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Memorias de Nómada Numero 8

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memorias nomada<br />

<strong>de</strong><br />

Cultura y Arte <strong>Numero</strong> 8 - Ano 2


01<br />

Back<br />

En teoría esto es una selfie. Elegimos aquello que nos gustaría mostrar sobre nosotros.<br />

Aunque es justo tratar <strong>de</strong> poner en una balanza esa imagen tan fea que tiene el mundo <strong>de</strong>l<br />

millennial. Todos acá sufrimos millennalgia en distintas esferas pero sabemos que esas<br />

características no son las que nos <strong>de</strong>finen. De todas formas ha sido un trabajo muy<br />

divertido ponernos la botarga, la caricatura <strong>de</strong> la Generación Y y darle zoom a la lista <strong>de</strong><br />

<strong>de</strong>fectos que las generaciones anteriores han hecho <strong>de</strong> nosotros (sólo las <strong>de</strong> Internet).<br />

Mucho <strong>de</strong> lo que se leerá a continuación son textos basados en la poca o mucha experiencia<br />

<strong>de</strong> todos nosotros y, como a pesar <strong>de</strong> nacer en fechas cercanas somos diferentes, algunas<br />

cosas parecerán más conciliatorias y otras mucho más autocríticas o críticas y creo que<br />

finalmente eso es lo que busca <strong>Memorias</strong> <strong>de</strong> nómada en cada número: ver un mismo tema<br />

<strong>de</strong>s<strong>de</strong> diferentes ángulos.<br />

De entrada tenemos a colaboradores bien chéveres y algunos nuevos. Carlos Xool escribió<br />

acerca <strong>de</strong>l cineasta más millennial y cool que tenemos hasta ahora: Xavier Dolan. David<br />

Cano <strong>de</strong>s<strong>de</strong> el norte nos trae un artículo titulado Los Hijos <strong>de</strong>l Y2K o la muerte <strong>de</strong> los<br />

gran<strong>de</strong>s himnos en la sección <strong>de</strong> música; Maik Civeira escribe <strong>de</strong> la Neostalgia, la añoranza<br />

por las caricaturas, películas, vi<strong>de</strong>ojuegos y otras referencias culturales que parecen haber<br />

envejecido más que nosotros. Graciela Montalvo nos comparte una infografía 8bitera con<br />

datos y estadísticas que nos competen. En ilustración contamos con las prodigiosas tintas<br />

<strong>de</strong>l Changos Perros y Francisco Pasarón. En la portada tenemos la ilustración <strong>de</strong> Sergio<br />

Neri, uno <strong>de</strong> los mejores ilustradores <strong>de</strong> Yucatán.<br />

Como artista y escritor <strong>de</strong>l mes tenemos a Isabel Silva con sus retratos en Galería, y a los<br />

Poemojis <strong>de</strong> Dante Tercero en Hoja <strong>de</strong> arce. De plato fuerte está Bajo sus pies, sobre sus<br />

hombros <strong>de</strong> Ial Utsil Balam–Bacab, un ensayo acerca <strong>de</strong>l millennial activista local, súper<br />

bueno. Y en la sección <strong>de</strong> publireportaje estrenamos recomendación <strong>de</strong> Minaya Editorial,<br />

una muy buena opción para cualquier servicio editorial que necesites.<br />

De la casa tenemos a Yobaín Vázquez en Síndrome <strong>de</strong> papelera quien saca la casta por la<br />

generación o más bien, por la generalización <strong>de</strong> la misma; Jisus Cámara escribe en la H no<br />

es muda sobre un tema <strong>de</strong>l que ha hecho mucho trabajo <strong>de</strong> campo: las cantinas. Y Mal <strong>de</strong><br />

puerco <strong>de</strong>smenuza los mitos acerca <strong>de</strong>l millennial en el trabajo a partir <strong>de</strong>l libro Millennials<br />

en la oficina <strong>de</strong> Lee Caraher. Y por último, Luis Cruces, nuestro ilustrador, diseñador<br />

editorial y webmaster que ilustró los artículos <strong>de</strong> Maik Civeira, David Cano, y Katia Rejón.<br />

Ojalá que nos <strong>de</strong>n Like.


02<br />

#Degeneración en<br />

generación<br />

Por yobaín Vázquez<br />

Pagina 03<br />

Síndrome <strong>de</strong><br />

papelera<br />

MILLENNIALS & CO.<br />

Por Katia Rejón<br />

Pagina 28<br />

Mal <strong>de</strong> puerco<br />

Minaya Editorial<br />

Por MdN<br />

Pagina 06<br />

Xavier Dolan,<br />

l’enfant terrible<br />

Por Carlos Xool<br />

Pagina 34<br />

Cantinas 2.0<br />

Por Jesús Cámara<br />

Pagina 09<br />

Isabel Silva<br />

Por Mdn<br />

Pagina 14<br />

La H no<br />

es muda<br />

Galería<br />

Los hijos <strong>de</strong>l Y2K<br />

Por David Cano<br />

Pagina 37<br />

La trampa <strong>de</strong> la neostalgia<br />

Por Mike Civeira<br />

Pagina 41<br />

Dante Tercero<br />

Por Mdn<br />

Pagina 18<br />

Hoja <strong>de</strong><br />

arce<br />

Infografía<br />

Por Graciela Montalvo<br />

Pagina 46<br />

Bajo sus pies, sobre<br />

sus hombros<br />

Por Ial Utsil Balam–Bacab<br />

Pagina 22<br />

Ensayo


Síndrome <strong>de</strong> papelera<br />

#Degeneración en generación<br />

Toda generación ha sido estúpida. ¿Alguien va a negar que las juventu<strong>de</strong>s fascistas <strong>de</strong> los años 40 no<br />

eran muy listas? ¿Acaso los jipis <strong>de</strong> los 60 y 70 eran la viva imagen <strong>de</strong> la cordura? ¿Y la generación<br />

X? Ellos ni siquiera son memorables. Que alguien diga, entonces, que los Millennials somos algo<br />

menos que inteligentes, algo más que narcisistas y en el punto justo <strong>de</strong> lo apolítico, no es algo<br />

novedoso.<br />

Lo que ahora nos hace ver más estúpidos es Internet. Nunca como antes se podía exponer tan<br />

voluntariamente la falta <strong>de</strong> sentido común. Pero eso no exime a las otras generaciones, en su tiempo<br />

también <strong>de</strong>mostraron <strong>de</strong> lo que estaban hechas: estúpidamente se <strong>de</strong>jaron masacrar en una guerra<br />

mundial, estúpidamente se hicieron i<strong>de</strong>as re<strong>de</strong>ntoras <strong>de</strong> amor y paz, estúpidamente <strong>de</strong>jaron su <strong>de</strong>stino<br />

en manos <strong>de</strong>l nihilismo y estúpidamente hacemos selfies con cara <strong>de</strong> perrito. No se hagan, en esta nave<br />

Por Yobaín Vazquez<br />

Ilustración: V. Pasarón<br />

Instagram: frank_pasaron<br />

03


04<br />

<strong>de</strong> idiotas todos vamos embarcados.<br />

¿A poco creen que la humanidad era<br />

perfecta y <strong>de</strong> algunas décadas para acá se echó<br />

a per<strong>de</strong>r? Si les cae gordo que un joven piense<br />

que lo merece todo, ¿para qué lo <strong>de</strong>jaron ver<br />

películas <strong>de</strong> Disney? Y si a los jóvenes nos<br />

gusta lo efímero es porque nuestros padres<br />

creyeron ciegamente en las i<strong>de</strong>as <strong>de</strong>l<br />

neoliberalismo: mucho primer mundo, mucho<br />

fast food, mucho centro comercial… Si somos<br />

individualistas es porque nuestros padres se<br />

<strong>de</strong>jaron mangonear para hacerle el feo a lo<br />

colectivo y a los sindicatos.<br />

¿Qué fue primero, el Millennial estúpido o los<br />

padres idiotas? Seguramente alguien dirá que es<br />

típico <strong>de</strong> nuestra generación justificarse y echar<br />

culpas antes que hacerse responsable. Pero no,<br />

tanto peca el que mata la vaca… Los mismos<br />

que ahora critican y se mofan <strong>de</strong>l Millennial,<br />

son los que nos enseñaron a idolatrar la<br />

vanidad, a los Estados Unidos <strong>de</strong> América y la<br />

estupi<strong>de</strong>z. ¿Por qué entonces ahora se rasgan<br />

las vestiduras? A lo mejor por miedo. Yo mismo<br />

tengo pavor <strong>de</strong> hasta dón<strong>de</strong> vamos a llegar<br />

como generación, pero no porque piense que en<br />

nuestras manos se va a ir todo al carajo, sino<br />

porque sería un paso más que <strong>de</strong>mos como<br />

especie humana, y al parecer, nos están<br />

cargando con todo ese <strong>de</strong>stino.<br />

Y no es queja, pero habría que preguntarles a<br />

las generaciones pasadas, ¿nosotros les<br />

recriminamos que hayan <strong>de</strong>jado esta porquería<br />

<strong>de</strong> mundo? Tenemos toda la razón <strong>de</strong> echarles<br />

en cara el cambio climático que nos legaron. ¿Y<br />

por qué no voltean a ver las hambrunas y<br />

guerras que <strong>de</strong>jaron cuando eran generaciones<br />

<strong>de</strong> i<strong>de</strong>alistas y, asegún, comprometidos<br />

políticamente? ¿Y quiénes fueron los que<br />

vaciaron <strong>de</strong> todo significado al marxismo,<br />

catolicismo, feminismo, anarcosindicalismo,<br />

mesianismo, incluso al nacionalismo y el<br />

mexicanismo? Es entendible que el Millennial<br />

esté <strong>de</strong>sconcertado, pero no por falta <strong>de</strong><br />

inteligencia, sino porque tal como en las<br />

entrevistas <strong>de</strong> trabajo, pi<strong>de</strong>n que tengamos casi<br />

70 años <strong>de</strong> experiencia (los mismos que tienen<br />

las famosas etiquetas generacionales), para<br />

poner en or<strong>de</strong>n todos los <strong>de</strong>smanes que <strong>de</strong>jaron<br />

a su paso.<br />

Para colmo, la generación Millennial es<br />

<strong>de</strong> transición: tenemos un pie en lo analógico y<br />

otro en lo digital. Parecemos no pertenecer a<br />

nada y eso provoca <strong>de</strong>sconfianza. Pero esto<br />

tiene que ver más con los sueños rotos <strong>de</strong><br />

nuestros antecesores. Las generaciones pasadas<br />

vislumbraban un futuro altamente tecnológico,<br />

pero siempre ajustado a las convenciones<br />

sociales <strong>de</strong> su tiempo, una especie <strong>de</strong> paraíso<br />

dibujado en los folletos <strong>de</strong> los Testigos <strong>de</strong><br />

Jehová en el que reina la armonía. Para sorpresa<br />

<strong>de</strong> muchos, ese futuro altamente tecnológico es<br />

todo menos ajustado a lo establecido: vino a<br />

cambiar la manera <strong>de</strong> relacionarnos, <strong>de</strong><br />

interactuar y <strong>de</strong> pensarnos.<br />

Nuestros padres podían esclavizarse en el<br />

trabajo para comprar una computadora y apenas<br />

la tenían, nos acercaban para meternos <strong>de</strong> lleno<br />

a las promesas <strong>de</strong>l <strong>de</strong>sarrollo. Ahora claman por<br />

sacarnos <strong>de</strong> allí porque el mundo virtual es<br />

<strong>de</strong>smesurado. ¿Y no es el mundo real semejante<br />

en <strong>de</strong>smesura? Si en un callejón violan<br />

impunemente, en un blog pue<strong>de</strong>n exponer dick


05<br />

pics para escarnio público. Si en las escuelas<br />

hay bulling, en las re<strong>de</strong>s sociales trolls. ¿Y qué<br />

es un youtuber comparado con un conductor <strong>de</strong><br />

Hoy o Ventaneando? Internet es horrendo<br />

porque la vida es horrenda.<br />

Quizá el futuro <strong>de</strong> la humanidad no sea explorar<br />

otros sistemas planetarios, sino enfrascarnos en<br />

lo digital. El Millennial es un colonizador <strong>de</strong>l<br />

ciberespacio, <strong>de</strong>fectuoso por haber convivido<br />

entre aquellos que no comprendían la<br />

importancia sociopolítica <strong>de</strong> un meme o la<br />

revolución cultural <strong>de</strong> un hashtag. En fin, no<br />

importa cuántas reglas <strong>de</strong> etiqueta se impongan<br />

para que un Millennial no preste atención al<br />

celular en las comidas familiares, la lógica<br />

indica que <strong>de</strong>spués <strong>de</strong> nosotros habrá una<br />

generación que ya no sepa ni siquiera qué es<br />

comida y qué es familiar.<br />

O quién sabe. Los Millennial apenas<br />

hemos asomado la cabeza y ya nos dieron <strong>de</strong><br />

martillazos. Las otras generaciones son las que<br />

se han llenado la boca diciendo quiénes somos<br />

y qué no somos, como si todos estuviéramos<br />

cortados con la misma tijera. De ser cierto que<br />

todos compartimos temores y narcisismo,<br />

manías y excentricida<strong>de</strong>s, la sociedad ya habría<br />

colapsado. Yo veo una escenario más bien<br />

irregular, y como Ginsberg puedo <strong>de</strong>cir que vi<br />

las mejores mentes <strong>de</strong> mi generación <strong>de</strong>struidas<br />

por trabajar en OXXOs y Coppels, sin que<br />

quieran ser sus propios jefes ni causar un<br />

impacto social en la selva lacandona.<br />

que hace posgrado en La Sorbona, y otro que<br />

persigue con empeño un crédito en Infonavit.<br />

Es una trampa darle mayor importancia al que<br />

usa Snapchat o que se unió a las filas Prienials<br />

y no al que vive <strong>de</strong>sempleado o el que hace<br />

labor social en un albergue <strong>de</strong> migrantes.<br />

Millennial es, a fin <strong>de</strong> cuentas, un concepto que<br />

alguien nos vendió, le creímos y<br />

paradójicamente, viralizamos. Es una categoría<br />

imprecisa <strong>de</strong> mayor utilidad al que no es <strong>de</strong> esta<br />

generación: les <strong>de</strong>vuelve la seguridad <strong>de</strong><br />

compren<strong>de</strong>r un mundo que cambia y <strong>de</strong>l que,<br />

poco a poco, van perdiendo sus riendas.<br />

Los Millennials sabemos que no somos<br />

perfectos, pero tampoco esa grosera caricatura<br />

con que nos pintan. Tampoco nos afecta.<br />

Incluso no tenemos empacho en <strong>de</strong>clarar<br />

cínicamente que nosotros, los peores <strong>de</strong>l<br />

mundo, un día nos daremos cuenta que allá<br />

afuera la vida es hostil, creceremos y nos<br />

amargaremos, estaremos listos para recibir a<br />

una nueva camada <strong>de</strong> jóvenes inquietos,<br />

inexpertos e ilusos, y les llamaremos estúpidos<br />

por nacer, estúpidos por ser la consecuencia <strong>de</strong><br />

nosotros, estúpidos porque sí, porque están<br />

chavos. Haremos notorio aquello que se niegan<br />

a aceptar los que ahora nos ningunean y lo que<br />

Gustavo Sainz llevó a la exageración<br />

tipográfica en su novela Obscuros días<br />

circulares: “De generación en generación las<br />

generaciones se <strong>de</strong>generan con mayor<br />

<strong>de</strong>generación…”<br />

Creo que hay un abismo entre un Millennial<br />

mediático, chick, instagramer, fit y un<br />

Millennial nacido en la sierra tarahumara, o uno


06<br />

A Lobo siempre le interesó el arte, la literatura,<br />

el cine, la música y el anime. Más <strong>de</strong> una vez apoyó<br />

proyectos <strong>de</strong> artistas locales o in<strong>de</strong>pendientes en<br />

Kickstarter. Para ese entonces Lobo, como<br />

cualquiera <strong>de</strong> nosotros, tenía un trabajo normal (o<br />

sea, con un jefe y salario). “Sentía que no me estaba<br />

llenando lo suficiente <strong>de</strong> manera intelectual o<br />

personal”. Así que <strong>de</strong>sempolvó un proyecto que su<br />

pareja había comenzado hace 15 años y que por<br />

azares <strong>de</strong>l <strong>de</strong>stino nunca pudo poner en marcha:<br />

Minaya Editorial.


