Artículos 2001 en El Mundo de Eduardo del Campo

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EL MUNDO, JUEVES 10 DE MAYO DE 2001

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ANDALUCIA

Impreso por Eduardo Delcampo Cortés. Prohibida su reproducción.

Justicia para Guardiola

Un padre semianalfabeto pide no ir a la cárcel por 42 gramos de hachís

EDUARDO DEL CAMPO

SEVILLA.— La Justicia debe estar

ciega para que un padre de familia

semianalfabeto que saca adelante

a los suyos recogiendo fresas y

poniendo ladrillos vaya a la cárcel

por 42 gramos de hachís cuando

han transcurrido cinco años del

delito y ya tiene su vida rehecha.

José Guardiola Alvarez, un vecino

del pueblo sevillano de Los

Palacios condenado a tres años y

nueve meses de cárcel por un delito

contra la salud pública, ha pedido

un indulto al Gobierno después

de que el Supremo rechazara su

apelación y pusiera fecha a su

ingreso en el talego.

En el verano del 96 la Guardia

Civil entró a saco en el bar que

entonces regentaba en el pueblo.

«Yo me saqué del bolsillo lo que

tenía ylopuseenlamesa». José

dice que el chocolate, desde ayer

usado legalmente en España en

los tratamientos de cáncer, era

sólo para consumo propio y de sus

amigos. Un pedacito miserable y

probablemente inofensivo en la

montaña deSísifo de la droga que

en el mercado apenas valdría hoy

17.000 pesetas. Pasó veinte días de

prisión preventiva en Sevilla II, y

a la calle. Hasta hoy.

Este Pep Guardiola de la Andalucía

profunda tenía ensucontra

otro asunto de drogas —«pastillas

adelgazantes y una balanza», dice

sin querer remover el pasado—

que le costó quemar año y pico

de vida entre rejas a principios de

los 90. Quizás por reincidente, el

Supremo desechó su recurso, confirmó

la pena y el 19 de abril a

la una del mediodía José recibió

un telegrama que le conminaba a

ingresar en prisión ese mismo día,

pero a las once de la mañana.

Temblando por ese mazazo de

ultratumba hizo el macuto y se

presenen la Audiencia Provincial.

Pero allí su abogada consiguió

una moratoria mientras se

tramita la solicitud de indulto, apoyada

por los certificados de la policía

local y la asociación de vecinos

del barrio de La Arboleda —una

zona marginada de Los Palacios—

que dan fe de la buena conducta

del condenado y su rehabilitación.

José no niega el marrón, noniega

la ley, ni los 42 gramos que

le han arruinado. Pero defiende su

verdad contra viento y marea: «Si

yo fuera un traficante sabría aqué

me expongo y no me importaría

iralacárcel, pero no lo soy». José

teme que un día u otro lo arranquen

de su familia y pierda el contrato

de peón que le ha conseguido

su ayuntamiento. «No pueden ni

dormir, van a perder la cabeza»,

cuenta su cuñado Manuel.

La otra realidad

Hasta aquí el periplo legal. Pero

hay otra realidad que la Justicia

no tuvo en cuenta. José no tiene

manos finas de cerebro mafioso,

sino unos enormes dedos encallecidos

de trabajador. Con nueve

años su padre lo sacó del colegio

y lo puso a doblar la espalda en

los arrozales de la Puebla del Río.

Por entonces vivían en un barracón

solitario de El Coto, un puesto

de jornaleros en mitad de las

inmensas marismas del Guadalquivir,

y había una familia de seis

hermanos a la que alimentar.

Hoy viste vaqueros gastados,

botas de monte y una camisola de

mercadillo que le da un aire de

gaucho maltratado. Es sencillo,

rudo, amable, creíble. Sabe escribir

su nombre y poco más. También

sabe que va a cumplir 40

años, pero no recuerda cuándo.

«Creo que es el 20 de junio, no

estoy muy seguro». Se levanta y

trae el deneí: no, es en julio.

Su mujer, Carmen —«tiene 36

o 37, por ahí»—, trabaja de limpiadora

nocturna en la Universidad

Pablo Olavide de Sevilla por

70.000 pesetas al mes. Con ella ha

traído al mundo cuatro hijos: José

Manuel, 19 años; Israel, 18; Antonio,

17, y Sara, la pequeña de12.

La vida es dura de por sí: José

Guardiola sólo espera que no se

la tuerzan más. En estos cinco

años desde el delito se ha bandeado

bien que mal. Trabajando

en lo que sale, surco o cemento.

«El año pasado estuvimos toda la

familia recogiendo fresa en un cortijo

en Mazagón», rememora José,

metido en estos díasaalbañil.

Su ruta de la peoná recorre los

poblados de la comarca: Maribáñez,

Pinzón, Chapatales. Con el

verano vienen las cosechas y los

billetes verdes. Patatas, sandías,

algodón, melones, remolachas,

uvas. Y el arroz. «Es el trabajo más

duro, pero el que más megusta.

No te manda nadie. Sembrar,

echar los líquidos, espantar los

pájaros, metío en el agua».

El rostro de lija, el corazón de

barro. «No quiero volver a la cárcel

y dejar a mi familia detrás»,

insiste su voz ronca en el silencio

del campo. Cada vez que llaman

a su puerta le da un vuelco al

pecho. Será el perdón oeltalego.

«Por lo menos que me den el tercer

grado para trabajar de día en

la calle», acaba diciendo resignado,

como si fuera demasiado pedir

a la Justicia que abra los ojos.

José Guardiola, en su casa del pueblo sevillano de Los Palacios.

MIGUEL RODRÍGUEZ

Olor a pobreza

José y los suyos viven en «Villa

Sisí», un nombre quizás demasiado

romántico —necesariamente

romántico— para poner en el

mapa este pequeño terreno en Los

Espartarales, el arrabal de Los

Palacios donde levantó su casa

—junto a la de su padre, un huerto

y un gallinero— tras vender el bar

en el pueblo huyendo de su tropiezo

legal.

En su casa hay televisión, habitaciones

grandes, equipo de música

y un teléfono móvil de color

amarillo cuyo número desconoce.

En la puerta, una motillo Yamaha

con el piloto partido y un Peugeot

viejo y renqueante. En la parte de

atrás, una piscina vacía y sucia.

Pero se respira pobreza. Su sobrino

Manuel anda por aquí con su

camiseta azul de baloncesto y los

dedos de los pies asomando por un

bocado de la zapatilla.

El hijo mayor, José Manuel, tiene

19 años y está casado. «Porque

se quedó embarazada», dice sonriendo,

sin malicia. «Pero ella

abortó a los tres meses por una

infección de orina». Ahora el chaval

—el hombre— vive en casa de

sus suegros y trabaja de albañil en

Montequinto, una barriada a las

afueras de Sevilla. Su hermano

Israel, el de 18 años, le ha seguido

los pasos. El 23 de junio pasará por

el altar, qué remedio habiendo

barriga por medio. Pero la familia

no se lamenta ni se asusta. Los

bebés son la ley de la vida.


8

EL MUNDO, VIERNES 11 DE MAYO DE 2001

ANDALUCIA

.................................................

Z CONFLICTO EN EL CAMPO SEVILLANO Y..................................................................................................................................................................................................

Torres Hurtado actuará

como mediador en el

conflicto del campo

Tras el incidente de La Rinconada, la tercera

jornada de huelga se desarrolló con normalidad

SEVILLA.— El delegado del

Gobierno en Andalucía, José

Torres Hurtado, se ofreció ayer

como mediador entre la patronal

agraria Asaja y los sindicatos

CC.OO, UGT y SOC en la negociación

del convenio colectivo del

campo en la provincia de Sevilla

para desbloquear el paro indefinido.

Tras recibir a dirigentes de

Izquierda Unida para informarles

del incidente ocurrido el miércoles

en San José de La Rinconada,

El PP culpa a

la Junta

SEVILLA.— El presidente del

PP de Sevilla, Ricardo Tarno,

acusó ayer a la Consejería de

Empleo de la Junta de actuar

con dejadez en la huelga del

campo, un conflicto que, a su

juicio, se remonta al pasado

septiembre. Tarno presentará

en el Parlamento una pregunta

para conocer las actuaciones

de la Junta y su mediación

en la huelga.

Acusó al consejero, José

Antonio Viera, de actuar con

desidia y dejadez en el conflicto

y de no saber o no querer

buscar un entendimiento

entre las dos partes «prefiriendo

mirar hacia otro lado,

cuando se trata de un sector

de vital importancia para el

empleo de la provincia».

Por su parte, Izquierda Unida

pidió a la patronal agraria

Asaja y a la Confederación de

Empresarios de Andalucía

(CEA) que condenen el incidente

de La Rinconada.

Tras reunirse con el delegado

del Gobierno, José Torres

Hurtado, el coordinador general

de IU-CA, Diego Valderas,

condenó rotundamente este

suceso y tachó de «fascista» la

actitud del patrón detenido.

«Si Asaja quiere demostrar

al campo andaluz sus condiciones

democráticas y de

negociación, tiene que condenar,

inmediatamente, este

hecho y recabar del conjunto

de la patronal el respeto a la

actitud de los trabajadores»,

sentenció el dirigente de IU.

Lejos de condenar el incidente,

la Confederación

Empresarial Sevillana se limitó

ayer a rechazar «de plano»

las actuaciones que vienen llevando

a cabo los «violentos

piquetes que están impidiendo

de manera brutal el derecho

de la gran mayoría de los trabajadores,

que no secundan la

huelga, a acceder a las fincas».

donde un empresario la emprendió

a tiros con un piquete informativo

que se acercó hasta su finca

para pedir a los trabajadores

que se unieran a la huelga, Torres

Hurtado dijo que este paro «no

beneficia ni a la economía sevillana,

ni a la de los agricultores,

ni a la de los trabajadores, porque

el desarrollo económico y social

sólo se consigue con paz social».

A consecuencia de estas movilizaciones,

la Guardia Civil ha instruido

más de un centenar de

denuncias por infracciones al

Código de Circulación, debido a

la obstrucción de vías de comunicación

con vehículos, así como

otras catorce por infracciones a la

Ley de Seguridad Ciudadana y

por diligencias abiertas por tirar

fruta y acciones de coacción.

El instituto armado no formuló

ayer ninguna denuncia, la mañana

transcurrió sin incidentes en

el campo sevillano y sólo se registraron

algunos piquetes en instalaciones

de fruta.

El delegado confirmó que sólo

se detuvo a una persona por los

sucesos de La Rinconada, aunque

la Guardia Civil instruyó diligencias

a varias más implicadas en

lo ocurrido. El empresario detenido,

Manuel Vargas Sevillano,

propietario del Almacén de Productos

Extremeños, pasó la noche

del miércoles arrestado y estaba

previsto que pasase ayer mismo

a disposición juicial, según Torres

Hurtado.

El delegado del Gobierno

expresó su deseo de que todas las

partes implicadas en la huelga

hagan el esfuerzo para conseguir

el convenio «y que los frutos no

se queden en el campo y se puedan

recoger».

En la reunión «cordial» que

Torres Hurtado mantuvo con los

dirigentes de IU, les pidió que, «en

la medida que tengan capacidad

de influencia sobre determinados

colectivos, que creo que la tienen,

tratemos entre todos de evitar violencia

aunque se hagan las manifestaciones

que cada uno estime

oportuno, tanto de presencia

como de piquetes informativos».

Mientras tanto, la patronal y los

sindicatos reanudaron a lo largo

del día la negociación del convenio

colectivo del sector agrario en

la provincia de Sevilla, que afecta

a unos 120.000 trabajadores, para

intentar desbloquear el conflicto.

Durante la madrugada de ayer,

se alcanzó un preacuerdo con con

la asociación que agrupa al sector

del melocotón —el más afectado

hasta ahora por la huelga— que

posteriormente se rompió.

No obstante, los sindicatos y la

patronal agraria intentaban de

nuevo ayer cerrar un acuerdo que

permita la desconvocatoria del

paro indefinido, que empezó el

pasado martes.

Imagen de la empresa Exportaciones Extremeñas, donde se produjeron el miércoles los incidentes.

HUELGA / EL EMPRESARIO QUE DISPARO SUSCITA SIMPATIAS

La batalla del melocotón

EDUARDO DEL CAMPO

SEVILLA.— «No le voy a contestar».

Antonio cierra en seco la

puerta del almacéndefrutasdela

empresa Exportadores Extremeños

S.L., donde el miércoles su

hermano y socio Manuel Vargas

Sevillano disparó varios tiros al

aire para echar —frenar, atacar a,

defenderse de, el verbo depende

del punto de vista— a cerca de 200

jornaleros en huelga que intentaban

movilizar, informar o despertar

—coaccionar, según el otro

lado— a los empleados de esta firma

del pueblo de La Rinconada.

El incidente terminó con el

empresario detenido por la Guardia

Civil —ayer seguía arrestado—

y los sindicatos CCOO, UGT y

SOC, convocantes del paro, preguntándose

perplejos si ésta es la

negociación del siglo XXI.

En todo caso, después de la

batalla entre patrón y sindicalistas

agrarios, que reclaman una subida

del 7 por ciento en el convenio de

la provincia de Sevilla y contratos

fijos discontinuos para acabar con

la inseguridad de la peoná, el clima

anímico en el almacén de

Manuel Vargas era ayer de un gélido

decimonónico.

¿Qué pasó? La «verdad» se

esconde bajo un hostil manto de

silencio. «Hoy no se ha trabajado»,

deja caer Antonio Vargas. En el

interior hay una docena de personas

reunidas, proveedores y obreras.

Pero la reunión seacabay

nadie quiere o puede hablar.

Marina, la secretaria de la

empresa, amenaza indignada al

periodista con llamar a la Guardia

Civil por intromisión en«propiedad

privada» antes de partir en un

potente coche. Mío o de todos. Los

posesivos encierran la eterna historia

del capitalismo agrario y sus

tragedias.

«Alimañas, que sois unas alimañas.

Como sigas haciendo fotos te

vas a tragar la cámara», advierte

otro hombre al fotógrafo. Los ánimos

están caldeados. Los vecinos

de Manuel Vargas dicen que no

fue él el agresor sino el agredido,

que los jornaleros «asaltaron» su

nave y lo atacaron con maderas

erizadas de clavos.

«Si da trabajo a 40 o 60 personas,

hombre, qué coño quieren. En

su posición yo hubiera hecho lo

mismo para defender mi casa,

pero con un cañón», dice José

Velázquez, que cría

vacas en la granja

colindante. Ajenos a

la conciencia de clase,

los defensores de

Vargas difaman a los

jornaleros del piquete.

«Son cuatro

maleantes», «porreros»,

«unos flojos

que sólo quieren

vivir del paro».

La Rinconada aparece

cercada por largas

hileras de naranjos

y melocotoneros.

El erótico melocotón

se ha convertido en la manzana de

la discordia en la huelga del campo

sevillano por ser la fruta que

toca cosechar a estas alturas del

año —cuando aún no ha madurado—

y la que más dinero genera

en La Vega del Gualdalquivir. Un

mes y pico de campaña, seis horas

y media al día, a poco másde5.000

pesetas el jornal. Toda la producción

se exporta a Europa. Un

empresario como Manuel Vargas

paga entre 90 y 100 pesetas al agricultor,

va a recogerle su cosecha,

la embala y la exporta a ciento y

pico el kilo.

En el bar Domingo, los primos

Blas López (se llaman igual, uno

tiene 38 años, el otro 24) rechazan

la huelga. «Lo que piden es ilógi-

Los defensores

de Manuel

Vargas se

olvidan de la

conciencia de

clase y difaman

a los jornaleros

MIGUEL RODRIGUEZ

co», dice el más joven. Trabajan en

una empresa de la familia y asumen

las razones patronales a

pesar de ser ellos mismos unos

currantes. Tras el café, se van a

recoger melocotones en una finca

cercana. Eso sí, «escondidos».

Los primos están al lado de Vargas

y culpan del incidente a Carmelo

Acuña, el líder de Comisiones

Obreras en San José de la Rinconada.

Según su versión justificadora,

Carmelo y algunos activistas

entraron en una finca y tiraron un

remolque con melocotones

recién cogidos

destinados a la

empresa de Vargas.

Había huelga y no

quería enterarse.

De allí se desplazaron

al muelle de carga

del almacén para

movilizar a las mujeres

que trabajan dentro

embalando la fruta.

Antonio, el hermano

de Manuel, les frenó

desde arriba con el

hierro de bajar la cancela.

«Como subas te

lo hinco», dicen que dijo. Los sindicalistas

volvieron por la tarde

arropados por dos centenares de

compañeros —el SOC al frente—

y con los civiles de testigos.

Esta vez fue Manuel el que sacó

el hierro. Un sindicalista le arreó

con el palo de una bandera y le

abrió una brecha en la frente.

Manuel Vargas se adentró en la

nave seguido por los jornaleros y

echó mano de una escopeta recortada

y un revólver. Acorralado,

disparó al menos dos tiros para

expulsarlos de su propiedad. «Es

un tío muy echao palante», alaba

Blas. Tan echao palante que en su

empresa siguen sin entrar las reivindicaciones

laborales. Como en

el siglo XIX. O el XXI.

Impreso por Eduardo Delcampo Cortés. Prohibida su reproducción.


Impreso por Eduardo Delcampo Cortés. Prohibida su reproducción.

PILDORA POSTCOITAL/La Junta obligará a las farmacias a disponer del fármaco/7

ANDALUCIA.

EL MUNDO SABADO 19

andalucia* el-mundo.es MAYO DE 2001

— INMIGRACION —

Chamizo abandona

Almería desolado

ante el bloqueo a

las viviendas para

los inmigrantes

NEREA SAMPERIO

ALMERIA.— El Defensor del

Pueblo andaluz, José Chamizo,

no ha obtenido el apoyo de los

ayuntamientos de la comarca

del Poniente almeriense a la

propuesta de poner en marcha

el decreto de la Junta de Andalucía,

que trata de promocionar

viviendas sociales destinadas a

temporeros.

Chamizo, que

realizó ayer una

ronda de contactos

con los alcaldes

de El Ejido,

La Mojonera y

Roquetas de

Mar para estudiar

la posibilidad

de construir

casas para los

trabajadores

inmigrantes, se

ha encontrado

con el rechazo

de los responsables

municipales

a la cesiónde

terrenos para esta iniciativa.

Para el defensor del Pueblo,

«éste ha sido el peor viaje que

he realizado a la provincia de

Almería», en alusión a la falta

de disposición por parte de las

administraciones locales a

resolver la problemática de la

vivienda, en aquellos núcleos

donde se concentra la mayor

parte de la mano de obra inmigrante.

A pesar de que lamentó la

TERCIO DE VARAS

BELMONTE

Oficios y

conciencias

De nuevo salen los médicos —los de la medicina pública, que

los otros, allá penas— alegando libertad de conciencia para

suministrar o dejar de suministrar determinados fármacos autorizados

por la ley como la «píldora del día siguiente». Nada

que objetar a la libertad de conciencia de las personas, claro

está, pero mucho al ventajismo ideológico que supone disponer,

como si fuera propio, del arsenal médico. ¿Qué dirían esos

objetores ante un galeno sectario que, también por razones

ideológicas, se negara a trasfundir sangre en un servicio de

urgencias? Que le garanticen lo que quieran a los estrechos,

pero que se mantenga el compromiso legal de atender a los

usuarios del sistema público de salud en los términos que establece

la ley y exige su derecho.

belmonte*andalunet.com

Tras la negativa

de los

alcaldes, el

defensor dice

que éste es el

«peor viaje»

que ha realizado

al Poniente

negativa de los alcaldes del

Poniente a llevar a cabo el

decreto aprobado recientemente

por la Junta de Andalucía, no

se mostró sorprendido con su

rechazo. «Sinceramente, creo

que van a decir todos que no»,

señaló Chamizo durante su

encuentro con los responsables

de la organización agraria

Coag.

Chamizo

expresó su

intención de

estudiar, junto a

los miembros

que conforman

el equipo de la

Oficina del

Defensor del

Pueblo, la fórmula

que permita

obligar a los

ayuntamientos a

ceder terrenos

para construir

viviendas y así

mejorar su

situación en

Almería.

No obstante, el Defensor del

Pueblo andaluz valoró positivamente

cualquier tipo de iniciativa

encaminada a resolver el

problema de la vivienda, bien

proceda desde el ámbito público

o privado. En este sentido,

acogió con agrado la propuesta

del alcalde de El Ejido, Juan

Enciso, para poner en marcha

la construcción de residencias o

/ Sigue en la página 3

EDUARDO DEL CAMPO

ACTIVIDAD EN LARACHE... En Larache no hay tiempo para el descanso. Ni un metro libre de cemento

en el puerto en el que los pescadores reparan sus redes. De todas formas, no es un espíritu egoísta en que

se respira aquí, donde los marineros marroquíes lamentan el final de ruptura del acuerdo pesquero y esperan

que, al final, a través de acuerdos mixtos vuelvan los pescadores andaluces a estas aguas.

J.F. FERRER

... Y PARALISIS EN BARBATE. Mientras tanto, en el puerto gaditano de Barbate, la estampa que

ofrece su puerto es diametralmente opuesta a la de los puertos marroquíes. Desde hace demasiados meses

los barcos permanecen amarrados y las redes apiladas. La ruptura del acuerdo de pesca con Marruecos

ha dejado a 700 marineros en tierra y a toda una ciudad angustiada por su futuro más inmediato.

Tratado de Pesca: las dos orillas del conflicto

Barbate y Larachesondos símbolos vivos de las consecuencias

más inmediatas de la ruptura del Tratado

del Pesca entre España y Marruecos. Dos realidades

distintas que se mueven entre la actividad floreciente

de los puertos marroquíes y la desesperanzada parálisis

de las poblaciones andaluzas que pierden su

memoriaenlos años en los que faenar en Marruecos

era su esencial modo de vida. El MUNDO de Andalucía

se acerca hoy, con el primero de los reportajes,

a estas dos realidades, las dos orillas del conflicto

pesquero.

/ Págs. 12 y 13

Detectadas dos reses sospechosas de padecer

el mal de las ‘vacas locas’ en Sevilla yCádiz

SEVILLA.— La Junta ha detectado

la existencia de dos resultados

sospechosos en las pruebas de

detección rápida de Encefalopatía

Espongiforme Bovina (EEB) en

las muestras tomadas a dos reses

bovinas de once y cinco años procedentes

de dos explotaciones de

Cádiz y Sevilla.

Las muestras se tomaron en

Mataderos del Sur (Sevilla) y se

analizaron en el Laboratorio de

Sanidad Animal de Córdoba.

Los animales sospechosos

nacieron en las mismas explotaciones

desde las que salieron al

matadero y ambas se sacrificaron

por padecer tuberculosis. Ni en la

explotación deCádiz ni en la de

Sevilla se han detectado síntomas

compatibles con la EEB. Pág. 11


12

EL MUNDO, SABADO 19 DE MAYO DE 2001

ANDALUCIA

SIN TRATADO DE PESCA/BARBATE SE MUEVE ENTRE EL DESÁNIMO Y LA INCERTIDUMBRE A LA ESPERA

DE LAS AYUDAS EUROPEAS M «HACE FALTA MUCHO Y TENEMOS POCO TIEMPO», DICE EL ALCALDE BARBATEÑO

Barbate, Año Cero

La historia incierta de un pueblo que hunde sus raíces en unos caladeros que ahora, de golpe, ya no existen

ESPAÑA

Tarifa

Algeciras

Cádiz Ceuta

Barbate Tánger

Asilah

Larache

RABAT

MARRUECOS

Kenitra

EDUARDO DEL CAMPO

Enviado especial

BARBATE.— En Barbate ya no

huele a pescado. Antes, en los

buenos tiempos, hace cuarenta

años, más de cien barcos traían

toneladas de boquerones del vecino

caladero marroquí y su tesoro

alimentaba a una decena de fábricas

de conservas y prácticamente

a todo el pueblo.

Hoy, un mes después del final

definitivo de los acuerdos de pesca

entre la Unión Europea y

Marruecos, de esa flota imponente

quedan sólo 33 embarcaciones,

amarradas como fantasmas de

hierro y madera entre los pequeños

barquitos que siguen faenando

a duras penas en el Golfo de

Cádiz, y la única conservera, El

Rey de Oros, está preparando

—dicen— su traslado a puerto

marroquí, donde la mano de obra

cuesta poco más de mil pesetas

al día y la materia prima, el brillante

boquerón, se vende a la

quinta parte de lo que solían

hacerlo los armadores barbateños

cuando no querían ver que eso de

bajar al moro con subvención

europea tenía los días contados.

Barbate es la gran víctima española

del final del acuerdo. En

tierra se han quedado 700 marineros,

que ahora, aburridos, se

dedican a vegetar en los bares y

dar paseos por los muelles desangelados

del puerto de La Albufera,

consumir sus 151.500 pesetas de

ayuda mensuales del Gobierno

—prorrogadas mes a mes hasta

que se les encuentre una salida—

o salir a pescar en alguna barca

para ganarse bajo cuerda algún

dinerillo extra.

Cada uno tiene un análisis de

lo ocurrido, pero el más creíble

y lúcido lo da Antonio Rodríguez,

el líder de la asociación antidroga

local. «Ha sido la crónica de una

muerte anunciada. Barbate ha

estado polarizado en la economía

de la pesca y el hachís. La agonía

de la pesca y el crecimiento del

tráfico de droga han ido en paralelo,

y ambos han provocado la

decadencia socieconómica del

pueblo. Lo siento por los pescadores,

pero la verdad es que ahora

se abre una nueva oportunidad»,

señala Rodríguez, que sueña con

que el pueblo sepa coger ahora

el tren de los miles de millones

que van a llover de Bruselas y

Madrid para ayudar a reflotar a

esta localidad gaditana de 22.000

habitantes encarrilándola en la

economía diversificada del siglo

DEL CAMPO

Embarcaciones varadas en el puerto de Barbate, sobre una alfombra de peces muertos.

XXI.

Hasta que el maná caiga del

norte, sigue cundiendo el desánimo,

la incertidumbre y el aburrimiento.

Pero al menos ya se ha

conseguido despertar de una inercia

de décadas, la costumbre de

ir año tras año a las costas de

Larache, Asilah o Kenitra, sin

reaccionar ante el previsible fin

del negocio—. La era de los acuerdos

millonarios está enterrada y

nadie la quiere resucitar. Lo malo

es que nadie, ni los armadores,

ni los pescadores, ni el alcalde

(Juan Manuel de Jesús, del PP),

Una clase en la escuela de adultos de Barbate.

ni la Junta, ni Madrid ni

Bruselas saben aún cómo

volver a poner en pie al

sector.

«Hace falta hacer mucho

y tenemos poco tiempo»,

reconoce el alcalde en su

oficina antes de ir a ver a

su amigo Miguel Arias, el

ministro del ramo. De

Jesús pide paciencia a un

pueblo deprimido que, a

falta de peces, no atisba la

forma de su futuro.

«Tenemos que esperar a

ver el dinero que da Bruselas

para acometer la

reestructuración de la flota»,

asegura el alcalde,

cuya propuesta para levantar

Barbate se apoya en

tres patas de sentido

común: adecuar la flota a

las nuevas vías de negocio

—cuando se sepan cuáles

son—, diversificar la economía

local apostando por

el turismo de lujo y ecológico

y dotar de infraestructuras

al pueblo. De

momento pide 36.400

millones de pesetas, sin

contar con las futuras ayudas

para los pesqueros.

Falta de previsión.

Ceguera. Conservadurismo

de unos armadores que no

supieron apostar por otras

empresas. De Jesús reconoce

que lo que ha pasado

se venía venir (Marruecos,

que quiere explotar sus

propios recursos naturales

y convertir el sector pesquero

en un motor de

desarrollo, cada vez pedía

más dinero por los permisos)

y, sin embargo, no se

buscaron alternativas cuando

todavía se estaba a tiempo.

Hasta el presidente de la cofradía

de pescadores, Antonio Varo,

está de acuerdo con ese análisis

que casi nadie discute. Pero se

queja de que no les dieran una

última oportunidad. «Mientras se

ER

estaba negociando —18 meses

duró el tira y afloja de paripé—

se nos dijo que habría acuerdo y

por eso nadie buscó nada y esperó.

Nosotros pedíamos que, al

menos, se renovara el acuerdo 4

años, para darnos tiempos a planificar

una alternativa», defiende

Varo, que hoy trabaja en una de

las almadrabas del pueblo, pescando

los atunes que van a desovar

en el Mediterráneo.

Varo comprende que la economía

local no puede depender sólo

del monocultivo del pescado,

como hasta ahora, pero insiste en

que la única salida para los pescadores

no es convertirse en albañiles

o camareros sino seguir pescando,

con acuerdos privados en

Marruecos o reconvertidos en el

Golfo de Cádiz. «Es lo que sabemos

hacer», afirma. De hecho,

cuando explica cómo era la rutina

de trabajo de los barcos en el caladero

marroquí habla en presente,

como si sólo estuvieran sumidos

en un paréntesis. «El barco sale

el domingo a medianoche, tarda

dos horas y media en llegar al

cabo Espartel, 5 horas y media

como mucho hasta Larache.

Cuando pesca lo suficiente, se da

la vuelta y vuelve a desembarcar

a Barbate. Luego vuelve a salir,

y así hasta el viernes por la tarde».

No han brotado represalias

xenófobas hacia los marroquíes.

Al contrario, durante años unos

y otros faenaron juntos en las mismas

aguas y se consideran amigos.

Varo subraya que los 15 o

20 pescadores marroquíes embarcados

en barcos de Barbate son

uno más. Entre trabajadores no

hay problemas.

El problema, cree él, es que la

Unión Europea y España no presionaron

lo suficiente a Marruecos

usando el arma de las importaciones

agrícolas. «Antes ellos

tenían el producto y nosotros el

mercado. Ahora tienen las dos

cosas», se lamenta el líder de los

pescadores.

/ Sigue en la página 13

Las veteranas de las fábricas de conservas

Ellas eran el tercer mundo

hace cuarenta años. El

trabajo que hoy hacen las

muchachas de Larache,

Agadir o Tan-Tan, en las

fábricas de conservas y

enlatado de Marruecos, es

el mismo que las ayudó a

sobrevivir cuando Barbate

vivía el apogeo —pobre

y miserable, con «mucha

mierda y explotación»—

de su actividad pesquera.

Dolores Pacheco, de 55

años, está aprendiendo

ahora en la escuela de

adultos del pueblo, porque

de niña no hubo tiempo.

«Mi madre me sacó

del colegio a los 10 años

para que yo cuidara a mi

hermano pequeño yella

pudiera ir a la fábrica. A

los 12 me mandó a trabajar.

Cuando venía uninspector

de trabajo me

enviaban arriba escondida»,

recuerda con una

sonrisa amarga.

Por entonces más de

200 mujeres trabajaban

en las fábricas del pueblo.

«De día y de noche, 350

pesetas por 80 horas de

trabajo», apunta su compañera

de la escuela,

Agustina Guerrero.

«Mi madre me llevó allí

y me puso a su lado a

enseñarme a pelar pescado.

Cuando aprendí, me

dejó sola. Estábamos

explotadas al máximo.

Sólo la mitad tenía seguro»,

denuncia ahora. Lo

peor es que, después de

tanto trabajo, se quedó

por muy pocos días sin

derecho a una pensión.

Todas las mujeres de la

clase comparten la preocupación

por el futuro de

su pueblo. «Si la gente de

la mar no gana dinero, no

da trabajoalos albañiles»,

razona Juana. Al menos

tienen la suerte de que sus

hijos no hayan caído en

las redes del narcotráfico.

Unos trabajan de albañil

en la Costa del Sol, otros

han emigrado a Madrid o

se han enrolado en la

socorrida Guardia Civil.

En esta clase de la

escuela de adultos —300

alumnos, el 20 por ciento

jóvenes— se practica hoy

con una noticia de octubre

de 1974, premonitoria del

crítico pero esperanzador

futuro de Barbate. «Se

hundió el Dolores y Francisco:

sus 30 tripulantes

pudieron salvarse».

Impreso por Eduardo Delcampo Cortés. Prohibida su reproducción.


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Barbate, Año Cero

EDUARDO DEL CAMPO. Enviado especial

12

19/05/2001

BARBATE.- En Barbate ya no huele a pescado. Antes, en los buenos tiempos, hace

cuarenta años, más de cien barcos traían toneladas de boquerones del vecino

caladero marroquí y su tesoro alimentaba a una decena de fábricas de conservas y

prácticamente a todo el pueblo.

Hoy, un mes después del final definitivo de los acuerdos de pesca entre la Unión

Europea y Marruecos, de esa flota imponente quedan sólo 33 embarcaciones,

amarradas como fantasmas de hierro y madera entre los pequeños barquitos que

siguen faenando a duras penas en el Golfo de Cádiz, y la única conservera, El Rey de

Oros, está preparando -dicen- su traslado a puerto marroquí, donde la mano de obra

cuesta poco más de mil pesetas al día y la materia prima, el brillante boquerón, se

vende a la quinta parte de lo que solían hacerlo los armadores barbateños cuando no

querían ver que eso de bajar al moro con subvención europea tenía los días contados.

Barbate es la gran víctima española del final del acuerdo. En tierra se han quedado

700 marineros, que ahora, aburridos, se dedican a vegetar en los bares y dar paseos

por los muelles desangelados del puerto de La Albufera, consumir sus 151.500

pesetas de ayuda mensuales del Gobierno -prorrogadas mes a mes hasta que se les

encuentre una salida- o salir a pescar en alguna barca para ganarse bajo cuerda algún

dinerillo extra.

Cada uno tiene un análisis de lo ocurrido, pero el más creíble y lúcido lo da Antonio

Rodríguez, el líder de la asociación antidroga local. «Ha sido la crónica de una muerte

anunciada. Barbate ha estado polarizado en la economía de la pesca y el hachís. La

agonía de la pesca y el crecimiento del tráfico de droga han ido en paralelo, y ambos

han provocado la decadencia socieconómica del pueblo. Lo siento por los pescadores,

pero la verdad es que ahora se abre una nueva oportunidad», señala Rodríguez, que


sueña con que el pueblo sepa coger ahora el tren de los miles de millones que van a

llover de Bruselas y Madrid para ayudar a reflotar a esta localidad gaditana de 22.000

habitantes encarrilándola en la economía diversificada del siglo XXI.

Hasta que el maná caiga del norte, sigue cundiendo el desánimo, la incertidumbre y el

aburrimiento. Pero al menos ya se ha conseguido despertar de una inercia de

décadas, la costumbre de ir año tras año a las costas de Larache, Asilah o Kenitra, sin

reaccionar ante el previsible fin del negocio-. La era de los acuerdos millonarios está

enterrada y nadie la quiere resucitar. Lo malo es que nadie, ni los armadores, ni los

pescadores, ni el alcalde (Juan Manuel de Jesús, del PP), ni la Junta, ni Madrid ni

Bruselas saben aún cómo volver a poner en pie al sector.

«Hace falta hacer mucho y tenemos poco tiempo», reconoce el alcalde en su oficina

antes de ir a ver a su amigo Miguel Arias, el ministro del ramo. De Jesús pide

paciencia a un pueblo deprimido que, a falta de peces, no atisba la forma de su futuro.

«Tenemos que esperar a ver el dinero que da Bruselas para acometer la

reestructuración de la flota», asegura el alcalde, cuya propuesta para levantar Barbate

se apoya en tres patas de sentido común: adecuar la flota a las nuevas vías de

negocio -cuando se sepan cuáles son-, diversificar la economía local apostando por el

turismo de lujo y ecológico y dotar de infraestructuras al pueblo. De momento pide

36.400 millones de pesetas, sin contar con las futuras ayudas para los pesqueros.

Falta de previsión. Ceguera. Conservadurismo de unos armadores que no supieron

apostar por otras empresas. De Jesús reconoce que lo que ha pasado se venía venir

(Marruecos, que quiere explotar sus propios recursos naturales y convertir el sector

pesquero en un motor de desarrollo, cada vez pedía más dinero por los permisos) y,

sin embargo, no se buscaron alternativas cuando todavía se estaba a tiempo.

Hasta el presidente de la cofradía de pescadores, Antonio Varo, está de acuerdo con

ese análisis que casi nadie discute. Pero se queja de que no les dieran una última

oportunidad. «Mientras se estaba negociando -18 meses duró el tira y afloja de paripése

nos dijo que habría acuerdo y por eso nadie buscó nada y esperó. Nosotros

pedíamos que, al menos, se renovara el acuerdo 4 años, para darnos tiempos a

planificar una alternativa», defiende Varo, que hoy trabaja en una de las almadrabas

del pueblo, pescando los atunes que van a desovar en el Mediterráneo.


