Anatomía del conflicto armado en el Valle del Cauca durante la ...

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Anatomía del conflicto armado en el Valle del Cauca durante la ...

Catalina Acosta Oidorgeográficas y sociodemográficas de cada entidadterritorial donde ocurren las acciones violentas;conocer quiénes son los actores armados y las víctimasde su accionar; comprender el contexto en elque surgen, y las relaciones que se tejen entre todasestas variables. Además, la violencia se manifiestade diferentes modos que causan gran impacto enla sociedad, destacándose las masacres y los desplazamientosforzados de la población. Es así comoel impacto de dichas acciones en la población seanaliza en este texto desde diferentes ángulos quecuantifican, localizan e identifican causas y actores;entre otros factores sociales y políticos que tambiénayudan a entender dichas acciones delincuenciales.Por tanto, el presente estudio es una visiónpanorámica de tres manifestaciones concretas dela violencia generada por el conflicto armado en elValle del Cauca durante el período comprendidoentre los años 2000-2010: las masacres, el secuestroy el desplazamiento. Porque al parecer la segundamitad de la década de los años 2000-2010 aún noha sido suficientemente explorada en este sentido.Como fuente documental primaria se acudió alarchivo virtual del diario El Tiempo, ya que es elúnico diario que cuenta con dicho recurso, lo quefacilita su consulta. Para documentar el fenómenodel desplazamiento, dada la imprecisión de losinformes de prensa sobre este hecho, también setienen en consideración las cifras presentadas porAcción Social, entidad encargada del seguimientooficial del desplazamiento forzado en Colombia,debido a que otros organismos nacionales e internacionalesque estudian este problema se centranen el fenómeno de la recepción y al parecer noconsideran los datos sobre la expulsión, como sílo hace Acción Social.Contexto del conflicto armadoen el Valle del Cauca a comienzosdel siglo XXIEl departamento del Valle del Cauca se encuentraubicado en el suroccidente del país, y locomponen 42 municipios, a los que se extendió elconflicto armado colombiano durante las últimasdécadas del siglo XX, en principio con la presenciade la insurgencia, que aún hoy persiste. LasFuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia(FARCC) están presentes en el departamentocon varias estructuras que hacen parte del BloqueOccidental o Comando de Occidente; y el Ejércitode Liberación Nacional (ELN) a través del Frentede Guerra Suroccidental (Observatorio DD.HH,2003-2008).En respuesta a estas guerrillas, el 31 de julio de1999 los grupos paramilitares ingresan al Valle delCauca, específicamente al corregimiento La Moraliaen Tuluá 1 , momento en el que se celebrabanlas fiestas patronales de la Virgen del Carmen. Deacuerdo con la información de El Tiempo, su llegadasupuestamente es consecuencia del secuestrode 150 personas en la iglesia La María (Cali, 30de mayo de 1999), lo que motivo que algunosmiembros de la Tercera Brigada del Ejército contribuyerana la fundación del grupo paramilitarFrente Calima 2 .Según informes publicados por Verdad Abierta(2011) –tras las versiones libres de Ever Veloza(alias “HH”) y otros ex-paramilitares– la llegadadel Bloque Calima de las Autodefensas Unidas deColombia (AUC) al Valle del Cauca también obedecióa una solicitud de personas de la región quese sentían azotadas por la violencia de las FARCy el ELN. Específicamente, en el imaginario de laregión se cree que en principio llegaron al departamentocincuenta hombres de las AutodefensasCampesinas de Córdoba y Urabá para combatir alsexto frente de las FARC y al frente Jaime BátemanCayón del M-19, que operaban en los municipiosde Tuluá, Bugalagrande, Sevilla y Andalucía.Por otro lado, estudios del grupo MemoriaHistórica de la Universidad del Valle, retomadospor Verdad Abierta, afirman que la llegada de lasAUC al Valle del Cauca tiene como antecedentesprincipales tres hechos: el inicio del proceso de pazcon las FARC en la zona de despeje del municipioSan Vicente del Caguán (Caquetá), dado que tantoel ejército como la policía debieron limitar su accionarmilitar. Este hecho implicó un incrementode la influencia de las FARC en diferentes regiones,lo que le permitió el aumento de actividades enel Valle del Cauca; especialmente, en el corredor1. El Tiempo, 12 de agosto de 2007.2. El Tiempo, 24 de febrero del 2000.84 × Universidad de San Buenaventura, Cali - Colombia


Anatomía del conflicto armado en el Valle del Cauca durante la primera década del siglo XXI - pp. 83-99montañoso de la cordillera Central entre Bugay Sevilla, en el Puerto de Buenaventura y en elsistema montañoso de los Farallones de Cali. Ensegundo lugar, tras la desaparición del Cartel deCali, surgió paulatinamente el Cartel del Nortedel Valle, liderado por quienes fueron acusadosde ser los artífices de la masacre de Trujillo (1988-1994). Los capos de este nuevo cartel fueron losauspiciadores iníciales de los grupos paramilitaresen el Valle del Cauca, razón por la cual estos noles representaron un potencial competidor; esdecir, que los patrocinadores de este nuevo grupoarmado no sólo fueron empresarios con familiaressecuestrados, como lo afirmó el ex jefe paramilitaralias “HH”, sino también los carteles. Por último,también se atribuye un peso importante de la llegadade los paramilitares al Valle del Cauca comoconsecuencia del secuestro masivo de feligresesen la iglesia La María de Cali, porque dos mesesdespués se dio la primera incursión paramilitar enel centro del departamento.En concordancia con el periódico El Tiempo,que afirma que hubo una relación directa entremiembros de la Tercera Brigada del Ejército yel surgimiento del Frente Calima de la AUC, elinforme proporcionado por el grupo MemoriaHistórica de la Universidad del Valle atribuye a losmáximos representantes de la policía y del ejércitouna actitud de negación y subestimación de losmúltiples y graves indicios de la actividad delincuencialde las AUC en el Valle, y no descarta laposibilidad de una estrategia coordinada entre unsector del ejército (en el centro del departamento)y el grupo de paramilitares que entraba a operaren la región. Una interpretación que deriva de lasdenuncias hechas por Human Rights Watch, a loque podría atribuirse la negativa de sectores delejército de aceptar la presencia paramilitar.No obstante, estas interpretaciones, a partirde la incursión de este nuevo actor armado en elmapa del conflicto del Valle del Cauca se empiezana presentar masacres de manera progresiva, comose expondrá a continuación. Para ello se analizanespecíficamente las variables año de ocurrencia delas masacres, sus autores, municipios de ocurrencia,localidad urbana o rural y número de víctimas.Masacres en el Valle del Caucadurante los años 2000-2010Con el término masacre se hace referencia alasesinato de varias personas (tres o más) a manosde grupos armados ilegales que pretenden generarpánico entre los vecinos o personas cercanas a lasvíctimas. Las muertes pueden tener el carácter deejecuciones atroces o de fusilamientos simples.Deben haberse efectuado en una misma zona o,por lo menos, obedecer a un plan de acción de unmismo actor armado e identificado claramente. Lasvíctimas no tienen que haber sido seleccionadaspreviamente. Para nuestro estudio, los lugaresdonde ocurrieron dichos hechos están ubicadosgeográficamente en el departamento del Valle delCauca o en alguna zona limítrofe –El Naya, porejemplo–.Así, de acuerdo con El Tiempo, durante la primeradécada del siglo XXI en el Valle del Caucase presentaron alrededor de 47 masacres. Duranteel año 2000 se presenel mayor número (14).Posteriormente se registran nueve masacres en el2001; y cinco o menos de cinco en los demás años.De este período llama la atención que el 2010 nose registró ninguna masacre 3 .En cuanto a los actores armados ejecutoresde las masacres, según noticias publicadas en ElTiempo, fueron los paramilitares quienes tuvieronun mayor protagonismo en estas matanzas. Así,las catorce masacres que se cometieron en el 2000son atribuidas en su totalidad a dichos grupos, quereducen progresivamente su participación en estoshechos en los años siguientes (cuatro en 2001; dosen 2002; una en 2003 y ninguna en 2004). Para lasegunda mitad de la década desaparece su accionar.También se destacan las masacres por cuenta directade los narcotraficantes. De manera constante3. Entre los casos más destacados por a la cantidad de víctimas se cuentan la masacre de Sabaletas, Buenaventura (10-05-2000), enla que paramilitares asesinaron a doce personas, y otras dos masacres efectuadas también en Buenaventura por paramilitares, unaen zona rural (26-08-2000) con un saldo de diez víctimas, y otra en zona urbana (abril/2005) con un saldo de doce víctimas. Asu vez, se registró una masacre en zona rural de Candelaria (03-10-2004), en la que por ajustes de cuentas entre narcotraficantesse propina la muerte a diez personas, y otra en zona rural del centro del Valle (3-11-2009), también por cuenta del narcotráfico,en la que mueren once personas. Finalmente, se ha considerado también como una masacre significativa por su impacto social elasesinato de once policías a manos de miembros del ejército, en Potrerito, Jamundí (22-05-2006).Revista Científica Guillermo de Ockham. Vol. 10, No. 1. Enero - junio de 2012 - ISSN: 1794-192X ‣ 85


