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Libro Del Ejercito De Republica Dominicana 2016 (1)

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Esta obra es propiedad del Ejército de República Dominicana,

Primera Edición, 2016

Editor: Coronel Sócrates Suazo Ruiz, ERD.

Diseño Artístico: Roberto Iván González / Lorenzo García

Impreso por: Edita-Libros, Impresores-Editores, SRL.

ISBN: 978-9945-445-14-5

E-mail:patriavisual@msn.com

Santo Domingo, República Dominicana


EJÉRCITO

EJÉRCITO DE REPÚBLICA DOMINICANA,

SANTO DOMINGO, REPÚBLICA DOMINICANA

2016


COLABORADORES

José Eugenio Matos de la Cruz.

José Joaquín Pérez Saviñon.

Ramiro Matos González.

Rafael Leonidas Pérez y Pérez.

Sigfrido Aramis Pared Pérez.

José Miguel Ángel Soto Jiménez.

Justo Orlando del Orbe Piña.

Sócrates Suazo Ruíz.

Filiberto Cruz Sánchez.

Edmundo Néstor Martín Felix Pimentel.

Juan Leonel Guerrero de la Cruz.

Víctor Aecio Mercedes Cepeda.

Luís Francisco de León Rodríguez.

Edwin Espinal Hernández.

Julio Ramón Máximo Solano Rojas.

César Leonidas Báez.

Francisco Antonio Ovalle Pichardo.

Adriano Miguel Tejada.

Valerio Antonio García Reyes.

Ana Pichardo de los Santos.


PALABRAS DEL COMANDANTE GENERAL

Entre los principales elementos a tomar en cuenta para evaluar una obra literaria, tengo

la convicción de que siempre tendrá un peso primordial la intención, la motivación y el

interés que llevaron al autor a su creación.

El riguroso, minucioso, acucioso y tenaz ejercicio de presentar el origen, la evolución, desarrollo

y profesionalización de nuestro Ejército, entidad ubicada en una nación insular que germina

fruto del contacto de dos mundos separados en el espacio físico de un universo limitado

en la época por el escaso desarrollo científico, donde el conocimiento y la tecnología marcaron

la diferencia entre quienes eran conquistados y el conquistador, constituye de por sí un esfuerzo

tesonero y un gran acopio de entereza.

Permítannos dejar establecido, que cuando hacemos referencia a los componentes de nuestro

Ejército estamos pensando en hombres que se formaron bajo la doctrina de un Ejército colonial,

institución de la que sus líderes se vieron en la obligación de adaptar sus hábitos, costumbres y

entrenamiento a las duras realidades de un terreno, clima y condiciones radicalmente diferentes

a las conocidas en Europa.

Estamos edificando nuestros miembros al analizar un Ejército que se reinventó en cada una

de las situaciones en que la soberanía se percibió amenazada, porque llegó un momento en que

ya nadie era extranjero y todos se sentían comprometidos. Cuando llegamos a ese punto, no era

el orden el que organizaba la institución, sino que en ese momento comenzó a ser el deber el que

lo hegemonizaba todo.

Entonces NACIÓ LA IDENTIDAD, no importando los diferentes pasos coloniales que

llevaron al cambio de las metrópolis que marcaron la dirección de nuestro destino, ni la intención

frustrada de invasión por parte de una fuerza marítima de una tercera potencia europea.

Menos aún 22 años de oprobiosa ocupación, ni tampoco la interrupción de la independencia,

pues en ese momento el Ejército dejó de ser uniforme para convertirse en un plural color de piel


y una fuerte solidaridad con el suelo que inmediatamente se llamó PATRIA PARA SIEMPRE.

En una palabra, hablamos de la DOMINICANIDAD.

QUEREMOS con este aporte literario-ilustrado, plasmar el costo de nuestra independencia,

libertad y autodeterminación, así como el compromiso del Ejército con la sociedad, la defensa

de la Constitución y nuestra cultura.

QUEREMOS agradecer y reconocer a todas las personalidades, prohombres, héroes, heroínas

y patricios que con sus ideales, dirección, ejemplo y sacrificio hicieron posible el proyecto

que hoy se reconoce y tiene su espacio internacional como REPÚBLICA DOMINICANA.

QUEREMOS expresarles a las generaciones de relevo, que no sólo heredan una Nación, un

Estado organizado, un país con todas las prerrogativas, derechos y beneficios que esto conlleva;

heredan también el deber de garantizar su sostenimiento, proyección, desarrollo y progreso, para

que a su vez entreguen a quienes los sustituyan la Patria que primero fue el sueño y luego la realización

del ideólogo de la Nación, general JUAN PABLO DUARTE Y DIEZ, quien manifestó

total desprendimiento y entrega íntima cuando expresó “….Yo obtendré la mayor recompensa,

la única a que aspiro, al veros libres, felices, independientes y tranquilos”

JOSÉ EUGENIO MATOS DE LA CRUZ

Mayor General

Comandante General del Ejército de República Dominicana


PRÓLOGO

Apoyados en la firme decisión del Comandante General del Ejército de la República

Dominicana, mayor general José Eugenio Matos de la Cruz, ERD., un equipo de

historiadores civiles y militares emprendimos la tarea de reescribir la historia de esta

importante institución. Nuestro gran reto radicó en ser diferentes, priorizar cada elemento de la

historia del Ejército y compilarlo coherentemente.

El presente trabajo se ha dedicado tanto a las Fuerzas Armadas como a la sociedad dominicana

en su conjunto, aunque de manera muy especial a los miembros del Ejército de la

República Dominicana, a fin de que nuestro aporte les sirva de consulta permanente para que

no olviden la historia de la institución a la que dedican sus días con fervor y sacrificio.

Queremos dejar establecido que este documento no pretende convertirse en un análisis

detallado de los distintos acontecimientos en que nuestro ejército tuvo y sigue teniendo participación

histórica. Por el contrario, en él se resumen los hechos militares más importantes de una

manera escueta pero didáctica.

El libro se adentra en la naturaleza bélica de los dominicanos, especialmente en los dedicados

a las armas, la que mutó con la sinergia que fue transformando y mezclando la sociedad

desde que se produjo el primer forcejeo que dejó como resultado una herida punzante a un

nativo según lo describe Cristóbal Colón en su diario al referirse al suceso que la historiografía

dominicana denomina como: “El Golfo de Las Flechas”.

Por demás, la obra recorre brevemente la hazaña del Cacique Caonabo, quien atacó y eliminó

la guarnición española del Fuerte de la Navidad, lo que posteriormente determinó su

apresamiento por las tropas españolas.

La sublevación de Guarocuya o Enriquillo en 1520, es otro suceso tratado en esta obra.

Sus trece años de insurrección, arrastran otros gritos reprimidos de los que poco a poco se les

suman en la Sierra del Bahoruco, esto es, el de los negros cimarrones. Cuando España acepta


los reclamos de Enriquillo ante la presencia de su enviado, el Capitán General Francisco de

Barrionuevo, los negros reiniciaban una escalada de sublevaciones en muchos puntos de la isla.

Estas insurrecciones de los negros son las que van germinando la figura del Montero, un criollo

preparado para las difíciles tareas del hato, agrupación humana que surgió tras el fracaso de las

Encomiendas y la producción de azúcar en los ingenios y trapiches.

Las fortificaciones, con sus fortines, torreones y puertas, representan el sello indeleble de la

estrategia defensiva de los españoles. En el caso de los Fuertes, servían como cuarteles generales

de la conquista y sometimiento de los indios, así como para brindar seguridad a las villas y protección

a los explotadores de oro. La construcción de las Murallas se inicia en el año y la década del

1540 en Santo Domingo, fecha que coincide con las revueltas de los negros esclavos conocidas

como las Cimarronadas.

La obra compila el episodio de las funestas despoblaciones de 1605-1606, evento donde

se destaca el surgimiento del primer sentimiento de pertenencia de un criollo hacia sus tierras

cuando Hernando de Montoro, propietario que ejercía el libre comercio en la frontera, se armó

de valor cuando se vio obligado a defender su terruño junto a un grupo de vecinos.

La historia reseña que hubo que emplear cuantiosos recursos bélicos para someter al sublevado

Montoro y poder cumplir las instrucciones dadas mediante Cédula Real del Rey Felipe III,

en la que ordenaba al Capitán General y Gobernador de la isla, Antonio Osorio, el traslado manso

de los habitantes y de sus pertenencias de la Banda del Norte hasta Monte plata y Bayaguana.

Otro detalle importante lo representa la invasión inglesa de Penn y Venables ocurrida en

1655. Esta acción demostró que a los criollos y españoles no los amilanó el escandaloso número

de hombres y pertrechos con que los invasores los superaban. Tal fue el valor demostrado por

los criollos, que los ingleses, ya mal parados ante la fiereza y habilidad de los lanceros y monteros

criollos, decidieron marcharse derrotados hacia otras latitudes.

Se destaca también el combate de La Sabana Real o de La Limonade, cuando de la Colonia

francesa de Saint Domingue, su Capitán General y Gobernador Tarín De Cussy, incursionó en

1690 en la ciudad de Santiago de los Caballeros, población donde cometió todo tipo de tropelías

y abusos en contra de sus pobladores, y la que en su retirada redujo a cenizas.


Administraba la Colonia de Santo Domingo a la sazón Ignacio Pérez Caro, autoridad que

comisionó al capitán de milicias Antonio De Minier para que diera un escarmiento a los sediciosos,

Amparado en los mejores combatientes, Minier descargó una bestial represalia contra los

responsables de tal afrenta, y el 21 de enero de 1691 dejó esparcidos en dicha sabana los cuerpos

inertes de decena de franceses, entre los que se encontraba el propio gobernador.

Mediante el Tratado de Basilea, suscrito en 1795, España cedió a Francia la parte Oriental

de la isla de Santo Domingo, iniciándose a partir de 1802 la llamada Era de Francia, que concluye

en 1808 como consecuencia de la Guerra de la Reconquista encabezada por el brigadier

Juan Sánchez Ramírez y Ciriaco Ramírez, contienda que culminó con la categórica victoria de

las armas dominicanas en la Batalla de Palo Hincado.

Juan Sánchez Ramírez proclamó y restableció la colonia española, de la que fue gobernador

a partir de 1809.

La llamada Independencia Efímera proclamada por José Núñez de Cáceres, el 1ro. de diciembre

de 1821, en la cual se proclama la adhesión a la Gran Colombia, donde se plantean las

pretensiones de su precursor de vincular el recién creado Estado al proyecto sudamericano de

Simón Bolívar, ha merecido ser reseñado.

El Padre fundador de la República, Juan Pablo Duarte, encabezó en 1838 la sociedad secreta

La Trinitaria y asumió la firme determinación, junto a sus compañeros de lucha, de constituir

una república libre e independiente de toda dominación extranjera, lo cual fue logrado el 27 de

febrero de 1844 con la proclamación de la República Dominicana.

La Fuente del Rodeo, del 11 de marzo de 1844, constituyó nuestro primer choque contra las

invasiones haitianas y marca el inicio de la Guerra Dominico-haitiana en aras de la consolidación

de la Independencia Nacional.

Durante el periodo 1844-1856, el Ejercito Dominicano escribió páginas de gloria en la

defensa de nuestro territorio: Cachimán, Azua, Santiago, La Estrelleta, Beler, el Número, Las

Carreras, Cambronal y Sabana Larga se cuentan entre las sonadas bélicas determinantes para el

logro de la Independencia.


Solo habían transcurrido cinco años de la derrota haitiana cuando ocurrió, en 1861, un

hecho insólito en la historia del pueblo dominicano. En la ocasión el presidente de la República,

general Pedro Santana, tomó la infausta decisión de anexar la República Dominicana a España y

convertirla en una provincia de ese país. La destrucción de la República Dominicana, como país

libre, independiente y soberano, constituyó una imperdonable traición a la patria.

Como respuesta a esa ignominia se produjo meses después el Grito de Capotillo, del 16 de

agosto de 1863, que es la fecha que da inicio a la Guerra de la Restauración.

En esa contienda bélica las fuerzas dominicanas lucharon palmo a palmo en todo el territorio

nacional para derrotar a las tropas españolas y sus acólitos criollos. La lucha restauradora

demostró el carácter aguerrido del soldado y el combatiente dominicano y su capacidad para

utilizar distintos métodos en la defensa del territorio nacional.

Como un ejemplo del contenido de inteligencia de nuestro pueblo, necesario es mencionar

el Instructivo de guerra irregular elaborado por el general de división Ramón Matías Mella, quien en

su condición de Ministro de Guerra y Marina del Gobierno Restaurador de Santiago, aportó los

rudimentos teóricos mediante el cual el Ejercito Dominicano, con el uso preponderante de la

carga del machete, supo labrarse la victoria definitiva sobre las tropas españolas y criollas a su

servicio.

En esa lucha restauradora se destacaron los generales dominicanos Gregorio Luperón,

“Espada de la Restauración”; Santiago Rodríguez, Benito Monción, Gaspar Polanco, José Cabrera,

Pedro Pimentel, Eusebio Manzueta, entre otros tantos oficiales, soldados y combatientes

que pusieron en alto la bandera y las armas dominicanas.

Del segundo periodo de la historia militar dominicana se destaca el ciclo conocido como la

Guerra de los Seis Años, encabezada por los generales Gregorio Luperón, José María Cabral,

Timoteo Ogando y Pedro Pimentel. Se trató de una guerra contra los planes anexionistas del

presidente Buenaventura Báez.


La Primera Ocupación de nuestro país por los Estados Unidos en el siglo XX, que depuso

al gobierno del presidente interino Francisco Henríquez y Carvajal marcando el fin de la Segunda

República, 1865-1916, es un acontecimiento estampado en las páginas de esta obra.

El régimen interventor estadounidense desocupó el territorio nacional en 1924. Posteriormente

se sucedieron los gobiernos de los generales Horacio Vásquez y Rafael Leonidas

Trujillo Molina.

Ese gobierno extranjero nos dejó como herencia un nuevo concepto organizacional, así

como un modelo diferente operacional y táctico, con lo que lograron articularse y desarrollarse

las capacidades defensivas en los tres componentes de las Fuerzas Armadas (Ejército Nacional,

Marina de Guerra y Fuerza Aérea Dominicana), dotándolos además de un moderno equipamiento

de armas y vehículos, así como elevando el nivel de listeza de sus miembros.

La obra nos muestra a un Ejército reinventado, tropa armada que de una época de dictadura

avanzó exponencialmente a una institución de democracia sostenedora de la soberanía e

integridad territorial, coadyuvando al desarrollo nacional. Estructurado doctrinalmente con los

conceptos del nuevo paradigma estratégico que enfatiza en los nuevos roles que se debe jugar

en un siglo que fluye en el campo tecnológico a una velocidad inimaginable, nuestro ejército

encamina los pasos a convertirse en una entidad modélica en los aspectos tácticos y estratégicos

y en la relación armónica con la población.

De otra parte, se compilan un conjunto de trabajos sobre temas diversos que lo enriquecen

aún más. Uno de esos trabajos se refiere al aporte del Ejército a la música, como expresión

cultural a la idiosincrasia del pueblo dominicano.

La historia de las mujeres en la institución describe aspectos fundamentales del desarrollo

del componente femenino en el seno del Ejército y los roles que desde el pasado ha venido cumpliendo.

De igual manera, prestigiamos el respeto a la equidad de género, a los logros y triunfos

que complacidamente para el alto mando viene conquistando la mujer, garantía de progreso y

del cambio de paradigma.


El uniforme ha jugado un trascendental papel, luciendo con sus colores toda una tradición

y cultura, esencia de identidad, orgullo y pertenencia. El uniforme es también una expresión de

la evolución del arte de la guerra, una evidencia del cambio de la tecnología y el armamento.

El Ejército de la República Dominicana desde la fundación del Estado, el 27 de febrero de

1844, ha actuado con firmeza y lealtad, enfrentando los peligros que se ciernen contra la Patria.

Ciento setenta y dos años de defensa y servicio hacen del Ejército de la República Dominicana,

la más antigua institución del país, así como la que más ha contribuido a la Soberanía e

Independencia Nacional.

LOS EDITORES


ÍNDICE

Palabras del Comandante General...................................................................9

Prólogo............................................................................................................11

Las Comunidades Precolombinas de la Española...........................................21

Nuestros Aborígenes......................................................................................26

La llegada de Cristóbal Colón a la Isla..........................................................28

Fortaleza Santo Tomás de Jánico......................................................................34

Rebelión de Francisco Roldán........................................................................38

Gobernación de Ovando.................................................................................40

Sublevación de Enriquillo..............................................................................50

Esclavitud en la Española...............................................................................52

Las Cimarronadas..........................................................................................57

Fortificaciones Militares.................................................................................60

Fortaleza Ozama.............................................................................................62

Plataforma de Tiro..........................................................................................64

Fuerte Santiago...............................................................................................65

La Torre del Homenaje...................................................................................66

El Polvorín......................................................................................................69

Fuerte de San José..........................................................................................70

Fuerte San Gil.................................................................................................72

Torreón Santiago (Plataforma de Tiro)...........................................................74

Baluarte de la Concepción..............................................................................75

Baluarte de San Lázaro...................................................................................77

Baluarte de San Miguel..................................................................................78

Fuerte de San Francisco..................................................................................79

Fuerte de San Antón.......................................................................................80

Fuerte de la Caridad.........................................................................................81

Fuerte de Santa Barbara.................................................................................82

Fuerte del Ángulo...........................................................................................84

Fuerte de la Carena.........................................................................................85

Fuerte San Diego............................................................................................86

Fuerte Invencible............................................................................................87

Puerta de la Misericordia................................................................................88

Puerta de Carlos III.........................................................................................90


La Puerta del Conde..........................................................................................91

Puerta de Las Atarazanas..................................................................................93

Fuerte San Géronimo........................................................................................94

Fortaleza San Felipe de Puerto Plata.................................................................96

Piratas y Filibusteros.........................................................................................98

Contrabando y Piratería..................................................................................100

Las Despoblaciones de Osorio 1605-1606.....................................................104

Toma de la Isla La Tortuga, por los Españoles...............................................110

La victoria de los Criollos de Santo Domingo contra las Tropas Marítimas

Inglesas, 1955................................................................................................116

La Ocupación Francesa del Oeste de la Isla (1655-1697)..............................138

Tratado de Nimega.........................................................................................143

Batalla de Sabana Real o de La Limonade.....................................................144

Tratado de Tratado de Ryswick......................................................................146

El Montero......................................................................................................147

Los Uniformes Militares, Guarnición de Santo Domingo..............................150

Tratados de Aranjuez......................................................................................162

Tratado de Basilea..........................................................................................164

Era de Francia en Santo Domingo..................................................................166

La Reconquista: Batalla de Palo Hincado......................................................168

El Período de la España Boba........................................................................174

Independencia Efímera...................................................................................174

Ocupación Haitiana.........................................................................................176

Regimientos Militares ...................................................................................177

Conspiración de los Alcarrizos.........................................................................179

Antecedentes de la Independencia..................................................................181

Duarte Militar.................................................................................................186

Preparativos y Acciones ................................................................................187

La Independencia Nacional............................................................................188

Proclamación de la República........................................................................190

Capitulación de las Autoridades Haitianas.....................................................192

Junta Central Gubernativa proclama a los Dominicanos...............................196

Guerra Domínico-Haitiana............................................................................198

Primera Campaña...........................................................................................200

La Fuente de Rodeo........................................................................................202

Cabeza de las Marías......................................................................................203


San Juan de la Maguana Emboscada............................................................203

Escaramuza de la Barranca...........................................................................204

Las Hicoteas..................................................................................................205

Río Jura, Emboscada....................................................................................206

Batalla de Azua del 19 de Marzo..................................................................207

Batalla de Santiago.......................................................................................212

La Segunda Campaña...................................................................................220

Combate de Cachimán..................................................................................220

Batalla de la Estrelleta...................................................................................221

Batalla de Beler..............................................................................................224

Tercera Campañas.........................................................................................228

El Número.....................................................................................................231

Batalla de las Carreras..................................................................................231

Cuarta Campaña............................................................................................234

Batalla de Santomé.......................................................................................236

Batalla de Cambronal...................................................................................240

Batalla de Sabana Larga...............................................................................242

La Revolución Cibaeña, julio de 1857.........................................................246

La Anexión a España....................................................................................252

Síntesis del proceso de la Anexión y de la Guerra de Restauración.............256

La Guerra Restauradora................................................................................260

Combate de Macabón...................................................................................262

Combate de Villalobos..................................................................................263

Segundo Combate de Guayubín....................................................................264

Combates de el Pino, Alto de Bánica y Guaraganó......................................266

Combates de la Barranquita y Cayucal.........................................................267

La Toma de Moca.........................................................................................268

Sobre la Guerra de Movimientos..................................................................268

Batalla de Gurabito.......................................................................................269

Combate de el Castillo.................................................................................270

Combate de Hojas Anchas............................................................................271

Batalla de Santiago........................................................................................272

Combate de la Cárcel Vieja..........................................................................274

Combates de Jácuba y Los Llanos de Pérez.................................................276

Batallas de Altamira.......................................................................................276

Retirada de los Españoles.............................................................................277


La Restauración: Una Guerra de Guerrilla...................................................278

La Restauración en el Este y el Sur...............................................................285

La Guerra de los Seis Años, 1868-1874, ......................................................290

El Ejército Dominicano durante La Segunda República..............................294

Fuerzas Armadas Dominicanas, inicio del Siglo XX...................................302

Guardia Republicana o Guardia de Mon......................................................303

Ocupación Norteamericana del 1916...........................................................304

Los Estadounidenses y las Fuerzas Armadas..................................................305

El Ejército durante La Era de Trujillo.............................................................306

Apéndice.......................................................................................................313

Evolución Doctrinaria del Ejército de República Dominicana....................315

Participación de las Tres Armas en la Creación del Ejército de

República Dominicana.................................................................................322

Uniforme del Ejército de República Dominicana, Origen y Evolución.......325

La Mujer en el Ejército de República Dominicana......................................332

Reminiscencia de Instalaciones que Pertenecieron a

Ejército de República Dominicana................................................................335

Apuntes Militares en los Orígenes de la Cultura Musical Dominicana.......339

Bibliografía General.....................................................................................341


Historia del Ejército de República Dominicana

LAS COMUNIDADES PRECOLOMBINAS

DE LA ESPAÑOLA

Las excavaciones arqueológicas realizadas en distintos lugares de la geografía caribeña,

incluyendo la costa noroeste de Venezuela, la costa norte de Colombia y Centroamérica,

han arrojado informaciones que rompen con criterios de los cronistas de indias y otros

autores, de que la historia de los pueblos originarios del Caribe comienza con la llegada de los

conquistadores españoles a partir de octubre de 1492, limitando también el tema indígena a los

taínos, que legó a la posteridad una visión simplista y reduccionista de los grupos humanos que

habitaban las Antillas, particularmente la de los pueblos originarios de la isla de Santo Domingo

o La Española.

Los estudios arqueológicos in situ han puesto al descubierto una historia de miles de años

de actividad humana en la Española. Comenzando con las primeras dos grandes migraciones.

Una que inició en el lugar donde está localizada la actual Belice, en Centroamérica, y la otra que

vino desde la isla Trinidad, frente a las costas venezolanas. La primera migración proviene del

año 4000 antes de nuestra era, y la segunda, del 2500. A la primera migración se le conoce con el

nombre de “Barreroides”, porque uno de sus yacimientos principales fue localizado en el lugar

denominado Barrera-Mordan, en Azua, República Dominicana, y a la segunda se le conoce con

el nombre de “Banwaroides”, porque procedían de un lugar llamado Banwari-Trace en Trinidad.

Eran grupos recolectores de alimentos, y desconocían la agricultura. Las actividades de ambos

21


Historia del Ejército de República Dominicana

grupos fueron clasificadas por los arqueólogos en yacimientos distintos y

en épocas muy variadas, donde se evidencian cambios, a través del tiempo,

en sus hábitos alimenticios y en su instrumental.

Los barreroides y banwaroides, debido a su distinta procedencia, debieron

haber hablado lenguas muy distintas, lo que a través de más de mil

años compartiendo el mismo territorio y como resultado de los contactos

y las hibridaciones llegaron a un entendimiento lingüístico.

Otros grupos híbridos fueron los caimitoides, del yacimiento El

Caimito (San Pedro de Macorís), con fechas que oscilan entre los años

180 antes de nuestra era y el 120 de nuestra era; y el sitio Musiepedro,

cerca de San Rafael de Yuma, provincia La Altagracia, del año 305 antes

de nuestra era.

Un grupo muy parecido a los caimitoides lo fueron los denominados

“El Barrio”, en Punta Cana, provincia La Altagracia, que corresponden a

un asentamiento de agricultores que llegaron alrededor del año 400 antes

de nuestra era y ocuparon las zonas calizas de la costa oriental de la isla de

Santo Domingo. Utilizaban el burén para la confección de casabe, hachas

petaloides y buriles relacionados con la alfarería. Su decoración alfarera

tiene características parecidas al llamado estilo Punta, del área del Macao,

La Altagracia, caracterizado por formas ostionoides altamente decoradas

con bordados y aplicados en barro, con elementos decorativos muy parecidos

a los que luego aparecen en la cerámica taina. El grupo “El Barrio”

está catalogado como un “arawaco inicial”. La alfarería de El Barrio tiene

presencia significativa en la llamada “cultura taina”, conocida como el

estilo Boca Chica.

En el año 240 de nuestra era, llegaron a la isla de Santo Domingo,

los saladoides, que fueron también un grupo arawaco inicial, procedentes

del sitio llamado Saladero en la costa noreste de Venezuela. Se asentaron

en el este del país, en la Caleta (La Romana) y en Andrés (Boca Chica,

Santo Domingo), en las zonas cercanas a la playa. Existen evidencias de

su presencia en Playa Grande, provincia María Trinidad Sánchez y en la

costa norte de la República Dominicana. Este grupo se transformó en

sociedades más compleja que generaron otro estilo alfarero que se deno-

22


Historia del Ejército de República Dominicana

mina cuevoides, el cual se diseminó en la zona de los Corrales, Juan Dolio,

San Pedro de Macorís y en Nigua, provincia San Cristóbal, fechado en los

años 600 y 700 de nuestra era.

Las culturas ostionoides arribaron masivamente a la isla de Santo

Domingo por las costas este y noreste. Para el año 700 de nuestra era

estaban presentes también en los llanos costeros del sur y por el año 750

de nuestra era habían penetrado el valle del Cibao. Eran oriundos de una

cultura local desarrollada en Puerto Rico en el sitio Punta Ostiones, de

procedencia arawaca. Fueron los primeros que usaron la acumulación de

tierra para fines agrícola, es decir, el montículo, que fue perfeccionado

posteriormente por los taínos. Los ostionoides cambiaron culturalmente

el escenario antillano. Fueron constructores de plazas ceremoniales para

el juego de la pelota. Su extensión por toda la isla de Santo Domingo se

debe a su capacidad de absorción de las culturas anteriores, llegando a

realizar acuerdos y mezclas familiares con los cuevoides y con otras etnias

que habían quedado aisladas en la isla. Tuvieron presencia por más de 500

años, desde el año 850 de nuestra era hasta el 1400, en el sitio denominado

Juan Pedro, en San Pedro de Macorís, donde se concentraron en una aldea

con punto central y bohíos alrededor y casas comunales para familias

grandes. Usaron el triglonolito como elemento mitológico esencial en la

producción de yuca. Se convirtieron en los principales pobladores de la

isla de Santo Domingo, lo que los condujo a una transformación total de

la sociedad indígena.

El yacimiento Atajadizo, que recibe su nombre por el sitio a orillas

del rio Duey, en Boca de Yuma, La Altagracia, es un ejemplo de como una

sociedad ostionoide se transforma en sociedad de tipo taíno. En este sitio

de los ostionoides se engendró la sociedad taina. Un elemento importante

en este eslabón transitorio entre una cultura y la otra fue la incorporación

a la alfarería ostionoides de elementos decorativos. Ya para el año 1300 de

nuestra era en el sitio el Atajadizo predominabá la cultura taina, caracterizada

por montículos agrícolas, una plaza central para el juego de la pelota

y fines ceremoniales y un cementerio indígena. Ya en fechas anteriores los

ostionoides se habían fundido con grupos caimitoides.

23


Historia del Ejército de República Dominicana

El “estilo Boca Chica” muy relacionado con la cultura taína

aparece en el año 900 de nuestra era. Fue la culminación de la Fase

Margarita, la más temprana de El Soco, surgida de grupos ostionoides

relacionados con los de El Atajadizo, que posteriormente

también desembocaron en una importante característica de la cultura

taína.

Las alfarerías meillacoides, encontradas en el sitio Meillac,

Haití, pertenecen a las etnias conocidas como los macorijes. Estos

hablaban una lengua distinta a la arawaka de los ostionoides, heredada

por los taínos. Se originan en el valle del Cibao partiendo de

patrones ostionoídes. Tienen parentesco con las Guayanas, al este

de Venezuela, donde se han encontrado la presencia de estilos decorativos

con características de la alfarería meillacoides. Las primeras

manifestaciones decorativas de estos grupos se corresponden con

el sitio de Cutupu, valle del Cibao, que se extienden por las costas

norte y noroeste de la isla de Santo Domingo, llegando a las islas

Bahamas o Lucayas hasta el oriente de Cuba. Los macorijes fueron

grandes migrantes que cubrieron el norte y sur de Haití y se establecieron

en Barahona y la Sierra de Neyba. Su alfarería es muy distinta

a la boca chica de los taínos.

Para el año 830 de nuestra era ya existían núcleos humanos que constituían el desarrollo

local llamado taíno, que durante 600 años, hasta la llegada de los españoles, representaron la

mayor fortaleza en lo referente al dominio y explotación del medio ambiente, un gran desarrollo

cultural y una compleja organización política.

Este mosaico cultural que representó la diversidad étnica, lingüística y artística, así como la

pluralidad de hábitos y costumbres para la recolección, producción y consumo de alimentos, al

igual que la diversidad mitológica, desmienten las concepciones simplistas y unilaterales que ha

pretendido imponer la historiografía tradicional en lo referente a la realidad presencial multiécnica

y multicultural de los pueblos que poblaron la isla de Santo Domingo.

La historia narrada por los cronistas de Indias se refieren al contacto que desde principios

de la conquista sostuvieron con pueblos originarios, a los cuales llamaban “indios”, bajo el supuesto

de que habían llegado a las Indias Orientales. Ciertamente, los conquistadores españoles

desde su llegada al Caribe en 1492 tuvieron encuentros con los aborígenes de estas tierras, que

trajeron como consecuencia la conquista, colonización y exterminio de estos pueblos, lo cual

24


Historia del Ejército de República Dominicana

constituyo el holocausto de los pueblos originarios del Caribe, pues a mediados del siglo XVI

era muy poco lo que quedaba de la estirpe de Caonabo, Anacaona, Hatuey, Bohechío, y otros

mártires de esa raza.

Los cronistas de Indias estaban limitados a escribir sobre sus propias experiencias, influenciada

por una madeja de intereses o por las informaciones que recibían, porque no tuvieron

acceso a las informaciones de que se disponen en la actualidad. Por eso, eran desconocedores

de la historia milenaria de los poblamientos humanos de las tierras del Caribe, que solo las excavaciones

y los estudios arqueológicos han logrado ir descifrando. Estos trabajos arqueológicos

constantes y sistemáticos se encargaran de continuar armando poco a poco el rompecabezas

que representa el mosaico cultural que habitó por miles de años el arco antillano.

Muchos historiadores tradicionales dominicanos, partiendo de concepciones hispanófilas

y eurocentristas, han escrito la historia negando el papel protagonizado por los aborígenes de

la isla La Española durante miles de años, limitando sus análisis a un imaginario contrario a la

memoria histórica de los pueblos originarios de la isla de Santo Domingo.

25


Historia del Ejército de República Dominicana

NUESTROS ABORIGENES

LA SOCIEDAD TAÍNA AL TIEMPO DEL

DESCUBRIMIENTO

LOS CACIQUES que

reinaban en la época del descubrimiento

eran: en el cacicazgo

de Jaragua, el virtuoso Bohechío,

apellidado por los historiadores

el Nestor de los caciques; en

el de Maguá, el pundonoroso

Guarionex, gobernante justiciero

y patriota decidido; en el de

Marién, el imprevisivo Guacanagarí,

indio de carácter débil y

de miras estrechas; en el de La

Maguana, el soberbio Caonabo,

indio agreste y orgulloso, no menos

célebre por su patriotismo,

que por su valor y atrevimiento;

y en el de Higuatagua ó Higuey,

el opulento Cayacoa, guerrero

impertérrito y decidido, muy

celoso de la libertad e independencia

de su país.

Compendio de Historia de Santo Domingo,

José Gabriel García, 1893.

En el año 1492, cuando Cristóbal Colón descubrió el Nuevo

Mundo, nuestra isla estaba poblada en su mayor parte por

unos hombres que se llamaban a sí mismos taínos. En su

idioma esta palabra significa los buenos. En cambio, los españoles le

dieron a esta gente el nombre de indios al igual que a los demás habitantes

del Nuevo Mundo, porque creyeron haber llegado a la India.

Los taínos habían venido de las costas de Venezuela. Por lo tanto,

pertenecían a la tradición cultural arauaca de la región tropical del

continente sudamericano. Viajando en canoas a lo largo de la cadena

de islas que forman las Antillas Menores, en el curso de varios siglos

conquistaron y asimilaron grupos de otras culturas más primitivas.

Ocupaban el territorio de la isla de Puerto Rico, que ellos llamaban

Borinquen y la mayor parte de nuestra isla. También habían penetrado

la región oriental de Cuba en su marcha hacia el oeste, sin

haber completado la conquista de los indios siboneyes que todavía

dominaban el centro de la isla.

Procedentes del este (de Borinquen), al observar La Española,

Álvarez Chanca escribe lo siguiente: ... aquesta isla como es grande es

nombrada por provincias, e a esta parte que primero llegamos llaman Haytí y

luego a la otra provincia junta con esta llaman Xamaná, y la otra Bohío, en la

cual agora estamos...

TIPO FÍSICO

Los taínos eran bajos de estatura, bien formados, de piel medianamente

oscura y ojos negros muy expresivos. Tenían el pelo lacio y

negro, pero eran poco velludos. Se deformaban la cabeza amarrán-

26


Historia del Ejército de República Dominicana

doles una cinta apretada en la frente a los niños, porque estimaban

ser bella una frente inclinada hacia atrás.

Tenían unas costumbres de limpieza e higiene excepcionales.

Se dejaban el pelo relativamente largo; pero éste siempre iba bien

recortado. Los españoles, quedaban asombrados por la frecuencia

con que los taínos se sumergían en los ríos y arroyos de la isla y por

el placer que tenían en hacerlo.

Los exploradores y colonizadores españoles exaltaban la belleza

sencilla y sin afectación de las mujeres taínas, como lo comprueban

los principales escritos de la época y la mezcla que hubo entre las dos

razas a los pocos años del Descubrimiento.

LOS MÁS ANTIGUOS

asentamientos de la población

en la isla de Santo Domingo,

fechados en base a los restos

encontrados en los yacimientos,

corresponden al año 3,630 antes

de nuestra era, y se encuentran

localizados en la costa occidental

de la actual República de

Haití y en los lugares del área

de Cabaret. Asimismo, otro

asentamiento localizado en el

sitio de Barrera-Mordán, en el

sur occidental de la República

Dominicana, arroja una primera

fecha, que se ha fijado en el

2,610 antes de nuestra era. Hay

otros asentamientos relacionados

con este primer ambiente

de la isla, como el de Cueba

Roja, en la provincia de Pedernales,

cuya fecha se remonta en

el año 2,950 antes de nuestra

era. A este primer poblador se

le denomina “barreroide”, y se

dedica a la recolección.

27


LA LLEGADA DE CRISTÓBAL

COLÓN A LA ISLA

El 5 de diciembre descubre la tierra que los aborígenes de Cuba llamaban “Bohío”.

El día 9 del mismo mes, estando en el Puerto que denominó “La Concepción”,

bautizó nuestra isla con el nombre de La Española.


El 12 de octubre de 1492, el Almirante Cristóbal Colón encontró

habitantes que poseían una cultura desconocida o un

nuevo continente, al que España llamaría “El Nuevo Mundo

o Las Indias Occidentales”. Esta marca país con que los españoles

denominaron a esta parte del mundo, finalmente adoptó el nombre

de “América”.

Su primer contacto se materializó en una isla que los nativos

denominaban Guanahaní, y que Colón bautizó con el nombre de

San Salvador. Continuando, según él, con rumbo a Cipango, llegó

a la isla de Cuba, la cual bautizó con el nombre de “Juana”. El 5 de

diciembre descubre nuestra isla estando a “La Corda” frente al cabo

que llamó San Nicolás.

A la llegada de los españoles a esta isla, la misma se encontraba

dividida en cinco cacicazgos, cuyos gobernantes eran caciques. El cacicazgo

de Marién estaba gobernado por el cacique Guacanagarix; el

de Maguá, por Guarionex; el de Jaragua, por Bohechío; el de Higüey,

por Cayacoa y el de Maguana por Caonabo.


Historia del Ejército de República Dominicana

El 24 de diciembre del 1492, luego de que Cristóbal Colón estableciera relaciones de amistad

con los naturales de Marién, cacicazgo liderado por Guacanagarix, ocurrió que un descuido de la

tripulación de la Santa María provocó que la carabela encallara, construyéndose con los restos de

la misma el Fuerte de La Navidad en honor a la fecha del suceso.

En ese fuerte de la Navidad designó Colón a 38 hombres bajo el mando de Rodrigo de

Arana. Allí predominó una cadena de mando establecida por Colón, lo que facilitaba que si el

jefe desapareciera por cualquier circunstancia, siempre hubiera un sustituto que en caso de que

fuera necesario, asumiera el mando y enfrentara las amenazas que pudieran surgir. Entre las

instrucciones establecidas por Colón, figuraba la advertencia sobre el trato cortés que debían

dispensar a los aborígenes, quienes los habían acogido con gran afecto.

El domingo 13 de enero de 1493, bordeando en tareas de reconocimiento la isla Española, de

regreso a España a llevar las buenas nuevas sobre las tierras descubiertas, se presentó un incidente

que requirió del uso del armamento que se debía aplicar para la conquista de la isla: “la espada”.

Dicho incidente se verificó en lo que es hoy la península de Samaná.

Este suceso resulta ser el primer enfrentamiento armado entre indios y europeos ocurrido

de la isla.

30


Historia del Ejército de República Dominicana

Tan pronto Colón abandonó la isla, en el Fuerte de la Navidad

se inició el debate por el control del mando, trayendo como

consecuencia la indisciplina, la dispersión de los hombres y, como

consecuencia de lo anterior, los abusos contra los indios.

Disperso el mando y descentralizadas las órdenes ejecutivas,

las indias fueron tomadas a la fuerza y violadas; los nativos fueron

maltratados y atropellados, iniciándose toda clase de tropelías y arbitrariedades

en contra de los nativos.

Ante tal desorden y anarquía, era natural que las informaciones

de estos hechos llegaran a Caonabo, líder temido del cacicazgo de Maguana,

quien no reparó en organizar sus tropas para vengar tales actos.

A su regreso de España, ya en su segundo viaje, hecho ocurrido el

22 de noviembre de 1493, Colón comprobó de inmediato la matanza

de que habían sido víctimas los hombres que había dejado al mando

del fuerte, como también el incendio y la destrucción del mismo. De

manera pues, que con esa matanza como justificación, Colón inició

MAPA DE LA COSTA

NORTE confeccionado por

Cristóbal Colón en el año 1493.

Primer mapa trazado en el

nuevo mundo, que describe la

costa norte de la isla La Española,

realizado por el Almirante

Cristóbal Colón, el cual reposa

en el archivo del Palacio de Lila

de la familia del Duque de Alba.

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Historia del Ejército de República Dominicana

5 DE DICIEMBRE

Montaje del mapa dibujado

por Cristóbal Colón de la costa

norte de la isla La Española

sobre el mapa actual.

1: El 5 de diciembre, Cristóbal

Colón observa el cabo que

llamó San Nicolás. 2: Lugar de el

fuerte “La Navidad”, construido

con los restos de La Santa

María. 3: Puerto de Gracia,

lugar donde había anclado (en

la carabela La Pinta) Martín

Alonso Pinzón. 4: Bahía desde

la cual Cristóbal Colón inicia su

regreso a España y 5: Ubicación

de el “Golfo de las Flechas”.

lo que ya era un objetivo de los conquistadores europeos, es decir, la

conquista política y militar de la isla.

Dos patrullas fueron enviadas tierra adentro con el objetivo de

que estudiaran y reconocieran el terreno, reconocimiento que fue

encomendado a Alonzo de Ojeda, quien tomó rumbo al sur, tierras

donde ejercía total control Caonabo. La otra estaba dirigida por Gines

y Gorvalán, ésta con destino este, en dirección al cacicazgo de

Higüey.

Con estas decisiones tomadas por Colón y sus ayudantes, el plan

de conquista, dispuesto, planificado y puesto en ejecución, originó

que poco después se lograra el sometimiento de los indios y el apresamiento

de Caonabo.

El 24 de septiembre del 1493 se libró la Batalla de La Vega Real,

donde la superioridad de la potencia de combate de las armas de

fuego y de las de uso manual de los españoles, se impuso a la concentración

de una multitud de indígenas amontonados, desconocedores

de las tácticas de combate y con un armamento muy obsoleto para

entonces, quienes se vieron diezmados con suma rapidez.

32


Historia del Ejército de República Dominicana

ARMAS Y COSTUMBRES

GUERRERAS.

Los taínos no tenían armas

defensivas, las que con más

frecuencia usaban era el arco

y la flecha, un garrote echo de

madera de la ceiba que llamaban

macana y una hachas de piedra

provistas de mangos de madera.

33


Historia del Ejército de República Dominicana

MIENTRAS SE CONS-

TRUÍA esa fortaleza, a la que se

le dio la mayor solidez y consistencia,

rodeándola de un foso

profundo para hacer más imposibles

los asaltos de los indios,

salió de la Isabela otra expedición

compuesta por hombres arrojados,

al mando de Juan de Luján,

quien obedeciendo al pie de la

letra, las instrucciones que le

comunicara don Diego Colón,

en su calidad de gobernador

interino de la colonia, recorrió

en pocos días una

gran parte de las

comarcas del Cibao,

regresando altamente

satisfecho de los

descubrimientos que

pudo hacer, y contento con

el cambio de barajitas por

partículas de oro macizos que

había logrado efectuar.

José Gabriel García

Compendio de la historia de Santo

Domingo.

FORTALEZA SANTO

TOMÁS DE JÁNICO

Fue el segundo emplazamiento militar levantado por los españoles

en la isla La Española.

El primero, el Fuerte de la Navidad, construído con los

restos de la Santa María, había sido atacado con éxito, y destruído y

por lo aborígenes, mientras el Almirante se encontraba de regreso a

España, luego de su primer viaje.

Su construcción tuvo como finalidad emprender la toma de estas

tierras y continuar la captación y almacenamiento de oro, más

abundante cuanto más se adentraban los expedicionarios en los

vírgenes bosques del Cibao, la cual coincidía por completo con

las informaciones que de boca de los propios aborígenes habían

recibido los europeos.

La fortaleza de Jánico fue construída en las inmediaciones

de un río, el Xanique o Jánico, “donde se ha sacado mucho oro”,

un poco al sureste de Santiago de los Caballeros, aprovechando

las condiciones naturales del terreno, de manera que facilitasen

la defensa y la vigilancia. Estaba protegida por fosos, en las partes

que no daban al río.

La Fortaleza Santo Tomás fue puesta bajo las órdenes de

Mosén Pedro Margarite, con la doble función de alcalde y capitán.

A su mando quedaron tropas, mientras Colón retornaba a La

Isabela. Todo esto acontecía a principios de 1494, entre marzo y

abril.

Las hostilidades no se hicieron esperar. Caonabo, el mismo

que junto a Mairení hizo del fuerte de La Navidad pasto de llamas,

ahora, con más razón quizás, puesto que esta edificación militar

34


Historia del Ejército de República Dominicana

estaba siendo levantada en su dominio del Cacicazgo de Maguana,

convocó hacia la sierra a los lugareños. Mosén Pedro Margarite,

por su parte, también estimuló inconscientemente la rebeldía de los

naturales al cometer algunos errores y no castigar adecuadamente algunos

excesos en contra de los hombres y mujeres que allí habitaban.

Jóvenes y adultos varones comenzaron a abandonar sus poblados y

a internarse en la espesura de los bosques. La rebelión fue tomando

cuerpo hasta alcanzar dimensiones de tal consideración que hacía

temer que en cualquier momento se efectuara un ataque a la guarnición

que diera al traste con los planes de los conquistadores en lo que

a esa construcción se refiere.

FORTALEZA SANTO TOMÁS

DE JÁNICO. Ubicada en las

coordenadas militares: 06.75-36.65

al suroeste de la población de

Jánico aproximadamente a 3 km.

35


Historia del Ejército de República Dominicana

El capitán a cargo, en cumplimiento de la misión que se le había

encomendado, se dispuso a ir tras ellos, al tiempo que dejaba en las

manos de Alonzo de Ojeda el mando y defensa de la recién construida

fortaleza.

Caonabo no del todo ajeno, al parecer, a los desmanes de la

guerra, propuso a los otros caciques la constitución de una alianza

con miras a expulsar a los extranjeros del territorio. Guarionex,

máxima autoridad del Cacicazgo de Maguá, mostró alguna

resistencia por cuanto su territorio fue atacado por los hombres

del desafiante cacique que, así, concomitantemente, marchó al

frente de sus hombres contra la fortaleza siendo repelido por los

españoles. Pero no se arredró; la sitió durante treinta días, hasta

que llegó procedente de La Isabela el propio Colón, al frente de

ALONSO DE OJEDA.

un gran contingente de hombres.

Navegante y conquistador

español. Acompañó al almirante

Cristóbal Colón en su segundo

viaje y participó activamente

en el descubrimiento de oro y

en las primeras acciones para

dominar a los indígenas de la

isla Española . En septiembre

de 1493, gracias a Rodríguez

de Fonseca, se embarcó con

Cristóbal Colón en su segundo

viaje a América, llegando a la

isla de La Española. En enero

de 1494, Colón le encargó que

buscara algunos tripulantes

extraviados en el territorio de la

isla. Pudo adentrarse con sólo

quince hombres en la región

del Cibao, donde dominaba el

aguerrido cacique Caonabo.

Era Cibao el en ese tiempo una

zona rica en minas de oro y

Ojeda regresó a La Isabela para

informar al Almirante, aquejado

allí de unas fiebres. Área de la comunidad de Jánico, donde estuvo instalado el Fuerte.

36


Historia del Ejército de República Dominicana

Habiendo retomado el control de la fortaleza y sus contornos,

el almirante encomendó a Ojeda la misión de apresar a Caonabo.

Mosén Pedro Margarite jamás emprendió el viaje de retorno al

emplazamiento militar, por lo que se podría decir que desertó.

Según se sabe, de regreso a España, junto al padre Boil, llevó a la

Corte algunas quejas y críticas en torno a la administración de los

Colón en La Española. Alonzo de Ojeda, por su parte, mediante

el trato amistoso, el respeto y la ceremoniosidad, en determinado

momento hizo que Caonabo aceptara que fuese colocado en sus

muñecas un presunto regalo de la reina, lo que en realidad eran

unos grilletes (esposas) y tomó el camino de la fortaleza, junto a

sus familiares más cercanos y sus hombres de confianza.

Apenas un año y algunos meses después de fundada, la fortaleza

Santo Tomás de Jánico fue entregada al olvido y al abandono

por los españoles (1495).

EL SÁBADO 29 de diciembre

del año 1492, según el diario de

a bordo de Cristóbal Colón, se

lee: “En saliendo el sol vino a

la carabela un sobrino del rey

(Guacanararix) muy mozo, y de

buen entendimiento y buenos

hígados y como siempre trabajase

por saber a dónde se cogía el

oro, preguntaba a cada uno porque

por señas ya entendía algo, y

así aquel mancebo le dijo que a

cuatro jornadas había una isla al

Leste que se llamaba Guarionex,

y otras que se llamaban Macorix,

Mayonic, Fuma Cibao y Coroay,

en las cuales había infinito oro,

los cuales nombres escribió el

Almirante y supo esto que le

había dicho un hermano del Rey,

e riñó con él, según el Almirante

entendió”.

(Primer viaje de Cristóbal Colón, según

su diario de a bordo, recogido y transcrito

por Fray Bartolomé de las Casas, p.

100).

37


Historia del Ejército de República Dominicana

REBELIÓN DE FRANCISCO ROLDÁN

Tras el disgustado regreso a la isla del padre Boyl y de Margarit, se pensó que las acusaciones

de éstos contra Colón provocarían su condena y su más que probable ejecución.

Con más razón si los hechos se sustentaban en las pesquisas que tuteló el juez Juan de

Aguado, las que arrojaban como resultado que el almirante no quedara bien parado.

En la isla quedaron al frente del gobierno el adelantado Bartolomé Colón, como gobernador,

y Francisco Roldán como alcalde mayor. La manera de dirigir los destinos y estrategias

de dominación, además de la dureza con que se trataba a los subalternos, se convirtieron en

un detonante que originó muchas protestas y desencantos.

A las rebeliones de Bernal Díaz de Pisa y de Pedro de Margarit se debe sumar otra

que repercutiría profundamente en el ordenamiento general de los nuevos habitantes

de la isla y en toda la estructura organizacional puesta en práctica por Cristóbal

Colón.

Se trató de la primera revolución de contenido social que se generó en el Nuevo

Mundo, lo que provocó que muchos años después Roldán fuera llamado “el primer

demócrata de América”.

Ese levantamiento que planificó Don Francisco de Roldán, natural de Torredonjimeno

(Jaén-España), a tan sólo en 5 años del arribo de los conquistadores a la isla,

quien se rebeló contra las medidas impuestas en contra de los españoles residentes

en la isla y se alzó en uno de sus cacicazgos junto a decenas de indígenas, fue de

hecho un acontecimiento verdaderamente novedoso en el Nuevo Mundo.

Sin embargo, la carencia de alimentos y la incertidumbre que reinaba en la

isla, era ya de por sí una situación considerada desastrosa, pues los habitantes

llevaban más de un año sin recibir víveres desde España y no había ninguna

información proveniente del exterior que contribuyera a que rompieran

con el estado de crecientes dudas que los agobiaban.

El detonante de la rebelión fue la oposición hecha por las

autoridades a la solicitud presentada por Roldán, consistente en

reflotar una carabela que habían sacado del mar los Colón en

la Isabela. Basado en ese criterio, Diego Colón denegó la petición,

argumentando que el buque no tenía ni las cuerdas

ni el equipo necesario para el viaje. Lo curioso es que

dicho barco acababa de regresar de Xaragua, donde

recogió el tributo (algodón y cazabe) de Bohechío

y de transportar estas mercancías hasta la

Isabela, lo que demostraba que estaba

en perfectas condiciones

para navegar.

38


Historia del Ejército de República Dominicana

Esta situación de encierro en la isla convenció definitivamente a Diego Colón de que había

que tomar una medida que solucionara el conflicto existente entre los mandos. Por ello, se quiso

desembarazar de Roldán y sus partidarios enviándole a La Vega a exigir conminatoriamente

un tributo a unos indígenas que se negaban a pagarlo. Ésta constituyó la excusa perfecta para

que Roldán se desplegara por toda la isla a buscar apoyo de otros sectores inconformes con las

ejecutorias de los colones.

Roldán también recorrió los distintos fuertes construidos por los españoles, ofertándoles a

los soldados las reivindicaciones que creía necesarias sobre el nuevo gobierno que encabezaría,

el cual traería consigo cambios profundos en la isla. En el lugar donde Roldán más enfatizó en

integrar a las protestas a las tropas españolas, fue en la fortaleza de la Concepción, la más fuerte

y mejor situada desde el punto de vista estratégico.

Sin embargo, sus alegatos fueron infructuosos, puesto que el gobernador de esa fortaleza,

Miguel Ballester, ni le permitió la entrada ni quiso escucharle. Como prevención, Ballester

despachó varias notas a la Isabela para que el adelantado fuese en su ayuda, no obstante a que

Roldán tan sólo fue a negociar con él y no a buscar pelea. Con esa acción se puso de manifiesto

el temor que sentía el jefe militar de la Concepción de la represalia que podía representarle el

haber tratado a Roldan con manifiesta simpatía.

De todos modos, y no obstante a su rebeldía, Bartolomé Colón envió un mensaje a Roldán

invitándole a reunirse con él en la Concepción. Roldán accedió a la entrevista y la misma tuvo

lugar de una manera sui géneris, pues Bartolomé dialogó con Roldán desde la ventana del fuerte.

En ese encuentro Roldán expuso las razones por las cuales se había rebelado contra el poder

de los Colón, las cuales se sintetizaban en el hambre, la pobreza y los maltratos. El adelantado le

conminó a entregarse a las leyes castellanas y a la fidelidad a los Reyes Católicos.

Roldán, sin embargo, le respondió que ni él ni sus seguidores se habían levantado contra

la autoridad real ni contra las leyes de Castilla, sino ”contra unos malos gobernantes que les

llevaban a la ruina y a la muerte”.

Planteado el desacuerdo verbal, Roldán y sus partidarios partieron hacia Xaragua, donde

establecerían su residencia hasta que las circunstancias determinarán cuál sería el desenlace de la

disputa. Previamente pasaron por la Isabela, lugar donde adquirieron armamentos, enseres, alimentos

y ganado que los Colón guardaban en sus almacenes. Una vez provistos de las vituallas y

enseres necesarios, prosiguieron su marcha hacia el mencionado cacicazgo, la cual emprendieron

pasando por los distintos lugares habitados, donde recabaron el apoyo de muchos descontentos,

entre los que se encontraban algunos caciques locales.

