VE-21 FEBRERO 2016

rafasastre

Número 21 – Febrero 2016


© Todos y cada uno de los derechos de las obras literarias, fotografías o

ilustraciones publicadas en esta revista pertenecen en exclusiva a sus

respectivos autores (aunque en algunos casos no se citen los nombres)

Portada: Escritor en su estudio – Rembrandt (1606-1669)

Diseño y edición: Rafa Sastre

Colaboraciones: revistave@hotmail.com

«La poesía tal vez se realza cantando cosas humildes»

Miguel de Cervantes (1547-1616)

Descarga de este número de la revista (formato PDF, 5.49 MB):

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Índice

Tenemos una cita (Rafa Sastre) Pág. 1

I Maratón de Microrrelatos Valencia Escribe Pág. 3

Sensaciones (Belén Mateos) Pág. 9

Tu misterio (Alicia Muñoz) Pág. 11

Amanecer (Luis A. Molina) Pág. 13

Nueva vida (Nicolás Jarque) Pág. 15

Entre el sueño y la vigilia (Julio Alejandre) Pág. 17

La nit (Marisa Martínez) Pág. 21

Italiano para principiantas (Malén Carrillo) Pág. 23

¿Sabes quién soy? (Alfredo Cot) Pág. 27

Ahogada en el mar de tu agonía (Eva C. Franco) Pág. 31

Sin pulso (Conxa Gausí) Pág. 33

Horizontes de sucesos (María José Martí) Pág. 35

Esperanza (Pepe Sanchis) Pág. 39

Querido David Jones (Esther Moreno) Pág. 41

Nocturno por la mañana (Lu Hoyos) Pág. 43

La palabra (Isabel Sifre) Pág. 47

Mía (Aldana Giménez) Pág. 49

Ardiente homilía (Rafa Sastre) Pág. 51

Miradas de mujeres - 3ª mirada (M.Luisa Pérez) Pág. 53

Mirarte (Benjamín Blanch) Pág. 55

A los pies de Coatlicue (Alejandro Ramos) Pág. 57

Cielos (Marco Antonio Torres) Pág. 59

Bruce (Xenia Rambla) Pág. 61

Enfrente de mi casa (Manoli Vicente) Pág. 65

Es como… (Maÿlis Bohère Rousselbin) Pág. 67


Pasos (Marga Alcalá) Pág. 69

Reflejos (Concha García) Pág. 71

Nieve en las peinetas (Susana Gisbert) Pág. 73

Vender ilusiones (Alicia García) Pág. 77

Diseñando la noche (Adrián García) Pág. 83

El bosque de los espejos (M.H.Heels) Pág. 85

Una noche loca (Vicente Carreño) Pág. 89

El complejo (Jorge Richter) Pág. 93

El sátiro y la ninfa (Isabel Muñoz) Pág. 95

Silencios (Marian García) Pág. 99


Tenemos una cita

Sí, habéis leído bien, tenemos una cita. Será el próximo día 20,

en Massalfassar, a apenas 12 kilómetros de Valencia ciudad. En el

salón de actos de su Centro Cívico viviremos un acontecimiento

«histórico», literariamente hablando. El primer Maratón de

Microrrelatos que se celebra –al menos que nosotros sepamos- en la

Comunitat Valenciana.

Ideado por el excelente escritor y gran amigo Nicolás Jarque y

organizado por Valencia Escribe con la inestimable colaboración del

Ajuntament de Massalfassar, pretende ser algo más que un concurso.

Un encuentro entre escritores, una fiesta de las letras. Por eso, una

vez resuelta la primera fase (alrededor de las 11:00 horas) tenemos

previsto iniciar, con los eliminados y cualquier persona que quiera

sumarse al evento, una jam-session de lectura de relatos, tanto

propios como ajenos, en un local que nos ha sido cedido en el mismo

edificio.

Esperamos que el nivel de participación justifique la ilusión que

tenemos depositada en este proyecto, ya que de su éxito dependerá

su continuidad futura. Así es que desde aquí os animamos a difundir

el Maratón, invitando a todos vuestros amigos a disfrutar una

mañana de sábado diferente. Creemos que la cultura y la diversión

están garantizadas.

Nos vemos el 20, no olvidéis anotarlo en la agenda.

Rafa Sastre

1


Juan Luis López (Castell de Ferro, Granada)

http://dididibujos.blogspot.com.es/

2


Cartel del certamen, gentileza de Daniel Sebastián

(http://www.dscgraphicdesign.com/wordpress/)

I MARATÓN DE MICRORRELATOS

VALENCIA ESCRIBE – MASSALFASSAR

• Fecha: Sábado 20 de febrero 2016.

• Hora: Registro de participantes de 9:15 h a 9:45 h. Comienzo del

concurso a las 10h.

• Lugar: Salón de actos del Centro Cívico de Massalfassar (Valencia)

Avda. Novelista Vicente Blasco Ibáñez.

• Organiza: Valencia Escribe

• Colabora: Excel.lentíssim Ajuntament de Massalfassar.

3


La presentación al maratón implica la aceptación de las siguientes

BASES

1. Podrán participar personas mayores de 16 años de cualquier

nacionalidad y residencia. No es necesaria experiencia previa en la

escritura; solo imaginación y ganas de divertirse.

2. PREINSCRIPCIONES: El plazo de preinscripciones para participar

en el concurso se abrirá el martes 22 de diciembre del 2015 y

finalizará el jueves 18 de febrero del 2016. Las preinscripciones se

deben realizar enviando un correo a maratonve@gmail.com, en el

que conste el nombre y apellidos, edad del concursante y teléfono de

contacto.

Nota: Los preinscritos tendrán derecho preferente a participar sobre

cualquier persona que prefiera realizar la inscripción directa el

mismo día de la celebración del concurso, en el caso de que la

organización decida establecer un número máximo de concursantes.

Por lo tanto, la preinscripción, sin ser indispensable, es aconsejable.

3. PARTICIPANTES: Será necesario un mínimo de 12 preinscripciones

para la celebración del concurso. La organización se reserva el

derecho a cancelar el concurso si no se llegase al mínimo de

participantes preinscritos en la fecha límite.

4. INSCRIPCIONES: Se realizarán de 09:15 a 9:45 h. En la entrada,

cada participante entregará una fotocopia del DNI, que será

compulsada por la organización. Dicha fotocopia se guardará en un

sobre y, a cambio, cada participante obtendrá un número de

inscripción correlativo según orden de llegada, el cual servirá para

identificar al escritor a lo largo del concurso, no debiendo escribir su

nombre en ningún documento más. La organización del concurso

garantizará el anonimato de los microrrelatos durante todo el

proceso de selección y deliberación del jurado. Para validar la

inscripción es necesario el pago de 2 euros. Primero se procederá a la

inscripción de los preinscritos y después de las personas que decidan

4


inscribirse el mismo día del concurso, hasta alcanzar el número

máximo de participantes que la organización pudiera establecer.

5. LOGISTICA: En cada fase se entregarán dos hojas, una para

borrador y otra para la presentación del microrrelato en una plantilla

donde podrán calcular las palabras escritas. Se recomienda a los

participantes que vengan equipados con un soporte rígido tipo

carpeta para poder escribir sus creaciones y bolígrafos de repuesto.

6. TEMA: El tema será libre. Los relatos estarán escritos a mano,

indistintamente en castellano o valenciano y tendrán un mínimo de

75 palabras y un máximo de 120 (sin incluir el título, que será

obligatorio ni las propuestas de la organización).

7. JURADO Y FALLO: Un jurado compuesto por miembros del

colectivo literario Valencia Escribe y del Excel.lestíssim Ajuntament

de Massalfassar será el encargado de valorar los relatos que pasarán

de ronda y decidirá los ganadores. Al finalizar cada fase se leerá un

listado de los seleccionados para la siguiente ronda. El fallo final se

hará público tras la lectura de los cuatro microrrelatos finalistas.

8. PÚBLICO: El público que quiera presenciar el concurso podrá

hacerlo en la misma sala donde se realice, siempre que mantenga el

silencio necesario para el buen desarrollo del mismo.

9. PUNTUALIDAD: La puntualidad a la hora de empezar el maratón es

fundamental para garantizar el ritmo del mismo; la organización se

reserva el derecho a descalificar a aquellos participantes que no

respeten los horarios de inicio de cada ronda.

10. PREMIOS: Se seguirá un sistema de reparto proporcional de

premios, en función de los participantes y sus aportaciones. El

mecanismo es el siguiente:

Los participantes estarán obligados a validar su participación en cada

ronda con un pago en metálico de 2 euros, demostrando así que

confía en sus posibilidades de éxito. La aportación total recaudada se

destinará íntegramente al bote de premios. Así aquellos participantes

que resistan la marcha hasta el final no aportarán más que 8 euros

5


(ya que en la última ronda se eximirá de pago) y el premio que

pueden obtener por dicha inversión puede resultar muy suculento.

Los baremos de los premios son los siguientes:

• Primer premio: 60% del bote aportado.

• Segundo premio: 25% del bote aportado.

• Tercer premio: 10 % del bote aportado.

• Cuarto premio: 5 % del bote aportado

11. PUBLICACIÓN: Los cuatro microrrelatos finalistas aparecerán

publicados en el número de marzo de la revista digital Valencia

Escribe.

12. DESARROLLO DEL CONCURSO:

• 10 h. Primera fase:

Los participantes inscritos dispondrán de 20 minutos para escribir

un microrrelato y pasarlo a limpio en la ficha facilitada por la

organización, para el que se establecerá un inicio y dos palabras

obligatorias a incluir en el microrrelato. La organización avisará a los

participantes del tiempo consumido. Ningún concursante podrá

escribir ni antes del inicio de la ronda ni después de finalizada la

misma en los microrrelatos presentados. Dicho incumplimiento

acarrearía la expulsión. Los microrrelatos tendrán de un mínimo de

75 palabras y un máximo de 120 (sin incluir el título, que será

obligatorio, ni las palabras propuestas por la organización). Una vez

entregados los microrrelatos, el jurado los valorará y elegirá a la

mitad de participantes que pasarán a la siguiente ronda.

• 11 h. Segunda fase:

Los participantes seleccionados escribirán otro microrrelato, para el

que se establecerá un cierre y dos palabras obligatorias a incluir en el

texto, disponiendo de 20 minutos para escribir un microrrelato y

pasarlo a limpio en la ficha facilitada por la organización. A los

participantes se les avisará del tiempo consumido. Ningún

concursante podrá escribir ni antes del inicio de la ronda ni después

6


de finalizada la misma en los microrrelatos presentados. Dicho

incumplimiento acarrearía la expulsión. Los microrrelatos tendrán

un mínimo de 75 palabras y un máximo de 120 (sin incluir el título,

que será obligatorio, ni las palabras propuestas por la organización).

Una vez entregados los microrrelatos, el jurado los valorará y elegirá

a la mitad de participantes que pasarán a la siguiente ronda.

• 11:45 h. Tercera fase:

Los participantes seleccionados escribirán otro microrrelato, para el

que se establecerá una frase intermedia y dos palabras obligatorias

para incluir en el texto, disponiendo de otros 20 minutos para

escribir un microrrelato y pasarlo a limpio en la ficha facilitada por la

organización. A los participantes se les avisará del tiempo consumido.

Ningún concursante podrá escribir ni antes del inicio de la ronda ni

después de finalizada la misma en los microrrelatos presentados.

Dicho incumplimiento acarrearía la expulsión. Los microrrelatos

tendrán un mínimo de 75 palabras y un máximo de 120 (sin incluir el

título, que será obligatorio, ni las palabras propuestas por la

organización). Una vez entregados los microrrelatos, el jurado los

valorará y elegirá a la mitad de participantes que pasarán a la cuarta

ronda.

