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Revista Psicofarmacología 74

07 | Sección de ética Ética de las decisiones trascendentes Prof. Dr. Luis Allegro 09 | Artículos y revisiones El LSD y su impacto en el movimiento hippie: a 105 años del nacimiento de su descubridor, el químico Dr. Albert Hofmann Dra. Laura Ruth Guelman 21 | Las alteraciones en el sueño: ¿la punta del iceberg de los trastornos afectivos? Una alternativa de tratamiento Dra. Edith M. Serfaty 33 | Topiramato, efectos en el estado ácido base y consecuencias clínicas Lucía Perissé

07 | Sección de ética
Ética de las decisiones trascendentes
Prof. Dr. Luis Allegro

09 | Artículos y revisiones
El LSD y su impacto en el movimiento hippie: a 105 años del nacimiento
de su descubridor, el químico Dr. Albert Hofmann
Dra. Laura Ruth Guelman

21 | Las alteraciones en el sueño: ¿la punta del iceberg de los trastornos
afectivos? Una alternativa de tratamiento
Dra. Edith M. Serfaty

33 | Topiramato, efectos en el estado ácido base y consecuencias clínicas
Lucía Perissé

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ISSN 1666 6690 // en línea 1851 8710<br />

REVISTA LATINOAMERICANA DE PSICOFARMACOLOGÍA Y NEUROCIENCIA // DIRECTOR: Prof. Dr. LUIS MARÍA ZIEHER AÑO 12 - N°<strong>74</strong> - Junio 2012


ISSN 1666 6690<br />

PSICOFARMACOLOGÍA<br />

<strong>Revista</strong> Latinoamericana de <strong>Psicofarmacología</strong> y Neurociencia. Frecuencia bimensual. Año 12, número <strong>74</strong>, Junio 2012.<br />

Una aproximación al uso racional de los psicofármacos.<br />

SCIENS EDITORIAL<br />

J. F. Seguí 3569 2 do “C” - CABA - Argentina // Tel/Fax. (54 11) 4524 9129 - Buenos Aires - Argentina - www.sciens.com.ar - info@sciens.com.ar<br />

DIRECTOR<br />

Prof. Dr. Luis María Zieher<br />

Ex Profesor Regular Titular y Director del Curso de Médico Especialista en Farmacología, 1 a<br />

Cátedra de Farmacología, Facultad de Medicina, UBA. Investigador Principal del CONICET.<br />

Director de la Maestría en Psiconeurofarmacología, Universidad Favaloro. Presidente del<br />

Comité Independiente de Ética para ensayos en Farmacología Clínica, FEFYM.<br />

Indexada en Lilacs<br />

La revista <strong>Psicofarmacología</strong><br />

es propiedad de Sciens SRL.<br />

EDITORES<br />

Dra. María Cristina Brió<br />

Médica Psiquiatra Infantil. Médica Pediatra. Master<br />

Psiconeurofarmacología. Docente Postgrado Universidad<br />

Favaloro. Médica psiquiatra del Hospital de Día Infantil “La<br />

Cigarra”. CESAN Y AC Nº 1. Htal. Gral. de Agudos Ignacio<br />

Pirovano. Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.<br />

Dra. Edith Mirta Serfaty<br />

Doctora en Ciencias Médicas (UBA), Médica Psiquiatra (UBA),<br />

Investigadora del Centro de Investigaciones Epidemiológicas,<br />

Academia Nacional de Medicina de Buenos Aires, Integrante<br />

Comité Técnico Asesor (SEDRONAR), Miembro fundador del<br />

Colegio Latinoamericano de Neuropsicofarmacología, Miembro<br />

del Collegiun Internationale Neuro-Psychopharmacologicum<br />

(CINP), Integrante Comité Ejecutivo, Federación Internacional de<br />

Epidemiología Psiquiátrica, Secretaria de Task Force for<br />

Adolescent Psychiatry-World Federation of Biological Soc.<br />

Dra. María Zorrilla Zubilete<br />

Bióloga. Doctora de la UBA. Docente Autorizada en Farmacología.<br />

Investigadora Asociada UBA-CEFyBO-CONICET. Jefa de TP y Docente<br />

del Curso de Psiconeurofarmacología, 1 a<br />

Cátedra de<br />

Farmacología, Facultad de Medicina, UBA. Miembro del Comité<br />

Independiente de Ética para Ensayos en Farmacología Clínica,<br />

FEFYM. Docente de la Maestría en Psiconeurofarmacología de la<br />

Universidad Favaloro.<br />

CONSEJO CIENTÍFICO INTERNACIONAL<br />

Dr. Mohammed Amin (Pakistan) - Universidad de Karachi<br />

Dr. Erminio Costa (USA) - Universidad de Illinois<br />

Dr. Enrique Galli Silva (Perú) - Universidad de Lima<br />

Dr. Peter Gaszner (Hungria) - Universidad de Budapest<br />

Dr. Sergio Gloger (Chile) - Universidad de Santiago de Chile<br />

Dr. David Healy (Inglaterra) - Universidad de Gales del Norte<br />

Dr. Gerardo Heinze (México) - Universidad Nacional Autónoma<br />

de México<br />

Dr. Yul Iskandar (Indonesia) - Universidad de Yakarta<br />

Prof. Dr. Iván Izquierdo (Brasil) - Universidad de Rio Grande do<br />

Sul, Porto Alegre<br />

Dra. Verónica Larach Walters (Chile) - Universidad de Santiago<br />

de Chile<br />

Dr. Brian Leonard (Irlanda) - Universidad de Galway<br />

Dr. Francisco López Muñoz (España) - Universidad de Alcalá de<br />

Henares, Madrid<br />

Dr. Elizaldo Luiz de Araujo Carlini (Brasil) - Universidad de San Pablo<br />

Dr. Driss Moussaoui (Marruecos) - Universidad de Casablanca<br />

Dr. Alfred Pletscher (Suiza) - Universidad de Basilea<br />

Dr. Stephen Sthal (USA) - Universidad de San Diego<br />

Dr. Pedro Téllez Carrasco (Venezuela) - Universidad de Carabobo<br />

Dr. Herman Van Praag (Holanda) - Universidad de Maastrich<br />

CONSEJO CIENTÍFICO NACIONAL<br />

Dr. Sebastián Alejandro Alvano<br />

Médico Psiquiatra Universitario, Facultad de Medicina,<br />

Universidad de Buenos Aires (UBA). Director y Profesor Estable<br />

de la Maestría en Psiconeurofarmacología de la Universidad<br />

Favaloro (UF). Profesor a cargo de Terapéutica I, Carrera de<br />

Médico Especialista Universitario en Psiquiatría (UBA), Unidad<br />

Académica Hospital Moyano. Supervisor y Docente, Servicio de<br />

Psicopatología del Hospital Ramos Mejía. Senior Member, WPA<br />

Educational Liaisons Network (WPA ELN) for Argentina, World<br />

Psychiatric Association (WPA). Presidente Honorario y Miembro<br />

del Consejo Asesor Permanente, Asociación de<br />

<strong>Psicofarmacología</strong> y Neurociencia Argentina (APNA).<br />

Dra. Paula Antúnez<br />

Médica especialista en Endocrinología y en Medicina Interna.<br />

Docente de la 1 a<br />

Cátedra de Farmacología, Facultad de<br />

Medicina, UBA. Coordinadora del Módulo de Farmacología<br />

Endocrinológica de la Carrera de Médico Especialista en<br />

Farmacología, Facultad de Medicina, UBA.<br />

Dr. Héctor Bertera<br />

Jefe de TP, 1 a Cátedra de Farmacología, Facultad de Medicina,<br />

UBA. Miembro del Grupo de Psiconeurofarmacología. Prof. de<br />

Terapéuticas biológicas, Carrera de Especialista en Psiquiatría,<br />

Universidad del Salvador.<br />

Dr. Diego Cohen<br />

Doctor en Medicina. Docente Investigador (UBA). Docente<br />

Adscripto, Facultad de Medicina, Depto. de Salud Mental.<br />

Especialista en Psiquiatría (UBA). Integrante del Grupo<br />

Universitario de Neuropsicofarmacología. Miembro Títular de la<br />

Asociación Psicoanálitica Argentina.<br />

Dra. Luciana D´Alessio<br />

Doctora en Medicina. Especialista en Psiquiatría. Jefa de TP, 1 a<br />

Cátedra de Farmacología, Facultad de Medicina, UBA. Miembro<br />

del Grupo de Psiconeurofarmacología. Médica del Centro de<br />

Epilepsias, Hospital Municipal Ramos Mejía.<br />

Dr. Flavio Devoto<br />

Jefe de TP, 1 a Cátedra de Farmacología, Facultad de Medicina,<br />

UBA. Docente del Curso Superior de Médicos Especialistas en<br />

Farmacología.<br />

Dr. Daniel Fadel<br />

Jefe de estudio de TP, 1 a Cátedra de Farmacología. Miembro del<br />

Grupo de Dolor. Miembro del Grupo de <strong>Psicofarmacología</strong>.<br />

Dr. Natalio Fejerman<br />

Consultor Honorario, Servicio de Neurología, Hospital de<br />

Pediatría “JP Garrahan”, Buenos Aires.<br />

Dra. Victoria Fernández Pinto<br />

Médica Psiquiatra UBA. Miembro del Grupo Universitario de<br />

Neuropsicofarmacología de la 1ª Cátedra de Farmacología de la<br />

Facultad de Medicina, UBA. Magister en Neuropsicofarmacología,<br />

Universidad Favaloro.<br />

Dr. Gustavo Finvarb<br />

Médico Especialista en Psiquiatría Infanto-Juvenil. Jefe de la<br />

Unidad de Psicopatología y Salud Mental, Hospital de Niños<br />

“Ricardo Gutiérrez”. Miembro del Grupo de Psiconeurofarmacología.<br />

Dra. Ana María Genaro<br />

Doctora en Bioquímica, Especializada en Psiconeuroimmunología.<br />

Jefa de TP de la 1 a<br />

Cátedra de Farmacología, Facultad de<br />

Medicina, UBA. Investigadora Independiente del CONICET en el<br />

Centro de Estudios Farmacológicos y Botánicos, CEFYBO.<br />

Dr. Fernando Martín Gómez<br />

Médico Especialista en Pediatría y Psiquiatría. Jefe de TP, 1 a<br />

Cátedra de Farmacología, Facultad de Medicina, UBA. Miembro<br />

del Grupo de Psiconeurofarmacología. Médico del Servicio de<br />

Psicopatología Infantil, Hospital Alemán de Buenos Aires.<br />

Dr. Rafael Groisman<br />

Médico especialista en Psiquiatría. Miembro titular de la<br />

Asociación Psicoanalítica Argentina (APA)<br />

Dra. Laura Guelman<br />

Bióloga. Doctora de la UBA. Investigadora del CONICET. Jefa de<br />

TP, 1 a<br />

Cátedra de Farmacología, Facultad de Medicina, UBA.<br />

Docente de la Maestría en Psiconeurofarmacología de la<br />

Universidad Favaloro. Miembro del Grupo de Psiconeurofarmacología.<br />

Dr. Rubén Iannantuono<br />

Profesor Adjunto Interino y Subdirector del Curso de Médico<br />

Especialista en Farmacología, 1 a<br />

Cátedra de Farmacología,<br />

Facultad de Medicina, UBA.<br />

Dr. Eduardo Leiderman<br />

Médico Especialista en Psiquiatría. Miembro del Grupo de<br />

Psiconeurofarmacología.<br />

Dr. Juan José López-Costa<br />

Investigador Adjunto- CONICET<br />

Profesor Regular Adjunto. 1 era Cátedra de Biología Celular,<br />

Histología, Embriología y Genética. Facultad de Medicina. UBA.<br />

Docente Autorizado. Facultad de Medicina. UBA.<br />

Prof. Dr. Jorge Medina<br />

Profesor Adjunto, Depto. de Fisiología, Facultad de Medicina,<br />

UBA. Investigador Superior del CONICET, Instituto de Biología<br />

Celular y Neurociencias “Prof. E. de Robertis”.<br />

Dra. Mariana Moncaut<br />

Médica Psiquiatra Universitaria, Facultad de Medicina,<br />

Universidad de Buenos Aires (UBA). Coordinadora y Docente,<br />

Maestría en Psiconeurofarmacología, Universidad Favaloro (UF).<br />

Dra. Adriana Sánchez Toranzo<br />

Médica psiquiatra. Docente Adscripta en Farmacología UBA, 1°<br />

Cátedra de Farmacología. Facultad de Medicina, UBA. Miembro<br />

activo de la American Society of Psychiatry (APA).<br />

Dr. Héctor Alejandro Serra<br />

Médico Especialista en Farmacología. Jefe de TP, Docente del<br />

Curso de Médico Especialista en Farmacología y Miembro del<br />

Grupo de Dolor, 1 a<br />

Cátedra de Farmacología, Facultad de<br />

Medicina, UBA.<br />

Dr. Juan Cristóbal Tenconi<br />

Profesor Adjunto de la Facultad de Medicina, Universidad<br />

Favaloro. Subdirector de la Carrera de Médico Especialista en<br />

Psiquiatría de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Docente<br />

Adscrito al Departamento de Salud Mental, Universidad de<br />

Buenos Aires (UBA).<br />

Dr. Norberto Zelaschi<br />

Médico. Facultad de Ciencias Médicas, Universidad Nacional de<br />

La Plata. Hospital Neuropsiquiátrico “Dr. Alejandro Korn”.<br />

SECCIÓN ÉTICA<br />

Prof. Dr. Luis Allegro<br />

Presidente de la Sociedad de Ética en Medicina, Asociación<br />

Médica Argentina. Miembro del Consejo Académico de Ética en<br />

Medicina, Academia Nacional de Medicina. Ex Miembro del<br />

Comité Nacional de Ética Biomédica, Ministerio de Salud<br />

Pública de la Nación. Ex Profesor Titular de Psicopatología y<br />

Psiquiatría, Universidad de Rosario. Full Member of the<br />

International. Psychoanalytic Association.<br />

Esta publicación es realizada con la colaboración de: Fundación<br />

de Estudios Farmacológicos y de Medicamentos (FEFYM).<br />

Docentes, investigadores y médicos asistenciales especializados<br />

en la Psiconeurofarmacología de entidades, publican sus<br />

trabajos de revisión o investigación en carácter individual e<br />

independiente.<br />

Los materiales publicados (trabajos, cartas al editor, comentarios)<br />

en la revista <strong>Psicofarmacología</strong> representan la opinión<br />

de sus autores; no reflejan necesariamente la opinión de la<br />

dirección o de la editorial de esta revista.<br />

La mención de productos o servicios en esta publicación no<br />

implica que el director o la editorial de la revista los aprueben o<br />

los recomienden, deslindando cualquier responsabilidad al<br />

respecto.<br />

Registro de propiedad intelectual N° 4988284 Ley 11.723.<br />

EDITORIAL SCIENS // 3


<strong>Psicofarmacología</strong> 12:<strong>74</strong>, Junio 2012<br />

s Sumario<br />

Summary<br />

Sección de ética<br />

Ética de las decisiones trascendentes<br />

Prof. Dr. Luis Allegro<br />

07<br />

Section of Ethics<br />

The Ethics of Far-reaching Decisions<br />

Prof. Dr. Luis Allegro<br />

Artículos y revisiones<br />

El LSD y su impacto en el movimiento hippie: a 105 años del nacimiento<br />

de su descubridor, el químico Dr. Albert Hofmann<br />

Dra. Laura Ruth Guelman<br />

Una sustancia química inadvertidamente absorbida por su descubridor, el<br />

LSD, si bien durante los primeros años a partir de su descubrimiento éste se<br />