Un hecho inesperado iba a cambiar el rumbo del proceso que se originó con el alzamiento

de Roldán: la llegada a Santo Domingo de los dos barcos comandados por Pedro Hernández

coronel, los cuales habían partido de Cádiz antes de que Colón pudiese partir a su tercer viaje y

que transportaban alimentos, soldados y, lo más importante, noticias de España y del almirante.

39


Historia del Ejército de República Dominicana

GOBERNACIÓN DE OVANDO

FINAL DE LA CONQUISTA

En 1502 con la llegada del Comendador de Lares, Nicolás de Ovando como gobernador

de la Isla en sustitución de Francisco Bobadilla, la exterminación de la raza aborigen se

acentuó.

Ovando produjo la matanza del Cacicazgo de Jaragua, llevaba a cabo por el propio gobernador.

Para materializar el hecho, Ovando dispuso que Juan de Esquivel acometiera la acción de

someter al Cacicazgo de Higüey para lo cual formó una tropa de cuatrocientos hombres, bajo el

mando de Esquivel, a quien designó capitán general. La conquista de esta región no fue una tarea

fácil, puesto que los indios, dirigidos por Cotubanamá, enfrentaron a los españoles con intrepidez

en varios combates, donde la tecnología y destreza se impusieron de nuevo en favor de España.

40


Historia del Ejército de República Dominicana

Al tomar Ovando posesión del gobierno de La Española, sólo reinaban

ya dos caciques en toda su extensión geográfica: uno, ubicado

en Jaragua (Bohechío, quien al morir fue sustituido por Anacaona); y

el otro al este de la isla, en Higüey (Cotubanamá).

Pero ni la situación del uno ni la del otro se adaptaba a las ideas

que llegó a formarse el sagaz mandatario de los indios Nicolás de

Ovando, quien los suponía rebeldes a la civilización.

Basado en esas premisas, el nuevo gobernador usó sus facultades

con la mayor extensión. Para coartar a los indios de la

entera libertad que se les había concedido, se había instruido a

Ovando a que asignara a cada español cierto número de ellos

con la condición de que los instruyeran en la fe cristiana y los

acostumbraran al trabajo.

Este sistema dio lugar a que se cometieran muchos

abusos por parte de las autoridades españolas, y a que

se incrementara el disgusto ya existente entre los

aborígenes, quienes al sentirse arruinados por

el hambre y las fatigas, apelaban al suicidio o

recurrían a la fuga, manifestando con su insubordinación

al rencor que se iba acumulando

contra sus insoportables opresores.

Donde más se sentía ese malestar era en el

reino de Jaragua, cacicazgo que luego de la muerte

de Bohechío estaba bajo el gobierno de su hermana

Anacaona, que mantenía una política de

convivencia pacífica con los españoles.

Ovando maduraba el proyecto de formalizar

una visita amistosa a la hermosa e inteligente soberana.

Su objetivo aparente consistía en pactar con ella

un método que hiciera más ágil el cobro del tributo

y atenuar las querellas que de continuo acontecían

entre los caciques subalternos y los pobladores.

41


Historia del Ejército de República Dominicana

Por ello, convencidos de que los crecientes rumores se correspondían con la realidad, Ovando

movilizó trescientos infantes armados de arcabuces, espadas y ballestas, y setenta jinetes

con corazas, lanzas y escudos. Los primeros estaban comandados por Diego Velásquez, y los

segundos por Rodrigo Mejías.

Al enterarse la inocente soberana de la aproximación de las tropas españolas, reunió a los principales

subalternos, y acompañada de una significativa concurrencia, los recibió con ostensibles

demostraciones de afectos. Muy ajena estaba Anacaona de la triste suerte que le esperaba, y muy

distante la suposición de que los esfuerzos que hacía por congraciarse con su poderoso huésped

fuera el peor delito que podía cometer.

42


Historia del Ejército de República Dominicana

Ya Ovando había orientado a sus

hombres respecto a las intenciones de

los indios, a los que señaló que se mantuvieran

a la expectativa, dando a entender

que todas esas manifestaciones eran falsas

y obedecían a un plan siniestro que se

había orquestado contra ellos.

Antes de partir al cacicazgo de Jaragua,

Ovando diseñó su plan. Basado en

esa aviesa intención, invitó a todos los indios

de la comarca para que presenciaran

un simulacro militar que ejecutarían sus

soldados en honor de la reina.

Dicha invitación fue aceptada con

gusto, “haciendo honor a ella todo lo más escogido

del cacicazgo, en razón de que habiendo tenido

ocasión de divertir a sus huéspedes con varios juegos

nacionales, no encontraban extraño que ellos

les retribuyeran a su vez esta atención dándoles

a conocer también sus habilidades. De este error

no tardaron en persuadirse, pues el resultado

final de los ejercicios militares y del simulacro

de combate proyectado fue lo más horroroso que

puede imaginarse”.

Estaba la concurrencia todavía bajo

el efecto que le había causado el espectáculo que tenía a la vista. De

pronto, a una señal de Ovando la trompeta interpretó los toques de

ordenanza, y de acuerdo a lo convenido, los soldados iniciaron el

fuego en todas direcciones, mientras la caballería cargaba impetuosa

sobre las masas, pasando cruelmente a cuchillo sin respetar edad ni

sexo, a todos los indios que encontraron a su paso.

DON NICOLÁS DE OVAN-

DO, comendador de Lares en

la orden de Alcántara, reputado

como hombre de capacidad y de

buenos antecedentes, quien llegó

Santo Domingo el día 15 de

abril de 1502, en una escuadra

de treinta bajeles, la mayor que

hasta entonces había salido de

España para el nuevo mundo,

conduciendo aves, ganado

vacuno y lanar, artillería, minuciosas,

comestibles, mercancías,

y una mil quinientas personas,

entre las cuales había de todo,

familias principales, gente

buena, y aventureros que venían

soñando con adquirir a poca

costa grandes riquezas.

José Gabriel García. Historia de Santo

Domingo. Tomo I, 1893.

43


Historia del Ejército de República Dominicana

CONQUISTA DE JARA-

GUA. Muerte de Anacaona.

Conquista de Higüey. Muerte de

Cotubanamá. Fin de la guerra

de la Conquista.

Los conquistadores no se

limitaron a esta sola matanza.

Las crueldades de Ovando

continuaron por toda la isla, lo

que se tradujo en un exterminio

inmisericorde de los habitantes.

La cacería continuó luego de

Jaragua, hasta que Ovando

logró la derrota y posterior captura

del cacique Guaroa, único

aborigen que le hacía frente con

sus valientes guerreros.

De esta orgía de sangre sólo se libró la reina Anacaona, a quien

hicieron prisionera, reservándole para más tarde una suerte peor a la que

le correspondió a los fieles vasallos que la acompañaban en el momento

supremo de su desgracia.

La cacería continuó luego de Jaragua, hasta que Ovando logró la derrota

y posterior captura del cacique Guaroa, único aborigen que le hacía

frente con sus valientes guerreros.

Sin embargo, nada indicaba que la decisión de Ovando concluiría

con la muerte de Guaroa, ya que el gobernador español continuó “su

tenaz y activa persecución a los indios que sobrevivieron a aquel evento,

quienes a pesar de internarse en montañas y bosques, o a desafiar los

peligros del mar pasándose desesperados en débiles canoas a las islas de

Cuba y de Jamaica. Hasta allí los alcanzó también la implacable saña de

sus inhumanos perseguidores”.

Subyugado Jaragua, de los cuatro cacicazgos en que estaba dividida

la isla en el momento de su descubrimiento, en el 1503 sólo quedaba por

someter el de Higuayagua o Higüey, única provincia que gozaba todavía

de independencia, no pagaba tributo y carecía de esclavitud personal.

A todo esto, Cotubanamá se acababa de insurreccionar indignado

por la muerte de un subalterno suyo, a quien despedazó un perro que le

azuzó un español sólo para divertirse. Su movimiento insurreccional se

inició dando muerte a la tripulación de un bote que arribó a la costa de

la isla Adamanai, llamada hoy La Saona. Esta acción del cacique provocó

que Ovando se trazara la misión de someterlo a su dominio, y a sus

mandatos soberanos.

Con esos fines, Ovando organizó una expedición de cuatrocientos

hombres bien armados que comandó Juan de Esquivel, quien después de

numerosos y sangrientos combates logró dispersar y perseguir a los mal

armados aborígenes subalternos que se solidarizaron con Cotubanamá.

Luego, cruzó el canal que separa a La Saona de las costas de Higüey

para vengar a los españoles asesinados en el mismo sitio en que se

consumó la rebelión de los indios. Esquivel y sus hombres desolaron

las comarcas que conquistaron, lo que incluyó el asesinato de la anciana

Higuanama, cacica muy distinguida a la que hizo ahorcar para llenar de

44


Historia del Ejército de República Dominicana

pavor a sus indios.

Una vez asesinados los indios que lo enfrentaron, aquellos que

sobrevivieron a su campaña de exterminio pidieron la paz y se acogieron

a la protección de España. Esto entrañaba, además, el compromiso

de pagar los tributos.

Una de las cláusulas del contrato concertado con motivo de la

paz de Higuayagua, establecía la erección de una fortaleza en Higüey,

la que se construiría en la misma forma de las demás que existían en

la isla. La misma fue visitada por Cotubanamá, que aunque era el cacique

principal de aquel reino, no había tomado parte personalmente

ni en la guerra ni en el tratado, ya que la primera había sido hecha por

sus subalternos, y el segundo por un comisionado especial designado

por éstos.

Tan pronto como Juan de Esquivel regresó a Santo Domingo a

informar a Ovando sobre el cumplimiento de su cometido, los españoles

que quedaron en la guarnición de Higüey al mando de Martín

de Villamán, se entregaron a sus acostumbrados desafueros irritando

de tal modo a los indios con sus despóticas exigencias que éstos, desesperados,

promovieron una sublevación general que se inició con el

sacrificio de todos los europeos residentes en la comarca.

Indignado al recibir la noticia de este hecho, Ovando movilizó otra

vez todas las tropas que tenía disponible y entregó el mando de ellas

de nuevo a Juan de Esquivel, y con el apoyo de un numeroso ejército

de guerreros indios que se le unió, volvió éste a Higüey a restablecer el

orden y castigar severamente a los autores de la sublevación.

La última resistencia que fue desesperada y heroica, la presentó

Cotubanamá mismo con sus hombres más valientes. Sin embargo,

luego de “algunas horas de recio e incesante batallar, en que la noche

sorprendió a los combatientes ocultando un campo lleno de cadáveres,

que abandonar el terreno que ocupaba y buscar refugio contra

la activa persecución de que fue objeto en la isla Saona, llamada entonces

Adamanai”, hasta donde le siguieron los más heroicos de sus

leales compañeros.

CONQUISTADOR

disparando con un

arcabuz de mecha.

45


Historia del Ejército de República Dominicana

Hasta esa isla llegó el furor de los europeos,

tan insaciables como sanguinarios, “porque utilizando

Juan de Esquivel los servicios de una nave

que había ido al puerto de Quiabon a llevar provisiones

para las tropas, se embarcó en ella con

un número regular de hombres escogidos, y allí

los sorprendió, fusiló sin escrúpulos a todos los

indios que hizo prisioneros, respetando únicamente

a Cotubanamá, a quien llevó a Higüey bajo

su custodia”.

Ovando recorrió todas las poblaciones constituidas

entonces, entre las que se encontraban

aquellas que se habían improvisado a la sombra de

las fortalezas erigidas en el período de la conquista,

así como las que comenzó a fundar en el reino

de Jaragua el turbulento Roldán.

Creó Ovando otras donde le pareció necesario,

o lo creyó conveniente para facilitar las comunicaciones.

Entre esas poblaciones, fundadas unas durante

la guerra y erigidas otras después de la paz,

merecen especial mención, las de Compostela de

Azua; San Juan de la Maguana; Santa María de la

Vera Paz o Yaguana, hoy Lengane; Villanueva de

Yaquimo, hoy, Aquín; Puerto Real o Bayajá, hoy

Fort Liberté; Salvatierra de la Sabana; Lares de

Guajaba o Hincha; Salvaleón de Higüey; La Mejorada,

o sea Cotuí; Puerto Plata y Santa Cruz de

Hicayagua o El Seibo. La Isabela, Santa Catalina,

Santo Tomás, La Magdalena y La Buenaventura se

encontraban ya próximas a su decadencia.

Casi exterminados los aborígenes, autorizó la

reina la importación de esclavos africanos en las

46


Historia del Ejército de República Dominicana

colonias españolas del nuevo mundo con la condición de que fueran

cristianos, pero no moros, ni judíos. Y como la escases de mujeres

europeas era evidente y la causa de que muchos españoles vivieran

amancebados con indias; dispuso que los que tenían esposas en España

las llevaran a la colonia y que los que eran solteros contrajeran

matrimonio inmediatamente.

La medida relativa a la introducción de esclavos africanos no

mejoró la suerte de los indios, circunstancia que dio motivo a que se

sostuvieran grandes controversias en la Corte entre los que defendían

la libertad de los indios y los que apoyaban su esclavitud. Estas diferencias

produjeron un fallo al parecer favorable a los indígenas. Pero

como a la vez que se les declaraba libres en principio, se les imponía

la obligación de servir a los españoles en calidad de asalariados, el

abuso encontró brecha en la nueva disposición. En realidad la medida

fue poco eficaz, pues ya en 1505 había vuelto Ovando a establecer

oficialmente el reparto de los indios, quienes redujeron su estatus a la

par de los africanos, los que eran sometidos a un trabajo inclemente

más propio de bestias que de hombres.

En el gobierno de Ovando la isla había prosperado de tal manera,

que su gobierno anualmente contribuía para los gastos de la península

con cuatrocientos cincuenta mil ducados de oro, producto de las

fundiciones que se hacían en Concepción de La Vega, y otras dos en

La Buenaventura, y este motivo era más que suficiente para que los

cortesanos estuvieran dispuestos a ver con disimulo sus desmanes y a

sostenerle indefinidamente en el mando, ejercicio para el cual mostró

grandes dotes.

También promovió el “desarrollo de la agricultura, facilitando en

1506 la introducción en la isla de la caña de azúcar, que fue importada

de las islas Canarias, y autorizando el traer los habitantes de las demás

Antillas para esclavizarlos en las haciendas, medida que propuso al

gobierno en 1507 para suplir la falta de brazos, y que se llevó a cabo

con el pretexto de trabajar por la conversión de aquellos idólatras”.

47


Historia del Ejército de República Dominicana

48


Historia del Ejército de República Dominicana

VILLAS Y CIUDADES

FUNDADAS POR OVANDO.

Las construcciones de villas y

ciudades aprobadas por Ovando

durante su administración completó

el propósito estratégico

defensivo, el cual procuraba el

control absoluto de la superficie

terrestre de la isla, así como

el de aviso temprano ante

cualquier ataque enemigo. Las

villas además de constituirse en

centros poblacionales, contenían

fortalezas o grupos militares

estacionarios. En las costas las

galeras y embarcaciones, vigilaban

las rutas hacia España.

49


Historia del Ejército de República Dominicana

50

SUBLEVACIÓN DE ENRIQUILLO

ENRIQUILLO. Escultura

alegórica del Cacique Enriquillo,

instalada en su honor, en el

cruce de la carretera de Duvergé

con la ruta a Neyba.

En 1520, uno de los sobrevivientes de la matanza de Jaragua

escribió la última página de la resistencia aborigen de La Española.

Este movimiento fue encabezado por Guarocuya, quien

había sido bautizado con el nombre de Enriquillo, quien seguido por

otros aborígenes y negros cimarrones, mantuvo a raya a sus perseguidores

por espacio de trece años.

La zona de operaciones de los sublevados fue la parte occidental

de la Sierra de Bahoruco, montañas escarpadas y de difícil acceso

para las monturas de los soldados españoles, lo que inutilizaba todos

los esfuerzos de las autoridades españolas para someterlo al orden

establecido.

Enriquillo había aprendido táctica militar con sus antiguos amos.

Desde lo alto de las montañas los atacaba con piedras y materiales

sólidos que dificultaban el acceso a sus dominios y los enfrentamientos

frontales. También designó a los caciques más valientes en los

lugares más escarpados y estratégicos de las montañas, mientras que

a las mujeres, ancianos y niños los colocó en lugares seguros para

evitar que fueran apresados. Enriquillo se convirtió en el primer guerrillero

de América.

Luego, la Real Audiencia llevó tropas mejor armadas y con suministros

para combatir varias semanas continuas, si fuera necesario.

Los soldados eran recibidos con cargas de piedras que arrollaban a

caballos y jinetes.

Los siguientes enfrentamientos se libraron en un desfiladero, en

región cercana al lago que hoy lleva el nombre de Enriquillo, según

Fray Cipriano de Utrera fue en el Bahoruco nuevo. Los españoles

estaban comandados por Andrés de Valenzuela, quien en la refriega

fue apresado por los indios. Y aunque este mozo había cometido

muchas arbitrariedades contra los nativos, se le dejó en libertad en

honor a su padre, quien había tratado humanamente a los indígenas.

La resistencia se prolongó hasta el tratado de paz, firmado entre

Enriquillo y el capitán Francisco de Barrionuevo, quien llegó a la isla

en 1533.

Enriquillo depuso las armas y se redujo a la obediencia de los españoles,

pero Tamayo, nitaíno de carácter fiero, se mantuvo sublevado.

El capitán Francisco de Martín Sardina, quien actuó como perseguidor

de indios, realizó varias batidas contra él hasta obligarlo a internarse en

los montes más inaccesibles. Para entonces Tamayo ya estaba severamente

diezmado.


Historia del Ejército de República Dominicana

Obra: Los Conquistadores /

Autor: Harold Priego, 2005 /

Lienzos de la Identidad

Dominicana. Colección FPV.

51


Historia del Ejército de República Dominicana

ESCLAVITUD EN LA ESPAÑOLA

LAS PRIMERAS REBELIONES

El historiador de Indias, Fernando de Oviedo, al comentar algunos de los hechos relacionados

con los alzamientos de negros, relata que “el gran cimarronaje, pues, ocurre cuando

bandas de esclavos, generalmente comandadas por un jefe, se fugan con el objeto de refugiarse

en lugares retirados, inextricables, embarazosos y poco accesibles para los perseguidores.

En ellos construyen poblados, siembran, procrean hijos, y se protegen militarmente erigiendo un

sistema de vigilancia y defensa contra las cuadrillas y tropas enviadas para capturarlos…”.

La primera rebelión sangrienta de los negros ocurrida en La Española fue protagonizada

por esclavos bozales asignados al ingenio de Don Diego Colón, ubicado en el poblado de Nigua.

Se inició el 25 de diciembre de 1521, fecha que no parece casual, puesto que se supone que

los esclavos sabían que los españoles estarían disfrutando y probablemente pasados de tragos

y en ella participaron alrededor de 20 esclavos, quienes al parecer habían acordado unirse cerca

del lugar a otro grupo que tenía la misma intención.

Las autoridades de la isla reunieron una pequeña tropa española de a pie y a caballo para

apresar a los alzados, la cual en unión de todos los caballeros e hidalgos, marchó rumbo al

río Nizao, donde tenían noticias de que los rebeldes habían saqueado el hato de Melchor de

Castro, escribano mayor de minas. Allí los conjurados mataron a otro español y liberaron

12 esclavos más, lo que convertía al grupo en una unidad de considerable tamaño.

Cuando los rebeldes se acercaron a la villa de Ocoa, en los alrededores del

ingenio del licenciado Zuazo, habían causado ya 12 víctimas. Era el propósito

exterminar a los españoles acantonados allí y liberar a los 120 esclavos que laboraban

en el lugar, algo muy elemental en una tropa en ciernes que requiere

incrementar el número de miembros.

Diego Colón, que había seguido sus huellas, pernoctó en Nizao y se mantuvo

allí a la espera de ayuda. Al parecer, el aumento en

el número de negros sublevados iba

aumentando, lo que sugería

que para enfrentarlos se re-

52


Historia del Ejército de República Dominicana

quiriera de una cantidad apreciable de hombres armados, algo con lo que

no contaba el hijo del Almirante. El movimiento de las tropas españolas

fue inmediato. Al amanecer del día siguiente, Castro y su hombres estaban

preparados ya para entablar combate.

La batalla prosiguió por unas dos horas, en las que ambos bandos

mostraron bastante valentía. Finalmente en las filas de los negros se contaron

seis muertos y varios heridos, mientras que en las filas de los españoles

resultaron varios heridos, entre ellos el propio Melchor de Castro

quien fue lastimado en el brazo izquierdo, atravesado por una vara.

Concluida la jornada, los soldados españoles regresaron a Santo

Domingo, desde donde despacharon al capitán Pedro Ortiz de Matienzo

en persecución de los que habían logrado escapar. Una semana después

casi todos eran reapresados y asesinados y sus cuerpos colocados en la

ruta que tomaron para escapar como escarmiento a otros que desearan

experimentar con acciones semejantes.

No obstante, los españoles se vieron obligados a tomar medidas de

contención para frenar el incremento de las acciones bélicas de los negros.

Hernandillo el Tuerto, quien operaba entre Bonao y la Buenaventura

y solía bajar a la zona llana para atacar a los arrieros, fue perseguido por

una cuadrilla de seis españoles, auxiliados por indios y negros colaboradores

de los blancos, hasta que fue apresado y ejecutado. Poco después, otra

cuadrilla integrada por vecinos de Cotuí se empleó a fondo en un extenso

recorrido en busca de rebeldes. Esta cuadrilla fue eliminando a los que

encontró a su paso hasta que llegó a Samaná, donde aparentemente exterminó

a muchos de los negros e indios que se habían alzados hasta ese

momento.

La preocupación por las cimarronadas era latente en la isla. En 1531 las

autoridades españolas en carta al rey señalaban que el atrevimiento de los

cimarrones era tal, que osaron realizar escaramuzas a 8 leguas de Santo Domingo.

Para colmo, a final de ese año se había producido otro alzamiento

de negros y el temor se había generalizado en la isla.

A principio de 1532, los hombres de Enriquillo bajaron hasta Puerto

Real y mataron a la esposa de un español, a sus hijos y a 14 indios que habían

53


Historia del Ejército de República Dominicana

PRESENCIA AFRICANA.

La introducción de negros en

esta Isla La Española data de

los comienzos del siglo XVI, y

con negros se hizo la Fortaleza

de Santo Domingo; del mismo

tiempo es el arbitrio de su fuga

a los montes, y verosimilmente

los primeros que se trajeron

fueron los mismos que primero

se huyeron del poder de los

españoles. El cap. 12 Cédula

Real, de 29 de marzo de 1503,

a Nicolás de Ovando, dice en

respuesta a carta que había

escrito: ¨En cuanto a los de los

negros esclavos que dezís que

no se enbien allá porque los que

allá havía se han huydo, en estos

Nos mandaremos se faga como

lo dezís¨. Propósito tan laudable

no perduró mucho, antes tuvo

tan contraria práctica en vista

de la disminución de los indios

y el fomento que en poco andar

de años se dió a la industria

del azúcar con la fundación de

ingenios, que el cronista Oviedo

hubo de escribir: ¨de los cuales

ya hay tantos en esta isla, a

causa destos ingenios de azúcar,

que parece esta tierra una efinge

o imagen de la misma Ethiopía¨.

Las Casas, carta de Puerto de Plata, 20

de enero de 1531. AGI, Santo Domingo

95.

servido de informantes a los españoles. Simultáneamente, muchos de

los nativos que habían sido declarados libres se agruparon en bandas

para hostigar a los españoles. Ante tal incertidumbre, las autoridades

españolas se vieron compelidas a tomar medidas drásticas para frenar

el incremento de las cimarronadas. Fue en esa situación que llegó a

la isla el capitán Francisco de Barrionuevo con la orden expresa de

“poner fin al alzamiento de indios y negros pacífica o violentamente”.

Doce años más tarde, los negros cimarrones que consideraron la

acción de Enriquillo como una traición, asaltaron el poblado donde

estaban asentados los remanentes de las antiguas cuadrillas de Enriquillo

y pasaron a cuchillo a todo el que pudieron cazar. Los indios

que escaparon a la matanza, que no rebasaban la cantidad de 16,

se unieron a los españoles e iniciaron la persecución de los negros

cimarrones.

La contribución de los indios antes aliados de Enriquillo en la

cacería de los alzados no fue suficiente para exterminar las cimarronadas.

Para 1546, año en que Fernández de Oviedo ofrece sus datos,

la isla contaba con unos 25 ingenios de caña de azúcar donde en los

trapiches imperaba la tracción humana. Para ello, en consecuencia,

hubo que importar esclavos negros, lo que a la postre multiplicó las

cimarronadas.

En 1542 la cantidad de negros alzados en el cabo de San Nicolás,

Ciguayos, punta de Samaná y cabo de Higüey se consideraba superior

a los 3 mil negros. Para entonces las cimarronadas habían preferido

por subsistir y no por pelear con los españoles. Ambos habían comprobado

que era imposible que se vencieran el uno al otro y optaron

por mantener una actitud menos belicosa, pero con la salvedad de que

los cimarrones asaltaban los ingenios y los pueblos para proveerse de

alimentos y vitualla.

Tratando de solucionar la situación imperante en la isla, la corona

nombró al oidor y juez Alfonso López de Cerrato, quien tomó posesión

del cargo en 1544. La primera medida de Cerrato fue la modificación

de las ordenanzas municipales sobre el régimen de vida de los negros

libres y esclavos. Trataba Cerrato de discriminar las medidas entre los

54


Historia del Ejército de República Dominicana

que cometían delitos graves y los que se consideraban leves,

pues a todos se les medía con el mismo rasero.

Logrado este objetivo, con el que creyó que tendía

una barrera de separación entre los negros malos y

los obedientes, se lanzó a una batida tendente a exterminar

a los cimarrones. Integró para ello cuadrilla

de españoles que cazaban a los negros una vez estos

abandonaban los manieles para buscar alimentos u

otros objetos.

Pero todavía se mantenían alzados no sólo los

negros cimarrones, sino también el Cacique Murcia,

quien operaba por los lados de Samaná. La batida de

Cerrato dio resultados en algunos lugares, pero eran

demasiado los cimarrones para acabarlos con un par de

excursiones

En San Juan de la Maguana se levantó Diego de Guzmán,

quien se había unido a otro grupo cimarrón. Ambos formaron

una tropa bastante considerable y se refugiaron en el Bahoruco.

No obstante, el capitán Cerrato estaba decidido a terminar

con los cimarrones, por lo que envió por mar a esa villa, que

era donde se encontraban acampados 30 hombres comandados

por un capitán, y allí mismo, sorprendiendo a los

alzados, los mataron junto a 17 negros de la zona que

lo acompañaban.

Encuentros posteriores, según López de Cerrato,

culminaron con la muerte y apresamiento de

más de 100 negros, hombres y mujeres. Pero esas

escaramuzas no pudieron exterminar los negros cimarrones,

quienes se mantuvieron por muchos años

más en las montañas de Bahoruco, sitio predilecto

de los alzados.

55


Historia del Ejército de República Dominicana

Obra: Sincretismo en Santo

Domingo / Autor: Carlos

Montesino, 2005 / Lienzos de

la Identidad Dominicana, FPV.

56


Historia del Ejército de República Dominicana

LAS CIMARRONADAS

El término cimarrón tiene su origen en el Santo Domingo

español y está asociado a los negros que se alzaron en

protesta contra la explotación que ejercían los colonizadores

sobre ellos. A pesar de que su número se creyó limitado,

algunos historiadores recogen la información de que hubo manieles

donde se acumularon más de 300 alzados. Ello indica, hasta dónde

era habitual que los esclavos negros se revelaran contra sus amos

blancos.

Según Carlos Esteban Deive, el término cimarrón se aplicó

indistintamente en toda América al esclavo que individual o colectivamente

se opuso al estado de servidumbre a que lo sometió el

hombre blanco europeo. “Se trató del fugitivo que rompió sus cadenas para

escapar al orden social o a la unidad productiva donde trabajaba gratuita y

extensivamente. A cambio de la libertad así conseguida, el cimarrón se convirtió

en un individuo al margen de la ley que, para evitar su captura, se vio obligado a

vivir en áreas ya boscosas o montañosas, alejadas del control del poder colonial”.

“Hubo momentos en que coincidieron más de 7,000 negros cimarrones en

la isla, muchos de los cuales vivían tranquilos en sus manieles, algunos de los

cuales llegaron a tener más de ochenta años de existencia. Otros, sin embargo,

se dedicaron a atacar las haciendas y los ingenios de los

españoles, teniendo un efecto impactante en la economía

colonial, ya que su persecución ocasionaba grandes gastos e

inseguridad y sus ataques paralizaban muchas actividades

económicas”.

Durante más de tres siglos, con bajas y altas,

el cimarronaje estuvo presente en esta isla y en

la composición étnica-cultural del dominicano.

Omitido de nuestra historiografía tradicional por

cuestiones culturales, ignorado por historiadores

colonizados, hispanófilos y racistas, el proceso de cimarronaje y su

incidencia en la formación y caracterización del pueblo dominicano

es importante.

ESCLAVITUD.

Grabado de la época

referente al uso de grilletes

y castigos a que eran

sometidos los esclavos.

Mapa donde se

señala la ubicación de los

manieles o pueblos de

negros libertos.

57


Historia del Ejército de República Dominicana

Plano de la Plaza y ciudad de Santo Domingo, capital de la isla La Española. Imágenes insulares. Cartografía histórica dominicana. José

Chez Checo.

58


Historia del Ejército de República Dominicana

1.- Fortaleza de Santo Domingo

2.- Fuerte de San José

3.- Fuerte de San Gil

4.- Puerta de la Misericordia

5.- Torreón Santiago

6.- Puerta del Conde

8.- Fuerte de la Caridad

9.- Fuerte de San Lázaro

10.- Fuerte de San Miguel

11.- Fuerte de San Francisco

12.- Fuerte de San Antón

13.- Fuerte de Santa Bárbara

14.- Fuerte del Angulo

15.-Fuerte de la Carena

16.- Puerta de las Atarazanas

17.- Batería del Almirante

18.- Puerta de San Diego

19.- Fuerte de San Diego

20.- Fuerte Invencible

7.- Fuerte de la Concepción

________________

De folleto publicado por el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS), impreso por el Banco Central de la República

Dominicana, 1996.

59


Historia del Ejército de República Dominicana

FORTIFICACIONES MILITARES

El amurallamiento de villas y ciudades, como recurso defensivo en América, está ligado a la

tradición europea. En los tiempos en que la artillería y la caballería eran las principales fuerzas

ofensivas, y en que no existía la guerra desde el aire, y el mar sólo servía como auxiliar de los

combates en tierra, una muralla gruesa y de sólidos cimientos proveía a los habitantes del amparo y

la seguridad necesarios para sobrellevar la vida con normalidad y sin grandes sorpresas o sobresaltos.

La muralla fue, en el nuevo continente, una respuesta militar convencional a las incursiones

frecuentes de piratas y corsarios en los territorios, emplazamientos y posesiones de los españoles

en América.

La construcción de la muralla de la ciudad de Santo Domingo es un proceso. Tiene sus intermitencias,

sus altas y bajas, relacionadas casi siempre con las peripecias políticas y económicas que

abatieron a La Española entre 1541 y 1747 “se inició al ordenarse por Real Cédula la construción

de la cerca de la ciudad de Santo Domingo fechada en Sevilla el 29 de noviembre de 1541.” Aun

cuando esa orden fue dada para su ejecución inmediata, no fue hasta el 5 de agosto de 1543, que se

inició la construcción de la misma (Ingeniero José Ramón López Penha, Listin Diario, 15 de julio de

1990). Cimarronaje, hambrunas, epidemias, comercio ilícito, incursiones de piratas y corsarios, invasiones

sucesivas, despoblaciones, desavenencias fronterizas, fueron el motivo por lo cual comenzó

el amurallamiento de la ciudad.

“Una de las descripciones más interesantes sobre las fortificaciones dominicanas fue escrito en

1816, fechado el 29 de agosto por un capitán del Cuerpo de Ingenieros Reales. Este memorial fue

rescatado en Madrid, por el historiador Pedro Santiago y editado con el patrocinio del arquitecto

J. A. Caro Álvarez. En dicha descripción se señala que: La Plaza de Santo Domingo...; compónese

de cuatro lados... tiene todas las partes de su recinto desproporcionadas...las líneas de defenza son

generalmente cortas...no tiene fozo ni obra exterior que aumente la defenza...” (José Ramón Báez

López P. y Eugenio Pérez Montás, en su obra ¨Restauración de Antiguos Monumentos Dominicanos,

Planos e Imágenes¨, 1986).

El inicio de los trabajos de la cerca fortificada de la ciudad estuvo a cargo del artesano español

Rodrigo de Liendo, quien al parecer llevaba una vida displicente, a los ojos de las autoridades coloniales

de la época.

60


Historia del Ejército de República Dominicana

Para tal efecto, le fue concedido el título de maestro mayor que aunque honorífico, fue desempeñado

con tal ahínco, perseverancia y amplitud de miras, que todavía hoy con la equidistancia que da

el paso del tiempo, es posible admirar en los restos de murallas conservadas, la grandeza de su genio

estratégico. No obstante la magnitud de la obra movió a los funcionarios competentes a gestionar ante

la corona española el envío de un ingeniero que la llevase a mejor término.

Veinte años más tarde a la fecha de iniciación, la fortificación de la ciudad exhibía un notable

avance. Tal fue el empuje que, según testimonios de la época, ya estaban terminadas las tres puertas de

acceso a la ciudad intramuros por el lado oeste: la Puerta Grande o de La Misericordia, lugar donde

por algún tiempo se llevaban a cabo las ejecuciones; la Puerta de Lemba, situada un poco más al norte

(entre los baluartes de la Concepción y San Lázaro) que la anterior y que todavía en el segundo tercio

del siglo XVII anunciaba el término de las fortificaciones de la ciudad de Santo Domingo.

Cada una de estas puertas sugiere el destacamento de tropas y el almacenaje de pertrechos. Sino

de todas, por lo menos en las dos primeras hay testimonios de la época que permiten establecer con

claridad que para finales del siglo XVI había allí tropas permanentes dedicadas a la defensa de sendas

fortificaciones.

La fortificación de la tercera puerta fue posterior, como casi toda la franja norte de la muralla, (ubicada

entre los baluartes San Antón y Santa Bárbara). La espesura de la selva virgen que en este punto

se abría paso, desempeñaba las veces de muro de contención natural frente a posibles incursiones de

extraños a la ciudad.

La franja sur estaba protegida, también de manera natural, por las rocas de emersión que forman

la costa de La Española, lo que se verificaba desde Caucedo hasta el Río Haina, así como por la agresividad

proverbial del oleaje del mar Caribe.

La perspectiva de posibles ataques o de incursiones enemigas se reducían básicamente a las desembocaduras

de los ríos Haina y Ozama. Eso explica por qué el primer gran proyecto defensivo de la

ciudad puesta en andamiento por las autoridades de la época, fue el de la construcción de la torre de la

Fortaleza de Santo Domingo; y el segundo, el amurallamiento de la frontera oeste, y las mencionadas

puertas. Tanto es así que, incluso entre los más antiguos bloques de la muralla, hay que mencionar al

que une a la fortaleza con la franja de roca viva que se interpone entre la tierra y el mar.

La construcción de los muros de la ciudad no tocó a su fin sino en la segunda mitad del siglo XVII,

lo cual se extiende, obviamente, a los cinco emplazamientos o fuertes que forman parte de ese bloque

Norte.

61


Historia del Ejército de República Dominicana

LA NUEVA FORTALEZA DE LA

VILLA. Entre las varias construcciones

permanentes que

con bastante lentitud se hicieron

en Santo Domingo, una sobre

todas, mereció la atención de

ser sostenida con vigor hasta

coronarse al empeño con la

conclusión breve de su fábrica:

La Fortaleza, levantada sobre

alzado tajo fronteo occidental

del río Ozama.

Fundación de pueblos por orden de

Ovando: Las Casas, op., lib. III, cap.

X; Oviedo, op., lib. III, cap. XII.

FORTALEZA OZAMA

Es el monumento colonial más acabado e impresionante de

todos los construidos por las tropas españolas.

Se levanta en la margen oriental del río Ozama y está constituida

a su vez por varios edificios notables como La Torre, el Polvorín,

la Puerta de Tiro, la Puerta de Carlos III, además de las viejas

y nuevas murallas.

Esta imponente arquitectura militar protegía la entrada al puerto

y desembarcadero situados en la margen del ya mencionado río, y

tal vez por eso, se la conoce también como el nombre de “Fortaleza

Ozama”. Esta edificación tiene la particular importancia de ser la

única de su clase que se conserva en pie en todo el hemisferio occidental.

62


Historia del Ejército de República Dominicana

63


Historia del Ejército de República Dominicana

PLATAFORMA DE TIRO

PLATAFORMA

DE TIRO.

Se construye entre los años 1652 y 1653. Por su situación es considerada

con el nombre de “Batería Baja”, con una rampa de

acceso escalonada, este nombre proviene por la rasancia que

permitía la puntería directa. Se encontraba junto al río y en la actualidad

siguiendo las instrucciones de los planos originales, ha sido

restablecido su esplendor restaurando no sólo la plataforma misma

con su rampa de acceso, sino que cañones antiguos, estratégicamente

ubicados entre merlones trapezoidales que permitían mayor ángulo

de tiro de los mismos.

64


Historia del Ejército de República Dominicana

FUERTE DE SANTIAGO

Este Fuerte está situado al sur suroeste del conjunto de la

Fortaleza de Santo Domingo. Se conservan: su garita original

de techo cónico (al sur), el pavimento de la época de su

construcción, sus robustos muros. Frente al oeste una arquería de

cuatro luces en ladrillo.

Se sabe que el Fuerte de Santiago fue una edificación de importancia

en la primera línea defensiva de la fortaleza y de acuerdo

con documentos de la época, para el año 1567 ya se encontraba en

proceso de edificación.

En sus frentes oriental y sur, se pueden observar los merlones

para las cañoneras que apuntaban hacia la desembocadura del río.

Se acredita al Adelantado Pedro Menéndez y Avilés, la orden

de construir los cobertizos del Fuerte de Santiago, que en opinión

certera de los expertos en asuntos militares, era más importante “que

todo lo que la fortaleza tenía hecho”. (María Ugarte. Monumentos

coloniales, pp. 283-284).

FUERTE DE SANTIAGO.

Del referido fuerte, al que en

ocasiones también se le ha denominado

“Torreón”, se conserva,

además, el polvorín, con techo

de bóveda de piedra. De forma

rectangular, esta edificación era

capaz de contener tres piezas

de artillería o cañones (una en

el frente y otra en cada uno de

sus flancos), de acuerdo con un

documento fechado en 1816,

y dado a la luz pública por el

arquitecto J. A. Caro, en 1973.

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Historia del Ejército de República Dominicana

LA TORRE DEL HOMENAJE

De todo el conjunto arquitectónico, la “Torre”, también llamada “del Homenaje” es

el de más importante aspecto, a pesar de su adustez. La edificación de la fortaleza,

propiamente hablando, comienza con la construcción de la “Torre”, cuya conclusión

estaría alrededor del año 1507.

Tiene una altura de 18.5 metros, consta de varios niveles y está coronada por almenas.

En el segundo piso se encontraba la casa del alcaide, que era quien tenía a su cargo la guarda

y defensa de la misma.

En la unión de las paredes sur y este hay un cubo que en su interior contiene una escalera

de caracol (cubo es una estructura de las antigüas murallas cuando es cilíndrica y está junto al

muro).

Está formada por la torre de aspecto medieval. Adosada a su pared este existe una estructura

rectangular rematada también con almenas. Anexo a la estructura principal y en forma de

martillo de dos plantas que constituye la casa del Alcaide y se prolonga de este a oeste.

Existe además un reservorio de agua, o aljibe, de aspecto sólido, construido en ladrillo.

Por el lado oeste y por su parte exterior, se ve una escalera que rompe con la

monotonía de la severa arquitectura. En los trabajos de restauración,

según información aportada por la escritora María

Ugarte, en su libro “Monumentos Coloniales”, se demolió

un pequeño cuerpo moderno que coronaba la torre, se eliminó

de la superficie del edificio el revoque de perrilla que

lo cubría y se dejó visto el material original: un

entramado de piedras trabajadas

en una sola cara guiado por sillares

esquineros. Estos sillares

se encontraban en avanzado

estado de deterioro, por lo que

se procedió a consolidarlos

enchapándolos con planchas

de piedra.

66


Historia del Ejército de República Dominicana

Restos de dos antiguas

aspilleras dieron pauta para la

restauración de tales elementos,

ajustándose a los dos tipos encontrados,

destinados uno a la

arcabucería y preparado el otro

para ballestas”. (Opus Cit. Pág.

279).

A tono con la torre, sobre

la fachada norte, está la puerta

principal, de una indescriptible

sobriedad. Encima del

arco escarzano que la remata,

se puede contemplar un escudo

antiguo. Mirando hacia el

río Ozama.

A unos cien pasos de la

Fortaleza, se encuentran las

67


Historia del Ejército de República Dominicana

huellas de un antiguo fuerte, que a juicio del arquitecto Teódulo Blanchard, éstos “son los restos

de la fortaleza provisional erigida por Nicolás de Ovando, mientras se levantaba la Torre del

Homenaje. Los fundamentos hallados revelan la existencia de una amplia sala y dos pequeñas

habitaciones adicionales”.

Se observa otro cuerpo de menor altura con desvío (“esviaje”) hacia el sureste también

coronado por almenas.

En la Fortaleza de Santo Domingo ocurre un acontecimiento de gran importancia, pues

aquí es el lugar donde Fernando González de Oviedo escribió su “Historia General de Indias”,

en 1533.

A los pies de la Torre del Homenaje existía (aún existe) una plataforma de tiro construida

por el gobernador Pérez Franco, en 1652-53, que posteriormente fue ampliada por el gobernador

interino Juan Montemayor de Cuenca, en 1654-55. Según este último funcionario, esta construcción

se hallaba “en la punta inferior de la fuerza principal, a la lengua del agua

del río de dicho puerto por donde a menos distancia de veinte pasos pasan las

embarcaciones una a una por ser muy angosta la entrada”.

En el patio de la misma se encuentra el reservorio de agua o

aljibe y el polvorín. “Originalmente el polvorín estuvo rodeado por

defensas de acuerdo con las indicaciones de planos de la época”.

Otro acontecimiento literario, este ya de la vida Repúblicana,

tiene como escenario la Fortaleza de Santo Domingo, pues parte

del viacrucis vivido por Antonio Portocarrero, personaje de la

novela “La Sangre” del escritor Tulio Manuel Cestero, acontece

dentro de los muros de este recinto militar y de manera particular

en las celdas de la “Torre”.

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Historia del Ejército de República Dominicana

EL POLVORÍN

Es un edificio rectangular, adusto pero al mismo tiempo impresionante.

Su única puerta original tiene en su cima un arco

apuntado de piedra, encima del cual aparece una hornacina

con una imagen de Santa Bárbara. Sobre el nicho está la huella de un

escudo timbrado con el Toisón de Oro.

Este polvorín fue construido en la segunda mitad del siglo

XVIII, teniendo como única ventilación unas estrechas ranuras en

la parte exterior, que no coinciden con las ranuras correspondientes

que existen en la parte interior.

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Historia del Ejército de República Dominicana

FUERTE DE SAN JOSÉ

El Fuerte de San José está situado en el centro del lienzo de la muralla, con el frente al

Mar Caribe, en la esquina que forman hoy la calle 19 de Marzo y el Paseo Presidente

Billini.

Fue construido en las postrimerías de 1600 y tiene, como todos los fuertes que forman

parte de la muralla, merlones dispuestos para el emplazamiento de cañones y garitas para la

vigilancia del espacio a la vista.

Esta muralla se encontraba dotada de varios asientos para piezas de artillería, por eso era

llamado este lienzo sur con el nombre de “baterías”. Estas baterías eran denominadas (en sentido

E. a O.): de Los Estudios (final de la calle Arzobispo Meriño); Batería San Fernando, Fuerte

San José; batería Santa Catalina; etc., hasta el fuerte San Gil.

El fuerte como tal parece haber sido concebido como soporte al sistema defensivo de la

única entrada viable a la ciudad desde el mar: su torre y su formidable ubicación, es evidente

que sólo en casos extremos podría dejar pasar río arriba a una flota enemiga sin causarle daños

de consideración, pero su relativa distancia del punto exacto en que se unen las aguas del

mar Caribe y el río Ozama, dejaba abierta la posibilidad de que las naves enemigas

pudiesen desembarcar antes de colocarse frente a frente a los muros de la vieja

fortaleza y, sin ser alcanzados, penetrar a pie en la ciudad, bordeando la

franja sur de la muralla, la más baja de todas. Desde las garitas del San

José era posible avistar un espacio más amplio de mar abierto, y

garantizar la información más fresca sobre la posible presencia,

en la época, de embarcaciones enemigas,

razones por las cuales fue edificado en una

zona en la que el terreno muestra

cierta elevación

con respecto al

litoral correspondiente.

70


Historia del Ejército de República Dominicana

71


Historia del Ejército de República Dominicana

FUERTE DE SAN GIL

El Fuerte de San Gil fue

reacondicionado en 1726, junto

a varios tramos de la muralla de

Santo Domingo.

Es uno de los más antiguos. Fue construido con la clara visión

de servir de barrera a posibles incursiones en la ciudad

primada protegiendo una caleta o pequeña interrupción del

sistema defensivo natural que provee la costa de emersión típica de

estos lugares.

Las partes más antiguas de la muralla son las que corresponden

a los lienzos este y oeste. El genio militar de los conquistadores les

hizo entrever que los ataques enemigos sólo podían provenir de las

caras expuestas al río y de la parte occidental. La primera, en razón

de que la mansedumbre y el carácter navegable de las aguas del río

Ozama, facilitaba el desembarco enemigo; la seguridad, con miras a

la relativa cercanía de la ciudad al río Haina, que ofrecía y aún ofrece,

la misma posibilidad de desembarco sin la necesidad de puertos. Estas

aprensiones aclaran en cierto modo las preminencias en el tiempo

del Fuerte de San Gil.

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Historia del Ejército de República Dominicana

Otra particularidad de este bastión es que no tiene merlones en

sus frentes hacia el mar, dando la oportunidad de que la artillería haga

fuego a descubierto en varias direcciones, sin el reparo o protección

de los merlones. Por eso se conoce que este fuerte fue construido a

la barbeta.

Reconstruido en fecha reciente, aún puede verse, con sus almenas

y sus anchos muros de mampostería, firme, entre el mar y el

cielo, como mirando hacia el horizonte.

73


Historia del Ejército de República Dominicana

TORREÓN SANTIAGO

(PLATAFORMA DE TIRO)

Por el patio de esta

casa No. 160, de la calle

Palo Hincado, se encuentran

los vestigios del

Torreón Santiago.

Este fuerte no se encuentra a la vista del público porque sus

vestigios, parcialmente en buen estado de conservación, se

encuentran ocultos en el patio de una casa de la calle Palo

Hincado.

Del referido fuerte, al que en ocasiones también se le ha denominado

“Torreón”, se conserva además, el polvorín, con techo de

bóveda de piedra. De forma rectangular, esta edificación era capaz

de contener tres piezas de artillería o cañones (una en el frente y otra

en cada uno de sus flancos), de acuerdo con un documento fechado

en 1816, y dado a la luz pública por el arquitecto J. A. Caro, en 1973.

hacer foto del patio o

de la estrutura

Palo Hincado

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Historia del Ejército de República Dominicana

BALUARTE DE LA CONCEPCIÓN

Este fuerte (se considera un baluarte por tener cinco caras,

cuatro de ellas con merlones y cañoneras y la rampa de acceso),

se observan dos paredes largas con cañoneras hacia el

exterior y dos lados cortos con cañoneras que permitían la puntería

paralela a las cortinas laterales. Ubicado en el ángulo formado por los

lienzos norte y oeste de la muralla de Santo Domingo, su construcción

data del último cuarto del siglo XVII. Fue levantado con una

celeridad asombrosa, pues iniciado en mayo de 1678, siendo maestro

de canteros “Marcos Cáceres y arbañil Diego Sánchez de Andujar”,

ya para principios de 1679 había sido terminado. Con él se inician los

trabajos de fortificación de la ciudad en dirección noroeste.

El contexto histórico en que se produce este hecho, unido a

la celeridad con que fue construido este fuerte, arroja sobrada evidencia

sobre la misión defensiva que, a corto o a largo plazo, estaba

llamado a jugar como emplazamiento militar.

GARITA del Baluarte de la

Concepción; usada para resguardar

a los centinelas.

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Historia del Ejército de República Dominicana

DETALLE DEL

BALUARTE

DE LA CONCEPCIÓN

En 1641 “Los franceses queman Azua”. “En 1660 el pirata francés

Fernando de la Flor, entrando por Puerto Plata, saquea a Santiago”

(Erwin Walter Palm, pag. 123). En 1668 se inicia la ocupación

de las costas occidentales de la isla por los franceses. Todo esto, más

que la inminencia de posibles guerras civiles, determinó la decisión

de la Corona española de asegurar la protección de la ciudad en toda

la banda norte.

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Historia del Ejército de República Dominicana

BALUARTE DE SAN LÁZARO

Es otra de las fortificaciones del lienzo norte de la muralla, que fue construido por Juan

Bautista Ruggero, un ingeniero italiano al servicio del Rey de España. De este fuerte

quedaban pocos vestigios.

El lienzo norte de la muralla de Santo Domingo fue proyectado en 1672, sin embargo, no sería

hasta mayo de 1678, luego de la construcción del Baluarte La Concepción, cuando se iniciaría la

misma, concluyéndose alrededor de los años 1690.

Los vestigios presentes del Baluarte de San Lázaro permiten concluir que era una estructura

de planta pentagonal y es tal vez, entre todos los fuertes de la muralla, el único que presenta una

doble rampa.

Durante muchos años, hubo viviendas adosadas a él, que no permitían su apreciación, inclusive,

según datos aportados por la investigadora María Ugarte, en un artículo publicado en el

periódico El Caribe, en lo que a primera vista parece una pequeña loma, hasta la década cercana

a 1980, existió un pequeño barrio marginal. A este minúsculo asentamiento urbano se subía

“por una doble rampa en el que se han hecho rústicos peldaños. Por la rampa se ascendía antaño

a la plataforma de tiro y se transportaba la artillería”. (El Caribe, 25 de Nov., 1978, pág. 12).

En la actualidad, el Fuerte de San Lázaro y parte de sus respectivas murallas, se encuentran

en proceso de reconstrucción.

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Historia del Ejército de República Dominicana

BALUARTE DE SAN MIGUEL

Situado en el sector del mismo nombre, en las inmediaciones de

la iglesia, es una de las edificaciones militares con que cuenta

la ciudad de Santo Domingo y que aguarda por la atención de

una mano generosa que viabilice su recuperación. Mientras no sean

puestos a la vista cada uno de los destacamentos militares que compusieron

las estrategias defensivas, buena parte de la historia colonial

dominicana permanecerá entre brumas, como ensombrecida y sólo

parcialmente visible.

Desde principios de la década de 1680 hasta finales del siglo XX,

el Baluarte de San Miguel sirvió de muro de contención a las incursiones

enemigas que pretendían tomar la ciudad por la parte norte.

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Historia del Ejército de República Dominicana

FUERTE DE SAN FRANCISCO

ESTE FUERTE

estuvo instalado en la

bifurcación de la actual

avenida Mella esquina

ave. Duarte y calle Vicente

Celestino Duarte,

cerca de la Tienda La

Sirena.

En la actualidad se encuentra desaparecido. Su ubicación estaría en la intersección de lo

que es hoy la avenida Duarte con Mella. De acuerdo con documentos de la época, dicho

fuerte estaría equidistante entre los Baluartes de San Antón y el de San Miguel.

Según estudios de eruditos dicha edificación fue demolida a finales del pasado siglo XX.

La ubicación exacta de este fuerte ha sido determinada mediante conjeturas, sabiendo mediante

el análisis de los planos de la muralla norte, que la distancia entre los baluartes (o fuertes)

de San Miguel y el de San Francisco era de 217 varas y que la distancia o tamaño de la cortina

entre el de San Francisco y San Antón era de 210 varas, la posición del referido baluarte estaría

ubicado en el área donde se interceptan la avenida Mella y la Duarte.

Un plano de 1882, que divide la vieja ciudad de Santo Domingo en cuatro cuarteles, muestra

el bastión de San Francisco cerrando “la calle de Los Mártires”, en su parte norte. Esta “calle de

Los Mártires” es la actual avenida Duarte. Es en 1884, durante el gobierno de Ulises Heureaux

cuando se corta la muralla en los frentes norte y oeste para dar paso a la prolongación de varias

calles, entre éstas la referida “De los Mártires”.

En el plano de la ciudad que en 1905 elabora Casimiro Nemesio de Moya, ya el fuerte de San

Francisco no figura y la antigua “Calle de los Mártires” tiene como el nombre de Calle Duarte,

abierta hacia la avenida Capotillo. Esto da soporte a los entendidos, entre los que se pueden citar

a doña María Ugarte, (El Caribe, 25 de Nov. 1978, pág. 12), de que “el baluarte de San Francisco

se encontraba en el espacio en que desemboca la calle Duarte en la antigua avenida Capotillo,

hoy Avenida Mella”.

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Historia del Ejército de República Dominicana

FUERTE DE SAN ANTÓN

Es otro de los fuertes defensivos que el ingeniero italiano Giovanni Battista Ruggero diseñara

y construyera en la banda norte de la muralla defensiva que protegía la vieja ciudad

de Santo Domingo, en el año 1672.

