domingos

consulvzlavigo

EPALEN168_06032016.compressed

Consejo Editorial

Jorge Rodríguez Gómez

Felipe Saldivia

Gustavo Borges Revilla

Directora

Mercedes Chacín

Editor Jefe

Carlos Cova

DirecTORa de Arte

Edarlys Rodríguez

COORDINADOR DE FOTOGRAFÍA

Jesús Castillo

Asesor Editorial

Reinaldo González

Coordinadora web

Yanira Albornoz

MANEJADORA DE REDES

Bárbara Baralt

Redacción

María B. Chacín

Kay Yam Hung

Gustavo Mérida

Ander De Tejada

Marlon Zambrano

DiseñadorEs

Lisbeth Montell

Óscar Hernández

Ilustrador

Alfredo Rajoy

Fotógrafo

Michael Mata

CORRECTOR

Rodolfo Castillo

LOGÍSTICA

Idania Bracamonte

Daniela Fernández

Edi Cordero

Colaboran en esta edición

Clodovaldo Hernández, Ángel Méndez, Nazareth Balbás,

José Roberto Duque, Indira Carpio, Nathali Gómez, Freddy

Fernández, Jessica Mena, Pablo El Kalaka, Franklin Alviárez,

L. “Razor” Balza y Andrés Palacios. Archivo Ciudad CCS.

Ilustración de portada: Óscar Hernández.

Impresión

Complejo Editorial Alfredo Maneiro

Editorial Metropolis, C.A.

epale.ciudadccs@gmail.com @epaleccs @epaleccs

Comercialización y Ventas:

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Distribución: 0212-8085843

Depósito Legal: pp201202dc4166

Una publicación de la

contenido

02. perfil

El chavismo

05. el menjurje

Mancheta y demás

06. miradas

Modelos a escala

10. opinión

Breve transitar

por sus palabras

13. opinión

Los tercos

15. foto-reportaje

Chávez inédito

22. minicrónicas

La cuenta del descuido

23. miradas

Por qué será que siempre

nos traiciona el corazón

27. entrevista

El sujeto caribe de Ociel López

30. opinión

El chavista del futuro

32. música

El canto sigue

34. poesía o nada

35. cruciverbo’s

36. el rumor

de las bolas

Revista Gratuita Circula los domingos

con el Diario Ciudad CCS

búscala de lunes a viernes en

nuestra sede: esq. san jacinto,

edif. gradillas “c”, piso 1, al lado

de la taquilla única de servicios

municipales

y en la librería-Bar el techo

de la ballena, edif. Gradillas

“A”, planta Baja, Bulevar del

Eterno Retorno

Premio Nacional de Periodismo

“Simón Bolívar”, 2014 y 2015.

Premio Municipal de Periodismo

“Guillermo García Ponce”, 2014.

5 de marzo

Mercedes Chacín

Si creemos que el chavismo nació

cuando Chávez asumió la presidencia

de la República, que no era Bolivariana,

de Venezuela, por allá en 1999, entonces

es un mozo de 17 años. Pero si nació en

1992, cuando vimos en fotos al primer

niñito o niñita con una boina roja en

pleno Carnaval, tiene 24. Así, pues,

ubíquese en la edad que quiera y puede

que se explique por qué pasan algunas

cosas.

Más allá de la edad, detrás de cada

quien, tenga 17 o 24 , siempre hay

una historia. Y nuestra historia, la del

chavismo, se escribe de distintas formas.

Hay quienes quieren verlo

desaparecer. Para ello no se paran en

argumentaciones sensatas. Eso no

importa. Bastó, basta, con miles de

caracteres e imágenes que han intentado

desdibujarlo. Le temían. Le temen. Y

sus temores eran fundados pues la que

se armó en Venezuela —desde aquel día

en que un militar de boina roja en solo

segundos construyó un liderazgo del

futuro— aún la estamos contando.

Hay otros que lo usan para objetivos

innobles. Para estos el chavismo es un

trampolín a la vergüenza. Un trampolín

al basurero de la historia, como tantas

veces lo dijo. Identificarlos es una forma

de despreciarlos. De acabarlos.

Hay otros que son simplemente

chavistas. De esos, de esas, queremos

nutrirnos. Aferrarnos como sanguijuelas

amorosas y alegres.

En esta edición de Épale CCS quisimos

saber más de Chávez. De Chávez más

allá de Chávez y con Chávez. De Chávez

a través del chavismo y viceversa.

Quisimos escudriñar en nuestra

realidad, la de la Venezuela de hoy, que

está ligada a su verbo, a su templanza, a

su visión de futuro, a su temido legado.

Amor, corrupción, ideología, canciones,

valores, traición, humor, nostalgia,

estereotipos, prejuicios, militancia,

usura, imagénes, Patria... temas que nos

dibujan y nos desdibujan. Temas que nos

son incómodos. Temas que preocupan.

Temas que nos hacen sentir solas o

acompañados. Temas que nos alegran.

Temas que nos animan a seguir adelante.

Nos acercamos a las y los chavistas para

encontrar al chavismo verdadero, que

es como el cariño aquel de la canción,

desprovisto de números y de cálculos.

No tiene edad. Es atemporal. Y cuando

se siente, el corazón se acelera. Como el

amor patrio. A él apostamos.


02

PERFIL


03

El chavismo

tres años haciendo de tripas corazón

La muerte del líder fundamental ha tenido efectos

diversos en sectores del movimiento político

bolivariano: algunos se tornaron más patria o muerte;

otros se arrogan el derecho a interpretar el legado

del comandante; unos, simplemente, siguen hundidos en

la depresión, mientras otra porción se ha vuelto más

estudiosa y crítica, sin por ello abandonar la lealtad

POR Clodovaldo Hernández • clodoher@yahoo.com / ILUSTRACIóN pablo el kalaka

Polémico por naturaleza, el otro día Juan Barreto alborotó el avispero

cuando dijo que no existe un solo chavismo, sino varios. Algunos

dijeron que fue un reconocimiento de la división interna, pero otros

estimaron que el líder del partido Redes lo que quiso fue destacar la diversidad

que caracteriza a los seguidores de la Revolución Bolivariana.

Cuando se hace un esfuerzo por elaborar un retrato hablado (en este

caso, escrito) del chavismo, uno termina por darle la razón al Gordo

Barreto: este movimiento político, a tres años de la muerte de

su máximo líder, tiene varias caras o, más bien, una cara pero con

diferentes expresiones, gestos y hasta muecas.

Mientras Chávez estuvo con nosotros, tal vez la definición más completa

que se haya hecho de los chavistas sea la del cantautor Gino

González, quien comenzó en primera persona plural diciendo: “Somos

los empobrecidos, los obreros, los del barrio, los que hacen los

edificios, pero viven en los ranchos”.

González, un cultor salido de El Socorro, en el Guárico profundo,

trazó estos otros rasgos: “Somos los esclavizados / primos, parientes,

compadres / los tierrúos, los relegados, los míos, cara e’culpable /

(…) Somos la clase asaltada desde siempre/ entre dolores y sueños,

sin que nos doblegue el hambre / somos los pataenelsuelo, los que

no los para nadie”.

Luego, incluyó la visión que tienen los opositores acerca del chavismo:

“Somos, pa’ los poderosos, chusma, turba, lumpen, monos

/ malandros zarrapastrosos, borrachos, vagos y flojos / los sarnosos,

las cachifas, los macacos, el perraje / Nosotros somos chavistas, nosotros

somos la calle”.

Siguió con unas referencias históricas: “Somos del 89, el 27 e’ febrero

/ del 92, el 4; de abril, el 13 guerrero”. Agregó más matices de cómo

nos ven y cómo nos vemos: “Somos, pa’l capitalismo, las lacras, los

marginales / Somos los que decidimos el gobierno que nos cuadre /

(…) Nosotros somos la esquina, la parranda, el dominó / el sancocho,

la sardina, esa cayapa soy yo”.

Y finalizó con un símil gastronómico: “Porque aquí, en este proceso,

nosotros somos la leña / también somos la candela, el agua y el

condimento. / Pero no estaría completo, si faltara el Comandante /

porque es el alma y el cuerpo y aliño más importante”.

Durante los tres años transcurridos desde el fallecimiento del líder

histórico, esta última estrofa ha retumbado con dolorosa fuerza. El

chavista común ha hecho de tripas corazón, porque el vacío es innegable.

Con la partida del Comandante todo el chavismo experimentó profundos

traumas y, como resultado de ellos y de los acontecimientos

ocurridos en estos 36 meses, ese grupo humano tan bien descrito

por Gino González se expresa de diversas formas. Veamos algunas

de ellas para así acercarnos a un retrato global de este movimiento

político que es, más que eso, un sentimiento nacional de carácter

indiscutiblemente histórico.

Patria o muerte

Está, por ejemplo, el chavista patria o muerte, el irreductible, el que

juró ante el cadáver del Comandante en la Academia Militar o ante

su tumba en el Cuartel de la Montaña que defenderá la Revolución

hasta el final, pase lo que pase. A estas personas no les han hecho

Caracas, 6 de marzo de 2016.

Edición Número Ciento sesenta y ocho. Año 04. ÉPALE CCS


04

mella las dificultades experimentadas por el gobierno de Nicolás

Maduro en los últimos tres años. Su condición indoblegable se demuestra

porque ni la guerra económica ni las colas bestiales ni las

vergonzosas desviaciones de algunos pseudo-revolucionarios han

logrado arrancar de sus labios alguna palabra crítica. Para este sector

de chavistas duros, cualquier admisión de errores u omisiones puede

considerarse como una inaceptable concesión al enemigo, una forma

de hacerle el juego al imperialismo, una traición, ni más ni menos.

Algunos de los ubicados en esta categoría se limitan a ejercer su propia

condición dogmática en su vida personal. “Yo trato de ser como

Chávez”, me dijo una vez uno de ellos, al explicarme cómo últimamente

se dedicaba a tratar de ayudar a las personas que piden dinero

en el metro. “Quiero decir, ayudarlos de verdad, no darles 10

bolívares, sino tratar de rescatarlos, de canalizarlos hacia una vida

productiva”, puntualizó.

Otra porción de este grupo de chavistas extremos se dedica a medir

la vocación revolucionaria ajena. Son los chavistas con revolucionómetro,

quienes suelen descalificar a todo aquel que no sea tan radical

como ellos mismos. Si usted quiere verlos en plena perfomance, remítase

a páginas como Aporrea. Eso sí, póngase casco, porque le puede

caer encima un pedazo de escombro, producto de la demolición.

Hermeneutas del legado

Una variante de los chavistas patria o muerte es un subgrupo particularmente

peligroso: son los hermeneutas del legado de Chávez, es decir,

especialistas en interpretar la herencia política del líder. Son los que saben

—eso juran ellos— exactamente qué estaría haciendo hoy Chávez

ante determinada situación o frente a equis personaje o personajillo.

Tener esa facultad (es una facultad, qué duda cabe) les ha permitido

azotar a medio mundo, empezando por el presidente Maduro. Cada

vez que ocurre un acontecimiento noticioso (y en Venezuela ocurren

por docenas cada día), los hermeneutas del legado dictaminan, casi

siempre en tono recriminatorio: “Si Chávez estuviera vivo, haría esto

o aquello” y ¡ay de quien les discuta!

Los deprimidos

Una parte del amplio espectro chavista no ha logrado superar aún la

depresión que les causó el deceso del Comandante. Un psiquiatra o

psicólogo podría decir que luego de tres años, esa tristeza es enfermiza.

Pero, claro, no se trata solo de aceptar la muerte de una persona de

carne y hueso, como lo era Chávez, sino también de asimilar la muerte

de uno de los líderes más importantes de la historia venezolana y latinoamericana.

Y, más aún, de admitir que su muerte ha significado, por

la medida chiquita, un enlentecimiento (con grave riesgo de retroceso)

de los grandes movimientos populares en la región.

La actitud de los deprimidos la resumió muy bien un señor en la “esquina

caliente” que, el día de la instalación de la Asamblea Nacional

con mayoría opositora, exclamó: “Dios debe ser escuálido, porque

nos echó esta vaina de quitarnos a Chávez”.

