Instituto Revista.pdf

moiseselcrack504

Instituto

Lincoln

Español

Miss. Pamela Aguilera

Alumno: Moisés Flores

Trabajo: Revista de

bombas, adivinanzas,

Etc.


Bombas

EL

La mujer que ama a dos hombres

no es tonta sino entendida

si una vela se le apaga

la otra ya está encendida.

ELLA

Un hombre con dos mujeres

de papo se pasa a veces

no cumple con sus deberes

y al final paga con creces.

EL

Desde lejos he venido

rodando como una tusa

solo por venirte a ver

niña ojitos de guatuza


Adivinanzas

1.-Dos hermanas diligentes que caminan a compás, con el pico por delante y los ojos por

detrás.

2.-En la mano de la dama casi siempre estoy metido, unas veces estirado otras veces

encogido.

3.-Hablo y no tengo boca, corro y no tengo pies, soy blanca y negra y se aprecia en mí lo

que negro es.

4.-Una vieja tonta y loca con las tripas en la boca.


Refranes

1.-A la fuerza, ni la comida es buena.

2.-El tonto ni de Dios goza.

3.-Come santos, caga diablos.

4.-De las aguas mansas, líbrame Dios mío.

5.-A dos puyas no hay toro valiente.


Leyendas

1.-LA SUCIA

Dicen que cierta noche un joven de un pueblo de Santa Bárbara salió de su casa a visitar

una muchacha que le gustaba, la verdad es que él estaba muy enamorado. Se quedó con

la muchacha hasta pasadas de las 9:00 pm. Cuando regresaba a su casa, al cruzar por una

quebrada (riachuelo) vio a una joven lavando su ropa por lo que debido a que era de

noche y que no había nadie más alrededor trató de seducirla sin que la muchacha le

correspondiera y manteniéndolo ignorado sin darle la cara.

Él, abusivo y al sentir el desprecio de la joven, trató de abusar de ella, sujetándola con

fuerza y trató de apartar la enorme cabellera que le cubría el rostro de la mujer sin

resultado alguno. La mujer se soltó de él y apenas alcanzó a escuchar un ligero sollozo de

ésta, pero el hombre no estaba dispuesto a dejar pasar la oportunidad de seducirla.

Se disculpó por el forcejeo y le dijo que lo único que quería era un beso por lo que la

mujer asintió con la cabeza y él se acercó a ella, apartando su pelo para dejar al

descubierto su rostro y poderlo besar. Haciendo esto se escuchó el mayor alarido que

garganta humana puede escuchar y el hombre salió corriendo volviéndose loco en el acto,

y lo único que exclamaba era que había visto una mujer con cara de monstruo y con un

aliento pestilente. Hoy en día se dice que esta mujer se le aparece a los hombres

mujeriegos en sitios solitarios de su camino y es muy conocida como La sucia por su

costumbre de aparecerse lavando ropa sucia.


2.-LOS CÍCLOPES

Entre los indígenas de la aún poco explorada selva Misquita existe la creencia en un ser

que se asemeja a los cíclopes de un solo ojo. La antropóloga Anne Chapman recogió en los

años 70 relatos que tenían por protagonista a esta criatura y los publicó en su libro Los

hijos de la muerte: el universo mítico de los Tolupanes-Jicaques de Honduras. Una de

estas historias se remonta a mediados del siglo pasado y habla de un indio, Julián

Velásquez, que no quiso ser bautizado. Vivía cerca de la laguna Seca (Departamento de

Santa Marta), pero viajó hacia la costa atlántica en compañía de un brujo. Allí encontró a

una tribu de antropófagos que poseían un sólo ojo. Julián fue capturado y estuvo

prisionero junto con tres ladinos (como se denomina a blancos y mestizos) para ser

engordados. "Los matan con cuchillo, degollados; la carne la comen frita y la echan con

manteca en una botella", cuenta un informante de Chapman. Julián Velásquez logró

escapar de la infame tribu. Nunca más se ha oído hablar de tales cíclopes.


Cuentos

1.-La Mejor Limosna

(Froylan Turcios)

Horrendo espanto produjo en la región el mísero leproso. Apareció súbitamente,

calcinado y carcomido, envuelto en sus harapos húmedos de sangre, con su ácido olor a

podredumbre. Rechazado a latigazos de las aldeas y viviendas campesinas; perseguido

brutalmente como perro hidrófobo por jaurías de crueles muchachos; arrastrábase

moribundo de hambre y de sed, bajo los soles de fuego, sobre los ardientes arenales, con

los podridos pies llenos de gusanos. Así anduvo meses y meses, vil carroña humana,

hartándose de estiércoles y abrevando en los fangales de los cerdos; cada día más

horrible, más execrable, más ignominioso. El siniestro manco Mena, recién salido de la

cárcel donde purgó su vigésimo asesinato, constituía otro motivo de terror en la comarca,

azotada de pronto por furiosos temporales. Llovía sin cesar a torrentes; frenéticos

huracanes barrían los platanares y las olas atlánticas reventaban sobre la playa con

frenéticos estruendos. En una de aquellas pavorosas noches el temible criminal leía en su

cuarto, a la luz de la lámpara, un viejo libro de trágicas aventuras, cuando sonaron en su

puerta tres violentos golpes. De un puntapié zafó la gruesa tranca, apareciendo en el

umbral con el pesado revólver a la diestra. En la faja de claridad que se alargó hacia afuera

vio al leproso destilando cieno, con los ojos como ascuas en las cuencas áridas, el mentón

en carne viva, las manos implorantes.

— ¡Una limosna!— gritó — ¡Tengo hambre! ¡Me muero de hambre!

