VE-19 DICIEMBRE 2015

rafasastre

Número 19 – Diciembre 2015


Evelyn Carell (Valencia) - http://evelyncarell.artelista.com/

© Todos y cada uno de los derechos de las obras literarias, fotografías o

ilustraciones publicadas en esta revista pertenecen en exclusiva a sus

respectivos autores (aunque en algunos casos no se citen los nombres)

Portada: Books, not bombs – BullMoose1912 (EUA)

http://bullmoose1912.deviantart.com/

Diseño y edición: Rafa Sastre

Colaboraciones: revistave@hotmail.com

«No hay camino para la paz; la paz es el camino»

Mahatma Gandhi (1869-1948)

Descarga de este número de la revista (PDF):

http://www.mediafire.com/view/v8i4f3lw7kqddif/VE-19_DICIEMBRE.pdf


El mejor regalo, un buen libro. «Buffet Libre» 25 autores, 75 relatos

Hasta Reyes, oferta en Amazon (papel y ebook)

¡NO TE QUEDES SIN ÉL!


Índice

Tristes guerras (Rafa Sastre) Pág. 1

Poema corporal (Vicente Montemayor) Pág. 3

El visitante (Marisa Martínez) Pág. 5

Polvo de estrellas (Manoli Vicente) Pág. 7

El conventillo (Luis A. Molina) Pág. 9

Corregiré mis errores (Alicia Muñoz) Pág. 13

Aventuras y desventuras en el valle (Belén Mateos) Pág. 15

Otra mirada (Marga Alcalá) Pág. 17

A la sombra del magnolio (Malén Carrillo) Pág. 19

-273º C (David Rubio) Pág. 21

Una nube para el viento (Eva C. Franco) Pág. 23

El rectángulo (José Luis Sandín) Pág. 25

Carta desde los disturbios (Lluïsa Lladó) Pág. 27

Nana para Ainhoa (Mª. Ángeles Carranza) Pág. 29

La medalla (Nicolás Jarque) Pág. 31

El club de la aerolectura (Christine Carcosa) Pág. 33

Diario de viaje: Du Pays Cathare (Alicia García) Pág. 35

La fumadora (Pepe Sanchis) Pág. 39

La niña del jersey Rojo (Concha García) Pág. 41

El Negro (M.H.Heels) Pág. 43

Capas de inocencia (Aldi Giménez) Pág. 47

Arturo (Jorge Richter) Pág. 49

Tierra rara (Pernando Gaztelu) Pág. 51

Despedida (Rafa Sastre) Pág. 53

El dios disfrazado (Isabel Muñoz) Pág. 55


Control (Esther Moreno) Pág. 59

Poema para un amigo muerto (Xenia Rambla) Pág. 61

Desconocidos (Mª. José Martí) Pág. 65

Miradas de mujeres – 1ª mirada (Mª. Luisa Pérez) Pág. 67

Primeras palabras para Amelia (Marco A. Torres) Pág. 69

Voz cosida al presente (Ferran Garrigues) Pág. 71


Me duele cómo está el mundo

Juan Luis López (Castell de Ferro, Granada)

http://dididibujos.blogspot.com.es/


Tristes guerras

¿Qué decir en tiempos tan convulsos, en los que el valor de una

vida ha tocado fondo, tanto para los terroristas como para los

gobiernos? ¿Qué decir cuando la deshumanización alcanza límites

insospechados, cuando te intentan mentalizar de que cualquier

vecino es un sospechoso, de que cualquier inmigrante es una

amenaza para tu bienestar, ese bienestar que los poderes ya hace

tiempo se están encargando de destruir con prisa y sin pausa? Poco o

nada se puede decir, excepto que no nos convencerán y nunca nos

resignaremos. Aunque pretendan regalarnos el miedo a espuertas.

Que otros se queden con nuestra ración y que les haga provecho. Hay

que seguir viviendo y enfrentando la violencia irracional de los

fanáticos de la religión y el dinero, la de los que usan chalecos bomba

o misiles «inteligentes». Tanto monta, monta tanto.

Tristes guerras

si no es amor la empresa.

Tristes, tristes.

Tristes armas

si no son las palabras.

Tristes, tristes.

Tristes hombres

si no mueren de amores.

Tristes, tristes.

Miguel Hernández (Cancionero y romancero de ausencias)

Sed muy felices. Todos. Siempre.

Rafa Sastre

1


Fine art nude with Lubov – Max Kalmykoff (Rusia)

https://www.flickr.com/photos/kalmykoff/

2


Poema corporal

El viento negro de su cabello

De sus ojos las estrellas fugaces

Las carnosas fresas de su boca

Las lunas luminosas de sus pechos

y luego el resbaladero liso y dulce

de su vientre.

Todo lleva a pensar en el ocaso

en la línea que marca el horizonte

en el mar / en el agua / en la brisa.

Las columnas griegas, blancas

de sus muslos en fuego.

Los resplandecientes soles

donde mis manos se funden.

La dulce selva profunda

fragua de carne

de donde emerge el mundo.

Toda tú me haces sentir en este instante

el aquí y el ahora, mi única realidad,

mi vida / mi amor / mi muerte.

Vicente Montemayor (Omaha, Nebraska – EUA)

3


8 de octubre de 1940. Un niño judío lee a la entrada de una librería

londinense destruida por un bombardeo alemán. Fragmento de una foto

de autor desconocido.

4


El visitante

En una estrecha callejuela del centro de la ciudad había una

pequeña librería de lance. Su fachada, con escaparates y puerta

acristalada de madera, invitaba a entrar a los transeúntes. Por las

tardes, con las luces encendidas, todavía resultaba más atractiva.

Organizados en grandes estanterías —también de madera—, se

podía encontrar cualquier tipo de ejemplar. Todos perfectamente

encuadernados, pues su dueño era muy escrupuloso al respecto y

antes de ponerlos a la venta se ocupaba personalmente de

restaurarlos si era necesario. También disponía de unas pequeñas

mesas con taburetes, para que sus clientes pudieran examinar los

ejemplares antes de comprarlos, o simplemente quedarse a leer un

rato.

Pero el mejor momento del día era cuando un chaval de unos

doce o trece años, entraba sigiloso cada tarde pensando que nadie le

veía, se sentaba en el rincón más alejado y se ponía a leer algún libro

de aventuras de los muchos que allí había. Cuando eso ocurría, el

propietario del establecimiento pensaba que el trabajo y esfuerzo

que había realizado recopilando todo aquel material que ofrecía a sus

clientes no había sido en balde.

Marisa Martínez Arce (Valencia)

5


If I were a writer – Misy (EUA)

https://www.flickr.com/photos/astromysicism/

6


Polvo de estrellas

Escribir es igual que caminar descalzos

por una arena blanca como polvo de estrellas.

Dicen que las estrellas renacen con los sueños

del que se sueña andando con sus pies sobre ellas.

¿Qué es un sueño sino un imposible anhelo

que pierde lo prohibido toda vez que se sueña?

Decirte que yo he escrito superando mis límites

caminando descalza sobre calles desiertas

configurando un mundo en cada paso dado

engendrando posibles en cada nueva letra…

Escribir es igual que vaciar el odre

que has llenado con agua en una fuente fresca.