Varo comprende que la economía local no puede depender sólo del monocultivo del

pescado, como hasta ahora, pero insiste en que la única salida para los pescadores no

es convertirse en albañiles o camareros sino seguir pescando, con acuerdos privados

en Marruecos o reconvertidos en el Golfo de Cádiz. «Es lo que sabemos hacer»,

afirma. De hecho, cuando explica cómo era la rutina de trabajo de los barcos en el

caladero marroquí habla en presente, como si sólo estuvieran sumidos en un

paréntesis. «El barco sale el domingo a medianoche, tarda dos horas y media en llegar

al cabo Espartel, 5 horas y media como mucho hasta Larache. Cuando pesca lo

suficiente, se da la vuelta y vuelve a desembarcar a Barbate. Luego vuelve a salir, y

así hasta el viernes por la tarde».

No han brotado represalias xenófobas hacia los marroquíes. Al contrario, durante años

unos y otros faenaron juntos en las mismas aguas y se consideran amigos. Varo

subraya que los 15 o 20 pescadores marroquíes embarcados en barcos de Barbate

son uno más. Entre trabajadores no hay problemas.

El problema, cree él, es que la Unión Europea y España no presionaron lo suficiente a

Marruecos usando el arma de las importaciones agrícolas. «Antes ellos tenían el

producto y nosotros el mercado. Ahora tienen las dos cosas», se lamenta el líder de

los pescadores.

El pescado marroquí ha inundado los mercados de abasto, incluido el de Barbate. Los

empresarios del pueblo siguen enviando trailers a comprar pescado al otro lado del

Estrecho, y ya no se esconden. Tienen un argumento de peso, como admite Varo:

«`Estás trayendo pescado de Marruecos', les decimos nosotros. Y ellos responden:

`Es que tú cobras ayudas y yo no'».

Desde la playa y el puerto de Barbate se ven al alcance de la mano las montañas de la

costa de Marruecos. Eso hace más dolorosa la larga espera de Francisco García,

patrón del barco Nuevo Ayacam, que desde diciembre de 1999, cuando se acabó para

siempre el último acuerdo de pesca, pasa las tardes dando vueltas por los muelles

desolados donde flotan sin vida las naves. Su hermano Antonio, el armador del barco,

invirtió millones de pesetas -Francisco no dice cuántos- para construir el barco en

Almería con ayudas oficiales a cambio de la entrega del viejo Atacam. El Nuevo

Ayacam vio la luz en enero de 1997, y el diciembre del 99 se quedó parado a la fuerza.


O sea, dos años de faena para un barco que, como otros, puede valer hasta 150

millones de pesetas.

¿Falta de previsión? Francisco culpa al Gobierno. «Nadie nos dijo que no iba a

renovarse el acuerdo». El veterano patrón, con experiencia desde Guinea y Senegal

hasta el Golfo de Cádiz, y con tres hijas con las que morirá la tradición familiar, enseña

cada rincón de su ultramoderna embarcación.

¿Cuál es el futuro? «No tengo ni idea», responde. «Hablan de ir al caladero de Argelia.

Es el único sitio al que podemos llegar por la capacidad de nuestros barcos. Pero es

un lugar peligroso. Y Senegal está demasiado lejos». ¿Y volver a pescar en

Marruecos, con acuerdos privados? Las pegas se multiplican. Francisco explica que el

puerto de Larache no tiene infraestructuras para desembarcar el boquerón, un pez

perecedero y frágil. Es la opinión general en Barbate. Quieren ir a faenar a Marruecos,

pero descargar el pescado en España.

¿La razón? Todos aluden a la precariedad de los puertos marroquíes. Pero nadie

destapa la razón de fondo: antes, la caja de 16 kilos de boquerón se vendía en la lonja

de Barbate a entre 3.500 y 5.000 pesetas, según estuviera la lotería del mar y la red

viniera más o menos llena. En Marruecos esa mercancía «la venden a 700 pesetas»,

dice Francisco. O lo que es lo mismo: si un barco de Barbate tuviera que vender los

boquerones en Larache, ya no haría negocio.

¿Y volver al Golfo de Cádiz? No todo es tan fácil. El caladero nacional al que

pertenecen también los pescadores de Barbate está sobreexplotado y poco regulado.

Los barcos preparados para el caladero marroquí no son aquí competitivos.

Demasiado grandes y costosos, demasiados tripulantes (más de 20 por navío).

Además, entrarían en competencia con los que ya están allí faenando.

Y si no es Argelia, no es Marruecos y no es el Golfo de Cádiz, ¿qué hacer entonces?

Los armadores siempre pueden recurrir a la jubilación y al desguace subvencionado.

Ramón Rivera, dueño del varadero de Barbate, se encarga de la operación: arranca

todo el hierro del barco condenado y, lo que queda, lo hunde en el cementerio marino

frente a Conil de la Frontera. Es un final triste pero acorde con la ley de la vida. Los

esqueletos de los barcos forman un arrecife artificial en el fondo del océano Atlántico y

sus tablas carcomidas sirven de refugio para que se reproduzcan los peces.


Mañana segunda parte del reportaje: `Larache, perfume de pescado'

.

APOYOS

.

Las veteranas de las fábricas de conservas

Ellas eran el tercer mundo hace cuarenta años. El trabajo que hoy hacen las

muchachas de Larache, Agadir o Tan-Tan, en las fábricas de conservas y enlatado de

Marruecos, es el mismo que las ayudó a sobrevivir cuando Barbate vivía el apogeo -

pobre y miserable, con «mucha mierda y explotación»- de su actividad pesquera.

Dolores Pacheco, de 55 años, está aprendiendo ahora en la escuela de adultos del

pueblo, porque de niña no hubo tiempo. «Mi madre me sacó del colegio a los 10 años

para que yo cuidara a mi hermano pequeño y ella pudiera ir a la fábrica. A los 12 me

mandó a trabajar. Cuando venía un inspector de trabajo me enviaban arriba

escondida», recuerda con una sonrisa amarga.

Por entonces más de 200 mujeres trabajaban en las fábricas del pueblo. «De día y de

noche, 350 pesetas por 80 horas de trabajo», apunta su compañera de la escuela,

Agustina Guerrero.

«Mi madre me llevó allí y me puso a su lado a enseñarme a pelar pescado. Cuando

aprendí, me dejó sola. Estábamos explotadas al máximo. Sólo la mitad tenía seguro»,

denuncia ahora. Lo peor es que, después de tanto trabajo, se quedó por muy pocos

días sin derecho a una pensión.

Todas las mujeres de la clase comparten la preocupación por el futuro de su pueblo.

«Si la gente de la mar no gana dinero, no da trabajo a los albañiles», razona Juana. Al

menos tienen la suerte de que sus hijos no hayan caído en las redes del narcotráfico.

Unos trabajan de albañil en la Costa del Sol, otros han emigrado a Madrid o se han

enrolado en la socorrida Guardia Civil.

En esta clase de la escuela de adultos -300 alumnos, el 20 por ciento jóvenes- se

practica hoy con una noticia de octubre de 1974, premonitoria del crítico pero

esperanzador futuro de Barbate. «Se hundió el Dolores y Francisco: sus 30 tripulantes

pudieron salvarse».


.

Pescando hachís en el espigón

Un espigón del puerto de Barbate, al mediodía. Cincuenta, sesenta chavales, de 14 a

veintipocos años, se pelean por coger los restos del alijo de hachís que anoche cayó

entre las piedras y en el agua cuando los tripulantes de una patera fueron atrapados in

fraganti por la Guardia Civil. Son los busquimanos.

En el muelle las motos y coches deportivos van y vienen a toda velocidad, derrapando

con prepotencia. De vez en cuando alguien encuentra un resto del fardo y los

muchachos, con el torso desnudo, salvajes y hostiles -«quillo, no saques la cámara,

que esta gente te mata», previene uno- se lanzan de nuevo a la caza.

Uno, Rambito, con el brazo desollado, ha logrado pescar cinco kilos. Otro ha atrapado

diez. Los jefecillos de segunda fila esperan en los coches, parapetados tras sus gafas

de sol, para comprarles la mercancía a precio de ganga: «15.000 pesetas por una

placa de 250 gramos», calcula un observador.

El Loco, un pescador de 28 años, contempla comprensivo la escena del puerto. «Si

tuvieran un trabajo y un horario, no estarían ahí». El Loco dejó el colegio a los 12 años

para pescar y ganarse la vida. No sabe leer ni escribir. Pero su sentido común le dice

que el problema del narcotráfico en Barbate «no se arregla dando palos», en alusión a

la actuación de choque en los últimos cuatro meses de los Grupos Rurales de la

Guardia Civil en el pueblo, dominado hasta entonces, según la mayoría de los vecinos,

por la dictadura de los adolescentes de las motillos.

Antonio Rodríguez, líder de la asociación antidroga de Barbate, alerta del peligro de

usar la pobreza como coartada para perdonar la corrupción y la degeneración social

que ha minado Barbate en los últimos 20 años.

«Hay gente que se mete por necesidad, pero muchos otros para enriquecerse».

Antonio da las cifras del verdadero desastre barbateño. «Un tercio del pueblo»

dependiendo de la narcoeconomía. Más de 70 muertos por la droga, más de 100

vecinos en prisión. 15 clanes, y sólo uno, el de los Antónez, en la cárcel.


Antonio Rodríguez ha sufrido varias agresiones. La última vez, el año pasado, cuando

un narco de los Melilla atropelló a su padre. Pero después de 15 años de lucha, lo

tiene claro: «La solución es legalizar el hachís».

.

De cómo el `María y Rosa' se fue a pique

Antonio Varo estuvo 25 años faenando en el caladero marroquí. El y sus cinco

hermanos formaban una piña a bordo del María y Rosa. Pero las cosas empezaron a

torcerse. «Un viernes, en 1991, llegué a puerto de vuelta de Marruecos y me dieron la

noticia de que mi hijo José Manuel había muerto de un infarto. Tenía 14 años»,

rememora el presidente de la cofradía de pescadores, que no quiere que ni sus otros

tres hijos ni sus dos nietos tengan nada que ver con el mar. Antonio, el mecánico, se

bajó del barco al año siguiente. Su hermano José, el patrón, falleció a los 42 años en

1996. Y el María y Rosa, por desavenencias de los armadores, se fue a pique. La piña

familiar quedó desperdigada. Pedro se enroló en el Carmen Oliva, Jesús, en La

Prontitud y Andrés en el Regla María. Los tres están ahora amarrados a puerto y en

paro. El otro hermano vivo, Salvador, cayó enfermo. El barco que los unió asoma hoy

medio hundido en el río de Barbate, a pesar de que su nombre sigue inscrito en el

censo de barcos operativos de la flota pesquera española.


12

EL MUNDO, DOMINGO 20 DE MAYO DE 2001

ANDALUCIA

SIN TRATADO DE PESCA (y II) / EL PUERTO MARROQUÍ AFRONTA A MARCHAS FORZADAS SU MODERNIZACIÓN

PARA ATRAER INVERSORES M LOS PESCADORES LOCALES SIGUEN MIRANDO A ESPAÑA COMO NUEVO UN MISTER MARSHALL

ESPAÑA

Tarifa

Algeciras

Cádiz Ceuta

Barbate Tánger

Asilah

Larache

RABAT

MARRUECOS

Kenitra

EDUARDO DEL CAMPO

Enviado especial

LARACHE.— Un ciego podría adivinar

que ha llegado a Larache por

el olor a pescado y a sal que se

mete en la piel y los pulmones al

entrar en la ciudad. La capital

marinera del norte de Marruecos

es un hervidero de energía y trabajo

que contrasta como la luz y

la sombra con la parálisis posmoderna

de su vecino español de Barbate,

a sólo 116 millas náuticas al

norte y del otro lado del Estrecho.

Los dos pueblos son viejos conocidos,

desde los tiempos en que

Larache era uno de los baluartes

del protectorado español en

Marruecos. Con los años se creó

una simbiosis entre pescadores,

como si por un momento no

importaran las fronteras ni la cultura

sino la materia prima que les

daba de comer a todos.

Muchos marineros de Larache,

hasta 200, se embarcaron en barcos

gaditanos y de otros puertos

andaluces. Los patrones marroquíes,

dueños de navíos artesanales

sin apenas instrumentos electrónicos

para detectar bancos de

peces, se arrimaban a los barcos

españoles, que eran siempre los

primeros en dar con el pescado.

A cambio, era frecuente que los

armadores españoles, para no perder

tiempo o porque no habían

tenido suerte, les compraran toda

la captura a sus compañeros

magrebíes. Los boquerones pasaban

de un barco a otro sin tocar

tierra y su precio se multiplicaba

al inundar la lonja de Barbate.

Pero de momento todo eso se

ha acabado. Los armadores y pescadores

marroquíes se han quedado

solos, expuestos a sus propias

fuerzas. Y bien que lo lamentan,

porque para ellos los barcos españoles

no eran la competencia sino

una oportunidad de hacer negocio.

Larache, perfume de pescado

La capital pesquera del norte de Marruecos es un hervidero

de energía y trabajo que contrasta como la luz y la sombra

con la parálisis de sus «amigos» de Barbate, a los que echan

de menos y piden que regresen mediante acuerdos privados

Por eso de una punta a otra del

precario puerto de Larache, embarcado

hoy en un proceso de modernización

a marchas forzadas, sólo

se escuchan palabras de solidaridad

hacia los pescadores de Barbate

mezclado con un grito de

auxilio que hace coro en las gargantas

de los más pobres.

Los pescadores, los mecánicos,

los rederos, los dueños de los barcos

más humildes, los chicos que

cargan las cajas de madera repletas

de peces y los que las arman

con clavos, las muchachas que

salan, descabezan y ordenan los

boquerones en las fábricas de conservas

y los niños como Bilal, de

12 años, que ayudan a inventar

hielo en la fábrica del puerto. Un

grito dolorosamente unánime:

españoles, empresarios y armadores

barbateños, venid aquí a invertir,

dadnos un trabajo mejor, llevadnos

a España, como antes.

Sabéis que tenemos experiencia y

trabajamos duro. Aquí hay mucha

faena pero estamos muy mal pagados.

Os necesitamos. Venid, venid.

El mensaje se repite para que cale

Un vendedor ambulante muestra sus boquerones fritos en el puerto de Larache.

en el periodista. Le dan direcciones

y números de teléfono, por si acaso

les puede procurar «los papeles».

¿El tópico de Bienvenido Mister

Marshall trasplantado a los primeros

labios de África?

Los pescadores de Larache venden

el kilo de boquerón a 10 dirham

si hay poco pescado (unas

180 pesetas), pero a sólo 5 (menos

de veinte duros) si abunda la oferta.

Los barcos de Barbate multiplicaban

varias veces ese precio en

la lonja de su pueblo cuando aún

estaba vigente el tratado de pesca

REPORTAJE GRÁFICO: EDUARDO DEL CAMPO

entre la UE y Marruecos.

La oferta insinuada por las autoridades

marroquíes pasa porque

los armadores españoles firmen

acuerdos privados con los empresarios

de este lado del Estrecho,

pero la condición sigue siendo que

descarguen las capturas en Larache

y los demás puertos nacionales.

El Gobierno de Mohamed VI

quiere, como no podía ser de otra

manera, incentivar el desarrollo de

la industria auxiliar pesquera allí

donde se encuentra la materia prima,

y hacer que todo el proceso

revierta en la economía local.

Pero los armadores de Barbate

se niegan de momento. Dicen que

el puerto de Larache no tiene condiciones

para descargar y procesar

el pescado. Que su embocadura es

peligrosísima. Que si montan una

empresa mixta corren el peligro de

perder su parte a manos del socio

marroquí, que teóricamente debe

conservar el 51 por ciento. Si dan

el paso, quieren ser ellos los que

dirijan el negocio.

Y en esa mentalidad se adivina

aún el antiguo complejo de superioridad

del europeo frente al vecino

musulmán.

Hasán Hachari, el pequeño

armador del Montaser, desmonta

las críticas. «No es verdad». Cierto

es que el puerto de Larache, surgido

en la desembocadura del río

en el Atlántico, tiene merecida

fama de trágico. Lo primero que

ve un barco que regresa a puerto,

elevados sobre la colina, son el

antiguo hospital español y el

cementerio donde reposan los huesos

de los ahogados. Sólo la gente

de aquí sabe en qué momento de

la marea se puede entrar a puerto

sin embarrancar en su fondo arenoso.

Cierto. Pero el gobierno marroquí

está poniendo remedio al problema

modernizando las instalaciones

portuarias. Camiones y grúas

trabajan a toda prisa para asegurar

la entrada al puerto, uno de los

más activos de Marruecos. Ya se

han construido carreteras asfaltadas

y urbanizado un sector del

puerto para levantar allí naves y

factorías. En el pequeño astillero

se construyen y reparan embarcaciones

con maquinaria española.

«En ocho meses esto será una

maravilla, el mejor del país», vende

el producto Hachari embargado

por una racha súbita de optimismo.

/ Sigue en la página 13

‘Al Capone’, el rey del puerto

«Que vengan los españoles»

«Es una lástima», dice sobre

la suerte de Barbate Driss

Gharnati Al Capone, el

mayor armador de Larache

con diez barcos que dan trabajo

a 200 tripulantes. Al

Capone, como lo conocen

con respeto, hizo fortuna

—también tiene una fábrica

de conservas— comprándole

a los españoles los barcos

que ya no querían.

Seis embarcaciones las

adquirió a armadores de

Santa Pola y Alicante, como

el Albatros yelAmistad.Por

ello no extrañaría que Gharnati,

de 61 años, aprovechara

la crisis de sus «amigos»

—a los que antes enviaba a

reparar sus barcos— para

El armador Driss Gharnati, en el astillero de Larache.

incrementar su flota comprándoles

los pesqueros

fuera de uso. De momento,

sólo sondea el futuro. «Van

a venir unos empresarios de

Barbate a verme, Herrera y

Maine, a ver qué hacemos»,

dice misterioso. ¿Empresas

mixtas? Dudas. «¿Qué pondré

yo y qué pondrán

ellos?», devuelve la pregunta

en su perfecto español.

«Tenemos esperanzas en

ustedes, en los empresarios

españoles. Nos daría

mucha alegría que volvieran

los barcos de Barbate,

como antes. Ellos lo saben

muy bien porque éramos

amigos. De verdad, estamos

llorando porque vengan».

Lo dice en un solemne

castellano Hasán

Hachari, dueño del palangrero

Montaser. La palabra

«dueño», sin embargo,

puede resultar excesiva y

dar pie a equívocos, porque

Hachari navega en la

pobreza. «Llevo un año

sin trabajar. No tengo

dinero para el seguro de

los seis tripulantes, 10.000

Hasán Hachari, patrón del palangrero ‘Montaser’.

dirham al año (más de

160.000 pesetas). No hay

ayudas», se queja en

medio de un corro. El

humilde patrón aplaude al

rey Mohamed VI mientras

echa la culpa a «los que

se metieron en el bolsillo

los millones» que pagó

todos estos años España y

la UE por los permisos

para pescar.


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Larache, perfume de

pescado

EDUARDO DEL CAMPO. Enviado especial

12

20/05/2001

SIN TRATADO DE PESCA (y II) EL PUERTO MARROQUÍ AFRONTA A MARCHAS

FORZADAS SU MODERNIZACIÓN PARA ATRAER INVERSORES LOS

PESCADORES LOCALES SIGUEN MIRANDO A ESPAÑA COMO NUEVO UN

MISTER MARSHALL

LARACHE.- Un ciego podría adivinar que ha llegado a Larache por el olor a pescado y

a sal que se mete en la piel y los pulmones al entrar en la ciudad. La capital marinera

del norte de Marruecos es un hervidero de energía y trabajo que contrasta como la luz

y la sombra con la parálisis posmoderna de su vecino español de Barbate, a sólo 116

millas náuticas al norte y del otro lado del Estrecho.

Los dos pueblos son viejos conocidos, desde los tiempos en que Larache era uno de

los baluartes del protectorado español en Marruecos. Con los años se creó una

simbiosis entre pescadores, como si por un momento no importaran las fronteras ni la

cultura sino la materia prima que les daba de comer a todos.

Muchos marineros de Larache, hasta 200, se embarcaron en barcos gaditanos y de

otros puertos andaluces. Los patrones marroquíes, dueños de navíos artesanales sin

apenas instrumentos electrónicos para detectar bancos de peces, se arrimaban a los

barcos españoles, que eran siempre los primeros en dar con el pescado. A cambio,

era frecuente que los armadores españoles, para no perder tiempo o porque no habían

tenido suerte, les compraran toda la captura a sus compañeros magrebíes. Los

boquerones pasaban de un barco a otro sin tocar tierra y su precio se multiplicaba al

inundar la lonja de Barbate.


Pero de momento todo eso se ha acabado. Los armadores y pescadores marroquíes

se han quedado solos, expuestos a sus propias fuerzas. Y bien que lo lamentan,

porque para ellos los barcos españoles no eran la competencia sino una oportunidad

de hacer negocio. Por eso de una punta a otra del precario puerto de Larache,

embarcado hoy en un proceso de modernización a marchas forzadas, sólo se

escuchan palabras de solidaridad hacia los pescadores de Barbate mezclado con un

grito de auxilio que hace coro en las gargantas de los más pobres.

Los pescadores, los mecánicos, los rederos, los dueños de los barcos más humildes,

los chicos que cargan las cajas de madera repletas de peces y los que las arman con

clavos, las muchachas que salan, descabezan y ordenan los boquerones en las

fábricas de conservas y los niños como Bilal, de 12 años, que ayudan a inventar hielo

en la fábrica del puerto. Un grito dolorosamente unánime: españoles, empresarios y

armadores barbateños, venid aquí a invertir, dadnos un trabajo mejor, llevadnos a

España, como antes. Sabéis que tenemos experiencia y trabajamos duro. Aquí hay

mucha faena pero estamos muy mal pagados. Os necesitamos. Venid, venid. El

mensaje se repite para que cale en el periodista. Le dan direcciones y números de

teléfono, por si acaso les puede procurar «los papeles». ¿El tópico de Bienvenido

Mister Marshall trasplantado a los primeros labios de África?

Los pescadores de Larache venden el kilo de boquerón a 10 dirham si hay poco

pescado (unas 180 pesetas), pero a sólo 5 (menos de veinte duros) si abunda la

oferta. Los barcos de Barbate multiplicaban varias veces ese precio en la lonja de su

pueblo cuando aún estaba vigente el tratado de pesca entre la UE y Marruecos.

La oferta insinuada por las autoridades marroquíes pasa porque los armadores

españoles firmen acuerdos privados con los empresarios de este lado del Estrecho,

pero la condición sigue siendo que descarguen las capturas en Larache y los demás

puertos nacionales. El Gobierno de Mohamed VI quiere, como no podía ser de otra

manera, incentivar el desarrollo de la industria auxiliar pesquera allí donde se

encuentra la materia prima, y hacer que todo el proceso revierta en la economía local.

Pero los armadores de Barbate se niegan de momento. Dicen que el puerto de

Larache no tiene condiciones para descargar y procesar el pescado. Que su

embocadura es peligrosísima. Que si montan una empresa mixta corren el peligro de


perder su parte a manos del socio marroquí, que teóricamente debe conservar el 51

por ciento. Si dan el paso, quieren ser ellos los que dirijan el negocio.

Y en esa mentalidad se adivina aún el antiguo complejo de superioridad del europeo

frente al vecino musulmán.

Hasán Hachari, el pequeño armador del Montaser, desmonta las críticas. «No es

verdad». Cierto es que el puerto de Larache, surgido en la desembocadura del río en

el Atlántico, tiene merecida fama de trágico. Lo primero que ve un barco que regresa a

puerto, elevados sobre la colina, son el antiguo hospital español y el cementerio donde

reposan los huesos de los ahogados. Sólo la gente de aquí sabe en qué momento de

la marea se puede entrar a puerto sin embarrancar en su fondo arenoso.

Cierto. Pero el gobierno marroquí está poniendo remedio al problema modernizando

las instalaciones portuarias. Camiones y grúas trabajan a toda prisa para asegurar la

entrada al puerto, uno de los más activos de Marruecos. Ya se han construido

carreteras asfaltadas y urbanizado un sector del puerto para levantar allí naves y

factorías. En el pequeño astillero se construyen y reparan embarcaciones con

maquinaria española. «En ocho meses esto será una maravilla, el mejor del país»,

vende el producto Hachari embargado por una racha súbita de optimismo.

La vida estalla de una punta a otra del muelle entre pilas de redes, cabezas de

pescado y montañas de cajas de madera que hace un rato iban llenas camino de la

lonja y ahora, al mediodía, reposan vacías a la espera de que los barcos se echen

dentro de unas horas a la mar para renovar el ciclo de cada jornada. Entre grandes y

pequeñas suman 297 embarcaciones, 150 de ellas de la especialidad de cerco, la

misma que utilizaban los pesqueros de Barbate hoy en paro para pescar boquerones

con su red de 500 metros.

En Larache 3.500 hombres y mujeres trabajan en los surcos del océano, lo que

equivale a decir que la ciudad entera es hija y esclava del agua. En el puerto se

afanan desde niños de 12 años a ancianos que en España estarían hace tiempo

jubilados. Sí, una injusticia. Una vida muchas veces miserable. Pero no hay rostro ni

mirada que no brille al sol con dignidad. Desde pequeños los chavales saben lo que es

ganarse el pan, el precio terrible de un plato de pescado o unas zapatillas. Lo que a la


postre los eleva por encima de esos muchos chavales de su edad que en Barbate

acaban atrapados en el círculo vicioso del hastío y las redes del narcotráfico.

Por aquí aparece Bilal montado en su bici. Tiene 12 años y una vocecita fina e

inocente. Son seis hermanos, el mayor de 15 y el chico de 3. Consecuencia: Bilal tiene

que arrimar el hombro con su padre, obrero en la fábrica de hielo. Limpia el suelo,

carga aristas de iceberg, siete horas al día. «Me gustaría más ir al colegio. Pero mis

hermanos me han enseñado a leer», dice con una sonrisa más brillante que el faro del

pueblo.

No lejos de allí una decena de adolescentes cosen las redes del milagro. El más joven,

Mustafá, tiene 13 años. A su lado, otro Mustafá se ofrece voluntario. «Dame papeles y

nos vamos a España». Los chavales se quejan de que no les dejan entrar en la

escuela de formación profesional para pescadore del pueblo por no tener estudios

básicos. Un círculo vicioso. Como ellos hay muchos. Mohamed trabaja de guardia,

Abdel carga cajas en su carretilla, Mustafá lo vende en la lonja. Jornaleros del puerto

que se ofrecen al mejor postor. Si hay pescado ganarán mil pesetas. Y si no, nada.

Lo dicen todos: bienvenidas las inversiones. Y quién si no españolas. Hace falta una

catapulta. Pero no traiciones. Porque, desgraciadamente, son demasiados los que han

sufrido puñaladas traperas de empresarios españoles y el gobierno de Madrid. Como

el maquinista Mustafá Mohamed Elkacimi llevó un barco almeriense de Tánger a

Barbate para ser reparado. El pesquero se hundió en el camino, y desde entonces

espera que el armador Paco Gaitán le pague su sueldo.

O como Mohamed Abdeslam, de 56 años y con 7 hijos que alimentar. «Nací en Melilla

y desde 1962 he estado trabajando en España: Alicante, Santa Pola, Almería, Málaga,

Ibiza, Algeciras, Ceuta», recita. Hasta que se sufrió un accidente laboral en Las

Palmas a bordo del Dorián Gómez, de Campillo (Alicante) y tuvieron que operarle.

Entonces le dieron la patada de vuelta a Marruecos. Y adiós al visado y la justicia.

Pide una pensión, pero, sin dinero, nadie le hace ni caso. «¿Quién va a ayudar a un

pobre?», se lamenta en un rincón del puerto.

.

APOYOS


.

`Al Capone', el rey del puerto

«Es una lástima», dice sobre la suerte de Barbate Driss Gharnati Al Capone, el mayor

armador de Larache con diez barcos que dan trabajo a 200 tripulantes. Al Capone,

como lo conocen con respeto, hizo fortuna -también tiene una fábrica de conservascomprándole

a los españoles los barcos que ya no querían.

Seis embarcaciones las adquirió a armadores de Santa Pola y Alicante, como el

Albatros y el Amistad. Por ello no extrañaría que Gharnati, de 61 años, aprovechara la

crisis de sus «amigos» -a los que antes enviaba a reparar sus barcos- para

incrementar su flota comprándoles los pesqueros fuera de uso. De momento, sólo

sondea el futuro. «Van a venir unos empresarios de Barbate a verme, Herrera y Maine,

a ver qué hacemos», dice misterioso. ¿Empresas mixtas? Dudas. «¿Qué pondré yo y

qué pondrán ellos?», devuelve la pregunta en su perfecto español.

.

«Que vengan los españoles»

«Tenemos esperanzas en ustedes, en los empresarios españoles. Nos daría mucha

alegría que volvieran los barcos de Barbate, como antes. Ellos lo saben muy bien

porque éramos amigos. De verdad, estamos llorando porque vengan». Lo dice en un

solemne castellano Hasán Hachari, dueño del palangrero Montaser. La palabra

«dueño», sin embargo, puede resultar excesiva y dar pie a equívocos, porque Hachari

navega en la pobreza. «Llevo un año sin trabajar. No tengo dinero para el seguro de

los seis tripulantes, 10.000 dirham al año (más de 160.000 pesetas). No hay ayudas»,

se queja en medio de un corro. El humilde patrón aplaude al rey Mohamed VI mientras

echa la culpa a «los que se metieron en el bolsillo los millones» que pagó todos estos

años España y la UE por los permisos para pescar.

.

El empujón de los japoneses

Los datos oficiales del gobierno marroquí hablan del gigantesco potencial pesquero del

país, toda una esperanza de desarrollo: la flota artesanal suma 25.000 embarcaciones.

En 1999 las capturas ascendieron a 750.000 toneladas. El sector da trabajo directo o

indirecto a 400.000 personas y de él dependen 2 millones de habitantes. El pescado


supone el 50 por ciento de las exportaciones agroalimentarias, empezando por las

latas de anchoas y sardinas, de las que Marruecos es primer exportador mundial.

Además, Rabat se está volcando en la formación profesional. Junto al faro de Larache

se levanta el moderno Centro de Cualificación de Pesca Marítima, inaugurado en 1999

gracias al generoso e inteligente mecenazgo de Japón, dueño de la primera flota

pesquera del mundo (la segunda es aún la española). Los japoneses han sabido

trenzar acuerdos de cooperación con los países donde crece la materia prima, sean

sardinas o atunes, pez espadas o ballenas. Y Marruecos, un «Amazonas de la pesca»

-como dice el sabio Abdelkader de Tánger- «que mide 3.000 kilómetros hasta El

Aiún», en el viejo Sáhara español, es aún el paraíso de todo armador.

.

Manos de mujer para los boquerones de Francisco López

Al empresario Francisco López Pérez, cartagenero de 62 años, lo han recibido «con

los brazos abiertos» en Larache. Su fábrica, Conservas y Salazones del Atlántico S.L,

inaugurada en agosto, emplea a 300 mujeres, la mayoría muchachas, y un puñado de

hombres. Paga el sueldo mínimo interprofesional, 70 dirham al día, unas 1.200

pesetas. La mano de obra llega sola. Cada mañana se agolpan a la puerta de la

factoría una multitud de mujeres, desde adolescentes a madres curtidas, en busca de

un jornal con el que escapar «a la miseria de aquí».

En la factoría se trabaja duro cuando hay pescado, como hoy. Hay que descargar los

boquerenos, salarlos, descabezarlos, ordenarlos en bidones. Así hasta el millón de

kilos que el pionero español tiene almacenados en la nave a la espera de que pasen

los meses suficientes para que la mercancía se cure y pueda exportarla,

principalmente a España e Italia, en forma de anchoas enteras y en pasta para

aceitunas.

En Cartagena tiene tostadores de café, negocios hosteleros, cafeterías. Pero, amante

de la pesca deportiva, un día se le ocurrió invertir en Marruecos, donde está la materia

prima y los sueldos son de risa al lado de Europa.

A Francisco ni le viene ni le va el fin del acuerdo, porque se rige por «la ley del

mercado», no el de las subvenciones. Lo siente por Barbate, pero él está con

Mohamed VI. Explica que antes los miles de millones que pagaba la UE por los


permisos se diluían en el aparato del corrupto Estado marroquí como el agua en la

malla de una red. Ahora, en cambio, para pescar en Marruecos habrá que invertir en

proyectos concretos y mojarse de verdad.


Impreso por Eduardo Delcampo Cortés. Prohibida su reproducción.

10

EL MUNDO, MIERCOLES 23 DE MAYO DE 2001

ANDALUCIA

Yo quiero ser graduado escolar

26.137 andaluces concurren a la penúltima oportunidad de lograr el título mínimo

EDUARDO DEL CAMPO

SEVILLA.— «Hasta para trabajar

de cocinero o limpiadora les piden

el graduado escolar», dice Pilar,

veterana de la educación de adultos

desde 1983 que ejerce en Candelaria-Los

Pajaritos, una zona de

Sevilla donde abundan las familias

rotas, sobra la droga y falta

el trabajo.

El graduado escolar: toda una

proeza para las 26.137 personas

que ayer se presentaron en Andalucía

al examen para obtener este

certificado educativo (la antigua

EGB), que va a desaparecer a finales

del curso 2001-2002. Su defunción

dará pasoauntítulo másdifícil,

el Graduado en Educación

Secundaria, equivalente a 4º de

ESO. Sube el listón.

Hasta hace unos meses se daba

por hecho que la de ayer (y la

recuperación de septiembre) era

la última convocatoria para sacarse

el graduado en el examen libre,

lo que provocó que miles de personas,

desde chavales de 16 años

que abandonaron en su día los

estudios y necesitan el papel para

insertarse en el mercado laboral

hasta abuelos con la vida ya hecha

pero movidos por el amor propio

de la superación, se inscribieran

a la desesperada, doblando en

número a los 12.843 participantes

del año pasado. En la provincia de

Sevilla se esperaba la mayor

afluencia de aspirantes, 6.174,

seguida de Cádiz (4.470), Málaga

(3.627), Granada (3.400), Córdoba

(3.312), Jaén (2.361), Huelva

(1.570) y Almería (683).

«Creían que era el último cartucho»,

cuenta Pilar, una de las

profesoras que ha acudido a vigilar

como suplente el examen en

el centro de adultos del Polígono

San Pablo, un populoso barrio

obrero de Sevilla cuajado de bloques

de hormigón. Pero, ante la

avalancha de solicitudes, al final

la Junta decidió retrasar hasta el

2002 la liquidación del graduado

escolar por libre, ya extinto en los

planes de estudio de la Logse.

En San Pablo, una isla en el

archipiélago andaluz de la educación

de adultos, los 90 estudiantes

ya están con los ojos clavados en

las hojas. En las clases se mezclan

ruidosos adolescentes de pelo

rapado y zarcillo en la oreja con

mujeres de cuarenta y cincuenta

años, algún veterano padre de

familia y varios treintañeros.

Para muchos, esta prueba

—por la mañana tres horas de

matemáticas, naturaleza y ciencias

sociales; por la tarde, lengua

española e idioma extranjero—

será una de las más duras de sus

vidas, como prueba el dato de que

en años anteriores sólo haya aprobado

uno de cada tres.

El examen comienza con un

artículo sobre el envejecimiento

demográfico y sigue con diez preguntas

de matemáticas relacionadas

con el texto que incluyen

ecuaciones de primer grado y problemas

sobre el sistema métrico,

las fracciones y los porcentajes.

«La población andaluza en 1998

ascendía a 7.234.873. Suponiendo

que en los próximos 50 años

aumentara en un 12,8 por ciento,

¿qué población habrá?»

Las ciencias naturales puntúan

junto a las matemáticas. «Escriba

cuatro músculos y cuatro huesos

del cuerpo». Un chaval corpulento,

un niño grande, no sabe la

topografía del esqueleto y, pese a

que la profesora le anima, acaba

por levantarse y salir. No es una

excepción. En los últimos cinco

años sólo han aprobado 11.000

personas de 44.000 inscritas,

informa Efe con datos de la Junta.

Es decir, un 25 por ciento de aprobados

del total de matriculados,

un 30 si se cuenta sólo a los que

se presentaron al examen.

Jesús Gómez Pineda confía

estar en ese tercio. Tiene 25 años

y necesita el graduado para «opositar

a la PolicíaoalEjército». Fue

su novia, Beatriz, que aspira a

estudiar Derecho, la que lo animó

a presentarse. «Ella me ha dado

las clases», dice. «Me fui del colegio

para trabajar. Hacía falta dinero

en casa y yo prefería ganarlo

a que mi madre lo gastara en

libros. He hecho de todo. Camarero,

pescadero, repartidor».

Sale Francisco José Expósito

Asensio —lo dice de corrido, con

voz tímida—, un chaval de 17

años altísimo y delgado. «Lo de

en tercero de ESO porque no era

capaz de aprender. Estaba todo el

día jugando en la calle. Me veía

solo. Los profesores no me apoyaban».