Sobrehumana piedad asaltó el corazón del bandolero.

— ¡Tengo hambre! ¡Me muero de hambre!

El manco lo tendió muerto de un tiro exclamando:

—Esta es la mejor limosna que puedo darte.


2.-Primer Amor

(Froylan Turcios)

La virgen de los quince años, que nunca había amado, en una tarde escarlata interrogó al

hombre taciturno sobre algunas cosas del alma. Le interrogó más bien con la mirada

profunda que con los labios floridos.

-El amor es una embriaguez divina. Es la suprema angustia y la suprema delicia. Amar es

sufrir, es sentir dentro del espíritu todas las tempestades y todas las alegrías. Es vivir una

vida fantástica, impregnada de tristeza y de perfumes. Es soñar dulces cosas a la hora del

crepúsculo y cosas extrañas en la callada medianoche. Es llevar constantemente en las

pupilas la imagen de la mujer querida, y en el oído su voz, y en todo el ser la gloria de su

encanto.

Ella le miraba sonriendo misteriosamente.

El continuó:

-No sé lo que una mujer pueda pensar y sentir; pero me imagino que en ustedes las

sensaciones son más sutiles y más hondas.

-Habla usted de tristeza y de sufrimiento -exclamó ella-, y yo creía que en el amor no

cabían esas palabras.

-Yo me he referido únicamente al amor sin esperanza -murmuró en voz baja el taciturno-.

Al hablar de tristeza y de sufrimiento me he referido al amor sin esperanza. He dicho la

emoción de amar; pero no la de sentirme amado.

-Usted, pues, ¿jamás ha sido amado?

-He sido amado locamente por mujeres blancas y tristes, por vírgenes morenas y

ardientes. He sido amado por muchas criaturas seductoras. Las he sentido sollozar en mis

brazos y jugar con mis cabellos y cubrirme de besos apasionados. Pero en el fondo de mi

alma he permanecido impasible, frío ante tus caricias.

-Entonces- dijo la jovencita-, ¿no conoce usted la verdadero placer de sentirse amado?

Porque si usted no amaba, no podía gozar con el amor de las otras...

-Sí, ciertamente, no he gozado con el amor de las otras.


-No conoce usted- dijo ella gravemente- el placer de ser amado. O quizá no habrá sentido

el amor.-No conozco ese placer. Es decir, conozco, ahora, el amor; pero no la felicidad de

sentirme amado.

Diera la vida por una hora de esa felicidad. Usted es la única en el mundo que pudiera

dármela. Ella no contestó. Pero entre la llama violeta del crepúsculo, la vio temblar y

ponerse pálida.


Fabulas

1.-EL CIERVO, EL MANANTIAL Y EL LEÓN

Agobiado por la sed, llegó un ciervo a un manantial. Después de beber vio su sombra en el

agua. Al contemplar su hermosa y variada cornamenta sintiéndose orgulloso, pero quedó

desconcertado de sus piernas débiles y finas. Sumido aún en estos pensamientos apareció

un león, que empezó a perseguirlo. Echó a correr y le ganó una gran distancia, pues la

fuerza de los ciervos está en sus piernas y la del León, en su corazón.

Mientras el campo fue liso, el ciervo guardó la ventaja que le salvaba; pero al

entrar al bosque, sus cuernos se engancharon a las ramas, y no pudiendo escapar fue

atrapado por el león. A punto de morir exclamó para sí mismo:

“Desdichado. Mis pies, que pensaba me traicionaban, eran los que me salvaban, y

mis cuernos, en los que ponía toda mi confianza son los que me pierden.

Moraleja: Frecuentemente, viéndonos en peligro, los amigos de quienes desconfiamos

nos salvan, y aquellos con quienes contamos firmemente son los que nos traicionan.


2.-LA CIGARRA Y LA LECHUZA

Importunaba una cigarra con su ruido insoportable a la lechuza, acostumbraba a buscar su

alimento en las tinieblas y a dormir de día en el hueco de una rama. Rogándole la lechuza

que se callara, y aquélla se puso a cantar con más fuerza; volvió a suplicar de nuevo, y la

cigarra se excitó más todavía.

Viendo la lechuza que ya no le quedaba ningún recurso y que sus ruegos eran

despreciados, atacó a la habladora con este engaño:

—Ya que no me dejan dormir tus cantos, que parecen sonidos de la cítara de

Apolo, tengo el deseo de beber el néctar que Palas me ha regalado ha poco; si no te

molesta, ven, lo beberemos juntos.

La cigarra, abrasada por la sed, en cuanto oyó alabar su voz voló ávida a la cita.

Salió la lechuza de su nido, persiguió a la incauta y le dio muerte.

Moraleja: Quien no sabe ser complaciente encuentra casi siempre el castigo de su

soberbia.


3.-EL CUERVO Y LA ZORRA

Sobre un árbol, un Cuervo presumido tenía con el pico un queso asido. La zorra, que lo

olía y codiciaba astuta, de esta suerte le apremiaba:

—Adiós, señor don Cuervo, muy buen día. Qué hermoso y qué galán. Usted sería el

Fénix de estos bosques, si supiese que a su pluma su voz correspondiese. Con esto el

Cuervo se envanece tanto, que emprende hacer alarde de su canto. Abre el pico

anchuroso, el queso suelta; lo atrapo la zorra y, desenvuelta, le dice: —Sepa usted, buen

caballero, que todo lisonjero vive a expensas de aquel que oído le presta. Bien vale un

queso una lección como ésta. Avergonzado el Cuervo y confundido, juró, aunque tarde,

ser más precavido.

More magazines by this user
Similar magazines