Excodra XIV: La ciencia

ExcodraRevista

ÍNDICE

Editorial

Ficción

Morel, Iván Humanes

El lunar, Vicente Muñoz Álvarez

La perfección de lo falso, Adriana Bañares Camacho

El milagro de la relatividad del tiempo, Carmen de Agustín Pavón

No Ficción

Unidad Emocional Hospitalaria, Esteve Bosch de Jaureguízar

Poesía

Poemas científicos, Vicente Luis Mora

Ruptura septum, Adriana Bañares Camacho

Ciencia y más, John Key

Poema Ciencia, Marta Bassart

Poesía Visual

La Contra­Ciencia, Agustín Calvo Galán

Viñetas

Fraude científico, Marta Bassart

Pintura

Carlos Esteban Resano Vasilchik

Fotografía

Caroline Huwart

Eli Mora

Inguz Mentti

Andrea Zecca

Entrevista

Mara Dierssen


EDITORIAL

Nuevo número de la Revista Excodra. El catorce. Sobre La ciencia, que como

reza el diccionario de la RAE: “(Del lat. Scientĭ a). 1. f. Conjunto de

conocimientos obtenidos mediante la observación y el razonamiento,

sistemáticamente estructurados y de los que se deducen principios y leyes

generales.”

Así expuesto como lo expone la RAE con eso de sistemáticamente y tal y cual

pascual y principios y leyes generales, pareciera algo lejanísimo a nuestro día a

día, como si la ciencia fuera sólo cosa de unos tipos con batas blancas súper

eruditos y como alejados del mundo de las aceras, no sé, algo así, pero scientĭ

a

viene a significar conocimiento, que es algo más cercano, ¿no? La ciencia, el

conocimiento. El conocer, el saber, el comprender, el entender. Ojo con la

ignorancia compañeros, el desconocimiento lógicamente es la base en que se

sustenta el engaño. Su sentido tenía la lucha de poder entre Religión y

Ciencia, y no solamente por la existencia o no de dioses o mundos planos o

redondos, sino por el “peligro” de que el pueblo adquiriera conocimientos con

los que poder dejar de ser engañados, manipulados, en provecho de unos

pocos. En fin, nuestra Historia. Aquí dejo simplemente el apunte sobre política

y personas con escasos conocimientos, engaño mediante.

La ciencia es el saber, y el método científico ­el método de adquirir

conocimientos­, que viene a ser de lo que hablan los diccionarios cuando

hablan de ciencia, nos los pone rígidos, los saberes, los conocimientos, los

pensamientos, los hace perdurables, saberes basados en la comprobación de

que lo que pensamos, es cierto: para alejarnos de la ignorancia.

En este número encontraréis conocimientos, emociones y entretenimiento, la

ciencia vista desde el arte con su lado más amable y tierno, pero para

meditarle al entendimiento, a nuestra biología, a nuestra política, a nuestra


sociedad, a nuestro entorno, para pensar en nosotros, en fin, que además de

estar encantado de sacar este número, para pensar sobre el conocer y sobre el

desconocer. Para pensar en La ciencia.


FICCIÓN

Morel

4 de Vernard, 1244.

Si queremos sobrevivir debemos esperar. El capitán sufre. Yo me mantengo

firme. Hawkins está inoperativo. Más que eso: calcinado. Y hay que cubrir la

entrada con piedras y hojas de palmera, dejar de recordar las lianas que vimos

los primeros días y que tanto servirían ahora para rematar la canoa. No

sabemos mucho sobre su naturaleza. Apenas lo que hemos estudiado. Los

hiperatómicos funcionaban sobre los cultivos, quizás fue algún

microorganismo nativo el que provocó la mutación en un entorno también

extraño para ellos. No olvidamos que ellos eran tentativas biológicas, el placer

de la creación de la vida por sí misma. Desconocemos si detrás había otro

objetivo.

6 de Vernard, 1244.

Sucedió poco después de que el Galileo nos dejara en la costa. La genética

marchaba con éxito y reproducimos a esos seres en una semana: tres machos y

dos hembras. Al principio recibían comida y se comportaban con calma. El

cambio se produjo en la segunda fase. El capitán abrió la compuerta del

centro, comenzaron a luchar entre ellos y a la mañana siguiente el ejemplar

más joven que creamos yacía en la arena. Jamás fuimos conscientes del riesgo.

Para nosotros eran “valores potenciales”. La crueldad y la tiranía no estaban

dentro de sus parámetros. Pero toda ciencia tiene sus excepciones. A veces


creo que hubiera sido mejor comenzar por las excepciones. Una opinión que el

capitán no comparte, según él las excepciones, si las hay, son errores de

comprensión de la línea recta, no hechos fortuitos. La ciencia no es un hecho

fortuito, me dice una y otra vez.

10 de Vernard, 1244

Una eternidad entre rocas húmedas es demasiado tiempo. Apenas puedo

utilizar la luz de la batería alternativa y acercarme a él para ver qué ha sido de

su daño. Hay que palpar en la oscuridad, enfocar al bulto y adivinar la

estructura del capitán. Y aunque hay que conectar sus cables, soldar y

componer con las pinzas, no logro reactivar el hemisferio izquierdo; el

destrozo ha hecho que tan sólo reaccione la parte derecha. Sería una

chifladura salir a la noche con él colgado del hombro y con ellos esperándonos

tras cualquier árbol, la vegetación de la isla es abundante.

12 de Vernard, 1244

Los técnicos optaron por esta isla porque está situada en la cara visible de

nuestro planeta (Paralelo sur) y tiene luz la mayor parte del día. Utilizábamos

para nuestras investigaciones el observatorio de la colina, la única

construcción en la isla. Los primeros días transportamos nuestros sistemas

eléctricos y demás materiales orgánicos, y en poco tiempo el laboratorio

estuvo operativo. El capitán controlaba desde su distancia táctica los progresos

y se comunicaba por radio con la base, dando cuenta del avance. Hawkins se

ocupaba del mantenimiento del centro y de la técnica. Yo afrontaba la parte

biológica. Logramos reproducir a esos seres en una semana. Con nuestros

aceleradores provocamos su crecimiento a un ritmo vertiginoso. Éramos el

séptimo equipo que contrastaba el experimento. Y los ensayos no iban mal


encaminados. La vida se desarrollaba en su recinto cerrado, no había

problemas, recibían sus vitaminas, se comportaban con calma y sin violencia,

entre juegos y en un envidiable interés por descubrir al otro. La interferencia

se dio al iniciar la segunda fase. Estaba en análisis la reacción al mundo

externo y fracasó.

Después del incidente con el joven que daba certeza de la violencia de los

seres generados, una de las hembras escaló la colina y llegó al observatorio,

luego avisó a los demás con gritos. Intentamos ocultarnos, pero vieron

nuestras cabezas metálicas entre los ventanales y debieron llamarles la

atención. Una lluvia de piedras destrozó gran parte del laboratorio, después

forzaron la puerta de entrada y despedazaron lo que había sobrevivido al

primer ataque. Nosotros huimos antes, pero nos vieron. Nos persiguieron con

sus cuerpos veloces hasta que nos rodearon y el capitán quiso enfrentarse a

ellos. En un golpe le arrancaron el brazo. Al ver que dentro tan sólo había

cables enfurecieron aún más, pero el chisporroteo de las conexiones encendió

unas hojas y eso hizo que se pasmaran. Hawkins no tuvo tanta suerte. Lo

despedazaron. Al anochecer vimos una enorme hoguera donde quedaron sus

restos. Aprendieron en unas horas a dominar el fuego.

19 de Vernard, 1244

Hemos decidido bautizar la canoa, lo hemos hecho con el nombre del mentor

de mi capitán: Morel. Lo hemos grabado en uno de los listones centrales. Pero

si queremos abandonar este lugar necesitamos las lianas para atar la proa.

Quizás la solución sería salir, no hacer ruido al caminar, conseguirlas. La

diferencia entre ellos y nosotros es que ellos son ágiles y corren mejor. Ellos,

tan soberbios, con sus dos piernas y su carne ligera y su destrucción latiendo

en los brazos y en sus manos delicadas, rápidas... Utilizan lanzas para cazar.

Iluminan el camino con antorchas. Berrean cantos crueles en un intento por


dotarse de comunicación. No deja de ser envidiable su obstinación por la

supervivencia. ¿Podemos decir lo mismo de la nuestra? ¿Tendremos el coraje

suficiente? Desde su rincón el capitán me ordena cómo debo hacer para que la

canoa logre flotar al menos durante unas horas, lo suficiente para alejarnos de

los bárbaros. La radio y las comunicaciones han desaparecido del laboratorio.

21 de Vernard, 1244

La noche se acababa. No quedaba más remedio que abrir un hueco en la

entrada y salir, después volver a ocultar la cueva con cuidado. Avancé unos

pasos en la selva, la luna estaba tapada por nubes negras. No pude evitar el

pensar que sus ojos blandos me estaban observando, que quizás habían tenido

acceso a lo que quedaba del laboratorio, que ya habían adaptado una forma

de lenguaje para perfeccionar la caza. ¿Y si hubiesen rescatado los últimos

materiales? ¿Acaso podrían haber reproducido los experimentos? Entonces el

caos y el fin de la isla…

3 de N’Adie, 1244

Ya han pasado semanas desde mi primera salida nocturna y el capitán se

recupera poco a poco, será inviable su movilidad. Ya podemos investigar por el

día y buscar entre las cenizas del laboratorio. Se han ido. No están. Se acabó.

Sucedió la noche pasada, la canoa volvía a ser mi propósito principal. Creí que

me perseguían y juro que me escondí varias veces, cuerpo a tierra entre los

matorrales. Por momentos temí que me alcanzaran, que hicieran de mis cables

y de mi armazón una bola, pero no. Se han ido. Esa noche el Galileo estaba

anclado, había regresado a la costa. Era la ocasión. Corrí hasta el borde del

agua, chillé, encendí todas las luces posibles. Nada. Apenas distinguí fuego en

el barco y adiviné la lucha cruel en cubierta, ellos lo abordaron... Regresé a la


cueva y reanimé al capitán. Desde lo alto de la colina lo vimos zarpar sin

rumbo, ya de madrugada.

8 de N’Adie, 1244

Mejor quedarse aquí. Quemar la canoa.

12 de N’Adie, 1244

Cada día rezamos por el mundo.

16 de N’Adie, 1244

Por las noches las olas nos devuelven restos metálicos de la tripulación del

Galileo. Con ellos intento reconstruir el brazo derecho de mi capitán. Y

divagamos con frecuencia sobre el principio de la incertidumbre.

IH


El lunar

No creáis nunca de entrada en la desgracia de los hombres. Limitaos a

preguntarles si aún pueden dormir... En caso de que sí, todo va bien. Con eso

basta.

L. F. Céline

Se me han terminado los somníferos. Por eso estoy aquí: Sala de espera del

ambulatorio, en la Seguridad Social.

No puedo ya dormir sin ellos. Lo intento a menudo, pero no lo consigo.

Duermo a lo sumo tres horas y me encuentro, al día siguiente, deprimido y

roto... He intentado hacer caso del médico, dormir sin pastillas, tomar tisanas,

tila, valeriana, passiflora, pero lo único que he conseguido es sentirme, por

falta de sueño, cada día más agotado... Así que necesito esas pastillas. Que me

crean adicción, lo sé, pero sin las cuales, seguramente, terminaré

derrumbándome.

La sala de espera está llena. Unos que entran, otros que salen y otros que,

intermitentemente, van llegando. Hay seis pacientes delante de mí, que a una

media de diez minutos, hacen aproximadamente una hora de espera. Una

hora entera aquí esperando...

