación cambiaradicalmente cuando los principalesagentes sociales, que habitualmente sonoficiales, reconocen al grupo de presión y1 0 I N T E RVENCION PSICOSOCIAL


Esperanza Bosch Fiol y Victoria A. Ferrer Pérezempiezan a atender a sus deseos. De estamanera el grupo recibe legitimación, produciéndosetambién un cambio en la percepciónde las personas que pertenecenal grupo de presión al extenderse a ellasel prestigio y pasar a ser consideradascomo críticas al sistema y ya no tantocomo agitadoras.La co-actuación se produce en cuantouna serie de organismos oficiales empiezana actuar sobre el problema, controlarsu definición y elegir a sus interlocutoreslegales. Así los intereses de los grupospasan a depender de la estructura generalde la organización, consiguiéndoseuna estabilidad nueva.En la tercera, o fase de burocratizacióny reacción, el problema, que hapasado a estar en manos de una agenciagubernamental, se minimiza en parte,pasando de ser importante a ser uno másentre otros. En palabras de Stark (1975),deja de ser "qué se puede hacer para evi -tar las condiciones que generan el problema",y se convierte en "qué se puedehacer para evitar que haya personas quesigan protestando".Finalmente, la fase descrita como dereemergencia del movimiento se refiere aque, llegados a este punto, lo más probablees que las políticas oficiales hayangenerado un fuerte descontento y desilusión.Si es así suele darse una de lassiguientes alternativas: a) Que el grupode presión inicial rechace la forma deactuación de las instituciones oficiales; b)Que quienes promovieron el movimientosean sustituidos por las personas afectadas,al no considerar éstas atendidas suspeticiones; c) Que las soluciones y accionesplanteadas desde los organismos oficialesentren en contradicción con losvalores o intereses de otros grupos socia -les creándose nuevos conflictos; d) Que,o bien se produce el desarrollo de gruposmás reducidos, que buscarán solucionesreales para las personas afectadas, obien se crean pequeños grupos queafronten la búsqueda de soluciones parcialesal pr oblema inicial.VIOLENCIA DE GÉNERO COMOPROBLEMA SOCIAL.Una vez analizado qué es y cómo evolucionaun problema hasta ser consideradocomo problema social, cabe aplicareste análisis al caso de la violencia degénero en términos generales y en losdos ejemplos a los que antes nos hemosreferido, la violencia doméstica y el acososexual.Si, como se ha comentado anteriormente,una de las concepciones másaceptadas de problema social es la queseñala que para que una condición seadefinida como tal debe ser consideradainjusta por un grupo que tenga una ciertainfluencia social, entonces para entenderel paso de la violencia de género deproblema privado a problema público esimprescindible analizar el papel desempeñadopor el movimiento feminista.En este sentido, las feministas delsiglo XX y, especialmente, el movimientode liberación de las mujeres que se iniciaen la década de 1960 va a centrarse ennuevos temas y en nuevos problemas y,entre ellos en la violencia contra lasmujeres, inicialmente, en la violenciasexual y posteriormente en la violenciadoméstica (Anderson y Zinsser, 1992,2000; Heise, 1997; Kanuha, 1997).Un hito importante que hay que citares el llamado Tribunal Internacional deDelitos Contra la Mujer, reunión que seinaguró el 8 de marzo de 1976 con laasistencia de 2.000 mujeres de 40 paísesy que fue concebido a imagen de otrosgrandes procesos (como el de Nuremberg)y como opuesto al Congreso de NacionesUnidas sobre las mujeres que había tenidolugar en Ciudad de México el añoI N T E RVENCION PSICOSOCIAL 1 1


La violencia de género: De cuestión privada a problema socialanterior donde las participantes lo habíanhecho como representantes de suspaíses o partidos políticos.Como relatan Anderson y Zinsser(1992, 2000), este tribunal discutió múltiplestemas y, entre ellos, la mutilacióngenital, el abuso infantil y la violación.En relación a este último tema, se concluyóque, aunque la violación sea unacto individual de violencia masculina,supone una forma de perpetuar el poderde los hombres sobre las mujeres y sepropusieron diferentes formas de acción,incluyendo manifestaciones, discusiones,creación de organismos de ayuda a lasvíctimas y cambios en la legislación