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lidaniz

¿LA EDAD

REALMENTE

IMPORTA?


¿La edad

importa?

Razones y

consecuencias

en relaciones

con diferencia

de edad.


¿La edad importa?: Razones y consecuencias en relaciones con diferencia de

edad.

Clave de registro del proyecto: CIN2015A10158

María Fernanda Hazas Arrazola

Ivana Devi Lemus Franco

Rosa Liliana Ramos González

Ericka Talía Zambrano Correa

Asesor (es):

Lic. Luis Ángel Reyes Pacheco

Lic. Iván Herrera Flores

Área de conocimiento: Ciencias biológicas, químicas y de la salud

Disciplina: Psicología

Tipo de investigación: Experimental

México D. F. 19 de febrero de 2015

1


Resumen

El objetivo principal de este ensayo es dar a conocer cuáles son las posibles causas y

consecuencias que conlleva una relación afectiva en la cual existe una diferencia de

edad significativa, en donde uno de los involucrados es mayor o menor que su pareja.

Tomando como referencia que el rango de edad en el que una relación afectiva se

considera de este tipo es de nueve años de diferencia. Inferimos que este tipo de

relaciones son percibidas negativamente por la sociedad, ya que piensan que ocurrirán

grandes consecuencias que dañarán el bienestar de una pareja y causará graves

problemas entre ellos. Por ello hemos decidido realizar una investigación, en la que

abordaremos las diferentes perspectivas que se tienen acerca del tema, es decir,

tomando como referencia opiniones de dos autores muy importantes: Erich Fromm con

su obra “El arte de amar” y Gilles Lipovetsky con su gran obra “La era del vacío”; así

como la opinión de la sociedad, la cual obtendremos por medio de la aplicación de

encuestas y entrevistas a personas que ya hayan experimentado este tipo de

relaciones.

Es importante proporcionar al lector los posibles riesgos o beneficios que presentan las

personas que tienen una relación de esta índole, dándole la oportunidad de analizar si

estas relaciones son favorables.

Para entender las causas de este fenómeno, es necesario poseer información acerca de

cómo ha ido cambiando la sociedad mexicana a través del tiempo para observar la

perspectiva de hombres y mujeres hacia las relaciones afectivas.

2


Summary

The main purpose of our essay is to make people aware of some causes and

consequences that a romantic relationship, in which a huge age difference is present,

might have. This means one of the persons involved is older or younger than his partner.

We are considering our ideal data to refer to a relationship like this as nine years of

difference between lovers. From our point of view this relationships are perceived in a

negative way by society because they think this phenomenon is going to bring very bad

experiences and one of the persons involved is going suffer of harmful actions. In our

essay, we are going to include different perspectives about this topic.

We are trying to support our thoughts with the opinions of two great author and their

works: Erich Fromm with “The art of loving” and Gilles Lipovetsky with “The era of

emptiness”. As well, we are going to base our results in society’s opinion which we will

obtain by doing some interviews to people who has already pass through this situation.

It is important to make the reader knowledgeable of possible risks or advantages that are

present in people who have a relationship like this, giving the reader the opportunity to

analyze if this phenomenon is prosperous.

In order to understand the causes of these relationships, it is necessary to have some

information about how Mexican society has changed through time so we can observe

the perspective of men and women towards romantic relationships.

3


Relaciones de pareja con una gran diferencia de edad

Este trabajo es el resultado de una investigación que tiene como objetivo primordial dar

a conocer cuáles son las principales causas y consecuencias que conlleva una relación

afectiva entre personas cuya diferencia de edad es significativa, puesto que uno de los

involucrados es mucho mayor o menor que el otro; tomando como referencia nueve

años de diferencia entre las personas involucradas en la relación. Consideramos que

socialmente, se especula que este tipo de relaciones tiene efectos negativos en la

pareja y que muchos de éstos dañan severamente a una persona. Es por ello que

hemos decidido realizar este ensayo, para poder analizar las diferentes perspectivas

que se tienen acerca del tema; como punto de partida de nuestro marco teórico,

utilizaremos la obra El Arte de Amar de Erich Fromm y La era del vacío de Gilles

Lipovetsky, así como las opiniones de la sociedad.

Es nuestro objetivo dar a conocer al lector cuáles son los posibles riesgos o

beneficios que pueden llegar a presentarse cuando se decide convivir afectivamente con

una persona que es de mayor o menor edad a él/ella (no sólo por edad física, sino por

edad intelectual o madurez), de esta forma esa persona podrá decidir si hay alguna

posibilidad de comprometerse en una relación afectiva de este tipo y, si es así, podrá

imaginar cómo sería su estilo de vida. Para llegar a obtener un resultado favorable es

importante que el lector conozca un poco acerca de los cambios que ha habido en la

sociedad con respecto a las relaciones interpersonales y cómo ha cambiado la

perspectiva de hombres y mujeres.

Si bien, en un principio el ensayo fue destinado principalmente a los jóvenes,

quienes tienen mayor tendencia a confundirse durante su etapa adolescente y ayudarlos

a solucionar controversias con respecto a este tema; sin embargo, no negamos que

muchas personas podrán disfrutar la lectura de los resultados expuestos para que de

esta forma sean conscientes de lo que podrían enfrentar.

4


Relaciones de pareja

Empecemos con uno de los conceptos más importantes que darán sustento a nuestra

investigación: Relaciones de Pareja. Podemos definir dicho concepto de la siguiente

manera:

La relación de pareja es la más íntima de las relaciones humanas, de elevada

selectividad e implicación personal, donde los sujetos involucrados,

demandan uno del otro la satisfacción de necesidades mutuas de

aproximación, de comunicación, de entrega, de identificación, de atracción

sexual y de forma emocional-psicológica.

Representa la trascendencia de la sexualidad hacia una dimensión

esencialmente social, donde tiene lugar el encuentro con el otro y se

establecen vinculaciones afectivas y eróticas a través de la comunicación

física y espiritual (Castellanos y González, 2003, párr. 1).

En otras palabras, una relación de pareja es aquella en donde dos personas

deciden vincularse afectivamente, intercambian sentimientos como el amor, la

tolerancia, el respeto, la empatía, la felicidad, puntos de vista e intereses; lo cual incluye

apoyarse, escucharse mutuamente y compartir vivencias.

Después de definir y entender que una relación de pareja es de origen afectivo,

podemos visualizar que este afecto puede ir creciendo y que simultáneamente nuevas

etapas en la pareja se ven alcanzadas (es importante mencionar que no sólo el afecto

puede hacer que estas etapas avancen, sino otras circunstancias como dependencia y

atracción sexual, esto se explicará ampliamente posteriormente), por lo cual podemos

deducir que hay diferentes tipos de relaciones, mencionaremos las tres que

consideramos principales.

Hay parejas de tipo noviazgo, esto es que aún no hay un compromiso legal ni

religioso entre ellos (no están casados). Durante esta etapa, la pareja promueve

situaciones en las que ésta se pueda conocer mejor entre sí y donde el amor se vea

engrandecido.

5


Otro tipo de parejas son los matrimonios en los cuales los individuos han decidido

juntarse para hacer una vida en común y se esperaría que las personas compartieran un

proyecto de vida similar. Al estar casados los individuos reciben derechos y

responsabilidades dependiendo del origen de su compromiso (religioso o civil).

El último tipo de relaciones es el concubinato, éste lo podríamos definir según la

doctrina jurídica, es decir, el concubinato es la relación mediante la cual dos personas

sin impedimento alguno para contraer matrimonio deciden hacer su vida juntos, sin estar

casados legítimamente. Esto es a lo que en la actualidad también se le conoce como

unión libre.

En los tres tipos de relaciones expuestos puede existir una diferencia de edad

considerable entre los involucrados. Las consecuencias no dependen del tipo de relación

en la que se encuentre los involucrados sino en el involucramiento sentimental que

puedan tener. Al respecto Fromm expresa.

“El amor no es esencialmente una relación con una persona específica; es

una actitud, una orientación del carácter que determina el tipo de relación de

una persona con el mundo como totalidad, no como un “objeto” amoroso. Si

una persona ama solo a otra y es indiferente al resto de sus semejantes, su

amor no es amor si no una relación simbiótica o un egoísmo ampliado. Sin

embargo, la mayoría de la gente supone que el amor está constituido por el

objeto, no por la facultad” (Fromm, 1986, p. 52).

Muchos son los factores que han cambiado a lo largo del tiempo, los cuales han

generado que este tipo de relaciones sean vistas de formas diferentes y, por lo tanto,

que actualmente la percepción, intervención y demostración de afecto entre estas

personas no sea similar a la sociedad antigua. Es muy importante analizar los cambios

que han surgido en la sociedad mexicana con respecto a las relaciones interpersonales,

ya que son los antecedentes causantes de las relaciones resultantes de una nueva

generación. Por lo tanto, haremos una breve revisión de estas relaciones.

6


El papel del hombre y la mujer en la sociedad mexicana

Dentro de la cultura de Occidente, los papeles de la mujer y del hombre en la familia se

han modificado a lo largo de los años pues, dentro de ésta, han desempeñado distintas

actividades. Esto es relevante ya que, al cambiar el papel de la mujer en la familia, las

relaciones afectivas en las cuales la mujer es mayor que el hombre comenzaron a

parecer posibles en contraste con la antigüedad que era inimaginable una relación de

esta índole debido a que las mujeres no realizaban ni se dedicaban a las mismas

labores que los hombres.

Estos cambios en la sociedad mexicana son expuestos en el capítulo dos de la

tesis profesional presentada por Ingrid Rojas Gómez y Jocelyn Regina Sotelo Peralta,

exalumnas de la Universidad de las Américas Puebla, como requisito para obtener su

titulación en Licenciatura en Relaciones Internacionales.

En la época prehispánica y desde la formación de la familia, la mujer se ha

desarrollado bajo ciertos roles que son establecidos por la sociedad. Dichos roles han

causado que el hombre de familia disponga de los recursos, el surgimiento de distintas

clases sociales como consecuencia del comercio y el intercambio así como, finalmente,

que el hombre fuera el que poseía un mayor poder y autoridad, puesto que los

integrantes de la familia dependían meramente de él. Desde 1337, la mujer tenía un

papel muy importante en la familia pues todas sus actividades se basaban en ésta; a su

vez se le marginaba de las demás tareas, pues sólo era vista como alguien que poseía

la función reproductiva y realizaba la labor doméstica. (p. 4)

A partir de 1521, en la época colonial, nuevos grupos étnico-sociales surgieron

como consecuencia de la conquista y dieron lugar a nuevas relaciones entre los

géneros. De 1790 a 1857, aproximadamente, hubo cambios económicos pero la mujer

continuó haciendo labores domésticas a pesar de los cambios en la sociedad

ocasionados por la Reformas borbónicas y el nuevo ambiente político.

Por otro lado, la iglesia jugaba un papel muy importante en la vida de la mujer ya

que, como su papel aún significaba satisfacer las necesidades de su marido, las

mujeres buscaban una manera de desarrollar sus actividades y tener cierta influencia

7


en otras personas; esto lo lograron organizando grupos donde compartían un espacio

de cultura en los conventos (p. 6).

En la época del Porfiriato, alrededor de 1870 la mujer fue incluida en la educación

puesto que se creía que el progreso dependía de ésta, entonces a la mujer se le educó

para ser madre, esposa e hija y la educación debía de coincidir con la posición social en

la que se encontraran.

La Independencia de México fungió como una línea divisora debido a que la

educación ganó terreno y, a su vez, la mujer demandó respeto y algunas comenzaron a

desempeñar papeles importantes en los movimientos de independencia.

Posteriormente, distintos conflictos en la estabilidad de la economía y la continua

inestabilidad política, provocaron que el gobierno contratara a mujeres para administrar

las organizaciones municipales; gracias a esto la mujer comenzó a ejercer una mayor

influencia y obtuvo una mejor posición en la sociedad (p. 9).

A principios de 1910, la mujer aún era insegura y dependía de su pareja, pero con

el comienzo de la Revolución Mexicana la mujer comenzó a interesarse más por los

asuntos públicos que afectaban al país. Un ejemplo de este cambio son las “soldaderas”

quienes, al ser sus esposos reclutados a batalla, eran responsables de alimentar y

cuidar a los soldados en los cuarteles y después portaron armas a un lado de su pareja

y, al tener que migrar a distintos lados conforme la batalla progresaba, la mujer se

aparta significativamente de los lazos familiares y hogareños.

Finalmente, uno de los mayores cambios fue propiciado por las crisis económicas

que surgieron en México en los años de 1976, 1982 y 1994 ya que, al provocar cambios

en el mercado laboral, numerosas personas comenzaron a perder sus empleos y el

ingreso económico no era el suficiente para mantener a una familia, de modo que las

mujeres se vieron en la necesidad de involucrase en el ámbito laboral para que los

recursos fueran los suficientes para el sustento del grupo familiar.