07<br />

Lo padrísimo <strong>de</strong> Minaya Editorial es que tiene una<br />

imagen profesional y al mismo tiempo novedosa,<br />

artística. En su página, por ejemplo, muestran la<br />

portada <strong>de</strong> una tesis titulada Desfiguraciones góticas<br />

en dos cuentos <strong>de</strong>l siglo XX <strong>de</strong> una estudiante <strong>de</strong> la<br />

Facultad <strong>de</strong> Ciencias Antropológicas que en lugar <strong>de</strong><br />

ser plana o con textura tradicional, está ilustrada por<br />

Miss Kanto (si no conoces a Miss Kanto tienes que<br />

googlearla ¡ya!).<br />

“Lo primero que vi fue mi entorno, quiénes podrían<br />

ayudarme y a quiénes les podría interesar un<br />

proyecto editorial. En México, la cultura y la ciencia<br />

están siendo infravalorados, así que una propuesta<br />

editorial es muy difícil. Pero tuve el apoyo <strong>de</strong><br />

amigos y personas que podían aportar algo<br />

interesante, y lo hicimos”. Entre los servicios que<br />

ofrece la editorial están: corrección ortotipográfica,<br />

<strong>de</strong> estilo, gramatical, diseño, talleres para artistas y<br />

autores, publicidad y registro <strong>de</strong> ISBN e ISSN y<br />

<strong>de</strong>recho <strong>de</strong> autor.<br />

Con Meroestudios, una casa productora <strong>de</strong><br />

vi<strong>de</strong>ojuegos, realizaron el prototipo <strong>de</strong> un libro<br />

digital llamado La Reina Roja. “La i<strong>de</strong>a<br />

básicamente es que puedas jugar un vi<strong>de</strong>ojuego al<br />

mismo tiempo que estás leyendo un libro”. Ambos<br />

se presentaron en la Filey en el 2015 y ahora están<br />

en proceso <strong>de</strong> buscar un financiamiento y <strong>de</strong><br />

introducir a La Reina Roja al mercado digital.<br />

La diferencia entre Minaya <strong>de</strong>ntro <strong>de</strong>l ámbito<br />

editorial es que está consciente <strong>de</strong> que no <strong>de</strong>bemos<br />

aislarnos sólo en temáticas regionales sino que<br />

<strong>de</strong>bemos explorar y explotar el talento <strong>de</strong> autores y<br />

artistas locales para tocar temas actuales, globales y<br />

resignificar nuestra cultura. “Creo que hace falta una<br />

renovación, no olvidar nuestras raíces pero sí<br />

conectarnos con el mundo actual”. Otro <strong>de</strong> los libros<br />

próximos será un compendio <strong>de</strong> las obras <strong>de</strong><br />

Lovecraft con ilustraciones <strong>de</strong> Miss Kanto, y<br />

posiblemente con traducciones al maya.<br />

Actualmente tienen dos proyectos presentados:<br />

Chicozapote, un libro para niños que enseña a través<br />

<strong>de</strong> pequeñas historias, el personaje va aprendiendo a<br />

valorarse por lo que es a pesar <strong>de</strong> las diferencias<br />

entre él y los <strong>de</strong>más personajes. La autora, Verónica<br />

Martínez, trabaja con la editorial en otros tres<br />

cuentos que complementen a Chicozapote jugando<br />

con la flora regional como el zapote y la pitaya, pero<br />

con temáticas actuales para los niños.


08<br />

En la Filey <strong>de</strong> este año, participaron con talleres <strong>de</strong> redacción para autores y juegos <strong>de</strong> rol. “El juego <strong>de</strong> rol es<br />

muy importante para nuestra editorial. Tenemos una línea lúdica enfocada a los juegos <strong>de</strong> rol, ya que a todos<br />

los <strong>de</strong> la editorial nos encantan. Y a través <strong>de</strong> ellos les enseñamos a los niños a expresarse <strong>de</strong> manera oral,<br />

motivamos la empatía y la imaginación”. Las temáticas <strong>de</strong> estas dinámicas estuvieron basadas en libros como<br />

Haunter House, Canción <strong>de</strong> Fuego y Hielo, y Summerland, un libro cuyos <strong>de</strong>rechos fueron adquiridos por la<br />

editorial para hacer la traducción.<br />

La editorial es pequeña y accesible. Si estás interesado en alguno <strong>de</strong> los servicios pue<strong>de</strong>s contactar a las mentes<br />

creativas al número 9991505100 o al correo contacto@minayaeditorial.com .


La h no es muda<br />

09<br />

Cantinas 2.0<br />

Los millenials<br />

y su aportacion<br />

a los bares<br />

<strong>de</strong> Merida<br />

Por Jesús Cámara<br />

Con el paso <strong>de</strong> los últimos diez años, la imagen <strong>de</strong> los<br />

bares y cantinas en el centro <strong>de</strong> la ciudad ha cambiado<br />

mucho, ¿pue<strong>de</strong>s recordar la primera vez que fuiste a<br />

una cantina? Yo sí. Era el más joven <strong>de</strong> mi grupo <strong>de</strong><br />

amigos y fuimos a un lugar al que ellos ya habían<br />

acudido en repetidas ocasiones, su nombre era<br />

“Nápoles”, una vieja cantina que ha cambiado varias<br />

veces <strong>de</strong> nombre y está ubicada en el barrio <strong>de</strong> San<br />

Juan. Ofrecía biberones <strong>de</strong> cerveza Mo<strong>de</strong>lo por un<br />

precio bastante accesible para nosotros que sólo<br />

salíamos con un billete <strong>de</strong> cincuenta en la cartera. Fuera<br />

<strong>de</strong> lo barato, sus chicharrones o las señoras que<br />

<strong>de</strong>stapaban la botella, nunca tuvieron mucho <strong>de</strong><br />

especial, tal vez por eso cerró.<br />

Ese fue mi primer acercamiento al mundo cantinero <strong>de</strong><br />

nuestra ciudad, pero a <strong>de</strong>cir verdad, no me pareció que<br />

fuera la mejor primera impresión. Sin embargo, nunca<br />

se alejó <strong>de</strong> mis expectativas, ya que toda la vida había<br />

circulado en el centro pasando por las puertas <strong>de</strong><br />

reconocidos bares <strong>de</strong> antaño como “El Grillón”, “El<br />

Ancla” y el extinto “Gato Negro” <strong>de</strong> don<strong>de</strong> todas las<br />

noches veía salir a una gran cantidad <strong>de</strong> borrachales<br />

mientras esperaba el autobús.<br />

Lo chistoso aquí es que ¿cuándo iba a imaginar que<br />

también yo saldría en esas condiciones <strong>de</strong> algunos <strong>de</strong><br />

aquellos lugares <strong>de</strong>spués <strong>de</strong> cumplir los 20? Bueno,<br />

pero el tema <strong>de</strong> este texto no son los borrachos ni mis<br />

borracheras, sino nuestra generación conocida como<br />

“Los Millennials”, que en su paso y retorno al centro <strong>de</strong><br />

Mérida, han marcado un notable cambio entre lo que<br />

eran los bares y lo que son ahora. De este tema han<br />

hablado personajes expertos <strong>de</strong>l círculo cantinero como<br />

el espeléologo y escritor Sergio Grosjean Abimerhi y<br />

Loren Plácido Peniche, organizador <strong>de</strong>l famoso Tour<br />

Cantinero MID.


10<br />

En un artículo que publicó para Grupo Mileninio,<br />

Grosjean Abimerhi narra parte <strong>de</strong> la historia <strong>de</strong> las<br />

cantinas <strong>de</strong> la capital yucateca plasmada en su libro<br />

Anécdotas <strong>de</strong> las cantinas en Mérida 2012 ahí cuenta<br />

cómo era acudir a una <strong>de</strong> éstas en el siglo pasado. En<br />

primera, las mujeres tenían estrictamente prohibida la<br />

entrada ya que estaba mal visto y se exigía que “se<br />

respetara la intimidad <strong>de</strong>l hombre”. Las únicas que<br />

tenían acceso eran las cocineras y las llamadas ficheras<br />

(mujeres que acompañan a los consumidores y ganan<br />

una comisión por cada bebida que éste le invite).<br />

Algunas cantinas tenían incluso un letrero en la entrada<br />

que recordaba esta prohibición, situación que contrasta<br />

mucho con la atención que se le brinda actualmente a<br />

todo el público.<br />

Las modificaciones en el reglamento que regula la<br />

clasificación <strong>de</strong> los establecimientos <strong>de</strong>dicados al<br />

expendio <strong>de</strong> bebidas alcohólicas en el municipio <strong>de</strong><br />

Mérida comenzaron a hacer notorios los cambios en las<br />

cantinas tradicionales. Éstas se re-inauguraron con<br />

nuevos conceptos más familiares para adaptarse a un<br />

nuevo mercado globalizado y abierto a la equidad <strong>de</strong><br />

género. Lo último <strong>de</strong>splaza al viejo punto <strong>de</strong> encuentro<br />

masculino orillando al cambio a tres <strong>de</strong> cada cuatro<br />

cantinas <strong>de</strong> la ciudad.<br />

A pesar <strong>de</strong> que la situación <strong>de</strong> las reaperturas le brinda<br />

una nueva oportunidad a los dueños para expandir su<br />

público potencial, los clientes habituales toman a mal<br />

estos cambios. Entre otras cosas, porque consi<strong>de</strong>ran<br />

que ya no son un espacio <strong>de</strong> confianza don<strong>de</strong> pue<strong>de</strong>n<br />

hablar <strong>de</strong> una manera jocosa o vulgar, hacer y <strong>de</strong>cir lo<br />

que quieran en la barra. Ahora la mayoría <strong>de</strong> los bares<br />

se engentan, lo que obliga a los consumidores <strong>de</strong> antaño<br />

a reservarse <strong>de</strong>ntro <strong>de</strong> ellos y a rechazar el ambiente<br />

fiestero.<br />

Una <strong>de</strong> las principales cantinas que ha presentado un<br />

gran cambio es “La Negrita”, ubicada en la calle 62 con<br />

49 <strong>de</strong>l centro, en la esquina <strong>de</strong>l “motor eléctrico”. Su<br />

dueña, Patricia Martín Briceño, ha realizado un<br />

increíble trabajo en la curaduría <strong>de</strong>l lugar, tanto que se<br />

ha vuelto el referente cantinero <strong>de</strong>l centro <strong>de</strong> la ciudad.<br />

Si <strong>de</strong> bares o cantinas hablamos “La Negrita” podría ser<br />

consi<strong>de</strong>rado el mejor lugar para muchos jóvenes<br />

millenials. Al pasar por el lugar, siempre se pue<strong>de</strong><br />

observar a la gente esperando por entrar a beber


11<br />

acompañados <strong>de</strong>l ritmo caribeño y tropical que ahora la<br />

caracterizan.<br />

Pero “La Negrita” no siempre fue así, pues al ser una<br />

cantina que opera <strong>de</strong>s<strong>de</strong> 1917, también fue en su<br />

momento, uno <strong>de</strong> esos sitios “<strong>de</strong> mala muerte” como<br />

dirían nuestros padres que se acostumbraron a verla<br />

como un punto <strong>de</strong> encuentro <strong>de</strong> borrachos. Otra <strong>de</strong> las<br />

cantinas más antiguas <strong>de</strong> la ciudad es “El Car<strong>de</strong>nal”,<br />

ubicada en la calle 70 con 63 <strong>de</strong>ntro <strong>de</strong>l barrio <strong>de</strong><br />

Santiago. Abrió sus puertas en el año 1915 y llegó a<br />

manos <strong>de</strong> su actual dueño, Said Farah Ceh, quien la<br />

adquirió <strong>de</strong>spués <strong>de</strong> ver el anuncio <strong>de</strong> traspaso en<br />

internet, para <strong>de</strong>spués darle una nueva imagen.<br />

Conserva la tradición <strong>de</strong> apapachar a los clientes<br />

ofreciéndoles cerveza bien fría y un lugar agradable en<br />

don<strong>de</strong> se pue<strong>de</strong>n <strong>de</strong>gustar <strong>de</strong>s<strong>de</strong> las tradicionales<br />

botanas como el huevo, la chicharra, el frijol o las<br />

mollejas, hasta otro tipo <strong>de</strong> comidas como las pizzas<br />

hechas a mano <strong>de</strong>ntro <strong>de</strong> su cocina.<br />

El “Dzalbay” tampoco está exento <strong>de</strong>l cambio. Este bar<br />

ubicado en el cruce <strong>de</strong> la calle 53 por 64 fue inaugurado<br />

por don Lupe Basteris, quien comenzó a fabricar el<br />

<strong>de</strong>scontinuado Ron Basteris, <strong>de</strong>leitado por los<br />

consumidores <strong>de</strong> paladares fuertes y bolsillos vacíos,<br />

según nos cuenta el libro Las Cantinas <strong>de</strong> Mérida<br />

(Talleres Gráficos <strong>de</strong>l Sureste, 1984) <strong>de</strong> Alberto<br />

Cervera Espejo. Actualmente, el bar ha sido<br />

re-inaugurado con un concepto más mo<strong>de</strong>rno,<br />

ofreciendo un menú a la carta y la opción <strong>de</strong> consumir<br />

en su azotea. Una <strong>de</strong> las cosas que más recuerdo, fue<br />

que al reabrir sus puertas colocaron un letrero en la<br />

entrada que <strong>de</strong>cía: Ya no tenemos ficheras. Así<br />

anunciaron a todo el público que una nueva era había<br />

llegado para el lugar.<br />

Y como el que no evoluciona muere, muchos<br />

establecimientos y expendios <strong>de</strong> cerveza han tenido<br />

que cerrar sus puertas <strong>de</strong>bido al <strong>de</strong>splazamiento que el<br />

giro <strong>de</strong> los nuevos mo<strong>de</strong>los <strong>de</strong> bares, ganándose a los<br />

consumidores. “El Buffete”, ubicada en la esquina <strong>de</strong> la<br />

calle 62 con 65, en uno <strong>de</strong> los edificios más antiguos<br />

<strong>de</strong>l centro <strong>de</strong> la ciudad, fue fundada en 1932 y tuvo que<br />

cerrar sus puertas en 2015 por falta <strong>de</strong> pago. Ahora es<br />

una tienda <strong>de</strong> conveniencia <strong>de</strong> una ca<strong>de</strong>na nacional.<br />

