VE-32 ABRIL 2017

rafasastre

Número 32 - Abril 2017


© Todos y cada uno de los derechos de las obras literarias, fotografías

o ilustraciones publicadas en esta revista pertenecen en exclusiva a sus

respectivos autores (aunque en algunos casos no se citen los nombres)

Ilustración portada: Autor desconocido

Diseño y edición: Rafa Sastre

Colaboraciones: revistave@hotmail.com

«El arte es la rebelión del hombre ante la malvada estupidez

de los sucesos cotidianos»

Alejandro Dolina (n.1944), escritor, músico y actor argentino

Descarga de este número de la revista (formato PDF, 5.16 MB):

http://www.mediafire.com/file/e441ttigu5f810b/VE-32+ABRIL.pdf


Índice

La primavera, la literatura altera (Rafa Sastre) Pág. 1

Recital en la Biblioteca de la Pechina Pág. 2

Penumbra (Luis A. Molina) Pág. 7

Cortar las alas (Marisa Martínez) Pág. 9

Rayuela (Liliana Ebner) Pág. 11

Defugir (Toni Mascarell) Pág. 15

MENU...dencias (Belén Mateos) Pág. 17

Desencanto (Conxa Gausí) Pág. 19

Carrera de motos (M.Gracia Scelfo) Pág. 21

La vida (Mirta Calabrese) Pág. 25

Páginas perdidas (Jorge Zarco) Pág. 27

Mi mejor amigo (Rafa Sastre) Pág. 29

Déjame amarte (Eva C. Franco) Pág. 31

Cloacas futuras (Rafael Blasco) Pág. 33

Sin título (Isabel Sifre) Pág. 35

Caperucita (Aurora Losa) Pág. 37

Figuras (Aldana Giménez) Pág. 39

Nubes de algodón (Manuel Esteban) Pág. 41

Flecos (Susana Gisbert) Pág. 43

Clic (Concha García) Pág. 47

Los bichos (Alfredo Cot) Pág. 49

Lecciones de vida (Carlos M. López) Pág. 51

Mucho más (Manoli Vicente) Pág. 57

El robo (Lu Hoyos) Pág. 59

Pérgola pel mòn (Toni Esteve) Pág. 61


Dos gallinas (Manuel Serrano) Pág. 63

Desilusionado (Nicolás Jarque) Pág. 65

Amor y sinrazón (Carmen Fabiá) Pág. 67

Silenci (Benjamín Blanch) Pág. 71

Posos (María José Martí) Pág. 73

Como agua para buñuelos (Vivian Rodríguez) Pág. 75

Debilidades (Cristina Cifuentes) Pág. 77

Soneto a una española (Vicente Montemayor) Pág. 81

La vendedora de globos (Marta Navarro) Pág. 83

Con vistas al mar (Kristina Yanavichyute) Pág. 85

Haiku (M.Luisa Pérez) Pág. 87

De blanco (AnaJ. Lozano) Pág. 89

Los monstruos del siglo XXI (Esther Moreno) Pág. 93

Nuestros libros Pág. 95

Libros de nuestros/as colaboradores/as Pág. 97

Palabras en la basura Pág. 98

Números anteriores de Valencia Escribe Pág. 99

Valencia Escribe en las redes Pág. 100

La foto de Miguel Pág. 102


Autor desconocido


La primavera, la literatura altera

A base de gastarlas escribiendo tonterías, me quedo sin palabras.

Por eso y porque ya es abril, porque florecen los árboles y los campos,

porque comienzan a volver las oscuras golondrinas, se nos vienen

encima Pascua y la Feria del Libro, con su precioso día conmemorativo,

prefiero reproducir el poema Primavera.

Abril, sin tu asistencia clara, fuera

invierno de caídos esplendores;

mas aunque abril no te abra a ti sus flores,

tú siempre exaltarás la primavera.

Eres la primavera verdadera:

rosa de los caminos interiores

brisa de los secretos corredores,

lumbre de la recóndita ladera.

¡Qué paz, cuando en la tarde misteriosa,

abrazados los dos, sea tu risa

el surtidor de nuestra sola fuente!

Mi corazón recogerá tu rosa,

sobre mis ojos se echará tu brisa

tu luz se dormirá sobre mi frente...

Juan Ramón Jiménez

No sé si os lo he deseado alguna vez. Por si acaso, sed felices.

Rafa Sastre

1


Recital en la Biblioteca de la Pechina

Sucedió el sábado 4 de marzo por la tarde, en València. Os dejamos varias

fotos del evento, cortesía de Alfredo Cot y Luisa Berbel, en el que leímos

poemas y microrrelatos para después disfrutar de una merienda-cena a la

que todos contribuimos con alguna cosilla. ¡Muchas gracias, Juana Espín!

Lu Hoyos

Marga Alcalá

Adrián Garra

Jorge Zarco

2


Nicolás Jarque Alegre

Luisa Berbel Torrente

Alicia Muñoz Alabau

María Luisa Pérez Rodríguez

Isabel Garrido

Isabel Sifre

3


Amparo Hoyos

Marisa Martínez Arce

Juana Espín

Guang Xu

Isabel Martínez

Cristina Bastida

4


Giovanna Vivian

Alicia Luz Ayuste

Antoni Esteve

Y después de leer... a merendar

5


Exodus – Norvz Austria (Filipinas) http://xetobyte.deviantart.com/

6


Penumbra

El cercano rumor de la olas me mantuvo despierto, costaba

conciliar el sueño por lo que decidí salir a caminar. La playa estaba

desierta, la luna en cuarto creciente teñía de plata el mar, el susurro de

la brisa me trajo tu nombre sabiendo que estabas lejos. Siempre te

gustó como a mí la montaña, pero debí quedarme junto a mi soledad

y tu recuerdo. Mi cuerpo acusa el frío de la noche, siento un

estremecimiento cuando me salpican gotas salobres de la rompiente

que se mezclan con las mías mientras mi mente divaga por momentos

ya lejanos cuando estabas acurrucada en mis brazos, me parece sentir

el calor que trasmitía el roce de tu piel. No puedo aceptar que tras la

despedida y ese beso que no fue, estés tan lejana como ese horizonte

que vislumbro en la penumbra y nunca he de alcanzar…

Luis Alberto Molina (Rosario, Argentina)

http://www.luismolin.blogspot.com.es/

7


Pigeon – Milad Safabakhsh (Irán) http://mldzz.deviantart.com/

8


Cortar las alas

Yo era una paloma

que creía poder

volar alto.

Soñaba con grandes plazas

llenas de niños

que me alimentaban,

dándome de comer en sus manos.

Pero las palomas no vuelan alto,

no lo suficiente.

Las palomas se cazan, se comen.

Como a mí me comió la vida,

acabando con mis sueños,

robándome todo aquello

que yo amaba.

Que me pertenecía.

Cortándome las alas.

Marisa Martínez Arce (València)

9


Rayuela – Daniel Molina (Argentina)

https://www.flickr.com/photos/dibujosdemolina/

10


Rayuela (entre el cielo y el infierno)

Para quienes en la vida les ha tocado, alguna vez, el infierno.

Hace unos días, paseando por un antiguo barrio porteño, me

sorprendí al ver a unos niños jugar en la vereda.

Los tiempos han cambiado, la inseguridad se ha instalado y los

niños ya no juegan a los antiguos juegos, ya no ríen a carcajadas que

suenan como trinos en las esquinas adoquinadas.

Ahora los niños son prisioneros, no solo de la inseguridad sino de

la tecnología, de las compus y las tablets, de los celu y los videogames.

Cada día están más solos, cada día comparten menos, ya no saben

hojear un libro porque todo está en Google.

Pero no quiero separarme de la visión que me trajeron.

Jugaban a la rayuela, danzaban y brincaban cuando llegaban al

cielo o al infierno.

Me senté a contemplarlos en un banco de la plaza de enfrente pero

mi visión se perdió tras mis pensamientos.

«La vida es como una rayuela —pensé instintivamente—. A algunos nos

toca el cielo y a otros el infierno».

Algunos parecen nacer en las mismas entrañas de la tierra, donde

no existen colores ni fragancias, donde todo es gris, oscuro, donde la

luz siempre está apagada.

Donde manos perversas y libidinosos ojos nos arrancan del vientre

de nuestra madre para arrastrarnos por el fango, para destruir nuestra

niñez, para robar nuestra inocencia, para condenarnos a un viaje sin

11


etorno en el subway que desgarra la oscuridad de las cavernas y que

nunca llega a la estación CIELO.

Esos son los que conocen el infierno, los que se queman con su

fuego y sus llagas, esas que nunca curan, por momentos se admiten,

por momentos se olvidan, pero siempre supuran.

Otros llegan con la felicidad dibujada en el rostro, suspendidos de

un arco iris de colores, rodeados de caricias, de ternura, de amores.

Son los elegidos, los que la vida los llevará por caminos menos

intrincados, menos polvorientos, esos son los que no conocerán

verdugos, los que sólo sabrán lo que son vejaciones, abusos,

felaciones, por notas periodísticas o informes médicos.

Estos son los que, como en la rayuela, tocan el cielo, viajan en

avión rodeados de nubes de algodón, observando cómo los rayos del

sol juegan a las escondidas, encendiendo colores y ofreciéndoles un

horizonte, un futuro lleno de matices y de ilusiones.

Pero a unos y otros la vida los junta en un vecindario, en una

vereda, en el compartir el juego de la rayuela.

Y los que viajan en subway, de mirada triste llena de inseguridad,

aprenden que la vida puede darles algo más.

Entonces se esfuerzan, se animan a no claudicar, sacan fuerzas, se

dan coraje, emprenden la subida porque saben que aunque siempre

duela, aunque jamás se olvide, aunque la herida sangre, siempre la

voluntad los llevará a ganar el cielo.

