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Publicación semanal elaborada por los estudiantes de la asignatura de Producción de Contenidos en Tiempo Real de la Carrera de Periodismo (Universidad de Concepción, Chile).

Cristian Rojas (a la

Cristian Rojas (a la izquierda) y Pablo Mena (a la derecha) en una muestra de xilografía en la Casa del Arte. Fotografía gentileza de Asociaciónn de Grabadores del Bíobio. 14 ciaciones de grabadores a nivel país. Pablo Mena es artista visual, miembro de la Asociación de Grabadores del Biobío, en esta agrupación ejerce el cargo de secretario general. Según cuenta Mena, su vinculación con el grabado comienza en 1990, cuando entró a estudiar la carrera de Artes Visuales en la Universidad de Concepción. “Mi trabajo se sustenta en este arte, pero no solo me dedico a producir obras, sino que también a enseñar esta técnica a través de talleres y diversas actividades que tienen por objetivo difundir esta disciplina a la comunidad penquista”, señala Mena. Una de las principales labores que ha desempeñado la Asociación de Grabadores del Biobío es la difusión de este arte. Su presidente, Roberto Cartes, menciona que esta agrupación surge a mediados del 2014. Los integrantes de este gremio son artistas visuales, egresados de Universidad de Concepción, algunos de ellos ejercen la docencia en esta casa de estudios. “Desde 2015, como asociación, hemos logrado impulsar en Concepción que septiembre sea el mes dedicado al grabado. En este contexto, la asociación realiza muestras de estampación en xilografía y serigrafía. Además se llevan a cabo exposiciones de nuestras obras en galerías de arte como Artistas del Acero y la Casa del Arte de la Universidad de Concepción. Todo esto con la finalidad de acercar a la gente esta técnica que parece compleja pero que en realidad no lo es”, indica Cartes. Sin embargo, a pesar de los intentos de estos artistas por visibilizar su trabajo y tambíen enseñarlo a la comunidad penquista, cuentan que no es fácil sustentarse de las obras que producen. No es fácil vivir del arte Carlos Vergara es un artista visual que se desempeña en la técnica del grabado, la xilografía, el dibujo en acuarela, el fanzine y cómic. Destaca por dedicarse al arte a tiempo completo, dictar talleres de estampado artesanal o xilografía, inaugurar las exposiciones de la Corporación Cultural Artistas del Acero de este año y ser reciente ganador de un premio Ceres este 2017. El premio Ceres reconoce a los artistas de la Región del Bío Bío y Carlos Vergara ganó en la categoría de artes visuales por los grabados del libro ‘El planeta de los botones’ del escritor local Maikel Loyola Sandoval de la editorial La Tregua. Vergara es crítico en cuanto al premio se trata, puesto que cuenta que nunca quiso postular debido a su desacuerdo con la forma en que se llevaba en concurso. “No estoy de acuerdo con los premios que son sólo simbólicos y no tienen un aporte monetario real porque los artistas estudian una carrera que no es lucrativa. El único premio de Ceres es la estatua y un reconocimiento de tus pares”, cuenta. Añade que ignoraba la premiación organizada por el Gobierno Regional, El Consejo Regional y Artistas del Acero, entre otros encargados. “Yo había hecho caso omiso a los correos hasta que me contactó la directora del premio Ceres, me dijo que por favor fuera porque había sido ganador. Ahí me ablandé por respeto a las personas que organizaron la única instancia que premia al artista y decidí ir. Fui por una muestra de cariño hacia quienes creen que mi trabajo es bueno y quieren ver que reciba un reconocimiento”. Su propuesta es que las instituciones organizadoras den un aporte voluntario para los ganadores de ese tipo de premiaciones. “Todo sirve para los artistas, para producir libros, música o poesía. A todos nos sirve para parar la olla y seguir trabajando. No es por ser materialista, pero para vivir de esto hay que crear proyectos o de plano ser profesor y es difícil sin ingresos”, concluye. El conflicto de Vergara radica en que nota el poco interés en temas artísticos. Por nombrar un ejemplo, cuenta que la Universidad de Concepción organizó un concurso de arte y ciencia el año pasado y “sólo tenían un millón de pesos para ejecutarlo y de ese millón había que sacar los honorarios”, destacando que muchas veces cuesta ganarse la vida al trabajar como grabador. Otro ejemplo es una oportunidad en que ofreció talleres gratuitos en la Biblioteca Viva donde reunió veinte asistentes, pero tras confirmar por teléfono a éstos sólo llegaron cinco personas. “A la gente le das talleres gratis, se inscriben y luego no vienen. Para mí es una falta de respeto grande porque mucha gente se queja de que no tiene oportunidades de aprender y cuando la tienen la desaprovechan y no lo toman en serio”. Otra situación es la del artista visual Cristian Rojas, miembro de la Asociación de Grabado-

