revista redes

gerdiaz8

La revista del

N°2

Entrevista a

Pablo E. Martinez (Fidel)

¿Qué pasa con PROGRAMAR?

DORA BARRANCOS

LA PRESENCIA DE LAS

MUJERES EN LA CIENCIA

Además

LOS COCINEROS DE LA CIENCIA

entrevista a Diana Szelagowski, integrante

de la cocina molecular en la UNQ

HERNÁN THOMAS: CIENCIA AL SERVICIO DEL CIUDADANO - CONAE: ENTREVISTA A ROBERTO ALONSO -

LA CIENCIA, UN ASUNTO DE COMUNICACIÓN SOCIAL - PENSAR ES GRATIS


EDITORIAL

Ya llego el segundo número de la revista del Centro de

Estudiantes de Ciencia y Tecnología. Siguiendo la

misma linea que la primera edición, “La revista del

CECyT” cuenta con notas y entrevistas relacionadas

con el mundo de la ciencia, la tecnología, la

universidad y la sociedad.

Las entrevistas que conforman este número

contemplan varios temas: el valor de la ciencia y la

relación con la sociedad; el proyecto de la Cocina

Molecular; el rol de la mujer y la ciencia; la relación de

la comunicación social y la ciencia y, por último, las

últimas noticias sobre la CONAE (Comisión Nacional

de Actividades Espaciales).

Este segundo número es fruto del trabajo de

compañeros y compañeras que se interesaron en

escribir algunas notas para contarnos qué pasa con la

ciencia, más allá de la UNQ.

El espíritu que mueve esta revista es que todos

conozcan que la ciencia y la tecnología no es solo estar

en un laboratorio. La Revista del CECyT surge a partir

de las necesidades que tenemos los estudiantes de

ser partícipes de nuestra formación.

Creemos que el conocimiento es una herramienta

transformadora. Por eso queremos que la universidad

sepa qué pensamos y qué hacemos los estudiantes de

ciencia y tecnología.

Esta no es una iniciativa cerrada. Leela, comentala,

compartila. Acercate y traé tus inquietudes y

propuestas. La revista la escribimos entre todos.

Sumate y corré la voz!

Indice

01- Editorial

02- CIENCIA AL SERVICIO DEL CIUDADANO

05- LA UNQ EN PROGRAMAR

08- SABORES MOLECULARES

11- DORA BARRANCOS “Hay que apostar a que las propias mujeres sean insurgentes”

14- LA CIENCIA UN ASUNTO DE COMUNICACIÓN SOCIAL

16- EL CAPITÁN BETO

17- PENSAR ES GRATIS

Colaboradores:

- Héctor Ranea

- Agustín Cassano

- Pablo Esteban

- Daniela Rodríguez

- Damián Chávez

- Fernando Ghersini

- Constanza Albornoz

- Damián Presti

- Agustín Bello

- German Diaz

- Antonella Ripari

- Nicolas Prats

Agradecemos a todos

los estudiantes y docentes

que ayudan a realizar la

revista del centro de

estudiantes.

Si querés escribir o publicar en la revista escribínos:

cecytenunq@gmail.com

Facebook/cecyt UNQ


A 50 años de la Noche

de los Bastones Largos

El 28 de junio de 1966, un levantamiento militar encabezado por el General Juan Carlos Onganía derrocó

al presidente Arturo Illia (UCR). Un mes después, y con el mandato de purgar a las universidades de

posibles “acciones subversivas”, el gobierno decretó el fin de la autonomía universitaria, histórico

derecho vigente desde la Reforma de 1918. Obligó a rectores y decanos de las universidades nacionales

a asumir como “interventores” dependientes del Ministerio del Interior. Los rectores de la UBA, La Plata,

el Litoral y Tucumán decidieron renunciar.

Frente a este escenario, cientos de estudiantes y docentes ocupaban varios edificios de las facultades de

Buenos Aires, en defensa de la educación y de la autonomía universitaria. Sin embargo, el 29 de julio de

1966 las universidades fueron violentamente intervenidas, conociéndose el hecho como “La noche de los

Bastones Largos”, dirigido por Mario Fonseca, jefe de la Policía Federal. El objetivo no era solo

amedrentar a los jóvenes, sino también cercenar todo intento de crecimiento científico. Miles de

intelectuales fueron perseguidos y se produjo lo que más tarde pasó a llamarse “fuga de cerebros”.

En lo que respecta a la educación, la Revolución Argentina, como se autodenominó el gobierno de

Onganía, tenía un objetivo claro: eliminar todas las victorias que el movimiento estudiantil había logrado

tras años de lucha. Los principios de co-gobierno, la apertura de cargos docentes (antes eran vitalicios) y

la separación definitiva de la Iglesia y la universidad fueron denostados. Mediante la represión y la

persecución ideológica la dictadura buscaba eliminar a todo aquel que considerara un riesgo. A su vez,

desmantelar la estructura académica e intelectual, y detener el crecimiento académico de nuestro país.

Para los gobiernos conservadores los centros de estudios siempre fueron considerados como una

amenaza, un semillero de ideas nuevas y disruptivas. Hoy las universidades están en jaque. Los medios

de comunicación fomentan la poca importancia que tiene la educación superior, con poca tasa de

graduados y la mala inversión que hace el país en ese sector. La lógica empresarial con la que se observa

a los estudios universitarios no cambió nunca, ni hoy ni hace diez años. La continuidad de la aplicación de

la Ley de Educación Superior (ley menemista que nunca fue cuestionada por los gobiernos siguientes) es

un claro ejemplo de esto.

A 50 años de aquella trágica noche, los estudiantes tenemos memoria. Por eso, cuando amenazan con

recortes al presupuesto para la educación como sucedió este primer semestre; cuando nos persiguen

por luchar como sucede desde hace años; cuando ningunean el boleto educativo gratuito y nacional,

salimos a defender nuestros derechos.

.

A 50 años de la Noche de los Bastones Largos, con memoria y sin miedo, seguimos los pasos de todos los

compañeros que cayeron luchando por lo nuestro, por lo que nos corresponde. Luchando por y defendiendo la

educación pública al servicio de la clase trabajadora.

1


CIENCIA al servicio del CIUDADANO

Recibiéndonos en su oficina en el Instituto de

Estudios sobre la Ciencia y la Tecnología de la UNQ

y con algún que otro cigarrillo mediante, el profesor

Hernán Thomas dialogó con la revista del CECyT al

respecto de la actualidad del IESCT (Instituto de

Estudios sobre la Ciencia y la Tecnología), del

escenario general de la disciplina y de la actualidad

en cuanto al campo tecnológico y su inclusión

dentro de lo social, eje central de su trabajo entre

otros temas.

Al respecto del IESCT, Thomas comenzó: "Hay

diferentes abordajes disciplinarios que posee el

instituto: filósofos, sociólogos, historiadores, etc.

En ese nivel, es un instituto que uno podría definir

como transdisciplinario. Ahora bien, hay diferentes

grupos: uno de Filósofos de la Ciencia.

Fundamentalmente, con un abordaje más lógico.

Hay un grupo de Sociología de la Ciencia y hay un

grupo de Sociología de la Tecnología y la

Innovación. Nosotros en particular somos el grupo

de tecnología" y agregó que en general, los

equipos de filosofía de la ciencia se dedican mas a

ver la lógica interna de las producciones que las

relaciones sociales. "Los de sociología de la

tecnología estamos preocupados por cuestiones

como el desarrollo y las políticas de desarrollo, los

procesos de inclusión o exclusión social, la forma

de generación de bienes y procesos productivos

que satisfacen necesidades sociales" incluyó.