sobreel tema. En los meses que siguieron,estas acciones comenzaron a desarrollarseen países como Italia, Alemania occidental,Gran Bretaña o Francia. Peroserá a partir de los años 80 y, especialmentea partir de la segunda mitad deesta década, cuando la atención se dirijahacia las diferentes formas de violenciacontra las mujeres y cuando las feministaseuropeas presionen a sus gobiernospara que reformen las leyes sobre violenciadoméstica y sexual, creen casas deacogida y mecanismos de atención a lasvíctimas, etc. (Anderson y Zinsser, 2000).En relación a estas medidas podemosrecordar, por ejemplo, que en 1980 elConsejo de Acción Europea para la Igualdadentre Hombres y Mujeres señaló quela violencia física, tanto sexual (violación,incesto, acoso, …) como doméstica, deberíaser motivo de acción legal para losestados miembros. Posteriormente, en1986, el Parlamento Europeo propugnóuna resolución sobre las agresiones a lasmujeres en la que recomendaba a susestados miembros diversas medidaslegislativas, educativas, de dotación derecursos, etc. para hacer frente al problemade la violencia doméstica. Y en unareciente resolución sobre el tema (Res.A4-0250/97, recogida por Eriksson,1997) se propone la adopción de nuevasmedidas incluyendo la "Campaña euro -pea de Sensibilización ante la ViolenciaContra las Mujeres" que la ComisiónEuropea ha estado desarrollando durante1999 y en la que se ha prestado unaparticular atención al tema de la violenciadoméstica.Otros organismos internacionales hantrabajado sumándose a este reconocimiento.Prueba de ello son, entre otras,las siguientes consideraciones (Mariño,1997):En junio de 1992 el Comité para laEliminación de la Discriminación contrala Mujer (CEDAW), que vigila la ejecuciónde la Convención sobre la Eliminación detodas las Formas de Discriminación contrala Mujer de 1979, incluyó formalmentela violencia de género como discriminaciónpor razón de género. Concretamente,la recomendación general número19, adoptada en el XI período de sesiones,trata en su totalidad de la violenciacontra la mujer y de las medidas a tomarpara eliminarla.En la declaración final del II Congr e s oMundial por los Derechos Humanos, celebradoen Viena en 1993, y gracias a laactuación de las delegadas participantes,se reconoció la violencia contra las mujeresen la esfera privada como una violaciónde los derechos humanos y se declaróque los derechos de las mujeres son"parte inseparable, integral e inalienablede los derechos humanos universales".Y la Asamblea General de las NacionesUnidas aprobó en diciembre de 1993 la"Declaración sobre la eliminación de laviolencia contra la mujer" (Res. A.G.48/104, ONU, 1994), el primer instrumentointernacional de derechos humanosque aborda de forma la violencia degénero a la que define como "todo acto deviolencia basado en el género que tienecomo resultado posible o real un daño físi -co, sexual o psicológico, incluidas las ame-1 2 I N T E RVENCION PSICOSOCIAL


Esperanza Bosch Fiol y Victoria A. Ferrer Péreznazas, la coerción o la privación arbitrariade la libertad, ya sea que ocurra en lavida pública o en la vida privada". Eincluye "la violencia física, sexual y psico -lógica en la familia, incluidos los golpes, elabuso sexual de las niñas en el hogar, laviolencia relacionada con la dote, la violaciónpor el marido, la mutilación genital yotras prácticas tradicionales que atentancontra la mujer, la violencia ejercida porpersonas distintas del marido y la violen -cia relacionada con la explotación; la violenciafísica, sexual y psicológica al nivelde la comunidad en general, incluidas lasviolaciones, los abusos sexuales, el hostigamientoy la intimidación sexual en eltrabajo, en instituciones educacionales yen otros ámbitos, el tráfico de mujeres y laprostitución forzada; y la violencia física,sexual y psicológica perpetrada o toleradapor el Estado, dondequiera que ocurra".Esta definición se ha convertido en unmarco de referencia para otros abordajesde este tema y para otros organismos einstituciones.Así, por ejemplo, la IV ConferenciaMundial sobre la Mujer, celebrada enseptiembre de 1995, adopta la Declaraciónde Beijing y la Plataforma de Acciónque dedica toda una sección al tema dela violencia contra la mujer, definiéndolaen términos