Otra que recientemente cerró sus puertas fue “El<br />

Chemas” <strong>de</strong> la calle 55 por 66 que concluyó con sus<br />

servicios el año pasado, terminando así con la


12<br />

tradicional cantina que inauguró don Demetrio Molina<br />

Ávila en 1949. En él, según relata Cervera Espejo, se<br />

reunían en sus buenos tiempos, “estudiantes, políticos,<br />

comerciantes, profesionistas, altos ejecutivos, pero<br />

nunca malandrines”, también agrega que el lugar era<br />

visitado por personajes como Arturo Abreu Gómez,<br />

Armando García Franchi, Rodolfo Concha Campos; y<br />

los privados servían como punto <strong>de</strong> reunión para el<br />

grupo literario “Voces Ver<strong>de</strong>s” <strong>de</strong>l que según el libro<br />

Itzimná, pueblo <strong>de</strong> poetas <strong>de</strong> Eduardo Tella Solís,<br />

formaron parte Roger Cicero McKenney, Juan Gabriel<br />

Molina Font y Raúl Renán, reconocidos poetas<br />

yucatecos <strong>de</strong>l siglo XX.<br />

Algunos otros lugares como el bar “Los Arcos”<br />

(próximamente “La Despeinada”), “La Pachanga”<br />

(ahora “La 710”), “El Perico Marinero” o “Bar<br />

Morgan” han tenido que probar suerte con las nuevas<br />

ten<strong>de</strong>ncias para intentar recuperar la preferencia <strong>de</strong> sus<br />

viejos clientes o ser elegidos por los nuevos<br />

consumidores que en su mayoría, son jóvenes<br />

interesados en encontrar un buen lugar para pasar el<br />

rato.<br />

Dar a conocer todas estas cantinas casi <strong>de</strong>socupadas o<br />

remo<strong>de</strong>ladas, es la tarea que lleva a cabo el Tour<br />

Cantinero MID. Loren Plácido Peniche creador y<br />

director general <strong>de</strong>l proyecto se <strong>de</strong>dica a promover los<br />

bares y cantinas <strong>de</strong>l centro <strong>de</strong> Mérida a través <strong>de</strong> visitas<br />

guiadas en las que se cuenta parte <strong>de</strong> la historia <strong>de</strong> cada<br />

uno <strong>de</strong> ellos. El tour está enfocado en que los jóvenes o<br />

millenials y los adultos puedan re<strong>de</strong>scubrir estos<br />

espacios consumiendo cerveza o su bebida preferida a<br />

la par <strong>de</strong> conocer el contenido cultural que cada una <strong>de</strong><br />

las paradas brinda.<br />

El proyecto <strong>de</strong> Loren comenzó hace varios años<br />

atrás cuando junto con sus amigos universitarios<br />

comenzaron a trazar rutas para visitar las cantinas y<br />

conocer un poco acerca <strong>de</strong> la historia <strong>de</strong> las mismas en<br />

voz testimonial <strong>de</strong> sus dueños. La apertura <strong>de</strong> cada uno<br />

lo volvió cada vez más un proyecto cultural que hasta la<br />

fecha sigue vivo. Ha visitado a más <strong>de</strong> 30 cantinas<br />

tradicionales y remo<strong>de</strong>ladas ayudando a expandir su<br />

consumo comercial y cultural.<br />

Las cantinas tradicionales forman parte <strong>de</strong>l patrimonio<br />

cultural <strong>de</strong> la ciudad <strong>de</strong> Mérida, pero la apertura a un<br />

público <strong>de</strong> ambos sexos va <strong>de</strong> la mano con la lucha por<br />

la equidad <strong>de</strong> género, siendo esto también un factor que


13<br />

los dueños aprovechan para aumentar el ingreso por<br />

la venta <strong>de</strong>l público general. A pesar <strong>de</strong> que el<br />

concepto <strong>de</strong> la cantina tradicional parece estar en<br />

peligro <strong>de</strong> extinción, Grosjean Abimerhi cree<br />

firmemente que volverán a reinar en el centro cuando<br />

el concepto <strong>de</strong> moda termine, pues “son pasajeras y<br />

los millenials estamos acostumbrados a seguirlas”.<br />

Sin embargo, mientras esto pasa, los meridanos<br />

aprovechan para conocer el centro y contribuyen a la<br />

gentrificación <strong>de</strong>l centro histórico sin olvidar los<br />

lugares que pue<strong>de</strong>n visitar como opción para el<br />

esparcimiento, el ocio y la diversión para refrescar el<br />

paladar. Salud.<br />

Jesús Cámara Ríos.


14<br />

Galería<br />

ISABEL<br />

SILVA<br />

Isabel Silva nació en Toluca, Estado <strong>de</strong><br />

México. Actualmente cursa la licenciatura<br />

en Artes Visuales en la Universidad<br />

Autónoma <strong>de</strong> Yucatán. Sus obras utilizan<br />

técnica mixta, óleo y acuarela. Ha<br />

participado en varias exposiciones<br />

colectivas <strong>de</strong>stacando la BT. No. 43 llevada<br />

a cabo en el Museo <strong>de</strong> la Ciudad <strong>de</strong>ntro <strong>de</strong>l<br />

marco <strong>de</strong>l MUAV (Muestra Universitaria<br />

<strong>de</strong> Artes Visuales) en el 2016 en la cual<br />

obtuvo una mención honorífica. Los<br />

elementos recurrentes <strong>de</strong> su obra son el<br />

retrato y la figura humana, entre otras.


15


16<br />

El cuerpo humano, y la figura femenina sobre todo, son una <strong>de</strong> mis más gran<strong>de</strong>s motivaciones para<br />

pintar. Me gusta mucho retratar a la mujer en el color, tamaño y forma que sea, pero sobre todo son las<br />

mujeres reales e imperfectas quienes llevan mi entusiasmo a un punto álgido. En cuanto a mi estilo no<br />

estoy segura <strong>de</strong> que esté <strong>de</strong>l todo <strong>de</strong>finido, si bien es figurativo, no es <strong>de</strong>purado por completo sino más<br />

bien con una inclinación hacia los empastes y las manchas. Por ahora me sigo nutriendo <strong>de</strong> diversas<br />

influencias y explorando diferentes técnicas


17


18<br />

Hoja <strong>de</strong> arce<br />

Dante<br />

Dante Tercero es autor <strong>de</strong> los libros <strong>de</strong><br />

poesía Perro sombra (2011), Mi tercer ojo<br />

(2013), y Poemojis por el cual obtuvo la<br />

beca <strong>de</strong>l Fondo Nacional para la Cultura y<br />

las Artes (FONCA) en 2015. Dirige la<br />

colección <strong>de</strong> poesía Cute Lit. y la editorial<br />

Ojo <strong>de</strong> Pez <strong>de</strong>s<strong>de</strong> el 2013.<br />

Cuando supo que la obra Poemojis había<br />

ganado una <strong>de</strong> las becas más importantes<br />

para los artistas mexicanos, Internet ardió.<br />

Quesque nuestros impuestos se van en<br />

poemojis, quesque era una falta <strong>de</strong> respeto<br />

al cánon, que cómo FONCA le daba una<br />

beca a unos emojis habiendo tanto poeta<br />

bueno en México, etcétera, etcétera. El<br />

problema no fue que estuvieran en<br />

<strong>de</strong>sacuerdo con la poesía <strong>de</strong> Dante Tercero<br />

(seamos honestos, muchos <strong>de</strong> los haters<br />

probablemente ni siquiera habían abierto<br />

un libro <strong>de</strong> poesía), sino que en muchas<br />

páginas y memes atacaban a la persona y<br />

no al libro (¡bu!, Internet).<br />

Lo cierto es que Dante Tercero es un<br />

personaje creado por el autor (antes<br />

publicaba bajo el nombre <strong>de</strong> Patricia<br />

Binôme) que encaja muy bien con la<br />

generación y su proyecto. Ha aparecido en<br />

revistas como Fahrenheit, Tierra A<strong>de</strong>ntro, Círculo <strong>de</strong> Poesía, Playground, y medios como El Informador o El<br />

Universal, o sea, <strong>de</strong>s<strong>de</strong> espacios millennials hasta en periódicos tradicionales. Y logró que su personaje<br />

<strong>de</strong>stacara entre las filas <strong>de</strong> becarios y que la i<strong>de</strong>a se utilizara para introducir el tema <strong>de</strong> la poesía en las escuelas.<br />

Aunque a<strong>de</strong>más <strong>de</strong> Poemojis, el autor ha escrito otros poemas menos visuales, queremos rendirle culto a la<br />

poesía millennial con una obra escogida por Dante para nuestra revista:


19


20


21


Ensayo<br />

Por Ial Utsil Balam–Bacab<br />

Meteorito1.0<br />

La i<strong>de</strong>a <strong>de</strong> que <strong>de</strong>bajo <strong>de</strong> nosotros habita la<br />

reminiscencia <strong>de</strong> un cuerpo celeste surgió en 1958 por<br />

el trabajo <strong>de</strong> geólogos <strong>de</strong> PEMEX. Al ser contratados<br />

para buscar yacimientos <strong>de</strong> petróleo, la empresa<br />

paraestatal les solicitó mantener la información en<br />

secreto hasta 1978. Ese año los especialistas<br />

publicaron que la península <strong>de</strong> Yucatán poseía una<br />

circunferencia casi perfecta <strong>de</strong>lineada por dolinas<br />

posiblemente generadas por el impacto <strong>de</strong> un<br />

asteroi<strong>de</strong>. Fue en 2010 cuando un equipo<br />

interdisciplinario <strong>de</strong> científicos globales aportaron<br />

suficientes pruebas para validar la relación entre el<br />

meteorito, el impacto, el cráter y la transformación <strong>de</strong><br />

la vida en la tierra. Habían pasado 52 años <strong>de</strong><br />

pacientes investigaciones.<br />

El cráter <strong>de</strong> Chicxulub ocupó la imaginación <strong>de</strong> los<br />

aspirantes a científicos durante los años 80 y parte <strong>de</strong><br />

los 90. A nosotros, niños aún, se nos instruía a partir<br />

<strong>de</strong> la posibilidad <strong>de</strong> imaginar que todo lo que estaba<br />

bajo nuestros pies había sido producto <strong>de</strong> algo que<br />

llegó <strong>de</strong>l universo para transformar el mundo entero.<br />

Nuestro profesor1 mostraba un hecho científico que<br />

proponía a la península como el ombligo <strong>de</strong>l mundo2<br />

para inculcarnos la responsabilidad ética <strong>de</strong> aportar<br />

nuestros saberes a la comprensión <strong>de</strong>l cosmos <strong>de</strong>s<strong>de</strong><br />

el lugar en don<strong>de</strong> nacimos3.<br />

Meteorito2.0<br />

Debo <strong>de</strong>jar en claro dos cuestiones: la primera es que<br />

yo era un niño <strong>de</strong> cuatro años al final <strong>de</strong> los años 80.<br />

La segunda es que ignoraba que –al mismo tiempo–<br />

otro asteroi<strong>de</strong> se encontraba haciendo impacto con<br />

toda su fuerza invisible sobre nuestra generación y las<br />

consecuentes. Se habló muy poco al respecto pues las<br />

ciencias que <strong>de</strong>bían dar datos y reflexiones<br />

permanecieron enmu<strong>de</strong>cidas. Se trató <strong>de</strong> un<br />

fenómeno reducido a secreto a voces, tan sofisticado<br />

como intratable, tan preciso como inconmensurable,<br />

tan mesiánico como usurero, un impacto lleno <strong>de</strong><br />

incertidumbre sobre el futuro.<br />

Ahora se sabe que el asteroi<strong>de</strong>2.0 se constituyó con<br />

sofisticados procesos sociales como la privatización<br />

<strong>de</strong> TELMEX, la precarización <strong>de</strong>l IMSS, <strong>de</strong>l ISSSTE<br />

y nuestros <strong>de</strong>rechos a la salud; por la pauperización <strong>de</strong><br />

todos los empleos y nuestros <strong>de</strong>rechos laborales; por<br />

la <strong>de</strong>sarticulación <strong>de</strong> instituciones para el acceso a una<br />

vivienda digna y a una alimentación saludable; por el<br />

22<br />

1 Un científico que era una especie <strong>de</strong> maestro privado enamorado <strong>de</strong> la ciencia y la educación, un químico suigéneris que, entre otras cosas, era adicto al hardrock inglés y al blues<br />

<strong>de</strong> EEUU. Un tipo único con un look transversal a Eric Clapton y a Chuck Norris. A<strong>de</strong>más hacía fotografía análoga: un hipster <strong>de</strong> su tiempo.<br />

2 Se nos enseñó que la Ceiba –Yaaxché– era el vínculo entre nuestro mundo y el inframundo y también <strong>de</strong> que México significa el ombligo <strong>de</strong>l mundo.