La actitud de los deprimidos

la resumió muy bien un señor

en la “esquina caliente” que,

el día de la instalación de

la Asamblea Nacional con

mayoría opositora, exclamó:

“Dios debe ser escuálido,

porque nos echó esta vaina

de quitarnos a Chávez”


La depresión fue, primero, la causa de la merma en la votación que

recibió Maduro en abril de 2013, comparada con la obtenida por

Chávez en octubre de 2012. Al menos eso fue lo que argumentaron

los voceros del PSUV en los primeros análisis de aquel proceso electoral.

“La gente estaba tan triste que no fue a votar”, dijeron.

La prolongada depresión, acentuada por tres años de una atorrante

situación económica, causó luego la dramática derrota en las elecciones

parlamentarias del 6 de diciembre de 2015, cuyas consecuencias

aún están por verse. Y, como suele suceder con los deprimidos,

todo se torna en un círculo vicioso: la derrota, a su vez, aumentó las

razones para andar cuesta abajo en la rodada.

Los críticos leales

En medio de las dificultades de la orfandad, una parte del chavismo

ha procurado crecer, hacerse más fuerte, asumir el reto de seguir

en la pelea sin la ventaja que da el tener un formidable líder. Se han

dedicado a formarse con más ahínco, a estudiar más que antes. Son

quienes creen que ante la más notable de las ausencias, la respuesta

es el liderazgo colectivo y para ello es necesario prepararse. Naturalmente,

al hacer todos estos esfuerzos, esta gente se ha vuelto más

cuestionadora en el plano interno, pero se diferencian de algunos de

los grupos anteriores porque entienden también el valor de la fidelidad

política y porque sus planteamientos se basan en argumentos,

no en la noción de poseer la verdad verdadera. “El chavista de 2016

es leal, crítico, estudioso, combativo”, dice el analista político y humorista

Néstor Francia.

Para completar el retrato de este ser colectivo y polifacético que es

el chavismo, consulté a Melvin Escalona, un veterano maestro de

escuela que ahora ha dedicado casi todas sus energías a la utopía de

la Universidad Indígena del Tauca. Activista comunitario en Santa

Rosalía, convertido en todo un chamán urbano, Escalona advirtió

sobre los riesgos del pragmatismo y otras desviaciones: “Confundir

medios con fines siempre conduce a caminos equivocados”.

Edición Número Ciento sesenta y ocho. Año 04. ÉPALE CCS Caracas, 6 de marzo de 2016.


el menjurJe 05

sin tanta consigna

Ayer se cumplieron tres años. Durante estos días, quienes

vayan al Cuartel de la Montaña, en el 23 de Enero, podrán

disfrutar de conversatorios, obras de teatro, presentaciones

musicales y diversas actividades para recordar al Presidente

Hugo Chávez, para sentirlo, para no olvidarlo.

"Y pase lo que pase, en cualquier circunstancia,

seguiremos teniendo patria"

ta'fino

«

“Plena, como

la luna llena”

«

Para registrarte no importa

Si estás organizado o no, si eres solitario o con tu familia

haces actividades agrícolas, pecuarias, de procesamiento de

alimentos, o elaboras insumos o artesanías, o agroturismo

en zonas urbanas y periurbanas. Al hacerlo, podrás acceder

a programas formativos, contar con acompañamiento técnico,

enterarte de convocatorias públicas, tener apoyo para la

creación de estrategias comunicacionales que visibilicen tu

producto, conectarte y conocer otras unidades agrourbanas y

grupos de la cadena productiva que complementen tu trabajo.

También podrás acceder a información importante acerca del

sistema productivo agrourbano y, sobre todo, ayudarás a crear

una Comunidad Agrourbana para potenciar el nuevo sistema

económico nacional. Entra en la siguiente dirección:

http://minppau.gob.ve/registro-nacional-agrourbano

La escasez de teléfonos

públicos en toda la ciudad

Caracas, 6 de marzo de 2016.

Edición Número Ciento sesenta y ocho. Año 04. ÉPALE CCS


06

MIRADAS

modelos a escala

Esta es una lista aleatoria sin orden ni sentido. Es

un capricho arriesgado que describe una tipología

improbable de los “chavistas” que no existen (¿o sí?) y que

han marcado mi (nuestra) militancia rojita: ecléctica,

variopinta, sentimental, ingenua, frugal, fortuita,

oportunista, escurridiza, simple como la vida misma

POR marlon zambrano • @marlonzambrano / ilustraciOnES franklin alviárez

Chavista, para decirlo claro, es la gente buena

y hasta inocente que quiere cambiar el mundo,

prevé que todo alcance para todos, ama al

país, se traza objetivos con sentido histórico,

tiene una mística de alucinado tanto para hacer

café como para ir a una concentración el

4 de febrero, con disciplina para ver durante

siete horas seguidas el ¡Aló, Presidente!, sin

moverse, como Chávez, no ofende ni maltrata

sino al que le ha hecho daño a la Patria, no

se empata con escuálido(a) ni que esté como

una guayaba dulce, sigue con fe ciega las enseñanzas

del maestro arrebatado que nos incitó

a revisarnos el maruto para comprobar

que no era el más bonito pero tampoco el

más feo, y aún sigue con devoción febril a su

heredero natural (su hijo bien amado) pese

a las dificultades coyunturales y estructurales

que se han impuesto en el camino, después

de que el líder se diluyó entre millones pero

nos legó su apellido y su ismo. Por sobre todas

las cosas, tiene un altísimo sentido del

humor y no es corrupto.

blicidad”, con nuestras oscuras o luminosas

apetencias y manías.

Por eso, en esta edición especial y como si

reescribiéramos un evangelio apócrifo, también

hablamos de los demás “chavistas”.

Chavista exprés

Era la época en que me montaba la boina donde

me cogiera la noche. Tenía la velocidad del

rayo y el efecto del trueno para transformarme

en un armador de consignas que armonizaran

con el entorno: si había un cubano, “patria o

muerte, venceremos”; olía a adeco, “no volverán”;

Chávez llamaba al presidente del Banco

Provincial en vivo, “así, así, así es que se gobierna”.

Era joven y torpe, caminaba con garbo

engreído, leía “Un grano de maíz” —aunque

jamás entendí un coño—, cogía el sueño viendo

La Hojilla y trataba de hacerme todas las

fotos en grupo, de estricto rojo. Esa misma

fuerza centrífuga me dotaba de habilidades

sobrenaturales para echar el carro parejo. Recuerdo

que una vez, trabajando en el ministerio,

me pusieron de coordinador general del

comité interinstitucional de comunicación,

información, contrapropaganda y afines con

reuniones periódicas, dos veces por semana,

cuyo mayor logro fue un informe de 118 páginas

que algún viceministro engavetó porque

habrá notado el copia-y-pega que armó el comité

ad hoc que nombré para tal fin. Huelga

decir que las reuniones comenzaban y termi-

Solo es chavista el chavista; en otras palabras,

solo hay un tipo de chavista. Los demás

somos una banda de jodedores(as)

aprovechando las circunstancias con una

inocencia serena (pero inocencia al fin)

para navegar en este mare nostrum en la

medida de nuestras posibilidades. Parafraseando

a Pedro Chacín, somos gente promedio

de este país “muy susceptible a la punaban

en el Hong Chang (templo del desorden

chavista, como todo tugurio chino que

se respete) en los sótanos de las torres de El

Silencio, hasta que nos descubrió un director

general sectorial que se empató en la parranda

pero nos pajeó el bochinche.

Edición Número Ciento sesenta y ocho. Año 04. ÉPALE CCS Caracas, 6 de marzo de 2016.


07

no cayera en mis manos militantes. Uno va

buscando amor en cualquier parte, pero en

esa época yo buscaba pasión en las marchas,

como millones, que insuflamos con toneladas

de oxitocina la vanguardia comprometida

que esperaba cada discurso salvador

del Comandante Supremo. Una vez terminé

hediondo a anís y pagando 350 el rato

en el hotel Sideral (media estrella), frente al

Instituto Geográfico de Venezuela, donde

una soldada de la patria me sorprendió con

su mimetismo profano, al sacarse la chemís

roja para dejar al descubierto una camiseta

blanca de reina de la romería adeca, dice ella

que la última que se celebró en la parroquia

San Juan.

Chavista 2.0

Adolorido de desamor, fue peor el remedio

que la enfermedad. Ingresé a la superautopista

de la información con ganas de

buscarle peo a los escuálidos y terminé

cayéndome a trompadas con mi mamá.

¿Cómo es posible que la vieja sepa usar

internet, tenga su cuenta en Facebook y

hasta cuelgue fotos en el Instagram? ¿Y de

cuándo a acá mi mamá es escuálida si se

crió en Catia, vivió en Puerta Verde y nos

dio tetero en Caricuao? Resulta que posteé

el video del ¡Aló, Presidente! donde Chávez

cuenta que le dio diarrea en una transmisión

en cadena y no sabía cómo zafarse

de ese lío. La vieja añadió en mi muro:

“Qué ascoooooo”, “Qué vergüenza”, “Qué

pena de presidente, y saber que ese es el

hombre que nos representa en el mundo”.

Al principio no supe si pedirle la bendición,

preguntarle por papá o responder,

pero por pura maldad la asocié a una lista

de amigos llamados “la tropa”, la marqué

con 543 tags chavistas, le pasé 227 invitaciones

a páginas revolucionarias, pinché

“me gusta” a todas sus publicaciones para

que las viejas de la cuadra cibernética supieran

que uno de los hijos le salió dañado,

le mandé un tutorial de cómo hacerse

Solo es chavista

el chavista, en

otras palabras,

solo hay un tipo

de chavista. Los

demás somos

una banda de

jodedores


Chavista tirabesitos

Persuadido en mi fracaso y en plena crisis

de los 30, me anoté en el gym —aunque

nunca entré— y empecé a darle dos vueltas

a Los Próceres —en moto— mientras

escogía la marcha más cercana a mi casa en

horario de funcionario público. Asistía, bañadito

y entalcadito, con franela “Corazón

de mi patria”, pelo lamido para atrás y unos

Ray Ban originales de La Hoyada, dando

tropezones en medio del jardín florido que

han sido siempre las marchas chavistas. Es

verdad que al principio las concentraciones

masivas de la revolución eran descoloridas

y un poco ajadas, pero el corporativismo

institucional logró uniformar la belleza espontánea

del pueblo, más que nada de la

puebla, y empezó a salir ese mujerero loco

hasta de las alcantarillas. Más allá de llenar

siete avenidas caraqueñas, lo impresionante

era que se distribuyera semejante cantidad

de culos por las principales arterias viales

de la capital de la República, con la posibilidad,

estadísticamente cierta, de que alguchavista

en 10 lecciones, le puse una carita

feliz de Diosdado como avatar, la etiqueté

en ese video y en el que sale cantando “El

rey” de José Alfredo Jiménez, le reboté 155

imágenes de Trinchera Creativa y le di un

toque, pero cuando la quise agregar al chat,

lo desactivó. “Y apretao aquí abajo, apretao,

y me volteaba pa’ allá, me volteaba pa’ acá,

y aquel sudor dios mío, en cadenaaaaa…”.

¿Pero es que un presidente no caga? Le dejé

como un trapo remojado en su muro.

Caracas, 6 de marzo de 2016.

Edición Número Ciento sesenta y ocho. Año 04. ÉPALE CCS


08

Chavista docto

Saber que madre solo hay una. Reflexionando

sobre mis carencias afectivas y mis traumas de

infancia, que han llevado a más de un sicólogo

y a un yerbatero del mercado de las flores de

Petare a decirme que mate a mi mamá, simbólicamente

hablando, decidí dedicarme al conocimiento.

Debajo del elevado de la avenida

Fuerzas Armadas conseguí un lote blindado

para el saber chavista: El capital de Karl Marx,

Los miserables de Víctor Hugo, La guerra de

guerrillas del Che Guevara, Reconstruyendo la

izquierda de Marta Harnecker, Dibujos: con la

cabeza en otra parte de Farruco Sesto, y El alquimista

de Paulo Coelho, que le pedí al señor

que me envolviera aparte en papel periódico.