Y a los que la suerte les sacó un pasaje en primera, esos que

caerán en el infierno solo jugando a la rayuela, tensarán sus brazos y

alentarán muy fuerte a los otros, los valientes, a hacerles más fácil

salir del infierno, a no desesperarse y llegar al lugar donde las estrellas

titilan, la luna enamora y el sol alegra y entibia.

12


Los niños reían, uno en el infierno y otros en el cielo y yo,

pausadamente, emprendí mi camino pensando que nuestra vida es

igual que un juego de rayuela.

(Aunque desearía que fuera realidad, algunos pasajes de esta historia no

son más que una mera utopía)

Liliana Ebner (Buenos Aires, Argentina)

13


Defugir – Alex Fuster (Oliva, Valencia) http://alexfuster.blogspot.com.es

Ilustración aportada por el autor

14


Defugir

Fora se m’ha fet fosc, llevat d’alguns instants,

escassos llocs que, tot i recordar-los, se’ns fan distants,

espais on, en algun moment del viure o en algun racó de l’ànima, han

fet niuada les meues il·lusions.

Uns de color blanc, bucòlics entorns per on l’ànima s’ha passejat, i la

joia ha fet acte de presència,

altres d’un color beix que, tot i ser neutres i poc abundants, són un

lloc prudencial on recollir-me i créixer,

d’altres minvant a grisós, encara que s’apaguen les llums, em donen

oxigen i m’allunyen de la crema.

Tants incendis pels meus voltants, m’eclipsaran el dia per fer-lo nit.

I em faran defugir del perill, per a trobar un refugi en la llar,

i hauré de d’escollir una estança, per a destriar-ne d’altres,

i buscaré un moment d’evasió on romandre, un subterfugi per

allunyar-me del món,

on es deture el temps i el mal no s’atanse, on escapolir-me del risc a

viure intensament.

Però prompte, l’instant demanarà viure al seu lloc, i no podré defugir.

I assumiré el risc, perquè si el foc em cala endins, la meua ment no

podré viure enlloc,

i m’enfrontaré a tots els obstacles, un per un, celebrant les victòries i

assumint les derrotes,

15


i lluitaré sense defallir, sense treva, combatré cada pam de llibertat, de

dins cap enfora,

si no vull que tard o d’hora, la vida vinga a per a mi.

Toni Mascarell (Oliva, València)

16


MENU…dencias

Imagen aportada por la autora

La misma hora, el mismo restaurante y mesa, la misma aburrida

vista al exterior; una calle con un semáforo enloquecido entre el rojo y

el verde, sin dar tiempo al transeúnte a cruzar al otro hastiado lado;

La lluvia empañando el cristal.

El menú…creo que nunca había saboreado de manera más

tediosa una lectura; caldereta de langostinos, a la muñeira, con setas,

en leche de coco…

Juego con las eternas migas de pan que se han quedado

adheridas al mantel, hago un montoncito con ellas y me las llevo a la

boca; siempre el mismo ritual.

Cuando vendrá a buscarme para poder salir de este bucle que ni

es vida ni todavía me ha consagrado en muerte.

Mª Belén Mateos Galán (Zaragoza)

17


Still alive – Violator3 (Italia) http://violator3.deviantart.com/

18


Desencanto

Se escapa el tiempo entre las manos

sin anunciarte que se rompió la brújula

reguladora de horizontes.

Ya no juegas a la vida.

Se ha perdido tu sonrisa poco a poco.

El amor no arrulla tus anhelos

y solo abres la mañana cada día

para consumir las horas contratadas.

Mas no hay lamento en la suerte

que tú mismo has convocado;

te angustia la codicia,

el inhumano gesto en los países

con tanto horror bautizados

por algún dios y sus secuaces.

Y más cerca, junto a ti, la soberbia

y el ropaje del narciso prepotente,

que huele mal y lo sabes,

por eso te cuesta respirar.

Sin embargo, otra vez,

vestirás de histrión adecuando tu papel

y aguantarás falacia e hipocresía.

Porque en el fondo,

es tu respiración la que mantienes.

Porque en el fondo,

aún te acoges a la sombra del mañana.

Conxa Gausí Caballero (València), Julio 2016

19


Where your life begins – Helena Rey (Serbia)

http://helenarey.deviantart.com/

20


Carrera de motos

Javier estudia derecho en la Universidad de Barcelona. Sus

padres, que viven de la agricultura y disponen de pocos recursos,

hacen muchos sacrificios para que consiga acabar la carrera de

abogado y le ayudan con lo justo para vivir. Pero a él no le gusta nada

tener tan ajustada la economía y está contrariado con sus padres.

Este curso ha aparecido por la Facultad una chica sueca, Karina,

estudiante Erasmus que trabaja de camarera en el bar para reforzar su

beca. Ahí mismo trabaja también Fernando, que tampoco está

satisfecho con su condición de barman y su poco salario.

Ambos jóvenes están enamorados de Karina, que todavía no ha

decidido con quien salir, puesto que le gustan los dos. Guapísima, de

pelo largo pelirrojo, con una cara que encanta, lleva shorts vaqueros

que ponen en evidencia sus largas y bonitas piernas, que no solo

provocan piropos y silbidos de admiración, sino también pequeños

accidentes, debido a la distracción de los conductores. Además, es

muy simpática, extrovertida, risueña y con una gran sensibilidad.

Encandila a todos los chicos de la Facultad.

Tanto Javier como Fernando, compiten por conquistar a Karina,

y hacen todo lo posible para conseguirlo. Para ganar dinero, hacen

incluso arriesgadas carreras de motos en autopistas, por la noche. Los

fines de semana, junto con otros motoristas jóvenes como ellos,

aprovechan el poco tráfico de la madrugada para la práctica de esas

carreras clandestinas y apuestan dinero, las motocicletas o cualquier

cosa.

Cuando Javier y Karina salen en la motocicleta, con ruedas

cromadas, mientras corren a grandes velocidades por la autopista, él

le dice que la quiere mucho y le pregunta que siente por él, si su amor

es real. Oh nena, esta autopista es una trampa mortal, es una llamada

al suicidio y esta noche quiero morir contigo en las calles, así

21


estaremos juntos para siempre. Poco a poco Karina empieza a

preferirlo; a ella también le gusta la velocidad y le encantan sus

palabras de amor aunque no las comparta por el cariz suicida que

encierran. Y Javier sigue diciéndole que a raíz de esa insatisfacción

que llevamos en el alma, nosotros, nena, nacimos para correr.

Por fin ha llegado la noche del reto, o sea de la carrera que esta

vez se va a desarrollar entre los dos enamorados de Karina. Se citan a

las cuatro de la madrugada en la autopista con mucho público que,

como a ellos, les gusta la velocidad y el riesgo, así como el morbo que

la competición encierra. La apuesta es Karina. Juegan con la muerte,

sin medidas de seguridad, ni cascos, ni ningún tipo de protección.

Velocidad, peligro, adrenalina, en seiscientos metros sus motos

deben alcanzar más de 150 km. por hora. Muestran sus habilidades,

buscan el equilibrio con sus cuerpos haciendo acrobacias. Karina y los

demás chicos y chicas, están en el borde de la autopista mirando e

incitando a uno o al otro según sus preferencias.

Ya empieza la carrera, han llegado a 180 kilometros por hora y

hasta el momento ninguno de los dos logra adelantarse cuando, de

repente, aparece un coche a toda velocidad que no puede esquivarlos.

Choca contra una de las motos que a su vez arrastra la otra, se

incendian y atropellan a parte del público, incluso a Karina. Es una

verdadera catástrofe y al llegar las ambulancias, nada pueden hacer

por buena parte del público, que muere entre llamas.

Gritando, sudando y llorando, Javier se despierta. Ha tenido una

tremenda pesadilla, un sueño premonitorio, piensa. Está muy agitado

por el temor de que suceda realmente, la carrera de motos tendrá

lugar al día siguiente.

Tan real ha sido su sueño que entra en razón y decide no

practicar carreras de motos clandestinas.

Busca a Karina para contarle su sueño y avisarla que no va a

correr. Solo es un sueño, le dice, pero a veces los sueños se convierten

22


en realidad. No quiero que te pase nada, siempre te amaré con toda la

locura de mi alma.

La joven, al contrario, no cree en la premonición y le anima a

correr prometiéndole una recompensa y le besa con pasión. Javier no

se resiste y manda al traste sus razonables propósitos.

En la carrera ocurre justo lo que Javier había soñado, con solo

una diferencia: Karina se salva por haberse retrasado. Su novio sueco

acaba de llegar a Barcelona.

María Gracia Scelfo (Roma, Italia)

http://mgscelfo.blogspot.com.es/

23


Lady walking on sandy beach in sunset – Matej Kastelic (Eslovenia)

https://500px.com/kasto80

24


La vida

Cabalga a mi lado, yo sigo su ritmo,

a veces sonríe con un mohín gracioso,

otras me derriba como un vendaval.

Las mieles juveniles, sentirnos inmortales,

las uvas doradas, y el tiempo infinito.

Ahora va de prisa, yo más sosegada,

me pone a prueba, una y otra vez,

quito las piedras, atrapo las flores,

es un desafío de olvidos, de miedos,

una aventura, cada día al despertar,

un misterio cargado de ilusiones,

un juego que tenemos que jugar,

una canción para ser cantada,

una foto en blanco y negro,

una mariposa de colores en abril.

Le doy gracias por lo que me ha dado,

ella es un milagro, le pido solo tiempo…

Vive despacio, celebra la vida…

Mirta Calabrese De Luca (Sant Celoni, Barcelona)

http://deshojandoversos.blogspot.com.es/

25


The butterfly book – Jorn (Holanda) http://ymntle-aleoni.deviantart.com/

26


Páginas perdidas

(Basado en hechos reales)

Volví a la biblioteca tras años de ausencia asumida

y en los lavabos vi un libro de Louis Ferdinand Céline, tirado a la

basura:

Viaje al final de la noche

Dicho sea de paso, Céline fue acusado de antisemita, de

colaboracionista, de pro nazi.