Al involucrase la mujer más en la economía se volvió más independiente, pues

ahora tanto los hombres como las mujeres eran capaces de desarrollar las mismas

actividades y, a su vez, ambos contribuían de igual manera a su supervivencia. Gracias

8


a esto, ahora puede decirse que, tanto las mujeres como los hombres son iguales

(aunque aún hay lugares donde esta posición no es muy notoria o se refuta totalmente)

y ambos son vitales para la familia y para el sustento económico en la misma

proporción.

Este cambio de la percepción de la mujer en la sociedad mexicana a lo largo del

tiempo, influyó y puede considerarse como una causante de las relaciones con una

marcada diferencia de edades ya que, cuando el hombre es mayor y la mujer menor, se

puede entender que la mujer, a pesar de ser más joven que el hombre, puede entablar

una buena relación con alguien menor, pues tienen las mismas capacidades y; al ser la

mujer de mayor edad que el hombre, puede considerarse que la mujer se encuentra a la

misma altura que el hombre.

Estos cambios en el papel de las mujeres en las relaciones occidentales a lo largo

del tiempo, puede exponerse de una mejor manera al comparar el número de

matrimonios que han tenido lugar en México desde 1980 hasta el 2012, tomando como

punto de comparación los divorcios ya que se puede observar la cantidad de relaciones

exitosas.

De acuerdo con los datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística

y Geografía (INEGI), en 1980, por cada 100 matrimonios había cuatro divorcios y, de

acuerdo a la investigación que realizamos, inferimos que esto se debe a que, como la

mujer empezaba a asumir un papel importante en las decisiones de la sociedad, había

cierta igualdad entre los integrantes de la relación lo que los llevaba a tener una mejor

convivencia.

En el periodo entre 1990 y 2000 esta cifra se elevó a poco más de siete divorcios,

el aumento pudo ser consecuencia de la crisis económica del año de 1994 y el periodo

que le llevó a México para obtener cierta estabilidad puesto que, al enfrentarse la mujer

al medio laboral, se apartó del medio familiar en el que se había desempeñado hasta

entonces por lo que pudo causar cierto desagrado en el hombre el hecho de que la

mujer se involucrara más en asuntos que anteriormente no eran apropiados para ellos.

9


Para el año de 2005 el número de divorcios por cada 100 matrimonios fue de casi

12 y al 2012 fue de 17 divorcios por cada 100 matrimonios. Es en esta etapa donde

se observa la teoría del filósofo y sociólogo francés Gilles Lipovetsky con el aumento del

individualismo en la sociedad moderna ya que, tanto los hombres como las mujeres se

empezaron a preocupar más por ellos mismos de modo que las relaciones pasaron a

segundo plano.

Por otro lado, Lipovetsky en su libro expone las distintas épocas de la sociedad y

expone que nos encontramos en la época de Narciso pues ocurre el nacimiento del

hombre psicológico o volcado en sí mismo quien se preocupa únicamente en su

bienestar viviendo sin ideales ignorando las tradiciones, pues posee cierta ansiedad

para alcanzar su realización como persona.

A su vez, el concepto de la familia ha cambiado a lo largo del tiempo pues

anteriormente desempeñaba un papel muy importante para la mujer ya que era la esfera

principal de su desarrollo y ahora ha sido apartada y como consecuencia surgen los

casos de familias donde las edades entre los hijos es significativa pues existe un deseo

de rejuvenecimiento.

Adolescencia y formación de la idea de pareja

Otro factor muy importante que influye en que una persona tome la decisión de

involucrarse con alguien mayor que él/ella, es la adolescencia. La adolescencia es una

etapa en la que necesitamos explorar y en nuestro cuerpo ocurre una “revolución

hormonal”, por lo mismo la cantidad de adolescentes que buscan una relación afectiva o

se sienten atraídos hacia una persona mayor a ellos, es numerosa. La curiosidad en los

adolescentes es algo que no podemos evitar ya que es parte de su naturaleza en esta

etapa de sus vida pues están intentando identificar quiénes son y qué es lo que les

gusta y lo que no, cada uno de ellos necesita explorar y descubrirlo por ellos mismos.

Cuando una relación de esta índole se presenta, es verdad que uno de los

involucrados puede ser un adolescente que está confundido y está explorando nuevas

opciones; sin embargo, hay una persona dentro de la relación que en teoría es aquel

que es un adulto y por ende debe ser capaz de tomar decisiones inteligentes y lógicas

10


que no dañen ni su bienestar ni el de las personas que los rodean. Un adulto se

caracteriza por ser responsable y maduro, por lo que es necesario que conozca las

formas en las que puede o no comportarse dentro de la sociedad ya que hay una ley

que puede o no impedirle ciertas acciones y las debe seguir al pie de la letra para una

convivencia pacífica con todos los demás seres humanos que lo rodean. Entonces, si un

adulto se relaciona con alguien que es mucho menor que él, esa persona debería estar

consciente de que este tipo de relaciones puede tener consecuencias graves y

desagradables para ambos. En países como EUA o México, cualquier relación sexual

con un joven menor de 18 años es considerado abuso de menores. El no acatar esta ley

puede traer consecuencias negativas, el adulto puede ir a la cárcel, incluso si dicha

relación fue un acuerdo mutuo.

Por otro lado, es importante mencionar que la adolescencia se considera una

etapa en la que hormonalmente despiertan las personas y es cuando se encuentran

grandes pasiones. Si un adolescente se relaciona afectivamente con alguien mayor

puede ser sólo por una fantasía erótica y ésta puede seriamente complicarse si el

adolescente comienza a sentir amor por un adulto. Debido a que el adolescente es

inexperto, tiene sentimientos que aún no es capaz de controlar y difiere en gustos e

intereses con un adulto, puede actuar impulsivamente si se llega a sentir rechazado y

puede llegar a cometer actos imprudentes que probablemente agredan a su pareja o

incluso ( en el peor de los casos) atenten contra su propia vida.

Una causa de igual importancia es el hecho de que muchas personas han crecido

sin una figura paterna o materna a la que puedan admirar y apreciar como su ejemplo a

seguir. Muchas veces una persona puede, inconscientemente, buscar a su pareja con

características que lo hagan sentir aceptado, protegido y amado, tal cual lo haría un

padre o una madre. Esto implica que el compañero con el que quieran involucrarse

afectivamente es mucho mayor. Dentro de este punto, creemos que muchas veces no

sólo la edad física es aquella que tomamos en cuenta para asegurar que es una relación

donde uno de los involucrados es mucho mayor o menor que el otro, sino que también

podemos tomar en cuenta una edad intelectual. Si se trata de una pareja en la que los

dos son adultos o los dos son jóvenes, el nivel de madurez

11


también es muy importante e influye de manera considerable. Por eso, muchas veces

hombres y mujeres deciden estar con una persona menor que ellos, porque esa

persona posee un nivel de capacidad mental e intelectual muy alto a comparación de su

edad y por lo tanto comparten experiencias, intereses y vivencias similares. Un factor

que sería causante de que una persona sea intelectualmente mayor es porque

presentan ciertas características de experiencia, ya sea en su trabajo o en la vida

cotidiana que generan que las otras personas los vean como figuras importantes,

interesantes y por lo tanto, admirables.

Fromm en su capítulo “El amor entre padre e hijos” expresa que el amor de los

padres hacia sus hijos se resume a la regla “Me aman por lo que soy… Me aman

porque soy” (Fromm, 1986, p.46). Creemos que este tipo de amor es el que se debería

dar no solo entre relaciones entre padres e hijos si no, entre todas las personas, sin

embargo, esto requiere de una cierta madurez que no todos tienen. Fromm está

consiente de esto por lo que dice que el amor inmaduro entre padres e hijos cumple la

regla de “Te amo porque te necesito” (Fromm, 1986). Una de las principales razones por

las que una persona busca entablar una relación con una persona mayor a ella es por el

deseo de encontrar una figura maternal o paternal (que muy a menudo estuvo ausente

durante su infancia) Estas personas van buscando ese amor incondicional, sienten la

necesidad de que alguien les dé esa seguridad que sólo los padres pueden otorgar. En

realidad lo que está pasando en este tipo de relaciones es que aman a la otra persona

por necesidad, cómo la regla del amor inmaduro de Fromm estipula. Sin duda, este tipo

de relaciones no deja nada benéfico para la persona quien está tratando de llenar su

huella de abandono con una persona.

Es evidente que dentro de algunas de estas relaciones se presentan varias

diferencias, ya que muchas veces la diferencia de edad conlleva a que tengan gustos,

actividades e intereses muy distintos, es decir, un estilo de vida nada parecido a lo que

acostumbran. Las relaciones que han tenido éxito y que han alcanzado un nivel de

felicidad óptimo es porque han ido tolerando los gustos de la otra persona y han

aprendido de forma correcta cómo pueden sacrificar varias cosas con tal de que su

12


elación tienda a ser productiva y estable, de igual manera no han generado una

dependencia patológica hacia su pareja.

Convivir con una persona que es mayor o menor a ti podría ser difícil, es cuestión

de cómo se desenvuelvan tu pareja y tú. Ambos integrantes necesitan aclarar si están

preparados y emocionalmente fuertes para enfrentar las dificultades que puedan

presentarse, aprender a tolerar gustos diferentes y estar muy dispuestos de que

mantendrán seguridad en su relación, evitando darle importancia a los prejuicios

emitidos por la sociedad, no dejando que influya y de alguna manera destruya su

relación.

Socialmente, este tipo de relaciones ha sido percibida de formas diferentes a

través del tiempo como ya bien lo mencionamos. Este tema ha generado una gran

polémica pues algunos creen que es dañino para la salud e integridad de una persona el

tener como compañero a alguien que es mayor o menor a ti. Tienen la creencia de que

estar en una relación así se debe a algún problema psicológico. Sin embargo, como ya

antes se mencionó, está relacionado con la crianza, los valores establecidos en casa y

modelos de amor que han experimentado.

Es más común observar parejas en las cuales el hombre es mayor que la mujer,

(lo cual se vio corroborado en nuestra investigación), esto ha sido así desde hace

mucho tiempo y por lo tanto no está mal visto. En realidad cuando un hombre tiene

como compañera de vida a una mujer de menor edad que él, normalmente es porque es

joven, bella e irradia alegría, estar con una mujer así de alguna forma le ayuda a

fortalecer su autoestima y su confianza hacia sí mismo; así como el sentimiento del

rejuvenecimiento que le transmite. La mujer joven, a su vez, se siente atraída hacia un

hombre mayor por la experiencia y sabiduría que ha desarrollado, además de que busca

protección y estabilidad.

Por el contrario, si una mujer es mayor que su pareja es juzgada y no es

aceptada por la sociedad. Actualmente, y aunque no es muy común, cada vez se van

presentando más casos en los que la mujer es mayor que el hombre, sin embargo, este

tipo de relación siempre provoca que la sociedad tenga muchas dudas y curiosidades.

Este fenómeno se debe a la independencia profesional de la mujer pues ya no depende

13


económicamente de un hombre, sino que ahora tiene la capacidad de desenvolverse

profesional y socialmente lo que le permite relacionarse con personas de todas las

edades.

Uno de los factores que influye a que las mujeres compartan un estilo de vida con

un hombre menor, es la estética. Mujeres adultas no dejan de cuidar su imagen gracias

a todos los avances en tecnología que últimamente se han estado generando, lo que las

hace lucir jóvenes y bellas.

Normalmente, las mujeres suelen ser inseguras de sí mismas y estar con un

hombre menor que ellas puede ser un problema si una mujer no tiene confianza en sí

misma, pues lo único en lo que podrá estar temiendo es que su pareja pueda

abandonarlas por alguien que sea más joven. Generalmente, lo que buscan los hombres

jóvenes es que las mujeres adultas sean estables emocionalmente e independientes,

que enriquezcan a su pareja con su sabiduría y experiencia.

Con el fin de entender lo que la sociedad opina sobre este tema, se realizó una

encuesta de relaciones interpersonales, el análisis de resultados y su interpretación se

expone a continuación.

Presentación gráfica de los datos recabados en la encuesta sobre relaciones

interpersonales

La primera parte de la encuesta aporta datos generales de los encuestados.

La encuesta se llevó a cabo con una muestra de 50 adultos mayores de edad,

fueron elegidos al azar, de las cuales el 72% fueron mujeres y el 28% restantes fueron

hombres.