Ahora hace un curso de

fontaneríaenCáritas y empieza a

darse de bruces con la realidad:

«Los empresarios piden el graduado.

Lo necesito para trabajar».

Al final, cuestiones de sociales

que piden desarrollar las siglas

Unesco, UE, OMS, OIT y Unicef

oseñalar en un mapa las 17 autonomías.

Un chico apunta a Galicia

para que le chiven la respuesta.

Pero Chelo mira más allá de la

península. Tiene 17 años y en

octubre se marcha a Alemania a

buscarse la vida con su hermana

Virginia, de 20, y el novio de ésta.

Quiere aprender alemán, luego

inglés en Gran Bretaña. Trabajará

limpiando en los hoteles. A la

vuelta estudiará turismo y se colocará

en una agencia. Se quiere

sacar el graduado por tener lo

mínimo, porque no se cree con

fuerzas para terminar la secundaria.

«No tengo padre. Y mi madre

me dice que haga lo que quiera,

pero que haga algo si no quiero

acabar como ella, trabajando en

una cafetería».

Un estudiante comienza su examen del graduado escolar en el colegio de adultos San Pablo de Sevilla, ayer.

La vida es una carrera

de obstáculos y las

mujeres y los hombres

somos sus caballos.

Pero con el graduado

escolar en el bolsillo

uno puede seguir

corriendo por una

zona mejor de la pista.

Lo sabe bien Pilar

(así, sin apellidos),

que enseña a dos grupos

de 25 adultos diez

horas a la semana. Su

clase es escenario de

un choque generacional

que no se ve en

ninguna otra parte,

pero que acaba creando

grupos armónicos

y afectuosos.

«Aquí está sentado

un chico sin experiencia

de la vida y al lado

La maestra y su esperanza

Una alumna, durante la prueba.

hay una mujer que

sufrió la guerra civil o

se le ha muerto el hijo

o el marido», cuenta la

educadora.

«Tuve una alumna

embarazada que lo

pasó mal, trabajaba de

ESTHER LOBATO

cocinera en un restaurante

y, si no se sacaba

el título, perdía el

trabajo». Pilar se

lamenta de que con

los años no se ha

reducido el índice de

fracaso escolar y

ESTHER LOBATO

abandonos.

«Los chavales se me

van sin avisar. Les

sale un trabajo cualquiera

y no se dan

cuenta de que es pan

para hoy y hambre

para mañana». Los

mayores, en cambio,

son más tenaces.

En tantos años de

oficio no ha tenido sin

embargo ni un solo

alumno que haya llegado

a la universidad,

y cuenta con la mano

los que pasan a

secundaria. Pero tiene

esperanzas en Loli,

una mujer que, con

casi 50 años y ya

abuela, está determinada

a ser maestra.

Como ella.

UNIVERSIDAD

Las subidas de

tasas superiores

al IPC tendrán

que compensarse

con becas

T.L.P.

SEVILLA.— Las universidades

andaluzas deberán compensar

con fondos destinados a becas al

estudio las subidas de sus tasas

académicas cuando éstas se

sitúen por encima del IPC, según

el dictamen sobre el futuro de las

universidades aprobado ayer por

la Comisión de Educación del

Parlamento.

Concretamente, en el apartado

destinado a ‘limitación de precios

de matrículas’, se especifica que

«no parece deseable que aumenten

(los precios públicos) por

encima de la inflación mientras

no se produzca la necesaria convergencia

entre los niveles de

financiación pública y gasto por

alumno de Andalucía y el conjunto

nacional».

«No obstante, si alguna Universidad

decidiera, en legítimo ejercicio

de sus competencias, elevar

los precios públicos por encima

de dicho límite, debería imponerse

las obligación de dedicar un

50 por ciento del mayor ingreso

obtenido a financiar programas

propios de ayudas al estudio, destinados

a los sectores de estudiantes

con menor nivel de renta».

Esta es una de las novedades

aportadas por el documento al

que ayer dio luz verde la Comisión

de Educación con los votos

del PSOE y el PA, la abstención

de IU y el voto en contra del PP.

El portavoz en esta comisión

del Grupo Popular, Rafael Salas,

manifestó su acuerdo con los contenidos

de este dictamen y explicó

que su voto negativo se debía,

por tanto, a la falta de referencias

en ese documento a compromisos

expresos de la Junta para asumir

la deuda de las universidades o

para incrementar las partidas

destinadas a la universidad hasta

alcanzar en los próximos años el

1,5 por ciento del PIB andaluz.

También IU ha solicitado un

compromiso de financiación similar.

Sin embargo, su portavoz en

este área, Francisco Ríos, que en

principio había anunciado su voto

en contra del dictamen, optó

finalmente por abstenerse en la

votación por «no cerrar del todo

las puertas al acuerdo» con el

Grupo Socialista, teniendo en

cuenta que no será hasta dentro

de quince días cuando este documento

vuelva a debatirse en el

pleno de la Cámara, para recibir

allí las ‘bendiciones’ definitivas.

A este respecto, el portavoz del

Grupo Socialista, Luis Angel

Hierro, avanzó que, al margen de

las enmiendas presentadas por la

oposición e incorporadas al texto

(3 de un total de 71), y con objeto

de conseguir el mayor apoyo para

el dictamen sobre universidades,

el PSOE estaría dispuesto a negociar

también la introducción de

una propuesta relativa a la creación

deun‘instituto independiente

de evaluación’ que permitiera

un seguimiento permanente de la

calidad de la investigación y la

docencia que se imparte en las

universidades andaluzas.


10

EL MUNDO, JUEVES 24 DE MAYO DE 2001

ANDALUCIA

ODISEAS DE LA EMIGRACIÓN (I) / SON MÁS LOS VECINOS DEL CAMPO DE GIBRALTAR QUE AYUDAN GRATIS

A LOS ‘ILEGALES’ QUE LOS QUE NEGOCIAN CON ELLOS M LA PRIMERA LLAMADA: «MAMÁ, HE CONSEGUIDO LLEGAR A ESPAÑA»

Tres momentos tras pisar tierra: Mohamed habla con su madre en Marruecos, los amigos descansando en casa de sus ‘salvadores’ y Abdelmjid dando las primeras noticias de vida a su familia.

Pequeña historia de un desembarco

EDUARDO DEL CAMPO

VEJER DE LA FRONTERA.— Pasa

una furgoneta de la Guardia Civil

por La Barca de Vejer buscando,

parece, a los inmigrantes que han

desembarcado dos noches antes en

Barbate en la playa de la Yerbabuena.

En la curva se cruza con

una moto que carga con tres

muchachos. El piloto, un chaval del

pueblo gaditano de Vejer, se detiene

atropelladamente en el aparcamiento

de una venta y manda a

los otros dos que se escondan

detrás de los coches.

Mira nervioso a un lado y a otro

mientras sus acompañantes obedecen

y se agachan tras los parachoques,

con las cazadoras y los pantalones

mojados por la lluvia fina

que no ha parado de caer en toda

la mañana. «Ahí enfrente pasa el

autobús para Algeciras. Ahí enfrente,

ahí. A las once. A las once»,

gesticula indicando el otro lado de

la calzada.

Los clandestinos son marroquíes

y no hablan ni una palabra de español,

pero cuando el chaval de la

moto les ordena, con un puñado

de billetes en la mano, que le den

más dinero, ellos entienden y

empiezan a registrarse. «Mil más,

dadme mil más», dice impaciente.

Entonces intervienen una mujer

que pasa por allí y el viejo guardia

del aparcamiento. «¿Pero cómo vas

a pedirle dinero, hombre?», le recriminan.

«Que me deben dinero por

traerles, díselo», responde, antes de

alejarse a regañadientes.

Pero los dos muchachos marroquíes

se quedan allí asustados

detrás del coche y la Guardia Civil

sigue dando vueltas con tiempo aún

para detenerlos, como les obliga a

su pesar la Ley de Extranjería,

antes de que pase la media hora

que falta para que llegue el autobús

de la compañía Comes.

¿Qué hacer? Una persona solidaria

—ruega que no se sepa nada

sobre su identidad para que no la

detengan y la multen también a ella

por «tráfico de inmigrantes»— se

ofrece sobre la marcha a los dos

jóvenes perdidos y sin rumbo —sólo

saben que quieren ir a Almería,

pero no dónde están ni cómo se

va— para refugiarlos en su casa en

los montes de la zona. Podrán descansar

y pasar desapercibidos hasta

que encuentren la manera de llegar

a su destino.

Se llaman Mohamed y Abdelmjid,

uno tiene 21 años y otro 22,

pero eso lo dirán después. Ahora

sólo asienten y se dejan llevar, sentados

en el asiento

trasero del coche de

unos desconocidos

bienintencionados

que han accedido a

que el periodista les

siga en este repentino

y extraño cruce

de vidas. Europeos y africanos yendo

de repente en la misma dirección.

Se abre la puerta de una casa

de campo y el anfitrión les invita

a pasar. Abre una caja de leche,

Las primeras horas en Europa de los

amigos Abdelmjid y Mohamed tras

navegar dos días y dos noches en

patera y escapar de la Guardia Civil

prepara café,ofrece un trozo de tarta.

Han pasado varios días sin

comer nada y están hambrientos,

pero agarran el tenedor como si

tuvieran miedo de molestar. Poco

a poco se relajan y se dan cuenta

REPORTAJE GRÁFICO: DEL CAMPO

Abdelmjid y Mohamed se ocultan tras los coches mientras una mujer recrimina al joven que les cobró por esconderlos.

«¿Qué voy a hacer? Je ne sais pas»

La GuardiaCivil «interceptó

a 35 sin papeles»

en la playa de Barbate

tras desembarcar de

dos pateras, dice el

periódico. Pero algunos

africanos han evadido el

cerco y esta mañana

deambulan en grupos

por las calles de Barbate.

Buscan una cabina

de teléfono, otros negocian

un viaje a Almería.

«Un compañerovaallevar

a tres. Me ha dicho

que si yo quería llevar a

otros dos, pero paso»,

dice un taxista joven.

Mohamed y Abdelmjid

han tenido suerte.

Han evitado de momento

la deportación. Los

dueños de la casa les

invitan a llamar a sus

familias para decir que

están vivos. Abdelmjid

marca el número de

casa. Primero sonríe

con sus dientes oscuros.

Luego le brillan los ojos

y se pone serio. Se había

ido sin despedirse.

Mohamed llamaasu

madre. La mujer se

echa a llorar al otro lado

de la línea y del mundo.

Mohamed asiente. Al

final ella se resigna. Su

hijo tiene que buscarse

la vida y le desea suerte.

«Inshallah».

Silencio, caras de

preocupación. A un costado,

un solo macuto de

tela roja con la inscripción

del whisky Johnny

Walker en el que traían

los pantalones secos

para cambiarse. Visten

chaquetas deportivas y

zapatillas remendadas

con mimo. En la pared,

un calendario religioso

en italiano. «Déjate llevar

por las cosas humildes»,

recomienda hoy.

Manu Chao canta en

la radio. «¿Qué voy a

hacer? Je ne sais pas.

¿Qué voy a hacer? Je

suis perdu». Y en la

manga de Mohamed

grita el slogan de Nike:

Justdoit.

de que están asalvo.

Entonces, con

un francés elemental

aprendido

en el colegio,

empiezan a contar

su historia. «Me

llamo Abdelmjid

Laroussi —lo escribe en el cuaderno—

y tengo 22 años». «Yo me llamo

Mohamed Chrfi y tengo 21»,

anota su amigo.

Hoy es martes, un día cualquiera

en la rutina vergonzosa de la emigración

en patera de Africa a Europa.

Los dos camaradas de viaje

salieron la semana anterior de sus

casas en los doir Aoulad Sliman y

Mrabta, dos aldeas de la población

de Souk Sebt cercanas a la ciudad

de Beni Mellal, al sur de Casablanca.

«El viernes a medianoche cogimos

la patera en Kenitra —un puerto

alejado del Estrecho, a cerca de

doscientos kilómetros de la costa

de Barbate—. Éramos 36 hombres

y dos mujeres en una patera de

ocho metros. 21 africanos, el resto

marroquíes. Pagamos 10.000 dirham

cada uno (más de 160.000

pesetas)», explica Abdelmjid.

La historia de siempre. Y para

ellos, única. «Pasamos dos días

enteros en el mar, sin comer ni

beber nada, nada. Llegamos a

España en la madrugada del

domingo y nos escondimos». El

chaval de la moto, otro que se busca

la vida, los llevó a su casa a

pasar la noche siguiente al precio

de 200 dirham cada uno (tres mil

pesetas), aunque les reclamaba más

cuando los deen la venta.

Quieren ir a El Ejido, a Almería.

Preguntan dónde están ellos, y dónde

su meta. Ven los dos puntos en

un mapa y se ubican al fin. En una

pequeña agenda traen anotados en

letra pequeña los teléfonos de sus

contactos. Amigos de amigos, familiares

lejanos a quienes fían su

suerte.

Abdelmjid (le gusta pintar y

tocar la guitarra, a su compañero

la batería) llama a su hermano

mayor, que vive en Milán. Éste le

da el número de otro conocido en

Almería. Pero cuando contactan

con él, no sabe qué decir o hacer.

Dice que vendrá a recogerlos, pero

sabe que si lo detienen en el camino

de vuelta con ellos lo acusarán

de formar parte de «la mafia». Un

absurdo legal que impide dar ayuda

alosilegales.

Después de ducharse, la familia

anfitriona les ofrece la posibilidad

de buscarles algún trabajo digno en

la zona mientras piden consejo a

una iglesia de Tarifa.

Mañana irán a un centro médico,

pedirán la tarjeta sanitaria y así

contarán con su primer documento

sellado en España. Con eso, una

oferta de trabajo y la ayuda de Tarifa

Acoge quizás entren en el próximo

cupo de trabajadores que hará

seguir creciendo los invernaderos

de Almería. Han tenido suerte y lo

saben.

Mañana, segundo reportaje ‘Atrapados

en Tánger sin billete a España’


12

EL MUNDO, VIERNES 25 DE MAYO DE 2001

ANDALUCIA

.................................................

Z ODISEAS DE LA EMIGRACIÓN (Y2) / ESPERANDO LA PATERA Y.................................................................................................................................................

«No llamaré

a casa hasta

que llegue»

EDUARDO DEL CAMPO

El nigeriano Jude (izquierda) y su compañero marfileño Zomana, en Tánger. A sus espaldas, las costas de España y Marruecos separadas por el Estrecho.

Atrapados en Tánger

sin billete a España

El drama de los africanos que

languidecen en Marruecos sin los

1000 dólares para cruzar el Estrecho

EDUARDO DEL CAMPO

TANGER.— Todos los días desde

hace un año y ocho meses, Tony,

Jude y Zomana suben al mirador

de la medina de Tánger para contemplar

durante horas el perfil de

la costa de España y Europa recortado

como un sueño entre el cielo

y el mar. Sin embargo, para ellos,

negros del África profunda, mensajeros

del continente humillado

del mundo, esa tierra prometida

se ha convertido en un espejismo

cruel que se burla de su ambición

de ganarse un futuro mejor.

Esa tierra se les ofrece exhuberante

como un bíblico jardín del

que brotan trabajos y autopistas,

universidades y libros, discotecas

y semáforos, pero sobre esos frutos

hay una etiqueta invisible que

dice no tocar. El espejismo que

hoy centellea azulado y tangible

al otro lado del Estrecho, donde

empieza el Primer Mundo con

mayúsculas, ha atraído como un

imán irresistible a estos tres amigos

africanos desde mucho antes

de que se despidieran de sus

padres y hermanos y partieran de

casa, hace de esto tres añosymás

de 4.000 kilómetros.

Ellos son pobres y no tienen trabajo,

y enfrente hay dinero y necesitan

mano de obra. Sencillo como

la ley de la gravedad. Y una ecuación

semejante no hay quien la

pare. «Mira, Tarifa está ahí, y

Algeciras por allí. ¡Ay!, qué doloroso

es verlo tan cerca y no poder

cruzar» suspira Tony en inglés

mientras apunta a la otra orilla.

Tony tiene 26 añosyestá convencido

de ser de Sierra Leona,

pero es sólo una mentirijilla en

defensa propia para que las autoridades

españolas no lo deporten

el día que consiga poner pie en

la península, que es exactamente

lo que le ocurrirá si adivinan que

en realidad es nigeriano, como ha

ocurrido la semana pasada con un

centenar de compatriotas conflictivos

de los que (sobre)vivían en

Ceuta. Pobre Nigeria, estigmatizada

por su fama de corrupta. Pero

los corruptos no son Jude ni Tony,

que no tienen rabos ni cuernos.

La meta se les resiste a los tres

amigos desde que llegaron a Tánger

hace 20 meses sin un duro en

el bolsillo para pagar el pasaje del

último y más costoso trayecto, los

14 kilómetros que separan la costa

marroquí de Punta Carnero. Un

billete que vale 1.000 dólares (más

de 180.000 pesetas) en la taquilla

de los capitanes de las pateras que

parten cada noche del embarcadero

itinerante que va desde Kenitra,

en el Atlántico, hasta Nador

y Melilla, en el Mediterráneo.

Tony y Jude, de 24 años y declaradamente

nigeriano, salieron juntos

rumbo al norte. Su ruta pasaba

por Burkina Fasso, Níger, Mali y

Argelia, hasta llegar a Marruecos.

En la travesía del desierto conocieron

a Zomana, un vendedor de

La pobreza no es casual

No vienen a invadirnos ni a

formar «avalanchas». Simplemente,

huyen. Nigeria, el país

más poblado de África, salió en

1999 de décadas de dictadura

militar y golpes de estado, pero

su nuevo presidente, Olusegun

Obasanjo, puede hacer poco

frente a una nación sacudida por

los odios étnicos y religiosos y

minada por una corrupción brutal

que, como explican Tony y

Jude, mantiene en el poder a una

élite petrolera —«sus hijos sí viajan

con visado»— a costa del

dolor de una marea de pobres.

Costa de Marfil, en otro tiempo

paraíso de estabilidad, sufrió

un golpe de estado a manos del

general Robert Guei en 1999 y

aunque un año después se restableció

su frágil democracia

sigue padeciendo la resaca de

una terrible ola de violencia entre

facciones de musulmanes y cristianos.

La caída del precio del

cacao —cultivado por niños

esclavos— ha empobrecido más.

La emigración no es casual

sino consecuencia directa de la

indiferencia del mundo rico. Crece

el abismo entre norte y sur. En

los 90 las ayudas de Occidente al

desarrollo de los Países Menos

Avanzados (PMA) han bajado de

16.700 a 11.600 millones de dólares,

mientras crece el club de los

países más pobres, que ha pasado

de contar con 25 miembros en

1981a49hoydía.

frutas de Costa de Marfil de 26

años. Y no se han separado.

Su amistad les ayuda a resistir.

Pero Jude explica que hay «hermanos»

—«todos los negros emigrantes

lo somos»— que no aguantan

más la persecución delapolicía

marroquí, los registros en las

pensiones donde vegetan por 30

dirham (500 pesetas) al día, la agonía

de la espera y el miedo. «Algunos

chavales se han vuelto

locos. Se los llevan al hospital, les

ponen una inyección y pum, muertos».

Dicen que han muerto entre

5 y 7 inmigrantes. «Entranenlas

pensiones y la gente se tira por

la ventana y se parte las piernas»,

describe Tony con rabia.

Fronteras. Las han cruzado

todas. Clandestinos. «Andando,

escondidos entre la vegetación»

dice Jude, que tiene la cabeza

pelada y la mirada tranquila de

una escultura de ébano. Les queda

la última frontera. La más difícil.

De momento descartan intentar

cruzar a Ceuta, ya sea por agua

o por encima de la verja militarizada

que separa África del fortín

de la UE. No quieren quedar atrapados

en otro sitio. Prefieren la

línea recta: de aquí al espejismo

de enfrente, tan real. Jude lo inten

una vez y fracasó. «Nos cogió

una patrullera marroquí».

Su mayor tesoro es una pequeña

agenda. Amigos, ONGs. Al lado

de un número, la palabra «help»

(ayuda). «La ONU tendría que

construir un puente», dice Tony.

En el muelle aguarda el barco de

Algeciras. Al periodista le cuesta

apenas 3.500 pesetas y no corre

peligro alguno, pero detrás deja a

Tony, Jude y Zomara atrapados en

Tánger y buscando 180.000 para

su billete de tercera. Demencial.

Se lanzan deseos para verse dentro

de poco en España. «Pero dentro

de unos meses yo puedo estar

muerto», corta Zomana con la

mano en el corazón.

E. DEL C.

TANGER.— «Vimos

mucha gente que moría.

Cadáveres. Una vez un

chaval que estaba agotado

se sentó a descansar.

Luego se puso en

pie y caminó veinte

minutos, hasta que se

volvió a tumbar y cerró

los ojos. Se quedó frío.

Estaba muerto», rememoran

Tony y Jude. «El

desierto —añade Jude

es lo más duro. Pero si

uno lo consigue atravesar,

entonces ya lo ha

conseguido».

Tony no ha llamado

a su familia desde que

se fue hace tres años.

«Y noloharé hasta que

culmine con éxito mi

viaje y tenga trabajo»

dice con orgullo. «¿Sabes?

Es como un rito

iniciático. Cuando salí

de casa asumí que

podía morir en el camino.

No tengo miedo. Si

ahora mismo, ojalá, me

dicen que coja la patera,

me lanzo sin pensarlo.

Y si me ahogo y me

muero, está bien. No

pasa nada. Por lo

menos lo habré intentado.

Lo que no voy a

hacer es darme la vuelta

después de todo lo que

he pasado y de haber

llegado tan lejos. Sería

una derrota. Sentimos

mucha impotencia y

frustración, pero aguantamos»,

cuenta Tony.

¿De qué viven? De la

piedad y las sobras.

«Mendigamos por la

ciudad. A veces trabajamos

en algo, limpiando.

Haríamos lo que sea,

pero no hay trabajo. Las

monjas de la madre

Teresa nos visten y dan

de comer. Los amigos

en Europa nos envían

un poco de dinero para

que sigamos tirando.

Pero hasta la esperanza

se agota».

Zomana, en cambio,

no tiene para la pensión.

Su casa es un rincón

del mirador y su

cama el cemento pelado.

«Y cuando me

levanto me lavo la cara

en una palangana».

Atrapados en Tánger.

Sin billete de ida ni de

vuelta. «Hay hermanos

que no pueden más yse

quieren volver —concluye

Tony—. Pero ya

no tienen con qué. Además,

Marruecos no te

deporta a tu país. Te

manda a la frontera con

Argelia, en el desierto,

y te deja allí, en tierra

de nadie. Y, claro, no te

queda más remedio que

volver a Tánger».


10

EL MUNDO, VIERNES 1 DE JUNIO DE 2001

ANDALUCIA

.................................................

Z INMIGRACION / LOS ENCIERROS DE HUELVA Y........................................................................................................................................................................................

EDUARDO DEL CAMPO

Enviado especial

HUELVA.— «Estamos dispuestos a

resistir hasta el final», clama el

argelino Tebani Djamel, un beréber

de 24 años de Tizi Uzu, la

capital en llamas de la Cabilia

argelina. Sus compañeros, casi

todos también beréberes, hacen

coro a su lado con voces de desesperación.

Acaban de iniciar la

lucha por «sus derechos»

y saben que será larga.

Peronoserefierenala

revuelta popular que desde

hace un mes tiene en

pie de guerra a los beréberes

contra el régimen

de Argel, hartos de décadas

de marginación y

represión militar del

poder árabe. El escenario

de esta batalla pacífica es

la sala de atención al

público de la Diputación

de Huelva, uno de los cinco

espacios públicos donde

200 inmigrantes

magrebíes, en su mayoría

argelinos y marroquíes de

esta minoría norteafricana,

junto a algunos mauritanos,

se han encerrado

esta semana para que el

Gobierno central les dé

«los papeles».

La mentalidad que

impera es la del ahora o

nunca, a vida o muerte.

«Pero lo están haciendo

mal, sólo toman azúcar

con agua, y deben también

ingerir sueros y sales

para aguantar», avisa un

voluntario de la Cruz Roja

que los visita cuando cumplen

las primeras 24 horas

de ayuno.

La mayoría acaba de

quedarse sin trabajo en

los campos de fresa y,

como explica el marroquí Taous

(21 años, de Casablanca), han

decidido pasar a la acción antes

de que termine la campaña dentro

de diez días. Entonces «será tarde

y se olvidarán de nosotros». El

detonante, cuenta, fue que el jueves

de la semana pasada se negaron

a darles la tarjeta del número

de identificación fiscal (NIF) si no

mostraban documentación en

regla, cuando antes, asegura, sólo

bastaba la fotocopia del pasaporte.

Pero la chispa ya no importa, sino

la meta. Papeles para todos.

Lo malo es que no sabían que

empezaba el Rocío y el centro de

atención está en otra parte. Afuera

la ciudad está volcada despidiendo

con una cerveza en la mano a las

carretas de la Hermandad de

Huelva que desfilan por la Gran

Vía. A unos metros, al otro lado

del muro, otro guión de la vida,

otra procesión. «Estamos hartos

de ser ilegales, sólo queremos trabajar

dignamente. Queremos

pasar página a los años de terror

en Argelia, empezar una nueva

vida», protesta el también beréber

argelino Fadili Mourad, de 28

años.

Los encerrados son trabajadores

agrícolas y sobreviven pendientes

de la siguiente campaña.

La próxima, la de Zaragoza y Lérida,

donde les esperan en los árboles

las peras, las manzanas y los

melocotones. Si no consiguen los

permisos de trabajo y residencia,

dicen, quedarán recluidos en el

círculo vicioso de los cartones y

los cortijos oscuros, sin nadie que

«Resistiremos hasta el final»

Los inmigrantes sin papeles encerrados en Huelva, la mayoría

marroquíes y argelinos de la castigada minoría beréber, afrontan la

huelga de hambre con la desesperación de sus hermanos de la Cabilia

Un grupo de inmigrantes magrebíes, encerrados en huelga de hambre en la iglesia de San Francisco de Huelva, ayer.

les quiera alquilar una casa digna,

y expuestos a que los empresarios

del norte les paguen la mitad del

jornal por ser ilegales. Un abuso

que afirman no ocurre con los de

Huelva, que pagan religiosamente

las 4.636 del convenio colectivo sin

mirar si tienen papeles o no.

En Freshuelva, la asociación de

los empresarios, les comprenden

mejor que nadie, porque son las

otras víctimas del entuerto legal.

«Se nos trata como a delincuentes

por darles trabajo, cuando nohay

otra mano de obra y ellos tienen

que comer», se indigna su gerente,

Manuel Verdier.

Para otros, en cambio, los huelguistas

de hambre no han elegido

un buen momento y han caído «en

una trampa mortal». Lo dice el

mauritano Cheikh, representante

de la ONG local Asociación

Emprendedora de Acciones y Ayudas

Humanitarias (AEAH), para

quien los encerrados han sido

«manipulados» por sindicatos y

asociaciones de inmigrantes que

buscan la legalización de los indocumentados

por la vía delapresión

directa a la administración.

Respuesta de Taous: «Los jefes

somos todos nosotros. Nosotros

hemos decidido».

Unos llevan dos años en España

sin papeles, otros llegaron hace

tres meses y los quieren ya. Los

argelinos Rachid, de 26 años, y

Fadili, de 28, vecinos de Naciria,

Los empresarios freseros piden soluciones

HUELVA.— «Esta

situación es demencial»,

dice en su despacho

de Huelva

Manuel Verdier,

gerente de Freshuelva,

la asociación onubense

de productores y

exportadores, harto de

que los agricultores

sean los malos de la

película y arrastren un

estigma de explotadores

cuando, dice con

datos en la mano, fueron

«los primeros en

pedir que regularicen

a los inmigrantes».

Verdier acusa a los

políticos de «dejadez y

falta de resolución

ante un problema clarísimo

como una ecuación

de primer grado

para niños». La ecuación

es ésta. Los

empresarios necesitan

de febrero a principios

de junio entre 50.000

y 55.000 trabajadores.

La mitad son extranjeros.

Los trabajadores

españoles no quieren

este trabajo. «Y a través

del INEM, si pedimos

100 al final sólo

nos llegan 2».

En las fincas se

agolpan cientos, miles

de ilegales. Los empresarios

están contra la

espada y la pared: es

la única mano de obra

disponible, pero no

pueden contratarlos.

La burocracia.

Unos y otros acaban

al margen de la ley y

del sistema: los jornaleros,

sin cobertura

legal y devorados por

la marginación y el

gueto; y los empresarios,

arriesgándose a

que les caigan encima

las multas millonarias

de la inspección de trabajo.

«Al final todos han

tenido que emplear a

ilegales, no hay remedio

y a nadie le gusta.

Pero es que la fruta se

pudre», dice Vernier.

«Hemos tenido una

campaña fresera horrible,

un montón de inspecciones

casi policiacas.

Cuando ven a uno

más rubito o más

negro, a por él».

Ya tiembla pensando

enqueel año que

viene sea igual. «PSOE

y PP se tienen que

poner de acuerdo igual

que con el pacto de la

Justicia, que era más

difícil».

El gerente de Freshuelva,

cuyos 2.000

empresarios asociados

facturan 70.000 millones

al año, insta al

gobierno a elegir. «O

se expulsa a los inmigrantes

o se les integra.

No hay más salidas.

Sindicatos, CEOE,

todos estamos de

acuerdo. ¿Qué queremos,

que trabajen honradamente

o que tengan

que robar? Cuidado,

que puede haber

otro El Ejido».

en la Cabilia, se han reencontrado

tras recoger fresas en Lepe y

Moguer. Dicen que los agricultores

los tratan bien. Pero que se

lavan las manos al pedirles precontratos.

«Tú coge la fresa y ya

está, nos dicen». Si va bien, pagarán

800 pesetas por la pensión y

200 por la ducha. Si no, como

Ahmed, «20 días sin ducharte y

con la misma ropa».

Los beréberes argelinos

tienen estudios y mucha

frustración. Karim era

contable, Rachid trabajaba

en una zapatería, Fadili en

la tienda de comestibles

de su padre. Pero se ganaba

poco y eran muchos.

En una familia son 11 hermanos,

en otra 9, en aquélla

6. Así que piden el visado

en la embajada francesa,

gratis por ser ciudadanos

de la ex colonia, y

toman el barco a Marsella

o el que hace la ruta

Orán-Alicante. Inmediatamente

entran en la ruta de

la peoná: la uva en La Rioja,

la aceituna en Jaén, el

pimiento rojo en Aragón.

YlafresaenHuelva.«Argelinos,

marroquíes, ecuatorianos,

ucranianos,

todos estamos en la misma

galera», dice Fadili,

vestido de negro como si

estuviera de luto.

En el gabinete de prensa

de la Diputación hablan

del miedo al «efecto llamada».

«Están llegando

grupos de la provincia en

busca de un lugar donde

encerrarse, intentando la

solución de Barcelona

—donde los inmigrantes,

tras semanas de movilización,

lograron su objetivo—»,

dice Carmen Jara.

Resultado: alerta general. Policías

y guardas vigilando las entradas,

como ayer en la delegación de

Trabajo, ante la posibilidad de otro

asalto. Eso sí, la Diputación

(PSOE) dice que no desalojará a

la fuerza a los jornaleros. La patata,

al techo de Madrid (PP).

Los inmigrantes protestan con

energía cuando se les cuenta la

versión de que todo es fruto del

rumor de que se había abierto en

Huelva una regulación extraordinaria,

y que está sumándose gente

de fuera. «¡Es mentira!», gritan al

unísono los marroquíes, casi un

centenar, que hacen huelga de

hambre en la iglesia de San Francisco.

«Todos hemos trabajado en

Huelva, estábamos ya aquí». Una

funcionaria y el mauritano Mohamed

debaten el asunto.

—¿A que habéis venido de otras

partes a buscar los papeles aquí?

—Mira, somos 200, y las empresas

de Huelva necesitan miles.

¿Mafias? «No, no hay mafias

detrás, porque de un encierro no

se saca dinero», aclara Cheikh, el

cooperante. Más bien, los encerrados

piden papeles para defenderse

de los mafiosos. Es el caso de un

joven marroquí a quien un compatriota,

encargado en una finca,

le pidió 200.000 pesetas por un

precontrato ficticio. El chaval, que

teme identificarse, se negó. Después

de mucho pensarlo da los

nombres. «Son los hermanos Hisham

y Farid, de la finca La Ribera

del Tinto, en Rociana y Mazagón».

EDUARDO DEL CAMPO

Impreso por Eduardo Delcampo Cortés. Prohibida su reproducción.


Impreso por Eduardo Delcampo Cortés. Prohibida su reproducción.

INMIGRACION/Los encerrados por el fin de la campaña fresera ya son 400/7 y 8

ANDALUCIA.

EL MUNDO DOMINGO 3

andalucia* el-mundo.es JUNIO DE 2001

El crimen

juvenil satura

los juzgados

de Málaga

SUSANA VILLAVERDE

MALAGA.— Casi acaban de nacer,

y ya no dan abasto con el trabajo

que tienen. Los Juzgados de Menores

de la capital malagueña están

«desbordados debido al alarmante

incremento» del número de delitos,

y además graves, que cometen

jóvenes con edades inferiores a los

18 años.

Según afirmó ayer Francisco

Martín Luna, del Juzgado de

Menores de Málaga, «por desgracia,

han aumentado mucho los

delitos que se cometen contra la

vida y contra la integridad física»

protagonizados por adolescentes.

Málaga y Sevilla, aunque la

capital costera se lleva la palma,

son las provincias andaluzas que

más afectadas, informó el magistrado

durante la celebracióndelas

jornadas sobre responsabilidad

penal de los menores.

El 30 por ciento de los delitos

que se cometen actualmente en

Málaga son realizados por menores

de 18 años, según sus datos,

con lo cual los juzgados de Instrucción

y de lo Penal se han descargado

de asuntos que ahora dependen

exclusivamente de los juzgados

de menores, lo que hace que

estos estén «colapsados».

Se preveía que durante el presente

año cada uno de los dos juzgados

de Málaga registre la entrada

de entre 500 y 600 asuntos, pero

lo cierto es que ya sólo durante el

primer trimestre de 2001 «hemos

llegado a los 700 asuntos, lo que

se esperaba que se recibiera a lo

largo de todo el año», explicó Martín

Luna.

— ACUERDOS MUNICIPALES —

El PA se siente burlado y dice que no volverá

a pactar con el PSOE en los ayuntamientos

GRANADA.— El secretario generaldel PartidoAndalucista, Antonio

Ortega, anunció ayer que su formación no volverá a pactar más con

el PSOE en los ayuntamientos para no

apoyar a ningún partido «que pretenda

gobernar con tránsfugas».

La decisión es consecuencia de las

actuaciones del PSOE en algunos municipios,

como los granadinos de Dúrcal

y Almuñécar o el almeriense de Huércal-Overa,

donde los andalucistas han

perdido las alcaldías por acuerdos entre

los socialistas y el Partido Popular.

Tras estos acontecimientos, Antonio Ortega advirtió incluso de

que, en aquellos municipios donde el PSOE no actúe «coherentemente»

con los compromisos que

Z FORO DE EL MUNDO Y

Valderas: «Chaves es un

boxeador noqueado» Pág. 4

tenga asumidos, el PA «le devolverá

la moneda».

No obstante, el dirigente andalucista

puntualizó que esta medida

no afectará al acuerdo de

gobierno que su partido mantiene

con el PSOE en el Gobierno de la

Junta, donde las relaciones, a su

juicio, son «normales»./Pág5

TERCIO DE VARAS

BELMONTE

La veda

abierta

Un personaje tan mediocre como

Pedro Pacheco le debe su conocimiento

público, más que a ninguna

otra cosa, a que dijo una

vez aquello de «la Justicia es un

cachondeo» y los jueces lo dieron

por bueno. Y se lo tiene merecido

a la vista de ese fallo que desestima

la demanda de protección

al honor interpuesta por

Rojas-Marcos y Ortega, a los que

el mediocre imputó gravísimos

extremos sin que la Justicia haya

visto en ello siquiera indicios de

transgresión. Naturalmente, crecido

en vista del éxito, el mediocre

se infló en la inevitable rueda

de prensa y recalcó que el fallo

es justo porque no pueden defender

su honor «un par de políticos

corruptos que no tienen honor».

No hay modo de no estar de

acuerdo con Pacheco en que la

Justicia, en casos como el suyo,

es un auténtico cachondeo.

belmonte*andalunet.com

Mil andaluces murieron en Mauthausen, sólo ellos dos pueden ya contarlo

Antonio Pastor Martínez, un albaceteño de

Almansa afincado hoy en Granada, y su amigo

almeriense Antonio Muñoz Zamora son los

dos últimos supervivientes en Andalucíadelos

campos de exterminio nazis. Ellos lograron

salir de Mauthausen gracias a una combinación

milagrosa de suerte y solidaridad, pero

CAJAS 5

Teófila Martínez asegura que el

presidente de la Junta actúa como

un «dictador» en las cajas

SUMARIO

LA LINEA 9

El GIL gasta 146 millones de

pesetas al añoenlasnóminas de

todo el personal del Ayuntamiento

EDUARDO DEL CAMPO

un millar deandaluces murieron dentro, extenuados

por el trabajo en las canteras, fusilados,

asfixiados en las cámaras de gas, suicidados

por la desesperación.