• 12:30 h. Cuarta fase:

Los participantes seleccionados escribirán otro microrrelato

inspirándose en una fotografía que facilitará la organización, con dos

palabras obligatorias para incluir en el texto, disponiendo de otros 20

minutos para escribir un microrrelato y pasarlo a limpio en la ficha

facilitada por la organización. A los participantes se les avisará del

tiempo consumido. Ningún concursante podrá escribir ni antes del

inicio de la ronda ni después de finalizada la misma en los

microrrelatos presentados. Dicho incumplimiento acarrearía la

expulsión. Los microrrelatos tendrán un mínimo de 75 palabras y un

máximo de 120 (sin incluir el título, que será obligatorio, ni las

palabras propuestas por la organización). Una vez entregados los

7


microrrelatos, el jurado los valorará y elegirá a los cuatro

participantes que pasarán a la gran final.

• 13:15 h. Gran final:

Los cuatro finalistas escribirán un último microrrelato, para el que se

dará un inicio y dos palabras obligatorias para incluir en el texto,

disponiendo en esta ocasión de 15 minutos para escribir un

microrrelato y pasarlo a limpio en la ficha facilitada por la

organización. A los participantes se les avisará del tiempo consumido.

Ningún concursante podrá escribir ni antes del inicio de la ronda ni

después de finalizada la misma en los microrrelatos presentados.

Dicho incumplimiento acarrearía la expulsión. Los microrrelatos

tendrán un máximo de 50 palabras (sin incluir el título, que será

obligatorio, ni las palabras propuestas por la organización).

• 13.45 h. Lectura pública de los cuatro microrrelatos finalistas por

parte de sus autores, resolución del jurado y entrega de premios.

El horario de las fases es orientativo, pudiendo sufrir modificaciones

en base al desarrollo del certamen.

13. Si la caligrafía del relato es manifiestamente ilegible, el jurado se

reserva el derecho a descalificarlo.

14. La Organización se reserva el derecho de reducir el número de

rondas según el número de participantes inscritos.

15. Todos los problemas que pudieran surgir a lo largo del concurso

serán solucionados según el criterio de la Organización.

16. La participación en este concurso implica el conocimiento y la

aceptación de las bases, cuya interpretación es responsabilidad de la

Organización del Concurso.

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Sensaciones

Imagen aportada por la autora

Decidí, sin saber bien por qué, comerme todas las amapolas el

prado, oler el aroma a tierra mojada y saborear unas minúsculas y

verdosas moras; otear el horizonte y observar las águilas planeando

el infinito entre nubes algodonosas y níveas; respirar la brisa del

campo e inspirar olores confusos a musgo y plomizos guijarros; a

saltar entre los tempranos brotes y refrescarme en su rocío; a soñar y

a idealizar toda una vida de pequeños detalles e ínfimos sonidos.

Y sin esperar, un revoloteo de mariposas invadió mi estomago,

regurgitando versos asonantes.

Fue tu mirada... y luego, todo un sentir ambiguo.

Mª Belén Mateos Galán (Zaragoza)

9


Passionate tango – Elistratova Olga (Rusia)

http://xlaceslicex.deviantart.com/

10


Tu misterio

Voy a mordisquear tu boca

hasta que sangres.

Jugando besaré tus labios

y te provocaré hasta hacerte daño.

Voy a permitir a tus manos

acariciarme confiadas por completo

hasta que te quemes de repente

sepultado por mi fuego.

Voy a suspirarte versos y palabras bellas

hasta que duela el sonido

y sorberé tus desánimos

para escupirlos después bien lejos

mientras lloras lágrimas de agradecimiento.

Voy a desnudar tus miedos despacio

hasta tenerte seguro y desprotegido,

dispuesto a la entrega más verdadera.

Y mostraré así mi rabia,

porque existe una parte de ti

a la que nunca accedo.

Alicia Muñoz Alabau (Valencia)

https://www.facebook.com/PonerseAlas

11


I don’t want to cry anymore – Baha Kandirmaz (EUA)

https://500px.com/bahakandirmazphotography

12


Amanecer

Se arrebujó entre las sábanas que cubrían su desnudez,

mientras él se vestía para salir. Ya el sol estaba alto; la dejaba sola

tras una noche de pasión. Se marchaba sin más.

No quería que viera sus lágrimas. Escondió su cara en la

almohada, él saludó con la mano y cerró tras de sí la puerta. Se tapó la

cabeza y quedó adormilada.

—¡Despierta, dormilona!

Se sobresaltó, abrió los ojos y allí estaba él, con el desayuno en

una bandeja, el aroma de las tostadas excitaba sus sentidos.

Sonriente, la depositó sobre su regazo con un mohín gracioso y

reverencia. Esta vez las lágrimas que asomaron no eran de tristeza,

acompañaban una sonrisa.

El detalle del pimpollo de rosa iluminó su mirada.

Luis Alberto Molina (Rosario, Argentina)

http://www.luismolin.blogspot.com.es/

13


The grandfather – Kristian Foshaug (Noruega)

https://500px.com/imagularis

14


Nueva vida

El abuelo acoge en su regazo a Marcos y le señala con el dedo: el

parque, los columpios, el estanque, y hasta las nubes, son iguales. El

niño asiente. El viejo sonríe y ya no calla. Le dirige la mirada y le

cuenta que ese, el otro y el más alto de los ancianos, que están

sentados frente a ellos, eran amigos suyos de la infancia, aunque

ahora no se acuerdan de él.

—¿Por qué? —le interrumpe el niño.

—No me reconocen.

—¿Y la abuela? —susurra Marcos.

—Ella sí, pero ahora ha bajado a la Tierra para estar al lado de

tu papá en el hospital.

Nicolás Jarque Alegre (Albuixech, Valencia)

http://escribenicolasjarque.blogspot.com

15


Wreck fishing boat – Tanathip Rattanatum (Tailandia)

https://500px.com/knub

16


Entre el sueño y la vigilia

No recuerdo haberme dormido, aunque tampoco permanecer

despierto: existe, entre el sueño y la vigilia, una zona en penumbra

donde lo real y lo onírico se entrelazan tan íntimamente que es difícil

discriminar entre uno y otro, como esos momentos, al despertar, en

que aún jugueteamos perezosamente con el sueño, retrasando unos

instantes sin medida el acto de levantarnos, o aquellos otros en que,

acaso vencidos por el cansancio, damos cabezadas que entretejen,

formando un continuo, lo soñado y lo vivido.

Si me dormí, me amodorré o simplemente cerré los ojos el

tiempo suficiente para romper el vínculo que nos mantiene unidos a

la realidad, el caso fue que, al abrirlos, la realidad manifestaba una

nueva e inesperada textura en la que lo extraordinario parecía haber

sustituido a lo razonable, pues los cambios que habían tenido lugar

no eran, desde ningún punto de vista, admisibles.

El cielo se había oscurecido con un nublado espeso que se

extendía de uno a otro horizonte sin presentar el menor jirón azul.

Caía una llovizna que desdibujaba los contornos y amagaba las

distancias. A mi alrededor el paisaje, si bien permanecía el mismo,

había sufrido sutiles, extrañas variaciones, no por lo insólito de cada

una, sino por lo improbable de su ocurrencia conjunta.

Permanecí allí de pie, bajo el agua, atento a esta nueva

apariencia del universo inmediato, tratando de calibrar su dimensión

no tanto espacial como, digamos, fenomenológica, durante un tiempo

difícilmente mensurable en unidades convencionales, minutos, horas,

eones, al cabo del cual, decidí continuar avanzando por ese paraje

que, ahora, se me antojaba desconocido.

17


Al cabo de un rato avisté un objeto en la lejanía, al principio

apenas un bulto oscuro e informe en la arena, pero que después, a

medida que me acercaba resultó ser la silueta de un barco. Un viejo

barco naufragado quién sabe hace cuánto tiempo, un barco grande

cuyas oxidadas planchas descomponía la intemperie. Con la proa

semihundida en el agua casi hasta la línea de flotación y la popa

apoyada en las dunas de arena, descansaba reclinado sobre la banda

de babor, ofreciéndome a la vista la enorme panza. Su estado era

lamentable, agujereado por varios puntos, como si algún fabuloso

monstruo marino le hubiera hincado los colmillos, descascarado por

otros, mostrando las cuadernas desnudas, el ámbito de lo que fueron

las bodegas, parte de la sala de máquinas. Debía tener más de cien

metros de eslora, tres cuartas partes varadas en la playa y el oxidado

acero de la proa, en el otro extremo, soportando el pesado batir de las

olas. Cuando estuve bajo él, alcé el brazo para tocar su quilla y me

sentí un pigmeo a los pies del coloso. Trepé a la duna donde la hélice,

semienterrada, mostraba el infatigable bronce de sus aspas estáticas.

Di la vuelta y, desde el otro lado, pude observar lo que había sido la

cubierta, donde el deterioro era, en algunas partes, aún mayor, suma

tal vez del causado por el naufragio y el perpetrado por el tiempo.

¿Qué desastre había hecho naufragar a aquel navío? El

pensamiento me causó una repentina tristeza, un abatimiento que me

hizo tumbarme sobre la arena, junto al barco, y me llevó a imaginar

sus pasados posibles o imposibles, inventando o recreando la

desgracia.

Al fin me incorporé y me colé en su interior por un agujero en la

aleta de babor, semejante a la entrada de una cueva. Dentro se

respiraba un aire enmohecido y pesado, impregnado por los olores

de la herrumbre y del salitre. Una penumbra sonora devolvía

ampliados los ruidos, el golpeteo de las olas, el goteo de la humedad

que rezumaban los hierros, el propio sonido de mis cautelosos pasos

sobre el metal del costado. Me asomé a las enormes bodegas vacías,

18


cuyo fondo apenas se distinguía, penetré en la sala de máquinas,

donde la oscuridad era tan marcada que tuve miedo de dar un

traspiés, y, llevado por la intriga de descubrir algo de la historia, de la

vida, del pasado de ese buque, vencí a la prudencia y me adentré en lo

que habían sido los camarotes, a los que toda una tripulación había

confiado, muchos años atrás, su carga de humanidad, pero de la que

apenas quedaban señales: la puerta de una taquilla, una bota con

plomos en la suela, una banqueta corroída, el marco de una

fotografía, lo que parecía una bandeja. Continué curioseando entre

aquellos restos dispersos, únicos testigos de un final sin final,

avanzando entre vigas podridas y planchas cortantes, cuando una

visión imprevista me estremeció: se trataba de una pintada en una

mampara, escrita en letras mayúsculas, irregulares y deterioradas,

pero legibles, que formaban la palabra NADA.

Julio Alejandre (Azuaga, Badajoz)

http://julioalejandre.com/

19


Looking back – Ricardo Pascual (Ourense)

https://500px.com/ricardopascual

20


La nit

Abans que arribe la nit,

la meua última nit,

m’agradaria deixar-me

envoltar pels teus braços,

per última vegada.

I baix un mant,

d’estreles brillants,

amb la lluna

il·luminant el camí,

reunir-me amb tu.

Ja saps, on sempre.

Marisa Martínez Arce (Valencia)

21


Fotografía tomada en algún lugar entre Trapani y Marsala (Sicilia)

Rafa Sastre (2012)

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Italiano para principiantas

Para: todas mis amigas 23/12/2015

Como ya sabéis, porque no tenéis más remedio que soportar mis

cartas, me encanta hacer de narradora de mis viajes e iros contando

impresiones, sentimientos y anécdotas a través de los correos, como

si de un diario o un puzle se tratase. En esta ocasión no será así.

—¿Por qué? –os preguntaréis. Os confesaré que porque ya

hemos vivido en Sicilia, todas nosotras, sí en otra vida y en esta. Por

eso ya la conocéis y no importa que os hable de ella.