El hombre que está sentado a mi izquierda me está poniendo nervioso. Se

rasca compulsivamente una especie de mancha o lunar en el cuello, debajo de

la barbilla, y me molesta una y otra vez con el codo. Un hombre de mediana

edad, de unos cincuenta y pico, moreno y enjuto, que parece estar pasándolo

mal durante la espera.


No para de rascarse continuamente el lunar y me roza con su codo en el

hombro sin darse, aparentemente, cuenta de nada.

­Disculpe ­digo llegado un punto­, me está rozando usted con el codo...

­Perdone, no me di cuenta ­dice, y se me queda mirando un instante, para

luego añadir­: Es que no soporto el picor. ¿Se ha fijado usted en este lunar?

Me escuece y crece más cada día, pero el médico dice que no es nada, que ya

se han hecho todas las pruebas posibles, incluyendo una biopsia, y que no es

nada, simple prurito, pero que, desde luego, no crece ni aumenta de tamaño

como me imagino. Según él, el lunar no es maligno, así que lo único que debo

hacer es aplicarme una pomada contra el picor y, por supuesto, dejar de

rascarme... Cuanto más se rasque, más le picará, dice, así que intente no

hacerlo... Pero, desgraciadamente, no puedo evitarlo. Me pica más cada día y,

lo que es peor, tengo la sensación de que sigue creciendo...

No tengo ganas de opinar ni de decir nada al respecto. Estoy abatido y

cansado y no me apetece seguirle a nadie el juego. Sólo quiero entrar cuanto

antes al médico y que me dejen en paz. Pero el hombre, frente a mi silencio,

vuelve a la carga.

­¿Sabe una cosa? ­dice­. Creo que este médico es un farsante. Que todos los

médicos, de un modo u otro, son unos farsantes... Yo veo cada mañana crecer

mi lunar y él me dice que no, que el lunar no crece, que mi hipocondría y mis

nervios me lo hacen creer, pero que el lunar no crece... Y yo le digo a usted

que es mentira, que el lunar sí crece, aunque el médico me diga que no. En el

fondo, sabe que tengo razón, que mi lunar, aunque imperceptiblemente, crece,

pero como no sabe por qué, intenta convencerme de que son mis nervios los

que me hacen verlo crecer... Me atiborra de pastillas, de pomadas, de


ansiolíticos, pero no llega al fondo real del asunto: el origen del picor y de la

progresiva expansión del lunar por mi cuello. Aunque a él le va bien así. Si me

curara de verdad, si llegara a la causa de mi enfermedad y lograra extirparla,

yo, lógicamente, no tendría que volver de nuevo a verle y eso, créame, no es lo

que él quiere. Porque a largo plazo, si todos los pacientes somos curados o en

gran parte aliviados por nuestros médicos, llegará un punto en que éstos se

quedarán sin enfermos y no les gusta esa idea. Hay una especie de

conspiración, de tácito acuerdo entre ellos a ese respecto. Lo mismo da que

sean privados o públicos, todos piensan lo mismo. Cuando pueden curarnos, lo

hacen sólo a medias, para asegurarse tarde o temprano nuestro regreso, y

cuando no pueden, porque no saben, nos atiborran de fármacos que, no sólo

no curan nuestra enfermedad, sino que generan a la larga otras peores... Esa

es, digamos, su mentira y su trampa.

Me niego a entrar en su juego. Evidentemente, él quiere que opine, dialogar

conmigo, pero yo no estoy dispuesto a hacerlo. Ni con él ni con nadie más en

la sala. No estoy de humor.

Entretanto, han pasado ya otros dos pacientes, sólo quedan cuatro delante de

mí, y la sala se sigue llenando. Niños y ancianos, ejecutivos y obreros,

adolescentes y amas de casa hablando despreocupadamente entre sí... Por lo

que parece, nadie, aparte de mí, quiere aguardar su turno en silencio.

­¿Y a usted qué le pasa? ­me pregunta el hombre del lunar, animado por el

bullicio en la sala.

­Vengo a por unos somníferos ­respondo cortante y seco.

­Me da usted la razón, entonces. Un ejemplo más de que nuestros médicos,

nuestra medicina no va al fondo de la enfermedad en cuestión, sino que se

queda sólo en el síntoma. En su caso, la falta de sueño. Usted no puede dormir


y el médico, en lugar de buscar el motivo, atiende exclusivamente al síntoma,

la falta de sueño, y le receta somníferos. Eso es, de una forma u otra, lo que

hacen con todos: crearnos lazos de dependencia. A mí me pica el lunar y en

lugar de averiguar la razón, me recetan cortisona. En mi caso, la cortisona son

sus somníferos. ¿Pero cuál es la causa de que usted no pueda dormir y a mí me

pique el lunar? Eso nunca lo dicen los médicos... O no lo saben, y

experimentan con nosotros, o si lo saben no nos lo quieren decir... Somos

conejillos de indias de la medicina y de la farmacia...

Dice todo esto, entre el bullicio continuo en la sala, mientras se sigue rascando

el lunar. Lo tiene ya despellejado y rojo. Da la sensación de que, en cualquier

momento, va a empezarle a sangrar. Aunque, pese a todo, me empieza a

gustar su discurso.

­Creo que tiene razón ­digo­, aunque en mi caso he de reconocer que el

médico me anima a no tomar somníferos...

­Eso es lo que usted piensa ­dice­, lo que ellos quieren hacernos pensar. Pero

no es más que otro truco. Si no, nunca se los hubieran recetado, habrían ido al

origen del insomnio y no exclusivamente al síntoma... Nos dicen que no

debemos tomar somníferos y nos recetan somníferos, que no debemos rascar

un lunar y nos dan cortisona... Esa es la trampa inicial. A mí me aseguran que

mi lunar no crece, que son el picor y los nervios los que me lo hacen creer, y

me dan ansiolíticos y cortisona en lugar de averiguar por qué estoy nervioso y

por qué me pica el lunar. A usted le dicen que no debe tomar somníferos, pero

no logran curarle el insomnio, con lo que, una y otra vez, va a regresar a

buscarlos. Todo es una mentira, una gran farsa... ¿Ve usted a esta gente? ­ me

pregunta mientras se sigue rascando ­: muy pocos están realmente enfermos,

físicamente enfermos, pero todos vuelven una y otra vez a visitar al doctor. El

doctor les atiende y les receta pastillas, a sabiendas de que las pastillas no van,


en su origen, a curar al paciente, sino a generar en él dependencia... Las

enfermedades mentales nos causan dolencias físicas y los médicos atienden

sólo a lo físico, a la dolencia, en lugar de atender a su origen, el estrés, la

depresión, el vacío interior, la falta de miras... O compaginan, a lo sumo, un

tratamiento con antidepresivos, somníferos y ansiolíticos, con otro que ataque

a la dolencia en cuestión, creando por dentro confusión y desorden. Nos duele

la cabeza y nos dan un analgésico, trasladando el dolor a otra parte, la

enfermedad a otra parte, y envenenándonos el resto del cuerpo. Por eso

venimos a verles una y otra vez... Todo es un montaje y un absurdo, créame, el

sistema entero, la política, la religión, la burocracia y las leyes, los medios de

comunicación... Nos manejan, subliminalmente, como a marionetas...

Manipulan nuestras conciencias, nuestros hábitos y sentimientos, y manipulan,

más que ninguna otra cosa, nuestra salud. Para curarnos una enfermedad nos

dan medicinas que nos provocan otras más graves, hasta degenerar en la

muerte... Esa es, una y otra vez, su mentira y su trampa.... Pero ¿qué podemos

hacer al respecto? Dígale esto a la gente, a los médicos, a los políticos y a los

sacerdotes, que nos manipulan, y verá qué le contestan... Seguramente le

tacharán de hipocondríaco y loco y se reirán de usted... Eso es lo que hará

conmigo el doctor cuando llegue mi turno y le comente que me sigue picando

el lunar y que me parece que sigue creciendo... Volverá a recetarme pomada,

otra marca tal vez, y ansiolíticos, y me dirá que todo es fruto de mi

imaginación. Lo sé ya antes de entrar, pero qué puedo hacer al respecto...

Dependo de la cortisona para aliviar el picor y de los ansiolíticos para relajar

mis nervios... El médico ha generado en mí dependencia, como en usted, pero

evidentemente no ha curado la enfermedad en cuestión... Por eso seguimos

viniendo...

Han pasado ya otros tres pacientes a ver al doctor. Sólo queda otro delante de

mí. Entonces la enfermera abre la puerta de la consulta y llama al siguiente,


Señor X, que resulta ser mi acompañante, el hombre del lunar en el cuello.

­Mi turno ­dice levantándose de la silla y guiñándome un ojo­. La función va a

comenzar...

Entra erguido en la consulta y durante unos diez minutos, el tiempo que

aproximadamente tarda en salir, pienso en lo que me ha dicho... No sé si está

loco o, por el contrario, extremadamente cuerdo, pero sus razonamientos

tienen cierta lógica. Además, gracias a su conversación, la espera se me ha

hecho más corta de lo que imaginaba.

­Cortisona y ansiolíticos ­dice acercándose a mí al salir. Y me enseña, a modo

de credencial, las dos recetas que le ha firmado el médico.

Sonríe, rascándose el lunar con un gesto de complicidad, y se aleja

rápidamente por el pasillo.

La enfermera, entonces, abre la puerta de la consulta y pronuncia mi nombre.

Ha llegado mi turno.

Me levanto, cojo la chaqueta y paso a ver al doctor.

VMA


La perfección de lo falso

Tan cerca, no. Me dice S. No le beses tan cerca de los labios. Ha sido un error.

Perdón, perdón. Me acelero pero suelto una sonrisa y ella otra a mí. Entonces

yo sonrío más. S. está abochornada, como si hubiera sido ella la que se

equivocó al saludar, y no deja de darle vueltas al tema. Entonces C. se acerca y

le dice al oído “lesbiana”. La cara de S. cambia por completo y sólo es capaz

de preguntar ¿desde cuándo? Y entonces C. comienza a relatar una historia

absurda. Todas la escuchan con atención, pero yo sé que C. sólo se está

quedando con ellas.

Cuando tenía doce años, llegó a mí un sujetador con las copas de diferente

tamaño. La izquierda era considerablemente más pequeña que la derecha. Era

un sujetador hecho a medida que había pertenecido a mi madre. Como ya me

estaban empezando a crecer las tetas, decidí ponérmelo en memoria de mi

madre. También porque me resultaba cómico verme con un sujetador así. Sin

embargo, la tontería me duró mucho más tiempo. Llevaba el sujetador a

diario. Me parecía un ritual contra el olvido. Llevar un objeto de mi difunta

madre cerca del corazón. Una tontería propia de la edad. La tontería se

convirtió en problema al cabo de un tiempo, cuando vi que la teta derecha

empezaba a parecer más voluminosa que la izquierda. Llevando el sujetador a

diario había impedido el crecimiento. Pero como era una niña tonta que

echaba tanto de menos a su madre, seguí llevando el sujetador. Al cabo de un

año la diferencia era considerable. Me miraba al espejo y era un pequeño

monstruito de trece años, con una teta mucho más grande que otra. Mi padre,

que no era muy observador, se dio cuenta un día de casualidad de mi torso

deforme. Estábamos comiendo y se me quedó mirando el pecho un buen rato.

A cualquiera le hubiera parecido que se le había ido la olla y que empezaba a


sentir una atracción inmoral hacia su hija, pero yo sabía que a cualquier padre

le llamaría la atención que su hija tuviera un pecho desnivelado. Sí papá,

tengo una teta más grande que otra. Mi padre estaba tan fuera de onda en

temas femeninos que dudó por unos momentos si eso era normal en el

desarrollo de una niña de trece años. Le saqué de dudas contándole mi

estúpido hábito del último año y él respondió llevándome al hospital.