Asimismo, el investigador aseguró a la hora de

identificar los temas de interés para las

investigaciones que "las sociedades modernas son

incomprensibles sin contenido científicotecnológico",

que "lo que llamamos desarrollo tiene

mucho que ver con esa capacidad cognitiva" y

finalmente que "hacia el futuro, puede ser una

herramienta para mejorar la sociedad".

En cuanto al trabajo más en específico, dejó en

claro que "no solo es ver qué se produce en las

diferentes disciplinas científicas pero tampoco nos

interesa solo ver como son las micro sociedades

vinculadas a la actividad científico-tecnológica.

Algo de eso hay pero no es el corset de nuestro

trabajo. Lo que más nos interesa es esa

interacción, que uno podría definir como un

conjunto socio-técnico o socio-cognitivo. Algo que

no es social por un lado ni tecnológico por el otro, ni

social por un lado y cognitivo por otro, sino

justamente lo que pase en el medio. Porque no hay

nada tecnológico que no sea social y no hay

ninguna actividad humana que no tenga que ver

con la tecnología. Hay poca gente que trabaje en

estos términos. Pareciera que la tecnología

evolucionara por su cuenta sin la intervención

humana. Nosotros no nos posicionamos de esa

manera".

Al referirse al trabajo específico en la rama de

Tecnología, Thomas precisó: "En nuestra área

tenemos dos preocupaciones, a nivel general

podemos decir que es desarrollar conocimiento útil

para producir tecnologías para el desarrollo

inclusivo sustentable. Dentro hay dos ramas que

nos interesan particularmente: uno es el campo

donde se generan tecnologías estratégicas,

aquellas que los Estados definen como sus

prioridades. La otra línea es la que desarrolla

tecnología para la inclusión social (igualación de

derechos, servicios ampliados, acceso a bienes).

Esto nos lleva a tomar contacto con un montón de

comunidades locales que colaboraron o en

muchos casos generaron estas tecnologías" y se

explayó: "Por otro lado, lo que hacemos es generar

nueva teoría, trazamos comparaciones para

establecer nuevos marcos analíticos donde poder

visualizar estos temas".

Para explicar la forma en la que se generan los

proyectos a nivel general, Thomas indicó: "Los

estándares en el campo científico, es que uno tiene

una idea, se aboca a ello y hace trabajos en campo

y después publica el libro. Para nosotros eso es

totalmente insuficiente, no es que no lo hagamos,

lo hacemos, pero no operamos de esa manera. En

principio, los trabajos que venimos desarrollando

se generan cuando detectamos un problema y una

s e r i e d e m a l a s s o l u c i o n e s , e n t o n c e s

aprovechamos el proyecto en dos niveles: uno es

tratar de solucionar un problema concreto en un

territorio concreto y en otro plano es aprender a

mejorar el diseño de las soluciones".

"En épocas anteriores, la implementación de estas

tecnologías presentaban problemas porque

estaban pensados como soluciones coyunturales a

problemas de pobres. Siempre eran precarias,

disfuncionales. Para nosotros es un error, porque

por un lado transformas a un pobre sin agua a un

pobre con un piletón. Entonces si nosotros

2


3

queremos generar inclusión social, debemos hacer

inclusión social efectiva" agregó.

A nivel regional, dijo que Argentina fue original en

poner “la tecnología al servicio del desarrollo, en

especial de los que menos tienen”.

En cuanto al aspecto empresarial en relación a este

tipo de proyectos, el investigador del Instituto de

Estudios en Ciencia y Tecnología explicó que si

bien hay casos diferentes “estamos logrando que

algunas empresas en lugar de decidir qué hacer,

interactúen con nosotros y se puedan financiar otro

tipo de estrategias, esto es muy incipiente todavía,

son excepciones. Hay también casos donde las

mismas empresas crean el problema y luego se

muestran creando una fundación para luchar

contra lo que ellos crearon, esto en cuanto a agua

es muy común. Hay incluso empresas que han

secado lagos en EE.UU o son cazadoras de agua”.

¿Qué es el IESCT?

El Instituto de Estudios sobre la Ciencia y la

Te c n o l o g í a ( I E S C T ) s e d e d i c a a l a

investigación, la docencia de posgrado, la

divulgación y la asistencia técnica. Está

organizado en cuatro Áreas Temáticas:

Estudios Sociales de la Ciencia y el

Conocimiento, Estudios Sociales de la

Tecnología y la Innovación, Filosofía e Historia

de la Ciencia y Educación y Comunicación

Pública de la Ciencia y la Tecnología.

Las tareas de investigación se orientan

principalmente al análisis crítico del papel del

conocimiento científico y tecnológico en las

sociedades en desarrollo en general, y en

nuestro país en particular, con el fin de producir

nuevos conocimientos tanto en el plano

disciplinar de las humanidades y las ciencias

sociales (filosofía, sociología, historia,

economía, antropología, ciencias políticas)

como en el transdisciplinar (relaciones

problema-solución, diseños estratégicos,

análisis y concepción de políticas públicas,

ética aplicada, evaluaciones de riesgo, etc.),

planteados tanto en términos teóricoconceptuales

como en estudios de base

empírica.

La materia

En su carácter de docente, Thomas detalló su

participación dentro de la UNQ. “Por un lado, tengo

una materia que se reprodujo en diferentes

carreras. La materia de grado tiene diferentes

nombres según la carrera pero cuando la

planteamos se llama Innovación Tecnológica,

Acumulación Económica y Poder Político. Eso se

da en el diploma de Ciencias Sociales y también

forma parte de la oferta de Ciencia y Tecnología”

dijo, agregando que su mayor inquietud al ingresar

a la UNQ y al recibir la propuesta de dar una

materia fue que no había puente entre los

departamento de Ciencia y Tecnología y Ciencias

Sociales y que ese es el propósito de la cursada.

“La materia lo que intenta hacer es dar

herramientas de análisis para poder entender

estas dinámicas. La materia no se aprueba con

parciales. Se aprueba haciendo un trabajo grupal.

Los grupos determinan qué problemáticas es la

que les interesa y el grupo desarrolla esa

investigación, mientras seguimos aprendiendo

durante la materia. Hicimos trabajos por ejemplo

sobre el ferrocarril y antes de que hubiera

ascensores por todos lados se investigó la

accesibilidad del edificio de la universidad y por

ejemplo el sistema de rampas que se implementó

después fue el fruto de una de las investigaciones”

se explayó.

Asimismo, Thomas continuó: “Al curso se inscriben

muy pocos alumnos de Ciencia y Tecnología. En

general la gente que se forma como científico y

tecnólogo, tiene una distancia respecto de las

disciplinas de las Ciencias Sociales, por distintos

tipos de circunstancias. Es más, cuando logramos

q u e s e i n s c r i b a n p e r s o n a s d e l o s d o s

departamentos, ahora de los tres con el agregado

de Administración, vemos que se sientan por un

lado unos y por el otro lado los otros, no se integran.

No es fácil. Por eso me interesa decir que cuando

uno crea una tecnología está determinando quién

va a ser beneficiario y quien va a ser perjudicado,

quien va a lucrar y quien va a aportar para que otro

lucre, quien va a explotar y quien va a ser

explotado, forma parte de la lógica de producción

de conocimiento y tecnología, no está por fuera y

después, depende del productor mismo de C y T,

hoy los alumnos ven las materias optativas de

Ciencias Sociales como esa cosa que hay que

hacer una, que es parte de la obligación de la

currícula, me da mucha lástima”.