similares a los empleadospor Naciones Unidas y considerando quela eliminación de la violencia contra lamujer es esencial para la igualdad, eldesarrollo y la paz.También la Organización Mundial dela Salud se ha ocupado de este tema(OMS, 1998). Así, desde 1995 y dentrodel programa de desarrollo y salud de lamujer se llevan a cabo los trabajos sobreviolencia que inicialmente se centraronen violencia doméstica y luego se handiversificado hacia otros ámbitos (conflictosarmados, …). En este marco, enfebrero de 1996 se acordó considerar ladefinición de violencia contra las mujeresde Naciones Unidas como referencia paralas actividades de la OMS. A mediados deese año se estableció un grupo especialsobre violencia y salud para coordinar lasdiversas actividades sobre este tema. Yen mayo de ese mismo año, la 49a AsambleaMundial de la Salud adoptó unaresolución (WHA 49.25) constatando elaumento notable de la incidencia delesiones intencionales que afectaban apersonas de todas las edades y de ambossexos, pero especialmente a mujeres yniños; reconociendo las graves consecuenciasinmediatas y a largo plazo que,para el desarrollo psicológico y social delos individuos, las familias, las comunidadesy los países, tiene la violencia;declarando la violencia como prioridad desalud pública; e instando a sus EstadosMiembros a evaluar el problema y atomar medidas para prevenirlo y resolverlo.EL CASO DE LA VIOLENCIA DOMÉSTICA.En cuanto a la violencia doméstica, suconsideración como fenómeno privado hapropiciado que durante siglos se considerara,primero un derecho del marido yalgo normal, y, posteriormente algo que"desgraciadamente" sucedía en algunoshogares pero que formaba parte de lavida privada de las parejas y en lo quepor tanto no había que intervenir. Dehecho, son muchos los análisis que coincidenen señalar que la consideración dela supuesta "privacidad" de la violenciadoméstica es uno de los factores quesubyacen al hecho de que las víctimas nodenuncien y de que éste continúe siendoun problema "oculto" cuyas cifras realesson casi imposibles de conocer.Por poner algunos ejemplos en estesentido, en España, el informe hechopúblico por el Ministerio de Trabajo yBienestar Social el 3 de febrero del presenteaño sugiere que dos millones deespañolas habrían sufrido algún tipo deI N T E RVENCION PSICOSOCIAL 1 3


La violencia de género: De cuestión privada a problema socialmaltrato por parte de su pareja en algúnmomento de su vida, y que en la actualidad600.000 mujeres están siendo víctimasde este delito. Durante el año 1999murieron en el estado español 58 mujeresy niños a manos de sus parejas y ex -parejas y durante el primer mes del año2.000 son ya al menos 6 las mujeresmuertas en estas circunstancias. Anteestos datos resulta imposible negar laexistencia de un grave problema social,que va mucho más allá del concepto de"disputas familiares", que afecta profundamentelas bases de la convivenciaentre hombres y mujeres, poniendo enevidencia substratos alimentados con falsascreencias sobre el significado demasculinidad y feminidad, y sobre lasuperioridad "natural" de los unos sobrelas otras.E n cuanto al proceso de " v i s i b i l i z a -ción" de la violencia doméstica, Wise yStanley (1992) ponen el ejemplo de GranB retaña. Concretamente, en 1860 FrancesPower Cobbe y sus colaboradoras,que trabajaban en escuelas dirigidas porfeministas y destinadas a niñas y niñosde clase trabajadora en Bristol y a delincuentesjuveniles, fueron acumulandocon el tiempo una buena cantidad deconocimientos y de experiencias sobrelos hombres violentos, sobre la manerade enfrentarse a ellos, y sobre el tratoque éstos daban a sus mujeres e hijos.E n la década de 1870 Cobbe tomó concienciade lo extendido que estaba elp roblema de la violencia masculina y dela escasa protección que tenían lasm u j e res casadas y, junto con otrasm u j e res se dedicó a recoger infor m a-ción, escribir artículos y discursos yconsiguió publicar algunos de ellos enperiódicos influyentes. G racias a ello,una pequeña comunidad de personasi n f o rmadas y conscientes comenzó atrabajar para modificar la situación,redactando y publicando un proyecto deley que instituía mandatos de separaciónpara las esposas de maridos violentos.Finalmente, encontraron