Catalina Acosta OidorTabla 1Autor y frecuencia de las masacres cometidas en el Valle del Cauca durante 2000-2010Actor masacreDelincuenciacomúnAñoParamilitaresGuerrillerosFARCVenganzas delnarcotráficoEjércitoNoidentificadoTotal masacrespor año2000 11 0 0 0 0 3 142001 4 1 1 0 0 3 92002 2 1 0 1 0 2 62003 1 1 1 0 0 0 32004 0 0 2 0 0 1 32005 1 0 1 0 0 1 32006 0 0 0 0 1 1 22007 0 0 0 0 0 1 12008 0 0 1 0 0 0 12009 0 0 5 0 0 0 52010 0 0 0 0 0 0 0Total 19 3 11 1 1 12 47Fuente: Cifras de la investigación obtenidas en El Tiempose registran entre uno y dos casos durante los años2001-2005; desaparece su participación en estoshechos violentos para los años 2006 y 2007, pararetornar durante el 2008, con una masacre; y essignificativo su resurgir en 2009, año en el que deltotal de las masacres que se registran en el Valle,cinco se atribuyen a los narcotraficantes.Vemos así que los principales actores armadosque propiciaron este tipo de hechos fueron losgrupos paramilitares, los narcotraficantes (porvenganza) y con una representación menos significativalos grupos guerrilleros. Esto se explicaporque –como ya se mencionaba– los paramilitaresingresaron al Valle en el año 1999 y consolidaronsu presencia en el año 2000. Además, a ellos seles atribuye su mayor autoría (hace parte de suestrategia criminal) en su propósito de golpear lasredes de apoyo, de informantes, familiares y miliciasde las guerrillas. Es decir, las masacres fueronel medio con el cual los paramilitares buscabanganar influencia o en lo posible hacerse al controlterritorial de la región (Echandía, 2004).De acuerdo con los informes publicados enVerdad Abierta (2011), tras las versiones libres dealgunos ex-paramilitares postulados al proceso deJusticia y Paz, después de la primera masacre efectuadapor el bloque Calima en La Moralia, Tuluá,también cometieron varias masacres en las veredas:Chorreras, El Placer, Piedritas, San Lorenzo, LaMarina, Naranjal, La Moralia, en Tuluá, Bugalagrande,San Pedro y Sevilla, en las cuales asesinaronun total 37 personas, a las que señalaban comoinformantes, colaboradores o milicianos de gruposguerrilleros. Según dichos informes, las víctimasfueron torturadas y muertas con armas blancas y,posteriormente, desmembradas.Según Verdad Abierta, en mayo del 2000 –unaño después de la incursión paramilitar en Tuluá–el bloque Calima contaba con 200 integrantesconcentrados en el centro del Valle, especialmenteen la zona rural de Tuluá; de ellos, 54 uniformadosfueron enviados en camiones a Jamundí, yjunto a estos también fue enviado por “HH” ungrupo de civil que tenía como destino la ciudadde Buenaventura. Estos últimos, en compañíade los hombres del “Mocho”, son los fundadoresdel frente Pacífico. El 11 de mayo del 2000 losparamilitares llegan a Sabaletas, Buenaventura,y ejecutan una nueva masacre, en la que fueronasesinadas nueve personas.La disminución de las masacres entre 2000y 2003 se explicaría, en principio, porque losgrupos paramilitares empiezan a ganar influenciay seguramente consideran que no es necesarioproseguir con estas acciones militares. Ahora bien,posiblemente no se perpetraron masacres según sudefinición (cantidad de víctimas, atrocidad y planunificado), pero sí múltiples asesinatos selectivos86 × Universidad de San Buenaventura, Cali - Colombia