Resumiendo: Me amputaron los dos pechos y me pusieron dos nuevos. Tengo

las tetas perfectas porque no son reales. Son dos bolsas de silicona.

La verdad es que tiene unas tetas estupendas. Por un momento me creo su

historia. El resto del grupo la mira asombrado. Están tan pendientes de sus

tetas que se han olvidado de que es lesbiana.

ABC


El milagro de la relatividad del tiempo

Aquella noche, él le pidió que se acordara de cuando murió Alberto. De cuán

injusto les pareció que sólo hubiera vivido un par de años, de cómo buscaron

por todas partes la razón de aquella aparente sinrazón, porque ellos creían

firmemente en la lógica y en los quarks, y en la belleza de la proporción áurea

y del número π por encima de todo. Fue entonces cuando descubrieron que el

tiempo de los mamíferos no se mide por algo tan planetario como el

movimiento de traslación de la tierra dividido en 365 ciclos de rotación

divididos por la culpa sexagesimal babilónica en veinticuatro fracciones de

sesenta otras fracciones de sesenta otras fracciones (llegándose sólo más tarde

a las fracciones decimales que de las clepsidras no se podrían haber

aprehendido). No, el tiempo de los mamíferos se mide por ese tic, tac rítmico

que nos acompaña desde que los cardiomiocitos comienzan a desempeñar su

función: porque la frecuencia cardiaca y el tamaño del cuerpo (del cuál el

corazón supone invariablemente un 0.6%) se relacionan inversamente según

la ecuación que reza que la duración del ciclo cardiaco es igual a 0.249xM0.25

(siendo M el peso del mamífero en cuestión, en Kg), y además, la esperanza

de vida (para animales en cautividad que no están expuestos a los predadores,

se entiende) corresponde a 11.8xM0.20; es más, si dividimos la segunda

expresión por la primera, obtenemos un valor aproximado de mil quinientos

millones de latidos a lo largo de cada vida. Le recordó que aplicaron la

segunda fórmula a sí mismos, y descubrieron que los humanos son la

excepción que confirma la regla, dado que un mamífero de tamaño similar

viviría con suerte tres décadas, y ellos estaban rodeados de gente que

sobrepasaba con mucho esa edad. Pero Alberto era un ratón: su corazón latía,

de media, 500 veces por minuto cuando descansaba; hasta 8oo cuando corría

en su rueda. Comprendieron maravillados que en realidad Alberto, al compás


de su pequeño corazón, había vivido mucho más deprisa que ellos,

condensando su tiempo en la aparente estabilidad de días inexactos marcados

por amaneceres y ocasos. Aquella noche, él la abrazaba con mucha más fuerza

que de costumbre, y la intentaba convencer de que quizá él hubiese nacido

con un corazón equivocado, que no sabía que los humanos son la excepción a

la regla, o con un corazón que quería a su vez ser la excepción de la excepción

y cumplir a rajatabla con las ecuaciones: un corazón acelerado que, como

quiera que fuese, le susurraba al oído, le había proporcionado, durante

aquellas tres décadas, el tiempo suficiente para conocer de memoria cada uno

de los cabellos de ella, para aprender a contar sus días no por rotaciones

terrestres, sino por cada vez que sus corazones habían latido en armonía.

La enfermera, no obstante, irrumpiría con el cóctel de medicamentos de las 7

como cada mañana, ajena al milagro de la relatividad del tiempo.

CdAP


NO FICCIÓN

Unidad Emocional Hospitalaria

AULA DE FISIOTERAPOESÍA

LOS PULMONES: OXÍGENO VITAL, OXÍGENO EMOCIONAL

Los pulmones son las puertas que ventilan la gran mansión que es el cuerpo

humano. Los pulmones intercambian aires sin calidad, aires viciados, aires que

ya no nos pueden dar servicio positivo alguno por otros que, aventurándose a

través de los pasillos que encuentran una vez atravesadas las puertas de

entrada, purifican hasta el último rincón de las maravillosas habitaciones que

componen nuestra anatomía. Aire puro, aire limpio, aire y más aire con el que

llenar los dos depósitos de combustible aéreo que poseemos, encajados

perfectamente en el tórax. Tienen forma triangular y son de un tono más bien

rosado.

La nariz y la boca son los conductos por donde el aire puede entrar en el

cuerpo dirección a los pulmones, para ello deberá tomar primeramente una

carretera llamada faringe situada en la garganta, para un poco más adelante

tomar otro camino, en cuyo inicio se fabrican los sonidos con los que, entre

otras cosas, nos comunicaremos durante nuestro trayecto por la vida, lugar

que denominamos laringe y que conducirá al preciado aire a una senda

llamada tráquea, que acabará por dividirse en dos ramificaciones que lo

llevarán directamente a cada uno de los dos pulmones. Estas dos

ramificaciones reciben el nombre de bronquios. Los bronquios, se van

dividiendo en más ramificaciones, y éstas a su vez en otras, y así hasta las más

diminutas que son de tamaño microscópico. Son los bronquiolos, en cuyos

extremos, cuales racimos de uva, hallaremos unas bolsitas, pequeñas, muy


pequeñas. Estamos hablando de los alvéolos, que es donde realmente se va ha

realizar todo el intercambio de gases entre la sangre y el aire, verdadera

función del aparato respiratorio. El aire que respiramos tiene 21 partes de

oxígeno y 79 de nitrógeno, en descanso lo haremos 17 veces por minuto y los

pulmones tienen una capacidad total de 5 litros de aire, de los cuales 3’5

corresponden a la capacidad vital y el litro y medio restante a aire residual,

siendo 6 los litros de aire que pueden entrar en los pulmones por minuto.

Las habitaciones emocionales de nuestra alma también necesitan ser

ventiladas, como mínimo de tanto en tanto. Nuestras emociones, nuestros

sentimientos, necesitan de aire fresco de vez en cuando, por no decir muy a

menudo, ya que si no es así todo el entramado de alvéolos del sistema

emocional puede acabar colapsándose, como cuando sus hermanos del

sistema respiratorio acaban por no poder tolerar un mal intercambio gaseoso.

Los alvéolos pulmonares son unos sacos rellenos de aire que están en contacto

con los capilares sanguíneos a través de una membrana muy, pero que muy

fina y que es donde se produce el vital intercambio gaseoso, el alvéolo le envía

al torrente sanguíneo sangre rica en oxígeno y éste le devuelve por el

contrario sangre rica en anhídrido carbónico, ya que el oxígeno ha ido

quedándose por las diferentes estaciones de la red de cercanías del cuerpo

humano. A este proceso de intercambio de gases se le llama hematosis.

Los alvéolos emocionales deben ser unos sacos rellenos de sentimientos y

emociones que están en contacto con los capilares que llevan directamente

tales sensaciones a los departamentos del corazón encargados de gestionarlas.

Por tanto debemos hacer cumplir su función correctamente y sin desmayo a

cada uno de los millones de alvéolos emocionales (pulmonares tenemos unos

500 millones) para que no se cansen de traspasar emociones puras, auténticas,


sentidas, felices o quizás no tanto, pero sobre todo vivas, a nuestro torrente

emocional y, por supuesto, habremos de facilitar al máximo la entrega por

parte de éste de las emociones falsas, rutinarias, ruinosas y aburridas a cada

alvéolo encargado de transformarlas en nuevas sensaciones y experiencias de

alto rendimiento emocional. A este proceso de intercambio de emociones se le

llama sentir.

Inspiramos, y lo podemos hacer de una forma normal o de una forzada. En la

inspiración normal es el músculo diafragma el principal encargado de realizar

tal función, vital para todo el proceso respiratorio. De hecho, para ser sinceros,

recibe una pequeña ayudita de un par de músculos que se empeñan en cada

inhalación en echarle una mano, unos son los intercostales externos y los otros

los paraesternales. Para inspirar forzadamente estos músculos necesitan una

ayuda extra y ahí, en un alarde de solidaridad, entran en acción el

esternocleidomastoideo, los escalenos, los pectorales, el dorsal ancho y el

trapecio. La inspiración, ya sea normal o forzada, es un movimiento activo.

Espiramos y también lo podemos hacer normalmente o forzando la espiración.

La espiración normal la debemos a la elasticidad de las estructuras adyacentes

a los pulmones, siendo éste el único movimiento pasivo de los respiratorios ya

que, la espiración forzada, la realizamos activamente gracias a la musculatura

abdominal con alguna ayudita de los músculos intercostales internos.

Los pulmones tienen el refuerzo, tanto para la inspiración como para la

espiración, de una especie de sábana de doble capa que los envuelve y que con

sus movimientos facilita a los dos grandes sacos respiratorios su trabajo. Esta

delicada sábana, que no podremos encontrar ni en las estanterías de las más

preciadas tiendas de ropa del hogar por su elevado valor, y que por su parte

interna está en contacto con los pulmones y por la externa con el corazón, el

diafragma y la pared interna del tórax, se llama pleura.


Para que un alma inspire por todos sus poros es estrictamente necesario

realizar un movimiento activo. La pasividad emocional fue, es y será enemigo

irreconciliable de la renovación afectiva, amatoria, sensitiva, de la expresión

cordial y afable, del querer querer, del aprender a olvidar, del olvidar el no

querer, en definitiva, de toda sensación emotiva. La inspiración emocional se

puede encontrar en cualquier lugar, y esa es su principal ventaja, ya que no es

necesario un decorado determinado para poder renovarnos internamente, lo

único imprescindible en este proceso será, junto a la voluntad de hacerlo, ser

conscientes de la propia alma. Una vez tengamos identificada esta ánima

emocional, una vez la hayamos reconocido como propia, con todos sus pros y

sus contras, una vez nos hayamos sentado cara a cara con ella y, tras una

sincera sonrisa y guiño de ojo, habiéndole ofrecido un apasionado abrazo, ésta

nos lo haya devuelto, sólo quedará echar el resto, que no será otra cosa que

unos cuantos centímetros cúbicos de coraje y valor para poner en marcha la

renovación, no de ella pues es la que nos acompaña desde el inicio de nuestros

días y no dejará de hacerlo hasta el atardecer de atardeceres, sino de sus

fuentes de oxigenación. La inspiración emocional ha de ser un movimiento

activo pero nunca, a diferencia de la pulmonar, lo habrá de ser forzado, ya que

el alma no entiende de situaciones forzadas, más bien al contrario, las

situaciones forzadas acaban por colapsar los alvéolos emocionales, colapso

que es inicio inequívoco de ahogo emocional.

Emocionalmente hablando también deberemos tener en cuenta la espiración,

elemento indispensable para una correcta respiración emocional. Para que los

nuevos y renovados elementos inspirados puedan ocupar sus lugares de

destino dentro de cada una de nuestros pulmones emotivos habrá sido

necesario eliminar elementos que ya no producían aporte positivo al balance

respiratorio del alma. Esta es en sí la renovación, sin espiración previa no

puede haber inspiración nueva, pura y activa. La espiración de estos elementos

emocionalmente perjudiciales es un movimiento activo y sería bueno que


consiguiésemos hacerlo de una forma no forzada, aunque este punto no

siempre es posible por lo que, será preferible, realizar una espiración emotiva

del alma de manera forzada antes de quedarnos con todos aquellos elementos

perjudiciales para la renovación de la misma en nuestro interior. Llegados a

este punto, justo será hacer una puntualización y decir que, en el tema

emocional no es directamente proporcional la antigüedad de los elementos

sentimentales con su caducidad o perjuicio para nuestro organismo anímico,

es decir, podemos albergar en nuestros pulmones de la emoción sentimientos

o experiencias vividas hace mucho tiempo y que sean todavía perfectamente

válidas para una correcta ventilación del alma y en cambio tener otras

recientes en el tiempo y que su aporte sea más negativo que positivo. Hay que

renovar, sí, pero con sentimientos y emociones que aporten positividad

anímica y esto lo puede producir tanto una experiencia vivida hace escasos

segundos como otra que tuvimos hace un montón de años.