Con ese equipaje de conocimiento logré sostener

varias puertas y rematar la pata quebrada

de una mesita de noche, menos El alquimista,

de donde saqué dos frases que me sirvieron

más de una vez para establecer mi distancia

dialéctica frente al estado de la cuestión, suponiendo

que la cuestión esté en estado, y torcerle

el rumbo a una tarde de encendidos debates

en la “esquina caliente”: “Nunca desistas de un

sueño. Solo trata de ver las señales que te lleven

a él” paladeaba textualmente y ponía a todo el

mundo loco debajo del toldo al lado de la Plaza

Bolívar, mientras me alejaba en lontananza

La mujer chavista

merece mención

aparte por puro

flirteo (porque

todas las mujeres

son buenas y por

ende chavistas,

menos algunas). Eso

es lo más lindo que

hay, lo más grande,

la cocha pechocha,

la consentida,

la reina, la mami,

chavismo en estado

puro...


dejando un vaho de misterio como estela entre

La Francia y la estación del metro Capitolio,

donde agarraba el tren pirao antes de que alguien

se diera cuenta. En esa época agarré la

mala maña de mirar a la gente por encima de

mi hombro chavista, creerme un erudito del

pensamiento de izquierda, establecer criterios

personales como verdades universales y echármelas

de una vaina, que no se me ha quitado.

Chavista chikiluky

Yo pensé que eran de mentira, pero son de

verdad. Al principio, antes de militar en ese

gremio, lo asociaba con aprendices desclasados

con aspiraciones de alto standing, pero

cuando vi que se podía abrir la maleta de una

4x4 tuneada y poner a retumbar “La era está

pariendo un corazón” de Silvio Rodríguez en

unas Bohem máster 200, me monté en esa ola

y dibujé sin dilaciones mi propio mapa del tesoro,

con recortes de las revistas Épale CCS y

Estampas: Torre Eiffel o la inclinada de Pisa,

cámara GoPro Hero4, camioneta Fortuner

2016, caminito empedrado, fotos de Fabiola

González, Érika Ortega y una de la negra Nora

por si acaso se me hacía realidad el sueño de

retirarme en Barlovento, caminito rayuela,

casa a dos aguas con chimenea y picos nevados

al fondo modelo Paraguaná, fiesta tipo

orgía con poses de perreo modelo TVes 11 de

la mañana y un despachito con escritorio en el

piso 16 de una torre caraqueña, pero cuando

revisé por enésima vez el recibo de la quincena

epalera, agarré esa vaina y la quemé.

Edición Número Ciento sesenta y ocho. Año 04. ÉPALE CCS Caracas, 6 de marzo de 2016.


09

Chavista atómico

Me puse así cuando inventé el vilipendiado

“chavistómetro” y me metí a vegano. Armé

una logia de exquisitos miembros cuyo método

de acceso incluía prueba de ADN, talla,

peso, linaje. Adoptaba forma de kamikaze en

la calle pero en casa me sacaba el colorete,

me sentaba frente a la computadora a espiar

los perfiles de amigos y allegados para montarles

sus respectivos expedientes y no hablaba

con nadie cuando me comía un sándwich

con tomates deshidratados y albahaca. Me

hacía selfies porque siempre andaba solo, en

poses estudiadas milimétricamente y editadas

en Photoshop la mayoría de las veces:

fondo tricolor difuminado, tatuaje en el cuello

del cacique Guaicaipuro, mirada como

de guerrillero heroico. A todo le conseguía

un fallo o me parecía sospechoso. Yo sí sabía

cómo hacer el socialismo del siglo XXI y

me quedé esperando la llamada de Maduro.

Lo único es que me resbalé en dos detalles:

no me bañaba en río porque me picaban los

mosquitos y no comía sancocho si no se hacía

con agua mineral. Los compas notaron

con recelo esas finuras.

Chavista arrepentido

Habiendo vivido tanto, como dijo el Pablito

Neruda, y siendo más mis desgracias que

la muerte y resurrección de César Vallejo,

me arreché. Pegué un brinco maromero de

dos vueltas y media para caer en el mismo

sitio pero mirando pa’l otro lado. Me faltaron

dedos para señalar a medio mundo,

elaboré junto a otras amistades muy cultas

unos razonamientos tan categóricos y

herméticos sobre la verdadera razón de

ser chavista que ni a Chávez se le habrían

ocurrido, le lancé a Cristo, al Diablo y a

la corte vikinga, me volví medio chimbo,

egoísta y necio, me puse a bachaquear un

rato pa’ ve qué lo qué, raspé por aquí y por

allá pa’ completá, me puse en la mira para

ver si me ponían donde aún quedaba, y me

empezó a gustar —y aquí discurro con un

dolor en el pecho no sé si por inquina o

enamoramiento mediático— el Nacho ese

con pasaporte y todo.

Mujer chavista

Mención aparte porque si no lo escribes

en Épale CCS, ¿dónde lo escribes?, y por

puro flirteo porque todas las mujeres son

buenas y, por ende, chavistas, menos unas

cuantas: eso es lo más lindo que hay, lo

más grande, la cocha pechocha, la consentida,

la reina, la mami, chavismo en estado

puro, la jefa, la que manda, la que organiza

la pea, la de la cola, la que le echa bolas así

digan que le echan ovarios, una santa, una

belleza, cosita rica, “one ta lo ma lino e la

cacha”, mi roja rojita, mi fosforito, la tropera,

la arañita, mi magallanera, tremenda

hembra, palo ’e mujer, la guerrillera, rolo ’e

jeva, 4x4, la mejor, la muy muy.

Caracas, 6 de marzo de 2016.

Edición Número Ciento sesenta y ocho. Año 04. ÉPALE CCS


10

opinión

breve transitar

por sus palabras

POR Ander De Tejada

@epaleccs

ILUSTRACIoNes michael mata

Este trabajo no tiene el objetivo de ser un

estudio de los discursos del presidente

Chávez. Con este se busca, únicamente, la

transmisión de fragmentos discursivos que

puedan sintetizar, más o menos, lo que es

el chavismo. No pretende ser, pues, un trabajo

complejo que busque una conceptualización

sino la elaboración de una pequeña

y superficial compilación de aquellas pala-

bras de Chávez que fueron ilustrativas para

el pueblo venezolano y que hicieron que

pudiéramos conocer mejor aquellas cosas

que el hombre tenía en la cabeza. Como

fuente usamos un libro llamado “Pensamientos

del presidente Chávez’’ compilado

por Salomón Susi Sarfati y editado por Correo

del Orinoco, en donde están especificados

los días en que se pronunció lo que está

escrito. Aquello que no tenga su respectiva

referencia es únicamente porque ésta no se

encontró. Sin embargo, con una rápida búsqueda

por internet se puede verificar que

proceden, de hecho, del Presidente.

No era la primera vez que lo decía. Tampoco

fue un invento de él, pero, tras analizar la

revolución, se decreta casi unánimemente

Edición Número Ciento cincuenta y uno. Año 04. ÉPALE CCS Caracas, 12 de enero de 2016.


11

su inicio con la rebelión del Caracazo: “La

revolución que se inició con la rebelión popular

del 27 de febrero de 1989, y prosiguió

con las rebeliones militares del 4 de febrero

y 27 de noviembre de 1992, desencadenó

un largo y complejo proceso de organización

y acumulación de fuerzas que hizo

posible la espléndida y hermosa síntesis del

6 de diciembre de 1998. Aquel memorable

día el pueblo tomó la decisión irrevocable

de convertirse en protagonista de su propia

historia y conductor de su propio destino.

No se trataba de una jornada electoral más

ni de cambiar a un presidente por otro: el

pueblo quería ser y se hizo el alfarero de

una nueva República y el constructor de

una Venezuela real y verdaderamente libre,

soberanamente independiente’’.

Ahora que ya sabemos cuándo, según

Chávez, inicia este proceso, vayamos a su

naturaleza. Como pudimos escuchar de su

voz, la Revolución Bolivariana es anticapitalista,

ya que Chávez mismo siempre marcó

la distancia del sistema económico que rige

al mundo: “El capitalismo no es un sistema

político, es un sistema económico que subordina

y crea su sistema político, que es la

dictadura burguesa’’. Además, dice, con respecto

a la cultura que siembra el capital en

las mentes de los pueblos, que “es la práctica

perversa que nos lleva al extremo del egoísmo,

del individualismo, del odio’’.

¿Qué coloca Chávez, entonces, como sustituto

de ese sistema que considera perverso?

Pues al socialismo. Como dijo el

1º de abril de 2005 en un encuentro con

el Frente Francisco de Miranda: “Hay dos

grandes modelos: uno, el capitalismo, que

potencia el capital; y el otro, el socialismo,

que potencia al ser humano. Ya no caben

dudas de que el socialismo es el camino’’. Y,

¿cómo es ese socialismo?, ¿se separa ideológicamente

de las teorías sociales modernas

como el marxismo o se adapta a ellas?;

¿busca un nuevo camino de acuerdo a las

condiciones del pueblo venezolano o busca

la repetición de las experiencias revolucionarias

del siglo XX?

Dijo, en una cita cuya referencia se nos escapa,

que “sin dudas, el socialismo es el camino.

Hay que forjarlo y particularizarlo al

caso venezolano. Los modelos no se pueden

copiar; tenemos que aprender de los modelos

y respetar las diferencias’’. Con eso,

Chávez marca distancia de las antiguas experiencias

socialistas y define la Revolución

Bolivariana como algo propio, pero ¿basado

en qué?, además de las teorías de izquierda

ya reivindicadas por él. Dijo Hugo, en una

cita no referenciada: “La ideología nuestra

Caracas, 12 de octubre de 2014.

Edición Número Ciento. Año 03. ÉPALE CCS


12

se alimenta de muchas corrientes. Una, la

corriente zamorana; la otra, la bolivariana;

y la otra, la robinsoniana. He allí las tres

raíces que inspiran y que alimentan la ideología

del proyecto hoy’’. También, en un discurso

en San Carlos, Cojedes, en enero de

2003, había especificado, antes de declararse

como un individuo de izquierda, que “la

ideología revolucionaria que impulsa esta

Revolución Bolivariana no es importada de

otras latitudes, no es una ideología extraña

a nuestra propia naturaleza, no; nuestra

ideología es autóctona; nuestra ideología es

criolla como la sabana; nuestra ideología

es producto de nuestra propia historia, de

nuestro propio barro, de nuestras propias

leyendas y de nuestros propios sueños’’.

Sin embargo, después del año 2007 introdujo

un componente de izquierda a su discurso,

justo en ese momento en que se hacía

el proyecto vino

acompañado de una

sustancia esencial,

único ingrediente

que lo hacía posible:

el poder popular y

la búsqueda de la

consolidación del

poder comunal


necesaria la profundización del proyecto

revolucionario. Dijo Chávez en el mensaje

anual a la Asamblea Nacional el 15 de enero

de 2010: “Yo no soy solo cristiano, soy

un revolucionario y también soy marxista.

Asumo el marxismo, lo asumo como asumo

el cristianismo y el bolivarianismo, el

martianismo, el sandinismo, el sucrismo y

el mirandismo’’.

Todo este proyecto vino acompañado discursivamente

de una sustancia esencial,

único ingrediente que lo hacía posible: el

poder popular y la búsqueda difícil de la

consolidación del poder comunal. Chávez

dijo en su primer ¡Aló, Presidente! “teórico”

de junio de 2009: “La comuna debe ser el

espacio sobre el cual vamos a parir el socialismo.

El socialismo desde donde tiene que

surgir es desde las bases, es una creación

popular, de las masas, de la nación; es un

parto histórico, es el espacio donde vamos

a engendrar y parir el socialismo desde lo

pequeño, grano a grano: piedra a piedra se

va haciendo la montaña”.

Edición Número Ciento cincuenta y uno. Año 04. ÉPALE CCS Caracas, 12 de enero de 2016.


OPINIÓN

13

Los Tercos

POR Nazareth Balbás

@soylabalbas

ILUSTRACIÓN jessica mena

El poema de Anna Ajmátova sigue allí y Margarita, mi gata, me mira

sin piedad. Ya perdí la cuenta de todas las versiones que he borrado.