Observo nuestras huellas en calles y monumentos, en plazas y

ruinas de civilizaciones pasadas. Os he visto en Palermo, Taormina y

Siracusa. En las islas Cícladas y en nuestro mar. En la mitología griega

y romana. Os aprecio en sus habitantes y en sus leyendas; tal vez

hayamos sido una de esas mammas de familia extensa y poco lícita

que aparecen en Coppola. También me hacéis guiños en las comidas,

tan caseras y en los pueblos barrocos que recorrimos hace ya un

tiempo con el comisario Montalbano en las páginas del gran escritor

Andrea Camilleri.

Me explicaré: Sicilia simboliza el Mediterráneo y nuestra

manera de ser desde los tiempos fenicios. Es el poso perenne de

nuestra cultura, aunque no seamos conscientes de ello.

Y aunque ya lo sepamos todo sobre nuestras vidas presentes y

pasadas, os contaré que uno de los mayores alicientes de este viaje es

sentire parlare el italiano, porque he de confesaros que las veces que

he prestado atención al «bel canto» no he entendido jamás ni una

sola parola.

23


Dadas mis sorprendentes dotes para el aprendizaje de otras

lenguas que no sean la materna, no es de extrañar el tesón que pongo

en dicho empeño. Por eso me planteé como objetivo primordial de

este acercamiento, intentar comprender el idioma desde el primer

día de mi estancia en esta isla, aunque fuera en su versión sureña, ya

que lo mismo me daba ocho que ochenta en cuestión de acentos

melódicos o prosódicos. Y lo bello es escuchar cómo suena la lengua,

su cadencia y su música.

Llevada de este afán os diré que he aprendido una nueva

palabra «Auguri», que voy a compartir con todas vosotras.

Es el término que se usa en estos lares para felicitarse las fiestas

navideñas, algo así como el molts d'anys de los catalanes, o las

felicidades castellanas, que sirven igual para un roto que para un

descosido, pero que me deja algo perpleja, ya que para mí Auguri

siempre había tenido otras connotaciones.

Es decir, no solo es un tópico o una cantinela o una forma de

expresar el deseo de felicidad, sino que al no acompañarlo del

adjetivo boni, me entra un ligero escalofrío y pienso en los augurios,

que en la antigüedad tanto podían ser propicios como nefastos y es

en ese preciso momento cuando me aparecen las dudas y el

desasosiego con dicha palabreja.

En la antigua Roma los augures eran los encargados de observar

e interpretar los fenómenos celestes. Estos se consideraban símbolos

de la voluntad divina. De esa manera, rayos, truenos o relámpagos

eran interpretados como mensajes emitidos por los dioses.

También en la adivinación del futuro, misión fundamental de los

augures, se tenían en cuenta otros fenómenos considerados señales

de la buena o mala voluntad divina.

24


Sin embargo, a día de hoy no miran al cielo antes de desearte

Auguri, ni esperan que descienda ningún ave ni que en su defecto te

parta un rayo.

De lo cual concluyo que Auguri es el mejor deseo posible de

felicidad que hay en este mundo para los sicilianos.

Así que, cari amici: ¡Auguri! ¡Tanti auguri!

Malén Carrillo, «Maga» (Sóller, Mallorca)

http://enredadaenlaspalabras.blogspot.com.es

25


Rationality… less is more - Jeremy Clausse (Francia)

http://claussejeremy-photography.com/

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¿Sabes quién soy?

Continué trabajando, no siempre se puede. La cabeza está lejos y

una lectura ecuánime e imparcial de la situación se hacía

imprescindible. Había que darle forma, color, nombre, pero en esto

estaba solo o al menos quería estarlo, todo parecía tan íntimo, tan

irreal, tan de cuento que resultaba impensable compartirlo y que

además, se entendiera en su justa dimensión.

Formábamos una pareja especial, no ideal, pero si diferente con

todas las lecturas que esa diferencia supone al margen de conceptos

o interpretaciones. Nos buscábamos, deseábamos encontrarnos y

esto que en la distancia siempre sucedía, nos satisfacía y alimentaba

de estímulos para el encuentro siguiente.

Repasé mentalmente tus referencias, tus fotos, tus escritos, los

que estaban dirigidos a mí y los otros... tu música. Recordé tu voz, tus

paseos matutinos por la playa en un invierno que se despedía, sin que

hubiéramos gastado de él ni tan siquiera unos breves segundos. Y

justamente repasé las mías, más fotos, más escritos, más música, más

paseos.

Recordé mi voz, hablando solo, andando por la Marina Real en

un frío invierno que me daba la bienvenida y que presagiaba un

tiempo cotidiano de similar factura, al medio año ya cumplido de un

primer beso compartido.

Sin embargo, ¿Nos conocemos realmente? ¿Sabes cómo soy? Al

margen de ese dibujo a lápiz que hemos ido corrigiendo sobre la

marcha, con más imaginación que información.

¿Sobre qué cuerpos estamos modelando esta relación?

¿Dónde reubicamos esta pasión?

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¿En qué lado de la pared de mi pecho cuelgo esta acuarela que

presume de quinceañera y que mucho tiene de eso? -de quinceañera

y de acuarela.

¿Sabes por ejemplo que soy ese que no se afeita los fines de

semana con la excusa de que necesita que se recupere el cutis de su

cara, cuando la realidad es que no lo hace por pereza?

¿Sabes que soy ese, que tiene el tic de estar tocándose

constantemente la cara, la comisura de los labios y el contorno de la

nariz?

¿Sabes que soy ese, que cuando depende sólo de él, es incapaz

de cocinarse un plato como dios manda, abandonándose a la más

inadecuada de las dietas?

¿Sabes que soy ese que empieza el periódico por el final,

leyendo sólo los grandes titulares, presumiendo de haberlo leído en

su totalidad?

¿Sabes que soy ese que se pone las camisas por fuera del

pantalón, en un gesto aparentemente moderno y desenfadado, pero

que realmente lo hace para ocultar unas notables cartucheras?

¿Sabes que soy ese que escucha en público ópera y más ópera, y

en privado devora los recopilatorios del Dúo Dinámico?

¿Sabes que soy ese llorón sensiblero, que se pone a moco

tendido cuando ve por enésima vez “Un Rayo de Sol”?

¿Sabes que soy ese que para escribir un relato, a falta de

conocimientos y espontaneidad pone la mesa patas arriba de libros

de consulta; abre páginas y páginas de Google y resume en escritos

que luego, con un total descaro firma como suyos?

¿Sabes que soy ese que presume de no creer en la suerte,

alardeando de no haber jugado nunca a la Lotería y otros juegos de

azar y todos los sábados por la mañana rellena a escondidas una

quiniela… por si acaso?

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¿Sabes que soy ese que siempre termina los crucigramas

ojeando con el rabillo del ojo el rincón de las soluciones?

Creo que es mejor que no sepas nada de ese otro yo, que

malvive trasteando dentro de este doble pellejo, que ya empieza a

descolgarse por viejo y por pellejo.

Mejor hacer el amor y no la guerra, tomarse un café negro,

expreso, de esos de conducir, de los que despiertan los sentidos y te

abren los poros de la piel, y creerse irresistible. Y como tú mereces la

pena, ejercitarse en ello y por ti y para ti conseguir ser irresistible.

O acaso no sabes que soy ese al que la vida le ha premiado con

un irrepetible momento envuelto en lazos de colores y multiplicado

(que no dividido) por tantas emociones como miradas tiene esta

maravillosa cara tuya que irradia todos los colores de la Luna.

Alfredo Cot (Valencia)

http://alfredo-laplazadeldiamante.blogspot.com.es/

29


Save Nature – Charringo (México) http://callit-ringo.deviantart.com/

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Ahogada en el mar de tu agonía

Sumergida en mi pena, al verla agonizar, en la soledad abrazada

a mi alma quebrantada, busqué desesperada la luz diluida en alguno

de mis recuerdos. Sé que respiré de su aire puro, y ahora me ahogaba

con su lamento. A pesar de todo, logré ver senderos estampados de

belleza, ahora horizontes sin anhelos, donde mi corazón bombeó con

la fuerza del torrente de sus cristalinas aguas, que se contaminaron

de negros y ambiciosos sentimientos.

Sin embargo, sosteniendo el frágil hilo de una esperanza, busqué

lo perdido, acompañada de un llanto desbordado, que terminó

cubriendo mi cuerpo, y ahogándome en la inmensidad de su agonía,

encontrando así, aguas turbias de quebrantos, donde pisé el manto

seco y erosionado de su tierra, reflejo cruel de sus lamentos.

¡Hasta que la vi!, con esa mirada penetrante que desgarró mi

alma, reclamando mi abandono y mi desdén. Justo cuando emergía el

último suspiro agonizante de mi total entrega, para hacerme

comprender, que jamás muere lo que ha sido por tanto tiempo la

razón de tu existir.

Por lo tanto, necesario era vivir y luchar por ella, para irrumpir

con fuerza hacia la luz que poco a poco desvanecía. Pero también

inevitable desvestirnos de prejuicios y temores, abriendo camino

entre tempestades inducidas de egoísmo y destrucción, para poder

convertirnos en el eco de su agonía, mostrando la estela dibujada en

el tiempo, principio y fin del más puro amor ofrecido al hombre.

Porque así es la madre tierra, cuna bendita de dádivas, pero también

de un eterno renacer…

Eva C. Franco (Isla de Margarita, Venezuela)

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Los cuatro jinetes del Apocalipsis – Alberto Durero (1471-1528)

Imagen sugerida por la autora

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Sin pulso

Enero en sombras,

los vi venir, los cuatro,

como el apocalipsis

con lentos avances

hasta llegar a mí.

Y ese momento, verdugo,

me dio de lleno, suspendió el latido.

El silencio no precisó murmullo

la noche me lo dijo todo

y el alarido se quebró en mi garganta.

Conxa Gausí Caballero (Valencia)

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Supermassive black hole – Marcos Henríquez (Chile)

http://sin-nombre.deviantart.com/

34


Horizontes de sucesos

La vida está llena de horizontes; se encuentran en lontananza y

en la proximidad de cualquier ser vivo. Se alimentan de nosotros

cada vez que abrimos puertas o ventanas. Si existen, es porque

existen las dimensiones, porque éste mundo no es plano... y en cierto

modo, viven dentro de nosotros, creciéndose en el pensamiento.

Luego están los «horizontes de sucesos»… la ciencia de la Astronomía

los define como puntos sin retorno donde toda materia, al traspasar

una línea imaginaria, queda atrapada para siempre por la intensa

fuerza gravitatoria de un agujero negro. Pero hay quien prefiere la

imaginación y el ingenio literario para buscarles otro significado a

esas teorías tan complicadas, y llevarlas a otros niveles de

comprensión más divertidos… y éste era el caso de Juan, un

compañero de la empresa en la que yo trabajaba. Solíamos coincidir a

la hora del almuerzo en un bar del polígono, y una de aquellas

mañanas se sentó junto a mí y nos pusimos a hablar con tanta

confianza que acabé contándole que un amigo —bastante caradura—

al que le había prestado unos libros hacía más de un año, se negaba a

devolvérmelos haciéndose el despistado.

—Lo que te ocurre con ese amigo es un «horizonte de sucesos»

—me respondió tras escucharme detenidamente. Y aquella

afirmación rotunda y disparatada me dejó confusa.

—¿Cómo? —le pregunté.

—Verás… lo que pasará es que tu amigo no va a devolverte los

libros, y que si lo hace, será cuando él quiera… es algo que sucederá

irremediablemente hagas lo que hagas… como ocurre en un

horizonte de sucesos…

—¿Qué significa esa expresión? ¿Dónde están esas cosas de las

que hablas? —volví a preguntar, siguiendo con interés su respuesta.