Aunque lo que importa son las estanterías desiertas,

estanterías vacías que una vez estuvieron llenas de letras leídas

de los libros retirados por dañados, maltratados, ¿peligrosos? u

olvidados,

apolillados por la ignorancia o desechados.

En la biblioteca siempre hay gente curiosa, estudiantes o vagabundos

dormitando

y siempre hay lectores sus apuntes repasando o conectados a la red

virtual,

a sus móviles, a la wifi que alimenta sus portátiles o vegetando,

matando el tiempo como un servidor, cazando moscas inexistentes en

el aire.

Ante uno mismo que se apiada de su mismo aburrimiento

ante desesperaciones lacerantes

mientras espera una cita improbable

sin otro humilde pasatiempo a la vista que el tedio.

Libros prestados, libros robados por amor desmedido y apasionado

quién sabe si extraviados o simplemente dejados al azar del destino.

27


Qué deprimente es esta biblioteca llena de datos reciclados y

desechados

de estanterías vacías por inutilizadas de posibles lectores, de relatos

olvidados e ignorados por la desidia.

Mientras sigo matando el tiempo a la espera de una cita, alguien mató

a Céline

arrojándolo a la basura ideológica, en los lavabos de la biblioteca de

mi ciudad

y sus desechos van rumbo en viaje

al fin de la noche.

Jorge Zarco Rodríguez (València), 31.03.2015

28


Mi mejor amigo

Cheers – Marco Bertoli (Italia) https://500px.com/marcobertoli

Fue el primero en invitarme a un trago cuando se enteró de que

había abandonado el alcohol. Días después, se largó con mi mujer.

Me gustaría encontrármelo alguna vez, para darle las gracias y un

fuerte abrazo.

Rafa Sastre (València)

http://rafasastre.blogspot.com

29


Bride´s hands – Radius Images (Canadá) https://500px.com/radius_images

30


Déjame amarte

¡Déjame amarte!

Delinear con mi verbo lo sublime de tu cuerpo,

besar cada gota que traspira tu piel,

y tatuarla con la dulzura de mi caricia,

para hilvanar tu aliento con un suspiro.

¡Déjame amarte!

En la confusión de una locura sana,

en la entrega sin reproches,

para embriagarme de tu risa,

bañada por el mar de mis anhelos

¡Déjame amarte!

Hasta que el último polvo de arena,

se pierda con la brisa de la tarde,

o se seque junto al mar que la venera,

con la acaricia de sol que tanto anhelas.

¡Déjame amarte!

Para llevarme un poco de tu aliento,

en el inexorable tiempo que se acorta,

donde el último suspiro se hace eterno,

para morir en el calor de tu pecho…

Eva C. Franco (Isla de Margarita, Venezuela)

31


Astro-rat – Meghan (EUA) http://renton1313.deviantart.com/

32


Cloacas futuras

Bajo un cielo contaminado donde los astros languidecían por la

polución, la atmósfera irrespirable, espesa y agónica, compartía

espacio con la urbe, atestada de basura.

Más abajo, en las cloacas, el imperio del hedor subterráneo por

el que corría un río de ácidos y residuos nucleares, cohabitaban

serpientes, ratas y ambas mutadas en un solo cuerpo. A lomos de un

híbrido entre réptil y roedor, dos pulgas que absorbían su sangre

interrumpieron su banquete vampírico para charlar.

—Fue una suerte que una rata fuera el polizón, en la nave

espacial que nos trajo a este planeta. Los idiotas humanos solo

tardaron una decena de años en contaminar las nuevas ciudades que

fundaron después de destruir la tierra.

Rafael Blasco López (València)

33


Indifferent – Nazanin Nemati (Reino Unido)

http://naznemati.deviantart.com/

34


Sin título

Me da igual lo que pienses

que a veces, por ejemplo,

te arañe mi vehemencia y te avergüence

mi andar destartalado por el tiempo.

No me importa...

que mi pensar no llegue hasta tu techo.

No me importa, de veras.

Sigo haciendo posible

la imposible sonrisa del que espera

lo que no ha de llegar.

Quien sabe si mañana

se apea del dorado carruaje

porque le oprime demasiado

la conciencia.

Isabel Sifre Puig (València)

35


Caperucienta – Don Saqqu (Chile) http://donsaqqu.deviantart.com/

36


Caperucita

Al principio se asustó; los colmillos eran terribles y brillaban

como sables a la luz del poco sol que se colaba entre los árboles, pero

aquel animal la miraba con los mismos ojos que el mastín que

guardaba su casa cuando quería que le echara las sobras.

Sin miedo alguno, sacó de la cesta parte del contenido y lo dejó

en el suelo antes de seguir su camino.

Pronto llegó a la vieja choza en el claro del bosque y entró

pergeñando una historia que le evitara la regañina.

—Abuelita, ¿sabes qué? Encontré un lobo en el camino.

—Ay, hija, ¿estás bien?

—Sí, pero le tuve que dar tu pollo para que no me comiera.

Aurora Losa (La Palma del Condado, Huelva)

https://ladesdichadesersalmon.com/

37


In people, body part - Vadim Stein (Ucrania) https://500px.com/stein

Foto aportada por la autora

38


Figuras

Encima del concreto

está la realidad.

Te quedaste en silencio

al verme en el diván.

Han pasado cinco meses

y aún preguntas

si al volver a verte

he movido la aguja.

Estoy bien, no quiero

volver a aquellas figuras

donde el calor y el miedo

eran visitas nocturnas.

Contando con los dedos

las veces que te amé…

Seamos sinceros,

¿Cuánto te idealicé?

Ahora en secreto

y sin oídos ansiosos,

guardaré mis versos

para solteros novedosos.

Aldana Michelle Giménez (Mendoza, Argentina)

39


Ilustración-fotomontaje del autor, Manuel Esteban Esteban (València)

40


Nubes de algodón

Era un día cualquiera del mes de agosto, en el horizonte los

tonos amarillos, rosas y ocres alumbraban las primeras horas de la

mañana. Sombras alargadas de piedras, tejas y paredes viejas que un

día sirvieron para guardar la paja y recoger el grano en las eras, donde

antaño se escribieron historias de mucho esfuerzo y trabajo que hoy

forman parte del pasado.

Atrajo mi atención un perro, no tendría este hecho mayor

importancia si no fuera porque transcurrido un tiempo, apareció a mi

lado dando saltos y acariciando mis pies y manos.

—Ya te veo. Hermoso eres, joven y alegre. ¡Estás contento! ¿Me

quieres decir algo? Ah, ya, eres una perra guapa.

Saltos, carreras y más vueltas. Así anduvimos un buen rato y de

repente, como un disparo, salió de mi lado y se fue a un barbecho

detrás de algo, corría y corría.

—¿Se habrá vuelto loca?

Por fin vi que delante de ella también corría una liebre o un

conejo.

—Habrá encontrado su almuerzo.

Su pelea podría quedar en carrera o en presa, una lucha por

tener su premio y otro batalla por salvar el pellejo. ¿Quién ganara de

los dos? Así estuvieron durante un tiempo, dando vueltas, hasta que

un montículo de piedras los ocultó, no los volví a ver, puede que uno

encontrara su madriguera y la otra se cansara de estar a la espera.

Yo seguí andando con mi paseo diario, buscando una sombra

que siempre encuentro en el mismo árbol, la noguera. ¡Qué árbol!

Siento verdadera admiración por ella. Bajo su sombra afloran buenos

recuerdos y el tiempo no pasa en estos momentos, observando las

41


nubes blancas y muy bien marcadas, como dibujadas, parecen de

algodón. Mis recuerdos de pequeño me invitan a jugar al «Veo, veo».

¿Qué ves? Una cosita... Por qué letrita... Por la C, conejo, por la L,

liebre... La imaginación me juega una mala pasada, en cualquier caso

qué más da, los dos tienen pelo y qué ocurrencia, a tus años jugando a

ese juego. Cuando me aproximo a lo joven nace el miedo al ridículo y

me recrimina lo viejo.

—Calla, viejo. Deja jugar al niño.

Me doy cuenta en esos momentos que desandar lo andado en lo

vivido, mirando atrás en busca de tu verdad, a salir del laberinto,

encontrar las piezas que faltan y completar el jeroglífico, en eso, el

mejor aliado es un niño.

Continúo debajo de sus hojas y ramas protegiéndome del verano

y descansando. Veo la nuez con su piel verde, esperando que llegue el

otoño cuando en estas tierras ya refresca, deja su piel y aparece la

cáscara que guarda su fruto. Con mi mano apretando, apretando

¡CRACK! Y a mis recuerdos vuelve la perra que no era perra; le

tendré que poner un nombre para que forme parte de mis vivencias,

por ejemplo BRISA.

Seguí andando y me encontré con la casa que guarda a las

ovejas, que no es otra que una paridera, una de esas construcciones de

piedra, barro y paja normalmente deterioradas por el tiempo, al estar

hechas hace muchos años; allí esta Brisa, ayudando a guardar el

ganado, dando saltos y más saltos debajo de un árbol, espantando a

los cuervos grajos y ladrando para alejar al masculino de la cabra para

que se lo haga con ellas y deje en paz a las ovejas. Brisa corre, salta,

ladra y cuando paso por la casa de las ovejas me acuerdo de ella.

Brisa era una gran perra que no era perra.

Manuel Esteban Esteban (València)

42


Flecos

Tango! – Sobrenivel (Argentina)

https://www.flickr.com/photos/28466129@N02/

Cuando los vimos salir, mirando al suelo y arrastrando sus

mochilas, no podíamos creerlo. Eran las dos únicas personas que

parecían estar satisfechas con este trabajo, los únicos que nunca

habían pronunciado una sola queja por aguantar maratonianas

jornadas a cambio de un sueldo escaso.