Uno escribe con sangre, con saliva, con lágrimas

devolviéndole al agua su océano de quejas,

de suspiros, de extrañas

criaturas que surgen de la sed y la niebla.

¡Contarte que he bebido de la fuente que hace

que mi sed se haga eterna…!

Manoli Vicente Fernández (Viana del Bollo, Orense)

http://lascosasqueescribo.wordpress.com

7


Memorias de un burdel – Lauryn (Colombia)

https://www.flickr.com/photos/misslauryn/

8


El conventillo

La noche, tiene ese encanto… ¿viste?

El cielo estaba estrellado, un poco fresca la noche, comencé a

caminar lento y con bronca, había perdido todo en el fecha; no ligué

una carta en toda la noche. ¡Que lo parió!

Como era temprano, piante pa´ lo de la Paica. En el conventillo

vive la Ivette, la turra cobra barato, así que pensé; desafortunado en

el juego, podía ganar en el amor.

Pateando piedras por la calle cuesta arriba, sin apuro, me dirigí

al farolito de su puerta. Ahí está, la Mary; me jode de ella que siempre

espía a través de los visillos, no se da cuenta que el brillo de los

anteojos la delata, pero chusma como es, no le importa. Ella quiere

tener la primicia, para contarles a las otras vecinas lo que pasa por

ahí, eso las vuelve locas. Digo: ¿Por qué no se busca un macho y se

deja de joder?

¡Oh! Ahí salió la otra; La Pirucha, la que va de puritana.

—Hola Luis, ¿cómo está? —sonriendo le contesté,

—Aquí me ve, esperando que se decida a decirme que sí, y

entonces… Usted ya sabe…

—¡Noooooooo! Yo soy una dama, y usted sabe que sin libreta,

¡jamás!

—Bueno, usted se lo pierde —hice una reverencia y con el funyi

en la mano seguí.

Por saludar a la Maruja casi piso el gato de la Paica, bicho de

porquería siempre en el medio.

9


—¿Qué tal muñeca? ¿Cómo le va? —me sonrió, me hizo un

guiño, saludó con la mano y se metió en la pieza; nunca tuvo novio.

Pobre mina, va a morir soltera, lástima porque está refuerte.

En el fondo la Mireya discute con la Paica que le pide lo del

alquiler. La pobre no tiene un cobre. También con los seis críos que

tiene de dónde va a sacar plata, encima los puntos que la llenaron de

hijos no le acercan un mango. Seguro que ya está embarazada de

nuevo. Esta no aprende más.

A Paica lo único que le importa es la plata, no les perdona una;

es una mal atendida, el viejo ése que está con ella no sirve para nada.

Siempre está en pedo y ella, de bronca, se desquita con las otras. No

vive, ni deja vivir.

Me mandé pa´ la pieza de la Ivette, aprovechando que el fiolo no

está; lo bueno es que ella me fía y yo la dejo contenta. El punto que la

maneja es medio raro, los muchachos lo invitaron.

—Che petiso, esta noche arrímate que estamos de asado.

Respondió que no, el carne de vaca no come, dice que la

mandala o no sé qué, que es espiritual, no sé de qué chacra habla.

¡Qué sé yo! ¿De qué la va el coso este?, pa´ mí, que le gusta la carne de

chancho. Por algo usa esa colita en el pelo. Los guapos lo miran mal.

Ma´ sí, yo me ocupo de lo mío.

—Hola reina —saludé a la Ivette— Póngase contenta, ya llegó el

sol que ilumina sus noches—.

Se puso reloca, me sacó como rata por tirante.

—¡Anda a pedirle fiado a tu hermana! Marmota.

—Pero mi reina yo….

—¡Tomátela infeliz!, anda a buscarte una chirusa barata.

Cuando vi que peló una faca, me dije; —El horno no está pa´

bollos—, me puse el funyi y salí al patio.

10


Todas las chusmas que manyaban el estofado, estaban

pendientes y espiando, ¡Harpías!, para disimular me volví y le dije:

—Hoy estoy apurado, mañana si tengo tiempo vuelvo—. Me

agaché para esquivar el zapato que me tiró y salí presuroso. Ya en la

calle sin tener dónde ir; para colmo sin un mango. Disfruté ese

hermoso cielo estrellado. ¡Que le va chache!

Mi bulín quedaba lejos, pero….

Ahora voy a tener que despertarla a la patrona, espero que no se

chive. Pero igual.

La noche, tiene ese encanto… ¿Viste?

Luis Alberto Molina (Rosario, Argentina)

http://www.luismolin.blogspot.com.es/

11


Some of the worst mistakes in my life were haircuts

Vaida Abdul (Lituania) https://www.flickr.com/photos/uogaphoto/

12


Corregiré mis errores

Razonaré mis respuestas,

purificaré mi aire,

desinfectaré mis verduras,

daré carpetazo a mis pitillos

y mis cervezas.

Vigilaré mis leucocitos,

atenderé mis demandas de descanso,

abandonaré mis picoteos

de chuches y dulces.

Seré implacable en mis contestaciones,

domiciliaré mis facturas,

estaré al corriente de mis deudas,

responderé a todos los mensajes

y llamadas.

Caminaré mucho

para no ir a ningún lado,

ahogaré mis penas en agua,

abrigaré mi garganta.

Meditaré antes de contestar,

no elevaré el tono,

disimularé mis bostezos

de aburrimiento.

13


Pero, lo siento, estoy segura

de que volveré a enamorarme.

Alicia Muñoz Alabau (Valencia)

https://www.facebook.com/PonerseAlas

14


Aventuras y desventuras en el valle

Imagen aportada por la autora

Montado en su rocín el Hidalgo Caballero, de carnes secas y

sesos locos, quiso dirigir sus pasos hacia el valle de Alcudia. Tierras

extensas en pastos y sierras ricas en boscajes y arroyos. Más su fiel

escudero, Sancho, le advirtió que por aquellos caminos, si no era

ganado bien podrían encontrar bandidos. Sonó como una excusa de

no emprender aventura y quedarse en la posada dando buena cuenta

a las ricas viandas.

Tras lágrimas y ruegos se encaminaron hacia ese inhóspito

lugar en busca de su bella dama. Una señorita de largas trenzas y

sonrosadas mejillas, pues le dijeron que habitaba por aquella

hacienda.

15


Apenas caminaron cinco leguas, les sorprendió la noche y la

espesura del bosque. Así dispusieron descansar sus exhaustos

cuerpos bajo una encina o un alcornoque.

Más una mala piedra, imprudente y maliciosa, quiso tropezar

con su calzado y dar con su rostro en el vasto campo. Espada en ristre

y rasgando vestiduras acometió con ella dejando polvo de guijarro y

pizca de canto. No se oyó una queja, solo el sentimiento de ser

ultrajado por tan osado adversario. Recompuesto despertó a Sancho,

relatando tal vil fechoría a la que había sido enfrentado.

Y así entre hazañas, lances y peripecias llegó al destino que

esperaba, y tras rondar todo el valle supo que su amor era una

manceba que siempre tenía la puerta abierta. Todo un desencanto y

una ofensa.