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—Mira, Julia… —afirmó con una seguridad apabullante—, los

horizontes de sucesos están en cada segundo que vivimos y

determinan las consecuencias de todos nuestros actos. Campan por

todas partes, aunque no podamos verlos…

—No te entiendo, Juan… ya sabes que soy de letras y estas cosas

escapan de mis entendederas… —le respondí, a medida que un calor

intenso encendía mis mejillas.

Él había dispuesto una manzana roja en medio de la mesa y, -

haciéndolas rodar por el mantel-, estaba formando bolitas con la

miga de pan de su bocadillo. A continuación, esparció esas bolitas en

círculo alrededor de la manzana y dejó caer un hilillo de aceite con la

aceitera, dibujando una circunferencia que separaba la manzana de

las bolitas de pan que la orbitaban.

Comencé a sentir vergüenza ajena. Una vergüenza terrible. El

bar estaba muy concurrido a esas horas y había muchas miradas

puestas en nosotros y en nuestro extraño jueguecito.

En cambio a él, lo que pensara la gente le traía sin cuidado. Se

comportaba como si en aquel lugar y en aquel instante estuviéramos

solos en el Universo: él, yo, y aquella mesa sobre la que orbitaban

migas de pan alrededor de una manzana.

—Mira, Julia. Imagina que la manzana es el agujero negro del

centro de nuestra galaxia y que las bolitas de pan son las estrellas que

orbitan a su alrededor.

Yo me preguntaba para qué sería el círculo de aceite, cuando

comenzó a mover las bolitas, —o sea, las estrellas—, haciendo un

ruidito muy gracioso con la lengua, como ruuum, ruum, ruum…

—Qué haces? —le pregunté sin poder dejar de mirarle y sonreír.

—Fíjate… —respondió, devolviéndome la mirada— el círculo de

aceite es el horizonte de sucesos: a medida que las estrellas se

acercan a él atraídas por la fuerza de la atracción de la manzana —o

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sea, del agujero negro—, pasarán el umbral y ya no habrá posibilidad

de retorno para ellas. Quedarán atrapadas, y finalmente serán

engullidas por el inconmensurable poder de la atracción… pero no te

asustes… es algo que ocurre continuamente en el Universo: incluso

nosotros podemos sentir ese poder de la atracción… ¿no lo sientes

ahora mismo?

Mi corazón latía deprisa. Su mano apretaba la mía y deseé que

no me soltara nunca.

Habíamos llegado juntos a un horizonte de sucesos y casi sin

darnos cuenta.

María José Martí López (Godella, Valencia)

http://conelcuentoenlostalones.blogspot.com.es/

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Run girl run – Luke Agbaimoni (Reino Unido)

https://www.flickr.com/photos/lastrounds/

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Esperanza

Estamos en el Estadio Olímpico, a punto de iniciarse la final

femenina de 1.500 metros. Hemos venido hasta aquí para animar a

nuestra vecina.

Se llama Esperanza Ngone, tiene 19 años. Sus padres fueron de

los pocos ocupantes de la patera que llegaron a nuestra playa, mucho

más al Norte que ninguna. Tirándose al agua lograron esconderse de

los guardias. Después tomaron un camino que les llevó a un motor

abandonado en medio de la huerta de Valencia.

Hambrientos y tiritando de frío los encontraron al día siguiente

el tío Vicent y su hijo Ximo. También la tía Carmen los recibió con los

brazos abiertos. Su madre ya estaba embarazada.

Trabajando en el campo consiguieron los papeles. En ese viejo

motor nació Esperanza, una niña negra como el carbón. Se

encontraban a 3 kilómetros del pueblo. Ella iba y volvía corriendo

todos los días a la escuela. Los labradores la saludaban:

—Adeu, carbonilla.


El pistoletazo de salida da comienzo a la carrera. Esperanza va

siempre en el grupo de cabeza. En la última vuelta, un sprint final y

llega a la meta con ventaja…Campeona!

Suena el himno, izan las banderas. Las lágrimas no le dejan ver

la pancarta que exhibimos, orgullosos, ante el mundo:

«VALENCIA AMB ESPERANÇA»

Pepe Sanchis (Massalfassar, Valencia)

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Fotografía de Jimmy King (aportada por la autora)

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Querido David Jones

But whatever lies behind the door

There is nothing much to do

Angel or devil, I don't care

For in front of that door there is you

David Bowie – My Death

11/01/2016

Siempre quise escribirte una carta para poder agradecerte todo

aquello que has representado en mi vida, ahora, este día será

marcado en mi calendario con una señal negra.

Como mucha otra gente mueres, de cáncer, una enfermedad

terrible que azota continuamente a la población. Todas hemos

perdido a seres queridos por esta temible afección que llena nuestras

cabezas de pavor inmenso y espantosas pesadillas. Pero he de decir

que no pude creer las noticias que señalaban tu muerte. ¿Cómo creer

que has muerto si siempre te consideré inmortal?

Duele navegar por la red, poner la radio, leer la prensa,

encender el televisor… duele escuchar la realidad que intento negar

rotundamente. Y que a pesar de ello, no consigo parar de leer y

buscar más noticias sobre ti. No quiero dejar de escuchar tu voz ni un

solo segundo, no quiero despegar mi mirada del ordenador

esperando, ilusa, a que alguien diga que todo es una espantosa

falacia.

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Estimado David, lloro desconsolada. Hace días celebrábamos tu

cumpleaños con risas, buen vino y tus melodías. Hoy, el mundo llora

la pérdida de la estrella negra.

Tu música invade mis recuerdos desde mi más tierna infancia.

Desde la cuna recuerdo a Ziggy asomándose pícaro, para luego, años

atrás, bailar provocativa junto The Thin White Duke. Acompañaste

mis primeros pasos y palabras, incluso en mis sueños siempre has

estado.

Te llevo tatuado en mi piel y te siento en mi triste corazón. Tus

palabras dibujan mis costillas y espalda. Sueño con tus ojos incluso

despierta y quiero llevarlos en mis brazos que ansían poseer tu

mirada.

Amado David, gracias por marcar bellos momentos de mi vida y

por ser mi banda sonora siempre, todos los días.

Gracias por dejar un legado de música inigualable y por

regalarnos todas esas sonrisas.

Te voy a echar terriblemente de menos. Espero poder llegar a

escuchar tu música de nuevo sin derramar continuas lágrimas.

Te querré siempre.

Esther Moreno Morillas (Valencia)

http://elcascabelalgato.blogspot.com.es/

http://invisiblevoyeur.blogspot.com.es/

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Nocturno por la mañana

Room in New York (1932) – Edward Hopper (1882-1987)

Imagen aportada por la autora

Armando por fin había encontrado trabajo. Empezaba ese día a

las nueve de la mañana en una clínica privada. Iba a tener un

flamante despacho con su título de psicólogo colgado en la pared

lateral, junto a la mesa. Detrás había un gran ventanal que daba a un

hermoso parque. El decorado era perfecto.

Se despertó temprano. Desayunó junto a Teresa, su mujer, y su

hijo Pablo de nueve años.

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—¿Lo tienes todo preparado? Qué guapo estarás con ese traje

nuevo. Vas a enamorar a todas las pacientes. Me pondré celosa.

—Querida, sabes que para mí no hay más mujer que tú en el

mundo.

—Vamos, no exageres y ve a vestirte, no quiero que llegues

tarde el primer día.

—No llegaré tarde, cariño.

—Entonces, papá, ¿ya me podrás comprar la Nintendo?

—Claro que sí, te la regalaré para tu cumpleaños, lo prometo.

En la radio sonaba un Nocturno de Chopin. El pronóstico del

tiempo era bueno, veinte grados, propio del mes de marzo en el

Levante. En la casa se respiraba un ambiente de paz y esperanza del

que no habían gozado en mucho tiempo.

Armando había estado trabajando dos años en un restaurante

como lavaplatos. El puesto se lo dio una antigua amiga después de

que él le suplicara. Fue su primer trabajo a los cinco años de haber

acabado la carrera.

Después de esto le dio por montar su propio restaurante y

convenció a Teresa. Puso a su disposición todos sus ahorros

incluyendo el dinero de la herencia de su padre. Lo guardaba para

costear los estudios de Pablito o alguna emergencia que pudiera

surgirles. Lo arriesgaron todo, pero el restaurante no funcionó y, al

año de su inauguración, tuvieron que cerrarlo.

Armando quedó abatido, arruinado, se sentía culpable. Vivían

del sueldo de auxiliar de enfermería de su mujer. Bebía más de lo que

era aconsejable. Perdía el tiempo. Esperaba que sucediera un

milagro.

El día que le anunció a su mujer que había encontrado trabajo,

fueron juntos a comprar un traje nuevo y una cartera de piel. Teresa

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lo pagaría en tres meses arañando su sueldo. Luego fueron a comer a

una pizzería para celebrarlo mientras Pablo estaba en el colegio.

Pidieron una botella de vino de veinte euros, por una vez, y brindaron

por el fin de sus problemas.

A la hora de la siesta hicieron el amor con más intensidad que

nunca. El haber superado tantos problemas juntos los unía. Se

sentían leves y felices de nuevo.

Aquella mañana se dio una ducha escuchando todavía a Chopin.

Se había llevado la radio al cuarto de baño. Necesitaba esa música, lo

relajaba. Se perfumó con una buena colonia que guardaba para las

ocasiones y se puso el traje. Parecía una persona distinta.

—Estás impecable —le dijo Teresa cuando lo despidió en la

puerta.

—Deséame buena suerte, cariño.

—¡Claro que te deseo toda la suerte del mundo! —exclamó

Teresa sonriendo— Todo va a ir bien ahora. Se acabaron nuestras

preocupaciones. Vamos a empezar de cero. Los malos tiempos van a

quedar atrás —añadió esperanzada.

—Será como un mal sueño que pronto olvidaremos —dijo él y

acercándose, la besó— Te quiero, tesoro. Lo celebraremos esta noche

con una cena especial que yo mismo te prepararé.

Salió del piso y se agarró a la barandilla de la escalera como si le

faltara el equilibrio. Se metió en el ascensor. Pulsó el botón de bajada

con la mirada perdida. Un fuerte mareo estuvo a punto de dejarlo allí

mismo tirado, pero hizo un esfuerzo y salió al aire fresco de la calle.

Se reanimó. Anduvo unos metros. Fue al parque de Viveros. Se sentó

en un banco y esperó con la cartera sobre su regazo.

Olvidó mirar el reloj. A las diez de la noche, un policía lo llevó a

un hospital desde donde llamaron a Teresa. Pasaron varios meses

hasta que él pudo volver a enfrentar su mirada. El título de psicólogo

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sigue, treinta años después, en la casa de un amigo donde lo dejó el

día que iba a ponerle un marco.

Lu Hoyos (Valencia)

http://inventariodelucrecia.blogspot.com.es/

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La palabra

Fotografía de la autora

Con una gota de tu luz podría

tornarse fuego el aire que quemara

en un instante toda la materia

fundirse mar y cielo embalsamado

de exóticos aromas los espacios.

De ti, de tu perenne manantial,

se nutre el fatigado peregrino

y el poeta te sueña y te persigue

enamorado de tu frágil vuelo.

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Eres la luna fértil que en la noche

engendra claridades

sucumbe a tu belleza

la altivez de los astros, enardeces los mares

haces temblar los montes y a tu paso

calla el rumor del aire.

Erizas con tu música las almas

que en turbias soledades se debaten

y tu ritmo y tu magia fecundan

el silencio de las horas cobardes.

Isabel Sifre Puig (Valencia)

Del volumen «Luz en la penumbra» (1991)

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Mía

Imagen de Cig Harvey (aportada por la autora)

La historia se repite

así que me he vuelto a equivocar,

voy al rincón a pensar lo que hice

y a ver cómo lo puedo arreglar.