Como toda maquinaria que funciona automáticamente, el sofisticado

entramado respiratorio puede tener patrones erróneos de funcionamiento, la

respiración paradójica por ejemplo, que es consecuencia del no

funcionamiento del diafragma y que para compensar este error la respiración

se realiza al revés, es decir, durante la inspiración el abdomen se hundirá y en

la espiración se inflará. La crisis de asma también provoca un patrón

respiratorio incorrecto ya que obliga a la musculatura accesoria del cuello a

actuar para realizar la respiración. Bien visibles son los cuellos hiper

desarrollados de las personas que padecen esta patología. Un tercer patrón

incorrecto sería la asincronía, es decir, cuando la musculatura ventilatoria no

se contrae toda a la vez, al igual que cuando, por problemas en concreto del

tórax, la ventilación se vuelve asimétrica. Por último, y por citar un quinto

patrón incorrecto de la respiración, citaremos el caso de las personas que

tienen el diafragma aplanado y ello se traduce en un tórax en forma de tonel y


unas costillas horizontalizadas con lo que la respiración se realizará con el

diámetro transversal de tórax. Para evitar o corregir todas estas maniobras

respiratorias incorrectas será necesario a toda costa tener un buen control del

patrón respiratorio correcto. No hay más remedio si queremos ser nosotros los

que llevemos las riendas del proceso y no, de forma muy incorrecta, que sean

los propios órganos los que lo hagan. Si conseguimos respirar a frecuencias

bajas pero con volúmenes altos, o lo que es lo mismo, lentamente pero

profundo, podremos sacar el mayor provecho posible a la capacidad de cada

uno de los alvéolos. Respirar de esta manera evitará la fatiga muscular además

de que así el aire se repartirá mucho mejor, al pasar poco a poco, entre el

alvéolo sano y el obstruido.

Hundirse, aplanarse, accesorios, asimetría, asincronía, son términos que

también serían perfectamente válidos si los empleásemos para definir patrones

ventilatorios emocionalmente incorrectos. Si un estado de ánimo está hundido

poca renovación de sentimientos nuevos y positivos será posible, exactamente

igual que si está aplanado, las emociones necesitan de montañas rusas para

ser degustadas con plenitud, algunas simplemente necesitarán de un par de

simples subidas y bajadas y otras en cambio, necesitarán que sean

impresionantes, precisarán de vertiginosos cambios de ritmo o de

espectaculares tirabuzones en el aire para su disfrute, pero siempre, alejadas

de un aplanamiento que consiga, por fatigante rutina, necrosarlas. Puede ser

que nuestro estado anímico necesite de accesorios para su renovación pero,

estos accesorios nunca deberían adaptar papeles que no sean los suyos, es

decir, nunca debería ser el principal motor de la respiración anímica ya que no

poseen suficiente estructura, suficiente base, suficiente peso específico para

conducir la nave emocional. Un accesorio, en todas las facetas de la vida, no

deberá ser obligado a realizar labores para las que no está cualificado, trabajos

para los que no fue ideado, ni mucho menos deberá hacerlos por su cuenta.


Convertir accesorios en motores es certificado de fracaso y además, con el

riesgo añadido de acabar olvidando realmente quienes son los motores de

nuestra inspiración y espiración emocional. Simetría y sincronía emocional son

semillas de éxito, no son certeza pues certeza de éxito emocional, se

extinguirá la especie y no se habrá conseguido, pero si son un buen, a priori,

camino para llevar a buen puerto una correcta y satisfactoria respiración

emocional.

Paseemos por imaginarias playas al atardecer, cuando las fragancias marinas

son presumidas y exuberantes, hagámoslo también por bosques por los que ha

pasado la lluvia, potenciando su exquisita macedonia de olores, cerremos los

ojos e inspiremos y espiremos con nuestro relajante paisaje favorito y

podremos comprobar como, una a una, se nos van abriendo todas las ventanas

de esos importantísimos sacos triangulares de cierto color rosado, hasta que

renovamos por completo el oxígeno que sin cesar va entrando en nuestro

cuerpo en sustitución del anhídrido carbónico que no nos interesa.

Practiquemos este ejercicio varias veces al día, en los momentos de máxima

tensión y en los que dispongamos de cinco minutos para nosotros, inspiremos

por la nariz, lenta y profundamente llevando el aire hasta el abdomen, el cual

inflaremos, y expulsemos el aire tras un suspiro más largo que la inspiración

(6 segundos de éste por 3 de ésta) o un soplido con los labios fruncidos. El

resultado será una perfecta relajación a la vez que mantendremos nuestro

sistema respiratorio activo.

Paseemos por imaginarias playas emocionales en atardeceres anímicamente

ricos, hagámoslo también por frondosos bosques de emotividad, cerremos los

ojos e inspiremos y espiremos con nuestro paisaje sentimental favorito y

podremos comprobar como, una a una, todas las ventanas sensitivas del alma

se abren y renuevan los sentimientos que deban renovar, mantienen todos los


que tengan que mantener y, por supuesto, eliminan todos los que tengan que

eliminar. El resultado será una perfecta entrada y salida de emociones,

sentimientos y actitudes que, unas veces nos harán sonreír y otras llorar, pero

que a fin de cuentas, mantendrán vivo nuestro sistema respiratorio emocional.

Por cierto, si en lugar de imaginar los paseos por esos lugares los realizamos

de verdad, seguramente tendremos más posibilidades de éxito, ¿no lo creen

así ustedes?

EBdJ


POESÍA

Poemas científicos

I El soneto matemático

Todos sabían que la vida es irse

por qué no lo entendí no lo comprendo

pero conforme luego fui creciendo

supuse que vivir es dividirse

como el ocho en el cuatro ha de partirse

y como el cuatro en dos se va escindiendo

como la calavera que riendo

se ha ido despojando del reírse

la vida es dividirse y yo me siento

a cada día un poco menos vivo:

si me sustraen mitades las jornadas

multiplicando restas y los vientos

prosiguen sus labores de derribo

me iré partiendo hasta quedar en nada


II

enamorarse es renunciar al nombre

reconstruir el yo englobando al otro

no sé si es cierto pero sí es exacto

este es un poema científico

una constatación de la evidencia

de que el amor no es más que una escritura

una sección de la Filología

modo de enredarse en el lenguaje

amor

que de la misma forma que el mercurio

se enfría pronto al cesar el fuego

dolor

que de la misma forma que el plutonio

requiere cuando llega al rojo vivo

más de mil años para contraerse


III

El sujeto es arena:

visto desde fuera,

compacto;

disgregado,

desde dentro.

El enlace covalente

del hidrógeno y el oxígeno

electronegativo

dentro de nosotros

y su polaridad,

hacen que las moléculas

de H 2 O se unan,

formando redes

en el cuerpo.

El ADN es un racimo

de información y nucleótidos.

Somos cadenas de ser,

bases de datos,

redes de moléculas,

rizomas caminando

sobre redes de partículas;

el mundo es física

y, nosotros, química.

[El ser humano y la arena comparten elementos. Silicatos. Lugares.

Hidrógeno. Tacto. Carbono, a veces. Oxígeno]


Todo cuanto hay

sobre la tierra

responde al mismo

principio:

todo es,

todos somos,

fermiones y bosones

ordenados.

VLM


Ruptura septum

Era mi corazón un imperdible y mis venas raíces

que mueren de sed.

Era mi corazón un grillete y mi sangre insectos

que escaparon libres de mi frío.

Era mi corazón un imperdible y mi pulso pasos

de partida por segundo.

Era mi pecho la prisión y la herida gatera

de evacuación para mi miedo.

Era mi corazón un imperdible y el tuyo

pletórico

desbordó glóbulos rojos ­corazones diminutos en nuestra casa

corazones ácaros en colchones placenta.

Era mi corazón imperdible falto de hierro el hambre

y la ausencia ­mi discinesia y tus venas

xilema anegada­ coral tu corazón

ahogado sujeto al mío

en la estéril llanura de mi pam­pa.

ABC


Ciencia y más

I Ciencia

Hay luces que brillan en medio de la oscuridad,

hay flores que crecen en mitad del invierno,

me gusta pensar que no todo es maldad,

incluso yo, a veces, tengo buenos pensamientos.

Algo de terrible hay en la belleza,

algo de bello hay en lo terrible,

algo sublime, algo de grandeza

en las fuerzas desatadas que hacen que todo vibre.

Y es que es el movimiento

lo que permanece inamovible,

eso es lo único eterno

si acaso eso es posible.

El universo estrellado,

en infinito, confinado,

tal vez algo incognoscible

para un pobre ser humano.

Cuan más largo es el camino

más épica la gesta,

a más arduo sacrificio

una gloria más intensa


y qué mayor desafío

que hallar la respuesta,

que encontrar el sentido

de la propia existencia.

Redibujar los planos

del orden en que habitamos,

eso que el ser humano

ha convenido en llamar ciencia.

Ciencia.


II Las estrellas dicen

Las noches de menos luna brillan más las estrellas

y la mirada se pierde mirando a donde no llega,

escrutando el infinito sin encontrar una respuesta,

cruza una estrella fugaz mientras el resto la contempla.

Si no hay nubes en el cielo, si la noche está clara

puedes acariciar el infinito con la mirada

¿y qué significa el tiempo? ¿qué significa la distancia?

si somos tan diminutos excepto en nuestra arrogancia.

Y la estrellas dicen,

con su silencio dicen,

las estrellas dicen:

Ven.

Y después viene el amanecer,

la estrella del alba vuelve otra vez

a poner luz en este trozo de mundo

que en su órbita espiral cabalga hacia el absurdo.

Tiene que haber un final para que haya un comienzo,

dime entonces tú ¿cuándo nació el tiempo?

¿dónde nació el espacio?

¿tiene la vida otro sentido que el de averiguarlo?

Las estrellas dicen.


III Mira los pájaros volar

Cuenta una vieja leyenda

que muchos años atrás

en la China de los emperadores

un hombre inventó una máquina capaz de volar.

El emperador ordenó su presencia

y le preguntó si sabía alguien más

de la máquina y su existencia

lo que el inventor se apresuró en negar.

Y una vez supo a ciencia cierta

que el secreto ahí iba a quedar

hizo llamar al verdugo

y al inventor decapitar.

Y ordenó reducir a cenizas

al invento y a su inventor.

¿Qué sería de la gran muralla

con un ingenio volador?

¿Qué sería de la gran muralla,

que tantos años preservó la paz,

si por encima de ella

otros hombres pudieran volar?

Y así el emperador se justificaba

o se intentaba justificar,


al fin y al cabo, ¿qué es la vida de un hombre

comparada con la de muchos más?

Y el emperador, cerrando los ojos, dijo:

¡Mira los pájaros volar!

Mira los pájaros volar*

*(Basado en La Máquina Voladora de Ray Bradbury)

JK


Poema Ciencia

Betún en sus pies.

Era “El amante del cuaderno posesivo”.

Así le llamaban sus detractores.

Y es que el minucioso sistema

de su acomplejada existencia

tiene muchas premisas.

­O no.­

“Hay que ser moderado en todo, menos en su totalidad”.

Escupió su Verdad I en una barra insostenible.

“Una verdad, sólo una y ni tú ni nadie la conoceréis jamás”.

Se fustigó no con la segunda, si no con la tercera.

Se masturbaba un jueves mirando a Marte.

Se masturbaba también los viernes, el amante de la sabia ignorancia.

La verdad es guerra y las bocinas están pasadas de moda”.

Verdades como puños contra mi cara ablandada por el peso de la pre­escrita

realidad.