En cuanto al ámbito académico, el investigador

aseguró que la UNQ “tiene el mejor posgrado de

Argentina y probablemente de la región en cuanto a

Ciencia Tecnología y Sociedad, así se llama la

maestría. Hace más de 20 años que lo tiene, se

graduaron un montón de personas que forman

parte del sistema de Ciencia y Tecnología de este

país, que generó RR.HH y las tesis forman parte de

un cuerpo de conocimiento que antes no existía.

Poca gente sabe que la universidad tiene ese

tesoro. Entonces otra de las cosas que hacemos es

dar clases en esa maestría”.

Completando el panorama académico, Thomas

sostuvo: “Ahora hicimos algo más, armamos un

diploma de posgrado que estamos viendo la

posibilidad de hacerlo de extensión, así las

personas sin grado pueden cursarlo también. La

idea es formar dos tipos de público: uno es el que

hacen las políticas públicas, para que las mejoren y

otro para los ingenieros, para que mejoren el

diseño de las tecnologías”.

Finalmente, proyectando hacia el futuro, Thomas

concluyó:

“El instituto por ejemplo trabaja con investigación,

docencia y extensión, solo que no lo hacemos por

separado, es un conjunto. Entonces las

universidades van a tener que dar cuenta de esto

porque si no quedarán fuera del juego. Una

universidad que solo enseña pero no investiga está

condenada a mediano o largo plazo porque incluso

ahora hay maneras de aprendizajes que exceden

la presencialidad. Del lado de extensión, si uno la

entiende como una acción que hace la universidad

para los vecinos también se queda fuera de juego,

eso es relativamente secundario respecto del

potencial de todo lo que podemos hacer para

mejorar la vida de la gente Del lado de producción

de conocimiento, esto es nuevo, comenzamos a

descubrir los aspectos del estado, las empresas, si

uno organiza programas de conocimiento, da

subsidios de desarrollo, esto es central. Yo no sé

qué va a pasar, ahora si sé que si uno piensa en

desarrollo, proliferación de derechos y difusión de

la democracia, tiene que pensar que estos temas

tienen que desarrollarse mucho más”.

Por Damian Chavez

@chavezdamiane2

Formación académica:

Doctor en Política Científica y Tecnológica

(UNICAMP)

Licenciado en Historia (UNLu)

Profesor en literatura, castellano e historia

(Instituto Argentino de Enseñanza Superior)

Función en el IESCT:

Director del Instituto de Estudios sobre la Ciencia

y la Tecnología

Coordinador del Área de Estudios Sociales de la

Tecnología y la Innovación

Cargo(s) institucional(es):

Profesor Titular regular, grado A, dedicación

exclusiva

Director del Programa de Investigación: Estudios

Sociales de la Ciencia y la Tecnología

Investigador de Carrera – Categoría Investigador

Independiente – CONICET

Miembro Titular de la Comisión Asesora de

Desarrollo Tecnológico y Social y Proyectos

Complejos – CONICET.

Temas de investigación:

Estudios Socio-históricos de la Tecnología

Economía de la Innovación

Política Científica y Tecnológica

Tecnologías para la Inclusión Social

Hernán Thomas (foto Internet)

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La UNQ presente en PROGRAM.AR

PROGRAMAR nació con la intención de promover

la enseñanza de las ciencias de la computación en

todas las escuelas del país. Primarias y

secundarias. La idea de este programa es que un

chico sepa qué es la computación (que hoy está en

todos lados), cómo le afecta y qué aspectos de la

vida cotidiana contienen computación; y que a

partir de eso forme una manera de pensar para así

entender cómo funcionan ciertas cosas.

Los conocimientos en computación son tan

importantes como los conocimientos en

matemática o lengua para el mundo moderno.

El brazo ejecutor de PROGRAMAR es la

Fundación Sadosky, la cual está dirigida por el

ministro de ciencia y tecnología Lino Barañao. Esta

convoca a distintas universidades de todo el país

para que las Universidades hagan varios trabajos.

En este momento, dentro de PROGRAMAR hay 3

líneas de trabajo:

La primera linea consiste en difundir, mediante

charlas a las escuelas primarias y secundarias qué

es la computación y por qué es interesante estudiar

computación, para que los chicos conozcan de que

se está hablando. La gente entiende computación

como computadoras y lo que le vende la publicidad

de computadoras. Entonces, la idea de esta

iniciativa es que las charlas empiecen a cambiar

ese estado de situación para que la gente entienda

más de que hablamos cuando decimos

computación. Porque si decís “enseñar

computación”, la mayoría piensa en que le vas a

enseñar Word y Excel. “A nosotros no nos interesó

demasiado ésta línea”, destaca Pablo E. Martínez

López, ex director de la Tecnicatura en

Programación Informática (TPI) en la Universidad.

La segunda línea consiste en dar cursos a

docentes de colegios primarios y secundarios para

que comiencen a entender que es lo que habría

que enseñar con computación. En esta línea B, la

UNQ el año pasado ganó la convocatoria y este

año vuelve a postularse.

P o r e l m o m e n t o , s e e s t á t r a b a j a n d o

exclusivamente con la rama de programación.

Dando un curso inicial sobre programación para

empezar a formar a los docentes en lo que nosotros

Foro program.AR en la UNQ (foto INTERNET)

5


entendemos como “programación bien vista”.

“Hay que dar un curso de programación, ¿qué hace

la mayoría de la gente? Hoy enseñan Basic,

Pascal, C o JAVA. Enseñan un lenguaje de

programación y no a programar. La mayoría,

m u c h a s e s c u e l a s d o n d e t r a b a j a n c o n

programación, tiene cursos viejísimos donde

enseñan diagramas de flujo. Y en la industria del

software hace 20 años que no se usa un diagrama

de flujo. Es tan viejo como las tarjetas perforadas.

En las escuelas se sigue enseñando con diagrama

de flujo. ¿Por qué? Porque nadie les dijo que había

que hacerlo diferente y no hay entendimiento.

Entonces esta línea B busca formar a los docentes

para que se entienda qué es una programación

moderna”, dice Martínez López.

El año pasado seleccionaron 10 universidades y la

UNQ fue una de ellas. A partir de allí, el equipo de la

universidad dio dos cursos: uno a docentes y otro a

los responsables del área de CONECTAR

IGUALDAD de la provincia de Buenos Aires. A

quienes están actualmente a cargo de conectar

igualdad, la Dirección de Tecnología Educativa de

la Provincia de Buenos Aires.

“Este año nos volvimos a presentar en la línea 2 y

dado a que tenemos muy buenos antecedentes del

año pasado, estamos prácticamente convencidos

de estar. Pero no sabemos quién ganó hasta que el

ministro ponga la firma. Nuestra propuesta es muy

buena en comparación a las de otras universidades

entonces tenemos confianza en que nos va a ir

bien.”, afirma el exdirector de TPI.

La tercera línea que convocaron desde la iniciativa

PROGRAMAR, y que inició este año, es para la

confección de materiales didácticos. Para

enseñarle computación a todo el mundo, se

necesita tener libros, manuales y temática para

poder enseñar.

“El año pasado la Fundación Sadosky hizo un

manual que este año va a volverse a usar para los

cursos a docentes, pero lo que quiere la Fundación

es que haya más de estos para todos los ciclos de

educación con todas las temáticas de la ciencia de

la computación”, cuenta Pablo.

Este libro que desarrolló la Fundación Sadosky el

año pasado, toma las ideas y el enfoque del curso

que se da en “introducción a la programación” en la

carrera de programación de la UNQ.