La desfavorable posición donde fue construido, al pie de un montículo de poca altura hizo

imprescindible que fuera modificado en más de una ocasión.

En 1772 se tuvo la necesidad de elevar sus parapetos.

Posteriormente es ampliado con la adición de nuevos lados y flancos en sillería y piedra caliza.

Más de un siglo después, este fuerte que se terminó de construir en el siglo XVIII, sufre una

reconstrucción, consolidándose a partir de 1991, el muro posterior del fortín, y rehabilitándose

sus flancos y los lados.

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Historia del Ejército de República Dominicana

FUERTE DE LA CARIDAD

Fue construido a finales del siglo XVII y forma parte del tramo norte que rodeaba la ciudad

de Santo Domingo. Se encuentra en ruinas y no está a la vista del público porque está

oculto detrás de varios inmuebles ubicados en la calle Juan Isidro Pérez, en el traspatio de

las casas numeradas con el 215 y 217.

Parte de este fuerte y las respectivas cortinas de la muralla norte se conservan, aunque bastante

dañados por el paso del tiempo y la mano predadora del hombre. Una de las reliquias

perceptibles es el flanco oeste, en el cual se abre una tronera. El flanco derecho del bastión se

conserva en todo lo que fue su altura original y en el mismo se conserva el parapeto con una

cañonera.

Un trazo de la muralla contigua al Fuerte de La Caridad, la que debió existir hasta el baluarte

de San Lázaro, se encuentra desaparecido. El fuerte en sí tiene planta para cinco lados, con capacidad

para cuatro piezas de artillería, poseyendo, además, una garita en el vértice de dos de sus caras.

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Historia del Ejército de República Dominicana

FUERTE DE SANTA BÁRBARA

Situado al norte de la iglesia del mismo nombre, en la que fuera

bautizado en la flor de su muchachez, el Padre de la Patria, Juan

Pablo Duarte y Díez; el Fuerte de Santa Bárbara revela una doble

intención estratégica, desde el punto de vista de la defensa militar de

la ciudad de Santo Domingo. Por una parte, cubre el caudal del río

Ozama y por la otra, se levanta con la apostura de un pino sobre la roca

viva en lo alto de un monte, como mole de contención a las repetidas

incursiones de piratas y vagabundos procedentes desde los bosques

septentrionales a la ciudad.

Fuese por error o como parte de un movimiento táctico, lo cierto

es que en el intento de toma de la ciudad por el almirante Penn y el

general Venables, al frente de nutrida tropa.

El Baluarte de Santa Bárbara sobresale por la solidez de sus muros

y la consistencia de sus cimientos, enclavados en un punto desde

82


Historia del Ejército de República Dominicana

el cual se dominaba sin mayores esfuerzos el río, el Alcázar de Colón

y la frontera norte de Santo Domingo.

Pesadas piezas de artillería aún pueden verse al pie de sus

almenas cañoneras, tendidas impotentes sobre la hierba verde, supervivientes

del moho y del salitre, pero sobre todo, de la pátina

evanescente de casi dos siglos de existencia.

Vale la pena hacer constar que la línea del norte, o fragmento

norte de la muralla de Santo Domingo, tenía una extensión de 1486

varas.

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Historia del Ejército de República Dominicana

FUERTE DEL ÁNGULO

Conocido también como “El Fuertecito”, se puede considerar como la primera edificación

de la muralla norte, pues ésta última se iniciaba en las proximidades del río Ozama,

frente a lo que es hoy la Avenida del Puerto. En 1991, el gobierno decidió restaurarla. Al

lado del referido fuerte se encuentra la denominada “Ceiba de Colón”.

Sus cañoneras y plataforma de tiro parecen estar predispuestas a repeler al extranjero que se

tome la libertad de traspasar las fronteras naturales de la ciudad.

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Historia del Ejército de República Dominicana

FUERTE DE LA CARENA

En sus años aurorales, las aguas del Ozama casi besaban sus

muros de arcilla y piedra. Situado entre el Fuerte del Ángulo

y la Puerta de Las Atarazanas Reales. Es más pequeño que

los demás, su misión defensiva era repeler a las embarcaciones que

lograran remontar el río. Su ubicación y la elevación de sus muros, en

cierta medida, facilitan la inadvertencia de los intrusos que pretendiesen

sorprender la defensa del puerto y por lo tanto de la ciudad.

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Historia del Ejército de República Dominicana

FUERTE SAN DIEGO

Se encuentra junto a la bella puerta, también denominada de San Diego. Posee una forma

curva en su frente que da hacia el río y que se hallaba “casi suspendido sobre él”.

Las bases de este Fuerte, según un artículo publicado por doña María Ugarte (El Caribe, 16

de diciembre, 1978, pág. 12), “se bañaban en las aguas del Ozama y sus altas murallas y aspilleras

atrevidamente abiertas, indicaban evidentemente, que éste era el principal punto fuerte interno

que defendía el río”; cita que la escritora de marras toma del libro “Santo Domingo: Pinceladas

y Apuntes de un Viaje”, un texto memorial escrito por Rudolph Keimm en 1860.

Según refiere Luis E. Alemar, en su obra “Santo Domingo, Ciudad Trujillo”, el fuerte de

San Diego fue destruido antes de 1886, para ampliar el muelle. Este fuerte, que según datos

aportados por Fray Cipriano de Utrera, para el año 1583 se encontraba en proceso de construcción,

“defendía no sólo la entrada del puerto, sino, también, la tierra”. Según expresiones de

Alemar, “era muy desembarazado y estaba fuertemente artillado”. (Ver ilustración de S. Hazard).

La cerca exterior muestra unas entradas denominadas “postigos de San Diego”.

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Historia del Ejército de República Dominicana

FUERTE EL INVENCIBLE

También llamado de San Alberto o de Coca, corre por el lugar donde

colindan la mansión de la familia Dávila y la casa de Nicolás

de Ovando. Está construido con fuertes sillares de piedra bien

labrada y poseía troneras para una docena de cañones.

Los lienzos de la cerca del Fuerte El Invencible llegaban hasta los cimientos

de la Fortaleza de Santo Domingo.

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Historia del Ejército de República Dominicana

PUERTA DE LA MISERICORDIA

También llamada “Puerta Grande” y de “la sabana fue la primera de todas las puertas

construidas en la muralla de Santo Domingo”. El diseño y edificación estuvo a cargo del

maestro mayor Rodrigo de Liendo, en el año 1543.

Durante las excavaciones arqueológicas que se llevaron a cabo en 1980 para consolidar su

estructura, se descubrieron los cimientos de dos fortines semielípticos que la flanqueaban. La

estructura de la Puerta de la Misericordia corresponde al esquema medieval de puerta fortificada

prevaleciente en Europa.

La Puerta de la Misericordia está relacionada con momentos estelares de nuestra era Repúblicana.

En este lugar estalló la rebelión contra el dominio haitiano, por largos meses gestada,

cuando el 27 de febrero de 1844, Ramón Matías Mella inició la rebelión disparando su célebre

88


Historia del Ejército de República Dominicana

trabucazo que comprometió firmemente a los conjurados en el

proyecto de Independencia Nacional.

Se observa en el centro del arco de la puerta una garita de

observación hacia la “sabana”, con techo semi abovedado.

El nombre de “La Misericordia” es posterior al de “Puerta

Grande” o “Puerta de la Sabana”, y pasó a llamarse así en razón

de que durante algún tiempo hizo las veces de cadalso. Esta puerta

estuvo protegida por el fuerte de San Gil, que se encontraba a una

distancia relativamente cercana a ella.

“Para otros la Puerta Grande o Misericordia recibió este nombre

en memoria de una ermita destruida a causa del terremonto de 1842”

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Historia del Ejército de República Dominicana

PUERTA DE CARLOS III

Fue construida durante las reformas a la que fue sometida la

plaza (como se llama la plaza) en el siglo XVIII, no sin antes

destruir una puerta original cuya volumetría constaba de dos

tambores circulares, cuyos cimientos aún pueden observarse delante

de la puerta actual.

La puerta nueva tiene una placa conmemorativa de piedra en la

cual puede leerse lo siguiente: SE EDIFICO REIN(an)DO CARLOS III,

AÑO MDCCLXXXVII.

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Historia del Ejército de República Dominicana

LA PUERTA DEL CONDE

El lugar que hoy ocupa el Parque Independencia, en cuyos terrenos se halla el mausoleo

de los Padres de la Patria y en cuyo extremo oriental está ubicada la Puerta del Conde,

formó parte hasta hace poco más de un siglo, del Bastión de San Genaro. En el desembocaban

los caminos reales que comunicaban a la ciudad con las poblaciones aledañas y con las

del interior del país.

Dos torres, una a cada lado, con dos garitas cada una, franqueaban la mole cúbica de roca

en que se asientan la bóveda y la Puerta del Conde. Este edificio de piedra viva también tenía,

a su vez, en la parte superior, sendas garitas en dirección hacia el Oeste que permitían divisar,

atacar y vencer a intrusos y enemigos. Dos torrecillas de vigía más plantadas en el suelo, situadas

una al este y la otra al oeste de la Puerta, y las que desde lo alto de un puerto que sobre un foso

había, completaban el conjunto defensivo de la principal entrada oficial a la ciudad. La muralla

de la ciudad empalmaba con el bastión, justo en el lugar donde quedaba abierta la regia puerta,

sólo franqueada por los hombres de armas de entonces.

91


Historia del Ejército de República Dominicana

Los fosos y las partes salientes del conjunto arquitectónico, en dirección oeste, fueron edificados

un siglo después, tiempos en los que se le llamaba “Bastión de San Genaro”. No fue

sino posteriormente que se le denominó “Puerta del Conde”, en reconocimiento al capitán

general Bernardino de Meneses y Bracamonte, Conde de Peñalva, comandante de las tropas

que vencieron a la expedición que en 1655, al mando del almirante Willian Penn y el general

Robert Venables, intentaron tomar por asalto la ciudad Primada de América, con tan mala suerte

para ellos que a la derrota en las costas de La Española, le siguió la comparecencia en las cortes

marciales de Inglatera, su patria.

De la Puerta de la Misericordia subieron presurosos los prohombres de la Patria, después del

trabucazo inmortal de Mella, y en el Baluarte del Conde, al proclamar solemnemente al mundo

el nacimiento de una nueva nación: la República Dominicana, recibieron de manos de los coroneles

Manuel Mora y Feliciano Martínez (quienes se encontraban al frente de los regimientos 31

y 32 del Ejército Haitiano), los pertrechos y las armas indispensables para emprender con éxito

la epopeya de la redención nacional.

Entre esos mismos muros y bajo el mismo techo del que después fuera llamado el Altar de

la Patria, estuvieron los restos mortales de los Padres de la Patria, hasta que en 1982 fueron trasladados

al imponente mausoleo construido algunos metros al Oeste del Baluarte 27 de Febrero,

como también ha sido llamado.

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FOLIO O ENCABEZADO

Historia del Ejército de República Dominicana

PUERTA DE LAS ATARAZANAS

Adosada a la muralla este y partiendo del Fuerte del Ángulo, se

encuentra la Puerta de las Atarazanas, que permitía el ingreso no

sólo a la ciudad amurallada, sino, de una manera muy exclusiva,

a las Reales Atarazanas; arsenales donde se guardaban los materiales para

la construcción y reparación de embarcaciones que formaban la flota de

la corona española.

La Puerta de las Atarazanas estaba protegida por el pequeño fortín de

El Ángulo, y por las baterías apostadas en el Fuerte de San Diego.

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Historia del Ejército de República Dominicana

FUERTE SAN GERÓNIMO

El inicio de su construcción data del año 1627 y finaliza en el

año 1634 siendo gobernador y capitán general de la Colonia

de Santo Domingo Don Gabriel Chávez de Osorio. Era una

construcción de planta cuadrada, con sus cuatro cortinas merlonadas

y con una garita ubicada en el ángulo suroeste con vista a la costa.

Cuando el nuevo gobernador Bernardino Meneses de Bracamonte

llegó a la isla, de inmediato ordenó la excavación de un foso.

Durante la invasión del almirante Penn y el general Venables en

1655, fue bastión decisivo en la defensa de la ciudad. Estaba situado

al oeste de la puerta grande o de la Misericordia.

Una explosión ocurrida en la madrugada del 5 de noviembre

de 1937, destruyó parte de sus paredes, fue

desmantelado en su totalidad por la ignorancia de

su valor arquitectónico como monumento.

94


Historia del Ejército de República Dominicana

Estos cimientos del fuerte

San Gerónimo fueron

restaurados en la década

de 1970-80.

95


Historia del Ejército de República Dominicana

FORTALEZA SAN FELIPE DE PUERTO PLATA

Esta edificación se encuentra sobre un promontorio de mediana elevación en la margen

izquierda de una pequeña bahía o cala, en cuyo fondo se encuentra el puerto de esta

ciudad norteña, conocida como “La Novia del Atlántico”.

Indebidamente se le ha llamado “fortaleza”, tal vez porque tenía un carácter defensivo, pero

en su estructura difiere mucho de otras estructuras militares construidas durante la colonia, y las

edificadas durante la colonia, que sí tuvieron todas las características de una fortaleza, como por

ejemplo, la existente en San Juan, Puerto Rico, es una verdadera mole defensiva. Indistintamente

se le ha llamado “Castillo” y “Morro”. Tal parece que la acepción más conveniente para esta edi-

96


Historia del Ejército de República Dominicana

ficación militar es la de “Morro”. El historiador Manuel de Jesús Mañón Arredondo parece estar

de acuerdo con tal definición cuando señala:

La construcción de la ‘fortaleza’ de San Felipe se inicia en el año 1563 ya para 1585 se tienen noticias de

su terminación. Su levantamiento era una necesidad para defender las poblaciones costaneras del norte, del asedio

y pillaje de los piratas y bucaneros, asentados en la isla de la Tortuga y otras pequeñas islas de las Antillas

Menores.

“Los bucaneros y piratas más conocidos por sus fechorías en Puerto Rico, Cartagena de Indias, Cuba, La

Hispaniola y otros lugares de tierra firme fueron Verrazano (pirata florentino), Hawkins, Henry Morgan,

Thomas Hampton, John Lowell.

De modo que casi por siglos a este recinto militar se le ha designado el Morro de Puerto Plata y es que no

faltan razones; primero porque fue construido en un promontorio rocoso y casi redondo, en forma estratégica y la

misma palabra española nos viene antes que nadie al Nuevo Mundo con los marinos de Cristóbal Colón” (…)

(Manuel de Js. Mañón Arredondo, La Fortaleza de San Felipe, Puerto Plata, páginas 15-16, Ed.

Taller, 1995).

El encargado de diseñar y construir el Morro de Puerto Plata fue don Francisco de Ceballos,

el más rico y poderoso señor de la comarca, ciudadano influyente ante la Real Audiencia,

notable comerciante que ponía sus intereses muy por encima de los de la comunidad, por eso

era temido, porque además de valiente, era amigo de corsarios y piratas. Eso no fue óbice para

que fuera nombrado Alcalde de la futura guarnición y se le encargara el diseño y la construcción

de la misma. En 1563, Ceballos eligió el lugar y sin consultar a nadie diseñó el estilo y la forma.

97


Historia del Ejército de República Dominicana

PIRATAS Y FILIBUSTEROS:

LOS PILLOS DEL MAR

El desarrollo económico y demográfico de las Indias creó una

demanda de productos entre los dos mundos, que determinan

un enorme tráfico desde el siglo XVI al XVIII. Las rutas

comerciales transatlánticas fueron colmadas de embarcaciones españolas

que trasladaban grandes riquezas en productos y mercancías.

Este comercio llenó de avaricia a quienes se dedicaron a detener las

flotas y a asaltarlas en medio del mar. A esta mala práctica se le llama

piratería, actividad tan antigua como la navegación misma, pues en

Grecia se atacaban las naves enemigas para robar sus cargas o exigir

rescates por los prisioneros.

Desde la perspectiva de una política estatal de defensa, resultaba

imposible para España amurallar los mares e impedir el contacto

con el Nuevo Mundo. Las rutas marítimas de centenares de millas

de extensión permanecieron vulnerables e indefendibles. Las aguas

98


Historia del Ejército de República Dominicana

del Caribe se abrieron al pillaje. La violencia cubrió los océanos,

renaciendo la piratería con sus banderas de calaveras pintadas

y sables cruzados, simbolizando la muerte.

“Junto con la actividad de los piratas que robaban por

su propia cuenta por su afán de lucro, cabe

mencionar los corsarios, un marino particular

contratado que servía en naves privadas con Patente

de Corso para atacar naves de un país enemigo. La

distinción entre pirata y corsario es necesariamente

parcial, pues corsarios como Francis Drake o la

flota francesa en la Batalla de la Isla Terceira

fueron considerados vulgares piratas por las

autoridades españolas, ya que no existía una

guerra declarada con sus naciones. Sin embargo,

el disponer de una patente de corso

sí ofrecía ciertas garantías de ser tratado

como soldado de otro ejército y no como

un simple ladrón y asesino; al mismo

tiempo acarreaba ciertas obligaciones”.

El binomio pirata y filibustero fue

una especie de ecuación oceánica de

altos riesgos como el mar, cuyas aguas

tranquilas en un momento, pueden en

otro, enfurecerse hasta lo trágico. Estas

imágenes reales o con colores de

ficción, rescatan las luchas de defensa

y las historias, fábulas, leyendas o mitos

heroicos, sobre los piratas y filibusteros,

los temibles pillos de alta mar.

99


Historia del Ejército de República Dominicana

CONTRABANDO Y PIRATERÍA

A la izquierda: Sir Francis

Drake, grabado publicado

en 1835. A la derecha la

Reyna Elizabeth I. Grabado

publicado en 1859.

La ubicación geográfica de Santo Domingo en la zona del

Caribe y el tipo de vínculos comerciales que la unían con las

metrópolis, la convirtieron en una presa fácil y enormemente

codiciada de los piratas.

Esa es sin duda alguna, la plataforma que dio origen al contrabando

que tiene una historia de tristes pesares en casi todos los países de

América.

Por ello se ha escrito que el primer cuestionamiento al monopolio

mercantil hispánico fue hecho por los piratas ingleses y eran los

mismos que se apoderaban de los navíos que se movían en aprestos

comerciales entre España y América y atacaban puntos costeros que

consideraban convenientes.

La mayor parte de las islas en el Caribe antillano, se encontraban

desguarnecidas, según se aprecia, lo que facilitaba las incursiones

piratas y las depredaciones de esos puntos.

100


Historia del Ejército de República Dominicana

Como uno de los pioneros de esas incursiones se ha señalado

siempre al corsario inglés John Hawkins, quien se abrazaba a métodos

que aunque rayanos en el ventajismo, ofreció en 1563 a los

habitantes de Puerto Plata, que le recibiesen esclavos africanos a

cambio de cueros de reses e incluía también un grupo importante de

otras mercancías.

Las ofertas de Hawkins causaron gran impacto entre los grupos

mercantiles de Puerto Plata, ya que en los argumentos del corsario

había un punto que los hizo reflexionar. Era de justicia, según él que

se permitiera el libre comercio, señalando que no debía hacerse de

manera oculta.

Con los consejos de Hawkins las autoridades del pueblo intentaron

anular el método tradicional de ilegalidad, pero más adelante se

LA PRIMERA NAO FRAN-

CESA de piratas se presentó

delante de la Yaguana corriendo

el mes de octubre de 1537; era

grande, de dos gavias, y con ella

una carabela latina. Antes de

saltar en tierra, sojuzgaron la

nao española de Cosme Buitrón,

llegado de Nombre de Dios, y

tomaron de ella 30,000 pesos de

oro, del maestre y mercaderes,

con más todo el cargamento

de su antojo. Después bajó a

tierra un escuadrón de hasta 150

hombres.

Grabado impreso. Plano de santo Domingo, realizado sobre apuntes de la expedición de saqueo relaizada por

Francis Drake contra la ciudad en1586. Presenta la posición de a ataque de tropas y navíos.

101


Historia del Ejército de República Dominicana

CONTRABANDO Y

PIRATERÍA. Desde 1550 en

adelante, la Armada Española se

decidió a enfrentar los filibusteros,

piratas y corsarios, quienes

se dedicaban a saquear ciudades

y embarcaciones españolas, con

lo que extendían hasta nuestras

tierras y mares la guerra que se

había iniciado en Europa entre

España y las demás potencias,

contienda que se libraba en

disputa por las posesiones

españolas en América.

sumaron otra vez a las ofertas ilegales de comerciantes de Holanda,

Inglaterra Francia y Portugal.

El monto de esos intercambios creció en gran manera, pero la

extorsión que ejercían esos comerciantes, estaba conectada con el

virtual declive de la economía de la “madre patria”, dando por consecuencia,

lo que algunos estudiosos vieron, como la aparición de

excedentes en la isla nuestra, a la que, afortunadamente se encontró

salida satisfactoria.

Era el tiempo en que los contrabandistas, propiamente dichos,

provenían de países en los que el auge manufacturero, permitía costos

de producción más bajos, escapaban a lo que se decía era un

gravoso sistema impositivo y se beneficiaban de la diferencia de la

inflación respecto a España.

Cuando tomó sus perfiles la definición del sistema de contrabando

los negociantes extranjeros del contrabando que llegaban a

la isla nuestra se fueron interesando por la adquisición de los cueros

de las reses.

Perspectiva del puerto de Bayahá y sus proximidades, Colección: AGI. Indiferente, 1528, Julio González, pág.55.

102


Historia del Ejército de República Dominicana

Ello obedecía al auge que había tomado la industria de los

derivados de esas pieles en Holanda. Con el transcurrir del tiempo

los holandeses que estaban interesados en construir una economía

más fuerte, equiparable con la más próspera del continente europeo,

desplazaron a los que entendían eran sus competidores, ofreciendo

mayores ventajas.

La realización del contrabando las pieles, resultaba comprensible

en razón de que era el producto que más se distribuía a lo largo de

toda la isla de Santo Domingo.

Se advierte, por demás, que la mayoría de los ingenios se encontraban

en las cercanías de Santo Domingo o en la ruta de Azua y las

producciones de jengibre se encontraban al Este de dicha ciudad.

El contrabando, ocupó lugar de primacía entre nosotros en

aquellos tiempos.

FRANCESES EN PUER-

TO HERMOSO Y AZUA.

Corriendo todavía el año de

1538, en sus principios, y fue

en febrero, una nao francesa,

grande, con su patache y batel,

robaron tres bergantines que

de Santo Domingo iban a Azua

con escasa marinería; pilló

cuanta sal pudo en las salinas

de Puerto Hermoso, incendió

los bohíos y, siguieron adelante,

setenta hombres bajaron a tierra

con sus arcabuces, tomaron

por guía a un berberisco del

ingenio del oidor Zuazo, quien

los informó por dónde y cómo

podrían apoderarse de todo;

huyó la gente en su mayoría, y

los piratas cargaron con “todo

lo que acuestas pudieron llevar

de azucares y otras cosas…

y dijeron al mayordomo que

escribiera a esta ciudad para que

se proveyese de cuatro mil ducados

por el rescate del ingenio”

o quemarían sin remedio con

todos los cañaverales del mismo.

103


Historia del Ejército de República Dominicana

LAS DESPOBLACIONES DE OSORIO

1605-1606

ANTONIO DE OSORIO.

El gobernador Osorio puso

en vigencia la Cédula Real que

establecía que todas las poblaciones

de la banda del norte que

se dedicaban a contrabandear

tenían que ser despoblada y es

así como en 1605 se despoblaron

las ciudades de Montecristi,

Puerto Plata, Bayajá y la Yaguana,

trasladando a sus habitantes

con sus pertenencias hacia el

este de la Isla donde se fundaran

nuevas ciudades como serán,

Monte Plata y Bayaguana siendo

estos nombres el resultado

de las uniones de la ciudad de

Puerto Plata y Montecristi y de

Bayajá y la Yaguana.

Para los inicios del siglo XVII en Santo Domingo se registran

30,000 habitantes; el 70% entre esclavos negros, mulatos y

mestizos y un 30% de blancos. La industria azucarera por diversos

factores, principalmente, el monopolio de la Casa de Contratación

de Sevilla, no había prosperado como se esperaba, surgiendo

así la ganadería y la agricultura de subsistencia.

Desde la década de 1560, la modalidad del “contrabando” comenzó

a producir alarma en la isla, impuesto en principio por la

fuerza de hombres muy agresivos, enemigos de España. Las quejas

sobre estas ilícitas actividades, así como la fórmula para su solución

pronto fueron presentadas al Rey Felipe II, quien mediante una real

cédula de 1573 ordenó que fuesen destruidos todos los pueblos que

estaban involucrados en esa desleal práctica. Años pasaron sin que

se ejecutara la real orden, cosa esta que aprovechó el escribano real

Jerónimo de Torres, quien desde la Yaguana redactó una relación sobre

las cosas de la Isla Española con la esperanza de que se revocara

la real cédula.

Jerónimo de Torres pensaba que al despoblarse la banda del norte

ésta sería ocupada por el enemigo y en esos términos le escribió al rey,

diciéndole: “Y aunque quiera V. A. decir, despuéblense los pueblos y

remediese, porque si lo despoblase, allí se quedan las vacas, y habiendo

vacas a de aber gente y mejor contratará (har á contrabando) y más

su salvo; y si V. A. despoblase, no sería acertado; porque le poblará el

fransé” .

La suerte de Santo Domingo se discutió fuera de la isla, sus

autoridades no fueron consultadas para la redacción de la célebre

Cédula Real del Rey Felipe III, del 3 de agosto de 1603, la que ordenaba

el traslado de manera suave y pacífica de los habitantes de la

Banda del Norte de la Isla, debiendo ponerse de acuerdo el Capitán

y Gobernador de Santo Domingo Antonio Osorio y el Arzobispo

Agustín Dávila y Padilla.

104


Historia del Ejército de República Dominicana

Tres memoriales llegaron al Rey a través del Conde de Lemos,

dos redactados por Baltazar López de Castro, antiguo Escribano de

Cámara del Rey en Santo Domingo, caído en desgracia y uno del

Arzobispo de Santo Domingo Agustín Dávila y Padilla. El primero

basaba el remedio en el traslado de las villas de la Banda del Norte a

la cercanía de Santo Domingo, para evitar el trato de los vecinos con

los enemigos de España, así como para detener la herejía a la iglesia

Católica; el segundo, obraba en otra dirección como mecanismo de

solución, el Arzobispo apoyaba la solución del conflictivo escenario

de la isla en el envío de España de embarcaciones comerciales a los

puertos de Puerto Plata y Bayahá de manera directa, y de no ser posible,

permitirles el comercio con las naciones enemigas de España

a estas villas, como se dispuso con San Lucas y las islas Canarias.

Para desfortuna de la isla de Santo Domingo, se acogió la receta de

Baltazar López de Castro.

Una oportunidad aún se vislumbraba para la salvación de la

unicidad territorial futura de la isla, la nefasta Cédula Real debía ser

ejecutada luego del consenso de las dos autoridades principales de

Santo Domingo, la política-militar y la eclesiástica, pero otro revés

obró en el misterioso destino de estas tierras desdichadas y terminó

de eclipsar la esperanza momentánea de la Colonia; la vida se le escapó

repentina al Arzobispo. En ese momento el prelado contaba

con apenas 42 años de edad y dejaba la solución del transcendental

tema de las despoblaciones en las manos de Osorio. La Cédula Real

se emitió y ejecutó, el capitán general y gobernador Antonio Osorio

obró solo y empleó para ello su férrea autoridad.

En medio de los dolores, intranquilidades y protestas de los vecinos

de la Banda del Norte, surgió un hombre que encarnó el primer

sentimiento de pertenencia al suelo materno, Hernando de Montoro,

otrora Alcalde ordinario de “Bayahá”.

Don Américo Lugo lo definiría diciendo, “esta vigorosa figura

no fue ni rebelde ni traidor a su majestad. “Peleó” por la libertad de

comercio, por la conservación de los puertos de la banda del norte, es

Obra: Devastaciones de

Osorio/ Autor: Osiris Gómez,

2005 / Lienzo de la Identidad

Dominicana, FPV.

105


Historia del Ejército de República Dominicana

LAS DEVASTACIONES DE

OSORIO “Las devastaciones

son una muestra de la rivalidad

y el desarrollo divergente de

España y otros países europeos.

Por esa razón, mientras en

España se entronizó plenamente

la reacción feudal y desaparecieron

las manufacturas y los

gérmenes del capitalismo, en

Iglaterra y Holanda las relaciones

capitalistas y el crecimiento

manufacturero avanzaron con

gran rapidez”.

No puedo ignorar algunos

acontecimientos que por el

hilo de la casualidad llegaron

al ruedo de las circunstancias

azarosas de nuestra vida isleña,

como fueron la muerte de

Felipe II y el posterior ascenso

al trono de su hijo Felipe III, un

revelo deprimente y pesaroso

en ambas direcciones; el arbitrio

autonombrado de Baltarzar

López de Castro.

decir, por la existencia política de la isla y por su prosperidad futura.

Fue el primer ciudadano dominicano y un precursor de nuestra nación”.

Una verdad que aún se mantiene oculta sobre este trágico suceso

está íntimamente relacionada con la división de la iglesia católica a

partir de 1517, cuando Martín Lutero, clavó en las puertas de la iglesia

de Wittenberg, sus ideas sobre las indulgencias. Este hecho que a

través de los años y luego de un proceso tumultuoso y violento parió

la corriente protestante en el seno de la iglesia cristiana así como la

calvinista, instrumentos usados por los enemigos de España y el clero

del Vaticano, para poco a poco derrumbar el poder e influencia de este

bloque.

Esta estrategia geopolítica es la que se empieza a sentir en la Española

desde el inicio del contrabando y las luchas territoriales. La

expresión más elevada de esta lucha subyace en este hecho histórico.

La respuesta a los vecinos de la Banda del Norte no sólo fue política,

106


Historia del Ejército de República Dominicana

Cartografía y relaciones históricas de ultramar, Tomo IX, Ministerio de Defensa, Madrid 1999.

sino, también, religiosa, se buscó castigar la desobediencia y traición al Rey Felipe III, por tratar

con los enemigos de España, pero también, castigar la herejía a la iglesia del Papa Clemente VIII ,

al profanar la fe católica y abrazar el culto protestante.

Ciriaco Landolfi Rodríguez, miembro prominente de la Academia Dominicana de la Historia,

nos ofrece un panorama muy particular de este suceso, “En ese horizonte se obstina una reflexión

de suya excepcional para la historia universal de la libertad. La Española en la centuria del quinientos

el primer escenario de insurgencia libertaria de tres de la raza del género humano del viejo y

el Nuevo Mundo: la cobriza, la blanca y la negra. Convenir en la hipótesis de que en esos pueblos

costeños pudo darse niveles de avenencia entre ellas con el objetivo libertario seduce la imaginación

histórica, singularmente en el desafío temerario al imperio más poderoso de la época; desafío

que llevó a Hernando Montoro a enfrentar con las armas el designio metropolitano de arrasar

los pueblos del contrabando; designio cumplido de destruir los esclavos urbanos del comercio

intérlope. Lo demás es miseria y desolación en La Española”.

“La caravana miserable de los pobladores “reducidos” fue llevada como ganado por las huestes

osorianas a fundar los poblados de Bayaguana y Monte Plata y para completar la estupidez

107


Historia del Ejército de República Dominicana

Plano del Fuerte de la Boca de la Bahía

de Bayajá.

metropolitana el gobernador Osorio trazó e impuso las famosas guardarrayas

cuya violación estaba penalizada con la muerte. El poseso

funcionario extendió la prohibición al litoral de la colonia que quedó

reducida a un triángulo irregular que se ha calculado en algunos más de

la tercera parte de la isla, con la orden de que todo el que fuera apresado

dentro de las dos leguas fronterizas del mar sufrieran también la pena

de muerte. De ahí en lo adelante La Española perdió para siempre en

riqueza material y vivencial, el cúmulo de experiencias sociales apenas

consignadas con meros apuntes informativos en la historia nacional

dominicana, difuminándose así el vigoroso perfil del “ethos” de la

hazañosidad contestaría de la primera sociedad colonial del país”.

Los fatídicos sucesos producirían un vacío en el seno de la sociedad

de la colonia de Santo Domingo, de 30,000 vecinos existentes en

el 1,600 en 1,610 había descendido a 10,000 almas.

Frank Moya Pons, nos proporciona una interesante descripción

post despoblaciones que nos ilustrará aún más sobre la realidad imperante

en Santo Domingo, “La crisis económica de las devastaciones, la

ruina de la ganadería, la falta de exportaciones, los desastres naturales, las epi-

Plano del Fuerte de la Boca de la Bahía

de Bayahá, año 179....

Servicio Histórico Militar del Ejército

Español.

108


Historia del Ejército de República Dominicana

demias, la emigración subrepticia de individuos y familias y otros mil problemas

más, produjeron un interesante fenómeno que sí conviene señalar. Los esclavos

fueron poco a poco desapareciendo víctimas de las enfermedades en su mayoría,

y debido también a que no volvieron a importarse esclavos en Santo Domingo a

causa de la pobreza de los vecinos y de la ruina de la industria azucarera que ya

no lo requería más. Llegó un momento en que sólo pudieron contar en todo Santo

Domingo unos 80 esclavos, y en 1669, cuando llegó un barco negrero ofreciendo

en venta unos 400 esclavos, los vecinos sólo pudieron comprar unos 140 ya que

su pobreza no les permitía para más. Lo interesante es que los esclavos fueron

desapareciendo en el siglo XVII (ya reaparecerán en el siglo XVIII), y los que

fueron ganando su libertad por una razón o por otra se fueron mezclando con la

población no esclava, la cual se hallaba tan empobrecida que no tenía con qué

sustentar sus antiguas costumbres aristocráticas”.

La Yaguana fue creada con

dos fundaciones anteriores

como base: la de Santa María

del Puerto, nacida de la anterior,

que estaba donde actualmente

se encuentra Port-au-Prince. La

Yaguana de los días de Osorio,

la que fue devastada y deshabitada

en 1605.

En tierras del interior: San

Juan Bautista de Bayaguana (de

Bayajá y Yaguana(, a dieciséis

leguas de Santo Domingo, y San

Antonio de Monte Plata, (de

Montecristi y Puerto Plata).

109


Historia del Ejército de República Dominicana

TOMA DE LA ISLA LA TORTUGA

POR LOS ESPAÑOLES

DATOS HISTÓRICOS.

La isla Española o de Santo

Domingo y la adyacente isla de

la Tortuga, ésta última representada

fuera de toda proporción

geográfica. La pequeña isla

fue durante mucho tiempo el

principal puerto y refugio de los

bucaneros, lo que le dio gran

importancia y renombre, sobre

todo en las cartas marinas. El

presente mapa de 1658 es explicativo

de la campaña militar

del Gobernador de la Española,

Montemayor de Cuenca, contra

los aventureros establecidos en

la isla para 1654.

Con la llegada al poder de Felipe IV se reiniciaron las guerras

entre las principales potencias europeas de aquel momento,

esto es, Inglaterra, Holanda, Francia y España.

En los tres primeros países se había desarrollado a un gran nivel

la sociedad mercantil, precursora de la sociedad capitalista, mientras

que en el último de ellos, España, se manufacturaba el oro de manera

artesanal, lo cual colocaba a este último en un estadio de desarrollo

cercano al atrasado modo feudal de producción.

En la primera década del siglo XVII estaba en juego la supremacía

de los mares, lo que llevó a los ingleses y franceses a instalarse en América

del Norte con la finalidad de apoderarse de la mayor parte de las

tierras aún no conquistadas. Naturalmente, no de todas las tierras, sino

de aquellas ubicadas lo más cerca posible de las posesiones españolas

y de su ruta marítima.

Las potencias europeas ansiaban arrancar de las garras españolas

territorios aún no conquistados e islas adyacentes en las cuales pudieran

establecer “cabezas de playas” desde donde dirigir sus ataques a los

ibéricos ubicados en tierra firme o a los que navegaban en las rutas que

conducían a España.

Sin embargo, entre las potencias que adversaban a España también

se manifestaban contradicciones en el orden de la distribución de los

escenarios de lucha, lo que llevó a que, mientras Holanda se dedicaba

al asalto de las embarcaciones en alta mar, Francia e Inglaterra, aunque

también ejercían esta práctica, consideraron como algo trascendental tomar

terreno para posesionar personal oriundo de sus respectivos países.

España no apreció en su justo sentido estratégico lo que significaba

que les fueran tomados “los caminos del océano”, es decir, las islas

adyacentes posesionadas en dirección a Europa, pues en cierto modo

110


Historia del Ejército de República Dominicana

la potencia Ibérica despreció su gran significación en los órdenes tácticos

y estratégicos.

Sin embargo, Francia e Inglaterra, por el contrario, comprendieron

el importante papel que desempeñaban esos territorios, ya que

fortificados en ellos podían impedir la llegada de abastecimientos a

tierra firme o igualmente asaltar a los que partieran de ellas, lo que

colocaba a España en situación precaria.

El principal peligro para el comercio marítimo español en aguas

del Caribe en el siglo XVII estuvo representado por buques de los

pertenecientes a la “Cofradía de los Hermanos de la Costa”, conjunto

de hombres de diferentes nacionalidades que se denominarían a sí

mismos libertarios.

En los inicios del siglo XVII éstos estarían establecidos en la costa

norte de la Española, pero en 1620 serían atacados por tropas españolas.

Quien fuera Capitán General francés de la isla San Cristóbal, De

Poincy, envió al hugonote (así se les llamaba a los que en Francia seguían

la secta de Calvino) Le Vasseur a desalojar de La Tortuga a un

inglés de nombre Willis y a tomar esa isla como posesión de Francia.

Conquistada la misma, Poincy propondría al cardenal Richelieu que la

Mapa de la Isla Española y de la

Tortuga.

Francisco Montemayor y Córdoba de

Cuenca. Grabado. Impreso. La Tortuga

está desproporcionadamente mayor.

Aparecen señaladas con edificaciones de

acuerdo a su importancia, las principales

poblaciones así como el número de tropas

y pobladores ingleses y franceses en los

territorios despoblados a principio de

siglo. Hay barco de época. Norte señado

con estrellas cardinales y lis. Escala de

4 legua = 47 mm. Aparece en la obra

“Discurso Político, histórico, etc....”

111


Historia del Ejército de República Dominicana

misma fuera asistida por Francia para disponer hombres en

ella y ejecutar el plan estratégico de tomar posteriormente la

isla Española.

Una vez recibida la autorización del gobierno francés,

Le Vasseur procedió a fortificar la isla y a establecer un

prototipo de autoridad con la que se sintiera la presencia

oficial de Francia en esa parte de América. De esa manera,

Francia lastimaba la alianza concertada con Inglaterra y

tomaba un camino independiente en la lucha por las posesiones

de esas tierras de ultramar.

Los hechos, entonces, se sucedieron de esta manera: a)

La pequeña isla de San Cristóbal cayó en manos de ingleses

y franceses; b) Luego de que éstos fueran atacados

por los españoles, los franceses se retiraron a la isla La

Tortuga, lugar donde abundaba el ganado sin dueño; c)

En La Tortuga, pese a las escaramuzas de los españoles,

algunos aventureros se organizaron en una especie de

colonia que se alimentaba de la carne asada del ganado

que vagaba por esos lares.

Pero Le Vasseur fue demasiado ambicioso. Una vez

se hizo fuerte y adquirió el dominio de los habitantes de

La Tortuga, fue intolerante con sus hermanos franceses,

específicamente con los partidarios de la religión católica,

y los desalojó de la misma.

Pero esa calamitosa situación no podía perdurar

eternamente. Le vasseur fue asesinado a los doce años

de haber tomado posesión de La Tortuga, relevándolo

en el mando el caballero Fontenay, quien restituyó el

catolicismo y organizó y expandió el corso en perjuicio

de los barcos españoles.

En la isla La Tortuga la situación llegó a ser alarmante

y peligrosa, pues los bucaneros que allí se instalaron,

112


Historia del Ejército de República Dominicana

lejos de contentarse con las reses que mataban en la isla, incursionaron

hasta la vecina costa norte de la Española, llegando incluso a atacar a

los colonos allí establecidos.

De tal forma fue contemplado el peligro, que el rey Felipe III ordenó

en 1603 que los pobladores españoles se concentraran en la costa

oriental y abandonaran la costa de la Tierra Grande, que se encontraba

en frente a la isla de los piratas.

Ante la peligrosidad que representaban los bucaneros y filibusteros

asentados allí, La Tortuga fue recuperada por la armada de Don

Fadrique de Toledo en 1629.

Las tropas españolas regresaron de la isla La Tortuga a tierra firme

en noviembre de 1630. Habían sido enviadas unas semanas antes con

la finalidad de desalojar de ella a los ingleses y franceses, quienes a su

vez habían sido atacados el año anterior en la islita de San Cristóbal

por la armada de don Fradique Toledo, quien regresaba de Brasil.

En La Tortuga se vivía en libertad, sin prejuicios de nacionalidad o

religión, sin idioma común ni propiedad individual referida a la tierra.

Los hombres vivían sin actividades obligatorias, sin códigos ni tributos.

Se decían libres de toda tiranía y escogían a un capitán o gobernador

por votación entre ellos para que los mandara cuando la situación

así lo exigía. Sin embargo, a finales del siglo XVII, las potencias coloniales

procuraron ponerle fin a esta experiencia de autonomía.

Ante el incremento de los pobladores destacados en La Tortuga,

el Rey Felipe IV decidió tomar medidas drásticas para frenar los desmanes

que se cometían en esa isla.

Basados en esa percepción, Felipe IV ordenó en 1646 que el capitán

general don Juan Bitrián de Viamonte fuera sustituido por don

Nicolás Velasco Altamirano, un hombre competente en quien pensaba

apoyarse para detener el auge de ese germen de penetración extranjera

que sembraba el ateísmo y la corruptela en sus propias narices.

Velasco Altamirano no contaba con muchos recursos a manos

para combatir a los franceses radicados en La Tortuga. Por demás, el

Una vez recibida la autorización

del gobierno francés, Le

Vasseur procedió a fortificar la

isla y a establecer un prototipo

de autoridad con la que se

sintiera la presencia oficial de

Francia en esa parte de América.

De esa manera, Francia lastimaba

la alianza concertada con

Inglaterra y tomaba un camino

independiente en la lucha por

las posesiones de esas tierras de

ultramar.

Grabado de un Bucanero.

113


Historia del Ejército de República Dominicana

DESTRUCCIÓN DE LA

ISLA TORTUGA La captura

y destrucción de la Tortuga

por los españoles de Santo

Domingo no tuvo el efecto

deseado, pues los franceses que

escaparon a los montes de la

Española regresaron tan pronto

como la isla fue abandonada por

Fuenmayor. El establecimiento

extranjero superó su población

de antes de la matanza y la

hostilidad hacia los españoles

fue intensificada por esta acción.

radio de acción de las acciones bélicas se había trasladado de las colonias

al continente europeo, lo que obligaba a concentrar los esfuerzos

en la península. Sin embargo, Altamirano había sido destacado en la

isla con un objetivo y debía tratar de cumplirlo a cómo diera lugar.

Como militar experimentado, Altamirano consideró primordial la

preparación de las tropas con que contaba. En ese tenor, formó una

compañía de lanceros en el Cibao, tanto de a pie como de a caballo,

compuestas por cincuenta hombres cada una y dirigidas por un capitán,

a las que se llamó “cincuentenas”. Es bueno señalar, que a estas

tropas se integraron los hombres de las familias más adineradas, ya que

se trataba de salvar la isla o entregarla a los invasores extranjeros.

Dos años después de haber asumido el mando, en 1648, y cuando

se sintió en condiciones de desalojar a los invasores de La Tortuga,

Altamirano envió las tropas de la Española a que atacaran los intrusos

con firmeza. Sin embargo, el nuevo capitán general no había hecho un

estudio pormenorizado del terreno enemigo, lo que provocó que fuera

derrotado.

Altamirano comprendió el error en que había incurrido y decidió

recuperarse atacando de nuevo. No obstante, la situación no se mostraba

muy halagüeña al interior de la isla. De un lado, la derrota que les

fuera infringida a las noveles tropas había creado cierto sinsabor entre

ellos. De otro lado, las incursiones de los guerrilleros invasores que

merodeaban sus sembrados y el ganado colocado en hato los obligaba

a mantenerse al acecho continuo para evitar la muerte y el robo de sus

propiedades.

Al parecer don Altamirano no convenció a las autoridades españolas,

puesto que al año siguiente fue relevado por don Bernardino de

Meneses y Bracamonte, conde de Peñalba, quien preparó una flota de

cinco naves grandes y muchas canoas, las puso bajo el mando de don

Gabriel de Rojas Valle y Figueroa, y se dispuso a desalojar los invasores

de La Tortuga.

114


Historia del Ejército de República Dominicana

La batalla fue bastante ruda y cruenta. Aunque habían sido sorprendidos

por los españoles, los filibusteros se defendieron con tesón,

disputando palmo a palmo el terreno ocupado. Sin embargo, el fuego

de artillería que incesantemente mantuvieron las tropas españolas sobre

ellos los diezmó de una manera tal que no tuvieron otra alternativa

que rendirse ante la superioridad de fuego y de tropas de los españoles.

Los filibusteros perdieron todo. Además de las propiedades robadas

en tierra firme, las tropas de Bracamonte les arrebataron los

esclavos negros comprados en otras islas o robados en la parte norte

de La Española, lo que obligó a los fugitivos a resguardarse en Port

Margot, isla que luego se conoció como El Refugio.

Los vencedores apenas pudieron recoger los frutos de la victoria,

ya que los acontecimientos se precipitaron en Europa con la declaratoria

de guerra a España por parte del dictador inglés Oliverio Cromwel,

lo que arrojaría muchas desgracias sobre la isla.

A todo esto, tierra firme se tornaba demasiado extensa para ser vigilada

eficientemente por las exiguas tropas del gobierno español. Ello

provocaba que los bucaneros y filibusteros se movieran a sus anchas

en su parte occidental, lo cual fue creando las bases para que poco a

poco, y posteriormente, fuera perdiendo importancia con los tratados.

Controlada inicialmente de forma inestable por los franceses, reconquistada

por españoles en el 1654, pasará a manos inglesas para ser

entregada más tarde al francés Jeremie Deschamps de forma amistosa

en 1659. Cinco años más tarde, España la vendería a la Compañía

Francesa de las Indias Occidentales.

Esa compañía se disolvió en 1674, y sus posesiones pasarían a

la Corona, quien la vendió a los franceses. Cabe destacar que bajo el

mandato del gobernador francés D’Ogeron, tendrá lugar la edad de

oro del filibustero contra los buques españoles. Los problemas y cambios

continuarían durante el siglo XVIII hasta que la isla se convirtió

en patrimonio de familias nobles o adineradas.

Como militar experimentado,

Altamirano consideró primordial

la preparación de las tropas

con que contaba. En ese tenor,

formó una compañía de lanceros

en el Cibao, tanto de a pie

como de a caballo, compuestas

por cincuenta hombres cada una

y dirigidas por un capitán, a las

que se llamó “cincuentenas”. Es

bueno señalar, que a estas tropas

se integraron los hombres de

las familias más adineradas, ya

que se trataba de salvar la isla

o entregarla a los invasores

extranjeros.

115


Historia del Ejército de República Dominicana

LA VICTORIA DE LOS CRIOLLOS

DE SANTO DOMINGO CONTRA LAS

TROPAS MARÍTIMAS INGLESAS, 1655

ANTECEDENTES:

CONTRADICCIONES

El almirante William Penn, fue

un perspicaz contradictor de

Cromwell, mientras el coronel

Robert Venables tras participación

exitosa en las luchas

de contrainsurgencia del Lord

Protector había ascendido al

grado de general por el Lord

Protector.

El Plan Occidental, como se

le llamó a la expedición, tenía

como propósitos:

1. La conquista de tierras españolas

al Oeste de Gran Bretaña,

específicamente las colonias

españolas de las Antillas y

Cartagena de India.

2. Sustituir el catolicismo por la

religión de la iglesia de Inglaterra,

una versión protestante.

3. Permitir que los judíos

pudiesen vivir y hacer negocios

en las colonias españolas.

La gesta de El Conde de Peñalba de 1655, puso fin a una prolongada

lucha de desgaste entre España e Inglaterra que se

extendió por más de un siglo. Fruto de ese conflicto, en 1586

Santo Domingo fue ocupada por Sir Francis Drake, quien mantuvo

la zona colonial bajo su dominio durante 30 días.

En ese momento la Pérfida Albión (Es una expresión utilizada

para referirse al Reino Unido en términos anglófobos u hostiles) no

pretendía conquistar ni ocupar territorios, su empeño se limitaba al

hostigamiento y al saqueo de las riquezas españolas, una estrategia

con la que pretendía debilitar la capacidad defensiva de las colonias

ibéricas para imponer el comercio y la religión anglicana.

En julio de 1654 Oliverio Cromwell, un año después de haber

asumido el poder en Inglaterra como Lord Protector, conformó una

alianza estratégica con Francia, quedando España en este escenario

visto como el país que representaba el lado opuesto o antagónico a

sus intereses. Cromwell, de manera personal, le advirtió al embajador

ibérico en Inglaterra que su amistad con España se mantendría siempre

y cuando ésta le reconociera a su país el derecho al libre comercio

en sus posesiones de América, así como la difusión en sus territorios

de ultramar de la versión protestante de la religión. Pero todo esto no

era más que el preludio de las actividades bélicas que desencadenaría

la poderosa invasión que pocos días atrás había ordenado preparar

contra las posesiones españolas en el Nuevo Mundo.

116


Historia del Ejército de República Dominicana

1679, Plano de la ciudad

de Santo Domingo, entre la

muralla y el río Jaina. Remitido

por el Gobernador de

Santo Domingo el 23 de

abril de 1679, AGI. Santo

Domingo, 92 (Julio González,

pág. 51).

117


Historia del Ejército de República Dominicana

LAS CONTRADICCIONES:

El almirante William Penn fue un perspicaz contradictor de Cromwell, mientras el coronel

Robert Venables, tras una participación exitosa en las luchas de contrainsurgencia, había sido

ascendido al grado de general por el Lord Protector.

El Plan Occidental, como se le llamó a la expedición, tenía como propósitos:

1. La conquista de tierras españolas al Oeste de Gran Bretaña, específicamente las colonias

españolas de las Antillas y Cartagena de Indias.

2. Crear las bases para sustituir el catolicismo por la religión de la iglesia de Inglaterra, una

versión protestante.

3. Permitir que los judíos pudiesen vivir y hacer negocios en las colonias españolas.

BERNARDO VEGA Y FRANK MOYA PONS, COINCIDEN EN LA DISPOSICIÓN

DE LAS FUERZAS:

El oidor más antiguo de la colonia, Juan Francisco Montemayor Córdoba de Cuenca, sustituyó

temporalmente al gobernador Andrés Pérez Franco, quien falleció en agosto de 1653.

El 10 de abril de ese año llegó a Santo Domingo su nuevo Capitán General y Gobernador

Bernardino Meneses Bracamonte y Zapata, Conde de Peñalba, designado en el cargo el 30 de

diciembre de 1653. Peñalba, de inmediato “avisó a los pueblos del interior, así como a Cuba,

Puerto Rico, Jamaica y España; armó las milicias, organizó las defensas, hizo trincheras y reforzó

las guarniciones de las murallas y los fuertes de la ciudad, especialmente el castillo de San Gerónimo,

a seis kilómetros al oeste de la ciudad” .

Un año y tres meses antes de la llegada de la invasión inglesa los criollos, bajo la dirección

de Juan de Morfa, retomaron el control de la isla La Tortuga, tras derrotar a trescientos franceses

que les hicieron oposición, ocasionándoles treinta bajas, siendo tres las del lado español, y

capturando setenta piezas de artillería. La población de la pequeña isla alcanzaba unas quinientas

personas entre hombres, mujeres y niños, los que fueron embarcados hacia otros destinos, quedando

allí un destacamento de ciento cincuenta soldados. Esta operación había sido ordenada

por Francisco Montemayor Córdoba de Cuenca, quien regenteaba la Capitanía y Gobernación

de la colonia.

ORDEN DE BATALLA: FUERZAS NATIVAS

La fuerza de Santo Domingo:

• Doscientos (200) soldados enviados como refuerzos, llegados desde España con Peñalba.

118


Historia del Ejército de República Dominicana

• Doscientos (200) arcabuces, llegados desde España con Peñalba

• Mil trescientos (1,300) lanceros

• Setecientos (700) hombres de armas con que contaba la isla

FUERZAS INGLESAS, LA FLOTA INGLESA:

• Setecientos veinte oficiales (720)

• Cincuenta piezas de artillería

• Cincuenta y seis (56) caballos

• Ocho mil ciento setenta y tres (8,173) hombres, incluye a 1,080 marineros

• Cincuenta y cuatro (54) barcos

DISTRIBUCIÓN DEL DISPOSITIVO:

• El almirante Williams Penn, comandante de la flota y jefe de las operaciones en el mar.

• El mayor general Robert Venables, comandante y jefe de las operaciones en tierra.

• Las tropas de los barcos comandados por el vicealmirante Goodson desembarcaron en Nizao.

Según un oficial anónimo que llevaba un diario de la expedición, eran 7,500. Distribuidos

de la siguiente manera:

• Los regimientos del mayor general James Hearn

• Los del coronel Richard Fortescue

• Los del coronel Andrew Carter

• Los del coronel Edward D´Oyley

• El regimiento de marineros encabezado por el vicealmirante Goodson

Los ingleses permanecieron 22 días en la isla La Española. El desembarco se realizó el 23 de

abril de 1655 por las costas de Nizao y Haina, y la partida el 14 de marzo del mismo año.

