VE-30 FEBRERO 2017

rafasastre

Número 30 - Febrero 2017


© Todos y cada uno de los derechos de las obras literarias, fotografías o

ilustraciones publicadas en esta revista pertenecen en exclusiva a sus

respectivos autores (aunque en algunos casos no se citen los nombres)

Portada: Arthur Getz, 1913-1996 (EUA) http://www.getzart.com/

Diseño y edición: Rafa Sastre

Colaboraciones: revistave@hotmail.com

«Escribe una historia corta cada semana. Es totalmente imposible

escribir 52 malas historias seguidas»

Ray Bradbury (1920-2012)

Descarga de este número de la revista (formato PDF, 4.85 MB):

http://www.mediafire.com/file/tbfw5diwb4in1ed/VE-30_FEBRERO.pdf


Podéis encontrar las bases de este concurso en la revista de

Enero-2017, en nuestro blog o en Facebook


Índice

Citas ineludibles Pág. 1

Cuerpo/Palabra (María Luisa Pérez) Pág. 3

El ritmo de la vida (Carmen Fabiá) Pág. 5

Endrina espera (Luis Miguel Martín) Pág. 7

Haikus (Enrique Mochón) Pág. 11

Deber de madre (Rafael Blasco) Pág. 13

Decadencia (Conxa Gausí) Pág. 15

La fama (Nicolás Jarque) Pág. 17

La llamada (Alfredo Cot) Pág. 19

Canción infantil (Manuel Serrano) Pág. 21

Love Story (Concha García) Pág. 23

Frágil tiempo de deseo (Belén Mateos) Pág. 25

Reloj... (Vivian Rodríguez) Pág. 27

El último beso (Pernando Gaztelu) Pág. 29

La granota (Verónica García) Pág. 31

Rendirse a la tormenta (Aurora Losa) Pág. 33

Ausencia (Mirta Calabrese) Pág. 35

Enajenada (Eva Franco y Luis Molina) Pág. 37

La vestal del lotus (Toni Mascarell) Pág. 43

Mi eternidad (Aldana Giménez) Pág. 45

Siempre blancos (Carlos M. López) Pág. 47

Sísifo (Alejandro Ramos) Pág. 49

Cenizas (Marta Navarro) Pág. 51

Sensaciones (Liliana Ebner) Pág. 53

Cantaviú (María José Martí) Pág. 55


Transición de identidades (Esther Moreno) Pág. 57

Patchwork (Rafa Sastre) Pág. 59

El escritor sin miedo (Pepe Sanchis) Pág. 61

Libros de nuestras/os colaboradores Pág. 62

Palabras en la basura Pág. 63

Nuestros libros Pág. 64

Números anteriores de Valencia Escribe Pág. 65

Valencia Escribe en las redes Pág. 66

La foto de Miguel Pág. 68


Matthew Laznicka (EUA)

http://www.mlaznicka.com/


Citas ineludibles

Merece la pena recordar que la mañana del próximo sábado día

18 nos reuniremos en Massalfassar para celebrar el II Maratón de

Microrrelatos Valencia Escribe. Ni que decir tiene que esperamos

vuestra asistencia, nos lo pasaremos muy bien y quien quiera, y avise

con anticipación, podrá quedarse a comer con nosotros.

También, mientras finaliza el próximo día 14 el concurso

(interno) para seleccionar los cuentos que formarán parte del cuarto

libro de VE, «Relatos con banda sonora» -difundiremos la lista de los

elegidos por el jurado a principios de marzo-, animamos a todos los

que residís en la Comunidad Valenciana a que participéis en el IV

Certamen de Cuentos Valencia Escribe. Hasta el 1 de marzo podéis

enviar vuestros textos, de acuerdo con las bases que dimos a conocer

en el anterior número de la revista. Entre otros obsequios, un premio

de 500 euros (dotado por la Galería Paz y Comedias) está aguardando

a alguien.

Y nada más por el momento. Seguid leyendo, escribiendo y

soñando que entre todos podemos conseguir un mundo mejor. Sed

felices y no tengáis escrúpulos en contagiar de alegría a vuestros

semejantes.

Rafa Sastre

1


Dibujo de la autora, María Luisa Pérez

2


Cuerpo/Palabra

Mi cuerpo es mi palabra.

Acoge infinidad de promesas.

Esconde cantidad de recuerdos.

Entiende de vientos y soles.

Percibe la hermosura del todo.

Enjuga llantos cercanos.

Presagia el final del camino.

Escucha rumores y cantos.

Permite el roce amoroso.

Enhebra piedras y adornos.

Sueña con lo no vivido.

Abarca inmensos espacios.

Enseña el tiempo pasado.

Engendra la vida misma.

Resume todo… en palabras.

María Luisa Pérez Rodríguez (Valencia)

http://marialuisaperezr.blogspot.com.es/

3


Joy in the sunset – Catalin Grigoriu (Rumanía)

https://500px.com/catalingrigoriu

4


El ritmo de la vida

La vida es una línea continua, una recta formada por infinitos

puntos: punto y seguido, punto y aparte, punto final, puntos

suspensivos... y por qué no, dos puntos.

Lo importante en la línea vital es el trazado, fino o grueso da

igual, pero debe ser firme y rectilíneo, sin vacilaciones, sobre todo en

esta recta final que supone la edad madura.

La vida también es un cúmulo de coincidencias, de algunos

encuentros y desencuentros en el lugar y en el momento adecuado.

Sin embargo, aunque muchos piensen que no es posible, creo en el

poder de la atracción de que aquello en lo que pensamos y deseamos

con fuerza, antes o después llegará a nosotros. Nada está escrito. Lo

que tenga que pasar, pasará. Es cuestión de esperar pacientemente,

pero sin perder el ritmo de la vida.

¡Que el ritmo no pare, no!