Intenté no escribir en primera persona y fracasé. Traté de ceñirme a

la pauta sin éxito. Solo ha sobrevivido un párrafo que, afortunadamente,

me asegura que es el del final. Entonces, aterrorizada, me doy

cuenta de que es la primera vez que escribo un artículo de opinión

y me avergüenzo porque empezaré estas líneas con esa inaceptable

justificación. Pero ya es hora.

Qué es el chavismo, me repito. Mi cabeza es una amasijo de ideas

inconexas, sensaciones, recuerdos, anécdotas contadas hasta el hartazgo.

Una suma de razones y sentimientos esquiva a cualquier “es

esto, dos puntos”. Por eso empiezo por decir que el chavismo son

muchas cosas, pero es, ante todo, una certeza. Una fuerza que resiste

a la desesperanza.

***

Desde que la escuché, esta historia ha cumplido para mí el papel de

mito de origen. Es más o menos así: sabotaje petrolero, finales de

diciembre de 2002, en alguna zona popular de Caracas. Preocupado

por la profunda crisis económica y política provocada por la paralización

de la principal industria del país, el boicot empresarial y la acción

de los partidos de oposición, el presidente Hugo Chávez decide

salir de Miraflores para ir a visitar a la gente. Escasean la gasolina, el

gas, la comida. En un rancho de un barrio capitalino, escaleras arriba,

una señora lo llama y le dice: “Mira, Chávez, estamos cocinando

es arroz porque no se consigue más nada. ¿Tú ves esa leña que está

ardiendo ahí? Era lo que quedaba de mi cama, que la hice leña para

cocinar. Mira, Chávez, si tengo que tumbar las puertas del rancho

para cocinar, las tumbaré, ¡pero no te rindas, carajo!”.

Esa vez ganamos

He repetido ese episodio casi como una parábola, especialmente

para los amigos que solo supieron de Chávez por los epítetos de tirano,

dictador, caudillo, alucinado. Los conocidos que, aunque no

lo digan, piensan que el chavista es una mezcla de idiota manso y

voluble, incapaz de resistir la primera adversidad, cuando lo cierto

es que nunca hemos salido de una trinchera, que hemos luchado

a rabiar, que aprendimos las mayores lecciones en la derrota y nos

supimos gozar cada triunfo porque, por primera vez, sentimos que

nos pertenecían. El chavismo que nos dio un rostro a millones de

invisibles, también nos hizo parte.

Caracas, 6 de marzo de 2016.

Edición Número Ciento sesenta y ocho. Año 04. ÉPALE CCS


14

***

Hoy desistí de hacer la cola que me toca por número de cédula para

comprar comida y, de regreso a casa, miré con envidia a la gente con

sus bolsas llenas de los víveres que faltarán en mi despensa al menos

una semana más. Tuvieron más paciencia que yo, supongo.

Sentí rabia, sí. Los fines de semana solía levantarme con ganas de

ir al cine, al museo, comer en la calle, pero ahora mi primer pensamiento

es cuánto tiempo pasar en una cola esperando para comprar

una cuantas cosas a “precios justos”, si es que acaso el concepto de

justicia aplica en el automercado.

En el camino de regreso a casa, sentada en la camioneta, recorrí la

avenida Bolívar y recordé la última vez que estuve —que estuvimos—

allí con Chávez, en octubre de 2012. Antes de su discurso se

sentían los nervios porque había empezado a llover, un aguacero

bravío que empapaba al gentío desparramado en la Bolívar, en la

Universidad, en la Lecuna y amenazaba con dispersar la concentración.

Para cualquier político, un chaparrón de esos justo el día

del cierre de campaña era, cuando menos, una catástrofe, más aún

en el delicado estado de salud del líder bolivariano. Pero nadie se

movió del lugar.

Él apareció y fue el de siempre: bajo la lluvia, bailó, cantó, rió, aplaudió

sin demasiado tino y nos dijo que ese aguacero, lejos de ser un

mal presagio, era una bendición de San Francisco. Chapoteábamos

de júbilo, no cabíamos en la calle ni en nuestro propio espíritu. Éramos

inmensos: chavistas.

Ese jueves paladeamos otra victoria. Nos sentimos invencibles.

***

Pienso en Chávez, sobrepuesto a sus propias dolencias para estar a la

altura de ese pueblo que siempre le exigió mantenerse en combate;

en aquella señora sacrificando el armazón de su cama en un fogón

con tal de no claudicar; y en esta épica cotidiana en minúscula que

me impide, pese a todas las dificultades, dejar de creer.

¿Qué fiebre colectiva nos mantiene de pie hoy?, ¿por qué no abdicamos?,

¿qué nos hace resistir a tanto embate?, ¿no sería más fácil

doblegarnos y renunciar?, ¿acaso somos un error histórico? No

puedo responder a todo, pero encuentro la clave en ese elemento

del que habla Ernst Bloch, que no permite que nos conformemos

¿Qué fiebre colectiva nos

mantiene de pie hoy?, ¿por qué

no abdicamos?, ¿qué nos hace

resistir a tanto embate?, ¿no

sería más fácil doblegarnos y

renunciar?


con lo malo existente, que prohíbe la renuncia, que es transmisible:

la esperanza.

Entonces vuelvo al poema de Ajmátova que dejé sobre la mesa, el

que reza: Sabemos qué está ahora sobre la balanza / Y qué está sucediendo

/ La hora del coraje ha sonado / Y coraje no nos faltará. /

No nos asusta caer sobre las balas, / no será amargo quedarnos sin

techo. / Tu voz guardaremos, Rusia. / El gran verbo ruso. / Libre y

puro lo entregaremos / a nuestros nietos, y a salvo del cautiverio /

¡para siempre!

El chavismo nos acunó con la certeza de un destino. Así, anidamos

en el abrazo frente a la tragedia, encendemos velas de mañana en

lo oscuro, hacemos aves con las sombras para quitarnos el miedo,

curtimos nuestro espíritu en la adversidad, ensanchamos la cobija

para abrigar al otro, donde come uno, comen dos. Conjuramos el

futuro como una tarde de abril.

Nos acusan de optimistas, de locos, de soñadores. Los insomnes se

empeñan en imponernos un fardo para impedirnos la levedad. Ahí

están, como siempre, hablándonos del fracaso inevitable, del problema

irresoluto, de la poca utilidad de la belleza. Convencidos de

que algún día lograrán cerrarnos los ojos y la boca, nos disparan

a diario sus balas de plomo y gris. Pero nosotros, tozudos, seguimos

militando en el ejército de los que aman. Avanzamos con el

porvenir al cinto y la sonrisa en ristre: heridos mas no derrotados,

reflexivos pero jamás traidores, en lucha pero nunca tristes. En esa

determinación está nuestra mayor fortaleza, la que ellos no conocerán:

tenemos las almas habitadas por una esperanza inmarcesible.

Edición Número Ciento sesenta y ocho. Año 04. ÉPALE CCS Caracas, 6 de marzo de 2016.


ENCARTADO

foto-reportaje

chávez

inédito

Movido por una pasión inagotable,

la actividad del comandante Hugo

Chávez trascendió los ámbitos convencionales

de la política. Su porte

omnipresente está registrado en

millones de fotografías pendientes

de difusión. He aquí una selección

de instantáneas nunca publicadas

FOTO CAMILLE BRICEÑO


Acto público de impulso al turismo, Táchira (2002). Foto Enrique Hernández

Apertura de planta procesadora de arroz, Portuguesa (2001). Foto eh

Casa de Pablo Neruda en Isla Negra, Chile (2001). Foto Eh


Entrega de tractores a productores agrícolas (2006). Foto Iván Ordóñez

En Los Teques (1998). foto Wilmar Guerrero

En entrevista a The Guardian, La Casona (2001). Foto Maiquel Torcatt

Acto por promulgación de Ley de Tierras (2001). Foto EH

Marcha en Guarenas (2012). Foto Edgar Carmona

Elección de sindicatos de la revolución en el Poliedro de Caracas (2001). Foto EH


Inauguración de Escuela Bolivariana en los Valles del Tuy (2001). Foto Enrique Hernández


Junto al alcalde de Moscú Yuri Lozhkov (2007). Foto Ilya Pitaliev

Con estudiantes rusos en Moscú (2009). Foto Mijail Fomichev

Visita oficial en Volgogrado, Rusia (2006). Foto Guennady Kolodkin

Entrevista en salón Sol del Perú, Miraflores (2002). Foto EH


En el albergue de niños Madre Teresa de Calcuta, India (2005). Foto EH

Acto en la Plaza Bolívar de Caracas (2011). Foto Anebert Rivera


FOTO enrique hernández

22

minicrónicas

La cuenta del descuido

El cielo prometía un ardiente aguacero,

umbrosas nubes asediaban el horizonte

agreste de Boconó. Mas, sin embargo, el

anuncio de tempestad solo fue una señal

peregrina; esa noche como ninguna la

sombra deambuló serena bajo la luna. Al

parecer, Ernesto también durmió como

nunca; apenas se acomodó en la cama,

sucumbió sin pena en un letargo profundo

y no despabiló hasta el día siguiente.

Aquel hombre, solitario y recién jubilado,

padeció en su juventud de recurrentes

pesadillas. Eran visiones terribles, de

un realismo asfixiante capaz de enajenar

a cualquiera; y fueron causa del encanto

por una envejecida literatura que lo encaminó

a interpretar sus propias alucinaciones.

De ese modo llegó a exorcizar

las pesadillas; empero, con ello también

perdió la memoria nocturna. No volvió a

saber de sueños. Hasta esa noche de señales

peregrinas, cuando soñó que moría

—apaciblemente— mientras dormía.

Al despertar, una extraña holgura le atravesaba

el alma, pero más intensa palpitaba

la novedad del sueño; la reanudación

de los vuelos hacia el inframundo no

dejaba lugar para atender otras sensaciones.

Su curtido intelecto examinó

una y otra vez las imágenes, como en los

viejos tiempos, y pensó en los tratados

de oniromancia que aún conservaba en

la biblioteca de su dormitorio. En la tradición

augural, soñar con la muerte propia

es signo de transmutación, ruptura

o renacimiento. Ernesto ignoraba que

aquel sueño no tenía carácter alegórico

y, por tanto, era innecesaria cualquier

interpretación. Entonces, se incorporó y

fue directo a consultar los libros de Artemidoro

y de Samael, sin percatarse de

lo que había dejado inerte sobre el lecho.

Fue en vano la pretensión de asir los

textos: inmóviles e indolentes se le escaparon

de la mano. Al instante, Ernesto

cayó en la cuenta de su descuido. Solo

entonces volteó la mirada y contempló

su propio cadáver.

Por Rafael Fernández

Filo

y borde

Cuando la lectura es otro pan.

Chávez logra que uno no note la densidad

de Mészáros, la oscuridad de Nietzsche o la

complejidad estratégica de Bolívar. En su

verbo entrega lo más profundo del conocimiento

universal sin que haya necesidad de

una preparación especial para entenderlo.

¡Qué lejos de la pedantería, del engreimiento

intelectual, de la actitud de élite! En

Chávez tiene el mismo vuelo una anécdota

de su niñez, un partido de pelota o la explicación

de la necesidad de un nuevo orden

geopolítico capaz de respetar la voz de

todos los pueblos.

En Chávez la lectura es otro pan, al que tenemos

derecho todos, uno que se comparte

con sencillez y al que no hay limitación que

nos impida acceder con plenitud.

El Quijote, Los miserables, Las venas abiertas

de América Latina, Así habló Zaratrustra,

todo Bolívar, Neruda y una infinidad

más de libros y autores, en manos de

Chávez encuentran un impulso que los devuelve

con nuevo brillo hacia los lectores.

Si miramos toda nuestra historia continental,

dificulto que podamos encontrar

una figura similar a la de Chávez. Alguien

que haya logrado impulsar, democratizar y

acercar con tanta fuerza la lectura.

El impulso está allí y no ha cesado. En medio

de las dificultades de hoy, el esfuerzo

editorial se mantiene. Seguimos produciendo

libros y facilitando el acceso a millones

de venezolanos a la lectura.

Ojalá que Freddy Ñáñez o los directores de

nuestras editoriales den pronto el sencillo

paso de entregar también nuestros libros

en los nuevos formatos que permiten

leerlos en cualquier teléfono inteligente.