72%

28%

Hombres

Mujeres

14


Con el fin de tener una más rápida lectura de los resultados de esta encuesta y

una mejor visualización de los resultados de esta encuesta, cada una de las respuestas

fue graficada. Algunas de estas gráficas ofrecen una comparación entre las respuestas

dadas por hombres y mujeres y otras podremos apreciarlas por separado para su mejor

interpretación.

Del total de la muestra tanto de hombres como de mujeres casi el 60% son

personas con licenciatura concluida y menos del 10% tuvieron escolaridad menor al

bachillerato, la diferencia más marcada fue en las personas con bachillerato concluido

en donde el 28% de las mujeres encuestadas caían en este rubro mientras que el

porcentaje de hombres era solamente de 14%. Con respecto a personas encuestadas

con nivel postgrado, en el caso de los hombres el 21% indicó tener este nivel educativo

mientras que solamente un 6% de las mujeres expresaron tenerlo.

La fluctuación de edades de los encuestados se muestra a continuación:

60

%

40

%

20

%

0%

8%

28%

7% 14%

57%

58%

21%

6%

Porcentajede hombres

Porcentaje de mujeres

Nivel de

estudios

Porcentaje de mujeres

Porcentaje de hombres

El 50% de los entrevistados varones tenía entre 40 y 49 años, mientras que el 29% era

menor a esa edad y el 35 % era mayor. Con respecto a las mujeres el 61% está entre

30 y 49 años mientras que el 8% son menores de 30 años y sólo 7% son mayores a 50

años.

15


60%

40%

20%

0%

50%

36%

8% 14% 21% 25%

28%

7%

3%7%

Menores Entre 30

a 30 año y s Entre 40

39 años Entre 50

y 49 años De 60

y 59 años

añoso

más

Edades de los

Porcentaje de mujeres

Porcentajede

hombres

El análisis de la siguiente pregunta queda desglosado por género en las

siguientes dos gráficas:

¿Has tenido o tienes una relación

con alguien mayor o menor que tú?

80

%

60

%

40

%

20

%

0%

22%

72%

6%

Tú eras Él era No han

mayor mayor tenido este

tipo de

relaciones

Porcentaje de mujeres

La mayoría de las mujeres hizo saber que sus parejas han sido de mayor edad a ellas.

¿ Has tenido o tienes una relación

con alguien mayor o menor que tú?

80%

60%

40%

20%

0%

71%

Tú eras

mayor

14% 14%

Ellaera

mayor

No han

tenidoeste

tipo de

relaciones

Porcentaje de hombres

16


Al preguntar a los entrevistados varones, refieren en su mayoría, ser ellos los de mayor

edad. Al preguntarles la diferencia de edad en las relaciones que han tenido o tienen,

tanto en los encuestados varones como en las mujeres, fue el rango entre 3 y 8 años el

predominante.

¿En qué rango se encuentra la

diferencia de edad?

¿En qué rango se encuentra la

diferencia de edad?

80

%

60

%

40

%

20

%

0%

67%

28%

Entre 3 y Entre 9

8 años añoso

más

6%

No han

tenido

este tipo

de

relaciones

Porcentajede

mujeres

80

%

60

%

40

%

20

%

0%

71%

14% 14%

Entre 3 y 8 Entre 9 No han

años años o más tenido

este tipo

de

relaciones

Porcentaje de

hombres

Frente a la pregunta concreta de quién era el mayor en la relación, las respuestas

fueron las siguientes:

¿Eres mayor que tu pareja?

100%

50

%

0%

78%

17%

14%

71%

Soy menor

Soy mayor

Porcentajede

mujeres

Porcentajede

hombres

La segunda parte de la encuesta consistió en recabar la opinión de los

encuestados, información que posteriormente nos permitirá hacer la interpretación

cualitativa de los resultados. La representación gráfica se presenta a continuación:

17


60%

¿Cuántas parejas conoces en

las que hay una diferencia de

edad de 9 o más años?

40%

20%

0%

14%

3%

56%

21% 313 % 6% 50%

11%

Porcentaje de

mujeres

Porcentajede

hombres

¿Crees que este tipo de

relaciones favorecen una

larga y satisfactoria relación?

6% 14%

No estoyde…

28% 43% Porcentajede

hombres

36% 58%

Muy de acuerdo 7 8 % Porcentajede

mujeres

0% 20% 40%

60%

¿Conoces casos donde el

hombre es menor que la

mujer?

50

%

40

%

30

%

20

%

10

%

0%

¿Cómo crees que las

relaciones entre personas

que se llevan 9 o más años

de edad son percibidas

socialmente?

50%

42%

36% 36%

22%

14%

0%0%

3% 7%

56%

14%

7%

28%

Porcentajede

mujeres

Porcentajede

hombres

¿Conoces casos donde la

mujer es menor que el

hombre?

60

%

50

%

40

%

30

%

20

%

10

%0%

29%

57%

Porcentajede

mujeres

Porcentajede

hombres

No

Si, 1 o 2 casos

Si, 3 o 4 casos

Interpretación de los datos obtenidos de la encuesta sobre relaciones

interpersonales.

La encuesta se llevó a cabo en el Distrito Federal con una muestra de 50 adultos

elegidos al azar.

18


Como un primer indicativo pudimos observar que las mujeres presentaron mejor

actitud para responder a nuestra encuesta, manifestando en algunos casos interés y

cuestionando el porqué de este tema de encuesta. Los hombres argumentaron poco

tiempo para contestar la encuesta o incluso manifestaron indiferencia absoluta.

Más del 80% de los encuestados varones tienen estudios profesionales o

superiores, mientras que las mujeres con estos estudios solo son el 64%. Este dato es

importante, pues creemos que generalmente una persona con mayor nivel académico

tiene menos prejuicios con respecto a la diferencia de edades en las parejas pues tiene

un criterio más amplio y basa el proyecto de vida en pareja en aspectos mucho más

profundos que el simple aspecto de la edad.

Con respecto a la edad de los encuestados, el 50% de los varones encuestados

está en un rango de edad entre 40 y 49 que han tenido parejas en un rango de 3 a 8

años de diferencia. Con respecto a las mujeres el 61% tenía entre 30 y 49 años

expresando también haber tenido parejas cuya diferencia de edad oscilaba entre 3 y 8

años de diferencia.

El 72% de las mujeres encuestadas externó que sus parejas eran mayores que

ellas, respuesta que tiene una correlación directa a la respuesta de los varones, ya que

el 71% de estos externó que ellos eran mayores a sus parejas. Las mujeres externaron

que la diferencia de edades es en un 67% preponderantemente entre 3 y 8 años y el

71% de los hombres nos compartieron que también oscilaba en este mismo rango.

Una pregunta que nos hace corroborar la veracidad de los resultados de esta

encuesta es la siguiente “¿Quién era mayor, tú o tu pareja? Donde que el 78% de

mujeres son menores que sus parejas mientras que el 71% de los hombres externó ser

mayores que sus parejas.

Otro dato que se obtuvo en esta encuesta es que el 86% de los hombres

conocen a 3 o más parejas con diferencia de 9 años o más mientras que el 87% de las

mujeres nos compartieron que conocían de 1 a 5 parejas con este rango de diferencia

de edad.

19


El 50% de los varones encuestados considera que las relaciones con diferencia

de edad son percibidas por la sociedad como perjudiciales mientras que el 42% de las

mujeres considera que esto no tiene impacto social.

Al preguntarles si consideran que la diferencia de edad favorece a una larga y

satisfactoria relación de pareja, los varones opinaron estar de acuerdo en un 66%

mientras que las mujeres manifestaron su desacuerdo en un 57%.

Los hombres externaron en un 57% conocer 4 o más casos de parejas donde el

hombre es mayor cuando que las mujeres en un 56% manifestaron conocer uno o dos

casos solamente parejas en esta condición.

El 75% de las mujeres y el 50% de los hombres dijeron conocer solo uno o dos

casos en que la mujer es mayor que el hombre en relaciones de pareja.

En conclusión, se pudo observar que la mayoría de los entrevistados fueron

adultos maduros entre 40 y 49 años con estudios de licenciatura terminada que

mantienen relaciones de pareja en donde los varones son mayores a las mujeres en un

rango entre 3 y 8 años lo cual corrobora una tendencia habitual a que los hombres elijan

mujeres más jóvenes para establecer su proyecto de vida. Los hombres encuestados

conocen más casos de parejas con 9 años y manifestaron que este tipo de relaciones

con tantos años de diferencia sí son considerados por la sociedad como perjudiciales

mientras que las mujeres conocen a menos parejas con estas características y

consideran que no tiene un impacto social esta diferencia de edad. Más de la mitad de

los entrevistados nos compartieron conocer 4 o más parejas en las que el varón es

mayor mientras que refirieron conocer solamente uno o dos casos en que la mujer es

mayor. Todo el análisis anterior ilustra el proceder latinoamericano a establecer parejas

en las que el varón es mayor (más maduro, resolutivo, solvente, emprendedor, etc) y por

ende la mujer es menor (más moldeable, adaptable, dispuesta, etc.) esto sin importar ni

la edad ni el nivel educativo de los que conforman la pareja.

Realización de Entrevistas

Por otro lado, desarrollamos cinco entrevistas con el fin de distinguir mediante vivencias

de las parejas que se encuentran involucrados en este tipo de relaciones y así distinguir

20


las ventajas y desventajas que existen. Dentro de las entrevistas son tres casos en los

cuales el hombre es mayor que la mujer y dos donde la mujer es mayor que el hombre.

Estas entrevistas se encuentran en el Anexo I.

Por medio de los análisis realizados pudimos observar que llas relaciones de

pareja con gran diferencia de edad suelen ser mucho más complicadas que las que son

consideradas normales, ya que siempre uno de los dos tiene que cambiar; por lo general

es el integrante más joven el que se ve forzado a madurar y acoplarse a las

necesidades del otro. Este acoplamiento puede causar cierta frustración; en la cuarta y

quinta entrevista podemos ver los matices de la relación dependiendo la edad. La salud

es otro factor fundamental pues mientras más viejo es, la salud tiene a deteriorarse de

una manera más acelerada.

La sociedad es un factor sumamente importante ya que estas parejas se

encuentran rodeadas de críticas y la sociedad está más interesada en su relación que

en la de los otros y las personas tienden a realizar comentarios que llegan a afectar de

manera emocional a los integrantes; la sociedad tiende a poner más atención en la

apariencia que estas parejas proyectan, aunque también se llegan a preocupar por

cómo terminarían.

Notamos también que en las relaciones en donde la mujer es mayor, la sociedad

suele proporcionar más críticas, un factor puede ser que estas relaciones son menos

comunes pues las mujeres tendemos a madurar más rápido que los. Lo favorable de

este tipo de relaciones es que la mujer tiende a enseñar más, en base a sus

experiencias por lo que hace que haya menos problemas en la relación. Las dos

personas que entrevistamos, sintieron ausencia de sus padres y, al sentir dicha ausencia

tienden a tener la necesidad de cuidar, proteger, cosa que a los hombres más jóvenes

les beneficia.

En cambio cuando el hombre es más grande, la sociedad no lo ve tan mal, en el

pasado esto era muy común por la seguridad económica que podría proporcionarles,

hoy en día la seguridad es uno de nuestros más grandes factores ya que los hombres

mayores tienden a trasmitir seguridad afectiva y por medio de las entrevistas pudimos

darnos cuenta que al llegar a cierta edad, los hombres suelen proteger a su pareja, y si

21


las mujeres han experimentado la ausencia de alguno de sus padres, pueden llegar a

complementarlo. Otra ventaja es la madurez, ya que las mujeres maduramos más

rápido que los hombres, entonces, las mujeres buscan a hombres con cierta madurez,

que en la etapa más joven los de su desarrollo no han alcanzado y prefieren buscarla en

alguien con más experiencia.

Un punto que nos parece muy importante resaltar es el que la edad importa

mucho, al principio de la relación cuando los dos sean jóvenes, evidentemente las cosas

van a ser más fáciles, ya que los intereses y las posibilidades no son tan diferentes, en

cambio cuando la edad ya es más avanzada, estas parejas tienen más problemas pues

el más joven perdió algunos años de su juventud, lo que termina siendo frustrante al

querer experimentar cosas que ya no puedes con tu pareja.

Para tener una buena relación de este tipo consideramos que es necesario saber

las consecuencias, pero sobre todo estar de acuerdo con ellas. También necesitan hacer

caso omiso de las opiniones de la sociedad, ya que muchas veces se basan en

prejuicios de imagen, cosa que no debería definirnos. Por ultimo si ambas partes están

de acuerdo en que van a tener que sacrificar mucho por el otro y ceder mutuamente en

algunas situaciones, estas relaciones podrían ser hasta más duraderas, ya que les

permitiría tener una comunicación abierta y un nivel de entendimiento mucho mayor

debido a la madurez.