empleó casi exclusivamente con fines médicos en psiquiatría, psicoterapia<br />

e investigaciones sobre el cerebro, su consumo masivo politizó la droga y fue<br />

posteriormente adoptada por el movimiento hippie como símbolo de la contracultura<br />

y la rebeldía contra la sociedad de aquel entonces.<br />

09<br />

Scientific Articles and Reviews<br />

LSD and Its Impact on the Hippie Movement: 105th Anniversary of The<br />

Birth of Its Finder, Dr. Albert Hofmann<br />

Dra. Laura Ruth Guelman<br />

LSD is a chemical substance which was inadvertently discovered by its finder.<br />

Although during the first years following its discovery, it was almost exclusively<br />

used for medical purposes in Psychiatry, Psychotherapy, and research<br />

conducted on the brain, its massive consumption has caused this substance<br />

to become politicized, and it was later adopted by the hippie movement as<br />

a symbol for counter-culture and rebelliousness against the society of that time.<br />

Las alteraciones en el sueño: ¿la punta del iceberg de los trastornos<br />

afectivos? Una alternativa de tratamiento<br />

Dra. Edith M. Serfaty<br />

El insomnio y la depresión son problemas muy frecuentes. Sin tratamiento<br />

tienen altas tasas de recurrencia y cronicidad. Por ello un diagnóstico<br />

y tratamiento precoz del insomnio asociado a depresión, constituye una<br />

prioridad. Se debe profundizar el diagnóstico etiológico del insomnio, para<br />

detectar si existe un trastorno afectivo que lo origine.<br />

Topiramato, efectos en el estado ácido base y consecuencias clínicas<br />

Lucía Perissé<br />

El topiramato afecta a corto y largo plazo el estado ácido base mediante la<br />

inhibición de la anhidrasa carbónica tipo II, generando una acidosis tubular<br />

renal mixta y ello provoca consecuencias clínicas de importancia como<br />

nefrolitiasis, osteoporosis y retraso en el crecimiento. Se ofrecen pautas para<br />

el manejo de las distintas situaciones clínicas.<br />

21<br />

33<br />

Sleep disorders: The Tip of the Iceberg of Affective Disorders?<br />

An Alternative to Treatment<br />

Dra. Edith M. Serfaty<br />

Insomnia and depression are highly frequent problems. If not treated, these<br />

disorders have a high probability of re-occurring and becoming chronic.<br />

For this reason, an early diagnosis and treatment of insomnia associated with<br />

depression should be a priority, which should entail deepening emphasizing the<br />

etiological diagnosis of insomnia in order to identify whether there is a preexisting<br />

affective disorder which causes them: a depressive state or an anxiety<br />

disorder.<br />

Topiramate: Effects on the Acid-Base Status and Clinical Consequences<br />

Lucía Perissé<br />

Topiramate has a short- and long-term impact on the acid-base status by<br />

inhibiting carbonic anhydrase II, leading to a mixed renal tubular acidosis<br />

which in turn results in significant clinical consequences such as<br />

nephrolithiasis, osteoporosis and growth delay. The author offers guidelines<br />

for the management of different clinical situations.<br />

Espacio cedido a AAP (Asociación Argentina de Psiquiatría) (Página 29)<br />

Espacio cedido al Consejo Publicitario Argentino (Página 30)<br />

EDITORIAL SCIENS // 5


<strong>Psicofarmacología</strong> 12:<strong>74</strong>, Junio 2012<br />

é<br />

Sección ética<br />

Por el Profesor Doctor Luis Allegro<br />

Ética de las decisiones trascendentes<br />

En la Asociación Médica Argentina (AMA) se realizó el<br />

viernes 4 de mayo una jornada organizada por la Sociedad de<br />

Ética en Medicina (SEM), en la que se reunieron dos grupos<br />

de estudiantes avanzados de medicina: uno proveniente de la<br />

Escuela de Medicina del Hospital Italiano de Rosario (IUNIR)<br />

y el otro proveniente de los cursos de cuarto, quinto y sexto<br />

año de medicina de la UBA.<br />

Cada grupo abordó el tratamiento de ético de un tema específico.<br />

Los de Buenos Aires se ocuparon de un problema ético<br />

del comienzo de la vida: el aborto. Los de Rosario en cambio,<br />

trataron un problema ético del final de vida.<br />

El intercambio efectuado por los jóvenes estudiantes fue de<br />

muy alto nivel. El haberlos escuchado me promovió el<br />

enriquecimiento conceptual al estilo de la mayéutica socrática<br />

y que desarrollo a continuación.<br />

La cuestión semántica contenida en el término “aborto”<br />

Es conocido que se viene discutiendo el tema de legalizar el<br />

aborto. Esta cuestión es pensada y vivida en forma muy diferente<br />

por los distintos sectores de la comunidad. La cuestión es si<br />

"aborto si" o "aborto no". Los argumentos que apoyan tanto<br />

una posición como la otra se derivan de la corriente del pensamiento<br />

filosófico y/o religioso de la mente que está en cada<br />

una de las posiciones adoptadas.<br />

Los aportes que hicieron los estudiantes de la UBA estuvieron<br />

bien sustentados y fueron enriquecedores. En todas<br />

las intervenciones, el término que se utilizó fue "aborto".<br />

Este tema merece un pequeño desarrollo. En el Diccionario<br />

de la Real Academia Española, uno de los significados del<br />

término "aborto" es: "interrupción del embarazo por causas<br />

naturales o deliberadamente provocadas. Puede constituir<br />

eventualmente un delito." Una decisión tomada en forma<br />

deliberada pone una carga mayor y más pesada en la cuestión.<br />

Un aborto provoca la destrucción -y por lo tanto la muertede<br />

lo que se está gestando. Esto siempre es así, independientemente<br />

de que se piense que lo que se está gestando sea un<br />

ser humano, un embrión, o simplemente un conjunto de<br />

células. El aborto es muerte: es un término que está lleno de<br />

muerte. La psicopatología nos enseña que una idea cargada<br />

de muerte provoca un fuerte rechazo interno que termina<br />

siendo causa de una patología contrafóbica. La decisión de<br />

provocar un aborto deja siempre una cicatriz patológica mental.<br />

¿Por qué es así? La "interrupción de un embarazo" es una<br />

semántica que esta impregnada –o "preñada"– de muchos<br />

significados. En primer lugar, podemos decir que es una vida<br />

que está naciendo, que se está formando, que tiene una<br />

proyección al futuro, que implica la incertidumbre de lo que<br />

va a venir. En segundo lugar, un embarazo siempre tiene una<br />

historia -que cómo se produjo el embarazo- que está rela-<br />

cionada con las dos personas intervinientes, con todo lo<br />

acontecido para que esa unión se concretara. En tercer lugar,<br />

el embarazo está lleno de significados vinculados con la vida<br />

de los implicados. En cuarto lugar, tanto el embarazo como<br />

la interrupción del mismo, es siempre trascendente: tiene<br />

repercusión en la vida ulterior de los protagonistas.<br />

Cuidar la mente de quien toma las decisiones trascendentes<br />

El grupo de la Escuela de Medicina del Hospital Italiano de<br />

Rosario abordó un problema relacionado con la muerte. El<br />

final de la vida de un paciente en coma cuya duración y su<br />

estado clínico hacían pensar en un cuadro irreversible que<br />

obligaba a tomar una decisión trascendente. El grupo estaba<br />

formado por una médica clínica, un neurólogo, una abogada,<br />

una psicóloga y una administradora de la obra social responsable.<br />

El paciente estaba en terapia intensiva, por un coma que se<br />

venía prolongando en aproximadamente cuatro meses, con<br />

los cuidados clínicos y biológicos necesarios para dicho caso.<br />

El problema planteaba la necesidad de tomar decisiones<br />

importantes de distinta índole: médicas por la gravedad clínica,<br />

relativas a la obra social por el alto costo diario de la<br />

internación y especialmente familiar. Cada una de estas<br />

áreas implicaba tomar decisiones fuertemente trascendentes<br />

especialmente sobre la prolongación o la no prolongación de<br />

la vida y de las consecuentes circunstancias.<br />

Una mente obligada a enfrentar este tipo de decisiones relacionadas<br />

con el sufrimiento y la muerte, en la medida en que<br />

están vinculadas con la condición humana que también es<br />

inherente a quien toma la decisión, producen siempre un<br />

fuerte impacto, expresado u oculto, que requieren un cuidado<br />

especial para poder ser emocionalmente metabolizados.<br />

Esto impone la necesidad de cuidar la mente que toma decisiones<br />

trascendentes.<br />

En mi práctica psicoterapéutica he tratado a varios pacientes<br />

que padecieron de cuadros psíquicamente traumáticos con<br />

un sufrimiento posterior prolongado. Esto ha ocurrido especialmente<br />

cuando la decisión se refirió a poner punto final a<br />

una vida y especialmente tomada por una sola persona. En<br />

cambio, he observado que este problema se diluye cuando<br />

estas decisiones son abordadas por grupos de personas, más<br />

aún si ellas constituyen un grupo familiar.<br />

La importancia del Comité de Ética<br />

Esto trae a colación destacar la importancia que juega el que<br />

Comité de Ética, que es integrado por profesionales de la<br />

salud: médicos, enfermeros, auxiliares, etc.; abogados, clérigos<br />

de distintas religiones, vecinos, etc. Cuanto más heterogéneo<br />

es la constitución del Comité de Ética, más equilibrados<br />

son sus funcionamientos, sus deliberaciones y más adecuadas<br />

son sus decisiones. Esto provoca un alivio emocional<br />

importante tanto en sus integrantes como en las personas<br />

que están involucradas con el caso, las circunstancias y las<br />

consecuencias comprometidas.<br />

Prof. Dr. Luis Allegro<br />

Presidente de la Sociedad de Ética en Medicina, AMA. Miembro<br />

del Consejo Académico de Ética en Medicina, Academia<br />

Nacional de Medicina. Ex Profesor Titular de Psicopatología y<br />

Psiquiatría, Universidad de Rosario. Full Member of the<br />

International Psychoanalytic Association.<br />

EDITORIAL SCIENS // 7


<strong>Psicofarmacología</strong> 12:<strong>74</strong>, Junio 2012<br />

Dra. Laura Ruth Guelman<br />

1ª Cátedra de Farmacología, Departamento de Farmacología, Facultad de Medicina, Universidad de<br />

Buenos Aires (UBA) – CEFYBO (CONICET)<br />

Fecha de recepción: 12 de marzo de 2012<br />

Fecha de aceptación: 16 de mayo de 2012<br />

El LSD y su impacto en el movimiento hippie:<br />

a 105 años del nacimiento de su descubridor,<br />

el químico Dr. Albert Hofmann<br />

LSD and Its Impact on the Hippie Movement: 105th Anniversary of the<br />

Birth of Its Finder, Dr. Albert Hofmann<br />

Resumen<br />

Durante la mitad de la década de 1960 surgieron en San Francisco, California, USA, las primeras comunidades<br />

del movimiento hippie. La ideología hippie nació como una oposición al materialismo, al conformismo, a la burocracia,<br />

a las prohibiciones, a la discriminación racial. La droga que se puso “de moda” en aquellos años fue el<br />

LSD, sustancia descubierta accidentalmente por el químico Albert Hofmann cuando investigaba los alcaloides de<br />

un hongo que atacaba al cornezuelo del centeno.<br />

Esta droga, que es capaz de inducir estados alterados de conciencia, comparados en ocasiones con los de la<br />

esquizofrenia o la experiencia mística, forma parte de las llamadas “drogas psicodélicas”.<br />

Si bien durante los primeros años a partir de su descubrimiento el LSD se empleó casi exclusivamente con fines<br />

médicos en psiquiatría, psicoterapia e investigaciones sobre el cerebro, su consumo masivo politizó la droga,<br />

transformándola en un acto de resistencia antiestablishment. Más aún, tuvo un fuerte impacto en las distintas<br />

disciplinas del arte: la pintura, la escultura, la vestimenta y la música.<br />

En conclusión, una sustancia química inadvertidamente absorbida por su descubridor adquirió posteriormente,<br />

una masividad tal que llegó a tener influencias muy profundas sobre distintos aspectos de la vida del ciudadano<br />

común ya que, en poco tiempo, tanto la vestimenta como la música de estilo hippie, así como las distintas formas<br />

del arte, se extendieron más allá del movimiento y llegaron a todos los grupos sociales.<br />

Palabras clave<br />

LSD – Sociedad – Psiquiatría.<br />

Abstract<br />

During the mid 1960’s the first communities of the hippie movement arouse in San Fancisco, California, U.S.A.<br />

The hippie ideology emerged in opposition to materialism, conformism, bureaucracy, prohibitions and racial discrimination.<br />