Carmen Fabiá Mir (Valencia)

5


Waiting for the dawn – Giangix70 (Italia)

https://www.flickr.com/photos/103216224@N02/

6


Endrina espera

Cuando no estás conmigo

surge el ciclón marino,

la vehemencia del deseo

abre una brecha añil en mi escudo,

dejo de ser hierro

y me expongo al tiempo,

simplemente dejo de ser …

entra en mí la espera.

El futuro bordea mi cuello

y acechan sus garras,

el figurado azur de tus ojos sube por las paredes

formando espirales que giran sobre sí;

surgen nuevos colores roncos y rugosos

ocultando, ensordeciendo la paz celeste.

Imagino el olor de tu piel,

veo cómo suena al chocar contra la luz,

cómo su sombra se retuerce azul

y construye flores que suben

y recorren el techo soltando pétalos,

uno por cada poro.

7


Luego caen suaves multicolores sobre mi cama

y pausado huelo el turquesa mientras espero …

Pero se acerca el tacto del sabor de tu boca

pintando de pizarra elipses templadas

en la blanca escayola,

círculos concéntricos hipnotizan el aire,

la imagen de tus cabellos forma ríos salados

y montañas agridulces nevadas

de fresas con nata

y de cerúleas tardes rosadas

con nudos corredizos que todo atrapan

mientras juncos océano de río ensayan

la danza eterna que nunca acaba ...

Anticipo el calor de tu tersa piel

y se agrieta el suelo

mientras hierven las venas,

mientras emborrono rimas prohibidas

encima del cabecero

y se derriten formando pompas

de cielos anhelos tercos.

No quepo en la habitación,

necesito más ventanas,

tirar las paredes,

juntar las nubes,

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detener al viento,

empujar al sol,

alinearme con tu presencia

y cargar de tinta índigo mi lengua

para escribir medio verso

en cada uno de tus labios.

Espero, zafiro, espero…

de cobalto imagino abrazos

y me atormenta el segundero.

Luis Miguel Martín Antón (Burgos)

9


Wet face - Gil R. Photographies (Francia)

https://500px.com/gil_r_photographies

10


Haikus

Mira el niño

la lluvia tras el cristal,

empañándolo

Amarillea

la planta en el salón

por falta de luz

Zapatos nuevos;

en el suelo encerado

crujen mis pasos

Asoma el sol

después de la tormenta,

resplandeciente

Tiemblan las sombras

en tu pecho desnudo

junto al fuego

Enrique Mochón Romera (Puerto de Sagunto, Valencia)

11


Bunny canibalism - Randy Rocket (Alemania)

https://500px.com/randyrocket

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Deber de madre

—¡Cómete el trozo de muslo o no crecerás! —le gritó su madre.

Temeroso de la chancla que ya se agitaba en el aire, el niño

engulló el pedazo de carne cortado, no sin volver a protestar con la

boca llena.

—¡Uno más y ya!

La enojada mamá negó con su dedo índice frente a la cara de su

hijo. Usando un cuchillo, extrajo el hígado del interior de la

gigantesca olla. Los gritos desgarradores, los llantos y las súplicas por

la vida, cesaron con la última extirpación. Había muerto.

hijo.

Era una obligación de la madre caníbal, velar por la salud de su

Rafael Blasco (Valencia)

13


Foto aportada por la autora

14


Decadencia

Hasta al más indiferente

le duelen las estancias

con los inviernos enterrados,

y las íntimas tertulias

de las noches, en el centro,

donde luce el jarrón

con ramos de silencios.

Las paredes, desnudas,

rezuman impúdicas

la efusión oculta,

y la araña,

con el polvo de la abulia

presume en el techo

bombillas apagadas.

Estático en el clavo

que lo pende en el llar,

el antepasado

contempla oblicuamente

el letargo sin revés

y la insidiosa luz

del rayo que se filtra

por un resquicio del postigo

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ompiendo

el equilibrio y la desgana.

Afuera,

la piedra de rodeno

ha sucumbido entre la hierba,

la hiedra se ha hecho mar

y con la sutileza del minuto

está ahogando la casa.

Conxa Gausí Caballero (Valencia), 1986

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La fama

Imagen tomada de internet

Martin, mi exvecino del quinto, guardaba un gran parecido con

Seinfeld, el actor, y durante una temporada larga, allá donde nos lo

encontrásemos, todo el barrio le saludaba con un alegre «Hola, ¿qué

tal, Jerry?». Él se dejaba querer y atendía nuestras súplicas de

admiradores desaforados. Las mujeres le sonreían pícaramente, le

abrazaban y alguna hasta lo ató a la cama más de una noche.

Mientras que los hombres organizábamos timbas de póquer solo para

dejarlo ganar. Pero un día la serie de televisión dejó de emitirse y

empezamos a olvidarnos de Martin. Hoy desconocemos si vive o ya

falleció.

Nicolás Jarque Alegre (Albuixech, Valencia)

http://escribenicolasjarque.blogspot.com

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Please, call me now – Daniel Brzozowski (Polonia)

https://500px.com/danielbrzozowski

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La llamada

Entre el teléfono y yo apenas hay un suspiro. El justo para

atenderlo con sólo alargar la mano. Mientras espero, toda mi

subconsciencia pasa por recordar cómo había sido aquel primer y

único encuentro. Entre sombras adivinaba el color de la noche, el

calor del lugar y, especialmente sus ojos verdes. Ella estaba en la

barra, mientras en el exterior la lluvia añadía agua al mar que tenía

delante.

Me aproximo disimuladamente un poco más al teléfono, como

si esa acción fuera determinante para que se produjese la llamada. Sé

que no. Sin embargo, me recreo entre ensoñaciones para recuperar del

pasado aquellas pinceladas que ahora me queman por dentro.

Por encima de diez brazos intentaba recuperar mi copa, sin

conseguirlo. Ella me miró y adivinó mi dificultad y mi deseo. En los

minutos siguientes resolví mi dificultad, pero no mi deseo. Perdido en

aquella turbulenta noche de «me gustas» mudos, e indirectas sonoras,

recordaba un intercambio de números y una mirada cómplice

acompañando un… ¡Te llamaré!