Ilustración por Carlos Dzul<br />

NAFTA, que prometía herramientas <strong>de</strong> última<br />

generación a bajo costo (por <strong>de</strong>cir algo), pero que<br />

trajo consigo la importación <strong>de</strong> alimentos, el<br />

abandono <strong>de</strong>l campesino, <strong>de</strong> la agricultura y la<br />

transformación <strong>de</strong> los usos <strong>de</strong>l territorio; por el<br />

aumento <strong>de</strong>l consumo <strong>de</strong> drogas legales e ilegales …e<br />

irónicamente, por el lento y medido ocaso <strong>de</strong><br />

PEMEX, aquella institución que en algún momento<br />

posibilitó el <strong>de</strong>scubrimiento <strong>de</strong>l impacto1.0.<br />

¡Qué lindo cometa2.0!<br />

Tan directo como silencioso, la zona <strong>de</strong> choque <strong>de</strong>l<br />

segundo impacto modificó la composición<br />

emocional, crítica y reflexiva <strong>de</strong> los nacidos y<br />

crecidos en la península <strong>de</strong> Yucatán <strong>de</strong>s<strong>de</strong> los años 80<br />

hasta la fecha. Aquellos materiales cósmicos venidos<br />

<strong>de</strong> fuera permearon la manera <strong>de</strong> enten<strong>de</strong>rnos en el<br />

mundo a partir <strong>de</strong> nuevas constelaciones <strong>de</strong><br />

dominaciones sofisticadamente alegres e invisibles.<br />

Siendo niños percibimos la llegada <strong>de</strong>l cometa2.0<br />

como un regalo envuelto con una excéntrica y<br />

luminosa atmósfera que nos impresionaba segundo a<br />

segundo; un bello cuerpo celeste que se aproximaba a<br />

nosotros como símbolo <strong>de</strong> reciprocidad. Era<br />

inevitable: nos sentíamos únicos, girábamos<br />

enamorados <strong>de</strong> una órbita que aún no<br />

comprendíamos.<br />

Así, momento a momento, aprendimos a convivir con<br />

el pop it turístico, <strong>de</strong> Holbox a Xcalak pasando por<br />

todos los pueblos mágicos. Incorporamos el Internet<br />

24/7 porque había que estar conectados y porque, <strong>de</strong><br />

paso, nos emocionaba la gallardía <strong>de</strong>l Sr. Slim al ser el<br />

mexicano más rico <strong>de</strong>l mundo. Cultivamos el<br />

individualismo exacerbado pues había que ser el<br />

mejor entre los mejores. Aceptamos la<br />

responsabilidad ejemplar <strong>de</strong> consumir todo lo que nos<br />

llegara <strong>de</strong> las industrias culturales <strong>de</strong>l mundo: Japón,<br />

Inglaterra, China, Estados Unidos, Francia, Alemania.<br />

Queríamos ser, estar y participar en la nueva<br />

configuración <strong>de</strong>l mundo: be global for un<strong>de</strong>rstand<br />

everything!<br />

Tan es así que nuestra ciudad puso en marcha un<br />

laboratorio <strong>de</strong> la seguridad ejemplar y post–panóptica<br />

que la colocó <strong>de</strong>ntro <strong>de</strong> los charts <strong>de</strong> lugares <strong>de</strong>l<br />

mundo imprescindibles para visitar. Un plan entre<br />

EEUU y MX que puso a los militares en las calles e<br />

inició una guerra <strong>de</strong> todos contra todos4. Así,<br />

mientras incorporamos al cometa en tanto versión<br />

3 Una especie <strong>de</strong> versión local <strong>de</strong> –think globally, act locally–.<br />

4 En el post–panoptismo nosotros somos la policía lidiando una batalla a favor <strong>de</strong> una guerra <strong>de</strong> todos contra todos. Nos vigilan tanto como nosotros vigilamos y señalamos<br />

como <strong>de</strong>lincuentes a quienes no son partidarios <strong>de</strong> nuestras causas.<br />

23


contemporánea chic <strong>de</strong> la pasividad también<br />

participamos en la nueva configuración nacional <strong>de</strong> la<br />

violencia. Pocos levantaron las manos y por ser pocos<br />

fueron hechos aún menos en la cárcel local. Lo<br />

habíamos logrado siguiendo las lecciones <strong>de</strong> aquel<br />

profesor, éramos el ombligo <strong>de</strong>l mundo en medio <strong>de</strong><br />

dos fuerzas diferentes: bajo nuestros pies el primer<br />

impacto, sobre nuestros hombros, el segundo.<br />

Millenials y …activistas 5 peninsulares.<br />

“Debes informarte”, así me <strong>de</strong>cían a lengua suelta<br />

toda una comunidad <strong>de</strong> jóvenes a inicios <strong>de</strong>l Siglo<br />

XXI. El tiempo ha pasado y aquellos posiblemente<br />

ron<strong>de</strong>n los cuarenta años. En aquel entonces me<br />

obsequiaron fanzines <strong>de</strong> múltiples temas. Barricada<br />

Libertaria y Cherrybomb explicaban cómo hurtar<br />

OXXOs para nivelar la <strong>de</strong>sigualdad pues las cámaras<br />

no estaban conectadas (un falso panóptico); también<br />

habían otros datos sobre cómo preparar leche <strong>de</strong><br />

almendra (vegan way of life) o breves narrativas que<br />

<strong>de</strong>scalificaban a McDonalds, MONSANTO,<br />

Coca–Cola y NIKE (los viejos enemigos <strong>de</strong>l<br />

altermundismo <strong>de</strong> final <strong>de</strong> Siglo). Fueron mis<br />

primeros textos llenos <strong>de</strong> equis y arrobas (tod@s,<br />

muchxs); y posiblemente mi primer encuentro con los<br />

Millenials Activistas Peninsulares.<br />

A veces polvo cósmico, a veces género, etnia, región,<br />

clase, raza, nación, religión, tecnología o antagónicos<br />

<strong>de</strong> todo lo anterior …aquí, ahora y al mismo tiempo,<br />

no había punto intermedio. Así empecé a reconocer a<br />

ese híbrido i<strong>de</strong>ntitario sui géneris que pocos se han<br />

atrevido a retratar pues los Millenials Activistas<br />

asumen que su radicalidad es la posición más<br />

progresista <strong>de</strong> la peninsularidad. Y así ¿quién podría<br />

cuestionarles?<br />

Con los años todo cambió. Hoy aman los comics, leen<br />

anarquismo, sueñan con su versión <strong>de</strong>l feminismo,<br />

aspiran a ser veganos, encuentran la <strong>de</strong>colonialidad en<br />

todas partes, no fallan los queers, los<br />

alter–masculinos, los coleccionistas <strong>de</strong>l punk, el noise<br />

y el free jazz. Los nuevos híbridos se sienten <strong>de</strong> otra<br />

galaxia. Pue<strong>de</strong>n asistir a conciertos <strong>de</strong> la orquesta<br />

sinfónica, a un after con música electrónica o<br />

presentar sus remixes <strong>de</strong> cumbia y reggaetón –con la<br />

i<strong>de</strong>a <strong>de</strong> generar un auténtico twerk político–, eso<br />

mientras dirigen talleres <strong>de</strong> reflexión y acción,<br />

comparten plantas, andan en bicicleta, practican<br />

ula-ula, capoeira, son alter–mc’s, se visten <strong>de</strong><br />

rockabilly, hacen folk y poesía, dirigen un<br />

documental, coordinan manifestaciones<br />

multi–temáticas, les pagan la renta, asisten a Walmart<br />

a escondidas, tienen una cuenta <strong>de</strong> banco asegurada y<br />

smartphones <strong>de</strong> última generación. Un cúmulo <strong>de</strong><br />

experiencias diversas que ocurren en menos <strong>de</strong> un fin<br />

<strong>de</strong> semana.<br />

No <strong>de</strong>be asustarnos en lo absoluto. En sus muros <strong>de</strong><br />

Facebook o Twitter publican sobre la <strong>de</strong>sigualdad, los<br />

gatos, la comida, el sexismo, el machismo, el<br />

feminismo, fotos <strong>de</strong> sí mismos, <strong>de</strong> sus talleres, <strong>de</strong> sus<br />

consignas y sus memes, todo en menos <strong>de</strong> dos<br />

minutos. Ocurre que el impacto2.0 trajo consigo un<br />

<strong>de</strong>sfase <strong>de</strong> la temporalidad que se traduce en la<br />

inversión <strong>de</strong>l tiempo libre para lanzar frases sobre<br />

café orgánico, el cultivo <strong>de</strong>l cuerpo, la novedad <strong>de</strong> un<br />

proyecto in<strong>de</strong>pendiente, <strong>de</strong> la crisis <strong>de</strong> afecto y sus<br />

propuestas <strong>de</strong> abrazoterapia, <strong>de</strong> la relajación vía yoga,<br />

<strong>de</strong> la liberación animal, <strong>de</strong>l food not bombs, <strong>de</strong>l<br />

altercapitalismo, <strong>de</strong>l colectivismo, <strong>de</strong>l amor libre y <strong>de</strong><br />

su búsqueda <strong>de</strong> espacios incluyentes a través <strong>de</strong> la<br />

organización <strong>de</strong> eventos que terminan por ser igual <strong>de</strong><br />

24<br />

5 De aquí en a<strong>de</strong>lante me referiré a los activistas para abarcar a “los, las, les, l@s, lxs, laeious” sus múltiples i<strong>de</strong>ntida<strong>de</strong>s y causas.


excluyentes que la sociedad a la que cuestionan. La<br />

memoria millenial es <strong>de</strong> corto plazo pues se ha<br />

enganchado en un <strong>de</strong>bate entre la cualidad y la<br />

cantidad <strong>de</strong> los contenidos que comparten a través <strong>de</strong><br />

sus tecnologías olvidando la importancia <strong>de</strong> la<br />

temporalidad, la territorialidad y la proximidad: están<br />

hiperconectados pero lejos <strong>de</strong> sí, <strong>de</strong> los otros y <strong>de</strong><br />

otras realida<strong>de</strong>s. Saben que para subsanar lo que<br />

ignoran es suficiente un clic en google más pdf. Por<br />

eso siempre nos dirán que lo importante es ser<br />

coherentes con toda la incoherencia que la ausencia<br />

<strong>de</strong> memoria y reflexión <strong>de</strong> sí mismos involucra.<br />

El impacto2.0 implementó la búsqueda <strong>de</strong><br />

reconocimiento social como antagonismo a las<br />

políticas <strong>de</strong> exclusión, proceso que dio paso a que los<br />

activistas millenials se convirtieran en<br />

incuestionables policías <strong>de</strong> la cultura aplicando sus<br />

censores como frontera a sus monólogos previamente<br />

preparados. De igual forma, esto generó ese lastre por<br />

encontrar la coherencia perfecta <strong>de</strong>ntro <strong>de</strong> su filosofía<br />

política favorita, una piedra que resume su miedo a<br />

fallar <strong>de</strong>ntro <strong>de</strong>l neoliberalismo ultracompetitivo y<br />

que sólo existe en la medida en que niega la<br />

retroalimentación y el diálogo profundo en temas en<br />

los que están convencidos <strong>de</strong> poseer la razón.<br />

Por mucho <strong>de</strong> lo anterior es que en algún momento,<br />

lejos <strong>de</strong>l vitral construido a modo para sus múltiples<br />

i<strong>de</strong>ntida<strong>de</strong>s y re<strong>de</strong>s sociales, el activista millenial se<br />

mira a sí mismo y se siente vacío. “Le pi<strong>de</strong>n un amor<br />

que no pue<strong>de</strong> dar” pues sobrevive a través <strong>de</strong> un día a<br />

día en el que es incapaz <strong>de</strong> prospectar. El retweet, el<br />

share y la historia breve <strong>de</strong> instagram son los retazos<br />

<strong>de</strong>l compromiso efímero que asume para las causas<br />

que olvidará al día siguiente. Todo discurre y se<br />

disuelve en memorias <strong>de</strong> corto plazo que postergan la<br />

necesidad <strong>de</strong> dialogar consigo mismo, largo y<br />

tendido. ¿Recuerdan cuántos años llevó reconocer la<br />

trascen<strong>de</strong>ncia <strong>de</strong>l impacto1.0? Esa paciencia se ha<br />

perdido en un mar <strong>de</strong> reproches disparados como<br />

consignas <strong>de</strong> timeline.<br />

Lecciones<br />

La primera lección que aprendí es que se requiere <strong>de</strong><br />

un corazón muy afinado con el pensamiento para<br />

mantenerse ecuánime ante sus monólogos. Guardé<br />

postales, bolígrafos, posters, libros, música, vi<strong>de</strong>os,<br />

links, tweets, shares, inbox, ropa, computadoras,<br />

fanzines, poesías, todos sus obsequios. Quería<br />

compren<strong>de</strong>r cómo es que toda esa diversidad2.0 que<br />

llegó envuelta con una excéntrica y luminosa<br />

atmósfera y que me impresionaba segundo a segundo<br />

también era parte activa <strong>de</strong> una continua postergación<br />

reflexiva <strong>de</strong> los conflictos que los aquejan.<br />

La segunda lección que tuve que incorporar es que<br />

son la máxima expresión <strong>de</strong>l neoliberalismo<br />

contemporáneo. El recuento <strong>de</strong> los daños6 nos<br />

muestra una viñeta melancólica: jóvenes lúcidos con<br />

todo tipo <strong>de</strong> accesos, reconocimientos e influencias<br />

globales pero con i<strong>de</strong>ntida<strong>de</strong>s <strong>de</strong>primentes7 que van<br />

<strong>de</strong> la alegría al <strong>de</strong>sencanto en cuestión <strong>de</strong> segundos.<br />

Ya no son sólo la mano <strong>de</strong> obra barata explicada por<br />

Marx, sino consumers que <strong>de</strong>sconocen su condición<br />

<strong>de</strong> <strong>de</strong>sposeídos.<br />

Lo tercero es que son transversales a muchos tipos <strong>de</strong><br />

<strong>de</strong>rivas. Aún cuando se presentan como un cuerpo<br />

celeste que vino <strong>de</strong> otro universo, son el ejemplo <strong>de</strong><br />

las condiciones <strong>de</strong>vastadoras <strong>de</strong> la economía actual,<br />

por en<strong>de</strong>, están cargados <strong>de</strong> frustraciones que<br />

6 https://youtu.be/G85s-v0kAMI (Gloria Trevi, 1994).<br />

25


canalizan mediante un antagonismo<br />

recalcitrante que, lamentablemente, consi<strong>de</strong>ran<br />

crítico. Ante el temor exacerbado que les<br />

genera la ausencia <strong>de</strong> reconocimiento han<br />

intentado remediar su condición con una regla<br />

que siguen al pie <strong>de</strong> la letra: excluir antes <strong>de</strong> ser<br />

excluidos.<br />

Con la caída <strong>de</strong> las gran<strong>de</strong>s instituciones y la<br />

salvaguarda ocasional <strong>de</strong> la familia nuclear –la<br />

que les <strong>de</strong>posita dinero en la cuenta <strong>de</strong>l banco,<br />

la que pagó la casa o paga la renta en la que<br />

viven y lo poco que hay en el refrigerador– no<br />

ha quedado <strong>de</strong> otra que inventarse procesos<br />

individualistas <strong>de</strong> justicia. De ahí la<br />

importancia <strong>de</strong>l rumor y la difamación como<br />

piedras angulares <strong>de</strong> sus organizaciones<br />

colectivas y <strong>de</strong> los antagónicos construidos a<br />

modo en tanto supuestos representantes <strong>de</strong>l<br />

sistema opresor real. Al no po<strong>de</strong>r cambiar las<br />

condiciones materiales <strong>de</strong> su existencia se han<br />

hecho <strong>de</strong> un po<strong>de</strong>r basado en el control <strong>de</strong> las<br />

narrativas <strong>de</strong> sus enemigos. Destinan mucha<br />

energía vital para hablar mal <strong>de</strong> los <strong>de</strong>más<br />

como si así evitaran que se les pregunte por su<br />

aportación tangible a ese otro mundo posible.<br />

Nos dicen que están luchando para no aceptar<br />

que conviven en medio <strong>de</strong> la ausencia reiterada<br />

<strong>de</strong> alternativas. El chisme hecho hábito<br />

canaliza la impotencia <strong>de</strong> la insatisfacción<br />

personal.<br />

Los millenials activistas abrazan sus i<strong>de</strong>as<br />

como gotera <strong>de</strong> esperanza que a veces les da<br />

algo <strong>de</strong> tiempo para pensar en la siguiente<br />

noche –que suele ser <strong>de</strong> fiesta, <strong>de</strong> olvido, <strong>de</strong><br />

nostalgia y/o <strong>de</strong> <strong>de</strong>presión–. El neoliberalismo<br />

hace <strong>de</strong>l día a día una forma <strong>de</strong> prisión basada<br />

en el <strong>de</strong>sencanto. Más que alarmarnos, es<br />

necesario compren<strong>de</strong>r cómo operan los i<strong>de</strong>ales<br />

altermundistas contemporáneos:<br />

Construyen al opresor_ <strong>de</strong> su<br />

filosofía política.<br />

Construyen al oprimid_ <strong>de</strong> su<br />

filosofía política.<br />

Construyen al liberador_ <strong>de</strong> su<br />

filosofía política.<br />

Construyen al liberad_ <strong>de</strong> su<br />

filosofía política.<br />

En esta combinación <strong>de</strong> actores, los activistas<br />

millenials se asumirán <strong>de</strong>s<strong>de</strong> dos frentes para<br />

que su posición política tenga sentido: serán los<br />

liberadores <strong>de</strong> los oprimidos, los liberados <strong>de</strong><br />

los opresores, los opresores oprimidos, los<br />

liberados liberadores, o cualquier otro. Pero<br />

nunca todo a la vez. No convienen<br />

metodologías <strong>de</strong> la complejidad pues sus<br />

filosofías se mostrarían incompletas,<br />

coercitivas, mentirosas. Caería el circo <strong>de</strong> sus<br />

causas. El cuerpo celeste per<strong>de</strong>ría su encanto.<br />

La dura realidad <strong>de</strong>l impacto2.0 es que son<br />

pocas las personas que cuidan <strong>de</strong> sí y <strong>de</strong> los<br />

otros. La ausencia <strong>de</strong> diálogo y el aumento <strong>de</strong><br />

la confrontación sin argumentos muestra lo<br />

roto que se encuentra el tejido social<br />

peninsular. El neoliberalismo y sus valores<br />

explican cómo la <strong>de</strong>sconfianza generalizada es<br />

síntoma <strong>de</strong> la incapacidad <strong>de</strong> construir formas<br />