The drug “in fashion” at that time was LSD, a substance which was accidentally discovered by the<br />

Chemist, Albert Hofmann, while conducting research on the alkaloids of the ergot fungus that grows on rye.<br />

This substance, which is capable of inducing an altered state of consciousness, as occasionally opposed to<br />

schizophrenia and mystical experience, is part of the so called “psychedelic drugs”.<br />

Although during the first years following its discovery, LSD was almost exclusively used for medical purposes in<br />

Psychiatry, Psychotherapy, and research conducted on the brain, its massive consumption has caused this substance<br />

to become politicized, turning into an act of resistance known as “anti-establishment”. It is so much so<br />

that it has had a strong impact on the different disciplines of art: painting and sculpture, clothing and music.<br />

To sum up, LSD, a chemical substance which was inadvertently discovered by its finder became so widespread<br />

that caused very deep impact on the different aspects of life of the regular citizen, since in a very short lapse,<br />

both the hippie clothing and music, as well as the different forms of art, went beyond the movement to reach<br />

every social group.<br />

Keywords<br />

LSD – Society – Psychiatry.<br />

Guelman, Laura Ruth. “El LSD y su impacto en el movimiento hippie: a 105 años del nacimiento de su descubridor, el químico Dr. Albert Hofmann”.<br />

<strong>Psicofarmacología</strong> 2012;<strong>74</strong>:9-18.<br />

Puede consultar otros artículos publicados por los autores en la revista <strong>Psicofarmacología</strong> en www.sciens.com.ar<br />