MB


POESÍA VISUAL

LA CONTRA­CIENCIA

Agustín Calvo Galán


VIÑETAS

Fraude Científico

MARTA BASSART


PINTURA

Carlos Esteban Resano Vasilchik


FOTOGR

Ludovica B


AFÍA III

astianini


FOTOGRAFÍA

FOTOGRAFÍA I


Caroline Huwart


FOTOGRAFÍA II

Eli Mora


FOTOGR


AFÍA III


FOTOGRAFÍA IV


Andrea Zecca


ENTREVISTA

Mara Dierssen, por RDF.

Hola Mara, he tenido la suerte de poder trabajar contigo un tiempo y conocer

tu trabajo de cerca. Me alegra muchísimo poder hacerte esta entrevista para

este nuevo número de la Revista Excodra, que tiene en el punto de mira a La

ciencia, pero para mirarla desde el arte. Comentaremos sobre tu trabajo, sobre

el Síndrome de Down, la mente y su funcionamiento y manera en que forma

nuestra realidad y, en general, sobre qué sea la ciencia y cómo está presente

en nuestro día a día y en nuestra historia. Vamos a ello.

ENTREVISTA a Mara Dierssen

¿Qué es la ciencia y, en qué medida forma parte de tu vida?

Si nos atenemos a la definición ortodoxa, cuando hablamos de ciencia nos

referimos al conocimiento obtenido mediante la observación, el razonamiento

y la experimentación, a partir de los cuales se generan preguntas, se

construyen hipótesis, se deducen principios y se elaboran leyes generales y

sistemas organizados por medio de un método científico.

Para mí, sin embargo, es mucho más que eso. La ciencia para mí no es sólo

adquirir conocimiento, no es solamente un trabajo, es una forma de vivir y

pensar. En sí misma ya atrae porque es un proceso creativo, si me permitís la

licencia, similar al artístico, en el que no se buscan nuevas miradas a través de

la imaginación, sino buscando nuevas preguntas o nuevas maneras de hacer

esas preguntas. Por supuesto la ciencia tiene un método al que hay que


ajustarse, y las preguntas se han de hacer de forma adecuada y rigurosa para

encontrar una respuesta válida. Pero es un sistema de pensamiento que te

permite ver también la realidad bajo un prisma más “objetivo”. Pero además la

ciencia tiene otra belleza, aún más atrayente. Y es que el conocimiento que se

obtiene puede tener (y tiene) un impacto real en la vida de las personas. Basta

mirar a nuestro alrededor para confirmar que vivimos en una sociedad en que

la ciencia y la tecnología ocupan un lugar fundamental en el sistema

productivo y en la vida cotidiana en general. La Neurociencia en particular se

ha incorporado en la vida social de tal manera que se ha convertido en clave

esencial para interpretar y comprender la cultura contemporánea. Y es que la

comprensión del cerebro humano, uno de los mayores retos científicos del

siglo 21, tiene ya un claro impacto en nuestra concepción de la economía, los

movimientos sociales o incluso en nuestro sistema judicial. La comprensión de

sus procesos de manejo de la información está determinando avances

revolucionarios de las ciencias de la computación y la robótica. Parece

innegable que los avances en neurociencia harán que tengamos que

replantearnos cómo se educa a nuestros jóvenes, cómo se utilizan las

estrategias de marketing, o incluso algunos puntos de nuestras leyes o de

nuestros sistemas morales. Precisamente este año hemos asistido a una clara

apuesta de Europa y EEUU por la investigación en Neurociencia, que se

considera prioritaria y de valor estratégico no sólo por su valor traslacional en

enfermedades neurodegenerativas o psiquiátricas, sino porque el

conocimiento del cerebro puede ser crucial en la sociedad y además puede

llegar a desentrañar el entramado molecular y celular subyacente a patologías

como la epilepsia o el Alzheimer y poder desarrollar tratamientos adecuados,

lo que en este momento constituyen una de las principales preocupaciones de

los ciudadanos. De acuerdo con el informe “Neurological Disorders: Public

health challenges” de la Organización Mundial de la Salud, los trastornos

neurológicos afectan en todo el mundo a unos mil millones de personas, sin


distinción de género, niveles de educación o ingresos. Se estima que cada año

mueren 6,8 millones de personas como consecuencia de los trastornos

neurológicos y en Europa, los costes provocados por las enfermedades

neurológicas en 2004 se han cifrado en 798 billones de euros. Descifrar cómo

funciona nuestro cerebro es, pues, importante para nuestra salud, nuestra

sociedad y nuestra competitividad industrial y forma parte de la Estrategia

Europa 2020 y de la Unión por la innovación.

Gran parte de tu trabajo se focaliza en el Síndrome de Down, ¿podrías

comentarnos sobre este síndrome? Sobre cómo es la mente de una

persona con Síndrome de Down, la manera en que perciben la realidad y

cómo pueden expresarla. Más que nada por entender un poco el que la

realidad se forja en nuestros cerebros, con todas nuestras

particularidades fisiológicas, químicas, en fin, realidad entendida como

percepción y expresión ­y luego volveremos sobre este tema­.

En palabras de Santiago Ramón y Cajal, “el cerebro es un mundo que consta de

numerosos continentes inexplorados y grandes extensiones de territorio

desconocido”. Se calcula que poseemos más de cien mil millones de neuronas,

de cuya comunicación armoniosa surgen fenómenos únicos que nos permiten

recordar nuestra infancia, escribir poesía, interpretar una partitura, ser

bilingües o resolver un problema matemático. Una de las cosas que sabemos

es que la “construcción” y el funcionamiento de nuestro cerebro está

coordinada por una “sinfonía genética” en la que la expresión génica, como las

notas musicales ha de coordinarse de forma precisa en tiempo y espacio. Al

igual que en una orquesta, los instrumentos deben sonar en el momento

preciso, y acompasados con el resto. Y deben reducirse en los pianos y elevarse

en los crescendos. Lo mismo sucede en nuestro cerebro. Y por ello, no es

extraño que en un trastorno como el Síndrome de Down, en que tenemos tres


copias de un cromosoma (el cromosoma 21 humano), y por tanto “exceso” de

dosis de un buen número de genes, el cerebro no pueda desarrollarse y

funcionar de forma adecuada. Y así es. En el síndrome de Down apreciamos

alteraciones cerebrales que afectan a determinados grupos neuronales y que

explicarían las dificultades con que se encuentran estas personas. Estas

alteraciones parecen deberse tanto a problemas de desarrollo ­disgenesiacomo

a problemas neurodegenerativos.

Sin embargo, la comprensión de las consecuencias de las alteraciones

genéticas en la organización y funcionamiento del sistema nervioso es aún uno

de los grandes retos científicos que tenemos por delante. En nuestro

laboratorio hemos estudiado uno de los aspectos característicos de la

discapacidad intelectual, que también está presente en el síndrome de Down.

Se trata de la patología que afecta a los sistemas de recepción de información

en la neurona: Las dendritas. Las dendritas nacen como prolongaciones

numerosas y ramificadas desde el cuerpo celular presentando a lo largo de su

recorrido pequeñas prolongaciones citoplasmáticas, las espinas dendríticas,

que son sitios de sinapsis (contactos neuronales) excitatorias. A través de estas

estructuras las neuronas reciben señales químicas (los neurotransmisores),

liberados por neuronas vecinas que activan impulsos nerviosos. Las

alteraciones bien del número o de la forma de las espinas dendríticas

constituyen un signo neuroanatómico que se ha podido correlacionar de forma

clara con las alteraciones de la cognición y de la percepción. Se trata de una

alteración que compromete la capacidad de integración de información en la

corteza cerebral, ya que tales alteraciones reducen y/o distorsionan la

recepción de estímulos en la neurona, afectando, por así decirlo, a la

computación neuronal. En nuestra investigación sobre Síndrome de Down, los

modelos animales han aportado avances sustanciales en el conocimiento de la

patogenia de la enfermedad. El modo en que estas alteraciones llevan después


a provocar diferencias específicas en aspectos del funcionamiento cognitivo no

lo conocemos en detalle, pero, en el momento actual, los resultados obtenidos

acerca del impacto de la sobre­expresión génica, originada por la trisomía 21

sobre la función y la estructura cerebrales nos está ayudando a sentar las

bases de la investigación traslacional y a diseñar estrategias terapéuticas

eficaces. Por ejemplo, hemos identificado una kinasa cuyo exceso de función

es especialmente dañino para el cerebro y en este momento estamos llevando

a cabo un ensayo clínico en que normalizamos su actividad.

Respecto a la pregunta de cómo ven la realidad estas personas, sin duda,

desarrollar un modelo explicativo global de la percepción y cognición en el

Síndrome de Down presenta un desafío considerable. Los estudios en

humanos, se han centrado sobre todo en otros aspectos, como la pérdida de

audición o los problemas ópticos, pero la Neurociencia cognitiva y la

Psicología se han centrado más en los aspectos cognitivo­conductuales. Hay

sin embargo, algunos datos. Se ha observado, por ejemplo, que los niños con

Síndrome de Down tienden a confundir una emoción positiva con una

negativa aunque, a diferencia de algunos trastornos del espectro autista,

tienen conservada la capacidad para nombrar las emociones básicas. En

cuanto a la comprensión de las intenciones comunicativas del otro, se ha

planteado que los niños con Síndrome de Down presentan cierta dificultad en

la comprensión de peticiones indirectas, tales como sugerencias o

insinuaciones. Asimismo, estos niños difieren de los niños con desarrollo

normal en el contenido semántico de su lenguaje sobre los estados mentales,

siendo más alta la proporción de palabras afectivas y más baja en palabras

sobre volición, habilidad y cognición. Parece ser también que puede haber

algunas áreas de cognición social en las que los niños con Síndrome de Down

muestren patrones específicos de conducta. A nivel cognitivo, Moore y

colaboradores (2002) propusieron que las diferencias sutiles en la regulación


de la atención que presentan los bebés con Síndrome de Down, puede hacerles

más lentos en responder en las interacciones sociales. Según los autores, esto

podría provocar un estilo maternal más afectivo (para mantener los niveles de

atención) que sería muy útil para desarrollar los primeros vínculos. Sin

embargo, hace que estas personas dependan de los demás para regular su

atención, lo que contribuirá a que haya una tendencia a centrarse en las

personas más que en los objetos, y quizá en respuesta, es posible que

adoptemos un papel más protector. A pesar de todo y al contrario de lo que

parece ser la percepción pública, para muchos niños con Síndrome de Down el

entablar relaciones con otros y comprender sus emociones e intenciones puede

ser tan fácil como lo es para sus compañeros con desarrollo normal. El

problema suele estar en los adolescentes y los adultos y depende más de la

falta de aceptación por parte de los compañeros. Y es que, aunque ha habido

avances esperanzadores en la inclusión de las personas con Síndrome de

Down, existe todavía una amplia brecha que salvar. Y se requieren acciones

concretas para aplicar los resultados de los estudios en el desarrollo de

intervenciones basadas en los datos y de abordajes educativos no solamente

dirigidos a los niños con Síndrome de Down u otras discapacidades

intelectuales, sino a sus compañeros y a la sociedad en general.

¿Cuánto le debe la Historia a la Ciencia? Recuerdo en la universidad la

asignatura Historia de la Biología con gran cariño, y es que precisamente

gran parte de nuestra historia tiene a su vera a los avances científicos.

Coméntanos sobre los avances que crees más relevantes por favor, como

curiosidad y para divagar.

La verdad es que muchas veces “olvidamos” nuestra historia y son pocos los

jóvenes neurocientíficos que realmente conozcan la historia de la

neurociencia. De hecho la disciplina como tal es muy joven. Fue en los años


'90 cuando diversos estudios de las funciones del cerebro dieron pie a nuevos

cálculos y avances tecnológicos en biología molecular, y en registros

electromagnéticos y matemáticos que iniciaron un nuevo campo de estudio

llamado Neurociencia.

