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enero 2017 LA BICICLETA

enero 2017 LA BICICLETA No ha habido un día especial en mi vida sino momentos especiales. Recuerdo que, cuando tenía 9 años, me compraron la primera y única bicicleta que he tenido en la enda de Muebles Caballero en Brihuega. Era una BH de color azul celeste. Subimos mi madre y yo andando hasta Fuentes de la Alcarria, que es el pueblo de al lado, a recogerla. Bajé la cuesta, tan feliz con mi bicicleta pero a pie, porque no me atrevía a bajarla conduciéndola. Mi bicicleta me ha dado muchos momentos de felicidad. Aunque había aprendido a montar cuando tenía 8 años en el Parque Sur con la bicicleta de mi primo, no era lo mismo porque las calles de mi pueblo estaban aún sin asfaltar y llenas de baches. Al principio, me acompañaba mi madre por la carretera de Caspueñas.Iba tan rígida que se me quedaban marcados en las manos los surcos del manillar. Poco a poco, fui cogiendo soltura. Lo primero que hacía cuando llegaba al pueblo era coger la bicicleta y dar cuatro carreras por el pueblo, aunque fuera de noche. En el verano íbamos mis amigas y yo por la carretera con nuestras bicicletas. En aquella época emian en televisión la serie “Verano azul”. Todas queríamos ser Bea. A mí siempre me tocaba hacer de chico. Era Javi o Quique. Nadie quería ser el “Piraña” que era gordito pero gracioso. Mi bicicleta estaba más empo pinchada que circulando por eso estaba más nueva que la de mis amigas. También recuerdo una excursión que hicimos cuando teníamos 14 años con los chicos más pequeños. Hicimos un recorrido de 20 Kilómetros: Valdesaz, Fuentes, Torija, Valdegrudas, Caspueñas para terminar de nuevo en Valdesaz. Como estábamos más desarrolladas que los chicos, nos costaba más subir la cuesta de Fuentes, que está en la cima de la montaña. En la Edad Media creo que era un casllo y todos los pueblos de alrededor, incluyendo el mío, eran vasallos del señor feudal. Quico, que tenía 12 años, se quedaba atrás esperándonos. Fue una tarde memorable. Tardamos 2 horas aproximadamente en recorrer los 20 kilómetros. Cuando tenía 15 años, fui a las fiestas de Caspueñas. Como íbamos con jóvenes mayores que nosotras porque ya tenían carné de conducir, me trajeron a las 5 de la mañana. Mi madre me casgó sin ir al día siguiente a las fiestas. Yo estaba en la edad del pavo y, por rebeldía, cogí mi bicicleta y me fui yo sola a las fiestas. Fue una tontería porque sólo escuché una canción en el baile y me volví a mi pueblo para que no se me hiciera de noche en el camino. Nunca he pasado tanto miedo. Sena una moto detrás de mí pero nunca me alcanzaba. Cada vez aceleraba más. Comenzó a anochecer. Resulta que la moto iba por las pistas y no por la carretera y por eso no me adelantó. 12

enero 2017 Fue una tontería porque sólo escuché una canción en el baile y me volví a mi pueblo para que no se me hiciera de noche en el camino. Nunca he pasado tanto miedo. Sena una moto detrás de mí pero nunca me alcanzaba. Cada vez aceleraba más. Comenzó a anochecer. Resulta que la moto iba por las pistas y no por la carretera y por eso no me adelantó. Cuando ya estaba enferma, la bicicleta me servía para descargar adrenalina. En el verano, después de desayunar, me daba una vuelta por la carretera con la bici y volvía más relajada. Ahora, mi pobre bici, está en el garaje, abandonada, las ruedas desinfladas y cubierta de polvo. Se pusieron de moda las bicicletas de montaña y ya nunca más volví a montar en bici porque con la edad me he vuelto más temerosa o más prudente y me da miedo circular por la carretera al lado de los coches. MARIBEL 13

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