EDITORIAL SCIENS // 9


Dra. Laura Ruth Guelman<br />

Introducción<br />

Durante la mitad de la década de 1960 surgieron en<br />

San Francisco, California, USA, las primeras comunidades<br />

del movimiento hippie. Los hippies constituyeron<br />

una contracultura atrevida y pacifista. Fue un<br />

movimiento que desafió y rechazó duramente las normas<br />

de la cultura dominante (Figura 1).<br />

La ideología hippie nació como una oposición al materialismo,<br />

al conformismo, a la burocracia, a las prohibiciones,<br />

a la discriminación racial. Los valores que<br />

sobresalían eran el amor a la libertad, a la naturaleza y<br />

al espíritu (Escohotado, A., 2005).<br />

El movimiento hippie surgió luego de que el Presidente<br />

Kennedy fuera asesinado en 1963 y de que el<br />

vicepresidente Johnson asumiera los poderes presidenciales,<br />

sumado al asesinato de Martin Luther King<br />

en 1968.<br />

Los años ´60 constituyen la época más recordada del<br />

siglo XX, destacándose la guerra de Vietnam, que<br />

polarizó las relaciones entre adultos y jóvenes, ya que<br />

los primeros apoyaban la intervención norteamericana<br />

en Vietnam mientras que los segundos pregonaban<br />

“paz y amor”, premisas del movimiento hippie.<br />

Como consecuencia de que los hippies no tenían mitos<br />

ni tabúes, hacían literalmente lo que querían, llegaron<br />

también a usar sustancias peligrosas como las drogas<br />

de abuso (Usó, J.C., 1996).<br />

El movimiento hippie desapareció a inicios de los ´70,<br />

harto de que el consumismo norteamericano haya<br />

empezado a comercializar su vestimenta, su literatura,<br />

su arte.<br />

FIGURA 1<br />

El movimiento hippie<br />

Antecedentes históricos políticos y artísticos ocurridos<br />

entre los años 1968-1970, que condicionaron la consolidación<br />

del movimiento hippie<br />

1968<br />

- Advenimiento del arte psicodélico: Robert E.L.<br />

Masters y Jean Houston.<br />

- Stanley Kubrick estrena: 2001, odisea en el espacio.<br />

- Lanzamiento de la película Submarino amarillo, de<br />

Los Beatles.<br />

- Asesinato del Rev. Martin Luther King.<br />

- Muerte del senador Robert Kennedy.<br />

- Choques entre policías y estudiantes manifestantes<br />

en la Convención de Demócratas de Chicago.<br />

1969<br />

- Creación de la coalición de trabajadores del arte en<br />

Nueva York.<br />

- Yoko Ono y John Lennon proclaman “sí al amor, no a<br />

la guerra”.<br />

- Organización del mayor festival de rock de todos los<br />

tiempos: Festival de Woodstock en Bethel, estado de<br />

Nueva York.<br />

1970<br />

- Separación de Los Beatles.<br />

- Muerte del cantante de rock Jimi Hendrix por sobredosis.<br />

- Muerte de la cantante de rock Janis Joplin por sobredosis.<br />

- En una manifestación contra la guerra de Vietnam<br />

realizada en Ohio, la Guardia Nacional mata a 4<br />

manifestantes.<br />

¿Qué es el LSD?<br />

El LSD es un compuesto cristalino, relacionado<br />

estrechamente con los alcaloides del cornezuelo del<br />

centeno, un hongo capaz de atacar a los cereales. A<br />

partir de dichos compuestos es posible preparar LSD<br />

de manera semi-sintética (Valek Valdez, G., 1999). Es<br />

la sustancia psicotrópica más potente que se conoce, e<br />

induce estados alterados de conciencia, comparados<br />

en ocasiones con los de la esquizofrenia o la experiencia<br />

mística, formando parte de las llamadas “drogas<br />

psicodélicas” o “psiquedélicas”. Esta palabra deriva<br />

del griego y significa “algo que manifiesta la mente”.<br />

Puede ser consumido en pastillas, cápsulas, líquido o<br />

impregnado en papeles secante que deben ser mojados<br />

con saliva. Conocido también como “ácido” o “tripi”<br />

(del inglés trip: viaje), el LSD es un líquido incoloro,<br />

inodoro y con un sabor ligeramente amargo. Una de sus<br />

características principales es su potente efecto con<br />

dosis mínimas (Escohotado, A., 1995). Cuando se lo<br />

comercializaba libremente, se vendía una “plancha”<br />

de estampillas troqueladas, cada una de las cuales<br />

10 // EDITORIAL SCIENS


<strong>Psicofarmacología</strong> 12:<strong>74</strong>, Junio 2012<br />

tenía la sustancia impregnada (Figura 2).<br />

Se comercializó como especialidad farmacéutica en<br />

1947 con el nombre de Delysid ® , con la indicación de<br />

que era un fármaco capaz de relajar estados de<br />

ansiedad y neurosis obsesivas. Más adelante se descubrió<br />

que tenía muchos más efectos.<br />

La experiencia de separarse del mundo habitual para<br />

una persona no preparada puede producir un profundo<br />

shock psíquico, lo cual constituye un grave peligro<br />

(Colectivo Interzona, 2006).<br />

Las propiedades farmacológicas del LSD son asombrosas:<br />

una gota apenas visible produce lo que el<br />

psiquiatra W. A. Stoll definió como “experiencia de<br />

inimaginable intensidad”. La dosis activa mínima en<br />

humanos es inferior a 0,001 miligramos/kg. Es decir,<br />

para una persona que pese entre 50 y 70 kilos, una<br />

dosis de 0,02 miligramos (20 µg o millonésimas de<br />

gramo) produce ya una notable estimulación y claridad<br />

de ideas, aunque no modificaciones sensoriales. La<br />

dosis estándar es de 0,10 miligramos (100 µg), y prolonga<br />

su acción entre 6 y 8 horas, desplegando ya<br />

algunos efectos visionarios. A partir de 0,30<br />

miligramos (300 µg) se lo considera dosis altas, que<br />

pueden prolongar su acción 10 o 12 horas (Hofmann,<br />

A, 1980).<br />

El LSD constituyó una herramienta privilegiada para<br />

acceder a material reprimido u olvidado en pacientes<br />

bajo tratamiento psiquiátrico (flashbacks). La sustancia<br />

se usó con éxito -según psiquiatras y psicólogos- en<br />

unos 35.000 historiales de personas con distintos<br />

trastornos de personalidad, sin que los casos de<br />

empeoramiento o tentativa de suicidio superasen los<br />

márgenes medios observados con cualquier otra psicoterapia.<br />

A diferencia de otras drogas, el uso del LSD<br />

no disminuía el nivel de conciencia y quedaba un<br />

recuerdo nítido de la experiencia, lo cual facilitó su uso<br />

como adyuvante de la psicoterapia (Bouso, J.C., 2003).<br />

También se observaron sorprendentes efectos en el<br />

tratamiento de enfermos terminales: el 75% de los<br />

pacientes a quienes se les administró LSD pidieron<br />

repetir el tratamiento, y el personal hospitalario pudo<br />

detectar grandes mejoras en cuanto a la ocurrencia de<br />

llanto, gritos y trastornos del sueño (Escohotado, A,<br />

2005).<br />

Los únicos cambios físicos observados en las personas<br />

que consumen LSD parecen ser: dilatación de pupilas,<br />

aumento de temperatura corporal, aumento del ritmo<br />

cardíaco y tensión arterial, pérdida de apetito, insomnio,<br />

boca reseca, temblores y sudor. A dosis muy altas<br />

puede producir pensamientos de horror, temor a perder<br />

el control, a volverse loco y a la muerte. El pensamiento<br />

y los sentidos se potencian hasta lo inimaginable,<br />

pero no hay dificultades para coordinar el movimiento,<br />

rigidez muscular, laxitud física, excitación, somnolencia,<br />

etc. Por el contrario, los cambios en las sensaciones<br />

y los sentimientos son mucho más dramáticos<br />

que las señales físicas. Por tal motivo, esta sustancia<br />

no es considerada una droga muy adictiva, ya que no<br />

provoca un comportamiento compulsivo para conseguirla,<br />

pero sí produce una gran tolerancia a los efectos,<br />

de manera que se deben tomar dosis cada vez<br />

mayores para lograr los efectos previos. Hay drogas que<br />

son sumamente peligrosas, que producen adicción,<br />

como la heroína, las anfetaminas o los opiáceos, motivo<br />

por el cual, sumado a su utilización crónica, producen<br />

un deterioro físico y psíquico. Por el contrario,<br />

el LSD no provoca adicción y es poco tóxico; no habría<br />

que clasificarlo realmente como droga de abuso.<br />

Numerosos estudios sugieren que el mecanismo de<br />

acción de las drogas psicodélicas es serotonérgico,<br />

actuando mediante el aumento de los niveles de serotonina<br />

(5-HT). Teniendo en cuenta que la 5-HT es un<br />

FIGURA 2<br />

Cartones troquelados, conteniendo LSD<br />

EDITORIAL SCIENS // 11


Dra. Laura Ruth Guelman<br />

neurotransmisor que está disminuido en la depresión y<br />

que las terapias que aumentan sus niveles son efectivas<br />

en el tratamiento de la depresión, no resulta raro<br />

que estos agentes debieran ser indicados en dicha<br />

patología (Riedlinger; TJ and Riedlinger, JE., 1994;<br />

Yensen R, 1985). Aún más, para el tratamiento del<br />

alcoholismo también estaría indicado, ya que la experiencia<br />

“psicotomimética” del LSD podía ser usada<br />

como terapia (Mangini M., 1998).<br />

El consumo de LSD fue aumentando con los años y<br />

comenzó a generar conductas violentas, homicidios,<br />

suicidios, muerte accidental (Schwartz, RH., 1995).<br />

Sin embargo, la gente no moría de sobredosis como<br />

con la cocaína o la heroína, ya que hubiera sido necesario<br />

consumir varios miles de dosis a la vez para<br />

generar la muerte. El mayor peligro del LSD consistía<br />

en experimentar un “mal viaje” ya que si, por ejemplo,<br />

una persona imaginaba que tenía alas, podía llegar a<br />

querer tirarse desde la ventana de un tercer piso<br />

creyendo que era capaz de volar.<br />

Usos médicos y policiales del LSD<br />

La investigación sobre el LSD en psiquiatría fue asociada<br />

a los experimentos realizados por la CIA para<br />

“sacarles información” a los espías y prisioneros. El<br />

proyecto de control mental MKULTRA comenzó luego<br />

de diez años del descubrimiento del LSD y duró casi<br />

hasta su prohibición. Dirigido por el Dr. Sidney<br />

Gottlieb, su objetivo era desarrollar una “droga de la<br />

verdad” con la cual interrogar a los prisioneros de la<br />

guerra fría, así como la fuerza SS nazis experimentó con<br />

mescalina para poner a punto el “suero de la verdad”.<br />

La mayoría de los ensayos clínicos en el mundo occidental<br />

se llevaron a cabo en Saskatchewan, bajo la<br />

dirección de los investigadores Humphry Osmond y<br />

Abram Hoffer (Dick E., 2005), quienes demostraron<br />

que era posible generar psicosis mediante el uso de<br />

LSD, planteando nuevas hipótesis acerca de la naturaleza<br />

bioquímica de la esquizofrenia. Osmond propuso<br />

que el LSD podría ser usado como antídoto para el<br />

tratamiento del alcoholismo, ya que con la intoxicación<br />

con alcohol se producían alucinaciones similares al<br />

LSD (delirium tremens), y el LSD no produciría efectos<br />

físicos asociados. Los primeros pacientes a los que se<br />

les realizó este tratamiento lograron dejar el alcohol<br />

luego de la primera dosis.<br />

Durante los primeros años, el LSD se empleó casi<br />

exclusivamente con fines médicos, en psiquiatría, psicoterapia<br />

e investigaciones sobre el cerebro. Su consumo<br />

masivo, sin embargo, se produjo en los años 60 en<br />

Estados Unidos, donde se convirtió en la droga de moda<br />

del movimiento hippie, lo que conllevó a que fuera<br />

declarada ilegal en 1966. Una vez superadas las pruebas<br />

en animales (en los peces se observaron posturas<br />

de nado inusuales, mientras que en las arañas el LSD<br />

aparentemente produjo alteraciones en el tejido de las<br />

telas), la droga quedó bajo el dominio de la psiquiatría.<br />

Los efectos observados recordaban lo que ya se<br />

conocía de la mescalina, una sustancia derivada del<br />

hongo mexicano peyote, sólo que el LSD era de 5 mil<br />

a 10 mil veces más activo (Colectivo Interzona, 2006).<br />

Los laboratorios Sandoz produjeron la prometedora<br />

droga bajo el nombre de Delysid ® , que se repartía en<br />

forma gratuita entre los investigadores del área de<br />

psiquiatría. Se utilizaba para poder estudiar el<br />

inconsciente, los recuerdos reprimidos del paciente<br />

(Snelders, S and Kaplan, C., 2002) así como los estudios<br />

experimentales acerca de la naturaleza de las psicosis:<br />

Delysid podía ser usado también para inducir<br />

psicosis de duración corta en sujetos normales, facilitando<br />

así el estudio de la patogénesis de las enfermedades<br />

mentales. Más de 1.000 trabajos científicos<br />

fueron publicados a mitad de los años ´60, en los<br />

cuales se describió el tratamiento de más de 40.000<br />

pacientes con esquizofrenia, depresión, alcoholismo,<br />

etc. Para los psicofarmacólogos, las reacciones del<br />

LSD comprobaban la hipótesis de que los trastornos<br />

mentales tenían orígenes químicos.<br />

Más aún, El NIDA (Nacional Institute on Drug Abuse)<br />

subsidió estudios destinados a investigar posibles usos<br />

médicos de los psicodélicos, por ejemplo para el<br />

tratamiento de las adicciones (Kurtzweil, P., 1995).<br />

En consecuencia, la “bomba atómica de la mente”<br />

sirvió para experimentar tanto a artistas y psiquiatras,<br />

como a la CIA y a la industria farmacéutica.<br />

El LSD es retirado del mercado<br />

El LSD fue finalmente retirado del mercado debido a la<br />

expansión de su uso como droga ilegal (Walsh, J., 1966).<br />

Aunque durante los años ´50 ningún trabajo científico<br />

describió al LSD en términos de adicción o abuso, la<br />

primera advertencia acerca de su peligrosidad (debido<br />

a su uso no médico y mercado negro) fue llevada a<br />

cabo por Sydney Cohen en 1962 (Novak, S.J., 1997).<br />

Uno de los motivos argumentados fue que producía<br />

efectos teratogénicos y alteraciones cromosómicas<br />

(Jarvik, L.F., 1968), hechos que posteriormente fueron<br />

desmentidos (Warkany, J. And Takacs, E., 1968). Más<br />

aún, agentes de amplio uso como la aspirina y la cafeína<br />

también habían demostrado producir similares efectos<br />

cromosómicos. Diferentes trastornos psiquiátricos<br />

fueron encontrados entre consumidores de LSD, desde<br />

ansiedad moderada a ataques de pánico y psicosis.<br />

Aunque las reacciones psicóticas fueron encontradas<br />

en el 1 % de los casos estudiados, estudios realizados<br />

en animales demostraron que la administración crónica<br />

de LSD en dosis similares a aquellas utilizadas en<br />

humanos aumenta la tasa de formación y recambio de<br />

la 5-HT (Diaz, J.L. and Huttunen, M. O., 1971). Sin<br />

embargo, la pregunta que se hacían era: ¿esa<br />

12 // EDITORIAL SCIENS


<strong>Psicofarmacología</strong> 12:<strong>74</strong>, Junio 2012<br />

alteración neuroquímica era producida por el LSD o era<br />

preexistente?, ¿era la causa o la consecuencia?<br />

Parecería que sólo en personas con enfermedades<br />

mentales latentes la experiencia psicodélica podría<br />

sacar a la luz el problema. Es decir: sólo en el cerebro<br />

dañado el fármaco podía ejercer su efecto. En general,<br />

todos los usuarios de LSD tenían una historia previa de<br />

enfermedad mental, lo cual habla de una vulnerabilidad<br />

diferencial (Myers, W.A., 1968).<br />

Desde el ambiente científico se sugirió que se lo siga<br />

analizando, como a todo agente modificador de la conciencia,<br />

ya que podrían llegar a concluir que el LSD<br />

resultara inofensivo y podía ser agregado al café o a las<br />

bebidas (Wertlake, P.T., 1968). Ésto, obviamente, no<br />

ocurrió.<br />

Si no hay actualmente en el mercado negro grandes<br />

partidas de LSD puro (es raro encontrar LSD en<br />

unidades que contengan más de 50 µg, en contraste<br />

con los 200 µg usuales de hace veinte años) es por<br />

razones extra-financieras, ligadas principalmente al<br />

cambio de valores y actitudes que se produjeron desde<br />

mediados de los años setenta. . Es interesante resaltar<br />

que existen actualmente sustitutos sintéticos y cultivados<br />

de las drogas psicodélicas, aunque no borraron el<br />

recuerdo del LSD. Por el contrario, vuelve a haber<br />

interés en él ya que centenares de psicoterapeutas de<br />

todo el mundo reclaman con insistencia creciente que<br />

se levanten las restricciones a su empleo médico y<br />

científico (Colectivo Interzona, 2006).<br />

Entre 1986 y 1993 a 5 psiquiatras suizos se les permitió<br />

el uso terapéutico del LSD, quienes sostuvieron<br />

que “la investigación psicodélica ha regresado”<br />

(Horgan, J, 2005). Entre estos psiquiatras, John<br />

Halpern recibió la aprobación del FDA para usar MDMA<br />

(droga conocida como “éxtasis”) en enfermos terminales<br />

de cáncer, así como LSD para tratar enfermos<br />

con ciertos tipos de migraña resistente. Más aún, Rick<br />

Doblin fundó en 1986 la Asociación Multidisciplinaria<br />

para Estudios Psicodélicos (MAPS).<br />

FIGURA 3<br />

Albert Hofmann y la molécula del LSD<br />

Luego de su prohibición, las investigaciones sobre el LSD<br />

fueron abandonadas, por un lado por la dificultad en la<br />

obtención de permisos para realizarlas y por el otro,<br />

para no ser tildados de científicos que estudian “sustancias<br />

endemoniadas”.<br />

La figura de Albert Hofmann en el descubrimiento del<br />

LSD<br />

Durante una investigación en la cual se querían aislar<br />

ciertos alcaloides del cornezuelo del centeno -un<br />

hongo parásito de las gramíneas- para ser utilizados en<br />

el tratamiento de la migraña, el científico que la llevaba<br />

a cabo absorbió “accidentalmente” (en inglés by<br />

serendipity) una pequeña cantidad de un derivado<br />

durante la recristalización de una muestra de tartrato<br />

de LSD, el LSD-25, y descubrió sus efectos por azar.<br />

Este científico se llamaba Albert Hofmann (Figura 3).<br />

Nació en 1906 en Basilea (Suiza), estudió química, se<br />

doctoró en la Universidad de Zurich (Suiza), trabajó<br />

durante 42 años en la farmacéutica Sandoz (Suiza) y<br />

desde su jubilación en 1971 vivió en Rittmatte (Suiza)<br />

(Magnus, A., 2006). Falleció en el año 2008, a los<br />

102 años.<br />

Su tesis doctoral consistió en la caracterización de la<br />

quitina, componente del exoesqueleto de los insectos,<br />

en la que describió por primera vez la estructura<br />

molecular de este compuesto. Acabada la tesis, entró<br />

a trabajar en la compañía farmacéutica Sandoz, en la<br />