Qué eterno puede ser un suspiro.

Alfredo Cot (Valencia)

http://alfredo-laplazadeldiamante.blogspot.com.es/

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Recortable años 80

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Canción infantil

Los ojos, en pareja.

La nariz, solita.

Boca para comer,

orejas con pendientes.

El cuello con collares.

Los hombros morenos.

Los brazos para abrazar,

los codos para doblar.

Las muñecas con pulseras,

los dedos con anillos,

las manos para acariciar.

Las piernas que sujetan,

las rodillas para rezar,

los tobillos para unir.

Los pies con zapatos y

los dedos con calcetines.

El pecho respira,

la espalda soporta

y… el culo

Manuel Serrano (Valencia)

21


Love story with shadows – Sappho et amicae (Serbia)

https://www.flickr.com/photos/sappho_et_amicae/

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Love story

Papá es un amante del cine. Le gustan todos los géneros, desde

las pelis románticas hasta las de acción. Disfruta analizando los

planos, diseccionando los diálogos, descubriendo los detalles que a un

ojo menos experto le pasan inadvertidos.

Siente debilidad por las películas de los 70, debe ser porque le

recuerdan esa etapa dorada en la que éramos pequeños. Cuando

mamá y él nos contaban historias sobre cómo se conocieron, sobre su

resistencia a la oposición de nuestro abuelo paterno. Y sobre el modo

en que mamá consiguió sobrevivir a aquella enfermedad tan grave,

antes de que naciéramos.

Me gusta pensar que la vida quiso darles una segunda

oportunidad.

Concha García Ros (Cartagena, Murcia)

http://nosvemosenkairos.blogspot.com.es/

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Antique french clock face – Barefootliam Stock (Canadá)

http://barefootliam-stock.deviantart.com/

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Frágil tiempo de deseo

Quizá decirte te quiero

es lengua que no entiendes.

Quizá acariciar tu palabra

es verbo que no precisas.

La frágil tela que separa mi falda de tus manos

es luz en la espera de una sombra,

en la burbuja inexistente de una idea.

Libertad de umbría en la penumbra

de un presente que yace

en la estación del deseo;

el sueño de habitar en la parada

del tiempo,

donde el minuto se hace agua

y el segundo ahoga el anhelo de un secreto.

Mª Belén Mateos Galán (Zaragoza)

25


Monochrome glass – Alexander Hurman (Ucrania)

https://500px.com/alexander_hurman

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Reloj…

Estoy brindando con tu silla vacía. Brindo por vos.

Miro sin ver, en el vacío que me rodea cuando no estás.

Aparecen desde la sombras iluminando esta penumbra, tus ojos

azules.

Sé que no has podido llegar. De qué de otro modo explicar esta

demora, que todavía no es ausencia. Después de todos los paraísos

vividos, es seguro que vendrás, a renovar nuestro abrazo, a desgajar

trozo a trozo, los gestos de nuestra pasión, casi mística, casi absurda.

El hueco del sillón de mi cuarto, me mira de reojo. Amontona

los momentos compartidos, robados con encanto seductor, queriendo

sí, diciendo no.

No puedo impacientarme, tu retraso tiene que tener una

explicación. El reloj murmura tratando de sembrar dudas y

resquemores, los minutos que gotean sin piedad y sin pausa.

Sé que vas a llegar, hoy, mañana, el día que sea. Nuevamente

entre sábanas revueltas, el amanecer nos encontrará despiertos

haciendo planes. El futuro será nuestro; él nos promete todo a costa

de este presente que no nos pertenece.

Las calles deben estar intransitables, con esta lluvia que inunda

las esquinas. El caos que provocan los transeúntes tratando de

esquivar charcos, seguro que es lo que te atrasa. Debes estar echando

chispas y palabrotas por la boca, esa boca que quiero besar cuanto

antes, que quiere brindar conmigo, y que yo cerraré con mi mano,

cuando quieras explicar lo que no hace falta justificar. Yo solo quiero

verte llegar y envolverme en tus alas para que me lleves a volar.

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Creo en la certeza de tu amor, en la locura de tu entrega, en el

arrebato que nos une, apenas cruzamos nuestras miradas, cuando los

ángeles vuelan desde las copas llenas de un torrontés frizante, rubio

como mi pelo, que tanto te gusta acariciar, hacia nuestros pecados,

para bendecirlos.

Tic Tac. Tic Tac. Late mi corazón acelerado, al ritmo de ese

reloj impertinente, que no se quiere callar. Me niego a pensar, a

suponer siquiera, que te ha pasado algo trágico, que nos niegue la

fantástica aventura de amarnos. ¿Qué hacer? ¿Dónde llamar? ¿A

quién recurrir?

Escucho la puerta del ascensor. Los vecinos deambulan y

engañan mis expectativas. Pero esta vez, seguro que sos vos.

Lleno dos copas. En un momento escucharé tu llave

ronroneando en la puerta. Tiene que ser.

Me adelanto, corro a abrir. Quiero abrazarte. Es que te amo

tanto…

Vivian Rodríguez Dorgia (Montevideo,Uruguay)

http://bibilaurugualla.blogspot.com.uy/

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El último beso

Foto aportada por el autor

Ese último beso quedó hundido en sus labios, aún sensibles,

delicados. Lo guardó muy adentro porque sólo él sabía que era el

último. La gente en la calle borraba poco a poco su rostro, el ruido de

la gran vía silenció ese «adiós cariño» y al llegar aquella noche, se

apagó por fin la luz de sus ojos. Todo parecía tan real, tan lejano, tan

sencillo, tan... Falso.