Mª Belén Mateos Galán (Zaragoza)

16


Otra mirada

Imagen aportada por la autora

Con la vida puesta en pie,

caminando hacia delante,

siento el vértigo del tiempo

en el acto repetido.

El devenir de un instante

impone su plenitud

en el roce del aliento

sobre las cosas del mundo.

17


Qué presente está la ausencia

de aquello que en él encuentro,

sospecha de luz serena,

inasible, penetrando.

En la esquina de la noche,

el dulce aroma, cercano,

se posa sobre la cima

que gravita en el silencio.

Llevo dentro la mirada

que pronto se desvanece,

quedando nada en la sombra,

inmóvil, de luna llena.

Marga Alcalá (Valencia)

http://comolaspiedrasoelviento.blogspot.com.es/

18


A la sombra del magnolio

Imagen aportada por la autora

Hacía mucho calor aquel verano y ya no podíamos viajar como

antes. Tú estabas perdido, sin ganas de nada, y yo te cuidaba. Abrí

puertas y ventanas y me senté en el suelo a mirar los viejos álbumes

de fotografías. La brisa marina entró por el balcón de casa mientras

buceábamos en las aguas de coral del mar de Andamán. Un aroma a

noodles callejeros nos abrió el apetito y el mismo sentimiento de

admiración y respeto nos seguía acompañando por los templos de

Angkor. Estabas fatigado. Te acomodé bajo la sombra de un gran

árbol, ¿un magnolio? Para que finalmente pudieras reposar.

Malén Carrillo, «Maga» (Sóller, Mallorca)

http://enredadaenlaspalabras.blogspot.com.es

19


I see frozen landscapes – Jenni (Finlandia)

https://www.flickr.com/photos/jennipenni/

20


—273 °C

Hubo un tiempo en que la consciencia estuvo formada por

incontables cuerpos. Eso fue hace eones, cuando las estrellas daban

calor. Ahora, apenas unas décimas por encima del frío absoluto, vaga

por la oscuridad infinita del espacio.

En un instante indeterminado percibe un flujo de energía; algo

distinto a ella.

—¿Quién eres?

—Soy la Muerte.

Una reminiscencia lejana llega a la consciencia; un recuerdo

almacenado por todas las formas de vida que han evolucionado desde

la creación hasta culminar en ella. Y entonces pregunta:

—¿Éste es el Fin?

—Sí.

Los dos entes se confunden, envueltos en un silencio eterno.

—¿Cómo es el lugar a dónde me llevarás?

—No he venido a por ti, sino a acompañarte. Nada más vive en

el Universo; nada más me queda por hacer. Contigo, yo también

desapareceré.

Y juntas esperan a que bajen esas décimas que detengan hasta la

partícula más pequeña del Cosmos.

David Rubio (Sant Adrià de Besòs, Barcelona)

http://elreinorobado.blogspot.com.es/

21


Sun rays – Robin (Australia) http://robin-ic.deviantart.com/

22


Una nube para el viento

Inmóvil, como congelada en el tiempo, reposaba su cuerpo

esponjado en la soledad de aquel cielo. Impregnada del rocío de la

mañana, se humedeció de pasión y deseo. Miró a su alrededor, y

solamente encontró un rayo de luz del horizonte, desprendiendo los

matices de su esencia, hechos lágrimas por el peso de su aflicción.

Fue cuando sintió la caricia de la brisa de primavera, coqueteando

con la sensibilidad de su deseo. Después de todo, él sólo la esperaba

para enlazarse en la profundidad de su cuerpo y desvanecerse junto a

ella en la profundidad del más puro amor.

Eva C. Franco (Isla de Margarita, Venezuela)

23


Circles in a circle (1923) – Wassily Kandinsky (Rusia) 1866-1944

24


El rectángulo

La rata brinca sobre el empedrado de mil colores, los colmillos

del perro se aferran a la pierna morada; claro, la ventana está para

recibir los rayos de la mañana como cada mañana, y el grito de Rita

rodea de rojo las paredes de la habitación, porque Martín no deja de

pintar Palacio Nacional en cada una de las páginas del cuaderno que

su mamá le regaló, y que puede verse dentro de un pequeño cuadrito:

una mano extendida otorga la paz, un gato se acomoda en el vientre

de la niña rubia y risueña. Realidades pasajeras, en cada uno de los

albores verdes que atraviesan los cristales de la ventana, enmudecen,

se transparentan y las lágrimas no pueden evitar el resbalarse por la

mejilla de la rata... corre, el miedo; el cine, vibra: el tremor de las

explosiones iluminan la esquina derecha y unas cuantas luces

destellan en el gato. La pierna..., continúa aprisionada, continuará

todo el tiempo que la tela soporte colgada al sol, a las sombras y,

sobre todo, a las miradas. Ojos de gato y perro apuntan al cielo en

distintas esquinas. Nada se mueve, todo se discurre y el libro emana

letras, los estruendos de la película no dejan de cortar, pero quizá,

hasta lo más bajo de todo, en la dirección de la mentira, se encuentre

con una rasgadura, aunque el tiempo ya se diluye de nuevo con el

color verde, se eleva como una voluta y desde el cigarrillo, del otro

lado, que no está en una mano ni en otra, sólo la pierna, sin perro,

lejos de donde el sol penetra y se cuela entre los ojos; el gato, el perro

yacen inmóviles, y la rata, entre sus colores, pisa unas letras breves,

de redondeces negras que semejan Kandinsky, si acaso.

José Luis Sandín (Valencia)

25


Mind on fire – Abbey Esparza (EUA) http://abbeymarie.deviantart.com/

26


Carta desde los disturbios

De escuela militar procedemos

donde el somier carecía de colchón, y el aprendizaje cáscara

de cuerpos infantiles

sobre alambre, creed amigos míos,

dejó marcas romboides

dentro del corazón y el músculo trapecio.

El dolor nos enseñó que las espuelas eran estrellas

y que el abandono

era un juego al que debíamos estar habituados.

Y ahora, que he comprendido el idioma del náufrago,

que he descifrado la oreja de burro del librepensamiento,

y he visto el ego volando de la mano del libro

como un zepelín germano

anunciando desastre.

Amigor coge la mano fuerte

antes de que caiga al abismo

de los agujeros de estas paredes,

aprieta la cuerda y dibuja con tu yema sol

las marcas de aquellas parrillas

que quemaron la inocencia.

Salva a esta polichinela

borrando la lágrima tatuada de henna, sana gansa cuentista

de animal de feria

hecha sólo para los domingos.

27


Ahora que he entendido, en este jeroglífico de mañana,

el significado de vivir el fragmento

sólo te solicitaré en recurso un hilo.

Por favor, cuando me vaya

de este lar que me ha permitido tener voz, luz,

brazos, piernas, ombligo y parir hijos.

Recoge como un barrendero de mieles

todos mis poemas, como un tesoro de niña

que son todos a la medida de tu eje.

Por favor, hombre ángel y demonio, haz una pira.

Quiero que ardan amontonadas las flores del bien,

que sean energía, extinguida llama de lo que será mi existencia.