<strong>de</strong> organización fraternas y perdurables en el<br />

26<br />

7 Del ant. part. act. <strong>de</strong> <strong>de</strong>primir.<br />

1. adj. Que <strong>de</strong>prime.<br />

2. adj. <strong>de</strong>presivo ( 1 que <strong>de</strong>prime el ánimo).


tiempo. La incapacidad interpretada como<br />

rebeldía hacia todo (y todos –y hacia cualquier<br />

parte–) crea una inercia que <strong>de</strong>svaloriza toda<br />

iniciativa que ponga en práctica su propia vía<br />

para la construcción <strong>de</strong> alternativas. Nos dicen<br />

que “si no es a su manera no será” pero esta<br />

generación tiene problemas para distinguir el<br />

futuro <strong>de</strong>seable <strong>de</strong>l futuro posible. Se les ha<br />

negado con mucha inteligencia, la cualidad<br />

humana para prospectar el <strong>de</strong>venir es<br />

silenciada estratégicamente.<br />

Hay algo <strong>de</strong> novedoso. Los activistas millenials<br />

tuvieron una mejor preparación educacional<br />

que sus madres y/o padres, o al menos, aspiran<br />

a tenerla vía posgrados, becas, intercambios y<br />

reconocimiento social. Sus familias ya sabían<br />

<strong>de</strong>l presente actual aunque no pudieron<br />

nombrarlo. Al igual que las generaciones<br />

contemporáneas, amaron al límite, tuvieron<br />

varias parejas, se odiaron con <strong>de</strong>specho, se<br />

separaron según sus condiciones. No hay nada<br />

nuevo en el cometa más que la reproducción <strong>de</strong><br />

un mo<strong>de</strong>lo que cimbró todos los cimientos.<br />

intereses a resolver. Se acabaría el relato <strong>de</strong> los<br />

buenos y los malos, <strong>de</strong> los radicales y los<br />

tibios, <strong>de</strong> los progresistas y los conservadores,<br />

<strong>de</strong> los pasivos y los activos, <strong>de</strong> los lindos y los<br />

feos, <strong>de</strong> los policías y los <strong>de</strong>lincuentes, <strong>de</strong> las<br />

víctimas y los victimarios, <strong>de</strong> los nostálgicos y<br />

los prospectivos, <strong>de</strong> los terapeutas y los<br />

<strong>de</strong>primentes sin solución. Harían una sana<br />

tregua consigo mismos. Estarían haciendo<br />

frente, por primera vez en muchos años, al<br />

peso que cargan bajo sus pies y sobre sus<br />

hombros.<br />

Ial Utsil Balam–Bacab.<br />

Sin más, el impacto2.0 ha puesto sobre la mesa<br />

ese viejo mito <strong>de</strong> que algo o alguien <strong>de</strong> fuera va<br />

a venir a resolver nuestros problemas. Los<br />

cuerpos celestes se reproducen en todas las<br />

prácticas que nos envuelven. En tiempo <strong>de</strong><br />

luchas diversas convencer <strong>de</strong> que una causa es<br />

la piedra angular <strong>de</strong> las <strong>de</strong>más agota toda<br />

posibilidad <strong>de</strong> diálogo. De ahí el miedo<br />

millenial a la cartografía <strong>de</strong> las controversias8,<br />

aquel método que permitiría mostrar cómo<br />

funciona la diversidad como conflicto <strong>de</strong><br />

8 https://goo.gl/3p0Vzd<br />

27


28<br />

Mal <strong>de</strong> puerco<br />

MILLENNIALS & CO.<br />

Los mitos <strong>de</strong> un(a) nini ecofriendly empren<strong>de</strong>dor(a)<br />

Mito: Los millennials no pue<strong>de</strong>n terminar las cosas y no toman<br />

la iniciativa<br />

Pon tú: hay chicos y chicas <strong>de</strong> mi generación que cuando les cuentas<br />

una i<strong>de</strong>a ¡boom! Los ojitos les brillan, empiezan a alimentarla con<br />

reflexiones, y dicen: ¿sabes qué estaría padre? Y enseguida sueltan un<br />

proyecto digno <strong>de</strong> ganarse la beca <strong>de</strong>l FONCA. El dilema empieza<br />

cuando tienen que ponerlo en marcha.<br />

He <strong>de</strong>saparecido a la mitad <strong>de</strong> un plan, eso que ni que. Principalmente<br />

porque no tenía i<strong>de</strong>a <strong>de</strong> cómo hacerlo, sólo sabía que era posible. Así<br />

varios amigos me han <strong>de</strong>jado colgada con proyectos colectivos por la


tesis o el trabajo. Igual y el problema es la falta<br />

<strong>de</strong> dirección y retroalimentación. El esquema<br />

horizontal (nadie es jefe, somos iguales) sólo<br />

sirve cuando todos están en el mismo canal y<br />

saben bien cuál es el trabajo que le toca a cada<br />

uno, y eso no es algo fácil <strong>de</strong> lograr. Con el<br />

tiempo comienzas a darte cuenta <strong>de</strong> con<br />

quiénes pue<strong>de</strong>s trabajar y con quiénes no, y eso<br />

va más allá <strong>de</strong>l talento o iniciativa que pueda<br />

tener una persona, se trata <strong>de</strong> que conozcan el<br />

proceso para llegar a la meta, y que tengan el<br />

suficiente compromiso para no <strong>de</strong>jar todo<br />

tirado cuando el entusiasmo se les baje.<br />

Cuando comencé a leer el libro Millennials en<br />

la oficina <strong>de</strong> la empresaria Lee Caraher, estaba<br />

convencida <strong>de</strong> que no iba a i<strong>de</strong>ntificarme con<br />

mi generación. Pausa para burlarme <strong>de</strong> mi<br />

ingenuidad. Y no sólo me hizo bajar la cabeza,<br />

sino que me ayudó a enten<strong>de</strong>r cómo funcionan<br />

<strong>de</strong>sea en la vida: trabajar en lo que les gusta,<br />

generar buenos ingresos, y aportar algo valioso<br />

y diferente a la sociedad. A gran escala se me<br />

ocurren grupos como Wikipolítica y el<br />

Diputado Local <strong>de</strong>l Distrito 10 en Jalisco,<br />

Pedro Kumamoto, que con tan solo 26<br />

primaveras ha logrado llegar a puestos<br />

públicos con poco dinero, apoyándose<br />

prácticamente sólo en re<strong>de</strong>s sociales para su<br />

candidatura in<strong>de</strong>pendiente, y buenas<br />

propuestas. Kumamoto salió a <strong>de</strong>cir que<br />

política no es corrupción y que nosotros<br />

po<strong>de</strong>mos generar un cambio a través <strong>de</strong><br />

iniciativas <strong>de</strong> ley que beneficien la<br />

<strong>de</strong>mocracia. La i<strong>de</strong>a tan simple <strong>de</strong><br />

#SinVotoNohayDinero puso en una cuerda<br />

floja algunos privilegios <strong>de</strong> la clase política y<br />

los partidos mexicanos, y a lo mejor a muchos<br />

se les había ocurrido antes pero este millennial<br />

fue quien lo llevó a la Cámara <strong>de</strong> Diputados.<br />

las dinámicas <strong>de</strong> trabajo para nosotros. Una<br />

manager <strong>de</strong> la Generación X comentaba:<br />

“Trabajo con muchos millennials que son<br />

brillantes, pero no veo que trabajen mejor que<br />

otras generaciones. Están motivados pero no<br />

son muy responsables. Necesitan más<br />

contexto, más explicación y más dirección<br />

para empezar un proyecto. Incluso necesitan<br />

más guía y retroalimentación para po<strong>de</strong>r hacer<br />

algo”1.<br />

Pero la generalización es el opio <strong>de</strong>l pueblo.<br />

También es justo reconocer que <strong>de</strong>ntro <strong>de</strong> ese<br />

término tan nuevo, y ya gastado, <strong>de</strong><br />

“empren<strong>de</strong>dor” hay varias personas que han<br />

sabido equilibrar todo lo que un millennial<br />

Mito: Los millennials no trabajan duro<br />

Hace falta mucho más que “trabajar duro” para<br />

lograr lo que las generaciones anteriores<br />

lograron y eso también hay que <strong>de</strong>cirlo. Si se<br />

han apoyado tanto las iniciativas <strong>de</strong><br />

empren<strong>de</strong>dores es porque las instituciones<br />

públicas saben que no hay <strong>de</strong> otra: no hay<br />

espacio para la nueva generación en las<br />

empresas consolidadas. Y el “empezar <strong>de</strong>s<strong>de</strong><br />

abajo” <strong>de</strong> hoy significa que no tendrás<br />

prestaciones, seguro social, afore, o<br />

cotizaciones en Infonavit. Para el 2020, los<br />

1 Del libro Millennials en la oficina <strong>de</strong> Lee Caraher<br />

29


millennials representarán el mayor porcentaje<br />

<strong>de</strong> fuerza laboral en el país. Al mismo tiempo<br />

que 10 millones <strong>de</strong> personas en edad <strong>de</strong><br />

jubilarse con el régimen <strong>de</strong> Afore (vigente<br />

<strong>de</strong>s<strong>de</strong> 1997) no podrán hacerlo porque “con<br />

este ahorro se estima que sólo alcanzará para<br />

que un trabajador se jubile con el equivalente<br />

al 30% <strong>de</strong> su último sueldo”2. Como la<br />

esperanza <strong>de</strong> vida en México ha subido a 75<br />

años, se prevé que los trabajadores esperen<br />

más tiempo para el retiro y continúen<br />

trabajando para cubrir sus gastos. Así que<br />

papás <strong>de</strong> millennials: vayan reacomodando un<br />

catre para sus retoños y olvi<strong>de</strong>n el gimnasio en<br />

casa.<br />

Un amigo me cuenta que trabaja en una tienda<br />

<strong>de</strong>partamental y lo <strong>de</strong>testa. Su turno es <strong>de</strong><br />

medio tiempo pero a veces tiene que quedarse<br />

horas extras sin paga3. Sus jefes son gruñones<br />

y básicamente hace el trabajo que podría hacer<br />

un mono entrenado. Sin embargo, no lo pue<strong>de</strong><br />

<strong>de</strong>jar porque tiene una enfermedad crónica que<br />

requiere tratamiento y necesita el seguro para<br />

pagarlo. Los fines <strong>de</strong> semana se <strong>de</strong>dica a<br />

realizar proyectos personales y activida<strong>de</strong>s<br />

culturales que también requieren horas <strong>de</strong><br />

trabajo que <strong>de</strong> ningún modo son<br />

recompensadas salarialmente. Me pregunto<br />

qué suce<strong>de</strong>ría si estas personas comprometidas<br />

con ciertos servicios o proyectos sociales<br />

pudieran integrarse en el ámbito que les<br />

interesa como trabajadores. Me he topado con<br />

gerentes con proyectos <strong>de</strong> reforestación,<br />

veterinarios que realizan campañas <strong>de</strong> cuidado<br />

animal por su cuenta, maestros curadores <strong>de</strong><br />

arte, o abogados que promueven el ámbito<br />

musical. Gente que malabarea para sostenerse<br />

a sí misma mientras hace acciones concretas<br />

sin interés económico, lo cual, lo voy a <strong>de</strong>cir,<br />

es muy diferente a <strong>de</strong>dicarse tiempo completo<br />

a ser activista social, ecofriendly o animalover,<br />

mientras tus padres te sostienen la vida; o<br />

preten<strong>de</strong>r que ya formas parte <strong>de</strong> Green Peace<br />

por darle like y compartir fotos o infografías<br />

<strong>de</strong>l tema en Facebook.4<br />

No es común que un adulto <strong>de</strong> las otras<br />

generaciones realice activida<strong>de</strong>s <strong>de</strong>sgastantes<br />

sin retribución económica. Pero nosotros lo<br />

hacemos todo el tiempo, ya sea porque<br />

profesionistas carroñeros nos agarran “<strong>de</strong><br />

aprendices”, entrenando el músculo <strong>de</strong><br />

learnability5 o porque no po<strong>de</strong>mos evitar la<br />

cosquillita <strong>de</strong> intentar cambiar el mundo. A lo<br />

mejor tienen razón y es porque tenemos esta<br />

i<strong>de</strong>a Disney <strong>de</strong> que somos especiales, que<br />

po<strong>de</strong>mos marcar una diferencia y somos los<br />

protagonistas <strong>de</strong> nuestra al<strong>de</strong>a global.<br />

Hablar <strong>de</strong> millennials para nosotros es muy<br />

complicado porque se ha generalizado más que<br />

nunca el comportamiento <strong>de</strong> un grupo <strong>de</strong><br />

personas, y éstos siempre van a variar por la<br />

personalidad y el contexto <strong>de</strong> los individuos.<br />

Lo único que po<strong>de</strong>mos hacer es analizar las<br />

ten<strong>de</strong>ncias <strong>de</strong>s<strong>de</strong> una perspectiva anecdótica.<br />

Por ejemplo, admito que acostumbro seguir las<br />

30<br />

2 Del artículo “Millennial: Olvídate <strong>de</strong> la palabra 'pensión'” publicado por Exselsior en el 2016. http://m.excelsior.com.mx/<strong>de</strong>-la-red/2016/06/01/1096126<br />