La presión y el latir de su feminidad daban fuerza a esos labios

para fundirse con los suyos mientras el cabello le cubría la cara a

medias. El viento, si, era el viento el que destapaba su cara y mostraba

esa dulzura contenida en sus mejillas sonrojadas por la fuerza de la

pasión, de la despedida hasta no sé cuándo, hasta no sé dónde.

Agitada dijo «adiós cariño» sin pensar, nunca se despedían así, era

ella la que no lo quería, pero aquella vez fue diferente, y no sabía por

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qué. Era de moche, pero sus ojos brillaban, los de los dos, ¿sería eso

amor?

La decisión estaba tomada desde antes del encuentro, o eso

parecía. Para ella no había sido más que un beso, para él, una

incógnita, una mentira a sí mismo, un engaño estúpido. Pasaron los

días, las noches en vela, los desencuentros programados. El último

beso se quedó en Mayo, y ya era Junio, sería un dulce recuerdo

cuando lo curara el tiempo, la gente, la gran vía, la noche. «Basta ya,

inútil sentimiento, déjame hacer lo que no quiero» gritó su alma

revuelta entre sábanas y esos labios tiernos, entre almohadas y

mejillas sonrojadas, ¿Sería eso amor?

Dejó entonces las sábanas, la gente, la gran vía, la noche, lo dejó

todo. Dejó todo y fue a perderse, fue a perderse y se perdió, porque ya

no había Mayo, ni brillo, ni mejillas, ni labios; estaba ella llorando y

la sorprendió su abrazo, sus caricias, su «te he extrañado». Ese último

beso, fue el último beso de Mayo.

Pernando Gaztelu (Iruña, Navarra)

http://lokos-a-disfrutar.blogspot.com.es/

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La granota

Frog – Natasha (Macedonia) http://natasas.deviantart.com/

A l´estany viu una granota

que bota com una pilota,

tots els dies amunt i avall

recorre tota la vall.

Bota i bota a tota hora

com si volguera eixir volant,

l´agradaria ser pardal

i amb ales pel cel anar

i creuar tot el món

per vore la mar.

Verónica García Sastre (13 anys, Valéncia)

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The strangers - Stavríanna Tríantafíllou (Grecia)

https://500px.com/stavriannatr

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Rendirse a la tormenta

Hubiera sido la tormenta de nuestras vidas si hubiéramos

llegado a tiempo a la estación de tren. Los semáforos en rojo que

frenaban mi camino, los charcos llenos de peces de colores que

acaparaban tu atención por las aceras; no fueron sino señales de un

futuro aún por escribir.

Se prometía un final de película, de esos en que la chica entra en

el bar y se encuentra con él; empapada hasta los huesos, con su

paraguas dibujando corazones invisibles en el suelo de madera. El

diluvio universal contra los cristales distorsionando el mundo

exterior, todo convertido en una maraña de luces difusas que se

escurren hacia el abismo; el olor a café recién molido y periódico

atrasado. Y ¿por qué no? La ilusión de bandeja de desayuno en la

cama, con zumo de naranja y cruasanes con mermelada. Tu pañuelo

de solapa y mi libro de Benedetti abandonados en un rincón, viviendo

su propio romance a nuestras espaldas.

Al fin una historia de domingo por la tarde para acurrucarnos en

el sofá. Pero el tic-tac no cesa, ni siquiera cuando llueve.

Yo corría, olvidando pasos de cebra, enterrando mis katiuskas

en mares insondables. Tú esquivabas ancianas tocadas con bolsas de

supermercado, apoyadas en bastones incapaces de abrir las aguas.

Si yo no hubiera prestado atención a la luz de las farolas

reflejada en las estelas que dejaban los coches al pasar, el libro de

poemas jamás habría resbalado de mis manos para hundirse, cual

Titanic, en el peor de los fracasos.

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Si hubieras tenido el valor de inmolar el paraguas de aire inglés,

tu pañuelo no habría volado en la esquina con un cambio de viento,

emulando a un paracaidista en su gran salto final.

Pero ¿cómo reponerse ante un islote de papel mojado? ¿Cómo

recuperar la dignidad sin mortaja donde guardarla?

Si no nos hubiéramos rendido, habría sido la tormenta de

nuestras vidas.

Y el caso es que nos rendimos.

Nos rendimos a dos manzanas de la estación de tren.

Aurora Losa (La Palma del Condado, Huelva)

https://ladesdichadesersalmon.com/

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Ausencia

Fotografía aportada por la autora

Las gotas frías de la lluvia

resbalan en el cristal de mi ventana,

azota el viento para robarme tu recuerdo,

extraño los pasos de tu ausencia,

murmura el agua el sonido de tu voz,

te busco en las calles del invierno

y te aguardo para encender el fuego..

Mirta Calabrese De Luca (Sant Celoni, Barcelona)

http://deshojandoversos.blogspot.com.es/

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Tormented soul – Salvo Giuffrida (Italia) https://500px.com/salvogiuffrida

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Enajenada

—Que bella estás, mamá…

Lo dijo con una sonrisa, pero su corazón sucumbía al dolor.

¿Cuánto tiempo llevaba así? Su juventud se marchitó con los años,

mientras que mamá muy coqueta reía.

No pasó mucho tiempo desde que nació, cuando ella comenzó

con sus visiones, producto de la bebida. Agustín, su padre, trató de

ayudarla, Aurelia no aceptaba, para ella su belleza era imperecedera.

Disfrutaba que los hombres la colmasen de halagos, se sentía una

diosa; el pobre Agustín debió soportar ver a su esposa coquetear con

extraños, algunos notaron que no estaba bien de la cabeza. Otros no

se preocuparon y se aprovecharon de la situación, mientras Carlisa

crecía viendo a su madre vilipendiada y mal vista por todos.