LA INVASIÓN:

Pocos párrafos pueden graficar tan resumidamente un hecho histórico como lo hace Emilio

Rodríguez Demorizi, al introducir el documento “La invasión inglesa de 1655”. El siguiente

párrafo ilustra con certeza el episodio de marras, el cual colocamos a continuación:

“La memorable expedición capitaneada por el Almirante Guillermo Penn y el General Robert

Venables, ordenada por el célebre Oliverio Cromwell, heroicamente rechazada gracias a la

eficaz disposición de Francisco Montemayor de Cuenca, Bernardino Meneses y Bracamonte,

Conde de Peñalba y demás esforzados capitanes de aquella gesta, es una de las más brillantes

páginas de la historia colonial de la isla Española. Penn y Venables fueron mucho menos afortu-

119


Historia del Ejército de República Dominicana

LLEGADA INGLESES La

flota inglesa se presenta frente

a la ciudad de Santo Domingo

y se divide en dos flotillas. El

almirante Penn, navega con

rumbo hacia el este en una

acción de engaño con la que

hacía aparentar que desembarcaría

por Caucedo. El general

Venable, navega (en el navío del

vicealmirante Goudson rumbo

hacia Nigua.

nados que Sir Francis Drake, y así no pudo Cromwell “coronarse por Rey” en esta isla, a lo que

aspiraba según refiere Morel de Santa Cruz”.

CRONOLOGÍA

Viernes 23 de abril

Los ingleses llegan al mar Caribe, a la costa sur de Santo Domingo

Los comandantes se dividen:

a). El vicealmirante Penn en una acción de distracción se dirige hacia el este

b). El mayor general Venables junto al vicealmirante William Goodson se dirige hacia Haina.

Si la defensa resultaba fuerte el desembarco debía realizarse más hacia el oeste, cosa esta que

no sucedió y aun así, el desembarco fue a una gran distancia hacia el oeste.

CONTRADICCIONES:

• Se acordó que el primer grupo en llegar a tierra esperaría al segundo, siempre y cuando

estuvieran lejos de los cañones del Fuerte de Haina, ya que se sabía que éste tenía cañones,

pero se desconocía si tenía municiones y hombres.

• El guía de las operaciones lo era Cox, quien había vivido varios años en La Española y que

120


Historia del Ejército de República Dominicana

al momento del desembarco estaba cumpliendo una misión del vicealmirante Penn, en vez

de acompañar a Venables en las operaciones terrestres.

Sábado 24 de abril

Las tropas de los barcos comandados por el vicealmirante Goodson desembarcaron en

Nizao. Según un oficial anónimo que llevaba un diario de la expedición, eran 7,500, distribuidos

de la siguiente manera:

• Los regimientos del mayor general James Hearn

• Los del coronel Richard Fortescue

• Los del coronel Andrew Carter

• Los del coronel Edward D´Oyley

• El regimiento de marineros encabezado por el vicealmirante Goodson.

• Según el oficial anónimo, desembarcaron bien, con comidas para cuatro (4) días, cosa esta

que sostiene Penn, agregando que también se entregó pólvora y balas.

• A las 16:00 horas, se inicia la marcha hacia el Este “sin guía”. Cuatro millas (6.4 kilómetros)

DESEMBARCO

Las naves del almirante Penn

giran y navegan rumbo a la

desembocadura del Río Haina.

Las naves del vicealmirante

Goudson inician desembarco

de ingleses al mando del

general Venables en la playa

del río Nizao.

121


Historia del Ejército de República Dominicana

después llegaron a “una gran sabana” entre Nizao y Palenque.

Este movimiento había sido detectado por las tropas de la isla, las que se alejaban cada vez que

los ingleses se les acercaban.

Domingo 25 de abril

• Informado el Conde de Peñalba “Bernardino Meneses de Bracamonte y Zapata”, de las acciones

del enemigo, le ordenó al capitán Damián del Castillo, quien estaba en la boca de Haina, que con

la infantería a su mando resistiese la marcha del enemigo, haciéndole emboscadas y cortaduras

para impedirle el paso.

• Para esta tarea se dispuso de trescientos hombres, ordenándosele al capitán Juan de Morfa,

antiguo filibustero de la Tortuga, a que con otro grupo de infanteros, reforzase a Damián del

Castillo, por lo que se le recomendaba tomar un espía del enemigo para conocer la cantidad de

invasores que atacaban la isla. Haina quedó bajo el mando del capitán Álvaro Garabito, quien

era oriundo de Bayaguana.

• Ese día los ingleses llegaron a Sabana Grande de Palenque, y allí observaron que las tropas isleñas

les habían pegado fuego a los pajones. El objetivo era negarles la carne de ganado montarás.

• Caminaron 1.6 kilómetros más, entre Najayo y la punta de Najayo, pasando por un río que

estaba casi seco (tal vez el hoy arroyo Agua Dulce que llega al mar en la boca de Najayo) donde

el mayor general Hearn, descubrió a las tropas isleñas en un fuego. Por los documentos ya verificados

se sabe que este hecho sucedió en Sainaguá y que el capitán Damián del Castillo mató a

MOVIMIENTO

DE LOS INGLESES Las

tropas de Venables desembarcadas

en Nizao, avanzan por la

costa rumbo al NE, tienen un

enfrentamiento con unidades

de Damián del Castillo, entre

los arroyos Najayo y Sainaguá,

los dominicano-españoles se

retiran. Los ingleses avanzan

hasta Nigua, mientras tanto, el

almirante Penn, inicia desembarco

de tropas en la desembocadura

del Río Haina.

122


Historia del Ejército de República Dominicana

un inglés. El apresado declaró, que Cromwell los había enviado con cuarenta y ocho buques

con seis mil hombres y ciento veinte caballos, que tenían raciones de comida para tres días

y pensaban entrar a la ciudad el martes 27 de abril, cañoneando y tomando el puerto.

EL DESEMBARCO EN HAINA

• Ese mismo domingo 25 de abril, dieciséis barcos de guerra, que antes habían estado al este

de Santo Domingo, en un vano esfuerzo por desembarcar allí, lograron que a las 5:00 a.m.

sus tropas hicieran tierra en Haina sin ninguna oposición.

• En el fortín de Haina apenas había dos cañones y, al ser atacado por la flota, fue abandonado.

Ya al mediodía, todas las tropas inglesas, unas mil quinientas, habían desembarcado. El

almirante Penn ordenó a Buller no marchar sino hasta una milla de allí y esperar hasta que

llegasen las tropas que venía de Nizao.

• Buller llegó hasta el fuerte de San Gerónimo, a 14 kilómetros de la desembocadura del río

Haina, donde fue tiroteado por sus cañones, pero sin causar víctimas.

Lunes 26 de abril

Los ingleses desembarcan en Nizao y llegan a Haina

• A las 6:00 a.m. las tropas inglesas que habían desembarcado en Nizao comenzaron a marchar,

no habían avanzado siquiera un cuarto de milla (0.4 kilómetro) “cuando llegamos a un

ingenio de azúcar que estaba en un pueblecito con varias casas, la plantación proyectó buena

agua, puertos y frutas.

• Se trata del ingenio de Boca de Nigua. Allí localizaron una capilla “con un buen inventario

de asuntos papista” el cual destruimos. Encontramos que se habían llevado todos sus bienes,

AVANCE INGLÉS Las

tropas de Venables avanzan

hacia el este. En la vanguardia

avanza al general Heard al llegar

al Río Haina busca el paso por

su orilla occidental.

Tropas inglesas desembarcadas

en Haina, avanzan hacia la

ciudad con el coronel Buller en

la vanguardia, pasan al norte

del Fuerte San Gerónimo y

acampan en la Sabana, al O. de

la muralla de la ciudad.

123


Historia del Ejército de República Dominicana

excepto una gran cantidad de azúcar. El ejército se llevó agua y naranjas para beber con

sus panes, también encontramos un barco cargado de cueros de vaca sacados que no nos

llevamos.

• El propio Venables narró con relación al desembarco en Nizao, en vez de Haina: “Esto

ocasionó una larga y tediosa marcha de más o menos cuarenta millas (unos 64 kilómetros),

a través de un paisaje boscoso que desconocíamos, sin un guía, excepción el cielo. La tierra

estaba caliente, debido a la sequía, por lo que nuestros caballos y hombres (al estar el sol en

nuestro zenit) cayeron por la sed (pero si cualquiera hubiese recibido licor en su garganta se

hubiese recuperado, pero sino morían de inmediato). Nuestros propios pies se quemaron a

través de nuestros zapatos al contacto con la arena y la gravilla, al no existir yerba, excepto

en las sabanas y estando el calor en esta zona tórrida a su tope, las noches frías y con mucho

sereno, teniendo que comer naranjas debido a la sed (al no tener agua), todo eso hizo que

nuestros hombres, afectados por una dieta corta y pobre, estuviesen más dispuestos a sufrir

de diarreas

Martes 27 de abril

INGLESES FRENTE A LA

MURALLA.

(1). Combate en San Gerónimo.

Los dominico-españoles se

retiran hacia la ciudad

(2). Ingleses llegan hasta la

muralla y allí son rechazado.

La flota inglesa se desplaza

desde Haina hacia el este y se

sitúan frente a la ciudad.

124


Historia del Ejército de República Dominicana

• A las 4:00 de la madrugada los soldados ingleses marcharon desde el sitio donde acamparon

en el río Haina hacia Santo Domingo, pudiendo cruzar el río, beber de su agua y comer de las

frutas de cacaotales. Pasaron por pequeñas sabanas y bosques, donde encontraron a un irlandés

“que nos ofreció información falsa, aunque lo obligamos a ir con nosotros, lo que posteriormente

le costaría la vida. Una milla (1.6 kilómetros) después encontramos otra sabana donde

descansamos una hora, logrando los soldados varias ovejas y chivos.

• Como a las 4:00 p.m. se juntaron con las fuerzas del coronel Buller (las que habían desembarcaron

con Haina y habían pernoctado en el bosque cerca de las murallas de la ciudad), en un

lugar donde el camino permitía a veinte hombres marchar juntos, probablemente se trata de la

zona hoy conocida como Honduras, Buller “en espera de órdenes y estando casi muertos de sed,

había decidido retirarse para encontrarse con el resto del ejército”.

• En efecto, en ese lugar donde se juntaban los dos caminos, estaba muy cerca de un “fuerte blanco

con alrededor de nueve cañones, al lado del mar y que estaba también cerca de ese camino”.

Se trata del fuerte San Gerónimo.

• El general Hearn, con varios otros oficiales, se acercó para estudiar el fuerte, sin sospechar una

emboscada. No habían visto antes el fuerte, ya que existía “un bosque joven de alrededor de diez

y seis pies entre nosotros y este”. Se encontraron a un español que se había retirado en la grama

y lo tirotearon, fue entonces cuando los españoles atacaron” y nos derrotaron totalmente y

mataron a unos veintes de nosotros”, incluyendo a un general, un capitán y al piloto Cox, el

único que conocía la región.

• Los marinos ingleses, más profesionales que el ejército, persiguieron a los españoles durante

una milla (1.6 kilómetros). Pelearon en un pequeño fuerte a un cuarto de milla (0.4 kilómetros)

de la ciudad (tal vez el Pozo del Rey), y luego se dirigieron hacia una gran sabana que existía

frente a la ciudad, para entonces recibir el cañoneo desde diferentes lugares de la muralla de

Santo Domingo. Esa muralla está a 6 kilómetros San Gerónimo. Wright interpreta el asunto

planteando que los españoles abandonaron San Gerónimo “en desorden dejando a los ingleses

jefes del terreno”.

• Según Francisco Montemayor de Cuencas, a la cinco de la tarde “se puso el enemigo a la vista

de las murallas en una proporción de ocho ingleses por cada defensor, pues no contaban con

más de setecientos hombres, entre los cuales Álvaro Garabito y veinticinco o treinta lanceros se

distinguieron”. Según Venables, no atacaron la ciudad por no contar con municiones; Cox había

muerto, ya estaba oscuro y no podían localizar un sitio por dónde asaltar. Tampoco contaban

los ingleses con escaleras.

125


Historia del Ejército de República Dominicana

• Whistler continúa diciendo, el propio Venables había convocado a un consejo de guerra y allí

decidió retornar al río Haina “para refrescarse por dos o tres días para luego atacar de nuevo

la ciudad”.

• Según el memorial de Penn, en la emboscada de San Gerónimo murieron treinta ingleses.

El ejército “estaba muy agobiado por falta de agua (unos doscientos o trescientos se supo

murieron por falta de esta) y se vio forzado a retirarse al río Haina.

• Las tropas salieron de Engombe el día 27 de abril, habían luchado en San Gerónimo, luego

en Santo Domingo, y se habían retirado otra vez hacia Engombe; habiendo combatido

durante veinticuatro horas seguidas. Marcharon, ida y vuelta, unos cincuenta kilómetros

en un solo día.

Miércoles 28 de abril

• Otra vez según Whistler, defensor de Penn: “Esta mañana Venables vino a bordo a ver a su

señora y dejó a su ejército para que resolviera solo”. Ordenó el desembarco de morteros y que

carpinteros construyesen escaleras con qué ascender las murallas. Se ordenó cocinar carne

“todo el día y toda la noche” para alimentar el ejército, así como enviar a tierra licor y carne.

• Sin embargo, los soldados decidieron ir a matar ganado salvaje “y el enemigo se escondía en

el pajón y cuando estos se acercaban los atacaron con sus lanzas y mataban a casi todos ellos

(…) el enemigo nunca hacia fuego con sus mosquetes contra nuestros hombres, sino que los

lanceaban entrando y saliendo de sus cuerpos (…).

• Al mediodía las muy cansadas tropas inglesas ubicadas en Engombe, habiendo dormido

apenas cinco horas, marcharon unas dos millas (3.2 kilómetros) hacia la playa de Haina

donde descansaron, recibiendo comida, pero sólo media dieta, procedente de la flota que se

INGLESES EN HAINA.

Son talados los árboles en el

frente oeste del Fuerte San

Gerónimo. Los ingleses se

concentran en la boca del Río

Haina; mientras, parte de la

flota dispara contra la ciudad.

126


Historia del Ejército de República Dominicana

encontraba en frente. Mientras tanto, la otra parte de la flota cañoneaba la ciudad, destruyendo

la torrecilla que estaba ubicada en la punta de Sans Soucí, donde hoy existe un club

de la Marina de Guerra. De acuerdo al memorial de Penn, los cañoneros españoles tenían

muy mala puntería.

• Según Whistler, los morteros fueron desembarcados y las escaleras estaban listas, “pero el

general Venables se mantuvo a bordo de nuestro barco y teniendo un buen barco consigo,

así como a su mujer, no sentía el mal pasar de los soldados, quienes permanecían en la arena,

bajo lluvia, con o sin comida, y con tan sólo agua para beber”. Con el pretexto de refrescarlos,

Venables había decidido que descansarían dos o tres días “pero eso hizo más daño

al ejército que ponerlos a marchar, pues la carne, las frutas frescas y la lluvia les provocó

diarreas (…). Con lo que sólo había cagadera”. Ya a los dos o tres días estaban muy débiles.

“Ahora los soldados comenzaron a murmurar que el general estaba a bordo con su señora,

eran mantenidos en tierra en tan penosas condiciones”.

• Ese día el Conde de Peñalba inspeccionó la zona entre las murallas y San Gerónimo, ordenó

a los capitanes Álvaro Garabito, Damián del Castillo y Pedro Vélez Mantilla que saliesen

de las murallas con ciento cincuenta mosqueteros y lanceros para crear una emboscada,

en la que estuvo presente el propio conde. Logrando que los ingleses se retiraran hacia

Haina. Los lanceros mataron a dos ingleses tomados prisioneros, estos habían abandonado

su campamento, su comida, municiones y armas.

DOMINICANOS ATACAN.

Los patriotas dominicanos

atacan a los ingleses rezagados;

mientras tanto, se inicia un

duelo de artillería entre naves y

los Fuertes San Gil, San José y

Santiago.

127


Historia del Ejército de República Dominicana

• El Conde de Penalba, con relación a la ruta entre la ciudad y Engombe, dice: allamos por todo

este camino vestigios de un grande exersito. El suelo todo cubierto de cascaras de naranjas montadas,

azúcar (…) y tabaco, mochilas, unas llenas de ropa, otra de biscocho y otras de carne (…) y muchas

sartas de gallinas desplumadas, calabazos y botijuelas, en que trahian agua (…).

Jueves 29 de abril

• Ese día el Conde de Peñalba ordenó que trescientos hombres salieran, comandados otra vez

por lo capitanes Damián del Castillo, Álvaro Garabito y Pedro Vélez Montilla, buscaran a

los ingleses en los bosques de Haina y los varios caminos que conectaban a esa zona con la

capital. Como el enemigo no aparecía, al mediodía Del Castillo y Vélez Montilla fueron al

ingenio azucarero de don Juan Mieses. Se ordenó reforzar La Caleta, cerca de Boca Chica,

por si los ingleses desembarcaban allí y se envió una infantería para espiarlos “por los caminos

de la boca de Xayna, Esperilla y Monte Grande. El alférez Antonio Hernández de

Cuellar, con cincuenta hombres, acecharon a los ingleses que salían de sus trincheras en

búsqueda de comida, en cuyos casos se les hizo alguna matanza.

• Según Whistler, los españoles que los soldados ingleses habían trasladado a los barcos,

enviaron grupos para averiguar si era cierto. Llegaron a un tiro de distancia del campamento

en la playa de Haina. Como algunos ingleses estaban buscando comida en los bosques,

mataron a unos de ellos, lo que sembró la alarma entre los ingleses. Pero el capitán Richard

Stenvens los persiguió matando a treinta de ellos, “siendo casi todos negros”.

• Penn le propuso a Venables bombardear el castillo de San Gerónimo, pero el segundo se

opuso porque quedaría destruido y se quería evitar tener que reconstruirlo. Más bien pensaba

tomar la ciudad, en cuyo caso, el fuerte se rendiría. Penn entonces le propuso bombardear

la ciudad al tiempo que el ejército atacaba, pero Venables no quería que la ciudad sufriese

daños.

• Según los ingleses, ese día “los enemigos llegaron hacia nuestras propias defensas en una

cantidad considerable, matando a varios de nuestros rezagados, luego atacaron nuestra

vanguardia de una forma atrevida, en un paso muy estrecho, pero pronto hicimos guerra,

dejando herido a su capitán, un gallardo y bravo muchacho.

• Montemayor explica que los días 28 y 29 de abril, “algunos lanceros (que son la gente de

más efecto en la milicia de este país y los que sólo y absolutamente han dado la victoria y

defendido esta isla) de la tierra adentro (…) Unos cuatrocientos (…) volvieron a la campaña

a esperar el enemigo cuando volviese, para resistirlo y hacerle algunas emboscadas”.

128


Historia del Ejército de República Dominicana

• Ese día murieron varios españoles y criollos, entre ellos Vélez

Montilla. El propio Montemayor cuenta que, en vez de mantenerse

en emboscada, se había decidido “que le buscasen en su

puesto”, lo que consideró un gran error por ser “contra toda buena

regla militar acometer al enemigo fortificado en sus trincheras,

mayormente siendo nuestras fuerzas tan inferiores a la suya,

pudiendo picarlo de otra manera”. Debido a ese error perdieron

de diez a doce soldados y a un capitán (Vélez Montilla), quienes

“quedaron muertos al pie de la trinchera”. En la zona de Haina

se encontraron con refuerzos que llegaban desde el valle de San

Juan, Guaba y Santiago.

ENTRE LAS DEFENSAS

DE SANTO DOMINGO del

siglo XVII hay que mencionar

el fuerte de San Jerónimo,

construido por el maestre de

campo don Gabriel de Chávez

Osorio (gobernador de 1,627 a

1,634) y dotado de un foso por

el conde de Peñalva. La obra de

Chávez prestó valiosos servicios

contra la vanguardia de Penn y

Venables.

Viernes 30 de abril

Los lanceros siguen matando

• Según Manuel González Pallano Tinoco, ese día encontraron a

treinta y siete ingleses que estaban a punto de cocinar carne,

quienes “fueron lanceados en un instante, capturando a uno, el

cual enviamos a la ciudad, Tan sólo hirieron a un negrito, paje

del comandante”, quien luego murió.

• En otro encuentro cerca de la boca de Haina, Bernardo Luis

Caravallo y sus soldados mataron a doce ingleses, “quienes iban

hacia el río en busca de agua”.

129


Historia del Ejército de República Dominicana

Sábado 1 de mayo

Los ingleses se preparan para asaltar la ciudad

• Conforme el memorial de Penn, los ingleses pensaban atacar el lunes 3 de mayo, pero como

el mar estaba muy malo era difícil enviar botes a la playa. Ya habían perdido uno y tres hombres

se recibió comida para seis días, pero a media ración. Las escaleras y el agua pensaban

desembarcarlas cerca de San Gerónimo.

• Según Penn, el ejército estaba listo para marchar y los oficiales discutían si llevaban los

morteros por tierra o por mar, planeaban ubicarse “en un lugar de desembocadura descubierto

por el capitán Crispín, al norte del fuerte de San Gerónimo, en una pequeña y arenosa

bahía”. Los hombres de la marina desembarcarían allí lo que el ejército necesitase. Se refiere

a la playa de Güibia, que está al este de San Gerónimo.

Lunes 3 de mayo

• Manuel González Pallano Tinoco reportó que ese día fue enviado por órdenes del Conde de

Peñalba por el “camino de monte grande” (La Esperilla) hasta Haina, para ver si los Ingleses

marchaban por allí. No los encontraron, como tampoco en el ingenio de Juan de Mieses

(Engombe). Reportó que “el enemigo no hacía movimiento”.

Martes 4 de mayo

• Ese día Antonio Hernández de Cuéllar y sus hombres otra vez mataron algunos ingleses “que

benian a asar carne en el atillo de don Juan de Mieses (Engombe). No reservaban potricos,

mulas ni caballos, porque perecían de hambre”. El enemigo estaba ubicado desde la desembocadura

del río Haina hasta el castillo de San Gerónimo. Facundo de Carvajal reportó que

ese día llegó a la capital desde Santiago el capitán Luis López Tirado “con cien hombres de

socorro, los más lanceros”.

Miércoles 5 de mayo

Segunda victoria de los lanceros en San Gerónimo

• Según reportó Manuel González Pallano Tinoco ese día 5, “fue un día feliz y memorable

para los españoles”. El enemigo había avanzado hacia la estancia de don Andrés de Medrano

y a las once fueron emboscados. Del lado izquierdo, un primer tercio de las tropas eran

“lanceros, toda gente de Santiago” a cargo de sus capitanes Luis López Tirado, Juan Franco

y Alonso Estévez de Figueroa. Del capitán Juan de la Vega Torralba. Cuatro días antes habían

talado un pedazo de monte para descubrir el camino por donde iba a pasar el enemigo,

130


Historia del Ejército de República Dominicana

para que pudiesen tirarle desde el fuerte de San Gerónimo y desde ese mismo lado empezó la

emboscada.

• Los españoles no los divisara “se echaron de barriga por el suelo para que el enemigo no los

divisara”, al igual que habían hecho en días pasados. La exhortación fue: “buen ánimo, balientes

españoles que oy emos de dar una gran victoria a su majestad”. Los ingleses marchaban de diez

en diez. Las órdenes dadas a los de San Gerónimo eran de no disparar hasta que hubiesen pasado

sesenta hileras de soldados. Los capitanes Franco, Luis López Tirado y Alonso Estévez de

Figueroa fueron muertos en la emboscada. Otros cuatro murieron y veinte quedaron heridos.

Pero “no quedó inglés bivo de cuantos avian entrado en la emboscada, todos a yerro de lansa”.

• Según Montemayor, enterados por prisioneros ingleses del propósito de atacar otra vez la

ciudad “se despacharon hasta trescientos lanceros, que ya habían llegado, los más que se esperaban,

con doscientos cincuenta arcabuceros y mosqueteros, para que emboscándose al abrigo

de la artillería del fuerte de San Gerónimo (…) se opusiesen al enemigo y le envistiesen con la

ayuda de los Conde, Gutiérrez de Meneses”.

• González Pallano escribió: “La artillería de San Gerónimo les causó bravo espanto, pero no

les mató mucha gente, porque la puntería fue alta, yo no vide sino qual muertos de balas. De

nuestras armas de fuego que teníamos en la emboscada, no murió ninguno del enemigo”. Si

las armas de fuego no fueron efectivas, habría que concluir que fueron los lanceros quienes

mataron más ingleses.

LANCEROS DECIDEN EN

SAN GERÓNIMO. Los ingleses

reforzados, contraatacan

con más ímpetu, tratando de

imponer su potencia de combate.

Mientas los lanceros llegado

de Santiago y de La Vega, por

ambos flanco lo atacan y lo

desarticulan.

131


Historia del Ejército de República Dominicana

• Esa noche, en los bosques de La Esperilla, Damián del Castillo y sus tropas embocaron a los

ingleses. Los prisioneros declararon que todo el ejército inglés había estado en esa marcha,

pero que Haina para embarcarse e ir a otra isla “donde tendrían el agua cerca”. Además de

los muertos, tenían muchos enfermos y heridos. Los españoles no creyeron esa declaración,

pensando que la daban para distraerlos.

• Veamos ahora la versión inglesa de los sucesos. Según Whistler, ese día Venables fue a

tierra y el ejército comenzó a marchar hacia la ciudad con sus monteros. Cinco fragatas

estaban listas para desembarcar comida y agua cerca de la ciudad, al tiempo que, tan pronto

el ejército y agua cerca de la ciudad, al tiempo que, tan pronto el ejército la atacase, otros

barcos la bombardearían. Al ver los barcos, los cañones de San Gerónimo y de la capital los

atacaron, pero sin hacerles daño, mientras los ingleses ripostaban.

• Según el referido oficial inglés, quien escribió anónimamente su relato, habían iniciado de

nuevo la marcha con el propósito de pasar otra vez cerca del fuerte de San Gerónimo hasta

llegar a las murallas de la ciudad, donde los barcos de la flota estarían listos para desembarcar

agua, bajo la protección de sus propios cañones, pero también enfrentando los de los

españoles. Alrededor de las 4:00 p.m. “suficientemente desmayados y casi sofocados de sed

llegamos cerca del fuerte”. Entre los oficiales se encontraba el mayor general James Hear y

el general asistente Jackson.

• Estaban “hombro con hombro a distancia de una espada. Cuando llegamos al fuerte vimos

que el enemigo había quitado todos los árboles jóvenes que estaban al frente del fuerte y que

antes lo ocultaban, por lo que el camino hacia el fuerte estaba abierto”. Tan pronto llegaron

a una distancia conveniente los españoles comenzaron a dispararles con siete cañones “cayendo

en una emboscada del enemigo”, forzando a los ingleses a una “retirada desordenada

(…) el enemigo con sus lanceros mató hasta que estuvieron cansados de matar (…) se llevaron

ocho de nuestras banderas”. Entre los oficiales que murieron estaba el mayor general

James Hearn y varios otros oficiales. “Después de esta carnicería el enemigo se vio obligado

a retirarse (…) pero ya cansados de haber matado”. Estima que en el fuerte de Haina no

había más de ochenta españoles. De acuerdo a Whistler, no pasaron de doscientos.

• Según un asistente de Penn, ese desastre se debió a que se colocaron al este del fuerte de

San Gerónimo y allí se le aparecieron entre cien y ciento cincuenta lanceros. Murieron

entre trescientos y cuatrocientos ingleses. “No hay ninguna disciplina, cada cual hace lo que

quiere y los oficiales son tan malos como el resto”, escribió.

• Firth sostiene que, los soldados ingleses corrieron desde San Gerónimo hasta Haina, pero

fueron impedidos de seguir su huida por los marineros de Penn, los cuales, para no matarlos,

132


Historia del Ejército de República Dominicana

los obligaron a meterse en los bosques. Pero los soldados se reagruparon y vencieron a los

marinos y al regimiento de Hearn. Se trató de colocar el mortero, pero ningún soldado lo

quiso operar, tal era el miedo.

• Por su parte Whistler afirma que, unos mil ingleses murieron o fueron heridos ese día, “la

mayoría heridos en la espalda con una lanza”, pues, excepto pocos, habían sido heridos o

muertos mientras trataban de escapar. Según otra fuente, murieron o fueron heridos entre

trescientos y cuatrocientos. Una tercera fuente dice que solamente murieron en combate

treinta, pero entre doscientos y trescientos murieron de sed, y por eso tuvieron que retirarse

a Haina.

• Cuando los ingleses se preguntaron entre sí, cuántos enemigos pensaban ellos que habían

estado en el fuerte, dijeron que “a los más doscientos”. Whistler agrega: “El enemigo había

atemorizado tanto a nuestros hombres en estas últimas escaramuzas que ahora preferían

morir de hambre que salir de su campamento ni siquiera una milla (…) Tanto le temían a

los matadores de vacas, que no se movían”. Al estar bajo la lluvia y con mala alimentación

“la mayor parte del ejército sufrió de las malditas diarreas y muchos murieron por eso, pero

más por falta de comida”. Comenzaron a comer a sus perros y si un soldado ataba un caballo

a un árbol en los que “le daba al cuerpo” era probable que al regresar ya lo habían matado y

asado decidió no continuar sino atacar a Jamaica.

• Un suboficial de la marina inglesa reportó desde la flota: “Ese día estábamos a la expectativa

del acercamiento del ejército al antes mencionado sitio de desembarco”. Tenían listos el

agua y las escaleras. A partir de las 3:00 p.m. oyeron muchos tiros que duraron hasta la diez

de la noche. Ya sabemos las razones por las cuáles el ejército nunca pudo llegar a la playa de

Güibia.

• Nótese que los ingleses por segunda vez atacaron a San Gerónimo, en vez de buscar otra

ruta hacia la ciudad, y fueron emboscadas de nuevo. Wright cita que los lanceros pudieron

montarse en caballos ingleses.

Jueves 6 de mayo

La falta de agua sigue matando

• Según Facundo Carvajal, el escribano de Santo Domingo, las tropas españolas y criollas se

mantuvieron ese día a la preventiva y emboscadas. Pero aun así los ingleses mataron a siete

e hirieron a veinte. Como los prisioneros decían que pensaban partir hacia Jamaica, el conde

Peñalba decidió avisar a esa isla “diciéndole la forma de pelea que abiamos tenido con este

enemigo para que usasen della, pues abia lanceros en aquella isla”

De acuerdo a González Pallano, por los ruidos de hachas se dieron cuenta que los ingleses

se estaban atrincherando, pero estos después optaron por retirarse a Haina. En el camino

“mataron a algunos ingleses de los que allaron desperados y sedientos, porque una de las

mayores defensas que tiene esta plaza es no tener agua en todo su distrito que la de Haina

133


Historia del Ejército de República Dominicana

y con el ejercicio de la guerra no se puede pasar arriba de un día sin veber. Al Pozo del Rey

(…) abia enviado el Conde a que lo cegaran y echaran un caballo muerto dentro”.

• Los prisioneros dijeron que mil quinientos ingleses habían muerto, incluyendo el antes

referido teniente general, así como coroneles y capitanes. Esa mañana los españoles habían

enterrado a más de quinientos o seiscientos ingleses. Ganaron diez banderas y capturaron

hasta cuarenta caballos. Trataron de cuantificar los ingleses muertos y pensaron que eran

unos ochocientos “porque contarlos fue imposible porque olían mal y porque estaban unos

sobre otros y en pilas de a cuarenta y cincuenta hombres”.

• Ese día llegaron unos cien lanceros más desde Santiago. Otro prisionero confesó que esperaban

tomar a San Gerónimo, pero tan sólo contaban con cuatro cañones, para luego tomar

la ciudad. Otro declaró que unos mil hombres de Barbados y St. Kitts estaban “todos descontentos

porque ni comen ni beben”. En el ataque del día anterior apenas habían contado

“con cuatro caballos cargados de agua para todo el ejército”.

• Según los textos ingleses, a bordo de los barcos se enteraron del desastre del día anterior.

Butler informó que “el ejército había vuelto al río Haina habiendo sido vergonzosamente

rechazado por muertos y se habían perdido muchas armas.

• Al no poder llevar sus morteros a la flota, debido “a lo desmayado del ejército”, los ingleses

optaron por quemar sus cartuchos y se fueron hacia Haina. Los españoles y criollos no les

siguieron. “Todo el ejército, excepto la retaguardia, se marchó en forma muy desordenada,

Fuerte San Gerónimo.

134


Historia del Ejército de República Dominicana

apurados por conseguir agua, la cual no encontraron hasta llegar a la boca de Haina, donde

bebieron en exceso y como dieron sus abastecimientos, como también sus armas en la derrota,

de pronto cayeron afectados por la diarrea (disentería).

• Al anochecer llegó la retaguardia “que poco se hubiese desmayado por falta de agua”. Entonces

comenzó a llover, pero las tropas no contaban con tiendas de campaña. La combinación

de lluvia y la falta de comida, según el antes referido oficial anónimo “contribuyen mucho a

aumentar la disentería entre nosotros”.

• Un oficial de la marina inglesa fue informado por un participante en el pleito que quinientos

ingleses habían luchado contra cien o ciento cincuenta enemigos, quienes atacado con lanzas.

El mayor general Hearn había actuado valientemente antes de morir, junto con varios

capitanes. Los ingleses fueron entonces perseguidos por no más de cuarenta enemigos, pero

contraatacaron llevándose sus morteros, pero al anochecer recibiendo órdenes de enterrar

las balas y retirarse, dejando trescientos o cuatrocientos muertos y muchas armas.

• Entonces el “hombre grande” fue al bosque y regresó con ocho lanceros. Un tal Thomas

Boys cayó junto con el general, no sin antes cubrir su cuerpo con la bandera.

135


Historia del Ejército de República Dominicana

Viernes 7 de mayo

Los lanceros no luchan de noche

• Según escribió González Pallano, ese día se reportó al Conde de Peñalba que los ingleses

“no hacían movimiento” dentro de sus trincheras. Algunos botes iban y venían desde ya

hacia los veintiocho barcos y diez o doce balandras fondeadas en Haina.

• Agrega Facundo de Carvajal que, esa noche los españoles emboscaron otra vez en La Esperilla,

pero allí se hallaron casi indefensos ”pues los lanceros no podían pelear por ser de

noche y si lo hicieran se avían de matar unos a los otros por no guardar forma de pelear

este género de gente, sino que embisten a todo riesgo. Se usó en nuestro campo un ardid de

guerra y fue que se pusieron en diferentes árboles cuerdas encendidas, con que viéndolas el

enemigo daban contra ellas diferentes cargas (disparos), sin daño de nuestra gente por estar

en otra parte”. Pensaban que eran los mecheros con que descargaban los arcabuces.

• Mientras tanto, los dos comisionados políticos nombrados por Cromwell para asesorar a

Penn y Venables, consultaron “durante largo tiempo con el general Penn y fueron de opinión

que deberían tomar agua y zarpar hacia Jamaica”, pero Penn no estuvo de acuerdo, pues

quería “hacer un esfuerzo adicional en este lugar”.

Sábado 8 de mayo

Más ingleses muertos

• González Pallano explica que ese día se despacharon cincuenta hombres de Azua, liderados

por Pedro Ramírez y el alférez Cuellar “a ojear al enemigo en la otra del parte del río Haina”,

es decir, en la parte oeste, por si acaso se movían hacia el ingenio de Esteban Maldonado

(Nigua).

Domingo 9 de mayo

Se lucha en Nigua

• Los ingleses fueron atacados en el ingenio de Nigua por infantería y lanceros, derrotándolos.

Luce que parte de la flota se había ubicado allí para aprovechar el agua del río Nigua.

Un prisionero citó la falta de abastecimientos y los muchos muertos, por eso trataban de

embarcarse. Ese día llegaron cien hombres adicionales desde Santiago.

Lunes 10 de mayo

Los ingleses discuten si seguir la pelea o abandonar la isla

• Al reportarse que sólo quedaban mil ingleses en la playa de Haina, se ordenó perseguirlos

“para que los que picasen en la grupa (…) pero al llegar todos se habían embarcado”.

• Ese día un oficial de la marina inglesa fue informado por Penn sobre los planes de abando-

136


Historia del Ejército de República Dominicana

nar la isla y éste le sugirió atacar de nuevo, utilizando mil quinientos o dos mil “hombres

buenos” de los siete mil que quedaban, bombardeando los barcos el fuerte de San Gerónimo

y la ciudad, pero Penn le dijo que había sugerido destruir el fuerte y las murallas y hasta

desembarcar a los hombres en el muelle mismo de la ciudad.

Martes 11 de mayo

Más ingleses muertos

• Un prisionero declaró que el día anterior unos cuarenta hombres habían salido del ingenio

de Engombe en busca de comida “y todos fueron muertos por los españoles”.

Miércoles 12 de mayo

Los ingleses comienzan a embarcarse

• El almirante Penn escribió a Venables explicando que las lluvias que habían enfrentado

representaban “según las personas conocedoras de estas partes, el principio de la época de

lluvia”, por lo que “si usted no contempla esfuerzos adicionales por parte del ejército en

este lugar – lo que sería una gran pena mucho más para aquellos en Inglaterra – y que éste

debe ser embarcado, deseo que eso se haga con la mayor celeridad posible y que nosotros no

suframos más descontentos debido atrasos”.

• Ese día un capitán de Azua fue ordenado por el conde ir a Nigua para que “impidiera al enemigo

hacer carne y que no quemaran los ingenios”. Cuarenta y dos ingleses y tres criollos

españoles habían muerto. Esa noche comenzaron a embarcarse los ingleses.

Jueves 13 de mayo

• Los criollos y españoles encontraron a Haina libre de ingleses. Un irlandés católico dejado

allí dijo que “van más de tres mil enfermos de cámara de sangre”.

• En la playa los españoles recogieron unos quince o veinte caballos. El resto se lo habían

comido ingleses. Encontraron “muchos ingleses muertos por la playa de Haina, algunos

habían sido heridos y otros avían muerto de enfermedades, porque comían yuca asada,

guayigas y mayas, todas cosas venenosas”. Unos ingleses capturados dijeron que se había

tomado un inventario y “se hallaron menos de 3,000 hombres”.

Viernes 14 de mayo

Los ingleses se van

• Al amanecer la flota zarpó hacia el oeste con destino a Jamaica. En la Catedral se celebró

un tedeum. Según González Pallano, “de nuestro ejército avían muerto hasta veinticinco

hombres y otros tanto heridos”. La acción había durado veintidós días.

137


Historia del Ejército de República Dominicana

LA OCUPACIÓN FRANCESA DEL OESTE DE

LA ISLA (1655-1697)

TOMA DE LA TORTUGA Y SU POSTERIOR ABANDONO

La decisión de tomar La tortuga no fue asumida de manera unánime por las autoridades

españolas. En la etapa comprendida entre las devastaciones de Osorio (1605-1606)

y el año en que las autoridades españolas aprobaron la decisión de apoderarse de la

misma, varios comerciantes habían acumulado grandes bienes y fortuna realizando actividades

comerciales con los habitantes de esa isla, lo que provocaba que opusieran diferentes obstáculos

cuando olfateaban que se generaba algún interés por un asalto definitorio a ese bastión de los

enemigos de España.

Sin embargo, el nuevo gobernador Bernardino Meneses de Bracamonte, conde de Peñalba,

había recibido instrucciones muy precisas de la corona sobre el peligro que constituían los

habitantes de la misma contra la ruta marítima de España, por lo que se había decidido a tomarla

cuanto antes. La decisión se llevó a la práctica y La Tortuga les fue arrebatada a los invasores por

las tropas españolas. No obstante, poco después tuvo que ser abandonada por el peligro que significaba

la invasión inglesa, acción que requería de todas las fuerzas armadas para enfrentarlos.

138


Historia del Ejército de República Dominicana

RETORNO DE BUCANEROS, CORSARIOS Y FILIBUSTEROS A LA TORTUGA

El abandono de la isla La Tortuga y la toma nuevamente de la misma por los aventureros,

fueron acciones casi simultáneas. El Rey de Francia designó a Jeremie Deschamps señor Du

Rausset, gobernador y teniente general de La Tortuga en 1659, quien se valió de un conjunto de

forajidos para retomarla.

Sin embargo, en 1664 la Nueva Compañía Francesa de las Indias Occidentales obligó a Du

Rausset a venderle su derecho de propiedad sobre la isla, lo que trajo como consecuencia que la

misma fuera a las manos de Bertrand d´Oregón. Para entonces residían en La Tortuga unos 250

ó 300 aventureros dedicados a la cacería de ganado.

BENEFICIOS DE LA PAZ DE NIMEGA

Las ventajas del comercio propiciada por la Paz de Nimega, junto a la estabilidad de la colonia

francesa, provocaron que varios filibusteros, hastiados de esperar la caza de un buque en la

mayoría de los casos poco rentable para el mantenimiento del oficio, optaron por sedentarizarse

y convertirse en cultivadores de tabaco. Ello trajo como consecuencia un incremento sustancial

de la población, tanto así, que en 1681, los 400 habitantes anteriormente asentados allí se habían

convertido, según el censo que Pouancey realizara en la parte occidental en 1861, en esa parte

de la isla se encontraban residiendo unas 7, 848 personas, la mitad de los cuales eran franceses

dedicados al cultivo del tabaco.

Como era de esperarse, en la medida que pasaba el tiempo la oferta de tabaco fue incrementándose,

lo cual trajo consigo un aumento de la oferta en el mercado francés, ya estaba

saturado con otras ofertas de países con mejor manufactura, lo que abarataba su precio y sacaba

de la competencia a los isleños de la parte occidental de Santo Domingo, quienes producían el

producto de una manera muy artesanal.

Esa situación desalentó a los habitantes de la parte occidental, quienes comenzaron a planificar

la posibilidad de dedicarse a otros cultivos más rentables como azúcar, algodón, cacao,

añil y a la crianza de ganado. Ello incrementó, como era de esperarse, el lucrativo negocio que

realizaban los habitantes de la parte occidental con los residentes en la parte española radicada

al otro lado de la isla, lo cual dejaba muy buenos beneficios.

A la muerte de Pouancey, ocurrida en 1683, los habitantes eligieron como gobernador a Turin

de Cussy, quien hizo muchos esfuerzos para mantener las buenas relaciones ya existentes entre

el gobierno anterior y la parte española. Sin embargo, el nuevo gobernador instalado en la parte

139


Historia del Ejército de República Dominicana

Basado en esa estrategia,

Oregón estimulaba la idea

de que los bucaneros fueran

abandonando La Tortuga y

adentrándose cada vez en las zonas

selváticas de la isla, aventura

que los llevó a cometer pillerías

en las llanuras de Cul de Sac y

en las sabanas colindantes con

la antigua población española

de Yaguana, la cual era llamada

para entonces Leoganne.

oriental, Andrés de Robles, no solo se negó a permitir el negocio de

los españoles con la parte occidental, sino que se negó a negociar los

límites fronterizos, sumándole a ello la advertencia a de Cussy a que

mantuviera sus habitantes dentro de los límites fronterizos acordados.

LAS CINCUENTENAS

A raíz de firmarse el acuerdo los españoles habían ubicado las

cincuentenas (tropas élites en esos momentos), en las demarcaciones

del río Bayahá. El jefe de las tropas había recibido instrucciones de

no rebasar esos límites en dirección O., a lo que se sumaba la especificación

de que debían poner en conocimiento de las autoridades

francesas que debían mantener sus colonos dentro de esos límites.

140


Historia del Ejército de República Dominicana

LOS BUCANEROS. Los

indios caribes ahumaban la

carne y el pescado sobre

andamios o barbacoas hechas

de madera verde. Este proceso

era conocido como bucán por

los indígenas. Dio el nombre

de bucaneros a los primitivos

cazadores de puercos cimarrones

que ahumaban la carne en

la Española para conservarla

para los habitantes y barcos de

la Tortuga. Luego todos los

aventureros del mar que hicieron

de la Tortuga su base de

operaciones y refugio recibieron

este apelativo popular.

(Grabado de De Bry).

Otras tierras del Sur eran ambicionadas por los franceses, como

era toda la cuenca del lago Enriquillo y el cabo Beata hasta el río de

Neyba o Yaque del S., límite aceptado por los franceses en el sur

de la isla, los españoles se adelantaron en esclarecer que cuando el

rey francés permitió el establecimiento de la Société Royale de Saint

Domingue, había esclarecido que sólo podían comerciar y repartir

tierras a sus colonos hasta ese límite del río Neyba.

En la parte central de la isla también existían terrenos ambicionados

por los franceses, ubicadas en las cuencas de los ríos Canot,

Libon y Artibonite. Sin embargo, en esos lugares fueron fundados

varios poblados españoles al cuidado de tropas bien entradas, prestas

a hacer frente a cualquier intento de los franceses por adueñarse de

las mismas.

141


Historia del Ejército de República Dominicana

OCUPACIÓN FRANCESA DE LAS TIERRAS FRONTERIZAS

La presencia de los franceses en las tierras occidentales y el desarrollo económico

de sus colonias, constituyeron temas que llamaron la atención de los habitantes de la

parte española, pues el fenómeno estuvo vinculado a un auge inusitado del comercio

entre las dos colonias. Precisamente el apogeo comercial alcanzado entonces por la

parte occidental, fue lo que contribuyó a que los habitantes de la parte oriental pudieran

incrementar el comercio de ganado y mercancías entre ambas regiones. Estas negociaciones,

por lo regular, se realizaban en la zona fronteriza.

Para el siglo XVII la colonia de Santo Domingo español se encontraba sumida en

una situación de pobreza bastante penosa, y el progreso de la parte occidental constituía

un hecho importante que les permitía romper con el estado de miseria de los habitantes

de esa parte de la isla y facilitarle los alimentos necesarios para su sobrevivencia. Ese

hecho, aunque los españoles lo reconocieron después de muchos años, no le impidió

que mantuvieran una actitud de desdeño para sus vecinos.

De otro lado, todo el que se cree generador de progreso no puede evitar que junto al

desarrollo de su economía crezcan las apetencias de pertenencias. Por ello, un deseo recóndito

oculto en las alforjas de los occidentales desde mucho tiempo atrás, consistente

en que los límites fronterizos se establecieran desde el río Rebou o Guayubín, floreció

en sus mentes desde el momento que afloró el progreso en su colonia, alimentado por

la resolución del rey en 1698, que establecía la posibilidad de expansión a toda la cuenca

del lago Enriquillo y el cabo Beata hasta el río Neyba por el sur, así como territorios de

la parte central de la isla.

Por ello, la zona que comprendía este río y, además de la zona al este del río Bayahá

se convirtieron en territorios de conflictos permanentes. La razón de esta ambición radicaba

en que los franceses consideraban esta zona clave para expandir sus plantaciones

y para cazar ganado cimarrón con el cual proveerse de carne y alimentar a los habitantes

de la parte occidental.

142


Historia del Ejército de República Dominicana

TRATADO PAZ DE NIMEGA

Las ventajas del comercio propiciada por la Paz de Nimega,

junto a la estabilidad de la colonia francesa, provocaron que

varios filibusteros, hastiados de esperar la caza de un buque

en la mayoría de los casos poco rentable para el mantenimiento del

oficio, optaron por sedentarizarse y convertirse en cultivadores de

tabaco. Ello trajo como consecuencia un incremento sustancial de la

población, tanto así, que en 1681, los 400 habitantes anteriormente

asentados allí se habían convertido, según el censo que Pouancey

realizara en la parte occidental en 1861, en esa parte de la isla se

encontraban residiendo unas 7, 848 personas, la mitad de los cuales

eran franceses dedicados al cultivo del tabaco.

Como era de esperarse, en la medida que pasaba el tiempo

la oferta de tabaco fue incrementándose, lo cual trajo consigo un

aumento de la oferta en el mercado francés, ya saturado con otras

ofertas de países con mejor manufactura, lo que abarataba su precio

y sacaba de la competencia a los isleños de la parte occidental de

Santo Domingo, quienes producían el producto de una manera muy

artesanal.

A la muerte de Pouancey, ocurrida en 1683, los habitantes

eligieron como gobernador a Turin de Cussy, quien hizo muchos

esfuerzos para mantener las buenas relaciones ya existentes entre el

gobierno anterior y la parte española. Sin embargo, el nuevo gobernador

instalado en la parte oriental, Andrés de Robles, no sólo se

negó a permitir el negocio de los españoles con la parte occidental,

sino que se negó a negociar los límites fronterizos, sumándole a ello

la advertencia a de Cussy de que mantuviera sus habitantes dentro de

los límites fronterizos acordados.

En la parte occidental se vislumbraba el progreso. Sin embargo,

hacía falta no sólo mujeres que acompañaran a los hombres, sino

también negros para que realizaran el trabajo esclavo. Por demás,

el gobernador de la parte española, De Robles, insistía en que los

residentes en la parte occidental no rebasaran los límites fronterizos

ni siquiera para realizar las habituales actividades comerciales, lo que

trajo consigo serios contratiempos en el orden de las relaciones de

amistad.

BENEFICIOS DE LA PAZ

DE NIMEGA. Los Tratados de

Nimega fueron una serie de pactos

que se firmaron entre 1678 y

1679, en los que se puso fin a la

opresión que la Francia de Luis

XIX ejercía sobre las llamadas

Provincias Unidas, entre ellas

España. El rey de Francia se vio

obligado a firmar estos pactos

ya que perdió el importantísimo

apoyo de Inglaterra, que previamente

ya había firmado la

paz por separado con los países

que formaban dichas Provincias

Unidas.

Estos pactos deben su nombre a

la ciudad holandesa de Nimega

donde fueron firmados, el primero

de ellos el 10 de agosto de

1678 y al que seguirían una serie

de pactos más hasta conformar

definitivamente todos los

tratados que concluyeron con el

reparto, cesión de territorios y la

paz entre los países implicados.

Escena de la firma del tratado

de Nimega.

143


Historia del Ejército de República Dominicana

BATALLA DE SABANA REAL O

DE LA LIMONADE

DE CUSSY INCENDIA A SANTIAGO

EL 10 DE JULIO DE 1690,

con motivo del estado de

guerra entre Francia y España,

el gobernador de Cabo Francés,

Tarín De Cussy, emprendió un

ataque contra Santiago que fue

acompañado por el pillaje de sus

habitantes y los de las comarcas

cercanas. Al parecer, De Cussy

se proponía liquidar la presencia

española en la isla, para lo cual

preparaba una expedición contra

la ciudad de Santo Domingo. Tal

designio se frustró por la llegada

de refuerzo de la Armada de

Barlovento con situados atrasados.

Días después llegó una

armada inglesa desde Jamaica,

que traía una orden del Rey

español de que se efectuase una

compaña conjunta entre las dos

armadas y las tropas de Santo

Domingo con el fin de expulsar

a los franceses de la isla.

Roberto Cassá Historia Social y Económica

de la República Dominicana. Tomo

I, 2003.

Varios piratas, filibusteros, bucaneros y otros aventureros,

basados todos ellos en la debilidad manifiesta de España

para mantener tropas en la isla Tortuga, habían constituido

su base de operación en ese terruño.

La Tortuga se encontraba vigilada por un destacamento de españoles

armados expertos en la lucha contra bandidos. Sin embargo,

aprovechando que la dotación que se encontraba en la misma tuvo

que ser movilizada para enfrentar la invasión de Penn y Venables, los

enemigos de España la ocuparon de nuevo, esta vez bajo la protección

del rey de Francia, quien en lo sucesivo designaría gobernadores

en el lugar. Los franceses penetraron al lugar de manera violenta,

asaltando y sometiendo a sus pobladores. Posteriormente, harían lo

mismo con los habitantes de la parte Occidental de la isla, pues con

el Tratado de Ryswick de 1697 la parte occidental de la isla había

pasado a sus manos.

Mucho antes de ese Tratado, los españoles realizaban sus incursiones

en La Tortuga con Las Cincuentenas, esta vez contra los

franceses. Pero en el año de 1679, llegó a Santo Domingo la noticia

de que el año anterior se había firmado el Tratado de Nimega, en

virtud del cual Francia y España, que estaban en guerra, habían acordado

descontinuarla. Esa información se interpretó en la isla como

que, también aquí, españoles y franceses debían dejar de combatirse.

144


Historia del Ejército de República Dominicana

No obstante, los conflictos siguieron produciéndose, hegemonizadas

por incursiones españolas que pretendían frenar el avance de

los franceses hacia el oriente de la Isla.

En 1688, el gobernador de la parte francesa, Tarín de Cussy,

planeó un ataque para tomar a Santo Domingo y arrebatar la parte

Oriental de la Isla a los españoles.

El 6 de julio 1690, atacó a Santiago de los Caballeros, incendiando

la ciudad, la cual había sido abandonada por sus habitantes.

Ante esta acción, los españoles se movilizaron rápidamente por

orden del entonces gobernador don Ignacio Pérez Caro. La finalidad

perseguía impedir que los franceses regresaran con nuevos

contingentes y ocuparan permanentemente a Santiago, para lo que el

gobernador se trasladó personalmente allí para reorganizar la ciudad

y preparar las fuerzas que se encargarían de llevar a cabo un ataque

de represalia.

El 21 de enero de 1691, en la Sabana Real (La Limonade) los

criollos se lanzaron contra las tropas francesas, en donde nuevamente

los monteros y lanceros desempeñaron la parte decisiva del

combate, esta vez comandado por el Capitán de Milicias Antonio

Miniel, el cual una vez en la Sabana Real o de la Limonade, ordenó a

sus hombres tenderse en el suelo y arrastrarse a través de la hierba,

aprovechando un pastizal crecido del lugar.