Pablo E. Martinez (foto Internet)

§ Título/s

Doctor en Ciencias de la Computación.

Magíster en Ciencias de la Computación.

Licenciado en Informá ca.

§ Lugar de trabajo

Docente universitario desde 1990, y desde 2007

(UNQ, UNLP, UBA, UNR, UNRC y UNLM).

§ Áreas de interés

Lenguajes de Programación.

Programación Funcional.

Estructuras de Datos.

Producción automá ca de programas.

Teoría de la Computación.

Lenguajes Formales y autómatas.

Didác ca de la enseñanza de Programación.

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En ésta línea también nos anotamos pero no sé si

tengo tanta confianza como en la línea B. Es un

desafío interesantísimo para tener porque el

trabajo sería diseñar los materiales educativos con

los que los docentes trabajarían en el futuro en todo

el país”, afirma Martínez López.

Por último, hay una cuarta línea de trabajo que

todavía no se convocó pero en la Fundación

Sadosky tienen la esperanza de abrirla antes de fin

de año. Esta consiste en la generación de carreras

post-título. Formar docentes de computación a

gente que ya tiene un título de Educación

(secundaria o universitaria) o un título de

computación. El fin de esta línea es que un docente

tenga clara la didáctica y como enseñar las ideas

básicas de programación.

La iniciativa PROGRAMAR empezó en 2012. Los

primeros dos años se juntaron diversos actores del

sistema educativo y de la computación. Discutieron

qué se quería hacer, cómo se quería hacer, a

dónde se quería llegar. A partir de muchas

discusiones se llegó a estas líneas de trabajo que

tiene actualmente PROGRAMAR.

En 2015 el Consejo Federal de Educación, que es

el órgano que rige a todos los ministerios de

educación del país, sacó una resolución donde

declaran a las ciencias de la computación de

interés nacional y le ordenan a la Fundación

Sadosky instrumentar lo necesario para que eso

sea una realidad. “Todo esto que estamos

trabajando ahora es porque hay una política del

Consejo Federal de Educación de que esto es

correcto y es lo que hay que hacer. Es muy

importante que haya habido una resolución del

órgano de gobierno de todo el sistema educativo

porque quiere decir que se entendió la importancia

de lo que estamos hablando”, explica Martínez

López.

La UNQ, a través de Pablo E. Martínez López y su

equipo de trabajo, estuvo involucrada en la

iniciativa PROGRAMAR prácticamente desde el

inicio porque trabajó con la gente de Fundación

Sadosky desde que empezó a discutirse

PROGRAMAR.

Por Agustín Cassano

@CassanoAgus

Foro program.AR en la UNQ (foto INTERNET)

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Sabores Moleculares

La Cocina Molecular es un proyecto de divulgación

científica de la Universidad Nacional de Quilmes a

cargo de la docente e investigadora Anahí Cuellas

e integrado por 7 alumnos de Ingeniería en

Alimentos. En él, se modifican las texturas de los

diferentes alimentos, su forma o color.

En diciembre de 2014 se presentó por primera vez

en la Universidad la “barra de tragos moleculares”

con la participación del cocinero Borja Blazquez en

el marco de la muestra del concurso “Retratos e

ideas”. Esta competencia se basaba, como bien

dice su nombre, en mediante una foto expresar un

concepto y esta edición se encontró orientada

hacia el ámbito científico, realizándose finalmente

la muestra en el edificio del rectorado.

La Cocina Molecular es una rama de las ciencias

básicas donde se utilizan ingredientes alimenticios

con el fin de obtener algún cambio, en algún

aspecto de los anteriormente mencionados, en los

alimentos. Se le cambia la textura a los

i n g r e d i e n t e s p o r m e d i o d e p r o c e s o s

fisicoquímicos. Como resultado algo que antes se

consumía de manera líquida, es decir se tomaba,

puede consumirse de manera sólida, se come.

Diana Szelagowski, integrante del equipo de

investigación, nos contó más acerca de esta

actividad.

¿Cuánto tiempo de laboratorio

trabajo de este proyecto?

demanda el

No tenemos un tiempo determinado, pero cada

técnica conlleva tiempo de investigación, de

ensayos y discusión, como todo trabajo científico.

Como somos alumnos de cuarto y quinto año de la

carrera y todos nos queremos recibir, nos vamos

turnando. Además, como somos 8 contando a la

directora, es imposible que estemos todos en

simultáneo en el laboratorio. De todas maneras, el

t i e m p o d e d i c a d o a l p r o y e c t o i m p l i c a

aproximadamente entre 10 y 12 horas semanales,

además de los días de actividad al que dedicamos

la jornada completa de trabajo, las decisiones las

tomamos de manera colectiva. Tenemos grupo de

WhatsApp, de Facebook. Es muy difícil juntarnos

todos; cada uno tiene distintas actividades y

ninguno quiere descuidar los estudios porque nos

falta poco para recibirnos.

¿Cómo es el trabajo en el laboratorio?

En el laboratorio, para trabajar, nos dividimos en 3

estaciones: la de espuma, la de geles y la de

nitrógeno líquido. La de espuma es la más

complicada ya que al ser la más inestable hay que

ser preciso con las cantidades de ingredientes y

productos que uno utiliza. Es importante que cada

uno se enfoque en su estación y no intente también

estar pendiente de otra porque no se puede estar

en todo; aunque todos los integrantes manejamos

las técnicas y conceptos y estamos capacitados a

participar de todas las estaciones.

¿Y cuando hay un evento cómo se manejan?

¿Cuánto tiempo lleva de preparación?

Cuando hay un evento son aproximadamente 10

horas de trabajo para preparar los elementos que

vamos a llevar. Hay que armar y acomodar lo que

vamos a necesitar usar. Es como si tuvieras que

mudar una cocina “común” y un laboratorio

itinerante. Para los eventos nos dividimos: quienes

van a uno no van al siguiente, para repartirnos

porque muchas veces algunos tienen parciales y

otros no. El día del evento, que en general se

realizan los fines de semana en Centros Culturales

y e n t i d a d e s e d u c a t i v a s , l o d e d i c a m o s

exclusivamente para enfocarnos y realizar la

actividad.

¿Qué eventos tuvieron recientemente?

El año pasado estuvimos en el Colegio Normal de

Quilmes haciendo un taller de Cocina Molecular

con los chicos. En realidad, todo el 2015 estuvimos

dando talleres en colegios secundarios. También

hicimos una jornada en el Centro Cultural de la

C i e n c i a ( C 3 ) d e s t i n a d o p a r a c h i c o s y

preadolescentes ubicado en la Ciudad de Buenos

Aires. No estaba orientado hacia chicos muy chicos

porque hay elementos que a ellos les cuesta

manipular y procesos complejos que también son

difíciles de entender. Pero los chicos se divirtieron

mucho, modificaron duraznos en almíbar y yogurt y

los convirtieron en un huevo frito (los duraznos

ocupaban el lugar de la yema y el yogurt el de la

clara). El sábado 7 de mayo estuvimos en la

8


Fundación HD Lorena Scarafiocca, que se ocupa

de la lucha contra la enfermedad de Huntington.

Además de divulgación, el grupo de cocina

molecular realiza trabajos de investigación y

desarrollo con la Fundación y otras entidades.

¿Qué rol cumple la Universidad en este

proyecto? ¿Tienen los resultados esperados

cuando realizan allí las “barras de tragos

moleculares”?