Conclusiones obtenidas.

Gracias a la investigación realizada, podemos concluir que uno de los factores más

importantes que dan pie a que este tipo de relaciones ocurra, es el hecho de muchas

personas durante su etapa de juventud carecieron de una figura de autoridad que las

guiara y les proporcionara afecto y atención, por lo que en su crecimiento buscan

involucrarse afectivamente con una persona que satisfaga dichas necesidades creando

un sentimiento de admiración, protección y estabilidad.

Sin embargo, estas relaciones tienden a presentar más complicaciones que las

consideradas “normales” porque los integrantes están expuestos a las críticas realizadas

por la sociedad, además de que no siempre congenian en las actividades,

22


impidiendo que compartan un estilo de vida, o intereses por la distinta madurez

psicológica y emocional.

Uno de los factores que más ha influido en este tipo de relaciones fue el cambio

por el que se sometió la sociedad mexicana a lo largo de la historia pues, al cambiar el

papel de la mujer, ambos sexos tuvieron la misma importancia en el medio en que se

desarrollaban y con esto el individualismo creció y provocó que el entablar relaciones

pasara a segundo término, lo que anteriormente era inimaginable pues para la mujer la

familia era fundamental.

Sin embargo, como resultado de encuestas y entrevistas realizadas a la sociedad

mayor a 25 años pudimos mostrar que aunque la diferencia de edades biológica sea

grande, no siempre está presente una psicológica, pues cuando un hombre estaba

involucrado en una relación con una mujer menor tendía a comportarse de manera más

jovial y, cuando la mujer es mayor, los hombres se ven en la necesidad de madurar más

rápido.

Finalmente, encontramos datos interesantes como que el El 50% de los varones

encuestados considera que las relaciones con diferencia de edad son percibidas por la

sociedad como perjudiciales mientras que el 42% de las mujeres considera que esto no

tiene impacto social. Los datos también arrojan que es mucho más común que el

hombre sea el mayor en una relación de este tipo.

23


Anexo I

Primera entrevista:

Entrevistamos a Claudia Iglesias Peralta de 50 años de edad y a su pareja Mario

Salazar de 41 años.

1. ¿Qué es lo más difícil de tener este tipo de relaciones?

Muchas veces resulta difícil la diferencia en ingresos, además la manera errónea en la

que lo ve la sociedad y por lo tanto la crítica constante de ella.

2. ¿Sus intereses cambian notablemente?

Si, lo cual puede llegar a complicar la relación.

3. ¿Cómo es la relación con tus padres?

Es buena y nunca les afectó que mantuviera esta relación.

4. ¿Cómo afecta la opinión de la sociedad en tu relación?

Puede llegar a ser difícil ya que suele hacer comentarios negativos, mientras más

aumenta la diferencia de edad más complicado se vuelve.

5. ¿Qué desventajas existen?

La crítica constante y los desacuerdos con algunos de los intereses del otro.

6. ¿Qué ventajas existen?

La relación puede tener un clima mucho más positivo y tranquilo debido a la madurez y

la experiencia.

7. ¿Por qué crees que él/ella te llame la atención?

Por la experiencia y conocimiento que tiene en diversos temas.

8. ¿La relación con tus amigos es la misma, tomando en cuenta el cambio de

intereses?

Si, la mayoría de las veces he sido capaz de encontrar un balance.

24


9. ¿Qué tanto notas la diferencia de edad en sus actitudes?

Realmente no es tan notorio.

10.¿Qué tan afines son sus proyectos de vida?

Demasiado, lo que permite que tengamos una muy buena relación.

11.¿Qué semejanzas tiene con tu padre/madre?

Se parece en cuanto a la forma de comunicarse y expresar sus ideas.

12.¿Alguna vez sentiste ausencia de tus padres?

Si

13. ¿Por qué crees que la sociedad critique este tipo de relaciones?

Porque se han generado tabúes en tanto a ellas y nunca hemos prestado tanta atención

a ellas como para cambiarlos.

14.¿Cambiarias la diferencia de edad?

No

15. ¿Cómo imaginas su relación en unfuturo?

Imagino una relación tan buena y saludable como la que tenemos ahora.

Segunda entrevista:

Se entrevistó a María Teresa de Lourdes Rivas Kolfon de 55 años casada con Rosalio

Álvarez Archundia de 44 años.

1. ¿Qué es lo más difícil de tener este tipo de relaciones?

Que cuando es chico, lo ven mal; la imagen.

2. ¿Sus intereses cambian notablemente?

No

25


3. ¿Cómo es la relación con tus padres?

Hoy buena.

4. ¿Cómo afecta la opinión de la sociedad en tu relación?

No me afecta.

5. ¿Qué desventajas notas?

La imagen que proyectamos.

6. ¿Qué ventajas notas?

El entusiasmo joven.

7. ¿Por qué crees que él/ella te llame la atención?

Por su amor, cariño, entusiasmo, juventud.

8. ¿La relación con tus amigos es la misma, tomando en cuenta el cambio de

intereses?

Sí, es la misma.

9. ¿Qué tanto notas la diferencia de edad en sus actitudes?

Casi no hay puesto que él maduró muy rápido.

10. ¿Qué tan afines son sus proyectos de vida?

Del cero al diez, ocho.

11. ¿Qué semejanzas tiene con tu padre/madre?

Ninguna.

12. ¿Alguna vez sentiste ausencia de tus padres?

Sí.

13. ¿Por qué crees que la sociedad critique este tipo de relaciones?

Porque solo juzga con la apariencia.

26


14. ¿Cambiarías la diferencia de edad?

No.

15. ¿Cómo imaginas su relación en un futuro?

Estable.

Tercera entrevista:

Se entrevistó a Graciela Zoppo, esposa de Guillermo de Alba de 70 años.

1. ¿Qué es lo más difícil de tener este tipo de relaciones?

Que sus amistades son más grandes que yo.

2. ¿Sus intereses cambian notablemente?

No, nuestros intereses no cambian.

3. ¿Cómo es la relación de tus padres?

Respetuosa.

4. ¿Cómo afecta la opinión de la sociedad en tu relación?

No me afecta.

5. ¿Qué desventajas notas?

Que ya no disfruta mucho viajar, porque en el pasado viajó mucho.

6. ¿Qué ventajas notas?

Madurez, estar con alguien que sabe bien lo que quiere y su seguridad.

7. ¿Por qué crees que él/ella te llame la atención?

No entiendo la pregunta.

8. ¿La relación con tus amigos es la misma, tomando en cuenta el cambio de

intereses?

27


Tenemos los mismos intereses.

9. ¿Qué tanto notas la diferencia de edad en sus actitudes?

Ninguna

10. ¿Qué tan afines son sus proyectos de vida?

Totalmente afines.

11.¿Qué semejanzas tiene con tu madre/padre?

Sus valores, el buen humor, la energía, la jovialidad y vitalidad.

12. ¿Alguna vez sentiste ausencia de tus padres?

No, nunca.

13. ¿Por qué crees que la sociedad critique este tipo de relaciones?

Es por prejuicios absurdos.

14. ¿Cambiarías la diferencia de edad?

No.

15. ¿Cómo imaginas su relación en un futuro?

Envejecerá antes que yo, aunque ya estamos maduros.

Cuarta entrevista:

Se entrevistó a María Eugenia Echegoyen de 65 años, casada con José Luis de 76

años.

1. ¿Qué consideras que es lo más difícil de manejar dentro de tu relación?

Lo más difícil es el llevar una sana convivencia con tu pareja, pues ya no tenemos los

mismos gustos y necesidades. Tenemos diferentes estados de ánimo y salud.

2. ¿Sus intereses son muy diferentes?

28


Si, nuestros intereses son muy diferentes. Yo aún quiero divertirme y él ya quiere

descansar.

3. ¿Cómo era la relación con tus padres? ¿Cómo reaccionaron al enterarse de

tu relación?

Viví una infancia muy dura, había pocos ingresos económicos y mis padres se vieron

con la responsabilidad de mantener tres hijos. Sufrí su ausencia, el estrés de mi madre

y el alcoholismo de mi padre, el cual murió cuando yo era apenas una niña. En general

calificó mi relación con ellos como distante. Mis papas no querían que yo me relacionara

con mi esposo. Su respuesta fue totalmente negativa. Lo rechazaron, creyeron que se

burlaba de mí.

4. ¿Afectó la opinión de la sociedad a tu relación?

La gente habla mal de ti, creen que eres tonta, que arruinarás tu vida sometiéndote a un

hombre mayor a ti. Sin embrago yo siempre estuve firme en mi decisión y el me apoyo

siempre.

5. ¿Notas algunas desventajas significativas en tu relación?

La desventaja de esta relación es que me volví una mujer con deseos frustrados, me

hubiera gustado vivir más. Me salte mi etapa de juventud y siempre tendré ganas de

vivirla. Tuve que correr por el tiempo para estar a su nivel de vida.

6. ¿Qué ventajas notas?

La ventaja es que gracias a él tengo la vida que tengo. Él fue el impulso de nuestra

familia, su trabajo nos sacó a delante. Aprendí mucho sobre los negocios gracias a él.

Siempre tuve un compañero fuerte a mi lado que me cuidara y ayudara cuando lo

necesitaba.

7. ¿Por qué crees que él te llamó la atención?

A mí el me llamo la atención porque me hacía sentir muy segura. Para nuestra época él

era un hombre educado, preparado. Él estaba arriba de mi nivel económico. Era una

persona madurar respetuosa.

29


8. ¿Las relaciones con tus amistades fueron las mismas?

Mis relaciones de amigos se arruinaron pues él no se sentía cómodo con mis amigos y

acabe por ceder ya que él también me ofrecía diversión y salidas ocasionales. El

siempre prefiero que salidas fueran entre nosotros dos nada más.

9. ¿Qué tan afines son sus proyectos de vida?

Nuestros proyectos de vida no son para nada afines, somos como dos mundos

diferentes. No pensamos igual, no coincidimos en casi nada. La vida que llevo ahora no

es la que yo estaba esperando, nunca fue parte de mi proyecto de vida.

10. ¿Notas algún parecido en tu pareja con tu padre o madre?

No tiene ningún parecido a mi padre, mi padre era un hombre jovial y alegre, le gustaba

cantar y hacer fiestas contrario. Mi marido que es muy reservado la única semejanza

que logró encontrar es que ambos eran maduros y mayores a mí.

11. ¿Alguna vez sentiste ausencia en tu infancia y juventud por parte de tus

padres?

Sí, yo viví soledad en mi adolescencia. De cierta forma creo que el haberme sentido de

esta manera me hizo buscar compañía y lo encontré a él.

12. ¿Por qué crees que la sociedad critique este tipo de relaciones?

Porque normalmente las personas con las que te llevas mejor son de tu misma edad o

aproximada a ella, esto es porque comparten intereses, energía, no necesitan

formalismos. Entonces cuando se ve algo inusual como este tipo de parejas las

personas se preguntan qué hay detrás de la Unión de esas dos personas y siempre

piensan que una de las dos partes quiere abusar de la otra, ya sea económicamente,

sentimentalmente y hasta sexualmente.

13. ¿Cambiarías la diferencia de edad?

Si pudiera si cambiaría nuestra diferencia de edad, malo que más me gustaría es que

pudiéramos platicar al mismo nivel, que pudiéramos entendernos. La ve todo con

demasiada seriedad y formalidad, a mí me gustaría ver la vida más ligera.

30


14. ¿Cómo te imaginas tu relación en un futuro?

En un futuro nos imagino ausente uno del otro.

15. ¿Si supieras que en la actualidad una chica está saliendo con un hombre

mucho mayor a ella, como fue tu caso, que le dirías?

Platicaría con ella, me gustaría que supieran que toda relación de esa índole suele llegar

al mismo lugar, tal vez al principio es muy interesante, pero a la larga puede volverse

algo frustrante.

Quinta entrevista:

Se entrevistó a Elizabeth Arrazola Segura de 25 años quien mantiene una relación con

David C. Wang de 38 años.

1. ¿Qué es lo más difícil de tener este tipo de relaciones?

Los amigos, porque tiene amigos muy grandes, no me siento acoplada. La otra es

algunos gustos e intereses que a lo mejor a él le gustan hacer cosas más tranquilas y a

mí no tanto, también la madurez porque él piensa en muchas cosas que yo no, como la

estabilidad financiera y el futuro, cosas que yo no me había planteado por la edad.

2. ¿Sus intereses cambian notablemente?

No cambian drásticamente y ahorita que pienso eso, él es más relajiento que yo, a

pesar de ser más grande. Se cansa más rápido.