división de productos naturales. Fue allí, en el campo<br />

científico, y en estrecha colaboración con R.G.<br />

Wasson, donde aisló y sintetizó los dos principios<br />

activos de los hongos mexicanos, la psilocibina y la<br />

psilocina. Posteriormente, pudo aislar las amidas del<br />

ácido lisérgico en las semillas de un tipo de ipomeas,<br />

usadas en adivinación en el México precolombino<br />

(Colectivo Interzona, 2006).<br />

Desde su descubrimiento, en 1943, “su niño problemático”,<br />

como ha dado en bautizar al LSD, ha inspirado los<br />

experimentos más atroces y las experiencias más reve-<br />

FIGURA 4<br />

Albert Hofmann festejando sus 100 años en enero de 2006<br />

EDITORIAL SCIENS // 13


Dra. Laura Ruth Guelman<br />

ladoras. A pesar de las controversias, Albert Hofmann<br />

siguió hasta sus últimos días el uso médico responsable<br />

y terapéutico del LSD.<br />

Cuenta el Dr. Hofmann en su libro My Problem Child<br />

(Hofmann, A, 1980) cómo fue que descubrió el LSD por<br />

“serendipia”. Un día, en 1943, se vio obligado a<br />

interrumpir su trabajo rutinario como consecuencia de<br />

un malestar y volvió a su casa. “Me recosté y me hundí<br />

en un estado de ebriedad nada desagradable, caracterizado<br />

por una imaginación extremadamente activa.<br />

En la penumbra y con los ojos cerrados –la luz del día<br />

me parecía desagradablemente brillante– percibí una<br />

cadena ininterrumpida de imágenes fantásticas de<br />

increíble plasticidad y de un intenso, caleidoscópico<br />

juego de colores”: había estado en contacto con LSD<br />

por un hecho fortuito. El Dr. Hofmann cuidaba meticulosamente<br />

la higiene en su trabajo, por lo que le era<br />

inexplicable haber entrado en contacto con alguna sustancia<br />

más que a través de la piel y en cantidades<br />

minúsculas. Si la sustancia que había estado manipulando<br />

era efectivamente la causa de esta experiencia<br />

bizarra, debía tener una potencia nunca vista. “Parecía<br />

haber una sola forma de llegar al fondo de esto. Decidí<br />

experimentar en mí mismo”.<br />

La acción tuvo lugar el 19 de abril de 1943 en el que<br />

consumió sólo 250 µg de LSD, se montó a su bicicleta<br />

y partió hacia su casa.<br />

“Mareos incipientes, sentimiento de ansiedad, distorsiones<br />

visuales, síntomas de parálisis, deseo de reír”,<br />

es todo lo que pudo anotar.<br />

“Todo en mi campo de visión ondeaba y estaba distorsionado<br />

como si lo viera en un espejo curvo. Tenía,<br />

además, la sensación de estar incapacitado para<br />

moverme de mi lugar. Finalmente llegué a casa sano y<br />

salvo, y apenas si fui capaz de pedirle a mi compañero<br />

que llamara al médico de la familia y que pidiera un<br />

vaso de leche a los vecinos. Tenía breves períodos de<br />

pensamiento claro y efectivo, y elegí leche como un<br />

antídoto no específico contra el envenenamiento. El<br />

mareo y la sensación de desmayo se hicieron tan<br />

fuertes que por momentos no me podía mantener en<br />

pie, y tuve que recostarme en el sofá. Lo que estaba a<br />

mi alrededor se había transformado de una manera<br />

más aterradora todavía. Todo en la sala daba vueltas, y<br />

los objetos familiares y los muebles asumían formas<br />

grotescas y amenazadoras. La señora de al lado se<br />

había transformado en una bruja malévola e insidiosa<br />

con una máscara de colores. Yo saltaba y gritaba<br />

tratando de liberarme del demonio que se había<br />

apoderado de mí, pero luego me hundía nuevamente y<br />

yacía indefenso sobre el sofá. La sustancia con la que<br />

había querido experimentar me había conquistado. Mi<br />

cuerpo parecía sin sensación, sin vida, extraño.<br />

¿Estaba muerto?, ¿era ésta la transición?”.<br />

Este es un resumen de lo experimentado por Albert<br />

Hofmann luego de haber ingerido voluntariamente 250<br />

µg de LSD.<br />

A pesar del uso abusivo, y luego de su prohibición,<br />

Hofmann siguió convencido de que el LSD tenía futuro.<br />

Afirmaba que “debería ser una sustancia controlada<br />

con el mismo status que la morfina”.<br />

En el simposio que se celebró en el 2006 en el Centro<br />

de Convenciones de Basel, Suiza, en ocasión del centenario<br />

del Dr. Hofmann, éste pidió que se reconozca<br />

al LSD sus efectos para aliviar los sufrimientos de los<br />

enfermos terminales, “cuando la morfina ya no tiene<br />

efecto”. Pero también insistió en que el uso recreativo<br />

de LSD puede ser extremadamente peligroso. Se ha<br />

comprobado que puede incitar al suicidio, en algunos<br />

casos, por la intensidad de las alucinaciones, así como<br />

provocar esquizofrenia y graves afecciones mentales.<br />

De acuerdo con sus palabras, el LSD es la más cercana<br />

y misteriosa relación entre lo material y lo espiritual<br />

(Hofmann, A., 2006).<br />

Para Hofmann, el LSD es la más valiosa herramienta<br />

terapéutica capaz de examinar la conciencia humana.<br />

Lo comparó con las técnicas de respiración, el yoga, la<br />

danza y el arte, con la diferencia de que la justicia no<br />

reconocería a éstos como punibles por alterar la conciencia<br />

y al LSD sí.<br />

La antigua Grecia: posible origen del LSD<br />

Durante unos 2000 años, Eleusis, una ciudad ahora<br />

industrial ubicada a 20 km de Atenas, Grecia, era un<br />

FIGURA 5<br />

Simposio Internacional realizado en honor a Hoffmann<br />

14 // EDITORIAL SCIENS


<strong>Psicofarmacología</strong> 12:<strong>74</strong>, Junio 2012<br />

centro de cultos misteriosos de la antigua Grecia. Fue<br />

allí donde desde el año 1500 AC hasta el siglo IV de<br />

nuestra era se homenajeaba a Demeter, la diosa de la<br />

agricultura. Los sacerdotes ofrecían el “Kykeon”, un<br />

brebaje que permitía ver “realidades superiores”<br />

(Escohotado, A, 2005). Esta bebida poseía cebada,<br />

agua y menta, y probablemente trazas de cornezuelo<br />

del centeno, el hongo de donde se obtiene el LSD, y<br />

que crecía (y aún sigue creciendo) en los alrededores<br />

(Valeck Valdez G., 1999).<br />

En este lugar se enseñaron una serie de reflexiones<br />

sobre la vida y la muerte del hombre. Formaron parte<br />

de este culto misterioso toda una serie de personajes<br />

conocidos en la antigüedad: Píndaro, Cicerón, Platón,<br />

FIGURA 6<br />

El Porsche de Janis Joplin<br />

entre otros, fueron allí en peregrinaje y les estaba<br />

prohibido decir lo que allí habían visto, era un secreto;<br />

pero lo que sí les estaba permitido era contar cual<br />

era la importancia que para ellos tenían los Misterios<br />

de Eleusis; y de forma unánime todos manifestaron<br />

que allí les había sido permitido comprender los mismos<br />

orígenes de nuestra vida, y también habían logrado<br />

vislumbrar el final de la vida: habían empezado a<br />

comprender de dónde venían y adonde iban (Colectivo<br />

Interzona, 2006, Hofmann, A., 1980).<br />

Discusión<br />

¿Cómo influyó el LSD en el movimiento hippie?<br />

La adopción del LSD por parte del movimiento hippie<br />

politizó la droga, transformando su consumo en un acto<br />

de resistencia anti-establishment.<br />

Cuando comenzaron a aparecer historias sobre crímenes,<br />

suicidios y crisis psicóticas influenciadas por la droga,<br />

se decidió discontinuar su producción, en 1966. Dos<br />

años más tarde, las leyes de Estados Unidos incluyeron<br />

el LSD entre las drogas más peligrosas, prohibiendo su<br />

uso académico, psiquiátrico y aun religioso (el peyote,<br />

su pariente mexicano, su uso está permitido en ciertas<br />

festividades).<br />

El psicólogo Dr. Timothy Leary fue uno de los primeros<br />

en realizar ensayos clínicos con LSD. Sin embargo,<br />

más tarde comenzó a alentar a la gente a consumir<br />

LSD, por lo cual fue expulsado de la Universidad de<br />

Harvard, donde hacía sus investigaciones. De todas<br />

maneras, siguió haciendo “sesiones” con LSD y hasta<br />

editó un disco (Hofmann, A., 1980).<br />

Esta sustancia se había ofrecido erróneamente para un<br />

FIGURA 7<br />

Arte y LSD<br />

EDITORIAL SCIENS // 15


Dra. Laura Ruth Guelman<br />

consumo masivo, sin tener en cuenta la necesaria<br />

cautela que ya se conocía en la antigüedad. En los<br />

años 60, se vendía LSD por la calle, sin respeto<br />

alguno, y ésta fue la razón por la que se produjo la<br />

catástrofe. La revolución psicodélica terminó por que<br />

estas sustancias que antes tenían un empleo ritual, en<br />

los Estados Unidos eran productos de venta libre, tanto<br />

para su utilización en medicina como para el consumo<br />

privado, y a raíz de estos acontecimientos se prohibieron<br />

y adquirieron una fama todavía más negativa que los<br />

opiáceos (Colectivo Interzona, 2006).<br />

a) El LSD y las artes<br />

El LSD tuvo un gran impacto en las distintas disciplinas<br />

del arte: no se puede negar la existencia del<br />

“arte psicodélico” (Walter, J.A., 1975). Por lo general,<br />

sus manifestaciones se centraron en la vestimenta y la<br />

música pop, pero también en la pintura y la escultura,<br />

carteles, juegos de luces, ilustraciones gráficas, entre<br />

otras obras de arte. Cuando se les mostró a un grupo<br />

de 50 trabajadores una serie de pinturas, 20 de éstos<br />

prefirieron aquellas realizadas bajo los efectos del LSD<br />

(Davis, E. L., 1968). Dicha elección fue atribuida a<br />

que eran obras “más expresivas”, según los mismos<br />

observadores. También se dijo que el LSD era un<br />

“aumentador” de soluciones a problemas arquitectónicos<br />

(Myers, W.A., 1968).<br />

El Museo Whitney de Arte Estadounidense, con sede<br />

en NY inauguró en mayo de 2007 la exposición: summer<br />

of love: art of psichedelic era (verano del amor: el arte<br />

en la era psicodélica), destinada a celebrar los 40 años<br />

del origen del movimiento hippie. Dicha exposición fue<br />

originalmente realizada en la galería Tate de Liverpool<br />

(Inglaterra).<br />

Las fotos muestran los distintos artículos que fueron<br />

expuestos, como el auto Porsche descapotable psicodélico<br />

de la cantante de rock Janis Joplin (Figura 6),<br />

carteles, discos, fotos (Figura 7), así como una secuencia<br />

de retratos realizados por un dibujante bajo los<br />

efectos del LSD (Figura 8).<br />

El psicodélico es un arte sugestionado por experiencias<br />

sensoriales y alteraciones de la percepción inducidas<br />

por la música, las luces, la meditación y las drogas alucinógenas.<br />

El curador de la exposición, Christoph Grunenberg,<br />

sostuvo que se puede sentir ese ambiente de los años<br />

´60 e imaginar los efectos alucinógenos del LSD, sin<br />

haberlo tocado nunca: “una experiencia que bombardea<br />

los sentidos”.<br />

b) El LSD y la vestimenta<br />

La moda es una representación de la evolución política,<br />

económica y social de un pueblo, que repercute en<br />

la manera de vestirse.<br />

Los ´60 fueron años en los que la juventud reclamó su<br />

participación y su libertad.<br />

FIGURA 8<br />

Secuencia de retratos realizados por un dibujante bajo los efectos del LSD a través de 9 hs.<br />

16 // EDITORIAL SCIENS


<strong>Psicofarmacología</strong> 12:<strong>74</strong>, Junio 2012<br />

Si bien la diseñadora Mary Quant impuso la “minifalda”<br />

con su escandalosa réplica por parte de los adultos,<br />

las hippies preferían las faldas amplias y largas.<br />

Además, empezaron a usar materiales como el plástico<br />

en aros y collares. También la vuelta a la naturaleza<br />

condicionó el uso de materiales como el algodón y la<br />

lana. Se comenzó a mirar hacia oriente y a adquirir su<br />

religión, el hinduismo. Así surgió el Power Flower<br />

Hippie, que utilizaba como símbolo la flor. El<br />

advenimiento del LSD distorsionó la mente de los<br />

jóvenes, creando un estilo fantasioso y onírico que se<br />

reflejó en las coloridas telas, naciendo las llamadas<br />

“telas psicodélicas”. Se pusieron de moda los pantalones<br />

“patas de elefante” (acampanados), las<br />

camisas hindúes, el pelo largo y desordenado. Las<br />

ropas eran de colores brillantes o desteñidos, con pantalones<br />

vaqueros o faldas floridas.<br />

Las mujeres buscaban la comunidad más que la estética<br />

y la ropa ya no tenía sexo, eran prendas unisex.<br />

Mientras tanto las flores, símbolo de la época, se usaban<br />

tanto en la ropa como en el pelo y representaban<br />

la ideología utópica que los guiaba en la llamada<br />

“revolución de las flores”.<br />

Muchos de los hippies se confeccionaban su propia<br />

ropa, en protesta ante la cultura consumista.<br />

movimiento hippie organizó el concierto más recordado<br />

de la historia: Woodstock ´69. Unos 400.000 hippies<br />

llegaron a la pequeña granja de Max Yasgur en el estado<br />

de Nueva York en un festival de arte y música que<br />

duró 3 días (Figura 10).<br />

La sorpresa fue de la policía, cuando observó que entre<br />

tanta gente no había surgido ni una pelea, a pesar de<br />

estar conviviendo medio millón de personas en un<br />

mínimo espacio durante tres días.<br />

Entre los músicos que admitieron haber consumido<br />

LSD se encuentran Keith Richard (Rolling Stones),<br />

Dave Mathews, George Harrison (The Beatles), John<br />

FIGURA 10<br />

Festival de arte y música Woodstock ´69<br />

c) El LSD y la música<br />

Uno de los signos de identidad fundamentales de la<br />

juventud de los años 60 fue la música. Esta jugó un rol<br />

fundamental en el movimiento hippie, profundamente<br />

influenciado por el LSD: Janis Joplin, Jimmy Hendrix,<br />

Jim Morrison, Joan Baez, movilizaban a los jóvenes<br />

sumergidos bajo el efecto de diferentes drogas, en<br />

especial marihuana y LSD. También bandas como<br />

Love, Grateful Dead, Pink Floyd y The Beatles (Figura 9).<br />

En enero de 1967 se reunieron 20.000 hippies en el<br />

festival Golden Gate Park; en junio se consagraron<br />

Janis Joplin y Jimi Hendrix. Finalmente, en 1969, el<br />

FIGURA 9<br />

Disco de The Beatles y de Janis Joplin<br />

EDITORIAL SCIENS // 17


Dra. Laura Ruth Guelman<br />

Lennon (The Beatles). Brian Jones, Janis Joplin, Jimi<br />

Hendrix y Jim Morrison murieron por sobredosis de<br />

otras drogas, aunque también consumían LSD. Usaban<br />

el LSD como medio para inspirarse y aumentar su<br />

creatividad a la hora de componer sus canciones.<br />

En la Argentina, las drogas no eran muy habituales en<br />

aquellos años, y el LSD era muy caro, por lo cual no<br />

tuvo mucho impacto en la música y costumbres locales.<br />

Se dice que la canción Lucy in the Sky with Diamonds,<br />

escrita por John Lennon y grabada por Los Beatles en<br />

1967 en el álbum Sgt Pepper´s Lonely Hearts Club<br />

Band, alude a imágenes que reflejan una travesía psicodélica,<br />

describiendo un viaje en barco a través de<br />

“un país de flores de celofán y taxis de papel de<br />

diario”. Más aún, las iniciales de su título son L.S.D.,<br />

aunque el propio Lennon afirmó que la canción había<br />

sido compuesta a partir de un dibujo realizado por su<br />

hijo a los 4 años.<br />

El movimiento hippie sintonizó sin dificultad con la<br />

música rock y encontró en ella un vehículo de expresión<br />

y afirmación.<br />

Conclusiones<br />

En conclusión, una sustancia química inadvertidamente<br />

absorbida por su descubridor, el LSD, es adoptado<br />

por el movimiento hippie como símbolo de la contracultura<br />

y la rebeldía contra la sociedad de aquel<br />

entonces.<br />

Más aún, el LSD adquirió posteriormente una masividad<br />

tal que llegó a tener influencias muy profundas<br />

sobre distintos aspectos de la vida del ciudadano<br />

común, ya que en poco tiempo tanto la vestimenta<br />

como la música de estilo hippie así como las distintas<br />

formas del arte se extendieron más allá del movimiento<br />

y llegaron a introducirse en todos los grupos<br />

sociales.<br />

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18 // EDITORIAL SCIENS


<strong>Psicofarmacología</strong> 12:<strong>74</strong>, Junio 2012<br />

Dra. Edith M. Serfaty<br />

Médica Psiquiatra.<br />

Centro de Investigaciones Epidemiológicas – Academia Nacional de Medicina de Buenos Aires.<br />

Comité Regional del Colegio Internacional de Neuropsicofarmacología.<br />

Directora Novain Neurociencias Group.<br />

edithserfaty@gmail.com<br />

Fecha de recepción: 2 de marzo de 2012<br />

Fecha de aceptación: 10 de mayo de 2012<br />

Las alteraciones en el sueño: ¿la punta del<br />

iceberg de los trastornos afectivos?<br />

Una alternativa de tratamiento<br />

Sleep disorders: The Tip of the Iceberg of Affective Disorders?<br />

An Alternative to Treatment<br />

Resumen<br />

El insomnio y la depresión son problemas muy frecuentes, con repercusiones para la calidad de vida de quien los<br />

padece, sus familiares y el entorno que lo rodea. Sin tratamiento tienen altas tasas de recurrencia y cronicidad.<br />

Por ello, un diagnóstico y tratamiento precoz del insomnio asociado a depresión, constituye una prioridad. Es así<br />

que se debe profundizar el diagnóstico etiológico del insomnio, para detectar si existe un trastorno afectivo que<br />

lo origine: un estado depresivo o un trastorno de ansiedad.<br />

Palabras clave<br />

Insomnio – Tratamiento – Diagnóstico precoz – Relación con estados depresivos.<br />

Abstract<br />

Insomnia and depression are highly frequent problems affecting the both lives of people who suffer from them,<br />

as well as their relatives and their surroundings. If not treated, these disorders have a high probability of re-occurring<br />

and becoming chronic.<br />

For this reason, an early diagnosis and treatment of insomnia associated with depression should be a priority,<br />

which should entail emphasizing the etiological diagnosis of insomnia, in order to identify whether there is a preexisting<br />

affective disorder which causes them: a depressive state or an anxiety disorder.<br />

Key words<br />

Insomnia – Treatment – Early diagnosis – Relationship With Depressive States.<br />

Serfaty, Edith M. “Las alteraciones en el sueño: ¿la punta del iceberg de los trastornos afectivos? Una alternativa de tratamiento. ” <strong>Psicofarmacología</strong> 2012;<strong>74</strong>:21-28.<br />