3 “Contraria a la etiqueta <strong>de</strong> 'flojos', los millennials están trabajando igual <strong>de</strong> duro, si no es que más duro, que las generaciones anteriores.<br />

El 73% dice trabajar más <strong>de</strong> 40 horas a la semana, y casi un cuarto trabaja más <strong>de</strong> 50 horas. El 26% en todo el mundo están trabajando dos o más empleos<br />

remunerados”, Millennial Careers: 2020 Vision Facts, Figures and Practical Advice from Workforce Experts <strong>de</strong> Manpower Group.


eglas, y esto es una vergüenza en el Siglo<br />

XXI. Entonces, sí, intento hacer todo lo que se<br />

nos exige al mismo tiempo ¿El resultado? La<br />

mensualidad <strong>de</strong>l crédito <strong>de</strong> mi casa está al día,<br />

tengo gasolina para ir mañana al trabajo, como<br />

sopa Nissin al menos tres veces a la semana y<br />

tomo un medicamento contra el estrés. No<br />

duermo bien porque uno <strong>de</strong> mis trabajos exige<br />

trasnocharse, y el otro estar <strong>de</strong>spierta a las seis<br />

<strong>de</strong> la mañana. Hago ejercicio regularmente<br />

cada tres meses sí y cada tres meses no porque<br />

<strong>de</strong>cido aceptarme a mí misma o porque no me<br />

alcanza el varo. Tengo que ahorrar por si me<br />

enfermo, ya que no tengo seguro social, ni<br />

quiero tenerlo: capaz que me inyectan VIH o<br />

me quitan el órgano incorrecto.<br />

validando siempre la existencia <strong>de</strong> sus hijos<br />

con premios y trofeos sólo por participar y no<br />

necesariamente por hacer un buen trabajo;<br />

alentándolos a no conformarse y basando la<br />

seguridad en sí mismos, en la participación y<br />

no en sus logros”. Aparentemente, el<br />

fenómeno <strong>de</strong> “mi mamá es mi mejor amiga” es<br />

mucho más común <strong>de</strong> lo que había pensado.<br />

En un reporte realizado por The Brookings<br />

Institu<strong>de</strong> en el 2011 resultó que las personas<br />

entre 22 y 30 años respondieron que sus padres<br />

son la mayor influencia en su vida, en sus<br />

relaciones sociales y los empleos.<br />

En una ocasión, fui a pagar mis ordinarios al<br />

colegio y escuché que una madre <strong>de</strong> familia le<br />

Ya sé que van a <strong>de</strong>cir: la vida siempre ha sido<br />

difícil. No lo dudo, nuestra generación no pasó<br />

por la reconstrucción <strong>de</strong> un país <strong>de</strong>spués <strong>de</strong><br />

una guerra mundial, el miedo a los divorcios,<br />

el sida, o una ola <strong>de</strong> héroes suicidas. ¿Pero las<br />

expectativas siempre fueron igual <strong>de</strong><br />

incompatibles con la realidad?<br />

Mito: Son engreídos: Esperan<br />

gratificaciones y ascensos sólo por<br />

presentarse.<br />

Otro testimonio <strong>de</strong>l libro dice: “Es importante<br />

que muchos millennials han sido criados por la<br />

Generación X y por Baby Boomers que han<br />

intervenido en cada paso difícil <strong>de</strong>l camino,<br />

contaba a la secretaria que durante seis meses<br />

ahorró dinero para comprarle a su hija el nuevo<br />

Iphone 4. Y <strong>de</strong>l color que ella quería era<br />

imposible encontrarlo, pero finalmente lo<br />

consiguió. Antes <strong>de</strong> que pudiera criticar<br />

mentalmente a la pobre mujer, la secretaria le<br />

contó una historia parecida sobre su hijo. Y lo<br />

<strong>de</strong>cían con tanta pesadumbre, como si no<br />

tuvieran <strong>de</strong> otra.<br />

Estos datos pue<strong>de</strong>n ser duros porque muchos<br />

<strong>de</strong> los que se quejan <strong>de</strong> esta generación<br />

contribuyeron a crear el monstruo. Para ser<br />

justos diré que mis padres me educaron<br />

haciéndome ver que lo que yo hiciera me<br />

concernía sólo a mí – siempre y cuando<br />

4 En esta misma edición publicamos un artículo titulado Bajo sus pies, sobre sus hombros <strong>de</strong> Ial Utsil Balam–Bacab que profundiza sobre este tema.<br />

5 Learnability es como cuando tienes la habilidad <strong>de</strong> apren<strong>de</strong>r rápido y adaptar tus conocimientos en un área para volverlo algo redituable. Tipo ser experto en Facebook y<br />

apren<strong>de</strong>r a usarlo al cien por ciento para trabajar como Community Manager.<br />

31


32<br />

respetara los “valores familiares” – y no había<br />

cabida a premios o felicitaciones muy efusivos<br />

salvo en contadas ocasiones. Tal como un<br />

cassette <strong>de</strong> Paco Stanley yo tenía a “los padres<br />

más malos <strong>de</strong>l mundo” porque no me<br />

consentían como a mis compañeros <strong>de</strong> la<br />

escuela y me ruborizo sólo <strong>de</strong> imaginármelos<br />

como “mis amigos”. Aún así llegué a sentir<br />

que lo merecía todo y que lo quería ahora, no<br />

en 30 años. Entonces, no creo que el síndrome<br />

nosotros. Tenemos que enten<strong>de</strong>r que hay cosas<br />

que requieren tiempo y esfuerzo, fracasos y<br />

disculpas.<br />

¿Qué queremos?<br />

1.-Hacer algo diferente<br />

2.- Transformar la manera en que funcionan las<br />

empresas, la política, las campañas...<br />

3.-Empren<strong>de</strong>r una i<strong>de</strong>a propia<br />

<strong>de</strong> niño engreído se reduzca solo a la<br />

educación en casa.<br />

No hay cosa en el mundo que sea inalcanzable<br />

para un millennial. Tenemos la información y<br />

las herramientas a la mano para comunicarnos<br />

y hacer casi cualquier cosa <strong>de</strong> forma casera.<br />

Por ejemplo, ¿qué hice hoy? Vi a un niño en la<br />

estación <strong>de</strong> autobuses en Oslo, tiritando <strong>de</strong><br />

frío; me encontré a un amigo posando con seis<br />

mujeres en Vista Chinesa, Brasil; escuché la<br />

reseña completa <strong>de</strong> una obra <strong>de</strong> teatro en la<br />

Ciudad <strong>de</strong> México a la que probablemente<br />

nunca voy a asistir porque vivo en Yucatán;<br />

aprendí a tocar la canción <strong>de</strong> Picky en flauta<br />

dulce, promocioné involuntariamente una<br />

cafetería cuando me tomé una foto y la<br />

compartí en re<strong>de</strong>s; y leí sobre las cien vidas <strong>de</strong><br />

la muxhe, Amaranta Gómez Regalado.<br />

Lo malo es que las cosas que valen la pena<br />

toman tiempo. Y el perfeccionamiento es un<br />

sustantivo largo y aburrido para muchos <strong>de</strong><br />

4.-No invertir tanto tiempo<br />

5.-Un trabajo con impacto social o ambiental<br />

<strong>de</strong> acuerdo con nuestros valores<br />

6.-Estar contentos en el trabajo<br />

7.-Ser parte <strong>de</strong> un equipo calificado y con<br />

buenas relaciones<br />

8.- Retroalimentación y crítica<br />

9.-Freelancear<br />

10.-Que nuestra presencia sea importante<br />

(reconocimiento social)<br />

Tan sólo una <strong>de</strong> estas cosas precisa una vida y<br />

mucha paciencia para lograrse. El hecho <strong>de</strong><br />

que sepamos que se pue<strong>de</strong> conseguir un mejor<br />

país con –no sé – políticas <strong>de</strong> cuidado animal<br />

como Holanda, o que entendamos que la<br />

pavimentación excesiva <strong>de</strong> los parques nos<br />

afecta, no quiere <strong>de</strong>cir que seamos expertos en<br />

cuidado ambiental, que sepamos qué cosas –<br />

más allá <strong>de</strong> plantar árboles o hacer marchas–


33<br />

se necesitan para que el cambio sea visible.<br />

Empren<strong>de</strong>r cualquier i<strong>de</strong>a es un proceso largo,<br />

cansado, <strong>de</strong>cepcionante en algunas ocasiones y<br />

si no estamos dispuestos a asumir eso,<br />

entonces tampoco estamos listos para<br />

conseguirlo. A veces las cosas que creemos<br />

“no sirven para nada” son parte <strong>de</strong> algo más<br />

gran<strong>de</strong>. No hay que <strong>de</strong>meritar un trabajo sólo<br />

porque no salve heridos <strong>de</strong> guerra o <strong>de</strong>scubra<br />

la próxima vacuna contra el cáncer.<br />

Y antes, mucho antes, <strong>de</strong> preguntarnos si un<br />

trabajo nos merece, hay que estar seguros <strong>de</strong><br />

que po<strong>de</strong>mos hacerlo bien.


34<br />

Xavier Dolan,<br />

l’enfant terrible<br />

Una increíble fuerza creativa para el cine y<br />

los espectadores <strong>de</strong>l nuevo milenio.<br />

Por Carlos Xool.<br />

Xavier Dolan es una brillante ola <strong>de</strong><br />

emociones y sentimientos propios <strong>de</strong><br />

un adolescente enojado o <strong>de</strong> un alma<br />

joven que no para <strong>de</strong> seguir buscando<br />

su lugar en este mundo. Una fresca<br />

mirada para el mundo <strong>de</strong>l cine tal y<br />

como esa que se pasea <strong>de</strong>safiante en<br />

el rostro <strong>de</strong> un galán <strong>de</strong> revista para<br />

adolescentes. Pero no se trata <strong>de</strong> un<br />

actor con porte y talante <strong>de</strong> estrella,<br />

aunque sí haya trabajado como tal. El<br />

joven Dolan es un cineasta, un<br />

monstruo con una fuerza absoluta<br />

(escribe, produce, dirige, actúa) en el<br />

séptimo arte <strong>de</strong>l que muchos medios<br />

especializados no paran <strong>de</strong> hablar.<br />

Y el mérito no ha sido gratuito, <strong>de</strong>s<strong>de</strong><br />

el año 2009 se ha postrado enfrente<br />

<strong>de</strong>l panorama cinematográfico como<br />

una estrella radiante o un auténtico<br />

enfant terrible con energía imparable<br />

para el arte <strong>de</strong> contar historias llenas<br />

<strong>de</strong> caóticas emociones, relaciones<br />

familiares fracturadas, sentimientos<br />

<strong>de</strong><br />

rechazo,<br />

incomprensión, rencor,<br />

necesidad <strong>de</strong> amor y<br />

sentimientos <strong>de</strong> odio;<br />

pero también nos ofrece<br />

los sueños propios <strong>de</strong><br />

juventud, sus amores<br />

imposibles y aventuras<br />

ocasionales.


35<br />

Virtuoso y caprichoso, Xavier Dolan Tadros fue<br />

niño actor <strong>de</strong>s<strong>de</strong> los 6 años cuando se paseaba<br />

en los estudios <strong>de</strong> grabación impulsado por los<br />

<strong>de</strong>seos su padre —quien fue cantante y también<br />

actor—, mismos años que ayudaron a forjar su<br />

carácter <strong>de</strong> niño vanidoso, arrogante y<br />

narcisista. Pero también ese enorme talento a la<br />

hora <strong>de</strong> montar el retrato cinematográfico <strong>de</strong><br />

una puesta en escena sobre sus dramas<br />

familiares.<br />

Fruto <strong>de</strong>l amor entre una mujer canadiense y un<br />

hombre <strong>de</strong> origen egipcio, el niño Dolan nace en<br />

la provincia canadiense <strong>de</strong> Quebec en el año <strong>de</strong><br />

1989. Revisando la psicología y el<br />

temperamento predominante en la mayoría <strong>de</strong><br />

los filmes <strong>de</strong> Dolan, habría que <strong>de</strong>cir que el<br />

amor <strong>de</strong> sus padres no fue un pródigo amor filial<br />

sino más bien uno <strong>de</strong>l tipo repulsivo y castrante.<br />

Tal y como el pequeño Antoine Doneil <strong>de</strong> la<br />

inolvidable cinta Los 400 Golpes que Francois<br />

Truffaut filmará en el año <strong>de</strong> 1959, Xavier<br />

Dolan no atravesó una relación muy bonita y<br />

afectiva con sus padres. En múltiples<br />

entrevistas el talentoso director <strong>de</strong> cine ha<br />

confesado que aquellos días <strong>de</strong> crecimiento en<br />

el hogar familiar fueron <strong>de</strong> ásperas discusiones<br />

y lamentables <strong>de</strong>sencuentros.<br />

Y como el joven Doneil <strong>de</strong> la película referida,<br />

también fue enviado a un internado <strong>de</strong>l que<br />

consiguió escapar para entregarnos películas<br />

dotadas <strong>de</strong> una energía rabiosa y voraz propias<br />

<strong>de</strong> un alma que ha conseguido soportar esos<br />

virajes. Su ópera prima titulada llamada J’ai tué<br />

ma mère 2009 (Maté a mi madre), logró alzarse<br />

con todas la ovaciones <strong>de</strong>l prestigioso festival<br />

<strong>de</strong> Cannes <strong>de</strong>l año 2009. En la cinta hiriente,<br />

ácida y cómica, el resentido Xavier Dolan le<br />

manifestaba un odio visceral a su madre. Claro<br />

que no era Dolan el que estaba en personaje,<br />

pero como si lo fuera; ya que a<strong>de</strong>más <strong>de</strong> que<br />

dirigía la película interpretaba al personaje<br />

principal. Con tan solo 19 años había logrado<br />

triunfar en Cannes y colocar su película para<br />

representar a su país en el certamen <strong>de</strong> mejor<br />

película extranjera en los premios Oscar <strong>de</strong>l año<br />

2010. Tiempo <strong>de</strong>spués el niño terrible <strong>de</strong><br />

Quebec confesaría que filmó esa película para<br />

castigar a su madre.<br />

No sabemos muy a bien cómo pudo haber sido<br />

la pobre protagonista <strong>de</strong> sus sentimientos más<br />

corrosivos y exacerbados, pero Xavier Dolan<br />

<strong>de</strong>be agra<strong>de</strong>cer que la responsable <strong>de</strong> haberlo<br />

traído a este mundo le haya dotado <strong>de</strong> tanta<br />

inspiración.<br />

Su aclamada película titulada Mommy 2014<br />

también fue <strong>de</strong>dicada a su madre, en este caso el<br />

motivo <strong>de</strong> su inspiración había sido para<br />

vengarse <strong>de</strong> su insigne progenitora. La cinta nos<br />

presenta una relación problemática entre una<br />

madre e hijo que no se soportan, que explotan,<br />

casi hasta llegar al límite <strong>de</strong> odiarse con sus<br />

arranques violentos pero cuyos lazos filiales<br />

jamás suelen cortarse.<br />

Pero la película con mayor magnetismo y con<br />

una mayor ansia salvaje es Tom à la ferme 2014<br />

(Tom en la granja). La cuarta película en la<br />

filmografía <strong>de</strong>l canadiense nos expone ante una


36<br />

historia enigmática en don<strong>de</strong> Tom<br />

—interpretado por el Dolan— quien recién<br />

acaba <strong>de</strong> per<strong>de</strong>r a su novio en un acci<strong>de</strong>nte se<br />

muda para apoyar emocionalmente a la familia<br />

<strong>de</strong>l difunto. Una vez instalado en la granja<br />

comenzará a ser <strong>de</strong>vorado por una atmósfera<br />

hostil que progresivamente se tornará violenta<br />

con su principal enemigo encarnado en la figura<br />

<strong>de</strong> Francis, el hermano <strong>de</strong> su novio quien quiere<br />

borrar cualquier rastro <strong>de</strong> la relación<br />

homosexual que éste mantuvo con el in<strong>de</strong>fenso<br />

y muy herido protagonista <strong>de</strong> la película.<br />

Claustrofóbica, aterradora, con una psicología<br />

profunda <strong>de</strong> los personajes y con una mejor<br />

historia a diferencia <strong>de</strong> las anteriores películas<br />

<strong>de</strong> Dolan. Una genialidad en forma <strong>de</strong> thriller, a<br />

mi juicio la mejor película <strong>de</strong> su llamativa<br />

filmografía.<br />

¿Hasta cuándo se acabará esa fuerza revulsiva e<br />

imparable que escribe, rueda, produce, actúa,<br />

que revisa a la música y el vestuario <strong>de</strong> cada una<br />

<strong>de</strong> sus películas? ¿Hasta cuánto tiempo un filme<br />

continuará el legado <strong>de</strong> este joven y brillante<br />

cineasta?<br />

Xavier Dolan tiene mucha energía, <strong>de</strong>masiada<br />

rabia que seguirnos ofreciendo y esa mirada<br />

fresca y radiante que lo han colocado como uno<br />

<strong>de</strong> los referentes <strong>de</strong>l cine mo<strong>de</strong>rno. Esperemos<br />

que la creatividad no se le acabe porque si algo<br />

tiene este pródigo artista es una enorme<br />

capacidad <strong>de</strong> expresión misma que ha<br />

<strong>de</strong>slumbrado a la pantalla, así como a sus<br />

espectadores.