Estoy seguro de que esta decisión puede

multiplicar el acceso a la lectura. Sé que lo

hacen hoy promocionando la descarga en

formato PDF, el cual resulta cómodo solo

en pantallas grandes, pero no es adecuado

para las dimensiones de un teléfono.

Sé que muy pronto podrá materializarse

esta idea, puesto que no involucra ninguna

inversión, no requiere de diseño y se puede

realizar todo con software libre.

Creo que esta es una forma de llevar a un

nuevo nivel ese impulso lector que nos ha

dado Chávez y lograr que nuestro teléfono

sea también una biblioteca.

Freddy Fernández

@filoyborde

Edición Número Ciento sesenta y ocho. Año 04. ÉPALE CCS Caracas, 6 de marzo de 2016.


MIRADAS

23

Por qué será

que siempre

nos traiciona

el corazón

POR gustavo mérida• @gusmerida1 / ilustraciones alfredo rajoy

Caracas, 6 de marzo de 2016.

Edición Número Ciento sesenta y ocho. Año 04. ÉPALE CCS


24

Un evangélico sale de algún letargo

y le dice al primer cristiano con

quien tropieza: “Oye, ¿tú eres capaz

de traicionarme?”, y el cristiano

entra en algún letargo. Un cristiano

sale de algún letargo y le dice

al primer caraqueño con quien

tropieza: “Oye, ¿tú eres capaz de…”

Cuando el conquistador volteó, se sorprendió

un poco porque vio que eran bastantes.

“Sois muchos, vosotros”, le dijo al indio que

caminaba a su lado. “Y no llegaron más porque

no tenemos tanta comida”, le ripostó el

indígena. Estos indios, en esta batalla, eran

muchísimo más que los otros, los que luchaban

contra el conquistador. Estamos en

Catia, en mil quinientos y pico y aunque después

algunos españoles se cogieron a algunas

indias de aquí y de allá y a otras negras;

algunos negros le metieron a las españolas

blanquísimas y a otras indias que estaban

pasando tanto trabajo como ellos y algunos

indios consolaron a algunas negras, españolas

y así sucesivamente hasta esta mañana,

es desde ahí que se puede empezar a contar

la historia de la traición en estas tierras, no

porque antes no haya habido, sino porque

no se puede olvidar que, al final, esta revista

termina en la basura.

Entonces, en ese año, recién fundada por el

conquistador español, la Caracas de por allá

vio cómo la mayoría de sus indios, en Catia,

se caían a coñazos hasta matarse casi todos,

con la minoría, la de los otros indios, de ahí

mismito también, que se defendían del conquistador

español que los estaba masacrando.

La Batalla de Maracapana, le mientan al hecho.

Si yo hubiese sido un español de entonces,

conquistando tierras y cogiendo indias,

también hubiese estado contento, echando

carro un ratico, mirando cómo esos indios se

mataban entre ellos.

Estamos en Caracas, en dos mil y pico, y el

excelente analista Marlon Zambrano publica

en su Facebook, junto a una noticia relacionada

con un amor (¿o traición?) entre un cacique

(o presidente) indígena y una española (o

como si lo fuera), la siguiente frase: “Por qué

será que siempre nos traiciona el corazón”. No

es una pregunta, no es una afirmación y tiene

comillas porque es una cita, pero es una frase

sin entonación, sin más, sin menos. Una frase

que habla de traición y del corazón.

Eleazar León, un poeta que quería montar un

bar llamado “La Pantomima”, juraba que solo

se puede escribir de amor y de muerte. “Piensa

en el asunto que quieras —decía, mientras

trepidaba los labios— y rozas la muerte o rozas

el amor”.

O la traición, que lo roza todo. ¿Es traición si

Santiago Uribe Vélez le echa paja al hermano?

Lleno de preguntas y sabiéndome capaz de

traicionar, pensé en hablar con sociólogos

y/o políticos, malandros y/o curas, doctores

y/o mulas narcotraficantes, privados de libertad

y/o bachaqueros, miembros de clubes

y/o militares pero, siendo que al final de todo

esta revista, esta misma, la del aniversario

por el tercer año desde que se murió Chávez

(para algunos y algunas ya no es el Comandante,

ni mucho menos eterno, ni el presidente)

va a ir a parar a la basura, pues mejor

hablo conmigo mismo. Yo mismo soy, pues.

Un experto en traiciones a las que se refiere

Marlon. Es el corazón el culpable, dice él,

que es un tipo que se enamora a la primera.

Otros, y otras, se enamoran a la segunda. Los

más a la tercera, las menos a la cuarta, o viceversa.

A diestra y siniestra (como saludaban

los dueños de El Alazán, aquel restaurante

de carnes de primera que le compraban a

unos corruptos —o traidores, como puede

ser usted, como puedo ser yo, porque la peladera

de bola es grande y ya no puedo viajar

ni consigo una batería— y luego la vendían

bien cara, carísima, a otros comerciantes y/u

opositores, neoburgueses y/o machistas, letrados

y/o comunistas), repito, a diestra y

siniestra, todos tenemos corazón, incluso

para la traición. A ese corazón es a quien le

echamos la culpa. Al amor, pues.

Entonces, Santiago Uribe no puede traicionar

a su hermano Álvaro. No lo hace por amor.

Pero ese inmenso amor deja sin justicia a un

poco de gente, india, negra y blanca, de aquí y

de allá. Qué vaina. Qué verraquera.

Lilian no puede traicionar a Leopoldo. Diosdado

no puede traicionar a Maduro. Visto así,

se entiende por qué fuimos buenos haciendo

telenovelas, que no películas, porque quien

Edición Número Ciento sesenta y ocho. Año 04. ÉPALE CCS Caracas, 6 de marzo de 2016.


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me diga que Pelo malo, con todos sus premios

a cuestas, no es una película antichavista,

pues es porque no la vio. “Qué bolas tiene

este tipo”, pensarán algunas de ustedes, personas

incapaces de traicionar a nadie, ni por

amor, porque son intachables: pues tienen

toda la razón, no sé de qué coño estoy hablando

porque no sé nada de cine y, además,

esta revista va a ir a parar a la basura o alguien

la usará, con conciencia, para recoger

el pupú de su perro del cual es responsable.

Es tremenda película esa de Pelo malo.

Maduro no puede traicionar a Chávez.

Maduro vete ya. Oscarcito (sí, Nacho y Oscarcito)

le dice a Maduro que renuncie. A

Chataing no se le paró y no pudo, pero si lo

hubiese logrado, ¿es traición? Fuimos buenísimos

haciendo telenovelas, algunas treguas

en guerras lejanas tienen esa impronta. ¿A

quién traiciona al bachaquero cuando con lo

que gana con eso le alcanza para casi todo?

El amor

Entonces el indio le decía al conquistador la

mejor manera, el mejor camino y la bajada

más corta para joder a los otros indios que

se defendían del español que quería escoñetar

a todos los indios, los de allá y los de acá,

para quedarse con todo. En Catia, aquí cerca.

¿Qué pasó desde que se empezaron a contar

los años? En los treinta y pico un tipo señaló:

“Ese es”. A su hermano, su pana, su maestro.

Al tipo le ponen los ganchos y lo crucifican.

A su hermano, su pana, su discípulo, le pagan

unos reales. Eso lo explica todo. Los reales,

que ya no alcanzan para nada y entonces hay

que conseguirlos como sea. Amor y traición.

Colas. Desesperanza, desamor, olvido. ¿Santiago

traicionará a Álvaro? ¿Cuánto habría

que pagarle? ¿Quién se lo va a pagar?

Hebert, cuando chiquito, caminaba junto a

su padre soñando con barquitos de papel.

Cuando grande, con los músculos de hierro,

declaraba en televisión que iba a escoñetar,

cual español contra indio, a todo aquel comerciante

especulador y/o especuladora y

presidió un organismo y se llevó (presuntamente,

no vaya a ser que pueda demandar

a esta publicación que ya saben dónde va a

Caracas, 6 de marzo de 2016.

Edición Número Ciento sesenta y ocho. Año 04. ÉPALE CCS


26

parar) un poco, o mejor dicho, un coñazo

de euros con el sobreprecio en la compra de

unos ferris con los reales de todos y todas,

traidores e/o impolutos, bachaqueras y/o

feministas, comerciantes y/o masoquistas.

Cuando Baduel, héroe de la resistencia chavista

en Maracay por allá por 2002, agarró

unos reales, ¿traicionó o se rebuscaba?

Arias Cárdenas traicionó a Chávez. Usted

puede ponerle signos de interrogación, de exclamación,

unas comillas o leerlo como afirmación:

da igual. Lo volverá a hacer. Con la

anterior frase, siga las mismas instrucciones

(o sugerencias, no vaya usted a traicionarme y

deje de leer ahorita mismo): da igual, porque

igual esta revista va a donde va.

La muerte

Entonces, desde el treinta y pico hasta el mil

quinientos y pico y hasta hoy, con todas sus

imprecisiones y traiciones, henos aquí, en este

contexto en el que el amor y/o la muerte andan

rozando y rozándose. Cuando te enamoras,

corres el hermoso riesgo del desamor. Y si

lo haces a cada rato, como Marlon, tienes que

prepararte para algo más que acusar al corazón,

que en realidad no tiene tanta responsabilidad

en los asuntos que rozan a la traición.

¿Traicionaron los indígenas en Amazonas?

Fue Chávez quien luchó por reivindicarles,

por incluirles. Están en la Constitución. ¿Traicionaron

a Chávez? ¿Y Parra, el ex alcalde de

Valencia? Todavía sale en alguna valla, sonriente,

al lado de Chávez, que ya no es el Comandante

Eterno, ya van tres años, ya la gente

se va olvidando, preocupada por tanta cola y

tanta hambre (recuerden a los dueños de El

Alazán) que no te deja recordar y mucho menos

pensar. Qué traición un coño de madre,

qué vas a hablar tú, que tengo un mes parado

con el carro porque no hay repuestos, este país

se fue a la mierda. Qué traición un carajo.

Y aquí es cuando uno cae (o se sube) en la

mentira de poseer la capacidad de juzgar a

todo el mundo porque uno es incapaz de

traicionar. Y, señalando, vamos aumentando

la lista. ¿Es traidor Roland Denis? ¿Marea Socialista?

¿Navarro y compañía? ¿Los dueños

de El Alazán? ¿Usted? ¿Yo? Da igual.

El desamor

Santiago y Álvaro. Álvaro y Chávez. ¿Uribe

traicionó a Chávez cuando torpedeó el proceso

de paz en Colombia? La guerra, la patria, la

traición. De aquí y de allá. Cerrada, o medio

abierta la frontera, ¿traiciona el militar venezolano

que le cobra al paramilitar colombiano?

¿Rosita traiciona al pran? Con más preguntas

que respuestas, se acerca el final, que

no siempre es el mismo.

El conquistador miró al frente. Vio la muerte

y la traición en un roce sangriento que no

le provocaba nada, absolutamente nada. Ese

espectáculo, y un rábano, le valían lo mismo.

Si yo fuese uno de ellos, de los que ven, de

los que no se salpican, tal vez me comería el

rábano mientras observo. Pero usted, si está

leyendo esta revista en este valle, puede que

sea de los que se salpican. De repente, digo

yo, pensando en Chávez, el presidente, el que

dijo que unidad, que tal, que lucha, que no

faltarán quienes intenten, el que va a cumplir

tres años ahí pero que dijo que yo también

era él porque soy venezolano, pensando en

él y en que soy de los que se salpicarían si

(como en Catia hace quinientos años) tenemos

que caernos a coñazos, que es mejor que

no. Que tampoco es para tanto. Digo, que

quiero ver un nieto, o nieta. Que todavía me

falta. Que la crisis, que la traición, que la batería,

que las colas. A esta frase del presidente

Nicolás Maduro hay que leerla despacio, sin

apuros: “Nuestra victoria es la paz”. Sin traiciones.

En una pared cercana a la Cota Mil

se lee: “Pizarro, traidor”. ¿Se siente traidor el

diputado? Si Pizarro (u otros y otras) no van

al Congreso de la Patria, no va a funcionar.