es del Biobío, menciona que como grabador no vive solo de la venta de sus obras. Si bien la idea es comercializar sus producciones una vez concluida alguna exposición, esto no siempre ocurre, por lo que se deben buscar nuevos métodos de obtener recursos económicos. “En Concepción si existen espacios para comercializar obras, aunque son muy reducidos. Además, ocurre que no siempre las obras que producimos se venden en estas salas, y debido a esto hay que buscar otra alternativa para obtener ingresos monetarios los cuales se logran a través de los talleres de instrucción que realizamos juntos como asociación”, concluye Rojas. Acercando el arte a la ciudadanía Carlos Vergara cuenta que se mantiene firme en su trabajo “en forma constante por mí y por la necesidad de crear. Por haber estudiado una carrera artística que a ojos de muchas personas es jodida y no da estabilidad económica. Renuncié a montones de cosas por hacer mi trabajo en serio”. Vergara ha participado en diferentes puntos culturales penquistas como la Pinacoteca, Artistas del Acero y Balmaceda Arte Joven. Dicta talleres motivado por compartir su conocimiento de forma cercana con la gente. Últimamente ha realizado talleres en el espacio cultural Reacción Binario donde reúne a los interesados y enseña en diferentes jornadas sobre timbres artesanales y xilografía. “En otras disciplinas como la acuarela y el dibujo hay muchos artistas, pero en el grabado son pocos los que practican y pueden entregar ese conocimiento”, cuenta. Explica que “el grabado en madera o xilografía es la técnica más antigua de impresión que existe. Consiste en tallar un bloque de madera con cuchillos de diferentes filos que se llaman gubias, el paso siguiente es entintar la superficie en relieve de la madera, se pone el papel encima y se frota para obtener la huella del molde”. Además de los talleres que realiza Carlos de manera independiente, y las ya mencionadas exposiciones y demostraciones que lleva a cabo la Asociación de grabadores del Bíobio, también existe un medio escrito para difundir este arte. Se trata de la revista BioGráfica, la cual es la única a nivel nacional especializada en el arte del grabado. El origen de esta revista se remonta al año 2015, impulsada por la Asociación de Grabadores del Bíobio. Según cuenta Pablo Mena, este medio se logró concretar gracias al Fondo de Desarrollo de las Artes y la Cultura (Fondart), y el financiamiento de algunos privados de la zona penquista. Carlos Vergara debe sus influencias a su gusto por la tem·tica medieval e incluir conceptos robóticos en sus obras. Fotografía por Sandar Oporto. “La revista ya tiene ocho ediciones, la más reciente fue lanzada a finales de septiembre, a través de ella la gente podrá conocer más sobre el grabado, el trabajo que realizamos como asociación y el de algunos grabadores locales. También nos colaboran otros profesionales como antropólogos quienes escriben artículos de análisis sobre las temáticas que se han desarrollado en este arte según la época y contexto social e histórico”, enfatiza Mena. El grabado hoy El grabado aún posee un auge considerable en el país, sobre todo en la región del Bío Bío la cual históricamente ha tenido a diversos exponentes de este arte. Además de esto, el trabajo que realiza la Asociación de Grabadores, y el de otros artistas independientes de esta disciplina como Carlos Vergara, han motivado a los sectores más jóvenes de Concepción y sus alrededores que se interesen en esta técnica. A lo anterior se agrega las nuevas generaciones que han egresado de la carrera de Artes visuales de la Universidad de Concepción, que según Roberto Cartes, aportan un retorno a la disciplina del grabado, con obras cuyas temáticas están enfocadas en los oficios antiguos. “Se valora mucho el trabajo que realizan las nuevas generaciones de artistas en la disciplina del grabado. Creo que ellos son los responsables de mantener este legado que por varios años Concepción ha tenido un lazo de cercanía gracias a diversos artistas que han ejercido este arte, y que nosotros como asociación también tratamos de preservar”, finaliza Cartes. 15

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