Amigor mío, volar.

Lluïsa Lladó (Castellón de la Plana)

http://elcohetevolador.blogspot.com.es/

28


Nana para Ainhoa

Hands – Daniel Castanho (Brasil) http://vedder-tm.deviantart.com/

Sobre dos alas de ángel,

a la vida desplegadas,

posadas, sobre una nube,

duerme mi niña del alma.

De plumas blancas las alas,

blancas, como de algodón

y aleteando suaves,

para dormir a una flor.

Tan bonita es la niña durmiendo,

que la luna se acerca a mirarla;

y es tan dulce la niña dormida,

que se queda y le canta una nana.

29


Las estrellas curiosas se asoman,

encendiendo la noche de plata

y la magia de luna se extiende

e ilumina a la niña la cara.

Una joven, que miraba al cielo,

ve caer de repente una pluma.

Cae suave, con calma de nieve,

la recoge y mira a la luna.

Las estrellas sonríen traviesas

y le enseñan la niña dormida:

a partir de ese instante, la joven,

será madre para toda la vida.

Los luceros en fila de uno,

alinean un camino que sube

y la madre se lanza dichosa,

a buscar a su hija en la nube.

Sobre dos alas de ángel,

ve a la niña tan bonita

y la luna, algo celosa,

se la entrega dormidita.

Sobre dos alas de ángel,

a la vida desplegadas,

la madre acuna a su hija,

caminando hacia la casa.

Mª Ángeles García Carranza (Valencia)

01/ 02/ 2013 - Para Ainhoa, para celebrar su llegada a la vida.

30


La medalla

Old army photos – Stu75 http://stu75.deviantart.com/

La Muerte no avisa de sus visitas, pero a veces, como en el caso

de don Camilo, juega con sus víctimas. Durante el último año, al

coronel retirado le ha permitido escaparse de su destino fatal a

cambio de contraprestaciones cada vez más altas. Así, el antiguo

militar se ha visto desposeído, entre otros bienes, de su colección de

armas, del jardín de camelias que alegraban sus días, de su dinero,

amistades, mujer e hijos, y hasta de su salud. Desahuciado, ya poco

puede ofrecer. Así que, en el próximo encuentro, ¿aceptará, por fin,

desprenderse de su medalla de honor?

Nicolás Jarque Alegre (Albuixech, Valencia)

http://escribenicolasjarque.blogspot.com

31


Foto aportada por la autora

32


El club de la aerolectura

—Señoras, me llena de orgullo darles la bienvenida a nuestro

nuevo punto de encuentro, «el no va más» de la modernidad, ¡el

aeroclub de lectura! ¡el club de la aerolectura!

Una de las señoras soltó un agudo chillido antes de desmayarse,

embutida en aquel extraño artefacto con cuerdas que la ascendía

como si fuese un globo de helio a una velocidad inquietante.

—¡Señora Potter! Oh, por el amor de Dios, señoras, ¡controlen

sus nervios de señoritas! ¡Recuerden que tenemos una gran velada

por delante! ¡Hoy vamos a leer Orgullo y Prejuicio! — gritó la

anfitriona, la descomunal señora Doggett.

—Yo no puedo leer nada con este viento, me lloran los ojos —

gimoteó la señora Sanders, que se agarraba a su abominable faldón

de hierro hasta hacerse daño en las muñecas.

—No seas boba, Juliette, llevas las gafas de aviador, es imposible

que el viento te suponga una gran molestia — gruñó la señora

Doggett. — Y ahora, si me permites, vamos a comenzar la lectura.

Señoras, abrid el libro por la página 18…

— Ejem, ejem…Angie, querida, discúlpame, pero, ¿dónde

conseguiste estos aparatejos tan curiosos que nos permiten surcar el

cielo?

La señora Doggett miró molesta a la insolente preguntona de la

señora Peters. —¿A ti que te parece, Evie? Me los ofreció un caballero

en el mercadillo de los jueves, muy amable por cierto, por un precio

nada competitivo. Le hice una gran tarta de manzana como muestra

de mi profundo agradecimiento. —La anfitriona del club se quedó

pensativa durante un par de segundos— Ahora que lo pienso, ni

siquiera me dijo su nombre… Ummm, qué extraño, señoras, ¿no os

parece?

33


—Y… esto … Angie … ¿A dónde nos llevan estas cuerdas?

¿Dónde terminan? Sólo veo nubes…

Todas las señoras, incluida la señora Doggett, comenzaron a

chillar, pataleando al vacío.

Christine Carcosa (San Pedro del Pinatar, Murcia)

http://christinecarcosa.wordpress.com

34


Diario de viaje: Du Pays Cathare

Fotografía aportada por la autora

Hemos llegado esta tarde a Carcassone, nuestro primer destino.

El viaje ha sido algo aburrido, kilómetros de autopista que se

extendían ante nuestros ojos como una cinta gris. Sólo las pullas de

los niños en el asiento trasero han sido capaces de vencer la

somnolencia que me iba invadiendo por momentos.

Es la primera vez que cruzamos la frontera francesa por tierra.

Antes de rebasar los Pirineos han ido desfilado nombres como Vic o

Montseny. Me han asaltado de improviso varias imágenes. Soldados

vencidos con los pies envueltos en trapos, mujeres de mirada triste,

niños de rostro hambriento y ancianos sosteniendo el peso de la

derrota. Colliure, un poeta que muere solo y enfermo.

35


A primera vista Carcassone no impresiona. En la entrada de la

villa nos ha asaltado de improviso un centro comercial desangelado.

Las casas bajas, situadas a ambos lados de la carretera, entre

zarzales, arbustos y viñedos, son semejantes a las de cualquier

pueblo español del Norte. Sólo la vegetación, algo más verde y

frondosa, y las contraventanas de madera pintada nos recuerdan que

estamos en Francia. El hotel es algo anticuado, sobre todo por los

suelos de baldosines de principios de siglo, decorados con cenefas en

beige y rojo, muy mal conservados. Los gerentes del hotel hablan un

pésimo español. Nos han advertido que no hay servicio de limpieza

en las habitaciones y que contamos también con una pequeña cocina,

una piscina y gimnasio. La piscina es mínima y los aparatos del gym

no funcionan.

Entrar en la villa medieval ha sido como introducirse en un

cuento de hadas. Almenas en perfecto estado, murallas, torres con

chapiteles en gris plomo, las calles empedradas, las puertas con

jamba central, las ventanas con marquesinas…. Casi olvido que estas

tierras están regadas con sangre cátara. El halo de romanticismo

medieval un poco kitsch cede ante el recuerdo de las masacres de

Béziers, Muret y Montsegur. Las calles tienen nombres en francés y

en occitano. Siete siglos después, aún resuena en los espectáculos

caballerescos un grito, ¡Per L’Occitane!. Así, vistos desde fuera, no se

aprecia bien la diferencia entre occitanos y franceses.

Los niños estaban hambrientos y ya sabes cómo se ponen.