Carlisa cumplió 15 años, ese es un recuerdo triste. Toda la

familia estaba reunida, sólo faltó su madre. Agustín no lo pudo

soportar y puso distancia entre ellos, por varios años no volvió a saber

de su padre. Aurelia no se dio por enterada, continuó con sus

desvaríos, aunque ya los hombres no se acercaban a ella. «La loca» se

hizo muy conocida; atormentada por las arrugas, que cada vez se

hacían más notorias en su rostro, cayó en una fuerte depresión

mientras Carlisa hacía lo imposible por salvarla.

El médico diagnosticó demencia. Tras una larga internación y

muy medicada, volvió al hogar. Carlisa vio como los años se

acumulaban en su soledad, alternaba entre su trabajo y el cuidado de

su madre. Dos mujeres solas en la casona gris.

Alguien llamó para decirle que Agustín ya no estaba más, su

cuerpo no resistió la dura enfermedad, quien vivió con él sus últimos

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años creyó conveniente que su única hija lo supiera, Carlisa estaba

por cumplir 28 años. Aurelia había mejorado, pero su mente ya no

razonaba; cual una criatura disfrutaba los pequeños halagos de su

hija, que envejecida continuaba a su lado.

— ¿Cómo estoy, hija? —la pregunta es obvia…

—Estás muy bella, mamá… —sin embargo, la mujer se quedó

con su mirada perdida, tal vez buscando el significado de esa palabra.

Al no encontrarlo, se levantó y buscó sus recuerdos en el reflejo de un

espejo, y al ver las huellas del tiempo aparecidas en su rostro Aurelia

se enfureció, no aceptaba que aquella mujer que la veía con un rostro

envejecido le cuestionara su olvido, su apariencia, y hasta sus

lágrimas. Su enojo la llevó a romper el cristal de aquel espejo, que

pedazo a pedazo se llevaba lo que quedaba de ella.

El médico confirmó lo que tanto temía, ya no solamente era la

demencia causada por su alcoholismo, ahora por su edad, el

alzhéimer se hacía presente, complicando su cuadro mental, y en

consecuencia la vida con la hija que ya no podía reconocer; Carlisa.

Una mañana, en medio de su confusión, miró fijamente a su

hija, expresándole su rencor por quitarle el amor de su esposo

Agustín. Fue justo en ese momento que Carlisa comenzó a

comprender lo que podría haber sido el detonante de su enfermedad;

tomar para olvidar.

Carlisa dejó a su madre en el jardín para buscar libremente en su

habitación alguna pista de la posible traición del que fue su padre.

Mas jamás pensó encontrar un retazo de su propia vida escondida

entre papeles viejos y amarillentos, ocultos en lo alto del closet. Allí

aparecía una foto de una mujer igual a ella, abrazada a su padre.

Asimismo, se encontraba un pedazo de periódico, donde aparecía un

reportaje de prensa que hablaba de los restos de una mujer desnuda

que había sido mutilada y encontrada en el bosque del condado.

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También se encontraban recortes de noticias de farándula, donde

aparecía su madre, presentándose en grandes escenarios. En una de

ellas hablaban del declive de una gran diva del teatro: Aurelia Pernía,

una estrella atrapada en el alcohol.

La joven tomó los papeles, y desde la ventana veía a su madre,

congelada en el tiempo o perdida de alguno de sus desvaríos. De

pronto observó como caminaba hacia uno de sus rosales preferidos,

era el único lugar que la tranquilizaba. Carlisa se aproximó a ella y le

pasó la manguera para motivarla a regar las flores. Aurelia tomó la

manguera con dificultad, pero luego de rociar las flores, comenzó a

reírse sin control, provocando que se orinara; ya eso se había hecho

frecuente en el estado de su demencia. Carlisa se la llevó con mucha

dificultad adentro de la casa para asearla y vestirla nuevamente con

sus mejores trajes; eso la hacía sentir bien. No sin antes que ella le

dijera:

— Mañana despertará la rosa…

Carlisa, no comprendió las palabras de su madre, pero era obvio

que necesitaba ayuda o nuevos sedantes, por lo que decidió llamar al

médico. El doctor se había enamorado de ella, pero sus dudas, de las

posibilidades de heredar la enfermedad de su madre, a pesar que tenía

presente las palabras de su papá, la atormentaban, lo que hicieron de

ella una mujer solitaria. Ella también se negaba internarla, vivía

buscando una justificación de la autodestrucción de su madre, que

también llevó a la muerte de su padre. Comprender que fue una gran

y hermosa actriz que había sido engañada por su esposo, era lo único

que tenía, por lo que necesitaba más para justificar su sacrificio. Fue

cuando el médico, al ver cómo se marchitaba prematuramente,

atrapada en la vida de su madre, la medicó nuevamente para buscar

sedarla en esas noches de intranquilidad, propias de su estado.

Esa noche Carlisa la vistió con sus mejores galas, le preparó una

gran cena con música de su época, y le hizo sentir que la recibió como

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una gran estrella. Ya ella no la reconocía, solo la confundía por

instantes con aquella mujer. Aurelia se paró frente a ella e interpretó

algo que parecía un monólogo, pero invadida por su emoción,

comenzó a destruir cosas y rasgarse su hermoso vestido, al sentir que

había perdido el control de las necesidades de su cuerpo. Su

desesperación la hizo sentirse sucia, y con sus manos ensució todo lo

que podía tocar, incluyendo a Carlisa, que la sujetaba con fuerza.

Como pudo, logró suministrarle el medicamento, y ya calmada, la

logró llevar a la habitación, donde la cambió con lágrimas en sus ojos,

que con su mirada fija imploraban piedad. Allí la dejó, durmiendo,

luego de acariciar su cabello cubierto de las cenizas del tiempo.

Colocó los medicamentos en la cómoda, y se marchó. Después de

todo, a pesar del mal momento, esa noche dormiría.

Al amanecer, Aurelia dormía en paz, con una hermosa sonrisa

dibujada en su rostro, y junto a ella, algunas pastillas regadas sobre su

pijama, pero con sus manos llenas de barro. Era obvio lo que había

ocurrido, por lo que no quedaba más que cubrir su cuerpo cansado y

suspendido por siempre en algún recuerdo.