3. ¿Cómo es la relación con tus padres?

Es muy buena, se llevan muy bien, platican muy a gusto, son como muy comprensivo

con él y soporta las preguntas de mis papás.

4. ¿Cómo afecta la opinión de la sociedad en tu relación?

A veces si es muy difícil porque hay gente que es muy hostigosa y hace preguntas

como: ¿qué va a pasar cuando él tenga 70? Y es muy incómodo pero en general ya que

conocen la relación se dan cuenta de que somos muy parecidos y es muy buena

31


persona, pero en una primera instancia eres sujeto a críticas y comentarios como: de

seguro es porque tiene mucho dinero o que es por interés.

5. ¿Qué desventajas notas?

No noto ninguna, a veces siento feo porque como es más grande se va a morir más

rápido.

6. ¿Qué ventajas notas?

Muchas, por ejemplo, tiene mucha madurez, no tiene celos, ni cosas superficiales, es

más claro en lo que él quiere, ya sabe lo que es, lo que necesita y la comunicación es

mucho más abierta y en cierto sentido yo soy igual, entonces me escucha con atención,

no es egoísta y mientras más grande eres menos egoísta eres, ayuda mucho a los

demás y piensa en muchas cosas a futuro.

7. ¿Por qué crees que él/ella te llame la atención?

Porque es muy inteligente, sabe lo que quiere y es muy divertido.

8. ¿La relación con tus amigos es la misma, tomando en cuenta el cambio de

intereses?

Sí, porque su personalidad es muy versátil, entonces cuando está con mis amigos el

trata de acoplarse y de hablar cuando yo estoy con sus amigos me cuesta más trabajo

ser como soy porque siento que tengo que decir puras cosas inteligentes o más serias,

siento un ambiente más serio y no me desenvuelvo totalmente, me da pena pero él es

todo lo contrario, trata de adaptar el tema a las personas.

9. ¿Qué tanto notas la diferencia de edad en sus actitudes?

Muchísimo, es mucho menos sentimental, más maduro, todo lo toma tranquilo, no se

acelera, toma decisiones más pensadas y sin tantas emociones.

10.¿Qué tan afines son sus proyectos de vida?

Él ya tiene toda su vida hecha, nada que ver con la mía porque apenas estoy

empezando a desarrollarme profesionalmente y hay muchas cosas que todavía no logró

y él está al revés, ya tiene su meta trazada y muchos logros hechos, en esos no son tan

32


afines pero viéndolo en un punto más general, los dos tenemos afinidad hacia los

proyectos sociales entonces eso es algo que esta padre, como nos gusta lo mismo a lo

mejor ahorita no se unen nuestros proyectos pero si es algo que nos podría unir en

algún futuro, son cosas que nos gustan mucho y me faltaría prepararme más para

brindar una mejor atención. Nos gustan las mismas cosas.

11.¿Qué semejanzas tiene con tu padre/madre?

Que son muy nobles, chaparritos, los ojos chiquitos, más que pare físico, son muy

parecidos en valores, por ejemplo el estudio, el trabajo, el respeto, muchos más como la

familia. La manera en que fueron educados y los valores son muy parecidos.

12. ¿Alguna vez sentiste ausencia de tus padres?

No, nunca lo eh sentido.

13. ¿Por qué crees que la sociedad critiqué este tipo de relaciones?

Porque es miedo a lo desconocido porque la normalidad supone que debes de estar con

alguien de tu edad, es básicamente eso, todo lo que sale de la normalidad es diferente y

les cuesta trabajo, aceptar esas cosas porque hay otras culturas que así es y la gente lo

ve normal, creo que es más un asunto cultural, el miedo y por eso critican mucho.

14. ¿Cambiarías la diferencia de edad?

A lo mejor sí, podría ser un poco más pequeño en edad pero más grande que to de

todos modos, como 5 años más grande, pero no de mi edad.

15. ¿Cómo imaginas su relación en unfuturo?

Muy estable, tranquilo, normal, con mucha comunicación, madurez, felicidad y vuelvo a

lo mismo, depende de las personas, yo me imagino súper bien y no creo que la

diferencia de edad afecte tanto y tal vez cuando el este mucho más grande, si se va a

notar más pero, yo soy así, muy ermitaña, a lo mejor yo quiera hacer cosas que el no, a

lo mejor por eso lo escogí así.

33


Bibliografía

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Recuperado el octubre de 2014, de Sitio web:

http://www.siquia.com/2013/04/parejas-con-mucha-diferencia-deedad/http://www.mejoraemocional.com/parejas/el-es-menor-que-ella/

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Meilerm M. (2014). “Él es menor que ella”. Mejora Emocional. Recuperado el 3

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16 de noviembre de 2014. http://vidayestilo.terra.com.co/mujer/amor-y-sexo/ladiferencia-de-edad-en-las-relaciones-depareja,70e48963ab0b3410VgnVCM4000009bcceb0aRCRD.html

34


El

emparejamiento

conyugal: una

dimensión poco

estudiada de la

formación de las

parejas


El emparejamiento 1 conyugal: una dimensión poco estudiada de la

formación de las parejas 2

Dra. Julieta Quilodrán

jquilo@colmex.mx

Mtra. Viridiana Sosa

virisosa@yahoo.com.mx

Abstract

Information about couples that will enable an analysis of peers is not commonly obtained. This

possibility exists currently in Mexico with respect to some of the characteristics of the individuals

that get married. Such data were used to approach the study of conjugal homogamy countrywide.

Legal nuptiality constitutes approximately 75% of total unions; thus, our findings are highly

representative of the Mexican reality.

The main findings that were obtained refer to the residential proximity of most individuals

who get married. Nonetheless, they also exhibit the influence of migration flows among regions.

Homogamy could be expected in terms of age differences between spouses, which is also

considerable. The average difference does not go beyond three years, and the calendar of female

nuptiality is more precocious than the male one. As far as education is concerned, it is possible to

observe that almost 60% of the couples share the same level and that in 16.6% of the cases women

exceed men’s educational level.

Las parejas conyugales no se forman al azar; por el contrario, su conformación constituye

uno de los aspectos mas controlados en toda sociedad. Si tenemos que la reproducción

social ocurre, básicamente en el seno de las familias, la forma en que éstas se generan

reviste un interés fundamental.

Las modalidades a través de las cuales se establece una pareja conyugal han sido

muy variadas a través del tiempo y del espacio: hubo épocas, y existen todavía lugares,

donde la familia o la comunidad imponen a la mujer el cónyuge con el cual deberá convivir

y formar una familia. Sin embargo desde hace algunos siglos, en el mundo occidental, la

elección del cónyuge se ha tornado cada vez más un asunto de carácter privado que

involucra principalmente solo a la pareja. Aún así, el emparejamiento (matching) continúa

produciéndose, en la mayoría de los casos, entre semejantes. Es decir, entre un hombre y

una mujer que comparten un cierto número de características sociales y por lo mismo, un

cierto grado de homogamia. Según se ha observado en los estudios llevados a cabo a este

respecto (Girard,1964; Bozon y Héran,1988) la libertad de elegir al cónyuge se circunscribe

a un abanico de opciones, más o menos rígidas, definidas socialmente cuyo propósito “es

asegurar la transmisión del capital –económico y cultural- acumulado por una generación a

la siguiente de manera relativamente armónica” (Bourdieu, 1975).

Este tema no ha sido abordado en México desde el ángulo de la demografía y los

trabajos de índole antropológica que lo han hecho son escasos. Nuestro propósito en esta

1 Traducción del término matching utilizado en el inglés

2

Trabajo realizando en el marco del proyecto, “Las parejas conyugales jóvenes, su formación y

descendencia” financiado por CONACYT no. 29051- s. Agradecemos la colaboración de Jaime Ramírez,

miembro del proyecto, por su participación en el diseño y elaboración de mapas y gráficas.


oportunidad es realizar una primera incursión utilizando para ello la información

proveniente de las estadísticas vitales sobre matrimonios. Si bien los matrimonios legales

no constituyen la única manera de ingresar en una unión conyugal, ellos representan en

México alrededor del 80% del total de uniones ocurridas en el país.

Nuestro análisis se referirá a las cohortes de matrimonios de 1989 - 1993 3 vale

decir, a todas las parejas conyugales que se unieron legalmente en este período, se trate de

primeras nupcias o nuevas nupcias, debido a que las estadísticas mexicanas no han

separado, hasta ahora, los matrimonios por orden. Este grupo de cohortes representa

alrededor de la mitad de aquellas que están iniciando su vida marital, reproductiva y laboral

con el nuevo siglo. Los jóvenes que pertenecen a ellas nacieron en una gran proporción a

comienzos de los años setenta, y por lo mismo, no nos debe sorprender que se trate de

cohortes sumamente abundantes puesto que nunca la población mexicana creció más que en

esos momentos. Su tránsito, así como el de los hijos que vayan teniendo marcará la historia

de los próximos 30 años. Se trata de generaciones mucho más educadas de las que las

precedieron (casi las tres cuartas partes completaron al menos su educación primaria) y con

una menor brecha de escolaridad entre los sexos lo cual permite, entre otras cosas,

vislumbrar la persistencia de un modelo de fecundidad con tendencia a la baja, –entre 2 y 3

hijos en promedio. Otro aspecto que debería caracterizar a estas generaciones sería la

mayor cercanía de la edad entre los cónyuges. Este proceso conocido como de homogamia

cronológica ha venido acentuándose en los últimos 20 años en el país (Quilodrán, 1996) y

ha debido contribuir al mayor empoderamiento de la mujer al interior de la pareja conyugal.

En efecto, se considera que el poder de negociación de una mujer es más grande cuando su

pareja tiene una edad similar a la suya en razón de que ambos son contemporáneos y

tuvieron además, más o menos el mismo tiempo para educarse, trabajar e incluso madurar.

En esta situación disminuiría la fuerte relación de dependencia de la mujer que caracteriza a

las parejas en las sociedades tradicionales; en donde las diferencias de edades son por lo

general, mucho mas elevadas; entre 7 e incluso, 10 años (Peristiany,1976; McDonald, 1989;

Bartiaux,1991).

Si atendemos a las razones antes expuestas no cabe duda que el momento en el cual

se forman las parejas es clave en la reproducción de la población. En realidad, el

matrimonio va a definir dos tipos de relaciones esenciales en la estructuración de toda

sociedad 4 :

1. Las relaciones entre grupos sociales ¿Qué tanto se asemejan los cónyuges en cuanto

a sus características sociales, económicas, culturales y etarias?

Homogamia

2. Las relaciones entre hombres y mujeres al interior de las parejas conyugales.

Relaciones de género

Estas dos dimensiones están por lo demás, estrechamente relacionadas. La

homogamia asegura la reproducción del capital social de una generación a otra y las

relaciones de género son inherentes a este proceso. Efectivamente, cada sexo posee sus

propias expectativas y atributos que hacer valer en el mercado matrimonial; esto es, desde

que se realiza propiamente la elección del cónyuge y por ende, se produce la formación de

la pareja. Visto así, el tema de la elección del cónyuge es vasto, de aquí que este trabajo se

3 La información desagregada y automatizada está disponible en las estadísticas de 1985 en adelante.

4 Ver Girard, 1964, De Singly, 1987, Bozon y Héran 1988, Bartiaux y Wattelar, 2000.

2


circunscriba solamente a contestar la pregunta siguiente de una manera por lo demás, muy

general. ¿Qué tan homogámicas son las parejas formadas en el período 1989 – 1993 en

cuanto a las edades al casarse, la proximidad residencial y los niveles de educación de cada

uno de sus miembros?

Fuente de datos

Para elaborar el presente estudio se cuenta con la información sobre matrimonios de las

estadísticas vitales. Los datos más recientes publicados por INEGI en 1994 (vía magnética

– CD-ROM) se refieren a los matrimonios llevados a cabo en México, de 1985 hasta 1993.

Esta fuente proporciona desde 1985 el número de matrimonios que se celebran ante el

Registro Civil cada año, como también, algunas características demográficas y

socioeconómicas de cada uno de los contrayentes. En la actualidad sólo las estadísticas

vitales nos permiten realizar un análisis de los hombres y de las mujeres por pares, al

proporcionarnos información simultánea para ambos miembros de la pareja en cuanto a sus

edades, sus localidades de residencia, sus niveles de escolaridad y la naturaleza de la

ocupación desempeñada al momento de contraer nupcias. Otra de las razones para utilizar

esta información, como ya lo expresamos anteriormente, es el predominio de las uniones

legales en el país 5 .