Pronto he olvidado a Simon de Monfort, a Roger de Trencavel, a

Inocencio III y Pere II de Aragón. La comida francesa es exquisita. Nos

han servido cassolet de pato, un guiso contundente con alubias. El

camarero trae pan. Dice que está hecho con harina biológica. No

hemos tomado todo el pan y no me he podido resistir a robarlo. Mi

cleptomanía es un vicio inconfesable, tanto como la tarta de manzana

o el helado de mango.

36


Pero esta vez no he actuado con limpieza. Juraría que la señora

de la esquina me ha visto. Después compruebo que tengo razón. En

los lavabos he tropezado con ella. Me ha saludado amablemente:

“¡Guten nacht!. Kommen Sie aus Spanien?”. He asentido; sabes que el

alemán lo entiendo e incluso lo chapurreo. La señora ha abierto su

cartera y me ha puesto en la palma de la mano un billete azul. Se ha

marchado sin apenas mirarme.

Mañana iremos a Narbona, con nuestro pan robado y con

financiación europea.

Alicia García Herrera (Valencia)

37


Reminisce – Stephen Kui (EUA) http://cameofx.deviantart.com/

38


La fumadora

Nada más llegar a casa, Cornelio recibe un SMS:

“Cari, he bajado al estanco y está cerrado. He ido al de la

Avenida del Puerto y no tienen de mi marca. Casualmente estaba allí

tu amigo Andrés, el marinero. Sale con su barco a una isla del Caribe.

Si me retraso, no te preocupes, tú ve cenando. Un besito.”

Atraviesa el salón, presidido por una enorme cabeza de ciervo.

Entra al dormitorio y las puertas del armario están abiertas. En el

espacio reservado a la ropa de su mujer sólo queda un tenue olor a

tabaco rubio.

Pepe Sanchis (Massalfassar, Valencia)

39


Love song – Sarah Jane (EUA) http://jupiterlily.deviantart.com/

40


La niña del jersey rojo

Forcejeo un poco más y al fin se abre la verja oxidada. Las malas

hierbas han crecido a sus anchas, salvajes. Justo allí lo enterramos,

metido en una caja de zapatos. Murió demasiado pronto, igual que

mamá.

En el interior del caserío quedan algunos muebles. Mi sillón

favorito sigue aquí, cubierto por una sábana. También está el

tocadiscos lleno de polvo. Busco entre los discos apilados que nadie

quiso llevarse. Lo encuentro. Ha merecido la pena volver sólo por

escucharlo.

Mientras la aguja pincha el vinilo la voz de Jeanette hace eco en

las paredes grises. No te has ido, estás conmigo. Sonriendo saco el

bote de bicarbonato, nunca viajo sin él. Aunque no es mágico, le

sienta muy bien a mi maltrecho estómago.

Concha García Ros (Cartagena, Murcia)

http://nosvemosenkairos.blogspot.com.es/

41


My arrangement of William-Adolphe Bouguereau's,

Dante And Virgil In Hell (1850) – Yumikrum

https://www.flickr.com/photos/94725359@N06/

42


El Negro

—¿Algún otro héroe? —rugió a la grada.

El temporizador holográfico marcaba que aún quedaban 35

minutos de lucha, a su lado, el marcador del premio aumentó en otros

cien mil. El pentágono que formaban las gradas alrededor del campo

de batalla enmudeció.

—¡Negro, Negro, Negro! —comenzó a aclamar poco a poco el

público, quizás ya no encontrase a ningún otro oponente esa noche.

Le llamaban El Negro, aunque no tenía nada que ver con su color de

piel.

Desde la parte más alta de la grada, Desmond respiró hondo y

sopesó la situación. Una fea herida cruzaba la espalda del Negro,

cojeaba y tenía una ceja tan hinchada que esperaba que no le dejase

ver. Debería estar cansado y débil, aprovecharía la oportunidad.

Desmond levantó la tapa del pulsador y puso su dedo índice

sobre el lector. El sonido de la bocina que anunciaba el nuevo

oponente le retumbó en las tripas. Cómo llegó desde su asiento hasta

el campo de batalla acabaría siendo un misterio.

De cerca, El Negro era mucho más grande de lo que parecía

desde la grada, era un titán. Desmond intentó separarse de la pared

del pentágono. El Negro corrió hacia adelante con una rapidez y

agilidad que desentonaban con su envergadura, empujando a

Desmond contra la pared con toda la fuerza de su peso, lo que hizo

que los pulmones se le vaciaran de golpe. Su fuerte antebrazo

derecho presionó su garganta elevando su cuerpo medio palmo del

suelo, dejándole colgado como un muñeco de trapo.

43


—¿Por qué luchas?

La pregunta del Negro le pilló desprevenido. En esos momentos

todas sus neuronas estaban concentradas en conseguir un poco de

aire. A pocos metros de donde estaba, la lanza dorada del primer

oponente brilló más que los puntos negros que comenzaban a

formarse en su visión. Si pudiera alcanzarla…

Reunió las pocas fuerzas que le quedaban y lanzó un rodillazo

contra su entrepierna. Siempre había pensado que lucharía con más

elegancia, pero ahora ya le daba igual. Su rodilla chocó contra algo

metálico. El Negro le devolvió media sonrisa burlona mientras se

dejaba caer sobre su espalda, rodando hacia atrás y lanzándole por

encima de su cabeza.

El golpe contra el suelo fue brutal. Nunca antes había tenido una

costilla rota, pero ahora no tenía ninguna duda de que, al menos, se le

habían roto un par de ellas. Al girarse en el suelo pudo ver la lanza a

la altura de su mano derecha pero apenas la había tocado cuando le

pisó con fuerza la muñeca.

—¿Por qué luchas? —repitió— ¿Por el dinero? ¿Por venganza,

quizás?

Notaba los tendones de la muñeca ceder bajo la fuerza de aquel

titán y sentía un pinchazo agudo cada vez que intentaba respirar.

Supo que había perdido la batalla antes de pisar el campo. Ni siquiera

había tenido la oportunidad de luchar.

—¡Por la gloria! —gritó sin pensarlo mirando directamente a los

ojos de su verdugo.

—¿Es eso lo que quieres?

Desmond asintió.

44


El Negro sonrió de nuevo, pero esta vez no era la media sonrisa

de superioridad de antes, sino que era una sonrisa cálida, casi de

hermandad. Se inclinó levemente hacia Desmond.

—Escúchame atentamente: con la mano libre tira de mi rodilla,

la tengo lesionada y no será raro que me hagas perder el equilibrio.

Levántate rápido, sujeta con fuerza la lanza y clávamela en el hueco

de la garganta, justo debajo del mentón. Si dudas, te mataré. No

puedo dejar que sospechen de mí ¿me has entendido?

—¿Quieres que te mate? —Desmond no entendía lo que estaba

pasando.

—Es la única manera de dejar este juego, ese es su secreto —

respondió señalando levemente con la cabeza hacia la tribuna

principal— ¡Muévete!

Desmond obedeció casi sin pensar. En un instante, El Negro

estaba tumbado boca arriba y él sostenía con fuerza la lanza por

encima de su cabeza. El público en la grada enloquecía por

momentos. Llevó la lanza hacia atrás para coger impulso. Las

facciones del Negro se relajaron, como si por fin estuviera en paz… y

Desmond dudó. Únicamente fue una fracción de segundo, pero dudó.

