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Demanda del dominio pleno en el ejido - Procuraduría Agraria

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ANÁLISISt<strong>el</strong>ismo político, <strong>el</strong> crédito era utilizado por <strong>el</strong> gobierno para ganarvotos <strong>en</strong> las áreas rurales y no específicam<strong>en</strong>te respondía a un esquemade aum<strong>en</strong>tar la productividad (Zepeda, 2000). De 1950 a1980, <strong>el</strong> gobierno inundó al sector ejidal con subsidios. Estos subsidiosincluían protección contra compet<strong>en</strong>cia externa, control de preciosy distribución de insumos. Casi toda <strong>el</strong> agua, <strong>el</strong>ectricidad,fertilizante y crédito que recibían los ejidatarios v<strong>en</strong>ía a tasas subsidiadaspor <strong>el</strong> Estado. Las políticas de subsidios al <strong>ejido</strong> disminuyerondespués de 1980, pero algunos subsidios han continuado aúndespués de la reforma de 1992. El resultado de este sistema es que<strong>el</strong> crédito aún continúa si<strong>en</strong>do visto por los ejidatarios como un subsidio<strong>d<strong>el</strong></strong> Estado y no como un instrum<strong>en</strong>to financiero donde se ti<strong>en</strong>e<strong>el</strong> riesgo de perder la tierra si <strong>el</strong> productor no g<strong>en</strong>era sufici<strong>en</strong>tesingresos para pagarlo.Segundo, <strong>en</strong>tre los ejidatarios es común que la tierra sea consideradaun patrimonio familiar por lo que no están dispuestos a hipotecarla.Los ideales de la reforma agraria todavía sigu<strong>en</strong> pres<strong>en</strong>tes<strong>en</strong>tre muchos ejidatarios, algunos de los cuales han poseído su parc<strong>el</strong>adesde que com<strong>en</strong>zó <strong>el</strong> reparto agrario. Estos ejidatarios ti<strong>en</strong><strong>en</strong>una valuación muy difer<strong>en</strong>te de su propiedad que los ag<strong>en</strong>tes inmobiliariosy las empresas de agronegocios. Por ejemplo, exist<strong>en</strong> ejidatarios,sobre todo <strong>en</strong> <strong>el</strong> caso de los comuneros, que pert<strong>en</strong>ec<strong>en</strong> acomunidades indíg<strong>en</strong>as donde la tierra sigue si<strong>en</strong>do una parte fundam<strong>en</strong>talde su id<strong>en</strong>tidad y estrategia de vida. La posesión de unaparc<strong>el</strong>a es un símbolo de estatus y un medio para garantizar la subsist<strong>en</strong>ciade la familia. La posibilidad de perder la parc<strong>el</strong>a por pedirun crédito es un riesgo demasiado grande para ser aceptado. Sintierra, <strong>el</strong> individuo pasaría de ser un ejidatario a ser un jornalero <strong>en</strong>la parc<strong>el</strong>a de algui<strong>en</strong> más, lo cual es una acción que trae consigograndes costos sociales y económicos.Tercero, la baja productividad de bu<strong>en</strong>a parte de las parc<strong>el</strong>asejidales funciona como desinc<strong>en</strong>tivo para adquirir una deuda que noes seguro si se va a poder pagar. El <strong>ejido</strong> está caracterizado por <strong>el</strong>PROCURADURÍA AGRARIA24