Cuando el gobierno y las empresas alemanas

están a punto de pagar a los antiguos esclavos

de Hitler las indemnizaciones que pondrán

punto y final aaños de litigio, estos dos

veteranos de la República española y la Resistencia

francesa, ajenos ya al dinero, siguen

luchando contra la desmemoria y la indiferencia

neofascista que intenta sepultar en el olvido

el horror que aniquiló a sus compañeros.

«Para que no se repita jamás». Págs. 10 y 11

CINE 12

Emotivo homenaje a la trayectoria

artística del actor José Luis López

Vázquez en el Festival de Málaga


10

EL MUNDO, DOMINGO 3 DE JUNIO DE 2001

ANDALUCIA

ESCLAVOS DEL NAZISMO/LOS UNICOS SUPERVIVIENTES EN ANDALUCIA DE MAUTHAUSEN CLAMAN CONTRA

EL OLVIDO M GUARDAN UNA LISTA CON MIL ANDALUCES QUE MURIERON EN ESTE CAMPO DE CONCENTRACION

Tras años de litigio, el gobierno y las empresas alemanas

se disponen a pagar las últimas indemnizaciones a los trabajadores

esclavizados de los campos de exterminio de

Hitler, pero los antiguos prisioneros Antonio Pastor y

Antonio Muñoz desdeñan el dinero (1.275.000 pesetas) y

sólo piden que el olvido no sepulte el recuerdo del horror

Los veteranos de

Mauthausen libran el

último combate contra

la desmemoria

Impreso por Eduardo Delcampo Cortés. Prohibida su reproducción.

EDUARDO DEL CAMPO

Enviado especial

GRANADA / ALMERÍA.— ¿Qué

han visto estos ojos que son como

de estatuas sagradas? El horror,

el horror, tan indescriptible. Antonio

Pastor Martínez, nacido hace

83 años en Almansa, Albacete, y

hoy vecino de Granada, y el almeriense

Antonio Muñoz Zamora, de

81, son, que sepan ellos, los dos

únicos supervivientes en Andalucía

de los campos nazis, después

de que hace apenas dos meses se

les muriera en Almería su compañero

Joaquín Masegosa. Testigos

de cargo de

una época que

muchos querrían

olvidada. Pero no.

Los dos ex prisioneros

de Mauthausen,

en suelo

austriaco, están tramitando

estos días

ante la Organización

Internacional

de Migraciones de

la ONU el cobro de

las definitivas

indemnizaciones,

aportadas a medias

por los gobiernos y

las empresas de

Alemania y Austria

para los esclavos del régimen nazi.

Los 15.000 marcos (1.275.000

pesetas), que se suman a las pensiones

pagadas desde 1966 por

Alemania a los deportados, cerrarán

para siempre la posibilidad de

llevar a juicio alguna empresa ex

nazi. ¿Punto y final?

No para Antonio Pastor y Antonio

Muñoz, para quienes el dinero

de Bayer, Siemens, Krupp,

Thyssen, Leica, Deutsche Bank,

Bertelsmann, Volkswagen o la

BMW les interesa muy poco o

nada. Ajenos al revanchismo y el

rencor, su meta no es ya cobrar

ninguna deuda sino cumplir el

juramento que los supervivientes

de Mauthausen se hicieron hace

56 años: no olvidar jamás el sacrificio

que habían hecho por la libertad

del ser humano.

Más de 10.000 republicanos

españoles fueron deportados a los

lager de Hitler, 7.189 de ellos a

Mauthausen. Antonio Pastor conserva

una transcripción de la lista

de 5.000 muertos rescatada de los

archivos del campo, mil de ellos

andaluces. Los tiene clasificados

por provincias y pueblos, desde

«Cumplí 17 años

en el frente del

Jarama y salí de

Mauthausen

con 25. Hoy me

pregunto aún

qué juventud

tuvimos»

Antonio Blanco González, de

Posadas, Córdoba, muerto el 26 de

diciembre de 1941 en el campo

anexo de Güssen, hasta el sevillano

Rafael Barroso Vela, de Lora

del Río, que cerró los ojos a la

vida el 22 de febrero de 1943.

Jaén, 119 muertos; Córdoba,

245; Sevilla, 76; Almería, 144; Granada,

150; Málaga, 151; Cádiz, 72;

Huelva, 20. Hombres del pueblo

aplastados en una tierra extraña,

disueltos en la eternidad sin haber

abrazado por última vez a sus

hijos, mujeres, padres, hermanos.

Antonio Pastor irradia vitalidad

y optimismo, como

una estrella de carne

y hueso. Simpático,

lúcido, enamorado

siempre de su

mujer, Angelita,

padre orgulloso de

sus cinco hijos.

Pero en el fondo

del alma tiene un

desgarro que lo

hace llorar todavía.

Hace justo 60

años estaba tocando

el clarinete en

las cenas y desfiles

de los oficiales

nazis y tiraba de las

carretas cargadas

con pilas de cadáveres camino de

la puerta de los crematorios. Cómo

olvidar el olor a almendras amargas

que impregnaba el aire del

campo, mezcla del gas Ciclón y

el humo de los cuerpos quemados.

No, no se puede.

Para él todo es presente continuo,

rostros grabados a fuego.

«En el campo de Vernet D’Ariége,

en Francia, los prisioneros formamos

una banda de música. Joseph

Klonauer, director del conservatorio

de Leipzig, la dirigía yerasu

pianista. El austriaco Freindlander

era el violinista. Wein Berger, un

periodista checo, tocaba el saxofón.

El ruso Alexei Semine, un

ruso blanco que decía que era de

la dinastía de los Romanov, tocaba

la flauta. Y el clarinete, Antonio

Pastor, de Almansa, Albacete».

La banda seguía a los nazis en

sus viajes a los campos de exterminio.

Pero en Mauthausen las

puertas se cerraron detrás. Aún

tocaron un tiempo hasta que delataron

el origen judío de Klonauer

y Freindlander. «Se los llevaron a

la cámaradegas.Nosé qué fue

de los otros».

Antonio Pastor contempla las fotos de su archivo sobre el exterminio de Mauthausen.

Antonio Muñoz enseña la chapa con su número en el campo nazi.

«Nos pedían Wagner. A mí el

‘Coro de los peregrinos’ de la ópera

Tannhäuser me ponía los pelos

de punta, pero después detocarlo

tantas veces he acabado odiándolo.

Aún tengo pesadillas. Padezco

hambre compulsiva. Tomo medicamentos

para los nervios. Mi hija

la neuróloga me dice que no

recuerde cosas malas, pero es mi

obsesión».

Aquel profesor de francés de19

años, «un republicano de orden»,

se marcha al frente dejando atrás

a su amada Angelita, apenas una

niña. Combate en el Alto Aragón,

sobrevive a la batalla del Ebro, y

el 9 de febrero de 1939 el teniente

cruza a Francia derrotado.

Tratados como parias, los refugiados

mueren en los campos de

Saint-Cypriane, Argelés,

Sept-Fonds. En septiembre, estalla

la II Guerra Mundial y Alemania

se arroja sobre París. El gobierno

colaboracionista de Vichy moviliza

REPORTAJE GRAFICO: EDUARDO DEL CAMPO

a los refugiados. Pastor trabaja en

una fábricadepólvora en Toulouse

y, enrolado ya en la resistencia,

se dedica a inutilizar las municiones.

Hasta que, por un malentendido,

le acusan de propiciar la fuga

de varios paisanos y es recluido

en el campo de castigo de Vernet.

«Allez cochons! (¡vamos, cerdos!),

así nos recibían. Allí pasé

18 meses. Un infierno». En Vernet,

coincidiría con el luego presidente

de la Alemania del Este, Erich

Honecker, y con «un tal Charles

Aznavour, el solista del coro».

Su salvación fue conocer al

sacerdote francés Fernand

Mamun. Su «segundo padre»

aceptó hacerle una prueba para

dirigir el coro de la iglesia del

campo. «Me puso el Ave María de

Schubert. Lo dirigí de maravilla y

se quedó conmigo. Cuando me llevaron

a Mauthausen, Mamun

pidió que me devolvieran a Francia.

‘Pastorín, es que tengo contactos’,

meexplicó después».

En julio de 1941, como un milagro,

Antonio Pastor sale de Mauthausen

tras haberse consumido

cinco meses en el infierno. Pesa

29 kilos. Ya en Francia, Mamun

le consigue un salvoconducto para

regresar a España. Pero, al poner

el pie en la frontera, la policía

franquista lo detiene por «auxilio

a la sublevación», y comienza para

él un nuevo via crucis por varias

cárceles y batallones de trabajos

forzados, desde Tarifa a Mahón.

En mayo del 44, gana un concurso

de poesía y le dan un mes

de permiso. «Cuando llegué en

tren a mi pueblo había cientos de

personas esperándome. Me llevaron

en hombros hasta casa. Mi

madre estaba en la puerta con los

brazos abiertos, ¡nene, nene!,

decía, y me tocaba la cara como

si no se lo creyera. A mi padre,

que era juez, lo habían fusilado».

/ Sigue en la página 11


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Los veteranos de

Mauthausen libran el

último combate contra la

desmemoria

EDUARDO DEL CAMPO. Enviado especial

10

03/06/2001

Tras años de litigio, el gobierno y las empresas alemanas se disponen a pagar las

últimas indemnizaciones a los trabajadores esclavizados de los campos de exterminio

de Hitler, pero los antiguos prisioneros Antonio Pastor y Antonio Muñoz desdeñan el

dinero (1.275.000 pesetas) y sólo piden que el olvido no sepulte el recuerdo del horror

GRANADA / ALMERÍA.- ¿Qué han visto estos ojos que son como de estatuas

sagradas? El horror, el horror, tan indescriptible. Antonio Pastor Martínez, nacido hace

83 años en Almansa, Albacete, y hoy vecino de Granada, y el almeriense Antonio

Muñoz Zamora, de 81, son, que sepan ellos, los dos únicos supervivientes en

Andalucía de los campos nazis, después de que hace apenas dos meses se les

muriera en Almería su compañero Joaquín Masegosa. Testigos de cargo de una

época que muchos querrían olvidada. Pero no.

Los dos ex prisioneros de Mauthausen, en suelo austriaco, están tramitando estos

días ante la Organización Internacional de Migraciones de la ONU el cobro de las

definitivas indemnizaciones, aportadas a medias por los gobiernos y las empresas de

Alemania y Austria para los esclavos del régimen nazi.

Los 15.000 marcos (1.275.000 pesetas), que se suman a las pensiones pagadas

desde 1966 por Alemania a los deportados, cerrarán para siempre la posibilidad de

llevar a juicio alguna empresa ex nazi. ¿Punto y final?


No para Antonio Pastor y Antonio Muñoz, para quienes el dinero de Bayer, Siemens,

Krupp, Thyssen, Leica, Deutsche Bank, Bertelsmann, Volkswagen o la BMW les

interesa muy poco o nada. Ajenos al revanchismo y el rencor, su meta no es ya cobrar

ninguna deuda sino cumplir el juramento que los supervivientes de Mauthausen se

hicieron hace 56 años: no olvidar jamás el sacrificio que habían hecho por la libertad

del ser humano.

Más de 10.000 republicanos españoles fueron deportados a los lager de Hitler, 7.189

de ellos a Mauthausen. Antonio Pastor conserva una transcripción de la lista de 5.000

muertos rescatada de los archivos del campo, mil de ellos andaluces. Los tiene

clasificados por provincias y pueblos, desde Antonio Blanco González, de Posadas,

Córdoba, muerto el 26 de diciembre de 1941 en el campo anexo de Güssen, hasta el

sevillano Rafael Barroso Vela, de Lora del Río, que cerró los ojos a la vida el 22 de

febrero de 1943.

Jaén, 119 muertos; Córdoba, 245; Sevilla, 76; Almería, 144; Granada, 150; Málaga,

151; Cádiz, 72; Huelva, 20. Hombres del pueblo aplastados en una tierra extraña,

disueltos en la eternidad sin haber abrazado por última vez a sus hijos, mujeres,

padres, hermanos.

Antonio Pastor irradia vitalidad y optimismo, como una estrella de carne y hueso.

Simpático, lúcido, enamorado siempre de su mujer, Angelita, padre orgulloso de sus

cinco hijos. Pero en el fondo del alma tiene un desgarro que lo hace llorar todavía.

Hace justo 60 años estaba tocando el clarinete en las cenas y desfiles de los oficiales

nazis y tiraba de las carretas cargadas con pilas de cadáveres camino de la puerta de

los crematorios. Cómo olvidar el olor a almendras amargas que impregnaba el aire del

campo, mezcla del gas Ciclón y el humo de los cuerpos quemados. No, no se puede.

Para él todo es presente continuo, rostros grabados a fuego. «En el campo de Vernet

D'Ariége, en Francia, los prisioneros formamos una banda de música. Joseph

Klonauer, director del conservatorio de Leipzig, la dirigía y era su pianista. El austriaco

Freindlander era el violinista. Wein Berger, un periodista checo, tocaba el saxofón. El

ruso Alexei Semine, un ruso blanco que decía que era de la dinastía de los Romanov,

tocaba la flauta. Y el clarinete, Antonio Pastor, de Almansa, Albacete».


La banda seguía a los nazis en sus viajes a los campos de exterminio. Pero en

Mauthausen las puertas se cerraron detrás. Aún tocaron un tiempo hasta que

delataron el origen judío de Klonauer y Freindlander. «Se los llevaron a la cámara de

gas. No sé qué fue de los otros».

«Nos pedían Wagner. A mí el `Coro de los peregrinos' de la ópera Tannhäuser me

ponía los pelos de punta, pero después de tocarlo tantas veces he acabado odiándolo.

Aún tengo pesadillas. Padezco hambre compulsiva. Tomo medicamentos para los

nervios. Mi hija la neuróloga me dice que no recuerde cosas malas, pero es mi

obsesión».

Aquel profesor de francés de 19 años, «un republicano de orden», se marcha al frente

dejando atrás a su amada Angelita, apenas una niña. Combate en el Alto Aragón,

sobrevive a la batalla del Ebro, y el 9 de febrero de 1939 el teniente cruza a Francia

derrotado.

Tratados como parias, los refugiados mueren en los campos de Saint-Cypriane,

Argelés, Sept-Fonds. En septiembre, estalla la II Guerra Mundial y Alemania se arroja

sobre París. El gobierno colaboracionista de Vichy moviliza a los refugiados. Pastor

trabaja en una fábrica de pólvora en Toulouse y, enrolado ya en la resistencia, se

dedica a inutilizar las municiones. Hasta que, por un malentendido, le acusan de

propiciar la fuga de varios paisanos y es recluido en el campo de castigo de Vernet.

«Allez cochons! (¡vamos, cerdos!), así nos recibían. Allí pasé 18 meses. Un infierno».

En Vernet, coincidiría con el luego presidente de la Alemania del Este, Erich Honecker,

y con «un tal Charles Aznavour, el solista del coro».

Su salvación fue conocer al sacerdote francés Fernand Mamun. Su «segundo padre»

aceptó hacerle una prueba para dirigir el coro de la iglesia del campo. «Me puso el Ave

María de Schubert. Lo dirigí de maravilla y se quedó conmigo. Cuando me llevaron a

Mauthausen, Mamun pidió que me devolvieran a Francia. `Pastorín, es que tengo

contactos', me explicó después».

En julio de 1941, como un milagro, Antonio Pastor sale de Mauthausen tras haberse

consumido cinco meses en el infierno. Pesa 29 kilos. Ya en Francia, Mamun le

consigue un salvoconducto para regresar a España. Pero, al poner el pie en la

frontera, la policía franquista lo detiene por «auxilio a la sublevación», y comienza para


él un nuevo via crucis por varias cárceles y batallones de trabajos forzados, desde

Tarifa a Mahón.

En mayo del 44, gana un concurso de poesía y le dan un mes de permiso. «Cuando

llegué en tren a mi pueblo había cientos de personas esperándome. Me llevaron en

hombros hasta casa. Mi madre estaba en la puerta con los brazos abiertos, ¡nene,

nene!, decía, y me tocaba la cara como si no se lo creyera. A mi padre, que era juez,

lo habían fusilado».

«Al día siguiente -rememora emocionado Pastor- fui a casa de Angelita. Ya era una

mujer. Había soñado tantas noches con ella, lo que le diría al verla, y ahora no tenía

palabras. Nos dimos la mano, nos miramos y me despedí. Habían pasado siete años,

pero teníamos toda la vida por delante».

La vida: ya ha pasado casi entera para el almeriense Antonio Muñoz. «Cumplí 17 años

en el frente del Jarama y salí de Mauthausen con 25. Hoy tengo 81 y aún me pregunto

qué clase de juventud tuvimos. Hasta la liberación, mi vida fue hambre, martirio y frío»,

cuenta firme pese al cansancio, la diabetes y el marcapasos, mientras enseña junto a

su mujer francesa, Simone, la placa con el número que lo identificaba en la maquinaria

nazi: 90.009.

Antonio Muñoz vio desde niño que «faltaba pan en la mesa», y eso lo convirtió en un

luchador nato. Se curtió en las batallas de Brunete, del Jarama, del Ebro, acumulando

cicatrices como la que recorre su brazo derecho, destrozado por una bala explosiva.

Al final, el camino del destierro en Francia y la humillación de los campos de

refugiados. «Una vez me entró una diarrea en Argelés, no me dio tiempo de llegar a la

playa y lo hice allí tirado. Un gendarme me pegó una patada y perdí el sentido. En otra

ocasión, otro me dio una bofetada y me rompió el oído derecho. Pero, claro, tenía 20

añillos y podía aguantar».

En 1940 es enviado a Brest a trabajar como esclavo-encofrador en la construcción de

una base para submarinos alemanes. Trasladado al campo de Mont Barré, se fuga. El

malagueño Fernando Rollán Escobar lo asila en su casa y le consigue un

salvoconducto. Muñoz se une en Brest a la resistencia francesa. Hasta que en la

primavera del 44 su grupo es detenido por la Gestapo con una maleta de explosivos

gracias a la delación del infiltrado José Borrás.


«Nuestro jefe, Antonio Moreno, un zapatero, se hizo responsable y lo fusilaron. A los

días viene el jefe de la Gestapo y nos dice: `El Führer domina toda Europa y ustedes

los españoles haciendo el Quijote'. Yo le contesté: `Hitler no gana la guerra, la ganará

Stalin', y el tío me dio un bofetón y me volvió a romper el oído».

Muñoz es deportado en junio a Dachau, en Alemania, con una ficha subrayada en rojo

que lo marca para la cámara de gas. Pero en agosto del 44 lo reexpiden a

Mauthausen. Allí, la red secreta de solidaridad internacional organizada por los

republicanos españoles dentro del campo le salvará la vida al colocarlo en un

Kommando de trabajo alejado y al borde del Danubio, donde pasa desapercibido

talando árboles para alimentar a los vehículos y los crematorios.

«`Aquí vuestra única salida es la chimenea', nos decían al entrar los SS para destruir

nuestra humanidad. Nos íbamos a trabajar a las 4 ó 5 de la mañana y volvíamos de

noche. A veces, usaban el mismo camión para gasear a los prisioneros. Al día

siguiente, olía a gas», recuerda.

Recuerda los tres crematorios que a pocos kilómetros de las «preciosas» casitas de

montaña, a espaldas del mundo, reducían a olvido a los judíos, los gitanos, los

izquierdistas, los homosexuales. Recuerda las ventanas y los deslizaderos por donde

caían los seres humanos, y los equipos que los metían en los hornos y que luego eran

asesinados y reemplazados por otros para que no pudieran dar testimonio de lo que

habían visto.

Recuerda a los miles de hombres que murieron extenuados cargando las piedras

destinadas a pavimentar las calles de Viena y construir los chalets de los SS, subiendo

por los 186 infames escalones de la cantera. Recuerda también el día en que, herido

por un tronco de árbol, un soldado le permitió arrimarse al fuego para recuperarse,

salvándole la vida sin quererlo. Y recuerda la liberación.

«Un español que trabajaba en la cantina de oficiales era nuestro espía. Los alemanes

estaban desmoralizados. Los rusos estaban ya en Linz, los americanos en Viena. El

Führer ordenó el exterminio total, y Bachmayer, el jefe del campo -que tenía la

calavera de un preso de pisapapeles-, le desobedeció. `Esta pistola ya no mata más',

dijo poniéndola encima de la mesa. Entonces, los otros oficiales propusieron


engañarnos y encerrarnos en el túnel de Güssen, tapiarlo y reventarlo con nosotros

dentro. Ya tenían la locomotora cargada de explosivos».

Pero los presos, enterados del plan, se rebelaron mientras los alemanes huían en

desbandada. Muñoz fue a la oficina de telégrafos del pueblo y contactó con rusos y

americanos. Cuando los tanques estadounidenses llegaron el 5 de mayo, el campo ya

había sido liberado por sus propios habitantes, sin fuerzas para salir.

Muchos verdugos fueron ajusticiados por sus víctimas, a tiros o linchados. «Los

españoles cogieron al jefe de Güssen y a su lazarillo, otro español, que había matado

tanto como él. `Mira, Muñoz, dónde está el bicho', me dijo uno. Estaban los dos

muertos uno encima del otro, a las puertas del crematorio». Bachmayer mató a su

mujer y sus dos hijas -«dos morenitas, preciosas»-, antes de ser fusilado. Su amigo

Antonio Roig, obligado a cuidar al perro de Bachmayer, condecorado por haber

matado prisioneros a dentelladas, ahorcó al animal.

Libre a medias. No pudo volver a vivir a España hasta 1963, ya casado y con tres hijos

nacidos en Francia. Para entonces se había convertido en enlace en la clandestinidad

del Partido Comunista y un decidido enemigo del estalinismo, tras saber que sus

amigos rusos de Mauthausen fueron exterminados al volver a la URSS.

Antonio Muñoz y Antonio Pastor, esclavos libertos, dicen que su lucha, hoy, es

combatir con su memoria a los revisionistas que aseguran que no fue para tanto. La

indiferencia de quienes desde el poder ignoran sus ruegos para colocar humildes

placas en memoria de sus compañeros. El fascismo cotidiano de los que gritan

«extranjeros no» como hace 70 años lo hacían las personas «tan normales» que

engendraron el nazismo. «Hoy cogen un cuchillo y mañana sacarán la pistola».


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Impreso por Eduardo Delcampo Cortés. Prohibida su reproducción.

12

EL MUNDO, SÁBADO 9 DE JUNIO DE 2001

ANDALUCIA

VIDA CONTEMPLATIVA / La ausencia de nuevas vocaciones fuerza la disolución de la última Cartuja de Andalucía

Los cartujos de Jerez echan el cierre a su paraíso

EDUARDO DEL CAMPO

JEREZ. La ley de la oferta y la demanda

de este «materialista» mundo

nuestro acaba de pegarle el cerrojazo

después de cinco siglos de

historia a la comunidad de monjes

cartujanos de Jerez, la última que

quedaba en Andalucía. Así de sencillo,

dicen los eremitas. El «hedonismo

de la sociedad» ha vencido esta

vez al puñado de resistentes de la espiritualidad

contemplativa. Esos valientes

que, a su modo, orando y

arando en este oasis de paz, luchaban

contra la falta de armonía, el ruido

íntimo que ensordede a los que

vivimos en el exilio de extramuros.

Los monjes de la Cartuja de Nuestra

Señora de la Defensión siguen

desolados un día después de anunciar

a las autoridades y al pueblo de

Jerez que la falta de nuevas vocaciones

en Andalucía les obliga a cerrar

el monasterio —el proceso durará

unos meses aún—, cumpliendo así

la decisión tomada en mayo por el

Capítulo General de la Orden en la

Gran Cartuja de Grenoble, en Francia,

ante la necesidad acuciante de

reorganizar los centros europeos y

volcarse en los proyectos de Brasil,

Argentina, Corea y Filipinas.

Ya no hay marcha atrás. Pero el

padre prior de la Cartuja jerezana,

Pedro Moreno de la Cova, se lamenta

todavía por lo poco que hubieran necesitado

para mantener la comunidad

abierta. «Con siquiera media docena

de nuevos novicios andaluces

no se habría cerrado. Es verdad que

esto no es para todo el mundo, pero

¿es que entre cuatro millones de varones

que hay en la región no hay seis

que quieran ingresar en la orden

Sin candidatos de Dios

El prior, con el pelo rapado y el

cuerpo cubierto por su túnica y su

cogulla de lana, analiza el problema

del reclutamiento bajo el sol purísimo

que baña el patio del monasterio.

«En la calle mil solicitantes aspiran

al mismo puesto de trabajo y

aquí tenemos celdas vacías. Éste es

el único sitio donde la oferta de plazas

supera tanto a la demanda».

Hace sólo unos minutos los Mercedes

nos pasaban por la autopista a

180 por hora, los jornaleros marroquíes

doblaban la espalda en los surcos

del campo, un aviónrugía sobre

la pista del aeropuerto, las ciudades

ardían con su ración diariadecombustible

humano. Y ahora, de repente,undesvío

en la carretera, se cruza

una verja y uno entra en el penúltimo

rincón del paraíso. Buganvillas

que queman los ojos, piedras y esculturas

rizadas por la eternidad.

Este silencio y esta paz deben ser

un milagro, un lujo que ya casi nadie

puede pagar. Pero, como todo lo terrenal,

tiene los días contados. En

España hay cinco cartujas masculinas

y una de mujeres que día adía

envejecen y se quedan vacías sin jóvenes

místicos que acudan a la llamada

de Dios. En Francia decidieron

que había que cerrar los dos centros

con menos novicios, uno en ese

país yotroenlapenínsula. Y le ha

tocado a Jerez. Las cifras mandan.

Tras la muerte el pasado viernes

del ya octogenario hermano Francisco,

la comunidad (el más joven

de 29 años; el más anciano, un monje

de 87) ha quedado reducida a sólo

13 miembros, de los que cinco son

de la región y el resto de Burgos,

El prior y el procurador de la Cartuja de Jerez, ante la iglesia del monasterio, ayer. / REPORTAJE GRÁFICO: EDUARDO DEL CAMPO

El hermano Luis y, a sus espaldas, el padre prior, hablando por su móvil.

País Vasco, Canarias y Valencia.

La agoníaempezó en 1977, cuando

ingresó el último novicio andaluz,elpropioprior.«En

este tiempo

entraron otros novicios, pero sólo

perseveró el que tenemos valenciano,

pero ninguno de Andalucía». La

clave de este regionalismo es la nueva

política de la orden, que pide que

las comunidades cartujanas se nutran

de autóctonos.

El mayor sacrificio

El cierre inminente del monasterio

va a poner a prueba la capacidad

de sacrificio de los hermanos como

pocas veces desde que abrazaran su

causa. Porque despuésdehaberconvivido

durante décadas en la misma

casa, abierta en esta última etapa

desde 1948, ahora tendrán que separarse,

dispersarse y seguir rumbos

distintos: unos a otras cartujas españolas

o europeas; otros, como el

prior, a uno de los monasterios de

Brasil, Argentina y Corea, o al que

van a abrir en Filipinas. «Se intentará

que algunos vayan juntos, pero seguir

todos unidos es imposible».

¿Pena? «A nivel humano sentimos

una grandísima tristeza por irnosdeaquí

porque somos una familia.

Y la pena es doble para los que

somos andaluces». Los cartujos están

comprometidos con los votos de

obediencia, pobreza y castidad (no

el de silencio, como erróneamente

se cree a veces). Además, observan

el voto de estabilidad, que les obliga

a atarse a su destino hasta que los

superiores ordenen otro.

Es el caso del hermano Luis, para

quien éste será su primer viaje tras

29 años en la Cartuja jerezana. «Se

nos parte el corazón», dice envuelto

en un aura beatífica. Pero todos

aceptan con cristiana resignación el

cambio aprobado por la Santa Sede.

«Son motivos sobrenaturales que incluso

nos darán una paz superior»,

se conforma el prior.

Laleydelaofertaylademanda,

el triunfo del materialismo que tanto

preocupa al hermano Luis. La dura

realidad es que, salvo el caso excepcional

de la «posmoderna» Alemania,

donde hay 40 novicios jóvenes

que pronto extenderán los centros

cartujanos a Escandinavia y la

República Checa, el resto de Europa

«es una mala cantera» para esta fe.

«No hay valores», aventura el hermano

Luis. «Habrá que preguntárselo

a los andaluces», añade Pedro

Moreno de la Cova. El prior se ilumina

brevemente hablando de la veta

inagotable de espiritualidad de

Oriente y los países de ese Tercer

Mundo donde, dice, «tienen más

atracción hacia nuestro estilo de vida

contemplativa». Habla de la fervorosa

Kerala, el estado del sur de

la India del que salieron las más de

300 novicias que han dado savia

nueva a los conventos andaluces.

¿Por qué no reclutaron a los novicios

allí? Luis se explica. Ya tuvieron

voluntarios suramericanos pero se

vinieron abajo por la nostalgia. «Aquí

les entran la saudade, si son brasileños,

o se aplatanan, cuando en sus

países son auténticas columnas».

La vida caduca

Se van de Jerez, pero no dejan su

camino de recogimiento a la sombra

del claustro. Donde vayan, irán de

cartujos, y seguirán dedicados a la

contemplación divina aun en medio

de los terribles azotes de la existencia

que transcurre de puertas afuera.

Han sido 53 años habitando entre

estos muros, en este vergel. Y el paso

del tiempo y la rutina de tantos días

de azada, libro y oración les ha brindado

dos lecciones únicas. El prior

guarda silencio antes de responder:

«El mundo desde aquí se ve de otra

manera. Se siente la caducidad de la

vida. Y de añoenaño, cuando vemos

a nuestros familiares (dos visitas en

todo ese tiempo), esa caducidad se

hace más palpable».

Y sin embargo, «qué agustose

está aquí». Lo dice satisfecho, tan

feliz como el hermano herrero que

expiró hace una semana en su celda

con su vida cumplida. «La gente viene

y nos dice, qué bien vivís.Yyo

les digo, pues no seáis tontos y quedaros

con nosotros». Beatus Ille.

El quinto adiós

desde 1702

E. DEL CAMPO / J. J. NAVARRO

JEREZ. La esperanza de los cartujos

se centra ahora en que el

despertar de nuevas vocaciones

les permita rehabitar el monasterio

en el futuro. Al fin y al cabo,

rememoran, éstaeslaquinta

vez que deben irse de Jerez, y en

las anteriores siempre acabaron

volviendo.

El primer cierre data de 1702

(las piedras fundadoras del monasterio

se plantaron en 1463),

cuando el ataque de la flota holandesa

en Cádiz puso brevemente

en fuga a los eremitas. La

invasión napoleónica y la Guerra

de la Independencia provocó

otra ausencia de 1810 a 1812.

El trienio liberal de 1820-23

trajo la primera desamortización,

a lomos del creciente rencor

contra la figura caricaturizada

del fraile insaciable y lujurioso

surgida en la Edad Media. La

segunda desamortización oexpropiación

de los bienes eclesiásticos,

la de Mendizábal de 1835,

abriría otro largo paréntesis hasta1948,

cuando concluyó la reconstrucción

del monasterio.

Ahora, en el primer año del siglo

XXI, el recinto volverá aquedarse

sin monjes, como antes ya

ocurrió, y para siempre, en las

cartujas de Sevilla, Cazalla y Granada.

De Madrid para arriba aún

quedan 28 monasterios de vida

contemplativa. Pero tras el cierre

de Jerez, los monjes trapenses de

Hornachuelos se quedarán de

Despeñaperros para abajo como

los únicos defensores de este modelo

de existencia tan alternativo

y, a su manera hoy día, tan revolucionario

y radical.

Los intentos para revocar la

decisión delCapítulo General de

la Orden en Francia (fundada

por San Bruno hace casi nueve

siglos) han sido en vano. El obispo

de la Diócesis de Asidonia-Jerez,

Juan del Río, se puso en contacto

con el Vaticano para impedir

la disolución de la comunidad

de cartujos, pero fue imposible.

Los monjes iniciarán sumarcha

en los próximos meses. No

hay fecha concreta. Ahora queda

pendiente el futuro del monasterio,

uno de los monumentos más

hermosos de la provincia gaditana.

Los monjes ya han tomado la

determinación de ceder todo el

terreno, el edificio y todos sus

bienes (incluidos los cuadros de

Zurbarán que ya estánenelMuseo

provincial de Cádiz)alaDiócesis

local, lo que ya han hecho

saber al obispo Del Río.

El monasterio pertenece al patrimonio

del Estado y su tutela

corresponde a la consejería de

Cultura de la Junta de Andalucía.

El prior de los cartujos se reunirá

el martes con la consejera

Carmen Calvo y el obispo Del

Río para hablar del futuro uso del

recinto, en el que también estará

implicado el Ayuntamiento de

Jerez. El prior Moreno de la Cova

ha expresado su deseo de que

se mantenga «el uso cultural, espiritual

y religioso», conciliado

con los intereses del turismo.

El religioso pidió que, al menos,

«no se olvide el paso de los

cartujos por Jerez».


Impreso por Eduardo Delcampo Cortés. Prohibida su reproducción.

14

EL MUNDO, DOMINGO 10 DE JUNIO DE 2001

ANDALUCIA

Presos andaluces en un ‘destierro’ olvidado

Derechos Humanos pide el acercamiento de 3.654 reos internados fuera de sus provincias

Madres e hijas

separadas por

rejas y cientos

de kilómetros

EDUARDO DEL CAMPO

SEVILLA.— Ojalá se pudra entre

rejas, se oye en la calle maldecir

al condenado. Pues con Manuel

Cazorla Treviño lo han logrado.

«La sociedad se tapa los ojos y

los oídos para no saber la realidad

de las cárceles, yo, para ellos, soy

un indeseable», dice con más pena

que rencor, aprovechando los

minutos de la llamada a cobro

revertido que ha hecho a este

periódico desde Topas, en Salamanca,

donde está desterrado, a

600 kilómetros del piso de sus

padres en el pueblo hispalense de

San Juan de Aznalfarache.

Le quedan siete meses y 20 días

para salir libre; pero casi 20 años

de prisión,variosdeellosenrégimen

de aislamiento encerrado en

el tubo 22 horas al día, le han

minado el alma. Aquel adolescente

drogadicto que ingresó por primera

vez en el talego en Córdoba

a los 16 años por robar un coche,

aquel joven que a los 22 había

dado tres atracos en Mallorca para

saciar el mono que lo ahogaba,

será un cuarentón cuando el 28

de enero ponga los pies en la calle

y grite con sus últimas fuerzas

aquello de «soy libre».

Hace diez años que no ve el

mundo, desde que salió por última

vez de permiso y lo quebró. A

estas alturas, se siente destrozado

psicológicamente y con moral apenas

para aguantar el último trecho.

La ley dice que la cárcel debe

servir para rehabilitar al reo pero,

afirma, Instituciones Penitenciarias

sólo contribuyó a hundirlo un

poco más y para agravar el

desarraigo de los suyos, cuando el

año pasado decidió alejarlo de la

cárcel de Huelva y enviarlo a la

de Salamanca.

A fines de 2000, en la situación

de Manuel se encontraban 3.654

hombres y mujeres andaluces que

cumplían condena fuera de su provincia

de arraigo familiar. Por

ejemplo, a la cárcel de El Dueso,

en Cantabria, han ido a parar 27

sevillanos; a Nanclares, en

Navarra, 13 malagueños; a Ocaña

I y II (Toledo), 24 gaditanos.

Castigo encubierto

¿Hay alguna necesidad? Ninguna,

explican en la Asociación Pro

Derechos Humanos de Andalucía,

embarcada en una campaña a

favor del acercamiento de los presos

andaluces. Una reivindicación

apoyada unánimemente por el

Parlamento andaluz en 1998, a

instancias de IU, y reactivada el

año pasado por el PSOE, pero que

no ha ablandado al Ministerio de

Interior.

«La dispersión y el alejamiento,

a menudo un castigo encubierto,

es una condena sobreañadida a la

que ya implica la pena de privación

de libertad, y que acaban

sufriendo a la vez los presos y sus

familiares, sin medios económicos

para ir a verlos. El 90% son pobrísimos,

y el 85%, drogadictos»,

explica David Rodríguez, abogado

de la asociación.