La lanza ya no estaba en su mano, sino que salía desde su

estómago. El Negro le miraba con una mezcla de rencor, odio y

decepción que no había visto jamás en ningún otro ser humano.

—¿Algún otro héroe? —rugió El Negro a la grada mientras el

cuerpo de Desmond se desplomaba sobre el barro.

M.H. Heels (León)

http://mhheels.wordpress.com/

45


Foto de la autora (Aldi Giménez), aportada por ella misma

46


Capas de inocencia

No saques mis capas de inocencia

todas a la misma vez,

llévame por un camino de estrategias

que terminen por volvernos a ver.

No me quieras descifrar tan rápido

con tanto tiempo por gastar,

de a poco yo te estoy mirando

y de a poco me puedo enamorar.

No corras con esos pensamientos

que justo ahí te puedes golpear,

dame la mano, paseemos lento,

y cuando quieras, me puedes besar.

No funciono bajo presión,

así que aparta toda esa ligereza,

nací para dar mi corazón,

no para ser un rompecabezas.

Aldana Michelle Giménez (Mendoza, Argentina)

47


Foto del autor, aportada por el mismo

48


Arturo

De mediana estatura, delgado, con el cabello rubio, largo y

mirada atenta en un tenso rostro. Con un par de bolsos por todo

equipaje. Así lo vi la primera vez, bajo las escaleras que unen la

avenida con el paseo del Turia, próximo a uno de los puentes que lo

cruzan, cerca de las cuatro chapas que conforman la cafetería

exterior. Nada parecía indicar que hubiera vivido como un sin hogar

mucho tiempo. Fue mi paso habitual por esa zona peatonal la que me

permitió observar a través de los días, meses, cómo, voluntariamente,

había restringido su espacio vital a unos pocos metros de un

supuesto territorio expuesto a la intemperie, dejando pasar los días y

las noches. Algunas veces lo hallaba leyendo, otras escribiendo, las

más, permanecía recostado contra el muro en actitud como ausente,

meditativo, siempre en silencio. Escasos fueron los días que le vi

conversando con alguien. En uno de ellos, escuché que le llamaban

Arturo. Las temporadas pasaban entre hojas que brotan y caen. El

color del cabello dejó de ser único, ya tiene mucho de gris. De ese que

todos formamos cuando se queman los años y el humo de los

recuerdos sale por nuestras cabezas.

Ha aumentado su peso, al tiempo que sus pertenencias se

acumulan, convirtiéndose, como todos, en esclavo voluntario de los

objetos que atesoramos a lo largo de la vida.

Hoy observo, mientras tomo un café en una de las mesas de la

terraza, que no está en su sitio habitual. Camina sin parar, sobre el

césped. Ha dejado una huella de tierra seca de unos diez metros de

longitud, como si estuviera unido por una cadena invisible que le

mantuviera atado a su carro de supermercado, pleno de bolsos y de

esas bolsas de plástico que dan en las compras. Va y viene. Una y otra

vez.

49


Siento que es la hora de levantarme, pagar el café y dirigirme a

él presentándome.

—Hola soy Jaime ¿Eres Arturo..., no?

Sorprendido, inquisitivamente, me mira. Sus ojos emiten un

extraño resplandor, musita algo que no comprendo. Al tiempo que

me vomita una extraña nube que me paraliza, rodea y engulle.

Atisbo a ver cómo una bolsa de plástico se va inflando lentamente en

su carro. Arturo retorna a su marcha de idas y vueltas, de forma un

poco más tranquila y un poco más gordo.

Pensándolo mejor… pago mi café y me voy. Regreso al mundo

donde también guardo objetos y sentimientos que me aferran a los

metros que mi propia cadena me permite desplegar. Después de

todo, ¿Quién soy yo, para curiosear en el mundo de otro?

Jorge Richter Vázquez (Valencia)

50


Tierra rara

Sunset on Mars–TyKim(Corea del Sur) http://mushstone.deviantart.com/

Al llegar a su planeta, descubrimos que esos organismos no se

basaban en el carbono como los nuestros, sino en los lantánidos. Ellos

se comunicaban por telepatía y lo primero que preguntaron fue por

qué estábamos allí. La respuesta era obvia —fundar colonias— pero

intentamos estúpidamente ocultarla. Al saber que nuestra tierra

estaba en peligro, se ofrecieron para ayudar. Regresaron con

nosotros. Una vez en planeta color esmeralda, acabaron con la

civilización.

Dejaron un puñado de humanos vivos bajo la condición de no

repetir los errores de nuestros padres, sobre todo el de viajar por el

espacio.

Pernando Gaztelu (Iruña, Navarra)

http://lokos-a-disfrutar.blogspot.com.es/

51


Portada de la revista LIFE, 11.02.1966

52


Despedida

Papá, necesito contártelo. Es la última oportunidad que tengo

para confesar que no me alisté por compartir ese ridículo y enfermizo

patriotismo tuyo. Me alisté por ti, papá. Para que te sintieras

orgulloso de este mierdecilla, como te gustaba llamarme. Para que en

la iglesia exhibieras tu pecho henchido, cada vez que el párroco me

nombrase en sus plegarias. Para que los Warren y los Forsyth no

siguieran perdiéndote el respeto.

Y cuando se celebre mi funeral y un chupatintas del Pentágono

os entregue una condecoración, calificándome de «valiente» o incluso

de «héroe», intenta disimular papá, ya que estoy literalmente

CAGADO DE MIEDO, así, con mayúsculas. Dentro de unos minutos nos

envían a una de esas misiones de las que nadie regresa vivo, porque

los guerrilleros del Viet Cong saben aguardar pacientes en la

profundidad de la selva para hacernos papilla en cuanto asomamos

las narices.

Jamás debimos intervenir en esta maldita guerra, papá; sé que,

antes o después, tú también acabarás convencido de ello.

Dile a mamá que la quiero, y que la criatura que Sally Olsen lleva

en su vientre es nieto vuestro. Dadle un beso cuando nazca.

Hasta siempre,

Norman

Rafa Sastre (Valencia)

http://rafasastre.blogspot.com

53


Hercules and Deianira (1517) – Jan Gossaert (1478-1532)

54


El dios disfrazado

Alcmena se introduce, de la mano de su esclava, en la lujosa tina

de exquisito mármol jaspeado. El agua caliente, salpicada de

escogidos y delicados pétalos de flores, la atrapa y la envuelve de

manera tan agradable que casi consigue abstraerse de su lánguido

abatimiento. Casi. ¡Oh, su amado Anfitrión! Su adorado esposo al que

lanzó, de manera egoísta y cruel, tras un exceso de furia, a la guerra

contra los Telebeos. Sus hermanos fueron asesinados y ella, enojada

por la aparente imparcialidad de su esposo, rehusó entregarle sus

favores hasta que la memoria de su familia no encontrase venganza.

Ya tenía bastante con aquel eterno destierro al que su marido la

había arrastrado tras matar, de manera involuntaria desde luego, a su

padre Electrión, rey de Micenas. De manera que al paciente esposo no

le quedó otra que partir hacia la condenada contienda. No iba a

pasarse los venideros días implorando los favores de su amada o

contemplando también su perpetuo enfurruñamiento.