Puede consultar otros artículos publicados por los autores en la revista <strong>Psicofarmacología</strong><br />

en www.sciens.com.ar<br />

EDITORIAL SCIENS // 21


Dra. Edith M. Serfaty.<br />

El insomnio y la depresión son problemas muy frecuentes,<br />

con repercusiones para la calidad de vida de quien los<br />

padece, sus familiares y el entorno que lo rodea. Si permanecen<br />

sin tratamiento, tanto el insomnio como la<br />

depresión tienen altas tasas de cronicidad y recurrencia.<br />

El mantenimiento del tratamiento con antidepresivos ha<br />

evidenciado ser útil a fin de evitar estas consecuencias y<br />

otras fatales como el suicidio. El diagnóstico y tratamiento<br />

precoz del insomnio asociado a depresión, constituye<br />

una prioridad tanto para los pacientes como para los profesionales<br />

clínicos.<br />

Siempre que un paciente consulta por insomnio, se debe<br />

profundizar el diagnóstico etiológico para detectar si<br />

existe un trastorno afectivo que lo origine: un estado<br />

depresivo o un trastorno de ansiedad.<br />

¿Qué es el insomnio?<br />

Los médicos de atención primaria atienden frecuentemente<br />

a pacientes que se quejan de dormir mal, de<br />

insomnio u otra alteración en el sueño. Estudios recientes<br />

demuestran que los profesionales en atención primaria<br />

atienden a personas que consultan por diferentes motivos,<br />

pero que al mismo tiempo se quejan de alguna manifestación<br />

de insomnio.<br />

La palabra insomnio proviene del latín y significa: in (no)<br />

somnus (sueño).<br />

La persona que tiene insomnio vive una experiencia de<br />

un sueño de pobre calidad, caracterizado por una o más<br />

de las siguientes quejas:<br />

• Dificultad en iniciar el sueño.<br />

• Dificultad en mantener el sueño.<br />

• Despertar muy temprano en la mañana.<br />

• Sensación de no tener un sueño reparador.<br />

Las personas que consultan en atención primaria describen<br />

las consecuencias del mal dormir, como diferentes sensaciones:<br />

* Fatiga<br />

* Dificultad en la atención y concentración<br />

* Problemas en la memoria<br />

* Irritabilidad<br />

* Inestabilidad emocional<br />

* Rendimiento disminuido en las actividades cotidianas<br />

Definición de los trastornos del sueño según el DSM IV<br />

Es la queja de una persona sobre la dificultad en conciliar<br />

o mantener el sueño. La hipersomnia, es el excesivo<br />

sueño, evidenciado por prolongados lapsos de sueño<br />

durante el día, que se repiten frecuentemente. El<br />

trastorno debe prolongarse por lo menos un mes y causar<br />

estrés o dificultar el desempeño social, laboral, escolar u<br />

otra función social importante.<br />

Prevalencia de las alteraciones del sueño y su relación con<br />

estados depresivos<br />

- En Estados Unidos se realizaron estudios que refirieron<br />

que aproximadamente la tercera parte de la población<br />

joven padece de insomnio en algún momento del año (7)<br />

y también que 6 de cada 10 de los pacientes que consultan<br />

en atención primaria tenían alteraciones del sueño (1).<br />

- El Instituto Nacional de Investigaciones (INSERM) en<br />

Francia señala, que la prevalencia de trastornos del<br />

sueño, según estudios realizados, era entre el 9 y 31% en<br />

población general, más frecuente en mujeres, en personas<br />

separadas, mayores de edad y de menor nivel educacional.<br />

Los síntomas depresivos estaban presentes entre<br />

el 21 y el 40% de los insomnes y en el 13 a 24% había<br />

trastornos de ansiedad (4, 9).<br />

- Con respecto a la duración del trastorno, un estudio<br />

realizado en USA, señaló que las quejas de insomnio tienden<br />

a persistir en el tiempo (tendencia a la cronicidad) (6).<br />

GRÁFICO 1<br />

Fuente: Centro de Investigaciones Epidemiológicas-Academia Nacional de Medicina<br />

22 // EDITORIAL SCIENS


<strong>Psicofarmacología</strong> 12:<strong>74</strong>, Junio 2012<br />

Causas posibles<br />

Los trastornos del sueño se han estudiado desde diferentes<br />

perspectivas, en intentos de encontrar su causa. La<br />

mayoría de los estudios coinciden en señalar a los<br />

trastornos afectivos como una de las causas más frecuentes<br />

(9, 7, 2, 4, 8).<br />

Una investigación del Centro de Investigaciones<br />

Epidemiológicas<br />

El Centro de Investigaciones Epidemiológicas (CIE),<br />

realizó una investigación sobre la frecuencia de los<br />

trastornos del sueño y los factores asociados.<br />

Los resultados de la investigación, que se efectuó en una<br />

muestra probabilística de 304 jóvenes (11) indicaron que<br />

uno de cada dos jóvenes dijeron haber tenido alteraciones<br />

en el sueño alguna vez en la semana, y uno de cada diez<br />

manifestó tener alteraciones en el sueño en forma predominante.<br />

Las alteraciones del sueño que los jóvenes varones dijeron<br />

tener “varias veces” en la semana, se detallan en el Gráfico 1.<br />

Tabla 1<br />

Riesgo de depresión y ansiedad primarias, según<br />

alteraciones en el sueño<br />

Alteraciones en el sueño<br />

Insomnio precoz<br />

Insomnio medio<br />

Insomnio tardío<br />

RR<br />

1,47<br />

1,63<br />

1,37<br />

RR = Riesgo Relativo<br />

IC = Intervalo Confianza 95%<br />

p = Probabilidad<br />

Fuente: Centro de Investigaciones Epidemiológicas<br />

Academia Nacional de Medicina de Buenos Aires<br />

IC 95 %<br />

1,17 – 1,84<br />

1,22 – 2,18<br />

1,09 – 1,73<br />

Valor de p<br />

0,001<br />

0,001<br />

0,001<br />

Se encontró una asociación estadísticamente significativa<br />

entre la presencia de insomnio y la detección de depresión<br />

y ansiedad primarias (Tabla 1).<br />

En la Tabla 2, se observa que el insomnio (dificultad en<br />

conciliar en sueño) estuvo asociado significativamente<br />

con la depresión mayor, la distimia y la ansiedad social,<br />

así como con la presencia de ideas de suicidio. Se encontró<br />

una asociación con el consumo de sedantes, antidepresivos,<br />

analgésicos y laxantes.<br />

La asociación significativa encontrada entre los trastornos<br />

del sueño y el consumo de sedantes o psicofármacos, fue<br />

también hallada por estudios de Printemps (9).<br />

- Una proporción significativa de personas estudiadas no<br />

tenían clara conciencia de que el trastorno que sufrían al<br />

dormir constituía un problema de la salud, que podría<br />

requerir una profundización en el diagnóstico y el adecuado<br />

tratamiento. Comentaban durante la realización de<br />

la entrevista que recién allí percibían que tenían un<br />

problema.<br />

- Prácticamente todas las alteraciones del sueño detectadas<br />

en este estudio estaban asociadas al consumo de<br />

sedantes, por lo cual se deduce la posible automedicación<br />

o indicación profesional de un tratamiento inespecífico<br />

(tranquilizantes) en un intento de paliar la situación, y sin<br />

profundizar en el diagnóstico causal del insomnio.<br />

En atención primaria<br />

¿Por qué tratar la depresión y el insomnio?<br />

El insomnio puede ser una manifestación aislada o ser la<br />

punta del iceberg de un trastorno afectivo, de hecho<br />

forma parte de los criterios diagnósticos de los estados<br />

depresivos. La depresión tiene como una característica el<br />

Tabla 2<br />

Trastornos del sueño según tipo, antecedentes psicopatológicos y consumo de sustancias<br />

Antecedentes<br />

Insomnio<br />

Precoz<br />

Medio<br />

Tardío<br />

Hipersomnia<br />

Pesadillas<br />

Trastornos del<br />

ritmo circadiano<br />

RR<br />

IC<br />

RR<br />

IC<br />

RR<br />

IC<br />

RR<br />

IC<br />

RR<br />

IC<br />

RR<br />

IC<br />

Depresión mayor<br />

2,78 (1,77-4,36)<br />

3,14 (1,32-7,47) 2,84 (1,53-5,28)<br />

2,32 (1,26-425)<br />

2,32 (1,62-7,06)<br />

2,56 (1,09-6,01)<br />

Distimia<br />

1,96 (1,77-3,28)<br />

NS<br />

NS<br />

NS<br />

3,09 (1,58-6,02)<br />

NS<br />

Aislamiento social<br />

2,48 (1,59-3,89)<br />

NS<br />

2,35 (1,26-4,37)<br />

NS<br />

3,48 (1,81-6,66)<br />

NS<br />

Trastornos Alimentarios<br />

NS<br />

1,62 (1,07-2,45)<br />

NS<br />

NS<br />

NS<br />

NS<br />

Ideas de suicidio<br />

1,29 (1,03-1,80)<br />

NS<br />

NS<br />

NS<br />

NS<br />

NS<br />

Consumos<br />

NS<br />

NS<br />

NS<br />

NS<br />

NS<br />

NS<br />

Sedantes<br />

2,19 (1,31-3,67)<br />

3,20 (1,45-4,06)<br />

NS<br />

2,17 (1,21-3,89)<br />

2,17 (1,26-5,98)<br />

3,84 (2,06-7,17)<br />

Antidepresivos<br />

3,97 (3,27-4,83)<br />

4,44 (1,07-7,40)<br />

NS<br />

NS<br />

NS<br />

NS<br />

Laxantes<br />

2,91 (1,75-4,84)<br />

NS<br />

NS<br />

2,61 (1,33-5,14)<br />

NS<br />

NS<br />

Analgésicos<br />

1,99 (1,36-2,91)<br />

NS<br />

3,89 (2,52-6,02)<br />

3,89 (2,52-6,02)<br />

4,88 (3,33-7,16)<br />

2,99 (1,<strong>74</strong>-5,14)<br />

Psicofármacos<br />

NS<br />

NS<br />

NS<br />

3,92 (2,75-5,58)<br />

4,09 (2,25-7,44)<br />

3,97 (2,19-7,20)<br />

Marihuana<br />

NS<br />

NS<br />

NS<br />

NS<br />

2,97 (1,58-5,56)<br />

NS<br />

N.S = No Significativo<br />

I.C = Intervalo de Confianza 95%<br />

RR = Riesgo Relativo<br />

Fuente: Centro de Investigaciones Epidemiológicas Academia Nacional de Medicina de Buenos Aires<br />