Deposite la basura en su lugar.

Edición Número Ciento sesenta y ocho. Año 04. ÉPALE CCS Caracas, 6 de marzo de 2016.


ENTREVISTA

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el sujeto caribe

de Ociel lópez

Con el entrevistado acordamos algo: una

caracterización del chavismo diferente a aquella que

dice que se encuentra en la lluvia, en las nubes y en

las risas. él trae, junto a su libro, un análisis sobre el

sujeto chavista

POR ander de tejada • @epaleccs / Fotografías michael mata

Caracas, 6 de marzo de 2016.

Edición Número Ciento sesenta y ocho. Año 04. ÉPALE CCS


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En busca de una definición del chavismo, la

mirada acuciosa de Ociel López, sociólogo

y profesor universitario, se ceba en el campo

del análisis político. Su percepción, además

de sociológica, se afirma en las marcas

históricas que definen a nuestra original y

única región caribeña.

—¿QUÉ CARACTERIZA A ESE

NUESTRO CHAVISMO?

—El sujeto chavista nunca fue un sujeto

uniformado, domesticado ni clientelar.

Comprobadamente, el sujeto chavista fue

un sujeto variopinto, diverso, múltiple, excesivamente

heterogéneo, que provenía de

diferentes núcleos, espacios y territorios y

que lograba articular en su seno desde exguerrilleros

hasta exadecos. Sería irresponsable

pensar que es solo un problema de

exguerrilleros, porque el chavismo básicamente

gana elecciones y confronta y hace

revueltas y se va a la calle con un sujeto que

viene de ser adeco. Y eso no es ningún “a

pesar’’, como lo hacen ver algunos.

Mientras pedimos un café, López va entrando

en calor: “Aquí, por lo menos en

Caracas, los adecos expulsaron a los comunistas

de los barrios a finales de los

años 60 y nunca más pudieron volver. El

chavismo puede darse porque eso que

en algún momento fue el sujeto popular

adeco se chavistiza. Por eso es que puede

existir. Si no, no existe. Es cómo se mezclan

cosas, saltan chispas en un territorio

determinado y, bajo un pensamiento

caribe, el sujeto emerge, toma terreno y

hegemonía política. No en la lluvia y en

las nubes, sino que gana elecciones, hace

marchas y contramarchas, sale a la calle y

salva a Chávez. El chavismo baila reguetón

o no es chavista. Al chavismo le gusta la

bachata, le gusta el vallenato. Ahora, hay

un chavismo imaginado, simulado, basado

en una burocracia que habla de una

determinada manera, que se viste de una

determinada manera, que está domesticado,

independientemente del tejido social,

porque puede estar en la comunidad o en

el ministerio. Es un sujeto que, más bien,

está uniformado, que está maniatado en

el sentido de que ya cumple una función

dentro de Estado, sea del consejo comunal

o sea de presidente.

—O SEA, ¿TÚ LO DIFERENCIARÍAS

EN UNA CUESTIÓN DE IDENTIDAD?

—Sí, totalmente, porque ahorita lo que está pasando

es que el chavismo popular ya comienza

a rechazar al oficialismo, y eso tenemos que

analizarlo. El pueblo está aquí por el chavismo

y no por un partido de izquierda radical.

El pueblo quiere ser hegemonía, tener poder

y ganar desde unas elecciones hasta una revuelta

en las calles. Eso es clave, porque se está

viendo esa diferencia y el oficialismo cada vez

más devela una cara burocrática. Si cada vez

se populariza menos, entonces ya comienza a

haber un alejamiento no solo del chavismo hacia

el oficialismo, sino también del oficialismo

hacia el chavismo. Ya no se reconoce dentro de

esa clase, ya esa clase le es extraña. Ese extrañamiento

del sujeto pasa porque están privando,

en una crisis económica, los intereses de la

burocracia como clase. Y la burocracia como

clase no es una nimiedad. Esa clase se chupa

a los sujetos y comienza a trabajar no en las

dinámicas en las que trabajaba originalmente,

sino en base a una nueva.

—¿ES UN PROBLEMA

ESTRUCTURAL, DIRÍAS?

—Sí, pero no es inmovilizador. Lo que pasa es

que no se confronta con iniciativas políticas

tipo: “¡Vamos a crear una nueva comisión!”. No,

hermano, eso es un tema de verdad duro, que

implica que la dirigencia salga de los espacios

tradicionales en los que se encuentra. Amerita

que los líderes sean más duros y se metan más

adentro y comprendan más la situación de la

gente, porque se devela el oficialismo cuando

comienza a atacar a componentes de la clase

social del chavismo. El oficialismo dice: “No,

qué horrible los bachaqueros. Uy, eso es inmoral”.

Ah, tú eres el moral, y la gente que está

pasando el hambre, la necesidad y el trabajo

son los inmorales. También dicen: “Ay, a los

malandros hay que ir a matarlos’’.

—¿TE REFIERES A LA OPERACIÓN

DE LIBERACIÓN DEL PUEBLO?

—Sí, la OLP. La izquierda dice “ah, coño, si

tú eres militante de izquierda, no te pueden

matar, no te pueden ajusticiar aunque tengas

armas’’, pero resulta que si eres malandro, sí

pueden. Eso rompe el tejido social del barrio

porque ponen al pueblo a pelear el uno contra

el otro, divides su propia clase, lo mismo con

los bachaqueros, lo mismo con los colombianos.

¿Y desde dónde lo hacen? ¿Desde una

moral del sujeto nuevo? Pero si todo el mundo

está viendo actos de corrupción brutales, y

a los que hay que abrirles cancha informativa

es a nuestros chamos para explicarles que el

chavismo no es así.

Entre sorbos de café, Ociel explica que la oposición

busca acabar con la imagen de Chávez

utilizando a los corruptos del oficialismo y señalándolos

como parte del legado del Comandante.

Dice que eso hay que detenerlo, que hay

que defender y salvar a Chávez, pero no como

se está haciendo actualmente desde la oficialidad.

Según él, hay una sobreexplotación de

la imagen material de Chávez, del Hugo de la

campaña, del voto y la diana, algo que no sucede

con el “Comandante pequeño”, que es aquel

en el que la gente confía, aquel que le explicaba

al pueblo las causas de sus padecimientos,

aquel que solo levantó la voz cuando había que

interpelar a la burocracia que lo acompañaba,

pero quien siempre trató al pueblo con suavidad

y con discursos repletos de cariño.

—¿TÚ CREES QUE EL CHAVISMO

TIENE TRASFONDO IDEOLÓGICO

ARRAIGADO EN LA IZQUIERDA,

MÁS ALLÁ DEL RELIGIOSO?

—Puedes pensar el tema religioso como ese

simulacro que se monta desde la oficialidad

y los medios públicos que destaca lo material

—vallas, firmas inmensas en los edificios—

y aquellas cosas como que Chávez está

en la lluvia y en las nubes… Yo te hablaría

de otro, porque la religiosidad para nosotros

no es igual que en Europa. Esa discusión del

laicismo no nos llega a nosotros de la misma

manera que a los europeos. Digamos que la

manera en que desde aquí se leyó el catolicismo,

por no hablar de otra religión, fue muy

diferente. Nosotros siempre ponemos nuestros

santos de la gente que conocimos y ellos

van ascendiendo lentamente. Aquí hay líderes

que comienzan a entrar en la religión.

—¿HARÍAS UNA DIFERENCIACIÓN,

ENTONCES, ENTRE LA RELIGIOSI-

DAD OFICIAL Y LA DE LOS ALTA-

RES DE LA GENTE, DE AQUELLOS

QUE LE PONEN EL CAFÉ TODAS

LAS MAÑANAS?

—Es la misma diferencia entre una clase

burocrática que tiene una religión y una

Edición Número Ciento sesenta y ocho. Año 04. ÉPALE CCS Caracas, 6 de marzo de 2016.


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clase popular que tiene otra, y ambas son

el chavismo, y por eso es que se constituye

como lo que es, porque tiene una identidad,

¿y cuál es? Es Chávez.

—¿PERO SIGUEN FORMANDO

PARTE DE LO MISMO?

—Sí, es el mismo sujeto del que estoy hablando.

Un sujeto que es chavista pero no va a

votar. Ah, ¿lo vas a tratar mal?, ¿le vas a decir

“traidor”?, ¿no lo vas a tomar en cuenta? Me

decía una profesora de la Universidad Bolivariana:

“A nosotros no nos interesa el voto de

los bachaqueros’’. Ajá, ¿y cómo tú vas a ganar

las elecciones, más o menos? Es como que

Chávez hubiera dicho que no le interesaba

el voto de los buhoneros. ¿Quién iba a votar

por Chávez, entonces, si los buhoneros eran

el 48% y todavía son el 40% de los trabajadores,

según el Instituto Nacional de Estadística?

Esos buhoneros son los que ahora llamamos

“bachaqueros”. Entonces es una mayoría importante.

Mucho más que los políticos, como

800 millones de veces más importantes. Entonces

hay una política para los políticos. Se

están encerrando mientras la economía avasalla

y es difícil controlar la situación.

—¿CONSIDERAS QUE ESA GENTE

QUE SE DENOMINA OPOSITORA

PERO CONSERVA LAS MISMAS

CARACTERÍSTICAS Y COSMOVI-

SIONES DEL CHAVISTA PUEDE

INCLUIRSE DENTRO DE LA CON-

CEPTUALIZACIÓN DEL SUJETO

CHAVISTA?

—No. Es clave que la gente se autodefina

como tal. Eso, conceptualmente, no es tan relevante.

Lo es políticamente, pero conceptualmente

siempre se escapan cosas. El concepto

nunca puede quedar tan firmemente definido

porque tiene que dejar cosas abiertas, pero se

explican las tendencias.

—Y LA PARTE IDEOLÓGICA…

—En esa parte, ese pueblo caribe, el imaginario

popular venezolano tiene una ideología y

es la del chavismo. Por eso Chávez es tan arrecho

cuando saca a Simón Rodríguez, a Zamora.

Eso existe como nombre, pero también

como la espiritualidad de la gente, en su forma

de reaccionar, de no dejarse joder, de joder al

otro y de relacionarse con los demás. Es un

acervo que Chávez supo rescatar de las figuras

En las manos de Ociel, su libro “¡Dale más gasolina!”

históricas y esa es la ideología del chavismo.

Después de eso, hacia el año 2007, hubo un

momento de izquierdización del proceso.

—PERO TÚ NO LO CONSIDERAS UN

MOVIMIENTO DE IZQUIERDA…

—No, yo no creo que el chavismo sea de izquierda

ni de derecha. Yo creo que es un movimiento

social amplio donde hay gente de

derecha y de izquierda.

—¿Y CUÁLES SON LAS CONSE-

CUENCIAS DE ESO?

—La primera es que puede ganar y ser hegemónico.

Pero aquí el problema no es izquierda

y derecha, aquí el problema es de lo popular

en contra de lo elitesco. Se está trasladando el

conflicto, la culpa. Venimos de una sociedad

con mucho dinero a la que de pronto le dices

que ya no queda nada. Ni siquiera que hay que

bajarle dos pero que existe un fondo, sino que

no queda nada. La gente busca culpables y la

élite económica ya no figura como la culpable.

La política, para la gente, sí.

—¿CREES QUE EL ENFRENTAMIEN-

TO ENTRE BURGUESÍA Y PROLETA-

RIADO SE DESDIBUJA?

—Ahorita está desdibujado porque el tema

de lo político está sobrepasándolo. Además,

el gran manejo de los recursos lo tuvo el Estado

en los últimos años, ¿y cómo la gente le

echa entonces la culpa a la burguesía? Eso es

la burocracia. Eso hace: amortiguar el golpe

entre los pobres y los ricos y para eso es el

Estado burgués concebido por Marx. Claro,

Marx dice que el Estado debe desaparecer

gradualmente. Nosotros lo fuimos engrandeciendo

y lo que tenemos ahorita es impagable

e inmanejable. La gente ya no está

viendo como su principal enemigo al rico

sino al corrupto, ¿y por qué? Porque el corrupto

manejó los reales por mucho tiempo.