Anatomía del conflicto armado en el Valle del Cauca durante la primera década del siglo XXI - pp. 83-99de carácter individual. Además, a partir del año2002, el Gobierno nacional comienza el procesode desmovilización de dichos grupos; lo cual tragocomo consecuencia que en el Valle del Cauca sedesmovilizaran 564 miembros del bloque Calima(18 de diciembre de 2004), en el corregimientode Galicia, Bugalagrande 4 . Posteriormente, el 23de agosto del 2005 se desmovilizan 358 miembrosdel bloque Pacífico en Itsmina, Chocó. Debemencionarse que durante su existencia el bloqueCalima cometió 70 masacres –según VerdadAbierta–, aunque no todas tuvieron lugar en eldepartamento del Valle, dado que sus actividadescriminales se expandieron a los departamentos delCauca, Huila y Quindío.Sin embargo, estas desmovilizaciones no consiguieronlos resultados esperados, dado que se incremenel accionar de los grupos narcotraficantesque crearon sus propias estructuras armadas; enparte con algunos de los paramilitares desmovilizados.Así, surgen dos grupos de seguridad al serviciodel narcotráfico: “Los Rastrojos” y “Los Machos”.Esta alianza macabra dio lugar a nuevas masacres,esta vez a causa de las disputas del narcotráficodurante el período 2003-2005 y con más fuerzaen los años 2008 y 2009. “Los Rastrojos” y “LosMachos” se encargaban de los ajustes de cuentasque ordenaban sus financiadores Wilber Varela(“Jabón”) y Don Diego. Como consecuencia deeste accionar delictivo se incrementaron los nivelesde homicidios y masacres en los municipios delnorte del Valle del Cauca (Codhes, 2006). Trasla captura de Don Diego la guerra entre “LosRastrojos” y “Los Machos” no sólo tiene por objetivoel exterminio de unos y otros, sino tambiénel apoderamiento de cultivos ilícitos y rutas delnarcotráfico en el norte del Valle. A su vez, se presentanenfrentamientos con otros grupos armadoscomo “Las Águilas Negras” (grupo delincuencialconformado por ex-paramilitares) y también conlas tradicionales guerrillas.En el caso específico de las guerrillas podríaafirmarse que las masacres no fue su principalaccionar delincuencial. En efecto, por lo menosen el Valle del Cauca la escalada del conflictono implicó la generalización de la masacre comoestrategia guerrerista de todos los actores armados.La masacre como estrategia de guerra cubriógran parte del territorio valleucano. De los 42 municipiosdel departamento por lo menos hubo unamasacre en 16 municipios. El caso más aberrante esBuenaventura, donde tuvieron lugar 16 masacres(entre 2000-2010), según las noticias registradasen El Tiempo. En su orden le siguen Cali, Buga,Jamundí, Tuluá y la región del Naya, en las que seregistraron entre tres y cinco masacres. En Palmiray Yumbo se registraron dos masacres por municipio.En las ocho ciudades restantes de la regiónse presentó –según datos periodísticos– al menosuna masacre. Por otra parte, respecto de la autoríade las masacres, específicamente en los municipiosdonde se ejecutaron más de dos masacres, se observaque los paramilitares fueron responsables deuna masacre, a excepción de la ciudad de Cali y elmunicipio de Yumbo, donde este tipo de hechosviolentos tuvieron como ejecutores principales agrupos de narcotraficantes.En la experiencia particular de Buenaventura,además de ser el municipio en el que se registraronmás masacres, los paramilitares cometieron lamitad (ocho) del total que tuvo lugar en toda ladécada (16). Un hecho que obedece posiblementea que este municipio fue uno de los que tuvomayor presencia guerrillera durante el período de2000 a 2010; presencia que estuvo soportada condos frentes y dos columnas móviles de las FARCy un frente del ELN. De igual manera, podríaexplicarse para el caso de Buga (cuatro masacres)y Tuluá (tres masacres), donde por lo menos dosde las masacres ocurridas fueron propiciadas porparamilitares, debido a que en ambos municipioshacían presencia entre dos y tres columnas móvileso compañías de las FARC (Observatorio DD.HH,2003- 2008). En estas zonas claramente el paramilitarismoincursionó para limitar la influenciade las guerrillas y ganar influencia eliminando lasredes de apoyo de las FARC y el ELN.Por el contrario, Jamundí y Yumbo, municipioscercanos al área metropolitana de Cali, contabancon la presencia de un sólo frente del ELN, de talmanera que las masacres en ellos cometidas notienen como actor principal a grupos paramilitares.En el caso particular de Jamundí, en un sólohecho se trató de una masacre paramilitar, en losdos casos restantes se atribuye la autoría del hecho4. El Tiempo, 18 de diciembre de 2004.Revista Científica Guillermo de Ockham. Vol. 10, No. 1. Enero - junio de 2012 - ISSN: 1794-192X ‣ 87


Catalina Acosta Oidoral ejército y en otro se desconoce el autor. En Yumbo,las dos masacres que tuvieron lugar fueron acausa de venganzas entre narcotraficantes. Al igualque en Cali, donde por lo menos tres de las cincomasacres registradas se atribuyen al accionar delnarcotráfico. En el caso particular del Naya, que seha tenido en cuenta aquí por corresponder a unazona limítrofe entre los departamentos del Valle yel Cauca, se presentó una masacre a manos de losgrupos de autodefensa, otra por grupos guerrillerosy otra en la que se desconoce su autor. Vale lapena mencionar que en esta región la geografíamontañosa facilitó la movilización de los gruposarmados que han establecido un corredor haciael puerto de Buenaventura, una conexión con elPacífico que les permite hacerse a recursos para laguerra (tráfico de armas y comercio de drogas).Es evidente que los corregimientos, poblados yveredas, es decir, las zonas rurales de los municipios,son las más afectadas por las masacres, dadoque el 61,7% de estas ocurrieron en las zonasrurales y el 38,3% en urbanas. Esto ocurre probablementeporque es en este tipo de localidadesdonde se percibe con mayor visibilidad el accionarguerrillero, dado que se facilita la penetración a laszonas montañosas. Una frontera estratégica naturalpara la incursión paramilitar en su accionar contrainsurgentede “[…] limpieza social, política einstitucional –en palabras del historiador GonzaloSánchez– […]. La masacre se alimenta así de unaretórica de la purificación y la asepsia social que lesirve de legitimación frente a algunos sectores delentorno social […]” (Sánchez G. y Camacho G.,2008). Además, en estas zonas rurales, debido a sugeografía, se les facilita a los perpetradores protegersey refugiarse ante cualquier amenaza enemiga.En la mayoría de las masacres registradas(57,4%) se ocasionó la muerte de tres a seis personas;en el 30%, de siete a diez víctimas; en el8,5%, de 11 a 14; y sólo en el 4% (dos masacres),a más de 14 personas. Este porcentaje menos representativocorresponde a las dos masacres másespantosas tanto por sus características como porel número de víctimas: la masacre del Naya, dondefueron asesinadas aproximadamente 100 personasentre indígenas, afrocolombianos y campesinosde la región. Los asesinatos progresivos fueroncometidos entre el 9 y el 16 de abril del 2001 enveredas tanto del Alto como del Bajo Naya. Aunqueoficialmente sólo se reconocieron 43 casos seencontró una cantidad no precisada de cuerposaserrados y descuartizados por donde iban pasandolos paramilitares. El otro caso ocurrió en la veredaAlaska, del corregimiento La Habana, jurisdiccióndel municipio de Buga. Allí, el 10 de octubre de2001 las AUC dieron muerte a 31 personas 5 .Tal como se explica para el caso de Trujillo(Sánchez G. y Camacho G., 2008), las masacrespor cuenta de grupos paramilitares en el Valle delGráfico 1Número de víctimas de masacres ocurridas en el Valle del Cauca durante 2000 - 2010Más de 13Entre 10 y 13Entre 3 y 5Entre 6 y 9Fuente: Cifras de la investigación obtenidas en El Tiempo5. El Tiempo, 11 de octubre de 2001.88 × Universidad de San Buenaventura, Cali - Colombia