Metodología

En los hechos la información disponible permite combinar las características recién

enumeradas para ambos contrayentes, lo que nos lleva a tener como unidad de análisis a la

pareja y no a hombres y mujeres por separado. Dado que la gran mayoría de las mujeres no

trabajaban al momento de casarse (68.5%) tomamos la decisión de no incluir, por el

momento, a la homogamia ocupacional en el presente análisis. Como decíamos trabajar

con datos que nos brindan información sobre una misma pareja nos permite relacionar las

características (i.e. edad, lugar de residencia, escolaridad) de ambos miembros y con ello

enriquecer las posibles respuestas a nuestra pregunta inicial relativa a las distancias

espaciales, demográficas y sociales entre los cónyuges.

Los indicadores que estimamos a efecto de responder a nuestra pregunta inicial son:

las diferencias de edad entre cónyuges; la frecuencia con la cual los matrimonios se

celebran entre personas del mismo lugar de residencia; y la similitud entre los niveles de

escolaridad entre los mismos.

Inicialmente se exploró la posibilidad de considerar los matrimonios de un periodo

tal como se planteó en la introducción. Con este propósito se revisaron los matrimonios

celebrados entre 1988 y 1993 (ver Gráfica 1). Al constatar que el número de estos últimos

era más o menos constante a través del periodo, se decidió considerar a los matrimonios

correspondientes a un solo año. La ventaja de esto radicaba en la facilidad en el manejo de

los datos, cuyo volumen para el periodo era excesivo 6 . El año elegido fue finalmente 1990

por tratarse de un año censal y encontrarse a mitad del periodo anteriormente mencionado

(1988-1993). Esto nos permitirá comparar, más adelante, los resultados que se obtengan

con los otros estudios de nupcialidad fincados en la información para este mismo año. Al

5 Según Quilodrán (2000) la proporción de mujeres unidas legalmente en 1997 fue de 77%.

6 3,883,664 casos entre 1988 y 1993.

3


educir el número de observaciones a casi la quinta parte fue posible manejar los datos a

través del programa SPSS (alrededor de 600 mil casos anuales).

Gráfica 1. Efectivos anuales de matrimonios

1988 – 1993

670,000

660,000

650,000

640,000

630,000

620,000

610,000

600,000

1988 1989 1990

1

1991 1992 1993

Fuente: Estadísticas Vitales de matrimonios, CD Nupcialidad, México, INEGI, 1994.

Otra de las decisiones adoptadas fue la de iniciar el estudio con un análisis de tipo

clásico, es decir, por sexos separados antes de hacerlo propiamente por pares o parejas. El

propósito de esto fue dar cuenta primeramente de la intensidad y el calendario de la

nupcialidad legal en 1990. El modo de hacerlo fue recurrir a la estimación de las tasas

específicas de nupcialidad legal por sexo.

Según se puede apreciar en la Gráfica 2 la curva correspondiente a los matrimonios

legales no es solamente, como se esperaría, más temprana en el caso de las mujeres que

entre los hombres sino, también con una cúspide más dilatada con respecto a la de éstos.

Estas características conllevan edades medianas y promedio más tempranas al matrimonio

entre las mujeres. En contraste con éstas, la nupcialidad de los hombres presenta una mayor

intensidad, es decir, que una mayor proporción de ellos llega a contraer al menos un primer

matrimonio antes de los 50 años.

4


10-14

20-24

30-34

40-44

50-54

60-64

70-74

80-84

90-94

Gráfica 2. Tasas específicas de nupcialidad legal 1

Tasa x 1000

80.0

70.0

60.0

50.0

40.0

30.0

20.0

10.0

0.0

Grupo de edad

Mujeres

Hombres

1]

Fuente: Anexo 1

La evolución observada nos indica que los hombres se casaron ese año a una edad

promedio de 25.9 años y que esta misma edad fue para las mujeres de 23.1 años. Por lo

demás, el 50% de hombres y mujeres ya estaba casado a los 22.9 y 20.4 años

respectivamente (Anexo 1). Estas edades promedio son algo más elevadas que las

estimadas para el total de la población unida (matrimonios y uniones libres) para ese mismo

año: 24.2 años para los hombres y 22.0 años para las mujeres (Quilodrán,1998). En efecto,

el matrimonio se celebra generalmente a edades más tardías que la unión libre según se ha

constatado repetidamente en la investigación realizada 7 . No hay que descartar, sin embargo,

que las edades al matrimonio que acabamos de estimar con los datos de las estadísticas

vitales estén, hasta cierto punto, sobreestimadas, en la medida que no se trata

exclusivamente de primeras nupcias.

Para finalizar este apartado introductorio podemos afirmar que el matrimonio en

México es bastante universal, que sólo un 5% de la población que sobrevive hasta la edad

de contraer nupcias no lo hace. Por otra parte, las edades medianas a las cuales se llevan a

cabo los matrimonios no es tan temprana; no obstante, la mitad de los matrimonios ocurren

antes de los 23 años en el caso de los hombres y de los 20.4 años en el de las mujeres. El

intervalo de edades medianas entre los cónyuges es por su parte, relativamente bajo, 2.6

años.

A continuación procederemos a estimar los niveles de homogamia existentes en

1990 con respecto a las tres variables antes enunciadas: residencia, edad y escolaridad. Se

trata de un primer análisis de este género y estamos conscientes de la necesidad de

profundizarlo incorporando no solamente las interrelaciones entre los aspectos que

trataremos, si no también las relaciones de éstos con la propia dinámica demográfica y

social.

7

Ver Quilodrán, J. 1983, 1991 ,1998 y 2000; Ojeda,N., 1989; Solís, 2000.

5


Homogamia residencial

La información que nos procuran las estadísticas vitales nos permite efectuar análisis de la

homogamia desde el nivel local hasta el regional. La complejidad de manejar niveles de

información muy desagregados, como sería sobre todo el local o municipal, solamente se

justifica con un propósito muy específico. Por esta razón, y tratándose de un primer

abordaje del tema nos hemos limitado a un análisis de tipo regional que sería, desde luego,

el nivel donde el grado de homogeneidad es mayor (Cuadro 1). En efecto, la homogamia

ronda el 80% a nivel local o municipal, pero se incrementa de manera importante a más del

90%, cuando se trata del nivel estatal (94%) y regional (98%).

Cuadro 1. Niveles de homogamia residencial (%)

Localidad Municipio Entidad Regiones

80.2 82.6 94.2 98.0

Fuente: Estadísticas Vitales de matrimonios 1990, CD Nupcialidad, México, INEGI,1994

Para estimar la homogamia residencial se recurrió a dividir al país en cuatro grandes

regiones según se muestra en el Cuadro 2. Los criterios utilizados fueron de orden

geográfico, social y económico 8 .

Cuadro 2. Regionalización

Norte Bajío Centro Sur

Sonora Aguascalientes Distrito Federal Campeche

Tamaulipas Jalisco México Tabasco

Chihuahua Guanajuato Morelos Quintana Roo

Baja California Michoacán Querétaro Yucatán

Baja California Sur Zacatecas Hidalgo Guerrero

Coahuila San Luis Potosí Tlaxcala Veracruz

Nuevo León Colima Puebla Oaxaca

Sinaloa

Chiapas

Durango

Nayarit

Una vez hecho esto se obtuvo el lugar de residencia tanto de los hombres como de las

mujeres y se les clasificó según la regionalización antes planteada. Luego, se adoptó, de

manera alterna, primero como eje la región de residencia del hombre al momento de

casarse y se estableció dónde residía su pareja; posteriormente, se procedió de manera

inversa, donde la región de residencia de la mujer se convirtió en el eje. Así obtuvimos los

matrimonios clasificados por región los cuales representamos en mapas.

De acuerdo a los datos del Cuadro 3 difícilmente podemos esperar grandes

diferencias entre regiones cuando los grados de homogamia entre ellos varían solamente

entre 97.6% y 98.7%. Por esta razón, nos referiremos más bien a los matrimonios

interregionales y a sus diferencias por sexo.

8 Para establecer estas cuatro grandes regiones se adoptaron como base regionalizaciones diversas como la

utilizada en el “Programa Nacional de Desarrollo Urbano 1990 – 1994” que sigue criterios económicos y la

elaborada por Rodolfo Corona que toma en consideración la emigración a Estados Unidos.

6


Cuadro 3. Homogamia en las regiones.

Regiones

% Norte Bajío Centro Sur

Hombres 98.74 98.52 97.56 98.59

Mujeres 98.34 97.55 98.72 97.76

H – M 0.4 0.97 -1.16 0.83

% Matrimonios 24.2 23.5 30.2 20.1

% Población 22.1 21.2 33.3 23.4

Fuente: Estadísticas Vitales de matrimonios 1990, CD Nupcialidad, México, INEGI,1994.

De cualquier forma, presentamos en las páginas siguientes los Mapas

correspondientes a cada una de las regiones en los cuales podemos apreciar la

concentración de los matrimonios y la frecuencia con la cual se celebran nupcias entre

personas residentes en regiones distintas. Estos Mapas fueron construidos como ya se

mencionó con anterioridad, a partir del número de matrimonios celebrados en cada región 9 .

De todas las regiones, la región Norte es la que presenta el mayor grado de

homogamia tanto en hombres como en mujeres; sólo se une fuera de ella el 1.3% de

hombres y el 1.6% de mujeres. Ahora, cuando la mujer del Norte se casa con un hombre de

fuera de su región lo hace la mayoría de las veces con hombres que residen en el Bajío

(Cuadro 4). Las preferencias son las mismas cuando se trata de los hombres que se casan

con mujeres de otras regiones. El Norte es también la región donde la cantidad de mujeres

que se casan con hombres residentes en Estados Unidos es mayor. Se trata, sin duda, de un

fenómeno fronterizo donde la migración estaría jugando un papel importante (0.4%).

Los niveles de exogamia de las otras regiones son muy similares pero varían por

sexo. Así tenemos que las mujeres del Bajío se casan con hombres del Centro en una

proporción relativamente importante (1.3%). En cambio, los hombres del Bajío suelen

hacerlo especialmente con mujeres del Norte y del Centro pero en mucho menor proporción

(0.6% en ambos casos). En cuanto a los matrimonios con residentes en Estados Unidos, las

mujeres del Bajío representan la segunda proporción en importancia después de la región

Norte (0.2%).

En el caso de los hombres del Centro sus preferencias van marcadamente hacia las

mujeres del Bajío y del Sur (1 y 1.1% respectivamente). Sin embargo, llama la atención que

las mujeres del Centro se casan muy poco con hombres de fuera de su región (1.2%). La

región Sur por su parte, presenta una situación que se asemeja más bien a la de la región

Norte en el sentido de que en ambas regiones los hombres se casan muy poco con mujeres

de afuera, no así las mujeres. Así la proporción de mujeres del Sur que se casa fuera de su

región es de 2.2% en comparación a la de los hombres, que no excede 1.4% del total de

matrimonios. Lo que sí es notable es que estas mujeres (las del Sur), tres cuartas partes de

las veces eligen hombres que residen en la región Centro.

La primera conclusión que obtenemos después de analizar el Cuadro 4 es que las

mujeres son más exógamas que los hombres en las regiones tanto del Norte como del Bajío

y del Sur. La única región donde la proporción de mujeres que se casan fuera de la región

es más baja que la de los hombres es la Centro. En general se puede afirmar que los flujos

interregionales más abundantes se dan entre las regiones del Bajío y el Centro, así como

9

Ver en el Anexo 2 la forma en que se efectuó la representación geográfica.

7


entre las regiones Sur y Centro. Las parejas conformadas por mujeres del Sur y hombres del

Centro son las que se presentan con mayor frecuencia. Le sigue en el orden la proporción

de matrimonios mixtos entre mujeres del Bajío y hombres del Centro.

