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EL SER POETICO

Esta obra incluye propuestas innovadoras sobre la concepción del arte en general y del poema en particular. Los nuevos conceptos están formalizados en varias definiciones y postulados. También nos proporciona valiosos indicadores que nos permiten diferenciar el Verso Vulgar y las gradaciones que lo llevan al Verso Puro. Por otra parte, propone la solución a la extraña paradoja que los críticos tradicionales han fabricado con la supuesta dicotomía entre “Poesía” y “Prosa”, mientras que la noción del Momento Vital se convierte en un indicador muy importante para la comprensión de lo que es una novela, un relato o un poema en verso. La Visión y la Transfiguración del poema visionario, tal como lo define Carlos Bousoño, cobran nuevos matices.

El Principio de la Buena

El Principio de la Buena Voluntad-Cariño va más allá que la simple Empatía de los griegos, dado que ésta muestra sólo una relación estática entre el individuo y lo que lo rodea, mientras que el primero muestra una interacción dinámica entre el Ente concreto y lo que existe fuera de él. Claro está que el filósofo alemán piensa como piensan todos los seres humanos, es decir, piensa del modo cómo se pensaba en su época. Así, Kant expresa su Principio de La Buena Voluntad como si fuera una categoría a priori, puesto que no estaría basada en ningún aspecto de tipo histórico o social. En este punto es preciso aclarar que la validez del Principio de la Buena Voluntad- Cariño no puede ser comprobada sino hasta que el individuo haya logrado la evolución histórica y biológica que le permita desarrollar su Intuición, única etapa que permitirá la vigencia plena de ambos. Esto quiere decir que el Principio de la Buena Voluntad-Cariño no es relevante para el Ente concreto actual, cuyo cerebro está condicionado principalmente para la Razón y no para la Intuición. Mientras tanto, continuará vigente una ética que se preocupará de asuntos tales como el bien y el mal, desde la perspectiva del Ente concreto todavía astuto, dominado por la Ideología y la Religión, es decir, por la incertidumbre y la necesidad de sobrevivir He aquí una muestra de la ética utilitaria proyectada desde la incertidumbre religiosa. Es de Francisco de Aldana (1537-1578) y muestra el terrible pesimismo, la falta de objetivos la ausencia de una tarea vital que le permita disfrutar de la vida “En fin, en fin, tras tanto andar muriendo, tras tanto variar vida y destino, tras tanto, de uno en otro desatino, pensar todo apretar, nada cogiendo, 186

tras tanto acá y allá yendo y viniendo, cual sin aliento inútil peregrino, ¡oh Dios!, tras tanto error del buen camino, yo mismo de mi mal ministro siendo, hallo en fin, que ser muerto en la memoria del mundo es lo mejor que en él se asconde, Pues es la paga del muerto y olvido, Y en un rincón vivir con la vitoria de sí, puesto el querer tan sólo adonde es premio el mismo Dios de lo servido.” Estos buscadores de recompensas adoptan como una ética de gran valía y digna de reverencia, la esperanza de una vida en la que sólo se les ordene ser siervos y asesinar a sus hijos para probar su fe, a cambio de vivir donde haya pastos para comer y leche para beber, aspiración que ni siquiera alcanza a las exigencias de una llama. Esa es una ética utilitarista, por lo tanto, realmente inmoral, como lo es toda ética ideológica. Pero no todo está perdido para nuestras generaciones, pues ante la ausencia de un Ente concreto Intuitivo, reafirmo la necesidad de que el principio de la Buena Voluntad-Cariño sea aplicado al mundo del Arte en general y, en nuestro caso, del Poema, ya como narrativa en prosa, ya como asunto versificado. En este orden de cosas, debo añadir que el Arte en general y el Poema en particular, al mostrar un Estado Puro del Ser, tienen también la función de denunciar al Ser Racional-Astuto con el testimonio de una Ética que excluye toda posibilidad de egoísmo o de recompensa utilitarista, es decir, con el Principio de la Buena Voluntad-Cariño. Creo que es en eso, más que en cualquier otra cosa, que reside la 187