Anatomía del conflicto armado en el Valle del Cauca durante la primera década del siglo XXI - pp. 83-99Cauca obedecen, en principio, a cálculos estratégicosde control territorial resultado de “[…] unaalianza entre narcotraficantes y agentes locales yregionales de las Fuerzas Armadas”. Son procedimientosexportados por éstos en la primera mitadde los años 2000 a la región del Valle para expulsara la guerrilla de los municipios donde se habíahecho presente, cortando su asentamiento de raíz.[…] el rasgo predominante de sus acciones esevidente y está centrado en el homicidio con finesinstrumentales, en general, respondiendo a la protecciónde la economía ilegal y con un sentido políticode defensa de la economía de agentes privados legales,de los poderes de las clientelas regionales y deacompañamiento de la acción institucional militarfrente a la guerrilla. Es una acción violenta que, enla mayor parte de los hechos producidos en la región–el autor sólo considera el sur del Valle–, ha sidoselectiva, individualizada y con uso instrumentaldel sicariato, aunque se produjo también como unaacción violenta colectiva de sus destacamentos sobrela población civil, cuyo resultado fueron masacresy desplazamientos masivos. (Luna B., 2010: 310).El número exacto de masacres cometidas en eldepartamento del Valle del Cauca es aún incierto,debido a que como bien se manifiesta en la informaciónproporcionada por la Fiscalía General dela Nación y expuesta en Verdad Abierta (2010), elproceso de Justicia y Paz en este departamento,que implica la Verdad, la Justicia y la Reparación,ha sido un poco más lento que en otras regionesdel país, debido a que de los paramilitares desmovilizadosmuy pocos fueron postulados al procesode Justicia y Paz. A partir de estas versiones libresse enunciaron 23 masacres de 73 documentadaspor la Fiscalía, cometidas exclusivamente por elbloque Calima.Por esta razón, a pesar de que en el diario ElTiempo se registra un número significativo demasacres (49), parece ser una cifra menor si sepiensa en otras regiones del país, máxime si setiene en cuenta que se habla aquí de toda la década(2000- 2010) y de las masacres en general, no sólolas cometidas por grupos paramilitares asentadosen el Valle del Cauca. No obstante, es posible quesea mucho mayor la cifra de asesinatos selectivosque tuvieron lugar en el Valle del Cauca, tanto porel accionar paramilitar durante la primera mitadde la década, como por parte de organizacionesnarcotraficantes, principalmente, desde el 2005en adelante, tras la desmovilización de los gruposde autodefensa, así como también por parte dequienes no se desmovilizaron.Por lo demás, cabe mencionar que dado que ElTiempo es un periódico de circulación nacional,ha registrado los hechos relacionados con masacrescometidas en el Valle que tuvieron mayortrascendencia o notoriedad, por lo que dichoregistro puede considerarse como una “muestra”del fenómeno global de las masacres en el departamento.Al contrastar con los datos presentadosen Verdad Abierta según los cuales son muchasmás las masacres efectuadas por los paramilitares(70 aproximadamente) durante los cinco años queduró su accionar en el Valle (1999 – 2005), comparadoscon las cifras registradas por el periódicoEl Tiempo (19 masacres por cuenta de los paramilitares),es pertinente anotar que las masacres de lasque la Fiscalía, a través de Verdad Abierta, ha dadomayores detalles son las ocurridas durante 1999,y en su mayoría las mismas de las que da cuentaEl Tiempo para el período comprendido entre losaños 2000 a 2005; es decir, aquellas que de algunamanera han ocasionado un mayor impacto social ohan sido más susceptibles de conmover a la opiniónpública nacional.Por el contrario, en cuanto a las masacresrealizadas por otro actor armado diferente a losparamilitares es imposible saber el número exactode ocurrencia en el Valle, dado que no hay unafuente que claramente dé cuenta de ello. Muyposiblemente los datos más precisos puedan obtenersetras una exhaustiva y minuciosa búsquedafísica en el periódico El País, el diario de la región.En síntesis, se presume aquí –como se ha venidomencionando– que las masacres para el casoespecífico del Valle del Cauca fueron inicialmenteproducto de una estrategia paramilitar para atemorizara la población que suponían era la basede apoyo de las guerrillas. En consecuencia, trassu aparente desmovilización, el principal actorde las masacres fue el narcotráfico, que auspicióinicialmente el ingreso de los paramilitares al departamentodel Valle y que reclutó después de ladesmovilización de los bloques Calima y Pacíficoa algunos ex-paramilitares, según lo expuesto porVerdad Abierta y Codhes. Se trata, entonces, delos mismos ejecutores iníciales de las primerasmasacres pero con nuevos intereses, vinculadosRevista Científica Guillermo de Ockham. Vol. 10, No. 1. Enero - junio de 2012 - ISSN: 1794-192X ‣ 89


Catalina Acosta Oidormucho más directamente con aspectos económicos.Además, no se descarta que después de ladesmovilización de los paramilitares se presentaranalgunas acciones militares por parte de éstos, antesu incapacidad para volver a la vida civil 6 .Secuestros en el Valle del Cauca en laprimera década del siglo XXISegún datos de El Tiempo en el Valle del Caucadurante la última década (2000-2010) ocurrieronun total 114 secuestros. El promedio de secuestrospor año en este periodo fue de diez; los años máscon mayor presencia de este fenómeno fueron el2000, el 2005 y el 2008. Y los años que registraronmenos secuestros fueron el 2006 y el 2007. Esevidente que en la primera mitad de la década estedepartamento se vio más afectado por el fenómenode secuestro que en la segunda mitad.Para analizar el fenómeno del secuestro en elValle del Cauca durante la primera década del sigloXXI, la información que proporciona El Tiempose encuentra muy distante de las cifras manejadasoficialmente. Al contrastar estos datos con la informaciónfacilitada por la fundación País Libre,que tiene como fuente los datos de Fondelibertady la Policía Nacional, se observa también quelos secuestros se presentan en mayor proporcióndurante la primera mitad de la década de análisis:en 2000 hubo 254 secuestros; en el 2001 fueronsecuestradas 166 personas; en el 2002 fueron plagiadas150 personas; en el 2003 se secuestraron 79personas; en el 2004 se presentaron 71 secuestros;y durante el 2005 hubo 47. En consecuencia,aunque también se observa una disminución delos secuestros durante los primeros años de la segundamitad de la década: 49 secuestro en 2006;38 secuestros en 2007; 8 plagios en 2008; losaños 2009 (14 secuestros) y 2010 (33 secuestros)presentan nuevamente una tendencia creciente,que contradice las informaciones de El Tiempo. Seresalta, además, que para este último año, el Valledel Cauca ocupa el segundo puesto en ocurrenciade secuestros después de Arauca y antes de Antioquia.A su vez, Cali registra tres secuestros, todospor cuenta de la delincuencia común.Por otra parte, teniendo en cuenta exclusivamentelos registros de prensa –donde se consignanotras características del hecho–, a diferencia de lasmasacres, los autores de los secuestros que ocurrieronen el Valle son principalmente los gruposguerrilleros, y de éstos, con mayor recurrencialos producidos por las FARC. Sin embargo, debeGráfico 2Secuestros cometidos en el Valle del Cauca durante los años 2000 - 2010Total= 114181614Nº de secuestros121086420No2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010esp.secuestros 16 12 11 12 5 13 2 4 14 9 8 8Fuente: Cifras de la investigación obtenidas en El Tiempo6. Una buena descripción en este sentido se puede encontrar en las columnas de Alfredo Molano. Particularmente la publicada bajoel título: “La administración del orden”. El Espectador, 24 de enero de 2012.90 × Universidad de San Buenaventura, Cali - Colombia