Fue un acto sencillo, pocas personas acompañaron a Carlisa, el

médico estaba junto a ella, y a partir de ese día, se escribía una nueva

historia, aún ensombrecida por un pasado lleno de dudas. Sólo le

quedaban aquellas fotos, los recortes de prensa, y algunas palabras

dichas por su padre y su madre. Fue cuando recordó el jardín de ella,

por lo que sintió la necesidad de regarlo en su memoria. Sin embargo,

todo se develó.

La tierra estaba movida, se encontraban rasgos de que habían

escarbado en el lugar. Ella siguió buscando entre la tierra, y logró

encontrar algunas prendas de mujer, lo que provocó que su cuerpo se

estremeciera. A las horas llegó la policía, y localizaron restos de un

cuerpo, y el arma que causó la muerte de la mujer encontrada años

atrás en el bosque. En definitiva, aquella mujer de la foto era su

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madre, desaparecida desde aquella noche que Aurelia los encontró

juntos, y también había descubierto que tenían una hija.

Al desaparecer ella, Augusto se la trajo a Aurelia, quien terminó

criando a la hija que era fruto de aquella traición, y el ser que más la

amó...

Eva C. Franco (Isla Margarita, Venezuela) y

Luis Alberto Molina (Rosario, Argentina)

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La vestal del lotus – Rafa Climent (Llocnou de Sant Jeroni, Valencia)

http://rafavicent.blogspot.com.es/

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La vestal del lotus

Sóc una dona vestal,

guardiana del foc sagrat i de la llavor ancestral del lotus,

font de saviesa immaterial i testimoni silent de longeva puresa;

que, algun dia, en despertar-me de la letargia en la que romanc,

em convertiré en flor d’inusitada bellesa.

I mentre espere i el neguit em recorre ben endins,

els meus llavis han sigut engolits, per movedissos plecs que m’han

eixit a la pell;

noves cicatrius que, com que no em deixen sortir l'angoixa,

m'arremolinen els intestins i no em deixen saber-me viva.

I mentre romanc en aquesta espera d’incerteses que em fan presonera,

com que no puc emprar ni un sol fil de veu, tot i que m’alimente

d’eloqüents paraules,

dels meus ulls, reflex de tristor a coloraines, que parlen sense

pronunciar mot algun,

em surten escletxes per tot el rostre, que m’obrin fins el pit,

deixant vessar-se el ferum que em manté closos el llavis, i que, en

sortir, no m’allibera.

Toni Mascarell (Oliva, Valencia)

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Fotografía de Anastasia Cazabon (EUA)

http://anastasiacazabon.com/home.html

(aportada por la autora)

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Mi eternidad

Hablando conmigo misma

me encontré muy convencida

de que ésta tendencia nostálgica

contigo se vuelve mágica.

Incluso cuando no quieres darme una vista

yo absorbo de tus aristas.

Vuelvo a ser tuya, ¿Es la realidad?

Tus segundos son mi eternidad.

Quiero ser tu opción favorita

cuando decidas apostar por la vida.

Es que la luna está más cerca

cuando tu mano toca mi pierna.

Mi otra yo también insiste

en aprender de tus matices

y me enfrento a mil fantasmas

buscando espacio entre tus sábanas.

Aldana Michelle Giménez (Mendoza, Argentina)

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Doctor with stethoscope – Sean Gladwell (Reino Unido)

https://500px.com/the_focal_hub

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Siempre blancos

Seguí ordenando mi placar. Los vi y se humedecieron los ojos.

Todos, como esperándome. Listos para salir, a su trabajo. Limpios,

ordenados. Distintos modelos. Distintos usos. No eran los mismos.

Cuarenta y cinco años habían hecho mella en muchos, y

debieron ser reemplazados. Vinieron otros. Tal vez más modernos,

más elegantes. Pero siempre el mismo color.

Algunos solo iban a cumplir su misión, con camisa y corbata

abajo. Los guardapolvos.

Verano: Venía ella a presentarse. Sola, bastaba un elegante

pantalón. Era la chaquetilla.

Rutina y trabajo arduo. El ambo, en dos piezas. Se ensuciaba.

Aguante, es lo único hasta mañana. Ese sí que trabajaba. Invierno y

verano. Fresco en verano. En invierno camiseta y pullover tejido en

casa. Todo del mismo color.

Pero Carlitos, nos engañas. ¿Y acaso los años de Facultad, no

los tienes en cuenta?, parece recordarme un viejo y único

guardapolvo. Te decían El Pituquito, porque hasta un chaleco, camisa

y corbata, debían cubrir.

Los miré por última vez. Un día de setiembre, no sirvieron más.

Hoy los encontré. Sentí que decían:¿ Adónde vamos?

Perdón, compas. Solo a un baúl.

Chau Guardapolvo, chau Chaqueta, chau Ambo.

A ellos los despedía.

Ellos. Siempre del mismo color: BLANCOS.

Carlos María López (Buenos Aires, Argentina)

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Sisifo – Proactividade (Portugal)

https://www.flickr.com/photos/danielafricano/

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Sísifo

Suerte de encontrarte con la vista alta

alta y firme contra mis ojos

ojos que se derriten tras el fuego de tu piel

piel hipnótica que me impulsa al beso

beso que se zafa por una larga zancada

zancada en dirección contrariada al cielo

cielo del cual estoy privado tras mi pasado

pasado que no se puede ocultar bajo el sombrero

sombrero que tira la ventisca que mueve tu cabello

cabello afilado que corta mi cuello en tu despedida

despedida temprana que atormenta mi día

día de lluvia, de viento y de fuego, día gris

gris como la masa encefálica que haces fallar

fallar como mis pasos sigilosos al retornar

retornar del mar de donde ahogo las penas

penas que valen, que duran y emergen

emergen del agua, del fuego, del viento y la tierra

tierra fértil, madre sabia, termina de una vez con mi vida

vida que te servirá de abono para otro nuevo ser,

ser lo que no fui, lo que no pude, lo que intenté

intenté no quedar atrapado de nuevo por mi suerte

Suerte de encontrarte con la vista alta…

Manuel Alejandro Ramos Ayala (Naica, México)

http://chatomusik.blogspot.mx

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The dream man – Crusaders drawings (Alemania)

https://www.flickr.com/photos/crusaders-drawings/

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Cenizas

Sonríes y por un momento el mundo se ilumina. Sueño contigo.

