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enero 2017 MEDITACIONES

enero 2017 MEDITACIONES POLITICAS (II PARTE) Y donde había silencio, allí se hizo la palabra. Y entonces pensé: si toda palabra esconde un poder, si en toda palabra hay más de lo que se dice, e imaginé innumerables formas de dominación a través de la palabra. Si todo no ES sólo como nos dicen, sino es COMO nos dicen, y no pudiera ser de otra manera. Sí nos hallamos ante el punto tan limitado por las palabras como del mismo mundo, por su significado y todo lo que una palabra nos induzca a pensar. Si un estado de cosas se cambia con otro estado de cosas en la que la palabra posterior supera la anterior, entonces estamos perdidos. Tan perdidos como la palabra y su manipulación. Cómo la palabra en el espacio público juega a esa eterna dialécca políca. Se enfrentan polos opuestos, con sus metasicas, sus proposiciones preñadas de sendo, sus atribuciones a tradiciones poderosas, su trascendencia, quizás en la vida o en el universo, de un estado más justo de cosas. Eso sin duda. Cada cual a su manera, cada cual en su sendo, ya sea excluyente, ya sea manifiesto, ya sea desde el silencio más absoluto. Así que en este lugar, el políco solo puede ser visto como el gran sintetzador de las opiniones del gran público, debido más que nada a su deber con los votantes, pero resultante a que sigan teniendo opiniones encontradas respecto a ese otro gran público al que se enfrenta, decantándose obviamente por este úlmo. De ahí la radicalización progresiva que somete el políco a sus ciudadanos cuando parcipa del debate de todos. Porque no es lo mismo una palabra que otra. Y aquí reside la desigualdad del sistema. No es lo mismo que lo diga una persona más bien anónima, que lo diga un políco popular entre los más famosos. El peso de la palabra es disnto, en su caso, puede representar a una mayoría, en el primero a una minoría. Pero en esta opinión, no puede representar más que a sus propios votantes. Votantes que les votan por lo que dicen, para luego los polícos dar la razón a sus votantes. En este sendo, los papeles se invierten. Es decir, en úlmo término, a través de nosotros se dan la razón ellos mismos. Triste desno humano y su manifiesto, vana gloria que espera pues, en la vida, en el sendo úlmo de la existencia, no puede representar más que un universo en relación con el mismo, ni pretender juzgar y no ponerse como ejemplo, ni pretender trascender sin ponerse el mismo en relación con los demás; relación ránica con todo lo que le rodea. Nada puede ser praxis si no hay una imposición desde la racionalidad. Y esa racionalidad se impone. Pensé que no solo encontramos manipulación en la políca, sino en muchos ámbitos de la vida. En nuestras sociedades avanzadas consumistas lo que predomina es consumir, es decir, vender. Y no me imaginé nada más apropiado para hacerlo que la palabra. 8

enero 2017 ¿No hay manipulación de la palabra y por tanto de nuestra conducta con tal de comprar como hace el políco? ¿No se imponen formas de vida en nuestra sociedad de consumo? ¿No se muestra el sistema de consumo como una salida a todos nuestros problemas? Salida de un sistema opresor que impone, al individuo a su control, los fiscaliza, lo encajona a través de la palabra. Lo somete para venderle la solución a ese someter. No le dice que le va a someter, pues se rebelaría. Le dice lo que es posible y lo que no es posible hacer. En la misma ciencia se resuelven esas disputas. Por eso el ser humano cree antes de saber, y sabe antes de actuar. La más famosa frase publicitaria es “tener fe”. En efecto, fe de comprar un prodigio que nos solucione la vida bajo el lema de algunas siglas en ingles. Fe en que ese producto sintezara todos los atributos habidos o por haber en el cosmos o en el universo. Fe en comprar y en vender. Cómo ello, tanto de un lado y de otro, nos solucionara la vida. La vida misma se ha converdo en negocio. El negocio que imponemos, al que apelamos o el que desechamos. He ahí el verdadero negocio de la palabra, pues no hay otro, el que impone de ejemplo, de verdad, de un pedir o de un rogar. De un aprender o de un reiterarse, de un perseguir o encontrar. En suma. El verdadero negocio se ha converdo en “la verdad”. No hace falta argumentar, no hace falta razonar demasiado. Normalmente cuando disenmos, solo con no comportarnos de cierta opinión, ya lo hemos hecho. Con nuestra conducta opinamos, con nuestro comportamiento discriminamos, con nuestra prácca excluimos. No damos la razón a quien no la ene para nosotros. Con nuestra conducta se la quitamos. Si opinamos es que pensamos y creemos que habrá una tercera opinión sobre cualquier asunto. Normalmente lo dicho o visto en cualquier medio. En general algo tan probatorio como evidente, algo que ha superado viejos paradigmas. Algo que nos hace ver todo de disnta manera. Esa especie de fe, en el prodigio, es en el que el sujeto arculara su discurso. Lo tomara por verdad de hecho y excluirá a quien no piense lo mismo, todo ello resumido en algún avance tecnológico fundamental, la bonita frase de una marca de moda o el patriosmo universal de una nación. Todo queda determinado y fijado por el lenguaje con el que se dirigen nuestros polícos, nuestros académicos, nuestros empresarios. Se fijan las palabras de antemano que vamos a ulizar. Porque “Nadie habla de lo que nadie habla.” Caí en la cuenta que, si todos negociamos con el lenguaje, si todos imponemos formas de vida que se adquieren con él, habría al menos una diferencia, y así quise creer, entre los que tratan de imponer su verdad, o los que tratan al menos de negociarla. Pero pensé que bien pudiendo ser radiograa de la sociedad actual, solo podría tratarse de dos opuestos y su engranaje dicil de arcular. No me quedó más que perder esta esperanza en la voz y la palabra, solo comprender como encontrar un mundo solo un poco más justo. 9

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