Ilustración por Luis Cruces<br />

37


38<br />

El 10 <strong>de</strong> enero <strong>de</strong> 2016 fue uno <strong>de</strong> esos días en los<br />

que resulta más heroico no salir <strong>de</strong> la cama. No sabía<br />

qué horas eran, las luces estaban bajas. Insensato y<br />

testarudo no logré apoyarme en la radio. En cambio,<br />

me levanté, fui a la cocina e hice un café cargado, dos<br />

cucharadas copeteadas <strong>de</strong> azúcar (prueba irrefutable<br />

<strong>de</strong> que la etiqueta <strong>de</strong> insensato, no es un atributo<br />

imaginario). Después <strong>de</strong>l segundo sorbo, me enteré<br />

<strong>de</strong> cómo <strong>de</strong>s<strong>de</strong> entonces no habría un “Starman” que<br />

nos pudiera salvar. No es nada lindo intuir<br />

que todo está perdido, los gran<strong>de</strong>s<br />

himnos ya estaban caducos, si no es<br />

que muertos, y yo con ellos. Bastó<br />

con mero<strong>de</strong>ar por las re<strong>de</strong>s y leer<br />

las funestas frases <strong>de</strong> mi sobrina<br />

<strong>de</strong> 19 años:<br />

“Porke tanto <strong>de</strong>smadrito en<br />

el feis porke se murio un tal<br />

bowie?? Ke pedo con sus<br />

vidas!!!”.<br />

No pu<strong>de</strong> evitar aplicar la <strong>de</strong><br />

tirar un inbox a las <strong>de</strong> en<br />

chinga:<br />

—Enana, ¿no sabes quién era<br />

David Bowie?<br />

—ke onda? no (inserte aquí cualquier<br />

emoticon que le resulte cool).<br />

—Pues, ¿qué música escuchas?<br />

—Pues a Maluma esta bien chido<br />

—…<br />

Conversación terminada.<br />

Mi duda no era mera paranoia, tenía la confirmación<br />

ante mis ojos: el holocausto auditivo era una realidad.<br />

Dos días <strong>de</strong>primido. El neoliberalismo no alcanza<br />

para más. Tenía que buscar un plan, una estrategia, un<br />

artilugio, algo; <strong>de</strong>bía engañar al mundo para seguir…<br />

Hurgué en el pasado:<br />

Mi abuela <strong>de</strong>cía que era un niño con corazón <strong>de</strong><br />

pollo, porque me gustaba escuchar sus<br />

interpretaciones <strong>de</strong> Toña La Negra que se rifaba<br />

mientras barría el garage. Mi madre, como toda una<br />

dancing queen, aceptaba cual si fueran joyas, todas<br />

las flores silvestres que yo recolectaba. Mi padre,<br />

<strong>de</strong>spués <strong>de</strong> recorrer acci<strong>de</strong>ntados caminos con su<br />

troca, acompañado por Los Relámpagos <strong>de</strong>l<br />

norte, llegaba a casa y me cargaba a<br />

papuchi; entonces, yo sonreía sin<br />

pensar en el futuro. Cuando podía<br />

escaparme <strong>de</strong> los adultos <strong>de</strong>spués<br />

<strong>de</strong> la lluvia, perseguía con toda la<br />

fuerza contenida en un cuerpo <strong>de</strong><br />

metro y fracción, al arcoíris;<br />

trataba <strong>de</strong> encontrar el origen <strong>de</strong><br />

todos los colores. Así creció un<br />

niño, mientras “La mano <strong>de</strong><br />

Dios” les partía la madre a los<br />

ingleses, entonces “Take on<br />

me” sonaba en mi corazón. Era<br />

ese tiempo <strong>de</strong> pequeño don<strong>de</strong> el<br />

soundtrack lo ponen otros.<br />

Llegó la adolescencia y con ella la<br />

rebeldía, el punk como un arponazo<br />

inundó mis venas. No FX, Bad Religion,<br />

dos minutos, los Sex Pistols marcaron una<br />

ruptura. Fue ese el inicio <strong>de</strong> una búsqueda personal,<br />

más allá <strong>de</strong> un click. Escudriñar era una tarea<br />

excitante, tratando <strong>de</strong> escapar <strong>de</strong>l mercado. Luego<br />

llegó Blink 182 y todo se fue al carajo. En ese<br />

entonces, ser un poser tenía sentido peyorativo, ahora<br />

no… Hoy es cool cualquier cosa, hasta que <strong>de</strong>ja <strong>de</strong><br />

serlo; no hay escape en el escape, incluso lo marginal<br />

es un estilo <strong>de</strong> vida.


39<br />

Alguna vez existió un sonido representante <strong>de</strong> una<br />

generación, pero evolucionamos, al grado <strong>de</strong> saber<br />

“tolerar” al otro; ser un weirdo ya no es personal,<br />

solamente un error <strong>de</strong> target.<br />

No podía ocultar el sol con un <strong>de</strong>do y volví a ese día.<br />

Regresé al dolor <strong>de</strong> saber que Bowie se fue:<br />

Antes <strong>de</strong>l salto ortopédico y meramente tecnológico<br />

<strong>de</strong> vivir en una era digital, rebobinar un tape no era<br />

nada extraño, mucho menos capturar una rola que te<br />

gustaba en la radio, esperando que no hablará<br />

el presentador. Grabar sin interrupciones<br />

era ganarle una batalla a la guerra <strong>de</strong><br />

los formatos. Hacerte el simpático<br />

con alguien que tuviera MTV, para<br />

ver las pen<strong>de</strong>jadas más básicas <strong>de</strong><br />

Beavis and Butthead, o <strong>de</strong> Daria<br />

la chica rara <strong>de</strong> tus sueños, era<br />

más airado que 300 locos por un<br />

imperio. Ese espacio en la TV,<br />

don<strong>de</strong> sonaba el grunge hasta<br />

matar a sus exponentes, era un<br />

<strong>de</strong>porte extremo. Todavía<br />

extraño a Kurt Cobain y también<br />

el disco más sincero Marylin<br />

Manson, entre persianas<br />

americanas, atiborradas when i come<br />

around, don<strong>de</strong> uno no sabía en qué<br />

confiar, pero sobraba la fe, sin necesidad<br />

<strong>de</strong> leer en una cartografía perdida entre<br />

hormonas y ruido, volábamos con el walkman<br />

puesto. En esa época no sabíamos que el<br />

neoliberalismo iba a encontrar un sentido comercial a<br />

pesar <strong>de</strong> todos, al grado <strong>de</strong> matar una “Mosca en la<br />

pared”.<br />

Lo que intento <strong>de</strong>cir es que antes batallamos para<br />

escuchar lo que escuchábamos… Nos costaba<br />

tiempo, orgullo, a veces hasta putazos, escuchar un<br />

buen disco. En el presente flotamos entre pantallas<br />

personales, víctimas <strong>de</strong> lo inmediato, un buen<br />

reggaetón o un pop que no dura más <strong>de</strong> dos meses,<br />

para así volver a la misma fórmula hasta el infinito.<br />

Sublime en mis oídos era ver pasar los pantalones <strong>de</strong><br />

pana levitar sobre una tabla que soñaba con los X<br />

games, otrora, la mota era una cuestión anti sistema y<br />

no la portada <strong>de</strong> una revista en el estante <strong>de</strong> una<br />

Barber shop. Alucinábamos con murales callejeros<br />

sobrepasando la calle y su trajín. Construimos el<br />

mundo, llegaban a nuestras manos los flyers <strong>de</strong> las<br />

tocadas, como parte <strong>de</strong> un ritual don<strong>de</strong><br />

participaban pocos, porque la neta no entraba<br />

cualquiera: sólo quien le chingaba,<br />

escuchando, explorando, y a veces<br />

aceptando que nuestra banda favorita<br />

era una mierda, pero una mierda muy<br />

nuestra, una estrella brillando más<br />

allá <strong>de</strong>l televisor. Corolario<br />

incuestionable <strong>de</strong> que vivimos una<br />

época don<strong>de</strong> los medios no eran un<br />

fin.<br />

Aunque no soy un hombre <strong>de</strong> fe,<br />

últimamente le rezo a Xochipilli,<br />

también a Tersipcore, o a cualquier<br />

otra melodiosa <strong>de</strong>idad, esperando un<br />

milagro. Me encuentro en mi cuarto <strong>de</strong><br />

quinto piso. Abro la ventana, enciendo<br />

un <strong>de</strong>licado y fumo. “Where is my mind”<br />

<strong>de</strong> los Pixies inunda la habitación, mientras<br />

observo, tranquilo, cómo se colapsa el mundo.<br />

Porque los tristes miembros <strong>de</strong> la Generación X no<br />

nos trepamos al tren <strong>de</strong>l mame; nacimos en él...<br />

¿Qué se pue<strong>de</strong> esperar <strong>de</strong> alguien que creció viendo<br />

animaciones sobre un niño <strong>de</strong> la calle que huye<br />

constantemente <strong>de</strong> un padre alcohólico, y busca<br />

<strong>de</strong>sesperadamente a su madre?<br />

La solución: cámbiale al canal. Pues bien, el que<br />

sigue:<br />

Ahora, una abeja-niño que busca obsesivamente a su<br />

madre, mientras una horda <strong>de</strong> insectos trata <strong>de</strong><br />

aniquilarlo.


40<br />

¿Qué otra opción tengo en la caja boba? Hago uso <strong>de</strong>l<br />

zapping:<br />

Resulta que una dulce niña está casi a punto <strong>de</strong><br />

encontrar el amor, su mente le recuerda al novio que<br />

nunca fue, ése, el <strong>de</strong> la muerte trágica y manda todo<br />

al carajo.<br />

¿Qué me ofrece el último canal ?<br />

Una señora amargada con un parche en el ojo que les<br />

hace mierda la vida a todos...<br />

De ahí que a los <strong>de</strong> mi generación, ese tipo <strong>de</strong><br />

productos como Maluma o en el mejor <strong>de</strong><br />

los casos Zoe, nos resulten un escupitajo<br />

en el rostro, pero ¿cómo sentir la<br />

música, <strong>de</strong>spués <strong>de</strong> la muerte <strong>de</strong>l<br />

rock?<br />

David Cano (Saltillo, Coahuila, México,1981) Es narrador y a veces poeta. Colabora con la revista<br />

digital Venimos <strong>de</strong>l <strong>de</strong>sierto (Sonora). Actualmente es corrector <strong>de</strong> estilo <strong>de</strong> la revista Babel <strong>de</strong> la<br />

Universidad <strong>de</strong> Morelia. Ha publicado en revistas como Oficio (Monterrey), Papalotzi (Guadalajara),<br />

La Cataficcia (Zacatecas), Playboy México, Letra Turbia (Granada, España) Revista Quira y Revista<br />

Trinando (Bogotá, Colombia), entre otras. Fue antologado en el libro <strong>de</strong> microrrelatos Cuentos<br />

alígeros <strong>de</strong> la Editorial Hipálage (Andalucía, España).Ganador <strong>de</strong>l concurso internacional <strong>de</strong> cuento<br />

breve <strong>de</strong> Latin Heritage Foundation 2011 (Washington, NJ).