—CON RESPECTO A LA CRÍTICA:

ESE SUJETO CARIBE QUE YA DEFI-

NISTE, ¿CÓMO SE RELACIONA CON

LA CRÍTICA A LA BUROCRACIA?

POR EJEMPLO, CUANDO VES A LA

BUROCRACIA SATANIZANDO LA

CRÍTICA, ¿CÓMO RESPONDE El

CHAVISTA CARIBE A ESO?

—El chavista caribe es desobediente, el chavismo

caribe no se deja amilanar, menos

por un gallo. El chavismo apaga el televisor,

cambia el canal y se ríe del tipo que habla.

Esa es su manera de vengarse. Se burla de

los “chinazos” de los políticos, sean de cualquier

bando. Con los “chinazos”, los políticos

pierden respeto y ni lo saben. Entonces

no es una venganza obvia ni abierta, pero

es la desobediencia, porque en el momento

en que el caribe es desobediente, ¿quién lo

puede gobernar? El sujeto caribe es ingobernable.

Solo se le gobierna si se está bien

con él. Entonces si metes a la policía a caerle

a tiros, ¡biiicho!, ya es difícil.

Caracas, 6 de marzo de 2016.

Edición Número Ciento sesenta y ocho. Año 04. ÉPALE CCS


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OPINIÓN

El chavista del futuro

POR José Roberto Duque

@jrobertoduque

ILUSTRACIÓN jessica mena

El título de este montón de anotaciones que viene consta de dos elementos.

El primero es el ser chavista y eso lo vamos a desarrollar

más abajo. El segundo elemento hay que abordarlo con más cuidado

pero hay también que entromparlo rápido, definirlo lo más precisa

y brevemente posible. Para efectos de este escrito, el futuro es un territorio

en el cual nosotros, los venezolanos vivientes a esta fecha, ya

no seremos los mismos de ahora (ni numérica ni cualitativamente)

y eventualmente ya no existiremos. No es fatalismo, es simple apego

a una ley biológica, la que nos lleva a una ley sociohistórica: los chavistas

de hoy moriremos, pero en el futuro (tú sabes, ese ámbito en el

que ya no estaremos) habrá OTRO chavismo porque habrá nuevos

chavistas. Unas personas que todavía no han nacido, que son demasiado

jóvenes o están en proceso de gestación embrionaria.

Tampoco el país será el mismo; el futuro es un territorio en el cual

probablemente el chavismo ya no controlará el Gobierno nacional,

aunque tal vez sí mantenga dominio político y administrativo en alguna

entidad municipal o estadal. ¿Comunal? Dependerá de nosotros,

de lo que hagamos hoy, que el chavista del futuro pueda desenvolverse

en algo todavía difuso llamado “Comuna”.

Anoten esa última palabra, porque la retomaremos al finalizar el breve

paréntesis que viene a continuación, para terminar de ubicarnos

en la intención y normas de este ejercicio.

***

¿Es aventurero o impertinente imaginarse a un chavista que todavía

no existe? Impertinente no, entre otras cosas porque imaginar

es gratis y no le hace daño a nadie. Aventurero sí, pero de ninguna

manera novedoso, porque todos los “ismos” de la historia humana se

han construido planificada y conscientemente. Que al final el ismo

se construya o deforme de tal manera que ya su figura originaria sea

irreconocible (Perón, Jesús de Nazaret, otros centenares) es otra cosa,

pero siempre hay un dato organizacional que promueve las corrientes

y propuestas de cara al futuro. Marx tuvo que haber soñado a

Lenin para que su discurso encontrara un intento de concreción en

la Rusia soviética, Zamora no hubiera sido posible sin el Bolívar de

1815-1821 y Chávez tal vez hubiera hecho otras cosas sin los antecedentes

de Allende, Fidel y el Che.

Los venezolanos son o se sienten esencialmente bolivarianos porque

hubo un plan nacional, un proyecto, una decisión de Estado que

convirtió a Bolívar en emblema de lo venezolano. El chavismo, etapa

posterior al bolivarianismo (no son la misma cosa porque el bolivarianismo

está desprovisto de la visión clasista de la historia) tendrá

sobre este una ventaja fundamental: ninguna burguesía o mafia empresarial

asumirá para sí a Chávez, como sí ha asumido a Bolívar,

obviamente por conveniencia. El Bolívar que nos fabricaron las burguesías

nacionales es un bicho de mármol que habla con una voz de

trueno del coñísimo, está por encima de todos los seres humanos, es

indestructible, inmarcesible, incorruptible e inalcanzable; no se ríe,

no conoce más culos que el de su esposa y el de Manuela, no siente

dolor: dos minutos antes de morir estaba dictando una carta perfecta,

sin errores ni expresiones del tipo “maldita sea esta tos”. El culto a Bolívar

se nos impuso a punta de miedo y de imágenes divinas y fatuas,

y lo que nos han dicho de semejante superhombre hay que creérselo a

los libros y a las momias de academia, porque (casi) no hay forma de

confirmar o rebatir lo que nos han dicho sobre el coloso.

Chávez, en cambio, fue uno de los seres seguidos más de cerca por el

ojo milimétricamente preciso de la tecnología y por lo tanto es visible

e irrefutablemente humano, no convertible en estatua ni en ícono de

los poderes tradicionales (los ricos y acartonados nunca glorificarán

a un zambo que echaba chistes sobre las veces que estuvo a punto de

cagarse en los pantalones, en cadena nacional: o sea, JAMÁS). Insistimos:

como defendía un discurso clasista, es insecuestrable por

parte del enemigo. Con Bolívar ya prácticamente no queda ánimo

de controversia (Bolívar es el padre de la patria y si discutes eso estás

muerto o execrado); la imagen de Chávez tendrá necesariamente que

ser dialéctica y controversial.

Así que lo bolivariano es una construcción planificada y no siempre

justiciera; Chávez intentó bajar a Bolívar del pedestal y lo hizo carne

de pueblo. Claro que percibir esos encadenamientos ahora, a la

distancia, es más cómodo y fácil que hacer el ejercicio al revés. Pero

no está de más intentarlo, aunque sea para que otros se animen a

continuar la soñadera: Chávez, carne de pueblo, seguramente seguirá

siéndolo, y por lo tanto es de prever que habrá chavistas y chavismo

hasta que haya Venezuela.

***

Así que, para comenzar la enumeración de características probables

del chavista del futuro, acuñemos esa que dejamos en suspenso por

allá arriba: el chavista del futuro cree en la Comuna como escenario

de construcción social, así ya no exista un ministerio para las Comunas.

El chavista del futuro tendrá que arreglárselas con algo más

dramático pero más potente que los ministerios: el espíritu de comunidad,

de Democracia Participativa y Protagónica (¿te acuerdas?, así

le pusieron nuestros bisabuelos al período histórico y político que les

tocó inaugurar por allá en 1999). El chavista del futuro (en lo sucesi-

Edición Número Ciento sesenta y ocho. Año 04. ÉPALE CCS Caracas, 6 de marzo de 2016.


31

vo lo llamaremos ECHF, para abreviar) entiende que es preciso seguir

haciendo la Revolución y esto no es posible de manera individual

sino en comunión con sus camaradas.

Los Consejos Comunales, formaciones arcaicas, perseguidas e ilegalizadas,

ya no son figuras administrativas que reciben recursos del Estado,

sino cónclaves de conspiración y organización popular que solo

reciben del Estado plomo, coñazo y propaganda funesta: “Ahí están

los chavistas trasnochados esos que quieren hacernos regresar al comunismo”,

truenan las viejas idiotas que en aquel remoto 2016 todavía

no habían nacido, pero que igual hablan güevonadas sobre aquella

extinta Quinta República, sobre la que sus padres, los medios de información

y los textos escolares les han hablado durante toda su vida.

ECHF es esencialmente clandestino, porque el chavismo es una corriente

criminalizada, perseguida y sometida a represión policial,

mediática y judicial. Hubo un tiempo en que declararse chavista

públicamente era símbolo de lo más luminoso y esperanzador de la

venezolanidad; hoy es un movimiento underground que sigue siendo

referencia para un sector de oprimidos conscientes de su rol histórico,

pero que debe cuidar sus métodos de captación de militantes activos.

Aunque reconoce y valora las herramientas de la comunicación, ECHF

tiene cuidado de no propagar con demasiados pormenores los éxitos

y conquistas del Movimiento. Cuando el líder fundador Hugo Chávez

era presidente de la República, solía quejarse de que las políticas informativas

de la Revolución fueran tan precarias e ineficientes. “Un

Gobierno que no difunde sus logros es como si no estuviera haciendo

nada, como si no existiera”, repetía desconsolado. Ahora ese no comunicar

se ha convertido en una importante táctica de defensa. ECHF

sabe que lo que en aquel entonces se llamaba “promoción de los logros

del Gobierno”, ahora puede considerarse delación: los lugares donde el

chavismo ha obtenido triunfos y consolidado su presencia deben ser

resguardados, protegidos sus rostros y nombres fundamentales.

ECHF es esencialmente un ser humano trabajador, humilde y excluido

y no le importa que se le note. Atrás ha quedado el tiempo remoto

y lamentable en que a cierto chavismo se le relacionaba con riqueza

fácil y frivolidad. En los albores del movimiento al chavista se le llamaba

horda, turba, perraje, pataenelsuelo. Lo más puro y potente del

chavismo nació en la miseria y ECHF volverá a convocar a las mayorías

desde las privaciones más lamentables. En un país entregado a

los empresarios y a las potencias hegemónicas, ECHF esgrimirá otra

vez el discurso del combatiente ardoroso aunque reducido a pobreza.

ECHF sigue reivindicando la condición de rebeldía inherente a los

revolucionarios del mundo.

ECHF tiene aliados y militantes activos en las Fuerzas Armadas, en

medios de información de la derecha; en empresas y universidades,

pero ECHF no es mayoritariamente militar, profesional, empresario

ni académico, sino campesino y obrero. ECHF tal vez tenga permitido

alguna vez reinscribirse como partido (después de ser proscrito

e ilegalizado) y entonces resurgirá la vía electoral como forma de reconquistar

el poder, o al menos el control del Estado.

ECHF revisa, analiza y discute los discursos de Hugo Chávez. Ese

será el constructo vital de su movimiento. Los encadenamientos que

se produzcan en esa revisión (el Chávez alternativa o simultáneamente

marxista, cristiano, rodriguista, bovero y bolivariano) serán

complemento pero no requisitos del ser orgánico: ECHF será chavista

aunque no sea marxista, prefiera llamarse ateo o le disguste tanta

referencia a la densa literatura, patrimonio de quienes tienen tiempo

y condiciones de vida propicias para la lectura profunda y serena.

Hemos observado que existen bolivarianos y cristianos a pesar de que

Cristo y Bolívar murieron hace rato. De la misma manera, el chavismo

existirá incluso cuando el último ser humano que conoció o vio

en vida a Hugo Chávez haya muerto. Así será, porque incluso cuando

las herramientas y plataformas tecnológicas de la información hayan

colapsado (y colapsarán, porque la infraestructura y el modo de producción

que mantienen con vida a internet, sus dispositivos y mecanismos

derivados ya son insostenibles) hay soportes superiores y más

estables que el papel, el plástico, el titanio y el coltán, reproductores

más allá del video y el mp3: la memoria cerebral y corporal de los

seres humanos, los afectos transmitidos de una generación a otra y

por último el conductor universal que es el verbo, que es lo que hubo

al principio y existirá hasta el final.

Caracas, 6 de marzo de 2016.

Edición Número Ciento sesenta y ocho. Año 04. ÉPALE CCS


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MÚSICA

el canto sigue

Poeta de la llanura, el de Sabaneta se apegó a sus

coplas, al pasaje y al joropo, pero de vez en cuando se

atrevió con la salsa y la cumbia, en vivo y en directo

POR Ángel Méndez • @swing_latino

Edición Número Ciento sesenta y ocho. Año 04. ÉPALE CCS Caracas, 6 de marzo de 2016.


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Fíjate que no entrevisté a Adilia Castillo.

Fue a ella y no a don Eladio Tarife a quien

escuché cantar esa canción que tanto tarareabas.