Cuadro 4. Matrimonios interregionales

Hombres del % Hombres del % Hombres del % Hombres del %

Norte con

Bajío con

Centro con

Sur con

Mujeres Bajío 0.73 Mujeres Norte 0.60 Mujeres Norte 0.35 Mujeres Norte 0.27

Mujeres Centro 0.21 Mujeres Centro 0.58 Mujeres Bajío 1.01 Mujeres Bajío 0.25

Mujeres Sur 0.25 Mujeres Sur 0.23 Mujeres Sur 1.06 Mujeres Centro 0.86

Mujeres EUA 0.07 Mujeres EUA 0.02 Mujeres EUA 0.02 Mujeres EUA 0.02

Total 1.26 Total 1.43 Total 2.44 Total 1.40

Mujeres del % Mujeres del % Mujeres del % Mujeres del %

Norte con

Bajío con

Centro con

Sur con

Hombres Bajío 0.62 Hombres Norte 0.74 Hombres Norte 0.17 Hombres Norte 0.30

Hombres Centro 0.44 Hombres Centro 1.29 Hombres Bajío 0.46 Hombres Bajío 0.27

Hombres Sur 0.22 Hombres Sur 0.21 Hombres Sur 0.57 Hombres Centro 1.60

Hombres EUA 0.35 Hombres EUA 0.19 Hombres EUA 0.04 Hombres EUA 0.04

Total 1.63 Total 2.43 Total 1.24 Total 2.21

Fuente: Estadísticas Vitales de Matrimonios 1990, CD Nupcialidad, México, INEGI,1994

8


Mapas 1 y 2

9


Mapas 3 y 4

10


Mapas 5 y 6

11


Mapas 7 y 8

12


En resumen, el análisis de la información sobre lugar de residencia de los cónyuges nos ha

mostrado que quienes se casan lo hacen casi siempre dentro de su región. La proporción de

quienes contraen matrimonio con alguien que no habita su propia región no supera en

ninguno de los casos el 3%. Esto no significa sin embargo, que a niveles territoriales más

reducidos los intercambios no sean mucho mayores y no puedan mostrarnos con más

precisión, por ejemplo, el efecto de los flujos migratorios sobre la nupcialidad. Cabe

recordar también dos limitantes importantes de la información: la primera, se refiere al

hecho de que trabajamos con lugar de residencia de los novios al momento del matrimonio

y no con el lugar de origen, variable que sería mas pertinente para estimar los niveles de

homogamia; y, la segunda a que consideramos en el análisis nupcias de cualquier orden.

Sin embargo, este último problema debería afectar mas al análisis de la homogamia etaria y

escolar que a la residencial, dados los cambios generacionales relativamente recientes en

las edades al casarse y en los niveles de escolaridad alcanzados.

Tal como lo planteamos mas arriba, consideramos que la importancia de este

apartado reside más en su aporte metodológico que en los resultados mismos. Lo novedoso

de la propuesta reside proponer una manera simple de visualizar los intercambios

regionales dentro del país e incluso, con los Estados Unidos; en este caso, en relación con la

formación de las parejas. Dada la importancia de los flujos migratorios existentes, se torna

necesario observar de cerca la evolución de los lugares de residencia de los cónyuges al

momento de casarse entre otros motivos, por sus repercusiones sobre las poblaciones

casaderas de sus lugares de origen. Si quienes parten no regresan a casarse con las mujeres

de estos lugares una de sus consecuencias puede ser que éstas a su vez emigren o bien, no

se casen. En cualquiera de estos dos casos el riesgo sería el de un despoblamiento paulatino

de las regiones expulsoras de población. Dicho en otros términos, estamos hablando de

desequilibrios serios en los mercados matrimoniales de estas últimas comunidades.

Homogamia cronológica o etaria

Generalmente hacemos alusión a este tema al calcular el intervalo promedio de edades

entre cónyuges es decir, el número de años que media entre la edad al casarse de mujeres y

hombres. Se trata de una medida resumen resultado de la resta de la edad promedio de las

mujeres con la de los hombres en razón de que hasta ahora, en gran parte del mundo las

edades de las mujeres al casarse son mas jóvenes que las de los hombres. En cierta forma se

trata de una estimación burda pero que nos da una idea aproximada de la brecha de edad

entre éstos.

En este trabajo trataremos de mejorar la estimación de la diferencia de edades

calculándola para cada pareja y no por separado para cada sexo. A este efecto se procedió a

construir una matriz con las edades individuales del contrayente y de la contrayente. A

partir de esta matriz se obtuvieron las proporciones de matrimonios celebrados antes de la

edad x de cada uno de los contrayentes y se calcularon los intervalos de edad al matrimonio

entre los cónyuges de una misma pareja. Como decíamos, este procedimiento es más

preciso que hacerlo a través de las diferencias entre las edades promedio al casarse para

cada sexo, que es lo usual.

Obtenidas las diferencias de edades se procedió no solamente a calcular el intervalo

promedio, sino que se les clasificó según fueran positivas –hombre mayor que la mujer

dentro de la pareja-, negativas -cuando la mayor de los dos era la mujer- o, iguales -cuando

ambos tenían la misma edad al contraer nupcias.

13


Cabe anotar aquí que Cox y Wilson (1970) al analizar las consecuencias del

desequilibrio de los efectivos de parejas potenciales para unirse de manera legal,

consideraron a las diferencias de edades entre cónyuges como una de ellas. Ahora, uno de

los fenómenos que puede provocar el desequilibrio de las poblaciones casaderas es, según

estos autores, la migración selectiva por sexo y edad a la cual aludíamos hace un momento.

Este evento al reducir los efectivos de uno de los sexos puede ocasionar un excedente de

oferta en el sexo contrario. Desde luego que la migración no es más que uno de los tantos

factores que regulan los mercados matrimoniales pero que puede, en un momento dado,

trastocarlos de manera considerable.

Gráfica 3 Distribución de matrimonios según edades de los cónyuges al casarse

E

D

A

D

D

E

E

L

L

A

EDAD DE ÉL

Fuente: Estadísticas Vitales de matrimonios 1990, CD Nupcialidad, México, INEGI,1994

Con base en la matriz construida a partir de las frecuencias de matrimonios según

edades individuales de los cónyuges se elaboró la Gráfica 3. La forma de cometa que

14


10

-9

-7

-5

-3

-1

1

3

5

7

9

11

13

15

adquiere la representación de los datos, cuya cabeza se orienta hacia la intersección de los

ejes, nos habla de un patrón de matrimonio temprano y con escasa diferencia de edades

entre los cónyuges. Así tenemos que en 1990 antes de los 25 años se casó el 58.2% del total

de los hombres y 74% de las mujeres. A los 35 años se habían casado el 82% de los

hombres y 89% de las mujeres dejando en claro que la nupcialidad es un fenómeno que

ocurre en un periodo bastante acotado de la vida de los individuos.

Por otro lado, el intervalo medio entre las edades de los cónyuges al casarse,

resultante de los mismos datos utilizados en la Gráfica 3, es 2.8 años mientras la diferencia

modal es de solamente 1 año. El valor medio del intervalo así calculado es mayor que el

que se obtuvo para 1990 al efectuar la resta entre las edades promedio al casarse de

hombres y mujeres derivadas de las tablas de nupcialidad legal: 1.9 años (Quilodrán, 1998).

No obstante que el intervalo calculado directamente para cada pareja -2.8 años- es mayor,

no puede considerarse tampoco como elevado. La explicación de esta mayor diferencia

podría residir en la naturaleza de los datos utilizados los cuales, como advertimos,

contienen los “rematrimonios”. Es muy problable que estos últimos sigan un patrón de

diferencia de edades entre cónyuges mayor que quienes ingresan en una primera unión, que

son las consideradas en las tablas cuyas edades promedio dan como resultado el intervalo

de 1.9 años (Gayet,1999).

En cuanto a la distribución de los intervalos de edad al matrimonio entre los

cónyuges, que se presentan en la Gráfica 4, constatamos que siguen una distribución

normal y que en la gran mayoría de los casos se ubican entre los 0 y 3 años.

Gráfica 4. Distribución de los matrimonios según diferencias de edades entre

cónyuges

%

14.0

12.0

10.0

8.0

6.0

4.0

2.0

0.0

Años

Fuente: Estadísticas Vitales de matrimonios 1990, CD Nupcialidad, México, INEGI,1994.

De acuerdo con los datos contenidos en esta misma gráfica tenemos que las parejas

donde la mujer es menor que el hombre representan el 70.3% del total, que aquellas donde

el hombre es menor que la mujer alcanzan al 19.2% y que en 10.3% de los casos la edad de

ambos es la misma. Esto significaría que prácticamente el 30% de las parejas no cumple

con la norma social relativa a que en la pareja conyugal el hombre debe supuestamente ser

mayor que la mujer. Las razones de este “incumplimiento” de la regla son por lo general, de

índole social, aunque no se deben descartar las implicaciones que llegan a tener sobre los

mercados matrimoniales los desbalances de las de la poblaciones casaderas provocados por

15


la propia dinámica demográfica. Quilodrán (1993) obtuvo que la diferencia de edad entre

cónyuges en 1990 era de 1.8 años y comenta que: “...en México se intensificaron las

uniones masculinas y se retrasó la edad de las mujeres al unirse por primera vez, con lo cual

disminuyó la diferencia de edades entre los cónyuges”. También señaló que las

proporciones de mujeres con edad mayor a la del esposo fueron de 7.3% en 1975, 8.4% en

1982 y 9.7% en 1989. En el mismo sentido Mejía (1996) afirma que existe entre las

mujeres cierta tendencia a unirse con hombres más jóvenes. Según este autor en 1993 las

mujeres del grupo 25-29 se casaron: 45.5% con hombres de su mismo grupo de edad y

22.2% con hombres del grupo de edad 20-24. Esta última cifra se aproxima a la que

encontramos en este trabajo para el conjunto de los matrimonios celebrados en 1990.

Homogamia educacional

Por último, presentamos un análisis de las semejanzas entre los niveles de escolaridad que

poseen los cónyuges que se casaron, en este caso en 1990, para establecer su grado de

homogamia educacional. Con este propósito se clasificaron los matrimonios de acuerdo al

nivel de escolaridad tanto de las mujeres como de sus cónyuges y viceversa.

De acuerdo a los resultados presentados en el Cuadro 5 tenemos que 56%, o sea la

mayoría de las parejas, están conformadas por hombres y mujeres que tienen los mismos

niveles de escolaridad. El 44% restante se reparte entre parejas donde el hombre posee un

nivel superior al de la mujer (27.4%) y parejas donde la mujer detenta niveles mas elevados

de escolaridad (16.6%). Nuevamente aquí los resultados contradicen en cierta forma lo

esperado, o sea, el cumplimiento de la regla de que el hombre debe tener un nivel de

escolaridad superior al de la mujer.

Cuadro 5. Niveles de homogamia escolar*

Más elevado esposa Igual Más elevado

esposo

16.6 56.0 27.4

Fuente: Estadísticas Vitales de matrimonios 1990, CD Nupcialidad, México, INEGI,1994.

* Fueron excluidos los no especificados.

En la Gráfica 5 hacemos una presentación un poco mas elaborada del contenido del

Cuadro 5, en el sentido de que no solamente tomamos en cuenta las proporciones que

representan cada una de las combinaciones seleccionadas sino que también introducimos un

elemento de distancia entre los niveles de escolaridad entre cónyuges. Esto vendría a ser un

símil del intervalo de edades en las parejas conyugales visto en el apartado anterior. En

primer lugar, consideramos que la distancia entre cada uno de los niveles de escolaridad es

igual a 1 y luego, atribuimos a cada uno de los niveles 10 valores que varían entre 1 -sin

escolaridad- y 5 -con profesional-. La resta simple entre los valores de los niveles de

escolaridad de la esposa y del esposo nos brinda la proporción de matrimonios según si son

homógamos (valores iguales a 0) o si en ellos la escolaridad del hombre es mayor a la de la

mujer (valores superiores a 1) o viceversa (valores inferiores a 1).

10

Se refieren a Sin escolaridad, Primaria, Secundaria o equivalente, Preparatoria o equivalente y Profesional.

16


Gráfica 5. Distribución de matrimonios según distancia entre niveles de escolaridad

de los cónyuges

60

50

40

30

20

10

0

-4.00 -3.00 -2.00 -1.00

.00

1.00

2.00

3.00

4.00

Fuente: Anexo 4.

En la misma Gráfica 5 resulta evidente la homogamia escolar que se da entre la

población casada. En efecto ésta involucra a 56% del total de los matrimonios. La

proporción que le sigue es la de hombres con un nivel mas elevado de escolaridad que la

mujer. Algo mas baja es la proporción de mujeres que superan en educación a sus esposos.

Sin embargo, si sumamos las proporciones de hombres que tienen un grado y dos mas de

escolaridad que sus esposas llegamos a 26.4%. De cualquier manera, de acuerdo a estos

datos puede concluírse que en México existe gran proximidad entre los grados de

escolaridad al interior de las parejas.

Ahora, cuando observamos el Gráfico 6 vemos que las parejas homógamas son las

mas frecuentes (distancia 0) y que de todas ellas aquellas con educación primaria y

secundaria son las más abundantes. Esto es normal si consideramos que la mayoría de la

población se ubica en estos niveles de escolaridad (66.5% de hombres y 71.5% de

mujeres) 11 .