41<br />

LA TRAMPA DE LA<br />

NEOSTALGIA<br />

Por Maik Civeira


42<br />

Fue el amigo <strong>de</strong> un amigo <strong>de</strong> quien escuché<br />

por primera vez esa palabra cuando<br />

hablábamos <strong>de</strong> las viejas series animadas que<br />

solíamos ver en nuestra infancia (los 80 y la<br />

primera mitad <strong>de</strong> los 90). Según me explicó,<br />

la palabra <strong>de</strong>scribía el sentimiento <strong>de</strong><br />

nostalgia que a menudo invadía a los jóvenes<br />

<strong>de</strong> nuestra generación, un fenómeno extraño<br />

dado que la nostalgia era más común en los<br />

ancianos, para quienes el mundo <strong>de</strong> su<br />

juventud había <strong>de</strong>saparecido.<br />

Según el Urban Dictionary, el término<br />

significaría una mezcla entre nostalgia y<br />

novedad, una emoción más positiva que la <strong>de</strong><br />

la simple añoranza, ya que involucra un<br />

re<strong>de</strong>scubrimiento y un disfrute renovado <strong>de</strong><br />

aquello que formó parte <strong>de</strong>l pasado.<br />

¿Son los Millennials una generación<br />

particularmente nostálgica? Hoy en día la<br />

neostalgia está por todas partes. Hay blogs,<br />

canales <strong>de</strong> Youtube y sitios <strong>de</strong> Internet<br />

<strong>de</strong>dicados específicamente a recordar<br />

productos <strong>de</strong> la cultura pop que parecen muy<br />

remotos, pero que en realidad tendrán unas<br />

dos décadas <strong>de</strong> antigüedad. A su vez<br />

Hollywood echa mano <strong>de</strong> productos<br />

culturales <strong>de</strong> nuestra infancia para capitalizar<br />

con nuestros recuerdos. Yo mismo he escrito<br />

extensamente sobre “cómo era antes”<br />

hablando <strong>de</strong> series animadas, cómics, canales<br />

<strong>de</strong> televisión, computadoras e Internet,<br />

vi<strong>de</strong>ojuegos, juguetes y más.<br />

Nada nuevo hay bajo el sol, se dice. Siempre<br />

ha habido un afán por “recordar los buenos<br />

tiempos”. Hay en nuestra psique una<br />

ten<strong>de</strong>ncia natural, un sesgo cognitivo llamado<br />

“paraíso perdido” que nos lleva a i<strong>de</strong>alizar el<br />

pasado. Después <strong>de</strong> todo, cuando éramos<br />

niños nuestras vidas eran más sencillas y<br />

teníamos menos problemas, por lo que<br />

asumimos que la vida era mejor, a la vez que<br />

filtramos y excluimos cualquier aspecto<br />

negativo <strong>de</strong> esa i<strong>de</strong>alizada edad <strong>de</strong> oro. Cada<br />

generación se rebela contra la anterior e<br />

i<strong>de</strong>aliza no sólo su propia infancia, sino el<br />

pasado que nunca conoció.<br />

Así, la nostalgia Millennial va más allá <strong>de</strong> la<br />

propia niñez. Po<strong>de</strong>mos verlo en una necesidad<br />

<strong>de</strong> regresar hacia décadas que ni nos tocaron<br />

vivir. Esto se manifiesta en un <strong>de</strong>scubrimiento<br />

<strong>de</strong> lo retro y lo vintage, una fascinación hacia<br />

la estética <strong>de</strong> las cosas <strong>de</strong> antaño, pero no<br />

precisamente antigüeda<strong>de</strong>s valiosas o las<br />

obras <strong>de</strong> arte, sino aparatos <strong>de</strong> tecnología<br />

caduca, ornamentos pasados <strong>de</strong> moda, afiches<br />

publicitarios <strong>de</strong> productos extintos,<br />

parafernalia <strong>de</strong> cultura pop olvidada, etcétera.<br />

Sin embargo, creo que hay algunos factores<br />

que hacen <strong>de</strong> la neostalgia Millennial algo<br />

muy particular. He visto criterios muy poco<br />

consistentes para clasificar a los jóvenes<br />

como Millennials. Algunos los circunscriben<br />

a los nacidos entre 1980 y 2000, algo que me<br />

parece difícil <strong>de</strong> tragar, porque la experiencia<br />

<strong>de</strong> vida <strong>de</strong> dos personas que se llevan 20 años<br />

<strong>de</strong> diferencia no pue<strong>de</strong> ser igual. Otros dicen<br />

que entre 1985 y 1995, lo cual podría tener<br />

más sentido, pero que nos <strong>de</strong>ja fuera a los<br />

nacidos entre el 80 y el 84, que<br />

<strong>de</strong>finitivamente tampoco somos Generación<br />

X. A<strong>de</strong>más, ni <strong>de</strong> lejos todos tenemos las<br />

características que el estereotipo nos atribuye.<br />

Como siempre, los intentos <strong>de</strong> <strong>de</strong>limitar<br />

fracasan tratándose <strong>de</strong> la complejidad <strong>de</strong> los<br />

asuntos humanos. Pero for argument’s sake,<br />

retomemos la clasificación más amplia y


43<br />

hagamos <strong>de</strong> cuenta que todos los Millennials<br />

somos hipsters veganos con tatuajes y<br />

ten<strong>de</strong>ncias bisexuales.<br />

Parece que hay generaciones que son<br />

vanguardistas y otras que son nostálgicas, y<br />

los Millennials somos como una mezcla rara<br />

<strong>de</strong> ambas. Por un lado somos la generación<br />

más progresista y liberal <strong>de</strong> la historia frente a<br />

temas polémicos como la sexualidad, la<br />

diversidad <strong>de</strong> i<strong>de</strong>ntida<strong>de</strong>s, las relaciones <strong>de</strong><br />

po<strong>de</strong>r y las <strong>de</strong>sigualda<strong>de</strong>s sociales. Por otro,<br />

buscamos en el pasado símbolos y referentes.<br />

Para ninguna generación anterior la cultura<br />

pop había sido tan importante. Los mitos,<br />

íconos, arquetipos, narrativas y referentes<br />

provenientes <strong>de</strong> ella forman parte <strong>de</strong> nuestro<br />

imaginario colectivo como nunca fue para<br />

nuestros mayores. Generaciones anteriores<br />

tenían mitología y clásicos literarios.<br />

Nosotros tenemos las caricaturas con las que<br />

crecimos.<br />

Esto tenemos en común con la Generación Z,<br />

la más joven. Pero hay algo fundamental que<br />

nos diferencia: el ritmo al que las cosas han<br />

cambiado para nosotros fue mucho más<br />

vertiginoso. En nuestras tres o menos décadas<br />

<strong>de</strong> vida vivimos la evolución <strong>de</strong> los<br />

vi<strong>de</strong>ojuegos <strong>de</strong>s<strong>de</strong> el primer Nintendo hasta<br />

las complejas obras <strong>de</strong> arte que son ahora;<br />

vivimos la transición <strong>de</strong> los discos <strong>de</strong> acetato<br />

a los CDs, a los mp3 y a las playlists <strong>de</strong><br />

Youtube y Spotify; vimos las re<strong>de</strong>s sociales<br />

crecer <strong>de</strong>s<strong>de</strong> el mIRC hasta Tin<strong>de</strong>r y<br />

Snapchat; conocimos la experiencia <strong>de</strong>l cine y<br />

los vi<strong>de</strong>oclubes, <strong>de</strong> la tele local, pasamos por<br />

la llegada <strong>de</strong>l cable y ahora estamos viendo<br />

películas y series a través <strong>de</strong> Internet, ya sea<br />

<strong>de</strong> forma legal o pirata. No creo que a los Z les<br />

toque ver cambios como pasar la infancia<br />

antes <strong>de</strong> Internet y la adolescencia durante el<br />

ascenso <strong>de</strong> Internet.<br />

Por eso experimentamos la nostalgia <strong>de</strong><br />

diferente manera. De haberlo querido, alguien<br />

<strong>de</strong>l pasado podría volver a los cuentos <strong>de</strong><br />

hadas que leía en su infancia o ver cómo sus<br />

hijos se entretenían más o menos con las<br />

mismas diversiones. Generación tras<br />

generación, muchos crecieron leyendo<br />

Caperucita Roja y jugando a las escondidas.<br />

Pero sólo nosotros crecimos viendo<br />

Patoaventuras y jugando Super Mario Bros.<br />

Cuando estaba en secundaria ya añoraba los<br />

programas <strong>de</strong> televisión que pasaban cuando<br />

era niño y que para entonces se habían <strong>de</strong>jado<br />

<strong>de</strong> transmitir. Me sacó <strong>de</strong> onda cuando supe<br />

que mis alumnos <strong>de</strong> secundaria y prepa<br />

también recordaban con nostalgia las<br />

caricaturas que veían <strong>de</strong> niños. Pero también<br />

para los más jóvenes es diferente. Ellos<br />

podrán sentir tanta nostalgia como nosotros,<br />

pero ya tienen a su alcance toda la biblioteca<br />

universal <strong>de</strong> Google para volver a ver Clifford<br />

el Gran Perro Rojo, escuchar las canciones<br />

que estaban <strong>de</strong> moda cuando fueron a su<br />

primer fiesta <strong>de</strong> XV años, o jugar el<br />

vi<strong>de</strong>ojuego que les gustaba en la primaria.<br />

Dado que ellos nacieron con la Web 2.0 a su<br />

disposición, y usarla les vino más natural que<br />

leer y escribir, siempre han tenido la<br />

oportunidad <strong>de</strong> volver a visitar aquellos<br />

productos <strong>de</strong> la cultura pop con los que<br />

crecieron.<br />

En cambio, durante toda mi adolescencia<br />

–entre la segunda mitad <strong>de</strong> los 90 y la primera<br />

mitad <strong>de</strong> los dosmiles- era prácticamente<br />

imposible volver a la cultura pop <strong>de</strong> mi


44<br />

infancia. Las series <strong>de</strong> TV se habían <strong>de</strong>jado <strong>de</strong><br />

transmitir, la música ya no estaba en la radio,<br />

los vi<strong>de</strong>ojuegos y los cómics viejos sólo<br />

sobrevivían en manos <strong>de</strong> quienes los habían<br />

guardado celosamente <strong>de</strong>s<strong>de</strong> un principio. Sí,<br />

ahora po<strong>de</strong>mos volver a todo ello, pero<br />

durante una década más o menos lo creímos<br />

perdido. Como se dice, la nostalgia ya no es lo<br />

que era.<br />

Pero vámonos con otro factor <strong>de</strong> esencial<br />

importancia: los Millennials somos la<br />

generación a la que más ha costado hacer la<br />

transición a la vida adulta. A los 25 años mi<br />

padre ya era un adulto capaz <strong>de</strong> mantenerse a<br />

sí mismo, a su esposa y a su primera hija por<br />

venir. En pocos años más podría comprar una<br />

casa propia y un par <strong>de</strong> automóviles. Para<br />

nosotros, la situación económica <strong>de</strong>l mundo<br />

ha hecho el prospecto <strong>de</strong> la in<strong>de</strong>pen<strong>de</strong>ncia<br />

algo intimidante, cuando no <strong>de</strong>l todo<br />

imposible. Los salarios son bajos, los costos<br />

<strong>de</strong> vida son muy altos. Al igual que muchos <strong>de</strong><br />

mi generación tuve una educación académica<br />

que superó por mucho la <strong>de</strong> mis padres, pero<br />

el mercado laboral es mucho más difícil.<br />

Somos la primera generación en décadas que<br />

no pue<strong>de</strong> aspirar a tener un futuro mejor que<br />

el <strong>de</strong> sus padres. Irónicamente, a la vez se nos<br />

educó para ser menos conformistas y “seguir<br />

nuestros sueños”.<br />

El ritual <strong>de</strong> paso a la vida adulta, que podía ser<br />

la graduación universitaria, la boda, o el irse<br />

<strong>de</strong> la casa paterna, que fuera inequívoco y<br />

contun<strong>de</strong>nte para la generación anterior, es<br />

para nosotros motivo <strong>de</strong> ansiedad y<br />

confusión. Para nuestros mayores el paso a la<br />

adultez podía ser duro, pero estaba claro; la<br />

generación siguiente aun está estudiando y no<br />

ha tenido que enfrentarse a ello. Nosotros en<br />

cambio tenemos el estigma <strong>de</strong> ser un fracaso<br />

como adultos, en un mundo hostil y ante un<br />

futuro incierto. ¿Cómo no volcarnos hacia la<br />

seguridad <strong>de</strong>l pasado?<br />

La fuerza emotiva <strong>de</strong> la neostalgia en los<br />

Millennials ha sido notada por los creadores<br />

<strong>de</strong> contenidos. El meme <strong>de</strong> Robin Williams en<br />

Jumanji (refrito pronto en cines) gritando<br />

“¿Qué año es éste?” lo manifiesta muy bien<br />

cuando vemos películas como La Bella y la<br />

Bestia y Power Rangers en cartelera. El<br />

reciclaje <strong>de</strong> la nostalgia se convierte en un<br />

burdo acto masturbatorio que proporciona<br />

entretenimiento perezoso al público y dinero<br />

fácil a los productores. Nos inundamos <strong>de</strong><br />

refritos, secuelas y adaptaciones <strong>de</strong> la cultura<br />

pop <strong>de</strong> los 80 y 90, y renunciamos a crear o<br />

fomentar la creación <strong>de</strong> contenidos originales.<br />

Pero la nostalgia no necesariamente implica<br />

<strong>de</strong>ca<strong>de</strong>ncia cultural. ¿No era acaso la<br />

nostalgia por el pasado grecolatino una <strong>de</strong> las<br />

principales fuerzas <strong>de</strong>l Renacimiento? ¿Y no<br />

era la nostalgia por una Edad Media<br />

i<strong>de</strong>alizada uno <strong>de</strong> los componentes centrales<br />

<strong>de</strong>l Romanticismo? La reinterpretación y<br />

resignificación <strong>de</strong> la cultura pop nostálgica<br />

pue<strong>de</strong> dar también lugar a productos <strong>de</strong> alta<br />

calidad, <strong>de</strong>s<strong>de</strong> cómics como Planetary hasta<br />

series <strong>de</strong> TV como Stranger Things.<br />

Para mí la consciencia <strong>de</strong> mi condición <strong>de</strong><br />

chico neostálgico inició en la secundaria<br />

cuando me vi con mis primos y amigos<br />

añorando los programas <strong>de</strong> televisión <strong>de</strong> mi<br />

infancia, sobre todo las series animadas. No lo<br />

sabía, pero a nosotros nos tocó algo que<br />

<strong>de</strong>spués sería llamado Animation<br />

Reinassance, un boom <strong>de</strong> la animación<br />

occi<strong>de</strong>ntal tanto en la pantalla gran<strong>de</strong> como en


la chica, que se manifestó en la cantidad y<br />

calidad <strong>de</strong> sus contenidos. Dicha era dorada<br />

inició a principios <strong>de</strong> los 80 y terminó a<br />

mediados <strong>de</strong> los 90, justo cuando pasábamos<br />

a la adolescencia.<br />

Disney se aventaba obras maestras <strong>de</strong>s<strong>de</strong> La<br />

Sirenita hasta El Rey León, para alcanzar los<br />

altos estándares que Don Bluth, en la década<br />

anterior, había sentado con obras como La<br />

tierra antes <strong>de</strong>l tiempo o Un cuento<br />

americano. En la televisión pudimos ver<br />

cómo Thun<strong>de</strong>rcats o Los Verda<strong>de</strong>ros<br />

Cazafantasmas sentaban las bases <strong>de</strong> una<br />

gran calidad en contenidos, que alcanzaría su<br />

pináculo con Batman: la Serie Animada. Así<br />

que sí, no es sólo i<strong>de</strong>a nuestra: las series<br />

animadas con las que crecimos eran algo<br />

especial y su calidad no sería alcanzada sino<br />

hasta esta Nueva Edad Dorada <strong>de</strong> la televisión<br />

que se dice que vivimos.<br />

Esto es sólo un ejemplo <strong>de</strong>l bagaje cultural<br />

pop tan rico y sui generis con el que crecimos<br />

los Millennials. Qué haremos con él es otra<br />

cuestión. Po<strong>de</strong>mos quedarnos rego<strong>de</strong>ándonos<br />

en nuestra incapacidad <strong>de</strong> superar el pasado,<br />

sentarnos a ver refritos y pastiches <strong>de</strong> lo<br />

mismo hasta que alguna generación futura<br />

empiece a crear los nuevos mitos pop que<br />

serán parte <strong>de</strong> “los buenos viejos tiempos” <strong>de</strong><br />

alguien más. O po<strong>de</strong>mos tomar ese legado<br />

que tenemos para analizar y construir cosas<br />

nuevas, y enten<strong>de</strong>rnos mejor a nosotros<br />

mismos.<br />

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