Sin embargo, sólo cinco o seis

ayuntamientos han apoyado hasta

ahora la demanda de Derechos

Humanos, que sólo aspira a que

Rafaela Treviño y Rafael Cazorla muestran una foto de su hijo Manuel, preso en Topas (Salamanca).

se apliquen los tratados internacionales

suscritos por España yel

propio reglamento penitenciario,

que establecen que el interno esté

cerca de sus familia y amigos para

facilitar su rehabilitación.

El Ayuntamiento socialista de

Sevilla ha evitado un pronunciamiento

plenario —«no es de interés

municipal», fue la respuesta—

alegando razones formales. «En

cuanto escuchan la palabra acercamiento

surgen las connotaciones

con ETA, pero ¿qué tenemos

nosotros que ver con eso?», sepregunta

la activista Virtudes García

Acosta, refiriéndose a quienes confunden

su campaña con la que llevan

los abertzales a favor del acercamiento

de los presos etarras.

Desde Salamanca, Manuel tiene

aún que defenderse: «Yo no he

matado ni violado a nadie. Lo que

pasa es que a los presos que no

nos doblegamos ni somos borregos

nos están dispersando».

Su madre, Rafaela, de 75 años,

y su amiga Loli, de 44, van a verlo

cada dos semanas para evitar que

se desmorone. «Para mí, estos viajes

son una tortura. A mi edad,

ya no puedo, ni económica ni físicamente»,

dice Rafaela. Las mujeres

salen el sábado a las 8 de la

mañana con dos botellas de agua

y tres bocadillos. Un familiar las

lleva en coche por 22.000 pesetas.

A media tarde, dos horas con

Manuel y la durísima despedida,

para llegar a casa a la una de la

madrugada. Así ocho meses.

Si no las pueden llevar en

EDUARDO DEL CAMPO

Viendo el juicio de José Joaquín Martínez en la televisión.

EDUARDO DEL CAMPO

coche, será peor. Tomarán un

autobús a las 21 horas y esperarán

después cuatro horas, solas y de

madrugada, en la estación de Salamanca

a que el autocar de Zamora

las deje en Topas. Y vuelta.

Manuel, con todo, es afortunado.

De los 400 internos de Topas,

sólo un tercio, calcula él, tiene

alguien que vaya a visitarlos. «Te

debe querer mucho tu familia,

viniendo de tan lejos», ledicenlos

funcionarios. Quizá de no tenerla

hubiera acabado como su amigo.

El preso pidió que le aplicaran el

artículo 76.2 del Código Penal, que

permite reducir a un límite de 20

años penas superiores. A Manuel

se lo concedieron. Pero a su amigo

no. Y una mañana apareció ahorcado

en su celda.

Quejas por el trato de los funcionarios en Huelva

SEVILLA.— Rafaela,

madre coraje, tuvo seis

hijos. Cuatro se despeñaron

en la droga después

de que la familia

emigrara a Mallorca

para trabajar en el

hotel Lancaster, ella de

limpiadora, el padre

fregando platos. Dos

hijos ya han salido de

la cárcel, uno de ellos,

de Sida. Otro, Agustín,

murió de una dosis

letal hace nueve años,

con 33. «Mamá, dame

dinero que me voy a

comprar unos zapatos,

me dijo. Pero no volvió

más».

El año pasado,

Rafaela fue a ver a

Manuel a la cárcel de

Huelva, donde, dice, se

acumulan las denuncias

de malos tratos a

los internos. Manuel le

enseñó las muñecas y

las encías amoratadas.

«Mamá, ve corriendo a

poner una denuncia,

que me han pegado

una paliza», dijo antes

de ser arrastrado fuera

de la habitación.

Según la familia,

Manuel se enteró de

que el padre de su amiga

Loli había muerto y

pidió a los funcionarios

que le dejaran hacer

una llamada. Se la

negaron. «Pues dadme

una pastilla, que estoy

de los nervios», repuso

él. «Los nervios te los

vamos a quitar a base

de palos», dice Rafaela

que le contestaron. Él,

con problemas psicológicos,

comenzó a gritar.

Cuenta que, entre

seis, lo tumbaron a

porrazos.

Luego, añade, lo

metieron varios días en

una celda de castigo,

esposado de pies y

manos, antes de enviarlo

a Salamanca. «Lo

digo bien claro, en

Huelva son torturadores»,

clama Rafaela.

Ella puso la denuncia,

pero la archivaron. La

madre acusa del silencio

judicial a la juez de

vigilancia penitenciaria,

«casada con un funcionario

de la prisión de

Huelva».

Rafaela ve hoy en el

telediario el nuevo juicio

a Joaquín José, el

español condenado a

muerte en Estados Unidos

con pruebas dudosas.

La mujer se conoce

esta vieja historia. «Soy

analfabeta, pero veo

que la justicia es el

dinero. Si no tienes

dinero, no tienes nada,

no te escucha nadie».

E. C.

SEVILLA.— Trinidad no ha visto

todavía a su hija Esperanza

(llamémosla así) desde que la

trasladaran, hace más de un

año, desde la cárcel de Huelva

a la de Picassent, en Valencia.

Aunque ellas son de Sevilla.

Trinidad se excusa. No puede

salir en la foto. Hace poco

perdió un trabajo cuando la

dueña de una casa supo que

tenía una hija presa. Viuda de

su primer marido, separada del

segundo, la mujer trabaja limpiando

para sacar adelante a

sus otros dos hijos y su nieta

Sara (también un nombre

supuesto), la niña que Esperanza

dejó atrás al ingresar hace

casi cuatro años en prisión. El

17 de junio, por fin, se permitirá

darse el lujo de ir a visitarla

por primera vez.

Sara, de diez años, sólo ha

visto a su madre dos veces desde

que está en Picassent,

menos de dos horas cada vez.

La primera, en mayo de 2000,

como regalo de Comunión. La

acompañó Ángeles, la hermana

de la abuela, en un agotador

viaje en autobús. Salieron un

viernes a las nueve de la noche

y volvieron a Sevilla al alba del

domingo. Ida y vuelta para un

encuentro desgarrador. «Una

habitación llena de mierda, los

llantos, no tienes tiempo de

hablar, mi sobrina se puso a

chillar al despedirse, es deprimente»,

recuerda Angeles.

Esperanza, de 28 años, saldrá

libre la próxima primavera.

«Va a cumplir su pena a pulso,

sin un solo permiso», dice Trinidad.

Esperanza tuvo a su hija

con 18 años. Poco después,

cayó en la droga con su pareja,

y de ahí al trapicheo en la Alameda

de Sevilla, entre prostitutas

y proxenetas, sólo hubo

un paso. Lo dio, y la condenaron

a siete meses por un

tirón. La policía ya la tenía

fichada. Era la guapa.

Un día, relata su familia,

tima a un presunto cliente y

se queda con la radio del

coche. El hombre, quizás un

padre de familia, denuncia que

le han robado poniéndole un

cuchillo en el cuello. Una versión

que la policía y el juez

aceptan. A ella nadie la cree.

Y le caen tres años y medio.

Esperanza tiene un enfrentamiento

con una funcionaria

de prisiones. Pero su denuncia

se archiva y la de la guardiana

prospera. Otro año y medio de

prisión. Tiene fama de rebelde

y se acumulan los partes sancionadores.

Deprimida, un día

se corta las venas, otro se traga

varios objetos. El intento de

suicidio se lo castigan con un

mes de aislamiento en el tubo.

¿Eso es reinserción?

Ahora ha cobrado un poco

de esperanza. Lo dice en su

última carta: «Mama me han

propuesto el 2 grado hasín que

tengo que estar dos meses en

oserbación y con un poco de

suerte para agosto que paso

por rebición de grado me daran

el 2º con destino Andalucia».


EL MUNDO, LUNES 18 DE JUNIO DE 2001

ANDALUCIA

9

CONVIVENCIA / LA VIRGEN DE LA SIERRA LIMA LAS FRONTERAS RACIALES EN CABRA

Kosturica y Koudelka en la romería de los gitanos

EDUARDO DEL CAMPO

CABRA.–¡Bienvenidos a la romería

de los gitanos! Achili-pum, a pum,

a pum, achili-pum, a pum, a pum,

¡Ya está la ensalá, ya estáááá, ya

está la ensalá, ya estáááá! ¡Queremos

marcha, mar-cha, queremos

marcha, mar-cha! Dios, qué fiesta.

Que alguien avise a Emir Kosturica,quesetraigalacámarayasu

banda de bodas y funerales y filme

este desmadre.

El nervio histórico que hunde las

raíces gitanas en los valles del Indo

ha pegado hoy un latigazo en lo alto

del Picacho, una peña aplastada

contraelsolyelcieloazuldelos

montes subbéticos de Córdoba.

Nos habían contado la génesis

del rito antes de venir a Cabra, sabíamos

ya que el asidero argumental

de esta escenificación de tatuajes,

cadenas de oro, fandangos y camisas

rotas era la Virgen de la Sierra,

la madre de Jesús; que hace ya

33 años el patriarca de Cabra, Pepe

Córdoba, tras participar en un congreso

internacional romaní en el Vaticano,

comenzó a traer caravanas

de romeros a lo alto de la ermita con

el sueño de ver juntos y revueltos a

gitanos y payos, en tantas partes

enemigos o extraños.

Que hasta aquí subían gitanos de

toda Españayaveces hasta algunos

de Francia y Portugal atraídos por

la fama de la romería de Majari Cali,

la posibilidad de amarrar un noviazgo

o una boda, de cumplir una

promesa, coger una tranca.

Conocíamos la teoría, los pasos

del rito. Pero no habíamos experimentado

la práctica. Ya se sabe que

la vida supera siempre al arte y la

ciencia, y hoy hay un fervor en el ambiente

que desborda los guiones con

que la Biblia intenta encauzar el caos

que habita en nosotros, los humanos.

Siete sacerdotes —payos con

acento caló— de la Pastoral Gitana,

venidos de Guadix y Granada, de

Córdoba y Jaén, concelebran la misa

flamenca en las puertas del santuario.

No son siete curas, deben

ser siete titanes de esas barriadas

olvidadas del Cuarto Mundo en que

se ahogan cantando tantos aprendices

de Camarón, curas de ésos que

por lo menos tienen el detalle de difundir

su palabra —la de Dios— en

el idioma materno de sus fieles, esto

es, a ritmo de rumba, fandango y

bulería.

Frente al estrado se mezclan gitanos

y payos, pieles blancas y de aceituna.

Uno de los curas toca la guitarra

enfundado en su casulla. A sus

pies, mujeres maduras con peinetas,

tacones y trajes de lunares poseídas

por una energía contagiosa y

el ansia, tan artista, de llenar la pantalla.

Son estrellas sin pulir, y hoy

están aquí para decirle al mundo

que existen, que tanto frenesí no les

cabe en el cuerpo. «Esta romería, un

año más, es el signo de la unidad, de

que es posible vivir queriéndonos»,

anima uno de los celebrantes, entusiasmado.

«Al gitano le va la fiesta

porque tiene a Dios en el corazón.

Que no nos sujete nadie, que se entere

todo el mundo».

Entre sermón y cante, las bailaoras

de las parroquias de Granada se

marcan un fandango. Luego el micrófono

pasa a las mujeres y se inica

una ronda espontánea de deseos.

Una señora pide que terminen los

malos tratos. Otra reclama al cielo

salud para su hermano José, pero,

incapaz de expresarse en prosa,

Mujeres gitanas y payas acompañan a la Virgen de la Sierra durante su procesión, ayer cerca de Cabra. / FOTOS: EDUARDO DEL CAMPO

arranca a explicarse cantando, hasta

que tienen que quitarle el micro

casi a la fuerza. Un cura sube a una

mujer al altar —presidido por el retrato

de Ceferino Giménez Malla, el

primer gitano beatificado por el Vaticano—

y la invita a hacer el baile

«de la minippimer», consistente en

mover las caderas vertiginosamente

como si estuviera triturando toda la

mojigatería y la hipocresía de los

moralistas.

Otro sacerdote recuerda que Jesús

tenía sólo cinco panes y lo multiplicó

para alimentar a 5.000. Es el

milagro de compartir con el hermano,dehacerhonoralafamaquetienen

los gitanos de ser amigos de sus

amigos. Un

mensaje hermoso

para sobrevivir

contra la brutalidad

de la inculturayelgueto.

Pero puede

que no sea suficiente.

Dicen los veteranos

que cada

vez viene menos

gente a esta

romería a la que

en los grandes

tiempos llegaron

a acudir

10.000 personas.

Hoy, calcula

el hermano

mayordelacofradía

de Nuestra

Señora de la

Sierra, el payo

Manuel Pérez,

habrán venido

«unas 2.000 o

3.000». Lo atribuye Pérez a la coincidencia

hoy de la romería con el

día del desfile del Corpus Christi en

la mayoría de las poblaciones andaluzas.

Pero el gitano Manuel, un padre

de familia que se bandea como vendedor

ambulante de ropa, se refiere

a otra razón: la competencia de las

iglesias evangélicas, a las que se han

pasado los gitanos desde unos años

a esta parte, gracias sobre todo a su

habilidad para conectar en sus multitudinarias

misas-fiesta —antes que

la católica— con la sensibilidad de

este pueblo.

Manuel, que viene de Málaga, analiza

el éxito de los «cultos». «Hombre,

es que ves que uno que era alcohólico

se ha metido allí y ahora no lo es, que

el ladrón se quita de robar. Hacen cosas

buenas».

Sombrero oscuro de fieltro con

banda blanca, botas de bailaor, camisa

negra, tirantes, pantalón estrecho,

Un cura y varios feligreses cumplen el rito de romperle la camisa a uno de los suyos.

un cayado en la mano y la barba recortada

con esmero sobre la piel. La

estampa de Manuel es tan pintoresca

que parece que va disfrazado de gitano,

o de sí mismo: que estaba haciendo

de extra hace un momento en una

de las del cineasta Kosturica, en Gato

negro, gato blanco, digamois, y se ha

escapado para tomar una cerveza.

Pero no. Aquí todo es auténtico, hasta

las poses que ponen las niñas cuando

le piden al reportero que les haga

una foto.

Vanessa tiene 14 años y Aurora 16.

Las muchachas, como la mayoríade

los chavales, se han ido a montar la

juerga en el patio de la ermita mientras

en la distancia suenan las palabras

de los sacerdotes. Los chicos las

rondan, pero ellas son de una hornadaqueyanosedejapreñar

tan fácilmente.

«Nosotras tenemos amigas

que se casan con 14 y 15 años, eso es

lo normal. Pero yo, ni hablar», dice

Vanessa, maquillada a lo Sara Montiel.

Las dos amigas

estudian en

un instituto de

Málaga, pero su

sueño de verdad

es triunfar en el

tablao como Antonio

Canales o

Sara Baras. Y da

ternura escucharlas

hablar

de su academia

de baile, de las

actuaciones en

el barrio, de los

concursos, de la

fama.

«Hay qué caló,

que tipo tengo»,

cantan en

un corro. Un

erotismo feroz

tensa estos cuerpos

y miradas de

adolescentes

mientras bailan.

Unos críos provocan

un terremoto con sus bongos y

cajas de madera. Un ritmo atronador,

espectacular, de corazón revolucionado,

pone en suspenso por un momento

las contingencias de la vida: la

heroína, la pobreza o la violencia no

importan nada frente a estos latidos

de la música, su perfecta armonía.

¡Ah, si estuviera aquí Josef Koudelka,

el gran fotógrafo de los roma!

Un ritmo enlaza con otro hasta que

es hora de sacar a hombros a la Virgen

para que dé la vuelta a su propia

ermita. La acompaña una banda formada

por chavales y niños del Polígono

Cartuja de Granada, chicos gitanos

y payos consonados al alimón

por la inteligencia del párroco de base

Julio Rodríguez Maldonado.

Con sus trompetas, trombones y

tambores, los músicos —algunos no

entienden de solfeo y siguen unas

partituras con números según latecla

del instrumento— entonan un ritmo

de pachanga alucinante. A los sones

sin letra de aquello de «gloria, gloria,

aleluuuuya», los costaleros —casi

todos payos de la hermandad que

custodia a la imagen, objeto de devociónde28romerías:

de camioneros,

de hortelanos, de músicos, de comerciantes,

además de gitanos— sacan a

la «Virgen de acá».

Es sólo una excusa para estar juntos,

las coordenadas cualquiera de un

punto de encuentro. Cuando los cuerpos

están cerca, una chispa no importa

si de asco o alegría arde entre

ellos y es entonces cuando todos son

Dios. Es el éxtasis.

La energía acumulada debe salir

por alguna parte, y esa parte es partirle

a alguien la camisa. Las mujeres

atrapan a uno de los curas y convierten

en tiras su camiseta verde.

El sacerdote entra junto a la virgen

en el templo con el pecho desnudo,

feliz. Uno de sus compañerosseda

por bien pagado. «Nos han roto las

camisas, señal de que nos aceptan».

Uno de los suyos.

El rito ya ha acabado. José, de28

años, se abraza con el torso desnudo

a su compañera, Samara, de 17.

La chica está embarazada. «Sólo le

pido a la virgen salud, mucha libertad,

que mi niña y ella salgan bien, y

que mi madre dure muchos años».

Achili pum, a pum, a pum.

Impreso por Eduardo Delcampo Cortés. Prohibida su reproducción.


ANDALUCIA

Andalucía: Sevilla: Avenida República Argentina, 25. 41011. 95 499 07 10. Fax: 95 499 07 12. Publicidad: 95 499 07 21. Fax: 95 499 07 11.

LA CRUZ DEL SUR

JOSE A. GOMEZ MARIN

Men only

La delegada de salud de Cruz Roja para Angola, Sara Fernández Rey, ayer en Sevilla antes de regresar a su base de Luanda. / EDUARDO DEL CAMPO

SEVILLA / ANDALUCES EN EL MUNDO: SARA FERNANDEZ REY

Heridas sin cerrar en la guerra de Angola

EDUARDO DEL CAMPO

Sara Fernández ya no cree

en utopías fácilmente vendibles

a la prensa sino en resultados

concretos de los que

salvan vidas en silencio, como

que los habitantes de las

chabolas de Luanda tengan

algo tan elemental como una

letrina donde esconder sus

excrementos, la mierda.

Aquella Sara médico de

familia que en 1995 se fue de

Sevilla al antiguo Zaire persiguiendo

la ilusión de su juventud

es hoy una mujer vacunada

contra la ambición

de ciertos ilusos que bajan

disfrazados de heroicos cooperantes

al África Tropical

para salvar a los pobres negritos

del Cola Cao.

Porque en su trabajo ve

agonizar a la gente de verdad,

sin aventura ni misterio

ninguno. Dos semanas antes

de venir a Sevilla de vacaciones,

los asesinos del grupo

rebelde Unita mataron a 200

personas en Caixito, la ciudad

al norte de la capital de

Angola donde hasta ese día

El viaje (auto)crítico de una médica

sevillana, desde los campos de refugiados

ruandeses a la surreal miseria de Luanda

desarrollaba parte de su trabajo

como delegada de salud

de la Cruz Roja Española.

Total, una masacre más en

esta rebatiña que libran el gobierno

de Dos Santos y la guerrilla

de Savimbi por el control

de los diamantes y el petróleo.

«Es que son doscientas

personas», vuelve a recordar

Sara, porque en los números

de los partes de guerra ella ve

rostros de seres humanos.

Por ejemplo, su amigo angoleño

Vasco, «uno de los mejores

médicos». Pensaba ya en

contratarlo para uno de los

programas sanitarios que gestiona

en Angola. Pero Vasco

fue uno de los que cayeron

acribillados en esa cifra redonda

y aséptica de los 200.

«Llegaron disfrazados de soldados.

Sacaban a la gente de

las casas y los mataban».

Hubo sin embargo un tiempo

en que la vida era amable

para los angoleños pobres,

porque Sara ha visto las huellas:

los edificios coloniales

portugueses, un mar verde y

azul que refleja el paraíso perdido,

la tierra roja, la alegría.

Pero el presente está saturado

de cifras demenciales.

Hay tantas minas a punto de

explotar como habitantes, se

baten récords de mutilados,

prostitutas, mortalidad infantil.

Un kilo de patatas vale

1.000 pesetas y el gobierno intenta

combatir el sida con bellas

palabras de sensibilización

cuando cada preservativo

cuesta una fortuna. «¿Cómo

sobreviven? No lo sé».

Antes de llegar a Angola

hace seis meses —regresa en

unos días—, Sara, de 51 años,

con un hijo, Sergio, y muchos

amores en su pasado, estuvo

entre 1995 y 1996 en los campos

de refugiados ruandeses

del entonces Zaire, hoy Congo.

Allí vivió entre el 97 y el 98

la rebelión contra Mobutu de

Kabila, luego el alzamiento

contra éste de sus antiguos

aliados. Más tarde pasó por

Cuba y Guinea-Bissau.

Muchas misiones ya y muchas

ONG, desde Médicos

Mundi a Médicos Sin Fronteras,

como para no haber desarrollado

un sentido (auto)crítico

sobre el modelo de buena

parte de la ayuda humanitaria:

un instrumento con el que

Occidente trata de abrir mercados

en el tercer mundo tras

haberse enriquecido esquilmando

sus recursos y vendiendo

armas a sus señores de

la guerra. África no se salvará

dependiendo de por vida de

los que van a socorrerla. «El

futuro de la cooperación es

dedicarse a la formación de

personal local». O sea, enséñales

a pescar.

Cualquiera que haya ojeado El

metal de los muertos, la novela

revolucionaria de Concha Espina

sobre la gran huelga minera, sabrá

del trato que la mujer recibió

siempre en la cuenca de Riotinto

tanto por parte de los

colonizadores como por parte de

sus hombres. Una leyenda

atribuye el predicamento de

Eduardo Barriobero —el diputado «federal» que hizo

época en la comarca y cuyas relaciones sentimentales

con la novelista hace tiempo que no son ningún

secreto— a la exitosa defensa que hizo de un minero

homicida que descabezó de un farolazo a un cómitre

inglés porque arreglaba sus horarios nocturnos para

acercarse impunemente a su aterrorizada mujer.

Concha Espina describe ese ambiente mejor que yo

pudiera hacerlo, de modo que no insistiré en el tema

sino para significar que la dura segregacióndela

mujer no fue sólo cosa de los colonizadores sino

también de los indígenas. Entonces y hasta antier

mismo, como prueba una sentencia de la Audiencia de

Huelva que acaba de anular la expulsión de tres socios

del Club men only por haber llevado sus mujeres al

sancta sanctorum y negarse a pagar la botella de

Chivas preceptiva que, como multa o compensación,

imponían los machos desde tiempo inmemorial.

Colonizadores y colonizados no se diferenciaban en

esa concepción machorra de la convivencia que al

amparo de la Constitución es posible proscribir hoy.

Nunca es tarde.

K

Uno entiende con dificultad la pervivencia de estas

reliquias fósiles que tiñen el presente liberador de un

enojoso tono arcaico. El desfile de Irún o el derecho a

pescar en la Albufera valenciana, la ridícula resistencia

que aún mantienen algunas cofradías de penitencia a

que las hembras desfilen con sus hermandades,

demuestran que a la igualdad legal de sexos le queda

por recorrer un largo trecho para ser aceptada de

manera clara en esta sociedad aún fuertemente

machista. Ahí está la preterición de las mujeres en el

orden sucesorio de la Corona como una afrenta

constitucional al sentido común a la que ningún

partido quiere plantar cara. Y ahí están esas

asociaciones y grupos de pardillos, ingleses o

españoles, formados en orden de batalla para defender

una desigualad que ellos entienden como un privilegio

legitimado por el uso. Hay un talibán agazapado bajo

la apariencia conciliadora de muchos machos de la

tribu y es necesario no tomar a título de anécdota lo

que constituye un severo agravio a la dignidad de

todos. La Audiencia de Huelva ha hecho bien

triturando ese abuso. Es hora de que los pardillos se

quiten el salacot y paguen su güisqui a escote.

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Impreso por Eduardo Delcampo Cortés. Prohibida su reproducción.


26

EL MUNDO, VIERNES 22 DE JUNIO DE 2001

MUNDO.

Z El Polisario advierte de que la aprobación del nuevo plan significará el regreso «inmediato» a

la guerra Z Annan se justifica alegando las dificultades surgidas para organizar la consulta electoral

Annan abandona la

opción del referéndum

para el Sáhara

El secretario general de la ONU

opta por la autonomía marroquí

JAVIER ESPINOSA

Corresponsal

RABAT.— El secretario general

de Naciones Unidas, Kofi Annan,

recomendará al Consejo de Seguridad

de ese organismo que se

congele el proyecto de referéndum

que debería decidir la suerte

del Sáhara Occidental, para analizar

la posibilidad de establecer

una autonomía bajo bandera

marroquí del territorio durante

cinco años, tras los cuales se

celebrará una consulta para decidir

el estatus final.

El nuevo plan es una adaptación

de la propuesta marroquí

entregada a Naciones Unidas el

5 de mayo.

Annan admite que el órgano

de gobierno que dirigirá la fase

de transición tendrá «competencias

exclusivas» sobre un amplio

abanico de materias como «la

Administración local, territorial,

presupuestaria y fiscal, aplicación

de la ley, seguridad interna,

bienestar social, cultura, educación,

comercio, transporte, agricultura,

minería, pesca e industria,

política medioambiental,

vivienda y desarrollo urbanístico,

agua y electricidad, carreteras y

otras infraestructuras básicas»,

quedando reservadoS para

Marruecos conceptos como «la

seguridad de la nación, la defensa

exterior» o un presupuesto

genérico denominado «preservación

del territorio contra intentos

de secesión».

En el documento original de

los marroquíes, éstos sólo aceptaban

una autonomía restringida

sin competencias —por ejemplo—

en seguridad interior, y

además exigían que la consulta

final nunca contemplara la independencia.

El texto de Annan —hecho

público por la agencia Efe— no

cita de manera expresa este último

condicionante, pero sí incluye

como votantes a todas las personas

que residan en la antigua

colonia española desde un año

antes de la votación, lo que supone

de facto el abandono del censo

electoral de 86.381 votantes

que había confeccionado la

misión de la ONU para el Sáhara

(Minurso), de cara al referéndum,

y una primacía de la población

marroquí que habita ahora

en dicho enclave.

«Hostilidade

DENIS DOYLE/AP

Una saharaui canta una canción tradicional en un campo de refugiados argelino.

La respuesta del Frente Polisario

ha sido inmediata. Consultado

vía telefónica por este diario,

Brahim Gali, representante del

movimiento saharaui en España,

fue categórico. «Si se aprobara

ese plan, supondría elregresoa

las hostilidades de inmediato»,

señaló.

Gali aseguró que «nadie, ni tan

siquiera el secretario general de

la ONU, tiene derecho a eliminar

e ignorar el parecer del pueblo

saharaui. Esa propuesta es la

misma que ha elaborado Marruecos

y que ni tan siquiera llegamos

a considerar. Espero que el

Consejo de Seguridad se dé

cuenta del enorme riesgo que

conlleva este nuevo plan y que

no lo apruebe. Sería el final de

todo y el comienzo de una nueva

guerra», añadió.

El máximo organismo de la

ONU debería analizar la proposición

de Annan antes de la expiración

del mandato de la Minurso,

que concluye el día 30.

Annan justifica el cambio de

sus planteamientos ante las dificultades

surgidas para implementar

la consulta electoral,

debido a la avalancha de reclamaciones

que presentó Marruecos

respecto a la confección del

censo de votantes, que provocaronlaenésima

cancelación dela

cita electoral prevista para julio

de 2.000

Para el secretario general de

la ONU, el problema estriba en

que, con el referéndum, «al final

del juego, el ganador se queda

con todo», según expresa en el

nuevo documento.

«Estaba previsto

que yo les recibiera,

pero ellos [los

saharauis] aún no

han comprendido

que el Sáhara ya es

marroquí». Así se

expresaba en

noviembre de 1996

el difunto rey

Hasán II tras admitir

que el reino

alauí había mantenido

contactos

directos con los

que siempre calificó

como «mercenarios».

Es decir, la

Resta ahora por conocer la

postura crucial del Gobierno

argelino, principal soporte del

movimiento saharaui. El pasado

día 14 de mayo, su ministro de

Asuntos Exteriores afirmó que

Argelia «apoya el plan de arreglo

de Naciones Unidas [es decir, la

opción del referéndum], decidido

por la comunidad internacional,

incluido Marruecos». Eneltexto

de Annan, los argelinos advierten

de que esta nueva propuesta es

demasiado favorable a la integración

del territorio en Marruecos.

Regreso al pasado

cúpula del Frente

Polisario, informa

Javier Espinosa.

Según anunció

Efe, en la reunión

que se celebró en

octubre de ese mismo

año en Rabat

participó el entonces

príncipe heredero,

ahora Mohamed

VI, y el ex

ministro del Interior,

Dris Bassri. La

misma agencia

decía que en aquella

cita los marroquíes

ya propusieron

una autonomía

a los saharauis dentro

del programa

de regionalización

abanderado por

Hasán II. El Polisario

rechazó ya

entonces aquella

opción. «Es que

esta propuesta es

incluso menos

ambiciosa que la

alternativa que

ofreció Hasán II y

tampoco entonces

se consideró»,

explicó hace varios

días Brahim Gali.

El movimiento

beréber desafía a

Argel y convoca

otra manifestación

ABDEL BENSAID

Especial para EL MUNDO

ARGEL.— El fuego de la rebelión

social que estalló hace ya dos

meses entre los beréberes de la

región de la Cabilia está prendiendo

por momentos en numerosas

ciudades del norte del país

que hasta ahora permanecían al

margen de la ola de disturbios.

Visto sobre el mapa, los focos

de este gran incendio alimentado

por la frustración de la masa de

jóvenes en paro abarca ya desde

la provincia de Chelef, 100 kilómetros

al oeste de Argel, hasta

las de Annaba, Skikda, Batna o

Tebessa, a 400 kilómetros al este

de la capital y fronterizas con

Túnez. Mientras, las ciudades

cabileñas de Tizi Uzu y Bejaya,

corazón de la comunidad beréber

y el motor de la rebelión hasta

ahora, siguen en pie de guerra y

«al borde del caos», según narra

la prensa independiente argelina.

Según comerciantes de Azazga,

en la Cabilia, no sólo saquean

los jóvenes sin futuro. También

arrasan tiendas y domicilios los

propios policías en operaciones

de castigo. Sólo en la provincia

de Bejaya se cuentan 10 muertos

desde el lunes.

Las manifestaciones van a más,

pero al Gobierno de Abdelaziz

Buteflika sólo se le ocurre aplacarlas

de momento con balas de

fuego real, como justificó sin problemas

el ministro del Interior,

Yahid Zerhuni, en una comparecencia

el pasado miércoles en la

Asamblea Nacional. Zerhuni

informó a los diputados del último

balance de la crisis: 56 muertos

hasta el 12 de junio, según

él, un centenar, de acuerdo a

recuentos independientes.

«Hasta nueva orden»

Sometido a una fortísima presión,

el Gobierno prohibió el martes las

manifestaciones «hasta nueva

orden para evitar una manifestación

similar a la ocurrida hace

una semana en el centro de Argel,

cuando medio millón de personas

exigieron el fin de la represión

policial y el reconocimiento de

derechos políticos para la Cabilia.

Pero esta plataforma cívica beréber

respondió al veto oficial con

un contraataque, anunciando una

nueva macromanifestación sobre

Argel para el cinco de julio.

Numerosas naves de la zona

portuaria muestran aún las huellas

de la batalla de aquel día. Los

recuentos hablan de cinco muertos

y 1.000 heridos. Pero hay aún

más de un centenar de manifestantes

a los que se les perdió el

rastro después de caer en manos

de la policía. Los desaparecidos

suman entre 107 y 129 nombres,

según los dos partidos de mayor

implantación beréber, el opositor

Frente de Fuerzas Socialistas y la

Agrupación por la Cultura y la

Democracia. Según Interior, los

detenidos fueron liberados.

Impreso por Eduardo Delcampo Cortés. Prohibida su reproducción.


30

EL MUNDO, LUNES 25 DE JUNIO DE 2001

MUNDO

MOHAMED ABDELAZIZ / LIDER DEL

FRENTE POLISARIO

«Si la ONU se rinde al

colonialismo marroquí,

nosotros no»

EDUARDO DEL CAMPO

Enviado especial

TINDUF(ARGELIA).— El corpulento

Mohamed Abdelaziz, presidente

de la autoproclamada República

Arabe Saharaui Democrática

(RASD) y líder del Frente Polisario,

recibe a EL MUNDO en su

despacho vestido con su uniforme

caqui de campaña, como si la

guerra con Marruecos no hubiera

acabado. Le come la indignación:

la ONU le ha dado la espalda, y las

posibilidades de que su bandera

ondee un día en la ex colonia española

se esfuman por momentos.

En el desierto argelino al sur de

Tinduf viven 155.000 refugiados

saharauis y el Polisario mantiene

contra viento y marea la sede de

su gobierno en el exilio. El paisaje

está tan muerto como parece

estarlo el referéndum de autodeterminación,

asfixiado por las más

de 130.000 apelaciones de

Marruecos al censo elaborado por

la misión de la ONU, la MINUR-

SO, pero, sobre todo, por la ausencia

de medios para hacer ejecutar

a Rabat el resultado

El informe de

Kofi Annan no

nos deja más

opción que

continuar nuestra

legítima lucha

de la votación.

Kofi Annan terminó

de apuntillar

el jueves esa vía de

las urnas tal como

estaba concebida.

El secretario general

de la ONU presen

su informe

ante el Consejo de

Seguridad y, para

sorpresa de los

saharauis, apostó

fuerte por una oferta

de autonomía de Marruecos

retocada al alza por la ONU.

Pregunta.— ¿Se sienten traicionados

por la ONU?

Respuesta.— Nuestro sentimiento

de frustración y decepción

es muy crudo. [El informe] ha sido

para nosotros una gran sorpresa.

Es una maniobra para hacer asumir

en nombre de la comunidad

internacional el statu quo actual

de colonización, y un reconocimiento

fáctico de la anexión definitiva

del Sáhara a Marruecos. La

ONU se ha saltado a la torera el

referéndum y ha hecho como si los

saharauis hubieran votado por la

anexión. Es una aberración. El

secretario general se rinde a la

lógica del colonialismo. Es una

subversión de los papeles de la

ONU.

La situación hoy por hoy a raíz

del informe no tiene precedentes

en los últimos 10 años. Pretende

decirnos «el Sáhara es marroquí

y vosotros los saharauis no tenéis

ningún derecho». Sobra decir

esto: no lo aceptamos ni lo aceptaremos

nunca. Le corresponde al

Consejo de Seguridad salvar la

situación en los cinco días que

quedan [para decidir sobre la propuesta

de Annan].

P.— Pero Annan sufre muchas

presiones.

R.— Francia ha jugado un papel

pérfido y ha sido determinante en

este desvío del proceso de Naciones

Unidas. Ha influido en la casi

totalidad del informe. Annan

cierra la puerta a

todas las perspectivas

de que alguna

vez se aplique el

plan de paz y se

celebre el referéndum.

No puede

inclinarse por una

propuesta, la

marroquí,yalentar

al Consejo de Seguridad

para que la

apruebe. Cuando

menos, pedíamos

que la ONU conservara

su posición de imparcialidad.

Lamentablemente, no está siendo

así.

P.— ¿Qué le dijo James Baker

[el representante especial de

Annan] cuando estuvo aquí la última

vez?

R.— Baker vino a vernos el 5 de

mayo, en una visita relámpago

muy discreta. Estuvo con nosotros

alrededor de dos horas. Nos hizo

una propuesta que contiene a

grandes rasgos la anexióngradual

del Sáhara a Marruecos. Le dijimos

que está concebida al margen

del plan de paz en cuya ejecución

nos encontramos desde hace 10

años, que constituye un atentado

flagrante al derecho del pueblo

saharaui a la autodeterminación,

reconocida por la ONU. Le dijimos

que no y le dimos nuestras propuestas

para resolver los problemas

técnicos que según laONU

interfieren en la aplicación del

plan de paz.

P.— ¿Cómo va a contrarrestar

este cambio de posición?

R.— Inmediatamente después

de hacerse público el informe

mantuvimos contactos con casi

todos los miembros del Consejo

de Seguridad. Les hicimos un llamamiento

urgente para que no

escatimen esfuerzos en rectificar

esta peligrosa desviación. La

impresión que nos embarga tras

estas consultas es que todos, con

la excepción de Francia, se han

quedado impresionados. El informe

es una declaración de guerra

contra el derecho del pueblo saharaui

a la autodeterminación. No

nos deja más opciones que continuar

nuestra legítima lucha.

P.— En los últimos años han

amenazado con reanudar la

guerra. Puede que esas advertencias

no cumplidas les hayan restado

credibilidad. ¿Ahora la vía

militar es una alternativa real?

R.— Nunca hasta ahora ha

habido ruptura del plan de paz,

siempre ha habido un resquicio de

esperanza; eran amenazas, digamos,

como factor de presión.

Hemos tolerado muchas dilaciones

deliberadamente impuestas

por Rabat, hemos cooperado más

allá de los márgenes de la prudencia.