Anatomía del conflicto armado en el Valle del Cauca durante la primera década del siglo XXI - pp. 83-99mencionarse que la delincuencia común tambiénparticipó significativamente en este delito. Además,como bien pudo corroborarse al examinarlas noticias del periódico El Tiempo, en algunoscasos los secuestros ejecutados por delincuentescomunes tienen como objetivo negociar a loscautivos con las FARC, como ocurrió en el casode un comerciante japonés secuestrado en marzode 2010: “Las autoridades señalan que el japonéshabía sido raptado por delincuentes comunes, queexigían a la familia de la víctima 1.000 millones depesos. Pero, al parecer, los captores, al no recibirel dinero, habrían optado por `vender´ a su rehéna las FARC” 7 .Es decir, el delito del secuestro es común enel accionar guerrillero, destacado en el caso delas FARC, pues mientras la participación de estaguerrilla en la comisión de plagios es constantedurante todo el periodo de análisis, la de los gruposparamilitares es mínima, si se analiza el acumuladode acciones de este tipo durante toda la década(cuatro). En el caso del ELN –pese a que cometióuno de los secuestros de mayor trascendencia,como fue el realizado en el kilómetro 18 de lavía Cali-Buenaventura–, su participación en estedelito es menor, con 7 casos durante toda la década;posiblemente porque el ELN fue perdiendoinfluencia debido a la incursión paramilitar, a laarremetida del ejército por los secuestros masivos(Castillo V., 2007: 21) y a las expresas intencionesde participar en un proceso de negociación desdeel año 2000, 8 lo cual lo desplazó un poco de supapel como uno de los actores centrales en elconflicto armado en el Valle del Cauca. A su vez,debe anotarse que mientras la delincuencia comúntuvo una participación significativa y constante enlos secuestros (secuestros simples con un objetivoabsolutamente pecuniario), el narcotráfico tuvomuy poco que ver con este delito.Por otra parte, al considerar la ubicación geográficade los secuestros cometidos en la últimadécada se observa que éstos tuvieron lugar en 24municipios del Valle: en poco más de la mitaddel total de municipios del departamento. En laciudad de Cali ocurrió el 24% (28) de ellos, considerandotodo el período. Después de Cali, Tuluátuvo la mayor frecuencia de secuestros con un 12%(14). Otras ciudades que pueden considerarse significativamenteafectadas por este fenómeno sonBuenaventura, Buga, Candelaria, Dagua, Florida,Jamundí y Palmira, donde ocurrieron entre 4 y 6secuestros por ciudad. En general, podría decirseque los municipios de las subregiones sur y centrose vieron más afectados por el secuestro.Al discriminar el actor de los secuestros deacuerdo con la ubicación geográfica se evidenciaque en Cali el autor principal es la delincuenciacomún (seis). Sin embargo, también se registraroncifras significativas en el caso de las guerrillas: cincosecuestros por parte del ELN y cuatro secuestrospor parte de las FARC. Sólo un caso de secuestroa manos de delincuencia común. En Tuluá, elautor más recurrente fueron las FARC (seis), pesea que también la delincuencia común cometió estedelito (tres) e igualmente los grupos paramilitares(dos). En el municipio de Buenaventura el totalde secuestros identificados (cuatro) se atribuyena la delincuencia común. Se resaltan además losmunicipios de Dagua y Florida, en los que lasFARC fueron el principal secuestrador con dosdelitos por ciudad. En Palmira es la delincuenciacomún la protagonista de este flagelo (dos).De manera general, las zonas de estos municipiosdonde ocurrieron los secuestros son –talcomo ocurre con las masacres– las rurales (52).No obstante, el número de secuestros en zonasurbanas también es significativo. Pese a que lossecuestros se efectúan en los principales municipiosdel departamento del Valle del Cauca la mayoríano lo fueron en áreas urbanas. Posiblemente estoobedece a que en gran parte, los plagios fueroncometidos por las guerrillas –FARC, ELN y JaimeBateman Cayón (un caso en Florida)–, las cualeshacen presencia principalmente en las áreas ruralesde los municipios más próximas a las zonas montañosas,su lugar de refugio.Por otra parte, estos secuestros se caracterizanporque en su mayoría fueron individuales o lossecuestros no superaron los cinco casos (91%).Los secuestros masivos, donde las víctimas fueronmás de seis personas, corresponden sólo al 9%.Sin embargo, de estos se resaltan dos casos enparticular, que tuvieron gran transcendencia me-7. El Tiempo, 15 de agosto de 2010.8. Idem, 19 de septiembre de 2000.Revista Científica Guillermo de Ockham. Vol. 10, No. 1. Enero - junio de 2012 - ISSN: 1794-192X ‣ 91


Catalina Acosta Oidordiática: el secuestro ocurrido en septiembre del2000, en el cual se retuvo a más de 25 personascuando se encontraban en restaurantes ubicadosen el kilómetro 18 de la vía Cali-Buenaventura,plagio realizado por el ELN; 9 y el secuestro de los12 diputados del Valle del Cauca, el 11 de abrilde 2002, también realizado en Cali, esta vez en elcentro de su área metropolitana y ejecutado porla columna móvil Arturo Ruiz de las FARC 10 . Deestos secuestros se resalta que la ruta escogida porlos grupos armados fue el parque nacional LosFarallones de Cali, dado que es una zona de bosqueespeso que les permite refugiarse, camuflarse y noser detectados. Un amplio corredor que les facilitala comunicación entre Cali, Dagua y Buenaventura(Castillo V., 2007: 22).Estos secuestros dieron como resultado el arribode contingentes paramilitares y la arremetida delejército para la liberación de los cautivos. En mediode las acciones quedó la población civil, que se viovulnerada por las distintas formas de proceder decada actor armado. Así, se convirtieron en víctimastanto de los enfrentamientos entre grupos guerrillerosy ejército y de las acciones bélicas de lasguerrillas, como de las masacres realizadas por losparamilitares –ya analizadas aquí– con el objetivode eliminar las bases sociales de los grupos subversivos.Estos hechos generaron un clima de miedoen la población que decidió migrar hacia otrasciudades. En algunos casos los pobladores se venobligados a marcharse porque son directamenteamenazados; en otros la situación de violencia esel detonante de su desplazamiento, dado que nopueden someterse a ninguno de los grupos armadosporque se convertirían en víctimas de los otros.Desplazamiento forzado en el Valledel Cauca en la primera décadadel siglo XXIPara describir la situación de desplazamientoforzado en el Valle del Cauca durante los primerosdiez años del siglo XXI, se trabajó con las cifraspresentadas por Acción Social, agencia de la Presidenciade la República, porque es un organismoque tiene en cuenta tanto las estadísticas correspondientesa los lugares de recepción como lascaracterísticas de la expulsión de los desplazados.Estas características del desplazamiento son degran relevancia para efectos de este estudio, dadoque para intentar comprender dicho fenómeno espreciso conocer las condiciones del lugar de dondees expulsada la población.En este estudio se recopilaron las cifras dedesplazamiento por año, para conocer el comportamientodel fenómeno a lo largo de los diezaños de estudio, y se identificaron los municipiosde expulsión de los desplazados, concentrandola atención en aquellos en los cuales se dieronlos mayores porcentajes de desplazamiento deldepartamento. Se presentan aquí tanto las cifrasde desplazamientos individuales como de desplazamientosde hogares. A su vez, se considera elcomportamiento año por año según el períodode recepción, así como también las subregiones ymunicipios de mayor recepción en el Valle.Desplazamiento forzado segúncaracterísticas de la expulsiónDe manera general, es posible afirmar que eldesplazamiento forzado en el Valle del Caucadurante la primera década del siglo XXI presentavariaciones significativas. Así, los años que registraronlos mayores porcentajes de desplazamientode población son 2001, 2003, 2007 y 2008, ylos de menores porcentajes serían los años 2004,2009 y 2010.El principal factor que explicaría estos nivelesde desplazamiento crecientes comenzando ladécada (2000 y 2001) es la emergencia de gruposparamilitares en el Valle del Cauca desde mediadosde 1999, que hicieron visible su presencia en el departamentocon masacres –aspecto ya analizado–,asesinatos selectivos y amenazas, en el marco de suconfrontación con los grupos guerrilleros, lo quegeneró desplazamientos masivos de la poblacióncivil.Debe mencionarse que para comienzos de ladécada, según la Consultoría para los DerechosHumanos y el Desplazamiento, Codhes, y el9. El Tiempo, 18 de septiembre de 2000.10. Idem, 12 de abril de 2002.92 × Universidad de San Buenaventura, Cali - Colombia