No es fácil, es sabido,

que de errores aprendemos más.

Incluso cuando elegimos un camino,

dejamos los demás atrás.

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Es una lucha constante

por intentar encajar,

mi naturaleza desborda, incesante,

y debo volver a empezar.

Pero la historia es mía,

incluso en épocas de debilidad,

vendrá la euforia, la risa,

y luego otra etapa por equilibrar.

Aldana Michelle Giménez (Mendoza, Argentina)

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Ardiente homilía

¿Qué habrá pasado con ella? – Ana Corrales Paredes (Venezuela)

https://www.flickr.com/photos/anacorralesp/

«En un pueblo pequeño como este, los primeros mandamientos

que deberían cumplirse son dos: el silencio y la discreción»,

sermoneaba brioso el párroco desde su púlpito. «Porque ya lo dijo

Cristo, nuestro Señor: quien esté libre de pecado, que lance la

primera piedra...»

Don Simón continuó predicando con énfasis, en tanto dirigía

sensuales miradas a Lupita, la piadosa viuda del hacendado Céspedes,

que por su parte intentaba apagar —a puro golpe de abanico— un

repentino y misterioso sofoco.

Rafa Sastre (Valencia)

http://rafasastre.blogspot.com

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Blue – Karolcia (Polonia) http://kubcia.deviantart.com/

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Miradas de mujeres (3ª mirada)

Me reconozco en esa joven a la que no puedo dejar de mirar ¡Se

la ve tan feliz! Así era yo, en un pasado no muy lejano, pero que ahora

me parece infinito. Así era yo, joven, con futuro, con proyectos y

ahora, soy yo, o ¿soy la otra?, la desconocida, la que agazapada me

espiaba para salir, para anularme. Yo era y sigo siendo, pero distinta.

Llevo una gran tristeza sobre los hombros, sobre todo mi cuerpo. Los

ojos azules que cruzaron su mirada bajo la lluvia con la mía, me

transportaron a otros momentos vividos. A otros momentos felices.

Yo era, y ahora acabada, busco una salida, una mano, una mirada.

Pastillas, insomnio, vejaciones y un ¡basta! Y la calle y la

incomprensión y la humillación a la búsqueda de mi vida. No más

insultos, no más desprecios.

Noto que la respiración me asfixia; me detengo, me siento aquí

mismo, en este banco. Ya no llueve, parece que el sol en un arrebato

primaveral quisiera, apartando esa nube, asomarse. Miro a la gente

que pasa, apresurada. Esa joven a la que observo podría ser mi hija,

la que perdí, la que aún palpita por todo mi cuerpo; la que en mis

pesadillas me habla y me anima a ser valiente a pesar de mis miedos.

Y la sigo mirando como camina: con ligereza, con gracia, con

seguridad y se pierde por aquella esquina y sus ojos que se cruzaron

por un segundo con los míos, me reconfortan. Ya estoy mejor. Seguir,

seguir con las decisiones tomadas, con la ruptura y empezar de

nuevo. Ya no la veo...

María Luisa Pérez Rodríguez (Valencia)

http://marialuisaperezr.blogspot.com.es/

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Watching over you – Hamed Al Mehairi (Emiratos Árabes)

http://deeevilish.deviantart.com/

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Mirarte

Mirarte es apartar tu flequillo con los dedos

y recorrer los caminos de tu frente,

detenerse sobre el arco de tus cejas

y dudar…

si descender por la sien a tus mejillas

o caer en la cuenca de tus ojos

y flotar en la calma de tu iris.

Mirarte es desear la ternura de tus labios

y atrapar ese esbozo de sonrisa,

sucumbir cuello abajo en otros goces

que trascienden las señales de tu rostro.

Mirarte es derribar ese cercado

y percibirte en otras dimensiones,

rebelarse ante la brevedad

de este ajeno y expuesto

primer plano.

Benjamín Blanch Carpena (Valencia)

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Imagen de Brooke Shaden, aportada por el autor

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A los pies de Coatlicue

Estoy dispuesto a ofrecer mi soledad

como un sacrificio de sangre,

empapar tu virginal cuerpo con mi plasma de vida

desaparecer entre cortinas incienso,

en un respirar agitado, tormenta y huracán;

entre cantos impregnados del gemido sustancial y puro.

Sacrificio para una y tres, una Diosa:

tres mujeres; la dama, la anciana y la niña.

Ha dejado al contacto con el viento su afilado cabello,

movimiento sagaz que corta mi piel y mi cuello.

Vierte mi dulzón aroma en sus uñas hirientes

que más que dolor causan placer.

Manuel Alejandro Ramos Ayala (Naica, México)

http://chatomusik.blogspot.mx

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Fotograma de John Wayne en el film «Hondo» (1953), de John Farrow

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Cielos

A veces, en las plácidas tardes del domingo, piensas en cosas

muy raras. La última, por ejemplo, el domingo pasado: todos los

cielos son el mismo. Dicho así, claro, es un pésimo aforismo. Pero

entonces comienza tu digresión:

El cielo que ahora veo, a través de la ventana, mientras la tarde se

va adueñando del mundo, es exactamente el mismo que veían los

personajes en las novelas de Baroja; por ejemplo en Los caprichos de la

suerte, ese cielo de exiliados en un París a punto de entrar en la II

Guerra Mundial. O el mismo cielo que ven los personajes de Tormento,

de Galdós. Sí, es un cielo galdosiano el que ahora veo y el que ahora

narro, varios días después. Y la sensación de estar viendo el mismo cielo

que las criaturas salidas de la mente de Baroja o de Galdós me hace

sentir extraño, también criatura, pero... ¿De quién? El mismo cielo

también aparecía en ciertos westerns del maestro Ford o de Sam

Peckinpah; cielos que presagian cosas que sucederán más tarde: quizá

el ataque de los indios al fuerte o un duelo a muerte por una disputa

tabernaria o, sencillamente, una serenata de un soldado del séptimo de

caballería a una bella dama del Este...

Y así, con estos pensamientos abúlicos, la tarde se va moldeando

cual barro entre tus dedos. El domingo va pereciendo (y algo de ti

también con él). La noche se va adueñando de la tarde. El

crepúsculo...

...ha conquistado los dominios de la tarde. Ya la noche llama a

nuestras puertas. Y el cielo, con su oscuridad indescifrable, ya no es

galdosiano ni barojiano ni fordiano. Ahora el cielo que veo, que trato de

ver entre tanta ausencia de luz, es el mismo en el que Aulo Gelio

escribió sus Noches Áticas; el mismo...

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El domingo ha terminado, y todos sus cielos ya no volverán a

visitarte nunca más. Arrullas a tu hija en la mecedora. Miras a tu

mujer. Eres feliz. Todos esos cielos así lo quisieron.

Marco Antonio Torres Mazón (Torrevieja, Alicante)

http://itacadeshabitada.blogspot.com.es/

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Bruce

Fotografía aportada por la autora

Cuando Lara entró en el pabellón de diagnóstico por la imagen

del aquel moderno hospital, tan sólo pensaba en el concierto de

Springsteen que esa misma tarde compartiría con cientos de fans

venidos de todo el país. Había sido una suerte conseguir las entradas.

Manuel había tenido que presionar a su jefe en el Banco para que

indagara cuál de los hilos ocultos de la empresa había que estirar. Y

se estiraron. Una semana antes del macroconcierto, su pareja había

logrado dos localidades. Increíble. Ahora sólo faltaba recoger los

tejanos de la tienda, sesión de peluquería y a esperar que su chico

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acabara la jornada laboral. Menos mal que la noche anterior había

recordado la ecografía rutinaria que cada año se hacía a su corazón.

Maltrecho pero fuerte. Creía.

Cuando Lara salió del pabellón…

«No se preocupe. La intervención saldrá bien» Las palabras

volvieron a ser eso: palabras. Secuencias de fonemas articulados sin

otra verdad que la de su percepción. Nada significaban, porque nada

sabíamos ni podíamos predecir. Lo único cierto es que, en cuanto

hubiera un donante, cambiaría su bomba de la vida, que se agotaba

sin remisión.

No quería preocuparse más de la cuenta, así que se tomó un

diazepam y llamó a su madre. Siempre había encontrado en ella

refugio, un espíritu alegre y positivo. Las alas que nunca había podido

estrenar. Luego, cruzó la avenida y entró en la tienda, a por los

vaqueros. Los pagó sin probarlos siquiera, y se encaminó con paso

corto y rápido, a la peluquería.

Ese día Lara no comió.

A las siete menos cuarto, Manuel llegaba a casa. Cansado,

irritado, pero feliz de volver a verla. De compartir una noche de

concierto, después de unos meses difíciles, en los que el hastío y la

pena casi les habían hecho abandonar. La música, el espectáculo,

sería un revulsivo para su relación.

Lara y Manuel llegaron al estadio de su equipo cogidos de la

mano. Los fuegos de artificio llenaron la oscuridad con su ritmo

enloquecido y sus palmeras de colores. Enmudeció el gentío y allí

estaba: el jefe, poderoso, templando, bajo la luna y sobre sus cabezas.

Algunas niñas-mujeres se desmayaron; otras gritaban como

poseídas; el batería dio un redoble majestuoso y comenzaron a sonar

los primeros acordes: «la noche cae, yo despierto, me siento

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desvanecer…» Lara recorría las calles de Filadelfia. Una lágrima rodó

por su mejilla y se peleó con la infelicidad. Mañana hablaría con

Manuel. No había querido estropearle esta magnífica noche. Mañana

se ocuparía de prepararlo todo. Mañana… Ahora estaba con Bruce.

De madrugada, rota la garganta de alcohol y chillidos, con los

pies desnudos sobre el salpicadero del Audi, Lara cerró los ojos y

musitó. «Gracias» Y en unos segundos, se durmió.

El último semáforo antes de llegar a casa estaba en rojo. Manuel

cogió su móvil y borró el mensaje del cardiólogo. Le anticipaba las

noticias. Justo ocho días atrás. No sabían si Lara estaría aquí dentro

de unos meses. Por eso había gastado todos sus ahorros en esas

entradas. El corazón de su chica se paraba, y sería cambiado por otro.

Pero en su mente… en sus mentes, siempre permanecería The Boss.

Xenia Rambla (Valencia)

http://xeniarambla.blogspot.com.es/

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Homeless II – David (Polonia) http://jenu89.deviantart.com/

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Enfrente de mi casa

Enfrente de mi casa hay un hombre pidiendo.

Los vecinos se espantan,

apartan la mirada y desvían sus pasos.

Furtivamente una señora arroja,

mirando hacia ambos lados de la calle,

una moneda a la gorra invertida.

Me pregunto por qué su presencia incomoda.

Será porque esta calle es una calle buena,

donde no se trabaja ni se piden las cosas.

El hombre no lo sabe y pasea

su mochila raída y sus muchas miserias

calle abajo y arriba.

Es el hombre invisible, que acampa

al otro lado de la acera.

Ni los perros de puro pedigrí le divisan,

ni la luz se recrea

en su tosca figura enjuta y encogida.

Enfrente de mi casa, justo en la carretera,

hace tiempo que el viento

juega con una gorra invertida.

Manoli Vicente Fernández (Viana del Bollo, Orense)

http://lascosasqueescribo.wordpress.com

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Dibujo de la autora (Maÿlis Bohère Rousselbin)

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Es como...

Es como una brisa que viene despacio

Te envuelve de una y otra parte

Es dulce y caliente

Barre tus cabellos

Te rodea con sus múltiples brazos

Sueñas

Es como la arena que te acaricia los pies

El sol acaba de quemarla antes de zozobrar en el mar

Y hundirse en las languideces marinas

Viajar hasta el alba y alumbrar un nuevo día

Sueñas

Es como estos dedos ágiles que se deslizan sobre el piano

Encontrando la nota justa

Para un baile de fuego

Sueñas

Es como rodar hasta el fin de la noche

Y oír esta armónica...