un patrocinadorinteresado en la Cámara de losComunes y se presentó un proyecto deley al respecto.Sin embargo, esta acción constituyetan sólo un ejemplo excepcional que,aunque puede suponer un precedenteimportante, no significa la modificacióngeneral y la consideración del problema osu tratamiento. De hecho, como señalanJovaní y cols. (1994), no será hasta ladécada de 1970 cuando la violenciadoméstica contra las mujeres comience adenunciarse de forma específica comoproblema y los primeros refugios o casaspara acoger a mujeres con este problemadatan de esa época y se establecen enGran Br etaña (Pegelow, 1997).En el caso de España, y como nos recuerdanLarrauri (1994) o Varela (n.d./1998), la situación es sensiblemente diferenteya que hasta 1975 el Código Civilmantenía la potestad marital que autorizabaal marido a corregir a la esposa yobligaba a ésta a obedecerle, estableciendoasí tanto la prevalencia del hombrecomo el derecho de corrección por partede éste.En este contexto, las primeras casasde acogida para mujeres maltratadas seabren en 1984 en Madrid y Pamplona yen 1986 se comienzan a expandir al restodel país. Según los datos disponibles(Instituto de la Mujer, 1997), en febrerode 1997 se contabilizaban en España untotal de 129 entre Casas de Acogida,pisos tutelados y Centros de Día paraacoger a mujeres maltratadas y a sushijos/as, a madres que ejercen la prostitución,a madr es solteras, etc.E n materia legislativa, constituye uncambio importante el hecho de que,desde 1989, el Código Penal españolcontemple como delito los malos tratosreiterados en la familia, aún en el casode que la lesión física sea leve. Por su1 4 I N T E RVENCION PSICOSOCIAL


Esperanza Bosch Fiol y Victoria A. Ferrer Pérezparte, el nuevo Código Penal de 1995i n c rementa las penas para el delito demalos tratos y añade, además, la penac o r respondiente a la magnitud de laslesiones causadas. Concretamente, elartículo 153 dice lo siguiente: "El quehabitualmente ejerza violencia físicas o b re su cónyuge o persona a la que sehalle ligado de forma estable por análogarelación de afectividad o sobre los hijosp ropios o del cónyuge o conviviente, pupi -los, ascendientes o incapaces que con élconvivan o que se hallen sujetos a supotestad, tutela, curatela o guarda dehecho de uno u otro, será castigado conla pena de prisión de seis meses a tre saños, sin perjuicio de las penas quepudieran corresponder por el re s u l t a d oque, en cada caso, se causare " .Recientemente se han introducidoalgunas modificaciones legales, incluyendola violencia psicológica como delito,modificando el concepto de habitualidad,etc. Pero la sociedad española se hallainmersa en un proceso de discusión profundacentrada en concretar cuáles tienenque ser las soluciones (penales, psicológicas,educativas, …) para este problema.En este contexto, una de las propuestasmás amplias y que recoge tambiénuna parte importante de las aspiracionesdel movimiento feminista es la queplantea la Oficina del Defensor del Pueblo(1998) en un exhaustivo análisissobre el tema, sus causas, las herramientasdisponibles para hacerle frente ylas carencias existentes.EL CASO DEL ACOSO SEXUALEn cuanto al acoso sexual en el ámbitolaboral, fueron las feministas estadounidensesquienes a mediados de los años70 acuñaron el término (sexual harassment),denunciando la existencia dechantajes sexuales en el ámbito laboralque eran considerados comúnmentecomo conducta "normal" y logrando,finalmente, el establecimiento de la primeralegislación contra el acoso sexualen el trabajo en la segunda mitad de estadécada. Posteriormente, estas actuacionesse fueron exportando a otros países,primero a aquellos de sistema jurídicoanglosajón, después a otros paísesindustrializados, especialmente europeos,y en tercer lugar a otros países decultura occidental, como los hispanoamericanos.Naturalmente cada país haabordado el problema en consonanciacon su tradición jurídica (De Vega, 1991;Lousada, 1996).E n el caso de Gran Bretaña, y comoseñalan Wise y Stanley (1992), la apariciónde acoso sexual como pro b l e m asocial puede datarse en 1986 y se debea la actuación de un sindicato. Concretamente,en este país a finales de losaños 70 habían aparecido en la literaturafeminista algunos