No tardé en saber por qué les habían echado. La noticia corrió

como la pólvora entre intérpretes y figurantes, más o menos adornada

según se trasladaba de boca en boca. A ella le habían sorprendido con

el traje de la protagonista, aquel precioso vestido de flecos con el que

siempre soñaba, y él había salido en su defensa. Les abonaron las

43


horas de ese día y les comunicaron que no volvieran a presentarse. Su

papel como figurantes del Moulin Rouge había terminado.

María era amiga mía. Nos presentamos juntas al casting aunque

fue ella quien se empeñó. Su amor al teatro le hacía apuntarse a

cualquier cosa que tuviera que ver con el escenario, aunque los focos

no fueran a pararse en ella. Y yo la seguía sin mucha convicción,

arrastrada por sus ganas y, por qué no decirlo, por la posibilidad de

sacar un dinerillo extra.

A Jairo lo conocía poco. Era callado y serio, y su suave acento

colombiano apenas se oía en las ruidosas cenas o en los cafés entre

ensayo y ensayo. Solo sé que era escritor, y necesitaba el dinero para

seguir escribiendo y permanecer en nuestro país. Pero apenas hablaba

con nadie que no fuera María. Y eso fue su perdición.

María no pudo evitar sucumbir a la tentación y, aprovechando

un rato que estaba sola en los camerinos, cogió el vestido de flecos de

la protagonista, y se lo puso para emular la escena del tango de

Roxanne, ante la atenta mirada de Jairo. El director la sorprendió en

plena actuación, y no tuvo contemplaciones. Y él, que trató de

explicar las razones de su amiga, fue tratado con la misma

contundencia. A la calle. Sin más.

Han pasado cinco años de aquello. No volví a saber de Jairo,

aunque supuse que tuvo que regresar a su país. Con María seguí

manteniendo el contacto, pero poco a poco nuestra relación se fue

enfriando, y ahora apenas se reducía a felicitarnos por nuestro

cumpleaños y por las navidades.

Tal vez por eso me sorprendió tanto aquella carta. Era una

invitación al estreno de una obra de teatro. Se llamaba «Flecos». Y en

la cabecera de cartel, mi amiga María, protagonista absoluta de una

obra escrita y dirigida por Jairo Balbuena, aquel escritor que perdió su

trabajo por salir a defenderla.

44


Cuando se abre el telón, María brilla sin necesidad de focos,

enfundada en un precioso vestido. Un vestido de flecos idéntico al de

la protagonista de aquel Moulin Rouge en que Jairo, María y yo

habíamos sido figurantes hacía cinco años, aquel Molino Rojo en que

quedaron colgados flecos de nuestra existencia. Y yo aplaudo a rabiar

mientras los acordes del tango de Roxanne me transportan a aquella

época y me ayudan a colocar en s lugar esos flecos perdidos.

Susana Gisbert Grifo (València)

http://conmitogaymistacones.com/

45


Circus - B Zu (EUA) https://www.flickr.com/photos/smartercats/

46


Clic

Clic 1.

Cuando lo vio cruzar la puerta de la frutería sintió algo nuevo,

un aturdimiento acalorado, un revolver de tripas que le pilló

desprevenido. Cuando le preguntó «eh, muchacho, ¿qué variedad de

manzanas es más dulce?», él, que conocía al dedillo el oficio,

balbuceó antes de contestar. Esos brazos musculados, la voz ronca, su

mirada divertida. Era una locura. De sopetón, aquella atracción

prohibida.

Clic 2.

La manzana era dulce, aquel muchacho alelado le había

aconsejado bien después de todo. La mordisqueó con ganas mientras

se apresuraba a la carpa. La jefa no estaba de humor últimamente, se

quejaba de sus retrasos, le recriminaba que su espectáculo había

perdido fuerza. Pero él sabía que el Circo Mundo era conocido por su

número con los leones.

Al entrar en su remolque encontró un sobre encima de la mesa.

La palabra «finiquito» le pareció irreal, absurda, imposible. ¿Qué iba

a hacer ahora?

Clic 3.

Estaba más que harta, ya le había aguantado demasiado. Y todo

por aquel estúpido cosquilleo cuando le sonreía. Antes era el broche

de oro de la función, pero ahora se había convertido en un pesado

lastre. Sin embargo, había sido una decisión dolorosa.

47


Cansada se tumbó en la litera y al mirar desde aquel ángulo se

percató de la jeringuilla que había en el suelo, bajo la mesa. Otra vez

no, por favor, otra vez no.

Clic 4.

La vieja se iba a enterar, siempre quejándose, agobiada por los

pagos. Siempre considerándolo un inútil, una carga. Le mostraría que

podía hacer algo por los dos. Conseguiría el jodido dinero. Entonces

podrían empezar de nuevo, lejos del circo y del caballo. Un chute

más, sólo uno, el último.

Buscó el escondrijo. La había visto guardarla en esa caja, en el

armario, bien cubierta con las mantas de invierno. «Una mujer y su

hijo adolescente deben protegerse de alguna manera», eso había

dicho. Cuando la tomó con las manos temblorosas el frío metal

parecía hablarle.

Clic 5.

Los efectos de la droga no tardaron en llegar, su ansiedad había

disminuido, se sentía muy bien, eufórico. Le pareció buena idea

intentarlo en aquella frutería. A través del cristal se veía sólo a un

muchacho detrás del mostrador, no había clientes. Como en las pelis,

se puso en la cabeza las medias negras que le había quitado a la vieja.

Entró apuntando al chico, que se quedó paralizado. «Vamos,

muévete, dame toda la pasta que tengas». Pero era incapaz de

moverse. «¡Vamos!». Decidió tirar al aire para ver si así reaccionaba.

La maldita pistola no disparó. Un ridículo «clic» fue todo lo que se

escuchó en aquel infernal silencio.

Concha García Ros (Cartagena, Murcia)

http://nosvemosenkairos.blogspot.com.es/

48


Los bichos

You´re impregnated – Bastard-comics (EUA)

http://bastard-comics.deviantart.com/

Los «bichos» trasiegan perdidos en su corral. Encerrados,

esperando el pistoletazo de salida, se mueven sin orden, inquietos e

intuyendo, desesperados, el momento en el que se inicie la carrera a la

gloria.

Ajenos al roce de cuerpos que se está consumando en el exterior

y expectantes ante una primera y única experiencia.

Corredores de fondo, entrenados para la alta competición, se

preparan para un destino extremo, de irremediable muerte o vida para

la vida. Un Maratón con más de doscientos millones de participantes

y medalla sólo para el vencedor, cuya soledad compartida le aísla del

resto con el único sueño de la supervivencia.

Suena el chupinazo.

La cabeza y la cola, diseñadas ambas tanto para la velocidad

como para la resistencia, escupen toda su energía biológica en un

primer salto hacia las posiciones más ventajosas.

49


El circuito está lleno de trampas.

El recorrido es corto, menos de 20 centímetros, muchos

comienzan a quedarse rezagados, otros dan vueltas y vueltas sin

rumbo aparente, tan sólo unos pocos huelen la victoria.

En la recta de meta se nada mejor.

Los primeros perciben el cambio de la temperatura, el ácido del

ambiente se neutraliza y una sutil succión facilita el sprint. Se vuelven

hiperactivos y aumentan la velocidad en los últimos centímetros, el

resto, exhaustos, perecen sin capacidad para continuar.

Sólo uno, el primero, rompe la cinta de llegada y a mordiscos se

abre paso fecundando al óvulo que, ajeno a la dramática carrera,

formará parte de un nuevo ser.

Alfredo Cot (València)

http://alfredo-laplazadeldiamante.blogspot.com.es/

50


Lecciones de vida

(Basado en hechos reales)

Sin título – Sebastián Careaga (Argentina)

https://www.flickr.com/photos/sebastiancareaga/

Hace pocos días, al ingresar a un antiguo negocio, fundado en

1930, me atendió su dueño. Un anciano, posiblemente nieto o

bisnieto de sus fundadores.

Al realizar un comentario me dijo:

—Hijo, aquí me encuentro, MURIENDO Y APRENDIENDO.

51


Esa frase quedó muy grabada en mí y despertó anécdotas de

tiempos pasados, donde uno aprende que cada día, cada experiencia,

enseña algo nuevo. Cada día aprendemos.

Años atrás trabajaba yo en una Empresa donde la honestidad, la

fidelidad y la dedicación eran su bandera.

Me desempeñaba en la misma como Gerente médico y

compartía charlas y almuerzos con el resto del personal. Hombres y

mujeres nos dábamos cita a la hora de la comida y comentábamos

escasos temas laborales. Pero sí muchas situaciones relacionadas con

nuestra vida personal y familiar.

Teníamos una compañera, que se desempeñaba en el área

administrativa, era muy bonita y exuberante. Años juntos, sana

confianza existía. Hacíamos chanzas respecto a su físico, respetuosamente,

nunca ofensivas.

L era muy querida por su simpatía, por su siempre buena

predisposición y por ser lo que llamamos «hacernos pata» 1 , con

bromas o chistes que planeábamos efectuar los varones, habituales

comensales, que ocupábamos ese espacio.

Debo aclarar que los almuerzos en esa mesa eran muy

apreciados por el resto de los empleados, dado que la alegría, el

humor, y el relajo era lo habitual. Tanto era la fama que fue

adquiriendo «la mesa», que hasta el Gerente solicitaba permiso para

compartir el almuerzo con nosotros y disfrutar de un tiempo de

distensión laboral.

Un día ingresó L a mi consultorio y me dijo:

—Carlitos, necesito pedirte un favor.

— Hola L, sexo acá no. Donde se come, no se c......

Reímos ambos.

1 HACER PATA: Unirse a los demás para obtener un mismo fin.

52


—¿Pero, qué precisás?

—A mi hermano se le venció una receta y rehacer el trámite le

insume mucho tiempo, ¿vos podrías rehacerla con nueva fecha?

Una alerta se encendió en mi cabeza, sabía que eso no debía

hacerse, sabía que era un riesgo y además que no era algo con lo que

la Empresa en la que trabajaba estuviera de acuerdo.

