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Uno de los valores que<br />
compartimos como iglesias<br />
de la Alianza Cristiana y<br />
Misionera es el insustituible sitial que<br />
ocupa la Biblia. La Biblia es la Palabra de<br />
Dios, nuestro canon, la revelación especial<br />
de Dios. En ella conocemos quién es él y<br />
quiénes somos nosotros. Las Escrituras<br />
describen con precisión nuestra realidad,<br />
al presentarnos la perdición del hombre<br />
a causa del pecado, su inhabilidad para<br />
evadir las consecuencias del pecado por<br />
sus fuerzas y méritos, y el deseo, el poder<br />
y las acciones afirmativas de parte de Dios<br />
para definitivamente cambiar su destino.<br />
Si, guiados por el Espíritu Santo, nos<br />
damos la oportunidad de leer y estudiar<br />
la Biblia completa, podemos concluir que<br />
el hombre siempre es el mismo. Desde<br />
el momento en que el pecado entra a<br />
la Creación, su incapacidad de hacer<br />
lo que le agrada a Dios resulta en una<br />
constante destructora. El ser humano<br />
es afectado por el pecado en la misma<br />
magnitud y con las mismas consecuencias<br />
en todas las generaciones, y en todas ellas<br />
el hombre es incapaz de agradar a Dios<br />
a la altura que exige su santidad, al no<br />
contar con los recursos necesarios dentro<br />
de sí para deshacerse del pecado y de sus<br />
consecuencias nefastas.<br />
Por otra parte, es nuestro gozo y alegría<br />
concluir que Dios siempre es el mismo:<br />
amoroso, santo, justo y misericordioso.<br />
Nuestro creador persiste en su deseo y<br />
acciones de amar al ser humano. Él nos<br />
muestra continuamente su misericordia al<br />
siempre tomar la iniciativa de acercarse a<br />
nosotros. Dios, por medio de su Palabra,<br />
provee las instrucciones y los medios<br />
necesarios para que el hombre que pone<br />
su fe en él y elige obedecerle pueda, sin<br />
mérito alguno, entrar en una relación de<br />
amor con él. “Recita siempre el libro de la<br />
ley y medita en él de día y de noche; cumple<br />
con cuidado todo lo que en él está escrito.<br />
Así prosperarás y tendrás éxito”. (Josué 1:8).<br />
Su revelación a la humanidad<br />
es progresiva. De manera justa y<br />
misericordiosa se acerca a los hombres,<br />
castigando el pecado y bendiciendo<br />
a aquellos que ponen su fe en él<br />
el evangelio tiene que ver con todo<br />
obedeciéndole. Observamos que la<br />
historia de Dios en su intervención con el<br />
hombre progresa en una dirección. Con<br />
el pasar del tiempo Dios revela un poco<br />
más de sí mismo y de su plan de amor<br />
para el mundo. Dios bendice al mundo<br />
en Abraham y le hace promesas de bien,<br />
continúa revelándose a sí mismo y sus<br />
planes a Moisés, David y los múltiples<br />
profetas que nos muestran el juicio<br />
justo de Dios y sus planes de amor y<br />
salvación para el hombre. <strong>No</strong>s gozamos<br />
del privilegio de tener en la Biblia un<br />
registro de las obras y promesas de Dios.<br />
La Biblia también es testimonio confiable<br />
de la fidelidad de Dios, donde podemos<br />
comprobar su cumplimiento en eventos<br />
insertados en la historia que una y otra<br />
vez nos afirman que sus promesas se<br />
cumplen en el momento preciso, según<br />
su infinita sabiduría.<br />
La historia de Dios en su expresión<br />
de amor hacia el hombre continúa<br />
apuntando hacia una dirección. Apunta<br />
hacia la expresión máxima de su amor,<br />
justicia y salvación definitiva para el<br />
ser humano. La Biblia apunta hacia la<br />
salvación que solo hay en Jesucristo y<br />
de la que solo gozan aquellos que han<br />
puesto su fe en él haciéndole Señor de<br />
sus vidas. Para ellos Jesucristo es su “…<br />
justificación, santificación y redención”. (1<br />
Corintios 1:30b).<br />
El problema de la perdición del<br />
hombre a causa del pecado y de su<br />
inhabilidad de poder resolverlo en sus<br />
propias fuerzas, se soluciona con el acto<br />
de amor sacrificial de Dios al entregar<br />
a su único hijo Jesucristo para nuestra<br />
salvación.<br />
El Evangelio es la buena noticia de la<br />
llegada de Jesucristo a este mundo, quien<br />
con su vida única, muerte y resurrección<br />
cumple con todas las exigencias de justicia<br />
y santidad de Dios Padre para que, al<br />
poner nuestra fe en él, nuestros pecados<br />
sean definitivamente perdonados y el<br />
hombre sea partícipe de la promesa de<br />
estar unido con su Creador eternamente.<br />
Ante estas gloriosas noticias podemos<br />
afirmar confiadamente que el Evangelio<br />
tiene que ver con todo.<br />
24 <strong>SOMOS</strong> AGO/OCT 2017