comentarios sobreacoso sexual, pero no se volvió a hacermención explícita al tema hasta elmomento en que un sindicato británico,la "National Association of Local GovernmentOfficers (NALGO)", comenzó a tratarlocomo merecedor de la intervenciónsindical, y realizó en 1981 una publicaciónsobre informes de encuestas re a l i-zadas por el sindicato sobre el acososexual en el gobierno local en Londres yLiverpool. Inmediatamente después deesta primera publicación se re a l i z a ro notras incluyendo una serie de instruccionespropuestas por la ComisiónNacional para la Igualdad de Oportunidadesde la NALGO para enfrentar elacoso sexual en el trabajo; nuevos estudiosrealizados en esta ocasión en elDepartamento de Te s o rería de la ciudadde Liverpool que indicaron que el 52%de las mujeres y el 20% de los hombre sencuestadas/os habían sido objeto deacoso sexual en el lugar de trabajo; nuevasdefiniciones de qué comportamientosconstituyen acoso sexual; nuevosconsejos prácticos sobre lo que hacerpara evitar/contrarrestar el acoso, etc.I N T E RVENCION PSICOSOCIAL 1 5


La violencia de género: De cuestión privada a problema socialJunto a la cobertura de este tipo denoticias, entre fines de 1981 y comienzosde 1982, diversos medios de comunicaciónlocales iniciaron un proceso en elque recatalogó el acoso sexual como unaconducta sexual natural de ciertos hombresun tanto fuera de lo común (coninusitados apetitos sexuales, que elegíanequivocadamente a quién hacer objeto desus atenciones, con cierta incapacidadpara controlar los sentimientos masculinosnormales, etc.). Todo ello dio lugar aun buen número de artículos escritos enclave de humor en los que se ofrecíananécdotas de hechos ocurridos en lugaresde trabajo.Al mismo tiempo, y junto con la actividadque continuaba desarrollando laNALGO, se desarrolló una "Campaña porla Igualdad de remuneraciones y oportunidades"que difundió consejos prácticossobre las medidas que podían tomar lasmujeres en relación a los hombres acosadoresen sus trabajos, y que sostenía quelas leyes relativas al empleo (1978) y a ladiscriminación sexual (1975) podían serel camino para dar respuesta jurídica aeste tipo de conductas. De esta maneralos tribunales comenzaron a sancionarlas conductas de acoso sexual como conductasdiscriminatorias.E n España, en una e rf o rma del estatutode los T r a b a j a d o res (1989) se introdu j e ron previsiones relativas al acososexual. Pero para que ello ocurriera fuep reciso que algunas organizaciones sindicalesy el Instituto de la Mujer iniciaranun proceso divulgativo sobre eltema, que actuó como forma de pr e s i ó npara que se llevara a cabo la re f o rm amencionada (Martínez, 1995) y queincluyó, entre otras cosas, la publicaciónen español del "Código de conductapara combatir el acoso sexual" ( C o m i s i ó nde las Comunidades Europeas, 1992), laelaboración del estudio de Merc e d e sCalle , Carmen González y Juan AntonioNúñez titulado "Discriminación y acososexual a la mujer en el trabajo"( 1 9 8 8 ) ,e t c .En el nuevo Código Penal español,a p robado en noviembre de 1995 (BOE nº281 de 24-11-95) y que entró en vigor enmayo de 1996, se incluye un artículo, el184 que recoge el tema del acoso sexualdel modo siguiente: "El que solicitare favo -res de naturaleza sexual para sí o para unt e rc e ro prevaliéndose de una situación desuperioridad laboral, docente o análoga,con el anuncio expreso o tácito de causar ala víctima un mal relacionado con las legíti -mas expectativas que pueda tener en elámbito de dicha relación, será castigadocomo autor de acoso sexual con la pena dea r resto de 12 a 24 fines de semana omulta de 6 a 12 meses".Justo un año después de la entradaen vigor de este nuevo Código Penal, enmayo de 1997, se introdujo una modificaciónen la regulación del acoso sexual,ampliándolo para incluir no sólo a lossuperiores sino también a los iguales yendureciendo las penas en aquelloscasos en los que la víctima fuera especialmentevulnerable, por razón de suedad, enfermedad o situación.En cualquier caso, a partir de suinclusión en el nuevo código penal español,podemos afirmar que el acoso sexualha sido considerado y reconocido comoun problema social o una cuestión socialde nuestra época, de la misma maneraque también lo han sido anteriormente elabuso sexual a menores o los malos tratosdomésticos, a los que nos hemos referidoen apartados anterior es.Sin embargo, aún existen serias dudassobre qué comportamientos son o debenser considerados como acoso sexual. Eneste sentido, cabe recordar que las inves -tigaciones sobre el tema muestran que lapercepción de lo qué es o no acoso sexualvaría sustancialmente si quien realizaesta apreciación es potencial agresor o1 6 I N T E RVENCION PSICOSOCIAL