Pero a veces ese pensar que nada va a ocurrir, ese deseo de

ayudar, hacen que no veamos o no midamos los riesgos.

—Bueno, le dije, vos sabés que esto no se puede, pero dejame

verla.

Simple pedido de rutinas. Entonces hice la receta.

Semanas después, recibo el llamado de la Auditoría de Obras

Sociales, solicitando información sobre un paciente y unos análisis,

solicitados por mí

Doctor, se han realizado una serie de análisis a un Sr. XX, y la

receta lleva el logo de NN. S.A. Firma y aclaración con sello, CLM,

matrícula 157.390, ¿es Ud.?

Dije que así era. A lo que me contestaron:

—¿Sabe usted que ese paciente es HIV positivo?

Sentí que la tierra se movía bajo mis pies.

—Realmente cometí un grave error, dije, no conozco al

paciente, quise simplemente ayudar a un familiar con esa receta.

—De acuerdo Doctor, sonó una voz indiferente y algo molesta

del otro lado. Debe usted hablar con el paciente y decirle que

necesitamos que se acerque para conversar. Así se debe hacer, según

la legislación.

—No conozco al paciente, no tenía idea de su estado de salud,

contesté nerviosamente.

53


—Entonces contacte a ese familiar y póngalo sobre aviso de la

situación.

La comunicación terminó y con manos temblorosas llamé a mi

compañera L, hermana del paciente.

Se hizo presente casi de inmediato en mi consultorio y sin

rodeos, como es mi costumbre, la puse al tanto del problema.

L rompió en llanto. Su hermano y ella, huérfanos desde chicos,

se habían criado muy unidos. Vivían ambos en la vieja casona

familiar.

Su amargura era visible, no podía creer que a su hermano,

casado, padre de familia, le estuviera ocurriendo algo así.

Carlitos, no puede ser, hay un error. Es de otro paciente

No, L, me enviaron por fax la receta que hice para tu hermano.

El número de abajo, el protocolo de TAL, ¿no hizo allí los estudios?

Contundente lo mío, L admitió.

Contestó:

—Respeta y quiere mucho a su esposa. Solo se separó de ella,

hace tres meses, cuando viajó a Europa, buscando otro trabajo.

Ahí comenzaba a verse la punta del hilo del ovillo.

L, querida. Y en Europa, ¿se portó bien? ¿Nunca una aventurita?

Le pedí que conversaran entre sí e hicieran consulta con el

médico correspondiente. Así lo hicieron y me consta.

El examen, efectuado en segunda ocasión, fue confirmatorio del

primero.

Ahora estaba el tema de cómo hacer frente a esa maniobra mía,

una irresponsabilidad cometida por ayudar a alguien.

Lo hablé con mi Jefe y de alguna manera y con el correr de los

días, la situación se normalizó. Me conocían y comprendieron. Nada

54


pasó. Pero pudo costarme el puesto y también pudo haber sanciones

para mi compañera.

Nunca más cometí algo así, he lamentado no poder ayudar, pero

he cumplido con lo que es la honestidad y el compromiso, principios

siempre presentes, y lo que se esperaba y exigía en ese medio, de cada

uno.

Regresé al presente.

La frase de ese anciano me recordó este episodio. Siempre se

aprende, de lo bueno o de lo malo.

Siempre se aprende, siendo niño, siendo joven o muriendo.

La experiencia es un peine que nos da la vida cuando estamos

calvos.

Hoy, ya retirado y peinando canas, le preguntaría a ese anciano:

—Maestro, usted que mucho ha aprendido, ¿me deja ser su

alumno?

Y no me sorprendería que dijera:

—Con gusto, Niño, aprendamos juntos.

Carlos María López (Buenos Aires, Argentina)

55


Couple by the sea – Nia Hawk (Alemania) http://niahawk.deviantart.com/

56


Mucho más

Tampoco es que haga falta mucho más que una noche.

Una noche sin prisa ni escozor en las manos,

una noche tan lenta que no parezca noche

sino una vida entera sin culpa ni milagros.

Tampoco es que haga falta mucho más que el deseo

poseyendo los cuerpos borrando las fronteras

nadando hacia el encuentro de un amante dispuesto

como nadan las olas arrastrando la arena.

Tampoco es que haga falta vivir eternamente

sino una noche eterna que no parezca noche.

Tampoco es que haga falta mucho más que quererse.

Inundarse de agua, revestirse de tierra.

Manoli Vicente Fernández (Viana del Bollo, Orense)

http://www.lascosasqueescribo.wordpress.com

57


Superficial - Vincent Bourilhon (Francia)

http://www.vincent-bourilhon.com/work

58


El robo

Juan Oller salió de casa de Amanda Abril casi con lo puesto

después de ocho años de intensa relación. No pudo o no quiso parar a

recoger sus cosas, apenas se dio tiempo para llevarse la ropa necesaria

para ir a trabajar el lunes. Si es que podía hacerlo. Había algo muy

importante que no sabía cómo recuperar: ella le había robado el alma

y ahora su cuerpo vagaba impenitente como un figurín sin conciencia,

sin moral y sin rostro. Era una fría percha de madera que sostenía su

traje de ejecutivo prepotente y artero. Cayó de rodillas en el jardín de

la casa. Pero ya no pudo volver atrás.

Lu Hoyos (València)

59


Anonymous Big Band – Frédéric Fossard (Francia)

https://500px.com/fossard

60


Pèrgola pel món

Un músic per ací!

un altre per allà!

s’escolten pels carrers de la ciutat...

harmonies d’acordió

a l’aire dels Balcans

la quena com sonava enllà La Paz.

Ocupen els templets

en pèrgoles fan jams

arriben els trombons i els platerets

les tubes i metalls

recorden el Sergeant

Pepper’s Lonely Hearts Club Band.

El més menut, Daniel

redobla el seu tabal

i el clarinet que en Lliria s’ensenyà

afina per cantar

amb galls i un refilet

per si la flauta d’ell s’enamorés.

Ocupen els templets

i pèrgoles

s’hi acosten trobadors i malabars

i aquell pallasso beau

domina el saxofon

mentre bufa menja focs.

61


De pedres els templets

d’anhels els dos pulmons

turí turí, turà turí turò

instrumentals rebels

ressonen per bemolls

per fer possible un altre món.

El més major, Tonet

fa un solo de timbals

d’on trau tots eixos ritmes ni se sap.

De l’Àfrica és Jasmine

qui ens plòra amb el violí

la marxa-blues dels moros i cristians.

Okupen els templets

i pèrgoles

escèptics i romàntics descreguts

quan mamprenga a tronar

poseu-vos a cobert

a lloms de l’Arc de Colorets.

Calós Trompetes Troupe

s’apunta a l’avalot

la cabra crida un bel en romanés.

Repiquen palmes molts

compassen un masclet.

Quan cante conte contes en xinés!

Toni Esteve (València)

62


Dos gallinas

I like u – Manuel A. Vergara (Colombia)

http://manuvergara.deviantart.com/

En un corral vivían dos gallinas; una de ellas era tan espabilada

que encontró un lugar debajo del granero por donde caían de vez en

cuando granos de maíz. No se lo había dicho a su compañera.

Todos los días iba al escondite y comía hasta hincharse. De

tanto comer, la gallina engordó y ya no podía entrar por el hueco.

El granjero la vio hermosa y pensó que ya estaba preparada para

hacer un buen caldo. La acorraló en una esquina y la agarró por las

patas.

—¡Debajo del granero hay un sitio donde puedes comer todo lo

que quieras! —dijo a su compañera cacareando con todas sus fuerzas

mientras se retorcía.

—¡Gracias por la información, pero no quiero acabar como tú!

—le contestó la gallina flaca. Y siguió picoteando lo que encontraba

por el corral…

Manuel Serrano (València)

63


Mentalist – Sïanaïs (Suiza) https://www.flickr.com/photos/sianais/

64


Desilusionado

Un mago, mesas íntimamente iluminadas, un público entregado,

Mónica y yo. En principio la noche soñada para celebrar nuestro

quinto aniversario, que pronto se tornó en una pesadilla continua.

Farimir, que así se llamaba el ilusionista, empezó a pronunciar frases

del tipo «palabras que hacen llorar» o «miradas que penetran»,

provocando que expresiones nacidas de su boca nos arrancasen

llantos desconsolados o que me sintiese profanado por sus ojos

indiscretos. Aunque el verdadero drama de la velada llegó al final del

espectáculo cuando se acercó a Mónica y, seduciéndola con su

sonrisa, le propuso conocer el séptimo cielo con él.

Nicolás Jarque Alegre (Albuixech, València)

http://escribenicolasjarque.blogspot.com

65


Don´t let go – Rayna (EUA) http://shiskababe.deviantart.com/

66


Amor y sinrazón

Te miro, me miras... sigilosamente entre las sábanas irrumpe ese

sepulcral silencio que nos deja inertes, un gélido aliento irrumpe en el

cuarto gris, gris es tu mirada, gris es la nube que atraviesa nuestras

almas, gris es la oscura golondrina becqueriana... No, no, y no, yo no

soy gris, soy princesa de la noche espesa, soy feligresa de la luz

intensa sin embargo soy presa de tu alma perversa, alma roja de

diablo. No puedo salir ilesa de tu dominante presencia.

Tal vez sea la recompensa del pasado que yo misma sembré sin

merecer recientes e incandescentes los rescoldos de la hoguera. Me

desesperas, me exasperas. La tristeza me aflige y tu mirada infringe

un vaho de pavor. No, no me atrevo, no debo, no quiero... pero,

siempre hay un pero que me retiene, que me adhiere, que no quiere,

que me mantiene anclada exhausta y desesperada; cansada muy

cansada de tanta desesperanza de excusas, y silencios sostenidos, de

tantos y tantos malentendidos, de tantos domingos mojados por el

llanto ahogado en el amanecer.