Sin embargo, la neurona como unidad primaria funcional del sistema nervioso

fue descubierta por el anatomista español Santiago Ramón y Cajal en 1888 y

por ello obtuvo el Premio Nobel en 1906. Otros aspectos recientes han sido, en

el 2004, el final de la publicación de su obra Textura del sistema nervioso del

hombre y los vertebrados y en el 2005, la concesión en Berlín de la medalla

Helmholtz. Cajal es considerado hoy en día el padre indiscutible de la

Neurociencia moderna. Todos los que ejercen su profesión, o su pasión, en

cualquier rama de las Neurociencias fundamentales o clínicas, unánimemente

reconocen que los trabajos de Don Santiago constituyen un bloque de

descubrimientos esenciales. Entre otros importantes méritos, Ramón y Cajal

demostró la individualidad celular de la neurona y propuso la existencia de las

sinapsis (lo que hoy se denomina doctrina neuronal), también intuyó la

unidireccionalidad de la transmisión del impulso nervioso (enunciada en su

ley de polarización dinámica) y enunció la primera definición científica del

substrato celular de la memoria. De él surgió el concepto de «cerebro plástico»

(neuroplasticidad) que define al sistema nervioso como una estructura en

constante renovación que, en cada instante puede adquirir nuevas

informaciones o eliminar otras. El análisis histológico exhaustivo del sistema

nervioso de distintos organismos llevado a cabo por Ramón y Cajal ha

proporcionado un cuerpo de saber de valor incalculable para el progreso de

las Neurociencias. Don Pedro Laín Entralgo, historiador de la medicina,

considera a Cajal como un “incesante descubridor de hechos científicos

nuevos”, de hechos y leyes como la que rige la transmisión intraneuronal del

impulso nervioso. Pero, además de investigador, Cajal fue pensador. Dedicó


uena parte del tiempo a reflexionar y pensar sobre su propio saber científico

y el saber científico en general.

Cajal definió las neuronas como «las misteriosas mariposas del alma, cuyo

batir de alas quién sabe si esclarecerá algún día el secreto de la vida mental».

Al hilo de esto, me viene a la memoria uno de los eventos que organizas,

los de la Feria de las Ilusiones del Cerebro, para acercar la ciencia a la

gente de pie. Son muy buenos. ¿Cómo surge la idea? ¿Alguna anécdota

para rescatar?

La idea surge del convencimiento de que la ciencia y el conocimiento deben

ser parte de la vida del ciudadano. Parece difícil comprender el mundo

moderno sin entender el papel que cumplen la ciencia y la tecnología. La

población necesita de una cultura científica y tecnológica para aproximarse y

comprender la complejidad y globalidad de la realidad contemporánea, para

adquirir habilidades que le permitan desenvolverse en la vida cotidiana y para

relacionarse con su entorno, con el mundo del trabajo, de la producción y del

estudio. Pero para que la gente sienta la ciencia (y en mi caso la Neurociencia)

como algo cercano, hay que saber explicarla de forma que las preguntas que

nos hacemos los científicos las sientan como relevantes los ciudadanos. Y de

ahí surgen las ferias, que en realidad son laboratorios callejeros para que la

gente pueda experimentar por sí misma y hacerse las preguntas que

finalmente nosotros los científicos nos hacemos.

Sobre las ilusiones y la realidad y la segunda pregunta sobre

particularidades a nivel de morfología cerebral, y teniendo en cuenta que

las ilusiones son también parte de la realidad... ¿qué es la realidad? ¿es

sólo el fruto de nuestras reacciones químicas? Coméntanos tanto como


quieras, para aprender del funcionamiento de la mente.

Una cuestión fundamental en Neurociencia es cómo emergen de una mezcla

casi infinita de células y cables (axones y neuronas) el pensamiento, la

memoria, los sueños, las emociones y la conciencia. Todo el sistema nervioso

está formado por miles de millones de células muy especializadas llamadas

neuronas cada una de las cuales puede recibir información de otras 10.000

neuronas. El modo en que los animales reaccionan a los estímulos depende de

cómo estén organizadas y conectadas. diferentes estudios sugieren que la

corteza cerebral es donde realmente residen aquello que nos hace humanos.

La corteza cerebral es la capa evolutiva más reciente del cerebro, que recubre

como un manto (el manto cortical) las regiones cerebrales más primitivas. Es

en la corteza cerebral donde se integran las capacidades cognitivas, donde se

encuentra nuestra capacidad de ser conscientes, de establecer relaciones y de

hacer razonamientos complejos. Así pues, las habilidades cognitivas de cada

especie animal dependen no solamente de la relación existente entre el

tamaño de su cerebro y el de su cuerpo, sino también de la extensión total de

su corteza cerebral. Así, el ser humano y el delfín tienen muchos pliegues en la

corteza cerebral, ya que tienen que conseguir acoplar mucha superficie de

corteza dentro de su cabeza; mientras que los animales menos complejos

como el gato tienen la corteza muy lisa. ¡La suma de la superficie extendida

(sin pliegues) de los dos hemisferios cerebrales del ser humano llega a ser de

un metro cuadrado! En comparación, la superficie cortical de un chimpancé

sólo sería de un folio, la del mono ocuparía la superficie de una tarjeta postal

y la de la rata la de un sello de correos.

El cerebro, a través de los múltiples circuitos sensoriales aferentes que posee,

recibe de forma permanente una ingente cantidad de información

correspondiente a numerosos estímulos, tanto externos como internos. En


numerosas ocasiones (prácticamente siempre) estos estímulos coinciden o se

solapan en el tiempo, y tienen que ser discriminados, segmentados y/o

atendidos de forma simultánea. Pero las características de cada estímulo son

diferentes, lo que puede provocar un gran incremento en las necesidades de

computación. Para resolver este problema, el sistema nervioso podría

desarrollar tantos circuitos avanzados como fueran necesarios, pero esto

contradice el principio de eficiencia que nos dice que, como sistema evolutivo

que es, el sistema nervioso debe ajustar su desarrollo y capacidades para

minimizar el consumo de recursos que utiliza para cumplir su función, en la

medida de lo posible y sin perjudicar la eficacia. Experimentar con ilusiones

visuales y buscar en trazas de la actividad neuronal los motivos de la toma de

decisiones, del lenguaje y del pensamiento consciente e inconsciente son

piedras angulares de la Neurociencia cognitiva y nos están proporcionando

información muy valiosa acerca de cómo “vemos” (o inventamos) el mundo.

Francis Crick y Christof Koch abordaron hace unos años el problema de la

conciencia y para ello intentaron acotar los límites de la definición de

conciencia planteándola en términos asumibles por las neurociencias,

estableciendo una relación entre conciencia y visual awareness (sería la

“conciencia visual”). Es decir, se formulaban la pregunta de cómo pueden las

representaciones sensoriales generadas por las neuronas del cortex dar lugar a

la percepción del mundo exterior. El problema es monumental pero, al menos,

abordable desde el punto de vista experimental. Crick y Koch llegaron a

proponer el modelo del Homunculo incosciente, nombre con el que hacen

referencia a la obsoleta visión del problema de la conciencia vigente en siglos

pasados, el modelo del homunculo, el hombrecillo que vive en nuestra cabeza

y percibe el mundo a través de nuestros sentidos.


Mientras iba componiendo este número, me he dado cuenta de que la

gran mayoría de las personas siente a la ciencia como algo muy lejano,

que no forma parte de sus vidas o en muy poca medida, yo por mi parte

la siento hasta bajo las teclas de mi ordenador mismamente, y creo que

habría que acercarla a la gente que no trabaja en ciencia directamente

muchísimo más, es el avance de nuestros conocimientos, entre otras

herramientas del saber como el arte mismo. ¿Por qué crees que la gente

se siente tan alejada de la ciencia?

Desde mi punto de vista hay varios elementos que dificultan el acercamiento

de los ciudadanos a la ciencia. Por un lado la falta de educación científica

sólida. La importancia de la enseñanza de las ciencias en la sociedad actual es

hoy plenamente reconocida. Este reconocimiento, unido a la creciente

preocupación por el fracaso en lograr que los alumnos adquieran

conocimientos científicos, ha conducido a proponer la introducción de la

enseñanza de las ciencias a edades más tempranas. Faltan, sin embargo,

propuestas de currículos sugerentes sobre todo para la enseñanza obligatoria,

que contribuyan al desarrollo de capacidades científicas y promuevan a la vez

un afecto y un gusto por su aprendizaje. El campo emergente de la

neurociencia educacional presenta oportunidades así como desafíos para la

educación. Provee medios para desarrollar un lenguaje común y salvar las

distancias entre educadores, psicólogos y neurocientíficos.

Por otra parte, la ciencia llega al ciudadano a través de los medios de

comunicación. Es preciso además mejorar el diálogo entre científicos y medios

de comunicación para informar sin sensacionalismo. El neurobiólogo C

Blakemore dijo «Entre la ciencia y la sociedad están los medios de

comunicación». Por ejemplo, cada vez más, las referencias a la Neurociencia

parecen una constante que encontramos detrás de casi todo. Y es que los


descubrimientos en este campo a menudo se exageran, malinterpretan, o se

usan como argumentos de venta sin demasiado sentido sacados fuera de

contexto. Pero no deberíamos permitir que errores como estos desvirtúen o

puedan hacer perder el interés del gran público por una disciplina tan

fascinante como ésta.

Sin embargo, el conocimiento del cerebro está abriendo la puerta a inmensas

aplicaciones pero también a miedos reales. Por ejemplo, ¿podría cambiar

fundamentalmente la neurociencia conceptos de responsabilidad legal? ¿O

podrían aspectos de una persona inculpada ayudar a determinar si corre un

riesgo creciente de que vuelva a cometer delitos? ¿Será posible que algún día

se puedan ‘leer mentes’, por ejemplo con el objetivo de determinar si están

diciendo la verdad o si sus recuerdos son falsos? Ya hay algunas importantes

implicaciones prácticas de recientes descubrimientos neurocientíficos que

podrían influenciar la ley y ciertamente habrá muchos más en los próximos

años.

Por tanto, ya no es posible reservar la cultura científica y tecnológica a una

elite. La sociedad ha de tomar conciencia de la importancia de la ciencia y de

su influencia en temas como la salud, los recursos alimenticios y energéticos,

la conservación del medio ambiente, el transporte y los medios de

comunicación, las condiciones que mejoran la calidad de vida del ser humano.

El público no puede quedar al margen de los descubrimientos de la

Neurociencia y su impacto social. Es necesario que amplios sectores de la

población, sin distinciones, accedan al desafío y la satisfacción de entender el

universo en que vivimos y que puedan imaginar y construir, colectivamente,

los mundos posibles. Por ello, la Sociedad Española de Neurociencia ha

propuesto entre sus objetivos estratégicos, hacer un decidido esfuerzo para

fomentar el conocimiento de la investigación en neurociencias entre el público


general utilizando como vehículo los propios grupos de investigación de

nuestro país.

Política y ciencia... ¿cómo ves el futuro de nuestros científicos en España

y en el sur de Europa en general?