La UNQ nos apoya en todo, se encarga de la mayor

parte de las cosas: desde el aspecto económico, la

prensa y difusión de las actividades. Desde el

rectorado y el Departamento de Ciencia y

Tecnología, nuestra labor es considerada de gran

importancia para acercar nuestros conocimientos

al resto de la población. Este respaldo nos impulsa

a seguir adelante con nuestro proyecto de concebir

a la ciencia como un patrimonio cultural y no como

propiedad de unos pocos científicos. En cuanto a

las barras de tragos moleculares, la mayoría de la

gente pasa para tomarse un trago, se interesa y

pregunta menos, para mí, que en el C3; pero tienen

la oportunidad de preguntarse y de esta forma

sembramos la inquietud de la ciencia y su

a p l i c a c i ó n e n p r o c e s o s c o t i d i a n o s . L o

anteriormente dicho tiene que ver, tal vez, porque

las personas que van allí lo hacen más por interés;

indagan más y prestan más atención. No es que en

la Universidad esto no pase, pero se da en menor

medida.

¿En qué consisten los “tragos moleculares”?

Son tragos, bebidas comunes a los que les

modificamos su textura. Hacemos cerveza en

espuma, al Campari se le añade una esfera de jugo

de naranja, que se rompe cuando una la corta

produciéndose lo que llamamos “Big Bang”,

cuando “explota” el líquido del interior. Hacemos

también una edición de champagne con frutilla y

nitrógeno líquido, pero muchas veces hay que

variar por un fruto de estación ya que no es lo

mismo trabajar con una frutilla “real” que con pulpa

comprada en lata. Lo interesante de esta actividad

es el concepto que conlleva cada estación,

entonces además de explicar las técnicas

fomentamos un ámbito para la discusión de teorías

como el Big Bang y el Principio de Incertidumbre.

Cada trago tiene un nombre relacionado con una

teoría o un científico importante.

Cocina Molecular UNQ (foto Internet)

9


¿Es remunerado el trabajo que ustedes

realizan?

No, porque este trabajo no deja de ser un proyecto

de divulgación y popularización de las ciencias; y

como vamos a instituciones educativas no se les

puede cobrar de ninguna manera. Hace un tiempo

una profesora de una escuela de Río Negro vio

nuestro trabajo por Internet y nos pidió que le

enviásemos videos explicativos para mostrárselos

a los chicos. Eran videos bastante “caseros”,

filmados por nosotros. Imaginate que tampoco

podemos estar muchos en el laboratorio y no es

muy cómodo filmar allí. Teníamos miedo que no le

gustaran, pero la maestra quedó muy agradecida y

nos dijo que los chicos se quedaron fascinados,

pero no recibimos una remuneración monetaria

porque no se puede cobrar este tipo de trabajos.

¿Y en este caso, no se podría haber articulado

con alguna otra carrera de la UNQ para que sea

filmado?

Sí. En ese caso no se pudo, pero ya comenzó a

haber una articulación de nuestro trabajo con otras

áreas, como por ejemplo ya fuimos filmados por Q

Noticias, que también difunde nuestro trabajo.

Cocina Molecular UNQ (foto German Diaz)

En cuanto al proyecto, ¿va a continuar, tienen

pensado que se sume más gente?

El proyecto va a seguir, eso es seguro, pero la

verdad no tenemos pensado que se sume más

gente ya que somos bastantes; pero sí que

continúe.

Por Daniela Rodríguez

@danichula_

Cocina Molecular UNQ (foto German Diaz)

10

Diana Szelagowski (foto German Diaz)


“Hay que apostar a que las propias

mujeres sean insurgentes”

Dora Barrancos dialogó sobre el recorrido

histórico de las mujeres en ciencia y tecnología

y la situación actual de las científicas en la

Argentina.

Reflexionar sobre las mujeres trabajadoras y las

problemáticas que afrontan cotidianamente las

científicas en su entorno laboral, nos sitúa

indefectiblemente cara a cara con una referente

fundamental en la historiografía de género: Dora

Barrancos. Por ese motivo, la charla se orientó

hacia la segmentación del mercado, la diferencia

salarial, la discriminación y a aquellas precursoras

que enfrentaron la férrea estructura del patriarcado

en la ciencia.

¿Podríamos percibir que hay especialidades

científicas que atraen mayor cantidad de

mujeres?

Biología es una especialidad altamente feminizada

donde deberíamos hacer una investigación ad hoc

para conocer por qué fue tan atractiva para las

mujeres, dentro de ese vasto elenco de disciplinas

que han sido históricamente muy misóginas y

donde la permeabilidad femenina es más bien

reciente. Por ejemplo, en el CONICET biología

atrae muchísimas mujeres en la base de la

pirámide y lo mismo ocurre con la aplicación

científica médica en la carrera de medicina.

¿A quiénes considerás pioneras en la ciencia?

Hay una saga notable de mujeres: Melitta Bentzes,

la tecnóloga alemana que inventó el filtro del café y

otra tecnóloga destacadísima, solapada por su

condición de actriz, fue Hedy Lamarr, una ingeniera

que estuvo entre las primeras en indagar y

proponer el sistema de GPS. En Argentina nos

debemos un caso interesante que es el cuadro de

las inventoras, mujeres que no cursaban

regularmente en la universidad: eran tecnólogas

amateurs. Hay evidencias de que inventaron

aparatos y procesos, pero es un tema de trabajo

pendiente. En el censo de 1914 se recoge que hay

quince médicas en Buenos Aires y a algunas las

podemos conocer, de origen extranjero como Alicia

Moreau de Justo y Paulina Luisi. No tenemos un

buen registro de las químicas aunque ya en la

década del 20 había un grupo de mujeres que

hacía química, y algunas estaban egresadas

porque fue una carrera que tuvo cierta porosidad.

¿Cuál es la relación entre el rol sistémico de la

mujer en la labor del cuidado, con el caudal de

médicas actual?

Era sucedánea a la consagrada idea del cuidado y

la dedicación femenina a la asistencia, y medicina

fue la primera carrera no convencional para el

género que se abrió muy capilarmente. De hecho,

las primeras universitarias egresadas en el mundo

son de esa especialidad, y las encontramos en

países como Rusia, Argentina, Estados Unidos e

Inglaterra. Nuestras primeras universitarias son

médicas, claro que cuando la obstetricia se tornó

una carrera corta regulada por la medicina, hubo

muchísimas más mujeres.

Dora Barrancos (foto Fernando Ghersini)

11


¿De qué manera afecta en esa y otras

especialidades las desigualdades?

El hecho de que se incorporaran a mujeres no

quiere decir que las acogieran con enorme

beneplácito, eran capilares. Eso se invirtió en la

actualidad ya que el número de mujeres médicas

supera a los varones, pero tienen menor

reconocimiento y posibilidad de crecer. Por

ejemplo, cirugía es un área dura para las mujeres y

lo más difícil es la inscripción a la especialidad

anestesiología. No tiene que ver con una condición

asociada a habilidades naturales porque nadie las

tiene. Hay algunas habilidades más desarrolladas

culturalmente en varones y otras en mujeres, pero

no tiene que ver con la condición biológica. La

motricidad fina se le adjudica generalmente a la

mujer, pero si el hombre entrena mucho también la

adquiere. En el caso de anestesiología, está

relacionado con las retribuciones diferenciales, el

problema es el reconocimiento salarial y por eso les

cuesta muchísimo entrar a las mujeres.

¿Cómo se analiza esa inequidad?