Me preocupa mi extraño pasado pero ahora más incido en tu

presente. Veo poca transparencia en tu excitado pensamiento

inquieto. Me gustaría saber qué encierras en esa oscura y profunda

mirada, me gustaría penetrarte hasta tu yo más interno, sin

remordimientos. Quiero salvarte de ese infierno en el que arde

constante tu mente, quiero levantarte del suelo en el que una y otra

vez vuelves a caer.

Incomprensibles e hirientes tus palabras en tus labios muchas

veces, sin embargo las envuelves de dulces y amargos sin sentidos

verdes como los verdes prados a los que un día entre sueños quieres

volver; verdes como los cipreses enhiestos que presiden en el

silencioso cementerio cenicientos y tristes recuerdos de todos aquellos

67


familiares muertos que regresan frecuentemente entre la nebulosa de

los recuerdos y que producen un afligido y continuo llanto desde

dentro muy dentro, desde ese interior profundo que a nadie confunde

excepto a tu propio ser.

Te agitas muy nervioso, mordisqueas tus dedos. Ansioso

gesticulas... Mirada perdida, absorta en no sé qué extraños

pensamientos difusos, repetitivos pensamientos, compulsivos. Una y

otra vez de nuevo vuelven sobre ti, sobre tu cuerpo, sobre tu mente y

lo más triste, te envuelven en una melancólica actitud vital, en una

profunda desgana amarga del alma. Y yo, sentada en mi mágico

mundo de niña mimada, te contemplo con una impávida mirada,

entristecida, pero disimulada, preocupada, sí, preocupada por ti, por

mí, por los demás, por todo y por nosotros.

Una y otra vez viviendo siempre por otros, nunca mirando

hacia nosotros. Se repiten las excusas, se disimulan los deseos,

imaginamos en sueños nuestros cuerpos liberados de las cadenas

sociales, de los miedos sostenidos. Sin embargo, tras tanto tiempo de

vacíos, de silencios, de amortiguados recuerdos ya no espero, ya no

deseo, solo pienso. Ya no exijo, ya no pido, sólo acepto lo que no

quiero y lo que quiero, lo que me viene impuesto, lo predispuesto. No

sirve de nada rebelarse, sí el dejarse arrastrar por la marea vital

enredada entre tus redes amorosas y pidiendo a gritos escapar de esta

cruel realidad.

Perpleja bruma que tan solo se disipa cuando estoy prieta entre

tus brazos; necesito ese cálido contacto de tu piel, necesito tus manos

en mis pechos, me siento lejana si no te tocan mis manos. Si tu olor

no me invade me falta el aire. Te necesito como a nadie nunca

necesité. Me duele tanto reconocerlo tal cual es, pues yo siempre

presumí de no ser necesario el querer ni el depender, sin embargo

mira ahora, anclada a tus deseos, incrustada en ti sin saber cómo salir

de este laberinto que no tiene fin. Perdida en su interior igual que una

lana enmarañada entre las uñas de una alborotada y juguetona gata.

68


Cansada de esperar, de fingir no creer en la realidad del

subconsciente que una y otra vez me recuerda tu falsedad encubierta y

enmascarada de sonrisas simuladas, de miradas ausentes, de palabras

vacías, de gestos huraños y retorcidos pensamientos. Cansada de

esperar que cambie una realidad que no quiero aceptar y esa es la

triste y única verdad: tu inconsciente, intrínseca e inherente maldad,

pegada a ti y a tu piel. Y esta es mi única posibilidad de sobrevivir, de

protegerme de ti: dejar deslizar gota a gota a través de mis rojas

venas esta forma de amar...

Carmen Fabiá Mir (València)

69


Hear you – Deyan Stefanov (Bulgaria)

http://nuclearseasons.deviantart.com/

70


Silenci

Volia pensar

i el soroll del món em distreia,

volia llegir

i remors veïnals trencaven el fil,

volia escriure

i colps obsessius frenaven la mà,

volia estar en pau

i sentia trets per tot arreu.

A la fi arribà el silenci

i no vaig poder escriure,

ni llegir, ni pensar.

Era massa bonic

per ocupar-se d’altra tasca

que no fóra escoltar-lo.

Benjamín Blanch Carpena (València)

71


Ghosts – Madison Abbamondi (EUA) http://seeinglight.deviantart.com/

72


Posos

Hay algo aterrador en los posos, los posos en una frase de te.

Nos esforzamos en borrar su rastro, pero se quedan en el fondo.

Enjuagamos con premura y mucha maña, pues no hay nada más

dañino que dejar que se endurezcan atrapando los alientos que

degustaron la esencia de nuestro contenido.

Los posos se nos resecan. Con el tiempo ennegrecen y al intento

de eliminarlos corremos el riesgo de quedar rallados en el fondo para

siempre. Entonces, adherentes —como en sartén vieja—, nos

pegamos al contacto de cualquier fuente de calor que nos arrimen.

Los posos nos enquistan y al final somos una tundra de salvajes,

enrabietados posos, que nos condena.

¡Ay, si los posos hablasen!

Amontonados como botes de conserva en la despensa, variados

en disgustos y condicionamientos, son soñadores, bellos, idiotas, feos,

insulsos, horribles, esperpénticos... y los ponemos en un estante que

dice: «relaciones caducadas», «desperdicios», «fantasías», o en una

tetera antigua que sólo sirve frases de -te sin acento: «te lo dije», «te lo

tienes merecido», «te quería», «te debiste disculpar», «te morirás sólo», «te pudo

la soberbia», «que te folle un pez»...

Los posos nos atraen al desencanto, encallamos en ellos por no

frotarlos a tiempo, cuando todavía están frescos, como manda el

sentido común del estropajo y la sensatez.

Odiamos los posos, pero nadie escapa de ellos.

Podemos quejarnos, llorar o maldecirlos, pero los posos nos

encuentran aún cuando no estamos, y en su estéril solidez nos

reservan en el fondo la verdad de quienes somos.

María José Martí (València)

http://conelcuentoenlostalones.blogspot.com

73


Cremá – Clara (Francia) http://clara-pictures.deviantart.com/

74


Como agua para buñuelos

Dicen que en Valencia, llega antes la primavera que en París.

Pues aquí, a orillas del Río de la Plata llega primero aún. Por eso, y

solo porque sé con qué ansias aguardan la estación de los azahares,

apenas siento que mi corazón tiembla con la primera mascletá,

comienzo a pintar flores en mi casa, para que vuelen y exploten todos

los mediodías en las plazas, e inunden de perfumes y colores calles y

veredas.

La vida a veces, más justa de lo que parece, reparte un poco acá

y otro poco por allá, pero aunque así no suceda, viajar te proporciona

el lujo de que el invierno se haga verano. Eso puede acontecer a doce

horas de avión y una buena espalda que lo soporte o simplemente

gracias a la pequeña pantalla de una tableta. En esa magia de la

aeronáutica o la tecnología, descubrí un buen día la ironía del espíritu

fallero, su sorna, su forma de decir con caras y muecas lo que piensa

del mundo que toca vivir, sufrir y disfrutar.

Cada marzo, desde entonces, mi corazón navega presuroso a la

Plaza del Ayuntamiento valenciano, a vibrar con los petardos y a

impregnarse del olor a pólvora, oyendo el repique de la estruendosa

alegría que está muy lejos de lo que para muchos puede significar

tragedia. En ese lugar lo viví y lo aprendí, como lo aprenden allí

desde niños, porque son parte de ese juego que transcurre, entre

bandas, tambores, abalorios y puntillas.

Por eso, cuando te oí decir que estaba colmada la ciudad, que solo

cabía una persona más y esperabas que llegara a tiempo, no hice más

que reír sorprendida:

—¿Pero qué dices, muchacho? Si voy a tu lado, saboreando a la

par buñuelos y agua de Valencia, por las terrazas del Carmen.

75


Renuevo ese pacto que hice con el Micalet la primera vez que lo

admiré desde lo bajo, y paso con aires de reina por debajo de las

Torres de Serrano, imponentes y dignas.

Contigo voy a ponerle flores a la Virgen. Le agradezco el don de

disfrutar de estas tradiciones, de quemar al final de la fiesta mis

mejores recuerdos, para comenzar a escribir los nuevos, que

desfilaran el próximo año, entre niños endomingados, orondos padres

y orgullosas señoras que hacen alarde de su emoción exhibiendo

dignamente lágrimas que brillan entre brocatos y encajes.

Por eso, cuando dices:

—Xiqueta, te espero. Solo faltas tú para que esto sea una fiesta.

Mi corazón florece, explota en colores, se perfuma de pólvora y

se enciende con el fuego de la cremá, mientras anudo al cuello mi

ajado pañuelo a cuadros y te sonrío cómplice y feliz:

—¿Cómo no habría de venir, a caminar contigo? Nuestra cita es

para siempre, aunque no regrese nunca más.

Vivian Rodríguez Dorgia (Montevideo,Uruguay)

http://bibilaurugualla.blogspot.com.uy/

76


Debilidades

No tenías ninguna,

yo sólo una,

que amaba.

Bertolt Brecht

Fotografía de la autora, Cristina Cifuentes

Sería hermoso emprender un viaje por cada surco del rostro, por

cada arruga, por cada cicatriz. Encontrar el eco de las señales,

recordar aquello que nos hizo reír o llorar. Cuál fue exactamente el

disgusto que inició la línea del entrecejo, a qué palabras dulces

debemos esa marca de sonrisa que quedó fijada en el límite del labio.

Por qué o por quién achicamos los ojos, qué sorpresa nos obligó a

enarcar las cejas de ese modo.

Cuándo perdieron nuestros ojos su brillo o por qué volvieron a

chispear alegres como el fuego en invierno. Qué mirada atenta

descubrió la primera cana, la precursora. Qué mediodía al sol provocó

esa mancha, qué hielo nos quitó el rubor.

Adentrarnos en nuestra imagen sin miedo y sin prejuicios, leerla

como un libro, demorarnos en los recuerdos. Asumir lo que somos, lo

que hemos aprendido de la vida.