DEMANDA DEL DOMINIO PLENO EN EL EJIDO<strong>en</strong> <strong>el</strong> mercado de crédito. De esta forma, a pesar de que <strong>el</strong> créditoes un insumo importante para la producción agrícola, <strong>el</strong> impacto <strong>d<strong>el</strong></strong>a reforma de 1992 <strong>en</strong> <strong>el</strong> mercado de crédito ha sido limitado. Encambio, <strong>el</strong> <strong>dominio</strong> <strong>pl<strong>en</strong>o</strong> ha t<strong>en</strong>ido un impacto <strong>en</strong> la urbanización <strong>d<strong>el</strong></strong>os <strong>ejido</strong>s peri-urbanos donde exist<strong>en</strong> fuertes inc<strong>en</strong>tivos económicospara incorporar tierra ejidal al su<strong>el</strong>o urbano.La contribución <strong>d<strong>el</strong></strong> <strong>dominio</strong> <strong>pl<strong>en</strong>o</strong> al crecimi<strong>en</strong>to urbano <strong>en</strong>México puede ser <strong>en</strong> sí, considerado un b<strong>en</strong>eficio de la reforma de1992. Se necesitan más investigaciones que puedan evaluar <strong>el</strong> impactoeconómico, social y ambi<strong>en</strong>tal que está t<strong>en</strong>i<strong>en</strong>do <strong>el</strong> uso <strong>d<strong>el</strong></strong><strong>dominio</strong> <strong>pl<strong>en</strong>o</strong> <strong>en</strong> <strong>el</strong> mercado de tierras urbanas. El crédito para lospequeños productores de las áreas rurales continuará si<strong>en</strong>do unanecesidad y se debe de seguir buscando alternativas para ampliar suacceso. Las reformas legales y sistemas de propiedad confiables soncondiciones necesarias pero no sufici<strong>en</strong>tes para aum<strong>en</strong>tar <strong>el</strong> niv<strong>el</strong> decrédito. Se necesita conocer mejor los otros factores que influy<strong>en</strong> <strong>en</strong>la oferta y demanda <strong>d<strong>el</strong></strong> crédito. El principal inc<strong>en</strong>tivo para ambas esque la actividad financiada por <strong>el</strong> crédito g<strong>en</strong>ere sufici<strong>en</strong>tes ingresospara hacer los pagos y brindar ganancias al productor. Para poderg<strong>en</strong>erar un programa que logre establecer actividades productivasr<strong>en</strong>tables financiadas por un crédito se necesita —por parte de laoferta— comprometer a las instituciones financieras públicas y privadasa participar, y por parte de la demanda, <strong>el</strong> crear una nueva culturade crédito <strong>en</strong>focada a la productividad.Refer<strong>en</strong>ciasDe Janvry, Alain, Gordillo y Elizabeth Sadoulet. 1997. Mexico’s Second <strong>Agraria</strong>nReform: household and community responses. La Jolla, Calif.: C<strong>en</strong>ter forU.S.-Mexican Studies, Universidad de California, San Diego.Deininger, Klaus, Isab<strong>el</strong> Lavad<strong>en</strong>z, Fabrizio Bresciani y Manu<strong>el</strong> Díaz. 2001. Mexico’s“second agrarian reform”: Implem<strong>en</strong>tation and impact. Washington DC: WorldBank.Johnson, Nancy L. 2001. “Tierra y Libertad: Will T<strong>en</strong>ure Reform ImproveESTUDIOS AGRARIOS27


ANÁLISISProductivityin Mexico’s Ejido Agriculture?”, Economic Dev<strong>el</strong>opm<strong>en</strong>t and CulturalChange, v. 49 (2): 291-309.Seyde, Federico. 2000. “La incorporación de tierras de propiedad social al desarrollourbano <strong>en</strong> México: marco legal y estrategia de la política pública”, pp. 71-86, <strong>en</strong> Los Pobres de la Ciudad y la Tierra, editado por Alfonso Iracheta yMartim Smolka. México: El Colegio Mexiqu<strong>en</strong>se y Lincoln Institute of LandPolicy.Zepeda, Guillermo. 2000. Transformación agraria: los derechos de propiedad <strong>en</strong> <strong>el</strong>campo mexicano bajo <strong>el</strong> nuevo marco institucional. México: Migu<strong>el</strong> Áng<strong>el</strong>Porrúa.PROCURADURÍA AGRARIA28

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