Pero ahora las cosas están clarísimas.

Según Annan, aquel que haya

vivido un año enel

Sáhara tendría

derecho a participar

en ese supuesto

referéndum dentro

de cinco años.

Tiempo suficiente

para que Marruecos

haga emigrar

allí a toda su población

y vote por su

tesis. Y tras cinco

años de administración

y control

policial marroquí,

los saharahuis se verán reducidos

a ser una minoría, inundados por

colonos marroquíes.

P.— ¿Argelia les permitiría

recurrir a las armas?

R.— Argelia siempre ha defendido

los derechos del pueblo saharaui.

P.— ¿No están cansados?

R.— En 1975 estuvimos expuestos

a condiciones mucho másdifíciles.

Los saharauis han sabido

Pedíamos que la

ONU conservara

su posición de

imparcialidad.

Lamentablemente

no está siendo así

JULIAN MARTIN/EFE

resistir. Hemos librado una guerra

de más de16años con un desequilibrio

de esfuerzos enorme.

Hoy, este mediador, la ONU,

anuncia su fracaso para encontrar

una salida pacífica y se rinde al

colonialismo. Si la ONU está dispuesta

a abdicar, nosotros no. Si

es necesario sacrificarse, lo haremos.

Tenemos fe ciega en que

lograremos restaurar nuestros

derechos.

P.— ¿Cree que

España se ha alineado

con Francia?

R.— No, no pensamos

que España

haya adoptado esta

seudopropuesta

francomarroquí

con ropajes de la

ONU. Cuando

menos, el Gobierno

español siempre ha

dicho que defiende

una solución consensuada

por las

dos partes. Hemos hablado con la

embajada española ante la ONU.

Nuestra impresión es que España

está aturdida por la sorpresa.

P.— ¿Ha dado alguna instrucción

a los militares?

R.— Aún no. El eco de la noticia

ha bastado para poner a todos [los

refugiados] en pie de guerra. La

movilización requiere una situación

psicológica, y eso es lo que

existe en este momento.

problemas de erección

Si tienes dificultades en tu actividad

sexual, habla con tu médico.

Millones de hombres en todo

el mundo ya lo han hecho.

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ELPMUNDO

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Madrid: Pradillo, 42. 28002 Madrid. O 91 586 47 00 y 91 586 48 00. Fax: 91 586 48 48. E-mail: Internet*el-mundo.es Cataluña: Diputación 119-121. 08015 Barcelona. O 93 496 24 00. Fax: 93 496 24 08. País Vasco. Bilbao: Ctra. Bilbao-Galdacano, 20. Bolueta.

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de Julio, 75 (Polígono Son Castelló). 07009-Palma. O 971 76 76 00. Fax: 971 76 76 56. Galicia. Santiago: Rúa dos Feans, 9. 15705. O 981 59 32 00. Fax: 981 59 35 71. Valencia: Eduardo Boscá, 33. 46023. O 96 337 93 20. Fax: 96 337 16 50. Alicante: Avda. Salamanca,

20. 03005. O 96 598 22 44. Fax: 96 512 06 41. Castellón: C/ Enmedio, 81. 12001. O 964 34 08 00. Fax: 964 21 75 06. León: El Mundo / La Crónica de León. C/ Moisés deLeón, 49. 24006. O 987 21 25 12. Fax: 987 21 31 52.

LOS PLACERES Y LOS DIAS

FRANCISCO UMBRAL

La última palabra

Los niños saharauis aguardan expectantes el despegue del avión que les traía de vacaciones a España.

TINDUF (ARGELIA)/TESTIGO DIRECTO: EDUARDO DEL CAMPO

El avión del desierto

Llevan el polvo del

desierto incrustado

en su piel, con esa

costra de suciedad de

la que es casi imposible

desprenderse

en un campo de refugiados.

El aeropuerto

de Tinduf, en el confín

del Sáhara argelino,

es esta madrugada

la puerta entre

dos planetas. Ochocientos niños

saharauis esperan su turno para

atravesarla.

Más allá de la noche caliente

y oscura se quedan sus casas de

tela o adobe, la vida en el exilio,

en tierra de nadie. El Tercer Mundo.

Dentro de un rato subirán a

un avión deAirAlgerieyalcabo

de tres horas de vuelo amanecerán

en un lugar extraño llamado España

donde todo es increíblemente

fácil y suave. El Primer Mundo.

Tres Boeing 737, un Boeing 738

y un Airbus 310 se suceden en

la pista para catapultarlos hasta

Madrid, Málaga y Bilbao, donde

ya les están esperando las familias

de las asociaciones españolas de

8.887 refugiados saharauis emprenden la

travesía para pasar las vacaciones en

España, pero otros cientos se quedan en

tierra por falta de familias de acogida

amistad con el pueblo saharaui.

Hasta el 11 de julio, 8.887 niños

se repartirán en grupos por cientos

de ciudades y pueblos desde

Cataluña a Andalucía, tras haber

cruzado el umbral bajo el rótulo

Départ donde ahora un policía

argelino con pocas ganas de fiesta

compara sus caras con las de las

fotos del pasaporte colectivo.

Por primera vez desde el inicio

del programa Vacaciones en Paz

hace 10 años, los servicios de

seguridad de Argelia, sumidos en

un estado permanente de psicosis

antiterrorista, han permitido a un

medio tomar imágenes de este singular

peregrinaje.

Los militares y policías de esta

EDUARDO DEL CAMPO

ciudad fortín del

Gran Sur argelino

tienen miedo a las

infiltraciones y los

sabotajes, y ese estado

de tensión secontagia

al ambiente frenético

de la sala de

espera, con los monitores

saharauis tratando

de poner orden

a la algarabía.

El viaje ha empezado por la tarde,

al subir a los camiones que

los esperaban en el centro de sus

campos de refugiados de Auzerd,

Smara y 27 de Febrero para llevarlos

al aeropuerto. A un kilómetro

de la terminal hay una valla

y un control del Ejército. Allí, en

la cuneta de piedras y arena sucia,

han tenido que despedirse de sus

padres y hermanos. Aicha Ahmed

Bol-la le ha dicho adiós asuhijo

Salama, de 7 años.Elniño estaba

loco de contento pero la mujer

se ha echado a llorar. «Es que

es muy pequeñito. Si supiera con

qué familia va a estar me quedaría

más tranquila», dicebajolamirada

turbia de los militares.

Sigue en página 41

Vinieron los Alcestes

al debate, vinieron

con ballestas y

palabras, traen la

justicia por la

empuñadura, son

las tribus prehistóricas

de Iberia

hechas de tervilor y

ley escrita. Son las taifas ruidosas,

las españas sonando en

atambores y perjurios, los

vascones bebiendo agua de

piedra. Ahí quería yo llegar,

a los vascones. Tardía latarde,

José María Aznar y Anasagasti

se enredaron en violenta

pelea, «como un fuego

con su aire». Anasagasti le

reprocha a Aznar su centralismo

españolista, su españolismo

centralista, porque lo

único que no se puede ser ya

en la España de los nacionalismos

es español. Anasagasti

reprocha a Aznar que no se

someta a diálogo con el PNV

y otras amistades soberanistas,

vizcaitarras y aranianas.

Invoca Anasagasti la antigüedad

y solera de su partido, con

lo cual está actuando como un

español más, como todos esos

españoles que se opinan nietos

de Cánovas o de Lagartijo.

También tuvo el detalle

de recordarnos la antigüedad

de ETA que data de Franco,

no sabemos si para elogiar o

para reprochar tanta persistencia

en el mal.

Aznar, por su parte, no

insistió demasiado en lo que

todo el mundo sabe: que especular

con los vascos sobre el

problema vasco es especular

en el vacío, ya que siempre

se calla, por unos y otros, la

última palabra, la que alude

al horror, quizá porque no

haya palabra posible para

citarelDaño, ni siquiera ésa

que están ustedes pensando.

Si Aznar volviese a una mesa

de conversación para preguntar

por ETA, le llamarían

inquisidor, policía y centralista.

La gente se reúne para

resolver problemas y no para

poner dificultades.

La tarde, afuera,

caía, una de las tardes

más hermosas

de este verano que

empieza con todo el

velamen de luz desplegado.

Aquellos

dos hombres allí

encerrados, en un

viejo palacio, debatiendo la

construcción o la destrucción

de España, eran elegantemente

crueles y crudamente

honestos. Pero la palabra

decisiva, la última palabra

quedó sin decir, porque a

Anasagasti no le conviene

contar su mal y Aznar, político

maurista, recastado de

demócrata crudo y liberal, no

tiene por qué dar por oída esa

palabra mientras no se la

nombren.

Dos hijos de Sefarad que se

niegan a ser pródigos. España

viva tiene alma de rocalla y

amor unánime, no había más

que ver lo bien que cortaban

todos castellano. Aznar, José

María, en el trono de guerra

y de las paces, en la tienda

viajera de las autonomías. A

lo que se niega Aznar es a ningún

trato ni entendimiento

con los desactivadores de

España, y sobre esto de la

«desactivación» le gastó alguna

seca broma al vasco. Si

ellos no quieren desactivar la

violencia, Aznar no quiere, en

otro sentido, desactivar la

marcha y la política de España.

Cada uno está en su papel.

El problema del terrorismo

sigue ahí presente después de

este debate, como después de

las elecciones vascas. Y Aznar

pregunta: «Han ganado ustedes

las elecciones, ¿pero para

qué?» Es la pregunta clave y

llave del problema. Anasagasti,

claro, no la podía responder.

Ya malheridos ambos

entre muertos, cada uno con

su dardo por la espalda, gotea

una misma sangre sobre el

oro y se van a cenar, los desunidos,

en la noche católica de

España.

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EL MUNDO, JUEVES 28 DE JUNIO DE 2001

41

SOCIEDAD/COMUNICACION

Impreso por Eduardo Delcampo Cortés. Prohibida su reproducción.

TINDUF (ARGELIA)/TESTIGO DIRECTO

El avión del desierto

(Viene de la última página)

A su lado, otra madre se lamenta

de que este año se hayan tenido

que quedar en tierra cientos de

niños en el último momento por

falta de familias de acogida. Cada

comunidad española hizo una

previsión, pero al final no se han

encontrado suficientes hogares.

En Valencia, por ejemplo, han faltado

374 familias; en Baleares,

300; en Andalucía, 64. «Es un golpe

muy duro para los niños», dice

sobrepasado por el esfuerzo

Mohamed Saleh, del ministerio

saharaui de la Juventud.

Durante todo el año los críos

han soñado con este momento.

La tarjeta de embarque es el premio

por haber aprobado. Junto a

los buenos estudiantes, tienen

derecho a viajar en alfombra

mágica los hijos de los «mártires»

de la guerra con Marruecos y los

que necesitan atención sanitaria.

Los niños saharauis viajan en

un momento en que la ONU ha

perdido la fe en la celebración del

referéndum de autodeterminación.

Ellos (los mayores tienen 12

y 13 años, los más pequeños, 7)

no saben aún nada o casi nada

de política y apenas son conscientes

de la odisea que vivieron sus

padres cuando hace un cuarto de

siglo huyeron del Sáhara Occidental

bajo las bombas de la aviación

marroquí. «Son inocentes, el

reflejo de su propia realidad»,

dice la monitora Gay Mula Said.

Embajadores inocentes que

multiplicarán por 100.000 este

verano el mensaje del Frente Polisario,

que pide a España que no

se olvide de quienes fueran también

sus ciudadanos en tiempos

de la colonia. «Venga, venga».

Hay que embarcar.

Los niños se levantan del suelo

y se aprietan en fila ante el puesto

de control. La mayoría viaja con

lo puesto, con su cuerpo a secas:

sandalias o zapatillas de deporte,

pantalones y una de esas camisetas

con referencias españolas

(«Benidorm», «Banesto», «Aguas

del Huesna») de las que les regalan

cada año. Algunos llevan unos

grandes macutos colegiales a la

espalda, pero dentro no hay casi

nada. Son pasajeros poco problemáticos:

no conocen el exceso de

equipaje y su billete cuesta la

mitad. Pero dentro de dos meses

volverán de España con los macutos

llenos y ropa nueva para toda

la familia.

Ha llegado la hora. Matanya no

pierde de vista a su hermano

Salak, de ocho años. Esta es la

cuarta vez que cruza el espejo,

explica ella; para él, en cambio,

es su primera experiencia y alucina.

Abdalahi cuida de su vecino,

un crío con el pelo rapado y

aspecto de estar perdido. Limhaba

se cala su gorrita de Mickey

Mouse.

A la carrera, en fila india, llegan

al pie de la escalerilla, en tensión,

como si estuvieran huyendo

y evacuando sus casas, en lugar

de salir de vacaciones.

A las tres y media de la madrugada

el último avión se pierde

entre las estrellas del desierto

rumbo a Bilbao. En el control

militar, Aicha Ahmed Bol-la espera

todavía alcamión que la devolverá

a su casa en la Hamada. «Seguro

que lo van a tratar muy

bien».

HOJEANDO/ZAPEANDO VICTOR DE LA SERNA

Libertad aherrojada

Para información eilustración

de la juez santanderina Laura

Cuevas Ramos, quien acaba de

condenar a una pequeña revista

a 20 millones de multa por atentar

contra «el honor» del presidente

regional del PP yalavez

—para que hablen de las Cajas

sevillanas...— presidente de

Cajacantabria, aquí va parte de

un escrito presentado el pasado

día 13 al primer ministro sueco

y presidente semestral de la

Unión Europea, Göran Persson.

Otro apunte para Su Señoría:

No, los firmantes no son miembros

de una alucinada asociación

de vecinos de un barrio

marginal, manipulada por malévolos

partidos extremistas... No.

Son los directores generales del

Instituto Internacional de Prensa

(IPI), de la Asociación Mundial

de Periódicos (WAN), del

Comité Mundial de Libertad de

Prensa (WPFC) y de todas las

demás organizaciones dedicadas

a la defensa de la libertad

de expresión en el mundo. ¿Le

suenan a usted? Pues dicen a

Persson:

«Las llamadas leyes de insultos

(insult laws) están diseñadas

para proteger el honor y la dignidad

de cargos públicos (...).

Son anacronismos legales que

protegen a los cargos públicos

del escrutinio y la crítica y, en

consecuencia, privan al público

del derecho a estar plenamente

informados. Bajo la apariencia

de la protección del honor y la

dignidad de los cargos públicos,

las leyes de insultos se utilizan

para silenciar el periodismo crítico,

aunque esté basado en

hechos. (...) Esas leyes alientan

una cultura del secreto al dar

protección a personajes corruptos

o incompetentes y al evitar

la revelación delamalagestión

de los asuntos públicos. (...) Son

restricciones de la libertad de

expresión que no tienen lugar

en una democracia».

Lo que piden (y acabarán

obteniendo) esos organismos es

la supresión de esas leyes en la

UE. Dirá la juez que ella sólo

aplica una ley existente. ¡Qué

aplicación! El Tribunal Europeo

de Derechos Humanos ya ha

dictaminado que los cargos

públicos deben tener menos

protección legal que los particulares,

y eso es justo lo contrario

de lo que ha hecho la susodicha

juez, que además no ha movido

un dedo (llamando a testigos)

para comprobar los datos que

La Realidad —que es esa pequeña

revista— aportó para respaldar

la veracidad de sus acusaciones

contra el político/banquero

Carlos Sáiz.

Cantabria vive bajo un

bochornoso convoluto entre

políticos y grandes intereses

económicos. La Realidad es la

única voz que, modesta aunque

sin duda irritantemente, aún

dice las cosas como son. Con el

respaldo de la Justicia, los poderosos

han escogido un atroz sistema

para acallarla: el de arruinarla

a golpe de demandas por

su honor mancillado. Estas totalizan

más de 100 millones de

pesetas. Es un escarnio democrático.

NOMBRAMIENTO

Javier Gimeno,

de Onda Cero,

nuevo presidente

de las radios

comerciales

MADRID.— El presidente de la

Corporación Radiofónica Onda

Cero, Javier Gimeno de Priede,

ha sido elegido nuevo presidente

de la Asociación Española de

Radiodifusión Comercial (AERC),

en sustitución de Rafael Pérez del

Puerto, informó ayer Onda Cero.

Gimeno estuvo nueve años vinculado

al Grupo Antena 3 Radio,

donde fue consejero delegado.

Además, presidió la Asociación

Española de Radiodifusión Privada

y fue vicepresidente de la Asociación

Europea de Radiodifusión.

En la asamblea general celebrada

ayer en Madrid, Gimeno

señaló: «Es un honor apoyar y

coordinar las labores de la asociación.

La AERC es un ejemplo

de lo que debe ser una asociación

que defiende los intereses de un

sector». Yañadió: «Es de justicia

destacar la labor de la AERC en

Europa y en el mundo».

La AERC es miembro de la

Asociación Europea de Radio y

de la Asociación Internacional de

Radiodifusión, de la que ha sido

recientemente nombrado vicepresidente

Javier Gimeno.

Además, en la asamblea se

designó como vocales de la nueva

junta directiva de la AERC al consejero

delegado de Onda Cero,

Ignacio Baeza Fernández de

Rota, y al director general de contenidos

de la corporación radiofónica,

Luis Javier Ruiz.


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26

EL MUNDO, LUNES 2 DE JULIO DE 2001

MUNDO

EL MUNDO, LUNES 2 DE JULIO DE 2001

27

MUNDO

El ex dictador

Pinochet es

ingresado en el

hospital militar de

Santiago de Chile

SANTIAGO DE CHILE.— El ex

dictador chileno Augusto Pinochet

ingresó en el Hospital Militar

de Santiago minutos antes del

mediodía de ayer por problemas

de tensión arterial, según explicó

el general retirado Jorge Garin.

«Se ha hecho unos exámenes,

pero todavía no conocemos los

resultados», explicó.

Según versiones periodísticas,

Pinochet, de 85 años, llegó en su

acostumbrada caravana de Mercedes

Benz blindados, escoltado

por dos motoristas policiales. El

ex gobernante descendió por su

propio pie de su automóvil y fue

recibido en la puerta del centro

por un grupo de médicos.

Su último control de salud se

registró el 1 de junio en el mismo

centro asistencial y coincidió con

un dictamen de la Corte de Apelaciones

de Santiago que confirmaba

la orden para que se cumpliera

de inmediato su filiación en

el proceso que enfrenta por ser

el encubridor de 57 asesinatos y

18 secuestros en el marco de la

Caravana de la Muerte.

En los próximos días, el juez

que instruye la causa, Juan Guzmán,

debería adoptar una decisión

definitiva sobre el fichaje

policial de Pinochet, que su

defensa ha logrado aplazar varias

veces desde que se dictó el auto

de procesamiento en su contra a

finales de enero pasado.

Aíslan a Montesinos

para evitar una

«guerra psicosocial»

El Congreso peruano comienza a ver

nuevos vídeos remitidos por la Fiscalía

SERGIO L. AGURTO

Especial para EL MUNDO

LIMA.— La vida, obra y actitudes

de Vladimiro Montesinos

Torres, el preso más famoso de

Latinoamérica, sigue quitándole

el sueño a la Justicia peruana

y a los personajes que en algún

momento formaron parte de la

red de corrupción y ahora aparecen

retratados en los célebres

vladivídeos. Desde el sábado el

ex asesor de seguridad peruano

está aislado para evitar una

guerra psicosocial en Perú.

La prensa local sigue concentrada

en las acciones y presuntas

declaraciones de Montesinos.

Una de éstas afirma que

el ex asesor se ha declarado en

cura de silencio por su encierro

en una prisión militar para

terroristas. La versión fue

corrobarada por su esposa

quien además reveló que el

doctor, término con el que lo

identificaban sus allegados, se

mantiene además enhuelga de

hambre.

Pero el jefe del Instituto

Nacional Penitenciario (INPE),

Gino Costa, reveló que el reo

Montesinos, entre rejas.

mantiene su medida de fuerza

con bebidas, galletas y golosinas

que llevó consigo al ser

internado en el complejo donde

tiene como vecinos a seis cabecillas

de las bandas Sendero

Luminoso y el Movimiento

Revolucionario Túpac Amaru.

Los rumores y versiones que

se le han atribuido a Montesinos

desde su captura en Venezuela

han provocado que las

autoridades judiciales decidan

aislarlo por 10 días para evitar

«que suelte información con el

ánimo de fomentar una guerra

psicosocial».

Con la difusión de11vídeos

y una cinta de audio, el Congreso

inició ayer el desembalaje

de los casi 274 vídeos y 73

audios que le fueron remitidos

por la Fiscalía, en algunos

casos, desde hace más de un

mes.

A diferencia de los anteriores,

en los que se apreciaban

actos de confabulación política

y sobornos, en este nuevo

paquete dedeos se observan

eventos como una condecoración

a Montesinos, una operación

de seguimiento a uno de

los presuntos implicados en el

tráfico de armas a las FARC,

un diálogo con presuntos funcionarios

estadounidenses,

entre otros temas.

En todos ellos se observa el

gran poder que tenía en el

Gobierno, en las Fuerzas Armadas

y en lucha contra la subversión

yeltráfico de drogas.

Mientras tanto, las relaciones

diplomáticas entre Perú y

Venezuela entraron en un

período de enfriamiento después

de que ambos países retiraran

a sus respectivos embajadores

en protesta por todo lo

ocurrido alrededor de la captura

del ex asesor de Alberto

Fujimori. Se presume que el

acercamiento se producirá

cuando Alejandro Toledo asuma

la Presidencia peruana el 28

de julio.

AP

Continúa la

búsqueda del ex

represor argentino

Astiz a petición de

la Justicia italiana

BUENOS AIRES.— Agentes de la

Policía Internacional (Interpol)

continuaban ayer en Argentina

inmersos en una operación de

búsqueda del ex marino Alfredo

Astiz, cuya captura fue solicitada

por la Justicia italiana bajo la acusación

de secuestro, aplicación de

torturas y desaparición de personas.

La juez argentina María Servini

de Cubría ordenó la captura del

ex oficial Astiz al acoger una petición

de la Justicia de Italia, que

lo ha acusado por el secuestro,

tortura y desaparición de tres ciudadanos

italianos durante el régimen

militar.

El ex marino no fue hallado el

sábado en las instalaciones del

Círculo Naval, donde tiene fijada

su residencia legal, por lo que los

agentes de la Interpol ampliaron

el radio de búsqueda para cumplir

con la orden judicial.

Fuentes judiciales dijeron que

el llamado Angel de la Muerte

puede ser declarado prófugo en

los primeros días de esta semana

si no se presenta ante el juzgado

de Servini de Cubría.

Astiz es considerado uno de los

mayores símbolos de la represión

ilegal puesta en marcha por la

dictadura que se instaló en

Argentina en los años 70, con un

resultado de 9.000 personas desaparecidas

con presunción de

muerte en el marco de un plan

de persecución y exterminio de

opositores políticos.

El ‘censo maldito’

para el referéndum

del Sáhara

Los jefes de tribu saharauis ven con

frustración cómo se aleja su votación

EDUARDO DEL CAMPO

Enviado especial

CAMPO DE REFUGIADOS DE

SMARA (ARGELIA).— Bnhobeini

Yahia busca en sus archivos y

muestra orgulloso el último volumen

del censo elaborado durante

una década por la misión de la

ONU para el Sáhara Occidental

(MINURSO). Son los últimos

2.130 votantes aceptados en el

cómputo final de 86.381 electores

que, de no haber sido por el bloqueo

de Marruecos, habrían decidido

en julio de 2000 el destino

de la antigua colonia española.

Votantes virtuales que puede

que ya nunca ejerzan su derecho

«a meter un papelito en una

urna», que era, dice Yahia, «lo

único» que pedían. El dossier que

sostiene en las manos se refiere

a los tres polémicos grupos tribales

sobre cuya identidad saharaui

Marruecos y el Frente Polisario

estuvieron años sin ponerse

de acuerdo.

El último elector válido del

volumen y del censo es Tfarrah

Embarec Bachir, varón, nacido en

1975 en el campo de refugiados

de Smara, perteneciente al grupo

tribal H61. Todo perfectamente

reglado. Una bella obra de ingeniería

burocrática ideada en los

tiempos de la colonización española

y engrasada por los negociadores

saharauis y marroquíes

con la mediación delaONUque

supuestamente iba a poner fin

con éxito y en paz a uno de los

últimos conflictos de descolonización

del planeta.

Pero después de10años de trabajo,

la ONU acaba de pedir a

los refugiados saharauis que

esperen cinco años más para

votar, y que mientras tanto acepten

formar parte de Marruecos

bajo una autonomía amplia.

«Hasta mis amigos de la MINUR-

SO me dicen en privado que esto

es una broma», dice Yahia, segundo

de a bordo en la oficina de

coordinación del Frente Polisario

con la misión delaONU.

Desde 1991, su vida ha girado

en torno a la organización del

referéndum, pero ahora siente

más decepción que arena tiene el

desierto. «Tantos años de trabajo

y aplazamientos para ver esto.

Nuestro error fue creer en la

ONU».

Banahi Sid El Bachir y Mohamed

Mohamed Abderrahman son

dos de los jefes tribales saharauis

que durante cinco años ayudaron

a determinar quiénes de los solicitantes

de voto eran «auténticos

Bnhobeini Yahia muestra el último volumen del censo elaborado por la ONU en Rabuni.

saharauis» y quiénes eran infiltrados

enviados por Marruecos

para hinchar el censo a su favor.

El Bachir, de 69 años, representa

a la subfracción A31 de la

tribu Rigueibat, una de las más

numerosas. El cheij Abderrahman,

de 65 años, a la B81 de la

tribu Argaibat Thalat. Hace un

cuarto de siglo ya trabajaban con

la administración colonial española

como «una especie de jefes

de personal». Una de sus principales

misiones consistía en

demostrar ante el gobernador

español quién era miembro de su

tribu ydebía recibir el carné rojo

de residente.

Eran los buenos tiempos. Hace

un cuarto de siglo empezaron los

malos, y desde entonces viven en

el campo de refugiados de Smara,

en el infierno del sur de Argelia.

Ahora llevan casi tres años en

paro.

El Bachir lleva la voz cantante

y, diplomático, prefiere no acusar

a Kofi Annan o James Baker por

cambiar de estrategia y defender

hoy el plan de autonomía. «No,

no decimos que nos hayan traicionado.

Preferimos decir que

EDUARDO DEL CAMPO

han caído en una contradicción.

Ellos mismos trajeron el plan y

ellos mismos lo niegan».

Mucha frustración, pero aún

les quedan reservas de aguante,

como a los camellos y los escuálidos

arbustos del desierto. Los

ancianos ven este nuevo aplazamiento

como un simple obstáculo

más en el largo camino hacia la

autodeterminación: «Otros pueblos

han pasado por esto». Y

Yahia se lo piensa y dice que no

tirará el censo a la basura. «Estoy

seguro de que lo vamos a necesitar

en el futuro».

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LOS PLACERES Y LOS DIAS

FRANCISCO UMBRAL

La apariencia

Trabajadores de la base de Rota, durante la manifestación que celebraron ayer.

ROTA/TESTIGO DIRECTO: EDUARDO DEL CAMPO

«Dependence day»

Trabajadores españoles de la base de Rota

eligen el 4 de julio, día de la fiesta nacional

estadounidense, para protestar contra su

«maltrato» y «servidumbre» laboral

¿Independencia? ¡Será

la de los americanos!

Ayer, 4 de julio,

se celebraba la fiesta

nacional en Estados

Unidos y, por extensión,

en la base que

los chicos de la Navy

tienen entre los pueblos

gaditanos de

Rota y El Puerto de

Santa María. Independence

day, pero no para los

1200 trabajadores civiles españoles

de la base conjunta de Rota, a los

que hay que sumar los de la base

aérea de Morón, en Sevilla. Los

últimos curritos de la geopolítica

de la OTAN en el Mediterráneo

se plantaron ayer a la una de la

tarde, durante una hora, cortando

la entrada de la base roteña para

denunciar por enésima vez desde

hace 20 meses (cuando empezaron

a movilizarse) el «maltrato» laboral

que sufren de su patrón estadounidense

y la indiferencia del Ministerio

de Defensa español que debe

velar por sus derechos. A la llamada

del Comité de Empresa

(CCOO y UGT a la cabeza) acudieron

entre 200 y 300 trabajadores

concienciados, parapetados tras

una pancarta que decía, casi como

en las tradicionales marchas

anti-OTAN de la izquierda: «Solución

conflicto bases USA-Rota y

Morón. Por dignidad nacional». Su

laberinto se resume en el dato contundente

que aporta Jesús Serrano,

vicepresidente del Comité. «Hemos

retrocedido al poder adquisitivo de

1989. ¡Pero es que estamos en julio

del 2001!». Los manifestantes

denuncian que han visto esfumarse

el 30% de su salario líquido desde

que en 1999 perdieran su trato fiscal

de antaño. Durante décadas,

la mitad de sus sueldos estuvo

exento de impuesto, no cotizaba.

J.F.FERRER

En 1997 firmaron el

primer convenio

colectivo tras, dicen,

18 años de lucha

silenciosa. Algunos

de ellos se autoinculparon

ante Hacienda

(que les reclamó en

2000 el pago de cinco

años de impuestos)

porque sabían que su

situación era irregular

y querían que España y Estados

Unidos la solucionaran. La sorpresa

vino luego. La arreglaron, sí,

pero se acabó el complemento.

«Y nadie nos compensó por el

dinero que de golpe dejamos de

ganar», dice el corajudo Julio Malvido,

presidente del Comité de

Empresa, que trabaja como bibliotecario

en la High School (instituto)

de la base.

En la puerta de la base no se

ve ni una sola bandera estadounidense

(sí un puñado, rojas, de

Comisiones).

José Antonio Higuero Tocón lleva

24 años en la base, es padre

de familia y vecino de Jerez.

(Sigue en página 8)

Ha habido grandes

protestas por la

última manifestación

gay en

Madrid. También

ha habido grandes

aplausos ¿por qué

se manifiestan los

gays si ya lo han

conseguido casi todo y la vía

para conseguir lo que les falta

no es montar una verbena

con más beocia que ingenio?

Alguien, de manera inteligente,

les ha dicho a los

gays, entre ellos mismos que

no es oportuno el orgullo gay

ni el orgullo de nada. En

principio, es antidemocrático.

Todavía no ha surgido el

orgullo macho y si surgiese

estaría mal visto, lo cual ya

explica toda la cuestión. Uno

comprende lo que ellos no:

que no luchan tanto por los

derechos civiles como por los

calzoncillos de colores. La

apariencia. El hombre necesita

proveerse de una apariencia,

de una diferencia,

necesita afirmarse personal

o colectivamente. Llegaron a

decir algunos filósofos que el

sujeto no existe, ni siquiera

el humanismo. Pero el sujeto,

quizá por esa sospecha de

que no existe necesita manifestarse,

distinguirse, diferenciarse,

reafirmarse, existir.

No es que esté mal ese

exceso de diferencia que los

gays han mostrado estos

días. Es más bien revelador

de lo que quieren, de lo que

necesitan, de lo que son. Sus

reivindicaciones iban equivocadas.

A ellos les importa ser

ciudadanos de pleno derecho,

faltaría más, pero, conseguido

eso, lo que de verdad

les importa, lo que aflora en

su alma es el derecho a la

diferencia, como en el caso

del dandy, el aristócrata e

incluso el poeta.

El género humano es muy

monótono y todos tratamos

de salvarnos de esa monotonía

mediante una moda, un

estilo, una clase o

una personalidad.

De esta guisa, el

gay que creía defender

sólo su derecho

a la normalidad,

descubre que su

verdadero destino

es «lo anormal». Y

no me refiero a ninguna

anormalidad fisiológica que

no suele existir, sino a la

anormalidad cívica, callejera,

indumentaria, presencial. No

han inventado nada. Ya he

enumerado una serie de

tipos o clases, de distintas

épocas, que cifraron el Ser

en el parecer. Incluso hay

profesiones muy dignas,

como la abogacía o la milicia,

e incluso la medicina,

que tienen su uniforme propio,

no sólo como servicio a

la sociedad sino como ostentación

orgullosa de su diferencia.

Se dice ahora, y ayer lo he

glosado aquí, que el hombre

piensa después de muerto.

Ese ser que no renuncia de

muerto a la potestad de ser

él el que dice la última palabra,

ese personaje tiene

energía suficiente como para

proclamar siempre y por

todos los medios su diferencia.

Ésta es la trampa, su

misma trampa, en que se han

visto cogidos los gays. Soñaban

con ser señores de gris

y ahora ocurre que eso les

aburre mucho. Necesitan

volver a sus grímpolas en el

moño o sus gallardetes donde

les quepan para tomar

conciencia de lo que son y

que la tomen los demás.

El hombre hace sus revoluciones

para cambiar lo

establecido y acaba imitándolo.

Los gays son muy probos

ciudadanos, pero a mí

me parece que tenían más

misterio cuando iban al anochecer

de los colegios asombrando

niños con la bolsa de

los caramelos. Ni la persecución

ni el anonimato. Sólo

quieren un día de diferencia.

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8

EL MUNDO, JUEVES 5 DE JULIO DE 2001

ESPAÑA

Pacheco dice que la

Caja de Jerez condonó

40 millones al PSOE

Es la misma entidad que no cobró el

crédito a Chaves y a otros 31 dirigentes

JOSE LANDI

SILVIA MORENO

SEVILLA.— La Caja de Ahorros

de Jerez, la misma que condonó

casi 20 millones de pesetas en créditos

a 32 dirigentes del PSOE de

Cádiz, entre los que encontraba el

presidente de la Junta, Manuel

Chaves, fue la que pagó la sede del

PSOE de Cádiz. Esta entidad concedió

al PSOE de Cádiz un crédito

hipotecario de 20 millones de

pesetas el pasado 1 de marzo de

1985, a un interés del 14,5% anual.

Los créditos a los 32 dirigentes

socialistas, que fueron condonados

por la entidad y pasaron a su

cuenta de pérdidas, fueron concedidos

entre el 28 de enero de 1985

y el 11 de mazo de ese mismo año.

En estas dos operaciones, la caja

andaluza financió con un total de

40 millones a los dirigentes socialistas.

De esta manera, el PSOE logró,

en el tiempo récord de dos meses,

un total de 40 millones de pesetas,

de los que al menos la mitad fueron

perdonados, según la documentación

que obra en poder de

EL MUNDO de Andalucía.

Sin embargo, el alcalde de

Jerez, Pedro Pacheco Herrera,

denunció ayer que esta entidad

también condonó al PSOE el crédito

para su sede. «Al Ayuntamiento

jerezano no le han perdonado

ningún crédito, como sí

ocurrió con la compra de la sede

del PSOE en la plaza de San Antonio

en Cádiz», aseguró.

El entonces subdirector general

de la Caja de Ahorros de Jerez,

Mariano Ruiz Carretero, justificó

la concesión del crédito para la

sede de Cádiz en que «la amortización

del préstamo, cuya duración

sería de seis años y medio,

estaría a cargo de la parte que percibe

el partido de los sueldos e

ingresos que cobran los cargos

electivos a distintos niveles (concejales,

diputados, parlamentarios

y otros cargos públicos), habiéndose

comprobado su suficiencia

para dar respuesta».

El subdirector de la entidad destacaba

entonces que «todo el

movimiento económico del partido,

tanto a nivel provincial como

local se realiza a través de la Caja,

existiendo algunos préstamos de

pequeña cuantía de agrupaciones

locales para la compra tambiénde

sedes (Sanlúcar y Conil) a nombre

de personas físicas o hipotecarios».

También existe un préstamo de

19.800.000 pesetas que está repartido,

a nivel individual, entre los 32

cargos políticos más importantes

de la provincia, donde estaba el

propio Chaves y que luego sería

condonado.

Fuentes de la actual dirección

socialista en la provincia de Cádiz

han sido incapaces de negar la

acusación de Pacheco, tanto el

actual secretario general de la Ejecutiva

Provincial, Francisco González

Cabaña, como el responsable

de Administración y Finanzas,

Manuel González Piñero, aseguraron

ayer a EL MUNDO que no

pertenecían a la estructura orgánica

socialista cuando se produjo

la compra del edificio.

Pedro Pacheco, alcalde de Jerez, ayer, en conferencia de prensa.

IU pide investigar a Chaves

SEVILLA.— El

PSOE y la Junta se

atrincheran en sus

posiciones: los créditos

impagados

de dirigentes

socialistas a la

Caja de Ahorros de

Jerez están más

que investigados.

No opinan así ni el

PP, ni el grupo

mixto que integra

Pedro Pacheco, ni

IU-CA, que siguen

creyendo que

Manuel Chaves no

ha dado suficientes

explicaciones.

Antonio Romero,

portavoz de

IU-CA, dijo ayer

que era necesario

investigar «para

demostrar que que

Chaves ha cortado

con las herencias

del felipismo, de

Filesa y de los créditos

regalados».