Antes, las feministas decíamos que cuando los

salarios se envilecían se llenaba de mujeres (yo no

estoy segura de que eso sea una ley), pero donde

las retribuciones son más altas escasean las

mujeres. Obviamente, está la consagrada fórmula

de que hay un “techo de cristal” como la

imposibilidad de acceder a ciertos cargos y

funciones jerarquizadas. Hay otra fórmula que se

presentó que es el “piso pegajoso”, que está siendo

observado como la dificultad que tienen las

mujeres inherentes a su propia condición de

género: por cierta inestabilidad en la seguridad y en

el manejo de situaciones y procesos de

competencia se retraen, sin consagrar la idea de

que tienen las mismas condiciones para establecer

una competencia con los varones.

Quisiera saber cómo es el “no reconocimiento”

a la discriminación de las científicas que

describís en algunos artículos.

Es muy común encontrarlo en la comunidad de las

congéneres científicas. Hay un velo, una especie

de ceguera cognitiva respecto de las dificultades

que han atravesado, los momentos discriminantes

y las humillaciones sufridas. No quieren darse

cuenta de las postergaciones y es de difícil esa

observación entre las científicas, normalmente

cuando se les pregunta a boca de jarro a una

científica si fue discriminada, va a decir

absolutamente “no”. Hay que invitarla a reflexionar

fuertemente sobre todo el proceso formativo, en la

instalación en el laboratorio cómo fue menguada su

posibilidad respecto de la competencia con los

varones y las oportunidades desiguales. Todo eso

es materia de una reflexión ulterior, no quieren

reconocer las hostilidades, y probablemente, en

medio de un mandato sea comprensible que no se

admitan los acosos laborales y sexuales.

¿Hay un cambio de conciencia entre las nuevas

científicas?

Desde luego que está cambiando esa percepción

entre las más jóvenes, están mucho más

avispadas sobre las circunstancias de la

subjetividad. Hay evidencia de que el mundo se

mueve en un sentido, o realizamos medidas de

acción subjetiva en el propio mundo científico. Hay

evidencias de que algún científico Premio Nobel

diga que las mujeres en un laboratorio “son un

problema porque nos enamoramos y se ponen a

llorar”, como dijo el célebre Tim Hunt que le costó

varias cuestiones. Hubo una reacción en cadena

esa vez que hubiera sido poco previsible 30 años

atrás, de modo que todo cambia. Por eso insistimos

en la necesidad de reflexionar sobre las

circunstancias en las que quedaron postergadas

nuestras congéneres cuando tuvieron que discutir

la autoría de un paper; les parece que no fue por la

condición de posibilidades de feminidad sino por

cuestiones azarosas. No estoy hablando sólo de

una bióloga o una química, estamos hablando

eventualmente de una antropóloga. Creo que todo

está cambiando y el hecho de habernos

aproximado recientemente a la formalidad de

derechos con leyes que garantizan la equidad, o

por lo menos está en camino de garantizarlas. Está

aumentando la conciencia crítica de las científicas.

¿Cuál es tu visión respecto al futuro?

Soy una optimista irredenta. Es mejor apostar de

forma optimista, sobre todo en épocas muy

oscuras como las que estamos enfrentando,

conviene dejar el pesimismo para una época mejor.

Acá insisto en esa tal vez tonta preservación del

carácter de apuesta. Apostemos a que haya una

renovación en lo inmediato en relación a los

derechos de las mujeres, hay que apostar a que las

propias mujeres sean insurgentes y desde luego

que haya mucha interpelación de la ley.

A menudo las mujeres no saben cuánto avanzó la

ley y no saben qué pueden interpelar. Hay que

hacer mucho más visible con qué leyes se dispone

12


dar a conocer eso es inexorable. Una última

cuestión es que la justicia ahora está sufriendo

cambios de mentalidad si bien es un área

resistente, pero no más que el campo médico. Ha

cambiado la ley y está cambiando lo simbólico.

¿Los varones en la comunidad científica son

permeables a los cambios?

Debo reconocer que los varones han hecho

bastantes esfuerzos. Obviamente, el patriarcado

tiene una solidez robusta y goza de excelente

salud, pero tiene algunas averías y algunas flechas

están vapuleándolo. Desde luego que la violencia

sigue persistiendo, incluso en los laboratorios

donde hay hostilidades y marcas lamentables del

viejo patriarcado. Pero en este punto hay que

reconocer que ha habido cambios dentro del área

científica, como sucede en el CONICET en relación

a los pedidos de promoción de mujeres: hemos

visto que había mucha más porosidad en la

mentalidad de los varones que estaban evaluando

que de las propias mujeres, que suelen medir con

vara muy corta a las congéneres por razones de

género.

¿La subjetividad en las científicas es un punto a

profundizar?

La cuestión para las científicas que puedan

pensarse a sí mismas desde una posición de

mujeres, tiene que ver con una suerte de no

contaminar la escena científica con una posición

subjetiva que pueda sonar a partidización. La

verdad es que el comportamiento en los procesos

de evaluación tiene tanta dosis de subjetividad que

podríamos escribir miles de tratados, pero es cierto

que abunda una subjetividad que suele conversar

con circunstancias objetivas. Es un principio

animador, Kuhn decía que la razón está muy

suspendida en el proceso de la ciencia. El plano de

las emociones es propiciador del conocimiento,

está muy asociado a la propia inspiración que tiene

con el acto del conocimiento y articula fuertemente

con los aspectos neurológicos racionales. Además

está la experiencia concreta social, no se trata de

algo que ocurre en Marte y que puede inspirar

imaginerías poco lógicas: se trata de la

segregación, de la segmentación, de la

discriminación visible en la sociedad. ¿Las

científicas van a creer que esa discriminación tiene

su germinación en Marte? No, tiene su germinación

en los valores patriarcales y es elemental para el

conocimiento hacer significante el aspecto de

erudito de la condición de científica. Ahí hay una

mella de erudición y nada menos que en la historia

del patriarcado que no se conoce.

¿Qué científicas actuales considerás que sean

representativas?

Tenemos a la bioquímica Andrea Gamarnik que

ganó recientemente el premio internacional

L'Oréal-UNESCO "Por las Mujeres en la Ciencia".

Es notable porque además de toda la competencia

científica que tiene en su especialidad, es muy

razonante la condición de género. Investiga sobre

el virus del Dengue y además tiene una posición de

gran significado porque es alguien a quien le es

resonante la condición de posibilidades de las

mujeres en la ciencia y la condición de

posibilidades de la ciencia en este contexto

político. Es muy consecuente con el para sí y tiene

en cuenta el contexto político. Le es inteligible todo

lo que tiene que ver con su ser en el mundo. En el

pasado tenemos a Sacerdote de Lustig que fue

muy reconocida en medicina. Dentro de la historia,

siempre hice un homenaje muy particular a Lily

Sosa de Newton, una historiadora que hizo historia

de las mujeres antes de que hubiera una

historiografía consagrada de las mujeres. Fue una

antecesora notable por su prosa que nos ayudó

muchísimo a abrir el camino y crear inclusive una

especialidad. Antes de que fuéramos resonantes

las historiadoras de las mujeres, estaba Lily Sosa

de Newton.

Por Fernando Ghersini

@nonaffaire

Dora Beatriz Barrancos (1940) es socióloga, doctora en historia y una destacada activista

feminista. Es Directora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas

(CONICET) en representación de las Ciencias Sociales y Humanas, e Investigadora

Principal en la misma institución. Dirigió la Maestría y el Doctorado en Ciencias Sociales y

Humanidades de la UNQ. Escribió, entre otros libros, “Inclusión/Exclusión. Historia con

Mujeres” (México/Buenos Aires, 2002), y “Mujeres en la sociedad argentina. Una historia de

cinco siglos” (Buenos Aires, 2007). Actualmente dirige en la UNQ la cátedra abierta de

"Género y sexualidades", coordinada por Patricia Sepúlveda.