Por ello, cuando se dio inicio a la batalla los españoles atacaron

por sorpresa a los franceses, provocando una gran confusión y causándole

muchas bajas, entre las cuales se encontraba el gobernador

de Cussy, quien murió junto a algunos de sus lugartenientes. El balance

de bajas en total fue: 400 por parte de los franceses y 47 por

parte de los españoles.

En honor a aquella victoria se consagró el 21 de enero como día

de la Virgen de la Altagracia.

DON FRANCISCO DE

SEGURA SANDOVAL Y

CASTILLO, Mariscal de campo

español, que tenía incorporados

en su fuerza “a más de los mosqueteros

pagados, los batallones

aguerridos de la milicia del país,

armados con fusiles y otros con

lanzas y los mejores escuadrones

de caballería”... incorporó al

capitán de milicias Antonio

Miniel, que el 21 de enero de

1691 ejecutaron la venganza

dominicana, venciendo a los

franceses de manera total.

La Reconquista de Juan Sánchez

Ramírez. José Miguel Soto Jiménez,

1989. Santo Domingo, Rep. Dom.

145


Historia del Ejército de República Dominicana

TRATADO DE RYSWICK

LA PAZ DE RYSWICK

Firmada en 1697, si bien no

legitimó la ocupación gala, en

ninguno de los artículos del tratado

se hace mención explícita

de Santo Domingo, sí propició

una actitud condescendiente

de la corona española hacia

ella. Tolerancia con marcadas

fluctuaciones ante la persistente

presión francesa por ampliar

sus límites fronterizos que

España procuró contener con

una política de redoblamiento

de las zonas en litigio, y que

no concluiría hasta la firma del

Tratado del Aranjuez el 3 de

junio de 1777, por el que se

reconocía “de jure”.

Las complejas relaciones de España y La Española,

de Fernando Cabrera Montero. Fundación García

Arévalo, 2004.

MONUMENTO CONMEMO-

RATIVO. Erigido en Holanda en

conmemoración al Tratado de Ryswick.

Dos acontecimientos políticos escenificados en Europa a finales

del siglo XVII contribuyeron a incrementar los vínculos

comerciales entre ambas colonias y esclarecer el estatus

de cada una de ellas. El primero fue la conclusión de la guerra de la

Liga de Augsburgo y la firma de la Paz de Ryswick que se desprendía

de la misma. El segundo se corresponde con la ascensión al trono

en 1697 de Felipe V, un monarca nacido en Francia que era nieto a la

vez de Luis XIV.

En Santo Domingo la firma de ese tratado fue percibida por

los españoles con mucha incertidumbre, puesto que los franceses

podían tomar esta decisión como una justificación para penetrar en

la parte occidental y para dedicarse a la ocupación de terrenos.

Sin embargo, la respuesta militar a la invasión de Cussy sobre

Santiago, había creado un ambiente de respeto a las tropas españolas

por parte de las autoridades de Saint Domingue, que ya se había

afianzado en 1697. Por esa razón, gracias al Tratado de Ryswick pudieron

restablecerse las relaciones entre Francia y España, hecho este

que confirmó la permanencia de los franceses en la parte occidental

de la isla e indirectamente regeneró las relaciones de comercio y

amistad entre las dos colonias que compartían la isla Española.

Como otras tierras del Sur eran ambicionadas por los franceses,

como era toda la cuenca del lago Enriquillo y el cabo Beata hasta el

río de Neyba o Yaque del Sur, límite aceptado por los franceses en el

sur de la isla, los españoles se adelantaron en esclarecer que cuando

el rey francés permitió el establecimiento de la Compañía Royale de

Saint Domingue, había esclarecido que sólo podían comerciar y repartir

tierras a sus colonos hasta ese límite del río Neyba.

En la parte central de la isla también existían terrenos ambicionados

por los franceses, como eran las tierras de las cuencas de los

ríos Canot, Libon y Artibonite. Sin embargo, en esos lugares fueron

fundados varios poblados españoles al cuidado de tropas bien entrenadas,

prestas a hacer frente a cualquier intento de los franceses por

adueñarse de las mismas

146


Historia del Ejército de República Dominicana

EL MONTERO

El historiador José M. Soto Jiménez sostiene,

que antes de las Devastaciones de Osorio, la

isla se encontraba habitada básicamente por

monteros, aunque agrega, no obstante, que poco tiempo después

esos mismos monteros se convirtieron en hateros.

La mayor parte de los historiadores y ensayistas dominicanos

coinciden en señalar que el montero era un auténtico cazador primitivo

que se aprovechaba de la gran cantidad de reses montaraces que

quedaron dispersas en la isla luego de las Devastaciones de Osorio, para cazarlas,

desollarlas y vender o cambiar clandestinamente el cuero a los bajeles ingleses,

holandeses, franceses y de otros países por las mercancías que España no estaba

en condiciones de proporcionarles.

Cazar reses se constituyó en una tarea fatigosa para el nativo. Sin embargo, era difícil

subsistir en la isla si los habitantes de aquel entonces no se arriesgaban a tomar

el monte por asalto y poder lograr la única mercancía de cambio efectivamente

rentable de que dependía la colonia de Santo Domingo.

Para tener éxito en las cacerías había que pasarse semanas y a veces quincenas

completas en los montes, que era el tiempo que se consideraba más o

menos adecuado para poder acumular la cantidad necesaria de cueros que

pudieran convertir el esfuerzo en una actividad rentable y en valor de cambio

ostensible.

Como escribió el autor costumbrista Ramón Emilio Jiménez, “todavía

a principios del siglo XX el montero se desempeñaba como el guía ideal para

encontrar los lugares difíciles”, lo que tenía su explicación en que para poder

sobrevivir económicamente este sector social se vio obligado por años

a explorar los montes y montañas de la diferentes zonas geográficas del

país detrás de las reses y los cerdos cimarrones que abundaban en los

montes dominicanos.

Algunos historiadores reseñan el hecho de que al decaer la industria

azucarera los habitantes de la isla tuvieron que idear formas de sub-

Escultura de bronce, alegorica al Machetero Heróico, colocada frente a la Fortaleza

Benito Monción, sede de la 4ta. Brigada de Infantería del ERD.

147


Historia del Ejército de República Dominicana

COMO ESCRIBIÓ EL

AUTOR costumbrista Ramón

Emilio Jiménez, “todavía a

principios del siglo XX el

montero se desempeñaba como

el guía ideal para encontrar los

lugares difíciles”, lo que tenía su

explicación en que para poder

sobrevivir económicamente este

sector social se vio obligado por

años a explorar los montes y

montañas de la diferentes zonas

geográficas del país detrás de las

reses y los cerdos cimarrones

que abundaban en los montes

dominicanos.

sistencia. Esa situación provocó que muchos isleños se dedicaran a

la cacería en las montañas del país, pues la piel del ganado vacuno

era una excelente mercancía de cambio y la carne de los segundos

bastante apetecida para saciar el hambre y alimentar a la población.

Sobra decir que hombres con esas características debían ser

además de fuertes y resistentes al clima y a las adversidades, bastante

valerosos, pues quien ha cazado o ha estado presente cuando se caza

una res salvaje o un cerdo cimarrón, se habrá dado cuenta de que

ambos animales pelean hasta la muerte para no caer en manos de los

humanos.

El montero era un hombre rústico, de ásperos modales. Por lo

regular llevaba una vida bastante austera. Era un cazador nómada

que debía pasarse buena parte de su vida dentro de los bosques. Ello

les permitió adquirir una extraordinaria resistencia y dotarse de una

fortaleza física bastante notable.

Aunque para los años 1600 los monteros y el contrabando estaban

en plena actividad, es importante que se sepa que la existencia

de los primeros es anterior a los segundos. Se debió ello, a que la

destreza demostrada por los monteros para domesticar las reses, no

sólo facilitó que fueran acumulando apreciables cantidades para venderlas

luego, sino que esa misma acción permitió que posteriormente

algunos monteros luego se convirtieran en hateros.

La rentabilidad del oficio de montero, producto de la posterior

domesticación del ganado, facilitó que muchos de ellos fueran llevando

sus familiares a la montería. Como era de esperarse, ello trajo

consigo algunos cambios en la estructura familiar y de clase de los

criollos. También comenzó a notarse un acrecentamiento del número

de monteros, pues poco a poco esa práctica fue produciendo una

división natural entre hateros y peones y se fue creando un sector

social que ya no requería de la agricultura para poder solventar sus

gastos y los de su familia.

148


Historia del Ejército de República Dominicana

Monteros, recreación artística de José

Espinal, 2016, Colección, FPV.

149


Historia del Ejército de República Dominicana

LOS UNIFORMES MILITARES

GUARNICIÓN DE SANTO DOMINGO

FINALES DEL SIGLO XVIII

DRA. NAYIBE GUTIÉRREZ MONTOYA; DR. JUAN MARCHENA FERNÁNDEZ;

UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE. SEVILLA.

En Santo Domingo, los uniformes fueron fijados

a partir del “Reglamento para la Guarnición de

la Plaza de Santo Domingo, en la Isla Española,

castillos y fuertes de su jurisdicción” de 4 de septiembre de

1781. (Vid. Imagen).

Como es sabido, por este reglamento se creaba en

Santo Domingo uno de los primeros Batallones Fijos existentes

en América (anteriores fueron sólo el de La Habana,

de 1719 y el de Cartagena de 1736). Sería la unidad fundamental

de la guarnición hasta 1801, con 637 soldados,

que se incrementarían en los años 80 con otros 300, con

sus oficiales, coronel, sargento mayor, ayudante, capitanes,

tenientes, subtenientes, cadetes y sargentos. Junto a este

Batallón Fijo se creaba una Compañía de Artillería más dos

Compañías de Caballería para guardar la frontera, una destacada

en la zona norte y otra en el sur de la isla 2 . También

se creaba por este reglamento el Estado Mayor de la Plaza,

compuesto por el gobernador, que sería militar, con grado

de brigadier como mínimo; un teniente de Rey, que sería el coronel que mandara el Fijo; un

Sargento Mayor de la plaza, con grado de idem; un Ayudante de Plaza, con grado de teniente

ascendido; un Guarda-almacén de la artillería; 4 músicos (chirimías) para marchas y procesiones;

los hospitales de San Juan de Dios y de San Lázaro, que actuarían como hospitales militares 3 ; un

1 Impreso en Madrid, en la imprenta de Juan de Ariztia. AGI, Santo Domingo, 237. Otro ejemplar en AGI. Indiferente General, 1885.

2 Los conflictos en el área de Dajabón se habían intensificado desde 1730. AGI, Santo Domingo, 237.

3 En 1777 se creó un nuevo hospital militar para la guarnición en Santo Domingo, y su reglamento siguió en todo al de Cuba. GI, Santo

Domingo, 1096.

150


Historia del Ejército de República Dominicana

Ingeniero Ordinario, con grado de ingeniero director

de las obras 4 , y un Ingeniero Extraordinario, con grado

de ingeniero en segundo; y por último un Castellano

(comandante del fuerte) para el Castillo de San Jerónimo,

extramuros de la ciudad, con grado de teniente 5 .

Al Batallón Fijo se le dotaba de bandera, cuyo

diseño habría de estar compuesto por una cruz de San

Andrés de color rojo, bordada sobre fondo blanco,

rematadas cada una de sus cuatro puntas por el escudo

de la isla, que se dibujaba de la manera siguiente,

según se envió a Madrid desde Santo Domingo 6 :

En el reglamento se fijaba el uniforme de todos

estos jefes, oficiales y soldados (artículos 58 y ss.) indicando

que sería ajustado por el Gobernador en cuanto

a tipo y calidad de los géneros de que se había de componer,

“con acuerdo de los capitanes”, señalándose

que debe atenderse “al clima y demás circunstancias

del país”. También se advertía que “los vestidos de los

oficiales, sargentos y soldados sean uniformes, según

se previene en las ordenanzas militares”, aunque a

continuación se admite que “en los adherentes, homenajes

y calidad de paños de los correspondientes

a oficiales y sargentos, haya alguna diferencia que los

distinga proporcionadamente”.

En al artículo 59, se ordenaba que cada cuerpo

(Fijo de Infantería, compañía de artillería y Compa-

4 El primero de ellos que se nombró fue uno de los más afamados constructores del fortalezas del

Rey, el teniente coronel de ingenieros Félix Prosperi, que estuvo en Santo Domingo trabajando en

las obras de fortificación 5 años, entre 1730-1735. Ver Gutiérrez, Ramón, y Esteras, Cristina, Territorio

y Fortificación. Vauban, Fernández de Medrano, Ignacio Sala y Félix Prosperi. Influencia

en España y América, Ediciones Tuero, Madrid, 1991.

5 Hojas de Servicio del Estado Mayor de la Plaza (año 1779) en AGI, Santo Domingo, 1095, y para

1785, AGI, Santo Domingo, 1097. Patentes de oficiales para toda la isla entre 1700 y 1796, en

AGI, Santo Domingo, 1085.

6 Ver el original en AGI, Sección de Mapas y Planos. Uniformes, 116. Publicado en Marchena Fernández,

Juan, Zumárraga Carmona, Lucia y Caballero Gómez, Gumersindo, Uniformes del Ejército

de América. Antillas, Panamá y Venezuela, Ministerio de Defensa, Madrid, 1989, II.1.

151


Historia del Ejército de República Dominicana

LA UNIFORMIDAD

DE LAS TROPAS. Fue un

producto de la Ilustración. El

Arte de la Guerra necesitaba

del conocimiento y del uso de

variadas disciplinas, como las

matemáticas, la física, la química,

la geografía, la óptica, la hidráulica…

Disciplinas que no podían

transmitirse, como en la medievalidad,

a través de los maestros

de gremios, ni sólo mediante el

ejercicio de la práctica, sino que

debían ser aprendidas oficial y regularmente.

Durante el S.XVIII,

este Arte de la Guerra enseñado

ahora en las Academias Militares,

y como consecuencia del carácter

cada vez más técnico que fueron

adquiriendo los conflictos bélicos,

acabaría transformándose

en una ciencia: “La razón puede

trazar el mundo y la guerra”,

escribió un Ingeniero. En la

gráfica se observa el atuendo de

los cocheros y parafreneros del

siglo XVIII.

ñías de caballería) de los que componen la guarnición de la capital e

isla, “podrá tener uniforme distinto el uno del otro”.

El Estado Mayor de la Plaza, siguiendo estas instrucciones,

determinó que el uniforme del Fijo estaría compuesto por casaca,

chupa (una especie de chaleco sin mangas), camisa, calzón, medias y

zapatos, y sombrero de tres picos o tricornio. El color de las prendas

sería el blanco, con las vueltas de las mangas y del cuello negro. Para

su confección se usaría una tela ligera adaptada al calor. La artillería

usaría el mismo uniforme, pero con las vueltas de las casacas rojas, y

la caballería igual, con las vueltas azules. Este uniforme será el que se

mantendrá durante todo el siglo XVIII.

Posteriores acomodos en el formato de la guarnición apenas si

trastocaron este esquema. El gobernador Marqués de la Gándara

152


Historia del Ejército de República Dominicana

aplicó algunas reformas 7 , y en 1749 se volvieron a replantear algunos

cambios en el informe que el gobernador envió a la Secretaría de

Guerra en Madrid, en 1749, resultado de la experiencia acumulada

durante la larga guerra con Inglaterra que ahora terminaba (1739-

1748). Así se compuso el “Papel en que se expone lo que se ha tenido

por conveniente por lo que pertenece a la guarnición de la isla y plaza

de Santo Domingo 8 ” .

Especial preocupación en el tema de los uniformes suscitaba la

Compañía de Artillería, que debía atender a más de 120 piezas de

bronce e hierro y de varios calibres repartidas por todo el perímetro

de la ciudad u obras exteriores. Es decir, había un artillero para cada

dos piezas. Una situación a todas luces imposible de mantener.

Para hacernos una idea de la distribución de las mismas, obsérvese

la siguiente tabla que muestra el Estado y disposición de la Artillería

de la Plaza, que apenas si varió a lo largo de la segunda mitad del siglo

XVIII 9 :

TELA UNIFORME. Muestras

del tejido de cotín blanco,

Santo Domingo, 1785. “Num.

2. Crèa: mitad del ancho de las

piezas con que con que se han

hecho chupas y calzones a la

tropa del Batallón Fijo de Santo

Domingo en noviembre de

1784”. Ver el original en AGI,

Mapas y Planos. Uniformes,

117. Publicado en Marchena

Fernández, Juan, Zumárraga

Carmona, Lucia y Caballero

Gómez, Gumersindo, Uniformes

del Ejército de América.

Antillas, Panamá y Venezuela,

Ministerio de Defensa, Madrid,

1989, II.1.

7 AGI, Santo Domingo 1042. Informes que se sucedieron con motivo de las sublevaciones del Fijo,

que por dos veces se encerró en la catedral portando sus armas y amenazando al vecindario con

hacer fuego si no se les pagaban los sueldos adeudados, que ya sumaban casi año y medio, lo que se

les concedió, volviendo la tropa al cuartel tras ser perdonadas. Fue el año 1741, la primera vez, repitiéndose

una segunda sublevación con idénticas características, motivos y consecuencias en 1757.

Expedientes en AGI, Santo Domingo, 1092.

8 Agosto de 1749. AGI. Santo Domingo, 2109.

9 Estado y disposición de la Artillería de la Isla de Santo Domingo, AGI, Santo Domingo, 1092.

153


Historia del Ejército de República Dominicana

PLAZA DE SANTO DOMINGO

NUM.

PIEZAS

RECINTO DE LA REAL FUERZA 10 Total 35

Casamata de La Fuerza 10

Caballero de La Fuerza 11 3

Batería “que baja del escarplan de la batería baja de la Fuerza” 12 2

Batería baja de La Fuerza 7

Batería del Cabo de La Fuerza 13 5

Batería de la plaza de armas de La Fuerza 8

BATERÍAS ADYACENTES SOBRE EL RIO Total 29

Batería de Santiago 4

Batería de la Trinidad que es fuera de La Fuerza 4

Batería baja de San Diego 4

Batería de San Diego 11

Batería del Almirante 2

Batería de la Rocha 2

Batería de Puerta Grande 2

FRENTE DE TIERRA Total 28

Batería de Santa Bárbara 4

Batería de San Lázaro 3

Batería de la Caridad 3

Batería de la Concepción 6

Batería alta de la puerta del Conde 6

Batería baja o Punta de Diamante 6

FRENTE HACIA EL MAR Total 15

Batería de San Gil 5

Batería de Santa Cruz del surgidero 5

Batería de San Felipe, alias el Estudio 5

CASTILLO DE SAN JERÓNIMO. Extramuros Total 10

Trincheras exteriores a la plaza Total 4

Primera trinchera del Camino Real 2

Segunda trinchera del Camino Real 2

154

----------------------

10 Equivale a lo que en nuestros días es el recinto de la Fortaleza Ozama. El Ingeniero Antonio Álvarez

Barba reconstruyó la Real Fuerza en 1773. Volvió a Madrid y luego regresó a la isla en 1795, haciéndose

cargo del traslado de los restos del Almirante a la isla de Cuba, en los buques de la Armada de

Aristizabal.

11 Se refiere a la torre principal del conjunto, hoy conocida como torre del Homenaje de la Fortaleza

Ozama. Caballero, en términos de fortificación, es aquel elemento en altura construido para dominar

lo que le rodea.

12 El escarplan es el plano inclinado que forma la muralla del cuerpo de la plaza desde los merlones

hasta el foso o la contraescarpa.

13 Se refiere al edificio que servía de morada al comandante de la Fuerza.


Historia del Ejército de República Dominicana

Los que sumaban un total de 43 cañones de bronce y 64 de hierro,

hasta alcanzar las 121 piezas que defendían la Plaza y extramuros

de la capital Santo Domingo 14 .

Este trabajo de los artilleros, siempre desplazándose por el recinto

y moviendo las pesadas piezas para librarlas del sol, hacía que sus uniformes

se desgastaran muy rápidamente y no había como reponerlos.

De ahí que se dispusiera la existencia de dos vestidos diferentes: uno

de trabajo, de material más resistente, y otro para paradas y servicio de

guardia y guarnición. Enseguida nos referiremos a ellos.

Con motivo de la siguiente guerra contra Inglaterra, en 1776,

se ordenó realizar un plan de defensa para la ciudad, la jurisdicción

y la isla al completo (incluyendo la parte francesa). Este fue llevado

a cabo por el gobernador José Solano, quien envió al Secretario

de Indias Julián de Arriaga 15 el “Plan de defensa de la isla española

arreglado al estado en que ésta se halla” 16 . Según este Plan, aparte de

solicitar la ampliación del Fijo con tres compañías más (que serian

destinadas a reforzar al frontera, relevándose trimestralmente con las

de la guarnición de la capital) se preveía la construcción de un gran

ciudadela, al norte de la ciudad, para refugio general de la tropa en

caso de ataque británico y desde la que organizar la defensa de la isla.

Plano de la isla de Santo Domingo con

la división política (Parte española y

francesa) y los territorios en litigios.

Colección: Archivo Histórico Nacional de

Madrid.

(MPSD, pág. 161).

----------------------

14 En Puerto Plata existían otras cuatro piezas, las que sumaban al total de la jurisdicción española de la

15

isla la cantidad de 125 cañones.

Existió un informe previo de 1772, también enviado a Madrid. AGI, Santo Domingo, 1095.

16 20 de mayo de 1776. AGI, Santo Domingo, 1095.

155


Historia del Ejército de República Dominicana

A pesar de que la ciudadela no llegó a construirse, sin embargo en este

plan se realizaba un exhaustivo estudio de toda la isla, los lugares más

expuestos para un ataque, los parajes de posible desembarco enemigo,

las defensas con que contaban los franceses, y la forma de actuar en

caso de que el ataque se produjese. Es muy significativo que todo el

plan se refiere a la posibilidad de ataques exteriores, sin existir mención

alguna a revueltas, motines o disturbios de origen interior.

Uno de los elementos más importantes de estos planes de defensa

y de las medidas que se tomaron al respecto fue el establecimiento reglamentado

y normatizado (y por tanto uniformado) de las unidades de

milicias. Dejaron de ser tropas vecinales repartidas por la isla, a cargo de

unos oficiales llamados Capitanes a Guerra, para pasar a ser unidades

regladas, con oficialidad y tropa definidas, todos sujetos al fuero militar,

y divididas por distritos y color. Y obviamente distinguidas entre sí por

el uniforme. Amparándose en el Reglamento de las Milicias de la Isla de

Cuba de 1769 17 , se creaba en la jurisdicción dominicana un Regimiento

de Milicias de Infantería de Blancos, establecido a partir de los vecinos distinguidos de cada

partido, y con base en las ciudades de Santo Domingo, Santiago, San Miguel de la Atalaya, San

Juan y Baní 18 ; también un Regimiento de Caballería de Milicias de blancos, cuyo centro operativo

estaría en Dajabón19; tres Compañías de Morenos Libres, situadas en Santo Domingo, Santiago

y La Vega; y dos Compañías de Fieles Prácticos de la Frontera con la parte francesa de la isla

Española, encargados de la vigilancia de la misma, a manera de guías que debían conducir, en

caso de peligro o invasión, a las tropas regladas o a las milicias que entrarían en acción.

Según el Estado de Tropas de 1784 20 , la guarnición de la isla estaba compuesta por el Batallón

Fijo, con casi 700 plazas 21 la Compañía de Artillería, con 65 22 las unidades de Fieles Prácticos

de la Frontera, con 120, El Regimiento de Milicias de Infantería, con 1.500, las Compañías de

----------------------

17 Reglamento para las Milicias de infantería y Caballería de la Isla de Cuba, AGI, Indiferente General,

1885. Marchena Fernández, Juan, Ejercito y Milicias en el Mundo colonial americano, cit… pág. 106

18 Hojas de servicio en AGI, Santo Domingo, 1095 y 1096. Años 80.

19 En el año 1786 estas Compañías de Caballería pasarían a adoptar el modelo de Dragones, es decir,

infantería montada, denominándose entonces Compañías de Voluntarios de Dragones. Datos sobre

estas unidades y hojas de servicios de estas milicias en AGI. Santo Domingo, 1085 y 1092. Ver también

Marchena Fernández, Juan (coord.) Caballero Gómez, Gumersindo y Torres Arriaza, Diego, El

Ejercito de América antes de la Independencia. Ejército regular y milicias americanas. Hojas de servicio,

uniformes y estudio histórico, Digibis, Madrid, 2005.

156


Plano de Sto. Domingo, 1737 Plano

de la Plaza de Sto. Domingo, capl.

1737. Instituto de Historia y Cultura

Militar Centro Geográfico del Ejército.

Ministerio de Defensa, Madrid, 1999.

Milicias de Caballería con 300, las Compañías de Morenos Libres,

con 300, y las milicias antiguas de los pueblos y ciudades, no regladas,

que sumaban como compañías sueltas más de 6.000 hombres, pero

sin armamento ni instrucción.

A esta guarnición estable se sumó con motivo de la nueva guerra

en 1791, y previendo ataques británicos, el regimiento de Cantabria 23

que estaba en Puerto Rico como refuerzo. Por Real Orden de 25 de

marzo de 1791, se le ordenó marchar al completo a Santo Domingo,

donde llegó en los navíos del jefe de escuadra Gabriel de Aristizabal

a fines de mayo, según informó el gobernador Joaquín García Moreno

23 .

20 Hojas servicio y revistas del Fijo, 1795. Archivo General de Simancas (en adelante AGS) Guerra

Moderna, 7290.

21 Hojas de Servicio y revistas de la Compañía de 1785 en AGI, Santo Domingo, 1097.

22 Este Regimiento, creado en 1703, fue uno de las unidades de refuerzo enviadas a América desde

la península con motivo de la guerra, primero a Puerto Rico en 1790, luego a Santo Domingo al

año siguiente. Marchena Fernández, Juan, Ejercito y Milicias en el Mundo colonial americano,

cit… Listado de unidades del refuerzo peninsular y lugares de desembarque.

23 Informes del gobernador, AGI, Santo Domingo, 1029 y 1030.

157


Historia del Ejército de República Dominicana

UNIFORMES MILITARES

SIGLO XVIII*

Imagen 1: Soldado Fusilero del

Batallón Fijo de Santo Domingo,

uniforme número 116.

Imagen 2: Soldado artillero

de Santo Domingo. Uniforme

de Guarnición, número 118,

(Azul).

Imagen 3: Soldado artillero de

Santo Domingo, uniforme de

campaña blanco, número 119.

Imagen 4: Soldado Fusilero,

Miliciano Voluntarios Blancos

de Infantería de Santo Domingo,

número 120.

1 2

3

4

158


Historia del Ejército de República Dominicana

5 6

7

8

UNIFORMES MILITARES

SIGLO XVIII*

Imagen 5: Soldado Fusilero

Miliciano, Compañías de

Morenos de Santo Domingo,

número 121.

Imagen 6: Oficial Miliciano,

Compañías de Caballería de

Santo Domingo, número 122.

Imagen 7: Oficial Miliciano,

Compañías de Fieles Prácticos

de la Frontera.

Imagen 8: Soldado Fusilero de la

Tercera Brigada del Regimiento

de Infantería de Cantabria,

número 123.

*Unifomes del año 1785. Publicado en:

Marchena Fernández, Juan; Zumárraga

Carmona, Lucía y Caballero Gómez,

Gumersindo, Uniformes del Ejército de

América. Antillas, Panamá y Venezuela,

Ministerio de Defensa, Madrid,

1989, II.1.

159


Historia del Ejército de República Dominicana

Todas estas láminas 21 fueron enviadas por el gobernador de Santo Domingo a la Corte

para dejar constancia de cuáles eran los uniformes finalmente establecidos en su jurisdicción,

siguiendo una circular remitida a todas las cabeceras de guarnición en América a fin de que la

Secretaría de Indias conociese la calidad, forma y diseño de los uniformes americanos. Gracias

a las láminas que enviaron a Madrid contamos hoy con todos estos detalles en decenas de

dibujos originales como estos, conservados en los Archivos de Indias y Simancas. Aunque no

conocemos quien fue el autor de estas acuarelas dominicanas, es de reseñar su calidad, reflejada

incluso en los rostros de los soldados y oficiales aquí retratados.

El vestuario era a veces enviado ya confeccionado desde Barcelona, por ejemplo, como

sucedió en 1764 22 . También se remitían desde España (al igual que el armamento, fusiles y

bayonetas) los correajes y cartucheras, con las insignias correspondientes (como en el caso de

los artilleros, con el doble cañón cruzado) los zapatos o botines, las medias y los sombreros, que

como vemos son tricornios de fieltro peludo negro, galón dorado o blanco y lazo rojo, excepto

el de las Compañías de Morenos que era redondo y de vaqueta 23 , con una pluma roja como

distintivo.

En otras ocasiones, como ésta de la década de los 80 que se refleja en los dibujos, se enviaban

desde España sólo las telas y el uniforme se acababa de confeccionar en destino.

Así, en el expediente sobre los uniformes que aquí tratamos de 1785, el gobernador de Santo

Domingo envió también muestras del tejido con el que finalmente se habían confeccionado

los uniformes, de “cotín” o “crèa” 24 .

Pero la historia siguió su curso. En la década de los 90 se desarrolló en la isla la guerra contra

la Francia Repúblicana 25 . En enero de 1794 tropas del Batallón Fijo de Santo Domingo y del Regimiento

de Cantabria, con apoyo de los navíos de Gabriel de Aristizabal 26 , atacaron y rindieron

la plaza fuerte francesa de Bayajá y el fuerte de Fort-Dauphin, en el norte de la isla, obteniendo

----------------------

21 Excepto la del regimiento de Cantabria, que pertenece al Álbum de Uniformes del Ejército, de 1805, como se cita.

22 Expediente en AGI, Santo Domingo, 1094.

23 Cuero de ternera curtido y adobado.

24 Cotín o cotón es una derivación del inglés cotton, y del francés coton, algodón, y consistía en un tela de algodón ligera. Crea, del francés

crée, es un lienzo entrefino (de algodón) que se usaba para camisas, sábanas, chupas, etc.

25 Expediente sobre las campañas en la isla en AGI, Estado, 13 y 14.

26 Mandaba una escuadra de 11 navíos y siete fragatas, destinada a apoyar las acciones por tierra en Santo Domingo contra los franceses.

Representó el despliegue naval más importante en el Caribe. Marchena Fernández, Juan, “El Ejército Colonial y la Armada de la monarquía

española en el proceso de las Independencias Latinoamericanas”, en Heraclio Bonilla (ed.), La Cuestión Colonial, Ed. Universidad

Nacional de Colombia-CLACSO, Bogotá, 2011.

160


Historia del Ejército de República Dominicana

más de mil prisioneros y numeroso material y pertrechos 27 . Fue una posición que duró poco en

sus manos, porque los avatares de la guerra, tanto en Europa como en América, hicieron que la

plaza fuera devuelta a los franceses, lo que se aprovechó para concentrar las tropas en la capital

dominicana para mejor defenderla del ataque que se suponía con toda seguridad que habría

de producirse, según evolucionaban los acontecimientos. El 14 de junio de 1796 los franceses

entraron en Bayajá y la mayor parte de los soldados del Cantabria se embarcaron en los navíos

de Aristizabal para ser conducidas a La Habana. El Fijo regresó a Santo Domingo 28 .

En julio de 1799, un aislado y sin recursos Joaquín García Moreno solicitó una vez más la

salida de las tropas y de las autoridades españolas, ante la presencia del ejército franco-haitiano al

que no podía combatir por tenerlo prohibido. Por otra parte, debido a las malas condiciones de

la mar, durante ese verano los navíos de Aristizabal no pudieron salir de La Habana a recogerles.

Tuvieron que esperar a diciembre para que la Real Audiencia fuera embarcada para Cuba, quedando

al cuidado de la capital el gobernador con el Fijo y la Artillería, aunque ya para entonces

sólo contaba con 651 soldados, incluyendo algunos piquetes del Regimiento de Cantabria 29 .

Por fin, el 4 de febrero de 1801, el gobernador García Moreno informaba a la Corte de la

entrega de la capital a Toussaint L’Ouverture 30 , y en carta de 4 de marzo comunicaba que el 22

de febrero había salido de la isla con las tropas que quisieron marchar, una vez formalizados

todos los detalles 31 de la transmisión de autoridades.

El Fijo terminó por ser disuelto y la tropa que así lo deseó fue embarcada para Cuba. Un

gran porcentaje del mismo, incluidos muchos oficiales, permaneció en Santo Domingo, dado que

casi todos eran naturales de la capital y su entorno. Igual sucedió con los artilleros y obviamente

con las milicias. Culminaba así un ciclo temporal en la historia militar dominicana, durante el

cual estos uniformes que ahora tratamos en estas páginas, formaron parte del colorista paisaje

urbano de la ciudad y de la isla.

----------------------

28 Expedientes sobre lo sucedido en la entrega de Bayajá por su gobernador, el Marqués de Casa Calvo, en AGI, Estado 5 y 13.

27 Expediente sobre la toma de la plaza remitidos por el gobernador García Moreno, que se desplazó desde la capital. AGI, Santo Domingo, 957.

29 Carta de García Moreno, 10 de noviembre de 1799, sobre la fuerza efectiva de la ciudad. Archivo Histórico Nacional, Madrid (en adelante

AHN) Estado, 3394.

29 Carta de García Moreno, 10 de noviembre de 1799, sobre la fuerza efectiva de la ciudad. Archivo Histórico Nacional, Madrid (en adelante

AHN) Estado, 3394.

30 Carta en AHN, Estado, 3394.

30 Carta en AHN, Estado, 3394.

161


Historia del Ejército de República Dominicana

Piramide instalada en la frontera

para delimitar la división de la isla en la

Colonia Francesa y Española, a raiz de

la firma del Tratado de Aranjuez. La

mísma tenía el nombre de España en

una cara y en el anverso el de Francia.

TRATADO DE ARANJUEZ

En 1776 los gobernadores José Solano de Santo Domingo y

el señor D´Ennery de Saint Domingue, en San Miguel de la

Atalaya firmaron el acuerdo de la división de la isla, cuya decisión

consta de 221 pirámides, mojones y señales hechas de piedra

donde se escribieron los nombres de España y Francia.

Los artículos primero y segundo del Tratado de Aranjuez establecían

los siguientes límites: ¨Procediendo al cumplimiento del

referido Tratado, empieza la línea de Demarcación de Límites en

la Costa del Norte de esta isla y boca del río Dajabón o Masacre

y termina en la costa del Sur y boca del río Pedernales, en cuyas

162


Historia del Ejército de República Dominicana

orillas se han colocado las pirámides que figuran en el plano con

las inscripciones de France-España, gravadas en piedra y puesto los

números extremos 1; 221: Todo los demás se manifiesta claramente

en el Plano según su colocación. Se presume, y entiende por derecha

o izquierda de la Línea de los Comisarios en su marcha, y en los ríos,

y arroyos la de su corriente saliendo de su origen...¨ (Antonio Del

Monte y Tejada: ¨Historia de Santo Domingo¨, Tomo III. Tercera

edición , Biblioteca Dominicana; Serie I, vol. III, Ciudad Trujillo,

República Dominicana, 1953, pág. 93).

Detalles de una maqueta de la ciudad

de Santo Domingo en 1785. Fuente:

Museo de Las Casas Reales.

163


Historia del Ejército de República Dominicana

Recreación artística representando

una alegoría de la lectura del bando que

anunció en la ciudad de Santo Domingo,

la firma del Tratado de Basilea.

TRATADO DE BASILEA

El tratado de Aranjuez fue interrumpido a partir del día 22

de junio de 1795, fecha en que la Corona española cede a

Francia toda la parte este de la isla mediante la firma del

Tratado de Basilea.

La Colonia Francesa en la isla de Santo Domingo desde el siglo

XVII, fue un factor demográfico importante, ya que a esa Colonia

ingresaron en espacio de dos siglos, cientos de miles de esclavos

africanos, así como decenas de miles de ciudadanos franceses.

164


Historia del Ejército de República Dominicana

La razón del poblamiento estaba vinculada a la economía de plantación esclavista, implementada

por Francia en ese territorio. Esa colonia suplía el 80% de la materia prima exportada

desde América hacia Francia, por lo que el territorio de la isla era de gran importancia para esa

potencia.

Al momento en que Francia y España llegan a un acuerdo de paz para detener una guerra

que se había iniciado en el Viejo Continente en 1793, entre esas dos potencias, los franceses pusieron

sus ojos en la Parte Occidental de La Española que era propiedad de España. El Tratado

de Basilea incluía el territorio de las tropas de Francia del territorio de España, a cambio de que

España entregara a Francia el territorio español de la isla de Santo Domingo.

El debilitamiento económico y político de España por las frecuentes y prolongadas guerras,

determinó la suerte de La Española. La ausencia de un ejército, la falta de control de la zona

noroeste por parte de las autoridades que se desempeñaban en este territorio insular en nombre

de la monarquía, de hecho, la división de la isla de Santo Domingo. Como resultado de ese

fraccionamiento, España ocuparía las dos terceras partes de ese territorio, el cual pasó a ser conocido

como Santo Domingo Español, mientras que Francia ocuparía el otro tercio, conocido

como Santo Domingo Francés o Saint Domingue.

165


Historia del Ejército de República Dominicana

CONTRARIAMENTE a

lo estipulado en el Tratado de

Basilea, España no dio por

finalizada su presencia en Santo

Domingo al mes de la firma

del mismo, premisa inicial del

tiempo necesario para efectuar

el abandono, sino que ésta se

prolongó contra su voluntad

durante más de cinco años,

período durante el cual se vio

obligada a continuar ejerciendo

las funciones militares, económicas

y jurídicas, que había

realizado hasta ese momento,

si bien únicamente en la consideración

de Metrópoli interina,

pues legalmente la propietaria

de la colonia era Francia.

Fernando Carrera Montero, Las

Complejas Relaciones de España

con la Española, Pág. 544.

ERA DE FRANCIA

EN SANTO DOMINGO

A

la llegada de la flota francesa a la isla, dos generales franceses

compartían el Comando Militar en la parte oriental de la isla:

el general Louis Ferrand, en Montecristi; y el general Kerverseau,

en Santo Domingo.

Cuando se produjo la capitulación de las tropas francesas de la

parte occidental de la isla, la intención del general Kerverseau era

cumplir con la orden enviada desde Puerto Príncipe que sus tropas

regresaran a Francia. Sin embargo, el lro. de enero de 1804, después

de realizar una marcha forzada desde Montecristi, el general Ferrand

le asesta un golpe de Estado y lo envía a Francia, preparándose para

resistir con sus escasas fuerzas el último ataque de los negros.

En 1805 se originó la invasión de Dessalines y Christophe. Los

primeros efectivos militares se dirigieron por el valle de Neyba hacia

nuestro país, y las segundas tropas por el valle del Cibao. Este último

tuvo que enfrentar la resistencia de aproximadamente 200 pobladores

de Santiago, encabezados por Serapio Reynoso del Orbe, los

cuales se batieron en un desigual combate con más de 2000 efectivos

haitianos, quienes castigaron esta osadía degollando a los prisioneros

y saqueando la ciudad en su totalidad.

En Santo Domingo, entre tanto, la ciudad se preparó a resistir el

ataque de forma tal, que cuando llegó el ejército haitiano ya Ferrand

había preparado la defensa de la plaza, disponiendo el incendio de

San Carlos, elevando la muralla, acopiando víveres y armando para la

lucha a la población hábil. Con esas medidas conformó Ferrand un

contingente de aproximadamente 2,000 hombres, los que se enfrentarían

al ejército haitiano compuesto de aproximadamente 21,000

hombres.

El 8 de marzo se dio inicio al sitio de Santo Domingo, el cual

se extendió por tres semanas, durante las cuales los franceses, ayudados

por los criollos, trataron de romper el cerco, en una de cuyas

acciones perdió la vida el Capitán de Milicias Don Juan Barón, quien

166


Historia del Ejército de República Dominicana

había puesto sus servicios a disposición de los franceses como la

mayoría de los criollos, quienes preferían a los galos en lugar de verse

sometidos a los esclavos.

Al no poder tomar su objetivo, los haitianos tuvieron que abandonar

la capital ante la amenaza de unas fragatas inglesas que se

dirigían hacia el occidente, y temiendo que atacaran a Haití, se dirigieron

hacia allá, no sin antes incendiar todas las poblaciones que

encontraban a su paso, siendo el más famoso de sus desmanes el

degüello sanguinario de que fueron objeto los habitantes de Moca.

Luego de la fallida invasión haitiana, Ferrand se mantuvo en

Santo Domingo hasta 1808. Los historiadores que narran los hechos

y acontecimientos de esa época, coinciden en que Ferrand dirigió

con mucho acierto la administración de la colonia, logrando revitalizar

la economía y aumentando la producción agrícola y la ganadería.

Era de Francia. Mapa de

la ciudad de Santo Domingo y

parte de sus alrededores, 1808.

167


Historia del Ejército de República Dominicana

LA RECONQUISTA:

BATALLA DE PALO HINCADO

La invasión que realizó a España Napoleón Bonaparte,

Emperador de Francia, en 1808, causó

un profundo rechazo en Santo Domingo, ya

que los habitantes de la parte oriental se consideraban

herederos de la cultura española. Este acontecimiento,

unido a las disposiciones de Ferrand, que prohibían a los

hateros negociar con los compradores haitianos, fueron

el detonante para que se iniciara un movimiento conspirativo

encabezado por Don Juan Sánchez Ramírez, que

la historia conoce como “la Reconquista”.

Después que Sánchez Ramírez realizó algunos contactos

en el interior, los que le valieron para ganar adeptos

a la causa de la monarquía, se trasladó a Puerto Rico,

donde obtuvo de su gobernador, Don Toribio Montes, el

ofrecimiento de auxilios y recursos para cuando llegara el

momento de la acción.

De todo este laborantismo tenía conocimiento el

gobernador Ferrand, quien llamó a Sánchez Ramírez a su

despacho y le planteó que conocía que estaba activando

sus preparativos para la reconquista. Sánchez Ramírez

contaba con el apoyo de Ciriaco Ramírez, activo dirigente

popular de la región sur, quien logró aglutinar a importantes

sectores de esa región.

Para el 28 de octubre de 1808, Don Juan Sánchez Ramírez

tenía seis compañías en el Seibo, las cuales obedecían

el mando de Don Vicente Mercedes. Además, había

establecido un cantón en San Gerónimo. De otra parte,

Sánchez Ramírez le había ordenado al capitán Antonio

168


Historia del Ejército de República Dominicana

Obra: La Era de Francia en Santo

Domingo / Autor: Pedro Céspedes /

Colección: FPV.

169


Historia del Ejército de República Dominicana

Núñez dirigirse a la costa para desarmar a los enemigos que habitaban en ella. En ese sentido, el

general les había comunicado a todos los hombres comprometidos en esas acciones los planes

que se disponía a ejecutar.

Convencido de que la conspiración estaba en pie, el general Ferrand envió tropas al sur

al mando del coronel Ausenac. Realizadas las investigaciones de lugar, Ausenac se convenció

de que se preparaba un levantamiento apoyado por haitianos e ingleses, pero que en la isla era

encabezado por Ciriaco Ramírez, por cuya cabeza y la de los demás líderes de la conspiración se

ofrecieron de inmediato recompensas.

Descubiertos los planes de los dirigentes de la Reconquista, en esa región se libraron fieros

combates entre ambas partes. En los primeros días de noviembre desembarcaron en Boca de

Yuma unos 300 hombres enviados por el gobernador de Puerto Rico, los cuales se unieron a

las tropas que Sánchez Ramírez había podido reunir en El Seibo. Ya Sánchez Ramírez y sus

hombres habían vencido la resistencia regional y ahora se preparaban a marchar sobre Santo

Domingo.

Enterado el gobernador Francés de los planes de los insurrectos, decidió salir a su encuentro,

no sin antes posesionar al general Du Barquier como su sucesor en el gobierno. De inmediato

Ferrand partió hacia El Seibo con 620 hombres, divididos en dos Regimientos de Infantería de

línea. Los regimientos 37 y el 89 estaban al mando del teniente coronel Allier, quien ejercía el

comando directo de la tropa, y unos 200 jinetes criollos fueron puestos bajo el mando de Don

Toribio Ramírez.

El 7 de noviembre de 1808, Sánchez Ramírez colocó su dispositivo en la Sabana de Palo

Hincado. El grueso de la infantería estaba situado en el centro, compuesta de 400 fusileros bajo

el mando del teniente Don Francisco Díaz. En el extremo derecho de la infantería, ocultos en

una cañada, se encontraban 200 hombres armados de machetes, al mando del capitán de milicias

Pedro Reynoso. En el flanco derecho fue colocada una unidad de caballería, armada de sable y

lanza, bajo el mando del capitán de dragones Don Vicente Mercedes. En el flanco izquierdo fue

colocada otra unidad de caballería armada de lanza y machete.

Al mando del capitán de milicias Don Antonio Sosa, ubicó Sánchez Ramírez una avanzada

compuesta de 30 fusileros dirigidos por un oficial puertorriqueño de nombre Don José de la

Rosa, cuya misión era atacar por la retaguardia a las tropas francesas empeñadas en la acción.

Sánchez Ramírez ubicó además 25 hombres en el lado sur de la Sabana con el objetivo de llevar

170


Historia del Ejército de República Dominicana

Monumento en homenaje

a los héroes de la Batalla de

Palo Hincado, en la Provincia

de El Seibo.

171


Historia del Ejército de República Dominicana

JEAN LOUIS FERRAND

(1756-1808). General francés

que gobernó Santo Domingo

durante la llamada Era de

Francia.

Nació en Besanzón (Dubs),

Francia. Participó en la guerra

de independencia de EE.UU.

De regreso a su país, después de

guardar prisión por breve tiempo

en la época del Terror, se enroló

en la expedición de Leclerc

contra los revolucionarios del

Santo Domingo francés. Quedó

en Montecristi al mando de 600

hombres. Luego de derrotado

definitivamente en el Fuerte

Bertier el ejército galo en Santo

Domingo francés, marchó al E.,

a la ciudad amurallada de Santo

Domingo español. Desconoció

el mando del general Kerverseau,

lo embarcó a Francia, y

se quedó en la parte este de la

isla con poco menos de dos mil

soldados, desde donde pretendía

reconquistar el occidente.

un ataque envolvente para sorprender las tropas

francesas. Preparada las acciones, Sánchez Ramírez

no quiso dejar cabos sueltos, por lo que

designó al comandante Don Manuel Carvajal,

al mando del ala derecha del dispositivo, y al

comandante Don Pedro Vásquez, como responsable

del ala izquierda.

Conociendo Sánchez Ramírez del avance

de los franceses, comenzó a arengar a los soldados

sobre la justeza de la causa, la cual terminó

con la siguiente sentencia: “Pena de la vida al

que vuelva la cara al enemigo; pena de la vida al

tambor que tocare retirada; y pena de la vida al

oficial que la mandare a tocar; aunque fuere yo

mismo”.

Al llegar a la sabana, Ferrand formó su ejército

en dos columnas y avanzó a tambor batiente

sin hacer ningún disparo. Cuando los franceses

se encontraban a una distancia de 900 metros,

los criollos iniciaron el combate con un fuego

de desarticulación sobre el grueso del enemigo

por parte de los fusileros, los cuales, desde sus

ventajosas posiciones, produjeron mucha confusión

y algunas bajas en las filas francesas.

El comandante Allier ordenó a seguidas

desplegarse en línea de batalla, avanzando ambas

columnas en base a fuego y maniobra.

No se había repuesto aún el enemigo de la

carga de la caballería, cuando los 200 hombres

armados de machetes ocultos en la cañada,

asaltaron por sorpresa las tropas enemigas y

causaron innumerables bajas.

172


Historia del Ejército de República Dominicana

Ante esta crítica situación, el general Ferrand le ordenó a Don

Toribio Ramírez que comprometiera su unidad en el combate.

Pero al momento de entrar en acción desde la retaguardia francesa,

quienes recibieron el ataque fueron a los propios franceses. El paso

inmediato fue la entrada en acción de la caballería de los criollos,

la cual irrumpió con gran ímpetu por ambos flancos, acrecentando,

aún más la incertidumbre en las tropas enemigas. Esta acción

consolidó el éxito de la operación en favor de los criollos. En esta

circunstancia, Sánchez Ramírez lanzó sus reservas y a los 30 hombres

de la avanzada al asalto final. En ese momento, en el centro de

la Sabana se escenificaba un desigual, pero encarnizado combate

cuerpo a cuerpo.

De los 620 soldados franceses, sólo lograron salvar la vida

20 de ellos, quienes pudieron romper el cerco a fuego y sangre

y emprender la retirada. Al frente de los que huían iba el general

Ferrand.

El enemigo fue perseguido por la caballería criolla. El general

Ferrand, ante este asedio, se detuvo en la cañada de Guaiquía, y se

suicidó de un pistoletazo. Pero el suceso no concluyó allí, puesto

que Pedro Santana, padre del que sería el primer Presidente de

la República y héroe de las Batallas de Azua y de Las Carreras,

decapitó a Ferrand.

Recibida la noticia en Santo Domingo de la derrota de los franceses

en Palo Hincado, se iniciaron los preparativos para resistir el

ataque que sobrevendría. El 27 de noviembre se instaló Sánchez

Ramírez en Jainamosa, tendiéndole un sitio a la capital, que unido

a un bloqueo naval que iniciaron los ingleses y puertorriqueños,

obligó a los franceses a capitular en julio de 1809, entregándole la

plaza a las tropas inglesas, quienes exigieron una compensación

de 400,000 pesos por gastos de guerra y algunas ventajas en el

comercio de la colonia.

Con estas acciones terminaba la era de Francia en la Colonia y

se iniciaba un nuevo período de coloniaje español.

JUAN SÁNCHEZ RAMÍREZ

fue un militar y político español,

gobernador de Santo Domingo

Español (Actual República

Dominicana) durante el período

1808-1811 (etapa conocida

como España Boba), habitante

en la colonia de Santo Domingo.

Fue un comandante de la guerra

de la Reconquista ya que conspiró

contra la ocupación francesa

en favor de los españoles de

Santo Domingo. Derrotó a

Ferrand y Cheo Reynoso tomó

la capital con ayuda británica

(1809). Restableció la soberanía

española, siendo reconocido

como Capitán General de la

colonia. Encabezó a los españoles

para hacerle la guerra a

la ocupación francesa, porque

como muchos de los habitantes

de la colonia de Santo Domingo

en aquel entonces, no pudo

concebir que con el Tratado

de Basilea, España tirara por la

borda más de tres siglos de historia,

lengua, religión y cultura,

por eso luchó para mantener la

nación y preservar la identidad

española.

173


Historia del Ejército de República Dominicana

EL PERÍODO DE LA ESPAÑA BOBA

Se conoce como período de España Boba, el comprendido entre 1809 y 1821. El calificativo

de Boba se corresponde con el estado general de miseria en que desenvolvió

la sociedad de la parte española de la isla.

Durante éste período no sucedieron conflictos en que se vieran involucradas las fuerzas

militares.

Casi inmediatamente después de instalado el gobierno provisional de José Núñez de

Cáceres, iniciándose así la Independencia Efímera, lo que ocurrió la madrugada del 1 de

diciembre de 1821, el gobierno se propuso elaborar la Constitución política del Nuevo

Estado Independiente del Haití Español.

Esta iniciativa fue cercenada cuando 71 días más tarde el Presidente haitiano, Jean

Pierre Boyer, hacía su entrada a la ciudad de Santo Domingo, con el pretexto de que había

sido llamado por los habitantes de la parte este de la Isla.

Bajo la premisa de que “la isla de Santo Domingo es una e indivisible”, Boyer siguió

su tarea hasta ocupar la parte del territorio isleño que nos correspondía, lo que suponía el

fin, desde el 9 de febrero de 1822, de nuestro primer intento independentista y el inicio de

la ocupación haitiana.

INDEPENDENCIA EFÍMERA

Con la declaratoria de independencia firmada el 1 de diciembre de 1821 por José Núñez

de Cáceres se logró derrocar al gobernador español Pascual Real, proclamando así el

nuevo Estado bajo el nombre de Estado Independiente de Haití Español.

La noticia corrió rápidamente. De inmediato fue difundida en España y Haití y Núñez

de Cáceres se vio en la disyuntiva de tener que enfrentar represalias.

Encaminó esfuerzos de incorporar al nuevo estado a La Gran Colombia, encabezada

por Simón Bolívar sin poder lograrlo, obstante haberse izado en nuestro territorio la bandera

de esa confederación.

La existencia de este ensayo libertario fue ahogado por no recibir el respaldo de la población

de la época y la ocupación encabezada por el presidente haitiano Jean Pierre Boyer.

174


Historia del Ejército de República Dominicana

Obra: La Independencia

Efímera / Autor: Cándido Bidó,

2005 / Colección: FPV.

175


Historia del Ejército de República Dominicana

OCUPACIÓN HAITIANA

La ocupación haitiana se produjo en febrero de 1822. Los haitianos

aprovecharon la debilidad de la Independencia Efímera

proclamada por José Núñez de Cáceres, el 1 de diciembre de

1821.

La primera medida tomada por Jean Pierre Boyer fue la proclamación

de la abolición de la esclavitud, que era exigida desde mucho

tiempo atrás por amplios sectores sociales. Aparte de la abolición de

la esclavitud, los haitianos procedieron a confiscar los bienes de la

iglesia y de los propietarios que habían emigrado de Santo Domingo,

y a instaurar el Código Civil Francés.

Para que Francia reconociese la independencia haitiana, el gobierno

de Haití aceptó el pago de 150 millones de francos a Francia.

Para cubrir el pago de la deuda, a la parte Este de la isla (lo que es

hoy República Dominicana) se le aplicó un impuesto extraordinario

que generó gran malestar en la población dominicana.