Almena suspiró. No había más que esperar pero, ¡se sentía tan

sola!

En las profundidades de la tina los esbeltos dedos de la joven

llevan rato acariciando, de manera distraída, los perfectos muslos.

Los recorren en toda su elegante longitud hasta que ella percibe ese

delicioso movimiento y nota cómo, de la manera más sencilla, se

dirigen hacia el centro de su ser. Cierra los negros ojos, consciente de

su aciaga soledad y se prepara para concederse un poco de ese

estimulante y breve amor pasajero.

—Querida…

Esa imprevista voz masculina, tan cercana a su oído, le provoca

un respingo mientras abre los ojos con gran sorpresa. Se gira un poco

55


y, sin podérselo creer, observa a su mismísimo esposo que la mira

con su sonrisa pícara de siempre, y con semblante de gran felicidad.

¡Su adorado esposo Anfitrión!

—¡Oh! —No puede pronunciar una sola palabra. La emoción le

embarga.

—Lo sé —Le explica él sin dejar de sonreír— Me he adelantado

terriblemente al pobre mensajero. Dudo que se reponga de ésta. Es el

mejor comisionado de mi ejército.

Inmediatamente lo único que ella desea es poder tocarlo, sentir

que no es una ilusión y busca, confusa, la tela para secarse.

—Por favor, amor —él la detiene de manera delicada mientras

le sujeta ambas manos— Permite a este agotado guerrero deleitarse

con la visión de su adorada esposa.

Ella sonríe, complacida, y apoyándose en las fuertes manos de

su esposo se levanta de manera voluptuosa. Fascinado, el anhelante

marido observa cómo se deslizan los chorros de agua sobrante por el

desnudo cuerpo de la joven. Un cuerpo perfecto. Un cuerpo de diosa,

piensa el dios. Anfitrión se hace con la tela de secado pero no la

envuelve con ella sino que se entretiene empapando el agua palmo a

palmo, de manera muy lenta y sensual, recorriendo cada rincón de

esa ansiada figura. Ella se deja hacer. Cierra los ojos y siente como las

fuertes manos de su esposo palpan todo su cuerpo, llegándola a

asombrar por esa nueva expresión de autoridad. Anfitrión se

arrodilla ante Alcmena para secarle las piernas pero, la fascinante

visión del cercano monte, tan irresistiblemente atrayente acelera su

ardor, y la coge entre sus brazos para llevarla al cálido lecho antes del

término del inesperado suspiro.

Allí la ama. Ella lo ama. Se amaran incansablemente durante

muchas horas.

56


Alcmena encuentra en su esposo un ardor no conocido hasta

entonces. Es más fuerte, más vigoroso. Tiene una energía

desbordante. Percibe un arrojo inusitado en él, sabe lo que quiere y lo

consigue, sin la delicadeza de antaño. Ella piensa en cómo la guerra

cambia a los hombres. Su esposo siempre se había comportado de

manera más cuidadosa y, sin embargo, ahora lo siente inflexible. No

le importa; al contrario. Le gusta. Nunca se le hubiera ocurrido

pensar que tal vez… no se tratase de su marido.

Zeus se despereza, voluptuoso, en el revuelto lecho. Se siente

muy satisfecho aunque haber alargado la noche durante tantas horas

para disfrutar de Alcmena lo ha desgastado bastante. Nada de eso le

preocupa, ni siquiera que sabe que lo descubrirán. Alcmena se

delatará sin proponérselo y Anfitrión se enfurecerá pero, ¡ha valido

tanto la pena! Sonríe, pícaro, mientras echa una última ojeada a la

dormida dama envuelta en las frescas telas. Le acaricia con un dedo

una suave mejilla. Piensa que la echará de menos. Si, la echará de

menos, sin duda.

Isabel Muñoz Valenzuela (La Nucia, Alicante)

57


Sword of Domocles – Moritz Aust (Alemania)

https://www.flickr.com/photos/moritzaust/

(Imagen aportada por la autora)

58


¿Control?

Abrieron mi rostro

y eliminaron el veneno

que me carcomía por dentro.

Quitaron mis dientes,

cortaron mi lengua.

Cosieron mi cara

intentando crear

una nueva imagen sana.

Sentí el dolor,

viví el rechazo.

Pero nada había terminado.

La enfermedad volvió más fuerte.

Y siguieron jugando

a ser los dioses

de mi vida.

Aplicaron novedosos tratamientos.

Me obligaron a tomar mil pastillas.

Bañaron mi cuerpo

con fuego

quemando así mi energía.

59


Nunca me hicieron participe

de aquello que me mataba.

Y continuaron usando mi cuerpo,

como un simple objeto medicalizado.

Esther Moreno Morillas (Valencia)

http://elcascabelalgato.blogspot.com.es/

http://invisiblevoyeur.blogspot.com.es/

60


Poema para un amigo muerto

Imagen aportada por la autora

Estás ahí.

Debajo de un montículo de tierra removida.

Dentro de un cubículo de tochos y de yeso.

Con tu ataúd de avellana, las cintas vindicativas

de aprecios que debieron ser explícitos cuando pudieron serlo.

Atracción telúrica hacia la carne inerte y gélida, de la tierra al

carbono, al azufre, a la nada.

Estás allá.

Bailando dentro de un fuego catártico y sanador, que ha convertido

tu mente en cenizas y tus huesos en escombros.

Depositado en la lámina crematoria, desparramado en miles de

llascas que quieren ser ascuas. Pero son historia.

Pedazos de ti, de otro, de nadie.

Vacío de vísceras, de movimiento, de creencias, de dolor.

61


Estás aquí.

En mi pensamiento huidizo y temeroso, que se esconde ahora de la

muerte, como antes de la vida.

En el odio de las gentes que no aceptaron tu libertad. La de amar sin

miedo. Mirar de frente al Sida. Abrazarlo y hacerlo compañero.

En tu hija que no merecieras ni mereciera mal, y hubo de conocerlo y

besarlo en el rostro.

En el universo que matrimoniaste y prostituiste de esperanza y

poesía, de música y fronteras. Barricadas levantadas para aislarte de

la mediocridad y de los prejuicios.

Estás ¿dónde?, amigo.

Vi tu cuerpo maquillado, el alma enloquecida hibernando, oí tu

música en mis entrañas y tu voz en mi cabeza.

Quiero saber dónde. Ahí, allá, aquí.

He de girarme hacia al punto adecuado.

Y ver tu estrella.

La que el pequeño príncipe dice que hay reservada para cada uno.

Seguro que montaste en un galeón pirata, de los de Stevenson, y

surcaste los cielos, como Pan y Wendy. Te has instalado en una

supernova.

Desde allí esperas, dudas. Sabes que un día la tierra rotará en tu

busca.

Y entonces, explotarás.

Estás en cada uno de los compañeros del instituto que corrían a tu

lado.

En las sonrisas de las chicas cuando inadvertidamente las mirabas.

62


Estas en los novillos. En la maría, en las orgías de alcohol y sexo, de

amor y madrugadas.

