HF Newhall Beaumont - Historia de la fotografia II

manuelon

con' los auspiCIOS del programa artlstlco en 1 ..

Work ProgressAdministration (WPA; una repartición

iniciad~ en 1935 por el Gobierno Roosevelt, para.la

ayuda social y la creación de trabajo). Los negativos y

un conjunto de copias' están ahora en el Museo de la

Ciudad de Nueva York; son un material histórico esencial,

porque no exis~en ya muchos de los lugares importantes

que ella fotografió. Una selección de su obra

fue publicada en fOrma de libio, en 1939, conehítulo

Changing New York. 13 Allí escribió:

Hacer el retrato de una ciudad es el trabajo de u~a vida y

ninguna foto es suficiente, porque la ciudad está cambiando

siempre. Todo lo que hay en la ciudad es parte de su historia:

su cuerpo físico de ladrillo, piedra, acero, vidrio, madera, como

su sangre vital de hombres y mujeres que viven y respiran.

Las calles, los paisajes, los panoramas, la mirada a vista de

pájaro y la hecha a vista de gusano, lo noble y lo vergonzoso,

la vida elegante y la inferior, la tragedia, la comedia, la pobreza,

la riqueza, las poderosas torres de los rascacielos, las fachadas

innobles de los barrios bajos, la gente que trabaja, la

gente en el hogar, la gente oci?sa.:. 14


En su manual de instrucciones A Guide' to Better

Photography, Abbot aconsej~ al fotógrafo que, utilice

una cámara tan grande como le sea posible,_ para que el'

documento sea abundante en detalles y rico en información.

Tales fotografías pueden ser leídas: no .son

ilustraciones, sino un auténtico material de fuentes.

W. H. F. Talbot observó en The Penal oi Náture

que

.. .frecuentemente ocurre, además __ y éste es unO de los encantos

de la fotografía-, que 1;1. operador mismo descubre en

un examen posterior, y quizá mucho después, que ha descritp ,

muchas cosas que no advirtió en su momento. Ayeces en los

edificios se encuentran inscri~ciones y fe~has, o algunos letre'­

ros impresos, mayormente irrelevantes, se descubren sobre

esos muros ... 15

Es significativo que, una y otra vez, el fotógrafo documental

incluya en su imagen las palabras impresas y

los garabatos hechos en las paredes. Mu~hos fotógra..:

fas, durante la amargura de la década de 1930,'eligieron

señalar el contraste entre los lemas publicitarios esCritos

en vallas y la prueba en contrario que ofrecía la cámara.

Un signo, fotografiado como objeto, traduce ,un

mayor impacto que la transcripción literal . de las pala",

bras, que lo componen.

. Por reveladora o hérmosaque pueda ser una foto documental,

. no se puede sostener sólo con su imagen.

Paradójicamente, antes de que una fotografía pueda ser

aceptada como documento, debe a su vez estar documentada:

situada· en el tiempo y en el espacio. Esto

puede ser eficazmente hecho por el contexto, ,por la

inclusión de lo familiar junto a lo raro, sea en unaima'

gen o en dos imágenes emparejadas. Una serie de fotografías,

presentada en sucesión sobre las paredes de una

exposición o en las páginas de un libro, puede ser

mayor que la suma de sus partes. Así, en el volumen

American Photographs, editad~ en 1938 por el Museo

246

...

de Arte Moderno cuando se realizó su expOSlClOn,

Walker Evans dispuso sus fotos en dos series separadas

y confió en la secuencia de sus imágenes para mostar en

la primera parte «la fisonomía de una nación» y en la

segunda «el hecho continuo de una expresión nacional

norteamericana». Cada foto estaba numerada y los títulos

objetivos se aportaban al final de cada sección. En

una obra de colaboración con el escritor James Agee,

titula:áá LeCV's Now Praise Famous Men [Elogiemos a

hombres famosos] (1941), Evans agrupó sus fotografías

al comienzo del libro, frente a la misma página de

titulares. 16 Estaban presentadas sin una sola palabra de

explicaciones. Eran, como lo escribiera Agee, « •.• no

ilustrativas. Ellas y el texto son iguales, mutuamente

independientes, plenamente colaboradores».

En contraste con la áusteridad de ese diseño de libro,

Doroi:hea Lange y ,Paul S. Taylor, en An American

Exodus (1939), presentaron una estrecha relación entre

imagen y palabra, con fragmentos de conversaciones

escuchadas de cerca o de lejos en el momento en que se

realizó cada foto: un enfoque que por sí mismo es ya

totalmente documerital. 17 Otro recurso fue utilizado en

Land oi the Free [Tierra de los libres] (1938), una colección

de fotos documentales, salidas mayormente de

las carpetas de la FSA, a la que Archibald MacLeish

agregó una «banda !'onora" en forma de poema. 18 El

escritor explicó que

El propósito .,original había sido escribir algúri tipo de texto

para el que estas fotografías sirvieran de comentario. Pero tan

grandes eran la energía y la vida terca e interior de estos documentos

norteamericanos, que el resultado fue una inversión

de ese plan.

En todas estas publicaciones, así como en muchas

otras de índole similar, la característica principal es q~e

las fotografías afirman su independencia. No se trata de

ilustraciones. Transportan su mensaje como lo hace el

texto.

En Alemania, en 1910, August Sander, un fotógrafo

retratista profesional inició un programa ambicioso: la

producción de 'un amplio atlas de tipos humanos ale-

, manes, pertenecientes a todas las clases de la estructura

social. No buscó ~ la personalidad individual, sino a

quien fuera representativo de diversas profesiones, de

oficios o de negocios, así como a integrantes de grupos

sociáles y políticos. Llamó a su proyecto «Hombre en

el Siglo Veinte». En 1929 se publicó el primero de una

serie de veinte tomos proyectados con las fotos de Sander,

bajo el título Antlitz der Zeit [El rostro de nuestro

tiempo]. 19 No aparecieron después otros-tomos, porque

las inferencias políticas de ese material disgustaron

al régimen nazi; lo que llevó a la destrucción de las placas

correspondientes al libro y de otros 40.000 negativos.

«Documental», en el sentido en que lo hemos escrito,

ha sido un término aceptado como la definición de

1

J

J

J

j

J

J

J

J

J

J

J

J

More magazines by this user
Similar magazines