El presidente haitiano Jean Pierre Boyer, en su ruta hacia Santo

Domingo de Guzmán, estableció destacamentos militares en Las

Matas de Farfán comandado por el teniente coronel Jean Marie Saladín;

en San Juan de la Maguana, por Isnardy; en Azua, encabezado

por el coronel Freemont, y en Baní, bajo el mando del coronel Hogu.

El general Maximiliano Borgellá fue designado jefe del Departamento

Ozama, con asiento en Santo Domingo.

El general Prophette Daniel, fue puesto como jefe del Departamento

Cibao, con sede en Santiago de los Caballeros.

176


Historia del Ejército de República Dominicana

REGIMIENTOS MILITARES

Durante la época de predominio de la ocupación haitiana, la cual

se extendió desde el 9 de febrero de 1822 hasta el 27 de febrero de

1844, fueron creados los Regimientos de Infantería de línea 31, 32

y 33.

Con las compañías de negros libres existentes, se formó el

primer batallón del 31º Regimiento, que recayó bajo el mando del

coronel Pablo Alí. Con los llamados libertos de la palma, esclavos

liberados por Boyer, se formó el primer batallón del 32º Regimiento.

Con las compañías de Santiago, La Vega y Puerto Plata, se formó

el 33º Regimiento, el cual tenía su asiento en Santiago de los

Caballeros.

El general Borgellá dispuso un censo de todos los hombres en

la ciudad capital, reuniéndolos el 12 de junio de 1822 en la Plaza de

Armas (Parque Colón), donde se efectuó una parada o desfile militar

de los dos primeros batallones, después de cuya ceremonia apartó a

los empadronados más jóvenes que tuvieran aptitud militar.

En esa forma fueron complementados los regimientos 31ºy 32º.

En fecha 3 de diciembre de 1823, el presidente haitiano Boyer

emitió una circular con instrucciones para el reclutamiento de los jóvenes

entre la edad de 16 a 25 años, los que debían integrar los cuerpos

de gendarmería o guardias nacionales de la parte E. de la parte española

de la isla.

Se utilizaron reclutamientos forzosos para completar cuatro

compañías de artillería. Esas compañías debían ser organizadas entre

177


Historia del Ejército de República Dominicana

los artesanos, aunque se dejaba abierta la posibilidad de completar

con ellos la formación de las compañías de infantería de línea del

regimiento 33, a las que todavía les faltaban hombres.

En virtud de ese reclutamiento pasaron por las filas de la Guardia

Nacional el patricio Juan Pablo Duarte, todos los demás trinitarios y

una gran cantidad de jóvenes que se destacaron en nuestra guerra de

independencia.

Pero eran los regimientos 31º, 32º y 33º, los que constituían el

núcleo principal de las tropas de líneas selectivas castrenses, destacándose

entre los nuestros: los hermanos José Joaquín, Gabino y

Eusebio Puello; Felipe Alfau y Bustamante y José Nicolás Gómez,

entre otros.

178


Historia del Ejército de República Dominicana

CONSPIRACIÓN DE LOS ALCARRIZOS

Los dominicanos residentes en Santo Domingo comenzaron

a manifestar su descontento con los interventores haitianos

desde los primeros días de la ocupación.

El movimiento estaba encabezado por Baltazar de Nova y Antonino

González, dos reconocidos criollos que habían perdido sus

bienes a consecuencia de la intervención de los haitianos y deseaban

librarse de la opresión que se ejercía contra esta parte de la isla para

poder recuperarse económicamente. Fueron juzgados y condenados

de manera drástica.

La sentencia se ejecutó y los cuatro condenados principales

fueron fusilados en la tarde del siguiente día, 9 de marzo, junto al

Fuerte de San Gil (en la hoy Av. George Washington a esquina con

calle Palo Hincado). Según Henríquez Ureña, mientras el pelotón de

la ejecución enfilaba los arcabuces contra su pecho, Lázaro Núñez

alzó su voz y dijo: “¡Dominicanos! ¡Nuestra muerte no debe ser

inútil!”

Obra: Conspiración de los Alcarrizos

/ Autor: Ramón Sandoval, 2005 /

Colección: FPV.

179


Historia del Ejército de República Dominicana

180


Historia del Ejército de República Dominicana

ANTECEDENTES DE LA

INDEPENDENCIA

La lucha que llevaron a cabo los Trinitarios por liberarnos de la

dominación haitiana está llena de episodios en los que sus organizadores

y simpatizantes sufrieron persecución, cárcel, exilio y

se vieron obligados a vencer muchos obstáculos. Sin embargo, ello no fue

óbice para que al final su organización saliera victoriosa.

La estrategia de los trinitarios estuvo cimentada en movimientos

tácticos que debían ser implementados en varias etapas, las cuales contemplaban

la organización de obras de teatro legales y aceptadas por

los interventores, todas ellas dirigidas a orientar a la población sobre la

necesidad de que el pueblo de origen español lograra la emancipación

extranjera.

Los anteriores movimientos estaban acompañados de actividades

conexas, organizadas con el propósito de orientar a la población sobre la

necesidad de liberarnos de la dominación hatiana. Estos últimos, no obstante,

ocultaban la finalidad de preparar a los hombres tácticamente en el

plano militar, a fin de organizar y armar a la población posteriormente.

Simultáneamente con esos movimientos políticos organizados con

la finalidad de orientar a la población, Juan Pablo Duarte quiso predicar

con su ejemplo. En ese sentido, se presentó en la plaza de Armas donde

el ejército haitiano entrenaba los cuerpos militares y policiales, se hizo de

un uniforme e ingresó en la Guardia Nacional.

Su formación y capacidad innata facilitó que le asignaran en el cargo

de furrier (oficial encargado de las cobranzas) de su compañía. En aquel

entonces las funciones de la Guardia eran mayormente policiales pero su

organización era militar. Provisto del armamento reglamentario, Duarte

realizaba sus ejercicios con la mira puesta en el día en que éste entrenamiento

le sirviera para conquistar la independencia.

181


Historia del Ejército de República Dominicana

JURAMENTO TRINITARIO

En el nombre de la Santísima,

Augustísima e indivisible

Trinidad de Dios Omnipotente:

juro y prometo, por mi honor

y mi conciencia, en manos de

nuestro Presidente Señor Juan

Pablo Duarte, cooperar con mi

persona, vida y bienes habidos

y por haber, a la separación

definitiva del gobierno haitiano

y a implantar una república

libre y soberana e independiente

de toda dominación

extranjera, que se denominará

República Dominicana, la cual

tendrá su pabellón tricolor en

cuartos encarnados y azules,

atravesado con una cruz blanca;

la República establecerá su

correspondiente escudo de

armas. Mientras tanto seremos

reconocidos los trinitarios,

con las palabras sacramentales:

“Dios, Patria y Libertad”. Así

lo ratifico y prometo ante Dios

y ante el mundo. Si tal hago,

Dios me proteja y de no, me lo

tome en cuenta y mis consocios

me castiguen el perjurio y la

traición, si los vendo.*

* Pérez y Pérez, Rafael Leonidas,

“Aclaraciones sobre el Juramento Trinitario

(Basadas en el Testimonio de Félix

María Ruiz)”, conferencia, Academia

Dominicana de la Historia, Santo

Domingo, D.N., 8-7-2004.

Desde 1837, mientras en Haití tomaba cuerpo el sentimiento de

protesta contra la dictadura de Boyer, alentado principalmente por el

diputado Hérard Dumesle; Duarte, nutrido por la condición que le

brindaba la posibilidad de aprovechar esas contradicciones en el seno

del enemigo a favor de la causa de la independencia, continuaba su

discreto apostolado en la ciudad de Santo Domingo y zonas aledañas.

Para la primera mitad del año 1838, Juan Pablo Duarte comprobaba

ya que el latente espíritu de rebeldía que se incubaba en la

población expresaba progresos en algunos habitantes de la isla, pues

tanto la represión desatada en contra de la población como la crisis

económica existente manifestaban signos de madurez.

182


Historia del Ejército de República Dominicana

Se destacaban por su compenetración con las ideas de Duarte,

Juan Isidro Pérez y Pedro Alejandrino Pina. Los demás eran Benito

González, Félix María Ruiz, José María Serra, Jacinto de la Concha,

Felipe Alfau, Juan Nepomuceno Ravelo, los sacerdotes Bonilla y Carrasco,

Pedro Pablo de Bonilla, Félix María del Monte, Pedro Antonio

Bobea, Juan Nepomuceno Tejera y Epifanio Billini, quienes habían

demostrado estar firmemente convencidos de la necesidad de liberarse

de la opresión haitiana.

Duarte participaba en la redacción y distribución de las hojas

subversivas, al tiempo que hacía esfuerzos por concientizar a sus seguidores

en que la promoción de las ideas y el debate soliviantaban

la conciencia pública.

Recreación artística del

Juramento Trinitario del artista

Wylbel Familia, 2013.

183


Historia del Ejército de República Dominicana

ACTIVIDAD DE MELLA.

Alegoría sobre las actividades de

Ramón Matías Mella entre los jóvenes

de su época en la ciudad colonial entre

1838-1844.

Después de meditar en las diferentes tácticas de lucha apropiadas

para iniciar la batalla política contra los interventores, Duarte

concibió que el núcleo de la trama debía sustentarse en una sociedad

secreta compuesta por un director y ocho miembros, cuyo primer

objetivo sería la conquista de prosélitos bajo grave juramento. Los

comprometidos sólo conocerían y quedarían vinculados a su iniciador,

jurando a su vez comprometer a dos más. A esa organización

llamaron los convocados “La Trinitaria”.

De esta manera se inició la formación de una red conspirativa

que iría penetrando en todos los rincones de la ciudad, especialmente

entre los dominicanos enrolados en los cuerpos armados y en la

juventud apta para combatir. Luego se extendería a las cabeceras de

distritos y a los demás pueblos, hasta cubrir completamente el territorio

oriental.

184


Historia del Ejército de República Dominicana

Disponiendo la conjura, se formarían células de tres, con un sentido tal de clandestinidad

y seguridad interna, que si un iniciado, por desgracia, se convirtiera en delator, sólo podría denunciar

a sus dos compañeros de célula, puesto que ignoraría nombre y ubicación de los demás

adeptos. Una vez estuvieran en poder del director y sus ocho compañeros componentes del

núcleo central las informaciones necesarias sobre el número, importancia y ubicación de los

comprometidos, entonces se impartirían las órdenes para un levantamiento general, simultáneo

y coordinado en todo el territorio de la antigua parte española de la isla de Santo Domingo con

el que se esperaba liberarnos de la opresión extranjera.

Poco se sabe de estos movimientos. Carecemos de la documentación necesaria que contengan

crónicas con testimonios que nos edifiquen sobre estas tareas emprendidas por los Trinitarios.

Sin embargo, su importancia puede colegirse por la magnitud de los posteriores sucesos de

1843 y 1844, los cuales pusieron de manifiesto lo profunda y extendida de la red conspirativa.

Se tienen vagas noticias de que Sánchez realizó labores de proselitismo en la región oriental

y Mella en el Cibao. Duarte, de su parte, se hizo inscribir como agrimensor y viajaba a pueblos

y campos con el también agrimensor Ricardo Miura en aparentes trabajos profesionales que no

tenían otro objetivo que no fuera el de sumar a la trama personas de valía.

A la conquista de prosélitos se agregó otra fase de la preparación de la independencia: la

instrucción militar. Los Trinitarios y principales adeptos de Santo Domingo eran miembros de

la Guardia Nacional y como tales poseían sus uniformes y sables. También estaban autorizados

a portar pistolas y mosquetones por las propias autoridades haitianas. Estas circunstancias los

convertían en soldados potenciales del futuro ejército libertador.

Al entrenamiento práctico los Trinitarios agregaron el estudio teórico de la estrategia y la

táctica, así como el aprendizaje de la esgrima, que ya desde antes practicaban en el patio del

almacén de Juan José Duarte, padre de Juan Pablo, al lado de la Atarazana. Allí, a la sombra de la

mole abovedada alternaban sus lecturas con lecciones de florete. Ello le mantenía la mente puesta

en el día en que el estallido de la revolución que fraguaban los obligara a combatir en el campo

de batalla.

En aquella época, no obstante la preeminente utilización de las armas de fuego y el progreso

de la artillería, el arma blanca tenía todavía enorme importancia en el arte de la guerra. La tenía

en proporción a la frecuencia con que se combatía cuerpo a cuerpo o a caballo. Ya veremos que

esta importancia sería aun más significativa que en otras partes de Latinoamérica, donde las

batallas contra el agresor iban a ganarse superando la ventaja numérica y el mejor armamento

con la mayor destreza en el uso del arma blanca.

185


Historia del Ejército de República Dominicana

DUARTE MILITAR

Hemos incluido este texto con la recomendación especial del profesor José Joaquín Pérez Saviñón,

presidente del Instituto Duartiano y en reconocimiento a los altos méritos militares del Fundador de la República.

Previamente a la conformación de la Sociedad Trinitaria, en el 1834, con veintiún años de

edad, Duarte cumplió con el compromiso de la conscripción militar con la que el gobierno

haitiano obligaba a todo ciudadano desde los quince años de edad hasta los sesenta,

si no pertenecía a la tropa de línea, ni era empleado del servicio judicial u ocupara un puesto en

la administración pública. En sus Memorias del año 1843, Antonio López Villanueva computa

que existían de diez a doce mil miembros en las Guardias Nacionales. Rosa Duarte hace figurar

en los Apuntes que su hermano Juan Pablo entró a la Guardia Nacional como furrier (el cabo

que raciona la comida entre las tropas), proveyéndose por su cuenta el uniforme y armamento,

como era la regla entonces, y que en el 1842 fue nombrado Capitán de su Compañía, para pasar

en el 1843 al grado de Coronel por fallecimiento del titular de esa posición en el

batallón de nacionales al que pertenecía.

Por el resto de su vida, Juan Pablo Duarte llevaría con orgullo la carrera

militar así empezada. Cuando el 24 de agosto de 1873 se presentó en

Caracas ante un oficial civil a declarar la muerte de su sobrina María

Ignacia, después de varias preguntas se le pidió que declarara su profesión,

Duarte no vaciló en responder que era militar. En las correspondencias

y documentos escritos por su hermana Rosa esta siempre lo

llama el general Duarte.

“Marzo 15 de 1844, a las siete de la mañana una Comisión bajó al

muelle a recibirles. El Vicario General Dr. Tomás de Portes e Infante

saluda a Duarte, consagratoriamente: “¡Salve al Padre de la Patria!”.

Al llegar a la Plaza de Armas el Pueblo y el Ejército le proclaman General

en Jefe de los Ejércitos de la República. Le ofrece sus servicios a

la Junta Central Gubernativa, la que le designa General de Brigada. Del

Palacio de Gobierno se dirige a su casa. El Pueblo y el Ejército le acompañan

con la Banda Marcial. Nombrado Miembro de la Junta Gubernativa y

Comandante del Departamento de Santo Domingo”.

Rafael L. Pérez y Pérez

Centro Universitario Regional del Oeste

(CURO) de la Universidad Autónoma

de Santo Domingo (UASD), San Juan

de la Maguana, R.D. 11 de junio de

2013.

186


Historia del Ejército de República Dominicana

PREPARATIVOS Y ACCIONES

MILITARES

En 1843, los Trinitarios se unieron al partido

liberal haitiano que derrocó al presidente Jean Pierre

Boyer. Fue una jugada estratégica inteligente que

seguía uno de los principios básicos de las tácticas

militares, consistente en unirse con fuerzas opuestas

para vencer a un enemigo común cuando nuestras

fuerzas no son suficientes para vencer al contrario.

Sin embargo, la decidida participación de los

Trinitarios en el derrocamiento de Boyer, determinó

que el nuevo incumbente haitiano, Charles Riviere-

Hérard, se negara a cumplir el compromiso contraído

con los dominicanos y emprendiera una rabiosa

campaña de persecución en contra de los adalides

de la Independencia. Como consecuencia de esas acciones haitianas,

varios Trinitarios fueron encarcelados, y Duarte, su principal

activo e ideólogo, fue obligado a abandonar la isla.

Momento en que Ramón Matías Mella firma el

Manifiesto de los Pueblos del Este, 16 de enero

de 1844.

Durante su exilio, Duarte buscó sin mucho éxito apoyo político, económico y militar en

Colombia y Venezuela, gestiones que no tuvieron la respuesta esperada. Para diciembre de 1843,

los Trinitarios pidieron el regreso de Duarte. Se suponía que debían actuar con rapidez ante el

temor de que los haitianos se enteraran de sus planes conspirativos e insurreccionales y atentaran

contra él. En febrero de 1844, debido a que Duarte no había podido regresar pese a los

esfuerzos realizados para ello, los Trinitarios decidieron actuar bajo el liderazgo de Francisco

del Rosario Sánchez, Ramón Matías Mella y Pedro Santana, este último, un rico ganadero que

comandaba un ejército privado compuesto de peones agrícolas.

La noche del 24 de febrero de 1844, los principales miembros de La Trinitaria se reunieron

clandestinamente en la casa de Francisco del Rosario Sánchez y acordaron los

planes y fecha del alzamiento. Un día después, el 25 de febrero, fueron despachados

los emisarios rebeldes hacia las diversas regiones del país con la

clara orientación de dar a conocer a todos los implicados las decisiones

tomadas en la referida reunión.

187


LA INDEPENDENCIA

NACIONAL

Como una derivación de las actividades en pro de la separación

o independencia, en el año 1843 varios eran los grupos que

procuraban una separación de Haití. De esos grupos podían

contarse: el pro-español, del cual eran integrantes los sacerdotes

Gaspar Hernández, Pedro Momier, y el general Andrés López Villanueva;

el pro-inglés; el de los afrancesados, liderado por Manuel

Joaquín Delmonte; y por último el de los Trinitarios independentistas,

liderados por Juan Pablo Duarte. Los que depositaron su fe

en el juramento Trinitario, además de los simpatizantes nucleados

posteriormente bajo esa consigna sólo aspiraban a una independencia

pura, sin la intervención ni el protectorado de ninguna nación

extranjera.

Este último grupo, luego de sufrir tenaz persecución y apresamiento

en el año 1843 por parte del general Charles Hérard, quien

había asumido la Presidencia de Haití como consecuencia del golpe

de Estado perpetrado contra Boyer en ese mismo año, tuvo que

actuar desde la clandestinidad, ya que su figura señera Juan Pablo

Duarte, junto a otros trinitarios, se vieron obligados a optar por el

188


exilio particularmente hacia la isla de Saint Thomas, ante la obstinada

persecución que se desató en su contra. En estas condiciones,

aliados al sector conservador “encabezado por Tomás Bobadilla”,

produjeron el Manifiesto del 16 de enero de 1844.

Aunque Juan Pablo Duarte había sido deportado por las autoridades

haitianas, los Trinitarios que se mantenían en la isla habían

asimilado fervorosamente las líneas de participación discutidas y

aprobadas en reuniones clandestinas, por lo que conocían los pasos

que debían darse para incitar al combate, integrar la población a la

lucha y lograr la independencia definitiva de los haitianos.

Por ello no fue casual que fuera el prócer Ramón Matías Mella

quien disparara el trabuco el 27 de febrero de 1844, tras lo cual la

población se lanzó a las calles al grito de ¡Viva la República Dominicana!

Minutos antes de que la población tomara los cuarteles militares

por asalto, los haitianos, confundidos con las luchas que se libraban

al interior de su propio país y atemorizados frente a la fiereza que

mostraban los dominicanos, no tuvieron otra alternativa que entregar

sus armas a los insurrectos.

Por ello al día siguiente, el 28 de febrero de 1844 se producía la

capitulación de las autoridades haitianas, quienes optaron por emprender

la retirada hacia la parte occidental de la isla, cuna del nuevo

gobierno haitiano.

189


Historia del Ejército de República Dominicana

PROCLAMACIÓN DE LA REPÚBLICA

TRABUCAZO DE MELLA

En la noche del 27 de febrero

de 1844, se reúnen en la Puerta

de la Misericordia los patriotas

duartistas. (La puerta tapiada

entonces). Punto de partida para

la toma de la Puerta del Conde,

donde debía ser proclamada la

República. En un momento de

vacilación, Mella empuña su

pedreñal a eso de las 11 de la

noche y hace su célebre disparo,

viril anuncio del nacimiento de

la República.

De las tres grandes figuras de la Primera República, 1844-

1861, representa la más elevada y decidida expresión militar.

En su ejercicio como soldado de la patria, Mella estuvo

dotado de una clara disposición para las actividades políticas.

En 1835, a los diecinueve años de edad, fue nombrado Preposé,

o encargado de la común de San Cristóbal. Al parecer allí se dedicó

también al negocio de madera.

Sustituyó a Juan Nepomuceno Ravelo cuando éste fracasó en

las gestiones que se le encomendaran de llegar a un acuerdo con los

dirigentes haitianos enemigos de la dictadura de Boyer agrupados en

el movimiento de la Reforma, como paso previo para alcanzar la Independencia.

La noche del 24 de febrero de 1844, los principales miembros de

La Trinitaria se reunieron clandestinamente en la casa de Francisco

190


Historia del Ejército de República Dominicana

del Rosario Sánchez y acordaron los planes y fecha del alzamiento.

Un día después, el 25 de febrero, fueron despachados los emisarios

rebeldes hacia las diversas regiones del país con la clara orientación

de dar a conocer a todos los implicados las decisiones tomadas en la

referida reunión.

El 27 de febrero de 1844, los rebeldes liderados por Sánchez

tomaron la Fortaleza Ozama por sorpresa, aparentemente con la

colaboración de uno de sus centinelas. Otro grupo de insurgentes,

dirigido por Ramón Matías Mella, llegó hasta la Puerta de la Misericordia,

donde éste disparó el legendario trabuco que anunciaba el

inicio de la lucha por la Independencia. De inmediato Sánchez izó

la bandera dominicana al grito de ¡Dios, Patria y Libertad! Había

nacido la nueva República bajo la consigna de un gobierno Repúblicano

y democrático. Se anunciaba la irrupción de un pueblo libre a

la geografía mundial, pueblo que nacía bajo el principio de rechazar

cualquier tipo de anexión o intervención extranjera.

LA NOCHE DEL 27 DE

FEBRERO DE 1844, luego del

trabucazo, a Juan Alejandro Acosta

se le confió la misión de ir a ocupar la

Marina y a encargarse de la defensa de

los márgenes del Ozama, a la cabeza

de un puñado de hombres de confianza;

se contaba con el sargento Juan

Isidro Díaz, que estaba de guardia en

la Aduana y se había comprometido

entregar el puesto tan pronto como se

le hiciera la señal convenida. Participaron

Carlos García, Hipólito

Reyes, Eusebio Puello, Baltasara

de los Reyes como parte de los

patriotas del sector Pajarito hoy

Villa Duarte.

Diario de la Independencia.

Adriano Miguel Tejada.

Recreación artística: participación

de la gente de Villa Duarte en la

proclamación de la Independencia.

Autor: José Espinal.

191


Historia del Ejército de República Dominicana

CAPITULACIÓN DE LAS

AUTORIDADES HAITIANAS

BOTONES

HAITIANOS

Botón de uniforme de Regimiento

No. 31 compuesto por jóvenes

negros ladinos y dominicanos.

Botón de uniforme de Regimiento

No. 32 del ejército haitiano

(1822-1844).

Botón de uniforme haitiano de

Regimiento No. 33.

Ante estos acontecimientos, las autoridades haitianas capitularon

y entregaron la plaza de Santo Domingo, pero el presidente

Charles Hérard, de Haití, no aceptó esta situación y

trató de ahogar el grito de Independencia de los dominicanos. Para

tales fines, preparó una invasión a la República Dominicana, dando

inicio a la Guerra de Independencia, la cual se extendería desde 1844

hasta 1856.

El documento de la capitulación de las autoridades haitianas en

Santo Domingo fue como sigue:

“CAPITULACIÓN DE LAS AUTORIDADES HAITIANAS EN

SANTO DOMINGO

Hoy, veinte y ocho de febrero de 1844, 41a de la Independencia y

2º de la Regeneración, por la mediación de Mr. Eustache de Juchereau

de Saint Denys, Cónsul de Francia, y en presencia de los miembros de

la comisión designada por la Junta Gubernativa y de los nombrados

por el general Desgrotte, comandante de la plaza de Santo Domingo

y encargado provisionalmente del Distrito, abajo firmados, ha sido

convenida la capitulación siguiente:

Art. 1. Garantía a las familias, protección y seguridad por los

particulares.

Art. 2. Respeto a las familias, protección y seguridad le es concedida.

Art. 3. Salida honrosa de los funcionarios públicos.

Art. 4. Despedida sin turbación de todos los ciudadanos.

Art. 5. Franqueza y lealtad en la conducta de los dos partidos.

Art. 6. Los militares u otros ciudadanos que deseen retirarse, no

podrán hacerlo sino diez días después de la fecha de la presente capi-

192


Historia del Ejército de República Dominicana

TORRE DEL HOMENAJE,

recreada con una bandera

dominicana en conmemoración

a la capitulación de las autoridades

haitianas el día 28 de febrero

de 1844.

193


Historia del Ejército de República Dominicana

tulación. Los salvoconductos serán dados por la Junta a aquellos que prefieran la vía de tierra a

la de mar, los otros ciudadanos tendrán un mes entero para salir del Distrito, el cual principiará

a correr desde el 10 de marzo entrante.

Art. 7. Las armas de las tropas que componen la guarnición de Santo Domingo serán todas

depositadas entre las manos del Cónsul de Francia, quien hará de ellas la entrega a los soldados

de los regimientos haitianos al momento que entren en sus hogares; los oficiales conservarán sus

armas y no están obligados a hacer de ellas la entrega.

Art. 8. La Fuerza y el arsenal serán evacuados por las tropas haitianas inmediatamente después

de que sea firmada la presente capitulación.

Art. 9. El Tesoro y los archivos serán igualmente entregados ante las manos de la Junta Gubernativa

por la Administración quien rendirá sus cuentas a la Comisión designada por la misma

Junta para hacer de ellas el examen, dar descargo y pagar a las tropas y funcionarios lo atrasado

del sueldo que les es debido hasta este día, así como para liquidar las deudas contratadas por la

Administración haitiana por suministraciones hechas.

194


Historia del Ejército de República Dominicana

Art. 1O. Siendo la hora avanzada se ha convenido entre los comisionados

abajo firmados de no hacer entrega de la plaza sino el día de

mañana, 29 de febrero, a las 8 de ella.

Hecha en doble expedición en Santo Domingo, el día, mes y año

ya enumerados.

La Comisión nombrada por el general Desgrotte: Ponthieux, Le Doyen

Doucette, Deó Hérard, Paul Jean Jacques, Auguste Bernier, L. A. Roy.

La Comisión nombrada por la Junta Gubernativa: Caminero,

Cabral Bernal, Manuel Aibar, Vicente Celestino Duarte, Pedro Ramón

Mena, Abreu. Aprobada.

El general comandante de la Plaza de Santo Domingo, encargado

provisionalmente del Distrito, Desgrotte. Aprobada.

La Junta Gubernativa: Ramón Mella, Francisco Sánchez, Joaquín

Puello, Echavarría, Wenceslao de la Concha, Castro y Castro, Remigio

del Castillo.

Visto y sellado por el Cónsul de Francia: H. de Juchereau de Saint

Denys.”

El día 2 de marzo, luego de ocurrir la capitulación de la guarnición

haitiana de Santo Domingo, la Junta Central Gubernativa

(Gobierno de la Revolución Dominicana constituido en la Puerta del

Conde) presidida por don Tomás Bobadilla, envió una comisión a

Curazao en busca del Patricio Juan Pablo Duarte, quien había tenido

que guarecerse en aquella isla debido a la persecución política desatada

en su contra por las autoridades haitianas, motivada por toda

la labor patriótica que venía desarrollando éste en favor de la causa

independentista.

Este mismo día el Secretario de Estado de Relaciones Exteriores

de Haití, Hérard Dusmechele, informó a la Asamblea Constituyente

de Puerto Príncipe, que en la parte del Este había sido enarbolado el

estandarte de la revuelta.

La Asamblea Constituyente Haitiana decretó entonces la movilización

de la Guardia Nacional y autorizó al Presidente Charles

Hérard a comandarla en su marcha sobre Santo Domingo.

BOTONES DE COBRE

DEL EJÉRCITO

DOMINICANO

1844

1844

1844

La Capilla del Rosario y los

Botones del Período Repúblicano.

Elpidio Ortega, 1992.

195


Historia del Ejército de República Dominicana

Charles Hérard le pasó revista a los militares en actividad o en disponibilidad para iniciar

la campaña contra nuestro territorio y dirigió una proclama a los dominicanos llamándolos a la

“unión” y amenazándolos con descargar sobre sus cabezas, sin piedad, ‘Toda la Venganza Nacional”.

La Junta Central Gubernativa le respondió al Presidente de Haití la determinación del pueblo

dominicano de ser independiente.

El Presidente Hérard llamó a las armas a todos sus ciudadanos “para garantizar la integridad

del territorio haitiano y de ahogar en cuna la ira de la discordia, que ha osado levantar su cabeza

en la parte del Este”.

A esta fecha, 1O de marzo de 1844, ya se habían pronunciado en favor de la causa dominicana,

la ciudad de El Seibo, San Cristóbal, Baní, La Vega, Moca, San José de las Matas y San

Francisco de Macorís.

Este mismo día la Junta Central Gubernativa, emitió una proclama a los dominicanos:

JUNTA CENTRAL GUBERNATIVA

PROCLAMA A LOS DOMINICANOS

10 DE MARZO DE 1844

“COMPAÑEROS Y AMIGOS:

EL Omnipotente que fija los destinos humanos, protege nuestra causa, y él nos ha conducido

hasta ahora por las sendas del honor a sucesos y triunfos que deben llenarnos de confianza.

Casi todos los pueblos de la antigua parte Española, se han adherido a nuestra justa causa, y

ofrecen sacrificarlo todo para no volver á soportar un yugo tan ignominioso como el que pesó

sobre nosotros el largo espacio de 22 años.

Para terminar felizmente son precisas la unión y constancia, y la noble resolución de sacrificar

la vida por Dios, la Patria, y la Libertad, porque sin estos bienes, la existencia no es sino un

oprobio y una vergüenza.

No deis oído a los que cobardemente piensan intimidaros, esparciendo rumores alarmantes

sobre la próxima invasión de los haitianos, para reduciros a un exterminio total, cuya empresa

196


juzgaría el mundo entero poniéndola en paralelo con el espíritu de

civilización que reina en todas partes y la generosidad con que nos

hemos conducido. Aún cuando así fuera, opongámosle una resistencia

vigorosa, sirvan nuestros pechos de baluarte a los que osaren invadir

nuestro territorio, hacernos la guerra y despojarnos de nuestros

derechos; perezcan con gloria y honor aquellos a quienes la suerte

fije su destino, y los demás aseguremos una Patria que no teníamos,

para poder cantar un día himnos a la Libertad y a la República Dominicana.

Viva la Religión.

Viva la Patria.

Viva la Libertad.

Santo Domingo, 1O de marzo de 1844.

El Presidente de la Junta, Bobadilla-Vicepresidente, M. Jimenes

- Manuel María Valverde - Francisco J. Abreu - Félix Mercenario

- Carlos Moreno -Echavarría - Francisco Sánchez - Caminero. El

Secretario de la Junta, S. Pujols”.

FRANCISCO DEL RO-

SARIO SÁNCHEZ. El 27 de

febrero de 1844, Sánchez fue el

encargado de leer la proclama

de la Independencia en la Puerta

del Conde. Luego fue designado

Presidente del gobierno provisional

(Junta Central Gubernativa),

hasta ser desplazado por Tomás

Bobadilla.

Fue miembro de la Sociedad Secreta

La Trinitaria, lideró varios

alzamientos contra el régimen

haitiano de la dominación y

proclamó la Independencia.

Fue el primer presidente de

la Junta Central Gubernativa.

Expulsado del país en agosto

de 1844, regresó con la amnistía

de 1848 y después desempeñó

diversos cargos públicos. Su

fusilamiento en 1861, es considerado

su ofrenda a la patria en

su lucha decidida oponiéndose

a la anexión de la República a

España.

En este período conoció a

Juan Pablo Duarte, quien, junto

a otros jóvenes, asistía a las

clases del sacerdote. En 1838 se

integró en La Trinitaria y pronto

empezó a distinguirse por su

laboriosidad y decisión.

Al ingresar a la sociedad La

Trinitaria, fundada en 1838,

supo que el objetivo era, alcanzar

la independencia de la patria,

inspirado en el pensamiento

de Juan Pablo Duarte. Con su

arrojo y el de los otros patriotas,

esas ideas llegaron a calar en la

conciencia dominicana.

197


Historia del Ejército de República Dominicana

GUERRA DOMINICO-HAITIANA

ESCUDO DOMINICANO

DE 1844

En 1844, aparecieron tres

escudos de armas dominicanos.

El primero de ellos, y del que

tenemos conocimiento, no

podemos ubicarlo en una fecha

exacta; pero es casi seguro que

éste fue dibujado y apareció

durante el período en que Bobadilla

presidía la Junta Central

Gubernativa, que fue hasta el 9

de junio de 1844. Como hemos

visto, a partir de esta fecha, la

Junta pasó a ser presidida por

Francisco del Rosario Sánchez.

Historia del Escudo Nacional Dominicano

y Escudos de las Provincias.

Ramiro Matos González, 2013.

Luego de declarada la independencia dominicana y de que

las tropas haitianas se retiraran a su territorio, el presidente

haitiano Charles Hérard organizó un ejército bastante numeroso

con el que pretendía retomar la parte oriental de nuestra

isla, recientemente liberada por la acción protagónica de los trinitarios.

Dicho ejército, aprobado por el Congreso haitiano, fue

dividido en tres cuerpos los cuales debían penetrar en la nación

recién proclamada, por diferentes puntos.

El primer cuerpo estaba al mando del general Pierrot, compuesto

por 10,000 hombres que tenían la encomienda de penetrar

por el norte para luego tomar los pueblos de Santiago y Puerto Plata.

El segundo cuerpo que avanzaría por el centro, estaba dirigido

por el propio Hérard, y pretendía tomar a San Juan de la Maguana

y luego a Azua.

La táctica de dividir el ejército haitiano empleada por Hérard,

tenía como finalidad unir la columna del sur comandada por el general

Agustín Souffront y que entró por la región de Neyba, con la

columna del centro en un punto previamente acordado, para desde

allí atacar a Azua. Sin embargo, las tropas dominicanas (que formaban

parte del ejército haitiano), dirigidas por Fernando Taveras,

Vicente Noble y Dionisio Reyes, se sublevaron en la columna del

general Brouard, fuerzas de avanzada del ejército de Souffront, y

que estaban posicionadas en la Fuente del Rodeo, lo que determinó

el desarrollo del primer combate en ese punto y evitó que esas

columnas fueran empleadas por Hérard en la Batalla de Azua.

Por otro lado, las tropas del general Suffrond avanzaron hacia

Azua, enfrentándose en el Paso de la Hicotea con los dominicanos

comandados por Manuel de Regla, José María Cabral y Manuel

Mora. Mientras tanto, las tropas de Hérard pasaron por los Jovillos

persiguiendo a Luis Álvarez, pero las tropas dominicanas del general

Lucas Díaz, apostadas en el Paso del Jura, atacaron al ejército

haitiano y lo obligaron a replegarse.

198


Historia del Ejército de República Dominicana

Partida de las tropas que acompañaron

a Duarte en su misión militar a Sabana

Buey, Baní, marzo 1844.

199


Historia del Ejército de República Dominicana

PRIMERA CAMPAÑA

Nuestra historia militar

conoce como Primera Campaña

los enfrentamientos de las

armas dominicanas contra el

invasor haitiano durante el año

1844, año en que los intrusos

de la parte occidental trataron

de abortar la determinación de

los dominicanos de ser libres e

independientes, organizando su

presidente, Charles Hérard, una

ofensiva con aproximadamente

unos 30,000 hombres en un

ejército dividido en tres columnas,

con los cuales pensaba retomar

la parte oriental de la isla,

recientemente liberada por la

acción de hombres dispuesto a

no cejar ni un palmo de terreno

y a pagar con su vida el precio

de la dignidad y el decoro.

Las fuerzas haitianas en su avance por el sur y el centro, fueron

hostigados con unidades de infantería (deducimos nosotros)

en la Fuente de Rodeo, Las Marías, Las Hicoteas y en el Paso

del Jura. De la Batalla de Azua, desgraciadamente no existe un parte

oficial, pero con la información que se tiene se puede colegir que la

artillería jugó un papel estelar, que con dos cañones mal montados,

aunque bien dirigidos por Francisco Soñé y José del Carmen García,

causaron verdaderos estragos a la soldadesca y oficialidad del ejército

haitiano, unido a los efectos devastadores del fuego de la infantería

desde sus posiciones defensivas. En su retirada hacia Sabana Buey,

el ejército dominicano despliega fuerzas de infantería que impediría

el avance del enemigo en los combates de El Memiso y El Maniel.

Mientras tanto por el norte el ejército invasor sería hostigado en

su avance y en su retirada con fuerzas de infantería, mientras que en

Santiago, las improvisadas tropas que librarían la batalla principal,

el 30 de marzo, contaban con un dispositivo en el que figuraban las

tres armas: infantería, caballería y artillería. Pero al igual que en Azua,

infantería y artillería fueron las que decidieron el combate, ya que

la caballería enemiga, ante el fuego de los dominicanos se retiró en

desbandada, no volviendo a aparecer más en el combate.

Ya emitido el decreto No. 23, del 29 de noviembre de 1844 sobre

la organización de la Fuerza Armada, se escenificó en la frontera

el primer combate por la toma del fuerte de Cachimán (el 4 de diciembre)

comandando las tropas dominicanas el general de Brigada

Antonio Duvergé, quien en el parte oficial refiere que utilizó para

esta acción, fuerzas de infantería y de caballería.

200


Historia del Ejército de República Dominicana

201


Historia del Ejército de República Dominicana

LA FUENTE DEL RODEO

LA FUENTE DE RODEO

“Y el 11, al alba, una columna

de alrededor de doscientos

hombres, caballería e infantería,

armados con fusiles, lanzas y

espadas, tomó posición y atacó

nuestra avanzada al grito de

!Viva la República Dominicana,

Dios Patria y Libertad!”

Las Campañas Militares de la Independencia,

Ramiro Matos G. - José Soto J.,

Abril 2005.

CONTACTO CON LA AVANZADA ENEMIGA

Las tropas dominicanas hacen contacto con la avanzada enemiga

Nos indican los generales Ramiro Matos y Soto Jiménez en su

enjundioso estudio sobre “Las Campañas Militares de la Independencia”,

que “las tropas del Coronel Brouard estaban acantonadas desde Barbacoa hasta los

caseríos situados en el camino real al Este de Las Marías, es decir, hasta la fuente

del Rodeo, a la espera de la vanguardia atrasada de los coroneles Hoche Vilbón

y Coq”. Fue precisamente ese día 11 de marzo al amanecer, cuando

entraron en acción los combatientes que dirigía Fernando Tabera.

Al amanecer del día 11 de marzo de 1844, en el lugar denominado

La Fuente del Rodeo, el capitán Fernando Tabera, junto a los tenientes

Vicente Noble, Dionisio Reyes y Nicolás Mañón, se enfrentaron a la

avanzada haitiana de la división del general Agustín Souffront con

descargas cerradas de fusiles, el filo de la espada y el machete además

de las lanzas en ristre acción que acompañaron con el grito de ¡Viva la

República Dominicana!, Dios, Patria y Libertad, lo que constituyó el

bautismo de fuego y sangre del Ejército dominicano.

Tomado por sorpresa, el coronel Louis Auguste Brouard, desconfiando

de su posición y temiendo a justo título un mal designio

del capricho de la fortuna, replegó su pequeña tropa sobre Neyba.

202


Historia del Ejército de República Dominicana

CABEZA DE LAS MARÍAS

REPLIEGUE DOMINICANO

El día 12 de marzo de 1844, los Regimientos haitianos 20 y 21, comandados por los coroneles

Hache Vilbón y Coq, llegaron a La Barbacoa, reforzando las tropas del coronel Brouard.

Al día siguiente (13 de marzo) se produjo el combate de La Cabeza de Las Marías, en el

cual las tropas dominicanas, al mando de los capitanes Vicente Noble y Dionisio Reyes, son

rechazadas por las haitianas, quienes se repliegan hasta el Yaque del Sur, mientras la vanguardia

haitiana sostenía aquella posición en espera del grueso de la división de Souffront.

Con sus tropas replegadas entre Neyba y La Madre (Villa Jaragua), el coronel Brouard

decidió concentrar sus tropas para evitar ser sorprendido desorganizado por los dominicanos.

Por ello, vista la valentía, el arrojo y la destreza demostrada por las tropas dominicanas, Brouard

decidió esperar refuerzos para proseguir el avance. Efectivamente, al día siguiente llegaron de

Barbacoa a marcha forzada, los coroneles Hache Vilbón, comandante del 20 regimiento de

Línea, acompañado de Coq, quien comandaba el 21 regimiento también de Línea.

Fernando Tabera, dispuesto a evitar el avance de las tropas haitianas, envió a Vicente Noble

y a Dionisio Reyes a emboscar a Brouard con sus avanzadas manigüeras. Ya habían recibido

instrucciones del Coronel Antonio Duvergé, comandante del Ejército en la frontera sur, de que

hostigaran a las tropas haitianas con ataques por sorpresa y retiradas furtivas. El objetivo consistía

en no presentar combate cuerpo a cuerpo, como una manera de retrasar el avance de las tropas del

país vecino.

SAN JUAN DE LA MAGUANA

EMBOSCADA

El general Charles Hérard avanzó por el centro, específicamente por el valle Las Matas de

Farfán- San Juan. De estas tropas, el general Thomas Héctor comandaba la vanguardia, mientras

que el general Riche estaba a cargo de la retaguardia. De su lado, el teniente Luis Álvarez había

impartido instrucciones de mantener contacto con la vanguardia invasora pero sin presentar

combate. Por demás, debía hostigar y desgastar las huestes enemigas en la medida de las posibilidades.

Simultáneamente las tropas dominicanas debían ir retirándose por el camino que

conducía a Azua, donde se esperaba una masiva concentración de fuerzas.

203


Historia del Ejército de República Dominicana

ESCARAMUZA DE LA BARRANCA

El 17 de marzo de 1844, en el desfiladero de La Barranca se

produjo un incidente al interior de las tropas del general Souffront,

que las mantuvo nerviosas y en tensión durante toda esa noche.

Se había dado la orden de no abandonar las posiciones, pero

algunos jóvenes de la Guardia Nacional Haitiana la violaron clandestinamente,

lo que provocó que un destacamento de gendarmería los

descubriera, se tomaran mutuamente por enemigos e iniciaran una

balacera que mantuvo las tropas en zozobra.

Según la versión de Dorvelés-Dorval, la cual aparece en la obra

“Apéndice de la Guerra Domínico-Haitiana”, “la columna de Souffront,

integrada por 1,800 hombres y compuesta de los 1ro. y 8vo. de línea,

de la infantería de la guardia nacional de Port Repúblicain y de

la Croix-des-Bouquets, no permaneció allí más de 48 horas y fue

a acantonarse a La Barranca. Allí se produjo, el 17, a la caída de

la noche, una situación de lo más extraordinaria: se había dado la

orden de no moverse; sin embargo, algunos jóvenes de la guardia

nacional la habían violado clandestinamente. Un destacamento de

gendarmes, al patrullar, descubrió a estos soldados insubordinados,

de los cuales algunos se bañaban en el río: tomándose mutuamente

por enemigos, iniciaron una escaramuza. El joven Brutos Thevenin

resultó la víctima. Ese tiroteo lejano y el chisporreo de los bambúes

resecos e incendiados, hicieron pensar que se trataba de un ataque; el

grito A las armas! Se repitió, y el campamento se puso en pie. Libres

del pánico, pasamos la noche sobre las armas”.

Al día siguiente en la mañana, la columna dio el toque de partida

y atravesó Lassiere. A las cinco de la tarde la columna haitiana sorprendió

un destacamento de unos trescientos hombres comandados

por Cabral y Soñé, y trabaron un combate con su retaguardia. Esa

acción fue decisiva, pues les desembarazó el camino a las tropas haitianas

para que siguieran su camino hacia la población de Azua.

204


Historia del Ejército de República Dominicana

LAS HICOTEAS

A sabiendas de las pretensiones haitianas y en conocimiento de

los acontecimientos ocurridos de la Villa de Neyba, fueron enviados

por mar tropas de refuerzo haica el sur. Estas tropas dominicanas estaban

comandadas por Manuel de Regla Mota, Manuel Mora, Francisco

Soñé y José María Cabral, quienes habían sido enviados al lugar

con el objetivo de que organizaran acciones militares que retrasaran

el avance de la columna que avanzaba por el Valle de Neyba.

205


Historia del Ejército de República Dominicana

RÍO JURA

EMBOSCADA

El día 18 de marzo de 1844, mientras las tropas de Souffront

eran detenidas momentáneamente en Las Hicoteas, ese mismo día la

vanguardia de la columna del general Charles Hérard pasaba por Los

Jovillos en persecución de las guerrillas del teniente Luis Álvarez. Sin

embargo al llegar al río Jura, Hérard recibió una andanada de fuego

por parte de la fusilería de las avanzadas azuanas comandadas por

Lucas Díaz, quien a seguidas ordenó el repliegue hacia la ciudad de

Azua; lugar donde se encontraba organizada la defensa integrada por

las tropas que habían intervenido en las emboscadas previas y las del

general Pedro Santana, quien ese mismo día 18 había llegado desde

Santo Domingo. Todas esas fuerzas se integraron a las líneas defensivas

que habían preparado días antes el coronel Antonio Duvergé

y el cuerpo de oficiales ayudantes en los que apoyaba sus acciones.

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BATALLA DE AZUA DEL 19 DE MARZO

PREPARACIÓN

La acción del río Jura, el 18 de marzo de 1844, coincidió con la

llegada del general Pedro Santana a Azua, quien se encontró con la

ebullición de los preparativos para la batalla que se avecinaba. Las

tropas allí acantonadas estaban dirigidas por el entonces coronel Antonio

Duvergé y por el capitán Francisco Soñé. De manera que allí

coincidieron las tropas que arribaron de la capital con las de Neyba,

San Cristóbal y Baní.

El general Santana procedió a pasar revista a las tropas y posteriormente

el coronel Duvergé preparó un desfile militar para levantar

el ánimo de la población y prepararla para la acción ya inminente.

El general Charles Hérard, mientras tanto, pernoctó a la orilla

del río Jura, preparando su ejército en orden de batalla para atacar a

Azua a la mañana siguiente.

DISPOSITIVO DOMINICANO

En las primeras horas del día 19 de marzo de 1844, las tropas

dominicanas se encontraban dispuestas al combate en el frente oeste

de Azua, formando una línea de defensa que se extendía a través del

camino del Barro, en el norte, hasta el camino de los Conuquitos en

el sur. Las columnas estaban distribuidas de la siguiente manera:

En el ala derecha: Una fuerza de fusileros azuanos y un contingente

armado de machetes, pertenecientes a la tropa entrenada por

el coronel Duvergé, cortaban el camino de El Barro. Esta defensa la

comandaban el teniente coronel Valentín Alcántara y el capitán Vicente

Noble, quien estaba a cargo de la retaguardia de esta posición

207


en el cerro Resolí, el cual se encontraba ocupado por 200 soldados al

mando de Nicolás Mañón.

En el centro: bloqueando el camino de San Juan, se encontraba

emplazada una pieza de artillería de 24 libras, manejada por Francisco

Soñé, la cual estaba protegida por tropas de a pie, hateros y monteros

emboscados, comandados por Juan Esteban Ceara, Lucas Díaz y Luis

Álvarez.

En el ala izquierda: bloqueando los caminos de Los Conucos y

Las Clavellinas, había instalada otra pieza de artillería y unidades de

fusileros comandados por Matías de Vargas, José Leger y Feliciano

Martínez.

El general Santana había situado su cuartel general en la retaguardia

de la posición del centro, siendo acompañado del coronel

Buenaventura Báez, Felipe Alfau y Lorenzo Santamaría, siempre con

el respaldo de los hateros de a caballo.

En total, las tropas dominicanas sumaban aproximadamente

2,500 hombres.

Ataque haitiano.

Defensa dominicana.

208


DISPOSITIVO HAITIANO

Por su parte, el presidente Charles Hérard, organizó sus tropas

con el siguiente dispositivo: En el ala izquierda: una columna por el

camino del Barro, compuesta por los 2do. y 6to. regimientos. En el

centro: la vanguardia, dirigida por el general Thomas Héctor. En el

ala derecha: una columna compuesta por los 9no. y 19no. regimientos.

En total, las tropas haitianas sumaban aproximadamente unos

8,000 hombres, los cuales provenían de los dragones de la Guardia

Presidencial de Fort Repúblicaine y de los cazadores y granaderos de

los regimientos mencionados.

ATAQUE HAITIANO

El combate se inició cuando la vanguardia central del dispositivo

haitiano, comandada por el general Héctor, atacó por el camino de

San Juan en formación cerrada, situación que aprovechó Soñé para

disparar con la pieza de artillería, cuyos impactos dejaron decenas de

muertos y un enorme terreno despejado por la metralla en las que

minutos antes habían sido compactas filas enemigas.

19 DE MARZO DE 1844

La ausencia, premedita o no,

de partes oficiales y las bocas

siempre nefastas e inciertas

de las pasiones históricas,

parecen tender sobre esta gesta

inolvidable, la necia tempestad

del oscurantismo que conspira

contra la memoria de esta

epopeya libertaria, cuyos épicos

matices deben ser siempre los

colores mismos de la redención

y la fuerza. A pesar de esto, la

ruta de la gesta está ahí, intacta,

plasmada sobre un material

incorruptible, al que no alcanzan

los ácidos siempre dañinos

de los apasionados. La gesta está

ahí dormida en su objetivismo

con el sueño de la verdad

histórica, de la investigación

consciente, que la preserva.

Este es un sueño elocuente que

habla, que delata.

Las Campañas Militares de la Independencia,

Ramiro Matos G. - José Soto J.

209


Historia del Ejército de República Dominicana

PEDRO SANTANA Y FA-

MILIAS. Nacido en Hincha,

29 de junio de 1801. Fallecido

en Santo Domingo, 14 de

junio de 1864. Hijo de Pedro

Santana y de Petrona Familia,

hacendados de la zona

fronteriza. Sus progenitores

fueron obligados a abandonar

sus tenencias y trasladarse a la

región del Cibao, desde donde

se trasladaron a la región

oriental, específicamente a la

localidad de El Seibo

Su liderazgo en la guerra contra

los haitianos, se consolidó

al encabezar las tropas del 19

de marzo de 1844 en Azua,

donde se enfrentó a las tropas

haitianas dirigidas por el general

Charles Herald, y que eran

mucho más numerosas que las

suyas. Desde Azua Santana se

replegó a Sabana Buey, Baní,

instalando su cuartel general.

También se resaltan sus

sus acciones guerreras en la

En esa situación, el mando haitiano ordenó abrir filas mientras

que los comandantes dominicanos, aprovechando el terror causado

por la metralla, ordenaban cerradas descargas de fusilería y cargas a

machete, motivando que el pánico se apoderara del enemigo y emprendieran

la retirada, desobedeciendo incluso la orden del general

Héctor, quien instruía inútilmente la reorganización de las tropas que

iban en retirada. Concomitantemente a esta acción, las unidades de

la columna del ala derecha haitiana, los 9no. y 19no. regimientos, se

decidieron a atacar bordeando el bosque y tomando el camino de Los

Conucos, siendo rechazados por las tropas dominicanas mediante

los disparos de metralla de la pieza de artillería emplazada en el ala

izquierda dominicana y por los de la fusilería, quienes produjeron un

gran desorden en las huestes haitianas donde murieron en combate

los coroneles Vincent y Jean Giles, comandantes del 9no. y 19no. regimientos,

respectivamente. La muerte de los referidos oficiales provocó

la desbandada de ambas unidades enemigas en franco desorden.

Mientras tanto, las unidades del ala izquierda formadas por los

2do. y 6to. regimientos, tratando de llevar a cabo un movimiento

210


Historia del Ejército de República Dominicana

envolvente, fueron sorprendidos por el contingente de azuanos,

quienes apoyados por la fusilería de Nicolás Mañón, se lanzaron en

un asalto a machete que sembró el terror y la muerte, obligándolas a

retirarse. Esa batalla duró aproximadamente tres horas. Lo que nadie

duda es que la batalla de Azua vino a consolidar la Independencia

Nacional.

TRIUNFO DOMINICANO

Luego de este resonante triunfo, a los campamentos dominicanos

llegó la información de que las tropas del general Souffront venían avanzando

por el sur a marcha forzada, tratando de ganar el terreno perdido,

lo que provocó que el general Santana convocara una junta de guerra

que determinó la conveniencia de retirarse hacia Sabana Buey, tomando

en consideración la poca cobertura que ofrecía el área de operaciones de

Azua. La retirada se efectuó al anochecer, quedando en las posiciones de

la ciudad de Azua y en la retaguardia de su ejército, las tropas del coronel

Duvergé.

batalla de las Carreras donde

se impuso para que la nación

ideada por Duarte, pudiera relumbrar

en la realidad del sueño

separatista de los dominicanos.

Santana fue el primer presidente

constitucional de la República

Dominicana tras la proclamación

de la Independencia Nacional.

Y fue, ostentando esas

elevadas funciones cuando materializó

el proyecto anexionista

que más tarde, tras la llegada

de los españoles al suelo patrio,

desataría, la conflagración que la

historia reconoce como Guerra

de la Restauración.