77


Es la huella del tiempo lo que queda en el rostro. Cada año, cada

estación, cada mes con sus días, sus horas y minutos, lo han ido

esculpiendo. Es lo que vemos en el espejo: lo que nos ha regalado su

paso. De viejos, todos tenemos la cara que nos merecemos, dicen.

Y cuando del libro de la vida hayamos pasado la última página

escrita, nos queda decidir qué haremos con las hojas en blanco; elegir

qué podemos aprender todavía.

Ella, de momento, se quedó satisfecha. No estuvo mal su libro;

aprendió de lo malo, disfrutó de lo bueno, no tuvo grandes quejas por

lo que quedó atrás. Tampoco añoró lo no vivido: eligió despacio su

camino, supo lo que perdía, no hubo resentimientos.

Le quedaban, a estas alturas, pocos deseos reales por cumplir.

Ya no le apetecían los viajes como antes. De casa le sobraban varias

habitaciones y la mitad del ropero. Había regalado casi todos los

libros y muchísima música. Su salud era buena, pero los excesos de

comida y bebida la dejaban fatal. Como un pajarito, comía

saludablemente y se mantenía en buen estado físico.

Cuando necesitaba compañía, sólo tenía que marcar en el móvil

un número: sus hijos, sus amigas, incluso su ex-marido la mimaban

con celo. Cuando quería darla, sabía siempre dónde iba a ser bien

recibida. Huía sin agobios del frío intenso del invierno y del calor

excesivo del verano. No le faltaba nunca nada imprescindible.

Continuó, de momento, con su vida, sin pensar en el libro.

Y sin embargo, las páginas en blanco empezaron a colarse de

vez en cuando en su memoria. Tan sólo por unos segundos, al

principio, y luego más y más… Hasta que una tarde se acercó al

espejo y las buscó: seguían en blanco, nada nuevo había en ellas desde

entonces.

78


No era mujer de dejar cosas sin solucionar. Se preparó un té

humeante, se echó una rebeca sobre los hombros y salió a la terraza a

tomárselo mientras contemplaba el crepúsculo. Sabía que tenía que

encontrar un buen final para su historia. «¿Qué es, —se preguntó— lo

más hermoso que la vida me ha enseñado? ¿Qué es lo que merecería

la pena disfrutar de nuevo, sacarle aún más jugo, dejar como

epitafio?»

El sol se ocultó tras la colina y las sombras se apoderaron poco a

poco del paisaje. La mujer, aún hermosa en su ocaso, se levantó del

sillón y descendió los escalones que la separaban del jardín. Entonces

hundió sus brazos entre las ramas del romero, retorciendo las puntas

suaves con las manos, arrancando las pequeñas flores de color violeta.

Luego se frotó con ellas el escote, el cuello, la nuca. Con los ojos

cerrados, sintió cómo el perfume la invadía y sonrió. La sombra de

una nueva arruga se dibujó leve, casi imperceptible, en su rostro.

(Publicado en Aprender y gozar con los libros – 2, del Centro Público de

Educación de Personas Adultas Alfindén. 2009)

Cristina Cifuentes (La Puebla de Alfindén, Zaragoza)

http://www.irae.es/

79


Sweet dreams – La Esmeralda (Alemania)

http://la-esmeralda.deviantart.com/

80


Soneto a una española

Me recuerdan tus ojos españoles

la luz de las mañanas abrileñas

que iluminan mi vida como soles

y bailan por las calles madrileñas.

Se asemejan tus labios a la fresa

en su rojo escarlata luminoso

y tu perfil de diosa y de princesa

se quiebra en un desliz esplendoroso.

Tu canto se asemeja a aquellos cantos

que entona la paloma mañanera

para envolver al mundo en sus encantos.

Mi alma se columpia en una ola

yo dejaría que el alma se muriera

si me dieras un beso de española.

Vicente Montemayor (Monterrey, México)

81


Banky’s balloons girl – Chris (EUA) http://fruitnats.deviantart.com/

82


La vendedora de globos

Día tras día, mañana y tarde, siempre en el mismo rincón, la

pequeña vendedora ofrece incansable su mercancía. Alegría, ilusión,

sueños y sonrisas regala en forma de globos de colores. Al anochecer,

cuando el parque cierra sus puertas y su mundo queda desierto,

cuenta la niña sus escasísimas ganancias y, en silencio, inicia el

camino de regreso a casa. Lentamente, con cada paso, la sombra

alargada de un dolor antiguo y peligroso invade su alma. Dos

lágrimas heladas brillan en sus ojos. Los cierra con fuerza para no

derramarlas y, cual pequeña aprendiz de Mary Poppins, murmura

entre dientes su conjuro impronunciable a la espera del golpe de

viento que cambie su suerte y —lejos, muy lejos— sobre los tejados la

arrastre. Y así, bien aferrada al ramillete de globos que tampoco hoy

consiguió vender, sobrevolar un instante la ciudad dormida y

desaparecer al fin entre esas nubes blanditas, como de algodón de

azúcar, que durante toda la tarde han flotado en el cielo. Aunque

sabe, por supuesto, que tampoco esta vez sucederá.

Marta Navarro (València)

https://cuentosvagabundos.blogspot.com.es/

83


Silhouette – Dusica Paripovic (Ghana) https://500px.com/dusica

84


Con vistas al mar

La piscina del hotel había adquirido un precioso tono coral.

Maggie tenía las piernas parcialmente sumergidas dentro del

agua, un daiquiri en una mano y un cigarrillo a punto de convertirse

en colilla en la otra. Su humo ascendía muy despacio, mezclándose

con el humo procedente de lo que quedaba de la barbacoa de aquella

misma tarde. Maggie se ajustó el enorme sombrero de paja y alzó la

cabeza con un gesto teatral. Siempre había pensado que el atardecer

de la costa oeste tenía algo mágico. De pequeña, solía pasar las

vacaciones de verano no muy lejos del hotel en el que se encontraba

en aquel preciso instante, apenas quince kilómetros al este.

El agua del mar allí donde veraneaba también cogía ese singular

tono coral, justo antes del atardecer.

Maggie dio una profunda calada y cerró los ojos, imaginando el

tacto de la arena en sus pies, el tacto de la playa de su infancia. Era un

sueño absurdo, tan sólo tenía que bajar al garaje del hotel, subir al

borde de su flamante Mustang de color púrpura, y ¡voilà! En menos

de quince minutos estaría en el paseo marítimo del pueblo. En menos

de veinte minutos podría tocar el agua con los pies.

El color de la piscina cambió paulatinamente de intensidad.

Cada vez había menos tono coral y más rojo sangre. Maggie seguía

moviendo los pies al ritmo de la tranquila música de jazz proveniente

de la zona de la barbacoa. El disco se había rayado desde hacía por lo

menos un par de horas y reproducía la misma canción sin parar.

La piel de sus pies se arrugó y se tiñó de rosa. Maggie sonrió y

apuró el daiquiri. Apartó de un suave empujón con el pie una cabeza

flotante. La piscina estaba teñida de rojo. Los pies de Maggie

85


también, pero ni siquiera les prestó atención. Sus ojos estaban

demasiado pendientes de la puesta de sol.

Ella no estaba realmente allí, sentada en el húmedo borde la

piscina, con la mirada perdida y los pies sumergidos en la singular

mezcla de cloro con sangre, con la misma canción repitiéndose una y

otra vez, con aquel horrible olor a carne quemada que provenía de la

barbacoa de piedra.

No, ella estaba en la bonita playa de un pequeño pueblo de la

costa oeste, no muy lejos de allí, bailando sola en la orilla mientras el

atardecer caía sobre ella y cambiaba el color de su vestido. Mientras el

atardecer cambiaba el color del mar, el sentido de todas las cosas.

Kristina Yanavichyute (Los Alcázares, Murcia)

christinecarcosa.wordpress.com

86


Haiku

Foto de la autora, María Luisa Pérez

Surgirá el rojo

siempre en primavera

de la blanca flor.

María Luisa Pérez Rodríguez (València)

http://marialuisaperezr.blogspot.com.es/

87


Groom and bride – George Eastman Museum (EUA)

https://www.flickr.com/photos/george_eastman_house/

88


De blanco

Estaba allí arrimadito al contenedor, un cristal apenas sucio

enmarcado con un bordón de madera de color dorado verdoso.

Pasaba deprisa, camino de la piscina, cuando lo he vi de refilón. Me

sorprendió tanto que no pude dejar de acercarme y contemplarlo

durante un buen rato. Desde la foto de boda en blanco y negro, de

estética años sesenta, un hombre joven (moreno bien plantado,

vestido con un traje negro, camisa blanca, corbata negra y guantes en

la mano) miraba serio a la cámara, con la gravedad de saber que era

un día importante en su vida. El rostro no reflejaba ni un esbozo de

sonrisa, ni un leve levantamiento de cejas, ni un pequeño rictus de

desagrado o asombro, nada que me diera una mínima pista de cuál

sería su ánimo en aquellas horas, se supone que posteriores a la

ceremonia. Luego la observé a ella. El retrato mostraba a una mujer

en la veintena: de rostro agraciado, nariz recta y proporcionada,

labios carnosos y pelo negro; la tez, igual que la piel, a pesar de la

falta de color de la fotografía, deduje que debería tenerla más bien

clara. Vestía un traje blanco de manga corta rematada con una vuelta

de tela y un pequeño lazo. El cuello del vestido, de tipo bebé,

recortaba un pudoroso escotito que guardaba bien unos adivinados

senos de forma redondeada. Una corona de pequeños bastoncillos

formando flores sujetaba el velo de tul que se desprendía de las sienes,

cayendo sobre los hombros. Sobre el pecho exhibía una medallita en

oro de la Virgen, joya recurrente en las familias españolas de esa

época, quizá el primer regalo del noviazgo, yo había heredado otra

parecida. En las orejas lucía unas pequeñas perlas, signo de distinción

entonces igual que el collar del mismo material. Portaba en la mano

un ramillete de rosas blancas. Cuanto más blanco todo mejor, se

había constituido en símbolo de pureza. Como el novio, ella también

dirigía la mirada impertérrita al infinito.