Esperanza Bosch Fiol y Victoria A. Ferrer Pérezpotencial víctima del acoso (Bosch yFerrer, 1999).CONCLUSIONES:En definitiva, nuestra intención a lolargo de este artículo ha sido demostrarcómo, y fundamentalmente a instanciasde los colectivos más afectados, es decirlos grupos feministas, se ha iniciado enlos últimos años un proceso de denuncia,discusión y toma de conciencia socialsobre la violencia de género, incluyendosus causas, claramente vinculadas a laestructura de poder patriarcal y a la culturamisógina que defiende, y sus consecuenciasen la vida, la salud y las legítimasexpectativas de millones de personasen todo el mundo cuyas vidas se venamenazadas por el simple hecho dehaber nacido mujer .El acuerdo adoptado en la IV ConferenciaMundial sobre la Mujer de Beijing(1995) en el sentido de que es necesariodar reconocimiento institucional perotambién público al hecho de que losderechos de las mujeres son derechoshumanos, pone finalmente y de formaclara las cosas en su lugar. El graveatentado contra los derechos fundamentalesque implica el recurso a la violencia,sea física o psíquica, como expresiónde poder, es injustificable en cualquierade sus posibles manifestaciones. Tampocoes tolerable el manido recurso a la tradicióncomo forma de justificación dedeterminadas prácticas que atentan claramentecontra la vida o la dignidad delas mujeres, se produzcan dónde se produzcan.El respeto a la diversidad culturalno debe servir de excusa para el mantenimientode situación de grave desigualdadentr e seres humanos.C reemos, por tanto, que el amplio debatesocial que implica un proceso de re v i s i ó ny crítica en profundidad de muchas denuestras concepciones sobre el significadode ser hombre o mujer, las normas socialesy de convivencia en las que nos basamos,nuestras expectativas, nuestras aspiraciones,en definitiva el diseño de la sociedadfutura que deseamos debe proseguir yampliarse más. Deberíamos ser capaces degenerar como alternativa a la cultura misógina,una cultura de la igualdad, la paz y elrespeto a la vida en todas su manifestaciones.Para ello se requerirá el compro m i s ode todas y todos, tanto individual comocolectivamente, de las instituciones públicas,de las ONGs, y, sin duda, también delmundo universitario. En este sentido soncada vez más numerosos las líneas deinvestigación sobre género, y más activoslos grupos de investigadores/as que los llevana cabo, desarrollando pro p u e s t a snovedosas, que invitan a cuestionar ela n d rocentrismo científico, pro p o n i e n d ouna mirada alterativa que nos ayude aentender mejor, a ampliar más nuestrocampo de visión sobre la complejidad de laconstrucción social del género humano.Para finalizar, nos parece importantere m a rcar que, en el caso de la violenciacontra las mujeres, su consideración comop roblema social implica no sólo una visibilizacióndel problema sino también unanueva forma de abordar su explicación.Así, si desde un análisis como pro b l e m aindividual se entendía esta violencia comoconsecuencia de alguna situación o circunstanciaparticular (situación socioeconómica,psicopatología del agre s o r, etc.),desde su consideración como un pro b l e m asocial pasa a entenderse que la violenciacontra las mujeres tiene su origen últimoen unas relaciones sociales basadas en ladesigualdad, en un contrato social entreh o m b res y mujeres que implica la pre s i ó nde un género (el femenino) por parte delo t ro (el masculino). Y, desde esta nuevaconsideración, son necesarias actuacionesa nivel social que impliquen un nuevo contratosocial, con nuevas medidas legislativas,modificaciones los programas educativos,etc., para afrontar el problema y superarsus consecuencias.I N T E RVENCION PSICOSOCIAL 1 7


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