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COMPRUEBA - Revista SOMOS Vol. 1 No. 2

Revista SOMOS Vol. 1 No. 2

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Uno de los valores que<br />

compartimos como iglesias<br />

de la Alianza Cristiana y<br />

Misionera es el insustituible sitial que<br />

ocupa la Biblia. La Biblia es la Palabra de<br />

Dios, nuestro canon, la revelación especial<br />

de Dios. En ella conocemos quién es él y<br />

quiénes somos nosotros. Las Escrituras<br />

describen con precisión nuestra realidad,<br />

al presentarnos la perdición del hombre<br />

a causa del pecado, su inhabilidad para<br />

evadir las consecuencias del pecado por<br />

sus fuerzas y méritos, y el deseo, el poder<br />

y las acciones afirmativas de parte de Dios<br />

para definitivamente cambiar su destino.<br />

Si, guiados por el Espíritu Santo, nos<br />

damos la oportunidad de leer y estudiar<br />

la Biblia completa, podemos concluir que<br />

el hombre siempre es el mismo. Desde<br />

el momento en que el pecado entra a<br />

la Creación, su incapacidad de hacer<br />

lo que le agrada a Dios resulta en una<br />

constante destructora. El ser humano<br />

es afectado por el pecado en la misma<br />

magnitud y con las mismas consecuencias<br />

en todas las generaciones, y en todas ellas<br />

el hombre es incapaz de agradar a Dios<br />

a la altura que exige su santidad, al no<br />

contar con los recursos necesarios dentro<br />

de sí para deshacerse del pecado y de sus<br />

consecuencias nefastas.<br />

Por otra parte, es nuestro gozo y alegría<br />

concluir que Dios siempre es el mismo:<br />

amoroso, santo, justo y misericordioso.<br />

Nuestro creador persiste en su deseo y<br />

acciones de amar al ser humano. Él nos<br />

muestra continuamente su misericordia al<br />

siempre tomar la iniciativa de acercarse a<br />

nosotros. Dios, por medio de su Palabra,<br />

provee las instrucciones y los medios<br />

necesarios para que el hombre que pone<br />

su fe en él y elige obedecerle pueda, sin<br />

mérito alguno, entrar en una relación de<br />

amor con él. “Recita siempre el libro de la<br />

ley y medita en él de día y de noche; cumple<br />

con cuidado todo lo que en él está escrito.<br />

Así prosperarás y tendrás éxito”. (Josué 1:8).<br />

Su revelación a la humanidad<br />

es progresiva. De manera justa y<br />

misericordiosa se acerca a los hombres,<br />

castigando el pecado y bendiciendo<br />

a aquellos que ponen su fe en él<br />

el evangelio tiene que ver con todo<br />

obedeciéndole. Observamos que la<br />

historia de Dios en su intervención con el<br />

hombre progresa en una dirección. Con<br />

el pasar del tiempo Dios revela un poco<br />

más de sí mismo y de su plan de amor<br />

para el mundo. Dios bendice al mundo<br />

en Abraham y le hace promesas de bien,<br />

continúa revelándose a sí mismo y sus<br />

planes a Moisés, David y los múltiples<br />

profetas que nos muestran el juicio<br />

justo de Dios y sus planes de amor y<br />

salvación para el hombre. <strong>No</strong>s gozamos<br />

del privilegio de tener en la Biblia un<br />

registro de las obras y promesas de Dios.<br />

La Biblia también es testimonio confiable<br />

de la fidelidad de Dios, donde podemos<br />

comprobar su cumplimiento en eventos<br />

insertados en la historia que una y otra<br />

vez nos afirman que sus promesas se<br />

cumplen en el momento preciso, según<br />

su infinita sabiduría.<br />

La historia de Dios en su expresión<br />

de amor hacia el hombre continúa<br />

apuntando hacia una dirección. Apunta<br />

hacia la expresión máxima de su amor,<br />

justicia y salvación definitiva para el<br />

ser humano. La Biblia apunta hacia la<br />

salvación que solo hay en Jesucristo y<br />

de la que solo gozan aquellos que han<br />

puesto su fe en él haciéndole Señor de<br />

sus vidas. Para ellos Jesucristo es su “…<br />

justificación, santificación y redención”. (1<br />

Corintios 1:30b).<br />

El problema de la perdición del<br />

hombre a causa del pecado y de su<br />

inhabilidad de poder resolverlo en sus<br />

propias fuerzas, se soluciona con el acto<br />

de amor sacrificial de Dios al entregar<br />

a su único hijo Jesucristo para nuestra<br />

salvación.<br />

El Evangelio es la buena noticia de la<br />

llegada de Jesucristo a este mundo, quien<br />

con su vida única, muerte y resurrección<br />

cumple con todas las exigencias de justicia<br />

y santidad de Dios Padre para que, al<br />

poner nuestra fe en él, nuestros pecados<br />

sean definitivamente perdonados y el<br />

hombre sea partícipe de la promesa de<br />

estar unido con su Creador eternamente.<br />

Ante estas gloriosas noticias podemos<br />

afirmar confiadamente que el Evangelio<br />

tiene que ver con todo.<br />

24 <strong>SOMOS</strong> AGO/OCT 2017

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