89


Mi imaginación se puso de inmediato a trabajar. ¿Cómo estarían

de viejos ahora? A poco, llenos de achaques. ¿Se habrían muerto ya

los dos, o acaso solo uno?, ¿quién sería el superviviente? Lo más

intrigante: ¿quién habría depositado el retrato de boda en la basura?

No me resultaba creíble que una hija se desprendiese de la fotografía

de sus padres. Por los mismos estereotipos, una nuera podría haber

convencido al marido de que la casa con la llegada de los hijos se

había quedado pequeña. Total, el recuerdo se lleva en el corazón.

Otra opción podría ser la de una viuda que, aprovechando la

naturaleza, pusiera fin a un control opresor. Según las estadísticas,

las mujeres en España vivían sobre diez años más que los hombres, y

un período así, bien aprovechado, aún daba para mucho. Le brindaba

cerrar la puerta a un pasado que quizá ni siquiera la había anulado,

sino solo aburrido, con ese hastío que daba el dedicarse únicamente a

las tareas domésticas, por muy en rosa que las pintasen; con todas

esas monsergas de que ibas a ser el ama de la familia, sin más

obligaciones que el cuidar de la casa y de los hijos que Dios le diese.

Cabía la posibilidad que no hubieran tenido hijos y fuese un sobrino

el que hubiera desechado la fotografía al seleccionar los enseres de la

herencia.

Quizás la mujer que había decidido hacer limpieza después de

años de mantener las apariencias. En los países católicos solo se

podían divorciar los que tenían dinero para conseguir la nulidad. Una

mujer amargada en vida que por fin se había liberado del marido. Al

principio, parecía un mirlo blanco, con sus cositas, porque todos las

tenemos, a las que ella creía poder hacer frente e incluso modificar. Al

contrario, con el tiempo su carácter se agrió y fue incapaz de aceptar

la evolución de la sociedad. Un hombre que daba por sentado que

«su» mujer tenía que tenerle la comida dispuesta en la mesa cuando él

llegase al mediodía. A la noche, debía recibirlo con la cena preparada,

las pantuflas en la puerta. Por supuesto, los problemas domésticos

aparcados y los niños con los deberes hechos, cenados y a punto de

90


acostar. Él cenaría tranquilo y con el mando de la tele a su merced.

Allí no se veían tonterías, sino telediarios que eran los únicos que

informaban con fidelidad de las noticias, y deportes, sobre todo,

fútbol que relajaba de la tensión del pluriempleo. Ella se acostaba más

pronto que él con la excusa de que estaba cansada de batallar todo el

día con los críos. Cuando él llegaba a la cama se hacía la dormida,

aunque a veces el truco no le funcionaba y él la tomaba sin

miramientos. O simplemente como el marido de Matilde, la amiga de

mi madre, para ella su marido había muerto dos veces: la real y

cuando la había abandonado por otra.

Estás pensando con prejuicios, me dije. La pareja la forman dos

y cualquiera de ellos puede fallar. Acababa de dejar unos zapatos para

arreglar al zapatero. Él era la muestra. Un buen hombre, no del todo

mal parecido, al que su mujer le había amargado la existencia. Ella no

dudó en abandonarlo y dejarlo con dos hijos pequeños y una cojera a

la que antes no había hecho remilgos. El artesano era hábil y le había

prometido que no le faltaría nada mientras él tuviese manos para

trabajar. Sin embargo, las promesas no se pueden cumplir si una parte

exige más de lo razonable, y, sobre todo, si se cruza un tercero que,

aunque solo sea por más labia, ofrece mucho más.

Yo ya me he liberado del anillo y del retrato. Uno lo vendí a

peso, el otro lo bajé al contenedor al año de conocer a Andrés, un

divorciado como yo, con el que convivo feliz y sin casarme.

Ana J. Lozano (València)

https://comentalecturas.blogspot.com/

91


Ilustración de John Kenn Mortensen (Dinamarca)

http://johnkenn.blogspot.com.es/

aportada por la autora

92


Los monstruos del siglo XXI

Hacía años que sus sueños

se llenaban con colágeno.

Él optó por el trasplante

capilar.

Pelo fuerte y lustroso,

sobre su brillante calva.

¿Tantas operaciones

de que les sirvió?

Sus problemas seguían siendo los mismos.

Solo que ahora

asustaba mirarles a la cara.

Rostros sin vida,

planchados,

alisados,

con toxina botulímica aquí

y allá.

¿Dónde se encuentra la expresión

cuándo la fachada fue derribada?

¿Qué siente un cuerpo

cuándo se lo transforma

con tanto descaro?

Ella lo hizo por imposición social – se sentía poco deseada.

Él lo hizo por posición social – se sentía un poco viejo.

Ella lo hizo por un motivo,

él por otro,

93


pero ambos rajaron sus jetas,

abdomen,

brazos,

pies,

pómulos,

traseros,

tetas…

Implantes,

grapado de estómago,

silicona,

lifting facial,

liposucción.

Otoplastia,

rinoplastia,

blefaroplastia…

Son las marionetas de las corporaciones,

los engendros de la nación,

los productos del Estado.

Esther Moreno Morillas (València)

http://elcascabelalgato.blogspot.com.es/

http://invisiblevoyeur.blogspot.com.es/

94


Nuestros libros

«Buffet Libre» (2015) y «El tiempo y la vida» (2016)

disponibles en AMAZON, en versiones papel y digital

Dos libros de relatos y microrrelatos

con la participación de escritores habituales

de la revista VALENCIA ESCRIBE

¡Hemos tirado los precios!

95


96


Libros de nuestras/os colaboradores

Abecedario de flores, Alfredo Cot González

(Ed. Cuestión de Belleza)

Para abordar la titánica tarea de traducir de manera inteligible el

lenguaje floral no hay más camino que recurrir a la poesía. La poesía

proporciona placer estético, pero también es la llave de acceso a un

conocimiento mucho más profundo. La poesía se nutre de metáforas,

que se van construyendo a través de una adjetivación precisa y

adecuada. De hecho, todo el libro de Cot se concibe como un enorme

poema expresado a través de una gran metáfora (...) Las flores, que

Cot califica como reinas, princesas o musas, esposas del sol o novias

de la luna, nos acercan a la Belleza, que para Platón no equivale a

placer sensual, es decir, placer que complace a los sentidos, sino que

es inclusivo de todo aquello que suscita aprobación, admiración,

fascinación o agrada en cualesquiera de sus formas.

(Texto: Alicia García-Herrera)

97


Palabras en la basura

Alberto Basterrechea, «Neorrabioso»

http://neorrabioso.blogspot.com.es/

98


Números anteriores de Valencia Escribe

Número 24 (Mayo 20165)

https://www.yumpu.com/es/document/view/55463300/ve-24-mayo

Número 25 (Junio 2016)

https://www.yumpu.com/es/document/view/55598725/ve-25-junio

Número 26 (Octubre 2016)

https://www.yumpu.com/es/document/view/55984583/ve-26-octubre

Número 27 (Noviembre 2016)

https://www.yumpu.com/es/document/view/56195419/ve-27-noviembre

Número 28 (Diciembre 2016)

https://www.yumpu.com/es/document/view/56449121/ve-28-diciembre

Número 29 (Enero 2017)

http://www.yumpu.com/es/document/view/56611987/ve-29-enero

Número 30 (Febrero 2017)

http://www.yumpu.com/es/document/view/56798796/ve-30-febrero

Número 31 (Marzo 2017)

http://www.yumpu.com/es/document/view/57120791/ve-31-marzo

NOTA: Enlaces de descarga en el interior de cada revista

99


Valencia Escribe en las redes

Os recordamos que en nuestro muro de Facebook Valencia

Escribe, además de otras cosas, seguimos colgando convocatorias de

concursos literarios que os podrían interesar

https://www.facebook.com/pages/Valencia-Escribe/134450789952020

Si tienes un blog y quieres hacernos partícipes de su existencia o

mantenernos al tanto de las entradas que publiques, no olvides que

también tenemos el grupo Valencia Escribe Blogs

https://www.facebook.com/groups/1571068066474683/

Para los aficionados al Haiku, también tenemos un espacio, que

para ser originales nos dio por bautizar como Valencia Escribe

Haiku. Podéis dejar allí vuestros poemas pero intentad cumplir las

reglas…

https://www.facebook.com/Valencia-Escribe-Haiku-746524675464504/

Más poesía en un blog de poco alcance que queremos potenciar

con vuestras aportaciones

http://valenciaescribepoesia.blogspot.com.es/

Y para seguir leyendo relatos de nuestros autores, nada mejor

que pasar cada día por nuestro blog

http://valenciaescribe.blogspot.com.es/

Hemos inaugurado nuevo grupo de Facebook para compartir los

eventos culturales más interesantes a celebrar en Valencia y

alrededores. Exposiciones, conferencias, presentaciones de libros,

talleres, teatro, conciertos… todo eso y más en Agenda Cultural VE

https://www.facebook.com/Agenda-Cultural-Valencia-Escribe-

1806573156332152/

100


¿Te gusta leer? ¿Te apetecería comentar con nosotros tus

lecturas? ¿Dar/pedir opiniones o recomendaciones sobre libros,

decirnos lo que estás leyendo, vas a leer o desearías leer? ¿Compartir

noticias o artículos sobre Literatura? Únete al grupo de Facebook

Club de Lectura Valencia Escribe

https://www.facebook.com/groups/432549686885240/

Si eres aficionado al cine, también tenemos nuestro propio club.

Inserta reseñas, aconseja películas, comparte artículos, fotos,

opiniones y debátelas en el grupo de Facebook Cine Club VE

https://www.facebook.com/cineclubve

101


La foto de Miguel

Grau Vell de Sagunt - Miguel García Rodríguez (València)

102

More magazines by this user
Similar magazines