Anatomía del conflicto armado en el Valle del Cauca durante la primera década del siglo XXI - pp. 83-99Gráfico 3Desplazamiento forzado en el Valle del Cauca durante 2000- 201018,016,014,012,013,112,413,411,316,214,715,114,011,911,8Total Pers. 143.290Total Hogs. 30.61210,08,06,04,08,35,26,66,54,13,65,75,15,56,94,83,7PersonasHogares2,00,02000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010Fuente: cálculos propios a partir de datos proporcionados por la Agencia Presidencial para la Acción Social.coordinador del proyecto de Acnur y AcciónSocial: Unidad Técnica Conjunta, UTeC (2003),el comportamiento de los autores en este hechose caracteriza porque la guerrilla disminuye suparticipación en él, mientras que los grupos paramilitaresadoptan el desplazamiento forzado de lapoblación como una estrategia de guerra cada vezmás importante, lo que se refleja en el número dedesplazamientos generados por estos grupos. Así,por ejemplo, según la información publicada enVerdad Abierta (2011), en el primer mes de accionardel bloque Calima en el Valle del Cauca 162familias y 730 personas fueron desplazadas de sussitios de origen.Posteriormente, desde el inicio del gobierno deÁlvaro Uribe Vélez (2002), se empieza a promoverun ambiente de negociación con los gruposparamilitares, con el objetivo de una futura desmovilización,lo cual –como pudo tener efecto enla disminución de las masacres perpetuadas en eldepartamento– estaría influyendo también en ladisminución de las cifras de desplazamiento. Detal manera, a partir del año 2002 el panoramarespecto al comportamiento de los autores setrastoca radicalmente, debido a que los paramilitaresdisminuyen su accionar como agentes dedesplazamientos y la guerrilla reactiva su accionaren este sentido.Así, lo que explicaría el incremento de desplazamientosen el año 2003 sería la inversión que sehizo en pie de fuerza en el marco de la política deseguridad democrática del gobierno del momento,es decir, en efectivos armados legales (Isazay Campos, 2007), lo cual habría generado unmayor número de enfrentamientos con los gruposarmados al margen de la ley, principalmente conla guerrilla, y ello podría haber producido la migraciónde población. No obstante, no se descartael accionar de grupos paramilitares, dado que aúnno se concretaba una desmovilización “radical”.Ello sólo ocurre en los años 2004 y 2005, en loscuales se experimenta una disminución notable enlas cifras de desplazamiento. Sin embargo, nuevamentese eleva este fenómeno de manera constantedurante los años 2006 y 2008, período en el cualalgunos de los paramilitares desmovilizados serearman, y se reactiva la dinámica de la movilidadde las guerrillas, que buscan retomar el controlde los territorios propios del antiguo accionarparamilitar. A ello se le suma la guerra que surgeentre grupos narcotraficantes en los municipios delnorte del Valle, específicamente entre las bandasde “Los Rastrojos” y “Los Machos”, así como losoperativos militares en diferentes municipios deldepartamento (Codhes, 2006).Por el contrario, para los últimos años de análisis,2009 y 2010, se reducen considerablemente lascifras de desplazamiento y alcanzan los porcentajesregistrados en 2004 y 2005, los más reducidosde toda la década. Es evidente, incluso, cómolos informes de prensa disminuyen el registro denoticias sobre este hecho.Revista Científica Guillermo de Ockham. Vol. 10, No. 1. Enero - junio de 2012 - ISSN: 1794-192X ‣ 93


Catalina Acosta OidorPor otra parte, al considerar los lugares dondese concentra la migración forzosa en términos deexpulsión, se observa que en los 42 municipios queconforman el Valle del Cauca se presenta algúnporcentaje de desplazamiento. La subregión deloccidente del Valle es la que muestra el mayordesplazamiento (55,2% de personas y 49,8%de hogares) teniendo en cuenta el acumulado detoda la década. Este hecho tiene una importanciasingular, dado que dicha subregión se componeúnicamente por el municipio de Buenaventura.La siguiente subregión con un mayor registro dedesplazamiento es la subregión sur (18,2% de personasy 20,4% de hogares), en la que se ubican lasprincipales ciudades del departamento como Caliy Palmira. Sin embargo, también se encuentranlos municipios de Jamundí, Yumbo, Candelaria,Dagua –muy cercanos a Cali–, también Pradera,Florida –de gran relevancia para las FARC amediados de la década–, La Cumbre y Vijes. Deestas ciudades, los porcentajes de desplazamientomás representativos –incluso comparados con losregistros para la mayor parte de los municipios quecomponen el departamento– se presentan en Cali(4,5% y 5,5%), Jamundí (4% y 3,4%) y Dagua(3,4% y 3,7%).Por otra parte, la subregión centro concentrael 16,7% de desplazamiento de personas y el18,3% de hogares. En esta subregión se ubican13 municipios, entre ellos Tuluá, Buga y Bugalagrande.De estos, Tuluá presenta el mayorporcentaje de desplazamiento (7% de personas y7,5% de hogares) como municipio de expulsión,considerando el acumulado de toda la década.Los demás municipios registran porcentajes mínimosde expulsión, por debajo de 3% y 2%. Lasubregión norte concentra menores porcentajesde desplazamiento: 7,3% de desplazamiento depersonas y 8% de hogares, pese a que en estazona se encuentran ubicados 15 municipios deldepartamento. En estos, por lo demás, debe resaltarseque se acentuó la guerra entre los ejércitos alservicio del narcotráfico, a saber, “Los Rastrojos”y “Los Machos”, durante la segunda mitad de ladécada. Sin embargo, los porcentajes de desplazamientotanto de personas como de hogares paracada uno de estos municipios no pasan del 1%,con excepción de El Dovio, que registra 1,6% dedesplazamiento de personas y 1,9% de hogares.Finalmente, en la subregión oriente se presentaronlos menores porcentajes de desplazamiento tantode personas como de hogares (2,4 y 2,7%), loque se explica porque en esta subregión sólo seencuentran ubicados los municipios de Sevilla yCaicedonia.De lo anterior se observa que los tres municipioscon mayores porcentajes de migracióncomo expulsores de población son Buenaventura(subregión occidente), Tuluá (subregión centro) yJamundí (subregión sur) en menor medida 11 . Elprimero de estos concentró dramáticamente másde la mitad del desplazamiento de personas y lamitad del desplazamiento de hogares registradospara todo el departamento durante la décadacompleta (2000-2010).Al analizar el comportamiento de este fenómenoaño por año se evidencia que los años en los quese presentan más desplazamientos en Buenaventurason 2001, 2003 y 2006-2008. Durante 2002,2004, 2005 y 2010 se registran los porcentajesmenos representativos. En el caso de Tuluá resultancríticos los años 2000 y 2001, mientras que paralos siguientes años disminuyen los porcentajes demigración y se mantienen por debajo del 0,6%.Finalmente, Jamundí, que en general registramenores porcentajes en comparación con los dosanteriores municipios, muestra las mayores cifrasen 2000 y 2002. Durante los demás años de la décadaeste municipio permanece con una tendenciaa la disminución del desplazamiento de población,con porcentajes que no pasan de 0,3%.De lo visto, es posible afirmar que en los trescasos la llegada de los paramilitares durante 1999y 2000 y la consolidación de su presencia en estosmunicipios parece ser un factor generador de des-11. Aunque la ciudad de Cali presenta un porcentaje de desplazamiento superior que Jamundí, no se tendrá en cuenta aquí, dadoque ha sido el centro de análisis de otros estudios, además de pertenecer a la misma subregión sur donde se encuentra ubicado elmunicipio de Jamundí, por lo que se considera aquí pertinente explorar la situación de este último. Algunos de los estudios sobreel desplazamiento forzado en Cali son: Arquidiócesis de Cali (2008). Desplazados en Cali: entre el miedo y la pobreza. Cali – Valle.(Autor corporativo); Rodríguez P. Alba Nubia et ál. (2008). Acciones colectivas y constitución de sujetos sociales y políticos: estudiosobre organizaciones de personas en situación de desplazamiento en sectores populares de la ciudad de Cali. Escuela de Trabajo Social yDesarrollo Humano-Universidad del Valle; Motta G. Nancy (2006). “Las nuevas tribus urbanas en Cali: Desplazamiento forzadoy género”. La Manzana de la Discordia. Vol. 1, Nº 2, 9-29.94 × Universidad de San Buenaventura, Cali - Colombia