Además, el portavoz

de IU-CA negó

que la comisión de

investigación rea-

COLLADO

lizara en profundidad

su trabajo

«porque se adelantaron

las elecciones

y se disolvió el

Parlamento andaluz».

Sin embargo,

Alfonso Perales,

consejero de

Gobernación dela

Junta, dijo ayer

que la comisión de

investigación fue

«larga, extensa y

llena de aclaraciones».

ROTA

TESTIGO DIRECTO

«Dependence

day»

Viene de última página

La semana pasada, Higuero se

chupó 52 horas de huelga de hambre

en el ayuntamiento de Rota

hasta que una bajada de tensión

le obligó a dejarlo.

Les duele, por ejemplo, que la

promoción profesional sea algo

imposible en US Navy and Co.

«Siempre ponen a un jefe americano

por encima tuyo, aunque no

conozca el trabajo», dice frustrado

Jesús Serrano, que lleva 30 de sus

48 años hablando inglés al otro

lado de la valla. «Los jefes vienen,

están dos o tres años, y se van.

Y nosotros en cambio estamos aquí

siempre, perdiendo la ilusión y sin

avanzar», completa, con gorrita y

bermudas, el huelguista de hambre.

Tan apagados están, que ya no

les quedan ni ganas de cumplir lo

que antes podía ser un sueño, viajar

a Estados Unidos, donde ninguno

de ellos ha puesto un pie en

su vida. «¿Ir allí ahora? No me

interesa».

Han pasado 21 años, pero los

pluses siguen congelados y dan

risa, por no llorar. «390 pesetas al

mes para el que se defienda en

inglés; 1490 para el que lo hable

con soltura; 3.000 para el bilingüe»,

enumera Malvido. Hace poco cumplió

tres días de castigo sin trabajo

y sueldo como «represalia» por una

«huelga de inglés» mantenida por

gran parte de la plantilla hace unos

meses.

A un lado de la valla, las furgonetas

y tenderetes, el mercadillo

ambulante típico de los pueblos

gaditanos. Al otro, algunos militares

estadounidenses de la VI Flota

(la razón de ser de Rota) juegan

al golf al lado del green, familias

sacadas de un telefilme salen y

entran de sus chalés aloAmerican

Beauty. Han organizado una fiesta

por el 4 de julio, con barbacoa

incluida, pero al final la protesta

española les ha quitado las ganas.

Impreso por Eduardo Delcampo Cortés. Prohibida su reproducción.


Impreso por Eduardo Delcampo Cortés. Prohibida su reproducción.

12

EL MUNDO, SÁBADO 7 DE JULIO DE 2001

ANDALUCIA

E. DEL C.

SEVILLA.– Regresaron el 5 de junio,

pero un mes después aún están

impactados por el nivel de violencia

y destrucción que han visto

en el Kosovo de la posguerra. «Lo

más difícil han sido las detenciones,

porque en la misma habitación

de una casa viven juntos adultos

y niños. Se formaban unas...».

Juan José es uno de los 34

agentes de la Guardia Civil de Sevilla

que han cambiado durante

seis meses los palos a las redes

de hachís o la vigilancia de las pateras

del Estrecho por la droga

dura de poner paz entre albaneses

y serbios kosovares con la

boina azul de Naciones Unidas.

Otros 19 lo hicieron en Bosnia.

Al final, la experiencia les ha

El virus balcánico del AK-47

Los guardias civiles de Sevilla adscritos a la policía

de la ONU en Kosovo hacen balance de su difícil

lucha contra las mafias y el tráfico de armas

Un guardia civil de Sevilla, junto a un AK-47 incautado en Kosovo. / MIGUEL RODRIGUEZ

EDUARDO DEL CAMPO

SEVILLA.– El capitán Fernando se

ha traído como souvenir de los Balcanes

un AK-47, el temible y mítico

Kalashnikov. El joven oficial de

32 años fue hasta junio Jefe de

Operaciones de la Unidad Especial

de la Guardia Civil en Kosovo, al

frente de un contingente de 112

agentes españoles encuadrados en

la policía de Naciones Unidas, 34

de ellos procedentes del Grupo Rural

de Seguridad nº 2 de Sevilla.

Hoy, de vuelta a casa, ha expuesto

el fusil de asalto en una

concurrida rueda de prensa para

ilustrar cómo es el trabajo diario

de estos bomberos antimafia. Visto

así, el AK-47 parece un fósil

inerte, un bicho en peligro de extinción,

con su cargador curvo incluido.

Ojalá. En realidad, es el virus

de una epidemia que desborda

a la ONU y los soldados de la

KFOR, y que en poder de los traficantes

balcánicos actúa comola

energía: no se agota, simplemente

se transforma y cambia de manos.

Puede que el otro día masacraran

bosnios en Srbrenica empuñados

por los paras enloquecidos de

Ratko Mladic, ayer remataran a familias

albanesas en Prizren y hoy

asesinen a serbokosovares en Pristina.

Al otro lado de la frontera, en

Macedonia, el nuevo Ejército de

Liberación Nacional albanés alzado

contra el gobierno eslavo es el

último cliente. «La lucha contra el

tráfico de armas es nuestra prioridad»,

dice el capitán. Una misión

casi imposible, porque «después

de la guerra, cada familia tiene una

en su casa».

Sus hombres, del relevo de invierno

y con base en Pec, al oeste

de Kosovo, se estrenaron con un

partido de balonmano de máxima

tensión, en una cancha donde los

espectadores entraban hasta entonces

armados. Pero su bautismo

de verdad llegó el día de Nochevieja.

«Hubo una confidencia de que

se iba a producir una fuga masiva

en la cárcel de Dubrava, donde hay

criminales de guerra [albaneses]

considerados como héroes por la

población local. Los presos organizaronunmotín

y tuvimos que sofocarlo».

Esosí, secomieronlas

uvas con mucha sangre fría yahora

se precian de que ni en esa operación

ni en ninguna otra se produjeron

bajas propias o ajenas. «No

hemos disparado un tiro».

En más de 70.000 horas de trabajo

y 188.564 kilómetros recorridos

les ha dado tiempo de detener

a 86 personas, identificar a 7.011,

realizar 253 servicios humanitarios

(«sin contar los que hacíamos

por nuestra cuenta») e incautarse

de un significativo botín de guerra:

7 lanzagranadas, 43 pistolas, 117

fusiles automáticos, 147 granadas,

Ni serbio ni albanés

valido por varios años de trabajo

en Andalucía. Y han aprendido

sobre la marcha. «Al entrar en

una casa buscando a un sospechoso

[traficantes de armas, presuntos

homicidas] los niños se

ponían a llorar. Entonces les dábamos

caramelos para que se

tranquilizaran, los metíamos con

las madres en una habitación y

nos llevábamos a un hombre

adulto para registrar el resto del

edificio. Lo curioso es que después

del revuelo nos salía a veces

una señora ofreciéndonos una

bandeja con pasteles y té».

El capitán Fernando impuso

una consigna férrea a sus hombres:

no hablar ni albanés ni serbio,

sólo inglés, con el objeto de

no despertar resquemores entre

4 ametralladoras y 36.659 unidades

de munición, entre otros juguetes.

La puntita de iceberg del

armamento que ha desangrado

Yugoslavia durante diez años.

El capitán Fernando está orgulloso

de haber dirigido a «la fuerza

de choque de la policía de la

ONU». El balance de su trabajo,

vendido ayer con un inteligente

dispositivo multimedia, incluye de

diciembre a junio la intervención

en 13 casos de homicidios, 186 de

lesiones, 109 tiroteos, 312 de posesión

de armas, 663 robos y atracos.

Ellos y los compañeros que los

han relevado hacen de todo, desde

escoltar caudales, patrullar carreteras

y proteger a las autoridades,

hasta asaltar nidos de clanes mafiosos

y buscar contrabandistas de

tabaco en la frontera de Montenegro.

¿Y la trata de blancas? Aúnno

han intervenido en ese negocio pero

piden tiempo: «Estamos en

ello». El problema, alegan, es que

les resulta difícil infiltrarse en las

redes de explotación sexual por

problemas de comunicación yaún

no disponen de acceso fluido a las

redes informáticas europeas sobre

movimiento de personas.

En febrero detuvieron en Klina a

los presuntos autores del secuestro

y asesinato del abogado y político

moderado albanokosovar Shaban

Manaj, al que sus verdugos torturaron,

quemaron y descuartizaron.

Sin embargo, creen que su operación

cumbre ha sido el asalto en

mayo a las oficinas de la empresa

de seguridad Jaguar, que se dedicaba

a extorsionar y aterrorizar a los

comerciantes de Pec.

Es una tarea a la que casi no se

ve el fin. El surgimiento en marzo

de la guerrilla albanesa en Macedonia

(que aisló a los guardias civiles

durante un tiempo por el cierre

de la frontera, impidiéndoles

salir de permiso) ha agravado la

situación. «Se ha incrementado la

tensión social en Kosovo, la guerrilla

viene a reclutar a chavales de

15y16años y está proliferando el

tráfico de armas», alerta.

En febrero descubrieron cerca

de Istok una fosa común con los esqueletos

de 10 albanokosovares.

Más víctimas olvidadas del régimen

de Milosevic. Pero el guardia

civil, haciendo gala de la «imparcialidad

absoluta» que debe mostrar

entre serbios y albaneses, prefiere

no decir si se ha alegrado por

la detención del ex dictador serbio

encarcelado hoy en La Haya. Aunque

sobran los muertos, investigadores

del Tribunal Penal Internacional

temen que Slobo no pueda

ser condenado por falta de pruebas

textuales que lo incriminen. Pero

ése ya no es el problema del capitán

Fernando. «Nosotros hemos

cumplido con nuestro trabajo».

Agentes españoles de la ONU esposan a un detenido en Pec. / GUARDIA CIVIL

las comunidades enfrentadas. Se

acordaba de aquel policía búlgaro

de la ONU que, al poco de llegar

a Pristina, intentó congraciarse

con unos niños albaneses hablándoles

en serbocroata. «¡Serbio,

serbio!», le respondieron. Y

unos chavales lo mataron a tiros.

INMIGRACION

Interceptados

otros 106 ‘sin

papeles’ en el

litoral de Tarifa

CHARO VILLANUEVA

ALGECIRAS.– Efectivos de la

Guardia Civil interceptaron en la

madrugada de ayer a un total de

106 inmigrantes indocumentados

de origen subsahariano y magrebí,

entre ellos seis mujeres y dos menores,

uno de ellos apenas un

bebé.

En el transcurso de estas operaciones,

que se llevaron a cabo en la

costa de Tarifa, también fueron detenidos

los patrones de dos de las

tres embarcaciones localizadas por

los agentes, ambos de origen marroquí.

De los 106 inmigrantes localizados,

55 eran de procedencia subsahariana,

encontrándose entre ellos

dos de las seis mujeres interceptadasyelbebé,

que parecíanohaber

cumplido aún elaño, según informaron

posteriormente fuentes del

Instituto Armado. Los 51 inmigrantes

restantes, entre los que se

encontraban las otras cuatro

mujeres y un menor, eran de origen

magrebí.

La primera actuación de la

Guardia Civil se llevó a cabo sobre

las siete menos cuarto de la mañana

en la playa del Cañuelo, en el

término municipal de Tarifa. En dicho

paraje, los agentes localizaron

a doce magrebíes indocumentados

y se hicieron también con la embarcación

vacía, que, presuntamente,

habían usado estos inmigrantes

para cruzar clandestinamente

el Estrecho.

Apenas unos minutos después,

el Servicio Marítimo de la Guardia

Civil presenciaba el desembarco

de dos embarcaciones neumáticas

tipo zodiac en la playa de las dunas

de Bolonia. Los patrones de

ambas pateras volvieron a adentrarse

en el mar, pero la Guardia

Civil logró detenerlos para ponerlos

a disposición judicial, como

presuntos autores de un delito

contra los derechos y libertades de

los ciudadanos extranjeros en

España.

Por otra parte, las patrullas de

tierra del Instituto Armado habían

interceptado mientras tanto a los

41 varones subsaharianos que habían

alcanzado la costa tarifeña en

dichas embarcaciones.

La tercera operación efectuada

en el mar se produjo a dos millas

al sur de Valdevaqueros, por donde

navegaba una embarcación con

33 inmigrantes a bordo, 19 magrebíes

y 14 subsaharianos. Del grupo

de subsaharianos formaban parte

dos mujeres y el bebé, de apenas

varios meses de vida.

Los veinte inmigrantes restantes

fueron interceptados por los

efectivos del Instituto Armado

cuando deambulaban por varias

zonas costeras de Tarifa.

Entre ellos se encontraban las

otras cuatro mujeres y el menor,

que, como suele ocurrir en estos

casos, fue trasladado al centro

Nuestra Señora del Cobre de

Algeciras.

Asimismo, voluntarios de la

Cruz Roja atendieron a los inmigrantes

en los módulos de primera

acogida instalados en el puerto de

Tarifa.


10

EDUARDO DEL CAMPO

SEVILLA. «Siempre ha sido un misterio

para mí cómo pueden los hombres

sentirse honrados humillando a sus

semejantes». Las palabras de Ghandi

presiden la «Asamblea de Familiares

y Amigos de Presos» convocada por

la Asociación Pro Derechos Humanos

de Andalucía en su local de Sevilla.

Son una treintena de personas, la

mayoría madres, agotadas por el desgaste

físico y mental de tener a sus hijos

en la cárcel desde años. Treinta

historias de realidad en bruto, de dolor

sin paliativos, de depresión y ganas

de morirse. Y de vivir.

También hay algún hombre, varios

ex reclusos. Están todos sentados en

corro, unidos por el sufrimiento común

de echar de menos a alguien

querido que languidece entre las tinieblas

de la prisión, y el deseo de hacer

algo para reivindicar juntos que

«no los traten como a animales». Piden

que jueces, funcionarios y gobernantes

dignifiquen ese purgatorio (a

veces, el infierno simplemente) que

arde de las puertas de Sevilla II, el

Puerto o Huelva para dentro.

Que no los trasladen a cárceles lejanas

adonde los familiares no pueden

costearse un viaje. Que no les denieguen

permisos sistemáticamente.

Que se cumplan las excarcelaciones

por enfermedad. Esos abogados de

oficio («algunos muy buenos hay, pero

son los menos»), por Dios, que visiten

a los acusados. Los ayuntamientos,

que aprendan del de Barcelona,

dice Virtudes García Acosta, motor

de la asociación (teléfono: 954 53 79

65), y preparen programas de inserción

laboral para los presos que salen

y que en un 75 por ciento de los casos

están abocados a la reincidencia.

Claman también contra los empresarios

explotadores que se benefician

del trabajo de los encarcelados, esas

siete horas por un sueldo de 14 o 18

mil pesetas al mes, «como en la de

mujeres de Alcalá». Y sobre todo piden

que no los maltraten. «Que son

personas».

La reunión se celebró hace días,

pero su drama es de perpetua actualidad.

Y tan cotidiano, dicen, que la mayoría

de la sociedad ha sepultado ya

el submundo de la cárcel en un olvido

voluntario, para no saber de él.

Maribel, abogada de la asociación

Pro Derechos Humanos, pide a estas

madres coraje que se presenten y recuerden

su historia. Habla Matilde,

una señora con gafas, pelo corto y la

voz quebrada por la emoción o el cansancio.

«El padre de mis hijos se fue

cuando tenían 14 años. Empecé a trabajar

para que no les faltara de nada,

pero cuando me di cuenta, mi hijo era

drogadicto. Hoy tiene 35 años, está

enfermo y le quedará poca vida. Llevo

28 años trabajando con una fregona,

incluidos sábados y domingos. El

está en la cárcel de Badajoz. No será

lejos,peroparamísíloes».

El coro de la tragedia

La mujer empieza a llorar, pero

aguanta y sigue hablando. «Mi hijo

ha sido una víctima. Su vida ha sido

muy triste, y la mía como madre, también.

Me falta siempre, veo su habitación

vacía. Estoy mal de la cabeza, hablo

sola. Necesito ayuda».

Otra madre ya sexagenaria, vestida

humildemente con un vestido de

andar por casa, se rebela recordando

a su hijo Joaquín. «Me lo mataron en

la cárcel. A mi hijo lo quitaron de la

sociedad, ¿por qué? Porque era un

hombreynolevalía la autoridad».La

mujer intenta hacerse entender, pero

el dolor atropella su relato. Nos queda

la imagen sórdida de una galería,

un ataque al corazón o una paliza, un

motín, imágenes turbias entresacadas

de un mal sueño, pero real. «Mi

hija la María José salió bien, pero otra

vez está en la droga. Tengo otro hijo

en la cárcel, de 45 años, que es como

un bebé. ¡Pero con 60.000 pesetas que

tengo cómo voy a ir a verlo!».

EL MUNDO, LUNES 9 DE JULIO DE 2001

ANDALUCIA

CARCELES / EL CIRCULO FAMILIAR DE LOS RECLUSOS DENUNCIA SU EXCLUSIÓN SOCIAL

Madres corajes contra el purgatorio

Familiares y amigos de presos se organizan

con la Asociación Pro Derechos Humanos para

reivindicar que no los traten «como a perros»

E. DEL C.

SEVILLA.– Se produce un momento

de tensión a cuenta de los reos

etarras. Una mujer joven, a la que

acompañan dos hombres, se presentaalaasambleacomomiembro

del colectivo de apoyo a los «presos

políticos vascos». Virtudes García

Acosta la interrumpe y le dice que

su problemática es distinta.

«¿Es que no os importa que los

presos vascos estén en vuestra tierra

y los estén torturando?», replica

entre desafiante y nerviosa. «Nosotros

defendemos los derechos de

todos los presos, no hacemos distinciones»,

responde con calma

Virtudes. «Ah,nohacéis distinciones,

¿no?». «No». Alcabodeunos

minutos, la mujer se levanta y se

marcha con sus acompañantes, y la

ronda de testimonios prosigue.

Dolores es una de esas víctimas

anónimas del Vacie, el mayor gueto

de chabolas de Sevilla y quizás

uno de los reductos de miseria

más sangrantes de España. La mujer,

con bata azul y coleta, habla

pesadamente por culpa de su obesidad,

una gordura enfermiza de

pobre. Dolores tiene «un hijo retrasado»;

y al marido, en la cárcel.

«Yo también he estado seis años

allí ysé lo que es eso».

Miguel, con un amigo cumpliendo

condena en Sevilla II, se indigna

por la «falta de asistencia jurídica»

a los reclusos y la desidia de muchos

abogados de oficio.

Carmen, seis hijos y el marido

en Sevilla II: «Llevo cinco años sola».

«Mi hijo está en un centro de

Magdalena es un salvavidas. «Mi

hermano no tiene a nadie que vaya a

verlo másqueyo». Junto a ella, un joven

denuncia la triste carrera de fondo

en solitario en que se convierte el

desafío de estudiar entre rejas. «Mi

cuñado está haciendo la carrera de

abogado, pero no le dan los libros, no

le ayudan. Va tropiezo tras tropiezo».

Todos están de acuerdo con Virtudes

García Acosta en que los drogodependientes

que llenan las cárceles andaluzas

«son enfermos mentales» pero

no se los trata como tal. «Parece como

si a la sociedad le interesara que

haya muchos presos, para quitarse el

muerto de encima y que haya muchos

funcionarios viviendo de ellos».

Una madre sonriente, Dolores, trae

laluzeneltúnel de esta tarde. «Mi

hijo estuvo 8 años en la cárcel, y ahora

está con su pareja, maravilloso, trabajando.

¡Debemos tener esperanza!».

Su hijo, de 29 años, asiente. «He

sido esclavo de la droga, he tocado

fondo, y ahora sé que merece la pena

luchar por la vida. Si queremos que

desaparezca la tortura y se excarcele,

hay que luchar. La unión hace la fuerza».

Y Ghandi vive.

La madre de un preso cuenta su caso en la asamblea de la Asociación Pro Derechos Humanos, en Sevilla./ FOTOS: EDUARDO DEL CAMPO

La Justicia incomprensible

Un ex recluso habla con el abogado David Rodríguez(izq.) ante la mirada de su madre.

menores y eso es peor», dice una

madre gitana.

Una señora con siete hijos, a los

que crió sin ayuda desde que se largó

el marido, destapa uno de los temas

que más enfurecen a las madres,

el de los grandes capos que

Carmen en

‘las Tres Mil’

E. DEL C.

SEVILLA. La vida ha sido demasiado

dura con Carmen y su familia.

«Tuve ocho hijos, me quedan

vivos seis. ¿Mi marido? Como si

no lo tuviera». Entre hijos, hijas,

nueras y yernos, ha tenido «nueve

enganchados» alaheroína, de los

que siete han ido a la cárcel por

culpa de una adicción que saciaban

con el tráfico a pequeña escala

y trabajando de correos para las

familias de la «mafia gorda», «los

de la Bizca, los del Naranjero».

Carmen vive en un piso humilde

de las Tres Mil Viviendas, un

barrio de Sevilla marcado por el

signo de la marginación. En realidad,

el foco de miseria más descarnado

que arrastra al estigma a

la zona está en el barrio colindante

de Las Vegas, adonde viajan cada

día los toxicómanos de la ciudad

para comprar la dosis que los

mantiene entre vivos y muertos.

Carmen, anciana ya, habla en

la penumbra del salón. A su lado,

una nieta adoptada. «¿Tú qué

eres, paya o gitana?», le pregunta

alacría, hija mestiza del barrio.

«Estoy agotada. Sólo aguanto porque

creo en Dios».LaJuntaleha

quitado seis niños a una hija suya.

La abuela acepta resignada esa

condena de los pobres, como si no

tuviera derecho a protestar, y reconoce

que los niños estaban mal

cuando los padres eran adictos.

Pero ahora se han recuperado

y trabajan lejos de la droga. La última

vez, en la fresa. «Y yo le digo

a la asistenta social, por lo menos

dejarla que vea a sus niños, que la

vais a matar del todo. Que tenga

una ilusión». «Si tuviera a Evaristo...»,

suspira. Pero su hijo querido

sigue encerrado en Burgos.

«He llegado a hacer autostop para

verlo». Camina o revienta.

usaron a sus hijos drogodependientes

como camellos y correos de poca

monta, y que se enriquecen a salvo

mientras los esclavos del narcotráfico

se pudren enfermos de sida,

marginados, condenados y sin futuro.

«Les decimos a la policía, allí

están, ésos son, pero no los detienen.AmiSergio,porabrirunMercedes,

un daño de 28.000 pesetas,

lo vuelven a meter en la cárcel. Y

los otros están tan tranquilos».

La mujer padece la vieja condena

de no haber tenido acceso a una

educación. Por eso se lamenta de

que no entiende «los papeles de la

justicia». Y por tanto, de que no sabe

cómo defender los derechos del

hijo, como cuando éste sufrió un

ataque de epilepsia en el juzgado y

«nadie» la avisó. «Pero voy a luchar

como el padre coraje de la película.

¿No la habéis visto?»

Interviene Bella. Un testimonio

revelador. Fue funcionaria en Sevilla

II, pero este año ha tenido que ir

allí con una misión distinta: visitar a

un hijo encarcelado. «La conozco

por dentro y por fuera, y digo que

allí a los presos les quitan sus derechos.

En la cárcel son perros. Un

simple número. ¿Por qué a ellos no

les dan permiso y un gran traficante

sale al día siguiente?» Sus palabras

arrancan una salva de aplausos.

Impreso por Eduardo Delcampo Cortés. Prohibida su reproducción.


Impreso por Eduardo Delcampo Cortés. Prohibida su reproducción.

ANDALUCIA

Andalucía: Sevilla: Avenida República Argentina, 25. 41011. 95 499 07 10. Fax: 95 499 07 12. Publicidad: 95 499 07 21. Fax: 95 499 07 11.

HUELVA / EN PRIMERA FILA: EDUARDO DEL CAMPO

Cualquiera mínimamente

informado

sabe que en la

cárcel también se

vende droga. Pero,

¿es cierto que los

funcionarios de prisiones,

y los de

Huelva en particular,

trafican, permiten,

facilitan o hacen

la vista gorda a

ese mercadeo porque

les «convien

para aplacar el mono

de los presos?

Jesús Delgado,

miembro de la Asociación

de Derechos

Humanos de

Andalucía (APDH),

opinó que sí en el

transcurso de una

rueda de prensa

convocada en Huelva

el 25 de octubre

de 1999 para presentar

el informe

sobre torturas y

malos tratos 1998-

99 de la Coordinadora

nacional de

Solidaridad con las

Personas Presas.

El texto situaba a

la prisión onubense

alacabezadelascárceles andaluzas

en número de denuncias

por malos tratos (22), y

como segunda de España. El

la definió como una «cárcel de

exterminio»: sida, sobredosis,

olvido y muerte lenta.

Resultado: Jesús, de 31

años, fotógrafo de oficio, se

sentaba ayer en el banquillo

del juzgado de lo penal número

2 onubense acusado de calumnias

por el sindicato del

cuerpo de ayudantes de prisiones,

ACAIP, y cinco funcionarios

de Huelva adscritos al

sindicato CSI-CSIF. Le demandan

medio millón deindemnización

para cada uno

de ellos, pago de una multa y

rectificaciónpública.

Delgado, que no teníapruebas

de la connivencia de los

funcionarios con el tráfico de

drogas, pero sí informacióne

indicios, nunca señaló a nadie

con nombres y apellidos. Los

demandantes, sin embargo,

sintieron la acusacióngenérica

como algo personal.

La causa contra Delgado

resucitó una vez más la larga

La cárcel más

polémica de España

El juicio a Jesús Delgado, acusado de calumnias por

funcionarios de la prisión de Huelva, reaviva el pulso

entre el derecho de expresión y el de honor

Jesús Delgado es saludado por amigos y familiares a la salida del juicio./ PEPE ORTEGA

Miembros de Derechos Humanos, a la puerta del tribunal./ PEPE ORTEGA

batalla jurídica (tan desigual

durante la mayor parte de la

Historia) entre los derechos

de expresión e información

(artículo 20 de la Constitución)

y el de honor (art. 18).

Puntos de vista. Frente al

criterio de la acusación y la fiscalía

(a cuyas preguntas Delgado

se negó a contestar),

Eduardo Millán, el brillante

abogado defensor, subrayó

que el derecho de expresión

debe prevalecer en democracia,

tanto más cuanto que el

acusado sólo pretendía defender

a «los más indefensos».

«Los funcionarios deben admitir

la crítica», tronó el letrado.

Aducía la otra parte que

Delgado lanzó acusaciones

que excedían el contenido del

informe en cuestión y sin

aportar «mínimas pruebas».

¿Pruebas? La última testigo,

Margarita Pousada Soto,

presidenta local de la Asociación

de Familiares de Presos

Toxicómanos, dijo que recibe

constantes casos de madres

que se encuentran a

sus hijos drogados al ir

averlosalacárcel, y

que en el último mes le

han llegado dos denuncias

de agresiones físicas

a internos, una de

ellas a manos del funcionario

«Don Rubén».

Uno de los querellantes

admitió que su

sindicato ya había reconocido

en 1998 la

existencia en España

de tres expedientes

contra funcionarios

por presunto tráfico de

estupefacientes. Enrique

de Castro, un párroco

de Madrid, dijo

haber sido testigo en

una cárcel española de

cómo un preso le enseñaba

«un kilo de hachís»

añadiendo que se

lo había dadoel«jefe

de servicio».Ellepidió

que se lo diera para denunciar

el hecho ante

el director de la cárcel,

a lo que el preso repuso:

«No, que me mata».

Algunos funcionarios

se reían. «Lo habrá visto

en las películas».

Ya con el juicio visto

para sentencia, camino de la

salida donde esperaban al

acusado más de medio centenar

de seguidores de la

APDH, Felipe, un funcionario

de Huelva que había venido a

apoyar a sus compañeros (algunos

debieron aguantar que

les llamaran «torturadores»),

se quejaba al periodista de

que ellos figuren como los malos

de esta película tan sórdida.

Ni se favorece ni se tolera

el tráfico de drogas, afirmaba.

«Lo que pasa es que no podemos

impedirlo».

Felipe estaba dolido. «Un

interno me denunció y era

mentira, lo había hecho para

no acusar al preso que le pegó.

Pero luego me pidió perdón».

Así quenegabalamayor:

no hay torturas ni malos

tratos. «Malos tratos sería

darle de hostias a un preso, y

nosotros no hacemos eso».Lo

que sí puede haber, admitía,

es «rigor innecesario» al esposar

a un recluso o detener una

pelea. «Eso es un eufemismo»,

zanjó Jorge, dirigente de la

Asociación contra la Tortura.

LA CRUZ DEL SUR

J. ANTONIO GOMEZ MARIN

La música

prohibida

En el auditorio de Jerusalénseha

armado la de Dios cuando Daniel

Barenboim decidió romper el tabú y

hacer que sonara la obertura de

Tristán e Isolda.Aún resuenan en la

memoria racial de muchos judíos

los altavoces de Buchenwald o

Auschwitz atronando el campo para

ahogar el lamento de las víctimas

con música de Wagner, la leyenda

preferida de Hitler y sus sayones. Se comprende el

rechazo y hasta la tenacidad de esa memoria, pero si

queda alguna esperanza de superación de aquel conflicto

y del actual, no hay duda de que pasa por la revisiónde

las viejas fobias. Incluso percibo hoy cierta tendencia a la

recuperación de muchos implicados morales –ynosólo

moralmente– en aquella empresa de destruccióny

muerte, en especial en el campo de la literatura donde

tantas «colaboraciones» hubo en todas partes. Y es

lógico. No tiene ya el menor sentido –pasado con creces

el medio siglo– excluir de nuestra estimativa artística

todo lo que fue en su día utilizado por el imaginario nazi,

porque eso equivaldría a renunciar a valores impagables

en nombre de un prejuicio. ¿Qué hacer, por ejemplo, con

Jünger, con Céline, con Drieu, con Ezra Pound, con Paul

Morand? Ahora que sabemos que hasta Mitterrand

anduvo trajinando con la canalla de Vichy parece que lo

lógico sería ventilar la memoria y recuperar cuanto se

pueda de aquella generación machacada. No hay en ello

defección alguna. En lo contrario hay terquedad.

K

No se trata, naturalmente, de defender la

desmemoria, tan útil, tan imprescindible como es el

recuerdo para que las desdichas no se repitan. Se

trata de eliminar del repertorio moral de esa

conciencia la ganga inútilyelpesomuertodelos

signos del rencor. No tiene sentido asociar los

crematorios con La Cabalgata de las Walquirias, niel

repugnante olor a quemado de los hornos que

Semprún y otros testigos de cargo describen para

ejemplo y escarmiento general, con los deliquios de

Tristán e Isolda. La mala historia de la humanidad

nos llevaría, en ese caso, a prescindir de la inmensa

mayoría de nuestra Cultura colectiva. Wagner es un

prodigio al margen de la insignificante circunstancias

de que su música entusiasmara al tirano o fuera

utilizada por sus verdugos como banda sonora del

tormento, y eso debe pesar en la conciencia judía sin

estridencias añadidas. Yo creo que Barenboim ha

tenido un admirable valor cívico al intentarlo

invocando la índole universal de la Cultura y el

estatuto autónomo de la música. No se puede vivir en

el pasado en plena lucha por asegurar el porvenir.

www.jagm.net


Impreso por Eduardo Delcampo Cortés. Prohibida su reproducción.

14

EL MUNDO, DOMINGO 22 DE JULIO DE 2001

ANDALUCIA

INMIGRACION / CORTIJOS Y POCILGAS DE ALMERIA, CADIZ Y MURCIA SIRVEN DE ZULOS A CIENTOS DE REHENES

MAFIAS / «O PAGAS, O TE PEGO UN TIRO»

Secuestrados en la

tierra prometida

Historia de Karim, un inmigrante marroquí que

cayó en manos de un grupo de extorsionadores

liderado por un hijo de emigrantes españoles

EDUARDO DEL CAMPO

ALMERIA/LORCA.- «¡O pagas de

una vez, o te pego un tiro!». El hombre

muerto de miedo que escucha la

amenaza acuclillado en la habitación

de un cortijo con hedor a excrementos

y orines es un inmigrante marroquí

que acaba de cruzar el Estrecho

buscando trabajo. Lo terrible es que

elqueleapuntaalacabezaconun

revólver del calibre 38

gritando fuera de sí es

un español hijo de

emigrantes.

Un giro perverso de

la realidad ha puesto

frente a frente a dos

peones de la emigración

de casi la misma

edad. Con una diferencia:

el hijo de los emigrantes

españoles ya

lo ha olvidado. El no

trabaja. Trafica con estos

hombres que hoy

son lo que sus padres

eran hace 30 o 40

años. Les cobra fortunas

por llevarlos ocultos

en camiones a Italia.

O, como esta vez,

secuestrándolos y extorsionándolos

por haberles

hecho el servicio

de sacarlos de la

oscuridad de las playas

de Tarifa.

Grupos más omenos

organizados formados por marroquíes

(la mayoría) y españoles

(también hay franceses e italianos)

llevanentre4y5años haciéndose ricos

con el triste negocio de retener o

secuestrar a los inmigrantes que desembarcan

perdidos y mojados en

las costas de Cádiz. A cambio supuestamente

de esconderlos de la

policía y llevarlos hasta la tierra prometida

de los invernaderos de El Ejido

o las huertas murcianas de Lorca,

cobran a sus familiares un rescate

que puede rondar las 250.000 pesetas.

Los secuestradores amenazan a

sus rehenes con matarlos y arrojar

sus cuerpos al mar. O con pasarle

factura a sus madres y hermanos, los

que han quedado atrás en las aldeas

de Marruecos. Casi siempre acaban

abonando el peaje, bien a través de

una cuenta en un banco marroquí o

directamente en mano a un intermediario

en España. Hay muy pocas denuncias.

El fenómeno se ha incrementado

en los últimos años (también seha

multiplicado por cuatro el precio del

rescate) conforme aumentaban los

inmigrantes clandestinos llegados

en pateras y el Ministerio de Interior

fortificaba las fronteras y redoblaba

su lucha o su caza, según se mire,

para detenerlos. La ecuación es sencilla:

cuanto más difícil es burlar la

vigilancia policial en el desembarco,

mayor la desesperación y las probabilidades

de que los náufragos caigan

en manos de los oportunistas

que les ofrecen presuntos atajos.

58 casos

en lo que

va de mes

Sólo en lo que va de

mes, las fuerzas de

seguridad han liberado

a 43 inmigrantes

en cortijos y pocilgas

del Levante y

el Poniente almeriense,

y a otros 15

en un piso de Algeciras.

Otros 22 compatriotas,

la mayoría

jóvenes, han sido

detenidos. Pero

los casos no denunciados

podrían contarse

por cientos.

Hemos reconstruido la historia de

uno de estos secuestros, una historia

de lobos y gente sin memoria. El

hombre de la pistola en la sien está

hoy libre pero, un año después del

secuestro, tiene aún el miedo metido

en el cuerpo. Tanto, que ruega que

no se sepa su nombre ni se adivinen

sus rasgos en la foto. Le llamaremos

Karim. Añadiremos sólo que procede

de un pueblo de la

zona de Larache, en

la costa atlántica del

norte de Marruecos,

que es agricultor, tiene

39 años y lleva catorce

meses y medio

sin ver a su mujer y

sus tres hijos pequeños.

El hombre que le

apuntaba en la oscuridad

de aquel cortijo

inmundo sí tiene

nombre. Rafael G.

del C., de 34 años, nacido

en Ottignies

(Bélgica), de padres

españoles, según ha

podido averiguar este

diario. Pero Karim

no conoce ese dato.

Estamos en la habitación

deunpiso

amigo, a un paso de

los invernaderos del

Campo de Dalías,

cerca de El Ejido,

donde desde su liberación Karim trabaja

de jornalero bajo las olas descoloridas

de plástico blanco. Se explica

en árabe, pausadamente, moviendo

las manos con delicadeza. Sus zapatillas

de deporte están todavíamanchadas

de tierra. Traduce Hanafi

Hamza, presidente provincial de la

Asociación de Trabajadores Inmigrantes

Marroquíes en España (ATI-

ME).

La costa de Tarifa, a principios de

E. DEL C.

ALMERIA.– Según la Ley de Extranjería,

los inmigrantes irregulares

víctimas de las mafias que

colaboren con la justicia obtendrán

permiso de residencia y trabajo.

El nuevo reglamento aprobado

esta semana desarrolla este

aspecto.

Pero lo cierto es que los marroquíes

que se atreven a denunciar

son pocos. Temen represalias

contra sus familias en Marruecos.

Cuando pagan o son liberados por

los cuerpos de Extranjeros de la

Policía Nacional o la Guardia Civil,

lo normal es que se pierdan de

vista, ocultos en el anonimato de

la masa de clandestinos.