EDITORIAL SCIENS // 23


Dra. Edith M. Serfaty<br />

trastorno del sueño y mientras persista éste, se prolonga<br />

el estado depresivo, creándose un círculo vicioso.<br />

Puede ser la cara más visible de todo el cortejo sintomatológico<br />

de la depresión:<br />

• Humor triste la mayor parte del día (llanto o ganas de<br />

llorar, aunque no puedan).<br />

• Disminución marcada en el interés por cosas que antes<br />

lo despertaban (Aislamiento. Irritabilidad).<br />

• Pérdida significativa de peso o incremento en el apetito.<br />

• Insomnia o hipersomnia.<br />

• Retardo psicomotor. Miedos, acobardamiento.<br />

• Fatiga o pérdida de energía, astenia.<br />

• Disminución o pérdida de la libido (Impotencia, frigidez.)<br />

• Cefaleas o dolores musculares o articulares generalizados.<br />

Mareos. Estreñimiento o diarrea.<br />

• Disminución en la habilidad para pensar, o concentrarse.<br />

Indecisión, inseguridad. Preocupaciones inútiles.<br />

Pensamientos recurrentes sobre el pasado con pesimismo<br />

respecto del presente y del futuro.<br />

• Anestesia afectiva, apatía (vacío interior, todo les da igual).<br />

El tratamiento del episodio depresivo, con antidepresivos<br />

que a su vez tengan un efecto sedante, mejorará toda la<br />

constelación de síntomas, y entre ellos el insomnio u otra<br />

alteración en el sueño.<br />

Los pacientes deprimidos se quejan frecuentemente de<br />

problemas en el sueño, y hay estudios que indican que el<br />

insomnio puede preceder el comienzo de una depresión.<br />

Un inadecuado tratamiento de la depresión subyacente,<br />

sólo con tranquilizantes, por ejemplo benzodiacepinas,<br />

puede agravar el cuadro de alteración en el rendimiento y<br />

calidad de vida para funcionar adecuadamente.<br />

Por muchos años se han utilizado las benzodiacepinas en<br />

el tratamiento de ambas problemáticas: el paciente que<br />

acudía diciendo que estaba nervioso y solicitaba del médico<br />

un tranquilizante (quitándole importancia médica a la<br />

problemática) y el profesional respondía de algún modo,<br />

honestamente, pensando que era algo pasajero: no<br />

duerme, tiene un problema emocional o de salud concreto,<br />

entonces “le damos un tranquilizante”.<br />

Las benzodiacepinas no sólo han demostrado ser inútiles<br />

en el tratamiento de la depresión y el insomnio, (tienen<br />

indicaciones específicas). Pueden crear la sensación<br />

engañosa en el paciente y en el médico de que están<br />

realizando un tratamiento para superar la problemática,<br />

cuando en realidad frecuentemente no es así, y el estado<br />

se puede agravar o cronificar.<br />

Los pacientes por lo general depositan en el médico de<br />

cabecera, el de atención primaria, una gran confianza y<br />

siguen sus indicaciones: es una oportunidad que no<br />

debiera perderse de instalar el adecuado tratamiento.<br />

Objetivos del tratamiento<br />

• Reducir y/o eliminar los síntomas<br />

• Restaurar la calidad de vida<br />

• Minimizar las recurrencias y recaídas<br />

Tipos de antidepresivos<br />

* SSRI<br />

* Tricíclicos: 5HT/NA y NA<br />

* SNRI<br />

* Inhibidores de la MAO<br />

* alfa 2 antagonistas<br />

* NRI selectivos<br />

* Inhibidores de la recaptura de serotonina<br />

* NSRI<br />

Recientemente se ha variado el enfoque terapéutico de la<br />

problemática depresiva y de las alteraciones del ritmo circadiano,<br />

surgiendo líneas de tratamiento destinadas a<br />

restaurar ese ciclo y lograr un efecto antidepresivo. Así<br />

surge la agomelatina, que en un antidepresivo melatoninérgico<br />

M1/M2 y serotoninérgico actuando sobre el<br />

neuroreceptor 5HT2c.<br />

Ambas circunstancias, un descenso del tono del humor y<br />

las alteraciones del sueño, producen una mayor vulnerabilidad<br />

a las situaciones estresantes de la vida.<br />

Material y métodos<br />

Población estudiada<br />

Se han analizado 57 pacientes, ambos sexos, de 23 a 63<br />

años de edad, con el diagnóstico de Trastorno Depresivo<br />

Mayor y Moderado, según los criterios de la MINI para el<br />

DSM IV y los trastornos del sueño clasificándolos de<br />

Inicial, Medio y tardío. Se analizaron las historias clínicas<br />

previas, los antecedentes familiares y las medicaciones<br />

recibidas previamente.<br />

Se establecieron dos grupos: los pacientes que recibieron<br />

agomelatina en una dosis de 50 mg/día y que fueron 35<br />

y aquellos que recibieron benzodiacepinas (clonazepan<br />

2mg/día, lorazepan 2mg/d) 22 pacientes.<br />

Se efectuó un seguimiento del estado clínico durante seis<br />

meses, con especial énfasis de la evolución clínica y del<br />

trastorno del sueño.<br />

Material<br />

Se utilizó la escala MINI para realizar el diagnóstico de<br />

Trastorno Depresivo Mayor y Moderado<br />

Se midió el insomnio de acuerdo a los ítems de la escala<br />

HAM D y MADRS.<br />

Se observó la evolución clínica del estado depresivo utilizando<br />

la CGI I y CGI S.<br />

Análisis estadístico<br />

Los datos fueron volcados en una base de datos del SPSS<br />

Version y analizados estadísticamente.<br />

A los fines de facilitar su medición se efectuaron cortes al<br />

primer mes, al tercer y sexto mes de tratamiento.<br />

Conductas aconsejadas al médico en atención primaria<br />

- Tener una actitud positiva y transmitir seguridad y con-<br />

24 // EDITORIAL SCIENS


<strong>Psicofarmacología</strong> 12:<strong>74</strong>, Junio 2012<br />

fianza al paciente y a su familia.<br />

- Desmitificar al cuadro de toda connotación moral, o culposa<br />

o de vergüenza social, transmitiendo a la familia que<br />

debe tratarse como una enfermedad más de las que<br />

atiende la medicina.<br />

- Evaluar con detenimiento cual es el tratamiento farmacológico<br />

más adecuado para ese tipo de depresión,<br />

midiendo la posibilidad de concretarlo.<br />

- Indicar la dosis adecuada, comenzando progresivamente,<br />

mantenerla el tiempo adecuado, evitando disminuirla<br />

apenas el enfermo se sienta mejor, ya que debe<br />

prolongarse a fin de asegurar la mejoría y evitar las<br />

recaídas. Discontinuar la medicación lentamente.<br />

- Tener en cuenta los efectos adversos de los fármacos a<br />

fin de evitar que existan interacciones con otros medicamentos.<br />

- Brindar apoyo emocional permanente al paciente y su<br />

familia y evaluar la necesidad de una psicoterapia concomitante.<br />

- Mantenerse en contacto con un profesional especialista, a<br />

fin de consultar e interactuar sobre el tratamiento adecuado.<br />

Además, se sugiere<br />

- Explicar al paciente y su familia las características del<br />

episodio depresivo o ansioso, su carácter de temporal y de<br />

pronóstico favorable con la realización del tratamiento<br />

adecuado.<br />

- Atribuir las quejas y miedos somáticos al cuadro general<br />

depresivo-ansioso, tratando de evitar el tipo de pensamiento<br />

pesimista de "tener cáncer" o que algo grave físicamente<br />

ocurrirá.<br />

- Aconsejar al paciente que descanse y no realice tareas<br />

complejas, ya que si se enfrenta con las mismas y no<br />

puede realizarlas debido a su atención disminuida, se<br />

sentirá peor por haber fracasado.<br />

- Solicitar la ayuda familiar en el sentido de acompañamiento<br />

afectuoso del paciente, evitando que digan<br />

"debes realizar el esfuerzo", "si ponés voluntad, vas a<br />

superar el cuadro", "todo depende de tí", que no hacen<br />

más que frustrar nuevamente al deprimido que no puede<br />

hacerlo. Solicitar de los familiares el control del estricto<br />

cumplimiento del tratamiento, tanto en lo que se refiere a<br />

la medicación, como a las medidas higiénico dietéticas y<br />

a la concurrencia a la consulta.<br />

- Incentivar la autoestima del paciente, instándolo a<br />

recordar todos los logros que realizó en su vida, así como<br />

los momentos agradables que vivió, reforzando los recuerdos<br />

positivos, y minimizando los negativos.<br />

- Evaluar el riesgo de aparición de ideas suicidas, en cuyo<br />

caso se debe solicitar la consulta al psiquiatra.<br />

Sueño<br />

La depresión y la ansiedad producen alteraciones del<br />

sueño, las siguientes son algunas sugerencias de ayuda<br />

para este tipo de problema:<br />

- No acostarse muchas veces durante el día. Organizarse<br />

y mantener un ritmo exacto para irse a la cama todos los<br />

días puede ayudar en el reloj biológico de sueño y vigilia.<br />

Dejar el dormitorio solamente para dormir, evitando otras<br />

actividades como trabajar, comer, hacer ejercicios, hablar<br />

por teléfono, mirar televisión, etc.<br />

- Crear un buen ambiente consiste en tener la temperatura<br />

adecuada, evitar los ruidos o usar tapones, evitar despertadores<br />

o relojes que hagan ruido. Si el problema es<br />

compartir la cama con una pareja, las camas grandes o<br />

dos camas pueden ayudar a dormir mejor.<br />

GRÁFICO 2<br />

EDITORIAL SCIENS // 25


Dra. Edith M. Serfaty<br />

- Antes de dormir: evitar las actividades fatigosas, el ejercicio,<br />

las comidas pesadas o las luces muy brillantes. Es<br />

una ayuda pensar en situaciones agradables, evitando<br />

concentrarse en los problemas del día o en las actividades<br />

del día siguiente.<br />

En aquellas depresiones que se acompañan de insomnio<br />

se indicará un antidepresivo con efectos sedantes.<br />

Los médicos tendrán en cuenta que los antidepresivos<br />

comienzan con su acción terapéutica entre 7 y l5 días<br />

después de comenzada la administración, situación que<br />

es útil advertirle al paciente y su familia.<br />

El monitoreo permanente del tratamiento permite asegurarse<br />

que el paciente tome la medicación como se le<br />

indicó, siendo de utilidad el control y referencia de alguno<br />

de los familiares. Muchas “depresiones refractarias” que<br />

no responden adecuada al tratamiento se deben a una<br />

falta de cumplimiento del paciente, situación comprensible<br />

ya que están tristes, pesimistas y con poca fe en<br />

curarse.<br />

El tratamiento farmacológico sigue ciertos lineamientos<br />

generales<br />

- La mejoría de los síntomas no sigue la curva de incremento<br />

de la dosis. La plena mejoría se observa recién a la<br />

tercera semana.<br />

- La medicación debe mantenerse durante seis meses<br />

como mínimo.<br />

Dentro de los nuevos antidepresivos IRSS (inhibidores de<br />

la recaptura de serotonina) de prescripción y aceptación<br />

rápida por los pacientes, debido a sus limitados efectos<br />

colaterales, bajo nivel de interacción con otros medicamentos<br />

y seguridad, en nuestro país se cuenta desde<br />

agosto de 2003 con un compuesto de paroxetina de<br />

liberación prolongada. Tiene un efecto ansiolítico,<br />

reduciendo efectos colaterales como las náuseas y los<br />

mareos al inicio del tratamiento, favoreciendo una mejor<br />

compliance y baja deserción del tratamiento.<br />

Con la nueva medicación psicofarmacológica y la terapia<br />

cognitivo-conductual disponibles, el médico de atención<br />

primaria puede solucionar los problemas del ánimo y del<br />

sueño de sus pacientes.<br />

Como resultado, contribuirá al bienestar y estado de salud<br />

de los pacientes.<br />

La calidad de vida y la productividad están muy vinculadas<br />

al estado de ánimo y al descansar bien.<br />

Alteraciones en el humor y en el sueño pueden producir<br />

disminución en el rendimiento laboral, accidentes de<br />

tránsito, lesiones en el hogar o en el trabajo, producidos<br />

por la fatiga o llegar a situaciones graves como el intento<br />

de suicidio.<br />

Algunos de los test autoadministrados útiles en el diagnóstico de depresión y de ansiedad, son los siguientes:<br />