Sueñas

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Es como cantar hasta que el aire carezca de ti

Sueñas

Es como....

Maÿlis Bohère Rousselbin

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Pasos

Tienen rastas las nubes

que trenzadas de rojo

se pierden al Oeste,

mientras de vuelta a casa,

tu mano en el bolsillo

acaricia la mía.

La tibieza de la tarde

estrecha la distancia

y el silencio se torna

cómplice en nuestros pasos.

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Perdura la armonía

en el tira y afloja

de una vida gastada

que se va reinventando

dispuesta a ser de nuevo

presencia en cada instante.

Dulce misericordia

del aire que renueva.

Encuentra su lugar

la noche, entre las sombras

que la pequeña lámpara

agiganta a tu paso.

Ya se nos fue otro día

compañera, me dices,

perdida la mirada

mientras tus manos fuertes

se aferran a mi espalda,

tejiendo así los mundos

en los que nunca fuimos.

No digo nada, pues,

la única respuesta

son todas las preguntas

que fui dejando atrás.

Texto y fotografía: Marga Alcalá (Valencia)

http://comolaspiedrasoelviento.blogspot.com.es/

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Reflejos

Hold on – AraiGodai (Thailandia)

https://www.flickr.com/photos/logout/

En el espejo, enredados

la cámara enfoca

ojos errantes

manos insaciables palpando el infinito.

El éxtasis en los rostros,

la desesperación en las lenguas que se buscan, se entienden, se saben

cuerpos vencidos

por unos instantes

se dan su miedo, se intercambian su dolor.

Concha García Ros (Cartagena, Murcia)

http://nosvemosenkairos.blogspot.com.es/

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Fallera – Antihéroe (España) http://antiheroe.com/

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Nieve en las peinetas

Era el mes de Febrero y caía una inmensa nevada, una nevada

histórica. Pocas veces en su vida recordaba semejante nevada, suave

y blanca, mientras el sol, que ya iba calentando, no dejaba de brillar.

Era un día precioso. Y auguraba una temporada de nieve maravillosa.

El puente de Fallas podría disfrutar del esquí plenamente, como

venía haciendo desde hacía años.

De pronto, oyó el familiar sonido de una banda de música, que

repicaba con alegría. Abrió la ventana. Le gustaba aquel sonido,

aquellas conocidas canciones, que evocaban momentos de su

infancia. Y tras los cristales vislumbró a un grupo de falleras que

desafiaban con sus brillantes trajes al tiempo y a la nieve. Y vio que

tenían nieve en las peinetas…

Nieve en las peinetas… Qué recuerdos. Casi sin darse cuenta, se

trasladó a aquel día tan lejano y tan maravilloso treinta años atrás.

Era Febrero de 1983, un mes frío como hacía tiempo que no

había existido. Y nevaba y nevaba, por extraño que eso fuera en su

tierra, en un pueblo de Valencia que, aunque más frío que la capital,

difícilmente veía la nieve cuajar alguna vez. Pero aquel día sí. Nevaba,

y nevaba a conciencia. Pero a ella no le importaba, apenas se dio

cuenta. Ella estaba nerviosa, peinándose, vistiéndose, arreglándose y

preparándose para su gran día. Porque aquel frío día de Febrero era

el día que había estado esperando toda su vida, la culminación de sus

ilusiones, la realización de su sueño: su presentación como Fallera

Mayor de su falla, la falla que la había visto nacer y crecer, y a la que

se sentía tan unida como a su familia.

Ahora, ella era la reina. Aunque lloviese, helase o nevase, ella iba

a salir a la calle, iba a ser recibida con honores, iba a disparar la

73


mascletá, e iba a presidir el pasacalle como Fallera Mayor. Nada

menos.

Sus compañeras tiritaban bajo sus preciosos vestidos, pero ahí

estaban. No podían fallarle, porque eso era la falla, amistad y unión

por encima de todo, como una gran familia.

Cuando llegaron a su portal en pasacalle, la música redobló sus

tambores, y le hicieron pasillo, y ella salió luciendo su traje rojo de

valenciana, sintiendo como las lágrimas de emoción se congelaban al

salir de sus ojos… Y mientras, la nieve seguía cayendo sin que hiciera

mella en ella, que no sentía otra cosa que emoción y alegría. Ahí

estaba: guapa, radiante, y con nieve en las peinetas.

La helada del día de la presentación fue una anécdota mil veces

recordada en el mundo fallero y su imagen motivó que el artista que

ese año modeló la falla hiciera un ninot a su imagen y semejanza: una

deliciosa muñequita fallera, con pecas en la cara y nieve en las

peinetas, que se granjeó las simpatías de todos y el premio de la Junta

Local. La réplica de aquella fallerita aún debía estar en algún rincón

olvidado de su trastero, indultada del fuego por una adolescente que

entonces la adoraba.

Pero el tiempo pasó y el espíritu fallero se perdió en no sabía

qué punto del camino. Cuando se quiso dar cuenta, se había olvidado

de las fallas, de su otra familia en la comisión, de su maravilloso traje

y de todo lo que había vivido durante tantos años.

Pero, echando la vista atrás, aquel tiempo fue feliz como nunca

lo había sido. Su falla era un universo pequeño pero completo, donde

muchos padres cuidaban de todos los niños como si fuesen propios,

donde nadie distinguía a nadie por su posición social, ni su dinero,

donde todos trabajaban, y compartían juegos, y bailes, y risas y

emociones, donde siempre había una cara amiga dispuesta a abrirte

los brazos.

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Un mundo tan diferente al real… Ella había tenido que luchar

por llegar adonde había llegado, y jamás podía bajar la guardia, ni

mostrarse débil, ni emocionarse o llorar. Se había acostumbrado a

una vida donde era imprescindible esquiar en invierno, jugar al golf

en verano, y compartir cenas y comidas con gente que nada tenían

que ver con ella. Pero había entrado en el juego, y no había salida. Y la

falla dejó de tener cabida en su vida, atrás quedó el momento de estar

con alguien que no estuviera al nivel, de cenar un bocadillo en una

mesa con manteles de papel, de disfrazarse, de actuar en el teatro, de

cantar, y de desfilar ante la Virgen con lágrimas en los ojos. Pensó que

no podría permitírselo, y acabó por creerlo.

Pero en su fuero interno, añoraba aquellos momentos de

camaradería, las risas, las noches en vela, y hasta el dolor de pies

después de la larga caminata de la Ofrenda. Días que no volverían.

No quiso cerrar la ventana, pese al frío, y se dispuso a buscar en

el altillo los aparejos de esquí viejos para prestar a una amiga.

Cuando trató de sacar la caja donde estaban guardados, algo cayó a

sus pies.

Era la vieja muñeca fallera, con pecas en la cara y nieve en las

peinetas, aquella que ella indultó del fuego y que presidió durante un

tiempo su habitación. Y, al caer delante de sus pies, despertó a

aquella adolescente que se había quedado dormida en su interior.

Allí estaba el ninot, con su perenne sonrisa, sus pecas, y sus

peinetas nevadas, desafiándole a que regresara, a que hiciera lo que

pedía el corazón y olvidara la cabeza, a que volviera a ser feliz.

No lo pensó dos veces. Cogió su teléfono, marcó un número y,

con la fallerita abrazada al pecho, anuló la reserva en la estación de

esquí hecha para los días 15 a 19 de Marzo. Y juraría que aquella

muñeca le guiñó un ojo y sonrió.

75


Se asomó por la ventana de nuevo antes de cerrarla. Todavía

había nieve en las peinetas, pero el deshielo había comenzado en su

corazón. Y ella, por vez primera en mucho tiempo, sintió que había

vuelto a casa.

Susana Gisbert Grifo (Valencia)

http://conmitogaymistacones.com/

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Vender ilusiones

A los compañeros del Aula de escritura creativa

de la UV y a su profesor, el escritor D. Fernando Delgado,

en recuerdo de una tarde muy especial que no presencié.

Soccer dreams – Kamil Ahmed (Azerbaijan)

http://gonz0r.deviantart.com/

El niño se acercó.

—¿Quién eres? – preguntó.

—Gabriella Rossi.

Cogió el libro que había sobre la mesa y lo hojeó unos instantes.

—¿Es tuyo?

Asentí en silencio.

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—Entonces vendes libros.

Sonreí. Quería provocarme.

—Sí. Pero también vendo ilusiones.

El niño me miró con escepticismo, pero en sus ojos vivaces, de

viejo prematuro, despuntó por un momento una pizca de curiosidad

infantil. Le observé con atención. Tendría algo menos de diez años y

vestía al estilo de alguna tribu urbana inclasificable. El cabello

desigual, algo más corto en los laterales; los pantalones anchos y

ligeramente caídos sobre las botas sin cordones, de un color turquesa

llamativo. Me fijé en la camiseta negra con la estampa de los Guns &

Roses. El niño, que había seguido el curso de mi mirada, dijo entre

dientes: «Slash es el puto amo». Durante unos segundos dudé de su

aspecto y de su lenguaje vulgar. Pero lo importante es que aquel niño

tenía una historia que contar y yo, como representante de la ICWA,

había ido hasta allí para escucharle.

Esa mañana, la primera de abril, me había levantado muy

temprano para acudir a los talleres de lectura que había organizado

la Asociación de Escritores. Atravesé la ciudad, congestionada de

tráfico, y tomé la vía Norte en dirección a Scampia. Al bajar el túnel el

sol, que lucía con intensidad despiadada, dejó a la vista un paisaje

post-nuclear. La avenida estaba anormalmente desierta y durante

unos segundos me arrepentí de haber rechazado la escolta policial.

Justo al frente el perfil siniestro de La Velle se recortaba contra el

horizonte, semejando un barco fantasma. Tan sólo se adivinaba algo

de vida junto al descampado, lleno de escombros, maderas rotas,

colchones desmadejados y objetos inverosímiles. Junto a los trozos

de pavimento desentonaba un retrete completamente nuevo, de un

blanco impoluto, triste símbolo de la degradación circundante.

Algunos niños habían roto la valla herrumbrosa que acotaba el

descampado y jugaban allí, ajenos a las ratas que retozaban entre los

deshechos. En uno de los extremos del solar, un gato mordisqueaba

78


algo. Apreté los ojos con impotencia, completamente asqueada. Al

girar la vista observé que un puñado de modestas flores amarillas

emergía, desafiante, entre las montañas de detritus. Pensé que entre

la pobreza y la desesperanza más profunda también puede aflorar la

belleza de lo posible.

Unos minutos después frené junto a la escuela elemental

Eugenio Montale. Ni siquiera aquel lugar quedaba indemne. Dos años

atrás, durante la guerra entre las familias Scissionisti y Girati, un tal

Luigi Lucenti había caído allí mismo, en el patio de la escuela, bajo las

balas de jóvenes asesinos ahítos de coca y shabú. En Scampia la

violencia se eleva como una nube tóxica que contamina la inocencia.

Ese es el mayor de los crímenes de la camorra, instalar desde el

principio las semillas del mal, anestesiando la compasión.

Me preguntaba por qué Italia y Europa entera giraban la vista

hacia lo que acontecía en aquel lugar sin más leyes que las de la

mafia. Unos días atrás el Papa Francisco había tenido el valor de

visitar Scampia para pedir arrepentimiento y amor a los capos.

Aquellas palabras quizá no eran tan ineficaces como a mí me lo

parecían. El camorrista tiene un cierto sentimiento religioso y, a su

modo, respeta al Santo Padre y todo lo que él representa. Bergoglio

tenía la fe de su parte en su intento de hacer de Scampia un lugar

habitable. La ICWA sólo podía llevar sueños y fantasía para pintar

arco iris de esperanza. Pero seguramente los libros no bastaran y

hacía falta algo más.