En las dos últimas décadas, España había logrado pasar del puesto treinta del

ranking científico mundial al noveno, para situarse entre los países con mayor

crecimiento de su producción científica hasta posicionarse como la novena

potencia mundial. Multiplicamos por 8 el número de patentes, aunque nuestra

producción tecnológica sigue siendo menor en la producción científica. Incluso

Julien Mendlewicz, presidente del Consejo Europeo del Cerebro (EBC),

reconocía que la investigación básica española en neurociencias se encuentra

en el más alto nivel. Las claves de este éxito estribaron en el notable (aunque

aún insuficiente) aumento de la inversión en conocimiento que ha estimulado

la investigación y su internacionalización y ha aumentado la masa crítica

científica. Este crecimiento había sido en parte compensatorio de la precaria

situación previa pero también indicaba un progresivo cambio de modelo

económico. La Neurociencia catalana se ha beneficiado de forma especial de la

incorporación de neurobiólogos entrenados en laboratorios extranjeros, que

han contribuido decisivamente a la puesta al día de los grupos existentes y

han facilitado el encuentro con investigadores formados en otras áreas pero

atraídos por la investigación sobre el sistema nervioso.

Desgraciadamente, la crisis económica que ha desencadenado el modelo

basado en el turismo y la construcción, y que hubiéramos podido paliar de

haber promocionado y mantenido la inversión en conocimiento, está haciendo

zozobrar la ciencia española. La pendiente positiva de la inversión en I+D que

llevábamos desde 2005 se ha quebrado y ahora hemos de asumir las


consecuencias de las veleidades políticas ya que no existe en nuestro país una

política científica sólida y blindada frente a los continuos cambios políticos.

Parece que no se entiende el tremendo impacto negativo que produce el

cambiar los objetivos y la política de financiación de un lado a otro en

continuo vaivén sin un objetivo científico visible. En un país como el nuestro

donde el sistema de ciencia, por mucho que haya crecido en las últimas

décadas, es frágil y donde pequeñas perturbaciones pueden dar al traste con

años de esfuerzo de miles de investigadores es necesario redoblar el esfuerzo

económico en ciencia, para que esta progresión siga en línea ascendente, y con

planes sensatos a largo plazo, y que la ciencia y la tecnología terminen siendo

motores de nuestro desarrollo futuro. Pero esto sólo se conseguirá a través de

un apoyo serio y mantenido por parte de nuestros gobernantes manteniendo

políticas activas durante largo tiempo como requisito para el surgimiento de

un nuevo concepto de aprovechamiento del conocimiento. En este momento,

como siempre, la ciencia española está al arbitrio del partido en el Gobierno y

la inversión presupuestaria sufre más altibajos que nunca. España se niega a

comprender que el conocimiento básico es fundamental y ahora el gobierno

propicia la idea de que la competitividad empresarial y la innovación

tecnológica proceden directamente del trabajo de los científicos. Este énfasis

excesivo en la investigación llamada traslacional en países como Estados

Unidos se ha abandonado por ineficaz, pero la clase política española va

“tarde” y no entiende ni reconoce que lo fundamental es el conocimiento

básico, y que la inversión no tendrá una traslación a corto plazo. La ciencia,

lógicamente condicionada y vinculada a requerimientos económicos, no puede

estar sometida a las demandas del mercado, no podemos derivar hacia la

“rentabilización de la ciencia”.

La falta de una política sólida de contratación y el “exilio” de los

neurocientíficos españoles, que en otros campos tienen oportunidades de


eincorporación en centros de excelencia, unida al desconcierto y la desilusión

de los neurocientíficos han determinado que la Neurociencia no florezca como

hubiera debido en nuestro país. Durante años, la visión de nuestro sistema

nervioso como algo “demasiado complejo” y cuyo abordaje, desde la miopía

política e incluso científica de otras áreas de investigación, es imposible, ha

sido uno de los argumentos que ha derivado en que el apoyo que reciben los

pocos centros dedicados a las Neurociencias sigue estando muy por debajo del

que se proporciona a centros dedicados a otras disciplinas. Nunca ha existido

una apuesta clara de esta disciplina y en Catalunya como en el resto de

España, eso ha determinado una atomización de los neurocientíficos. Los

repetidos intentos por establecer centros de excelencia en Neurociencias que

permitiera de forma certera atraer científicos punteros a nuestro país ha sido

una y otra vez cercenada sin que hubiera ninguna razón científica o política

que lo justificara. Posiblemente las vanidades y ambiciones personales unidas

al desinterés de los políticos y a algunos episodios fraudulentos han

contribuido a ello.

Quiero finalizar con la idea de que un país que invierte en Ciencia y

Tecnología: Está realizando una auténtica apuesta de futuro, porque son las

auténticas locomotoras que mueven los países.

Mara, ¿cómo comienzas tu andadura en la ciencia? Para distendernos un

poco para terminar, ¿qué fue lo más duro y qué lo más hermoso de tu

carrera como científica?

De pequeña sentía curiosidad por saber qué nos hacía comportarnos de una

manera o de otra. Mi padre era un neurocirujano y mi madre es pintora, con

una visión del mundo muy particular. Mi padre, me inoculo ́ la curiosidad y el

espíritu científicos. En casa siempre se animaba la discusión (constructiva por


supuesto). El debate sobre cualquier tema. Y muchas veces el tema era el ser

humano, sus capacidades y sus misterios, por lo que pasábamos horas

hablando sobre el cerebro. Mi padre teniía esa habilidad de contar las cosas de

forma que te hacías preguntas. Una de sus grandes preguntas era qué es la

consciencia. Porque casi todo lo que pasa en nuestro cerebro es inconsciente.

Cómo de nuestro cerebro surgen las emociones, los recuerdos, o que seamos

capaces de vernos como un individuo me parecían cuestiones apasionantes.

Por eso decidí dedicarme a la investigación sobre el sistema nervioso central,

para intentar desentrañar los misterios que nos hacen ser como somos.

Lo más duro: Ser mujer neurocientífica. Por desgracia, sigue siendo un

inconveniente. Aunque las bases (es decir, las estudiantes predoctorales, las

técnicos,etc.) sean femeninas, los varones siguen siendo los que tienen el

poder de decisión. Creo que porque aún hay estereotipos que cumplir y en

muchos centros no se apoya la movilidad, las interrupciones por maternidad, o

el poder trabajar desde casa.


COLABORADORES

Iván Humanes

Barcelona, 1976. Licenciado en Derecho por la Universidad de Barcelona. En el 2005

publicó el libro "La memoria del laberinto" (Biblioteca CyH), en 2006 el ensayo "Malditos.

La biblioteca olvidada" (Grafein Ed.) y en 2007 en la obra "101 coños" (Grafein Ed.).

Prepara la publicación de su libro de relatos "Los caníbales" con la editorial Libros del

Innombrable y la publicación de la novela "La emboscada" con la editorial coruñesa

InÉditor. Web del autor: http://ivanhumanes.blogspot.com


Vicente Muñoz Álvarez

Nacido en León, 1966.

Fotografía de Julia D. Velázquez

Narrador, editor y poeta.

Ha publicado poemarios: Buscando la luz (Vinalia Bolsillo, 1998), Canciones de la gran

deriva (Ateneo Obrero de Gijón, 1999. Reedición revisada y ampliada, Origami, 2012), 38

Poemash (Vinalia Bolsillo, 2000), Privado (Baile del sol, 2005), Estación del frío (Eds. del 4

de agosto, 2006), Parnaso en llamas (Baile del sol, 2006), Animales perdidos (Baile del sol,

2012).

Relatos y novela: Monstruos y Prodigios (Premio Letras Jóvenes Castilla León,

1995. Reedición Amargord, 2007), El pueblo oscuro (Las palabras del pararrayos, 1996),

Perro de la lluvia (Iralka, 1997), Los que vienen detrás (DVD ediciones, 2002,

ilustraciones de Miguel Ángel Martín), El merodeador (Baile del sol, 2007,

ilustracoines de Toño Benavides), Marginales (Eje Ediciones, 2008, ilustraciones de

Mik Baro), Mi vida en la penumbra (Eclipsados, 2008).

Y ensayo: El tiempo de los asesinos (Iralka, 1998), Cult Movies: Películas para llevarse al


Infierno (Ed.Eutelequia, 2011, pictogramas de Julia D.Velázquez).

Ha coordinado antologías como Golpes, ficciones de la crueldad social, con Eloy Fernández

Porta (DVD ediciones, 2004), Tripulantes. Nuevas aventuras de Vinalia Trippers, con David

González (Eclipsados, 2007), Hank Over: Resaca. Un homenaje a Charles Bukowski, con

Patxi Irurzun (Caballo de Troya/Random House Mondadori, 2008. Segunda Edición), 23

Pandoras: Poesía alternativa española (Baile del sol, 2009. Segunda Edición) o Beatitud:

Visiones de la Beat Generation, con Ignacio Escuín Borao (Baladí, 2011).

Su obra poética y narrativa figura en antologías como Dos veces cuento

(Ediciones Internacionales Universitarias, 1998), Poemas para cruzar el desierto

(Línea de Fuego, 2004), Voces del Extremo (Fundación Juan Ramón Jiménez, 1999,

2000, 2002, 2006), Cuentistas (Ateneo Obrero de Gijón, 2004), La venganza del Inca.

Poemas con cocaína (Cangrejo Pistolero Ediciones, 2007), Poesía para bacterias (Cuerdos

de atar, 2008), Qué nos han hecho (Isla Varia, 2008), Palabras Malditas (Efímera Editorial,

México, 2009), Perversiones (Ed.Traspiés, 2010), Viscerales (Ediciones del Viento,

2011) o Narrando Contracorriente (Ediciones Escalera, 2011).

El relato El lunar, pertenece al libro El merodeador (Baile del sol, 2007).

Edita el fanzine Vinalia Trippers.

Blog personal:

http://mividaenlapenumbravinaliatrippers.blogspot.com/

Blog Hankover:

http://hankover.blogspot.com/

Blog Vinalia Trippers:

http://vinaliaplan9espacio.blogspot.com/

Correo Electrónico: vicentevinalia@hotmail.com


Adriana Bañares Camacho

Logroño, 1988. Estudió Filosofía en las universidades de Valladolid y Bayreuth (Alemania).

Co­edita la publicación independiente La Fanzine y formó parte del colectivo literario

COLMO. Es autora del libro­blog La niña de las naranjas (Logroño, Ediciones Emilianenses,

2010; X Beca de Jóvenes Artistas “Con Proyección”), los poemarios La involución cítrica

(Cádiz, Origami, 2011), Engaño Progresivo (Valladolid, Fundación Jorge Guillén, 2012) y

Ánima Esquiva (Cádiz, Origami, 2013), y de la novela breve Eis (Lima, Editorial Ámbar, en

prensa). También ha participado en varias antologías, como Viscerales (Ediciones del

Viento, 2011) y Poetrastos (LVR, 2011). Coordina la antología de poesía erótica

Erosionados (Origami, en prensa) y el blog homónimo

(erosionados.blogspot.com).Conduce un programa sobre literatura underground y

publicaciones alternativas, Fosfatina, en la radio online CCK. Administra el blog La niña de

las naranjas (awixumayita.blogspot.com)


Carmen de Agustín Pavón

València, 1980. Estudió Biología y se doctoró en Neurociencias por la Universitat de

València. Actualmente y por poco tiempo, está de paso por Barcelona, tras escala en

Cambridge con breve transbordo en Roma. Rata de biblioteca, su carácter pragmático la

llevó a sustituir sus poco realistas aspiraciones literarias por las científicas, quedándose a

medias en ambas.

Como divulgadora científica, escribe para las revistas “Mente y Cerebro”, “Historia y Vida” y

la desaparecida “Redes para la ciencia”. En el blog “De ratones y hombres” intenta

combinar la neurociencia con retazos de historia y literatura

(http://www.investigacionyciencia.es/blogs/psicologia­y­neurociencia/30/posts), mientras

que en “Carmen a la romana” narra las aventuras de una pequeña científica cabreada en el

exilio (http://carmenalaromana.blogspot.com).