Cuando se proclamó la Independencia

Nacional, Santana,

que desde 1843 había estado en

contacto con los principales dirigentes

trinitarios, fue designado

por la Junta Central Gubernativa,

presidida por Tomás Bobadilla,

con el rango de Coronel. Sin

embargo, la gente de la Comarca

que se mantenía armada para

luchar por la dominicanidad, le

asignó el grado de General del

Ejército, en premio a su valor

y bravura como defensor de la

dignidad nacional.

Para ese tiempo el convenció

a su hermano gemelo Ramón

Santana para que se enrolara las

fuerzas contra el yugo haitiano,

lo fue que de gran valía para

liberación de patria.

Obra: Batalla de Cambronal / Autor:

Ramíro Matos González, 2005 /

Colección: FPV.

211


Historia del Ejército de República Dominicana

BATALLA DE SANTIAGO

La ciudad se encontraba en este momento,

en el mayor estado de desorden.

Aunque no se tenían noticias de las

intensiones del enemigo. Reinaba el

pánico; y casi toda la población había

evacuado la ciudad, llevándose consigo

a las montañas todo lo que fuese

portátil o valioso.

El primer paso que dio fue ponerse

en comunicación con las autoridades,

el único oficial que encontró capaz

de apreciar su punto de vista fue el c

coronel Ramón Mella, que hacía sólo

pocos días que había llegado de Santo

Domingo y actuaba como Ayudante

del General Vásquez, entonces

comandante de la plaza.

Teodoro S. Heneken, 2 de abril de 1844.

Las Campañas Militares de la Independencia,

Ramiro Matos G. - José Soto J.

BATALLA DE SANTIAGO DE 30 DE MARZO

El ala izquierda de las tropas haitianas que invadieron nuestro

territorio por la región norte en marzo de 1844, con una división

aproxima de 10,000 hombres, tenía la misión de penetrar por Dajabón

y cruzar el río Yaque del Norte, teniendo como objetivo la

ciudad de Santiago de los Caballeros, continuar por el camino de

Moca y La Vega para tomar la ciudad de Santo Domingo. Esas tropas

obedecían al mando del general Jean Louis Pierrot.

PREPARACIÓN

Mientras tanto, en el Cibao, los patriotas comenzaron los preparativos

para la defensa de la plaza de Santiago.

La opinión que primaba en los mandos dominicanos era la de

detener al enemigo por medio de pequeñas partidas de tropas, o sea,

en guerras de guerrillas.

Pero por recomendación del ciudadano inglés Theodore Stanley

Heneken, se adoptó la decisión de atraer al enemigo a una distancia

que representara un blanco beneficioso para las piezas de artillería

con que contaba para la defensa. Por demás, se había decidido concentrar

todos los combatientes disponibles en esos emplazamientos.

Ante la información de que tropas haitianas se preparaban para

marchar hacia territorio dominicano desde El Guaricó. El 11 de marzo

partió hacia el cantón de Mao, el general Francisco Antonio Salcedo

(Tito) con aproximadamente unos 500 hombres. El objetivo de su movimiento

consistía en colocarles guerrillas y emboscadas al enemigo.

212


Historia del Ejército de República Dominicana

AVANCE HAITIANO

La vanguardia de Pierrot partió de El Cabo (antiguo Guaricó)

el 17 de marzo, por lo que ya para el día 19 había cruzado el río

Masacre, ocupando la población de Dajabón. En ese movimiento,

Pierrot no encontró oposición alguna.

El 20 de marzo, la vanguardia del general Pierrot llegó al río

Chacuey, mientras el grueso de la tropa salía en esa misma fecha de

Dajabón.

ACCIONES EN TALANQUERA Y ESCALANTE

Mientras tanto, el general Salcedo había salido de la ciudad de

Santiago al frente de un contingente de 500 hombres de los 1000 que

tenía en Mao, a la sabana de Talanquera que se encuentra entre los

ríos Chacuey y Maguaca, con el objeto de ofrecer alguna resistencia

al avance enemigo.

El 21 de marzo de 1844 se produjo una escaramuza en la Sabana

de Talanquera, que aunque no pasó de ser eso, tuvo una importancia

considerable debido a que a partir de ese encuentro el enemigo

avanzó en forma precautoria, lo cual explica por qué a partir de esa

acción al general Pierrot le costó nueve días llegar a Santiago.

El 24 de marzo de ese mismo año, se produjo un segundo encuentro

entre las tropas del general Salcedo y las del general Pierrot

en Escalante.

INSTRUCCIONES DE

MELLA PARA LA DEFENSA

DE SANTIAGO. Junta al

dicho general; en contestación

a ella les digo a Uds. que nos

informen con exactitud del

número de hombres que tiene

a su disposición al Coronel

Estévez en Guayubín. Procuren

Uds. atraer a nuestro partido al

mencionado Tapia y a los suyos,

y si resiste persíganlo con la

fuerza. Den ustedes comunicación

al dicho Coronel Estévez

de esta orden porque conviene a

nuestra seguridad y tranquilidad.

Pongan los medios para reunir

gentes, tenerla en orden y

despacharla al ejército que está

en las órdenes del General Tito

(Salcedo) y Gómez, Coronel de

la Plaza de Santiago.

Es pues preciso que todos los

ciudadanos pongan de su parte

para defender nuestra causa.

Publiquen esa proclama con

toda solemnidad. Comuniquen

las noticias y procuren enviar

comestibles a las tropas. Dios

guarde a ustedes muchos años.

Santiago 21 de marzo de 1844.

213


Historia del Ejército de República Dominicana

PREPARACIÓN

El general José María Imbert llegó a Santiago en medio de vítores y aclamaciones y de

inmediato se constituyó en el responsable de la plaza. Sin pérdida de tiempo empezó a organizar

las tropas disponibles, ya que el ejército haitiano estaba prácticamente a las puertas de Santiago

y era hora de emplearse a fondo en los preparativos.

Para tales fines, concibió la táctica de hacerse fuerte en Santiago basado en la construcción

de trincheras a la entrada de la ciudad, especialmente fosos alrededor de los fuertes “Dios”, “Patria”

y “Libertad”, prácticamente los puntos más consistentes para la defensa. También colocó

bajo la dirección del capitán José M. López, hombre a quien conocía como valiente, digno oficial

de artillería.

El general Imbert tomó medidas defensivas, además envió patrullas de reconocimiento para

mantenerse informado sobre el movimiento de las tropas haitianas. Estas tareas fueron puestas

en práctica desde que le fue encomendada la dirección de la defensa de la ciudad.

DISPOSITIVO ENEMIGO

Al atardecer del 29 de marzo, el general Pierrot llegó a Hato del Yaque y su primera medida

consistió en dividir sus tropas en dos columnas:

La columna del ala izquierda bajo su mando, cruzaba el río Yaque por el lado de La Emboscada,

subía la cuesta de Rafey, franqueaba por Hoyo de Lima y acampaba en la margen derecha

del río Gurabo.

La columna del ala derecha bajo el mando del general St. Louis, cruzaba por la Herradura

y acampaba en la Otra Banda.

A las 11:00 horas del día 30, regresó la patrulla de reconocimiento que dirigía el comandante

Manuel M. Frómeta y el Dr. Bergés, informándole al general Imbert que los haitianos, al mando

del general Pierrot, pasaban en esos momentos el río Yaque por el paso real en un número de

más o menos 10,000 hombres.

DISPOSITIVO DE LAS TROPAS DOMINICANAS

Por su parte, el dispositivo armamentista y de tropas dominicanas era el siguiente:

Tres piezas de artillería fueron emplazadas en los fuertes antes referidos, una por cada uno

de ellos, al mando del capitán José María López. Estas piezas de artillería fueron, una de a 8 en

la batería derecha, una de a 4 en la del centro y una de a 3 en la izquierda.

En la retaguardia del Fuerte “Libertad” fue designado el general Francisco Antonio Salcedo.

El capitán Fernando Valerio, con las compañías de Sabana Iglesias, fue colocado como

avanzada en el cementerio viejo.

214


Historia del Ejército de República Dominicana

En las trincheras, defendiendo los fuertes, se encontraban: La Guardia Nacional de La

Vega, comandadas por Marcos Trinidad y Toribio Ramírez; el Batallón “La Flor de Santiago”,

comandado por el coronel Ángel Reyes y tropas del 33ª Regimiento de Infantería de línea,

comandadas por el coronel José Nicolás Gómez. Allí se daban cita además tropas de la mayoría

de las comarcas, como fueron los escuadrones de caballería de Gurabo y Jacagua, la compañía

de milicianos de Jamao, entre otras.

El general Imbert designó a su lugarteniente, coronel Pedro Eugenio Pelletier, como Jefe de

la línea principal de resistencia. Era necesario emplear en los lugares estratégicos a los hombres

con experiencias, y éste era un veterano del ejército francés. Al coronel Achille Michel, quien

también había sido soldado de ése ejército, lo encargó del ala izquierda, que era el lado más débil

de la defensa dominicana.

ATAQUE HAITIANO

Al amanecer del día 30 de marzo de 1844, fueron alertadas las tropas dominicanas sobre las

actividades que habían emprendido los haitianos. Aproximadamente a las 11:00 de la mañana el

ala derecha del ejército del vecino país se puso en movimiento, cruzó el río Yaque del Norte por

el paso de la Otra Banda y desplegó sus fuerzas como si fuera para un desfile. La misma estaba

precedida por un cuerpo de caballería y se dirigía hacia el franco izquierdo de los fuertes.

Ante esta situación, el Comandante Michel solicitó refuerzos, los cuales les fueron suministrados

de las tropas que

se encontraban en el Fuerte

“Patria”, que era el del centro.

DESARTICULACIÓN

El enemigo fue recibido

por una descarga de cañón

y fusilería de los atrincheramientos

del Fuerte “Libertad”.

Posteriormente el enemigo

cargó de nuevo sobre la

misma posición, pero en esta

ocasión fueron recibidos por

un nutrido fuego de artillería

desde el Fuerte “Patria”, por

215


Historia del Ejército de República Dominicana

el frente y del “Libertad” desde el flanco izquierdo, lo que le ocasionó una gran mortandad en

sus filas. Ante un ataque tan devastador, el ejército haitiano tuvo que detener su marcha. La

caballería se llenó de pánico, emprendió la huida y no participó más en las acciones. Mientras

tanto, su artillería quedó inutilizada, ya que por negligencia no se percataron de que las municiones

que traían consigo no coincidían con el calibre de las piezas.

En resumidas cuentas, ya sólo dependían de la Infantería, la cual intentó un tercer ataque en

formación cerrada, momento que aprovechó la artillería dominicana para cebarse de nuevo con

sus disparos certeros de metrallas en el centro de las concentradas tropas, lo que les provocó

tan gran cantidad de bajas, haciendo que los haitianos tomaran un receso para cuantificar sus

heridos y muertos. Ante estos golpes demoledores ocasionados por las tropas dominicanas,

los haitianos decidieron replegarse para unirse con la otra columna, lo que no evitó que fueran

acribillados de nuevo por nuestra metralla.

Ya unidas ambas columnas, decidieron atacar el Fuerte “Dios”. Sin embargo, ese ataque se

hizo en formación cerrada, lo que facilitó que fueran rechazados por los disparos de la pieza de

artillería emplazada en esa posición y de las unidades de fusilería que resguardaban esta área de

la defensa dominicana.

No obstante, el enemigo realizó un último y desesperado ataque en columna cerrada, siendo

rechazado una vez más por el nutrido fuego de la artillería. Los estragos causados por la metralla

confirmaron la certeza de la ubicación de los cañones dispuestos por el general Imbert,

quien había decidido emplazarlos en los Fuertes “Dios”, “Patria” y “Libertad”, desde donde

se dominaba un radio de acción bastante amplio y era difícil acceder hasta sus estructuras. Los

disparados provocaron claros espantosos en las filas haitianas, rematadas por la fusilería.

CONCENTRACIÓN Y

FLEXIBILIDAD

Diezmadas las fuerzas enemigas, la infantería

dominicana armada principalmente de

machetes, aprovechó la confusión reinante en

las filas del enemigo para recoger los frutos

dejados por los disparos de la artillería y la

fusilería, lanzándose en un arrollador asalto

al arma blanca. Esa acometida la encabezó

el capitán Fernando Valerio, quien estaba al

mando de su compañía de Andulleros de Sa-

216


Historia del Ejército de República Dominicana

bana Iglesias, lo que motivó que el enemigo abandonara el campo de

batalla con el ánimo por el suelo y cesando toda tentativa de ataque.

La batalla se inició aproximadamente a las 12:00 horas, y se extendió

hasta las 17:00 horas, con enconados enfrentamientos. En

uno de los escasos recesos, el enemigo mandó un parlamentario a

negociar, mientras que la parte dominicana estuvo representada por

el general Pedro Eugenio Pelletier quien, entre otras cosas, le comunicó

al general Pierrot la muerte del presidente Hérard, en Azua.

RETIRADA HAITIANA - TRIUNFO DOMINICANO

Ante la nueva situación creada, el general invasor solicitó una

tregua para recoger sus muertos y heridos.

Las tropas haitianas en su retirada fueron atacadas por las

unidades dominicanas comandadas por Francisco Caba y Bartolo

Mejía, quienes los hostilizaron a todo lo largo del camino durante su

marcha.

La efectividad de los ataques de las tropas de retaguardia que

comandaban Caba y Mejía fue tal, que el general Imbert se permitió

informar al Estado Mayor, lo siguiente: “El enemigo no dejó en el campo de

batalla menos de 600 muertos y según el efecto que le produjo la metralla, el número

de sus heridos ha de ser mucho mayor. El camino que sigue en su retirada no es sino

un vasto cementerio”.

EL MEMISO Y EL PERICO

En otro escenario de lucha, después de permanecer varios días

varado en Azua, el Presidente Hérard decidió, en fecha 12 de abril

de 1844, continuar su avance con el fin de culminar la estrategia

invasora que se había propuesto.

Consciente el coronel Duvergé, quien seguía de cerca los movimientos

de las tropas haitianas, estableció un dispositivo en la loma

de El Memiso, lugar donde fue emboscado el enemigo en fecha 13

de abril, ocasionándole un revés de consideración. Sin esperar que el

enemigo se recobrara de la derrota, las tropas dominicanas procedieron

a replegarse hasta las lomas de El Perico, donde dirigieron otro

ataque contra los haitianos.

217


Historia del Ejército de República Dominicana

EL ENEMIGO POSE-

SIONADO DE AZUA y

reabastecido por su flotilla, se

encontraba listo para continuar

su avance; las victoriosas

tropas dominicanas después del

discutido repliegue hacia Sabana

Buey, se encontraba detrás

del río Ocoa y la Sierra de El

Numero, habiendo frustrado ya

para ese tiempo intentos de una

nueva ofensiva haitiana, tanto

en base a los escarpado y difícil

del terreno como por la presencia

de emboscadas dominicanas.

El Ejército Dominicano se

encontraba pobre de abastecimiento

bélico y de parque,

prueba de ello es la constante

comunicación del general

Santana, solicitando recursos a

la Junta Central Gubernativa, ya

que sus tropas colecticias en su

gran mayoría, estaban dotadas

de manera principal de su valor

y su orgullo.

Estas emboscadas constituyeron efectivos movimientos tácticos

de combate que infligieron importantes daños a las columnas enemigas,

obligándolas a replegarse hasta Azua.

Pocos fueron los que no abandonaron el campo desesperados, y

según la crónica, el quejido de los heridos solamente se oía una voz

de mando desesperada “cierren filas”, tratando en vano de reunir las

tropas en desbandada.

El 15 de abril se produce el combate naval de Tortuguero, el

que la historia recoge como el bautismo de fuego de la Marina de Guerra

Dominicana.

Los mandos dominicanos, enterados de que los haitianos tenían

un flujo de abastecimiento marítimo en apoyo de las dotaciones haitianas

que ocupaban la ciudad de Azua, decidieron poner coto a esta

maniobra logística por medio de veleros debidamente artillados.

Esta flotilla estaba compuesta por las siguientes embarcaciones:

Goleta Separación Dominicana dotada de tres cañones, capitaneada

por Juan Bautista Cambiazo; la goleta María Chica dotada de tres

cañones, comandada por Juan Bautista Maggiolo; y la goleta general

Santana, de siete cañones, comandada por Juan Alejandro Acosta.

Por su parte los haitianos contaban con tres embarcaciones atracadas

en el Puerto de Tortuguero: un bergantín, una goleta y una

balandra, contando además con una pieza de artillería emplazada en

Ramiro Matos González - José M. Soto

Jiménez.

Las Campañas Militares de la República

Dominicana. Edita Libros.

Santo Domingo 2005.

218


Historia del Ejército de República Dominicana

dicho puerto. A la vista de las goletas dominicanas, el bergantín salió a hacerles frente y la goleta

general Santana inició el combate, pero tuvo que retirarse por desperfectos en su artillería.

Ante esta situación, el Presidente haitiano Hérard decidió abandonar la empresa, no sin

antes incendiar la población de Azua y entregarla al pillaje de su soldadesca.

El ataque de Duvergé, Victoria y Alfau y sus tropas fue determinante, pues con el mismo

las tropas haitianas fueron definitivamente derrotadas.

TOMA DEL FUERTE DE CACHIMÁN

El 4 de diciembre de 1844 cerrando la Primera Campaña, el general Antonio Duvergé, al

seleccionar una fuerza de 150 hombres de infantería y 70 de caballería marchó sobre El Fuerte

“Cachimán”, ubicado entre las comunidades de la Caoba y Comendador, controlado por los

haitianos.

El general Duvergé ordenó el asalto y al cabo de unos treinta minutos se vio hondear sobre

dicho fuerte el pabellón de la cruz blanca en señal de que había sido tomada por los dominicanos.

219


Historia del Ejército de República Dominicana

LA SEGUNDA CAMPAÑA 1845

La Segunda Campaña se desarrolló en el transcurso del año 1845, se inició con la segunda

acción sobre Cachimán el 17 de junio, e incluye las batallas de La Estrelleta, el 17 de septiembre

y de Beler, el 27 de octubre.

COMBATE DE CHACHIMÁN

Siendo aproximadamente la 7:00 horas el general Duvergé marchó sobre el Fuerte de Cachimán

en tres columnas, la primera por el sur al mando del general Alfau; la segunda atacaría

directamente por el centro, al mando del coronel Francisco Pimentel y la tercera, que debía

atacar por la derecha, al mando del propio Duvergé.

A las 10:00 horas, la columna de la izquierda inició el ataque contra el flanco del Fuerte; a

continuación las columnas restantes iniciaron su ataque contra las trincheras que rodeaban la

fortificación, obligando al enemigo a abandonar la posición, siendo perseguido tenazmente.

Las tropas dominicanas continuaron su avance y se posesionaron de las elevaciones de El

Puerto. Después de consolidar este punto continuaron hasta tomar la población de las Caobas

el día 19, pero reforzados los haitianos, contraatacaron haciendo retroceder hasta Cachimán

a los dominicanos. Finalmente las tropas dominicanas tuvieron que abandonar este fuerte y

reconstituirse en Comendador.

220


Historia del Ejército de República Dominicana

BATALLA DE LA ESTRELLETA, 17 DE

SEPTIEMBRE

El 14 de septiembre llegan refuerzos a San Juan de la Maguana,

bajo el mando del general José J. Puello, quien coordinó con el general

Duvergé, acciones inmediatas contra los haitianos.

Cuando las tropas llegaron a la Sabana de Santomé, ya los haitianos

se habían retirado hacia sus cuarteles que tenían ubicados en

El general de división José

Joaquín Puello, héroe de la

Batalla de la Estrelleta.

221


Historia del Ejército de República Dominicana

Las Matas de Farfán. Puestas así las cosas,

el general Duvergé estableció allí su cuartel

general. Al día siguiente el general Puello

avanzó con sus tropas hacia Las Matas,

al llegar a la población, los haitianos, que

mantenían observación de los movimientos

dominicanos, se retiraron y tomaron

posición en la Sabana de La Estrelleta.

En la madrugada del día 16, al no

encontrar al enemigo, el general Puello

ordena patrullas de reconocimiento para

indagar la ubicación del enemigo, las cuales

luego de localizar las actividades y posiciones haitianas, regresan e informan al general Puello,

sobre las actividades defensivas que se estaban llevando a cabo, quien sin perder tiempo, envía

un parte al general Duvergé, informándole que estaba preparando el ataque a las posiciones

enemigas y que esperaba sus refuerzos.

El general Puello, a las 02:00 horas del 17, divide sus tropas en tres columnas y ordena a

una cuarta columna bordear por el norte los cerros de Potro Blanco. Las tropas haitianas bajo

222


Historia del Ejército de República Dominicana

el mando del general Morisset, inician la acción con fuego de artillería, replegándose el centro

dominicano cargando de inmediato la caballería contra el flanco derecho del invasor. En ese

instante, baja de los Cerros de Potro Blanco, la columna derecha dominicana y sorprende el

flanco izquierdo haitiano.

El enemigo lanza su caballería contra el centro dominicano, los cuales los reciben con lanzas

y bayonetas. Ante esta acción se organizan e inician la retirada.

Ante estas maniobras, los dominicanos comienzan a ganar terreno; los hiatianos lanzan

su caballería contra el centro dominicano, pero los dominicanos forman en cuadro y calando

bayonetas le hacen frente a la caballería, los cuales ante esta acción se desorganizan, frenan e

inician la retirada.

Para explotar el éxito de esta acción, el general Puello ordenó toque de cornetas y un

asalto general sobre todas las posiciones haitianas, cosa que causó gran cantidad de bajas al

enemigo, bajo un vivo tiroteo y sin la ventaja ya de su artillería, los haitianos abandonaron el

oeste por el camino del fuerte Chachimán, dejando en el campo gran cantidad de pertrechos.

223


Historia del Ejército de República Dominicana

DISPOSITIVO DOMI-

NICANO. En la madrugada

del 27 de octubre de 1845, las

tropas Dominicanas llegaron a

la Sabana de Santiago. Ya frente

a su objetivo, que era el Fuerte

Beler, el General Salcedo procedió

a organizar su Unidad bajo

el mando de Coronel Pedro

E. Pellestier; con el siguiente

dispositivo:

Columna del ala derecha,

compuesta por las tropas de

Puerto Plata y Monte Cristi, y

una pieza de artillería cuyo jefe

era el Capitán Benito Martínez.

El centro, donde se situaría el

General Salcedo y su Lugarteniente,

General José María

lmbert, compuesta por el 3er.

Regimiento de Infantería de

Santiago, al mando del Coronel

Fernando Valerio; el Batallón de

La Vega, al mando del Coronel

BATALLA DE BELER, 27 DE OCTUBRE

Mientras se desarrollaban las acciones en el suroeste del país,

en el norte se llevaron a cabo varios combates. A propósito de estas

acciones, en una de las cuales el batallón de Dajabón, bajo el mando

del teniente coronel Marcelo Carrasco, trató de disputarle el paso a

las fuerzas enemigas, especialmente en Las Pocilgas y en Capotillo

francés. Sin embargo, el enemigo cruzó el río Masacre y ocupó la

población de Dajabón, la cual había sido abandonada por sus habitantes

cuando el general Pierrot, después de su derrota en Santiago el

30 de marzo de 1844 y ya en retirada, optó por incendiarla.

Al este de Dajabón existía el cerro del Coco o de Beler, desde

donde se dominaba la Sabana de Beler y la de Santiago. En este

promontorio construyeron los haitianos un Fuerte, que el general

Morisset bautizó como “El Invencible”. Esta fortificación estaba

provista de fosos y rodeado de trincheras, lo que la convertía en

una meta de difícil acceso. Allí se hizo fuerte el enemigo y acantonó

una buena parte de sus tropas, las cuales estaban bajo el mando del

general Seraphin.

224


Historia del Ejército de República Dominicana

PREPARACIÓN

Mientras tanto, derrotado el enemigo en el sur de nuestro país,

comenzaron los preparativos para enfrentar la amenaza en el norte,

designando para tales fines al general de división Francisco Antonio

Salcedo (Tito), quien el 24 de octubre de 1845 concentró sus tropas

en Boca de Guayubín, desde donde partieron hacia Escalante ese

mismo día, permaneciendo dos días en esa localidad.

El 26 de octubre las tropas dominicanas salieron de Escalante

hacia Macabón, pernoctando en esta población. Allí el general Salcedo

pasó revista a las tropas y se reunió con los comandantes de

las diferentes unidades para ultimar detalles sobre el ataque que se

llevaría a cabo al día siguiente.

En esa misma fecha una flotilla dominicana, compuesta diez

naves, llevó a cabo operaciones de hostigamiento en Fort Liberté,

acción esta que mantuvo en ascuas a las autoridades haitianas. Ello

provocó muchas vacilaciones y dudas al interior de las tropas haitianas,

quienes retuvieron las unidades que debían reforzar sus fuerzas

situadas en el Fuerte Beler, ya que esa táctica de simulación era lo

más parecido a un aparente desembarco de los dominicanos.

Nicolás Gómez y el Batallón de

Dajabón, al mando del Coronel

Marcelo Carrasco. Adicional

a lo anteriormente citado, las

tropas dominicanas contaban

con una pieza de artillería, cuyo

jefe era el Teniente Coronel

Lorenzo Mieses.

La columna del ala izquierda

estaba encabezada por los

Comandantes José Silva y

Andrés Tolentino. Esta también

disponía de otra pieza de artillería,

bajo el mando d Teniente

Coronel José María López.

La Caballería se dividió en dos

columnas, las cuales flaqueaban

la Infantería: La del flanco

derecho, al mando del Coronel

José Gómez Mayol; y la del

flanco izquierdo, bajo la dirección

del Teniente Coronel Juan

Luis Richard.

Monumento Batalla de Beler.

225


Historia del Ejército de República Dominicana

DISPOSITIVO HAITIANO.

Por su parte, los haitianos contaban

con el 28 avo. Regimiento

de Infantería, al mando del

general Seraphin y con tropas

que se habían incorporado días

antes, al mando de los generales

Dennis Hilaire y Mitil. Éstos estaban

armados con una batería

de artillería que cubría las dos

más importantes avenidas de

aproximación. En las afueras del

Fuerte se encontraba su caballería.

En las márgenes del río

Guajabo, el enemigo disponía

de una guardia avanzada con

una pieza de artillería.

226

ATAQUE DE LAS TROPAS DOMINICANAS.

El combate se inició aproximadamente a las 07:00 horas de ese

27 de octubre, cuando la pieza de artillería enemiga que se encontraba

en las orillas del río Guajabo realizó tres disparos que por poco

alcanzan al general Salcedo. Esta situación fue aprovechada por el

comandante de nuestras tropas para ordenar un golpe general de

tambores y trompetas y de marchar hacia el objetivo.

Al notar el enemigo el avance de las tropas dominicanas, iniciaron

un desenfrenado fuego de artillería que diezmó momentáneamente

nuestras tropas, lo que combinado con lo pesado que se encontraba

el terreno por efecto de las lluvias caídas en ésos días, hacía difícil el

avance de la Infantería y casi imposibilitaba que rodaran con libertad

las piezas de artillería. La voluntad y decisión de lucha de los dominicanos,

con sus pechos henchidos de patriotismo, se sobrepusieron

a estos obstáculos, y en la medida en que Manuel de Jesús Jiménez,

alias “Caravana”, miembro del 3er. Regimiento de Santiago, escalaba

los muros del “Invencible”, en esa misma medida, y motivados por

esa temeraria acción, las tropas dominicanas se abalanzaran contra

el enemigo.


Historia del Ejército de República Dominicana

ASALTO

La columna del centro fue la primera que penetró al Fuerte, no sin antes ver caer mortalmente

herido al teniente coronel Marcelo Carrasco, quien a pesar de ello logró abrir una brecha

por donde penetraron las tropas dominicanas. El combate entonces se tornó violento, pasando

a convertirse en una lucha feroz cuerpo a cuerpo.

Mientras tanto, la columna izquierda envolvía el Fuerte por el lado Sur y la derecha resurgía

desde atrás de los cerros de Jácuba, descendiendo hacia el lado Norte, un poco retrasada a causa

de lo resbaladizo del camino por causa de las lluvias. No obstante, las tropas llegaron con tiempo

suficiente para realizar el doble envolvimiento que provocaría que el enemigo se replegara en

franco desorden, dejando abaldonado más de 400 cadáveres y muchos pertrechos en el Fuerte.

A las 12:00 horas, las tropas dominicanas izaron la bandera nacional en lugar de la haitiana

y después de poner en fuga la retaguardia haitiana, que se encontraba en Dajabón al mando

de los generales Denis, Hilaire y Mitil, los dominicanos procedieron a derribar el Fuerte con

las fuerzas de la caballería, a fin de que no quedaran vestigios en suelo dominicano de aquellos

muros orgullosos que el invasor calificó con arrogancia como “El Invencible”.

Con los resonantes triunfos de La Estrelleta, en el sur, y de Beler, en el norte, se consolidó

la independencia nacional. Por demás, con el fracasado intento de la marina haitiana, que encalló

en Puerto Plata el 21 de diciembre de 1845, se puso fin a la segunda campaña de la guerra

dominico-haitiana.

227


Historia del Ejército de República Dominicana

TERCERA CAMPAÑA 1849

Con la primera invasión de Soulouque se escenificó la Tercera Campaña en 1849, iniciándose

con las acciones de El Cajuil y Las Matas de Farfán, el 18 de marzo y culminó en

los campos de Las Carreras, el 22 de abril.

Desgraciadamente hay que decir que a pesar de la evolución que había tenido el ejército,

luego de los resonantes triunfos de la Primera y Segunda Campaña, la intriga política y la

indisciplina, ambas acompañadas de un liderazgo al más alto nivel sumamente cuestionable,

incidieron para que los haitianos avanzaran arrolladoramente y derrotaran sucesivamente a los

dominicanos desde Las Matas de Farfán, el 19 de marzo hasta Azua, el 5 de abril. Sin embargo,

la cuestión se enderezó y las tropas dominicanas obtuvieron resonantes triunfos en El Número

el 17 de abril, para el cual se contó con infantería, inferimos nosotros, por tratarse de una especie

de emboscada y por la configuración del terreno, entendemos que no se utilizó caballería.

Mientras tanto, en la Batalla de Las Carreras, llevada a cabo el 21 y 22 de abril, sólo se utilizaron

unidades de infantería y de caballería.

Se conoce como la Tercera Campaña a las acciones libradas por las armas dominicanas

contra el invasor haitiano en el año de 1849.

El 22 de octubre de 1848, nuestro país firmó un tratado de amistad, comercio y navegación

con Francia, que significaba un reconocimiento tácito de esa potencia europea a nuestra independencia.

Para ese entonces ocupaba la presidencia de Haití Faustine Soulouque, partidario fervoroso

de la tesis que figuró en la primera Constitución haitiana atinente a la indivisibilidad de la isla,

quien al enterarse de la rúbrica de ese tratado entre la potencia europea y nuestro país, inició los

preparativos para una nueva invasión a nuestro territorio.

CURSO DE ACCIÓN DEL ENEMIGO

El 5 de marzo de 1849, las tropas haitianas iniciaron una nueva invasión al país, saliendo

el Presidente Soulouque al frente de un ejército de aproximadamente 18,000 hombres que se

dividió en diferentes columnas. Las tropas invasoras estaban bajo las órdenes de los generales

Thomas Héctor, Luis Michel, Fabré Geffrard, Casimir Vicent y Jeannot Jean Francois. Su plan

consistía en avanzar por el centro del país y tomar los objetivos intermedios de Las Matas de

Farfán, San Juan y Azua para llegar a su meta principal, Santo Domingo.

228


Historia del Ejército de República Dominicana

Mientras tanto, en el Norte las tropas haitianas llevaban a cabo operaciones de simulacro,

maniobrando entre Talanquera, Escalante y Dajabón, a fin de mantener en expectativa las tropas

dominicanas y evitar que estas pudieran reforzar las del ejército expedicionario del Sur.

AVANCE HAITIANO

Efectivamente, el enemigo fue desplazando sucesivamente de Las Matas de Farfán, de San

Juan de la Maguana y de Azua a las tropas dominicanas, las cuales trataron en vano de detener la

ofensiva del enemigo. No obstante, las luchas intestinas en el seno del mando dominicano y la

indisciplina de las tropas, constituyó un elemento de disolución intestina que aprovecharon los

haitianos para derrotar a las tropas dominicanas.

Fueron días de verdadero pesar los referentes al combate por la toma de Azua, escenificado

los días 5 y 6 de abril de 1849, específicamente jueves y viernes Santos, los cuales se constituyeron

en auténticos días de luto para las armas dominicanas. Nuestros soldados, a pesar de

contar con los pertrechos necesarios para hacer frente y frenar el avance del enemigo se dejaron

arrastrar por las pasiones políticas, no enfrentaron a los haitianos y todo el sostenimiento fue

dejado abandonado, incluyendo varias piezas de artillería.

Ocupada Azua por la vanguardia haitiana, al mando del general Fabré Geffrard, se produjeron

todo tipo de tropelías y de pillaje en la ciudad por parte de las tropas de ocupación. Sin

embargo, agotadas sus provisiones porque la flotilla nacional evitó que fueran reabastecidas,

Geffrard decidió culminar con el plan previamente trazado, o sea, seguir avanzando y ocupar

Santo Domingo.

229


Historia del Ejército de República Dominicana

Al presidente haitiano se le presentaron dos cursos de acción a

seguir:

1.- Avanzar a través del camino de la costa, que era el más fácil

de acuerdo a las características del terreno. Sin embargo, por esa vía

tenían que soportar el fuego de la flotilla dominicana, que estaba

fondeada en la bahía de Ocoa para evitar que fueran reabastecidas

las tropas haitianas.

2.-Avanzar a través de las montañas, que lo conducirían inexorablemente

por la loma de Portezuelo, en dirección a San José de Ocoa,

o por los desfiladeros de El Número hacia el Paso de Las Carreras.

El curso de acción elegido por el enemigo fue el No. 2. Concibieron

preferible eludir ese peligro que ser diezmados por el fuego

naval de nuestra flotilla.

230


Historia del Ejército de República Dominicana

EL NÚMERO

A las 11:00 horas del 17 de abril de 1849, se produjo un combate

en El Número donde las tropas dominicanas, al mando del general

Duvergé, provocaron un gran desorden en las tropas enemigas, causándoles

cuantiosas bajas y heridos a dos de las tres columnas haitianas.

Aunque esta no fue una acción definitiva, sirvió para levantar la

alicaída moral de las tropas dominicanas y a la vez para infringirle al

enemigo su primera gran derrota en esta campaña, que contribuyó a

detener el ímpetu con el cual venía avanzando y constituyó el preludio

de lo que sucedería días más tarde.

BATALLA DE LAS CARRERAS

21 DE ABRIL

Después de haber flanqueado las laderas de El Número, las

tropas haitianas enfrentaban otro enemigo silencioso que minada

la fortaleza de los hombres, desesperándolos hasta el paroxismo.

Se trataba de la falta de agua, un ansia irrefrenable que disloca los

sentidos y que provocó que los invasores, sin medir consecuencias,

se lanzaran presurosos hacia el río Ocoa.

ANTONIO DUVERGÉ

DUVAL, llamado “El Centinela

de la Frontera”. Militar de la

patria que tuvo una participación

muy activa en la guerra de

independencia. Escribió páginas

de hermosos perfiles en las

batallas de Azua, Cachimán, El

Memiso y El Número, aportes

significativos para asegurar la

victoria decisiva por la libertad.

Tras la declaración de independencia

el 27 de Febrero de

1844, Duvergé se armó de valor

y gallardía por la defensa de la

patria y nunca dio un paso atrás

en la defensa de sus ideales

dominicanistas.

Tras la campaña de 1849,

Duvergé fue sometido, junto

con otros oficiales, a un juicio

militar por conspirar contra el

gobierno de Santana. Por sus

habilidades en la defensa, fue

absuelto, pero nunca cejó en sus

enfrentamientos a Pedro Santana,

quien ordenó su fusilamiento

en 1855. Sus restos descansan

en el Panteón Nacional

231


Historia del Ejército de República Dominicana

PREPARACIÓN

Mientras tanto el 19 de abril, el general Santana se encontraba en

Las Carreras con el objeto de fraccionar el Ejército dominicano en

cuatro unidades que eran las del coronel

Francisco Domínguez, el teniente coronel

Blas Maldonado, el teniente coronel

Marcos Evangelista y el teniente coronel

Antonio Sosa. Como comandante

del ala derecha designó al general de

brigada Abad Alfau; del ala izquierda, al

general de brigada Bernardino Pérez y

al general de brigada Merced Marcano

como Comandante de Armas. La caballería

estaba bajo el mando del coronel

Pascual Ferrer.

El 19 de abril se presentaron frente

al cantón de Las Carreras unidades enemigas,

pero fueron batidas por la unidad

del coronel Francisco Domínguez.

232


Historia del Ejército de República Dominicana

Las cuatro unidades

dominicanas se encontraban

en la margen oriental del río

Ocoa, y la componían solamente

tropas de Infantería y

Caballería.

En la margen occidental

del río Ocoa, posesionadas

de las alturas y estribaciones,

se encontraban las unidades

haitianas, las cuales estaban

integradas por tropas de Infantería

y abundante apoyo

de Artillería.

DESARTICULACIÓN

A las 16:00 horas los

haitianos iniciaron el ataque

con fuego de preparación y

a seguidas trataron de materializar

una penetración con sus tropas de Infantería y Caballería. Sin embargo, estas fueron

recibidas con un fuego de detención final que duró aproximadamente una hora, el cual evitó que

el enemigo lograra alcanzar la orilla opuesta del río.

CONCENTRACIÓN Y FLEXIBILIDAD.

Detenidas en su avance las tropas haitianas, las dominicanas aprovecharon el momento de

confusión creado para lanzarse al ataque con machetes, lanzas y todo tipo de armas en manos

contra las tropas invasoras. Se trabó entonces un feroz combate cuerpo a cuerpo que el general

Santana observó atento desde su puesto de mando. Visto el desenlace de la contienda, Santana

ordenó al coronel Marcos Evangelista que con su unidad tomara las piezas de artillería enemigas

que tanto daño estaban causando a nuestras tropas. Era una tarea arriesgada y de envergadura,

pero que de su materialización dependía el curso de esa contienda bélica.

Un misterioso toque de retirada por parte del enemigo vino a sembrar la confusión en el

campo de batalla, lo que aprovecharon los dominicanos para causarle un número considerable

de bajas. Mientras tanto, las tropas del coronel Evangelista capturaban las piezas de artillería

enemigas, no sin antes tener que vencer una gran resistencia del general Louis Michel, quien

murió al pie de su cañón defendiéndolo, pesar de que de su cuerpo salía una lanza que le incrustó

Cleto Villavicencio, del Batallón de Higüey.

233


Historia del Ejército de República Dominicana

CUARTA CAMPAÑA

1855 - 1856

En 1855, Soulouque, convertido en el emperador Faustino I invadió nuestro territorio,

iniciándose la Cuarta Campaña, en la que los haitianos fueron derrotados en las denominadas

batallas gemelas: Santomé y Cambronal, el 22 de diciembre de 1855 y en

la Batalla de Sabana Larga, el 24 de enero de 1856, la cual fue tan contundente, que selló para

siempre las rutas de invasiones hacia el Este.

Según reseña el Historiador Nacional José Gabriel García, el plan del general Pedro Santana

para esta campaña era establecer su cuartel general en Azua y allí concentrar el mayor número

de soldados posible, para poderlos destacar por columnas en la dirección más conveniente. Al

enterarse de que el enemigo se proponía moverse en dirección de Las Matas de Farfán y de

Neyba, dispuso organizar dos cuerpos de ejército compuestos de las tres armas. Sin embargo

los partes oficiales y las narraciones de diferentes personas (algunas testigos oculares), opinaron

que, las batallas gemelas fueron decididas esencialmente por el arma de infantería, con una

tímida participación de la caballería y de la artillería, especialmente en el caso de Santomé.

Mientras que en el Norte, el general Santana le dio la misión a uno de sus más valiosos

colaboradores para que asumiera el control operacional de ésta una vez los haitianos pusieran

un pie en Dajabón, el general Felipe Alfau, aunque ya las tropas

dominicanas se encontraban desplegadas en los alrededores de Guayubín,

bajo el mando del general Juan Luis Franco Bido y estaban

conformada por las diferentes armas.

Se ha denominado Cuarta Campaña al conjunto de batallas y

combates que se produjeron entre finales de 1855 y principio de 1856,

como consecuencia del cuarto intento de los haitianos por tratar de

adherir nuestra nación al Estado haitiano mediante una nueva invasión

del emperador de turno Faustino I, nombre Imperial que paradójicamente

asumió Soulouque luego de su aplastante derrota en la Tercera

Campaña de 1849.

234


Historia del Ejército de República Dominicana

EL MACHETE: SUSTEN-

TO DE LA GUERRA

el signo gráfico primordial de la

dominicanidad.

el símbolo de nuestra defensa como

nación.

el arma primordial de los soldados

que forjaron

la República en los campos de batalla.

la columna vertebral de la organización

militar

regular de la Primera República.

la Independencia se logró a puro

machetazo

limpio.

José M. Soto Jiménez.

Tomado de la Conferencia de

Edwin Espinal Del trabuco de

Mella al machete de Valerio.

235


Historia del Ejército de República Dominicana

JOSE MARÍA CABRAL Y

LUNA. Militar y político dominicano

que luchó por la causa de

la Independencia y se opuso a la

anexión de la República Dominicana

a España.

Fue presidente provisional

República en 1865, y presidente

constitucional entre 1866 y 1868.

Acompañó a Francisco del

Rosario Sánchez en la expedición

que penetró a República

Dominicana desde Haití por

El Cercado para combatir la

anexión.

Nació un 12 de diciembre de

1816 en Ingenio Nuevo, un

pueblo en la provincia San Cristóbal.

Nunca estuvo de acuerdo

con el régimen haitiano de la

dominación y organizó acciones

para enfrentar ese oprobio.

BATALLA DE SANTOMÉ

El 8 de diciembre de 1855 las tropas dominicanas bajo el mando

del coronel Aniceto Martínez, fueron desalojadas de Cachimán.

Batidos en retirada, las tropas se replegaron hasta San Juan de la Maguana

en donde el general José María Cabral, quien era el jefe de esa

parte de la frontera, le notificó al general Santana de lo sucedido. De

inmediato, Santana procedió a enviar al general Juan Pablo Contreras

al frente de una unidad que reforzara las tropas del general Cabral,

secundado por el general Bernardino Pérez, quienes partieron de

Azua el día 20 de diciembre.

De su parte, las tropas del Emperador haitiano tomaron ese

mismo día 20 Las Matas de Farfán y al día siguiente avanzaron hacia

San Juan.

DISPOSITIVO DEL ENEMIGO.

El enemigo avanzó hacia la Sabana de Santomé con ocho

divisiones, al mando de las cuales se encontraba el Mariscal Dufresne.

Este cuerpo de ejército estaba dividido en cinco columnas,

las que obedecían al mando de los generales Mitton, Castor,

Voltaire, Therlonge, Víctor Joseph y Antoine Pierre. Su Artillería

estaba emplazada en las elevaciones situadas al este del

Arroyo Loro. En total, esas tropas sumaban 12,500 hombres.

A las 06:00 horas se puso en movimiento ejército expedicionario

hacia la Sabana de Santomé donde se libraría la batalla

que se avecinaba. Las tropas dominicanas en principio se encontraban

bajo el mando del general Juan Pablo Contreras

y estaban organizadas en tres columnas: La del ala derecha

al mando del general Bernardino Pérez, que contaba con el

2do. Regimiento Ozama como fuerza principal; la del centro,

al mando del general Juan Pablo Contreras y la del ala

izquierda, bajo el mando del general Cabral.

236


Historia del Ejército de República Dominicana

A las 08:00 horas se inició el combate con un intenso tiroteo, que pronto se generalizó en

todo el campo de batalla.

En esa circunstancia asume el mando el general Cabral, observando que su ala derecha

flaqueaba ante las continuas embestidas del enemigo y fue en auxilio de la misma, enviándole

como refuerzo el Batallón de San Cristóbal. Sin embargo, el general Bernardino Pérez no resiste

el ataque haitiano y ordena la retirada, pero el coronel José María Pérez Contreras se resiste a

cumplir la orden y con su 2do. Regimiento Ozama sigue resistiendo las embestidas del enemigo.

A las 11 :00 horas la retirada se hizo general, haciendo alto en cualquier accidente del terreno

que permitiera una débil defensa. Cuando el general Bernardino Pérez se replegaba habiendo

recorrido unos 12 kilómetros del frente de batalla, se encontró con el coronel Juan Ciríaco Fafá,

que se dirigía desde Azua al frente del 1er. Regimiento Dominicano, a reforzar las tropas.

237


Historia del Ejército de República Dominicana

DESARROLLO DE LA BATALLA

La llegada de las tropas del primer Regimiento conjuntamente

con la del Batallón Baní, que por orden del general Cabral, habían

salido para reforzar las tropas que combatían en Neyba, comenzaron

a desarticular los ataques haitianos, ayudado por el fuego ocasionado

por las descargas de fusilería de nuestras tropas a los pajones que

se encontraban en la Sabana, que arrojó humo y candela contra el

ejército haitiano.

238


Historia del Ejército de República Dominicana

CONCENTRACIÓN Y FLEXIBILIDAD

Reunidas las tropas, el abanderado del batallón de Baní, clava su bandera caso entre los

enemigos y el ejército sale del bosque y con todo lo candente del lugar por el fuego que se acaba

de producir, lanza un descomunal contraataque que obliga al enemigo a retroceder y es en esta

situación que los dominicanos recurren al arma por excelencia: El machete, provocando gran

pánico entre los haitianos, los cuales abandonan en campo de batalla, en todas las direcciones.

239


Historia del Ejército de República Dominicana

DESARTICULACIÓN.

A las 11:00 horas del 22 de

diciembre, inició el combate,

cuando una descarga de las

unidades de fusilerías dominicanas,

empezó el fuego, cayendo

muerto el general Garat.

En esa situación el mayor

general Senneville, sustituyó

al Duque de Leogane, quien

también fue abatido por las

tropas dominicanas. Se hizo

cargo del mando el general

Thomá Héctor.

Manual de Historia Militar Dominicana.

Jefatura de Estado Mayor, Ejército

Nacional. Tomo I. año 2010.

BATALLA DE CAMBRONAL

El general Toussaint Pierre, Duque de Jacmel, en su avance

al interior de nuestro país se apoderó de Petitrú (Enriquillo), cuyo

comandante de armas Carlos Potraso se replegó con su tropa a Barahona.

En su marcha hacia esa ciudad, Toussaint tuvo que enfrentar

una denodada resistencia en Polo, donde las guerrillas dominicanas

lo emboscaron, provocándole considerable número de bajas. Avanzando

a través de las montañas, Toussaint fue a unirse con la unidad

que comandaba el general Garat, quien avanzaba sobre Neyba, y la

cual había ganado terreno hasta Las Damas. Antes de llegar allí se

produjeron varios combates en Las Baitoas y Postrer Río, los cuales

sirvieron de alerta para que los pobladores de Neyba abandonaran

esa jurisdicción antes que los invasores la ocuparan el 19 de diciembre

de 1855.

El general Santana había designado al general Francisco Sosa

para la defensa de Neyba. Para ello, Sosa contaba con el Regimiento

Neybero, al mando del coronel Lorenzo de Sena. Pero informado de

los últimos acontecimientos ocurridos desde Petitrú a Barahona, le

240


Historia del Ejército de República Dominicana

envió desde su Cuartel General en Azua, los siguientes refuerzos: Un

Batallón Seybano, al mando del coronel Eugenio Miches; un Batallón

Azuano, al mando del teniente coronel Elías Jiménez y un Batallón

de Llaneros, al mando del teniente coronel Elías Flores. Estos refuerzos

llegaron a Barahona el 21 de diciembre de 1855, comunidad

ésta donde el general Sosa había emplazado su cuartel general.

En horas de la mañana del día del 21 de diciembre, llegan los

refuerzos a Barranca, concentrándose estos en este Centro de Operaciones

del sur.

El general Sosa junto con el coronel Lorenzo Decena, elaboran

un plan de operaciones y se convino dar el Regimiento neibero la

vanguardia, ya que según cuenta la tradición, el coronel Lorenzo

Decena, se lo pidió de la manera siguiente: “general Sosa, nosotros

bastamos para defender nuestro pueblo contra Haití. Aguárdese aquí

con los refuerzos que manda el presidente; pues queremos que la

primera tajada sea de los neiberos”.

En horas de la noche se puso en marcha el Regimiento, habiéndose

coordinado que las tropas neiberas llegaran hasta Neyba para

traer al enemigo a la estrechura de Cambronal.

Al amanecer del día 22, el Regimiento se presentó frente a las

posiciones haitianas desafiándolos con nutridas descargas.

Mientras esto ocurría, las tropas de Barranca armaban emboscadas

en los callejones de Los Paz, en las estrechuras de Cambronal.

El enemigo reaccionó persiguiendo a los provocadores, los cuales

“fingiendo ponerse en derrota”, atraen al invasor hasta la estrechez

de Cambronal.

La vanguardia del general Garat con él a la cabeza, penetró a las

emboscadas de Cambronal, puesta por el general Francisco Sosa,

haciéndose efectiva la acción del fuego cruzado de las emboscadas.

En medio de la confusión resultó muerto el general Garat; el general

Senneville trató de ocupar su puesto cayendo herido, provocando la

fuga de sus tropas.

CONCENTRACIÓN Y

FLEXIBILIDAD.

A las 14:00 horas, los dominicanos

se lanzaron al contraataque

con machete en mano, lo que

provocó una gran confusión en

las tropas haitianas, que empezaron

a retirarse de manera

atropellada, pues la estrechez

del terreno no permitía que

fuera de otra manera, dada las

circunstancias.

El general Sosa dispuso que

dos batallones llevaran a cabo la

presentación, al mando del teniente

coronel José I. Perdomo,

quien no pudo trabar combate,

en virtud de que el comandante

de las tropas haitianas, general

Thomás Héctor, lo envió,

efectuándose una retirada que

salvó la división de Jacmel, no

sin antes dejar abandonada la

mayor parte de sus pertenencias.

Manual de Historia Militar Dominicana.

Jefatura de Estado Mayor, Ejército

Nacional. Tomo I. año 2010.

241


Historia del Ejército de República Dominicana

BATALLA DE SABANA LARGA

El 2 de enero de 1856, el general Juan Luis Franco Bidó se estableció en Talanquera como

general en jefe de las tropas cibaeñas. En el lugar ser instalaron sus altos oficiales: general

de brigada Femando Valerio, como jefe de expedición, al centro, cuyo jefe de división lo era

el general de brigada José Ma. López y como sub-jefe, el general de brigada Manuel Mejía; general

de brigada Lucas Evangelista de Peña, jefe de la caballería; general de brigada Pedro Florentino,

comandando el ala izquierda con las tropas de La Vega y San Francisco de Macorís; general Manuel

Jimenes, jefe de la vanguardia y del ala derecha.

El 3 de enero, el ejército dominicano colocó todos sus elementos de combate en orden de

batalla en el campo militar de Beler, en franco desafío al ejército haitiano.

El general Juan Luis Franco Bidó procedió a tomar todas las medidas pertinentes para obtener

la mayor información posible sobre las posiciones y movimientos del enemigo, ordenándole

242


Historia del Ejército de República Dominicana

al general Hungría moverse hasta

el cruce del arroyo Macabón, en

el flanco izquierdo de su posición.

En ese momento, los haitianos intentan

un movimiento envolvente

por el sur y los dominicanos retroceden.

La orden de avanzar del enemigo

no se hizo esperar y el 21 de

enero avanzaron dos divisiones

haitianas dentro del territorio

dominicano por Dajabón, los que

pernoctaron en Beler. La comandada

por el general Prophette

continuó hasta Sabana de Jácuba,

donde fue detenida por torrenciales

aguaceros que comenzaron a

caer en la tarde del 22.

Esa misma tarde del 22, el

general Franco Bidó, respondió

a esa maniobra poniéndose en

marcha para Sabana Larga. Su

operativo consistió en dividir el

ejército en tres columnas: La del

flanco izquierdo, comandada por

los coroneles Hungría y Batista; la

del centro, al mando del general

Femando Valerio y la del flanco

derecho, al frente de ella los generales

Pedro Florentino y Lucas

Evangelista de Peña.

Apenas se había disipado la

neblina del amanecer del 24 de

243


Historia del Ejército de República Dominicana

enero de 1856, el ala derecha haitiana,

formada por la división del

general Cayemitte, avanzó a través

de Los Arroyos hacia La Ciénaga,

con su artillería al frente, forzando

el paso superior del río Macabón,

con un nutrido fuego de artillería,

que hizo retroceder el ala izquierda

dominicana hacia el este. Esta ala la

comandaban los coroneles Hungría

y Batista.

Ante esta situación, el general

Franco Bidó envió 500 jinetes al

mando del capitán José A. Salcedo

y del subteniente Benito Monción a

reforzar ese lado. Siendo las 09:00

horas, ya habían llegado los refuerzos,

con los cuales Hungría lanzó

un contraataque que logró rechazar

a Cayemitte, quien dos horas más

tarde no pudo contener el desbando

de sus fuerzas, las cuales fueron

empujadas más allá de la margen

occidental del arroyo Guajabo, es

decir, más allá de Dajabón. Ya al

borde de la frontera, Hungría los

hostigó hasta obligarlos a penetrar de nuevo en territorio haitiano. Con esa batalla concluye la

primera fase de la contienda.