13


LA CIENCIA, UN ASUNTO

DE COMUNICACIÓN

SOCIAL

Según la Real Academia Española, la ciencia

remite al conjunto de conocimientos obtenidos

mediante la observación y el razonamiento,

sistemáticamente estructurados y de los que se

deducen principios y leyes generales. Sin

embargo, presentada de ese modo –así, sin

demasiado brillo, esquemática y fría–, esta

definición oculta una multiplicidad de sentidos

susceptibles de ser atribuidos. En principio, más

vale arrancar por lo básico: la ciencia es una parte

esencial de la cultura, en efecto, engloba un

conjunto de prácticas que no existen sin seres

humanos que las realicen.

Desde este punto de vista, tres asuntos florecen en

el barro analítico y asoman por su importancia.

Primero, un requisito: la ciencia requiere ser

estudiada en contexto; luego, una propuesta

metodológica: la ciencia puede ser abordada

desde una perspectiva comunicacional, y, por

último, una necesidad: tras considerar los puntos

anteriores, será esencial la generación de

condiciones de acceso que garanticen la

participación de toda la sociedad en el proceso

productivo y reproductivo de los saberes

científicos.

- Los científicos hacen historia (pero) desde la

historia. Es imposible comprender las ideas de

algún filósofo o científico –que para el caso, son lo

mismo– si no se accede al idioma de época; a

respirar sus aires y a pasear por sus caminos. No

se trata de ponerse en lugar de nadie, ello es

imposible; aunque sí de comprender por qué sus

pensamientos se impusieron en ese instante y no

en otros, y por qué se desarrollaron en

determinadas latitudes cuando las coordenadas

podrían haber sido bien diferentes. En última

instancia, intentar responder a una pregunta tan

simple como: ¿por qué las cosas suceden cuando

suceden y en el sitio en que suceden?

Proceso: una palabra que resuena con fuerza y que

a menudo se vacía de significado, como

usualmente ocurre con toda categoría analítica

utilizada hasta el cansancio. Cada acontecimiento

forma parte de una sucesión de momentos que se

acomodan en una línea cronológica imaginaria que

avanza a paso firme y jamás se detiene. Cada

genio de época leyó libros que escribieron sus

antecesores y se alimentó de las ideas que allí

pululaban. Personas como Copérnico, Galileo y

Kant, sin dudas, estuvieron interpeladas por sus

entornos, pues, trabajaron con herramientas

sociales y produjeron ideas maravillosas que

hicieron historia pero desde la historia.

- La ciencia y la comunicación: una relación que

pide matrimonio. La comunicación puede ser

definida como un enfoque que permite desentrañar

falsas concepciones, percepciones, valoraciones y

modos de significación. Una perspectiva novedosa

que –con un objetivo similar al de otras ciencias

sociales como la antropología– busca penetrar el

denso entramado que presentan los escenarios

cotidianos, esos que los seres humanos

organizados en grupos acostumbran a llamar

“realidad”. De aquí que observar a la ciencia con los

ojos de la comunicación permite una lectura

alternativa que desmitifica la supuesta blancura de

un campo que está atravesado por tensiones,

luchas de dominación y de poder.

Para ser más explícito, cada vez que una

comunidad científica festeja un acontecimiento,

ensancha las espaldas de un intelectual y dirige

políticas de investigación en direcciones

puntuales, lo que está haciendo no es más que

velar otros acontecimientos, quebrar otras

espaldas y anular otras posibles trayectorias. En

definitiva, amordaza otras bocas para callar otras

voces que disputan otros sentidos.

Sin embargo, las relaciones entre ciencia y

comunicación no descansan en ese escalón.

Todavía hay más: la ciencia posee un lenguaje que

tiene su gramática, su ortografía y su sintaxis; un

lenguaje que es necesario aprender y que sólo los

escritores de elite desarrollan a medida que peinan

sus canas y cuando sus pieles se convierten en

pellejos. El gran maestro Leonardo Moledo, a

menudo señalaba: “La ciencia es un cuento que la

humanidad se cuenta a sí misma. La historia del

Universo y las historias del Universo son tan

maravillosas como el más maravilloso de los

cuentos. Entonces es una falacia total que la

ciencia no sea un relato. La ciencia lo es, porque es

comunicación y es lenguaje”.

- Para el pueblo lo que es del pueblo. El núcleo

duro de la ciencia está compuesto por leyes

generales, es decir, por enunciados científicos.

Desde un enfoque semiótico, las teorías de la

enunciación contemporáneas plantean una

cuestión central: mientras los enunciados remiten

al acto individual de apropiación de una lengua, el

proceso de enunciación se caracteriza por la

instalación de un “otro” que interpreta –o

decodifica, así lo diría el jamaiquino Stuart Hall– el

mensaje. Dicho de otro modo, la comunicación es

dialógica y el diálogo supone un contexto en el que

la práctica comunicativa se desenvuelve. Por tanto,

14


no tiene sentido el hermetismo científico, pues, en

definitiva el objetivo de toda investigación debe ser

la divulgación; democratizar el acceso y ensanchar

el espectro del público alcanzado. La ciencia no es

patrimonio de quien “descubre” sino que pertenece

a todos aquellos que demuestran curiosidad por

aprender sobre un nuevo modo de pensar la vida.

En síntesis, el acto hermenéutico de interpretación

implica un proceso de resignificación y

construcción del que nadie está exento.

- Ideas finales para construir nuevos principios.

Resulta imposible, entonces, circunscribir el

término –únicamente– al reducido marco de

especialistas, uniformados con guardapolvos

blancos y rodeados de tubos de ensayo y

compuestos químicos multicolores y humeantes.

En efecto, la realización de un ejercicio de

desmitificación conceptual podría servir para

allanar el camino hacia una aplicación más

cotidiana y justa del término.

No todo el mundo cree en la existencia de una

ciencia unificada que teje relaciones entre

disciplinas como pueden ser la Historia, las

Matemáticas y la Filosofía –porque para ser más

exactos, no todo el mundo posee las necesidades

materiales tan satisfechas como para sentarse a

reflexionar, con un café en mano, sobre ello–. Y

cuanto más se avanza en el tiempo, si es que el

tiempo nos permite avanzar y si es que finalmente

existe el tiempo (cuestión que habría que consultar

tras leer los pensamientos de cráneos talentosos

como Norbert Elias o Edward Thompson) la

parcialización de los saberes en campos cada vez

más y más pequeños es notoria y palpable.

En la actualidad, con mayor recurrencia, los

investigadores y los científicos son empujados a

realizar análisis acotadísimos y a recortar sus

objetos de estudio hasta hacerlos desvanecer por

asfixia. Las disciplinas están más disciplinadas que

nunca y, en algunos casos, de tanta rigidez

terminan por perder el horizonte y el propósito

medular, en efecto, que la sociedad alcance un

mejor funcionamiento –es decir que logre mayor

equidad y autonomía– a partir de la producción de

nuevos conocimientos.

En la posmodernidad, se promueven abordajes

segmentados pero “profundos” a diferencia de los

megaproyectos que los escritores clásicos

realizaban en siglos precedentes. Ya no se cree

demasiado en las “historias universales” y el polvo

mágico de los atlas ha quedado en el camino.

Aquellos libros regordetes que parecían encerrar

en un puñado de páginas todos los secretos del

mundo ya no generan el consenso de antaño. No.