Me encogí de hombros y le pedí al niño que leyera su historia.

«Me llamo Marco. Tengo nueve años. Vivo al otro lado del

parque. Lo que más me gusta del colegio es la clase de música y el

patio, donde puedo jugar al fútbol. Cuando acabo mis clases juego en

el equipo de la parroquia. Ya soy el primer capitán y tengo un

brazalete rojo. Todos me dicen que lo hago bastante bien. El

entrenador está muy contento y también el padre Fabrizio, que me

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anima a que siga estudiando mucho, porque si saco malas notas dice

que Diego me quitará el brazalete. Cuando sea mayor, quiero llegar a

ser futbolista. Es mi gran sueño.

Una vez mi madre me llevó a la ciudad y pasé por delante del

estadio San Paolo. Sé que algún día jugaré allí dentro, luciendo con

orgullo la camiseta del Nápoles y que toda mi familia y también mi

entrenador y el padre Fabrizio estarán ahí para verme. Ese será el

momento más feliz de toda mi vida. Algún día Italia ganará el mundial

y yo podré levantar la copa de la victoria con todos mis compañeros.

A veces mi equipo pierde, pero sé que debo tener espíritu deportivo y

aprender de los errores.

El fútbol es el mejor deporte del mundo. Cuando corro tras el

balón a toda velocidad me siento invencible. Sé que nada ni nadie

podrán conmigo y me olvido de todas aquellas cosas que me dan

miedo.

A veces pienso en que a lo mejor es muy difícil llegar a formar

parte de un equipo, pero mi madre dice que no hay que perder la fe y

hay que seguir esforzándose. Por eso, aunque no consiga formar

parte de la selección nacional o de la plantilla del Nápoles, seguiré

jugando al fútbol, corriendo por el césped con mis compañeros de

equipo y marcando goles.»

Miré a Marco. Aquel muchacho tenía una ilusión. Deseé con

todas mis fuerzas que el valor no lo abandonara jamás, pues no hay

esperanza donde no hay valor y confianza ciega en las propias

posibilidades. Dibujé un balón en la pizarra. Dentro, una sonrisa.

Como Bergoglio, había ido hasta Scampia para vender ilusiones.

Alicia García Herrera (Valencia)

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El mejor regalo, un buen libro.

«Buffet Libre» 25 autores, 75 relatos

¡NO TE QUEDES SIN ÉL!

Disponible en Amazon (papel y ebook)

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Adrián García Raga (Valencia)

http://agarrailustracion.es/

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Diseñando la noche

Encarcelaré al sol

En el más recóndito olvido

Si con ello consigo

Retener esta noche

De ninfas aladas

Y muñecas de porcelana

Saborear la vida

A pequeños sorbos

Cual chupitos en mis morros

Bombardeando tus neuronas

Exprimiendo sus formas

Reduciéndolas a cerebro de mosquito

Y perderse por esas susurrantes calles

De caprichosos callejones añejos

Con mi diseñadora de enredos

Buscando cual pub aislante

Que mezcle palabras y música

En un mismo lenguaje

Dejando las horas pasar

Pues no hay ningún otro sitio

Donde ahora quiera estar

Conversando, riendo y trasnochando

Que en la opacidad de este habitáculo

De luciérnagas, su espectáculo

Adrián García Raga (Valencia)

http://agarrailustracion.es/

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Forest of death – Arjay Cruz (Filipinas) http://kinaato.deviantart.com/

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El bosque de los espejos

—El Bosque de los Espejos te matará —dijo Zander mirando al

infinito.

—Si esta cerveza no ha acabado aún conmigo, no lo hará el

Bosque —bromeó Alissa con una sonrisa torcida.

Zander apretó la mandíbula e inspiró como si fuera a decir algo

más, pero no lo hizo. Llevaban en la taberna más de media hora y aún

no había tocado su cerveza. Se agarraba a la jarra como si se aferrase

a algo. Nunca le había visto tan preocupado.

—El Bosque no me preocupa y tampoco debería preocuparte a

ti —respondió Alissa, mucho más seca de lo que habría querido.

—Parece que estás deseando morir.

— ¿Morir? No, para nada.

—Entonces, ¿Por qué has elegido el Bosque de los Espejos? De

todas las Pruebas, de todas las opciones, tenía que ser esa... ¿No te

has preguntado por qué nadie lo elige desde hace décadas?

—No voy a hacer otra Prueba de Valía, Zan. No puedo ser vigía,

ni cazadora, ni siquiera podría ser médico como mi madre. Necesito

salir de aquí, necesito explorar. ¿No lo entiendes? Necesito

comprobar que todo lo que nos cuentan es cierto, que somos los

últimos supervivientes desde la Llegada y que, realmente, este es el

último refugio que queda. No me resigno a pensar que la raza

humana se haya reducido a los trece mil que estamos encerrados

entre estos muros.

—El Bosque de los Espejos te matará —repitió Zander.

—No lo hará si tú me ayudas —respondió Alissa—. Tu madre

fue la última que lo consiguió.

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—No sé más que las historias que me contaba antes de dormir y

no sé cuánto de cierto habrá en ellas.

—Cuéntame todo lo que recuerdes. Cualquier ayuda servirá.

Zander suspiró resignado.

—Nadie sabe cómo ha llegado a aparecer el Bosque allí, aunque

es evidente que lo trajeron Ellos. No es de este mundo, eso está claro.

»El Bosque se divide en varios anillos. En su anillo exterior no

hay nada extraño. Árboles y arbustos normales y corrientes, bayas

silvestres e, incluso, algún conejo despistado. No es el mejor lugar

para la caza, claro, pero no es peligroso.

»El segundo anillo está formado por arbustos bajos, con hojas

cortantes como dientes de sierra. Con la protección adecuada se

pueden superar sin mayor complicación.

»En el siguiente los enormes árboles lo ocupan todo. Son

árboles que consumen la luz y el oxígeno, como si se tragasen todo lo

que existe en el mundo. Miles de árboles asfixiantes, tan juntos unos

de otros que apenas hay sitio para pasar.

»Después, los espejos: un pasillo entre torres de piedras

relucientes. Los llamamos espejos pero no lo son. No reflejan tu

imagen, reflejan tus miedos y tus obsesiones, reflejan lo peor de ti.

Los espejos no dañan tu cuerpo, los espejos atacan directamente a tu

mente y tu corazón. No puedes escapar de los espejos. No hay ningún

secreto, no hay ninguna forma de evitarlo. Simplemente, debes ser

fuerte y seguir hacia delante, sin dejarte atrapar por la locura.

»Por último, la Nada. Mi madre lo definía como una enorme

explanada de vacío. No hay nada. Apareces en medio del blanco puro

como por arte de magia. Dejas de percibir el suelo y el cielo. No hay

distancias, no hay sonidos, no hay olores. No hay nada. Sólo estás tú y

el Gran Espejo en el centro.

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»El Gran Espejo te muestra todos los posibles futuros de tu vida

y ninguno es agradable. Mi madre decía que El Gran Espejo siempre

miente, pero yo sabía que ella no estaba tan segura. Nunca nos contó

lo que vio allí, pero aquello fue lo que acabó con su vida. Poco a poco,

igual que el agua desgasta la piedra, la fuerza y la voluntad de mi

madre se doblegaron a aquellas imágenes de las que nunca quiso

hablar.

»El Gran Espejo la consumió, como a todos los que se asomaron

allí. Como te consumirá a ti.

— ¿Y luego? ¿Qué vio tu madre en el exterior? ¿Qué hay más allá

de la Colonia?

—Luego nada. Ella nunca salió de aquí. Estaba demasiado

asustada de todo.

—Yo no tengo miedo. Yo saldré de aquí y conoceré la verdad —

respondió Alissa decidida.

—No puedo apoyarte en esto.

Zander la miró a los ojos, la besó en los labios y salió de la

taberna. Alissa supo que era una despedida. Tenía que darle la razón,

el Bosque acabaría con ella. Si no le tenía a él, ya no le quedaba nada

por lo que luchar.

M.H. Heels (León)

http://mhheels.wordpress.com/

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Youth of a nation-Alcohol – Raych (Reino Unido)

http://capt-jack.deviantart.com/

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Una noche loca

Una entrevista cojonuda, jefe. El 2,10 ese que ha fichado el

Madrid de baloncesto al microscopio, radiografiado, con gracia,

agitado y metido en tres folios. La rehostia. He cumplido, cojo mis

bártulos y pliego. Habéis tenido un placer inmenso, lacayos del

capitalismo, esclavos del siglo XXI, al coincidir con un genio

incomprendido, pero me abro. Hago el paseíllo, le susurro a Paloma

que me la quiero llevar al huerto —«esta es tu noche, Lucrecia

Borgia»—. Observo la sala de reuniones de los prebostes. ¿Con qué,

coño, abrirán mañana en primera? Les hago un corte de mangas

mental. Arreglad el mundo vosotros, modernos, dueños de la palabra

y los medios de comunicación, mentirosos compulsivos, facinerosos

con tirantes. Me doy el piro, le hago una seña al Manitas y me marcho

a aposentarme en la barra del Garden, nuestro pub favorito, que se

encuentra a cuatro pasos de esta jodida redacción en la que ya no hay

una puta máquina de escribir, la han rellenado de pantallitas, que nos

vamos a quedar ciegos por culpa de este jodido aparato. «Si por ti

fuera todavía estaríamos con pluma y tintero». Me parece estar

oyendo al Gorila, maldición. Cambia de rollo, Rocky.

Encuentro un taburete. Domingo me sirve un cubita de ginebra.

«Te llaman por teléfono, Rocky». Ni una copa te puedes tomar en paz

en este puto país. Es el Gorila poniendo pegas a mis títulos. «¿Quieres

que se nos llene el periódico de cartas como cuando lo de Pedrín?».

«Eso es que me leen, jefe. Y Butragueño era como Pedrín, el

compañero de Roberto Alcázar». «Si no quieres que te machaque

esto, sube y modifícalo tú. Estoy hasta los cojones de tus

imbecilidades. Sube, pero yaaaaa…». Ha temblado hasta el auricular.

Será bestia el tío.

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Paseo el cubita por la calle. Le ofrezco un trago a una gachí tan

alta como McPerson. «Si quieres, te presento un negro de 2´10». No

quiere. Llego a la redacción. Le quito la copia de la página al Gorila sin

dirigirle la palabra. Veo a la nueva, hace prácticas y es amiga del dire,

está recogiendo. Le meto tres tajos a la entrevista, me cargo la parte

graciosa y todavía me da tiempo a agarrarla por la escalera. «Esta es

nuestra oportunidad, Maribel. Bebe conmigo el vino de la perdición y

come el pan de la lujuria. Ha llegado la hora de que descubras el

mundo, el demonio y la carne». Me la llevo al Garden. La niña estudia

cuarto en ese engendro de Ciencias de la Información-

Llegan el Manitas y Anastasio, de El Globo, para chupar cubatas.

A la de prácticas le va el rollo. Horror: el alcohol le desata la lengua.

No suelta la palabra, si hace lo mismo con el pene debe de ser

glorioso. Practica espiritismo. Se empeña en leerme la mano. ¡Olé sus

cojones! Dos hijos… si estoy menopáusico. El Manitas capta una onda:

tiene amigas. Se ofrece a montar una sesión de espiritismo con ellas.