Cuestionario de Depresión de Beck<br />

Constituye una serie de alternativas de preguntas, agrupadas<br />

por ítems, e indican como se siente la persona en forma predominante<br />

y durante el último mes.<br />

Se debe redondear el número de aquella con la que se sienta<br />

más identificado.<br />

0.- No estoy triste.<br />

1.- Siento desgano de vivir, o bien, estoy triste.<br />

2.- Siento siempre desgano de vivir, o bien, estoy siempre<br />

triste y no lo puedo remediar.<br />

3.- Estoy tan triste y me siento tan desgraciado que no lo<br />

puedo soportar más.<br />

0.- No estoy demasiado pesimista, ni me siento muy desanimado<br />

con respecto a mi futuro.<br />

1.- Me siento desanimado por lo que se refiere a mi futuro.<br />

2.- Creo que no debo esperar ya nada.<br />

3- Tengo la impresión de que mi futuro es desesperado y<br />

que no va a mejorar mi situación.<br />

0.- No tengo la sensación de haber fracasado.<br />

1.- Tengo la sensación de haber fracasado más que otras<br />

personas.<br />

2.- Creo haber hecho en la vida pocas cosas que valgan la<br />

pena.<br />

3.- Creo que he fracasado por completo.<br />

0.- No estoy particularmente descontento.<br />

1.- Casi siempre me siento aburrido.<br />

2.- No hay nada que me alegre como me alegraba antes.<br />

3.- No hay nada en absoluto que me proporcione una<br />

satisfacción.<br />

0.- No me siento particularmente culpable.<br />

1.- Siento muchas veces que hago las cosas mal o que no<br />

valgo nada.<br />

2.- Me siento culpable.<br />

4.- Ahora tengo constantemente la sensación de que hago<br />

las cosas mal o de que no valgo nada.<br />

26 // EDITORIAL SCIENS


<strong>Psicofarmacología</strong> 12:<strong>74</strong>, Junio 2012<br />

0.- No tengo la impresión de merecer un castigo.<br />

1.- Creo que me podría pasar algo malo.<br />

2.- Tengo la impresión que ahora o muy pronto voy a ser<br />

castigado.<br />

3.- Creo que merezco ser castigado.<br />

0.- No estoy descontento de mí mismo.<br />

1.- Estoy descontento de mí mismo.<br />

2.- No me gusto a mí mismo.<br />

3.- No me puedo soportar a mí mismo.<br />

0.- No tengo la impresión de ser peor que los demás.<br />

1.- Tengo muy en cuenta mis propias faltas y mis propios<br />

defectos.<br />

2.- Me hago reproches por todo lo que no sale bien.<br />

3.- Tengo la impresión de que mis defectos son muchos y<br />

muy grandes.<br />

0.- No pienso ni se me ocurre quitarme la vida.<br />

1.- A veces se me ocurre que podría quitarme la vida pero<br />

no lo haré.<br />

2.- Pienso que sería preferible que me muriese.<br />

3.- He planeado como podría suicidarme.<br />

0.- No lloro más de lo corriente.<br />

1.- Lloro con mucha frecuencia, más de lo corriente.<br />

2.- Me paso todo el tiempo llorando y no puedo dejar de<br />

hacerlo.<br />

3.- Ahora ya no puedo llorar, aunque quisiera, como lo<br />

hacía antes.<br />

0.- No tengo la impresión de presentar peor aspecto que de<br />

costumbre.<br />

1.- Temo que mi aspecto cause mala impresión o parecer<br />

avejentado(a).<br />

2.- Tengo la impresión de presentar cada vez peor aspecto.<br />

3.- Tengo la impresión de que mi aspecto es feo,<br />

desagradable y repulsivo.<br />

0.- Trabajo con la misma facilidad que siempre.<br />

1.- Ahora me cuesta más esfuerzo que antes ponerme a trabajar.<br />

2.- Ya no trabajo tan bien como antes.<br />

3.- Tengo que hacer un gran esfuerzo para realizar cualquier cosa.<br />

0.- Duermo tan bien como de costumbre.<br />

1.- Por la mañana me levanto más cansado que de costumbre.<br />

2.- Me despierto una o dos horas más temprano que antes<br />

y me cuesta trabajo volverme a dormir.<br />

3.- Me despierto demasiado temprano por la mañana y no<br />

puedo dormir más de cinco horas.<br />

0.- No me canso antes que de costumbre.<br />

1.- Me canso más pronto que antes.<br />

2.- Cualquier cosa que haga me cansa.<br />

3.- Me siento tan cansado(a) que soy incapaz de hacer<br />

nada, por poco esfuerzo que me cueste.<br />

0.- Mi apetito es como de costumbre.<br />

1.- No tengo tanto apetito como antes.<br />

2.- Tengo mucho menos apetito que antes.<br />

3.- No tengo en absoluto ningún apetito.<br />

0.- No me siento más irritado que de costumbre.<br />

1.- Me enfado o me irrito con más facilidad que antes.<br />

2.- Estoy constantemente irritado.<br />

3.- Ahora no me irritan las cosas que antes me enfadaban.<br />

0.- No he perdido el interés por los demás.<br />

1.- Me intereso por los demás menos que antes.<br />

2.- He perdido casi por completo el interés hacia los demás<br />

y siento poca simpatía por otras personas.<br />

3.- Los demás no me interesan nada y todo el mundo me es<br />

totalmente indiferente.<br />

0.- Tengo la misma facilidad de antes para tomar decisiones.<br />

1.- Ahora me siento menos seguro de mí mismo y procuro<br />

evitar el tomar decisiones.<br />

2.- Ya no puedo tomar decisiones sin que me ayude alguien<br />

a hacerlo.<br />

3.- Ahora me siento completamente incapaz de tomar<br />

ninguna decisión, sea la que sea.<br />

0.- No he perdido peso, y si lo he perdido es desde hace<br />

muy poco tiempo.<br />

1.- He perdido más de 2 kg. de peso.<br />

2.- He perdido más de 4 kg. de peso.<br />

3.- He perdido más de 7 kg. de peso.<br />

0.- Mi salud no me preocupa más que de costumbre.<br />

1.- Me preocupo constantemente por mis molestias físicas<br />

y mis malestares.<br />

2.- Mis molestias físicas me preocupan tanto que resulta<br />

difícil pensar en cualquier otra cosa.<br />

3.- No hago nada más en absoluto que pensar en mis molestias<br />

físicas.<br />

Se suman los puntos obtenidos, de acuerdo a lo marcado,<br />

los resultados son:<br />

10 o menos: no hay depresión o es mínima<br />

10 a 18: depresión leve a moderada<br />

19 a 29: depresión moderada a grave<br />

30 o más indican depresión grave.<br />

EDITORIAL SCIENS // 27


Dra. Edith M. Serfaty<br />

Inventario de ansiedad de Beck<br />

Ítem<br />

1. Entorpecimiento, aturdimiento o sensación de hormigueos<br />

2. Sensación de calor en todo el cuerpo<br />

3. Inestabilidad en las piernas<br />

4. Imposibilidad de relajarse<br />

5. Temor de que suceda lo peor<br />

6. Sensación de mareo o aturdimiento<br />

7. Ritmo cardíaco acelerado o palpitaciones<br />

8. Inestabilidad o sentirse poco firme<br />

9. Sentirse aterrorizado<br />

10. Nerviosismo<br />

11. Sentimientos de asfixia y ahogo<br />

12. Temblores en las manos<br />

13. Temblores en todo el cuerpo<br />

14. Temor a perder el control<br />

15. Respiración dificultosa o falta de aire<br />

16. Temor a morirse<br />

17. Asustarse o aterrorizarse fácilmente<br />

18. Indigestión o malestar en el estómago<br />

19. Desmayo, desfallecimiento<br />

20. Enrojecerse, ruborizarse<br />

21. Sudoración (no debida al calor)<br />

Puntaje<br />

0 = No me perturba en absoluto<br />

1 = Me perturba levemente<br />

2 = Me perturba moderadamente<br />

3 = Me perturba severamente<br />

Cada uno de estos 21 ítems describe un síntoma común de<br />

ansiedad. El entrevistado debe responder cuánto ha sido<br />

molestado por cada síntoma, durante la semana pasada en<br />

una escala de 4 puntos que va desde 0 (No me perturba en<br />

Entrevistas<br />

1 2 3 4 5<br />

absoluto) a 3 (Me perturba severamente, apenas puedo soportarlo).<br />

Los ítems se suman para obtener un puntaje total que<br />

puede ir de 0 a 63.<br />

Referencias bibliográficas<br />

1. BLAQUER J, ARTOLA P et al. An epidemiological<br />

analysis of insomnia at a primary care<br />

center. Aten Primaria. 1994, 14 2: 609-14.<br />

2. DEALBERTO M. Sleep disorders in psychiatric<br />

diseases. Epidemiological aspects.<br />

Encephale l992, l8 (4): 331-40.<br />

3. HOCHSTRASSER B. Epidemiology of sleeps<br />

disorders. Ther Umsch, l993. 50 (10): 679-83.<br />

4. JANSON C, GISLASON T, DE BACKER W,<br />

PLASCHKE P. Prevalence of sleep disorders<br />

among young adults in three European<br />

Countries. Sleep 1995, 18 (7): 589-97.<br />

5. KERR S et al. Sleep disturbances in preschooler<br />

children. Child Care Health l994 (20) 379-91.<br />

6. KINK ME. Risk factors associated with complaints<br />

of insomnia in a general population.<br />

Arch Intern ed. l992, 152 (8): 1634-7.<br />

7. OHAYON M, GUILLEMINAULT C, PRIEST R.<br />

Night terrors, sleepwalking, and confusional<br />

arousals in the general population. J Clin<br />

Psychiatry. l999, 60 (4): 268-76.<br />

8. PATOIS E, VALATX J, ALPEROVITCH A.<br />

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in high school students at the Academy of Lyon.<br />

Rev Epidem. Sante Publique l993, 41 (5): 383-8.<br />

9. PRINTEMPS C, COHEN S, POSSON M,<br />

GILBERT M, MCCANN C, QUERA SALVA M.<br />

Sleep and vigilance in students. Sante Publique<br />

l999, 11 (1): 17-28.<br />

10. ROBERTS E et al. Prospective data on<br />

Sleep complaints and associated risk factor.<br />

Psychosom Med 1999, 61; 2: 188-196.<br />

11. SCAN Cuestionarios para la Evaluación<br />

Clínica en Neuropsiquiatría. Ed. Meditor España<br />

l994.<br />

12. ZIELISKI J et al. Excessive daytime somnolence<br />

in the adult population at Warszawoy. Pol<br />

Arch Med l998, 99 (5): 407-13.<br />

28 // EDITORIAL SCIENS


<strong>Psicofarmacología</strong> 12:<strong>74</strong>, Junio 2012<br />

Lucía Perissé<br />

Estudiante de Ciencias Médicas, Ayudante de la Primera Cátedra de Farmacología de la Facultad de<br />

Medicina de la Universidad de Buenos Aires.<br />

Fecha de recepción: 28 de febrero de 2012<br />

Fecha de aceptación: 30 de abril de 2012<br />

Topiramato, efectos en el estado ácido base<br />

y consecuencias clínicas<br />

Topiramate: Effects on the Acid-Base Status and Clinical<br />

Consequences<br />

Resumen<br />

En la presente revisión se analiza cómo el topiramato afecta a corto y largo plazo el estado ácido base mediante<br />

la inhibición de la anhidrasa carbónica tipo II, generando una acidosis tubular renal mixta que provoca consecuencias<br />

clínicas de importancia como nefrolitiasis, osteoporosis y retraso en el crecimiento. Dado que los<br />

tratamientos con este fármaco son crónicos, pueden prevenirse estos sucesos de diversas maneras. Se ofrecen<br />

pautas para el manejo de las distintas situaciones clínicas.<br />

Palabras clave<br />

Topiramato – Anhidrasa carbónica – Acidosis tubular renal mixta – Nefrolitiasis – Osteoporosis.<br />

Abstract<br />

This review provides an analysis of the short- and long-term impact of Topiramate on the acid-base status through<br />

the inhibition of carbonic anhydrase II, which leads to a mixed renal tubular acidosis that causes significant<br />

clinical consequences such as nephrolithiasis, osteoporosis and growth delay. Because treatments with this drug<br />

are chronic, these events may be prevented in different ways. The author offers guidelines for the management<br />

of different clinical situations.<br />

Keywords<br />

Topiramate – Carbonic Anhydrase – Mixed Renal Tubular Acidosis – Nephrolithiasis – Osteoporosis.<br />

Perissé, Lucía. “Topiramato, efectos en el estado ácido base y consecuencias clínica”. <strong>Psicofarmacología</strong> 2012;<strong>74</strong>:33-36.<br />

Puede consultar otros artículos publicados por los autores en la revista <strong>Psicofarmacología</strong><br />

en www.sciens.com.ar<br />

EDITORIAL SCIENS // 33


Lucía Perissé<br />

Introducción<br />

El topiramato es un antiepiléptico de la nueva generación.<br />

Se lo indica como monoterapia en el tratamiento de<br />

pacientes epilépticos recientemente diagnosticados<br />

adultos o niños; como tratamiento adyuvante para<br />

adultos y niños con crisis de inicio parcial o crisis tónico<br />

clónicas generalizadas; como terapia adyuvante en<br />

adultos y niños en el tratamiento de crisis asociadas al<br />

síndrome de Lennox Gastaut y en la profilaxis de<br />

migraña. Sin embargo, se conocen otros usos de este<br />

fármaco que merecen ser mencionados, tales como<br />

tratamiento de la obesidad, del trastorno bipolar, de la<br />

dependencia del alcohol, del trastorno obsesivo compulsivo,<br />

del dolor neuropático, de la hipertensión<br />

endocraneana idiopática, entre otros.<br />

Es por todos estos usos que han aumentado significativamente<br />

los reportes de efectos adversos. En este trabajo<br />

nos proponemos analizar la acidosis metabólica y<br />

la Acidosis Tubular Renal mixta (RTA) producidas por<br />

la inhibición de la anhidrasa carbónica a nivel renal<br />

dada por este fármaco; lo cual produce cuadros clínicos<br />

a corto y largo plazo, tales como nefrolitiasis,<br />

osteoporosis y retraso en el crecimiento. Estudiaremos<br />

cómo manejar estas situaciones clínicas y cómo monitorear<br />

el tratamiento con esta droga antiepiléptica de<br />

tan difundido uso en la actualidad.<br />

El propósito de esta revisión es profundizar los<br />

conocimientos sobre algunos de los efectos adversos<br />

mencionados, para poder prevenirlos o tratarlos teniendo<br />

en cuenta que los tratamientos con este fármaco<br />

son generalmente crónicos, aumentando así su incidencia.<br />

Se han realizado gran cantidad de estudios que confirman<br />

los efectos del topiramato sobre las concentraciones<br />

plasmáticas del HCO3 sérico, lo cual provoca en<br />

los pacientes acidosis metabólica. En uno de ellos,<br />

fueron estudiados 54 pacientes (40 mujeres) con una<br />

edad promedio de 47,6 años. Los niveles séricos de<br />

bicarbonato, previos y durante el tratamiento con topiramato,<br />

eran de 26,8 +/- 2,9 mEq/L (21-36) y 21,7 +/-<br />

3,6 mEq/L (13-29), respectivamente. 26 pacientes<br />

(48% de la muestra) tuvieron niveles séricos más bajos<br />

de bicarbonato tomando topiramato, con una concentración<br />

promedio de 18,8 mEq/L (13-21) (Garris y col,<br />

2005).<br />

Desarrollo<br />

¿Cuál es el mecanismo por el cual se produce?<br />

Tenemos que esclarecer primero frente a qué tipo de<br />

acidosis nos encontramos, podemos concluir entonces<br />

que la misma es: metabólica, con anión GAP normal<br />

(generalmente se relaciona con una pérdida de bicarbonato<br />

a nivel renal o gastrointestinal, o bien con una<br />

incapacidad renal para excretar protones), hiperclorémica<br />

(consecuencia de la acidosis), causada por<br />

una RTA, combinando una falla en la excreción renal<br />

de H+ y en la reabsorción de HCO3- (ver Tabla 1).<br />

El principal fundamento de este estado se encuentra<br />

en que el topiramato inhibe a la anhidrasa carbónica<br />

(AC), quien cataliza la conversión de H2C03 en HCO3<br />

- y H+. La AC tipo II (el 95% del total) predomina en<br />

los riñones, mientras que el 5% restante corresponde a<br />

las AC tipo IV y tipo XII. Es controversial aún de acuerdo<br />

a diferentes métodos con los que se ha investigado,<br />

con cuánta potencia inhibe a la AC tipo II (ver Tabla 2).<br />

¿Cuáles son las implicancias clínicas de la inhibición<br />

de la AC producida por el topiramato?<br />

Como ya bien conocemos, la acidosis metabólica<br />

puede presentarse con hiperventilación, cansancio,<br />

taquicardia, taquipnea, pérdida de apetito, pérdida de<br />

concentración, arritmias e incluso coma.<br />

Pero debemos hacer hincapié en las consecuencias<br />

clínicas que podemos hallar si permitimos que esta<br />

acidosis se vuelva crónica y no la tratamos. Tanto en<br />

pacientes pediátricos como adultos, puede provocar<br />

cuadros graves de los cuales algunos desarrollaremos a<br />

continuación.<br />

Nefrolitiasis<br />

Los cálculos renales se manifiestan con cólico renal,<br />

dolor renal o dolor en el flanco. En la población<br />

general, el riesgo de nefrolitiasis es de 0,15 a 0,2%,<br />

el cual se incrementa a 1,5% con el topiramato<br />

(Alarcón-Martínez y col, 2006). Aquellos pacientes que<br />

tengan predisposición para la nefrolitiasis, tendrán<br />

más factores de riesgo para esta. Estos incluyen<br />

antecedentes de formación de cálculos, antecedentes<br />

familiares de nefrolitiasis, hipercalciuria, otros fármacos<br />

inhibidores de la AC, fármacos que produzcan<br />

hipercalciuria (corticoides), anomalías de vías urinarias.<br />

La formación de cálculos secundaria a fármacos es<br />

excepcional (inferior al 0,5% de las nefrolitiasis) y<br />

estaría explicada por dos mecanismos:<br />

1. Por la precipitación del propio fármaco o su<br />

metabolito en el tracto urinario.<br />

2. Por alterar el fármaco la composición de la orina y<br />

que la misma se vuelva entonces litogénica.<br />

A este segundo grupo pertenece el topiramato, que<br />

inhibiendo la AC en el túbulo contorneado proximal,<br />

34 // EDITORIAL SCIENS


<strong>Psicofarmacología</strong> 12:<strong>74</strong>, Junio 2012<br />

Tabla 1<br />

Características de la RTA mixta inducida por el topiramato<br />

Ph Urinario durante acidosis<br />

[HCO 3 − ] Urinario<br />

Fracción excretada de HCO 3 −<br />

Anión gap urinario<br />

Excreción urinaria de citrato<br />

Excreción urinaria de b 2 -microglobulina<br />

Proximal (tipo 2)<br />

15%<br />

Negativo<br />

Normal<br />

Aumentada<br />

Distal (tipo1)<br />

>6.0<br />

Normal<br />


Lucía Perissé<br />

esta terapia es que permite el normal crecimiento del<br />

niño y del hueso en el adulto.<br />

Es necesario que el neurólogo de a conocer al paciente<br />

los síntomas de la acidosis metabólica, pues la información<br />

resulta una buena estrategia de ataque ante un<br />

cuadro que puede llegar a ser fatal.<br />

Conclusiones<br />

Hemos visto que el topiramato no es un fármaco inocuo<br />

y es utilizado para una enfermedad cuyo tratamiento<br />

(en la mayoría de los casos) es crónico y sus consecuencias<br />

clínicas también lo son. Por lo tanto, es deber<br />

del médico controlar al paciente, tanto adulto como<br />

pediátrico, en su estado ácido base, para poder prevenir<br />

efectos adversos de marcada trascendencia.<br />

Es necesario aclarar que no todo paciente va a<br />

desarrollar acidosis, pero insistimos en que todo<br />

paciente debe ser revisado.<br />

Este fármaco debe seguir siendo investigado para dilucidar<br />

el mecanismo productor de osteoporosis y retardo<br />

del crecimiento en niños, y para evaluar si a largo<br />

plazo, teniendo en cuenta los efectos adversos cognitivos<br />

que aquí no hemos analizado y los que sí analizamos<br />

a nivel renal; el costo / beneficio de prescribirlo sigue<br />

siendo el mismo.<br />

Referencias bibliográficas<br />

Garris, S. y Oles, K. 2005. Impact of topiramate<br />

on serum bicarbonate concentrations in adults.<br />

Journal The Annals of Pharmacoterapy.<br />

Department of Pharmacy, Medical University of<br />

South Carolina, Charleston, SC, USA. Mar;<br />

39(3):424-6.<br />

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36 // EDITORIAL SCIENS

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