Hoy, las narrativas opcionales, los otros relatos, las

otras perspectivas y las otras cosmovisiones (que

son legítimas pero no están legitimizadas) están en

la superficie y conforman la difusa sustancia que

definen al viejo nuevo problema del sentido común.

En el siglo XXI, ninguna persona podrá decir que en

esta parte del globo no se hace ciencia, luego de

conocer, por caso, los impresionantes avances

chilenos en materia astronómica, los progresos

cubanos en salud pública e inmunología y los

progresos costarricenses en producción de

energías renovables. En esa línea es que

Argentina proyecta el futuro, convencida de tener

herramientas suficientes para escribir la historia

con un lápiz propio. Sólo será cuestión de sacarle

punta y afilar un poco el trazo.

En este marco, la propuesta será pensar en el

concepto de ciencia desde un enfoque más

flexible: evitar la falsa dicotomía entre las “duras” y

las “blandas”, otorgarles a las sociales y a las

humanidades un estatus tan digno como merecido

y promover desde los medios masivos de

comunicación una perspectiva que defina a la

ciencia más allá de sus etiquetas. No alcanza con

desarrollar satélites y tirarlos al espacio, no basta

con aprender a resolver ecuaciones de segundo o

tercer grado, así como tampoco es suficiente

conocer cuáles son los males que causan

pesticidas como el glifosato para el reino animal,

vegetal y humano. No, pues, la ciencia no es un

elemento aislable ni específico ni nada de eso; la

ciencia es una práctica cultural y, como tal, tiene

sentido siempre y cuando se involucren las

personas.

Por Pablo Esteban

@facebook.com/pablo.esteban.169

15


Ahí va el capitán BETO...

CONAE: Entrevista a Roberto Alonso

Roberto Alonso, docente de la Universidad

Nacional de Quilmes en la carrera de Ingeniería en

Automatización Industrial y Control, nos cuenta su

trabajo en la CONAE (Comisión Nacional de

Actividades Espaciales), sus próximos proyectos y

nos da su mirada sobre el rol de la investigación, la

ciencia y la tecnología en nuestra sociedad.

Según él, su paso por la universidad fue “un poco

autodidacta” (aunque no lo recomienda) pero aún

así Roberto Alonso es un brillante Ingeniero en

Sistemas aero espaciales, graduado de la UTN

Regional Haedo y con un master en la universidad

A&M de Texas . También se desempeñó en áreas

como Control de Actitud, Control Térmico, Control

de Orbitas, Simulaciones, etc. Y como Ingeniero en

Sistemas nos explica que su tarea es “intervenir en

el manejo de los recursos disponibles y en el

cumplimiento de los requerimientos de la misión”.

Según el ingeniero, el trabajo de la CONAE

consiste en delinear los planes para el espacio (con

la excepción de los satélites geoestacionarios de

los que se ocupa otra agencia estatal llamada

ARSAT), de analizar las necesidades de usuarios

para la incorporación de instrumentos en satélites,

distribuir los productos, bajar datos y productos de

otros satélites (Landsat por ejemplo) que fueron

tomados sobre suelo nacional para uso de

agencias con el INTA, Universidades, usuarios

particulares. Se encarga del seguimiento de los

proyectos y del diseño inicial y completo de la

misión espacial. Luego distribuye el trabajo a

empresas como INVAP, universidades como la

UNLP, UTN, organismos del Conicet como IAR,

CIOP, CONEA, etc.

Actualmente, en CONAE hay tres proyectos

satelitales en paralelo. Alonso nos cuenta que “uno

de ellos en estado muy avanzado llamado

SAOCOM (formado por dos satélites), que

contiene un radar de apertura sintética de 36

metros cuadrados que estudiara la humedad del

suelo argentino, en particular la Pampa Húmeda.

Otro llamado SABIA MAR que es un proyecto de

estudio de las costas, en cooperación con Brasil”.

Actualmente, Alonso, se encuentra trabajando en

este proyecto. “El tercer proyecto es una

constelación de satélites pequeños que permitirán

la observación de la Tierra con alta resolución

espacial.”

16

Le consultamos a Roberto Alonso cuál es la

importancia que, según él, tiene el campo de la

investigación en la universidad.

“Para mi es básico, esencial la existencia de grupos

de investigación, con docentes a tiempo completo,

donde los estudiantes puedan participar de

proyectos innovadores, que los ayuden a encontrar

sus temas de tesis, mejorar sus conocimientos,

con becas, que sea un compromiso para la

dedicación horaria.”

Por último, y casi despidiéndonos, le preguntamos,

según su criterio, hacia dónde debería apuntar el

desarrollo de la ciencia y la tecnología. Nos

devolvió esta interesante reflexión:

“Sin querer entrar en una discusión demasiado

profunda, dejame que te ponga un ejemplo. En

nuestro primer y segundo satélite se adquirieron

los paneles solares a una compañía italiana.

Luego, aprendimos que hacer celdas solares de

alto rendimiento (energía entrante solar en relación

a la corriente generada) es un proceso bastante

difícil, no tan ecológico, con la necesidad de tener

mucha gente, mucho tiempo, solo abocada a dicha

tarea y que tiene sentido si se va a vender celdas en

forma comercial. En nuestro caso eran para uso

interno solamente”

Roberto nos sigue contando, “aprendimos que

pegar las celdas al sustrato que las mantiene

adheridas era el trabajo más costoso en todo punto

de vista. En CONEA se realizaron ensayos, hasta

que pudieron pasar todas las pruebas y se

construyeron paneles solares de 9 metros

cuadrados para el SAC-D.

En algún sentido se dirigió la investigación solo a

una parte del proceso, la que nos brinda más

independencia de poder cambiar formas y tamaños

sin constituir un proceso prohibitivo en tiempo o en

dinero.

En otras palabras, como no existen recursos

infinitos para abarcar todas las áreas, se optó por

potenciar la actividad que nos brinda mayor

beneficio. Además, que presenta una salida a la

sociedad pues, la mejora en el proceso de realizar

paneles solares para el espacio, mejoró las

técnicas de realizar los paneles solares para uso

terrestre.

Un poco explica lo que pienso hacia donde debiera

estar dirigida la investigación.”.

Por Damián Presti/Constanza Albornoz

@facebook.com/constanza.albornoz.1

@facebook.com/srlelu


Resulta interesante que en ocasiones cosas que son un tanto complicadas requieran todo un proceso, desde luego,

también complejo para su elaboración.

La forma en que vemos y entendemos las cosas está sujeta a la forma en que aprendemos de niños como lógica,

estándares y correctos, a estos se les llama paradigmas, y son útiles para decirnos cómo actuar ante procesos

lógicos o técnicos. Pero al intentar profundizar o encontrar nuevas y/o mejores soluciones a cualquier dilema

resultan una limitante.

Comenzar a partir del corazón que se

encuentra en el centro e ir tres pasos en

línea recta, en alguna de las ocho

direcciones. Cuando se ha avanzado los

tres pasos en línea recta, usted estará

parado sobre una baldosa con un número

inscrito en ella, que indica la cantidad de

pasos a recorrer, avance la cantidad de

pasos indicada en una línea recta en

cualquiera de las ocho direcciones y

continuar después, según indiquen las

baldosas a las que vaya llegando, hasta que

llegue a una baldosa con un número que le

permitirá caminar un paso más allá de la

frontera.

Este problema se trata de unir

todos los puntos con n cantidad

de líneas rectas sin levantar el

lápiz.

n=3

n=4

n=6

n=8

17


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