11

Distribución de los matrimonios según y niveles de escolaridad en Anexo 3

17


Cuadro 6. Proporción de matrimonios según distancias entre los niveles de

escolaridad de los cónyuges

Distancia 0 Distancia 1 Distancia 2

Nivel escolar % Nivel escolar % Nivel escolar %

Sin escolaridad

Primaria

Secundaria

Preparatoria

Profesional

2.3

24.2

17.1

5.4

6.9

Sin escolaridad

Primaria

Secundaria

Preparatoria

Profesional

0.0

2.9

9.0

6.0

2.7

0.0

1.7

7.0

2.8

1.7

Sin escolaridad

Primaria

Secundaria

Preparatoria

Profesional

0.0

0.0

0.4

2.1

3.3

Total 56.00 Total 33.80 Total 8.60

Fuente: Estadísticas Vitales de matrimonios 1990, CD Nupcialidad, México, INEGI,1994.

Nota: Solamente se registró un 1.6% de matrimonios con distancias mayores a dos niveles de escolaridad

Cuando introducimos un grado de distancia entre los niveles de escolaridad entre los

cónyuges, es decir, cuando media un grado mas o menos de escolaridad entre ellos (Cuadro

6), encontramos que las parejas en esta situación representan 33.8%; de ellas la proporción

mas importante le corresponde a hombres con secundaria casados con mujeres con primaria

(9%). Le sigue en importancia la proporción inversa, vale decir mujeres con secundaria

casadas con hombres con primaria (7%). Muy cercana a esta proporción se ubica aquella de

hombres con preparatoria casados con mujeres con secundaria (6%). Del resto de

combinaciones con distancia uno ninguna alcanza arriba del 5%. En todo caso las

proporciones de parejas donde el hombre posee un grado mas de escolaridad que la mujer

son siempre más elevadas que las de mujeres casadas con hombres con un grado menos.

Gráfica 6. Matrimonios según combinaciones de niveles de escolaridad de los

cónyuges

0.0

0.0

0.3

1.1

1.4

Fuente: Estadísticas vitales de matrimonios 1990, CD Nupcialidad, México, INEGI, 1994.

18


Finalmente tenemos la representación de matrimonios cuya diferencia en niveles

escolares es de dos niveles. La proporción de estas parejas con respecto al total de

matrimonios no representa mas que 8.6%, lo que nos habla tanto de la concentración de los

niveles de escolaridad entre cónyuges, como en la propia población. Cabría, sin embargo,

observar mas en general que no existe simetría entre la proporciones de mujeres casadas

con hombres menos escolarizados y hombres casados con mujeres en esta misma situación,

siempre predomina la pareja donde el hombre posee mas educación. De cualquier manera

no deja de llamar la atención, por ejemplo, la proporción de matrimonios donde la mujer

posee hasta dos niveles más de escolaridad que el hombre, que suma 2.8% (Cuadro 6).

Conclusiones

Tal como lo planteamos desde un comienzo, el presente trabajo tiene un carácter

exploratorio en la medida que busca colocar en la escena de la investigación sobre el

matrimonio, una perspectiva de análisis que no había sido explorada hasta la fecha en

México. Además de exploratorio coloca el acento en el tratamiento de la información más

que en los resultados, los cuales en este primer abordaje son todavía de índole muy

generales. En efecto, se prestó especial atención a la elaboración de indicadores adaptados a

cada una de las características analizadas; vale decir, el lugar de residencia, la edad al

casarse y los niveles de escolaridad de los cónyuges.

La fuente de datos utilizada, las estadísticas vitales de matrimonios, posee un gran

potencial para captar la evolución de las preferencias de la población en cuanto a la

selección del cónyuge. Este tema aparentemente superficial dada su cotidianidad,

constituye uno de los procesos esenciales de la reproducción de las estructuras sociales y

habría que prestarle por lo mismo, más atención.

Los resultados obtenidos nos indican que los mayores niveles de homogamia se dan

en relación al lugar de residencia de los cónyuges. En este caso llegamos a niveles muy

superiores al 90%, pero tenemos que tener en cuenta que hemos tomado unidades

territoriales muy extensas lo cual contribuye a incrementar los grados de homogamia. De

cualquier forma y a pesar de que la variable utilizada no es el lugar de origen de los

cónyuges sino su lugar de residencia, los datos nos indican una fuerte homogamia, incluso a

nivel local o municipal (algo superior al 80% en estos niveles).

La homogamia etaria por su parte, es mucho menor que la homogamia residencial

ya que en sólo 10.5% de las parejas ambos cónyuges poseen exactamente la misma edad.

Pero en el caso de esta característica resulta más interesante el intervalo promedio de edad

entre los cónyuges el cual es de 2.8 años, y la diferencia modal que es de sólo un año. En

realidad, en el intervalo comprendido entre 0 y 3 años se casa 44.4% de la población. Lo

anterior apunta a una concentración de matrimonios celebrados en este intervalo de edades

entre cónyuges y por ende, a una homogamia cronológica relativamente elevada. Por lo

demás tenemos que el hombre es menor que la mujer en 18.8% de los casos. Esto eleva a

alrededor de 29.3% las parejas que no estarían cumpliendo con la norma que asume que el

hombre es mayor que la mujer. Cabe señalar, sin embargo, que la precisión que se obtiene

sobre la edad al matrimonio de cada uno de los cónyuges se ve menguada por el sesgo que

estaría introduciendo la mezcla de matrimonios y “rematrimonios” en las estadísticas

vitales. Si la brecha de edades entre los cónyuges que contraen nuevas nupcias es mayor

19


que la de quienes se casan por primera vez, los datos disponibles estarán sobreestimando el

intervalo estimado.

Por último analizamos la semejanza entre niveles de escolaridad de los cónyuges al

casarse. La homogamia escolar observada es cercana al 60%, es decir, bastante por debajo

de la homogamia residencial. Esta menor homogamia no sorprende primero, porque la

norma legitima el mayor nivel de escolaridad del esposo; y segundo por las diferencias en

la estructura por niveles de escolaridad de hombres y mujeres. De aquí que quepa esperar

que una vez que disminuye la brecha de escolaridad entre géneros aumente la homogamia

escolar. En el conjunto analizado tenemos que los mayores niveles de homogamia los

presentan las parejas con niveles de primaria y de secundaria, los cuales representan por lo

demás la mayor proporción de población (66.5% –hombres y 71.4% -mujeres).

De cada tres parejas de cónyuges con niveles de escolaridad distintos (44%) en mas

de una de ellas, la mujer posee más escolaridad que la de su cónyuge; es decir, no cumple

con la regla de que el hombre posea un mayor nivel escolar que la mujer. Ahora al

momento de examinar las combinaciones entre niveles de escolaridad nos encontramos que

entre los más frecuentes figuran la de hombre con secundaria casado con una mujer con

primaria (9%), luego, la de una mujer con secundaria casada con un hombre con primaria

(7%). Por otro lado, aunque no representen una proporción importante, es interesante anotar

también que alrededor del 2.8% de los matrimonios están conformados por mujeres con dos

grados o niveles de escolaridad mayor al de sus esposos.

Los niveles de homogamia observados hablan de una sociedad bastante tradicional

al momento de elegir a su pareja conyugal. Por lo general, la pareja elegida reside en un

entorno geográfico próximo, tiene una edad bastante similar a la propia y posee un nivel de

escolaridad semejante. Aun cuando no han sido consideradas aquí las parejas en uniones

libres, por la naturaleza de la información utilizada, podemos afirmar que la caracterización

hecha es la que prevalece en el país ya que el matrimonio civil es preponderante en él.

Consideramos que el análisis presentado abre perspectivas interesantes, no

solamente sobre la formación de las parejas sino también sobre las estructuras familiares.

Es de lamentar que no podemos reconstruir series históricas que nos permitan abundar

sobre los cambios ocurridos en este campo como tampoco sobre su velocidad.

20


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22


Anexo 1

Tasas específicas de nupcialidad legal (por mil)

Grupo de

edad Mujeres Hombres

10-14 1.80 0.06

15-19 46.84 22.89

20-24 57.56 70.54

25-29 28.86 50.33

30-34 12.13 21.92

35-39 6.16 10.38

40-44 4.24 6.89

45-49 3.14 5.11

50-54 2.57 4.24

55-59 2.37 4.18

60-64 1.98 4.17

65-69 1.48 3.77

70-74 0.98 2.89

75-79 0.73 2.55

80-84 0.42 2.04

85-89 0.23 1.67

90-94 0.19 1.03

95-+ 0.06 0.54

5n x 858.7

Tasa bruta 7.84

m 23.1 años 25.9 años

Mediana 20.4 años 22.9 años

Fuente: Estadísticas Vitales de matrimonios 1990, CD Nupcialidad, México, INEGI,1994.

Anexo 2

Metodología usada para el diseño de los mapas y las gráficas

Homogamia residencial

Para la realización de los mapas se obtuvo una tabla cruzada con las frecuencias absolutas

de casos de entidad en la que el hombre residía al momento del matrimonio legal (elemento

i), así como este mismo dato para la mujer (elemento j). Posteriormente se formaron las

cuatro regiones en las que se dividió el país, para los propósitos del presente análisis. Una

vez formadas las 4 regiones se sumaron los casos de las entidades que formaban cada una

de las regiones y se asignaron a su vez, al conjunto regional. Debido a que las áreas de cada

región, son diferentes, se procedió a estandarizarlas. En este sentido, a la región con mayor

tamaño sirvió como base, para obtener factores de escala que se asignaron a cada región

con respecto a ésta. Dicho factor dividió el número de matrimonios en cada región, de tal

manera que los nuevos volúmenes obtenidos tienen una representatividad con respecto al

tamaño de la región mayor, de tal modo que las áreas pueden ser comparadas y así,

logramos la ausencia de saturación de puntos en las regiones más pequeñas. De igual

23


forma, mediante la técnica dot 12 , y el programa ArcView GIS 13 , se representaron los casos

donde cada punto equivale a 10 matrimonios.

Homogamia etaria

Las gráficas de este trabajo fueron realizadas a partir del arreglo de frecuencias absolutas de

casos de matrimonios, cruzando la edad de él (elemento i) con la edad de ella (elemento j).

Con lo anterior se formó una matriz, en donde cada celda representa a los elementos i y j.

Para la representación de la matriz en forma gráfica se realizó una retícula de 86 renglones

por 86 columnas, asignando a cada cuadrado una coordenada (i,j) que representara la edad

del hombre y la edad de la mujer al momento de formar una unión legal. A cada una de

estas celdas y nuevamente sobre el programa Arc View GIS se les vinculó una base de

datos que contiene el número de casos de cónyuges, relacionando a la coordenada con la

celda gráfica. Posteriormente se mapeo también mediante la técnica dot donde cada punto

graficado en cada celda representa 10 matrimonios.

Anexo 3

Distribución de los cónyuges según niveles de escolaridad (%)

Nivel de

Sin Primaria Secundaria Preparatoria Profesional

escolaridad / Sexo escolaridad

*

*

Hombres 4.4 35.7 30.8 15.4 13.8

Mujeres 5.8 37.8 33.7 12.0 10.6

M – H 1.4 2.1 2.9 -3.4 -3.2

*o equivalente.

Nota: Cifras sin considerar a los no especificados.

Fuente: Estadísticas Vitales de matrimonios 1990, CD Nupcialidad, México, INEGI,1994.

Anexo 4

Proporción de matrimonios según distancias entre niveles de escolaridad de los

cónyuges

Distancias Matrimonios %

-4 126 0.0

-3 3766 0.6

-2 16742 2.8

-1 79986 13.2

0 339997 56.0

1 124781 20.6

2 35394 5.8

3 6036 1.0

4 213 0.0

Fuente: Estadísticas Vitales de matrimonios 1990, CD Nupcialidad, México, INEGI,1994.

12

Esta técnica de representación contenida en el Arc View distribuye en forma aleatoria, en un polígono, el

número de puntos resultantes entre el peso asignado al polígono y el valor del punto.

13

Software de análisis espacial utilizado para los Sistemas de Información Geográfica de Enviromental

Systems Research Institute (ESRI), versión 3.1 para Windows.

24


¿La diferencia de edades afecta

a tu relación de pareja?

Nosotras escogimos este vídeo ya que Habla

sobre las reacciones del hombre y de la mujer

hacia una relación con diferencia de edad.

También habla sobre la desconfianza entre

amigos jóvenes y da ejemplos de los mismos.


Labios rotos

Nosotras elegimos esta canción ya que

habla sobre que en el amor no debe

importar la distancia, el tiempo ni la edad,

que el amor se presenta cuando menos lo

esperas y que lo tienes que recibir sin

importar cómo se presente, sin importar la

persona, son lo que sientes por esa

persona.


Bibliografías:

-http://vinculacion.dgire.unam.mx/Congreso-

Trabajos-pagina/Trabajos-2015/1-Ciencias%

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J_quilodr%C3%A1n4.pdf

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