La chorba inicia sus contactos por teléfono. El Manitas, haciendo

honor a su apodo, se frota las manos, yo me temo lo peor. «Hoy

follamos, Rocky». «Para que tu metas tendrán que ser ciegas o muy

caritativas». Vuelve del teléfono dando órdenes. Yo me resisto a

desaparcarme del sillón. La tía insiste. «Nos esperan en casa de

Pepa». Pido que venga un médico, o por lo menos algún moderno. Le

ruego al jefe de nacional, Oliván, que nos acompañe. Me arrodillo en

la puerta del Garden, suplico, imploro. Oliván dice que estoy

borracho, será gilipollas. Pero se apunta.

El buga de Oliván es de los que en mi barrio se denominaría un

‘haiga’. «Tío, los periodistas políticos os lo lleváis crudo. Menuda

mafia». «Nosotros trabajamos». «Y yo hago el gilipollas, no te jode».

Cierro los ojos para no discutir. Me despiertan los chillidos de una

loca vestida de rojo. Lleva como gasas transparentes, sin sostén Esta

es la tuya, Manitas, yo las prefiero dulces y delicadas. Nos llevan a

Lavapiés. Es una casa del paleolítico, con un patio central como el de

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mi abuela. «Si en esto se inspiraron para la Verbena de la Paloma».

Pepa nos abre, nos lleva a una habitación iluminada con velas. Joder,

no estábamos en la galaxia multimedia. Hay dos maromos sentados

en unos cojines.

Eso no te lo esperabas tú, Manitas. Aquí hay más competencia

que en la redacción. Uno de los maromos, con los ojos cerrados, habla

entrecortadamente. Una rechonchita culibaja apunta lo que dice. La

de gilipolleces que hay que hacer para follar, pienso. El tipo de los

ojos cerrados me señala. «Tú eres un judío. ¡A la cámara de gas!».

Lourdes me pide que salga y me acompaña a otra habitación. Me dice

que su amigo está en trance y que le he caído mal. «Ya me he dado

cuenta», respondo. Me dedico a pimplar. Media hora después aparece

Oliván. «No vuelvo con vosotros». El fotero loco sale agarrado a una

tía con la falda muy corta que se llama Mariví. «Vámonos a tu casa

que tenemos plan», me susurra. Nos piramos. Oliván aparca frente a

mi portal. «A la puta calle». Nos quedamos allí los dos con Marivi. La

tía parece más borracha que el fotero. Subimos a casa. Estos dos

insensatos intentan montar una orgía. Hago poses de actor porno y el

Manitas hace que tira fotos. Marivi está como alelada pero nos deja

K.O. a los dos. Cuando nos despertamos por la mañana la chica ha

desaparecido. A mí me duele la cabeza horriblemente. Esta tía nos ha

metido algo en las bebidas. «Joder, Manitas, por lo menos tendrías las

máquinas aseguradas. ¿Cómo le vas a explicar al Gorila que las has

perdido en una noche loca? ¿Y mi portátil? Manitas, este ha sido el

polvo más caro de la historia. ¿O tú tampoco follaste? Me lo temía».

Vicente Carreño (Leganés, Madrid)

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Crack head – Steven Meyer-Rassow (Reino Unido)

http://www.smrphotoart.com/about/

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El complejo

Para él se había convertido en toda una obsesión desde el

momento que la vio con la seductora belleza que la envolvía. Se

imaginó de rodillas a sus pies, degustando con su lengua, como

exquisito manjar, sus labios.

El champagne, después de la presentación, fue la excusa que

colaboró a su favor, o tal vez, su estatus empresarial. La cuestión es

que ambos terminaron en un lujoso hotel entremezclando las copas

con las prendas que iban cayendo.

Su sueño comenzó a hacerse realidad.

Mientras ella dejaba que la excitación le abordara, le veía como

un esclavo hincado a sus pies. Extendió los brazos para sujetarle la

cabeza contra su vientre.

Y sucedió…

Se paralizó en seco, un escalofrío recorrió su cuerpo y lo apartó

de inmediato, observando con sorpresa el peluquín que sostenía en

la mano.

Instintivamente, él se tocó la calva.

No hubo forma de continuar, el puente se había roto. Tras un

par de insatisfactorias excusas le dejó solo en la habitación.

Amargado e insatisfecho, se perjuró que el peluquín no sería, en

el futuro, motivo para perder una ilusión como esa. Extrañaba su

abundante cabellera y fue entonces cuando recordó la propuesta que

le formularon. Como gerente, daría por conforme con su firma la

adjudicación de obras de la empresa que se presentó al concurso

público de la Administración. A cambio recibiría, en sus vacaciones,

alojamiento y permanencia sin límite de gastos en un hotel de cinco

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estrellas en Turquía, mientras durase el tratamiento capilar que le

repondría su añorada cabellera.

Aceptó la propuesta.

Jacinto retornaba a la obra después de tomarse el carajillo con

sus compañeros, cuando, se detuvo ante el televisor del bar donde

aparecía, en el telediario, la doble foto de un individuo calvo y con

implante que había sido arrestado por aceptar sobornos en su

puesto como director general de una empresa pública. Al tiempo

que exclamaba «¡Bonito implante lucirá en la trena!», se ajustaba el

mono para protegerse del frío que recorría España ese mes de

enero.

Jorge Richter Vázquez (Valencia)

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El sátiro y la ninfa

Sátiro y ninfa – D-Ana Fernández (Murcia)

http://www.d-anafernandez.com/

El bullicioso tíaso de Dyonisos se aleja, por entre el frondoso

bosque, con su variedad de jubilosos cantos, danzas al son de flautas

y aulós y voces exigiendo el solicitado, y la mayoría de las veces

exiguo, pellejo de vino. Hacia el lado contrario y alejándose de la

festiva comitiva, Astreo carga sobre sus peludos y fuertes hombros a

una rubia y delicada ninfa que intenta soltarse de tan fuerte

agarramiento. La encantadora deidad se retuerce y patalea ante

semejante osadía y se niega en rotundo a permitir que el descarado

sátiro la convenza para sus infinitos placeres carnales.

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—¡Suéltame, insolente y desvergonzado salido! —lo increpa

propinando a la vez alguna que otra inútil patada.

—No creas que no te oigo, primorosa divinidad —le contesta

Astreo con una burlona sonrisa dibujada en su bello rostro—. Lo que

pasa es que ni tú misma te crees lo que estás pidiendo. Espero que

sepas apreciar y entender que te estoy protegiendo de ti misma.

—¡No digas sandeces! —le grita furiosa mientras descarga un

buen ramo de débiles puñetazos en la formidable espalda del ser—

¡Bájame y deja que me una a la comitiva con mis otras hermanas!

—Tus queridas hermanas deben de estar retozando en algún

profundo rincón del bosque con alguno de mis parientes. Y tú

deberías relajarte y posibilitar así mi búsqueda de un lugar

apropiado para nosotros.

—¡Oh, vamos! —se mofa ella—. Eso que estás pensando no

ocurrirá nunca. En cuanto me sueltes escaparé y jamás lograrás

darme alcance.

—¿Estás segura de ello?

Astreo acaba de depositar, sobre la mullida y fresca hierba, a la

joven rebelde. Y ante ella, delante justo de su hermoso rostro y casi

obligándola a bizquear, la impresionante punta del marcado

priapismo del orgulloso sátiro. La muchacha agranda los ojos ante la

asombrosa visión y, de la misma manera, también abre su boca en un

amago de embobamiento repentino.

Rápido de ideas Astreo aprovecha la ocasión y aproxima aquella

tiesura hasta la estupefacta boca abierta de la deidad, quedando así

naturalmente encajadas la una en la otra. En este momento la joven

ninfa es incapaz de razonar y menos aún de pronunciarse en cosa

alguna. Aunque lo intenta.

—¿Bodiaz haced del favó de zacadme edto de da boca?

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—¡Oh, mi bella dama! —Sonríe el pícaro peludo— Deberías de

saber que mi exuberante miembro fue creado para ser introducido en

los lugares más selectos. ¿Acaso no te resulta placentero este

momento?

—Pué do zabrida de decid, da veddad.

Es entonces cuando el hábil ser comienza a menear muy

despacito sus caderas hacia adelante y atrás, regalando a la joven

ninfa una maravillosa danza de movimientos y sensaciones. Al cabo

de un momento, cuando los dos se sienten íntimamente unidos él

retira su miembro de la boca de la joven y se arrodilla frente a ella.

Observa, con deleite, un rostro encendido de deseo. Unos inmensos y

brillantes ojos azules que lo miran con fijación, las mejillas

sonrosadas por el azoramiento y los apetitosos labios húmedos y

anhelantes de pasión. Astreo le sonríe con un destello travieso de

color verde mar. Ella es incapaz de pronunciar palabra alguna. Lo

contempla fijamente mientras su acelerada respiración hace ondear

las hojas de hiedra que lleva, como adorno, prendidas en su piel de

cervatillo. Apenas sin reflexionar agarra, veloz, los pelos del pecho

del atractivo sátiro y tira de ellos con vehemencia obligándolo a caer

sobre ella. No le importa en qué postura o de qué manera se

desplome. Sólo quiere y desea sentir contra su piel la firmeza y

robustez de ese atractivo ser. Para éste la boca entre abierta de la

bella ninfa es un triunfo pleno.

—Mi adorada y joven divinidad —le susurra mientras le acaricia

la larga y suave melena— divirtámonos durante un buen rato. ¿Para

qué otro menester, si no, fuimos creados?

Isabel Muñoz Valenzuela (La Nucia, Alicante)

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In silence – Max Mitenkov (Belorrusia) http://vimark.deviantart.com/

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Silencios

“El silencio es el ruido más fuerte,

quizás el más fuerte de todos los ruidos”

AL SILENCIO NO SE LE PERMITE ESTAR

Juan recordó, en silencio, la última conversación que tuvo con

ella justo antes de matarla.

–Juan, ¿te he contado que me he apuntado a un curso de

Inteligencia Emocional?

–Pues...

–Creo que va a ser muy interesante. Será en el mes de marzo y

ya estoy deseando hacerlo.

–Y...

–¿Quieres que pregunte si tú también puedes hacerlo? Igual te

gustaría participar... ¿No dices nada? ¡Te veo muy callado! Bueno,

quizás sea mejor que vaya yo, con uno de los dos que sea inteligente

es suficiente.

Tic tac tic tac sonaba el reloj antes de que el despertador

rompiera el silencio del amanecer.

ROMPER EL SILENCIO

Pedro subió al ascensor en la quinta planta. Una señora

repeinada y con fuerte olor a perfume aguardaba pensativa en la

esquina del ascensor y le brindó una ligera sonrisa de bienvenida en

cuanto él abrió la puerta. Reinó el silencio. En la tercera planta el

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ascensor realizó una forzosa parada y el joven vecino aceleró la

entrada situándose frente a Pedro. El silencio se rompió de forma

constante y contundente durante tres pisos y quince segundos.

Oe oe oe oe oe oe: un grupo de animados seguidores gritaban al

unísono a la salida del partido.

SILENCIO EN SOLEDAD

Lo que hubiera dado por oír su voz, por volver a sentir el

susurro de sus palabras en sus oídos. Tan sensual, tan sexual. Aquel

silencio continuo le estaba matando y se metía en sus tímpanos

forzando un zumbido que taladraba toda su existencia.

…y el músico respetó el silencio antes de tocar su instrumento,

obra magistral.

ALUCINACIÓN SILENCIOSA

Lo que no le gustaba era aquel silencio tan inoportuno que venía

siempre a interrumpir las palabras que brotaban en su mente. ¿Cómo

osaba el silencio parar la conversación? ¿Cómo se atrevía a tener

protagonismo frente a los mensajes que le daba su otro yo? Jamás lo

hubiera pensado. Tendría que hacer algo para solucionarlo.

Shhhhhhhh y el silencio volvió a primar en la sala de espera de

aquel frío psiquiátrico.

Marian García Tárraga (El Puerto de Sagunto, Valencia)

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