La segunda fase se inició a las 09:00 horas del día 24 de enero de 1856, cuando el ala

izquierda haitiana, formada por la división del general Prophette, marchó sobre el centro dominicano

al mando del general Valerio. Previo al combate, los dominicanos desalojaron buena

parte del oeste de la planicie, próximo al paso del arroyo, ubicando algunas piezas de Artillería

244


Historia del Ejército de República Dominicana

hacia su entrada. La Infantería

quedaba disimulada, tendidos

los soldados sobre sus vientres

y ocultos en los yerbajos del

lugar, situados a los flancos y

detrás; la caballería en escuadrones

se colocó debajo de los

arbustos de la vecina ceja del

monte, en los confines, hacia el

Este.

Los dominicanos les permitieron

a los haitianos acercarse

lo más posible, y al descargar su

chorro de metralla, los atacantes

se empecinaron en apoderarse

de las piezas y de sus servidores,

ocasión que aprovecharon los

infantes para saludar al enemigo

con una descarga cerrada de

fusilería, lo que creó gran desconcierto

en el enemigo, que se

vio obligado a retroceder hasta

el Cerro de La Plata.

Los invasores atacan el

centro de las posiciones dominicanas

siendo rechazados con

nutrido fuego de la artillería, haciendo que las tropas enemigas cedan en su avance, siendo

sorprendidos por las tropas del general Florentino que le cayó desde los Cerros de Jacuba. Éstos

inmediatamente se repliegan son perseguidos con tenacidad por la caballería dominicana.

Con la espléndida victoria de las armas dominicanas en Sabana Larga, se cerró el ciclo de las

invasiones haitianas contra nuestro territorio, poniéndole fin a la guerra de doce años, 1844-1856.

245


Historia del Ejército de República Dominicana

LA REVOLUCIÓN CIBAEÑA

JULIO DE 1857

La crisis creada en el país se reflejó en el Cibao con mucha crudeza. Aunque el papel moneda

se devaluó abruptamente, el gobierno se empeñó en comprar la cosecha de tabaco del Cibao

con esa inservible moneda, lo que llevó a la ruina a los tabaqueros. Como era lógico suponer,

las reacciones de los comerciantes de la zona norte no se hicieron esperar.

El 8 de julio de 1857 los pueblos del norte elaboraron un manifiesto que contenía un programa

de reivindicaciones civiles y anunciaba la constitución de un gobierno dirigido por José Desiderio

Valverde como presidente y Benigno Filomeno Rojas como su vice. Los generales José Antonio

Salcedo, José Hungría y Antonio Batista no apoyaron el levantamiento, pero dejaron constancia de

que no se opondrían a la revolución. La labor de proselitismo continuó y tanto el sur de país como

el este, zonas geográficas que se unieron al movimiento, lo que aisló en la amurallada capital a los

partidarios del gobierno.

Pero el gobierno no se entregaría fácilmente. En Samaná, el coronel Emilio Parmantier, aliado

del gobierno, venció a los cibaeños después de resistir su embestida en un fuerte amurallado. En

Salvaleón de Higüey, de su parte, el general Merced Marcano, al mando de un batallón de tropas

regulares, también derrotó a los alzados. Ante el descalabro de las tropas, el general Juan Luis

Franco Bidó fue puesto al frente de los ejércitos del norte, cuyos efectivos rondaban los seis mil

combatientes.

OTRAS OPERACIONES MILITARES.

Los combates triunfantes de Samaná e Higüey llevaron confianza al gobierno. Báez entonces

decretó que los generales José María Cabral y Francisco del Rosario Sánchez partieran hacia

los pueblos del este de la república y sometieran a la obediencia a los mandos armados que se

oponían al gobierno.

El general Merced Marcado, mientras tanto, se disponía marchar sobre El Seibo, centro político

y económico de la región en aquellos tiempos. El objetivo de los generales Cabral y Sánchez

era atacar al general Sandoval, acampado en Tavila, para lo cual debían atravesar varias comarcas

repletas de guerrilleros y combatientes partidarios de la revolución cibaeña, entre los que se incluía

246


Historia del Ejército de República Dominicana

el coronel Antonio Sosa, acampado en la sabana de Mojarra con una pieza de artillería. Lo que no

esperaban ninguna de las dos fuerzas era el hecho de que inmediatamente ambas fuerzas hicieron

contacto, una compañía de vanguardia de las que acompañaban a Cabral desertó y se unió a los

revolucionarios.

Cabral no se amilanó por ese hecho, y contrario a ello, atacó ferozmente a los alzados, trabándose

un combate frente a frente que fue repelido por los revolucionarios con bastante eficacia,

principalmente por la efectividad que mostró el combatiente que operaba el cañón, quien causó

estragos en las filas del gobierno.

Pero Cabral, ducho en combates similares, mantuvo el fuego en el centro con mucha intensidad,

mientras dividía en dos grupos otra parte de sus efectivos, los cuales fueron lanzados al ataque

a los flancos de las tropas de Sosa, movimiento que acompañó con una carga de caballería que

destrozó las filas revolucionarias.

247


Historia del Ejército de República Dominicana

Mientras tanto, el general Franco Bidó, acampado en el Sillón de la Viuda, fue enterado de

la derrota de las fuerzas revolucionarias en Mojarra por el párroco del pueblo, lo que motivó que

despachara fuerzas al mando de los coroneles Esteban Adames y Basilio Gavilán para obstaculizar

la ruta de los gobiernistas. El contacto armado entre estas dos fuerzas se produjo en La estrella.

El combate en La Estrella fue sin tregua. Fue tan intenso, que a los estallidos de la Artillería

acudió allí el general Sandoval, seguido de cerca por las tropas de Marcos Evangelista, quien dirigía

un escuadrón de caballería de El Seibo.

Cabral y Francisco del Rosario Sánchez, atacados por todos los flancos por las tropas rebeldes

y ante la deserción de dos de sus compañías que se unieron a los cibaeños, se batieron en retirada,

logrando entrar a la capital los días 24 y 25 de junio, con las tropas significativamente reducidas,

hambreadas y afectadas por las cuantiosas bajas que les fueron infligidas en los combates.

La batida de los revolucionarios se extendieron al interior del este, donde el general Merced

Marcano, defensor del gobierno, se batió valientemente por varios días, hasta que sin acceso a las

ciudades, se vio obligado a aislarse en las montañas. En pocos días el gobierno se vio reducido

a la capital y Samaná, donde el coronel Parmantier se batió con tanta fiereza que el gobierno

lo ascendió a general. De hecho, los revolucionarios no pudieron tomar Samaná a pesar de los

esfuerzos realizados en pos de ese objetivo.

SITIO DE SANTO DOMINGO

Después de fracasar en varios intentos por tomar la capital, los insurgentes entraron en un proceso

de repliegue, donde primaron las negociaciones políticas. El Ministro de Guerra, general José

Joaquín Aybar, rechazó la intimidación de los revolucionarios y se dedicó a cavar trincheras para

defender el único lugar hasta donde los revolucionarios no habían podido penetrar. El Presidente

formó varios batallones que lanzó contra los cibaeños, lo que provocó cuantiosas bajas en cada uno

de los bandos, especialmente al gobierno, que desconocía el volumen de las fuerzas que se habían

unido al movimiento rebelde.

EL REGRESO DE PEDRO SANTANA

Ante la incertidumbre en que se encontraba sumido el país, Santana decidió regresar, lo

que hizo por Santiago, indicando con ello que apoyaba el movimiento insurreccional de los

cibaeños. Naturalmente, el Marqués de Las Carreras estableció sus condiciones, la principal

248


Historia del Ejército de República Dominicana

de las cuales era que se le concediera la dirección de todas las tropas colocadas alrededor de la

ciudad de Santo Domingo.

Los liberales trataron de evitar que Santana asumiera el mando de las tropas, considerado

de gran preponderancia. Sin embargo, el prestigio militar del gran guerrero libertario e impuso

ante las dudas que abrigaban esas fuerzas. Cuando los sitiados se enteraron de que Santana dirigía

las tropas se incrementó la decisión de luchar hasta el último hombre y hasta el último cartucho.

Todos conocían la tendencia de Santana de ejecutar a sus enemigos y querían evitar que su enemigo

tomara la ciudad.

De su parte, los partidarios de Santana que habían quedado en la capital ya se habían exiliados

en embajadas y habían salido fuera del país. Por tanto, todos los que todavía se mantenían amurallados

en la principal ciudad temían lo peor en caso de que Santana lograra traspasar los muros con

sus fuerzas armadas.

Todas las embestidas de los partidarios de Báez realizadas alrededor de la capital eran enfrentadas

con saña por las fuerzas dirigidas por Santana, generando un alto costo de vidas entre los

jóvenes que actuaban como voluntarios de las fuerzas militares leales al gobierno de Báez.

El Presidente entonces inició negociaciones con gobiernos extranjeros y logró comprar algunos

barcos de guerra. Esa medida aumento la crisis en su gobierno, puesto que Báez vendió e

hipotecó todo lo que era factible de ser vendido o hipotecado, incrementando las necesidades de la

ya precaria economía del país.

CAPITULACIÓN

La peste llegó con el verano de 1858 y los desamparados morían por montones. La carne de

asno, otrora despreciada, se convirtió en un manjar apetecido por muchos. Las deserciones en las

fuerzas armadas de Báez se incrementaron, especialmente cuando los carretones salían a llevar

los muertos al cementerio. Báez y los suyos, no obstante, no se rendían. El temor a la venganza de

Santana horrorizaba a todos los sitiados en la capital.

Los billetes recorrían los negocios comprobando en cada recorrido su pérdida de valor. La

gente decía que la tinta para imprimirlos y el papel que se usaba para mantenerlo en vigencia tenían

más valor que la moneda misma. El dinero fuerte sólo existía en la vivienda de Báez y de sus

partidarios. La cotización de aquellos días era de 4 mil pesos nacionales por uno de plata español.

249


Historia del Ejército de República Dominicana

Báez y sus hombres intentaron varias salidas fueras

de las murallas, pero sólo para comprobar el inútil

sacrificio que ello suponía. Cañoneos de ambas partes

aumentaban la desesperación imperante. Como se estilaría

muchos años después, la llegada de un crucero

norteamericano el 26 de mayo, al mando del Comodoro

John MacIntrosh a “proteger los ciudadanos estadounidenses,

creó las bases para una solución al problema

bélico.

El Comodoro de Estados Unidos se enteró del terror

existente al interior de la muralla por el temor a la

venganza de Santana y gestionó un pacto de rendición

satisfactorio que ofrecía seguridad para la vida de Báez

y sus partidarios.

El pacto fue rubricado por los cónsules Juan Castillo

y Jovellanes, de España; Saint André, de Francia y

Martín Temple Hood, de Inglaterra. Las negociaciones

se prolongaron por varios días, lo que permitió que

Báez y sus partidarios pusieran a salvo sus intereses.

No obstante, pocos días antes de la rendición Báez

había enviado a Curazao, en buques del gobierno, las

riquezas y muebles suyos y de sus amigos. Hay que hacer

constar que producto de los préstamos contraídos

por Báez, los buques que transportaron las mercancías

estaban hipotecados o vendidos. También se habían

hipotecado las rentas de la aduana de Santo Domingo,

el edificio del Palacio Nacional, y el gobierno se había

comprometido a pagar intereses de 1.5 por ciento sobre

las múltiples deudas contraídas con casas comerciales y

banqueros extranjeros.

250


Historia del Ejército de República Dominicana

Buenaventura Báez.

251


Historia del Ejército de República Dominicana

LA ANEXIÓN A ESPAÑA

La proclamación de la Anexión de la República Dominicana a

España, el 18 de marzo de 1861, eclipsó los diecisiete años de

Independencia que habían transcurrido a partir de 1844, y representó

una vuelta al coloniaje, es decir, la pérdida de la soberanía,

que tanta sangre de soldados había costado.

Luego de finalizada la revolución de 1857, que contribuyó a que

el general Pedro Santana ocupara por tercera vez la Presidencia de la

República, fueron tantos los problemas económicos y políticos que

éste tuvo que enfrentar, que él y varios de sus seguidores volvieron

a mirar a España como una solución salvadora, ofreciéndole

la idea de una anexión de nuestro territorio a esa potencia.

El 27 de abril de 1860, el general Santana dirigió

una comunicación a la Reina Isabel II de España

en la que le exponía claramente el interés

de su gobierno de anexarnos a ese país, nación

de la cual decía, los dominicanos no debieron

separarse nunca.

A finales de 1860 las bases para la anexión

ya estaban creadas y las negociaciones dirigidas

por el general Felipe Alfau, quien se encontraba

en España como Enviado Extraordinario

y Ministro Plenipotenciario, entraban en su

etapa final.

España se comprometía a:

• No establecer nunca la esclavitud en territorio

dominicano.

• Considerar el territorio dominicano como

provincia española, permitiéndole disfrutar de los

mismos derechos que las demás.

• Utilizar los servicios del mayor número posible de

funcionarios públicos y militares dominicanos en el nuevo

gobierno que surgiera a consecuencia del tratado que

se firmaría.

252


Historia del Ejército de República Dominicana

• Amortizar todo el papel moneda circulante en la República Dominicana en aquellos momentos.

• Reconocer como buenos y válidos todos los actos de los gobiernos dominicanos desde el

1844 hasta la fecha.

De diciembre de 1860 a marzo de 1861, la mayor parte de las actividades del gobierno

estuvieron encaminadas a asegurar el éxito del cambio político que se preparaba a espalda de

la inmensa mayoría del pueblo dominicano.

El general Ramón Mella fue arrestado en enero de 1861 y luego expulsado del país por

mostrar su desacuerdo en la política anexionista del gobierno.

El 4 de marzo, a sólo escasos días de la proclamación de la anexión, el general Santana

pasó una circular a todos los generales y comandantes de Armas de su confianza para que

procedieran a comunicar a las autoridades y personas notables de sus regiones la inminente

anexión y reincorporación de Santo Domingo a España.

Se ordenó de inmediato la recolección de pronunciamientos y firmas en apoyo a la

anexión, firmas que debieron procurar los comandantes militares dentro de sus

respectivas zonas de influencia.

Asimismo, Santana distribuyó propiedades, terrenos y ascensos

entre los militares que les seguían, procurando de esta forma hacerlos

partícipes de su proyecto a costa de la patria que yacía agonizante.

El acto de proclamación estuvo revestido de pompa y solemnidad.

253


Historia del Ejército de República Dominicana

Recreación artística que recoge

el momento en el que el general

Pedro Santana, presidente de

la República, en 1861, firma

la Anexión a España, en el

Palacio de los Gobernadores

donde funciona en la actualidad

el Museo de Las Casas Reales.

254


Historia del Ejército de República Dominicana

255


Historia del Ejército de República Dominicana

SÍNTESIS DEL PROCESO DE ANEXIÓN

Y DE LA GUERRA DE RESTAURACIÓN

CONDICIONES GEOPOLÍTICAS

• Creencia del renacimiento del Imperio español, tras la victoria en

Marruecos.

• Doctrina Monroe y la Guerra de Secesión en los Estados Unidos.

• Incidentes en la frontera con Haití, presunción de aprestos para una

invasión pacífica.

ESTIPULACIONES ESTABLECIDAS PARA LA ANEXIÓN A

ESPAÑA

• Que la libertad individual fuera garantizada, y que jamás se volviera

a establecer la esclavitud en territorio dominicano.

• Que la República Dominicana fuera considerada Provincia española

y adquiriera los fueros de una provincia en España.

256


Historia del Ejército de República Dominicana

• Que al mayor número posible de los hombres que desde el año 1844 habían prestado sus

servicios al país, les fueran dados los empleos públicos, especialmente en el ejército, y que

estos pudieran continuar siendo empleados por Su Majestad.

• Que como una de las primeras medidas del Gobierno de Su Majestad se decretara la amortización

del papel moneda entonces en circulación en la República.

• Que se reconociera la validez de los actos de los Gobiernos de la República Dominicana

desde 1844 hasta la fecha de la anexión.

ACCIONES DE RECHAZO CONTRA LA ANEXIÓN

• En Santiago la población no se integró a los actos de enhestamiento de la bandera española,

a pesar de ser convocado.

• En San Francisco de Macorís se impidió a balazos.

• Acción del 2 de mayo en Moca.

• Movimiento de la Regeneración Dominicana, encabezado por Francisco del Rosario Sánchez.

• Movimiento de Monseñor Fernando Arturo de Meriño.

• Asalto a la guarnición española en Neyba, en febrero de 1863

• Asalto en Guayubín, en febrero 1863.

MEDIDAS DEL GOBIERNO ESPAÑOL RECHAZADAS POR LOS POBLADORES

DOMINICANOS

• La designación de funcionarios españoles en detrimento de los más conspicuos colaboradores

del general Santana.

• Sustitución del clero.

• Introducción del código penal español.

• Supresión de la libertad de cultos.

• Los miembros del antiguo ejército de la República, en su mayoría, fueron colocados en

posición de reserva.

• Imposición del servicio de bagaje, mediante el cual los campesinos debían trasladar gratuitamente,

las tropas coloniales.

257


Historia del Ejército de República Dominicana

Estalla la Guerra de Restauración

• Grito de Capotillo.

• Persecución de Buceta.

• Combate de Guayacanes.

• Combate de Gurabito, el general Gaspar Polanco derrota

a Buceta, Hungría y Alfau.

• José Antonio Salcedo toma la guarnición española de El

Castillo, replegándose hasta el Fuerte San Luís.

• general Juan Suero y coronel Mariano Cappa avanzan

desde Puerto Plata hacia Santiago.

• Batalla de Santiago (6 de septiembre de 1863).

• Incendio de Santiago.

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Historia del Ejército de República Dominicana

• Retirada de los españoles.

• Instalación de gobierno restaurador- general José Antonio Salcedo, Presidente.

• Áreas de Operaciones.

• Puerto Plata- general Gaspar Polanco.

• Línea Noroeste- general Benito Monción.

• Sur y este de la República- general Gregorio Luperón.

Crisis de mando en el Sur

• Actitudes del general Pedro Florentino.

• Intercepción de Mella.

• José María Cabral cohesiona las tropas en el sur.

Crisis política

• Muerte del general Pedro Santana.

Derrocamiento y fusilamiento del general José Antonio Salcedo.

• Presencia del general Juan Pablo Duarte.

• Muerte del general Matías Ramón Mella.

• El general Gaspar Polanco asume la Presidencia.

Derrocamiento de Polanco.

• General Pedro Antonio Pimentel, presidente del

Gobierno Restaurador.

• Acuerdo de El Carmelo, Guiria.

• Retirada de los españoles, fin de la guerra.

Fusilamiento de Francisco Del Rosario

Sánchez y sus compañeros, el 4 de julio

de 1861, en San Juan de la Maguana.

259


Historia del Ejército de República Dominicana

LA GUERRA RESTAURADORA

Los patriotas aprovechaban

el movimiento de

tropas que recién habían

ordenado los comandantes

españoles Manuel Buceta y el

apátrida José Hungría, quienes

dispusieron el desplazamiento

de las guarniciones fronterizas,

así como del batallón La Corona,

el cual contaba con una

sección de Artillería y otra de

Cazadores, hacia Puerto Plata

y Santiago. Esta actividad se

efectuó el 16 de agosto de 1863.

El fervor patriótico fue tan impactante en favor del grito redentor, que en apenas 15 días los

pueblos del Cibao, exceptuando a Puerto Plata y Santiago, se pronunciaron a favor de la Restauración,

lo cual revela el grado de repulsa contra las tropas españolas y la conciencia patriótica que se

acumulaba en el seno de esos pueblos.

La ciudad de Santiago era en ese momento, sin dudas, la capital del Cibao y una de las principales

fortalezas de las fuerzas interventoras, por lo que los restauradores la sitiaron a principios de

septiembre. Aquí se produjo, precisamente, la entrada

de Gregorio Luperón a los combates, quien con el

pasar de los días se evidenciaría como uno de los

principales baluartes de la resistencia contra

las tropas españolas.

260


Historia del Ejército de República Dominicana

Luperón era conocido en el Cibao por

su idoneidad y su valor personal, demostrado

con creces en los combates

registrados contra los criollos de

esa región que se plegaron al

llamado de Pedro Santana,

quien se convirtió en el

ideólogo de la entrega del

país a los reyes de España.

Por esa razón nos dice Pedro

María Archambault

que “inútil es pintar el

entusiasmo con que fue

acogido por sus antiguos

compañeros de peligros;

basta decir que el general

en jefe le encargó acto continuo de todas las operaciones de la

línea con su cuartel en el Meadero” .

El general en jefe de operaciones lo era Gaspar Polanco,

mientras que Monción, Reyes, Lara y Pimentel

acompañaban al primero.

261


Historia del Ejército de República Dominicana

INICIO DE LA RESTAU-

RACIÓN. El Comandante

General Don Manuel Buceta era

sin duda un valiente muy notable

pero de modales demasiado

rústicos para captarse simpatías

y estaba desprovisto del más

mínimo sentido político. Como

todos los soldados ignorantones

sólo creía en la fuerza

bruta; odiaba visiblemente á los

dominicanos, veía con malos

ojos á los mismos españolizdos

y no disimulaba sus odios á los

catalanes, que abundaban en

el alto comercio de Santiago,

porque estos eran muy partidarios

de la separación de España,

á fuera de Repúblicanos.

Historia de la Restauración,

Pedro M. Archambault

COMBATE DE MACABÓN

Luego de que se trazaran las tácticas de lucha a desarrollar, los

generales Benito Monción, José Cabrera y Pedro Pimentel iniciaron

acciones guerrilleras en contra de las diferentes guarniciones y patrullas

militares españoles que operaban en la zona, las cuales estaban

dirigidas por el gobernador de Santiago, brigadier Manuel Buceta,

contra el cual se dirigieron varias escaramuzas como la de Macabón,

la que se llevó a cabo el 17 de agosto; la de Carbonera, en la que el

capitán Sánchez, acompañado de 10 jinetes, emboscó al Brigadier

Buceta al día siguiente; la de Las Patillas, acontecida el 19 de agosto,

en la cual las tropas del general Monción atacaron la caballería

del gobernador de Santiago en la sabana Las Pastillas cuando éste

se dirigía a Guayubín. Este ataque de las ropas restauradoras fue

respondido desde un lugar estacionario por el jefe militar, pero sin

presentar combate.

Al escuchar los disparos de las tropas del general Monción,

el general Pimentel avanzó en esa dirección, encontrándose con las

262


Historia del Ejército de República Dominicana

tropas españolas en el paso del arroyo Macabón. El general Pimentel

había enfrentado las tropas españolas con gallardía, pero sabía que

numérica y estratégicamente estaba en desventaja, ya que la agreste

topografía del terreno no favorecía sus movimientos tácticos. Sin

embargo, no ocurría lo mismo con el general Monción, quien avanzó

rápidamente y atacó por sorpresa al brigadier Buceta, quien al

comprobar la valentía de los restauradores, optó por replegarse y

continuar su marcha hacia Guayubín. Sin embargo, la bravura con

que pelearon los restauradores provocó que Buceta dejara en el campo

de batalla gran parte de su columna, todos víctimas del machete

de los dominicanos.

COMBATE DE VILLALOBOS

El 20 de agosto, a eso de las 9 de la mañana, los patriotas arremetieron

contra los españoles en Villalobos. El ataque de los restauradores

estuvo favorecido, primero, porque los atacantes conocían

palmo a palmo el terreno, lo que le permitía iniciar el combate el

EL DÍA 16 DE AGOSTO, se

reunieron en La Visite, cerca de

Juana Méndez, los catorce patriotas

que en esa misma noche atravesaron

la frontera. Ni Pimentel ni

Juan Antonio Polanco eran de ese

número; estos leones se encontraban

en sus puestos, en territorio

dominicano con un grupito bien

armado, aguardando a los catorce.

Estos eran el coronel Santiago

Rodríguez, jefe de la Revolución, el

capitán Eugenio Belliard, Segundo

Rivas, Alejandro Bueno, Pablo

Reyes, Juan de Mata Monción,

abanderado, el español Angulo

(corneta) San Mézquita, artillero,

Tomás de Aquino Rodríguez,

José Cabrera, Sotero Blan, Benito

Monción, Juan de la Cruz Alvarez

“Cacú” y un soldado desconocido.

Historia de la Restauración,

Pedro M. Archambault.

263


Historia del Ejército de República Dominicana

Las hostilidades comenzaron

el día 17 cuando las fuerzas de

Pimentel, posesionadas del lugar

denominado Macabón, en tierra

dominicana, despedazaron una

patrulla española. El 18 el Brigadier

Buceta fue interceptado en

la Carbonera por una patrulla

montada de 10 jinetes al mando

del capitán Sánchez, perteneciente

a las fuerzas de Pimentel,

pero, pudo llegar a Dajabón. El

jefe español se había despojado

de tropas dos o tres días antes,

engañado por las seguridades

que personalmente le dio el

General haitiano Philanthophe

Nouel de que Haití no saldrían

dominicanos armados para

hacer la guerra.

La República Dominicana: La Revolución

Restauradora, Ramón Marrero

Aristy

momento y lugar que más los favorecía. Y en segundo lugar, porque

al tener conocimiento de los cambios climáticos que se operaban en

la zona y en el país, además de estar adecuados a ellos, esa situación

les permitía aprovechar en su favor las condiciones del tiempo. Para

entonces un calor extenuante imperaba la zona, el polvo sofocante

que levantaban ambas caballerías producía un escozor insoportable

y una sed agobiante desesperaba a los españoles, lo que minaba la

moral de esas tropas.

El ataque se produjo por la vanguardia, la retaguardia y los

flancos. Los restauradores no dieron tregua a los españoles, quienes

estuvieron a mansalva de los restauradores. Luego de 5 horas

de combate intenso, los españoles se replegaron, no sin antes dejar

tendidos en el campo de batalla 40 soldados de infantería y 7 de

caballería.

SEGUNDO COMBATE DE GUAYUBÍN

El ataque se produjo el 18 de agosto al amanecer. A esa hora

el capitán Francisco Antonio Gómez trató de sorprender las tropas

264


Historia del Ejército de República Dominicana

ibéricas. Sin embargo, debido a los constantes ataques sorpresivos y

a las innumerables bajas sufridas, los españoles se prepararon para

que las tropas restauradoras no los sorprendieran de nuevo. Para ello

se habían asegurado de pedir refuerzos frescos, los cuales llegaron de

Escalante, comunidad de la región nordeste, y ambas fuerzas mancomunaron

esfuerzos para rechazar el ataque del capitán Gómez.

Pero las tropas vivas españolas no habían concluido la tarea de

recoger y auxiliar las bajas que los restauradores les habían infligido,

cuando la plaza fue atracada por el coronel Juan Antonio Polanco,

produciéndose tan encarnizada batalla entre ambas fuerzas que tres

horas después ninguna de los dos bandos lograba imponerse sobre

el contrario. De un lado, los restauradores estaban empeñados en

recuperar la soberanía cercenada, lo que alimentaba su potente arma

moral, mientras que en los segundos predominaba un conocimiento

académico militar y un armamento tecnológicamente superior, principalmente

en el campo de la artillería, que les aseguraba repeler el

ataque por mucho tiempo.

Concentración y flexibilidad

El Brigadier español pudo

ganar tiempo y terreno mientras

conducían a Monción herido.

Pimentel lo persiguió hasta

Pontón, sin alcanzarlo. Luego,

de regreso los patriotas a La

Peñuela, se les incorporó el

General Gaspar Polanco, quien

abandonó el partido de España

y se sumo a la revolución.

La República Dominicana:

La Revolución Restauradora,

Ramón Marrero Aristy

265


Historia del Ejército de República Dominicana

Santiago Rodríguez fue el

hombre que figuró como el

cabecilla más caracterizado de

aquella redentora época. Lo

comprueban los edictos de la

Reina en los cuales solamente

excluyó al General Santiago

Rodríguez del indulto general.

Vista la imposibilidad de una victoria militar a corto plazo, los

restauradores optaron por incendiar el poblado, medida drástica con

la cual obligaban a los iberos a salir de sus trincheras. Una vez que

los restauradores hubieron logrado ese objetivo, las tropas españolas

iniciaron la retirada en dirección al río, momento que esperaban los

restauradores para poder atacar a campo abierto a las tropas interventoras.

La retirada de las tropas ibéricas y el ataque de los restauradores

fueron simultáneos, lo que sorprendió a los españoles, ya

cansados y con mucha sed. Eso permitió que una carga al machete de

los dominicanos aniquilara decenas de ellos en el campo de batalla.

COMBATES DE EL PINO, ALTO DE BÁNICA Y

GUARAGANÓ

El general José Hungría, designado gobernador de toda la línea

noroeste por el gobierno español, era dominicano, gozaba de un

gran prestigio militar y conocía palmo a palmo las interioridades

demográficas de la zona. Por ello, al enterarse de que tropas restauradoras

se habían pronunciado en Capotillo, partió en esa dirección el

17 de agosto. Hungría abrigaba la esperanza de auxiliar a las tropas

españolas que estaban siendo asediadas por los restauradores.

266


Historia del Ejército de República Dominicana

Sin embargo, al desconocer los lugares específicos donde se

estaba combatiendo, su tropa fue sometida a sorpresivos ataques,

lo que provocó que fuera derrotado en El Pino, Alto de Bánica y

Guaraganó por el general restaurador Santiago Rodríguez.

Su habilidad, el conocimiento de la zona y su valor personal

fueron factores que actuaron a favor de Hungría, quien salvó la vida

milagrosamente. Todavía estaban latentes en las tropas restauradoras,

las derrotas que les infligió Hungría en Mangá y Sabaneta. Por

ello sentían inmensos deseos de aniquilarlo definitivamente.

Esta se constituyó en la última participación del general Santiago

Rodríguez en la gesta restauradora, ya que después de su victoria

sobre el general Hungría abandonó la lucha y se retiró a Sabaneta.

COMBATES DE LA BARRANQUITA Y CAYUCAL

Benito Monción y Pedro A. Pimentel, mientras tanto, mantenían

un constante asedio contra el general Buceta. La disposición de derrotarlo

era evidente, por lo que persiguieron al brutal general por

todo el Cibao, librando en ese ínterin los combates de La Barranquita

y Cayucal, en los cuales los españoles sufrieron considerables bajas.

En Cayucal faltó muy poco para que Buceta perdiera la vida, pues

el arrojo de los restauradores fue tal, que el general español estuvo a

punto de ser alcanzado. Sin embargo, el acoso menguó cuando los caballos

de Monción y Pimentel, de una parte, confrontaron dificultades,

mientras que por el otro, el hecho de que un dragón español hiriera

con su sable al general Monción, y que por el fuerte golpe el general

restaurador perdiera el conocimiento, obligó a que la columna detuviera

la marcha para prestarle atención médica. En esas condiciones, los

patriotas se vieron compelidos a abandonar la persecución que habían

iniciado contra Buceta.

Durante ese combate los españoles sufrieron las bajas de los

generales García y Robles, quienes no sólo ordenaron nuevos ataques

contra las tropas restauradoras, sino que se involucraron en los

MONUMENTO DE LA

RESTAURACIÓN “(…) El

dominicano es hombre de un

gran valor y de una extraordinaria

aptitud para batirse

el arma blanca en guerra de

emboscadas y sorpresas, y

es por consiguiente enemigo

temible en una dispersión; pero

no puede apreciarse en mucho

como soldado, porque realmente

no lo es; no ha adquirido ni la

más sencilla idea de instrucción

militar; no conoce el valor que

la disciplina y así como aparece

diestro en el uso del machete.

José de la Gándara y Navarro, Anexión y

Guerra…, tomo II, Libro VIII, p. 150.

267


Historia del Ejército de República Dominicana

MONUMENTO DE LA

RESTAURACIÓN “(…) Nunca

se presenta el dominicano a

pecho descubierto (…). No nos

ofrece flanco donde herirlo.

Vive con un plátano… La guerra

se ha hecho ya de raza. El

espíritu que los anima y el único

lazo que los une, es el odio a los

españoles, persuadidos como

están por los autores de la revolución

de que nuestro objeto

es restablecer la esclavitud. Así,

al defenderse con verdadero

encarnizamiento creen defender

su familia y su persona”.

José de la Gándara y Navarro,

Anexión y Guerra…, tomo II,

Libro VIII, p. 150.

combates cuerpo a cuerpo y trataron de romper la barrera defensiva

de los patriotas. Tanto el uno como el otro fueron víctimas del machete

redentor.

El capitán Ríos, quien los relevó en el mando, ordenó un nuevo

ataque contra los dominicanos, pero muy pronto comprobó que los

criollos no cedían ni un palmo de terreno y que por el contrario

hacían esfuerzos inauditos para capturar los cañones. Comprobada

la intención de los dominicanos, una junta de oficiales españoles

decidió la retirada a Santiago, pues la realidad demostraba que era

imposible vencerlos.

LA TOMA DE MOCA

Para el 31 de agosto prácticamente todos los pueblos del Cibao

estaban en manos de los restauradores, a excepción de Moca, donde

los patriotas se vieron obligados a incendiar la población para lograr

la rendición de los españoles. Naturalmente, la tarea de derrotar a los

españoles no fue fácil, pues para lograrlo los patriotas tuvieron que

combatir desde las 10 de la mañana hasta las 3 de la tarde, cuando ya

la tercera parte de la guarnición española había perecido o parte de

los militares de ese país se encontraban heridos.

SOBRE LA GUERRA DE MOVIMIENTOS

En esta etapa de la guerra el combate adquirió visos de convencionalidad,

ya que las fuerzas insurgentes combatieron en condiciones

similares a las de los partidarios de España. Sin embargo,

aunque se libraron combates convencionales, en todo este proceso

prevaleció la guerra de guerrillas, método de lucha preferido por los

patriotas dominicanos.

A partir del 16 de agosto, y particularmente después de las victorias

de los dominicanos en los combates de la línea noroeste, el

general Gaspar Polanco reunió alrededor de 6 mil hombres con los

268


Historia del Ejército de República Dominicana

cuales se dispuso a avanzar hacia Santiago de los Caballeros, fortaleza

principal de los interventores.

Al enterarse Buceta de que Polanco disponía esa ofensiva, decidió

preparar sus tropas para enfrentarla. Para el caso, dispuso tomar medidas

con la que se disponía la defensa con una compañía del Batallón

San Quintín, 77 jinetes del escuadrón de África, un obús de la batería

de Montaña y algunos voluntarios mal armados que se prestaron a

defender a los interventores. Buceta ordenó la partida de las tropas

que había seleccionado, tarea a la cual se prestaron como jefes de las

mismas los generales dominicanos Abad Alfau y José Hungría.

BATALLA DE GURABITO

El día 31 de agosto, a las 11 de la mañana, los restauradores

iniciaron el ataque, el cual encontró desprevenidos a los españoles.

Ya los restauradores conocían de la bravura de la caballería española,

con la cual habían librado una cruenta batalla en Guayacanes, por

“(…) Los recursos militares

de los rebeldes son bastante

limitados. Sin parque, sin

almacenes, sin plazas y sin

artillería puede considerarse al

enemigo reducido a la condición

de un pueblo primitivo que saca

sus fuerzas de su propia debilidad.

Invulnerables siempre, sin

centro o punto que constituya

su fuerza, y en donde pueda ser

acometido, disperso en la inmensa

extensión de su territorio, es

apto para acometer en todas

partes, bastándole para ello un

machete y su fusil, de que no

está desprovisto un solo dominicano

por consecuencia y hábito

de sus antiguas y prolongadas

guerras. (Ibidem).

269


Historia del Ejército de República Dominicana

lo que se aseguraron de iniciar el ataque sobre ellos. Esa fue razón de que en esta ocasión la

caballería se viera sorprendida y la embestida de los macheteros causara estragos en sus filas.

También fue sorprendida la infantería, cuerpo de ejército que fue diezmado a pocas horas de

haberse iniciado la batalla. Pero los restauradores no se limitaron a ello, pues atacaron también

la artillería, a la cual despojaron del obús, lo que dejó a los partidarios de España en condiciones

embarazosas y los obligó a una retirada forzosa.

En esas condiciones, las fuerzas del general Gaspar Polanco se apoderaron de todas las vías

de aproximación a las tropas dominicanas. Sin otro camino a escoger, los españoles se retiraron

al Fuerte San Luis, al Castillo y a la Cárcel Vieja, lugares donde se atrincheraron para la defensa.

COMBATE DE EL CASTILLO

El primero de septiembre de ese año 1863, el coronel José Antonio Salcedo atacó la guarnición

española destacada en El Castillo, que estuvo ubicado en el pequeño cerro, donde se encuentra el

Monumento a los Héroes de la Restauración en la ciudad de Santiago. El asalto se inició con varias

descargas de fusilería que permitieron a las tropas dominicanas acercarse al objetivo. Una vez

los soldados dominicanos estuvieron suficientemente cerca de las tropas españolas, arremetieron

contra ellos y sembraron el terror en sus filas, lo que provocó que los españoles abandonaran el

fuerte y se guarecieran en el fuerte San Luis, no sin antes dejar en el camino muchos muertos y

heridos. Se debe anotar que los españoles dejaron abandonado un rico botín con el que las fuerzas

dominicanas se rearmaron e incrementaron sus deseos de luchar.

La acción arrojó el saldo de cinco bajas por parte de las tropas dominicanas entre muertos

y heridos. Los españoles sufrieron cuantiosas bajas y dejaron cuatro prisioneros en manos de

los dominicanos.

LAS TROPAS DOMINICANAS SE ADUEÑAN

DE EL CIBAO

Al tiempo que se combatía en Gurabito y El Castillo, se producía el pronunciamiento del

Comandante Juan Nouesit en Jarabacoa. Nouesit se dirigió a Puerto Plata, donde ejercía el mando

el general Gregorio Lora, a cuyas órdenes puso sus tropas. Mientras esto ocurría en Puerto

Plata y Santiago, los coroneles Miguel Abreu y Dionisio Troncoso asumían el mando militar

de La Vega, lo que provocaba que las fuerzas españolas acantonadas en Santiago no pudieran

comunicarse con Santo Domingo, capital del país.

270


Historia del Ejército de República Dominicana

Mientras tanto, San Francisco de Macorís se encontraba en manos

de los patriotas Cayetano de la Cruz, Manuel María Castillo y Olegario

Tenares; Cotuí, por los coroneles Basilio Gavilán y Esteban Adames;

Yamasá por el coronel Eusebio Manzueta y Moca por el coronel Santiago

Sosa y los comandantes Pedro y Juan de Jesús Salcedo.

Como se puede ver, los pueblos del Cibao habían acudido al

llamado a las armas hecha por los restauradores y la bandera del

27 de febrero de 1844 había sido desplegada en Capotillo el 16 de

agosto de ese año. De manera que poco a poco se iba recuperando

el fervor patriótico que caracterizó a los dominicanos en 1844 y los

pueblos se integraban a la lucha por la Restauración de la República.

COMBATE DE HOJAS ANCHAS

En el transcursos de los acontecimientos de Santiago, tanto el

general Juan Suero como el coronel Mariano Cappa decidieron preparar

una columna de 1,800 hombres para acudir en auxilio de las

tropas españolas sitiadas en la Fortaleza San Luis.

Sin embargo, producto de la cerrada vigilancia orquestada por

los patriotas en contra de las tropas interventoras y sus aliados criollos,

un equipo de mensajería

puso sobre aviso

a los restauradores de los

movimientos emprendidos

por el enemigo, lo que permitió

que un puñado de

patriotas, al mando de Juan

Nouesit, le tendiera una

emboscada a esa columna

en Hojas Anchas que les

causó innumerables bajas,

lo que provocó que las tropas

españolas se replegaran a Puerto Plata con el fin de resarcir los

daños que le infligieron los dominicanos.

“(…) El sistema de guerra que

adoptaron los dominicanos (…)

fue el que se llama de guerrillas y

emboscadas, cuyo principal papel

está reservado a la infantería.

Si en todas partes es este

sistema funesto para el invasor,

en ninguna lo puede ser tanto

como en Santo Domingo, que

puede asegurarse que es un

bosque continuado de portentosa

frondosidad. Emboscados los

enemigos a orillas de las sendas

que a uno y otro lado están

cerradas por altísimas paredes

de follaje, esperaban seguros

el paso de las tropas, elegían

impunemente sus víctimas,

disparaban sobre ellas y se

deslizaban por la espesura.

José de la Gándara y Navarro, Anexión y

Guerra…, tomo II, Libro VIII, p. 150.

Batalla de Santiago del 6 de septiembre

de 1863. Autor Ramón Sandoval,

2005. Colección FPV.

271


Historia del Ejército de República Dominicana

Los rebeldes dominicanos,

hombres de escasas necesidades

en general, los más descalzos y

medio desnudos, amamantados

en la guerra que por espacio

de tantos años han venido

sosteniendo, se mantienen con

los frutos del país, la caña, el

casabe, el boniato y los plátanos

lo que unido a las bondades que

este clima les dispensa, les da

una ventaja inapreciable sobre el

soldado europeo, que tan pronto

se enerva con los rayos abrasadores

de esta tierra tropical.

(Ibidem).

BATALLA DE SANTIAGO

La conquista de Moca y los exitosos combates de Gurabito,

El Castillo y Hojas Anchas inflaron el espíritu de combate de

los restauradores. Los auspiciosos resultados obtenidos en las

contiendas bélicas, sumados al incremento continuo de patriotas que

se agregaban a la lucha contra las tropas españolas, motivaron que

los estrategas de la guerra decidieran tomar medidas decisorias en

contra de las tropas españolas y sus secuaces criollos.

El general Gaspar Polanco, jefe de las tropas dominicanas, convocó

una junta de Oficiales donde se planificó un ataque fulminante

al Fuerte San Luis, ya que se hacía imperioso tomar ese lugar estra-

272


Historia del Ejército de República Dominicana

tégico antes de que fuera atacado por la retaguardia por las tropas

frescas españolas que se encaminaban a Santiago desde Puerto Plata,

al mando de las cuales se encontraban el sanguinario general Juan

Suero y el coronel español Mariano Cappa.

Los patriotas mantenían cercado el Fuerte desde el 31 de agosto

y la guarnición que se cobijaba allí hacía esfuerzos por escapar de la

encerrona. Además, los restauradores habían hecho abortar varios

intentos de los españoles por romper la cerrada vigilancia mantenida

a su alrededor, pero se habían vistos obligados a retroceder y reintroducirse

de nuevo en la Fortaleza ante la inquebrantable decisión de

los patriotas de no dejarlos escapar.

Para entonces ya había entrado en acción la “Espada de la

Restauración”, el valeroso general Gregorio Luperón, quien había

demostrado con creces no sólo su inquebrantable valor personal y su

arrastre y carisma personal, sino también su pericia en materia bélica.

No quiero hablarte de la

toma y defensa de Santiago de

los Caballeros: Mil hombres

entran a la bayoneta en una

ciudad defendida por ocho mil,

y ardiendo todas las casas y allí

entre llamas y humo y bayonetas

entran en el pueblo sufriendo la

metralla a boca de jarro; toman

los tres fuertes llamados Dios,

Patria y Libertad. Rompen por

medio de la línea enemiga, y

entran, por último, en el fuerte

de San Luis (…), donde hacía

quince días que mil trescientos

hombres españoles se sostenían

sin víveres de los ataques de los

ocho mil dominicanos. (Ibidem).

José de la Gándara y Navarro, Anexión

y Guerra…, tomo II, Libro VIII, p.

150.

273


Historia del Ejército de República Dominicana

En la toma quedaron treinta

oficiales y trescientos soldados.

Reunidos en el fuerte los

batallones siguientes: 2do. De

la Corona, Isabel II, Victoria

y restos de Cuba, San Quintín

y Madre, componiendo todos

unos dos mil hombres se

sostienen ocho días sin víveres:

para comer, el que tenía hambre

bajaba al pueblo, y entre el

incendio (pues el pueblo hoy

no existe y tenía diez mil almas)

se conquistaba a bayonetazos

y balazos, ora una botella de

Ginebra, ora un jamón o lo que

pillaran.

José de la Gándara y Navarro, Anexión y

Guerra…, tomo II, Libro VIII, p. 150.

COMBATE DE LA CÁRCEL VIEJA

El abastecimiento de los españoles, especialmente la clase 1,

comenzó a escasear a consecuencia del incendio y de que con la llegada

de las tropas españolas el consumo de alimentos se incrementó

de manera sustancial. Ello movió a que el día 12 de septiembre el

regimiento de La Corona atacara la Cárcel Vieja con una pieza de

artillería. El propósito consistía en recuperar los abastecimientos

clase V allí depositados.

Loa españoles derribaron la puerta a fuego de artillería. Sin

embargo, los criollos estaban decididos a defender su patria con

hidalguía, por lo que se produjo a continuación un fiero y reñido

combate entre las tropas españolas y el destacamento dominicano

estacionado allí para preservar los abastecimientos que habían sido

depositados en ese lugar.

Los informantes de Buceta pronto le rindieron cuenta de que la

unidad enviada a recuperar los abastecimientos a la Cárcel Vieja no

era suficiente, por lo que el general español optó por enviar

al lugar el omandante del Batallón II en su auxilio. Esa

operación tuvo relativo éxito, puesto que obtuvieron los

abastecimientos al costo de cuantiosas bajas que tuvieron

que depositar en la iglesia que les servía de hospital.

274


Historia del Ejército de República Dominicana

COMBATES DE JÁCUBA Y LOS LLANOS DE PÉREZ

La desesperación cundió en las filas españolas, producto del hambre,

la sed y el sofocante calor. No obstante, abrigaban la esperanza de

que una columna que había partido de Cuba el 7 de septiembre al mando

del brigadier Primo de Rivera lograra abrirse paso entre las tropas

criollas y llegara hasta Santiago, donde esperaban organizar un ataque

conjunto que rompiera el cerco en el que se encontraban encerrados.

Pero el brigadier Rivera fue derrotado en Los Llanos de Pérez por

el general Nouesit. La información de la derrota de Rivera llegó a oídos

de los españoles sitiados en Santiago, quienes se enteraron el día

11 de ese mismo mes que el Brigadier Rivera se había devuelto hacia

Puerto Plata, comunidad donde llegaría con sus tropas completamente

diezmadas por los innumerables ataques de los criollos. Muchos de los

soldados españoles fueron hechos prisioneros por los patriotas.

Al día siguiente, 12 de septiembre, el brigadier Rivera fue reforzado

con un batallón al mando de un coronel español, contingente

con el cual emprendió de nuevo la marcha a Santiago, donde esperaba

auxiliar a los militares españoles. Sin embargo, Rivera fue derrotado

de nuevo en Jácuba por las tropas de los comandantes Juan Bonilla y

Pedro Gregorio Martínez, obligándolos a regresar de nuevo a Puerto

Plata. En ese combate los españoles sufrieron incontables bajas.

Cárcel vieja. En el patio de la

Fortaleza San Luis, se encontraba

la Cárcel Vieja que los españoles,

para época de anexión

usaron como presidio para los

patriotas que desde marzo de

1861, se opusieron a la pérdida

de la soberanía nacional.

275


Historia del Ejército de República Dominicana

Ese mismo día el general Suero trató de romper el cerco amparado en una fuerte columna

de combatientes españoles, pero fue derrotado en La Otra Banda por las tropas restauradoras, las

cuales estaban comandadas por el coronel José María Checo.

Al caer la noche los españoles iniciaron un ataque para libarse del cerco, ahora con una compañía

por Marilópez. No obstante, fueron sorprendidos a medio camino por una patrulla al mando

del capitán Medina, quien los hizo prisioneros y los entregó a Gregorio Luperón, quien los ejecutó.

Este fue el último intento de escape organizado por las tropas españolas sitiadas en Santiago.

COMBATES DE EL LIMÓN Y EL CARRIL

No obstante a la aparente firmeza de Manuel Buceta y los españoles que le acompañaban,

los restauradores insistían en que ellos debían entregar las armas. Esa doble intransigencia

por parte de ambas fuerzas creó un impase que rompieron los españoles, pues siendo

las 15 horas del día 13 de septiembre de 1863, trataron de escapar a hurtadillas. Esa acción

encolerizó a los patriotas, quienes persiguieron y hostilizaron al enemigo en los combates

de El Limón y El Carril, contiendas en las que se emplearon las armas blancas como último

recursos. Esos dos combates diezmaron significativamente las fuerzas españolas, que arribaron

a Montecristi dejando en el camino incontables bajas.

COMBATE DE ALTAMIRA

El 14 de septiembre de 1863 los patriotas acantonaron unos 500 hombres en las elevaciones

situadas a ambos flancos de Altamira y 1000 dentro del poblado. Esas tropas estaban al mando del

coronel Latour.

276


Historia del Ejército de República Dominicana

Los españoles, de su parte, avanzaban con el Batallón La Corona a la vanguardia, los Batallones

Madrid y San Quintín en el centro, mientras que los Cazadores del Batallón Isabel II se mantenían

a la retaguardia.

Los dominicanos iniciaron el fuego a las 14:30, cuando la artillería española penetró a la zona

de muerte. No obstante al acoso de los patriotas, los componentes de la artillería ibérica trataron

de emplazar sus cañones a la entrada del pueblo, lo que fue impedido por un batallón dominicano

compuesto por 500 hombres. Ante esa situación, la vanguardia española se vio precisada a replegarse

hacia la retaguardia. Debido a la cercanía de las tropas dominicanas, los españoles calaron bayoneta

y obligaron a los patriotas a replegarse hacia los flancos. Mientras tanto, la artillería dominicana que

rodeaba a Altamira ripostó con un nutrido fuego, al cual respondió la artillería española.

RETIRADA DE LOS ESPAÑOLES

El día 15 de septiembre los españoles reiniciaron su retirada hacia Puerto Plata, puerto desde

donde zarparían hacia España. Debido la enorme carga que arrastraban los ibéricos, su marcha

debía ser sumamente lenta, situación que aprovecharon las fuerzas patrióticas para hostilizarlo durante

todo el trayecto con fuego desde todas las direcciones. Esas escaramuzas de los dominicanos

causaron muchas bajas en las filas enemigas.

Al llegar a Los Llanos de Pérez, lugar donde estaba situada la vivienda familiar del general Suero,

los restauradores incendiaron un cañaveral situado en las proximidades de la casa, lo que obligó

a los españoles a abandonar esa posición de manera precipitada. Ello facilitó que los dominicanos

emboscaran a los españoles en Arroyo Negro, en Bajabonico y en La Cuesta de San Marcos.

La precipitada retirada de los españoles hacia Puerto Plata produjo alrededor de mil bajas entre

muertos, heridos y desaparecidos.

277


LA RESTAURACIÓN: GUERRA DE GUERRILLAS

A

la luz de la característica de la Guerra de Restauración se puede colegir que en esta

se utilizó el método de la guerra de guerrillas, máxime si observamos la circular del

patricio general de división Matías Ramón Mella, en octubre de 1863 y ratificada por el

vice-presidente Benigno Filomeno de Rojas en enero de 1864, a saber:

1ª En la lucha actual y en las operaciones militares emprendidas se necesita usar de la mayor prudencia,

observando siempre con la mayor precaución y astucia para no dejarse sorprender, igualando así la

superioridad del enemigo en número, disciplina y recursos.

2ª Nuestras operaciones deberán limitarse a no arriesgar jamás un encuentro general, ni exponer tampoco

a la fortuna caprichosa de un combate, la suerte de la República; tirar pronto, mucho y bien,

hostilizar al enemigo día y noche; interceptarles sus bagajes, sus comunicaciones, y cortarles el agua

cada vez que se pueda, son puntos cardinales que deben tenerse presentes como el credo.

3ª Agobiarlo con guerrillas ambulantes, racionadas por dos, tres o más días que tengan unidad de

acción a su frente, por su flanco y a retaguardia, no dejándole descansar ni de día ni de noche para

que no sean dueños más que del terreno que pisan, no dejándolos jamás sorprender ni envolver por

mangas, y sorprendiéndolos siempre que se pueda, son reglas de las que jamás deberá usted apartarse.

4ª Nuestra tropa deberá, siempre que pueda, pelear abrigada por los montes y por el terreno y hacer uso

del arma blanca, toda vez que vea la seguridad de abrirle al enemigo un boquete para meterse dentro

y acabar con él; no deberemos por ningún concepto presentarle un frente por pequeño que sea, en razón

de que, siendo las tropas españolas disciplinadas y generalmente superiores en número, cada vez

que se trate de que la victoria dependa de evoluciones militares, nos llevarían la ventaja y seríamos

derrotados.

5ª No debemos nunca, nunca dejarnos sorprender y sorprenderlos siempre que se pueda y aunque sea

un solo hombre.

6ª No dejarlo dormir ni de día ni de noche, para que las enfermedades hagan en ellos más estragos

que nuestras armas; este servicio lo deben hacer sólo pequeños grupos de los nuestros, y que el resto

descanse y duerma.

7ª Si el enemigo repliega, averígüese bien, si es una retirada falsa, que es una estratagema muy común

en la guerra; sino sígasele en la retirada y destaquen en guerrillas ambulantes que le hostilicen por

todos los lados; si avanzan hágaseles caer en emboscadas y acribíllese a todo trance con guerrillas,

278


Grabado de un combatiente

restaurador.

279


Historia del Ejército de República Dominicana

Mella y la Guerra

de Guerrillas. El 26 de Enero

de 1864, Mella despachó una

circular acerca de la guerra

de guerrillas, en la que daba

instrucciones a sus tropas de

cómo proceder en contra del

enemigo español.

como se ha dicho arriba, en una palabra, hágasele a todo trance y en

toda extensión de la palabra, la guerra de manigua y de un enemigo

invisible.

8ª Cumplidas estas reglas con escrupulosidad, mientras más se separe

el enemigo de su base de operaciones, peor será para él; si intentase

internarse en el país, más perdido estará.

9ª Organice usted, donde quiera que esté situado, un servicio lo más eficaz

y activo posible de espionaje, para saber a todas horas del día y de

la noche el estado, la situación, la fuerza, los movimientos e intenciones