Esteve Bosch de Jaureguízar

“El Fisioterapoeta” (fisioterapeuta y poeta). Nació en 1964, un poco en Palamós y otro en

Barcelona. Vive a caballo de ambas poblaciones/amores. Esteve, que pretende acuñar el

término de Fisioterapoeta, ya que está obsesionado por romper la frontera entre ciencia y

letras, trabaja en el Hospital Universitari de Bellvitge (HUB) desde 1986. En 2008 Esteve

publicó “La Fuerza de un latido” (RBA Ed), (La Magrana) en catalán y en 2011 “Hospitalia

Doble Malta” (Plataforma Ed). A finales de este año publicará “Fisioterapia en Cirugía

Cardiaca y Cardiología”. En febrero de 2009 fue uno de los fundadores del espacio literario

del HUB “Bellvitge literari”. Recita de forma habitual en el circuito poético indie barcelonés

y a finales de abril fue uno de los dos representantes de Barcelona en el certamen estatal de

Poetry Slam que se celebró en Jaén. Se clasificó en séptimo lugar. Ejerce como

Fisioterapeuta en el HUB en las Unidades de Cardiología, Cirugía Cardiaca, UCI, Coronaria,

Trasplante Cardiaco y Reentrenamiento al esfuerzo en pacientes cardiacos y EPOC. Es

docente de la Unidad de Formación Continua del HUB y de dos Másters sobre el paciente

cardiológico (Univ de Barcelona y Univ Autónoma de Barcelona). Actualmente publica su

poesía y algún que otro texto en su blog “El Mercader de Poetia (El rincón del

Fisioterapoeta)”. Le gusta llevar el pelo largo y le entusiasma la cerveza Doble Malta, y

también la marca de anís badalonesa con la que mestiza el café.


Vicente Luis Mora

Córdoba, España, 1970. Es Doctor en Literatura Española Contemporánea y ejerce la crítica

en su blog Diario de Lecturas (http://vicenteluismora.blogspot.com) y en revistas como

Ínsula, Quimera, Mercurio, Clarín, Siglo XXI, Cuadernos del Sur y varios medios digitales.

Ha publicado la novela Alba Cromm (Seix Barral, 2010), el libro de relatos Subterráneos

(DVD, 2006, premio Andalucía Joven de Narrativa 2005), la novela en marcha Circular 07.

Las afueras (Berenice, 2007), y los ensayos Singularidades. Ética y poética de la literatura

española actual (Bartleby, 2006), Pangea. Internet, blogs y comunicación en un mundo

nuevo (Fundación José Manuel Lara, 2006), La luz nueva. Singularidades de la narrativa

española actual (Berenice, 2007), y Pasadizos. Espacios simbólicos entre arte y literatura (I

Premio Málaga de Ensayo, Páginas de Espuma, 2008). También ha publicado Quimera 322

(2010), inclasificable proyecto sobre la falsificación literaria desde la teoría y la práctica, a

través de 22 seudónimos, que apareció como no 322 de la revista Quimera. Sus últimos

poemarios hasta el momento son Nova (Pre­Textos, 2003), Construcción (Pre­Textos, 2005)

y Tiempo (Pre­Textos, 2009).


John Key

Seguimos sin saber quién es exactamente, pero de vez en cuando, nos deja por aquí sus

letras y nosotros agradecidos de ello.

Marta Bassart

Soy Marta Bassart Loré y no me dejaron poner esta foto en el DNI.

Nací el 17 de octubre del 1992 en Barcelona.

Me gustaba leer, hablar con las hormigas y trepar árboles.

­No necesariamente por este orden.­

Tenía un amigo asexual imaginario. Me enamoré de ¿eso?

Me dio mis primeras calabazas.

Yo tiraba para el teatro.

A los 4 años empecé a hacer teatro en el colegio. No lo dejé hasta los 17.

Ahora lo estoy retomando.

A los seis años me diagnosticaron asma.

A los siete miopía.

A los ocho fui a la psicóloga.

A los nueve quería ser una estrella del rock.

Le robé la guitarra a mi padre y empecé a aprender a tocarla.


Mi madre se asustó porque “de la guitarra a los porros y de los porros a la heroína”. (Cita

célebre)

De los doce a los 17 tuve varios problemas de identidad.

Los 14 fueron la cumbre. Ahora los estoy retomando.

De los 17 a los 20 ya se sabe... y si no se sabe, mejor no saberlo.

Actualmente estoy estudiando Bellas Artes.

Me gustan los vicios en general.

Vivo, pienso, escribo y comparto el cuerpo con una identidad llamada Olivia Vicio Souzart.

Ella es la versión más clara del orgullo y el narcisismo.

Cuando no tengo ovarios para afrontar las situaciones, Olivia me saca de cualquier apuro.

Entre las dos intentamos hacer algo con este mundo, para que no se nos escurra entre los

dedos.

Moriré pronto, como todxs.


Agustín Calvo Galán

Nacido en Barcelona, 1968. Ha publicado los libros de poemas: Letras transformistas, una

selección de sus poemas conceptuales y visuales (2005), Otra ciudad (libro objeto, 2006)

Poemas para el entreacto (2007) y A la vendimia en Portugal, (2009). Y, desde el colectivo

Labcrom di Sol, ha promovido la publicación de homenajes a poetas experimentales

contemporáneos. Su obra como poeta visual ha sido recogida en diferentes antologías

especializadas como Poesía experimental española (19632004) Ed. Marenostrum (2004),

Breviario de poesía experimental y mailart. Ed. Corona del Sur (2006). Poesía visual

española (antología incompleta) Ed. Calambur (2007), Fragmentos de entusiasmo, poesía

visual española (19642006) Ayuntamiento de Guadalajara (2007). Esencial visual Instituto

Cervantes de Fez (Marruecos, 2008). Ojos que sí ven, antología de poetas experimentales

de México y España Ed. Corona del Sur (2010), etc. En marzo de 2008 participó como

ponente en el I encuentro con la poesía española contemporánea en la Universidad de Bari

(Italia). Colabora habitualmente en revista y publicaciones de poesía. Desde noviembre de

2006 hace crecer un blog de interconexión entre poetas españoles llamado [las afinidades

electivas].

Exposiciones: Por otro lado, ha participado en numerosas exposiciones colectivas con sus

poemas visuales, además, ha realizado exposiciones en solitario: “Letras transformistas”,

poemas visuales y collages, junio de 2003, Centre Cívic Drassanes (Barcelona),

“Fotopoemas”, diciembre de 2006, La Vaquería (Tarragona), “Proyecto Desvelos”, abril de

2008, Sala Valentina (Barcelona), "Poemas y objetos" octubre de 2008, Ateneu Igualadí


(Igualada, Barcelona), "Fotopoemas" julio de 2010, Centre Cívic Ca l'Herrero, Portbou

(Girona) y "Paisatges i poemes visual" abril de 2011, Biblioteca de Ripollet.

Carlos Esteban Resano Vasilchik

Buenos Aires 22 de octubre de 1956. Vive en Buenos Aires hasta 1976. Se traslada a Mar

del Plata, provincia de Buenos Aires donde estudia arquitectura. Obtiene el título de

arquitecto en 1982 y comienza la tarea profesional. Dicta cursos de dibujo arquitectónico

para la ASOCIACIÓN DE ARQUITECTOS DE MAR DEL PLATA. Exposiciones colectivas de

arquitectura y dibujo artístico. Colaboración con revista de arte i cultura (INTEGRARTE).

Se traslada a Barcelona en 1988. Fija su domicilio en El MASNOU, provincia de Barcelona.

Desarrolla la tarea profesional juntamente con la plástica. Colaboración con publicaciones

del ámbito local (Castelldefels) y de Argentina (INTEGRARTE). Exposición Colectiva EL

ARTE EN EL CÓMIC\" en Sant Pol de Mar, Galeria Sant Pol Art (2003)Exposición Individual

restaurant EL BLAU, El Masnou (2004)Exposició Individual restaurant EL BLAU, El Masnou

(2009) Exposició Colectiva \" RECORDANDO A GENIA\", en Sant Pol de Mar, Galeria Sant

Pol Art (2010). Exposición permanente en Espacio de arte de ARQNOU scp. Exposición

Indiv¡dual Sala Leix del Raval, Febrer/2011.


Eli Mora

Inguz Mentti

Nací el 14 de diciembre de 1990, soy de Granada, y estudio Arte.


Andrea Zecca

Nacido en Ancona (Italia) en 1985. Después de formarse como Técnico Químico, y

teniendo ganas de visitar otros lugares, se matricula en la Universidad de Bologna en el

2004 para estudiar Biotecnología. En el 2008, para seguir trabajando como Biólogo, se

desplaza hasta Alemania por un año y en septiembre del 2010, se encamina hacia

Barcelona donde actualmente se prepara para doctorarse. Escribe poesías y relatos desde

pequeño participando en varios concursos literarios. Y así, entre experimentos y cervezas,

intentar seguir escribiendo.

Caroline Huwart

I'm a photograph amateur that has been hooked a couple of years ago. I first watched

other people pictures on different photo groups. It took me quite a while before finding the

courage of posting that first picture on one of them. I discovered a new way of expression

and feelings. I'm passionate, it feeds my soul. I learned to see things with a different eye.

Minimalism, is what I enjoy the most for the moment. My camera is like a second skin,

always with me. I don't know anything about technic. ( I know I should put some effort in it

) but what drives me is what my eye catches and the feelings I get out of it.


Mara Dierssen

Nace en 1961 en la ciudad de Santander. Estudió medicina en la Universidad de Cantabria,

donde se licenció en 1985 y en 1989 se doctoró en neurobiología en este mismo centro. Fue

presidenta de la International Behavioral and Neural Genetics Society (2003­2006), Vicepresidenta

de la Sociedad Española de Neurociencia (2007­2009) y ha publicado

numerosos artículos en revistas científicas de prestigio internacional y nacional.

Durante unos años actuó en numerosos conciertos de música barroca española como

soprano en la coral de Santander, con quién participó en el disco Juan Antonio García de

Carrasquedo, Misa y Motetes. Actualmente es vocalista del grupo FromLostToTheRiver. Es

impulsora del proyecto 'Realidades Paralelas', destinado a acercar los espacios de creación a

las personas con discapacidad. De este, el primer proyecto ha sido un CD que da voz a

personas con síndrome de Down.

Es miembro de numerosos comités editoriales, de revistas internacionales como Genes,

Brain and Behaviour, Frontiers in Neurosciencies, Amino Acids, Down Syndrome Research

and Practice, entre otras, y revisora 'ad hoc' de diversas revistas científicas internacionales.

Investigación científica:

En el año 1990 inició su tarea profesional como investigadora en la Universidad Autónoma

de Barcelona, junto a Albert Badia. Después de un breve período como profesora asistente

en la Universidad de Cantabria (1993­1997), ingresó en el Instituto de Investigación

Oncológica de Barcelona, donde inició un grupo de investigación neurobiológico.

Actualmente es profesora de la Universidad Ramon Llull y coordinadora del Centro de

Regulación Genómica de Barcelona, cargo desde el que ha coordinado el proyecto 'Genes y


enfermedades', destinado a la investigación neurobiológica sobre el síndrome de Down.

En agosto de 2008 fue galardonada con el Premio Nacional de Pensamiento y Cultura

Científica otorgado por la Generalitat de Catalunya por su "compromiso social y la

capacidad de poner en marcha y liderar iniciativas culturales a favor de las personas

afectadas por síndrome de Down". También ha recibido los premios Jaime Blanco 2002 y

2009; Laura Iglesias, 2008; Jérôme Lejeune Foundation 2004; Ramon Trias Fargas 2003 y

2007 y el Sisley­Lejeune Award 2010.

Imagen de portada: Caroline Huwart


LA CIENCIA

NÚMERO XIVV

AGOSTO 2013

REVISTA EXCODRA

http://www.excodra.com

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