Catalina Acosta Oidornían los paramilitares antes de desmovilizarse. Porello, a partir del 2005 se inicia una disputa entrenarcotraficantes y guerrilla en el norte del Valle yel cañón de Garrapatas por la expansión hacia elcorredor del Pacífico.Todos estos elementos contribuyen a la generaciónde un clima de violencia en Buenaventura queconvierte a sus habitantes en población vulnerable,por lo cual se producen desplazamientos de diferentestipos: masivos, individuales, intraveredalese intraurbanos (Codhes, 2006).Desplazamiento forzado segúncaracterísticas de la recepciónPor otra parte, el desplazamiento forzado en elValle de Cauca en términos de recepción muestravariaciones según se trate de personas u hogares. Enel caso del desplazamiento de personas, los municipiosubicados en la subregión sur concentran lamayor cantidad (48,3%) de población en situaciónde desplazamiento. Los municipios de mayorrecepción son Cali (35,8%) y Jamundí (3,4%);los restantes registran porcentajes menores a 3%.La siguiente subregión con mayor recepciónde personas desplazadas es occidente, es decir, laciudad de Buenaventura (34,7%). Se resalta queesta es además, después de Cali, la mayor receptorade desplazados, tanto en términos individualescomo de hogares (28,2%).Por su parte, la subregión centro presentaun porcentaje moderado de recepción (12,4%),mientras que en el conteo de hogares es la zona conmayor representación (53,6%). El caso más significativose presenta en el municipio de Tuluá, tantoen el desplazamiento de personas (6,7%) como enel de hogares (7%), y se constituye además en latercera ciudad, después de Cali y Buenaventura –precedida por Jamundí–, con mayor recepción depoblación desplazada. Así, se observa que, ademásde Cali, son Buenaventura, Jamundí y Tuluá, tantoen términos de expulsión como de recepción, lasciudades más afectadas. Los municipios del Valledel Cauca ubicados al norte y oriente del departamentono tienen una representación porcentualsignificativa en la recepción de desplazados.Al analizar la recepción de desplazados en elValle durante los diez primeros años del siglo XXIse evidencia un comportamiento muy similar alde la expulsión. Durante los años 2000-2003 seobserva crecimiento y permanencia en porcentajessuperiores a 9% en el desplazamiento individual ya 7% en el desplazamiento de hogares. Los únicosaños que registran disminuciones significativas son2004 y 2005, aunque en 2009 y 2010 también seexperimenta una reducción considerable en comparacióncon los años precedentes (2006-2008),los cuales presentan porcentajes superiores a 9%,tanto en los desplazamientos de personas comode hogares.Consideraciones finalesEn suma, el análisis sobre el panorama de lasacciones violentas en contra la población civil poneen evidencia que las masacres y los desplazamientosforzados de la población están relacionados. Elfenómeno del secuestro, por el contrario, ocurre demanera un poco más autónoma, aunque tambiénes una estrategia delincuencial que todos los actoresarmados ilegales utilizan.De esta manera, tanto en las masacres comoen los desplazamientos la introducción de gruposparamilitares en el Valle del Cauca explicala representación considerable de ocurrencia deambos fenómenos, por los menos en la primeramitad de la década, período durante el cual éstosfuncionaron como organización armada. Es decir,que las masacres –en el caso particular del Valle– seatribuyen aquí a una estrategia de guerra propia delos paramilitares. Los objetivos de dicha estrategiaimplicaban la exterminación de toda red de apoyoa grupos guerrilleros, lo cual ocurre principalmenteen las zonas rurales de los municipios, y con ello,la intimidación del conjunto de la poblaciónespectadora, que en algunos casos se vio obligadaa desplazarse por temor a las consecuencias delaccionar de dichos grupos. Tal como lo afirmaPécaut (1999):Evidentemente, los paramilitares son el origen dela gran mayoría de las masacres y, si creemos en losminuciosos recuentos, ellos matan en total más quetodas las otras organizaciones. Pero las guerrillasmatan en número considerable y tienen otras especialidadesque no son menos terroristas: desde los96 × Universidad de San Buenaventura, Cali - Colombia


Anatomía del conflicto armado en el Valle del Cauca durante la primera década del siglo XXI - pp. 83-99secuestros hasta las tomas de pueblos y las voladorasde oleoductos […] sin hablar de la extorsión y otrasformas de intimidación.Así, mientras en el caso particular de las masacresevidentemente son los paramilitares los principalesactores, en los desplazamientos, después dela desmovilización de dichos grupos, la guerrilla, ylos enfrentamientos entre guerrillas y las FuerzasArmadas del Estado colombiano, continúan dandolugar a nuevos desplazamientos. Esto indica que setrata de migraciones que surgen como resultado delmismo temor al daño que pueda generarse para susvidas y las de sus familias, pero no necesariamenteconsecuencia de planes estratégicos en los que seanel objetivo directo de los actores armados.El fenómeno del secuestro se caracteriza porqueha sido parte del accionar de las guerrillas, y al igualque las masacres y el desplazamiento forzado es unatentado contra la población civil, y propiamenteen el marco del conflicto armado; sin embargo, nonecesariamente presenta relaciones de causalidadcon estos fenómenos ocurridos en el Valle delCauca. El comportamiento del secuestro en estedepartamento para los diez años de análisis, talcomo ocurre con los desplazamientos, presentavariaciones que indican que no hay una tendenciaen el tiempo a la reducción de estos hechos, pese aque en los últimos dos años disminuyeron ambosfenómenos en comparación con el año inmediatamenteprecedente, lo que se explica además porel protagonismo que también tiene la delincuenciacomún en la ejecución de este tipo de hechos.No ocurre lo mismo en el caso de las masacres,dado que fueron exportadas por los paramilitaresal Valle, por lo cual sí se observa una tendencia a lareducción de este tipo de acción violenta, aunqueello no implica su desaparición absoluta, porquesiguen ejecutándose por otros actores armados enmenor medida, en particular por cuenta del narcotráfico.Vale la pena anotar aquí que las formas dematar de los paramilitares y de los narcotraficantesen sus vendettas tienen semejanzas en términos deatrocidad y procedimiento, lo cual tendría quever con el vínculo constante entre estos actores,debido a que se presume que narcotraficantesdel norte del Valle propiciaron la llegada de losparamilitares al departamento, por lo que nuncafueron una amenaza para ellos. Se presume quealgunos paramilitares desmovilizados entraron aparticipar en los ejércitos de los narcotraficantes delnorte del Valle, y que otros no se desmovilizaron ysiguen actuando aunque de forma menos notoria.A su vez, la relación causal entre las masacres cometidasen el Valle y los desplazamientos forzadoses más notoria si se tiene en cuenta que, en amboscasos, el municipio con mayor ocurrencia de casosrelacionados con estos dos hechos violentos esBuenaventura. En el caso particular del secuestroen ciudades principales como Cali y Tuluá convergendiferentes actores armados, entre estos ladelincuencia común.Buenaventura sobresale como una ciudad quepresenta una situación de violencia de singularcomplejidad. Dadas sus características sociales,físicas y geográficas como puerto sobre el Pacíficoadquiere gran importancia para todos los actoresarmados: guerrillas, paramilitares, ex-paramilitares,narcotráfico, delincuencia común, etc... Por estarazón, en Buenaventura tienen lugar diversasmanifestaciones de violencia y violación de losderechos humanos, y es escenario conspicuo demasacres y desplazamientos de población, peroprobablemente también de asesinatos selectivos yotros hechos violentos.De manera general, podría decirse que el departamentodel Valle del Cauca a comienzos delsiglo XXI, se vio considerablemente afectado por laincursión paramilitar, y que posteriormente, pesea la desmovilización de la mayor parte de grupospertenecientes a esta organización, continúa siendovulnerado por el accionar de grupos armados,debido a que desde el 2004 en adelante se empiezana disputar regiones del Valle consideradascorredores estratégicos militar y económicamente,específicamente para el narcotráfico. Estas zonasson básicamente Buenaventura y los municipiosdel norte del Valle que conducen hacia el Cañónde Garrapatas, zona de comercialización, procesamientoy comercialización de la cocaína.Sin embargo, también se hizo presente el conflictoen otros municipios del sur del Valle, cuandola guerrilla de las FARC –aproximadamente en2006– solicitaba el despeje de los municipios dePradera y Florida, en calidad de una especie dezona de distensión para una eventual negociacióncon el gobierno nacional para un intercambiohumanitario de secuestrados, que finalmente notuvo lugar.Revista Científica Guillermo de Ockham. Vol. 10, No. 1. Enero - junio de 2012 - ISSN: 1794-192X ‣ 97