Estás en tus fanáticos.

En tus enemigos.

Estás en donde no deberías estar.

Donde no has estado nunca.

Estás de vuelta.

En el conjunto vacío.

En la memoria a largo plazo.

Estás en el Jazz, en Rachmaninov, en Monty Phyton, en la soledad de

los seres incapaces.

Estás en cada amigo.

En la punta de flecha de cada palabra inteligente que pronunciaste.

Estás en todas las cosas.

Estás en mí.

Siempre.

Xenia Rambla (Valencia)

http://xeniarambla.blogspot.com.es/

63


Before and after family photo – Tommy Dale (EUA)

https://www.flickr.com/photos/tommy3000ad/

64


Desconocidos

Mi madre descubrió pasados los cincuenta que no era hija de su

madre y aquello le produjo un trauma que intenté suavizar

científicamente.

- Mamá: >

Deberíamos reinventar el significado de la palabra “familia” y

buscar otras razones en el galimatías humano: entramado de nietos,

hijos, padres... y todos mezclarnos entre todos. Y al encontrarnos con

miradas ajenas, no dejaríamos de ver múltiples semejanzas entre

nosotros y aquellos, nuestros congéneres, a los que llamábamos

desconocidos, ya que al parecer no eran nada nuestro.

- >

Mi madre, como si creyera que tenía que darme la razón o

dejarme por loca y testaruda, asintió y reanudó sus rezos, apretando

con fuerza el rosario que guardaba entre las manos.

Por mi parte, durante años fui restando importancia al

parentesco. Envejecí y me alejé. Hasta que un día descubrí que mi

madre no era mi madre y que no tenía red donde dejarme caer

cuando, anciana y titubeante, entendiera que yo... tampoco era yo.

María José Martí López (Godella, Valencia)

http://conelcuentoenlostalones.blogspot.com.es/

65


I can’t stop the rain – Andrea-Ioana (Austria)

http://andrea-ioana.deviantart.com/

66


Miradas de mujeres (1ª mirada)

Hace frío, lo siento en la cara. Sobre las mejillas, unas pequeñas

gotas que rápidamente quedan impresas sobre la piel, acentúan el

frescor. ¿Es el viento que se mete entre los párpados entornados, o es

la intensidad del dolor que me oprime la garganta? En mis ojos se

mezclan las lágrimas con las gotas de lluvia

¿Por qué me miráis? Noto vuestros ojos en los míos,

escudriñando, observándome ¿Cómo me veis? Me agobia el notar

vuestras miradas. Tendría que explicar, pero, ¿para qué? No podríais

entenderme. Puede que sea mi color o mi soledad las que os atraen y

aunque derramara un millón de lágrimas y gritara, y os tocara para

haceros notar mi presencia, no serviría de nada. Nada es entendible

con una mirada ¿o sí? Ni siquiera con un gesto, ¿con una palabra?

Posiblemente. Pero estoy muy cansada y hace tanto que no hablo con

nadie: el miedo a lo desconocido.

Mi vocabulario aún es muy corto. Es difícil cambiar el idioma,

que te entiendan, comunicarse. Palabras, palabras. Están tan lejos los

míos, hace tanto tiempo... Imágenes en mi mente, sólo imágenes

repletas de recuerdos, me siento saturada de imágenes. Hay un gran

abismo entre el ayer y lo que hoy represento. Hace mucho frío… ¿me

miras? No, no nos conocemos, pero noto que me miras, nos cruzamos

y me miras de manera diferente. Yo también te miro y el azul de tus

ojos se confunde en la negrura de los míos. Empieza a llover más

intensamente: una gota, dos, tres, cuatro. El rojo de los paraguas

sobre el asfalto gris.

María Luisa Pérez Rodríguez (Valencia)

http://marialuisaperezr.blogspot.com.es/

67


Make this go on forever – Lucia Carriero (Italia)

http://nonnetta.deviantart.com/

68


Primeras palabras para Amelia

Ni llegar

ni marcharse

es cosa fácil.

Esperar y esperanza

caminan de la mano

para no tropezar.

El mundo que pronto conocerás

está alborotado y,

como siempre,

a punto de saltar por los aires.

No es un mundo

ni mejor

ni peor

que el de épocas pretéritas

o el de años venideros.

Es, seguro, el único

que somos capaces de ofrecerte.

Sigue creciendo, Amelia,

que ya tu nombre

te sirve de vestidura

y de escalera

hacia nosotros.

69


¡Ven!

¡Camina!

¡Crece!

Y,

sobre todo:

¡Ama!

Marco Antonio Torres Mazón (Torrevieja, Alicante)

http://itacadeshabitada.blogspot.com.es/

70


Voz cosida al presente

Mad parade – Stefano Bonazzi (Italia)

http://stefanobonazzi.deviantart.com/

Perdónenme el silencio, de las habitaciones vacías

el lugar interminable al fondo de los pasillos

en la última esquina que debemos girar

el holocausto de las formas fingidas

y los pintorescos espacios donde la locura.

71


Saluden a los desconocidos, hay muchos

digan adiós a los que están más cerca

toda su fronda es tupida

toda la sinceridad de los rostros

como una maraña de condiciones

se vincula a las murallas

se desarticula el vientre vetusto

se descuajaringa límite tras límite

brota la simple emancipación

de un solo beso clandestino.

Epicentro.

Saluden a los desamparados, hay tantos

digan verdad tras verdad toda ofrenda

especulen con el posible salvamento

demuestren que la dádiva no es solo reacomodo

de sus espeluznantes cavidades huecas

sigan mirando ese muro

donde los ojos ladrillo muerden

donde las bocas afanadas en vivir

restriegan la bilis trazando un nombre

en los espejos residuales de los metros,

de las aceras, de los cementerios.

Perdónenme el silencio, los tímidos despojos

de esta carne pasajera, rumbo a ninguna parte

en los tubulares reductos de la mansedumbre

en los entreactos salvajes de la mole humana

donde nadie termina de desaparecer.

Ferran Garrigues Insa (Castellón de la Plana)

http://habitacionsincielo.blogspot.com.es/

72


¿Quieres leer números anteriores de VALENCIA ESCRIBE?

Número 11 (Marzo 2015)

https://www.yumpu.com/es/document/view/37267896/numero-11-marzo-2015

Número 12 (Abril 2015)

http://www.yumpu.com/es/document/view/37877341/numero-12-abril-2015

Número 13 (Mayo 2015)

http://www.yumpu.com/es/document/view/38579520/numero-13-mayo-2015

Número 14 (Junio 2015)

https://www.yumpu.com/es/document/view/39229595/numero-14-junio-2015

Número 15 (Julio-Agosto 2015)

https://www.yumpu.com/es/document/view/39887891/numero-15-julio-agosto-2015

Número 16 (Septiembre 2015)

http://www.yumpu.com/en/document/view/53328640/ve-16-septiembrepdf

Número 17 (Octubre 2015)

http://www.yumpu.com/en/document/view/54316333/ve-17-octubre

Número 18 (Noviembre 2015)

http://www.yumpu.com/en/document/view/54535272/ve-18-noviembre

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