Karim y los hermanos E.H y A.

decidieron por el contrario denunciar

su caso. «Pero un año

después, aún no les han dado los

papeles, aunque el subdelegado

Imagen del cortijo de Lorca, en Murcia, donde permanecieron retenidos Karim y sus compañeros./ FOTOS: EDUARDO DEL CAMPO

Karim (nombre supuesto), en un piso cerca de El Ejido, esta semana.

mayo del año pasado. La patera en

la que viaja Karim, y por la que ha

pagado 130.000 pesetas al patrón,

desembarca con éxito en la playa. Es

la una y media de la madrugada. Karim

y otros dos inmigrantes corren a

esconderse de la Guardia Civil en «el

bosque de Algeciras».Alcabodeun

tiempo se encuentran con un español

que les ofrece llevarlos en taxi

hacia Almería. Karim le da las 25.000

pesetas que trae, lo mismo hacen sus

compañeros. Pero el estafador grita

de repente «¡policía, policía!» y aprovecha

la confusión para esfumarse

con los billetes.

Siguen deambulando. Y se topan

con un marroquí quedicetrabajar

en una finca cercana. Los prófugos

le piden ayuda para salir del atolladero,

y él se los lleva a una casa situada

detrás de una tienda al pie de

la carretera nacional 340. Les invita

a comer. Al poco tiempo empiezan a

Miedo a testificar en el juicio

del Gobierno me lo ha prometido»,

dice María Vázquez, abogada

de ATIME, con las solicitudes

encima de la mesa.

Los que secuestraron a Karim

esperan en prisión preventiva a

que se celebre el juicio dentro de

varios meses. El caso está en manos

del juzgado número1deLorca.

El fiscal sigue acumulando

pruebas para acusar formalmente

a los imputados, seguramente por

secuestro y un delito contra los

derechos de los ciudadanos extranjeros

en España.

Existe ya un precedente extraño.

El pasado martes, la Fiscalía

de Granada retiró la acusación

por detención ilegal contra tres

marroquíes presuntos cabecillas

de un grupo de extorsionadores,

después de que en el juicio oral

los 14 inmigrantes a los que la policía

encontró hacinados en una

llegar más clandestinos, hasta que

suman 13. Entonces empiezan las

dudas. «¿Esta persona es de verdad

tan buena para hacer un favor así a

tanta gente?», se pregunta Karim.

El alivio inicial se transforma en

recelo. «Oye, ¿tienes un coche, nos

vas a llevar?», le preguntan al anfitrión

con inquietud. «Tranquilos,

tengo amigos que van a venir para

llevaros». Pero pasan cuatro días.

¿Huéspedes? Por fin llega una furgoneta

y los meten a todos dentro. Los

buenos samaritanos del principio se

han quitado la careta. Y el servicio

fraternal del primer díasehatransformado

en un secuestro maquillado.

Aquí hay que pagar.

La furgoneta los lleva hasta un

cortijo de Lorca, en la riquísima vega

murciana. Cuatro de los rehenes

sueltan las 50.000, 60.000 o 80.000

mil pesetas que les exigen y desaparecen

sin dejar rastro. De los nueve

que quedan, uno echa a correr y consigue

escapar por el dédalo de sembrados

y caminos rurales de la zona.

Para evitar ser descubiertos, el

grupo de captores (seis marroquíes

y cuatro españoles, entre ellos una

mujer), trasladan a sus presas a otro

cortijo. Permanecen recluidos en un

cuarto de la segunda planta, vigilados

por tres compatriotas. Deben

orinar y defecar en un rincón, detrás

de unas tablas. /Sigue en página 15

casa del municipio granadino de

Puebla de Don Fadrique negaran

haber permanecido secuestrados

y alegaran que no salían a la calle

por miedo a ser detenidos por la

policía. El fiscal había solicitado

antes 57 años de cárcel en total.

Los inmigrantes pagaron 300.000

pesetas por cruzar el Estrecho y

debían entregar 180.000 más al

llegar a España, informa Mohammed

El Khattad.

Hanafi Hamza, el presidente

provincial de ATIME (por cuyas

oficinas de Puebla de Vícar han

pasado ya 15 denuncias de secuestro,

aunque todavía ninguna

ha llegado a juicio), sospecha que

los testigos han negado la retención

por miedo a represalias.

Dice que la Justicia es muy lenta

y transcurre suficiente tiempo

entre la comisión del delito y el

juicio para que los implicados reciban

presiones (aquí oenMarruecos)

para cambiar de versión.

A veces los familiares de Marruecos

vienen incluso en patera para

arreglar el secuestro por su cuenta.

«Llegan, se pelean, lo arreglan

y se van», explica Hamza. Y todo

queda en silencio.

María, la abogada, está,sinembargo,

tranquila con el caso de

Karim. «Contamos con su colaboración

al cien por cien. Además,

al contrario que en el juicio de

Granada, que dependía mucho

del testimonio oral, en el caso de

Lorca hay pruebas de sobra, como

las de los teléfonos móviles».

Sin embargo, Karim ya sólo está

deseando que le den los papeles

para ir a Marruecos a traerse a

su mujer y sus hijos. ¿Testificará

en el juicio? «Aún falta tiempo, ya

veremos», contesta temeroso en

la penumbra de la habitación.


Impreso por Eduardo Delcampo Cortés. Prohibida su reproducción.

EL MUNDO, DOMINGO 22 DE JULIO DE 2001

ANDALUCIA

15

Secuestrados

en la tierra

prometida

Vienedelapágina14

La voz cantante la lleva el español,

un tipo con coleta. Sus socios marroquíes

traducen a gritos. Es fácil. Tienen

que darles el número y el nombre

de algún familiar en Marruecos o

España. Los secuestradores les llaman

y les instan a saldar la «deuda»

por el viaje. Cuatro de ellos pagan.

Pero Karim se ha negado a dar el

número de su familia. Otros tres

compañeros de secuestro también se

resisten. Entonces se intensifica el

terror psicológico. En un momento,

Rafael Gil del Castillo saca el revólver

y apunta a la cabeza uno a uno a

los secuestrados. «Si no pagas, te voy

a matar». Los socios marroquíes añaden

presión. «Oye, que este español

os va a llevar a otro sitio donde os va

a matar y os va a tirar luego por ahí».

E.H. se pone al teléfono con su hermano

A., que trabaja en Almería.

«Ayúdame y busca el dinero, me están

apuntando».

Pero el hermano se va a la Guardia

Civil de Roquetas de Mar, en Almería.

El resto es sencillo. Concierta

una cita con dos intermediarios junto

a la carretera nacional, en Puebla

de Vícar. Agentes de paisano los detienen

al llegar. A través de las llamadas

a su teléfono móvil siguen el

rastro del grupo y la Guardia Civil de

Lorca entra en el cortijo y libera a Karim

y sus compañeros el 18 de mayo,

tras ocho días retenidos, los dos últimos

sin probar bocado ni beber.

«Llamé a mi mujer y le conté lo que

me había pasado. Ella se creía que

me había ahogado en el Estrecho».

María Vázquez, abogada de ATI-

ME, recuerda que encontró a Karim

y los otros «hechos polvo». La Guardia

Civil detuvo a diez personas, los

presuntos miembros del grupo extorsionador.

Encontraron el revólver

(con balas de fogueo), una escopeta,

una balanza de precisión...Y una caja

que contenía la palabra «amenaza».

El agricultor murciano Juan Pérez

Correa está hoy de buen humor porque

ha vendido toda su cosecha de

cebollas a buen precio, y lleva al periodista

por el laberinto de las casas

de campo de Lorca hasta llegar al

cortijo donde Karim estuvo secuestrado.

Diputación de Cazalla, Camino

Central sin número, Lorca. Se

acuerda todavía de la intervención

policial, pero, sobre todo, de ese español

«nacionalizado» con coleta y

un flamante BMW de matrícula belga

a quien veía siempre sentado «sin

hacer nada» junto a un temible perrazo.

Hoy, la casa, junto a una pocilga

de cerdos y un pequeño almacén,

está alquilada, dice Juan (él también

fueaFranciaalavendimiahace

años) por inmigrantes marroquíes

como los que trabajan con él en su

finca. Pero a esta hora de la tarde no

hay nadie. «Se secuestran entre ellos,

y luego se denuncian para conseguir

los papeles», dice enérgico otro agricultor,

uno de los más poderosos de

Lorca, y que no quiere dar su nombre.

Varias veces en el recorrido entre

ElEjidoylahuertamurcianaseescucha

esa misma expresión, «entre

ellos». Como si se quisiera igualar a

explotadores y víctimas por ser del

mismo país, obviando que detrás de

los marroquíes que hacen el trabajo

sucio y contactan en árabe con sus

presas hay a veces jefecillos españoles

que les dirigen con un móvil y al

volante de un BMW.

LA POLICIA NACIONAL DE MALAGA SE HA INCAUTADO DE DOS KILOS DE COCAINA

Tres detenidos en la desarticulación de una red de

narcotraficantes que operaba en la costa del Sol

SUSANA VILLAVERDE

MALAGA.– La Policía Nacional ha

desarticulado un grupo organizado

de narcotraficantes de cocaína, que

se dedicaba a introducir grandes

cantidades para distribuirla por la

costa del Sol.

Aunque la investigación sobre

«este importante grupo criminal organizado»

ha durado semanas, el

dispositivo final se produjo después

de que los agentes detectaran un

Renault 19 precedido de un BMW

que le abría camino y avisaba de incidencias,

como la presencia de la

Policía o la Guardia Civil.

Los presuntos traficantes, «tras

adoptar intentas medidas de seguridad»,

llegaron a Torremolinos y

estacionaron en el aparcamiento de

la plaza Costa del Sol, donde los

tres ocupantes de los coches intercambiaron

el equipaje donde iba la

droga, momento en el que se les detuvo.

Concretamente, al ciudadano

argelino de 43 años Julio P.V. y a los

dominicanos Seneido M.E., de 39

años, y Carmen Patricia G.G., de 18

años. Además, la Policía se incautó

de dos kilos de cocaína de gran pureza

y de cientos de tarjetas telefónicas

listas para ser falsificadas.


EL MUNDO, DOMINGO 22 DE JULIO DE 2001

21

ESPAÑA

EDUARDO DEL CAMPO

ALMERIA/LORCA.— «¡O pagas de

una vez, o te pego un tiro!».Elhombre

muerto de miedo que escucha

la amenaza de cuclillas en la habitación

de un cortijo con hedor a

excrementos y orines es un inmigrante

marroquí que acaba de cruzar

el Estrecho buscando trabajo. Lo

terrible es que el que le apunta a la

cabeza con un revólver del calibre

38 gritando fuera de sí es un español

hijo de emigrantes.

Un giro perverso de la realidad ha

puesto frente a frente a dos peones

de la emigración. Con una diferencia:

el hijo de los españoles

ya lo ha olvidado. El no trabaja.

Trafica con estos

hombres que hoy son lo

que sus padres eran hace

30 ó 40 años. Les cobra fortunas

por llevarlos ocultos

en camiones a Italia. O,

como esta vez, secuestrándoles

y extorsionándoles

por el servicio de sacarlos

de la oscuridad de las playas

de Tarifa.

Grupos más o menos

organizados formados por

marroquíes (la mayoría) y

españoles (también hay

franceses e italianos) llevan

entre cuatro y cinco años

haciéndose ricos con el triste

negocio de retener o

secuestrar a los inmigrantes

que desembarcan perdidos

y mojados en las costas

de Cádiz. A cambio supuestamente

de esconderlos de

la policía y llevarlos hasta

la tierra prometida de los

invernaderos de El Ejido o

las huertas murcianas de

Lorca, cobran a sus familiares

un rescate que ronda las 250.000

pesetas.

Amenazas de muerte

Secuestrados nada

más pisar la

tierra prometida

El incremento de mafias que extorsionan

a los ‘sin papeles’ eleva el dramatismo de

la inmigración en el Estrecho de Gibraltar

ANTON MERES

Un grupo de inmigrantes llega a la costa española en una embarcación de la Guardia Civil.

Los secuestradores amenazan a sus

rehenes con matarlos y arrojar sus

cuerpos al mar. O con pasarle factura

a sus madres y hermanos, los

que han quedado atrás en las aldeas

de Marruecos. El fenómeno se ha

incrementado en los últimos años

(también se ha multiplicado por

cuatro el precio del rescate) conforme

aumentaban los inmigrantes

clandestinos y el Ministerio de Interior

fortificaba las fronteras y redoblaba

su lucha o su caza, según se

mire, para detenerlos.

En lo que llevamos de mes, las

fuerzas de seguridad han liberado a

43 inmigrantes en cortijos y pocilgas

de la provincia de Almería y a otros

15 en un piso de Algeciras, estos últimos

el pasado miércoles. Otros 22

compatriotas, la mayoría jóvenes,

han sido detenidos.

Esta es la historia de uno de estos

secuestros, una historia de lobos y

gente sin memoria. El hombre de la

pistola en la sien está hoy libre pero,

un año después del secuestro, tiene

aún el miedo metido en el cuerpo.

Tanto, que ruega que no se sepa su

nombre ni se adivinen sus rasgos en

la foto. Le llamaremos Karim.

Karim procede de un pueblo de

la zona de Larache, en la costa atlántica

del norte de Marruecos, es agricultor,

tiene 39 años y lleva catorce

meses y medio sin ver a su mujer

y a sus tres hijos pequeños. El hombre

que le apuntaba en aquel cortijo

sí tiene nombre: Rafael Gil del Castillo,

de 34 años, nacido en Ottignies,

Bélgica, de padres españoles, según

ha podido averiguar este diario.

Pero ese dato Karim no lo sabe.

Estamos en la habitación deun

piso amigo, a un paso de los invernaderos

almerienses del campo de

Dalías, cerca de El Ejido, donde desde

su liberación Karim trabaja como

jornalero bajo las olas descoloridas

de plástico blanco.

La costa de Tarifa,aprincipios de

mayo del año pasado. La patera en

la que viaja Karim, y por la que ha

pagado 130.000 pesetas al patrón,

desembarca con éxito en la playa.

Es launaymedia de lamadrugada.

Karim y otros dos inmigrantes

corren a esconderse de la Guardia

Civil en «el bosque de Algeciras».Al

cabo de un tiempo se encuentran

con un español que les ofrece llevarlos

en taxi hacia Almería. Karim

le da las 25.000 pesetas que trae, lo

mismo hacen sus compañeros. Pero

el estafador grita de repente «¡policía,

policía!», y aprovecha la confusión

para esfumarse con los billetes.

Siguen deambulando. Y se topan

con un marroquí que dice trabajar

en una finca cercana. Los prófugos

le piden ayuda para salir del atolladero,

y él se los lleva a una

casa junto a la carretera

nacional 340. Les invita a

comer. Al poco tiempo

empiezan a llegar más

clandestinos, hasta que

suman 13. Entonces

empiezan las dudas. «¿Esta

persona es de verdad tan

buena para hacer un favor

así a tanta gente?», se pregunta

Karim a sí mismo.

El alivio inicial se transforma

en recelo. «Oye, ¿tienes

un coche, nos vas a llevar?»,

le preguntan al anfitrión

con inquietud. «Tranquilos,

tengo amigos que

van a venir para llevaros».

Pero pasan cuatro días.

¿Huéspedes? Por fin llega

una furgoneta y los meten

dentro. Los buenos samaritanos

del principio se han

quitado la careta. Y el servicio

fraternal del primer

día se ha transformado en

un secuestro maquillado.

Aquí hay que pagar.

Los secuestradores les

llaman y les instan a saldar

la «deuda» por el viaje. Cuatro rehenes

pagan. Pero Karim se ha negado

a dar el número de su familia. Otros

tres compañeros de rapto también

se resisten.

En un momento, Rafael Gil del

Castillo saca el revólver y apunta a

la cabeza uno a uno a los secuestrados.

«Si no pagas, te voy a

matar». E.H. se pone al teléfono con

su hermano A., que trabaja en Almería.

«Busca el dinero, me están

apuntando». Pero el hermano se va

derecho a la Guardia Civil de

Roquetas de Mar, en Almería.

El resto es sencillo. Concierta una

cita con dos intermediarios junto a

la carretera en Puebla de Vícar.

Agentes de paisano los detienen al

llegar. A través de las llamadas a sus

móviles siguen el rastro del grupo.

La Guardia Civil de Lorca entra en

el cortijo y libera a Karim y sus compañeros

el 18 de mayo, tras ocho

días retenidos, los dos últimos sin

probar bocado ni beber. «Llamé a

mi mujer y le conté. Se creía que me

había ahogado en el Estrecho».

El agricultor murciano Juan

Pérez Correa está hoy de buen

humor porque ha vendido toda su

cosecha de cebollas, y lleva al periodista

al cortijo donde Karim estuvo

secuestrado. Diputación de Cazalla,

Camino Central sin número, Lorca.

Se acuerda todavía de ese español

«nacionalizado» con coleta y un flamante

BMW belga a quien veía

siempre sentado «sin hacer nada»

junto a un temible perrazo.

Según la Ley de Extranjería, los

inmigrantes víctimas de las mafias

que colaboren con la justicia obtendrán

permiso de residencia. Pero

Karim lo lleva esperando un año.

Karim está deseando ya sólo que le

den los papeles para traerse a su

mujer y sus hijos. ¿Testificará en el

juicio? «Ya veremos», contesta.

Una sentencia del Tribunal

Supremo, dictada recientemente,

considera que el matrimonio

de un extranjero con una ciudadana

o ciudadano español es

razón suficiente para evitar que

aquél sea expulsado de España,

según informa Europa Press.

Impreso por Eduardo Delcampo Cortés. Prohibida su reproducción.


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12

INMIGRACION / ACUERDO ENTRE LAS ADMINISTRACIONES

ANTONIO PUERTAS / PRESIDENTE

DE ALMERIA ACOGE

El nuevo convenio

con Marruecos es

un parche y no

creo que frene a

las pateras”

EDUARDO DEL CAMPO

ALMERIA.– Hace un año ymedio,

un grupo de vecinos que asistían

al funeral de una vecina asesinada

por un inmigrante marroquí

con trastornos mentales apaleó

en El Ejido al subdelegado

del gobierno en Almería, Fernando

Hermoso. En realidad, creían

estar castigando a Antonio Puertas,

presidente de Almería Acoge,

un hombre de 60 años y pelo

cano que guarda un sorprendente

parecido físico con el anterior.

Trabaja como funcionario en

la Seguridad Social en Almería,

y se nota que le gusta el servicio

público. Algunas tardes de este

verano sale a pasear por el puerto

y se fija en las matrículas de

los coches marroquíes que cruzan

a Nador. Francia, Alemania,

Italia... Y España. Le alegra ver

que aquellos hombres que llegaron

hace más deunadécada en

las primeras pateras han legalizado

su vida y ahora disfrutan de

unas vacaciones con los suyos como

cualquier trabajador.

Sin embargo, cree que el horror

del Estrecho, sus muertes y

sus huérfanos, no cesará con el

convenio que España yMarruecos

firmaron el miércoles para la

inmigración legal de 20.000 marroquíes

al año. «Ojalá».

—¿El nuevo convenio va a frenar

a las pateras?

—Es un parche. Ya a finales de

1999, siendo ministro de Trabajo

Manuel Pimentel, se firmó

un pacto para lo mismo y no

surtió efecto. Pero es que no

nos dan información, ni siquiera

en el Foro de la Inmigración

en el que participamos. No tengo

ninguna esperanza sobre éste,

aunque ojalá sirva para controlar

la inmigración en origen.

Estamos en un crecimiento de

pateras impresionante, se

cuentan por cientos. La bolsa

de indocumentados ahora es

mayor que la del año pasado

antes de la regularización.Yno

hay efectivos para poner a un

guardia civil cada diez metros

en la playa toda la noche.

—¿Está cerrada la página negra

de lo que ya ha pasado a la

historia reciente de España como

«los sucesos de El Ejido»?

—No, para nada. No se ha resuelto

nada.

—¿Cómo ha sido el regreso de

Almería Acoge a El Ejido [la

sede fue destruida por atacantes

xenófobos durante los disturbios

de febrero de 2000]?

—He ido varias veces para

rehabilitar el centro, que reabrimos

el 12 de marzo. Los primeros

seis meses no lo abrimos

siquiera para evitar incidentes.

No encontrábamos gente que

nos quisiera hacer la obra. Tuvo

que ser personal de fuera. El

propietario del local, que no es

de El Ejido, nos lo ha donado.

Tenemos trabajando a cuatro o

cinco voluntarios. Cuando reabrimos,

les dije que corrían peligro,

pero allí están.

—¿Y ha encontrado voluntarios

en el pueblo?

—Dos de ellos, un profesor del

colegio y la asesora jurídica,

sondeElEjido.Losdemás vienen

de fuera. Después de los

incidentes, bajamos mucho en

número de voluntarios. Hubo

una campaña muy fuerte contra

nosotros. [Los agresores

culpaban a Puertas y su asociación

de traer a los jornaleros

sin papeles que vagan

mendigando trabajo por los invernaderos

del municipio, y a

quienes se acusaba –y seacusa–

de ser responsables de una

supuesta ola de delincuencia.

«Ilegales e inmigrantes no;

responsables, Almería Acoge y

empresarios», decía una pancarta

en una manifestación].

—¿Han tenido problemas?

—Antes de reabrir nos reunimos

con los vecinos y les hablamos

claramente de lo que íbamos

a hacer. Tuvieron sus reparos,

pero lo entendieron y no

hay ningún problema. Pero la

Cruz Roja quiso abrir un centro

en otro sitio y se le echaron encima.

—¿Qué hacen ahora?

—Antes cerrábamos a las 11 de

la noche. Teníamos un salón

donde los inmigrantes se reunían

y veían la televisión. Había

duchas y lavadoras.

En esta

nueva etapa funciona

sólo como

un centro de primera

acogida y

cerramos a las

tres de la tarde.

Hay tres grupos

de enseñanza de

español para mujeres.

Queremos

abrir pronto una

EL MUNDO, SÁBADO 28 DE JULIO DE 2001

«El Ejido da 100

millones a su

equipo de fútbol y

los inmigrantes

duermen en

covachas de

cerdos»

ANDALUCIA

guardería para

niños tanto de

extranjeros como

de españoles.

Es una gota de agua muy pequeña.

—En El Ejido [gobernado por el

alcalde popular Juan Enciso] se

construyen cientos de casas

unifamiliares, pero el Ayuntamiento

no cede un palmo de terreno

para edificar viviendas

para inmigrantes, ¿por qué?

—Pero no se niega el PP sólo,

también el PSOE, los dos, y no

sólo en El Ejido. El Ayuntamiento

de Roquetas está en

buena disposición, pero los de

Níjar y La Mojonera dicen que

no. El problema es que ningún

ayuntamiento se atreve a dar el

primer paso, cuando lo cierto

esquesieltemadelavivienda

se solucionase estaría arreglado

el problema. Es que las criaturas

no tienen donde ir. Yo lo

he visto, duermen en covachas

peores que las que usan para

los cerdos, no los quieren en las

ferias, en los bares

les cobran el

doble. Valen por

cuanto producen,

y nada más. Y,

sin, embargo el

Ayuntamiento de

El Ejido, en un

signo de riqueza,

ha dado 100 millones

de pesetas

al Poli, el equipo

de fútbol, después

de subir a

segunda división,

como manera indirecta

de lavar

la imagen del pueblo.

—¿Cómo es su trato personal

con Enciso?

—Después de los dos asesinatos

del 22 de febrero [se refiere

a los dos agricultores locales

asesinados por un inmigrante

ENCARNI SALAS

marroquí en 2000], hubo una

manifestación y allí estuve.

Quisieron abalanzarse sobre

mí. Ese día saludé al alcalde,

estuvo muy displicente y frío

conmigo. Lo volví a encontrar a

principios de este año, cuando

Luis del Olmo transmitió su

programa desde El Ejido. Fui

con protección policial, tenía

temor, pero no pasó nada. En

esa ocasión, el alcalde no fue el

del año anterior. Nos saludamos,

hablamos sin reservas y

estuvimos paseando, cordialmente.

—La mala fama de El Ejido...

—Ya me decía hace veinte años

gente de allí que el pueblo era un

polvorín bancario que iba a explotar.

Era el lugar con másMercedes,

con más sucursales. Y

eso acabó con la buena fama de

El Ejido. Porque fueron los nativos

y emigrantes de la zona los

que, con mucho esfuerzo, levantaron

esta riqueza. Eran gente

humilde, de las Alpujarras, como

yo, o de Granada. Vendieron

sus casas en sus pueblos y se

compraron una en El Ejido. Se

convirtieron en medianeros con

el dueño de la tierra. Luego compraron

dos o tres hectáreas y se

hicieron propietarios. Muchos

de ellos son analfabetos, pero

sus hijos hoy son licenciados y

peritos. Tras una experiencia

de 15 años, empezaron a seleccionar

los trabajos que querían

y los que no. Y hoy contratan a

inmigrantes.

La Junta supedita

el pacto por la

inmigración a

la «singularidad»

de Andalucía

SEVILLA.— El consejero de Gobernación,

Alfonso Perales, condicionó

ayer el Pacto por la Inmigración,

sobre el que gobiernos

central y autonómico ya anunciaron

su voluntad de alcanzar un

acuerdo, a que se reconozca la

«singularidad» de Andalucía «por

ser una comunidad que recibe la

llegada de muchos inmigrantes

debido a su situación geográfica».

Tras la firma de un convenio

con la RTVA para realizar una

campaña de fomento de la integración

de los inmigrantes, Perales

comentó que, «por el momento,

no hay nada concreto» sobre el

citado pacto, en el que administraciones

central y autonómica

están trabajando al objeto de alcanzar

un consenso. «Ambas administraciones

tienen voluntad,

pero aún nos falta concretar detalles»,

aclaró.

En este contexto, Perales insistió

en que el documento debe reconocer

la «singularidad» de Andalucía,

pues, explicó, «esta comunidad

tiene importantes gastos

derivados de la asistencia sanitaria

a los inmigrantes, así

como los que origina el acogimiento

de menores inmigrantes

en nuestros centros».

Junto al reconocimiento del carácter

especial de la comunidad

andaluza, el titular de Gobernación

también condicionó la firma

del pacto a que éste nazca con dotación

económica suficiente para

su posterior desarrollo.

Sobre este asunto, el consejero

de Asuntos Sociales, Isaías Pérez

Saldaña, sostuvo que «es una necesidad

que el Ministerio de Trabajo

se convierta realmente en

una estructura de coordinación

de los movimientos migratorios».

Pérez Saldaña, que se desplazó

hastaLaRábida para participar

en el curso ‘Unión Europea y Políticas

del Bienestar’, afirmó que si

este Ministerio no coordina la

oferta y la demanda de trabajadores,

«de nada servirán» convenios

con otros países.

Así, matizó, el reciente acuerdo

firmado por los gobiernos español

y marroquí «es positivo, aunque

sea todavía sobre bases muy

complicadas», ydestacó la participación

del vicepresidente del

Gobierno, Mariano Rajoy, «que

está dando un nuevo matiz, aunque,

mientras siga estando como

secretario de Estado Enrique Fernández

Miranda será difícil que la

teoría se aplique», advirtió.

Dicho convenio, añadió el consejero,

no será válido si al mismo

tiempo no se desarrolla el norte

de Marruecos, y agregó que este

convenio viene tras los «errores»

del PP de no pactar las políticas

migratorias, y de aprobar una Ley

de Extranjería que«vulnera» los

derechos fundamentales de las

personas.

Por otra parte, el responsable

andaluz de Asuntos Sociales,

planteó la necesidad de que la UE

haga una política migratoria común,

porque «no se puede seguir

avanzando en la construcción de

Europa si sólo se hace desde un

punto de vista económico».

Impreso por Eduardo Delcampo Cortés. Prohibida su reproducción.


12

EDUARDO DEL CAMPO

SEVILLA.— «Pas d'étrangers».

Extranjeros, no. Antonio Alvarez

Montilla aún tiene clavadas en el

alma esas escuetas palabras xenófobas

repetidas hasta el infinito

en los anuncios inmobiliarios

con que los propietarios de los pisos

de Bruselas daban la bienvenida

a los emigrantes de los años

sesenta. «Aún queda alguno que

lo pone, pero ya son pocos».

Eran los tiempos en que el norte

de Europa empezaba a teñirse

conlapielmás o menos morena

de los trabajadores que llegaban

masivamente del sur del continente,

el Magreb y las colonias

de ultramar. Y parte de la población

local no se acostumbraba al

nuevo signo de los tiempos.

Con todo, Antonio, que lleva ya

34 de sus 60 años de vida como

emigrante en Bélgica —«nada,

cuatro días»— recuerda hoy contundente:

«Jamás niyoniningún

emigrante español en Bélgica, y

podría apostar que ni uno solo de

los demás países europeos, tuvimos

que pasar por la persecución

que sufrieron los marroquíes en

El Ejido».

Antonio, que en Coria era «medio

carpintero», pasó un año de

albañil antes de dedicarse a la

carpintería de la construcción, la

decoración y la pintura, yendo y

viniendo desde Bruselas a Suiza,

Francia y Alemania.

Los falsos techos, mamparas y

armarios empotrados de los edificios

Berlemont y Carlomagno de

la Unión Europea tienen encima

miles de horas suyas de trabajo.

Pero la palabra emigrante ha

caducado en el diccionario de la

España neorrica que quiere hablarles

de tú atú aLondresya

Berlín. Las publicaciones de la

Consejería de Asuntos Sociales

de la Junta la evitan.

Esos andaluces que hoy ganan

sueldos millonarios como funcionarios

de la UE, esos becarios

que se labran el futuro a golpe de

master en los mejores centros y

multinacionales de la Unión son

ya otra cosa.

«Del 86 para acá, los que vienen

ya no son como nosotros, no

EL MUNDO, DOMINGO 29 DE JULIO DE 2001

ANDALUCIA

INMIGRACION / HOMENAJE EN SEVILLA A LOS ANDALUCES QUE EMIGRARON DURANTE EL FRANQUISMO

DOS ANDALUCES RECUERDAN SUS EXPERIENCIAS EN EL NORTE DE EUROPA

Cuando los emigrantes éramos nosotros

En la imagen, Antonio Alvarez y Manuel Ramírez, dos andaluces que emigraron al norte de Europa en los 60. / MIGUEL RODRIGUEZ

E. D. C.

SEVILLA.— La Asociación

Sevillana de Emigrantes

Retornados

(Aser), una de las seis organizaciónesdeestetipo

que existen en Andalucía,

organizó el viernes por la

noche en la Diputación

hispalense su «Primer homenaje

al emigrante» con

un concierto de son cubano

y flamenco andaluz.

Allí estaba, «de paso»,

Antonio Alvarez y un centenar

y pico de emigrantes

más, mezclados con

andaluces de los que no

necesitaron irse de España.

«Se trata de que conozcan

mejor la realidad de

los que tuvimos que marcharmos»,

decía el vital

Manuel Ramírez Saldaña,

presidente de Aser.

Antonio (que preside

en la capital belga la Peña

Arte y Cultura Andaluza y

la Federación deAsociaciones

Culturales del Benelux)

y Manuel son la

caraylacruzdelaemigración

andaluza de los

años sesenta y setenta, la

de los obreros en alpargatas

que viajaban tres días

en tren hasta los cielos

nublados del norte sin saber

una palabra de francés

oalemán.

Manuel es de los que

regresaron. Antonio, de

los que aún no han vuelto

del todo. Antonio Alvarez,

criado en Coria del Río,

se consideran emigrantes». ¿Por

qué? «La cosilla nuestra de los españoles,

de que tú vienes de una

clase pobre, y ellos son de clase

media y han ido a la universidad,

y tienen sueldos con los que se

pueden permitir venir de Bruselas

a Sevilla todos los fines de semana,

lo que no es nuestro caso».

Eso sí, dice Antonio, cuando se

reúnen en las celebraciones de la

Peña (quevayapara25años), las

dos generaciones se reúnen y divierten

como un solo andaluz.

Aquel carpintero que se casó

con la jiennense Rosario y tuvo

dos hijos se pone serio cuando le

preguntan por la tragedia de la inmigración

en el Estrecho.

«Todas esas personas deberían

entrar con un convenio, un contrato.

Pero, una vez que han hecho

ese sacrificio de cruzar en patera,

que ha costado la vida a tantos,

¿por qué los devuelven? ¿Por

qué no hacemos un esfuerzo y les

permitimos que se queden, si desde

el punto de vista demográfico

está demostrado que vamos a necesitar

a millones de inmigrantes?»

La emigración hacia Europa

(cuando Europa empezaba al norte

de los Pirineos) era un prodigio

de organización comparado con

el modo en que España está recibiendo

hoy a su nueva mano de

obra.

Antonio recuerda que en sus

tiempos había algún paisano timador

que les engañaba con la vivienda,

pero nada al lado de las

mafias y los explotadores (entre

ellos, tristemente, más deunantiguo

emigrante español) que hoy y

aquí abusan de los inmigrantes en

pleno siglo XXI.

«Había dos maneras de emigrar.

La legal, y la irregular pero

tolerada. Yo cogí mi pasaporte,

me fui para allá, mepuseatrabajar

y punto. Llegabas allí, te inscribías

en el ayuntamiento y te

daban un resguardo del carné de

identidad. Cuando te contrataba

el patrón, te daba unos papeles y

te concedían un carné provisional

por seis meses o un año. Pero tenías

que estar en ese sector sin

cambiar durante cinco años».

Manuel Ramírez, que empezó a

trabajar con siete años guardando

ganado con su padre y aprendió a

escribir y leer a los 18, fue de los

que emigraron legalmente con un

contrato tramitado por el gobierno

franquista, que por entonces

había descubierto las ventajas de

esa válvula de escape social, fuente

de divisas inagotable.

«Nos vendieron como mano de

obra barata al extranjero, y nosotros

lo agradecimos».Eleraminero

en su pueblo, Villanueva del

Río y Minas. Tenía 33años, mujer

y un hijo pequeño cuando en

1962, en plena hora punta de la

emigración española, cambió el

pozo de 420 metros de la mina de

su pueblo por la de 1.110 de las de

Suawerg, en Bélgica.

Un homenaje para los emigrantes de ayer y hoy

Un momento del homenaje a los inmigrantes. / MIGUEL RODRIGUEZ

en la orilla sevillana del

Guadalquivir, era un veinteañero

cuando en noviembre

de 1967 se despidió

de su padre enfermo

en el Hospital de las Cinco

Llagas de Sevilla (el

actual Parlamento de Andalucía)

antes de partir

hacia Bruselas en compañía

de su hermana Carmen.

«Me dijo: tú vete, hijo,

ahorra un dinero y te vienes

y reformamos el bar.

Pero mi padre se murió,

mi madre se vino con nosotrosyyomequedé

allí.

De los cuatro hermanos,

sólo se quedó Matías, el

mayor».

La España del franquismo.

Años de explotación

y miseria de los que ya sólo

se acuerda el que los

padeció. Eran mano de

obra sin cualificar. Peones

del milagro de la posguerra

europea.

Chamizo afirma

que el rechazo a

los inmigrantes

se debe a algunas

falsedades

SEVILLA.— El Defensor del

Pueblo Andaluz, José Chamizo,

denunció ayer que en el «imaginario

social» existen «falsedade

que impiden la normalización

delfenómeno de la inmigración

enEspaña y Andalucía,

al tiempo que genera una «alarma

social injustificada».

Chamizo criticó la «alarma

injustificada» que existe provocada

por «unas creencias inciertas

e imaginarias». Así, resaltó

que la primera falacia es que en

España hay muchos inmigrantes,

ya que «este colectivo sólo

representa el tres por ciento de

la población frente al 12 por

ciento de Francia».

Aseguró que en relación al

número de inmigrantes «se dicen

muchas tonterías y se incrementan

o se merman los datos

dependiendo de lo que interese

en cada momento», loqueprovoca

«que no nos pongamos de

acuerdo con las cifras».

En esta misma línea, denunció

que «siempre se informa de

las oleadas de inmigrantes que

entran en Andalucía,peronose

dice que la mayoría de ellos son

expulsados en las horas siguientesasuspaíses

de origen», por

lo que al objeto de evitar esta

irregularidad, avanzó, «he solicitado

al delegado del Gobierno

en Andalucía, José Torres Hurtado,

que informe del número

de inmigrantes expulsados».

Para Chamizo, otras de las

falsedades instaladas en el

«imaginario social» es la creencia

de que los inmigrantes «vienen

a quitarnos el puesto de trabajo»,

así como que «acabarán

con la identidad del pueblo andaluz».

En relación a este último punto,

el defensor recordó que «Andalucía

es tierra de mestizaje y

herencia cultural», por lo que

«no entiendo —reiteró— ese

miedo a perder la identidad,

cuando la realidad es que estamos

siendo fieles a nuestra propia

historia».

Junto a las citadas cuestiones,

Chamizo también señaló

como falacias la creencia de que

la mayoría de los inmigrantes

llegan en pateras a través del

Estrecho, o que «este colectivo

es el que arrastra una falta de