Ese día no te sentías muy bien. Es

probable que los dolores te hincaran cual

espinas venenosas, pero allí, casi desde la

madrugada, ese pueblo te esperaba. Era tu

pueblo, el del PSUV y los que no también.

En la escalera estaban Fabiana Ochoa y

Cristóbal Jiménez, ese llanerazo que siempre

estuvo a tu lado. Una especie de guía

musical… ¡Arranque, Maestro!… y los

acordes del arpa se apoderaron del Palacio

de Misia Jacinta. Estabas en el balcón, con

tu chaqueta tricolor, cruzado de estrellas y

del dolor indescriptible. Uno se fija y debió

haber sido duro el momento… ¡Allá está

Cristóbal!...

Yo traigo un grito llanero / que me salió del

“te quiero” / para cantarte Barinas

paisaje de ensoñación / que me ha regalado

Dios / frente a las cumbres andinas.

Ese día el sentimiento arropó con su manto

llanero a todos los que allí estaban. Yo te seguía

más de cerca que cualquier otro, porque

quería ver tu rostro. La televisión me

lo permitía gracias a los close-up. Por eso

digo que las espinas laceraban con fuerza.

Siempre he creído que las transiciones no

son fáciles y tú estabas consciente de ello.

Necesario es dar el paso, necesario es cantar

al pueblo, aunque la procesión vaya por

dentro, con todo su candelero…

“¡Cante desde el balcón, Comandante!”,

le conmina Cristóbal. La segunda voz y en

ocasiones la primera.

Te apoyabas en él para alborotar la alegría.

Esa que te acompañó durante tanto tiempo.

La misma que exhibías cuando se acercaba

el Madera. Bien te sirve un pasaje como un

galerón. Un golpe tocuyano o un joropo tuyero.

Alguna vez te vi cantar por esos lares

y hasta te atreviste a bailar asentadito. No

era la salsa tu plato fuerte, pero de cuando

en vez te acordabas de algunas canciones

que acompañaron tu niñez.

Tú lo que quieres es que me coma el tigre,

que me coma el tigre, mi carne morena.

Tú lo que quieres es que me coma el tigre /

Que me coma el tigre, que me coma el tigre…

Y disfrutabas cantando “en vivo y en directo”

la canción del barranquillero Eugenio

García Cueto popularizada hace más de 45

años por los Corraleros de Majagual.

Noel con el Madera siempre te brindó su

canto. Fueron contigo y tú con ellos. A decir

de Gino González:

“Nosotros somos los pobres, todos nosotros

con Chávez”.

Eras único, Comandante, por eso fuiste el

guía; sabías arrinconar al rebaño y a esas

ovejas casquivanas que intentaban salirse

del redil, pero ese día solo se precisaba tu

sonrisa. Más de uno tragó grueso y otros

rezaban por tu salud. Lo cierto es que estoicamente

tomaste el micrófono y dejaste

correr la garganta para esa Barinas de tus

pasiones…

Linda Barinas, tierra llanera, / camino de

palma y sol,

cuando te pintan tan linda / siempre en las

tardes

y se embellece el paisaje, / pinceles de un

arrebol…

Tu canto se apagó aquella tarde. Recordar

tus canciones, tus arrestos salseros. Orlando

Watusi te brinda un homenaje con

otros salseros. Ese género mucho te debe,

porque esa es la música de los marginados.

Bomba y plena que se escondía en los

rincones ante la majestuosidad de los pudientes.

“Esa música es de negros”. ¡Claro!,

porque hasta no hace mucho, parodiando

el texto bíblico, “era más fácil para un camello

pasar por el ojo de una aguja, que

para un negro entrar en el mundo de los

famosos”.

¡Uh, ah, Chávez no se va! / ¡Uh, ah, Chávez

no se va! / ¡Uh, ah, Chávez no se va!

El coro aguerrido del grupo Madera comandado

por Noel Márquez. No lograron que te

fueras. No pudieron… y con el corazón roto

los dejaste en el piso. Solo la lluvia pudo minar

tus fuerzas, pero al igual que en el balcón,

solo algunos lo notamos. Sabroso el son

que resuena y los tambores se animan. Un

golpe de tres para el coro. Te animas a cantar

en tono desafiante: “Volverá Supermán,

Rintintín, Pepeto y Tin Tan”, pero adecos y

copeyanos, esos no volverán”...

Y tu risa entreverada en esa música que hoy

enmudece ante el recuerdo de aquella “Patria,

Patria, Patria querida, tuya es mi vida,

tuya es mi sol…”. Pérez Rossi te canta una y

otra vez y ese vulgo que no te olvida repite

incesante.

Nosotros somos los pobres, todos nosotros

con Chávez…

Ya culminas, Comandante. Uno se queda

con los homenajes que te rinden.

Tribilín de Sabaneta / veguerito de Barinas

/ Voy a comprarte una araña y un par de

mandarinas / una mano de cambures… y

aquí tienes la propina.

Una despedida rumbera para quien se hace

eterno…

“Chávez vive… y la rumba sigue”.

Caracas, 6 de marzo de 2016.

Edición Número Ciento sesenta y ocho. Año 04. ÉPALE CCS


POR INDIRA CARPIO

@indira_carpio

Un nombre

De Ernesto J. Navarro (Venezuela)

Abrió el puño y tembló la tierra

no era custodio adormecido

tampoco ráfaga de incendios...

Malú Rengifo y Coromoto Hernández

hicieron de pedazos de trapo un par

de muñequitos de Chávez, el arañero

y el hombre aquel del 4-F. Ambos le

devolvieron los latidos al corazón de

la historia.

Ellas lo multiplican entre las manitos

de los niños, la gente que lo entendió.

Pero no es difícil hacer lo propio, la

simpleza lo acompañó siempre: un

pellizco de tela y una pizca de hilo.

Un juguete

su perfil sin miedos

hacía de espanto al represor

y a las murallas.

cerró los ojos

y las lluvias amainaron

y los campos parieron comida

y cada río consiguió su nuevo cauce

destructor...

¡Cábala!

empujó puertas

sus puertas

y el sol salió de un cajón

encontró cielo / ofreció abrazos

se hizo compañero de las soledades

y vino de nuevo eternamente

como las olas

llegó jadeante ese último suspiro

[ensangrentado

reclamó la tierra

puso sus banderas de alegrías

y corrieron todos contra el viento

y en el roce de sus ropas

se hizo melodía

dulce canción de libertades

que

en nuestro mundo

y en otros mundos solidarios

van cantando un nombre...

tu nombre, Comandante.

No bastó un Cristo

De Deisa Tremarias (Venezuela)

No bastó un Cristo

ni por ser pobres de todo

menos de la gracia de Dios.

libro

No bastó que huyera hasta el llano más

profundo

para volver a perderse entre la gente

vendiendo arañas.

Quizás aprendió a ser un hombre santo

en vez de un santo hombre

para poder salvarnos de nuevo

y por ahora.

Hugo Chávez (Una biografía que es como un cuento)

Por Armando Carías

Ilustraciones de Balbi Cañas.

“... Papá Dios, mándame a la misma casita de palma inolvidable,

al mismo piso de tierra, las paredes de barro, un catre

de madera y un colchón hecho entre paja y gomaespuma y

un patio grande lleno de árboles frutales. Y una abuela llena

de amor y una madre y un padre llenos de amor y unos

hermanos, y un pueblito campesino a las orillas del río”.

Hugo está feliz. La abuela Rosa Inés lo arrulla con su voz,

llena de historias y recuerdos. Cae la tarde.

Hugo se queda dormido... sobre una flor.

Entonces su parábola fue

saciar de nuevo el hambre entre panes y

peces

alzar lázaros de la misma oscuridad

abrazar las llagas de los marginados

y convertir la sangre del vino en lluvia pura.

Aunque te vendiesen de nuevo por monedas

de oro

no hubo que esperar el tercer día para

resucitarte

porque esta vez ya sabíamos quién eras

y aún negándote tres veces

el gallo cantó.

No bastó matarte porque moriste en

gloria

aún si fuese Pedro quien nos queda

ya no somos doce sino miles

quienes sabemos

que no bastó un Cristo

para liberar nuestra tierra.

Edición Número Ciento sesenta y ocho. Año 04. ÉPALE CCS Caracas, 6 de marzo de 2016.


POR ANDRÉS PALACIOS

cruciverbonay@hotmail.com

Instrucciones

Comenzando por el cuadro central se sigue el

sentido del laberinto, tomando como inicio de la

siguiente palabra la última sílaba de la anterior

31

30

32

22

21

29

14

15

8 7 13

20

33

3

23

1

16

4 12

34

9

2 6

28

24

5

10

11

19

17

18

25

26 27

1 La …, patrona de los Policías

2 Que contiene alcohol fenol sacado de la menta

3 Dialecto griego de los dorios

4 Estado del N-O de América del Sur

5 Nombre que tomó la región sudoriental de

Nigeria al proclamarse república en 1967

6 Prenda exterior de vestir

7 Propensión a los placeres carnales

8 Puente que salva el paso de una hondonada

9 Vasijas hechas con taparas

10 Tumba egipcia en forma de tronco

de pirámide

11 Planta gramínea originaria de la India

12 Alboroto, tumulto

13 Natural de Portugal, portugués

14 Concreción de poco volumen

15 Parte inferior de la oreja

16 El que habla por radio o televisión para dar

noticias, presentar programas, etc.

17 Temporal, tempestad

18 Lecho de los desposados

19 Mozo de pocos años

20 … de la Parra, escritora venezolana

21 Las de Araya, por ejemplo

22 Edson Arantes do …, exfutbolista brasileño,

más conocido como “Pelé”

23 Venenosos, ponzoñosos

24 Forma coloquial por: mujer propia

25 Señal que atrae la atención

26 Mujeres nobles, señoras

27 De …, de improviso

28 Dícese de la persona tonta

29 Árbol rutáceo de fruto comestible

30 Gracioso, festivo

31 Pedir con instancia

32 A destiempo, a hora avanzada

33 El más antiguo de una corporación

34 Comunicación diplomática

SOLUCIÓN DEL ANTERIOR


POR NATHALI GÓMEZ

@laespergesia

Ilustración: L. "Razor" Balza

Minimanual para dejar de ser chavista

Si considera que ya tiró la toalla, o que dejó la peluca, este

minimanual es para usted. Lea con atención cada uno de

los ítems, como escriben los profesores en los exámenes, y

verifique que usted “se fue demasiado” del chavismo. Aunque

chivo que se devuelve se esnuca, regrese pronto, aquí lo

esperamos.

1. Perdió las ganas de defender esta revolución y su lema es:

“¿Ya pa' qué?”

2. Cada vez que las cosas se ponen complicadas, usted solo

piensa en decir: “Luchen por mí”.

3. Es el chavismo, no es usted. La responsabilidad siempre

será de los otros: el Presidente, los gobernadores, los ministros,

el consejo comunal, su jefe, el vecino.

4. Piense únicamente en sus circunstancias. Aislarse es

lo mejor.

5. Sienta que es el único venezolano que hace colas, que no le

alcanza el dinero para comprar lo que necesita, que tiene que

aguantarse a un jefe fastidioso, que no consigue medicinas

y que tantas cosas feas más.

6. No piense ni por un instante en qué hubiera sido de usted y

su familia si Chávez no hubiera ganado en el 99. Es un ejercicio

inútil.

7. Considere como natural todo lo que ha aprendido y obtenido

por usted mismo. Que haya sido en revolución es lo de

menos.

8. No se comprometa con nadie ni con nada y siempre arrime

la sardina pa' su brasa.

9. Róbese todo lo que pueda, total, robarle al Estado es robar

a un ente abstracto. Si alguien lo descubre, diga: “Es que el

venezolano siempre ha sido así”.

10. Póngase camisa roja, gorra, brazalete tricolor y grite

consignas, pero compórtese como ese adeco conservado en

formol que siempre lleva consigo.

TUIT DE

Imaginario

Jamás nos hemos ido

pregunta

de la semana

¿

Para algunos

el chavismo será

del tamaño

de la cola

que hacen

¿

Edición Número Ciento sesenta y ocho. Año 04. ÉPALE CCS Caracas, 6 de marzo de 2016.

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