Catalina Acosta OidorLos años posteriores se caracterizan por la arremetidade las fuerzas armadas del Gobierno contralos grupos guerrilleros y las bandas criminales quefuncionan independientemente o al servicio delnarcotráfico. Ello, sumado al continuo accionarbélico de las guerrillas, constituye un factor deriesgo para el desplazamiento forzado de poblacióncivil en el Valle del Cauca.Las masacres, como ya se ha explicado, disminuyeronconsiderablemente, sin desaparecer,porque eran acciones propias de los paramilitaresque se presumen desmovilizados. En el caso delos secuestros de civiles, estos continúan haciendoparte importante de la estrategia de la guerrilla, enparticular las FARC, pero también de la delincuenciacomún, por lo que aunque se han disminuidolos niveles de secuestros en el Valle en comparacióncon el año 2008, no se experimenta una tendenciafuerte a la reducción como en los otros años.Santiago de Cali, la ciudad capital del Valle delCauca, es también un espacio geográfico y socialdonde tienen lugar diferentes manifestacionesde violencia. De alguna manera, el contexto delconflicto armado y la violencia que ha tenido lugaren el departamento pueden influir en ello. Así, porejemplo, la gran recepción de población en situaciónde desplazamiento que se ubica generalmenteen barrios de las zonas periféricas de la ciudad,caracterizadas por niveles considerables de pobrezay violencia urbana, pandillas y pequeños comerciosde drogas, contribuye a la agudización de estosproblemas ya existentes dadas sus condiciones devida en estos nuevos espacios: el hacinamiento, lafalta de una ocupación que genere ingresos parala satisfacción de sus necesidades básicas, el gruesode una población juvenil que difícilmente puedeestudiar con regularidad; situaciones que posiblementellevan a este tipo de población a insertarseen la dinámica de un “nuevo tipo de violencia”: laviolencia urbana.A su vez, el secuestro sigue presentando nivelesconsiderables, no sólo a manos de grupos armadosilegales sino también por cuenta de la delincuenciacomún. Así mismo, la ocurrencia significativa dehomicidios con una tasa de 78 muertes por cada100 mil habitantes ha llevado a incluir a la ciudadde Cali como una de las ciudades más violentasdel país y una de las más inseguras del mundosegún estudio realizado por la ONG mexicanaSeguridad, Justicia y Paz; situación reconocida porel Observatorio Social de la Alcaldía de Santiagode Cali y por el Instituto de Investigación y Desarrolloen Prevención de Violencia y Promoción dela Convivencia Social (Cisalva) 12 . A partir de loselementos aquí observados se puede afirmar queCali es una ciudad con un reconocido clima deviolencia porque en ella convergen actores armadosorganizados y no organizados.Bibliografía––AHUMADA CASAS, Madelene y TAPIA GÓNGORA, Edwin M. (2006). El Valle del Cauca entre puntosde confrontación, crisis humanitaria y la fractura política de la atención al desplazado. http://www.codhes.org/index2.php?option=com_docman&task=doc_view&gid=143&Itemid=50.Publicado en la red en juniode 2006. Consultado en agosto 2011.––CARVAJAL PANESSO, Alberto E. (2007). “Ocho tesis acerca de lo que está pasando en Buenaventura:evidencias de un caos”. Posiciones. Nº 1. pp. 42-67.––CASTILLO G. Luis Carlos, GUZMÁN B. Álvaro, HERNÁNDEZ L. Jorge, LUNA B. Mario y URREA G.,Fernando. (2010). Etnicidad, acción colectiva y resistencia: El norte del Cauca y el sur del Valle a comienzos delsiglo XXI. Santiago de Cali: Editorial Universidad del Valle.––ECHANDÍA C. Camilo (2004). “La guerra por el control estratégico en el suroccidente colombiano”. Sociedady Economía. Nº 7. pp. 65-89.– – FORERO Edgar. El desplazamiento interno forzado en Colombia. http://www.ideaspaz.org/eventos/download/edgar_forero.pdf.Publicado en la red en septiembre 22 de 2003. Consultado en septiembre de 2011.12. El Tiempo, 24 de enero de 2012.98 × Universidad de San Buenaventura, Cali - Colombia


Anatomía del conflicto armado en el Valle del Cauca durante la primera década del siglo XXI - pp. 83-99––ISAZA D. José Fernando y CAMPOS ROMERO Diógenes. Algunas consideraciones cuantitativas sobre la evoluciónreciente del conflicto armado en Colombia. http://www.derechos.org/nizkor/colombia/doc/conflicto.html. Publicado en la red el 1 de diciembre de 2007. Consultado en septiembre de 2011.––Observatorio del Programa Presidencial de DH y DIH. Diagnóstico departamental Valle del Cauca 2003-2008.http://www.derechoshumanos.gov.co/Observatorio/DiagnosticoEstadisticoDepto/dd/2003-2008/valle.pdf. Consultado en agosto 2011.––PÉCAUT, Daniel (1999). “Configuraciones del espacio, el tiempo y la subjetividad en un contexto de terror:el caso colombiano”. Revista colombiana de antropología. Vol. 35. pp. 8-35.––SÁNCHEZ G. Gonzalo y CAMACHO G. Álvaro, (coord.). (2008). Trujillo, una tragedia que no cesa. Primerinforme de Memoria Histórica de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación. Bogotá: Editorial Planeta.– – Verdad Abierta. Paramilitares y conflicto en Colombia. La antesala de la llegada de los paramilitares al Valle del Cauca.http://www.verdadabierta.com/. Publicado en la red el 29 de julio de 2011. Consultado en agosto de 2011.Revista Científica Guillermo de Ockham. Vol. 10, No. 1. Enero - junio de 2012 - ISSN: 1794-192X ‣ 99

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