Siempre estás ahí. Escondida en algún rincón de mi cabeza. Una

sombra del pasado, un fantasma que ya no duele, un duendecito

burlón que se ríe de mí y no se deja atrapar. Pero a veces, de repente,

tu recuerdo me asalta y por un momento casi creo poder tocarte.

Luego te desvaneces. Es mejor así. No me reconocerías en este viejo

cansado y solitario que ahora soy, que sonríe a pesar de todo para

evitar que sus ojos traicionen su dolor.

Es difícil hacerse viejo, mi amor. Asumir incrédulo el reflejo de

un espejo, luchar contra la inseguridad y el miedo, contra el

desconsuelo, contra este desamparo...

Hoy estoy triste. Tal vez, aunque me niegue a reconocerlo, me

siento solo. Por eso, como siempre, recurro a ti. Al recuerdo de tu

sonrisa, de tus palabras, de tus miradas, de tus silencios. A la magia

del hada que un día traspasó mi vida y me hechizó para siempre.

Gotitas de alegría que curan el dolor del alma.

Marta Navarro (Valencia)

https://cuentosvagabundos.blogspot.com.es/

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Passion – José Manchado (Madrid) http://josemanchado.deviantart.com/

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Sensaciones

En mi piel han quedado adheridas tus caricias,

y la maravillosa sensación de hundirme en el hueco de tu boca.

Tus manos suaves despiertan en mí incontenibles suspiros

y, plena de goce, me aprieto a tu cuerpo,

mientras el volcán interno arroja su lava hirviendo

y desaparece el Universo.

Déjame un rincón en tu almohada

donde pueda velar tu sueño,

deja que mis manos te acaricien y hagan vibrar tu cuerpo.

Deja que mis labios de fuego te envuelvan en ardientes besos.

Caminemos juntos, aunque sea en sueños hacia esa hoguera del amor

eterno.

Liliana Ebner (Buenos Aires, Argentina)

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Waterfall in Tivoli (1818) – Johann Martin von Rohden (Alemania, 1778-1868)

Imagen aportada por la autora

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Cantaviú

Sobre una loma en la sierra de Cantavive se alzaba un pueblo de

casas encaladas, calles zigzagueantes y grandes desniveles.

En una clara mañana, cuando tocaban las campanas y los

feligreses salían de la iglesia, un motorista loco frenó para evitar un

atropello, derrapando junto a las carcasas de la mascletá.

––¡Oigan! ¿Dónde está...?

Un anciano desdentado que bajaba las escaleras le señaló el

«Vivitos y coleando», turbia cantina al otro lado de la plaza.

––Pregunte usted allí ––le interrumpió, sonriendo.

El forastero se quitó el casco y entró en la cantina con sus

pesadas y enormes botas.

––Busco el pueblo fantástico...

––¿Otra vez? ––El camarero no daba crédito a la pesadez de este

tipo. ¡Era el decimoquinto intento en una semana!

Incomprendido. Así se sentía después de recorrer medio mundo

con su moto, el pobre escritor que buscaba un pueblo fantástico. Sin

él, no tendría historia que contar, aunque a nadie parecía preocuparle

la gravedad de su asunto.

Salió del bar y... sorpresa: su moto no estaba donde la dejó

aparcada.

Se propuso denunciar el robo con hermosas metáforas: cantaría

su pérdida paseando por las calles del pueblo. La maullarían los gatos

callejeros, la portarían las ancianitas en sus jofainas, las fachadas

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lancas y los balcones en sus oscuras maderas, el rústico ambiente de

la leña ungido con deliciosos aromas culinarios.

Venteadas por una brisa de romeros, las estrechas callejuelas

abrirían sus bocas al verde pinar de la montaña de Cantavive para

denunciar su pérdida; las golondrinas, sobrevolando el pueblo, le

evocarían las palabras precisas con una vena poética que…

Pero, ¡qué demonios! ¿Quién tiraba de su chaqueta?

––Aquí no nos comemos a nadie, forastero; venga a por su

moto, que está en mi garaje... Joder, ¿es que no vio la prohibición de

aparcar en la plaza por la mascletá de las dos?

Y sucedió que así como los viejos y resistentes muros se alzan

las nobles acciones humanas de los pueblos, el primer cohete salió

silbando derechito a las nubes y el escritor, en un arrebato de

inspiración incontrolable saltó de alegría, pues ya tenía el comienzo

del relato:

«Sobre una loma en la sierra de Cantavive se alzaba un pueblo

de casas encaladas, calles zigzagueantes y grandes desniveles»…

Hombre, por algo se empieza.

María José Martí (Valencia)

https://conelcuentoenlostalones.blogspot.com.es/

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Transición de identidades

Autoportrait (1928) - Claude Cahun (Francia, 1894-1954)

Foto aportada por la autora

Cuando me hablas no solo te comunicas conmigo, conversas con

todos los que viven dentro de mí. Cada día somos más. Está Jack, con

su síndrome de Estocolmo —un día Laurence le raptó y este se

enamoró de él— y Anna, que sufre de trastorno obsesivo compulsivo.

Somos seres complejos que habitan un mismo cuerpo. Lo sabemos.

Es difícil convivir todas juntas, pero lo intentamos. Ha habido

muchos conflictos entre nosotras. Una vez Bob, bellaco misántropo,

tatuó nuestro cuello con unas espantosas golondrinas y el enfermo de

Richie solo hace que inundar nuestro hígado con whiskey. Por esa

razón les he mandado callar a todas. Necesito poder tener un

momento para ser yo, la primera voz que siempre existió en este

abarrotado cuerpo. Pero es más complicado de lo que parece. Su

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fuerza se está incrementando y esto que intento explicarte me está

costando la vida. Cada palabra que escribo en esta roída libreta, la

siento como mi mensaje sanador, el mantra que narro para poder

silenciar sus voces y escucharme. Parece que ya no soy importante, y

sé que están planeando algo. No solo son estúpidas bromas las que

este cuerpo debe de sufrir. Escuché el otro día a Johanna que no

debemos comer más, que nuestro organismo está enfermo, que damos

asco. Ha empezado a esconder la comida y a cortarse las muñecas.

Tengo los brazos llenos de heridas y el rostro demacrado de no

dormir. No puedo ver mi reflejo desnudo en el espejo, ya no

reconozco quien soy ni quien fui. Todas ellas quieren hacer algo

distinto, pero ciertos líderes están tomando la iniciativa y dejando

menos espacios a otras identidades. Por eso necesito escribirme esto,

quiero creer que no estoy sola y que quizás, alguna de vosotras aún

sienta que podemos tratar de existir juntas. Por favor, no me

abandonéis. Tengo miedo de perderos.

Esther Moreno Morillas (Valencia)

http://elcascabelalgato.blogspot.com.es/

http://invisiblevoyeur.blogspot.com.es/

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Patchwork

Broken – Mustafa Nazif Duran (Turquía) https://500px.com/mustafanazif

Mi vida

como la de todos

está confeccionada

con retales de sueños

y esquirlas de utopías

Rafa Sastre (Valencia)

http://rafasastre.blogspot.com

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Terror Tales (Cubierta Febrero 1940) – Siren in the night (EUA)

https://www.flickr.com/photos/8772787@N02/

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El escritor sin miedo

El editor de una revista literaria digital me había pedido que

escribiera un cuento de terror.

En busca de inspiración, me acerqué esa noche de luna llena al

cementerio. Al final de la avenida bordeada de cipreses llegué a un

gran mausoleo que me resultó desconocido. Una escalera de mármol

lo circundaba. Bajé hasta una cancela que se encontraba abierta.

Penetré en una estancia amplia, iluminada por una lámpara de gas

situada sobre un escritorio. En la pared lateral, una silla. Encontré

dispuestas hojas de papel, un tintero y una pluma. Ocupé varias horas

escribiendo la historia más terrorífica jamás contada. El protagonista

sería un cruel asesino que descuartizaba a sus víctimas en las noches

de luna llena. Mientras escribía, una sombra amenazadora se reflejaba

a mi espalda.

Los que me conocen saben que yo nunca he tenido miedo.

A la mañana siguiente, con el cuento terminado, volví a mi

casa. En esos mismos momentos, el vigilante del camposanto

encontraba entre dos tumbas, flotando en un charco de sangre, los

despojos de quien más tarde sería reconocido por la Policía como el

tristemente célebre Descuartizador de la Luna Llena, con evidentes

signos de haber sido, él también, descuartizado.

Pepe Sanchis (Massalfassar, Valencia)

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Libros de nuestras/os colaboradores

«De mis nubes» ofrece una galería de personajes amplia, a veces

inquietante: el hombre que tapa su chimenea con troncos por miedo a

una invasión que sólo él ve, o el vecino que antes asustaba a los niños

y ahora está callado. Otras veces será una mujer que se funde con su

piano, o aquella que encuentra su propio doble viviendo en el mismo

edificio, tan solo unos pisos más arriba.

«De mis nubes» quiere jugar, también, con el lector. Muchos de

los textos de Concha García ofrecen una ambigüedad que busca un

lector cómplice y activo, un lector que se atreve a hacer su propia

interpretación de la historia. Lo encontraréis en AMAZON.

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Palabras en la basura

Alberto Basterrechea, «Neorrabioso»

http://neorrabioso.blogspot.com.es/

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Nuestros libros

«Buffet Libre» (2015) y «El tiempo y la vida» (2016)

disponibles en AMAZON, en versiones papel y digital

Dos libros de relatos y microrrelatos

con la participación de escritores habituales

de la revista VALENCIA ESCRIBE

¡Hemos tirado los precios!

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Números anteriores de Valencia Escribe

Número 22 (Marzo 2016)

http://www.yumpu.com/es/document/view/55255629/ve-22-marzo

Número 23 (Abril 2016)

https://www.yumpu.com/es/document/view/55357609/ve-23-abril

Número 24 (Mayo 20165)

https://www.yumpu.com/es/document/view/55463300/ve-24-mayo

Número 25 (Junio 2016)

https://www.yumpu.com/es/document/view/55598725/ve-25-junio

Número 26 (Octubre 2016)

https://www.yumpu.com/es/document/view/55984583/ve-26-octubre

Número 27 (Noviembre 2016)

https://www.yumpu.com/es/document/view/56195419/ve-27-noviembre

Número 28 (Diciembre 2016)

https://www.yumpu.com/es/document/view/56449121/ve-28-diciembre

Número 29 (Enero 2017)

http://www.yumpu.com/es/document/view/56611987/ve-29-enero

NOTA: Enlaces de descarga en el interior de cada revista

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Valencia Escribe en las redes

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Escribe, además de otras cosas, seguimos colgando convocatorias de

concursos literarios que os podrían interesar

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mantenernos al tanto de las entradas que publiques, no olvides que

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para ser originales nos dio por bautizar como Valencia Escribe Haiku.

Podéis dejar allí vuestros poemas pero intentad cumplir las reglas…

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La foto de Miguel

Miguel García Rodríguez (Valencia)

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